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Evolución del Procedimiento Formulario

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3.-Destino de las acciones de la ley.

727.-El riguroso formalismo de las acciones de la ley las había hecho odiosas. Aun después de la
divulgación de los ritos, las partes a quienes incumbia la tarea de realizar delante del magistrado las
formalidades de este procedimiento, corrían el riesgo de perder su proceso por el más ligero error. Por
eso, antes del fin de la República y al principio del Imperio, vinieron las disposiciones legislativas, si no a
supri-
cación y hacer un nuevo procedimiento
rio: el procedimiento de derecho común. Fué ésta la obra de la ley Ae-bulia, que, sin duda, procede del
siglo vir (1) y dos leyes Juliae judica-rae dadas bajo Augusto (Gayo, IV, § 30).
Por la falta de indicios, se ignora la parte de cada ley en esta refor-
Tas iees Jullde, Lodas as tormulas se desarroan, matentras de no han
desaparecido ninguna de las legis actiones (2). La conjetura más conforme con estos hechos consiste en
admitir que la ley Aebutia, aun sancionando un nuevo procedimiento, habría dejado a las partes la
facultad de escoger entre los dos sistemas; que poco a poco, fueron abandonadas las legia actiones, a
causa de las ventajas de la fórmula, y que las leyes Julide terminaron por suprimirlas, salvo en los dos
casos citados por
Gayo (IV, § 31): el damnum infectum y los procesos llevados delante de los centunviros. El procedimiento
per sacramentum sólo desapareció después de la supresión de este Tribunal.
Sección I--Del procedimiento formulario.
§I.--Origen y desarrollo del procedimiento formulario.
728.-Las acciones de la ley fueron reemplazadas por el procedimiento formulario, llamado así porque el
magistrado redacta y entrega a las partes una fórmula, es decir, una especie de instrucción escrita que
indica al juez la cuestión a resolver, dándole el poder de juzgar. Es designada también con el nombre de
procedimiento ordinario, porque el magistrado no juzga por
sf mismo mas que en casos excepcionales,
limitandose desde un principio a organizar la segunda parte de la instancia que debe realizarse delante
del juez: ordinat judicium. Los procesos,
729. -Según la opinión más acreditada, el procedimiento formulario nació con
rentre peregrines, Siende en guales casos inapuicables las aciones de
pretor peregrino, encargado especialmente de esta jurisdic-
ción, habria imaginado resumir brevemente en un escrito o formula los hechos a comprobar para la
solución del litigio, y confiar esta com-

probación a los recuperadores, dándoles el poder de condenar o absol-ver al demandado. Este sistema
se hubiera generalizado poco a poco,
perfeccionándose además, y la ley Aebutia lo bubiese sancionado defini-tivamente (1). Desde entonces,
fueron dispensadas las partes de cum-
phr en jure, con sus riesgos y pengros, las solemniaades que hasta en-tonces se les había impuesto,
siendo el magistrado quien debia redactar para cada género de proceso las fórmulas, y su autoridad, en lo
sucesivo, quedaba sancionada por el Derecho civil. Para establecer la transición entre el antiguo y el
nuevo sistema de procedimiento, presentaba desde luego varias dificultades la composición de estas
fórmulas. Los textos demuestran que el pretor usó diversos procedimientos, sobre los cuales son muy
incompletos los datos que tenemos.
730.
-Aungue
nos son completamente desconocidas las formali-
dades de la condictio, lo más probable es que el pretor, para las acciones en que este procedimiento era
aplicable, se limitara a incorporar en la fórmula las palabras que contenian el rito. Esta conjetura adquiere
una gran fuerza, por esta doble consideración: que el nombre de con-dictio designa todavía bajo el
sistema formulario las acciones que estaban sometidas a esta legis actio, y que, según Gayo, las formulas
de estas acciones, por las cuales se reclama una cantidad en dinero,
o cualquier
otra cosa determinada, tienen por ellas mismas toda su fuerza,
y no
contienen ficción de la condictio; de donde se deduce que reproducen las mismas palabras de esta acción
de la ley (1). Es de suponer que sería lo mismo para las acciones del dominio de la judicis postulatio, y
para la mayor parte de las acciones de buena fe (2. En cuanto a las que auto-rizaban el procedimiento de
la pignoris capio, el pretor usaba otro medio, que era redactar la fórmula con ayuda de una ficción, dando
poder al juez para condenar al demandado a la cantidad que debía haber en-tregado antes para liberar la
prenda (3). Estas son las únicas indica-ciones habidas por las fuentes a propósito de las acciones in
personam.
731.-En cuanto a las acciones in rem, a las cuales se aplicaba el procedimiento per sacramentum,
quedaron sometidas delante del Tribunal de los centunviros. Pero en los casos en que por motivos que
ignora-mos podían los procesos de esta naturaleza ser llevados delante
judex, se hizo necesaria la aplicación del sistema formulario, según la ley Aebutia. Se hizo más difícil por
las complicaciones de la actio sacra-menti, y el pretor sólo llegó progresivamente a la redacción de una
fór-mula dando completa satisfacción al demandante.
Se procedió primero per sponsionem. Las partes tenian que hacer delanté del magistrado, y a imitación
de la actio sacramenti, una especie
729.
pués de bien considerado, es un defecto común
a todas las teorías propuestas sobre
el ori-
erprocurientutormularo, tenenda tate be vortda de sr
del T.—Este nuevo sistema nicanzó larga duración, esto es, por toda la edad glorio-
Ja jurisprudencia romana, desde ciceron a socieciano. Lodas Jas
Ors 080 1019-
consultos clásicos se hallan en
ciien o de mienca se hace pe
co menos gue impositie e csiudio la inteligencia de aque
co menos que
procedimiento formulario
Rextos mas Importantes de las Fandectas, espectamente
sobre obligaciones, acciones
835: Nue ann formula ad condictionis fictionem exprimitur...
Haque simul intelligimus as formulas quibus pecuniam aut aliquam nobis dari oportere
intendimus,
cusdem naturae suni actiones commodali, mauciae.
negotorum gestoram et
onde ni wu crouites
Las formulas de las acciones
de
partición y de deslinde reproducían con razón
las pa) bayo, I, 32, Beste Juris
Edit.
procedimientos, IV, § 10, de
la manera siguiente:
Quaedam
praeterea sunt actiones quae au' legis

An esclaro interroga el demandado diciendo: Si home oe de agredr ea


jure quiritinm meus eal, sestercios XX V nummos dare spondes? El deman-
las actones de ta oy, habe teeriplazado a) deposto del eoramentah.
Pero aquí, en lugar de constituir una verdadera apuesta, no es más que un procedimiento desviado para
empezar el proceso, a imagen de la actio sacramenti. Por eso es inútil que el demandado pretenda
estipular a su vez: non restipulalur.
Sólo debe dar caución para la ejecución eventual del juicio pro prae-de litis el vindiciarum (1). Después de
la sponsio, el pretor redactaba
lo que trata el debate in judicio, y en que interviene la decisión del juez.
metida, Ta apuesta no Tesulta seria la aporeto es prejudical, pero o
penal Cayo, IV, § 94).
otras aeciones reales, presentaba estos Inconvenientes: a) El Suez de
tado definitivo, si ef demandado no restitita, el demandante quedaba
sin duda obligado a intentar una nueva persecución contra él y contra las cauciones, por razón de la
promesa que habían hecho: esto originaba mucha lentitud (Argt. Gayo, IV, $ 89); b) Lo mismo que la actio
sa-crament., este procedimiento no podía ajustarse a relaciones de derecho más o menos complicadas,
como se presenta casi siempre en la prácti-ca. Estas imperfecciones provocaron la creación de una nueva
fórmula,
llamada peli rie que petoria de die lugue la e vararios.
caracteres siguien-
tes: a) No hay sponsio.
La fórmula es entregada sin ninguna formali-
dad previa, y contiene la verdadera causa del proceso: el demandante reclama la
cosa de la cual se dice
está investido de poderes más extensos. No se limita solamente a decer
de qué lado está el derecho: pronuntiare o declarare (Paulo, L.
VI, 1). Debe además, caso de ser reconocida como fun-
dada la pretensión del demandante, sacar las consecuencias de su de-claración, y fija también las
restituciones debidas por el demandado, ordenándole efectuarlas. Si el demandado no obedece, le
condena a pagar una cantidad equivalente.
Esta formula tenía la ventaja de hacer el
procedimiento más rápido y sencillo, aparte de que si la condena era aún pecuniaria, según la regla
general, existía ya cierta tendencia para obtener un resultado más perfecto, puesto que el juez, antes de
conde-nar, ordenaba la restitución del mismo objeto del proceso (2).
Después de esta innovación, la rei vindicatio pudo ejercitarse de tres maneras diferentes: por
sponsionem, per formulam
manenum detante de 15 Centunos (Carm, a19 35), Pero la 16r-
281.
doble,
Lut
782.
esse.
(1)"
En virtud de esta satisdatio, la restitución de los frutos tenta lugar por el
bajo las acciones de la ley por i
(1)
He aquí de qué manera está concebida la forma petitoria: L. Octavius juder esto,
agitur
Negi-
- f. Aci. 2,º in Ver., II, 12, donde Cicerón habla de este
Entula, desde su tempo, no stala atn exiendida a la pention de herencla, pueste are
fórmula,
estaba aún extendida a la petición de dos maneras de proceder: per sacramentum y per sponsionem.-
monaroe. Este misca prente ne realizo sambien para lim outas per
donde in juez ten retomalel porer, las antio de lar, amula detiorta,
nar, las restituciones que debía operar el demandado. Estas fórmulas, llamadas arbitrarias, se
extendieron también a ciertas acciones in per-
•ona. date hero e origen
origen y desarrollo del sistema formulario,
Su pasam witedute ettallad
período clásico del Derecho Romano.
estudio detallado del procedimiento, encontraremos
como regla general la división de la instancia en dos grandes fases.
embargo, había cierto número de asuntos sobre los cuales el
Sin
magistra-
do fallaba el mismo, sin enviar a las partes delante del juez, extra ordi-
nem judiciorum.
extraordinare. Antes de hablar de estos ca cos exion es dentinos
estudiar las dos fases que comprende procedimiento ordinario. Se resumen de esta manera: in jure,
delante del magistrado se precisan las cuestiones a resolver, la fórmula queda entregada y la primera
parte del
pues a mipre a litio contestai in edito, elante de luer se
termina por la sentencia.
§ 2.- Del procedimiento "in jure".
I.-Comparecencia de las partes.-Debates "in jure" y entrega de la fórmula.
734.—I.
Comparecencia de las partes.-Es siempre necesario que
las dos partes comparezcan delante del magistrado, para que la instancia pueda organizarse. La in jus
vocatio ha perdido su rigor primi-
demandante quien invita al demandado a seguirle in
58. นำ aemandado debe onede det o suministrar un vindez. De lo ontrir-
rio, el pretor da una acción contra él, que lleva consigo la condena o una multa (1). Habiendo un vindex,
su misión era asegurar la comparecencia del demandado para el día fijado. Si faltaba a esto, el pretor
daba tam-bien contra él una acción in factum (Ulpiano, L. 2, § 5, D., qui satisd.,
11, 8).
Desde Marco-Aurelio se permitió al demandante dirigir primero
Cague ener, negue ondicem dederd. Paure, lee, in)
2,30, De siquis su su 15.
la una nueva obligación, el mandatario se hacía entonces el amo del proceso, dominus litis, y, por tanto, la
condena debía pronunciarse a su favor, cuando figurase en nombre del demandante; o contra el, si
mandante, debía serlo a nombre del mandatario (Gayo, IV, §§ 86 y 87).
siao constitudo el mandato. Era tamblen una regla general que todo
demandado por ofro debia dar fa caucton judicatum aule (2). Pero, por
otra parte, había que distinguir entre las diversas clases de mandatarios en justicia, a saber: el cognitor, el
procurator y los tulores o curadores.
adversario (Cago, LV, s 82), Fsta solemidad daba
en presencia del mandato del que
estaba investido un carácter absoluto de certidumbre. Por consiguiente la acción judicati, dada en
ejecución de la sentencia, se acordaba por el pretor, al mandante o contra él, pero, cognita causa, a título
de acción
El procuralor, al contrario, era constituído sin ninguna solemnidad de palabras, en ausencia e ignorancia
del adversario (4). su mandato no tenía la misma certidumbre, y era de temer que la persona que ejercía
una acción como procurator no obrase sin mandato, y que la persona
De manera que cl adversario Lenta el derecho
por su propia cuenta.
adversario tenía el derecho de exigir al procuralor
la caución ralam rem dominum habiturum, es decir, la promesa, garantizada por los fiadores, de que la
persona de la que se decía mandata-
Ta aecion udical no es dada al mandante n contra e (F Vat. 315)
la acción judicati no es dada al mandante
Los tutores o curadores eran los mandatarios legales de los pupilos y de los incapaces, que por su edad o
enfermedades rar a ellos mismos en justicia. Estaban asimilados a los procuratores, pero, por regla
general, se les hacia remisión de la caución (Lipiano 23, I., de adm. et per. tut., XXVI, 7); y Antonino el
Piadoso decidió
Reai serta dada al pupio, 0 contra 6f (L. 2, pra B. ute.) a aceton jer
Las dificultades que presentaba la constitución del cognitor hicieron admitir hacia
siglo 1l que el procurator escogido en
presencia del adversario, pero sin palabras solemnes, sería tratado como un cognitor: este fué el
procurator praesentis. Las reglas aplicables al procuratir fueron desde entonces restringidas al procurator
absentis, constituído en ausencia del adversario (Fr. Vat., §§ 331 y 332). Esta reforma contribuyó al
desuso del cognitor.
736.--Por razón de los debates que debían empeñarse delante del magistrado, era absolutamente
necesario que el demandado compareciese en persona, o fuese reemplazado por un tercero capaz de
figurar
Inincaba en sp beteticio la tera de patsior de los blenes ser deman-
dado que dejaba sin defensa su causa indefensa. Esta missio in posses-sionem no tenía más que un
carácter conservatorio, cuando la falta
se escondiese, latitai, suitrayendose fraudeloamente a la prseceo
del demandante, tenta consectencias fravisimas: negaba a Da semorum
(1).
737.--II
«Actionis editio» y debates «in jure».-Estando las partes
la acion que cunda cerear, pidiendo ensile y a entres soa ra el edict:
es la actionis editio (1). Esta elección no le compromete, y queda libre de pedi debra es sida,has en a
litiga, pedidido ocurrir que no baste un dia para hacerlo, o que el demandado reclame un término. En los
dos casos debe comprométerse a volver, in jus, el día señalado. Esta prome-
Saranado por adores, Shen por una ausula penai (Can, IN. 59 184
a 186). Los debates se refieren, sobre todo, a los dos puntos siguientes:
necesario
demandante la
y entregarie la conmular ¿Como ande ser redactada esta bra designado magistrado no puede rehusar
arbitrariamente la acción que
le es pedida, cuando está ofrecida sobre el edicto. Sería una denegación de justicia, aunque tiene el
derecho de no concederla en ciertos casos (2).
son estos los principales: a) El demandado confiesa su deuda o reconoce el derecho del demandante;
aquí hay confesaio in jure. El demandado es tratado como judicatus. El proceso queda terminado si el
reconocimiento es sobre una cantidad determinada en dinero. De lo contrario, la instancia debe continuar
para llegar a una condena pecuniaria (3);
b) El demandante defiere el juramento al demandado in jure,
la acción queda rehusada (4); c) El demandante invoca una excepción natural para su absolución, siendo
constantes los hechos en que se apoya in jure, en cuyo caso es inútil continuar el proceso rehusando la
fórmula el magistrado denegat actionem (Cf. L. 1, § 1, y L. 7, § 6, D., ad. S. C.
de inmoralidad (4)
La acción pedida sanciona una obligación tachada
de inmoralidad
27, pr., D., de verb. obl., XLV, 1).
Cuando la fórmula está concedida, lo primero que hay que hacer es fijar la redacción. En electo, además
de los elementos que la constituyen desde un principio, y según la naturaleza de la acción ejercitada,
ciertas adiciones pueden ser hechas a requerimiento del demandado o del demandante; así que
estudiaremos en detalle la composición de la fór-mula.
Cicerón, Pro
ro Quintio, 10, (1)
ut U, 18 17 y 7,951, D., qutò, ex caus, XLI1, 1.-Ad. L. 2, pr., D., cod.
Además de
ID actiont hecha delante del naglira do, faroa cs
magistrado,
habia acaso
otra que el demandante debia hacer antes de la in
us vocato mera soverar al cemanan.
el objeto del proceso, y a la cual se refería el edicto de edendo.—C1. Lenel, Edit. perp.,
1, P(2)
May también casos en que el pretor se reserva conceder la acción después del
que debe hacerlo. Se pueden citar
como creli
acciones dadas al superficiario (n.° 238, nota 3)
sua sentelia danzalur.2. de pries Codi 2: Contes es es indica este qui que damemodo

II.-Composición de la fórmula.
738. La fórmula es una instrucción escrita redactada por el magis-
tre da er triado sa cion las eet con a ta ever, le contede el poder de
condenar o absolver al demandado.
con la designación del
Titirs judex esto o
ción varían según la naturaleza de la acción; b) Las adjectiones, partes que sólo se añaden a la fórmula si
el demandado o el demandante han solicitado
739.
°{ Oe las partes prineond
De las partes principales de la fórmula. - Son en número
de tres las partes que entran en la composición ordinaria de las fórmu-
Mente de moceatia un centa: Ya la dica (ayo, 1V, 3 29).
tres acciones sola-
La demonstratio se coloca al principio de la fórmula, en seguida
de la denominación del juez. Consiste en una corta exposición de hechos, e indica el fundamento del
derecho, la causa del litigio (1). He aquí ejem-plos: Quod
Aulus Agerirs Numerio Negidio hominem vendidit, para la
acción venditi; Quod Aulus Agerius apud Numerium Negidium mensam argentear deposuil, para la acción
depositi (Gayo, 1V, §§ 40 y 47) (2).
2. La intentio sigue a la demonstratio. Es la parte donde se indica la pretensión del demandante, la
cuestión misma del proceso que se encarga de resolver el juez (3). La intentio puede ser certa o incerta:
a) Es certa, cuando el objeto del litigio está perfectamente determina-do. Por ejemplo: Si paret Numerium
Negidium Aulo Agerio X millia
sesterlium dare oportere, para la condictio certae creditae pecuniae.
Si
paret hominem (Stichum).
ex jure quiritium Aul Ageri esse, para la ter
do g se ta deado a la appectacion del ihez, en cayo caso se recacta de
Aulo Agerio
dare facere oportere. Si la acción es de buena fe se añaden las palabras ex fide buna.
En las acciones in personam, la intentio es certa o incerta,
según que el objeto de la obligación sea certum o incertum. En las acciones in rem, la intento es siempre
certa, menos en algunos casos excepcionales (Gayo, IV, § 54).
La condemnatro es la parte de la formua que concede al juez el
Por ejemplo: Judex
paret absolve, para la condictio certae creditae pecunide. El partido que debe tomar el juez está
subordinado a la comprobación de la intentio,
el al is qui petel conditione jusjurandi non utetur, judicium ei practor non dabll. L. 9, pr.
§ 41: Intentio est ea pars formulae qua actor desiderium suum concludil...
Condemnatio est ea pars formulae qua judici condemnandt absol-

demandante ostd usticada, of pare, c tez condena; si re en esta,


nes cotina ol proir of u a en ine gua d ues
pe determinan la peto o et, semin que la conde meti
la: a) Es certa, cuando fija la cantidad a la cual el juez debe condenar al demandado si la intentio se ha
probado.
Este es el ejemplo ya cita-
do (Gayo, 1V, $ 50); b) Es incerta, cuando deja al juez el poder de evaluar
él mismo la condena. En caso parecido, tan pronto fija un má-
ximo que el juez no puede traspasar, y se llama incerta cum taxatione; de esta manera en la condictio
incerti: Judex Numerium Aulo Agerió duntaxat sestertium X millia condemna; si non paret, absolve, y tan
pronto le deja en completa libertad; entonces es incerta et infinita, como en la rei vindicatio: Quanti ea res
erit, tantam pecuniam judex Numerium
Negidium Aulo Agerio condemna: si non paret, absolve (Gayo, IV, § 51).
A una intentio incerta corresponde siempre una condemnatio incerta.
Cuando la intentio es certa, la condemnatio sólo es certa si el objeto de la demanda consiste en una suma
determinada en dinero. En todos los demás casos es incerta; porque siendo pecuniaria la condena, el
juez.
está obligado a proceder a una evaluación en dinero.
En las acciones in rem, y en general en todas las que ban recibido la fórmula arbitraria, la condemnatio
está precedida o acompañada de las palabras nisi restitual, u otras análogas, que permiten al juez
ordenar primero al demandado las restituciones naturales, advirtiéndole que no debe condenar a una
cantidad en dinero nada más que si esta satisfacción no ha sido aún ejecutada (V. n.° 798).
La adjudicatio sólo se encuentra en las acciones familiae ercis-cundae, communi dividundo y finium
regundorum. Permite al juez hacer atribuciones de propiedad o constitución de derechos reales en
beneficio de las partes sobre los asuntos comprendidos en el proceso (6). Le da también el poder de
condenar, y la fórmula se compone de cuatro partes.
La adjudicatio estaba concebida de esta manera: Quantum adjudi-
car en gue iugar tigirada en ta ormula, Si antes Nasspues de Panto
-Si se exceptúan las tres acciones únicas que llevan la adjudi-
catio, la fórmula, por regla general, comprende tres partes: la demons-tratio, la intentio y la condemnatio,
que se unen las tres para formar un
ciertas fórmulas sólo tienen dos partes: la intentio y la condemnatio;
otras no tienen más que una: la intentio.
1. La demonstratio falta, y la fórmula se compone tan sólo de la
intenti salacondemetio. E lo que estuiente las fórmulas referidas
Gayo, IV, § 52: Juder si condemnet, certam pecuniam condemnare debet, etsi certa
pecun trayo, lnSa pojudic est ea pars formutac qua permitiar judici rem alicul
an entio la e ue ayo pero of as azotes de la lás del orden de 1,

Sence re nemonseate se xpica pazue ar demandante ae artta


no invoca una causa especial de adquisición, sino
que sea la causa (dl. Cage, 1 v, en 33, 64 y16), Por consiguenlguicta
tio pone una cuestión de Derecho civil. La fórmula in jacium concepta comienza, por el contrario, por una
intentio, donde el demandante coloca una cuestión de hecho, y que se parece a una demonstratio. Pero
no es menos una intentio, aunque lo que falta es la demonstratio (Gayo,
IV, $§ 45,
46 y 60, in fine). He aquí un ejemplo sacado de la acción de-
positi: Judex esto. Si paret Aulum Agerium apud Numerium Negidium
mensam argenteam. deposurase, eamque dolo malo Numerii Negidii Aulo
Agerio redditam non esse quanti ea res erit... (Gayo, IV,
§ 47). Esta in-
tentio es siempre certa, puesto que sólo puede expresar hechos perfectamente determinados.
Se pueden citar como la fuente más importante de las formulas in factum los casos en que el pretor
concede una acción fuera del Derecho civil, bien para extender una regla o bien para sancionar ciertas
disposiciones de su edicto (Gayo, IV,
§ 46). Pero, además, en un gran nú-
mero de hipótesis donde se encuentran en la época clásica una relación obligatoria sancionada por una
acción civil in jus, es muy probable que el pretor concediera primeramente una acción in factum
(V. n.° 272).
Después, cuando el Derecho civil admitió la existencia de una obliga-ción, la acción pudo recibir una
fórmula redactada in jus.
De esta manera se explica para ciertas acciones civiles la existencia de una doble fórmula: una de ellas,
más antigua, concebida in factum, y la otra, in jus, de creación más reciente. Gayo cita como tales la
acción depositi y la acción commodati (IV, § 47), pero es casi seguro que existían
práctico. En primer lugar, los hijos de familia no pueden ejercitar la
acese propte porque nosedrias, Per o smecos en o, erincia De metea-
derse propietarios ni acreedores.
intentar la acción in factum (5). Después, con la fórmula in factum. el
(2)
Paulo dice en este sentido, L. 14, § 2, D., de ex rei jud., XLIV, 2:
Singulas obli-
suquuntur... al, cum in rem ago omnes causae una petitione adprehen-
chullerdy
causas posibles de esta obligación; pecunia data, aut expensita-
ta, aut stipulata: lo que sería inexplicable sí la fórmula hubiese ella misma enunciado la
ser lo mismo
que las dos fórmulas se encon-
nes deposit y solucioda ene La pa de obla 4121V, 2), parece que deblo ser ene
etium filtifamilias
Pos, del re
•Se empieaba la fórmula del prejudicium cuando se habían de resolver cues-
nolt Detienes.
Coles ucuie
reclamaban a la sazón.
0. raacción judicial se sece referir, por otra parte, bien
entrenar no
"Curslio"
nes de derecho, bien a cuestiones de estado (si N. es libre, manumitido, hijo de familia,

demandante se expone a incurrir en la prescripción que resulta de una plus-petitio, lo que no habría que
temer con la fórmula in jus, al menos
car, La demondratio erta condennati. taltando a la Ve2, la Mornula
se reduce a una intentio, en las acciones prejudiciales, que tienden no a hacer obtener una condena, pero
sí a hacer constar en justicia un de-
De las partes accidentales de la fórmula.- Pistas partes
no figuran en la fórmula nada más que estando añadidas a la demanda de los litigantes. Según Gayo, la
variedad de los asuntos fué causa de la introducción de estas adjectiones, que permitían al magistrado
poner la fórmula en relación con las exigencias de la demanda y de la de-fensa. Pero los esfuerzos del
pretor para suavizar ciertas soluciones rigurosas del Derecho civil contribuyeron también a ello (Gayo, IV,
§§ 129 y 116).
Se distinguen las excepciones y las proescriptiones.
742.-1.
De las excepciones.-En un principio, el juez puede tener
en cuenta todas las alegaciones relativas a la cuestión colocada en la intentio, pero no de las que sean
extrañas. Si el demandado se limita a la contradicción directa de la pretensión del demandante, el debate
Pormul; peurre de esta manera, por esemplo, si el demandante reclama
X en virtud de una estipulación y si el demandado niega haberlo prome-tido. Pero el demandado puede
sostenerlo, aunque la pretensión del demandante fuese fundada nada más que en un motivo sacado de
una consideración extraña a la intentio, no debiendo ser condenado; por ejemplo: por haber prometido
bajo el imperio de la violencia o del dolo, o porque el demandante le haya hecho remisión de la deuda por
simple pacto. Esto es una alegación ajena a la cuestión colocada en la inten-tio, que es la de saber si ha
habido o no estipulación. Para que el juez pueda apreciar este modo de defensa, es necesario que la
fórmula le autorice a ello. El pretor añade a la reclamación del demandado una parte que concede al juez
este poder, y se llama excepción (1).
La excepción se coloca por regla general seguida de la intentio, bajo la forma de una condición negativa.
Veamos ejemplos: Si in ea re nihil dolo malo Auli Agerii factum sit neque fiat, para la excepción de dolo.
Si inter
Aulum Agerium et Numerium Negidium non convenit ne ea excepción resultante de un pacto de remi-
3on (Gaye, 10, 7i3), Es ia condicion de mas puesta a la condena
sion (Gayo, 1v, el juez no puede condenar al demandado nada más que si la intentio es justificada y si la
excepción no lo está. Pero, al contrario, cuando el demandado ha becho la prueba de la excepción que
invoca, debe ser absuelto (2).
etcétera), bien a simples cuestiones de hecho, tales como la cantidad de una fianza o de
N. del T.--La fórmula si paret dare oportere no implica la necesidad de indicar el moti-
hecho que
vo de deobligació la al hecho que la cre hecho, en lugar de enunciarse aparte en la demos-
tragon, pusa ale ina exccpeion af trden dada al Jue para condena
interuto esta Justitad. eanse Para 1os detalles solare las excepciones les rumeros 80

dipitee de rote, i repled ne 05 na ue una excepcion Thyocada


por el demandante (1). Por ejemplo, el demandado ha opuesto a la con-
intervenido un segundo pacto destruyendo el primero, debe hacer insertar una segunda excepción de
pacto, para que el juez tenga el poder de apreciar esta alegación. La excepción opuesta de esta manera a
la del demandado es una réplica (Gayo, IV, § 126). Si el demandado requiere la inserción de una tercera
excepción opuesta a la réplica, es
una apaca, yoaemandanke puede Tecamar ta Insercdn de una s2
plica (Gayo, IV, § 128); pero los textos no establecen ningún ejemplo (2).
eseritas a ta cabeza de la Tormuta (Gaya, PreSi32) Precedtan y Peem
plazaban algunas veces a la demonstratio (Gayo, IV, § 136). Unas estaban añadidas a la fórmula en
interés del demandante: ex parte actoris; y otras en interés del demandado: ex parte rei.
a)
«Prescriptiones ex parte actoris.-Su objeto es, por regla general, limitar y precisar la demanda. Gayo cita
los dos ejemplos siguientes:
1.º Ticio ha estipulado diez escudos de oro de renta vitalicia, X arreos annuos quoad vival. Si al fin del
primer año ejercita la acción ex stipula-tu contra el deudor, agota su derecho. En efecto, la intentio es
incerta porque su crédito esta considerado como único, cuyo total, que depende del número de
anualidades, es indeterminado. Por esta intentio hace valer a la vez su derecho a la anualidad vencida y a
las anualidades futuras, quitando de esta manera el poder para obrar alguna otra vez.
Fis, por tanto, necesaria una indicación que precise la demanda, limitan-dola a lo que haya vencido. Este
es el objeto de una praescriptio, concebida de esta manera: Ea, res agatur cujus rei dies fuit (Gayo, IV, §
131).
2.º El comprador de un fundo itálico quiere ejercitar la acción ex empto para obtener del vendedor
propictario la mancipatio. La intentio, siendo incerta, es de suponer que no agote su derecho, y si mas
tarde quiere forzar al vendedor a hacerle tradición del fundo, o a suministrarle la caución de evictione, ya
no podría ejercitar de nuevo la misma acción.
Para evitar este inconveniente, puede limitar a la mancipalio el objeto de su demanda con ayuda de una
proescriptio así concebida: Ba res agatur de fundo mancipando (Gayo, IV, § 13, 1.ª).
b)
«Prescriptiones ex parte rein.-La prescripción opuesta por el demandado es una especie de excepción
que no difiere de la excepción ordinaria nada más que por su colocación en la fórmula. La proescrip-tio
lungi temporis es el ejemplo más importante (V. n.° 210). Había
fure, lo cual significa por el derecho civil, y no con pleno derecho, como se ha traducido fre-cuentemente.
excepción pacti
conventi resultante del pacto de no pedir era inútil
cuando se trataba de una obligación consensual, porque el simple consentimiento resolvia
rose ture.
V. del Ti Vipiano dijo que en las acciones de buena le las excepciones se sobreentien-
dee lacceneion do tiolo,
anadida a ina aeton e dereeno estret, basta para transtor
mark. de 1en Nerectio Roo
-El Derecho Romano conoció excepciones perpetuas y perentorias, y tempora-

IlI.-De la "litis-contestatio",
745.- Cuando los debates sobre la composición de la fórmula han tenido fin, el pretor la redacta,
entregándosela al demandante.
Este,
en presencia del magistrado, se la comunica al demandado, que debe aceptarla. Si la rehusa, impidiendo
de esta manera al proceso seguir su se expone a las rigurosas medidas ordenadas contra el indefen-
cus (1) Si la acepla, el acuerdo de tas partes para que sea exaininad.
por un juez el litigio pone fin al procedimiento in jure. Este es el momento que es llamado la litis-
contestatio (2).
Aunque la fórmula escri-
ta dispensaba de tomar testigos, como ocurría en la práctica con las acciones de la ley, la palabra litis-
contestatio quedó para designar el último acto del procedimiento formulario delante del magistrado.
Entonces es cuando proceso esta completamente entablado, resultando
importantes consecuencias.
746.- Efectos de la «litis-contestatic»,- El efecto capital de la litis-con-testatio es que transforma el derecho
primitivo del demandante. Por una
Pos casos es Ta misma y en vitud de ia cual, c demandade esta supto
al demandante para seguir el curso del proceso y la condena, si tiene lugar: condemnari oportere (Gayo,
III, § 180). Por otra parte, el derecho que el demandante ha lecho valer en justicia queda agotado, y no
puede hacerlo objeto de un nuevo proceso. Casi siempre se paraliza por una excepción, y a veces se
extingue ipso jure. Este resultado se parece en mucho al de una novación.
Los jurisconsultos romanos hacen ellos
misinos esta asimilación, calificando de novación el efecto de la litis-
evitar con la movaton Voluntaria oue realzan con a ayudes de a est!
pulacion (1). La misma diversidad de su naturaleza crea entre estas dos clases de novaciones diferencias
muy numerosas: a) La novación vo-
746.
(1).
L. 17: Non defendere videtur non tantum
idea:
opinión que hemos adoptado
cuando el demandado recibe 1a
autor tercir
dicen del demandado
sentido:
1a tenido lugar, los tersconsulos
L. 17.-in judicium de
Aut inchoatis liti-
hemos visto, en efecto, que se puede hacer una novación válida estipulando el valor peculuntatia

tenia un efecto extintivo y absoluto que se extiende a todos los accesorios de la anterior obligación. La
litis-contestatio deja subsistir
derecho
acreedor (Paulo, L.. 29, de noval, XLVi, 2). Es natural, el electo
del
que el demandante, ejercitando su acción, conserve sus seguridades (2);
Cuando el crédito primitivo está produciendo intereses, la novación
min47. Despues ae haber heche constar el electo novatorig de la li
lis-contestatio, veamos cómo se produce y cuales son sus consecuencias.
1. De la extinción del derecho anterior.-El derecho del demandante bajo las acciones de la ley se
consumía siempre ipso jure por la li-tis-contestatio (V. n.° 118, nota 3). En el sistema formulario sólo se
produce el mismo efecto si el proceso reúne estas tres condiciones: a)
constituye un judicium legitimum, es decir, si tiene lugar en Roma, entre ciudadanos romanos y delante
del unus judex; b) Si la acción y persono. Se pueden ustificar estase cond in jus (Gayo, III, § 180
§107). Se pueden justificar estas condiciones considerando que estas acciones son precisamente las que
eran anteriormente del dominio de la condictio y de la judicis postulatio. Por tanto, es probable que las
palabras de estas acciones de la ley se transportaran a la fórmula (Véase núm. 730). Era también lógico
el aplicar la regla en vigor bajo las acciones de la ley. Pero en todos los demás casos en que llegaran a
faltar alguna de estas condiciones, es decir, tratándose de una acción in rem, o de una accion personal,
un jacium, o bien de un juarum imperio continens (V. n.° 748,
3.°), el proceso sólo estará organizado con ayuda
de extensiones o modificaciones llevadas por el pretor al sistema de las acciones de la ley: esto es,
encontrándose fuera del dominio del antiguo Derecho civil. Por eso la lilis-contestatio no extingue pso jure
el derecho del demandante. Es el pretor quien se opone a que el mismo proceso sea renovado entre las
mismas personas, haya sido o no terminado por alguna sentencia, y por esto únicamente fué por lo que el
ju-
fué organizado por
vez; concede al demandado una
excepción rei in judiciem deductae (1), que, desde luego, dejaba subsis-
tir a cargo del deudor una obligación natural (2).
Creación de una nueva obligación.-
Cualquiera que fuese la natu-
raleza del derecho primitivo, la litis-contestatio crea una obligación entre las partes. El demandado tiene
obligación de sufrir la instancia hasta que el juez haya pronunciado la sentencia de condena o absolución
(3).
niario del derecho primitivo deducido en justicia, quanti res est (V. n.° 507, y de la estipulación
Aquiliana
.° 513). Es precisamente lo que tiene lugar en caso de mis-
contestatio.
Panlo, L. 86, D., de reg. jur., L.
tem contestati
sunt, quam
per Maquet deterior conse, so embargo para el
[Link], 2:* de correalidad y
tante meros
6s 308,30
324.
leguime facta loerantur hypotecae et pig
nus, usurae non currunt.
usur.. Xxil.
1: Lite contestata
No quiere decir que la litis-contestatio haga correr siempre los inte-
reses,1.
_(1)
que no detiene el curso.
Gayo, IV, $$ 106 y 107.—Véase sobre esta excepción el número 755, nota 3.
e pate he tat tril ou puil mai pag otre ealeyo.
El hoc est quod apud
contestatam

Esta obligación puede ser considerada, hasta cierto punto, como nacida de un concurso de voluntades
análogas a un contrato (4). En efecto, la organización del judicium necesita un acuerdo entre las partes
que consienten en someter el litigio a la decisión del juez, aunque se pueden diferenciar por medio de un
contrato en que el consentimiento del de-formula por proppa voluntad, pero a veces también la acepta,
elam invitas, para evitar las consecuencias de rehusarlo, que son: el embargo y la venta de sus bienes
(5).
Unimos a la creación de una nueva obligación las reglas siguientes, que completan los efectos de la litis-
contestatio:
La nueva obligación nacida de la litis-contestatio es civil y trans-misible. De manera que la acción
ejercitada por el demandante es temporal e intransmisible; y después la litis-contestatio cambia de
naturale-za. Poco importa que el término durante el cual podía ser ejercitada expire; que el demandante o
el demandado llegasen a morir, pues al derecho primitivo ha sucedido, en efecto, una nueva obligación
transmisible a los herederos de las partes. Desde entonces, queda asegurado el derecho del demandante
(6).
b)
Los elementos del proceso se fijan por la litis-contestatio. La fórmula designa las partes entre las cuales
está creada la nueva obligación, y el juez que debe disolverla por medio de la sentencia. Sus ya no
pueden ser modificados,
nombres
y de esta manera, una accion popular
abierta a todos se hace después de la litis-contestatio, de la propiedad exclusiva de quien lo ha intentado
(L. 12, D., de verb. sign., Por la misma razón, el procurator es, después de la litis-contestatio, el amo del
proceso, dominus litis.
En caso de necesidad absoluta, tales
como la muerte, permitían, sin embargo, dirigirse al magistrado, que, después de examen, reemplazaba
por otro en la fórmula el nombre de la parte, o del juez fallecidos. Este cambio se llama liansialio judicir
(7).
El juez designado para fallar sobre la obligación nueva y decidir
si el demandado sera absueto o condenado debe teterirse a momento
en que ella ha nacido. En otros términos, debe colocarse en el día de la litis-contestatio para decidir si la
pretensión del demandante es fundada, y para determinar, si hay lugar a ello, el importe de la condena
(Véanse números 751 y 797, 3).
§ 3.-Del procedimiento "in judicio".
I.-Misión del juez.-Debates y pruebas.
realiza delante del mez. su mision consiste cn examinar ef asupto puesto
la apicacion de 10s prinepos de Derecho puestos en juego. Despues,
esta suficientemente
sentencia.
aclarado, termina el proceso por
La idea está expresada por Ulpiano,
Pauto, pue dec, hablando del denandante.
este sentido como Paulo puede
a buca aci e san realite
este texto está naturalmente limitado y precisado por
incluide Pido de ane d 5,

afficara cayo pader es mas o thanos ampito, Segin fa naburalexa de fa


acción. Bajo la República se distinguían sobre este punto los judicia
Ventan por obieto una cantitad deter minada de dinere 0 calter ota
dante era fundada, y precisar lo que era debido (1).
Cualquiera que fuera la latitud de los poderes del juez, estaban contenidos siempre en ciertos límites: 1.°
Debe conformarse a las indicaciones suministradas por la formula, pues aunque pareciesen contrarias o
inexactas a la equidad, no pueden separarse bajo pena de hacer suyo el proceso; 2.° Debe aplicar con
toda fidelidad los erecoraceso contrario, la sentencia será nula, porque haria suyo el
laría suyo el
proceso, pudiendo incurrir en penas más severas (2); 3.° Debe pronunciar la sentencia en un término
fijado, y hay que distinguir entre las judicia legitima y las judicia imperio continentia. Los judicia legitima
organizados según los principios del antiguo Derecho
erail, es decir en Roma, o en un mite de una milla airededor de Roma,
entre ciudadanos romanos, y delante del unus judex; su duración no podia exceder de dieciocho meses,
según una ley Julia judiciaria
Gayo, IV, § 101).
Si, al contrario, uno de los litigantes era peregrino, o si el proceso era enviado delante de los
recuperadores, o bien si tenia lugar fuera del límite de una milla alrededor de Roma, Vimita de toridad de
al ley, pero si sobre los poderes del magistrado, que lo había organizado en virtud de su imperium: era un
judicium imperio continens, cuya duración tenía por límite la expiración de las funciones del magistrado
que había entregado la fórmula (Gayo, IV, § 105).
719.--II.
Debates y pruebas.-Para que la instancia siga su curso
no es neresario que los dos adversarios estén presentes in judicio. Si falta alguno de ellos, si es
contemax, el juez, a pesar de ello, da la senten-cia, y bajo las acciones de la ley debía pronunciarla el
mismo día siempre en contra del que faltase (XII tablas, 1, 8). Bajo el procedi-
Ton, 4d 2. in Ve, 1, 17) Despues, baso ei Imperio, ef juez pudo es-
tatuir libremente, aunque siempre después que el magistrado, en caso de faltar el demandado, haya
hecho sin éxito tres intimaciones al con-lumax (1).
Cuando las partes comparecen en el día señalado, los debates se
cho o de un icho, ts o gue osta ogade a presenat las pretas, Po

tanto, el demandante debe siempre justificar su pretensión, pues, de no ser así, queda absuelto el
demandado.
Por su parte, el demandado no tiene que hacer prueba directa; su papel se limita a combatir las
presentadas por el demandante. Pero si opone una excepción a la demanda, debe, en cambio. probar los
hechos sobre los cuales se apoya este modo de defensa; de manera que en cuan-
10 20s modos de pruebas consister: a En esertos inetrummenta, tales
como el escrito que comprucha una estipulación, el arcarium nomen;
b) En testigos, testes. Se aprecian éstos, no según el número, sino según el valor de los testimonios (3);
c) En el juramento, jugjurandum in judicio. El juez puede deferirle de oficio a una de las partes. Este jura-
mento aclara la cuestión, pero no le obliga (Gayo, L. 31, D., de jurej.,
XII, 2).
II.-De los diversos partidos que puede tomar el juez,
y particularmente de la condena.
750.-Una vez terminados los debates, el juez puede tomar uno de estos tres partidos: 1.° Si el asunto no
le parece muy claro, no tiene obli-gación de pronunciarse. Declara entonces rem sibi non liquere. En igual
caso, y cxistiendo varios jueces, se contenta con el juicio de los demas.
Si están en la msma incertidumbre, o no existe más que uno,
habria
que organizar un nuevo judicium (Paulo, L. 36, D., de re judic.; XLII,
Pronuncia la sentencia de ab-
solución, si el demandante no ha podido justificar su pretensión o si el demandado ha hecho la prueba de
una excepción que paraliza la de-manda.
3.° En fin, pronuncia una sentencia de condena sí la intentio
es aprobada sin haberse opuesto ninguna excepción.
El juez no puede condenar nunca al demandante, porque la fórmula nc le da este poder.
Por excepción, es igual la situación de las partes,
en las acciones familiae
ceirscundae,
communi drvidendo y finium re-
gundorum: cada una de ellas hacen a la vez el papel de demandante y demandado, estando expuestas a
sufrir una condena.
llamaban
Estas acciones se
La' por dicho motivo judicia duplicia (Gayo, L. 2, § 1, D., com.
-Para saber si la pretensión del demandante era fundada, el
juez debía colocarse en el
día de la litis-contestatio (V. n.° 742, 2, c).
Esta regia es equitativa, puesto que la lentitud inevitable del proceso no debe influir sobre la solución del
proceso, y las partes deben ponerse en la situación donde estarían si la sentencia se hubiese
pronunciado en
propietario fuera de la litis-contestatio, debe triunfar, aunque dado hubiese usucapido la cosa desde dicha
época (Gayo, L, 18, D., de
ver vind.,
151, 1).
Sin embargo, había excepción en los casos siguientes: 1.° Si después de la blis-contestatio, y antes de la
sentencia, el demandado ha dado sa-tisfacción al demandante, cuya pretensión estaba justificada. En
este

caso, ¿qué debe hacer el juez, condenarle o absolverle? Por una apli-rigurosa del principio, los
Proculeyanos decidían que
se, porged entonos dene lagar segun ts Caudad, Cambin si Cra th
quiera que fuese la naturaleza de la acción; lo cual expresaban por medio de esta maxima: omna judicra
esse aosolutora. Esta opinion, como mas equitativa, es la temp. act.
2. 2.0 Prede oeurrir yoe perexca ta Cosa enertiset
ocurrir que perezca la cosa en litigio
desde la litis-contestatio. Siendo por culpa o dolo del demandado, es natural que no debe dejar de ser
condenado; pero si es por causa fortuita, la equidad hace excepción en la regla: entonces queda absuelto
con tal que no esté en demora (2).
752.-Del caso en que hay condena.-Bajo el sistema formulario, la condena es siempre pecuniaria.
Siempre que condena el juez al demandado es a una suma determinada de dinero, cualquiera que sea el
objeto del proceso (1). Está fijada con ayuda de diferentes procedimientos, según los casos,
se caso de colo del de menda a mione del cen o se determero
la suma a la cual cree tener derecho como indemnización. juramentum in hitem, y se aplica en las
acciones arbitrarias buena fe; casi nunca en las acciones de derecho estricto (2). El principio de la
condena pecuniaria se explica naturalmente según la teoría ya admitida bajo las acciones de la ley; es el
sistema en vigor que subsiste bajo el nuevo procedimiento (3). Ademas, los inconvenientes que
presentaba fueron aminorados por la creación de la fórmula arbitraria, aplicada a las acciones reales y a
ciertas acciones personales (V. n.° 798).
En estas acciones, el juez debe, en primer lugar, declarar de parte de quién está el derecho, y después, si
es el demandante quien gana el pro-ceso, no condena inmediatamente al demandado a una cantidad en
di-
arbitrium determina primero
Tas satistacciones debidas por e demandado, ordenandole sumpuistrar
(2)
Paulo, L. 16, Pr., D., de rei vind., VI, 1: Non enim post liter contestatur utique et
praestare debet.
(1)
Omnium autem formularum que condemnationem habent, ad
pecuntariam
ces, La io per conden Duo une pla. Xiii, 3: In actionibuus in rem el ad exhi-
ellam
ella ob el
niem
culpam...
$ 4,
este
si promissor
eor.:
Plane
actione stricti judicii in litem jurandum
(3)
sel V. Do 11%." Los autores quee
•Stichi marom teceril et siichus decesserit.
opinan que bajo las acciones de la ley la condena
ne on arg Fara preen prordimente futote do mainee por a prator
procedimiento formulario:
po adimiento.
Hubese shdd Imasirada por el pretor
demandante, y
condenale al denandade
mularlo al Derecho
Iquiera que sea
el Derecho primitivo le extinguía siempre ipso jure. La única conclusión a sacar

IlI.-Consecuencias de un error en la demanda.


754.-Es posible que el demandante cometiera un error al exponer su pretensión, cuyo error pasara a la
fórmula. El juez no tiene el derecho de corregir esta inexactitud, y debe estatuir según la fórmula. No
resulta ningún inconveniente para el demandante que hubiese reclamado una cosa por otra, aliad pro alio,
o que hubiese ejercitado una acción por otra: no obtiene nada en absoluto, y además, se absuelve al
deman-
en justicia, y queda todo entero (Gayo, IV, § 55). Al
contrario, el error podía tener consecuencias más graves en plus-petitio y de minus-petitio.
753.
(1)
Ct. en este sentido: Gayo, IV, $ 163: Quod si nec restitual neque exhibeal.
maril cones cor concentrerur.
regund.,
deponendo..
conde mnabi Ser.
Sed est quis judici
Cum reus haberet possessionem el noluli eam restituere, et ideo magno, condemnalus
Cum vero dolas aut contumacia non restituentis,
ineje-
cución del jussus estaba infamia, y en la acción metus causa, la condena era cuádruple.—
Véanse números 788 y
de rei vind., VI, 1: Qui restituere jussus, judici non paret, contendens non
posse restitul
judex
officio
tur...
que
(1)254,ue posee Ci solo
emplea
en un sentido amplio para designar al magistrado
el imperium.
XLIII, 4: ... Sed melius erit dicere, extra ordinem ipsos
jure suae potestatis exequi oportere decretum
$ 2,
L Sir Varios autores optra
per
Varios sutores odinan
' , Le
evidentemente está insertada en su parte final (haec sententia generalis est...), lo esta tam-
1. De la splus-petitio». El demandante hace una plus-petitio cuan-
datro maneras; Re, si reivindiea un runde, no stendo prople arto mas
Efeso (2).
Causa, si habiendo estipulado Stico o Pánfilo, a elección del deudor, reclama diez antoras de vino de
Campania Ca. To 333, de a in, ge, 7e.
reclama diez ánforas de vino de Campania (C1, 1, 8 33, de act.,
Si el demandante ha expresado en la intentio de la fórmula una pre-
arriesga la caducidad de su derecho. En cfecto, no
puede justificar su demanda, lo cual supone la absolución del demandan-
destruído todo su derecho, el efecto extinti-
vo de la litis-contestatio le impide obrar una segunda vez con utilidad (1, § 33, eod.). Pero este
vencimiento sólo es de temer en las acciones que tienen una intentio certa, donde el objeto de la
demanda está deter-minado. Si la intentio es incerta, el demandante no cometería plug-pe-
eas de plue-peitio empore. Cuando e demandante na inexdo en
el demandante ha
la caducidad que resulta de la plus-petitio en una intentio cer la, sólo puede relevarle el pretor y hacerle
obtener la in integrum restitutio en los dos casos siguientes: si es menor de veinticinco años, o si siendo
mayor, na
y se desubre en seguda an odelo gue le disminuye (1 33, eod.):
La exageración en las otras partes de la fórmula no tenía estos in-convenientes, porque en la
demonstratio no existía ningún peligro, y en la condennalio sólo podía dañar al demandado, aunque la
equidad exi-
Pago Ba y palta ta do para teo eae de mandan
De la minus-pelitio».--Existe minus-petitio cuando el demandante sólo ha reclamado, en una intentio certa,
una parte de lo que le es debido. Sólo obtiene lo que pide; pero no consume más que una parte de su
derecho, y puede obrar aún por el resto. Sin embargo, no le está permitido ejercitar de nuevo su acción en
la misma magistratura; sería rechazado por la excepción litis dividuae (Gayo, § 122).
Sí la intentio es correcta, aunque la condemnatio fijase una cantidad demasiado baja, entonces había
peligro para el demandante, porque el juez, más
limitado por la formula, no puede condenar al demandado arriba de la cantidad fijada en la condemnatio
(Gayo, IV, § 52).
El demandante no obtiene, pues, todo lo que le es debido, y su derecho, deducido por entero, en la
intentio, se encuentra ya agotado. Pero la
hatorta. pespret don de pube ble dre sa
manus militaris.
Tassus gal ued nada
creada
arbitraria,
la condena pecuniaria; lo mismo
1o ar eura en 1. pee4
ocurria
Pero algunos años más
obliga-
Te te e erngdae, i de Pale cortepoue Co inate 10 ad race th

IV.-De los eiectos de la sentencia y de la excepción


"rei judicatae".
dirigirse al magistrado,
quien solamente tiene el imperiun (1).
Puede escribirse de antemano, pero el juez debe siempre pronunciarla en alta voz y públicamente.
Los efectos de la sentencia se unen intimamente a los de la litis-con-testatio: 1.° Lo mismo si el juez
absuelve o condena al demandado, la sentencia extingue de pleno derecho la obligación contraída en la
lilis-contestatio; 2.9
En caso de condena, crea una nueva obligación, a cargo
del demandado, esto es: hacer lo que ha sido juzgado, judicatum facere oportere. Produce también una
especie de novación (2);
3.º El derecho
primitivo del demandante queda después de la sentencia en el estado que le colocó la litis-contestatio, es
decir, extinguido ipso jure o paralizado por una excepción, que no solamente está fundada en la
deducción de éste derecho en justicia, sino que en lo sucesivo ya hay sobre ello cosa juzgada: la
excepción rei judicatae (3).
756.- -II.
De la excepción « ei judicatae».Esta excepción tiene por
base un interés de orden público. Cuando un proceso ha sido objeto de una sentencia definitiva, es
necesario que sea respetada la decisión del juez, y que las partes cuya desavenencia ha sido regulada no
volver a llevar el mismo asunto ante la usticia. Por lanto, si la cosa
juzgada no es la misma verdad, debe tener el lugar de la verdad (1).
Pero la autoridad de la cosa juzgada no puede invocarse para rechazar una nueva persecución, nada
más que si la misma relación jurídica está puesta en acción, siendo el mismo asunto eadem res. Según el
jurisconsulto Paulo, es necesario, para que exista esta identidad, que haya:
¿dem corpus, eadem causa petendi, eadem condilio personarum (2).
755. Ulpiano, L. 55, D., de rei judic., XLII, 1: Judex posteaquam semel sententiam
dixit postea judex
(2)
Si condemnatus sil, sublata litiscontestatione, incipit ex causa
judicati teneri...
El hoc
apur veteres scriptum est; ante litem contestatam condemnari
eUriGGOD
reinenciae.
al parecer, no era distinta de la excepción rei in judi-
Para a caso dorde no baya labile Juieo,
justicia
este sentido,
exceptio rei judicatae vel in judicium deductae.—Ad.
.Y.
Justiniano, la excepción se llama exceptio rei judicalae.-
'D., de exc. rei jud., XLIV, 2.
lución o de condena, reconoce
1 53 de en las aeciones prejudicheel be medianle na prorunilello, nue regu
larmente
precede a
de andel et or asciente antaron in, lasere
cia podia
(2)
noceal necne, inspiciendum
rei jud., XLIV, 2: Cum quaritur hac exceplio
cuucirt

Juliano dice con


mas breveuat

1.
Idem.
corpus.-Existe idem corpus cuando las dos demandas
son sobre el mismo objeto; poco importa que sea un cuerpo cierto o una
o bien un derecho real, idem jus (Ulpiano,
1. 7, pr.,
Fadem causa
-Es necesario que se trate de la misma
pretensión jurídica. Si la demanda está fundada sobre la misma causa, la excepción se concede, aunque
el demandante ejercite una acción di-ferente.
el comprador, después de haber intentado la
acción quanti minoris, ejercita la acción redhibitoris contra el vendedor, por los mismos vicios de la cosa
vendida, será rechazado por la excepción rei judicatae (Juliano, L. 25, § 1, D., end.). Pero ocurre de otra
manera si el demandante, después de haber sucumbido en la rez vindicatio de un fundo, ejercita la
condictio. Su pretensión ya no es la misma, pues, después de haber obrado como propietario, obra ahora
como acreedor, y no existe eadem causa petenda (Paulo, L. 31, D.,
eod.).
Paulo, sobre este punto, indica una importante diferencia entre las acciones in personam y las acciones in
rem. Se puede ser acreedor de una misma cosa en virtud de causas diferentes; pero ejercitando una
acción in personam, el demandante sólo hace valer una de estas causas, que generalmente está
precisada en la demonstratio.
Por ejemplo, si le
as debido un esclavo en virtud de una venta o de un legado, después de haber ejercitado la acción empti,
puede intentar la acción ex lestamento sin temor a la excepción, porque cada vez invoca una causa
especial de su crédito.
Ocurre lo contrario en las acciones in rem, por ejemplo, en
la rei vindicatio. Cuando se reclama una cosa, hay obligación de hacer valer todas las causas que se
tienen para ser propietario, y la fórmula no tiene demonstratio expresando una causa determinada.
De manera que si el demandante pierde su proceso, no puede recia-mar otra vez la misma cosa,
alegando otra causa que hubiera omitido;
porque esta causa está reputada como comprendida en la primera demanda (V. n.° 740, nota 2). Acaso al
ejercitar la rez vindicatio tuviese derecho a indicar en una prescriptio la causa sobre la cual fundaba su
pretensión, lo que le permitía obrar una segunda vez invocando alguna otra causa. Pero también es cierto
que la excepción rei judicatae no le era opuesta cuando hacia valer una nueva causa de adquisición
sobrevenida después de la sentencia (Ulpiano, L. 11, §$ 2, 4 y 5, D., eod.).
3. Eadem conitio personarum. La cosa juzgada no es una verdad absoluta, y el efecto debe ser limitado a
las personas que fueron parte en el proceso. La excepción rei judicatae no puede ser opuesta, a no ser
que el asunto esté expuesto entre las mismas personas (3):
Esta identidad existe no solamente cuando se trata de las mismas personas físicas, sino también de las
mismas personas, en el punto de vista jurídico; por tanto, un heredero continúa la persona del difunto;
el hijo en potestad y el jefe de familia no son más que una y misma persona en Derecho civil (Ulpiano, L.
11, § 8, D., cod.).
§ 4.—Vias de recurso.
757.-Hasta el final de la República, la sentencia tenía fuerza de cosa juzgada, en seguida de ser
pronunciada, y las partes no podían atacarla para obtener una nueva decisión de alguna otra jurisdicción.
La sentencia dimana, en efecto, de un juez a quien libremente han elegido
Gordiano,
, 1 2, Ca, quib, res jud.,
de except
XLIV, 1: Res inter allos judicala allis non abest.
56: Res inter alios judicatae neque emolumentum
Die re resqui adicio no
non interfuerunt, neque praejudicium solent irrogare. Macer,. l 63,

Tes se podia obtener contra la sentencia la revocatio in duplum 0 1a in


integrum restitutio. Pero, bajo el Imperio, quedó abierta una vía de re-curso para todos los casos contra
las sentencias: es la apelación que permite hacer reformar la decisión de un juez y de obtener una nueva
decisión. Desde entonces, sólo tiene fuerza de cosa juzgada, cuando ya no es susceptible de apelación o
cuando la apelación ha sido rechazada.
1. Revocatio in duplum.-
-La sentencia dada violando la ley es
nula. El demandado condenado ilegalmente no tenía más que esperar la ejecución del juicio para
prevalerse de la nulidad, aunque podia tam-bién tomar la iniciativa y pedir que fuese comprobada la
nulidad de la sentencia. Una reclamación mai fundada arrastraba contra él una con-
dena al doble.
Tal parece naber sido la revocatro in duplum, sobre la
cual faltan indicios precisos (Cf. Paulo, S. V. 5, §§ 7 y 8. Cicerón, Pro Flacco, 21).
1. In integrum restitutio.-El demandante o demandado que se
2. creyese lesionado por una sentencia podía obtener del magistrado la, in integrum restitutio. Este
recurso extraordinario estaba abierto contra las decisiones judiciales; pero en este caso, lo
mismo que en otros, sólo se acordaba el beneficio en determinadas condiciones (V. n.° 812).
3. Appellatio.-
-La apelación data del principio del
Imperio. Lo
probable es que hubiese sido establecida por una ley Julia judiciaria, teniendo por origen, sin duda
aiguna, el derecho, que pertenecia a todo magistrado bajo la República, de oponer su veto a las
decisiones de un magistrado igual o inferior: esto era la intercessio. La persona que qui-siera quejarse de
la decisión de un magistrado podía desde luego, reclamar la intercessio del magistrado superior, apellare
magistratum. De aquí procede la apelación. Pero el magistrado delante de quien se lle-
vaba
no se contentaba con oponer su veto a la sentencia: la anulaba también y la reemplazaba por una nueva
sentencia.
La parte que entabla apelación de una sentencia debe dirigirse al magistrado que haya entregado la
fórmula (Modestino, L.
ap.,
XLIX, 3). De esto resulta que la apelación puede
ser llevada
ser llevada delante del mapistrado superior; por ejemplo, del
pretor,
ante el prefecto del pretorio. El emperador juzga en último término
(Cf.
38, pr.,
La apelación es suspensiva; detiene la ejecución de la sentencia (Ul-piano, L. 1, D., inhil ninov., XLIX, 7).
El juez de la apelación confirma la primera sentencia, o la anula, dando una nueva. De esta nueva sen-
tencia se puede aún apelar hasta haber legado el último grado de ju-
risdicción.
§ 5.—Vías de ejecución.
758.-El deudor disfruta de un término de sesenta días para ejecutar la condena (1). Una vez expirado el
término, y caso de no estar pagado
ettando delante def magistrado la accton judicat, sta 2ccion, bajo el
Esta acción, bajo el
sus bienes, Para ver el resutadu, hay one dstingur dos hipotests
Si el deudor niega la existencia o validez del juicio habido contra él, el magistrado entrega una fórmula,
enviando a las partes delante de un juez; pero con una condición, y es que el demandado suministre
758. (1) Gayo, III, $ 78. L. 3, § 1, C., de usur. rei jud., VII, 54. caution. De la misma manera que para
rechazar la manus injectio debía encontrar un vindex, así también tenía que dar la caución judicatum
que pagar, pues de 10 contrarto corre el fesgo de la elecucion sobe su
persona y sus bienes.
Desde luego, y sin otra formalidad, puede el magistrado declararle
addictus, y permitir al acreedor llevarle en prisión:
Rubria, c2 y Cicerón, Pro lacco, 30, en fineS Porque si jos antiguos
rigores contra la persona del deudor no estaban ya autorizados, en cambio el aprisionamiento siempre
subsiste. Es un modo muy eficaz para vencer la resistencia de un deudor solvente.
Pero tambien puede el
acreedor pedir además la ejecución de sus bienes. Entonces debe dirigirse a los magistrados superiores
para obtener, bien sea la entrada en posesión de los bines del deudor, llegando a la bonorum venditio o a
la bonorum distractio, o bien una toma de prenda.
a)
Bonorum venditio.-
-Es la venta en bloque del patrimonio del
deudor; pero aquí no trataremos sobre esta vía de ejecución que forma el derecho común bajo el
a de Le ca consido para el dece ente dentario esos que haya
hecho cesión voluntaria de sus bienes.
distractio,-Es la venta en detalle del patrimonio
del deudor, sustituida a la venta en bloque operada por e ministerio
de un curador.
ratio,
Se la encuentra mencionada por primera vez por
que vivió bajo Trajano (L. 9, D., de curat, fur., XXVII, 10). Fué
concedida a varios deudores de elevado rango para evitar la bonorum
venditio
Gayo, L. 5, D., eod.). La parte de cada acreedor sobre el precio de venta se distribuía por el curador con
gran cuidado, siendo casi seguro que el deudor evitaba la infamia.
Pignus causa judicati captum.-Según parece, este
miento debio ser empleado por el magistrado para asegurar el efeeto de
sus decisiones, cuando era él quien juzgaba extra ordinem. Un rescripto de Antonino el Piadoso le
generalizo, permitiendo, ademas, usarlo
judic.,
ati, LeC, 1). El acre seor puede estars autorizado por el magistrado
a quedarse con los muebles a título de prenda, y siendo éstos insuficien-tes, también podía hacerlo con
los inmuebles del deudor (L. 15, § 2,
D., eod.). Al cabo de dos meses de hecho esto, si el deudor, no era eje-
se vendia la prenda y el acreedor se cobraba sobre el precio, dando el sobrante al deudor.
Este procedimiento seguramente que no
tenía más que aplicaciones limitadas; pero se ignora en qué casos era empleado, preferentemente a la
bonorum venditio.
§ B.-De la "cognitio extraordinaria".
759.-El procedimiento ordinario, del cual ya hemos estudiado sus diferentes fases, no era aplicable a
todos los asuntos. A veces el magis-
decidía él
mismo la disputa sin organizar el judiciem: extra ordinem judiciorum.
El proceso, entonces, se llamaba una cognitio extraordinaria, y los textos
dan casi siempre la calificación de judex al magistrado que juzga.
Las materias civiles sobre las cuales el magistrado estatuia extra
ordinem eran muy numerosas, y su designación ,procedía de diversas causas (L. 5, pr., D., de var, et extr.
cogn., L. 13). Son las principales:

a) Los emperadores confiaron al magistrado el conocimiento de ciertos


คร 27809, Pia perseciciones contra Tos publicanos (tasito, Car X11l,
b) La cognitio extraordinaria comprendía las cuestiones para las cuales el Derecho civil no admitía que
pudiese haber verdadero proceso.
Tales eran las disputas entre un jefe de familia y las personas colocadas

bajo su potestad: cuando un esclavo reclama su manumisión, o un hijo su emancipación (L. 92, D., de
cond., XXXV, 1). Tales eran también las peticiones de honorarios debidos a las personas cuyos servicios
no podían ser objeto de un arrendamiento (Véanso núms. 377
ser, as ntagistrades estatman elos mismos en caso de apelacine) En
La sentencia dada por el magistrado se llamaba decretum. La condena no era siempre pecuniaria; se
relacionaba con la misma cosa que
imperzum, bien fuera
por la manu militari, o bien por alguna prenda (V. n.° 761, 4).

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