FINALLY NOW
CAPÍTULO 1
La pegó, todo fue tan rápido que decidió salir de esa casa y correr. Correr hasta que su cuerpo no
pudiera más. Sus piernas eran largas por lo que recorrió grandes distancias en esa ciudad que
empezaba a teñirse de un color gris, al mismo tiempo que el sol se escondía detrás de unas nubes
tímidas que se iban haciendo más grandes a medida que pasaban los minutos. Iba a llover, y no
quería volver a casa; prefería morir de una pulmonía en ese instante, era lo que pensaba.
Descansó durante unos minutos sentada en un columpio viejo de un pequeño parque abandonado y
siguió corriendo cuando empezó a llover. Primero una gota, luego dos y luego muchísimas más que
la mojaron de los pies a la cabeza. Era una de esas lluvias veraniegas, intensas pero cortas.
Dejó de correr al darse cuenta de que se había perdido en esa gran ciudad. Sus pasos se volvieron
lentos y pesados, algo le decía que la falta de comida la estaba debilitando por momentos. Si algo
necesitaba ella era comer sin parar. Le encantaba comer, más que cantar y eso ya era decir.
Acarició su mejilla, aún ardía por la bofetada que recibió de su padre. ¡Aquí no vamos a aceptarte si
no cambias de opinión!
- Pues bien, al diablo con ellos. ¡Yo no pienso cambiar! -Empezó a gritar en esas calles
desconocidas; nadie iba a oírla con el fuerte sonido de las gotas de lluvia que caían constantemente
al suelo. Pisó un charco, dos, incluso tres. Era difícil ver qué tenía delante con esa cortina gris de
agua que se había creado en unos pocos minutos.
Se apoyó a una pared, primero poniendo su mano en la fría piedra para tantear y encontrar algún
soporte donde apoyarse. Fue tocando la pared hasta que encontró el suelo, se sentó y estiró las
piernas. Sus párpados pesaban, era capaz de dormirse ahí mismo aunque sería más de cansancio y
no comer que por sueño. Notaba la fría lluvia en su cara, en sus largas piernas descubiertas, en sus
brazos desnudos y en su camiseta y shorts que estaban completamente empapados.
Apoyó la cabeza a la pared, miró por unos instantes el cielo y empezó a oír como la lluvia cedía
poco a poco. Sus ojos se cerraron y escuchó de fondo una voz, una borrosa y susurrante voz que le
preguntaba cómo se llamaba y qué hacía allí. Lo último que recordó, antes de caer rendida en un
sueño profundo, fue como alguien pidió ayuda. Una misteriosa voz de chica...
***
- ¿Estás seguro que volverá? Han pasado tres horas y llueve mucho... -Una mujer de cabellos
ondulados y media melena oscura miraba a través de la ventana, moviendo la cortina que la cubría
para poder ver bien a través del vidrio- Sus ojos negros mostraban preocupación.
- Claro que volverá, tiene que volver. Es una exagerada, seguro que ahora está volviendo a casa
porque quiere comer. Sabes que sin la comida, no viviría ni un día entero en la calle.
- Esto no me calma... -La mujer miró a su marido que leía el periódico y luego fijó la mirada en la
comida de la mesa, ya no humeaba, seguramente se había enfriado demasiado. Cogió los platos y
los volvió a calentar, por segunda vez- Sooyoung... ¿Dónde te has metido?
***
La chica despertó en una cama muy confortable, tapada por dos sábanas y una manta. A pesar de
encontrarse en pleno verano se estaba bien tan tapada, se inclinó un poco para levantarse y notó que
no llevaba ropa. - Por eso se estaba tan bien... -Miró a su alrededor, era una casa lujosa, si más no,
la habitación donde estaba ella era muy grande, eso si, llena de pósters de artistas coreanos del
momento, muchos no sabía quiénes eran, pero realmente eso no le importaba ahora. Quería saber
dónde estaba, por qué iba sin ropa y quién la había salvado de una pulmonía.
Se sentó en esa cama, agarrando lo que le había tapado durante toda la noche para cubrirse un poco
el cuerpo y poniendo la otra mano en su cabeza. Le dolía muchísimo, pensaba que le iba a explotar.
Llamaron a la puerta, cosa que le hizo despertar de su matutina migraña. Una señora con un delantal
y un moño que recogía todo su cabello se presentó delante de ella con una bandeja llena de comida.
- ¡Oh! Ya despertaste. Buenos días. -La mujer hizo una pequeña reverencia que Sooyoung
correspondió rápidamente.
- Bu-Buenos días... -Miró a esa mujer y vio que dejó la bandeja llena de comida en la cama donde
había dormido
- Come chiquilla, debes estar hambrienta.
- ¡P-Perdone...! -La joven estiró un brazo como si pudiera agarrarla desde su posición. La mujer se
giró con una sonrisa.
- ¿Si? -Respondió ella.
- Usted... ¿Usted fue la que me quitó la ropa? -Su cara se sonrojó por la pregunta, tapándose un
poco más con las sábanas y la manta.
- Oh, no chiquilla. Fue la señorita.
- La... ¿señorita? -Sooyoung preguntó algo confusa.
- Si. Ella fue quién te encontró tirada en la calle ayer por la noche. Llovía mucho y como salió tarde
del trabajo te vio debajo de la lluvia, inconsciente. Y ahora que hablamos de ella, me dijo que por
nada del mundo te fueras de esta casa, quiere conocerte.
- ¿Conocerme? -Quién era esa misteriosa señorita?
- Exacto. Dijo que cuándo despertaras eligieras ropa de su armario y la esperaras en el salón,
aunque, antes de hacer todo esto, quiero que comas. No aceptaré ni una miga en la bandeja, la
quiero bien limpia -La mujer señaló la bandeja y la joven asintió con una leve sonrisa, su estómago
estaba rogando comida desde hacía mucho rato, por eso se despertó, sino habría seguido durmiendo.
Empezó con un croissant, le encantaban y más si estaban recién hechos como esos que había en la
bandeja. Tres en total. Los mojó en la leche de la enorme taza y poco a poco de los fue comiendo
como un caracol que iba devorando lentamente las hojas de toda planta que encontraba. Estaba
rodeada completamente con las sábanas, parecía que tuviera caparazón.
Esas sábanas olían tan bien, quizás por eso durmió plácidamente. Tuvo un sueño bonito, no se
acordaba de él pero le dejó una agradable sensación al despertarse.
Miró más detalladamente la habitación, realmente era espaciosa, había un escritorio de un chillón
color a verde pistacho y un enorme armario detrás de este, ocupaba una gran pared. Dicho armario
era de color caoba y las cortinas eran blancas. Un gran ventanal iluminaba la habitación y detrás de
la puerta había una gorra colgada de color negro más una larga gabardina también negra. Al lado
del escritorio, en un rincón del mueble, había una basura de color rosa y no se dio cuenta hasta que
lo observó bien que, justo delante de la cama donde descansó, había tres espejos verticales unidos.
Era un lugar idóneo para bailar, estudiar e incluso dormir y comer.
- Menuda habitación... Ojalá la tuviera yo.
Era una habitación chillona pero al mismo momento era bonita, tenía un ambiente cálido que a
Sooyoung le encantaba. Le entraba ñoña... Sacudió su cabeza y terminó de comer. No dejó
absolutamente nada en la bandeja, ni una simple miga de croissant, pan o galletas. Se bebió tanto la
leche como el zumo y se terminó la manzana mientras alucinaba con la cantidad de ropa que había
en ese armario.
Realmente le gustaba toda la ropa, esa misteriosa señorita tenía buen gusto y además, le encajaban
bien.
Eligió una camiseta de color blanco con las mangas muy cortas y unos jeans tejanos que le llegaban
hasta las rodillas. De ropa interior escogió algo sencillo, no iba a tomar prestado algo muy caro. Esa
señorita tenia ropa para todo, ropa sencilla y ropa muy cara; encontraba lencería que debía costarle
más que la comida a un buen restaurante.
- Ya estoy relacionándolo todo de nuevo con la comida... -Sonrió para ella misma y terminó de
vestirse atando su pelo en una coleta alta mal hecha que le daba cierto aire despreocupado. Cogió la
bandeja y abrió la puerta, antes habiendo hecho la cama donde durmió, sintiendo la dulce fragancia
una vez más.
Buscó la señora de antes, quizás debía ser una criada o la mujer de confianza de la casa. Por su
edad, la relacionaba con la más experimentada en el servicio de esa gran casa; era como un
laberinto. Recorrió pasillos y más pasillos con la bandeja en una mano, frotándose un ojo para
eliminar los últimos restos de sueño que quedaban en ella.
No sabía como pero terminó en una especie de jardín interior donde había un estanque con unas
carpas enormes. Sus pies notaron la fresca hierba, aun mojada por la lluvia de la noche anterior. En
ese jardín había una fuente de piedra con un buda esculpido y un gran árbol lleno de cerezas que
hacía una sombra enorme, ideal para no pasar calor en esos primeros día de auténtico sol.
- ¡Chiquilla! -La voz de la señora volvió a llamarla- Ven, es por aquí.
Se había quedado tan embobada con el enorme árbol que no recordaba que llevaba una bandeja
llena de platos en su mano izquierda. La siguió por los pasillos hasta entrar en una cocina que
parecía más la cocina de un hotel que no la cocina de una casa.
- Es... enorme.
- ¿Verdad? La señorita siempre ha estado envuelta en lujos pero es una persona muy humilde. No te
dejes engañar por las apariencias, se que piensas que debe ser la típica niña repelente pero nunca
presume de su cómoda vida.
- No si yo... No iba a decir nada...
- Ven, deja la bandeja aquí, voy a ver si te lo has comido todo.
En efecto, la joven no había dejado nada, ni una simple miga. Cualquiera diría que lamió los platos.
- ¿Has lamido los platos?
- ¿Eh? ¡N-No! En realidad si... era todo demasiado bueno...
- Tranquila mujer, no se lo voy a decir a nadie. Mira, espera a la señorita en la sala de estar. Llegará
dentro de media hora. Tienes que salir, giras a la derecha, izquierda, izquierda y derecha otra vez.
La sala de estar la reconocerás porque tiene las paredes de un color melocotón y el sofá es gris
oscuro.
Sooyoung asintió y empezó a caminar por esos pasillos de parquet que acariciaban sus pies con
suavidad. Era una casa que estaba realmente cuidada en todos los sentidos. Llegó a dicha sala de
estar y quedó alucinada de nuevo - Dios mío, ¿dónde he ido a parar? Es fascinante... -Una televisión
enorme le captó toda la atención, no pudo evitar sentarse en ese sofá de piel y coger el mando para
encender dicho aparato electrónico que le robó el aliento.
***
- Cariño... ¿Y si avisamos a la policía?
- No. Debemos ser duros con ella. Si ve que nos preocupamos tanto se pensará que la perdonamos.
- Yo en ningún momento le repliqué que cambiara...
- ¿Cómo dices? ¿Pretendes hacerme creer que estás a favor de que a nuestra hija le gusten las
chicas? Venga ya, ¿te has vuelto loca como ella?
- Es nuestra hija, deberíamos aceptar sus gustos.
- Ni hablar. En la familia Choi no quiero ninguna trastornada mental.
- Retira eso. Te recuerdo que tu hermano lo es.
- Si, por eso mi padre no le dejó nada.
- Sois tan cerrados de mente...
- No, somos normales. No me vengas con liberaciones e igualdad. Si nuestra hija vuelve y sigue
aferrándose a esa idea estúpida de sus gustos, la pienso llevar a un centro para que la curen.
- ¿En serio?
- Si.
Ese hombre no iba a cambiar de opinión, por mucho que su mujer intentara hacerle entender que
Sooyoung era más tozuda que él, este no cesaría, aunque tuviera que desheredar a su propia hija.
***
Pasó media hora, y como le dijo la señora que cuidaba de ella, la misteriosa señorita llegó.
Realmente Sooyoung no se enteró de ello, esa televisión la enamoró porque era muy grande y la
calidad de la imagen era algo realmente fascinante. Además, el sonido era tan perfecto que le
parecía que tuviera a esas personas hablando justo a su lado.
- Señorita, la chica se ha despertado.
- ¡Que bien! Ya me imaginaba lo peor... ¿Dónde está? ¿En mi habitación?
- No, le dije que se esperara en la sala de estar.
- ¿Ha comido? -La chica se quitó la chaqueta y colgó su bolso en su hombro desnudo. Llevaba una
de esas blusas que descubrían los hombros y sus shorts oscuros le quedaban de perlas, enseñaba sus
cortas piernas mientras se arreglaba un poco el cabello mirándose en un televisor de la cocina.
- Si, se ha comido todo lo que le preparó usted.
- ¿En serio? ¿Todo? ¡Que feliz me hace esto!
- Tenia un apetito de lobo, creo que incluso relamió los platos...
La chica rió mientras cogía una manzana y empezaba a comérsela, llevaba sus uñas pintadas de
negro y sus cabellos semi-ondulados y largos habían sido teñidos de rubio hacía poco. Sus botines
hacían resonar un "clock-clock" potente por toda la casa. Si algo tenia el parquet es que se oían
bastante fuerte los pasos si se llevaba tacones o botines con tacón.
- Voy a verla.
- Si quiere algo ya sabe donde me encuentro.
- Está bien. Gracias.
Sus pasos aumentaron el ritmo cada vez que giraba en uno de esos laberínticos pasillos. Llegó a la
sala de estar y terminó de abrir la puerta que estaba entreabierta. Podía oír en el televisor una
película de terror, incluso se atrevería a decir que era "White. The Curse of the Melody" por la
canción que sonaba de fondo.
Parecía que la morena no la había visto, estaba abrazando un cojín mientras tenía las piernas
cruzadas como un indio encima del sofá, debía estar en un momento tenso como para no haberse
dado cuenta de que una rubia la estaba mirando desde detrás de la televisión. La misteriosa señorita
se acercó a ella, intentando no hacer tanto ruido con los botines hasta que estuvo en una distancia
considerable. Si ahora no la veía es que esa chica necesitaba gafas.
- ¿Hola? Tierra llamando a la chica del sofá -Jugó con esa broma, pero fue efectiva en Sooyoung,
esta dio un salto del sofá y luego se puso una mano en el corazón del susto.
- Perdona -Rió- no quería asustarte.
La morena apagó la televisión y dejando suavemente el mando en el mueble donde estaba dicho
aparato la miró hasta corresponderle la sonrisa.
- Ajumma me ha dicho que te terminaste todo el desayuno -Sooyoung asintió- No sabes lo feliz que
me hace saber que lo que cocino le gusta a la gente.
- ¿En serio lo ha cocinado usted? ¿Es usted la que me salvó ayer?
Se le hacía raro tratar de usted a una chica que debía tener su edad y que, además, era más baja que
ella; pero era lo mínimo que podía hacer como agradecimiento. No tenía suficiente dinero como
para pagar una noche en esa casa y terminarse todo lo del plato era su "gracias".
- Si querida, fui yo la que te salvé, con la ayuda de los vecinos de esa calle donde quedaste
inconsciente. ¿Cómo pudiste quedar K.O. en esas circunstancias...? Me preocupé que no despertaras
hoy.
- Perdón... -Se puso una mano en el vientre- Si no como suelo desmayarme... Soy una chica que
come mucho -Hizo una reverencia a la misteriosa chica y se sonrojó un poco porque su estómago
volvió a roncar en busca de comida- No quería molestarla.
- Tranquila mujer, por cierto, deja de tratarme de usted, que me hace vergüenza. No debemos ser
tan diferentes de edad -Se acordó que aún iba con su bolso y chaqueta, fue a dejarlos a una silla de
la enorme sala de estar y, de paso, se quitó los botines, dejándolos en un rincón del pasillo que había
saliendo de esa estancia. Sooyoung, por otra parte, no dejó de mirarla, hasta que no dejó sus cosas
no se fijó de lo bonita que era. Tenía un rostro inocente y juguetón a la vez, se apostaba lo que fuera
que esa chica debía tener energía para dar y volver a dar durante todo el día. Y ese trasero...
La morena movió la cabeza energéticamente y diciendo que no. ¿En qué estaba pensando? Se dio
golpecitos en la cabeza, le dolía seriamente a ratos, eso no era migraña normal... ¿Volvía a estar en
sus días? Era raro...
La voz de la rubia la sacó de sus dolores.
- Puedo preguntarte, si no es muy indiscreto ¿qué hacías ayer en la calle con esas lluvias?
- Huir... -Bajó la mirada, le había recordado que había discutido con su padre porque se declaró
homosexual y a él no le gustó. Si quizás él no estuviera, su madre le habría dado una pequeña
oportunidad... Lo sabía- Huir de mi padre.
- ¿Huir de tu padre? -Se quedó en silencio sin saber que decirle, se sentó en el sofá y dio pequeños
golpecitos cerca de ella para que Sooyoung se sentara a su lado- ¿Y tu madre?
- Mi madre no tiene poder... En mi casa mi padre manda.
- ¿Y por qué discutíais?
- Por... -Se paró, si quizás se lo decía a esa chica, la echaría de su casa y no podía permitirse eso-
...por nada. Tonterías de familia. Me iré de aquí -Se levantó y le hizo una reverencia a la pequeña
rubia- Muchas gracias por todo, algún día te lo pagaré.
Se levantó rápidamente y empezó a recorrer los pasillos, rezando para que encontrara la salida de
ese enorme laberinto, por suerte, fue así, tomó prestadas unas chanclas que había en la entrada, se
las puso bien entre sus dedos y corrió. Corrió hasta que su corazón no pudo más. Quería parar, esos
dolores de cabeza volvían y la estaban mareando, apoyó una mano a una pared fría y descansó un
rato, inclinándose para apoyar la otra mano a una de sus rodillas.
Su estómago volvió a roncar pero no le hizo caso, empezó a caminar por calles que desconocía, de
momento hacía sol y eran las 12 del mediodía por lo que tenía tiempo de encontrar el camino
correcto antes no oscureciera. Miró las placas con los nombres de las calles, intentó memorizarlas
pero solo podía acordarse de un par de nombres, hizo dos vueltas a la enorme manzana, quedando
de nuevo delante de esa enorme casa. Justo en el momento en que pasaba por delante de la mansión,
la rubia de antes salió descalza a la calle, intentando pararla con su voz.
- ¡Espera! -Sooyoung se paró. No se conocían de nada pero la sonrisa de esa rubia le daba cierta
calidez que le hacía sentir bien- No se como te llamas. Al menos dime eso, por si nos volvemos a
encontrar. Soy Sunny -Alzó una mano para esperar un apretón por parte de la morena.
- Sooyoung -Correspondió al apretón y le sonrió levemente- Ahora si me disculpas, intentaré
encontrar el camino a mi casa -Miró a ambos lados de la calle, no sabía por donde la habían traído
así que no sabía volver.
- ¿Quieres que te lleve?
- No, tranquila, encontraré el camino yo sola. Cuando llegue a mi casa lavaré esta ropa y te la
devolveré. Tengo buen sentido de la orientación, no te preocupes.
- Como quieras -Sonrió- Esperaré a que regreses para devolverte tu ropa, aun no está seca por lo
que no te la puedo dar, perdona.
- Tranquila. Fue un placer conocerte Sunny.
- Lo mismo digo Sooyoung.
La morena empezó a correr de nuevo, esta vez yendo en línea recta durante todo el rato. Tenía que
encontrar su casa fuese como fuese; tenía mal experiencias por haberse perdido en la noche cuando
era más pequeña y no quería repetirlo. Miró el cielo y empezó a ver nubes amenazantes de nuevo.
- ¡Oh dios mío, lluvia otra vez no! ¡Mire el tiempo en esa mega-televisión y no dijeron nada de
lluvias! -El ritmo con el que corría aumentó considerablemente, en esa ocasión, agradecía tener las
piernas largas.
***
- Oye... Hace ya mucho que no vuelve, déjame llamar a la policía.
- Espérate un par de horas más. Si empieza a llover y no es aquí, te dejaré llamar a la policía.
- ¿Por qué eres así? Parece que no te importe tu hija.
- Si que me importa, pero parece que a ella no le importa que la hayamos cuidado tan bien. La
mimamos y mira como nos lo devuelve, convirtiéndose en eso.
- ¿Eso?
- ¡Una lesbiana! ¡¿Te parece poco?!
- ¡Basta! ¡No lo aguanto más! Tratas a tu hija como si fuera un bicho raro... ¡Es nuestra hija, por
dios! ¡¿Qué te ha hecho?!
- ¡Convertirse en algo extraño!
- ¡He dicho que dejes de llamarla así! -Terminó de hablar y una gigantesca mano se plató en su cara.
La misma mano con la que golpeó a Sooyoung ahora servía para golpear a su mujer.
- He dicho que dejes de llevarme la contraria. Aquí nadie llama a la policía hasta que yo lo diga. Ya
te lo dejaré hacer, pero espera un par de horas más, debe estar al caer...
La mujer no dijo nada, simplemente se quedó llorando silenciosamente, acariciándose la mejilla que
ardía por la bofetada que recibió. Algo en esa familia se estaba descontrolando y no era ella, ni
Sooyoung, sino el marido. Un hombre que a primera vista podía parecer el hombre perfecto pero
que en la oscuridad de la casa se convertía en un monstruo. No respetó nunca a su mujer y a su hija
y menos ahora; lo había demostrado con las dos.
***
Su estómago roncaba de tal manera que parecía un oso. Se puso una mano en el vientre y decidió
girar cola, volver a esa mansión donde parecía que la cuidaban de verdad; eso no quería decir que
no se sintiera agradecida como la cuidaba su madre pero con su padre todo se estropeaba, sus risas
se convertían en llantos, sus dibujos coloreados de cuando tenía cinco años eran tirado a la papelera
porque a él no le parecían dignos de una familia, sus resfriados se los curaba ella misma a base de
remedios tradicionales que encontraba por internet porque nunca le compraron medicinas.
Por una parte amaba a su madre, fue la única que le mostró algo de amor, pero cuando aparecía su
padre esta se apagaba como una pequeña vela y debía actuar como él quería. Sooyoung lloraba por
dentro cuando recordaba esas cosas, nunca se atrevió a mostrar lágrimas de tristeza cuando ese
hombre estaba frente a ella por miedo a que la pegara o hiciera algo peor. Tenía miedo, miedo de
verdad y lo único que podía hacer era abrazar el peluche en forma de conejito azul que había
escondido de ese hombre durante años dentro del relleno de la almohada.
Cuando estaba a solas sacaba del relleno ese pequeño peluche que la había acompañado siempre. Su
padre no quería peluches, quería hijas fuertes que demostraran de qué pasta estaban hechos la
familia Choi. Su hermana se pareció más al modelo que quería su padre así que esta fue la mimada
y la que tuvo todos los lujos.
Suspiró y volvió a la vida real cuando su visión empezó a ponerse borrosa, se sentó en un banco y
justo al recostarse en este para descansar empezó a llover, de golpe. Otra vez.
- ¡¿Por qué todo me sale mal?! -Se estiró el cabello, haciendo que esa coleta mal hecha se
deshiciera. Miró el cielo y cerró los ojos por un momento, volvía a estar mojada de arriba a abajo-
¿Es mi destino estar empapada siempre? Maldita lluvia...
Hablaba con los ojos cerrados por lo que no se dio cuenta de que alguien se acercaba y ponía un
paraguas cerca de ella para cubrirla. Abrió los ojos lentamente y vio a Sunny que la miraba con una
sonrisa curiosa.
- Buen sentido de la orientación ¿eh? -Sonrió energéticamente y la agarró del brazo para que
compartieran paraguas.
- ¿A dónde me llevas?
- A mi casa, ¿no está claro? Con tanta lluvia vas a pescar un buen resfriado al final. Sooyoung -
Rodeó su brazo para estar más juntas- Me tienes bien preocupada. Es la segunda vez que te veo y la
segunda vez que te encuentro debajo la lluvia. No nos conocemos mucho pero quiero hacerte una
pregunta, si no es mucha indiscreción.
- Adelante -La miró durante unos segundos, bajando su cabeza, era más alta que ella por lo que
tenía que moverse a veces para verla.
- ¿Tienes casa?
- ¿Q-Que quieres decir si tengo casa?
- Pues eso... Que si vives en algún lugar con techo... Me haces pensar que no tienes casa. ¡No quiero
que te enfades eh! Pero... podrías vivir conmigo si no tuvieras a dónde ir.
- ¿Es normal que recojas vagabundos? Yo no lo soy pero quizás me lo habría convertido si no me
llegas a encontrar.
- ¿Eso es un sí?
- Un sí... ¿a qué?
- A que te quedarás a vivir conmigo.
- ¿Cuándo he dicho eso yo?
- Hace dos segundos.
- ¿En serio? -Sooyoung había caído sin darse cuenta en el juego de palabras de la rubia. Sunny
había conseguido rescatar a una chica bonita, eso le hacía sentir bien. Y, además... tenía un hambre
de lobo, podría probar recetas nuevas.
Llegaron a la casa y la señora de antes las esperaba con unas toallas calentitas, recién sacadas de
encima el radiador. Dio una toalla a cada una y se encargó de guardar el paraguas amarillo que
llevaba Sunny y de encargarse de la cena de esa noche.
- Seremos uno más, ¿no?
- Exacto. ¡Y cocina mucho! Se de una que se está muriendo viva de hambre -La rubia sonrió y la
agarró del brazo para que la siguiera. Sooyoung tenía la toalla en la cabeza y se iba secando el
cabello con su mano libre.
- Oye... No tienes que hacer todo esto por mí.
- Claro que si, me gusta ayudar. Además, tener una compañera me irá bien, estoy sola con ajumma.
- ¿Y tus padres?
- No tengo. Murieron en un accidente cuando yo tenía cinco años.
- Perdón... No lo sabía.
- Tranquila, siempre digo que es mejor así porque sino te encariñas mucho con ellos y luego al
despedida es más difícil. A esa edad poca cosa sabía yo así que todo se me hizo extraño, aún hoy
sigo pensando cómo era nuestra relación, no me acuerdo de muchas cosas. Ajumma me crió así que
con ella sí que lo pasaré mal cuando se vaya -Llegaron a su habitación y la sentó en su cama
mientras preparaba la bañera del baño que tenía pegado a su habitación- Me dijiste que tu sí que
tenías padres, ¿no?
- Si, pero es como si no tuviera... Tenemos una relación muy complicada.
- ¿Y eso?
- Opiniones diferentes. Eso es todo.
- Oh vaya, bueno. Aquí eres bienvenida así que no tienes por qué irte. Ahora lo primero es un baño.
- Tu primero.
- No, no. no, ambas juntas.
Sooyoung se sonrojó de golpe y se atragantó sin tener nada en la boca, empezó a toser y tuvo que
taparse la boca con la toalla de su cabeza para que no se oyera tan fuerte el ruido del tose.
- ¡¿P-Perdón?!
- ¿Qué pasa? ¿Nunca te has bañado con alguien?
- P-Pues no... No es lo más normal en mi vida hacer eso.
- En la mía tampoco -Se rió con una sonrisa adorable- Realmente es la primera vez que lo hago,
pero así ahorramos agua y además salimos las dos calentitas para cenar. Si te da vergüenza puedes
entrar tu primero.
- Está bien... Entraré yo primero... Realmente es una chica tan extraña... Si se hubieran
intercambiado los papeles y yo fuera ella no sería ni la mitad de amable de lo que Sunny es. Creo
que ya me he muerto y esto es el cielo. -Sooyoung entró en el baño, se quitó la ropa mojada y la
dejó en un rincón del baño, encima de un taburete marrón -Ya puedes entrar- Dijo, y seguidamente
se tapó la cara para no ver a la rubia entrar.
- Tranquila, voy con una toalla.
- Da igual, hasta que no entres no miraré.
Sunny sonrió de nuevo, qué tímida, pensó y seguidamente se quitó la toalla para dejarla al suelo y
entrar en la enorme bañera donde podía caber hasta una tercera persona. La señora de la casa
realmente tenía razón cuando decía que la rubia era muy humil, a Sooyoung aun le costaba creerse
que hubiera encontrado a alguien tan amable y cariñoso, alguien que le había dado cobijo y comida
a cambio de una simple compañía. No pensaba que existiera gente así. Sonrió un poco y miró a
Sunny, esta la miraba fijamente.
- Eres bonita cuando sonríes, deberías hacerlo más a menudo.
- Tu eres más bonita que yo, además, ese rubio te queda bien con el color de piel.
- Soy muy blanca -Levantó un brazo que estaba sumergido en esa tibia agua y se miró la piel,
seguidamente se acercó a Sooyoung hasta ponerse a su lado, gateando en la bañera. Cogió el brazo
de la morena y comparó las pieles- ¡Ah! ¡Y contigo aun me veo más blanca!
- Tonta, tu color de piel es bonito, yo no parezco de aquí... Y eso que lo soy.
Estuvieron hablando de temas tan locos como ese ¿qué tenía que ver el color de piel? Acababan de
conocerse pero se trataban como si fueran amigas de toda la vida. La señora de la casa llamó a la
puerta y dijo que la cena estaba lista, que se dieran prisa si no querían comer frío.
Sunny saltó de la bañera como un conejo en el prado, cogió la toalla del suelo y se fue secando
camino al enorme armario de su habitación, Sooyoung se quedó tan sonrojada que no podía ni
moverse... ¡Acababa de verla desnuda! Y además... ¡Ella no tenía toalla!
- Sunny... - La llamó desde la bañera- No tengo toalla, la mía la dejé encima la cama, ¿podrías
dármela?
- Ven a buscarla -Habló en tono juguetón, pero se veía de lejos que era una broma- Ten mujer, a la
próxima no te la olvides o realmente te pediré que vengas a buscarla tu.
La morena asintió y esperó a que Sunny saliera de la habitación para vestirse, la rubia había tenido
el detalle de dejarle un pijama y la ropa interior encima de su cama. Es un sol, pensó, como su
nombre. Sonrió y se vistió, abriendo la puerta y encontrándose a la pequeña rubia esperándola en el
pasillo.
Esa noche hablaron de muchas cosas, hasta tarde. Cenaron kimbap y Sunny invitó a la morena a
dormir en su amplia cama, aunque ella se negó; dijo que con un colchón al suelo se conformaba, y
de sobras. Siempre había dormido en camas de estilo japonés, al suelo, aunque tenía que admitir
que esa cama desprendía el olor de Sunny y era algo muy dulce. Le hacía sentir de maravilla.
- Ven aquí mujer, no voy a hacerte nada.
- Ya lo se pero... igualmente ya estoy bien en el suelo, no te preocupes.
- Cuando dices que no me preocupe aún lo hago más.
- Perdona...
Sunny fue muy cabezona, hasta que consiguió que Sooyoung aceptara venir a su cama. Si no vienes
tu, dormiré yo contigo. La morena se sintió obligada a venir pero como era más alta le dijo que por
lo menos le dejara que tapara a las dos, ella podía llegar fácilmente a las sábanas del pie de la cama.
- A mi me gusta dormir tapada pero si tienes calor házmelo saber, quitaré alguna sábana.
- Tranquila, estoy bien.
Se hizo un enorme silencio en la habitación hasta que Sooyoung tragó saliva y se atrevió a decir
algo que dejó bastante sorprendida a Sunny.
- Oye Sunny...
- ¿Hm? Dime.
- Tienes coche, ¿verdad?
- Si, el carné aún está calentito, hace pocas semanas que obtuve el permiso de conducir. ¿Por qué lo
preguntas?
- Porque necesito que me hagas un favor.
- Dime.
- Necesito que me lleves hasta mi casa.
- Sooyoung, esta es tu casa.
- No, me refiero a mi antigua casa.
CAPÍTULO 2
La mujer miró por la ventana, moviendo las cortinas de nuevo y seguidamente
se giró para buscar la mirada de su marido quién leía el periódico como si
fuera la cosa más normal del mundo cuando tu hija está desaparecida.
- Puede que no sea tu hija de sangre, pero es tu hija. ¿Cuándo la piensas
perdonar?
- Cuando cambie de opinión. No es mi hija pero como si lo fuera, por lo tanto
puedo hacer lo que me plazca con ella -Giró página y miró las necrológicas-
Debería aprender de su hermana, ella si que es un modelo a seguir.
La mujer no respondió, cogió su bolso y su teléfono móvil y se fue de la casa
casi sin hacer ruido, cuando tenía miedo era más silenciosa que una serpiente
a punto de atrapar un pequeño ratoncito. Bajó las escaleras hasta llegar a la
calle y allí se separó de la vivienda hasta que estuvo a una distancia
considerable antes de llamar a la policía.
- Emergencias, ¿dígame?
- M-Mire, nues... digo, mi hija ha desaparecido. Hace un día que no viene a
casa y temo lo peor -En su voz se denotaba el nerviosismo de una madre
preocupada- Hagan algo por favor.
- Tranquilícese y deme los datos de su hija y los suyos.
Mientras hablaba se fue separando poco a poco de la casa, empezando a
caminar por callejones que eran atajos para llegar más rápido a la estación de
tren, no pensaba comprar ningún billete pero allí estaba segura. Allí su marido
no se atrevería a hacer nada. Al terminar de hablar recibió un "gracias" muy
cortés del policía y le dijeron que a la mínima que supieran algo sería
comunicada de ello.
- Por favor, llámenme a este teléfono, no al de la casa...
- Como quiera. Buenos días.
- Adiós... -La mujer intentó ocultar un par de lágrimas que querían salir a toda
costa; entró en los baños de la estación y se miró al espejo mientras se secaba
las lágrimas con un pañuelo de ropa de su bolso- Tranquilízate, seguro que la
encontrarán...
Dudaba de sus propias palabras.
***
La rubia estaba desorientada.
- ¿Por qué quieres volver? ¿No estás bien aquí? -Giró la cabeza para verla, sus
ojos brillaban y le pedían que no se fuera. Ambas estaban solas y una buena
compañía no les haría daño.
- Sí que estoy bien aquí, pero necesito recoger unas cosas de mi casa, allí
tengo ropa que me gusta, mis pequeños tesoros... Y mi conejito azul...
- Como quieras, mañana cuando vuelva del trabajo te voy a llevar, ¿te parece
bien?
- Perfecto, gracias.
- No agradezcas nada, lo hago porque me gusta ayudarte. Creo que el destino
nos tenía preparada esa sorpresa de juntarnos.
- ¿Juntarnos? Habla como si fuéramos pareja...
- No me hagas caso, mi cabeza a veces no piensa y digo cosas sin sentido.
Buenas noches.
Se acurrucó hacia Sooyoung, cogiendo otra vez uno de sus brazos para
abrazarlo. A la morena le fallaban las neuronas y no sabía si rodearla con su
otro brazo o simplemente mirarla y esperar a que sus párpados se cerraran
solos. Optó por mirarla, se veía linda con los ojos cerrados y la boca
entreabierta, dejando oír una suave respiración. ¿Ya se ha dormido?, pensó
Sooyoung mientras se acomodaba y cerraba los ojos también. Esa noche pudo
descansar y dormir sin miedo a que la despertaran porque había hecho algo
malo.
Pasaron las horas y Sooyoung se despertó justo una hora antes de que Sunny
regresara de su trabajo. No sabía como había podido dormir tanto.
- Creo que lo necesitaba... -Se levantó e hizo la cama donde durmieron, aun
notaba ese olor.
- ¡Buenos días chiquilla! -La señora había entrado sin llamar a la puerta, suerte
que Sooyoung no se estaba cambiando- La señorita preparó el desayuno y dijo
que tenías que comértelo todo como ayer.
-Está bien -Tomó la bandeja y la dejó sobre la cama, se despidió de la mujer y
empezó a comer uno de esos croissants tan buenos y calentitos- Tengo que
saber como los prepara... Están deliciosos. Hoy contrólate. Al terminar ni se te
ocurra lamer los platos.
Terminó el desayuno y se duchó. Esta vez solo usó el agua de la ducha, no le
gustaba llenar la bañera, se sentía como si gastara demasiado agua. No le
debe importar porque me da la sensación de que el dinero le sobra pero aún
así... Pensó mientras se duchaba. Usó el champú que le daba ese olor tan
característico a Sunny, champú de rosas azules y jazmín.
Puso unas gotas en su mano y alucinó con el color del champú.
- Oh dios mío, incluso el champú tiene un color chillón -No pudo evitar reír por
ello- Realmente es un sol. Envidio su vida colorida...
Se relajó con el agua que caía por su cuerpo y cerró los ojos por un momento,
adoraba el agua caliente, podía dormirse en una bañera de agua caliente si
estaba sola, pero ese no era el caso, además, ya había dicho que no quería
gastar tanta agua.
Cerró el grifo y se frotó los ojos mientras intentaba no resbalar en la bañera.
Buscó por el baño y se le heló la sangre. No...¡No, no, no!
Era una despistada, había vuelto a dejarse la toalla encima la cama, ¿cómo
podía hacer el mismo error dos veces? Salió de la bañera y sin salir de la
alfombra naranja que recibía todas las gotas de agua, se escurrió el pelo para
quitar el agua sobrante mientras miraba en el baño que hubiera alguna toalla
extra. Lo único que encontró fue un albornoz de color dorado que colgaba
detrás de la puerta. Tenia un bolsillo en la parte derecha y podía ver una "S"
bordada con un fino hilo rojo. Supuso que era de la pequeña rubia. Lo siento
Sunny pero tendré que robártelo un segundo. Lo cogió con cuidado y notó que
el tacto del albornoz era más suave que el de la seda, seguramente no era un
albornoz sino una bata de estar por casa.
- Argh... Me siento fatal, seguro que esto debe valer una fortuna -Hablaba
mientras se lo ponía y salía del baño, dejando una gran nube de vapor detrás
de si. Solía ducharse con la puerta cerrada por lo que el baño quedaba peor
que una sauna- Venga Sooyoung, vístete rápido y sécalo con el secador. Si lo
encuentra como estaba seguro que no pasará nada.
Buscó en el gran armario algo de ropa interior sencilla pero esa vez solo
encontró lencería semi-transparente y de colores más naturales como granate
y negro. ¿Es que lo ha hecho a propósito? No pensaba que Sunny fuera así de
mala pero solo se le ocurría pensar eso. Cogió un conjunto semi-transparente
de color negro, con los bordes decorados con pequeñas secuencias de rosas
del mismo color. Optó esa vez por una camiseta de tirantes de color negro
para evitar transparencias y unos shorts que descubrían sus piernas.
Cogió ese albornoz dorado y empezó a secarlo con el secador; todo iba de
perlas hasta que empezó a notar algo grasiento en la punta de sus dedos. No
me digas que... Cerró los ojos y los abrió lentamente para que no le diera un
ataque. Se fue acercando a la mano que aguantaba el albornoz y vio que el
color dorado estaba quedando pegado en su mano.
- ¡No, no, no, no! ¡¿Ahora que hago?! -Se mordió el labio inferior hasta que le
hizo daño, dejándole una pequeña marca y apagó el secador para mirar si el
desastre que había causado era de daños mayores.
Había pequeñas marcas de dedos que se habían llevado el color como si fuera
una acuarela recién pintada y una pequeña gota de sudor frío recorrió la frente
de Sooyoung. Si en ese momento le hubieran pinchado para unos análisis de
sangre, no hubieran encontrado ni gota. Pensó en dejarlo colgado como si no
hubiera pasado nada pero su sentimiento de culpa la acompañaría todo el día,
hasta que confesara lo que había hecho.
- Es mejor buscar a la señora... -Recorrió toda la casa, de norte a sur y lo
único que encontró fue silencio- ¿Señora? ¿Hay alguien en casa?
Terminó por encontrarse de nuevo cara a cara con ese estanque y la sombra
del gigantesco cerezo. Colgó el albornoz de su hombro como si fuera una toalla
y se puso de cuclillas para embobarse de nuevo con esas majestuosas carpas
de escamas brillantes. Metió un dedo en esa agua y rápidamente lo sacó
cuando una carpa de color naranja iba a morderla. Vaya... Quizás están
hambrientas. Pensó, yéndose completamente a su mundo.
El dedo que metió en el agua era uno de los tres dedos que habían quedado
teñidos de dorado, en el agua empezó a dibujarse una leve línea sinuosa de
color oro que captó la atención de los peces... Y de Sunny.
- ¿Qué haces con... mi bata aquí fuera? -Preguntó confusa pero sin eliminar la
sonrisa de su rostro-
Sooyoung saltó como si fuera un gato asustado y la miró, intentando explicar
la verdad. A pesar de que tenía la boca abierta lo único que le salían eran
balbuceos y sílabas sin sentido.
- Yo... ehm... v-verás... agua... -Puso una mano en su cabeza, la migraña
volvía a molestarla y esta vez fue como un gran pinchazo.
Sunny la cogió de la mano y la llevó a la pequeña terraza de parquet que se
unía con la casa y que se encontraba justo antes de llegar a ese jardín interior.
Le quitó la mano de su cabeza y la miró algo más seria.
- Lo siento... M-Me confundí y pensé que era un... albornoz -Lo dijo cabizbaja,
avergonzada a más no poder.
- Eso no importa. ¿Sabes? Tengo malas noticias...
Sooyoung se asustó, ¿era algo relacionado con ella? Su corazón se heló cuando
vio una pequeña lágrima que bajaba por la mejilla derecha de Sunny. Actuó sin
pensar, secó esa lágrima y acarició su otra mejilla, haciéndole algo de presión
para que girara su rostro y la mirara. Era la primera vez que el brillo de sus
ojos parecía apagado.
- ¿Qué ha pasado?
- Es del trabajo... -Ahora que lo decía, la morena no sabía de que trabajaba-
...dicen que si no encontramos una nueva integrante el grupo no debutará
nunca.
- ¿Tu trabajo es ser integrante de un grupo de música?
Sunny asintió, agarrando suavemente la mano de Sooyoung que aún estaba en
su mejilla. Podría preguntárselo... Pensó la pequeña rubia. No pierdo nada por
intentarlo.
- Oye Sooyoung... ¿A ti te gusta cantar?
- Bastante, si.
- ¿Y te gusta bailar?
- También.
- ¿Y te gustan los videojuegos?
- Ehm... No he jugado nunca a ninguno. Mi otro hobby es mirar películas,
pero... ¿por qué me preguntas todo eso?
- ¡Se la integrante número nueve de nuestro grupo!
La morena se sobresaltó, ¿así sin más? Estaba pasando todo tan rápido que las
palabras no le salían.
- ¡Por favor! -De repente, Sunny empezó a usar un aegyo adorable que derritió
el corazón de Sooyoung.
- B-Bueno... Supongo que nada malo puede pasar -La morena lo hizo para
hacerle un favor a la pequeña rubia. No le gustaba verla llorar y, además, así
podría pagarle "en parte" el que la hubiera acogido en su casa como si fuera
una amiga de toda la vida.
-¡Gracias! ¡No sabes lo feliz que me haces! -Le saltó encima, abrazándola muy
fuerte, haciendo que Sooyoung se diera un golpe en la cabeza contra el suelo
de parquet -¡P-perdona!
- Tranquila, ya hace rato que la cabeza me duele, debo buscar por qué me
duele tanto estos días.
- ¿Buscar? Tu debes ir al médico, quizás es algo grave, aunque espero que no
sea así.
- ¿Al médico?
- Sooyoung... No me digas que nunca has ido al médico. ¿Cómo lo hacías para
curarte?
- Buscando por internet.
A Sunny le cayó el alma a los pies, ¿como podía una chica tan bonita haber
tenido una vida tan... desgraciada? Realmente lo que ella conocía por familia
no le parecía la mejor familia del mundo... Al contrario, parecía la peor familia
que una persona podía tener.
- ¡Pues olvídate del pasado porque a partir de ahora vas a vivir aquí para
siempre! -Sus ánimos habían vuelto por lo que Sooyoung le respondió con una
sonrisa.
***
La mujer llegó a su casa donde su marido la estaba esperando con cara de
verdadero enfado y los brazos cruzados. La agarró del brazo y la llevó delante
de la televisión.
- ¡Explícame que es esto!
En la televisión se enseñaba una fotografía de Sooyoung y debajo la palabra
"DESAPARECIDA" en letras rojas y potentes. La señora de las noticias daba
detalles de su ropa, como era físicamente y a qué teléfono debían llamar si la
veían.
- E-Esto es... -La mujer empezó a frotarse las manos, estaban sudorosas y le
temblaban como una mala cosa, intentó que su marido no viera sus gestos
nerviosos pero eso lo enfurecía aún más- N-Nada... Dijiste que si llovía y no
había vuelto podía llamar a la policía...
- ¡Que mujer más estúpida! -Otra bofetada aterrizó en la misma mejilla que
recibió la primera el día anterior, esta vez, con sangrado de labio incluido. La
mujer cayó al suelo y se tocó la mejilla roja e hinchada, intentando no llorar;
sabía que eso haría que su marido se enfadara aún más.
El hombre apagó la televisión y cogió a la mujer por el pelo mientras hacía que
se levantara por la fuerza que ejercía en ella. La amenazó, la amenazó de
muerte si no retiraba esa noticia; realmente estuvo ciega cuando aceptó
casarse con ese hombre. Él no era el padre de Sooyoung, es más, se casó con
él cuando estaba embarazada de solo dos meses por lo que al contarle la
verdad sobre su hija se enfadó más que nunca. Eso fue la gota que colmó el
vaso. El marido decidió aceptar a Sooyoung como su hija si esta y su nueva
mujer aceptaban la tiranía que él ejercía sobre ellas dos.
Muchas veces los vecinos habían oído gritos y golpes pero por miedo a que ese
hombre también les hiciera daño solo habían callado durante años y años. El
hombre era policía, por lo que poca cosa se podía hacer si no era su propia
mujer quién decidía actuar, cosa poco probable...
***
La rubia recordó que debía llevar a la morena a su antigua casa en busca de
"tesoros".
- ¿Cuándo quieres que te lleve?
- ¿Eh? -Sooyoung aún pensaba en lo del grupo-
- A tu antigua casa me refiero.
- Ah, cuando oscurezca. Si voy ahora quizás me pe... Quizás me riñen.
- ¿Ibas a decir algo?
- No, no, estaba pensando en tonterías.
- Muy bien, pues cuando estés lista, te llevaré, apúntame la dirección y
dámela, así ya no tendré que pensar más hasta que vayamos al coche.
Soooyung se dirigió a la sala de estar, ya empezaba a aprenderse el camino en
esa majestuosa casa llena de pasillos iguales. Buscó el bloc y el bolígrafo que
casualmente vio cerca del teléfono y mientras escribía la dirección encendió de
nuevo el televisor.
"Les informamos de la desaparición de una joven llamada Choi Sooyoung.
Desapareció hace dos noches y en ese entonces llevaba una camiseta de
manga corta de color blanco y unos shorts tejanos. No llevaba calzado.
Cualquier información que ayude a encontrar su paradero será recompensada,
para ello, llamen al número que se muestra en pantalla. Gracias por su
atención."
Cerró el televisor automáticamente cuando terminó de escuchar la noticia y
terminó de apuntar la dirección, buscó a Sunny, encontrándola en la cocina.
- ¿No está la señora? Esta mañana me ha traído el desayuno que me
preparaste tu.
- No, le he dado vacaciones. Ha cuidado de mi desde que tenía cinco años, sin
descanso. Creo que necesita relajación. Además, ahora te tengo a ti, por lo
que no tiene que preocuparse de si estoy sola o no.
- Es cierto -Con un movimiento suave y discreto metió el papelito en el bolsillo
derecho de sus shorts y fue a buscar la bandeja que había dejado en la cama.
Era algo despistada y descuidada.
Al regresar, la rubia le habló con su tono aegyo de nuevo. No sabía que le veía
en esa voz, pero le hacía palpitar su corazón como si fuera la primera vez que
se había enamorado de verdad.
- Veo que usaste mi champú.
- Si. Me gusta mucho su olor... Espera, ¿no puedo?
- Claro que puedes mujer -Su tono volvió a la normalidad- Incluso diría que el
olor te queda mejor a ti que a mi.
- No exageres -Intentó cambiar de tema- Oye, háblame de tu grupo.
- ¿De nuestro grupo?
- B-Bueno... eso. De nuestro grupo.
La agarró del brazo y enérgicamente se la llevó al sofá.
- ¿Quieres comer algo de mientras? Va a ser largo.
- Uhm... Bueno, pero no se qué.
- Te haré crêpes de chocolate. Te gustarán, es de las cosas que me salen
mejor.
Sunny tenía una habilidad especial para cocinar todo lo que fuera dulce, incluso
podía pasarse con el azúcar aunque a Sooyoung no le importaba. Las cosas
dulces la mantenían animada. Hizo cuatro en total, se suponía que dos para
cada una pero la rubia empezaba a conocer el estómago de Sooyoung y sabía
que si solo le daba dos su vientre haría esos sonidos tan cómicos de pedir más
comida. Ella se iba a comer una y las tres restantes serían para la morena.
Llevó el plato hacia la mesa de vidrio que había justo al lado del sofá y le dijo
que se sirviera mientras empezaba a explicar la historia.
Parecía un culebrón. Cambios de miembros, ahora vienen unas, ahora se van
las otras, ahora esa es introducida de nuevo, y así estuvo explicando durante
una larga hora. Sooyoung se quedó embobada mirando los labios carnosos y
brillantes de Sunny mientras esos se movían dulcemente al compás de las
palabras de la pequeña rubia. La interrumpió para llevarse los restos de
chocolate que había en el labio inferior de la energética chica y se los llevó a la
boca. Dulce... Pensó mientras le pedía que continuara la historia.
Durante toda la tarde estuvo pensando en como sería enamorarse por primera
vez, nunca lo había sentido, nunca su corazón había palpitado como un loco
tambor y nunca en su estómago había sentido las famosas mariposas que dice
todo el mundo. Pero con Sunny se sentía bien, relajada y calmada. Podía
comer todo lo que quería y además nadie podía pegarla. A veces pensaba en
su madre y en el anuncio de su desaparición... Se imaginaba lo peor para esa
mujer. Algún día haré pagar a ese hombre todo lo que nos hizo... Apretaba los
dientes y los puños mientras miraba la televisión. La historia del grupo había
terminado y Sunny optó por ducharse mientras aun podía aprovechar la clara
luz del día que iluminaba su habitación.
- Me pregunto como serán las otras chicas del grupo... ¿Les caeré bien?
- Seguro que si -Sunny entró en la sala de estar rodeada con una toalla en su
fino cuerpo y otra toalla entre sus manos mientras se secaba el largo cabello
rubio que le llegaba casi a media espalda- Les comuniqué antes de ducharme
con un mensaje de que había encontrado la solución a todos nuestros
problemas.
- ¿Esa solución soy yo?
- ¡Exacto! -Afirmo levantando un dedo enérgicamente mientras dejaba la toalla
del pelo apoyada en sus hombros y nuca.
- Pero... ¿Y si no lo hago bien? ¿O no les gusto...?
- Les vas a gustar. Lo sé. ¡Todo va a salir bien!
Los dolores de cabeza volvieron, y el sonrojo que tenía en sus mejillas por ver
a Sunny solo con toalla le hacía más daño aún.
- Me vestiré y te llevaré al médico. Espera aquí.
Oyó como la puerta de la nevera se abría y cerraba rápidamente. La rubia
había cogido una botella de agua que la dejó encima de su escritorio color
pistacho. Se vistió con ropa simple y su lencería sexy; le gustaba usar ese tipo
de lencería, incluso le parecía más cómoda que la ropa interior normal. Se
había acostumbrado a ella y ahora le parecía raro usar unas simples braguitas
y un simple sostén.
Se secó un poco el pelo con el secador y se hizo una cola alta. Eligió sus
botines favoritos, unos parecidos a los que llevaba cuando se presentó a
Sooyoung pero de color negro, y cogió las llaves del coche que las tenía
encima de la mesa de cristal de la sala de estar.
- ¿Vamos?
- Vamos... -La morena se frotó la cabeza haciéndose algo de presión,
intentando así que el dolor cesara ni que fuera unos segundos -Oye Sunny, ¿en
qué año naciste?
- En el 89, ¿por?
- Vaya... así que eres mayor que yo. ¿Debo llamarte unnie?
- ¡¿Eh?! ¿Yo soy mayor? Pensaba que yo era la pequeña... -Esa última frase la
dijo con su estilo mas aegyo, cosa que a Sooyoung le hizo temblar de pies a
cabeza- ¿Cuándo naciste?
- En el 90.
- Ah bueno, si es por solo un año no debes llamarme así. Llámame Sunny,
como a mi me gusta.
- Está bien.
Sunny buscó en su bolsillo y sacó, por casualidad, el papel de color amarillo
donde había escrita la dirección, se quedó un momento pálida y en seguida
recobró la compostura para poner en marcha el coche.
- ¿Pasa algo?
- ¿Cómo puedes vivir aquí?
- ¿A qué te refieres?
- A que está a más de cinco kilómetros de aquí. ¿Cómo pudiste llegar hasta
aquí?
- No se... Me puse a correr sin importarme que y no seguí ningún camino.
¿Realmente está tan lejos?
- Ya lo verás si está lejos o no -Encendió las luces del coche y empezó a
recorrer calles y más calles. Esa noche no llovía, mejor. Sooyoung pensó que
podría colarse por la ventana de su habitación que normalmente estaba
siempre abierta.
La morena alucinó, como dijo Sunny esa calle estaba muy lejos de su
casa. Quizás es por mis largas piernas...O eso o me teletransporté
inconscientemente... Buscaron un lugar donde poder apartar el coche
relativamente cerca de su antigua casa y miró alrededor del auto antes de
abrir la puerta.
- Cierra las luces, no quiero que te vea mi padre, sino seguramente hará algo
malo. Es más, deberías esconderte y apagar el coche.
- ¿Realmente quieres que haga eso? -La rubia cada vez estaba más
sorprendida, no entendía que tipo de relación debía tener Sooyoung con su
padre si le causaba tanto miedo.
La morena asintió y le dijo que por favor se escondiera debajo de un gran
árbol que estaba cerca de donde habían aparcado. Dicho árbol era un pino
majestuoso que estaba plantado justo en medio de un parque donde muchos
niños iban a jugar cuando salían de clase. Ese pino hacía una sombra muy
oscura cuando le tocaba la luz de la luna, y esa noche, la sombra era como
Sooyoung quería que fuera.
- No tardaré. Quédate quieta ahí debajo... Pero hazme un favor.
- Dime.
- Deja el coche abierto, así podré ir guardando las cosas al maletero.
La rubia le mostró las llaves y seguidamente pulsó el botón que tenia un
candado abierto. El coche hizo un ruido que daba a entender que tenía las
puertas abiertas.
- Gracias.
Ambas salieron, Sunny se escondió debajo la gran sombra del pino y Sooyoung
con tres pasos llegó justo debajo de la ventana de su habitación. Era un primer
piso por lo que tuvo que escalar por una tubería de agua que tenía justo al
lado de la ventana. Cualquier que la viera escalar así, pensaría que era una
ladrona que aprovechaba una ventana abierta, pero a esas horas no se oía ni
un alma, no pasaba nadie por la calle.
Entró intentando no hacer ruido, no tuvo que abrir la luz, agradeció que esa
noche no lloviera. De momento, todo salía como lo tenía planeado.
La habitación estaba idénticamente igual que cuando ella se fue corriendo esa
tarde lluviosa. Debajo del armario encontró una maleta, perfecta para poder
guardar su ropa y alguna cosa más como fotos y su conejito azul. Quizás eso
haría reír a Sunny pero para ella era su preciado amigo del alma, con el que
había compartido más secretos desde que su padre tiró todos sus peluches y
"tonterías de niña", según él.
Abrió el armario y empezó a meter toda su ropa en la maleta, intentando
plegarla lo más bien posible para que pudiera meter más cosas. Miró su
armario vacío y se fijó en el pequeño mueble que tenía por mesita de noche,
ahí había una foto de su madre con ella cuan eran dos años más pequeña, su
cartera y su teléfono móvil. Quiso coger la foto pero al levantarla le resbaló y
provocó un fuerte ruido que hizo encender la luz del pasillo. Alguien la había
oído. Rápidamente quitó el relleno del cojín y buscó su peluche, al encontrarlo
lo abrazó como si no lo hubiera visto por años. Su leve comportamiento infantil
se despertaba al ver ese conejito azul que le había ayudado a aguantar las
desgracias de su familia.
Guardó la foto rota dentro de la maleta junto con su cartera. El móvil lo guardó
en el bolsillo de los shorts y el peluche lo cogió con su mano libre mientras
abría un poco más la ventana y miraba al suelo. Aseguró la maleta con una
combinación y la tiró por la ventana, rezando para que no se abriera al
impactar contra el suelo.
Sunny se sobresaltó al oír el fuerte ruido de la maleta rebotando contra el
suelo, por un momento pensó que Sooyoung había caído.
La rubia salió de su escondite y vio que la morena sacaba la cabeza por la
ventana para ver si la maleta se había abierto; por suerte no.
Intentando no gritar, susurró fuerte el nombre de la rubia y esta se acercó.
- ¡Por favor, llévate la maleta! Creo que me han descubierto...
Sunny asintió sin más y rápidamente agarró la maleta para guardarla en el
maletero y ponerse ella dentro del coche, parecía un robo premeditado. El
típico coche negro esperando el último de los integrantes de la banda que se
había asegurado de no dejarse nada mientras tenía a la policía a escasos
metros de él. La pequeña rubia encendió el coche y se paró justo en el cruce
de la calle donde estaba la ventana de la habitación de Sooyoung; ahora esta
sacaba los pies para agarrarse de la pequeña terraza y mirar por última vez si
se había dejado algo. No pudo comprobarlo bien porque su padre abrió la
puerta y vio como unos dedos largos se soltaban de la terraza.
Sooyoung cayó de pie pero le falló un tobillo y terminó con el trasero al suelo.
- ¡Corre! -Sunny susurró fuerte, casi hablando en su tono normal.
La morena se levantó deprisa y con dos pasos pudo llegar a la puerta del
copiloto y entrar deprisa en el coche. Sunny arrancó sin siquiera haberse
puesto el cinturón, cosa que el coche no dejó de reclamar con un molesto
pitido ecualizado que cada vez iba más rápido. Parecía la típica máquina de los
hospitales que controlaba el pulso de los pacientes. Sooyoung si que se lo
puso, pero por miedo, por un momento la Sunny que conocía parecía otra
persona.
- S-Sunny, no nos van a perseguir, puedes bajar el ritmo -La morena se
agarraba fuerte al cinturón, tenía verdadero miedo de estamparse con el
coche.
- ¿Segura? Escuché un grito.
- Debía ser mi padre.
- ¿De qué trabaja ese hombre?
- Es policía.
- ¿Es por eso que no te atreves a denunciarlo?
- ¿Eh? -La sangre de Sooyoung volvía a estar helada, ¿cómo sabía eso?
- Ayer por la noche mientras dormíamos, hablabas en sueños y llorabas.
Decías algo de tu padre y parecías realmente asustada. ¿Tanto miedo te da?
La morena se quedó sin palabras, Sunny había dado en la herida. Sooyoung
tenía verdaderamente miedo de ese hombre y cada vez que pensaba en lo que
había recibido por parte de él, se le congelaba el corazón. Menos amor, recibió
de todo. Dejó de agarrarse al cinturón cuando notó que la rubia había bajado
la velocidad. Bajó la mirada y apretó las manos en puño encima sus muslos
intentando reprimir unas lágrimas traicioneras que querían salir y demostrar su
verdadero ser.
Poco a poco había ido construyéndose un muro de piedra que la rodeaba para
protegerse de preguntas como esa y para protegerse de su padre y todas las
malas personas que lo rodeaban. No quería recordar lo que había tenido que
sufrir de pequeña y muchas veces delante de su hermana e incluso madre. Se
sentía inútil, impotente, deprimida y triste consigo misma. Enrabiada era la
palabra correcta. Sollozó, no pudo evitarlo.
- Te ayudaré a olvidar ese hombre.
Sooyoung no respondió, simplemente se secó las lágrimas que habían logrado
salir y cerró los ojos, recostando su cabeza en el asiento, intentando relajarse
para no sollozar más.
- Desde que te conozco solo has dicho cosas malas de él y ayer lo confirmé yo
misma. Debes eliminarlo, parar su tiranía contra tu familia.
- ¿Eliminarlo...?
- No me refiero a matarlo, simplemente a olvidarlo. Ignóralo de tu vida,
bórralo de tu mente y si lo ves, evítalo. Si te ve, corre. Si te atrapa, grita. Yo
estaré allí.
- ¿A qué te refieres?
- A partir de mañana empiezas una nueva vida. Seremos conocidas por todo el
mundo, y él sabrá que estás viva pero me tienes a mi y a las otras chicas. No
estás sola. Olvídate de la antigua Sooyoung, yo haré que empieces a ser la
verdadera persona que debes ser. Te lo prometo.
- Sunny...
- Si fuera un chico, me habría enamorado de ti. Siento el deseo de protegerte
de cualquier cosa mala. Pero no soy un chico, y, además, siendo más bajita
que tu seríamos una pareja algo cómica.
- ¿Qué tiene que ver la estatura?
- Bueno, realmente nada, pero era para rematar la frase. Sinceramente eres
bonita Sooyoung. Cuando encuentres a alguien sentiré celos de no poder
protegerte solo yo.
¿Qué era eso? ¿Una declaración encubierta? ¿Una simple confesión de amigas?
La morena no entendía nada de lo que le decía Sunny, parecía que le estuviera
diciendo a escondidas que quería algo con ella, empezar algo serio. Darse una
oportunidad. Sooyoung movió levemente la cabeza negativamente y sonrió un
poco, dibujando una fina línea curvada en su rostro. Se acababan de conocer y
seguramente Sunny no era como ella.
Un leve golpecito en su muslo izquierdo la despertó de sus preguntas.
- Tranquila Sooyoung. Mañana todo será diferente. ¿Te has duchado ya?
- Si. Te recuerdo que estropeé tu bata dorada.
- Tranquila, seguro que en la tintorería la podrán arreglar. No voy a llamar a
ajumma para que me ayude a través del teléfono.
- ¿Puedo hacer algo por ti?
- Uhmm... No. Simplemente relájate en la sala de estar y luego cuando
termine de ducharme cenaremos ahí.
- Bueno, pondré la mesa y guardaré mis cosas en algún sitio. ¿Tienes alguna
habitación libre dónde pueda dormir?
- ¿No estás bien conmigo?
- N-No es eso... Simplemente lo decía para no molestarte.
- Tranquila. ¿No te fijaste que hay otro armario? Puedes dejar todas tus cosas
allí.
Realmente no, no lo vio. Se quedó embobada con esos tres espejos verticales,
cada vez que los veía le entraban ganas de bailar delante de ellos, quizás
cuando Sunny se duchase podría practicar un poco...
Dicho y hecho, esperó a que la rubia entrara a la bañera para terminar de
poner la mesa en la sala de estar y entrar en la habitación de ambas para
empezar a bailar al ritmo de la música que salía del baño. Por lo que podía
escuchar, Sunny ensayaba mientras se duchaba. Tiene una bonita voz... Pensó
Sooyoung mientras bailaba, dejando que sus caderas marcaran el ritmo sexy
de la canción.
Bailar se había convertido en su más reciente hobby. Notó como su cuerpo se
movía solo con la música que ponía su vecino, quizás si no hubiera sido por
ello, no habría pasado nada interesante en su vida. Sunny no habría aparecido,
no habría conseguido un "trabajo" y, lo más importante de todo, quizás no
habría podido liberarse de las garras de su padre.
Al terminar la canción, Sooyoung se había desahogado a base de bien, tanto
que no se enteró que Sunny había empezado a aplaudir. Llevaba un albornoz
parecido a esa bata, también con una "S" roja grabada en el bolsillo de dicha
prenda.
- No sabía que bailar se te daba tan bien. Me has sorprendido.
- ¿C-Cuanto tiempo llevas ahí?
- Lo suficiente como para ver que lo darás todo mañana. ¿Verdad?
La morena asintió y sonrió. No entendía porque Sunny se duchaba dos veces al
día pero eso no era importante; ella ocupaba su cabeza con el papel de un
ángel intocable. Su ángel de la guarda, alguien que la salvó, le dio cobijo,
comida y lo más importante, amor. Amor de amiga, si, pero un amor que ella
recordaría para siempre. Realmente no veo una oportunidad entre las
dos... Sooyoung fue al baño a mojarse un poco la cara y seguidamente se
sentó en el sofá gris de la sala de estar para empezar a mirar una película
mientras cenaban.
Hubo media parte, cosa que la morena lo aprovechó para ir a cambiarse y
poner el pijama de manga corta que utilizó la noche anterior. Dicho pijama era
blanco, la camiseta de tirantes y los shorts algo amplios. Al acercarse de nuevo
a la sala de estar pudo ver a Sunny con una cara muy seria delante del
televisor.
"Les informamos de la desaparición de una joven llamada Choi Sooyoung.
Desapareció hace dos noches y en ese entonces llevaba una camiseta de
manga corta de color blanco y unos shorts tejanos. No llevaba calzado.
Cualquier información que ayude a encontrar su paradero será recompensada,
para ello llamen al número que se muestra en pantalla. Gracias por su
atención."
Sooyoung cogió el mando y rápidamente cambió de canal.
- Ignora lo que dicen... Me fui por mi propia cuenta...
- Pues llama a la policía y diles que no quieres volver. Debes estar haciendo
sufrir a un montón de personas.
- ... Realmente no me conoce mucha gente -Pensó mientras cogía su teléfono
móvil de la mesa y marcaba el teléfono de la policía. Miró a Sunny, esta tenía
su vista clavada en ella, estaba tan seria que incluso le daba algo de respeto-
¿H-Hola? Mire, llamo por la noticia de la desaparición de Choi Sooyoung.
La voz grave de un hombre se escuchó a través de la línea. La rubia no podía
escuchar que le decían a Sooyoung pero más o menos pudo imaginarse la
conversación. La hicieron esperar, la iban a pasar con el jefe superior de
policía, por suerte, no era su padre pero seguramente era uno de esos
hombres que... Que no eran buenas personas. Intentaba olvidar todo lo
ocurrido pero era bastante difícil.
Sunny se levantó y le acarició un hombro mientras le sonreía. Sin hablar se lo
decían todo, esas miradas se entendían a la perfección. La morena le contestó
de igual forma y se atrevió a acariciarle la mejilla antes de que la bajita se
separara para ir a silenciar durante unos minutos el sonido de la televisión.
- Señorita, lamentamos haberla hecho esperar. Soy el jefe de policía que lleva
este caso. ¿Qué quería comunicarnos? ¿Ha encontrado alguna pista?
Sooyoung se quedó en silencio, algo cabizbaja mientras le daba la espalda a la
rubia. Esta siguió comiendo, haciendo el papel de ignorante en la conversación.
- ¿Señorita?
- ¡Ah! Si... P-Perdone... Estoy algo nerviosa.
- ¿Por qué está algo nerviosa?
- Porque lo que le voy a decir es la pura verdad.
- Adelante, dígame. ¿Ha encontrado a Choi Sooyoung?
- Yo soy la hija del Jefe Choi.
- ¿Y? ¿Qué tiene que ver eso con la chica desaparecida?
- ¿Realmente no lo sabe? A ver, ese cerebro que tiene, dígale que piense un
poco.
- ¡Señorita! ¡No le consiento esa falta de respeto hacia un superior!
- Pues se lo diré. Yo soy la hija del Jefe Choi. Me llamo Choi Sooyoung. Soy la
chica desaparecida.
- ¡¿Qué?!
- Me fui por mi propia cuenta... ¡Así que dejen de buscarme!
Rápidamente la morena colgó el teléfono y recibió aplausos lentos por parte de
Sunny; se giró para mirarla y la mayor le estaba regalando una de sus mejores
sonrisas. Ya me imaginaba lo peor... Pensaron ambas.
Terminaron de cenar y decidieron ir a la cama para dormir y estar llenas de
energía por la mañana. Necesitaban estarlo.
- Oye Sunny...
- Dime Soo -La rubia había empezado a llamarla así desde que terminaron de
cenar. Su nombre era algo largo y a ella le gustaba poner diminutivos y motes.
Soo no le quedaba mal.
- Creía que me ibas a llevar al médico esta tarde.
- Anda... Pues tienes razón
CAPÍTULO 3
Llegaron temprano, demasiado. Faltaba una hora para que abrieran el estudio
y pudieran entrar. Ese día le tocaba abrir a la que sería la futura líder del grupo
si todo salía bien: Taeyeon. Sunny y Sooyoung estaban dentro del coche, un
modelo Kia Cerato que había salido al mercado recientemente. El aire
condicionado ida de perlas contra ese caluroso sol, además, para rematarlo, el
coche era negro y Sunny no podía aparcar en la sombra porque no había.
- Aún queda una hora... ¿Sabes que haré? Empezaré a describirte como es
cada una de las chicas, y así las sorprenderás cuando las veas. ¿Tienes buena
memoria?
- Bastante, sí.
- ¡Empezamos pues!
Sunny comenzó a explicarle animadamente como eran las siete misteriosas
chicas que habían aceptado que entrara en el grupo. Le contó los gustos de
cada una, haciendo que la morena se sorprendiera al saber que había una
pareja de chicas entre todas ellas.
- ¿Taeyeon y Tiffany salen juntas?
- Sí. Fue amor a primera vista -Sunny hizo un corazón con sus manos.
Sooyoung se sonrojó, no sabía por qué motivo pero en parte eso la
calmaba. Quizás pueda decir abiertamente como soy...
Rápidamente el sol se puso en el punto más alto y el calor aumentó. La
pequeña rubia se abanicaba con la mano y se desabrochó un botón de su fina
blusa, la morena reaccionó mirando hacia el otro lado de la ventana. Sunny
suspiró y se incorporó en el asiento cuando distinguió un par de figuras
familiares.
- ¡Taeyeon, Tiffany! -Sacó la cabeza por la ventana y las saludo con una de sus
brillantes sonrisas mientras movía la mano enérgicamente- ¡Vamos Soo! En el
estudio se está más fresco aún.
Taeyeon había aprovechado para ir a buscar a Tiffany antes de abrir.
Sooyoung se fijó que sus manos estaban juntas y sus dedos entrenlazados. Es
bastante romántico... Pensó. Salió del coche y la rubia le agarró fuerte de la
mano para casi arrastrarla hacia el estudio; la morena iba algo nerviosa pero
su cara lo disimulaba bien. En cambio, los tembleques en sus manos la
delataban, cosa que hicieron que Sunny se girara y le dedicara una sonrisa
brillante, una sonrisa solo para ella.
Al entrar, una ola de aire fresco les golpeó la cara y el cuerpo, haciendo que
Sooyoung cerrara los ojos para disfrutar del agradable momento.
- Espérame aquí -Sunny le dio un golpecito en el hombro y Sooyoung se dejó
caer en un cómodo sillón de color azul marino.
la rubia salió un momento a la terraza trasera del estudio para llamar a todas
las demás. Una por una. A pesar de cerrar la puerta corredera transparente, la
morena pudo oírlo todo.
- Chicas, ya está aquí. ¡Daos prisa!
Mientras Sooyoung observaba con atención esa pequeña sala, una chica,
también morena y con una sonrisa encantador en su rostro, se sentó frente a
ella y empezó a preguntarle calmadamente.
- Así que, ¿tu eres la famosa Sooyoung?
- Sí -Respondió con seguridad.
- Me llamo Tiffany... ¡Espera! ¿No te he visto yo en algún otro sitio?
- No lo se... ¡Por favor que no sea por el anuncio, que no sea por el
anuncio! ...quizás te confundes con otra persona.
De repente, una chica casi tan bajita como Sunny saltó sobre la espalda de
Tiffany, abrazándola fuerte mientras miraba a Sooyougn con unos ojos
desconfiados. Semi cerrados y con un puchero en su rostro.
- ¡Mi Fany no se confunde nunca!
- Está... bien.
Taeyeon era más bien clarita de pelo, castaña. Su baja estatura era lo que le
daba el punto cómico. Tiffany acarició la mejilla de la bajita para que esta se
calmara un poco.
- Perdona a mi Tae-Tae, a veces se descontrola -Tiffany sonrió y Sooyoung le
contestó de la misma manera.
- Taeyeon, no seas tan mala con Soo... -Una chica de cabello negro y liso dejó
su bolso colgando de una silla que había cerca del sillón de la más alta pero no
terminó de decir su nombre porque se le heló la sangre. Automáticamente la
señaló con el dedo- ¡Ah! ¡Eres tu! ¡La chica desaparecida!
Esa loca que la señaló era Yuri. Gritona, directa, divertida y, a veces,
inquietante... Luego Tiffany reaccionó.
- ¡Claro! Sabía que me sonabas de algo.
- ¿Ves como mi Fany no se confunde nunca?
¿¡Por qué yo!? Pensó Sooyoung mientras las chicas iban llegando y rodeándola.
La acribillaban a base de preguntas, afirmaciones, miradas desafiantes,...
Parecían un grupo de gallinas locas e histéricas peleándose por un simple
grano de maíz.
Sunny llegó descalza, patinando con los calcetines sobre el parquet,
deslizándose hasta quedar delante de Sooyoung, dándole la espalda.
- Chicas, chicas. Dejadla respirar. Vais a matarla con tanta pregunta y aún no
habéis visto como baila.
- Exacto, dejadla tranquila -Todas se voltearon a ver quién era la que no
estaba en el grupo de locas. Una chica morena, con leves mechones rubios
llegó después de todo ese jaleo. Le sonrió a Sooyoung y esta pensó que aún
quedaba gente normal en el mundo- Me llamo Hyoyeon, encantada de
conocerte.
Dicha chica alargó su brazo para un apretón de manos y segudiamente
llegaron el coordinador del grupo, el coreógrafo y el presidente de SM
Entertainment. El tío de Sunny: Lee Soo Man. Este último habló.
- A ver chicas. Espero que recordáis que vuestro destino está, en parte, sellado
en esta nueva integrante -El hombre clavó la mirada en Sooyoung- Me da igual
si eres la chica desaparecida o quién seas. Lo que interesa es que nos
sorprendas a mi y a estos dos señores si quieres triunfar y que ellas triunfen.
No intento arrinconarte contra la pared pero espero que en lo que te damos de
tiempo, sepas demostrar lo que vales. El tiempo es oro.
Era otro de esos discursos que podían darte sueño o miedo, a la morena le dio
miedo. Mucho miedo. El coreógrafo dio un par de palmadas para despejar el
silencio y mientras las otras ensayaban la coreografía de la canción "Oh!",
Sooyoung fue conducida por el coordinador para que viera dicho baile ella sola.
- ¿Puedes memorizarlo todo en treinta minutos?
- Creo que sí.
- Así me gusta. Si estás lista antes, dímelo y probaremos el baile contigo.
Empezó a ver el baile, encerrada en esa pequeña habitación llena de espejos y
con una pantalla de plasma pegada a la pared. Lo miró dos veces antes de
empezar a practicar. El coordinador le dijo que tomara el papel de la chica que
tenía el número 12 en la camiseta; esa chica era la que había decidido irse en
un momento tan crucial. Así que, si todo salía bien, podría aprovechar ese
número.
Tuvo que admitirlo, todas bailaban de fábula, especialmente Sunny. Su
pequeña figura era tan energética y hacía unos movimientos tan escurridizos
que se la imaginaba como sería dentro de unos cuantos años. Quizás no
crecerá de altura... Pero ese cuerpo va a ser un detonante... Sacudió la cabeza
para quitarse esos pensamientos y se concentró en el vídeo.
Su pequeña rescatadora llevaba el pelo oscuro ahí, seguramente su color
natural.
No paraba de bailar, mirando a Sunny pero ensayando su parte, tenía esa
habilidad: buena memoria.
Pasó media hora y el coreógrafo abrió la puerta sin avisar, asustando a
Sooyoung con su fea cara.
- ¿Estás lista?
- Sí -Se mostró animada.
Fue conducida a otra sala, parecida a la anterior pero mucho más espaciosa.
Toda estaba rodeada de espejos y el suelo también era de parquet; ahí la
esperaban las ocho chicas restantes. Incluso Taeyeon había cambiado su cara
de desconfianza por una de más... neutral.
- Sooyoung, ponte aquí. Recuerdas los pasos, ¿no?
- Claro.
- Bien, cuando diga "eight" pongo la música. ¿Preparadas? ¡Five, six, seven,
eight!
"Jeone aldeon naega anya brand new sound
saero wojin nawa hamgge one more round
Dance dance dance till we run this town
oppa oppa I'll be I'll be down down down"
***
Una chica parecida a Sooyoung, vestida femeninamente, cerró la puerta tras
de si con cuidado y dejó las llaves encima una estantería. Al lado de esta había
un colgador para las chaquetas donde dejó su bolso.
- ¡Hola! Ya estoy en casa.
- Hola hija.
- ¿Sooyoung aún no ha vuelto?
- No creo que vuelva.
- Tu mujer opina diferente -La muchacha señaló la mesa. Había dos platos con
comida que había preparado la mujer. Eran los platos preferidos de Sooyoung.
- Cómetelos tu.
- Está bien.
La chica se sentó, hizo crujir sus dedos y empezó a comer golosamente. Se
oyó una puerta y la madre de ambas hijas salió del baño. Su cara estaba
hinchada y sus ojos rojos de tanto llorar.
- Papá, ¿Ya volviste a pegarla? Deja de hacerlo
- ¿Por qué? Lo haré hasta que aprenda. Ella no es como tu.
- Nadie es como yo, papá -La chica sonrió maliciosamente y llevó los platos al
lavadero de la cocina- Mamá, haz algo y lava esto. Sooyoung no volverá.
***
Las chicas terminaron el baile y los tres hombres aplaudieron.
- Bien -Dijo Lee Soo Man- Sooyoung, tu espera aquí. El resto, venid con
nosotros.
Las otras chicas restantes y los tres hombres se reunieron para hablar de cómo
lo había hecho y si era el tipo de chica que buscaban. Estuvieron hablando
durante bastante rato.
- ¿Qué os ha parecido? -Sunny preguntó.
- Tímida -Respondió Tiffany con su característica sonrisa.
- Simpática -Dijo Hyoyeon.
- ¡Mona! -Yuri hablaba como si estuviera enamorada- Creo que es mi tipo.
- ¡Deja de decir tonterías y concéntrate! -Yoona le dio un leve golpecito en la
cabeza- A mi me pareció que encajaba bien -Yuri asintió, diciendo lo mismo.
Jessica y la maknae del grupo, Seohyun optaron por decir lo mismo. La última
habló.
- No la conocemos mucho aún pero creo que baila muy bien. Debería cantar
para que pudiéramos decidir, ¿no?
- Eso no hará falta -Sunny habló- Yo se que canta bien. No os defraudará.
Tiffany dio un pequeño golpecito en el brazo a Taeyeon con el codo. Faltaba su
opinión.
- ¡Es muy alta! -Se hizo un silencio sepulcral- ¿Qué? ¡Es verdad!
Salieron de esa habitación y Sooyoung se giró al oír la puerta. Las chicas y los
hombres salieron silenciosamente de la habitación, parecía una procesión; se
pusieron en fila, con una cara seria.
- ¿Y... bien?
Sunny salió como pudo de detrás de la hilera humana y corrió brincando hasta
saltar a los brazos de Sooyoung como si fuera un conejo. La morena la abrazó
como acto reflejo.
- ¡Has entrado! ¡Bienvenida a Girls' Generation!
- ¿E-En serio?
- ¡Verdad de la buena!
A Sooyoung le costaba creer que fuera cierto pero su cara sonriente mostraba
su auténtica gratitud por todo lo que habían hecho por ella. Hizo una
reverencia dando las gracias a todos y el grupo le correspondió del mismo
modo. Entre susurros, Yuri le habló a Yoona.
- Esas dos, acabarán juntas.
Yoona le correspondió con un codazo bien dado en el costillar, riéndose de la
cara de Yuri.
- No creo.
- ¿Que te apuestas?
- 1500 wons.
- Trato hecho.
***
El hombre se había acostumbrado a pegarla, era una rutina para los tres, él,
ella y su hija. Esta última se ponía la música a tope y unos cascos gigantes
para no oír los gritos de la mujer. Estos gritos, a veces, se oían incluso desde
la calle, pero todo el mundo callaba. Los vecinos conocían el mal genio del
hombre, y siendo policía aún podían hacer menos; estos aguantaban los gritos
por miedo.
Pero no todos los vecinos son iguales...
***
[4 años después]
Habían terminado la presentación de "The Boys". Las chicas estaban rendidas y
todas habían cambiado, ni que fuera un poco. Yuri y Yoona se habían vuelto,
en poco tiempo, inseparables la una de la otra. Seohyun admiraba a Hyoyeon y
siempre que podían practicaban bailes nuevos. Jessica había empezado una
relación con un chico llamado Se-Hong. Taeyeon y Tiffany seguían juntas, y
ahora, más que nunca.
Por otra parte, Sooyoung había madurado muchísimo. Parecía otra. Era una
verdadera mujer; en carácter parecía ser la que había cambiado más, aunque
aún conservaba su corazón de niña perdida. Y Sunny... tenía una proposición
pendiente que aceptar o rechazar... Por parte de GD.
- No se que hacer... -La rubia se había cortado el pelo y Sooyoung la veía más
sexy aún- Chicas... ¿Qué haríais en mi lugar?
Algunas le pedían que rechazara, otra que aceptara, y su cabeza... estaba
hecha un lío. Las chicas no sabían si Sunny era la única que no se había dado
cuenta de los sentimientos de Sooyoung. Se veía de lejos, pero la morena no
se atrevía a declararse y la otra ignoraba el tema en su totalidad. A este paso
no me aclararé nunca...
- Soo, ¿tu qué harías?
Algunas miradas discretas por parte de las compañeras hicieron que la morena
se quedara cabizbaja.
- No se... Deberías hacer caso a tu corazón.
- Oh... Está bien.
La pequeña rubia cogió su teléfono y marcó el número que GD le dio para
cuando tuviera una respuesta; mientras esperaba que alguien descolgara se
encerró en su habitación, la cual compartía con Sooyoung. Al oír cómo se
cerraba la puerta, rápidamente Yoona y Yuri cogieron de ambos brazos a la
morena y la arrastraron hasta el sofá del gran apartamento que compartían las
nueve chicas, obligándola a sentarse.
- ¿Por qué le has dicho eso? -Yoona parecía realmente frustrada por su
respuesta.
- Creo que es lo mejor para ambas.
- ¿Lo mejor para ambas...? ¿O lo peor para ti?
- ¿Por qué me preguntáis esas cosas?
- Soo, somos lo suficientemente listas como para ver que amas a Sunny.
Además, tu misma te acabas de descubrir delante de todas nosotras.
La morena se quedó sin palabras y fijó la vista al suelo. Yuri continuó el
sermón de Yoona.
- ¿Des de cuándo?
- ¿Des de cuándo qué?
- La amas. ¿Des de cuándo la amas?
- Creo que me enamoré de ella cuando me rescató...
- ¡¿Cuatro años?! ¿Cómo has podido aguantar hasta ahora? Es mucho...
- Porque no quiero perderla... Cuando me recogió me dijo: "Si fuera un chico,
me habría enamorado de ti. Siento el deseo de protegerte de cualquier cosa
mala." Creo que en ese entonces ya me dejó claro que las chicas no le gustan.
- Eres de las más maduras y despreocupadas del grupo pero a veces parecer
una niña llena de preocupaciones. ¿Cómo puedes ser tan tonta? -Taeyeon
estaba realmente enfadada. tanto que ignoraba las palabras de Tiffany.
- No todo es tan fácil. Vosotras dos lo encontrasteis en bandeja, fue veros y
amaros mutuamente. Pero lo mío es diferente... ¿Entiendes?
- Levántate.
Sooyoung se soltó del agarre por parte de Yuri y Yoona. Estas se separaron un
poco de la morena.
- Tae-Tae...
- Apártate Tiffany -La chica recibió un leve empujón por parte de la castaña.
Hacía años que no la llamaba por su nombre así que tuvo el presentimiento de
que algo malo iba a pasar.
Todo el mundo calló y seguidamente se oyó un fuerte sonido que parecía una
bofetada. Sooyoung permaneció inmóvil, su media melena , algo despeinada,
tapaba parte de su cara y sus ojos. Estos empezaron a humedecerse, iba a
llorar. Taeyeon fue la causante del silencio, abofeteó a la morena, intentando
que esta reaccionase a sus propias palabras.
Sunny salió de su habitación, brincando; aunque esto duró poco. Al ver a
Tiffany con ambas manos tapando su boca aceleró el ritmo y se encontró con
una escena... que habría deseado ignorar. Sooyoung deseaba que nadie más
viera su patética imagen, pero no todo lo que deseaba se cumplía. Hyoyeon,
Seohyun y Jessica llegaron de la compra, cargando un par de bolsas cada una.
- ¿Qué... está pasando aquí? -Sunny guardó el móvil en el bolsillo de sus
shorts negros e intentó acercarse a Sooyoung- Soo...
- ¡No te acerques! -La rubia se quedó inmóvil, incluso algo pálida. Esa fue la
primera vez que la morena le gritó- No te acerques...
Pensaba que nunca más tendría que salir corriendo por una bofetada. Esa
situación le recordaba demasiado a la última vez que recibió una bofetada por
parte de su padre. Cogió su teléfono y cartera y se fue corriendo, intentando
que las lágrimas no salieran delante de sus compañeras. No delante de
Sunny...
Empezaba el otoño pero aún hacía calor. Corrió y corrió hasta que su cuerpo le
dijo basta, hasta notar como su corazón iba a salirle del pecho por lo rápido
que iba. Intentó relajarse, sentándose en un banco que se encontraba cerca de
un parque. Cerró los ojos y recostó todo su cuerpo en el banco, incluida su
cabeza, la cual miraba hacia arriba pero sin ver nada. Aún así, fue por poco
tiempo, esos dolores volvían a aparecer, más fuertes que nunca.
Automáticamente puso ambas manos en su cabeza y apretó para intentar que
el dolor cesara un poco. Ambos codos los apoyó en sus muslos, acurrucándose
levemente. Un sudor frío empezó a aparecer en su frente y cuello; intentó
levantarse pero lo único que hizo fue caer al suelo. No podía moverse, ni
siquiera para intentar coger el móvil de su bolsillo.
- Nunca... llegaste a llevarme... al... médico...
***
Se había creado un silencio tan profundo en el apartamento que ninguna
lograba decir ni siquiera una palabra. Sunny había quedado algo destrozada,
¿qué le había hecho Sooyoung a Taeyeon para reaccionar de esa forma? No se
atrevía a preguntar. Su boca se abría y dejaba aire, no le salían las palabras.
Tiffany agarró el brazo de Taeyeon y lo bajó, esta aún seguía con este al aire
después de abofetear a la morena.
- Tae... ¿Por qué lo has hecho?
- Se lo merecía, por idiota.
- ¿Alguien me explica que ha pasado mientras nos estábamos? -Hyoyeon se
atrevió a preguntar alzando la mano, tanto ella como Jessica y Seohyun iban
más que perdidas.
- Yo también necesito una explicación... -Sunny hablaba en susurros. El grito
de Sooyoung seguía en su cabeza.
- Muy bien, pues tendrás una respuesta -Taeyeon no parecía la misma. Tiffany
intentó pararla tirando un poco de su brazo.
- Tae... No creo que sea una buena idea entrometernos en esto... Deberían
hablar ellas dos.
- No. Escucha Sunny, Sooyoung...! -Iba a dejarlo todo de golpe pero el sonido
del móvil de alguna de las chicas estaba sonando- ¿Quién me está
interrumpiendo?
Buscaron en sus respectivos bolsillos y bolsos hasta que Sunny sacó el suyo.
Su mano temblaba un poco, en la pantalla se marcaba el nombre de la
morena, quizás se había vuelto a perder y quería regresar. No habrás corrido
tanto como la última vez... ¿verdad?
- Soo, ¿dónde estás?
- ¿Señorita Sunny? Mire, le llamamos des de el Hospital Soy-Han. ¿Es usted
Lee Sunny no?
- A-Así es... ¿Qué ha pasado?
- Un par de chicos llamaron hace un rato porque había una chica tirada en el
suelo. Tenía su cartera así que vimos que era Choi Sooyoung. Una ambulancia
se la llevó a urgencias hace cinco minutos. La llamo para ver si podría venir
usted o alguna de sus compañeras. Siendo nueve alguna podrá venir, ¿no?
- ¡¿P-Pero que ha pasado?!
- Venga y le podremos dar más detalles de su situación.
- ¡O-Oiga me está asustando! ¡Dígame que le pasa!
- Lo siento pero yo solo soy la recepcionista. Cuando llegue vaya directamente
a recepción y le comunicaré dónde podrá encontrarla. Gracias por su atención.
- G-Gracias...
Su brazo falló, cayendo por su peso aunque agarrando fuertemente el móvil.
Su cara lo decía todo: pálida, su labio inferior temblaba y empezaba a sentir
como se humedecían sus ojos. Hacía tiempo que no lloraba, pero ese no era el
momento. Respiró profundamente y sin decir nada cogió las llaves de su coche
y se fue rápidamente al parking de los apartamentos.
- ¡Sunny! -Yuri la llamó pero fue en vano, o no la oía o directamente la
ignoraba porque su cabeza solo pensaba en la morena.
La vivienda volvió a quedar en silencio. Todas se preguntaban que había
pasado, incluso Taeyeon. Esta, a pesar de no sentir remordimiento por esa
bofetada, sentía inquietud por la llamada que recibió Sunny. Las siete chicas
restantes se miraron entre ellas, no sabían que hacer.
- ¿Seguimos a Sunny...? -La maknae atrevió a preguntar.
- Haced lo que queráis. Ya volverán -La castaña se deshizo del suave agarre de
Tiffany y esta la siguió porque no quería dejarla sola. A pesar de que era la
líder, cualquier persona tenía sus flaquezas y puntos débiles; ¿cuál era el de
Taeyeon? Llorar por dentro mientras mostraba un ser frío y duro por fuera. La
morena ya sabía cómo acabarían las cosas, la castaña acabaría llorando entre
sus brazos y seguramente pasarían a sus conversaciones más "privadas".
- Espero que vuelvan o Sooyoung lo lamentará. Voy a comerme yo toda su
cena -Hyoyeon hablaba alzando las bolsas de la compra mientras se dirigía a la
cocina, intentando animar el ambiente.
- ¡Loca! No creo que puedas. Antes te mueres -Jessica la siguió riendo y
seguidamente terminó la hilera de bolsas de la compra Seohyun.
Sunny aceleró todo lo que pudo, esta vez, con el cinturón puesto. Aparcó en la
primera plaza libre que encontró y salió corriendo del coche, asegurándolo
como siempre. Entró en el hospital y se dirigió rápidamente a recepción. Su
respiración jadeante denotaba nerviosismo y miedo; algunas personas se la
quedaban mirando, la habían reconocido al instante. Esos ojos oscuros que
contrastaban con el cabello rubio daban una mirada tan sexy que cualquiera
podía sentirse hechizado.
- Señorita Sunny, aquí -Una de las recepcionistas la llamó, moviendo la mano
en su dirección- Ahora mismo han terminado de operarla. Ha tenido suerte de
que pudiera entrar tan rápidamente. Está en esta habitación.
La chica le dio una tarjeta con un número, lo miró detalladamente y luego
buscó un ascensor. Entró justo antes de que se cerraran las puertas y, por
suerte, el hombre que la acompañaba iba a la misma planta que ella. Venga
estúpido ascensor... ¡Más rápido! Tenía los brazos cruzados y su dedo índice
daba pequeños golpes constantes sobre uno de sus brazos. Su pie derecho se
movía de igual forma.
Al ver como se abrían las puertas arrancó a correr de nuevo, buscando la
habitación 7532.
La encontró, llamó y entró lentamente, pero con mucha prisa en su interior.
CAPÍTULO 4
Sooyoung fue ingresada por el ataque repentino de un tumor benigno en la
cabeza; los médicos no se explicaban cómo había podido vivir durante tanto
tiempo con eso sin que se hubiera convertido en maligno y hubiera
desarrollado un cáncer. Sunny entró rápidamente en esa habitación y vio a la
morena tumbada en la cama, con la cabeza vendada. La rubia no sabía que le
había pasado así que se imaginó lo peor.
- ¿Doctor...?
- Ah, tu debes de ser Sunny. Perdona, no conozco vuestro grupo pero la
recepcionista me lo ha contado todo -Un hombre de unos cuarenta años
comprobaba la bolsa de suero que estaba conectada a Sooyoung a través del
brazo.
- ¿Cómo está Soo...?
- Bien. La operación ha ido bien, ha tenido muchísima suerte.
- ¿Cuándo despertará? ¿Pueden venir las demás?
- Es mejor que no vengan todas de golpe, quizás en parejas o grupos de tres
como máximo. Por lo que hace a ella... No se sinceramente cuándo despertará,
si es una chica que acostumbra a dormir mucho, puede que un par de días no
se los quite nadie.
- Gracias...
***
Sunny se encargó de llamar a las demás, estas en un primer momento se
asustaron pero acabaron reaccionando igual que la rubia.
- ¿Qué hago? ¿Llamo a esas dos? -Yuri señaló el pasillo, refiriéndose a Taeyeon
y Tiffany, las cuales aún no habían salido de su habitación.
- Inténtalo -Dijo Hyoyeon sabiendo que no saldrían.
La chica de cabellos negros se acercó a la puerta y antes de llamar pegó su
oído en la puerta de madera para ver si se oía alguna cosa.
- T-Tae... ahmm... ¡más!
Yuri despegó rápidamente el oído de la puerta, sonrojándose levemente. Se
fue con paso rápido hasta el salón y cabizbaja, comunicándoles a las demás
que esas dos no iban a venir. Hyoyeon propuso escribir una nota para que la
vieran cuando salieran de la habitación, así sabrían donde tenían que ir al
terminar sus asuntos privados. Taeyeon y Tiffany estaban muy ocupadas.
***
Llamaron a la puerta, la hija menor abrió y recibió a tres policías.
- ¿Es aquí dónde llamaron?
- Si, es ese hombre de ahí -La chica señaló a su padre. Este bajó el periódico
que tapaba su cara y se quedó sorprendido de ver a tres de sus hombres
mirándole fijamente.
- ¿Qué hacéis en mi casa?
- Señor Choi -Los hombres se acercaron a él y lo agarraron fuerte de ambos
brazos para que este se levantara- Queda arrestado por presunta violencia
doméstica.
- ¿Q-Qué hacéis? ¡Soltadme!
Se oyó una puerta y una mujer salió del pasillo, quedando algo descolocada
por la escena.
- ¡Oye! ¡Diles que es un malentendido!
- ¿Usted es su mujer? -El policía que no agarraba a su marido se acercó a ella
con un bloc de notas y un bolígrafo- Necesitaría hacerle unas preguntas.
La hija se fue con los policías y su padre, sonriéndole a su madre con una
mirada calmada. Una mirada que hablaba por sí sola... Todo va a salir bien.
Pensó la hija, y cerró la puerta tras de si. La mujer se quedó a solas con el
policía, le ofreció un café y que se sentara con ella en el sofá.
- Cuénteme todo lo que sepa.
- Comenzó antes de que mi hija mayor naciera...
***
Pasaron tres días antes de que Sooyoung diera alguna señal de que se había
despertado. Su pulso era continuamente estable y poco a poco empezó a abrir
los ojos. Todo era blanco: las paredes, el techo, la luz brillante que entraba por
la ventana, las sábanas, los pocos muebles que decoraban esa
habitación,... ¿Estoy muerta? Fue lo primero que pensó.
Movió los dedos de la mano derecha, encontrando un leve obstáculo en forma
de manos. Quién le agarraba sus somnolientos dedos era Sunny, la cual
dormía plácidamente entre su cama y una silla de la habitación.
Movió su brazo intentando no despertarla y puso su mano en la cabeza de la
rubia para acariciar sus cabellos. Llevaba una de esas mascarillas de
respiración asistida, cosa que pudo quitarse porque lentamente su cuerpo iba
acostumbrándose a funcionar de nuevo. Enredó sus finos dedos en el cabello
de la bajita y de su boca empezaron a salir palabras. Perezosas, lentas y
torpes.
- Ya no me acordaba... de la última vez que tuviste que correr por mí... Me
siento tan... estúpida -Alzó su otra mano y se rozó la mejilla donde Taeyeon la
golpeó- Tae tiene mucha fuerza... realmente me dolió...
Sunny se despertó pero no se movió ni un milímetro. Esas caricias en su pelo
la relajaban; dibujó una tonta sonrisa en su rostro y continuó escuchando.
- Si fueras un chico... si solo fueras eso... todo sería mucho más fácil... O
quizás si lo fuera yo... podría protegerte, y tu... podrías descansar de tanto
susto que te doy... Sunny... te quiero... Ojalá todo fuera tan fácil como esto...
Como decirlo...
Sooyoung volvió a ponerse la máscara y cerró los ojos, en parte le cansaba
hablar. Cuando Sunny comprobó que volvía a estar dormida, se levantó y le
dio un beso en la frente, sonriendo.
Cualquiera otra persona habría entendido esas palabras como una declaración
de amor, pero Sunny era diferente y entendió eso como un gracias generoso
por parte de una buena amiga.
Pasó una semana y Sooyoung seguía recuperándose favorablemente; recibía
visitas de todas, incluso de Taeyeon que acabó disculpándose después de que
Tiffany se lo suplicara durante tres días, con sus respectivas noches y juegos
nocturnos.
- Tae, no hace falta que me cuentes qué habéis hecho...
- ¡Pues claro que tienes que saberlo! Así cuando Sunny caiga en tus brazos
tendrás una experiencia teórica que deberás llevar a la práctica.
Sooyoung se puso una de sus manos en la cara, evitando mirar a la líder
pervertida. Tiffany solo se limitaba a reír; cuando una cosa se le metía en la
cabeza era imposible llevarle la contraria. No escuchaba a nadie.
- Tae, en serio... -Sooyoung estaba sentada en el borde de la cama, ya
caminaba por los pasillos del hospital y le aseguraron que a ese ritmo podría
volver a su vida normal dentro de una semana y unos días más.
Un chico que repartía revistas y periódicos en el hospital se presentó en su
habitación. Sooyoung compartía estancia con una mujer mayor que siempre
leía el diario; a esa mujer no le quedaba mucho tiempo así que se pasaba
horas y horas leyendo y charlando con la morena cuándo no recibía visitas. El
chico de los periódicos dejó una revista en la mesilla de Sooyoung, esta se
extrañó porque nunca pedía cosas de ese estilo. No le gustaba saber las
noticias privadas de los famosos del K-Pop que se hacían públicas en esas
páginas.
- ¡Perdona! -La morena cogió la revista para devolvérsela al chico pero la
portada atrajo su atención.
- ¿Si?
- Ah, nada, nada. Gracias.
En la portada se mostraba una fotografía que ocupaba casi toda esta donde se
mostraba a Sunny y a GD juntos. Era una de esas fotos hechas por paparazzis
expertos; pensaban que con gafas de sol y ropa casual podrían pasear juntos
por las calles de Seúl. Pero no. Siempre había algún paparazzi esperando
pacientemente en una esquina para tener una gran noticia.
La portada decía lo siguiente:
"Van a cumplirse dos semanas de la pareja del momento: Sunny y GD
pasearon por las calles de Seúl cogidos de la mano y dieron también un paseo
en coche con el auto de ella, un modelo Kia Cerato de color negro."
Sooyoung siguió mirando la portada, con leves tembleques en ambas manos y
una mirada apagada. En un rincón de la portada había una noticia relacionada
con ella:
"Para darle ánimos a la reciente baja de la vocalista Sooyoung (SNSD), las
chicas del grupo han grabado un disco dedicado a ella con su nombre. El álbum
se llama: Sooyoung, y ya se han vendido más de un millón de copias. Los fans
también dan ánimos a la cantante comprando este nuevo álbum."
- ¡Oh! ¡No me digas que cuenta lo del álbum! Jo, era una sorpresa... -Taeyeon
se enfadó haciendo un puchero y cruzándose de brazos- Esas revistas siempre
lo estropean todo.
- Y... ¿Esto también era una sorpresa? -La morena les mostró la portada a
Taeyeon y Tiffany, estas se miraron mutuamente y su miraba denotaba que no
sabían que decir- ¿Alguien puede contestarme?
- Verás... -Tiffany se sentía mal por ello, así que prefirió que Taeyeon tomara
la palabra.
- Mira Soo, seré clara. No quiero que te duela pero es lo mejor decirlo rápido.
Cuando te fuiste corriendo porque te pegué, Sunny acababa de llamar a GD
aceptando su proposición.
- ¿Están saliendo juntos?
- Exacto.
- ¿Podéis dejarme sola? Dentro de poco vienen a revisarme e igualmente os
pedirán que salgáis.
Ambas salieron sin decir nada, algo cabizbajas. La señora del periódico las
miró por encima las gafas y dejó de leer para mira a Sooyoung.
- Siempre viene a visitarte gente, tienes buenas amigas.
- No son tan buenas amigas cuando te esconden cosas como esta -Le enseño
la revista y la mujer miró la portada. Seguidamente hojeó las páginas donde
estaba escrita esa noticia.
- ¿Es esa la chica de la que me hablaste? -Señaló a Sunny en una fotografía
que se encontraba dentro de la noticia. En ella se veía a la rubia con su coche
y a GD en el asiento de copiloto, sonriendo ambos.
- Si... No pensaba que me lo escondiera.
- Bueno, tu también escondes tus sentimientos, ¿no?
- Es diferente... Somos dos chicas y se desde siempre que a ella solo le gustan
los hombres.
- Eso es que quizás no ha probado nunca los labios de una mujer. ¿No te lo
has planteado nunca así?
- ¿Me está pidiendo que la bese?
- Puede. Eso tienes que saberlo tu. Sooyoung, ¿qué es lo que quieres?
- La quiero a ella...
- ¿Cuánto?
- Con todo mi corazón... Pero decirlo es muy fácil.
- Oye, tienes las chicas del grupo, ellas pueden ayudarte, ¿no?
- Ya lo han intentado pero...
- ¿Pero? Creo que los peros te los haces tu sola, ¿me equivoco?
La morena se quedó sin palabras, había dado justo en el clavo. Agradeció que
en ese preciso momento viniera el doctor que revisaba su cabeza y facultades
en general.
- Bueno señorita Choi, si hoy responde bien a las pruebas, podrá irse de aquí
en una semana. Aunque...
- ¿Aunque?
- Aunque no se irá de aquí sin firmarme su álbum, ¿verdad? -El hombre le
enseñó el CD titulado Sooyoung del que había leído la noticia poco antes.
- Como quiera -La morena intentó aclarar su cabeza para centrarse en las
pruebas.
Eran las pruebas rutinarias de cada día: seguir la luz con sus ojos, mover las
manos y hacer distintos movimientos con ellas, caminar por los pasillos,...
Pruebas que le parecían más tontas que jugar sola al escondite pero que eran
esenciales para salir de esas paredes blancas y volver a la colorida vida del
apartamento. ¿Sunny se habrá sentido sola sin mi...?
Respondió bien a todas las pruebas, era hora de quitarle las vendas de la
cabeza. Su cabello había crecido un poco, ahora le rozaba la piel de los
hombros cuando antes solo llegaba a tocarle el final de su cuello. Aun así,
continuaba teniendo la gracia de que sus puntas acababan el pinchitos.
***
La mujer se sentía libre, contenta y con ganas de enganchar su felicidad al
primero que encontrara por la calle. Su hombre estaba encarcelado y tenía un
orden de alejamiento, a parte de que también lo suspendieron del trabajo. La
madre de Sooyoung estaba al corriente de lo que le había sucedido a su hija
así que decidió tomar un taxi y dirigirse al hospital para darle una sorpresa.
- ¡Taxi! -Alzó la mano y se sentó en el asiento trasero del coche.
- ¿A dónde la llevo?
- Al Hospital Soy-Han por favor. Hay alguien a quien quiero ver...
- Está bien.
El hombre aceleró y la llevó hasta su destino, la mujer se lo agradeció y le dejó
el cambio de propina, haciendo que el taxista sonriera como ella.
- ¡Gracias!
- A usted señora. Que pase un buen día.
La mujer entró y preguntó a recepción donde se encontraba la paciente Choi
Sooyoung.
- ¿Habitación número 7532? Gracias.
Tomó el ascensor y se presentó delante de la puerta que tenía ese número.
Llamó un par de veces con los nudillos y entró cuando oyó la voz grave de un
hombre que le daba permiso para entrar.
- Buenas tardes.
- ¡¿M-Mamá?!
- Hola hija... -La mujer corrió hacia ella para abrazarla tan fuerte como pudo,
dejando salir un par de lágrimas emotivas de sus ojos- Cuánto tiempo...
- ¿Q-Qué haces aquí?
- Venir a visitarte, ¿no está claro? -La mujer de sentó en el borde de la cama
dónde también estaba su hija- Tengo una noticia que darte.
- ¿Qué es?
- Tu padre ha sido encarcelado. Tu hermana y un vecino de la comunidad lo
denunciaron.
- Tu no te atreviste, ¿verdad?
- Sooyoung, no seas tan dura con tu madre -La mujer del periódico las miró
por encima de las gafas, como era de costumbre. La madre sonrió.
- No, si tiene razón. Reconozco que tenía mucho miedo de dar un paso tan
enorme como ese.
- Esas cosas siempre dan miedo... -A Sooyoung le recorrió un escalofrío muy
desagradable por toda la espalda, haciendo que su piel se pusiera de gallina
por la horrible sensación de recordar su pasado- ¿Y estará encarcelado para
siempre?
- No, pero si por muchos años. ¿Volverás a casa verdad?
- Ehm... No. Vivo con las chicas, mamá.
- Vaya... Bueno, aún me queda tu hermana, mientras ella no se vaya... Ven
algún día con tus amigas, ¿si? Os cocinaré cosas buenas.
- Lo tendré en cuenta, mamá.
- Te has hecho toda una mujer, estoy orgullosa de ti -La madre le dio un beso
en la mejilla y se fue, despidiéndose de su hija, de la señora del periódico y del
médico que revisaba a esta última.
Desde que Sooyoung pidió estar sola, ninguna de las chicas había vuelto a
visitarla, cosa que por un lado la tranquilizaba pero por otra parte la
preocupaba bastante. ¿Fui demasiado dura con ellas...? En fin, unas horas más
y se habrá terminado este infierno blanco. Esta cama es tan incómoda...
La morena ya estaba vestida con su ropa casual, nada de pijamas cutres de
hospital ni batas azules. Miraba por la ventana, impaciente por salir, como una
niña de cinco años que deseaba salir del colegio para ir a jugar al parque que
había delante de ese. Se apoyó a la barandilla de la ventana y una fina
corriente de aire acarició su cara. ¿De qué color era la barandilla? Blanca
también.
- Estás impaciente, ¿no? -La señora del periódico sonrió cuando la joven se
giró para verla.
- Mucho. Todo esto se me ha hecho larguísimo.
- Es porque no estás acostumbrada. Yo llevo postrada aquí dos años y al final
me he acostumbrado. Como todo.
La morena sentía algo de lástima por esa señora, le sonrió con su sonrisa más
bonita y le prometió que vendría a verla cuando encontrara un hueco libre en
su agenda.
- Así lo espero Sooyoung -La miró desafiante pero con un sentimiento de
alegría.
Entró el doctor que le hacía las pruebas para ver como reaccionaba la joven y
seguidamente le dio un papel.
- Esto es importante que lo guardes, si volvieras a sentir dolores del mismo
tipo ven sin pensarlo. No pensamos que puedas recaer en uno de esos tumores
porque lo eliminamos por completo, pero nunca se sabe.
- Esta bien. ¡Gracias! -La morena se guardó el papel en el pequeño bolso
marrón y puso el turbo para irse de ahí. Aun así, no pudo avanzar muchos
pasos porque el doctor la agarró el brazo.
- ¿No te olvidas de algo? -Le enseñó el CD.
- Ah, claro. El autógrafo -Se rascó despreocupadamente la parte trasera de la
cabeza y pidió un permanente. Firmo el álbum y se fue contenta a más no
poder, brincando por los pasillos. Al salir a la calle, estiró los brazos hacia
arriba y cerró las manos en puño- ¡Aire fresco, por fin!
Le habría gustado más por hacia el apartamento caminando pero había dos
problemas serios. Uno es que seguramente la pararían cada momento para
pedirle un autógrafo; y el otro... es que no conocía el camino, solo sabía que
estaba lejos. Llamó a un taxi y este preguntó a dónde iba mientras la chica
entraba en la parte trasera del coche.
- A esta dirección -Le mostró la dirección en su móvil y el hombre asintió,
empezando a pisar el acelerador.
No hablaron durante todo el camino, Sooyoung estaba demasiado nerviosa e
intentaba controlarse frotando sus manos contra el pantalón. Ahora el otoño
empezaba a notarse más en los días, esos comenzaban a ser algo fríos; aún
así, las noches continuabas siendo puramente verano.
- Ya hemos llegado -La chica salió deprisa del auto y le pagó al hombre,
diciéndole que podía quedarse el cambio. Vaya, hoy estoy de suerte. Ya es la
segunda persona que me regala el cambio.
Sooyoung subió corriendo las escaleras que conducían al apartamento, a
través del jardín que rodeaba por completo la casa. Sacó las llaves de su bolso
y abrió, encontrándose toda la casa a oscuras.
- ¿Hola? ¿Hay alguien? ¿Chicas?
Iba tanteando la pared, chocando su rodilla contra un mueble que tenían justo
en la entrada. Buscó la luz con las manos y cuando encontró el interruptor,
prendió la luz, encontrándose una caja enorme delante de sus narices. De
detrás de la caja salieron las manos de las ocho chicas restantes, estas tiraron
de unas especies de bengalas de papel para hacerlas explotar y dejar a
Sooyoung llena de papelitos de colores, dejando a esta completamente
sorprendida.
- ¡Sorpresa! -La morena quedó sin palabras, con la boca abierta.
- ¡Soo, cierra la boca! -Taeyeon le dio unos leves golpecitos en la barbilla para
que esta cerrara la boca- ¿Ya estás curada completamente?
- ¡Claro! ¿No lo ves? ¡Mírame, me estoy muriendo de hambre!
- Eso espero, sino te enviaré de nuevo al hospital de otra bofetada. Hyoyeon
deseaba tu llegada urgentemente porque ha tenido que comerse todos tus
platos.
- ¡¿En serio?!
- No.
- Antes creo que me habría muerto -Habló Hyoyeon saliendo de detrás de la
caja.
- Prefiero que no mueras... Para comer ya estoy yo -Sooyoung terminó de
hablar y automáticamente su estómago roncó- ¿Ves?
- Bueno, ¿vas a abrir la caja o me quedo yo lo que hay dentro? -Taeyeon la
miraba desafiante pero llena de buen humor y energía.
- Vale, vale -Sooyoung colgó el bolso en la primera silla que encontró y dejó la
bolsa con sus cosas cerca de esta. Hizo crujir los dedos y empezó a estirar de
la gran cinta rosa que envolvía la enorme caja de color blanco. Dicho objeto
era incluso más alto que Sooyoung.
- La idea fue de Sunny -Dijo Yoona.
La morena observó a la rubia y le dedicó una sonrisa.
- Si, lo vi en un vídeo y quise hacerlo, pero el triple de grande. Cada una
hemos hecho una parte. Esperamos que te guste -Había extrañado esa
energética y dulce voz.
Fue estirando metros y metros de cinta rosa hasta que rozó parte del regalo,
era algo blando y peludo. Muy suave. Resultó ser un gigantesco oso blanco de
peluche. En su espalda tenía ocho pedazos de ropa de diferentes colores con
los nombres de cada una de las chicas y delante, en la barriga del oso, había
un bolsillo parecido al de Doraemon con el nombre de Sooyoung.
- No sabes lo que me costó hacer el brazo siendo casi tan algo como yo -
Taeyeon le mostró sus manos, llenas de tiritas- Espero que nos lo agradezcas
con todo tu corazón porque ahora no puedo usar mis manos para hacerle cosas
a Tiffany.
Sooyoung rió de forma algo estúpida y pidió un abrazo conjunto entre todas.
De golpe, Sunny se acordó de algo; de dentro el bolsillo de la barriga del oso,
sacó el CD que todas hicieron para ella. La rubia se lo entregó con ambas
manos, sonriendo.
- Tienes que escucharlo, realmente nos ha quedado tan bien -Yuri imitaba una
voz emocionada casi llorando mientras abrazaba con su brazo el cuello de
Yoona. Esta le daba golpecitos en el brazo para que la soltara.
La morena cogió el CD y abrazó a Sunny; esta última quedó de espaldas a las
demás, cosa que no vio la cara triste de Sooyoung. Taeyeon la miró desafiante
de nuevo, la más alta sabía lo que tenía que hacer, solo debía encontrar el
momento...No quiero hacerte daño... pero tampoco quiero sufrir más...
- ¡Ah! ¡Se me olvidaba! -Sunny se despegó del abrazo repentinamente,
dejando a Sooyoung algo perdida- Hemos reservado un local para celebrar tu
completa recuperación. Habrá mucha gente pero nada de paparazzis ni
tonterías de esas.
- ¿Habéis reservado un local?
- Si, es uno que está relativamente cerca de aquí. ¿Te suena el nombre
Hypnotize-Club?
- Uhm... Aja. Pero eso siempre está lleno de gente, ¿cómo habéis logrado
reservarlo?
- ¿Hola? Tierra llamando a Sooyoung. Soo, somos SNSD, no nos pueden
prohibir nada -Yuri soltó a Yoona para acercarse a la morena y hacerle mismo
tipo de agarre en el cuello- Creo que en el hospital te han lavado el cerebro.
- ¡Deja de decir bobadas! -Taeyeon acabó por darle un pequeño golpecito en la
cabeza- En fin, lo que te decíamos. Esta noche tenemos este plan, no puedes
decir que no porque lo hacemos por ti.
- Bueno, solo aviso de que no puedo beber alcohol.
- Tranquila. Hay bufé libre.
Los ojos de Sooyoung empezaron a brillar y su estómago comenzó a roncar
como si tuvieran un oso en el apartamento, algo fuera de lo común. Se tocó el
vientre para intentar parar esos sonidos.
- ¿Cuándo nos iremos?
- Después de que te duches y arregles, claro está. Nosotras de mientras ya nos
vestiremos para la ocasión, solo falta que te duches tu.
Sooyoung corrió hacia la ducha. Había oído bufé libre y su boca ya se hacía
agua. Podría saciar su apetito con todo lo que quisiera y lo mejor de todo,
Taeyeon no podría regañarla porque era su fiesta, su celebración. Se quedó
bajo el agua caliente de la ducha durante unos momentos. Ya echaba de
menos tu olor... Ese dulce olor a rosas azules y jazmín del que se enamoró
hacía cuatro años y que aún ahora le hacía volar durante unos segundos.
Sonrió levemente y terminó de ducharse. Agarró la toalla y se fue a su
habitación, ahí se encontró a Sunny mirando su armario, buscando algo que
ponerse.
Habían pasado los años y ahora ya no le daba vergüenza verla desnuda, al
contrario, a veces deseaba verla sin ropa.
- Soo, estás goteando. Vas a dejar el suelo hecho una ruina.
- Tranquila, luego lo seco.
- ¿Seguro? Mira que si Tae se enfada...
- No te preocupes, Tae no se enterará. Solo he venido a buscar algo de ropa,
me cambiaré en el baño.
Sooyoung buscó mientras hablaba con la rubia. Acabó por elegir una camisa
blanca de manga corta, por encima una chaqueta fina de color negro con las
mangas que llegaban a medio brazo y unos pantalones ajustados también de
color negro. De calzado optó por un par de botines oscuros que le habían
regalado en su último cumpleaños y que, en verdad, los amaba.
Dibujó una fina línea negra en sus ojos para perfilarlos y se realzó las
pestañas. En su pelo no se hizo gran cosa, así algo despeinado le quedaba
perfecto.
Salió del baño y entró de nuevo en su habitación, secó el suelo y se dirigió
hacia el salón. Ahí la esperaban Yuri y Yoona que prácticamente iban idénticas,
llevaban unos shorts oscuros y una camisa blanca por encima. Lo único que
era diferente eran los colores de sus chaquetas, una roja y la otra
azul. Parecen gemelas. Tiffany iba vestida con un vestido corto plateado y una
chaqueta fina oscura por encima; unas botas altas terminaban su look.
Taeyeon usaba pantalones también ajustados y una blusa color celeste.
Hyoyeon tenía ese particular estilo de cambiar su vestimenta solo para
ocasiones especiales; iba con un vestido negro que le llegaba a medio muslo y
llevaba su pelo suelto.
La maknae iba parecida a Tiffany, lo único que se diferenciaba era la prenda
que complementaba el vestido, ella llevaba un cinturón grande y negro y una
chaqueta azul marino. Jessica había optado por recoger su pelo en un moño y
vestirse con un vestido oscuro; por encima llevaba una chaqueta fina de color
blanco y unas botas para terminar. La única que faltaba era Sunny, cosa rara
porque Sooyoung no la vio en la habitación. Cuando la líder iba a llamarla se
oyó una puerta y la rubia salió. Sunny parecía que iba arrasar en la pista y a
llevarse a todo el mundo por delante; incluso parecía que fuera solamente a
seducir a Sooyoung. La rubia llevaba una minifalda negra con unas medias del
mismo color y una blusa semi-transparente también oscura. Debajo llevaba
una camiseta de tirantes y unos botines acababan de complementar su sexy
look. Sus ojos eran los de una auténtica depredadora.
Sooyoung tuvo problemas para reaccionar, ya era mucho pedir que no hubiera
abierto la boca como antes. Yuri le dio un pequeño codazo y esta reaccionó.
- ¿V-Vamos? Ya tengo ganas de comer hasta reventar.
Sunny sonrió y se agarró del brazo de la morena hasta llegar a su coche. En
esos años casi cada una tenía su propio coche y el carné, exceptuando a
Seohyun quien aún no había podido hacer el examen de conducción y a
Taeyeon que la habían suspendido dos veces. Esta última le parecía bien
suspender si Tiffany la llevaba en su coche.
- Sunny, no uses el tuyo, iremos en el mío. Debo volver a acostumbrarme a
llevar el coche, estas semanas me han dejado algo lejos de mi precioso coche
y quiero que veas lo bien que conduzco.
- Ahora que lo dices... Aún no te he visto conducir. ¡Me parece bien!
Yuri se fue con Yoona y la primera habló cuando entraron ambas en el coche.
- Hoy, acaban juntas seguro.
- ¿Aún estás con esa apuesta? Pensaba que la había ganado yo con lo de GD.
- ¡Ah! ¡Eso no cuenta! Sunny se está engañando ella misma, ya verás. Hoy la
loba se comerá a la conejita.
- ¿Que estás diciendo? ¿Aún has bebido y ya dices cosas sin sentido? Yuri...
creo que tienes un pequeñito problema -Yoona hizo el gesto de juntar su dedo
índice con el pulgar, dejando muy poco espacio entre ellos.
- ¡Yo no tengo ningún problema! Venga, ¡arranca que quiero llegar ya!
- Madre mía... ¡Santa paciencia me ha tocado aguantar contigo!
Las chicas fueron yendo en fila india con los coches, pareciéndose a una hilera
de hormigas trabajadoras. Tuvieron la suerte de encontrar plaza de
aparcamiento para todas, y, además, gratuita.
Entraron y lo primero que encontraron fue un sofá enorme en forma de círculo
para sentarse todas y verse mientras hablaban, bebían o comían como
condenadas en el caso de Sooyoung. Ya había gente en el local, muchos eran
amigos de las chicas, conocidos, algún familiar y miembros de grupos K-Pop.
Por suerte, GD no estaba, tenía una entrevista esa noche.
Las chicas habían decidido juntar a Sunny y Sooyoung pasase lo que pasase,
ellas sabían que tenían que acabar juntas; y como la rubia le pareció buena
idea celebrar la recuperación de Sooyoung, no sospechó nada.
Habían llegado al local, ahora solo era cuestión de que Sunny se dejara ir en la
pista de baile, con las bebidas y alguna otra cosa.
La noche fue tranquila, animada pero sin ningún conflicto. Taeyeon y Tiffany
terminaron encerradas en uno de los baños, seguramente la líder había bebido
demasiado y se estaba aprovechando de Tiffany otra vez. A esta última no le
disgustaba, lo único que le preocupaba es que Taeyeon se despertaba de muy
mal humor cuando tenía dolor de cabeza o resaca.
- Tae-Tae... nos p-pueden.. oír.. ¡aah! -Tiffany estaba sentada encima las
piernas de la castaña y esta a su vez estaba sentada encima del váter. El
vestido que llevaba la morena no duró mucho tiempo quieto ya que la líder se
espabiló en desabrochárselo por la cremallera que tenía en su espalda.
- Nadie puede oírnos... ¿no oyes lo alta que está la música? -Su voz había
cambiado a una sexy voz entre seria y seductora. Hablaba en tono cantarín,
avergonzando a su amada mientras la miraba lujuriosamente y tocaba sus
pechos. Besó su cuello y Tiffany se dejó hacer.
- Enana pervertida... -La morena tiró de su cabello y se relajó para lo que
vendría a continuación.
Yuri y Yoona acabaron muy contentas, aunque lo bastante serenas. Hyoyeon
se había encargado de cuidar a Seoyhun, le dejaba beber pero controlándose.
La maknae era realmente divertida cuando bebía y su unnie se podía decir que
lo mismo. Jessica encontró a su novio entre los invitados y bailaron pegados en
la pista de baile. Sooyoung llenó su estómago hasta reventar, incluso se fue a
sentar a ese curioso sofá circular con las mejillas llenas de comida. A veces
parecía una ardilla humana, transportando comida en su boca.
Ella era feliz con un vaso de agua y comida por doquier. Sus ojos miraban a
Sunny, quien se había metido en la pista de baile y bailaba sin parar,
moviendo esas caderas a un ritmo que volvía loca a la morena. La rubia
llevaba un vaso con algo alcohólico que estaba haciendo que la pequeña se
dejara ir incluso demasiado. Miró a Sooyoung desde la pista y movió su dedo
índice para que viniera con ella, la morena sonrió y le contestó de la misma
forma, accediendo a ir al sofá con ella. Es mejor que vengas tu, aún caerás si
sigues bebiendo. La música estaba tan alta que tenían que gritar para oírse.
- ¿No crees que has bebido demasiado? -Sooyoung le agarró el vaso para
apartárselo. Sunny estaba sentada en su regazo, colgando sus piernas al lado
derecho de la morena. La bajita intentaba agarrar el vaso pero su fuerza se
perdía en sus palabras.
- ¡Dame eso! ¡Quiero terminármelo! -Usó su aegyo, cosa que acababa
derritiendo a Sooyoung.
- Bueno, esto y ya está, que te veo demasiado contenta.
- ¡Dámelo! -Agarró el vaso cuando Sooyoung se lo acercó. Esta la aguantaba
de la cintura para que no se cayera hacia atrás. Sunny se terminó la bebida en
un tiempo récord, cosa que le provocó que esta le subiera más rápido a la
cabeza- ¿Sabes? Eres muy bonita... -Agarró el mentón de la morena y la besó
sin previo aviso. Sooyoung se quedó parada, sorprendida, estupefacta. Sus
ojos se abrieron como platos pero dejó que Sunny fuera la que se separara del
beso.
Yuri agarró a Yoona por el brazo, tirando de ella y señalando a la pareja del
sofá.
- ¡¿Ves?! ¡Te lo dije! ¡Me debes 1500 wons!
- ¿No has visto como va Sunny? Se ha bebido más de cinco vasos de esos, no
debe saber ni lo que hace.
- ¡Da igual! ¡Esta noche acabarán juntas! ¡Dame mi dinero!
- ¡Ay pesada, no me grites! Mira, por ahí va tu enamorado.
- ¿Quién? -Yoona aprovechó ese momento para perderse entre la multitud,
dejando sola a Yuri- ¡Yoona!
Sunny miró a Sooyoung mordiéndose el labio seductoramente, sus ojos
brillaban de pura lujuria. La morena podía aprovecharse de ella pero algo le
decía que eso estaba mal.
- ¿Sabes que haremos Sunny? Voy a llevarte a casa, es mejor que descanses.
- Dormirás conmigo, ¿verdad?
- Lo que quieras.
Sooyoung se arrodilló para que la rubia se subiera a su espalda; era una
posición algo sugerente teniendo en cuenta que la bajita iba con mini-falda
pero había tanta gente que no pasaba nada. La morena se acercó a Hyoyeon,
que parecía la más serena, y le explicó que llevaba a Sunny a casa porque no
se aguantaba de pie.
- ¿Quieres que te acompañemos?
- No hace falta. Divertíos y no volváis muy tarde, que mañana ya me imagino
el apartamento peor que un cementerio.
Hyoyeon rió y le prometió que daría el mensaje a las demás. La morena se lo
agradeció y poco a poco fue apartando la multitud para llevar a Sunny hasta su
coche. Al salir del local, una fría ráfaga de viento otoñal se coló entre la blusa y
la camiseta de tirantes de Sunny, cosa que le hizo temblar.
- Tranquila, dentro de poco estarás en casa.
- Uhm... Soo... te quiero...
- Si, si. Yo también.
Como pudo, abrió la puerta del coche y se fue arrodillando para dejar a Sunny
sentada en el asiento del copiloto. Tenía una mirada de corderito que podía
matar a cualquiera, era demasiado sexy. Sooyoung le colocó bien las piernas,
la cabeza y le abrochó el cinturón; la rubia la miró y la siguió con la mirada
hasta que se sentó a su lado. La morena se abrochó el cinturón y antes de
poner en marcha el coche, la rubia volvió a hablar.
- Soo... -La nombrada se giró- ...¿tu me quieres?
- Claro que te quiero mujer -Empezó a conducir, intentando recordar el camino
hecho pero al revés.
- Mira... -La rubia empezó a desabrocharse la blusa, lentamente, poniendo
nerviosa a la morena- ...mírame Soo...
- No puedo, estoy conduciendo y ya sabes que mi sentido de la orientación no
es muy bueno.
Se pararon en un semáforo, Sooyoung puso el intermitente hacia la derecha y
se creó un silencio sepulcral en el interior del coche. La morena miraba de
reojo a la rubia, esta sabía cuando la miraba así que volvía a actuar
sexymente. Sunny sonreía, parecía que ella tenía el control sobre su pequeña
Sooyoung.
- ¿Qué vamos a hacer ahora...?
- Tu dormir. Yo esperar a las otras.
- Dijiste que dormirías... conmigo...
- Bueno, cuando tenga sueño ya vendré. No hace falta que me esperes
despierta -Llegaron al apartamento y Sooyoung tuvo problemas para no caer
por los escalones cargando a Sunny- Necesitas descansar, mañana te dolerá
más la cabeza si no duermes un poco.
Entraron y se fueron directamente a la habitación. Sooyoung tiró al suelo la
toalla que había dejado encima la cama de la rubia al secar el suelo y empezó
a deshacerle la cama. La bajita estaba sentada en la cama de la morena, con
la cabeza recostada en su mano. Esta última miraba a la morena como si fuera
un depredador, sonriendo de una manera que nunca se había visto antes.
- Ven -Sooyoung le dio su mano.
- ¿Y si no quiero?
- Pues te llevaré yo -Se acercó a la rubia y esta se separó de ella ágilmente.
Iba borracha pero parecía que sabía jugar aún. Empezó a reír, llevando a
Sooyoung por donde ella quería de la habitación.
Sunny acabó pegando su espalda a la pared y esperó que la morena se
acercara.
- ¡Te pillé! -Sooyoung terminó acorralándola con ambos brazos a los lados de
su cabeza.
La rubia sonreía de una forma que provocaba escalofríos en la espalda de la
morena; esta no sabía porque sonreía de esa forma pero admitía que estaba
demasiado sexy. Sunny levantó su pierna derecha y la pegó en el cuerpo de
Sooyoung, haciendo fuerza para acercarla más a su cuerpo. Acercó su boca a
la de la menor y esta vez metió su lengua en ella. Era una lengua caliente,
muy caliente. Mientras la besaba sonreía; Sooyoung no hacía nada,
simplemente seguía el juego de la pequeña rubia. Solo es un beso, solo un
beso... Sunny le mordió el labio inferior cuando se separaron del beso y agarró
su mano, obligándola a ponerla en su trasero para que lo apretara.
- Soo... quiero guerra esta noche... -La rubia rodeó el cuello de Sooyoung con
sus brazos y volvió a acercar sus labios a ella- ...hazme tuya. Deséame.
CAPÍTULO 5
La morena notó un leve tembleque en su labio inferior, cosa que le dejó atónita
ya que si algún día lograba llevarse a la pequeña rubia a la cama, ella seria la
que mandaría. ¿Se estaba dejando dominar?
- Sunny... Has bebido demasiado -Sus carnosos labios tenían un dulce sabor a
alcohol. Sooyoung intentó apartarla agarrando sus hombros pero la rubia no se
soltaría tan fácilmente de ella.
- ¿Y? Voy lo bastante serena como para ver que estoy haciendo.
Mentira... Pensó Sooyoung. Esta sintió una extraña sensación en su estómago,
¿serían esas las famosas mariposas? Si sigues pegándote así a mi cuerpo no
aguantaré más... Sunny tenía las cosas muy claras, esa noche haría que la
morena se la llevara a la cama aunque tuviera que tirarla del pelo.
- Sunny... Venga, déjame. No conseguirás seducirme.
- Ya lo he hecho... -La rubia la besó de nuevo y al separarse sonrió
mordiéndose el labio inferior. Su voz sensual entraba en la cabeza de la
morena como si fuera una hechizante melodía. Los ojos de la bajita brillaban
con una lujuria incontrolable, y unos mechones traicioneros de su largo
flequillo rubio acariciaban su rostro, dándole una imagen que cualquiera se la
comería.
Se quedaron en silencio, mirándose la una a la otra. La respiración de
Sooyoung había cambiado un poco, iba a un ritmo jadeante. La rubia se
relamió los labios y sonrió seductoramente cuando oyó el ruido del seguro de
la puerta. Las manos de la morena acariciaban las caderas de la bajita y
seguidamente se acomodaron ambas al trasero de esta. Sunny quedó apretada
contra la pared y el cuerpo de la más alta; esta la abrazaba por el cuello con
sus brazos y por las caderas con ambas piernas.
Empezaron un juego de besos apasionados, luchando por el control de la
lengua contraria. Sus respiraciones chocaban con deseo y la morena le
apretaba el trasero siempre que Sunny le mordía la lengua. Sooyoung hizo uso
de sus uñas y rasgó las finas medias negras de su seductora compañera,
pronto, la rubia le estaba pidiendo que le quitara la ropa... pero la morena
tenía otros planes.
Sufrirás... Pensó mientras la abrazaba fuerte y la llevaba hasta su cama sin
dejar de besarse. Cayeron juntas en un fogoso beso que les obligó a separarse
para respirar. Sus labios brillaban, ambas pedían más, pero en vez de volver a
la boca de Sunny, Sooyoung optó por cambiar el destino de sus besos. El
cuello fue el nuevo lugar. Lo mordió, lamió y besó como si fuera lo último que
podía hacer en ese mundo.
De la boca de la rubia empezaron a salir jadeos constantes que se convirtieron
en gemidos unos pocos segundos después. Las manos de Sunny decidieron
arañar la espalda de Sooyoung, tirando de su fina chaqueta para estar algo
más cerca de su piel. La morena se movía constantemente con cada beso,
frotándose sin parar contra ese pequeño cuerpo caliente.
- Soo... desnúdame... quiero que me mires...
La morena dejó de besarla para quedarse sentada debajo de su pierna
derecha. Su otra pierna colgaba de la cama y tenía a Sunny delante, tumbada,
con las piernas abiertas y ambas manos descansando en la almohada, a la
altura de su cabeza. Sooyoung empezó a desnudarla muy lentamente,
empezando por sus botines negros, los cuales quitó de un tirón juntamente
con sus medias rotas. Bajó la cremallera lateral de su mini-falda y la tiró lejos.
Sunny jugó haciéndose la tímida y cerró un poco sus piernas, mirando a la
morena seductoramente.
Sooyoung tiró de su blusa, abriéndola y rompiendo los botones que aún
estaban abrochados. La rubia se alzó, abrazándose de nuevo al cuello de su
loba. Esa blusa poco duró en su cuerpo ya que la morena se espabiló en
dejarla con la simple camiseta de tirantes y su ropa interior. Uno de los
tirantes cayó lentamente del hombro de la rubia y poco después, Sunny solo
llevaba sus braguitas semi-transparentes. Sooyoung le había quitado el
sujetador de un mordisco, sonriendo como nunca antes lo había hecho.
Empujó a la rubia que aún estaba rodeando su cuello y esta cayó de nuevo en
la cama, haciendo que sus perfectos pechos se movieran al caer. Sunny no
paraba de mirarla con lujuria; se mostraba en sus oscuros ojos que la seguía
seduciendo después de saber que Sooyoung ya había caído en sus encantos.
Esta acarició la mejilla de la bajita y Sunny atrapó su pulgar entre sus dientes,
mordiéndola algo fuerte pero sin hacerle verdadero daño.
La morena acarició su desnudo cuerpo con fogosas caricias y acabó
masajeando el pecho derecho de la rubia, el izquierdo fue invadido por la
juguetona e insaciable boca de Sooyoung. La morena inspiraba profundamente
ese olor que la volvía loca, el aroma que abrazaba continuamente el cuerpo de
Sunny; esta última se dejó hacer, arañando los hombros de la menor, sin éxito
en clavarle las uñas en la piel porque seguía vestida.
- Desnúdate...
Sooyoung solo respondió con un gruñido. Estaba demasiado ocupada para
quitarse la ropa; la rubia volvió a pedírselo y esta vez la morena le respondió
con una mordida en el pezón izquierdo que le obligó a gritar. Era un grito entre
el placer y el dolor.
La morena se separó de su pecho, dejando un fino hilillo de saliva que unía su
boca con ese apetitoso pezón, erecto y suave a la vez. Se relamió los labios
para cortar ese transparente hilo y miró fijamente a Sunny. Esta tiró de su
cabello y la condució de nuevo a sus labios, jugando de nuevo con sus lenguas
mientras las juguetonas manos de Sooyoung tocaban los pechos de la rubia
con pasión y deseo.
La mente de la morena estaba tan o más nublada incluso que la mente de la
pequeña rubia. No pensaba que su cuerpo pudiera reaccionar así, pero esos
pensamientos dudosos desaparecieron cuando Sunny le agarró la mano de
golpe y la condujo hasta su entrepierna que estaba empapadamente ardiente.
- Tócame aquí... Soo... hazme tuya...
La morena rozó sus braguitas, apretando un poco más cada vez que pasaba
por encima de su clítoris. La rubia movía las caderas a su ritmo, haciendo la
fricción algo más rápida. Sooyoung sonrió y se atrevió a dar un par de lamidas
a esas húmedas braguitas, simplemente para hacer sufrir un poco más a la
pequeña rubia.
- Soo... hazlo ya...
La morena rozó su rodilla contra esas braguitas que empezaban a molestarla
por lo que optó por quitárselas a base de mordiscos, para que la tortura durara
unos segundos más. Sunny se movió como una serpiente y le facilitó el trabajo
a la morena; esta lanzó lejos la última prenda de ropa que había en el cuerpo
de la rubia y comenzó a tocarle la entrepierna con dos de sus dedos,
empezando lento pero aumentando el ritmo en poco tiempo. Sunny le arañó la
nuca y uno de sus brazos, era lo único que encontraba que no tuviera ropa por
encima.
Los dedos de Sooyoung, finos y juguetones, quedaron empapados en poco
tiempo; realmente Sunny estaba muy excitada porque sus muslos interiores e
incluso la cama habían quedado mojados. La rubia empezó a hacer pequeños
gemidos que parecían las súplicas de un cachorrito hambriento. Sé que lo
puedes hacer mejor...
***
Eran las tres de la madrugada y Jessica y Seohyun se dormían de pie;
contando que habían llegado a ese local sobre las ocho de la tarde, llevaban
bastante tiempo allí dentro y las chicas optaron por irse a dormir.
- ¿Dónde están Sunny y Soo? -Taeyeon preguntó bostezando. Había quedado
rendida después de hacerle las mil y una perversidades a Tiffany.
- Sooyoung llevó a Sunny hacia el apartamento porque se ve que bebió
demasiado.
- Solas... ¿en casa? ¡Oh vamos, tengo ganas de saber si Soo se atrevió con
Sunny! -Yuri miró a Yoona, dándole a entender que su apuesta estaba ganada.
- Sooyoung no es así. No creo que se haya atrevido.
- Eso ya lo veremos...
- ¡Yo no quiero ver nada! -Yoona se sonrojó y le dio un pequeñito golpecito a
su compañera.
Las chicas se fueron a sus respectivos coches. La más contenta de todas era
Yuri, pero como no conducía no había problemas. La maknae y Jessica
acabaron durmiéndose en el coche, así que al llegar al apartamento, Hyoyeon
se encargó de cargar a la más pequeña en su espalda y Yoona se ocupó de
Jessica de la misma manera. Las dos dormían profundamente.
Tiffany sacó la llave de su pequeño bolso y abrió la puerta con cuidado de no
hacer ruido, la morena entró la primera y al cerrar la puerta, cuando todas ya
habían entrado, preguntó en tono bajito.
- ¿Hola? ¿Hay alguien despierto?
Todas se miraron, suponiendo que ambas dormían; iban a avanzar en grupo,
como un pequeño rebaño de ovejitas, cuando de pronto un grito por parte de
la rubia las sorprendió. Más que eso, las asustó. A Hyoyeon le faltó poco para
perder el equilibrio y caer con Seohyun al suelo, por suerte esta última no se
enteró de nada.
- ¡Oh dios mío! -Gritaba Sunny con todas sus fuerzas- ¡S-Soo...! ¡Mmah.. no
pares!
Taeyeon pegó el oído a la puerta para escucharlo mejor. Dentro de la
habitación, Sooyoung acababa de meter dos de sus dedos en el húmedo
interior de la rubia. Estaba tan caliente que un frío escalofrío recorrió toda la
columna vertebral de la más alta. Sunny movía las caderas locamente, no
sabía cómo catalogar esa sensación: si un placer doloroso o un dolor
placentero.
Sooyoung había desatado todas sus ganas de amar a Sunny con todo su ser.
Ese sentimiento lo había guardado durante más de cuatro años, y aunque
sabía que en parte estaba mal hacerlo así, no podía evitarlo. La necesitaba.
La rubia gritaba más y más, apretando sus paredes interiores cada vez que
Sooyoung salía para disfrutar más. Sunny cogió la mano que Sooyoung tenía
entre sus piernas y la apretó contra su intimidad para que la morena no se
moviera.
- M-más... mete otro... -Sooyoung no pensó en si eso le dolería o no, lo hizo y
ya está.
Metió el tercero y se esperó unos segundos, hasta que notó como Sunny
empezaba de nuevo a mover sus caderas con lujuria. La rubia no sabía donde
agarrarse, tiró de las sábanas, de la almohada, se agarró de la madera de la
cama, tiró de la ropa de Sooyoung... Lo único que consiguió fue romperle un
par de botones de su camisa. Rápidamente la morena se separó de ella, tanto
de su cuerpo como de su interior.
Agarró a Sunny por un brazo e hizo que se sentara sobre sus piernas.
Sooyoung se había sentado en el borde de la cama por lo que era fácil
sentarse. La rubia acabó con sus piernas abiertas y los juguetones dedos de
Sooyoung en su interior, otra vez.
De su boca no hacían más que salir gemidos y auténticos gritos de placer; las
caderas de la mayor se movían al ritmo de las penetraciones por parte de la
morena. Esta última aprovechó para morderle uno de sus pezones cuando
Sunny arqueó la espalda. Estaba a punto de llegar, quería oírle chillar su
nombre, con todas sus fuerzas.
Pasó su brazo libre por detrás de la espalda de Sunny para que esta recostara
su peso y al mismo tiempo se acercara más a su cuerpo. Sooyoung clavó sus
dientes al cuello de Sunny, dejándole una marca roja y algo de saliva. Besó su
cuello, su clavícula, sus hombros y sus labios, su respiración chocaba contra la
suave piel de la pequeña rubia. Por su parte, Sunny fue aumentando la
intensidad del tono de voz mientras rodeaba de nuevo el cuello de Sooyoung
con sus brazos y se dejaba llevar por el placer de mover sus caderas con los
dedos de la morena en su interior. La rubia cerró los ojos y arqueó de nuevo la
espalda, soltando el primer orgasmo de su vida a escasos centímetros de los
oídos de Sooyoung.
Esta notó como se contraía por dentro y como lentamente los líquidos se
escurrían entre sus dedos y acababan goteando en su pantalón oscuro. Sunny
temblaba de placer y frío, pero eso a Sooyoung no le importó ya que quería
continuar.
Cuando las chicas pensaban que esa sesión especial de "canto" había
terminado, oyeron como Sunny empezaba otra vez. Taeyeon puso los ojos
como platos y Tiffany se sonrojó. Yoona se encargó de poner unas orejeras
peludas a Jessica y Seohyun para que estas no se despertaran con sus gritos y
Yuri pasó la mano delante de su amiga del alma.
- Me debes 1500 wons -Susurró riéndose.
Las chicas se encerraron en sus correspondientes habitaciones, intentando
conciliar el sueño. El cansancio que llevaba Taeyeon la conducía a dormirse
pero los gritos de Sunny parecía que aumentaban justo en el momento en que
empezaba a entrar en el mundo de los sueños. Puso su brazo encima de sus
ojos y se quejó del dolor de su cabeza. Tiffany la abrazó sonriendo y besó su
cabeza.
- Alguien nos está desafiando... -Susurró Tiffany en tono cantarín.
- ¿Ahora?
- No tonta, pero debemos vengarnos algún día.
Esta vez, Sooyoung se dirigió a la entrepierna de Sunny con su boca, algo que
siempre había deseado hacer. Dio un par de lametones antes de acomodarse y
cogió una de las piernas de Sunny para apoyarla a su hombro, la otra la apartó
para que cayera por el borde de la cama y tuviera más espacio en explorar la
intimidad de su pequeña rubia con la lengua.
La mayor empezó a moverse cuando Sooyoung puso un ritmo determinado con
su lengua, lamía de arriba abajo y cuando llegaba a su clítoris, succionaba para
darle algo más de placer.
Tardó poco en notar como su boca se había llenado de los flujos de la rubia,
esta última aún no se había recuperado del orgasmo anterior y tenía esa parte
realmente sensible. Si Sunny seguía chillando de esa forma, no podría hablar
al día siguiente... pero a la morena no le importaba mucho porque la tenía en
sus garras, allí y ahora, en su cama, desnuda e indefensa. Y tan sexy... Grita
para mí... grita mi nombre...
Sooyoung arañó los muslos de la rubia, pegando más su boca a su intimidad.
Optó por lamer su clítoris y meterle dos de sus dedos en el interior. Ya había
aprendido los diferentes movimientos que el cuerpo de Sunny hacía cuando iba
a terminar por lo que cuando empezó a notar cómo se contraía por dentro para
obtener más placer, cambió sus dedos por su lengua, introduciéndola toda
dentro de la rubia. Esta no se lo esperaba así que el orgasmo fue instantáneo.
- ¡Soo... ahh! ¡Sooyoung! -La rubia enredó ambas manos en el cabello de la
morena para que no se separara de su intimidad hasta que sus pervertidos
espasmos terminaran.
La morena obedeció los deseos de su pequeña víctima y no se separó de ella
hasta que notó como los tirones de pelo disminuían de fuerza. Su boca se
encargó de lamer cada rincón de la húmeda entrepierna de la rubia; esta la
agarró por la camisa, arrastrándola con fuerza hasta su boca para terminar
besándola en un fogoso juego de labios y lenguas donde estas se rozaban sin
parar, intentando ganar el terreno a la otra.
En la habitación de Yoona y Yuri, esta última terminó durmiéndose por el
alcohol que había bebido mientras que la primera ya pensaba que esa sesión
fogosa de sexo por fin había terminado.
- ¡M-maah...! ¡Soo... más! ¡Sigue!
- ¡Dios mío! ¿Piensan estar toda la noche así? -Yoona susurró esto mientras se
metía debajo de las sábanas, envidiando a Yuri quien dormía con una tonta
sonrisa en el rostro- Maldita... durmiendo y encima se ha llevado 1500 wons...
Sooyoung se desahogó por completo esa noche, y Sunny... quedó tan rendida
después de casi una noche entera de sexo que no se despertó hasta bien
entrada la tarde. La morena incluso durmió más que la rubia y las chicas
sufrían por si atacaría la nevera entera cuando se despertara.
Ese día, ninguna de las integrantes tuvo la suficiente energía para hacer ni que
fuera la comida, llamaron a un restaurante de comida para llevar.
El salón donde estaban casi todas las chicas parecía una jaula enorme de
perezosos. Entre ellas se saludaban con un "hey" que parecía el sonido de una
vaca, casi no se distinguían los diferentes sonidos de las letras. Seohyun,
Jessica y Yuri se levantaron con un dolor de cabeza horrible, Hyoyeon y
Taeyeon parecían zombies pero a estas les ganaba Yoona quien tenía unas
ojeras que le llegaban al suelo. Tiffany parecía ser la que se encontraba mejor,
pero su manera de andar mostraba lo contrario. Arrastraba los pies.
Todas se sentaron en los dos sofás que habían en el salón y se miraron entre
ellas con ojos somnolientos y cansados.
- Algún día lo pagarán... -Susurró Taeyeon.
Sunny al despertarse puso una mano en su cabeza. Argh... ¿Por qué me duele
tanto? Abrió los ojos perezosamente y se encontró vestida solo con la blusa
rota. Al sentarse en la cama se tapó por acto reflejo, mirando el panorama de
la habitación. Toda su ropa estaba tirada por el suelo, incluídas sus braguitas.
Miró en la cama de Sooyoung y se encontró a esta durmiendo con un brazo
colgando de la cama, su mano rozaba levemente el suelo.
La morena iba vestida con su ropa interior y esa blanca camisa que le quedaba
tan bien, semi-abierta porque dos botones habían saltado. Sooyoung tenía la
cabeza apoyada encima de su brazo izquierdo y este a su vez estaba encima
de la almohada. Tenía una pierna doblada y la rodilla de esta salía de la cama,
su hombro derecho también se descubría porque llevaba la camisa mal puesta.
Su cara era la paz personificada. Sunny sonrió y recogió sus braguitas, el
sujetador y la camiseta de tirantes, encima de esta última volvió a ponerse la
blusa.
Fue al baño y se encontró con los pantalones de Sooyoung dentro del lavabo.
En ellos se veían pequeñas manchas de un color blanco transparente por la
altura de sus muslos. ¿Qué hizo Sooyoung ayer? La morena pensaba lavarlos
un poco con agua fría antes de meterlos en la lavadora para borrar las
manchas de la rubia. Sunny se miró al espejo y vio una pequeña marca de un
mordisco en la curva de su cuello; se lo rozó, intentando recordar qué había
pasado la noche anterior. Bueno, cuando no piense en ello ya vendrá...
supongo.
Se dirigió a la cocina, pasando por el salón y viendo el panorama de sus
compañeras. Su cara no tenía precio. Quiso decir "hola" pero cuando se dio
cuenta vio que no podía hablar, su garganta le dolía a horrores. Se rascó la
cabeza intentando entender que pasaba e intentó arreglarse un poco el pelo
despeinado. Solo podía mover sus labios, al intentar decir algo, sentía un
desagradable escozor en su cuello que le provocaba arcadas. En serio... ¿qué
paso anoche? Taeyeon la miró con cara de muerta.
- Por fin te has despertado. ¿Dormiste bien?
La rubia asintió y se acercó al grupo, sentándose en uno de los brazos del sofá
que tenía más cerca. Todas las chicas iban igual, vestidas con pijamas cortos o
camisetas largas, Sunny era la que iba más fresca. Vio que aun quedaba
comida en la mesa del salón así que señaló el plato y las miró a todas,
esperando a que alguien le respondiera.
- Puedes terminártelo, no tengo fuerzas ni para eso... -Respondió Jessica
frotándose la frente, intentando en vano que su dolor de cabeza cesara.
Sunny levantó el pulgar en forma de "ok" y cogió el plato para terminarse ese
pollo con arroz. Estaba frío pero continuaba estando bueno.
- ¿No puedes hablar? Unnie, no has dicho ni una palabra... -Seohyun se
preocupó un poco, ella y Jessica ignoraban lo que había pasado la noche
anterior. Sunny la miró y negó con la cabeza, señaló su cuello e hizo una cara
de dolor que hablaba por si sola- ¿Cómo es eso?
Las chicas se miraron disimuladamente entre ellas, querían respuestas.
- Si, eso, ¿cómo es que no puedes hablar? -Taeyeon preguntó intentando que
Sunny confesara lo que había pasado la noche anterior. Tiffany le dio un
codazo suave y la miró arqueando las cejas, intentando que entendiera su
mensaje de "no la obligues".
Sunny terminó de comer y relamiéndose el pulgar de su mano derecha, tragó
lo que le quedaba de comida con esfuerzo y sonrió. Movió los labios diciendo
"no me acuerdo de nada" cosa que dejó atónitas a todas las demás. Ella
sonreía inocentemente, ¿realmente no se acordaba de nada? Tenía en su
cuerpo claras marcas de qué había sucedido, aunque no con quién: esa
mordida en el cuello, algún que otro arañazo en sus muslos, la incapacidad de
hablar, ese dolor de cabeza... Sunny intentó hablar de nuevo "¿Vosotras sabéis
qué hice anoche?".
- ¿Perdona? Oye Sunny escríbelo en un papel que no te entendemos -Taeyeon
señaló perezosamente la mesa.
La rubia cogió lápiz y papel y escribió su pregunta. "¿Vosotras sabéis qué hice
anoche?" Las chicas volvieron a mirarse entre ellas. ¿Se lo dirían? o por lo
contrario... ¿Obligarían a Sooyoung a contárselo? O más aún ¿mentirían?.
Estaban tan rendidas que no podían ni pensar con claridad.
- Pregúntaselo a Sooyoung. Ella te llevó a casa -Dijo Yuri sin pensar. Si las
miradas matasen, ella ya estaría muerta y la asesina sería Yoona. La morena
reaccionó cuando ya era demasiado tarde.
¿A Sooyoung? Bueno, esperaré a que despierte pues. Fue dicho y hecho. Al
cabo de una hora, la más alta empezó a moverse por la cama, intentando
encontrar una posición más cómoda para continuar durmiendo, cosa que no
pudo hacer. Parecía que su cuerpo la obligase a levantarse porque su batería
del sueño se había agotado. Abrió los ojos lentamente y miró el techo, luego se
giró hacia la izquierda y vio la cama vacía de Sunny, volvió a cerrar los ojos
durante unos segundos y luego se levantó de golpe, asustándose.
Saltó de la cama y con paso rápido llegó al salón, encontrándose con ese
panorama tan... cómico.
- ¿Qué os ha pasado...?
- No pudimos dormir. Había RUIDOS en la casa.
- Ah, ruidos... -Sooyoung no pensó en esas palabras y se fue hacia la nevera a
buscar una botella de dos litros de agua; al volver al salón, reaccionó,
atragantándose con el agua- ¿R-Ruidos? ¿Qué clase de ruidos?
- Yo no oí nada -Habló Seohyun.
- Te quedaste dormida antes de entrar en casa, no te enteraste de nada. ¡Y no
sabes la suerte que tuviste! -Yoona habló con un tono neutral.
- Pues mira, fueron ruidos... continuados, fuertes, escandalosos... ¡Durante
TODA LA NOCHE! Menos mal que no se oían golpes a la pared... -Taeyeon
gritaba fuerte las palabras claves.
Sunny le enseñó el papel a Sooyoung y esta volvió a atragantarse con el agua,
escupiéndola, mirando algo asustada a la rubia. La bajita no sabía que estaba
pasando. ¿Hice algo malo? Su cara denotaba nerviosismo y preocupación,
quizás había hecho algo grave y no se acordaba de nada. ¿Habré llevado a GD
aquí...? ¡¿Eh?! ¡¿Me desvirgó?! Puso su mano en la frente, dándose un leve
golpe.
- ¿Ya te has acordado? -Taeyeon preguntó con esperanzas. La rubia volvió a
coger el lápiz y escribió su pregunta sobre GD- ¡No! ¡En esta casa no ha
entrado nunca ese tipo!
Pues así no se que puede ser... Piensa Sunny piensa... ¿Qué hiciste anoche? Se
frotó los cabellos, despeinándose un poco. Miró a Sooyoung que aún seguía
atónita y le preguntó de nuevo qué había pasado la noche anterior.
- No lo sé... -Apartó la mirada.
- Fany... Agárrame... -Taeyeon susurró, esperando a que la morena la
agarrara de la ropa. La pequeña empezó a moverse del sofá como si quisiera
deshacerse de ese agarre- ¡¿Pero tú eres tonta o te lo haces?! ¡Sooyoung
tienes suerte de que me agarren que sino te habría abofeteado otra vez!... ¡Y
tu Sunny! ¡A veces también parece que no estés en este planeta! ¡Si, te
desvirgaron, pero no fue GD, fue ella! -La castaña señaló a la más alta y esta
se quedó sin palabras, retrocediendo unos pasos y apartándose de la rubia.
Sunny abrió los ojos sorprendida y miró fijamente a Sooyoung. La morena
apartó la vista y se fue hacia su habitación, cerrando de un portazo. La rubia
se quedó cara a cara con la castaña, Taeyeon respiraba algo agitadamente por
sus gritos; las otras no sabían qué hacer, en esa escena sobraban.
- Ya está, ya te lo he dicho. Deberías haberlo sabido desde el principio, ¡pero
Sooyoung a veces no parece la misma, no pensaba que fuera tan... tan...!
¡Argh, tan estúpida! -El silencio continuaba en el salón- ¿Podríais decir algo,
no?
- Tae... esta vez no te doy la razón. Eso es un asunto que no nos incumbre -
Hyoyeon habló levantándose del sofá. Seohyun la siguió como un perrito
faldero.
- ¿Y vosotras? Siempre hablabais de cuando acabarían saliendo juntas -Se
refirió a Yoona y Yuri. Ambas se levantaron y se fueron sin decir ni una
palabra. Sunny miraba como se encerraban en sus habitaciones, como si esa
hora fuera el toque de queda.
Sunny se rozó la mordida de su cuello con las yemas de sus dedos, se sentía
algo apenada por no pode hablar ni tampoco recordar lo que hizo. No debería
haber bebido tanto... Se culpó a ella misma, mirando el suelo. Su imagen era
tan inocente y culpable a la vez que Tiffany accedió a quedarse con ella y
contarle toda la historia. Sunny pedía sin querer que alguien la ayudara a
entender lo que había pasado. Jessica también se encerró en la suya y
Taeyeon salió a la terraza trasera.
Cuando esta estaba nerviosa por algo o enfadada por algún motivo, ponía a
pasearse por esa terraza, derecha, izquierda, derecha, izquierda y así
sucesivamente...
- Ven Sunny -Tiffany acarició la tela del sofá de su lado para que esta se
sentara con ella. La morena acababa siendo siempre la mamá que solucionaba
los problemas con palabras calmadas y sentimentales- ¿Realmente no te diste
cuenta de nada? -La rubia negó con la cabeza y miró a Tiffany con unos ojos
de súplica- Bueno... Lo que voy a contarte es lo que nos contó Sooyoung, así
que debes creértelo por muy imposible que te parezca, ¿me lo prometes? -
Sunny asintió- Sooyoung se enamoró de ti desde el primer momento.
Sooyoung cogió una maleta bastante grande que tenía guardada en su armario
y empezó a poner con rabia su ropa y pertenencias. Sentía rabia, celos y
tristeza a la vez; lo que podría haber sido una bonita historia de amor se había
ido al garete porque Taeyeon lo había contado todo, o quizás porque ella no se
atrevió a dar el simple paso de confesarse... Tiraba la ropa dentro de la
maleta, también algunas fotos y otros complementos. Lo único que no recogió
fueron algunas prendas de ropa de poca importancia como bufandas y su
conejito azul. Este lo dejó encima la cama de la rubia.
La morena cogió un par de pantalones de dentro de la maleta y se vistió, fue a
buscar los del lavabo y los guardó. Cuando tenía media maleta cerrada,
Taeyeon entró sin avisar, viéndola cerrar la maleta.
- ¿Qué haces?
- Irme.
- ¿Cómo que te vas? ¿Con qué permiso?
- Con el mío. Soy lo suficientemente mayor como para decidir qué quiero
hacer.
- ¡Pues yo no te lo consiento! -La líder empezó a gritar y seguidamente le
contestó Sooyoung de la misma forma. Los gritos se oían por toda la casa- ¡Ni
se te ocurra gritarme!
- ¿Ah no? ¡Y qué me harás, ¿eh?! ¡Que seas la líder del grupo no te da derecho
a decirme lo que yo tengo que hacer con mi vida!
- ¡¿Cómo que no?! -Taeyeon volvió a usar la misma técnica que semanas
antes-
- ¡Claro! ¡Abofetéame! ¡Es lo único que sabes hacer! ¡Cuando alguien no piensa
como tu lo pegas, ¿no?! ¡Eres ridícula!
- ¡Más ridícula eres tu! ¡¿No dijiste que se tenía que hacer caso a tu corazón?!
- ¡Déjame! -La morena se mordió el labio inferior y agarró la maleta, tirando
de ella.
- ¡¿Lo dijiste o no?!
- ¡Que me dejes! -La castaña la agarró por un brazo- ¡Suéltame!
- ¡Me preocupo por ti como Taeyeon, no como líder de SNSD! ¡¿Es que no lo
ves?! ¡Solo te haces daño a ti misma si no das el paso!
- ¡Parecer ser que eres tú la que no lo ves!
- ¡¿Crees eso?! ¡Si es así... ¿por qué te aprovechaste de Sunny cuando estaba
borracha?!
- ¡No me aproveché de ella, me lo pidió!
- ¡Inconscientemente! -Sooyoung salió de la habitación- ¡Eso, huye! ¡Siempre
huyes en los momentos de peligro! ¡Así no serás nadie en la vida! -La morena
se paró en seco. Esa misma frase se la decía su padre cada vez que se
encerraba en su habitación cuando había recibido abusos por parte de él.
Sooyoung dejó la maleta en el salón y retrocedió, dispuesta a pelearse con
Taeyeon si no dejaba de gritarle- ¡Eres una cobarde!
Terminó la palabra "cobarde" y Sooyoung la abofeteó también. Empezaron una
pelea a puño limpio. La morena tenía algo de ventaja pero la castaña no se
dejaba pisar tan fácilmente. Al oír los golpes y los empujones Hyoyeon y las
demás chicas salieron de las habitaciones, intentando parar esa estúpida
pelea.
- ¡¿Pero se puede saber qué estáis haciendo?! ¡Dejad de golpearos!
Tiffany oyó la palabra "golpearos" y abrazó a Sunny por puro instinto de
protección maternal. La rubia se acurrucó en su pecho, cerrando los ojos y
tapándose los oídos; no le gustaba toda esa situación, hacía que su sangre se
congelara y que por dentro llorara como una niña pequeña. Aún así, las
lágrimas salieron al exterior y a pesar de que no podía hablar, sollozar si que
podía hacerlo.
Las dos chicas acabaron por el suelo, golpeándose con toda la rabia que
tenían. Hyoyeon agarró a Taeyeon con la ayuda de Yuri para separarla de
Sooyoung que yacía en el suelo, sangrando del labio. Ambas tenían arañados y
moratones. Taeyeon sangraba de la nariz.
- ¡¿Pero vosotras os habéis visto?! ¡Sois personas adultas, por dios!
- ¡Ella es una cobarde! ¡Suéltame que aún tengo que darle una lección!
Sooyoung se levantó frotándose el labio con el reverso de la mano y agarró la
maleta que la esperaba en el salón. Se paró mirando a Sunny y esta al
levantar la vista hacia ella le suplicó con la mirada que no se fuera, que quería
hablar con ella. La morena la ignoró mostrando el dolor en sus ojos y en su
interior. Cerró la puerta con fuerza y bajó por las escaleras del jardín hasta su
coche.
Sunny se separó como un conejo asustado de los brazos de Tiffany y se puso
unos shorts, lo primero que encontró. Salió de la casa y saltó las escaleras de
dos en dos, encontrando a la morena cerrando el maletero de su coche. La
pequeña rubia la abrazó por la espalda, con fuerza, intentando que se quedara.
Sooyoung agarró sus manos y se deshizo del abrazo, se giró y miró a la bajita
que tenía los ojos rojos de llorar. Sollozaba y sollozaba y contenía la rabia por
no poder hablar.
- Lo siento... -La morena le dio un beso en la frente y entró en su coche, se
puso el cinturón y al dar marcha atrás se quedó mirando a la rubia quien
esperaba que no pisara el acelerador. Sunny se puso delante de su coche, con
los brazos abiertos, prohibiéndole el paso. Sooyoung tambaleó con sus dedos
el volante y cambió de marcha, pasando por encima de las escaleras del
jardín; su coche era un todo terreno, poca cosa podía hacer la rubia contra él.
La morena pisó el acelerador al esquivarla y se fue por la carretera,
perdiéndose en el horizonte
Llamaron a la puerta, la mujer se acercó rápido para abrir, encontrándose con
la sorpresa de ver a su hija.
- ¡Sooyoung! ¿Qué haces aquí?
- ¿No me dijiste que querías una visita de vez en cuando?
- Si, ¡claro que si! Pero... ¿y esa maleta?
- Me quedo a vivir contigo.
- ¿Y eso? ¿Qué ha pasado? -La mujer la miró detalladamente cuando entró-
¿Te has peleado?
- Si. Eso de pensar diferente de la líder lleva estas consecuencias.
- ¿Os pega?
- No, pero es que lo mío tiene otro significado. Es... sobre una chica. Tienes
una hija horrible.
- ¿Os habéis peleado por una chica?
- Más o menos -Sooyoung se tocó el labio y vio que seguía sangrando- Iré al
baño.
La madre asintió y le cogió la maleta, llevándola a su habitación. Miró por la
ventana y vio ese enorme todoterreno. ¿Mi hija conduce algo así? Pensó
mientras oía el agua del grifo y a su hija escupir en el lavabo.
- No me acordaba de que golpearas tan fuerte... Taeyeon.
***
- Maldita Sooyoung, menudos golpes -La bajita estaba sentada en un mueble
cerca del lavabo, sus piernas colgaban del borde y delante de ella estaba
Tiffany. Taeyeon aguantaba un pañuelo bajo su nariz mientras la morena
usaba algodón mojado con alcohol sobre los arañazos de su cuerpo. La castaña
se movía cada vez que notaba el escozor del alcohol.
- Estate quieta.
- Es que pica.
- Tae, ¿no crees que te has pasado un poco con Sooyoung?
- ¿Tu también vas contra mí?
- No te confundas. Es mi opinión pero... ¿Es que no has visto a Sunny? Está
destrozada.
- Sunny también debería aprender.
- Ya sabes que ella acostumbra a no darse cuenta de esas cosas si nadie se lo
cuenta.
- Quizás...
- Quizás no, Tae, esta vez te has pasado, y mira que no me gusta decirte estas
cosas...
Tiffany guardó el botiquín dentro de un pequeño armario del baño, abrazó a su
pequeña Taeyeon por las caderas y le besó la frente.
- Esto me hace pensar que todas necesitamos unas vacaciones. Creo que
deberías comunicarlo.
- Quizás si -La líder tiró el pañuelo al ver que su nariz ya no sangraba- Llamaré
a SM.
Seohyun llamó a la puerta pero Sunny no contestó, lentamente la maknae
abrió la puerta y asomó su cabeza para ver si veía a alguien. La rubia estaba
tumbada en su cama, abrazando ese pequeño peluche azul.
- Unnie, ¿cómo estás...? -La pequeña del grupo era la que siempre se
preocupaba más por todas.
Sunny se había tomado unas pastillas contra el dolor de garganta que le
habían ayudado a recuperar un poco su voz. Se acurrucó en la cama cuando
notó que la morena se había sentado en el borde de esta.
- Unnie, no llores... -Seohyun pensó una mano en una de las piernas de la
rubia y la movió un poco para que le hiciera caso.
- ¿Qué es lo que he hecho mal, Seo...? -Habló Sunny con un hilo de voz.
- Nada. Unnie, nadie ha hecho nada malo.
- Si... Yo. No enterarme de lo que soy culpable está mal.
- ¿Culpable?
- Sooyoung se ha ido por mi culpa...
La maknae no sabía cómo animarla, le acarició la pierna enérgicamente y le
tiró del brazo para que se levantara.
- ¿Ves ese oso? -Señaló el enorme oso de peluche- ¿Qué significa?
- No se... dímelo tu.
- Eso es que Sooyoung no es indiferente para nadie. Todas la queremos.
- No te sigo...
- Crees que SNSD peligra, ¿verdad?
- ¿Cómo has...?
- Se te ve en la cara, unnie. Escúchame, quizás soy la más pequeña pero seguí
el tema desde el principio y pienso animarte. Sooyoung volverá.
- ¿Tu crees...?
- ¿Qué dice tu corazón?
- Que escuche mi cabeza...
- ¿Y qué dice tu cabeza?
- Que escuche mi corazón... Estoy hecha un lío. ¿Cómo no pude darme cuenta
antes de los sentimientos de Sooyoung...?
- Unnie, el amor es ciego -Seohyun le ofreció un pañuelo y sonriendo se fue la
habitación.
***
- ¿Durante cuánto tiempo vas a quedarte?
- No se. Indefinido... Hablando de otras cosas -Sooyoung quería despejar su
cabeza- Veo que has reformado la casa.
- Si; con el dinero que me dieron por los daños pude arreglarla como yo quería
-La mujer encendió la televisión, encontrando el canal de noticias- Oh, ¿no es
esa una de tus compañeras?
- Es Taeyeon...
En la televisión se veía a la líder del grupo rodeada de micrófonos, grabadoras
y móviles. Intentaba responder a todas las preguntas pero tenía el tiempo
justo así que terminó con una declaración mientras se dirigía a su coche,
aparcado a pocos metros de ella.
- Las chicas necesitan descansar durante un tiempo, para preparar un regreso
triunfal.
- ¿Quiere decir eso que SNSD se separa temporalmente?
- No, no. No os confundáis. Seguiremos trabajando en nuevas canciones pero
no asistiremos a programas ni a reality shows ni tampoco haremos conciertos
hasta nuevo aviso. Si queréis más información hablad con el presidente de SM.
- ¡Taeyeon, unas últimas palabras! -El grupo de periodistas la siguieron.
- ¡Fighting! -La chica hizo un corazón con sus manos y entró en su coche,
suspirando mientras se iba- Espero que lo hayas visto Sooyoung, no me hagas
perseguirte -Susurró en su coche.
La madre apagó el televisor y miró a su hija, la cual seguía de pie observando
el aparato electrónico recientemente apagado.
- ¿Qué haras?
- Descansar, ¿no está claro? Ella misma lo ha dicho -Se encerró en su
habitación y, sorprendentemente, volvió a dormirse.
[3 meses después]
La morena estaba vagando en el salón, como de costumbre, dispuesta a
aburrirse otro día entero; estaba cerrando los ojos cuando una repentina
llamada la despertó. Miró la pantalla y resultó ser Lee Soo Man, descolgó
bufando.
- Dígame.
- Sooyoung, ¿todo va bien?
- Claro. Por favor, que no le hayan contado nada.
- No te vi por el apartamento de las chicas las tres veces que fui a visitaros.
¿Dónde te encuentras?
- En casa de mi madre.
- ¿Haces algo?
- Vaguear.
- Pues ven a SM que quiero hablar contigo.
La morena colgó, bufando de nuevo. Le daba mucha pereza cambiarse y
peinarse un poco pero acabó haciéndolo. Se lo comunicó a su madre y se fue
con su coche que lo tenía abandonado desde que se presentó en su antigua
casa tres meses antes.
Se había dedicado a ir a cualquier sitio a pie, conocer su ciudad. Eso si,
siempre con capucha y gafas de sol, hiciera el tiempo que hiciera; su cabello
había crecido considerablemente por lo que era más difícil reconocerla. Eso lo
agradecía.
Se presentó a SM, sintiéndose liberada. Ahí era fácil ir sin gafas ni capucha, es
más, tenía que ir así para que la reconocieran; sino la habrían echado a la calle
por su estética de paparazzi escondida. Llamó un par de veces al despacho de
Lee Soo Man y al oír cómo le daba permiso para entrar, giró el picaporte,
encontrándose al hombre sentado en su gran mesa.
- Acércate -La morena se sentó en una de las sillas que había frente a él-
¿Conoces la revista Ly Woman?
- Sí. Mi madre la compra a menudo.
- Perfecto.
- ¿Perdón?
- Tienes un contrato con esa revista.
- ¿Qué?
- Ayer me llamaron para que fueras la representante de la nueva marca de
lencería femenina.
- ¿Qué marca?
- Black Circle.
- No me suena.
- Claro, aún no se han dado a conocer. ¿Qué me dices? Dejarás de vaguear
algunos días, debes mantenerte ocupada con pequeñas cosas como esta, tener
energía. Además, eres la única del grupo que no hace nada, todas las demás
hacen algo.
- ¿Todas? Me pregunto que estará haciendo Sunny en este momento...
- Si, todas. Tengo sus contratos aquí. No te los enseñaré porque son privados
pero hablando de ti, los de la revista Ly Woman me llamaron porque te querían
a ti y solo a ti. Eres la más alta del grupo y dicen que eres la modelo perfecta.
Ya hiciste de modelo en la revista Leaf, ¿verdad?
- Si, pero no de ropa interior...
- ¿No aceptas?
- Aceptaré, pero solo porque soy la única que no hace algo.
- Perfecto, firma aquí. Los ingresos irán directamente a tu cuenta bancaria
cuando los recibamos.
La morena firmó sin ganas y volvió a la calle, escondiéndose de nuevo. "Ve a la
agencia de la revista directamente cuando salgas de aquí. No tendrás que
esperarte mucho por comenzar a trabajar" le dijo el hombre antes de salir de
su despacho. Cogió el papel de su bolsillo y entró en su coche, parándose en el
primer semáforo que tenía, a escasos metros de su aparcamiento. Siempre me
tocan los semáforos rojos... Se perdió en su mundo mirando a la derecha, allí
se encontraba una tienda de televisores de último modelo donde se mostraba a
Tiffany cantando su versión de la canción "Umbrella".
Regresó al mundo actual cuando oyó un grito del conductor de detrás y
algunos pitidos; ella solo levantó la mano sacándola por la ventana. Giró unas
cuantas calles y aparcó algo lejos de la agencia. Se quedó mirando la puerta
antes de entrar, alzando su vista hasta mirar el punto más alto del edificio. Un
guarda le llamó la atención.
- Disculpa, ¿quieres algo?
- Lee Soo Man me dijo que me llamaron para una sesión de fotos -Se quitó las
gafas- Soy Choi Sooyoung -El hombre le hizo un gesto con la mano,
entendiendo que podía pasar. Entró en el ascensor y pulsó el botón número
12.
[Un mes después]
Seohyun se estaba preparando para salir a comprar, acompañada de Hyoyeon
y Jessica, como era de costumbre. La casa estaba algo silenciosa, quizás
demasiado tranquila... La pequeña maknae intentó romper el hielo hablándole
a Taeyeon que jugaba sola a un videojuego. Al ver que esta había bajado la
fuerza con la que cogía el control, la morena habló.
- Unnie, vamos a comprar, ¿queréis alguna revista? -Taeyeon negó pero
Tiffany le llevó la contraria.
- Comprad la Revista Ly Woman, dicen que en este número se descubre quién
es la que llevará la marca de lencería Black Circle. Tengo curiosidad, dicen que
es famosa.
Sunny salió de su habitación con unos papeles en la mano, estaba ensayando
una nueva canción que cantaría con la rapera Miryo.
Era solo una colaboración pero le gustaba el estribillo y decidió aceptar.
- Fany, no sabía que te gustaban ese tipo de revistas -Se sentó al lado de
Taeyeon- Bueno, ya que estáis, compradla, ahora me ha entrado curiosidad a
mi.
Las tres chicas salieron del apartamento mientras que Tiffany, Sunny y
Taeyeon se quedaron sentadas en el sofá. La primera estaba relajada mientras
sonreía al ver que su pequeña seductora se enfadaba por no poder pasarse un
nivel online de un juego de guerra. La segunda intentaba memorizar la letra
pero la tentación de jugar con Taeyeon para ganar, acabó triunfando, así que
agarró otro mando. Y la tercera... rezó que con la ayuda de Sunny todo
acabara bien, sino rodarían cabezas. Las dos bajitas del grupo luchando
conjuntamente contra un grupo experto de soldados, sus caras no tenían
precio y sus movimientos tampoco; acabaron saltando encima del sofá cuando
se pasaron ese nivel.
***
Llegaron al supermercado y como siempre, las miradas se pusieron sobre ellas.
Desde que vivían las nueve juntas habían ido a ese supermercado pero parecía
que la gente no aprendía y siempre las molestaban con autógrafos y
fotografías con fondos de verduras y frutas.
Desde que Sooyoung no estaba con ellas, las compras habían bajado
considerablemente de peso, se notaba su ausencia, demasiado... Eso en parte
entristecía a las chicas porque no habían recibido noticias de ella en lo que iba
de tiempo. Cuatro meses es rápido de decir, pero son lentos de pasar si te
falta una buena amiga.
- ¡Ah! Que no se nos olvide, tenemos que comprar esa revis... -Seohyun
señaló el puesto de papelería que había dentro del supermercado, dejando la
frase inacabada por algo que le captó muchísimo la atención. Se acercó rápido
al puesto y cogió un ejemplar de la revista- ¡Mirad!
Hyoyeon y Jessica se acercaron y poco les faltó para quedarse con la boca
abierta delante de bastantes fans. En la portada se mostraba a Sooyoung en
ropa interior y con una chaqueta negra que le llegaba a medio muslo, abierta
para que se viera su bonito cuerpo. El titular más importante de la revista
hacía referencias a ella. "La esperada cara de la chica que llevará la línea de
lencería más sexy del mercado actual se revela: Choi Sooyoung (SNSD) es la
deseada modelo."
- Cuando lleguemos a casa las chicas no se lo van a creer -Hyoyeon pagó
mientras se lo decía a las demás- Especialmente Taeyeon.
- Creo que Sunny unnie quedará más sorprendida aún... ¿Creéis que se habrá
recuperado de lo que ocurrió...? -Seohyun decía mientras cogía dos bolsas.
- No tengo ni idea. Creo que ha empezado a hacer colaboraciones con otros
cantantes para despejarse un poco, pero esa pequeña nunca dice nada si no se
le pregunta directamente, y tampoco quiero ser muy cotilla -Jessica terminó de
hablar y guardó la revista en una de sus bolsas.
Abrieron la puerta del apartamento y se encontraron a las dos bajitas del
grupo aún saltando encima del sofá. Tiffany levantó las manos cuando vio que
Taeyeon había resbalado con el cable del mando de la videoconsola,
agarrándola para que cayera encima de ella; Sunny simplemente dio un saltito
del sofá y se fue hacia las recién llegadas para curiosear en sus bolsas.
- ¿Des de cuándo te interesa tanto lo que compramos?
- Des de que me ha entrado hambre de tanto saltar -Entre las cajas de
cereales encontró la revista- ¡Oh! ¿Es esta la revista que...? ¡¿Eh?!
Sus adorables tartamudeos y seguidos golpecitos con el índice en la portada de
la revista hicieron entender a las demás que se había quedado muda. Su boca
abierta fue cerrada por un golpecito por parte de Hyoyeon en su barbilla,
Sunny la miró y esta asintió, respondiendo a las pregunta que no había logrado
terminar por nerviosismo y sorpresa.
- ¡Déjame mirar, déjame! -Tiffany estiraba los brazos- ¿Quién es?
- Es... Sooyoung -Sunny les enseñó de lejos la portada y se acercó a ellas
seguidamente, se sentó al lado de Taeyeon y empezaron a hojear la revista
como si fuera un álbum de cromos y ellas unas niñas pequeñas.
- No me lo puedo creer... Lo tenía muy bien escondido. Que rabia me dan sus
largas piernas -Susurró Taeyeon-
- Si te conformas con las mías, esta noche jugaremos a algo nuevo -Habló
Tiffany en su oído, lamiendo el lóbulo de esta. La castaña sonrió
automáticamente.
Las fotos de Sooyoung eran candentes, sexys y a la vez, elegantes. La lencería
quedaba perfecta en su cuerpo y el hecho de solo vestir una chaqueta negra
como complemento exterior daban una combinación que por qué no decirlo,
hacían que Sunny se sonrojara bastante. Hacía tanto tiempo que no veía a la
morena que le parecía la chica más bonita que había visto jamás, no se
acordaba que su mirada podía llegar a ser tan sexy. Sexy... Si, así la definía.
Negó con la cabeza y dejó a la parejita acaramelada del sofá para coger sus
papeles y encerrarse en su habitación, practicando otra vez ese estribillo que
parecía fácil pero que para ella no lo era. Ninguna canción era fácil, siempre
había algo que la desafiaba. Se sentó en el borde de su cama y miró ese
conejito azul; se quedó en silencio, como si quisiera que ese objeto inanimado
le dijera algo. Necesitaba algún consejo. Lo único que pasó por su cabeza
fue: Tengo que cortar con GD...
Cogió su móvil, marcó el número de su novio y esperó a que contestara
alguien.
- ¿GD?
- Hola conejita, ¿cómo estás?
- Bien, bien... Oye, tenemos que hablar. ¿Cuándo podemos quedar?
- ¿No me lo puedes decir ahora por el móvil? Dentro de poco tengo un ensayo.
- Tiene que ser en persona. ¿Cuándo podrás quedar?
- En teoría pasado mañana no tengo nada que hacer. ¿Tomaremos un café?
- Lo que quieras. En la cafetería de siempre, pasado mañana a las cuatro.
- Está bien conejita. Ya nos veremos ¡un beso!
- Un beso... -La rubia colgó y se tumbó en la cama, con las piernas colgando y
las puntas de sus pies rozando levemente el suelo. Miró los papeles de la
nueva canción y se centró en ella.
Pasaron dos días, era el momento se hacérselo saber. Se sentía algo apenada
por el chico pero era lo mejor para los dos. Cuando uno no estaba bien con el
otro era bueno que se lo comunicara lo más pronto posible, para evitar más
daño. Se vistió y se fue hacia la cafetería de al lado de la estación, ahí ya le
esperaba GD, sentado en una de las mesas de la terraza. Él había pedido un
café, la rubia pidió un té para calmar sus nervios.
- ¿Des de cuándo te gusta el té, conejita?
- Deja de llamarme así -Sunny jugaba con la taza entre sus manos- Te he
llamado porque es algo serio.
- ¿Qué es? -El chico empezaba a imaginarse lo que no quería que pasase-
¿Hice algo malo? Puedo arreglarlo.
- No, no puedes. Oye GD... ¿No te ha pasado nunca que estando con una
persona empieza a gustarte otra?
- No...
- Pues a mí sí. Y lo siento mucho por ti, porque no te lo mereces. Puedes
pensar que soy una mala persona o lo que sea, pero antes de hacernos más
daños, decidí comunicártelo. No quiero que por eso se acabe nuestra amistad,
en estos cuatro meses me has enseñado muchas cosas y sé que en verdad me
amas pero... Aunque no quiera verlo, mi amor por ti se ha acabado. Lo
siento... -La rubia se quedó cabizbaja, mirando el té que quedaba en la taza.
- Vaya. ¿Vienes con las cosas claras eh? ¿Quién es, Miryo? -La rubia clavó sus
ojos oscuros en la mirada del chico que cuestionaba el nuevo amor que
ocupaba el corazón de su ya ex-novia.
- ¿Miryo? ¿Cómo quieres que sea ella?
- No sé, os miráis muy acarameladamente en los ensayos, os vi la última vez
que cantasteis juntas.
- Eso son imaginaciones tuyas. No, no es Miryo. Es otra persona.
- ¿Puedo saber quién?
- No -La respuesta de Sunny chocó en sus oídos como una sentencia de
muerte. Él tenía ganas de saberlo, quién era la nueva persona... Y usaría sus
propios métodos para descubrirlo- Lo siento GD, de veras... -La rubia se
levantó de golpe de la silla y se alejó del chico, llorando un par de lágrimas que
se las dedicaba a él, la única víctima de verdad.
- Voy a saber de quién se trata Sunny... ya lo verás.
El chico buscó en su bolsillo, pagó su café y el té de Sunny y luego buscó en la
lista de contactos de su teléfono móvil. Eligió a Miryo y la llamó.
- ¿Miryo?
- Dime GD.
- Tengo algo que proponerte...
CAPÍTULO 7
Había llegado el enero, bueno, en realidad ya estaban a la segunda semana del
año nuevo y era la primera vez que Sooyoung no celebraba con las chicas la
llegada de un nuevo año. Empezaron a disgustarse, todas.
Yoona y Yuri acababan de llegar de Pekín e ignoraban la situación, siempre
había alguna en el grupo que era la última en saber las cosas más
importantes. En ese caso, fueron esas dos.
Cuando Taeyeon comunicó por la televisión que se iban a tomar un descanso,
ellas dos acababan de llegar a China y tenían un programa al que asistir
durante dos semanas, después de eso tocaba una sesión de fotos para una
revista especializada en corea y luego aceptaron participar en unos doramas
donde salían un par de veces. Realmente fueron las únicas que trabajaron en
serio.
- ¡Tae, podrías habernos dicho que os ibais a tomar vacaciones!
- Lo siento, se me ocurrió cuando ya no estabais. Habíais marchado ese mismo
día. De todas formas, ¿os fue bien?
- Si, si. Dentro de lo que cabe sí. Quizás un poco aburrido cuando no teníamos
nada que hacer pero bueno, el tiempo pasaba rápido en el programa.
- A ver, contadnos lo que es tan importante -Yuri puso los brazos en jarra,
apoyando sus manos en las caderas mientras miraba a la líder seriamente.
- Es Sooyoung. Des de que nos peleamos no ha vuelto por aquí. Sabemos que
está viva por esto -Señaló la revista- pero ninguna puede contactar con ella.
Intentad llamarla, sois las únicas que aún no lo habéis hecho; quizás a
vosotras os hace caso.
Primero lo probó Yuri, nada, así que cuando Yoona lo intentó ya se suponía que
iba a pasar igual. Negó con la cabeza y guardó su móvil. Quizás si que me
pasé demasiado... Taeyeon empezaba a pensar que realmente sus palabras
fueron demasiado duras con Sooyoung, verdaderamente no sabía nada de su
pasado así que quizás lo que contó Sunny sobre su padre era cierto.
La castaña fue a la habitación de la rubia y entró sin llamar. La más bajita
estaba mirando un número de esa revista donde salía Sooyoung en ropa
interior. Se compró un número para ella sola.
- ¿Qué haces Sunny? -La rubia saltó de la cama por el susto, escondiendo la
revista en su espalda.
- N-Nada. ¿Qué ocurre Tae?
- ¿Qué estás escondiendo?
- Nada mujer. Dime, ¿qué quieres?
- !Déjamelo ver! -La líder empezó a acercarse a la rubia, intentado agarrar lo
que escondía detrás de su espalda. Hicieron mil vueltas por la habitación hasta
que la castaña consiguió atrapar esa revista.
- ¡Tae! -Sunny era ahora la que perseguía a la otra.
- Oye... ¿Te gusta Sooyoung?
- ¿Eh? ¡N-No! ¿Por qué me preguntas ahora eso?
- Es que te pasas el día encerrada en tu habitación. Primero pensaba que las
canciones con las que colaboras eran difíciles pero ahora ya veo que hacías.
¡Te gusta Sooyoung!
- ¡No me gusta! -La rubia agarró por sorpresa la revista de las manos de la
líder y la abrazó contra su pecho- Si has venido a molestarme ya puedes irte.
- No, no. Venía a pedirte un favor.
- ¿Un favor?
- Si, necesito que contactes con Sooyoung. A mi obviamente no me cogerá el
teléfono pero quizás a ti si.
- Pero si lo probé delante de ti y viste como no descolgaba.
- Inténtalo de nuevo, necesitamos que vuelva. Esta casa es un infierno de
aburrimiento sin ella. Si no está, no podemos cantar de nuevo. Mentí en la
televisión para que nos dejaran tranquilas pero es que ya son cuatro meses sin
noticias de ella.
La rubia buscó su móvil en la mesilla y llamó a la morena. Esperó y esperó,
pero nadie contestaba.
- No contesta.
- Insiste.
- Pero...
- Tu insiste -Taeyeon se levantó y giró el picaporte de la puerta para irse- Ah,
por cierto, si no te gusta... Proteges mucho esa revista, ¿no?
Sunny se sonrojó un poco y la dejó en la cama, gritándole para que saliera. No
sé cómo contactaré con ella... Por favor, Sooyoung, coge el teléfono. Llamó
tres veces más, sin esperanzas; acabó enviándole dos mensajes, uno de voz y
otro escrito. Su tono de habla parecía afectado, quizás usando un poco de
aegyo conseguiría que la morena contactara con ella.
***
La morena estaba en medio de una sesión de fotos cuando oyó que su móvil
no dejaba de sonar. Hacía rato de ello así que pidió media parte y le dejaron
coger el teléfono. Sunny... En la pantalla se mostraba las llamadas perdidas y
los mensajes de la rubia. ¿Estará bien? Acabó llamándola, no obteniendo
respuesta la primera vez, pero si a la segunda.
- ¿Soo...?
- Dime -Por fin escuchaba su voz de nuevo. Era una tortura pero su enfado la
obligaba a no volver.
- Vuelve... -Sunny estaba cabizbaja, sentada en su cama, mirando la revista.
- No volveré hasta que Taeyeon se disculpe. Me hizo mucho daño. Tú que
conoces mi pasado deberías saberlo.
- Es cierto... Pero es que las dos sois tan tozudas que ninguna va a dar el
primer paso... Pero oye, Tae se arrepienta, ella me dijo que te llamara.
- Quizás te lo dijo para que yo volviera y me disculpara.
- Oye, no seas así... Vuelve, todo se arreglará si vuelves.
- Dile que me llame si quiere que vuelva.
- ¿Y si vengo yo?
- ¿Tu? ¿A dónde?
- Donde estás tu... Conozco Ly Woman y además... veo que necesitáis una
acompañante en la última sesión de fotos de invierno.
- ¿Cómo sabes...?
- Tengo la revista donde sales. Por favor... déjame venir. Hablaremos más
calmadamente si podemos vernos en persona.
- Sunny...
- ¡Sooyoung, cinco minutos!
- Está bien, ya vengo -La morena se despidió de la rubia- Si quieres ven, pero
deberás convencer a los fotógrafos para que seas mi acompañante. Tenemos
una diferencia de altura bastante clara.
"Está bien" respondió Sunny mientras oía como se cortaba la
comunicación. ¿Eso es que quiere verme? ¿Me perdonará? Salió de su
habitación y habló con Taeyeon; esta le dio acceso a que pudiera verse con la
morena.
- Eres nuestra última esperanza Sunny. Haz que vuelva, me disculparé con ella
cuando la vea.
La rubia asintió y preparó un pequeño bolso de color marrón, se miró en un
espejo para arreglarse un poco el flequillo y poniéndose unas gafas de sol
subió a su coche y se fue hacia las industrias de la revista Ly Woman. Aparcó
justo al lado del coche de Sooyoung, encontró una plaza libre.
Se presentó delante del guarda que le pidió el carne de identificación. ¿Es que
no se cree que soy Lee Sunny? El hombre la dejó pasar, obligándola a quitarse
las gafas.
- Piso número 12.
- Gracias.
Guardó sus gafas en el bolso y se dirigió al ascensor que tenía en línea recta,
aunque, antes de eso, algunos se pararon delante de ella para que les firmara
algunos autógrafos. Suspiró, aunque con algo de alegría; echaba de menos el
hecho de ser aprisionada por los fans que la amenazaban con bolígrafos y
rotuladores.
Quizás ir sin el permiso de su tío para tener otro contrato mientras hacía
colaboraciones musicales estaba mal, pero necesitaba ver a Sooyoung, su
corazón se lo pedía.
Llamó a la puerta que encontró frente a ella al salir del ascensor y un hombre
con una gran cámara de fotos le abrió. Debía tener cuarenta y tantos y en su
rostro se mostraban las arrugas de fruncir el ceño continuamente.
- ¿Qué quieres?
- ¿No os han avisado?
- ¿Avisado de qué?
- De que venía. Soy la compañera que se fotografiará con Sooyoung.
- Ah no, no nos han avisado. Pasa.
Entró, era un lugar caluroso, grande pero con una atmósfera pesada. Tenía
que vigilar de no tropezar con ningún cable ni empotrarse con ninguna cámara,
ese lugar estaba lleno de ellas. Siguió al hombre quien ya se había creado una
ruta entre tantos cables para poder casi correr por esa gran habitación y
cuando este se paró, salió de detrás de él para ver qué era lo que los había
detenido.
Delante de ella estaba la morena, hablando con un fotógrafo que le pedía
nuevas posiciones; la chica iba con una lencería semi-transparente de color
negro y una chaqueta algo más larga que la de las fotos.
- Cuando tu compañera llegue, deberás abrazarla así. Además, también
deberéis poneros a gatas y otras cosas. Muestra tu lado más sexy.
- Está bien -La morena ya se había acostumbrado a hacer alguna posición
demasiado sugerente, seguro que más de un fotógrafo disfrutaba con las
vistas. Alzó la vista cuando el hombre de la puerta presentó a su compañera-
Ya nos conocemos, no hacen falta presentaciones.
- Mejor. Sooyoung, guíala y dale la ropa que necesite -El hombre miró a
Sunny- Como eres bajita tendrás que llevar tacones.
La rubia dijo que no importaba y siguió a la morena, quien había cerrado la
chaqueta para no mostrar tanto cuerpo. Sooyoung calzaba unos tacones no
muy altos, también de color negro, que hacían que su figura se moviera
sexymente al andar. Sunny clavó su vista en las largas piernas de su
compañera, sentía algo de envidia, pero también algo de tristeza al ver que
Sooyoung casi no le habló en todo el camino.
Se encerraron en una habitación que estaba llena de lencería sexy, cosa que
hizo que Sunny se sonrojara, no parecía la misma de cuatro años atrás cuando
saltaba desnuda de la bañera mientras Sooyoung estaba con ella. ¿Intentaba
que la morena se fijara en ella?
- Ponte esto, esto y esto -Le entregó una mini-chaqueta de color rosa fucsia
que le llegaba por debajo del pecho, una lencería semi-transparente de color
negro y unos tacones más altos que los que llevaba ella, para intentar igualar
un poco la altura.
- Soo... -La rubia lo cogió y se quedó algo cabizbaja, clavando sus ojos oscuros
en los de Sooyoung seguidamente- ¿...aún sigues enfadada conmigo?
- Yo nunca he estado enfadada contigo -Sooyoung estaba de espaldas a ella,
arreglándose un poco el largo cabello, esperando que la rubia se cambiara.
- Pues, ¿por qué no me cogías nunca el teléfono? Todas te hemos estado
llamando continuamente y no respondiste nunca...
- Estuve ocupada. Además, quería estar sola.
- ¿Querías...? ¿Eso es que volverás pronto? -Sunny acabó de ponerse esa mini
chaqueta y notó como Sooyoung se la estaba comiendo con la mirada, cosa
que le hizo acercarse a ella para abrazarla, sentía algo de vergüenza que esos
ojos depredadores la estuvieran mirando así- Yo quiero que vuelvas... Me da
igual lo que hiciste esa noche, yo no me acuerdo... además, bebí demasiado...
No estoy enfadada contigo, nunca lo estuve pero siempre me pregunté si tu lo
estabas conmigo...
Sooyoung le acarició el cabello y le correspondió el abrazo. Sentir esas
palabras la aliviaban, pero aún así lo que hizo estuvo mal y quizás lo que le
dijo Taeyeon fue duro, pero fue la pura verdad.
- ¿Volverás...? -Sunny alzó su mirada y sus ojos empezaron a brillar, con la
esperanza de que oyera un "si" por parte de la morena- Por favor... Te lo
suplico... -Agarró su chaqueta para tenerla más cerca de ella y apoyó su
cabeza al pecho de la morena.
Sooyoung no hizo nada, ni tampoco pronunció palabra, simplemente la siguió
abrazando y acariciando su cabello hasta que notó que la rubia se separaba. La
bajita le sonrió levemente, esperaba alguna respuesta de la más alta pero el
fotógrafo llamó a la puerta insistiendo que no podían perder más tiempo
cambiándose.
Caminaron por el pasillo de cables y llegaron al fondo blanco donde se hacían
la mayoría de fotos.
- Bien chicas, la sesión de fotos especial de invierno tiene que ser la más sexy
de todas, ¿entendido? Sooyoung siéntate aquí -Llevaron un pequeño mueble
rectangular para que la morena se sentara- Y tu Sunny, siéntate delante de
ella; Sooyoung, abre las piernas, ella se pondrá entre las tuyas.
Sunny se sentó delante de ella, cruzando las piernas. Giró su cabeza hacia la
derecha, mirando hacia abajo mientras Sooyoung la abrazaba por detrás,
colgando sus brazos en los hombros de la rubia. Hicieron unas cuantas fotos
con esa posición, cambiando pequeñas cosas como las posiciones de las manos
o la mirada.
Luego llevaron un sofá, también de color blanco, haciendo que la rubia se
tumbara en este para que la morena se pusiera a gatas encima de ella.
- Sunny, tu mira hacia aquí, y tu Sooyoung, mírala a ella. Sunny, esa mano a
la altura de tu cara, perfecto.
A la rubia le subieron un poco los colores, se sentía apenada por ello, tenía
miedo que Sooyoung pensara que no le gustaba hacer esas fotos. Si las estaba
haciendo era para recuperar a su compañera, su amiga... Cambiaron de
posición, otra vez; Sooyoung estaba sentada en una silla y Sunny tenía que
sentarse encima sus piernas, dejando las suyas colgando de un lado.
- Abrázala por el cuello y curva un poco la espalda. Sooyoung, tus brazos en
sus caderas. ¡Perfecto! -El hombre fotografió un par de veces- Como se nota
que os conocéis, encajáis a la perfección... Chicas, poned una mirada sexy.
Estuvieron más de tres horas fotografiando a esas dos musas que se habían
presentado delante las cámaras. Todo tenía que decirse, una imagen famosa
había dado unas ganancias considerables a la revista Ly Woman y con Sunny,
aún serían más; no por el hecho de que ambas cantaban en el mismo grupo
sino porque las fotos harían las delicias de todos. Aún así, había gente que
catalogó las fotografías pornográficamente-soft, cosa que llevaron bastante
polémica.
Sunny y Sooyoung tuvieron que salir juntas a la televisión, como invitadas de
un programa para desmentir que las intenciones de los fotógrafos era hacer
imágenes que pudieran herir la sensibilidad de las personas.
- En ningún momento pensamos que unas imágenes de lencería femenina
pudieran causar esa polémica. No les veo el sentido -Se defendía Sooyoung-
No voy en contra de nadie pero creo que la gente ve cosas donde no las hay.
- Sooyoung tiene razón, accedí a hacer esas fotografías porque necesitaban
una modelo más, además, trabajar con ella siempre me anima. Nunca pensé
en esas fotografías como algo malo. Es una revista femenina y es normal que
haya fotos de lencería, ¿verdad?
Ambos presentadores del programa, quienes querían avergonzarlas delante de
todo el mundo, quedaron callados. Les había salido el tiro por la culata; las
chicas se defendían con tales argumentos que no pudieron decir nada más que
"perdonad las molestias por haberos hecho venir".
Eso pasó una semana después de que el nuevo número saliera a la venta.
Febrero, el cumpleaños de Sooyoung se acercaba y las chicas querían preparar
algo para que regresara de una vez por todas.
- Sunny, ¿qué te dijo Sooyoung? -Preguntaba Tiffany preocupada.
- Me dijo que no estaba enfadada conmigo... Pero que no volvería hasta que
Taeyeon se disculpara con ella en persona.
- Conseguiré que se disculpe, ya lo verás -La morena acarició el cabello de la
rubia, esta tenía que irse para ensayar por última vez la canción que cantaba
con Miryo. Como era la canción con menos letra, decidió dejarla para el final.
Subió a su coche y puso rumbo al estudio donde ya la estaba esperando la
rapera. Al llegar, vio que esta estaba hojeando la revista, ahora la veía por
todas partes. Miryo alzó la vista al verla y sonrió.
- Ya pensaba que no vendrías.
- Perdona, se me echó el tiempo encima. ¿Comenzamos?
- Cuando quieras -Cerró la revista y se fueron hacia la sala de micrófonos,
recogiendo los papeles de la canción.
Entraron, ahí los esperaban el técnico de sonido y algunos coordinadores que
habían estado mejorando el ritmo de la música. Primero la escucharon, les
gustó, cosa que facilitó todo el trabajo y pudieron empezar a cantar antes.
Primero Miryo, luego Sunny. La rubia estaba en el estudio pero su cabeza
estaba en otra parte, se notaba en su mirada; hacía rato que no miraba la
letra de la canción, se la había aprendido de memoria y podía estar vagando
en otro mundo.
"Sarang-hae sarang-hae neol’ ibbeoreutcheoreom marhaet-janha
ajing nan ihae-ga andwaeh no way no way no way
na eobshineun neo honjaneun jugeul keonman gat-dae nohko
cha-gawojin ni ma-eumi jakku nae-ge haneun mal good bye"
***
Sooyoung empezó a guardar su ropa en su maleta, esta vez plegándola bien.
Guardó algunas de sus fotos y miró su habitación por última vez, recordando
más cosas malas que buenas.
- ¿Ya te vas? -La madre se levantó del sofá.
- Sí, creo que he estado demasiado tiempo separada de las chicas.
- Algún día ven con ellas, ¿si? Aún no las he conocido.
- Si mamá. Cuando podamos te llamaré para que cocines para doce.
- ¿Doce?
- Si, las ocho chicas, tu, y yo que cuento para tres.
La madre sonrió y abrazó fuerte a su hija mientras esta se despedía con un
beso en la mejilla, le dijo adiós con la mano y cerró la puerta calmadamente.
Agarró la maleta y empezó a bajar las escaleras, podría haber tomado el
ascensor pero le pareció una tontería por un piso. Salió a la calle, miró al cielo
y vio que se estaba nublando bastante.
- ¿Por qué siempre que tomo una decisión importante o salgo de esta casa se
pone a llover? -Guardó la maleta en el maletero de su todo-terreno y entró en
el coche, atándose el cinturón de seguridad- Bueno, si me doy prisa podré salir
del hospital y llegar a casa sin mojarme.
¿El hospital? Si, quería ir al hospital antes de llegar a casa y darle la sorpresa a
las chicas de su regreso. Tenía que ver a esa mujer que le había hecho la
estancia a ese blanco lugar algo más suave.
Entró y preguntó a recepción si esa mujer seguía en la misma habitación; la
chica de recepción afirmó y Sooyoung se fue hacia la habitación 7532. Como
no, algunas persona la paraban para que se hicieran fotos con ella, aunque
encontrarte a una famosa en el hospital no era lo más normal del mundo. Esta
última foto y me escondo debajo mi capucha.
Encontró a la mujer durmiendo, con la mascarilla de oxígeno puesto, algo iba
mal en ella. De golpe entraron dos doctores nerviosos, algo asustados.
- ¡Apártese por favor! -Sooyoung se separó de un salto, quedando algo lejos
de la cama de la mujer.
Los pitidos de la máquina del pulso habían cesado, provocando un continuado
sonido que perforaba los oídos como un desagradable chillido. Sooyoung se
tapó las orejas y se imaginó que pasaba: la mujer había perdido la batalla
contra su enfermedad. Se sintió triste, quizás destrozada era la palabra
correcta; le prometió que la visitaría y no lo hizo. Horrible... Esa era la palabra
con la que se definía.
No sabía cuánto tiempo se pasó insultándose a sí misma, solo sabía que había
pasado bastante rato desde que entró en esa habitación. Miró por la ventana y
vio que las nubes grises crecían sin cesar; luego fijó la vista a la mujer y vio
como la tapaban con las sábanas, cabeza incluida. Rompiste la
promesa... Parecía que la voz de esa señora resonaba en su cabeza como una
condena, pero era cierto, en sus cuatro meses de ausencia no la visitó ni una
sola vez.
- Señorita, tendrá que salir de la habitación -Sooyoung solo se tapó la boca,
saliendo rápidamente de allí, corriendo por los pasillos y bajando las escaleras
de tres en tres. En esas ocasiones le gustaba tener las piernas largas, huir era
una de las cosas que sabía hacer mejor...
Entró en el coche y recostó todo su peso sobre el asiento, apoyando la cabeza
al asiento y cerrando los ojos, de fondo oía como pequeñas gotas empezaban a
amenazar las calles. Empezó a llover, suavemente pero sin parar. Suspiró y
pensó que ya era la hora de volver con las chicas, hacer las paces con Taeyeon
y reconciliarse completamente con Sunny. Esta última era la que tenía menos
culpa pero era la más afectada después de todo...
No lloró por la muerte de esa mujer, aunque un pequeño vacío se le formó en
el corazón, de alguna manera ella le había abierto los ojos al ver su situación,
animándola a continuar con sus sueños.
Puso en marcha su coche y con dificultades llegó al apartamento, cada vez que
se acercaba más a este la lluvia aumentaba, se hacía más difícil ver la
carretera y la velocidad disminuía por miedo a chocar contra algo. Fue
instantáneo, una lluvia fuerte pero poco duradera, como si fuera una lluvia de
verano. Aparcó y salió del coche corriendo con la maleta, subió las escaleras y
descansó un momento en el porche que había antes de entrar.
Buscó en sus pantalones y no encontró las llaves, seguramente se quedaron en
casa de su madre. Llamó al timbre un par de veces y oyó la voz de Seohyun
que se acercaba.
- ¡Unnie! -La morena saltó a sus brazos, casi llorando- ¿Por qué no viniste
antes? ¡Mala! -La arrastró dentro del apartamento sin dejarle decir nada-
¡Mirad quien ha venido!
En el salón estaban Yuri y Yoona hojeando esa revista de las fotografías
polémicas, Tiffany miraba como Taeyeon se peleaba ella sola con el videojuego
que la mantenía viciada y Hyoyeon y Jessica estaban en la cocina lavando los
platos de la comida. Fue ver a la morena y todas aparecieron delante de ella,
gritando de alegría. La habían echado mucho de menos, incluso Taeyeon la
abrazó, pidiéndole perdón en un susurro que solo oyó Sooyoung.
- Oye Sooyoung, ¿cómo va vuestra relación con Sunny? -Yoona cortó el
silencio que se había creado.
- ¿A qué te refieres?
- ¿No estáis saliendo juntas?
- Ehm, no. ¿Lo dices por las fotos?
- Lo digo porque Sunny cortó con GD, pensaba que ya tenía su mente clara.
- ¿Sunny cortó con GD? ¿Cuándo?
- Hace unos cuantos días, no me acuerdo exactamente pero cuando nos lo dijo
pensábamos que era porque estaba saliendo contigo.
- A mi no me ha dicho nada.
- ¿Ni cuando os encontrasteis para hacer las fotos?
- No. ¿Dónde está?
- Fue al estudio Sound Extreme, tenía una canción que cantar con Miryo; pero
de eso ya hace un par de horas... Ve a buscarla -Taeyeon se lo ordenó con un
tono que pedía que se encontraran y salieran juntas de una vez por todas.
Sooyoung miró por la ventana y al ver que ya no llovía asintió animadamente,
cogiendo las llaves de Seohyun y corriendo como nunca antes lo había hecho.
Se perdió en la lejanía, casi volaba por la carretera, de sus pies, solo la punta
tocaba al suelo; se impulsaba nada más rozar el asfalto recién mojado. No le
importaba que la vieran correr tan rápido, es más, casi no se podía distinguir
quién era con esa velocidad.
***
Terminaron la canción, definitivamente. Sunny suspiró y estiró sus brazos,
tenía el cuerpo algo entumido de ensayar durante tanto rato. Carraspeó un
poco y vio que la lluvia había empezado de nuevo a caer, poco a poco las
calles iban mojándose de nuevo, cosa que hizo bufar a la rubia.
- ¿No te gusta la lluvia?
- No mucho.
- Espérate aquí hasta que termine de llover.
- Oh no, tengo que irme.
- ¿A dónde? -Miryo agarró el brazo de Sunny quién había empezado a caminar
hacia la puerta.
- A casa.
- Quédate aquí, no molestas.
- Es que... Tengo la sensación de que algo malo pasará si me quedo aquí.
- ¿Es que?
- Nada, nada. No te preocupes, correré hasta casa.
- Pero si vives bastante lejos de aquí y no tienes ni capucha -Miryo la tiró hacia
ella, agarrándola de la cintura.
Sunny puso su mano libre en uno de los hombros de la morena e intentó
apartarla pero no consiguió nada, Miryo tenía más fuerza que ella y se
demostró cuando la acorraló contra la pared, con un brazo inmovilizado y una
pierna entre las suyas.
- Me gustas, Sunny... -La rubia apartó la cara cuando vio que Miryo se
acercaba para besarla- ...te muestras tan inocente. No me puedo resistir.
La morena subió un poco su pierna, rozando descaradamente la entrepierna de
la rubia con la rodilla mientras que su mano libre bajaba por la cintura y
agarraba su trasero. Sunny hacia movimientos para apartarse de ella pero
poca cosa podía hacer porque no podía huir por ningún lado. El sonrojo en su
rostro hacía que sus ojos se mostraran asustados, le pedía con la mirada que
parase pero Miryo hizo caso omiso a sus súplicas. Esta se acercó a su oído y lo
mordió.
- Dime que no tienes a nadie en tu corazón... Te quiero para mí... -Susurró
mientras lamía su cuello.
- B-Basta... -Tenía miedo, mucho miedo. Inconscientemente pensó en
Sooyoung, imaginándose que ella había pasado incluso por algo peor que esos
toqueteos. Ella había sufrido más que eso.
La morena dejó de agarrare el trasero para agarrarla por el mentón y besarla
contra su voluntad, usando incluso su lengua para marcar territorio. Sunny
cerró los ojos con fuerza, no le gustaban esos labios, deseaba otros...
***
Cuando llegó al centro de la ciudad empezó a llover de nuevo. Se dio prisa por
no quedar bajo la fuerte lluvia que aparecería de un momento a otro; tuvo que
preguntar a un policía dónde se encontraba ese estudio. Giro a la derecha,
izquierda, otra vez izquierda y derecha... Luego tenía que seguir todo el
camino recto hasta ver unas letras brillantes y doradas que ponían Sound
Extreme.
Vio que de allí empezaba a salir gente con paraguas, se acercó y preguntó a un
hombre.
- Sunny y Miryo aún están dentro del estudio, supongo que acabarán pronto,
puedes entrar. Es al fondo del pasillo a la izquierda -Sooyoung le agradeció la
información y entró, secándose un poco las botas que llevaba para no dejar
pisadas en el suelo.
Fue con pasos rápidos hasta la puerta indicada, abriéndola y encontrándose un
cristal enorme donde se podían ver los micrófonos del estudio de grabación. La
gente podía mirar quién cantaba desde fuera porque estaba prohibido entrar.
Primero no vio a nadie pero en la penumbra de la habitación, vio a dos figuras
cerca de la pared. Cerró la puerta tras de si con un portazo y esas dos siluetas
se separaron del susto.
Pasó muy rápido, Sooyoung se fijó quienes eran y Sunny para escapar le dio
una bofetada a Miryo quien se quedó algo atónita. La rubia intentó atrapar a la
morena quien ya había salido hacia la calle y corría en línea recta.
- ¡Soo, espera! ¡Soo! -La rubia alargaba el brazo para estar algo más cerca de
la morena. Odiaba tener las piernas cortas, no podría alcanzarla a ese paso,
por eso gritaba con todas sus fuerzas- ¡Sooyoung!
Por otro lado, Miryo buscó en su móvil y llamó a alguien.
- Dime, ¿has logrado saber quién es?
- No lo dirías nunca, GD. Es Sooyoung.
- ¿Sooyoung?
- Sí. Si más no por cómo han reaccionado las dos, es ella.
- Maldita sea...
El chico colgó y la morena se quedó mirando la calle desde la ventana,
esperando a que terminara de llover, cosa que no pasó, sino lo contrario; la
lluvia cada vez era más intensa, demasiado para ver lo que tenías a tres
metros de ti.
***
Sooyoung corrió a través de una plaza, un parque, por en medio de la
carretera y atravesando sin mirar ni siquiera a los lados. Estuvo a punto de ser
atropellada dos veces pero no le importaba, quería huir. Me hice una falsa
esperanza. Recordaba esas siluetas besándose y demás cosas como algún
toqueteo. Cerró los ojos por un momento y se paró para recuperar un poco de
aliento, apoyando ambas manos en sus rodillas y mirando el suelo.
Tosió un par de veces y se frotó la cara, completamente empapada de lluvia y
sudor. Oía la voz de la rubia a lo lejos, llamándola desesperadamente. ¿Por
qué me llamas? Vete con tu enamorada. Pensaba mientras empezó a andar en
línea recta, pasando por un parque donde todo el barro se le pegó en las
botas. Su ropa estaba pegada a su cuerpo, completamente mojada; su cabello
goteaba sin parar, parecía que se hubiera dado un baño con la ropa puesta.
- ¡Sooyoung! -Sunny se acercaba cada vez más- ¿¡Sooyoung, dónde estás!?
¡Contéstame por favor!
- ¡Déjame! -La morena empezó a correr de nuevo, saltando a la carretera para
acabar escondiéndose en una cuneta que empezaba a inundarse. Quería huir
pero su cuerpo le pedía un poco de descanso.
Sunny empezó a llorar, poniendo ambas manos alrededor de su boca para
hacer un poco de eco y que la morena la oyera. Esa lluvia era tan fuerte que
no podía ver nada y tampoco oír prácticamente a nadie. Miró al suelo y vio
unos pasos en el barro, cerca de ella, que se borraban con la fuerte lluvia;
decidió seguirlos hasta que perdiera el rastro. Su garganta empezaba a doler
pero le importaba poco si podía encontrarla.
- ¡Sooyoung! ¡Contéstame! ¡Perdóname!
La morena levantó la vista cuando oyó esa última palabra. Se levantó de la
cuneta y sus pantalones quedaron completamente empapados, como si
hubiera caído al río que tenía a escasos metros de ella. Este corría con fuerza,
cualquiera que cayera ahí en esa lluvia seguramente moriría.
- ¡Sooyoung! ¡Por favor, no me dejes sola! ¡¡Sooyoung!! -Ese último terminó
con sus cuerdas vocales. Acababa de cantar y su voz no había estado perfecta
en ninguna de las grabaciones. Suponía que debía tener la garganta algo
hinchada pero como el estribillo que tenía que cantar era corto, le dijeron que
no pasaba nada.
Sooyoung dio pasos lentos por ese parque, intentando distinguir la fina silueta
de Sunny quien llevaba ropa blanca. Al ver como algo se movía, se apartó de
allí e hizo un rodeo, intentando que la chica no la viera. Sunny se movía
nerviosamente por el parque, sabía que la morena no había corrido más pero
no la veía por ninguna parte. Toda ella estaba empapada y empezaba a tener
frío; con las prisas de perseguir a Sooyoung se olvidó la chaqueta en el estudio
e iba con manga corta. Se rodeó con sus brazos y se quedó ahí, debajo la
lluvia, quieta como una estatua.
Continuó llorando, sus lágrimas le daban calor en las mejillas pero se perdían
entre ese enorme mar de agua dulce que caía del cielo. Sollozó, susurrando el
nombre de la morena, deseando que quien la rodeara fuera Sooyoung y no ella
misma.
La ciudad parecía un lugar fantasma, no se oía nada más que los truenos de la
tormenta y eso a Sunny... no le gustaba nada. Intentó correr para llegar a
casa y refugiarse debajo las sábanas o en la bañera con agua caliente pero su
cuerpo no respondía; tenía tanto miedo de esos ruidos que lo único que hizo
fue taparse los oídos y esperar a que parara de llover.
***
Tiffany miró preocupada por la ventana.
- Oye Tae... ¿no deberían haber llegado ya? Está lloviendo demasiado...
- No te preocupes tanto, seguro que llegarán pronto.
- Es que... No sé, ¿y si les ha pasado algo?
Taeyeon se sentó a su lado y le dio un beso en los labios, sonriendo.
- Confía en mí, no tardarán mucho. Si dentro de media hora no han vuelto, las
llamaremos, a ambas.
Con ese tiempo poca cosa se podía hacer, la televisión no funcionaba y algunos
aparatos eléctricos habían decidido hacer vaga conjunta. Las chicas se
sentaron en el salón y conversaron, como nunca antes lo habían hecho.
- Espero que no se vaya la luz... -Suspiró Hyoyeon mientras miraba por la
ventana.
- Unnie, ¿estás preocupada por Sooyoung y Sunny?
- Un poco -Suspiró- Creo que algo les ha pasado.
- No seas tan depresiva mujer, seguro que se estarán refugiando en alguna
cafetería o porche -Yuri le dio un golpecito en la espalda para que dejara de
pensar en cosas malas.
- Eso espero.
***
Sunny seguía allí, de pie, estática. Parecía que la hubieran congelado viva. Su
labio inferior temblaba y empezaba a estar de un leve color morado, dejando
un vaho al respirar. Todo su cuerpo entero tiritaba de frío. Durante ni un
segundo dejó de llover con fuerza y la rubia ya pensaba que la morena debía
estar lejos, muy lejos.
Sus pensamientos se la comían viva y tenía tanto miedo que al primer contacto
no notó como alguien ejercía una leve presión sobre su hombro derecho. Tenía
el cuerpo tan mojado que no notaba nada de calor. Empezó a quitar las manos
de sus oídos cuando comenzó a notar que en su hombro no caía agua,
lentamente se giró y alguien acabó dándole un leve empujón para que
terminara de girarse; siendo abrazada al final del giro.
Sus manos temblaban, sus ojos abiertos a más no poder y las ganas de llorar
volvieron al reconocer esa persona. Era Sooyoung... Sooyoung la estaba
abrazando fuertemente, apretando su cuerpo contra el de ella, como si la
estuviera protegiendo de algo. Sus manos temblorosas acabaron agarrándose
con fuerza en la ropa de la morena, tirando de su chaqueta empapada
mientras que de su garganta salía un llanto que nunca antes había oído.
Estaba llorando con todas sus fuerzas, gastando su voz para la morena, para
que esta viera cuánto la necesitaba. Sunny se escondió en su pecho mientras
seguía llorando y Sooyoung no la dejó ni por un momento, procurando no
llorar también. Miró al cielo y dejó una leve sonrisa, cerrando los ojos por unos
segundos.
Su estado de relajación total terminó rápido porque notó como la rubia ponía
ambas manos en su cara y le hacía bajar el rostro para hacer algo que no
sabía cómo acabaría, pero que Sunny necesitaba hacerlo con todo su corazón.
La besó, cerrando los ojos con fuerza y esperando a que la morena le
correspondiera.
Parecía que el tiempo se hubiera detenido para ambas, especialmente para
Sooyoung a quién el beso le pareció eterno. Notaba la calidez de su beso que
contrastaba con sus fríos labios, los cuales aún temblaban. Correspondió el
beso de Sunny y notó como esta le acariciaba ambas mejillas con sus pulgares,
como si quisiera secar las lágrimas de la lluvia que bajaban por su rostro.
Se separaron durante unos minutos, mirándose fijamente bajo esa lluvia que
no paraba. Sunny había dejado de llorar pero sus ojos seguían rojos y su cuello
le dolía a horrores. Entre sus bocas se formaban pequeñas nubes de vaho por
el frío exterior pero a la rubia no le gustaba esa distancia así que volvió a
besarla, y otra vez, y otra, y así hasta descontarse de la multitud de pequeños
besos que le dio, disculpándose cada vez que sus labios se separaban.
- Perdóname, perdóname... -Susurraba entre beso y beso- No sé cómo pude
estar tan ciega...
La abrazó fuerte, clavando sus uñas levemente en la chaqueta de Sooyoung.
Esta no dijo nada, solo correspondió los movimientos de la bajita y cuando se
separó del abrazo le cogió la mano y tiró de ella, empezando a correr. Sunny
siguió bien el ritmo hasta a medio camino, ahí empezó a cansarse de verdad y
su ritmo bajó, quedándose atrás.
La morena no lo pensó dos veces y la subió encima su espalda, corriendo todo
lo que podía; Sunny rodeó su cuello e inspiró el aroma que desprendía
Sooyoung, quedando embriagada con tal dulzura exótica.
***
- Tae, llámalas -Tiffany estaba más preocupada que una madre que había
perdido su hijo en un parque de atracciones.
- A ver... -Buscó en la lista de contactos, primero llamó a Sunny y al ver que
no contestaba llamó a Sooyoung- Vaya... no contestan.
- ¿Ninguna?
- No. ¿Qué hacemos?
- Llama a esa cantante, ehm... Miryo. Sunny estaba con ella, ¿no? -Propuso
Yuri.
Taeyeon volvió a marcar y esperó cuatro timbres de llamada antes de que la
chica le respondiera la llamada.
- ¿Miryo? Mira, soy Taeyeon, ¿me recuerdas?
- Sí. Dime -Se mostraba algo fría.
- ¿Están contigo Sunny y Sooyoung?
- No. Hace más de una hora que se fueron corriendo de aquí.
- Vaya... Gracias. Adiós. -Taeyeon colgó preocupada- Me ha dicho que hace
más de una hora que se fueron del estudio.
Tiffany se puso las manos tapando su boca y nariz.
- ¿Qué hacemos?
***
Llegaron al tramo final de carretera, antes de llegar al apartamento.
- Soo, déjame bajar, puedo correr esto yo sola.
La morena obedeció sin decir ni una palabra y la volvió a agarrar de la mano,
esta vez corriendo mucho más deprisa que antes. Sus ropas empapadas se
pegaban al cuerpo y era mucho más difícil correr; aún así, llegaron a las
escaleras y seguidamente al porche. Descansaron unos minutos, quizás tres o
cuatro, intentando recuperar un poco el aliento por tantas carreras, sobretodo
Sooyoung.
Esta miró si su móvil seguía con vida y vio que había una llamada perdida de
Taeyeon. La borró; estaban frente la puerta de casa así que no hacía falta
llamarla. Buscó en su otro bolsillo y sacó las llaves de Seohyun, antes de
meterlas en el agujero de la puerta, Sunny tiró de su ropa y la volvió a besar,
apasionadamente. Eran besos que no se podían comparar a los de la otra
noche, quizás excitaban a Sooyoung de igual manera pero eran diferentes. Los
labios de Sunny acariciaban los suyos sin dejar espacio entre ellos, robándole
todo el aire que la morena tenía en sus pulmones.
Sooyoung le rodeó de la cintura con una mano, correspondiendo el beso de
igual manera, mientras que la otra mano empezaba a girar la llave para poder
abrir la puerta. Giró el picaporte y quitando ágilmente las llaves las tiró en la
mesa que tenían justo al entrar al salón, situada a su derecha. Aprovechó sus
largas piernas para cerrar la puerta de una pequeña patada y empezaron a
caminar hacia el interior del apartamento sin separarse ni un segundo. Los
pasos eran torpes y lo estaban dejando todo mojado.
Antes de llegar donde estaban las demás chicas, tenían que caminar por un
pasillo, no muy largo; ahí Sunny aprovechó para empezar a quitarle la
chaqueta a Sooyoung, tirándola al suelo; esta respondió de igual manera
subiéndole la camiseta que la rubia llevaba pegada a su cuerpo, separándose
un momento de sus labios pero uniéndolos de nuevo nada más desaparecer la
camiseta blanca de entre sus cuerpos. Sooyoung la tiró delante de las demás y
estas se quedaron de piedra. Seohyun se tapaba un poco con un cojín, por la
vergüenza de ver a dos personas amándose tan fogosamente.
Para Sunny y Sooyoung, parecía que no había nadie más que ellas en esa casa
donde siete pares de ojos las estaban mirando sorprendidas, perplejas.
Mientras caminaban iban dejando un rastro de agua detrás de si y un camino
de ropa; ya que, después de que Sunny se quedara en sujetador, esta
desabrochó rápidamente la camisa blanca que llevaba Sooyoung, dejándola
con la misma ropa que ella.
Parecía que la pareja estuviera haciendo un espectáculo delante de las chicas
porque tardaron un poco en encontrar el pasillo que conducía a las
habitaciones. Chocaron contra la mesa, contra un armario, incluso contra la
pared. Hicieron una vuelta, quedando Sunny de espaldas al pasillo; esta agarró
el cinturón que Sooyoung llevaba en sus pantalones y se la llevó a la
habitación, soltando ambas unas risitas que se escaparon entre sus
apasionados besos.
Se oyó un portazo y seguidamente el seguro de la puerta.
En el salón se había creado un silencio de sorpresa; Taeyeon intentó romper el
hielo haciendo una mueca divertida mientras intentaba mostrarse indignada
por la escena que acababa de presenciar junto con las demás.
- ¿Alguien me puede explicar qué es lo que acaba de pasar por aquí delante?
- Creo que eran Sooyoung y Sunny... Vamos, me pareció que eran ellas -Yoona
le tomaba el pelo mientras se reía de la reacción de Seohyun- ¿Te dio
vergüenza ver eso, Seo?
- ¡U-Un poco! -Acabó de taparse el rostro con el cojín y se acurrucó en el sofá.
Hyoyeon se rascó la cabeza con cara dudosa.
- ¿Eso es que se han atrevido ya a confesarse o Sunny vuelve a ir borracha?
Las demás negaron con la cabeza y alzaron sus hombros. Tiffany sonrió
cuando vio que Taeyeon se había preocupado tanto por ese par de chicas. En
realidad sabía que te importaban más que nada... Tonta; pensó la morena
mientras abrazaba a la bajita y le daba un beso en la mejilla.
Poco a poco la lluvia fue cesando, devolviendo la luz a los electrodomésticos
que se habían visto afectados por los rayos. Por suerte, nada se había
estropeado así que Taeyeon volvió a coger el mando de la videoconsola y se
puso a jugar para pasar el rato. Seohyun decidió preparar la cena para
despejar esas imágenes subidas de todo y Hyoyeon se puso a limpiar un poco
la casa. Ese rastro de agua y barro era ideal para resbalar y hacerse daño.
Jessica se puso a mensajear con su chico y el par de Yuri y Yoona decidieron
vagar por el sofá, mirando como la líder disparaba con mala leche a unos
enemigos.
- Creo que es por eso que Tae tiene tan mal genio -Dijo Yuri señalando la
televisión.
- ¡¿Qué dices?! -La morena de cabellos largos tuvo suerte de que no se podía
poner pausa al juego, sino seguramente ya habría recibido.
***
Sooyoung empujó suavemente a Sunny en su cama y le desabrochó los
pantalones para quitárselos. Estaban tan pegados que se pusieron a reír al ver
que les costó más de lo que pensaban, cosa que con los de la morena ocurrió
lo mismo. La menor de las dos se puso encima, a gatas, mirando a su pequeña
amante quién la miraba con ojos sensuales pero a la vez diciendo que no sabía
que tenía que hacer.
Sooyoung hizo un movimiento de cabeza, dejando que todos sus cabellos
cayeran como una cortina en el lado derecho de su rostro. Estos no dejaban de
gotear, dejando la cama medio mojada.
Sunny rodeó su cuello y la acercó a sus labios, besándola con todo el amor que
tenía para ella. Los besos incrementaban de pasión a medida que estos
duraban más, parecía que no necesitaran aire en ningún momento. Sooyoung
se separó un momento de ella y le acarició la mejilla, apartando unos
mechones de su flequillo que cubrían parte de su rostro. La morena sonrió,
sonrió de felicidad y deseo. Su musa, la chica que siempre había amado ahora
la tenía bajo su control, y esta vez, completamente serena. La rubia le
correspondió la sonrisa, bajando uno de sus brazo que rodeaban su cuello para
acariciar con la yema de los dedos esos labios que la embriagaban.
- Fui una tonta... cómo no pude darme cuenta antes de que me amabas...
- Shhh... -Sooyoung puso su dedo índice en los labios de la rubia y le dijo que
no hablara- Sólo relájate...
Habían empezado muy fogosamente pero Sunny había cambiado por completo
al entrar en esa habitación, y Sooyoung lo entendía; la morena lo consideraría
como su primera vez así que cuidaría de ella como si fuera una delicada
muñeca de porcelana, una frágil rosa que necesitaba el cuidado continuo de
unas manos suaves que le dieran calidez. Ese era su destino, cuidar de Sunny
como si fuera parte de su alma, ofrecerle todo lo que tenía e incluso más. Ese
mismo día, se prometió a ella misma que iba a protegerla con su vida. Es más,
Sunny se convirtió en su vida desde el momento en que le dio el primer beso.
De los cuerpos de ambas caían gotas que acariciaban sus pieles frías. La rubia
empezó a temblar cuando Sooyoung se separó de ella, cosa que a la morena le
pareció algo adorable; su labio ya había recuperado su color natural pero la
pequeña no dejaba de temblar. La más alta se apoyó encima de ella,
proporcionándole su calor corporal, acariciando sus cabellos y fijando su vista
en esos oscuros ojos que pedían cariño y amor. Pedían que alguien la cuidase
de verdad. En ellos se veía un brillo diferente a la otra vez, un brillo dulce y
más intenso.
Sooyoung se separó de ella cuando notó que no temblaba tanto y besó su
cuello, haciendo que su respiración chocara contra la suave piel de Sunny,
provocándole un agradable escalofrío que hizo jadear a la bajita. La morena
coló una mano por detrás de su espalda y le desabrochó el sujetador
hábilmente, quitándoselo casi sin rozar su piel, separándose un poco otra vez
para observar esos pechos que la volvían loca. Eran perfectos, no podía
describirlos de ninguna otra forma, redondos, bien definidos y con unos
pezones apetecibles a más no poder. La morena se sentó encima de las
caderas de Sunny y empezó a acariciarlos suavemente, sus manos iban lentas,
tocando cada centímetro de esos preciosos pechos. La rubia la miraba con
amor, de reojo; esta tenía la cabeza hacia un lado pero miraba a Sooyoung
siempre que esta le rozaba ambos pezones.
Su respiración empezó a ser pesada a partir de que comenzó a notar algo más
que los dedos de Sooyoung en sus pechos. Su lengua, una sensación que le
hizo jadear algo más fuerte, cerrando por un momento los ojos y arqueando la
espalda. Una de las manos de Sunny se quedó cerca de sus labios mientras
que la otra le daba suaves arañazos a la morena, en su espalda, provocándole
un cosquilleo agradable.
Sooyoung movía su lengua, rodeando los pezones y lamiendo estos después de
usar sus labios para besarlos y succionarlos un poco. Eran suaves, como los
recordaba, y apetitosos. Usaba sus dientes para tirar un poco de ellos y oír
leves jadeos de la boca de Sunny, quién parecía que disfrutaba con esos
pequeños mordisquitos. Temblaba cada vez que notaba como la caliente
respiración de la menor chocaba contra su fría piel. Sunny acabó mordiéndose
el labio inferior del placer que le provocaba esa juguetona lengua entre sus
pechos y su clavícula; esta acabó siendo mordida también, suavemente.
Sooyoung decidió bajar un poco más, besando su fino vientre, inspirando ese
dulce aroma que tanto le gustaba, dejando un rastro de agua por arrastrar sus
largos cabellos por el cuerpo de Sunny. Mordió suavemente sus caderas, lamió
su vientre y lentamente fue haciendo un camino de besos mientras le iba
quitando las braguitas a la rubia. Esta última se tapó los ojos con su brazo, le
daba vergüenza que la morena la viera sin nada de ropa. Realmente había
cambiado, pero a alguien aún más adorable que la Sunny de cuatro años atrás.
La más alta se separó un poco de su cuerpo para verla bien, sonriendo al ver
que la rubia había escondido su vista. Sooyoung agarró una de sus piernas y
besó su tobillo, haciendo otro camino de besos y pequeñas mordidas por esa
pierna que temblaba levemente; al llegar a la rodilla, apoyó la pierna en su
hombro y siguió besando, lamiendo su muslo interno hasta llegar a su
entrepierna.
Sonrió y muy lenta y suavemente se acercó a ella, jugando con su clítoris. Una
de sus manos descansaba en las caderas de la rubia y la otra agarraba una de
las manos de Sunny. Empezó a lamer paulatinamente cuando notó un suave
agarre en su cabello por parte de su amada y unos susurros que le dieron el
permiso para hacerlo.
Su lengua se movía de arriba a abajo, muy lentamente, encontrándose toda la
intimidad de la rubia llena de esos líquidos que le daban un toque exótico a la
dulzura de Sunny. Su lengua pasó por cada uno de los rincones de ella, a
veces dejando que los labios tomaran protagonismo y succionaran un poco el
clítoris de la rubia. Su respiración caliente y los hábiles movimientos de esa
lengua hacían que Sunny empezara a gemir bajamente. Intentó controlar su
voz pero Sooyoung no tuvo que esperar mucho tiempo para que la rubia
empezara a gemir más alto, combinando jadeos y pequeños gritos que se
convertían en una música excitante para la morena. Su pecho subía y bajaba
más deprisa que antes y agarró más fuerte la mano de la morena cuando notó
que Sooyoung presionaba un poco su lengua contra su entrada.
Esta última se separó un momento para mirar a la rubia, había quitado el
brazo de su vista por lo que pudo ver como Sooyoung se la comía con la
mirada, con una sonrisa seductora pero que a la vez le demostraba el cariño
que sentía por ella. La morena no sabía cómo agradecerle que hubiera
aceptado amarla como ella, así que esa noche estuvo llena de sonrisas
cariñosas y gestos dulces.
Sooyoung volvió a la entrepierna de Sunny y sus lamidas aumentaron un poco
el ritmo, haciendo que la rubia tirara un poco más fuerte de su pelo. La
morena cerró los ojos y se dispuso a disfrutar de ella: quería oírla, quería ver
como se movía, quería escuchar su nombre que salía de esos labios tan sexys
y carnosos, esos labios que guardaban aún un brillo suave de los besos que se
dieron hacia tan solo unos minutos. Sunny empezó a arquear la espalda al
notar como la lengua de Sooyoung lamía su entrada para introducirse un poco
en ella.
La mano que la morena dejaba descansar en las caderas de la rubia, acarició
su cuerpo, arañándolo suavemente para provocarle cosquilleos, subiendo hasta
sus pechos y bajando de nuevo hasta acomodarse para acariciar su clítoris
mientras su lengua hacía el trabajo de entrar en ella.
El interior de Sunny era caliente, suave y caliente. Poco a poco entró para
disfrutar de esos líquidos que salían tímidamente de la intimidad de la rubia;
esta comenzó a gemir algo más fuerte al notar como la lengua de la morena
salía para volver a entrar seguidamente. Su respiración entrecortada y esos
pequeños gritos hacían que la piel de Sooyoung se erizara por completo.
Disfrutaba tanto con esa voz que se sintió la persona más afortunada del
mundo. Sunny apretó más el agarre de manos y tiró un poco de su pelo al
notar como tanto placer empezaba a volverla loca, movía lentamente la cabeza
de un lado a otro, mordiéndose el labio y cerrando los ojos de vez en cuando.
Arqueaba la espalda cuando perdía la cordura que le quedaba. Disfrutaba,
disfrutaba muchísimo y toda ella lo demostraba.
Sooyoung aún se acordaba de cómo reaccionaba su cuerpo y lo re-memorizó
cuando sintió unas leves presiones en su lengua. Sunny estaba apretando cada
vez más su interior y eso avisó a la morena de que no aguantaría mucho más.
Sooyoung abandonó esa mano que la agarraba con fuerza, apretando las
caderas de la rubia para pegarse un poco más a su intimidad mientras que
Sunny acabó enredando ambas manos en su cabello. A esta última no le salían
las palabras, simplemente unos gemidos que fueron subiendo de tono hasta
que se quedó quieta, con la espalda arqueada y los ojos cerrados.
Un suave sonrojo coloreaba sus mejillas y sus ojos empezaron a humedecerse
del placer. Su pecho iba como loco, subiendo y bajando como si no hubiera
mañana, desenredó sus dedos del cabello de la menor y puso ambas manos a
los lados de su cabeza, agarrando suavemente la almohada.
Sunny esperaba que Sooyoung se acercara a sus labios y la besara, su mirada
se lo pedía; en poco tiempo se volvió adicta a esos finos labios que poseía la
morena y moría por besarlos a cada momento. Se mordió el labio inferior y
susurró un "ven" que casi fue imperceptible para las dos, su respiración
jadeante poca cosa le dejaba decir.
Sooyoung gateó hasta sus labios y se quedó encima de ella, acariciando sus
carnosos labios con el pulgar, notando como Sunny lamía este con la punta de
su lengua. Era una imagen tan sexy y a la vez adorable que no pudo evitar
sonreír notando como sus ojos se ponían borrosos por querer soltar un par de
lágrimas. La besó, era lo que querían las dos y lo que la rubia necesitaba:
aliento. Necesitaba aire y Sooyoung tenía todo el que quisiera para ella.
Sunny respiró profundamente, llenando sus pulmones de ese exótico aroma
que desprendía Sooyoung, un olor entre chocolate y menta, fresco pero a la
vez dulce. Sonrió para ella y disfrutó de ese beso, probándose ella misma
como sabía.
La rubia sorprendió a la morena cuando quiso empezar un juego de lenguas,
quería ganar una batalla contra ella y le gustaba la idea de utilizar las lenguas.
Sooyoung aceptó el reto y se sentó en la cama, rodeando a Sunny con sus
brazos desde su espalda y llevándola con ella, haciendo que sentara encima
sus piernas a horcajadas. Las manos de la morena se quedaron en las caderas
de la mayor y esta dejó sus brazos reposando en el cuello de su adorable loba
mientras enredaba de nuevo sus manos en esos cabellos castaño oscuro que
poseía Sooyoung.
Esta iba algo despeinada, con mechones largos que se acomodaban en su cara,
provocando en ella una imagen tan sexy que Sunny habría deseado en ese
momento tener una cámara para fotografiarla. Ambas aspiraron
profundamente al separarse de ese beso, dejando que un fino hilillo se saliva
se creara entre sus labios.
La morena siguió acariciando sus caderas y lentamente bajó sus manos hasta
el trasero de la rubia, agarrándolo suavemente, provocando en Sunny un
escalofrío indescriptible que se notó en todo su cuerpo. Su piel se había
erizado y un sonrojo algo pervertido se creó en sus mejillas.
Sooyoung movió una de sus manos hasta la entrepierna de Sunny, la cual
seguía húmeda y perfectamente lubricada para entrar en ella con un par de
dedos. Empezó con uno, suave, lento, placentero y torturante a la vez; la rubia
gimió un poco más fuerte que antes, parecía que la otra noche tenía el cuerpo
de otra persona porque la morena no la recordaba tan sensible.
La más alta tenía los labios de su amada a escasos centímetros y podía oír con
total claridad como gemía al mover su primer dedo en el interior de ella. Sunny
respiró profundamente pero su pecho empezó a moverse más deprisa cuando
notó que Sooyoung aumentaba el ritmo de su mano. Sus labios se rozaban
continuamente, la morena sentía la agitada respiración de la rubia cada vez
que sus miradas se cruzaban y eso le gustaba, verla disfrutar era lo que quería
ver. Sunny quiso seguir el ritmo de los movimientos de Sooyoung pero antes le
pidió otro dedo.
- ¿Segura? -Vio que la rubia asentía con algo de vergüenza, apartando la
mirada- Puede que esto duela un poco...
Sooyoung susurró esas palabras en el oído de su pequeña rubia y esta se
estremeció al notar como poco a poco empezaba a entrar otro dedo dentro de
ella; se quedó sin respiración, quieta, solo dejando un ahogado gemido de
placer y dolor.
- Shhh... -Sooyoung acarició su espalda y su cabello, haciendo que Sunny
apoyara su cabeza a su hombro. La rubia quería esconderse- ...relaja un poco
tu cuerpo -Susurró esas palabras en su oído mientras que se quedaba quieta
en su interior.
Cuando notó que Sunny no ejercía tanta fuerza en quedarse quieta, sintió
como por dentro también se relajaba, aunque todo su cuerpo temblaba por el
miedo de que doliera demasiado. Notó que Sooyoung empezaba a moverse,
tan lentamente que un gemido de tortura salió de entre sus labios, cuando
salía gemía de placer pero al entrar aún continuaba notando algo de dolor en
ella; acabó soltando un par de lágrimas que acabaron bajando por el hombro
de la morena.
- ¿Quieres que pare? -La rubia negó con la cabeza.
Sunny acabó acostumbrándose, poco a poco, a notar el placer y a olvidar el
dolor, descubriendo su cara de nuevo para poder besar a Sooyoung. Esta
movía sus dedos lentamente pero sin parar; no parecía la misma Sunny que la
de esa noche. Su cuerpo parecía haberse vuelto virgen de nuevo, quizás
esperaba una relación de verdad para poder disfrutar en la cama como ella se
merecía.
No se dio cuenta y sus caderas empezaron a moverse solas, siguiendo el ritmo
que imponía la morena entrando y saliendo. Sus manos fueron resbalando por
el cabello de la más alta y acabaron arañando su espalda con fuerza, clavando
sus uñas y rasgándole algo de piel. No supo como lo hizo pero el sujetador de
Sooyoung acabó por los suelos, cosa que aprovechó para poner sus calientes
manos sobre la fría piel de la morena.
Era una novata en ello, pero parecía que sus manos se acomodaron sobre los
pechos de Sooyoung, quién acabó jadeando levemente al sentir como los
dedos de Sunny pellizcaban suavemente sus pezones. La morena inspiró
profundamente y sucumbió al pequeño placer de los toqueteos de la rubia,
mordiéndose el labio mientras aumentaba un poco sus embestidas dentro de
Sunny. Esta última acabó chillando de placer y notaba como sus líquidos
empezaban a salir de nuevo, resbalando por los dedos de Sooyoung y
acabando en sus sábanas.
El orgasmo fue la cosa más dulce que oyó Sooyoung, esa voz melodiosa entró
en su cabeza y quedó guardada en su mente como si fuera el canto prohibido
de una sirena. Uno de esos cantos que hechizaban tanto a hombres como a
mujeres. La morena le besó la mejilla y Sunny sonrió, notando un leve
escalofrío al notar como los dedos de Sooyoung salían lentamente de ella para
llegar a su boca. La morena los lamió con tal deseo que la bajita pensaba que
se iba a derretir ahí mismo. ¿Cómo podía tener a una mujer tan sexy delante
de ella y no haberse dado cuenta hasta hacía unos días?
¿Has vivido con ella durante tanto tiempo y ahora te das cuenta de que es
guapísima? A veces eres más que tonta... Pensó la rubia mientras se agarraba
de nuevo al cuello de la morena y hacía que las dos cayeran tumbadas en la
cama.
La pequeña y energética Sunny sonreía de una forma tan hechizante y dulce
que Sooyoung no pudo evitar sonreír con melancolía, mostrar incluso un lado
maternal oculto. Acarició su mejilla y le besó la frente.
- Eres preciosa... -Sunny se sonrojó y sonrió, subiendo encima de Sooyoung,
tomándola por sorpresa.
- Quiero hacerte lo mismo... Por favor, déjame tocarte -Utilizó su aegyo.
¿Cómo podía Sooyoung resistirse a eso?- La otra vez no hice nada, ¿verdad?
- Es que no me dejaste par... -Dijo la morena rascándose un poco la cabeza
pero dejando la frase inacabada por un sorprendente beso de la rubia. Era un
beso diferente a todos los demás, dulce pero juguetón, pedía permiso para que
pudiera tocar ese cuerpo.
***
Taeyeon acabó apagando la consola al ver que no se pasaba ese nivel, bufando
cerró también la televisión.
- Por lo menos no gritan como la otra vez... Sunny fue tan escandalosa.
- Tae-Tae, tu también lo fuiste un poco en los baños.
- ¿Baños? Uy, ¿vosotras dos acabasteis igual en unos baños? -Se sorprendió
Yuri. Seohyun volvió a acurrucarse en el sofá escondiendo gran parte de su
rostro en un cojín.
- Fue ella -Señaló Tiffany.
- ¡Tú te dejaste! No me hagas explicar qué es lo que me pedías.
- No lo hagas -Hyoyeon abrazó a Seohyun como si la quisiera proteger- Aquí
aun hay oídos que no quieren escuchar esas cosas.
- Bueno pues, Tiffany me pidió que primero tocara por...
- ¡Unnie! No seas mala... -Seohyun hizo un leve puchero y acabó de esconder
su rostro contra el cojín.
***
Era la primera vez que Sunny podía oír la voz de Sooyoung gimiendo de
placer. Lo tenía muy bien escondido pero acabó encontrando sus puntos más
débiles, provocando una cadena continuada de jadeos y gemidos por parte de
la morena. No parecía la misma que momentos antes la había marcado como
suya con movimientos calmados y dulces.
Sunny era algo más rápida que ella, besó todo su cuerpo, si, y también lo
mordisqueó, pero las ganas de oír a Sooyoung en todo su esplendor la
quemaban por dentro y quería oír su orgasmo cuando la morena ya no pudiera
más.
Había aprendido de los movimientos de Sooyoung y de algunos consejos que
Taeyeon le dejaba ir de vez en cuando.
Esa noche quería ver a Sooyoung como un lindo cachorro, moviéndose en la
cama y gimiendo de placer, quería ver a esa loba transformarse en un
adorable perrito que pedía más y más. Tenía que devolverle el placer y por
partida doble.
- Sunny...
- Dime lobita -Susurró la rubia en su cuello mientras acariciaba su entrepierna.
- Te amo... -Sooyoung la abrazó, acariciando su cabello, semi-seco por el calor
de ambas- ...muchísimo.
- Yo también, mucho -La rubia prohibió que la morena continuara hablando
porque calló sus labios con un beso. Un beso largo y profundo, caliente y suave
a la vez.
Ambas parecían dos llamas, calientes y ardientes. Ese amor que no habían
podido demostrar en tanto tiempo pudo resumirse en una larga noche de
placer y cariño. Sooyoung acabó gimiendo más alto incluso que Sunny, cosa
que a esta le encantó, se sintió en el cielo; oír esa melodía hizo que su cuerpo
temblara de placer.
Tanto una como la otra quedaron rendidas, casi sin aliento, pero satisfechas.
Sunny cayó encima de Sooyoung y esta la abrazó, fijando su vista en un punto
muerto del techo, recuperando el aliento poco a poco.
- Soo -Sunny se movió hasta quedar frente a frente con la morena- Feliz
cumpleaños.
Era cierto, esa noche era la noche que daba paso al 10 de febrero. Sooyoung
había estado tan ocupada intentando recuperar a Sunny y apartándose de todo
lo que le gustaba que acabó por no saber ni en qué día vivía. La morena la
abrazó besándola y riendo a la vez, no podía ser más feliz.
A la mañana siguiente todo el mundo se despertó tarde, excepto la líder; era el
último día que tenían de vacaciones antes de volver a los ensayos. Taeyeon
fue la primera en levantarse, arrastrando los pies como de costumbre empezó
a abrir las ventanas de la casa. Bostezó y unos brazos la sorprendieron por la
cintura.
- Buenos días Tae-Tae -Tiffany le dio un beso en la mejilla.
- ¿Qué haces despierta tan temprano? Solo son las ocho de la mañana.
- Lo sé, pero sentí un frío en la cama cuando te levantaste así que he venido a
robarte tu calor corporal matutino. Además, tenemos que preparar las cosas
para Sooyoung, ¿no?
- Es verdad, y mejor antes de que se despierte, así no la tendremos que echar
de casa. Sino sospechará en seguida.
- Tranquila, he entrado un momento en su habitación y tanto ella como Sunny
duermen profundamente.
- ¿Juntas?
- Claro. ¿Quieres verlas?
- No, no. Ya te creo.
- Tengo que admitir que están muy monas cuando duermen.
Sooyoung estaba tumbada boca arriba y tenía a Sunny encima de su cuerpo,
durmiendo plácidamente las dos. Las sábanas les llegaban hasta la cintura y la
rubia tenía la cabeza entre los pechos de la morena, su cabello tapaba el
derecho mientras que una de sus manos se quedó reposando encima del
izquierdo. Sooyoung por su parte tenía una mano reposando en la espalda de
la rubia y la otra al lado de su rostro, en la almohada.
***
Poco a poco, las demás se fueron despertando, ayudando a Taeyeon y Tiffany
en los preparativos para celebrar el aniversario de Sooyoung. No iban a poner
una decoración excesiva, pero si un poco de color en ese apartamento.
- Comeremos pastel, ¿verdad? -Preguntó Yoona.
- Claro, Seohyun tiene una receta que vamos a morirnos de buena, ¿verdad
Seo? -Afirmó Hyoyeon con una sonrisa.
La maknae se sonrojó un poco y asintió sonriendo. Terminaron la decoración
en media hora, desayunaron todas y esperaron a que ese par se despertaran.
- Oye, ¿queréis que las despierte? -Habló Yuri- No me hace nada entrar en su
habitación.
- Inténtalo, aunque no las sacudas mucho -Habló Yoona.
Yuri se levantó, dirigiéndose a la última habitación del pasillo. Llamó un par de
veces a la puerta, nada, no obtuvo respuesta. Volvió a llamar, insistiendo un
poco más fuerte con los golpes que daba con sus nudillos, nadie contestó.
Suspiró y terminó girando el picaporte, encontrando a ambas durmiendo.
- A ver... Cómo las despierto -Yuri puso ambas manos en los hombros
desnudos de Sunny y empezó a moverla suavemente, quitándolas
rápidamente. La morena puso una mano en la frente de la rubia y otra en la
frente de Sooyoung- Oh dios mío, ¡están ardiendo!
Yuri salió rápidamente de esa habitación y se reunió con las otras.
- Llama a Lee Soo Man. Mañana no podemos empezar a grabar de nuevo.
- ¿Qué pasa, unnie? -Seohyun se levantó preocupada.
- Tienen mucha fiebre, las dos.
- No me extraña, tanto tiempo debajo de esa lluvia... -Tiffany habló para ella
misma mientras veía como Taeyeon llamaba al presidente de SM.
- ¿Qué ocurre de buena mañana? -Habló el señor con un leve tono de dormido.
- Señor Lee, lo siento pero mañana no podremos empezar a grabar de nuevo.
- ¿Y eso?
- Sunny y Sooyoung tienen mucha fiebre. Es imposible grabar si ellas están en
esta condición -Taeyeon se acercó a Sunny para tomarle la temperatura y
movió su mano para airearla un poco al comprobar que si, estaba ardiendo.
- Vaya... ¿Quieres que llame a una ambulancia?
- La llamaremos nosotras si en tres días no les baja la frente. Lo sentimos.
- No, no pasa nada. Dadle recuerdos de mi parte a ambas y si acaban yendo al
hospital, volved a llamarme.
- Está bien -Taeyeon colgó y suspiró.
- ¿Qué haremos?
- Esperar a que despierten. Luego ya hablaremos con ellas.
***
Un chico empezó a reír, sentado en una terraza y acompañado de una famosa
rapera. Miryo y GD habían empezado una especie de relación de
compañerismo y complicidad donde se ayudaban mutuamente con los planes
del otro.
- Genial, nuestra querida Sunny tiene fiebre alta.
- Pero tiene a Sooyoung.
- Ella también ha caído bajo la fiebre. La suerte está de nuestra parte, Miryo.
- ¿Y qué piensas hacer? -La chica bebió de su café lentamente.
- Vengarme.
- ¿Cómo?
- Ya lo tengo todo planeado. Necesitaré tu ayuda una vez más.
- Como quieras.
CAPÍTULO 9
La rubia fue la primera en despertarse, abrió los ojos lentamente sin poder
enfocar nada en concreto. Todo le daba vueltas. Intentó levantarse un poco
para mirar si Sooyoung seguía durmiendo pero tenía muy poca fuerza en los
brazos, todo su cuerpo le dolía a horrores. Supuso que la morena dormía por la
suave y acompasada respiración que oía en la habitación. Sunny no podía
pensar con claridad, todo le parecía confuso en ese momento; poco a poco fue
resbalando por el cuerpo de la morena, moviéndose como un lento caracol
hasta quedar a su lado. Despertó a Sooyoung para ver si esta se encontraba
tan mal como ella.
- Soo... -Tosió un par de veces, moviendo lentamente el cuerpo de la morena
para que esta dejara de dormir- Soo despierta...
La nombrada fue abriendo los ojos muy lentamente, casi sin fuerzas. Notó
como sus parpados pesaban una barbaridad, parecía que le hubieran puesto
plomos en los ojos para que no pudiera abrirlos. Se movió un poco,
estirándose levemente porque su cuerpo parecía entumido, todo le dolía.
Se frotó los ojos y giró la cabeza hacia la rubia.
- Estás roja...
- Tu también... -Sunny le tomó la temperatura y sonrió- Creo que esa lluvia
nos ha acabado enfermando a las dos... Incluso tu.
Sooyoung rió levemente al recordar que las dos primeras veces que se
encontró con la rubia fueron bajo la lluvia, esas lluvias de verano que eran
intensas por poco tiempo; aún así, no pensó en que la lluvia de ayer era de
invierno, así que se rindió contra la fiebre y cerró los ojos de nuevo. Su voz
estaba ronca y carraspeaba a cada momento.
- Algún día tenía que pasar... -Se movió como pudo, levantándose y notando
en su abdomen una desagradable sensación que parecía que le clavasen
montones de cuchillos. Agarró suavemente las sábanas y se taparon ambas.
- Creo que las vacaciones van a ser más largas de lo esperado...
- Me da igual, ahora estoy contigo...
Llamaron a la puerta. Ambas quisieron contestar pero de su cuello solo salían
susurros, se rieron por su penosa voz y esperaron a que se abriera la puerta.
Entraron Taeyeon y Tiffany, esta última con un termómetro para cada una.
- Buenos días enamoradas -Habló la castaña con un tono de voz que les
pareció un grito horrible a las dos enfermas.
- Tae, tienes que hablar en susurros -Le soltó Tiffany al oído- Bueno chicas,
abrid la boca, vamos a tomaros la temperatura.
Tanto Sunny como Sooyoung abrieron la boca, la rubia se acomodó con el
termómetro en la boca encima de uno de los brazos de la morena, pidiendo ser
abrazada mientras se esperaban cinco minutos a que el mercurio subiera.
Tiffany acabó soltando una de sus hermosas sonrisas maternales que hicieron
sonrojar a Taeyeon, esta simplemente se cruzó de brazos y se sentó en la
cama vacía, la cama de Sooyoung.
Entró Seohyun después de llamar a la puerta, llevando una taza de té para
cada una y detrás de ella entró Yoona con una cubeta de agua y dos toallas.
- ¿Cómo están, Unnie? -Preguntó la más pequeña del grupo a Tiffany.
- Ahora lo veremos -Sacó ambos termómetros y los comparó- Pues... tienen
bastante fiebre. Sunny está a 39º y Sooyoung a 39'3º. No sé si esperar tres
días a que les baje la fiebre o nos las llevamos ya hacia el hospital.
- Esperemos a mañana. Hoy nos quedamos todas en casa -Dijo Taeyeon
levantándose y mirando a la parejita enferma- Vosotras dos descansad.
Cuando podáis levantaros llamadnos que os pasaremos esas toallas para
refrescaros un poco.
- Pero podemos hacerlo nosotras... -Habló Sunny con un hilillo de voz.
- No, que si lo hacéis vosotras acabaréis como ayer y aún os subirá más la
fiebre.
- Está bien -La rubia se acurrucó, abrazando las caderas de Sooyoung con sus
piernas por debajo de las sábanas y cerró los ojos.
La morena hacía rato que se había dormido de nuevo.
- Unnie, cuando volváis a despertaros, tomad esto, os sentirá bien -Seohyun
se lo susurró al oído de la rubia y esta asintió dándole un leve gracias casi
imperceptible.
Sunny acabó durmiéndose profundamente, con un agradable aroma como
compañía y un cuerpo al que abrazar para sentirse protegida. Seohyun fue la
última en salir, cerrando la puerta lentamente para no hacer ruido.
***
Esa extraña pareja seguían en la terraza de la cafetería. GD iba por el tercer
café que tomaba mientras que Miryo continuaba con el primero; realmente a
esta no le gustaba el café pero tuvo que disimular ya que se lo trajeron sin su
consentimiento, "invita la casa" dijo el camarero y la chica tuvo que
conformarse en aceptar y beberlo a pequeños sorbos. Ya me podrías haber
traído algo con alcohol, esto es horrible.
- Dime GD, ¿qué es exactamente lo que planeas hacer?
- Vengarme, recuperar lo que me pertenece...
- Eso ya me lo has dicho dos veces -Parecía que el chico solo supiera decir
"venganza"- Me refiero a cuál es el plan.
- Quiero asustarlas y conseguir que Sunny vuelva a mí. Conmigo estuvo bien,
eso quiere decir que me ama.
- Que te amó. GD, regresa al presente, Sunny está con Sooyoung.
- Me da igual con quién esté, ella volverá conmigo; lo juro.
- Eres demasiado posesivo. ¿Y si las cosas salen mal?
- Nada va a salir mal porque tengo la ayuda de dos hombres de mi padre y
también la tuya. Vas a ayudarme, ¿verdad?. Lo prometiste.
- Sí, sí. Qué pesado... Pero, ¿me contarás qué quieres hacer o no lo sabré
hasta el último momento?
El chico acercó un poco la silla a la negra mesa de la terraza y su tono de voz
cambió a uno más neutral. Miryo tuvo que acercarse para entender lo que
decía.
- ¿Lo pillas?
- Claro que lo pillo, no soy tonta. ¿Y cuándo piensas entrar?
- Yo no entraré en esa casa, entrarán mis hombres.
- Venga ya, ¿qué quieres, que destrocen ese bonito apartamento?
- Ni que lo quisieras para ti.
- ¿Y quién ha dicho que no lo quiera? Son tan tontas que seguramente
acabaran deprimiéndose. Si dejan de cantar yo quiero esa casa.
- Haz lo que quieras mientras me ayudes.
- Bueno, quieres secuestrar a Sunny pero, ¿qué haremos con Sooyoung?
- Que esos dos gorilas que contraté se espabilen.
El chico volvió a sonreír y la morena se terminó el café, soltando un suspiro al
momento de dejar la taza sobre el plato. No sé si esto terminará como él
quiere...
***
La rubia estornudó, despertándose y despertando también a la morena. Esta
última abrió los ojos y se estiró, sentándose levemente en la cama, tapándose
por delante con la sábana pero apoyando la espalda desnuda a la fría pared.
Un agradable escalofrío le recorrió el cuerpo al sentir un poco de frescor.
- ¿Cómo te encuentras? -La rubia preguntó. Prácticamente no había oído aún
la voz de la morena.
- Mal -Sonrió- Creo que empiezo a ver la luz al final del túnel.
La rubia se rió y le dio un golpe cariñoso en el brazo, abrazándola. Sunny se
puso a su lado, quedando ambas con la espalda desnuda contra la pared; la
rubia se movió un momento para agarrar las dos tazas de té que Seohyun
había preparado y le dio una a la morena.
Ambas daban una imagen de enamoradas que podía derretir a cualquiera:
juntas, sentadas en la cama, desnudas y solo tapadas por la sábana, con una
taza de té que les hacía erizar la piel al contacto del calor de la taza con el
calor de su piel,... Sunny se quedó justo al lado de Sooyoung, rozando su
brazo con el de la morena.
- Es el primer cumpleaños que lo paso en la cama y con una taza de té en vez
de refrescos, es tan... extraño.
Sunny sonrió y dio un largo sorbo en la taza, al separarse de esta apoyó su
cabeza al brazo de Sooyoung y le susurró un "te amo" que hizo sonreír a la
morena como una tonta.
Llamaron a la puerta, entrando Tiffany y Taeyeon.
- Que bien, ya os habéis despertado -Dijo Tiffany juntando sus manos y
sonriendo- ¿Os duele algo?
- Todo -Dijo Sooyoung tosiendo. Sunny solo asintió.
- Bueno, es normal.
- ¿Para qué hay esa cubeta de agua?
- Ah claro, tu ya dormías. Sunny lo sabe.
- Es para limpiarnos y refrescarnos un poco -Respondió la rubia dándole la taza
a Tiffany para que esta la dejara reposar encima la mesa.
- Exacto. Mientras no os baje la fiebre, es mejor que ni os levantéis de la cama
porque os vais a marear. Recordad lo que hicimos cuando Seo se puso
enferma igual que vosotras, también usamos una toalla -Taeyeon hablaba
como una sargento- Aunque espero que no seáis tan tímidas como ella.
Seohyun estornudó, sentada en uno de los sofás del salón. Yoona levantó un
momento la vista del libro que leía y miró extrañada a la maknae.
- ¿Te has resfriado?
- Debe ser que alguien habla de ella -Respondió Yuri mirando la televisión-
Mira que si te resfrías de nuevo tendremos que hacer la mismo que esa vez, a
ti acostumbra a subirte mucho la fiebre.
- Unnie... -Seohyun se sonrojó, recordando que no quería que la vieran
desnuda para que le pasaran esa toalla fría por su cuerpo afiebrado. Tuvieron
que luchar contra ella que se acurrucó una manta alrededor y no la soltaba
para nada- No me lo recuerdes...
Yuri sonrió con malicia, le encantaba que Seohyun sintiera tanta vergüenza.
En la habitación de las chicas, Sunny fue la primera en levantarse y dejar que
Tiffany se encargara de ella. La rubia agarró parte de las largas sábanas y se
enrolló con ellas, levantándose lentamente y dando pasitos de pingüino.
- Espera Fany -Recogió sus braguitas y se las puso, si más no para ir vestida
con algo, lanzó la sábana contra Sooyoung y se quedó de pie, delante de la
chica eye-smile.
- Si te mareas, dímelo -Dijo la morena mientras empezaba a pasar la toalla
empapada de agua fría por uno de los brazos de la rubia.
Sunny asintió y cerró los ojos por un momento, abriéndolos de nuevo cuando
notó como pequeñas gotas de agua fría bajaban lentamente por su espalda,
creando diferentes caminitos que le provocaban un cosquilleo agradable.
Sonrió al ver a Tiffany ponerse delante de ella y empezar a pasar la toalla por
su cuello, bajando hasta sus pechos.
- Esto es algo... incómodo -Dijo Sunny apartando la vista de la morena- ¿Por
qué Tae tiene que estar aquí si no hace nada? -Señaló a la nombrada.
- Obviamente porque soy la líder.
- Ahora entiendo cómo se sintió Seohyun...
- ¡Oye! ¿Estás insinuando algo?
Las dos enfermas se taparon los oídos al instante y Tiffany le dijo que bajara la
voz. Taeyeon hizo un leve puchero y se cruzó de piernas, sentada en la cama
de Sooyoung, apoyando su cara a la palma de su mano izquierda y suspirando.
- No estaba insinuando nada contra ti... loca -Sunny le sacó la lengua y se rió
al oír como Tiffany soltaba una leve risita por debajo de su nariz.
La rubia se sintió estupendamente bien después de ese pequeño lavado; su
cuerpo estaba fresco y hasta se sentía algo más despejada. Su vista no estaba
tan borrosa y podía hablar un poco más fuerte. Agarró las sábanas de nuevo y
le dio un leve empujoncito a Sooyoung para que se levantara; la morena
accedió a lo mismo, sintiendo un agradable frescor en su piel.
Tiffany sonrió y se llevó la cubeta y fue seguida de Taeyeon quién le agarraba
suavemente el trasero.
- Esas dos... -Susurró Sooyoung, siendo sorprendida por un abrazo de Sunny
que acabó tumbándola a la cama de nuevo. La rubia estaba encima de su
cuerpo y movía las piernas enérgicamente mientras sonreía.
- ¿Nosotras también duraremos tanto como ellas verdad?
La morena le besó la frente, despeinándola un poco. Empezaron un juego de
risas y cosquillas que las hacían parecer dos niñas; la puerta de su habitación
estaba entreabierta así que las risas se oían desde el salón.
- Escandalosas... -Susurró Taeyeon.
- Déjalas Tae, se merecen reír un buen rato juntas. Admítelo, te preocupabas
por ellas.
- No es cierto.
- Si no es cierto, ¿por qué no me miras como lo haces siempre que me
confirmas una verdad? -Tiffany había dado en el clavo.
***
GD estaba con Miryo en su apartamento, trazando un plan para el secuestro de
Sunny. La rubia le había dado demasiada información a su ex-novio sin darse
cuenta: le había contado cómo era la casa, cuantas puertas tenía, como se
podía entrar por la terraza trasera... Aunque eso último seguramente no
importaba porque esos dos gorilas que tenía contratados podían romper un
picaporte con un simple giro de muñeca.
El chico tenía una especie de mapa sobre la mesa que había hecho a partir de
las indicaciones que Sunny le fue contando en esos cuatro meses que salieron
juntos. Miryo miraba el papel sin prestar mucha atención; realmente no sabía
porque había empezado a ayudar a GD, fue de un día para otro.
- ¿Le harás daño? -Preguntó de golpe la chica de cabellos morenos.
- Si se porta bien no, pero si no obedece quizás sí. Depende.
Miryo sabía que a esas alturas ya no podía decirle que no, pero algo en su
cabeza le decía que eso llevaría consecuencias malas, se le creaba un nudo en
la garganta sin quererlo. Quizás eso son remordimientos...
- ¿Cuándo irán esos dos hombres al apartamento?
- Dentro de una semana, más o menos. Ya te llamaré cuando me haya llevado
a Sunny.
- ¿Dónde?
- En un almacén abandonado que encontré hace poco en las afueras de Seúl.
Irá perfecto -El chico hizo crujir sus dedos y sonrió algo malévolamente,
imaginándose todo el plan en su cabeza.
- Y cuando ya tengas a Sunny, ¿seguirás necesitándome o podré irme?
- Ya podrás irte -Hablaba como si Miryo fuera su mano derecha, algo por
debajo de él.
***
Tres días después, la fiebre de ambas había bajado considerablemente hasta
rozar las primeras décimas de los 37º. Tanto Sunny como Sooyoung se
encontraban mucho mejor y ya las dejaban salir de la habitación para darse
duchas frescas de vez en cuando.
Una llamada de Lee Soo Man distrajo a Taeyeon.
- ¿Cómo se encuentran esas dos?
- Mucho mejor. De 39º pasaron a 37º. Creo que con un par de días más
podrán recuperarse completamente y podremos empezar a grabar.
- Eso espero. A los fans no les gustó oír que os retrasaríais en las nuevas
presentaciones.
- No se preocupe, la espera habrá merecido la pena.
El hombre colgó, Taeyeon suspiró y vio como Sooyoung se dirigía a la cocina.
Después de tres días, aún había pastel, Seohyun hizo uno para cuarenta
personas, no para nueve.
Ver a la morena atracar la nevera para coger dos trozos enormes de tarta hizo
que naciera un pequeño gusanillo, cosa que mató comiendo un poco ella
también.
***
Tres días más tarde, las chicas se encontraban en un enorme escenario,
subiendo a este mediante unas plataformas que salían del suelo. Se trataba de
un concierto recopilatorio con sus mejores éxitos hasta ese momento, pasando
por "Gee" hasta "The Boys".
Bailaron, cantaron, disfrutaron con los fans; sintieron como las llenaba una
alegría que habían pedido durante bastante tiempo, quizás cuatro meses
fueron demasiado para todas. Su vida era cantar y disfrutar oyendo a los fans
pidiendo más.
Podía ser agobiante algunas veces, pero ellas eran así, ídols. Y tenían que
demostrar cuanto valían, enseñando que cuatro meses no las habían
domesticado demasiado, continuaban siendo ese grupo de nueve chicas
alocadas y divertidas que hacían las delicias de todo el mundo encima del
escenario, bailando sexymente algunas veces y otras con exceso de
monosidad.
Los fans pidieron más y más, saltaban, gritaban y pedían que no se fueran.
Ese sentimiento de "os hemos echado mucho de menos" les hacía llorar por
dentro de la emoción y felicidad.
Pidieron a los coordinadores del concierto que les dieran lo que habían llevado
para los fans y empezaron a tirar camisetas por doquier, firmadas por ellas.
La gente se volvió loca, gritó y gritó hasta que las chicas se despidieron de
todos ellos con un fuerte "adiós y muchas gracias". Lanzaron besos al aire y
poco a poco fueron descendiendo entre ese escenario del que habían salido
horas antes.
Esa adrenalina que les corrió por las venas las hizo sentir llenas de vida, nunca
terminaron un concierto con tal sonrisa de gratitud en sus rostros.
- ¿Qué haremos ahora? Tengo tanta energía que no quiero volver a casa -
Replicaba Yuri, intentando que Taeyeon accediera a que las nueve fueran a
alguna parte.
- ¡Vamos a comer! Me muero de hambre -Replicó Sooyoung acariciándose el
vientre.
- Hace mucho que no vamos al sitio de siempre. Esa gente debe pensar que ya
no cocinan bien -Dijo Tiffany con una sonrisa.
- Está bien, iremos a cenar a nuestro restaurante predilecto.
***
Delante de GD había dos hombres gigantescos, plantados delante del chico y
vestidos de negro con gafas de sol. Ambos iban rapados y tenían las mismas
facciones, parecían gemelos, aunque eso al cantante poco le importaba.
- ¿Lo habéis entendido? Si mi padre me recomendó cogeros a vosotros debe
ser porque hacéis un buen trabajo.
- Siempre lo hacemos bien. Nadie se resiste a nuestra fuerza, es imposible.
- Eso espero.
- ¿Quieres probarlo? -Uno de los hombres se acercó con una de sus
gigantescas manos hacia GD, este saltó del sofá, apartándose.
- ¡Ni se te ocurra tocarme!
El hombre volvió a su posición y Miryo dejó ir una leve risita que provocó una
mirada furiosa en GD.
El plan era el siguiente: Entrar en el apartamento de golpe, si había más chicas
utilizar algún gas que las dejara inconsciente y pegar a alguna si se atrevía a
defenderse. El chico no se andaba con rodeos, quería a Sunny solo para él y
era capaz incluso de matar a alguien si encontraba obstáculos que no le
permitieran cumplir su deseoso objetivo. Pobre Sunny... Pensó Miryo, pero su
cuerpo no reaccionó del mismo modo ya que solo asintió cuando GD le
preguntó si le ayudaría en eso.
***
Pasaron un par de horas en ese lugar, quizás tres. Era un local pequeño pero
acogedor y al fondo del comedor siempre había una mesa reservada para
nueve personas. Ellas. Las chicas entraron y la señora que se encargaba de
servir los cafés salió de la barra y las abrazó como si fueran familia, contenta
de verlas de nuevo. Siempre tuvieron un trato familiar, ya que hasta antes de
su debut, el grupo ya iba a comer allí; les quedaba cerca del antiguo estudio y
les iba de perlas porque los platos salían rápido de la cocina.
- ¿Qué queréis comer?
- ¡De todo! -Sooyoung volvió a tocarse el vientre, notando como su estómago
rugía con fuerza.
La señora asintió y las chicas se sentaron en sus lugares, preparadas para
comer esos platos tan deliciosos que cocinaban en el local.
De pronto, a Sunny le vino un escalofrío que le hizo abrazarse y darse un poco
de calor en los brazos con sus manos, moviéndolas rápidamente arriba y
abajo.
- ¿Tienes frío? -Preguntó Sooyoung algo extrañada.
- Si... No se, me ha entrado un escalofrío... Me ha dado la sensación como si
alguien me observara
CAPÍTULO 10
GD se esperó más de lo previsto, dejó pasar dos semanas antes de recordarle
a todo aquel implicado en su plan, que el día se acercaba. Disimuló haciendo
conciertos y pequeñas entrevistas en programas de "celebritys" mientras en su
cabeza ya se imaginaba a Sunny pidiéndole perdón.
Hizo crujir sus dedos antes de que el presentador del programa le despidiera,
dándole una palmada en el hombro y agradeciéndole que hubiera venido.
Justo después de salir de esos estudios, se frotó con asco la parte tocada por
aquel hombre, catalogándolo de vulgar en su mente. Sonrió y entró en el
coche donde lo esperaban esos dos gemelos más altos que un edificio de
treinta pisos y más robustos que un roble de doscientos años.
El chico sacó el móvil de su bolsillo y llamó a Miryo.
- ¿Dónde estás?
- Justo delante de la casa de las chicas, estoy medio escondida en la hierba
alta que hay después de la cuneta, en la carretera que hay delante del
apartamento.
- Como un depredador... Así me gusta.
- ¿Eh?
- Nada; quédate aquí y avísame al mínimo movimiento. He oído que dentro de
nada terminará el programa donde están invitadas.
- Está bien.
La chica colgó y suspiró, sentándose al suelo y jugando con la hierba alta que
se enredaba entre sus dedos. Miró el cielo y entrecerró los ojos por la luz del
sol, este brillaba con más fuerza que nunca; se hizo sombra con su mano
derecha y cada vez que pensaba en la rubia sentía más remordimiento aún. Se
rascó la cabeza y se quedó cabizbaja, distrayéndose con una hilera de
hormigas que iban llevando poco a poco los restos de un escarabajo muerto
hasta su guarida.
***
El público aplaudió y silbaron al tiempo que las chicas se iban levantando de
sus sillas y aplaudían junto con la gente mientras hacían un par de reverencias
a los presentadores.
Hacía tiempo que no se reían tanto las nueve juntas, esos programas de
variedades siempre les iban bien después de un concierto, se había convertido
en una especie de rutina que la echaban de menos.
- Bueno chicas, muchas gracias por haber venido.
- Gracias a vosotros -Volvieron a hacer una reverencia y se fueron
despidiéndose del público con la mano, sonriendo como siempre lo hacían.
Entraron en la enorme furgoneta de su manager y este les preguntó cómo les
fue el programa.
- ¡Bien! -Respondió Sooyoung- Ahh, lo echaba tanto de menos.
- Sobretodo porque te han dado de comer antes de entrar en el programa,
¿cierto? -Taeyeon dio en el clavo.
- No seas cruel, necesitaba comer...
- ¡Pero si comiste antes de que nos fuéramos de casa! Debes tener un agujero
negro en el estómago.
El manager no pudo hacer otra cosa que reír escandalosamente, le gustaban
esas pequeñas peleas tontas que hacían sonreír a las chicas cuando
terminaban sus discusiones; así se demostraba que todas tenían energía para
dar y regalar.
El resto del viaje fue tranquilo y callado, se oían algunas risitas de enamoradas
que el hombre intentó ignorar, evitando mirar el retrovisor del coche para no
ver quiénes eran las enamoradas. No se dieron cuenta y la noche cayó sobre
sus cabezas; la luna iluminaba el cielo y esa hierba alta se tiñó de un leve color
plateado que hizo que Miryo se escondiera más. Su chaqueta roja destacaba
demasiado entre toda esas hierbas y se vio obligada a tumbarse boca abajo,
escondiendo la chaqueta debajo de su cuerpo.
Quizás debería llamarlas y avisarles... La chica se sentía verdaderamente
culpable. Antes de darse cuenta, ya tenía el auricular del teléfono en su oído y
oía como se estaba marcando el número de la pequeña rubia.
La melodía sonó con fuerza dentro de la silenciosa furgoneta, haciendo que
Sunny diera un pequeño bote del asiento. Miró la pantalla e hizo una mueca
que quedó iluminada por la luz de la pantalla.
- ¿Quién es? -Preguntó curiosa Sooyoung.
- Miryo... -Dejó que la melodía sonara y sonara. ¿Por qué la llamaba?
- ¿No lo vas a coger, unnie? -Preguntó confundida Seohyun.
Cuando Sunny se decidió descolgar la llamada, esta cesó. Demasiado tarde...
Pero no pasaron ni dos minutos que el móvil volvió a sonar con fuerza,
obligando a la rubia a descolgar.
- ¿Qué quieres? -Preguntó en tono molesto.
- Sunny, no quiero molestarte pero tienes que creerme.
- ¿Creerte? ¿Creerte en qué?
- GD va hacia vuestro apartamento y quiere secuestrarte -Se provocó un
silencio incómodo en la línea- ¿Sunny?
- ¡Deja de llamarme para decirme estas bobadas! ¡No todo el mundo es como
tú! -La rubia empezó a gritarle, provocando una reacción extraña en toda la
furgoneta. Sooyoung empezó a sentir celos y le agarró el móvil.
- ¡Oye! ¡Déjala en paz! -Colgó sin pedirle ningún tipo de permiso a la rubia,
esta solo recuperó su teléfono y lo guardó en el bolsillo.
- ¿Unnie...? -Seohyun, quién estaba al lado de Sunny, le movió el brazo para
que le hiciera caso- ¿Qué ocurre?
- Nada. La gente se aburre y se inventa tonterías, no es nada.
El silencio cesó al sentir como al furgoneta se paraba delante de la puerta que
daba acceso al jardín y luego a las escaleras por donde se podía acceder al
porche del apartamento. Miryo pulsó inconscientemente el botón de una
alarma que hizo reaccionar a GD y a sus hombres, que descansaban en un
coche, a un kilómetro de dónde estaban las chicas.
- Chicos, es la hora. Arranca -El hombre encendió el coche y con lentitud, llegó
al apartamento, dejando el coche encendido y mirando a su alrededor.
Miryo salió de entre las hierbas, quitándose las que le había quedado pegadas
en su jersey, al igual que la tierra de sus pantalones. GD sonrió y le dio un
sobre con billetes.
- Ten, esto es por las molestias.
La chica no dijo nada y decidió irse por su propio pie hasta Seúl, la cual
quedaba unos kilómetros de allí. Guardó el sobre y empezó a correr.
Se oyó un sonido de puerta y GD supo que en ese momento todas las chicas
estaban dentro del apartamento; llegó el momento de actuar. Hizo un
chasquido de dedos y los dos hombres vestidos de negro se pusieron unas
mascarillas anti-gas mientras salían del coche y empezaban a correr como si
se tratara de una guerra y tuvieran que llegar hasta el siguiente refugio.
Pisaron el porche, ensuciándolo de barro y de un puñetazo uno de ellos hizo un
agujero en la puerta y arrancó el seguro de dentro, tirando después del
picaporte como si fuera una simple hoja de papel.
Entraron y tiraron de las anillas de dos bombas somníferas que dejó a las
chicas del salón aturdidas: Seohyun, Jessica, Yuri y Yoona cayeron en el acto;
Tiffany y Taeyeon intentaron correr hasta el final del pasillo pero uno de los
hombres las agarró por el brazo y las tiró, como si fueran sacos, en el salón.
Chocaron contra el suelo y acabaron inconscientes por el gas que quedó en la
parte baja del parqué.
Ambos hombres se acercaron a Sooyoung y Sunny que quedaron acorraladas
contra la pared del final de pasillo; uno de los hombre señaló a la rubia y le
ordenó con voz ronca que viniera con ellos. Sooyoung se puso delante de ella,
con los brazos abiertos, intentando protegerla.
Tenía miedo, lo admitía, bastante miedo porque ese par podían romperle todas
las costillas de un puñetazo si quisieran.
- ¡¿Qué queréis?!
- A esa chica -Uno de ellos siguió señalando a la rubia.
- ¡Largaos!
El hombre que no señalaba a la rubia, agarró a Sooyoung por ambos brazos y
la lanzó como hizo con Tiffany y Taeyeon; haciendo que su codo chocara
fuertemente contra el suelo y oyera un desagradable "crack". El otro hombre
se encargó de agarrar a la rubia y cargársela a su hombro como si fuera un
saco. Sunny empezó a moverse, asustada y chillando sin parar, moviendo
piernas y brazos, intentando conseguir algo. La morena se volvió a levantar y
su instinto la condujo a propinarle un puñetazo con todas sus fuerzas a la cara
del hombre que agarraba a su pequeña rubia.
Ese respondió de la misma forma, pero su puñetazo se dirigió al estómago de
la morena, haciendo que esta cayera al suelo y se retorciera de dolor. Tosió y
acabó inconsciente por el gas. La rubia no dejó de moverse hasta que el
hombre que llevaba ambos brazos libres usó cloroformo en ella y acabó
callando, quedando profundamente dormida.
La encerraron en el maletero y subieron al coche, rumbo al almacén
abandonado que nombró GD, en las afueras de Seúl.
***
Miryo caminó durante toda la noche, a pasos lentos y pesados, arrastrando sus
pies con ambas manos en los bolsillos de sus pantalones. No tenía un rumbo
fijo pero sus piernas acabaron llevándola hasta SM, su remordimiento se la
estaba comiendo por dentro.
Suspiró y entró como si fuera una prisión: callada y cabizbaja, preguntando
por Lee Soo Man.
- Está en el piso 24 -Dijo una de las recepcionistas. La morena agradeció con
un tono triste en su voz y subió al ascensor, aceptándolo como si fueran los
últimos minutos de su vida antes de la ejecución.
Llamó a la puerta y una voz grave la dejó pasar. Giró lentamente el picaporte y
cerró los ojos detrás de sus gafas de sol que escondían las ojeras, producto de
no haber dormido.
El hombre, que miraba por la ventana, hizo girar su gran sillón de cuero negro
y la recibió como si fuera parte de su familia.
- ¡Miryo! Que sorpresa, ¿qué haces aquí? -Se sentó en una de las sillas que
había delante del hombre sin decir nada, escondiendo ambas manos entre sus
rodillas, apartando la mirada- Me gustó mucho la canción que hiciste con mi
sobrina.
- De ella vengo a hablarle... -Su voz susurrante obligó al hombre a apoyarse
un poco encima de su mesa para poder oírla.
- ¿Qué sucede?
La chica se quitó las gafas, poniéndolas en su cabeza, encima del gorro rojo de
lana que la caracterizaba; sin permiso arrodilló sus piernas, haciéndose una
croqueta encima de la silla donde estaba. Escondió su cara en las rodillas y
empezó a sollozar; el hombre, inquieto por no saber qué hacer, se levantó y le
tocó un hombro. Odio esas situaciones, cuando Sunny llora no sé qué hacer...
- O-Oye, ¿qué sucede Miryo? ¿Qué le ha pasado a Sunny? -Fue oír ese nombre
y los sollozos acabaron en llantos que se oían desde el pasillo.
La gente que pasaba por ahí pensó que era una aspirante que no había podido
pasar las pruebas finales, y era mejor que todo el mundo pensara así, menos
cosas se tendrían que explicar.
- M-Me estás asustando, dime ya que pasa.
- ¡La han secuestrado! ¡Han secuestrado a Sunny! -Lo miró con ojos llorosos y
una mirada absolutamente culpable.
- Eso no me hace gracia Miryo.
- ¡No es ninguna broma! ¡Encienda la televisión! Avisé la policía justo después
de que sucediera...
El hombre, con cara de pocos amigos, se apartó de ella y desconfiadamente
encendió el televisor, buscando el canal de noticias.
"Grave noticia de última hora. Un ataque repentino, esta misma noche, en el
apartamento del grupo SNSD ha provocado destrozos en su casa y lesiones
leves a algunas chicas del grupo. Se descarta que quisieran robar algo de
valor, pero una de las miembros, Sunny, ha desaparecido sin dejar rastro.
Algunas de sus compañeras están en estado de shock y una de ellas ha sufrido
una rotura en su brazo derecho. Los secuestradores usaron bombas de gas y
unas máscaras por lo que no se han podido identificar. Volveremos a
informarles cuando podamos ofrecerles más información, gracias."
El hombre apagó el televisor y miró asustado a la rapera, Miryo solo pudo
susurrar un "lo siento" que prácticamente no se oyó. Lee Soo Man la agarró
por ambos brazos y, sacudiéndola, empezó a hacerle un cuestionario con la
cara completamente roja de ira.
- ¡¿Cómo lo sabías tu todo esto?! ¡Dímelo!
- Yo...
- ¡¿Tú qué?! ¡Contesta!
- Yo ayudé a los secuestradores...
- ¡¿Qué tu qué...?! -El hombre la agarró por el cuello del jersey, haciendo que
se levantara para no caer de la silla.
Era la primera vez que Lee Soo Man mostraba una faceta así delante de una
cantante, incluso Sunny no le había visto nunca enfadado. No iba a pegarla,
era un caballero y no estaba bien pegar a una mujer, pero si hubiera sido un
hombre seguramente ya estaría por los suelos. Sus gritos se oían a través del
pasillo y esta vez, la gente se asustó de verdad.
- ¡Tu vienes conmigo! -La arrastró des de el despacho hasta bajar a la calle,
ordenando a uno de los guardias que se pusiera delante de la puerta de su
despacho y no se moviera de allí hasta que volviera.
Le hizo entrar en el coche y el hombre condujo temerariamente hasta las
afueras de la ciudad, donde se encontraba el apartamento al destrozado de las
chicas. Ahí estaba la policía, prohibiéndole el paso a cualquier paparazzi que
quisiera colarse dentro de la casa y fotografiar a las chicas shockeadas.
- Señores, váyanse -Los policías los empujaban- El grupo no concederá
ninguna entrevista ni fotografía, aquí no tienen nada que hacer.
Al oír como un coche aparcaba cerca del coche patrulla, los periodistas se
acercaron corriendo hasta él, sorprendiéndose de que el mismísimo presidente
de SM estuviera allí, acompañada de la rapera Miryo quién había escondido de
nuevo sus ojos rojos detrás de las enormes gafas de sol.
- Señor Lee Soo Man, ¡unas palabras para la prensa! -Uno de los hombres se
acercó a él con un micrófono. El presidente lo ignoró y se acercó a los policías;
estos le dejaron pasar, prohibiéndole el paso a la chica.
- Dejadla pasar, ella viene conmigo. Tiene un mensaje importante para SNSD.
Los hombres levantaron la cinta de plástico que prohibía el acceso a la casa y
ambos subieron las escaleras hasta encontrar la lamentable situación de todas
las chicas. La mayoría estaban sentadas en el sofá, sus ojos denotaban miedo
y los tembleques en sus manos hacían que las tazas de té que tenían para
tranquilizarse se tambalearan hasta derramar algunas gotas calientes en el
suelo. Estaban rodeadas con mantas y se veía en sus rostros que habían
llorado nada más despertarse de esa bomba somnífera.
Las chicas levantaron la vista y pidieron con la mirada que fuera el hombre el
que se acercara a ellas.
- ¿D-Dónde está Sunny unnie...? -Preguntó la maknae con un hilo roto de voz.
- No lo sé Seohyun... Pero ella si -El hombre señaló a Miryo y esta apartó la
vista. Sintió como las miradas la apuñalaban por todas partes.
- Realmente yo tampoco lo sé... Conozco el autor del secuestro pero no el
lugar dónde se encuentra...
- ¡No nos mientas! ¡Sabía que no eras agua clara! -Grito Sooyoung
apareciendo por la espalda de la morena con un brazo inmovilizado. Con su
mano buena le pegó un puñetazo que le hizo caer las gafas al suelo-
¡Confiésalo todo! ¡¿Era por eso que ayer llamabas a Sunny?! ¡¿Eh?! -La agarró
por el jersey hasta que notó como la chica solo rozaba el suelo con la punta de
sus pies.
- Sooyoung, déjala -Habló el hombre con calma pero con ira en su voz- Miryo,
empieza a hablar.
***
Llegaron al almacén, frenando de golpe, haciendo que Sunny se diera un golpe
en la cabeza al girarse un poco dentro del maletero.
Uno de los hombres abrió el maletero y se la volvió a cargar al hombro como si
fuera un muñeco inanimado; esta seguía inconsciente por lo que no notó como
le ataban sus manos detrás de su espalda ni como la inmovilizaban en una
silla. Su cabeza colgaba hacia delante y GD la empujó levemente para que
quedara apoyada hacía atrás.
- Tú quédate afuera y tu prepara la mesa -Ambos obedecieron sin decir nada;
uno se quedó delante de la puerta como una estatua y el otro llevó una mesa
con ruedas y en ella empezó a poner diferentes objetos punzantes.
Pasó largo rato antes la rubia no empezó a despertar, sintiéndose mareada y
desorientada, con un fuerte dolor en las cervicales que olvidó por completo al
empezar a ver dónde estaba. Estaba oscuro y un aire frío le entraba por debajo
de los pantalones ajustados que llevaba; la piel desnuda de sus brazos se erizó
cuando sintió unas manos acariciar su nuca y dejar una alenada de aire en su
oído izquierdo.
- ¿Q-Quien eres? -Preguntó asustada, viendo que la persona se ponía delante
de ella con una capucha que le tapaba gran parte de la cara por la sombra que
se proyectaba en ella -¿Q-Qué quieres? -El dedo índice de ese individuo se
puso sobre sus labios.
- Shhh... Todo a su tiempo, preciosa... -Le enseñó un pequeño bisturí que
brillaba con la tenue luz de una sola bombilla, a lo alto del techo- Vas a ser
buena... ¿verdad?
Sunny tragó saliva y asintió nerviosamente, asustada. Se movió un poco al ver
como ese bisturí se iba acercando lentamente en su mejilla, rozando
levemente su piel, provocándole un fino corte. Era pequeño y no le dolió, pero
sí que notó como una pequeña gota de sangre iba bajando por su mejilla hasta
gotear en su blusa blanca y mancharla.
- Si no te mueves seré bueno contigo y no te haré daño...
El individuo empezó a dar vueltas lentamente alrededor de ella, observándola
inmovilizada en esa incómoda silla vieja. Acarició sus manos, atadas a su
espalda y levemente rojas por la falta de sangre en ellas; le desató un poco el
agarre, pero solo lo mínimo para que esas finas manos no se perdieran.
Acarició sus brazos con las manos desnudas y las dejó en sus hombros,
apretándolos levemente.
Enredó una de sus manos en los rubios cabellos de la pequeña y tiró de ellos
para que esta alzara su cabeza hacia atrás, viendo una turbia sonrisa en el
rostro de ese loco.
La soltó, tirando de su pelo, poniéndose delante de ella, arrodillado para
mirarla bien. Analizó su cuerpo, de arriba abajo, acariciando sus piernas
vestidas por esos apretados pantalones que se escondían dentro de unas botas
altas.
- Tú y tus provocativos modelitos... Imposible resistirse, ¿no crees? -Sunny no
dijo palabra- Bueno, que vas a saber tu si eres la que los lleva. Siempre
intentando poner a tu novia caliente, ¿verdad?
La rubia cambió su expresión a una de sorpresa, haciendo que el encapuchado
riera. Este se levantó y la miró fijamente.
- ¿No me reconoces? -La rubia siguió sin hablar- Vas a ser mía, Sunny, vas a
ser mía como yo me llamo GD -Se quitó la capucha y una desagradable
sensación de hielo entre su sangre recorrió por completo el cuerpo de la
víctima -Bueno, en realidad ya te tengo entre mis manos -Le agarró la cara
con ambas manos y la besó, la besó como nunca antes lo había hecho,
solamente con deseo sexual.
La rubia se movió, intentando apartar la cara para cortar ese beso, no lo
consiguió; moverse rápidamente le provocaba mareos del cloroformo y además
poca cosa podía hacer porque estaba atada de cintura y hombros también. Una
completa estatua.
- ¿P-Por qué haces esto...? -La rubia se asustó tanto que empezó a sollozar,
haciendo que un par de lágrimas se mezclaran con la sangre de su herida y
sintiera un leve escozor en su mejilla.
- ¿Y encima lo preguntas? Me dejaste, Sunny, me dejaste por otra chica y eso
me dolió. ¿Qué tiene esa torre que no tenga yo? ¡Contéstame!
El hombre vestido de negro que vigilaba la mesa de los instrumentos
punzantes observaba la escena en la penumbra, guardando un silencio total y
tragando saliva de vez en cuando. Necesitaba fumar pero si se movía un solo
milímetro quizás el muerto sería él y no la rubia.
Sunny siguió llorando, mostrando una faceta que nadie había visto hasta
ahora: la verdadera cara de una persona al sentir miedo.
- Aquí nadie te encontrará... Vivirás para siempre en este almacén, vivirás
conmigo. Te amo Sunny, mi corazón pide tu amor, ¿es que no lo entiendes?
La rubia no hacía más que llorar, sollozar y mojar sus pantalones con las
lágrimas que caían de sus ojos sin parar. Quería despertarse de esa pesadilla,
ver que todo era un horrible sueño y que a su lado tenía el cuerpo de
Sooyoung que la abrazaba, protegiéndola. No pudo evitarlo y susurró el
nombre de la morena, haciendo que GD le cogiera el rostro con fuerza y la
mirara con odio.
- ¡Olvídala! ¡Sooyoung no vendrá! ¡Nadie vendrá! -GD apretó con el pulgar la
herida en la mejilla de la rubia, haciendo que esta soltara un pequeño quejido
de dolor- Estás sola Sunny, solo me tienes a mí.
El chico volvió a enseñarle el bisturí, pero esta vez lo dirigió entre sus pechos,
cortando lentamente la ropa que cubría su sujetador semi-transparente de
color azul oscuro. GD sonrió perversamente y miró a Sunny con unos ojos que
daban miedo; el hombre que estaba junto a ellos simplemente giró la cabeza,
esa situación le incomodaba un poco.
La rubia tragó saliva y sintió las horribles manos calientes de GD que se
colaban por el corte de su ropa, tocando sus pechos con lujuria.
Un sonrojo de vergüenza y humillación se formó en sus mejillas, apartando la
mirada y sintiendo como las lágrimas continuaban cayendo.
- Déjame... Por favor... suéltame... -Dijo entre sollozos. El chico hizo oídos
sordos y terminó dando un tirón en la ropa que acabó mostrando su sujetador
y el abdomen de la rubia.
Sunny cerró los ojos y gritó, intentando acurrucarse sin resultados. Movió las
manos atadas hasta que sintió un leve escozor en sus muñecas, con sus
piernas, poca cosa podía hacer; quería ignorar el hecho de que estuviera
completamente inmovilizada, tenía que haber algún modo de liberarse o eso
pensaba ella.
***
Miryo fue devuelta al suelo y se quedó en silencio delante de las demás;
Tiffany, la que parecía más afectada, sintió como sus manos temblaban aún
más que antes, obligándola a dejar la taza de té en la mesa de enfrente para
no tirarla al suelo.
- ¿Cómo que no sabes dónde está? ¿Quién la secuestró? ¡Dilo! -Gritó
Sooyoung.
- Es que... Si lo digo me matarán...
- ¡Me da igual lo que te pase a ti! Sino, ¿por qué te involucraste? ¡¿Es que no
te importa lo que le hagan a Sunny solo por el hecho de que tu quieras vivir?!
-Yoona se levantó y la agarró de los hombros para que se apartara un poco de
la rapera- Tienes suerte de que tenga este brazo roto, sino ya estarías medio
muerta en el suelo... ¡Habla!
El último grito hizo que Miryo diera un pequeño saltito y cerrara los ojos por un
momento, tapándose los oídos. Sunny no se merece esto... Explotó por dentro,
sintiéndose la persona más sucia del mundo.
- Es... GD... -Soltó en un susurro de voz poco perceptible para todas.
- Sabía que ese tipo se tramaba algo... ¡Maldito! -Sooyoung le tiró del jersey
otra vez- ¡¿Dónde se la ha llevado?!
- No lo sé...
- ¡Mentira!
- ¡Te he dicho que realmente no lo sé! -Le agarró la mano con la que tiraba de
su ropa con las suyas y se deshizo del tirón de ropa.
- Oye Miryo, Sunny es la única familia que me queda y viceversa, debes saber
dónde se la ha llevado, haz un esfuerzo -Habló Lee Soo Man con un tono de
voz entre la preocupación y la ira contenida.
Una llamada hizo que el ambiente se calmara un poco, era el móvil de
Sooyoung. La morena buscó en su bolsillo y vio que quién marcaba era Sunny;
su mano tembló, tembló como nunca antes lo había hecho, descolgó y con un
hilo de voz rota contestó.
- ¿S-Sunny...?
- Sooyoung... Encended la televisión... -Sentía sus sollozos, cosa que le rompía
el corazón. Agarró el mando y la llamada se cortó.
Buscó en todos los canales hasta que encontró que la señal estaba pirateada
para todos los canales.
En la televisión se veía a Sunny en primer plano, mostrándola hasta los
hombros con los ojos rojos de tanto llorar y esa herida que había empezado a
secarse en su mejilla. Intentaba controlar el llanto pero estaba tan asustada
que pocas palabras podía decir.
- N-No me busquéis... M-Me fui por mi propio pie... d-dejad las búsquedas... -
Hizo una pausa larga, provocando un incómodo silencio y unas ganas terribles
de llorar a más de una de las chicas; ahora mismo, esas imágenes las estaba
viendo todo el país que tenía la televisión puesta- si apreciáis vuestra vida...
m-me dejaréis en paz...
Un cuerpo desconocido apareció de detrás de las cámaras, solo se podían ver
sus piernas y sus manos, tapadas con un par de guantes negros. La rubia dejó
de hablar y la misteriosa persona que la mantenía en cautiverio usó de nuevo
el cloroformo, dejando a la chica inconsciente. El secuestrador se arrodilló a la
altura de la cámara y con la capucha puesta y una sonrisa escalofriante, se
despidió de los espectadores con la mano, apagando la cámara segundos
después.
- Maldito enfermo... -Susurró Sooyoung entre dientes, clavando su mirada
segundos después en Miryo quién se había quedado de piedra como las otras-
Confiesa dónde están escondidos, ¡ya!
- Solo me dijo que era un almacén de las afueras de Seúl... nada más.
- ¡Hay un montón de almacenes en las afueras!
- Pues buscaremos en todos y cada uno de ellos Sooyoung -Habló el presidente
de SM intentando calmar la situación- Y Miryo nos ayudará si quiere no ir a la
cárcel junto con GD.
***
Un gran cubo lleno de agua mojó a Sunny, esta despertó tosiendo,
completamente empapada. Siempre que se despertaba en ese almacén, lo
hacía desorientada y no era para menos; nunca sabía por dónde le llegarían
esas calientes manos que la manoseaban a más no poder.
- Mojada estás aún más apetitosa... -Volvió a enseñarle el bisturí y esta vez lo
pasó por su labio inferior, ese carnoso labio inferior que hacía las delicias de
cualquiera.
Una pequeña gota de sangre apareció repentinamente en su boca, siendo
eliminada con un beso de GD. Sunny quería defenderse y lo hizo mordiendo el
labio del chico; este se separó bruscamente de ella quejándose por la mordida
y le propinó una bofetada sin pensarlo, escuchando un terrible grito por parte
de la rubia.
- ¡¿No te he matado y así me lo pagas!? -Rasgó los pantalones con un cuchillo
pequeño que tenía en esa mesa llena de instrumentos peligrosos y miró el
aspecto con el que quedó Sunny después de esas rasgaduras. En sus piernas
había algún que otro pequeño corte debido a la fuerza con la que cortó su
ropa.
La rubia simplemente chupó la sangre que escapaba lentamente de su labio
inferior y cerró los ojos, esperando lo peor.
CAPÍTULO 11
Quería despertar, pensar que todo había sido un horrible sueño. Abrió los ojos
y clavó su vista en un punto muerto de la oscura pared que tenía a escasos
metros de ella. Era una pared gris, vieja y manchada con alguna sustancia
oscura. El frío recorría toda su piel y tiritaba por ello; continuaba con la ropa
mojada y no había comido nada desde hacía un día.
- ¿Tienes hambre? -Uno de los hombres se acercó. La rubia no dijo nada- Le
diré al jefe que lleve algo para ti.
- ¿Por qué...? ¿Por qué GD hace esto...? ¿Por qué lo ayudáis?
- Yo solo cumplo órdenes. No sé nada.
Su labio inferior, teñido de un suave color morado, temblaba notablemente y
ya no lloraba, le parecía inútil.
***
Después de salir del hospital con un horrible papel en su mano que le prohibía
comer demasiado hasta que su estómago se recuperara del fuerte golpe,
Sooyoung, acompañada de las chicas, Lee Soo Man y Miryo, se dirigieron hacia
la comisaría de policía.
Evadieron a los fans que las perseguían y agradecieron a los que las dejaron
pasar sin pedirles nada; por fin había un poco de conciencia de la situación
entre algunas cabezas.
Llegaron a la enorme comisaría de Seúl, justo en el centro de la ciudad.
Entraron en silencio y se dirigieron directamente hacia el jefe de policía: un
hombre alto y robusto, con cara de buena persona y cabellos blancos. Les
saludó levantándose la gorra del uniforme y les dejó pasar, llevando sillas para
cada uno de los presentes.
- ¿Han encontrado alguna pista? -Se atrevió a preguntar el presidente de SM
para romper el hielo.
El hombre negó con la cabeza, cerrando los ojos.
- Por dios Miryo, intenta recordar algo más. ¿Seguro que se lo dijiste todo a la
policía?
- Dije todo lo que sabía... Lo juro
- Señorita, intenta hacer memoria una vez. Vuelva a contarlo todo desde el
principio.
- Está bien -Miryo suspiró y tragó saliva- Cuando Sunny dejó a GD, este me
llamó y me propuso un plan que tenía en mente. Yo otra veces le había
ayudado con sus tonterías y él con las mías; nunca pensé que besar a Sunny
para que confesara quién era la persona a que amaba llevaría tantos
problemas semanas después...
- ¿Le pidió que la besara?
- Me pidió más que eso...
- Le pidió que la manoseara. Yo estaba allí, lo vi perfectamente -Sooyoung
cortó la conversación.
- Exacto... Me pidió que le obligara a decir el nombre de esa persona aunque
tuviera que toquetearla...
Un escalofrío recorrió la espalda de más de una chica.
- ¿Y qué pasó después? -El policía volvió a hablar.
- Me dio una bofetada y se fue corriendo.
- ¿No supiste de quién era el nombre?
Esa pregunta le removió por dentro; explicar quién era la pareja de Sunny
llevaría problemas al grupo, no estaría bien visto y quizás se acabaría borrando
el nombre de SNSD por un escándalo entre miembros. Miryo estuvo a punto de
nombrar a la morena pero al ver de reojo como Taeyeon y Tiffany separaban
sus manos, supo que eso no tenía que decirlo. No quiero meter la pata otra
vez...
- No... No me lo dijo.
La comisaría quedó en silencio, otra vez.
***
El chico se acercó a la rubia con un bol lleno de arroz y trocitos de verduras.
Sunny al verlo cerró los ojos, esperando algún golpe o toqueteo por parte de
GD; sorprendentemente no fue así. El secuestrador se arrodilló a su altura y
con los palillos de la comida presionó levemente la mejilla izquierda de la rubia
para que esta lo mirara.
- ¿Tienes hambre? -Sunny no contestó- ¿Quieres morir de hambre?
El chico empezó a comer delante de ella, provocándole una sensación entre el
asco y el hambre desesperado que tenía la pequeña víctima. Sunny entreabrió
los labios, no dijo nada pero GD entendió la indirecta. Le pedía algo de comida.
- Buena chica -Le dio dos bocados de arroz y Sunny se los tragó sin decir nada,
sin hacer el más mínimo ruido- ¿Ves? Si me haces caso todo será mejor -Se
acercó a sus labios y con la lengua los lamió, dejándole un amargo sabor entre
comida y tabaco.
- Yo... -Se sonrojó- ...necesito ir al baño.
- Bueno pues yo mismo te acompañaré. Vamos -Lentamente la desató y cargó
uno de sus brazos en sus hombros.
El hecho de no haberse casi movido en esa silla y que no hubiera comido gran
cosa la mareaban y no podía quedarse de pie sin tambalearse. Poco a poco fue
dando pasitos hasta llegar a la puerta trasera del almacén, ahí, pegada a la
gran pared de color granate gastado, había una pequeña casita de madera que
parecía un baño para emergencias.
- No intentes huir, antes de que encuentres algún camino conocido te atraparé
-La chica asintió y cerrando lentamente la puerta se escondió en ese baño,
intentando calmarse para no llorar de nuevo.
Había un pequeño agujero en la pared derecha de la pequeña casita, miró por
él y analizó el lugar dónde estaba. Le parecía todo igual, lleno de hierba alta,
sin el más mínimo ruido o imagen que pudiera darle una pista de su paradero.
Suspiró, quizás usando esa táctica podría ir comprobando el territorio hasta
poder escaparse...
Las llamadas en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- ¿Te has dormido?
La chica salió, agarrando con una mano su ropa rasgada, intentando darse
algo de calor. Su otra mano fue agarrada por el chico y le obligó a rodear su
cuello como antes; no quería aceptarlo pero si no fuera por esa ayuda, su débil
cuerpo no podría ponerse en pie.
Llegaron de nuevo a esa silla vieja que chirriaba con cada movimiento que
hacía la rubia sobre ella.
Se sentó de nuevo y dejó que la ataran, obedeciendo como un pequeño perrito
asustado. Su mirada, apagada y triste, desapareció cuando notó de nuevo ese
fuerte olor a cloroformo que tapaba sus vías respiratorias y la obligaba a
dormirse escuchando la escalofriante voz del chico antes de perder el
conocimiento.
- Dulces sueños... pequeña Sunny...
***
El interrogatorio que tenían el policía y Miryo siguió, demasiado lento para las
chicas.
- Por última vez, ¿dónde se esconde GD?
- ¡Os juro por la vida de Sunny que no lo sé!
- ¡No menciones la vida de Sunny como si fuera un juego! -Sooyoung gritó,
siendo agarrada por sus compañeras- Yo es que la mato, ¡la mato! ¡Soltadme!
- ¡Choi Sooyoung! -La voz de su madre la paró en seco, ya no recordaba la
última vez que le gritó.
- ¿Q-Qué haces aquí mamá?
- Vengo a poner paz; no pegues al único testigo que hay -Cogió una silla y se
sentó al lado de la rapera- Miryo, ¿verdad? Cuéntanos qué más pidió GD.
- ¿Cuánto rato llevas ahí mamá?
- Lo suficiente como para entender vuestra situación. Vi la noticia de la
desaparición de esa chica y sentí como debía ayudaros aunque solo fuera con
algún detalle -Acarició el hombro de Miryo- Continua, queremos saber toda la
historia.
- Bueno... Después de que GD me contara su plan, me prometí a mi misma
guardar silencio, cosa imposible porque el remordimiento me comió por dentro.
Al contrario de él, a mí aún me queda algo de humanidad y nada más ver
como se llevaban a Sunny sentí como si mil ojos se clavaran en mi espalda,
tachándome de traidora...
- Eres una traidora, Sunny seguía confiando en ti aunque la hubieras tocado.
Me lo contó hacía relativamente poco -Eso hizo que Miryo se sintiera aún peor.
- GD dijo que el almacén donde tendría reclusa a Sunny estaba lejos de Seúl,
quizás bastantes kilómetros en coche. Dijo que estaba algo apartado de los
demás, pero no me dio ningún otro detalle, ni el color, ni el tamaño,...
- Solo sabemos que es oscuro por dentro y bastante grande. Tenemos el vídeo
de la última emisión de ella con vida -El hombre enseñó un CD. Lo quiso poner
pero la mayoría de las miembros se negaron.
El policía lo comprendió y mientras lo estaba guardando se volvió a reproducir
unas imágenes de la rubia. El oficial hizo una llamada de emergencia, pidiendo
a los especialistas en informática y pirateo que intentasen encontrar la señal
desde donde se estaba pirateando todas las antenas de la ciudad.
Sunny yacía inconsciente, con la cabeza baja; y, esta vez, se mostraba su
cuerpo completo.
Unas manos vestidas en guantes negros de cuero aparecieron por detrás del
cuerpo de la chica y le abrazaron el cuello, acariciando sus brazos y hombros.
Rozó levemente sus pechos antes de levantarle la cabeza y mostrarla con una
cara cansada de tanto llorar; con el pulgar acarició sus labios y mostró un
mensaje en la pantalla que decía "ella es mía, olvidadla". La señal se cortó,
volviendo las emisiones normales en cada televisor.
- ¿Habéis podido captar algo?
- Lo siento señor, pero en tan poco tiempo solo pudimos llegar a la mitad de la
señal.
- ¿Y qué os daba esa señal?
- Una dirección hacia el norte, se alejaba más de 10 kilómetros pero se cortó
cuando las imágenes desaparecieron.
- Gracias -El policía colgó y explicó la situación.
- ¿Eso quiere decir que quizás si vamos por ahí podremos encontrarla? -En los
ojos de Sooyoung se formó un leve brillo de esperanza.
- No lo sé señorita. Ese chico ha sido listo y ha ido a esconderla en el campo de
almacenes. Hay más de cien... y todos son iguales.
Sooyoung se levantó de golpe, haciendo que la silla chirriara contra el brusco
movimiento que la arrastró por el suelo.
- Usted es policía, ¿no?
- E-Ehm... Sí.
- Pues como buen policía cogerá su mejor patrulla y junto con nosotras iremos
a ese maldito campo de almacenes a mirar en todos y cada uno de ellos -
Golpeó, con el brazo no lesionado, en la mesa con fuerza.
- Ustedes es mejor que no vengan, podría ser peligroso. Esos hombres van
armados.
- ¡Me da igual! Si ellas no quieren venir lo entenderé pero Sunny es muy
importante para mí; me dará un chaleco anti-balas o las protecciones que haga
falta y los acompañaré. No aceptaré un no por respuesta.
El hombre miró a la madre de la chica, algo descolocado, y esta solo se alzó de
hombros, negando con la cabeza. Era imposible hacerle cambiar de opinión.
Las otras chicas se quedaron mirando a Sooyoung como si fuera su salvación,
Seohyun no pudo más y empezó a llorar.
- Yo quiero que Sunny unnie vuelva... -Se tapó la cara y Yoona la abrazó para
consolarla.
- Tranquila Seo, conseguiremos que vuelva, ¿verdad agente?
El hombre, quién primeramente se había quedado algo estupefacto y callado,
se levantó con energía y le dio la mano a Sooyoung, haciéndole entender que
cualquier ayuda era buena para devolver con vida a la rubia cautiva.
- Dejadme ayudar a mi también... -Miryo se levantó y lo pidió sin pensarlo.
- Señorita, usted podrá ayudar pero seguidamente irá a prisión. Es cómplice de
un secuestro con violencia.
- Lo acepto, pero ahora déjenme ayudar. GD me utilizó, y eso me da mucha
rabia.
- En esta comisaría se necesita gente como vosotras; si algún día os cansáis de
cantar, ya tenéis otro trabajo -El hombre soltó una gran risa para intentar
animar el ambiente.
***
Antes de ponerse en la misión de rescate de la rubia, pasaron tres días que
fueron el auténtico horror para Sunny.
Las continuas imágenes que GD mostraba de ella por la televisión eran cada
vez más espantosas y humillantes para cualquiera. La rubia iba las veinticuatro
horas del día empapada de agua, tiritando de frío; se veía en sus ojos el
exceso de cloroformo que la dormía de una manera turbia, hacia que su mente
quedara despierta y sola en ese gran almacén frío y oscuro.
Su mirada era opaca, había quedado apagada y mostraba miedo
continuamente; sus ropas, rasgadas, acabaron tiñéndose de sangre en algunas
ocasiones, solo eran gotas pero su cuerpo pedía que no se le torturara más.
Sunny había perdido la noción del tiempo. Sabía cuando era de noche y de día
por los ronquidos que oía al fondo del almacén por parte de los dos hombres
robustos. GD parecía que dormía afuera para vigilar la puerta.
La rubia tosió un par de veces y se mordió el labio inferior para que este dejara
de temblar; era una sensación muy desagradable sentir como su propia saliva
goteaba hasta el suelo porque perdía la sensibilidad en sus labios. Por qué....
por qué... Era lo único que repetía en su mente, una y otra vez, buscando su
culpabilidad, su pecado que la había conducido a ser víctima de tal tortura.
Tragó saliva y apoyó su cabeza hacia atrás, fijándose que había pequeñas
ventanas en el tejado. Estaban tapadas con lonas oscuras y en las vigas del
techo se podían ver múltiples telarañas. Ese lugar debía hacer años que no se
limpiaba, y más asco le daba saber que estaba "viviendo" en un lugar tan
asqueroso y sucio como ese.
No quería resignarse a vivir ahí, necesitaba salir al exterior y correr, correr
tanto como su cuerpo pudiera aguantar. Nunca fuiste buena corriendo... Su
poca conciencia le presionaba por quedarse, tenía pocas posibilidades de
escapar pero quería intentarlo. Más que eso, debía intentarlo.
Esperó a que se hiciera de día; uno de los gemelos se despertó, saliendo a
fuera y despertando a GD que dormía dentro del coche, aparcado a pocos
metros de la puerta. El otro hombre se levantó y se quedó cerca de la
rubia. Sunny, o ahora o nunca...
***
Los equipos de investigación y policía empezaron a moverse, saliendo de la
ciudad a toda prisa, con las luces y sirenas puestas, pero apagándolas al ser
unos cuantos kilómetros lejos de esas transitadas calles. En el primer coche se
encontraban el hombre del interrogatorio que conducía, Sooyoung de copiloto
y Miryo detrás de ellos, acompañada de dos hombres más. Ellas no llevaban
armas, estaba prohibido, pero si llevaban protección. Todos llevaban
protección.
Primero se pararon en el apartamento de las chicas, y de allí siguieron las
marcas en la carretera, guiándose por el instinto hacia el norte.
- ¿Está muy lejos ese campo de almacenes?
- Más o menos en media hora llegaremos, aunque dejaremos los coche un
poco atrás para no levantar sospechas. Es mejor que no se vean.
Detrás de tres coches patrullas había una furgoneta con agentes especiales de
policía, armados peligrosamente y protegidos por un casco y un mono negro
endurecido por dentro. Por encima también llevaban el chaleco anti-balas y el
rotundo silencio que se creaba en esa furgoneta mostraba la experiencia de
esos hombres. Cuando menos hablaran, menos se distraerían y más rápido
podrían actuar.
A medida que se acercaban a ese famoso campo, fueron reduciendo velocidad
hasta que aparcaron en fila todos los coches, justo al borde de la carretera
para no prohibir el paso de ningún vehículo que quisiera pasar.
- A ver chicos, son solo tres pero pueden llegar a ser muy peligrosos.
Necesitamos sacar a esa chica con vida cueste lo que cueste, para ello ya
llevan los chalecos y las armas. Vosotros -Se dirigió al grupo de la furgoneta-
vayan por allí y haced un rodeo. Empezaréis por los almacenes que están más
lejos de la carretera.
- ¿Y nosotras? -Sooyoung habló.
- Vosotras vendréis conmigo y estos dos hombres. Los otros repartíos y mirad
de izquierda a derecha; nosotros miraremos de norte a sur.
Nadie dijo nada, simplemente saludaron y empezaron su misión,
escondiéndose entre la hierba alta como si fueran leones en busca de una
gacela.
***
Pasó una hora desde que la rubia despertó; se encontraba mareada pero su
corazón latía con fuerza por la decisión que había tomado. Tengo que
hacerlo... Carraspeó un poco, captando la atención del chico, éste la miró y le
preguntó qué pasaba.
- Tengo que ir al baño... -Susurró sonrojándose levemente.
- Qué chica esta... -Suspiró y la desató, pasando como siempre su brazo por
detrás de su cuello.
Sunny, poco a poco, había ido acumulando energías a medida que comía un
poco y le hacía caso con todo. Al convertirse en su esclava se ahorró muchos
golpes y gritos, cosa que le dio el suficiente coraje para poder aguantarse de
pie ella sola. Estaba haciendo teatro, solo para que GD no sospechara nada.
Se encerró en esa casita y volvió a mirar por el agujero. Nada, todo estaba tan
tranquilo como siempre; suspiró y tomó aire, respirando profundamente un par
de veces, dejando su mente en blanco y pensando cuál debía ser el camino
más rápido entre toda esa hierba.
Como siempre, las llamadas insistentes en la puerta la sacaron de sus
pensamientos. Esa vez no tenía que hacer nada en ese baño, que no se atrevía
ni a rozar, pero cuando realmente lo necesitaba era horrible tener a ese loco
llamando a la puerta.
Lentamente la abrió, tosiendo. Al ver, y notar, como GD le agarraba la mano
para que la pasara por su cuello, se soltó del agarre y le dio un codazo en todo
el costillar, haciendo que el chico soltara un grito y se acurrucara durante un
momento.
Estiró su brazo y la pilló por la ropa, acabando de romperle su blusa rota y
dejándola solo con sujetador en su parte superior del cuerpo. El chico se quedó
con esa ropa rota en su mano y empezó a gritar a sus hombres, los cuales
salieron repentinamente delante de la rubia. Esta, en un arranque de locura,
no se detuvo y pasó por en medio de los dos hombres; en esas situaciones le
gustaba ser pequeña porque podía escabullirse por casi cualquier sitio.
- ¡Detenedla! ¡Venga par de memos! ¡¡Sunny!!
***
Los hombres de la furgoneta escucharon ese grito así que se dirigieron en la
dirección que el viento les había hecho llegar esa voz masculina. Pasaron entre
la hierba alta, arrodillados, encontrándose a algunos de sus compañeros no tan
protegidos por el camino.
- Hemos oído un grito que provenía de allí.
Sus compañeros los siguieron y se quedaron parados cuando les pareció oír
otro grito, esta vez de una chica.
***
Sunny acabó capturada de nuevo. Esos hombres podían parecer muy lentos
por su gran estatura y robustez pero sorprendieron a la bajita con su rapidez.
Uno de ellos la agarró fuerte, abrazándola con tanta fuerza que empezó a
asfixiarse. Movió sus piernas como pudo, con tanta fortuna que acabó dando
con su talón en la entrepierna del hombre; este la soltó de inmediato para
poner ambas manos en sus partes nobles.
- ¡Tu! ¡No dejes que se escape! -El otro hombre empezó a perseguirla.
Sunny corría en línea recta, semi-empujada por las suaves corrientes de aire
que pasaban entre esas hierbas. Gritó, gritó tanto como pudo durante todo el
recorrido que hizo a pie, con la esperanza de que alguien la escuchara y
recorriera en su ayuda. Se escapó una vez de esas grandes manos, resbalando
entre ellas porque su piel estaba levemente húmeda, pero no lo consiguió a la
segunda vez.
Intentó hacer la misma táctica que antes, pero el otro hombre se recuperó y le
agarró las piernas.
- ¡Dejadme! ¡¡Soltadme!! ¡Ayuda!
***
No eran imaginaciones suyas, realmente Sooyoung estaba escuchando la voz
de la rubia que gritaba auxilio, y no era la única, miró a Miryo y esta asintió,
dando a entender que ella también había sido testigo de los gritos. La morena
más alta respiró profundamente y agarró del hombro al policía que las
acompañaba.
- Es por ahí, hemos escuchado gritos.
El oficial hizo un gesto para atraer la atención de los hombres que tenía más
cerca, juntándose hasta hacer un pequeño pelotón de policías armados entre
las hierbas.
***
Sunny no dejó de moverse, incluso cuando sabía que la estaban atando de
nuevo a esa vieja silla. Movió todo su cuerpo, sus muñecas quedaron heridas
de nuevo por la fricción de las punzantes cuerdas, sus piernas quedaron tan
sumamente pegadas a las patas de la silla que no pudo moverlas ni un solo
milímetro, sus hombros, también atados, empezaron a ponerse rojos al
contacto de la fricción con esa cuerda que rasgaba su piel y le provocaba
pequeños arañazos, y su boca... Su boca atrapó la mano de GD cuando este se
le acercaba con otro pañuelo empapado en cloroformo.
Le mordió tan fuerte como pudo, haciendo que el chico gritara de puro dolor;
sentía entre sus dientes como por dentro de su mano iba crujiendo algo
lentamente. Le mordió tan fuerte que ambos hombres tuvieron que abrirle la
boca para que soltara al joven.
Nada más liberarse de esa mordida, pegó de nuevo a la rubia; esta solo
respiraba agitadamente, con una mirada llena de odio hacia ese loco.
- ¡Van a encontrarte GD! ¡Lo sé!
- ¡Cállate! te prefería cuando eras una simple muñeca que no hacía nada más
que hacerme caso. Te mereces un castigo.
Buscó entre esa mesilla de ruedas, buscando algún objeto que atrajera
verdaderamente su atención; olvidó los bisturís y pequeños cuchillos para
centrarse en uno que podía medir perfectamente más de 15 centímetros de la
punta de la hoja hasta el mango.
- ¿Qué te parece este? Brilla tanto que podría cortar incluso el aire... ¿Por qué
no lo probamos con tus manos por ejemplo? O mejor... tu lengua, así dejarás
de hablar.
La rubia volvió a abrir su boca para morderle la mano pero la punta del cuchillo
amenazaba en entrar y perforarle la garganta, cosa que la paró, provocándole
un cierto miedo.
Uno de los hombres le agarró el rostro por detrás, presionando sus mejillas
para que abriera la boca y sacara la lengua. Sunny sintió como una de esas
manos tibias le agarraba la lengua, notando una pequeña aura fría por parte
del cuchillo que tenía a escasos milímetros de esa. Cerró los ojos con fuerza,
soltando una lágrima.
CAPÍTULO 12
Dejaron de esconderse entre las hierbas para seguir el viento y su intuición;
cuanto más se acercaban a los almacenes que no habían visto, más rápido
latía el corazón de Sooyoung.
- ¡Por ahí! -Gritó el jefe de policía, conduciendo a sus hombres.
Se pegaron a la pared de dos almacenes que estaban prácticamente juntos,
poniendo el oído en la pared para ver si oían algo.
***
Sunny se soltó del agarre y empezó a hablar, intentando ganar algo más de
tiempo. Tenía la esperanza de que alguien la habría oído.
- ¡Por favor GD no me hagas más daño...! ¡Por favor!
- ¿Ahora suplicas que no te haga daño? Te has portado mal, Sunny, ¡te has
portado muy mal! -La amenazó con el cuchillo.
- ¡Por favor! -Empezó a llorar- ¡Por favor! ¡No me hagas daño! ¡¡GD!!
Comenzó a gritar a pulmón limpio, como si la estuvieran torturando, llenando
ese gran almacén con sus gritos de miedo. Se movió en la silla, notando como
los roces con las cuerdas seguían provocándole escozor en su piel ya
magullada y rasguñada; su cabeza no paraba quieta, intentando que no
pudieran agarrarla.
- Agarradla los dos. Me he cansado de ella.
***
Sooyoung habría entrado sola para golpear a ese loco pero el jefe tenía otro
plan, derribar las puertas de delante y detrás.
- Los sorprenderemos, ¿preparados? -Los hombres se separaron e hicieron dos
grandes grupos, dispuestos a cargar contra las dos puertas de madera- ¡Ya!
Entraron, tirando fácilmente esas puertas viejas al suelo. La rubia tuvo suerte,
el cuchillo solo consiguió cortarle levemente un lado de la lengua, haciéndole
una pequeña herida.
El chico se sobresaltó, al igual que los dos hombres; estos amenazaron con sus
pistolas pero al ver la gran cantidad de policías decidieron rendirse.
- ¡Par de memos! ¡¿Os rendís?! Cobardes... -Cortó las cuerdas que ataban a la
rubia y la agarró por el cuello, rodeándolo con su brazo libre y ahogándola
levemente- Si dais un paso más... ¡le corto el cuello!
- GD, deja el cuchillo, estás rodeado -Miryo habló, acercándose a él.
- ¡No te acerques más! -La amenazó con el cuchillo- Puedes llevar un chaleco
anti-balas pero el cuchillo puede atravesarte fácilmente.
- Me da igual si me haces daño. Déjala ir, Sunny no ha hecho nada malo.
- ¿Nada malo? ¡Me dejó!
- Perdona pero es la tontería más absurda que has dicho en toda tu carrera
musical, GD -Dijo Miryo y nada más terminar eso se abalanzó sobre el chico,
agarrando su muñeca.
Forcejearon, él intentaba que le soltara la muñeca para atacarla, ella intentaba
quitarle el cuchillo y lanzarlo lejos, y Sunny gritaba intentando apartarse de
esa pelea peligrosa.
Los policías seguían apuntando pero era imposible disparar por el peligro de
tocar a la persona equivocada.
- ¡GD, ríndete! -Sooyoung se metió en medio de la pelea, agarrando el brazo
con el que el chico tenía inmovilizada a Sunny para liberarla.
La rubia se arrodilló para escapar de esa pelea, refugiándose en los brazos de
la morena que se apartó rápidamente de esos dos. Uno de los hombres se
acercó a la rubia y le dio una manta, cubriéndola para que no acabara de
resfriarse.
- ¿E-Estás bien? -A Sooyoung le costaba creerse que su pequeña rubia
estuviera de nuevo con ella; no lo pensó y la besó en los labios.
La besó fuerte, separándose al instante en el que notó sabor a sangre entre
esos labios. Sunny la abrazó fuerte y explotó en llanto, otra vez; seguía
asustada, temblaba y sollozaba, solo quería que ese infierno terminara.
- Quiero irme de aquí... salgamos... -Agarró la manta para taparse
completamente y salieron, intentando airearse- ¿Cómo me encontrasteis?
- Oímos tus gritos. Por un momento pensé lo peor...
El jefe de policía avisó una ambulancia para Sunny y Miryo; esta última había
recibido una cuchillada por parte del chico y quedó acurrucada al suelo. El
cantante no se creía que hubiera llegado a apuñalar a su cómplice, él ignoraba
que había confesado sus planes desde el momento en que secuestró a la rubia
por lo que un sentimiento de culpa lo paralizó. Esto fue aprovechado por los
policías que lo inmovilizaron al suelo, esposándolo y llevándoselo a rastras
juntamente con los dos gemelos.
***
Yoona cogió el mando de la televisión y buscó el canal de las noticias, gritando
nada más ver a Sunny con una manta junto con Sooyoung. Las otras chicas se
acercaron y quedaron en completo silencio mientras la reportera explicaba el
estado en el que se encontraba la rubia.
"Noticia de última hora, se ha encontrado con vida a Sunny, la cantante del
grupo Girls' Generation, secuestrada hacía más de cinco días por nada más y
nada menos que el cantante de BigBang llamado GD. Este tuvo que ser
inmovilizado por cuatro hombres en un arranque de locura que sufrió después
de herir de gravedad a la cantante Miryo, voluntaria en la búsqueda de Sunny.
Por suerte, esta última no ha sufrido heridas de grado mayor y podrá ser
atendida sin el riesgo de que su vida peligre.
GD será juzgado nada más llegar a los tribunales de Seúl y ambas cantantes
heridas llegarán en unas horas al hospital SoyHan. Tenemos con nosotros a un
reportero que ha podido entrevistar de primera mano al presidente de SM,
presente en el rescate de Sunny."
- Han sido cinco días de auténtico horror, tanto dentro de SM como fuera; las
chicas de SNSD quedaron destrozadas al desconocer el paradero de su
compañera pero gracias al magnífico trabajo que han hecho estos policías,
podemos decir que Sunny está sana y salva.
- ¿Podemos hablar con ella?
- Sunny no concederá entrevistas hasta nuevo aviso. Gracias.
"Fuentes cercanas aseguran que la cantante podrá recuperarse favorablemente
en pocos días. Los médicos temen más por la vida de Miryo, quién ha quedado
inconsciente después de recibir la puñalada en su estómago.
Seguiremos informándoles cuando tengamos más información, gracias por
confiar en nuestro canal. Noticias de Seúl."
Yoona cerró la televisión y se quedaron en completo silencio. Si se hubiera de
cronometrar la primera que se levantó del sofá, habrían quedado empatadas;
la emoción y la alegría que les daba haber escuchado esto les hicieron sonreír
a más no poder, arreglándose un poco para recibir a Sunny en el hospital.
***
Llegaron; la rubia fue protegida de cualquier paparazzi que quisiera una
primicia suya. El estado en el que se encontraba no era muy bueno y no quería
que la vieran con esa cara de muerta viviente. Sooyoung la protegió de
cualquier cámara, quitándose el chaleco anti-balas y lanzándolo a las cámaras
para que dejaran de grabar por unos instantes.
Dentro del hospital les esperaban un equipo de médicos que se llevó a Sunny
por un lado y a Miryo por otro.
La morena tuvo que quedarse esperando en la planta baja del hospital, no le
dejaban subir hasta que Sunny estuviera curada.
- ¡Sooyoung unnie! -Seohyun apareció corriendo hasta abrazar a la más alta-
¿Cómo está Sunny unnie?
- Aún no me han dicho nada pero pude hablar con ella y me dijo que estaba
bien.
- ¿Es cierto que Miryo resultó herida? -Jessica preguntó; las otras miembros
del grupo se fueron acercando, evitando a las personas que querían pedirles
autógrafos.
- Si, es cierto; y la verdad es que ha tenido que dolerle porque se desmayó.
Yuri se centró en la televisión que había en el hospital.
"La recién noticia del encuentro de la cantante Sunny ha hecho que distintos
grupos de K-Pop se junten y hagan un álbum recopilatorio con los mejores
éxitos de SNSD versionados por ellos. Los fans también han mostrado el apoyo
a la cantante y esperan que Miryo también se recupere pronto."
[2 años después]
Dos hombres se acercaron al grupo de chicas.
- ¿Ya estáis listas?
- ¡Claro! ¡Ya tengo ganas de salir al escenario! -Una muy animada Sooyoung
saltaba para hacer un poco de calentamiento.
- Venga chicas, ya se han cerrado las luces, todas quietas. ¡Dad lo mejor de
vosotras!
"Ayo! GG! Yeah yeah sijakhae bolkka?
O-mo! Yae jom bwara yae
Museun iri isseotgillae meoril jallatdae? Eung?
O-mo! Tto yae jom borago!
Meoributeo balkkeutkkaji seutairi bakkwieosseo
Wae geuraetdae? Gunggeumhae jukgenne
Wae geuraetdae? Malhae bwabwa jom"
Los fan gritaban, chillaban como locos, animando a las chicas y cantando con
ellas. La alegría había vuelto en el grupo, GD quedó encarcelado por catorce
años y Miryo pudo recuperarse en la prisión donde estuvo encerrada durante
tres años.
No podían pedir más, parecía que la suerte estaba de su parte desde el rescate
de Sunny, y lo agradecían. No querían ningún tipo de problema y esperaban no
encontrarse ningún otro loco que quisiera matar a su pareja.
BigBang rechazó el hecho de terminar su carrera, podían cantar sin GD y la
verdad es que les salía bastante bien.
Sunny y Sooyoung quedaron juntas, amándose cada día más... y cada noche
también; con una clara competencia por parte de Taeyeon y Tiffany que
querían vengarse por esa noche loca de sexo donde Sunny quedó afónica.
***
La líder del grupo se encontraba en la cocina, cortando todo tipo de frutas y
metiéndolas en un bol; lamía las yemas de sus dedos al dejar la pieza de fruta
y pensaba qué haría con ellas. Tiffany la alejó de sus pensamientos
abrazándola por la cintura, hablándole tiernamente en su oído.
- ¿Te ha entrado hambre? Es mucha fruta para tu sola...
- Tranquila, lo comeré antes de irme a dormir, la quiero fresca -Dijo cortando
el último pedazo de manzana.
- ¿Fresca?
- Claro, la fruta fría es mas buena.
Tiffany le robó un trozo de fresa y no se despegó de su espalda en ningún
momento. Daban pasos conjuntos, primero derecha y luego izquierda;
parecían dos pingüinos pegados. Taeyeon guardó el bol en la nevera y limpió el
cuchillo, relamiéndose los labios y soltando una pequeña risa de pensamientos
oscuros.
- ¡Ya llegamos! -Gritó Sooyoung con dos bolsas en cada mano.
- ¿Qué habéis comprado? Habéis tardado un siglo.
- Es que Soo quería toda la heladería entera... -Suspiró Sunny sonriendo.
- ¿Helados?
- ¡Claro! Con este calor lo mejor es un helado -Robó un trozo de pera del gran
bol de fruta de la nevera.
- ¡Oye! Esta fruta es mía, no la toques.
- Perdón, perdón. Creo que Tae cuando sea una viejita será una de esas
cascarrabias -Susurró esto último en el oído de Sunny, provocando que la
rubia riera a carcajada limpia.
- ¿Ya estás hablando otra vez mal de mí?
- ¿Yo? Que va mujer -Se fue saltando hacia el sofá con una terrina de helado
mientras Sunny guardaba la compra en el congelador.
- ¿Des de cuándo te gusta tanto la fruta Tae? Hay mucha en este bol... Vigila
que Soo no se la coma antes.
- Es que tengo mis razones. La fruta fría es muy refrescante y engorda menos
que el helado -Se defendió la bajita intentando poner algo de su fuerza moral
en la conversación- Aunque Sooyoung no engorda nunca... Suertuda.
Sunny y Tiffany sonrieron y se quedaron con sus respectivas parejas.
La noche llegó lentamente, haciendo que la casa quedara en completo silencio;
tanto calor les robaba el aliento y las chicas acabaron todas comiendo helado,
intentando refrescarse antes de meterse en la ducha por enésima vez.
- Bueno, yo y Sunny nos vamos que se me está durmiendo aquí en el sofá -Se
cargó a la rubia en sus espaldas y cerró la puerta- Disimulas muy bien, podrías
ser actriz.
- ¿Te gusta cómo me hago la dormida? -Soltó una risilla pícara.
- Mucho -Le dio un toquecito en la punta de su nariz y sonrieron antes de
empezar un juego de besos que acabó siendo una fogosa batalla intentando
robar el aliento de la otra.
Poco a poco las chicas se fueron encerrando en sus habitaciones, presas del
calor y del sueño. En el salón acostumbraban a ir algo tapadas pero más de
una dormía desnuda y encima de la cama; la confianza era tanta que a
ninguna le importaba cómo podía encontrarse a la otra... excepto Seohyun. La
maknae seguía siendo tan vergonzosa y tímida como siempre.
Tiffany se sentó en la cama y empezó a quitarse la ropa, abanicándose con su
propia camiseta.
- ¿Tae? ¿Dónde vas ahora?
- Ahora vuelvo, no tardo -Cinco minutos después, la líder apareció con el
famoso bol de frutas que estaba cortando al mediodía- Me dijiste que te
gustaba la fruta, ¿verdad?
- Si pero... ¿Ahora quieres comer?
La líder se sentó a su lado y cogió un trocito de fresa, pasándolo por el cuello
de la morena y haciendo que esta sintiera un dulce escalofrío por toda su piel.
Movió un poco la cabeza, sentía cosquillas y era una sensación agradable a la
vez.
- T-Tae... ¡me haces cosquillaaah! -Su última palabra se pegó a un gemido que
soltó al notar el contraste entre la fría fresa y la caliente lengua de su amante.
- Hoy voy a comerte, literalmente. Empezando por tu cuello... -Terminó la
frase y clavó suavemente sus dientes en la piel de Tiffany, la cual movió su
cabeza para dejarle más territorio de piel que marcar. Taeyeon le quitó
hábilmente el sujetador con una mano y la empujó suavemente en su cama-
Túmbate.
La morena se tumbó, alzando los brazos y acomodándose en su cama. Levantó
las caderas al notar como la líder le quitaba lentamente los pantalones de su
corto pijama y seguidamente sus braguitas. Taeyeon le envió una mirada
pervertida y soltó una pequeña risilla que se coló en los oídos de la morena
como si fuera la señal que daba comienzo a su juego.
La castaña cogió otro pedazo de fruta y lo pasó por su cuello y entre sus
pechos, siguiendo el mismo camino con su lengua pero al revés, comiéndose el
pedazo de manzana entre la curva de sus hombros y su cuello, mordiéndola de
nuevo.
- Esta noche quiero que grites... -Cogió otro trozo de fruta y dejó que unas
pequeñas gotas de su zumo cayeran en el abdomen de la morena, esta gimió
bajamente- ...de puro placer. ¿Lo harás?
- ¿A-A qué viene esto...Tae?
- Bueno, tenemos una venganza que cumplir... y quiero hacerlo ahora. Te
gustará, lo sé... -Dirigió sus fríos dedos en la intimidad de la morena, haciendo
que esta gimiera más fuerte al sentir el contraste de temperaturas- ¿Ves?
Nunca me equivoco.
Tiffany empezó a mover su cuerpo como si fuera el de una serpiente, haciendo
un siseo que imitaba los movimientos con los que Taeyeon le pasaba la fruta
por su piel; la mirada de la morena lo decía todo, eso le excitaba en gran
manera y mordiendo su labio inferior aún dejaba más claro el mensaje. Su
cuerpo caliente le provocaba un electrizante sensación al notar como la fría
fruta se paseaba por su piel desnuda.
- Voy a hacer que te corras sin apenas tocarte directamente... -Su voz,
sexymente ronca, apareció en el oído de la morena, sintiendo levemente el
peso de la líder que se separó de ella para sentarse a horcajadas encima de
sus piernas para continuar pasándole fruta por el cuerpo antes de comérsela.
Taeyeon tenía ese poder, conseguía que Tiffany, en algunas ocasiones, llegara
al orgasmo sin apenas haber hecho nada; la combinación de su sensible
cuerpo y sus experimentadas manos le daban la gloria de ver a la chica
explotando en orgasmos en todo su esplendor.
Esos espasmos la volvían loca, sabía que si tocaba un poco su intimidad, los
flujos aumentarían y acabarían dejándola empapada, cosa que después
aprovecharía de recoger con su lengua.
- Te gusta... ¿verdad? -La morena asintió entre gemidos. La líder le estaba
pasando muy lentamente un trozo de una ácida naranja por uno de sus
pezones, haciendo que este se pusiera duro por el frío contacto. La castaña
utilizó su lengua para saborear su piel dulcemente ácida.
Los gemidos fueron aumentando de tono y Tiffany dio alguno que otro golpe a
la pared con su palma por no poder agarrar a Taeyeon; esta se lo había
prohibido para torturarla más. La morena estaba acostumbrada a clavar sus
uñas en la piel de su amada pero esta no le dejó hacer nada después de ver
como sus manos iban hacia su pijama y tiraban de él.
Taeyeon le ató con su propia camiseta una mano en la cama y la otra la dejó
libre para que se agarrara dónde quisiera menos en ella. La morena lo único
que pudo hacer fue arañar la almohada y en ocasiones golpear la pared, cosa
que Sooyoung y Sunny oían.
- Soo...c-creo que nos están pidiendo una lucha... -Sunny hablaba entre
gemidos mientras notaba la juguetona lengua de la morena entre sus pechos.
- Admítelo Sunny... ¿te excita escucharlas verdad? -Clavó suavemente sus
dientes en uno de sus pezones y la rubia gritó un "sí" propio de un orgasmo;
su voz ya no podía hablar en susurros- Pues vamos a pelear...
La morena tiró del brazo de la rubia y la empotró suavemente contra la pared
que pegaba con la habitación de la líder y Tiffany. Su cuerpo desnudo al
contacto de la fría piedra hicieron que soltara un gemido parecido a una
tortura.
Parecía que solo estuvieran ambas parejas en la casa, tanto unas como las
otras se oían mutuamente y la noche terminó siendo de las cuatro sin tener
que verse. Gemidos, jadeos, golpes, arañazos, mordidas, frío, calor,
orgasmos... Todo se mezcló en las voces de Sunny y Tiffany que no podían
callar nada.
Las piernas de la rubia flojeaban un poco cosa que Sooyoung la giró para que
dejara de estar pegada de caras a la pared y pudiera aguantarse en su cuerpo
con sus piernas.
No les importaba que las escucharan, es más, tanto Tiffany como Sunny
acabaron excitándose más al oír como la otra respondía de la misma manera,
acabando incluso al mismo tiempo, soltando un orgasmo que se mezcló entre
las dos voces.
Eso si, a las otras no les hizo ni pizca de gracia a la mañana siguiente.
El mánager llegó y vio dos grupos, cada uno en un sofá. En el sofá de la
derecha estaba el grupo que no había podido dormir, tenían ojeras y cara de
sueño; en el otro sofá estaban ambas parejas y Seohyun, ella no se enteró de
nada porque llevaba tapones en los oídos.
- ¿Qué os ha pasado?
- Nada, por la noche se oyeron ruidos y no pudimos pegar ojo... -Jessica habló
con los ojos cerrados.
- Bueno... Me han llegado propuestas de nuevas canciones que os van a
encantar, ¿queréis verlas?
Para eso vivían ellas, para la música. Todas asintieron y se centraron en las
nuevas canciones; su historia continuaba y continuará para siempre...
CAPÍTULO 12
Dejaron de esconderse entre las hierbas para seguir el viento y su intuición;
cuanto más se acercaban a los almacenes que no habían visto, más rápido
latía el corazón de Sooyoung.
- ¡Por ahí! -Gritó el jefe de policía, conduciendo a sus hombres.
Se pegaron a la pared de dos almacenes que estaban prácticamente juntos,
poniendo el oído en la pared para ver si oían algo.
***
Sunny se soltó del agarre y empezó a hablar, intentando ganar algo más de
tiempo. Tenía la esperanza de que alguien la habría oído.
- ¡Por favor GD no me hagas más daño...! ¡Por favor!
- ¿Ahora suplicas que no te haga daño? Te has portado mal, Sunny, ¡te has
portado muy mal! -La amenazó con el cuchillo.
- ¡Por favor! -Empezó a llorar- ¡Por favor! ¡No me hagas daño! ¡¡GD!!
Comenzó a gritar a pulmón limpio, como si la estuvieran torturando, llenando
ese gran almacén con sus gritos de miedo. Se movió en la silla, notando como
los roces con las cuerdas seguían provocándole escozor en su piel ya
magullada y rasguñada; su cabeza no paraba quieta, intentando que no
pudieran agarrarla.
- Agarradla los dos. Me he cansado de ella.
***
Sooyoung habría entrado sola para golpear a ese loco pero el jefe tenía otro
plan, derribar las puertas de delante y detrás.
- Los sorprenderemos, ¿preparados? -Los hombres se separaron e hicieron dos
grandes grupos, dispuestos a cargar contra las dos puertas de madera- ¡Ya!
Entraron, tirando fácilmente esas puertas viejas al suelo. La rubia tuvo suerte,
el cuchillo solo consiguió cortarle levemente un lado de la lengua, haciéndole
una pequeña herida.
El chico se sobresaltó, al igual que los dos hombres; estos amenazaron con sus
pistolas pero al ver la gran cantidad de policías decidieron rendirse.
- ¡Par de memos! ¡¿Os rendís?! Cobardes... -Cortó las cuerdas que ataban a la
rubia y la agarró por el cuello, rodeándolo con su brazo libre y ahogándola
levemente- Si dais un paso más... ¡le corto el cuello!
- GD, deja el cuchillo, estás rodeado -Miryo habló, acercándose a él.
- ¡No te acerques más! -La amenazó con el cuchillo- Puedes llevar un chaleco
anti-balas pero el cuchillo puede atravesarte fácilmente.
- Me da igual si me haces daño. Déjala ir, Sunny no ha hecho nada malo.
- ¿Nada malo? ¡Me dejó!
- Perdona pero es la tontería más absurda que has dicho en toda tu carrera
musical, GD -Dijo Miryo y nada más terminar eso se abalanzó sobre el chico,
agarrando su muñeca.
Forcejearon, él intentaba que le soltara la muñeca para atacarla, ella intentaba
quitarle el cuchillo y lanzarlo lejos, y Sunny gritaba intentando apartarse de
esa pelea peligrosa.
Los policías seguían apuntando pero era imposible disparar por el peligro de
tocar a la persona equivocada.
- ¡GD, ríndete! -Sooyoung se metió en medio de la pelea, agarrando el brazo
con el que el chico tenía inmovilizada a Sunny para liberarla.
La rubia se arrodilló para escapar de esa pelea, refugiándose en los brazos de
la morena que se apartó rápidamente de esos dos. Uno de los hombres se
acercó a la rubia y le dio una manta, cubriéndola para que no acabara de
resfriarse.
- ¿E-Estás bien? -A Sooyoung le costaba creerse que su pequeña rubia
estuviera de nuevo con ella; no lo pensó y la besó en los labios.
La besó fuerte, separándose al instante en el que notó sabor a sangre entre
esos labios. Sunny la abrazó fuerte y explotó en llanto, otra vez; seguía
asustada, temblaba y sollozaba, solo quería que ese infierno terminara.
- Quiero irme de aquí... salgamos... -Agarró la manta para taparse
completamente y salieron, intentando airearse- ¿Cómo me encontrasteis?
- Oímos tus gritos. Por un momento pensé lo peor...
El jefe de policía avisó una ambulancia para Sunny y Miryo; esta última había
recibido una cuchillada por parte del chico y quedó acurrucada al suelo. El
cantante no se creía que hubiera llegado a apuñalar a su cómplice, él ignoraba
que había confesado sus planes desde el momento en que secuestró a la rubia
por lo que un sentimiento de culpa lo paralizó. Esto fue aprovechado por los
policías que lo inmovilizaron al suelo, esposándolo y llevándoselo a rastras
juntamente con los dos gemelos.
***
Yoona cogió el mando de la televisión y buscó el canal de las noticias, gritando
nada más ver a Sunny con una manta junto con Sooyoung. Las otras chicas se
acercaron y quedaron en completo silencio mientras la reportera explicaba el
estado en el que se encontraba la rubia.
"Noticia de última hora, se ha encontrado con vida a Sunny, la cantante del
grupo Girls' Generation, secuestrada hacía más de cinco días por nada más y
nada menos que el cantante de BigBang llamado GD. Este tuvo que ser
inmovilizado por cuatro hombres en un arranque de locura que sufrió después
de herir de gravedad a la cantante Miryo, voluntaria en la búsqueda de Sunny.
Por suerte, esta última no ha sufrido heridas de grado mayor y podrá ser
atendida sin el riesgo de que su vida peligre.
GD será juzgado nada más llegar a los tribunales de Seúl y ambas cantantes
heridas llegarán en unas horas al hospital SoyHan. Tenemos con nosotros a un
reportero que ha podido entrevistar de primera mano al presidente de SM,
presente en el rescate de Sunny."
- Han sido cinco días de auténtico horror, tanto dentro de SM como fuera; las
chicas de SNSD quedaron destrozadas al desconocer el paradero de su
compañera pero gracias al magnífico trabajo que han hecho estos policías,
podemos decir que Sunny está sana y salva.
- ¿Podemos hablar con ella?
- Sunny no concederá entrevistas hasta nuevo aviso. Gracias.
"Fuentes cercanas aseguran que la cantante podrá recuperarse favorablemente
en pocos días. Los médicos temen más por la vida de Miryo, quién ha quedado
inconsciente después de recibir la puñalada en su estómago.
Seguiremos informándoles cuando tengamos más información, gracias por
confiar en nuestro canal. Noticias de Seúl."
Yoona cerró la televisión y se quedaron en completo silencio. Si se hubiera de
cronometrar la primera que se levantó del sofá, habrían quedado empatadas;
la emoción y la alegría que les daba haber escuchado esto les hicieron sonreír
a más no poder, arreglándose un poco para recibir a Sunny en el hospital.
***
Llegaron; la rubia fue protegida de cualquier paparazzi que quisiera una
primicia suya. El estado en el que se encontraba no era muy bueno y no quería
que la vieran con esa cara de muerta viviente. Sooyoung la protegió de
cualquier cámara, quitándose el chaleco anti-balas y lanzándolo a las cámaras
para que dejaran de grabar por unos instantes.
Dentro del hospital les esperaban un equipo de médicos que se llevó a Sunny
por un lado y a Miryo por otro.
La morena tuvo que quedarse esperando en la planta baja del hospital, no le
dejaban subir hasta que Sunny estuviera curada.
- ¡Sooyoung unnie! -Seohyun apareció corriendo hasta abrazar a la más alta-
¿Cómo está Sunny unnie?
- Aún no me han dicho nada pero pude hablar con ella y me dijo que estaba
bien.
- ¿Es cierto que Miryo resultó herida? -Jessica preguntó; las otras miembros
del grupo se fueron acercando, evitando a las personas que querían pedirles
autógrafos.
- Si, es cierto; y la verdad es que ha tenido que dolerle porque se desmayó.
Yuri se centró en la televisión que había en el hospital.
"La recién noticia del encuentro de la cantante Sunny ha hecho que distintos
grupos de K-Pop se junten y hagan un álbum recopilatorio con los mejores
éxitos de SNSD versionados por ellos. Los fans también han mostrado el apoyo
a la cantante y esperan que Miryo también se recupere pronto."
[2 años después]
Dos hombres se acercaron al grupo de chicas.
- ¿Ya estáis listas?
- ¡Claro! ¡Ya tengo ganas de salir al escenario! -Una muy animada Sooyoung
saltaba para hacer un poco de calentamiento.
- Venga chicas, ya se han cerrado las luces, todas quietas. ¡Dad lo mejor de
vosotras!
"Ayo! GG! Yeah yeah sijakhae bolkka?
O-mo! Yae jom bwara yae
Museun iri isseotgillae meoril jallatdae? Eung?
O-mo! Tto yae jom borago!
Meoributeo balkkeutkkaji seutairi bakkwieosseo
Wae geuraetdae? Gunggeumhae jukgenne
Wae geuraetdae? Malhae bwabwa jom"
Los fan gritaban, chillaban como locos, animando a las chicas y cantando con
ellas. La alegría había vuelto en el grupo, GD quedó encarcelado por catorce
años y Miryo pudo recuperarse en la prisión donde estuvo encerrada durante
tres años.
No podían pedir más, parecía que la suerte estaba de su parte desde el rescate
de Sunny, y lo agradecían. No querían ningún tipo de problema y esperaban no
encontrarse ningún otro loco que quisiera matar a su pareja.
BigBang rechazó el hecho de terminar su carrera, podían cantar sin GD y la
verdad es que les salía bastante bien.
Sunny y Sooyoung quedaron juntas, amándose cada día más... y cada noche
también; con una clara competencia por parte de Taeyeon y Tiffany que
querían vengarse por esa noche loca de sexo donde Sunny quedó afónica.
***
La líder del grupo se encontraba en la cocina, cortando todo tipo de frutas y
metiéndolas en un bol; lamía las yemas de sus dedos al dejar la pieza de fruta
y pensaba qué haría con ellas. Tiffany la alejó de sus pensamientos
abrazándola por la cintura, hablándole tiernamente en su oído.
- ¿Te ha entrado hambre? Es mucha fruta para tu sola...
- Tranquila, lo comeré antes de irme a dormir, la quiero fresca -Dijo cortando
el último pedazo de manzana.
- ¿Fresca?
- Claro, la fruta fría es mas buena.
Tiffany le robó un trozo de fresa y no se despegó de su espalda en ningún
momento. Daban pasos conjuntos, primero derecha y luego izquierda;
parecían dos pingüinos pegados. Taeyeon guardó el bol en la nevera y limpió el
cuchillo, relamiéndose los labios y soltando una pequeña risa de pensamientos
oscuros.
- ¡Ya llegamos! -Gritó Sooyoung con dos bolsas en cada mano.
- ¿Qué habéis comprado? Habéis tardado un siglo.
- Es que Soo quería toda la heladería entera... -Suspiró Sunny sonriendo.
- ¿Helados?
- ¡Claro! Con este calor lo mejor es un helado -Robó un trozo de pera del gran
bol de fruta de la nevera.
- ¡Oye! Esta fruta es mía, no la toques.
- Perdón, perdón. Creo que Tae cuando sea una viejita será una de esas
cascarrabias -Susurró esto último en el oído de Sunny, provocando que la
rubia riera a carcajada limpia.
- ¿Ya estás hablando otra vez mal de mí?
- ¿Yo? Que va mujer -Se fue saltando hacia el sofá con una terrina de helado
mientras Sunny guardaba la compra en el congelador.
- ¿Des de cuándo te gusta tanto la fruta Tae? Hay mucha en este bol... Vigila
que Soo no se la coma antes.
- Es que tengo mis razones. La fruta fría es muy refrescante y engorda menos
que el helado -Se defendió la bajita intentando poner algo de su fuerza moral
en la conversación- Aunque Sooyoung no engorda nunca... Suertuda.
Sunny y Tiffany sonrieron y se quedaron con sus respectivas parejas.
La noche llegó lentamente, haciendo que la casa quedara en completo silencio;
tanto calor les robaba el aliento y las chicas acabaron todas comiendo helado,
intentando refrescarse antes de meterse en la ducha por enésima vez.
- Bueno, yo y Sunny nos vamos que se me está durmiendo aquí en el sofá -Se
cargó a la rubia en sus espaldas y cerró la puerta- Disimulas muy bien, podrías
ser actriz.
- ¿Te gusta cómo me hago la dormida? -Soltó una risilla pícara.
- Mucho -Le dio un toquecito en la punta de su nariz y sonrieron antes de
empezar un juego de besos que acabó siendo una fogosa batalla intentando
robar el aliento de la otra.
Poco a poco las chicas se fueron encerrando en sus habitaciones, presas del
calor y del sueño. En el salón acostumbraban a ir algo tapadas pero más de
una dormía desnuda y encima de la cama; la confianza era tanta que a
ninguna le importaba cómo podía encontrarse a la otra... excepto Seohyun. La
maknae seguía siendo tan vergonzosa y tímida como siempre.
Tiffany se sentó en la cama y empezó a quitarse la ropa, abanicándose con su
propia camiseta.
- ¿Tae? ¿Dónde vas ahora?
- Ahora vuelvo, no tardo -Cinco minutos después, la líder apareció con el
famoso bol de frutas que estaba cortando al mediodía- Me dijiste que te
gustaba la fruta, ¿verdad?
- Si pero... ¿Ahora quieres comer?
La líder se sentó a su lado y cogió un trocito de fresa, pasándolo por el cuello
de la morena y haciendo que esta sintiera un dulce escalofrío por toda su piel.
Movió un poco la cabeza, sentía cosquillas y era una sensación agradable a la
vez.
- T-Tae... ¡me haces cosquillaaah! -Su última palabra se pegó a un gemido que
soltó al notar el contraste entre la fría fresa y la caliente lengua de su amante.
- Hoy voy a comerte, literalmente. Empezando por tu cuello... -Terminó la
frase y clavó suavemente sus dientes en la piel de Tiffany, la cual movió su
cabeza para dejarle más territorio de piel que marcar. Taeyeon le quitó
hábilmente el sujetador con una mano y la empujó suavemente en su cama-
Túmbate.
La morena se tumbó, alzando los brazos y acomodándose en su cama. Levantó
las caderas al notar como la líder le quitaba lentamente los pantalones de su
corto pijama y seguidamente sus braguitas. Taeyeon le envió una mirada
pervertida y soltó una pequeña risilla que se coló en los oídos de la morena
como si fuera la señal que daba comienzo a su juego.
La castaña cogió otro pedazo de fruta y lo pasó por su cuello y entre sus
pechos, siguiendo el mismo camino con su lengua pero al revés, comiéndose el
pedazo de manzana entre la curva de sus hombros y su cuello, mordiéndola de
nuevo.
- Esta noche quiero que grites... -Cogió otro trozo de fruta y dejó que unas
pequeñas gotas de su zumo cayeran en el abdomen de la morena, esta gimió
bajamente- ...de puro placer. ¿Lo harás?
- ¿A-A qué viene esto...Tae?
- Bueno, tenemos una venganza que cumplir... y quiero hacerlo ahora. Te
gustará, lo sé... -Dirigió sus fríos dedos en la intimidad de la morena, haciendo
que esta gimiera más fuerte al sentir el contraste de temperaturas- ¿Ves?
Nunca me equivoco.
Tiffany empezó a mover su cuerpo como si fuera el de una serpiente, haciendo
un siseo que imitaba los movimientos con los que Taeyeon le pasaba la fruta
por su piel; la mirada de la morena lo decía todo, eso le excitaba en gran
manera y mordiendo su labio inferior aún dejaba más claro el mensaje. Su
cuerpo caliente le provocaba un electrizante sensación al notar como la fría
fruta se paseaba por su piel desnuda.
- Voy a hacer que te corras sin apenas tocarte directamente... -Su voz,
sexymente ronca, apareció en el oído de la morena, sintiendo levemente el
peso de la líder que se separó de ella para sentarse a horcajadas encima de
sus piernas para continuar pasándole fruta por el cuerpo antes de comérsela.
Taeyeon tenía ese poder, conseguía que Tiffany, en algunas ocasiones, llegara
al orgasmo sin apenas haber hecho nada; la combinación de su sensible
cuerpo y sus experimentadas manos le daban la gloria de ver a la chica
explotando en orgasmos en todo su esplendor.
Esos espasmos la volvían loca, sabía que si tocaba un poco su intimidad, los
flujos aumentarían y acabarían dejándola empapada, cosa que después
aprovecharía de recoger con su lengua.
- Te gusta... ¿verdad? -La morena asintió entre gemidos. La líder le estaba
pasando muy lentamente un trozo de una ácida naranja por uno de sus
pezones, haciendo que este se pusiera duro por el frío contacto. La castaña
utilizó su lengua para saborear su piel dulcemente ácida.
Los gemidos fueron aumentando de tono y Tiffany dio alguno que otro golpe a
la pared con su palma por no poder agarrar a Taeyeon; esta se lo había
prohibido para torturarla más. La morena estaba acostumbrada a clavar sus
uñas en la piel de su amada pero esta no le dejó hacer nada después de ver
como sus manos iban hacia su pijama y tiraban de él.
Taeyeon le ató con su propia camiseta una mano en la cama y la otra la dejó
libre para que se agarrara dónde quisiera menos en ella. La morena lo único
que pudo hacer fue arañar la almohada y en ocasiones golpear la pared, cosa
que Sooyoung y Sunny oían.
- Soo...c-creo que nos están pidiendo una lucha... -Sunny hablaba entre
gemidos mientras notaba la juguetona lengua de la morena entre sus pechos.
- Admítelo Sunny... ¿te excita escucharlas verdad? -Clavó suavemente sus
dientes en uno de sus pezones y la rubia gritó un "sí" propio de un orgasmo;
su voz ya no podía hablar en susurros- Pues vamos a pelear...
La morena tiró del brazo de la rubia y la empotró suavemente contra la pared
que pegaba con la habitación de la líder y Tiffany. Su cuerpo desnudo al
contacto de la fría piedra hicieron que soltara un gemido parecido a una
tortura.
Parecía que solo estuvieran ambas parejas en la casa, tanto unas como las
otras se oían mutuamente y la noche terminó siendo de las cuatro sin tener
que verse. Gemidos, jadeos, golpes, arañazos, mordidas, frío, calor,
orgasmos... Todo se mezcló en las voces de Sunny y Tiffany que no podían
callar nada.
Las piernas de la rubia flojeaban un poco cosa que Sooyoung la giró para que
dejara de estar pegada de caras a la pared y pudiera aguantarse en su cuerpo
con sus piernas.
No les importaba que las escucharan, es más, tanto Tiffany como Sunny
acabaron excitándose más al oír como la otra respondía de la misma manera,
acabando incluso al mismo tiempo, soltando un orgasmo que se mezcló entre
las dos voces.
Eso si, a las otras no les hizo ni pizca de gracia a la mañana siguiente.
El mánager llegó y vio dos grupos, cada uno en un sofá. En el sofá de la
derecha estaba el grupo que no había podido dormir, tenían ojeras y cara de
sueño; en el otro sofá estaban ambas parejas y Seohyun, ella no se enteró de
nada porque llevaba tapones en los oídos.
- ¿Qué os ha pasado?
- Nada, por la noche se oyeron ruidos y no pudimos pegar ojo... -Jessica habló
con los ojos cerrados.
- Bueno... Me han llegado propuestas de nuevas canciones que os van a
encantar, ¿queréis verlas?
Para eso vivían ellas, para la música. Todas asintieron y se centraron en las
nuevas canciones; su historia continuaba y continuará para siempre...