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"El Último Susurro de la Selva"

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Lisseth Carballo
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"Has llegado", dijo la figura, su voz no era un susurro, sino un eco que parecía

venir de todas partes al mismo tiempo. "El último susurro del mundo está en tus
manos."

Lina respiró hondo, sabiendo que ese momento marcaría el fin de algo, pero también
el comienzo de otro ciclo. La niebla rodeaba la ciudad, pero Lina estaba lista para
lo que viniera. Porque en su pecho aún latía con fuerza algo que no era ni miedo ni
desesperación, sino la pura voluntad de entender, de escuchar el último susurro.

El viento soplaba con suavidad entre las ramas de los árboles, pero el susurro de
la selva no era tranquilizador. Era un lamento, un eco de siglos de historias
olvidadas. En cada paso que daba, Marco sentía la vibración de la tierra bajo sus
botas, como si la misma naturaleza estuviera hablándole en un idioma antiguo, uno
que nunca había aprendido pero que de alguna manera entendía.

Había llegado al bosque con un propósito: encontrar la antigua aldea de la que


tanto había oído hablar en sus investigaciones. Nadie sabía si realmente existía,
pero las historias sobre ella parecían surgir de las sombras cada vez que alguien
mencionaba la selva. Los viejos contaban que la aldea había sido construida en un
tiempo tan remoto que ni siquiera el sol la tocaba directamente, y que aquellos que
se acercaban demasiado solían perderse entre los árboles, devorados por el
misterio.

Marco no creía en mitos, pero algo en su interior le decía que este lugar estaba
más allá de la razón humana. Había perdido a su hermano en una expedición similar
años atrás, y desde entonces, la obsesión por encontrar la aldea perdida lo había
llevado a recorrer los rincones más oscuros del mundo. Algo le decía que si lo
conseguía, podría resolver la desaparición de su hermano y dar cierre a las
preguntas que lo atormentaban.

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