0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Vida y filosofía de Séneca

Cargado por

Hugo Cano
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Vida y filosofía de Séneca

Cargado por

Hugo Cano
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Séneca
Vida y obra
Por Hugo Cano, Luis Abascal, Diego García, Pablo Ortiz y
Víctor Alvear.
Lucio Anneo Séneca
Fue hijo de Marco Anneo Séneca el Retórico, y nació en
Córdoba el año 4 d. C. Marchó a Roma con su familia y
allí acabó su formación de retórico, jurista y filósofo. Se
dedicó a la abogacía, destacando por sus extraordinarias
dotes de orador. Hizo viajes por diversas partes del
mundo y fue nombrado pretor por el emperador Claudio.
Sufrió el destierro en Córcega durante ocho años por
motivos aún no suficientemente aclarados y fue
nombrado preceptor de Nerón. Acusado ante el
emperador por envidiosos de su elevado puesto y su
fabulosa fortuna, Séneca abandonó la corte, pero
acusado de nuevo de haber participado en una
conjuración contra el emperador, fue condenado a
muerte. Se suicidó cortándose las venas, y bebiendo la
cicuta estoicamente de acuerdo con su doctrina.

Séneca es el máximo representante de la stoa o filosofía estoica en su último período, siendo sus
preocupaciones fundamentalmente éticas. Es un filósofo práctico más que un teórico o un sistemático.
Se aparta en muchos puntos del estoicismo, aceptando elementos tomados del cinismo y del
epicureismo. A Séneca le interesa más la filosofía como forma de vida que como especulación teórica, y
gira toda ella en torno a la figura del sabio, del sofós. Para Séneca la sabiduría y la virtud son la meta de
la vida moral, lo único inmortal que tienen los mortales. La sabiduría consistirá según la doctrina estoica
en seguir a la naturaleza, dejándose guiar por sus leyes y ejemplos. Obedecer por tanto a la naturaleza es
obedecer a la razón, pudiendo ser feliz adaptándose a esta, manteniendo un equilibrio anímico,
alcanzando la ataraxia.

Las obras literarias de Séneca se pueden dividir en cuatro apartados: los diálogos morales,
las cartas, las tragedias y los epigramas. Destacan tragedias como Hercules, Las Troyanas y
diálogos como De la brevedad de la vida o De la firmeza del sabio. He aquí un fragmento de De
la brevedad de la vida:

El tiempo que tenemos no es corto; pero


perdiendo mucho de él, hacemos que lo sea, y
la vida es suficientemente larga para ejecutar
en ella cosas grandes, si la empleáremos bien.

Séneca
De la brevedad de la vida es un tratado corto dedicado a Paulino, el praefectus annonae de Roma, un
funcionario imperial que aseguraba las provisiones de granos y cereales para la población. El filósofo
le escribe este protréptico (del verbo protrépo: exhortar, invitar) con la finalidad de que el
funcionario abandone sus funciones y empiece a vivir la vida.

Para Séneca, las ocupaciones que nos hacen perder el


tiempo y derrocharlo en un mero existir, contrario al
vivir, son los vicios. El alcohol o al sexo son las formas
más deshonrosas de derrochar el tiempo. Pero también
malgastan su tiempo los que se entregan a vicios “más
respetables”, aquellos que tienen la apariencia de ser
actividades trabajosas e intensas, pero que en realidad
son formas sofisticadas de perder el tiempo: la codicia,
la búsqueda del poder político, el impulso hacia
conquistas bélicas, la vida de lujos, los pasatiempos o el
saber en vano.

Numerosos autores religiosos se han basado en él para


reforzar el valor de la idiosincrasia cristiana como Tertuliano
(Que le considero un saepe noster (“a menudo uno de los
nuestros”), San Agustín y Jerónimo, que le llego a incluir en
su Catalogo de Santos. Ha sido admirado por pensadores y
escritores como Petrarca, Bocaccio o Calvino (que se inspiró
en sus obras para apoyar sus doctrinas de renovación del
cristianismo). Montaigne lo consideraba ejemplo de las
mejores virtudes, Diderot, que escribió una biografía suya, lo
alaba como a un sabio. Luis Vives, filósofo y humanista,
aprecia especialmente las obras de Séneca, dando muestras
de ello en su obra Introducción a la Sabiduría. Quevedo, gran
admirador del filósofo cordobés, refleja sus enseñanzas en
obras como Doctrina moral del conocimiento propio y
desengaño de las cosas ajenas.

También podría gustarte