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Platón: Filosofía y Teoría de las Ideas

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Nace Platón en Atenas en el año 427 a. C.

en el seno de una familia


aristocrática -algunos de sus miembros participan en el gobierno de los Treinta
tiranos, en concreto sus tíos Cármides y Crítias-. Su verdadero nombre
eraAristocles, pero le llamaron así por lo ancho (Platys) de sus hombros o de su
frente.
Su formación es la de un privilegiado: conoce a Sócrates en el año 407 a.
C., a sus 20 años, y se hace discípulo incondicional suyo hasta su muerte en
el año 399 a. C. Además aprende todo tipo de materias: matemáticas,
geometría, arte, dialéctica, etc.
Platón recoge el testigo de su maestro Sócrates
Sócrates, como muchos otros atenienses, no está de acuerdo con el
relativismo de los valores defendido por los sofistas y que tanto había
seducido a una parte de la juventud ateniense porque este relativismo, que
parecía llevar a la conclusión de quetodo estaba permitido, amenazaba de
muerte su ciudad, uno de sus sueños más preciados: “Estoy orgulloso de ser
humano y no animal, y de ser ateniense y no ser bárbaro” confesará.
La obsesión de Sócrates es la de eliminar el relativismo de valores que
invade Atenas. El relativismo es fruto de la diversidad de opiniones que da
derecho a creer a todos que su parecer vale igual o más que el del resto.
Si no existe ninguna verdad absoluta, el lenguaje se vuelve algo
inútil, ya no podemos hablar de nada. ¿Cómo discutir si las leyes de la
ciudad son justas o injustas si no tenemos antes una idea clara de la justicia
en sí? De la misma manera que un zapatero no puede hacer zapatos, si no
sabe antes qué es un zapato (le falta el modelo) los seres humanos
tampoco podrán ser justos, virtuosos o felices si ignoran qué
quieren decir éstas palabras.
La ciudad ha perdido los papeles y se hace preciso volver a mirar la brújula
que nos encamina hacia valores válidos para todos, universales, e incluso,
eternos como los dioses.
La primera labor que se habrá de proponer será la búsqueda de la
correcta definición de estos conceptos, una definición que sea
universal y válida para todos. Será Platón quien recoja el testigo de esta
necesaria y difícil labor emprendida por Sócrates.

El proyecto platónico
Platón encuentra en la Atenas de las Guerras del Peloponeso dos defectos
fundamentales:
1. La incompetencia e ignorancia de los políticos. No hay
profesionales de la política, son aficionados: la mayor parte de los
cargos se eligen por sorteo. En vez de ser así, se habría de escoger al
más capacitado, al más idóneo.
2. La lucha entre los partidos. Permiten que los intereses de grupo
prevalezcan sobre las necesidades del Estado.
Su objetivo es llevar a cabo una Reforma política: fundamentar la
polis y sus instituciones en un orden de principios de carácter
universal, que primero hay que descubrir y después enseñar.
Teoría de las Ideas
A pesar de que no se encuentra explícitamente formulada en ninguna de
sus obras, la teoría de las ideas representa el núcleo de la filosofía
platónica. Platón distinguedos modos de realidad, una, a la que llama
inteligible, y otra a la que llamasensible. La realidad inteligible,
constituida por Ideas, representa el verdadero ser y es inmaterial,
eterna, (ingenerada e indestructible, pues) y ajena al cambio. Constituye
el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo
que ordinariamente llamamos “cosas”. Ésta última es material,
corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la
destrucción), y resulta no ser más que una copia de la realidad
inteligible. Además, sólo las Ideas pueden producir un verdadero
conocimiento o “episteme”, mientras que la realidad sensible, las cosas,
sólo son susceptibles de opinión o “doxa”. Por eso, cuando nos referimos
a la concepción platónica de la realidad la calificamos de dualista (
dualismo ontologico: dos realidades), lo mismo que cuando hablamos
del concimiento (dualismo epistemológico: dos formas de
conocimiento).
Las Ideas:
● representan las “esencias” de los objetos o cosas y no deben ser
confundidas con conceptos mentales (en el sentido en que solemos
decir “tengo una idea”).
● Subsisten independientemente de que sean o no pensadas y gozan
de unas características similares al ser parmenídeo: son únicas,
eternas e inmutables y, al igual que aquel, no pueden ser objeto de
conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón.
● Son el modelo o el arquetipo de las cosas, por lo que la realidad
sensible es el resultado de la copia o imitación de las [Link] tarea
del Demiurgo será precisamente hacer que la materia informe,
existente desde siempre, tome rasgos semejantes a las Ideas.
● El mundo de las Ideas está ordenado jerárquicamente pues hay
distintos tipos de Ideas y no todas son valoradas del mismo modo. La
lógica interna de los argumentos que utiliza para la defensa de las
Ideas tendría que llevarle a mantener que hay Ideas de todos aquellos
términos lingüísticos de los cuales podamos encontrar algún ejemplo,
es decir, de todos los términos universales: “justicia”, “bien”,
“hombre”; pero también “mesa”, “pelo”, “barro”, etc. A pesar de ello,
la población de las Ideas postulada por Platón queda bastante limitada
por consideraciones valorativas. Géneros de Ideas que se incluyen en
el mundo inteligible: Idea de Bien, otras Ideas morales (Justicia, Virtud,
etc.); Ideas estéticas (especialmente la de Belleza), Ideas de
Multiplicidad, Unidad, Identidad, Diferencia, Ser, No Ser. Ideas
matemáticas y otras Ideas (Idea de Hombre, etc.). Platón sitúa a la
Idea de Bien en la cúspide de ese mundo; a veces la identifica con la
Idea de Belleza e, incluso, con Dios. La Idea de Bien causa lo real pues
la conducta humana se hace con vista a ella y todo lo real tiende a ella
(finalidad intrínseca en la naturaleza).
La realidad sensible :
● se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la
generación y a la corrupción.
● Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ( de
las cosas no puede decirse que sean verdaderamente) ha de tener
alguna consistencia, y no puede ser asimilada simplemente a la nada
como hacía Parménides.
Los problemas que puede solucionar Platón con la teoría de las
Ideas:
● Superación del relativismo moral de los sofistas: Platón, siguiendo
a Sócrates, quiere fundar la virtud en el saber: intelectualismo
moral. Para ser justo, por ejemplo, es preciso conocer qué es la
justicia. Frente al relativismo moral de los sofistas, Platón – con
Sócrates- reclama la existencia de un conjunto de valores
eternos e inmutables que sirvan de guía para la acción ética.
● La imposibilidad del conocimiento científico: la ciencia estricta no
puede hacerse de lo que cambia continuamente, las cosas sensibles
están en continuo cambio, luego la ciencia no se puede referir a las
cosas sensibles sino a entidades que no cambian: la Ideas. Por otra
parte,no es posible la ciencia (conocimiento estricto) utilizando la
sensación como criterio de verdad, no podemos tener ciencia de lo que
aparece a los sentidos (del mundo sensible). La ciencia se ha de basar
en el uso de la razón, que se referirá a la naturaleza de las cosas, a la
esencia (“Ideas”, en términos platónicos).
● El problema de la referencia de los términos universales. Términos
lingüísticos como los nombres comunes (“mesa”), adjetivos (“bueno”)
y los sustantivos abstractos (“belleza”) , inducen a pensar en
entidades distintas a las individuales porque pueden usarse para
referirse a una pluralidad de objetos. A las entidades correlato de los
términos universales Platón las llama Ideas o Formas.
● Superar el convencionalismo de las leyes de los sofistas.
Losgobernantes han de ser filósofos que se guíen no por su
ambición política, sino por ideales (las Ideas) transcendentes y
absolutos. Aquí se ve lo unidas que van ética y política en Platón.
Cosmología
En el Timeo, una de las obras escritas en el período de vejez, nos expone
Platón su cosmología. Los elementos fundamentales que interviene en la
explicación cosmológica son las Ideas y la materia, a las que hay que
añadir el Demiurgo, (especie de semidiós artesano del universo, y su
causa eficiente), y el vacío, necesario para explicar el movimiento.
Simplificando las explicaciones, siempre alegóricas, podríamos resumir
su pensamiento de la siguiente manera: las Ideas, que existen
eternamente en algún lugar, son contempladas por el Demiurgo quien,
admirado por su perfección y belleza pretende trasladarlas a la materia,
que se halla sumida en el caos y el desorden, sometida como está al
movimiento. Tomando como modelo esa perfección y belleza de las
Ideas el Demiurgo modela la materia, introduciendo en su originario caos
y desorden, el orden: la belleza y la armonía. El Demiurgo es presentado
por Platón como un ser bondadoso cuya intención es la de hacer
participar a la materia de la bondad y perfección de las Ideas, por lo que
ha de suponerse que el mundo resultante es el mejor de los mundos
posibles. Las imperfecciones del mismo no son atribuibles al Demiurgo,
sino a las características propias de la imperfección de la materia. Por lo
demás, no debemos concebir el Demiurgo como un dios creador, puesto
que trabaja sobre materiales ya preexistentes.
Antropología
El hombre es el resultado de una unión “accidental” entre el alma,
inmortal, y el cuerpo, material y corruptible. Dos realidades distintas que
se encuentran unidas en un solo ser de modo provisional, de tal modo
que lo más propiamente humano que hay en el hombre es su alma, a la
que le corresponde la función de gobernar, dirigir, la vida humana. El
alma, nos dice Platón, es inmortal, transmigra de unos cuerpos a otros y
es, además de ser la capacidad o potencia que da la vida a los seres
humanos, principio de conocimiento. En la medida en que conocemos
mediante el alma, ésta ha de ser homogénea con el objeto conocido, es
decir, con las Ideas, por lo que no puede ser [Link] el Fedón el alma
es considerada como una realidad simple cuya naturaleza se identifica
con la razón o intelecto y no se le reconoce ninguna relación con las
pasiones o la sensibilidad, que serán cualidades de un cuerpo que debe
ser controlado lo más rígidamente posible por el alma. El alma es de
naturaleza afín a las Ideas eternas, inmutables y [Link] la
afirmación de que la naturaleza del alma es simple no fue la última
palabra de Platón. Posteriormente, en el Fedro y en el libro IV de la
República, nos presentará el alma con una naturaleza tripartita, posición
que se verá reafirmada en el Timeo. De todas formas parece que Platón
no concibe la existencia de tres almas distintas en el hombre, sino la de
una sola alma que realiza tres funciones [Link] el Fedro, en efecto,
nos habla Platón de un alma tripartita en el mito del carro alado. El alma
es comparada a un carro tirado por dos caballos y controlado por un
auriga. El auriga representaría la parte racional del alma, encargada de
dirigir el conjunto hacia sus fines; el caballo bueno representaría las
tendencias nobles, y el caballo malo representaría las tendencias más
materiales. A diferencia de lo que ocurría en el Fedón, donde la alma no
tenía ninguna relación con las pasiones, que eran atribuidas
exclusivamente al cuerpo, en el Fedro Platón atribuye al alma el origen
de las pasiones, por lo tanto de la vida emocional del [Link] la
República aparece varias veces la división tripartita del alma: razón,
sentimientos y pasiones, con las mismas características que en el Fedro.
La parte racional es la encargada de dirigir y controlar la actividad del
hombre, y es el alma que predomina en la clase de los gobernantes de la
ciudad ideal de la que nos habla en la República; la parte irascible es la
responsable de los buenos sentimientos del hombre, y es la propia de la
clase de los guerreros; y la parte concupiscible es la que predomina en la
clase de los artesanos, que es la poseída por la mayoría de la población.
El tipo de hombre que se es depende, pues, del tipo de alma que se
posea; y el tipo de alma, depende de cuál de sus partes [Link] el
Timeo se volverá a exponer la teoría de la alma, insistiendo en su
configuración tripartita, situando cada una en una parte del cuerpo, así,
el alma racional es situada en el cerebro; la parte irascible es colocada
en el tórax y la concupiscible en el abdomen.
Teoría del conocimiento
El análisis del conocimiento en Platón aparece en varios de sus diálogos.
Existen unos primeros planteamientos en el Menón y el Fedón , pero el
planteamiento maduro aparece en en el libro VI de la República .
En el Menón aparece la teoría de la reminiscencia (anamnesis). Según
ella el alma, siendo inmortal, lo ha conocido todo en su existencia
anterior por lo que, cuando creemos conocer algo, lo que realmente
ocurre es que el alma recuerda lo que ya sabía. Aprender es, por lo
tanto, recordar. El contacto con la sensibilidad y el ejercicio de la razón,
serían los instrumentos que provocarían ese recuerdo en que consiste el
conocimiento.
Pero el planteamiento maduro del problema del conocimiento aparece
en laRepública, al final del libro VI. En ella se establecerá una
correspondencia estricta entre los distintos niveles y grados de realidad
y los distintos niveles de conocimiento. Fundamentalmente distinguirá
Platón dos modos de conocimiento: la “doxa” (o conocimiento sensible) y
la “episteme” (o conocimiento inteligible). A cada uno de ellos le
corresponderá un tipo de realidad, la sensible y la inteligible,
respectivamente. El verdadero conocimiento viene representado por la
“episteme”, dado que es el único conocimiento que versa sobre el ser y,
por lo tanto, que es infalible. Efectivamente, el conocimiento verdadero
lo ha de ser de lo universal, de la esencia, de aquello que no está
sometido a la fluctuación de la realidad sensible; ha de ser, por lo tanto,
conocimiento de las Ideas.
Platón recurre a la conocida analogía de la línea para expresar las dos
regiones de la realidad, sus divisiones y los tipos de conocimiento que le
corresponden: nos pide que dividamos una línea en dos segmentos
desiguales (AC y CB) y que volvamos a cortar cada uno de esos
segmentos (obtenemos así AD, DC y CE, EB). Cada subsección
representa una clase de objeto y de conocimiento en sucesión creciente
de realidad y claridad: el mayor tamaño de CB respecto de AC indica la
primacía del género de realidad y de conocimiento representado por CB
respecto de los representados por AC.
● CB se refiere al Mundo Inteligible y al conocimiento de dicho mundo, el
conocimiento intelectual (habitualmente llama a este conocimiento
ciencia o, en griego, epistéme);CE es menor que EB porque CE
representa un tipo de realidad y de conocimiento menos perfecto que
el representado por EB
● CE: entidades matemáticas y conocimiento matemático (pensamiento
discursivo);
● EB: las Ideas, particularmente la Idea del Bien y su conocimiento (la
dialéctica, inteligencia, ciencia en sentido estricto o filosofía).
● AC se refiere al Mundo Sensible (en dicho texto de la República emplea
la expresión “mundo visible”) y al conocimiento de dicho mundo, doxa
u opinión; AD es menor que DC porque AD representa un tipo de
realidad y de conocimiento menos perfecto que el representado por DC
● AD: sombras, reflejos de los objetos en el agua y los objetos pulidos; Platón
llama a este conocimiento conjetura;
● DC: las cosas físicas o materiales y su conocimiento mediante su percepción
directa; da lugar al conocimiento denominado creencia

Ética y política
La ética de Platón es EUDEMONISTA. Esto significa que la moral se
dirige hacia la conquista del bien supremo, es decir, la felicidad.
¿Cuál es el bien supremo?
Platón dice que es un especial estado del alma, que sólo se
consigue con un desarrollo armonioso de la personalidad humana.
El hombre (ser racional), alcanza la perfección del alma con el
ejercicio de la virtud. A tres funciones del alma le corresponden
tres virtudes:
1- Al alma racional: La sabiduría o prudencia.
2- Al alma irascible: La fortaleza.
3- Al alma apetitiva: La templanza.
Junto a estas virtudes está la justicia considerada como el
equilibrio o la armonía (justeza) de las tres virtudes anteriores.
La perfección sólo es conseguible en sociedad. El Estado es el
único capaz de garantizar la justicia. La sociedad debe
estructurarse en tres clases de ciudadanos: Filósofos, guerreros y
artesanos, en las que predominan respectivamente cada uno de
los tres tipos de alma. Y de la misma manera que un alma es justa
cuando sus tres partes están en armonía (influencia pitagórica),
también en el Estado aparece la justicia como armonía de las otras
tres virtudes (sabiduría o prudencia, fortaleza y templanza). Para
evitar el nepotismo y la tentación de favorecer a los amigos o a
uno mismo, las dos clases superiores no han de tener derecho a
propiedades privadas, ni siquiera a formar una familia estable. De
esta manera, se trata de que vivan comunitariamente y que sus
hijos sean considerados todos como si cada uno de los
progenitores fuese su padre. La familia, el matrimonio
monogámico y la propiedad privada sólo deberían ser accesibles
para los artesanos o trabajadores, quienes, debido a su menor
desarrollo intelectual, se motivan solamente por incentivos
materiales, tales como aumentar sus riquezas o su mero bienestar
material.
Para acceder a la condición de guardián (guerrero) Platón
establece una dura educación, y sólo quienes superen estas duras
pruebas podrán ascender a esta condición. A su vez, de entre los
mejores guardianes, y después de otra dura y elevada educación,
especialmente basada en el estudio de las matemáticas y de la
dialéctica, se seleccionan los gobernantes filósofos. Se trata, pues,
de una régimen político altamente elitista, aunque los gobernantes
no son seleccionados en función de su origen social o de su
posición económica, sino sólo en base a sus méritos y
capacidades. Es, pues, un elitismo intelectual el que defiende
Platón. Además, Platón también prevé la necesidad de una política
de selección eugenésica, especialmente entre los guardianes, para
favorecer un proceso de mejora de los ciudadanos. Por otra parte,
los gobernantes tienen el derecho a ejercer una férrea censura en
todas las artes, en la literatura, el teatro y en los contenidos de la
enseñanza ya que, siendo ellos los poseedores del conocimiento,
son los únicos que pueden saber qué es adecuado y qué es
perjudicial para la colectividad. En especial, el gobernante deberá
impedir la literatura o el teatro que, para alimentar la falta de rigor
de los ciudadanos, ridiculiza a los dioses y, más aún si cabe, cuidar
de las enseñanzas que reciben los niños, pues es en la infancia
donde se adquieren los peores vicios y se descarrían los futuros
ciudadanos.
En cualquier caso, Platón no introduce diferencias entre hombres y
mujeres: ambos sexos deben tener los mismos derechos y recibir
la misma educación. No obstante, Platón como todos los griegos,
estaba convencido de que todo cuanto nace (y la polis no es una
excepción) está sometido a degeneración. Por ello, prevé las
diferentes etapas de degeneración que puede sufrir una
comunidad humana, y describe las cinco formas de gobierno que,
de manera procesual, ejemplifican dicha degeneración. Así, para
él, la forma idónea de gobierno es la monarquía entendida en su
significado literal (de monas, unidad): el gobierno de uno solo: el
más capaz (no es una monarquía hereditaria por los «méritos» de
la sangre, sino el gobierno del mejor). Si son varios entre los
mejores (aristos) los que gobiernan, se denomina aristocracia
(nuevamente no en el sentido del gobierno de una casta social,
sino de los mejores y más preparados intelectualmente). La
degeneración de esta forma de gobierno es la timocracia, o
gobierno regido por el honor más que por el conocimiento, que
puede degenerar en la oligarquía (gobierno de unos pocos -oligos-)
regida por el afán de riqueza. Cuanta más importancia se da a la
riqueza menos se da a la virtud, dice Platón. Esta situación genera
pobreza y aumenta las diferencias sociales, lo que engendra la
democracia, el triunfo de los pobres sobre los ricos que conduce a
una inevitable crisis de la autoridad y a la demagogia (fue un
régimen democrático el que condenó a muerte a Sócrates). Pero el
exceso de libertad y de pautas fijas y racionales de conducta
conduce a un exceso de servidumbre y desorden que da lugar a la
aparición de la tiranía, la más detestable de las formas de
gobierno y verdadera caricatura del gobierno justo que, según
Platón, es la monarquía.

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