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Contrato de Matrimonio: Claves y Reglas

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PRIMERA PARTE

EL CONTRATO DE MATRIMONIO

CAPITULO I

LAS CONVENCIONES MATRIMONIALES

L- Concepto. - Las convenciones matrimoniales constituyen un conjunta de actos,


regias y cláusulas que adoptan las personas que tienen el propósito de unirse por el
vínculo del matrimonio, a fin de establecer las regulaciones que determinarán el
régimen de sus bienes durante el matrimonio y la suene de los mismos a la disolución de
éste. Se les conoce con el nombre genérico de contrató de matrimonio

El contrato de matrimonio así concebido tiene por objeto y finalidad regir La vida
patrimonial de personas casadas, como tal constituye, como lo afirman los profesores
Mazeaud (Lecciones de Derecho Civil, parte Cuarta, Vol. I, ed. 1965, pág. 99, pag. 56),
estatuto patrimonial de la nueva familia que se forma." Por sus relaciones con el
matrimonia se le considera como un contrato accesorio al matrimonio.

Dada su finalidad y objeto el contrato de matrimonio debe contener como previsiones


necesarias, en primer lugar, la elección del régimen matrimonial con todas las cláusulas
que sirvan para interpretado y explicarlo, así como aquellas que sean susceptibles de
ayudar a prevenir y solucionar los conflictos matrimoniales.

También deben incluirse en el contrato de matrimonio las liberalidades que cada uno de
los esposos pueda hacer a favor del otro o que ambos o uno de ellos reciban de parientes
y amigos con motivo del matrimonio y en el momento de la concertación del contrato.

Además, el contrato de matrimonio puede contener estipulaciones que no tienen


relación directa con el matrimonio, pero este ha sido tornado coma ocasión para
adoptarlas.

El contrato de matrimonio puede ser instrumento empleado para comprobar y evaluar


los bienes aportados por cada uno de los esposos en el momento del matrimonio, así
como la disposición del Art. 2135 del Código Civil que autoriza a la mujer a inscribir su
hipoteca legal sin intervención de la justicia.

El contrato de matrimonio tiene que ser concertado obligatoriamente antes de la


celebración del matrimonio pera por estar instituido para regir la vida patrimonial de
personas casadas, sus efectos sólo se producen a partir del día de la celebración del
matrimonio. Dura mientras dure el matrimonio. Cesa por las mismas causas que ponen
fin al matrimonio, aunque sus reglas relativas a la liquidación y partición de la
comunidad continúan aplicándose, salvo convención en contrario. También toma fin por
la nulidad o caducidad que pueda afectarlo.

2.- Caracteres generales. - En su concertación y vigencia el contrato de matrimonio


está regido por dos reglas generales: la libertad de las convenciones matrimoniales y la
inmutabilidad de las convenciones matrimoniales.

A-LIBERTAD DE LAS

CONVENCIONES MATRIMONIALES

3.- El principio. - Este principio consiste en la facultad conferida a los futuros esposos-
por el Art. 1387 del Código Civil, de escoger libremente el régimen matrimonial de su
agrado, al consignar que "La ley no regula la sociedad conyugal", en cuanto a los
bienes, sino a falta de convenciones especiales que pueden hacer los esposos como
juzguen convenientes, siempre que no sean contrarias a las buenas costumbres.

El principio tuvo su fuerte en el interés de los redactores del Código Civil de unificar el
derecho francés, entonces divido entre el derecho romano y el derecho consuetudinario,
por lo cual, sin decidirse por ninguno de esos derechos, optaron por dejar a los futuros
esposos la más amplia libertad para escoger su régimen matrimonial.

Como los redactores del Código Civil reglamentaron una serie de regímenes
matrimoniales, permitieron a los futuros cónyuges escoger entre esos regímenes su
régimen matrimonial, o bien combinar dos de ellos, sin que sufra merma su facultad de
concebir íntegramente su régimen matrimonial.

Por amplia que sea la libertad confiada la los futuros esposos en la elección de su
régimen matrimonial, se le han impuesto también algunas restricciones que se derivan
de la aplicación de reglas de orden público o de las reglas imperativas de los regímenes
de comunidad.

4.- Las restricciones. - Por razones de orden público, el Art. 1387 prohíbe a los futuros
cónyuges concertar un contrato de matrimonio contrario a las buenas costumbres.
Por las mismas razones de orden público, el Art. 1388 del Código Civil prohíbe a los
futuros esposos introducir modificaciones en las reglas legales que rigen la autoridad del
padre y la madre con relación a los hijos, ni las que se refieren a la tutela y a la
emancipación, ni las demás prohibiciones prescritas por el Código Civil.

Igualmente, el Art. 1389 del mismo Código prohíbe todo convenio que tenga por
finalidad alterar el orden legal de las sucesiones, ya sea con referencia a sí mismos en la
sucesión de sus hijos o descendientes o ya sea con relación a los Hijos entre sí, con
excepción de las donaciones entre vivos o testamentarias, que les están permitidas en las
formas y en los casos determinados por el Código Civil.

El Art. 1390 del Código Civil les prohíbe adoptar como régimen matrimonial uno que
se regule por una ley extranjera. Esto no quiere decir que los futuros cónyuges no
puedan convenir cláusulas inscritas en una ley extranjera, sino que de una manera
general no puedan referirse a una ley extranjera para regular su régimen matrimonial.

Finalmente, en relación con el respeto a las reglas de orden público, el Art. 221 del
repetido Código Civil modificado por la ley No. 855 de 1978, que instituyó el régimen
de los bienes reservados a la administración de la mujer, prescribe que no le está
permitido a los futuros esposos modificar los poderes de la mujer sobre Los bienes
reservados.

Desde el ángulo relativo a da aplicación de las reglas imperativas de los regímenes de


comunidad, los futuros esposos que adopten "como régimen matrimonial uno de
comunidad, no pueden convenir que en su régimen no habrá bienes comunes, así como
tampoco modificar los poderes del marido sobre los bienes comunes, ni los que
corresponde a él o a la mujer como jefe de la familia.

5. Consecuencias del principio.- Colin y Capitán en su Curso Elemental de Derecho


Civil aseveran que el principio de la libertad de las convenciones matrimoniales,
permite a los futuros esposos que se sirvan del contrato de matrimonio para adoptar una
institución contractual entre sí, o a favor de ellos y de los hijos que nazcan del
matrimonio, por sus padres o por extraños; también son factibles las donaciones entre
contrayentes menores de edad, siempre que sean asistidos de las personas cuyo
consentimiento se requiere para la validez del matrimonio.

B- INMUTABILIDAD DE
LAS CONVENCIONES MATRIMONIALES

6.- Concepto. - el principio de la inmutabilidad de las convenciones matrimoniales


consagrado por el Art. 1395 del Código Civil, consiste en la prohibición a los futuros
esposos de introducir modificaciones directas o indirectas en el contrato matrimonial,
después de la celebración del matrimonio.

Esas modificaciones, llamadas contraescrituras son permitidas en el período


comprendido entre la concertación del. contrato y la celebración del matrimonio.

El principio de la inmutabilidad alcanza a las convenciones matrimoniales cual sea el


régimen matrimonial adoptado por los esposos aun cuando por no haber formulado
contrato, se hallen sometidos al régimen legal de muebles y gananciales.

7.- Modificaciones directas e indirectas. - Las modificaciones directas se constituyen


por la introducción en el contrato de matrimonio de alteraciones en una o varias
cláusulas del contrato de matrimonio, como por ejemplo variar el régimen adoptado.

La modificación es indirecta cuando en el curso del matrimonio los esposos celebran


entre sí contratos que impiden al régimen elegido producir los efectos que le
corresponden por su objetivo y finalidad.

8. Sanción. - En razón del carácter de orden público que afecta a las convenciones
matrimoniales, que interesan no sólo a las partes contratantes, sino también a las
familias de estas y a los hijos que nazcan del matrimonio, así como a los terceros que
contraten con los cónyuges, la sanción que alcanza la violación del principio de la
inmutabilidad es una nulidad absoluta que prescribe a los veinte años, no es susceptible
de confirmación y puede ser ejercida por todo interesado.

ATENUANTES AL PRINCIPIO.

9,- introducción. - La aplicación absoluta del principio de la inmutabilidad es


susceptible de producir consecuencias que atenten contra los intereses de la familia, ya
sea porque los esposos se hayan equivocado al escoger su régimen matrimonial, o bien
porque las variaciones económicas aconsejen un cambio de régimen.

Algunas de esas atenuaciones han sido previstas en el Código Civil. Otras han sido
creadas por leyes especiales posteriores a la redacción del Código Civil francés, algunas
de las cuales han sido transportadas a nuestro derecho positivo.
10.- Atenuaciones previstas por el Código Civil. - El Código Civil en su Art. 1401.
consagró la regla de que la inmutabilidad no obliga al disponente, ¡o cual significa que
el donante y el testador son libres para decidir el destino, propio o común de los bienes
que donan o legan en el régimen de comunidad del esposo donatario o legatario.

No obstante, los profesores Mazeaud afirman que "no se haya permitido al disponente
declarar dótales algunos bienes que deberían ser parafernales (Art. 1543 del Cod.
Civ.)"; y más adelante agregan "la facultad dejada al disponente no debe permitirle
desbaratar las previsiones que los futuros esposos hayan podido hacerse en cuanto a la
transmisión de sus bienes, previsiones que han podido llevar a la elección de un régimen
(Lecciones de Derecho Civil, Parte IV, Vol. I, pág. 81, pág. 48, ed. 1965, en español por
Ediciones Jurídicas Europa-América).

Por otra parte, el Art. 1443 del Código Civil autoriza a la mujer demandar en justicia la
separación judicial de bienes cuando su dote se encuentre en peligro. Esta facultad
acordada a la mujer implica un gran atentado al principio de la inmutabilidad, puesto
que otorga a los cónyuges la posibilidad de cambiar de régimen en el curso del
matrimonio.

11.- Atenuaciones legales posteriores al Código. - El Art. 34 de la ley 1306-bis, sobre


divorcio, estatuye que los "esposos divorciados que vuelven a casarse" (entre sí), no
podrán adoptar otro régimen que el que los regía anteriormente.

Esa disposición tiene por efecto, no obstante, su finalidad que es la de asegurar el


respeto al principio de la inmutabilidad, de modificar la composición de las tres masas
de bienes en los regímenes de comunidad, en contravención a aquella regla, ya que es
posible que algunos bienes inmuebles cambien de carácter al constituirse la nueva
comunidad.

La institución de los bienes reservados de la mujer representa un nuevo atentado al


principio de la inmutabilidad, en razón de que modificados poderes de los esposos sobre
los bienes.

En fin, la. representación convencional y el poder directo sobre los bienes comunes
conferidos a la mujer, en la esfera doméstica por la ley No. 855 de 1978, constituye un
nuevo atentado al principio de la inmutabilidad.
12.- Atenuaciones Jurisprudenciales.- Cuando menos en la jurisprudencia del país de
origen de nuestra legislación que se había' manifestado por un respeto absoluto al
principio de la inmutabilidad, se observa ahora una cierta tendencia a atenuar el efecto
de aquel principio, al decidir "que no se puede considerar como atentatoria al mismo,
toda operación jurídica intervenida entre los esposos aun contra las prescripciones del
régimen, sino en el caso de que se oponga a la finalidad general perseguida por los
esposos al adoptar ese régimen (Mazeaud, [Link]. pág. 83, pag. 50)."

Esa posición solo es admitida en las relaciones de los esposos entre sí, pero no con
respecto a terceros.

La jurisprudencia dominicana nada ha decidido sobre la cuestión.

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