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Definiendo el Éxito en la Vida Moderna

El concepto de éxito ha evolucionado hacia una visión más compleja, influenciada por el consumismo y el individualismo, donde se asocia a logros tangibles e intangibles. La felicidad y el equilibrio entre metas personales y profesionales son fundamentales para considerarse exitoso, y no se debe confundir el éxito con la fama o el reconocimiento social. Además, la Organización Mundial de la Salud destaca diez habilidades básicas necesarias para la toma de decisiones y la autorrealización en la búsqueda del éxito.

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Definiendo el Éxito en la Vida Moderna

El concepto de éxito ha evolucionado hacia una visión más compleja, influenciada por el consumismo y el individualismo, donde se asocia a logros tangibles e intangibles. La felicidad y el equilibrio entre metas personales y profesionales son fundamentales para considerarse exitoso, y no se debe confundir el éxito con la fama o el reconocimiento social. Además, la Organización Mundial de la Salud destaca diez habilidades básicas necesarias para la toma de decisiones y la autorrealización en la búsqueda del éxito.

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EXITO

Alguna vez cuando has visto a alguien en un trabajo modesto a simple vista, y quien al
realizarlo lo hace con una buena actitud y de forma respetuosa, ¿la has considerado como
alguien éxitoso o exitosa?
¿Qué hacen las personas para adjudicarles socialmente el adjetivo de exitosas? El término
éxito y sus aplicaciones se han venido complejizando en la medida que las sociedades
hemos “evolucionado” hacia modelos cada vez más consumistas e individualistas. Hoy más
que nunca pareciera ser que alcanzar el éxito como ser humano o profesionista es muy
complicado, tal y como lo que señala la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México
(CONAPRED, 2010): “La idea de éxito en la sociedad está transformándose. Las
expectativas no logradas caen y se transforman en frustración, mientras nuevas
posibilidades se abren en el horizonte, de manera que renacen las ilusiones, y la vida cobra
un nuevo sentido en una época empobrecida de esperanza. Y es que esto debe ser así,
porque no se puede ser joven sin tener sueños. Sin ilusiones, la mujer, el hombre, las
sociedades, envejecen.” El término éxito tiene su origen en el latín “exitus” (salida);
entonces, el concepto hace referencia a la “conclusión feliz”, o bien la alta aceptación que
tiene algo o alguien (RAE, 2014). Entonces, el concepto tiene márgenes de uso que van
desde “fue todo un éxito la fiesta” hasta “el éxito siempre ha marcado cada proyecto que
este médico emprende”. Desde la perspectiva filosófica, Zenón de Paz, de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, de Perú, explica que “la palabra éxito está cargada de
connotaciones que remiten a la búsqueda, la eficacia, al mayor rendimiento posible en el
uso de recursos”, o sea al logro, al reconocimiento de los otros: tu familia, tu novio, tus
compañeros o la sociedad.
Agrega igualmente que nuestro sistema social "tiende a convertirlo todo en recursos,
empezando por la naturaleza y llegando al propio hombre, que está destinado a ser
concebido como un
recurso humano, y
hasta el propio
tiempo, que antes
era un misterio, pasa
a ser el recurso más
importante”. Así, todo
el aparato social,
inicia una presión
desde que somos
muy pequeños (as),
asociando el ser
exitoso con una serie
de requisitos de
pertenencias
tangibles (casa,
carro, etc.), e
intangibles
(profesión, viajes,
belleza, esbeltez,
fuerza física, etc
Santiago Orrego, profesor de antropología filosófica de la Pontificia Universidad Católica de
Chile, menciona que “creemos que la persona que tiene éxito es quien alcanza lo que se
propone”, pero igualmente marca "no todos lo que alcanzan lo que se proponen van a ser
exitosos". ¿Cómo puedes ejemplificar algo así? Esta aparente inconsistencia se explica,
según Orrego porque “en general las personas exitosas miran su vida con cierta
satisfacción, pero el éxito tiene que ver también con saber medir los propios deseos, al
menos en lo que se refiere a los logros humanos y profesionales. Una persona que se ha
puesto objetivos mediocres no puede ser exitosa. Si consigues lo que te proponías, y
después te das cuenta que no eres feliz, entonces nunca fuiste exitoso. No se puede ser
exitoso si no se es feliz; una persona podría ser exitosa en términos profesionales, pero un
fracasado en otros ámbitos”. Lo ideal es el balance, es decir buscar las propias metas tanto
en el ámbito profesional como personal.
Muchas veces querer alcanzar una posición de privilegio o de reconocimiento, lleva a
algunos a tener conductas poco nobles. "El deseo de sobresalir y tener preeminencia sobre
otros, lleva a las personas a la deslealtad y
deshonestidad a veces muy fuertes",
asegura Orrego. Es frecuente relacionar
éxito con fama (aparecer en los medios de
comunicación masivos), o con notoriedad,
visibilidad y posición de privilegio. El autor
observa en esta actitud a un ser humano
que tiene una necesidad de amor propio
demasiado alta. "Aparecer en un medio de
comunicación, un memorándum o la firma de
un negocio, es algo así como un sustituto
para la propia inmortalidad, expandir la
visibilidad del propio nombre".
Por su parte, Rosa Montero, una periodista
del semanario El país, realiza un análisis,
donde ubica al éxito y al fracaso como “dos
grandes tiranos”, ya que en nuestra vida
podemos estar constantemente luchado
entre estas dos situaciones. Ella menciona:
“El poder esclavizador que los conceptos de
éxito y fracaso tienen sobre nosotros se
multiplica además por un malentendido: por la extendida creencia de que uno es un
triunfador o un perdedor. Como si el éxito y la derrota fueran destinos únicos, irreversibles,
absolutos y finales. Nada más erróneo que eso; no creo que exista ni haya existido en el
mundo una sola persona que sólo sea un triunfador o un perdedor. En cada momento de
nuestras vidas acumulamos una colección de aciertos y de errores.” Es decir, el tener un
fracaso en algún momento de tu vida no significa que seas un perdedor siempre o
viceversa, tener un éxito no quiere decir que sea una persona exitosa, siempre. A lo largo
de nuestra vida estamos en altibajos, lo importante es alcanzar un balance y ser feliz.
Dentro de todo este proceso de búsqueda de sueños, sobresalir, alcanzar metas y/o ser
éxitoso, debemos considerar lo que la Organización Mundial de la Salud (Mantilla, 1993;
citado por Montolla, I.), establece como las diez habilidades básicas para la vida, las cuales
se consideran necesarias para la toma de nuestras decisiones y la autorrealización. Estas
habilidades se mencionan a continuació.
1. AUTOCONOCIMIENTO Es la habilidad de conocer nuestros propios pensamientos,
reacciones, sentimientos, qué nos gusta o disgusta, cuáles son nuestros límites, y nuestros
puntos fuertes/débiles.
2. EMPATÍA es la habilidad de ponerse en el lugar de la otra persona en una situación muy
diferente de la primera. Esta habilidad ayuda al individuo a comprender mejor al otro y por
tanto responder de forma consecuente con las necesidades y circunstancias de la otra
persona.
3. COMUNICACIÓN ASERTIVA Es la habilidad para expresar con claridad y de forma
adecuada los sentimientos, pensamientos o necesidades individuales.
4. RELACIONES INTERPERSONALES Es la habilidad de establecer, conservar e
interactuar con otras personas de forma positiva, así como dejar de lado aquellas relaciones
que impiden un desarrollo personal.
5. TOMA DE DECISIONES Es la habilidad de evaluar las distintas posibilidades, teniendo
en cuenta necesidades y criterios, y estudiando cuidadosamente las consecuencias que
pueden acarrear las diferentes alternativas, tanto en la vida individual como ajena.
6. SOLUCIÓN DE PROBLEMAS Y CONFLICTOS Habilidad para buscar la solución más
adecuada a un problema/conflicto, identificando en ello oportunidades de cambio y
crecimiento personal y social.
7. PENSAMIENTO CREATIVO Es la habilidad que permite buscar alternativas diferentes de
manera original ayudando a realizar una toma de decisiones adecuada.
8. PENSAMIENTO CRÍTICO Es la habilidad que permite preguntarse, replantearse, analizar
objetivamente la situación existente de la forma más objetiva posible para llegar a
conclusiones propias sobre la realidad.
9. MANEJO DE EMOCIONES Y SENTIMIENTOS Es la habilidad de reconocer las propias
emociones y sentimientos y saber cómo influyen en el comportamiento, aprendiendo a
manejar las emociones más difíciles como ira, agresividad, etc.
10. MANEJO DE TENSIONES Y ESTRÉS Es la habilidad de conocer qué provoca tensión y
estrés en la vida y encontrar formas de canalizarlas para que no interfieran en nuestra
salud.

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