1- Organización y poder popular
En las sociedades contemporáneas, las organizaciones poseen un rol central en la
producción y reproducción de la propia vida social, ya que a través de las mismas se
producen todos los bienes y servicios necesarios para satisfacer las diversas
necesidades de la sociedad.
Organización y sociedad
En las sociedades contemporáneas, las organizaciones poseen un rol central en la
producción y reproducción de la propia vida social, ya que a través de las mismas se
producen todos los bienes y servicios necesarios para satisfacer las diversas
necesidades de la sociedad. En las organizaciones no solo se llevan adelante las
actividades productivas, sino también las actividades administrativas, políticas,
recreativas y cualquier otra actividad social.
En este sentido, podemos afirmar que vivimos en una sociedad organizacional:
nacemos, vivimos, trabajamos y nos recreamos en organizaciones; éstas tienen un rol
cada vez más preponderante tanto para las personas que las integran como para la
sociedad en general, ya que la sociedad se estructura a partir de organizaciones.
Para poder funcionar dentro de una sociedad, las organizaciones requieren adoptar un
marco legal que las contemple. Existen diferentes figuras jurídicas según su
naturaleza, y si poseen o no fines de lucro.
Las organizaciones con fines de lucro son: la Sociedad Anónima (S.A.) y la Sociedad
de Responsabilidad Limitada (S.R.L.); en tanto que las entidades sin fines de lucro
son, entre otras, la Sociedad Cooperativa, la Asociación Civil y la Fundación.
Cada una de esas formas le otorga determinadas facultades como sujeto jurídico y
delimita la responsabilidad de sus dueñas y dueños, socias y socios u órganos de
gobierno. Las entidades cooperativas, objeto de análisis en este apartado, son
reconocidas a partir de la Ley N° 20.337 donde se establecen los tipos de cooperativas
y los requisitos, las características y los órganos de gobierno de las mismas.
¿Qué es una cooperativa?
Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se unen
voluntariamente para satisfacer necesidades y aspiraciones económicas, sociales y
culturales comunes mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión
democrática.
La misión y la visión organizacional
La planificación estratégica es una herramienta que nos ayudará a establecer
prioridades, objetivos y estrategias como apoyo a la definición de los recursos que
necesita una organización para lograr los resultados esperados. Por lo tanto, debe ser
un proceso simple y tenerlo incorporado en la rutina a la hora de la toma de
decisiones. Dentro del proceso de planificación estratégica las nociones de misión,
visión y los principios de la organización constituyen aspectos claves de la gestión
organizacional.
• Las cooperativas participan activamente brindando educación y capacitación de
manera que puedan contribuir efectivamente al desarrollo de sus participantes,
empleadas y empleados y de la comunidad en general.
• Atienden las necesidades de sus asociadas y asociados a la vez que trabajan en pos
del desarrollo sostenible de la comunidad de la cual son parte.
• Contribuyen al fortalecimiento de las demás organizaciones cooperativas y del
movimiento cooperativo trabajando de manera conjunta por medio de estructuras
locales, regionales, nacionales e internacionales.
2- La Organización Revolucionaria
La organización revolucionaria busca contribuir al desarrollo teórico y práctico de la
lucha revolucionaria. La organización revolucionaria participa en, y busca ampliar y
generalizar el potencial revolucionario de la clase trabajadora. Se esfuerza por
conservar la memoria histórica de sus experiencias de éxito y fracaso con el fin de
fortalecer los movimientos de masas por su liberación. Sus militantes participan en
movimientos de masas como iguales en la lucha. La organización revolucionaria debe
ser una herramienta para los miembros más activos y combativos de la clase
trabajadora. Jamás busca dominar, imponerse, manipular, mandar o controlar los
movimientos de masas, reconociendo la necesidad del pluralismo revolucionario y el
hecho de que dichos movimientos, y no la organización revolucionaria misma, son los
sujetos revolucionarios de una transformación social.
La organización revolucionaria trabaja dentro de los movimientos con el fin de
contribuir a su poder, siempre obrando para el desarrollo de una conciencia, una
capacidad y una solidaridad de clase autónomas. Al participar en las luchas construye
la capacidad de la organización revolucionaria y la de los movimientos para llevar a
cabo una acción directa y cambiar las relaciones de poder. Le permite a ambos
experimentar el poder colectivo mediante la lucha. La organización revolucionaria
propone soluciones colectivas para los problemas cotidianos, ya sea confrontando
directamente a nuestros opresores o construyendo instituciones alternativas contra el
Capitalismo y el Estado.
La organización revolucionaria hace esto con el fin de construir la base social de una
visión de transformación social con perspectiva anti-autoritaria, una base social que
esté arraigada en las luchas de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos. La
organización revolucionaria opera dentro de las luchas de masas para combatir el
aislamiento, compartir recursos, extender las redes de apoyo mutuo y vincular las
distintas luchas. Opera dentro de movimientos de base y organizaciones de masas. Se
esfuerza por contrarrestar las tendencias autoritarias, burocráticas y reformistas al
promover formas de organización horizontales, directamente democráticas y
revolucionarias dentro de los movimientos de masas.
La organización revolucionaria, en su actividad en los movimientos, crea relaciones
positivas con otros activistas y organizaciones afines. Evita la condena pública de los
grupos afines que usan tácticas diferentes a las suyas. De este modo puede
desarrollar una periferia activa de simpatizantes y aliados que están de acuerdo con
aspectos de su trabajo y de sus ideas.
La Organización Revolucionaria y la Actividad Política
Desarrollo Interno y Educación
La organización revolucionaria desarrolla a sus militantes mediante la educación y la
formación teórica así como en habilidades organizativas. Se esfuerza por empoderar a
sus militantes para que creen y fortalezcan movimientos. La organización
revolucionaria es una escuela para aprender y enseñar las herramientas de cambio
social de la forma más amplia posible.
La organización revolucionaria crea un espacio para cultivar y desarrollar nuevos
revolucionarios y revolucionarias conscientes. Es un espacio para el diálogo y la
discusión para construir continuamente un análisis compartido y el desarrollo de sus
militantes, simpatizantes y compañeras en las luchas. Allí sus militantes pueden
aprender unas de otras con diferentes experiencias.
La organización revolucionaria lleva a cabo esta actividad con el fin de construir la
confianza en sí misma, el conocimiento, las habilidades y las oportunidades que
permitan poner en práctica estos métodos en los movimientos sociales. Para la
organización revolucionaria, la construcción de habilidades es un objetivo permanente.
La organización revolucionaria es una organización de iguales, no un grupo con
líderes y seguidores, por lo que está siempre esforzándose por desarrollar las
capacidades de sus militantes para la lucha.
Educación Popular y Propaganda
La organización revolucionaria produce propaganda educativa y anti-autoritaria. Lo
hace a través de la creación de medios que comunican las visiones y perspectivas
políticas de la organización. Promueve sus visiones por impreso así como en medios
digitales, mediante eventos y acciones públicas. La organización revolucionaria
procura construir una presencia visible para sus ideas, métodos y tácticas con el fin de
difundir una cultura revolucionaria.
La cultura revolucionaria que la organización se esfuerza por promover es una de
combatividad, creatividad, solidaridad, apoyo mutuo, anti-racismo, internacionalismo,
anti-patriarcado, anti-capitalismo y anti-estatismo, todo bajo un prisma popular. Hace
esto mediante el desarrollo de materiales de agitación y educación que comunican
estas ideas. Estos materiales han de ser creados de tal forma que sean del interés de
diversas secciones de la población con distintas habilidades y capacidades. Los
materiales debiesen comunicar ideas complejas de formas que sean claras y
presentadas con claridad, con un énfasis en afiches, videos, arte, grafiti, charlas, todas
ellas vinculadas con documentos, publicaciones y libros más extensos. La
organización revolucionaria también lleva a cabo esta actividad educativa organizando
actividades sociales y culturales que reflejan ampliamente los conceptos y la práctica
de la organización revolucionaria y sus militantes.
Principios Organizativos de la Organización Revolucionaria
Coherencia Estratégica y Teórica
La organización revolucionaria se basa en la coherencia estratégica y teórica, en una
perspectiva y orientación política compartida y claramente definida. Tiene una visión
común para guiar la actividad conjunta y la cooperación entre sus militantes. Siempre
busca clarificar nuestro rol. Procura ofrecer un foro y promover una cultura de
discusión, análisis y debate con el fin de teorizar y sintetizar ideas sobre cómo
enfrentar el Capitalismo, el Estado y todas las otras opresiones.
La organización revolucionaria observa el momento histórico actual para desarrollar su
pensamiento, llevando a cabo una reflexión sobre su participación en las luchas
sociales actuales. De este modo, la teoría y la estrategia están imbuidas directamente
de la práctica en las luchas. La organización desarrolla fines comunes y coordina los
esfuerzos de los militantes para alcanzarlos. Desarrolla enfoques tácticos para
alcanzar fines estratégicos, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad táctica que
facilite la adaptación de estos fines a sus circunstancias locales y regionales. La
organización revolucionaria revisa colectivamente sus éxitos y fracasos e intenta
aprender de ellos. Lo más importante es que le preocupan las necesidades y tareas
organizativas reales del día a día. La estrategia y la teoría revolucionarias son
tomadas de la experiencia de trabajo directo en los movimientos de masas.
Cultura Organizacional de Responsabilidad y Democracia Directa
Los principios organizacionales de la organización revolucionaria sirven para fortalecer
su eficiencia y su efectividad en el desarrollo de nuestras ideas y estrategias dentro de
los movimientos de masas. La organización revolucionaria es una herramienta de
nuestros militantes y simpatizantes dentro de los movimientos de masas. Para lograr
esto, la organización revolucionaria debe tener una cultura de responsabilidad y
democracia directa. Internamente, la organización logra esto usando un sistema de
democracia directa. En vez de utilizar la representación, la organización funciona
mediante la delegación. Los delegados y encargados son mandatados e
inmediatamente revocables por los militantes.
La organización revolucionaria es también un hogar político para las y los
revolucionarios. Un lugar para que sus militantes se sientan seguros y respaldados. La
organización revolucionaria se esfuerza por alcanzar una cultura organizacional
interna basada en el respeto, la conducta con principios y la responsabilidad de unos
ante otros, para combatir todas las formas de opresión y dominación. La organización
hace esto mediante un activo cuestionamiento de todas las formas de opresión en
nosotros mismos, en nuestras relaciones y en nuestras organizaciones. El deber de
mantener una cultura organizacional de responsabilidad es de todas y todos los
militantes. La militancia en su conjunto es responsable de y deben responder ante las
acciones de todos los y las militantes. Para lograr esto, la militancia define pautas
claras para resolver pro-activamente los problemas antes de que surjan.
3- Concepción teórica y practica del poder popular en el proceso
revolucionario
Los fundamentos teóricos del poder popular: la presencia eterna de Rusia, Vietnam y
los clásicos Las décadas de los 60’ y 70’ del siglo XX fueron particularmente álgidas
en Latinoamérica: las economías de la mayoría de los países comenzaban a dar
muestras de estancamiento, iniciándose tenues procesos de reformas que, hacia fines
de los 70’ y comienzos de los 80’, devendrían en ajustes estructurales de carácter
neoliberal; la triunfante revolución cubana iniciaba la construcción del socialismo,
despertando la reacción norteamericana y el apoyo de la izquierda del continente,
parte de la cual se lanzaba a imitarla; las fuerzas armadas, acicateadas por la Doctrina
de la Seguridad Nacional, se lanzaban a la lucha contrainsurgente, supliendo a las
clases dominantes en la dirección de sus estados; y, vastos sectores sociales se
movilizaban en pos de sus derechos sociales y políticos, tensando al extremo los
débiles sistemas democráticos. Bajo este panorama, y fuertemente influenciado por él,
surgían en nuestro continente múltiples y pequeños núcleos de izquierda que se
proponían retomar un objetivo que, señalaban ácidamente, la izquierda “tradicional”,
“reformista” o “gradualista” había abandonado: la revolución socialista. Dos de las
organizaciones que se propondrían ese objetivo serían el Partido Revolucionario de
los Trabajadores - Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT - ERP), de la Argentina, y
el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), de Chile. Ambas organizaciones,
nacidas en 1965, jugarían roles importantes en los complejos procesos políticos que
vivirían sus países en los años 70’: el gobierno de la Unidad Popular en la nación del
pacífico (1970 - 1973) y la “apertura democrática” en el país trasandino (1973 - 1976),
posibilitándose ese protagonismo por la capacidad que tuvieron de vincularse con
segmentos relevantes del movimiento popular de sus respectivos países, cuestión en
la que fue fundamental la política de “poder popular” que diseñaron e impulsaron. 21 El
“poder popular”, si bien refiere en específico a la fuerza que es capaz de desplegar el
pueblo en determinados procesos históricos con miras a la toma del poder, está
articulado, en el marxismo - leninismo del cual bebieron el PRT y MIR, en torno a una
reflexión general sobre la “cuestión del poder”, de donde emana una específica “teoría
del poder” compuesta de tres elementos centrales: Estado burgués, órganos de poder
del pueblo y partido revolucionario. El primer escalón en esta “teoría del poder” se
circunscribe a una teoría del Estado, la cual si bien ya está formulada en los escritos
de Marx y Engels, alcanzará su mayor sistematización con Lenin en “El Estado y la
Revolución”. En el citado escrito, Lenin, recogiendo precisamente las referencias que
Marx y Engels habían desarrollado sobre el tema en diversos textos - “El Manifiesto
Comunista”, “La Guerra Civil en Francia”, “El origen de la familia, de la propiedad
privada y del Estado” -, fue señalando los diversos aspectos de éste - origen,
naturaleza, organización y función -, concluyendo centralmente que “El Estado es
producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El
Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de
clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado
demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables” 8 . De aquella
definición sobre el carácter del Estado, central en la teoría marxista - leninista,
derivaba a su vez el dirigente bolchevique la necesidad de su destrucción. En ese
sentido, señalaba: “Si el Estado es un producto del carácter irreconciliable de las
contradicciones de clase, si es una fuerza que está por encima de la sociedad y que
‘se divorcia más y más de la sociedad’, resulta claro que la liberación de la clase
oprimida es imposible, no sólo sin una revolución violenta, sino también sin la
destrucción del aparato del Poder estatal que ha sido creado por la clase dominante y
en el que toma cuerpo aquel ‘divorcio” 9 . Aquella destrucción del Estado burgués no
sólo no sería posible sin la “violencia revolucionaria” sino además sin que la clase
oprimida opusiera un poder propio para 8 Lenin, El Estado y la Revolución, Moscú,
Editorial Progreso, 1966, p. 7. Énfasis en el original. 9 Ibid, p. 8. Énfasis en el original.
22 materializarla, lo cual devendría en el segundo peldaño de la teoría del poder: el
soviet y la dualidad de poderes generada con su aparición. La temática de la “dualidad
de poderes” aparecería en buena parte de los escritos realizados por Lenin en 1917,
destacando las reflexiones vertidas en las “Cartas desde lejos”, “Cartas sobre táctica”,
“Las tareas del proletariado en nuestra revolución”, “¿Ha desaparecido el doble
poder?” y “El doble poder”. En ellos, Lenin refirió, en primer lugar, al “carácter
transitorio” de la dualidad de poderes, indicando que aquella situación, por el mismo
carácter del Estado (aparato de dominación de una clase sobra otra), no podía
prolongarse en el tiempo, de ahí la urgencia de que “los obreros con conciencia de
clase” atrajeran a su lado a la mayoría, que se fundara un partido comunista proletario
y que se emancipara al proletariado de la influencia de la burguesía, todas ellas
condiciones para derrocar al “primer poder”. En segundo lugar, el dirigente
bolchevique señalaba en qué consistía el doble poder, caracterizando a su vez al
embrionario “segundo poder: “¿Qué es este doble poder? Junto al gobierno
provisional, el gobierno de la burguesía, ha surgido otro gobierno, débil e incipiente
todavía, pero sin duda un gobierno que existe realmente y se desarrolla: los soviets de
diputados obreros y soldados. ¿Cuál es la composición de clase de este segundo
gobierno? Consiste en el proletariado y los campesinos (con uniforme de soldado).
¿Cuál es el carácter político de este gobierno? Es una dictadura revolucionaria, es
decir, un poder directamente basado en la toma revolucionaria del poder, en la
iniciativa directa del pueblo desde abajo, y no en una ley promulgada por un poder
político centralizado” 10 . Para Lenin, la importancia de los soviets no sólo radicaba en
que se habían constituido en un “nuevo gobierno”, sino que, sobretodo, en el embrión
del nuevo Estado. En ese sentido, indicaba: “No se comprende a los Soviets de
diputados obreros, soldados y campesinos, etc, no sólo en el sentido de que la
mayoría no tiene una idea clara de su significación de clase y de su papel en la
revolución rusa. Tampoco se los comprende en el sentido de que ellos constituyen una
nueva forma, mejor dicho, un nuevo tipo de Estado... El tipo más perfecto, 10 Lenin,
“El doble poder”. En Obras Completas, tomo XXIV, Argentina, Editorial Cartago, 1970,
p. 453. Énfasis en el original. 23 más avanzado de Estado burgués es la república
democrática parlamentaria... Sin embargo, a partir de fines del siglo XIX, las épocas
revolucionarias anticiparon un tipo superior de Estado democrático, un Estado que, en
ciertos aspectos, como dijo Engels, deja de ser un Estado, ‘ya no es un Estado en el
sentido propio de la palabra’. Se trata de un Estado del tipo de la Comuna de París, un
Estado en el que el ejército regular y la policía, divorciados del pueblo, son
reemplazados por el armamento directo del pueblo...” 11 . Sin embargo, el nuevo
“monopolio de la fuerza” no sería la única manifestación del embrionario Estado
proletario, recordando Lenin aquellas medidas propuestas y/o materializadas por la
Comuna de París: la elección directa de diputados, revocables de sus cargos en todo
momento; el control de la burocracia estatal y la igualación de sus salarios con
aquellos de los obreros; la administración de los municipios y localidades; y, la entrega
de la administración de las fábricas y talleres abandonados a sus trabajadores. De la
materialidad de la actuación del soviet daría cuenta Trotsky en varios pasajes de su
“Historia de la Revolución Rusa”. Así, respecto a los primeros pasos dados por aquel
organismo, señalaba: “Desde el momento de su aparición, el Soviet, personificado por
el Comité Ejecutivo, empieza a obrar como poder. Elige una Comisión provisional de
subsistencia, a la cual confía la misión de preocuparse de los insurrectos y de la
guarnición en general, y organiza un estado mayor revolucionario provisional... Para
evitar que sigan a disposición de los funcionarios del antiguo régimen los recursos
financieros, el soviet decide ocupar inmediatamente con destacamentos
revolucionarios el Banco de Estado, la Tesorería, la fábrica de moneda y la emisión de
papeles del estado” 12 . A su vez, según Trotsky, de la existencia concreta del soviet
darían cuenta sus enemigos. Así, refería a una comunicación de miembros del viejo
poder zarista: “El 9 de marzo el general Alexéiev, que se hallaba al frente del cuartel
general, telegrafió al ministro de Guerra: ‘Pronto seremos esclavos de los alemanes, si
seguimos mostrándonos indulgentes con el Soviet’. Guchkov le contestó, en tono
lacrimoso: ‘Por desgracia, el gobierno no dispone de 11 Lenin, “Las Tareas del
proletariado en nuestra revolución”. En Obras Completas, tomo XXIV, Argentina,
Editorial Cartago, 1970, pp. 485 - 486. Énfasis en el original. 12 Trostky, Historia de la
revolución rusa, España, Editorial SARPE, 1985, p. 145. 24 poder efectivo; las tropas,
los ferrocarriles, el correo, el telégrafo, todo está en manos del Soviet, y puede
afirmarse que el gobierno provisional sólo existe en la medida en que el Soviet permite
que exista” 13 . Ahora bien, el soviet sería el basamento material de la revolución, no
recayendo en él la dirección propiamente política del proceso, cuestión que nos deriva
al tercer peldaño de la “teoría del poder” que hemos venido describiendo: el rol del
partido en la conducción del movimiento popular. Trotsky, en su texto “Lecciones de
Octubre”, dejaba meridianamente claro aquel rol conductor del partido al plantear: “No
puede triunfar la revolución proletaria sin el partido, fuera del partido o por un
sucedáneo del partido... Los sindicatos ingleses pueden, en verdad, tornarse una
palanca poderosa de la revolución proletaria y reemplazar a los mismos Soviets
obreros, por ejemplo, en ciertas condiciones y durante un cierto período. Pero no lo
conseguirán sin el apoyo de un partido comunista, ni mucho menos contra él, y
estarán imposibilitados de desempeñar esta misión hasta que en su seno la influencia
comunista prepondere” 14 . ¿Porqué, según Trotsky, el partido puede y debe asumir la
conducción del movimiento popular? Básicamente por dos razones: porque el partido
es parte constitutiva del movimiento, y porque en él radica la capacidad de la
“conducción revolucionaria”. Respecto a lo anterior, el dirigente bolchevique señalaba:
“Para barrer el régimen que se sobrevive, la clase avanzada debe comprender que ha
sonado su hora y proponerse la tarea de la conquista del poder. Aquí se abre el campo
de la acción revolucionaria consciente, donde la previsión y el cálculo se unen a la
voluntad y a la bravura. Dicho de otra manera: aquí se abre el campo de la acción del
partido. El partido revolucionario es la condensación de lo más selecto de la clase
avanzada. Sin un partido capaz de orientarse en las circunstancias, de apreciar la
marcha y el ritmo de los acontecimientos y de conquistar a tiempo la confianza de las
masas, la victoria de la revolución proletaria es imposible” 15 . 13 Ibid, pp. 171 - 172.
14 Trotsky, Lecciones de Octubre, Buenos Aires, Ediciones Compañero, 1971, pp. 67 -
68. 15 Ibid, p. 82. 25 La “teoría del poder” previamente referida se constituyó en el
principal marco de referencia del PRT y MIR a la hora de diseñar sus lineamientos
políticos, entre ellos los que se plasmarían en sus propuestas de “poder popular”. Sin
embargo, el PRT en particular se alimentó además de la experiencia vietnamita para
trazar algunos elementos de ella, específicamente aquella orientada a constituir un
referente que articulara a los sectores sociales y políticos antiimperialistas y pro
socialistas, el denominado “ejército político de las masas”, el cual junto al partido y el
ejército popular conformarían la “tríada” de la revolución. El general Vo Nguyen Giap,
uno de los autores vietnamitas a los cuales recurriría la organización argentina,
expresaba con precisión aquella noción recogida por el PRT: “Durante la anterior
guerra de resistencia contra los colonialistas franceses, el presidente Ho Chi Minh
enseñó: la llave del triunfo de la resistencia consiste en la consolidación y ampliación
del Frente Nacional Unido, en la consolidación de la alianza obrero - campesina y del
poder popular, en el fortalecimiento y desarrollo del ejército y en la consolidación del
partido en todos los aspectos” 16 . Por su parte, refiriendo en específico al “frente”,
Giap daba cuenta de sus componentes, del rol del partido en él y, muy especialmente,
de su relevancia para el desarrollo de la guerra: “Durante la guerra, el Partido siempre
concedió gran importancia a la labor de agitación, movilización y organización de las
fuerzas del pueblo... Las fuerzas políticas son las de todo el pueblo que toma parte en
la insurrección y la guerra, de manera organizada bajo la dirección del partido de
vanguardia. Las integran las clases revolucionarias, las capas populares patrióticas,
las distintas nacionalidades agrupadas en el seno del amplio Frente Nacional Unido,
cuya base es la alianza obrera - campesina, bajo la dirección de la clase obrera... Las
fuerzas políticas son la base de la formación y desarrollo de las fuerzas armadas
revolucionarias del pueblo. Sin el pueblo revolucionario, sin las poderosas fuerzas
políticas del pueblo, cuyo contingente principal lo constituyen los obreros y
campesinos, organizados y dirigidos por el partido, no puede haber fuerzas armadas
populares grandes y poderosas” 17 . 16 Vo Nguyen Giap, Vietnam, Guerra de
Liberación, Santiago, Empresa Editora Nacional Quimantú, 1972, p. 51. Cursiva en el
original. 17 Ibid, pp. 37 - 38. Las cursivas son del original. 26 Por último, Giap, al referir
a la forma en que el partido comunista vietnamita había enfrentado la ocupación
japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, relevaba las proyecciones estratégicas
del “frente”, las cuales se correspondían, evidentemente con las adaptaciones a su
estrategia general, con las que les daría el PRT: “Se fundó el Frente Nacional Unido
para aglutinar ampliamente todas las fuerzas antiimperialistas. Bajo la dirección del
Partido, el movimiento revolucionario pasó de las luchas políticas a las luchas
armadas, y de las organizaciones políticas de las masas pasó a crear las
organizaciones militares revolucionarias, y combinando sabiamente las luchas políticas
y armadas desencadenó la guerra de guerrillas local e insurrecciones parciales, lo cual
provocó un auge revolucionario en todo el país que condujo a la insurrección general
por la toma del poder” 18 . Los planteamientos recogidos de Lenin, Trotsky y Giap, si
bien están lejos de dar cuenta de la amplitud de las temáticas referidas, nos permiten
situar los elementos gruesos de la teoría marxista - leninista que alimentó la
elaboración política del PRT y MIR, específicamente aquella relacionada con el diseño
y práctica de sus políticas de poder popular, el tema central de este trabajo. Así, y
como se observará en los capítulos siguientes, en la base de aquellos lineamientos,
tendientes a desarrollar las capacidades orgánicas y políticas del movimiento popular
en pos de su disputa por el poder con las clases dominantes, se encontró una
específica caracterización del Estado burgués, de los órganos que el pueblo crearía
para derrocarlo, de la etapa donde se manifestarían ambas formas estatales, y de los
referentes políticos que aglutinarían y orientarían al movimiento popular en pos de su
lucha por el socialismo. Con esos elementos, y con la experiencia concreta que fueron
desarrollando a partir del enfrentamiento con las clases dominantes y de la relación
con el movimiento popular, el Partido Revolucionario de los Trabajadores - Ejército
Revolucionario del Pueblo y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, trazaron las
estrategias y tácticas con las cuales se lanzaron a la conquista del poder en el primer
lustro de los 70’.
4- ¿Qué se entiende por Poder Popular?
El poder popular es un concepto que implica el ejercicio efectivo por
parte del pueblo organizado de manera democrática y participativa de
los distintos aspectos de su vida común. Este concepto es usado por
izquierdistas y por algunos socialistas libertarios.
¿Cómo está conformada la rama del poder público?
Se dividen en Ejecutiva, Legislativa y Judicial, y funcionan de manera
independiente, pero se complementan entre sí para garantizar un
equilibrio y la separación de poderes
-El poder ejecutivo de la República de Venezuela se conforma por el
Gobierno Nacional integrado por el Presidente de la República,
el Vicepresidente Ejecutivo y el Consejo de Ministros. El Presidente de
la República es electo por voto directo, universal y secreto por la
mayoría relativa de los votos en una única vuelta electoral. Como Jefe
del Estado se encarga de ejercer la Comandancia de las Fuerzas
Armadas y, como Jefe del Gobierno y del Ejecutivo Nacional, se
encarga de elegir libremente al Vicepresidente Ejecutivo y a los
ministros del gobierno.
El número de ministros es definido por el presidente de la República.
así como la distribución de funciones y/o áreas temáticas de cada
ministerio. Todos los miembros del Gobierno son de libre
nombramiento y remoción por parte del Presidente de la República.
El poder legislativo de la República Bolivariana de Venezuela es
representado por la Asamblea Nacional2, la cual es unicameral y se
encuentra conformada por 277 diputados que son electos por un
sistema mixto de representación popular y voto directo para un
período de cinco años. De su seno la Asamblea Nacional elige, por
mayoría simple cada año, su Presidente que ejerce la jefatura del
poder legislativo.
- La Asamblea Nacional se encarga de la formación y aprobación de leyes.
Adicionalmente, es el órgano encargado de la elección de los Magistrados del
Tribunal Supremo de Justicia (poder judicial), de los Rectores del Consejo
Nacional Electoral (poder electoral) y del Fiscal General, el Contralor General y
el Defensor del Pueblo (poder ciudadano)
- Poder Judicial
El Poder Judicial es ejercido por el Tribunal Supremo de Justicia3. Es el órgano
del Estado que se encarga de administrar e impartir la justicia en nombre de la
República por autoridad de la ley. El Tribunal está compuesto por veinte (20)
magistrados electos por la Asamblea Nacional bajo un proceso específico
definido por la Constitución y la ley, y se organizan en siete salas, una Sala
Plena y seis salas funcionales. A través de la Sala Constitucional, el Tribunal
Supremo de Justicia, es el máximo intérprete de la Constitución en
la República Bolivariana de Venezuela. El Presidente del Tribunal Supremo de
Justicia es el jefe judicial de Venezuela.