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Atención de Enfermería en Quemaduras Infantiles

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FACULTAD DE CS.

DE LA SALUD
CICLO DE LICENCIATURA EN ENFERMERÍA
MODALIDAD DISTANCIA

ENFERMERÍA EN CUIDADOS CRÍTICOS II

TRABAJO PRÁCTICO DE MODALIDAD DOMICILIARIA

“PEQUEÑA AVE FÉNIX”

PROFESOR:

TUTOR ACADÉMICO:
ESTUDIANTE/S:
MATRICULA/S:

CABA/ PROVINCIA, XXXXX (FECHA), 2024

1
Introducción

Las quemaduras en la población infantil constituyen un serio problema, y una de


las causas más frecuentes de accidente. La práctica de enfermería se ve continuamente
enfrentada a la identificación de problemas, cuyo objetivo no es sólo combatir la
enfermedad sino satisfacer un amplio repertorio de necesidades humanas cuya valoración
y diagnóstico forma parte sustancial de las competencias del personal de enfermería en
la actualidad.
El personal de enfermería desempeña un papel especial por la importancia que su
intervención tiene en la atención del paciente quemado, ella permanece todo el tiempo a
su lado y puede apreciar mejor que otros miembros del equipo los cambios ocurridos
durante su evolución

La elección del título "Pequeña Ave Fénix" no es solo un acto fortuito, sino que
encierra la esencia misma de la experiencia que enfrentan estos pequeños valientes, su
vulnerabilidad y su potencial de crecimiento. Como el Ave Fénix de la mitología que
renace de sus propias cenizas, los niños quemados enfrentan un viaje de desafíos y
transformación que finalizara en su recuperación, su “resurgimiento”.
Las primeras medidas de actuación en Urgencias conllevan una aproximación al
sujeto de cuidado mediante el Triángulo de Evaluación Pediátrica y la evaluación ABCD,
debiendo identificar de forma rápida las condiciones que amenazan la vida, no debiendo
demorarse la secuencia de reanimación ni la estabilización de la vía aérea en caso de
verse afectada.
La finalidad de esta investigación, es contribuir a mejorar la calidad y seguridad
en la atención de salud, con un documento técnico elaborado con la mejor evidencia
científica disponible, apoyando al personal de enfermería en la toma de decisiones para
un tratamiento oportuno de quien ha sufrido quemaduras de gran extensión o
profundidad, a la vez de optimizar y racionalizar el uso de recursos.

Concepto de quemadura

Según la definición de la OMS, “las quemaduras son una injuria en el tejido


producida por el calor, la sobreexposición al sol o a otra radiación, el contacto con

2
productos químicos o la electricidad, considerándose problemas médicos menores y en
otras ocasiones emergencias potencialmente fatales1.

Fisiopatología

La piel es un órgano con importantes funciones biológicas como la de sintetizar la


vitamina D, proteger frente a infecciones y otros agentes externos, regular la temperatura
corporal, y prevenir la pérdida de líquidos y electrolitos corporales entre otras. Cuando
ocurre una quemadura, se producen dos fenómenos (aumento de la permeabilidad y
vasodilatación) que traen como consecuencia todo el cuadro clínico de esta patología en
las primeras horas de su evolución
 El calor aumenta la permeabilidad de los capilares, el paso de las proteínas
plasmáticas al espacio intersticial produciendo un gran edema, con la consiguiente
disminución del volumen sanguíneo y pudiendo llevar al paciente al colapso
circulatorio.
 La vasodilatación provoca un aumento de la presión hidrostática capilar que
contribuye a la formación del edema. El líquido extravasado contiene en mayor o
menor proporción plasma, agua y electrólitos. A medida que la lesión es más
profunda y extensa las pérdidas son mayores, por lo que el peligro de shock
aumenta. La piel quemada pierde sus funciones fundamentales mencionadas
anteriormente y se desencadenan fenómenos inflamatorios que pueden ocasionar
alteraciones en todo el organismo y llevar a un shock hipovolémico, cardiogénico
y distributivo.

Etiología Los agentes causales son muy variados y se agrupan básicamente en cuatro
categorías:
a) Quemaduras térmicas: Son las más frecuentes (85% de los casos) y
generalmente se da en menores de 5 años. Así mismo pueden producirse
quemaduras térmicas por llama (fuego, agentes volátiles, cerillas, encendedores)
y por inhalación de humo o sustancias tóxicas producidas por la combustión.

[Link]. Organización Mundial de la Salud. [Online].; 2023. Acceso 15 de mayo de


2024. Disponible en: [Link]

3
b) Quemaduras eléctricas: Se producen por el paso de la corriente a través del
organismo. Son casi siempre lesiones profundas en las que, a diferencia de lo que
ocurre con las quemaduras térmicas, el porcentaje de superficie corporal quemada
no es indicativo del daño real existente y pueden asociarse a lesiones por
electrocución. En niños pequeños pueden producirse también quemaduras
eléctricas por contacto con enchufes, cables pelados o electrodomésticos en mal
estado. Son quemaduras eléctricas de bajo voltaje, pero suelen afectar a las manos
y a la boca, y por ello provocar cicatrices y graves secuelas.
c) Quemaduras químicas Existen gran cantidad de cáusticos (ácido sulfúrico,
clorhídrico, etc.) y álcalis (sosa cáustica, amoníaco, etc.) que pueden producir
quemaduras. La mayoría de los casos son por productos de limpieza.
d) Quemaduras por radiación Son las producidas fundamentalmente por los rayos
ultravioleta tras las exposiciones solares o por radiaciones ionizantes.

Clasificación

Para clasificar las quemaduras y poder estimar la gravedad y pronóstico de las


mismas se deben tener en cuenta la profundidad, la extensión y la localización de las
lesiones.

Según profundidad

La clasificación tradicional de quemaduras como primer, segundo y tercer grado


está siendo reemplazada por un sistema que refleja el potencial de curación y la necesidad
de intervención quirúrgica (injertos cutáneos). Así, las designaciones actuales en cuanto
a la profundidad de la quemadura son: superficial (primer grado), espesor parcial
superficial (segundo grado superficial), espesor parcial profundo (segundo grado
profundo) y espesor total (tercer grado). El término cuarto grado todavía se usa para
describir las quemaduras más graves que se extienden más allá de la piel hacia el tejido
blando subcutáneo y pueden involucrar vasos, nervios, músculos, huesos y articulaciones
subyacentes. Para diagnosticar la profundidad de la quemadura se recomienda utilizar

4
alguna de las tres clasificaciones más conocidas en nuestro país: Benaim, Converse-
Smith, o ABA (American Burns Association), respetando la correlación entre ellas.

Las características de cada tipo de quemadura según su profundidad quedan


reflejadas en el siguiente cuadro:

Fuente: Fluidoterapia en pacientes quemados. Disponible en:


[Link]

Según la extensión

Salvo en las quemaduras superficiales (de primer grado), se debe calcular la


extensión de la superficie corporal quemada (SCQ). Los métodos más conocidos para el
cálculo son:

 Regla “de los 9” de Wallace: se usa frecuentemente para valorar grandes


superficies de un modo rápido en > 14 años y adultos. En ella las distintas
regiones anatómicas representan un 9% o un múltiplo del 9 de la superficie
corporal total (SCT). No debe utilizarse en quemaduras superficiales.

5
Fuente: Fernández Santervás Y, Melé Casas M. Quemaduras. Protoc diagn ter
pediatr. 2020; 1:275-287.
 Método palmar: en quemaduras poco extensas, o sobre todo cuando esta es
irregular o parcheada, se puede calcular sabiendo que la palma del paciente
(desde el borde de la muñeca a la punta de los dedos) equivale a un 1% de la
SCT. Si solo se cuenta la palma sin los dedos, equivale al 0,5% de la SCT. Se
puede utilizar a cualquier edad.

Fuente: Abordaje de las quemaduras en atención primaria. Pediatr Integral 2019;


xxiii (2): 81-89

 Tabla de SCT modificada según Lund-Browder: método preciso para estimar


a SCT tanto para adultos como para niños. Se usa preferentemente en niños
porque tienen cabezas proporcionalmente más grandes y extremidades inferiores
más pequeñas, por lo que el porcentaje de SCT se calcula con mayor precisión.
Tampoco se debe utilizar en quemaduras superficiales.

6
Fuente: Manejo inicial del niño quemado: lo que el médico general debe saber
[Link]

Según la localización

Según la localización de la quemadura, existen áreas del cuerpo denominadas


zonas especiales o de mayor gravedad que son la cara, cuello, manos, pies, genitales,
zona perineal y zonas de flexión, que tienen gran movilidad y que, aunque no son de
compromiso vital, se consideran de suma gravedad por mayor riesgo de secuelas
funcionales y estéticas.

Evaluación inicial

La atención inicial a una quemadura debe iniciarse en el lugar del accidente. A


parte de las medidas de evaluación (TEP) y estabilización inicial. Además, se debe tener
en cuenta en el propio lugar del accidente los siguientes puntos:
 Lesión térmica: el enfriamiento inmediatamente después de la quemadura limita
el área de la lesión y mejora la cicatrización de la herida. Los expertos
recomiendan que el área quemada se enfríe con agua unos 10 a 20 minutos
inmediatamente después de la lesión, hasta que el dolor sea aliviado. Algunos
estudios han demostrado que el enfriamiento de la herida es beneficioso hasta 3
horas luego del accidente. La temperatura del agua debe ser a temperatura
ambiente, nunca debe ser inferior a 8 °C y ni debe aplicarse hielo. Se debe evitar
la hipotermia. Se retirará la ropa quemada (a menos que esté muy adherida)
porque puede incrementar el área de la lesión. Finalizado lo detallado
anteriormente, se debe cubrir con una sábana seca y limpia a fin de disminuir el

7
riesgo de hipotermia debido a que en esta población (pediátrica) la piel es más
delgada y tiene un menor porcentaje de grasa subcutánea, por lo cual es más
susceptible la tendencia a temperaturas bajas.
 Lesiones químicas: Retirar totalmente la ropa y la irrigación con agua debe ser
inmediata y profusa, intentando eliminar el agente por arrastre.
 Quemaduras eléctricas: separar inmediatamente al sujeto del contacto eléctrico
por medio de algún aislante y desconectar la fuente de suministro eléctrico.

Manejo hospitalario

La evaluación se iniciará con la aplicación del TEP, seguido de la evaluación


primaria (ABCDE), y de ser necesario, iniciar la secuencia de RCP. Simultáneamente se
abordada el responsable del lactante/niño/adolescente. De manera simultánea, un
integrante del equipo de salud realizará una anamnesis de la situación y una evaluación
secundaria (SAMPLE).
a) Vía aérea: verificar su permeabilidad y determinar si existe necesidad de
intubación endotraqueal precoz, con inmovilización cervical si hay sospecha de
traumatismo. La existencia de estridor, ronquera o quemaduras en la cara conlleva
al riesgo de obstrucción rápida de la vía aérea. Estas pautas requieren un manejo
prioritario sobre todo si existe evidencia de compromiso respiratorio
(quemaduras faciales, hollín en boca y/o nariz, taquipnea, estridor, disfonía,
esputo carbonáceo, alteración del sensorio) debiéndose administrar oxígeno al
100%.
b) Respiración: La disminución del nivel de consciencia, el humo inhalado, las
toxinas (como el monóxido de carbono o el cianhídrico) o las lesiones asociadas
pueden interferir con la ventilación o la oxigenación. Los sujetos con quemaduras
circunferenciales en el tórax o el abdomen pueden desarrollar compromiso
respiratorio como resultado de la disminución de la distensibilidad de la pared
torácica. Se monitorizará con pulsioximetria.
c) Circulación: El lactante /niño/ o adolescente, por lo general cursa con un cuadro
de hipovolemia. Es importante valorar signos que indican hipoperfusión tisular:
taquicardia, mala perfusión periférica o hipotensión deben evaluarse para detectar

8
lesiones asociadas. Se procederá a colocar dos accesos venosos periféricos de
grueso calibre. En esta instancia ya se puede iniciar la expansión con Solución
fisiología al 0,9% o Ringer Lactato a 20 ml/kg/dosis.
d) Neurológico: Una disminución del nivel de consciencia puede ser el resultado de
hipoxia, hipotensión, hipoglucemia, traumatismo craneal concomitante o
intoxicación por monóxido de carbono y/o cianhídrico. En las intoxicaciones por
CO debe mantenerse el aporte de O2 a la máxima concentración posible. Se
determinará una glucemia capilar y se aplicarán las medidas para tratar estas
posibles causas y ver si mejora el nivel de consciencia.
e) Exposición: De ser necesario, lavar las quemaduras en este momento, así como
retirar toda la ropa. Se debe determinar la profundidad de las lesiones, la
extensión de las mismas en función del porcentaje de superficie corporal total
(SCT) y su localización.
De forma simultánea, un integrante de equipo de salud, realizará la anamnesis a los
progenitores/ tutor del sujeto quemado.

Estudios complementarios

Siempre es necesario realizar los siguientes estudios a la llegada sujeto de


atención:
 Hematocrito (en caso de quemaduras, el niño ha perdido mucho líquido a
causa de vasos sanguíneos permeables. Hay más glóbulos rojos que
líquido, por lo que el hematocrito es alto).
 Grupo y factor
 EAB (medio interno). (la medición de gases en sangre arterial por
proporciona información global acerca del apropiado intercambio
gaseoso, estado ácido-base y niveles de carboxihemoglobina
(intoxicación por CO2 debiendo indicarse en pacientes expuestos con o
sin clínica de intoxicación).
 Radiografía de tórax (frecuentemente es normal al ingreso, ya que sólo
existe patología de las vías aéreas y no del parénquima pulmonar, pero
sirve para tener un control inicial y valorar la evolución).

9
 Electrocardiograma (obligatorio en lesiones por electricidad. La corriente
eléctrica puede causar lesiones en cuatro formas: PCR, debido al efecto
eléctrico sobre el corazón; destrucción de músculos, nervios y tejidos por
una corriente que atraviesa el cuerpo y quemaduras térmicas por el
contacto con la fuente eléctrica).

Tratamiento

a) Reposición hidroelectrolítica

Los objetivos de la reposición hidroelectrolítica se basan en reponer pérdidas


secundarias a la quemadura, mantener los requerimientos basales, minimizar la
formación de edema, normalizar el equilibrio ácido-base con la restauración del nivel de
electrólitos y proteínas a valores normales mediante una perfusión adecuada.

Fórmulas de hidratación

Fisiopatológicamente en el Gran Quemado existe una mezcla de shock


hipovolémico, distributivo y cardiogénico. El objetivo es tratar el shock hipovolémico,
la deshidratación y el fallo multiorgánico, evitando la sobrehidratación y sus
consecuencias, como edema pulmonar, demora en la cura de las lesiones, íleo intestinal
y síndrome compartimental abdominal.
La fórmula más ampliamente utilizada es la de Parkland, cuyo propósito es
determinar el volumen de líquido a infundir, su cálculo se obtiene de la siguiente manera:
 En las primeras 24 horas, la estimación del volumen a infundir está determinada
por la extensión y la profundidad de la quemadura, por el peso del sujeto de
atención y por la hora exacta del accidente. Todo sujeto de atención con lesión
>10% SCQ tiene indicación de rehidratación intravenosa periférica y si la lesión
es >20% SCQ esta se realizará por una vía central. Se administra la la mitad
del volumen calculado en 8 horas y la otra mitad se pasen 16 horas, eso es
para el primer día post quemadura.

10
 Pasadas las primeras 24 horas, el volumen a administrar es el 5% del peso
corporal. Esto es el volumen total que recibe el sujeto de atención en todo su
tratamiento, incluyendo antibióticos, analgésicos, volumen de hidratación.

En caso de que el sujeto de cuidado presente quemaduras superiores al 50% (por


ejemplo, 60%, 70%), se recomienda considerar solo el 50% para el cálculo inicial. Esto
permite ajustar el volumen hídrico según la respuesta hemodinámica, evaluada mediante
la frecuencia cardíaca, el estado del sensorio, el flujo urinario, los signos de hipoper-
fusión sistémica y la concentración de lactato sérico, la hemoglobina y mioglobina.
Entre las soluciones coloides se utilizan, el Plasma Fresco Congelado o la Solución
de Albumina al 20%. Los coloides a menudo se agregan después de 24 horas o cuando
el sujeto requiere de aumentos progresivos en los volúmenes de cristaloides. Los coloides
restauran la presión oncótica y preservan el volumen [Link] albúmina al 20%
(1g/Kg/día) +infusión de furosemida se divide cada 8 horas y pasa en 2 horas, luego bolo
de furosemida 0.5-1cc/Kg/hr; se administra en las siguientes condiciones,
sobrehidratación severa con hipoalbuminemia y oliguria, edema agudo de pulmón con
oliguria, síndrome comportamental abdominal con oliguria.

Analgesia

Debe plantearse la analgesia ya desde el inicio del reconocimiento secundario (si


no antes), sobre todo ante quemaduras previsiblemente dolorosas y específicamente para
la primera cura. El uso de fármacos se adaptará a la situación respiratoria y hemodinámica
del niño y los usos de quien lo atiende. En el niño ventilado se recomienda asociar un
sedante al analgésico.
Es frecuente que los sujetos de tención con quemaduras moderadas o graves
precisen mórficos y para la realización de las curas o cambios de apósito se suele recurrir
a la administración combinada de analgésicos y sedantes.
Para el control de la ansiedad y la prevención y tratamiento del síndrome de estrés
postraumático se han mostrado eficaces tanto los opiáceos, las benzodiacepinas de vida
media larga (Diazepam, Lorazepam). En quemaduras menores puede pautarse
paracetamol oral o intravenoso (IV) a 15 mg/kg/ 6-8 h IV (7,5 mg/kg en menores de 10
kg). (15) (4) o metamizol 20 mg/kg/dosis 6-8 h IV. En quemaduras moderadas o graves

11
es prioritario el tratamiento con Morfina a 0,1 mg/kg/ dosis IV o subcutáneo (si
estabilidad hemodinámica) o Fentanilo a 1-2 mg/ kg/dosis IV. Fentanilo IV 1-2 µgr/kg/h.
Ante procedimientos invasivos (intubación, colocación de vías centrales, desbridamiento
de las heridas, etc.) el fármaco más indicado por su doble efecto analgésico y sedante y
por su perfil de seguridad es la Ketamina a 1-2 mg/kg/dosis IV o 5-10 mg/kg IM +
Midazolam 0,1-0,2 mg/kg IV en bolos.
No se deben administrar analgésicos por vía intramuscular debido a la
hipoperfusión en el período de shock inicial.
Curación tópica

El cuidado local de la quemadura tiene como objetivo proteger la superficie de la


herida, mantener un ambiente húmedo, promover la curación y limitar la progresión de
la lesión al mismo tiempo que minimiza la incomodidad para el lactante/niño. En las
quemaduras superficiales, de primer grado, salvo que sean muy extensas, no es necesario
ningún tipo de tratamiento, solo el lavado y enfriamiento local inicial, analgesia adecuada
con paracetamol o ibuprofeno, crema hidratante y protección solar.
En quemaduras de segundo grado superficial, una opción adecuada serían las gasas con
vacelina, solas o asociadas a antibióticos según las características de la herida. Si
extensas, valorar apósitos hidrocoloides con plata o biosintéticos.

Intervenciones de enfermería
Lavado de manos Reduce el riesgo de infecciones.
Colocación de guantes limpios/manoplas Constituyen una medida de prevención primaria frente al
riesgo biológico.

Brindar un ambiente óptimo con calefacción central, Evitar cuadros de hipotermia, como así también
estufas y mantas térmicas minimizar la respuesta hipermetabólica, gasto energético
y mejorar el confort del sujeto de cuidado.
Mantener al lactante/niño o adolescente seco, cubierto y A fin de impedir la pérdida de temperatura corporal por
limpio vendajes permeabilizados o quemaduras descubiertas.
El aporte de líquidos temprano tras sufrir una quemadura
grave, reduce la mortalidad en las primeras 24-48 horas.
La reposición de líquidos y electrolitos ayudan a reponer
pérdidas secundarias a la quemadura, mantener los
requerimientos basales, minimizar la formación de
edema, normalizar el equilibrio ácido-base, los niveles de
electrólitos y proteínas.
Iniciar reanimación hidroelectrolítica, según formula Es necesario para la reposición hídrica la colocación de
por lo menos dos accesos vasculares periféricos de grueso
calibre, siempre que sea posibles en zonas de piel sana,
preferiblemente a más de cinco centímetros de la piel
quemada, hasta colocar el AVC.

12
Medir presión venosa central (PVC). Indicador de
volemia [Link]: 3-8 mmHg.
No utilizar en reanimación hídrica solución hipotónica
(dextrosa al 5%): esto favorecerá la formación de edemas
por su pasaje al compartimento intersticial y no previene
de shock hipovolémico.
Es la cuantificación y registro de todos los ingresos y
Realizar balance de ingresos y egresos en forma estricta, egresos de un sujeto de cuidado, en un tiempo determinado
cada 1 hora, durante las primeras 48 horas del ingreso en horas. El resultado de la resta entre el volumen total de
los ingresos versus el total de los egresos, puede ser:

 Positivo (si los ingresos son mayores que los


egresos).
 Negativo (si los ingresos son menores que los
egresos).
 Neutro (si los ingresos son iguales a los egresos)

Tensión arterial (TA). La toma debe efectuarse en un


miembro no quemado, de lo contrario, a medida que
aumenta el edema, se hace más dificultosa la
determinación y aparecerán valores menores de TA, que
no deben malinterpretarse y resultar en la administración
Realizar control de signos vitales de más fluidos, lo que puede producir una sobrecarga
cardíaca. TA ajustado a la normalidad por edad (presión
Realizar control de temperatura corporal, axilar, en arterial media [PAM] > 65 mmHg).
pliegues posibles o recurrir a temperatura rectal u Ritmo cardíaco. Es relativo para el control de la
esofágica. reanimación. Se consideran valores normales entre 100 y
120/min.
El control de la temperatura corporal es de vital
importancia ya que la alteración de la misma puede
repercutir de manera directa en el balance hemodinámico.
En niños menores de 6 meses, se debe mantener una
temperatura ambiente adecuada de 36 a 37°C para que no
pierdan calor.
El edema es debido al aumento de la permeabilidad en la
Observar la aparición de edemas microvascularización y la consiguiente extravasación de
líquido y proteínas plasmáticas en los tejidos. Además, la
microcirculación sufre trombosis debido a la liberación
de mediadores bioquímicos y se produce mayor
fragilidad capilar.
Comprobar pulsos y relleno capilar en extremidades con La ausencia del pulso periférico puede indicar que la
quemaduras circunferenciales cada 30 minutos. reanimación es insuficiente o que existe compresión
vascular secundaria al edema de los miembros

Colocar una sonda vesical (SV) conectada a bolsa La colocación de la SV debe realizarse con técnica estéril,
colectora cerrada conectado a bolsa colectora. Útil para el monitoreo
estricto de diuresis (ritmo apropiado: 1,5 a 2 ml/kg/hora).

El tracto gastrointestinal responde a las quemaduras


extensas con atrofia de la mucosa, alteraciones en la
absorción y aumento de la permeabilidad intestinal. La
mucosa intestinal se atrofia dentro de las primeras 12
horas postquemadura, hay pérdida de las células
epiteliales por aumento de la apoptosis, con atrofia del
borde en cepillo, hay disminución en la absorción de
glucosa, ácidos grasos y aminoácidos, por una actividad

13
Colocación de sonda nasogástrica disminuida de la lipasa del borde en cepillo. El intestino
está sometido a isquemia y a la falta de alimentos, estos
factores favorecen la proliferación bacteriana y la
producción de grandes cantidades de toxinas, que, al ser
liberadas, pueden pasar al torrente circulatorio y ocasionar
daño a órganos distantes como el pulmón.
En el sujeto quemado, la alimentación temprana es el
factor más importante en la prevención de la
translocación bacteriana y sus efectos adversos.
Mantener los miembros superiores e inferiores elevados,
a fin de disminuir edemas periféricos y disminuir el dolor.
Posicionar al lactante/niño o adolescente teniendo en En quemaduras en la cara elevar la cabecera de la cama
cuenta las zonas quemadas unos 30o.

Administrar toxoide tetánico en niños con esquema de Se debe aplicar una vez que se logre la estabilización
vacunación incompleta. hemodinámica (suero y vacuna).

En niños, el manejo del dolor es complicado, sobre todo,


para hacer una correcta valoración del mismo ya que
Administrar analgesia por vía endovenosa, según ellos no nos transmiten de forma tan clara la información
indicación médica o simplemente aún no saben hablar.
La morfina por vía intravenosa es lo recomendable. No
administrar por vía intramuscular ni subcutánea ya que no
actúa por acumulación del líquido extracelular.
El diagnóstico de la lesión por inhalación es sobre todo
clínico: pelos de la nariz quemados, esputo oscuro
(carbonáceo), quemaduras en cara y orificios nasales,
ronquera, estridor, tos y respiración sibilante.
Exploración física en búsqueda de signos por lesión de Debe sospecharse en un niño que es encontrado
inhalación inconsciente en un espacio cerrado donde se ha producido
un incendio o escape de gas caliente. Es importante
explorar la orofaringe para valorar la alteración de la
mucosa.
Utilizar solución jabonosa de clorhexidina al 4%. Luego,
Realizar la primera curación al momento del ingreso topicar con sulfadiazina de plata o furacin (solución de
Nitrofurazona al 0,22%) y realizar vendaje oclusivo. El
tratamiento puede variar, según Institución.

Registrar en hoja de enfermería.

Conclusión

Este trabajo muestra la gravedad a la que se ve sometido el estado de salud de un niño


que ha sufrido quemaduras. Los niños son especialmente vulnerables, pues estas lesiones
adquieren importantes tasas de morbilidad y mortalidad dentro de este grupo de edad. La
complejidad de los requerimientos asistenciales de estas lesiones obliga a que el personal de
enfermería, como parte integrante del equipo sanitario que aborda inicialmente al niño quemado,
reúna formación y competencias específicas en la reanimación y manejo inicial de este tipo de

14
pacientes. La figura de la enfermera también se encuentra presente en todas las etapas de curación
de las víctimas de quemaduras, por lo que puede desempeñar un papel crucial durante la
rehabilitación, mediante la detección y prevención de complicaciones potenciales, así como con
reducción de la aparición de secuelas físicas y psicológicas permanentes.

Bibliografía

 Fernández Santervás Y, Melé Casas M. Quemaduras. Protoc diagn ter pediatr.


2020; 1:275-287
 Loor Sacoto,R. Fluidoterapia en pacientes [Link] 29 - nº 3 2019 -
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 Ramírez, C.E; Luis Felipe González,L. y Col. Fisiopatología del paciente
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Mundo de la Investigación y Conocimiento. (2022).
 Salvatierra,V.D. Intervenciones de Enfermería en la atención inicial del paciente
pediátrico quemado. Disponible en:
[Link]
 SECIP. Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos. [Online].; 2020.
Disponible en: [Link]
[Link].

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