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Estilo Académico: Objetividad y Redacción

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El estilo de escritura académico

JOSE B E RNARDO SAN JU AN – DANIE L VELA V ALLDE C AB RE S


TABLA DE CONTENIDO

1. Introducción: Recuerda que… _____________________________________________________ 2

Esquema de trabajo ___________________________________________________________________ 2

Los textos académicos _________________________________________________________________ 2

Definición____________________________________________________________________________ 2

2. La objetividad __________________________________________________________________ 3

Definición____________________________________________________________________________ 3

Marcadores de la objetividad ____________________________________________________________ 4


Verbos impersonales ___________________________________________________________________________ 4
Adjetivación neutra ____________________________________________________________________________ 4

Otros rasgos _____________________________________________________________________ 5

Abreviaturas _________________________________________________________________________ 5

Exactitud ____________________________________________________________________________ 5

Coloquialismos _______________________________________________________________________ 5

Bibliografía ______________________________________________________________________ 5

1
1. Introducción: Recuerda que…
Esquema de trabajo
En los temas anteriores ya se hablado sobre qué es un texto académico y se han estudiado algunas de
las características que suelen estar presentes en esta clase de redacciones: el uso adecuado de las fuentes
bibliográficas y de las citas, así como la organización y el aspecto que deben seguir.

En este apartado se hablará sobre ciertos rasgos de estilo que aparecen frecuentemente en esos textos.
Pero antes se hará un pequeño repaso.

Los textos académicos


A lo largo de este curso se han estudiado, por ejemplo, las cuatro modalidades textuales que se suelen
distinguir en función de las formas del discurso (es decir, de acuerdo con las distintas maneras que tiene
el emisor de organizar el mensaje): la narración, la descripción, la exposición y la argumentación.

Pero es posible elaborar otras muchas clasificaciones de textos de acuerdo con criterios muy variados:
según, por ejemplo, el canal (orales o escritos) o según la intención del emisor (referenciales, expresivos,
apelativos, fáticos, metalingüísticos y poéticos). Los que un estudiante debe redactar con más frecuencia
son los denominados textos académicos.

Definición
Los académicos son textos de carácter científico en los que se transmite conocimiento de la forma más
objetiva posible y habitualmente de manera desapasionada (se trata de que el emisor se distancie del
objeto sobre el que se está hablando). Son ejemplos de textos académicos los ensayos, los trabajos de
fin de grado (TFG) o de fin de máster (TFM), los comentarios de texto, las monografías, los artículos
publicados en revistas especializadas, las ponencias o comunicaciones de los congresos y las tesis
doctorales.

Suelen tener un lenguaje cuidado, formal y riguroso y a menudo técnico; aunque existen algunas
excepciones, es frecuente que tengan un estilo objetivo, una estructura determinada y abundante apoyo
bibliográfico. Los contenidos que tratan pueden ser muy variados, como variadas son las disciplinas que
se pueden estudiar. Y lo más común es que se dirijan a un receptor especializado que tenga ya algunos
conocimientos. La redacción de estos textos suele requerir una preparación específica.

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Aquí se ofrece un ejemplo:

Antes de proceder a la enumeración y examen de los múltiples factores —ideológicos, económicos,


sociales y políticos— que prepararon e hicieron posible en todas las naciones de Europa ese
movimiento de resonancias tan variadas que designamos con el nombre de realismo. parece
indispensable examinarlo como concepto artístico antes de comprobar su manifestación en una
literatura concreta, y, por supuesto, como decíamos, antes de preguntarnos cómo vino y por qué”.
(Juan Luis Alborg, Historia de la Literatura Española. Realismo y naturalismo. La novela. Tomo V,
Vol. I, Madrid, Ed. Gredos, 1996, p. 15).

En este tema se hará referencia a ciertas características relacionadas con la objetividad de estos textos y
con algunos de los errores más comunes entre los estudiantes a la hora de redactar estos textos.

2. La objetividad
Definición
Cuando se habla de objetividad, en un texto académico, se hace referencia a que cualquier rastro sobre
la presencia y opinión del emisor debe desaparecer, al menos siempre que no se trate de un rastro o de
una opinión fundamentada en la demostración científica. Si se analizan los siguientes textos, puede
comprobarse cómo en los dos primeros se busca la objetividad mientras que en los siguientes aparecen
rasgos de subjetividad (se señalan en negrita):

a) “Para sedar al paciente, debe introducirse la droga a través de una aguja hipodérmica antes de
comenzar la operación”.
b) “Se conoce como Guerra de Granada al conjunto de batallas ocurridas entre 1482 y 1492 que
concluyeron con la toma de esa ciudad por parte de los Reyes Católicos”.
c) “Entiendo que la Guerra de Granada es un montón de batallas que los soldados de los
injustamente ensalzados Reyes Católicos libraron hasta conquistar salvajemente la ciudad
andaluza y acabar, por fin, la Reconquista”.
d) “Que no se te olvide inyectar al pobre paciente la droga y así no te dará la tabarra durante
la operación”.

La subjetividad en un texto sueñe venir señalada por una serie de indicadores. Aquí se señalan algunas
categorías de palabras que incluyen juicios de valor y que, por tanto, no son objetivas:

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a) sustantivos con connotaciones positivas o negativas (en determinadas circunstancias, por
ejemplo, “secta” en lugar de “organización”), sustantivos con sufijos que implican un juicio
(“tienducha” en lugar de “tienda”), sustantivos que forman metáforas de juicio (“homilía” en
lugar de “discurso”).
b) adjetivos valorativos, despectivos o subjetivos: en determinadas circunstancias “gordo” en
lugar de “obeso”, “moro o franchute” en lugar de “marroquí o francés”, etc.
c) verbos de valoración o juicio: “agredir” en lugar de “defenderse”; “insultar” en lugar de
“describir”, “invadir” en lugar de “ocupar”.
d) adverbios valorativos, despectivos o subjetivo. El uso de adverbios como “afortunadamente” o
“cerca” en terminados contextos.

Marcadores de la objetividad
La objetividad se marca a través de diversos procedimientos. Aquí se recordarán dos:

Verbos impersonales

En la tradición académica española un signo de objetividad consiste en evitar que aparezca la persona
del autor. Y eso se logra, sobre todo, sorteando la aparición del yo en los verbos. Y, por las mismas razones,
huyendo de las apelaciones directas al lector (en lugar de “como verás, querido lector” son preferibles
fórmulas como “el lector observará que…”). Por ello es frecuente el uso de la pasiva refleja (“se consiguen
buenos resultados”), el uso de sujetos despersonalizados (“la industria espera buenos resultados”) y, en
textos más divulgativos, el uso de la tercera persona del plural (“esperan buenos resultados”).

Adjetivación neutra

La adjetivación muestra de forma muy directa la objetividad o subjetividad de un texto. Es frecuente, por
ejemplo, que el uso de los adjetivos antes del sustantivo tenga carácter valorativo o sencillamente expresivo
(“la blanca nieve”, “una gran empresa”).

En otras ocasiones la posición antepuesta cambia el significado del adjetivo y le añada subjetividad (“no es
lo mismo un pobre maestro que un maestro pobre”). En cambio, hay adjetivos que suelen ser marca de
objetividad como los gentilicios (“francés”, “alemán”), los posicionales (superior, anterior) y aquellos que
derivan de sustantivos a través del sufijo -ar o -al (de “posición”, “posicional”; de “pulmón”, “pulmonar”).

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3. Otros rasgos
Abreviaturas
Un rasgo propio de los textos académicos es el uso de abreviaturas, muchas de ellas derivadas de las citas
bibliográficas o de términos técnicos. El que redacte debe manejar esas abreviaturas (pág. para página; art.
para artículo; cfr. para confróntese; cap. para capítulo; pról. para prólogo y otras muchas que pueden
consultarse en el Diccionario panhispánico de dudas). Sucede algo similar con las siglas y los acrónimos
(ONU, OMS, JJ. OO., etc.).

Exactitud
Evitar el riesgo de la equivocidad. Exactitud. Un recurso literario muy común es el de la búsqueda de los
dobles sentidos y de la ironía. Los textos académicos se caracterizan por lo contrario. Deben ser textos que
solo tengan un posible sentido, un significado preciso y éste, además, debe ser exacto en su enunciación.
Es frecuente entre los estudiantes que quieran transmitir una idea pero que al redactarla transmitan de
hecho, algo distinto. Por eso es especialmente importante repasar lo que se ha escrito y tratar de atenerse
solo a lo escrito, y no a lo que se quería decir.

Coloquialismos
El uso de léxico adecuado frente a coloquialismos. El lenguaje oral se sirve de una serie de recursos
informales que deben evitarse a la hora de redactar un texto académico. Así pues, deben evitarse
expresiones como “ponerse las pilas” o “cruzar los cables” y, en su lugar, usar otras más formales.

4. Bibliografía
ALVAR EZQUERRA, M. y MEDINA GUERRA, A. M. 1995. Manual de ortografía de la lengua española.
Barcelona: Bibliograf.

ARROYO JIMÉNEZ, C. y GARRIDO DIAZ, F. 1997. Libro de estilo universitario. Madrid: Acento editorial.

[Link]. 2005. Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana.

CASADO, M. 1989. El castellano actual: usos y normas. Pamplona: EUNSA.

COROMINA, E. Y RUBIO, C. 1989 (4ª ed., 1996). Técnicas de escritura. Barcelona: Teide.

5
GARRIDO MEDINA, J. 1997. Estilo y texto en la lengua. Madrid: Gredos.

MARTÍNEZ DE SOUSA, J. 1997. Diccionario de redacción y estilo. Madrid: Pirámide.

MONTOLÍO, E. (coord.). 2000. Manual práctico de escritura académica. Vol. III. Barcelona: Ariel Prácticum.

RODRÍGUEZ-VIDA, S. 1999. Curso práctico de corrección de estilo. Barcelona: Octaedro.

SÁEZ RIVERA, D., y REGUEIRO RODRÍGUEZ, M. 2015. El español académico. Guía práctica para la elaboración
de textos académicos. Madrid: Arco/Libros.

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