6.
EL ARGUMENTO A COHAERENTIA
El argumento a cohaerentia interviene en el momento en que dos
enunciados legales parecen o resultan ser incompatibles entre sí. Algunos
autores se refieren a éste como un argumento auxiliar.
108 Respecto a este argumento conviene hacer algunas distinciones que
se han hecho entre el argumento a cohaerentia y el principio de la
coherencia del ordenamiento jurídico.
I. La argumentación a cohaerentia busca la conservación de los enunciados
salvando la incompatibilidad aparecida prima facie, mientras que el principio
presupone la invalidez de los enunciados incompatibles.
II. La argumentación a cohaerentia parte de la premisa de que las
antinomias son imposibles, al contrario del principio de la coherencia del
ordenamiento jurídico, que supone la existencia de antinomias y
proporciona criterios para su solución.
III. En los supuestos de incompatibilidad el argumento a cohaerentia lleva a
una interpretación correctora, mientras que el principio de la coherencia del
ordenamiento jurídico resuelve las contradicciones con una interpretación
abrigadora.
109 No debe olvidarse que la idea de sistema, que ya ha sido comentada
con amplitud, lleva aneja la de coherencia, y, en todo caso, ambas
presuponen la existencia de un legislador racional que quiere, en todos los
casos, dotar de coherencia a toda su producción legislativa, aunque en la
práctica cotidiana, en el ámbito jurisdiccional se observe que esta
coherencia está muy lejos de ser completa.
Respecto al principio de coherencia puede verse la tesis de jurisprudencia:
SERVIDORES PÚBLICOS. SU RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA
SURGE COMO CONSECUENCIA DE LOS ACTOS U OMISIONES
PREVISTOS EN LA LEGISLACIÓN QUE RIGE LA PRESTACIÓN DEL
SERVICIO PÚBLICO Y SU RELACIÓN CON EL ESTADO.
La responsabilidad administrativa de los servidores públicos surge como
consecuencia de los actos u omisiones que se definan ya sea por la propia
legislación bajo la cual se expidió el nombramiento del funcionario, la ley
que rige el acto que se investigó, o bien, por las que se contemplan en la
Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos– pues, de no
considerarse así, bastaría que el ordenamiento jurídico respectivo no
previera las obligaciones o deberes que a cada funcionario le
corresponden, para dejar impunes prácticas contrarias a la legalidad,
honradez, imparcialidad, economía y eficacia que orientan la administración
pública y que garantizan el buen servicio público, bajo el principio unitario
de coherencia entre la actuación de los servidores públicos y los valores
constitucionales conducentes, sobre la base de un correlato de deberes
generales y la exigibilidad activa de su responsabilidad. Tan es así que la
propia Constitución Federal, en su artículo 109, fracción III, párrafo primero,
dispone que se aplicarán sanciones administrativas a los servidores
públicos por los actos u omisiones que afecten la legalidad, honradez,
lealtad, imparcialidad y eficiencia que deban observar en el desempeño de
sus empleos, cargos o comisiones, lo que constriñe a todo servidor público
a acatar y observar el contexto general de disposiciones legales que
normen y orienten su conducta, a fin de salvaguardar los principios que la
propia ley fundamental estatuye como pilar del Estado de derecho, pues la
apreciación de faltas implica constatar la conducta con las normas propias o
estatutos que rigen la prestación del servicio público y la relación laboral y
administrativa entre el servidor público y el Estado.
110 Como se había advertido, no puede concebirse un sistema sin
coherencia que es uno de sus presupuestos necesarios; por ejemplo:
VEHÍCULOS AUTOMOTORES USADOS, DESTINADOS A PERMANECER
EN LA FRANJA FRONTERIZA NORTE DEL PAÍS, EN LOS ESTADOS DE
BAJA CALIFORNIA, BAJA CALIFORNIA SUR, LA REGIÓN PARCIAL DEL
ESTADO DE SONORA Y EN EL MUNICIPIO FRONTERIZO DE CANANEA,
ESTADO DE SONORA. EL ARTÍCULO TERCERO TRANSITORIO DEL
DECRETO POR EL QUE SE ESTABLECEN LAS CONDICIONES PARA SU
IMPORTACIÓN DEFINITIVA, PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA
FEDERACIÓN EL OCHO DE FEBRERO DE MIL NOVECIENTOS
NOVENTA Y NUEVE, DEBE INTERPRETARSE EN COHERENCIA CON EL
ARTÍCULO 14 CONSTITUCIONAL.
La interpretación del artículo transitorio aludido, en coherencia con la
prohibición de la retroactividad desfavorable prevista en el artículo 14 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, debe ser en el
sentido de que la renovación del registro de las empresas que contaron con
él, conforme al decreto abrogado, sólo podía referirse a aquellas que
quisieran seguir funcionando con posterioridad a la fecha límite señalada en
el registro otorgado conforme al anterior decreto puesto que hasta esa
fecha tenían el derecho adquirido a funcionar, es decir, conforme a esta
interpretación, las empresas cuyo registro se venciera en el plazo de
sesenta días mencionado, de querer seguir funcionando, necesitarían
solicitar su renovación, mientras que las empresas que contaran con un
registro cuya fecha límite fuera posterior a los sesenta días sólo tendrían
necesidad de renovarlo si pretendieran que el mismo tuviera una vigencia
mayor a la que originalmente se les otorgó. Lo anterior es así, porque si se
pretendiera entender el mencionado artículo transitorio en el sentido de que
al iniciarse la vigencia del nuevo decreto quedaron sin efecto los registros
otorgados conforme al decreto abrogado, sin tomar en cuenta el plazo para
el que se hubieran concedido, se pugnaría con la prohibición de
retroactividad desfavorable que consigna la referida disposición
constitucional y el precepto transitorio aludido sería en sí mismo
inconstitucional por infracción a aquél, pues se afectaría un derecho
adquirido conforme al decreto anterior o desconocería una consecuencia
vinculada necesariamente a un supuesto producido conforme a él, a saber
el registro concedido por un término específico que había transcurrido, en
parte, durante la vigencia del decreto abrogado, pero que debía seguir
transcurriendo durante la vigencia del nuevo decreto.
111 Otro punto importante del argumento a cohaerentia es su relación
con la supletoriedad y la finalidad que ésta reviste, por ejemplo:
SUPLETORIEDAD DE LEYES. CUÁNDO SE APLICA. La supletoriedad
sólo se aplica para integrar una omisión en la ley o para interpretar sus
disposiciones en forma que se integre con principios generales contenidos
en otras leyes. Cuando la referencia de una ley a otra es expresa, debe
entenderse que la aplicación de la supletoria se hará en los supuestos no
contemplados por la primera ley que la complementará ante posibles
omisiones o para la interpretación de sus disposiciones. Por ello, la
referencia a leyes supletorias es la determinación de las fuentes a las
cuales una ley acudirá para deducir sus principios y subsanar sus
omisiones.
La supletoriedad expresa debe considerarse en los términos que la
legislación la establece. De esta manera, la supletoriedad en la legislación
es una cuestión de aplicación para dar debida coherencia al sistema
jurídico. El mecanismo de supletoriedad se observa generalmente de leyes
de contenido especializado con relación a leyes de contenido general.
El carácter supletorio de la ley resulta, en consecuencia, una integración, y
reenvío de una ley especializada a otros textos legislativos generales que
fijen los principios aplicables a la regulación de la ley suplida; implica un
principio de economía e integración legislativas para evitar la reiteración de
tales principios por una parte, así como la posibilidad de consagración de
los preceptos especiales en la ley suplida.