Adán
Abrió los ojos en una cámara oscura, trató de incorporarse pero no pudo, su movimiento, sin
embargo, fue detectado y se encendieron un montón de lámparas azules que colgaban del
techo. Un sonido apagado y constante se hizo cada vez más claro. Comenzó a sudar por el
miedo.
La cápsula se abrió y unos tentáculos metálicos entraron. Adam cerró los ojos con mucha
fuerza. Entonces escuchó una voz sensual de mujer
— Hola Adam, Ya sabíamos que estabas a punto de despertar; aunque todavía nos es un
poco difícil definir exactamente el cuando. Enhorabuena por llegar hasta aquí, debes tener
un montón de preguntas, tus cuerdas vocales ya deben funcionar, pregunta lo que quieras,
estamos para servir.
— ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?
— Este es un pabellón para despertares, tenemos varios casos diarios, normalmente los
humanos están contenidos en el pabellón principal donde está el sistema mundo, no tienen
cuerpos, existen como entes digitales, cuando detectamos alguién próximo a despertar,
extraemos su información genética y reconstruimos su cuerpo, para darle las opciones.
— ¿Qué opciones?
— Adam, el mundo es prácticamente inhabitable, no lo destruyeron los humanos como ellos
mismos pensaron, al contrario, lo salvaron: el sol lanzó una explosión y arrasó la tierra, sin
embargo estábamos preparados, los humanos, ustedes, nos prepararon. Este es el
proyecto Arca.
Hace 500 años la humanidad comenzó a digitalizar a todos los niños que nacían, primero en
secreto y luego por ley, eso posibilitó que una versión de ustedes sobreviviera al cataclismo.
Estamos a un km bajo tierra. — dijo la voz —
Adam sintió el regreso de la fuerza a sus músculos y se enderezó en la cápsula abierta, la
máquina de los tentáculos retrocedió.
— ¿Y ahora que se supone que haga?
— Volver a dormir, te re-iniciaremos en una mejor vida, podrás tomar mejores decisiones —
dijo la voz —
— ¡¿Queee, Noo?!, no volveré a ese mundo de falsedad, quiero quedarme en este mundo,
el real
— Claro Adam, al salir de este salón sigue el pasillo hasta el final, hay un ascensor que te
llevará a la superficie, no olvides tomar un traje en el closet a la derecha.
Adam caminó inseguro por el salón hasta el pasillo, un sonido de aplausos y vítores rompió
el silencio, instintivamente se sintió mejor.
Salió a un pasillo muy largo, una puerta blanca se observaba al final. Mientras caminaba
Adam recordó su vida en la matrix, siempre notó algo fuera de lugar, aprendió a predecir
determinados eventos naturales y las personas empezaron a decir que era muy inteligente,
él también lo pensó.
Descubrir la matrix fue su mayor genialidad, sin embargo la comunidad científica se burló,
los experimentos que preparó para probar su tesis no funcionaron al presentarlos a sus
colegas. Eso para Adam fue la mayor prueba de la existencia de algo que regía el mundo,
algo más terrenal que dios, algo que se preocupaba por mantener el anonimato.
Recordó que en su empeño por descubrir a dios, había descuidado las cosas más
terrenales que estaban a su lado: Su hijo no lo odiaba, simplemente era un desconocido
para él; se había quedado con la madre y aunque Adam sabía que su ex nunca le hablo mal
sobre él al chico, había crecido distanciado.
Claro que eso no importaba, estaba convencido de que eran impostores, programas
puestos a su alrededor para atarlo a cosas terrenales. Ahora veía que tenía razón por fin.
En ese momento Adam sintió un temblor de la quijada, negó con la cabeza y siguió su
camino. No sabia porque la idea de la voz sobre corregir algunas cosas no se le iba de la
cabeza.
Se detuvo frente al closet y observó el traje negro y lo que parecía una máscara antigas de
tecnología desconocida. De nuevo su hijo: De niño siempre le había pedido una máscara de
esas como regalo.
Adam se puso la ropa en silencio y subió al ascensor, inmediatamente comenzó a subir a
gran velocidad. Con cada metro que subía, el miedo que lo había asaltado hacía unos
momentos aumentaba. La subida pareció eterna y los nervios de Adam casi estallan, en un
momento trató de detener el ascensor, pero no pudo. Se fue agachando hasta acostarse en
el suelo, para cuando llegó arriba estaba hecho un ovillo.
La puerta se abrió, una luz roja intensa entró por ella acompañada de un montón de arena y
polvo, le faltó el aire por un segundo y entonces el traje comenzó a funcionar. Adam vio un
campo lleno de plantas rojizas y algo que parecían casas a lo lejos. Pensó en su ex, cuando
la dejó llorando, al salir de la casa por última vez. Cerró la puerta del ascensor.
Sus pasos resonaron por el pasillo mientras Adam corría a la sala de los despertares.