UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR
FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
CARRERA DE PEDAGOGÍA DE LA LENGUA Y LA LITERATURA
Autores: Alisson Jamileth Vásquez Escobar, Myrella Yamilex Guasgua Masacela
Docente: MSc. Michelle Riera
Curso: Sexto semestre “A”
Fecha: 25 – 11 – 2024
Tesis: La lectura y la escritura son herramientas esenciales que potencian nuestras
capacidades intelectuales y comunicativas, además de fomentar mejores relaciones
interpersonales.
Discurso Integrado:
Cuando era niña, recuerdo cómo mi abuelo solía sentarse conmigo en las tardes y
contarme historias. A través de sus palabras, lograba viajar en el tiempo y los escenarios
de cada relato. Sentía que conocía a las personas de las que me hablaba y descubría
valiosas lecciones de vida. Estos momentos me enseñaron que la lectura y la escritura
no solo eran actividades escolares, sino herramientas poderosas capaces de transformar
nuestra manera de pensar, comunicarnos y conectar con los demás. Por ello, quiero
compartir cómo la lectura y escritura son herramientas esenciales para el desarrollo de
nuestras capacidades intelectuales y comunicativas, además de ser un puente hacia
relaciones interpersonales más profundas.
La lectura y la escritura no son meras habilidades, sino herramientas que esculpen
nuestra forma de pensar. Al sumergirnos en las páginas de un libro, nos enfrentamos a
ideas nuevas, perspectivas distintas y realidades alternativas. Este encuentro con la
diversidad nos obliga a cuestionar nuestros propios prejuicios y a construir argumentos
sólidos. Como afirma Paulo Freire en La pedagogía del oprimido, “la lectura del mundo
precede a la lectura de la palabra”, subrayando cómo estas actividades nos ayudan a
interpretar y transformar la realidad. Por ejemplo, cuando reflexionamos sobre un texto
que desafía nuestras creencias, iniciamos un proceso de análisis crítico que refuerza
nuestra capacidad de pensar de manera estructurada y profunda.
Estas prácticas también funcionan como gimnasios mentales que estimulan habilidades
como el análisis, la reflexión y la resolución de problemas. Ya sea al descifrar el
significado de un texto complejo o al estructurar un ensayo coherente, ejercitamos
nuestra capacidad de pensar críticamente. Además, leer y escribir fortalecen nuestras
habilidades comunicativas. La lectura expande nuestro vocabulario y nos enseña a
expresar ideas con precisión y claridad, mientras que la escritura nos da la oportunidad
de transmitir nuestras emociones, opiniones e historias de manera libre. A través de
estos actos de comunicación, no solo compartimos información, sino que también
construimos lazos profundos con los demás, así lo puede reflejar una carta escrita a
mano, un mensaje sincero o incluso una recomendación de un libro pueden convertirse
en actos de conexión profunda. Como afirma Isabel Allende, “la literatura nos permite
conocer otras culturas y empatizar con personas diferentes a nosotros”. Esta capacidad
de comunicación efectiva es esencial para construir sociedades más inclusivas y
tolerantes.
Los libros son los depositarios de nuestra memoria colectiva, guardianes del pasado y
mapas hacia el futuro. Al fomentar la lectura y la escritura en las escuelas, no solo
invertimos en el éxito académico, sino que formamos ciudadanos críticos y
comprometidos. La educación literaria, en este sentido, se convierte en un acto de
resistencia frente a la ignorancia y la intolerancia. Por ejemplo, implementar programas
de lectura en comunidades vulnerables podría empoderar a las personas para que se
conviertan en agentes de cambio en sus propios contextos.
En conclusión, la lectura y la escritura no son simples herramientas académicas; son
actos transformadores que enriquecen nuestras mentes, mejoran nuestra comunicación y
estrechan nuestras relaciones sociales. Por ello, propongo que fomentemos estas
prácticas en nuestros hogares y comunidades mediante clubes de lectura, talleres de
escritura creativa o simples momentos compartidos en familia. Porque al hacerlo,
cultivaremos no solo nuestras capacidades intelectuales, sino también los lazos que nos
unen como sociedad.