Primer año de vida Spitz
Basándonos en observaciones inmediatas y en experiencias con el lactante,
expondremos de qué forma concebimos la iniciación, las fases, el desarrollo, los
aspectos dinámicos y las anomalías de las relaciones objetales. La conservación
de la vida y la organización de los mecanismos que la harán posible ocupan la
mayor parte del primer año del lactante. Freud ha subrayado la incapacidad de
este para mantenerse vivo por sus propios medios. Se mantiene merced a la
protección y a los cuidados que le rodean, que su familia le prodiga, el progreso y
el desarrollo psicológicos están esencialmente basados en el establecimiento de
las relaciones objetales y sociales.
El concepto de relaciones objétales implica un sujeto y un objeto. El sujeto, en
nuestro caso, sería el recién nacido que viene al mundo en un estado de
indiferenciación, incapaz de ninguna acción psíquica. Por tanto, no hay relaciones
objetales ni objeto. Ambos irán apareciendo progresivamente en el transcurso del
primer año
En este desarrollo se diferencian tres estadios, que he llamado:
1. Estadio preobjetal.
2. Estadio del objeto precursor.
3. Estadio del objeto propiamente dicho.
Empezaremos por definir el objeto de la libido, "El objeto del instinto es aquel por
medio del cual, puede el instinto alcanzar su satisfacción. Es lo más variable del
instinto; no se halla enlazado a él originariamente, sino subordinado No es
necesariamente algo exterior al sujeto, sino que puede ser una parte cualquiera de
su propio cuerpo y es susceptible de ser sustituido indefinidamente por otro
durante la vida del instinto."
1. El estadio preobjetal
El estadio preobjetal coincide más o menos con el estadio de narcisismo
primario, designa un estado de organización primitiva en el recién nacido,
incapaz entonces de diferenciar un objeto de otro, o incluso lo que le rodea de
su propia persona, y percibe el seno que lo alimenta como parte integrante de
su propia persona.
El mundo exterior está excluido de la percepción del recién nacido por un
umbral de percepción que lo protege Los estímulos procedentes del exterior
solo se perciben cuando traspasan dicho umbral e irrumpen en la quietud del
recién nacido, que reacciona a ellos con desagrado, en el ser normal el
traumatismo del nacimiento ss un estado de excitación donde parece haber un
matiz de [Link] una forma de funcionar estrictamente fisiológica.
El modo de funcionar del recién nacido, en el que la excitación contrasta con la
quietud, corresponde al principio de nirvana enunciado por Freud (20), que
consiste en una tendencia a reducir la tensión. Las respuestas del recién
nacido son, en el mejor de los casos, del tipo del reflejo condicionado, o por lo
menos análogas a lo que solemos llamar reflejo condicionado
*Hacia el octavo día, el niño responde a señales. Primero, estas son las de la
sensibilidad profunda; más exactamente, son sensaciones de equilibrio
*Hasta el comienzo del segundo mes de su vida, el lactante solo reconoce la
señal del alimento cuando tiene hambre.
*Hacia el final del segundo mes, el ser humano adquiere su posición única
entre' las cosas, percibe visualmente la aproximación del ser humano, dos o
tres semanas más tarde cuando perciba un rostro humano lo seguirá en todos
sus movimientos de manera concentrada, este estimulo visual será el primero
que establezca como señal en la memoria del niño.
2-El estadio del objeto precursor
En esta fase contestara con una sonrisa al rostro de un adulto, es la primera
manifestación dirigida e intencionada, siempre que el adulto lo mire de frente y
se mueva, ni siquiera el alimento le provocara esta respuesta (sonrisa).
Nada justifica la creencia de que la percepción del rostro humano por el niño y
su contestación a este rostro con una sonrisa, al tercer mes, sea una
verdadera relación objetal, lo que el niño percibe no es un compañero, ni una
persona, ni un objeto, sino una señal(Gestalt-Señal) Ante tal reacción se
advierte que el niño no reconoce el rostro humano de perfil; es decir, que el
niño no ha reconocido en absoluto a su pareja humana, y sí únicamente la
Gestalt frente-ojos-nariz. Desde el momento que esta Gestalt se modifica, el
objeto no es reconocido; ha perdido su cualidad objetal . Por ello hemos
llamado a esta Gestalt objeto precursor.
3- El objeto precursor en la percepción
Durante el primer año, la madre, la pareja humana del niño, es la que sirve
de intérprete de toda percepción, de toda acción y de todo conocimiento, en
lo que respecta a la percepción visual, porque cuando el niño sigue con los
ojos cada uno de los movimientos de la madre le debe a ella el haber
llegado a separar un elemento que se hará cada vez más significativo.
No se crea por esto que el aparato perceptivo no está aun físicamente
desarrollado; tal vez lo esté, pero no psicológicamente, y 23 el niño todavía
no se sirve de él.
El pecho de la madre, sus manos y sus dedos ofrecen al niño todos los
estímulos táctiles para el aprendizaje su voz proporciona al niño los
estímulos auditivos necesarios para la formación del lenguaje. La
vocalización del niño, que al principio sirve como descarga de impulsos, va
transformándose poco a poco en un juego en el que repite los sonidos que
él mismo ha producido. Advertimos en ello uno de los detalles de la
transición del estadio narcisista, en el cual el niño se toma a sí mismo por
objeto, al estadio objetal. Cuando se hace eco de los sonidos (y de las
palabras) que emite la madre, ha reemplazado el objeto autístico de su
propia persona por el objeto constituido en el mundo exterior, o sea la
persona de su madre,
1 organizador
Hay épocas específicas en las cuales acontece un cambio de direcciones,
una reorganización completa de la estructura física, un despertar. Son
períodos particularmente vulnerables, durante los cuales cualquier
traumatismo tiene consecuencias específicas y de gravedad. La
significación de tales tramos a lo largo de la evolución del primer año me ha
llevado a tratar de lo que he llamado factores organizadores.
Uno de estos organizadores, se señala por el desarrollo de la respuesta
social de la sonrisa hacia el final del tercer mes de vida.
La sonrisa social solo representa el síntoma visible de la convergencia de
una serie de diversas corrientes de desarrollo en el psiquismo, el niño se
desvía de la sensación interior hacia la percepción exterior; el
preconsciente, y con él el inconsciente, se establecen y se diferencian uno
de otro. Se implantan los rudimentos del yo; el niño empieza a aplicar el
principio de realidad
2do organizador
La constitución en la memoria del rostro humano, en cuanto a señal,
anuncia la formación y la constitución de un precursor del objeto y marca la
primera fase mayor en el desarrollo de las relaciones objetales. El
fenómeno de la angustia de los ocho meses, que se manifiesta
normalmente tres o cuatro meses más tarde, demuestra que el niño ha
conseguido reservar al rostro de la madre un lugar único entre todos los
demás rostros humanos, puesto que ahora prefiere aquel y rechaza los que
son diferentes, el objeto no solo ha sido constituido en el terreno visual, sino
también, y podemos decirlo con seguridad, sobre todo en el terreno
afectivo. La angustia de los ocho meses es la prueba de que el niño.
Rechaza todo, excepto el objeto único; en otras palabras: que el niño ha
encontrado al compañero con el cual crea relaciones objetales.
En el aparato mental se ha almacenado un número creciente de vestigios
de memoria, que crean una base para operaciones ideatorias cada vez más
complejas.
La organización del yo se enriquece en las más variadas fuentes; se
estructura y delimita, por una parte, por el ello, y por la otra, por el mundo
exterior. El enriquecimiento del yo ocurre merced al número creciente de
sistemas que se desarrollan luego de un cambio de acciones cargadas de
una tonalidad afectiva, Después de estos intercambios de acciones se
establecen las fronteras entre la mismidad (tke Self) y el mundo ambiente,
entre el yo y el ello y entre los sistemas individuales en el yo.
Entre la suerte de los impulsos, por un lado, y las fases de la constitución
del objeto, por otro, existe una estrecha interacción. Esta interacción se
produce juntamente con el desarrollo progresivo de la coordinación
corporal, de la percepción, de la apercepción y de los intercambios de
acción activo e intencional. El punto culminante de estos desarrollos es,
precisamente, lo que acabamos de denominar segundo organizador.
3er Organizador
Las consecuencias del establecimiento del segundo organizador hemos
dedicado gran parte a la transformación que se produce en las relaciones
objetales y a las nuevas facultades que se anuncian en el niño, tales como
la comprensión del gesto, los matices en las actitudes afectivas y la facultad
de participación en una actividad lúdica recíproca. Entre los más
importantes progresos del niño en dicha fase está la comprensión de las
prohibiciones y de las órdenes, así como los comienzos del mecanismo de
identificación. En este período, la palabra que más frecuentemente se
utiliza es " ¡No, no!
En primer lugar, cada no de la madre representa una frustración afectiva
para el niño; ya se le prohiba una actividad o se le impida alcanzar un
objeto deseado, o se esté en desacuerdo con la forma de conducir sus
relaciones objetales, serán siempre impulsos del ello que se le habrán
frustrado. Los vestigios de memoria de la prohibición, de los gestos, de
palabras con las que se expresa esto, serán, pues, rodeados por una carga
afectiva muy especial que comprende el matiz de la negativa, de la derrota.
El dominio del no (gesto y palabra) representa un progreso de
extraordinario alcance para el desarrollo mental y afectivo del niño;
presupone la adquisición de las facultades de juicio y negación