**3.
La ciudad de los relojes rotos**
En una ciudad lejana, los relojes ya no funcionaban. Nadie sabía
cómo, pero todos los relojes de la ciudad se habían detenido. Los
habitantes vivían sin medir el tiempo, disfrutando cada momento sin
prisa ni preocupación. Pero un día, un joven llamado Mateo decidió
encontrar la razón de esa extraña calma.
Tras investigar, descubrió que un antiguo relojero había creado un
reloj tan perfecto que hizo que el tiempo dejara de avanzar. Intrigado,
Mateo decidió desmantelar el reloj, pero antes de hacerlo, preguntó a
los habitantes de la ciudad si querían volver al tiempo “normal”.
Todos, sin dudarlo, respondieron que preferían vivir sin las prisas del
tiempo. Así que Mateo dejó el reloj intacto, y la ciudad siguió viviendo
en paz, sin que el tiempo les importara más.