Ichigo Kurosaki: Aventura en el Campo
Ichigo Kurosaki: Aventura en el Campo
-Por favor hijo- dec�a Masaki mir�ndome, ten�a el labio inferior levemente
levantado� la misma expresi�n de Yuzu cuando ped�a algo. Quer�a negarme, �Por qu�
ten�a que ser yo el sacrificado en su segunda luna de miel?
�Seis malditas semanas en el campo? �Lleno de mosquitos, sin televisi�n por cable y
con mala se�al de internet?
-Ichigo, estamos en cosecha, �c�mo crees que tu hermana podr� hacerse cargo?-
quer�a reclamarle porque programaron su luna de miel en estas fechas.
-Est� bien, solo seis semanas, ni un d�a m�s- dije molesto, me hab�an convencido,
sab�a que hab�an planeado celebrar sus 25 a�os de matrimonio con un viaje alrededor
del mundo.
-Eres un cielo hijo- dijo mam� estamp�ndome un beso. Un cielo a punto de irse al
infierno. El campo era hermoso en postales virtuales o en un LCD gigante, mientras
com�a una pizza. Pero vivir all�, era retr�grado. Seis semanas... �Que har�a la
ciudad sin Ichigo Kurosaki durante un mes y medio?
Tard� m�s de 10 horas en llegar, me perd� tres veces. Todos los caminos de trocha
son iguales y los �rboles tambi�n. Me mor�a de hambre, estaba sudado y para colmo
no me abr�an el port�n. S�lo ve�a un gran tronco donde estaba grabado "Hacienda
Kurosaki".
Rayos, hab�a un Kurosaki a fuera muerto de cansancio que tendr�a que dormir en su
auto porque nadie sal�a a abrir.
-Pues para eso est� esa campana �no ve?- me dijo se�al�ndome una vieja y oxidada
cosa que colgaba de una viga.
-Ey Jushiro, aqu� hay alguien que quiere entrar, av�sale a Byakuya- dijo grit�ndole
a otro nativo m�s viejo.
-Tendr�a la amabilidad de abrir el port�n- dije conteni�ndome, me zumbaban los
o�dos. Gente sin criterio.
-No puedo, los patrones se han ido de viaje, tiene que hablar con el capataz-
escuch� decir al primer hombre que v�. Desapareci� tras la puerta, esper� media
hora m�s hasta que un hombre alto, fornido y con un bigote gracioso lleg�.
-Soy Ichigo Kurosaki- dije masticando las palabras. Sus ojos se achicaron un poco.
Al parecer no me cre�a.
-Lo siento, no soy tan confiado como la gente del campo, fui polic�a antes. �Me
permite su identificaci�n? Soy Byakuya Kuchiki, el capataz-. Saqu� mi permiso de
conducir y se lo alcanc�, ten�a ganas de derribar la puerta y entrar a la fuerza
pero me contuve.
-Est� bien. Bienvenido se�or Kurosaki. Ey Jushiro, abre la puerta- dijo aquel
hombre. No me detuve a ver nada m�s, manej� por el sendero hasta llegar a la casa.
Baj� mis dos maletas y entr�.
-�Ichigo? Pero como has crecido ni�o- me dijo mi antigua nana Tomoyo a la que de
cari�o siempre llam� Tomo-chan.
-Hola Tomo-chan- le dije abraz�ndola, quer�a que viera que hab�a crecido lo
suficiente y que era un hombre ya. No pod�a andar dici�ndome "ni�o". �Llegu� anoche
pero nadie me abri�, tengo hambre- me quej�, hice un gesto de fastidio que me
pareci� dem�s infantil.
-Ve a darte un ba�o hijo, te preparar� de inmediato las pastas que tanto te
gustaban- Dijo feliz. Al menos alguien conocido y que me ten�a aprecio.
Despu�s de comer sal� a las caballerizas, quer�a montar un poco, hac�a a�os que no
lo hac�a.
-Se�or Kurosaki �va a montar?- pregunt�. "No nada m�s quer�a mirar caballitos" casi
le respondo al tipo.
-Claro. Sentaro, trae a Zangetsu- los otros dos rieron m�s fuerte. De pronto el
muchacho apareci� con un caballo viejo. Yo quer�a uno brioso y de pelaje azabache,
no ese caballo a punto de morir.
-Es el m�s tranquilo que tengo, los otros no pueden ser. Estamos en �poca de
apareamiento, los sementales est�n en otras caballerizas- dijo el capataz, subiendo
a su propio corcel. Los otros chicos lo siguieron. Me llevaba el diablo, parec�an
odiarme.
Estaba hecho un asco, hasta mis botas ten�an barro por dentro. Me quit� todo el
barro que pude, parec�a un monstruo, necesitaba asearme un poco, as� que llegue al
rio a duras penas.
Escuch� una melodiosa voz y busqu� el lugar de donde proven�a. All� a pocos metros
de la orilla estaba una preciosa chica� ba��ndose. S�lo tra�a ropa interior y se
lanzaba al agua, desaparec�a y volv�a a aparecer.
-Ey tu �que miras!- la escuch� gritar, no pude decir nada estaba all� como un tonto
s�lo disfrutando el paisaje.
-Ya p�rale- me quej�. �No vine mirarte, eres t� la que est� de exhibicionista- tuve
que esquivar las siguientes piedras.
- �Y por qu� sigues all�? Fisg�n, chismoso. �Quieres que te rompa la cabeza?- se
agach� y sac� m�s piedras del fondo.
-�Eres una loca!- hice lo posible por molestarme pero no pod�a borrar la sonrisa de
mi rostro, era la criatura m�s extra�a que hab�a conocido.
-Ya me voy, ya me voy, ni que hubiera mucho que ver- me burle, tuve que esquivar
otra piedra m�s grande que las anteriores.
Con mucho pesar me gir� para salir de all�, ella segu�a gritando y aventando
piedras.
Venir a esta hacienda no hab�a sido tan malo despu�s de todo. Y yo que pens� que
iba a aburrirme.
Nunca nadie me hab�a gritado o insultado, menos apedreado. Deber�a estar enfadado
pero no pod�a, mi curiosidad era m�s grande.
-Te prepar� pastel de queso, recuerdo que de ni�o te gustaba mucho- Tomoyo era una
excelente cocinera, no s� porqu� mam� la envi� aqu�, me hizo mucha falta en la
ciudad.
-�Qui�n?- pregunt�
-Ah. No necesito nada m�s Tomo-chan - as� le dec�a de ni�o, mi nana Tomo-chan, ni
modo, me sent�a bien llam�ndola por su sobrenombre.
-Bueno, entonces me voy que llevo prisa, toda la familia debe estar all�- me
sonri�.
-�Tienes reuni�n familiar?- pregunt� nada m�s por parecer interesado, no es que me
importara mucho que es lo que hace la gente del servicio con su tiempo.
-Ay ni�o, deber�as leer las instrucciones que te dej� tu pap�. Este s�bado, mi
nieta Rukia se casa con el hijo de Rem, t� debes representar a tus padres que son
los padrinos- casi me atraganto con mi bebida �Yo iba a ser qu�?
-Se les debe de haber olvidado, pero tu papito dej� en su despacho un sobre para ti
con todas las instrucciones, all� debe decirte que hacer. Me voy sino llegar�
tarde, te dej� la cena en el horno mi ni�o, nada m�s lo calientas- y sali� casi
corriendo de la casa.
Una boda, a buena hora me vengo a enterar. �Qu� otras cosas se habr� "olvidado"
pap�?
Fui a ver televisi�n pero la antena de cable satelital estaba rota. No ten�a se�al
en el celular y tampoco hab�a internet. �C�mo se las ingeniar�a mi pobre madre para
no morir de aburrimiento cuando pasaba temporadas aqu�?
Entr� al despacho para enterarme de mis "deberes", Isshin deb�a haberme dejado un
manual para poder hacerme cargo de todo. Encontr� el sobre y lo abr�. Nada m�s
hab�a un papel.
"Ichigo, gracias de todo coraz�n hijo, no cre� que aceptaras quedarte. Esta
hacienda ha sido siempre el sue�o de tu madre y m�o, lamentamos que te resulte tan
aburrido permanecer aqu�. Tu sola presencia basta para nosotros.
No hay mucho que hacer, la mayor parte de las cosas las lleva Byakuya Kuchiki, el
capataz pero no se puede empezar a cosechar sin un Kurosaki presente, es la
tradici�n. La luna nueva es en una semana, all� empezar�n las cosechas de uvas, y
se esquilar�n las ovejas. En la luna llena se har� el queso y la mantequilla.
Byakuya tiene un calendario exacto d�a por d�a de las actividades, lo puedes ver en
el gran patio.
En unos d�as la hija de Byakuya, Rukia, va a casarse con el hijo de Rem, Renji.
Nosotros somos los padrinos y esperamos que nos representes en nuestra ausencia. No
necesitas hacer nada, simplemente tu presencia basta. Encontrar�s sus aros
matrimoniales en el primer caj�n del lado derecho. Y su regalo de bodas en un
sobre.
Pd. Ruego de todo coraz�n que tu estancia aqu� te sea de provecho."
�De provecho? �No me dej� nada que hacer y voy a sacarle provecho a mi estad�a
aqu�?
�Si el todopoderoso capataz tiene las cosas en orden para qu� me quer�an a mi aqu�?
Claro, un Kurosaki tiene que estar presente para iniciar la cosecha, o sea en pocas
palabras soy un adorno en esta hacienda. Y por si fuera poco ten�a que estar en una
boda. Maldici�n.
Al d�a siguiente me despert� antes que saliera el sol, rar�simo en m�, pero que
otra cosa pod�a hacer si me dorm� a las 8 de la noche.
Y quien iba a poder dormir hasta tarde con tantos gallos cantando.
Busqu� entre las ropas de mi padre y me vest� lo m�s normal que pude para un lugar
c�mo �ste. Pantalones vaqueros sencillos y algo gastados, camiseta simple, botas y
un sombrero.
Fui directo al enorme patio que estaba cerca de las casas de los trabajadores,
parec�a una peque�a ciudad, con casitas pintadas del mismo color. Hab�a una peque�a
capilla all�. Busqu� con la mirada al capataz, estaba en la zona de m�quinas, era
una especie de taller mec�nico.
-S�, ellos son Rem Abarai y su hijo Renji- dos hombres de raza nativa se acercaron.
El joven deb�a ser algo menor que yo, muy alto y fuerte.
-T� eres el que se casa en unos d�as �verdad?- trat� de ser amistoso.
-S�. Este s�bado, estoy contando las horas. No lo puedo creer- se ve�a radiante, lo
que el amor puede hacer� a los dem�s claro. Yo era muy joven para eso, apenas
ten�a� caray pronto cumplir� 24 �eso me hace viejo? No, tal vez un adulto,
responsable, maduro� que no tiene un trabajo estable. Bueno me dedico a especular
en la bolsa, eso debe contar como trabajo, adem�s tengo una licenciatura en
negocios internacionales.
-Yo tampoco lo puedo creer- dijo con muy poco entusiasmo Byakuya Kuchiki. Claro, �l
era el suegro. A prop�sito, a�n no conoc�a a la novia pero si se parec�a a su
padre, dudo que sea muy guapa.
-Oh, all� esta Rukia- Renji dej� lo que estaba haciendo y sali� disparado a recibir
a su novia.
-Byakuya, quisiera inspeccionar los cultivos, hace mucho que no ven�a y me gustar�a
dar una vuelta por toda la hacienda- mir� hacia una de las camionetas, no quer�a
llevar mi volvo para no ensuciarlo. Y no me volver�a a subir en un caballo.
-Si claro. La pickup roja est� disponible pero� no se vaya a perder- mir� a su
alrededor como buscando algo. Pude escuchar las voces risue�as detr�s de m�.
-�Pap�! A que no adivinas con quien me encontr� en el pueblo- esa voz. Me gir� en
redondo, no hab�a podido olvidar esa voz chillona y sexy. Era ella, la chica del
r�o.
-�Que modales son esos ni�a? Comp�rtate. �l es el hijo de los patrones, el se�or
Ichogo Kurosaki- me present� Byakuya.
Creo que no me reconoci�, algo dentro de m� sinti� un poco de alivio, su padre era
muy grande y parec�a que ten�a mal car�cter.
�Me encontr� con Riruka Dokugamine, la invit� a la boda �Hice bien?- le pregunt� a
su progenitor. Me lleva el diablo, Riruka, mi pesadilla campestre.
-La "se�orita Riruka" Rukia, debes referirte a ella con m�s respeto, es la hija del
due�o de la hacienda vecina. Hiciste bien en invitarla, yo le dej� una invitaci�n a
su padre pero de seguro ni la ley�- Rukia era preciosa, ten�a algo que me hac�a
querer desafiar a su padre y plantarle un beso all� mismo.
-Pero fuimos compa�eras de escuela y era muy tonta la verdad- dijo con total
desparpajo.
En eso llevaba raz�n, Riruka era la ni�a m�s desubicada que conoc�a. Mi padre
invitaba a los Dokugamine a las fiestas que hac�amos en la ciudad. Haruka y su
bandada de hijas eran recibidas con mucho cari�o por mi madre. Mi hermana Yuzu
sol�a encerrarse en su habitaci�n y yo en la m�a. No hab�a quien las mantuviera
calladas, parec�an unas cotorras y Riruka en especial encontraba divertido seguirme
a todas partes. Hac�a m�s de tres a�os que no las ve�a, apenas rent� un apartamento
jam�s regres� a casa cuando hab�an reuniones sociales.
-No hables as� Rukia- Byakuya le hac�a se�ales con los ojos mir�ndome para que su
hija no dijera tales cosas pero a m� me hac�a gracia. Ella era una chica distinta,
dec�a lo que pensaba y hac�a lo que quer�a. Muy interesante.
-Ay lo siento, pero ya sabes que es cierto, no puedo decir mentiras-sonri� y logr�
que la mueca adusta en el rostro de su padre se borrara.
-Rukia �Podr�as acompa�ar al se�or Kurosaki a que de la vuelta a la hacienda?
Necesito a todos los chicos conmigo, tenemos mucho trabajo- vaya parece que hoy s�
amanec� con suerte era cierto eso de que al que madruga Dios lo ayuda.
Me mir� y arrug� su frente, luego esboz� una peque�a sonrisa y acept�. Corri� hacia
la camioneta.
-No. De regreso si quieres te dejo el volante, pero es mejor que alguien que
conozca el camino conduzca- me sonri�.
-Tal vez en las autopistas pero estos caminos son de trocha y hay mucho barro,
anoche llovi�- segu�a con el volante en las manos. Caray, �Qu� hacer? Nadie me
dec�a a m� que no. Por favor, soy el due�o de todo esto.
-Bueno, como quieras pero cuando nos atoremos no digas que no te advert�- se movi�
hacia el copiloto y sub� a hacerme cargo del volante.
-�Maldici�n!- escuch� gritar muy cerca. Bajo una de las llantas del auto estaba una
motocicleta vieja, ahora retorcida. -�Por qu� no se fijan!- Renji lleg� hasta
nosotros para verificar los da�os.
-Yo no fui- dijo Rukia a mi lado. Lo que dar�a por silenciar esos lindos y
desesperantes labios.
-Te comprar� una nueva, no creo que esa cosa corriera mucho- me limit� a subir al
auto. Rukia subi� a mi lado y salimos de all� dejando a su novio refunfu�ando.
-As� son todos ustedes- Rukia rio suavemente unos minutos despu�s. Por fin una
conversaci�n a solas.
-"Te lo pagar�". "Te comprar� uno nuevo"-dijo tratando de imitar mi voz, que
criatura m�s molesta. Pero era hermosa no pod�a evitar que mis ojos se escaparan
hacia su escote.
-No s� otro modo de compensar lo que hice �Qu� podr�a haberle dicho? �Te lo voy a
arreglar? S� de mec�nica lo mismo que tu de pol�tica- dije agriamente esperando que
se mantuviera calladita.
-Ustedes creen que nosotros somos todos unos brutos- se quej� y cruz� sus brazos
sobre su pecho haciendo que su busto saltara m�s a la vista. Tuve que esquivar como
pude un charco de barro por no poner atenci�n a la v�a.
-Los ricos. Todos los hijitos de pap�. Ni�os tan modosos como las Dokugamine, que
creen que nosotros que trabajamos en el campo somos ignorantes- vaya hasta que
salt� la liebre, cuesti�n de clases sociales.
-No soy un ni�o modoso y no creo que seas ignorante, a decir verdad ni siquiera te
vez como una campesina- otra vez la admir�, perfecta, cada cosa en su lugar.
-Porque no lo soy. Fui a la escuela y pienso graduarme alg�n d�a, obtener mi propia
licenciatura- segu�a molesta. Y no entend�a cual eras su problema �Qu� le hab�a
hecho yo a parte de mirarla en ropa interior en el r�o? Bueno ella parec�a no
relacionarme a m� con aquello. Entonces no ten�a nada de qu� avergonzarme, a�n.
-�Licenciarte? Te vas a casar en unos d�as� eso me huele a ama de casa- sonre�
maliciosamente aunque al pensar que ella pronto ser�a del tipo musculoso no me cay�
tan bien. Estaba fuera de mi alcance y eso la hac�a m�s apetecible.
-�Qu� te pasa? �C�mo que ama de casa?- uy ahora si daba miedo ten�a esa expresi�n
de fiera que ya conoc�a bien.
-No s� t�, pero cuando la gente se casa es porque quiere tener familia y asentarse,
formar un hogar. Entonces por l�gica a menos que la mujer tenga un empleo que le
proporcione ingresos sustentables, lo l�gico es que deje de trabajar por un tiempo
y se encargue de los ni�os �Me equivoco?- all� lo ten�a por respondona, una buena
l�gica del problema familiar en el proletariado.
-�Cu�les ni�os? Yo no quiero ser madre, pero me volver� loca si me quedo aqu�.
Quiero conocer el mundo, salir por all� y ver cosas- segu�a quej�ndose, parec�a
tener muy mal car�cter en antagonismo con su muy buen cuerpo.
-�Por eso te casas entonces? �Para poder salir de aqu�?- solt� una carcajada, a
pesar de querer parecer una mujer de mundo era la t�pica chica de campo que quer�a
ir a la ciudad.
-A la derecha est� el molino- dijo sin mirarme. Hacia all� gir�. No recordaba esto
para nada, cuando mis padres compraron su primera hect�rea de terreno me parec�a un
lugar enorme y m�gico.
-Aqu� est� la bomba de agua, el molino es solo un adorno, en esos graneros de all�
est�n las botijas con aceitunas y la prensa para el aceite.
-He vivido aqu� desde que ten�a 7 a�os- dijo con poco entusiasmo.
-Muri�, por eso mi padre acept� trabajar aqu�. Pero Tomo-chan se ocup� de m�-
-Era mi nana, un d�a se fue, Masaki dijo que prefer�a la hacienda. La extra��
mucho- sinceramente me sent� abandonado cuando mi nana me dej�.
-�T� eras su ni�o lindo del que tanto hablaba?- me mir� de arriba abajo.
-Pues no hizo tan buen trabajo contigo, saliste demasiado respondona- le devolv�.
-S�, hablas m�s r�pido de lo que piensas- sonre� haciendo gala de mi autocontrol,
adem�s se ve�a m�s hermosa cuando se molestaba.
-Yo no voy por all� con cara de que todo me apesta, ni ofrezco dinero cuando hago
una burrada- me grit�. Ya estaba bueno con la sexy morena, ten�a el mejor trasero
que mis ojos hayan visto pero no se callaba.
-No soy yo quien quiere dejar este lugar, no soy yo quien se va a ligar al primero
que pueda para abandonar esta hacienda que tan bien huele- le reproch�.
-Engre�do, altanero�
Rukia me mir�, achic� los ojos, parec�a que me saltar�a encima y me degollar�a.
-�Eras t�!- me dio la espalda y camin� furiosa. Solt� el aire que ten�a contenido,
al menos la fiera no me hab�a estrangulado. No me importar�a mucho que se arrojara
sobre m� pero sus intenciones no eran las que yo deseaba.
Escuch� el sonido del auto. Corr� para alcanzarla pero ya era tarde, sali� tan
r�pido que apenas pude reaccionar, me dej� aqu� solo y ni siquiera sab�a c�mo hab�a
llegado porque todo el camino de venida me la hab�a pasando mir�ndole los pechos.
CAP�TULO 4: QUE LINDA MULA
Eran las 3 de la tarde cuando llegu� a una carretera, despu�s de dar muchas
vueltas, haberme perdido, ca�do en una zanja y llenarme de tierra. Estaba sediento,
hambriento y exhausto. Y muy, muy molesto.
Si mor�a de inanici�n ser�a culpa de la fierecilla esa. Cada vez que la recordaba
me daban ganas de� darle una buena mordida o una nalgadas. Si la ni�a era una
tentaci�n al menos a mis ojos.
Me sent� a esperar que alguien pasara, no sab�a qu� camino tomar, si derecha o
izquierda y no ten�a ni la m�s m�nima idea de donde estaba.
Media hora despu�s escuch� a lo lejos un auto. Ojal� sea el capataz o Tomo-chan que
se acordaron que el due�o de la hacienda no aparec�a.
Era una camioneta negra que no reconoc�. La hice parar, no pod�a dejar que se
fuera, tal vez no pasar�a otro auto en horas o d�as.
-�Ichigo Kurosaki?- escuch� mi nombre apenas estacion�. Por todos los cielos, era
Haruka Dokugamine. �Y ahora que le digo? �La hija del capataz de dej� botado por
mirarla ba�arse medio desnuda en el r�o?
-Mi auto se averi� y me perd�, no sab�a que hab�a llegado tan lejos- trat� de
mostrarme amable, �l era mi �nica oportunidad para salir de este lugar.
-Que suerte para nosotros, ojal� nos invadieras m�s seguido- ah esa sonrisa
casamentera, ni crea que me acercar� a alguna de sus ni�as.
-�Y tus hijas?- eso Ichigo, sonr�e y act�a, eres buen comediante.
-Se fueron a la ciudad, las mand� por vestidos nuevos. Oye acomp��ame a almorzar,
anda sube- acept� encantado, mor�a de hambre. No conoc�a su hacienda, era grande,
ten�a muchos animales con lo cual el olor era casi insoportable. Creo que por eso
no toleraba a sus hijas.
Com� como un campechano, no pod�a creer que hab�a repetido lo que me sirvieron.
Masaki se avergonzar�a de m�.
-Claro, me encantar�a- mir� mi nariz como cuando era ni�o y ment�a; Tomo-chan me
dec�a que me crecer�a como Pinocho.
-Magn�fico. Oye dile a Giriko, mi capataz, que te de algo con que irte. Nos vemos
el viernes, no me falles- nos despedimos y fui a buscar un veh�culo para regresar a
casa.
-No se�or Kurosaki, ning�n auto funciona, hemos pedido a su hacienda que Rem Abarai
venga a componerlos pero dice que tiene mucho trabajo- se excus�.
-�C�mo me voy a ir entonces?- mir� hacia las caballerizas, no ten�a otra opci�n. �A
caballo tendr� que ser- dije algo molesto.
-Lo siento, no puedo darle ning�n caballo. Son pura sangre, valen medio mill�n cada
uno, mi patr�n me despellejar�a vivo si presto uno de sus corceles.
-Pues, creo que la se�orita Riruka no se molestar� por prestarle a Rukia- ese
nombre capt� mi absoluta y total atenci�n. Segu� c�mo al capataz hasta las
caballerizas. Tuve que ponerme la mano en la boca para no soltar una carcajada.
El tipo me trajo un caballo muy feo... bueno deb�a ser la yegua m�s fea que
existiera.
-Es una mula se�or. Es de la se�orita Riruka, ella la cri� desde que naci�- le puso
unas riendas y una manta por montura. Trep� en unos maderos y la mont�, era muy
mansa.
-No es necesario, nada m�s d�gale a Rukia que van a comer pasto y va a ver como lo
lleva. No es muy veloz pero siempre pasa por su hacienda de paseo con las
se�oritas- me tendi� una bolsa de zanahorias.
-Le gustan las zanahorias. Dele algunas, h�blele bonito y lo llevar� m�s r�pido- no
pod�a creerlo pero acept�, m�s interesado en el animalito por su nombre.
Y as� fue. Pero �sta Rukia si era bien portada, no chillaba y obedec�a todo lo que
le dec�a.
Dos horas despu�s cuando casi oscurec�a, pude ver el port�n de mis tierras.
-Vamos bonita, ya llegamos, has sido una chica muy linda, si tan s�lo otras fueran
como tu- dije suspirando.
Toqu� la condenada campana y salieron a abrirme. Sin saludar siquiera entr� todav�a
montando a la mulita y llegu� a mi casa. Algunos trabajadores me vieron de lejos y
sonre�an, la verdad no me importaba, mi orgullo estaba intacto porque pude volver.
Ya ver�a la forma de cobrarme con la otra Rukia.
-T�cnicamente esto es una mula- dije con la mayor calma posible haciendo gala de mi
buen humor.
-Para el caso da lo mismo- m�s cerca ya pude ver su rostro, estaba feliz por poder
fastidiarme.
-�Qu�?- grit�.
-Es cierto, esta preciosa mulita le pertenece a Riruka, debes ser una muy buena
amiga suya para que lo llamara como tu- me baj� de un salto y me mord� la lengua
para no re�rme en su cara, su expresi�n no ten�a precio.
Hizo lo que mejor sab�a hacer en situaciones as�. Me dio la espalda y se fue
masticando improperios contra m� y Riruka.
Ya no le guardaba rencor por haberme dejado botado, creo que hasta me hab�a
divertido como jam�s lo hab�a hecho. Nunca hab�a renegado y re�do tanto en un solo
d�a.
Y claro tampoco hab�a deseado a nadie con tanta intensidad como a la mujer que
acababa de marcharse.
CAP�TULO 5: SOY UN ACOSADOR
Me levant� muy contento, encend� la terma y entr� a la ducha. Estaba tan distra�do
que ni me tom� la molestia de verificar el agua, simplemente abr� la llave y tuve
que ahogar un grito de susto. El chorro de l�quido sali� helado. Busque un par de
toallas para abrigarme, temblaba de fr�o.
-Como un beb� Tomo-chan, creo que hace mucho que no descansaba tan bien-
-Tomate el juguito. Te he preparado huevos, pero no los he frito, eso s�lo hace que
pierdan sus vitaminas, te los he pasado por agua, p�lalos y c�melos- se fue a la
cocina y regres� con una bandeja con 4 huevos sancochados. Eso me trajo gratos
recuerdos, del tiempo en que yo llevaba a la escuela la lonchera m�s nutritiva y
elaborada.
Mi mente estaba perdida ideando las m�s descabelladas situaciones y as� desquitarme
del agua fr�a de la ma�ana.
El sabor del huevo se hizo agrio y me lo saqu� de la boca para ver porque. Me llev�
un susto. No ten�a yemas amarillas sino rojas.
-�Ni�o?- la anciana se acerc� a m�. Todos los dem�s huevos estaban igual de raros.
�Ay ni�a tonta, le dije a mi nieta que fuera por los huevos y me trajo los que
estaban empollando, no los que son para comer- retir� todo de mi vista, mientras yo
corr�a al ba�o para lavarme los dientes. �Me hab�a comido un huevo con un pollo
adentro? Qu� asco.
Esa� berrinchuda. Ser� muy guapa, sexy, tentadora� pero estaba tratando de hacerme
la vida imposible.
Sal� a caminar por la hacienda, haciendo lo posible porque mi sonrisa fuera la m�s
deslumbrante que se haya visto por estos lares.
Encontr� mucha gente en la zona de los trabajadores, casi todos en una peque�a y
acogedora casita, la m�s apartada. Parec�a nueva, es m�s, dos hombres estaban en el
tejado terminando de colocar algo. Me acerqu� a ellos. Renji Abarai estaba all�
sonriendo como siempre, con una sudadera sin mangas. Fanfarr�n.
-Ey, buenos d�as con todos- salud�. La mayor�a ni se inmutaron, ya sab�a que no les
ca�a muy bien pero no me importaba.
-Hola se�or Kurosaki- Renji como un anfitri�n sali� de entre todos a recibirme.
-S�. Los muchachos me ayudaron a construirla s�lo faltan las cortinas, uno que otro
tapete y las canaletas para las lluvias. Hoy mismo traer� todas mis cosas- parec�a
feliz, pobre hombre, no sab�a en lo que se met�a.
-Pues les qued� hermosa, �Puedo?- dije en el umbral de la puerta, quer�a ver c�mo
se ve�a por dentro. No estaba mal la verdad, parec�a acogedora.
-Por supuesto se�or Kurosaki, ser�a un honor- los dem�s me abrieron paso.
-El se�or Kurosaki es mi padre, d�ganme Ichigo, por favor, somos todos j�venes-
algunos sonrieron, por fin romp�a el hielo. Y quer�a que confiaran en m�.
-Como digas Ichigo. Chicos a un lado quiero que me diga qu� piensa de mi casa-
apart� a los dem�s mientras entr�bamos.
-Esa es la idea, Rukia la decor� como una casita de mu�ecas que ten�a- quise re�rme
pero eso no me hac�a gracia, hasta pod�a parecer tierno. Bah, ella no era tierna,
era una fiera en piel de oveja.
-Les qued� perfecta �Cu�ndo se mudan?- pregunt� adentr�ndome por todos los
ambientes.
-Esta noche yo traer� mis cosas y dar� una peque�a fiesta s�lo para los chicos,
como inauguraci�n de la casa. Ma�ana Rukia traer� sus cosas y se reunir�n las
chicas. Pero nos mudaremos definitivamente despu�s de la boda- segu� mirando pero
lo que m�s quer�a era ver la habitaci�n, por un extra�o morbo deseaba ver d�nde
dormir�an.
-Renji, Rangiku termin� de coser las cortinas �me ayudas a colocarlas?- entr� de
pronto Rukia. La mir� con mi mejor sonrisa.
-S�lo quer�a ver su hermosa casa- "y malograrte el d�a" me repet�a interiormente.
-Que modales son esos Rukia, s� m�s amable- camin� hasta la peque�a salita d�nde
estaban algunas mujeres con telas y tres chicos entraban con una alfombra mullida.
-No podemos irnos porque la cosecha empieza en unos d�as y me necesitan aqu�- dijo
�l algo m�s serio. Pude darme cuenta que eso a ella le molestaba.
-�Pero lo har�n despu�s verdad? Por cierto, ahora que tendr�s una familia, �vas a
seguir trabajando aqu� o se ir�n a la ciudad?- ese hombre parec�a no tener m�s
ambici�n que engrasar motores.
-S� que mi padre ha encargado una cosechadora alemana y tres tractores hidr�ulicos
con cabinas y aire acondicionado- los ojos le brillaron, casualmente hab�a le�do
anoche algunos papeles sobre las mejoras de la hacienda.
-�En serio?- abri� los ojos como ni�o con juguete nuevo.
-S�, y yo creo que deber�amos adquirir algunas motocicletas para poder movilizarnos
por la zona, ser�a m�s r�pido. Adem�s te debo una y pienso enviarla despu�s de la
cosecha- dije con mi mejor acento citadino.
-Pues gracias� vaya no pens� que todo cambiar�a por ac� tan r�pido- parec�a dudoso.
-Ser�a una pena que nos dejaras, tu padre va a necesitarte mucho con la nueva
tecnolog�a, tu sabes, la gente antigua no entiende como nosotros las cosas nuevas-
segu� endulz�ndole el futuro.
-No claro, yo quisiera quedarme- titube�, vi de reojo que Rukia nos mir� asustada.
Camin� hacia nosotros.
-Renji, �Le dijiste a Sentaro que pusiera la veleta en el techo?- trat� de recordar
que era eso� creo que un adorno que va encima de los tejados y que se mueve con el
aire, muy t�pico del campo.
-�Qu� rayos haces?- la fiera se acerc� a m� y me hablaba con mucha carga negativa
pero apenas mov�a los labios.
-No voy a vivir aqu� el resto de mi vida- segu�a hablando muy bajito pero sab�a que
si no hubiera gente estar�a gritando.
-T� y yo tenemos que hablar- me hizo se�as y me llev� a la cocina. Cerr� la puerta,
nos quedamos solos. Uy, lo que sea que quiera puedo d�rselo.
-Ya estuvo bueno, no s� que tienes conmigo, en primer lugar no fue mi culpa lo del
rio, yo quer�a lavarme �no me viste como iba? No estaba mir�ndote a prop�sito- le
dej� en claro. Nunca fue intencional, no fui a espiarla, ella s�lo estaba all�,
cualquiera pudo haberla visto.
-Ay me caes tan mal- parec�a querer aventarme algo. Por si las dudas retroced�.
-Mala suerte nena, no me voy a ir y me vas a tener que aguantar 6 semanas m�s.
�Crees que yo quer�a venir a esta hacienda en el fin del mundo? �Crees que quer�a
cambiar mi relajada y c�moda vida para que una loca como t� me haga la vida
imposible?
-Vas a ver como saldr�s corriendo antes que empiece la cosecha- amenaz�.
Que criatura m�s extra�a, �Querer echarme a m� de mis tierras? �Qu� se habr�
cre�do? �Yo la estaba persiguiendo?
Y c�mo el acosador que era me col� en la fiesta de apertura masculina del nidito de
amor de mi v�ctima, llegu� con media docena de botellas de whisky, todos me
aclamaron, era f�cil caerles bien a esta gente.
-No s� porque celebramos hermano, te est�s echando el lazo- le dijo Sentaro, uno de
los amigos m�s cercanos de Renji, ya casi conoc�a a todos.
Y por supuesto para estar atento a cualquier conversaci�n, yo apenas hab�a tomado,
es que no me quer�a perder nada.
-Lo que sucede es que Rukia siempre ha querido irse de la hacienda y si no le daba
la raz�n en todo la iba a perder- as� que el novio era mandil�n, sacolargo, pisado,
en buen cristiano, ella lo ten�a bien amaestrado.
-No se va a ir, no tiene donde- grit� por all� Iba, creo que as� se llamaba el otro
moreno.
-A�n extra�a su antigua casa- se quej� Abarai. Por Dios que man�a la m�a de
llamarle por su apellido al tonto ese, creo que el licor ya se me hab�a subido.
-Ya basta de hablar de mujeres, por fin �Has decidido? �Te quedas o te vas?- le
reclam� otro de los trabajadores, el m�s grande de todos, creo que su nombre era
Grimmjow.
-Eso est� bien, mientras lo tengas claro y no dudes- Grimmjow fue a servirse m�s
licor.
-�Y tu Ichigo? �Andas s�lo o dejaste a alguna chica en la ciudad?- me pregunt� uno
muy joven, creo que ni siquiera era mayor de edad, no s� que hac�a tomando con
nosotros.
-No he dejado nada� importante- trat� de recordar la �ltima con la que sal�, creo
que era rubia, no me acuerdo, fue en una fiesta y estaba borracho. -�Cu�l es tu
nombre?- pregunt�.
-No, aventurillas pero nadie me ha movido el piso todav�a- eso era cierto, la �nica
que me causaba comez�n era la novia del que ten�a al lado pero no iba a decir eso o
no sal�a vivo de all�.
-Las Dokugamine est�n muy buenas- dijo un muchacho que no era nativo.
-Si Noitra con raz�n te gusta trabajar tanto al sur- todos rieron.
-Oye, el ma�ana voy a cenar all� �quieres venir conmigo? Necesitar� alguien que me
saque por si las cosas se ponen feas- el muchacho abri� los ojos desmesuradamente
-Anda, yo te presto algunos trapos, nada tan formal, necesitar� alguien para
soportar a esas cacat�as- todos rieron por mi comentario.
-Pues, creo que morenas, ardientes, sensuales�- y que se ba�an en el rio pens�,
pero otra vez me cuid� de no decirlo, estos tipos se ve�an fuertes.
-Oye tenemos los mismos gustos- me sonri� Renji. No ten�a ni idea lo parecidos que
eran nuestros gustos.
Prepar� la ropa adecuada para ir a visitar a las Dokugamine y tambi�n escog� algo
para que mi nuevo amigo usara. El estar�a m�s feliz que yo.
Con algunas horas de anticipaci�n fui a sacar mi Volvo y casi me infarto. Ten�a
esti�rcol en el parabrisas. Ni que las vacas volaran, era culpa de la berrinchuda.
Despu�s de limpiarlo y lavarlo me sub� a probarlo. No encend�a, maldici�n.
Necesitaba ayuda de Abarai, pero si quer�a que sea r�pido m�s me val�a llamar a
Noitra.
El pobre estaba tan emocionado por ir que llam� a Renji y a Rem como si su vida
dependiera de eso. En media hora el auto estaba funcionando y le hab�an parchado
dos llantas que estaban desinfladas, cortes�a de mi acosadora.
As� casi al atardecer salimos hacia la hacienda Dokugamine. Noitra iba nervioso a
mi lado.
-�En serio? Pero no me gustar�a mentir, no quiero que piense que soy de la ciudad-
-Llevo los libros de las cosechas, de las cosas que entran y salen, trabajo para
Byakuya, veo los libros-
-Ver� que puedo hacer, la hacienda va a crecer un poco y vamos a necesitar gente
m�s capacitada, no se podr�as, tomar unos cursos en la ciudad para mejorar tu
trabajo- no dijo nada pero parec�a tan ilusionado.
Nota mental, escribir a mi padre estas observaciones Noitra debe llevar alg�n curso
de administraci�n aunque sea por correspondencia.
-Gracias- se tir� a mi cuello. Tuve que esperar a que me suelte, era su cumplea�os
y yo su sorpresa. Que me disfrute un poco.
-S�, voy a estar muy ocupado a partir de la pr�xima semana- esa era una advertencia
para que no me volviera a invitar.
-Rukia se casa ma�ana pap� �Me podr�as dejar ir para acompa�ar a Ichigo?- pidi�
Riruka. En la torre, ojala que su padre se niegue.
-Claro hija, puedes ir. Si quieres te quedas a pasar la noche all� para que no
tengas que volver de madrugada- all� estaba el viejo zorro ofreci�ndome a su hija.
Claro y si por casualidad pod�a llegar a mi cama, lo tendr�a al siguiente d�a
exigiendo matrimonio. Pero a m� no me iban a atrapar tan f�cil.
-�Puedo acompa�ar a mi hermana?- pidi� con timidez Nell. Otra Dokugamine m�s.
-Pero s�lo t�. Las dem�s deben venir conmigo, es el cumplea�os de su abuela-
Terminamos de comer y nos sirvieron pastel, ya estaba harto y no sab�a c�mo salirme
y mi amigo no ayudaba mucho. Mir� mi reloj, las 8 de la noche, bostec� y me
disculp� diciendo que ten�a sue�o.
Cuando llegamos fui a dejar a Noitra hasta su casa, estaba algo oscuro, pero me
asombr� de encontrar a casi todos los chicos reunidos.
-Creo que al menos uno de nosotros lo disfrut�, yo me aburr� m�s que en carrera de
caracoles- nuevamente todos rieron. No parec�a que estuvieran esper�ndonos. Miraban
hacia la casita nueva.
-Cuenta conmigo para lo que sea- una genuina sonrisa se form� en mi rostro y me
sent� como un acosador acorralando a su presa.
CAP�TULO 7 : ESE CAMIS�N
Esta era la mejor idea desde que llegu� aqu�, val�a la pena el riesgo por saber que
pensaba la berrinchuda de m�.
-Es de la puerta trasera, la de la cocina. Entras sin zapatos y las esp�as, cuando
veas que est�n en una situaci�n interesante sales y tocas la puerta principal con
cualquier excusa. Nosotros sabremos hacer nuestro trabajo en cuanto te echen de
all�- parec�a buen plan� en teor�a.
-No te har�n nada. Eres el due�o, no pueden golpearte o podr�as despedirlas pero si
nos encuentran a alguno de nosotros podr�an matarnos o peor, dejarnos sin
descendencia- Sentaro parec�a muy seguro de mi integridad pero yo no. Quiz�s las
dem�s me respetaran pero no Rukia.
-Est� bien, voy a entrar- sal� decidido a cumplir mi parte del plan, esto era mucho
mejor que las tontas peleas de paintball con Shinji, mi mejor amigo. �A prop�sito
qu� estar�a haciendo en este momento? Desde que llegue aqu� me he aislado por
completo del mundo.
Entr� a hurtadillas teniendo cuidado de dejar mis zapatos fuera de la casa, para
que no me delataran mis pisadas. La cerradura no hizo ruido, parec�a bien aceitada.
Me agazap� todo lo que pude, casi andaba a gatas. Escuch� risitas tontas a medida
que me acercaba.
-Deja eso, �no te das cuenta que las dejaron a prop�sito? � era la voz de Rukia.
-Este ron est� estupendo- dos de ellas se re�an y parec�an muy afectadas por el
licor.
-Dejen ya eso tontas, no es ron, ac� dice Whisky- les reprendi� otra voz.
-Ay ese Ichigo es tan caliente, a que no lo han visto- me sorprend� al o�r eso �Yo
caliente? Vaya.
-S� Rangiku, es muy guapo- dijo otra. Creo que esto ya me estaba gustando, es muy
dif�cil saber lo que gente piensa de uno pero dicen que cuando est�n ebrios no
mienten.
-No es cierto, no es estirado yo lo he visto conversar con los chicos, parece que
se llevan bien- me defendi� otra de ellas.
-Por eso es tan sexy. Yo tampoco me portar�a como una trabajadora. He querido
entrar a la casa grande aunque sea limpiar pisos pero Tomo-chan no me deja- se
quej� la que llamaban Rangiku
-Claro que no las tengo, quien tendr�a buenas intenciones con ese Ichigo, si est�
para com�rselo- sab�a que era simp�tico pero no cre� que fuera un "desata
pasiones". Interesante, ojal� fuera Rukia la que hablara as�.
-No soy rastrera pero ser�a tapete si �l me lo pidiera- todas empezaron a re�r a
carcajadas, incluso Rukia.
-Hablando de cosas calientes, queremos que nos muestres tu lencer�a. Anda, queremos
ver lo que te vas a poner ma�ana en la noche- pidieron a coro.
-Somos tus amigas, vamos. Si, anda- muchas voces se unieron a la petici�n.
-Est� bien. Esp�renme un momento- la escuch� caminar hacia su habitaci�n, quise
seguirla pero me contuve. Fue dif�cil. Creo que este era el momento de llamar a la
puerta.
Sal� de all� sigilosamente, volv� a ponerme los zapatos y camin� dando un gran
rodeo hasta la puerta de la casa.
No sab�a qu� les dir�a, ni porqu� llamaba a su puerta tan tarde� al menos aqu� en
el campo las 10 de la noche es tard�simo.
-Buenas noches- dije con toda la cortes�a que pude. Sent� que me miraban raro, no
eran muy buenas para esconder sus intenciones.
-Se�or Kurosaki. Pase por favor- dijo una rubia, le reconoc� la voz. Creo que era
Rangiku.
-Gracias. S�lo pasaba a decirle a la novia que ma�ana vendr� por ella para llevarla
en mi auto hasta la capilla y estar� en el altar representando a mis padres como su
padrino. Para m� ser� un honor- ten�a las mejillas ardiendo, una de ellas estaba
mirando mis zonas intimas.
-�Qui�n es?- escuch� la voz de Rukia. Mis ojos casi se salen, tuve que agarrarme
del marco de la puerta para no caer.
-Parece que Rukia se asust�. Le dar� su mensaje se�or Kurosaki- Rangiku acerc� su
mano a mi camisa y juguete� con uno de mis botones. Las dem�s no se atrevieron a
nada.
-Por favor ll�menme Ichigo, no me gustan las formalidades. Gracias y buenas noches
a todas. No se desvelen- di unos pasos hacia atr�s y me di vuelta para irme. Sent�a
sus miradas puestas en m�, la puerta a�n no se cerraba.
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-Son a las 8 de la ma�ana, te deje dormir porque anoche llegaste tarde. Tengo que
ayudar a vestirse a mi nieta, la boda es a las 1, la pobrecita debe necesitarme sin
una madre que la acompa�e- suspir� y sent� mucha curiosidad.
-Fue hace mucho, viv�an en Karakura, cerca del mar, era un lugar muy bonito, ten�an
una casita llena de flores. Hisana mi nuera sali� a comprar cerca de la casa. Pero
en esa zona hay mucha vida nocturna y las pistas no son seguras. La arrollaron. La
pobre Rukia pas� meses sin hablar. Fue entonces que te dej� y me fui con ella.
Adem�s Byakuya tuvo problemas en su trabajo y lo echaron. Le habl� a tu padre, el
se�or Isshin es tan bueno que no dud� en ofrecerle trabajo aqu� en la hacienda- de
alguna forma me sent� turbado. Me dol�a que Rukia haya pasado por eso.
Yo no la odiaba, por supuesto que no. A pesar de todas las cosas que me hac�a.
-Qu� pena- dije tem�ndome el jugo antes que Tomo-chan me dijera nada.
-Bueno, me voy a ayudar a mi nieta. Por favor mi ni�o, no la hagas renegar m�s.
Ella me ha contado que eres algo pesado- iba a protestar pero me puso una tostada
en la boca. �Yo te cri�, s� que eres muy travieso cuando te lo propones. Hoy es el
d�a m�s importante de su vida, comp�rtate- me revolvi� los cabellos y se fue.
�Yo un pesado? Bueno, creo que a veces se me pasa la mano pero ella comenz�. Adem�s
ten�a algo que me hac�a enloquecer.
Est� bien. Hoy la tratar� como si apenas la conociera. Bueno, apenas la conozco. Me
comportar� como un adulto civilizado y educado. No m�s bromas. A menos claro que
ella comience, entonces no podr� evitar responderle.
Me vest� con un traje muy formal negro, trat� de peinarme pero mis cabellos son m�s
rebelde que yo, as� que me pas� los dedos para alisarlos un poco. Sal� a buscarla a
su casa. Yo deb�a recogerla y llevarla a la peque�a capilla, era el padrino o al
menos los representaba.
-Hola Ichigo. Rukia a�n no est� lista, pasa para que la esperes, en un momento
sale- entr� a la peque�a salita y me encontr� a Byakuya all�.
Me sent� al lado del capataz a esperar, pasaron 15 minutos y nada. Ya casi era la
1. Si ella se ha arrepentido por m� no hay ning�n problema.
Escuch� pasos a mi espalda, me levant� a ver.
Me qued� sin aliento. Rara vez hab�a ido a una boda, pero en mi vida hab�a visto a
una novia m�s hermosa. Su cabello no estaba recogido en un alto mo�o y no ten�a
ninguna tiara de brillantes. Sus bucles ca�an sueltos. El velo estaba sujeto por
una corona de peque�as flores blancas. En la mano ten�a un ramo de margaritas. Su
vestido era sencillo y tan femenino.
Nos miramos por unos segundos y dese� no haberlo hecho. Ya no era el mismo.
Yo no pod�a albergar sentimientos por ella. Era tonto desear a alguien a punto de
casarse. Muy tonto.
Les abr� las puertas del auto y me limit� a conducir los 200 metros que nos
separaban de la peque�a capilla. Deb�a estar llena, no creo que nadie se pierda la
ceremonia.
Bajamos del auto y me apur� a abrirles las puertas, estaba medio idiotizado
todav�a.
-Pap�, t� debes llevarme del brazo- grit� ella molesta al ver que su padre
avanzaba.
-�Te sucede algo Byakuya?- pregunt� al ver que estaba algo inquieto.
-S�lo has venido para arruinarme mi boda, sino fuera porque te necesito, te
partir�a el alma- grit� ella.
-Yo digo lo que pienso baboso- parec�a que iba a tirarme su bouquet.
-Ser� mejor que apures a tu pap�, acabo de ver a un perro dirigirse al mismo �rbol
- segu� riendo si poder contenerme.
-�Te crees muy listo?- estaba que echaba humo, podr�a fre�r un huevo en su cabeza.
-No ser� tu padrino, Dios me libre. S�lo represento a mis padres, por lo que a m�
respecta no te conozco- mir� en otra direcci�n haci�ndome el ofendido pero
sonriendo todav�a.
-No quiero que est�s en la iglesia, se supone que es el d�a m�s feliz de mi vida,
lo est�s echando a perder- sigui� renegando.
-Tu solita te est�s echando a perder ese maquillaje recargado que llevas- me burl�.
-Todos dicen que me veo bien- pareci� dudar de su apariencia, si supiera que estaba
divina.
-Ser� porque eres la novia y no quieren preocuparte pero pareces una payasa- segu�
haci�ndole perder los papeles, en verdad se ve�a preciosa.
-No es cierto, eres un acosador, no voy a creerte nada- Entonces o� pasos detr�s de
m�, Rukia se asust� mucho.
-�No! �Vete Renji!- grit� ella escondi�ndose en mi, tan cerca de mi pecho que tuve
deseos de abrazarla.
-T� eres el culpable de todo- murmur�. �Renji Abarai, vete y sigue esperando, �no
me mires!- dijo molesta y entend�, ella estaba asustada por esas tontas
supersticiones que dec�an que el novio no deb�a ver a la novia antes de la boda.
-�Renji!- �l se gir� a verme y tambi�n mir� a Rukia. �Suerte- le dije, Rukia peg�
un grito y le dio la espalda.
Me ech� a re�r otra vez, no pod�a creer que sean tan supersticiosos, el chico se
fue cabizbajo y Rukia segu�a maldiciendo.
-Est� bien, ya entend�- dije cojeando. �Mejor me voy y espero dentro- camin� hacia
la capilla y esper� en las escaleras del altar.
CAP�TULO 9: PRUEBA DE HOMBR�A
El lugar era sencillo, decorado con flores naturales. Me pareci� un lugar lindo
para casarse.
De pronto todo mundo hizo silencio y se escuch� una mala grabaci�n de la marcha
nupcial, no quise girarme a ver, la fiera con vestido de novia estaba preciosa, si
fuera muda ser�a la mujer m�s hermosa que haya conocido pero cada vez que Rukia
abr�a la boca era para ofenderme.
Saqu� mi Ipod y tuve cuidado de ponerme solo uno de los auriculares, trat� de
concentrarme en la m�sica y no tom� en cuenta la ceremonia, no s� porque no lo
soportaba. Minutos despu�s sent� un golpe en el brazo.
-Joven, el capataz le quiere hablar- una se�ora bajita y gorda me estaba viendo.
Mir� a Byakuya y por las se�as que hac�a parec�a que necesitaba algo. Rukia me
miraba con furia.
-Los aros- susurr� Renji. Entonces record� que yo tra�a las alianzas. Busqu� en el
bolsillo de mi chaqueta y saqu� la cajita. Camin� hacia ellos pero con tan mala
suerte que trastabill� con la alfombra vieja del altar. Los dos anillos salieron
volando.
Pero esta vez no hab�a sido mi intensi�n, ya no quer�a seguir con esto. Ella estaba
a punto de ser una se�ora, de ahora en adelante deb�a moderar mi actitud.
La ceremonia continu�.
Ah, la que me esperaba, imaginaba a Rukia persigui�ndome para darme de porrazos con
su bouquet. Al menos ya se hab�an casado, era lo importante. Me quedar�a un par de
horas porque no quer�a perderme la comida y luego me largar�a a mi habitaci�n.
Sent� que todos me miraban, pero no sab�a por qu� se fijaban en m�. Oh no, yo era
el representante de los padrinos� de esto no me hab�a acordado. Tom� el micr�fono y
apenas dije algo.
-"A nombre de mis padres, Masaki y Isshin, quiero darles este presente y desearles
un matrimonio largo y duradero"- saqu� de mi chaqueta el sobre que encontr� en el
escritorio de pap� que dec�a "regalo Rukia-Renji" y se los entregu�.
Luego de eso se dieron algunos bailes y tambi�n tuve que participar. Ella se ve�a
enojada y ni siquiera me mir�, me pis� a prop�sito tres veces en el mismo pie. Yo
s�lo sonre�a cuando hac�a eso.
Para mi mala suerte a la hora de la comida me sentaron al lado de Rukia que todav�a
me miraba con coraje.
-A diferencia de la gente que piensa- solt� una suave carcajada, era incre�ble como
�sta ni�a me soltaba la lengua. No pod�a evitar devolverle cada uno de sus
comentarios.
-Oh lo siento, se me cay� el tenedor- dijo Rukia mirando a Renji. La muy malvada me
lo hab�a clavado en la pierna, afortunadamente la tela de mi pantal�n era gruesa y
no se qued� incrustado en mi piel.
-Nos retrasamos, no tenemos auto todav�a, no s� porque no nos ayudan tus mec�nicos-
se quej�.
Las horas pasaron, la fiesta estaba en su auge, saqu� a bailar varias veces a
Riruka y a su hermana alej�ndome lo m�s posible de los novios. Cada vez que ve�a a
Rukia no s� porque sent�a ganas de irme.
Nell se puso mal, la comida le afect�, las llev� a la casa y las instal� en una
habitaci�n para hu�spedes. Riruka estaba tan preocupada por su hermana que no me
sigui� de vuelta a la fiesta.
Regres� s�lo para despedirme y desearle sinceramente que fueran felices, esto deb�a
acabar, me refiero a las peleas. Y si hac�a falta una disculpa formal a la novia
por haberla visto en el r�o, lo har�a. Deb�a ser un caballero� o Masaki me matar�a.
-�Listo tigre?- pregunt� Sentaro. �Debes dejar el nombre del grupo en alto- todos
le daban �nimos. Maldici�n, me molest� mucho aquello. �Por qu�? A m� que me
importaba que ellos� fueran a tener su primera noche de bodas.
-Traje la s�bana- grit� otro de los amigos del novio. No entend�a a que se refer�a.
-El trofeo de guerra- gritaron y rieron, apenas hab�an notado mi presencia. -Ya
sabes que ma�ana estaremos esperando, t�mate tu tiempo, pero no te olvides,
Grimmjow lleva la delantera- todos rieron como locos, algunos aullaban.
-Es una tradici�n italiana, pero nos la apropiamos hace mucho. Ma�ana Renji debe
sacar esa s�bana a la ventana- se carcaje� como si yo le entendiera pero al ver mi
rostro se calm�. ��Hombre de ciudad! Renji debe mostrar la s�bana con sangre. Eso
quiere decir que fue el primero, o sea que la novia era virgen- sonri�. Para m� eso
era nuevo, jam�s hab�a o�do ni le�do algo semejante. Parec�a medieval.
-S� y no. Bueno obviamente significa que la novia era virgen pero entre nosotros,
bueno los casados, la mancha m�s grande significa quien es el m�s salvaje- volvi� a
re�r pero yo no le encontraba gracia a eso. Tal vez si hubiera crecido aqu� pensara
as�. De todas formas no me gustaba.
Pero mis traicioneros pensamientos se fueron en otra direcci�n. Rukia con ese
camis�n transparente, esperando en una cama para ofrecer su virginidad. �Virgen?
Muy anticuado, jam�s me he acostado con una virgen� y tampoco lo har�a. La �ltima
se acababa de casar y estaba a punto de ser� no pod�a ni imagin�rmelo. �No!.
Maldici�n.
Quise correr lejos de all�. Eso deb�a hacer. Tomar mi auto y largarme lo m�s lejos
que pueda. Ya regresar�a en un par de d�as a presidir la cosecha.
S�, eso har�a. Me gir� para irme y no tener que estar cerca de todo aquello.
CAP�TULO 10: COMO UN LADR�N
-�Lleg�! �Lleg�!- les grit� a todos. Pens� que tal vez ser�an mis padres, pero �l
hablaba en singular. Todos rieron y nuevamente mi curiosidad pudo m�s.
-No entiendo- dije muy bajito al primer chico que me explic� lo de esa tonta
costumbre.
-Es Loly- dijo fren�tico, �se suponme que yo deb�a comprender? �Ver�s, ella es�
nuestra maestra- habl� con tal lascivia que no me qued� duda que no se trababa de
una maestra de escuela.
-�Todo! En serio. Ella dirige el burdel del pueblo. Todos hemos pasado por ella,
nos inaugura, por as� decirlo. Yo tambi�n perd� mi virginidad con ella- sonri� el
chico.
-Entre todos le pagamos, es que Renji ha estado muy ocupado estas semanas, mucho
trabajo y hace tiempo que no ha ido al burdel. Creemos que est� oxidado, as� que
hicimos colecta para traer a la Loly y que le d� un par de lecciones sobre como
entrar en combate, no le tomar� m�s de una hora- sonri� como idiota.
No sal�a de mi asombro, cerca de aqu� hab�a una reci�n casada, esperando por su
nuevo esposo. Virgen y quiz�s asustada. �Y �l iba a hacerlo con una mujerzuela
antes? Esto era m�s de lo que pod�a soportar.
Rukia se cas� con un hombre de aqu� y debe estar al tanto de todas sus estupideces.
Hab�an pasado a�os cerca, deb�a conocer bien a la gente que le rodeaba.
A lo lejos vi que dos de los trabajadores hac�an pasar a una de las caballerizas a
alguien envuelto en una capa. Supuse que era la meretriz.
Camin� hacia mi casa por otro sendero, no pude evitar quedarme mirando a lo lejos
una vela encendida en la ventana de la nueva casita. La de la habitaci�n.
Ella deber�a saber� �Y si nadie le hab�a dicho? �Y si hasta las chicas estaban al
tanto y no se lo dec�an?
Camin� hasta casi llegar a su puerta, pero me sorprend� al encontrar a dos chicas
all�. �Qu� les dir�a? �Vengo a ver la novia? Eso sonar�a est�pido, nadie visita a
una reci�n casada en su noche de bodas.
Agradec� mentalmente que fuera en el primer piso porque yo no era bueno escalando,
en la ciudad solo escalan lo ladrones.
Fui a la parte trasera y llegu� como un ladr�n medio agazapado. Mi coraz�n lat�a a
prisa, estaba nervioso, iba a irrumpir en su habitaci�n y ella seguramente llevaba
puesto ese camis�n, hablarle podr�a resultar peligroso para mi salud. Pero era por
su bien.
Avanc� unos pasos y escuch� una respiraci�n acompasada. Hab�a alguien en aquella
cama.
Me dio mucho coraje �Qu� hombre es tan est�pido para dejarla esperando?
Se movi� un poco y me agazap� en la cama. Sent� el olor de sus cabellos, estaba tan
cerca que provocaba darle un beso y marcharme.
No quer�a ser el que le trajera esas noticias, no me gustar�a causarle pesar ni ser
portador de tristezas a su vida.
Y tambi�n por mi bien, si ella se despertaba podr�a atacarme y estoy seguro que no
ser�a sexualmente.
A la tenue luz de la vela su perfil me pareci� a�n m�s hermoso y toda ella, tan
delicada, fr�gil� tan mujer.
Entonces dese� ser el hombre por el que esperaba, con todas mis fuerzas quise ser
quien robara su inocencia. A pesar de ser tan brava, ella era la mujer m�s
fascinante que hab�a conocido, la m�s hermosa, la �nica que hab�a logrado capturar
mi atenci�n por completo. Me gustaba, si, Rukia me gustaba y eso no estaba bi�n.
Me recost� un poco y dej� caer mi cabeza sobre la almohada. A mis manos volvi� esa
sensaci�n de picaz�n. Mor�a por tocarla.
Lentamente fui recorriendo desde su hombro hasta su cintura, la raz�n me dec�a que
deb�a salir de all� cuanto antes pero no pod�a, simplemente mi cuerpo no obedec�a
esa orden.
"Es suficiente Ichigo" me grit�. "No desees la mujer de otro". "No desees a una
mujer casada".
"S�lo un beso" ped�a a gritos otra parte de m�, una que hasta ahora no sab�a que
exist�a. "Nunca m�s tendr�s esta oportunidad", volvi� a tentarme.
Embriagador. Potente.
Su cuerpo se removi� y se hizo para atr�s, qued� pegada a m�, atrap� la mano que no
hab�a retirado de su cintura y la llev� a uno de sus pechos. �Por Dios!
Juro que no sab�a qu� hacer, mi reacci�n sangu�nea no se hizo esperar, tal vez yo
fuera algo lento para actuar pero algunas partes de mi cuerpo pensaban por s�
mismas. Tuve una erecci�n� y no pod�a deshacerla.
Deb�a estar dormida. Pero �C�mo podr�a mencionar mi nombre en la cama que
supuestamente deb�a compartir con su marido? De todas formas deb�a averiguarlo. Me
incorpor� un poco para ver su rostro.
Sus ojos estaban cerrados, aunque parec�an moverse, como si en sue�os estuviese
mirando algo que ten�a toda su atenci�n.
Fue una mala maniobra la que hice, porque mis brazos ten�an acceso a otros lugares
y ella llev� mi mano prisionera a su entrepierna. No pude evitar soltar un gru�ido
al darme cuenta de lo caliente que estaba, mis dedos parecieron cobrar vida propia
y se mov�an suavemente, buscando que subir un poco aquel camis�n. Me apret� m�s a
ella, si estaba so�ando conmigo le iba a dar un buen sue�o.
Empec� a respirar con dificultad porque Rukia se mov�a cada vez m�s r�pido, mi mano
se hab�a enredado en su camis�n y apenas pod�a tocarla con esa estorbosa tela en
medio, aun as� me las ingeni� para usar adecuadamente los dedos y excitarla m�s.
Pronto sus gemidos se hicieron m�s audibles, quer�a que gritara pero ten�a miedo
por las personas que podr�an estar fuera de la habitaci�n o si tal vez su esposo
hab�a decidido finalmente no tener sexo con la meretriz pod�a aparecer en cualquier
momento. Y all� s� que era hombre muerto. Muerto y castrado.
Rukia empez� a temblar de pronto y apur� mis fricciones en su zona m�s intima.
Pod�a ver parte de su rostro, �estaba teniendo un orgasmo? Esos gestos eran
claramente un cl�max. Era la expresi�n m�s sensual que hab�a visto en mi jodida
vida y yo sin poder hacer mucho. Qu� frustrante.
Sus ojos se abrieron de pronto y quise salir corriendo como una de esas ara�as
machos que acaban de copular con sus hembras y tiene que huir antes que ellas los
maten. Pero a�n sujetaba mi mano. Me agazap� a su espalda como un cobarde. �C�mo
diablos sal�a de esto entero?
-Su�ltame, debo ir al ba�o- dijo algo molesta. Mir� a la ventana �Cu�nto me tomar�a
llegar all� y saltar? Antes que ella se d� cuenta claro.
-�Renji? Que me sueltes- exigi�, simplemente la abrac� para que no se levantara.
Sus manos acariciaron la m�a, dedo por dedo. Y se detuvo abruptamente, no sab�a que
esperar pero estaba alerta, quiz�s empiece a forcejear m�s.
Sent� un dolor en el est�mago y la solt� para llevar mis manos a la boca del mismo,
s� que sab�a golpear, casi me dej� sin aire. Y c�mo se vio libre de un salto se
puso de pie y me mir�.
Maldici�n, me hab�a atrapado, mis manos no son como las de un mec�nico... no tengo
cayos, ni piel gruesa, mis dedos son suaves.
-�Tu! �Qu� mierda haces aqu� Kurosaki?- lo raro era que no gritaba a voz en cuello,
sino que lo hac�a como tratando de que su voz no se oyera muy fuerte. Mir� a la
puerta y a su alrededor con miedo.
Tom� un adorno de su mesita de noche y se lanz� a la cama a golpearme con �l. Si,
hab�a desatado a la fiera y no sab�a la forma de controlarla o apaciguarla. Apenas
evad� el primer golpe que casi me da en la frente, olvid� mi est�mago adolorido y
me mov� con rapidez.
-�No! Vine a avisarte� vine a�- pero el s�lo recuerdo de lo que acababa de suceder
por un segundo me hizo olvidar a qu� hab�a venido. Maldici�n Ichigo te va a matar
sino confiesas.
-Voy a gritar tan fuerte que hasta el pueblo se va a enterar que intentaste
ultrajarme- tom� aire dispuesta a cumplir su amenaza.
-Y voy a disfrutar cuando mi padre te pegue un tiro o Renji te rompa las piernas-
amenaz� con una nada inocente sonrisa en los labios.
-Claro que vendr� por m�- dijo furiosa y muy segura de s� misma.
-Lo dudo ahora mismo est� muy entretenido�- me arrepent� de haber dicho eso, porque
de improviso se qued� l�vida. Su mirada se torn� insegura.
Pero fue s�lo una estrategia para que yo bajara la guardia, la mano donde ten�a
todav�a aquel adorno de cer�mica se zaf� y me dio un golpazo a cent�metros de mi
oreja. Contuve un gemido apretando los dientes, s� que ten�a fuerza la fierecilla.
Solt� su otra mano para poder llevar las m�as a la herida que me punzaba. Estaba
caliente, lat�a y sent� que estaba h�meda. S�, me iba a matar. Me lo merec�a de
todas formas.
Sus manos fueron a mi cuello y empez� a apretar con fuerza. Si fuera un pervertido
masoquista lo estar�a disfrutando pero ella no parec�a tener intensiones de
detenerse.
-�D�nde est� Renji?- exigi� fuera de s�. No le respond�, me iba a llevar el secreto
a la tumba. Ella no deb�a saberlo, le har�a mucho da�o. Adem�s a lo mejor Renji ni
siquiera requiri� los servicios de aquella mujerzuela, aunque tardaba tanto que me
hac�a dudar.
-�D�nde?- volvi� a presionar con m�s fuerza. El aire ya no entraba en mis pulmones�
y tuve que rendirme.
Qu� situaci�n m�s vergonzosa, casi me mata una ni�a� bueno, una bien formada y
salvaje mujer.
Me levant� a duras penas. Ella estaba junto a la ventana, con pantal�n corto y una
blusa peque�a. Mir� hacia afuera y de un salto desapareci�.
No pod�a dejar que vaya sola, con ese car�cter iba a cometer una locura y yo ser�a
el culpable por venir a avisarle de ese modo.
-�L�rgate!- me grit�.
-�Tu palabra? Los hombres como t� no tienen palabra- me mir� con desprecio.
-No quer�a hacerte da�o, me arrepent� de dec�rtelo� - s�, sonaba idiota tratando de
excusarme, �qu� le pod�a decir?
-�Con qui�n est� Renji?- grit�, obviamente cambiando el tema. Claro, si lo que m�s
le deb�a importar en �ste momento era d�nde estaba su marido.
-Despu�s que termine con ellos seguir� contigo, a�n no te he golpeado suficiente-
camin� en silencio, me limit� a caminar a su lado, tuve que hacer un esfuerzo extra
porque la cabeza me dol�a mucho y ella casi corr�a.
CAP�TULO 12: DES CASAMIENTO
Antes de entrar mir� a su alrededor como buscando algo, mi coraz�n se aceler�, cre�
que buscaba un arma. Se fij� en un recipiente que conten�a agua . Lo levant� con
dificultad.
-Qu�date fuera de esto Kurosaki- a pesar que estaba haci�ndose la fuerte pude ver
que su valor empezaba a termin�rsele, su semblante decay� un poco antes de entrar.
�Maldici�n! No pod�a quedarme fuera, �Y si Renji le hac�a da�o? �Si los encontraba
infraganti y �l reaccionaba mal?
Entr� a rega�adientes, no era mi problema sin embargo all� iba a meterme en un l�o.
Estaba muy oscuro, s�lo se ve�a el resplandor de una vela a lo lejos, pero casi
todo estaba en penumbra. Ella caminaba unos pasos delante de m�.
A medida que caminaba escuch� peque�os gritos y gemidos. Oh no. Era peor de lo que
imaginaba, todav�a estaban en actividad. Me qued� detr�s de una torre de paja.
Rukia ten�a raz�n, deb�a mantenerme al margen de esto y s�lo salir si era necesaria
mi presencia.
Pero la curiosidad pudo m�s y agazapado pude ver la escena. Renji estaba sobre una
mujer de piel muy blanca, de rizos peliazules. Ambos completamente desnudos, en el
suelo, sobre una manta.
-Ya casi� as�, as� m�s r�pido, fuerte- chill� la mujer. Deb�a ser la meretriz, la
due�a del burdel� Madame Loly. No parec�a ser tan mayor como la imagin�.
Se levant� desnudo a mirar quien le hab�a malogrado esa sesi�n con su maestra.
-�Rukia? Amor� no es lo que crees�- balbuce�. �Si no era lo que ve�a entonces que
pod�a ser? Me preguntaba. Sonre� por lo idiota de la situaci�n.
-�Ah entonces estoy loca porque acabo de encontrarte tir�ndote a �sta!- por un
momento me alegr� de no ser yo a quien gritara.
-No soy �sta, me llamo Loly, beb�- dijo la mujer que estaba en el piso, que sin
ninguna prisa se sacud�a las gotas de agua de su cabellera.
-�No me expliques nada Renji Abarai, ah�rrate tus discursos. Por lo que a m�
respecta lo nuestro se acab�!- le grit�
-�No f�jate! Preferiste revolcarte con una puta en nuestra noche de bodas. Ya no
somos nada- Rukia le dio la espalda y sali� corriendo. No me interesaba quedarme a
ver si Abarai arreglaba sus asuntos con la meretriz, yo sab�a con quien deb�a
estar.
Fui tras ella, que corr�a rumbo a mi casa, entr� por la puerta de servicio, esa
parte no la conoc�a, simplemente la segu�. Encontr� una puerta entreabierta asum�
que all� estaba porque se perdi� de mi vista, deb�a ser su habitaci�n,
respetuoramente esper�. A los segundos sali� con un malet�n peque�o.
-�A d�nde vas?- pregunt�, parec�a tener prisa por salir de aqu� y no la culpaba.
Renji deb�a estar por aparecer en cualquier momento.
-Si me importa, no vas a irte en mitad de la noche� sola- no iba a dejar que se
marchara as� y menos caminando.
-Ay�dame a hacer algo y te perdono por lo de� por eso que pas� en mi casa- mir�
hacia otro lado, parec�a ruborizada. Interesante, me necesitaba, quer�a bailar de
alegr�a.
-Lo que quieras. Esp�rame en el garaje, bajo en un par de minutos- asinti� y nos
separamos.
Sub� los escalones de tres en tres. Tom� mi billetera y las llaves de mi auto. Era
todo lo que recitaba. Baj� como un loco y la encontr� al lado de mi volvo.
Le abr� la puerta. Subi� sin decir nada. Salimos de all�, tan r�pido como nos
permiti� el auto, no sab�a d�nde �bamos ni cu�nto tiempo me tomar�a, pero con Rukia
a mi lado no me importaba.
-S�. Y ser� mejor que no te metas en esto- segu�a mir�ndome con desprecio.
Sac� algo de su malet�n y baj� del auto. La vi pasar por delante de mi veh�culo.
Llevaba un trozo de metal en sus manos.
Otra vez la duda me mataba, realmente ella era un cajita de pandora. No sab�a lo
que pasaba por su mente ni que tramaba.
-C�llate y ay�dame- me se�al� el candado, lo sujet� para que pudiera pasar aquella
herramienta por los peque�os orificios que sujetaban al candado. De un solo
movimiento lo rompi�.
-�Qu� pretendes?- tom� uno de sus brazos. Me mir� tan feo que al instante la solt�.
-Me estoy des casando- dijo sin el m�s m�nimo rastro de culpa.
Entr� detr�s de ella a ver c�mo pod�a pasar por encima de la Santa Sede.
Las luces estaban encendidas, camin� sin detenerse hasta llegar a una habitaci�n
con varias vitrinas. Rompi� sin remordimiento una de ellas y abri� por dentro la
puerta del mueble.
Ahora era su c�mplice, nos podr�an acusar de ladrones� sin contar con el esc. Ya
iban dos delitos y el d�a no terminaba. S�, mir� mi reloj, 11:51 pm. Ay, cuando mi
madre se entere, y seguro que lo har�, siempre dice� "pueblo chico infierno
grande". Que idiota, ya parec�a comadre de pueblo, pensando en dichos populares.
-�ste es el que est� en uso- murmur�. Se lo llev� hasta una mesa y lo abri�.
-�Bingo!- grit�. Arranc� desde el nacimiento una hoja, donde supon�a estaba su
documento matrimonial. La ley� con una sonrisa fingida y luego la hizo pedazos.
Termin� con su corto y malogrado matrimonio. Soltera otra vez. Y sin abogados. Sin
tr�mites engorrosos.