Full Text 01
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Catarina Barrameda
Student
Vt 2015
Examensarbete, 15 hp
Spanska C4
Abstract
Jean Shinoda Bolen har utarbetat en psykoanalytisk teori om de kvinnliga arketyperna där varje
arketyp har sin grund i en av sju grekiska gudinnor; Afrodita, Artemisa, Atenea, Deméter, Hera,
Hestia och Perséfone. Med denna teori som utgångspunkt har de litterära karaktärerna i Lucía
Etxebarrías roman Amor, curiosidad, prozac y dudas analyserats. Fem kvinnor kvinnliga karaktärer
undersöktes genom en litterär analys: huvudpersonen Cristina, hennes systrar Rosa och Ana,
kvinnornas mamma samt Line, en väninna till Cristina. Utgångspunkten var feministisk och
uppsatsen sökte svar på hur de kvinnliga karaktärerna i romanen presenteras och eventuellt
utvecklades utifrån Shinoda Bolens teori. Resultatet visade att karaktärerna Cristina och Line var
mest influerade av arketypen Afrodita, Rosa hade influenser av både Artemisa och Atenea medan
Ana alternerade mellan Perséfone och Hera. Karaktären kvinnornas mamma hade mycket influenser
av arketypen Deméter. Samtliga karaktärer av systrarna genomgick stadier av reflektion,
omvärdering och omorientering av sina liv med större och mindre motstånd och problem, vilket
resulterade i nya influenser och början på byte av de arketyper som influerade deras respektive liv.
1 Introducción ................................................................................................................... 1
1.1 Objetivo .......................................................................................................................... 2
2 Teoría ............................................................................................................................. 8
2.1 Los arquetipos ................................................................................................................. 8
3 Análisis ........................................................................................................................ 16
3.1 Cristina ............................................................................................................................ 16
3.2 Rosa................................................................................................................................. 20
4 Conclusión ................................................................................................................... 28
Bibliografía ..................................................................................................................... 32
1 Introducción
La escritora Lucía Etxebarría debutó como escritora en 1997 con la novela Amor,
curiosidad, prozac y dudas. La novela presenta tres historias y cada historia
corresponde a una de las hermanas Gaena que viven en Madrid. Ellas han perdido el
contacto y cada una, por su lado, está sufriendo: Rosa sufre por el estrés en su carrera
profesional, la vida nocturna está acabando con Cristina y Ana vive bajo la tristeza. La
novela narra la vida de cada una de las protagonistas pero también incide en cómo es su
relación con su madre y la pérdida de las relaciones familiares se hace evidente.
Según Germán Gullón (2006), la obra de Etxebarría pertenece al grupo de obras de la
novela neorrealista, también nombrada Generación X, donde los sentimientos
personales, el sexo, la alienación de vínculos familiares y la droga son vínculos durante
el cambio de la juventud a la vida adulta. Los que pertenecen a esa generación son
jóvenes que nacieron entre los años 70 y 80. Podemos entender a los miembros de la
Generación X como individualistas que se orientan a resultados y a los que el dinero les
da la oportunidad de encontrar el equilibro entre la vida laboral y personal. Buscan
proyectos y desafíos que les ofrezcan adrenalina y valoran el tiempo libre y la
colaboración para crecer en un mundo mejor. Es importante mencionar el rol de la
Generación X durante la época en que Lucía Etxebarría escribió su obra y cómo los
rasgos del movimiento se muestran en la manera de vivir de las personajes de Amor,
curiosidad, prozac y dudas.
Aparte del momento histórico en el que viven las protagonistas de Amor, curiosidad,
prozac y dudas, resulta interesante profundizar en la comprensión de los personajes
femeninos. En este sentido, un estudio de los arquetipos nos puede ser útil. La misma
Lucía Etxebarría ha señalado la importancia de los arquetipos para entender y conocer
la literatura:
La falta de criterio deriva del escaso conocimiento de los grandes arquetipos. Arquetipos tan bien
reflejados en la Mitología, esa sabia e inmortal literatura que habla de los diferentes pliegues de la
personalidad, reflejados en personajes que nos invitan a mirarnos, y no a juzgarnos y escondernos.
Lecturas que habría que revisar para comprender y sentir más la literatura. Ellos, los arquetipos,
reinan y dan vida a la infinidad de yoes de nuestro inconsciente. Pero estos arquetipos no afloran a
nuestro consciente, precisamente, por la influencia de la censurante cultura patriarcal. (2014)
1
aportes de Jean Shinoda Bolen (2010), referencia que se puede consultar si se quiere
estudiar en profundidad todo lo relativo a los arquetipos de las diosas griegas. Con esta
idea en mente pasemos a continuación a delimitar los objetivos de nuestro trabajo.
1.1 Objetivo
Este ensayo emplea la teoría de la psicóloga analítica junguiana de Jean Shinoda Bolen,
sobre los arquetipos de las diosas griegas, para analizar nuestra obra objeto del estudio.
Los arquetipos son Afrodita, Artemisa, Atenea, Deméter, Hera, Hestia y Perséfone. Con
la tesina se pretende presentar los rasgos esenciales de los siete arquetipos femeninos
para después utilizarlas para analizar las protagonistas de la obra de Lucía Etxebarría
Amor, curiosidad, prozac y dudas, y cómo sirven los arquetipos como instrumentos de
comprensión de la psicología femenina y los conflictos intrapsíquicos. En el texto, los
personajes femeninos señalan los aspectos de los arquetipos griegos. Los arquetipos
pueden ser analizados con base en los conceptos de personaje plano y redondo.
El objetivo del ensayo es intentar responder las siguientes preguntas:
-¿Cómo se presentan los personajes de las mujeres de la novela Amor, curiosidad,
prozac y dudas de Lucía Etxebarría en relación al conjunto de los arquetipos de las
diosas griegas?
-¿Es posible cambiar del arquetipo de los personajes y si puede ser así, cómo se
desarrollarían los personajes femeninos de la novela?
1.2 Método
La novela se analiza mediante una investigación cualitativa y un análisis de
interpretación textual que nos suministra herramientas para comprender la vida de las
protagonistas. Para conseguir este objetivo se va a usar el método hermenéutico. Platas
Tasende lo explica como “ciencia de la interpretación textual mediante la que se trata de
desentrañar el verdadero sentido de la obra escrita” (2012: 316). Es una coincidencia
que el método elegido se deriva del dios griego Hermes, que tenía una relación con una
de las diosas arquetípicas, Afrodita, con quien también tenía un hijo. Hermes era el
mensajero de los dioses a la gente y el método trata sobre cómo interpretar mensajes
(Shiunoda Bolen, 2010: 197).
También se analiza los personajes de la novela. Según Gómez Redondo el autor se
define como el saber, el narrador como el decir y el personaje como el vivir (1994:
2
187). Núñez Delgado describe el concepto personaje plano como un tipo que no
sorprende y durante toda la historia lleva el mismo comportamiento. El concepto
personaje redondo es capaz sorprender al lector, es difícil predecir el comportamiento y
nos muestra una diversidad debido a su profundidad psicológica (1995: 115).
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1.3 Resumen de la novela
La historia trata sobre la psicología de los personajes: las tres hermanas Rosa,
Cristina y Ana. La madre tiene una importancia y una presencia diferentes en la vida de
cada hija. Cada una vive una vida totalmente diferente de las otras, y les falta el
contacto que han perdido por diferentes conflictos. La historia está narrada en primera
persona y los capítulos se alternan mostrando las perspectivas de cada hermana.
La hermana mayor se llama Anita, pero la familia le dice Ana. Tiene 32 años y desde
que tuvo a su hijo es ama de casa y vive dedicada a su familia. Los capítulos que cuenta
Ana reflejan tristeza porque está pasando por una depresión y se siente recluida por la
casa y su forma de vida. La vida de ama de casa no la satisface.
La hermana mediana, Rosa, es independiente y refleja la mujer ejecutiva muy
inteligente. Se dedica al trabajo que ocupa casi todo su tiempo e impone e intimida a los
hombres con su poder y su altura. Los recuerdos y la búsqueda de ilusiones llenan su
vida, especialmente el enamoramiento en la adolescencia de su primo, una experiencia
que la sigue perturbando.
La protagonista de la obra es la hermana más atópica, Cristina, la hermana pequeña.
La imagen de ella nos presenta el contraste con las hermanas mayores, con la falta de
preocupaciones y un trabajo mediocre desde que abandonó una insatisfactoria carrera
profesional. El estilo de su vida, llena de drogas y fiestas, preocupa a sus hermanas. La
dejadez domina en su vida y sufre por la ruptura con Iain, su ex pareja.
Tres personas han afectado de forma diferente la vida de las hermanas. El padre que
abandonó a la familia durante la infancia. La madre que todavía forma parte de la vida
de sus hijas pero que casi nunca les ha mostrado amor, cariño o importancia. Y el primo
Gonzalo, que con su madre se mudó a la casa de las hermanas poco después de
abandonarlas el padre, y del cual cada una de las hermanas se enamoró. Line, una amiga
de Cristina, que vive una vida promiscua, tiene también otro papel significativo.
4
géneros y la diferencia sexual” (Senís Fernández, 2001). Los estudios del los arquetipos
en obras literarias son exhaustivos y también los estudios de los arquetipos femeninos,
para profundizar en el entendimiento de la literatura, son amplios. Por ejemplo se puede
nombrar Una lectura arquetípica de los personajes femeninos de Cien años de soledad
de Laura Verónica Rodríguez Imbriaco. En La reescritura de la subjetividad femenina
en las obras de Dulce Chacon, Lucía Etxebarría y Najat El Hachmi de Veronica Tienza
Sánchez destaca la aparición de arquetipos femeninos en la literatura de Etxebarría. La
autora mencionada hace una comparación entre las autoras y sus formas de presentar los
arquetipos. La contribución de este ensayo es profundizar sobre el tema con el análisis
de las protagonistas femeninas de la obra.
La crítica ha señalado la relevancia de la obra de Lucía Etxebarría en la España de
finales del siglo XX y principios del XXI. Según Lydia Masanet, Lucía Etxebarría capta
el papel de la mujer en la España del nuevo milenio con el objetivo de dar control y
poder a las mujeres españolas en la vida cotidiana:
La función de la literatura en Etxebarría parece querer convertirse en una herramienta que regule la
puesta en práctica cotidiana de la igualdad o denuncie la falta de ella, en un afán de desarticular
nuevas prácticas, y manifestaciones misogénicas. Conocedora del engranaje teórico en el que se
debate la subjetividad femenina y la posición de la mujer en la sociedad actual, incorpora a lo
largo de toda su obra de forma constante, redundante, apasionada, incluso personalizada, las
contradicciones de la dificultad del reto del avance femenino. (Masanet, 2007: 5-6)
5
con el foco en las drogas y el sexo como dominante la cultura joven (Henseler, 2005:
501-502).
Según Lagarde, todavía no en el siglo XXI las mujeres no tienen derechos
humanos:”… se refiere la categoría género como asignación de atributos a las personas
por sexo, marcada por el poder, de acuerdo con los modelos sociales, demográficos,
económicos, en cada sociedad y cultura” (2012: 243). Las mujeres viven bajo la
desigualdad y obtienen su valor por su apariencia, por vínculos con los hombres y las
instituciones en la sociedad apoyan el poder patriarcal.
Las mujeres han sido consideradas como seres para amar y resulta el género suave y
subordinado. Excepto de la subordinación y desigualdad del género hay desigualdad de
belleza, de edad, de educación y de raza. Para ser iguales a los hombres las mujeres
tienen que lograr una determinada conciencia para negociar en el amor y como pareja.
Para llegar a ser iguales, las mujeres también deben considerarse a sí mismo como
personas con derechos y asumir el concepto ciudadanía que no tenemos de manera
integral (2001: 78 y 86). “Esto exige la clara conciencia de que aunque no se nos hayan
reconocido jurídicamente los derechos, tenemos que autoconcedérnoslos” (Lagarde,
2001: 86). Para lograr en su proceso de emancipación hay que reforzar el
empoderamiento de las mujeres. Como expresan Lagarde & de los Ríos “El
empoderamiento contiene las acciones concretas y los recursos para lograrlo en primera
persona y en la propia vida” (2012: 129). Celia Amorós dice ”estar en el mundo . . . con
disponibilidad para la modificación de si” es el indicador que muestra que el patriarcado
está llegando a su fin. Significa que los que han alcanzado la conciencia verdadera no
tiene miedo a despreciar lo patriarcal y resulta en una libertad femenina (1998: 196).
Maquieira D’Angelo subraya la importancia del concepto de tensión cuando trata de
la situación de las mujeres en un mundo de globalización. Puede ser un producto
individual y también una experiencia de la vida social. Ella se basa en los pensamientos
de Teresa del Valle que considera importante estudiar los procesos de los cambios para
descubrir las características dinámicas y de las contradicciones y en cuales situaciones
se activan. Las tensiones se dividen en tres grupos. Primero la tensión creativa que
analiza las fuerzas contrapuestas para aprovechar lo que genera, las fuerzas sociales. A
continuación, la tensión crítica que en áreas de actuación ayuda a enjuiciar y valorar.
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Finalmente la tensión negativa, el resultado de una situación conflictiva que no tiene
solución (Maquieira D’Angelo, 2011: 24).
Marcela Lagarde subraya la importancia de la terapia: ”La terapia es un derecho
humano de las mujeres […] nos coloca en un camino de autoafirmación muy
importante” (2001: 96). Dice que las terapias han sido dominadas por el patriarcalismo
y propugna por terapeutas feministas que pueden desarrollar las teorías psicológicas
sobre el inconsciente, la sexualidad y la subjetividad (2001: 96). La teoría psicoanalítica
feminista que ha desarrollado Shinoda Bolen corresponde a los pensamientos de
Lagarde porque ambos subrayan la importancia del desarrollo de teorías fuera los el
patriarcalismo, o sea las teorías psicológicas femininas.
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2 Teoría
Nuestra perspectiva se basa en la psicología y en la teoría de los arquetipos
femeninos. A través de estudiar la alquimia, la mitología griega y la filosofía, al
principio del siglo XX Jung profundizó en la psique humana. Esto le dirigió a la teoría
de los arquetipos en la psicología (Sassenfeld Jorquera, 2004: 19). Shinoda Bolen ha
desarrollado la teoría de Jung y ha incluido una perspectiva femenina a los arquetipos
del inconsciente colectivo a través de introducir imágenes de mujeres. Durante tres mil
años han permanecido vivos en la imaginación de la humanidad y están basados en las
diosas griegas (Shinoda Bolen, 2010: 9).
8
El concepto arquetipos está particularmente consolidado en la escuela jungiana suiza
y hoy también en la psicología moderna. Jung lo explica “El arquetipo representa
esencialmente un contenido inconsciente, que al conciencializarse y ser percibido
cambia de acuerdo con cada conciencia individual en que surge” (1970: 11).
9
2.3.1 Hera
Es la diosa del matrimonio, la esposa y el artífice del compromiso (Shinoda Bolen,
2010: 119). Como arquetipo, Hera proporciona perspectivas emparejadas en positivas-
negativas: alegría-dolor, honrada-humillada, reverenciada-vilipendiada. Su misión en la
vida es ser “Señora de Alguien” y se siente incompleta sin pareja (Shinoda Bolen, 2010:
121). Una Hera que resulta ser madre focaliza toda su atención en su marido, y a los
niños les faltan amor y protección. La madre es incapaz de trabar otras conexiones
(Shinoda Bolen, 2010: 129-132). El papel del arquetipo Hera es la mujer tradicional
que sacrifica su vida para satisfacer al hombre. Muestra el matrimonio ideal, aunque la
relación se desarrolle insatisfactoriamente, y si la pareja la rechaza y la ofende con una
infidelidad, reacciona con rabia. Si la pareja le abandonara ella lo negaría (Shinoda
Bolen, 2010: 124 y 132). La dependencia, la ira y la renuncia de los deseos restringen a
Hera. Una Hera tradicional está dominada por los celos y obsesionada por la amargura
y la rabia (Shinoda Bolen, 2012: 237).
La manera de desarrollar el arquetipo de Hera es permitir la inclusión de arquetipos
de otras diosas para ser capaz de ver cómo limitar la rabia y los celos, y poder
desarrollar la creatividad y así poder evolucionar hacia otros ideales de vida. De esta
manera, Hera puede aprovechar el ciclo de los tres estados de la vida de la mujer, como
ciclo de desarrollo (Shinoda Bolen, 2010: 140-141).
2.3.2 Deméter
Se la considera como la Madre Tierra. El acontecimiento que marca la vida de
Deméter es el rapto de su amada hija Perséfone, por lo que ejerció su poder para
liberarla negándose a alimentar a los demás (Shinoda Bolen, 201: 143-146). En el
arquetipo de Deméter, el papel de la madre se puede mostrar a través de diferentes
características: generosa, persistente, afligida o destructiva.
A Deméter le atraen los hombres a los que les gustan las mujeres maternales. No los
elige sino que les deja a ellos elegirla. Deméter considera secundarios el matrimonio y
la sexualidad. Durante el matrimonio Deméter puede sentirse amenazada por su
descendencia pero no así por otras mujeres. Sigue la estructura matriarcal, siendo la
madre la que controla el clan (Shinoda Bolen, 2010: 154-158).
La tercera edad puede ser una etapa feliz si se siente que es importante en la familia.
En cambio, si no se adapta a las condiciones asumirá el rol de víctima y envejecerá
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(Shinoda Bolen, 2010: 158-159). Para conseguir alejarse de una madre tipo Deméter,
los hijos pueden marcharse, creando una distancia geográfica o emocional (Shinoda
Bolen, 2010: 158). Dejar que otras diosas entren y crezcan en su interior también les
ayuda a abrir su mente. El sufrimiento conduce a conocimientos y entendimientos
(Shinoda Bolen, 2010: 160-163).
2.3.3 Perséfone
Perséfone es la reina del reino de los muertos. Es una guía para las almas muertas y
los visitantes. En ese rol se comporta como una persona madura aunque a su vez tiene
un lado joven, ya que también es honorada como doncella y joven adolescente, llamada
Koré.
La mujer que tiene como arquetipo Perséfone es manejable, pasiva y tiene una
juventud eterna. Es “la hija de la madre”, es obediente, carece de voluntad propia y a
veces la madre la trata como una extensión de ella misma. (Shinoda Bolen, 2010: 169).
El reino de los muertos proporciona capas de la psique donde se encuentra
sentimientos, instintos y modelos que son arquetípicos. A través de los sueños regresan
imágenes de este mundo que podemos analizar. Perséfone es la guía del reino de los
muertos y este rol representa la capacidad de alternar entre el mundo real, la realidad del
ego y lo inconsciente (Shinoda Bolen, 2010: 171-172).
Durante la infancia, Perséfone está supervisada por su madre. Es introvertida e
intenta cumplir los deseos de los demás. Crece con una personalidad infantil, se siente
insegura y busca que alguien la cuide. Este comportamiento le genera problemas cuando
la Perséfone adulta no puede mantener un trabajo, cambia de empleo constantemente,
en trabajos de poca responsabilidad donde puede cumplir los deseos del jefe. En el amor
Perséfone es pasiva “esperando el príncipe”. (Shinoda Bolen, 2010: 173-176).
Para un Perséfone, una manera de librarse de la madre es irse con un hombre
(Shinoda Bolen, 2010: 178). La vía de crecimiento personal es luchar contra la Koré1
interior y dejar influenciarse por otras diosas. El arquetipo de Perséfone tiene un
potencial inherente y es la diosa con mejores posibilidades de desarrollo y de
1
”La diosa Perséfone tenía dos aspectos: como la Koré y como reina del mundo subterráneo. […] La
Koré era la `doncella sin nombre´; representa a la joven adolescente que no sabe `quién es´ y todavía
no es consciente de sus deseos y de sus propias fuerzas”. (Shinoda Bolen, 2010: 168-169)
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crecimiento personal. Vive por la comprensión, la emoción y lo transcendente (Shinoda
Bolen, 2010: 183-186).
2.4.1 Artemisa
Es la diosa de la caza, la luna, el rival y la hermana (Shinoda Bolen, 2010: 43).
Artemisa aprovecha logros y éxitos debido a su capacidad de concentrarse para
conseguir la meta deseada. Lo característico de ella es la distancia emocional, lo que
causa el enfado de los demás por ser excluidos (Shinoda Bolen, 2010: 45-46 y 62).
Si una mujer Artemisa ha crecido con una madre de papeles tradicionales, esto le
afectará en la vida adulta negativamente. Desde la infancia le importa la independencia
y lucha en la persecución de su meta. Su actitud desafiante e íntegra hace que se la
considere insistente y obstinada. El arquetipo de Artemisa no sufre, sino que hace daño
a los que la amenazan u ofenden (Shinoda Bolen, 2010: 59).
Una mujer influida por el arquetipo de Artemisa a veces se encontrará en una crisis
en la mitad de la vida cuando haya alcanzado o fracasado en la realización de las metas
propuestas. Esto la producirá una introspección hacia sí misma, descubriendo su yo, sus
sentimientos y explorando lo espiritual, produciendo un rejuvenecimiento durante la
tercera edad. La vía de desarrollo es integrar en ella arquetipos que la hagan su potencial
menos consciente para aprender a preocuparse y a amar (Shinoda Bolen, 2010: 64).
2.4.2 Atenea
Es la diosa de la castidad y el celibato, y las características de su sabiduría pelicular
son la estrategia, el sentido práctico y los resultados tangibles. Prefiere el dominio de la
voluntad y del intelecto sobre el instinto y la naturaleza (Shinoda Bolen, 2010: 67).
Con más cabeza que corazón lucha por los derechos de las mujeres, evitando las
comparaciones con los hombres. Como diosa virgen evita lo emocional y sexual, y vive
guiada de sus propias prioridades (Shinoda Bolen, 2010: 69).
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Una Atenea que crece en un entorno no pacífico desarrolla una capacidad de
esconder sus sentimientos. Gravita alrededor de hombres con autoridad, no tiene
simpatías hacia los débiles o perdidos y no le interesa cambiar los roles del género sino
se mantiene como “hija del padre”. Pregunta y busca información sobre el padre,
resultando una mujer competitiva que no siente el dolor. Si el padre le negara la
atención y la tratara como “hija”, ésta quedaría sin confianza en sí misma y se sentiría
una inútil. En cambio, no le importa mucho la relación maternal (Shinoda Bolen, 2010:
72-73).
Prefiere trabajar en lugar de meterse en relaciones amorosas o sexuales, y si hace lo
último es para alcanzar a hombres poderosos de los cuales puede aprender (Shinoda
Bolen, 2010: 83).
La racionalidad e invulnerabilidad crean dificultades psicológicas. Es racional y evita
ser dominada por los instintos (Shinoda Bolen, 2010: 87). Las vías de desarrollo son
dejar las actividades y mirar hacia el interior y necesita recuperar la relación con la
madre (Shinoda Bolen, 2010: 91-92).
2.5 Afrodita
La diosa Afrodita la encontramos en el grupo de dioses alquímicos por su poder de
transformación. La transformación de los metales se equipara con la transformación de
la persona cuando se enamora. Afrodita es la diosa del amor y la belleza y según
Shinoda Bolen el enamoramiento es como una fuerza de la naturaleza y una experiencia
arquetípica de Afrodita (2010: 190).
El arquetipo de Afrodita nunca se siente víctima. Ella se concentra en reproducirse
dando la vida y teniendo diferentes relaciones. La combinación de la espontaneidad y
profesionalidad la dirige hacia su objetivo y produce su creatividad y felicidad para la
comunicación. Si se rodea de personas que creen en su capacidad sirven como
habilitadores; y los sueños son posibles de realizar (Shinoda Bolen, 2010: 189-193).
La joven Afrodita a veces está decorada de los padres para ser graciosa. Durante la
adolescencia los padres pueden meterse y prohibirla a vivir su vida. La madre puede
ponerse celosa y competitiva a causa de la belleza de su hija (Shinoda Bolen, 2010:
205).
Se enamora con facilidad y a menudo y si el entorno condena resulta considerada
como la amante o la prostituta. Si el entorno lo permite la soporta a realizar la
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creatividad. La vida laboral tiene que interesarla y absorberla, el sueldo tiene menos
importancia. Se embebe en la presencia, la concentración y en el aquí y ahora que la
hacen carismática y les atraen los hombres (Shinoda Bolen, 2010: 200-203). Las
relaciones son fugaces, con fuerte erotismo, de rotura y reunificación y le es difícil ser
fiel (Shinoda Bolen, 2010: 208-210).
El desarrollo del arquetipo se puede traducir como en “la experiencia es la mejor
enseñanza”. Reflexionar sobre vivir en el presente sin pensar sobre las consecuencias y
la repercusión la hacen pensar antes de actuar y se encuentra más responsable e
impulsiva aunque todavía sigue el corazón (Shinoda Bolen 2012:214). Debería no
culparse por su impulso sexual, cuidar sus intereses y dejar que los rasgos de otras
diosas entren en su psique. Artemisa y Atenea para los estudios, Hera y Deméter para
casarse y ser madre o Perséfone para la fantasía (Shinoda Bolen 2010: 216).
14
historia y no sorprende. Este tipo de personaje nos deja conocer e identificar al bueno, al
estafador etc (Núñez Delgado, 1995: 115).
El concepto personaje redondo incluye seres que al lector le muestran una diversidad
debido a su profundidad psicológica. Es difícil predecir el comportamiento de la
persona y cómo va a actuar y es capaz de sorprender al lector. Encaja el personaje
“dinámico, imprevisible, psicológicamente complejo en sus reacciones y evoluciones
ante los variados eventos de la obra” (Platas Tasende, 2012: 538). Núñez Delgado
describe el personaje redondo como denso, un tipo que requiere mucho tiempo y mucha
atención para conocer (1995: 115).
Uno debe tener en cuenta la distinción entre el autor, el mensaje y el receptor. El
autor colorea la obra con sus pensamientos y valores. El mensaje es el trabajo que deja
el autor al lector (Gómez Redondo, 1994: 5-6). Lo interesante es que lo que pasa cuando
la obra llega al receptor:
El receptor no representa sólo un punto de llegada de este proceso de la comunicación literaria;
constituye, también, un elemento activo, no sólo porque el autor lo tenga en mente cuando está
escribiendo la obra, sino porque, en cierta forma, puede llegar a intervenir en el acto de la creación
de otros textos similares o a participar en el acto de la ejecución de esa pieza literaria. (Gómez
Redondo, 2007: 28).
Gómez Redondo presenta su teoría sobre el personaje. Define al autor como el saber,
al narrador como el decir y al personaje como el vivir. El papel del narrador es disolver
la presencia del autor y deja al lector posibilidades a vivir con lo que pasa en la historia
y “El narrador sabe que la mejor forma de organizar el relato es configurar un eficaz
entramado de personajes, cuyas vidas sean las que hablen al lector” (Gómez Redondo,
1994: 187).
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3 Análisis
Nuestro estudio se centra primero en Cristina, la protagonista de Amor, curiosidad,
prozac y dudas de Lucía Etxebarría. Después presenta la madre de las hermanas y la
amiga de Cristina, Line, ya que son importantes en el desarrollo de las hermanas.
Para facilitar la lectura del resultado he abreviado la referencia a la novela de Etxebarría
con una E.
3.1 Cristina
En los capítulos de la protagonista Cristina podemos identificar en ella rasgos del
arquetipo de Afrodita. Por ejemplo tenemos muestras de su tendencia a la promiscuidad
en varias instancias. En primer lugar:
Era el primer polvo en un mes, el primer después de la catástrofe. Me sentía sola,
desesperadamente sola, hambrienta de cariño, ávida de mimos y caricias, con el ansia voraz y
animal de una piraña. ¿Suena tan raro? Todos necesitamos abrazos de cuando en cuando. E, 2004:
13)
Esta cita pone de relieve que Cristina, como Afrodita, se enamora a menudo y con
facilidad y que se concentra en reproducirse, dando la vida y teniendo diferentes
relaciones. Por no ser víctima ella busca conquistar a los hombres y aprovecha el
momento para disfrutar. Sueña con los amantes que ha logrado y conquistado y sus
hombrías y lo resume: “Apenas el recuerdo, incierto y añorado, de las horas felices, las
únicas que cuentan, las realmente vividas” (E, 2004: 12). Intenta olvidar el gran amor
con conquistas nuevas que son fugaces, con erotismo fuerte, de rotura y reunificación. A
partir de estas experiencias desarrolla un acercamiento a la vida que las mujeres de la
familia condenan.
Sin embargo, esta tendencia no es exclusiva de Cristina. La prueba de ello es que su
amiga Line le aconseja a Cristina las tres razones para vivir y subraya: “Los éxtasis..., el
chocolate... y el sexo anal” (E, 2004: 188). Consecuentemente Cristina muestra rasgos
de Afrodita al embeberse en la presencia y vivir en el aquí y ahora sin pensar en las
consecuencias y la repercusión.
En segundo lugar, otro rasgo de Afrodita es que ya de joven atrae a los chicos y
hombres con su belleza y carisma:
En media hora he contado cinco tíos, cinco, que me han dicho alguna barbaridad. Uno se ha
referido a mis “domingas”, ancestral término acuñado por el varón celtibérico para referirse a los
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pechos femeninos. Otro, más cursi, ha opinado que yo era la primera flor de esta primavera. (E,
2004: 85)
Cristina intenta excusar sus acciones promiscuas que la familia condena. Una mujer
con el arquetipo de Afrodita puede siempre realizar sus sueños si está rodeada de
habilitadores que creen en su capacidad. Para Cristina, Line la sirve como habilitadora
y el enfoque de considerarla como creativa la dirige hacia su meta y la hace florecer y
crear.
Opuestamente del rol como conquistadora y no víctima, Cristina se convierte al
contrario en víctima por dos razones. Primero, en la infancia el padre la tiene como la
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niña de sus ojos con sus ojos negros y el caballo negro como las andaluzas, las cuales el
padre adora. De repente el padre abandona la familia y deja su hija preferida sin
atención:
El mundo se destrozó para mí cuando mi padre nos dejó. Yo sólo tenía cuatro años y la gente cree
que aquella Cristinita no se enteró de nada, pero sí que me enteré. Me enteré de todo,
perfectamente. Me enteré de que la persona que más quería en el mundo se había marchado. (E,
2004: 278-279)
Con el novio Iain Cristina tiene luego una relación fugaz basada en el erotismo, la
rotura y la reunificación. Cuando la deja está sufriendo y se siente víctima del amor
perdido: “Estoy muerta. No soy yo. Soy un doble cibernético, una réplica catódica, un
zombi andante, cualquier cosa. Hablo como yo, visto como yo, miro como yo, pero no
soy yo” (E, 2004: 173). Es decir, está dirigida por la pérdida del padre y del novio Iain.
Durante los últimos cinco años Cristina ha intentado buscar lo esencial en la vida que al
final resulta ser que la amiga Line la introduzca en una nueva droga. Echa de menos a
alguien para querer y amar que considera una razón seria para vivir, lo cual no obsta
para que Cristina dedique su energía a los libros, el sexo y las drogas, para reprimir la
pérdida. Como para Afrodita la energía y la impetuosidad del arquetipo resultan en
sexo, espiritual y psicológico. Después de una noche de fiesta, cuando se da cuenta
Cristina que desde año nuevo ha conquistado 11 hombres, modifica su postura y decide
abstenerse de buscar hombres para el sexo. Line apoya su actitud en la teoría de la
sublimación de Freud (E, 2004: 114). Si aprovecha la fuerza que tiene dentro puede
hacer grandes cosas.
Cristina es la hermana que inicialmente se corresponde más con el arquetipo de
Afrodita pero durante la novela evoluciona y comienza a reflexionar sobre su vida por
lo cual se abre hacia un desarrollo personal:
Yo tengo que dejar claro que, al contrario de lo que la mayoría de la gente cree, lo que ser
camarera en un bar de moda no quiere decir que sea idiota, no señor, que así tengo más tiempo
para leer o para acabar mi tesis [...] aunque no tenga seguridad social, ni contrato fijo, ni
estabilidad de ningún tipo, ni esos detalles que tanto valoran mis hermanas. (E, 2004: 21-22)
Esta cita nos permite relacionar a Cristina con el arquetipo de Afrodita en el sentido
que el desarrollo del arquetipo encaja con reflexionar sobre vivir en el presente sin
pensar sobre las consecuencias y la hacen pensar antes de actuar. Por esa razón se gana
la vida en un bar. El puesto que ha abandonado en una empresa multinacional, la ha
afectado negativamente, debido a la combinación de bajo sueldo y largas jornadas de
trabajo, pero principalmente por el mal ambiente; no aguantaba a sus colegas, ni al jefe
18
que ganaba once veces más que ella y tenía una amante nueva todo el tiempo (E, 2004:
25-27).
En vista de esto, se puede decir que la protagonista Cristina se describe como un
personaje redondo. Es dinámica, tiene una complejidad psicológica, es difícil predice
sus actos y requiere mucha atención conocerla. Para desarrollarse permite rasgos de los
arquetipos de Artemisa y Atenea entrar como vía para estudiar. Por consiguiente,
combina la responsabilidad con su creatividad lo que se puede traducir como “la
experiencia es la mejor enseñanza”.
El personaje de la ex-pareja Iain todavía tiene mucha importancia en la vida del
personaje de Cristina. La importancia de Iain como personaje ausente se hace evidente
en la búsqueda de la atención de otros hombres y en las conquistas. La manera del
personaje de Cristina a hablar con el lector muestra la falta del Iain que le dejó atención
y valor. También la ausencia del personaje del padre muerto, que le dejó su amor
incondicional, es prominente. Cristina vive bajo la presión de los atributos a las
personas por sexo y obtiene su valor por su apariencia y por vínculos a los hombres. El
personaje se encuentra entre la tensión crítica y la tensión creativa porque por un lado,
de valorar lo que es importante para ella, cambia la dirección de su vida. Por otro lado
desafía los puntos de vista sobre cómo una mujer, al menos en su familia, debería vivir
y su análisis de las fuerzas contrapuestas la hace aprovechar lo que genera.
La opinión que la hermana menor es promiscua demuestra que la sociedad se basa en
los valores patriarcales. Si un hombre tiene éxito con y conquista a muchas mujeres el
entorno le considera exitoso y su comportamiento se asegura de que obtiene una buena
reputación. Otra prueba de la estructura patriarcal es que Cristina atrae a los hombres
gracias a su belleza. Hasta su propia hermana Ana confirme la belleza de Cristina y
como afecta a su marido. Este hecho se puede comparar con la situación de Rosa, que se
quedó sola cuando el novio la dejó por ser más inteligente que él. Un hecho que
confirme que la mujer tiene valor por su apariencia, no por sus conocimientos. También
la reacción de Cristina, cuando ella dos veces se queda abandonada por un hombre
primero el padre y después del novio Iain, muestra la mujer como el sexo débil que
depende de un hombre por su bienestar.
19
3.2 Rosa
Rosa es la hermana más influenciada por los diversos arquetipos. Por una parte está
dirigida por Artemisa y por otra por Atenea. No cabe la menor duda de que la posición
de Rosa a vivir sola y no meterse con hombres es el rasgo de celibato del arquetipo de
Atenea: “Simplemente, me resulta muy poco satisfactorio tener sexo con alguien
incapaz de respetarme y de asumir que podemos estar al mismo nivel. Mi sexo reside en
mi cabeza, no en mi entrepierna” (E, 2004: 54). Es decir, de la experiencia de cuatro
relaciones amorosas fracasadas ha decidido no meterse con un hombre, vivir sola y
centrarse en el trabajo. Intenta explicar por qué se dedica tanto al trabajo y por qué ha
elegido ser independiente, las razones por las que la vida la ha llevado donde está hoy:
“La verdad es que nunca he tenido demasiado éxito con los hombres. En el colegio iba a
lo mío. Me di cuenta desde el principio de que una chica como yo, tan alta y tan
reservada, no estaba destinada a ser popular” (E, 2004: 75). Por ejemplo, se enamoró y
perdió su virginidad con un profesor casado de la universidad y dedicó su vida por un
“casi novio “con quien se quedó porque tenía dinero pero la abandonó: “Cuando me
dejó diciendo que le creaba complejo de inferioridad salir con una mujer más inteligente
que él, no le guardé ningún rencor. Al fin y al cabo había sido sincero” (E, 2004: 195).
Como Atenea, Rosa es una mujer racional y lógica que puede realizar lo que quiere y
cuando no tiene éxito en el amor se construye una vida llena de lujo.
En cualquier caso, las influencias de Artemisa se muestran primeramente por la
distancia emocional. Podemos entender que este estado tiene herencia de la pérdida del
padre que abandona la familia: “Se había ido. Había cogido sus cosas y se había ido.
Nunca más se supo. El mundo se derrumbó de repente, como un edificio dinamitado”
(E, 200: 70). Como muestra la cita, la pequeña Rosa pierde la seguridad de la vida
familiar cuando su padre se va. Aunque en la infancia siempre tiene celos de Cristina,
por ser la hija preferida, ama y lucha para tener la atención del padre, sin lograrla. A
continuación desarrolla la distancia emocial del amor no correspondido: “Gonzalo era
verdaderamente guapo. Nadie podría haber negado un hecho tan evidente. [...] Me
enamoré inmediatamente de él. [...] Y sin embargo, Gonzalo no parecía apreciar
ninguno de mis esfuerzos” (E, 2004: 72-74). Gonzalo es el primo que se muda a la casa
de las hermanas con su madre después de que el padre les abandonara. No hay que
olvidar que por segunda vez en su juventud, Rosa está buscando la atención y el amor
20
de un hombre y a pesar de que lucha la rechazan. Contrariamente, Gonzalo deja toda su
atención a Cristina, que por segunda vez es la preferida del hombre de la familia. Rosa
confiesa: “Antes morir que reconocer que estaba enamorada de un primo borde que me
despreciaba abiertamente” (E, 2004: 149). Una posición que consecuentemente lleva a
otro rasgo de Artemisa, la independencia que confirma en una discusión con su hermana
Cristina:
-Que te quede claro: yo no he renunciado al sexo ni a las relaciones, en principio. Sencillamente he
decidido ser independiente, mantenerme a mí misma, no tener que soportar numeritos y
humillaciones, y estar sola [...] son una generación de niños grandes que no pueden entender que
yo no pienso dedicarme a arreglar la casa ni a cuidarlos ni a sustituir a su madre. (E, 2004: 52-53)
21
revalorar su vida. Desgraciamente es difícil para Rosa dejar otros arquetipos a entrar
para aprender a amar y preocuparse sobre los que la importan, y al final de la novela se
encuentra sola y deprimida.
El personaje ausente del primo Gonzalo todavía la afecta porque el rechazo la ha
hecho solitaria e indolente y ya en la vida se siente enfrentada a una peripecia. También
otras relaciones amorosas fracasadas la afecta y la situación conflictiva en la vida la
enfrenta a la tensión negativa, o sea en una situación que considera sin solución. El
personaje de Rosa no acepta ser considerada como un ser para amar que resulta suave y
subordinada. Para evitar vínculos a los hombres decide ser independiente y la manera
del personaje de Rosa a enfrentarse a la desigualdad es por educación.
En los capítulos de Rosa se muestra el impacto del patriarcal. Primero cuando un
”casi novio” decide a no llevar con ella más porque no aguanta el complejo de
inferioridad salir con una mujer más inteligente. Una postura que hace evidente que el
valor de las mujeres debería ser de la apariencia y no de los estudios y conocimientos.
3.3 Ana
En la personalidad de Ana se enfrenta un dualismo entre el arquetipo de Perséfone y
el de Hera. En primer lugar está dirigida de Perséfone por su forma de ser manejable y
pasivo y “la hija de la madre” y repetidamente, Ana enfatiza la relación con la madre:
“Me ayuda muchísimo y es mi mejor amiga, y que siempre está al otro lado del teléfono
por si la necesito” (E, 2004: 203) “Mamá es la mujer más fuerte que conozco, además
de Rosa, claro” (E, 2004: 104). Durante la infancia Ana fue supervisada por su madre y
por eso se introvierte e intenta cumplir los deseos de los demás. La personalidad de una
mujer del arquetipo de Perséfone es débil, se adapta a la función que se le asigna.
Siempre se muestra insegura de su opinión o se refiere a la opinión de la madre. Se da
cuenta que tiene solamente amistades de conveniencia cuando le falta una amiga que
llamar y la pueda aconsejar y subraya la importancia de la madre: “Lo cierto es que no
tengo ninguna amiga de verdad, excepto mamá” (E, 2004: 175). Esta cita pone de
relieve que Ana tiene mucha confianza en lo que dice la madre. Cuando se deprime ella
trata de recobrar el ánimo y salir, y son las palabras de la madre las que la fortalecen y
la guían.
En segundo lugar, otro rasgo de Perséfone es la capacidad de sentir y experimentar
las capas de la psique donde uno tiene sus sentimientos. En la juventud tuvo un novio y
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los recuerdos de la relación son felices hasta la vida adulta cuando se da cuenta que lo
que ha considerado como una unión de amor en la realidad era muy brutal:
En aquellos tiempos nadie hablaba de violaciones. La Anita que yo era ni siquiera sabía qué
significaba la palabra y pensaba que todo había sido culpa suya. [...] Antonio me había tratado
como una puta y yo había organizado toda mi vida para demostrarle a él, al mundo y a mí misma
que no era. [...] Y yo me siento vacía como una burbuja. (E, 2004: 226-227)
En su depresión Ana intenta recobrar el ánimo. Una vía de desarrollo para una mujer
dirigida por Perséfone es librarse de la madre e irse con un hombre. Ana lo ha llevado y
23
al principio la hizo feliz y contenta con la vida pero ahora ha perdido la capacidad de
apreciar y aprovechar lo que tiene:
... los que más lágrimas derraman suelen ser los que menos razones tienen para llorar. Y, no sé,
quizá tenga razón, quizá yo no tenga razones para llorar. Tengo un marido maravilloso y un niño
guapísimo y una casa que podría salir fotografiada en el Elle decoración, y sin embargo, no sé qué
me pasa, sólo tengo ganas de llorar. (E, 2004: 140)
Ana reconoce que el cambio de la vida no llegará de fuera sino del interior de sí
misma: “Lo tengo todo alrededor, pero ya no tengo nada dentro” (E, 2004: 226). Con
influencias de Perséfone tiene un potencial inherente, y las mejores posibilidades de
desarrollo y de crecimiento personal. Empieza a reevaluar lo que tiene y cómo se
relaciona con su vida. Cuando Etxebarría deja el arquetipo de Deméter entrar en la vida
del personaje de Ana la hace tomar la decisión de tirar las píldoras anticonceptivas e
invoca a la diosa de la fertilidad para quedarse embarazada.
En comparación con las hermanas, el personaje de Cristina con su personaje redondo
y el personaje de Rosa encajada en el personaje plano, el personaje de Ana se encuentra
en una zona fronteriza. Aunque todavía está aferrada a su vida como ama de casa tiene
capacidades que habilitan un cambio, o sea un personaje redondo basado en su
complejidad psicológica. En el punto de la vida que se encuentra el personaje de Ana
está revisando y valorando su situación, es decir en la tensión crítica que en áreas de
actuación ayuda a enjuiciar y valorar. El personaje ausente Antonio, un novio de la
juventud, entra en la historia y su presencia cambia brutalmente, y dirigida por los
arquetipos que son vulnerables se convierte en una víctima.
En la vida de Ana los rasgos patriarcales son más sutilísimo porque como ”hija de la
madre” su vida está gobernada de la madre. La vía de librarse de una madre es irse con
un hombre. El hecho que durante muchos años ha considerado una violencia como un
acto de amor, hasta el ex-novio confirme que no recuerda la intimidad de ellos, muestra
el impacto del hombre. En la búsqueda del amor verdadero, Ana está aceptando un
abuso. Cuando se casa dedica su vida al marido y asume el papel de la ama de casa. El
hombre como el salvador revela el orden de los géneros donde el hombre es superior a
la mujer.
24
3.4 La madre
En la novela la madre se muestra a través de los recuerdos de las hijas. Dependiendo
de la relación entre madre e hija que estamos estudiando, encontramos diferentes rasgos.
Por una parte la madre muestra el arquetipo de Deméter en la relación con Ana, algo
que ha notado Cristina: “Anita siempre ha sido la niña de los ojos de mi madre y en la
vida ha dado un paso sin consultarla, y no me cabía en la cabeza que la propia Ana
hubiera dado instrucciones semejantes” (E, 2004: 303). Como madre muy dominante ha
afectado a Ana ya que en la vida adulta no es capaz de tomar sus propias decisiones, ni
levantarse de la depresión o cambiar dirección en la vida. La actitud de la madre hacia
Ana tiene rasgos del sufrimiento que experimenta Deméter cuando la hija querida
Perséfone fue raptada. Por eso la madre se muestra generosa y persistente con Ana y la
apoya en lo bueno y lo malo. La dependencia de los hijos que ha criado la hace
necesitada y aunque está preocupada por Ana su frustración la hace sentirse importante.
Por otra parte la madre se muestra afligida y destructiva, y en la frustración con
Cristina confía en Ana: “No puedo con esta niña, es que no puedo, te lo advierto, Ana,
cualquier día voy a hacer una barbaridad” (E, 2004: 176). Mientras Ana vive en la casa
y hace la vida de la madre soportable, Cristina intenta aguantar, pero cuando se va la
situación degenera en una guerra:
Hasta entonces los silencios gélidos de mi madre siempre me habían sacado de quicio. Pero
cuando Ana se marchó, mi madre aprendió a gritar y a maldecir en alto, y de golpe afloró a la
superficie todo el resentimiento que llevaba acumulando durante décadas, y entonces sí que de
verdad perdí los estribos. Ella gritaba y yo gritaba más alto e intercambiábamos todos los insultos
que conocíamos, más algunos que inventábamos expresamente para la ocasión. Ella decía que se
arrepentía de haberme traído al mundo. Yo respondía que nadie se lo había pedido y que yo no
estaba precisamente contenta del sitio adonde había ido a parar. (E, 2004: 300)
Hay que tener en cuenta que una mujer dirigida por Deméter puede sentirse
amenazada por su descendencia. El marido de la madre siempre se ha sentido atraído
por las andaluzas con su pelo y ojos negros y cuando la hija menor nace con tanta
belleza el padre la adora y centra su atención en ella en lugar de a su esposa. El hecho
de que el marido sólo tenga ojos para Cristina como la pequeña de la familia despierta
rabia y celos de la mujer, y cuando la abandona parece que la vida de la madre está
dominada por la pérdida y la humillación. Según Cristina, la actitud de la madre hacia el
sexo es problemática y hace que ninguna de las hermanas tengan ningún conocimiento
del tema: “Yo no conocía educación sexual de ningún tipo, excepto de la propia
experiencia, porque nadie, nadie hablaba de sexo en mi familia. Anita y mi madre son
25
de las que cambian de canal cuando aparece una escena subidita de tono, y Rosa... Rosa
es para darle de comer aparte” (E, 2004: 157). Esta cita pone de relieve que los rasgos
de Deméter se hacen evidentes en la postura de la madre dejando a los hombres elegirla,
actúa pasiva y considera secundaria la sexualidad. El padre eligió a la madre y se quedó
con él hasta que se fue dejándola sola con las tres hijas.
Además de Deméter la madre se muestra cómo está influida por Atenea, lo cual se
muestra en la relación con Rosa. Piensa que la madre es difícil de entender, tiene
sentimientos encontrados hacia ella:
Mi madre siempre será para mí el Enigma del Mundo Exterior, tan glacial y distante, tan
contenida, pero se ha portado bien conmigo, y, sobre todo, siempre ha estado ahí, inamovible
como un mojón que marcara el principio del camino. (E, 2004: 255)
Rosa encuentra difícil entender la forma de ser de la madre. La describe como una
mujer fría que muestra poco cariño a sus hijas y es muy diferente de las madres de las
amigas: “Porque el cariño de mi madre, la verdad, servía para bien poco” (E, 2004: 69).
La cita destaca la influencia de Atenea, que es racional y evita ser dominada por los
instintos. No le muestra amor y cariño aún cuando siente que confía en ella y sus
opiniones, algo que se hace evidente cuando la madre consulta a Rosa por sus
preocupaciones de la depresión de Ana: “Mamá me ha llamado y me ha dicho que está
muy preocupada” (E, 2004: 50). La cita muestra que la madre considera a Rosa
inteligente y capaz de resolver problemas. También la madre usa el intelecto para
resolver la situación, lo que otra vez la muestra influenciada por el arquetipo de Atenea,
que prefiere el domino de la voluntad y del intelecto antes del instinto y de la
naturaleza.
Para alejarse de una madre Deméter, los hijos pueden marcharse para crear una
distancia geográfica o emocional y Cristina lo hace cambiando de trabajo y viviendo
una vida promiscua. Ana se marcha de casa para dedicarse al rol de esposa. Rosa elige
dedicarse al trabajo y con los logros económicos y materiales se crea una superficie de
felicidad. Como hemos visto cada una de las hermanas están involucradas en un
desarrollo personal con más o menos éxito. Considerando al personaje de la madre,
parece encajada en un personaje plano de las descripciones de cada hija. Ella parece
carecer de la capacidad y voluntad de cambio y lleva el mismo comportamiento durante
la historia. Según la percepción que presentan las hijas, el personaje de la madre vive
bajo la tensión negativa presentada por Maquieira D´Angelo, es decir, la situación es
26
conflictiva y sin resolución porque con Ana actúa demasiado sobreprotectora, y evita a
su hija Cristina. El personaje del marido que la abandonó con las hijas es el personaje
ausente que afecta las relaciones con las hijas. Con Cristina no se lleva bien por causa
de la atención que le robó del marido como la mujer preferida de la familia. El miedo a
perder relaciones importantes otra vez la hace no dejar a Ana a vivir
independientemente.
La vida entera la madre se ha visto afectada porque el marido la abandonó con tres
hijas pequeñas. Ella nunca superó que fue abandonada y la opinión de una sociedad
patriarcal, que la mujer tiene papel de esposa y valor por su belleza, lo hace difícil
aceptar lo que pasó.
27
4 Conclusión
La contribución de este ensayo es profundizar y aportar nuevos datos sobre los
rasgos de las protagonistas de la novela estudiada, mediante el análisis de las
protagonistas femeninas de la obra en base a los arquetipos griegos.
Como lector de una obra que atrapa la atención es importante distinguir entre el
papel del autor, el narrador, el personaje y el receptor. Como dice Gómez Redondo
tenemos que recordar que el relato es el mensaje que deja el autor al lector. Lo que
surge durante la lectura está fuera de la influencia del autor porque el lector interpreta la
historia y la valora de su perspectiva basada de experiencias y opiniones. Una trampa
fácil para caer es considerar a los personajes como personas reales y siempre hay que
tener en cuenta que la obra es ficción.
En la teoría de Shinoda Bolen sobre los siete arquetipos, y cómo afectan a las
mujeres, aprendemos que muchas veces colaboran o compiten varios arquetipos en la
psique de una mujer. Durante diferentes etapas de la vida tenemos influencias de
diferentes arquetipos. Ocurre lo mismo con las mujeres de la novela Amor, curiosidad,
prozac y dudas.
Hemos visto como si los personajes femeninos no estuvieran satisfechos con su vida
y la manera de vivir, es decir con los arquetipos que están influyendo en sus vidas. Por
ejemplo, Ana está deprimida y Cristina vive una vida promiscua. Cada una de las
hermanas desea e intenta ser otro tipo de mujer, por necesidad o voluntariamente. El
problema es que cada una quiere desarrollarse, pero no saben ni de qué manera y ni
cómo. Cristina deja su vida promiscua y aprovecha la energía inherente para lograr sus
metas. Aunque Ana ha dejado la casa de la madre no se ha librado del lazo entre madre
e hija, y encima de esto ya está atada en el rol de ama de casa. Rosa a su lado está
dudando sobre las elecciones que ha hecho y aunque se da cuenta de que es necesario
hacer cambios en su vida, no es evidente lo que le falta.
Se puede pensar que la diferencia entre las hermanas al desarrollarse tiene su
explicación en los arquetipos que influyen en la vida de las protagonistas. El personaje
de Cristina está principalmente gobernada del arquetipo de Afrodita y el de Ana se
parece mucho a Perséfone, mientras que el personaje de Rosa tiene influencias de
diferentes diosas. Se puede sacar la conclusión de que es más fácil dejar entrar
arquetipos nuevos si se está gobernada principalmente por un arquetipo, como la
28
protagonista Cristina y el personaje de Ana. Para la imagen de Rosa, la comprensión
que le falta algo la desanima y desespera. La hermana con más oportunidad de cambiar
su vida en la novela, es Ana por ser gobernada de Perséfone, la diosa con mejores
posibilidades de desarrollo y de crecimiento transcendente.
Sin embargo, en otros casos, la influencia de los arquetipos al final provocan
dificultades. Algo que lo hace evidente es que los personajes tienen que dejar entrar
rasgos de otros arquetipos para mantener o mejorar su salud y desarrollarse.
Es interesante que el personaje de la madre adopte arquetipos diferentes en la manera
de actuar con cada hija. Con Ana, la primogénita, intenta establecer la relación de “la
madre”, Deméter, que la hija sigue. Con Rosa, la madre actúa más como Atenea, que
prefiere la voluntad y el intelecto antes que el instinto y la naturaleza. La madre consulta
a Rosa cuando Ana se deprime y la considera la más razonable e inteligente de las
hermanas. Con Cristina la madre se muestra dirigida por el arquetipo de Hera que no es
capaz de establecer conexiones con los niños, y toda su atención se centra en el marido.
En la Introducción a este ensayo se describen los rasgos de la Generación X como
individualistas a los que el dinero les da la oportunidad de encontrar el equilibro entre la
vida laboral y personal. Buscan proyectos y desafíos que les ofrecen adrenalina y
valoran el tiempo libre y la colaboración para crecer en un mundo mejor (Gullón, 2006).
Los papeles de Rosa y Cristina coinciden muy bien con esta generación, porque Rosa ha
crecido en una situación estable que la hace económicamente independiente y el tiempo
libre, mientras que los desafíos y la adrenalina atraen a Cristina.
Hemos podido comprobar que los personajes de las mujeres de la novela Amor,
curiosidad, prozac y dudas, están dirigidos y a veces gobernados, voluntaria y
obligatoriamente, por varios arquetipos durante la vida. La reflexión y la comprensión
nos dejan posibilidades de permitir entrar y colaborar con otros arquetipos para
desarrollarnos. Una condición para esto es tener un personaje redondo que nos permita
desarrollarnos y aprovechar la diversidad debido a su profundidad psicológica. Es
interesante lo que subraya León Vargas, la importancia de los personajes ausentes. Los
personajes silenciosos han afectuado a cada personaje de las mujeres de la novela.
Cristina todavía está afectada de lo que pasó cuando el padre abandonó a la familia.
Perdió la atención y amor del padre y la falta la hizo buscar y conquistar a los hombres
para recuperar el valor, el valor de las mujeres en una sociedad patriarcal. Al final lo
29
encuentra con Iain que la deja la atención y el amor pero cuando ha recuperado su valor
como mujer también la abandona a ella. Después de muchas roturas y reunificaciones
hay que orientarse en el papel como soltera. Es el principio de una vida promiscua, llena
de drogas y infelicidad. Rosa está afectada por el primo Gonzalo, con que se enamoró
en la juventud pero resultó una decepción cuando la optó por no y sólo miró por
Cristina. Ana vive de su memoria de un amor en la juventud, Antonio, que ha
glorificado hasta la hace evidente que él no recuerda la intimidad con ella. La amargura
de la vida que señala la madre de las hermanas tiene herencia del abandono del marido
que la dejó por otra mujer. Como dicho anterior, Lagarde subraya que las mujeres
todavía no tienen derechos humanos y refiere a asignación al sexo y la importancia de
vínculos con los hombres para las mujeres. Todos los personajes femeninos dan a la
expresión, consciente e inconsciente, de cómo el patriarcado gobiernan sus vidas.
Cristina sabe que atrae a los hombres y a veces ella es condescendiente por la
primitividad de ellos, a veces está sufriendo cuando la vida carece de sentido por falta
de un hombre, primero el padre en la infancia y ya de Iain, el ex-novio. La norma en
una sociedad patriarcal es tener una pareja del sexo opuesto y la norma afecta mucho a
Rosa que no ha conseguido un marido y por esa razón está intentando mostrar su valor
por su inteligencia. En cambio de tener éxito falla porque la sociedad no valora a
mujeres inteligentes sino las mujeres están juzgadas por su belleza. Ana ha renunciado a
su vida para apoyar a su marido en la vida laboral. Lo que falta a los personajes
femeninos es lo que destaca Lagarde: lograr una determinada conciencia para negociar
en el amor y como pareja.
Teniendo en la cuenta la situación de las mujeres en el mundo, así como en la obra
de Etxebarría, la teoría de la tensión es valorable. Hemos visto en el texto que los
personajes femeninos señalan los aspectos de los arquetipos griegos y aunque estén a
miles de años de antigüedad, tienen importancia para el feminismo incluso hoy. La
opinión de Lagarde sobre la importancia de una terapia femenina para las mujeres
también es importante. Muchas mujeres viven bajo las mismas condiciones como los
personajes femeninos de la obra y nos sirven como una perspectiva femenina sobre el
inconsciente, la sexualidad y la subjetividad.
Finalmente, el objetivo del ensayo era intentar responder las preguntas: ¿Cómo se
presentan las mujeres de la novela Amor, curiosidad, prozac y dudas de Lucía
30
Etxebarría en relación con el conjunto de los arquetipos de las diosas griegas? y ¿Si es
posible cambiar de arquetipo a lo largo de la vida en el desarrollo de los personajes, y si
es así, cómo se desarrollan los personajes de las mujeres de la novela?. La novela está
llena de rasgos de los arquetipos que están gobernando a los personajes femeninos y a
veces un carácter de la obra es muy “fiel” al arquetipo gobernado. Por otro lado, a veces
es más difícil cuando el personaje tiene influencias de varios arquetipos y se desilusiona
y deprime por el caos interior. La segunda pregunta es más compleja. Ya en la teoría
hemos visto que es posible integrar arquetipos nuevos. El desarrollo de los personajes
de las mujeres de la novela es más complicado. Tanto Cristina como Ana son
conscientes que con un cambio en la vida le será positivo. Para Rosa la situación parece
más desesperanzadora. No parece susceptible, o no sabemos si se abrirá a otros
arquetipos a entrar. A pesar de esto se puede concluir que Etxebarría permite a los
personajes de las tres hermanas buscar un cambio de arquetipo.
Una tarea posterior sería interesante desarrollar el objetivo del ensayo y comparar los
personajes de Amor, curiosidad, prozac y dudas con personajes de otras obras de Lucía
Etxebarría y así como con obras que tratan la misma generación como la de Ana, Rosa y
Cristina. Las obras Nosotras que no somos como las demás y Lo que los hombres no
saben, el sexo contado por mujeres serían [Link]én sería instructivo
profundizarse en lo que dice León Vargas sobre los personajes femeninos, que en
general tienen muchos impactos de los personajes masculinos.
31
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