Marco Teórico
El enfoque que se utilizara es el Cognitivo conductual de Albert Bandura, que
destaca que buena parte del aprendizaje humano se da en el medio social, al
observar a los demás. La gente adquiere conocimientos, regla, habilidades,
creencias y actitudes. También aprende acerca de la utilidad y convivencia de
diversos comportamientos fijándose en modelos y consecuencia de su proceder y
actúa con lo que cree que debería esperar como resultado de sus actos.
Por consiguiente la teoría a utilizar da respuesta al requerimiento (Fortalecer
la motivación laboral en los docentes) que se trabajara con la teoría del
aprendizaje social de Bandura.
La teoría del aprendizaje social se apoya en varios supuestos básicos.
En primer lugar, esta teoría sostiene que una característica excepcional
de los humanos es la plasticidad; es decir los humanos tienen flexibilidad
para aprender diversas conductas en distintas situaciones. Bandura
coincide con Skinner, en que las personas pueden aprender y de hecho
aprenden de la experiencia directa, pero para él es mucho más
importante el aprendizaje vicario, es decir el aprendizaje a través de la
observación.
En un segundo lugar, mediante un modelo de determinismo reciproco
tríadico que incluye factores conductistas, del entorno y personales, los
individuos tienen la capacidad de controlar sus vidas. Los humanos
pueden transformar hechos transitorios en momentos relativamente
coherentes de evaluar y controlar sus entornos social y cultural.
Tercero, la teoría del aprendizaje social considera que los humanos
tienen capacidad para ejercer control sobre la naturaleza y calidad de
sus vidas. Un componente importante del modelo de determinismo
reciproco tríadico es la autoeficacia. El rendimiento de las personas
suele mejorar cuando tienen un nivel alto de autoeficacia, es decir la
seguridad de que pueden realizar aquellas tareas que producirán las
conductas deseadas en una situación concreta.
Cuarto, las personas controlan su conducta mediante factores externo e
internos. Los factores externos incluyen los entornos físico y social de
las personas y los factores externos incluyen observación, evaluación y
reacción.
Dicho enfoque se basa en la premisa que la función cognitiva y el pensamiento
influencias los afectos y el comportamiento, se cree que los cambios de
pensamiento son el resultado o la causa de pensamiento son el resultado o la
causa de comportamientos específicos, como desarrollar un autoconocimiento
básico para la solución de problemas y los procesos cognoscitivos y el autocontrol
como la capacidad de influenciar el propio crecimiento y desarrollo, y no atribuirlo
a causas externas (Universidad de Pamplona, 2015).
De esta manera, se selecciona la teoría de aprendizaje social de Alberth Bandura
(1987), que habla de reciprocidad tríadica, es decir, que los comportamientos
dependen de los ambientes y de las condiciones personales. Estas, a su vez, de
los propios comportamientos y de los contextos ambientales, los cuáles se ven
afectados por los otros dos factores; Estos procesos consisten en nuestra
habilidad para abrigar imágenes en nuestra mente y en el lenguaje. Donde
plantea, que gran parte del aprendizaje se da por observación e imitación de un
modelo, exponiendo como ejemplo que los niños aprenden de los padres o de
figuras significativas por imitación, así como también de la televisión y otros
modelos sociales pueden adoptar conductas de diversos tipos e incluso
indeseables socialmente. Cabe destacar, que esta teoría posee sus estrategias de
intervención las cuales son:
Explorar la conducta que se desea modificar.
Conocer la creencia que posee la persona.
Establecer la influencia del entorno de la persona.
Supuestos Básicos
Aprendizaje
Uno de los supuestos fundamentales de la teoría del aprendizaje social de
Bandura es que los humanos son muy flexibles y capaces de aprender una
multitud de actitudes, habilidades y conductas y que gran parte de este
aprendizaje procede de experiencias vicarias. Gran parte de lo que aprenden las
personas es adquirido mediante la observación de los demás.
Aprendizaje por observación
Bandura afirma que la observación permite aprender sin llevar a cabo ninguna
conducta. Es importante para la teoría del aprendizaje social el supuesto de que
la persona aprende mediante la observación del comportamiento de otras
personas.
Bandura (1986,2003), afirma que el aprendizaje por observación es mucho
más eficiente que el aprendizaje por la experiencia directa. Mediante la
observación de otras personas, los humanos se ahorran una gran cantidad de
respuestas que podrían ir seguidas de un castigo o ausencia de refuerzo.
Imitación
La esencia del aprendizaje por observación es la imitación. El aprendizaje por
observación implica sumar y restar de la conducta observada y generalizar a partir
de una observación; la imitación conlleva procesos cognitivos y no consiste en
simple mímica o repetición, es algo más que igualarlos actos de otra persona:
conlleva la representación simbólica de información y el almacenaje de la misma
para usarla en el futuro. (Bandura, 1986,1994).
Procesos que guían el aprendizaje por observación
Según Bandura (1986) son cuatro los procesos que rigen el aprendizaje por
observación atención, representación, actuación y motivación.
Atención: antes de poder imitar a otra persona, debemos prestarle atención.
¿Qué factores influyen en la atención? Primero, dado que tenemos más
ocasiones de observar a personas con las que nos relacionamos con
frecuencia, es más probable que las observemos a ellas.
Segundo los modelos atractivos se prestan más a la observación que los
modelos poco atractivos: personajes famosos de la televisión, el deporte o el
cine suelen recibir mucha atención. Además, la naturaleza de la conducta a
imitar afecta a nuestra atención; observamos la conducta que creemos que es
importante o valiosa para nosotros.
Representación: Para que la observación pueda conducir a nuevas pautas de
respuesta, etas pautas deben representarse de manera simbólica en la
memoria. La representación simbólica no tiene que ser necesariamente verbal
porque algunas observaciones se recuerdan en forma de imágenes y se
pueden evocar en ausencia del modelo físico.
Actuación: Después de observar un modelo y retener en la memoria lo
observado, producimos una conducta concreta. Al transformar las
representaciones cognitivas a actos concretos, debemos plantearnos varias
preguntas sobre la conducta a imitar.
En primer lugar nos preguntamos “¿Cómo puedo hacer esto?”. Después de
ensayar simbólicamente las respuestas relevantes, probamos esta nueva
conducta. Mientras la llevamos a cabo nos observamos a nosotros mismos
formulándonos la pregunta “¿Qué estoy haciendo?”. Por último, evaluamos
nuestra actuación preguntándonos “¿Lo estoy haciendo bien?”.
Motivación: El aprendizaje por observación alcanza su máxima efectividad
cuando quienes aprenden están motivados para llevar a cabo la conducta a
imitar. La atención y la representación pueden conducir a la adquisición del
aprendizaje, pero la actuación es favorecida por la motivación para llevar a
cabo esa conducta concreta.
Determinismo reciproco tríadico
Albert Bandura (1986), en su teoría del aprendizaje social explica el
funcionamiento psicológico en términos de determinismo reciproco tríadico. Este
sistema supone que los actos humanos proceden de una interacción entre tres
variables: el entorno, la conducta y la persona.
Con el término “persona” Bandura se refiere en gran parte, pero no
exclusivamente a factores cognitivos como la memoria, previsión, planificación y la
opinión. Dado que las personas poseen y emplean estas capacidades cognitivas,
pueden seleccionar o reestructurar su entorno, es decir, la cognición determina al
menos en parte, a que hechos del entorno prestaran atención las personas.
El funcionamiento de los humanos es fruto de la interacción entre la conducta
(C), las variables de la persona (P) y el entorno (C).
Capacidad de acción humana
La teoría del aprendizaje social parte del supuesto que los humanos tienen la
capacidad de ejercer control sobre sus propia vidas. En efecto la capacidad de
acción es la esencia de la humanidad. Bandura (2001), afirma que las personas
son autónomas, proactivas, con capacidad de reflexión y organización y con poder
para influir en sus propios actos a fin de conseguir los resultados deseados.
La capacidad de acción humana es un proceso activo de análisis, manipulación
y actuación sobre el entorno para lograr los resultados deseados.
Entre los elementos básicos de la capacidad de acción humana, Bandura
(2004), estudia cuatro: intencionalidad, previsión, autorreaccion y autorreflexión.
La intencionalidad hace referencia a los actos que una persona realiza de
manera intencionada. Una intención conlleva planificación, pero también actos, “no
es solo una expectativa o predicción de actos futuros, sino un compromiso
proactivo para llevarlos a cabo” (Bandura 2004).
Las personas también tienen la capacidad de previsión para establecer
objetivos, para anticipar resultados probables de sus actos y para seleccionar
conductas que producirán los resultados deseados y evitaran los no deseados. La
previsión permite a las personas liberarse de las restricciones de su entorno.
Por otra parte las personas hacen algo más que planificar y considerar
conductas futuras. También son capaces de autoreaccion en el proceso de
motivación y control de sus propios actos; las personas no solo toman decisiones,
sino que también supervisan el progreso en la realización de estas decisiones.
Por ultimo las personas tienen capacidad de autorreflexión. Pueden examinar
su propio funcionamiento, evaluar y pensar en sus motivaciones, valores y los
significados de sus objetivos y reflexionar sobre la adecuación de su propio
funcionamiento.
El mecanismo más crucial de las personas es la autoeficacia, es decir, la
convicción de que son capaces de realizar actos que producirán un efecto
deseado.