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Aspectos Formales en Trabajos Escritos

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Aspectos formales

del trabajo escrito


ELEMENTOS BÁSICOS EN LA PRESENTACIÓN DE TEXTOS

RI CARD O VI ZCAÍ NO - L AO RGA


TABLA DE CONTENIDO

1. La importancia de los aspectos formales ____________________________________________ 2


2. Organizar la página______________________________________________________________ 2
2.1. Los márgenes ______________________________________________________________________ 2
2.2. Elementos de identificación __________________________________________________________ 4
2.3. Elementos de presentación ___________________________________________________________ 7
3. El texto _______________________________________________________________________ 8
3.1. Tratamiento del texto _______________________________________________________________ 8
3.1.1. Tipos de letra ___________________________________________________________________ 8
a) Tipografías romanas ___________________________________________________________________ 8
b) Tipografías de palo ____________________________________________________________________ 9
c) Tipografías manuscritas ________________________________________________________________ 9
d) Tipografías decorativas _______________________________________________________________ 10
3.1.2. Estilos de letra _________________________________________________________________ 10
3.1.3. Otros recursos para aplicar a los textos______________________________________________ 11
3.2. Párrafos: cómo separarlos ___________________________________________________________ 11
3.2.1. Párrafos separados _____________________________________________________________ 11
3.2.2. Párrafos sangrados______________________________________________________________ 12
3.3. Los párrafos: ¿justificados o alineados? ________________________________________________ 13
3.3.1. Párrafos justificados _____________________________________________________________ 13
3.3.2. Párrafos alineados ______________________________________________________________ 13
3.3.3. Párrafos solitarios: viudas y huérfanas ______________________________________________ 13
3.4. Epígrafes o apartados ______________________________________________________________ 15
4. La jerarquización ______________________________________________________________17
4.1. Tipos de letra _____________________________________________________________________ 17
4.2. Tamaño __________________________________________________________________________ 17
4.3. Posición y proporciones_____________________________________________________________ 18
4.4. Color ____________________________________________________________________________ 19
5. Bibliografía ___________________________________________________________________19

1
1. La importancia de los aspectos formales
Cuando lees un texto éste se encuentra organizado de tal manera que dicha lectura sea lo más cómoda posible.
Existen normas generales que ayudan a que esto pueda resultar así, pero esas normas deben adaptarse a cada
producto. Por ejemplo, un libro para niños muy pequeños (que ni siquiera leen) tendrá textos grandes porque la
lectura la harán los padres mientras comparten el libro con el niño, por lo que la distancia de lectura será mucho
mayor que el de una novela que se lee individualmente. Los textos de los periódicos se organizan en columnas,
porque es la mejor forma de aprovechar el espacio: así, si una línea queda casi en blanco no se pierde toda la
anchura del papel, sino solo la anchura de una de las columnas. Ingenioso, ¿verdad?

Por tanto, el aspecto general en el que se debe pensar a la hora de presentar un texto es la finalidad que tiene este.
¿Es un trabajo académico? Entonces no uses letras de comic, por muy bonitas que te parezcan. Incluye una
carátula, un índice, márgenes razonables (no es un periódico que intenta aprovechar el espacio y deja los márgenes
reducidos a la mínima expresión). En definitiva, piensa en el público que va a leer y actúa en consecuencia.

2. Organizar la página
El primer punto en el que hay que pensar a la hora de presentar un texto es en cómo se verá la página. Para ello
se trabajan los márgenes, pero también otros elementos comunes como el encabezado y el pie de página.

2.1. Los márgenes


Los márgenes que se aplican a una página tienen una finalidad. En un periódico, como ya se ha mencionado, los
márgenes son muy escasos porque lo que interesa es aprovechar al máximo el papel para poder escribir la mayor
cantidad de texto posible. En un trabajo universitario el tratamiento que debe darse es distinto.

Los márgenes no son en sí ni feos ni bonitos, pero sí dotan a la página de personalidad. Lo que debes buscar, sin
embargo, es su utilidad. Observa los siguientes ejemplos de la figura 1.

Figura 1. Distintos tipos de márgenes

2
Como puedes ver, en la página que se muestra a la izquierda hay poco espacio para escribir, pero resulta más
elegante que el resto (muchas cartas de restaurante tienen este formato). La página del centro aprovecha muy
bien el papel, pero no permitiría encuadernarlo, porque la espiral o el canutillo que se pusiera quedaría muy cerca
del propio texto o incluso lo cortaría. La figura 2 muestra lo que sucede tras aplicar la encuadernación a un trabajo.
Conviene ampliar el margen izquierdo.

Figura 2. El margen por la izquierda debe prever la encuadernación

En un trabajo académico los márgenes deben ayudar a que la lectura sea agradable (utilidad) e incluso a que el
profesor pueda hacer anotaciones cómodamente (en caso de que se imprima). Para ello una forma útil puede ser
la de dejar un mayor margen a la derecha que a la izquierda. Si se hace así el margen debe ser contundente, para
que realmente se pueda escribir. Si no, es preferible hacerlo justo al revés (algo más de margen por la izquierda,
algo menos por la derecha). Con ello resultará, como se ve en la figura 2, equilibrado tras la encuadernación. No
obstante, hay que tener en cuenta que si se quiere imprimir a doble cara el margen debería ser diferente para las
páginas impares (las que quedan a la derecha) y las pares (las que quedan a la izquierda): en estos casos los
márgenes deberían estar en espejo.

Un margen adecuado podría ser: izquierda 35 mm, derecha 30 mm. Son márgenes amplios pero el resultado es
agradable para el lector. Otro más ajustado podría ser izquierda 25 mm, derecha 20 mm. Si se imprime a doble
cara quedaría: márgenes interiores 25-35 mm, márgenes exteriores 20-25 mm.

3
Margen exterior Margen exterior

Margen interior Margen interior

Figura 3a. Márgenes interiores y exteriores en trabajos a doble cara

Figura 3b. Resultado al aplicar encuadernación en páginas a doble cara

2.2. Elementos de identificación


Los trabajos deben quedar bien identificados. Los libros incluyen el título del capítulo en una página, y el autor la
opuesta. En un trabajo universitario debe suceder lo mismo. Para ello se emplea el encabezado de páginas (en
Word lo encontrarás en Insertar> Encabezado). Puedes emplear el encabezado para incluir datos como el título del
trabajo y el autor o autores del mismo (los autores, en orden alfabético). Puedes incluso incluir el nombre de la
asignatura, el curso y el nombre de la universidad.

¿Pero tanta información es necesaria? Siempre debes ponerte en la piel del lector. Piensa que el profesor puede
tener muchos trabajos de varias asignaturas diferentes, y una correcta identificación ayuda a trabajar con

4
comodidad. En cualquier caso, puedes ceñirte a los datos fundamentales (título y autor) y dejar el resto de
información para la portadilla del trabajo (véase el siguiente epígrafe). La información que incluya es, en definitiva,
cuestión de tu propia decisión, pero siempre piensa en el lector.

Lo que sí es una regla cierta es que el encabezado es un elemento importante, pero tampoco tanto como para que
esté muy destacado (lo verdaderamente relevante es el contenido del trabajo). Por ello el tamaño de letra del
encabezado (que debería estar siempre en un trabajo universitario para identificarte) debe ser pequeño. Un tamaño
8 es más que suficiente.

ENCABEZADO CON DATOS BÁSICOS:


Aspectos formales del trabajo escrito. Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga

ENCABEZADO CON DATOS COMPLETOS:


Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

ENCABEZADO CON NUMERACIÓN DE PÁGINA:


Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito 27
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

ENCABEZADO CON DATOS DIFERENCIADOS (1):


Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

ENCABEZADO CON DATOS DIFERENCIADOS (2):


Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

Figura 4. Algunos ejemplos de encabezados

Otra cuestión fundamental es que tanto la cabecera como el pie (en el que puedes incluir la numeración, aunque
también podría estar integrada en el propio encabezado) debe estar suficientemente separada del texto del trabajo.
Al menos deja un par de líneas de separación en la cabecera (es decir en la cabecera pulsa un par de veces el
cambio de línea; de este modo quedará separación en todas las páginas). El siguiente ejemplo muestra ejemplos
de encabezados.

5
ENCABEZADO EXCESIVAMENTE CERCANO AL TEXTO

Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

El texto debe quedar suficientemente separado del encabezado, de otro


modo la lectura se hace muy incómoda y el texto superior puede llegar
a molestar. Recuerda que el tamaño de la letra debe ser mucho más
pequeño en el encabezado (unos 8 puntos) que en el texto (unos 10
puntos).

ENCABEZADO SUFICIENTEMENTE SEPARADO DEL TEXTO

Curso Cero. Expresión y comprensión escrita. Aspectos formales del trabajo escrito
Autor: Ricardo Vizcaíno-Laorga. Universidad Rey Juan Carlos

El texto debe quedar suficientemente separado del encabezado, de otro


modo la lectura se hace muy incómoda y el texto superior puede llegar
a molestar. Recuerda que el tamaño de la letra debe ser mucho más
pequeño en el encabezado (unos 8 puntos) que en el texto (unos 10
puntos).

Figura 5. Ejemplos de distancia del encabezado al texto (inadecuado y adecuado)

6
2.3. Elementos de presentación
Todo trabajo debería incluir una primera página o portadilla, en la que se incluyan los datos completos del mismo
(el título del trabajo, la asignatura, el autor, el curso académico, la fecha, el nombre del profesor…). Así mismo
deberías incluir un índice del mismo.

Esto es válido para la mayoría de los textos. Si un trabajo tiene varios epígrafes (cuatro o cinco) y media docena
de páginas es ya un candidato para incluir portadilla e índice. Solo en trabajos muy breves (como un pequeño
análisis o comentario de un par de páginas) se puede prescindir de estos elementos. Pero, igualmente, deberá
aparecer el título y el autor (al menos) de forma destacada. En la primera página (portadilla) el encabezado
desaparece.

Figura 6. Ejemplos de portadillas

7
3. El texto
Una vez se tiene organizada la página hay que pensar en el resto del texto, el que forma parte del contenido del
trabajo. Aquí se distinguen diferentes niveles: desde cómo organizar las diferentes palabras, los párrafos o aspectos
más específicos como los epígrafes que dividen grandes partes del texto.

3.1. Tratamiento del texto


Los textos pueden manipularse de diferentes maneras. Por ejemplo, es posible escribir con una letra complicada
de leer (como si estuviera escrita a mano) o más clara (como la de una novela o un periódico). También se puede
escribir con texto grande o pequeño, inclinado o en negrita, coloreado o en negro. Con estos pocos elementos se
pueden conseguir muchas combinaciones y efectos. Pero cuidado, no hay que emplear todos los recursos posibles
a la vez.

3.1.1. Tipos de letra

Existen una gran variedad de tipos de letra. Para elegir uno para tu documento, lo primero que debes hacer es
saber si existe alguna norma para tu trabajo. Ciertos profesores pueden exigir el empleo de un tipo de letra
determinado. Un Trabajo Fin de Grado también podría tener sus normas. Si no existen o son flexibles se debe
decidir a partir de ciertos criterios que se toman según cómo sea la letra, fuente o tipografía (todos ellos son
términos sinónimos). La figura 7 muestra diferentes tipos de letra.

Figura 7. Tipos de letras, fuentes o tipografías

a) Tipografías romanas

Tienen pequeños adornos que, aunque no se perciba, ayudan a que la lectura no sea tan cansada. Por eso se
emplean para textos largos (como el texto de los libros). Es el que se debería emplear para el texto principal de
cualquier trabajo. Esto en teoría, porque en la práctica las tipografías romanas se perciben «antiguas» o incluso
demasiado «serias». Es lo que sucede con este mismo texto que estás leyendo, donde se prefiere darle un toque
más moderno al emplear tipografías de palo.

8
Los adornos (casi imperceptibles) de las tipografías romanas ayudan a que el ojo siga
una línea horizontal y la lectura resulta menos cansada. ¡Todas las novelas emplean
tipografías romanas!

Adornos que ayudan


Algunos adornos ayudan a no perder la horizontalidad del texto

Otros adornos son… solo adornos

Adornos que adornan


Figura 8. Tipografías romanas

Times, Bodoni, Book Antiqua, Bookman, Century Schoolbook… son tipografías romanas y por tanto adecuadas
para el texto principal de cualquier trabajo.

b) Tipografías de palo

Las letras de palo son, precisamente, como si a las ramas se les quitaran las hojas y quedara lo básico: un palo. A
las tipografías romanas es posible quitarles algo (los adornos); pero a las de palo no. Se identifican claramente
porque no hay nada superfluo en ellas.

Las tipografías de palo, al no tener ningún rasgo añadido que distraiga, se perciben un poco más rápido que las
tipografías romanas. Son buenas candidatas para emplearlas en los apartados o epígrafes de un texto. También
en tablas que resuman datos (como sucede en las dos primeras columnas de la figura 7). Al carecer de adornos
provocan que la lectura sea más cansada (el ojo lucha para no bajar o subir de línea, porque no tiene adornos que
le ayuden a seguir una línea horizontal, como muestra la figura 8). Sin embargo, dan una sensación más moderna,
y muchas veces se emplean como sustituto de la tipografía romana. Son más alegres de leer, pero más cansadas.

c) Tipografías manuscritas

Las fuentes manuscritas o caligráficas son aquellas tipografías que imitan la escritura manual. Pueden ser muy
adornadas o más discretas. Se usan excepcionalmente. Pueden parecer bonitas, pero no son nada adecuadas
para un trabajo, porque se leen con dificultad o, en otros casos, parecen sacadas de un chiste (figura 9). No se
emplean en trabajos serios.

9
Comic sans, como su propio nombre indica,
es una tipografía caligráfica que imita la
escritura realizada con rotulador (cuando se
escriben los diálogos de un comic). Por lo
tanto es espléndida para el chiste de un GIF,
¡pero no se te ocurra usarla en un trabajo
universitario!

Figura 9. Las tipografías caligráficas no se usan apenas

Puedes emplear una tipografía caligráfica si quieres ambientar una cita:

«Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no
muero»
Santa Teresa de Jesús

También puede servirte para ambientar una pequeña parte de un contenido en un contexto infantil. Pero no hay
que confundir las cosas: aunque tu trabajo sea sobre pediatría o educación infantil no hay que emplear una
tipografía infantil: en primer lugar porque el lector no es un niño (será un profesor) y en segundo, porque aunque
parezcan divertidas la realidad es que su lectura es pesada.

d) Tipografías decorativas

Las tipografías de fantasía o decorativas deben emplearse también de forma excepcional. Sirven para ambientar.
Su uso, en un ámbito convencional, es incluso menor que las caligráficas.

3.1.2. Estilos de letra

Los estilos de letras son variaciones que se pueden aplicar a las tipografías. Así hay tipografías cursivas, negritas,
versalitas… y por supuesto mayúsculas y minúsculas.

10
DENOMINACIÓN QUÉ SE CONSIGUE EJEMPLO

Normal La letra que aparece sin cambios Variar ayuda a jerarquizar


Negrita Es una letra con un trazo más intenso Variar ayuda a jerarquizar
Cursiva Son letras inclinadas que “se mueven” Variar ayuda a jerarquizar
Mayúsculas grandes y pequeñas
Versalita (en lugar de mayúsculas y minúsculas) VARIAR AYUDA A JERARQUIZAR
Figura 10. Diferentes estilos de una misma tipografía

3.1.3. Otros recursos para aplicar a los textos

El tamaño, el color y la posición son otros elementos que pueden emplear para diseñar tu texto. De ellos el tamaño
es el más importante, ya que el color lo debes emplear en casos muy excepcionales (siempre es preferible el negro)
y la posición sólo la utilizaras para tablas y figuras (por ejemplo).

En cuanto al tamaño, el texto general debe leerse con claridad, pero tampoco debe ser excesivamente grande. Un
texto de “12 puntos” suele resultar demasiado grande. Entre 10 y 11 puntos puede ser un tamaño suficiente.
Recuerda que el tamaño hay que adaptarlo según su uso (una cabecera, 8 punto, texto general, entre 10 y 11).
Por supuesto, una vez decidas el tamaño (y el tipo de letra) esas características deben permanecer constantes a
lo largo de todo el trabajo. Una buena forma de evitar que los textos varíen (y que de paso trabajes más rápido) es
crear hojas de estilo. Es tan sencillo como diseñar un texto con las características que quieras para después
aplicarlo de un plumazo (por ejemplo crea un texto con las características: letra Times, tamaño 11 puntos, párrafo
justificado, interlineado sencillo) y a continuación crear un “estilo” (en Word selecciona el texto al que acabas de
darle formato, pulsa el botón derecho del ratón, selecciona “estilos” y a continuación “crear un estilo”).

3.2. Párrafos: cómo separarlos


Los párrafos ayudan a agrupar ideas. Por tanto, es importante que se pueda diferenciar con precisión cuándo ha
terminado un párrafo y cuando comienza otro. Esto se puede hacer de varias maneras, pero se deben cumplir unas
reglas muy sencillas que marcan la diferencia entre una presentación básica y una realmente profesional.

3.2.1. Párrafos separados

Los párrafos se pueden separar simplemente con espacios. Para ello los procesadores de texto (como Microsoft
Word, Open Office o cualquier otro) incluyen herramientas que automatizan este proceso. En Word se encuentra
en Inicio> Párrafo> Sangría y espacio> Espacio antes/después. La opción «Espacio antes» deja un espacio (el que
se indique) justo antes del párrafo, mientras «Espacio después»… efectivamente, dejará un espacio a continuación.

Por ejemplo, se puede indicar que antes de un epígrafe quede un espacio generoso. Y que después de cada párrafo
quede un espacio determinado, como sucede en el siguiente ejemplo. Lee todo el texto incluso en la figura 11,
porque forma parte de la explicación:

11
1.1. Sobre el espacio antes/después
Cuando concluya un párrafo es posible programar que haya un espacio a
continuación de él, de tal modo que los párrafos se distinguirán claramente. Por
ejemplo, un »espacio después = 12 pto» (es decir, «12 puntos») permite que el
párrafo se separe lo suficiente para que el lector se dé cuenta de que ha terminado
un párrafo y comienza otro.

Marcar el final e inicio de un párrafo es fundamental para que la lectura se haga con
comodidad. Por esta misma razón los párrafos no deben ser excesivamente largos.
Una página estándar podría tener cuatro o cinco párrafos al menos.

1.2. Que el texto queda separado

El párrafo que sigue al epígrafe (este texto que estás leyendo) conviene que no quede
muy separado, porque de otro modo el epígrafe queda como un elemento suelto,
como si tuviera relación con el párrafo que le sigue.

Figura 11. Párrafos separados mediante espacio automático

3.2.2. Párrafos sangrados

Otro modo de marcar cuándo termina un texto y cuándo comienza otro es mediante el «sangrado». Este término
hace referencia al margen que, de una u otra manera, se aplica a un texto. Existen diferentes modos de sangrar un
párrafo:

Lo habitual es dejar margen en la primera línea del texto, pero también es posible hacerlo al revés (sangrar todas
las líneas excepto la primera). A este tipo de sangrado se le llama sangrado francés. La figura 12 muestra párrafos
de diferente tipo. Lee todo el texto de la figura 12, porque forma parte de la explicación:

1.1. Sangrado habitual


Párrafo 1. El sangrado de primera línea es el más habitual actualmente en nuestro
contexto cultural. Con este tipo de sangrado el párrafo que se encuentra junto al
epígrafe (es decir, este que estás leyendo, el Párrafo 1) no debería de sangrarse (no
es necesario porque se ve perfectamente que ha comenzado un párrafo).
Párrafo 2. El resto de párrafos sí irá sangrado y sin separación entre párrafo y
párrafo, porque o usamos los párrafos separados o usamos los párrafos sangrados,
pero es innecesario hacer las dos cosas a la vez.
Párrafo 3. Todos los párrafos sucesivos irán sangrados del mismo modo. Esta
opción ayuda a aprovechar el espacio de una manera óptima (es el tipo de párrafo
que se emplea en los periódicos).

1.2. Sangrado francés


Párrafo 1. Este es un ejemplo de párrafo francés. El sangrado francés puede resultar
extraño como párrafo de separación, pero es muy útil cuando hay
enumeraciones (sigue leyendo para ver un ejemplo).
Párrafo 2. En el caso de Word el párrafo francés se consigue en Inicio> Párrafo>
Sangría y espacio> Especial> Sangría francesa.

Figura 12. Párrafos separados mediante espacios

12
3.3. Los párrafos: ¿justificados o alineados?
En general el tipo de párrafo que se emplea para el grueso de un trabajo es el párrafo justificado (es decir, el que
ocupa toda la anchura posible). Efectivamente los párrafos justificados (preferentemente) o los alineados a la
izquierda se emplean para el texto general. El justificado visualmente ayuda a homogeneizar las páginas, ya que
resultará un rectángulo bien delimitado.

3.3.1. Párrafos justificados

Pero el párrafo justificado tiene el problema de que si se incluyen palabras extranjeras o (sobre todo) links muy
largos las líneas se descolocan. Un ejemplo de ello lo tienes en la figura 13.

Un texto como este no es admisible, ya que rompe la armonía visual y ello provoca
una lectura más difícil y lenta. Así sucede, al introducir un link que el procesador de
textos no rompe como una palabra
[Link] ¿Esta línea y la anterior la
podemos leer? Sí, pero hay que pensar siempre en el lector y ayudarle todo cuanto
sea posible. Cuantos menos obstáculos tenga por el camino mejor será el viaje.

Figura 13a. Hay que evitar las líneas que quedan con huecos.

En casos así debes reescribir el texto para evitar dichas anomalías o bien acortar el link con un acortador (busca
cualquier acortador de url en Internet). El resultado podría ser:

Un texto así está mucho mejor, ya que no rompe la armonía visual y ello ayuda a que
la lectura sea más fácil y rápida. Al utilizar un acortador de url se consigue un link
más manejable El siguiente link acortado [Link] es el mismo que el de
la figura 15.a, pero es mucho más manejable dentro de la línea de texto.

Figura 13b. Ahora todas las líneas son homogéneas.

3.3.2. Párrafos alineados

Sin embargo, no siempre el párrafo justificado es la mejor opción. Cuando los textos son muy cortos es preferible
el texto alineado, por ejemplo en los apartados o epígrafes. Y en la bibliografía (donde hay abundantes links) si
observas que el texto justificado es una mala opción puedes optar por un texto alineado (a la izquierda). Para un
gran título o para los títulos de las figuras y tablas puedes emplear un texto alineado al centro. Ello te permitirá que
todo lo que le sigue a dicho título (como un gráfico, una tabla, una imagen…) quede también centrado y por tanto
sea visualmente homogéneo.

3.3.3. Párrafos solitarios: viudas y huérfanas

A veces un párrafo queda dividido entre dos páginas. Pero en ocasiones una de las partes del párrafo queda
excesivamente solitaria: es lo que se llama líneas viudas y líneas huérfanas. En el siguiente ejemplo puedes
comprobarlo:

13
Figura 14a. Párrafo con línea huérfana

Un párrafo con línea huérfana es aquel que comienza


al final de una página (o columna) con una única línea.

Figura 14b. Párrafo con línea viuda

Un párrafo con línea viuda es aquel que termina


al principio de una página (o columna) con una única línea.

Tanto las líneas viudas como las líneas huérfanas hay que evitarlas, porque crean una página poco elegante.
Corregirlas es muy sencillo porque podemos indicarle al procesador de texto que las evite. Para ello diseña tu hoja
de estilo (para el texto general de un trabajo) con la característica “Control de líneas viudas y huérfanas” activada
(en Word acude a Inicio> Párrafo> Líneas y saltos de página> Activa la casilla Control de líneas viudas y huérfanas).

14
3.4. Epígrafes o apartados
Los epígrafes o apartados se emplean para marcar partes de un texto (como el epígrafe 3.1., 3.2. o este 3.3. que
estás leyendo. Los epígrafes deben ayudar tanto a delimitar partes como a jerarquizarlas. Por ejemplo, observa los
siguientes párrafos de la figura 15 (y recuerda leerlos, porque lo que está escrito en ellos forma parte de la
explicación):

CASO 1

Epígrafe primero: Sin jerarquizar.

Un texto mal jerarquizado no ayuda a seguir la lectura de un trabajo. Los epígrafes


son fundamentales, pero, además, deben estar bien configurados visualmente. De
otro modo el lector se perderá y el propio contenido de tu trabajo se verá resentido.

Epígrafe segundo: Sin jerarquizar.

Como puedes ver el “Epígrafe primero” y el “Epígrafe segundo no han quedado


claramente diferenciados.

CASO 2

Epígrafe primero: Algo mejor jerarquizados

Aquí los epígrafes son algo más claros, pero aún son mejorables: no deberían
separarse tanto del texto que presentan (este que estás leyendo) porque esa
separación no ayuda a que el lector perciba rápidamente con qué se relaciona el
epígrafe.

Epígrafe segundo: Algo mejor jerarquizados

Aquí los epígrafes son algo más claros, pero aún son mejorables: no deberían
separarse tanto del texto que presentan (este que estás leyendo) porque esa
separación no ayuda a que el lector perciba rápidamente con qué se relaciona el
epígrafe.

CASO 3

Epígrafe primero: Mejor jerarquizados


Aquí, sin embargo, los epígrafes sí están convenientemente jerarquizados, tanto por
estar en negrita como por estar unidos al texto que presentan (este que estás
leyendo).

El resto de párrafos se separan convenientemente (o se utiliza la sangría francesa


que ya has aprendido en el apartado 3.2.2.).

Epígrafe segundo: Mejor jerarquizados


Aquí, sin embargo, los epígrafes sí están convenientemente jerarquizados, tanto por
estar en negrita como por estar unidos al texto que presentan (este que estás
leyendo).

15
CASO 4

1.1. Epígrafe primero: Mejor aún


Aún mejor es esta forma de marcar un epígrafe: numerado, en negrita y junto al texto
que le sigue (este párrafo que estás leyendo). De esta manera el lector puede seguirte
con precisión: sabrá si se encuentra en un nivel u otro.

Igualmente, cuando emplees múltiples niveles (por ejemplo 1. Epígrafe de nivel 1; 1.1.
Epígrafe de nivel 2; 1.1.1. Epígrafes de nivel 3) recuerda que debes ayudar a
diferenciarlos. De ese modo, el nivel 1 podría ir en un cuerpo de letra mayor, el nivel
2 en negrita, el 3 sin negrita...

1.2. Epígrafe segundo: Mejor aún


Aún mejor es esta forma de marcar un epígrafe: numerado, en negrita y junto al texto
que le sigue (este párrafo que estás leyendo). De esta manera el lector puede seguirte
con precisión: sabrá si se encuentra en un nivel u otro.

Figura 15. Epígrafes mal y bien configurados

Como conclusión: Por un lado, tu texto debe incluir epígrafes que ayuden al lector. ¿Cuántos? Depende del tipo de
trabajo y del contenido que estés redactando. Un gran apartado podría incluir varias páginas, pero en una misma
página podría haber varios pequeños subapartados. Por tanto valora dónde debes incluir separaciones que te
ayuden a ti a agrupar información y que ayuden al lector a seguir mejor las ideas que le quieres transmitir. Por otra
parte, los epígrafes tienen que estar pensados de tal modo que realmente ayuden. Si se encuentran mal
jerarquizados (si se confunden entre el texto o si no permiten discernir si estamos entrando en un apartado de nivel
inferior o volvemos a un apartado de nivel superior) no ayudarán en absolutoa entender tu texto. Por último, no
emplees más de 4 niveles (cuando llegamos a niveles tan profundos es mejor emplear letras, por ejemplo Nivel
2.1.3. y subnivel a) tal y como sucede en el índice de este material:

Figura 15. Índice con 4 niveles de epígrafes


(al llegar al nivel 4 es mejor pasar a letras)

16
Por supuesto estas son orientaciones (no es imprescindible que comiences con mayúsculas, luego negritas, luego
texto normal y luego letras); puedes buscar otras fórmulas, pero siempre y cuando establezcas jerarquías claras.

4. La jerarquización
Para concluir debes pensar en los elementos que te ayudan a jerarquizar, es decir, aquellas características que
harán que el lector perciba las cosas con distinta importancia. En realidad ya se han adelantado a lo largo del texto,
pero conviene que tomes conciencia de ello: el tipo de letra, el tamaño, la posición en la que coloques los diferentes
objetos (imágenes, por ejemplo) o el color que puedas emplear ocasionalmente ayudan a jerarquizar.

4.1. Tipos de letra


Debería haber quedado claro que las letras a emplear deben ser las de palo o las romanas (las de fantasía
prácticamente nunca y las manuscritas bajo circunstancias muy excepcionales). A partir de aquí, las tipografías
también nos ayudan a jerarquizar. Así, podrías utilizar tipografías de palo para los epígrafes y tipografía romana
para el resto del texto. O dos tipografías de palo (pero muy diferentes): una para los epígrafes y otra para el texto
general. O una misma tipografía (ya sea de palo, ya sea romana) tanto para epígrafes como para el texto, pero
diferentes por su estilo (negrita, cursiva o normal).

4.2. Tamaño
El tamaño es otro elemento jerarquizador. Así, las notas a pies de página (por poner un ejemplo) tendrán un tamaño
mucho más pequeño que el texto general (un cuerpo 8 o 9 es más que suficiente). A este respecto, ten en cuenta
que el tamaño de una letra no indica exactamente cómo de grande es; indica, más bien, cuál es su altura máxima.
Así, los diseñadores de tipografía tienen unos márgenes para dibujar una letra del mismo tamaño, tal y como puedes

Abc Abc
ver en la figura 16.

Figura 16. Dos tipografías con el mismo cuerpo (tamaño)


pueden tener alturas ligeramente distintas

Por tanto, conviene que revises si la tipografía que selecciones hay que usarla a un cuerpo 11 o con un cuerpo 10
es suficiente (por ejemplo). Esto solo puede hacerse tipografía por tipografía, comprobando, por ti mismo, cuál es
el tamaño adecuado que necesitas. Comienza decidiendo el tipo de letra y el tamaño del texto general, y después
piensa en el resto (epígrafes y su tamaño, notas al pie y su tamaño, títulos de figuras…), estableciendo jerarquías
según la importancia de los diferentes elementos.

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4.3. Posición y proporciones
Ten en cuenta que la posición de los objetos también sirve para jerarquizar. Cuando un texto se coloca centrado
debe ser por alguna razón (porque es diferente al resto de textos). Si decides que las imágenes de tu trabajo irán
al centro, colócalas siempre en el centro. ¿Te parece monótono? No te equivoques: Se llama homogeneidad y sirve
para que el trabajo resulte agradable y ordenador (en lugar de caótico). De igual manera, procura que las imágenes
que emplees (o los gráficos, tablas, etc.) tengan una lógica (por ejemplo, que siempre tengan la misma altura).
Algunas imágenes serán más alargadas, otras más horizontales… pero si todas tienen la misma altura podrás
agruparlas y presentarlas de una forma armoniosa y profesional.

Pero cuidado: jamás deformes una imagen. Si mantienes la altura su anchura será la que resulte (automáticamente,
según las proporciones que tenga). Si fuerzas las imágenes para que te encajen en un espacio determinado lo
único que conseguirás es un efecto cómico completamente indeseado.

Figura 17a. Las imágenes nunca se deforman.


Imagen: Pixabay ([Link]

Figura 17b. Si necesitas ocupar un espacio determinado,


recorta y busca la proporción adecuada.
[Link]

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4.4. Color
Para terminar: El color es otro de los elementos que te podría ayudar a jerarquizar, pero no se recomienda que lo
utilices. Si te decides a emplearlo hazlo con muchísima cautela. Un único color para todo el trabajo es más que
suficiente. Además, el color no debe ser simplemente el que te guste, sino que debe ser coherente con tu tema
(aquí el rojo que se emplea para ciertos elementos es el corporativo de la URJC). Y recuerda que el color no debe
impedir la lectura del texto; el color no debe dificultar la lectura del texto; el color no debe impedir ni dificultar la
lectura del texto.

5. Bibliografía
De Buen Una, Jorge (2020). Manual de diseño editoria (5ª edición). México: Santillana

Montolio, Estrella y Tascón, Mario (s.f.). Comunicación Clara. El derecho a entender. SL: Losdelvolcán.
[Link]

Montolio, Estrella y Tascón, Mario (2020). El derecho a entender. La comunicación clara, la mejor defensa de la
ciudadanía. s.l.: Losdelvolcán.

Montes Vozmediano, Manuel y Vizcaíno-Laorga, Manuel (2015), Diseño gráfico publicitario. Principios
fundamentales para el análisis y la elaboración de mensajes visuales.

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