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El Problema del Conocimiento Humano

La Unidad 3 aborda el problema del conocimiento, definiéndolo como el resultado del procesamiento de información que varía según el sistema neuro sensitivo de cada especie. Se exploran diferentes tipos de racionalidad (teórica, práctica y productiva) y se distingue entre conocimiento sensible e intelectual, así como las funciones del razonamiento. Además, se analizan las concepciones sobre la verdad, los tipos de ciencias y el método científico, destacando la importancia de la ciencia como herramienta para comprender y transformar la realidad.
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El Problema del Conocimiento Humano

La Unidad 3 aborda el problema del conocimiento, definiéndolo como el resultado del procesamiento de información que varía según el sistema neuro sensitivo de cada especie. Se exploran diferentes tipos de racionalidad (teórica, práctica y productiva) y se distingue entre conocimiento sensible e intelectual, así como las funciones del razonamiento. Además, se analizan las concepciones sobre la verdad, los tipos de ciencias y el método científico, destacando la importancia de la ciencia como herramienta para comprender y transformar la realidad.
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UNIDAD 3: EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

1. ¿QUÉ ES EL CONOCIMIENTO?

El conocimiento es el resultado del procesamiento de información.


Todos los animales conocen tanto su estado interno como el mundo
exterior. Pero no de la misma manera. Su conocimiento depende del
sistema neuro sensitivo. De este modo podemos decir que, aunque
todas las especies vivamos en el mismo mundo real, no todas vivimos
en el mismo mundo cognoscitivo.

El fenómeno del conocimiento es muy complejo. No se limita a la


captación de estímulos. Estos deben ser procesados. El conocimiento
del mundo comienza por la mera captación de estímulos (sensación),
que son interpretados en el cerebro (percepción); esta información se
guarda y queda disponible para ser utilizada (memoria), y también
puede ser manipulada de diversas formas para ampliar el
conocimiento (imaginación, inteligencia). Todos estos procesos se
interrelacionan. Para entender bien el conocimiento hay que
estudiarlo desde diferentes perspectivas: la Psicología, que estudiará
de qué manera se organizan e interrelacionan cada una de estas
partes implicadas en el conocimiento; la Lógica, que analizará su
estructura y validez formal, y la Filosofía, que analizará los problemas
que plantea ¿Nuestro conocimiento es verdadero, es decir, representa
la realidad? ¿Cuál es su valor para nuestra vida?

El conocimiento humano es una relación representativa entre un


sujeto que conoce y un objeto que es conocido. El sujeto es toda
persona que tenga la capacidad de advertir experiencias internas o
fenómenos externos a sí misma. El objeto es la totalidad de las cosas
de las que nos podemos dar cuenta, desde las experiencias
personales más inmediatas y los fenómenos que las causan hasta la
comprensión de ideas, juicios y raciocinios. El conocimiento brota de
la racionalidad humana, que se define como la capacidad de obtener
conocimiento concreto y abstracto, utilizarlo y organizarlo de una
manera apropiada en la resolución de problemas teóricos y prácticos.

2. RACIONALIDAD TEÓRICA Y PRÁCTICA

Podemos hablar de tres tipos de capacidades:

La razón teórica da lugar a los saberes teóricos y su objetivo es


comprender la realidad: el Universo, la naturaleza, la sociedad y la
conducta humana. Incluimos aquí tanto las ciencias empíricas como
las humanas y algunas partes de la Filosofía teórica (Lógica, la Teoría
del conocimiento...).

La razón práctica da lugar a los saberes prácticos cuyo objetivo es


regular el comportamiento humano tanto individual como colectivo.
Incluimos aquí otras ramas de la Filosofía práctica: la Ética, la Política
y la Filosofía de la Religión ya que los límites de la racionalidad
práctica se sitúan en la experiencia religiosa.

La razón productiva da lugar a los saberes productivos, es decir, a


la tecnología, cuyo objetivo es el control, dominio y transformación de
la naturaleza, del ser humano y de la sociedad. Aquí incluiríamos las
ingenierías de la naturaleza, la industria, la salud, la conducta y la
sociedad.

3. CONOCIMIENTO SENSIBLE E INTELECTUAL

Para responder tanto a los problemas teóricos como a los prácticos


contamos con dos tipos de conocimiento: el sensible y el intelectual.

El conocimiento sensible está vinculado a la sensación y a la


percepción.

- Sensación: es la excitación que produce un estímulo en un órgano


sensorial. Es un acto puramente físico y fisiológico, y, en ese sentido,
aún no es propiamente conocimiento.

- La percepción es «un proceso sensocognitivo en el que las cosas se


hacen manifiestas como tales en un acto de experiencia» (Jose Luis
Pinillos). La percepción sí es conocimiento, puesto que en ella la
sensación, o mejor aún las sensaciones, han sido organizadas, se les
ha dado un sentido. Sobre estas percepciones es sobre las que
trabaja el entendimiento, poniendo en funcionamiento el
conocimiento intelectual.

La primera función del conocimiento intelectual sería la elaboración


de conceptos. Un concepto es la representación mental, universal y
abstracta de un objeto, no necesariamente material. Ya Aristóteles
señaló que la formación de los conceptos era fruto de la operación
mental, la abstracción, que consiste en aislar una propiedad
concreta de un objeto y reflexionar mentalmente sobre ella,
ignorando otras propiedades del objeto en cuestión. Por ejemplo, si
observas el objeto sobre el que estás sentado ¿Qué es? ¿Una silla?
«Silla» es un concepto, es un término que puedes aplicar a muchos
individuos concretos, por eso es universal y es abstracto, ya que
posee las características que todos esos individuos tienen en común,
pero ninguna concreta para poder relacionarse con todos.

La segunda de las funciones es la de elaborar juicios relacionando


conceptos de forma ordenada. El juicio es la relación que el
pensamiento establece entre dos conceptos cuando afirma o niega el
uno del otro y es que no solo hablamos con palabras, sino que
pensamos con ellas. Por ejemplo, tengo el concepto silla y el concepto
verde; los puedo relacionar en el juicio: “Esta silla es verde.”

La tercera función es la del razonamiento que sería la relación


ordenada de juicios. Lo podríamos definir como el proceso mediante
el cual el pensamiento relaciona dos o más juicios conocidos, que
obran como premisas, e infiere de ellos un nuevo juicio que recibe el
nombre de conclusión.

La expresión del razonamiento recibe el nombre de argumento o


argumentación. Razonar es «inferir» conclusiones de unos datos y,
para hacerlo, se pueden seguir fundamentalmente dos caminos:

- Partir de unos datos más reducidos, menos generales que la


conclusión. Es la inducción. La conclusión que se infiere de este tipo
de razonamiento será probable. Ejemplo: Veo un cisne blanco, veo un
segundo cisne blanco, veo un tercer cisne blanco. Por tanto,
estadísticamente, los cisnes son blancos.

- Partir de unos datos más amplios, más generales que la conclusión


que se saca de ellos. Es la deducción. La conclusión que se infiere de
este tipo de razonamiento es necesaria. Ejemplo: Todos los seres
humanos son racionales; María es un ser humano. Por tanto, María es
racional.

4. LOS PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

¿Nos permiten la razón y los sentidos conocer la realidad tal como es?
¿Nos podemos fiar?

Nuestra actitud natural nos dice que la realidad es tal y como nos
indican nuestros sentidos. Sin embargo, si nos paramos un momento
a pensar en ello pueden surgir algunas dudas ¿Las cosas poseen los
colores con los que las veo o depende de cómo incida la luz sobre su
superficie?

¿Si tuviese más sentidos captaría la realidad de forma diferente? ¿Esa


realidad existe o no?
5. POSICIONES SOBRE LA VERDAD

Analizamos, a continuación, las concepciones más relevantes sobre el


alcance y los límites de la verdad: el escepticismo, el relativismo y
el dogmatismo.

Para el escepticismo (radical), la verdad no existe y, si existiera, el


ser humano no sería capaz de conocerla. Esta postura filosófica surge
ya en la Grecia Antigua y sus formulaciones actuales suelen ser
parecidas a las de entonces: la realidad es solo apariencia y de lo
aparente no se puede decir ninguna verdad. Los escépticos se
abstienen de todo juicio, sin afirmar ni negar, para no caer en el error.
El representante más extremo de esta escuela fue Pirrón de Elis (s. IV
a.C.).

El relativismo defiende que no hay verdades absolutas, pues verdad


o falsedad dependen de las circunstancias en las que son reconocidas
como tales. La verdad es relativa. Un relativista se formula las
siguientes preguntas: ¿cómo puedo estar seguro de que lo que
conozco es lo mismo que conocen los demás? ¿No tiene cada uno su
particular visión de la realidad? A diferencia del escepticismo, el
relativismo no niega la existencia de la verdad, sino que la hace
depender del sujeto y de las circunstancias. Es una postura intelectual
con repercusiones fundamentalmente éticas. Si todo depende las
circunstancias, nunca se podrá afirmar, en general, que una acción
sea buena o mala. Lo malo para uno puede ser bueno para otro.
Como en el caso del escepticismo, es posible un relativismo
moderado saludable que consiste en adoptar una actitud crítica ante
estilos de vida contrarios a la dignidad humana y que pretendan
formularse como válidos.

El dogmatismo afirma que es posible un conocimiento verdadero de


la realidad. Está convencido de que es posible la captación de la
verdad por la razón. El peligro del dogmatismo es que un sujeto o una
colectividad pueden creerse en posesión de una verdad absoluta.

[Link] CIENCIA

Uno de los logros más elevados de las capacidades cognitivas del ser
humano es la ciencia, principal instrumento con el que contamos para
comprender, transformar y dominar nuestro entorno.
7.1. La visión aristotélica del saber científico

Aristóteles concibe la ciencia como un tipo de conocimiento


demostrativo que se expresa en teorías. Las teorías científicas deben
tener un formato deductivo según el cual algunas afirmaciones
funcionan como principios a partir de los cuales deducir las
consecuencias.

7.2. Tipos de ciencias

Las ciencias se dividen en dos grandes grupos, formales y empíricas,


éstas a su vez pueden ser naturales o humanas.

A. Formales: su objeto de investigación no tiene existencia físico


material. Estudian entidades

ideales. Son la Matemática y la Lógica.

B. Empíricas: investigan algún tipo de fenómeno, parcela o nivel de la


realidad físico- material. Pueden ser naturales o humanas. Dentro de
las Empíricas distinguimos:

• Naturales: investigan el Universo y la naturaleza. Ejemplos: Física,


Química, Biología, Medicina, Astronomía.

• Humanas (o Sociales): estudian las relaciones entre los seres


humanos. Ejemplos: Sociología, Economía, Antropología, Política,
Historia. El grado de certeza alcanzado por las leyes de las Ciencias
Humanas es solo una certeza estadística y no alcanzan la fiabilidad
de las leyes de las Ciencias Naturales, ya que su objeto de estudio es
enormemente complejo.

7.3. Elementos constitutivos de la ciencia

Los elementos constitutivos de la ciencia son, de menor a mayor


jerarquía estructural, las leyes, las teorías, los paradigmas y las
cosmovisiones.

A. Ley. Una ley es una proposición suficientemente contrastada


que establece una relación causal constante entre varios
fenómenos.

B. Teoría. Una teoría es un conjunto de leyes que forman un


modelo explicativo completo y acabado de un área de la
realidad.

C. Paradigma. Un paradigma es un marco general en el que se


practica la ciencia en un momento determinado de la historia y
que abarca tanto los aspectos internos a la propia ciencia
relativos a la situación de los conocimientos científicos,
tecnológicos y metodológicos del momento, como los aspectos
externos, relativos al contexto social, político, económico e
institucional.

D. Cosmovisión científica. Es el conjunto de paradigmas


dominantes de las ciencias que se dan a lo largo de una época
histórica determinada y que configuran una determinada
manera de entender toda la realidad y nuestra forma de
acercarnos a ella. Las principales cosmovisiones de la historia
de Occidente han sido la Ciencia Antigua y Medieval (siglos VI a.
d. a siglo XIV), la Revolución Científica (siglos XV a XVII), la
Física Clásica (siglos XVIII-XIX) y la Física Cuántico-Relativista
(siglos XX-XXI).

7.4. El método científico

Una de las características de la ciencia es que sus leyes y teorías se


establecen siguiendo una metodología adecuada y rigurosa de modo
que cualquier hallazgo pueda ser público y repetible.

El método científico es un procedimiento normativizado de


investigación constituido por un conjunto de reglas que, seguidas
rigurosamente, nos llevan al conocimiento. Evidentemente, a veces
se llega a ciertos descubrimientos por casualidad, pero sólo un
trabajo metódico podrá transformar el hallazgo casual en
conocimiento probado.

Existen diversos métodos entre los que destacan: método inductivo,


deductivo, hipotético-deductivo.

Método deductivo:

Característico de las Ciencias Formales. En este método partimos de


ciertos conocimientos dados, a los que llamamos premisas, de las
cuales podemos extraer nuevo conocimiento, llamado conclusión que
es su consecuencia lógica necesaria. En este método, partiendo de
conocimientos generales, llegamos a conocimientos más concretos y
particulares.

Método inductivo:

Utilizado fundamentalmente por las Ciencias Empíricas. Consiste en


observar las regularidades que se producen en los fenómenos para
así elaborar leyes o establecer tendencias en su comportamiento. Va
del conocimiento de lo particular al establecimiento de conocimientos
generales. La inducción puede ser completa o incompleta:
- Inducción completa: En este caso, el universo de discurso al que se
refiere la ley es finito y se ha podido comprobar que la ley se cumple
caso por caso, podemos, por tanto, estar seguros de la validez de la
ley.

- Inducción incompleta. En este caso, el universo de discurso al que se


refiere la ley es infinito y no se ha podido comprobar que la ley se
cumple caso por caso. Evidentemente, la mayoría de las leyes de las
Ciencias Empíricas se establecen por inducción incompleta, ya que no
es posible comprobar todos los casos (no podemos comprobar que
todos y cada uno de los trozos de metal del universo transmiten la
electricidad); por eso, su valor es siempre probable.

Método hipotético-deductivo:

Empleado por las Ciencias Empíricas. Resulta de una combinación de


inducción y deducción. Sus pasos son cuatro:

A. Descubrimiento de un hecho problemático, es decir, un hecho


que no se puede explicar con las teorías disponibles. El
problema debe ser planteado de forma rigurosa y precisa.
Ejemplos: la caída acelerada de los cuerpos; la trayectoria
parabólica de los proyectiles; el aumento del fracaso escolar en
los grupos más desfavorecidos económicamente.

B. Elaboración de una hipótesis que explique el hecho


problemático. Una hipótesis es una conjetura, es decir, una
explicación probable que se acepta provisionalmente y que
requiere ulterior comprobación. Debe estar formulada en un
lenguaje riguroso y preciso.

C. Deducción de las consecuencias a partir de la hipótesis.

D. Contrastación de las consecuencias de la hipótesis mediante la


observación o el experimento diseñado. Un experimento es una
prueba diseñada específicamente para comprobar algo en
particular; en la experimentación se manipulan las variables
que intervienen en los fenómenos. Observar es recoger datos
sin intervenir o manipular. La contrastación puede arrojar uno
de estos resultados:

- Si la realidad se comporta como lo deducido predice, la hipótesis


queda verificada y podrá convertirse en ley o integrarse en una
teoría.
- Si la realidad no se comporta como lo deducido predice, la hipótesis
queda falsada.

7.5. Técnica y tecnología

La vida es actividad y todos los organismos, desde los más simples a


los más complejos, necesitan interactuar con el medio. Sin embargo,
los animales, gracias a su instinto, se encuentran adaptados al medio,
mientras que el ser humano, para poder sobrevivir, debe crear
artificios: el ser humano necesita de la técnica.

Según el filósofo español Ortega y Gasset, con la técnica el ser


humano no solo sobrevive, sino que también crea un nuevo tipo de
hacer que consiste en producir objetos que no están en la naturaleza.
Las técnicas humanas pueden suponer una ruptura radical con el
mundo orgánico o natural y generar la creación de objetos
inexistentes en ese mundo. Se puede decir que la técnica humana
adapta el medio al sujeto, humaniza al medio. Esta tendencia se ha
generalizado con la tecnología.

7.6. Problemas filosóficos y límites de la ciencia

Límites epistemológicos. Aunque la ciencia sea la forma más


lograda de racionalidad teórica, no es la única, ni siquiera la más
adecuada para el conocimiento de determinados ámbitos de la
realidad social y, sobre todo, de la vida y la experiencia personal. El
filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951) afirmó que los
seres humanos sentimos que, incluso si todas las posibles cuestiones
científicas pudieran responderse, el problema de nuestra vida no
habría sido cerrado. Más allá de la perspectiva de la ciencia comienza
el ámbito de la subjetividad. Ahí empieza también la creación artística
y la reflexión filosófica como formas legítimas de comprender e
interpretar el sentido de la vida.

Límites tecnológicos. Los avances de la ciencia dependen en gran


medida de los avances tecnológicos que permiten controlar
experimentalmente los hechos. Ocurre con frecuencia que la ausencia
de medios tecnológicos adecuados paraliza los programas de
investigación en determinadas áreas de la ciencia. Muchas veces el
científico trabaja en un proyecto que contiene todas las preguntas
relevantes que hay que hacer sobre un problema; sin embargo, no
cuenta en ese momento con los instrumentos adecuados para
responderlas.

Límites socioeconómicos. El conocimiento científico-tecnológico es


un producto social sometido al mercado. La tecnociencia se produce
para satisfacer necesidades sociales. A veces son necesidades
sobredimensionadas y absurdas, que introducen productos nuevos e
innecesarios o mejoran productos que ya son muy buenos y que solo
responden a la necesidad de incentivar el consumo. En otras
ocasiones son necesidades realmente racionales e imprescindibles.
Pero en ambos casos se suelen producir cuantiosos beneficios
económicos. En demasiadas ocasiones el conocimiento científico se
aleja de su definición como conocimiento objetivo para convertirse en
un conocimiento instrumental al servicio de intereses políticos y
económicos.

Límites éticos. La ciencia aspira a conocer la verdad sin ninguna


limitación previa de carácter práctico, ético, político o religioso; por
eso, la pretensión de mezclar la actividad científica con valores y
normas morales puede sonar extraña. Pero en realidad no lo es. La
reflexión sobre la ciencia desde la razón práctica, por ejemplo, desde
la ética o la política, contribuye legítimamente a señalar los límites
irracionales de determinadas prácticas científicas. Pensemos que
como ciudadanos cuyos impuestos se emplean en la actividad
científica tenemos algo que decir sobre algunas cuestiones como: el
establecimiento de las prioridades en la inversión económica en
determinados proyectos científicos, por ejemplo, en la producción de
armas de destrucción masiva o en la erradicación de determinadas
enfermedades. Tenemos algo que decir también sobre cuestiones
como son la experimentación con seres humanos, la manipulación
genética incontrolada, la degradación del medio ambiente y la
experimentación con animales.

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