Son tres cosas las que me pasaron a mí y una más a mi mamá.
Todo sucedió en la misma casa, en
CDMX.
He escuchado que es normal que los niños estén conectados a un plano ajeno al que conocemos
como el nuestro y que esa es una de las principales razones por las cuales son los niños los que ven
a “fantasmas”, y yo no fui la excepción ya que mi mamá siempre me dijo que cuando me sacaba de
bañar le preguntaba que quién era la señora que estaba en la puerta (siendo que vivíamos ella y yo
solas) En la casa pasaban cosas de este tipo muy seguido o las cosas aparecían en otro lugar, más
que nada eran travesuras sencillas y que posiblemente tiene una buena explicación, pero hay unas
que a la fecha sigo sin poder hallar una explicación lógica.
Yo era pequeña, pero es un recuerdo sumamente vivido que, a la fecha, cada vez que lo cuento se
me pone la piel chinita. Ese día había sido mi fiesta de cumpleaños y, no sé si en todos lados sea
igual pero aquí en México es muy común que la fiesta de los niños sea en el patio de la casa y
contratan ya sea un payaso, un mago, maquillista, en fin, entretenimiento. Ese cumpleaños fue un
mago excelente, todos estaban asombrados con él, adultos y jóvenes asombrados con su habilidad
para la magia. Al final del día, como era la del cumpleaños me regaló un títere de bellota (la chica
superpoderosa verde). A mí me encantó y como era un títere, en vez de sentarla en una repisa, la
colgué de tal manera que quedara suspendida. Era ya noche y me fui a dormir, desde la cama se
podía ver el títere y me encantaba verlo así que lo dejé ahí. Esa misma noche, por alguna razón me
desperté y lo primero que vi fue el títere moviéndose de manera extraña, en México suele temblar
seguido y las cosas se mueven de un lado a otro, pero este títere parecía como si lo estuvieran
manipulando sus brazos se movían hacia arriba al igual que sus piernas, su cabeza asentía, parecía
una danza lo que hacía, algo sobrenatural. Mi reacción instantánea al ser pequeña fue gritarle a mi
mamá para que fuera por mi y ella, al ver el títere moverse lo único que hizo fue tomarme y
sacarme de la cama para encerrarnos en la suya. Honestamente no sé qué fue lo que hizo con el
títere si lo tiró, lo quemó o lo regaló, pero lo que sí es que ya nunca más lo volví a ver.
Otra cosa que me pasó a mí y de esa no tengo testigos, y no sé si cuando la cuento me creen o
piensan que la estoy inventando es que yo tenía alrededor de 5 años y jugaba todavía con
muñecas. Ese día estaba jugando encima de mi cama a la estilista o algo parecido porque recuerdo
que estaba intentando hacerle una cola de caballo a mi muñeca pero le jalé el pelo muy fuerte y le
terminé quitando la cabeza, no sé si han visto cómo son hechas las barbies pero la cabeza no es
una pieza pegada al cuello, sino es como empotrable, por así decirlo o sea que se puede quitar y
poner y no pasa nada, no se rompe, pero para una niña chiquita ver que rompiste a tu muñeca
favorita es un gran impacto y obviamente me puse triste, así que la aventé a la cama y fui
corriendo llorando con mi mamá porque había roto mi juguete y para cuando llegamos veo mi
cama completamente vacía y mi muñeca estaba parada en una repisa junto con todas mis demás
muñecas. Intacta. Como si yo nunca la hubiera movido y como si nunca le hubiera quitado la
cabeza.
Esta última yo no la viví, pero sucedió en la misma casa y a mi mamá, cuando me lo contó por
supuesto que le creí inmediatamente dados los hechos que habían pasado anteriormente. En ese
entonces teníamos un perro de ataque entrenado, era un Rottweiler y no era el perro más amable
con extraños y se la pasaba cuidando con mi mamá, dormía en el cuarto con ella. Era noche, muy
noche, como en la madrugada porque mi mamá y yo ya estábamos dormidas. En eso ella escucha
un ruido como de llaves que se caen y lógicamente lo primero que pensó fue “la niña ya se
despertó” y se paró a ver mi cuarto pero me encontró dormida, se regresó la suyo y trató de
dormir, pero en eso escucha como pies descalzos los describe ella corriendo por la casa, se vuelve
a parar pero esta vez se asoma a ver al perro y lo encuentra en una esquina bastante asustado, y
por más que intentó moverlo no lo logró así que salió de nuevo a ver mi cuarto y yo seguía
dormida, así que se fue a recorrer la casa para ver qué era y al entrar a la cocina encontró todos los
gabinetes y cajones abiertos de par en par, cajones que teníamos que usar un banco para poder
abrir y alcanzar. Inmediatamente se fue corriendo al cuarto y se quedó ahí despierta junto con el
perro y esperar a que los dos se calmaran.
Al poco tiempo nos mudamos de la casa y la pusimos en renta. De vez en cuando pregunto si ha
pasado algo raro y siempre la respuesta es no.
Una de las últimas cosas que me pasaron fue de más grande pero casi no lo cuento porque hasta
hace poco me enteré de esto. La casa se dividía en dos, la parte de arriba era la casa de mi abuelita
y la parte de abajo era donde yo vivía. Del cuarto de mi abuelita se podía ver la entrada de la casa,
yo tenía unos 8 años y estaba asomada viendo mi antigua casa y en eso veo salir a dos señoras de
edad avanzada. Se me hizo raro porque en ese entonces nadie vivía ahí por lo que le pregunté a mi
abuelita que quién eran esas señoras que estaban saliendo de mi casa, al asomarse ella no vio
nada y me dijo que quienes a lo que yo le señale que estaba ahí paradas en la mera puerta, pero
para no decirme nada solamente me dijo que ya las había visto y que solamente habían ido a ver la
casa para comprarla. Ella se lo contó a una tía diciéndole que no había nadie y yo por más que le
señalaba no logró ver nada.