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Análisis de "El Cuidador" de Pinter

La obra 'El Cuidador' de Harold Pinter explora la compleja relación entre dos hermanos, Aston y Mike, y un vagabundo llamado Davis, quien es invitado a vivir con ellos como cuidador. A lo largo de tres actos, se revela la ambigüedad de las intenciones de los personajes y sus luchas internas, mientras el ambiente sórdido de la vivienda refleja su estado emocional. La obra culmina en un juego de poder y manipulación, donde Davis, atrapado en su propia identidad, es finalmente rechazado por Aston.
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Análisis de "El Cuidador" de Pinter

La obra 'El Cuidador' de Harold Pinter explora la compleja relación entre dos hermanos, Aston y Mike, y un vagabundo llamado Davis, quien es invitado a vivir con ellos como cuidador. A lo largo de tres actos, se revela la ambigüedad de las intenciones de los personajes y sus luchas internas, mientras el ambiente sórdido de la vivienda refleja su estado emocional. La obra culmina en un juego de poder y manipulación, donde Davis, atrapado en su propia identidad, es finalmente rechazado por Aston.
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“El Cuidador” de Harold Pinter

“El cuidador”, obra dramática en tres actos, cuenta la extraña (¿y extravagante?) relación

entre dos hermanos, Aston y Mike, y su encuentro con Davis, un vagabundo, invitado a

pasar la noche en su vivienda, a quién se le ofrecerá instalarse definitivamente en

carácter de “cuidador” de la misma.

I - El relato/argumento

El primer acto se inicia con la llegada de Aston a su vivienda acompañado por Davis a

quien rescató de una riña en un bar de la zona, donde seguramente habría llevado la peor

parte. El ambiente sordido de la vivienda se percibe en la falta de luz y de aire, en la

innumerable cantidad de objetos viejos o en desuso que ocupan la mayor parte del

espacio, en la suciedad general del lugar que revela el abandono de sus ocupantes. Con

inteligencia el autor no nos revela, en el inicio, las intenciones de Aston respecto a Davis.

Aston lo escucha en forma intermitente, le formula algunas preguntas inconsistentes,

como si no quisiera saber mucho más acerca de su interlocutor. Mientras tanto Davis

necesita aclarar su situación, defiende su posición frente a los que intentaron golpearlo,

siente la necesidad de que lo reconozcan como un hombre valiente, integro, digno, que, a

pesar de vivir en la calle, tiene proyectos y tiene una identidad que le han arrebatado.

Davis poco a poco va manifestando sus problemas, sus deseos, sus temores. Pero Aston

no lo escucha, se encuentra por momentos absorto en su mundo, arreglando alguno de

los artefactos que encuentra arrojados en la habitación. En algun momento deja entreveer

la intención de construir un galpón en el patio trasero de la vivienda. Lo anuncia con

inusitado dramatismo, como si la vida se le fuera (se le perdiera) en ese proyecto. El acto

culmina con la llegada de Mike, que, sorprendido por la presencia/intrusión de Davis en la

vivienda, lo somete a preguntas y a acusaciones para que revele los verdaderos motivos

por los cuales ingresó a la misma.


En el segundo acto Aston y Davis se despiertan despues de haber dormido cada uno en

su cama. Aston está irritado, molesto ya que no pudo dormir porque acusa a Davis de

hacer ruidos durante toda la noche. Este también se queja de no haber podido dormir bien

porque entraba mucho aire por una de las ventanas. Hay una lucha sordida, desde el

principio, entre Davis y Aston, por el lugar/espacio que debe ocupar cada uno en relación

a la disposición de la habitación y particularmente de las camas. Davis insiste en que

tendría que viajar a cierta localidad para recuperar los papeles que revelan su verdadera

identidad. Pero el mal tiempo y la falta de un calzado adecuado son, según su opinión,

excusas suficientes para postergar continuamente la realización del viaje. Mientras tanto,

Aston sigue enfrascado en el arreglo de algunos de esos artefactos inútiles

desparramados en la habitación. Llegados a este punto, la incomunicación entre ambos

personajes se torna insostenible lo que de alguna manera empuja a Aston a confesar su

verdadera situación. En un largo e intenso monólogo Aston relata que un día se lo

llevaron al hospital donde le aplicaron un electroshok a raiz de una crisis nerviosa. Por

ese motivo reconoce tener problemas para concentrarse y para pensar. Pero aclara que

tiene un objetivo en la vida que lo va a salvar de esa condición: construir un galpón en el

jardín trasero de la vivienda. En su reflexión, además, insinúa la necesidad de contar con

una persona en la casa, una especie de cuidador o portero, que lo ayude en los

momentos en los que tiene que ir y venir para cumplir con su tarea. Davis no rechaza ni

acepta abiertamente la proposición. Responde a esa inquietud de una manera ambigua:

por un lado acepta el cargo que se le ofrece, por otro impone ciertas condiciones para

ejercerlo. Aston nunca termina de calibrar la importancia de esas exigencias y deja sin

responder las inquietudes de Davis.

En el tercer y último acto interviene en forma decisiva el tercer personaje de esta

historia, Mike. La posición de Mike es decididamente ambigua: por un lado elogia a Davis
en su futura tarea como cuidador porque reconoce falsamente que va a lograr una

verdadera transformación en la vivienda. Pero con calculado cinismo le adjudica a Davis

ciertas cualidades y capacidades que están muy por encima de sus posibilidades.

Completamente rendido ante los halagos de Mike e irritado ante el silencio de Astón,

Davis busca la complicidad de Mike, para aumentar su poder dentro de la vivienda,

incluso con la idea de echar a Aston de la casa. Envalentonado Davis acusa a Aston por

ser una persona ensimismada, distante, fría, insensible. Le enrostra finalmente un

comportamiento lunático, demente, por lo cual aboga para que lo vuelvan a internar en el

neuropsiquiátrico. Es allí, atrapado en su megalomanía, el momento oportuno para Mike

que, con exagerada teatralidad, le hace saber a Davis que se extralimitó con su hermano,

que éste no es ningún loco. Finalmente lo acusa a Davis de no contar con ninguna de las

cualidades que se le exigieron en su calidad no solo de cuidador sino también de

“decorador de interiores”. El cinismo de Mike llega hasta el paroxismo, vapuleándolo a

Davis, generandole confusión, retirándole abruptamente la confianza, colocándolo en una

posición en la que el hermano podrá someterlo y finalmente echarlo de la vivienda. Davis

retrocede, acepta su derrota primero frente a Mike, despues frente a Aston, renuncia a

cada una de sus exigencias, pero ya es tarde. Aston ha perdido todo interés en él, ya no

lo necesita, su mente no lo registra, ya está fuera de su radar. Davis, derrotado, queda

pedaleando en el aire.

II – Los personajes

La dramaticidad de la obra se sostiene fundamentalmente en la ambigüedad de los

personajes (y también en la ambigüedad de la situación que viven o sufren cada uno de

ellos). No sabemos en ningún momento qué es lo que realmente piensan o que es lo que

realmente quieren. Lo que expresan, lo que enuncian en sus parlamentos, no nos deja

entreveer cuales son los sus verdaderos motivos o intenciones que le otorgarían cierta
consistencia a su comportamiento. Astón parece arrastrar a Davis a la vivienda para evitar

que fuera apaleado en el bar. Pero no sabemos por qué lo invita a instalarse en la casa,

cual es el objetivo de esa invitación y los motivos que declara no resultan ni consistentes

ni adecuados. Davis, el vagabundo, se siente obligado casi compulsivamente a demostrar

su verdadera identidad, radicalmente diferente a lo que se puede percibir en primera

instancia: es bruto pero quiere ser delicado, pretende ser amable e instruido pero está

obligado a defenderse en forma violenta, está desempleado y sin dinero pero quiere

demostrar que siempre trabajó o que siempre buscó trabajar pero otros se lo impidieron.

Hasta su propia identidad frente a los demás (y ante si mismo) se haya escindida entre un

Jenkins y un Davis, un nacido Jenkin pobre y marginal, frente a un Davis que quiere

ocupar una posición superior. Finalmente Mike, todo el tiempo parece mirar los problemas

de afuera, es el gran juzgador y observador, se entretiene con Davis, lo somete primero

fisicamente, lo halaga hasta el paroxismo después, para finalmente librarse de él frente al

hermano. Mike personaje nietzscheano, pura voluntad de poder sin finallidad ni objetivo ni

sentido. Para ello Mike parece jugar a varias puntas. Sabemos que es el hermano de

Aston, sabemos que o suponemos saber que intenta contener a su hermano dando

cuenta de las limitaciones de este para vivir normalmente. Ese desparpajo con el que se

presenta, ese exceso de locuacidad y de significación en sus parlamentos, provocan

desconcierto en Davis, lo dejan desnudo, lo parallizan, o lo dejan finalmenta a la deriva.

La violencia primero física, pero fundamentalmente verbal y simbólica de Mike, no está

asociada a ningún objetivo identificable por el lector/espectador. Más bien parece estar

asociada a cierto juego, a cierto placer por provocar ciertas reacciones en sus

interlocutores para desestabilizarlos y así manipularlos con mayor facilidad. Mike caotiza,

confunde, se disemina para imponer su voluntad, para satisfacer su necesidad de

crueldad y de dominio.
III – El espacio escénico/los

El espacio físico es fundamental. El ambiente es sórdido, oscuro, sucio, desordenado, es

una habitación inhabitable. Hay cosas desparramadas por todos lados y a la vez muy

ordenadas pero que se nos vienen encima. Hay un balde que cuelga del techo para

contener una gotera. Todo el tiempo están mirando el balde como si se les fuera a caer

encima. También hay distintos objetos rotos o en desuso, desparramados aquí y allá,

como tostadoras eléctricas, veladores, luces, con los que Astón se obsesiona hasta el

paroxismo. En cambio Davis mira las cosas como si representaran una riqueza real. Ante

sus ojos esas cosas valen una fortuna. Pero también siente molestias, por ejemplo ante la

cocina a gas. Hay una ambivalencia en Davis entre el que se quiere aprovechar de las

circunstancias y el hecho de encontrase atrapado, encerrado en cuatro paredes.

IV – Los objetos/cosas/situaciones/lenguaje (que abren mundo, crean un universo

diferente)

Los zapatos de Davis. Los zapatos son el elemento esencial que lo define, son el espejo

y la manifestación de su personalidad. Sus zapatos ya están gastados, como él, ya están

rotos como él, ya están inservibles, y son el motivo, el impedimento, que no le permite a

Davis caminar hasta cierto lugar donde se encontrarían guardados sus documentos. Los

zapatos que usa son inservibles pero nunca logra reemplazarlos por otros, incluso aunque

encuentre otros mejores inventa excusas para rechazarlos, como si sus zapatos fueran

una especie de último refugio de su dignidad, son las llagas que sufre pero también son el

motivo de autocompasión que le permiten mantenerse en linea y a cierta distancia de los

demás.

La tostadora de Aston y los demás artefactos eléctricos en desuso o rotos, son los

elementos que le permiten conectarse con la realidad. Aston no logra verdaderamente

relacionarse con los otros sino a traves de las cosas. Prende y apaga las luces, prende y
apaga los aparatos que manipula. Es singular y paradójico que en el trasfondo hay una

continuidad entre la enfermedad mental de Aston, agravada por los efectos de la curación

con electroshok, y su conexión con aquellos artefactos que funcionan justamente con

electricidad.

La sofisticación en el uso del lenguaje de Mike le permite tomar distancia de la

sordidez del lugar y a la vez ubicarse en un plano de superioridad moral tanto frente a

Davis como a su hermano Aston. Contrasta tanto con el lenguaje de Aston y Davis, como

con la simpleza y vulgaridad de la vivienda.

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