0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas12 páginas

David Hume: Empirismo y Teoría del Conocimiento

David Hume, filósofo escocés del siglo XVIII, es conocido por su obra 'Tratado de la naturaleza humana' y su enfoque empirista que sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia. Critica la metafísica, cuestionando los principios de causalidad y sustancia, argumentando que nuestras creencias sobre la causalidad son meras costumbres y que no existe un 'yo' o 'Dios' que pueda ser probado a través de impresiones sensoriales. Su teoría del conocimiento se basa en la distinción entre relaciones de ideas y hechos, enfatizando que el conocimiento empírico es siempre contingente y probable, no absoluto.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas12 páginas

David Hume: Empirismo y Teoría del Conocimiento

David Hume, filósofo escocés del siglo XVIII, es conocido por su obra 'Tratado de la naturaleza humana' y su enfoque empirista que sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia. Critica la metafísica, cuestionando los principios de causalidad y sustancia, argumentando que nuestras creencias sobre la causalidad son meras costumbres y que no existe un 'yo' o 'Dios' que pueda ser probado a través de impresiones sensoriales. Su teoría del conocimiento se basa en la distinción entre relaciones de ideas y hechos, enfatizando que el conocimiento empírico es siempre contingente y probable, no absoluto.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HUME

David Hume nació en Edimburgo (Escocia) en 1711. Estudia Derecho forzado por su
padre, pero lo que verdaderamente le interesaban eran los estudios de literatura,
historia y filosofía. Al estudio de esas disciplinas se dedicaría en su estancia en Francia.
Pero su vida no solo transcurrirá al hilo de su actividad intelectual, sino que también
llegó a desempeñar puestos de responsabilidad política, como los cargos de
subsecretario de Estado y secretario de la Embajada inglesa en París. Hume moría
también en Edimburgo en 1776.
Entre sus obras filosóficas cabe destacar: Tratado de la naturaleza humana, que es su
obra capital; pero también el Compendio a una obra titulada Tratado de la naturaleza
humana, donde elabora un resumen de aquella obra magna. Además, Hume escribió
tratados sobre moral, religión, política: Ensayos morales y políticos, Investigación sobre
los principios de la moral, Diálogos sobre la religión natural.
Hume perteneció al empirismo, corriente filosófica surgida en Gran Bretaña en el siglo
XVII bajo el amparo de John Locke. Este filósofo inglés (1630-1704) fue el verdadero
impulsor del empirismo filosófico y del liberalismo político en Gran Bretaña. Según
Locke los pilares de una Sociedad y Estado Modernos son: el reparto de poderes
(legislativo, ejecutivo y judicial), la defensa de los derechos naturales de los individuos
(libertad, propiedad y justicia) por medio del establecimiento de un "contrato social"
que supere los problemas de la vida en naturaleza del hombre.

EMPIRISMO

● El empirismo es una corriente filosófica nacida en Inglaterra en el [Link] y


desarrollada a lo largo del [Link].

● Al empirismo le interesa ante todo el tema del conocimiento: su naturaleza, origen,


alcance y límites.

● El empirismo busca determinar con exactitud el alcance y los límites de la razón


humana, para asegurar un uso adecuado de la misma, determinando qué tipo de
conocimientos están a nuestro alcance y cuáles no. El estudio del conocimiento
humano será la base para el planteamiento de cuestiones específicamente
humanas: temas relacionados con la ética, la política, la sociedad y la religión.

● Rasgos generales:

- Negación de ideas innatas.


- Establecimiento de la evidencia sensible como criterio de verdad.
- Hay que rechazar cualquier conocimiento que no tenga un origen previo en la
experiencia.
- La negación de la posibilidad de un conocimiento universal y necesario.

Página 1 de 12
LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
Para Hume conocer es básicamente percibir, por lo que todo nuestro conocimiento se
elabora a partir de percepciones, las cuales pueden ser de dos tipos, dependiendo de
su fuerza e intensidad: impresiones e ideas, respectivamente.
Pero, ¿qué es una percepción? y ¿por qué las impresiones preceden a las ideas?
Una percepción es todo aquello que puede estar presente en nuestra mente, ya sea
por medio de los sentidos, de las pasiones e incluso de nuestra reflexión.
Las impresiones, sostiene Hume, son mucho más vivaces y potentes que las ideas,
precisamente porque son anteriores al acto de percibir que lleva a cabo nuestra
mente. Las impresiones son actos inmediatos de la experiencia, tanto interna como
externa; así, habrá dos tipos de impresiones según su procedencia: de sensación y de
reflexión.
- Las impresiones de sensación nos dan a conocer las cualidades de los objetos del
mundo exterior, son externas: provienen de nuestras sensaciones (frío, calor,
dolor, visión de un color…) son impresiones sensoriales o dolor/placer)
- Las impresiones de reflexión nos ofrecen el conocimiento o la experiencia de
nuestros estados de conciencia o estados internos (Internas: Pasiones, deseos y
emociones) Derivan de las mismas ideas. Una impresión de sensación se manifiesta
en los sentidos y cuando cesa se queda una copia debilitada tomada por la mente
(idea) que al incidir en el alma a posteriori provoca impresiones de reflexión
(avaricia, deseo, odio…).
En lo que respecta a las ideas, Hume sostiene que son copias de las impresiones y por
esa razón su fuerza es inferior, puesto que no pasan de ser huellas derivadas de las
impresiones. Las ideas no son nunca innatas (a diferencia de lo que afirmaba
Descartes), puesto que bien derivan de las impresiones, si han de ser verdaderas, o
bien son construidas por nuestra imaginación. Las ideas no son, desde luego, modelos
(frente a Platón) ni modos de pensamiento (al contrario de lo que pensaba Descartes)
y no se obtienen por abstracción (en oposición a la Escolástica).
Una impresión puede volver a la mente como idea de dos formas:
- Memoria: son recuerdos de impresiones pasadas.
- Imaginación: combina y mezcla los datos de la memoria y de las impresiones.

Página 2 de 12
Todas las percepciones, tanto las impresiones como las ideas, pueden ser simples o
complejas:
- Simples: escuchar sólo un sonido o ver una mancha de color azul es tener una
impresión simple, que tendrá una idea simple como correspondencia: la
representación mental de ese sonido o ese color en mi mente. (No admiten
separación).
- Compleja: las impresiones complejas son agrupaciones de impresiones simples: la
vista de Madrid desde la torre Picasso es una impresión compleja. La
representación mental de esa visión es una idea compleja. (Admiten separación:
resultado de combinaciones mentales entre las simples).
Estas últimas (las ideas complejas) se forman por medio de la asociación de las
primeras empleando las siguientes leyes de asociación mediante la imaginación. Según
Hume, las ideas se forman a partir del recuerdo de una impresión anterior o mediante
el poder que tiene la mente, para relacionar varias ideas mediante la imaginación. Al
hacerlo, sigue una serie de pautas o leyes: las leyes de asociación de ideas: (origen
del conocimiento)
a) Ley de semejanza: las ideas se asocian por su parecido o semejanza, por eso,
tendemos a unir las impresiones o ideas que se parecen entre sí (un desconocido al
que veo por la calle, me recuerda a un personaje famoso).
b) Ley de contigüidad: tendemos a unir una idea con otra que normalmente se ha
dado junto a ella espacial o temporalmente (un determinado olor me evoca un
recuerdo del pasado).
c) Ley de causalidad: organizamos nuestras ideas bajo la forma causa-efecto (si vemos
fuego, esperamos tener la impresión de calor).
TIPOS DE CONOCIMIENTOS
Al margen de la asociación de ideas y de los tipos de percepciones, la teoría del
conocimiento de Hume, de clara raigambre empirista, establece una distinción entre
los tipos de conocimiento, que en cierta forma hereda de un racionalista como Leibniz,
quien distinguía entre verdades de razón y verdades de hecho.
El conocimiento se clasifica, pues, en:
1. Conocimiento de relaciones entre ideas : es aquel tipo de razonamiento, propio de
la lógica, la geometría, el álgebra y la aritmética (ciencias formales), que trabaja con
ideas, sin referirse a hechos. Para saber si este razonamiento es o no verdadero, no
necesitamos acudir a la realidad (experiencia). Son afirmaciones universales y
necesarias (5+5=10). Hume se basa en el principio lógico de no-contradicción (no se
puede negar que 5+5=10).
2. Conocimiento de hechos: se basan en la experiencia y, por lo tanto, son
proposiciones que tratan de cosas existentes. La física, la historia, las ciencias
naturales... (ciencias empíricas), se basan todas en “cuestiones de hecho” cuyo

Página 3 de 12
conocimiento es imposible a priori, es decir, sin una experiencia previa que nos
muestre sus propiedades y efectos. Por ello, al basarse en la experiencia, las
cuestiones de hecho se fundan en el principio de causalidad, esto es, en la relación
entre algo que denominamos “causa” y algo que denominamos “efecto”.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………

LA CRÍTICA A LA METAFÍSICA: EL PROBLEMA DE LA CAUSALIDAD Y SUSTANCIA


La metafísica había asentado tradicionalmente su fuerza argumentativa en dos
principios: la causalidad y la sustancia. Hume va a poner en tela de juicio ambos
soportes fundamentales, provocando así una puesta en cuestión de la validez de la
metafísica como conocimiento, que tendría su culminación ya en el siglo XX con la
corriente del positivismo lógico. Pero, a su vez, como se verá, la crítica de Hume al
principio de causalidad supondrá la negación de la posibilidad del conocimiento
absolutamente firme, aunque sea el científico, pues todo nuestro conocimiento de
hechos es solo probable.
1. Crítica al principio de la causalidad

● Según Hume, todas las proposiciones o cuestiones de hecho se basan en el


principio de causalidad. Entonces, sabemos que las causas y los efectos no pueden
ser alcanzados a priori, sino por la experiencia. Cuando percibimos un objeto no
podemos predecir qué efectos producirá en un futuro. Por ello, en una partida de
billar a priori no sabemos nada, todas las posibilidades podrían darse. Sólo
podemos dar preferencia a una posibilidad cuando tenemos una experiencia
precedente de un hecho semejante.

● Analizando la relación causa-efecto, Hume descubre lo siguiente: una causa, un


efecto y un “nexo” entre ambos.

● (La causa y efecto tienen una impresión, pero el nexo no tiene. Según Hume, no
existe: es pura ilusión).

EJEMPLO
“Ejemplo del movimiento y choque entre bolas de billar”.

Página 4 de 12
● Según Hume podemos ver el movimiento de la primera bola (causa) y el
movimiento de la segunda (efecto). En ambos casos, el movimiento corresponde a
una impresión.

● El problema es que esto no demuestra la verdad del principio de causalidad porque


no tenemos impresión de la idea de conexión necesaria (nexo). Según Hume, lo
único que observamos es la sucesión de dos movimientos, pero no la conexión
entre ambos.

● Si estamos convencidos que el movimiento de la primera bola (causa) provocará el


de la segunda (efecto) es por la COSTUMBRE.

● Siempre hemos observado los dos fenómenos, uno a continuación del otro. Esto ha
producido en nosotros el convencimiento de que la conexión entre ambos es
necesaria PERO NO LO PODEMOS DEMOSTRAR.

● Conclusión: lo que llamamos causalidad no es otra cosa que una costumbre que
nace de la repetición de hechos,

En resumen:

● El conocimiento de hechos se produce siempre por experiencia; esta es en todo


caso contingente y particular, como los hechos mismos.
● La conexión de causalidad que establecemos entre ellos no tiene una validez
universal y necesaria, sino sólo contingente y particular, porque dicha validez está
sometida a prueba, experiencia, y las pruebas por definición son siempre
particulares.
● Es el hábito o costumbre de la observación de los hechos en el pasado lo que nos
induce a creer que podemos conocer el futuro de los hechos, pero no es posible
conocer un hecho futuro, sencillamente porque no existe y porque el conocimiento
de los hechos está basado en la experiencia y no hay experiencias futuras.
● Por tanto, lo que Hume está defendiendo es que en el conocimiento de los hechos
(conocimiento científico) no puede existir un cuerpo de certezas universales y
necesarias. El escepticismo es rotundo. A lo máximo que puede llegar el
conocimiento empírico es a afirmar la probabilidad (nunca la necesidad) en la
relación entre fenómenos. Así pues, la causalidad no existe de manera real o
independiente de nuestra mente: meramente es un hábito de nuestro
conocimiento, una manera de ordenar y proyectar nuestro conocimiento.
● Pero correlativamente Hume está defendiendo el fenomenismo: lo que existen son
hechos particulares, que nuestra creencia pone causalmente en conexión; pero no

Página 5 de 12
existe relación necesaria alguna entre hechos. Ante la relación la bola A golpea a la
bola B y esta se mueve, lo que tenemos es la existencia por separado de ambas
bolas, el choque entre ambas y la producción de movimiento, pero no existe la
causa (la bola A golpea a la bola B) ni el efecto (la bola B se mueve porque ha sido
golpeada por A). La existencia de la bola A es un hecho, también lo es su choque y
movimiento, pero la causa no es ningún hecho; únicamente es una manera de
hablar sobre los hechos, una explicación de los mismos. Pero lo que realmente
existen son hechos, no explicaciones. Lo que existen son fenómenos, es decir,
hechos contingentes, particulares.

2. El problema de la sustancia

● Hume se preguntará por la validez de la idea de sustancia, y lo hará recurriendo al


CRITERIO DE VERDAD, según el cual, una idea es verdadera si le corresponde una
impresión. La respuesta es que NO. No hay ninguna impresión que corresponda a
esta idea, ya que la idea de sustancia no contiene nada sensible. Tenemos
impresión de los accidentes de la sustancia, pero no de ésta en sí misma. Por ello,
Hume nos dirá que la SUSTANCIA= colección de ideas simples unificadas por la
imaginación. en un concepto.
Para entender adecuadamente la crítica de Hume a la idea de sustancia y con ello la
crítica a la metafísica como saber, hay que partir del nominalismo en clave ontológica:
Hume, como Ockham, es nominalista en este sentido, pues defiende que no existen las
ideas generales y abstractas, sino que éstas sólo son ideas particulares vinculadas a un
término general, basándose en la semejanza. Considera que en la realidad no existe
ninguna entidad colectiva, no existen los conjuntos, sino sólo los componentes
individuales, y nosotros utilizamos términos o nombres generales para entendernos,
pero no porque se correspondan con algo existente en la realidad. Así vemos que
Hume está en la misma línea nominalista de Ockham al considerar que lo que existe en
la realidad es todo particular e individual.
En esta línea de crítica de la metafísica va a tratar el problema de las sustancias: Dios
mundo y yo, tal y como habían sido establecidas por Descartes.

● Finalmente, Hume revisará los CONCEPTOS METAFÍSICOS:

- Mundo: Locke había dicho que tenemos constancia de la existencia del mundo
exterior porque es la causa de nuestras impresiones, pero no podemos utilizar el
concepto de causalidad para justificar nada, pues ha sido criticado y negado por
Hume. Por ello, solo podemos conocer impresiones, pero no podemos decir que
existe una realidad que las cause. Existe una Tendencia natural a creer que el
mundo existe porque tengo impresiones de él.
- Yo: Hume aplica su criterio de verdad. ¿Tenemos impresión del “YO” en sí mismo?
La respuesta es NO. Tenemos impresión de nuestros actos mentales: yo pienso, yo
imagino...pero no del “yo” en sí mismo. Por lo tanto, no puedo demostrar su
Página 6 de 12
existencia, ya que el “yo” no es más que una sucesión de impresiones a las que da
soporte la memoria. Así pues, para Hume, la memoria es lo que permite explicar la
conciencia de la propia identidad.

- Dios: La existencia de Dios había sido establecida por Descartes a partir de la idea
innata de perfección. Locke había afirmado la existencia de Dios a partir del
principio de causalidad, al considerar a Dios la causa de nuestra existencia.
Evidentemente, Hume niega la posibilidad de conocer la existencia de Dios. Hay
dos tipos de argumentos que se han utilizado para demostrar su existencia:
1. Los que están basados en la idea de Dios, que Hume invalida ya que no tenemos
ninguna impresión de la existencia de Dios.
2. Los que defienden la existencia de Dios como causa del yo/mundo. Pero
tampoco son válidos porque ya hemos cuestionado el principio de causalidad.
En este tema Hume se muestra partidario del escepticismo y agnosticismo.

CONSECUENCIA: EL ESCEPTICISMO: no podemos estar seguros de la idea de nada,


solamente de nuestras impresiones, pero estas no nos sirven para fundamentar nada.

TEOLOGÍA
La religión adquiere una posición de especial relevancia en las problemáticas filosóficas
tratadas por Hume, el cual fundamenta el origen de esta en la psicología humana, es
decir, en los sentimientos, siendo estos los del miedo y el temor a lo desconocido, por
otro lado encontraremos que toma parte un sentimiento opuesto, el del deseo de
inmortalidad prometido por la religión, además explica cómo ha evolucionado la
religión siguiendo un proceso de progresiva racionalización.

Parte de un inicio en el que se comenzaron a divinizar las fuerzas de la naturaleza, por


tanto partiremos de una religión politeísta; de forma posterior dichas fuerzas naturales
se personalizaron en divinidades, abriendo paso a una religión monoteísta a la cual
denomina religión natural.

A raíz de esta Hume se plantea las distintas posiciones que un ser racional podría
tomar ante la
figura de Dios.

[Link]ísta: Cree en la religión de una forma tradicional siguiendo a una determinada


iglesia la cual sostiene la existencia de Dios.
2. Deísta: Representa al partidario de una religión natural sin adscribirse a una
determinada iglesia, que cree en la existencia de Dios así como en la posibilidad de
sostener dicha afirmación. Toda afirmación sobre Dios se somete a la razón humana/
Deus ex maquina

Página 7 de 12
3. Agnóstico: Representa al que no se encuentra adscrito a ninguna religión y
sostiene que nada podemos saber en cuestiones religiosas, particularmente en
cuanto a la existencia de Dios. Mi existencia y mi razón son muy limitadas.

Esta última posición es la que más se adapta a la propia postura de Hume ante la
religión, ya
que según él las cuestiones religiosas exceden nuestras capacidades cognoscitivas,
esto no quiere decir que podamos probar su falsedad a ciencia cierta.
Hume estima contradictorio que Dios sea bueno, omnipotente y omnisciente, y que, al
mismo tiempo, exista el mal en el mundo. No podría haber mal, si Dios existiese y
reuniese las características de la bondad, la omnipotencia y la omnisciencia no cabría
el mal en el mundo terrenal.

Para conocer su pensamiento acerca de la religión debemos acercarnos a su obra


Historia natural de la religión (1757). En esta obra recoge en síntesis lo que a lo largo
de los siglos han sido las principales manifestaciones del fenómeno religioso.
Se puede hacer de la religión una historia natural. Se pueden encontrar sus raíces en la
naturaleza, aunque estas raíces no nacen de una impresión originaria. Las ideas
religiosas no nacen de la contemplación de la naturaleza, sino de las esperanzas y
temores incesantes que agitan al hombre.

Suspendido entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad, el hombre


atribuye a causas secretas y desconocidas los bienes de que goza y los males que
continuamente le amenazan. La variedad y diversidad de los sucesos le hace pensar en
causas diversas y contrapuestas del mundo: en una multiplicidad de divinidades, unas
veces benignas y otras vengadoras. El politeísmo es, por tanto, el origen de toda
religión. A concebir la divinidad como infinita y absolutamente perfecta, son inducidos
los hombres no por la reflexión filosófica, sino más bien por la necesidad de adularla
para tenerla propicia. También el concepto filosófico de Dios como ser infinito y
perfecto tiene su fundamento en un instinto natural del hombre.
En el politeísmo no cabe la intolerancia pero si en el monoteísmo. Reconocido como
único objeto de devoción, el culto a otras divinidades se considera como absurdo e
impío y da pretexto a menudo para persecuciones y condenaciones.

En los Diálogos sobre la religión (1779) realiza una crítica a las pruebas de la existencia
de Dios. Opone a toda clase de pruebas un argumento que se relaciona con los
principios fundamentales de su filosofía. “Nada es demostrable a no ser que su
concepto incluya una contradicción. Nada que sea distintamente concebible implica
contradicción. Todo lo que nosotros concebimos como existente, podemos concebirlo
también como inexistente. Por esto, no existe un ser cuya inexistencia suponga
contradicción. Este principio, por el cual la existencia es siempre materia de hecho,
excluye inmediatamente la prueba ontológica, que pretende demostrar la existencia
de Dios partiendo del concepto de Dios. Intenta librarse de esta dificultad el
argumento cosmológico, aduciendo la consideración de la experiencia. Pero
Hume niega que los lazos causales entre los fenómenos puedan utilizarse para
demostrar la existencia de una primera causa. Si se presentan las causas particulares,
es inútil y absurdo pedir la causa total de su conjunto; esta investigación conducirá a

Página 8 de 12
un proceso infinito. Hume está dispuesto a conceder un mayor valor a la prueba físico-
teológica, la cual, considerando el universo como una máquina, pretende llegar hasta
el autor de esta máquina. La prueba tropieza con un prejuicio que es inherente a la
doctrina de Hume sobre la causalidad. El lazo causal se origina, según Hume, por el
hábito que se forma observando la sucesión constante de dos hechos. Pero, ¿cómo
habría podido formarse este hábito a propósito del mundo y de Dios, que son objetos
individuales, singulares, sin semejanza específica? Además, el argumento permite
elevarse solamente a una causa proporcionada al efecto, y puesto que el efecto, esto
es, el mundo, es imperfecto y finito, la causa debería ser, asimismo, imperfecta y finita.
Pero, si la divinidad se considera imperfecta y finita, tampoco hay motivo para
suponerla única. Si una ciudad puede ser construida por muchos hombres, ¿por qué el
universo no podría haber sido
creado por muchas deidades?

ÉTICA
Hume pretende hacer ciencia moral; pretende ser "el Newton de las ciencias
humanas". Para él esto significa diferenciar entre el estudio de los hechos y las
decisiones valorativas. El ser humano posee una experiencia externa, que le sirve para
conocer los hechos, pero también una experiencia interna, unos sentimientos, que,
según Hume, están en la base de la moral. Emotivismo moral.
La teoría ética de Hume va a realizar una dura crítica de la idea de una ética racional y
del iusnaturalismo. Respecto a este último, Hume critica lo que él llama "falacia
naturalista": ésta consiste en un paso indebido del "ser" al "deber ser". Hume señala la
imposibilidad de derivar juicios morales de carácter normativo sobre lo que se debe
hacer a partir de cuestiones de hecho sobre cómo son las cosas. No se pueden deducir
normas éticas del deber a partir de enunciados de hechos.
Por otro lado, critica la idea de que la razón pueda conocer lo que es la naturaleza del
hombre y deducir también lo que va contra la naturaleza del hombre. De nuevo, es
una pretensión excesiva de la razón, un dogmatismo.
Según Hume la ética o moral es un conjunto de juicios sobre la bondad o maldad de las
acciones humanas; y el fundamento de estos juicios no es ni puede ser la razón porque
la razón no puede determinar nuestro comportamiento ni los juicios morales se basan
en ella. Luego, en conclusión, el sentimiento es el que determina los juicios morales
sobre la bondad o maldad de las acciones; lo decisivo no es la razón, sino la esfera
afectiva o emotiva. Si existe alguna relación entre las pasiones y la razón, es ésta
última la que es esclava de aquéllas. El fundamento, pues, de toda la ética está en el
sentimiento humano común, en la "sympathia" en sentido etimológico. Este
sentimiento nos muestra que la felicidad individual es inseparable de la colectiva. (
simpatía= sentimiento universal)
También cuestiona la libertad del hombre, el libre albedrío, puesto que nuestras
acciones siempre tienen una motivación basada en el hábito o la costumbre; existe un
principio de uniformidad igual que en la naturaleza: entre causa y efecto se da la

Página 9 de 12
misma conexión que entre motivos y acción. Si aplicamos la ley de la casualidad
igualmente al mundo físico y al humano, resulta que también la conducta humana está
guiada por este principio de causalidad. En consecuencia, se puede prever casi todo el
comportamiento humano, pues éste responde a los estímulos que se presentan ante
él. Aunque esto pudiera parecer una defensa radical del determinismo más absoluto,
Hume nos advierte que, al igual que en el mundo físico los efectos no siguen
necesariamente a las causas, así tampoco en el comportamiento moral humano.
Si la raíz de la vida moral se encuentra en los sentimientos (emotivismo moral), ¿en
qué lugar queda la religión en el mundo moral de Hume? Hume, en este punto, se
mueve entre el agnosticismo y el ateísmo: agnóstico, por su radical escepticismo; ateo,
porque no da por válidos ninguno de los argumentos que intentan demostrar la
existencia de Dios: ni el ontológico de Anselmo de Canterbury, ni los de Tomás de
Aquino ni siquiera los racionalistas de Descartes.
Pero, además, Hume niega validez al concepto ilustrado de religión: la llamada
“religión natural”, según la cual Dios no es una entidad al modo como la tratan las
religiones monoteístas (que son todas teístas: el teísmo es la creencia en un Dios
personal y único que participa activamente en la creación del mundo y gestiona su
destino. En cambio, la religión de la ilustración sostiene el deísmo: no son necesarios ni
ritos, ni fe, ni creencias religiosas para sostener la existencia de Dios como un principio
de orden racional; así, aunque los deístas crean en la existencia de Dios y en la función
de este como creador del universo, sostiene que Dios no interfiere en el mundo ni en
los asuntos humanos) y además la religión puede, como diría después Kant, ser
incluida en un orden racional. Para Hume, no puede haber conocimiento racional de
Dios y el sentimiento religioso no es algo universalizable, pues hay hombres que
carecen absolutamente de él. Por otra parte, Hume se queja de que los pueblos más
vinculados a sentimientos religiosos albergan destinos más desgraciados que aquellos
otros en los que la religión no tiene peso: para Hume la noción misma de Dios infunde
en los hombres sentimientos nocivos, como los de penitencia, humillación,
sometimiento, pero también fanatismo e intolerancia.
En definitiva, la ética de Hume es emotivista (la razón es la esclava de las pasiones y
son éstas la base de la conducta moral y de sus juicios) y laica (no da lugar a religión
alguna y ni siquiera se cree en la existencia de Dios).

Lo que es útil moralmente es porque es útil políticamente. Sería la


relación entre el utilitarismo moral y político. La razón determina qué
conducta es beneficiosa o útil para convivir Y por tanto es moralmente
correcta y surge un sentimiento de placer.

POLÍTICA
Origen de la sociedad y del poder político. Ensayos políticos

Página 10 de 12
Las teorías políticas de su época situaron el origen de la sociedad en el contrato social,
Hobbes, Locke y Rousseau sostenían que nacía de un pacto libre mediante el cual los
individuos abandonan un estado de naturaleza primitivo y pasaban a otro estado social
más organizado y civilizado.
Hume rechazó la idea de que la sociedad nacía de un pacto explícito entre personas,
por no haber constancia de él, aseguró también que los contratos surgen en el seno de
la sociedad por lo que no tiene sentido en un supuesto estado previo a la vida social,
por consecuencia, señaló que las teorías pactistas eran simple hipótesis sin
fundamento en la experiencia. Rechazó también las teorías que afirmaban la
naturaleza social del hombre, el término de naturaleza era considerado como una idea
compleja y abstracta.
Él considera que el origen de la sociedad se encuentra en un acuerdo implícito entre
individuos que viene dado por el sentimiento de utilidad, la cual proporciona fuerza,
capacidad y seguridad en la sociedad. Según él, el ser humano nunca ha vivido aislado
en un estado natural. El hombre primitivo siempre vivió en un estado familiar que es
un estado social. Tomó conciencia de la utilidad de la sociedad que está cimentada en
el deseo natural de la unión entre hombre y mujer y la posterior descendencia. A partir
de la familia se fueron estableciendo sociedades más amplias y complejas para
garantizar la propiedad sobre los bienes externos (propiedad privada).
Al igual que la sociedad, el gobierno tiene su origen en el sentimiento de utilidad que
dará ventajas, paz, orden y la administración de la justicia aunque se limiten las
libertades.
Rechaza la existencia de un contrato explícito entre individuos para otorgar el poder a
unos gobernantes, no hay experiencia de ello, también rechazó las teorías que
situaban el origen del poder en Dios (posición absolutista)
Los gobiernos existirán gracias al pacto implícito que será admitido por el pueblo
porque toma conciencia de la utilidad que reporta. Por tanto, si dejara de
proporcionar beneficios, cesaría la obligación de obedecerlos. En casos de tiranía y
abuso, la rebelión estaría más que justificada.
Organización social
Sigue el liberalismo político iniciado por Locke, en uno de sus ensayos políticos ofrece
su visión de la “sociedad perfecta” que estaba bastante ligada con la situación y las
circunstancias de la Gran Bretaña de su tiempo.
Contempló la división de poderes:

● Poder legislativo: que se ha de atribuir a un conjunto de representantes y


magistrados.

● Poder ejecutivo, que se debe poner en manos de unos pocos senadores.

Página 11 de 12
● Poder judicial, queda repartido entre varios estamentos.

Cada año tendrán que celebrarse elecciones de representantes, magistrados y


senadores con el fin de imposibilitar cualquier tipo de abuso al pueblo.

Página 12 de 12

También podría gustarte