Capítulo 1
Lugar: Salamanca. Natalia recuerda en su diario la visita
inesperada de ayer de Gertru, una amiga. Fueron a pasear al
lado del río. Le contó Gertru que no va a volver al instituto,
porque su novio Ángel no lo ve con buenos ojos, tras contarle
que una compañera ha tenido un bebé. Estaba muy contenta
con su novio. El chico le ha regalado una polvera de oro, la
tenía guardada para su primera novia formal. Pronto va a ser
la fiesta de su puesta de largo, que va a celebrar en el
aeropuerto, ya que Ángel es capitán de avión. Natalia no va a
ir a la fiesta, le puso como excusa falsa que sus hermanas no
la dejan, cuando en realidad es ella la que no quiere. Gertru le
describió el traje de noche que estrenará y de contenta que
estaba incluso bailaba a su alrededor mientras se lo contaba.
Natalia permaneció callada.
De pronto, estando escribiendo el diario, una criada asoma
por la puerta y la llama. Que si no va a ver los cabezudos y
gigantes de las fiestas, que están pasando por debajo de
casa. Desde el balcón y entre el barullo,
Natalia
ve a Mercedes y Julia, sus hermanas mayores, y a otra chica
vestida de beige con ellas que vienen hacia casa. Esquivan
como pueden a los gigantes. Han estado en misa. La chica de
beige comenta que le ha parecido ver a Goyita en misa
comulgando, aunque se suponía que todavía no estaba en la
ciudad. La amiga se despide de Mercedes y Julia que van a
entrar en el portal, pero estas la invitan a subir. La amiga se
resiste, su madre la espera. Pero al final acepta. Se llama
Isabel. Ya en la casa, decorada con muebles clásicos y muy
limpia, comienzan a hablar de temas banales. Mercedes va en
busca de Natalia. Isabel y Julia hablan de los romances por
carta. Julia tiene un romance de esos ahora, y le parece que
por carta no es forma de entenderse una pareja. Empieza a
llorar. Le dice que no diga a Mercedes nada cuando venga. Le
cuenta que ese novio a distancia quiere que vaya a Madrid,
pero ella no puede, y el novio se enfada por ello, aunque él
tampoco viene a la ciudad. Es guionista de cine. El caso es
que le ha propuesto casarse enseguida, en cuanto se
encuentren, y a los pocos días. A Isabel le resulta extraña la
actitud del novio. Entra Candela, la criada con el desayuno.
Mientras tanto, Mercedes discute con Natalia, porque Natalia
no quiere desayunar, dice que ya lo ha hecho, aunque es
mentira. En realidad prefiere estar sola. Al final Natalia entra
al comedor. Le presentan a Isabel. Isabel dice que le parece
que ya la conoce de vista, aunque es raro que con las veces
que ha venido a casa, no la haya conocido. De rara y solitaria
que es, dicen las otras. Mercedes, Julia e Isabel hablan de ir al
casino, pero para que, si total las chicas jóvenes nuevas que
llegan a la ciudad no dejan un chico libre. Chicas de la edad
de Natalia, que tiene 16, pero que aún no se ha puesto de
largo; ni quiere, dicen sus hermanas. Natalia es la más
pequeña, de las hermanas, por diferencia además, dado que
entre medio hubo un hermano que falleció. Le cuentan a
Isabel que la madre de Natalia falleció en el parto y fue una
tía suya quien las crió. Natalia calla y se hace un silencio.
Luego pasan a hablar de la mermelada que están comiendo,
de la peluquería.
Recapitulando : Natalia, 16 años, habla de Gertru y su
romance con Ángel. Mercedes y Julia, sus hermanas
mayores. Julia tiene un romance por correspondencia
con uno de Madrid que quiere casarse con ella. Isabel
es amiga de Mercedes y Julia
Capítulo II
[Pablo Klein narra en primera persona] Llegué a Salamanca en
septiembre, tras un largo y cansado viaje. El tren venía de
San Sebastián. En esto he conocido a una chica de rosa que
iba con su padre en mi departamento. Por las conversaciones
que tuvo el padre con un amigo que se encontró al bajarse del
tren en la avería supe más de la chica, que le gusta el baile y
divertirse. La chica de rosa comenzó a hablar con una chica
de vestido a rayas, que venía de Madrid y se quejaba de que
había hecho el viaje con viejos. Finalmente trajeron otra
máquina locomotora. Todos al tren. Llegamos al anochecer, vi
como se despedían las dos chicas y que a la chica de rosa la
esperaba su madre. Cogí un autobús pequeño, dije al chófer
que quiere ir al Instituto de Enseñanza Media. El autobús
inició el recorrido, estremeciéndose completamente. Eran
fiestas en la ciudad, había luces por las calles. Una procesión.
Eché un sueño y cuando desperté casi todos se habían
bajado. El chófer me dio conversación, sin más. Llegamos al
Instituto, un edificio triste y gris. Me bajé y entré al edificio.
Una señora limpiando me avisó, cuando enfilé las escaleras,
que no había nadie arriba, y que el bedel no estaba. Pregunté
por la residencia. No había residencia, me contestó. Pregunté
por el director, y me dijo que hacía cinco días que se había
muerto. Me dio su dirección. No podía hacer nada más. Salí
fuera y me quedé en el puente sobre las vías. Un barrio pobre
y deprimente. Pensé que tenía buscarme una pensión.
Capítulo III
Durante el rato que hablaron, la chica de rosa, Goyita, se
sintió inferior a la chica de Madrid al contar su verano en San
Sebastián. Contaba sus fiestas en el hotel de lujo María
Cristina, sus salidas en yate, mientras ella estaba en una
humilde pensión y solo iba a la playa. Para salvar su verano,
Goyita le contó que conoció a un mejicano en el Tenis, la
última de las dos veces que fue allí, pero la chica de Madrid
no le hizo mucho caso. Al subir al tren, se imaginó que el
mejicano llegaría con un ramo de flores, pero no ocurrió nada
de eso y se puso triste.
Al llegar a Salamanca, la primera cosa que hizo fue
preguntarle a su madre si había vuelto Toñuca. Que sí, le
respondió su madre, pero no le pudo contar nada más de ella.
Salió a la calle, iluminada para las fiestas. Se encontró con un
militar conocido y se fueron a pasear juntos. Le pregunta
también a él por Toñuca, y este dice que estará en el Casino,
con indiferencia. En casa, su hermano José María cuenta que
unos franceses está en casa de Toñuca y que andará de aquí
para allá con ellos. Cuenta cosas del campamento del que
acaba de llegar: que si un vasco hizo una parodia sobre los
militares. Goyita permanece indiferente. Llama a Toñuca pero
no está en casa, dice la criada, Goyita dice que le digan que
no llame, que se va a dormir. Al día siguiente llamó a la chica
de Madrid para que conociera a sus maigas y fueron al
Casino. Se sentaron con Mercedes, Isabel y otras chicas. La
chica de Madrid le dice en privado que sus amigas son un
poco viejas. Goyita se disgusta algo. Al día siguiente lleva a la
amiga a la Catedral y al final se encuentran con Toñuca y sus
amigos franceses. Todos hablan animadamente, menos
Goyita que parece disgustada y que al final se va a casa,
dejándolos a todos plantados. En cada, José María, su
hermano, le pide que le presente a su nueva amiga, a cambio
de una noticia bomba. Después de una pequeña discusión,
que si me la presentas, que me cuentes lo que me tienes
contar, finalmente su hermano le dice que Manolo Torre está
en la ciudad. Goyita se queda perpleja, no se lo cree. Que sí,
el hermano, que ha estado con él tomando unas cañas, que
estaba con una chica. Goyita simula indiferencia. Manda a su
hermano de su habitación, pero nerviosa por la noticias,
finalmente llama al hotel en el que cree que está de Manolo
Torre. Al contestar Manolo el teléfono, Goyita cuelga.
En ese momento antes de la llamada, Manolo estaba con un
amigo, Ángel, aviador. Le ha enseñado a Manolo una foto de
una chica de dieciséis años, para presentársela, tiene con ella
planes incluso de casarse. Mientras Manolo va al teléfono y le
espera para ir a los toros, Ángel sueña con la chica que
aparece ante sí. En la foto, viene su nombre. Gertru. Manolo
va al teléfono. Contesta. Le cuelgan. Es Goyita, claro.
Recapitulando: Pablo Klein en el tren, con Goyita y
chica de rayas (=chica de Madrid). Toñuca, amiga en
Salamanca de Goyita. Toñuca y chica de Madrid, al
casino. Se encuentran con Mercedes, Isabel, ... Jose
María, hermano de Goyita. Manolo Torre, conocido de
Goyita, está en la ciudad. Manolo está con Ángel, este
le enseña la foto de la chica que se ha ligado con 16
años, Gertru. Goyita comprueba por teléfono que
Manolo ha llegado.
Capítulo IV
[Pablo Klein narra en primera persona] Muerto el director, el
motivo del viaje se esfumó y sólo podía tener como aliciente
visitar la ciudad donde crecí, casi como turista ahora. Le
asaltan recuerdos de la infancia. Habían demolido ya el chalet
donde vivían. Lleva ya tres días en la ciudad y decide ir a casa
del difunto director del instituto, don Rafael. Cuando llega a la
casa, se encuentra con un nutrido grupo de gente, sin duda
para dar el pésame y esas cosas. En un momento en que la
hija de don Rafael, Elvira, desconocida hasta entonces para
Pablo Klein, despide a algunos de los presentes se cruza con
la mirada de Pablo e inician una conversación. Elvira le
reconoce de inmediato. Es el hombre que aparece al lado de
su padre en una fotografía tomada en Suiza. Ella quiso
acompañar a su padre en ese viaje a Suiza pero al final no
pudo y tuvo que quedarse en la ciudad. En la ciudad y en esa
casa en la que se ahoga, dice. No soporta las condolencias y
pésames continuos. Pide perdón a Pablo por sus palabras y se
echa a llorar. Una amiga la invita a ir a descansar, y a
regañadientes se retira, no sin antes presentar su hermano
Teo a Pablo. Se sienta con Teo, encajonado con él, entre un
montón de gente. Comenta Teo que sabía de Pablo, pero que
no abrió el último telegrama que envió porque su padre ya
estaba moribundo. Pablo le comenta que le ofreció un puesto
de profesor de alemán, pero que le daba igual, porque lo que
buscaba era volver un tiempo a su ciudad. Teo dice que
hablará con el nuevo director, Pablo no le quiere incomodar,
la conversación es muy superficial, como la de la gente de
alrededor. Teo le pregunta cosas, pero Pablo no puede
quitarse de la cabeza a Elvira. Finalmente se despiden, Pablo
quiere retirarse a la pensión. Le presentan a Emilio, que le
acompaña. Inician una conversación interesante: Emilio dice
que es un solitario y que nunca se aburre solo, alaba a Elvira
y sus hermanos. Le habla de filosofía, quiere ser poeta, pero a
la vez, cosa rara, prepara oposiciones a Notarías. Ven un
grupo de niños jugando, y Emilio le pregunta si le gustan los
niños; depende, dice Pablo. Emilio está citado con otros
amigos, en el estudio de uno de ellos que es escultor. Le
invita y Pablo le dice que otro día mejor. Se despiden y Pablo
va a la consigna a retirar su equipaje.
Recapitulando: Pablo Klein en casa de don Rafael.
Conoce a Elvira, su hija. Teo, hermano de Elvira. Pablo
no se quita de la cabeza a Elvira. Klein y Emilio,
estudiante, poeta, se conocen.
Capítulo V
Natalia, Gertru y el padre de esta salen de los toros, entre la
multitud, a trompicones. Gertru propone a Natalia ir al Casino,
Natalia se resiste, Gertru se ofrece incluso a pintarle los labios
para la ocasión. Al final Natalia acepta. Van a casa de Gertru a
merendar y salen para el Casino. Allí en la entrada las espera
Ángel, el novio aviador de Gertru. Presenta a Natalia, mejor
dicho Tali, como la llaman las amigas. Entran. Está
abarrotado. Manolo Torre les está guardando la mesa. Ya
conoce a Natalia por la foto. Dijo entonces a Ángel que era
una chica 10, Ángel comenta ahora que su amigo es muy
exigente con las mujeres, y este añade como cumplido que a
Gertru le pondría un 9 largo. Se presentan. Natalia responde
con timidez. Manolo intenta vencer su timidez de forma algo
paternal, con la superioridad del que tiene experiencia en la
vida.
En otra zona del casino, están Marisol y Toñuca. Ven a Manolo
Torre, con Natalia. Para ellas, Manolo es el chico que le gusta
a Goyita. Manolo también las observa. Gertru y Ángel salen a
bailar. Manolo se queda solo en la mesa con Natalia, Natalia
con actitud más bien esquiva, no quiere beber nada. La coge
de la mano para sacarla a bailar. Natalia no quiere, no sabe
bailar. Manolo, cansado, la deja sola. Fuera de lugar, Natalia
empieza a marearse entre tanto bullicio y escribe una nota a
Gertru diciendo que se va a casa. En el camino, pasa al lado
de Manolo, que ya se ha acercado a Marisol, aunque no la
conoce, y comienza a flirtear con ella. Marisol le sigue la
corriente, está encantada. Al pasar Natalia, Marisol le advierte
que es la chica que estaba sentada con él, pero Manolo dice
que le dado calabazas. Natalia sale, respira el aire fresco
aliviada. Al llegar al portal, le habla desde el balcón su
hermana Julia. Salen a dar una vuelta. Natalia le propone
subir a la torre de la catedral. Desde arriba, la vista es
sobrecogedora. Julia empieza a llorar. Natalia le pregunta
porqué. Le responde que papá no la deja ir a Madrid a estar
con su novio Miguel. Y que su novio también está enfadado.
Tiene 27 años y quiere casarse ya con él. Natalia intenta
animarla y dice que debe pensar en Miguel, en su futuro.
Recapitulando: Natalia, la más joven y discreta de las
hermanas, no quiere ir al Casino. Gertru le insiste.
Manolo conoce a Natalia. Natalia pasa de él. Manolo se
va con Marisol y Toñuca (amiga de Goyita). Natalia en
casa, Julia llorando, porque papá no le deja ir a Madrid
a ver a su novio por carta Miguel.
Capítulo VI
[Pablo Klein narra en primera persona] Pablo va a la pensión
América, donde se aloja, solo para dormir. Pero una noche no
tiene ganas de ir a cenar fuera y se acerca al comedor de la
pensión. Aparentemente no hay nadie, pero enseguida ve a
una chica sentada en un rincón, rubia, muy emperifollada. La
chica lo saluda. Le pregunta si es nuevo y Pablo contesta que
no. Aparece la mujer responsable de la pensión y le dice que
la mesa donde está sentado está reservada. Tras un tira y
afloja sobre si va a cenar todos los días o no, la chica le ofrece
cenar en su mesa, y así se lo propone a la casera. Pablo
observa su brazo, y reconoce el brazo y la mano que vió en la
ventana contigua al asomarse hacia afuera desde su
habitación. La chica le dice que no le había visto desde
entonces, pero Pablo le dice que está en la habitación de al
lado, pero que a ella no le había visto hasta esa misma noche.
La chica cree que le está vacilando. Le pregunta si tiene
novia. Pablo dice que no. A ella le encanta la seriedad de
Pablo. Durante la cena le cuenta que se llama Rosa, de
nombre artístico Rosemary, y que canta y anima en el Casino.
Le habla de su pueblo, de recuerdos. Bebe sin parar y al final
se marea. La gente de alrededor los mira. Lleva a Pablo a su
habitación, a enseñarle fotos de su pueblo . Sigue mareada.
Pablo le quita los zapatos y la acuesta con cuidado. La chica
llora. Está emocionada con Pablo. Al final se duerme, y sin
hacer ruido, sin llamar la atención, Pablo se va a su
habitación.
Recapitulando: Pablo conoce a una cantante en la
pensión, Rosa, aue trabaja en el casino.
Capítulo VII
Julia va a confesarse, con el cura habitual, Don Luis. Le
confiesa desde el principio que tiene sueños y pensamientos
eróticos, frecuentemente tras ir al cine, y relacionados con su
novio Miguel, recreándose con imágenes de cuando estuvo
con su novio en Santander y anduvieron solos por la costa. El
cura la tranquiliza, dice que todo eso ya se lo perdonó. Pero
Julia dice que su tentación persiste, y que ayer mismo le
escribió una carta excitante, similar a las que le escribe él a
ella. Pero dice que no ha mandado la carta y que la va a
romper. Julia rompe a llorar, pero el cura la tranquiliza, dice
que su alma es pura y le pregunta por la boda. Julia cree que
será para primavera. El cura dice que no hay problema pero
que no frecuente el cine. Julia dice que no hay problema, que
esa tarde tiene intención de ir, pero que es para ver
"Marcelino, pan y vino", una película inocente. Tras despedir
al cura, reza un poco en la iglesia y sale al exterior. Rompe la
carta que le ha escrito a Miguel. Y cuando llega al portal de su
casa, para prepararse para ir al cine, se encuentra con la
sorpresa de Miguel esperándola, que ha venido desde Madrid.
Miguel está exultante de volverla a ver y quiere llevarla al rio.
Pero Julia dice que ha quedado en ir al cine con un par de
amigas y que las tiene que avisar. Le reprende que no se
haya afeitado, y que venga vestido de cualquier manera.
Miguel acepta finalmente que avise a las amigas. Cuando
llegan al punto de encuentro, Julia presenta a Miguel a sus
amigas, Isabel y Goyita, que le observan con curiosidad. Julia
propone a Miguel ir al cine con las amigas, pero Miguel que ni
hablar. No soporta a sus amigas. Pero no quiere discutir, la
coge por los hombros para ir hacia el rio. Julia le pregunta si
ha estado con su padre. Cuando se entera que ni le ha
saludado, le reprende fuertemente. Miguel se defiende: no le
apetecía. Miguel le pregunta a su vez si ha arreglado lo del
permiso de su padre para ir a Madrid en invierno. No hay nada
de eso, dice Julia. Y llorando dice que como quiere que su
padre le deje ir a Madrid con la actitud que tiene. Miguel
replica que tiene ya 27 años, para hacer con su vida lo que
quiera. Julia, que no entiende nada, y menos aún la ojeriza
que tiene hacia su familia. Miguel se pone serio, ha venido
desde Madrid para encontrarse con esta situación. Se
enfadan. Julia le explica, que debe tener un carácter más
familiar, que no es posible que vena con buenos ojos que se
case con él cuando ni siquiera les saluda. Miguel dice que es
un tema que le aburre. Que no quiere discutir más. Y llegados
al rio, quiere bajar con ella a un rincón escondido. Julia no
quiere pero al final baja con él. La besa, finalmente.
Recapitulando: Julia se confiesa al cura por
pensamientos eróticos. Miguel aparece por sorpresa.
Julia presenta a Miguel a Isabel y Goyita, sus amigas.
Miguel pasa de sus amigas, Julia se enfada, ya que ni
siquiera ha ido a saludar a su padre. Miguel la lleva al
río. La besa.
Capítulo VIII
[Pablo Klein narra en primera persona] Pablo recibe una carta
de Elvira, la hija de don Rafael, el director del instituto
fallecido. En ella habla sobre sí misma, dice que es impulsiva,
que estuvo muy nerviosa el día que se conocieron en el
velatorio, y que tras conocerle supo desde el principio que
algo espacial había entre ellos. Pablo no sabe que hacer y al
final llama por teléfono a su casa. Coge Teo, el hermano de
Elvira. No se atreve a preguntar por Elvira y pregunta por el
trabajo de profesor. Teo le dice que el nuevo director está
dispuesto a ofrecerle el trabajo. Pablo da las gracias y da
recuerdo para su hermana. Finalmente, cree que lo mejor es
que actúe como si la carta se hubiese perdido, de hecho
piensa que incluso Elvira se ha arrepentido de haberla escrito.
Un día, más adelante, va al instituto a hablar con el director.
El director le comenta como serán sus clases: serán clases de
chicas. Pablo dice que solo se quedaría hasta primavera,
aunque el director le anima a seguir. De vuelta a casa le
cuenta lo del trabajo a Rosa, y Rosa se extraña, le toma por
loco, por no haber preguntado cuánto le van a pagar. Rosa le
invita a ir al Casino y al final se decide. Llega solo, siente la
mirada de las chicas, en grupos. Al final se encuentra con
Rosa, que le presenta a algunos amigos, entre ellos Emilio, el
aspirante a poeta que conoció en casa de Elvira. Emilio
propone ir a un bar hasta la madrugada. Sus amigos lanzan
irónicamente que Pablo ya tiene entretenimiento con Rosa.
Pablo contesta secamente. Otro, que es militar, propone ligar
con las chicas. Van a donde están ellas, y se encuentran con
Goyita. Pablo y Goyita se conocen de cuando vinieron en el
tren, pero apenas se dicen unas fórmulas de cortesía. Emilio
le habla de Elvira, dice que está enamorado de ella y que ella
lo sabe. Emilio se sorprende de que ella no le haya
comentado nada. Se acercan dos chicas, para bailar. La que le
toca a Pablo es coja. Bailando con ella, Rosa se inclina y le
dice que quiere quedar con él en el bar. La chica coja se
ofende por ser segundona en sus elecciones y menosprecia a
Rosa. Y le deja plantado. Pablo no entiende la reacción. Se
dirige donde Emilio. Emilio propone ir con su pareja de baile,
Goyita con el militar y el mismo Pablo al bar de madrugada.
Pablo propone ir con Rosa. Goyita no acepta que venga Rosa,
no se mezcla con ese tipo de gente, dice. Pablo decide irse,
enfadado. Emilio le intenta retener, en balde. Le asegura que
ya volverá otro día al Casino. Y volvió, más de una vez, pero
no vio más a Emilio. Iba por Rosa, de la que se había
convertido un gran amigo. Iban luego juntos a casa, cogidos
del brazo, pero como amigos. Los dos, algo errantes en la
vida, como dice Rosa. Salen un día en barca, está guapísima a
los ojos de Pablo. Pero Rosa tiene que irse de la ciudad. La
lleva a ver el instituto, que le parece feísimo a ella. Van a la
plaza Mayor, toman café. Van a la pensión. Rosa le ha dicho a
la casera que le deje su habitación. Tienen una conversación
sincera, triste y emotiva. Rosa le pide que la bese. Y Pablo la
besa.
Recapitulando: Pablo recibe carta de Elvira, la llama a
casa, pero no está. O sea, medio enamorados. Teo,
hermano de Elvira, dice que le dan trabajo en el
instituto para enseñar a chicas. Rosa, la cantante del
casino, y Pablo, al casino. Se encuentra con Emilio, el
poeta. Ve a Goyita, la conoce del tren, pero si más.
Emilio dice a Pablo que está enamorado de Elvira y que
son pareja. Emilio, Goyita, Pablo, con su parejas de
baile, a un bar, como propuesta. Goyita desprecia a
Rosa y no quiere ir. Pablo se va enfadado. Pasan días:
relación estrecha entre Pablo y Rosa. Rosa se tiene
que ir. Despedida en la noche: Pablo la besa.
Capítulo IX
Julia escribe una carta a Miguel pidiéndole perdón. Miguel por
lo visto le propuso vivir en Madrid en una buhardilla y a ella
no le pareció adecuado. Que cómo es que estuvo un día solo
en Salamanca. Qué por qué se fue enfadado tan de sopetón.
Que le perdone por lo del río. Que por favor le escriba, que
está muy triste. Que le quiere mucho. Julia llora escribiendo la
carta. No echa la carta enseguida. Está nerviosa, no puede
concentrarse en nada. Se tumba en la cama y se excita
sexualmente pensando en Miguel.
A la tarde sale con Mercedes, su hermana, Isabel, su amiga.
Van a casa de Elvira. En el camino entran en una cafetería.
Julia echa la carta en Correos. Su hermana e Isabel le
reprenden por ser tan boba, ¿es que no ve claro que le tiene
que dejar? Julia se enfada, dice que lo le conviene a ella, ella
lo sabe. Se va llorando de la cafetería. Mercedes e Isabel
suben a casa de Elvira y cuentan lo ocurrido a Elvira y sus
amigas. Como es posible ser tan tonta, y eso que hay un
chico, Federico, muy majo, que la anda cortejando. Otras
opinan que Miguel es más guapo. Elvira está ajena al tema,
aparte. Está pálida. Proponen maquillarla. Las chicas van a ir
al cine, pero Elvira se queda en casa, todavía está de luto por
su padre.
Las chicas se ponen a hablar de lo suyo, esto es, de los
chicos. Que si las nuevas, sobre todo Marisol, la amiga de
Goyita (la chica de Madrid que vino con ella en el tren), van a
saco a por ellos y que no hay nada que hacer. Arremetan
contra Goyita por haberla metido en el grupo. Goyita se
enfada con sus amigas, dice que Marisol no es su amiga.
Cotillean sobre Pablo, que está de muerte (esto es, muy
bueno), pero que sale con la animadora del casino (esto es,
Rosa), mujer que a ellas les parece vulgar e inadecuada para
él. Elvira se queda pensativa. Sus amigas la interrogan sobre
Pablo, no sabe gran cosa dice. Las amigas dicen que suelte,
que ya sabel que va detrás de él. Entran al cine,
atropelladamente. Peli de piratas. Ven el nodo, sobre
Santander. Julia recuerda el verano de hace tres años en
Santander, con Miguel. Las cosas tan atrevidas que le decía.
Goyita y Julia acuerdan salir del cine juntas, no quieren saber
nada con las otras. Están dolidas con ellas. Marisol a la salida
se despide de todas, se va para Madrid al día siguiente.
Espera que Goyita vaya al Casino para despedirse. Goyita,
que ya verá. Goyita también esta dolida con Toñuca. Goyita
siente que el verano se desmorona, para llegar el aburrido
invierno. Van hacia casa Goyita y Julia. Se encuentran con
Luis Colina, un militar que quiere ligar con Goyita. Que pelma.
Se pega a ellas. Julia que se va a casa, Goyita que te
acompaño, para no quedarse a solas con el militar.
Finalmente se despiden las dos amigas. Julia está
melancólica, sigue pensando en Miguel, añora los momentos
vividos con él.
Recapitulando: Julia escribe a Miguel pidiéndole
perdón y rogándole que le escriba. Vam todas las
amigas y hermanas, Julia, Isabel, Mercedes, Toñuca,
Goyita, ... al cine. Hablan de chicos. Pablo que bueno
está. Elvira niega toda relación con él. Critican a Rosa y
a Marisol. Goyita se enfada con Toñuca y no quiere
saber nada de Marisol. Va a casa juntas Goyita y Julia.
Se les pega en el camino un baboso, que quiere ligar
con Goyita. Julia llega a casa.
Capítulo X
Elvira llega a su casa. Su madre tiene una visita, todavía más
pésames. Entra al despacho de su padre. Todo está cerrado,
así lo quiere su madre. La casa también de luto. Sale al balcón
y respira profundamente. Contempla el panorama y la
transporta a la niñez cundo jugaban en aquellas calles, donde
estaban unas casas a las que no debía acercarse. Luego supo
que era el barrio chino, sin saber muy bien que quería decir.
La trae de vuelta al presente Emilio, un amigo de toda la vida,
que busca a su hermano Teo. Elvira se compadece de sí
misma ante él, que vida más triste. Pero está contenta de que
haya venido. Emilio le dice que deberían entrar, por el luto.
Elvira se queja, no se puede vivir así, con tantas restricciones.
Le reprende por estar tan rato, por no tener la confianza que
se habían prometido un año anterior. Y eso que le quiere
tanto, que son amigos de toda la vida. Emilio le dice que
también la quiere. Y quiere saber si se puede decir que son
novios. Elvira no quiere oir esa palabra. Nos casaremos?,
Emilio. Ya lo pensaremos, Elvira. No vengas por una
temporada, prefiero que me escribas, dice. Emilio la besa
fugazmente y se va. Elvira observa los libros de su padre,
vuelve a salir al blacón a contemplar la calle. Teo llega y le
dice que salga del despacho de papá, que le dará pena.
Cenando, le dice que Pablo ha aceptado el trabajo. Elvira le
dice a su hermano que le invite a casa. Teo, en cambio no le
ve con buenos ojos, dice que parece poco serio, como si el
puesto de trabajo no le interesara en absoluto. Elvira dice que
papá le apreciaba, como a su padre, que era pintor. La madre
de Elvira recuerda como Pablo siendo niño iba siempre con su
padre, nada se sabía de la madre, llevaban una vida algo
excéntrica. Dice que su marido, el padre de Elvira, le
apreciaba muchísimo, que le consideraba un pintor muy
bueno, aunque también es verdad que nunca hablaba mal de
nadie. La madre empieza a llorar y Elvira se retira. La madre
termina diciendo que sí, que habría que traerle a casa, que
eso querría su marido.
Recapitulando: Elvira en su casa. Agobiada por el luto,
sale al balcón. La calle le recuerda su niñez. Emilio
llega, su amigo de toda la vida, su novio. Discuten un
poco por el luto. Finalmente Emlio le pregunta si son
novios, si se casarán. Ya veremos, Elvira. Otra vez al
balcón. Llega Teo. En la cena, hablan de Pablo. A Elvira
le gustaría invitarlo, Teo no quiere, no parece serio en
relación al trabajo que se le ha ofrecido. La madre de
Elvira conoció a su padre, pintor, y a Pablo, de
pequeño. Era excéntrico, pero el padre de Elvira le
apreciaba. Por eso, llorando, dice que deberían invitar
a Pablo.
Capítulo XI
[Pablo Klein narra en primera persona] Cuando Rosa se fue de
la ciudad volvía al casino más que nada a pasar el rato. Sin
mayor interés, me junté con Emilio, su amigo Federico, y otros
amigos suyos. Había una biblioteca del casino y tomé
prestados algunos libros. También iba a una cafetería donde
tocaban músicos en un ambiente de languidez, pero a la vez
agradable. Los amigos de Emilio me vieron por allí y me
empezaron a decir desde fuera por señales que me fuera con
ellos. Una vez me dijeron que fuéramos al Grand Hotel, donde
había un tal Yoni, hijo del dueño, que tenía un estudio de
cerámica y escultura donde trabajaba y hacía reuniones con
música y bebidas. Era un guaperas que había estado en
Nueva York y París. Estaba decorado de forma extravagante,
con imágenes de mujeres desnudas. Hablaba mucho Yoni. Yo
no le caí muy bien. Mis conocidos le dijeron que yo parecía
tímido, pero que fuese cuando quisiese.
Yo estaba extrañado de que Yoni gastara tanto dinero en
fiestas, como podía ganar tanto dinero de artista. Me dijeron
que su padre le pagaba todo, aunque el tal Yoni hablaba mal
de él. Tenía una hermana que se llamaba Teresa que le
llevaba comida y vivía al lado del estudio. Era separada, vivía
cómodamente gracias al dinero que le mandaba el marido.
Por lo visto, era lesbiana.
Yoni conocía a Elvira y la tenía por amiga. Yo no podía
olvidarla. El caso es que un esplendoroso día que fui por el río
la vi, tumbada cerca de la orilla. Me acerqué a ella y me
saludó. Le dije que se tumbara otra vez, había sitio para los
dos. No sabía que decirle, la hubiese abrazado. Fue entonces
cuando vi que lloraba. Me sentí incómodo y quise irme, pero
me dijo que me quedase, que solo estaba deprimida, que le
gustaría irse lejos. Tenía un libro de Juan Ramón Jimenez al
lado, que si me gustaba y me leyó un poema que le gustaba y
al hilo del poema se puso halabar de la vida y del ser humano.
De lo que nos gustaría vivir y hacer y de nuestras
limitaciones. Pensaba que yo me reía de esos pensamientos.
Le dije que no había que pensar tanto. Me pidió perdón por la
carta que me escribió, que estaba en un momento de crisis.
No había nada por lo que pedir perdón, le dije. Me dijo que era
tonta, porque se complicaba la vida en vano. Yo solo
escuchaba. Me pidió que dijese algo, que hablara. Que
eramos amigos. Estaba nerviosa y se levantó para irse. Le dije
que se quedase pero salió corriendo. Me quedé un rato y me
fui luego a beber a algunas tabernas.
Al día siguiente la llamé para pedirle excusas por mi actitud la
víspera y que quería estar con ella. Quedamos en su casa, su
madre y hermano no estarían. Fuimos a su cuarto y bebimos
té. Que tenía razón cuando el día anterior le dije que no diera
tantas vueltas a las cosas. Me confesó que gustaba a los
chicos por ser diferente, sensible y amante de la lectura, pero
que yo era diferente, que no sentía esa admiración por ella.
Le dije que en realidad no la conocía, pero que creía que
debería de pensar tanto en ella, de creerse el centro del
mundo, que de ese modo no llegaría a pintar bien (yo sabía
que le gustaba pintar). Dijo que Van Gogh también era un
pintor encerrado en sí mismo y que era fantástico, que se
cortó una oreja. Que sabía que mi padre había sido piuntor.
Que tiene que ver lo de la oreja o mi padre, le dije. Se enfadó,
que por qué quería estar entonces con ella. Porque me
gustaba, le dije claramente. Me iba a enseñar sus cuadros,
pero luego qu no, que eran malos, que solía sentir angustia,
que era horrible para ella el paso del tiempo, que esa tarde
que estábamos juntos pasaría y no nos acordaríamos.
La cogí de las manos. Por qué, preguntó, azorada, por qué me
gustaba. La besé. Nos besamos, hasta no poder respirar.
Sintió un ruido. Había venido una amiga. Dije que me iría. Dijo
que no quería que pasara lo del beso, yo dije que me parecía
que ella lo deseaba, ella dijo que era un grosero, que eso era
mentira. Que no contara nada a nadie, aunque tampoco tenía
miedo de eso. Que era odioso. Le dije que no se lo contaría a
nadie. Me fui. Ya fuera decidí no volver a verla más. Me
encontré en la calle con Emilio. Me invitó a su casa, a leer sus
escritos. Quería vivir, aunque era difícil, de la literatura. Me
preguntó si sabía que Elvira y él eran novios. No, dije. Que no
contara nada a nadie, ni a Teo. Que visitara a Teo y a Elvira,
que su madre me apreciaba mucho desde pequeño. Ya
veremos, dije. Me fui. Al día siguiente, comenzaba el curso.
Recapitulando: Sin duda, el capítulo más interesante
hasta el momento. Emilio presenta al personaje de
Yoni, un artista bohemio niño de papá. Lo más
importante: el encuentro con Elvira en el río, primero,
y luego en su casa, y la conversación que desarrollan,
donde se manifiesta el carácter complejo de Elvira,
inestable y egoísta, que Pablo Klein no entiende. Aún
así, atraído por ella, en el encuentro en casa se besan
apasionadamente, pero luego ella,
sorprendentemente, no lo acepta. Klein decide
olvidarla.
SEGUNDA PARTE
Capítulo XII
Gertru llora desconsolada ante la reprimenda de su novio
Ángel por haberle mandado en un paquete un bocata de
tortilla, que ha recibido delante de sus amigos, como si fuese
un muerto de hambre. Gertru, que lo había hecho con buena
intención. Ángel, que deje de llorar. Los amigos, al lado, en el
salón del Grand Hotel, los miran perplejos. Son Federico,
Ernesto y Luis Colina. Piensan que discuten por lo de anoche,
cuando Ángel se emborrachó con ellos. Pasan a hablar de
chicas de forma algo grosera, que si esta, que si aquella, que
buena está. Gertru y Ángel siguen. Ángel que si va a recibir
así a su madre que viene mañana. Venga, que ya estamos
como casados. Gertru sonríe entre lágrimas. Se levantan los
amigos, que se van ya, con Yoni. Y vosotros?, preguntan. No
saben bien Ángel y Gertru, que si sí, que si no. Los amigos
suben donde Yoni. Ha conseguido nuevos discos de música
moderna francesa. Los recién llegados quieren ponerlos. Yoni
farda de que una francesa que se va de la ciudad anda detrás
de él, y se hace el interesante, que la tiene ya muy vista y no
le gusta tanto. Los discos, junto con revistas y tabaco, se los
ha mandado un amigo americano. Comienzan a escuchar los
discos. Llega Colette, la francesa. Teresa, la hermana de
Yoni, con amigas, van entrando con comida. Le pide a Yoni
que quite sus trabajos de arte del medio. Colette se apoya
cariñosamente en Yoni. Teresa está super sensual con un
escote. Manlo Torre no le quita ojo. Gertru y Ángel llegan. A
Gertru no la conoce casi nadie. Manolo sí, y dice que ya ha
venido la aguafiestas. Yoni se ofrece a enseñarle la cocina,
para tener una idea para cuando se case. Federico tambiés
está. Que si va a haber baile con chicas. Van a venir, por lo
visto, Isabel y Toñuca también. Federico llama a Julia para que
venga también. Julia dice que irá, pero con Mercedes. Su tía
Concha oye la conversación y les dice que no les deja ir al
hotel. Mercedes la convenció diciéndole que de ese modo Julia
se iría olvidando de Miguel, con el que había dejado de
escribirse. Además Federico, que va detrás de Julia, es un
chico majo; bueno, igual bebe un poco, pero es educado, no
com Miguel que nadie le conoce. Tía Concha acepta a
regañadientes, demasiada gente joven junta sin adultos de
por medio dice, y que no se entere su padre. Y además a las
10 de vuelta. Julia no puede creer como ha podido convencer
a tía Concha. Se preparan. Natalia anda por ahí. Cuando
llegan, hay una gran barullo en casa de Yoni, botellas, música.
Julia se arrepiente de haber ido. Se encuentran con Gertru.
Julia la felicita por su boda. Gertru le explica que va a venir su
suegra para hacer ya los preparativos. Le pregunta a Julia por
Natalia. Ha estado enferma, pero está mejor, dice Julia.
Teresa se lleva a Gertru a enseñarle su ropa. Mercedes le
cuenta a Federico los avatares de Julia con Miguel, que no le
escribe, aunque su hermana le diga que sí, que es tonta. Julia
no se acerca a ellos, Mercedes piensa que es por orgullo y
hacerles rabiar. Mercedes observa asombrada y algo
escandalizada en una literas caras y cuerpos de hombre y
mujeres moviéndose en la semioscuridad. Federico dice que
no pasa nada, que el estudo de Yoni es el único donde uno se
lo puede pasar bien. Federico sirve a Mercedes un poco de
coña, aunque esta se resiste. Isabel pasa y con ironía dice si
le está quitando el novio a Julia. Yoni y Colette paran de
bailar. Ángel, aprovechando que Colette no sabe bien
español, le dice a Colette que está como para comérsela,
aunque Colette no entiende. Aburrido de la música francesa,
Manolo pide a Estrella que anime a su marido Ramón a que
cante unas bulerías. El susodicho Ramón no quiere. Vuelven
al grupo Gertru y Teresa. Julia se ha quedado apartada. Se le
acerca Luis Colina que la invita a barilar y acepta, algo
desganada. Balando, Luis Colina dice que le gusta Goyita, que
es amiga también de Julia, y que no sabe que hacer para
atraerla. Son raras las mujeres, dice. Julia está aburida.
Mercedes, algo aturdida por el alcohol, baila con Federico,
que la aprieta contra sí. Manolo Torre los observa con
curiosidad y se lo comenta a Yoni, el Federico, qué ligón. Pero
comentan que Mercedes y sus hermanas son muy estrechas,
les das un beso y hay que casarse con ellas. Mientras, en el
estudio el lío y el desorden son mnifiestos, botellas, cigarros,
bailoteo. Incluso Ramón ha empezado a cantar bulerías. Pablo
Klein ha llegado y habla con Gertru, que no le conocía. Julia
quiere irse y le pregunta a Gertru donde está Mercedes, para
irse con ella. Gertru se molesta por haberle cortado la
conversación con Pablo. Y es que Mercedes está con Federico
en la terraza, Mercedes ha bebido y Federico le quiere servir
otra copa. No, Mercedes quiere volver al salón, pero Federico
dice que están bien ahí, juntitos. Mercedes golpea las
ventanas, les han cerrado por dentro. Federico está borracho.
Mercedes, agobiada.
Dentro, Gertru y Ángel quieren irse ya. Ya fuera, Ángel le
pregunta si está enfadada por haber estado separados
durante la velada. Ängel se excusa diciendo que eso es lo
moderno ahora, no estar todo el rato juntos. Le pregunta por
Pablo, no le conoce. Ella dice que es profesor en el instituto, y
que han hablado de que Gertru debería acabar el bachillerato.
Ángel dice que para qué, que lo que tiene que saber es como
ser una buena ama de casa, que ya lo han discutido muchas
veces, que no sea testaruda. Gertru, enfadada. Ángel para
quitar hierro al asunto le pregunta por la cocina que ha visto
en casa de teresa. Preciosa, dice Gertru, pero no podemos
permitirnos una así. Ángel, que sí, que su madre la va a
pagar. Se despiden. De vuelta, Ángel se encuentra con
Mercedes y Julia, también de vuelta a casa. Van discutiendo,
Julia está harta de que la quieran liar con Federico; quédate
tú, dice Julia, con ese borracho. Mercedes dice que es una
histérica que no sabe lo que quiere, y le avisa que no diga
nada a la tía sobre como se ha quedado encerrada en la
terraza. Llama mala a su hermana, entre sollozos, después de
que el sereno les ha abierto la puerta y van subiendo las
escaleras. Julia se arrepiente algo de sus palabras. Les abre la
puerta la criada Candela, que entrega a Julia una carta. No la
lee de momento.
En casa ya habían cenado, llegan tarde y su padre las
reprende con dureza, diciendo lo que no debe hacer una chica
decente. Mercedes mira a Julia con rencor pero le da igual,
Miguel le ha enviado una carta y es todo lo que necesita. Se
arrepiente de haber tratado a su hermana así y en la
habitación que comparten, ya para dormir, le pide perdón.
Dice que ha andado nerviosa unos días. Mercedes solloza en
su cama. Natalia oye a sus hermanas desde el otro lado del
tabique en su habitación.
Recapitulando: Guateque en el estudio de Yoni. Se
juntan todos lo amigos. Mercedes con Julia (al final su
tía las ha dejado ir), Gertru y su novio Ángel. Buscan
libertad. Se desmadran al final. Pero el peso del
entorno, de la cultura dominante es muy fuerte: los
chicos no persiguen más que ligar, hace comentarios
obscenos sobre chicas. La fiesta acaba mal: Mercedes y
Julia enfadadas por Federico y con reprimenda en cada
por parte del padre por haber asistido a la fiesta,
Ángel y Gertru también enfadados, porque quiere
acabar los estudios mientras Ángel pretende que sea
solo una buena ama de casa.
Capitulo XIII
[Natalia (Tali) narra en primera persona] Es el primer día que
voy al Instituto este curso. Es octubre ya, hasta ahora he
estado enferma. No me dejaban venir en casa, pero al final
me han dejado con la condición de que viniese en taxi. Mis
amigas me reiben con alegría, cuánto he crecido. Que si
Gertru no viene; se va a casar, cuento, con un aviador. Me
junto con Alicia a la tarde, a ultima hora. Me pasa apuntes,
después voy con ella a la iglesia, a rezar. Después rezar veo
que llora, sé que Alicia tiene problemas con su madrastra,
pero no tengo suficiente confianza con ella para preguntarle.
Llego a casa, estoy mojada.
Es el día de Todos los Santos y hemos ido al cementerio en el
taxi de Enrique, que me trata ya de señorita, aunque en
privado siempre me ha tuteado. Algo le habrá dicho alguien
de mi familia. Es el típico ambiente de ese día, mucha gente
con flores y adecentando las tumbas. Visitamos las tumbas
de nuestros seres queridos, y en especial la de mamá.
Limpiamos los floreros, ponemos flores, observo su foto en un
óvalo. Yo no la conocí. Mis hermanas lloran. Partimos, en el
camino de vuelta mis hermanas se paran con un chico y una
chica de luto, miro la tumba ante la que están, es el antiguo
director del Instituto, don Rafael. La chica me habla: no la
conocía, tiene ojos muy bonitos, me reconoce como la
hermana pequeña de mi familia, la que va todavía al instituto.
Me dice que me dará libros. Me invita a su casa, cuando
quiera que vaya. De vuelta, mis hermanas me dicen que se
llama Elvira.
Un día, después de clase de alemán, vuelvo con Alicia, que
vive cerca de casa. No habla mucho, pero lo prefiero así. Mis
otras amigas hablan demasiado y se ríen por tonterías.
Ibamos andando y hablando sobre el profesor de alemán, que
si parece triste y que es simpático, cuando de pronto él
mismo se pone a nuestro lado y nos acompaña. Se pone del
lado de Alicia, menos mal, qué vergüenza. No me atrevía ni a
mirarle. Nos cuenta que prefiere las clases con pocas
alumnas, como la nuestra. Le extraña el poco interés de
nuestras compañeras y la falta de asistencia poniendo la
excusa de que están enfermas, aunque él no cuenta las faltas
y piensa aprobar a todo el mundo, ya lo ha dicho en clase, no
obligará a nadie a aprender. Alicia, que le habla serenamente,
no como yo, que voy nerviosísima, dice que yo sí que he
estado enferma de verdad. El profesor me lo agradece, yo
estoy ridícula, con un bocata en las manos, no sé que hacer,
sigo comiendo o qué. Lo meto en la maleta y el cuaderno se
llena de grasa.
De pronto, me encuentro sola con él, y es que Alicia ya ha
llegado a su casa. Voy nerviosa, quiero llegar a casa cuanto
antes. Nos paramos ante una librería, entremos porque él
quiere comprar una revistas en alemán para las clases. Ya
dentro me pregunta qué carrera iba a estudiar después del
insti, y no le sé responder. Depende de lo que diga mi padre,
digo, y que se queda perplejo. Le digo que mis hermanas no
han estudiado ninguna carrera, que a mi padre no le gustan
los estudios. Le digo que de estudiar algo, me gustaría
biología, pero que tendría que ir a Madrid. No entiende la
actitud de mi padre. Me preguntaba una y otra vez, pero no
sabía responderle apropiadamente, no se explicarle.
Llegamos al portal de casa y me invita a un café para que le
explique bien eso de mi padre. Pero le digo que no, es tarde,
pongo como excusa.
Que excusa más idiota. En el portal, siento que tenía que
haber dicho sí, de lo maravilloso que habría sido hablar con él.
Si bajo, igual todavía lo encuentro y puedo estar con él. Pero
oigo a la tía Concha bajar. Salgo fuera. Me ve sofocada y me
pregunta adonde voy. A buscar unos apuntes de una amiga.
No sé si se lo ha creido, me hace muchas preguntas. Me voy
para disimular por una calle de al lado, espero un poco,
vuelvo, no esta mi tía pero tampoco encuentro al profesor
(que no es otro que Pablo Klein), voy azorada buscándole por
los alrededores, incluso unos soldados se ríen por mi actitud.
Finalmente, me resigno.
Doy una vuelta por el río y paso por casa de Alicia, una casa
humilde. Ella sí que ha hablado serena y segura con el
profesor. Entro al portal y preguntó a una mujer por Alicia. La
mujer me lleva como a un bajo que es un salón de peluquería.
Me pasa al fondo, es la alcoba de Alicia. Se oye el ruido de
secadores, es molesto. Estaba haciendo un problema de
mate, fácil, pero a ella no le salía. No era muy lista, ni sacaba
notas altas. Yo ya lo había hecho. No se extrañó de verme. Le
pregunto qué carrera iba a hacer. No va a estudiar nada,
acabar el bachillerato y ya está, estudiar es muy caro, está
fuera de sus posibilidades. Haría oposición a Correos o Renfe.
Me parece muy madura y adulta, mucho más que yo. Entra la
mujer que me ha hecho entrar, de forma abrupta y
descarada, y dice que cuando termine conmigo, que vaya. Me
despido diciéndole que cuando quiera que vaya a casa a
hacer los problemas conmigo. No le he dicho nada del
profesor.
Recapitulando: Natalia va al instituto después de estar
enferma y se encuentra con sus amigas. En el día de
Todos los santos, va al cementerio con sus hermanas y
conoce a Elvira, que la invita a casa. En el insti, traba
amistad sobre todo con Alicia. Un día, las dos, de
vuelta a casa, se encuentran con el profesor de
alemán, Pablo Klein. Cuando Natalia se queda sola con
Pablo, Pablo se extraña de que no vaya a estudiar una
carrera, y más aún que sea por lo que piensa su padre
de los estudios. Se despide de él, aunque él la ha
invitado a café. Se arrepiente y le busca, pero ya no le
encuentra. Va a casa de Alicia, que considera más
segura y adulta que ella, y le pregunta sobre el asunto
de la carrera. Alicia dice que ella no va estudiar
ninguna carrera, no se lo puede permitir.
Aquí tienes un esquema en pdf que se irá completando
con los personajes y sus relaciones. Las líneas
representan de momento relaciones sentimentales (o
eróticas).
Capítulo XIV
Las amigas de Elvira le preguntan sobre las oposiciones a
notario que prepara su hermano. No va a ir a prepararlas a
Madrid porque se siente capaz de sacarlas con éxito por su
cuenta. Las amigas fantasean con casarse con un notario,
sobre todo por el dinero que ganan. De hecho, sueñan con
que el mismo Teo las elija como novia. Pero Teo es bastante
inaccesible, es muy serio y nunca ha ido al Casino. A Elvira no
le agrada mucho esa conversación, de hecho le desagradan
las visitas de sus amigas. Prefiere estar sola, oyendo como
estudia su hermano en voz alta, en su habitación.
Un día, estando en casa con Teo Emilio, que también prepara
las oposiciones para notario, este entra en la habitación de
Elvira. Elvira se asusta y escandaliza. Emilio le dice que no
puede más, que siente deseos irrefrenables hacia ella, de
estar con ella, que no puede seguir fingiendo ante los demás
sus sentimientos. Elvira, enfadada, le recuerda que hicieron
ese trato, nada de nada hasta sacar la oposición. Emilio
replica que no tiene fuerzas para sacar la oposición, no
entiende que Elvira esté tan tranquila sin él. Elvira contesta
que no tiene ningñun problema, a ella le basta con saber que
la quiere, no necesita su presencia constante. Emilio le
propone casarse e irse a vivir a casa de sus padres y preparar
allí la oposición. Ya veremos, dice Elvira. La verdad es que
Elvira está distanciándose de él. Emilio comenta a Pablo la
situación, sus dudas respecto a los sentimientos de ella hacia
él. Pide a Pablo que actúe de intermediario para conocer los
verdaderos sentimientos de ella. Pablo no entiende muy bien
la situación y le recomienda que deje pasar el tiempo. Emilio
deja de mandar tantas cartas a Elvira y los domingos por
ejemplo, prefiere ir al cine con Pablo. Emilio llega a tener un
gran aprecio por Pablo, tienen la misma edad, los mismos
recuerdos de la infancia. Pablo le anima a escribir poesía, su
afición. Con el tiempo y siguiendo el consejo de Pablo de no
escribir tanto a Elvira, empieza a sentirse mejor, más libre. Le
salían ahora cartas más breves, que a veces pasaba a
máquina y convertía en poesía para no desaprovecharlas. Ya
no le entregaba las cartas a escondidas en mano, sino que las
dejaba en el tiesto de la entrada. Sigue yendo a casa de Teo
para estudiar, pero ahora aprovecha mejor el tiempo, no está
pendiente de Elvira. La madre de Elvira y Teo suele estar en
casa, con amigas, y les tiene que comentar ante su
curiosidad que Elvira y Emilio son solo amigos, desde
pequeños. La madre insiste a Elvira a que enseñe sus
cuadros, pero Elvira se resiste con excusas. Un día se
presenta Pablo para sorpresa de todos, con Emilio en casa.
Despues de los saludos y comentarios de rigor, la madre de
Evira habla del padre de pablo. Comenta que era artista,
como Elvira. La madre vuelve a pedir que le enseñe alguno de
sus cuadros a Pablo y Elvira se vuelve a resistir. Despues de
recoger las tazas de la merienda, va a su habitación y se pone
a llorar, se compadece de si misma por ser tan estúpida.
Ahora si desearía que viniese Emilio a decirle que la ama,
pero no aparece. Teo la llama para que se despida de Pablo.
Sale, pero todos la ignoran. Emilio y Teo se van con Pablo a
dar una vuelta. Cuando se va Pablo, Elvira comunica a su
madre que se va a casar con Emilio, enseguida además, sin
esperar a la oposición. La madre recibe la noticia con cierta
sorpresa. Vuelven a casa Teo y Emilio. Teo habla maravillas
de Pablo, que inteligente, que sencillo. A la madre le parece
fatuo, en cambio. Elvira le pregunta a Emilio cómo es que
conoce tanto a Emilio, y le comunica a la vez que se va a
casar con él y le llama a un apartado. Teo pide a Emilio, que
está con Elvira en actitud cariñosa, que vayan a estudiar.
Acepta, y al rato va con ellos Elvira, que no puede dormir. Se
tiende en el diván, Teo la arropa.
Capítulo XV
[Pablo Klein narra en primera persona] Hacía un frío enorme
en Salamanca en noviembre, pero que a mi me resultaba
agradable. En mi clase de baldosas además no ponían la
calefacción por falta de presupuesto, pero en otras zonas del
edificio donde estaban los jesuitas sí que había calefacción.
Tenía pocas alumnas, me las encontraba fuera de clase, en
los pasillos, riendo y cuhichenado entre ella, y también a los
seminaristas, con sotana. El director me comentó que los
jesuitas recuperaban cada vez más espacio y que les estaban
arrinconando. Para que no se encontrasen las chicas con los
seminaristas en las escaleras, se hacía tocar un gong que
avisaba de la presencia de uno u otros grupo. A mi todo el
edificio me parecía un enorme cuartel, con los curas cazurros.
Las chicas a veces me las llevaba con buen tiempo fuera y les
explicaba los nombres de las cosas que se veían en alemán.
Eran muy risueñas, incluso cuando les preguntaba por la
marcha de la clase, si se encontraban a gusto, se reían no
sabía por qué. Entre ellas, Alicia y Natalia no faltaban nunca a
clase, ni a los paseos. Alicia me decían que las llamaban
pelotas por eso. Natalia eera una chica de buena familia, la
alumna más aplicada, de matrícula. Era raro que por su
posición social no fuese a un colegio de monjas y estuviese
con las chicas de clase más baja en el instituto, según me
contó Alicia. Con Natalia ya hablé un día, cuando me contó
que su padre no le dejaba estudiar una carrera. Un día que
fuimos hasta el río helado para practicar alemán, Natalia se
puso a mi lado y nos pusimos a hablar. Le pregunté por la
carrera, me dijo que no sabía, que no es que su padre no la
dejara, sino que ella suponía que no la iba a dejar. Le dije que
tenía que saberlo, que era buena estudiante. Las demás
chicas aceleraron el paso y Natalia intentó que no se alejaran,
pero terminaron marchándose. Pasamos por el barrio de la
catedral, donde había tiendas humildes y pintorescas, y por la
catedral, donde ella miró hacia arriba porque le gustaba sentir
el vértigo. La invité a un cafe. Aceptó de buena gana. Pidió
vino y se rió al pensar como reaccionaría su padre si la viera.
Le dije que quería conocer a su padre, para hablarle de los
estudios. Me respondió que menudo se pondría su padre al
hablar de ese tema, y más aún si supiera que estaba con él
tomando un café, controlando como controlaba incluso a sus
hermanas mayores. Le comenté que por qué le mandaba
entonces al instituto y no a un colegio de monjas, y me dijo
que su padre antes no era así y que por eso está allí
estudiando. Me contó de forma inocente y alegre como su
padre había hecho dinero con las minas de wolframio, que
antes vivía con él en el campo y sus hermanas en la ciudad
con su tía, pero que luego se juntaron todos y se padre se
hizo más estricto, por influencia de su tía. Me habló se sus
hermanas, de una que tenía un novio en Madrid. Me dijo que
quería hablar con su padre para que dejase ir a esa hermana
a Madrid, porque su padre a ella le hacía mucho caso, que era
su favorita. Le aconsejé que se preocupase más por ella
misma. Tenía que irse ya, que la iban a reñir, y le dije que no
se dejase reñir por eso, que si quería subía con ella. Se fue
dándome las gracias y yo me fui a la pensión pensando en la
vida estancada de las gentes de la ciudad.
Capítulo XVI
[Natalia habla en primera persona] Me dicen que estudie en el
salón y no en mi cuarto que hace frío. Han puesto un biombo
para que me concentre, pero es en balde, oigo a las visitas
llegar y sus conversaciones, y al final salgo yo también. Mi tía
me echa la bronca por no saludar como se debe. Una de las
visitas me propone ser amiga de una tal Petrita, que dicen
que es como yo, tímida y retraida. En fin. Vino Alicia estudiar
griego conmigo, y me dijo que estaba segura de que ella no
le caía bien a mi tía. Le dije que a mi me era igual, que ella
era mi amiga y punto y que no había oido nada. En casa
dicen, desde que han conocido a Alicia, que mejor no que no
hubiese seguido en el instituto, sobre todo ahora que no está
Gertru. Prefiero no decir nada, es lo mejor. Encima sabiendo
que cuando Julia ha pedido permiso para ir a Madrid a ver a
su novio se ha armado la marimorena. Intento vivir con
alegría.
Alicia suele venir mal vestida, encima con el frío que hace.
Dice ella que ha vivido mucho tiempo en Burgos y que está
acostumbrada. Me habla mucho de su pueblo, de su tío
ferroviario de allí y de su abuela y que le gustaría ser
maestra. Y casarse, le dijo. Pero ella me dijo que no, que
casarse no lo tenía como proyecto. Yo, que suponía que sí,
que me tendría que casar. Le cuento que he estado hablando
con el profesor de alemán, con Pablo Klein, pero no se si he
hecho bien. Dice que a mi ella me debe parecer vulgar. No
entiendo por qué, ahora somos muy buenas amigas. Dice que
ya lo veré, que en un par de años, ya no seremos amigas,
porque somos muy diferentes y de clases muy diferentes. Lo
dice muy segura y sin enfadarse. Le pregunto por que no
escribe diario, y ella me dice que en casa estaba muy
ocupada en ayudar a su madrastra. No se fija en la belleza del
río, en los atardeceres, como yo. Me dice que estoy
enamorada de Pablo y por eso me he enfadado con ella, pero
seguimos estudiando juntas. Ahora sí que he decidido que voy
a hacer carrera.
Me he encontrado en la calle con Julia, mi hermana, se ha
enfadado con mi otra hermana Mercedes. La acompaño. Me
cuenta que Mercedes esta de mal humor porque hay un chico,
Federico, un borrachín, que se acerco a ella, pero solo para
reirse finalmente de ella. Que ella ya le había avisado. Le
cuento yo que Mercedes y la tía se están poniendo muy
pesadas con que me haga amiga de Petrita López, la hija del
comandante. Julia dice que no hay hombre que aguante el
carñacter de Mercedes. Vamos al cien y Julia me cuenta que
va a ir a Madrid a estar con Miguel, su novio. Con el permiso o
no de papá. Que irá a casa de los tíos. Miguel no puede
casarse todavía poruqe le han fallado unso trabajos con los
que contaba para ahorrar. Que hable para convencer a papá,
prefiere irse a buenas. Y sin darse cuenta entran en el barrio
chino, al rato salen, Julia con algo de miedo que ha pasado.
Van a visitar a Elvira. La encuentean en la cama, esta
desanimada. Julia le pregunta que cuando se casa. Pronto,
responde Elvira. Yo me puse a mirar libros de la casa. Elvira
se puso a hablarme de los profes del instituto, imitando a
alguno de ellos, y luego yo le hablé de Pablo, el profe de
alemán. Ella decía que no lo conocía mucho. Cuando salimos,
Julia me dijo que Elvira era una hipócrita, porque en realidad
Pablo estaba todo el día metido en su casa, como para decir
que no le conoce. De hecho, dicen que está enamorada de él.
Pero como es posible, pregunto, si se va casar. Sí, me dice
Julia, con Emilio. Menudo lío.
La primera que vino Petrita estuve muy antipática con ella. No
se como le ha dado por volver. Es una chica sosa, se maquilla
mucho y parece mayor y desenvuelta, pero es timidísima. No
tiene conversación. Pero la segunda vez he estado más
simpática con ella. Me cuenta que su prima Gertru anda con
un chico, pero que cuando ella se va a Madrid, el chico vive
con una señora extranjera. Que Gertru se figura algo, pero
que le quiere. Yo me quedo alucinada. Voy al insti, aunque tía
Concha me ha dicho que me quedase con Petrita. Además
quiere que cojamos un profe de dibujo para que venga a casa
a darnos clase, a mi no me interesa nada, ¿por qué tengo que
hacer dibujo con ella si no me gusta ni el dibujo ni estar con
esa chica? En fin. He tenido en el insti clase de alemás, no he
parado de mirar a Pablo y después de clase le he ido a hacer
una pregunta y todas las chicas se han quedando mirando.
Me importa un bledo lo que piensen. Le he dicho además que
no puedo más en casa y que hablaré con papá sobre mi
futuro. Despues de estar con él, he ido a los baños y he
llorado. Vuelvo a casa sola. Llueve.
Durante la cena he estado con un nudo en la garganta por
tener que hablar con papá. Ha hablado de sus cosas y luego
como siempre se ha retirado a su habitación. Cuando he
acabado, me he despedido de los demás y le tocado la puerta
a papá. De rodillas le he dicho todo lo que le tenía que decir.
Que me iba haciendo mayor y no quería ser una estúpida,
como quería tía Concha, que estuviesemos siempre
encerradas. Que deje a Julia ir a ver asu novio, que es un
chico majo (aunque no le conocía). Y que él, papá, no era
antes así, que la tía Concha le ha cambiado. Mi padre se ha
quedado perpeljo y dolido de mis palabras. Que le pidiese lo
que quería realmente y que si podía, me lo daría. Le he
hablado de mis hermanas, de mis problemas en casa (Petrita,
etc.) y que me gustaría ser salvaje, libre, como cuando
vivíamos en el pueblo y tenía 10 años. Que a él ese carácter
mío le gustaba entonces. Mi padre dice que las cosas han
cambiado, que soy mayor y que ahora estamos mejor que
antes, más seguros, más estables. He dejado de llorar, pero
me he quedado muy triste. Me ha abrazado y nos hemos
despedido cariñosamente. Ha dicho que estoy nerviosa con
los estudios y que sea más justa con tía Concha. De la
carrera, no he dicho nada. Me voy. He escrito en el diario
hasta tarde.
Capítulo XVII
Ha llegado la madre de Ángel, el novio de Gertru, para
preparar la boda. Es una señora opulenta. Quieren hacer la
boda rápido porque ella tiene que volver a Argentina. Todos
piensan que Gertru es demasiado joven. Gertru ha ido a
visitar a su hermana Josefina, que se había casado sin el el
beneplácito de la familia y vivía cerca del río. Había vuelto de
casa de sus suegros en la sierra. Su casa estaba desordenada,
tenía al niño con tosferina y esperaba a otro, pero dijo a
Gertru que no dijese nada todavía. Josefina recibe la noticia
de la boda de Gertru sin mayor interés, pero observa su figura
todavía esbelta. Ella también era esbelta cuando iban de
veraneo, las amigas de su madre alababan su hermosura.
Gertru le invita a su pedida en unos días. Cuenta que lo
prepara todo su futura suegra, que no repara en gastos.
Josefina le dice que le comentara a Oscar, su marido, aunque
Josefina sabe que las cosas con su marido no van bien.
Despues de despedirse de su hermana, Gertru va donde su
suegra, Lydia, en el Gran Hotel, donde esperan a Ángel que
ha subido al estudio de Yoni. Le cuenta que la encontrado a
su hermana triste y desmejorada. Todos tenemos una cruz,
dice la futura suegra. Gertru llora y le pide que si su hermana
va finalmente a la pedida que sea por favor simpática con
ella. Lydia es muy moderna, da consejos de moda y cosmética
a Gertru. Halaga su belleza, cercana la boda está radiante,
dice. Alaba también su saber estar y discreción. Ángel llega
bebido y acompaña a Gertru a casa, en el portal la besa y la
achucha con pasión. Gertru se resiste, dice a Ángel que
deberían hablar más. Todo lo maneja Lydia, los muebles, la
ropa. Les va a poner casa en la ciudad, en Madrid y una
casita en Andalucía. Gertru solo envía las invitaciones; a Tali
le dice especialmente que quiere que asista a la pedida.
Natalia recibe la invitación para la pedida. No quiere ir, a
pesar del ruego de Gertru, pero sus hermanas le insisten en
que vaya. Se viste con un vestido nuevo. Salen todas las
hermanas, se encuentran con Goyita y otras invitadas en la
calle. Van juntas alborozadas. En casa de Gertru las recibe
Josefina, la hermana de Gertru. Natalia se encuentra a
disgusto, fuera de lugar. Hay un camarero repartiendo bebida
y comida. Mercedes, una de las chicas, cuenta orgullosa que
mandó a freir espárragos a su antiguo novio, que no quiere
saber nada de él. Sus amigas le dicen que así no se va a
poder casar. Otras mujeres, siempre superficiales, conversan
sobre sus maridos y su vida de casadas, sus criadas, ....
Natalia sigue en su rincón, ha empezado a sentir dolor de
cabeza. Todo le da vueltas. Quizás ha bebido demasiado.
Observa a Oscar, el marido de Josefina, le conoció cuando
eran novios. Recuerda los encuentros furtivos de Josefina con
él, hace tres años. Aparecen Gertru y Ángel, van saludando a
todo el mundo entre besos y abrazos. Gertru estña muy
guapa. Cuando se encuentra con Tali, la lleva a su habitación
para enseñarle los lujosos regalos. Tali se da cuenta de que
en el cuarto ya no está la repisa con los libros que tenía
Gertru. Gertru dice que ha tenido que retirarlos y que va a
hacer una selección. Que coja lo que quiera. Pide alguno para
Alicia. Alicia?- dice Gertru y cambia de tema. Sigue con sus
regalos, pone música, Tali echa la cabeza sobre su hombro y
se pone a llorar.
Capítulo XVIII (último)
[Pablo Klein narra en primera persona] Las clases y el ir y
venir del instituto me resultan rutinas vacías. He empezado a
poner faltas a clase, el director no aprueba mis métodos. A mí
también me aburrían ya las salidas. Emilio ha empezado a
venir a hablarme de Elvira, su pretendia novia. Está perplejo
con Elvira, no entiende sus cambios de actitud. Piensa que no
es un buen hombre para ella, pero tampoco sabe qué tipo de
hombre quiere ella que es tan variable. Le digo que se
muestre con ella tal como es, y que sea duro con ella. He
llegado a considerar a Emilio mi amigo, y él tiene en cuenta
mis consejos. Me ha solido enseñar sus versos, alguna novela
recién comenzada, artículos que ha escrito. Le he corregido y
aconsejado, porque son bastante mediocres, incluso me dan
vergüenza. Me cuenta que con Elvira va mejor, pero de forma
un poco ampulosa y afectada. He ido a casa de Elvira un día,
y me he dado cuenta por su actitud y la de su madre que algo
hay entre nosotros. Sin embargo, Emilio me ha contado
enseguida que le doy suerte, que Elvira le ha pedido que se
casen enseguida, que ella es así, variable e impredecible, que
hay que aceptar como es. Se casan en primavera.
Emilio ha empezado a llevarme con él a casa de Elvira. Veo a
Elvira sin complejos cariñosa con Emilio, le besa sin rubor. Me
parece todo absurdo, aunque por otro lado me sentía en
familia. Emilio me propone ir a la finca de sus padres todos
juntos. Me habla de sus proyectos allí: estudiará, pero
trabajará también en el campo. Me parece que no podré ir
con él. Llegan las vacaciones de Navidad, las alumnas en el
instituto están en conflicto entre las que quieren estudiar y las
rebeldes. Hay mucho alboroto en las clases y discordia. He
hecho el examen y me he despedido. No tenía sentido seguir
allí.
Suelo pasear por la ciudad, pero me aburre el ambiente. He
ido a una exposición de Yoni, Elvira estába con él. Yoni no
sabía que Elvira me conoce y Elvira le ha dicho que he estado
mucho en su casa. Me ha dejado asombrado el desparpajo
con el que habla Elvira delante de Yoni. Yoni me ha invitado
en esto a ir al estudio a beber algo. He declinado la invitación,
no me encuentraba bien. Pero Elvira me animó, aunque Yoni
la previno, si la viesen en el camino con dos hombres que no
son Emilio, vete a saber que pensarán. En el trayecto al
estudio, Elvira ha ido agarrada a Yoni y ha contado que hace
un par de años la querían casar con Yoni, decían que había
plan entre ellos, solo porque Elvira iba allí a pintar. En el
estudio hemos bebido algo, hemos escuchado algo de música,
pero enseguida nos hemos aburrido. Elvira y yo nos hemos
despedido. Elvira me ha acompañado, agarrada de mi brazo.
Hemos ido callados y Elvira me ha preguntado porque iba
callado, si estaba enfadado. Le he dicho que no, que me
parecía todo normal lo que hacía. Elvira no lo ha creído, ha
dicho que me río de ella. La he tomado por loca, así se lo
dicho, y ella ha contestado que se pone nerviosa conmigo. Me
ha pedido subir conmigo a mi habitación. Ha insistido. La he
cogido por los hombros. No. Si subes, no sales hasta mañana.
Y la he retado a subir Entonces se ha negado y se ha
indignado por tratarle como a una fulana, que se lo debería
contar a Emilio. Que la he tratado como a la animadora de la
pensión, ha dicho, pero le he replicado que esa mujer era
diferente, sincera y directa y que nunca nos acostamos. Le he
dicho que se fuese. Estaba llorando a lágrima viva.
No he dormido de noche. Me he levantado temprano y he ido
a la estación a coger el primer tren para Madrid. De allí ya
escribiré al director del instituo, a Teo y a Emilio. He pasado
por casa de Emilio. En el bar de la estación me he encontrado
con Julia y Natalia. Julia va a Madrid con su novio. Le he
recordado a Natalia que no deje lo de su carrera y que vaya
estudiando. Natalia piensa que voy a volver y no he dicho
nada. Se ha alarmado. Ha salido el tren y ha corrido detrás de
él, me miraba a mí sobre todo. Le he dicho a su hermana que
Natalia es especial. Natalia se ha quedado llorando. El tren ha
seguido su camino.
FIN
En proceso recapitulaciones de los últimos caítulos,
lista de personajes y esquema de personajes. Gracias
por tu paciencia.