FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES
ESCUELA ACADÉMICA PROFESIONAL DE DERECHO
TESIS
ACTUACIÓN POLICIAL Y EXENCIÓN DE
RESPONSABILIDAD PENAL: PARÁMETROS
LEGALES SOBRE EL USO DE LA FUERZA
PÚBLICA
PARA OPTAR EL TITULO PROFESIONAL DE
ABOGADO
Autor:
Bach. Sandoval Castro Luis
Miguel
[Link]
3586-9588
Asesor:
Dr. Idrogo Pérez Jorge Luis
[Link]
Línea de Investigación:
Ciencias jurídicas
Pimentel – Perú
2021
Aprobación del Jurado
--------------------------------------
Grado Académico:
Presidente del jurado de Tesis
----------------------------------- ----------------------------------------
Grado Académico: Grado Académico:
Secretario del jurado de Tesis vocal del jurado de Tesis
ii
DEDICATORIA:
“A mi madre Rosa, a mi esposa Frescia, y a
mi pequeño Matthew. Ellos son el verdadero
motivo de esta investigación”
iii
AGRADECIMIENTO:
Ser sabio significa aprender para entender
la perspectiva de Dios en todo, por tal
motivo, mi máxima admiración y mi más
sincero agradecimiento es para Dios. Te
admiro, y te necesito desde aquel
encuentro inesperado.
iv
RESUMEN
El presente trabajo plantea como problema de investigación: “¿en qué
medida la observancia de los parámetros legales sobre el uso de la fuerza
pública genera que la actuación policial esté exenta de responsabilidad
penal?”. Su objetivo general es determinar los parámetros legales y los
principios básicos sobre el uso de la fuerza pública en el ejercicio de la
función policial según los estándares nacionales e internacionales. Su
metodología es descriptiva, cualitativa en el nivel propositivo. De igual forma,
la población está constituida por el conjunto de sentencias de la [Link],
Tribunal Constitucional, Corte Suprema de la República del Perú, y la Corte
Superior de Justicia de Lambayeque, las mismas que guardan relación con
la fuerza pública aplicada en la actuación policial, y con la eximente de
responsabilidad penal regulada en el art. 20 inc. 11 de Código Penal. Su
muestra en la investigación estará constituida por una sentencia a nivel
internacional de la C.I. [Link]., y tres sentencias, a nivel nacional, tanto del
Tribunal Constitucional, Corte Suprema de la República del Perú, y la Corte
Superior de Justicia de Lambayeque, respectivamente. Los resultados se
han plasmado en tablas y figuras detalladas dentro del trabajo. Y finalmente,
como conclusión más destacada se encuentra el listado de normas legales,
y principios básicos sobre el uso de la fuerza pública en el ejercicio de la
actuación policial, como lo es el D.L N°1186 que regula el uso de la fuerza
por parte de la P.N.P; D.S. 012-2016-IN, (Reglamento del D.L. 1186); R.M.
N° 952-2018-IN, que aprueba el Manual de [Link]. aplicados a la función
policial. Del mismo modo, los principios básicos son: el principio de legalidad,
necesidad, racionalidad, proporcionalidad, humanidad, excepcionalidad, y
mínima lesión.
Palabras claves: Cumplimiento del deber; Uso de la fuerza; Legalidad;
Necesidad; Proporcionalidad.
v
ABSTRACT
The present work raises as a research problem: "to what extent does the observance
of the legal parameters on the use of public force cause the police action to be exempt
from criminal responsibility?". Its general objective is to determine the legal parameters
and the basic principles on the use of public force in the exercise of the police function
according to national and international standards. Its methodology is descriptive,
qualitative at the propositional level. In the same way, the population is made up of the
set of judgments of the [Link], Constitutional Court, Supreme Court of the
Republic of Peru, and the Superior Court of Justice of Lambayeque, which are related
to the applied public force in police action, and with the exemption of criminal
responsibility regulated in art. 20 inc. 11 of the Penal Code. Your sample in the
investigation will be constituted by a ruling at the international level of the C.I. Human
Rights, and three judgments, at the national level, both from the Constitutional Court,
Supreme Court of the Republic of Peru, and the Superior Court of Justice of
Lambayeque, respectively. The results have been reflected in tables and detailed
figures within the work. And finally, as the most outstanding conclusion is the list of
legal norms, and basic principles on the use of public force in the exercise of police
action, such as DL No. 1186 that regulates the use of force by of the PNP; D.S. 012-
2016-IN, (Regulation of D.L. 1186); R.M. N ° 952-2018-IN, which approves the Human
Rights Manual applied to the police function. In the same way, the basic principles are:
the principle of legality, necessity, rationality, proportionality, humanity, exceptionality,
and minimal injury.
Keywords: Fulfillment of duty; Use of force; Legality; Need; Proportionality
vi
INDICE GENERAL
I. INTRODUCCIÓN. ............................................................................................................ 13
1.1. Realidad Problemática.......................................................................................... 13
1.1.1. A nivel internacional. ..................................................................................... 13
1.1.2. A nivel nacional............................................................................................... 14
1.1.3. A nivel local. ..................................................................................................... 18
1.2. Antecedentes de estudio. .................................................................................... 19
1.2.1. A nivel internacional. ..................................................................................... 19
1.2.2. A nivel nacional............................................................................................... 24
1.2.3. A nivel local. ..................................................................................................... 30
1.3. Abordaje Teórico. .................................................................................................. 31
CAPÍTULO I: CREACIÓN Y EVOLUCIÓN LEGISLATIVA DE LA EXIMENTE
“CUMPLIMIENTO DEL DEBER POLICIAL” (ARTÍCULO 20. INC.11 DEL
CÓDIGO PENAL PERUANO)....................................................................................... 31
1.3.1. Decreto Legislativo N° 982-2007................................................................. 31
1.3.2. Ley N° 30151. ................................................................................................... 33
1.3.3. Ley N° 31012, Ley de Protección Policial. ................................................ 34
CAPÍTULO II: TRATAMIENTO DEL “CUMPLIMIENTO DEL DEBER POLICIAL”
COMO EXIMENTE DE RESPONSABILIDAD PENAL. ............................................... 36
1.3.4. Conceptualización a las causas de justificación. .................................. 36
1.3.5. Naturaleza jurídica del Cumplimiento del Deber Policial, ¿una causa
de justificación? ............................................................................................................ 37
1.3.6. Definición. ......................................................................................................... 40
1.3.7. Presupuestos. .................................................................................................. 40
a) Que la vida, o la integridad física del policía o algún tercero, se
encuentre en peligro real e inminente. ................................................................ 40
b) Que el funcionario policial actúe en cumplimiento de su deber. .......... 41
c) Que se utilice armas u otro medio de defensa en forma reglamentaria.
44
d) Que la integridad física o la vida del agresor se vea afectada. ............. 45
1.3.8. El Cumplimiento del Deber Policial, una innecesaria regulación. ..... 46
vii
CAPÍTULO III: ALCANCES LEGALES DEL ACUERDO PLENARIO N° 05-
2019/CJ-116, SOBRE ACTUACIÓN POLICIAL Y EXENCIÓN DE
RESPONSABILIDAD PENAL. ......................................................................................... 47
1.3.9. Posiciones sobre la eximente “en cumplimiento del deber” ............. 48
1.3.10. No se aprecia concurso entre causas de justificación. ................... 50
1.3.11. Inexistencia de dilema jurídico en relación al empleo de la fuerza
en la actuación policial. ............................................................................................... 51
1.3.12. Conclusiones. .............................................................................................. 52
CAPÍTULO IV: COMENTARIOS Y ALCANCES JURÍDICOS DE LA NUEVA LEY
N° 31012 LEY DE PROTECCIÓN POLICIAL................................................................ 54
1.3.13. Sobre la modificación del inc. 11 del art. 20° del Código Penal:
“Cumplimiento de la función constitucional”, antes “Cumplimiento del
deber”. 55
1.3.14. Sobre la prohibición de dictar prisión preventiva y detención
preliminar judicial para los efectivos policiales. .................................................. 57
a) Afectación al principio de igualdad ante la ley. ......................................... 58
b) Afectación al principio de independencia judicial. ................................... 60
1.3.15. Representación legal a cargo de la nueva Procuraduría Pública
Especializada en la defensa legal del Policía Nacional del Perú. .................... 61
1.3.16. Sobre la eliminación del principio de proporcionalidad. ................. 61
CAPÍTULO V: EL USO DE LA FUERZA EN LA FUNCIÓN POLICIAL. .................. 63
1.3.17. Definición. ..................................................................................................... 64
1.3.18. Principios básicos sobre el uso de la fuerza. ..................................... 64
a) Principio de Legalidad. ..................................................................................... 64
b) Principio de Necesidad ..................................................................................... 65
c) Principio de Proporcionalidad. ....................................................................... 66
1.3.19. Niveles de resistencia. ............................................................................... 67
Resistencia pasiva .................................................................................................... 67
Resistencia activa. .................................................................................................... 68
1.3.20. Niveles del uso de la fuerza ..................................................................... 68
Niveles preventivos. ................................................................................................. 68
Niveles reactivos ....................................................................................................... 69
viii
1.3.21. Circunstancias que permiten el uso de la fuerza letal...................... 71
1.3.22. Procedimiento en el uso de la fuerza letal. .......................................... 72
CAPÍTULO VI: MARCO NORMATIVO NACIONAL E INTERNACIONAL SOBRE
EL USO DE LA FUERZA PÚBLICA............................................................................ 74
1.3.23. A nivel internacional. ................................................................................. 74
a) Resolución N° 690, del Consejo de Europa. ............................................... 74
b) Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley, de la ONU. ........................................................................................................ 74
c) Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego
por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, ............ 76
d) Directrices para la aplicación efectiva del Código de conducta para
FEHCL. .......................................................................................................................... 76
e) Reglas de Justicia penal de las Naciones Unidas para la Policía de ... 77
1.3.24. A nivel nacional. .......................................................................................... 77
a) Decreto Legislativo N° 1186 sobre el uso de la fuerza por parte de la
Policía Nacional del Perú......................................................................................... 77
b) Decreto Supremo N° 012-2016-IN (Reglamento del D. L. 1186 sobre el
uso de la fuerza por parte de la PNP) ................................................................... 78
c) Resolución Ministerial N.º 952-2018-IN que regula el Manual de
[Link]. aplicados a la función policial................................................................. 78
CAPÍTULO VII: MARCO JURISPRUDENCIAL NACIONAL E INTERNACIONAL
SOBRE EL USO DE LA FUERZA PÚBLICA. ............................................................... 79
1.3.25. Marco jurisprudencial a nivel internacional. ....................................... 79
a). Caso Penal Castro Castro vs. Perú. ............................................................... 79
b). S.T.S. N° 263-2008, del 20 de mayo de 2008. ................................................ 80
1.3.26. Marco jurisprudencial a nivel nacional. ................................................ 80
a) STC N° -0012-2008-PI/TC .................................................................................. 81
b) Casación N° 466-2017-Lambayeque.............................................................. 81
c) Sentencia de Vista de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque.
Expediente N° 5650-2019, caso “Suboficial Evert Cueva” ............................. 82
1.4. Formulación del problema. ................................................................................. 83
1.5. Justificación e importancia del estudio........................................................... 83
ix
1.6. Hipótesis. ................................................................................................................. 84
1.7. Objetivos. ................................................................................................................. 84
1.7.1. Objetivo general. ............................................................................................. 84
1.7.2. Objetivos específicos. ................................................................................... 85
II. MATERIAL Y MÉTODO ................................................................................................. 85
2.1. Tipo y diseño de la investigación. ..................................................................... 85
2.2. Población y muestra. ............................................................................................ 86
2.2.1. Población. ......................................................................................................... 86
2.2.2. Muestra .............................................................................................................. 87
2.3. Variables, Operacionalización. ........................................................................... 87
2.3.1. Variable independiente. ................................................................................ 87
2.3.2. Variable dependiente:.................................................................................... 88
2.4. Técnicas e instrumentos de recolección de datos, validez y
confiabilidad. ...................................................................................................................... 90
2.4.1. Técnica de observación. ............................................................................... 90
2.4.2. Análisis de documentos. .............................................................................. 90
2.4.3. Técnica de gabinete. ...................................................................................... 90
2.5. Procedimientos de análisis de datos............................................................ 91
2.6. Criterios éticos. ...................................................................................................... 91
2.7. Criterios de rigor científico. ................................................................................ 92
2.7.1. Dependencia .................................................................................................... 92
2.7.2. Credibilidad ...................................................................................................... 93
2.7.3. Transferencia ................................................................................................... 93
III. RESULTADOS............................................................................................................. 94
3.1. Resultados en Tablas y Figuras. ....................................................................... 94
Tabla 1 : Sentencia de la Corte IDH Caso Zambrano Vélez vs Ecuador .............. 94
Figura 1: Proceso judicial internacional autónomo. .................................................. 95
Tabla 2. Sentencia del T.C. Exp. N° 00012-2008-PI/TC .......................................... 96
Figura 2: Proceso de inconstitucionalidad. ................................................................ 97
Tabla 3. Casación N° 466-2017-LAMBAYEQUE, sobre Error de Prohibición. ..... 98
x
Figura 3: Proceso Extraordinario. ................................................................................ 99
Tabla 4: Tercera Sala Penal de Apelaciones de la CSJL. Exp. 5650-2019-99-
1706-JR-PE-02 .............................................................................................................. 100
Figura 4: Proceso Penal. ............................................................................................. 101
3.2. Discusión de resultados. ................................................................................... 102
a) Discusión del Caso Zambrano Vélez vs Ecuador, de la Corte IDH. ....... 102
b) Discusión de la sentencia del T.C. Exp. N° 00012-2008-PI/TC. ................ 104
c) Discusión de la Casación N° 466-2017/Lambayeque, de la Corte
Suprema de la República, sobre Error de Prohibición vencible e indirecto.
106
d) Discusión de la sentencia de vista de la Tercera Sala Penal de
Apelaciones de la CSJL. Exp. 5650-2019. ............................................................. 107
3.3. Aporte práctico. .................................................................................................... 108
a) Valoración de la actuación policial dentro del marco de un “examen
conforme a deber”. ..................................................................................................... 109
b) Valoración de la actuación policial en casos de huida: el efecto
intimidante al aparentar sacar un arma de la cintura. ....................................... 111
c) Valoración de la menor lesividad posible. .................................................... 112
d) Valoración de las armas que usa la criminalidad. ...................................... 113
IV. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES. ...................................................... 115
4.1. Conclusiones. ....................................................................................................... 115
4.2. Recomendaciones. .............................................................................................. 117
VI. ANEXOS ..................................................................................................................... 126
6.1. Jurisprudencia ...................................................................................................... 126
A. A STC N° -0012-2008-PI/TC ............................................................................ 126
B. Caso Zambrano Vélez y otros vs. Ecuador. .............................................. 130
C. Casación N° 466-2017-Lambayeque............................................................ 135
D. Sentencia de Vista de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque.
Expediente N° 5650-2019, caso “Suboficial Evert Cueva” ............................... 139
E. Acuerdo N° 01-2019-JFP-ANCASH /Junta de Fiscales Provinciales del
Distrito Fiscal de Ancash. ......................................................................................... 145
6.2. MATRIZ DE CONSISTENCIA DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN ........ 149
xi
INDICE DE IMÁGENES
Imagen 1: Niveles de uso de la fuerza. .....................................................................71
INDICE DE TABLAS
Tabla 1 : Sentencia de la Corte IDH Caso Zambrano Vélez vs Ecuador...................94
Tabla 2. Sentencia del Tribunal Constitucional. Exp. N° 00012-2008-PI/TC .............96
Tabla 3. Casación N° 466-2017-LAMBAYEQUE, sobre Error de Prohibición. ..........98
Tabla 4: Tercera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de
Lambayeque. Exp. 5650-2019-99-1706-JR-PE-02 .................................................. 100
INDICE DE FIGURAS
Figura 1: Proceso judicial internacional autónomo. ..................................................95
Figura 2: Proceso de Inconstitucionalidad. ...............................................................97
Figura 3: Proceso Extraordinario. .............................................................................99
Figura 4: Proceso Penal. ........................................................................................ 101
xii
I. INTRODUCCIÓN.
1.1. Realidad Problemática.
1.1.1. A nivel internacional.
En portal web internacional Human Rights Watch (2020), se da a conocer
sobre un acuerdo a nivel ministerial en el país de Ecuador a fin de regular la
participación de las [Link]., y la Policía de Ecuatoriana en tareas dirigidas al
orden público, lo que según el portal ello podría fomentar el uso de la fuerza
letal de manera abusiva en circunstancias y hechos que pueden ir más allá
de las legales según los estándares y normas de carácter internacionales
sobre derechos humanos.
En el blog de noticias [Link] Chile (2019), se da cuenta que el Ministerio
Público de Chile, viene acusando a 14 carabineros por dos casos de tortura,
de los cuales uno de esos casos es en agravio de un menor de edad; hecho
ocurrido en octubre de los presentes, en distintas calles de Ñuñoa y La Florida.
En ese sentido, la fiscalía chilena cree que los 14 carabineros no han actuado
respetando los parámetros legales sobre el uso de la fuerza pública, sino que
han empleado tortura contra los agraviados durante los últimos días de estado
de excepción que decretó el Estado Chileno. Por ello, la fiscalía ha solicitado
prisión preventiva para los agentes policiales, pues considera que no existe
alguna justificación o amparo legal para todos los abusos y excesos de los
miembros del orden.
De igual forma, en el noticiero France24 (2019), se comunica los sucesos
ocurridos hasta el momento en el país vecino de Chile, donde existen, según
el Instituto Nacional de Derechos Humanos, 2,300 denuncias de
13
quebrantamientos a los derechos humanos durante las marchas. Camilo
Sánchez, representante del colectivo Juventudes de Chile, reveló que existe
exceso en el uso de la fuerza por los carabineros chilenos, puesto que a la
fecha existe una dictadura militar y policial camuflada. El representante ha
indicado también que al parecer existe un ensañamiento contra el pueblo de
Chile por parte de todos los carabineros, quienes a la fecha viene siendo
investigados por no cumplir con su deber policial de manera legal y de acuerdo
a la constitución, pues se evidencia, excesos en el uso de la fuerza.
En el portal noticiero BBC News Mundo (2018), da cuenta que en el país
norteamericano de Estados Unidos las reglas para la ciudadanía y la policía
son muy coherentes. Según el portal, las normas que regulan el uso de las
armas son en su mayoría de casos observadas en las intervenciones
policiales, pues un funcionario policial sólo y exclusivamente puede disparar
su arma contra un sujeto si tiene la afirmación razonable de que su vida corre
peligro de muerte o de lesión grave. En ese sentido, la experta en estos temas
de defensa criminal Lisa Holder, apunta que no es tan fácil decidir si disparar
o no ante una circunstancia donde se cree que una persona porta un arma de
fuego. La duda está en disparar o no, puesto que esta decisión es tomada en
fracciones de segundos. Agrega la experta que, para la ley federal, la policía
norteamericana puede usar su arma reglamentaria incluso teniendo a la
mano otros medios menos letales.
1.1.2. A nivel nacional.
En el portal virtual Human Rights Watch (2020), se da cuenta que nuestro
país ha entrado en vigencia una nueva ley que elimina el requisito explícito
de que la PNP use su fuerza pública sólo de manera proporcional a la
amenaza existente de su oponente; y que además la norma otorga a los
14
agentes policiales ciertas protecciones jurídicas. Lo que significaría un riesgo
concreto de que aumente de manera constante el abuso policial y de esta
forma se pueda favorecer la impunidad por las violaciones de derechos
humanos. Tal es así que en el portal web se exhorta que el presidente de la
República del Perú, además de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía de la
Nación y demás instituciones u organizaciones correspondientes deberían,
en la brevedad posible, interponer ante el órgano correspondiente, una acción
de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.
En el diario RPP (2020), se da a conocer algunas reflexiones penales sobre
la nueva Ley de Protección Policial. El comentarista Rafael Chancán indica
que la Ley 31012 publicada recientemente padece de una lista de serias
incongruencias e incoherencias desde el punto de vista técnico y abre
espacios para interpretaciones que puedan favorecer a la impunidad ante
excesos respecto al uso de la fuerza. Se indica a la vez que el art. 20 inc.11
del C.P., es redundante, innecesario y a la vez confuso, pues ya existe el art.
20.8 del mismo código que regula “el cumplimiento de un deber” como una
causa de justificación. Cuestiona además que se haya incorporado al C.P.
Penal, el art. 292-A, el cual prohíbe a los jueces dictar prisión preventiva a
los policías cuando éstos hayan ocasionado muerte o lesión grave por el uso
de sus armas; y finalmente critica que se haya eliminado el Principio de
Proporcionalidad que regulaba el Decreto Legislativo 1186 sobre el uso de la
fuerza en la función policial, pues este principio es reconocido a nivel
internacional y debe existir en nuestra legislación, agregando que la ley tiene
que ser derogada y que además el Tribunal Constitucional debería
pronunciarse sobre su constitucionalidad que a la fecha es muy cuestionable.
La Defensoría del Pueblo (2020), en su portal web informa que la ley de
protección policial no se ajusta a parámetros de corte constitucional. En el
15
documento virtual, se advierte la preocupación de la Defensoría por la
eliminación del Principio de Proporcionalidad que conlleva la actual Ley
31012, pues considera que ninguna ley puede dejar sin efecto tal principio,
puesto que constituye una regla básica que se desprende de la Constitución
y de las normas internacionales, y que, a pesar de su eliminación, todos los
funcionarios del orden están en la obligación de respetarlo. De igual forma,
se indica que no es posible afectar las funciones del MP y del PJ, pues la
actual ley prohíbe que se dicte prisión preventiva y detención preliminar a los
policías que hagan uso de su arma de fuego.
En el diario RPP (2019), se comunica los 9 criterios que deberán aplicar
los jueces en hechos donde los policías causen alguna lesión o muerte de un
intervenido. En ese sentido, la Corte Suprema ha establecido un lineamiento
a seguir ante un caso de actuación policial donde se emplee el uso de la fuerza
pública. Para ello, los jueces realizarán un análisis jurídico sobre el
procedimiento policial puesto que dependiendo de ello se podría advertir una
posible causal de justificación. Uno de los aspectos más resaltantes de la
noticia, es la promulgación de nuevo Acuerdo Plenario 05-2019, donde se ha
establecido que ante el hecho de que una persona intervenida se de a la
fuga, el policía no puede hacer uso del arma de fuego salvo en los casos
en que el sujeto pueda representar un peligro real e inminente de muerte.
En Gestión (2019), se comunica los cinco contextos en los que policías
podrán usar sus armas letales. Para ello, el Poder Ejecutivo ha establecido
que las armas serán usadas cuando éstas sean estrictamente necesarias, y
cuando otras medidas de menos gravedad resulten o sean insuficientes o no
adecuadas. De igual forma, en la noticia del diario se expresa que luego de
que un agente de policía hace uso de su arma, debe de adoptar de manera
urgente una serie de medidas como por ejemplo el hecho de dar cuenta de
16
lo acaecido a la familia de las personas heridas o muertas. De la misma
manera se deberá presentar el informe correspondiente a la dependencia
policiaca dando cuenta de lo ocurrido de manera detallada, e indicando los
medios que han sido empleados, las personas que han participado en el
suceso, la clase de armamento utilizado, entre otros aspectos relevantes.
De igual forma, en el diario El Comercio (2019), se da cuenta del caso Elvis
Miranda, donde el Ministerio Público pide, al Poder Judicial, veinte años de
cárcel por abatir a un delincuente. Los delitos por el cual se le acusa son el
de abuso de autoridad, y homicidio simple, además de solicitar el pago de S/
80 mil por concepto de reparación civil. Como se sabe, el presente hecho se
ha originado en el mes de enero del 2020, donde el suboficial Miranda, al
perseguir a un presunto delincuente, hace uso de su arma reglamentaria por
cuanto el occiso hizo un gesto de sacar un objeto de la altura de su cadera.
Por ello, la abogada del agente, Cecilia Pizarro, considera que lo que se está
cometiendo contra su patrocinado es un abuso, puesto que el efectivo ha
actuado en cumplimiento de su deber, y ante una amenaza de muerte, lo
único que pudo hacer es disparar.
De igual manera, en el diario La República (2019), se hace conocer que
en un total de 90 policías son procesados o investigados a nivel nacional
por cumplir con su deber legal. El presente hecho es dado a conocer por el
representante de la Oficina Legal del Ministerio del Interior, General PNP
(r) Máximo Ramírez, quien en su entrevista expuso que, en el Poder Judicial,
y también a su vez, el Ministerio Público, los miembros del orden vienen
siendo acusados e investigados por hacer uso de sus armas contra
facinerosos que resultaron heridos o muertos. Para el General Ramírez, estos
hechos no deberían estar siendo investigados, pues se sabe que el efectivo
policial sólo hace uso de sus armas cuando considera necesario, lo cual es
ignorado por la Fiscalía.
17
1.1.3. A nivel local.
En La República (2019), se comunica que, en la localidad de Chiclayo,
Lambayeque, un efectivo del orden de nombre Evert Cueva Cueva, es
investigado y acusado de hacer uso de su arma de fuego para herir en el
hombro a un sujeto que habría participado en un robo en agravio del referido
policía. Durante su audiencia de acusación, el representante del área legal
del Ministerio del Interior cuestionó que la fiscalía solicite 7 años de cárcel
para el agente del orden, pues éste considera que el mencionado policía
habría actuado conforme a ley, y que no ha hecho uso excesivo de su fuerza.
El 2do Juzgado de Inv. Preparatoria de la localidad de José Leonardo Ortiz,
es el despacho que tiene a cargo el caso del agente policial.
En Perú21 (2019), se da a conocer un hecho ocurrido en esta ciudad de
Chiclayo, donde el suboficial Luiggy Acuña Rojas, perteneciente a la Región
Policial de Trujillo, hizo uso de su arma de fuego y ocasionó la muerte de una
persona que intentó robarle. Según los hechos, el agente policial en su día de
franco se trasladaba junto a su esposa por las calles del distrito de José
Leonardo Ortiz, en esas circunstancias un sujeto desconocido que respondió
al nombre de Sharlo Peña Guevara lo intercepta con un arma en mano,
robándole su teléfono celular al indicado policía, para después darse a la fuga
en un mototaxi.
El agente del orden ante estas circunstancias hizo uso de su arma
reglamentaria ocasionándole la muerte instantánea al presunto delincuente,
en ese sentido, la fiscalía ordenó su detención y solicitó su posterior prisión
preventiva ante el juzgado de turno, sin embargo, el joven policía salió en
libertad por declarase infundado el pedido del Ministerio Público. La defensa
legal del agente considera que en todo momento se usó reglamentariamente
18
del arma de fuego y que no hubo excesos como lo indica el fiscal a cargo
de la investigación.
1.2. Antecedentes de estudio.
1.2.1. A nivel internacional.
Cervelló (2014), en su artículo jurídico titulado “Limitaciones al ejercicio de la
violencia policial en los supuestos de resistencia pasiva”, concluye que los
supuestos de resistencia pasiva por parte de la población tienen una
característica especial en la legitimación del uso de la fuerza pública frente a
los supuestos generales, ya que comparten todos los requisitos de éstos, es
decir, actuar al cumplir un deber u obligación legal en el ejercicio de un cargo
con congruencia, necesidad, oportunidad y proporcionalidad, pero se
caracterizan porque en ellos falta la actitud de resistencia por parte de la
víctima, por lo tanto en ellos el uso de la fuerza no podría estarse justificado de
forma generalizada, siendo preponderantes otros medios menos lesivos, para
de estar forma no hacer uso de las armas en ningún extremo. Además de ello,
el uso de la fuerza estatal en estos particulares casos puede suponer una
práctica abusiva, arbitraria o per se, discriminatoria cuando no haya, en cada
caso particular, alteración grave del orden público ni mucho menos algún
peligro para los ciudadanos o bienes de terceros, que deje la intervención
policial fuera del marco legal de actuación.
Ruiz, (2015), en su tesis titulada “Detención policial y uso de la fuerza”, utiliza
una metodología basada fundamentalmente en el análisis prospectivo y
cuantitativo, siendo que a tal objeto se ha realizado un diseño de encuesta
estructurada, con preguntas de tipo cerradas y opinión múltiple. Los resultados
que se han podido recoger son muy numerosos en relación a las opciones de
respuesta. Finalmente, como conclusión más relevante se tiene que de
19
especial interés resulta la proyección de determinadas figuras jurídicas en
relación a la detención y uso de la fuerza. En este sentido, se han considerado
como una figura legal más relevantes las derivadas de las causas de
justificación, priorizando en todo momento los preceptos de legalidad y
necesidad de la fuerza policial.
Ruiz (2014), en su artículo jurídico de nombre “El tratamiento legal de las
técnicas de intervención policial: uso de la fuerza y responsabilidad penal”,
concluye que el uso legítimo de la fuerza que ejerce los Estados carece de una
adecuada regulación. Indica el autor que las intervenciones con armamento
por parte de la policía tienen que estar sometidas necesariamente a una serie
de principios abstractos e insertos en normas que son muchas veces muy
generales sin la concreción que sería estrictamente necesaria. Tal es así,
como indica el autor, que, para cubrir estas carencias, los órganos
jurisdiccionales evalúan el uso de la fuerza policial a través de la eximente de
cumplimiento de un deber, sin embargo, los órganos jurisdiccionales hacen
esta evaluación de manera casuística, recogiendo aspectos abstractos y sin
tener en cuenta, la cuestión de la formación recibida, imputando toda la
responsabilidad de las intervenciones excesivas a los sujetos que las
desarrollan de forma individual. Siendo necesario perfeccionar la regulación de
la intervención estrictamente operativa y de conceder a los jueces de
herramientas legales y necesarias para resolver distintos casos.
Poveda, (2015) al elaborar su trabajo titulado “Manual de procedimientos para
el uso de la fuerza potencialmente letal (arma de fuego) por parte de las fuerzas
del orden, en el control del mantenimiento del orden público”, tiene como
objetivo fundamental el analizar e identificar cuáles serían los métodos menos
lesivos que puedan ser utilizados por los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, a fin de disminuir la lesión al instante de utilizar la fuerza letal
20
dentro de una expresión conjunta y violenta. Asimismo, como conclusión
relevante tenemos que la fuerza letal puede ser empleada por parte de los
FEHCL, siempre que la agresión a la vida sea real e inminente, y no exista, en
ningún caso, otros medios menos letales que frenen esta agresión ilegítima.
Finalmente, el autor propone crear doctrina policial a fin de servir para el
empleo de la fuerza progresiva y diferenciada, la cual se aplicará de manera
proporcional a los hechos que desafía la policía ecuatoriana, para finalmente
proponer el uso de armas menos letales tanto para la policía de Ecuador, como
para autoridades de los gobiernos locales que también están en la misma línea
de la lucha contra la inseguridad ciudadana.
Nacarino (2016), en su tesis titulada “Obrar en el cumplimiento de un deber
por las fuerzas y cuerpos de seguridad, correcta utilización de la fuerza
policial”, desarrolla una metodología descriptiva, basada en el estudio
doctrinario y jurisprudencial del cumplimiento del deber. Concluye el autor
que el Código Penal Español regula de manera expresa en la circunstancia
7° del artículo 20° la causa de exención de la responsabilidad penal referente
en obrar en el cumplimiento de un deber, o en ejercicio legítimo de un derecho
oficio o cargo. Siendo que, la eximente de el “cumplimiento de un deber” es
la que mejor acoge los supuestos referidos a actuaciones en el ámbito de la
función policial donde el agente se ve obligado, frente a un deber, a utilizar la
fuerza pública para dar cumplimiento a su misión. En ese sentido, el
mencionado autor no pasa por alto algunos criterios dogmáticos relacionados
a la eximente en mención, como, por ejemplo, la figura jurídica del error, sus
supuestos las causas de justificación del código penal, como, por ejemplo,
la legítima defensa y la obediencia debida, todo ello concordante con la
eximente: obrar en cumplimiento del deber.
Cano (2015), en su tesis titulada “En los límites de la exclusión de la
21
responsabilidad penal: el caso de "Jakob Von Metzler" y el empleo de la
tortura en el Estado de Derecho”, desarrolla una metodología descriptiva
desarrollando un estudio de la “tortura de rescate”, como supuesto de la
ejecución de la violencia legal por parte de efectivos policiales contra cualquier
sujeto que representa un peligro inminente de muerte contra terceros. Como
conclusión se obtiene que cuando un representante del Estado comete actos
de tortura no sólo con esta forma atenta contra la dignidad del agraviado-
torturado, sino que con su actuación daña el correcto ejercicio del poder del
Estado. Finalmente, dicho trabajo ha sido desarrollado a la luz de lo ocurrido
en el año 2002, en la ciudad de Frankfurt am Main – Alemania, donde un
conjunto de agentes del orden empleó actos de tortura contra una persona
que tenía secuestrada a un menor de edad. Por tal sentido, la mencionada
tesis aborda y explica la posibilidad de eximir de responsabilidad penal a los
funcionarios que posiblemente hayan empleado una tortura de rescate.
Coca (2017), en su artículo de opinión titulado: “Tirar a matar en cumplimiento
de un deber. Una aproximación al fundamento y límites de los deberes
positivos de protección policial”, concluye que el uso de la fuerza policial
muchas veces resultará incontrovertido, pues de todas las situaciones o
eventos policiacos, se desprenden varias interrogantes como por ejemplo si
el agente del orden está obligado tanto jurídico como penalmente a tal
situación, o en todo caso, en qué grado el efectivo policial es responsable de
su conducta. el mencionado autor hace hincapié que, para poder dar
respuesta a esa lista de interrogantes planteadas, necesariamente se tendrá
que analizar cuáles serían los fundamentos, o límites de protección de los
policías españoles. El artículo concluye t a m b i é n analizando la legitimidad
de un deber de protección en un caso donde se utilizó la fuerza letal (“disparo
final salvador” como lo llama el autor).
22
Colmegna, y Nascimbene (2010), en su artículo jurídico titulado: “La legítima
defensa y el funcionario policial: ¿uso necesario o proporcional de la fuerza?”
tiene como conclusión relevante que todos los agentes policiales argentinos,
necesariamente van a recurrir a la fuerza con el único propósito de proteger la
vida propia o la de terceros. Siendo así, los autores consideran confuso que,
dicha fuerza policial tiene que revestir de los requisitos necesarios de la figura
de la legítima defensa como eximente del Código Penal Argentino, o en todo
caso, debería analizarse que la fuerza empleada sea necesariamente
proporcional atendiendo a las distintas normas de carácter internacional de
derecho público. Otra conclusión resaltante es que, para llevar a cabo el
análisis del criterio proporcional de la fuerza policial, necesariamente va a
implicar dos premisas. Por un lado, los magistrados están en el deber de
compatibilizar el estándar proporcional de la fuerza policial, con las normas
internacionales relacionadas al respeto irrestricto de los derechos humanos.
Pero por otro, resalta la necesidad de capacitar a los miembros de orden
respecto a la proporcionalidad de la fuerza en determinadas situaciones.
La Dirección Máxima de la Policía Nacional de Colombia (2009), en el informe
titulado “Criterios para el empleo de armas no letales”; ha concluido
elaborando detalladamente las limitaciones de observancia obligatoria sobre
la facultad de usar la fuerza por parte de la policía colombiana, siendo ésta
eficaz y legal al momento que el agente policial en virtud de sus funciones, y
ante la necesidad de hacer cumplir la ley, deberá emplear el arma de fuego
cuando no pudo haber utilizado otra forma de solución como el diálogo, o una
posible advertencia hacia los intervenidos. De igual forma, en el citado
informe policial se hace mención a la Resolución 34/169, emitida por la
ONU, en la cual se resalta la necesidad de cumplir con lo dispuesto en los
dispositivos nacionales y supranacionales sobre el uso legítimo de la fuerza,
cuyo agente de orden debe reconocer conscientemente sus deberes de hacer
23
cumplir la ley, debiendo recurrir a medios menos lesivos, utilizando la
fuerza cuando excepcionalmente se requiera. De igual forma, se hace
mención que la fuerza pública será empleada con moderación, procurando el
menor daño posible.
1.2.2. A nivel nacional.
Alva, y Valcárcel (2020), en su artículo jurídico de nombre: “Comentarios
críticos a la Ley 31012, Ley de Protección Policial”, concluyen que la
modificación del inc. 11 art. 20 del C.P., no es relevante jurídico penalmente,
ni mucho menos implica una nueva interpretación de tal causa de justificación,
pues dicho dispositivo resulta innecesario, pues ya existe el inc. 8 del art. 20
del mismo código que recoge el cumplimiento del deber. En tal sentido, los
autores indican que todo funcionario policial tiene que necesariamente actuar
en cumplimiento de una función constitucional, por ende, no es necesario que
la ley te lo repita algo que es una obviedad jurídica. Además, el término “en
forma reglamentaria” que se incorpora con la reciente ley al inc. 11 art. 20 del
C.P., es inoportuno, pues el uso de la fuerza tiene que ser reglamentaria de
acuerdo a los parámetros legales; pues lo contrario sería permitir el exceso y
abuso del funcionario del orden. Concluyen los autores que esta modificación
no es más que un Derecho Penal Simbólico, pues en el aspecto jurídico penal,
la modificación es inútil y no aporta en nada.
Ubillús (2020), en su artículo de opinión con título: “¿Carta blanca para matar?
Notas de una inconstitucionalidad e inconvencionalidad anunciada de la Ley
31012” concluye que es inconstitucional que la ley en mención haya derogado
el principio de proporcionalidad en el uso de la fuerza, tal como lo recogía el
D.L. 1186 sobre el uso de la fuerza policial, pues además de ello, la norma
suspende toda aquella normativa de carácter legal o de carácter reglamentaria
que se oponga a la nueva ley o en todo caso limite su aplicación. De igual
24
forma, cuestiona que ahora el inc. 11 del art. 20 del C.P., tenga como término
“cumplimiento de la función constitucional” pues existiría una grave
contradicción, por un lado, se deroga la proporcionalidad que la Constitución
reconoce, y al mismo tiempo la ley consagra una función constitucional, en tal
sentido, si la función es de acuerdo a la Constitución, entonces no se debería
eliminar la proporcionalidad que como principio rector debería estar presente.
Robles, A. (2020), en su artículo de opinión titulado: “Ley N.º 31012: ¿Una llave
a la arbitrariedad?”, tiene como conclusión más relevante que la reciente ley
de protección policial transgrede los presupuestos constitucionales y
materiales de la prisión preventiva y además de la detención preliminar, pues
el hecho de que la ley prohíba que estas medidas no le sean aplicables a los
miembros del orden, implica que el juez de investigación preparatoria
automáticamente de por cierto que la actuación policial se realizó de forma
reglamentaria, y que además se estaría transgrediendo la independencia
judicial, pues en el caso que el juez no aplique la citada norma, podría incurrir
en el delito de prevaricato, por lo que se estaríamos ante una llave que abre la
puerta a la arbitrariedad.
Peña (2020), en su trabajo jurídico titulado: “La degradación de los derechos y
garantías fundamentales en el marco de la eficacia de la función policial en el
uso de la fuerza pública”, concluye que no se encuentra asidero jurídico que
pueda justificar la reciente modificación del inc. 11 art. 20 del C.P., como para
promulgar una norma de protección policial, bajo término descritos dentro de
ella, y que a la vez contraviene a los criterios de aplicación e interpretación de
una ley que regula el uso de la fuerza pública. De igual forma, el término
“cumplimiento de la función constitucional” no se condice con el principio de
legalidad, pues es en la norma, D.L. 1186 sobre el uso de la fuerza, donde se
autoriza al funcionario para hacer uso de la fuerza pública, y no es en la
Constitución donde se da tal autorización. Finalmente, concluye el reconocido
25
profesor que la actual ley de protección policial no se ajusta en rigor a los
valores, los principios, y a las garantías que un Estado Constitucional de
Derecho reconoce, por lo que esto permitiría arbitrariedades en la actuación
policial, recomendando una urgente revisión por los estamentos públicos.
Peña (2020), en su trabajo jurídico de nombre: “La inclusión del artículo 292°-
A al Código Procesal Penal vía la Ley N° 31012”, tiene como conclusión que
luego de realizar un análisis jurídico de la nueva incorporación del citado
articulado que dispone la prohibición de dictar detención preliminar o prisión
preventiva contra agentes policiales que hagan uso de su fuerza letal de forma
reglamentaria, dicha inclusión normativa desde un punto de vista científico no
era necesaria, ya que si un efectivo del orden mata a un sujeto en cumplimiento
de su deber, no estaría incurriendo en delito alguno, entonces no se estaría
cumpliendo el primer presupuesto material del art. 268 del código procesal
penal (graves y fundados elementos de convicción), para que el órgano
jurisdiccional imponga prisión preventiva. Finalmente, advierte el autor que
existe un vacío legal al no estar incluidos en el art. 292-A del Código Procesal
Penal, los miembros de las Fuerzas Armadas que cumplen un rol importante
en el Estado en el que actualmente nos encontramos.
Espinoza (2020), en su artículo de opinión de nombre: “¡Cuidado! Cuando el
miedo entra, el derecho sale. Sobre la prohibición de prisión preventiva a
policías incorporada en la Ley de Protección Policial”, concluye que esta nueva
norma recientemente publicada, en el artículo 4, incorpora un nuevo dispositivo
legal (art. 292-A del Código Procesal Penal) y estatuye una evidente
prohibición de imponer detención preliminar judicial o prisión preventiva al
funcionario policial que emplee sus armas u otros medios de defensa, es
inconstitucional e inconvencional por contrarrestar los principios de igualdad
ante la ley, y el principio de independencia judicial. Esta violación de la igualdad
ante la ley se configura porque se está estableciendo un trato preferente a los
26
agentes del orden por el sólo cargo o función que ejecutan, excluyendo a otras
personas distintos a ellos, sin ninguna justificación de carácter objetiva y
razonable. En cuanto al segundo principio, se estaría suprimiendo el margen
de discreción del órgano judicial para poder determinar una medida coercitiva
solicitado por el fiscal, pues la ley obliga al juez a no dictar dichas medidas
contra los efectivos policiales.
Heredia (2020), en su artículo jurídico de título: “Comentarios a la Ley de
Protección Policial. ¿Cuáles son los alcances más relevantes? ¿Realmente es
inconstitucional?”, concluye que la reciente norma al modificar el inc. 11 del art.
20 del código penal peruano, no es más que una obediencia a un Derecho
Penal Simbólico, pues su modificación no tiene relevancia y es de fácil
reconducirse al inc. 8 del mismo articulado, pues en el indicado articulado ya
se regula el incumplimiento del deber. De igual forma, indica que la defensa
legal gratuita por procuradores especializados en la defensa policial, genera
una desigualdad en detrimento de la defensa de cualquier otro ciudadano,
pues en realidad se estaría haciendo una discriminación policía-ciudadano.
Finalmente, el autor indica que los principios de igualdad ante la ley, y el de
independencia judicial, se ven contrarrestados con la nueva norma
cuestionada.
Moreno (2020), en su artículo de opinión titulado: “El uso de la fuerza policial.
Modificaciones realizadas por la Ley 31012”, concluye formulando una
interesante interrogante: ¿aquel agente del orden que haciendo uso de la
fuerza pública y haya causado muertes o lesiones graves, cumplió con lo
reglamentado para ello? En tal sentido, si la respuesta fuera afirmativa, la
conducta no sería antijurídica, pero sí típica. En cambio, si la respuesta es no,
la conducta sería típica y a la vez también antijurídica, quedando únicamente
un análisis adecuado de la culpabilidad del agente para determinar la
naturaleza delictiva del acto. Del mismo modo, el autor concluye que la
27
creación de este articulo 292-A, no varía el estado de las cosas de ninguna
manera, ya que esta prohibición de imponer prisión preventiva contra el agente
policial, gira en torno a si el efectivo policial hizo o no, un uso correcto y
reglamentario de la fuerza pública. En tal sentido, este panorama puede
presentarse con o sin modificación legislativa que trae la nueva norma en
cuestión, por tanto, por lo menos en este extremo, la ley no viola el principio de
independencia judicial, y tampoco está creando alguna protección al
funcionario policial frente a los requerimientos de las medidas coercitivas como
lo es la prisión preventiva. El agente del orden seguirá sometido a cumplir y
acreditar que su fuerza empleada fue reglamentaria.
Sullca (2019), en su artículo de opinión titulado: “El cumplimiento del deber y
la actuación policial. A propósito del caso del suboficial Elvis Miranda”,
concluye que la eximente Cumplimiento del Deber de nuestro código penal
peruano, debería ser analizado y entendido de acuerdo a los hechos
particularmente suscitados para cada caso en concreto, en ese sentido, tal
eximente deberá ser considerada como una causa de exclusión de la llamada
imputación objetiva (riesgo permitido) o, en su defecto, como una causa de
justificación. El autor también concluye que el caso del suboficial Elvis
Miranda podría incurrir en un error sobre sus presupuestos objetivos como
causa de justificación. Dicho error debe, según el autor, ser tratado bajo los
parámetros de un error sui generis de conformidad a la teoría de la
culpabilidad limitada, es decir, dar por cierto la actuación dolosa del tipo
penal, pero sancionar con una culpabilidad imprudente en caso de tratarse
de un error de carácter vencible, o dar por exento de responsabilidad, en caso
de ser invencible.
Miranda (2019), en su artículo jurídico “El uso de la fuerza en la función policial,
por Stefano Miranda Champac”, concluye que la fuerza pública empleada por
agentes policiales se conceptualiza a través de un acto discrecional, legítimo y
28
profesional. Asimismo, concluye y exhorta el autor a que todos los funcionarios
de policía adopten medidas que busquen impedir todo uso excesivo de la
fuerza policial, recomendando, además, la capacitación del personal policial en
temas relacionados a solución de conflictos, así como también a temas
referidos a técnicas de persuasión, y negociación. Finalmente, se desarrolla el
marco jurídico supranacional y nacional que ampara el uso legítimo de la
fuerza policial; principios de la fuerza policial; los niveles de fuerza, y niveles
de resistencia; y circunstancias que ameritan el uso de la fuerza letal
Torre (2014), en su trabajo titulado “Causas de vulneración de derechos
fundamentales por parte de las fuerzas policiales en el conflicto social minero
Tintaya Antapaccay en el 2012”, se ha utilizado una metodología descriptiva
al abarcar el estudio de cuales serían las causas que quebrantan los derechos
constitucionales por parte de los agentes del orden dentro del contexto
suscitado en Tintaya Antapaccay, durante el 2012. Como conclusión principal
El autor indica que existe una suerte de represión policial-violenta, normas
legales que autorizan el uso excesivo y desproporcionado de la fuerza estatal,
contratos privados, es decir, entre la PNP y la empresa minera. Asimismo,
dentro de este trabajo de investigación se citan una lista de normas
nacionales e internacionales que son de obligatorio cumplimiento por parte de
la policía peruana, normas que se relacionan con el uso de armas letales y no
letales, sin pasar por alto el estudio de los principios básico que se deben
observar al momento de ejercer la fuerza pública, tal como la necesidad,
proporcionalidad.
Villanueva (2015), en su tesis titulada “Fuerza pública y Derechos Humanos:
fundamentos del empleo estatal del arma de fuego en operaciones destinadas
a hacer cumplir la ley”, podemos advertir que el acceso a dicho trabajo es
restringido según la página web de la casa de estudios (PUCP), sin
29
embargo, del resumen se extraer que el autor realiza un análisis
pormenorizado de varias situaciones suscitadas en la vida real y
especialmente debatidas, en donde agentes de policía han utilizado su arma
de fuego en cumplimiento de sus deberes estatales. En ese sentido, el autor
considera que es necesario y prioritario restablecer la seguridad pública, la
cual, a su vez, es requisito indefectible para el legal ejercicio de un derecho
de carácter fundamental. Por tal motivo, teniendo presente la norma
internacional y sus límites, solo cuando exista ilegalidad en el uso de la fuerza
letal, se configuraría una infracción de los derechos constitucionales. El citado
autor considera que la balística juega un rol fundamental para la valoración
de estos hechos de sangre, los cuales deben valorar en atención a los
principios de legalidad, proporcionalidad, y necesidad.
Saldaña, y Portocarrero (2017), en su artículo jurídico titulado “La violencia de
las leyes: el uso de la fuerza y la criminalización de protestas socioambientales
en el Perú”, tiene como objetivo críticamente poder caracterizar el complejo
armazón legal que rige la política de criminalización de los reproches sociales
contra industrias de carácter extractivas en el Perú. Asimismo, utiliza una
metodología dogmática al analizar normas y otros documentos legales y
además es interdisciplinaria cuando realiza cierta comparación de leyes con
evidencia recogida en entrevistas, documentos, bases de datos, etc.
Finalmente, como conclusión principal se sabe que la criminalización de las
protestas sociales en América Latina es una realidad tanto como lo es en
nuestro país.
1.2.3. A nivel local.
Es necesario indicar que a pesar de la meticulosa búsqueda de información a
nivel regional y local sobre trabajos previos realizados y relacionados con
30
el tema tratado, no ha sido posible obtener resultados favorables. En ese
sentido, en aras de fortalecer el conocimiento jurídico penal, esperamos que,
el presente estudio de investigación, sirva de contribución para otros trabajos.
1.3. Abordaje Teórico.
CAPÍTULO I: CREACIÓN Y EVOLUCIÓN LEGISLATIVA DE LA EXIMENTE
“CUMPLIMIENTO DEL DEBER POLICIAL” (ARTÍCULO 20. INC.11 DEL
CÓDIGO PENAL PERUANO)
1.3.1. Decreto Legislativo N° 982-2007.
El Congreso de la República, a través de la Ley N° 29009, delegó al Poder
Ejecutivo la facultad de poder legislar en materia penal como, por ejemplo,
tráfico ilícito de drogas, secuestro, trata de personas, crimen organizado,
pandillaje pernicioso, y otros, con el objeto de combatir de forma eficaz los
mencionados tipos penales.
Atendiendo a la facultad otorgada por el Legislativo, el día 22 de Julio de
2007, se publicó un paquete de normas legales (Decretos Legislativos)
que modifican e incorporan una relación de articulados a nuestro Código
Penal, Código de Procedimientos Penales, Código Procesal Penal (1991),
Código Procesal Penal (2004), y otros. Siendo así que a través del Decreto
Legislativo N° 982, se incorpora al artículo 20° del Código Penal, el inciso
11 que consagra el cumplimiento del deber. El texto decía de la siguiente
forma:
31
Según Panta y Somocurcio (2009), no aparece en la Ley N° 29009, algún
específico permiso o autorización legal para la represión de las fuerzas
militares y policiales. Con esto, es evidente que el Poder Ejecutivo,
mediante la incorporación de un nuevo inciso al artículo 20 del código
penal, ha rebosado, con amplitud, la permisión legislativa otorgada por el
Poder Legislativo (p. 2)
Es necesario indicar que la creación de esta nueva eximente se dio dentro
de un panorama conflictivo, julio del año 2007. En el primer año del
gobierno del ex presidente Alan García, se suscitaron protestas sociales
que conllevaron a la violencia contra las autoridades, donde se tenía como
principales acores a miembros del SUTEP, y del FACA. No pasaron por
alto los decesos de los agentes policiales, como también de los
manifestantes. Las dependencias policiales y los aeropuertos fueron
asaltados. Mayor fue aún la preocupación del Gobierno de turno cuando
se dio la toma de policías como rehenes en la ciudad de Arequipa.
Afirma Panta y Somocurcio (2009), que, en este panorama, el Poder
Ejecutivo, sirviéndose de la autorización legislativa otorgada por el
Legislativo para combatir el crimen organizado, ha creado una “eximente”
más al artículo 20° del C.P., con una orientación manifiestamente
simbólica. Estamos, en definitiva, frente a la creación de una eximente -
políticamente- incorrecta, que se centra en sucesos violentos: tan solo
32
Derecho penal simbólico. (p. 3)
Al respecto, Peña (2014) indica que, si bien es sabido que el sistema penal
no se constituye como el principal medio para contrarrestar el crimen en
todo el Perú, el D.L. N° 982 se ha entendido como un mecanismo, dentro
de una estrategia de los legisladores, para minimizar el crimen en todo el
territorio. Por tal sentido, se le autoriza a la Policía, al uso exclusivo de sus
armas a fin de repeler cualquier ataque arbitrario contra ellos mismo o
contra los intereses de los ciudadanos, para retraer toda conducta
delictiva. Exclusivamente en esos aspectos, donde no exista duda del uso
legítimo del arma, se justificaría que el agente policial dispare contra quien
atenta contra su vida o contra la de los demás, no quedando ninguna otra
salida que la del disparo del agente, lo cual estaría justificado legalmente.
(p.65)
1.3.2. Ley N° 30151.
Posteriormente, con fecha 13 de enero del 2014, se promulga la Ley N°
30151, la cual modifica el inc. 11 del art. 20 del C.P., referido al uso de las
armas u otro medio de defensa por parte de las [Link] y la PNP. En tal
sentido, la redacción quedaba de esta manera:
La presente norma tiene dos aspectos relevantes: i) se deja de lado el término
33
“uso de sus armas en forma reglamentaria”; y ii) se incluye la fórmula “u
otro medio de defensa”. En ese aspecto, Herrera (2014), precisa que la
eximente en mención, cuando fue publicada, causó una alarmante
preocupación tanto en los medios de prensa, y más aún en el contexto
jurídico, pues se pensaba- es más, considero que hasta la fecha se sigue
pensando- que estaríamos ante cara a una especie de “carta blanca para
matar”. En efecto, dicho dispositivo se ha interpretado como una exoneración
de investigación para todos los policías que hagan uso de sus armas de
fuego, eliminando de manera automática la responsabilidad penal por actuar
“en el ejercicio de su deber” (p. 72)
1.3.3. Ley N° 31012, Ley de Protección Policial.
El 28 de marzo del 2020 se publicó en el diario El Peruano la Ley 31012, Ley
de Protección Policial, norma que fue elaborada hace varios meses por el
anterior Congreso disuelto por el actual Presidente de la República, Martín
Vizcarra.
En esta norma encontraremos dos aspectos de carácter penal y procesal
penal: i) se modifica el artículo 11, inciso 20° del C.P.; y ii) se incorpora el
artículo 292-A del C.P. Penal (el cual regula la prohibición de dictar prisión
preventiva y detención preliminar judicial para los efectivos policiales por
hacer uso de sus armas u otro medio de defensa enmarcado dentro de tal
eximente antes indicada). De igual forma, la Ley 31012 crea la representación
procesal de los policías, la cual estará a cargo de la nueva Procuraduría
Pública Especializada en la defensa legal de la PNP, y finalmente, la norma
elimina el Principio de Proporcionalidad, el cual estaba regulado el art. 4°
num. 1 inciso “c” del D.L. N° 1186 que regula el uso de la fuerza por parte de
la PNP.
34
Lo que nos interesa en este extremo es la modificatoria que sufrió una vez
más el maltratadísimo inc. 11 del art. 20 del C.P., pues ante esta última
modificatoria se dan dos aspectos que llaman la atención. En principio, el
término “cumplimiento de un deber”, ha sido reemplazado por la fórmula
“cumplimiento de su función constitucional”; y, en segundo lugar,
nuevamente se regresa la anterior fórmula “uso de armas u otro medio de
defensa en forma reglamentaria”. Veamos cómo ha quedado ahora el
articulado, sin antes dejar de mencionar que este capítulo sólo se está
limitando a mencionar la evolución legislativa de la eximente so comento,
pues dejemos sentado que su análisis jurídico será desarrollado en otro
capítulo de la presente investigación:
A continuación, veamos un cuadro de comparación donde se visualiza las
distintas modificaciones del inc. 11 del art. 20 del C.P.:
35
CAPÍTULO II: TRATAMIENTO DEL “CUMPLIMIENTO DEL DEBER
POLICIAL” COMO EXIMENTE DE RESPONSABILIDAD PENAL.
1.3.4. Conceptualización a las causas de justificación.
Para Panta y Somocurcio (2015), es muy notorio que de todas las
conductas que el hombre puede ejecutar, encontraremos algunas conductas
que se encuentran permitidas legalmente, y aquellas acciones que no son
permitidas, y que ingresan a la esfera del Derecho Penal, protegiendo de
esta forma los bienes jurídicos. Sin embargo, no todas las conductas que el
hombre pueda ejecutar vendrían a ser típicas y antijuridicas, para ello se
debe analizar dogmáticamente cada comportamiento. (p. 3)
Una conducta será típica cuando se encuentre de manera expresa regulada
en el texto legal, mejor dicho, dentro del código penal. Asimismo, será
antijurídica, pues esta conducta está atentando de manera directa el
ordenamiento jurídico, sin que exista alguna causal de justificación regulada
en la ley penal.
Agrega Panta y Somocurcio (2015), que se debe entender a la causa de
justificación a toda circunstancia que, conforme a Derecho, hace que la
antijuricidad de una conducta típica, desaparezca. Es decir, el mismo
ordenamiento penal te da “permisos” con el objetivo de lograr una
convivencia social que regula todo Estado, vale decir, el permiso consiste en
que el sujeto pueda desarrollar una conducta típica, pero con la condición
de que se configure el aspecto subjetivo, vale decir, que el agente sepa que
se encuentra donde de las redes de una determinada causa de justificación,
[Link], en la legitima defensa, al momento de que la persona que se defiende,
sepa que lo está haciendo de manera legal. (p. 4)
36
1.3.5. Naturaleza jurídica del Cumplimiento del Deber Policial, ¿una
causa de justificación?
Según Peña (2010), nuestros legisladores han incurrido en un error al
llamar a esta eximente como una causal de inimputabilidad, ya sea con la
primera promulgación en el año 2007 a través del Decreto Legislativo N°
982, como también en la modificación a través de la Ley N° 30151. (p. 23)
De tal manera que surgió algunos cuestionamientos ante esta posición de
los jueces constitucionales como el caso del profesor Barrenechea (2010),
quien indica que la exigibilidad de una determinada conducta va a variar
en atención al conocimiento que tenga una determinada persona a quien
se le imputa un tipo penal, considerándose que esta imputación aumenta
cuando estamos frente a sujetos que son parte de la Policía o de las
Fuerzas Armadas por cuanto ellos estarían más adiestrados. Como se ve,
el nivel que se exige para motivar es un nivel mucho más alto que el de
cualquier ciudadano de a pie, y el cumplimiento del deber, es en su caso,
una necesaria exigibilidad del comportamiento o actuación del policía. (p.
213)
Teniendo en cuenta ello, Barrenechea (2010), considera que tal eximente
deber ser considerada como una causal de atipicidad objetiva, es decir, se
configuraría un supuesto de ausencia de imputación objetiva. Por tal
motivo, el cumplimiento del deber no es más que un elemento normativo
que se relaciona directamente con el riesgo permitido o con el supuesto
de que el daño que se origine al bien jurídico legalmente protegido no está
al alcance de la custodia del ordenamiento penal. (p.213)
Asimismo, haciendo una interpretación del profesor Roxin (1972), la
eximente prevista en el artículo 20 inciso 11 del Código Penal jamás se le
37
podría dar el nombre de causal de justificación, toda vez que su
fundamento no reposa sobre la resolución social de los conflictos mediante
la preponderancia de un interés frente a otro (interés predominante), por
ejemplo, los efectivos policiales que actuando bajo el ejercicio legal de sus
funciones, ejecuten actos de violencia, lo cual no puede ser considerado
como un supuesto de legítima defensa, puesto que el sistema penal no les
exige que cumplan con todos los presupuestos de dicha causal regulada
en el artículo 20, inciso 3 de la norma penal. El cumplimiento del deber
policial en definitiva no es una causa de exclusión del delito que se base
en una preponderancia de intereses jurídicos. (p. 25)
Para Bacigalupo (1998), dentro de las causas de justificación
encontramos el inciso 8 del artículo 20° del código penal, el cual prevé “El
que obra por disposición de la ley, en cumplimiento de un deber o en el
ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo”. El texto legal se subdivide
en tres aspectos extraídos del mismo articulado, sin embargo, el profesor
Bacigalupo, en concordancia con otros autores, considera que esta
subdivisión tridimensional son aspectos superfluos. (p. 274)
Según García (2019), el meollo del tema que se investiga es poder definir
si estamos ante un permiso general o en caso contrario, el mero ejercicio
de un deber faculta la afectación de un bien tutelado por el Derecho. Ello
en atención que actualmente se pretende justificar que el delito comprende
una estructura bipartita donde a las causas de justificación se le da el
nombre de elementos negativos del injusto. (p. 647)
Según Salinas (2004), es muy evidente que se priorice el cumplimiento del
deber sobre el evitar daños a los bienes, debiendo recurrir a una ponderación
de manera necesaria, pues ello resulta ser una llave de bóveda de tales
causas de justificación. Por tal motivo, creemos que el trabajo de la Policía
38
Nacional realiza dirigido a reprimir los crímenes y mantener el orden social
podría subsumirse sin algún problema en una causa de justificación:
cumplimiento del deber. (p. 783)
Pérez (2016), refiere que, sobre su naturaleza jurídica, se viene creyendo
que el cumplimiento del deber policial es una causa de atipicidad objetiva
(por cuanto hay una ausencia de imputación objetiva) y no, como
equivocadamente lo ha indicado nuestro legislador, una causa de
inimputabilidad (que, de ser así, excluye la tercera categoría del delito, la
culpabilidad del sujeto). (p. 332)
En el (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), en su fundamento 14 y
15, se aprecia algo que resulta también relevante en este extremo. El
abogado y docente Caro Jhon, no comparte la posición que la eximente del
art. 20.11 del código penal sea considerada como una causa de justificación,
sino que estamos ante un causa de exclusión de la tipicidad, o para ser más
exactos ante una causa de exclusión de la imputación objetiva, ya que según
su fundamento, aquella conducta desplegada por el funcionario del orden
nunca podrá alcanzar un significado típico cuando esta conducta reúna el
sentido de obrar conforme a un deber. Por otro lado, el profesor Villavicencio
nos aclara que cuando exista un deber específico de actuar para un
determinado sujeto, no estaríamos ante un permiso, sino que se cometería
delito si el sujeto no actuara, por lo que se presenta una grave contradicción,
no actuar seria típico como actuar. (p. 6)
Indica el citado acuerdo que se trata de todo un debate de carácter
relevante pues si aquel funcionario policial al no cumplir con su deber de
actuar estaría incurriendo en una conducta omisiva de carácter delictivo,
de tal modo pues que no se podría constituir en una causa de justificación
39
el deber de no delinquir. Concluye el citado acuerdo que sólo
correspondería afirmar que estamos ante una causa de justificación ya que
el tema tratado no versa sobre este aspecto, sino busca realizar un estudio
y análisis de la actuación policial en relación con el uso de la fuerza
pública.
1.3.6. Definición.
Es obligación del ordenamiento jurídico, dentro de un Estado Democrático
y Constitucional de Derecho, salvaguardar la seguridad de cada uno de
sus ciudadanos en aras de mantener el correcto funcionamiento del orden
social. En tal sentido, se le delega a la PNP, el rol de ser protagonistas
para extinguir todo contexto que revista de conflictividad social.
Sullca (2019), define que el inc. 11 del art. 20 del C.P., consagra el
cumplimiento del deber que alcanza al policía o militar que hace uso de
sus armas en cumplimiento de sus funciones. Agrega, que, se trata de un
deber jurídico que se exige a un sujeto determinado, mas no a un deber
moral, en tal sentido el ordenamiento jurídico peruano reconoce como
tales ciertas conductas perpetradas con un fin lícito, lo cual no podría ser
materia de sanción alguna por ser opuesto consigo mismo.
1.3.7. Presupuestos.
Barrenechea (2010), desarrolla los presupuestos del Cumplimiento del
Deber Policial, de la siguiente forma.
a) Que la vida, o la integridad física del policía o algún tercero, se
encuentre en peligro real e inminente.
40
Al leer el articulado del 20.11 del código penal, Barrenechea (2010),
advierte que resulta suficiente que el funcionario policial desarrolle su
conducta con el conocimiento que su actuación es legal y ajustada a
Derecho, haciéndolo bajo los criterios de la proporcionalidad y porque
considera necesaria hacer el uso de la fuerza letal. Contrario sensu,
resulta considerable penalmente que el agente de policía tenga un animus
distinto al del cumplimiento de sus funciones, verbigracia, que el
funcionario al momento de desarrollar su conducta, presente un elemento
volitivo especial, es decir, un animus de querer ocasionar muerte o lesión
física a una determinada persona. (p.214)
Para Pérez (2014), esta causal no se configuraría cuando, verbigracia,
para detener a una persona que huye de su intervención policial, se le
dispara por la espalda originándole la muerte. En ese sentido, no sólo
estamos ante un exceso del uso de la fuerza, sino que también de acuerdo
al ejemplo, en ningún momento se estaría poniendo en peligro la vida del
custodio policial o de un tercero. (p.330)
Al respecto, Mir (2004), considera que la fórmula de la causal del
cumplimiento del deber no garantiza o protege la defensa de las
autoridades o miembros castrenses, sino que garantiza la irrestricta
defensa del derecho e interés de terceros por el cual todo miembro policial,
a través de su fuerza, debe vigilar. (p.485)
b) Que el funcionario policial actúe en cumplimiento de su deber.
Según Peña (2020), para dar por configurada esta eximente materia de
estudio, no es del todo completo y suficiente que se esté ejerciendo cargo,
sino que, además, se actúe, trabaje u obre, con ocasión del ejercicio de
las funciones propias del cargo; por lo mismo, la encomendada tarea u
41
obrar debe, per se, constituir un acto propio del servicio. (p. 7)
Para Cairoli (2005), todos y cada uno de los actos desarrollamos por la
policía deben perpetrarse en ocasión del cumplimiento de sus deberes y
respetando la normatividad vigente dentro de un Estado Constitucional de
Derecho. No es justificable que aquellos eventos donde se suscite una
muerte o lesión a un tercero sean amparados bajo las reglas del
cumplimiento del deber. Esto sucederá sólo cuando de manera exclusiva
exista una norma legal, como por ejemplo un reglamento policial, permita
de manera expresa la resistencia armada y la viabilidad de causar daño o
muerte a los terceros. (p. 835)
Nuestro C.P. Peruano prevé en el artículo 377° el tipo penal de
incumplimiento de deberes, sin embargo, en atención al precepto de
unidad del ordenamiento jurídico, los legisladores peruanos no pueden
considerar como conductas típicas el cumplimiento del deber, y el
incumplimiento de un deber. Se tendrá que realizar una valoración de la
norma de manera uniforme y que no se contradiga con la ley, pues al
parecer estaríamos frente a una contradicción aparente de la norma al
hablar de cumplimiento e incumplimiento del deber, significándose que lo
resaltante socialmente que el agente policial no evada una perspectiva
legal (deber especial).
En ese sentido, Barrenechea (2010), considera que existe una tajante
diferenciación entre el cumplimiento de un deber, con el ejercicio de un
derecho, pues en el segundo, existe una potestad, mientras que en el
primero existe un deber compulsivo. Entiéndase entonces que, en el
ejercicio de un derecho está en la potestad o facultad de desarrollar una
determinada acción, en la que en ambos supuestos estaría actuando de
manera lícita, caso distinto en el cumplimiento de un deber, pues el agente
42
está obligado a desarrollar el acto que el Estado le impone, de lo contrario
al omitir su función, estaríamos frente a una posible comisión de un injusto
penal. (p. 213)
Del ordenamiento jurídico se desprende el cumplimiento del deber
genérico, el cual cubre a todo funcionario o autoridad que en el ejercicio
de su deber pueda perjudicar o lesionar un bien penalmente protegido
(numerus apertus). Ello no pasa con el cumplimiento del deber policial,
pues la ley penal lo regula de manera especial por cuanto sólo alcanza a
policías, o militares, quienes pueden transgredir determinados bienes
jurídicos, como la vida o la integridad física (numeros clausus).
De tal forma, el artículo 20.11 de la norma penal deberá interpretarse en
atención a la limitación que la Constitución le impone al funcionario, y
también en atención a los preceptos de un sistema penal garantista; es
decir, el supuesto deberá operar sólo y exclusivamente cuando la
actuación del policía se encuentre dentro de los parámetros de la
proporcionalidad, y por el principio de mínima lesión posible que requiere
un Derecho Penal garantista.
Ahora bien, en cuanto a la necesidad de la eximente so comento, ella va
a responder al porqué de la actuación, es decir, de aquí se desprende el
o los motivos que originaron el cumplimiento del deber policial lo cual trajo
consigo la lesión a bienes jurídicos. Este horizonte legal de la conducta
policial a través de la necesidad se representa a través del reclamo de la
complacencia de la demanda de seguridad, la cual se desarrolla cuando
existe un quiebre en la tranquilidad del país, o de la seguridad ciudadana.
Tal como lo señala Muñoz (2004), necesariamente se tendrá que
desplegar una actuación policial ajustada al Derecho para poder
43
considerar la configuración del cumplimiento de un deber o ejercicio de un
oficio o cargo; de ser así, tales conductas tendrán que ser amparadas por
el ordenamiento legal. Ello conlleva a tomar especial atención a las arterias
del ordenamiento jurídico que consagran el deber de manera concreta. (p.
89)
La posición de Peña (2014) resulta ser llamativa. El Fiscal Supremo precisa
dos aspectos que se deben tomar en cuenta respecto a esta eximente
materia de estudio. Primero, que el mercado oscuro de compra y venta de
armas de fuego viene creciendo y fomentándose en vez de ser
contrarrestado de forma radical. Segundo, se sabe perfectamente a través
de los medios de prensa que en la gran mayoría de organizaciones
criminales está conformada por agentes policiales, tanto subalternos como
oficiales de alto rango, en tal sentido, esta circunstancia debe ser tomada en
cuenta para poder imposibilidad que estos malos efectivos se escuden en la
eximente para poder evadir su responsabilidad penal cuando en realidad
estarían realidad conductas antijuridicas. (pp. 66-67)
c) Que se utilice armas u otro medio de defensa en forma
reglamentaria.
Para Jakobs (1997), resulta necesario la existencia de una competencia
de corte objetivo y espacial y que concurran los presupuestos
fundamentales para dar por cierto la justificación de la acción del
funcionario. De lo contrario, el agente tendrá que decidir sobre su
discrecionalidad respecto a la configuración de los presupuestos de hecho
de su actuación, lo que en algunos casos podría ser confuso, más aún
cuando se trate de valorar la urgencia y la proporcionalidad de la conducta.
(p. 548)
44
El destacado profesor español Cerezo (1999), explica que en cuando al
uso de las armas por parte de los agentes policial, reposa su medida
básica en la utilización en casos excepcionales, siempre que se
encuentren permitidas, apropiadas, y limitadas por la equidad y la
proporción. (p. 303)
Herrera (2014), interpreta que la eliminación del término “uso de armas en
forma reglamentaria”, sustituido por el texto “uso de las armas o cualquier
otro medio de defensa”, se estaría dando una especie de carta libre o licencia
para matar, para todos aquellos agentes de policía que hagan uso de sus
armas de fuego de manera ilegal, quebrantando preciados bienes jurídicos
como la integridad física o la vida a personas que aparentemente habrían
perpetrado un acto delictuoso. Pues, para poder aplicar la eximente
necesariamente las armas a ser utilizadas por los efectivos policiales tendrán
que ser las que el Estado les asigna, es decir, las reglamentarias, a fin de
evitar que se desarrollen actos arbitrarios donde se tenga como
consecuencia la muerte o la transgresión a la salud de todo ciudadano
inocente. (p. 72)
Algo que resulta interesante y que llama mucho la atención es la
ampliación significativa de aquellos medios que pueden o facultan utilizar
los funcionarios del orden para poder desarrollar sus funciones que el
Estado le encomienda. En tal sentido, el hecho de que la norma autorice
la facultad de utilizar otros medios de defensa ello no conlleva a la
inobservancia de una utilización “reglamentaria” de las armas.
d) Que la integridad física o la vida del agresor se vea afectada.
En toda actuación policial, cuando exista un peligro real e inminente de
muerte o lesiones, el agente policial hará uso exclusivo de su arma de
45
fuego aplicando de esta forma la fuerza letal. Esta conducta en su mayoría
de casos traerá como consecuencia la lesión física o muerte del
intervenido, lo cual constituye un presupuesto para este eximente so
comento.
Sin embargo, es necesario hacer mención que el empleo de las armas de
fuego se ejecutará de manera excepcional, por lo cual el funcionario del
orden tendrá que hacer este uso cuando los demás medios menos
extremos o gravosos no ha sido lo suficiente para controlar el accionar del
sujeto a intervenir, todo esto se desarrollará siempre y cuando exista un
peligro para la vida del agente y de terceros, debiendo usar este medio
representándose en todo momento y circunstancia, el respeto de los
derechos humanos.
1.3.8. El Cumplimiento del Deber Policial, una innecesaria regulación.
Según Villavicencio (2007), indica que, la incorporación del cumplimiento del
deber policial al código penal, resulta innecesaria, pues sólo basta aplicar la
eximente regulada en el artículo 20° inciso 8 del código penal, para eximir
de toda responsabilidad penal al policía o militar que haga uso de sus
armas, pues esta eximente está referida al que obra por disposición de la
ley en cumplimiento de un deber o cargo. (p. 276)
Nuestro Tribunal Constitucional en su sentencia que recae en el Exp. 0012-
2008- PI/TC, del año 2014, ha concluido en fundamente número 12, que
existe un gran error por parte del legislador peruano al aplicar una incorrecta
técnica legislativa, toda vez que el Cumplimiento del Deber Policial se
subsume en la causal que está prevista en el artículo 20° inciso 8 de la norma
penal.
46
Nakasaki (2004), establece una corta aclaración en este extremo. En
principio, cree que el obrar por disposición de la ley resulta ser redundante e
innecesaria. En efecto, si una persona, o en su caso el funcionario que obrar
por disposición de la norma lo hace porque la misma le ley le está
imponiendo un deber que debe cumplir. Por tal motivo, si obramos por
disposición de la ley, y nuestra conducta está orientada a cumplir un deber,
entonces estaríamos substancialmente en lo mismo. (p. 774)
CAPÍTULO III: ALCANCES LEGALES DEL ACUERDO PLENARIO N° 05-
2019/CJ-116, SOBRE ACTUACIÓN POLICIAL Y EXENCIÓN DE
RESPONSABILIDAD PENAL.
En agosto del año 2019 se suscitó en la ciudad de Piura un hecho muy
controversial en agravio del Suboficial de la PNP Elvis Miranda Rojas,
quien en una intervención policial disparó por la espalda a un delincuente
luego de que éste arrebatara a un ciudadano un teléfono celular y huyera
por las distintas arterias de la localidad de Castilla – Piura, a bordo de un
trimóvil. El referido suboficial fue internado en el establecimiento
penitenciario de Piura por haberse dictado nueve meses de prisión
preventiva en su contra por el presunto delito de homicidio, y abuso de
autoridad.
Este hecho ocasionó el debate jurídico de distintos autores reconocidos
en materia penal, pues algunos consideraban que el efectivo policial actuó
en cumplimiento de su deber, y otros consideraban que existió un exceso
por parte del policía, pues el uso de la fuerza no era proporcional de
acuerdo a los hechos que hasta ahora son materia de investigación. En
tal sentido, con el propósito de pacificar las posturas y darle una salida
doctrinal y jurisprudencial al debate, se publicó con fecha 29 de
47
septiembre del 2019 el XI Pleno Jurisdiccional de las Salas Permanentes,
Transitorias y Especiales de la Corte Suprema de Justicia de la República,
referente a la Actuación policial y exención de responsabilidad penal de
los miembros de la Policía Nacional, que en cumplimiento de su deber,
hagan uso de sus armas u otros medios de defensa y causen lesiones o
muertes.
Dicho acuerdo plenario constituye particularmente un relevante avance en
el sistema penal, pues en el documento se han establecido doctrina
jurisprudencial en temas de uso de la fuerza que todo órgano
jurisprudencial debe observar. En tal sentido, en este extremo de este
trabajo, desarrollaremos los alcances más importantes del citado acuerdo
plenario.
1.3.9. Posiciones sobre la eximente “en cumplimiento del deber”
En el (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), se establece que las
causas de justificación son aquellas autorizaciones o mandato de la ley
que permiten realizar conductas típicas, y que en resumidas cuentas esto
se da sobre el binomio: “regla-excepción”; en tal sentido, se puede
entender que la regla general sería una conducta típica que al mismo
tiempo es antijurídica siempre y cuando no exista alguna causa de
justificación. Si en todo caso concurriera alguna causa de justificación,
esto conllevaría a que la conducta típica esté en todos sus extremos
justificada, sea legal, y, por ende, no constituya delito alguno. (p. 3)
De igual forma, (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), lo relativo
al cumplimiento de un deber, como una causa de justificación, está
constituido como una norma de obligación remisión a la ley extrapenal
que consagran deberes que le otorgan legitimidad al comportamiento
48
penalmente típico. En tal sentido, surgiría un problema cuando se trata de
determinar el momento exacto en que el margen de discrecionalidad se
ve minimizado a cero, en la respuesta durante toda intervención policial.
(p.3)
Lo mencionado anteriormente constituye un hecho muy importante, pues
en toda actuación de la policía, el funcionario del orden tendría que
identificar el momento exacto en que él ve reducido a cero todo margen
discrecional, pues toda intervención posee tal requerimiento; de lo
contrario, ningún funcionario del orden podría excederse en el uso de la
fuerza pública. Asimismo, cuando el acuerdo indica que estaríamos ante
una norma de remisión extrapenal, pues necesariamente para poder
clarificar y justificar una conducta que conlleva el cumplimiento de una
función, tendríamos que observar otras normas de carácter extrapenal,
como es el caso de nuestra normativa que cuenta con el Decreto Supremo
N° 1186, que regula el uso de la fuerza policial, el Reglamento del D.S.
1186, el conocido Manual de Derechos Humanos aplicados a la función
policial, y otras normas más que serán materia de estudio en esta
investigación.
El tema del cumplimiento del deber, desarrollado en el acuerdo plenario,
trae consigo varias definiciones e interpretaciones; es así que como dice
el citado acuerdo, toda justificación en el cumplimiento de un deber se va
a presentar cuando una actuación o conducta conforme al deber manda,
trae consigo una afectación de bienes jurídicos penalmente tutelados, en
tal sentido, no podemos ubicar al cumplimiento del deber a nivel de la
tipicidad, sino a nivel de antijuricidad como permisión de carácter
excepcional.
49
1.3.10. No se aprecia concurso entre causas de justificación.
El acuerdo plenario también ha realizado un estudio y comparación entre
el cumplimiento del deber (art. 20.11 del código penal), y la legítima
defensa (art. 20.3 del código penal), concluyendo finalmente que no existe
un concurso entre ambas causas de justificación. Consideramos que esto
es evidente, puesto que los presupuestos de la legítima defensa son en
un número de tres, conforme al código penal: agresión ilegítima;
necesidad racional del medio que se emplea para impedir o repeler tal
agresión; y la falta de provocación suficiente. Caso distinto pasa con el
cumplimiento del deber, pues tal eximente, como se dijo anteriormente,
conlleva a una necesaria remisión a normas no penales a fin de dar o no
por configurada tal causa de justificación.
En el mismo orden, (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), toda
legitimación de un deber que conlleve al uso de la fuerza pública no
presupone la existencia de una agresión ilegitima. El personal
perteneciente a la Policía Nacional va a actuar siempre obrando en
cumplimiento de sus deberes, es decir, tiene en todo momento la
condición de autoridad revestido con fuerza pública, en ese sentido, al
contar ellos con una eximente dentro de la norma penal, no podría
aplicarse una legítima defensa. Entonces, no sería correcto que, ante una
agresión ilegítima, se invoque la concurrencia de la legítima defensa, pues
el sólo hecho de realizar sus funciones, el cumplimiento del deber tendría
protagonismo. (p. 16)
Asimismo, un supuesto relevante de la institución de la legitima defensa
es que en ésta la persona agredida puede ir todo lo lejos que resulte
necesario con el objetivo de repeler o impedir una agresión, contrario
sensu, el cumplimiento del deber como causa de justificación debe ser
50
necesario, legal y proporcional, atendiendo a los parámetros legales sobre
el uso de la fuerza pública.
1.3.11. Inexistencia de dilema jurídico en relación al empleo de la
fuerza en la actuación policial.
Desde la creación de esta eximente consagrada en el art. 20.11 del código
penal, ha existido una polémica en cuanto a la supuesta existencia de una
“carta blanca para matar”, pues al analizar tal eximente, pareciera que
existiera una licencia para cometer excesos en el uso de la fuerza pública.
Así pues, el término “u otro medio de defensa”, o la exclusión del término
“en forma reglamentaria” es lo que hasta ahora se cuestiona.
Es así que, teniendo la normatividad peruana el Decreto Legislativo 1186
sobre el uso de la fuerza, y su respectivo reglamento, se cuenta a la fecha
con criterios técnicos de carácter normativo y a la vez los apropiados para
poder analizar y valorar las actuaciones que los funcionarios del orden
realizan. Pues, dicho decreto se convierte en un dispositivo fundamental
que recoge los parámetros legales y adecuados para la aplicación del uso
de la fuerza, tal conforme se ordenó al Estado Peruano a través de las
disposiciones generales que contiene los Principios Básicos sobre el
EFYAF por los FEHCL, y el Código de Conducta para FEHCL.
En tal sentido, (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), los deberes
que ha de cumplir el funcionario policial al actuar haciendo uso de la
fuerza, son aquellos que se encuentra pre establecidos en la normatividad
jerarquizada de lo autorizado legalmente; es por ello que resulta oportuno
remitirnos a normas no penales como las que ya se han mencionado
anteriormente, cuyo contenido legal no se contrapone al contenido del inc.
11 del art. 20 del código penal, sino que necesariamente se tiene que
51
realizar una interpretación armónica y bajo una jerarquía normativa, en
atención a las normas internacionales y a lo que la Corte Interamericana
de Derechos Humanos ha mencionado en sus reiteradas sentencias. (p.
19)
Finalmente, luego de dilucidar el alcance armonioso del inc. 11 del art. 20
del código penal, podemos concluir que dicho apartado no es una carta
en blanco para perpetrar excesos y abusos por parte de los funcionarios
policiales, pues la necesidad de la actuación, tal como lo señala el
acuerdo, conlleva a dos momentos distintos: en sentido abstracto, es
decir, el funcionario tiene una condición funcional, es mimbro de la Policía
Nacional; y en sentido concreto, es decir, se tendrá que valorar aquella
fuerza que el agente de policía emplea y poder saber si aquella fuerza fue
la estrictamente necesaria para controlar el conflicto.
1.3.12. Conclusiones.
Finalmente, se ha acordó establecer, en el citado acuerdo plenario,
doctrina legal sobre la actuación policial y exención de responsabilidad
penal; es por ello que a continuación se mencionará aquellos aspectos
jurídicos de importancia que forma parte de las conclusiones a las que
llegaron los jueces supremos sobre el tema materia de análisis.
Así, el (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019), prevé que la
eximente que ha sido materia de comentario no comprende tratos
inhumanos que nuestra Constitución y la normatividad internacional
prohíbe, pues ello supone una violación a la dignidad de toda persona sin
importar su condición, por lo que para apreciarse esta causa de
justificación el funcionario policial debe además actuar con la voluntad de
cumplir con su deber. De igual forma, la fuerza que el agente despliega
52
tendrá que ser la necesaria, y la menor posible para el fin que se pretende,
es decir, se tendrá que usar aquellos medios menos peligrosos, y que
tales medios sean usados del modo menos lesivo posible. (p. 22)
Asimismo, ni la incorporación, ni su modificación del inc. 11 art. 20 del
código penal (a través del D.L. 982, y Ley 30151, respectivamente),
exonera que el Estado Peruano, obvie los estándares y parámetros
legales sobre el uso de la fuerza pública que ha sido establecido para
todos los estados a través de instrumentos internacionales, ni se puede
además interpretar nuestras normas nacionales en tal sentido que estén
en contraposición de tales instrumentos.
En su fundamento 55, el (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019),
hace mención a la llamada “ley de fuga”, aclarando que no existe tal “ley”
en el ámbito de nuestro Estado Constitucional de Derecho como un
mecanismo permisivo para hacer uso de la fuerza letal (arma de fuego)
contra un intervenido que optó por huir a su intervención policial sin que
dicho sujeto pusiera en grave riesgo los bienes jurídicos de primer orden
para el que interviene. En tal sentido, es innecesario disparar contra aquel
sujeto que huye al notar la presencia policial (como forma de autotutela a
fin de evadir su detención), salvo que los bienes tutelados - vida, salud, e
integridad física-, de los funcionarios policiales estén en peligro real e
inminente por quien ha optado por fugar. (p. 23)
En consecuencia, no existe un dilema de carácter jurídico que resolver,
sino un cumplimiento responsable de las normas sobre esta materia.
Teniendo en cuenta la particularidad del caso, se tendría que evaluar si
efectivamente corresponde un procesamiento penal, pues al momento de
resolverse alguna medida coercitiva como lo es la prisión preventiva, los
jueces tendrán que evaluar todas las circunstancias que conlleva el caso
53
para su posterior imposición, si es que así amerita, teniendo presente la
proporcionalidad y excepcionalidad de dicha medida de carácter gravosa,
todo ello de la mano con la valoración de los parámetros legales tanto
nacionales como internacionales, como también las decisiones
nacionales y extranjeras que valoran el uso de la fuerza aplicada a la
función policial.
CAPÍTULO IV: COMENTARIOS Y ALCANCES JURÍDICOS DE LA NUEVA
LEY N° 31012 LEY DE PROTECCIÓN POLICIAL.
Con fecha 28 de marzo del 2020 se publicó en el diario El Peruano la Ley
31012, Ley de Protección Policial, norma que ha sido evidentemente
aprobada por el nuevo Congreso; sin embargo, la norma fue elaborada hace
varios meses por el anterior Congreso disuelto por Martín Vizcarra, Presidente
de la República.
En esta norma encontraremos dos aspectos de carácter penal y procesal
penal: i) se modifica el art. 11, inciso 20° del C.P., y ii) la incorporación del art.
292-A del C.P. Penal (el cual regula la prohibición de dictar prisión preventiva
y detención preliminar judicial para los agentes de la PNP, siempre y cuando
estemos ante un hecho donde se haya hecho uso de las armas de fuego.
De igual forma, la norma también regula un nuevo aspecto legal referente a
la representación procesal de los policías, la cual estará a cargo de la nueva
Procuraduría Pública Especializada en la defensa legal de la PNP.
Finalmente, y algo preocupante es que la nueva Ley N° 31012, elimina el
Principio de Proporcionalidad, el cual estaba regulado el art. 4° num. 1 inciso
“c” del D.L. N° 1186 que regula el uso de la fuerza por parte de la PNP.
De todos estos aspectos jurídicos se hará un comentario, recogiendo
54
opiniones de distintos autores especialistas en derecho penal y procesal
penal, como también del investigador.
1.3.13. Sobre la modificación del inc. 11 del art. 20° del Código Penal:
“Cumplimiento de la función constitucional”, antes
“Cumplimiento del deber”.
La Ley N° 31012 Ley de Protección Policial ha modificado el artículo 20°
numeral 11 del Código Penal, dándole un aspecto decorativo. Este articulado
no es nuevo, todo lo contrario, ha sido creado con anterioridad y su
modificación se ha dado en dos ocasiones.
Como podemos advertir en la última modificación con la reciente ley, el
término ‘en cumplimiento de su deber’ ha sido reemplazo por la frase ‘en
cumplimiento de su función constitucional’. De igual forma, podemos
observar que se agrega nuevamente al texto legal el término “en forma
reglamentaria” tal como lo recogía anteriormente el inc. 11 art. 20 del código
penal según D.L. 982.
Ante este panorama cabe plantearnos muchas interrogantes: ¿la
modificación del inc 11 del art. 20 es verdaderamente relevante para el
derecho penal? ¿qué aporte trae consigo la frase “en cumplimiento de su
función constitucional”? ¿cómo se debería interpretar ahora tal eximente de
responsabilidad penal?
Creemos que la modificación normativa carece de relevante aporte jurídico
penal. Resulta muy obvio que el personal policial al hacer uso de sus armas
lo haga teniendo en cuenta los parámetros legales que la norma ordena, por
ello, nada justifica la necesidad de resaltar e incorporar el término “en
cumplimiento de su función constitucional”. Este término no implica que el
55
uso de la fuerza suponga una interpretación más favorable para los policías.
Es más, sin necesidad de incorporar el término propuesto, la actuación
policial tendrá que ser legal, necesaria, y proporcional.
Peña (2020), refiere que la actuación funcional- pública-, si bien es
reconocida constitucionalmente, sus límites en su ejercicio y desarrollo, -
como en el caso que nos ocupa-, como la competencia funcional de los
agentes estatales-policiales, y militares, para tomar lugar injerencias en el los
derechos fundamentales, se requiere de un detallado desarrollo legal (D.L.
N° 1186, RM N° 952-2018-IN, DS N° 01-2016-IN), esto quiere decir en
cristiano, que el marco de la actuación estatal-funcional de los agentes
policiales tiene que estar regido en una norma legal, por lo que resulta
incorrecto, desde un panorama jurídico, que en el inc. 11. del art. 20° del CP,
se haga alusión ahora al cumplimiento de la función de carácter
constitucional, y ya no al cumplimiento de un deber. (p. 15)
Con respecto al término “en forma reglamentaria”, la ley no hace más que
repetir una cuestión jurídicamente obvia, pues el agente del orden al hacer
uso de sus armas u otro medio de defensa tendrá que hacerlo en forma
reglamentaria respetando los principios básicos del uso de la fuerza; contrario
sensu, permitiríamos arbitrariedades sin el más mínimo respeto de la
legalidad que un Estado Constitucional de Derecho, como el nuestro, tutela.
En definitiva, quien hace uso legítimo de la fuerza pública en forma
reglamentaria, sin necesidad de la existencia de la ley en cuestión, no tendrá
consecuencias penales que atenten contra su libertad, o que generen un
proceso penal.
Según Heredia (2020), este cambio es trivial, daba lo mismo si se modificaba
ese artículo o no, estamos ante un caso de mero Derecho penal simbólico
sin eficacia alguna. Si nos esforzáramos por encontrarle algún sentido –
56
cualquier sentido– a esta modificación legislativa pensaríamos que quizá se
trata de desvalorar la importancia de los protocolos reglamentarios policiales
al momento del análisis judicial de la conducta quitándoles relevancia para
determinar la tipicidad y priorizando alguna interpretación constitucional. Pero
ni siquiera eso es correcto, pues la misma Ley señala líneas más abajo:
“cuando hacen uso de sus armas o medios de defensa en forma
reglamentaria”
Para Peña (2020), es claro que no existe bajo ningún pretexto el derecho de
lesionar o matar a alguien por parte del agente policial. Lo que sí es cierto y
existe, es aquella atribución o facultad que tiene el agente público, de herir o
matar a otra persona, cuando este perjuicio resulta ser la única opción para
salvar la vida de un tercero, o incluso la vida propia, siempre en el ejercicio
regular del cargo. El cumplimiento de su deber, debe ser siempre a luz de las
normas legales, y sobre todo de la Constitución, pues las facultades que se
les confieren deben ser acorde a los parámetros legales establecidos
taxativamente en el texto ius fundamental. (p. 8)
Finalmente, luego de estos apuntes nos preguntamos si efectivamente es la
Constitución quien autoriza al policía el uso de la fuerza pública. Creemos
que no, pues en ningún extremo del art. 166 de la C.P.P. (que regula la
finalidad de la PNP) se menciona sobre el uso de la fuerza pública, todo lo
contrario, es la misma ley, Código Penal y D.L. 1186, que recoge estas líneas
jurídicas sobre el uso correcto de la fuerza policial. Es más, podríamos
advertir una posible contrariedad al principio de legalidad.
1.3.14. Sobre la prohibición de dictar prisión preventiva y detención
preliminar judicial para los efectivos policiales.
En el artículo 4° de la Ley N° 31012, se dispone la incorporación del art. 292-
57
A, al Código Procesal Penal del 2004. El texto dice así:
Esta incorporación ha sido materia de total cuestionamiento por la comunidad
jurídica, pues en principio, se estaría contrarrestando el principio de igualdad
ante la ley, y el principio de independencia judicial, lo cual lo compartimos.
Veamos a continuación algunos comentarios recogidos de distintos
especialistas en la materia.
a) Afectación al principio de igualdad ante la ley.
Este principio tiene como fundamento la igual protección de la ley para con
todos sin discriminación alguna por motivo de sexo, raza, religión, condición
social, cargo, etc. En tal sentido, creemos que la actual Ley de Protección
Policial tiene un tinte discriminatorio que alcanza a todas aquellas personas
que no son policías, lo cual crea un panorama privilegiado a favor de los
efectivos policiales en cumplimiento de sus funciones. Dentro de esta
población se encontrarían también los miembros de las Fuerzas Armadas,
pues la actual Ley 31012, no ha recogido una protección legal a favor de las
Fuerzas Armadas frente a una posible prisión preventiva.
Al respecto, Espinoza (2020), indica que, si el argumento que justifica esta
nueva ley sería que el ejercicio de la función pública de protección hacia el
ciudadano que ejerce la PNP, y por ello ante este cargo o función el agente
58
estatal tiene que usar armas de fuego, o medios de defensa para cumplir tal
fin, habría que preguntarse por qué las Fuerzas Armadas no están
comprendidas dentro de ese eximente que sólo protege a la Policía Nacional.
Si bien las FF. AA. tienen una función distinta a la de la PNP, pero también es
cierto que ellos usan armas y, en determinados casos, emplean la fuerza
pública, más aún en el estado de emergencia que nos encontramos.
Sobre este mismo punto, Herrera (2020), indica que es claro que el Legislativo
puede establecer requisitos legales adicionales para dictar prisión preventiva
(en la experiencia comparada los requisitos para dictar prisión preventiva son
otros diferentes a los del Perú) pero lo que no puede hacer es establecer
requisitos diferentes únicamente en función de grupos de sujetos (efectivos
policiales/todos los demás ciudadanos) igualmente responsables por hechos
similares pues ello vulnera el principio de igualdad por crear indebidamente
privilegios para un grupo muy reducido de funcionarios.
De igual forma, el profesor Peña (2020) refiere que esta inclusión normativa,
desde un punto de vista técnico y científico, no era necesario, puesto que si
un efectivo policial mata a otra persona en el cumplimiento estricto del deber
(como extrema actuación funcional en defensa de la vida de otros ciudadanos
o de la suya propia), no estaría incurso en la comisión de un delito, pues si
bien la conducta será típica, no es penalmente antijurídica, por lo que no se
cumple con el primer requisito del artículo 268° del NCPP, para que el Juez
pueda imponer mandato de prisión preventiva, previo requerimiento del fiscal.
Siempre claro está, que existan evidencias de que el efectivo policial actuó de
manera legítima, por tanto, lícita.
Finalmente, en opinión propia, pareciera que la norma en cuestión se inclina
en un supuesto donde los agentes del orden estarían actuando conforme a
Derecho, respetando los estándares mínimos de la fuerza pública, es por tal
59
motivo que el legislador peruano estaría anticipando e imponiendo a través
de la ley la prohibición de imponer alguna de las medidas de coerción personal
como la prisión preventiva, y la detención preliminar judicial. Si ello es así,
esto traería consigo una incorrecta interpretación a la ley que conllevaría al
abuso de las fuerzas policiales.
b) Afectación al principio de independencia judicial.
Herrera (2020) hace referencia que existe una afectación simultánea a los
principios constitucionales de independencia en el ejercicio de la función
jurisdiccional e igualdad ante la Ley. En un primer momento es cuestionable
la afectación al principio de independencia judicial por establecer un resultado
único e indiscutible ante una solicitud fiscal; el declarar infundada la detención
preliminar o la prisión preventiva.
El profesor Peña (2020), considera que el legislador al emitir dicha disposición
normativa (artículo 292º-A del CPP de 2004), se inmiscuye en la labor
jurisdiccional, vulnerándose la garantía de la independencia judicial y el juicio
del juez al analizar las medidas cautelares, ya que sobre este último, está
obligado a privilegiar el texto de la ley por sobre la aplicación razonada de los
principios y garantías constitucionales que las sostienen, todo en favor de una
supuesta eficiencia que podría en muchos casos devenir en arbitraria.
Particularmente, consideramos que esta comparecencia con restricciones
que la ley misma ordena resulta ser evidentemente atentatoria al mencionado
principio de independencia judicial, pues será el juez penal quien no podrá
imponer otra medida como la de prisión preventiva, o en su defecto la
comparecencia simple. El juez penal no tendrá la mínima discreción para
inclinarse por alguna otra medida de coerción según lo fáctico del caso en
concreto.
60
1.3.15. Representación legal a cargo de la nueva Procuraduría Pública
Especializada en la defensa legal del Policía Nacional del Perú.
El art. 1° y 6° de la Ley N° 31012 prevé que se brindará a los miembros de la
PNP la defensa legal gratuita a través de un procurador especializado,
alcanzando esta defensa a los procesos civiles por responsabilidad civil
extracontractual. En este aspecto, creemos que difícilmente un agente policía
podía ser demandando en la vía extrapenal si es que su caso fue archivado
ya sea a nivel fiscal, o judicial, pues no habría responsabilidad alguna para tal
agente.
Según Herrera (2020), existe cierto desmerecimiento sobre el trabajo que
realizan los abogados de oficio del MINJUS, siendo que se reviste al agente
del orden, no de cualquier defensor, sino de un defensor especializado y
capacitado para cubrir su defensa respecto alguna hecho o intervención
donde se haga uso de las armas de fuego, entre otros supuestos muy
específicos.
En definitiva, no creemos que el fundamento de la ley sea buscar un trato
diferente entre policía/ciudadano, pues ambos cuentan con el derecho
constitucional de la debida defensa. El legislador busca fortalecer la defensa
de aquel policía que es acusado por hacer uso de la fuerza pública, es por
ello que crea esta nueva procuraduría a favor de los mismo. Su creación es
correcta, los abogados que ejercen la defensa pública muchas veces están
recargados de procesos ajenos a la función policial.
1.3.16. Sobre la eliminación del principio de proporcionalidad.
Hasta antes que se publicara la nueva Ley de Protección Policial, el D.L. N°
1186 recorría en el art. 4.1 los principios de i) legalidad, ii) necesidad y iii)
61
proporcionalidad, en el uso de la fuerza pública. No olvidemos que estos
preceptos se encuentran regulados tanto a nivel nacional, como
supranacional. Se encuentra, por ejemplo, el Código de conducta para
FEHCL (1979), y en los Principios básicos sobre EFYAF por los FEHCL
(1990).
Es así que, en la disposición complementaria de la citada norma, se deroga
el tercer principio: la proporcionalidad. Al eliminar este precepto, la nueva ley
ocasiona que toda la normatividad vigente que establece el uso de la fuerza
pública esté en contraposición de todas las normas internacionales que el
estado peruano sigue. Sin embargo, cabe recordar que, en rigor, no puede
existir norma alguna que desaparezca tal principio de legalidad, pues dicho
precepto constituye una regla fundamental que la Constitución y todos los
estándares internacionales regulan. Su debido respeto es hoy por hoy
obligación de todos aquellos policías que hacen uso de la fuerza pública, a
pesar que dicho principio no se encuentre consagrado en la ley especial.
Consideramos que el principio de proporcionalidad es un presupuesto de
carácter indefectible para avalar que los efectivos policiales no comentan
excesos y actúen con el respeto irrestricto a los derechos humanos. Este
principio sigue vivo. La Convención Americana sobre [Link]., el Pacto
Internacional de [Link]. y PP, la Carta Magna del Perú aún lo consagran.
Pues de ser el caso, es viable que los jueces penales puedan dejar de aplicar
esta norma pues ellos están revestidos de la facultad de control difuso,
amparada por nuestra Constitución; es más, creemos que el Tribunal
Constitucional debería revisar este y otros aspectos que la norma nueva
recoge, pues su constitucionalidad, es cuestionable.
62
CAPÍTULO V: EL USO DE LA FUERZA EN LA FUNCIÓN POLICIAL.
Es necesario indicar que el uso de la fuerza pública, en este caso la fuerza
letal, adquiere configuración legal en el inc. 11 del art. 20 del código penal,
“cumplimiento de la función constitucional”, antes “cumplimiento del deber”.
Este uso de la fuerza por parte de la PNP se encuentra regulada en el
Decreto Legislativo N° 1186, emitido el 15 de agosto del año 2015.
En el decreto, encontramos una lista de definiciones que sirven para
interpretar el uso de la fuerza pública, así como también las reglas
generales para el uso de la fuerza, los niveles de uso de la fuerza, y las
circunstancias y reglas de conducta en el uso de la fuerza. Este decreto
resulta ser el eje central para poder interpretar la conducta que agente del
orden pueda desarrollar en el ejercicio de sus funciones, y cuando además
haga uso de su fuerza que el Estado le otorga.
Para Peña (2020), la actuación pública que ejercen los agentes policiales, ha
de conllevar el uso de la fuerza, sin embargo, para que esta fuerza pública
sea lícita, debe ser graduada de forma racional. Dicha fuerza policial revela
distintos niveles de ímpetu, por lo que, de las características y
particularidades de cada caso en particular, dependerá su graduación y
ejercicio. No se podrá disparar a matar sin motivación alguna, o disparar
contra intervenidos que no ejercen violencia, o contra aquella persona que
huye a su intervención. (p. 7)
Es así que, teniendo nuestra normatividad el Decreto Legislativo 1186 que
regula el uso de la fuerza, y su correspondiente reglamento, se tiene a la
fecha un listado de criterios normativos los cuales resultan ser los apropiados
para poder analizar las actuaciones que los profesionales de la seguridad
63
pública realizan. Pues, dicho decreto se convierte en un dispositivo esencial
que recoge los parámetros legales y adecuados para la aplicación del uso
de la fuerza conforme a los Principios Básicos sobre el EFYAF, o por los
FEHCL, y el Código de Conducta para FEHCL.
1.3.17. Definición.
La fuerza es entendida como aquel medio que a través de los distintos
niveles los miembros de la Policía usan dentro de un marco legal a fin de
alcanzar el control de una circunstancia que resulta ser un peligro o amenaza
que va contra la seguridad, o en todo caso contra la integridad misma de los
terceros. (Decreto Legislativo N° 1186, 2015)
Según Miranda (2019), todo agente de policía que en cumplimiento de sus
funciones y con el irrestricto respeto a los estándares de los derechos
humanos, debe conocer que todo uso excesivo de esta fuerza se convertirá
de manera automática en violencia, lo cual reviste su conducta en un acto
ilegal castigado por el ordenamiento penal.
1.3.18. Principios básicos sobre el uso de la fuerza.
El Reglamento del D.L. N°1186, es decir, el D.S. 012-2016-IN, consagra en
su articulado 6°, que para poder interpretar y aplicar los principios del uso
de la fuerza que regula el D.L. 1186, en su articulado 4°, se debe tener
presente algunos aspectos que a continuación procedemos a detallar y a la
vez definiendo cada uno de los principios sobre el uso de la fuerza policial.
a) Principio de Legalidad.
Esta legalidad implica necesariamente que la fuerza policial esté sujeta a lo
que la ley manda. Teniéndose en cuenta ello, esta facultad del empleo de
64
fuerza tiene límites, protocolos a seguir, y otros criterios que deber ser
observados por el funcionario en el ejercicio legal de este medio.
Apunta Miranda (2019) que este principio es el más relevante para el
Derecho, por cuanto toda autoridad estatal debe de desarrollar sus funciones
de acuerdo a la Constitución y sobre todo dentro de la esfera de facultades
y objetivos que le fueron otorgados.
b) Principio de Necesidad
El presunto delincuente o infractor puede ofrecer un determinado nivel de
resistencia o de cooperación, para ello, el funcionario deberá tener en cuenta
estas circunstancias por cuanto no todas las intervenciones resultan ser las
mismas. De igual forma, las condiciones en las que se desarrollan los hechos
también deberán ser valorada, junto a la agresión y su intensidad a fin de
poder determinar qué clase de fuerza se va a utilizar en el caso.
Tal es así que el Acuerdo Plenario N° 05-2019/CIJ-116, ha establecido
que la necesidad de la actuación conlleva a dos momentos distintos: en
sentido abstracto, es decir, el funcionario tiene una condición funcional,
es mimbro de la Policía Nacional; y en sentido concreto, es decir, se
tendrá que valorar aquella fuerza que el agente de policía emplea y poder
saber si aquella fuerza fue la estrictamente necesaria para controlar el
conflicto.
Finalmente, Miranda (2019), explica que, con relación a este precepto, el
uso de la fuerza policial se ejecutará siempre y cuando resulte necesario o
cuando otras vías o medios resulten ineficaces o no puedan alcanzar el
objetivo que se busca.
65
c) Principio de Proporcionalidad.
Cuando hablamos de la proporcionalidad de la fuerza se entiende que el nivel
de fuerza que se emplea para lograr el fin legal buscado corresponde al nivel
de resistencia que el intervenido pueda ofrecer. La fuerza es proporcional al
peligro que represente el sujeto al cual se le interviene o en todo caso a la
circunstancia que se busca neutralizar. (D.S. 012-2016-IN, 2016)
Es necesario indicar en este extremo que hasta antes que se publicara la
nueva Ley N° 31012 Ley de Protección Policial, el D.L. N° 1186 recorría en el
art. 4.1 este principio de proporcionalidad en el uso de la fuerza pública. Sin
embargo, en la disposición complementaria de la citada norma, se deroga
este principio de proporcionalidad. Al eliminar este precepto, la nueva ley
ocasiona que toda la normatividad vigente que establece el uso de la fuerza
pública esté en contraposición de todas las normas internacionales que el
Estado Peruano sigue. Pues, como se dijo con anterioridad, no puede existir
norma alguna que desaparezca tal principio de legalidad, dicho precepto
constituye una regla fundamental que la Constitución y que todos los
estándares internacionales regulan. Su debido respeto es hoy por hoy
obligación de todos aquellos agentes estatales que hacen uso de la fuerza
pública, a pesar que dicho principio no se encuentre consagrado en la ley
especial.
No cabe duda que todos estos principios que hemos desarrollado, también
han sido acogidos por las normas supranacionales sobre el uso de la fuerza
pública, lo cual servirá para dirigir una actuación policial a fin de poder
determinar si la conducta del funcionario público es o no lícita y que no
amerita responsabilidad penal alguna.
66
1.3.19. Niveles de resistencia.
Al aplicar la fuerza pública contra terceros que ofrecer resistencia a su
intervención, estamos ante una oposición para estos intervenidos. Ello se
refleja en diferentes niveles de resistencia, tanto pasiva como activa. Por ello,
el agente del orden empleará su fuerza de forma diferenciada y progresiva.
Veamos a continuación los distintos niveles de resistencia de acuerdo a lo
que prevé el D.S. 012-2016-IN.
Resistencia pasiva
Dentro de la resistencia pasiva, encontraremos al riego latente, al cooperador
y al no cooperador.
a) Riesgo latente.
Constituye una amenaza que está siempre intacta en cada una de las
actuaciones policiales. Se relaciona directamente con lo geográfico, y que
necesariamente permite una respuesta policial.
b) Cooperador.
Se da cuando toda persona al momento de su intervención obedece las
indicaciones del funcionario policial sin presentar resistencia alguna. El
intervenido demuestra el respeto por la función que se desarrolla y cumple la
orden legal dada por el agente.
c) No cooperador.
En este supuesto la persona a intervenir no obedece las órdenes policiales,
67
sin embargo, no agrede al agente. La desobediencia en este caso es muy
manifiesta y visible, usando sólo la verbalización.
Resistencia activa.
a) Resistencia física.
En este supuesto la persona intervenida se resiste a su reducción o en todo
caso a su conducción lo cual hace que el agente del orden ejecute un desafío
de carácter física contra el sujeto.
b) Agresión no letal.
Aquí ya existe una agresión física en agravio del personal interviniente lo cual
alcanza también a todos los funcionarios o terceros que se encuentre
participando en la reducción del intervenido. Sin embargo, todo ello no genera
en ninguna circunstancia un peligro inminente de muerte o lesiones.
c) Agresión letal.
El intervenido realiza cualquier accionar que representa sin lugar a dudas
un peligro inminente y real de muerte o lesiones a los efectivos policiales o
terceros presentes en el lugar de los hechos. Por ejemplo, el empleo de
arma de fuego contra los funcionarios estatales.
1.3.20. Niveles del uso de la fuerza
Niveles preventivos.
68
a) Presencia policial
La presencia policial se entiende como la visibilidad del policía en las arterias
de un territorio, el cual debe estar alerta en toda circunstancia puesto que su
sola presencia sirve para prevenir la comisión de faltas y delitos en sus
distintas formas. El funcionario policial debe vestir su uniforme reglamentario
y contar su carnet policial que lo identifique.
b) Verbalización
Es la vía idónea que se debe emplear en todo momento y circunstancias, la
cual se ejecutara de manera enérgica, pero con el respeto de los derechos
de los intervenidos. La verbalización debe ser entendible y comprensible a las
personas.
c) Control de contacto
Se entiende como la utilización de técnicas comunicativas, o de negociación
orientadas a dirigir la conducta del sujeto intervenido sin necesariamente
poder llegan al uso de la fuerza física.
Niveles reactivos
a) Control físico
En este contexto el agente realizará tácticas que destinen el control, y
reducción de la persona a intervenir, sin embargo, debe tener en cuenta que
el control físico no busca la comisión de agravios o lesiones contra las
personas.
69
b) Tácticas defensivas no letales
El funcionario policial cuenta con medios no letales que el mismo Estado le
asigna y autoriza para poder combatir o controlar la agresión de las personas
a ser intervenidas.
c) Fuerza letal
En este caso hemos llegado al último escalón de los niveles de fuerza, es
decir, a la fuerza letal, el cual constituye uno de los ejes centrales del presente
trabajo. En tal sentido, la fuerza letal se entiende como el uso de las armas
de fuego que el agente policial usa contra toda persona que representa un
peligro inminente y real de muerte o lesiones a fin de poder custodiar su vida
y la de los terceros.
El uso de este nivel de fuerza es excepcional y cuando resulte necesario y
proporcional de acuerdo a las circunstancias, debiendo el agente realizar y
poner en práctica todos los mecanismos de auxilio una vez que se ha
controlado la situación de peligro.
En su fundamento 55, el (Acuerdo Plenario N° 05-2019/CJ-116, 2019),
hace mención a la llamada “ley de fuga”, aclarando que no existe tal “ley”
en el ámbito de nuestro Estado Constitucional de Derecho como un
mecanismo permisivo para hacer uso de la fuerza letal (arma de fuego)
contra un intervenido que optó por huir a su intervención policial sin que
dicho sujeto pusiera en grave riesgo los bienes jurídicos de primer orden
para el que interviene. En tal sentido, es innecesario disparar contra aquel
que huye al notar la presencia policial (como forma de autotutela a fin de
evadir su detención), salvo que los bienes tutelados-vida, salud, e
70
integridad física-, de los funcionarios policiales estén en peligro real e
inminente por quien ha optado por fugar. (p. 23)
A continuación, se muestra un gráfico que explica el uso progresivo y
diferenciado de la fuerza pública:
Imagen 1: Niveles de uso de la fuerza.
Fuente: Gráfico extraído del Manual de [Link], aprobado con la R.M. 952-2018-IN.
1.3.21. Circunstancias que permiten el uso de la fuerza letal.
Al remitirnos al articulado 11° del D.S. 012-2016-IN, podemos advertir que en
el supuesto de que el sujeto intervenido manifieste un peligro real e inminente
de muerte o lesiones, todo funcionario policial usará de manera excepcional
su arma de fuego siempre que considere que es necesario y cuando además
las otras medidas menos graves han venido en insuficientes o inoportunas.
Las situaciones que autorizan el uso de las armas son las siguientes:
• El arma se usará cuando el funcionario policial defienda su propia
71
vida o de terceros, siempre y cuando exista un peligro real e inminente
de muerte o lesiones graves.
• De igual forma, cuando las circunstancias implican una seria amenaza
para la propia vida durante el desarrollo de un delito grave.
• Cuando a consecuencia de la resistencia de una persona intervenida,
se genere un peligro real e inminente de muerte o lesiones graves.
[Link]., el agente estatal al intervenir a una persona y ésta a
consecuencia de su resistencia, saca un arma de fuego de la altura de
su cintura.
• De igual manera, el arma podrá ser usada cuando la propia vida
de una persona se pone en riesgo actual e inminente por quien fuga
a su intervención. En este supuesto, el uso del arma es legal si es que
la persona al momento de huir ocasiona un riesgo evidente, cierto,
inminente y que es capaz de causar muerte o lesiones. [Link]., el
intervenido huye y dispara al mismo tiempo.
• Finalmente, el arma se usará cuando se genera un peligro real e
inminente de muerte en agravio del personal policial o terceros, por la
conducta de un sujeto que es partícipe de una reunión tumultuaria
agresiva. Justificándose el uso del arma cuando el acto del sujeto
agresivo es perpetrado con violencia o con objetos o armas que
puedan causar lesiones graves o la muerte de los agentes estatales.
1.3.22. Procedimiento en el uso de la fuerza letal.
Del mismo modo, para poder entender este aspecto hay que recurrir a la
72
segunda parte del artículo 11° del Reglamento antes mencionado, el cual
prevé que, en las circunstancias antes señaladas, el procedimiento a seguir
por los efectivos es el siguiente:
• Desenfundar el arma letal, debiendo ser empuñada de manera firme.
• Identificarse como efectivo policial pese a estar con el uniforme
reglamentario.
• Dar una advertencia del propósito de emplear el arma de fuego,
dando tiempo suficiente para que el infractor pueda en este caso tomar
una decisión.
• Si en el supuesto que el infractor depusiera a su conducta, se
procederá inmediatamente a su control e inmovilización.
• Si en el supuesto caso que el intervenido mantuviera un
comportamiento violento, generando un riesgo inminente, el agente
deberá usar su arma de fuego. Sin embargo, si el contexto lo permite,
se procederá a realizar un disparo selectivo a fin de neutralizar el
peligro letal del infractor.
Finalmente, el citado reglamente hace referencia in fine. que todo el
procedimiento antes descrito no se desarrollará si su práctica crea un riesgo
inminente de muerte y lesiones para el personal interviniente o para terceros,
o la advertencia emitida resultaría inoportuna o inútil, en tal caso el arma de
fuego se usará de manera directa sin mediar procedimiento alguno. Si hay
algo que llama la atención, es el “tiempo suficiente” que el Reglamento exige
para que el infractor pueda en este caso tomar una decisión, cuestión que no
73
es compartida, pues las máximas de la experiencia permiten concluir que las
personas al margen de la ley atentan indudablemente contra la vida de los
agentes del orden, sin mediar tiempo alguno aun contando con “permiso” para
desistir de su conducta delictiva.
CAPÍTULO VI: MARCO NORMATIVO NACIONAL E INTERNACIONAL
SOBRE EL USO DE LA FUERZA PÚBLICA.
No se debe pasar por alto en el análisis del correcto uso de la fuerza policial,
los criterios y normas internacionales vigentes sobre la materia. La normativa
internacional ha sido tomada en cuenta para la creación de las normas
nacionales, dichos criterios de carácter internacional son la principal fuente
de inspiración de la ley peruana, por ello creemos conveniente desarrollar las
principales leyes que servirán para el presente trabajo.
1.3.23. A nivel internacional.
a) Resolución N° 690, del Consejo de Europa.
En primer orden, encontramos la Resolución 690, de fecha 8 de mayo de
1979, emitida por el Consejo de Europa y referida sobre la “Declaración de la
Policía”. Esta norma hace una referencia al llamado “uso de la fuerza”, la cual
necesariamente será aplicada de manera razonable a fin de cumplir con un
objetivo que la ley exige o autoriza. Dicha resolución de forma final hace
mención sobre la necesidad de instruir a todos los policías sobre la fuerza
pública, emitiéndoles instrucciones concisas y claras sobre la forma y
circunstancias en la que debe hacer uso de sus armas de fuego. (Nacarino,
2015, p. 236)
b) Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir
74
la ley, de la ONU.
Remitiéndonos dentro del panorama universal sobre los derechos humanos,
encontramos al conocido Código de conducta para FEHCL (Resolución
34/169), aprobado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde
podemos encontrar una lista taxativa de reglas que se deben aplicar para todo
agente policial, o militar, y además para aquellos funcionarios del estado que
realicen funciones que se relacionen con el objeto del código de conducta, es
decir, sus funciones deben ser análogas. De igual forma, se resalta la especial
importancia de la necesidad, y proporcionalidad de la fuerza policial en los
casos donde no haya alguna otra medida menos lesiva. Este aspecto lo
podemos encontrar en el articulado 3°.
Al respecto, Nacarino (2015), indica que existe algo que resulta también
interesante en dicho documento es que al uso de las armas se le considera
como una medida muy extrema, la cual necesariamente se tendrá que evitar
de usar, más aún cuando el intervenido sea un niño. Si bien es cierto, en la
actualidad podemos advertir que los delincuentes comunes son en algunos
casos menores de edad, en tal aspecto, el uso del arma no necesariamente
se debe omitir cuando estamos frente a un menor, pues si las circunstancias
lo exigen legalmente, el agente policial hará cumplir con su deber que la ley
le impone. (p. 236)
Otro aspecto que resulta necesario resaltar es que la utilización de la fuerza
deberá ser de forma “razonable”. Este término nos permite inferir que su
utilización apunta a la valoración interior que todo funcionario realiza, lo cual
se convierte en la toma de una decisión que conlleva al disparo. Agrega la
resolución que la conocida Ley de fugas no tiene ninguna cabida en la
utilización del arma letal.
75
c) Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego
por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley,
Un documento de especial validez e importancia data del año 1990, y no es
más que los Principios básicos sobre EFYAF, documento que en su momento
fue adoptado por el 8vo Congreso de la ONU sobre prevención delictiva, y el
tratamiento al delincuente, hecho ocurrido en la localidad de La Habana-
Cuba, desde el 27 de agosto hasta el 7 de septiembre del año 1990.
Uno de los aspectos establecidos en dicho documento es el uso progresivo y
diferenciado de la fuerza policial. De tal forma, se debe priorizar aquellos
medios de policía menos graves, prohibiéndose a la vez el uso de la fuerza
letal – arma de fuego – salvo que sea en defensa personal o de terceras
personas. Esta postura es acogida en nuestra legislación a través del Decreto
Legislativo N° 1186 sobre el uso de la fuerza policial. Finalmente, el
documento exige a todos los estados promulgar una ley donde se establezcan
los criterios indicados debidamente reglamentados a la luz del uso de la
fuerza policial.
d) Directrices para la aplicación efectiva del Código de conducta para
FEHCL.
El presente documento es emitido a través de la Resolución N° 1989/61, el
cual aborda todo un conjunto de directrices que sirven para aplicar el
mencionado código de conducta para los funcionarios que se encargan de
hacer que la ley se cumpla. En tal sentido, este texto destaca la importancia
de que todos los estados tienen que estar comprometidos a constantemente
capacidad a los funcionarios policiales sobre mecanismos garantizadores del
orden democrático.
76
e) Reglas de Justicia penal de las Naciones Unidas para la Policía de
Mantenimiento de la Paz.
Estas llamadas reglas de justicia penal ha sido dictada en su oportunidad por
la ONU, en año 1994. El documento expresa literalmente que la fuerza pública
será usada cuando resulte necesario y jamás deberá hacerse de manera
excesiva. El arma de fuego, en la misma línea, deberá utilizarse como último
recurso, puesto que todas las personas con derecho a reunión pacífica y libre,
pueden ejercer sus derechos de manera pacífica, lo cual no es motivo para
que los funcionarios disparen a matar, salvo que se atente contra su vida o la
de otras personas. (Nacarino, 2015, p. 240)
Dentro del cuerpo legal, se prevé que el funcionario encargado de hacer
cumplir la ley no podría amparase bajo los lineamientos de la obediencia
debida de sus más antiguos si es que éstos efectivos ya han tenido el pleno
conocimiento de que la supuesta orden de hacer uso de las armas era ilegal,
lo cual originó muerte o lesiones a terceros. Asimismo, no resulta justificado
para el Derecho aquella conducta arbitraria del funcionario que tuvo la ocasión
razonable de poderse negar a cumplir la presunta orden.
1.3.24. A nivel nacional.
a) Decreto Legislativo N° 1186 sobre el uso de la fuerza por parte de la
Policía Nacional del Perú.
Las anteriores normas supranacionales han sido recogidas en nuestra
legislación. El legislador peruano no ha pasado por alto los principales
criterios sobre el uso de la fuerza en la función policial, tal es así que con
fecha 16 de agosto del año 2015, se promulga el Decreto Legislativo N°1186
relacionado al uso de la fuerza por parte de la PNP, texto que se convierte en
77
quizás el más relevante sobre la fuerza pública a nivel nacional.
El citado decreto ha recogido el criterio diferenciado y progresivo de la fuerza
pública, y además desarrolla todos los niveles de su uso, tanto es así que los
clasifica en niveles preventivos y niveles reactivos. De la misma forma se
desarrolla una lista de niveles de cooperación, resistencia o agresividad de la
persona a ser intervenida, niveles que tienen que ser tomados en cuenta al
momento de aplicar determinada clase de fuerza pública, pues como se dijo,
el uso debe ser progresivo y diferenciado. El cuerpo legal recoge los principios
de legalidad, necesidad y proporcionalidad, lo cual han sido desarrollados
más a fondo en el presente trabajo.
b) Decreto Supremo N° 012-2016-IN (Reglamento del D. L. 1186 sobre el
uso de la fuerza por parte de la PNP)
Se surgió la necesidad de que el Decreto Legislativo N° 1186 sea
reglamentado, por ello se promulga el Decreto Supremo N° 012-2016-IN,
dentro del cual se explica de manera pormenorizada, las circunstancias y
reglas de conducta que el agente debe de tener al momento del empleo de la
fuerza. Este reglamento es sin lugar a dudas una norma que sirve de base
para poder interpretar el correcto uso de la fuerza policial y que además sirve
para poder determinar si un efectivo podría o no incurrir en la eximente del
Cumplimiento del Deber.
c) Resolución Ministerial N.º 952-2018-IN que regula el Manual de
[Link]. aplicados a la función policial.
De igual forma, se cuenta con el Manual de [Link]. aplicados a la función
policial, el cual se crea a través de la R.M. N.º 952-2018-IN, y que comprende
todo un conjunto de procedimientos y técnicas de intervención que el policía
78
debe valorar a fin de respetar en toda circunstancia los derechos humanos de
los intervenidos. El citado manual busca facilitar toda aquella información
necesaria y oportuna sobre aspectos doctrinarios y legales de los derechos
humanos que se relacionan con la actuación de la PNP.
Dicho manual aborda una lista de definiciones fundamentales, su estructura
normativa, algunos aspectos de la función policial, uso de la fuerza, aspectos
sobre la detención de personas, y la explicación de técnicas que el policía
deberá aplicar cuando crea pertinente en una intervención.
CAPÍTULO VII: MARCO JURISPRUDENCIAL NACIONAL E
INTERNACIONAL SOBRE EL USO DE LA FUERZA PÚBLICA.
La eximente de responsabilidad penal materia de estudio ha sido valorada en
escasa jurisprudencia peruana. Pese a ello, la búsqueda de sentencias
aplicadas al caso se ha visto viable, por tal razón se cree conveniente
seleccionar algunas sentencias que sirvan para dar más luces al tema de
estudio. Veamos:
1.3.25. Marco jurisprudencial a nivel internacional.
A nivel internacional, la jurisprudencia sobre el uso de la fuerza pública ha
sido trataba de manera escasa por la Corte IDH. A continuación, se
mencionarán brevemente algunas jurisprudencias de relevancia al tema
investigado.
a). Caso Penal Castro Castro vs. Perú.
En la Sentencia de la Corte IDH (2006), recaída en el caso Penal Castro
Castro vs. Perú, versa sobre la responsabilidad internacional que tiene el
Estado Peruano debido al uso excesivo de la fuerza púbica, lo cual trajo como
79
consecuencia el deceso de decenas de reos, todo ello dentro de la ejecución
de un operativo realizado dentro del Penal Castro Castro.
El Tribunal cita en su sentencia a los Principios Básicos sobre el EFYAF por
parte de FEHCL, debiendo los agentes policiales de acudir al uso de sus
armas letales cuando sea inevitable para salvaguardar su vida o la de
terceros, y cuando, además, resulte inútiles otras medidas menos extremas.
Por tal sentido, los encargados de desarrollar el operativo conjunto han
desplegado una actitud irrazonable, omitiendo usar algún otro medio distinto
al uso del arma de fuego de largo alcance. (pp. 87- 88)
b). S.T.S. N° 263-2008, del 20 de mayo de 2008.
La Sala Suprema del Tribunal Supremo Español (2008), ha indicado en la
presente sentencia que en el cumplimiento del deber el sujeto activo tendrá
que ser un funcionario o autoridad y que su condición tiene que ser funcional,
es decir, tendrá que estar en pleno ejercicio de sus funciones, caso contrario
si el sujeto, en este caso un agente policial se encuentra en su día de franco,
se tendrá que realizar un examen más exhaustivo a los hechos que se
investigan, valorando cierto grado de peligrosidad que revista una conducta
ilícita, y los deberes que tiene el agente frente a sus propias normas policiales.
Del mismo modo, la actuación del agente tendrá que ser valorada en atención
a los preceptos de proporcionalidad y necesidad. De ser el caso que la fuerza
empleada no sea necesaria o proporcional para defender el orden público, o
en todo caso para contrarrestar el crimen, la actuación estaría fuera del
alcance de tutela legal, no configurándose en este caso la eximente del
cumplimiento del deber.
1.3.26. Marco jurisprudencial a nivel nacional.
80
A nivel nacional, la jurisprudencia sobre el uso de la fuerza aplicada a la
función policial es también muy escasa. En este aspecto, sólo se ha
considerado una sentencia del T.C., donde se pronuncia sobre la supuesta
inconstitucionalidad del inc. 11 del art. 20 del C.P. Asimismo, se ha
considerado una casación de suma importancia la cual contiene criterios
jurídicos aplicados a la figura del error de prohibición aplicable en casos de
uso de la fuerza policial, como veremos a continuación:
a) STC N° -0012-2008-PI/TC
La presente sentencia de nuestro máximo intérprete de la constitucionalidad
normativa, el Tribunal Constitucional (2008), emitida el 14 de julio del 2010,
trae consigo un importante pronunciamiento. El Tribunal se pronuncia sobre
la supuesta “inconstitucionalidad” del inciso 11 art. 20° del C.P., el cual es
introducido por el D.L. N° 982, estableciendo que esta norma no ha sido
creada para permitir la impunidad de las conductas arbitrarias de efectivos del
orden. Dejando sentado que el propósito de la ley no impide que los agentes
policiales dejen de ser investigados por hechos que puedan transgredir los
derechos humanos, y deja por zanjado que la eximente en cuestión no es
inconstitucional.
b) Casación N° 466-2017-Lambayeque.
En la presente sentencia casatoria, los magistrados supremos de la Corte
Suprema de la República (2017), tienen por bien considerar que la conducta
del sentenciado, Quispitongo Pérez, se encaja dentro de los parámetros del
error de prohibición vencible. Sin embargo, no se expone en ningún extremo
cuales habrían sido los criterios objetivos que llevarían a los magistrados
inclinar su postura sobre el error de prohibición respecto a los presupuestos
81
de la eximente Cumplimiento del Deber Policial que reposa en el inc. 11 del
art. 20° del C.P.
Los hechos son muy parecidos a los hechos ocurridos en Piura, donde el sub
oficial Miranda Rojas, dispara por la espalda a un sujeto al parecer
delincuente luego de huir de su detención. En este caso, el suboficial
Quispitongo, dispara sobre el tronco de su intervenido al momento de su fuga,
lo cual origina su instantáneo deceso. En ambos casos, las personas occisas
habrían realizado, cuando huían, un ademán de sacar un objeto de la altura
de su cintura, lo que permitió que los agentes estatales presuman que las
personas portaban algún arma de fuego.
c) Sentencia de Vista de la Corte Superior de Justicia de
Lambayeque. Expediente N° 5650-2019, caso “Suboficial Evert
Cueva”
En el presente caso, la Tercera Sala Penal de Apelaciones de la C.S.J.L.,
confirma la Resolución N° 07, del 08 de agosto del 2019, la cual declara
fundado el pedido de sobreseimiento de la acusación fiscal contra el suboficial
Evert Cueva Cueva, por el delito de abuso de autoridad y lesiones graves,
precisándose que dicho agente policial actuó en cumplimiento de su deber, lo
que implica una causa de justificación regulada en el art. 20 inc. 11 del C.P.
Cabe recordar que los hechos en el caso se desarrollaron en el distrito de
José L. Ortiz, Chiclayo, cuando el indicado funcionario policial al trasladarse
como pasajero en un mototaxi, sufre el hurto de su celular por parte de un
sujeto identificado como Jean Carlo Urrutia Suclupe, quien luego de arrebatar
el teléfono, huye al ser perseguido por Evert Cueva. Circunstancias en que
Urrutia Suclupe hace un ademán de sacar un objeto de la altura de su cintura,
lo que haría presumir al procesado Cueva Cueva que se trataría de un arma
de fuego, razón por la cual realiza disparos al aire, para luego impactar un
82
proyectil a la altura del hombro de Urrutia Suclupe.
1.4. Formulación del problema.
¿En qué medida la observancia de los parámetros legales sobre el uso de la
fuerza pública genera que la actuación policial esté exenta de
responsabilidad penal?
1.5. Justificación e importancia del estudio.
El uso de la fuerza por parte de los agentes estatales, constituye per se un
recurso legítimo que debe ser reconducido a un estricto control legal sobre
quienes lo ponen en práctica. Tal es así que la fuerza púbica tiene que ser
utilizada de manera racional y necesaria para la tutela de los derechos
humanos, más aún si estamos ante un suceso que conllevó el uso de armas
de fuego. Pues, en un Estado democrático y Constitucional de Derecho, el
uso de la fuerza estatal, como violencia institucionalizada, debe ser analizada
de acuerdo a los estándares idóneos que permitan legitimar la actuación de
los funcionarios policiales, garantes del orden público.
En el Perú se han suscitado últimamente sucesos controversiales donde se
involucra a agentes de la policía que, haciendo uso de sus armas, han
ocasionado muerte o lesiones contra personas que en su mayoría son
presuntos delincuentes. Estos sucesos han causado indignación a la
ciudadanía quienes poco toleran que la justicia peruana le “de las espaldas”
a los policías por hacer uso de sus armas de fuego en cumplimiento de su
función, como es el caso polémico del suboficial Elvis Miranda, quien le
disparó a un delincuente luego de que éste robara un teléfono celular a un
ciudadano.
Ante esos hechos, la presente investigación cobra especial importancia
83
puesto que está orientada a estudiar y determinar los parámetros legales
sobre el uso de la fuerza pública, a fin de que toda actuación policial esté
exenta de responsabilidad penal y no se genere exceso por parte de los
funcionarios públicos. Asimismo, la investigación comprende un estudio y
análisis jurídico doctrinario de la eximente regulada en el inciso 11 del artículo
20 del C.P., que consagra el cumplimiento del deber, ahora cumplimiento de
la función constitucional que el funcionario de la policía realiza en
cumplimiento de sus funciones. De igual forma, el trabajo abarca los alcances
legales de la reciente Ley N° 31012 Ley de Protección Policial que trae
consigo varios cuestionamientos por parte de especialistas en la materia.
Finalmente, la presente investigación también reviste de trascendencia por
inclinarse al estudio de todo el marco normativo y jurisprudencia sobre el uso
de la fuerza pública, cuyos principios de observancia obligatoria en toda
actuación de la policía, conlleva a la valoración de cada caso en concreto,
para eximir o no de responsabilidad penal a los miembros del orden.
1.6. Hipótesis.
Es importante el planteamiento de hipótesis, pues ésta son explicaciones de
rango “tentativas” que se desprende en la relación entre variables. Una
investigación o estudio tiene que tener guías, dichas guías son las hipótesis.
La hipótesis indica lo que se pretende probar. Siendo así, la hipótesis de este
trabajo sería: Si se observan los parámetros legales sobre el uso de la fuerza
pública, entonces la actuación policial estará exenta de responsabilidad
penal.
1.7. Objetivos.
1.7.1. Objetivo general.
84
a) Determinar los parámetros legales y los principios básicos sobre el uso
de la fuerza pública en el ejercicio de la función policial según los
estándares nacionales e internacionales.
1.7.2. Objetivos específicos.
a) Analizar los alcances jurídicos doctrinarios de la eximente del inc. 11 del
art.20 del Código Penal.
b) Conocer los alcances legales de la Ley N° 31012 Ley de Protección
Policial.
c) Proponer criterios valorativos para la interpretación y configuración de la
eximente del inc. 11 del art. 20 del Código Penal.
II. MATERIAL Y MÉTODO
2.1. Tipo y diseño de la investigación.
La presente investigación es descriptiva, cualitativa en el nivel propositivo. A
continuación, se explicará las razones que fundamentan el tipo y diseño de la
investigación.
Para Hernández, Fernández y Baptista (2014) en el enfoque cualitativo las
interrogantes y sus respuestas o hipótesis pueden plantearse ya sea al inicio
o al final del recojo y análisis de los datos; todo lo contrario, al enfoque
cuantitativo, en el enfoque cualitativo no se utiliza la estadística, sino
entrevista. De igual forma, lo que se busca obtener son opiniones, o
posiciones, las cuales son obtenidas con preguntas abiertas. (p.7)
85
Como se dijo, la presente investigación es cualitativa por cuanto no se hará
uso de la estadística a fin de comprobar la hipótesis, todo lo contrario, se usará
el análisis de cuatro jurisprudencias.
Asimismo, Hernández, et al. (2014), precisa que el alcance descriptivo hace
referencia a las descripciones de las características de fenómenos que
sucedan en comunidades, procesos, personas, etc. (p.92)
Finalmente, la investigación es propositiva, puesto que lo que se pretende es
proponer criterios de valoración para la interpretación de la eximente regulada
en el art. 20 inc. 11 del C.P.
2.2. Población y muestra.
Todo escenario de estudio guarda estrecha relación con el lugar donde se irá
a obtener información. Ello es de trascendente importancia para el triunfo de
todo trabajo investigativo, siendo necesario meditar y reflexionar cuál sería el
mejor lugar o escenario donde se obtenga esta información.
Del mismo modo, los sujetos son personas seleccionadas para
una investigación o que, de alguna manera, son objeto de investigación.
2.2.1. Población.
Da la naturaleza de la presente investigación, la población está constituida
por el conjunto de sentencias de la Corte IDH, T.C., Corte Suprema de la
República del Perú, y la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, las
mismas que guardan relación con la fuerza pública aplicada en la actuación
policial, y con relación a la eximente de responsabilidad penal regulada en el
art. 20 inc. 11 de Código Penal, Cumplimiento de la función constitucional,
86
antes, Cumplimiento del deber.
Para Hernández, et al. (2014) la población es el todo, el universo, es decir, la
totalidad de personas que tienen cualidades concretas. (p.174).
2.2.2. Muestra
Asimismo, la muestra en la investigación estará constituida por una sentencia
a nivel internacional de la Corte .I.D.H, y tres sentencias, a nivel nacional, tanto
del T.C., C.S.R.P, y la Corte Superior de Justicia de Lambayeque,
respectivamente. Las mismas que han sido analizadas y comparadas en el
presente trabajo.
Según Hernández, et al. (2014), la muestra es un subconjunto de la población.
(pp.175)
2.3. Variables, Operacionalización.
La operacionalización prácticamente se fundamenta en la definición
conceptual y también operacional de cada variable. También tiene
su importancia por cuanto un investigador de poca experiencia pueda tener
cierta seguridad de no cometer errores. Dichos errores pueden originarse
frecuentemente en el proceso investigativo.
2.3.1. Variable independiente.
Actuación policial: En el (Manual de [Link]. aplicados a la Función Policial,
2018), se indica que, en sentido lato, la función de la PNP es la actividad del
Estado que regula y mantiene el equilibrio entre las personas y el bien común.
Siendo que, el Estado recurre a ciertos niveles en el uso de la fuerza con el
propósito de garantizar la convivencia común. (p. 11)
87
De igual forma, el (Decreto Legislativo N° 1186, 2015), prevé que el
cumplimiento del deber policial es el deber del funcionario policial en el
ejercicio de la autoridad que representa, de poder garantizar y mantener el
orden y brindar la seguridad al servicio de la comunidad y protegiendo a
terceros en el marco de sus atribuciones, funciones y competencias previstas
en la norma.
2.3.2. Variable dependiente:
Fuerza Pública: Según el (Decreto Legislativo N° 1186, 2015) es aquel
medio usa el personal de la PNP, en sus distintos niveles o escalones, dentro
del marco de la norma y la Constitución, con el propósito de conseguir el
control de un hecho o amenaza que pone en peligro o atenta contra el orden
público, la seguridad ciudadana, o la integridad física de terceros.
Para Peña (2020), la fuerza estatal constituye una violencia
institucionalizada, siendo la ley y la Constitución quienes permitan el uso de
ésta, la cual será usada de manera legal y proporcional frente a las
circunstancias de cada situación que afronta los agentes estatales. (p. 12)
88
Ítem /
Variables Definición Conceptual Dimensiones Indicadores
Instrumento
En el (Manual de [Link]. aplicados a la
Función Policial, 2018), se indica que, en
sentido lato, la función de la PNP es la
Antijuricidad de la conducta
V. Independiente actividad del Estado que regula y
mantiene el equilibrio entre las personas Causa de
y el bien común. Siendo que, el Estado justificación
ACTUACIÓN Técnica
POLICIAL recurre a ciertos niveles en el uso de la documentaria
. o de gabinete
fuerza con el propósito de garantizar la
Cumplimiento del
convivencia común. (p. 11) Existencia de un deber policial.
deber legal
Uso de armas u otro
medio de defensa.
Para Peña (2020), la fuerza estatal
Uso progresivo y Legalidad.
constituye una violencia
diferenciado de
V. Dependiente institucionalizada, siendo la ley y la la fuerza Técnica
Constitución quienes permitan el uso de documentaria
Necesidad o de gabinete
FUERZA PÚBLICA ésta, la cual será usada de manera legal
y proporcional frente a las circunstancias
de cada situación que afronta los Proporcionalidad
agentes estatales. (p. 12) Principios
sobre el uso
de la fuerza
2.4. Técnicas e instrumentos de recolección de datos,
validez y confiabilidad.
Teniendo en consideración la naturaleza de la investigación, entre
las técnicas tenemos las siguientes:
2.4.1. Técnica de observación.
Con respecto a esta técnica, Hernández, et al. (2014), cumple con
explorar el comportamiento de las personas, o todo aquello que se
pretenda analizar; de igual forma, con esta técnica se busca
determinar ciertos problemas y de esta forma encontrar una posible
solución o hipótesis. (p.399)
2.4.2. Análisis de documentos.
Al respecto, Hernández, et al. (2014) indica que todo instrumento
utilizado para la recolección de datos debe estar enmarcado dentro
de la confiabilidad, es decir, debe ser confiable. (p.200)
El análisis de documentos se ha utilizado con el propósito de
adquirir información relevante tanto de la doctrina tanto nacional,
como internacional, así como de la jurisprudencia nacional y
extranjera, permitiéndose de esta forma tener más luces sobre el
tema, ampliando los conocimientos, y conceptos. El instrumento
que se usará en la investigación es el fichaje, y servirá para situar
y ubicar fuentes, así como también para acopiar la información que
se obtiene durante el trabajo investigativo.
2.4.3. Técnica de gabinete.
Esta técnica ha permitido que el investigador acceda a fuentes
documentarias, permitiéndole llegar a un amplio estudio de la
investigación. De igual forma, esto ha consistido en el amplio
90
análisis de documentos que se ha podido observar durante la
investigación.
Para Ñaupas, Mejía, Novoa y Villagómez (2014), precisa que esta
técnica forma parte de la técnica de la observación, la cual hace
posible poder analizar e identificar documentos los cuales ayuden
a dar solidez a la investigación. (p.203)
2.5. Procedimientos de análisis de datos.
Teniendo en consideración la naturaleza de la investigación, no se
han aplicado instrumentos de recolección de datos, ni mucho
menos se ha podido realizar un trabajo de campo. En ese sentido,
no existe una estadística establecida, por lo que se aplicó sólo la
técnica documentaria o de gabinete.
2.6. Criterios éticos.
Teniendo en cuenta el empeño y tiempo que demanda una
investigación como esta, la cual entre otras más constituye el
resultado de un profundo trabajo realizado por el propio
investigador, no cabe pasar por alto la importancia y
transcendencia del mismo. El cuerpo de la investigación es
parafraseado y a la vez citada de acuerdo a las reglas
establecidas, lo cual permite preservar derechos ajenos de
autores intelectuales de las citas acogidas, no aceptar ello resulta
ser contrario a la ética, y al ordenamiento penal puesto que
propiedad intelectual constituye un bien jurídico tutelado por el
sistema penal peruano.
La autonomía en este caso constituye un aspecto fundamental
para dar por válido la deliberación de las decisiones o posiciones
personales. De igual forma, la reserva y la confidencialidad, no
debe escapar de la línea a seguir por un investigador.
91
2.6.1. Respeto a las personas.
Según el Informe Belmont (1979), el respeto a las personas
comprende dos aspectos vitales, uno de ellos es que todos deben
ser tratados como agentes autónomos, y, en segundo lugar, es el
derecho a la protección de aquellos sujetos que se ven disminuidos
tal autonomía.
2.6.2. Beneficencia.
Según el Informe Belmont (1979), las personas deben ser tratadas
de manera ética no sólo al respetar sus propias decisiones, sino
que también se debe buscar el esfuerzo para proteger su bienestar.
2.6.3. Justicia.
Debemos entender que existe una injusticia cuando no se reconoce
un determinado beneficio a otra persona o tercero que tiene
derecho de ser reconocido, sin que exista motivo justificable o
razonable. De igual forma, la justicia se da cuando se afirma y trata
con igualdad a cada uno, según el Informe Belmont (1979).
2.7. Criterios de rigor científico.
A continuación, se fijarán algunos criterios de rigor científico con el
fin de otorgar credibilidad y veracidad a la investigación, así
tenemos:
2.7.1. Dependencia
En el cuerpo de esta investigación se ha tomado como referente
todas aquellas investigaciones que han sido mencionadas con
anterioridad en los Antecedentes de Investigación, evidenciándose
de esta forma una correcta semejanza al tema investigado.
92
Según Hernández, et al. (2014), indica que este criterio se
fundamenta en la preexistencia de otras cuyos temas son similares
y cuyas conclusiones sean semejantes. (pp.453-454)
2.7.2. Credibilidad
De igual forma, no solo basta el acceso a la doctrina reconocida,
sino que además se tuvo que efectuar una correcta interpretación
de lo que los doctrinarios nos han alcanzado a través de sus libros.
La interpretación, constituye un arma vital para los operadores, y
estudiosos del Derecho. En ese sentido, la credibilidad se evidencia
cuando el investigador ha transmitido lo que los autores plasman
en sus distintas creaciones.
Hernández, et al. (2014), indica que la credibilidad es también
llamada “máxima validez”, y esto comprende que el investigador
entienda lo que ha observado con la recolección de los datos.
(p.456).
2.7.3. Transferencia
Por último, se considera a la transferencia como un criterio de
relevante importancia, pues ello ha conllevado a que todo lo
recogido por el investigador sea cierto, y de esta forma otorgue
credibilidad al trabajo ya que en un futuro no se descarta que
distintos investigadores tomen como guía o referencia el presente
trabajo.
Según Hernández, et al. (2014), la transferencia está ligado a la
investigación cualitativa, siendo que su único propósito es que los
resultados obtenidos sirvan como pauta para futuras
investigaciones. (p.458)
93
III. RESULTADOS.
3.1. Resultados en Tablas y Figuras.
Tabla 1 : Sentencia de la Corte IDH Caso Zambrano Vélez vs Ecuador
HA
EXPEDIENTE RECURSO PROCESO SEDE
RESUELTO
SAN
EXPEDIENTE: JUDICAL JOSE
DEMANDA
PETICIÓN N° INTERNACIONAL DE FUNDADA
INTERNACIONAL
11.570 AUTÓNOMO COSTA
RICA
Nota: Sentencia de la Corte IDH Caso Zambrano Vélez vs Ecuador
recaído en el Exp. Petición N° 11.570
94
Figura 1: Proceso judicial internacional autónomo.
Nota: Elaboración propia.
Tabla 2. Sentencia del T.C. Exp. N° 00012-2008-PI/TC
HA
EXPEDIENTE RECURSO PROCESO SEDE
RESUELTO
EXPEDIENTE
DEMANDA DE PROCESO DE
N° 00012- LIMA INFUNDADA
INCONSTITUCIONALIDAD INCONSTITUCIONALIDAD
2008-PI/TC
Nota: Sentencia del T.C.. Exp. N° 00012-2008-PI/TC, recaído en el Exp. N°
00012-2008-PI/TC.
Figura 2: Proceso de inconstitucionalidad.
Nota: Elaboración propia.
Tabla 3. Casación N° 466-2017-LAMBAYEQUE, sobre Error de
Prohibición.
HA
EXPEDIENTE RECURSO PROCESO SEDE
RESUELTO
EXPEDIENTE
RECURSO DE PROCESO FUNDADA
N° 03820- LAMBAYEQUE
CASACIÓN EXTRAORDINARIO EN PARTE
2011.
Nota: Casación N° 466-2017-LAMBAYEQUE, sobre Error de Prohibición, recaído
en el Exp. 03820-2011-36-1706-JR-PE-04.
98
Figura 3: Proceso Extraordinario.
Nota: Elaboración propia.
Tabla 4: Tercera Sala Penal de Apelaciones de la CSJL. Exp. 5650-2019-
99-1706-JR-PE-02
EXPEDIENTE RECURSO PROCESO SEDE HA RESUELTO
EXPEDIENTE RECURSO DE CONFIRMAR
PROCESO PENAL LAMBAYEQUE
N° 5650-2019. APELACIÓN SOBRESEIMIENTO
Nota: Sentencia de vista de la Tercera Sala Penal de Apelaciones de la CSJL.
Exp. 5650-2019-99-1706-JR-PE-02.
100
Figura 4: Proceso Penal.
Nota: Elaboración propia.
3.2. Discusión de resultados.
a) Discusión del Caso Zambrano Vélez vs Ecuador, de la Corte IDH.
Del análisis de la sentencia recaída en el caso Zambrano Vélez vs Ecuador,
se ha podido determinar que el uso de la fuerza por parte de los agentes
estatales debe estar orientado por la excepcionalidad, y debe ser
proyectado y limitado de manera proporcional por las autoridades
correspondientes. Por tal motivo, se podrá hacer uso de la fuerza o de
cualquier otro instrumento de coerción estatal en ultima ratio, es decir,
cuando se hayan agotado todos los demás otros medios de control.
Asimismo, en un alto porcentaje de “excepcionalidad” se ubica el uso de
las armas de fuego (fuerza letal) contra las personas, dicha fuerza según la
Corte debe estar restringido como una regla general. El uso “excepcional”
deberá estar consagrado por ley, y debe ser interpretado de manera que
su uso debe ser mínimo, es decir, sea minimizado en toda circunstancia (lo
“absolutamente necesario”).
Este relevante fundamento de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos se puede corroborar con lo afirmado por Guerrero, L. y Santiago,
A. (2013), quienes establecen que el uso de la fuerza pública se constituye
como uno de los instrumentos con los cuales cuenta un Estado para ejercer
sus funciones, y atribuciones y de tal forma hacer cumplir sus
determinaciones. En tal sentido, los miembros del orden deben usar
solamente la fuerza pública de manera razonable y prudente, en
determinadas circunstancias.
Este fundamento del Tribunal, corroborado también con los autores en
mención, constituye uno de los pilares de observancia obligatoria por parte
de los funcionarios de policía. El Estado deberá contrarrestar a quienes
pongan en peligro a la ciudadanía en general, haciéndolo respetando
ciertas directrices, es decir, respetando la normatividad vigente que regula
el uso racional y legítimo de la fuerza pública.
102
Otro aspecto de relevancia de la sentencia del caso Zambrano Vélez vs
Ecuador, es que la Corte ha sido realista al afirmar que una determinada
legislación que regule el uso de la fuerza no cumpliría su fin, si los Estados
no forman y capacitan, de manera constante, a los agentes del orden. Al
respecto, ello es confirmado por Ruiz, L. (2014), al establecer en su artículo
de investigación que los agentes del orden, como tales profesionales,
deben recibir una específica y definida formación sobre el desarrollo de su
función, tal es así que dichos funcionarios de policía están necesariamente
obligados a conocer todo lo relevante al uso de la fuerza pública, el cual se
encuentra ligado a estrictos juicios de proporcionalidad.
Ahora bien, si bien es cierto que la capacitación académica policial debe
ser la más idónea, la realidad nos demuestra lo contrario, pues vemos en
distintos medios virtuales que los agentes estatales muchas veces cometen
excesos por no tener los conocimientos adecuados sobre las directrices o
parámetros del uso de la fuerza estatal. La fuerza pública debe ser
desarrollada en todo momento de manera proporcional y diferenciada en
atención a las distintas circunstancias o eventos en los que los agentes del
orden deben valorar.
De igual forma, del minucioso análisis documental de la sentencia so
comento, se extrajo que el uso de la fuerza pública debe estar limitado por
los principios de necesidad y proporcionalidad. En este extremo la Corte
también resalta el principio de humanidad.
Lo expresado por la Corte, lo podemos corroborar con lo expuesto por
Nacarino, J. (2015) quien refiere que sobre el principio de necesidad se ha
dicho que toda fuerza que resulte innecesaria será, per se, ilegítima, por tal
motivo, únicamente se usará la fuerza necesaria a fin de cumplir con su
finalidad encomendada por ley. No cabe duda entonces que la fuerza
empleada por los agentes del orden debe estar orientada a la
proporcionalidad de la función estatal. Afirmar lo contrario, es decir, al
existir una suerte de desproporcionalidad en el desempeño de la función,
103
presume actuar siempre al borde del ordenamiento legal y, por tanto, fuera
de los estándares y preceptos legalmente permitidos.
Finalmente, el último fundamento de importancia en este extremo de
discusión de resultados, es que la Corte consideró que el uso de armas de
fuego bajo determinadas circunstancias, debe decidirse sobre la base de
disposiciones legales claras. Este fundamento guarda relación con lo
señalado por el profesor Peña, A. (2020), quien es enfático al indicar que
los propios agentes estatales-policiales, deben conocer cuál sería el ámbito
de su competencia funcional sobre el uso de la fuerza pública, así como
también conocer los supuestos de configuración legal, los límites al
ejercicio de la fuerza pública, y, por último, conocer del régimen de
responsabilidades que podrían darse.
Es muy cierto pues que aquella eficacia y eficiencia de la actuación policial,
que conlleva el uso de la fuerza pública, en resguardo del orden público y
la tutela de los bienes jurídicos protegidos por todo Estado, no puede en
ningún caso menospreciar el contenido los derechos fundamentales de
cualquier ciudadano, pues ello ha de ser en armonía a la constitucionalidad
normativa que nos rige dentro de un Estado Democrático y Constitucional
de Derecho.
b) Discusión de la sentencia del T.C. Exp. N° 00012-2008-PI/TC.
En la presente sentencia de nuestro máximo intérprete de la
constitucionalidad normativa, el Tribunal Constitucional, resuelve sobre la
supuesta inconstitucionalidad del art. 20 inc. 11 del C.P., que consagra el
Cumplimiento del Deber de las fuerzas policiales y armadas, que, en uso
de sus armas de fuego, causen lesiones o muertes. Al respecto, el
Tribunal ha indicado que dicho apartado normativo que excluye de
responsabilidad penal, no es inconstitucional, sino que existe un error de
técnica legislativa, puesto que el inc. 11 art. 20 de la norma penal, podría
subsumirse dentro del inc. 8 de la misma norma, siendo que, al existir una
redundancia legislativa, es decir, una reiteración al contenido del inc. 8
104
art. 20, que ha sido introducida por el legislador peruano, ello no acarrea
que tal eximente sea inconstitucional. Este aspecto guarda relación con lo
afirmado por Heredia, D. (2020), al indicar que el inc. 11 del art. 20 del
C.P., no es más que una obediencia a un Derecho Penal Simbólico, pues
su modificación no tiene relevancia y es de fácil reconducirse al inc. 8 del
mismo articulado, pues en el indicado articulado ya se regula el
cumplimiento del deber. Del mismo modo Villavicencio (2007), precisa que
la incorporación del cumplimiento del deber policial al Código Penal,
resulta innecesaria, pues sólo basta aplicar la eximente regulada en el art.
20° inc. 8 del C.P., para eximir de toda responsabilidad penal al policía o
militar que haga uso de sus armas, pues esta eximente está referida en el
citado apartado. (p. 276).
Teniendo en cuenta ello, consideramos que la incorporación del
cumplimiento del deber policial al catálogo de eximentes del código penal
resulta ser dogmáticamente redundante, y además de ser política
criminalmente incompatible con los valores que se encuentran dentro de
un Estado Constitucional de derecho. Pues el legislador ha tomado como
costumbre legislar cuando el clamor popular así lo pide, no teniendo en
consideración que el Derecho Penal no se legisla a golpe de pasión, ni se
puede responder con el código penal en la mano.
En otro extremo, el Tribunal advierte que nuestro legislador ha creído
provechoso dar cierto énfasis en la actuación policial, donde los agentes
del orden al utilizar las armas reglamentarias podrían causar lesiones a la
integridad o la vida, dentro de lo cual se debe entender que no existe un
permiso o consentimiento para matar, y que la actuación pública quede
impune, al cometerse algún delito, sino que ante la comisión de un ilícito,
los funcionarios policiales deben ser procesados penalmente dentro del
plazo razonable. Siendo así, dentro de todo proceso penal, será el juez
quien evaluará, con las garantías constitucionales, si concurre alguna
atenuante, o eximente de responsabilidad criminal, interponer las penas
105
establecidas, o precisar las razones objetivas por las que ello no
corresponde, además de valorar correctamente la actuación policial si es
que ha sido dentro del marco de un cumplimiento del deber, y si es que
las armas empleadas han sido usadas de forma reglamentaria.
c) Discusión de la Casación N° 466-2017/Lambayeque, de la Corte
Suprema de la República, sobre Error de Prohibición vencible e
indirecto.
En la presente casación se considera que la conducta del procesado
suboficial Víctor Quispitongo Pérez, se encaja dentro de los parámetros
del error de prohibición vencible e indirecto sobre los presupuestos
configurativos de la eximente Cumplimiento del Deber Policial que reposa
en el inc. 11 del art. 20° del C.P., por el hecho de que el procesado, al
momento de desarrollarse los hechos, tuvo una falsa representación,
creyendo que el agraviado portaba un arma de fuego, al hacer un ademán
de sacar un objeto de la altura de la cintura, presumiendo que estaría en
un peligro real e inminente de lesiones o muerte, siendo que ante este
hecho, el procesado Quispitongo dispara contra el intervenido
ocasionándole la muerte, pero al realizarse el registro personal del occiso,
no se halló arma alguna.
En la sentencia casatoria se puede extraer en el fundamento décimo sexto
que el procesado Víctor Quispitongo ha actuado bajo un error de
prohibición vencible e indirecto sobre los presupuestos de la autorización
consagrada en el art. 20 inc. 11 del C.P., siendo que, en el supuesto de
que el sujeto cree erróneamente que la situación fáctica hace de su
accionar una conducta lícita, será de aplicación los lineamientos del error
de prohibición. De modo similar, Sullca (2019), precisa que la Corte, ante
esta clase de hechos (refiriéndose al uso de arma de fuego) similar al caso
de Elvis Miranda, se ha resulto también con la Casación N° 466-2017, en
la cual se asientan sus bases en el error de prohibición indirecto.
106
d) Discusión de la sentencia de vista de la Tercera Sala Penal de
Apelaciones de la CSJL. Exp. 5650-2019.
En esta sentencia de vista de la Tercera Sala Penal de Apelaciones de la
CSJL, confirma la Resolución N° 07, del 08 de agosto del 2019, la cual
declara fundado el pedido de sobreseimiento de la acusación fiscal contra
el suboficial Evert Cueva Cueva, por el delito de abuso de autoridad y
lesiones graves, precisándose que dicho agente policial actuó en
cumplimiento de su deber, lo que implica una causa de justificación
regulada en el art. 20 inc. 11 del C.P. Los hechos son similares al caso
precedente, pues en este caso cuando el funcionario policial Evert Cueva
se trasladaba como pasajero en un mototaxi, sufre el hurto de su celular
por parte de un sujeto identificado como Jean Carlo Urrutia Suclupe, quien
luego de subir por la parte posterior del trimóvil donde viajaba el
procesado, y luego de arrebatar su teléfono, huye al ser perseguido por
Evert Cueva. En tales circunstancias, Urrutia Suclupe hace un ademán de
sacar un objeto de la altura de su cintura, lo que haría presumir al
procesado Cueva Cueva que se trataría de un arma de fuego, razón por la
cual realiza dos disparos al aire, para luego, con un tercer disparo,
impactar a la altura del hombro de Urrutia Suclupe.
De la resolución en comento se puede extraer que toda justificación en el
cumplimiento de un deber se presenta necesariamente cuando una
actuación pública del agente trae consigo la violación de otros bienes
jurídicos. Esta afirmación se relaciona con lo indicado por Muñoz (2004), el
mismo que afirma que necesariamente se tendrá que desplegar una
actuación policial ajustada al Derecho para poder considerar la
configuración del cumplimiento de un deber o ejercicio de un oficio o cargo;
de ser así, tales conductas tendrán que ser amparadas por el ordenamiento
legal. Ello conlleva a tomar especial atención a las arterias del
ordenamiento jurídico que consagran el deber de manera concreta. (p. 89)
107
La sentencia que se analiza es enfática al motivar que sobre el delito de
Hurto Agravado, cometido por Urrutia Suclupe, así como la pena mínima
que tiene este tipo penal, no resultan pertinentes para los efectos del
análisis del principio de proporcionalidad; además no aparece que el
disparo se efectuó para detener a Urrutia Suclupe, por el hurto, sino que
se efectuó ante el ademán que hizo el intervenido, de sacar algo de su
cintura, que el policía se representó como un arma con la que le iba a
disparar, lo cual era factible, ya que por las máximas de la experiencia, se
conoce de ataques con arma de fuego en las intervenciones policiales que
incluso han tenido como resultado la muerte de efectivos policiales que
intervienen en el desempeño de sus funciones. Esta afirmación de la Sala
resulta interesante, pues da por cierto que el hecho de hacer un ademán
de sacar un objeto de la cintura constituye por sí un peligro inminente para
el personal policial, defendiendo en todos sus extremos la actuación
pública que conlleve el uso de la fuerza letal frente a hechos donde los
mismos funcionarios desconocen si los oponentes cuentan o no con armas
de fuego. Ello conllevaría a una valoración correcta de la proporcionalidad
de la fuerza, pues como la misma Sala afirma, el suboficial Cueva Cueva
en principio se habría identificado como miembro policial, diciendo “alto
policía”, así como había realizado disparos al aire (disuasivos), y ante el
ademán de sacar un arma, motiva el disparo al cuerpo, pero no a una zona
vital, de tal manera que la intervención fue gradual y por consiguiente, el
medio empleado fue proporcional al accionar del intervenido Urrutia
Suclupe, no advirtiéndose un uso excesivo de la fuerza estatal, sino que
ha sido proporcional a las circunstancias, así como los hechos determinan
que el uso del arma no ha estado dirigido a privar la vida del intervenido.
3.3. Aporte práctico.
La eximente del inciso 11, art. 20 del C.P., es, y seguirá siendo, materia
de discusión dogmática jurídica. Tal vez sea, hoy por hoy, uno de los temas
108
más discutidos por tratarse del empleo de la violencia institucionalizada
más grave y ejercida por el Estado a través de los funcionarios del orden.
La ejecución de la fuerza estatal ha conllevado a críticas destructivas, más
aún cuando está de por medio la integridad física o la vida de las personas.
Más allá de que si estamos, o no, ante una innecesaria regulación, o ante
un supuesto de causa de justificación o de atipicidad, creemos conveniente
proponer y desarrollar algunos criterios objetivos y valorativos que
permitan a los órganos jurisdiccionales poder interpretar y dar por
configurada dicha exención de responsabilidad penal (inc. 11, art. 20 del
C.P.), para lo cual se tendrá en consideración los siguientes aspectos:
a) Valoración de la actuación policial dentro del marco de un
“examen conforme a deber”.
En esta primera propuesta se busca que para dar por configurada la
eximente so comento, los órganos jurisdiccionales tendrían que valorar de
manera positiva toda la actuación policial desarrollada dentro del marco de
un “examen conforme a deber”, es decir, un “examen previo” al uso de
las armas de fuego u otro medio de defensa que cause lesión o muerte.
Consideramos que resulta importante poder valorar la actuación policial
que tuvo como primer paso un examen ex ante al uso de las armas letales.
En muchos de los casos, los agentes del orden valoran previamente las
circunscritas en las que se suscitan los hechos y a partir de ello obtienen
motivos racionalmente suficientes para emplear la fuerza letal. El
funcionario estatal, inicia su actuación teniendo en mano criterios objetivos
que le permiten decidir si es legal, proporcional y necesaria, el uso de las
armas de fuego, actuando en todo momento con el animus de cumplir con
su deber.
Este examen antecedente al empleo de la fuerza conllevará a la valoración
109
de aristas significativas que ayuden a decidir el empleo de la fuerza letal.
Entre estos aspectos se encuentran el i) factor tiempo, y ii) posibilidad
de conocer, a través de algún medio idóneo, si la futura actuación
policial será conforme a deber.
En primer lugar, los órganos jurisdiccionales tendrían que valorar y tener
en cuenta al momento de emitir sentencia, el “factor tiempo”. De acuerdo
a la situación fáctica de cada caso en particular, el tiempo con el que
cuenta un funcionario encargo de hacer cumplir la ley resulta ser, en
algunos casos, limitado, lo que conlleva a imposibilitar la realización de
una reflexión de cada situación concreta, más aún cuando sabemos que
de acuerdo a las máximas de la experiencia, una situación de criminalidad
se desarrolla de forma apresurada, siendo en este supuesto donde se
debe decidir sobre el uso de las armas reglamentarias. Además, dentro de
un Estado Democrático y Constitucional de Derecho no sería correcto
aceptar que primero sea un sujeto que representa peligro quien lesione o
cause la muerte de un agente público, pues sería ilógico dar a la
criminalidad una oportunidad de lesionar, o poner en peligro bienes
tutelados penalmente.
En segundo lugar, otro de los aspectos que los jueces tendrían en cuenta,
dentro de esta primera propuesta, es la “posibilidad de conocer, a través
de algún medio idóneo, si la futura actuación policial será conforme a
deber.” Aquellos medios idóneos a los que nos referimos conllevan a dar
por acertado el uso de armas en armonía a la normatividad vigente y la
inviolabilidad de derechos humanos.
En algunos casos, si las circunstancias así lo permiten, los funcionarios
policiales, ex ante a un enfrentamiento con la delincuencia, se agencian
de valiosa información que les permite dar por cierto que el uso de sus
armas será conforme a su deber. Es así que, la información completa de
la noticia criminal; las versiones preliminares del agraviado o de testigos;
110
la constatación visual de medios letales en poder de sus oponentes,
resultan ser ejemplos de aquellos medios idóneos que posibilitan la
seguridad y decisión del empleo del arma reglamentaria.
b) Valoración de la actuación policial en casos de huida: el
efecto intimidante al aparentar sacar un arma de la cintura.
El artículo 8.3. apartado “d”, del Decreto Legislativo N° 1186, prevé que el
uso del arma de fuego se dará “cuando la vida de una persona es puesta
en riesgo real, inminente y actual por quien se está fugando”. Este hecho
se ejemplifica cuando en una intervención policial, el agresor dispara
contra los agentes del orden mientras huye. Sin embargo, existen casos
como el de Víctor Quispitongo Pérez, Elvis Miranda Rojas, y Evert Cueva
Cueva (suboficiales de la Policía cuyas sentencias han sido analizadas
anteriormente) donde se emplea el arma reglamentaria por el hecho de
que el agresor-delincuente realizó un ademán de sacar un objeto de la
altura de su cintura, lo que haría suponer que tenía un arma; empero, al
hacer el registro personal correspondiente no se hallaba arma alguna,
cuestión que permite preguntarnos si es que este hecho da lugar, o no, a
un peligro real e inminente de muerte o lesiones graves contra los agentes
estatales.
En ese sentido, se propone que los órganos jurisdiccionales valoren
positivamente y den por aceptado tal situación de peligro, pues en
principio, al actuar el agente estatal con ánimo de cumplir con su deber
frente a una flagrancia delictiva, el disparo contra el cuerpo del que huye
busca contrarrestar y cesar un presunto ataque, no busca ni existe en
ningún momento un ánimo distinto de causar daño intencional, sólo se
persigue cesar la conducta peligrosa y real que representa el sujeto a
intervenir, siendo irrelevante si éste porta, o no, un arma de fuego, pues el
sólo hecho de hacer un ademán de sacar un arma de la cintura, como
quien amilanando al profesional del orden público, constituye desde ya un
111
peligro inminente de muerte o lesiones graves, pues tal ademán contiene
cierta capacidad de ejercer un efecto intimidante contra el agente estatal,
viéndose éste último obligado a usar su arma.
Además, se podría también deducir por las máximas de la experiencia que
quien va a cometer actos delictivos, en su mayoría de veces poseen algún
tipo de arma (de fuego, o arma blanca); de igual forma, no resulta
razonable que se exija a la Policía la verificación real de la existencia de
un arma, siendo más saludable colegir que siempre es probable que la
criminalidad común posea armas de fuego al momento de delinquir o en
su enfrentamiento con la autoridad policial.
c) Valoración de la menor lesividad posible.
Dentro de este criterio, la administración de justicia representada por los
jueces, tendrán que valorar tres aspectos relevantes: la realización del
menor daño posible; la no obligatoriedad del disparo selectivo, y la
irrelevancia de la cantidad de disparos.
En primer lugar, los órganos jurisdiccionales tendrán que valorar
positivamente si es que el agente estatal priorizó que el uso de la fuerza
letal tenga un daño mínimo contra la persona que enfrenta, ello con el fin
de que la autoridad garantice no sólo el principio de menor lesividad, sino
también el principio de necesidad.
En segundo orden, en cuanto a la ejecución del disparo selectivo, éste
busca necesariamente cesar un ataque inminente contra los funcionarios
estatales, sin embargo, dicho disparo no es del todo exigible, por cuanto
se realizará si la situación en concreto así lo permite, tal como reza el art.
11.2. del D.S. N° 012-2016-IN, que prevé: “en caso que el presunto
infractor mantuviera su actitud violenta y el riesgo letal es inminente,
empleará el arma de fuego y, si las condiciones lo permiten deberá realizar
112
el disparo selectivo en determinada zona del cuerpo, con la finalidad de
neutralizar la acción letal del presunto infractor de la ley.”
Nótese, que no estamos ante un procedimiento obligatorio, sino facultativo.
Su obligatoriedad no debe ser tomado en cuenta al interpretar la eximente
materia de análisis, pues lo que sí tendría que valorarse, si es que la
situación fáctica lo autoriza, es el daño causado en una zona no vital que
no afecte la vida del oponente, teniendo en cuenta el principio de legalidad,
humanidad, y mínima lesión posible.
Finalmente, si bien es del todo cierto que no todas las intervenciones son
idénticas, pues en algunos casos se empleará un mínimo de disparos, en
otros casos, los disparos serán más mayores. En tal sentido, el operador
jurídico no tendría por qué valorar la cantidad de disparos que realiza el
agente público, todo lo contrario, valorará de manera positiva, que el
disparo del agente estatal busca cesar un ataque real e inminente.
d) Valoración de las armas que usa la criminalidad.
En este extremo, lo que buscamos es que el operador jurídico valore
objetivamente cualquier tipo de arma que utiliza la criminalidad para el
desarrollo de los eventos criminosos, tal es que no resulta relevante la
clase de arma que se usan los delincuentes para atacar a los funcionarios
policiales, pues como lo indica el A.P. N° 5-2015-CIJ/116, en su
fundamento 17, el concepto de arma no siempre está referido a un arma
de fuego, sino que dentro de dicho concepción se debe estar comprendido
también todo aquella herramienta o instrumento que tenga la capacidad
de desplegar algún efecto que intimide a la víctima, siendo necesario que
se vea afectada su libre voluntad, estimulando en la persona un efecto de
miedo. El citado acuerdo plenario indica que el concepto de arma abarca
todas aquellas armas generales, armas aparentes, armas inoperativas, de
juguete, o también cualquier componente que por su semejanza con un
113
arma no es simplemente diferenciables o distinguible de las armas
auténticas.
Lo que nos permite concluir que los órganos jurisdiccionales no tendrían
por qué cuestionar el uso de armas reglamentarias de los agentes
policiales, frente al uso de armas aparentes, de los oponentes, pues como
se ha visto, el arma comprende todo aquel instrumento con la capacidad
de intimidar a una persona, sin importar si éste es una verdadera arma de
fuego.
114
IV. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.
4.1. Conclusiones.
1. Dentro de los principales parámetros legales sobre el uso de la fuerza
pública en el ejercicio de la actuación policial encontramos el D.L. N°
1186, que regula el uso de la fuerza por parte de la PNP; D.S. N° 012-
2016-IN, (Reglamento del D.L. 1186); Resolución Ministerial 952-2018-
IN, que aprueba el Manual de DDHH aplicados a la función policial. Del
mismo modo, los principios básicos sobre el uso de la fuerza pública en
el ejercicio de la función policial según los estándares nacionales e
internacionales son: el principio de legalidad, necesidad, racionalidad,
proporcionalidad, humanidad, excepcionalidad, y mínima lesión.
2. Luego de analizar los alcances jurídicos doctrinarios de la eximente del
inc. 11 del artículo 20 del C.P., podemos concluir que existe discordia
sobre la naturaleza jurídica del Cumplimiento del deber, ahora
Cumplimiento de la función constitucional, pues la doctrina destacada
considera en un extremo que tal eximente constituye una causa de
justificación, y en otro extremo, la eximente conlleva a exclusión de la
tipicidad, es decir, ante una causa de exclusión de la imputación
objetiva. Asimismo, la incorporación de la eximente en comento, resulta
innecesaria, pues sólo basta aplicar la eximente regulada en el art. 20°
inciso 8 del C.P., evidenciándose un error por parte del legislador
peruano al aplicar una incorrecta técnica legislativa. Del mismo modo,
dicha eximente no resulta inconstitucional, ni mucho menos resulta ser
una “carta en blanco para matar”.
3. En cuanto a los alcances legales de la Ley N° 31012 Ley de Protección
Policial encontramos dos aspectos de carácter penal y procesal penal:
i) se modifica el art. 11, inc. 20° del C.P. (regulando el “cumplimiento de
la función constitucional” antes “cumplimiento del deber”, lo cual no trae
115
ninguna relevancia jurídica); y ii) la incorporación del art. 292-A del C.P.
Penal (el cual regula la prohibición de dictar prisión preventiva y
detención preliminar judicial para los efectivos policiales por hacer uso
de sus armas u otro medio de defensa, afectándose el principio de
igualdad ante la ley, y el principio de independencia judicial). De igual
forma, la norma crea la Procuraduría Pública Especializada en la
defensa legal de la PNP; y elimina del Principio de Proporcionalidad.
4. Los criterios valorativos propuestos para la interpretación y
configuración de la eximente estudiada, son: i) la valoración de la
actuación policial dentro del marco de un “examen conforme a deber”,
es decir, un examen antecedente al empleo de la fuerza letal el cual
conllevará a la valoración de aristas significativas como el factor tiempo,
y posibilidad de conocer, a través de algún medio idóneo, si la futura
actuación policial será conforme a deber; ii) la valoración de la actuación
policial en casos de huida, y el efecto intimidante al aparentar sacar un
arma de la altura de la cintura; iii) la valoración de la menor lesividad
posible la cual comprende la no obligatoriedad del disparo selectivo, y
la irrelevancia de la cantidad de disparos; iv) y finalmente, la valoración
de las armas que usa la criminalidad, en atención al A.P. N° 5-2015-
CIJ/116, sobre el concepto de arma.
116
4.2. Recomendaciones.
1. Se recomienda que la eximente de responsabilidad criminal recogida
en el inc. 11 del art. 20 del C. P., debe ser interpretada a la luz de la
normatividad extrapenal especializada en la materia, como lo es en
nuestra legislación el D.L. N° 1186 sobre el uso de la fuerza policial,
su Reglamento, D.S. N° 012-2016-IN, y la Resolución Ministerial N.º
952-2018-IN, que prevé el Manual de DDHH aplicados a la función
policial.
2. No resulta necesario el uso desmedido y abusivo de la prisión
preventiva como medio de coerción personal más grave contra los
efectivos del orden público, pues para ello existen otros medios menos
gravosos como la comparecencia con restricciones, por ello se sugiere
que ante un supuesto fáctico que conllevó al uso de armas
reglamentarias, el Ministerio Público debe de optar por un medio de
coerción distinto al de la prisión preventiva, garantizándose la
presunción de inocencia y el respeto irrestricto de la normatividad
penal adjetiva, y la supranacional sobre los presupuestos de dicha
medida.
3. El Estado, garantizador de derechos fundamentales, deberá de
proveer de medios no letales a cada uno de sus agentes estatales
cuyo deber es el mantenimiento del orden público y la seguridad
ciudadana, garantizando de esta forma la mínima lesión posible en
cada situación concreta que enfrentan los funcionarios policiales.
4. La eximente del inc. 11 art. 20 del C.P., que prevé el cumplimiento de
la función constitucional, antes, cumplimiento del deber, debería
desaparecer de la normatividad penal, pues su existencia constituye
una redundancia al existir la eximente del inc. 8, art. 20 del mismo
código, evidenciándose una errada técnica legislativa, y por qué no
decirlo, un evidente simbolismo que apunta a “proteger” el accionar
policial al hacer uso de las armas de fuego ante un peligro real e
inminente de muerte o lesiones graves.
117
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VI. ANEXOS
6.1. Jurisprudencia
A. A STC N° -0012-2008-PI/TC
126
127
128
129
B. Caso Zambrano Vélez y otros vs. Ecuador.
130
131
132
133
134
C. Casación N° 466-2017-Lambayeque.
135
136
137
138
D. Sentencia de Vista de la Corte Superior de Justicia de
Lambayeque. Expediente N° 5650-2019, caso
“Suboficial Evert Cueva”
139
140
141
142
143
144
E. Acuerdo N° 01-2019-JFP-ANCASH /Junta de Fiscales
Provinciales del Distrito Fiscal de Ancash.
145
146
147
148
6.2. MATRIZ DE CONSISTENCIA DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
ACTUACIÓN POLICIAL Y EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD PENAL: PARÁMETROS LEGALES
SOBRE EL USO DE LA FUERZA PÚBLICA
VARIABLES PLANTEAMIENTO DEL HIPÓTESIS OBJETIVOS
PROBLEMA
General:
V. Determinar los parámetros legales y los principios
Independiente
básicos sobre el uso de la fuerza pública en el ejercicio
ACTUACIÓN de la función policial según los estándares nacionales e
Si se observan los
POLICIAL
¿En qué medida la parámetros legales internacionales.
observancia de los sobre el uso de la
parámetros legales Específicos:
fuerza pública,
V.
Dependiente sobre el uso de la fuerza entonces la actuación
▪ Analizar los alcances jurídicos doctrinarios de la
pública genera que la policial estará exenta
eximente del inciso 11 del artículo 20 del Código
FUERZA PÚBLICA actuación policial esté de responsabilidad
Penal.
exenta de penal.
▪ Conocer los alcances legales de la Ley N° 31012
responsabilidad penal?
Ley de Protección Policial.
▪ Proponer criterios valorativos para la interpretación
y configuración de la eximente del inciso 11 del
artículo 20 del Código Penal.
149