Encuentros con un Seminarista: Reflexiones
Encuentros con un Seminarista: Reflexiones
Curiosamente ese sábado ayudé a mi abuelo a llevar los dones en la Misa, estuve en la última
banca de la izquierda (derecha vista desde el altar). Al final de la Misa, se presentó el nuevo
seminarista, no me fijé quién era y tampoco escuché su nombre, extrañamente la única impresión
que me quedó fue que tenía diecisiete años. Al salir de la Iglesia ese hecho ya lo había olvidado.
En las Misas siguientes no hubo nada que me perturbara, todo normal viendo que los acólitos
empezaban a mostrar mayor orden y servían mejor. Luego me dio la impresión que el seminarista
era serio y que se esmeraba en su servicio pero esa impresión fue tan normal como ver cuando las
señoras del coro se equivocaban en una alabanza o cuando lo hacían muy bien, es decir, todo con
normalidad, observaciones típicas en la Iglesia que al regresar a la casa ya lo había olvidado.
Aunque sí hay algo que noté enseguida: el muchacho no se cortaba el pelo como la mayoría de
hombres y eso me agradó; ese pensamiento se quedó hasta ahí porque prefiero no intentar saber
más de las personas que no me concierne tratar y en este caso con mayor razón, era (y soy) de la
idea de mantener siempre distancia con un seminarista igual que con los sacerdotes, el trato
necesario y hasta allí.
Después hubo una imagen que me quedó muy grabada en la memoria, a pesar que (después de
narrar lo que vi), no he vuelto a ver que él use reloj, será porque no lo observaba en su físico ni en
lo que vestía. Pero bien, describo la imagen: Salían en procesión al terminar la Misa pero el enfoque
principal fue en la mano de Juan Francisco, un reloj de brazalete café en su muñeca. No tengo idea
porqué me quedó tan grabada esa imagen, no comprendo qué importancia tendría ese detalle, ni
siquiera su rostro se me grabó así. Y estoy segura que no fue el otro seminarista porque la mano
que recuerdo era de piel casi blanca.
Lo siguiente fue el domingo de ramos, mientras íbamos en la procesión hacia la Iglesia, él no iba
rociando agua bendita con su ramo, no! él iba diluviando el agua bendita, me mojó mucho la blusa
y por un momento me enojé porque debía leer e iba a llegar toda mojada, jajajaj, pero al instante
cambié esa idea y pensé que entre más agua bendita mayor bendición jajajaj. Casi por llegar a la
Iglesia escuché un: “¡Viva Cristo Rey!” con voz potente y dicha desde el corazón, eso, eso, me
impactó y me dije: “este muchacho no es cualquiera”. Me dio esa impresión porque he escuchado
sobre las cristiadas en México, y eso fue de gente valiente; yo realmente no sé qué piense cada uno
sobre esa frase pero según cómo la dijo él, me hizo pensar que ama mucho a Dios.
Otra cosa que noté: no llegó quien le correspondía la primera lectura entonces él se levantó y la
leyó, me gustó esa manera de leer y su voz.
Pero todo lo anterior lo notaba de una manera tan natural como en cualquier otra época, notar
quien lee bien, quien se nota que trata de hacer las cosas bien, quien se esmera, quien lo hace solo
para ser visto… o sea, observaciones que si bien son notorias no van más allá. Todo esto lo
recuerdo porque llegando al punto en el que estoy tuve que hacer memoria para entender en qué
momento empezó esto en mí y sé claramente que lo anterior básicamente fueron observaciones
cotidianas de la Iglesia.
Dentro de lo “irrelevante” también está la mañana del martes, tuve que acompañar a mi abuela a
servirles el desayuno, regresé corriendo a la casa porque ella olvidó el bote de chile que le llevaba
al seminarista. Mientras ellos desayunaban debí esperar, no podía estar dentro de la Iglesia porque
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hacían limpieza, así que yo merodeaba entre las gradas y el salón. Cuando terminaron se acerca el
muchachito de “diecisiete años” y me dice: ¿Por qué se anda escondiendo?..
Hay otras cosas que recuerdo pero de igual forma no añaden nada a lo que viene.
¿QUÉ ES ESTO?
Ese mismo martes fue el convivio de jóvenes, yo estaba cansada, no quería ir pero fui y llegué tarde.
Entre todo lo que hicieron estaba la dichosa dinámica y yo tuve que pasar a hacer una pregunta,
debía hacerla por el micrófono que sostenía el S. fueron unos segundos, máximo un minuto, pero
en unas micras de esos segundos yo sentí algo inexplicable, estar cerca de él fue algo fulminante,
profundo pero que estaba entre el escaso espacio entre él y yo, fue como un quemar en el alma; en
mi mente puedo verle una especie de forma pero me es imposible describirlo con exactitud. No
provenía de ningún deseo mío. Me asusté y aparté rápidamente mi mente de eso. Al terminar el
convivio un señor llevaba repostería para el padre, el acólito y el seminarista pero yo entendí que
eso era para el siguiente día, así que debía dejarlo en casa de la hermana A. Me acerqué al S. para
que él lo llevara pero él tomó otras bolsas y me dijo que lo siguiera.
Creo que me habló sorprendido de los años de casados de mis abuelos, el grupo de jóvenes que
debía apoyar, de sus tiempos cuando servía en su comunidad que solo con mayores había
trabajado… ah! recuerdo que le dije que yo había notado algo interesante en él… el hecho de estar
de rodillas mientras el padre daba la Comunión, o sea, eso es lo que se debe hacer en ese momento
adorar, pero al igual que lo de “Viva Cristo Rey”, en ese momento, verlo de rodillas ante el Santísimo
fue precioso, pude ver que realmente ama a Jesús, eso me conmovió mucho mucho, y por eso se lo
hice saber.
Nota → Para mí un hombre de verdad es el que reconoce la grandeza de Dios y se postra ante él. El
que se deja arrastrar por los vicios mundanos y bajos placeres solo es un ser animalizado por el
pecado, pero el hombre que sabe que sin Dios es nada, ese es un gran hombre. Y me pareció que él
realmente es hombre de Dios, es hombre de verdad!
Él entró a la casa de la hermana A. yo claramente no iba a entrar, traté de darle mis bolsas para
que él las entrara pero me dijo “entre” y pasé, pusimos las cosas en la refri mientras seguíamos
hablando, yo me apoyé en una mesa y pensé que seguiríamos hablando ahí, pero él rápidamente
salió y lo seguí, Justo Justo eso me agradó tanto, ver que a pesar que yo sí me detuve para seguir
escuchándolo, él no se detuvo. Esa acción me demostró mucho. Cualquier otro solo se hubiese
detenido sin pensar si eso podría causar algún malentendido puesto que la casa estaba vacía
(aunque las cosas sean tan simples pero ser cuidadoso en esos pequeños detalles dice mucho).
Ya hablando nuevamente afuera de la casa volví a sentir lo mismo que cuando me paré cerca de él
antes, pero esta vez fue más fuerte mucho más fuerte y obviamente me asusté más, me sentía fuera
de mí, pero esta vez hubo algo más: ¡esa mirada suya!, empecé a notar esa mirada tan distinta. Nos
despedimos y me fui.
Todo el camino para mí fue desconcertante, sentía un calor que me traspasaba cuerpo y alma, una
sensación tan extraña, no comprendía nada.
Solo entré en mi cuarto tomé una estatuilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa, la puse sobre mi
cama, me arrodillé, tomé cada manita de la figura con mis manos (con la certeza y necesidad que
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realmente la Virgen tomaba mis manos) y lloré, lloré mucho porque tuve la sensación que desde ese
día en adelante no sería fácil; tuve el presentimiento que algo ocurriría en el futuro, y ya en mi
interior era tanta la mezcla se sentimientos que me embargaban. Recé la coronilla, le pedí a Dios
que me socorriera porque pensé que era un disparate mío; realmente fue muy fuerte y nuevo lo que
en esa tarde me pasó. Me hice el propósito que después de ese día no le prestaría atención al
seminarista y seguiría como siempre, ir a lo que iba y nada más.
El siguiente día fue el convivio de adultos, yo estaba en mi salsa porque me gustan las reuniones
de silencio, yo no le hablé al S. terminó todo y creí que las cosas seguirían con normalidad (normal
para mí es: a lo mucho saludar por cortesía a las personas y dedicarme justamente a lo que vaya).
Pero esa misma noche, al terminar la Misa fue él quien llegó a decirme que creyó que yo no iba a
llegar al convivio de la tarde…
Ya me pareció un poco sospechoso que lo dijera porque realmente no había necesidad de hacerme
saber eso.
Y así el jueves llegué temprano a la Iglesia porque teníamos ensayo de lecturas para la Vigilia. Yo si
bien no había vuelto a tener la sensación del martes, notaba algo que no cuadraba, algo tan sutil
pero tras esa sutileza había profundidad viva; mi diálogo interno era: sigo notando que él "sin darse
cuenta" (o al menos eso parecía) trata de acercarse a mí, pero estoy segura que solo es mi
percepción, no creo que sea cierto, soy yo quien se ha tomado de manera equivocada su
amabilidad, él cambiará de parecer cuando vea mi actitud reacia a conversar, pensará que soy
seria y hasta ahí llegará su cortesía… bla bla bla
Durante la adoración después de la Misa, me centré tanto en Dios y lo único que veía era la
Custodia y recordaba y reconocía cómo en mis últimos años cuando estuve en una crisis muy dura
(que casi me mata y por eso me puse tan delgada) fue Él el único que estuvo ahí, el único que ha
estado conmigo en todo momento, a quien le debo mi vida y a quien desde hace algunos años he
querido amar pero que hasta el año pasado no conocía realmente y que mi Madre María abrió mi
corazón al Espíritu Santo para que me condujera y me enseñara a amarlo. Todo esto es importante
decirlo porque es la manera en la que yo creí firmemente que Dios ya era el Rey de mi vida, todo lo
que decidiera en mi vida iba a depender de si era acorde a sus leyes. Entonces, en esa meditación
estaba cuando noté la falta que me haría Juan Francisco cuando terminara su servicio de semana
santa y Pascua aquí en la Iglesia, pero nuevamente ese sentimiento lo aparté diciendo que
mientras Dios estuviera conmigo no importaba, las personas van y vienen y quien realmente es
indispensable es Dios.
Esa noche no fui a la procesión del silencio.
Durante las Misas de esos días noté que él es muy atento y cuidadoso cuando sirve en el altar, está
en todo, no es para nada flojo. Cada día Dios me mostraba que él poseía muchas de las virtudes
que yo considero indispensables en una persona, realmente me sorprendía porque iba
superándolas.
El Viernes Santo día del Viacrucis todo bien, al regresar a la Iglesia me quedé un ratito “ayudando”
(entre comillas porque en realidad no hice nada) a mi mami a limpiar lo que se utilizaría en el Santo
Entierro. Fui a buscar un trapo que suele estar donde tienen las cosas de limpieza pero justo ese
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día no estaba, lo busqué en el salón… en esas estaba cuando atrás de mí alguien dijo: “¿Se le ha
perdido algo?”, me di la vuelta y… fue la primera vez que me detuve a contemplarle el rostro (no
tenía puesta la mascarilla), ¡qué rostro tan bonito! pero nuevamente su rostro desapareció porque
esa mirada suya acaparó toda mi atención. Respondí que buscaba un trapo para limpiar y él
rápidamente dijo que tenía uno y me lo traería, subió a la segunda planta y yo regresé al interior de
la Iglesia, mi abuela ya estaba limpiando la estatua de Jesús muerto, estaba sobre la mesa del altar
y al verla a ella limpiándolo recordé una parte donde Catalina Emmerick narra el momento cuando
Mamá María está limpiando el cuerpo de su Hijo…en esas estaba cuando entra el señor
seminarista hablando en voz alta “juela que pesada es esa anda” o algo así dijo, empezó a hablar
con mi abuela y yo me aparté de ahí porque mantenía mi propósito de guardar distancias.
A ver, puede sonar exagerado hasta cierto punto pero yo que me conozco sé lo imprudente que
puede ser mantenerme cerca de una persona a la que cada día le descubro cualidades que yo
espero que tenga la persona de mi vida. Yo sabía que no era prudente prestarle atención a él, cada
vez él se iba pareciendo a la persona que Dios quería que yo esperara pero a la que ya había
dejado de esperar, pensaba que sería muy muy dificil encontrar alguien así, y es que lo que yo
buscaba no era cosa sencilla (así que, que en un momento como ese apareciera una persona como
él, me pareció que tal vez solo era algo fugaz prestándose solo para confundirme, que al término
de la semana santa ya se habría terminado. Eso es lo que pensaba y de lo que quería
convencerme). Esto no es para que suene como si yo quisiese quedar bien, no! es porque me
conozco y yo que quiero ir al cielo quisiera para mi vida alguien con esa misma meta pero alguien
que realmente lo viva no solo que lo diga pero no lo viva.
Por eso yo quería mantenerme al margen de una posible amistad o al menos una sana cercanía
con él. Yo hasta ese momento estaba convencida que solo yo sentía eso, le pedía mucho a Dios que
me quitara esa “tentación”, decía tentación porque yo meses atrás venía con el objetivo de servir
únicamente por Dios. No quería que naciera en mí una segunda razón para ir a la Iglesia.
En la tardé fui al Santo Entierro, pero ahí ya sin querer empecé a querer acercarme a él, fue más
bien algo espontáneo. Yo iba casi al final de la procesión, poco a poco aceleré el paso, yo quería
llegar hasta adelante pero me volví al lugar en el que iba, pensé de mí: Ridícula por quién estoy
aquí? ¿por Él o por él? y claramente había asistido por Él (Jesús) seguí casi al final de la procesión.
Me resigné, pensé que al terminar ni siquiera me despediría de él…
Pero pero y pero, resulta que el chico se fue al final del grupo donde iba mi abuelo y estuvieron
hablando hasta llegar a la Iglesia.
Yo que iba más adelante que ellos regresé donde estaban para preguntarle algo al abuelo, escuché
que mi abuelo le decía que le gustó la meditación de las Siete Palabras que JF dio en la tarde (ah!
de eso hay mucho que decir también), que seguramente él será un buen sacerdote (justo en ese
momento miré a los ojos del seminarista y ¡Dios mío!, otra vez esa mirada! pero qué quería decir o
qué expresaba él, sostuvimos las miradas por unos segundos, segundos suficientes porque no se
me olvidará, recuerdo esa mirada claramente), mi abuelo le hizo saber que iba a rezar mucho por
él, le preguntó cuántos años le faltaban para terminar… cosas así.
Como el abuelo no me prestó atención y siguió hablando con él, yo volví a acercarme a la Iglesia y
esperé a que terminara de hablar el padre. Ahí estaba yo de pie cuando él (JF) llegó al lado mío, ni
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siquiera escuché que acercara y me dijo: “pensé que no iba a venir”, lo demás que dijo no lo
escuché yo estaba aturdida porque todo el camino quise decirle aunque fuera solo “hola” y como
no pude y ya estaba por terminar todo, yo estaba resignada y que de pronto él otra vez llegara a
hablarme (como otra veces en días anteriores) me pareció tan significativo porque pudo haber
pasado de largo, tal vez decir un adiós o algo para despedirse pero ¡no!, él nuevamente se detuvo a
mi lado, en ese momento volví a tener esa sensación tan nueva y fulminante, era ya la tercera vez
que lo experimentaba a su lado. Y esa fue la primera vez que noté que era más alto de lo que yo
pensaba. Antes tuve la impresión que era casi de mi estatura jajaja
Lo de su mirada, no sé si él se daba cuenta. Yo me devanaba los sentidos con ese tema porque
cada vez que notaba esa mirada y sentía algo en mi interior instantáneamente trataba de buscarle
una explicación razonable, por ejemplo: es su manera de ver, soy yo quien lo interpreta así y
posiblemente haya sido así en ese momento.
Al llegar a mi cuarto esa noche nuevamente le pedí a Dios no darle importancia.
Aunque describir esto me lleve muchas páginas debo decir que de un pequeño momento de
reflexión da para escribir bastante, no es que haya pasado días enteros pensando en esta
situación, claro que no, tengo que reestructurar muchas cosas este año. Pero es interesante ver
que esta situación no le resta a mi vida diaria.
Al leer todo lo que he escrito pareciera como si estuviese siguiendo un camino claro, ciertamente
no fue (y todavía no es así), esas cosas las iba notando poco a poco, he hablado también de ciertos
aspectos de su físico pero en realidad lo que me absorta de él es su espiritualidad, aclaro este
punto porque leyendo todo lo anterior da la idea que es como cuando alguien simplemente se deja
llevar únicamente por los típicos sentimientos que preceden un enamoramiento superficial. Pero
no, no es así.
En estos últimos cuatro años que he estado sin pareja, he conocido personas que físicamente son
muy atractivas, su forma de ser y en todo su aspecto que generalmente causa buena impresión en
alguien que únicamente busca una relación básica o una relación como mucho “buena”; y ese tipo
de personas no han generado interés en mí aún cuando "pareciera que son buenos católicos."
Ahora bien, cuando en esos días de abril descubrí que hay una persona que es capaz de
sacudirme la existencia, pero que a la vez no está a mi alcance (en el sentido que debo respetar el
estado en el que se encuentra), fue muy mortificante porque claramente yo iba a respetarle el
hecho de ser seminarista → de ahí se ha derivado toda la trama de resistirme a lo que empecé a
sentir y tener por él.
El sábado por la mañana hubo ensayo de las lecturas, es muy largo para detallar otras cosas que
noté. Pero hablaré de estas otras: cuando ya me había pedido que llevara las moniciones de la
Misa, le dije que señalara en el libro las partes que me correspondía (porque me daba miedo
equivocarme) y me dijo algo así como “no se preocupe que allí voy a estar yo” …
— ¡hijuepúchica…, no sé si fue la frase, la manera en la que la dijo, no sé, no sé, pero me caló tan
profundo! Realmente no entendía porqué me sentí más cerca de él, lo sentí más cercano a mí. Esa
frase dicha con el mismo sentimiento pero dicha por otra persona no habría tenido la más mínima
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importancia para mí. Entonces supe que cualquier cosa por muy natural que fuera, sería diferente
si venía de él, esa era la cuestión ahí…
Nota → Siempre he preferido hacer las cosas sola, es más cómodo, me manejo mejor estando sola,
pero empecé a sentir y tuve la certeza que con él todo se volvía mejor porque noté un apoyo que
nunca pedí, en ese momento él me lo dijo respecto a las lecturas y mi participación en la vigilia de
ese día «pero yo lo entendí de una manera más extensa, sentí que podía tenerle confianza en otros
aspectos».
Pero claramente y como siempre mi prudencia revocaba esos pensamientos y muy a mi pesar me
decía: Mayra que él es amable, nada más. En ese momento no podía aclararme las ideas, tenía el
sentimiento pero no era capaz de explicármelo.
…mientras continuábamos revisando el misal también caí en la cuenta que era la primera vez que
me sentaba cerca de él…en esas estaba cuando él saca el tema de mis manos y ¡puff! el ambiente
para mí se tornó horrible, incómodo, adiós ilusión; recuerdo lo que me dijo pero no lo escribiré acá,
mejor me enfocaré en esto: él me mostró las suyas y me gustaron, noté que en la palma de una de
sus manos tenía como dos cositas donde tuvo ampollas… Creo que fue allí cuando por primera vez
quise besarle las manos, especialmente en el lugar donde tenía esa especie de cicatriz.
En el futuro hubo más veces que quise hacer lo mismo (besar sus manos) pero ya preguntándome
¿qué tipo de bendición estaban destinadas a recibir? ¿las de sacerdote para consagrar? ¿o las de
matrimonio? Porque vocación de soltero claramente no tiene.
Nota → Esos pensamientos los consideraba mucho pero sin mezclarlos con los sentimientos que yo
ya tenía por él pero que aún no admitía que me estaba pasando, es decir, solo me preguntaba cuál
realmente es su vocación independientemente si yo existiera o no.
Nota → Eso de querer besarle las manos ha sido algo muy puro realmente, no sé si será porque
reconozco la grandeza de su alma y personalidad, …no sé. Por eso cuando él me besó las manos
ese sábado de julio, fue desconcertante e impresionante porque él se adelantó, él hizo algo que yo
ya había anhelado hacer.
Otra cosa que me sacudió el alma ese sábado de la vigilia, fue cuando él iba a señalar en el libro
las partes que me tocaban, así como a las del padre les puso “padre”, preguntó si les ponía ni
nombre a las mías, pero inmediatamente le dije póngale “Yo” y vi que él por unas micras de segundo
se lo pensó pero lo hizo. Fue tan (mmm acá no encuentro una palabra que pueda describir lo que
sentí) al ver que él escribiera ese YO en mi lugar.
Llegó la hora de la Vigilia (por como estoy escribiendo solo cosas “humanas” pareciera que solo en
eso me enfoqué pero no fue así, traté vivír la vigilia como debía). El objetivo de esto es mostrar
que si bien parece que fui encontrando algo tan nuevo, tuve mi lucha porque no fue fácil; en lo
profundo la razón sabía QUÉ era todo eso pero al mismo tiempo la misma razón tenía miedo de
aceptarlo.
- El domingo 17 de abril, noté que usted también me entiende si quiero decirle algo con la mirada.
- Noté que usted miraba cómo yo sostenía el rosario que me regaló mientras el padre lo bendecía
después de la Misa.
Ese domingo yo tenía mucha alegría por la Pascua, pero sabía que usted se iba y eso fue horrible,
salí de la Iglesia sin despedirme pero ¡que oportuna mi abuela!, ella quería una revista de las que
usted ofreció. Ella quería comprar una “para ayudar al seminario” ella me pidió que fuera a
comprársela. Yo ya no quería darme la vuelta y regresar pero no tuve opción ¡pero fue bueno!,
muy bueno, Ud ayudaba a ordenar el altar y bajó a darme la revista. Me preguntó que si había
llevado a bendecir el rosario (esa pregunta fue por sacar conversación claramente porque Ud
obviamente ya sabía que sí). Justo ahí volví a sentir lo de antes, era ya la cuarta vez. Pero
desgraciadamente llegó una señora a interrumpir y pues muy a mi pesar dije adiós y di la vuelta y
me fui. Yo no me quería ir, al menos me hubiese gustado hablar más con Ud.
En ese tiempo que siguió, continué rezando para que Dios me quitara lo que sentía, ya lo extrañaba
pero ni siquiera sabía de su vida, mucho tiempo antes extrañé a otras personas pero esto era (y es)
distinto porque intuyo que usted es y tiene lo que yo quiero en mi vida.
Acabo de recordar otro episodio: no sé qué fue lo que vi, que sumó tanto a las virtudes que ya venía
observando en Ud, que de igual manera me caló profundo en el alma y fue esa la primera vez que
pensé: ¡Sí, el que yo quiero sí existe!” pero… ¿¿¿¿porqué rayos tenía que estar de seminarista????»
Pero casi al instante vino un pensamiento consolador: «Si no fuera seminarista seguramente
tampoco estaría soltero y yo no lo habría conocido». Pero lo mejor y lo que valoro es la formación
(sobre todo espiritual) que en ello ha encontrado. Gracias a Dios que lo conocí seminarista.
En ese momento lo pensé así porque realmente me daba gusto saber que la persona que había
imaginado, realmente Dios la había creado muuchííííísimo antes que yo lo pensara (Dios es Dios),
así que prefería saber que sí existía aunque no estaba disponible para mí, pero ¡qué mejor que
estuviera sirviendo a Dios en lugar de estar con otra persona!. Ese fue mi razonamiento en ese
momento. Ahora en julio, me he enterado de varias cosas que no son tan gratas, así que no puedo
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estar tan tranquila, eso debería bastarme para desistir de una vez por todas… (si no entiende esta
Su último día acá fue el domingo de Pascua, creo que desde ese día tendría vacaciones.
Yo hasta ese momento (y mucho tiempo después) mi posición era la misma: ¿qué rayos me pasa? ¡Yo
no me quiero fijar en un seminarista! (o sea que no quería fijarme en un seminarista pero todo lo
que he descrito en las páginas anteriores ya lo experimentaba de manera inconsciente)...
Así que seguí renuente a mí y me hice la idea que cuando él volviera, su actitud sería casi
indiferente, quise pensar que a lo mejor por el hecho de habernos visto durante la semana santa
había causado esa cercanía “momentánea”, pero que luego de haber estado lejos, su trato hacia mí
sería distante como cuando vino al templo por primera vez y nunca nos habíamos ni saludado. Eso
quería yo, ese sería motivo suficiente para arrancarme cualquier cosa que hube sentido.
Claramente no fue así, lo volví a ver en la primera reunión (formal) del sábado, yo pensé que de
alguna manera yo lo vería con menos interés pero no, tampoco fue así. Fue como si el tiempo no
hubiese pasado y lo que había ( y hay en mí) no disminuyó ni perdió interés, más bien aumentaba;
de manera inconsciente le esperaba.
Al finalizar la reunión Ud se me acercó para pedir que escribiera lo que fuéramos viendo en cada
reunión, en ese momento estábamos frente a frente, Ud bastante cerca de mí… ¡púchica!..
nuevamente ese conectar entre los dos pero muy muy fuerte (digo entre los dos porque solo
estando así me pasaba. Probablemente Ud no lo haya sentido ni una vez hasta ese entonces).
Quiero tratar de explicar ese hecho, para mí es importante mostrar cada vez que tuve esa
“sensación” a su lado porque era algo inexplicable. Yo sé que existen sensaciones de “química”, de
“deseo” y demás, que se despliegan de manera natural entre dos cuando se atraen. Pero no era mi
caso porque de ser alguno de esos sentimientos lo habría identificado o hubiese sabido por dónde
iba lo que estaba sintiendo.
Lo que quiero expresar es que eso era (y es) mucho mucho más profundo de lo que he
experimentado antes, algo que no se limita al cuerpo; no es algo que inicie en la piel y recorra las
fibras nerviosas impactando la sensibilidad del cuerpo sino que lo mío iniciaba en algún punto de
mi alma y a una velocidad impresionante se expandía en todo mi ser; esto nacía (y nace) cuando
algo de mi interior se mezclaba con algo de su interior. No exagero, solo intento ponerle palabras a
eso.
Nota → Había estado analizando cada cosa que hasta ese momento sabía de Ud (que realmente
era muy poco lo que sabía) así que quise saber más sobre su vida para poder identificar defectos,
necesitaba saber cómo es Ud realmente, todo lo que antes elogié es verdadero pero sé que es Ud
una persona con su lado muy humano como todos y yo no quería cometer el error de idealizarlo,
Así que en esa conversación que tuvimos sobre “mi vida” Ud dejó ver ciertas cositas que me
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ayudaron a saber un poquito más de la suya y de sus luchas. A día de hoy todavía quiero conocer
su vida para hacer un balance y de igual manera me gustaría que Ud conozca la mía.
Algo que agregar de ese día que se puso frente a mí para pedirme que redactara lo que se hace en
cada reunión: De forma inconsciente noté que su figura me encanta, sus hombros y brazos son
perfectos para mí, realmente Ud me resulta muy arrobador porque la palabra atractivo no basta. A
raíz de esa observación pude ponerle nombre a esa sensación que venía experimentando a su
lado. Me gustaría escribirla acá pero mejor se la diré si se llegase a dar el momento. Francamente
me sorprendió mucho pero a la vez me tranquilizó poder nombrarla, no hay error en esa palabra,
no hay error en ese sustantivo.
Pero como yo cada vez notaba que esa cercanía que sentí desde el inicio se mantenía inmutable o
más bien parecía que aumentaba, tuve miedo y recé más pero le dije a Jesús que me permitiera ese
1% de probabilidad que no fuera solo imaginación mía que Ud tal vez sentía algo por mí o que al
menos yo no le era indiferente.
Pero luego de otras conversaciones después de la reunión del grupo volví a tener la sensación que
ya tiene nombre, pero esta vez noté que Ud también lo sintió y estoy casi segura que no quería que
nos despidieramos como yo tampoco quería despedirme.
Hubo cosas que decidí escribir (antes había estado a punto de contárselo a un sacerdote, pero
como aún no sabía si realmente esto era percepción únicamente mía me detuve porque lo menos
que quería hacer era causar algún problema por si ese padre lo conocía) lo mejor era observarlo
más, sentí que Ud mismo me daría una respuesta y así podríamos abordar el tema.
A sí que, esta situación se la entregué a San José de manera especial (aah pero a todo esto ya le
había pedido mucho a la Virgen que por favor le pidiera al Espíritu Santo por mí y por Ud, según lo
que cada uno de nosotros estaba pasando).
…entregué de manera especial a San José esto, no pidiendo lo que yo quería sino que fuera lo que
Dios permitiera (es que desde el inicio tenía la sensación que esto estaba pasando porque Dios así
lo permitía, pero no me atrevía a darle crédito porque yo no tenía pensado ni prestarle atención al
nuevo seminarista y que de pronto, de la nada, sin gustarme físicamente él, yo sintiera eso en mi
interior por él… era sospechoso, pero como dije no dí crédito a ello)... Pero luego vino también el
atractivo lo físico… fascinante a mi ver!
Y lo que dije a San José sobre esto también fue porque recordé la manera en la que él fue elegido,
pero como yo desde hace meses le había dicho a Dios que si había una persona para mí no sería
yo quien la elegiría sino que fuera Él, Él sabe. Entonces, imaginé que había una varita de lirio, si
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Dios quería y esos sentimientos eran (y son) mutuos,, esa varita florecería y la manera de saberlo
sería que yo me enteraría si Ud realmente sentía algo por mí… Ud sería el primero en hablar de lo
que nos pasa. (¿Dios mío, de dónde me saqué eso en ese momento?… ahora que estoy
escribiéndolo, veo cuánto tiempo ha pasado desde esa vez hasta ahora 20/07/22 y cómo las cosas
han cambiado sorpresivamente).
Así que a partir de ese momento también en mis oraciones le pedía de manera especial a San José,
por Ud, por su vida, por su vocación, por lo que estuviese pasando, que le diera sabiduría, que lo
apartara de tentaciones y peligros, etc… da cosa escribirlo pero realmente ocurrió así. Un día
simplemente yo lo nombré: “El caso San José” ajjajajja.
Ya después de saber su fecha de cumpleaños (la cual me sorprendió muchísimo) incluí a San
Bernardo en la causa jajaa y a Santa Teresita del Niño Jesús … Siempre necesito que intercedan
por mí y también que lo ayuden en su vocación.
Ya dije mucho pero todavía quiero contar como fue mi junio… muy interesante a decir verdad…
El último sábado que tuvimos reunión antes de sus vacaciones, (recordará que Ud vino con
nosotros en el carro), entonces al yo traerlo, me sentía en la responsabilidad de ir a dejarlo
también, pero me pareció que dijo que pediría un uber o algo así. Cuando salimos de la reunión,
obviamente yo quería ir a dejarlo, sobre todo para continuar la conversación que tuvimos en casa
de mis abuelos. Pero me dio pena preguntarle frente a las personas con las que Ud hablaba en ese
momento si quería que lo llevara (yo sabía claramente que Ud sí quería), así que no tuve más
remedio que dar la vuelta e irme a la casa pero me dio mucha rabia dejarlo ahí 🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️,
quería regresar y decirle que lo llevaría pero salió mi lado cobarde y no lo hice.
Al llegar a la casa, el abuelo me preguntó que con quién volvería a la Parroquia Ud y dije: “no sé” (si
mi abuelo hubiera sabido cuánto arrepentimiento tenía ese “no sé” hasta se hubiera reído). el caso
es que como Ud recordará, mi abuelo mandó a mi primo a preguntarle…
Yo estaba agradecida porque pensé que iba a poder disculparme con Ud por haberlo dejado.
Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero lo que nunca sucede: mi primo meque se sube al carro con nosotros 🤦♀️,
así que pensé: me disculparé el próximo sábado después de Misa.
A esta disculpa que tenía guardada se le sumó otra: me sentí mal por haberle dicho que Ud era un
mentiroso (por ocultar lo de su edad) y que a raíz de ser mentiroso Ud claramente no tenía
vocación sacerdotal… Ud sabe que lo dije en broma pero aun así se escuchó pésimo y grosero…
entonces ya tenía dos cosas de las que debía disculparme la siguiente vez que lo viera.
Resulta que el último día que tenía para verlo antes de sus vacaciones de junio, ni siquiera pude
saludarlo y menos despedirme. Le aseguro que eso fue horrible y me dolió no poder disculparme
antes de que se fuera, pero también fue horrible porque pasaría un mes sin verlo, un mes o poco
más!
Cuando iba a media distancia entre la Iglesia y la casa estuve a punto de regresar y buscarlo pero
nuevamente me ganó la cobardía o más bien la sensatez.
Realmente pagué muy caro esa "cobartez" pero ya pesaba más el hecho de que yo ya lo extrañaba
demasiado, me pareció una locura soportar un mes extrañándolo así, es que no podía, no sé
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porqué me embargó tanto esa tristeza, fue muy duro ese sábado, lloré demasiado por la
impotencia.
Nota: → cuando los domingos no hay Misa aquí en el sector, prefiero ir al Calvario. Pero debido a las
circunstancias, decidí que al siguiente día acompañaría a los abuelos a Misa de 06:30, solo para
poder verlo.
Esa noche del sábado para mí fue tan triste, tan horrible, escribí lo que sentía y rogaba para que
Ud sirviera en esa Misa, sabía que era muy improbable pero aún así quise ir. Luego analicé que mi
comportamiento era demasiado inmaduro, así que le pedí a Dios que me ayudara y que yo haría lo
que debía hacer y no estarme mortificando con puros caprichos míos.
Ya el domingo en la Iglesia, ¡Púchica! estuve conteniendo las lágrimas durante la Misa, prefería
haber ido a otra parroquia.
Pero ese mismo día me pasó algo interesante. Yo estaba quebrada internamente, no me explicaba
porqué lo extrañaba tanto, no había empezado junio y yo estaba demasiado triste a tal punto que
me pareció imposible poder soportar ese mes de esa manera, no podía, no podía (también me
molestaba el hecho de yo sentirme así sin razones, claramente Ud estaba en su lugar con su vida
normal y yo comportándome como loca acá con esa tristeza).
Nota: Antes cuando también extrañé a cualquier otra persona fue intenso y doloroso pero no fue ni
la mitad delo que en esos días sufrí.
Ahora, este extrañarlo tan intensamente puede leerse como algo exagerado pero no estoy
exagerando, viví eso, fue horrible. Pero durante la homilía de ese domingo pensé algo parecido a
esto: “¿Qué me está pasando, por qué extraño tanto a una persona que no conozco, por qué me
importa tanto?
De camino a la casa iba pensando en lo ocurrido y fue allí cuando cambió mi manera de ver las
cosas, al llegar a la casa escribí:
La Santa Eucaristía ha llenado mi corazón, así debe ser, persiste el anhelo de verlo y pedirle disculpas y despedirme. Pero
“Si en verdad este amor viene de Dios, debe estar dentro del amor de Dios, y si es así, el amor de Dios debe consumir el dolor
“Si este dolor opaca la alegría que me da Dios, entonces ese «amor» que siento por esa persona, significa que no viene de
Dios!
Empecé a calmarme pero la tristeza seguía, no me encerré en el cuarto como normalmente hubiera
hecho sino que puse música e intenté cantar, claramente no me salía la voz, la tenía quebrada pero
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aún así me seguí insistiendo en cantar y razonar lo que me estaba pasando…en serio al poco
tiempo sin darme cuenta mi ánimo cambió tanto, no supe cómo. Empecé a ponerles atención a los
de la casa (desde ese sábado yo no había tenido ganas de hablar de nada con nadie).
Nota: → Lo que acá quiero expresar es el hecho de haber salido de esa especie de frustración
inmadura y anormal que inicialmente me embargó, recuperé mi ánimo natural, así que tuve la
certeza que Dios me escuchó. Pero sí que me dejó pensativa ese cambio total de actitud en mí… es
decir, lo que le pedí al Señor fue cierto pero yo no esperaba realmente que me cambiara así
porque seguía creyendo que solo era exageración mía…pero cuando analizo la parte de: "... si en
verdad viene de Dios, el Amor de Dios debe consumir el dolor… O sea, que Dios me permitió que ese
dolor no apacara mi amor por Jesús, sino más bien me produjo alegría. ¿Qué es esto me dije? O
sea, me dio algo que en el fondo sí quería pero que no pensé que realmente pasara. Fue increíble y
lo sigue siendo.
Obviamente en los siguientes días a veces me ponía a analizarme, querer entender porqué al
recordar a JF lo seguía extrañando pero ya sin exagerar, ya era un "extrañar normal."
Y digo querer entender el porqué, porque no era un simple gustar, no era esa típica sensación de
cuando uno ve a una persona que solamente le es atractiva e interesante, y tampoco era como
cuando uno empieza a enamorarse de alguien lindo, no! En el fondo yo sabía que había (y hay) algo
más fuerte...
En los días restantes, cuando a veces pensaba en Ud (en mis oraciones diarias sí lo tenía presente)
analizaba las posibles razones de qué podría ser, no era obsesión (por si acaso llegó a imaginar
eso jajaja) traté de ser muy objetiva respecto al tema, pero decidí que no debía preocuparme más
porque desde hacía mucho tiempo atrás ya se lo había dejado en las manos a Dios. Me
despreocupé y solo confié.
Traté de hacerme la idea que todo lo que había pensado sobre Ud, fue porque era la primera vez
que conocía a una persona que superaba muchas de las expectativas que yo tenía del hombre que
a mí me gustaría, del hombre de mi vida. Antes había conocido personas (hombres) que tenía por
buenas personas y cristianos pero no me parecía que fueran los adecuados.
Lo que tenía en mente para cuando lo volviera a ver, era que: que sí quería disculparme por las dos
cosas anteriores y además quería verlo para hablar y saber si también a Ud le pasaba lo mismo
que a mí. Pero nuevamente sabía que esa respuesta vendría de Ud en algún momento sin
necesidad de preguntarle.
Dios me quitó la desesperación que yo sentí en ese primer momento que supe que no lo vería, sin
embargo mi interés por Ud permanecía intacto.
Es por eso que junio se apaciguó para mí y todo siguió normal como debía ser (y no me quedé
encerrada en esa estupidéz que yo sola me estaba creando, eso de “no poder soportar” lo que ya
mencioné que sentía en el primer momento en que supe que no lo vería en mucho tiempo).
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Lo que hice fue ofrecerle a Dios el interés que mantenía por Ud y que me diera paciencia porque
para ese entonces aún seguía creyendo que solo yo lo extrañaba.
Volví a desear que cuando Ud volviera a las reuniones del grupo, su actitud conmigo fuera de
menor interés, nuevamente consideré que si Ud actuaba así, sería más prudente (no fácil sino
prudente) quitarme ese "interés" por Ud.
Solo que no contaba con algo: ni pasaba por mi mente que justo a la mitad de junio me lo
encontraría en el Calvario y que al despedirse de nosotros Ud me sostendría la mano más tiempo y
con mayor fuerza de lo que requiere un saludo por educación, yo tuve que desasir mi mano de la
suya, así que noté que de alguna manera le agradó verme...
Debido a ese suceso, las cosas se pusieron más difíciles para mí porque comprendí su afecto pero
aún así seguí resistiéndome a la idea de que fuera mutuo.
Esto ⭜ debo explicarlo: puede que parezca exagerada pero Ud para mí no es cualquier persona, Ud
está en un camino de preparación, un camino que si bien es de discernimiento debe cuidarse
mucho de las situaciones que puedan afectar ese discernimiento. Realmente no sé cómo sea Ud en
su vida privada respecto a otras personas y qué tan cuidadoso sea con las amistades femeninas
más cercanas o los límites que con ellas tenga.
El punto es que yo en ningún momento busqué esto que ahora siento, es mas, he rezado para que
así como surgió así se vaya, pero no, en más de dos meses persiste.
Le he puesto especial cuidado porque como ya dije no es un interés superficial, no es solo una
atracción física (insisto en esto) es vivo y profundo.
Continúo… entonces, luego de ese sospechoso apretón de mano, quise hablarle del tema, sentí que
de alguna manera era necesario hacerlo. Pero faltaban muchos días para volver a verlo (ah pero a
todo esto yo desde el día uno ya había puesto en cuenta regresiva el calendario en mi teléfono
(gracioso y tonto pero cierto).
Volví a verlo la segunda semana de julio, en la reu de jóvenes. Mientras caminaba hacia la Iglesia
todavía iba creyendo que a lo mejor lo veía de manera distinta y ya dejaba de mortificarme con ese
tema… … … … … pero… … … … … pero… … … … y pero… … … … … No! no fue así…
Me dio mucha alegría verlo pero no quería darle la mano, no quería tocarlo (desde tiempo antes
me había hecho la idea de ni siquiera darle la mano, yo no quería ni el más mínimo contacto físico
con Ud (por prudencia), eso fue porque mantenía mi posición de resistencia a la posibilidad de ese
mutuo interés, o sea, me encanta la idea de gustarle, de interesarle; me fascina esa idea pero es
que mi prudencia o sensatez me recuerdan que debo respetarlo mucho. No puedo dejar que mi
afectividad e imaginación se desborden, por eso trato de poner sumo cuidado en "todo lo que
pueda".
⇣ Nota ⇣
También en los últimos días lo he observado más en su dimensión física, qué puedo decir? Ud
realmente me encanta, tiene un porte exquisito, hombre bello a mis ojos.
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Ese mismo sábado al terminar la reu no pudimos hablar 🙁, yo quería al menos disculparme por las
dos cosas antes mencionadas, me dio la impresión que Ud también quería…
Pero no!, tenía que estar el padre J. allí tan inoportuno😤!, así que no se pudo.
En estos meses he tenido que “ejercitarme en una tremenda virtud que no tengo: La Paciencia”
El domingo X/VII/XXII, Ud me dijo una frase que ni en mis mejores sueños hubiese escuchado:
— «”SABE, LA EXTRAÑÉ”» 🤍
¡Fue tan inesperado y vibrante!
Me llevaría otras dieciséis página si quisiese registrar todo lo que pasó por mi mente, debería
clasificar por aspectos, por ejemplo: todas las preguntas que me surgieron, traté de buscarle un
significado lógico, consideraciones, etc. No es que me guste complicarme la vida, prefiero saber el
significado exacto de las cosas antes que dejarme llevar por todo tipo de emoción… antes era así
(me dejaba llevar por mis emociones y luego lo pagaba caro cuando descubría que las cosas eran
diferentes).
Pero aún recurriendo a mi prudencia fue casi imposible sacarme esa frase de mi mente, me aliviaba
y a la vez me preocupaba saber que no solo a mí me pasaba eso.
Lo que creí que estuve experimentando solo yo resultó que en realidad es algo de dos…
Así que era necesario hablarlo la siguiente semana y como no quiero hacer las cosas arrebatadas
ni (en lo posible) equivocarme, estuve pensando cómo hacer para tocar el tema pero debía ser
antes de empezar la reu y antes que llegaran los demás.
Realmente le pedí a Dios tener ese tiempo y que Ud llegara antes que los demás, imaginé que, como
el domingo pasado la conversación quedó inconclusa Ud también esperaba ese sábado (ojalá no
me esté equivocando jajaja) por lo que, si llegaba con el padre, igual estaría pendiente cuando yo
pasara.
Antes de salir de mi casa se me ocurrió tener lista la llave del carro en mi bolsón, algo me hizo
saber que yo debía llevarlo a la parroquia, a sí que iba preparada jajajaja. Esto lo digo en broma
pero claramente todo debía darse así, llevo los últimos años con la certeza que realmente las
casualidades no existen. Dios permite todo, Él siempre sabe sacar un bien mayor de cada
situación.
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2. Lo de las flores no fue por pura excusa, realmente esa fecha es especial para mí y en las
fechas especiales que tengan que ver con Jesús, Mamá María y San José les llevo flores.
Pero debo admitir que ese día me vino bien tener algo que hacer antes que Ud llegara.
Por como se han venido dando las cosas, yo esperaba obtener a lo sumo una respuesta pero todo
lo que escuché me superó.
Veo que lo que sentimos va más o menos por la misma línea, no es cosa simplemente física, es que
si solo se limitara a lo físico, no habría que prestarle ni atención. Esto es una conexión superior, es
demasiado bueno y ya a eso bueno se le agrega esa atracción física que también es fuerte.
Lo que me pregunto es: ¿qué tan intenso es para Ud (me refiero a todo)?, es probable que en este
punto haya diferencia porque en mí es muy muy muy fuerte.
《Valga aclarar: yo solo puedo tener una sola persona en mi alma y corazón; cerré la relación
pasada y no anhelo absolutamente nada de ella. Sé ver la belleza y el atractivo en los hombre pero
cuando me importa uno en particular no me importa si hay otros a los que yo les interese (eso
debería ser así para todos, elegir uno significa rechazar al resto pero no se si hayan mchas
personascon esa convicción y coraje parallevarlo a la práctica). O sea, qué desventaja porque lo
he escuchado hablar muy afectuosamente de dos mujeres más, no sé si hay otras igual de
especiales》.
Me dolió que el último domingo ni siquiera nos miramos pero dado a que Ud decidió ignorarme yo
obviamente no lo buscaría, comprendo que para Ud esto tampoco es fácil, yo debo ser cuidadosa y
sé que Ud debe tener el doble o triple de cuidado.
Créame que desde abril he rezado por Ud, he considerado mucho que esto que nos pasa puede
solo ser una prueba para su vocación. Es probable que en estos cuatro años le haya sucedido algo
similar (no me refiero a situaciones con exnovias) sino a que anteriormente se haya interesado por
alguna otra persona donde haya ido a servir, como este año. No creo que esta sea la primera vez.
Pero lo digo sin ser mordaz.
Yo he considerado mucho esta situación porque Ud realmente vale la pena, además he rezado
para que no siguiera creciendo e hice lo que estuvo en mi mano, pero aún así esto sigue acá.
Sigo pidiéndole al Espíritu Santo, sé que lo más probable es que yo tenga que cortar esto de una
vez, dolerá demasiado pero no debo pensar solo en lo que me gustaría que fuera. Pero se lo he
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entregado muchas veces, he hecho propósitos de apartarme y de dejar de que exista esto en mi
alma pero aún cuando he empezado firmemente a llevarlo a la práctica es como si esa certeza de
lo que por Ud tengo y siento, disolvieron era renuencia, es como si esa certeza de lo que por Ud
tengo siempre saliera victoriosa aun cuando razono, medito, razono y medito las cosas lo más
objetivamente posible…y nada cambia, todo sigue, todo permanece y da paz; es extraño para mí
realmente. Esto ha superado todos los límites que conocía en mí.
A finales del 2018 empezó a cambiar en mí la visión que tenía de noviazgos y esos temas, Dios fue
formando lo disforme que había en mí, hasta el punto de querer algo totalmente diferente a lo que
el mundo sirve en bandeja de oro.
He venido observándolo a Ud, me cuesta creer que tenga la edad que dice tener, tiene un
crecimiento espiritual bárbaro, lo admiro mucho.
Rápidamente noté que es Ud una persona muy observadora y muy discreto al hacerlo..
Hay tantas áreas suyas que me interesa conocer pero también conocer sus defectos.
¿Sabe por qué Ud me gusta (siento que esa palabra se queda muy corta)?
Me fascina porque veo muchísima presencia de Dios en Ud, consciente soy que sin Él, Ud no sería
nada; al igual que yo sin Dios tampoco lo soy.
»•« »•« Muchos aplausos para Dios porque se mandó con Ud,
tanta belleza por dentro y por fuera. »•« »•«
Tranquilo que también sé que tiene defectos; si Ud conociera los míos creo que no volvería a
pensar que le encanto jajajaja.
No sé si este “libro” le parezca empalagoso (espero que no 😰), realmente no era ese el objetivo, he
detallado algunos pensamientos muy profundos, muchas ideas en desorden, he omitido
muchísimos detalles también. Debido a eso no sé si haya sido buena idea comunicarle esto por
escrito, puede que hayan cosas que las entienda de otra manera y que otras parezcan que carecen
de la importancia que realmente tienen, pero ya que no tenemos suficiente tiempo para hablar y
tampoco nos facilitamos los medios, recurrí a esta opción.
Nuevamente remarco esto: no doy nada por hecho, sé que es complicado. Antes pensaba que solo
el tema del seminario era el delicado pero en la reunión pasada Ud dio mucha información
adicional que me hizo ponerme aún más rígida en este asunto.
He querido escribir esto también: no sé porqué aquel día en casa de los abuelos, me encantó
tanto sentarme a su lado mientras usted comía. Ud no sabe lo que yo disfruté servirle esa taza de
café, verlo mientras "almorzaba"... o reírme con Ud cuando se le cayó el queso…jajaj
Cosas que nunca pensé que llegaría a valorar tanto al lado de alguien (usted).
Aaah…ahí por fin noté el color de sus ojos y también puede apreciar un poco cómo es su boca, la
forma de sus labios…
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Será muy duro para mí cuando Ud ya no esté Juan Franciso, francamente no quiero que se vaya.
Si ahora sábado no pudimos hablar y no me quiere hablar domingo tampoco, pero si tiene alguna
pregunta o algo que decirme, puede hacerlo por acá: henriquezmayra1394@[Link], Y si sí
hablamos pero aun hay cosas que quiera saber, igual escríbame a ese correo.
Pensé mucho si poner o no mi número (por correo es medio extraño) pero Ud no me lo ha pedido,
así que lo respeto.
Solo que, considero que de alguna forma debemos hablar, así aclaramos las cosas; a menos que
quiera zanjar de golpe esta situación (cosa que francamente no me gustaría).
Y bien, solo quise compartirle un poco de lo que hubo y hay en mi, gracias por esas dos frases que
me ayudaron mucho a saber que no solo yo he estado pasando por esto.
Otra cosa, por si cree que una monja escribió las páginas anteriores jajja, no.
Sabe, me manejo con cierta prudencia hasta para decir las cosas cuando no tengo certeza de qué
es lo que ocurre.
🤔.
pastel jajaja, es la primera alabanza de ese tipo que me ha gustado. Luego la escuché hasta aprenderla pero después cada
vez que empezaba a sonar la cambiaba, era loco que esa canción me lo recordara. Después de eso ya no era canción
sugerida en la lista, así fue como mes y medio, luego en julio volvió a meterse en mi lista
Si Ud estuviera libre (no solo con el tema del seminario sino también de los otros temitas por ahí) le pondría una lista de
canciones pero canciones no alabanzas.
Dejo esta que más parece una sinfonía o un himno jajaj: [Link] La frase con la que me identifico es ta: “Tú
en tu mundo, separado del mío por un abismo”
Quise escribir todo esto para que fuera una especie de paseo por algunos lugares de mi mente, no significa
nada más.
Al terminarlo, por favor, si le parece bien elimine este documento, no me gustaría que otras personas lo lean.
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