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Vida y obras de Manuel de Falla

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MANUEL DE FALLA

Compositor y pianista español (Cádiz 1876-Alta Gracia, Argentina, 1946).

Los primeros veinte años de su vida transcurrieron en su ciudad natal, Albéniz. El ambiente de
la familia era culto y tranquilo, y estudiaban con profesores particulares. Su madre catalana
era una pianista discreta, le dio las primeras lecciones musicales. También su padre era un
apasionado de la música.

La familia se trasladó a Madrid en el año 1896. Falla prosiguió sus estudios con José Tragó, y
algunos años más fue discípulo de F. Predrell, en 1902. Durante el periodo en Cádiz había
compuesto un primer conjunto de piezas de cámara, que permanecieron inéditas.
Posteriormente, Falla se reveló como algunas composiciones pianísticas y otras para canto y
piano, que alcanzaron cierta popularidad, entre ellas Tus ojillos negros. Hacia el año 1900
empezó su composición como música de zarzuelas: en total escribió 5 obras, dos de ellas con
la colaboración de Amadeo Vives. De esta obra solo fue interpretada: Los amores del Ines
(1902). En el año 1904 empezó a componer sobre un libreto de Carlos Fernandez Sahw, La vida
breve. Esto le permitió a Falla, en 1905, el premio de la Academia de San Fernando de Bellas
Artes, para una obra lírica; el texto era más bien deficiente considerado que había sido escrito
por un libretista especializado en zarzuelas. También ese mismo año Falla fue galardonado en
un concurso de interpretación pianística.

Falla aceptó un humilde puesto de pianista acompañante en una compañía de pantomimas,


que realizaba gira por Suiza, Francia y Bélgica. En 1907 se estableció en París, inmediatamente
entró en contacto con los mejores exponentes de la nueva música francesa. París mostró un
mayor interés que Madrid por la obra de Manuel de Falla. Debussy, Ravel y Dukas le acogieron
en su círculo, tan pronto hubieron escuchado algunos retazos breves de La vida breve y sus
cuatro piezas españolas nuevas para el piano. Falla alcanzó su mayor madurez como artista,
logrando algunos de sus primeros grandes éxitos y escribiendo algunas de sus páginas
musicales más significativas.

El primer resultado positivo lo tuvo la publicación de las cuatro piezas españoles. Pero en ellas
también surge la misma ambientación paisajística, con los significativos como: Aragonesa,
Cubana, Montañesa y Andaluza. Las Cuatro piezas españolas de Falla, se situaron
inmediatamente, en pleno siglo XX, mientras que la Iberia era producto típicamente
decimonónico.

En 1913 tuvo lugar en Niza el aplaudido estreno de La vida breve, que solo el año siguiente
llegó, y no sin oposición, a Madrid.

Falla con la meticulosidad y lentitud en él característica, ya había empezado a escribir en 1911


una de sus mejores y más fascinante composiciones instrumentales y una impresionante
sinfonía para piano y orquesta y que tituló Noches en los Jardines de España, dividida en tres
partes: En el Generalife, Danza Lejana y En los Jardines de la Sierra de España. Noches en los
Jardines de España fue la composición más inpresionalista de Falla, con la más rica en color, de
movimiento y de todos aquellos otros elementos que se clasifican como “típicamente”
españoles.

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Falla regresó a Madrid. La gran pianista Pastora Imperio
le invitó para que le escribiese un número musical para su espectáculo de variedades. La idea
antusiastó a Falla y como consecuencia de sus largas conversaciones con la madre de la
bailarina, Rosario la Mejorana surgió una auténtica obra maestra: El amor Brujo. Se representó
por primera vez en el año 1915 en Madrid, con espectáculo gitano, con orquestación reducida,
pero no le acompañó el éxito esperado. Al año siguiente El Amor Brujo fue interpretado en su
versión para orquesta sinfónica y, en aquel momento, se iniciaba su carrera triunfual por todo
el mundo, tanto como ballet como obra de concierto. En esta música se podían percibir
perfectamente las castañuelas, las guitarras, los tambores y las panderetas. Sin embargo esta
partitura estaba escrita para dos flautas, oboe, dos clarinetes, fagot, dos trompas, dos
trompetas, timbales, cuerda, timbre, piano y campanas. Es una obra del más puro estilo
virtuosismo musical e instrumental. La estilización musical la consigue, con una auténtica pieza
en la escritura, rechazando de pleno todo halago fácilmente folklórico.

En aquellos años Diaghilev, propuso a Falla un ballet. Primero se pensó en adaptar Noches en
los Jardines de España. La gestación fue difícil. Le faltó la colaboración de Diaghilev, que
pasaba auténticos apuros de estilo económico; pero Falla consiguió con su labor, concibiendo
dicha obra como una pantomima, con el capítulo de El Corregidor y La Molinera, para orquesta
reducida, representada en Madrid el 7 de Abril de 1917. Esta obra sufrió unas
transformaciones radicales, siendo representada el 22 de Julio de 1919 en Londres por Los
Ballets rusos, con coreografía de Massine, telón, escenografía y trajes de Picasso y bajo la
dirección musical de Ansermet. Fue una representación memorable. A diferencia de El Amor
Brujo, El Sombrero de tres Picos posee una escritura más tonal, acusándose la influencia de
Diaghilev por la tendencia a “internacionalizar” la escritura. Se trata de unas de las obras más
vivas de Falla, si bien no posee la explosiva personalidad de El Amor Brujo ni tampoco la
transparencia cristalina de las siguientes composiciones.

En 1919 surgió La Fantasía Bética para piano, la última de las grandes páginas andaluzas. En
esta época se trasladó a Granado trazando una relación con el poeta García Lorca. Esta
amistad conel poeta, que también era un músico competente, indujo a Falla a ocuparse con
más profundidad del cante jondo. En 1922 organizó con Lorca un concurso de esta antigua arte
musical popular. García Lorca le sirvió de estímulo para la composición del maravilloso El
retablo de Maese Pedro (1919-1922) basado en un episodio Del Quijote de la Mancha, de
Cervantes. Según Falla El Retablo debía ser una ópera pequeña, con un conjunto instrumental
reducido, realizada totalmente por títeres, con los cantantes en el foso de la orquesta.
Pretendía con ello empezar un estilo completamente nuevo. Estas experiencias recordaban
muy de cerca a las experiencias de Ravel y Stravinski. El Retablo era una obra profundamente
española

Durante este periodo creador, Falla tenía como símbolo el sonido sobrio, cristalino, pulido,
rítmico del clave. Este instrumento se halla presente en la pequeña orquesta de El Retablo.
Es preciso hacer referencia a las 7 canciones populares españolas de Falla que, con los títulos
de Seguidilla de murciana, El paño morundo, Asturiana, Jota, Nana, Canción y Polo
constituyeron auténticas joyas de la música contemporánea española. El éxito alcanzado por
dichas canciones, fue demostrado por el hecho de que han sido traducidos a otros
instrumentos, como: violín, el violonchelo, aparte de registrar las correspondientes
orquestaciones.

A partir de la composición El Retablo, Falla se fue interesando, cada vez más por las
sonoridades y para estas disponía de un instrumento idóneo: el clave. El Concierto para
clavicémbalo; flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo (1923-1926) se compone de estas
sonoridades a un tiempo majestuoso y también ásperas. Esta obra exigió tres años de trabajo
encarnizado.

A partir de 1925, Falla empezó a sufrir grandes transtornos respiratorios y nerviosos, que le
dejaban cada vez menos energías para el trabajo. Viajó por Francia, Inglaterra, Italia
entablando amistad con Malipiero, Casella i Rieti. En 1927 empezó a trabajar en una gran obra
coral, sobre texto del poeta catalán Jacinto Verdaguer: La Atlántida. Fue su último trabajo que
dejó incompleto. Una interpretación de esta obra se realizó en Madrid, en 1961 y otra en la
Scala de Milán el 18 de Junio de 1962 a parte de otra representación memorable en el Gran
Teatro de Liceo, de Barcelona.

PRINCIPALES OBRAS DE FALLA

Teatro

 La vida breve, drema lírico (1905)

 El amor brujo, ballet (1915)

 El sombrero de tres picos, ballet (Madrid 1917 - Londres 1919)

 El reablo de maese Pedro (1923)

Orquesta

 Noches en los jardines de España para piano y orquesta (1915)

 Concierto para clavecín y 5 instrumentos (1923 - 1926)

 Homenajes (1932 - 1939)

Canto

 Tres melodías, sobre texto de Th. Gautier (1909)

 Siete canciones populares españolas(1914)

 Psyché (1924)

 A Córdoba sobre un Soneto de Góngona (1927)


 Balada de Mallorca, sobre un tema de Chopin (1933)

Piano

 Tres piezas de juventud

 Cuatro piezas españolas (1907 - 1909)

 Fantasía Bética (1919)

 Homenaje para la tumba de Debussy (1920, original para guitarra)

 La tumba de Paul Dukas (1935)

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