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Portada

Contraportada
Página de Título
Ilustración
Contenido
Capítulo Ocioso: Jiangshi Mayoi
001

Hay una chica de la que tengo que hablar aquí, ahora, antes de empezar
a hablar de aquel verano y de mi gran aventura sobre Hachikuji Mayoi.
Para que quede claro, esta chica no me acompañó en mi aventura, y de
hecho no estuvo involucrada en ella de ninguna manera. Cuando la
conocí ya había pasado el verano, y no creo que sea exagerado decir
que estaba entrando en el invierno, así que no hay forma de que me
acompañara o estuviera involucrada. En pocas palabras, ella no tiene
nada que ver con la historia que quiero contar, así que ¿por qué quiero
presentar a esta persona que no tiene nada que ver, justo aquí al
principio? Sinceramente, no me siento muy seguro de poder explicarlo
bien, pero cómo decirlo, ella es el tipo de persona que te hace sentir
así.

Resumiendo, cuando recuerdo un tipo de episodio intratable,


imposible, olvidado por Dios, por alguna razón me viene a la mente
esta chica totalmente inconexa junto con él—es como esa sensación
cuando abres el segundo cajón de una cómoda y el tercero también se
abre. O quizás es más bien como cuando cierras el segundo cajón y el
tercero se abre por la presión del aire desplazado. No puedo decidir
qué metáfora la expresa mejor.

Dicen que si se pone salsa de soja a las natillas, éstas saben a erizo
de mar. Ambas cosas parecen no estar relacionadas en la superficie, y
de hecho para nada lo están, pero acaban coincidiendo. Llámalo una
paradoja de los órganos sensoriales o un truco, pero si me presionan,
diría que es como una bebida carbonatada de color sintético y sabor
artificial con cero por ciento de zumo de fruta: el sabor es el mismo,
aunque no sea lo mismo en absoluto—una falsificación total, una
imitación de chica.

Dificultad.

Ansiedad.

Problemas.

Y el fracaso, el arrepentimiento.

Exactamente el tipo de primer año que parece haber sido guardado


en un cajón con todo este tipo de cosas—la chica nueva, Oshino Ougi.

… De alguna manera, esto se ha convertido en una presentación


bastante poco halagüeña para una chica que es mi kouhai, pero estoy
seguro de que si se enterara de esto se reiría, así que no creo que haya
nada de qué preocuparse. No tiene sentido preocuparse por ello.

Por cierto, fue Kanbaru quien me habló por primera vez de ella—
de Ougi-chan. No dudé de Kanbaru, siempre peculiarmente bien
informada sobre las chicas guapas, cuando me dijo que una
encantadora estudiante nueva se había trasladado a una de las clases de
primer curso, pero cuando por fin la conocí en persona, no fui capaz
de detenerme en ninguna impresión.

Sobre todo porque cuando nos conocimos, me pegó.


Ya explicaré por qué fui a conocerla, y por qué me abofeteó, a su
debido tiempo (si es que tengo la oportunidad, claro)—pero lo que dijo
Ougi-chan, la razón por la que pienso en ella cuando pienso en estos
sucesos relacionados con Hachikuji, fue lo siguiente: “¿Sabías que
durante un parpadeo todos los semáforos están en rojo en los cruces?”

“¿Qué demonios? ¿Cuándo los obreros tienen que hacer una prueba
o algo así?”

“No, no, es mucho más frecuente que eso—apuesto que tú mismo


lo ves casi todos los días.”

“Todos los días… No puede ser, no recuerdo haber visto eso nunca.
Quiero decir, si ese tipo de fenómeno ocurriera todo el tiempo, habría
accidentes de tráfico por todas partes.”

“Ocurre todo el tiempo precisamente para que no haya accidentes


de tráfico por todas partes. Qué tonto, ¿no lo entiendes? Escucha, es
realmente muy sencillo una vez que el gato está fuera de la bolsa.
Desde que los semáforos de la calle norte-sur se ponen en rojo hasta
que los de la calle este-oeste se ponen en verde, siempre hay un desfase
de tres segundos. Porque si cambiaran exactamente al mismo tiempo,
algún conductor impaciente se saltaría el semáforo y aumentaría la
posibilidad de un accidente.”

“Tres segundos… Eso es más que un parpadeo. Nadie parpadea


durante tres segundos.”
“No seas puntilloso, es impropio. Lo que digo es que hay tres
segundos de inactividad en una intersección, tres segundos en los que
todo se queda parado—y, por supuesto, no existe un momento en el
que todos los semáforos se pongan en verde al mismo tiempo, a no ser
que los obreros estén haciendo un control. Si yo fuera el ingeniero, lo
incorporaría al sistema para que nunca pudiera ocurrir. Más vale
prevenir que lamentar, ¿no?”

“Ahora sólo estás diciendo lo obvio.”

“Entonces, permítame decir lo obvio. Creo que lo encontrará


realmente interesante. Cuando el mundo está inundado de las luces
rojas que indican peligro, en realidad es más seguro que en cualquier
otro momento, mientras que un mundo inundado de las luces verdes
que indican seguridad es el lugar más peligroso de todos. Es una
contradicción: si se opta por la señal de peligro, se crea un refugio
seguro, y si se opta por la señal de seguridad, se crea un espacio sin ley
en el que es difícil sobrevivir ni siquiera un segundo, por no hablar de
tres.”

“¿Estás diciendo que es como… que la comida sana sabe mal, y


que la comida deliciosa es básicamente insana y te hace engordar?”

“Sí, exactamente. Te pones al día muy rápido para ser un estúpido.”

“Me siento muy honrado por tus elogios.”

“No te estoy alabando, estoy siendo sarcástica. Cuando la mayoría


de la gente cruza con el semáforo en verde, siente que Dios vela por
ellos, pero el hecho es que no es así en absoluto. El riesgo simplemente
se reduce a la mitad. Es ligeramente mejor que todos los semáforos
estén en verde, pero hasta ahí llega. Si realmente quieres evitar el
peligro, es mejor no cruzar la calle.”

“Si lo pones así, incluso cuando vas caminando por la acera la


posibilidad sigue siendo mayor que cero de que algún conductor
borracho zigzaguee por todo el lugar y te atropelle.”

“Sí, la probabilidad es mayor que cero. Pero precisamente por eso


tengo que declarar esto. Alguien, yo por ejemplo, necesita hacerlo.
¿Qué tan peligroso es este lugar? Es un mundo pacífico, rebosante de
esperanzas y sueños, rebosante de salvación, hemos nacido para
amarnos unos a otros y vivir en armonía, el deber de los niños es nada
menos que ser felices—cuando la gente parlotea embriagada con esas
ideas, la alfombra puede ser arrancada bajo sus pies en cualquier
momento. Los niños de las zonas de guerra saben la verdad, aunque no
estén educados. Al menos tienen hambre de vivir. Porque no hay luces
verdes reflejadas en sus ojos, sólo rojas.”

“Creo que la gente tiene derecho a vivir como idiotas en un país


pacífico. ¿No es ese el objetivo de miles de años de progreso?”

“Es una forma de pensar muy japonesa. Incluso podría llamarse


nuestra religión. ¿Pero este país llamado Japón? No me importa
declarar que no creo que exista dentro de mil años.”
“Eso es cierto para cualquier país. Ningún país mantiene la misma
estructura durante mil años. No hace falta ni descifrar un libro de
historia para saberlo.”

“Sí, es obvio. Japón puede perecer, el mundo puede perecer. Pero


todo el mundo aparta la vista de esa verdad obvia y abre cuentas de
ahorro. Sería divertido, si no fuera tan triste.”

“¿Y?”

“¿Perdón?”

“¿Y qué intentas decirme en realidad, Ougi-chan? Estás diciendo


tonterías, como siempre. Eres igual que tu tío, aunque no se parezcan
en nada.”

“No me gusta que me comparen con alguien como él. Casi quiero
demandarle por difamación. Pero como servicio especial optaré por
tomarlo como un cumplido. Escuche, sólo quiero aconsejarle
precaución. La gente lo dice todo el tiempo, ¿no? ‘Los sueños no son
para tenerlos, sino para realizarlos’. Pero es al revés, ¿no? Si somos
sinceros, los sueños no son para realizarlos, sino para tenerlos. Es
divertido pensar en tus sueños para el futuro, pero cuando se hacen
realidad son monótonos. O acabas esforzándote día a día, poco a poco,
en un trabajo que probablemente no sirva para nada. Es una vida
infernal. ¿Por qué hacer eso? Es ridículo, sobre todo cuando puedes ser
perfectamente feliz con tus fantasías.”
“¿Pero tú cociente de felicidad no sería mayor si tus sueños se
hicieran realidad?”

“Absolutamente no.”

“¿Ah, no?”

“No. No hay ninguna posibilidad. Aunque sea algo en lo que todo


el mundo desea convertirse, o espera serlo en el futuro—una estrella
del rock, un atleta, un dibujante de manga, un director general, no
importa—está claro si sólo consideras cómo sería esa vida en realidad.
¿Crees que ese tipo de personas hacen lo que les da la gana? No hay
absolutamente ninguna posibilidad. Preocuparse por la relación con su
empleador, ponerse a merced de los rankings y las clasificaciones,
congraciarse con los patrocinadores o seguirles el juego a sus fans—
no es más que un miserable trabajo. Realizar tus sueños equivale a
darte cuenta de lo desangelados que son los mismos.”

“¿Así que cuanto más se cumplen tus sueños, más tienes que
preocuparte por tu relación con todos los que te rodean? Esa es una
verdadera actitud de manta húmeda. Quiero decir, ¿no hay peces
gordos que pueden hacer lo que quieran?”

“Oh, ¿el tipo que hace lo que quiere y vive su vida rechazado,
odiado, por la gente que le rodea? ¿Quién quiere ser esa clase de
persona? ¿Es un sueño hecho realidad? Todo lo contrario.”

“Sí… todo lo contrario.”


“Así pues, debemos enseñar a los niños que pueden ser felices de
forma mucho más eficaz comiendo bocadillos y contemplando
imágenes de personas cuyos sueños se han hecho realidad, transmitidas
a través de un tubo de rayos catódicos, que soportando la amargura y
ahogándose en obligaciones mientras se esfuerzan por transformar un
sueño agradable en una dura realidad. Tenemos que ser sus caballeros
de brillante armadura. Es totalmente admirable tener sueños, pero
nunca dejar que se hagan realidad. Ese es el mensaje que debemos
difundir.”

“Los televisores de rayos catódicos han pasado prácticamente por


el camino del dodo… Aunque la imagen es sorprendentemente buena,
supongo. Ahora todo es LCD y plasma.”

“Ja. Así que tanto la imagen como los propios espectáculos se han
vuelto totalmente planos.”

“Te juro que no estaba siendo crítico. Hay toneladas de buenos


programas.”

“¿A quién tratas de complacer, cubriéndote así? Nadie te va a


respetar sólo porque seas una buena persona. Eres tú el que tiene que
respetarlos—a los semáforos. Tienes que respetar las señales, porque
ellas no te van a respetar a ti. Con las manos por encima de la cabeza,
o agitando una banderita, si quieres.”

Así fue más o menos.


Siempre fue así con ella. Al final, ese día Ougi-chan sólo quería
contarme su trivialidad, que “todos los semáforos están en rojo durante
tres segundos en los cruces”. Parecía que sólo quería sentirse orgullosa,
ser admirada, pero acabó hablando de la vida, de los principios, incluso
de los sueños. En pocas palabras esa era Oshino Ougi de quince años—
y recuerdo ese pedazo de trivialidad junto con Hachikuji Mayoi.

Lo recuerdo junto con la chica perdida.

Todos los semáforos en su camino estaban en rojo.

Precisamente cuando se cruzó con el verde, fue atropellada.

Junto con el recuerdo de esa chica, que murió hace más de diez
años.

Mi gran aventura de aquel verano, que partió de una cosa tan


pequeña, pero que finalmente se convirtió en algo tan masivo que
amenazó con engullir toda la realidad—es junto a ese relato que lo
recuerdo.

Pero cuando termine de contar el cuento, tal vez pueda responder


al cúmulo de trivialidades de Ougi-chan, la chica que siempre me deja
sin palabras y abrumado, con una réplica.

Es esto.

Los semáforos tienen tres colores. Entre el rojo y el verde, se


vuelven amarillos.

Y eso es lo que intentaba aconsejar.


002

“Bueno, bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Tiene usted buen aspecto,
Oni no Onii-chan. Estoy aliviada, y celosa.”

Para que lo sepas, no tengo intención de intentar decirte que


encontrarme con Ononoki Yotsugi aquel día—el domingo veinte de
agosto, el último día de las vacaciones de verano—fue el comienzo de
todo.

Ella (si ese es el pronombre correcto, que no estoy seguro de que lo


sea, pero Ononoki-chan parece una adorable niña de tierna edad
aunque ella misma utilice el masculino) estaba allí, nada más. Si,
basándome en ese nivel de participación, voy a echarle parte de la
culpa del incidente, entonces debería haberla ignorado cuando me
llamó.

No es que Ononoki-chan y yo seamos amigos íntimos, ni cercanos,


ni siquiera especialmente amistosos—de hecho, hace poco hubo una
travesura en la que intentamos matarnos por mi hermana pequeña, que
no es nada linda.

Olvídate de ignorarla, ojalá hubiera ido a por ella nada más verla,
muchas gracias.

Naturalmente, a Ononoki-chan le ocurrió lo mismo, y aunque


imagino que le habría gustado venir ella misma a por mí (no es una
hipótesis, es más que capaz), y aunque como siempre, su
inexpresividad emocional no me decía exactamente nada de lo que
estaba pensando en realidad, supuse que podría estar bien permitirme
alegrarme de escuchar su voz, por poco que pareciera haberme
extrañado.

Bueno, de cualquier manera.

Es algo bueno cuando una chica joven y guapa te habla.

Aunque sea una excentricidad.

¿Porque es una excentricidad?

“Ononoki-chan. ¿Qué pasa?” Respondí.

Estábamos en una acera, en un cruce no muy lejos de la residencia


Araragi donde vivo.

De repente me di cuenta de que una chica conocida que llevaba una


falda que ocultaba todo hasta los tobillos estaba justo a mi lado. Parecía
que se había fijado en mí prácticamente al mismo tiempo (en sentido
estricto, creo que me vio una fracción de segundo antes).

La luz era roja.

No, de hecho se puso verde en ese mismo momento.

El color que indica la seguridad.

“Ha pasado mucho tiempo—pero en realidad no tanto.” Dije. “De


alguna manera, parece que hace una eternidad que nos vimos por
última vez. Pero eso fue reciente, ¿eh? Umm…”

Me sonrojo al admitir que primero he examinado nuestros


alrededores.
No es que temiera que los transeúntes me presenciaran en una
conversación flagrante con una niña (me han limpiado por completo
de ese tipo de hipersensibilidad). Temía a cierta onmyoji que empleaba
a Ononoki-chan como su shikigami.

Kagenui Yozuru.

No necesariamente tiene que estar cerca—pero si Ononoki-chan


estaba aquí, entonces las probabilidades de que Kagenui-san estuviera
haciendo otra “visita” a nuestra ciudad eran extremadamente altas…
Ese pensamiento me puso nervioso.

Si era cierto, entonces esperar una embestida de su parte no sería


raro.

Cuando está de pie, el caos; cuando se sienta, la destrucción; su


forma de caminar, como el terrorismo—si es posible, quería evitar
volver a poner los ojos en ella.

Una cosa es una reunión.

La revancha estaba descartada.

No estaba cerca, por lo que pude ver. No era de las que se ocultan
(Kagenui-san ni siquiera pone un pie en el suelo, parte de algún quién
sabe qué), así que si no la veía de inmediato, probablemente podría
relajarme por el momento…

“No tiene que preocuparse, Oni no Onii-chan. Onee-chan no está


conmigo. Yo, Ononoki Yotsugi, estoy aquí sola.” Reconociendo mis
precauciones (quizás ‘comportamiento sospechoso’ describiría mejor
mis acciones) por lo que eran, Ononoki-chan se adelantó a mí antes de
que pudiera preguntar. “No es que Onee-chan y yo estemos juntas en
todas partes, todo el tiempo, así que puedes hacerme un favor y no
pensar siempre en nosotras como un conjunto. Más que un conjunto,
somos una célula de dos personas.”

“Uh huh…” Ciertamente, esperaba que eso fuera cierto. Kagenui


era, bueno… supongo que es más una buena persona que una mala
(algunos incluso dicen que encarna la justicia), pero dada nuestra
naturaleza, difícilmente somos compatibles. “En ese caso, sin
embargo, eres un familiar libre. Hablando de eso, Ononoki-chan,
cuando nos conocimos, ¿no estabas tú también sola y perdida?”

“No estaba perdida. No me insultes. Sólo estaba preguntando por


una dirección.”

“¿No es esa la definición de estar perdido?”

“Si preguntar por una dirección es todo lo que se necesita para estar
perdido, entonces todos los niños del mundo son niños perdidos. La
gente lo dice todo el tiempo, ¿no? Preguntar es una vergüenza de un
momento, no preguntar, de toda la vida.”

“Supongo que sí.”

“También dicen que responder es una petulancia de un momento,


no responder, de toda la vida.”

“Ningún proverbio es tan desagradable.”


Como Ononoki-chan siempre se mostraba distante, era difícil saber
si estaba bromeando o no, pero para estar seguro me hice el gracioso.
No parecía especialmente emocionada, ni disgustada por haber sido
corregida, así que aún no sabía si había sido la jugada correcta.

Qué chica tan complicada.

No le pedía que fuera salvajemente expresiva, pero ¿no podía al


menos mostrar un poco de emoción como una chica normal—espera.

“Hey, Ononoki-chan.”

“¿Qué?”

“Sabía que algo no iba bien… Ante cuando nos conocimos, ¿no
tenías una forma de hablar más rara? Todas tus líneas terminaban con
‘dijo con una mirada elegante’, si no recuerdo mal.”

“Cállate.”

Un imperativo cortante, en voz baja—tan baja que no podía saber


quién había hablado.

Goteaba de emoción.

Arrepentimiento, amargura, lo que sea, una emoción oscura.

“Es un punto doloroso en mi historia.”

“…”

Sí. Muy bien.


Se había dado cuenta de lo doloroso que era. No tenía ni idea de si
había sido por su cuenta o si alguien se lo había hecho notar, pero a
juzgar por lo grave que era esa voz, parecía lo segundo…

“Nunca, jamás, volveré a hacer una mirada elegante.”

“Bueno, nunca lo hiciste en primer lugar. Pero, Ononoki-chan.”

Quise seguir pinchándola, pero consideré sus sentimientos, me


abstuve y pasé al siguiente tema.

Generosamente, se podría decir.

Hay que ser amable con las chicas, sean o no humanas.

Así es Araragi Koyomi.

“¿Por qué estás aquí?” Pregunté.

“¿Por qué? Ya, ya, Oni no Onii-chan, ¿de dónde viene el impulso
de preguntar semejante cosa? ¿Es toda esta ciudad su patio trasero? No
sabía que la entrada estaba prohibida sin autorización previa. Mis
disculpas.”

“…”

No entendí su caracterización.

Puede que haya dejado de lado su extraño eslogan, pero su peculiar


forma de hablar seguía viva y coleando—o más bien, gracias a ese
rostro inexpresivo, siempre sería inquietante.

Lo diré directamente, fue como hablar con un robot.


“Aunque no es mi patio trasero.” Le seguí el juego, generosamente.
“Es mi ciudad. Así que si planeas algo extraño—”

“¿Me vas a detener?”

“No, estaba pensando en echarte una mano.”

“Qué tonto…” Parecía consternada. Aunque en realidad, su cara no


cambió. “¿Asumes que no haría ninguna travesura?”

“Me pregunto. Pero aparte del hecho de que yo soy un medio-


vampiro inhumano y ustedes son cazadoras de fantasmas
especializadas en inmortales, no hay realmente ninguna razón para que
seamos enemigos.”

“No se puede evitar ese hecho, ¿verdad?”

Vine porque me llamaron, me dijo.

Sonaba completamente indiferente.

Ni siquiera parecía una explicación.

“Se podría decir que fui despachada. A fin de cuentas soy un


shikigami. No conozco los detalles. No me interesa mucho con quién
lucho. Estás dispuesto a confiar en mí, pero masacro mujeres y niños
sin piedad si me lo ordenan.”

“Masacras…”

¿Por qué recurrir a una palabra tan cruda?

No parecía estar acostumbrada a hablar en voz alta, en absoluto.


Por supuesto, su movimiento final, Unlimited Rulebook, que
consistía principalmente en excepciones, realmente podía “masacrar”
a la mayoría de los enemigos.

“Como sea.” Dije. “No sé qué planeas hacer, ni bajo las órdenes de
quién, pero no revientes mi ciudad demasiado.”

“Bien. Onee-chan no está aquí esta vez, así que no hay que
preocuparse por eso.”

“Es un pequeño consuelo.”

“Por cierto.”

“¿Sí?”

“¿Cómo está tu ama? Bueno, no sé si eres el amo en estos días,


pero… eso… ya sabes…”

“Oh, te refieres a Shinobu.” Rellené el espacio en blanco—mirando


a mi sombra. “Está dormida a esta hora del día. Nosotros mismos
somos una célula de dos personas, ya ves. Aunque, por otra parte, no
podemos hacer nada por ser también un conjunto.”

“En efecto.”

Ononoki-chan asintió, totalmente inexpresiva. Pero parecía


claramente aliviada, en algún nivel profundo. Eso, al menos, estaba
claro. Kagenui-san me había hecho pasar un mal rato, pero Shinobu
también había hecho pasar un mal rato a Ononoki-chan…
No es que lo admitiéramos el uno al otro, pero ambos habíamos
quedado profundamente traumatizados por la experiencia.

“Esa cuasi vampira de medio pelo no me asusta ni un poco, desde


luego.”

“…”

Esta shikigami era bonita cuando hacia una bravata.

Cuando eché un vistazo, vi que la señal se había puesto en rojo en


algún momento. En realidad, llevábamos un rato hablando así, así que
probablemente había cambiado cualquier número de veces. De hecho,
volvió a ponerse en verde justo en ese momento.

“Vamos a cruzar.”

“Claro.”

Crucé la calle codo con codo con Ononoki-chan.

No es que hayamos levantado las manos o las hayamos sostenido.

Uhmm.

¿Qué estaba pasando aquí?

Sea cual sea el escenario en el que Ononoki-chan estaba


involucrada esta vez, no parecía tener nada que ver conmigo… En
otras palabras, de cualquier manera, no debería involucrarme.

Dicho esto, separarse justo cuando me doy cuenta de ello sería una
pena. Aunque, es cierto, si ella estuviera en la ciudad por mí o por
Shinobu, sería mucho más seguro que se retirara a toda prisa.
“Ononoki-chan. Para que quede claro, ¿segura que no estás
perdida?”

“Eres como un disco rayado. Pero me adelantaré y te pediré


indicaciones, si eso te hace feliz.”

“No es necesario…”

“Me adelantaré y dejaré que me compres un helado, si eso te hace


feliz.”

“Eso era incluso menos necesario.”

Y demasiado transparente.

Esto no era la gran ciudad, y no había tiendas que vendieran helados


en cada esquina.

¿Pero no había una tienda un poco más lejos?

¿Tal allí vez vendían helados?

Después de todo, era verano.

“Está bien, te compraré uno.”

“¿De qué demonios está hablando, Onii no Onii-chan? Es evidente


que todo era una broma.”

“No soy el tipo de persona que recibe bromas.”

“No, no puedo dejar que me compres Häagen-Dazs.”

“Hasta yo puedo entender que eso es una broma.”

“Fondant de chocolate, por favor.”


“No saques a relucir sabores de tiempo limitado. La gente se va a
enterar del agotador calendario con el que se escriben estos libros.”

Terminé invitándola a una barra de helado.

No es que cueste lo suficiente como para presumir.

Ni siquiera tenían Häagen-Dazs.

No importaba comerlo allí mismo en la tienda, comer mientras se


camina es de mala educación, así que nos sentamos en medio de un
arbusto cercano.

Eso sería tan indecoroso para un estudiante de secundaria solitario


como comer mientras camina, pero ¿con una chica a su lado? Una
escena tan encantadora que no se podría inventar aunque se intentara.

No es que lo haya estropeado del todo, pero Ononoki-chan tenía


problemas para desenvolver el helado, así que le eché una mano.

“Por cierto, Oni no Onii-chan. Hay algo que quiero preguntar antes
de dar las gracias.”

“Preferiría que dijeras un gracias normal, pero ¿qué es?”

“En realidad, hay algo que me preocupa desde hace tiempo… No


sería un descuido decir que te llamé por eso.”

“Quieres decir una exageración.”

“¿Alguien te dio esa mochila?”

Con la mano que no sostenía su barra de helado, Ononoki-chan


señaló la mochila que llevaba.
Bueno, bueno. Quiero decir que era la talla perfecta para mí, pero
demasiado grande para, por ejemplo, una niña de quinto curso.

De hecho…

“No, no me la han dado.” Con cuidado de mantenerla alejada del


helado, me quité la mochila y la dejé a mi lado. No sé lo que había allí,
pero pesaba bastante. “Hachikuji se la dejó.”

“La dejó… Lo siento, no debería haber preguntado. Entonces se ha


ido.”

“No, no es ese tipo de ‘dejada’, no es nada tan grave. No es un


recuerdo ni nada.” Le expliqué. “Hoy ella vino a pasar el rato en mi
habitación. Es tan despistada que se fue sin su maldita mochila.”

“Huh… No le conviene, Oni no Onii-chan.”

“Déjalo. No es mía, por supuesto que no.”

“El cinturón está todo caído. Pareces un idiota.”

“Cuidado con lo que dices.”

“Oh, lo siento.” Se disculpó Ononoki-chan, y reconsideró sus


palabras.

Eso ha sido inesperadamente directo por su parte.

“El cinturón está todo caído. La gente sabrá que eres un idiota.”

“¡Demasiado inesperado y directo!”

“Así que una gran mochila es algo que puedes olvidar.”


“Bueno… Es cierto que rara vez se la quita, pero hoy parecía
cansada. Incluso se quedó dormida en mi cama. En mi maldita cama,
¿vale?”

“¿Es esa parte realmente tan importante?”

“Fue entonces cuando se quitó la mochila y la tiró a la esquina. Y


cuando se fue, la dejó allí. Por eso estoy aquí, pisándole los talones:
para poder devolvérsela.”

De todos modos, tenía la intención de pisarle los talones, pero ni


siquiera había puesto los ojos en esa pequeña y veloz caminante. Así
que, en realidad, iba a la deriva—debería haber traído mi bicicleta.

Para ser sincero, ya había renunciado a encontrar a Hachikuji y me


sentía bastante desanimado cuando Ononoki-chan me llamó.

“Pero ella frecuenta las calles, ¿no es así? ¿Puede un fantasma


como ese realmente ir a pasar el rato en tu casa? Vaya…”

“Sí, vaya. Incluso yo tengo que admirar lo libre que es.”

Después de la acción de la Vaca Perdida, Hachikuji recibió una


promoción especial de dos rangos, pasando de ser un fantasma ligado
a un lugar a un fantasma errante, por lo que, aunque ronde las calles,
no está ligada a ellas (creo). En ese caso, no fue tan sorprendente.

“Espera un segundo.” Dije. “Rebobina. ¿Conociste a Hachikuji?”

“No actúe como si no lo recordara, Oni no Onii-chan. O debería


decir, Monstruo no Onii-chan.”
“Basta de apodos raros. ¿Monstruo?”

Puede que se pegue.

Estaba en el personaje, por así decirlo.

“Te queda bien.” Sugirió.

“Déjalo ya.”

“¿No estaba ella a su lado la primera vez que nos vimos, Oni no
Onii-chan?”

“¿Lo estaba? Claro, ahora que lo mencionas.”

“Un dúo formado por un monstruo y una fantasma. Una visión


extraordinariamente rara, incluso para alguien de mi posición—por eso
también hablé contigo aquella vez. Definitivamente no estaba
perdida.”

“…”

Parecía una mentira total. Apenas estaba escrito en su rostro


inexpresivo, pero tal vez era tan mala mentirosa.

Todo un contraste—con Hachikuji.

“Algo dejado por un fantasma, sin embargo, es lo más raro de lo


raro.” Comentó Ononoki-chan. “¿Cómo se convirtió en un fantasma
en primer lugar?”

“Quién sabe.”

Lo sabía, por supuesto, pero desvié la pregunta.


Ese soy yo, Koyomi el Deflector.

No es que hubiera sido tan complicado de explicar, pero implicaba


lo privado de Hachikuji—no, más agudamente, su identidad.

Tal vez hubiera estado bien hablar con Ononoki-chan sobre ello.
Después de todo, ella era una excentricidad como Hachikuji, pero por
otro lado, tal vez eso era una razón más para ser circunspecto.

“Yo también empecé siendo humano.”

“¿Eh?”

La inesperada declaración de Ononoki-chan me pilló totalmente


desprevenido. En realidad, me pareció más una confesión repentina
que una declaración inesperada.

“No hay nada de qué sorprenderse. Tú también empezaste siendo


humano, ¿no? O espera, según Onee-chan, sigues siendo humano.”

“¿Quién sabe? Es un poco ambiguo… Pero ahora que lo


mencionas, nunca me quedó claro, Ononoki-chan. ¿Exactamente qué
tipo de excentricidad eres?”

“Esa es una pregunta difícil. Soy un shikigami, pero Onee-chan me


hizo por su cuenta, con un montón de componentes originales, así que
yo—bueno, dicho esto, básicamente soy un tsukumogami.”

“¿Tsukumogami? ¿Como cuando una herramienta utilizada


durante cien años desarrolla un alma, o guarda rencor a su dueño si la
tira? ¿O lo he entendido mal?”
“Has dado más o menos en el clavo.” Asintió Ononoki, aprobando
mis conocimientos vagamente recordados. “Pero soy un tsukumogami
humano.”

“¿Puedes elaborar un poco más?”

“Un tsukumogami hecho a partir de un humano que fue utilizado


durante cien años… o quizás debería decir un tsukumogami cadáver.
Onee-chan hermana me dijo que lo mantuviera en secreto, pero
bueno.”

Porque si se lo dijera a alguien, tendría que morir—fue la


inquietante continuación de Ononoki-chan.

¿O acaso la palabra inquietante no es la adecuada?

Muchas gracias por facilitarme esa información.

¿Tienes algún problema conmigo o algo así?

Tal vez lo tengas con Shinobu, pero no te desquites conmigo.

Devuélveme esa barra de helado.

“Entonces, Ononoki-chan, aunque parezcas una niña, ¿realmente


tienes más de cien años?”

“Ni hablar. No soy una anciana malhumorada.” Negó Ononoki-


chan con la cabeza. Naturalmente, alguien que trataba a Shinobu como
una vieja bruja tendría algunos extraños complejos sobre su propia
edad. “Esta vida mía empezó cuando Onee-chan me resucitó.”

“¿Resucitó—?”
“Sí, así que morí una vez. Morí y volví. Los onmyoji son muy
versados en el arte de resucitar a los muertos, después de todo—¿y
sabe qué, Oni no Onii-chan? Tiene alguna idea de la diferencia que hay
entre usted y yo? Por no hablar de ese chica fantasma, Hachikuji?”

“¿Diferencia? Quiero decir, ¿no somos completamente diferentes?”

Vampiro.

Fantasma (anclado a lugar → errante).

Shikigami.

Los tres podrían clasificarse bajo la rúbrica de excentricidad, pero


como categoría, era como los mamíferos… o incluso más vagamente,
los vertebrados.

La verdadera pregunta era si teníamos algo en común.

“Por supuesto que tenemos algo en común.” Afirmó Ononoki-chan.


“Todos fuimos humanos alguna vez.”

“Oh… Ya veo. Pero si lo calculas así, esta vez las diferencias


desaparecen, ¿no? Tú, Hachikuji y yo, los tres empezamos siendo
humanos, y luego morimos—”

“Y estoy diciendo que la forma en que morimos es diferente. Tú


eres inmortal. Te convertiste en inmortal en el momento de la muerte.
En otras palabras, nunca estuviste estrictamente muerto.”

Inmortal.

Sin muerte.
Alguien que no muere.

“En otras palabras, Oni no Onii-chan, no es que usted y esa otra


vampira hayan muerto y vuelto a la vida. Es más apropiado decir que
ustedes viven, sin morir.”

“Hmmm…”

Bueno.

A mí me sonó a semántica, pero quizá tenía razón.

“Yo, en cambio, he muerto. Realmente morí. Y volví a la vida


después de morir. Pero mi vida, y mi destino, son considerablemente
diferentes de lo que eran antes. De hecho, creo que es más apropiado
decir que renací.”

“Renaciste.”

“Sí. Ni siquiera he heredado los recuerdos de mi antigua vida—soy


un ser completamente diferente. Y en cuanto a esa chica fantasma.
“Continuó Ononoki, con los ojos clavados en la mochila de Hachikuji.
“No ha vuelto a la vida—ha muerto, y sigue muerta, sin volver. Eso es
un fantasma. Un fantasma no sigue viviendo, no renace—si acaso, yo
diría que sigue en la muerte.”

“…”

“Escuche, Oni no Onii-chan. Piensa en lo que te he dicho y dime:


¿cuál de los tres crees que es más feliz? Personalmente, creo que los
tres somos afortunados a nuestra manera—todos somos afortunados.
La mayoría de la gente se muere y ya está. Conservar la conciencia
después de la muerte, yo lo llamaría buena suerte.”

“… ¿Realmente puedes hacer una declaración general como esa?”

Sinceramente—no pude responder a la pregunta de Ononoki-chan.

No sabía qué decir sobre quién era más feliz—y en primer lugar.

¿Se puede llamar a eso buena suerte?

No lo sé.

¿Acaso no pasé un infierno durante las vacaciones de primavera por


eso? ¿No anduvo Hachikuji perdida durante más de diez años por su
culpa?

Y la propia Ononoki-chan—si me preguntaba, me cuesta creer que


se considerara feliz.

De hecho…

De hecho…

“¿Has pensado alguna vez por qué has nacido?”

Ya que no pude responder—

Acaba de hacer otra pregunta.

No sólo no se contuvo.

Apretó aún más.

Casi parecía una acusación—incluso un interrogatorio, como si


realmente tuviera algo contra mí.
¿Por qué?

¿Cuál era su problema conmigo?

“Pensé mucho en ello cuando estaba en la escuela media. Pero


nunca encontré una respuesta.”

“He pensado en ello constantemente desde el día en que nací. O


más exactamente, ¿desde el día en que morí? No, he pensado en ello
constantemente desde el día en que renací. En que debe haber algún
tipo de significado—y si no, en que quizás no debería estar aquí.”

“…”

Porque eres una excentricidad.

Porque eres anormal, irracional.

Toda excentricidad tiene sus razones—¿fue algo que dijo Oshino


Meme?

Incluso si los humanos no nacen por ninguna razón, las


excentricidades en cambio…

“O tal vez es realmente el significado de mi muerte. Pensé que tal


vez serías capaz de responderme. Después de todo, parecías tener
algunas cosas bastante malas que decirle a Onee-chan.”

“No… no tengo una respuesta a eso.” Dije, eligiendo mis palabras


cuidadosamente. Le dije a la excentricidad inexpresiva que estaba
sentada a mi lado comiendo helado y haciendo preguntas difíciles:
“Tampoco creo que Hachikuji pueda responderte. Si esa es la razón
por la que me preguntaste cómo se convirtió en fantasma.”

“Por supuesto que es por eso.”

“Ella no se convirtió en fantasma porque quiso, al igual que yo no


me convertí en vampiro porque quise. Las cosas simplemente
sucedieron como lo hicieron, eso es todo.”

“Claro, lo mismo va para mí.”

“La verdad es que no. Parece que en tu caso, fue gracias a la


decidida intención de Kagenui-san.”

“Onee-chan…”

“No sucedió simplemente… No fue sólo la forma en que se dieron


las cosas, hubo una intención decidida. Aunque no puedo imaginar
cuál era su intención… ¿Es realmente correcto que una cazadora de
fantasmas inmortales vaya por ahí resucitando a los muertos?” Cuando
le preguntan por qué se especializa en excentricidades inmortales,
aparentemente Kagenui contesta: Porque no hay que ir demasiado
lejos—(en mi opinión, aun así sí fue demasiado lejos)—y sin embargo
Ononoki-chan, un familiar a su servicio, ha experimentado la muerte.
“¿Quizá resucitar a los muertos no crea una excentricidad inmortal?
Parece un razonamiento arbitrario, o… conveniente.”

“Es como te dije. Cuando un humano muerto vuelve a la vida, eso


no es inmortalidad.”

Por eso quiero saberlo, continuó.


La razón por la que volví a la vida.

La razón por la que renací.

“Por qué Onee-chan—me resucitaría.”

“No puedo responder a esa pregunta, pero la verdad es que no creo


que estés satisfecha sea cual sea el motivo, o el significado.” Dije. Este
era un problema que no tenía una solución correcta, pero al menos—
podía dar una respuesta sincera. Dije con sinceridad: “No hay
respuestas satisfactorias a las grandes preguntas. Porque la vida es sólo
un desfile de absurdos.”

Incluso si no te has convertido en una excentricidad.

La vida normal ya es bastante absurda.

Incomprensión total—eso es el mundo para ti.

“Puede ser.” Concedió Ononoki-chan. “Puede ser que el mundo sea


absurdo y descabellado. Pero si es así, ¿hay alguna razón para seguir
viviendo en un mundo así a través de la muerte, del renacimiento…
además de algún apego persistente? Eso es lo que me pregunto.”

Ononoki-chan había terminado su barra de helado—pero seguía


masticando el palo como si se asegurara del sabor.

Malos modales, como un niño.

Y sin expresión, como siempre.

Pero quizás también significaba que se estaba irritando.


Y añadió: “Se siente como cuando una serie que debería haber
terminado sigue en emisión para siempre, como si ya hubieras visto el
episodio final pero de repente hay una secuela.”

“¿A qué demonios te refieres…?”

¿Por qué te castigas por ello?

¿Por qué no llamarla simplemente Segunda Temporada?

“No soporto ver cómo se prolonga el espectáculo cuando parecía


que había concluido tan bien. ¿No está de acuerdo, Oni no Onii-chan?”

“¿Estoy de acuerdo?”

Es una pregunta difícil de responder.

Por diversas razones.

“Si me preguntas si es mejor irse con una nota alta o empañar tu


legado, me inclinaría por lo primero, pero tal vez sea sólo yo. Hablando
por mí, no es que no haya pasado nada bueno desde que me convertí
en vampiro.”

No.

De hecho, ha habido muchas cosas buenas.

Me aterra imaginar que mi vida acabe con las vacaciones de


primavera—qué vida tan solitaria habría sido.

No me hice amigo de Senjougahara ni de Kanbaru hasta después de


convertirme en vampiro—y si hubiera muerto durante las vacaciones
de primavera, nunca me habría reunido con Sengoku.
Y.

Tampoco me habría encontrado con Hachikuji—

“Entonces, lo que estás diciendo, Oni no Onii-chan, es que


Hachikuji se convirtió en un fantasma para poder conocerte.”

“No, no es así en absoluto… ¿Cómo se entiende eso? Ella tenía sus


propias razones, se perdió, se perdió en este mundo—aunque ya lidió
con esas razones, logró su objetivo, hace más de tres meses…”

“¿Ah, sí? Entonces, ¿por qué sigue rondando como un fantasma?


¿Si no tiene una razón, no tiene ningún apego persistente?”

“Bueno…”

Realmente no sé nada de eso.

Parece que ella misma tampoco lo sabe.

O tal vez sea sólo una actuación.

“Ahora que lo pienso, mi estimada representante de clase dijo


algo… Que toda la vida, no sólo la humana, es el resultado del deseo
ferviente de alguien, o de algo.”

“El resultado del deseo.”

“Sea lo que sea, el sentimiento ‘quiero que eso exista’ lo hizo


nacer—así que decir que desearías no haber nacido, o ser diferente,
equivale a errar por completo. Aunque no sea el resultado de tu deseo,
el hecho de que esté ahí, de la forma en que está, es el cumplimiento
del deseo de alguien.” ¿Fue durante las vacaciones de primavera? ¿O
en la Semana Dorada? O tal vez después del Festival Cultural?
Hanekawa Tsubasa—dijo algo así. “Un vehículo que circula por una
carretera está ahí porque alguien quería que hubiera un vehiculó—un
avión que vuela por el cielo está ahí porque alguien quería volar por el
cielo.”

Ononoki-chan estaba aquí porque un violento onmyoji quería que


volviera a la vida.

Aunque había dicho que las cosas simplemente sucedían como lo


hacían, que simplemente eran así, en ese sentido, me convertí en
vampiro porque alguien quería que lo hiciera.

Y Hachikuji—Hachikuji…

¿Y Hachikuji?

Aunque se haya dejado engañar por un caracol—por su propia


voluntad.

El hecho de que sea como es ahora—el deseo de quién—se estaba


cumpliendo—¿el suyo propio, al fin y al cabo?

O.

Entonces, una vez más.

“Apesta a hipocresía, ¿no?”

Parecía que, después de todo, Ononoki-chan no estaba satisfecha.


Estaba tan insatisfecha que su discurso se volvió más crudo.

No digas “no lo hagas”.


Jovencita.

“Supongo que es menos hipócrita que predicador. Como algo que


diría una representante de clase. Debería ser representante de clase de
por vida, ¿no crees?”

“¿Quién se supone que eres? Vuelve a hablar como lo haces


normalmente.”

“Todo es el resultado del deseo de alguien—bueno, tal vez sea el


caso. Incluso las guerras empiezan porque alguien lo desea. No es sólo
una manía con la batalla como la que tiene Onee-chan; alguien se está
beneficiando. ¿No crees?”

“Bueno… Si insistes en decirlo de forma desagradable, entonces sí,


algo así.”

“Lo mismo ocurre con la chica de la mochila.”

“Bueno.” Respondí con sinceridad, dando voz a lo que había estado


pensando. “Realmente no lo sé. Pero por esa lógica, debe ser el
resultado del deseo de alguien. Ya sea una excentricidad o un fantasma,
nada nace a menos que alguien lo desee.”

“Hmmm.”

Sigue sonando hipócrita, objetó Ononoki-chan.

“Muy bien, Oni no Onii-chan. La próxima vez que veas a esa chica,
pregúntale por mí. Cuando le devuelvas la mochila, o en tu próxima
cita en el dormitorio.”
“¿Preguntarle qué para ti?”

“¿No hemos hablado de esto?” Levantándose, Ononoki-chan dijo:


“Si es feliz como un fantasma.”

Como si fuera el momento de su primer plano, lo dijo con una


mirada elegante.

Todavía sin expresión, por supuesto.


003

Al final, nunca encontré a Hachikuji.

Al final, Ononoki-chan me pidió indicaciones, e incluso después de


que nos separáramos (es decir, después de que su comentario “siempre
quiero algo salado después de comer algo dulce” me impulsara a
comprarle una galleta de arroz en la misma tienda a modo de recuerdo.
Qué chica tan cara), seguí buscando a Hachikuji. Pero se me escapaba,
hasta las puntas de sus coletas.

Parecía que ya se había ido a casa.

Bueno—irse a casa no suena del todo bien, ya que no tenía ni casa


a la que ir ni forma de llegar.

Entonces, ¿debo decir simplemente que se fue?

¿O que partió?

¿O incluso, sin más, se desvaneció?

Me entristece pensar en ello.

Impotente y triste.

No fue por el interrogatorio de Ononoki-chan—siempre estaba


pensando en ello. Todo el tiempo.

Por más cara de valentía que pusiera, por más solera que tuviera,
esos sentimientos se dirigían por una calle de sentido único, sin pasar
por nada, y Hachikuji Mayoi, esa chica que ya no vive, estaba sumida
en la tragedia.
Después de todo lo dicho y hecho.

La muerte es dura.

La muerte es una barrera masiva e imponente.

Por ejemplo, yo. En las vacaciones de primavera, cuando un


vampiro me chupó la sangre y me despojó de mi humanidad, gané una
cantidad absurda de poder y me volví absurdamente débil ante el sol o
un crucifijo, e incluso ahora las secuelas persisten absurdamente en mi
cuerpo, y sigo comprometiéndome absurdamente con estas
excentricidades—eso no es en absoluto lo que yo llamaría felicidad.

¿Soy feliz? No puedo decir que lo sea.

Por supuesto, este cuerpo me ha salvado la vida, y para ser sinceros


esas secuelas vienen bien—pero no hay manera de evitarlo, la miseria
es la miseria.

Tal vez estaba dando un poco de espectáculo a Ononoki-chan


cuando dije que había cosas buenas, y realmente las había, pero aun
así no se puede convertir la miseria en alegría—no todas las nubes
tienen un forro de plata.

La tristeza de renunciar a tu humanidad—la entiendo mejor que


nadie.

Pero dejando de lado las secuelas y la inmortalidad parcial, al


menos sigo teniendo un cuerpo.

Poseo carne.
Hachikuji ni siquiera tiene eso.

Mucho menos un cuerpo y una mente—es dudoso que tenga


siquiera lo que sea que llamamos nuestro corazón.

En todo caso, la llamaría una sombra.

Sí.

Lo único que tiene es su anormalidad, por lo que su existencia es


irracional.

Ella es una excentricidad.

No es una excentricidad viva—una excentricidad muerta.

En aquel día de la madre en el que empecé a salir con Senjougahara,


Hachikuji se liberó de una especie de maldición gracias a la inteligente
estratagema de Oshino, pero sin embargo, su situación actual sigue sin
parecer adecuada.

No tengo ni idea de qué pensar al respecto.

Ni idea.

Fallecer no significa necesariamente la felicidad para un


fantasma—realmente no lo sé, pero todo el mundo parece pensar que
es inevitable, que es un hito como casarse o conseguir un trabajo o algo
así, pero tal vez no sea así en absoluto.

Vagar no siempre es malo.

Puede ser bueno perder el rumbo.


A algunas personas, como Oshino, les conviene ir a la deriva para
siempre—y quizá yo esté aún menos atado a cualquier perspectiva
religiosa desde que me convertí en medio vampiro, pero no puedo
evitar pensar que, para Hachikuji, pasar a mejor vida no es ninguna
bendición.

Según se mire, la idea de que es apropiado pasar de largo es


realmente prepotente.

De hecho, seguir como una especie de ángel de la guarda para el


pueblo, como ha sido ella, podría ser una forma de felicidad.

No tiene sentido insistir en lo que es correcto. ¿Qué sentido tiene?

Al menos ahora, parece que se está divirtiendo.

Parece feliz.

… Y entiendo que no tiene sentido pensar en todas estas cosas.

Lo que pienso, lo que siento.

Lo que yo pueda saber no tiene nada que ver.

No estoy hablando retóricamente, no estoy teniendo tacto.


Realmente, no tienen nada que ver.

Lo que importa es cómo se siente Hachikuji: lo que piensa sobre su


situación, lo que siente, eso es lo crucial. Lo que yo sienta, o incluso
lo que sienta Hanekawa (que está bastante prendada de ella), es todo
completamente irrelevante.

Es triste.
Lo irrelevante que es.

Si le gusta seguir adelante no como un fantasma atado a un lugar


sino como un fantasma errante, charlando con la gente que le habla por
la calle—eso es suficiente para mí.

No hace falta que nadie se meta con su opinión.

Esa experta con la que lo mezclé el otro día, la “Onee-chan” de


Ononoki-chan y supuesta encarnación de la “justicia” Kagenui
Yozuru, ve a las “excentricidades inmortales” como los vampiros
como su enemigo—y condenó rotundamente “eso” como algo malo.

Puede que tenga razón.

Ciertamente no lo entendí cuando estábamos frente a frente, pero


viéndolo ahora con más calma, entiendo lo que intentaba decir.

No porque Ononoki-chan sea linda—en el fondo sí lo creo.

Lo quiera o no.

Es tan sencillo que hasta yo puedo comprenderlo.

Ni la lógica extrema ni el sentimentalismo extremo arrojan un gran


significado—si se indaga en los principios de la gente hasta sus
conclusiones, se llega a “lo bueno es bueno” y “lo malo es malo”.

Como mínimo, no quiero que nadie me compadezca por este cuerpo


medio inmortal, y mucho menos que se compadezca de mí.

La única persona que puede llorar por mí soy yo.


Así que si apareciera un tecnócrata como Kagenui-san, u Oshino, o
quizás este ejemplo sea más fácil de entender, si apareciera ese tal Dios
y dijera: “Te convertiré de nuevo en un ser humano como Dios
manda”—me limitaría a sacudir la cabeza en silencio. Gracias, pero no
gracias. Para decirlo sin rodeos, sería un regalo inoportuno.

Me he puesto en este camino.

La carga de toda una vida, el viaje de toda una vida.

Ni siquiera Dios puede decirme lo contrario.

Así que—es lo mismo con Hachikuji.

Por supuesto, sería otra historia si me pidiera ayuda para arreglar


su situación actual, pero—realmente no tengo ni idea de lo que piensa,
de nada.

Nada.

De nuestras agradables bromas y divertidas conversaciones no ha


surgido ni un ápice de entendimiento mutuo.

La pregunta más importante sigue sin hacerse.

Estoy seguro de que no podré hacerle la pregunta que Ononoki-


chan quiere que le haga—no puedo preguntarle nada.

Porque no me dice nada.

¿Qué quieres hacer?

¿Qué sientes?
¿No hay nada que pueda hacer por ti? Deseo desesperadamente
conocer las respuestas, pero las preguntas siguen sin hacerse.

Quiero ayudarte a cumplir tus deseos, pero—

“Entonces ayudadla a cumplirlos. ¿Por qué fingís preocupación,


cretino? ¿Todavía estáis pasando por la pubertad?”

“…”

Después de la cena, volví a mi habitación para reflexionar y, antes


de darme cuenta, había llegado lo que podríamos llamar la oscuridad
de la noche, y una pequeña vampiresa rubia había aparecido justo
delante de mí, como una luz con un sensor que se enciende
automáticamente al oscurecer.

Bueno, siéntete como en casa, por qué no lo haces.

No quedaba ni una pizca de su carácter taciturno e inactivo original.

“Feh, no podía soportar ver. Trayendo a esa chica aquí, haciendo


cara de beso todo el día.”

“Basta de jerga anticuada.”

“Mil perdones. Mis hábitos del período Edo mueren con fuerza.”

“Tampoco es tan anticuada.”

“¿Queréis escuchar mi impresión de Tokugawa Ietsugu?”

“¿Quién? No sé nada sobre él, qué, séptimo shogun Tokugawa?”

“Parece que sí.”


Bueno.

Aquí tenemos un estudiante que se prepara para los exámenes.

“¡Ho, eso está cerca de los Edictos de Compasión por los seres
vivos!”

“¿Eh? ¿Se había puesto él al día con la moda de los chistes de


abuelo o algo así?”

No me hagas perder el tiempo.

Además, el periodo era dudoso… Teniendo en cuenta todo esto,


¿esa chica rubia no visitó Japón algo antes de la época de Ietsugu,
Oshino Shinobu, la que una vez fue Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-
Under-Blade?

“Me enteré en el extranjero. La noticia de Ietsugu llegó a los cuatro


rincones de la Tierra.”

“¿Era tan interesante?”

¿No fue eso durante la época del aislamiento nacional?

¿Tal vez se corrió la voz a través de los comerciantes holandeses


en Nagasaki?

“No me hagas perder el tiempo con esto sólo porque nadie puede
confirmar nada de esto. Pronto tengo mis exámenes de ingreso, y vas
a echar por tierra mi historia japonesa.”

“Bueno, a decir la verdad, no podría distinguir a Ietsugu de Adán.”

“¿Ah, no?”
“Basé mi impresión de Ietsugu en una narración grabada que
escuché en el castillo de Nagoya.”

“…”

En otras palabras, antes de venir aquí, antes de las vacaciones de


primavera, ¿hizo turismo en el castillo de Nagoya?

Espero que lo hayas disfrutado.

Y qué es lo que pasa con las referencias de esta serie a Nagoya—


Doala y los Dragones de Chunichi y todo eso.

Dentro de poco saldré con su jerga local.

O comeré la pasta de fresa de Mountain Café.

“En cualquier caso, el libertinaje de mi amo me hace querer


proteger mis ojos. Así es con Gahara-san, y así con Basa Nee-chan.”

“Eres un vampiro, no les llames Gahara-san y Basa Nee-chan.”

No te familiarices demasiado con el ámbito humano.

Y “Basa Nee-chan” no está en ninguna parte del original.

No te preocupes por los cruces.

“Espera un segundo.” Pregunté. “¿Significa eso que cuando


Hachikuji estuvo aquí esta tarde, tú estabas despierta?”

“Estaba medio dormida, pero estabais tan excitado que la otra mitad
estaba despierta. Algo así como ese ejercicio en el que te paras en una
pierna con los ojos cerrados.”
“Así que estabas probando tu estado físico en mi sombra.”

Un gimnasio con unos requisitos de inscripción bastante ridículos.

Pero como la emoción—de hecho, cualquier condición—fluye


entre Oshino Shinobu y yo, emparejados como estamos a través de mi
sombra, cuando estoy todo emocionado por algo como la impensable
ocasión de que Hachikuji esté en mi casa, fue como la noche anterior
a una excursión para ella. No me extraña que no pudiera dormir.

Aunque no es una inversión completa del día y la noche, sigo


forzando un estilo de vida bastante irregular en un vampiro, por lo que
me siento mal.

No es que vaya a disculparme ni nada por el estilo.

Por otra parte, dado que ella no sacó el tema, debe haber estado
durmiendo todo el tiempo que estuve persiguiendo a Hachikuji y
teniendo mi cita comiendo helado con Ononoki-chan.

Me consolé con ese pensamiento.

Shinobu y Ononoki-chan eran como el agua y el aceite; Ononoki-


chan se sentía traumatizada por Shinobu, y Shinobu simplemente no
soportaba a Ononoki-chan.

Estaría indefenso si tratara de desquitarse conmigo.

… Sabes, estoy empezando a pensar que tal vez debería hacer algo
con mi hábito de hacer las paces con mis oponentes sin más.
Sin embargo, ahora que lo digo, la propia Shinobu fue mi oponente
hace tiempo.

“Bien, bien.” Dijo ella. “Bromeo sobre lo de estar de pie sobre una
pierna, pero lo de los ojos cerrados no era del todo falso. ¿No os lo
dije? Era una visión de la que me gustaría proteger mis ojos.”

“Bueno…”

Lamentablemente, supongo que ver a su “amo” haciéndose el


remolón con una chica no inspira mucho respeto.

“Por cierto, esa joven estaba indefensa, dormida en vuestra cama—


¿cómo no pudisteis tocarla ni una sola vez, gallina? Era el momento
perfecto para ir a por ella.”

“¡¿Eso es lo que esperas de mí?!”

Aunque en apariencia es una niña de ocho años, Shinobu es en


realidad una vampira de 500 años, una astuta veterana. Ni siquiera
Kanbaru puede compararse con ella en lo que respecta al despilfarro
sexual.

La edad y el sexo no influyen en absoluto.

Dejando de lado la charla sobre Ietsugu, cuando has vivido tantas


épocas diferentes, es natural que, ya sabes, te pongas así.

“Diez años, es una buena edad para casarse.”

“No. No en los tiempos modernos.”


“No lo toméis a mal, pero me parece que para que la especie
florezca, los humanos deberíais casaros con la llegada de la
menstruación.”

“Ningún personaje podría ser más difícil de adaptar al anime que


tú.”

No es de extrañar que no haya pronunciado ni una sola palabra.

He oído que la hicieron hablar como un vocaloid para el CD


drama…

“Bien, bien, ¿decís que mis nociones son más adecuadas para una
obra de época?”

“¿Qué, estás haciendo bromas de papá?”

Eso ni siquiera fue gracioso.

Podría ir a restringirse por los nuevos estatutos.

La Segunda Temporada continuará sin ti.

“Pero.” Dijo Shinobu, sonriendo.

Una sonrisa espantosa.

La brecha—era espantosa.

Es imposible que se adapte al anime.

“Aunque no pueda igualar mis 500 años, esa joven no es tan joven
como parece, si me permitís. Su forma sigue siendo la misma que
cuando murió, pero en verdad debe ser mayor que vos.”
“Bueno…”

Hachikuji Mayoi.

Murió hace unos diez años.

Atropellada por un vehículo mientras cruzaba con el semáforo


verde—y desde entonces, lleva más de diez años vagando por las calles
de esta ciudad, sin parar.

No sé cuándo es su cumpleaños, así que no puedo decirlo con


precisión, pero en cualquier caso seguro que tiene más de veinte años,
y por lo tanto es mayor que yo.

Era mi hermana mayor, mi Onee-chan.

“En efecto. Y por lo tanto no presenta ningún problema legal,


incluso en este mundo moderno.”

“Las leyes ni siquiera se aplican a los fantasmas.”

Además, no es tan sencillo.

Su edad se fijó cuando murió.

Si lo miras así, Hachikuji es aún más constante que Shinobu, más


inmortal que los inmortales.

No sigue viviendo, no ha resucitado—está muerta, así que ya no


puede vivir, ni morir.

Incluso los vampiros envejecen—incluso Shinobu lo ha hecho, y


tiene 500 años.
Pero Hachikuji es Hachikuji.

Once años para toda la eternidad.

Muerta como está.

“Bien, bien. Mejor que ser púber para toda la eternidad, ¿no?”

“Qué distinción.”

No estaba ayudando.

De qué demonios estaba hablando, de la pubertad.

¿Estás hablando de mí?

“En primer lugar.” Dije. “Lo más importante no es el bla-bla-bla


legal, son los sentimientos de Hachikuji.”

“Uno nunca puede adivinar realmente los sentimientos de una chica


hacia el matrimonio.”

“Ups. Se han cambiado las tornas.”

“En cualquier caso, escuchad bien. Lo que quiero deciros es que


preocuparse por ello es infructuoso.”

“¿Eh? ¿Eso es lo que querías decir?”

No era para nada lo que había dicho.

Me estabas incitando a asaltar a Hachikuji hace un momento, ¿no


es así?

¿Cuándo demonios has adivinado lo que me preocupa?


No actúes como si estuvieras hablando en serio desde el principio,
me hace parecer un tonto.

“Es una pérdida de tiempo para vos considerar lo que esa joven
quiere hacer, o lo que quiere ser. Ni siquiera deberíais preguntar.”

“Ni siquiera debería preguntar.”

“En cualquier caso, no hay nada que podáis hacer. Aunque en mi


excitación sugerí que la ayudarais a cumplir sus deseos, vos más que
nadie debéis saber la imposibilidad de hacerlo.”

“…”

“Vos no pudisteis hacer nada por Gahara-san, ni por Basa Nee-


chan. Al final, esas dos superaron sus pruebas por sí mismas.”

“¿Qué, te hiciste amiga de esos dos a mis espaldas o algo así?”

Se está volviendo un poco familiar, ¿no?

De verdad.

Me parece que no recuerdo más que hostilidad entre tú y


Hanekawa, y en cuanto a Senjougahara, estoy bastante seguro de que
nunca se han dirigido la palabra.

¿Cuándo se hizo tan simpático tu carácter?

“De hecho, es muy peculiar. No me atrevo a odiar a esas dos,


aunque no sé por qué. Probablemente se deba a nuestro
emparejamiento, por el cual vuestra influencia se extiende incluso a
mis preferencias, hasta el amor y el odio.”
“Huh…”

Así que estábamos tan profundamente conectados—si es que


llegaba tan lejos, era más bien telepatía que emparejamiento.

“Mi deseo de tirarme a esa joven probablemente también viene de


vuestra influencia.”

“¡No tengo ese indecoroso deseo!”

¡Siempre tratando de echarme el muerto!

¡Tan solo admite que eres una súcubo!

“… Espera.” Dije. “Si realmente estamos viendo las cosa de forma


objetiva, antes de nuestro emparejamiento éramos sólo un conjunto,
antes de que te sellases en mi sombra, en otras palabras, hablo de las
vacaciones de primavera. Y originalmente, eso vino de ti. Porque al
principio tú eras el amo, y yo el siervo. En otras palabras, así como
ahora tú estás bajo mi influencia, yo estaba bajo tu influencia durante
las vacaciones de primavera. Entonces, ¿significa eso que mi carácter
genial se desmorona en aquel entonces—”

“Ay.”

“¡¿Ay, como que ay?!”

Algunas verdades inesperadas salieron a la luz gracias a la


continuación de la serie.

Supongo que la prolongación de este asunto tenía algunas ventajas.


“Bien, bien. Pero volvamos al tema que nos ocupa. Perderemos a
nuestros lectores si seguimos con esta cháchara.”

“¿Sí? Bueno, por mi parte me gustaría seguir con este tema un poco
más…”

Se siente reaaaalmente importante.

Lo suficientemente importante como para hacer temblar los


cimientos de todo el relato.

“Sin embargo, si no hacemos nada más que charlar, puede haber


otro golpe de estado. Basa Nee-chan recibió críticas muy favorables
como narradora por ir siempre al grano.”

“Supongo que tienes razón…”

De hecho, hubo algunos empujones para que Hachikuji narrara este


volumen.

Supongo que realmente lo consideraron.

Por cierto, hubo muchas razones por las que no siguieron ese plan,
pero al parecer una de las principales fue que les preocupaba que yo
saliera mal parado si la historia se desarrollaba desde el punto de vista
de Hachikuji (a diferencia, por ejemplo, del más indulgente de
Hanekawa); se apiadaron de mí.

Me habían compadecido…

Qué pena.
“Bueno, dejando de lado las cosas que no han sucedido
cronológicamente hablando, tienes razón. Realmente no hay nada que
pueda hacer por Hachikuji.”

No era como si hubiera un enemigo contra el que luchar.

Si había adversarios, lo único que tenía que hacer era derrotarlos,


pero, como suele ocurrir en la vida real, no era ese tipo de historia.

Derrotar algo, vencer a alguien, de forma dramática y que cambie


el mundo… eso solo ocurre en los videojuegos y en los deportes. En el
mundo real nunca es tan sencillo.

Lo que yo—lo que tenemos que afrontar no es ni siquiera absurdo,


ni descabellado—a menudo, es la simple realidad.

La propia realidad es el enemigo, es nuestro adversario.

Y no hay nadie que pueda vencerlo.

Ni una sola persona, en toda la historia.

Todos caen ante la realidad.

La vida es una batalla perdida.

“Bueno, si mi amo busca ser el primero, no me interpondré en


vuestro camino.”

“No, esas son expectativas exageradas para tu amo…”

“Mejor dejarlo estar.” Dijo Shinobu, con una voz como el hielo.
“No penséis demasiado, ni os involucréis demasiado. Es lo mismo que
para vos, o para mí—lo que sea, será. En verdad, no puede ser de otra
manera. Al menos, no es un asunto en el que deban inmiscuirse otros.
Al hacerlo, vos y yo hemos fracasado rotundamente y con
frecuencia—incluso esa antigua representante de clase.”
Comprensiblemente, esta vez Shinobu no dijo Basa Nee-chan. “Su
intromisión no ha traído más que dolor, el miau del gato…”

“Acabas de decir ‘miau’.”

“Dije maullar.”

“Así que fue un error de tipeo…”

Si el sonido puede confundirse con el nombre del mismo, entonces


este libro no se estaba escribiendo con un editor de texto ni nada
parecido, sino con lápiz y papel.

¿Cómo van a hacer un libro digital?

“No quiero salirme del tema, pero ¿no crees que los denshi shoseki
irían mejor si hubiera un nombre inglés que sonara mejor? A pesar de
todo lo que se dice, se han estancado.”

“Bueno, ya hay algunos términos… e-book, por ejemplo, aunque


vos no habláis de esas tonterías a medias, sino de una frase bien
hecha…”

“Sí. Podríamos darle a los caracteres denshi shoseki una lectura


fonética genial, como siempre se hacía con los títulos de las novelas
ligeras.”

“Purazuma taipu.”
“¡Impresionante!”

Sin embargo, es muy sofisticado.

Especialmente el juego de palabras “tipo”, como en la clasificación


y el tipo de letra.

“Tekusuto.”

“Conciso, muy de ciencia ficción. Me gusta.”

“Bakkuboudo.”

“¿Enfatizar el punto de vista del lector?”

“Raito noberu.”

“¡Sí, así de fácil!”

Con ese perfecto remate para cerrar el entretenimiento del día (¿?),
Shinobu se encogió de hombros y dijo: “Bueno.”

No hay mucho que hacer…

“Aquí está el meollo de lo que quiero deciros. Simplemente creo


que sería mejor que os preocuparais por otros asuntos.”

“Ah.”

Es cierto que, por mucho que me preocupara por Hachikuji, aunque


no fuera exactamente una pérdida de tiempo, era ciertamente un uso
ocioso del mismo.

Lo sabía perfectamente.

No necesitaba que me lo dijeran.


¿Pero otras cosas de las que debería preocuparme?

¿Qué cosas?

No hay nada de qué preocuparse en mi vida.

Todo está bien.

“Esperad un momento. ¿Por qué agitáis la cabeza con confusión?


Sois un estudiante de secundaria, y la suerte del estudiante es estudiar.”

“…”

¿Qué?

Tú, ¿diciendo algo tan pedestre?

¿Qué parte de ti fue una vez un vampiro?

¿Cuándo te convertiste en otra hermana pequeña regañona?

Realmente me hace recordar cuando Karen-chan y Tsukihi-chan


eran más jóvenes.

“Estoy estudiando como es debido.” Dije como un hermano mayor


malhumorado. “Deberías saberlo mejor que nadie, has estado
acechando a mi sombra todo el verano. Sabes lo mucho que he estado
estudiando para los exámenes de ingreso con Hanekawa y
Senjougahara. Olvídate de Ietsugu, puedo nombrar a todo el clan
Tokugawa, y a todos los malditos miembros de la línea de sangre
Minamoto.”

“Vaya, claro que lo sé. Y no sólo historia japonesa, también sé que


vos os habéis esforzado mucho en literatura japonesa, matemáticas,
inglés y ciencias. ¿Creéis que no estoy impresionada? He estado detrás
de vos todo el tiempo. Literalmente, a vuestra sombra. Sin embargo.”

Shinobu aguantó un tiempo, y luego dijo con gravedad—para


agregar con gran efecto, con voz muy desapegada:

“No habéis hecho ni una sola página de vuestros deberes de


verano.”
004

“¡¿Quién soy yo, Nobita-kun?!”

Apilé todos mis libros de texto y cuadernos sobre el escritorio, y


cuando comprendí la magnitud de los deberes de verano que había
dejado sin terminar—o debería decir prístinamente sin tocar—me
desplomé hacia atrás y me quedé mirando el techo.

Como el desventurado Nobita de Doraemon.

Era el 20 de agosto.

El último día de las vacaciones de verano.

El nuevo curso comienza mañana, una situación maravillosa e


ideal.

Fue tan perfecto que fue (aunque probablemente no debería decir


esto) divertido—alguien que realmente se resbala con una cáscara de
plátano debe sentir lo mismo.

No hay nada como los clásicos.

En cualquier caso.

“¡Ayúdame, Nobuemon!”

“Qué nombre tan plausible.”

Nobuemon—es decir, Shinobu—me sonreía, con ese familiar brillo


demasiado perverso en los ojos.

Doraemon nunca se vio tan atroz.


“Pero, ¿no os recuerda ‘Doraemon’ a ese hinchado luchador de
sumo ‘Dozaemon’? Ambos son azulados y redondos… Hmm, tal vez
Fujiko-san incluso se basó en quien mencioné.”

“No puede ser que un personaje muy querido a nivel nacional haya
sido modelado en un tipo que parecía un cadáver ahogado.”

“No, pero cuando lo consideráis de verdad, ¿no os suena de alguna


manera falsa la famosa historia de la creación de Doraemon?”

“La historia es famosa, y es un poco demasiado perfecta, pero ¿por


qué la conoces?”

Fue un poco bajo para ella.

De todos modos, ¿cuándo ha estado leyendo manga?

“Ya no se plantea tanto como antes.” Dije. “Pero hubo un tiempo


en que la opinión generalizada era que leer demasiado manga te
convertía en un idiota. Siempre me pareció un prejuicio tonto, pero no
puedo refutar del todo esa teoría en tu caso.”

“Quééééé.”

“¿No eras un poco más inteligente en las vacaciones de


primavera?”

“Quééééé.”

En serio.
No parece que te guste oírlo, pero durante las vacaciones de
primavera, estoy bastante seguro de que no eras el tipo de personaje
que decía: Quééééé.

Estoy seguro de que algo ha cambiado.

“Y sin embargo, el idiota sois vos, mi amo.” Decir vos, mi amo, y


llamarme idiota al mismo tiempo, era una forma rápida de hablar. “Vos
que gritabais: ‘¿Quién soy yo, Nobita-kun?’ Pero ya no hay personajes
así que dejen esta tarea de verano sin hacer. Nada como los clásicos,
es cierto, pero esto es demasiado clásico.”

“Bueno, sucedió en ¡HeartCatch PreCure! justo el otro día.”

“Estáis en este aprieto precisamente porque ves PreCure siendo un


estudiante de secundaria.”

“¿Ah, sí? Si tienes algún problema con PreCure, te oigo.”

“Me oiréis con propiedad, pero mi problema es con vos.”

Que dura.

Pero ¡HeartCatch PreCure! es realmente bueno.

No hay duda de que la serie actual no podría existir sin la original,


pero para no ponerle demasiadas pegas, yo la llamaría la mejor
PreCure de todos los tiempos.

Incluso me levanto temprano para ver el programa.

El domingo es el único día que agradezco a mis hermanas


pequeñas.
Aunque también lo grabe.

“Un buen estudiante, sin duda.”

“Es importante tomarse un respiro a veces.”

“¿No es un insulto a los creadores ver un programa o leer un libro


con una motivación tan disparatada como un respiro?”

“No estamos hablando de una tienda de ramen pegajosa. Ningún


creador diría algo tan quisquilloso.”

Estaría bien que no lo hubiera.

De los que dicen: Siéntate derecho mientras ves esto.

“Mi amo, afirmaciones como ‘la radio nocturna es la amiga de la


preparación de los exámenes’ han quedado sin respuesta, pero cuando
pensáis en la seriedad con la que los presentadores se toman su trabajo,
¿cómo podéis estudiar mientras escucháis? Escuchad música en un
iPod mientras trabajáis y los músicos os masacrarán. Su ira se
despertará: ¿Música de fondo? ¿Qué tiene de ‘fondo’? ¡¿Cuándo nos
convertimos en vuestra banda de acompañamiento?!”

“No es que no entienda tu tren de pensamiento, pero odio pensar en


un mundo tan salvaje.” O quizás quería decir que todos los trabajos
son de la industria de servicios. “Dejando de lado mi motivación, sin
embargo, definitivamente debería haberme dado cuenta mientras veía
PreCure… de que había dejado muchas de mis tareas de verano sin
hacer. Mierda, a este paso nunca seré una chica mágica.”
Creía tontamente que, como estaba metido de lleno en el estudio de
los exámenes de ingreso todos los días, no estaba holgazaneando… De
alguna manera, había conseguido descuidar lo más fundamental.

“Tomar las líneas del anime tan en serio… ¿Y todavía os creéis un


estudiante? Pensad bien, ¿es este el año en que se emite ¡HeartCatch
PreCure!”

“No te preocupes por eso.”

Si te pones a buscar, ya hay contradicciones por todas partes.

Flagrantes.

“Es muy duro para Kanbaru, porque no paran de revisar las reglas
del baloncesto. Hace poco se me escapó algo así como: ‘¿Qué pasa con
este sistema de cuartos?’, y Senjougahara se rió mucho a mi costa.”

“Podríais ahorraros semejante disgusto si supierais algo sobre las


reglas del baloncesto más allá de lo que habéis leído en Slam Dunk.”
Shinobu se negó a consolarme. “¿O es que Seria-chan y Tsundere-chan
no os han iluminado en ese sentido?”

“No estoy seguro de cómo me siento con la repentina nota de


oprobio en sus nuevos nombres para mis amigas, pero esas dos…”

Finalmente me levanté del suelo mientras decía esto.

Podía seguir fingiendo que tenía pequeños arrebatos todo lo que


quisiera, pero ya era hora de enfrentarse a la realidad.

Y de una forma correspondiente.


Ya tenía dieciocho años.

Un adulto.

Los adultos no hacen berrinches.

“Esas dos son de los que terminan los deberes de verano antes de
que empiecen las vacaciones.”

“No estoy segura de cómo me siento al respecto.” Suspiró Shinobu.

No estoy muy seguro de lo que siento por ti, Shinobu.

Te estás volviendo demasiado humana.

Continué: “Así que debieron suponer que yo también había


terminado los deberes antes del comienzo de las vacaciones de
verano…”

“Hmm. Muy bien, tengo un plan infalible para vos.”

“¿Hmm?”

“Kakaka. ¿Creíais que iba a dejar pasar vuestro apuro en silencio?”

Shinobu—que hasta el último segundo supo que mis deberes


estaban amontonados y no dijo nada—debió de dejarlo para el último
segundo a propósito, probablemente deleitándose con su crimen
premeditado—hinchó el pecho con altivez.

Su pecho plano sólo parecía más plano cuando lo hacía.

“Lo revelaré todo, una vez que me haya dado un festín de Mister
Donut.”
“¿Desde cuándo tenías esa actividad anotada en tu agenda?”

Ella hizo un duro negocio.

Pero no tenía otro recurso.

“Hecho. Está resuelto, así que dime.”

“Si podéis copiar el trabajo de Seria-chan o de Tsundere-chan, todo


estará bien.”

“…”

Su ‘plan infalible’ era tan poco profundo que se podían recoger


almejas en él.

El agua no me llegaba ni a los tobillos.

“Vamos, ¿qué pasa con vuestra cara? ¿No dijisteis que esas dos
terminaron su tarea hace tiempo?”

“En efecto, lo hice.”

“Entonces, deberíais utilizar la pura buena voluntad de esas dos


chicas, enamoradas de vos como están, en vuestro beneficio, y hacer
vuestra petición.”

“¡Qué manera tan horrible de decirlo!”

¿Qué clase de bastardo inhumano se supone que soy?

Impensable.

“Quiero decir que rechazo tu propuesta.”

“¿Por qué razón?”


“Porque esas dos no me dejarían copiar sus deberes ni en un millón
de años.”

Ni que decir tiene que Hanekawa es demasiado seria para eso; si se


lo pidiera, se limitaría a regañar: “Haz tu propio trabajo.” Senjougahara
podría dejarme copiar de ella si se lo pidiera, pero ahora que había
pasado página, no quería proporcionarle ningún estímulo extraño.

No sabía qué podría desencadenar el regreso a su antiguo ser.

“No quiero tener que decirle: ‘Hey, parece que vuelves a ser la de
antes’.”

“Si no queréis decir una frase tan trillada, entonces simplemente


controlaos.”

Shinobu, que no parecía entender el miedo que provocan Hanekawa


o Senjougahara, no entendía bien lo que quería decir, pero a pesar de
su incomprensión, también parecía entender.

“Bueno, entonces.” Sugirió. “¿Por qué no copiar de otra amistad?”

“…”

Qué cosa más horrible.

No recordaba haberla criado como una niña tan cruel.

“¿Realmente crees en otros amigos? ¿Cuántos años tienes?”

“Quinientos.” Respondió Shinobu.

Habláis de otras amistades como si fueran Papá Noel, observó.


Papá Noel se basa en el San Nicolás cristiano, así que sólo por
pronunciar ese nombre se exponía a sufrir una purificación, pero tenía
una verdadera actitud de laissez-faire respecto a esas normas.

“¿Sí? Pero ahora que lo mencionas, siempre dices que tienes 500
años, pero ¿exactamente tienes 500 años? No es probable.”

“A mi edad, esas finas distinciones pierden su significado. Tengo


500 años, a grandes rasgos.”

“Claro. Entonces, ¿exactamente cuántos años tienes?”

“Tengo 598 años y once meses para ser exactos.”

“¡Realmente has estado jugando con los libros de cuentas!”

¡Tienes 600 años, a grandes rasgos!

No intentes quitarte cien años de encima.

¡No es una broma!

“Si eres tan viejo, debes saber todas estas cosas. ¿Por qué no haces
mis deberes por mí? Ni siquiera todos, sólo algunos. Si lo haces, iremos
a Mister Donut, y aunque no puedo prometer un festín, si vamos
cuando haya rebajas, puedo darte un poco de gusto.”

“Por desgracia, el sistema de aprendizaje estandarizado de Japón


no es compatible con mi agudeza intelectual.”

“Tú, pequeña engreída…”

Estoy atascado en la estratosfera.


Realmente no podía decir si su personalidad estaba floreciendo o se
estaba agriando.

“Entonces.” Exigí saber. “¿Con qué sistema de aprendizaje es


compatible?”

“Envolved una cebolla verde alrededor de vuestro cuello para curar


un resfriado.”

¿Así que un sistema de cuentos de viejas?

No era una respuesta que pudiera utilizar con Shinobu, que odiaba
que la consideraran una anciana malhumorada tanto como que la
catalogaran como una joven inexistente.

Una antigua aristócrata, seguro que estaba orgullosa.

Una persona mayor de la alta sociedad.

“¿Qué clase de pensamientos insolentes pasan por vuestra cabeza?”

“Ninguno, mi señora.”

“De todos modos, no os ayudaré con vuestros deberes.” Dijo


Shinobu.

Altiva y poderosa.

Deja de hacerte la remolona.

“¿Qué has estado haciendo durante los últimos 600 años? ¿No has
aprendido nada en absoluto?”

“La vida es en sí misma una lección.”


“Eres un muerto viviente.”

Los humanos no pueden vivir 600 años.

“Bueno, no quise ofender. Vos tenéis otras amistades. ¿Qué hay de


Flequillo-chan o la Chica Mono?”

“De ninguna manera, Sengoku, ella es un desastre. Eso está


totalmente descartado.”

Había tenido muchas oportunidades de salir con ella durante las


vacaciones de verano, e incluso habíamos hablado de ello. En ese
momento, pensé que estaba al tanto día con todo (vaya ilusión), así que
como un snob le pregunté: Sengoku, ¿estás haciendo los deberes como
deberías?

“Oh-ho. ¿Y su respuesta?”

“¿Eh? Por fin tenemos unas buenas vacaciones de verano, Koyomi


Onii-chan, ¿por qué arruinarlas con algo tan terrible como los
deberes?”

“…”

“Sí. Parece que desde el mero principio planeó no hacerlos.”

“Un pez gordo, ¿eh?”

“Ella dijo: Una regañina después de las vacaciones de verano sería


el final.”

“La muchacha debería ser regañada, y sin embargo se atreve a


hablar como si se preparara para estar al lado de otra persona…”
“Sólo debes estudiar cuando te apetezca.”

“Soltar semejantes tonterías autocomplacientes como si estuviera


dando consejos humanos…”

Vuestra imitación fue sorprendentemente precisa, añadió Shinobu.


De forma desagradable.

Una repercusión inesperada.

“Me he dado cuenta hace poco, pero.” Apunté. “Que Sengoku sea
callada y mansa no significa que sea diligente o inteligente, o que sea
una buena chica.”

“Hmmm.”

“Sus apuntes son de risa. Parece que solía hacer caligrafía, por lo
que su escritura es súper pulcra, ¡está al nivel de que cada trazo sea
arte! Pero todas las respuestas son incorrectas.”

“Un hecho bastante ridículo.”

“Aunque no deberíamos reírnos, y es un poco tendencioso pensar


que la gente con una letra pulcra tiene que ser inteligente.”

Por cierto, la letra de Hanekawa es magnífica.

Aunque no haga caligrafía.

Me burlé de ella diciendo que era como un software de fuentes.

Por cierto, de nuevo, la letra de Senjougahara es bastante mala.

Lo cual me parece entrañable.


“¿Y la Chica Mono?”

“Kanbaru es realmente diligente, así que estoy seguro de que ha


hecho sus deberes, pero está en un año diferente.”

“Ya veo. Así que aunque Flequillo-chan hubiera completado sus


deberes, no habría servido de nada.”

Para Shinobu, de 500 años, o mejor dicho, de 600 años, la


diferencia entre la escuela media y la secundaria, en realidad no se
había registrado.

Qué amplitud de miras.

“Dejadme ver, vuestras otras amistades—”

“No las cuentes. No quiero enfrentarme a una realidad tan dura.”

“Uno, dos, tres.”

“No uses tus dedos. Sólo se necesitará una mano.”

“Ah, lo tengo. Vuestras hermanas pueden echaros una mano.”

“Ellas también están todavía en la escuela media.”

“Pero seguro que tienes deberes con los que un estudiante de


escuela media podría ayudarte. Como tú diario ilustrado.”

“¡No me asignaron un diario ilustrado!”

Hmm, pero Shinobu tenía un punto.

En cuanto a si era una posibilidad o no, la era.


Olvídate de Karen-chan, pero Tsukihi-chan podría ayudar si juego
bien mis cartas. Ella era precoz y probablemente podría manejar algo
de esto bastante bien.

“Pero espera. Mi orgullo de hermano mayor no me deja pedírselo a


mi hermana pequeña.”

“Si buscas ideas en una niña como yo, ya has superado el punto de
orgullo.”

“¡Sálvame, Shinobushi Denka!”

“Un juego de palabras tan forzado es infructuoso, pues la referencia


queda oscurecida.”

Supongo que se me acabó el jugo.

Obviamente, era una obra de teatro de Umeboshi Denka.

“Vuestra Alteza Ciruela en Escabeche.” Murmuró Shinobu. “Sólo


un verdadero fan de Fujiko podría soportar la sensibilidad. ‘Ciruela en
Escabeche’…”

“Sigues siendo sospechosamente dura con Fujiko-sensei.”

“Cosas y tonterías. Soy una verdadera fanática.”

“Puede que seas una verdadera fan, pero si lo eres, los verdaderos
fans son un poco desagradables.”

“Incluso Fujiko-sensei asiente de vez en cuando.”

“¡Toma esa solicitud y retráctala!”


Suficiente.

Volvamos a centrar nuestra atención en la montaña de deberes que


hay sobre mi mesa.

Por supuesto, mi capacidad académica había mejorado (gracias a


las excelentes tutorías) a su manera—no es por alentarme a mí mismo,
pero diría que a pasos agigantados (y aclaro que no me estoy alabando).
No es que no pudiera hacer frente a lo que podríamos llamar las tareas
blandas que nos habían lanzado para las vacaciones de verano.

Si sólo tuviera el tiempo, ni siquiera sería una cosa—si sólo tuviera


el tiempo.

No tenía tiempo.

Domingo, 20 de agosto.

Consultando el reloj, vi que ya eran las 10 de la noche después de


charlar con Shinobu.

Sólo quedan dos horas de vacaciones de verano.

¿En qué me he equivocado?

¿Fue traer a Hachikuji para pasar el rato?

¿Fue mi cita comiendo helado con Ononoki-chan?

¿O fue esta conversación con Shinobu?

O quizás debería dejar de preocuparme por el día de hoy y


rebobinar un poco más. Mi enfrentamiento con Kaiki y mi batalla con
Kagenui-san probablemente tampoco ayudaron.
Viéndolo así, no eran sólo mis deberes de verano. Mientras que la
suerte del estudiante es estudiar, yo parecía estar evitándolo
perpetuamente.

O tal vez la historia, en sí misma, está evitando mucho.

Tal vez todo haya sido una cháchara.

Quizá lo que has leído entre líneas, bajo la superficie, ha sido


insufrible.

“Ahhh.” Me lamenté. “Ojalá ese reloj se estropeara ahora mismo y


empezara a ir hacia atrás.”

“Siempre ira hacia delante.”

“Si pongo las pilas al revés, ¿crees que funcionará al revés?”

“¿No me habéis oído, además, qué os están enseñando en la clase


de ciencias?”

De todos modos, el reloj de la pared era digital.

Entraría en el territorio de lo oculto si comenzara a funcionar al


revés.

“En vuestros dieciocho años de vida, pues no necesitáis seiscientos,


¿no habéis aprendido al menos eso?”

“Pero si rompo la parte del panel de cristal líquido, ¿no crees que
p.m. podría convertirse en a.m.?”

“Si eso resuelve algo, entonces hacedlo cueste lo que cueste.”


“Mierda, si me hubiera dado cuenta ayer… incluso esta mañana. A
falta de dos horas, no puedo hacer nada.”

“Kakaka. Aunque es una pena no darme un festín en Mister Donut,


me siento saciada al ver vuestro miserable semblante.”

“Qué niña tan sádica…”

No, pero en serio, ¿qué iba a hacer?

En el caso de Araragi Koyomi, a diferencia de Sengoku, una


regañina no sería el final.

Debido a mi devoción por la maldad durante mis dos primeros años


de instituto (no se podría llamar realmente devoción o maldad.
Dejando a un lado el malentendido de Hanekawa, simplemente solía
faltar a clase todo el tiempo. Tengo la conciencia tranquila), mi
reputación en el campo de los profesores no podía ser peor.

Incluso el “cambio de imagen” de Hanekawa y Senjougahara fue


puesto en mi puerta (aunque eso no lo puedo refutar realmente); en
otras palabras, no hacer mis deberes podía provocar un marcado
descenso de la fe en mí persona dentro de la sala de profesores y
obstaculizar seriamente mi vida escolar a partir de entonces.

Una regañina sería mi fin.

En serio, mis perspectivas de graduación estarían en peligro.

Sería un puntazo para mi preparación de los exámenes si entrara en


la universidad de mi elección pero no llegara a la graduación.
“¡Tendría que vivir la doble vida de un estudiante universitario y
de un estudiante de secundaria!”

“No, simplemente se os negaría la entrada a la universidad.”

“Nobuemon, saca tu máquina del tiempo. Tengo que volver a ayer.”

“Jugad con las palabras como Fujiko-san a vuestro gusto, pero


escuchad, dejad de acortarlo a Nobu.” Dijo Shinobu como si realmente
lo odiara.

Nunca le gustó el casco y las gafas que le había regalado Oshino,


pero no parecía importarle el nombre de Oshino Shinobu.

“Muy bien, Shinobu. Saca tu máquina del tiempo.”

“Como si pudiera.” Dijo la vampiro, antes de mirar repentinamente


por la ventana. “Pero si queréis viajar en el tiempo, no os negaré mi
cooperación.”

“¿Eh?”

“Queréis volver al ayer, ¿correcto?”

Y me devolvió la mirada.

Riendo con su horripilante risa, como siempre.

Extraordinariamente despreocupada, como si todo fuera un juego,


invitó:

“¡Vamos!”
005

Dos horas más tarde—es decir, hacia la medianoche de la mañana del


veintiuno de agosto, precisamente cuando terminaban las vacaciones
de verano—Shinobu y yo nos encontrábamos en los terrenos del
santuario Kita-Shirahebi. Allí era donde Kanbaru y yo habíamos
acudido tiempo atrás para colocar un misterioso talismán a petición de
Oshino—y donde me había reencontrado con Sengoku Nadeko
después de todos esos años—un lugar que Oshino comparaba con una
bolsa de aire dentro de la ciudad.

Un lugar de encuentro para las excentricidades.

¿No lo había llamado también algo así?

La verdad es que ni siquiera ahora lo entiendo muy bien, pero es


que es así—lo único que estaba claro, dolorosamente, era que el lugar
se entendía mal.

“Precisamente en virtud de que este es el lugar apropiado—en


última instancia, cualquiera serviría, pero pensé que tal vez una
ubicación con la que estáis familiarizado os convendría más.”

“Hmm. Aunque ciertamente lo conozco, honestamente, no tengo


buenos recuerdos de este santuario…”

Había tenido una experiencia terrible.

Han ocurrido cosas terribles.

Con Kanbaru—, y con Sengoku.


“Si tan sólo.” Dije. “Fuera un conocido de la infancia.”

“¿Por qué?”

“Cuando estás a mi nivel, sólo decir ‘conocido de la infancia’ hace


que el corazón se ponga en marcha.”

“Una vida vivida en vano.”

“¡Cómo te atreves!”

“El término también se utiliza para el mismo sexo, ¿no?”

“¿El mismo sexo? ¿Qué sentido tendría? ¿Viene a despertarte por


la mañana?”

“Cierto, la presentación es importante…”

“¿Pasa algo con las ruinas de esa vieja escuela de preparación?”

“Sí, ese lugar permanece algo desordenado espiritualmente gracias


a esa onmyoji desbocada Kagenui Yozuru. Podría fallar y hacernos
viajar en el tiempo quinientos millones de años hacia el pasado.”

“Moriríamos.” ¿Cinco millones de años? Cualquiera que fuera la


época, definitivamente no era hospitalaria para nuestra supervivencia.
“Para empezar, ¿es realmente tan fácil deformar el tiempo? Hasta
ahora he estado de acuerdo con lo que has dicho, pero ¿eso no existe
sólo en la ciencia ficción? No puedo aceptarlo.”

“¿Sois un idiota?” Shinobu parecía realmente horrorizada al decir


esto. “Si las excentricidades pueden existir, ¿por qué no los viajes en
el tiempo?”
“…”

¿Por qué no?

“Incluso hay excentricidades que viajan en el tiempo.” Dijo.


“Dejadme ver, el que tiene un nombre como… Gashadokuro.”

“Eso sólo puede ser Gashadokuro.”

Y no creo que Gashadokuro pueda.

No es un yokai tan oportuno.

Se puede saber con sólo mirarlo.

Es sólo un esqueleto.

“Incluso suponiendo que Gashadokuro pudiera hacerlo, estoy


bastante seguro de que un vampiro no puede. A fin de cuentas nunca
he oído hablar de ello.”

“Es cierto, un vampiro no puede. Pero he sido apodado el rey de las


excentricidades, la excentricidad asesina de excentricidades. Nada está
más allá de mis poderes.”

“¿Estás segura? Me parece un poco sospechoso.”

“¿Oh? No tenemos que hacer esto. No deseo hacerlo. Vuestra


llorosa petición de volver a ayer me ha movido a ensayarlo, más por
curiosidad que por otra cosa.”

“…”

Bueno, no era tan serio lo de volver a ayer.


¿Me hubiera gustado? Claro, sin duda, pero no es que haya sacado
el tema porque piense que es posible. No se me cayeron las lágrimas.
Quiero decir, un viaje en el tiempo… ¿Shinobu no estaba haciendo una
bravata?

Habiéndola soltado, ya no podía retractarse, ¿verdad?

¿Quién estaba llorando aquí?

Estoy bastante seguro de que al final espera engañarme con algún


tipo de ilusión, aunque hasta ahora no había dicho nada… En fin, por
su parte, sin parecer ni remotamente avergonzada, Shinobu seguía
metódicamente con sus preparativos.

En medio de la oscuridad, parecía estar examinando el área


alrededor de la puerta torii.

Y “examinando” era la palabra; no estaba colocando talismanes ni


colgando cuerdas ni nada, sólo tanteando como lo haría un afamado
detective en la escena de un crimen en una novela clásica de misterio—
pero tenía que admitir que las vibraciones que desprendía eran de
alguna manera imponentes.

Incluso mientras pensaba: Mentirosa—lo consideré por un


momento, esa posibilidad entre un millón.

Pero viajar en el tiempo parecía estar en un nivel completamente


diferente al de volar o correr a velocidades increíbles o dar un golpe de
poder que haga temblar la tierra.
“Es lo mismo.” Como si pudiera leer mi mente—en realidad, dado
que estábamos conectados a través de mi sombra, hasta cierto punto sí
podía—Shinobu habló sin siquiera hacer una pausa en su inspección.
“Con una gran cantidad de energía, es posible viajar en el tiempo.
Incluso vuestra ciencia moderna lo avala, al menos teóricamente.”

“¿Pero eso no se limita a viajar hacia adelante en el tiempo? Estoy


bastante seguro de que volver al pasado es teóricamente im—”

“¿No son el pasado y el futuro lo mismo?”

“…”

Ah, las palabras de sabiduría que la gente que ha vivido


eternamente soltó.

Me pareció totalmente ridícula, pero me resultó difícil rebatir su


declaración de seguridad en sí misma.

“A medida que pasan los años, la distinción entre el ayer y el


mañana pierde todo el sentido.”

“Es una enfermedad relativamente grave que afecta a las personas


a partir de los treinta años.”

“Muy bien.” Shinobu me miró de nuevo. “Este torii servirá.”

Lo hiciera o no, no parecía haberlo trucado de ninguna manera—


no era más que un viejo torii en decadencia.
Incluso en mi estado mayoritariamente humano, la desvencijada
puerta parecía que podría derribarse con una de mis patadas—esa es
una forma de hablar que podría invitar al castigo divino.

Pero no parecía que hubiera un dios allí para entregarlo. Al menos,


si yo fuera un dios, me alejaría de un santuario tan abandonado por mí
bien a la primera oportunidad.

“Os habéis distanciado un poco de la humanidad, imaginándoos


como un dios.”

“Escucha, tal vez sea inevitable hasta cierto punto, Shinobu, pero
deja de leer mi mente cuando te apetezca. ¿Qué pasa si un pensamiento
sucio aparece en mi cabeza?”

“No dejéis que ningún pensamiento sucio aparezca en vuestra


cabeza.”

“Ahh, eso no va a funcionar. Si me dices que no lo haga, sólo voy


a tener más. Mi imaginación despliega sus alas cuando tú clavícula
asoma por el hombro abierto de tu vestido.”

“Eso, al menos, queda dentro de los límites tolerables.”

“…”

¿Había alguna demanda de niñas que estuvieran bien con la


obscenidad?

Incluso si hubiera, bueno, mejor no suministrar.


“Suena indecente sólo porque dices ‘pequeña’. Pequeña chica
rubia, pequeña chica rubia, el sonido mismo de esas palabras es
excesivamente precioso. En el pasado, simplemente me llamabas chica
rubia.”

“Sí. Pero la palabra ‘chica’ es demasiado general, las cosas se


volvieron confusas.”

El hecho es que empecé a utilizar términos diferentes para poder


diferenciar entre Shinobu y Hachikuji.

Aquí tienes un vistazo entre bastidores.

Por cierto, en ese esquema, Ononoki-chan es la joven.

“Entonces.” Dije. “Este torii—”

“¡Oh, rubicunda oscuridad, que gobierna el caos! ¡Te invoco, orbe


que se divierte con el flujo y reflujo del tiempo! ¡Repite la luz final que
al girar gira, y vierte tu trueno para llenar los cielos! ¡Caminantes en la
negrura, nadadores en la ceniza! Con el nombre empapado de pecado
e indecible, ¡haz que nos transportes hacia allá!”

“¡¿Te pones a recitar un conjuro?!”

Estoy impresionado.

Es decir, ¡realmente me trae recueros de otros tiempos!

Eso ya no se encuentra.

Esa clase de cosas estaba de moda, ¿hace cuánto, veinte años?


Shinobu siguió cantando (en japonés, por la razón que sea) lo que
parecía un conjuro muy largo—y en algún lugar, unas ruedas
desconocidas empezaron a girar.

Cuando eché un vistazo—fue dentro.

Dentro del torii.

Aquella simple plaza derruida que amenazaba con derrumbarse en


cualquier momento—se había convertido en un muro blanco de
negrura a través del cual no se veía nada.

Retrocedí horrorizado.

Mi mente retrocedió.

Estaba fuera de sí.

Me apresuré a rodear el torii para mirar desde el otro lado, pero todo
parecía normal, muy normal: el terreno, el camino hasta el santuario
principal y el propio edificio me devolvían la mirada.

Continuando con mi circuito del torii, volví a entrar en el recinto—


y una vez más, ya no pude ver los escalones del otro lado. Sólo había
oscuridad—

“No, no es exactamente oscuridad… Realmente es como un muro,


o… ¿qué? Un portal a otra dimensión o algo así.”

“Y así es.” Dijo Shinobu con ligereza. Una afirmación tan poco
vacilante que parecía imposible que fuera una mentira. “Parece que ha
ido bien, para ser el primer intento. Todavía tengo el toque, aunque la
mayor parte de mi poder se haya perdido desde que me convertí en una
niña.”

Si hubiera habido una multitud de relojes flotando como en un


cuadro de Dalí en lugar de sólo una pared negra, habría sido perfecto,
dijo con frialdad.

Así que dice que ‘todavía tiene el toque’…

No es que estuviera equivocada.

“Bueno, en realidad, si eres capaz de invocar otras dimensiones, ¿se


puede decir que has perdido tu poder?”

Eso estaba cómodamente en la escala cósmica, en el rango de la


clase solar.

Creo recordar que Hanekawa dijo que incluso con la energía


nuclear, es imposible doblar el continuo espacio-tiempo—y si ese es
el caso, entonces ¿qué tan poderosa era Shinobu, conjurando
casualmente no una máquina del tiempo, sino algo más parecido a la
puerta de cualquier lugar de Doraemon, sólo entonando un único
conjuro que suena retro?

Espera un segundo.

En nuestra comprensión de este mundo nuestro, por mucho que nos


preocupemos y nos lamentemos, al final del día tenemos garantizada
una mínima seguridad, ¿no es así?

¿Cuándo han revisado las normas?


“No es mi poder. Si no, no habría necesidad de tales cánticos. Os
lo dije al principio, es el poder de este lugar. Simplemente convertí en
energía térmica lo que ese desagradable mocoso Aloha dijo que era la
energía espiritual bruta de las excentricidades reunidas.”

“Basta con la pseudociencia.”

Las palabras energía espiritual suenan tan sospechosas como


verdadera amistad, en mi humilde opinión.

“Hubiera sido una comida sabrosa y nutritiva. Pero lo dejé pasar


por vuestra súplica—siendo el caso, espero el cumplimiento de vuestra
promesa en Mister Donut.”

“Tu personalidad hace que cualquier payasada tsundere tenga el


efecto contrario.”

Deja un mal sabor de boca.

“Sin embargo, debemos darnos prisa.” Instó Shinobu. “Dudo que


pueda abrir esa puerta una segunda vez. Si nos demoramos un minuto
más, se obstruirá para siempre.”

“Se obstruirá…”

El lenguaje de los mayores puede ser un poco oscuro.

O más bien, dudaba que la gente de hace 500 o 600 años hablara
así.

Si se rastrea, probablemente se trate de algún dialecto local.


Aparte de eso, la palabra ‘puerta’ obtiene una puntuación perfecta
en la prueba de la oscuridad. No suena ni un poco creíble. Sería más
probable que viajara en el tiempo si saltara al cajón de mi escritorio.

“Aun así, ¿un minuto? Espera, no estoy preparado para esto,


mentalmente hablando.”

“No necesitáis preparación. Sólo tenéis que saltar.”

“¿Eh? ¿Eso es todo lo que se necesita?”

“No es necesario que os preparéis. Es sólo un viaje en el tiempo.”

“…”

De alguna manera, la actitud despreocupada de Shinobu era


contagiosa.

Empecé a sentirme como un verdadero cobarde por ser inseguro y


estar en una longitud de onda diferente a la suya, como podría ser un
estudiante de escuela media invitado por sus compañeros a hacer
alguna travesura nocturna.

Sí, probablemente estaba demasiado excitado por ello.

Después de toda la locura por la que había pasado en los últimos


seis meses, no debería haberme quedado nada que temer.

Sólo es un viaje en el tiempo.

Será mejor que te dejes llevar.


Volver a ayer y ocuparme de los deberes en un abrir y cerrar de
ojos—si lo piensas, no es tan peligroso como ser asaltado por un
vampiro—, ¿verdad?

“¡Okaaay, vamos!”

Levanté triunfalmente el puño en el aire como si tuviera el cerebro


de una rata.

“¡Adelante!”

Shinobu también se animó. Actuaba con indiferencia, pero dijo que


era su primera vez, y tal vez estaba bastante eufórica.

“Esperad, hay una cosa más.”

“¿Qué? No intentes detenerme ahora que he reunido la temeridad


de lanzar mi cuerpo contra esta pared negra.”

“Vuestro reloj.”

“¿Eh?”

“Vuestro reloj. El que os gusta llevar en la muñeca derecha aunque


no seáis zurdo. Dejádmelo un momento.”

“No hace falta la larga descripción, sé a qué reloj te refieres. De


todos modos, ¿para qué lo quieres?”

“Sólo tenéis que entregarlo.” Dijo Shinobu, empujando su mano


hacia mí.
No sabía lo que pretendía, pero, bueno, si aceptaba que la puerta
(lol) se iba a cerrar en un minuto como ella advirtió, no había tiempo
para estar explicando por qué.

Así que, tal y como me pidió, me quité el reloj que me empeñaba


en llevar en la muñeca derecha a pesar de no ser zurdo y lo puse en la
palma de su mano.

“Hmm, una antigüedad.”

“Fue un regalo. ¿No te dije cómo lo conseguí?”

“Sí, lo hicisteis.”

De eso se trata, añadió Shinobu, y nada más guardarlo en el bolsillo


de su vestido, volvió a empujarme la mano.

Ladeé la cabeza con confusión, por lo que Shinobu me preguntó:


“¿Por qué dudáis?” Extendiendo su brazo un poco más, tomó mi mano
entre las suyas y entrelazó sus dedos con los míos como hacen los
amantes.

“¿Oh? ¿Ohh? ¿Ohhh?”

“No hace falta que os pongas tan nervioso. Si os ponéis nerviosos,


se me transmitirá a mí y yo también me avergonzaré. Vamos al baño
juntos, nos bañamos juntos, vivimos juntos todo el día.”

“Pero tomar de la mano a alguien del sexo opuesto siempre hará


que un caballero sobrio como yo se ponga nervioso—”
“Silencio. Venid, y saltemos en seguida. Mi sentido del tiempo es
pobre, así que debo confiar en vuestra habilidad para guiar.”

“Oh, ya veo.”

Así que eso fue todo. No podía hacerlo por sí misma.

Me preguntaba por qué no había hecho uso del viaje en el tiempo


en cualquier número de situaciones antes de ahora si era tan fácil para
ella, pero si necesitaba un compañero, entonces todo tenía sentido.

Muy bien, que así sea, ¡ven conmigo, Shinobu!

¡A un mundo desconocido!

Aunque al que estábamos saltando era más conocido que


desconocido, siendo el pasado y todo eso, así me mentalicé al entrar
en la pared negra dentro del torii.

Sin tener ni idea de lo que significaba.


006

Tengo que confesar que, cuando me metí en ese muro negro, cuando
representé esa tontería delirante del viaje en el tiempo, sólo creí a
medias en la ensoñación que estaba representando.

¿Qué estoy diciendo? No creía en absoluto en ello.

Ni siquiera un poco.

Lo siento mucho si eso arruina el ambiente.

Pero no es que mi incredulidad fuera infundada. No hay nada que


valga la pena contar, pero Shinobu había hecho afirmaciones
imprudentes muchas veces, y sabiendo que eran imprudentes, me había
dejado llevar por la diversión, en lo que podría llamarse el espíritu del
juego.

Cómo, he creado el movimiento perpetuo.

O, violé la Teoría de la Relatividad.

O, pasemos por el espejo.

Ese tipo de juego, cargado de fantasía.

Así que no puedo negar que minimicé esta pequeña aventura como
otra de esas. La pura verdad es que subestimé a Shinobu.

Dicen que uno se puede acostumbrar a todo.

Pero nada es tan peligroso como acostumbrarse a algo.


Oshino Shinobu. Debería haberlo tenido presente, pero se me
olvidó por completo—que era una excentricidad y la cazadora de
excentricidades, una vampira, Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-
Blade de sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre fría.

Aunque haya perdido su poder.

Aunque haya asumido la forma de una niña.

Debería haber recordado lo que era.

En otras palabras, queriendo huir de la realidad de que las


vacaciones de verano ya habían terminado y aún no había tocado los
deberes, había aceptado la propuesta de Shinobu por mucho que
sintiera, ante la inminencia de los exámenes, la necesidad de limpiar
mi habitación o de hacer un viaje—mi estado mental ya estaba en el
barrio de los malditos torpedos.

Podrías llamarlo desesperación.

Incluso se podría decir que me había entregado a la desesperación.

Así que.

Así que no confié ni por un segundo en una tontería ocultista


exagerada como el viaje en el tiempo.

Mientras pasaba por debajo de aquel torii, en lugar de creerme algo


tan conveniente como “volver al ayer”, pensaba una vez más en—
Shinobu probablemente volvería a decirme que estaba atrapado en la
pubertad perpetua—Hachikuji.
Hoy—ayer ya—había hecho una excepción y había dejado ‘la
calle’ para venir a pasar el rato a mi habitación, pero la calle era
básicamente su casa; siempre estaba allí.

Y siempre era la misma.

Si ella, siempre igual, era feliz o no—no tengo ni idea.

¿Qué significaba la felicidad para ella?

¿Qué era una ‘cosa buena’ para ella?

No tenía ni idea.

Tampoco tenía idea de cuáles eran sus esperanzas y sueños—de


hecho, pocas personas hablan tan poco de sus verdaderos sentimientos
como ella.

Pocas excentricidades.

Desde el principio no había dicho más que mentiras, no me había


contado nada sobre sí misma.

Lo guardó todo dentro.

Encerrada dentro de su caparazón.

Como—un caracol.

… Pero quién soy yo para hablar.

A mí me pasó lo mismo.

Antes de que Hanekawa me ayudara a ver la luz durante las


vacaciones de primavera, me había encerrado en mi caparazón—no
puedo ni imaginar qué tipo de persona sería, cómo sería mi
personalidad ahora, si no la hubiera conocido.

No quiero ni intentar imaginarlo.

Por supuesto, no contemplaba nada tan escandaloso como


convertirme para Hachikuji en lo que Hanekawa era para mí—nunca
sería tan presuntuoso.

Eso sería el colmo de la presunción.

Sin embargo—no pude evitar preguntarme si no había algo que


pudiera hacer por ella.

Habían pasado tres meses desde mayo.

Al pensar en el consuelo que encontré en esa adorable joven—sólo


quería corresponder un poco.

Eso sí que es un favor no deseado.

Tal vez estaba siendo presuntuoso.

Pero.

“¡Oi, levantaos! No debéis desmayaros por un golpe tan


insignificante.”

“…”

Mi cuerpo se agitaba—y abrí los ojos.

Mi consciencia empezó a trabajar.

“… Ah.” Dije. “Así que todo fue un sueño.”


“No.”

Shinobu me dio una patada.

Era una niña dura cuando se trataba de bromas de medio pelo.

No perdonó ningún desliz.

“¿Qué demonios?” Me quejé. “Desvelo el giro en mi novela, la idea


sin precedentes de ‘todo fue un sueño’, y de todas las cosas, ¿me das
una patada en la cabeza con tus sandalias?”

“Ojalá llevara tacones. No podéis pregonar un final tan famoso


como vuestra propia creación.”

“Mm… Espera.”

Estaba mirando al cielo—parecía como si me hubiera volcado y


estuviera tumbado boca arriba.

El cielo era azul puro—en otras palabras, como si fuera de día.

¿De día?

¿He dicho que es de día?

“Um… ¿Qué hora es?”

“Son las doce. Mediodía.” Respondió Shinobu mientras miraba mi


reloj, que llevaba ahora desde quien sabe cuándo. Estaba firmemente
enrollado en su muñeca derecha—¿se estaba burlando de mí, o algo
así? “Parece que, después de todo, hay una cierta desviación en los
viajes en el tiempo. Tal vez sea imposible retroceder exactamente
veinticuatro horas.”
“…”

Cuando observé mi entorno—bueno, en ese momento, tumbado


boca abajo como si hubiera estado varado en las montañas, no estaba
en condiciones de observar mi entorno. Qué raro. Estaba seguro de
haber estado en los terrenos del Santuario Kita-Shirahebi…

¿Por qué sentía que estaba acostado en las escaleras?

“Saltando a través del torii con tanto vigor, era inevitable que
cayerais por las escaleras. Kakaka, pensé que tal vez habíamos
cambiado de cuerpo.”

“¿Cuándo has visto esa película?”

La escena era más famosa que conocida, así que sabía cuál era, pero
no había vivido la película en persona.

¿Oshino le habló de ella?

No hay manera de que tengan un reproductor de Blu-ray en esas


ruinas…

Pero tenía razón.

Me precipité con considerable vigor para saltar a través de la pared


negra, y supongo que eso equivalía a arrojar mi cuerpo por unas
escaleras.

¡Qué suicida!
“Intentar el triple salto en unos escalones tan empinados… me
sorprendió, lo admito. Debo informaros, sin embargo, que yo también
soy una víctima. Me fui rodando hacia abajo junto con vos.”

Mirad, dijo Shinobu, subiendo el dobladillo de su vestido.

Sus rótulas estaban raspadas.

Ay, ciertamente se había lastimado…

“Eso parece doloroso… Si fue mi culpa, entonces francamente no


tengo más remedio que disculparme.”

“No es nada por lo que tengáis que disculparos.”

Qué niña tan indulgente.

Aunque ya podría dejar de subirse el vestido.

“¿Pero no se puede curar una pequeña herida como esa en poco


tiempo?” Pregunté. “Aunque hayas perdido tu poder, sigues siendo una
excentricidad.”

“Puedo curarlo si así lo decido, pero pensé que podría ser un buen
fetiche.”

“¿Esa es tu postura?”

“Mm-hmm.”

“Si eso es lo que estabas pensando, entonces no tenía sentido


disculparse.”
“Por eso os dije que no era nada por lo que tuvierais que
disculparos.”

Con eso, Shinobu dejó caer el dobladillo de su vestido.

Esto ocultó sus rótulas—y ahora que estaban ocultas, me di cuenta


de lo mucho que había disfrutado de ellas.

Cielos, encontrar los rapones de una niña tan entrañables se sentía


mal, inhumano.

Cuando me miré a mí mismo, también estaba un poco raspado—mi


naturaleza vampírica era débil en estos momentos (tiene su propio
biorritmo), por lo que no me curaría rápidamente.

Bueno, normalmente, así es como fueron las cosas. Me dolió y todo,


pero pude soportarlo.

“¿Dónde estamos… a medio camino de la montaña?” Los


escalones eran como un vago sendero de juego, sin descansos (podría
ser más exacto llamarlo un camino ascendente lleno de baches), por lo
que no estaba inmediatamente claro, pero parecía ser más o menos el
caso. Realmente había conseguido bajar dando tumbos. “¿Realmente
hemos conseguido viajar en el tiempo? Aquí, en medio de las
montañas, es imposible saber si ha habido algún cambio.” El paisaje
no sería tan diferente entre ayer y hoy—o para ser sinceros, parecía
completamente idéntico.
“Naturalmente, lo conseguimos.” Mis dudas atrajeron una mueca
de desdén de Shinobu. “Desde el día de mi nacimiento, nunca he
conocido el fracaso.”

“Eres una gran fanfarrona.”

¿De dónde ha sacado esa confianza?

Es porque has fracasado una y otra vez por lo que estás en tu estado
actual—quiero decir, estás sellada a la sombra de un estudiante de
secundaria completamente promedio en una remota nación insular del
este. Eso, por sí solo, parece un fracaso masivo e irremediable para un
vampiro legendario.

“No, es absolutamente imposible que haya fallado. Os lo


garantizo.”

“Tú lo garantizas…”

“Si he fallado, entonces no tengáis ningún reparo en llamarme


Shinobu la Inútil a partir de ahora porque os lo permito.”

“No hagas ninguna promesa precipitada…” Uno pensaría que


alguien que ha estado vivo tanto tiempo sería consciente de las
consecuencias de sus actos. ¿O tal vez si has estado vivo tanto tiempo,
no lo eras? “De todos modos… me pregunto. Ahora que lo mencionas,
me parece que ayer—o supongo que ahora anteayer…—anteayer, el
diecinueve de agosto, el tiempo estaba despejado como ahora… ¿Estás
segura de que no estuve simplemente inconsciente durante doce horas
porque me caí por las escaleras?”
En ese caso, estaba en verdaderos problemas. Significaba no sólo
haberme saltado los deberes, sino haberme saltado totalmente la
ceremonia de apertura del nuevo curso.

Hanekawa me mataría…

Ya sentía los temblores.

“Estoy confusa. ¿Por qué dudáis tanto en confiar en mí?”

“Sí, créeme que me hago la misma pregunta.”

“En verdad, os he hecho cosas, pero nunca os he hecho daño a


propósito. Cuando he hecho el mal, ha sido siempre pensando en
vuestro bien.”

“Empecemos con la parte de ‘hecho el mal’.”

“Más bien, ¿por qué me habláis como si fuéramos iguales? Soy


vuestro mayor y senpai, así que deberíais hablarme con respeto. Y uno
acorde con mi linaje.”

“¿Ahora dices esto?”

De acuerdo, tú tienes 600 años y yo dieciocho.

Pero qué momento para enseñarme a respetar a mis mayores…

“Dadas las circunstancias, ya es deplorable que estéis dispuesto a


dudar de mí desde el principio. Antes de considerar si he triunfado o
fracasado, primero deberíais agradecer debidamente mis buenas
intenciones.”

“Huh…”
“Muchas gracias, Shinobu-san. Vamos, probadlo.”

“Desde el principio de la serie tu personalidad ha estado saltando


por todos lados…”

No creo que sea tan sencillo como decir que es una excentricidad
que se deja influenciar fácilmente por los demás o por su entorno…
Hachikuji también es una excentricidad y mantiene su carácter de
forma inquebrantable.

¿Por qué la diferencia?

“La diferencia es si la excentricidad en cuestión está emparejada o


no.”

“No actúes como si fuera mi culpa.”

“Pero es enfáticamente vuestra culpa.”

“No, no, no. Aunque lo sea, te digo que no actúes como si lo fuera.”

“Qué manera de evitar la responsabilidad.”

Qué diplomacia más blanda, denunció Shinobu.

Qué cosa más horrible.

¿No aprendió de pequeña que algunas cosas es mejor no decirlas?

“Pero tienes toda la razón. Al menos puedo confiar en que lo hiciste


con las mejores intenciones.”

La verdad es que no hay nada en este mundo tan precario como una
acción llevada a cabo con las mejores intenciones, y ningunas palabras
tan prepotente como lo hice por tu bien, pero en este momento no había
tiempo para perder en argumentos tan infantiles.

Senjougahara me dijo que el hecho de poder soportar la buena


voluntad prepotente es una marca de la edad adulta—y si Senjougahara
puede decir eso, entonces está madurando.

Como su novio, nada podría ser más agradable.

Así que yo también iba a crecer un poco.

Aunque no me sintiera agradecido por nada, le daría las gracias a


Shinobu.

“Muchas gracias, Shinobu-san.”

“Tu sonrisa es muy sospechosa…”

Es cierto.

No necesitaba un espejo para saber que no podía ser más sacarina.

“¿Y qué? La sacarina es dulce, y a ti te encantan los dulces.”


Repliqué. “¿A quién no le gusta una sonrisa dulce? Amor, dulce,
sonrisa—no hay una palabra sospechosa entre ellas.”

“Cuanto más os esforzáis, más vuestras palabras huelen a engaño.


Amor, dulce, sonrisa, una es suficiente.”

“Si tengo que elegir una, entonces… amor.”

Abracé a Shinobu.

Ardientemente.
No hay que contenerse.

“Kakaka.” Se rió alegremente. “Pequeña cosa adorable. Ya, ya.


Muy bien, os dejaré libre y os perdonaré por vuestro anterior discurso
insolente.”

A ella no le importaba.

Además, me perdonó.

Fue demasiado indulgente.

“Vamos, tienes que luchar, como Hachikuji. Si no me detienes, no


me detendré, ¿verdad? Si no proteges tu castidad, ¿quién lo hará?”

“Nunca he protegido mi castidad.”

“…”

Ella realmente vino de una época diferente.

Simplemente no pude con su ética y sus costumbres.

Oshino, si tienes tiempo para inculcarle la cultura de las


excentricidades (o para enseñarle: Yo soy tú, tú eres yo), ¿qué tal si
empiezas por ahí?

En serio.

“¡Acepto a todos los que vienen! Soy una mujer así.”

“Incluso sin ningún estatuto, vas a ser censurada.”


Pero, de nuevo, cuando Shinobu era Kiss-Shot Acerola-Orion
Heart-Under-Blade, sólo creó un esclavo aparte de mí, así que supongo
que su conducta fue bastante recta después de todo.

En cuyo caso, ¿estaba tratando de hacerse la tonta con


pronunciamientos como ese? ¿O era como la actitud que ponen
algunos estuantes de escuela media?

“¡Venid entonces! Abrazadme cuando queráis, como queráis.”

“De ninguna manera, si lo hiciera, podrías chuparme la sangre en


cualquier momento.”

Apartándome de Shinobu, por fin me levanté de mi postura


arrodillada—y miré hacia las escaleras, es decir, en dirección al torii.

Me di cuenta de nuevo de lo mucho que había caído…

No habría sido sorprendente que hubiera muerto.

Es probable que se considere un típico accidente de escalada, pero


¿en una de las pequeñas colinas de nuestra ciudad? Qué vergüenza para
la familia.

“Hey, Shinobu.”

“¿Qué es?”

“¿También podemos volver a través de ese torii?”

“¿Mm? Sí. Bueno, algo así.”

“¡¿Por qué tan imprecisa?!”


“Bueno, ahora que preguntáis, no había considerado el viaje de
vuelta…”

Fue la aterradora respuesta de Shinobu.

Un momento.

Ahora que lo pienso, Shinobu no utilizó su propio poder para abrir


la puerta del túnel del tiempo o lo que sea (parece que las palabras
sospechosas siguen apareciendo, pero no me voy a preocupar más);
dijo que explotó el poder del lugar, del santuario Kita-Shirahebi, un
lugar de encuentro de excentricidades…

“Si ya has consumido ese poder, supongo que no podrás reabrir esa
puerta o lo que sea.”

“Hmph.” Resopló Shinobu ante mi preocupación. Eso era


alentador, aunque también fuera desagradable. “Vamos, dejadme
ver…” Se interrumpió.

Totalmente insegura.

Se dio aires por reflejo.

“Hey, espera un segundo, Shinobu… No me digas que estamos


atrapados en el mundo de ayer y que no podemos volver a casa al
nuestro.”

“No, está bien, está bien. No tengáis miedo, mi amo.” Parecía que
iba de farol, pero me sujetó del brazo con total seguridad en sí misma.
“Pensad por un momento. Esto es ayer, ¿no? Desde esta perspectiva,
mañana abriré un túnel del tiempo utilizando la energía de las
excentricidades reunidas en el santuario. Por lo tanto, en este momento
esa energía espiritual aún no ha sido explotada, y puedo abrir esa
puerta.”

“Ni siquiera quiero dar una réplica a una palabra como ‘túnel del
tiempo’, la pasaré al lector.”

Delego la responsabilidad por completo en ti.

El narrador ha abandonado el edificio.

“Pero espera, ¿eso no crea una paradoja temporal? Si gastamos toda


esa energía ahora, entonces nuestros seres del mañana no podrán
volver al hoy.”

“…”

Ah.

Se calló.

Simplemente se quedó callada.

“Hmm, bueno, en efecto.” Murmuró Shinobu, y como no podía


hacer otra cosa que mirar y esperar, también me quedé callado, durante
unos cinco minutos, hasta que finalmente empezó a explicar su visión
de la situación. “Sí, ahora lo recuerdo. Es más fácil volver al futuro
que al pasado, porque no requiere la energía extra necesaria para ir
contra el flujo del tiempo. En principio es como con el salmón. Por lo
tanto, no necesitamos consumir tanta energía para el viaje de regreso,
y nos quedará mucha para usarla al día siguiente.”

“Hmph… Bueno, esa es una explicación tenue, pero si tú lo dices.”

No tiene sentido discutir.

Era suficiente por el momento.

Pero—ya se me pasó por la cabeza.

La posibilidad algo arriesgada de una paradoja temporal.

“¿Maradona caporal? Lo has dicho antes, pero no sabía de qué


hablabas.”

“No, no, no. Olvídate de la ‘paradoja’ por un segundo, ¿Cómo es


que eres capaz de confundir la palabra ‘temporal’ de esa manera?”

Qué cabeza hueca.

¿No acaba de utilizar el término ‘túnel del tiempo’?

“Kaka. Sin embargo, estaba segura de que hablabais del futbolista.”

“No, no era el caso. Además, la combinación de palabras que usé


es incomparablemente más común.”

“Bueno, no es que nosotros seamos comunes. ¡Ja!” Shinobu


prácticamente escupió esa última sílaba, su mirada sádica era
suficiente para hacer babear a cualquier entusiasta. “Muy bien, nada
de futbol, ni jugadas historia. Dejadme pensar.”
“No, no hay que pensar más.” Era agotador responder a todas sus
bromitas, así que decidí explicárselo. “Una paradoja temporal es una
contradicción que se produce al viajar en el tiempo.”

“¿Qué es una contradicción?”

“Vamos, palabras más difíciles que ‘contradicción’ han surgido


definitivamente en nuestras conversaciones.”

“Simplemente dejo pasar el vocabulario no estándar que a veces


empleáis.”

“Vale, vale.”

Incluso creo que tú misma has utilizado la palabra, pero si empiezo


con eso, podría producirse una verdadera paradoja, así que déjame
darte la explicación estándar de la palabra.

“Hace mucho tiempo, en una tierra lejana—”

“¿Cuándo fue hace mucho tiempo? ¿Qué tierra lejana?”

“…”

¿Qué era, una mocosa descarada?

Tuve que ignorarla.

Además, no tenía ni idea.

“Un mercader tenía a la venta una lanza tan poderosa que podía
atravesar cualquier escudo, y un escudo tan poderoso que podía
bloquear cualquier lanza. Un niño que pasaba por allí dijo: Señor
comerciante, ¿qué pasaría si una lanza tan poderosa se encontrara con
un escudo tan poderoso?”

“¿Así que el niño habló como un clásico maestro detective? Cómo:


Hey, viejo. ¿Qué pasa si hacéis chocar ese escudo con esa lanza?”

“No necesitas hacer una imitación de Edogawa Conan.”

“¡¿Cómo estáis tan bien informado?!”

Me sorprendió.

Pensé que tal vez sólo veía películas antiguas, pero tuve que admitir
que sabía lo que hacía.

“Mira, de cualquier manera, el chico dice esto, señalando con el


dedo al comerciante: Si la lanza penetra el escudo, entonces el escudo
no es tan poderoso como afirmas, y si no lo hace, entonces la lanza no
lo es. Así que, viejo, lo que dices es una contradicción lógica.”

“¿No es extraño utilizar la misma palabra en una historia que


pretende explicar lo que significa?”

“Sí. Y eso, amiga mío, es una paradoja temporal.”

Eso terminó sorprendentemente bien.

No lo había planeado así.

“En realidad.” Continué. “Creo que el fenómeno de la paradoja se


hipotetizó antes de que existiera la palabra ‘contradicción’… ¿Conoces
las paradojas de Zenón?”

“¿Zenón? No he oído hablar de él.”


“Bueno, no es algo que tengas que saber absolutamente ni nada,
pero aun así.”

“Estoy familiarizada con las Paradojas de Zenón.”

“…”

Una mocosa muy descarada y puntillosa…

Si no fuera un vampiro, la abofetearía.

“Bueno, me habéis iluminado sobre paradojas y contradicciones.


Pero, ¿cuál es vuestro punto?”

“Mira, piénsalo de forma realista. Digamos que me voy a casa ahora


mismo y hago mis deberes. Pero si termino todos mis deberes de
verano antes de que terminen las vacaciones de verano, entonces
nuestra motivación para deformar el tiempo desaparece, y no volveré
a deformar el tiempo hasta ahora, el 19 de agosto. En cuyo caso no
hago los deberes… ¿Ves, no es una contradicción?”

“¿?”

“¡No lo entiendes!”

Ella ladeó la cabeza adorablemente.

Ni siquiera era tan complicado.

En absoluto.

“¿Por qué objetar? No hay ningún episodio de Doraemon en el que


se preocupen por esas cosas.”
“Oh, creo que lo hay.”

“Mmmm. Puede que me haya saltado las partes difíciles.”

“Parece que a fin de cuentas no eres una verdadera fanática.” Ni


mucho menos. Mientras decía esto, miré hacia el pie de la montaña.
“Así que, ¿qué tipo de deformación temporal es esta?”

“¿Tipo? ¿Qué queréis decir?”

“Bueno, hay dos categorías principales. El tipo en el que la persona


en cuestión está allí, y el tipo en el que no está.”

“¿Qué, como tu propia situación en tu clase de secundaria?”

“¡Siempre estoy ahí!”

¡Mi presencia no es tan débil!

Dame un respiro.

No estoy hablando de nada tan triste.

“Lo que pregunto es: si vuelvo a casa, ¿el ‘yo de ayer’ estará allí, o
este yo de aquí ya es el ‘yo de ayer’?”

“Zzzz.”

“¡No te duermas!”

“ZZZZZZZZZZZ.”

“¡No te duermas más!”

“No lo sé.” Shinobu dejó de hacerse la dormida y lo dijo como si


estuviera totalmente harta.
Sois tan puntilloso, aunque seáis un chico. Nunca os casareis,
insinuaron sus ojos.

Ocúpate de tus asuntos.

“Tendréis que mirar y averiguar por vuestra cuenta. Id a casa y mira


en vuestra habitación, y vuestra presencia o ausencia dejará el tipo muy
claro.”

“Supongo que tienes razón…”

Pensar en ello era inútil.

No había ninguna garantía de que el viaje en el tiempo hubiera


tenido éxito en primer lugar. Todavía había una gran posibilidad de
que estuviera teniendo la discusión más absurda del mundo con una
niña.

“Oh.” Dije. “Pero ahora mismo, ¿es el mediodía del día 19?
Probablemente no esté en casa.”

“¿Es así? Uno ya no almacena recuerdos tan triviales a mi edad.”

“Creo que recuerdo haber ido a la librería a comprar algunas guías


de estudio.”

“Es simplemente vuestra imaginación. Fuiste a comprar libros


sucios.”

“No almacenar recuerdos, ¿eh?”

“Bueno, os admiro… Tener el valor de comprar una obscenidad tan


retorcida en la misma librería que frecuentan esa ex representante de
clase y Flequillo-chan, como si nada… Debo informaros, por supuesto,
que os han visto varias veces.”

“¡Tal vez me avise cuando ocurra!”

Y no la llames retorcida. Era bastante normal.

“Tal vez, exceptuando los bolígrafos de caligrafía.”

“Basta ya. No saques el tema de los bolígrafos de caligrafía.” Corté


la conversación. No era el momento ni el lugar para exponer mis
inclinaciones sexuales. “Ya veo… Entonces tal vez me fijaré primero
en la librería.”

En el peor de los casos, tendríamos un poco de teatro surrealista


chocante en el que nada menos que yo mismo me presencio comprando
libros sucios, pero, bueno, qué se le va a hacer.

“Si no nos damos prisa, se irá—ese siempre anda con prisa.”


Comenté mientras empezaba a bajar la montaña.

No sabía exactamente en qué punto nos encontrábamos, pero no


esperaba que tardáramos demasiado.

Shinobu me siguió.

Es decir, se movía en sincronía con mi sombra.

Casi como si tuviera una correa, por horrible que parezca.

“Espera, ¿qué? Shinobu, ¿cómo sabes qué hora es?”

“¿Hm?”
“Quiero decir que ese reloj que llevas vino del futuro, ¿por qué iba
a mostrar la hora correcta de este aquí y ahora?”

“No temáis, antes lo ajusté. Aventuré la hora por la posición del sol.
Sería un problema si no la supiéramos, por eso hice que os quitarais el
reloj y me lo dieseis.”

“Huh…”

En ese caso, no podíamos confiar en ello.

No desde que se metió con el mecanismo.

“Oh, espera, puedo comprobar la hora en mi móvil.”

“¿Mm? ¿Podéis? ¿No está la hora de vuestro teléfono ajustada al


futuro?”

“Vamos a ver.”

Saqué mi teléfono del bolsillo.

De hecho, el otro día lo había cambiado por un nuevo modelo—


para que Senjougahara y yo pudiéramos tener unos a juego. También
me hizo apuntarme a un misterioso servicio de descuentos para
enamorados. La verdad es que me desanimó un poco que actuara de
forma tan cariñosa, pero me daba demasiado miedo decir algo.

En cualquier caso, cuando miré el reloj de la pantalla, decía: “21 de


Agosto (Lunes) 00:15 a.m.”—¿eh?
Espera, así que si este era el momento en el futuro—eso significaba
que sólo habían pasado diez minutos desde que saltamos a través del
torii—veamos.

Una mirada al cielo demostró que era imposible que fuera


actualmente medianoche—

“Hm, si no hay nada más.” Afirmó Shinobu. “Esto demuestra que


la deformación del tiempo fue un éxito.”

“No, todavía existe la posibilidad de que hayas manipulado el reloj


de mi teléfono mientras estuve inconsciente durante medio día. De
hecho, llámalo una fuerte posibilidad.”

“No tenéis ninguna confianza en mí. ¿Por qué creéis que tengo que
hacer un truco de cámara oculta como ese? De todos modos, no es tan
fácil manipular el reloj de un teléfono móvil.”

“Tal vez usaste la función de Reloj Mundial para ponerlo en hora


brasileña.”

“Vuestro grado de duda va más allá de simplemente no confiar en


mí, o de considerar mis palabras falsas o difíciles de creer—tan solo
estáis dando a entender que no me soportáis, ¿verdad?”

Shinobu parecía realmente herida.

Quién iba a saber que podía tener ese aspecto.

Me gustaba un poco…

“Lo siento, lo siento, no quería decir eso.”


“¿Oh? ¿De verdad?”

Me miró fijamente con lágrimas en los ojos.

Me despertó las más profundas simpatías.

“De verdad, de verdad. Por supuesto.”

“¿Entonces decís que me amáis?”

“¡Vuelves a estar totalmente fuera de lugar!”

¡Una vampira altanera!

¡Una suicida potencial!

¡Una chica taciturna!

Quédate con cualquiera de ellas, ¡incluso con la menos grave!

“¿Pero debéis ser tan frío conmigo? ¿No es simplemente mi papel


seguir siendo más que una amiga pero menos que una amante?”

“No quiero ser frío contigo, pero creo que estás muy equivocada.”

“Entonces, ¿qué soy yo para vos?”

“No hagas preguntas tan profundas. Llegaremos a eso en unas


cuatro entregas más.”

“Oh, qué declaración tan paradójica.”

“No vayas lanzando términos que acabas de aprender. De todos


modos, para resolver la duda anterior, dejando a un lado la función de
reloj, deberíamos poder conectarnos al 1seg cuando bajemos de la
montaña. Los programas de televisión y las emisiones digitales
terrestres no se equivocarán con la hora.”

“Vuestra fe en la radiodifusión digital terrestre no tiene límites.”


Dijo Shinobu, secándose las lágrimas. “Pobre emisión analógica
subterránea.”

“Eso suena espeluznante, pero no existe.”

“Mientras que una corteza de pan con bechamel celestial suena


deliciosa.”

“Sí, pero no existe tal cosa.”

“¿Difusión dental ecuestre?”

“¿Un dentista a caballo?”

Una conversación sin sustancia.

Lo que nos llevó hasta la base de la montaña.

Me sentí como un practicante ascético que por fin regresa a la


civilización desde sus austeridades en la montaña, pero no había ni una
pizca de verdad en eso; todo lo que habíamos hecho era subir y bajar
la colina de un barrio dejado a la buena de dios.

Entonces—

Algo me sacudió hasta la médula.

“¡¿Qué?! ¿Qué demonios? ¡Mi bicicleta de abuela ha desaparecido!


¡Me la han robado! ¡O la han confiscado! Por mi honor como ciclista,
¡esto es un grave insulto!”
“Calmaos. Estáis exagerando. Ahora mismo es ayer, así que la
bicicleta de abuela que hemos traído hasta aquí con vos en el asiento y
yo metida en la cesta delantera aún no ha llegado. No aparcareis esa
máquina aquí hasta mañana por la noche.”

“Oh, ohh… ¿En serio?”

“Kakaka, esto demuestra que mi deformación temporal fue un


éxito. Ya está, ¿ahora qué tal una pequeña disculpa? Vamos, no hay
necesidad de que seáis tímido. Siempre perdonaré vuestras pequeñas
tonterías.”

“Seguuuuuro.”

De ninguna manera.

Parecía mucho más probable que me hubieran robado la bicicleta,


o que me la hubieran confiscado… pero si me la habían confiscado, o
peor aún, me la habían robado, eso significaba que había perdido todas
mis bicicletas, así que esperaba que el viaje en el tiempo de Shinobu
hubiera sido un éxito.

Así que extendí la antena de mi teléfono móvil y me conecté a


Internet.

Si un programa de televisión—el parte meteorológico, las


noticias—dijera que hoy es diecinueve de agosto, no tendría más
remedio que creer a Shinobu.

Entonces me postraría ante ella.


Con esa determinación varonil, aunque algo servil, hice funcionar
mi teléfono móvil y—¿eh?

¿Eeeehhhh?

¿No hay señal?

¿?

“Shinobu. ¿Rompiste mi teléfono mientras jugabas con él?”

“¡Waaaaaaaahh!” Gritó por fin la pequeña Shinobu a todo pulmón.


“¡No puedo soportarlo! ¡Os odio! ¡Haced lo que queráis, no me
importa!”

“Realmente te enfurruñas como un niño.”

“¡Dash!”

Shinobu hizo su propio efecto de sonido cuando empezó a correr,


pero tropezó y cayó de bruces al borde de mi sombra. En el calor del
momento, parecía haber olvidado que no podía moverse fuera de sus
límites.

“Bien, lo siento, lo siento mucho, no quería hacerte llorar.”

Preocupado por mi índice de favorabilidad, me disculpé


sinceramente con Shinobu mientras estaba tumbada boca abajo en el
asfalto, y luego rodeé con mis brazos la cintura de pequeño cuerpo para
levantarla del suelo.

Cuando me miró, vi que estaba llorando de verdad.


No era como con Hachikuji o las lágrimas fingidas de Tsukihi—y
eso sí que era algo desagradable.

“Escucha.” Dije. “Es cierto que no puedo acceder a internet—


¿quizá se me rompió el teléfono al caer por las escaleras?”

Lo que realmente me desanimó.

Después de haber conseguido emparejar mi teléfono con el de


Senjougahara y todo—y cuando pensé en que la nueva Senjougahara,
es decir, la reformada Hitagi Senjougahara, no se enfadaría, ni se
desbocaría, ni me azotaría con su lengua ácida, sino que se limitaría a
estar triste como una persona normal, me desanimó aún más.

Me dolía ser el tipo de personaje masculino que hacía llorar a las


chicas todo el tiempo.

“Aunque todavía acepta mensajes… ¿Hm?”

¿Qué?

Cuando volví a comprobar la pantalla, decía que estaba fuera de


cobertura.

¿Todavía fuera de cobertura, aunque hayamos bajado de la


montaña?

“Qué raro. Me imaginé que aquí abajo tendría las barras llenas.”

“¿La gente sigue diciendo ‘barras llenas’?”

“Estoy seguro de que algunos todavía lo hacen.” Rebatiendo la


indirecta de Shinobu, seguí trabajando con mi teléfono… pero
realmente parecía estar fuera de cobertura, lo que significaba que la
mayoría de las funciones estaban muertas. “¿Qué está pasando? ¿La
estación base ha volado o algo así?”

“Tenéis una imaginación robusta.”

“Bueno, parece que no hay nada que hacer… Vamos a la librería.


Incluso sin la bicicleta, no está tan lejos.”

“¡Entonces vamos, vamos, vamos! ¡Llevadme sobre vuestros


hombros!”

“¿Hasta dónde vas a llevar este asunto de sacar provecho de cómo


te ves?”

Eso hizo que fuera difícil entender nuestra relación.

Kagenui-san se rió a carcajadas de mí cuando estaba dando un


paseo sobre los hombros con una de mis hermanas menores—espera
un segundo, ¿esa vez estaba dando un paseo o recibiendo uno?

No era exactamente algo que quisiera recordar, así que mi memoria


era borrosa.

Pero como me acababan de gritar (o más bien lloriquear), era difícil


negarse, así que cedí (no es que me resistiera) y dejé que Shinobu se
subiera a mis hombros.

¡Qué ligera!

¿Estaba completamente hueca o qué?

“¿Cuánto pesas?”
“Puedo controlar libremente mi peso. ¿Veis?”

“¡Qué pesada!”

¡Increíble!

¡Como el Cangrejo de Peso!

No, el control libre del peso me recordó a algún otro yokai…


Piedra-algo… Si llevabas la carga todo el camino a casa, se
transformaba en un tesoro…

“¿Hm? Tal vez sea sólo mi imaginación, pero cuando aumenté mi


peso, vuestro andar pareció volverse más estable…”

“Es sólo tu imaginación. No soy tan codicioso como para que la


idea de un tesoro mejore mi condición física.”

Mientras caminábamos y hablábamos, una pandilla de chicas de


escuela media apareció justo delante de nosotros. Me puse nervioso,
temiendo que me denunciaran, pero, pensándolo bien, solo caminaba
con una niña sobre los hombros, así que probablemente no había
problema (aunque si fuera esa vez con mi hermana pequeña, seguro
que nos denunciarían).

Entonces, siempre sí debimos parecer sospechosos, porque esas


chicas sí que me estaban echando el ojo—

“¡Dios mío, tan linda!”

“¡Como una muñequita!”

“¡Su cabello es tan esponjoso!”


……

Shinobu fue un éxito.

Estas chicas de escuela media no tenían ningún reparo en


enfrentarse a un vampiro legendario.

Por sus uniformes, supuse que eran estudiantes de mi alma mater…


es decir, compañeras de Sengoku.

“Espera, esto es perfecto.”

Me llamó la atención.

Antes de ir a la librería y determinar si se trataba de un viaje en el


tiempo de Tipo A (la persona en cuestión está allí) o de Tipo B (la
persona en cuestión no está allí), podía empezar por verificar con estas
chicas lo que no había podido hacer con mi teléfono móvil: si el viaje
en el tiempo había tenido éxito en primer lugar.

“Hola, chicas. ¿Podrían decirme si hoy es lunes, veintiuno de


agosto?” Pregunté a bocajarro a ninguna de ellas en particular, aunque
me pareció algo brusco.

A lo que ellas respondieron—

“¡Qué, no estás niiiii cerca!”

Aunque no podía verla, pude percibir que arriba de mí Shinobu


estaba jubilosa—como si quisiera decir: Ahora daos prisa y disculpaos
conmigo, mocoso.
Pero espera, estaba más preocupado por otro aspecto de la respuesta
de la chica.

Su sorpresa era algo esperable.

¿Pero niiiii cerca?

¿Cómo?

“… Entonces, ¿cuál es la fecha de hoy?”

Les pregunté.

Temiendo la respuesta.

“Qué pasa, señor, parece usted una persona del futuro o algo así.”
Habiendo dado en el clavo, la chica respondió: “Es trece de mayo.”

Así de fácil.

El ánimo altivo de Shinobu por encima de mi cabeza cambió


ligeramente—pero sólo ligeramente, como si dijera: Vaya, no es para
nada la fecha que pretendía. Bueno, no es para tanto.

Claro, no es para tanto.

De ninguna manera.

Haber logrado una hazaña histórica viajando al pasado—si esto fue


hace un día o tres meses le pareció que no era gran cosa, que no había
gran diferencia.

La verdad es que lo había previsto desde el momento en que las


chicas aparecieron delante de nosotros: si eran las vacaciones de
verano, una pandilla de chicas con sus uniformes de camino a casa era
un espectáculo extraño sin importar como lo vieses.

Así que había conjeturado que podríamos haber vuelto a una época
anterior a las vacaciones de verano—mi intuición es realmente muy
buena.

Pero esa buena intuición también me decía algo más.

Una alarma estaba sonando.

Por ello—la falta de acceso a Internet de mi teléfono móvil y el


mensaje fuera de cobertura, lo más importante en mis pensamientos—
hice otra pregunta.

“¿En qué año estamos?”

“Um—”

La chica de escuela media me informó.

Que desde ahora, o más bien desde el futuro, habíamos retrocedido


once años.
007

Tras conseguir el nombre de la estudiante de escuela media y sus datos


de contacto (dirección y teléfono), bajamos a la ciudad. Pero no
tuvimos que confirmarlo con nadie más, ni hacer ningún trabajo de
campo pertinente, ni fingir que estábamos en un programa cursi sobre
la exploración de nuestra propia ciudad de provincias, para saber sin
lugar a dudas que lo que las chicas nos habían contado era cierto.

Después de todo, llevo dieciocho años viviendo aquí.

El paisaje se grabó de forma natural en mi cerebro—y once años


después, parecía un lugar completamente diferente una vez que ya no
estábamos en la montaña.

Dicho esto, no es que haya una diferencia específica que pueda


señalar.

Había, por supuesto, cambios concretos aquí y allá: edificios


inesperadamente presentes, o ausentes—en otras palabras, si me
presionaran diría que todo era diferente, pero no era eso. El propio aire
era diferente, eso era lo que sentía. No tiene sentido insistir en las
diferencias. Y no me refiero a un punto de vista ecológico, de
contaminación del aire o algo así, estoy hablando de forma drástica, de
algo fundamental.

Aunque se trataba del mismo paisaje urbano—

La ciudad se presentaba ante mí como nunca antes la había visto.

Nos recibió con la cara de un extraño.


Nos recibió como forasteros, ajenos a sus asuntos.

Aunque ya lo había reconocido en mi corazón, visitamos la


residencia de los Araragi en un último y vano acto de esperanza, donde
la verificación se convirtió en verdad.

Nunca pensé que mi casa pareciera especialmente antigua—pero


viéndola ahora, recién construida, ya no podía negar que era hace once
años.

Me sentí como un culpable al que se le presentaban pruebas


irrefutables.

Hacía poco que Ononoki-chan había destruido la entrada principal


con su Unlimited Rulebook, pero ahora estaba ante mí con el mismo
aspecto que tenía en los buenos tiempos, antes de que la
reconstruyéramos, como si no hubiera pasado nada. Mi idea de que
Shinobu estaba mintiendo se evaporó al instante.

Aunque sus poderes vampíricos incluían la capacidad de crear


materia, no había forma de que pudiera crear algo a la escala de una
ciudad entera.

Y hablando de Shinobu.

Hablando de mi ídolo personal, Shinobu-san.

“…”

Hacía tiempo que no me miraba a los ojos ni decía una sola palabra.

Era como su caracterización anterior.


Ella había revertido.

No, antes me miraba con ojos penetrantes, pero ahora incluso eso
había desaparecido, y se limitaba a desviar la mirada, débilmente, con
torpeza. Tenía un aura de “Hey, no me habléis cuando estoy
evidentemente así de alterada, no deberíais llevarme la contraria”,
mientras me daba la espalda.

“… Hay que ver.” Dije.

Contemplando mi propia casa desde la distancia.

Al final, la librería ni siquiera existía (aún no había abierto), así que


aún no podía determinar si se trataba del Tipo A o del Tipo B, pero
como mantenía mi forma de dieciocho años aunque fuera hace once,
supuse que se trataba de una deformación temporal del Tipo A en la
que ‘la persona en cuestión está ahí’.

Porque si fuera del Tipo B, sería raro que no me hubiera convertido


en un encantador niño de siete años.

Pensando en ello con más detenimiento, probablemente debería


haberme dado cuenta de esto cuando mi teléfono mostró la hora del
“futuro” (y mi ropa no era la de ayer), pero ya era un poco tarde para
eso.

Es decir, si era demasiado descarado, corría el riesgo de


encontrarme con la contraparte de ‘la persona en cuestión’, es decir,
Araragi Koyomi, el yo de este punto de la corriente temporal. Una cosa
era que hubiéramos vuelto a ayer, anteayer o hace unos meses, pero el
yo de dieciocho años y el de siete podrían no identificarse aunque se
encontraran.

También significaba que no tenía que preocuparme por ser


descubierto—no importaba lo que hiciera en este punto de la corriente
temporal, no habría nadie que se preguntara: “¿Eh? Dos Araragi
Koyomi? ¿Cuál es la copia?”

Así que merodeé por mi barrio.

Con bastante descaro.

Tomado de la mano con Shinobu.

Para que quede claro, la tomaba de la mano no como una muestra


de profundo afecto, ni mucho menos porque estuviera a punto de
volver a intentar atravesar un muro negro en el tiempo, sino para que
la niña criminal de guerra no pudiera huir. Si bien era cierto que no
podía abandonar los contornos de mi sombra, si se hundía en sus
profundidades no había forma de que yo pudiera sacarla de nuevo.

“Dios, lo siento, Shinobu, de verdad. Por dudar de ti y todo eso.”

“…”

“Fui un idiota al no creer lo que dijiste. Aunque sé mejor que nadie


lo increíble que eres. Por supuesto que puedes deformar el tiempo,
sería extraño que no pudieras. Nada es imposible para Oshino
Shinobu.”

“…”
“Lo digo en serio, tus acciones reflejan lo mejor que la especie
vampírica puede ofrecer. No es que los vampiros tengan reflejos, pero,
ya sabes. Wow, realmente lo hiciste, once años en el pasado. El hecho
es que estaba ansioso. Sobre si sería capaz o no de terminar todos mis
deberes de verano si volvíamos sólo un día o dos, es decir. Para ser
sincero, estaba aterrorizado. ¿Podría terminar las tareas de treinta días
en sólo dos, incluso si me trasnochaba por completo? Me preocupaba
que todas tus buenas intenciones fueran en vano.”

“…”

“Pero eres tomo un ejemplo de magnificencia Shinobu. Ni siquiera


necesitaste discutirlo con este viejo miedoso, simplemente lo pensaste
todo por mí. Mis ansiedades eran un libro abierto para ti. Con once
años, definitivamente puedo terminar. Hay tiempo de sobra. Incluso
puedo afirmar con certeza que podría terminar once años de tareas de
verano. Bueno, eso podría ser ir demasiado lejos, en realidad. Pero
gracias, Shinobu. Me has sacado las castañas del fuego, y te lo
agradezco de verdad. Cualquier agradecimiento que dé será
insuficiente, pero déjame decirlo una vez más. Muchas gracias.”

Agaché la cabeza.

Shinobu ni siquiera levantó la vista.

“Por cierto—” Levanté la cara. Llevando una mirada furiosa,


imagino. “Mi amiguita puede llevarme de vuelta a casa, ¿sí?”
“P-P-Por supuesto.” Era la primera vez que oía la voz de Shinobu
en bastante tiempo, y estaba claramente temblando. “Todo va según lo
previsto. Pensé que podríais tardar once años en completar vuestros
deberes, así que me tomé la molestia de ser considerada.”

“¿Once años? ¿Soy tan vago?”

Estaba demasiado cansado para seguir mirando con furia y allí


donde estaba me coloqué en cuclillas. Se podría decir que estaba al
límite de mis fuerzas.

“Tan solo hay que esperar, tan solo hay que esperar, tan solo hay
que esperar, ¿no?” Dije, literalmente al final de mi ingenio. “Si sólo
fuera un día o dos, podríamos arreglárnoslas aunque no pudiéramos
volver. Haría un balance completo de las dificultades y afrontaría la
crisis. Suponiendo que fuera de Tipo B, por supuesto. ¿Pero once años?
Incluso la moneda es diferente. De todos modos, ¿quién diablos es
Natsume Soseki?”

“Deberíais conocer el ilustre nombre aunque su retrato ya no figure


en la moneda. En cualquier caso, es de Tipo A, así que no hay
diferencia.”

“¿Once años? Eso hace toda la diferencia. Ni siquiera puedo usar


mi teléfono móvil.”

Los teléfonos móviles ya se habían desarrollado, creo, pero no


había ninguna estación base aquí en estos lares—y muy seguramente
el sistema era totalmente diferente.
Seamos realistas, creo que mi operador de telefonía móvil ni
siquiera existía hace once años.

“¡Si esas chicas de la escuela media no nos hubieran dado un poco


de su té, no tendríamos ni siquiera qué beber!”

“Vuestras habilidades interpersonales son sorprendentemente


sólidas. Sólo cuando se trata de chicas. Entiendo vuestro sentimiento,
pero no actuéis como si fuera mi culpa.”

“¿Cómo es que esta situación es culpa de otra persona que no sea


tú?”

“No, no, no, escuchad mis palabras, es mi culpa, pero os digo que
no actuéis como si fuera mi culpa.”

“…”

Las cosas que dice esta chiquilla.

Oh, espera, yo dije casi lo mismo el otro día, ¿no? ¿Fue influenciada
por nuestro emparejamiento?

Aves de un plumaje.

Aunque podría ser anterior a nuestro emparejamiento por lo que sé.

“¿Entendido? No me culpéis.”

“No recuerdo haber ido tan lejos…”

“Lloraré. Lloraré a mares. Sólo una palabra de culpa, y voy a estar


llorando a toda capacidad pulmonar que cierto chico de escuela
secundaria me secuestró. Kakaka, ¿y qué pasará entonces? Seréis
apresado por la policía, sin ningún medio para identificaros. Un joven
de dieciocho años no puede existir hace once años. Como menor sin
trabajo y sin domicilio fijo, seréis confinado por toda la eternidad.”

“Tampoco tienes medios para identificarte.”

Era un personaje tan sospechoso como yo.

Y el hecho de que ‘lloraré a mares’ fuera la mejor amenaza que un


vampiro legendario pudiera reunir me dio ganas de llorar.

Era demasiado deprimente.

“Ufff… En tal caso está bien.”

“Vaya, vaya, ¿qué es esto? ¿Me habéis perdonado? Sois muy


generoso. En ese caso, también me dignaré a perdonaros.”

“Eso no es lo que quise decir con ‘En tal caso está bien’. ¿Y, en fin,
de qué tienes que perdonarme?”

“Hmm, es un tema de discusión. Bueno, os concederé el perdón por


lo que pasó durante las vacaciones de primavera.”

“¡No puedes perdonarme eso a cambio de esta estúpida metedura


de pata!”

Estaba siendo demasiado alegre al respecto.

Las vacaciones de primavera debían dejarse como están.

Incluso si las cosas se sienten totalmente frías entre nosotros.

Hay que poner el límite en algún sitio.


Hay que tomárselo en serio.

“En realidad, esto podría ser una experiencia valiosa.” Dije. “Una
escapada de uno o dos días no se sentiría como algo real, pero volver
tan lejos, esto sí es interesante. Puede que tenga que olvidarme de mis
deberes de verano, pero no está tan mal sumergirse en el mundo de
hace once años.”

“Es muy amable de vuestra parte decir eso.”

“Suponiendo que podamos volver.”

Pasar el resto de mi vida en esta época sería más que desagradable,


sería… ¿imposible?

¿Misión Imposible?

“Desgraciadamente, no creo que esas chicas de escuela media sigan


ocupándose de todas mis necesidades.”

“Oíros considerar una posibilidad tan escandalosa permite


vislumbrar las profundidades a las que se ha hundido tu humanidad.”

“Cuando volvamos al presente, ¿qué edad crees que tendrán esas


chicas? Me pregunto si se acordarán de mí.”

“Tal vez.”

Sea como sea, dijo Shinobu.

Aunque parecía sinceramente abatida por su gran metedura de pata


(tanto que quizá no pueda empezar a llamarla Shinobu, la metedora de
pata), parecía haberse recuperado un poco del shock inicial.
Su recuperación fue sorprendentemente rápida.

Aunque podría haber sido para el espectáculo.

“Hablando en serio, yo… creo que puedo devolvernos al


presente…”

“¿Sí?”

“Permitidme explicarlo paso a paso, empezando por el Santuario


Kita-Shirahebi. Hice uso de la energía espiritual de ese lugar para
traernos hasta aquí, pero fue a causa de mi llegada, en primer lugar,
que dicha energía se había acumulado en ese ‘lugar de encuentro’ para
las excentricidades, como sabéis.”

“Claro, lo recuerdo.”

Para repasar: debido a que ella, el rey de las excentricidades, había


llegado a este pueblo, las ‘cosas malas’ fueron atraídas a ese lugar
como a un imán—y si Oshino no se hubiera dado cuenta, podría haber
estallado una Gran Guerra Yokai.

Pero esa era otra historia.

Dado que Shinobu no iba a llegar a esta ciudad hasta dentro de once
años (es probable que estuviera en algún lugar del extranjero, vagando
en busca de un lugar adecuado para morir), Kita-Shirahebi no era un
lugar de reunión para las excentricidades ni nada parecido, sino un
santuario más en descomposición—

“Entonces es imposible. No podemos volver.”


“No saquéis esas conclusiones. En verdad, es imposible seguir el
curso de emplear su almacén espiritual, pero eso simplemente dicta
que debo recurrir a mi propia energía interna.”

“Tu energía interna… Pero has perdido casi todo tu poder


vampírico, así que esa energía no llega a mucho, ¿verdad?”

“Estará bien si me permitís probar vuestra sangre. Si lo hacéis,


podré abrir una puerta con mi propia fuerza, y podremos regresar los
once años al futuro.”

“Oh…”

Ya veo.

Así que ese era el plan.

“Viajar al pasado sería difícil incluso en el apogeo de mis poderes,


pero incluso sin toda mi fuerza debería ser capaz de volver al futuro.
Si es demasiado difícil saltar once años a la vez, podemos saltar tres
años a la vez y descansar en el medio. Sentíos libres de elogiarme y
admirarme. Un beso de gratitud también es aceptable, si os apetece.”

Shinobu cerró los ojos y despuntó los labios.

Yendo a toda velocidad por la autopista de las ninfómanas.

“Por cierto, mi amo y señor, la gente suelta una palabra como


‘ninfómana’ como si no fuera nada, pero reflexionando sobre el
término y sus implicaciones me hace temer por su uso continuado. ¿No
podría ser censurado?”
“Me gustaría bromear con que tú, mucho antes de que la palabra lo
sea, serás la censurada, pero tú punto tiene bases sólidas. Aunque
honestamente, no quiero reflexionar sobre ello…”

Es una maravilla que Lolita siga estando disponible.

Obra maestra o no.

“¡Ah!”

“¿Qué, mi amo y señor?”

“Acabo de darme cuenta de algo. Ahora, me refiero a once años


antes del presente, las normas eran más relajadas. Así que si vamos a
la librería, puedo conseguir todas las obras maestras clásicas que son
difíciles de conseguir hoy en día.”

Esa gran librería aún no existía y teníamos que ir un poco más lejos,
pero la valiosa línea de títulos valía la pena.

“¡Ja! ¿Obras maestras clásicas? Seguramente serán simplemente


obscenidades loliconeras las que comprareis en esta era de regulación
laxa.”

“¡No, no!”

“¿Se permitía que las revistas para chicos de esta época mostraran
tetas?”

“¡Deja de dirigir la conversación en esa dirección!”

Dejando a un lado la normativa, no tendría ningún problema en


hacerme con un valioso manga descatalogado.
Y el tipo de letra de los libros de bolsillo de gran tirada no será tan
grande que resulte difícil de leer.

Y el tipo de letra de los libros de bolsillo de gran tirada no será tan


grande que resulte difícil de leer.

Y el tipo de letra de los libros de bolsillo de gran tirada no será tan


grande que resulte difícil de leer.

Y el tipo de letra de los libros de bolsillo de gran tirada no será tan


grande que resulte difícil de leer.

… Sí, terminé repitiéndolo cuatro veces para enfatizar.

En cualquier caso, saber que podíamos volver abría todo tipo de


posibilidades.

¿Debo comprar acciones?

¿Enriquecerme?

Si comprara acciones de empresas informáticas ahora, antes de la


burbuja informática, ¿no se dispararía su valor?

Ahh, no es bueno, no tenía dinero en efectivo.

Más que eso, me resultaba vergonzoso estar pendiente de los


beneficios económicos.

Tengo que ser mejor que esto.

“Bueno, hagamos lo que hagamos, ya que estamos aquí, podríamos


divertirnos un par de días antes de volver. ¿Qué te parece, Shinobu?”
“Si funciona para vos, funciona para mí… pero ¿funciona para
vuestros deberes de verano?”

“Francamente, ahora que entiendo que el riesgo es tan grande,


saltando once años atrás cuando sólo queríamos volver un día, ya no
me importa. Me rindo. Dejémoslo en suspenso por ahora, y si
volvemos a nuestro tiempo sanos y salvos, me lo pensaré entonces.”

“Hmph. ¿Habéis renunciado? Es más bien como si estuvierais


archivando el problema, pero supongo que eso es sólo… ¿Eh?”

Cuando Shinobu se interrumpió en medio de la frase, seguí su


mirada, preguntándome qué pasaba—y vi que miraba directamente a
las puertas de la residencia de los Araragi, donde había un niño
pequeño.

Retiro lo que dije antes. Me retracto de todo, de cada trozo.

Lo identifiqué bien. Estoy muy seguro de ello. Incluso cuando solo


siete años. Incluso once años antes.

Dicen que te conoces mejor que nadie—y el niño que estaba allí era
Araragi Koyomi.

“¡Whoaaaa! ¡Es súper adorable! ¡¿Podría abalanzarme sobre él por


detrás y darle un gran abrazo?!”

“Adelante, apúrate y haz que te arresten.”

Resulta que incluso en esta época era una chica peligrosa,


susceptible de ser censurada en cualquier momento.
¿De quién puede ser la influencia?
008

Ésa es más o menos la secuencia de acontecimientos por la que


Shinobu y yo acabamos once años en el pasado, pero una vez que
nuestro camino de vuelta estuvo razonablemente asegurado pude
relajarme un poco, y no puedo negar que incluso empecé a sentir que
podía disfrutar un poco. Aun así, cuando llegó el momento de alejarme
de la residencia de los Araragi y aprovechar realmente la existencia en
el pasado, me topé con la cruda realidad de que había
sorprendentemente poco que hacer.

Incluso en el pasado, la realidad era el enemigo.

Me di cuenta de que, por la misma razón que no podía comprar


acciones, tampoco podía comprar libros.

No podía reunir la motivación para ir al pueblo de al lado sólo para


hojear en la librería—y aunque quisiera ver algunos de los programas
de televisión más antiguos y agresivos, no estábamos tan lejos en el
pasado como para que todavía hubiera televisiones en la calle.

Ahora bien, esto va directamente en contra de lo que he dicho antes,


pero aunque era definitivamente el paisaje urbano de hace once años,
el nivel de diferencia sólo sirvió para inquietarme. No era lo
suficientemente diferente como para que me pusiera nostálgico, para
que me hiciera revivir un pasado querido.
Esto puede sonar grosero, pero si íbamos a arruinarlo de todos
modos, me hubiera gustado que pudiéramos retroceder hasta el período
de preguerra.

“Si lo hiciéramos, cualquier persona tan sospechosa como vos sería


detenida por las autoridades militares en un momento y sometida a
tortura sin ningún respeto por los derechos humanos.”

“¿Eso crees? Así de mal estuvo la cosa, ¿eh?”

“Dada la posibilidad de haber podido acabar allí, vuestras palabras


se vuelven peligrosas, mi amo, se vuelven arriesgadas. Una edad más
moderadamente indulgente os conviene más, me parece. Ahora bien,
¿ha nacido ya Mister Donut?”

“Acababan de celebrar su cuadragésimo aniversario, así que no hay


duda—es más, apuesto a que hay rosquillas que sólo se pueden
encontrar durante este periodo.”

“¡Oh ho!”

“Lamento decir esto después de haber hincado el diente a la idea,


pero no tenemos dinero.”

“Después de hincarle el diente, ¿mi boca se queda vacía?”

“Sí.”

En realidad había un billete de diez mil yenes en mi cartera, pero


era nuevo, así que no podíamos usarlo.
Definitivamente, se trataría de una falsificación, ya que en él
aparecía Fukuzawa Yukichi, tanto en el pasado como en el presente, a
diferencia de los nuevos billetes con Noguchi Hideyo o Higuchi
Ichiyo.

Puede que no me torturen, pero me imagino a los militares


deteniendo a un misterioso estudiante de secundaria con
conocimientos muy avanzados de falsificación.

Pensé que, aunque el papel moneda no sirviera, podríamos utilizar


las monedas, aunque tuvieran el año grabado.

Me aferré a una pizca de esperanza mientras examinaba una a una


las monedas que llevaba, pero todas tenían fechas del futuro.

Unas monedas falsas tan sofisticadas.

“Hmph.” Resopló Shinobu, caminando delante de mí como si fuera


ella la que guiara el camino.

Si me presionaran, diría que había menos costuras en el asfalto que


en el presente. No es que importe lo más mínimo.

“Fue una broma agradable al principio, pero ¿no ha descendido este


viaje rápidamente al tedio? Si es así, ¿por qué no podría, si un abrazo
no es posible, adorarte desde lejos en vuestra forma de shota por un
tiempo más?”

“Sólo porque sí. No digas cosas tan espeluznantes.” Respondí,


siguiendo a Shinobu, ya que no tenía ningún lugar en particular al que
ir. “Es una faceta más de la paradoja temporal. No recuerdo en absoluto
haber conocido a mi yo del futuro ni a una niña rubia cuando tenía seis
o siete años, así que sería un problema que se fijara en nosotros, aunque
fuera de lejos. Contradiría el futuro.”

“¿Qué? No es que podáis recordar todo de vuestra infancia. Apenas


puedo recordar los eventos de antaño.”

“¿Y eso te parece bien? Ni siquiera hace diez o veinte años, sino…
¿el año pasado?”

“A decir verdad, después de los treinta años dejé de recordar las


cosas en términos de años.”

“¡Treinta! De qué hablas, ¡eso no es tan diferente de un humano!”

“Un tercio de las veces, el nombre Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-


Under-Blade se me escapa. Sinceramente, fue un alivio acortarlo a
Oshino Shinobu.”

“Odio recordártelo, pero fue por ese nombre que tu existencia


quedó sellada y ligada a mi sombra.” La chica seguía volviéndose más
tonta. “El joven Araragi de esta época era un chico bastante inteligente,
si se me permite decirlo. Más inteligente que yo ahora, apuesto.
Olvídate de recordar o no recordar, si no tenemos cuidado verá a través
de nosotros.”

“¿Erais un niño tan perspicaz? ¿No estáis simplemente viendo el


pasado a través de gafas de color rosa?”

“No. En términos de peces, es un pez Napoleón.”


“¿Y eso es impresionante? Hablar en esos términos no os hace
parecer inteligente en absoluto… No creo que haya un solo pez con
fama de inteligente.”

“Bueno, el mismo Araragi es ahora un bacalao blanco.”

“Vuestro tiempo de hoy hasta el presente solo fue invertido por


vos.”

“En realidad…” Dejé de caminar y miré hacia atrás—es decir,


dirigí mi mirada hacia la lejana residencia de los Araragi, aunque ya
estaba fuera de la vista. Puede que Shinobu estuviera liderando el
camino, pero seguía atada a mi sombra, así que cuando dejé de caminar
ella también se vio obligada a hacerlo. En realidad, ella no iba a la
cabeza, sino que, debido a la posición del sol, tenía que ir delante de
mí. “Dejando a un lado si me acordaría o no, he oído una teoría que
dice que si se deforma el tiempo y te encuentras a ti mismo, ambos se
vaporizan completamente. Es un recuerdo vago… Algo así como la
materia y la antimateria, o tal vez como un doppelgänger, pero en
cualquier caso, se supone que debes evitar encontrarte con tu yo del
pasado.”

“¿Hunh? ¿No es una mera convención de la ciencia ficción? No hay


suficiente gente que haya deformado el tiempo para que se desarrolle
una teoría al respecto.”

“Claro, eso es cierto… No puedo negar que estoy citando cosas


directamente de las novelas de ciencia ficción, pero para estar
seguros…”
No quería ser vaporizado en el pasado.

También existía la posibilidad de que sólo fuera él, pero si mi yo


del pasado se desvanecía, ¿no se vaporizaría igualmente mi yo actual?
Vaya, estaba perdido…

Esto de la teoría del viaje en el tiempo era tan enrevesado.

Estaba lleno de complicaciones y tonterías inverosímiles.

Me pregunté si la idea de que el viaje en el tiempo al futuro es


posible, mientras que el viaje en el tiempo al pasado no lo es, se debe
simplemente a la pereza de los autores de ciencia ficción que no
pueden resolver la enmarañada paradoja.

“No los culpéis, mi señor… Siempre echándole el muerto a otro.”

“Sí, bueno, ¡esta situación me hace querer hacer justo eso!”

“Calmaos. Es probable que no haya motivo para que os


preocupéis.” No podía ser por la preocupación que rápidamente al
darme cuenta de que no había nada que hacer, me volvía a sentir
inquieto—pero Shinobu dijo: “Os admito a estas alturas que, hasta
ahora, no entendía lo que queríais decir con la paradoja del tiempo.”

“¿Eh?” Su confusión—ciertamente me tomó por sorpresa. “Um,


pero te lo he explicado bien, ¿y no hemos tenido toda una conversación
al respecto?”
“Fingí que entendía, asentí con la cabeza en todos los lugares
adecuados y me limité a seguiros la corriente mientras cada una de
vuestras palabras me entraba por un oído y me salía por el otro.”

“¡Hey!”

La presentación de mi personaje de anime tenía todo tipo de


subtítulos retorcidos, como que yo era el único designado para hablar
en voz baja en la serie y demás, pero me había reducido a la respuesta
más simple posible.

Hey.

“Shinobu, en una novela que es sobre todo conversación, en lo que


incluso podría llamarse un drama conversacional, no hay lugar para un
personaje que se limita a asentir. Lo has dicho por fin, puedes
admitirlo, pero lo siento, aún no ha prescrito.”

Eso fue hace unas horas.

¿Qué, el plazo de prescripción era de unos pocos segundos?

“Y sin embargo, esas pocas horas son las que cuentan.” Insistió
Shinobu. “Mirad, el sol se hunde y la hora del crepúsculo se acerca.”

“No hables como si fuera el fin del mundo.”

“Lo que quiero decir es que, aunque haya perdido mi poder, es el


momento en que, como excentricidad, me revitalizo. Por fin mis ojos
están abiertos, por fin mi cabeza está despejada. El extraño y
desconcertante asunto del que habéis estado hablado tiene ahora
sentido para mí.”

“Lo siento, lo siento mucho, pero lo que he dicho no es tan


complicado.”

“Voy a ir directamente al grano.” Dijo Shinobu, cruzando los


brazos, levantando la cara y mirándome, de esa manera tan tramposa
que tiene. “No os preocupéis, porque no hay peligro de una paradoja
temporal.”

“¿No lo hay?”

“Ninguno en absoluto.”

“Así que ninguno.”

“Es como preocuparse por si el cielo caerá o no sobre tu cabeza.


Sois más que una gallinita, sois Chicken Little.”

“Quiero decir, entre los dos, claro, supongo que sería Chicken
Little, pero…”

Espera, nos estábamos desviando del tema.

Y era bastante raro que conociera Chicken Little pero no la fábula


de la “contradicción”—no es que significaran lo mismo, pero ambas
eran clásicas.

“Sea como sea, el peligro es nulo, Chicken Little. No hay nada de


qué preocuparse.”
El medio de la calle no es lugar para esta conversación, incitó y
sedujo Shinobu, que fue directamente al grano y se saltó el resto.
Después de reflexionar, tenía razón en que, mientras estábamos allí
hablando en la calle, no se sabía cuándo podría venir un vehículo o
quién podría pasar. La seguí como se me pidió.

Hablando de eso, esta carretera de hace once años era un poco


peligrosa… No estaba totalmente seguro, pero podría haber jurado que
había una barrera de seguridad adecuada por aquí en el futuro.

Llegamos a una acera, y situándonos perfectamente en la luz del sol


que se desvanecía, empezamos a caminar uno al lado del otro. Era
mucho más fácil mantener una conversación de esta manera, aunque
en nuestro caso no me pareció que tuviera ningún sentido real que me
situara más cerca de la carretera…

“Ahh, en cualquier caso, está muy bien.”

“¿Qué cosa?”

“Pavonearse así, al aire libre. Después de todo, vivo literalmente en


las sombras. Pero como somos desconocidos para la gente de este
tiempo, puedo actuar libremente. Apenas puedo contenerme.”

“Huh…”

Así que eso fue todo.

Pensé que había estado actuando de forma extraña, pero parecía que
este poco de tiempo libre, nacido de nuestro enorme salto temporal,
por muy accidental que fuera, la tenía animada.
Así que eso fue todo: por destacar como una niña rubia, y por estar
sellada a mi sombra, Shinobu no tenía tráfico con la luz del día—

“Espera.” Dije. “Es normal que un vampiro viva en las sombras.”

“¿Hm? Ah, supongo que sí.”

“Si te sientes así porque Hachikuji pudo venir a mi habitación,


supongo que tiene sentido, pero fundamentalmente eres un habitante
del lado oscuro, ¿no? Un caminante nocturno no debería deleitarse con
la luz del día. El sol es tu enemigo.”

“Hmm. Supongo que todavía estoy medio dormida.” Shinobu se


rascó su rubia cabeza. Viniendo de ella, la reacción parecía burda,
demasiado humana. “Quizá el resto de mi explicación deba esperar
hasta que vuelva a ser yo misma. Hasta que el sol se haya puesto por
completo, claro.”

“Bueno, para ser honesto, me gustaría escucharla lo antes posible.


Cuando se trata de paradojas temporales.”

“¿De verdad? Bien, los detalles pueden ser incorrectos, pero


ofreceré entonces una exposición aproximada por el momento. Hay un
esquema general en el flujo del destino, y esto no puede ser alterado.”

“¿Qué?”

“Lo que sucedió seguramente sucederá, y lo que no lo hizo no podrá


hacerlo nunca. Lo que sucede debe suceder, y así lo hace, y lo que no
sucede no debe, y así no lo hace. No quiero decir que el destino sea
inmutable—simplemente que el esquema no cambia. En otras
palabras, el universo se corregirá a sí mismo por cualquier desviación
causada por lo que hagamos aquí en el pasado, dentro de un cierto
margen de error. Siempre y cuando juremos que no hacer nada
funesto.”

“¿Algo funesto, como qué?” ¿Algo a nivel de conocerme a mí


mismo se quedó corto?

“Mm. En cuanto a vuestro objetivo original, vuestros deberes de


verano, digamos por el bien de la discusión que viajamos un día al
pasado, y que lo completasteis sigilosamente sin que vuestro homólogo
de aquella época lo supiera. Sin embargo, si es una cantidad que
podríais completar en un día, entonces con un poco de tenacidad
podríais haberos quedado despierto toda la noche y completarla sin
volver al pasado. Y si no, no os regañarían tanto.”

“… ¿Eh?”

¿Qué estaba diciendo?

Es decir, todo tipo de fuentes ocultas sostenían que el esquema del


destino es fijo—el principio del mundo, la voluntad cósmica, los
Registros Akáshicos, esta y aquella gran profecía—¿pero también se
aplicaba al viaje en el tiempo?

¿De verdad?

“Espera un segundo, si eso es cierto, entonces nunca tuvo sentido


venir al pasado para hacer mis deberes. Si vuelvo al pasado y soy capaz
de hacerlos, entonces no había necesidad de volver al pasado; si vuelvo
al pasado y no puedo hacerlos, entonces tampoco tenía sentido volver
al pasado…”

“Sip. No tiene sentido, lo siento.” Shinobu—la pequeña Shinobu-


san—abandonó toda su fraseología de antaño y aceptó como una niña.

¿Se estaba haciendo la tonta o era realmente tonta? Qué adorable.

“Me implorasteis que os llevara al pasado, y simplemente os


concedí vuestro deseo por el deseo de comer donuts.”

“¡La verdad sale a la luz!”

Su motivación era así de simple.

Claro. ¿Por qué iba a preocuparse por mis deberes? Ahora que lo
pienso, cuando lo señaló por primera vez, más que nada estaba tratando
de molestarme.

Aunque no tuviera mala intención, estoy seguro de que no tenía


buenas intenciones.

“También tuve la idea de intentar viajar en el tiempo, algo que hasta


ahora sólo existía para mí en el papel. Siempre había esperado poder
ensayarlo al menos una vez en mi vida.”

“¡No me metas en tu lista de deseos!”

“Vos sois el que lo ha sacado a relucir.”

“¿Qué eres, un nefasto capitalista de riesgo que se aprovecha de los


inocentes sueños de la gente?” Era una forma indirecta de denunciarla
como estafadora. “Para darle la vuelta, ¿estás diciendo que aunque
termine los deberes en el pasado, mi yo del futuro volvería al pasado
por alguna otra razón y acabaría haciendo los deberes de todos
modos?”

“De hecho, se le dio poca importancia a la capacidad de viajar en


el tiempo en el Ghost Sweeper Mikami.”

“Deja de explicar todo a través del manga.”

Aunque por mi parte, seguí confiando en las novelas de ciencia


ficción.

Esta maldita conversación un verdadero enredo.

“Dicho de la manera más pesimista y derrotista posible.” Entonó


Shinobu. “Lo que quiero decir es que preocuparse por los detalles no
os servirá de nada. Es lo mismo, pasado o presente: no podéis hacer lo
que no podéis hacer, y no podéis hacer nada más que lo que podéis.”

“De todos modos…”

Cuando lo dice así—bueno.

No es que no lo entendiera.

La lucha contra un oponente tan insondable como el destino nunca


va a ir a tu favor, ni en un pasado al que se llega a través de un viaje
en el tiempo ni en ningún otro lugar.

La realidad es—el enemigo, incluso en el pasado.

La batalla con la realidad es siempre—una batalla perdida.


“Ahora lo entiendo, Shinobu. Dices que no podríamos realizar una
hazaña bárbara como alterar la historia, o el futuro, aunque
quisiéramos, incrustados en el destino como estamos.”

“Más o menos.”

Hm.

Así que, volviendo a nuestro ejemplo anterior, si existe una norma


que establece que, en caso de que mi yo de ahora se encuentre con mi
yo de hace siete años, uno de los dos, o los dos, se vaporizaría por
completo, mi yo de ahora y mi yo de antes nunca podrían encontrarse
en primer lugar.

E incluso si, por el bien del argumento, tuviera algo de dinero de


esta época, seguramente surgiría algún tipo de impedimento que no me
dejaría comprar acciones en una empresa de informática. Y del mismo
modo, no podría hacerme con ningún título valioso en la librería.

“Así que puedo asumir que no habrá ningún efecto mariposa.”

“¿Quién es esa tramposa de la que hablas?”

“¿No lo sabes?”

“¿Marcar una baraja de póker y comenzar a hacer apuestas con


ella?”

“Triste y coincidente, aunque erróneo.”

Probablemente, dependiendo de contra quien jugase, no se libraría


con una disculpa.
La cosa hasta podría acabar con la muerte, ¿no?

“Es la teoría de que una mínima diferencia en las condiciones


iniciales puede producir un cambio masivo más adelante, y…”

Sólo había oído hablar de ello a Hanekawa, así que no lo entendía


del todo bien, lo que hacía difícil explicarlo. Algo así como si una sola
mariposa batiera sus alas en China y provocara un torbellino en
Brasil—pero si me presionasen para saber cómo, sinceramente, tendría
que tirar la toalla.

Pensé en llamar a Hanekawa y preguntarle, pero mi teléfono


sencillamente no tenía señal, y de igual forma la Hanekawa de esta
época no tenía teléfono móvil.

Probablemente también tenía unos seis años.

……

Quería verla.

Dado que hacerlo ahora no cambiaría el destino ni haría que no


pudiera conocerla en el futuro, deseaba con todas mis fuerzas poder
ver a Loli Hanekawa.

Ya que si no debíamos reunirnos, no lo haríamos.

Loli Hanekawa.

Tenía un sonido tan seductor.

“Oi, ¿por qué sonreís? Dadme una explicación adecuada de este


efecto de cola de golondrina o como sea que lo llaméis.”
“Ni siquiera sé cómo replicar ante una broma tan pretenciosa.”
Dije, pero proseguí de todos modos. “Permíteme ponerlo de esta
manera. Una bola curva parece cambiar de dirección justo delante del
bateador, pero en realidad, el cambio comenzó en el momento en que
la bola salió de la mano del lanzador.”

“Ahora lo veo.”

“¡¿Lo ves?!”

¡¿De esa explicación tan ligera como una pluma?!

Por cierto, una bola curva se crea por la rotación de la bola y la


resistencia del aire concomitante, así que aparentemente la técnica es
bastante diferente con una bola blanda frente a una bola dura.

“Hm. Entonces no es motivo de preocupación. No se producirá ese


efecto polilla. Si este mundo cambia por el batir de las alas de una
mariposa, entonces cambiará aunque no batan. Así es.”

“¿En serio? Realmente no lo entiendo… Pero una diferencia de


valor inicial que lleve a una gran calamidad es persuasiva a nivel
teórico, al menos. Es como el volante de un vehículo.”

“Permitidme entonces dar una analogía fácil de entender, emulando


a la vuestra.” Adelantó Shinobu. “Un niño que causa problemas bajo
la influencia del manga o los videojuegos seguirá causando problemas,
incluso sin la influencia del manga o los videojuegos.”

“…”
¡Es una analogía peligrosa!

Aunque sea fácil de entender.

“Bueno… creo que lo entiendo. Por ahora digamos que sí. Tal vez
sea así. La influencia existe per se, pero eso no significa
necesariamente que altere el resultado.”

En realidad, ¿no dijo Senjougahara algo parecido una vez?

Al final contribuí a resolver los problemas que ella albergaba, pero


quizá no fui yo realmente—simplemente estuve allí, y aunque no
hubiera estado, la historia podría haber acabado igual.

Tuvo la amabilidad de decirme que, por esa misma razón, se


alegraba de que fuera yo—pero si le das la vuelta.

Eso significa que lo único que puede afectar tu voluntad es tu propia


vida, no algo tan grandioso como el destino o el mundo.

Hmm.

Eso puede hacer que todo parezca inútil, pero también proporciona
cierta paz—como si la estabilidad del vehículo en el que viajamos
estuviera totalmente garantizada.

“Ya veo. Si ese es el caso, entonces estoy un poco aliviado. En


pocas palabras, nada catastrófico podría suceder debido a tus acciones
individuales o las mías.”

“Si no fuera así, entonces yo, prudente como soy, encarnación de


la circunspección que soy, no nos habría regalado este viaje a través
del tiempo a petición vuestra simplemente porque quería comer en
Mister Donut.”

“Sí. Digan lo que digan, no hay nadie tan prudente y circunspecto


como tú.”

“Aunque ese mocoso Aloha me lo prohibió absolutamente.”

“¡¿Quéééééééééé?!”

Estaba tan conmocionado que, una vez más, mi reacción fue un


desastre.

Pero creo que podemos pasar eso por alto, dado lo impactante que
fue la declaración de Shinobu.

“¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¡¿Hiciste algo que Oshino te dijo que no


hicieras?! ¡¿Como si no fuera nada?!

“Lo hice, pero ¿y qué-nyon?”

“¡Nada de cursilerías! ¿Siquiera qué tipo de personaje eres?”

No seas frívola, no en una escena en la que las cosas parecen estar


a punto de ponerse muy serias.

Podemos llevar a cabo esta conversación con un poco más de


urgencia.

“Sí, el mocoso Aloha lo prohibió, y por eso me abstuve de hacerlo.


Pero ahora el mocoso Aloha se ha ido, así que está bien.”

“Piensas como un insecto, sabes.”


¿Eres más mosquito que vampiro?

Sus neuronas están tan mal conectadas que careces de la capacidad


de pensar por completo.

Incluso los mohos de baba se lo piensan más que tú.

Contemplé impotente e inútilmente nuestro entorno.

En el mundo del pasado.

En este mundo sobre el que ahora sabía la aterradora verdad, que


Oshino había prohibido absolutamente nuestra venida aquí.

“¿Hablas en serio? Cuando ese tipo dijo que no hicieras algo, tendía
a tener razón. Tienes esa sonrisa inocente en la cara como si no
pensaras ni por un segundo que has hecho algo malo, pero déjame
preguntarte, sólo para estar seguro. ¿Entiendes lo que has hecho?”

“Para nada.”

“¡Claro! ¡No lo entiendes! Muchas gracias. Pero yo sí. Lo entiendo,


¿de acuerdo? Y no te culpo. No te culpo.”

No pudo evitarlo, siendo una idiota.

Después de casi medio año juntos, desde las vacaciones de


primavera, por fin lo entendí. Siento mucho haber tardado tanto en
comprender algo tan dolorosamente evidente.

Eres una completa idiota.

Desde mucho antes de que te convirtieras en una niña.


No porque te haya influenciado ni nada por el estilo.

“Um, ¿dijo Oshino algo más? ¿Sobre por qué no debes intentarlo?”

“No estoy segura. Sea que lo haya hecho o no, ya no lo recuerdo.


Por lo tanto, supongo que la historia podría ser irrevocablemente
alterada si algo terrible sucede.”

“…”

“Permaneced calmado. Fue por gente como vos que inventaron el


cuento de Chicken Little, tonto. Vos mismo lo has dicho, ¿realmente
creéis que algo nefasto podría salir de nuestras míseras acciones
individuales?”

“Supongo que no… Pero para mí referencia, cuando dices nefasto,


¿qué significa realmente? Dame un ejemplo.”

“Algo irrevocable… Lanzar una bomba nuclear sobre el centro de


gobierno de esta nación, por ejemplo… Aunque quizás desde una
perspectiva global, es perfectamente revocable.”

“No es probable. Todo un estado, desaparecido.”

“Los países desaparecen de este planeta con bastante frecuencia.”

“… Siempre que se deriva a la sátira, la conversación se vuelve


pesada muy rápidamente.”

“He visto desaparecer a muchos con mis propios ojos. Pero, sí, si
ocurriera algo del nivel de la destrucción de una estrella, entonces la
historia podría verse muy alterada. Si extinguimos el sol, por ejemplo.”
“… De acuerdo.”

Ese ejemplo fue lo suficientemente bueno, dejémoslo así.

Si la historia no iba a cambiar a menos que hiciéramos algo de esa


magnitud, estábamos sólidamente en el territorio de la no necesidad de
preocuparse.

Un estudiante de secundaria que no pudo hacer satisfactoriamente


sus deberes de verano y una niña rubia a la que le encanta Mister
Donut—nunca haríamos nada a escala estelar.

Incluso si lo hiciéramos, podría no afectar a la historia. Nuestra


galaxia en sí misma es poca cosa desde la perspectiva del universo en
constante expansión.

Así se disiparon nuestros temores, pues éramos tontos.

Al final, lo habíamos olvidado.

Que Oshino Shinobu era un singular y legendario vampiro con el


poder de distorsionar la realidad—que yo era un singular esclavo que
tenía en mi haber una ‘milagrosa’ victoria sobre ese vampiro.

Que éramos una temible célula de dos hombres que bien podría
cambiar el mundo.

La historia. El universo. El propio destino.

No es el tipo de cosa que se dice de uno mismo, y aunque lo diga


yo—tonto de mí, lo había olvidado por completo.
009

Hubo un tiempo en el que la frase “ser el único, en lugar de ser el


número uno” hacía furor entre algunos de los entendidos, y aunque
suena muy bien y puede darte un empujón cuando te sientes deprimido,
no se sostiene a la fría luz del día.

La primera y más importante es la objeción de que convertirse en


el único puede ser más difícil que ser el número uno, ya que la mayoría
de las personas son bastante corrientes. No pueden adquirir
individualidad sino a través de la competencia con los demás, porque
ser el único sigue significando ser uno de ellos. No, en ese sentido, el
llamamiento a “ser el único, en lugar de ser el número uno” es
excesivamente correcto y quizá, por esa misma razón, no ofrece ningún
consuelo.

A continuación, la objeción de que la gente necesita conocer la


crueldad de obligar a los demás, y la atrocidad de obligarse a uno
mismo, el aislamiento de ser el único, la soledad de ser único.

Si lo piensas por un segundo, decirle a alguien que sea “singular”


es un mandato repulsivo—cierto, cuantos más amigos haces, más baja,
quizás, tu intensidad como humano. Pero últimamente me he puesto a
pensar—¿no es el objetivo de los amigos el que los hagas a pesar de
que baje tu intensidad como humano?

He podido empezar a pensar así.


Fue, por supuesto, Hanekawa Tsubasa quien me abrió los ojos en
ese sentido, pero—sin duda, también hubo alguien más.

Hachikuji Mayoi.

Ella, que vagó perdida y sola durante más de diez años, y durante
todo ese tiempo fue una “única”—me ayudó a abrir los ojos.

Así que.

“Salvemos a Hachikuji.”

La idea se me ocurrió de forma natural, aunque repentina. Justo


después de que Shinobu me dijera que una paradoja temporal no
ocurriría en absoluto, que no podría ocurrir.

No hubo causa-efecto, no hubo un disparador.

Se me ocurrió allí, en medio de esa acera.

En todo caso—yo diría que se me ocurrió cuando vi el cartel de:


“Sólo para peatones.”

“¿Eh? ¿Habéis dicho algo?”

“Ya me has oído—salvemos a Hachikuji.” Repetí con algo parecido


a una profunda determinación, como si tratara de convencerme a mí
mismo en respuesta al tono dudoso de Shinobu. “He estado pensando
en ello—¿por qué hace once años? Y por qué el trece de mayo, por qué
el segundo sábado de mayo? Aunque nos hayamos desviado de
nuestras coordenadas temporales objetivo, me parece extraño—
intentamos retroceder un día, y tendría sentido si acabáramos
retrocediendo una hora, o un año, o incluso concedería diez años, pero
retroceder once años, o más exactamente once años y tres meses—
debe haber una razón para esa precisión milimétrica. Por supuesto, está
el hecho de que fue tu primer intento de viajar en el tiempo, pero tengo
la sensación de que hay algo más.”

“Algo más—¿por qué pensáis así?”

“Sólo mi intuición.”

“Intuición.”

“Tal vez debería llamarlo una premonición—una premonición de


que no fue una desviación, sino un ajuste. Que no acabó así porque
salió mal—acabó así porque salió bien. Aunque como es una sensación
sobre el pasado, supongo que sería más preciso llamarlo
arrepentimiento.”

“…”

Shinobu empezó a decir algo—luego se calló.

Conociéndola, probablemente iba a iniciar las bromas habituales y


burlarse de mí, pero—sin duda lo pensó mejor al ver mi cara. Un
testamento.

Por la desesperación que lleva escrita.

No era el tipo de expresión que decía tengo una gran idea.

“Estoy bastante seguro de que mañana es el día en que Hachikuji


muere.”
“… ¿El día en que esa chica perdida morirá?”

“Te diré por adelantado que no estoy cien por cien seguro.
Hachikuji sólo dijo que fue hace algo más de diez años—no
precisamente once. Tal vez pensó que no tenía sentido entrar en los
detalles, tal vez ella misma ya no lo recordaba. Tu memoria de
seiscientos años es un ejemplo extremo, pero es perfectamente normal
estar confuso sobre algo que ocurrió hace más de diez años. Sin
embargo—lo único que sé con seguridad es que mañana es el Día de
la Madre.”

El Día de la Madre.

Hachikuji Mayoi murió—en el Día de la Madre.

En un accidente de tráfico.

“Así que si estoy en lo cierto, Hachikuji perderá la vida mañana por


el parachoques de un vehículo—de camino a ver a su madre, de la que
se había separado.”

“Sí, fue algo parecido…”

“Entonces.”

Entonces, dije. Mirando de nuevo el cartel de la calle.

“Entonces—vamos a salvarla.”

“…”

“He estado pensando—dado que de todos modos estamos aquí en


el pasado, ¿qué podríamos lograr? Adquirir libros descatalogados o
comprar acciones está muy bien, pero… ¿no hay algo más
significativo, algo más importante—”

No podría expresarlo bien, pero si tuviera que hacerlo: Algo


fatídico.

“—¿Qué podemos lograr?”

“… ¿No hemos discutido hace unos momentos el hecho de que no


podemos lograr por más que intervengamos?”

Que no se produzca una paradoja temporal significa justamente


esto—que no podremos hacer nada fatídico, comentó Shinobu,
sonando sólo un poco consternada.

De forma distante, como si no pudiera seguir mi seriedad.

“Sí.” Asentí. No es que lo haya olvidado. “Bueno, por favor,


escúchame. Primero, pensé en Senjougahara. ¿No hay nada que pueda
hacer por Hitagi Senjougahara, mi novia?”

“¿Estáis presumiendo de vuestra vida amorosa?”

“Para nada. Presumir… Si quieres verlo así, ¿qué puedo hacer? En


este punto de la corriente temporal, Senjougahara debe estar viviendo
en una supuesta mansión de la que sólo he oído hablar, no en los
Apartamentos Tamikura como hace ahora.”

“Hmm. ¿Y esa ‘mansión’ ha sido sustituida por una carretera en el


presente?”
“Sí. Así que pensé que podría tomar una foto con el teléfono de esta
‘mansión’ en todo su esplendor como recuerdo.”

“Algo tan modesto debería ser posible. Los datos de vuestro


teléfono móvil podrían desaparecer gracias a un poder misterioso
cuando volvamos al presente, pero merece la pena aceptar el reto.
Parece que no hay riesgo.”

“Sí.” Decidí no discutir el término poder misterioso, que no sonaba


ni de lejos tan sospechoso como debería. “Aunque no pueda usar
muchas funciones de mi teléfono de mi celular, debería poder usar la
función de la cámara—algún impedimento histórico podría intervenir
justo en el momento en que intente tomar la foto para que, a fin de
cuentas, no pueda, pero como dices: vale la pena aceptar el reto… Pero
entonces me puse a pensar, ¿para qué?”

“¿Preguntáis para qué? ¿No estaría encantada esa simple mujer?”

“Simple mujer…”

Sentía hostilidad. ¿Era sólo mi imaginación?

“Quiero decir, piénsalo, probablemente ya tiene fotos de su antigua


casa. No es como si hubieran quemado su casa o algo así.”

“Kakaka. Sí, no espero que ocurra algo tan cómico como un


incendio en casa. Sería demasiado desafortunado.”

“Estoy bastante seguro de haber visto algunos libros en la estantería


de Senjougahara que parecían álbumes de fotos… en cuyo caso, una
foto no sería un gran recuerdo en absoluto.”
“Aunque ese argumento da pie a que muy bien lo sea. Pero en
esencia vuestras palabras son ciertas.”

“Entonces pensé, ¿no podría resolver los problemas de


Senjougahara ahora, hace once años?”

“¿Mm? Por los problemas de esa chica, ¿os réferis al Cangrejo de


Peso…? No, era otra cosa. No el cangrejo, sino sus—”

“Sí. Sus problemas familiares.” Dije, terminando la frase por


Shinobu. “La madre de Senjougahara fue acogida por una secta
nefasta, el acuerdo de divorcio—todo ello. Pensé que tal vez podría
cortar esos problemas de raíz antes de que sucedieran.”

“No podéis. Porque alteraría el destino de una persona… no, de


muchas.”

“Probablemente, sí.”

No intenté contrarrestar la negativa de Shinobu. No podía. No


necesitaba que ella me lo dijera; no había forma de que un solo hombre,
un servidor, pudiera llevar a cabo una hazaña tan extravagante.

De ninguna manera.

“Puede que merezca la pena aceptar el reto.” Apunté. “Pero existe


la posibilidad de que sólo empeore las cosas—conozco demasiado bien
los peligros de meter las narices en los asuntos de otras familias.”

Y si puedo añadir.
“No tengo ni idea de lo que podría hacer para poner a la familia
Senjougahara en una mejor trayectoria. Especialmente a estas alturas,
once años en el pasado.”

Por lo que había oído, los horribles problemas familiares de


Senjougahara aún no habían surgido—de hecho, se podría decir que
estaban en su fase de luna de miel.

Padre, madre e hija.

Los tres, yendo juntos al observatorio a contemplar las estrellas—


así era en ese momento.

“Si hubiéramos retrocedido dos años, tal vez encontraría a ese


bastardo de Kaiki y le patearía el trasero, pero a once años de distancia,
el estafador mentiroso probablemente siga en la universidad. Incluso
si le diera ahora una patada en el culo, apuesto a que la desviación se
corregiría en los nueve años transcurridos.”

“Creo que no podríais igualar a Kaiki ni siquiera en su época


universitaria. Sería un buen chiste cuando cambiara las tornas y os
quitara todo lo que tenéis.”

Solo para obtener vuestros billetes falsos, añadió Shinobu con


acidez.

Sí, bueno, no hay mucho que pueda decir a eso. Sinceramente, no


creía que pudiera ganarle aunque estuviera en la escuela primaria.

“Realmente me gustaría poder hacer algo al respecto—por su parte,


Senjougahara mira el lado bueno y dice cómo fue precisamente por
haber vivido ese miserable período que ahora tiene la suerte de estar
saliendo con el joven Araragi-kun aquí presente, pero aun así, los dos
años que pasó con el Cangrejo de Peso fueron, a pesar de su ingravidez,
demasiado pesados de soportar. Sin embargo, eso probablemente entra
en el apartado de ‘algo que no puedo hacer’.”

“Probablemente.”

“Por la misma razón, no creo que pueda hacer nada por la situación
de Hanekawa en casa. Bueno, si sólo hablamos hipotéticamente, puede
que no haya nada que pueda hacer por los Hanekawa—”

Ahora mismo tendría unos seis años—es decir, sus problemas ya


habían “surgido”. Resolver problemas que aún no han surgido, como
en el caso de Senjougahara, tiene un grado de dificultad
extraordinariamente alto, pero si los problemas ya han surgido,
seguramente podría encontrar alguna forma de solucionarlos.

Pero.

“—Pero debe ser absolutamente imposible. Lo que sea que haya


infectado a la familia Hanekawa va más allá del nivel de cualquier cosa
que un estudiante de secundaria o un vampiro puedan arreglar.”

“Sí.” Shinobu estuvo de acuerdo conmigo por una vez. Sin dudarlo.
“El Gato Afligido y Black Hanekawa son una cosa, pero lo más
miserable fue que me superara la propia ex representante de clase—si
es posible, no quiero tener nada que ver con ella.”
“Sí… Hacer el movimiento equivocado sólo lo empeoraría… No
importa Kaiki, no creo que pueda vencer ni siquiera a la Hanekawa de
seis años. Si intentara algo, estoy seguro de que me disuadiría.”

“Sí.”

“Aunque me gustaría conocer a Loli Hanekawa, no estoy seguro de


cómo me siento al convertirme en un criminal.”

“¿Es necesario considerar tal posibilidad?”

Bueno, esto último era una broma.

La familia de Senjougahara era una cosa, pero no podía evocar una


imagen concreta de cómo sería una “situación mejorada” para los
Hanekawa. Por supuesto, debió de haber un tiempo en el que las cosas
fueron mejores en esa casa, pero… no me imaginaba que fuera ahora,
hace once años.

Sin duda, Hanekawa no compartía el sistema de valores de


Senjougahara—en el que un presente feliz es posible precisamente por
un pasado infeliz.

No lo compartía en absoluto.

De hecho, ella lo aborrecía.

Hasta el punto de negarse a sí misma—en última instancia,


Hanekawa odiaba más que nadie su propio yo brillante, su yo feliz.

Ese asco, ese odio.

Dio a luz al gato blanco. El gato negro.


“Si hay algo que pueda hacer, quiero intentarlo—pero apuesto a
que también es ‘algo que no puedo hacer’.”

“Sí. Creo que estáis pensando correctamente. Y tampoco hay algo


que podáis hacer por la Chica Mono o Flequillo-chan. Es exactamente
como dijo ese detestable mocoso Aloha.”

La gente solo se puede salvar a sí misma.

Nadie puede salvar a otro que no sea a sí mismo—

“Mm-hmm. Y sin embargo.”

Parecía que Shinobu estaba tratando de concluir las cosas—pero


todo hasta ahora no había sido más que un preámbulo. Era totalmente
inútil, incapaz de hacer nada por Senjougahara o Hanekawa, y sin
embargo.

Y sin embargo.

“Creo que podemos salvar a Hachikuji.”

“¿Por qué pensáis así? A pesar de vuestra peculiar confianza, el


poder hacer algo no está en absoluto asegurado.”

“Bueno—fue un accidente que la atropellara un vehículo, ¿no? No


es como la vida familiar de alguien, donde las cosas se van
acumulando, y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde. Si se puede
evitar un hecho momentáneo y fortuito, ¿no se puede evitar todo?”

“Bueno… siento echar un jarro de agua fría a vuestras esperanzas,


teniendo en cuenta vuestros sentimientos y vuestra relación con la
muchacha… Pero por mucho que no quiera decirlo, debo deciros que
es inútil. No es tan diferente de los casos de Tsundere-chan o de la ex
representante de clase como os imagináis.”

De hecho, Shinobu murmuraba con evasivas. Como nuestra


conexión iba más allá de las palabras, porque mis sentimientos, mi
excitación misma se transmitía a ella a través de mi sombra, debía ser
mucho más difícil para ella decirlo.

“Por ejemplo, ¿mañana? No sé cómo podríais hacerlo, pero


imaginemos que mañana os las arregláis para evitar el daño que va a
sufrir esa muchacha perdida. Digamos que mañana no será su último
día. Verdaderamente, podríais ser capaz de hacer eso—y aun así. Si lo
conseguís, el accidente ocurrirá al día siguiente, o al siguiente,
simplemente aplazado por un tiempo.”

“…”

“O tal vez no sería un accidente de tráfico en absoluto. No importa.


Dentro de unos días esa chica perdida perdería su vida de una manera
u otra. Como no, ese hecho establecido no puede ser alterado. Lo que
sea que estés pensando en hacer, simplemente retrasará lo inevitable,
simplemente lo pospondrá.”

Las palabras de Shinobu me pesaron mucho—pero también podía


preverlo. Ni siquiera yo pedía tanto.

Hachikuji moriría.
Mañana, al día siguiente, no lo sabía—pero no había forma de
evitarlo. Era el destino.

Aun así.

Incluso así. Así que.

“Está bien.”

“¿?”

“Lo que digo es que, aun así, mientras no muera mañana—mientras


no sea el Día de la Madre, Hachikuji no se convertirá en una
excentricidad.”

Aquella joven, Hachikuji Mayoi—fue en el Día de la Madre que se


perdió porque murió sin ver a su madre.

Así que si no pasara nada mañana, si no se encontrara con un


accidente ni nada y consiguiera ver a su madre—entonces esa niña.

Estaría satisfecha, pasara lo que pasara.

Podría morir, pero nunca se perdería.

Después de morir—

No se quedaría en la muerte.

“…”

Al oír esto, Shinobu dijo—nada.

Supuse que se reiría en mi cara o me regañaría por inane, pero—al


menos eso no ocurrió.
No había errado el tiro.

Al menos no lo suficiente como para hablar de ello.

“Interesante.” Ese fue el comentario de Shinobu después de haber


pasado un tiempo. “Interesante. Francamente, creo que vale la pena
intentarlo.”

“¿En serio?”

“Sí. El éxito no está asegurado, por supuesto. De hecho, espero que


fracasemos. Debemos trabajar desde la presunción de que no hay
esperanza. Pero hay valor en ensayar lo que se presume sin
esperanza… tal vez.” Aunque la nota final no fue especialmente
inspiradora, Shinobu asintió a mi plan con tantas palabras, tuvo la
amabilidad de asentirlo. “Después de todo, las excentricidades como
yo existen fuera del marco del destino—en virtud del cual son posibles
barbaridades como el viaje en el tiempo. Por lo tanto, si puede evitar
el momento crucial—su transformación en una excentricidad, y sólo
eso, podría aún evitarse.”

Si puede.

Sí.

Hachikuji Mayoi no tendría que vagar, perdida—durante más de


diez años, completamente sola, sin nadie en quien confiar, rechazando
a todos y cada uno de los que se acercaban a ella, su soledad más
profunda que la de cualquier otra persona en esta ciudad.

No sería capaz de rescatarla.


Pero podría salvarla.

“Desde el punto de vista de la gestión de riesgos.” Continuó


Shinobu. “Si el destino dicta su giro, al final todo será inútil. Si el Día
de la Madre es el día en que debe ocurrir, entonces en lugar de un día
o dos de desviación, tal vez se retrase hasta el próximo año. Y—”

“¿Y se dejará engañar por una Vaca Perdida? Claro, la probabilidad


de que eso ocurra es muy alta. Pero si el destino fuera realmente tan
obstinado, dudo mucho que la deformación del tiempo nos hubiera
devuelto a ti y a mí con tanta precisión al día anterior al Día de la
Madre, hace once años.” Declaré, con feroz resolución. “La razón por
la que tú y yo estamos aquí. La razón por la que vinimos aquí. No es
para hacer mis deberes de verano, ni para hacerme con libros
descatalogados, ni para comprar acciones—es para salvar a
Hachikuji.”

Sí. Ese era nuestro destino, dije—fieramente, con fuerza.

Sin tomar lecciones de la historia sobre los trágicos finales que


esperan a quienes invocan el destino como justificación.
010

Recorriendo los caminos de la memoria.

Sacando piezas de información, una por una.

Estaba bastante seguro de que el apellido de la madre de Hachikuji


era Tsunade—recordaba haberlo oído.

También estaba bastante seguro de que la casa de Tsunade-san no


estaba tan lejos de la de Hanekawa y Senjougahara—cerca de aquel
parque (cuyo nombre aún no sabía leer, Namishiro o Rohaku o lo que
fuera) donde conocí a Hachikuji.

Hacia allí se dirigía—y fue en sus inmediaciones donde sufrió el


accidente.

¿Dijo que el vehículo la atropelló mientras estaba en un paso de


peatones?

Mientras el semáforo estaba en verde—eso, al menos, se me quedó


grabado, no hace falta rebuscar en mi memoria para encontrarlo, sólo
una sesión informativa para poner a todos al día.

Pero aunque su destino, es decir, su meta, la última parada, estaba


clara, no sabía la ubicación del lugar al que había llamado hogar
mientras estaba viva.

De hecho, podría estar en el pueblo de al lado.

Una niña con esa gigantesca mochila podía recorrer la distancia a


pie, así que no podía estar muy lejos, conjeturé, pero dicho esto, por lo
que yo sabía podría haber recorrido parte del camino en tren o en
autobús.

Por la forma en que hablaba de ello, tenía la imagen de que había


caminado todo el camino, pero no podía asegurarlo, y de todos modos,
podría haber estado participando en alguna bravuconada de quinto
grado.

O tal vez lo estaba recordando mal.

Todo sonaba muy fácil, lo único que teníamos que hacer era evitar
un accidente de tráfico—y en realidad había asumido que sería fácil
evitar uno que sabíamos que iba a ocurrir al día siguiente, pero ante la
realidad de la situación, empezó a parecer inesperadamente duro.

Hmmm.

No iba como esperaba. ¿Qué hacer?

“Tengo una excelente idea.”

“¿Oh? ¿Lo dices en serio? Si tiene una buena idea, Shinobu-san,


tiene que decírmelo.”

“¡Romped todos los semáforos en todos los pasos de peatones de la


ciudad!”

“¡Los accidentes se dispararían! ¡¿Quieres ser un terrorista?!”

“Bueno, tu gustos por las lolis se puede catalogar de terrorista.”

“¡¿Acabas de decir eso como si en verdad fuera inteligente?!”

Así, el proceso de ensayo y error llegó a un punto muerto.


Más bien un callejón sin salida al que llegó un niño perdido.

Un callejón sin salida.

Todavía teníamos toda la noche, así que no había necesidad de


preocuparse… Por ahora, decidí intentar localizar la casa de Tsunade-
san.

Pensé que al menos podría pensar un poco mientras caminábamos


o paseábamos.

Hachikuji me había dicho la dirección de Tsunade-san en ese futuro


Día de la Madre, e incluso habíamos llegado al lugar, pero por supuesto
no lo recordaba, así que tuvimos que empezar de cero.

“Urk.”

“¿Qué?”

“Una cosa—” Shinobu, que se había cansado de caminar y se


aferraba a mí para que la llevara (normalmente, no al estilo de una
princesa en brazos), propuso en el camino: “Una cosa que podríamos
hacer para evitar el accidente podría ser llevar nuestra advertencia
directamente a la madre de la muchacha que habita en la casa
Tsunade.”

“¿Hm?”

“Queremos confirmar la ubicación de la residencia Tsunade en


cualquier caso, así que ¿por qué no usar el intercomunicador para
informarla?”
“Tu hija, que fue llevada a vivir con su padre después de tu
divorcio, va a tener un accidente de tráfico mañana. Va a venir a
visitarte en secreto para el Día de la Madre. Por favor, llámala por
teléfono y pídele que tenga cuidado. Ah, sí, y ya que estamos aquí,
¿crees que podrías decirnos dónde está la residencia Hachikuji?
¿Así?”

“Sí. ¿Encontráis algún fallo en ese plan?”

“Ah, bueno, vamos a pensar en ello por un segundo, ¿de acuerdo?


Si sacamos conclusiones precipitadas, nuestro juicio podría ser
erróneo. Bien, hmm, ¿hay o no hay problemas con ese plan? Uh, ¡sí!”

Problemas y nada más.

Como nos denunciase, la fiesta se acabaría.

Era más realista que destrozar todos los semáforos, pero—

“Probablemente no es aconsejable que conozca a Tsunade-san.”

“¿Por qué razón?”

“Por todas las razones posibles… Pero supongo que hasta el


divorcio de sus padres, Hachikuji vivía por aquí. Aunque no podamos
preguntarle directamente a Tsunade-san, quizá podamos averiguar
algo de los vecinos…”

Y justo cuando estaba pensando: o, por ejemplo, de alguien que


pase por allí, Shinobu y yo alcanzamos a ver una figura que se
acercaba a nosotros de frente. Un momento perfecto—no, en realidad,
apenas fue bueno.

Más bien el peor momento imaginable.

No sólo llevaba una niña rubia.

La persona que se acercaba a nosotros era también una niña.

Una niña de unos seis años—que camina leyendo un libro.

Llevaba gafas.

Su cabello estaba peinado en una sola trenza en la espalda.

Se notaba que era del tipo serio sólo con mirarla.

“¡Qué niña tan excepcionalmente adorable—espera, es Hanekawa


Tsubasa! ¡Es cierto, es cierto! ¡Es Hanekawa Tsubasa!”

“¡Ey!”

Loli Hanekawa chilló y puso distancia entre nosotros. Al hacerlo,


lanzó el libro que había estado leyendo.

Un golpe directo—en la cabeza de Shinobu.

“¡Arghh!”

Shinobu cayó al suelo como un insecto rociado con insecticida.

Todo ello en el espacio de un solo segundo.

“¡¿Q-Quién eres tú?! ¡¿Y cómo sabes mi nombre?! No, no


respondas, puedo verla por mí misma. ¡Eres un pervertido!”
“…”

Loli Hanekawa me despreció al instante.

El golpe fue suficiente para que quisiera caer de rodillas.

Pero esto fue sorprendente. Incluso a los seis años, Hanekawa era
obviamente Hanekawa.

Creía que sólo había sido capaz de reconocer a Araragi Koyomi, de


siete años, porque era yo, Araragi Koyomi, pero no, era
sorprendentemente obvio—o puede que sólo la reconociera porque era
Hanekawa y estaba profundamente unida a ella.

¿Parece tan seria incluso hace once años?

Pero espera. Araragi Koyomi—estaba poniendo los ojos en


Hanekawa Tsubasa vestida de civil. Por primera vez.

Estaba en la escuela primaria, ¡así que no tenía uniforme!

“¡Hurra-hurra! ¡La ropa civil de Hanekawa es un pijama de gatos!”

“¡Ey!”

“¡Y el tsurupeta Hanekawa es lo máximo! ¡Vaya, Hanekawa es tan


plana como una tabla!”

“¡Eek! ¡Eek! ¡Eek!”

Loli Hanekawa corrió como una loca tratando de escapar.

¡Hanekawa, esta asustada!

¡De mí!
“Amo, calmaos. Estoy recibiendo vuestras emociones con dolorosa
claridad, pero no perdáis de vista vuestro objetivo original. Si os
arrestan aquí, será imposible que os liberen al día siguiente…”

“Urk.”

La advertencia de Shinobu, hecha mientras estaba agachada en la


acera, llegó en el momento justo y evitó que me lanzara sobre Loli
Hanekawa.

Con todas mis fuerzas me aferré a la imagen mental de que mis


zapatos estaban cosidos al suelo.

Sin embargo, a lo que realmente quería aferrarme era a Loli


Hanekawa.

Autocontrol-autocontrol-autocontrol-autocontrol-autocontrol…

“Qué tipo tan espantoso… Quedándose quieto, derramando


lágrimas amargas… Si hay estudiantes de secundaria como él,
entonces el mundo es un lugar muy negro después de todo…”

El miedo de Loli Hanekawa no tenía límites.

Ahora tiene un trauma en construcción, con el beneplácito de la


crítica.

“O-Ojou-chan…” Me dirigí a Loli Hanekawa, haciendo todo lo


posible por sonar como un sincero caballero y sin duda fracasando. Sin
embargo, me dieron una E por el esfuerzo. “Bueno, eh, sé su nombre
por su etiqueta. Ah, y me gustaría pedirle unas simples indicaciones.”
“…”

Una mirada escéptica.

No ayuda que Loli Hanekawa no lleve una etiqueta con su nombre.

Qué mentira más inútil.

Maldita sea, por muy niña que fuera, me dolió recibir la mirada de
Hanekawa de “mirar a un extraño”. La parte de “mirar a un perdedor”,
por otro lado, se sintió un poco bien.

“¿Hay una residencia de los Tsunade en este barrio?”

“…”

Loli Hanekawa, que seguía sin decir nada, señaló a la derecha.

Vaya, vaya.

Ella lo sabía. Incluso de pequeña Hanekawa nunca hacía las cosas


a medias.

“Gracias. Lo sabes todo, ¿no?”

“No lo sé todo. Sólo sé lo que sé.”

Con eso, Loli Hanekawa se puso en marcha, con sus pies patinando.

Como si estuviera huyendo de mí. Bueno, realmente lo estaba


haciendo.

“—¿Crees que acabo de alterar la historia?”

“Es poco probable.”


Lo único que cambió fue vuestro índice de favorabilidad, bromeó
Shinobu, levantándose del suelo.

Al ser golpeada por el libro y caerse de mí, sin haber hecho nada
para merecerlo, se había llevado un buen segmento de comedia física.

Y ni siquiera estaba enfadada, aunque supongo que esa indulgencia


es de esperar en una persona de 600 años.

“Imposible estarlo con un impacto tan nimio.”

“Aun así.” Dije. “No puedo evitar preocuparme por las


ramificaciones de encontrarme con una versión pasada de alguien que
conozco. ¿El hecho de que fuera Hanekawa fue bueno o malo? ¿Crees
que tal vez se convierta en mi novia en el futuro debido a esto?”

“Ni hablar.” Me dijo Shinobu. Con más fuerza de la necesaria, por


alguna razón. “Y en el improbable caso de que hubiera una posibilidad,
cuando esa chica prefiere no recordar algo—”

“¿Huh?”

“No, no es nada. De todos modos, no debéis temer. De todos


modos, sabemos en qué dirección está la residencia Tsunade, así que
démonos prisa.”

“Bien.”

Entonces, mientras íbamos por el camino que nos indicó Loli


Hanekawa, cuando nuestra vista se fijó en la residencia Tsunade—
recordé.
Que once años más tarde, lancé la misma pregunta a Hanekawa, a
la que respondió rotundamente que no.

¿Es posible saber, once años en el pasado, algo que no se sabe once
años en el futuro? O quizás once años después Hanekawa sólo actuaba
como si no lo supiera debido a las circunstancias, pensé mientras
seguía caminando, confiando en las palabras de Loli Hanekawa.

No importaba lo lejos que fuéramos, no había ninguna residencia


Tsunade que encontrar.

Al final llegamos a una cabina de policía.

“Nos engañó…”

Ya de pequeña, Hanekawa lo tenía todo controlado.


011

Y, sin embargo, este podría ser un momento apropiado para decir que
“Dios trabaja de forma misteriosa” (aunque sinceramente no me
importa ese dicho) porque gracias a esa cabina de policía nos
enteramos de las ubicaciones tanto de la casa de Tsunade-san como de
la casa de los Hachikuji.

No había mucho que hacer. Le pregunté a la oficial de guardia:


“Disculpe, me preguntaba si podría darme indicaciones.”

Nada de trucos, sólo una petición de ayuda. Más que una apuesta
desesperada y de alto riesgo, parecía que no había nada que perder,
como si mi acercamiento fuera más una broma que otra cosa, pero la
mujer policía respondió rápidamente: “¿La casa de Tsunade-san?
Déjame ver…”

Pensé, ¿en serio? pero me di cuenta de que era una época en la que
la gente era terriblemente libre con la información personal, al menos
en comparación con ahora (el presente).

“Las cosas son realmente difíciles para la pobre Tsunade-san,


¿verdad? Después del divorcio, parece haber envejecido de la noche a
la mañana. Hace un acto de valentía, pero se puede ver el cansancio en
su rostro. No es de extrañar, esa mujer realmente quiere a su única hija.
¿Cómo se llamaba? Dame un segundo, lo recordaré. Tengo una gran
memoria, viene con el territorio. Mayoi-chan, ese era. Linda niña, pero
parece que nunca viene de visita. Bueno, soy una parte neutral, y no
quiero criticar al padre, pero…”

La escuché mientras continuaba con su diatriba.

Durante casi una hora.

En el transcurso del cual me convertí en un experto en los asuntos


internos de la familia Hachikuji (es decir, de Tsunade-san).

Por muy laxa que fuera la protección de la información personal


durante estos años, los labios de la mujer policía estaban demasiado
sueltos.

Sería susceptible de ser demandada en el presente.

“Por cierto, ¿cuál es tu relación con Tsunade-san?” Preguntó al


final, ocupándose por fin de sus obligaciones.

¿Y mi respuesta?

“Soy un amigo.” Dije. “Un amigo de Mayoi-chan.”

… Intenté hacerme el interesante, pero al sentir que la mujer policía


estrechaba los ojos ante el perfil sospechoso de un estudiante de
secundaria que decía ser amigo de una chica muy joven, me fui tan
rápido como pude.

La retirada en picado de un chico medio vampiro.

No es el tipo de cosas que se ven todos los días.


“¡Muy bien, esa mujer policía me dibujó un mapa del barrio! Con
esto soy invencible. Como Mario después de conseguir una estrella en
Super Mario Brothers!”

“¿Es vuestra analogía tan vívida que debéis pronunciarla con tanta
fuerza?”

La rápida retirada táctica llegó a su fin—en ese parque.

El parque con el nombre que no pude leer.

Nos sentamos en un banco y abrimos el mapa (realmente excelente)


dibujado a mano, y mientras lo ojeábamos, Shinobu preguntó: “¿Qué
fue primero, Super Nintendo o Super Mario?”

“¿Mm?”

No, espera.

Me confundí por un segundo, pero obviamente Super Mario.

De hecho, podría ser que Super Nintendo fuera Super Nintendo


gracias a Super Mario.

“En cualquier caso.” Dijo Shinobu. “Uno no puede dejar de admirar


la sensibilidad de quienes se refieren a la Super Nintendo como
SNES… Alguna vez deseé que mi propio nombre anterior se abreviara
de alguna manera igualmente ingeniosa…”

“¿Te refieres a aquel tan largo?” Había jurado no volver a llamarla


por ese nombre, así que acabé usando un vago demostrativo.

“Heh, un vampiro que ha olvidado su verdadero nombre…”


“No intentes que suene bien.”

Sólo tenía mala memoria.

Estábamos revisando el mapa mientras intercambiábamos estas


bromas ociosas.

La casa de Tsunade-san.

Y la casa de Hachikuji.

“No están tan lejos como pensaba… Puede que sea algo duro para
las piernas de una niña de primaria, pero ni siquiera se necesitaría una
bicicleta para cubrir esta distancia.”

Al menos me liberé de la preocupación de qué hacer si ella había


tomado el transporte público.

Obligado a considerar todas las contingencias, tal vez no sabría qué


hacer si ella se hubiera montado en un taxi como una celebridad, pero
si lo hubiera hecho, salvarla estaba fuera de mi alcance.

Tienes que estar bromeando.

Es lo que yo pensaría.

“De acuerdo—así que lo único que tenemos que hacer es encontrar


la distancia más corta entre las residencias Hachikuji y Tsunade y
vigilar el paso de peatones entre ellas.”

“Bueno, me pregunto, mi amo…”


Justo cuando sentía que había zanjado el asunto por el momento—
sintiendo, por decirlo de una manera sencilla, que habíamos superado
el escollo—Shinobu me ofreció este trago amargo.

Por cierto, no estaba sentada a mi lado en el banco, sino en mi


regazo.

Su omóplato me presionó el pecho.

“¿Qué?” Se sorprendería si le lamiera la nuca, pensé sin rumbo.


“¿Hay algún problema con mi idea? También estaba pensando que
tenemos que encontrar un lugar para dormir y prepararnos para
mañana. Como tal vez esa escuela abandonada.”

“Escuchad…” Shinobu levantó de repente la cabeza para mirar


hacia mí y dijo: “Por muy corta que sea la ruta residencia Tsunade-
residencia Hachikuji, seguro que hay más de un paso de peatones entre
ellas.”

De cerca, me di cuenta de nuevo de lo encantadores que eran los


labios de la niña, y me pregunté seriamente si imaginar cosas inmorales
sobre ella equivalía a un delito. Entonces—

“Oh.” Entendí su punto. “Correcto, y si incluimos los cruces


peatonales, el número aumenta aún más.”

“No hay tal designación.”

“Pero un paso de peatones es básicamente un cruce de peatones. Y


si alguien se para a charlar en el paso de peatones, eso es cruce de
peatones.”
“Cruce de peatones… Suena doblemente aburrido.”

“¿Qué tal ‘fuego cruzado peatonal’? No es nada aburrido.”

“Es una reminiscencia de Matrix. “

“Así que tú también has visto eso…”

“Además, las pasarelas se denominan propiamente puentes


peatonales y constituyen otro tipo de paso. Además, también hay pasos
de peatones subterráneos. Considerados en conjunto, los candidatos a
nuestra vigilancia alcanzan proporciones voluminosas.”

“Bueno… Es extraordinariamente difícil que se produzca un


accidente de tráfico en una pasarela o en un paso subterráneo, y si
hubiera habido un accidente de esa magnitud en mi ciudad, hasta yo lo
recordaría…”

Al fin y al cabo, en ese momento era un niño prodigio.

Un niño maravilla.

“Pero Shinobu. ¿Por qué estás tan bien informada sobre el tráfico
de la calle?”

“Me lo inculcó ese mocoso Aloha.”

“Vaya.”

En ese caso, la pregunta era por qué Oshino se molestaba en estar


bien informado sobre el tráfico de la calle… pero entonces nunca
debería sorprenderme que Oshino supiera algo.

No lo sabía todo, sólo sabía cosas innecesarias.


“Por cierto.” Me aclara Shinobu. “Según un estudio realizado en el
2004, el número de pasos de peatones en Japón era de 1.725.015. Si lo
limitamos a los cruces con señales de tráfico, el número es de 987.326.
Puede superar el millón en la actualidad.”

“¡Woah! ¡No puede ser!”

“En realidad, he sacado los números de un sombrero.”

“¡¿Por qué mentir en esta coyuntura?!”

¡Deja que me impresione!

Ahora el resto de su credibilidad también había desaparecido—no


es que tenga sentido describir a las excentricidades, o a los vampiros,
como creíbles—

“Credibilidad y habilidad suenan bastante parecido.” Dijo Shinobu,


apoyando la parte posterior de su rubia cabeza contra mí.

“Hmmm.” Las chicas realmente huelen así de bien sin siquiera


llevar perfume, pensé sin valor, cruzando los brazos frente a mi pecho.
Teniendo en cuenta la pequeña rubia que se apoyaba en mí, sería más
exacto decir que cruzaba los brazos frente al pecho de Shinobu. Una
persona neutral asumiría sin duda que estaba abrazando a una niña.
“Aun así, tenemos que elegir uno de los pasos de peatones por
adelantado. Después de todo, sólo tengo un cuerpo.”

“Si insistís, cortaré vuestro cuerpo en pedazos.”

“¿Por qué iba a insistir en eso?”


“Me pregunto si os regeneraríais como una planaria. Si os hago
pedazos, podríamos acabar con un centenar de vos.”

“Me parece que Hachikuji dijo una vez algo parecido. Espera,
cuando lo pienso realmente…” No fue porque cerrara el mapa, nada
en particular lo provocó, pero me di cuenta de que había otra
posibilidad que debíamos considerar. “Cuando lo pienso, ella no tomó
necesariamente la ruta más corta de un lugar a otro. Teniendo en cuenta
los acontecimientos posteriores, se perdió totalmente, ¿no es así?”

“Ahh, en efecto.” Shinobu estuvo de acuerdo. “A la luz de su


transformación en una excentricidad, es más probable que no haya
tomado el camino más corto.”

“Pero si se fue por todos lados, no hay manera de que podamos


vigilar un lugar en específico…”

Solo por exagerar, en el caso que nos atañe, tendríamos que vigilar
todos los pasos de peatones de Japón.

Miré el cartel con el mapa residencial en la esquina del parque.

Ese día, ese Día de la Madre, dentro de once años—

Hachikuji estaba mirando el mapa.

Sola.

Absolutamente—sola.

“¿Qué hacemos? Y después de que por fin hayamos localizado la


ubicación de las casas Tsunade y Hachikuji gracias a Hanekawa.”
“No gracias a la versión loli de la ex representante de clase, fue cosa
vuestra. Deberíais tener la cabeza bien alta.”

“¿Sí?”

“Sí. Al menos, no fue con esa intención que la chica nos señaló en
dirección a esa cabina de policía…” Hm, Shinobu tarareó con una
sonrisa satisfecha y no particularmente horripilante. “He dado con un
plan.”

“Un plan.”

“Sí. Soy la Gran Planeadora Shinobu. Una colaboración de


ensueño.”

“Como en tu caso las épocas se solapan, es más un plagio que una


colaboración.”

Es decir, primero haz algo con la dura realidad de que, gracias a tu


plan secreto, estamos atascados once años en el pasado.

Por favor, por favor, no más secretos.

Mantén el código abierto, te lo ruego.

Por supuesto, gracias al plan podríamos salvar a Hachikuji, así que


supongo que no podría culparla en eso.

“Escuchad mis palabras. No es necesario que nos quedemos en un


paso de peatones. Hemos averiguado la ubicación de la residencia
Hachikuji, así que vayamos allí a esperar, desde donde podremos
seguir a la chica cuando se dirija a la residencia Tsunade.”
“¡¿Dónde está el chiste?!”

Su inesperada y correcta estratagema me obligó a soltar una


absurda ocurrencia. Como tenía los brazos cruzados, el gesto que la
acompañó adoptó la forma poco convencional de chocar mi barbilla
con la coronilla de Shinobu.

“No tenemos más que seguirla y, en cada paso de peatones, ceñir


nuestros lomos para la acción. Así evitaremos que sea una víctima…”
Parecía que a Shinobu le gustaba lo que le estaba pasando por la cabeza
y no hizo ningún movimiento para detenerme, quedándose sin fuerzas
mientras continuaba su explicación. “Es obvio que seguir a una chica
de tan tierna edad parecerá de lo más sospechoso a ojos ajenos, pero…
aquí, once años en el pasado, tales extravagancias son todavía algo
toleradas.”

“Hmm…”

Ciertamente una extravagancia.

Bueno, por extravagante que fuese—era un plan excelente.

“Si queréis garantizar la seguridad de esa muchacha perdida con


mayor certeza, también podríamos atacarla con todas nuestras fuerzas
cuando salga de la casa, y de una u otra manera infundirle un miedo
tan grande que se encierre en el interior, para permanecer allí todo el
día.”

“¿Qué quieres decir con ‘de una manera u otra’?”

¿Atacarla con todas nuestras fuerzas?


Hacer que una niña de primaria se encierre en su casa era un nivel
de extravagancia que hacía que te arrestaran, incluso hace once años.

Probablemente por la mujer policía de antes.

“Pero si se trata de eso, ese plan no está fuera de la mesa, Shinobu.”

“¿No está fuera de la mesa?”

“Bueno, si llega el caso. Si es así, estoy preparado para ser tachado


de criminal. Pero eso es ir demasiado lejos, o mejor dicho, es
fundamentalmente inútil. No sólo estamos tratando de evitar un
accidente de tráfico—quiero llevar a Hachikuji a casa de Tsunade-san
con vida para que pueda verla, a su madre.”

Quería ver a su madre.

Ese era el deseo de Hachikuji.

La razón por la que vagó perdida durante más de diez años.

“No sé cuánto tiempo lleva esa mujer policía apostada allí.”


Continué. “Pero al menos por lo que pudo decirme, la única hija de
Tsunade-san no parece haber sufrido ningún accidente en los últimos
dos años—por lo que este Día de la Madre, hace once años, debe ser
el día en que Hachikuji muere. Así que después de todo, por eso he
venido a este momento. Si Hachikuji puede simplemente ver a su
madre mañana, entonces, sin remordimientos—incluso si el accidente
de tráfico ocurre más tarde, encontraría su destino sin remordimientos,
y sin perderse.”
Por otro lado, evitar el accidente de forma que no llegue a ver a su
madre—probablemente supondría que Hachikuji siguiera perdiéndose
al morir.

La propia muerte no pudo evitarse.

Si ese destino era inamovible, si era historia—entonces no había


nada que hacer más que aceptarlo.

Sin embargo.

Lo que quería evitar era la década siguiente.

“Sí, si podemos hacer esto, su transformación en una excentricidad


puede al menos evitarse. Así que no queda más remedio que poner en
marcha la Operación Acoso.”

“Cambia el nombre de la operación ahora mismo.”

“En tal caso Operación Puntillas.”

“¿Puntillas? ¿Por qué demonios?”

“La respuesta es obvia, la gente suele ir de puntillas cuando no


quiere hacer ruido. De allí la expresión ‘ir de puntillas’, la cual se
relaciona con caminar sin hacer ruido.”

“No sabía que la frase estuviese tan relacionada con el sigilo…”

Me miré los pies y caminé de puntillas.

Comprobé que definitivamente hacia menos ruido.


No es bueno, ya no sabía que pensar sobre que solo bastaba una
pequeña acción para parecer un experto en la realización de crímenes.

Dicha acción no me convenía en absoluto.

“Muy bien.” Sugerí. “Vamos a dormir temprano esta noche, y


mañana esperaremos frente a la casa Hachikuji a partir de la mañana.
Me pregunto si habrá algún poste de teléfono o algo tras lo que
podamos escondernos.”

“Sí, es probable que haya un poste telefónico o algo así. Aunque no


haya ninguna estación base.” Pero escuchad, dijo Shinobu—su tono
de voz no cambió realmente, pero incluso sin la conjunción
contradictoria, habría adivinado que estaba a punto de decir algo
negativo. Tenía ese aire. “¿Entendéis, mi amo?”

“¿Hm? ¿Entender qué? Si te refieres al reposo que me produce


abrazarte, entonces sí, lo entiendo perfectamente. Y por eso te lo
agradezco.”

“Por eso, no tenéis que estar agradecido.”

No todas las veces, castigó Shinobu.

“Más bien, lo que significará si salvas a esa muchacha perdida.”

“¿Eh? ¿Qué significará? ¿No hemos agotado ya esa discusión? Ya


es suficiente. Has dicho que no se producirá una paradoja temporal—

“No hablo de paradojas temporales y similares—”


Si Hachikuji Mayoi no se convierte en una excentricidad.

Si no se convierte en una Vaca Perdida. Si no pierde el rumbo.

“Dentro de once años, no os encontrareis con la muchacha,


¿verdad?”

“…”

“No os reuniréis con ella en ese Día de la Madre, y vuestras


agradables charlas, todas las bromas ociosas, todo desaparecerá. ¿Lo
habéis entendido bien?”

Por supuesto.

Eso sí que lo entendí.


012

Esa noche, esperábamos acampar en la escuela de preparación en


ruinas, como Oshino, pero el plan se descarriló.

Debería haber sido obvio.

Aquí, once años en el pasado—la escuela de preparación en ruinas


no era una escuela de preparación en ruinas. De hecho, creo que se
conocía formalmente como Escuela de Preparación Eikow, era un
lugar que aún no existía.

Cuando llegamos al lugar donde debía estar, todo lo que había era
una arboleda.

¡Una arboleda!

“Caray… Si dormimos entre estos árboles, nos comerán vivos los


bichos… Si no tenemos cuidado, incluso podrían atacarnos perros
salvajes o algo así.”

“Si el edificio no está aquí, abandonemos por completo el plan de


quedarnos aquí.”

¿Por qué sólo sois testarudo en este tipo de cosas? Bromeó


Shinobu.

Una ocurrencia sensata.

“Pero se siente un poco extraño.” Dije. “Doy por sentada la


presencia de ese edificio abandonado, y esto va a sonar extraño, pero
también le había tomado cariño. Una cosa sería que volviera a ser
nuevo, pero no haber sido construido aún…”

En otras palabras, no sabía cuándo, pero en algún momento más


tarde, ese edificio de cuatro pisos iba a ser construido; quién sabe
cuántos jóvenes pasarían por sus aulas; eventualmente, cerraría
después de sufrir dificultades financieras—todo ese futuro estaba por
delante.

Aunque era imposible predecir ese futuro viendo la arboleda.

Murmuré: “¿Así que el lugar que se va a hundir ya está entretejido


en el tejido del destino? Un hecho increíble…”

“Todas las cosas y todas las personas tienen un pasado, un ayer. Por
eso tienen un presente, que continúa en el futuro. ¿No es así? No es
diferente para vos, ni para mí.”

“Bien, en ese caso, ¿qué hacemos? Soy tan delicado que no puedo
dormir en un lugar desconocido donde no me sienta cómodo. Soy de
los que no puede dormir ni con una almohada nueva.”

“En principio ni siquiera tenemos almohadas.”

“Bueno, esperaba usar tu regazo como mi almohada.”

“Si ese es vuestro deseo, no os lo negaré…”

Niégamelo, por favor.

Bromear con esta niña fue bastante complicado.


“Pero, ¿por qué pensar en dormir en una arboleda si sois un tipo tan
delicado?”

“Tienes un buen punto.”

“Sois menos delicado que un bloque de acero.”

“Vaya, eso dolió.”

En fin.

Este lugar ya no era el que conocía—o mejor dicho.

Todavía no era el lugar que conocía.

Por así decirlo.

“Bueno, no importa.” Declaré. “En el peor de los casos, podemos


quedarnos despiertos toda la noche. A decir verdad, no tengo mucho
sueño.”

Mi constitución vampírica.

En este momento, mi biorritmo estaba en modo normal, o más bien


en modo fácil, por lo que mi naturaleza vampírica estaba en horas
bajas. Se podría decir que, físicamente, era como un humano normal.
Aun así, mis parámetros de recuperación y curación mantenían niveles
decentes.

Por lo tanto, no necesitaba dormir para “descansar”—mis progresos


en el estudio de los exámenes se debían, por supuesto, en primer lugar,
a la orientación de Hanekawa y Senjougahara, pero también,
simplemente, me encontraba en la envidiable situación de poder
utilizar parte de mi tiempo de sueño como tiempo de estudio.

Cuando lo pensé así, me sentí un poco culpable hacia los otros


examinados, casi como si me estuviera dopando, pero—había riesgos
concomitantes, así que dejémoslo estar.

“Pensaba ir mañana temprano.” Le dije a Shinobu. “Pero por qué


no vamos a ver el lugar esta noche.”

“¿La residencia Hachikuji?”

“¿Cuál otro?”

“Pensé que tal vez era la ubicación del Mister Donut la que querías
confirmar.”

“Vaya delirio de autocomplacencia acabáis de tener…”

Espera.

En esta época en la que ni siquiera la escuela de preparación era


todavía un brillo en el ojo del arquitecto, ¿estaba el Mister Donut local
en funcionamiento?

“Por cierto, Shinobu, ¿no tienes sueño?”

“La noche es mi momento.”

“Ciertamente lo es. Pero, ¿significa eso que estarás cansada durante


el día de mañana?”

“Una pregunta interesante. No, para mí, el sueño tiene un fuerte


elemento recreativo. Puedo permanecer despierta si lo intento.”
“Ya veo…”

Si lo intentaba era cuando las cosas se ponían feas.

Shinobu, más caprichosa que nadie, podría ni siquiera intentarlo.

Si se quedara despierta, sin duda me ayudaría—

“Se me ha concedido dormir en vuestra sombra, esta noche puedo


descansar allí y así mañana poder realizar grandes hazañas.”

“…”

De alguna manera parecía entusiasmada.

No es que haya podido entender mucho sus sentimientos.

“¿Qué? No tengo sentimientos.”

Y ante eso, Shinobu sonrió.

Eso demuestra por qué parecía tan depravada cuando sonreía.

“Es que me siento algo drogada, estar a solas con vos de esta
manera de alguna forma me hace pensar en las vacaciones de
primavera.”

“Ya veo…”

Bueno, sí.

Como Shinobu necesitaba esconderse a mi sombra, parecía que


pasábamos mucho tiempo juntos, pero estar solos—la sensación de
estar solos juntos, también me resultaba nostálgica.
Por supuesto, me relacionaba con Hanekawa y Senjougahara, y con
otros estudiantes de la escuela, y cuando llegaba a casa estaban mis
hermanas pequeñas y mis padres.

Por muy poco sociable que pueda llegar a ser—nunca me encontré


realmente solo, al menos en un sentido físico.

Así que nunca fuimos sólo nosotros dos.

Huh.

Vacaciones de primavera.

Utilicé repetidamente el “infierno” como metáfora para describir


esas dos semanas, pero—pero ese infierno no era necesariamente todo
malo.

Sí.

La experiencia fue tal que no puedo recordar esas vacaciones sin


amargura y abundante arrepentimiento—así que el epíteto infernal era
más que una metáfora.

Aun así—había recuerdos felices.

Mezclados en la experiencia.

La infelicidad no puede transformarse en felicidad.

Pero además de la infelicidad—también había felicidad.

No como dos caras de la misma moneda—sino como cosas por


separado.
“Shinobu.”

“Ajá.”

“¿Quieres un beso?”

“¡¿Por qué?! ¡¿Y de dónde viene vuestra invitación de chica de


escuela media?!”

Shinobu abrió mucho los ojos.

Sus ojos dorados.

“¿Por qué no? Antes tú eras la que me invitaba.”

“¡Era una broma! ¡Si lo hiciéramos y saliera a la luz, Tsundere-chan


o alguien me masacraría! ¡¿Acaso habéis olvidado que en la actualidad
soy en esencia una niña pequeña?!”

“Sí, pero, puedes vencer a Black Hanekawa.”

“Fue porque mi oponente era una excentricidad.”

“Hunh.”

Me resultaba difícil entender ese equilibrio de poder.

¿Más débil que un humano, pero más fuerte que una excentricidad?

¿Como piedra, papel o tijera?

Bueno, supongo que era lo mismo entre los humanos.

“Huh, así que no nos besaremos.”

“No lo haremos.”
Si lo hiciéramos, sería dentro de cien años, anotó Shinobu.

Va a hacer falta mucha paciencia.

Esa sería una espera infernal.

“Realmente no entiendo tu criterio… ¿No es bueno si hay


sentimientos de por medio? En ese caso, deberías saber qué hace un
momento me refería a una forma americanizada, no a una forma
erótica.”

“Callaos. Un beso no tiene nada de erótico.” Respondió Shinobu


con sorprendente inocencia.

Hmmmm.

Probablemente una finta.

“De todos modos, pongámonos en marcha. Será mejor encontrar un


lugar cerca de la casa de los Hachikuji para dormir.”

“En efecto.”

“En el peor de los casos, negociaremos con los Hachikuji y les


preguntaremos si podemos quedarnos a dormir.”

“Incluso yo sé que esa idea es absurda.”

Así que nos dirigimos a la residencia Hachikuji.

Confiando en el mapa que nos dibujó la mujer policía, no nos


perdimos.
A diferencia de aquel Día de la Madre once años después, no nos
perdimos.

El Día de la Madre—ese día en el que conocí a Hachikuji.

Si mi intento tuviera éxito, ese día nunca llegaría.

No tenía ni idea de cómo se corregiría eso, de cómo se harían


coincidir los extremos… pero mi encuentro con Hachikuji, y nuestra
amistad, nunca habrían ocurrido.

Eso estuvo bien.

Eso fue bueno.

Porque las excentricidades eran lo que “nunca existió” para


empezar—y lo raro era que alguna vez existieran.

“Hey, Shinobu. ¿Puedo asegurarme de algo? Algo de lo que


hablábamos antes. Si tengo éxito en salvar a Hachikuji, ¿me olvidaré
completamente de ella después?”

“No lo sé.”

“¿No lo sabes? Qué irresponsable eres.”

“No tengo ninguna responsabilidad en esto.” Afirmó Shinobu. La


niña tenía mucho valor. “Deja de interrogarme constantemente. Este
también es mi primer deslizamiento temporal.”

“Deslizamiento temporal…”

Una nueva y extraña expresión.


O mejor dicho, estaba muy desfasada.

“A fin de cuentas, no sería natural retener los recuerdos de una


chica que ni siquiera conocisteis.”

“Sí, me dijiste que una paradoja temporal no ocurriría en absoluto,


pero ¿qué pasa con eso? Si me olvido de Hachikuji, entonces no me
decidiré a salvarla—¿lo que significa que no puedo salvarla?” Un
bucle teórico seguía dando vueltas en mi cabeza, pero eso era lo que
me parecía—y si era así, ¿no sería todo lo que iba a hacer un esfuerzo
inútil?

“Si no puede producirse una paradoja temporal pase lo que pase,


entonces no importa los esfuerzos que hagáis, desperdiciados o
adecuados, tal vez no podáis salvar a la muchacha perdida.” Dijo
Shinobu, aferrándose a mi nuca (como un koala, aunque no lo
mencioné antes. Parecía que le estaba gustando la posición). “He
permanecido en silencio para no apagar vuestro ardor, pero si las
ruedas del destino ya están en marcha, así será—porque la muchacha
perdida de este tiempo es una humana, no una excentricidad. Por muy
valiente que sea vuestro intento de salvarla, incluso si intentáis
escoltarla hasta la puerta de su madre, surgirá algún tipo de obstáculo
que frustrará vuestro objetivo. O eso me parece a mí.”

“Entiendo.”

“¿Mm? ¿Qué?”
“Nada, sólo he tomado una decisión, eso es todo—quiero decir, si
tiene que ser así.” Dije. “Tendremos que provocar una paradoja
temporal.”

Si nada ni nadie existe eso no cambia.

Entonces le tocaba cambiar al destino.


013

La residencia Hachikuji era una casa unifamiliar prefabricada, sin


ninguna característica particular que la distinguiera como el objetivo
de nuestra búsqueda—pero Hachikuji no es precisamente un apellido
común, por lo que parecía poco probable que fuera la casa de otra
familia con el mismo apellido.

Cuando llegamos allí ya era de noche (por toda mi palabrería, acabé


perdiéndome por el camino), y el barrio residencial ya se había sumido
en un manto de silencio.

Prácticamente no se veían luces en las ventanas.

Sólo las luces de la calle ardían con fuerza.

“Esperaba ver a la propia Hachikuji esta noche, pero creo que es


demasiado tarde para eso.”

“Por las lámparas oscurecidas, me atrevería a decir que tanto la


muchacha perdida como su padre se han acostado. Es decir, ¿es seguro
asumir que son sólo dos?”

“Sí. No creo que tenga hermanos ni hermanas, y nunca oí hablar de


que su padre se volviera a casar… Quizá no me enteré, pero si lo
hubiera hecho, creo que lo sabría.” No encajaría. También existía, por
supuesto, la posibilidad de que sus abuelos vivieran con ellos—pero si
era el caso, no sería para tanto. “Estoy bastante seguro de que son sólo
ellos dos. Y aunque, en el peor de los casos, su padre se hubiese vuelto
a casar y su nueva cónyuge tuviera un hijo propio, y aunque ese hijo
fuera una niña y tuviera más o menos la misma edad que Hachikuji—
no hay forma de que yo confunda a nadie más con ella.”

“¿Incluso si pareciesen gemelas?”

“Bueno…”

“Es probable que lo esté pensando demasiado. Sin embargo, en el


peor de los casos, o incluso en el peor de los casos, no perdemos nada
por estar atentos a todas las posibilidades.”

Porque no sabemos qué impedimentos pueden surgir para


obstaculizarnos, advirtió Shinobu.

Probablemente ella misma no creía que tuviéramos que enhebrar la


aguja de esa manera, pero no pudo evitar dar su consejo.

Ella que, como el enhebrado de una aguja.

Incluso milagrosamente.

Terminó en su estado actual.

“De acuerdo.” Dije. “Vamos a pasar la noche considerando las


posibilidades, y luego—las volcaremos en nuestras mentes para
abordar cada contingencia. ¿Qué hora es, Shinobu?”

“Dejadme ver.” Shinobu miró el reloj de su muñeca derecha. Era


un reloj de hombre y no se ajustaba en absoluto a su delgada muñeca.
Parecía más bien una pulsera. “Son las 11 PM.”

“Hmm.”
“La hora en que los 7-Elevens de esta época cierran sus puertas,
¿no es así?”

“No hemos ido tan atrás.”

“Por cierto, mi amo. La mayoría de la gente cree que, como acabo


de insinuar, 7-Eleven abría originalmente sus puertas a las siete de la
mañana y las cerraba a las once de la noche, de ahí el nombre. Pero,
¿sabíais que en realidad fue un añadido posterior?”

“¿Eh?”

“En realidad, el nombre derivó de un equipo de fútbol formado por


los fundadores de la tienda. Y por eso el ‘siete’ se escribió de forma
diferente durante los cinco años siguientes a su creación.”

“Vaya, ¿en serio?”

¡No tenía ni idea!

¡No me digas, de su equipo de fútbol!

Entonces, entonces, ¿cuál era la otra ortografía?

“Bueno, es una mentira.”

“¡¿Por qué decir semejante mentira?!”

“Me preguntaba si podría engañaros.”

“¡No me engañes sólo como un experimento!”

De todos modos, aparentemente eran las once.


¡¿Por qué demonios se necesitó una página entera sólo para saber
la hora?! Es gracias a este tipo de cosas que Hanekawa está
amenazando mi posición como narrador.

Tratemos de pasar por esto sin incidentes.

“… ‘Sin incidentes’ suena como si debiera significar ‘a propósito’?


Comentó Shinobu. “Y a fin de cuentas ‘incidentalmente’ puede tener
el significado de ‘por casualidad’.”

“Deja de reaccionar a cada palabra ya. A este paso, nunca


terminaremos esta conversación, no importa cuántas páginas llenemos.
Vamos a ver, no podemos quedarnos aquí toda la noche.”

Había un poste de teléfono.

Un poste telefónico muy adecuado.

Un poste telefónico tan ideal que me pregunté si podría ser un dios


(el chiste es que el contador de dioses es un poste, dos postes, y así
sucesivamente. Se me ocurrió probar un nuevo material, pero además
de ser difícil de captar, es una especie de fiasco, y tal vez incluso
desaconsejable).

Pero de ninguna manera íbamos a acampar aquí toda la noche.

Dados los alrededores, pasar la noche aquí no parecía ser un


problema, pero este barrio residencial, tranquilo y en plena oscuridad,
no parecía muy adecuado para una vigilancia—lo sentía en mis huesos.

Si tan sólo tuviera un aire más abigarrado.


Sí, una sensación más abigarrada—del tipo que podría atraer a los
yokai.

“Bien.” Dije. “Tratemos de encontrar un lugar para dormir como


habíamos planeado.”

Decidí volver a comprobar la placa del nombre de la casa, sólo para


asegurarme—aproximarme a la puerta, asegurarme de que pone
Hachikuji, y luego alejarme de allí.

Mientras seguía cargando a Shinobu.

Espera, si todo este tiempo la he estado cargando, ¿no debería estar


pesándome?

“Sin embargo.” Murmuré. “La sensación de esas costillas rozando


mi pecho alivia la carga…”

“¿Sois consciente de que vuestros sentimientos más íntimos, más


allá de la humanidad, fluyen sin trabas?”

“Con las niñas, todo es cuestión de clavícula y caja torácica. Ups,


vaya desliz. Definitivamente, esa no es una frase que se pueda expresar
hoy en día.”

“Tampoco en el período Edo.”

“¿Pero no era esa época tolerante con las loli? La edad para casarse
era increíblemente baja, e incluso eran tolerantes con los shota, ¿no?
‘Niños paje’ o lo que sea.”
“Bueno, a decir verdad…” Shinobu asintió mansamente. “Cada
época tiene sus propias costumbres.”

“Lo mejor sería que encontráramos un parque grande y bonito


como ese de nombre impronunciable—para poder pasar la noche sin
incomodar a nadie, o mejor dicho, incomodando a alguien.”

“Mmm. Sostengo que dormir en una zanja al lado de la carretera


sería lo más parecido a un ataúd de vampiro. Sin embargo, ¿queréis
decir que sería una pena molestar al repartidor de periódicos o a
cualquiera que se encuentre con nosotros por la mañana?”

“… Sí, algo así.”

Shinobu, personalmente estoy encantado de que por fin muestres


cierta comprensión de las sutilezas de la sociedad humana, pero dormir
en una zanja al lado de la carretera no es nada humano…

Es, literalmente, una idea de nicho.

Por desgracia, no había ningún parque cerca de la residencia


Hachikuji, o si lo había, no conocíamos el terreno lo suficientemente
bien como para encontrarlo (si lo hubiera previsto le habría preguntado
a la policía). Cuando finalmente descubrimos un parque que se
ajustaba a nuestras necesidades, ya había pasado la medianoche.

En otras palabras, ya era el gran día.

Día de la Madre.
“Ahora es el momento del Rincón de Trivialidades de Shinobu.
¿Sabíais que el Día del Padre es anterior al Día de la Madre?”

“Eso es mentira.”

“Maldición, ¿era tan obvio?”

Bueno, puede que todo el proceso se haya alargado más de lo


necesario gracias a este tipo de idas y venidas (El Falso Rincón de
Trivialidades de Shinobu), pero puede que en realidad no hayamos
estado tan lejos de la residencia Hachikuji.

Si pudiera utilizar la función GPS de mi teléfono móvil, podría


confirmar nuestra ubicación actual… Hablamos de lo mucho mejor
que eran las cosas en el pasado, pero en realidad, habiendo viajado
once años atrás, muchas cosas eran mucho más incómodas.

El pasado no fue tan bueno. Sí.

Al mismo tiempo, no fue del todo malo.

Es decir, el parque (que tenía un nombre fácil de leer, a diferencia


del otro) tenía una tonelada de juegos infantiles—lo que me trajo
recuerdos, ya que en el presente la mayoría de ellos han sido retirados
en todo el país.

¡Vaya, están hasta los que giran!

En realidad, ahora que lo menciono, parece bastante peligroso…

“¡Genial! Estoy muy emocionado. Shinobu, veamos quién puede


arrojar los zapatos más lejos al columpiarnos.”
“¿No es gracias a dichas payasadas que estas instalaciones han sido
eliminadas de toda la tierra?”

Un estudiante de último año de secundaria retozando en un patio de


recreo, amonestado por, a todas luces, una niña de ocho años.

Bueno, lo más probable es que me denuncien por jugar en el parque


en mitad de la noche, así que aunque a Shinobu le haya gustado,
probablemente sea mejor dejarlo.

“Ah, pero vamos.” Me quejé. “Quiero hacer volteretas hacia atrás


y esas cosas. No las he hecho desde la escuela primaria. Me pregunto
si la barra horizontal todavía sabe a sangre si la lames.”

“¿Sabor a sangre?” Los ojos de Shinobu se iluminaron. Parecía que


mis palabras habían tocado su fibra sensible vampírica; nunca se sabía
lo que llamaba su atención. “Ya veo, sangre, por su contenido en
hierro… Si es así, en tiempos de vacas flacas podría masticar algo de
hierro para sobrevivir.”

“Qué paliativo más sombrío…”

Si vamos por contenido en hierro el agua corriente debería bastarle.

Probablemente.

De todos modos, no fuimos tan tontos como para perdernos en el


juego, por supuesto—pero el hecho de que tuviera todo ese equipo de
juego resultó ser nuestra gracia salvadora.
Pudimos pasar la noche tumbados en una de esas estructuras
modeladas sobre un tubo de desagüe, que al menos nos proporcionó
techo y paredes.

“Aunque es muy estrecho. Parecemos sardinas en una lata. No


puedo discernir si voy a ser vuestro futón, o al revés.”

“Ninguna de las dos cosas, en realidad. Si es demasiado estrecho,


¿por qué no vuelves a mi sombra?”

“No seáis tan despiadado. Permitidme sentir vuestra caja torácica a


cambio.”

“…”

No sé.

Bueno, desde la perspectiva de 600 años de Shinobu, a los


dieciocho años debo estar todavía bien dentro del territorio shota.

Mi clavícula y mi caja torácica estaban en peligro.

¡Alguien me persigue!

Etc.

Puse la alarma del teléfono para la mañana (como el reloj estaba


ajustado al presente, tuve que tenerlo en cuenta en mis cálculos) y me
fui a dormir.

Me sentí mal al poner patas arriba el estilo de vida de vampiro


nocturno de Shinobu, pero también quería su compañía durante el día
que se avecinaba.
014

“¡Cómo voy a dormir!”

Con ese grito repentino, abrí los ojos.

Faltaban treinta minutos para que sonara mi alarma.

El cuerpo de Shinobu se levantó a la par que el mío, es decir, por


sorpresa.

“¿Qué, mi amo… qué ha ocurrido?”

“Nada, lo siento.”

Me dolía tanto la espalda que había bromeado en voz alta al


despertarme.

Había sido inimaginablemente sentimental por mi parte alegrarme


tanto de que aún no se hubieran retirado las instalaciones de recreo del
parque. No me habían dolido tanto las articulaciones ni siquiera
cuando había dormido todo amontonado con Sengoku y Kanbaru en
las ruinas de la escuela de preparación abandonada.

Durante las vacaciones de primavera fui un auténtico vampiro y no


le di importancia, pero… en serio, Oshino era bastante impresionante.
Por otra parte, llevar un estilo de vida vagabundo durante el tiempo
suficiente, probablemente te acostumbraría a una cama así de dura.

Sin embargo, elegir un tubo de desagüe como cama había sido un


gran error. Claro, estaba el hecho de que era duro, pero más que eso,
más que nada, la maldita superficie era curva.
Supongo que me enamoré de los tubos de desagüe en primer lugar
porque aparecen mucho en Doraemon, en cuyo caso todo esto fue
culpa de Doraemon de una manera indirecta.

Maldita sea, Doraemon.

“¿Estás bien, Nobu-chan?” Pregunté.

“Aunque Nobu-chan sea probablemente una variación de


Nobuemon, es como un nombre de niño japonés normal. Y su
entonación es bastante parecida a Nobi-chan.”

“Entonces, ¿estás bien o no?”

Sí, estoy bien, respondió Shinobu.

Incluso habiendo perdido la mayor parte de su naturaleza


vampírica, seguía siéndolo en el fondo, y supongo que podría hacer
frente a este duro entorno y algo más.

“No es así. No he podido pegar ojo.”

“¿Eh? ¿Por qué? ¿No pudiste invertir tu ciclo de sueño?”

“No es eso. Os aferrasteis a mí como si vuestro sueño fuera


problemático, así que yo a su vez no pude dormir.”

“…”

¿Realmente la había usado como una almohada para el cuerpo? ¿O


como un futón?

“Mientras estabais dormido tocabais mis costillas como un güiro y


gritabais: Hanekawaaa, Hanekawaaa, Loli Hanekawaaa.”
“¡Mentirosa!” ¡Por favor, no como un güiro!

“Pensé que tal vez venir a este pasado podría haberos desamparado,
así que opté por contenerme y complaceros.”

“¡Mentirosaaaaaa!”

¡Si es verdad, nunca podría enfrentarme a ti, ni a Hanekawa, ni a


Senjougahara de nuevo!

Sería el peor personaje, ¡necesitaría morir mañana!

“Je, pero al menos por hoy, tengo que vivir.” Me exhorté a mí


mismo. “Porque en este Día de la Madre, debo salvar a Hachikuji.”

“Intentabais hacer pasar esto por una broma con vuestras palabras
en apariencia geniales. Pero no es cosa de risa, la huella de vuestra
mano sigue siendo claramente visible en mis costillas. Echad un
vistazo, comprobadlo por vuestra cuenta.”

“Qué pena, es una novela, así que no puedo.”

“Eso se soluciona añadiendo una ilustración.”

“¿Qué, de una niña levantando su vestido para mostrar lo que hay


debajo?”

“Al estilo de la versión para iPad de Alicia en el País de las


Maravillas.”

“¿Te refieres a la interactividad?”

“El lector podrá levantar mi vestido con sólo un toque.”


“Vaya… Bueno, cambiando de marcha, ¿nos dirigimos a la
residencia Hachikuji? Podemos saltarnos el desayuno. Si estás
dispuesta a soportarlo, te invitaré a Mister Donut cuando volvamos al
presente.”

“No, no podéis cambiar de marcha a vuestro antojo. ¿Creéis que la


mera mención del Mister Donut os permite pasar por alto cualquier
cosa? Ya os habéis comprometido a invitarme a un festín en
recompensa por el viaje en el tiempo.”

“Urk.”

“Si queréis hacer desaparecer esta huella, debéis invitarme al Café


Andonand.”

“¿Por qué sabes de la franquicia de lujo de Mister Donut…”

¿Quién se lo dijo?

En mi ciudad no hay nada de eso, ni lo hubo nunca, ni lo habrá.

“Esa huella de mano se desvanecerá en un santiamén, no probará


nada.” Me burlé.

“Entonces tendré que demostrarlo tomándome un selfie con vuestro


teléfono.”

“Olvídate de demostrar nada, si una foto así acaba en mi teléfono,


Hanekawa cortará todos los lazos conmigo y Senjougahara romperá
conmigo.”

“Y seréis apresado por esa mujer policía.”


“Me pregunto si todavía está en la fuerza en el presente…” Si es
así, entonces podríamos encontrarnos de nuevo en el otro lado.
Después de todo, los lazos que unen son inescrutables. “De todos
modos, debes ser el único vampiro que va por ahí usando palabras
como selfie.”

“Y las costillas de esa vampiro—”

“Me disculpo, me disculpo sinceramente, ¡así que por favor deja de


sacar el tema!”

No recordaba en absoluto el incidente, pero teniendo en cuenta lo


difícil que era dormir en aquella sección de tubería, me parecía
verosímil que reaccionara así ante mis pesadillas. Y así, desconfiado
de mí mismo, acabé pidiendo perdón de todo corazón.

“Bueno, no tengo intención de vengarme de vos, dada vuestra


promesa de invitarme a hordas de rosquillas, cada día y todos los días.”

Shinobu parecía ciertamente satisfecha de sí misma.

Lo que me dio la sensación de que me habían tendido una trampa.

Incluso podría haber hecho la huella de la mano ella misma.

“Bien.” Asentí. “Me contentaré con la persistente posibilidad de


haber disfrutado al máximo de tus costillas.”

“Vaya, veo que sois un chico positivo…”

Nos arrastramos fuera de la tubería.

El tiempo estaba despejado, igual que ayer.


Y por ayer, me refiero al ayer de hace once años.

Tenía la esperanza de que lloviera, ya que eso facilitaría el


seguimiento de Hachikuji (la lluvia oculta tanto los sonidos como las
figuras, y los paraguas hacen que te descuides), pero las cosas no
salieron como yo quería.

De todos modos, Hachikuji no había dicho nada de qué lloviera ese


día.

Shinobu y yo hicimos unos ligeros estiramientos en el parque para


aflojar nuestros tensos músculos (no sé si realmente necesitaba estirar,
pero de todos modos lo hizo conmigo), y nos dirigimos a la casa de los
Hachikuji.

Eran las 8 AM, hora local.

Parecía un buen momento.

No es que no haya pensado en ello antes de irme a dormir, pero al


ejecutar nuestra misión de escondernos detrás de un poste telefónico y
vigilar la residencia de los Hachikuji, la verdadera cuestión era hasta
qué punto íbamos a parecer sospechosos.

Por muy indulgente que sea la época, cuanto más se prolongue


nuestra vigilancia, mayor será la probabilidad de que un buen vecino
nos diga algo.

Dado que era domingo, nuestro objetivo probablemente saldría de


casa en algún momento de la mañana, pero como se trataba de
Hachikuji, no podíamos estar seguros de nada.
Por lo que sabemos bien podría salir a las cinco de la tarde.

Había dicho que su mochila contenía todo lo necesario para pasar


la noche, y si era así, era perfectamente plausible que su itinerario
planeado implicara ir allí tarde y volver temprano.

La muchacha era propensa a dejar volar su imaginación y podría


estar inexplicablemente preocupada por sobrepasar su tiempo de
estancia o algo así.

“Qué fastidio.” Me quejé. “Puede perderse.”

“¿No es eso precisamente lo que tratamos de evitar?”

Nuestras bromas habituales continuaron, pero en ese punto preparé


una estricta contramedida.

Una contramedida para no ser abordado por nadie del vecindario,


es decir, aunque la vigilancia se prolongue durante diez horas—
consistía en dar sangre a Shinobu.

En dejar que bebiese mi sangre.

¿Por qué iba a hacer esto, que en cierto modo era una costumbre
consagrada entre nosotros, aunque no nos estuviéramos preparando
para la batalla? Porque al dejarla beber mi sangre, podría elevar el nivel
de sus poderes vampíricos y permitirle modificar su apariencia externa.

Que se transformara o no dependía de sus intenciones y dependía


completamente de ella—pero por esa misma razón, esperaba que
cambiara de su forma de niña.
Si actualmente fuera una estudiante de primaria de ocho años
destacaríamos.

Entonces, al tener la apariencia de una chica de trece años de


escuela media eso se solucionaría un poco.

En realidad, convertirse en una adulta completa sería lo más


adecuado para nuestros objetivos, pero si se acercase demasiado a su
“forma original”, ambos nos volveríamos susceptibles a los rayos del
sol.

Nuestros cuerpos se reducirían a cenizas.

O, al menos, terminarían muy quemados.

Tenía que conservar un rastro de humanidad.

La parte que prospera bajo el sol.

“¿Y qué sentido tiene que me convierta en una chica de escuela


media?” Preguntó Shinobu. “Os haré saber ahora mismo que, en
opinión del mundo, confraternizar con una chica en escuela media es
suficiente, más que suficiente, para constituir un Complejo de Lolita.”

“Esa no es la cuestión.”

Claro, un estudiante de tercer año de secundaria que sale con una


estudiante de primer año de escuela media probablemente sería tratado
como un paria, y en ese sentido, Shinobu tenía toda la razón—pero
nah, ni siquiera estoy hablando de eso, ¿de acuerdo?

No me entretengo con las muchas edades de Shinobu ni nada.


Le pregunté: “¿Te acuerdas de las chicas de escuela media de
ayer?”

“Las he olvidado.”

“¡Bueno, recuérdalas!”

“¿Oh, ellas? Ya veo, entiendo vuestra pretensión de artificio.”

“Ho ho, muy perspicaz, Shinobu.”

Seguro de que no entendía nada, la incité a deletrearlo. Los dos nos


estábamos metiendo demasiado en el asunto.

“A través de vuestra conversación con ellas, habéis descubierto


vuestra fascinación por las chicas de escuela media.”

“¡No, te digo que no es eso en absoluto!”

“Cuando volvamos al presente, ¿la primera parada será la vivienda


de Flequillo-chan? No, eso es innecesario, porque en vuestra propia
casa ya hay dos kits con carácter de hermanita en escuela media.”

“No involucres a mis hermanas en esto.”

Es decir, Sengoku era una cosa, pero que el objeto de tu fascinación


fueran hermanas menores era otra cosa.

“Entonces, no descartáis a Sengoku, ¿estoy en lo cierto?”

“¿Mm? Ah, bueno, está en su segundo año de escuela media. Y


últimamente parece extrañamente crecida, ¿sabes?”
“Entonces las acciones de esa persona han comenzado a dar frutos,
que inesperado…”

“¿A quién te refieres con ‘esa persona’? Suena como un jefe final…
¿Kaiki?”

“No, no me hagáis caso. No quiero hablar de ello. Ahora bien, si lo


que decís es cierto, ¿qué sentido tiene que adopte la apariencia de una
chica en edad de escuela media? ¿En hacer que recuerde a esa pandilla
de chicas?”

“Porque, obviamente, es mucho más probable que alguien dijese


algo si voy acompañado de una niña de ocho años. Por supuesto, te
quiero conmigo en esta vigilancia. Por eso, el ingenioso y joven
Koyomi-san tuvo esta idea: si te alimentaba con suficiente sangre para
que crezcas hasta convertirte en una chica en edad de estar en escuela
media, adoptarías una apariencia realmente bonita y exudarías una
nobleza inabordable. Esa aura sobre ti que hará que cualquiera se lo
piense dos veces antes de dirigirse a ti, una belleza hechizante que
podría robar el corazón de cualquiera.”

“…”

¿Eh?

Sólo estaba diciendo lo obvio, así que ¿por qué Shinobu, con su
apariencia de chica en escuela media, se sonrojó?

¿Qué pasa, no te sientes bien?


Parece que con el regreso de tu naturaleza vampírica, el sol se
convierte realmente en tu enemigo.

Pensé que no habría problema con cinco o más años de


crecimiento…

“¿Estás bien?”

“¿Mm? ¿Mmm? O-Oh, sí, todo está bien. B-Bueno, entonces, sigue
con lo que estabais diciendo. Podéis alabarme más, más, más.”

“¿Eh? No te estaba alabando, pero… Verás, lo que digo es que si


eres una niña pequeña y estamos juntos, es más probable que alguien
nos moleste, pero si eres una chica de escuela media y estamos juntos,
mantendrán las distancias. Seguiremos levantando sospechas, pero
creo que será más difícil que alguien se nos acerque, eso es todo.”

“¿Más difícil que alguien se nos acerque? ¿Por qué, por qué?”

“Bueno, porque eres demasiado bonita…”

“¿P-Podríais ser más específico sobre qué parte de mí es bonita?”

“¿Hm? No es nada en concreto, es todo. Desde tu cabello dorado y


flexible hasta tu piel suave, la forma de tus ojos, tus labios y, por
supuesto, tu figura, perfecta incluso con sus rastros de inmadurez, por
no mencionar las proporciones inmaculadas de tus brazos y piernas.
No hay duda de que si Leonardo da Vinci viviera hoy, pintaría tu
retrato en lugar de la Mona Lisa.”

“¡C-Callaos!”
Me dio una patada.

Me pateó con su poder de vampiro.

Yo también me había convertido en vampiro, así que debería


haberse equilibrado y no doler mucho—eso se podría pensar, pero en
realidad sufrí el suficiente daño como para acabar de espaldas mirando
al cielo.

No se guardó nada con esa patada.

¿Qué demonios, estaba molesta o algo así?

“Um, ¿he dicho algo malo?”

“No lo hicisteis, no lo hicisteis. Ni una sola cosa. Bien, bien, si vos


lo decís, no me detendré en cooperar con vos para aumentar vuestro
poderío.”

Cuando se levantó, vi que la ropa de Shinobu con apariencia de


asistir a la escuela media había cambiado de su modelo estándar—al
recuperar tanto poder, podía manipular la realidad a su antojo, al
menos en el plano de la ropa.

Admiré su nuevo traje.

Claramente el uniforme de las alumnas de escuela media que nos


encontramos ayer.

Un vestido, como el de Sengoku, es decir, el uniforme de la escuela


media a la que había asistido.

¡Vaya, una tarjeta súper rara!


Shinobu en uniforme…

“Así será menos probable que nos aborden.” Explicó. “Y además,


un uniforme es suficiente para avalar el carácter de una persona en este
país.”

“S-Sí. Por supuesto.”

No es que no se me haya ocurrido.

Pero nunca me imaginé que Shinobu, tan exigente con el estilo


como la superpopular representante de clase, llevara algo parecido a
un uniforme escolar, que tantas otras personas también llevaban, así
que el plan se había quedado en el tintero.

Para que Shinobu llegue tan lejos mostrando una actitud


cooperativa por sí sola… Ni siquiera la había tentado con Mister
Donut, así que ¿qué demonios podría haberla puesto de tan buen
humor?

No tenía ni idea.

Era un rompecabezas, un misterio.

Si pudiera descubrirlo—sería masivamente ventajoso en mis


futuras interacciones con ella.

“Si lo deseáis, también puedo preparar un uniforme para vos.”

“De acuerdo, sí, tal vez deberías.”

Decidí presumir de su buena voluntad.


Aunque me incomoda un poco pensar que hace once años, también,
el simple hecho de llevar un uniforme te hacía menos sospechoso en
este país.

Shinobu creó un uniforme del instituto Naoetsu (masculino) para


mí, y yo volví a entrar en la sección de tubería para cambiarme en
ella—completando así nuestra transformación en un estudiante de
secundaria y una estudiante de intercambio de escuela media que para
nada eran sospechosos estando juntos.

Por cierto, mientras me cambiaba, Shinobu modificó aún más su


estilo para que tuviera gafas y trenzas, por alguna razón basándose en
el antiguo aspecto de Hanekawa. Tal vez porque ésa era la imagen de
Shinobu de una estudiante diligente.

La verdad es que no se me ocurría ninguna buena razón para que


una estudiante de escuela media y otro de secundaria estuvieran juntos,
pero por si acaso alguien nos decía algo, pensé que podríamos pasar de
largo si les decíamos que ella estaba haciendo una estancia en casa de
mi familia—y mientras inventábamos esa excusa tan rebuscada,
llegamos de nuevo a la residencia Hachikuji.

No es que hayamos elaborado las indicaciones del escenario ni nada


por el estilo, pero nos situamos cerca del poste telefónico y empezamos
a vigilar.

Había tomado el libro que Loli Hanekawa me había tirado y luego


abandonado el día anterior, así que mientras hacía que Shinobu lo
leyera (y que pareciera una chica extrañamente aficionada a leer)—al
mismo tiempo yo fingía tontear con mi teléfono (su tipo aún no existía,
pero en virtud de eso, debía de parecer un estudiante de secundaria
jugando a un videojuego).

Esperamos a que Hachikuji saliese de su casa.

Hachikuji Mayoi—con su enorme mochila, de camino a casa de su


madre, con el corazón seguramente lleno de ansiedad y expectación.

Supuse que, efectivamente, se iría mientras aún era de día—por lo


que nuestra vigilancia no duraría tanto.

Es probable que ni siquiera tenga que esperar media hora—

Para verla.

A la Hachikuji Mayoi que está viva, y que respira.


015

“¡¿Por qué demonios tarda tanto?!” Grité, un poco después de las once
de la mañana. Casi golpeé el teléfono contra el suelo en señal de
frustración—aunque acababa de conseguir el modelo. “¡Realmente me
había hecho ilusiones!”

“Sois el más inadecuado para las vigilancias—sólo han pasado unas


míseras horas.”

“Claro… Y es cierto, tenía la intención de vigilar este lugar durante


diez horas si se daba el caso, pero aun así pensé que saldría durante la
mañana… a juzgar por la forma en que había hablado de ello.”

Tal y como esperábamos, nadie se dirigió al combo de uniformados


que éramos Shinobu y yo—ya que era evidente que Shinobu destacaba
por ser una chica rubia y guapa. Los transeúntes nos veían, pero nadie
se detenía a observar.

Inesperadamente, las trenzas de Shinobu parecían hacer efecto.

Incluso un vistazo a las trenzas rubias es inusual.

Aunque, personalmente, estaba dispuesto a ser abordado por


extraños.

El sol resultaba duro desde que ambos habíamos subido nuestros


niveles vampíricos para que Shinobu pudiera disfrazarse
(¿transformarse?), y aunque sólo era mayo, parecía que estábamos
atrapados en una sauna.
Shinobu mantuvo la compostura, pero debió ser duro para ella.

Me sentí mal y me arrepentí un poco de mi pronóstico demasiado


optimista y de haberla obligado a disfrazarse, pero ya era demasiado
tarde para eso.

Nuestros antepasados nos dicen: es mejor arrepentirse de hacer algo


que de no hacerlo. Pero si lo pensamos bien, parece una frase
increíblemente irresponsable. ¿No debería ser: no hagas nada de lo que
te puedas arrepentir?

De todos modos, en este punto era sólo una prueba de voluntad.

Un concurso, frente a Hachikuji Mayoi.

Me quedaré plantado aquí hasta mañana si es necesario—

“Disculpen, ustedes dos.”

Justo cuando renové mi determinación, alguien habló. A nosotros.

Fue un ataque sorpresa magistral, y como ya habíamos decidido


que el día estaba despejado, no pude sobresaltarme más.

“Er, ah, ¿sí?” Respondí, apenas manteniendo la compostura.

Fingiendo inocencia con todas mis fuerzas.

Como habíamos calculado de antemano, Shinobu, actuando como


una estudiante de intercambio que no entiende muy bien el japonés,
siguió leyendo su libro.
En retrospectiva, era una estratagema contradictoria, dado que el
libro estaba en japonés (una traducción de A Orillas del Río Plum, para
ser exactos).

“Oh, ¿qué puedo hacer por usted? ¿Tienes algún negocio con
nosotros, gente nada sospechosa?” Respondí despreocupadamente.

Enunciando más de lo necesario.

¿Qué era yo, un actor de teatro?

“¿Quiere que le exponga nuestra falta de sospecha? Por supuesto,


permítame explicarla. Naturalmente, no somos vampiros ni nada por
el estilo. Simplemente transpiramos con facilidad.”

“Um… no me importa.”

Parecía realmente desconcertado—como si realmente se estuviera


desmoronando.

El hombre adulto que estaba frente a mí preguntó: “¿Han visto a la


chica que vive aquí?”

Casi como si no se hubiera dado cuenta de lo sospechosos que


éramos Shinobu y yo.

“Una niña de quinto grado… con coletas, probablemente llevando


una gran mochila…”

“¡…!”
Sólo había desviado la mirada un segundo, pero cuando volví a
mirar a la residencia Hachikuji—la puerta principal y el portón de
entrada estaban abiertos de par en par.

Como si alguien se hubiera precipitado.

No, olvídate de ese lenguaje vago, no era el momento de hacerse el


sabio y examinar todas las posibilidades. Era obvio que este tipo era el
que se había precipitado.

Este tipo—era un Hachikuji.

Y.

La alumna de quinto grado que buscaba tenía que ser Hachikuji


Mayoi.

“Eh… no, no la he visto.”

Yo estaba tan agitado como él, pero al menos me mantuve lo


suficientemente calmado como para no dejar que se notara, y traté la
situación con la mayor frialdad posible.

Hablaba de mantener la calma.

Y ni siquiera estaba mintiendo—no la había visto.

Aunque había estado allí observando desde siempre.

“¿Le ha pasado algo a la chica?”

“E-Es mi hija.” Respondió el tipo, mirando hacia su casa. “Parece


que se ha escapado… Pensé que sólo se estaba tomando su tiempo para
levantarse, pero cuando fui a su habitación para ver cómo estaba, había
una nota, y según ella, salió de la casa alrededor de las cinco de la
mañana.”

“¡Hachikujiiiii!” Sin quererlo, grité su apellido.

El tipo se sobresaltó, probablemente pensando que me refería a él—


Hachikuji-san. Pero me importaba un bledo su reacción.

“¡¿Dónde diablos cree que va?!”

Saliendo a las cinco de la mañana.

¡¿Se va a pescar o algo así?!

¡No es considerada en lo más mínimo!

¡Vaya que le gustaba abusar de mi buena voluntad!

Hachikuji Mayoi.

Incluso cuando estaba viva, era una chica imprevisible.


016

En primer lugar, le dije a Hachikuji-san que se calmara.


Respetuosamente. Probablemente no apreciara que eso viniera de un
chico de instituto desconocido como yo, pero no podía abandonar a un
tipo que estaba tan desconcertado que se aferraba a ese mismo chico
de instituto desconocido. Que preguntara a las primeras personas que
vio (nosotros) dónde había ido su hija, aunque no podía saber que
habíamos estado vigilando su casa desde antes de las nueve de la
mañana, sólo podía significar que estaba completamente fuera de sí.
Hasta el punto de que un movimiento en falso podría provocar algún
tipo de incidente.

Le sugerí que tal vez debería intentar llamar por teléfono a los
amigos de su hija y preguntarles si sabían dónde estaba.

Era una sugerencia inútil, por supuesto.

Pero no había manera de decir: estoy bastante seguro de que se


dirige a la casa de su ex esposa, así que ¿por qué no tratar de ponerse
en contacto con ella?

No podía permitirme despertar sus sospechas.

Ni que decir tiene que no habría sido tan extraño llegar a la idea de
que, siendo el Día de la Madre y todo eso, tal vez había ido a ver a su
madre, pero de todos modos…

“B-Buena idea… Gracias.” Dijo Hachikuji-san, volviendo a la


casa.
Dejando la verja exterior, si no la puerta principal, abierta de par en
par.

Lo miré entrar—luego empecé a correr.

A toda velocidad, con Shinobu agarrada bajo mi brazo.

“¡Maldita sea! Deberíamos haber pasado toda la noche escondidos


detrás de ese poste telefónico, ¡sin importar lo sospechoso que
hubiésemos parecido!”

“No, creo que esto es lo que podríais llamar la compulsión de la


historia. Por mucho que haya colmado vuestra paciencia con mi
cháchara, yo también pensé que podríamos aplazar el fallecimiento de
la muchacha hasta el día siguiente, pero como no, está destinada a ser
atropellada por un vehículo y a morir en este día, pase lo que pase.”

Agarrada bajo mi brazo, Shinobu se había vuelto a su forma de niña


sin que me diera cuenta, aparentemente para facilitar su transporte. Al
notar esto, la trasladé de debajo de mi brazo a una posición estándar a
cuestas.

Y me doblé.

Para minimizar la resistencia del aire.

Como estaba en modo vampiro, mi fuerza física en general había


aumentado—esto no era lo que tenía en mente cuando me reforcé, por
supuesto, pero supongo que podría llamarse un beneficio secundario.
Tal como estaba, podía correr los 100 metros lisos en menos de
cinco segundos.

Sin embargo…

Era consciente de que, aun así, no podría alcanzar a Hachikuji si


había salido de casa hacía seis horas—no había ni una hora a pie desde
la casa de Hachikuji hasta la de Tsunade-san.

Aunque fuesen los pies de un niño—llegamos demasiado tarde.

Es muy probable que el accidente ya se haya producido.

Llegamos demasiado tarde.

A no ser que pudiéramos volver a tener ese tiempo—

“¡El destino, una mierda! ¡Me niego a aceptar ese destino!”

“Permitidme advertirle ahora, mi amo. Dejad de lado vuestro


pensamiento de joven que creció con el auge de los videojuegos de
que, si has fracasado, no podéis sino retroceder en el tiempo e
intentarlo de nuevo. Si insistís, podría lograrlo por vos. Pero si el salto
se vuelve a estropear, podríamos retroceder en el tiempo, si no a la
catástrofe total de hace quinientos millones de años, sí a la era de los
dinosaurios, para no volver jamás.”

“Entiendo eso…”

No fui tan egoísta como para pensar que tendría innumerables


oportunidades para hacer esto.

Fue un milagro único.


No es un juego de bonificación, un sólo un fallo y todo acabaría.

No hay manera de reproducirlo.

“¡Mierdaaaaaa!”

Por eso, aunque comprendí que era claramente demasiado tarde,


seguí corriendo con todas mis fuerzas, sin aflojar el ritmo.

En el camino, pensé en el padre de Hachikuji.

Su padre.

El tipo de padre que, tras el divorcio, impidió que Hachikuji viera


a su madre a pesar de la ley, sin hablar nunca una palabra de su madre
dentro de la casa—que intentó que Hachikuji se olvidara por completo
de su madre.

Qué puedo decir, a partir de escuchar esas historias me había


construido una imagen de él como una especie de vil demonio, pero—
no encajaba en absoluto con el hombre que había conocido y que
estaba tan conmocionado por su hija “huyendo de casa”.

Regular.

Era un padre normal y corriente.

Huh.

Así que era un padre.

¿Un padre podía preocuparse tanto cuando se trataba de su hija, sin


importar las apariencias?
Fue bastante impresionante.

Entre los dos, mis simpatías habían recaído por completo en la


madre, Tsunade-san, y había visto a Hachikuji-san como el enemigo
que intentaba separar a Hachikuji y a su madre—pero ahora.

Ahora, también por su bien.

Quería salvar la vida de Hachikuji.

Quería prolongar el tiempo que tendría con su hija un par de días,


o sólo un día—unos minutos, incluso.

“¡Mi amo!”

Si Shinobu no me hubiera retorcido el cuello y gritado,


seguramente lo habría pasado por alto.

En ese momento en particular empezaba a notar que si regulaba


bien el ángulo de mis giros, la caja torácica de Shinobu me rozaba la
espalda de forma agradable, como si me rascara un picor con un
rascador de espalda.

Justo al frente—estaba ese parque.

El parque de nombre impronunciable.

En el transcurso de la carrera desde la casa de los Hachikuji hasta


la casa de Tsunade-san, estuve a punto de pasar por el parque sin
siquiera dignarme a darle una mirada.

Al retorcerme el cuello por detrás, y hacerme girar la cabeza hacia


la derecha, Shinobu desplazó a la fuerza mi campo de visión—
Me permitió descubrir a una joven solitaria que consultaba un mapa
residencial instalado en una esquina del parque, con una mirada de
intensa concentración en su rostro.

Una joven solitaria.

Con coletas y una gran mochila colgada de los hombros, que


recuerda a un caracol.

De alguna manera, rebosante de un aire conmovedor.

Una chica adorable.

“……… ¡Nkk!”

Intenté frenar, pero lo arruiné.

Y me caí de bruces.

Habiendo corrido a una velocidad impensable para un ser humano,


caí como si fuera yo el atropellado.

Con sus reflejos mejorados, Shinobu fue capaz de saltar antes de


que yo cayera, volando por el aire en una especie de salto de luna y
haciendo un aterrizaje como si todo fuera perfectamente seguro (no lo
era en absoluto). Pero no creí que eso fue genial, o debía haber alguna
forma de detenerme que no fuera retorcerme el cuello.

Al fin y al cabo, estaba en modo vampiro, así que cualquier rasguño


que me hiciera al caerme se curaría en un abrir y cerrar de ojos.

“… Shinobu, por aquí.”


Mantuve la voz baja—aunque no creía que la solitaria joven
pudiera oírnos a esa distancia—y con la mayor discreción posible,
tomé a Shinobu de la mano. Como no había otro lugar para esconderse
cerca, tuvimos que conformarnos con acechar detrás de un árbol.

Estaba teniendo un día ajetreado, escondiéndome detrás de los


árboles y los postes telefónicos.

“Shinobu, pégate a mí. Ella nos verá.”

“Sí, mi amo y señor. Rib, rib, rib.” Haciendo un misterioso sonido


parecido al de una rana, se acercó a mí y dijo: “¿Es… efectivamente
ella? Os detuve por reflejo, pero a decir verdad, apenas puedo
distinguir a un humano de otro. Hice mi juicio basándome únicamente
en la gigantesca mochila que lleva.”

“Bueno—no es el tipo de mochila que llevan la mayoría de las


chicas.”

Era una de sus señas de identidad.

Imaginándome a mí mismo como un ninja, intenté confirmar de


nuevo la identidad de la chica desde detrás del árbol, sólo para estar
seguro—estaba a bastante distancia, pero eso era irrelevante.

Mi apego emocional a Hachikuji era, en este caso, también


irrelevante, ya que en este momento mi visión estaba materialmente—
o inmaterialmente, absurdamente aumentada, gracias a estar en forma
vampírica.
En este momento, podría haber distinguido el estampado de la
camiseta de una niña a dos kilómetros de distancia.

“¿Debe ser una niña?” Preguntó Shinobu.

“Sólo pretendía dar un ejemplo fácil de entender.”

“Al menos sois una persona—no, excentricidad—bastante fácil de


entender…”

Dejaría que eso me entrase por un oído y me saliese por el otro.

Confirmé que Hachikuji era efectivamente Hachikuji.

“…”

Tal vez no haga falta decirlo, pero—su aspecto era exactamente


igual al de la Hachikuji que había conocido once años en el futuro.

No había ni una sola diferencia.

Aun así—incluso sin ninguna diferencia, sentí que la Hachikuji


viva era de alguna manera diferente a la Hachikuji muerta.

Esa era—¿esa era la diferencia entre estar vivo y estar muerto?

“Pensé que tal vez ya había sido atropellada por el vehículo, y que
esta era Hachikuji-la-excentricidad…” Mientras la chica sacudía la
cabeza exageradamente, totalmente concentrada en el mapa
residencial, le susurré a Shinobu. “Pero, de alguna manera, no parece
que sea así. ¿Cómo puedo expresar esto? Es difícil de poner en
palabras, pero parece tan… llena de vida.”
“Hmm. Sí, estoy de acuerdo.” Si la cazadora de excentricidades,
que podía convertir las excentricidades en energía, lo decía, bueno, no
podía haber dudas. “Y su sombra parece humana, no de caracol.”

“Eso fue sólo en la adaptación del anime.”

“Sin embargo, es desconcertante. ¿Por qué esta muchacha, después


de salir a las cinco de la mañana, esta escondida en este parque?”

“No creo que esté escondida…”

“Partió hace seis horas. No, ¿antes?” Me recordó Shinobu, mirando


mi reloj. Su expresión severa indicaba que realmente lo encontraba
desconcertante. “A las cinco de la mañana, estabais en el punto álgido
de vuestra devoción por tocar en mi caja torácica. Como si se tratara
de vuestro solo culminante.”

“Debe haber una analogía mejor.”

“Hace seis horas, bueno, seguisteis rasgando mis costillas hasta que
os despertasteis.”

“Si eso es cierto, ¿estás segura de que tus costillas están bien?”

Habría algo más que una huella de mano.

No me sorprendería mis dedos le hubiesen roto algunos huesos si


traté sus costillas cual cuerdas de guitarra.

“Kakaka. Espero una disculpa escrita a mano.”

“Deja de burlarte de mí.” Dije, y luego volví a la pregunta anterior


de Shinobu. “Aunque no estoy seguro…”
“¿Mm?”

“Probablemente se haya perdido. Dijo que era la primera vez que


se aventuraba lejos de casa…”

Habíamos tenido en cuenta todo el tiempo la posibilidad de que


Hachikuji se perdiera, pero nunca pensamos que se perdiera tanto.

Sin embargo—podríamos considerarlo una suerte.

Un verdadero salvavidas.

Yo era el que esperaba ayudarla.

Pero, en cambio, me sentí como si me hubieran salvado.

“…”

Una sensación de déjà vu me invadió mientras Hachikuji volvía a


mirar una y otra vez el mapa residencial y lo comparaba con la nota
que, supuse, tenía escrita la dirección de Tsunade-san.

Me habían mostrado esa nota.

Ese Día de la Madre.

No pude evitar recordar aquel Día de la Madre en el que conocí a


Hachikuji—aunque en este momento no se trataba de un déjà vu, sino
de una realidad que ocurriría dentro de once años.

Lo que tenía que hacer ahora era asegurarme de que se transformase


en una especie de anécdota.

Yo.
“Lo recuerdo todo… Acercándome suavemente a Hachikuji
mientras se debatía allí, y luego guiándola a la casa de Tsunade-san…”

“Os estáis olvidando de algo importante.”

“¿Qué sabes de eso?”

Estoy bastante seguro de que por aquel entonces todavía te


abrazabas las rodillas en la escuela de preparación abandonada.

¿Incluso mis recuerdos se transmiten a través de mi sombra?

Si es así, entonces no tengo ni una pizca de privacidad.

“No te preocupes.” Aseguré. “En una escena tan seria, incluso yo—
no, especialmente yo, no cometeré el mismo error dos veces.”

“Hmm.”

“No voy a salir a la palestra.” Prometí.

Y con un hmm, pensé en qué hacer a continuación.

Se prudente.

Tómate tu tiempo y piensa.

El plan original era que yo siguiera casualmente a Hachikuji


mientras se dirigía a casa de Tsunade-san. Me mezclaría casualmente
con la multitud en el paso de peatones y seguiría literalmente sus pasos,
es decir, actuaría como si estuviera en el servicio secreto, pero como
el paquete (es decir, Hachikuji) se había perdido tanto, no tuvimos más
remedio que modificar el plan.
Porque si las cosas seguían así, era totalmente posible que
Hachikuji no llegara a la residencia de Tsunade-san aunque se pasara
todo el día intentándolo.

“… Hmm. ¿Qué hacer? Shinobu, ¿crees que podrías tocar mi hueso


de la cadera? Tal vez se me ocurra algo.”

“Os estáis convirtiendo en todo un excéntrico, el estudiante de


secundaria fetichista de los huesos.”

“Mm, lo tengo.”

Dejando de lado si realmente me tocó el hueso de la cadera, ideé un


nuevo plan. En realidad, ya lo había vislumbrado, en el sentido de que
llevaba un tiempo cavilándolo.

Sólo era cuestión de armarse de valor.

Dejé el cobijo del árbol y comencé a caminar hacia el cartel con el


mapa residencial—es decir, hacia Hachikuji.

“¿Qué pretendéis?”

“¿Qué es lo que no pretendo? Voy a guiarla a la casa de Tsunade-


san.”

“¿Cómo, ahora? ¿Pensáis hacer contacto?”

“No hay otra opción. Si sigue vagando y se pierde, la probabilidad


de un accidente se dispara. ¿Hay algún problema con eso?”

“No creo. Aunque no tengo ningún consejo que ofreceros, tampoco


tengo una advertencia. Por otra parte, para estar seguros, tal vez no
deberíais decirle vuestro nombre. Después de todo, ya hay un Araragi
Koyomi en este período de tiempo.”

“Bien. Entonces por ahora llámame Muscle Ogata. Sólo por el


momento, por supuesto.”

“Primero vuestro fetiche por los huesos, ahora este poderoso anhelo
por los músculos—vuestras proclividades se acercan a dominios
lejanos incomprensibles para la gente común.”

Tal vez ya me había acercado y estaba en camino.

Espantoso.

Conocer a una Hachikuji desconocida me ponía terriblemente


ansioso, pero como ya lo había hecho una vez, pensé que esta vez
podría hacerlo mejor.

No iba a salir a la palestra, por supuesto.

Confiaba en poder guiarla adecuadamente.

Que todos contemplen el yo maduro.

Así que, amortiguando mis pasos (¿?), caminando de puntillas


(¡¿?!), siendo lo más discreto posible para que el objetivo no se diera
cuenta (¡¡!!), me acerqué a Hachikuji por detrás.

Sin pensar y comparando repetidamente el cartel con la nota que


llevaba en la mano, pero todavía con dificultades para entender de
donde venia y hacia donde iba, aparentemente en el colmo de la
confusión—Hachikuji no se fijó en mí por suerte… y yo.
Me acerqué a ella por detrás y le levanté la falda con todas mis
fuerzas.

Cubrió toda la mitad superior de su cuerpo, con mochila y todo.

“¡Agghh!”

Naturalmente, Hachikuji dejó escapar un grito.

El grito despertó en mí cierta nostalgia—pero sin volverse, salió


corriendo a toda velocidad, con la falda aún por encima de la cabeza.

Fue la carrera de una niña.

Pero una niña cuya fuerza en las piernas estaba, supongo, muy por
encima de la media nacional para niños de quinto grado.

“¡Ups!”

“No es una cuestión de ups.”

“¡Mierda! ¡Qué demonios! ¡Si yo fuera el protagonista de un


manga, ¿qué, sería Saeba Ryo?!”

“Estáis dando un giro muy positivo a las cosas. Más bien creo que
seríais Moroboshi Ataru.” Replicó Shinobu. Parecía tener predilección
por Shogakukan. “Y no quiero parecer crítica, pero Saeba Ryo es un
nombre que sólo un chico de escuela media consideraría genial.”

“¡Eso suena muy crítico y nada más! ¡Maldita sea, fue esa ‘la
compulsión de la historia’ la que se interpuso en mi camino para
rescatar a Hachikuji!”
“Por el momento, sólo podría llamarse ‘cosechar lo que se
siembra’…”

Ignorando la réplica demasiado correcta de Shinobu, y maldiciendo


la crueldad del destino.

Perseguí a Hachikuji.

Por muy rápida que fuera la chica, era imposible que pudiera dejar
atrás a un vampiro—en el espacio de un momento la alcancé a ver.

Parecía que iba a llegar a ella justo al salir del parque—y una vez
que lo hiciera, tendría que empezar por convencerla de que yo no era
alguien sospechoso.

Un acto hercúleo de persuasión…

Sin embargo, espera un segundo. Cuando le levanté la falda,


Hachikuji se marchó como un conejo asustado sin echar ni una sola
mirada atrás, así que no me reconocería—si de alguna manera pudiera
adelantarme a ella y entrar en la escena como si no hubiera tenido nada
que ver, tal vez podría reparar mi anterior error.

Mientras maquinaba este plan, disminuí un poco el ritmo hasta


que—

“¡Ack!”

Ocurrió algo totalmente imprevisto.

Hachikuji, tras salir corriendo del parque—siguió corriendo hasta


la calle.
Directo a un paso de peatones.

Pero—el semáforo estaba en rojo.

Rojo.

El color que significa “stop”.

Y en el paso de peatones—se precipitó un camión, sin frenar en


absoluto.
017

Es un tropo común en el manga y en otros lugares. Cuando un niño—


¿o quizás un gato? O un perro… está a punto de ser atropellado por un
vehículo, un ángel de la guarda sale corriendo a la calle y lo aparta del
camino, sólo para ser atropellado en su lugar…

Cuando era un poco más joven, también me conmovían esos


episodios de devoción, con sus elementos heroicos y la encarnación de
un cierto tipo de abnegación, pero como era de esperar, una vez que
llegué a la secundaria, llegué a preguntarme si tal hazaña no sería de
hecho físicamente imposible.

En realidad, ningún ser humano puede correr más rápido que un


vehículo ni siquiera un instante, por lo que es imposible que pueda
reaccionar cuando se dé cuenta de lo que está a punto de ocurrir.

Y los cuerpos de los animales, ya sean jóvenes o mascotas, están


construidos con un exquisito sentido del equilibrio, por lo que, aunque
les pongas la mano encima, no necesariamente accederán a tu deseo de
salir volando fuera de peligro. Dicho de otro modo, no te tomes la
gravedad a la ligera.

En ese caso, tanto la persona que salva como la que es salvada


recibirían un golpe, así que ¿qué sentido tendría?

También existe la noción de envolver tu propio cuerpo alrededor


del suyo para protegerlo en lugar de tratar de empujarlo fuera del
camino. Pero el impacto de un vehículo es demasiado para que
cualquier cuerpo humano pueda amortiguar. ¿No me creen? Prueba a
escuchar el espantoso sonido que produce un accidente de tránsito.

Y si las cosas van mal, el que está siendo protegido va a terminar


haciendo la amortiguación.

En última instancia, la cuestión es la potencia fuera de


especificaciones y la sorprendente fuerza de impacto del vehículo—
sin embargo.

Sin embargo, esto era diferente.

Era un vampiro cuyo poder y velocidad superaban a los de


cualquier automóvil.

Había potenciado mi nivel vampírico simplemente para que la


vigilancia fuera fluida, es decir, para convertir a Shinobu en una chica
en edad de asistir a la escuela media, pero—aquí funcionó a mi favor.

Corrí hacia Hachikuji, que, en medio del paso de peatones, no se


dio cuenta de que el camión se le echaba encima—y la empujé fuera
del camino.

Con un ¡Hie! salió volando, indefensa ante mi fuerza vampírica,


hasta el otro lado del paso de peatones—no hubo una reacción igual y
opuesta que me detuviera, por lo que mi excesivo impulso al correr me
llevó hasta el otro lado de la calle una fracción de segundo después de
ella.

Donde me aplasté la cara contra el suelo.


El camión me rozó los tacones de los zapatos—

Sin aflojar su paso por la carretera.

Haciendo sonar su, evidentemente muy útil en esta situación,


estridente claxon.

Desde el punto de vista del conductor, una niña de primaria y un


joven de secundaria habían salido volando delante de él mientras
pasaba un semáforo en verde a una velocidad perfectamente legal, así
que probablemente eso era todo lo que podíamos esperar.

No lo había pensado tan detenidamente, pero dado que era un


vampiro, probablemente habría estado bien si me hubieran golpeado—
un cuerpo que puede resistir la violencia sobrenatural de las embestidas
de Kagenui-san no va a ser destruido por algo tan mísero como un
camión—pero, de nuevo, si tener mi cara aplastada contra el suelo
dolía tanto, una vez más había hecho una cosa escandalosamente
arriesgada sin pensarlo bien.

Ser atropellado por un camión… Podría haber muerto sólo por el


dolor.

Un accidente de tráfico.

Qué temible.

“¿Estáis bien?” Preguntó una voz en el suelo.

O, más precisamente, una voz en mi sombra.


Shinobu parecía haber tomado la decisión de una fracción de
segundo de volver a hundirse en ella para no interferir en mis
acrobacias—siendo este estado de perfecta coordinación quizá uno de
los pocos frutos de nuestra batalla con Kagenui-san.

“Sí… estoy bien…”

“Basta de vuestro comportamiento temerario. Los vampiros


tenemos grandes poderes de regeneración, pero eso no significa que no
sintamos dolor.”

“Me doy cuenta, gracias… Lo estoy experimentando mientras


hablamos… Pero no puedo perder la conciencia…”

No podría desmayarme ahora.

Si lo hiciera, todo habría sido en vano.

“Shinobu… di algo para animarme.”

“¿Travieso? ¿O no travieso?”

“Travieso.”

“Si no os desmayáis, os otorgaré el digno honor de masajear las


plantas de mis pies en mi forma mi niña.”

“¡Gwohhhhhh!”

Me aferré a mi conciencia con toda la determinación que pude


reunir.

Apreté los dientes, me mordí la lengua y las mejillas, y el dolor me


ayudó de alguna manera a mantener la consciencia.
¡Será mío!

¡Juro que tal honor será mío!

“Um—¿estás bien?” Me preguntaron una vez más—pero esta vez


no era la voz de Shinobu, y no venía del suelo. Me sobresalté.

Miré hacia arriba.

“Sí… estoy bien.” Respondí—con las mismas palabras que le había


dicho Shinobu.

Respondí a la persona que estaba agachada a mi lado con aparente


preocupación mientras yo yacía caído en el suelo—respondí a
Hachikuji Mayoi.

Respondí.

A esa joven perdida.

Con coletas y una mochila.

“… ¿Estás bien?”

“S-Sí, gracias. Todo esto es porque salí corriendo cuando el


semáforo estaba en rojo.”

“…”

Por lo que pude ver.

A pesar de que había salido corriendo imprudentemente, sin


miramientos, Hachikuji parecía no haber sufrido ningún rasguño—la
mochila que llevaba debió de amortiguar su caída.
Me había estrellado contra la faz de la Tierra, mientras que
Hachikuji había sido amortiguada por su mochila…

“Es simplemente la recompensa kármica que cada uno se ha


ganado.” Comentó una voz desde el suelo.

Gracias por eso.

Por cierto, sólo yo podía oír la voz de Shinobu.

“Pues bien. Parece que el accidente se ha evitado con éxito.”

¿De verdad?

No estaba claro si se trataba de un acontecimiento históricamente


previsto como tal o de una contingencia causada por mi
comportamiento (voltear su falda) no previsto históricamente en
absoluto.

El semáforo había estado en rojo.

Durante el accidente de Hachikuji, el semáforo había estado en


verde—además nunca dijo nada de que el vehículo que la atropelló
fuera un camión.

Me quedé perplejo…

Ni siquiera se trataba de una paradoja temporal.

Si fuera esto último y no hubiera conseguido apartarla del camino


justo ahora, Hachikuji habría tenido un accidente todo porque decidí
viajar al pasado—y así las ruedas de la historia giraban y giraban.

Era muy complicado.


No quería pensar demasiado en ello.

Que mi deseo de rescatar a Hachikuji se convirtiera en sí mismo en


la razón de su accidente—no intento defender mis acciones, pero
llamarlo karma o “cosechar lo que se siembra” no nos llevó a ninguna
parte.

Fue aterrador.

Ahora mismo, estaba—haciéndome enemigo del destino.

Porque si no hubiera aumentado mi vampirismo, no habría sido


capaz de rescatar a Hachikuji.

“Lo siento. Un pervertido me estaba persiguiendo y me entró el


pánico. No pensé en mirar el semáforo ni nada…”

Hachikuji sonaba realmente arrepentida.

Lo que me hizo sentirme arrepentido.

Ese pervertido era yo.

Era yo quien la perseguía espeluznantemente.

Por otro lado, también me sentí aliviado.

Parece que, a fin de cuentas, no me reconoce.

“¿Ah, sí? Un pervertido, eh, inexcusable… Bueno, el mundo está


lleno de pervertidos, así que hay que tener cuidado.”

Fingí inocencia con todo mi ser.


Podía sentir una mirada dolorosa procedente de mi sombra, pero
también la ignoré con todo mi ser.

Como mi cacareada curación vampírica ya había aliviado el dolor,


empecé a levantarme.

“Bueno, afortunadamente un hombre como yo, la imagen misma de


la decencia, pasaba por aquí.”

“Sí, es cierto…”

Hachikuji simplemente asintió.

Huh.

Pensé que tal vez una réplica estaba en camino, pero nada.

Parecía estar muy arrepentida.

Ajá—obviamente.

Esta Hachikuji.

La Hachikuji de esta época—no me conocía.

En el presente, mi presente, charló conmigo tan amablemente como


quieras, pero al principio era bastante tímida con los extraños.

Y por supuesto.

Esto fue antes de que se encontrara con un caracol.

“Bueno, estoy un poco perdida, justo en este momento—a decir


verdad, voy de camino a casa de mamá, pero ya no conozco esta zona.”

Se me ha olvidado, confesó Hachikuji—en voz baja.


Como si fuera a reducirse a la nada.

La nota con la dirección de su madre se arrugó en su puño.

Al escuchar esto.

Dejé de hacer el ridículo.

Dije. “Entiendo.” De forma las directa posible. “Vamos, déjame ver


esa nota.”

Era exactamente la misma frase que le había dicho a Hachikuji la


primera vez que nos vimos.
018

Al final, no tuve nada que pudiera llamarse realmente una


conversación con la Hachikuji Mayoi de entonces, es decir, la
Hachikuji Mayoi viva—se mantuvo callada todo el tiempo que la guie
a la casa de Tsunade-san.

Parecía ansiosa.

Parecía tener miedo.

Mirándome, como si me estuviera evaluando.

Bueno, no era tan tonto como para imaginar que podría ganarme su
confianza sólo por salvarla de una muerte inminente ante un camión—
ya que en realidad no murió nadie—pero, por desgracia, el viaje a la
residencia de Tsunade-san no fue lo suficientemente largo como para
que este Hachikuji en modo “no hablar con extraños” se relajara a mi
alrededor.

“Muchas gracias.” Dijo cuando llegamos, ofreciendo sólo la más


formal expresión de gratitud.

Me costaría decir que sonó sincera, pero de nuevo, probablemente


no es razonable esperar más de una niña de quinto grado.

“Claro, hasta luego.” Le dije.

Y con un ligero saludo, haciendo todo lo posible por parecer un


joven alegre, sociable y simpático—me alejé de Hachikuji.
Pero supongo que lo importante para la propia Hachikuji fue lo que
vino después. Porque entre el momento en que me marché, o más
exactamente, entre el momento en que fingí marcharme y fui a vigilarla
desde detrás de un muro de hormigón, y el momento en que ella pulsó
el botón del interfono, transcurrió otra hora completa, y—

“¿Sí?” Se respondió desde el altavoz.

Llegó. Y no sé qué pasó después de eso.

Porque una vez que Tsunade-san respondió, me fui de verdad.

“¿Qué, no podéis ver el emotivo reencuentro entre madre e hijo?”


Preguntó Shinobu, desconcertada. Como si no entendiera mi tren de
pensamiento.

“¿Qué, querías mirar?”

“No, no tengo ningún interés. No obstante, pensé que tal vez


desearíais verlo.”

“Bueno, estaría mintiendo si dijera que no tengo interés.” Aunque


quise girarme y volver a mirar hacia la casa de Tsunade-san, reprimí
firmemente ese deseo. En su lugar, alejándome a buen ritmo, dije:
“Pero es algo privado—o más bien, es algo que no debería ver. Ya he
ido demasiado lejos al encontrarme a Hachikuji e intercambiar varias
palabras con ella por muy pocas que fuesen.”

Además, no iba a ser necesariamente un reencuentro conmovedor.


Quería que fuera conmovedor, por supuesto, pero a veces el mundo
no es así.

Después de todo, no tenía ni idea de lo que la madre de Hachikuji


sentía por su hija en ese momento.

No sabía quién había querido el divorcio en primer lugar, y aunque


lo supiera, nunca hay que meter las narices en los asuntos de otras
familias.

Sólo podía rezar.

Para que la madre de Hachikuji se preocupase por ella tanto como


su padre—

“Entonces eso es todo, Shinobu. Hemos hecho lo que vinimos a


hacer. Volvamos al presente.”

“¿Mm? ¿Habéis terminado?”

“En efecto. No hay nada más que hacer.”

“¿No queréis visitar la librería, o ver a Loli Tsundere-chan, o tomar


la foto de esa casa?”

“Quiero decir, no es que no sea reacio a hacer algunas de esas


cosas.” No recordaba haber insinuado nada sobre Loli Tsundere-chan,
pero… dejé pasar eso y respondí a la pregunta de Shinobu.
“Sinceramente, el pasado es agotador.”

“Ajá.”
“Hay tanto por lo que preocuparse, tanto por lo que estar nervioso.
Me siento tan agotado. Por no hablar de que tengo la sensación de que
lo que hemos hecho no ha servido para nada—como si no hubiera ido
a por todas, si no hubiera hecho nada en absoluto, Hachikuji igual
podría haber llegado a la casa de Tsunade-san.”

“No es así. Creo que habéis alterado el curso de la historia.”

Aunque la historia se corrija dentro de unos días, admitió Shinobu.

No parecía que me lo dijera sólo para consolarme.

Creo que en verdad creía lo que decía.

Bueno, no es que en realidad pensara que todo lo que había hecho


no tenía sentido—en todo caso, lo había dicho sólo por guardar las
apariencias, y la verdad era que estaba cansado.

En serio.

Cansado.

“Pero sabes.” Reflexioné. “Creo que los humanos cambian


constantemente la historia sólo por estar vivos. De todos modos,
¿tienes tiempo?”

“Nadie puede poseer el tiempo.”

“¡Es sólo una expresión! Como ‘el tiempo está de mi lado’.”

“No, está en mi muñeca.”

“En realidad es una línea decente.”


Pero, ¿y qué?

Sólo quería saber qué hora era.

“Son las cuatro de la tarde.”

“Así que pronto será la hora del crepúsculo. Esperaremos hasta


entonces, volveremos al Santuario Kita-Shirahebi, y te devolveremos
al borde del vampirismo completo—entonces podrás crear un túnel del
tiempo para devolvernos al presente.”

“Hmm. Sigo teniendo el hambre increíblemente poderosa de probar


algo en el Mister Donut de esta época—aunque si no poseemos
monedas, no hay nada que hacer.”

“Que sensatos somos. Temía en secreto que estuvieras pensando en


lanzar una redada.”

“Mister Donut es tierra sagrada. Nunca lo atacaría.”

“…”

Esta chica estaba un poco demasiado apegado a Mister Donut…

Le dejó una muy buena impresión.

“Hora de una falsa trivialidad.” Anuncié. “La empresa Mister


Donut se creó cuando el fundador de Kentucky Fried Chicken, el
Coronel Sanders, decidió tras su jubilación probar suerte en algo
dulce.”

“Habéis revelado desde el principio que dicha trivialidad es falsa.”


“¡Demonios!” Olvídate de las imprecaciones, desde el principio era
una mentira de mierda. También conocida como broma ociosa. “En
fin, ¿nos vamos? Pero trata de hacerlo bien esta vez. Vamos a avanzar
once años, así que no me vengas con cosas de veintidós años en el
futuro ni nada por el estilo. Puede que haya sido capaz de lidiar con el
pasado, pero no puedo lidiar con el futuro. Y de ocurrir mi teléfono
móvil seguirá sin servir para mucho.”

“Calmaos, mi amo. Desde el día de mi nacimiento, nunca he


conocido el fracaso.”

“No me vengas con eso otra vez…” Era demasiado obstinada. Pero
aunque le reventara la burbuja, no me llevaría a ninguna parte, así que
le dije: “¡Es cierto! ¡Eres mi mejor compañera!”

Y Shinobu murmuró: “Oh, sí…”

Suena a simpleza y a timidez.

Simplemente no pude lograr que entendiese todas mis indirectas en


este caso.

De todos modos, no perdimos tiempo en dirigirnos a la montaña, y


para cuando subimos los escalones del Santuario Kita-Shirahebi, el sol
se había puesto.

Mi mente había estado muy ocupada el día anterior, por lo que no


me había dado cuenta de que el camino hacia la montaña parecía
mucho más empinado que once años atrás.
Aunque puede que haya sido uno de esos pensamientos de los que
no te puedes librar una vez que los piensas.

Uno pensaría que el camino sería más difícil once años después, ya
que las plantas estarían once años más crecidas, pero… tal vez no
funcione así.

Las plantas también se marchitan y se pudren.

Pero dejando eso de lado, lo que realmente me sorprendió—fue el


estado del propio Santuario Kita-Shirahebi.

Habíamos retrocedido once años, así que, aunque obviamente no


iba a parecer recién construido, esperaba no obstante que el santuario
conservara al menos algunos vestigios de su aspecto original. Pero
desde el torii hasta la sala principal, de un lado a otro del recinto, cada
centímetro del lugar—estaba completamente deteriorado.

Como en el presente.

No, aunque soy plenamente consciente de que es una impresión


errónea basada en una idea preconcebida, permítanme decir—que era
peor.

Su aspecto era aún más ruinoso que once años después.

“Qué demonios… Vamos, dame un respiro. Pensé que estábamos


en el pasado, pero ¿el giro es que en realidad hemos estado en el futuro
todo el tiempo? Alguien podría escribir una novela de misterio bastante
interesante usando ese truco.”
“Ya no, habéis delatado el final.”

Y tampoco es el caso, afirmó Shinobu con convicción.

“¿No os habéis encontrado con vuestros conocidos, la ex


representante de clase en su forma infantil y Hachikuji? ¿Y vuestro
propio yo infante? Hachikuji y shota Koyomi son una cosa, pero es
impensable que puedas confundir a la ex representante de clase Loli.”

“Muy cierto.”

Tuve algunos problemas con los apodos que usaba, pero lo dejé
pasar—nunca confundiría a nadie más con Hanekawa.

Dada la diferencia entre la Hachikuji viva y la Hachikuji muerta,


Antes y después de ser una excentricidad, no era imposible que hubiera
confundido a otra persona con ella, pero aun así—en cuanto a
Hanekawa, estaba seguro.

Eso fue hace once años.

Hanekawa—de seis años de edad, me era imposible confundirla.

“Entonces, ¿qué está pasando? Lo veo ante mis ojos, pero no tiene
ningún sentido. ¿Qué significa todo esto?”

“Sólo puede haber una explicación. En algún momento de los once


años intermedios el santuario será restaurado, después de lo cual se le
volverá a descuidar y su deterioro proseguirá.”

“Restaurado…” Hmmm. Si eso era cierto, por el bien del


argumento, bueno, no era poco convincente… Era un pensamiento
racional y todo. Un poco demasiado racional, de alguna manera, una
capa superior expertamente pintada sobre la sensación de que algo
estaba mal. “Pero… no tenemos que preocuparnos por eso, supongo.
Sea como sea, nos vamos a casa—Shinobu. Adelante, bebe un poco
más de mi sangre, y llénate de energía hasta el borde.”

“No, mi amo. Parece que no hay necesidad, porque ya está aquí.”

“¿Eh?”

“Este lugar—también en esta época rebosa de energía espiritual.”


Dijo Shinobu, lanzando su mirada a través del santuario. “Es cierto que
este lugar se convirtió en un punto de encuentro para las
excentricidades dentro de once años gracias a mi llegada, pero parece
que estaba preparado para serlo incluso antes.”

“Hmmm.”

No entendí nada de eso.

No era algo que pudiera captar con mis sentidos vampíricos;


parecía ser totalmente una cuestión de experiencia.

“Es posible—que alguien como yo ya haya venido.”

“…”

“Bueno, no debería haber ningún problema si gasto toda esta


energía. Si hay algo aquí, no será nada con una influencia benéfica—
y mientras que el mocoso Aloha podría tener una buena manera de
lidiar con ello, yo no. Es más, devolverme cerca de mi poder total
conlleva un cierto riesgo.”

“Riesgo… ¿Hubo alguno?”

“El volverme contra vos.” Respondió Shinobu con rotundidad.


“Precisamente porque he perdido mi poder, me he acercado a vos, y
cuanto más poder recupere, más volveré a mi papel de excentricidad—
hasta dónde queráis confiar en mí, eso ya es otra cuestión.”

“…”

Al oír eso, no supe qué decir.

Shinobu.

Seguramente desconfiaba de sí misma más que de nadie.

Hasta el punto de que—una vez intentó suicidarse.

“Ahora bien, ¿vuelvo a utilizar el torii para crear la puerta?”


Preguntó, y aprovechando mi silencio, comenzó con firmeza los
preparativos para nuestro viaje de vuelta. Le estaba agarrando el hilo,
ya que era su segunda vez, y en un abrir y cerrar de ojos, el muro negro
había vuelto a aparecer dentro del torii.

“Hey, ¿y el encantamiento?”

“Hmm, lo he olvidado.”

“Tu memoria me está preocupando.”

“No es eso. No he olvidado la letra, sólo he olvidado cantarla.”


“Equivale a lo mismo.”

Así que sólo lo había cantado para crear ambiente.

Caramba.

Aunque antes dije que me sentía nostálgico, lo cierto es que me


había mentalizado.

“Mi amo.”

“Sí.”

Me llamó, y me puse al lado de Shinobu—tomados de la mano


como habíamos hecho al llegar a este momento.

Entrelazando nuestros dedos.

“Aclaremos una cosa. Cuando salte, habrá escalones al otro lado,


¿verdad?”

“Sí. Las escaleras de dentro de once años.”

“De acuerdo, bien…”

En ese caso, será mejor que me prepare… Tengo que matar todo el
impulso posible… o no, tal vez deba tirar la precaución al viento y
saltar hacia atrás.

“No, no puedo recomendar eso. Es importante imaginarse el


destino deseado. Al saltar hacia atrás, podéis condenaros a vagar para
siempre en los intersticios del tiempo y el espacio.”
“¿Realmente no puedes recomendar eso? ¡Deberías detenerme
como sea!”

“No, para un vampiro, no es un asunto de vida o muerte.”

“¡Estás siendo demasiado displicente con esto!”

Estar condenado a vagar perdido por toda la eternidad en alguna


otra dimensión como recompensa por rescatar a una chica perdida sería
un golpe infernal. Y ser inmortal hace que el castigo sea aún peor.

“Está bien, está bien, saltaré de frente… Quiero decir, si este cuerpo
puede sobrevivir a una paliza completa en manos de Kagenui-san,
entonces debería ser capaz de caer por algunos escalones sin morir.”

Al final, Shinobu y yo nos limitamos a saltar a la pared negra de la


misma manera que cuando llegamos—y volvimos a nuestro querido
presente.

Sin saber lo que nos esperaba allí.

No podría haber imaginado hasta qué punto se alteraría el mundo


del futuro al salvar a Hachikuji—aunque.

Sabes qué, déjame ir directo al grano. Cuando nuestra pequeña


excursión en el tiempo terminó, cuando Shinobu y yo volvimos a
nuestro mundo—

Ese mundo estaba en ruinas.


019

Cuando escuchas el término “postapocalíptico”, ¿qué tipo de mundo


imaginas?

¿Una extensión de tierra desolada, sin una sola brizna de hierba?

¿Una extensión congelada del océano, envuelta en poderosos


glaciares?

¿Una extensión de cielo ardiente, envuelta en llamas abrasadoras?

Probablemente todo el mundo tenga su propia visión de la ruina,


pero lo que yo, lo que Araragi Koyomi imagina en primer lugar cuando
oye esa palabra, no es en realidad el estado del mundo en sí.

Por decirlo de otro modo, no me importa en qué estado se encuentra


el mundo.

Un páramo asolado no equivale a la ruina.

Los glaciares masivos no equivalen a la ruina.

Las tormentas de fuego en la atmósfera no equivalen a la ruina.

Por poner un ejemplo extremo, aunque la Tierra explotara y


desapareciera por completo del universo, no diría necesariamente que
es el fin del mundo.

Por muy transformado que esté el mundo.

Por muy acabado que esté el mundo.

Siempre que haya gente—


El mundo no se ha acabado.

Sí, y por eso cuando imagino un mundo postapocalíptico, lo que


veo es un mundo sin una sola persona—y.

El mundo al que regresamos tras nuestro deslizamiento temporal de


once años, es decir, el mundo del presente que yo creía conocer, era
exactamente ese tipo de mundo.

Me caí por las escaleras como antes—y esta vez, ya sea gracias a
cómo aterricé o por mi vampirismo potenciado, felizmente no perdí el
conocimiento—pero lo que nos esperaba era una ciudad fantasma
desprovista de cualquier presencia humana.

Una ciudad fantasma—

Tan fantasmal que ninguna otra expresión se ajustaba mejor. Dado


que, de hecho, era el mundo entero el que yacía en ruinas, tal vez
“mundo fantasma” fuera incluso más apropiado.

Naturalmente, tardamos algún tiempo en darnos cuenta de ello.

De hecho, al principio no estábamos seguros de haber conseguido


viajar realmente los once años de vuelta al presente—porque (y en
retrospectiva esto tiene sentido, claro) cuando probé con mi teléfono
móvil, seguía sin poder conectarme a cualquier tipo de red.

No sintonizaba 1seg, como hace once años.

Y cuando llamé a Senjougahara y a Hanekawa, no pude


comunicarme.
“Oh, vamos.” Gemí. “¿Volviste a meter la pata? ¿Otra solución
hecha al paso que se torció de parte de Shinobu la Inútil?”

“Dejad de dirigiros a mi persona de ese modo tan vergonzoso. Si


no os retractáis de vuestras palabras inmediatamente, descubriréis por
fin los límites de mi tolerancia.”

“¿Ya has olvidado lo que…?”

“No me he equivocado. Estoy seguro de que esta vez ha sido un


éxito rotundo.”

“Lo dudo. ¿Dónde está la prueba?”

“Vuestra necesidad de pruebas demuestra la diferencia de nuestro


nivel intelectual.”

“¿Qué es lo que estás diciendo? ¡Una mierda eso del nivel


intelectual! Con un simple ‘nivel’ bastaría. Hmph, de todos modos. Lo
sabremos cuando lleguemos a la ciudad.”

Después de ese intercambio—después de lo que fue, en


retrospectiva, un intercambio verdaderamente idílico, Shinobu y yo
comenzamos nuestro descenso.

Cuando pasamos por debajo del torii, once años atrás, había sido en
mitad de la noche, y de repente se hizo de día cuando me caí por las
escaleras, así que parecía que, como mínimo, habíamos viajado en el
tiempo. La pregunta era: ¿a qué día, a qué mes, a qué año?
¿Y qué hacer con el hecho de que mi teléfono no se conectara a
nada? Dado que era ciertamente posible que estuviera estropeado
(posible, en concreto, que funcionara mal porque me lo había llevado
al pasado), no era fácil juzgarlo.

¿Acaso en algún momento fue fácil hacerlo?

Nos dirigimos a la ciudad, totalmente desorientados por el


problema que teníamos entre manos, y mientras estábamos de camino
seguíamos sin darnos cuenta de nada. No entendimos nada.

A pesar de que nos echaban en cara el terrible desastre que


habíamos hecho—

“Pero qué… No hay nadie por aquí.”

“Es cierto.”

“¿Qué ha pasado? ¿Se han ido todos a la vez?”

“O tal vez el plan ‘evitemos-a-ese-par’ se ha puesto en marcha.”

“¿Qué, ahora la ciudad se puso de acuerdo para acosarme de forma


organizada?”

Ese era el alcance de nuestra conciencia.

No es que pensara que debían celebrar un gran desfile para darme


la bienvenida desde el pasado…

“¿Quizás todos se están dedicando a los deberes? Es el último día


de las vacaciones de verano.”
“Los adultos normales no tienen deberes en las vacaciones de
verano… Es decir, no tienen vacaciones de verano para empezar.”

“¿Ah, no?” Preguntó Shinobu, desconcertada.

“Por conveniencia lo disfrazan llamándolo la fiesta del Obon. Oh,


espera. Si se ha deformado el tiempo en la noche del último día de las
vacaciones de verano, entonces hoy no sería el último día de las
vacaciones de verano en absoluto.”

“Ah, puede que tengáis razón. Me equivoqué por un día. Si la


deformación del tiempo fue realmente exitosa, hoy sería el primer día
del nuevo período.”

“Estabas tan segura de que habías tenido éxito…”

“Mi confianza trasciende la realidad.”

“Eso sólo significa que estabas equivocada… No, espera, si eso es


cierto, entonces esto es malo. Realmente malo. Si fuera un pirata, sería
Sinbad. Nunca terminé mis deberes de verano, así que voy a tener que
suspender el primer día de clases.”

Estaba en problemas.

Si sólo se tratara de no hacer los deberes, al final no pasaría nada,


pero mi mala actitud se reflejaría en mi expediente permanente. La
mala impresión que causa está más allá de lo normal—

Y así sucesivamente.

Estas eran mis preocupaciones.


Mis preocupaciones erróneas.

Ya que este era un mundo en el que ese tipo de preocupaciones eran


totalmente innecesarias.

Por no hablar de que era un mundo en el que ni siquiera importaba


si era el último día o el primero, ya que esas distinciones triviales
habían perdido todo su sentido.

Lo que realmente hizo imposible ignorar mi sensación de


inquietud—lo que me hizo empezar a notar la sensación de inquietud
que supongo que había estado sintiendo todo el tiempo—no fue la falta
de transeúntes, sino la constatación de que no había ni un solo vehículo
en la carretera.

Claro que se trataba de un pueblo rural, y la población no era gran


cosa, pero por esa misma razón, los vehículos eran un medio de
transporte indispensable—y sin embargo.

Ni había ni un solo vehículo.

Podía afirmar con absoluta certeza que aunque saliera corriendo a


la calle, aunque el semáforo estuviera en rojo, no me atropellarían—
una carretera tan desierta que podría utilizarse como pista de aterrizaje
para aviones se extendía ante mis, ante nuestros, ojos.

… No.

Los semáforos ni siquiera funcionaban.


Todos estaban fuera de servicio, sin que se viera ningún cartel de
fuera de servicio.

“Shinobu. ¿Te parece que hay algo extraño?”

“No me habléis.”

“¿Qué, por qué no?”

“Estoy sumida en mis pensamientos. Así que no me habléis.”

“Está bien…” Por su tono de voz, no parecía una broma, así que
dije: “Yo también pensaré.”

Y la conversación terminó ahí.

Hubo un largo período después de las vacaciones de primavera en


el que Shinobu no habló, pero en el fondo era una auténtica
conversadora, así que últimamente no era habitual que la charla entre
los dos decayera—la escena que se presentaba ante nosotros, sin
embargo, era aún más inusual.

Y aunque dije que yo también intentaría pensar, cuanto más


pensaba, más me hundía en una profunda tristeza—cuanto más nos
acercábamos a mi casa, más se convertía mi incertidumbre en desazón.

En realidad, estaba claro a simple vista.

Pero era difícil poner en palabras el qué y el porqué de aquello—


era algo que iba más allá de las palabras.

Un ejemplo directo: los árboles que bordean la carretera y los


jardines de las casas vecinas estaban todos cubiertos de maleza, como
si nadie los cuidara en absoluto; todo estaba así. O, aunque este sea un
ejemplo menos directo, las propias hileras de casas.

Parecían dañadas—decrepitadas.

No lo sé.

Tal vez era sólo mi imaginación.

Habiendo presenciado la ciudad tal y como era once años antes,


quizá era natural que, en comparación, las vicisitudes del tiempo dieran
esa impresión a lo que una vez había sido familiar.

Sin embargo.

Cómo puedo poner esto—lo sabía.

Conocía este tipo de ciudad.

Para ser precisos, conocía este tipo de edificios.

Como la palma de mi mano.

“Hey, Shinobu…”

“…”

Incapaz de soportar todo esto que pesaba en mi mente, volví a


hablar con Shinobu, pero esta vez ni siquiera dijo: No me habléis.

No dijo nada en absoluto.

Ahora que lo pienso, lo primero que me dijo Hachikuji fue: “Por


favor, no me hables”—de todos modos, incapaces de buscar refugio
incluso en nuestros intentos equivocados de evitar la realidad,
seguimos caminando.

La verdad es que estábamos arrastrando las piernas.

Simplemente estábamos apartando la vista de lo evidente.

Sin vacilar—sin perder el rumbo, podría decirse—tanto Shinobu


como yo habíamos llegado a una conclusión hace bastante tiempo.

Pero para evitar sacarlo a la luz y reconocer esa conclusión como


la conclusión—para retrasar la presentación de una prueba
concluyente.

Estábamos apartando la vista de lo evidente.

En realidad, ya nos habían presentado pruebas concluyentes—no


obstante, seguimos apartando la vista, ignorando de forma activa eso
que estaba frente a nosotros, hasta que llegamos a la residencia de los
Araragi.

Mi casa, tan dañada como podía estarlo—era una prueba


concluyente, definitiva, inamovible.

Estaba dañada.

No solo había caído en la ruina—estaba dañada.

No solo estaba desordenada—estaba dañada.

El tipo de daño—que sólo puede venir de un lugar que lleva


deshabitado meses y meses.
El polvo estaba amontonado y no se parecía en nada a un edificio
abandonado.

De hecho—bueno, aunque haya tenido que mirar dentro de mi


propia casa para darme cuenta, todo el pueblo.

La ciudad entera estaba así.

Sí.

Los conocía bien.

Conocía este tipo de edificios.

Conocía—esa escuela de preparación abandonada.

Deshabitada, descuidada, a merced de los elementos—en resumen,


mi ciudad era una gran ruina abandonada.

En otras palabras, se había convertido en una ciudad fantasma.

“Lunes, veintiuno de agosto—9:17 a.m.” Leyó Shinobu la pantalla


del radio-reloj, el que tenía la función de calendario y que estaba
colocado frente al televisor del salón de nuestra casa. “Me atrevo a
decir que la propia deformación del tiempo ha salido como estaba
prevista.”

Por otra parte, era dudoso que aquel reloj siguiera recibiendo
correctamente las transmisiones de radio—era difícil creer que una
antena siguiera funcionando lo suficientemente bien en este mundo
como para transmitir la hora.
Es cierto, la pantalla coincidía con mi teléfono, así que
probablemente Shinobu tenía razón en su convicción de que el propio
viaje en el tiempo—el regreso al presente había sido un éxito.

Sin embargo, lo que realmente sentí al oírla no fue la alegría de


saber la hora actual, sino el vacío desolador del hecho banal de que,
incluso sin gente, un reloj seguía funcionando mientras las pilas
aguantaran.

Como mínimo.

Esto demostraba, como mínimo, que alguien había cambiado


alguna vez las pilas—aunque no tenía ni idea de cuánto tiempo había
estado abandonada la residencia Araragi.

Tomé el mando a distancia e intenté encender la televisión.

No pasó nada.

Sospeché que no era porque las pilas del mando estuvieran


agotadas, sino porque no había electricidad en la casa. Aunque no
estaba oscuro, ya que era de día, encendí el interruptor de la luz para
asegurarme.

Nada.

La bombilla—tampoco estaba quemada.

“Y los semáforos no funcionaban… De alguna manera siento que


empiezo a entender la situación… aunque todavía no puedo entenderla.
Hmm, es lógico, pero no parece que todo haya estado abandonado
tanto tiempo como esa vieja escuela de preparación. Parece que ha
estado abandonada durante unos pocos meses, como mucho medio
año…”

Expresé mis pensamientos tal y como me vinieron. Sin entender


realmente, sin ir a ninguna parte.

“Si vamos a mi habitación y comprobamos hasta dónde llegué en


mi guía de estudio, deberíamos ser capaces de determinar cuándo esta
casa—cuando este pueblo, se despobló… ¿verdad, Shinobu?”

Aunque no pensaba mucho en lo que decía, seguía más o menos


hablando con ella. Pero ella no dio ninguna respuesta.

Esto era diferente del silencio de “estoy pensando” que había


mantenido durante todo el camino de vuelta a nuestra casa—era como
si no pudiera oírme.

No me ignoraba porque estuviera perdida en sus pensamientos—


era más bien como si no pudiera tratar conmigo.

“Hey, Shinobu.”

“…”

“¡Hey, Shinobu!”

“¡Hiekk!”

Cuando me acerqué a Shinobu y me dirigí a ella, tocándole la


clavícula (no las costillas, para que quede claro…), finalmente
respondió y se giró para mirarme.
“O-Ohh… No sabía quién era, pero sois vos.”

“¿Quién más podría ser? Todos se han ido.”

Karen-chan y Tsukihi-chan.

Mi madre y mi padre.

Todos se han ido.

Como el humo, o la niebla—desaparecieron sin dejar rastro.

“Todo el mundo se ha ido, como el… ¿era el Mary Celeste? Ese


barco en el que toda la tripulación se desvaneció… No es que haya
tazas de café con alcohol medio llenas por ahí ni nada, pero igual.”

“Mi amo. ¿No deberíamos investigar otro domicilio, para estar


seguros? Para confirmar si es sólo la residencia de los Araragi, o si es
realmente toda la ciudad.”

“No creo que quede nada por confirmar.”

“Y sin embargo, debemos estar seguros.”

Tal es nuestra responsabilidad, instó Shinobu.

Bueno, en eso tenía razón.

Estaba tanto la responsabilidad, como el sentido de la


responsabilidad.

Decidimos inspeccionar no sólo las casas de los vecinos, sino todo


el pueblo—y pasamos cinco horas completas en ello.
¿Buscábamos alivio haciendo esto o buscábamos descender más en
la desesperación? A juzgar por el resultado, sólo puede haber sido lo
segundo—no, tengo que decir que no sé cuál es.

Cómo decirlo… En algún momento la inercia se apoderó de


nosotros, y por mucho que esta situación irreal se impusiera en nuestra
realidad, seguíamos siendo incondicionalmente incapaces de
aceptarla.

Volvimos a la residencia de los Araragi antes de las 3 de la tarde.


Un café o algo así habría estado bien, pero el agua y el gas estaban
cortados, al igual que la electricidad.

Shinobu y yo nos sentamos en el sofá, sin comida ni bebida (en


realidad había algunos aperitivos en la cocina que aún no se habían
estropeado, pero eran del tipo de cosas secas que son demasiado
intensas para comer sin una bebida a mano, así que decidimos esperar).

Si quieres saberlo, no estábamos sentados uno frente al otro, sino


en un abrazo de regazo—Shinobu en mi regazo, naturalmente.

“Muy bien.” No importaba, ya que era evidente que cualquiera de


nosotros terminaría diciéndolo, pero a modo de ejemplo, o tal vez para
asumir algún tipo de responsabilidad, lo dije yo: “El mundo ha sido
destruido.”

“Ajá.”

“Excelente respuesta.”

“Ajá.”
“Así que supongo que no hay duda de que un descuido tuyo al saltar
en el tiempo ha cambiado la historia.”

“No puedo sino pensar que la historia ha sido alterada porque vos
salvasteis a esa muchacha perdida.”

La perspectiva de una célula de dos personas con cero sentido de la


responsabilidad asomó su fea cabeza cuando nos sentamos
alegremente echando la culpa de todo al otro. Desde otro punto de
vista, eso demostraba hasta qué punto ambos nos sentíamos
responsables.

Sin embargo.

“No es bueno…” Me lamenté. “El mundo entero. La escala es


demasiado grande, no parece real… Es tan impactante que no puedo
ni entrar en pánico.” Si las vacaciones de primavera eran un infierno,
y la Semana Dorada una pesadilla—no podía evitar sentir que todo esto
era una broma. Una divertida, incluso. “Aunque Karen-chan y Tsukihi-
chan hayan desaparecido, aunque no pueda encontrar a Senjougahara
ni a Hanekawa, ni a Kanbaru, ni a Sengoku, parece que no puedo
afligirme, lo cual es francamente un verdadero shock… Es demasiado
incluso para llorar.”

Mi conciencia no podía ponerse al día.

Los sentimientos no llegaban.

En realidad, la palabra “conmoción” probablemente no empieza a


expresarlo.
Vamos—¿el mundo entero?

La magnitud de un incidente así no era algo que un estudiante de


escuela secundaria pudiera asumir.

“Al fin y al cabo, se ha provocado una paradoja temporal. ¿Qué


pasó con la compulsión de la historia o la teoría de que el destino se
corrige a sí mismo? Pase lo que pase, y resulte lo que resulte, la
humanidad ha sido aniquilada sólo porque salvé a una chica perdida.”

“Hm. El efecto mariposa.” Dijo Shinobu como si ahora lo


entendiera. Como si hubiera llegado a entender un nuevo término por
sí sola—no es agradable, qué niña tan inteligente.

“¿Pero qué demonios ha pasado? Quiero decir, después de que la


salvamos, ¿hizo Hachikuji algo escandaloso en su recién prolongada
vida que causó que todo el mundo cayera en la ruina?”

“Creo que la muchacha no tiene la capacidad…”

“Sí, y no parece que haya habido una guerra nuclear o algo así.”

Aunque el pueblo, y todas las casas, estaban dañados, no parecía


que hubieran sido destruidos por armas. Realmente parecía un pueblo
abandonado, en el que los daños sólo se debían a la negligencia—

“Da la sensación de que todos los residentes fueron secuestrados…


¿Crees que tal vez alguien como Raoh de El Puño de la Estrella del
Norte los reclutó a todos para su ejército?”

“No hay ninguna semblanza de una ruina tan dura… pero no lo sé.”
Ugh, gruñó Shinobu, desplomando todo su peso contra mí.

Parecía derrotada, pero no por el potente sol de mediodía que nos


golpeaba mientras contemplábamos la ciudad—era psicológico.

Aunque había vivido 500 años, o mejor dicho, 600 años, quizás
precisamente por haber vivido 600 años, su espíritu podía ser muy
débil—hasta el punto de haber querido suicidarse.

Así que esta situación, esta realidad.

Podría haber sido incluso más dura para ella—que para mí.

Aunque haya visto la ruina de muchas naciones y la caída de


muchos regímenes—eso no significa que haya desarrollado la fortaleza
para aceptar la ruina.

De hecho, tal vez sea todo lo contrario.

Ese tipo de experiencia tiene que ser traumática.

“El efecto mariposa…” Murmuré. “Dadas las circunstancias,


tenemos suerte de haber subido los niveles vampíricos del otro, ¿eh,
Shinobu? Los dos estaremos bien aunque no comamos ni bebamos
nada durante un tiempo.”

“Si buscáis consuelo, supongo que lo hay.” Dijo Shinobu. “Parece


que no puedo sino abandonar mi plan de darme un festín de donas.”

Sí.

Apenas prometía ser lo único a lo que íbamos a renunciar.


020

En este tipo de casos, siempre empiezo tratando de entender la


situación actual. Pero esta vez, al menos, la verdad es que no había
ninguna situación que controlar.

Porque la situación, si insistimos en llamarla así, a dominar era un


mundo en ruinas.

No tenía sentido conseguir nada.

Si íbamos a buscar algún consuelo, como decía Shinobu, en esta


situación—no es que quedara nada que pudiera llamarse realmente
situación—, el lado positivo era que parecía que mi memoria no se
había alterado hasta ahora para estar de acuerdo con la “historia”—en
concreto, aún recordaba mis vacaciones de verano en el “mundo
desbaratado”.

Mis vacaciones de verano, las que conocí—las vacaciones de


verano de una historia no arruinada.

Era como una ensoñación, esas vacaciones de verano que ahora


nunca habían existido.

Mi ida y vuelta con Kaiki.

La rehabilitación de Senjougahara.

Mi violento encuentro con Kagenui-san—recordé todas estas cosas,


que probablemente ni siquiera habían ocurrido en este presente, en esta
línea temporal.
Por otro lado, mi memoria no se había complementado con los
acontecimientos de esta historia alterada—que no sólo fue por las
vacaciones de verano, sino también por ese Día de la Madre de hace
tres meses.

Mi recuerdo del encuentro con aquella joven perdida, Hachikuji


Mayoi, mi recuerdo de nuestras posteriores charlas desenfadadas, nada
de eso se había borrado.

Al rescatar a Hachikuji de aquel accidente de tráfico en el pasado y


entregarla en la puerta de Tsunade-san, definitivamente debería haber
evitado su transformación en una excentricidad, haciendo que el
accidente en aquel Día de la Madre nunca se produjera, lo que estaría
en desacuerdo con la realidad—pero esa parte no parecía haber sido
corregida.

De todos modos, resolvió una preocupación.

Pero teniendo en cuenta el abrumador número de preocupaciones


que se presentaban ante mí, pensé que tal vez no era un consuelo digno
de ese nombre.

“Hay que ver… Parece que me he olvidado de perecer junto con el


resto del mundo.”

“A pesar de la gravedad de la circunstancias no os ha afectado tanto


como debería. Como si esto fuera una película de Hollywood.”
“Shinobu-san, amante de Shogakukan. ¿Está familiarizada con un
artilugio que aparece en un episodio temprano de Doraemon llamado
el Interruptor Dictador?”

“No lo estoy.”

“¿Cómo es que eres una verdadera fan de Fujiko?”

“Sólo conozco los episodios más recientes de Doraemon.”

“Así que eres una fanática normal de Fujiko.”

“Háblame ya de este ‘Interceptor Disyuntor’.”

“Interruptor Dictador. Es un artilugio que borrará del mundo a


alguien que no te guste con sólo pulsar un botón. No mata al objetivo,
sino que hace que ‘nunca haya existido’… de modo que la persona es
incluso borrada de los recuerdos de la gente que la conoció.”

“Vaya, un artilugio muy útil.”

“Excepto que no existe. De todos modos, es un objeto de una época


de ciencia ficción de Doraemon, pero… como Nobita-kun es ese tipo
de personaje, al final utiliza el botón para borrar a toda la humanidad.”

“Un dictador aterrador, sin duda.”

“Claro, algunas personas definen a un dictador como alguien que


lleva a cabo un genocidio… Escucha, no estoy tratando de hacer
ninguna reflexión profunda con esto, sólo se me ocurrió que se siente
como si alguien hubiese usado el Interruptor Dictador en este mundo.”
“¡Decís que Nobita-kun aún puede estar vivo, en algún lugar de este
mundo!”

“No. Qué conclusión tan precipitada… Además, ser un fan de


Nobita-kun es raro. Tener a Nobita-kun como un personaje moe es
totalmente incomprensible para mí. Pero eso no importa. Que todos los
humanos de la Tierra desaparezcan es impensable en circunstancias
normales. Es imposible sin algún elemento de ciencia ficción, ya sea
un genocidio o un secuestro masivo. Llevaría mucho tiempo.”

“Hmm…”

Mi intento de ilustrarlo con un ejemplo lo más sencillo posible


utilizando manga no había salido del todo bien, pero aun así parecía
que había conseguido transmitir mi idea de alguna manera.

Antes de ir a mi habitación para comprobar hasta dónde había


llegado en mis ejercicios, busqué un montón de periódicos que estaban
escondidos en la casa.

Los padres Araragi (me refiero a mi madre y a mi padre) eran


personas muy metódicas, por lo que los periódicos y las circulares
publicitarias se clasificaban y guardaban cuidadosamente.

Supongo que la pulcritud estaba en los genes—y si el mundo había


caído en la ruina por etapas, es decir, “según las reglas”, siguiendo el
procedimiento adecuado, entonces ese proceso, o al menos un presagio
de él, debería estar acechando en algún lugar de las páginas de esos
periódicos. Comencé a hojearlos con esa suposición en mente.
Encontraría la información mucho más rápidamente si pudiera
conectarme a Internet en mi teléfono móvil, pero resultó que el papel
era el último medio en pie.

Sin embargo, en unos cientos o miles de años, todo ese papel se


convertiría en polvo y, al final, no tendríamos suerte.

Bueno, sin suerte en cuanto a averiguar qué pasó—por qué proceso


el mundo cayó en tal ruina—pero no fue como si no aprendiera nada
en absoluto.

Los periódicos almacenados en la residencia Araragi llegaban hasta


la edición vespertina del 14 de junio.

No hubo ni una sola edición posterior a esa fecha.

Cuando fui a mi habitación para ver hasta dónde había llegado en


mis ejercicios, el libro estaba abierto en la página con la misma fecha.

“Por supuesto, no hay garantía de que el yo de esta línea temporal


no haya abandonado allí sus deberes… Si hubiera llevado un diario.”

“¿No podemos examinar los diarios de vuestras hermanas


menores?”

“No, tampoco me imagino que esos dos tuvieran uno… y


suponiendo que lo tuvieran, ¡ni siquiera este hermano mayor leería el
diario de sus hermanas pequeñas sin permiso!”

Bueno.
Las fechas coincidían de forma definitiva, así que eso era lo
suficientemente fiable, dentro de lo que cabe. Y, de paso, habíamos
confirmado que el yo de este mundo también estaba debidamente
ocupado en su preparación para los exámenes, lo cual era su propio
tipo de consuelo—

“Ahora bien.” Comencé, volviendo al salón y abriendo de nuevo la


edición vespertina del 14 de junio. “Podemos decir con seguridad que
algo aparentemente sucedió, algún tipo de algo sucedió, durante la
noche del 14 de junio—después de que la edición de la tarde hubiera
sido entregada, pero antes de que la edición de la mañana hubiera sido
impresa—y el mundo se desmoronó, no por etapas, sino de un solo
golpe.”

Algo exactamente como el Interruptor Dictador. Algo de ciencia


ficción.

“No sé lo avanzado que ha llegado a ser el armamento en este


mundo, pero no puedo imaginar que hayan desarrollado algo que
pueda *puf* borrar a todos los humanos, y sólo a los humanos, de una
vez.”

“Lo que significa, ¿qué?”

“Lo que significa que debe haber sido algún tipo de fenómeno
provocado por una excentricidad. Sólo una excentricidad puede burlar
la compulsión de la historia, o la teoría de que el destino se corrige a
sí mismo, ¿verdad? Por eso puedes viajar en el tiempo, y por eso pude
salvar a Hachikuji—por eso pude evitar su transformación en una
excentricidad.”

“Ya veo. Es una explicación plausible.”

“Sí…”

Así fue como, al menos, intenté darle sentido.

Y mi razonamiento probablemente no era erróneo, pero—por muy


acertado que fuera, no podía negar que pensaba: ¿Y qué?

¿Si no fuera un fenómeno provocado por una excentricidad?

Al final da lo mismo.

¿Qué sentido tiene analizarlo?

En serio…

Yo, Araragi Koyomi, siento que, a mi manera, he pasado por


muchas cosas. No sólo el infierno de las vacaciones de primavera y la
pesadilla de la Semana Dorada que sigo mencionando. Creo que todas
las tribulaciones que experimenté me ayudaron a crecer
emocionalmente.

Pero—esto era de otro orden de magnitud.

Hasta ahora, las cosas se habían limitado más o menos a un nivel


individual. Incluso la Gran Guerra de los Yokai se había evitado de
antemano: de todos los incidentes ocurridos hasta ahora, las
atrocidades de Black Hanekawa eran las que más víctimas habían
causado, pero tampoco había muerto nadie del público en general.
Sin embargo, ahora, no estábamos hablando de la muerte de
alguien.

Sino de que todas las personas vivas de la Tierra se habían ido, un


asunto totalmente distinto.

“Hmmm. Si algo ocurrió hacia el 14 o el 15 de junio, supongo que


el actual estado de ruina del mundo es el resultado de que hayan pasado
dos meses desde el suceso de la aniquilación… En otras palabras,
ocurrió hace muy poco.” Abordé el tema con Shinobu—lo hice, pero
ella permaneció en silencio, frotándose metódicamente las sienes.

Era propensa a los cambios de humor salvajes, así que revisar los
periódicos y enfrentarse a la realidad podría haberla puesto de un
humor bastante sombrío—o eso creía, pero esta vez no parecía ser el
caso.

En su lugar.

Simplemente parecía enfadada.

“¿Qué pasa, Shinobu?”

“Bueno… algo revolotea por los bordes de mi mente… pero no


puedo precisarlo. Mi memoria se ha convertido en una verdadera
ruina.”

“¿Qué demonios, tienes alguna idea de lo que está pasando? ¿De


por qué el mundo es así—o de qué excentricidad hizo esto, si es que
eso fue lo que pasó?”
“Hmm… me pregunto.”

Shinobu inclinó la cabeza con duda, pero la posibilidad estaba ahí.


De vuelta a la escuela abandonada—ahora todo estaba abandonado,
por supuesto—había asistido a varias conferencias de Oshino sobre el
tema de las excentricidades.

Para Shinobu, que había estado consumiendo excentricidades sin


importar el tipo, era como aprender los nombres de los ingredientes—
en cuyo caso.

“Espera.” Dije. “Es muy posible que la Shinobu de esta línea


temporal alterada no haya asistido a las clases de Oshino…”

“Aunque la yo de este mundo no lo hiciera, la que está aquí sí, así


que no tiene importancia.”

“Oh, claro.” Esto es tan complicado. Todo era una paradoja en mi


cabeza. “En realidad, espera un segundo. Si seguimos con ese
argumento, la situación se va a complicar aún más, pero… ¿dónde
estamos tú y yo en esta línea temporal?”

“¿Estar cómo?”

“Cuando fuimos once años al pasado, me conocí a mí mismo. Bien,


no me conocí, sólo me eché un vistazo, pero aun así.”

“En efecto. Y erais muy adorable.”

“Si era o no adorable es irrelevante.”

“Es muy relevante. Os estoy alabando. Alegraos.”


“Dadas las circunstancias, no, no me alegro de que se alabe lo
adorable que supuestamente es mi yo de siete años. La pregunta es,
¿qué ha sido de ese niño adorable once años después?”

“¿Preguntáis eso? ¿No se ha convertido en un listillo de instituto?”

“No me refiero a eso. Me refiero a lo que le ocurrió al joven


Araragi-san el día X, a mediados de junio de su último año de
secundaria.”

“…”

“En ese momento todavía estarías cohabitando con Oshino en la


escuela de preparación abandonada… ¿O ese aspecto de la historia
también cambió? Bueno, en cualquier caso, junto con todos los
demás—¿supongo que los dos perecieron?”

Morir—por alguna razón era reacio a usar la palabra.

La muerte es difícil de manejar, como diría Ononoki-chan.

Pero, sobre todo, no había cadáveres.

“Seguramente hay muchas excentricidades te parecen sospechosas,


¿no?” Continué. “Parece una deducción relativamente realista que toda
la humanidad pueda haber sido presa de una… ¿Significa eso que no
pude resistir esa excentricidad?”

Shinobu era una cosa—pero si incluso Oshino y Hanekawa se


habían ido, no había forma de que hubiera sobrevivido al fenómeno.
“Mi amo. Me parece que es demasiado precipitado juzgar este
fenómeno como la acción de una excentricidad.”

“¿Eh? ¿Cómo así? ¿No acabas de estar de acuerdo conmigo?”

“Me limité a deciros que era una explicación plausible. Nunca dije
que lo fuera con toda seguridad: mirad vuestras propias palabras para
comprobarlo. Si el enemigo fuera una excentricidad, no podría
deshacerse tan fácilmente de mí, némesis de todas las excentricidades
que soy. Y lo que es más, ese mocoso Aloha, tan aficionado a su papel
equilibrador, nunca pasaría por alto una excentricidad capaz de destruir
el mundo entero. A menos que tuviera una razón para hacerlo.”

“Oshino… No me sorprendería que estuviera vivo en algún lugar


de este mundo desolado.”

¿Eh?

Espera.

A mediados de junio… En la línea de tiempo adecuada—aunque


ahora esta era la línea de tiempo adecuada, supongo—eso fue justo
cuando Oshino dejó la ciudad, ¿no?

No recordaba la fecha exacta, pero era más o menos cuando


ocurrió—toda una coincidencia.

¿Significa algo?
“Creo que no es más que una ilusión por vuestra parte.” Dijo
Shinobu. “Debemos admitir que tanto vos como yo probablemente
hayamos perecido en este mundo.”

“Tienes razón… en cuyo caso, la historia realmente ha cambiado.”

No sabía qué tipo de persona era el Araragi Koyomi de esta línea


temporal alterada—pero un mundo desprovisto de mí se sentía tan
horriblemente extraño como suena.

Había bromeado sobre el hecho de olvidarme de perecer junto con


el resto del mundo, pero el joven Araragi-san no lo había olvidado en
absoluto y parecía haber perecido adecuadamente como todos los
demás.

Qué tipo tan íntegro.

Si se me permite decirlo.

“Me resulta extraño estar aquí ahora mismo a pesar de ello.”

“Al menos hemos obtenido algún beneficio. Ahora sabemos la


fecha en que el mundo cayó en la ruina.” Dijo Shinobu.

“Sí, pero la pregunta es, ¿qué pasó ese día? ¿O esa noche? Hasta
que no lo sepamos, no podremos hacer nada al respecto.”

“¿Hacer algo? ¿Qué podemos hacer en nuestra situación?”

“Bueno, suponiendo que todo el mundo ha sido secuestrado o algo


así, si podemos resolver el problema de la excentricidad, ¿no volverán
todos al mundo? Incluso si no podemos llenar el vacío de dos meses,
al menos podemos restaurar el mundo a su estado original.”

Realmente no lo sabía.

Pero esa esperanza aún permanece.

En ese sentido, sí que podría esperar ver de nuevo a Karen-chan y


a Tsukihi-chan, a Senjougahara y Hanekawa, y a todos los demás.

“Por eso quiero saber qué causó el fin del mundo.”

“Ya veo.” Asintió Shinobu. “Esa falta de voluntad para admitir la


derrota es lo que os hace ser quien sois, es vuestra razón de ser—así
que, ¿vamos a averiguarlo?”

“¿Vamos? ¿A dónde? ¿Quieres decir que deberíamos ampliar la


zona de búsqueda? ¿Como salir de la ciudad, o ir hasta Tokio?”

“No, no.” Me dijo Shinobu antes de señalar tardíamente: “Si


volvemos a viajar en el tiempo, a la noche del 14 de junio, quedará
muy claro lo que ha ocurrido exactamente.”
021

“Si logras que eso ocurra, no sólo podremos precisar la causa, ¡incluso
podríamos resolver las cosas!”

No te preocupes, te aseguro que ese tipo de final no te está


esperando. La historia no se resuelve en las siguientes cinco páginas,
para que entonces el resto del libro se dedique a describir cómo
acaricio las costillas de Shinobu, aunque eso sería legendario.

La razón no es que no se pueda alterar la historia o el destino


volviendo al pasado. Esa noción es meramente académica a estas
alturas, ya que nuestro deslizamiento temporal ha provocado el fin del
mundo.

“Bueno, podría ser precipitado asumir que es porque hemos salvado


a Hachikuji que el mundo se ha ido al carajo.” Dije. “Y además de eso,
hicimos todo tipo de cosas diferentes cuando estábamos en el pasado.
Nos involucramos en el pasado de todo tipo de personas, desde esas
chicas de escuela media que conocimos por casualidad hasta Loli
Hanekawa, esa mujer policía, el padre de Hachikuji—incluso el
conductor del camión que casi me atropella. Por ejemplo, no podemos
asegurar que al lanzarnos ese libro, y perderlo así, Hanekawa no se
convirtiera en una reina demonio.”

“Sí, conociendo a esa muchacha es posible…”

Lo había dicho en broma, pero me dio la impresión de que Shinobu


estaba extrañamente convencida.
Dicho esto, si se tratara del efecto mariposa, no sabríamos cuál de
nuestras acciones podría haber destruido el mundo. ¿Cómo podríamos
saberlo?

Pero no era necesario retroceder once años enteros para buscar la


causa—sólo teníamos que retroceder dos meses.

La causa directa del fin del mundo, de la caída de la humanidad.

Sólo teníamos que investigar la noche del 14 de junio.

“Entonces—¿podemos volver a ese punto en el tiempo?” Pregunté.

“No tenemos otra opción. Sin embargo, como os he dicho, en caso


de que falle, podríamos volver a la era de los dinosaurios—aunque no
sería tan diferente de este mundo en ruinas, me parece.”

“Que no sería tan diferente…”

Pensé que sería muy diferente.

Como un partido cuyo marcador sea un 20-0. Una derrota más que
absoluta.

En qué juego, no lo sabía.

Pero a pesar de que hay una gran diferencia entre este mundo en el
que no se ve ni una sola criatura, y el mundo de hace tantos millones
de años, todavía puede haber algunas similitudes. Lo suficiente como
para hacer la comparación, al menos.
“Cierto, espera un segundo. Incluso con tus poderes de vampiro
restaurados, pensé que era posible viajar al futuro, pero no al pasado.
Devolverte más poder…”

¿Sería imprudente?

¿Estaba ella misma en contra?

Claro, si ella me dijera eso, no tendría más remedio que aceptar,


pero dadas las circunstancias—

“Sí.” Contestó Shinobu. “E incluso con el regreso de mis poderes a


su apogeo, todavía estaría lejos de estar asegurado que pudiéramos
efectuar el viaje al pasado.”

“Hmmm… entonces, ¿qué hacemos?”

“Pensadlo. Si vos y yo ya nos hubiéramos ido en junio, y el sistema


educativo ya no existiera gracias a la caída de la sociedad, entonces,
naturalmente, no habría necesidad, ni de hecho ninguna posibilidad, de
saltar once años en el pasado a causa de vuestros deberes de verano no
hechos—por lo tanto, en esta línea de tiempo, la energía espiritual en
el santuario aún debe permanecer allí, completamente sin gastar.”

“Ah.”

Sí.

Eso tiene sentido.

Era obvio cuando pensaba en ello—así que si utilizábamos esa


energía para volver a saltar al pasado—si fijábamos la causa del
colapso del mundo y empezábamos de nuevo desde ese punto en el
tiempo, al menos deberíamos ser capaces de realinear la historia en una
forma preferible a esta, aunque no pudiéramos hacerla exactamente
igual que antes.

“Espera.” Dije. “Puede que ni siquiera tengamos que tomarnos la


molestia de determinar la causa. Aunque todo el asunto de la ‘era de
los dinosaurios’ fue una broma, esta vez el túnel del tiempo también
podría volver a fallar, ¿verdad, Shinobu?”

“Nunca fallo, pero no puedo negar la posibilidad de que vos lo


hagáis.”

“¿Cómo diablos voy a fallar si sólo estoy acompañando a tu


urdimbre?”

“Os lo dije. Fundamentalmente, sois vos quien ajusta las


coordenadas. Me falta el sentido del tiempo, así que nuestro destino
depende en cierta medida de vos. Ahora que lo pienso, se me ocurre
que nuestro percance de once años no se debió a mi fracaso, ni a la
actuación de los dioses, sino tal vez al hecho de que soñabais despierto
con el contenido de la falda de esa muchacha perdida cuando
saltamos.”

“Ahh.”

Eso parecía ciertamente posible.

Aunque no estaba soñando con el contenido de su falda.


Sin embargo, podría haber pensado en Hachikuji de una manera un
poco más seria.

“Así que si puedo mantener la cabeza, no hay posibilidad de que el


túnel del tiempo falle, ¿es eso lo que estás diciendo?”

“No, no puedo garantizároslo. Yo manejo los pedales, mientras que


vos tenéis las manos en el volante, así que no tiene sentido tratar de
culpar a ninguno de los dos—si aprieto demasiado el acelerador, o si
no dirigís bien, es muy posible que lleguemos a la era de los
dinosaurios. Si teméis ese riesgo, es mejor que no intentemos el viaje
en el tiempo.”

Tal y como advirtió el mocoso Aloha.

A estas alturas, dice esto.

En esta fecha demasiado tardía.

Pero ni siquiera Oshino, ese desagradable veterano que ve a través


de todo, podría haber previsto esta situación.

No es que sea Nostradamus.

“Bueno, Shinobu, lo que quería decir es que deberíamos hacer el


viaje en el tiempo incluso así.”

“¿Qué, de repente ha despertado en vos el espíritu aventurero?”

“No, pero si fracasamos, y no somos capaces de volver al 14 de


junio, entonces que así sea—ya sea el 7 de julio, el cumpleaños de
Senjougahara, o cualquier otra fecha, las cosas no pueden empeorar
más de lo que ya están.”

“Hm.”

“Y aunque lleguemos algún día antes del 14 de junio, no pasa


nada—podemos seguir con nuestros asuntos, esperar el momento,
total, el 14 de junio acabará llegando.”

“… ¿Esa sopa de miso que llamáis cerebro ha fermentado como


salsa de soja?”

“No tengo ganas de salir con una réplica a una frase tan snob, pero
dejando de lado que tengo en la cabeza que llamo cerebro, no olvides
que el miso también está fermentado.”

“¿Qué? ¡¿Cómo algo tan delicioso puede ser putrescente?!”

“Realmente eres cero por ciento extranjera aparte de tu color de


cabello, ¿eh? Y, ya que estamos, la salsa de soja también es deliciosa.”

“No es asquerosa, seguro, pero como bebida es demasiado salada.”

“¡La salsa de soja no es una bebida!”

“La bebo directamente de la botella.”

“¡Vas a morir!”

“Entonces, ¿esa sopa dentro de vuestra cabeza es miso? ¿O es salsa


de soja?”

“Es miso.”
“Entonces hacedme caso. Una semana o dos, o incluso un mes o
dos, para ponerse al día estaría bien, pero no podemos estar seguros de
ese intervalo. En nuestro intento de viajar hacia atrás un solo día,
hemos retrocedido once años, ¿no es así? El cálculo no es tan sencillo,
pero si aplicáramos la misma proporción a este intento, acabaríamos
680 años en el pasado, cuando incluso yo aún no había nacido. No
podemos permitirnos abordar el problema sin tener en cuenta el éxito
o el fracaso. No servirá de nada repetir eternamente este ir y venir del
presente al pasado y viceversa cada vez que demos un salto. La historia
se alterará demasiado en el proceso, poniéndola fuera de nuestro
alcance para intervenir.”

“Pero si son 680 años o quinientos millones de años, ¿cuál es la


diferencia? Obviamente, estoy exagerando para dar un argumento,
pero—mira, Shinobu, los dos somos inmortales, ¿no?”

“Mm.”

“Así podríamos vigilar toda la historia—ni siquiera sabemos si


cubrir la noche del 14 de junio será suficiente. ¡No estoy siendo flojo
o negligente con esto, estoy diciendo que saltemos al pasado
preparados para supervisar amplias franjas de la historia!”

“Vuestras ambiciones han tomado proporciones masivas…”

Shinobu parecía estupefacta, pero, bueno, estaba hablando de cosas


importantes, así que qué se le va a hacer.
La verdad es que, en el fondo, una noche sin poder usar papel
moneda, sin poder usar monedas, durmiendo en una sección de tubería,
y todo lo demás me había bastado—pero las cosas habían cambiado, y
ahora eso no iba a ser suficiente.

Si, por ejemplo, fuéramos capaces de saltar con precisión a nuestro


día X estimado, entonces en el transcurso de los dos meses
siguientes—o si fallamos, los años siguientes—corregiríamos la
historia.

Si la historia no iba a corregirse por sí misma—entonces no


teníamos más remedio que encargarnos nosotros mismos de la tarea.

“No tengo ninguna noción loable sobre sacrificarme por un bien


mayor, sólo hablo de dar lo mejor de mí durante un tiempo para poder
volver a ver a Senjougahara y a Hanekawa—para poder volver a ver a
mis hermanas, y a mis padres. Llámalo mi tarea de verano.”

Con esa determinación.

Después de ese penoso intento de pronunciar mi gran discurso


heroico, Shinobu y yo nos pusimos de nuevo en marcha hacia la colina
en la que se encontraba el Santuario Kita-Shirahebi.

Por cierto, cuando volvimos a esta época, mi bicicleta de abuela no


estaba aparcada al pie de la colina (pensé, entonces, que esta vez me la
habían robado seguro, pero en esta línea temporal no había ido al
santuario en plena noche del veinte de agosto para deslizarme por el
tiempo, así que por supuesto no estaba aparcada allí), pero tampoco
estaba en mi casa.

Hmmm.

Tal vez el yo de esta línea temporal no andaba en bicicleta—¿podría


la historia haber sido alterada de manera tan banal?

Bueno, con el mundo en ruinas y todo eso, quizá una bicicleta no


era para tanto, aunque fuera mi querida máquina. Continué hacia el
santuario.

Llevando a Shinobu en un abrazo de koala, por costumbre más que


nada, ya que con la noche acercándose rápidamente no estaba lo
suficientemente débil como para estar cansada simplemente por
caminar.

A través de una ciudad en la que ya no queda nadie que nos moleste


por ello, ni chicas de escuela media, ni policías.

No es que sea una revelación ni nada parecido, pero un mundo sin


gente se vuelve excesivamente oscuro al caer la tarde, igual que el cielo
diurno es de un azul excesivamente claro.

Probablemente, al caer la noche.

Podríamos ver todo el cielo lleno de estrellas.

Me recordó la ida al observatorio con Senjougahara aquella vez—

……

Hmm.
¿Qué pasa con eso?

¿Sucedió eso en esta línea de tiempo?

¿O he llegado demasiado tarde?

No recuerdo la fecha exacta, pero ¿no fue en junio?

“Es cierto, con nuestros niveles vampíricos elevados, podríamos


contemplar las estrellas a nuestro antojo aunque la ciudad estuviera
llena de luces y la contaminación del aire no se hubiera despejado. Y
yo soy bastante hábil para escalar montañas.”

“Mi amo, eso último es más bien una cuestión de pies.”

Y así seguimos un rato.

Supongo que nos sentimos con el suficiente margen de maniobra


para hacer esas bromas porque nos estábamos animando, o mejor
dicho, siendo incautos.

He hecho que parezca que decidimos lo que íbamos a hacer con


calma, racionalmente, pero en realidad Shinobu y yo chocamos los
cinco con entusiasmo, también chocamos y alzamos puños al aire una
y otra vez cuando dimos con la excelente idea que íbamos a llevar a
cabo (una escena que definitivamente no puedo dejar que vean,
queridos lectores). Pero entonces.

Cuando llegamos al final de la ya conocida subida y llegamos al


Santuario Kita-Shirahebi.

“…”
De repente, el rostro de Shinobu se ensombreció.

Como un cielo nublado que no puede ser atravesado ni por un solo


rayo de luz.

Por lo que pude ver en su expresión, no era necesario que me


tomara la molestia de preguntar—podría haber sido más amable no
preguntar—pero aferrándome a un último rayo de esperanza, lo hice:
“¿Qué pasa?”

“Bueno…” Shinobu saltó de mis brazos y se posó en el suelo. “No


queda ni una pizca de energía aquí.”

“Oh.”

Mi abatimiento y desesperación ya habían hecho acto de presencia


unos segundos antes, de ahí la respuesta tan cortante—

Pero no iba a aceptarlo.

Shinobu y yo lo habíamos pensado desde todos los ángulos y


razonamos que, como no se había realizado ningún deslizamiento
temporal, la energía debía permanecer totalmente intacta.

“La causa es… sí.”

Quizás sea eso, dijo Shinobu, encontrando rápidamente lo que


buscaba—y señalando en su dirección.

No vi lo que señalaba, pero se dirigió con paso firme hacia ello, así
que no tuve más remedio que seguirla a pesar de mi confusión.
Tuve que preguntarme quién estaba atrapado en la sombra de
quién—aunque si nos ponemos quisquillosos, con sus niveles
vampíricos avanzados tan cerca del máximo, Shinobu podía, de hecho,
dejar mi sombra durante breves períodos de tiempo (como si yo fuera
el cargador, y ella el teléfono inalámbrico).

Cuando subimos por el camino y nos acercamos a la sala principal,


vi de qué hablaba Shinobu.

Esa sala principal en mal estado.

No—el único talismán pegado allí.

“¿Qué? ¿No es ese…?”

Miré el talismán—a primera vista no estaba seguro, pero tras


estudiarlo detenidamente, ladeé la cabeza.

Me acordé, por supuesto. ¿Cómo no iba a hacerlo? Oshino me había


pedido, o más exactamente a mí y a Kanbaru, que pusiéramos un
talismán allí—para evitar la Gran Guerra de los Yokai, una
responsabilidad demasiado grande para mí, a decir verdad.

Así que lo recordaba muy bien.

Lo recordaba muy bien, así como el posterior incidente con


Sengoku.

Sin embargo—

“Es uno diferente.”


No es que se me diera muy bien distinguir los talismanes escritos
en ese tipo de cursiva ilegible…

Pero para empezar, era de otro color.

El talismán que había pegado en la fachada estaba escrito con tinta


china roja—pero el que estaba pegado ahora era de tinta china negra.

“Quiero decir, ni siquiera sé si se puede llamar ‘tinta china’ si es


roja, pero… ¿qué está pasando aquí?”

“Respecto a esas cosas también recibí una iniciación, aunque


parcial, de ese mocoso Aloha… pero es menos una cuestión de tipo
diferente que de efecto diferente. El talismán que os dio el mocoso
Aloha en la línea temporal sin cambios difiere del que os dio en esta
línea temporal cambiada. Así que no sólo el destino del propio mundo
pende de la balanza de la historia, sino muchos detalles triviales como
éste.”

“Huh…”

“Aunque no es trivial en lo que a nosotros respecta. El talismán que


colocasteis tenía el efecto de dispersar la energía espiritual, mientras
que el talismán que tenemos ahora está destinado a absorberla.”

“¿A-Absorberla?”

“Es varios niveles de eficacia mayor que el que se os confió. No


obstante, en términos de prevenir la Gran Guerra Yokai, el efecto es el
mismo…”
“Bien.”

Sin embargo, no fue lo mismo para nosotros.

Si este talismán había absorbido toda la energía espiritual que


necesitábamos para nuestra deformación temporal, entonces no
podríamos volver al pasado. Nuestra gran idea, todo nuestro
entusiasmo, se había visto espectacularmente alterado por nada más
que un trozo de papel.

Nuestro truco—a fin de cuentas era un truco. No había forma de


reproducirlo.

“Sé que estoy echando la culpa y excusándome.” Admití. “Pero al


mismo tiempo nadie me está escuchando, así que voy a decir cualquier
cosa egoísta que se me antoje. ¡Qué demonios, Oshino!”

“Egoísta, ciertamente… Desde la perspectiva del mocoso Aloha, da


igual el talismán que se utilizase. Probablemente lo seleccionó sin
mucha consideración, basándose simplemente en la costumbre o en la
inclinación del momento, porque no había diferencia.”

Sí… probablemente sea cierto.

Por mucho que culpara a Oshino, era totalmente irrazonable esperar


que conservara la energía espiritual acumulada en el santuario por si
Shinobu y yo necesitáramos viajar en el tiempo en algún momento.

No…

Aunque se le ocurriera… Es un mediador que busca el equilibrio.


No lo haría por nosotros.

“Cuando reproducís un juego de DVD de dos discos, ya sea que


reproduzcas primero el disco uno o el disco dos, es todo lo mismo.”

“No es lo mismo en absoluto…”

¿Y si se reproduce primero el disco de características especiales?

Basta ya de analogías de medio pelo.

“Pero.” Dije. “No creo que sea tan irresponsable como para dejar
algo tan importante a la costumbre o al capricho. Algo en esta línea de
tiempo debe haber requerido hacerlo así… Bueno, no tiene sentido
ahora tratar de averiguar qué.”

“Sí.”

“De acuerdo… No hay nada que hacer ahora más que echar algo de
dinero en la caja de ofrendas y dejárselo a los dioses.” Era un poco
demasiado egoísta por mi parte, teniendo en cuenta mi anterior
comentario blasfemo de que no había ningún dios en un santuario
derruido como éste—pero a estas alturas, ¿había algo más que pudiera
hacer? “Espera, si quitamos este talismán y esperamos pacientemente,
¿no se volverá a acumular aquí esa energía espiritual? Después de todo,
este lugar es definitivamente una bolsa de aire. El peligro de una Gran
Guerra Yokai volverá, pero los mendigos no pueden elegir—”

“¡Mi amo!” Gritó Shinobu.


Tratando de detener la mano que extendí descuidadamente hacia el
talismán—pero llegó demasiado tarde.

Toqué el talismán—

Y fui derribado.

No estamos hablando del chasquido de la electricidad estática en


un dedo, todo mi cuerpo salió despedido hacia atrás. Aterricé sobre mi
trasero, y cuando me levanté y miré…

“…… ¡Nkk!”

La punta de mi dedo se había quemado sin presentar mucha


resistencia.

No—más bien carbonizado. Debió de arder hasta los nervios, al


instante, porque no sentí absolutamente ningún dolor.

El daño físico se curó en un momento, por supuesto, ya que en ese


momento mi vampirismo estaba aumentado—pero parecía que no
podía recuperarme del shock.

“¿No os lo dije? Es un tipo diferente de talismán—vos… es más,


cualquiera, incluida mi persona, que pertenezca al mundo de las
excentricidades no puede ni siquiera tocarlo, y mucho menos quitarlo.
Como con un crucifijo. Seríamos absorbidos—consumidos por
completo.”

“¿Pero no fui yo quien lo puso aquí en primer lugar?”


“Deberíais aprender a escuchar hasta el final. A saber, es muy
probable que hayáis venido en el viaje, pero la encargada de llevar el
talismán hasta aquí debe haber sido la Chica Mono—no sería un
problema para la muchacha, siempre y cuando no lo llevara en la mano
izquierda.”

“…”

Huh.

Así que en esta línea temporal, había—¿una mayor necesidad de


que Kanbaru me acompañara? Tal vez las cosas también sucedieron de
manera diferente con Sengoku. Pero.

Pero en ese caso…

“No es sólo Kanbaru, todos se han ido de este mundo, cada persona.
No hay nadie en todo el mundo excepto nosotros, lo que significa que
no hay nadie que pueda quitar este talismán…”

“En efecto.”

“Bueno, entonces nuestro plan estaba muerto incluso antes de ser


concebido…”

Me pregunté si, en lugar de quitar el talismán, podríamos arreglar


esto llevando todo el edificio a otro lugar, pero eso sería demasiado
fácil. La eficacia del talismán probablemente estaba impregnando toda
la sala, así que no podíamos hacer nada precipitado.
La yema de mi dedo carbonizado se aseguró de que lo tuviera en
cuenta.

“Es más, sería inútil quitarlo. Fue porque llegué en toda mi gloria
que tanta energía espiritual se reunió en este lugar. Tal poder no tendría
forma de reunirse aquí de nuevo.”

“¿Sí? Así que no tiene remedio.”

“Sin duda, sin esperanza.”

En ese momento, empecé a sospechar que Oshino había elegido ese


talismán por despecho para ponernos las cosas difíciles después de
nuestro deslizamiento temporal—no es que fuera a llegar a
entrometerse en nuestro intento de salvar el mundo de la destrucción
sólo como castigo por no hacer caso a su advertencia.

Pero si estaba siendo estrictamente imparcial, ¿tal vez era lo


correcto?

Incluso si estuviéramos tratando de salvar el mundo.

¿Diría que no hay que perder el tiempo?

Como alguien abocado al equilibrio que era.

“Me pregunto si hay otras bolsas de aire además de ésta en Japón.


¿O deberíamos actualizar el término a ‘bolsa de energía’?”

“Aunque busquemos a ciegas, como no, debemos hacerlo.”

Y así.
Teníamos la intención de seguir adelante, incluso ante una situación
desesperada, aun sabiendo que la lucha era en vano. Vagábamos, no es
que fuéramos Oshino o Hanekawa, no es que pudiéramos ir al
extranjero, buscando un lugar que pudiera poseer suficiente energía
espiritual para un deslizamiento temporal—urdimos un plan de viaje
concreto para dirigirnos primero al monte Osore en Aomori, o tal vez
al monte Fuji en Shizuoka—sin embargo.

Sin embargo, la situación estaba a punto de superar todo lo que


habíamos previsto, con creces.

La humanidad había perecido en este mundo.

Los humanos habían desaparecido de este mundo.

Toda esa gente se había esfumado—todos, pero ¿a dónde demonios


habían ido todos?

Estaba a punto de descubrirlo.

Cierto, no habían ido a ninguna parte.

Lo he descubierto.

Todo el tiempo—habían estado aquí.

No, para ser precisos.

Sus cadáveres estaban por todas partes.


022

“¡¡!!”

Asombro.

¿Qué otra reacción podría haber?

No era consciente de que había pasado tanto tiempo, pero cuando


me di cuenta de lo que pasaba, ya era de noche. Se había mezclado con
mi estado de ánimo, retrasando la comprensión, o no, porque mis
poderes visuales eran más fuertes por la noche, no era más difícil para
mí ver cuando oscurecía, así que tal vez fue por eso que no me di cuenta
de que había caído la noche.

Cualquiera que sea el caso, no cambia el hecho.

Que definitivamente era demasiado tarde.

Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, ya estábamos


rodeados.

¿Rodeados? ¿Por qué? Te podrías estar preguntando.

Y por supuesto la respuesta sería—por los cadáveres.

Es más, eran—cómo decirlo—cadáveres en descomposición.

Rezumando, supurando, con sus ropas hechas jirones mezcladas


con la carne que se desprende de sus huesos, ese tipo de cadáveres.

Con un ruido sordo.

El brazo de un cadáver—cayó al suelo.


Y no sólo un brazo.

Por toda la multitud dispersa de zombis, los brazos empezaron a


caer al suelo en chorros viscosos antes de fundirse con la tierra.

Y no sólo los brazos.

Aquí una pierna, allí un torso, o una cabeza.

Desmoronándose como la frágil arcilla en el torno de un alfarero.

Pero parecían indiferentes.

Porque al igual que la arcilla remodelada por las manos de un


alfarero.

Los brazos se regeneraron con un churp fangoso.

Las piernas se regeneraron con un plop grasiento.

Los torsos se regeneraron con un sloosh sordo.

Las cabezas se regeneraron con un pop viscoso.

Volvieron a ser como antes, y luego se deshicieron como antes.

Y siguió sucediendo, una y otra vez.

Repitiendo, como si los cadáveres hubieran sido condenados a


seguir muriendo por toda la eternidad.

Aquellos cadáveres, que no deberían poder moverse, despidiendo


hedor, se levantaron contrariando toda lógica, se movieron y nos
rodearon a Shinobu y a mí.
Había tanta gente apiñada en el modesto recinto del santuario que
contarla era inútil, pero como no había otra cosa que hacer, hice un
recuento aproximado—y había más de cincuenta personas.

¿O es la unidad equivocada?

Había más de cincuenta cuerpos, ¿eso es mejor?

¿Tal vez, al ver que, a fin de cuentas, apenas lograban mantener sus
formas humanas, necesitaban ser tratados como personas, sin importar
qué?

¿Era eso lo ético? ¿Lo moral?

Pero esta… situación abrumadora parecía trastocar esas


preocupaciones cotidianas—esta situación abrumadora de estar
rodeado de cadáveres ruinosos y descompuestos.

Lo que sentí en su cara no fue asombro, era.

Era simple terror.

“¿Q-Qué ocurre aquí?”

No era sólo yo.

Shinobu también se había puesto pálida. Aunque en su caso, no


reaccionaba ni con sorpresa ni con terror, sino con simple confusión,
al parecer.

“¿Significa esto qué—son los habitantes de la ciudad? ¿Los


cadáveres de los habitantes? ¿Se han enterado de nuestra presencia y
nos han seguido por la montaña?”
“Los habitantes…”

Puede que las palabras de Shinobu no fueran un soliloquio, puede


que en realidad me estuviera haciendo una pregunta, pero ¿qué iba a
decir?

Era imposible distinguir a un individuo de otro entre el enjambre


de cadáveres que nos rodeaba, dado que sus rostros fluían como el
barro en un aguacero—casi podías distinguir a los adultos y a los niños
por el tamaño de sus cuerpos, pero una vez que intentabas diferenciar
a, digamos, hombres de mujeres, las cosas se volvían extremadamente
inciertas. Se podía distinguir más o menos por sus siluetas, pero a estas
alturas, ¿para qué molestarse?

Sí.

Sabía cómo llamarlos.

No sólo yo—todo el mundo lo sabía.

“Zombis…”

“No os mováis, mi amo…”

No es que tuviera nada en particular en mente, pero Shinobu me


agarró del dobladillo de la camisa cuando estaba a punto de dar un paso
y me hizo retroceder.

Su rostro seguía pálido.

“Parece que si nos quedamos aquí, no se acercarán más.”

“Oh… vale.”
Una vez que lo señaló.

Pude ver que, aunque los zombis nos tenían completamente


rodeados, mantenían una distancia fija—había sido difícil de distinguir
al principio por la lentitud de sus movimientos.

Calculando a ojo, supuse que la distancia era de unos tres metros.

Alrededor de allí dejaron de caminar y simplemente se balancearon


de un lado a otro.

Pero su número crecía a cada momento.

Parecía que seguían subiendo la montaña.

“Qué demonios… ¿Por qué no se acercan?”

“Es probable que se deba al talismán.” Respondió Shinobu,


señalando el talismán pegado en la sala principal detrás de nosotros.
“Vos mismo habéis experimentado su eficacia. Habéis podido tocarlo
gracias a la humanidad que queda en vuestro interior, pero ellos, que
son claramente excentricidades de pleno derecho, sólo pueden
acercarse hasta cierto punto. Saben que corren el riesgo de acercarse
más.”

“¿Lo saben?”

¿Lo hicieron?

Claro, el hecho de que no se acercaran más podría deberse al


talismán—gracias al talismán, pero…

¿En verdad tenían algo que se acercara a la voluntad?


Sus ojos estaban vacíos—o más bien, eran nada más que huecos
tapados con globos oculares en descomposición… ¿Quién sabía si
podían ver algo?

“Realmente no sé qué está pasando, pero… ¿son ellos los que han
destrozado el mundo?” Pregunté. “Estoy bastante seguro de que los
zombis comen carne humana, ¿no? Y si te comen, también te
conviertes en zombi…”

“Bueno, hay que decir que hay muchas variantes al respecto—pero


por ahora, parece que lo mejor es que partamos de este lugar mientras
el talismán conserve su eficacia milagrosa.”

“¿Eh? ¿Partir? ¿No es este el único lugar donde estamos seguros?”

“Como podéis ver por vuestra cuenta, su número aumenta por


momentos… Para ser sincera, no puedo prever cómo irá esto. Incluso
si no desean acercarse, aún pueden ser empujados hacia adelante
cuando las cosas se vuelvan demasiado concurridas—y, bueno. Son
excentricidades, pero no creo que sean mis enemigos… ni los
vuestros.”

Es cierto.

Eran espeluznantes, y el hecho de no poder saber lo que pensaban


los hacía aún más aterradores y repulsivos—sin embargo, no percibía
el mismo tipo de capacidad de combate que en los cazadores de
vampiros o en el mono.

Es que había muchos.


Eso en sí mismo era un problema—pero.

Sin embargo.

“Sin embargo.” Observó Shinobu. “Sabiendo que pueden haber


sido alguna vez los habitantes de esta ciudad, que capaz sean zombis
creados a partir de los cadáveres de los habitantes de esta ciudad, no
podemos atravesar sin miramientos su entorno.”

“Bien.”

Desde detrás de ella, asentí ante el inesperado comentario de


Shinobu.

En todo caso, había estado pensando que tal vez deberíamos


atravesar su entorno, así que el asentimiento incluyó una cantidad
adecuada de contrición por mi parte.

Pero en serio, ¿qué demonios estaba pasando?

No tenía ni idea.

¿No se había destruido el mundo… no se había destruido la raza


humana?

O—no. No puede ser.

“Por lo que por ahora debemos huir, mi amo.”

“Huir—¿a dónde?”

Estábamos completamente rodeados por todos lados, a izquierda y


derecha, por delante y por detrás—y aun así, los zombis seguían
llegando.
¿Adónde podríamos correr?

“Si la izquierda y la derecha, la delantera y la trasera se nos cierran,


no hay otro lugar al que huir que hacia arriba.” Dijo Shinobu, rodeando
mi cintura con su brazo—y saltando.

No como un salto en el tiempo.

Esto sí fue un salto con todas sus letras.

“Whoa…”

Saltamos al aire tan repentinamente que apenas hubo tiempo para


que mi voz sobresaltada pasara por mis labios—y alcanzamos una
altitud absurda en un abrir y cerrar de ojos.

Si tuviera que adivinar, diría que saltó más de trescientos metros en


el aire.

Sin siquiera doblar las rodillas.

Era muy dudoso que esos zombis siquiera tuvieran la capacidad de


ver, pero si la tenían, debía parecer que nos habíamos desvanecido ante
sus propios ojos.

El retorno de gran parte de su poder había permitido la hazaña—y


era aterrador pensar que no estaba ni siquiera cerca de su fuerza total.

Dios, en la cúspide de su poder debe haber sido capaz de saltar al


espacio exterior sin siquiera tomar impulso.
Tal vez, y a fin de cuentas, toda esa tontería de derribar el sol algún
día no era una broma, tal vez era sólo una meta directa, bien a su
alcance.

Podría haber sido capaz de apagar una estrella.

Lo que definitivamente alteraría la historia.

“Parece que hemos conseguido escapar, por el momento.”

“Sí… pero ¿qué demonios eran esas cosas?”

“No lo sé… Aunque puede que no hayan sido zombis, tanto


como—” Shinobu comenzó a decirme pero se detuvo a mitad de la
frase.

Como lo que sube tiene que bajar, y en este caso esa regla estaba
más que presente, lo que era una molestia enorme, Shinobu giró
hábilmente su cuerpo (junto con el mío) en el aire, abriendo y doblando
las piernas para aprovechar la resistencia del aire, y comenzó a
zigzaguear por el cielo, aparentemente buscando un lugar donde
aterrizar—en otras palabras, un lugar seguro lo más lejos posible de
aquella cima de montaña cubierta de zombis. Sin embargo.

Sin embargo, mirando hacia abajo desde esa gran altura, pudimos
ver que en ninguna parte de nuestra ciudad.

En ninguna parte del mundo.

Existía tal cosa—como un lugar seguro.

“…… ¡Nkk!”
“…… ¡Nkk!”

Allí en el cielo, Shinobu y yo—simultáneamente nos encontramos


sin palabras.

Sin palabras, mientras contemplamos la ciudad nocturna con


nuestra visión vampírica.

No era que los zombis se hubieran reunido en la cima de la


montaña—en el Santuario Kita-Shirahebi.

¿Cincuenta?

¿Sesenta?

¿Tal vez ochenta en total?

Tantos zombis habían sido capaces de acorralarnos por completo—


pero era una ínfima minoría.

“La ciudad está… rebosante de zombis.”

No tenía sentido buscar un lugar para aterrizar.

En cada rincón de la ciudad—había zombis que se pavoneaban


como si fueran los dueños del lugar.

No tenía sentido tratar de contarlos, pero el número era sin duda


aproximadamente equivalente a la población de la ciudad.

No, no sólo en nuestra ciudad.

Si me esforzaba, sólo era capaz de ver el pueblo de al lado y algunas


de las zonas más alejadas—y era el mismo fenómeno en todas partes.
La enorme cantidad de zombis que habían aparecido de donde quiera
que estuvieran escondidos hasta ahora, enterrados en el suelo o qué, no
sé, se tambaleaban por ahí—en medio de su paseo vespertino.

En otras palabras.

“¿Todos los humanos se han convertido en zombis?”

La humanidad había caído.

Pero no se habían ido—todos, cada uno de ellos, se había


convertido en un cadáver.

Y, aparentemente, en una excentricidad.

El tipo de excentricidad que diría Ononoki-chan—continua en la


muerte.

“Mierda…”

El resultado de intentar evitar la transformación de Hachikuji en


una excentricidad fue que, de alguna manera—terminé convirtiendo a
toda la raza humana en excentricidades.

“He cometido un… error inexcusable, imperdonable… Es


increíble, sólo por intentar cambiar el pasado con un pequeño
deslizamiento temporal, convertí a toda la raza humana en zombis…”

“No, mi amo. Que esto no os incomode.” Dijo Shinobu, todavía


abrazándome a ella. Pensé que sólo trataba de consolarme—pero no
era así. “Soy yo quien se ha equivocado.”
La vampiresa que se había puesto blanca como una sábana no
trataba de consolarme, sino de confesarse.

“Todo esto es culpa mía.”

“¿…? ¿De qué estás hablando? Qué, ¿acaso cubrirse el uno al otro
es el siguiente paso después de culparse mutuamente? Gracias
igualmente, Shinobu, pero fui yo quien—”

“No, no estoy tratando de cubriros, es simplemente la verdad sin


tapujos. La cruda realidad.”

“Shinobu.”

“Basta, escuchad bien. En primer lugar, esos no son zombis, sino


las sombras degradadas de lo que una vez fueron vampiros.”

“¿Vam—piros?”

Quieres decir.

¿Como nosotros?

¿Esa pandilla de excentricidades, con su carne desprendiéndose


como el barro, esos cadáveres andantes?

“No como nosotros, como vos—porque todos ellos, como vos, son
antiguos humanos convertidos en vampiros por mí.”

“¿Qué… por ti?”

“Sí.” Respondió Shinobu débilmente, con cara de vergüenza. “En


otras palabras—quien ha traído la ruina al mundo en esta línea
temporal, soy yo.”
023

Ahora que nuestros dos protagonistas se han convertido en los


principales sospechosos de una ruina mundial sin precedentes, una
célula de dos personas como ninguna otra antes o después, no se puede
evitar que nuestros lectores nos abandonen indignados. Pero aunque
callar ahora sea lo mínimo que yo, como autor, pueda hacer como
muestra de buena fe, permítanme relatar los acontecimientos
posteriores, por presuntuoso que parezca. Siento un cierto deber de
hacerlo.

Una horda de zombis desbordando toda la ciudad.

Sin un lugar seguro para que aterricemos.

No sabía si tenían voluntad propia, pero recordando las


circunstancias del Santuario Kita-Shirahebi, estaba claro que se nos
echarían encima en cuanto aterrizáramos.

Lo que nos harían entonces estaba menos claro.

Pero cuando pensé en sus colmillos, lo único afilado que sobresalía


en medio de la carne chorreante—sí, cuando pensé en sus colmillos
como los de un vampiro, en sus colmillos de vampiro, empecé a tener
un presentimiento.

Naturalmente, Shinobu y yo éramos veteranos empedernidos.


Sobre todo porque nos habíamos mejorado mutuamente los niveles
vampíricos, probablemente podíamos “surcar” un número infinito de
zombis como si estuviéramos jugando a un juego de disparos en un
salón recreativo.

Pero si eran antiguos humanos—por no decir que eran los antiguos


residentes de la ciudad, entonces no podíamos hacer nada de eso, tal y
como dijo Shinobu.

Por otro lado, si volvíamos a posarnos en el recinto del Santuario


Kita-Shirahebi, era poco probable que pudiéramos mantener un
equilibrio seguro. Sería preferible evitar ser empujados por un gran
número de zombis con ese talismán a nuestras espaldas, tal y como dijo
Shinobu.

Entonces, ¿qué hicimos? Habiendo saltado en el aire sin darse


cuenta de que cualquier lugar en el que intentáramos aterrizar sería un
patio de recreo para los zombis, ¿qué hicimos? Siento decir que la
respuesta es una especie de decepción, y es que no aterrizamos en
absoluto.

No aterrizamos.

En otras palabras, seguimos flotando a una altura de más de


trescientos metros.

Para aquellos que estén pensando: ¿Cuánto tiempo pueden


continuar una conversación en el aire?

Les pido que recuerden que Oshino Shinobu puede volar.

Haciendo brotar alas de murciélago de sus hombros.


Por cierto, más tarde me enteré de que es capaz de hacer brotar las
propias alas (¿alas decorativas?) incluso cuando está en su modo
estándar, menos potente.

La cual es una habilidad totalmente superior a mí.

Para volar de verdad, tiene que estar en modo vampírico


propiamente dicho—no puede hacerlo en su forma de niña—pero
aunque digo que sus alas eran de murciélago, ni montaba en los vientos
ni hacía uso de ningún tipo de flotabilidad; el caso es que se mantenía
en el aire por pura fuerza.

Agitando sus alas locamente, como una abeja.

Sin embargo, no creí que le gustara que la compararan con un


insecto, así que le dije: Como un colibrí.

De cualquier manera.

Manteniendo nuestra altitud por encima de los trescientos metros,


esperamos a que pasase la noche.

Como protagonistas, éramos una vergüenza de célula de dos


personas (el texto original de la portada era una mentira. La célula de
dos personas más fuerte de la historia de la narrativa, una mierda), pero
a la luz de la fortaleza física y mental que nos exigió permanecer
flotando a trescientos metros de altura durante casi diez horas, quizá
podamos recuperar un poco de nuestra dignidad.
Dicho esto, no hay ningún arte en quedarse ahí como un idiota (la
falta era mía, no de Shinobu), así que en el transcurso de esas diez
horas volamos observando la situación en tierra.

Todas las ciudades, pueblos y aldeas que vimos eran iguales. Al


reflexionar sobre si debíamos continuar más allá de los límites de la
prefectura, nos dimos cuenta de que nuestra patrulla actual sólo podía
terminar en la misma desesperación que nuestra búsqueda diurna, así
que volvimos a nuestro punto de partida.

Pensé en decirle a Shinobu, fan de Fujiko, que era una especie de


patrulla Perman, pero estaba tan abatida que decidí no hacerlo.

Tal vez debería haberlo dicho precisamente porque estaba tan


abatida, pero—como mínimo, me pareció mejor no bromear hasta que
descubriera lo que realmente quería decir sobre que todo era culpa
suya…

Creo que fue la decisión correcta.

De vez en cuando, incluso yo hago una—y entonces llegó el


amanecer.

A medida que el sol se alzaba en el cielo del este, la horda de zombis


en el suelo simplemente desapareció. Y me refiero a que desapareció
literalmente… No recuerdo haber quitado los ojos del suelo ni siquiera
un segundo, pero antes de darme cuenta, todos habían desaparecido.

Era casi como si alguien hubiera programado un temporizador para


eliminarlos con la llegada del amanecer. ¿Se habían hundido en el
suelo o se habían escondido en las sombras? Pero parecía poco
probable que de repente se volvieran tan ágiles al amanecer.

Sea como fuere, las capacidades de Shinobu (y las mías)


disminuyeron a medida que salía el sol, y de repente no pudimos
mantener la altitud, lo que nos puso en un aprieto de descenso
precipitado que habría acabado con un aterrizaje forzoso mortal para
cualquier otra persona. Así que agradecimos su desaparición.

Dije desaparición.

Pero probablemente no habían desaparecido realmente.

En realidad no se habían—ido.

Estaban allí—estaban por todas partes.

Volvimos a la residencia Araragi—caminando por un pueblo


abandonado en el que no quedaba ni un ápice de evidencia de que,
hasta hace unos minutos, una horda de zombis se había pavoneado por
el lugar, volvimos a la residencia Araragi, y hablé con Shinobu en el
salón.

Para ser precisos, escuché lo que tenía que decir.

En definitiva, el cielo no había sido el lugar adecuado para ese tipo


de conversación.

“Entonces—¿qué quieres decir con que es tu culpa, Shinobu?


Cuéntame.” Me lancé sin chistar, aún sin poder ofrecer nada que
pudiese amenizar el momento. Como era de esperar, dadas las
circunstancias, no la tenía en mis brazos. Esta era una conversación
que había que tener cara a cara. “No te refieres a que hayas perpetrado
un deslizamiento temporal, ¿verdad? Porque entonces sería
cómplice—y fui yo quien lo sugirió en primer lugar, así que sería la
parte más culpable. Pero has hecho que parezca que se trata de un
crimen en solitario—¿qué está pasando?”

“Es mi culpa.” Dijo Shinobu. Sonaba agotada. Había estado


volando toda la noche, pero no era por eso. “Para ser precisos, es culpa
de mi homólogo en esta línea temporal.”

“¿…? Por esta línea temporal, quieres decir—”

En otras palabras.

La Oshino Shinobu de esta línea temporal alterada—¿de esta línea


temporal que alteramos?

“Sí. Dos meses antes, la yo de este mundo, un yo distinto a mí,


convirtió a toda la raza humana en vampiros—eso es lo que os estoy
contando.”

“Todavía no lo entiendo, Shinobu. ¿Cómo es que esas cosas son


vampiros? Claro, si defines vampiro en sentido amplio, supongo que
podría incluir a los cadáveres que caminan, pero—oh, ya veo. A los
vampiros también se les llama caminantes nocturnos, ¿verdad? Y esas
cosas definitivamente pasaron toda la noche caminando por ahí—
aunque en realidad parecía que sólo habían salido a dar un paseo
perezoso, sin hacer nada importante. Es eso a lo que te refieres?”
“Hmm. Me temo que ambos estamos igual de confundidos, así que
quizá sea mejor que empiece por el principio. En este caso—ah, pero
igual es difícil de explicar.”

“¿Igual? Lo siento, pero creo que estoy más confundido. Durante


el día es una ciudad fantasma, y por la noche es una ciudad zombi.
Todos los humanos se han convertido en zombis, y tú sigues
insistiendo en que todo es culpa tuya. Estoy seguro de que ahora mismo
soy la persona más confundida de todo el mundo—aunque tú y yo
somos los únicos candidatos que quedan, supongo.”

“…”

“Hey, que no te pongas sombría conmigo.”

“Me pondré sombría si lo deseo. Porque si os cuento lo que he


hecho, es probable que enfurezcáis de verdad—por supuesto, me doy
cuenta de que no se puede evitar, pero no obstante—”

“Deja de hablar así.” Le dije a una Shinobu irresoluta,


interrumpiendo involuntariamente su explicación mientras se sentaba
desviando torpemente la mirada hacia mí—a una Shinobu que nunca
había mirado así. “No te guardes nada. Escucha, Shinobu. Si vamos a
empezar por el principio, entonces tengo algo que decir primero. Ya
sea la tú de esta línea temporal, o la que está sentada frente a mí ahora
mismo…”

Extendí mis manos y tomé los hombros de Shinobu.


Me levanté del sofá y me puse en cuclillas frente a ella para que mi
cara estuviera a la altura de la suya.

Mirando fijamente a sus pupilas doradas.

“Tú y yo somos uno, en cuerpo y alma.” Dije. “Lo que yo he hecho,


lo has hecho tú, y lo que tú haces, también lo hago yo. Es cierto que si
tú provocaste esto de alguna manera, podría enfadarme, pero nunca,
jamás, te daré la espalda. Quiero más a Senjougahara, y respeto a
Hanekawa más que a nadie. Hachikuji es la persona más divertida con
la cual hablar. Pero si tuviera que elegir a alguien para morir, te elegiría
a ti.”

“… Mi amo.”

“Si algo te agobia, no lo asumas todo tú. Comparte la carga


conmigo. De hecho, me duele pensar que me ocultes algo.”

Shinobu se retorció con aparente dolor—quizás estaba apretando


demasiado sus hombros de niña. Al darme cuenta, solté mi agarre—
pero ella ya no mantenía sus ojos torpemente apartados de los míos.

Y.

“Yo también.” Dijo ella. “Yo también os tendría a mi lado, cuando


llegue mi hora.”

“… Sí. Eso es evidente, no hace falta ni decirlo.”

Si Shinobu muriera mañana, mi vida también podría terminar


mañana.
Ese voto ya estaba escrito en piedra.

Grabado en mi corazón.

Muy profundamente.

Todo el camino y de vuelta.

Se había convertido en carne y hueso—inscrito en mis propios


huesos.

“Hmm… Entonces, efectivamente, lo relataré en su debido orden.


Aunque, no es que no haya tenido alguna idea en todo este tiempo—
no es que no se me haya ocurrido una explicación probable. Y no es
como si el periódico no me hubiese pinchado la memoria.”

“Sí… Ahora que lo mencionas, dijiste algo, ¿no? ¿Qué fue, algo
sobre que tu memoria estaba borrosa o algo así?”

“El 14 de junio.”

“Hm.”

“Por fin he recordado qué día fue—aunque sólo puedo pensar que
el recuerdo ha llegado demasiado tarde como para hacer alguna
diferencia… o no, tal vez habría sido demasiado tarde de todas
formas.”

“¿Qué día fue?”

“Espero que vos también lo recordéis. Fue un día muy memorable.


¿No os viene nada a la mente?”
“Bueno, fue el día en que el mundo se vino abajo, ¿no? Así que por
supuesto que fue memorable. La noche del 14 de junio, o del 15 de
junio—”

“No, no, no es eso de lo que hablo. Hablo de la noche del 14 de


junio que ocurrió—en la línea de tiempo original.”

“Sigo sin saber a lo que te refieres—y no había ningún artículo en


ese periódico que me sonara.”

“No tiene nada que ver con ningún artículo. Lo importante es la


fecha.”

“El 14 de junio… el 14, el 14… Veamos, fue un miércoles, así que


eso significa que—el 15 fue un jueves, y…” Hice aparecer el mes en
el calendario de mi teléfono, pero aún no me llamaba la atención nada.

“… Parece que no os daréis cuenta.” Murmuró Shinobu, sonando


de alguna manera decepcionada.

Mi total incapacidad para resolverlo fue definitivamente


decepcionante—pero no.

A juzgar por lo que dijo a continuación, Shinobu no sólo estaba


decepcionada de que no pudiera resolverlo. ¿Cómo puedo poner esto?

Parecía decepcionada.

Por lo inherentemente decepcionante que era yo.

“Si os dijera que el 15 de junio fue la víspera de vuestro Festival


Cultural, ¿os refrescaría la memoria?”
“… Ah.”

Así que eso fue todo.

Una vez que lo dijo—una vez que se lo hice decir, finalmente lo


entendí.

Me di cuenta de lo obtusa que estaba siendo.

El 14 de junio—la víspera del Festival Cultural.

Una vez recordado ese hecho, no tuve que intentar recordar lo que
había pasado.

Es decir, no había forma de que lo olvidara.

Ese día, el día después de mi primera cita de la historia, con


Senjougahara—después de nuestro viaje al observatorio, y también el
día de la segunda transformación de Hanekawa Tsubasa en Black
Hanekawa—y.

El día en que Shinobu se escapó de su casa en la escuela de


preparación abandonada donde vivía con Oshino Meme—el día en que
corrí por toda la ciudad buscándola.

Y finalmente, fue el día en que Oshino Meme dejó nuestra ciudad.

“Parece que os habéis acordado.”

“S-Sí…”

“Sois lo más bajo de lo bajo. Lo habíais olvidado todo, la fecha de


vuestra primera cita con vuestra novia, la fecha en la que aquella ex
representante de clase, a la que llamáis perpetuamente vuestra
benefactora, pasó por tan penosa experiencia, olvidasteis la fecha en la
que me escapé y en la que partió el mocoso Aloha.”

“…”

Qué podría decir.

Seguro que los lectores ya se lo imaginaban y se reían de mí.

Bueno, tal vez te hayas sentido demasiado asqueado y hayas dejado


de leer.

Sí, me alegro de que esto haya salido a la luz en una escena que
nadie está leyendo.

“Pero vamos.” Le supliqué. “Todo el mundo dice siempre que no


soy varonil, pero no puedo recordar las fechas importantes como lo
hacen las chicas. No llevo un diario ni nada parecido—”

“Y sin embargo, con tantos eventos que acontecieron en rápida


sucesión, uno pensaría que sería una fecha que podríais recordar.”

“El Festival Cultural del día siguiente fue tan divertido que se me
olvidó.” Ofrecí a modo de excusa, pero lo lamento sinceramente.

Dicho esto.

“Dicho esto, incluso ahora que me has recordado qué día fue, sigo
sin entenderlo. Es cierto que pasaron muchas cosas, pero que el mundo
entero se desmoronara no fue una de ellas.”

Desde mi cita con Senjougahara hasta Black Hanekawa, pasando


por Shinobu u Oshino—no podía creer que nada de eso estuviera
relacionado con la destrucción del mundo. Aunque la historia se
alterara un poco…

“En todo caso, supongo que el desenfreno de Black Hanekawa


estaba relacionado con una excentricidad… Aun así, Black Hanekawa
estaba mucho menos descontrolada que durante la Semana Dorada…
Por otra parte, intentó matarme, ¿no es así?”

“Sí, y Hanekawa Black no es ajena, pero lo importante es mi fuga.”

“¿Tu—fuga? Pero eso, en todo caso, lo resolvimos sin incidentes—


Espera.

No.

Eso era sólo en la línea temporal que conocíamos, la que


experimentamos—lo que equivale a decir que en esta línea temporal…

Quizá haya pasado algo.

Tal vez no lo resolvimos en absoluto.

“En última instancia, os he contado poco de los detalles de mi fuga,


y nunca os habéis atrevido a preguntarme. Os agradezco esa
consideración, y ni siquiera tengo la intención de daros un informe
completo, pero hay un hecho que ya no puedo mantener oculto, y que
ahora os revelaré.”

“Está bien. Pero no te hagas del rogar.”


“Ese día, tenía la intención de destruir el mundo si no me
encontrabais.”

“¡¿Tan grande era el problema?!”

¡No puede ser!

Sabía que se escapaba con alguna resolución intensamente sombría,


pero—¡nunca había imaginado que pretendía llegar tan lejos!

El mundo entero.

“¡Piensas a gran escala!”

“Bueno, a fin de cuentas, era un vampiro trotamundos…”

“Un poco demasiado trotamundos. ¿P-Por qué?”

“Me desesperé—fue un ataque de ira. En todo caso.” Dijo Shinobu


confundida. “No obstante, en aquel momento había perdido mi poder,
por lo que no podría haberlo logrado en ningún caso. No fueron más
que palabras, pensamientos, pero… parece que en este mundo, las
cosas fueron diferentes.”

“…”

Ella me había dicho algo así antes.

Que durante los quinientos (en realidad, seiscientos) años de su


vida, había querido destruir a la humanidad muchas veces… El 14 de
junio había sido una de ellas.

Nunca lo hubiera imaginado.


“¿…? Entonces, en este mundo… Espera, esto es confuso, ¿pero lo
que estás diciendo es que el Araragi Koyomi de esta línea temporal no
fue capaz de encontrarte el 14 de junio?”

“Así lo creo. Pero, pensadlo un momento. La primera en notar mi


desaparición ese día fue la muchacha perdida, ¿no es así?”

“Ahora que lo mencionas…” Como siempre pido disculpas por mi


vago recuerdo de los detalles periféricos, pero habiéndolo recordado.
“¿Ese día no empezó con Hachikuji viéndote delante del Mister
Donut?”

No lo recuerdo con demasiada claridad, pero recuerdo haber


presumido ante Hachikuji de mi cita en el observatorio con
Senjougahara cuando me la encontré de camino a la escuela aquella
mañana.

Y ahí fue cuando—me hablo de ello.

Sobre la huida de Shinobu de las ruinas.

“Como nunca me enteré por Hachikuji, no fui capaz de


encontrarte—”

Espera.

Espera, eso no significa que no haya podido encontrar a Shinobu.

Hachikuji sí que ayudó en la posterior persecución, pero—y esto es


algo terrible de decir sobre alguien que te ayudó—al final, en realidad
no contribuyó demasiado a encontrar a Shinobu.
Y su escapada habría salido a la luz más pronto que tarde, incluso
si Hachikuji no me hubiera hablado de ella…

Así que esta es mi conjetura.

No se trataba sólo de ese día.

Si Hachikuji—si Hachikuji-la-excentricidad no existiera, entonces


no importaba el 14 de junio, no la habría conocido en ese Día de la
Madre en primer lugar—en otras palabras, el Araragi Koyomi de este
mundo era un Araragi Koyomi que nunca había conocido a Hachikuji
Mayoi.

Lo que debe haber tenido alguna influencia en sus (y sí, me


aventuraré a referirme a él en tercera persona) acciones, en su
carácter—aunque sea en un grado mínimo.

No sólo el Día de la Madre.

Del 15 de mayo al 14 de junio.

El yo de esta línea temporal se perdió ese mes de salir con Hachikuji


Mayoi—y como ese es el tipo de yo que era, no fue capaz de encontrar
a Oshino Shinobu.

Y así, en ese momento.

En ese momento crucial de la historia.

No debo haber sido capaz de buscar a Shinobu para que me ayude.

“… Ya veo. En ese caso, probablemente—fui asesinado por Black


Hanekawa.”
Esta línea de tiempo.

Tenía que ser ese tipo de línea de tiempo.

“Shinobu. Si no quieres responder a esta pregunta, no tienes por


qué hacerlo, así que tómatelo con humor… Sinceramente, no quiero ni
pensar en lo que te estoy preguntando, pero quiero saber qué piensas.
Estamos unidos así desde las vacaciones de primavera, pero como tal,
tanto si eres tú como yo, si uno de nosotros perdiera la vida en algún
accidente imprevisto, ¿qué pasaría con el otro?”

Ya que estábamos atados el uno al otro, ¿el restante sería arrastrado


por el camino del infierno?

Por otra parte—

“Volvemos a encontrarnos con el ‘por otra parte’.” Respondió


Shinobu con prontitud.

Aunque digo con prontitud, era imposible que no quisiera


contestar—por su expresión, era claramente lo contrario, pero sin
embargo.

Ella respondió con prontitud.

“Creo que el Gatito no lo entendió, tan carente de ingenio como es,


pero… ese mocoso Aloha debe haberlo entendido. Vos también debéis
haberlo oído. Que podríais recuperar vuestra humanidad en cualquier
momento, si optarais por abandonarme.”
“… La contrapartida es que si yo muriera… si me mataran,
recuperarías todo tu poder y una vez más florecerías en un vampiro
legendario—el vampiro de sangre de hierro, de sangre caliente, de
sangre fría, el más poderoso de todos.”

En otras palabras, en esta línea de tiempo.

Oshino Shinobu—magnífica y auspiciosamente floreció una vez


más en Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade.

Como una flor que florece fuera de temporada.

“No he visto mi bicicleta de abuela por ninguna parte… Jajaja…”

Ante ese hecho—ante esa realidad.

Muy a mi pesar, me reí.

No pude evitar reírme.

“Ahora lo veo. Lo de que si fuera a morir con alguien, serías tú


también estaba bien visto desde esa perspectiva.”

¿No quieres compartir este ataúd conmigo?

Fue una propuesta increíble.

“Sí. Y en este mundo, vos fuisteis tristemente incapaz de cumplir


vuestro voto en ese sentido—y yo.”

Realmente llevé el mundo a la ruina, dijo Shinobu.

Con una expresión realmente apenada en su rostro.


“Y según esa interpretación, Black Hanekawa—a saber, esa ex
representante de clase—fue mi primer objetivo.”

La voz de Shinobu prácticamente era un susurro inaudible, como si


fuera lo más difícil que hubiera podido compartir conmigo.

Pero—por supuesto.

No podía culparla.

Debería haber sido capaz de evitarlo—con un minúsculo esfuerzo,


podría haberlo evitado fácilmente.

Murmuré: “Parece que hay otra forma de decirlo—este mundo es


el mundo del Final Malo.”

1. Pedir ayuda.

2. No pedir ayuda.

Yo elegí la opción número uno. El yo de esta línea temporal eligió


la opción número dos—o, se le acabó el tiempo antes de poder elegir.

Un Final Malo.

Un callejón sin salida para Araragi Koyomi.

“Fue un Final Malo desde el momento en que me conocisteis.


Inmediatamente después de que os mataron, debí atacar a la ex
representante de clase, y entonces yo—yo, que había recuperado toda
la majestad de mi poder, llevé el mundo a la ruina. En concreto—”

A la gente de este pueblo.


Al pueblo de Japón.

A la gente del mundo.

Los convertí a todos en vampiros, dijo Shinobu con vigor, a


diferencia de la forma en que había pronunciado su frase anterior.

“Hiciste que todo el mundo se convirtiera en vampiros.”

“Siendo realistas, creo que sólo fueron los primeros cuya sangre
bebí personalmente. Pero como vos sabéis, como vos sabéis mejor que
nadie, el proceso precede a la creación de un esclavo. Es la creación de
un siervo. Como estuve al borde de la muerte cuando bebí vuestra
sangre, os di cierta libertad, pero esencialmente un siervo es un vástago
de mí persona.”

“¿Vástago?”

“En otras palabras, aquellos pocos cuya sangre yo misma bebí se


convirtieron en vampiros que llevarían al mundo a la ruina junto
conmigo y continuaron bebiendo la sangre de la población circundante.
A medida que la plaga zombi se extendió—también lo hizo el
vampirismo. Los vampiros así creados son también mis esclavos, y así
sucesivamente. Ellos también se convirtieron en vampiros empeñados
en la caída del mundo. Y así se reprodujeron como conejos,
proliferando en una progresión geométrica—y en un santiamén, el
mundo, o más bien la humanidad, quedó en ruinas.”

“…”
“Como empezó aquí, esta ciudad y las zonas circundantes fueron
cuidadas con esmero, como no. Pero en las prefecturas vecinas y más
allá, es probable que el pánico desenfrenado haya barrido la tierra. Si
esta es una ciudad fantasma, no sería sorprendente que ciudades más
grandes como Tokio y Osaka hayan quedado reducidas a cenizas.”

“Bueno…”

Si hubiera pánico a esa escala, la Fuerza de Autodefensa se


movilizaría sin duda alguna—por no hablar de lo que ocurriría en el
extranjero.

No sería sorprendente que llegara hasta una guerra nuclear.

Pero.

“Pero no podían enfrentarse a ti—a ti y a tus siervos, ¿verdad? Esa


gente de la iglesia a la que pertenecían Guillotine Cutter y Dramaturgy
probablemente también entró en acción, pero…”

Incluso si lo hicieran.

No importaba la acción que pudiera llevar a cabo esa cuadrilla de


especialistas—no había forma de que pudieran detener a Kiss-Shot
Acerola-Orion Heart-Under-Blade al frente de un ejército.

Si algo podía detener a aquella legendaria vampiresa, era el hecho


de que ella era—el tipo de vampiro que se negaba rotundamente a crear
esclavos.

Que no se propagó.
Sólo la falta de números podría contener su amenaza.

Si esa vampiresa, que a lo largo de su vida sólo había hecho


excepciones conmigo y con otra persona, se pusiera en serio a crear
compañeros—no, a crear una comunidad.

Ocurriría algo inimaginablemente terrorífico—no.

En esta línea de tiempo.

Sí ocurrió.

“Una noche para subyugar esta región. Un día para tomar el control
total de Japón. Diez días, quizás, para dominar el mundo—”

“Hmm…”

Así de fácil, ¿eh?

Así que supongo que el mundo entero no se había hundido en una


sola noche—pero aun así había sucedido con extrema rapidez.

Bueno, los conejos se reproducen a un ritmo increíblemente


rápido… Si empezara con unas pocas personas, digamos cinco, esas
cinco llevarían a veinticinco, esas veinticinco llevarían a ciento
veinticinco, esas ciento veinticinco llevarían a seiscientos veinticinco,
seiscientos veinticinco se convierten en tres mil ciento veinticinco, tres
mil ciento veinticinco se convierten—no puedo calcular más allá de
ahí en mi cabeza.

Llegaría a seis mil quinientos millones en un santiamén.


“Y estás diciendo que al primerísima victima habría sido
Hanekawa—así que, no Black Hanekawa, sino Blood Hanekawa.”
Vaya, me habría encantado ver eso, aunque probablemente no debería
admitirlo. “Conociéndola, seguro que se dedicó a convertir a la gente
en vampiros—incluso podría haber tomado el mando.”

“En ese caso, el mundo puede haber caído en apenas cinco días.”
Dijo Shinobu y se sumió en el silencio.

No, no podía hacerlo todavía—no habíamos terminado de hablar.

Si todo esto era cierto, entonces sabíamos definitivamente cómo


había caído el mundo—y cómo toda la humanidad se había
transformado en excentricidades, un verdadero pandemónium que se
desarrolló en plena noche, pero—

“¿Por qué esas excentricidades parecen zombis en lugar de


vampiros? Teniendo en cuenta que se convirtieron en esclavos igual
que yo, ¿cómo acabaron siendo un tipo de vampiro completamente
diferente? Mi carne nunca se disolvió así. Por otro lado, si son
verdaderos esclavos, ¿no deberían poder volar como tú? Y ya que
estamos, eso significa que yo estoy muerto, pero tú no, ¿verdad? ¿Qué
está haciendo la tú de esta línea de tiempo ahora mismo, y dónde? La
tú posterior a la destrucción del mundo, es decir. Veamos, estás aquí,
así que—”

“Puedo responder a vuestras dos preguntas a la vez.” Shinobu


parecía tener su respuesta preparada de antemano, como si hubiera
anticipado mis (verdaderamente ingenuas) preguntas. “Es probable
que la yo de esta línea temporal ya esté muerta.”

“—¿Muerta?”

¿Qué?

Espera, espera.

Eso anuló toda la premisa.

Si toda esta situación existió porque ella llevó al mundo a la ruina,


entonces que esté muerta—

“No, escuchad mis palabras—he muerto después de llevar el


mundo a la ruina.”

“¿…? ¿Así que no te mataron las armas químicas soltadas por la


resistencia humana o algo así? Estás diciendo que alguien te mató.”

“Eso no hace falta decirlo. Sólo hay una persona que podría
matarme en el apogeo de mi poderío—nadie más que yo.” Shinobu se
señaló a sí misma. “En otras palabras, me suicide.”

“…”

No pude decirle: No seas ridícula.

Porque desde el principio, Shinobu—Kiss-Shot Acerola-Orion


Heart-Under-Blade había llegado a esta ciudad de Japón para
suicidarse.

Un vampiro suicida.
Pero como se encontró conmigo en las vacaciones de primavera—
porque acabé salvándola, fracasó en su intento de suicidio.

Así que.

Así que fue por eso.

Después de que yo muriera—y después de que su rabia se hubiera


gastado, no había razón para que siguiera viviendo.

No había razón—para que siguiese viviendo.

Como un demonio literalmente chupasangre.

“Y como morí, todos los vampiros bajo mi esclavitud se


convirtieron en zombis.”

“¿Eh, de verdad? Espera, ¿no dijiste antes que si morías tus


esclavos volverían a ser humanos?”

“En vuestro caso, unidos el uno al otro como estamos, sí, es así.
Porque estamos igualados en el equilibrio entre amo y siervo. Cada
uno de nosotros es amo, y cada uno de nosotros es siervo, pero los
esclavos son diferentes. Los verdaderos esclavos son diferentes. Son
meros esclavos, que no pueden vivir sin su amo, aunque tampoco
pueden morir.”

“Seis mil quinientos millones de esclavos…”

La escala era alucinante.

Qué monarquía más absoluta.


Pero si ese monarca se suicidara—inevitablemente, el país entero,
el mundo entero se sumiría en el caos.

En el caos, todo el mundo se desborda.

Mas bien—una sed de sangre vampírica desbocada hizo de las


suyas.

“Un vampiro podría volver a ser humano matando a su amo con su


propia mano… Pero si dicho amo está muerto, no hay vuelta atrás. No
hay otra opción que dejar que la sangre corra salvaje y siga su curso.”

Y el resultado—¿fueron zombis?

Carentes de todas voluntad.

Con su factor de curación desbocado.

Dejando atrás sólo el objetivo—de destruir a la humanidad.

Por eso nos habían rodeado a Shinobu y a mí.

Ambos éramos medio vampiros, pero también éramos algo así


como medio humanos—por lo que vendrían a beber esa mitad de
nuestra sangre.

Para convertirnos a los dos en vampiros.

“Si es así, es una completa idiotez. No me importa, pero tú eres su


ama.”

“Sigue habiendo una diferencia ontológica entre esta yo y la yo en


la cúspide de mi poder, así que—no se puede evitar. Son los esclavos
de Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade, no de Oshino
Shinobu.”

“Así que—aunque bebieran tu sangre, no necesariamente volverían


a la normalidad.”

“Si pudiesen hacerlo, lo permitiría con gusto.”

Lo había dicho como si nada, pero parecía que Shinobu se lo


tomaba en serio—su voz estaba llena de tristeza.

No podía creerlo.

Para Shinobu, los humanos eran—una especie más, una mera


fuente de agua potable, pero a pesar de eso.

A pesar de ello.

“Lo siento.” Pronunció esa frase tan poco característica—una frase


que no encajaba con ella.

Para mí.

“Nunca pretendí algo así—sólo deseaba que me encontrarais.


Pensar que he llevado a vuestro precioso mundo a la ruina por una
razón tan malhumorada e infantil—”

“Suficiente. No te disculpes.” Incapaz de soportar ver a Shinobu


así, la interrumpí por segunda vez. “No te culpes. La tú de esta línea
temporal puede haberla llevado a la ruina, pero aquella era una tú
diferente.”
“S-Sí, es cierto, pero—no soy diferente a ella.” Comentó Shinobu,
abatida.

Dios… realmente era débil en el departamento de espíritu.

El hecho de que la Shinobu de esta línea temporal parezca haberse


suicidado no hace sino reforzar esa impresión.

Es cierto, incluso si esta línea de tiempo se compone de manera


diferente, supongo que sería aún más extraño mantener la calma
cuando literalmente, sin exagerar, destruyó el mundo.

A mí también me sorprendió.

No por el hecho de que Shinobu haya destruido el mundo, sino por


la existencia de un yo que permitió que sucediera.

Ese día.

Me resultaba muy difícil aceptar que una versión de Araragi


Koyomi no hubiera sido capaz de encontrar a Shinobu después de que
ésta huyera aquel día, el 14 de junio.

La noción dolía—mucho más profundamente que el hecho de que


el yo de esta línea temporal, de esta cronología, estuviera muerto,
aparentemente asesinado, es más, por Black Hanekawa—o cuando te
pones a pensar, por Hanekawa Tsubasa.

Así que, a fin de cuentas—estábamos en el mismo barco.

La culpa era nuestra para compartirla.

“Sólo el hecho de que te sientas así me alegra, Shinobu.”


“¡Aun así, no puedo estar tranquilo si no os ofrezco al menos una
sola costilla de mi cuerpo!”

“Ese ofrecimiento es demasiado.”

Mi fetiche no llegó tan lejos.

Prefiero que los huesos se queden dentro del cuerpo, envueltos en


piel y carne… pero en fin.

Ya hablaremos de eso en otro momento.

Ahora no había tiempo para eso.

“… En realidad, ya no existe el ‘no hay tiempo para eso’. En este


mundo arruinado, sólo tenemos tiempo.”

De eso me di cuenta.

No hay razón para apresurarse.

Literalmente—ni una sola.

“En cualquier caso, Shinobu, no hace falta que te disculpes. No has


hecho nada malo, al menos no la tú que está frente a mí. A partir de
ahora, vamos a tener que vivir los dos solos, en este mundo en ruinas,
este aterrador mundo desprovisto de gente, este horrible mundo de
millones de zombis fanfarrones. Incluso más que antes, tenemos que
cuidarnos mutuamente.”

“Mi amo—”

“No has hecho nada malo, Shinobu.”


Era cierto.

Si alguien lo había hecho—entonces no fue otro que el Araragi


Koyomi de la historia ya desaparecida, que no terminó sus deberes de
verano, el que estaba aquí ahora.

En otras palabras, yo.


024

Me gustaría añadir aquí unas palabras sobre otras decepciones que iban
a producirse.

Primero esperamos a que cayera la noche, y luego pusimos en


marcha el plan que habíamos discutido la noche anterior en el
Santuario Kita-Shirahebi—buscar puntos de poder de renombre en
Japón para utilizar su energía espiritual para saltar al pasado—y,
naturalmente, nuestro método de viaje fue volar, con Shinobu
acunándome en sus brazos. Habíamos desarrollado una fórmula por la
que yo llevaba a Shinobu mientras viajábamos por tierra, y Shinobu
me llevaba a mí cuando viajábamos por el cielo—pero me avergüenza
profundamente decir que los únicos lugares que conocía eran los
ridículamente famosos como el monte Osore y el monte Fuji. Aunque
nos agotamos y extenuamos durante la noche probando todos los
lugares que se nos ocurrían (a una velocidad ligeramente superior a los
“119 km/h” de Perman), todo quedó en nada.

No cabe duda de que el Santuario Kita-Shirahebi no podría


compararse con la virtud numinosa de esos lugares, pero—

“No es bueno. Todos y cada uno de los lugares han sido sellados a
conciencia.”

Dijo Shinobu, dando su experta opinión.

“Tal vez era de esperar que ese santuario se convirtiera en una bolsa
de aire y que el mocoso Aloha os encomendara la tarea de colocar el
talismán sellador en primer lugar. Así que es de esperar que esos otros
lugares—especialmente los más famosos—sean sellados, si no por el
propio mocoso Aloha, por algún otro especialista en yokai y
similares.”

“¿Si? Sí, supongo que tienes razón… Entonces no servirá de nada


comprobar los lugares sólo porque son puntos de poder. Además de ser
puntos de poder, tienen que ser puntos recién formados que los
especialistas no hayan notado o conocido. De lo contrario, no
encontraremos ninguna fuerte de energía allí para alimentar nuestro
viaje en el tiempo…”

“El método de sellado es el más perfecto. Cuando la energía


permanece, han arreglado todo de tal manera que nadie puede hacer
uso de ella.”

En su momento me pareció una buena idea.

Pero fue una tontería—aunque, como sucedió, no del todo.

Como habíamos viajado de noche, por supuesto, habíamos volado


con la vista puesta en el suelo debajo de nosotros—y una vez más, los
zombis habían aparecido antes de que nos diéramos cuenta,
literalmente antes de que nos diéramos cuenta, y pudimos observar su
desenfreno—en realidad, sólo eran caminantes nocturnos, que no
destruían nada ni hacían nada fuera de lo normal. Nuestro punto de
vista en los cielos también apoyaba la suposición de Shinobu de que la
destrucción se centró en nuestra ciudad e irradió desde allí.
Cuanto más nos alejamos.

Más rastros de pánico… más indicios de las desastrosas escenas


que se habían desarrollado.

Huellas de las que quería apartar la vista.

Pero que definitivamente no podía.

“Shinobu, cómo puedo decir esto…”

“¿Mm?”

En el camino de vuelta—o supongo que debería decir, en el vuelo


de vuelta.

Shinobu y yo tuvimos la siguiente conversación.

“Hay un tema muy antiguo en las historias—y más recientemente,


también, fue un tema popular en la literatura juvenil durante un tiempo,
en el que el protagonista tiene que sopesar el destino del mundo contra
la vida de una chica, y elige a la chica. ¿Te resulta familiar?”

“Sí, hay muchas películas así.”

“Conmovedor, ¿verdad? Y genial. No tiene sentido vivir en un


mundo sin ti, no voy a salvar el mundo si eso significa matarte, ese
tipo de cosas—pero escucha. En realidad, si te obligan a elegir entre el
mundo y una única chica, tendrías que elegir el mundo.”

“…”
“No sé, parece que de lo contrario estarías huyendo de una decisión
difícil. Por una cuestión de ética, sopesando la vida de cien personas
contra la de una, cualquiera debería elegir salvar a las cien.”

“Sin embargo—¿no va ese pensamiento en contra de vuestros


propios principios? Siempre habéis escogido a esa única persona—”

“Sí, lo he hecho. Pero, ¿no te parece que es un fastidio para la chica?


Ser salvada en lugar del mundo entero es como si de repente te
regalaran un Cadillac en tu cumpleaños, estarías perdido o… Para
decirlo claramente, ¿no se siente un poco asquerosa la idea de ser
amada a tan gran escala?”

“¿Os arrepentís de haber salvado a la muchacha perdida, mi amo?”

“Quiero decir, ¡no lo sé! Pero si Hachikuji se enterara de que su


salvación condujo al fin del mundo, no creo que me perdone nunca.
Estaba tan en contra de que alguien más se involucrara en sus asuntos
en el transcurso de más de diez años de vagar perdida—”

Nunca.

Nunca la he visto enfadarse de verdad, pero—si se enterara de que


he destruido el mundo por su culpa, probablemente se pondría furiosa.

No.

Incluso entonces, no se enfadaría—no me culparía.

Simplemente estaría triste.

Seguramente se pondría a llorar.


“—Pero, de todas formas, es probable que muriera unos días
después de que la salvara, en un accidente de tráfico o algo así, así que
no haría ningún llanto ni se enfadaría.”

“… Vuestras palabras son muy indignas.” Dijo Shinobu.

Habló—sin aflojar el ritmo de su vuelo.

“En las vacaciones de primavera, cuando me ofrecisteis socorro


cuando estaba al borde de la muerte, me alegré. Me ofrecisteis socorro
sin otro pensamiento, sacrificando no el mundo sino vuestro propia
vida a cambio de la mía, y me alegré.”

“…”

“Aunque al final te arrepentisteis de tus acciones—vos, que no


sabíais nada de lo que ocurriría como resultado de salvarme, os
arrepentisteis, y al arrepentiros, tratasteis de matarme—quizás incluso
ahora os arrepintáis de vuestras acciones, pero incluso si es así, no
empaña mi alegría inicial.”

Nunca lo había sabido.

Que Shinobu se sintiera así.

Había necesitado el fin del mundo para saber cómo se sentía de


verdad.

“Sea como fuere, si yo fuera esa muchacha perdida, al menos no


querría que albergarais tales remordimientos.”

“Ni siquiera sé si me arrepiento. Yo sólo…”


Simplemente—sentía un vacío.

Por la desproporcionada represalia que me impuso la historia, el


destino.

Por mi propia tontería.

“Pero qué pasa con esto: si no me hubierais salvado durante las


vacaciones de primavera, el mundo no estaría en ruinas como lo está—
¿preferís que sea así?”

“No… tienes razón. Eso no es lo que estoy diciendo en absoluto.”

Esa era otra cuestión.

Era tal y como le había dicho a Ononoki-chan.

Hubo miseria.

Pero también hubo alegría.

Así que—no tenía sentido arrepentirse.

“Con la esperanza de que os traiga un poco de alivio, permitidme


ofreceros palabras de consuelo comunes. ¿Esos pensamiento os
permitirían dejar morir a alguien en el agua?”

“Dejar morir en el… ¿De qué estás hablando?”

“Veréis, estáis pensando que al tomar prestado mi poder para llevar


a cabo un deslizamiento temporal, un acto aún no contemplado por la
ética humana, habéis cometido una grave transgresión—¿pero no se da
por sentado entre los seres humanos que uno salva a un niño a punto
de ser atropellado por un camión?”
“…”

“Si alguien se está ahogando, salvadlo. Si alguien tiene problemas,


salvadlo. Es una sabiduría que los humanos han cultivado a lo largo de
miles de años. ¿Acaso no lo habéis hecho—salvarme de acuerdo con
esa sabiduría?”

“Sí… tienes razón. Lo hice, pero…”

“Pues bien. Nadie puede negar que el niño salvado puede crecer y
convertirse en un criminal, en un asesino. Y del mismo modo el niño,
salvado de morir ahogado, podría llegar a tener una muerte más
horrible.”

Y la vampiresa que salvé—podría destruir el mundo.

“¿Entonces podéis decir realmente que la decisión de salvarla fue


un error?”

“…”

“El patrón opuesto también se mantiene. Vuestra querida ex


representante de clase, tratada cruelmente por varios de sus padres
mientras crecía, obtuvo como resultado unas habilidades
excepcionales. ¿Debería entonces estar agradecida a sus padres?
¿Gracias por atormentarme en lugar de amarme?”

“Bueno—”

De ninguna manera.
Eso sería como pedirle a Senjougahara que estuviera agradecida
con Kaiki—la benevolencia es la benevolencia, y la malicia es la
malicia.

No puedes decidir de repente que a veces el fin justifica los medios.

No se puede.

“Por otro lado.” Señalé. “A veces los padres de la gente los quieren
demasiado—los malcrían y resultan inútiles… Todavía no entiendo del
todo lo que Oshino quería decir cuando afirmaba que la gente no puede
salvar a otras personas, sino que solo se pueden salvar a sí mismas—
pero quizá sea algo así. Que no sabrás si salvar a alguien realmente lo
salva hasta más adelante.”

Oshino.

Si pudiera verme ahora—¿qué tipo de consejo me daría?

Tal vez ninguno.

Incluso en estas circunstancias, él—podría no salvarme.

“… Lo que me recuerda.” Dije. “Esos puntos probablemente fueron


sellados mucho antes de que tú te dedicaras a destruir el mundo, y
probablemente vigilados a través de los tiempos, pero el tipo de
especialista que puede crear un sello así—Oshino, o Kagenui-san u
Ononoki-chan, y aunque no quiero pensar en ello, y probablemente él
sea un poco diferente, Kaiki… ¿Dónde demonios estaban todos ellos
durante el fin del mundo?”
“Habláis de ellos como si no hubiesen sido aniquilados.”

“Aniquilados… me pregunto. Oshino fue capaz de extirparte el


corazón cuando estabas en la cúspide de tus poderes, y Kagenui-san es
especialista en excentricidades inmortales—”

“Sí, seguramente los especialistas de su clase darían una dura


batalla, pero sólo si yo estuviera sola. Si fuera después de haber creado
tantos, tantísimos esclavos, no tendrían ninguna oportunidad.”

Al fin y al cabo, son humanos, señaló.

Su tono se había vuelto un poco altivo, pero en cuanto notó esa


indiscreción, Shinobu dejó escapar un suspiro.

Como si estuviera asqueada de sí misma.

Si se me permite, Shinobu tiene una opinión notablemente alta de


sí misma, así que no me tragaba la idea de que hubiera sido tan fácil
como ella lo hacía parecer, pero—de los tres especialistas que conocía,
Oshino, al menos, no podía dejar pasar algo así; habría hecho algo—y
si aun así el resultado era éste.

Entonces, lo que sea que haya sucedido.

Ya sea que haya sido una batalla épica o una derrota aplastante.

Oshino debe haber perdido.

Él—ha conocido la derrota.

Frente a un vasto ejército de vampiros.


“Y sin embargo, francamente…” Dijo Shinobu. “No quiero pensar
en mis propias acciones. Creando esclavos con un abandono tan
imprudente. Como una mujer que se hunde en la desesperación, sin
prestar atención a todo lo demás, ante el shock de ser despreciada por
el hombre que le gusta.”

“Es una analogía, ¿verdad?”

“Mm, ah, no, eh, sí, es por supuesto una mera analogía.” Por alguna
razón, Shinobu bajó la altura del vuelo con aparente consternación. La
noche ya había pasado, así que aunque hubiéramos aterrizado de golpe,
no habría sido un gran problema. “En cualquier caso, esos especialistas
también deben haberse convertido en vampiros para posteriormente
haber terminado siendo zombis.”

“Oshino como zombi…” Sí, aunque siempre fue una especie de


zombi. “Me hace sentir muy deprimido pensar que Oshino, muy
seguramente, y Hanekawa, probablemente la primera persona en sentir
tus colmillos, y Senjougahara y Kanbaru y Sengoku, y Karen y
Tsukihi—todos se convirtieron en vampiros, y luego terminaron como
zombis…”

Amigos y conocidos podrían haber estado entre la multitud de


zombis que nos habían rodeado en el Santuario Kita-Shirahebi. Con
sus rostros y cuerpos, y por supuesto la forma de sus caderas, perdidos
en un mar de carne chorreante, no podía reconocer a nadie, pero—la
posibilidad no era lo suficientemente baja como para sentirse cómodo.

“Es mejor no pensar en ello. Pensar en ello no os servirá de nada.”


“Supongo que sí—y si tuviera que encontrar algún resquicio de
esperanza, al menos Hachikuji no se habría convertido en un zombi,
estando ya muerta y todo eso.”

Aunque eso fue un frío consuelo.

A cambio de evitar que Hachikuji se convirtiera en una


excentricidad, había convertido a toda la raza humana en
excentricidades.

Por mucho que Shinobu intentara consolarme, ese hecho casi me


hizo perder el ánimo. Pero si realmente me desanimaba—Shinobu
probablemente también se deprimiría, así que no importaba lo
profundamente consciente que fuera de mi propia culpa.

No podía dejar que me desanimara.

… Tal vez fuera otro caso de elección de una chica por encima del
resto del mundo—simplemente un caso de evasión de una decisión
difícil.

“Ya que estamos, tampoco he visto ningún gato o perro.” Dije.


“¿Crees que ellos también están acabados?”

“Sí, los vampiros son una cosa, pero es dudoso que los zombis
aprecien la distinción entre los humanos y esas bestias inferiores.”

“Hmm… No obstante, los insectos y las plantas parecen estar bien.”

En ese sentido, ¿significa que el mundo no ha perecido aunque la


humanidad lo haya hecho, y que la Tierra está bien?
No quiero decir esto, ya que soltar tal cliché revelará los límites de
mi humanidad, pero la caída del homo sapiens podría ser algo bueno
para el planeta.

Nuestra conversación duró todo el camino de vuelta a nuestro


pueblo—de vuelta a nuestro pueblo fantasma.

Digo pueblo, pero ya no funcionaba como tal ahora que la sociedad


se había derrumbado por completo, por lo que no había ninguna razón
ni necesidad de que volviéramos. Pero uno se encariña con un pueblo
en el que ha vivido tanto tiempo.

Al final, hiciéramos lo que hiciéramos, quería estar allí un tiempo


más.

… Es decir, cuanto más nos alejábamos, más ruinosas eran las


ciudades, por lo que sin duda nuestro pueblo ofrecía la mejor calidad
de vida de todo el mundo.

Ni en un millón de años habría soñado que nuestro pequeño pueblo


de mala muerte alcanzaría una distinción tan gloriosa…

Después de aterrizar, nos dirigimos al supermercado a pie, yo


llevando cargada a Shinobu según nuestro acuerdo.

Por fin mi hambre estaba llegando al límite, por lo que era una
preocupación apremiante comprar algo de comida y otros artículos de
primera necesidad—aunque era imposible, en este caso, comprar nada.

Naturalmente, llevaba algo de moneda apropiada para la época,


pero no había empleados en ninguna de las tiendas a los que dársela.
Por la noche podrían aparecer en forma de zombi, pero me costaba
creer que estuvieran dispuestos a aceptar mi dinero.

Sólo intentaría chuparme la sangre, sin ningún sentido del deber


profesional.

“Aun así, me siento infinitamente culpable por tomar todo lo que


queremos…”

“¿Sois tan débil de corazón?”

“Soy de los que no pueden salir de un salón recreativo hasta gastar


todas las monedas de 100 yenes para que no sospechen que he utilizado
la máquina de cambio para hacer negocios, ¿vale?”

“Demasiado débil de corazón.”

“Dejemos el dinero en el mostrador y vayámonos.”

“¡Vuestro corazón es tan débil que es imperceptible!”

Bueno, no podría hacerlo siempre, pero al menos la primera vez.

La mayoría de los alimentos estaban podridos y el interior de la


tienda desprendía un hedor abrumador, pero los productos enlatados,
los tentempiés y las bebidas aún no habían pasado su fecha de
caducidad, así que nos hicimos con ellos.

Luego nos paseamos mirando las otras cosas.

No necesitábamos ropa ni nada por el momento.

Tal vez volveríamos cuando llegara el invierno—no, renovar el


guardarropa de invierno era algo que no ocurriría, ¿eh?
“Puedo simplemente crear ropa con mi capacidad de generar
materia, si es necesario.”

“Sí… Lo que en verdad me preocupa es el suministro de alimentos.


Puedes beber mi sangre para alimentarte, pero eso no me servirá. Si
seguimos yendo y viniendo bebiendo la sangre del otro, al final nos
quedaremos sin energía.”

Qué apuro.

La autosuficiencia era sorprendentemente difícil.

Probablemente podría preparar comida con un hornillo de gas, pero


los depósitos se agotarían tarde o temprano—¿tenemos provisión de
por vida? No es probable.

Y tampoco había mucha comida enlatada.

¿Qué hacer?

La vida de un vampiro es inútilmente larga.

No dijo Shinobu algo en ese sentido en algún momento—¿que la


mayoría de los vampiros mueren por suicidio?

No sólo la Shinobu de esta línea temporal.

“La euforia que estamos sintiendo en este momento, el tipo de


emoción inapropiada y la excitación palpitante de ser abandonados en
una isla desierta.” Afirmé. “Probablemente no durará ni siquiera una
semana… El grado de preparación que consigamos durante esta
semana de alta motivación va a dictar el rumbo de nuestra nueva vida
como náufragos.”

“De camino a casa, ¿no deberíamos pasar por la librería y buscar


tomos sobre supervivencia? Debemos, claramente, abandonar
cualquier pretensión de un estilo de vida civilizado.”

“No sé, si los dos podemos perseverar durante un tiempo, tal vez la
nueva vida aparezca en algún momento y vuelva a evolucionar en seres
humanos, y reconstruya la civilización.”

“No creo que ni siquiera los vampiros sean tan inmortales.”

“¿No viviremos para siempre, eternamente jóvenes e


imperecederos?”

“Eso es mera retórica. Nos diferenciamos de los zombis y de los


fantasmas, muertos como ellos están. Nunca olvidéis que aún estamos
vivos.”

“Oh… ¿Así que mis días de jugar a la PS3 han terminado?”

“Es lo que me gusta de vos, que vuestras esperanzas de una nueva


raza de humanos se extienden sólo al desarrollo de la PS3… Sin
embargo, pase lo que pase, si apareciera esa nueva raza, no pasaría más
que un parpadeo antes de que se extinguieran de nuevo, transformados
en zombis.”

“Oh…” Eso apesta. La humanidad no sólo había sido derribada,


¿sino que había una cuenta regresiva y no se levantaba? “Ya he
pensado antes que Hanekawa me hizo lo que soy hoy—lo cual es
definitivamente cierto, pero hay algo más que eso. Soy quien soy ahora
gracias a Hachikuji, y a ti—y a Senjougahara, Kanbaru, Sengoku y
Oshino. Por supuesto, sin mis padres nunca habría nacido, y si no fuera
por Karen-chan y Tsukihi-chan… Incluso mi trato con Kaiki me
enseñó mucho, mi batalla con Kagenui-san cambió mis valores—así
son las cosas. Puede que sea una forma súper ordinaria de decirlo,
pero… me he tomado el destino demasiado a la ligera.”

“Que lo habéis tomado—demasiado a la ligera.”

“El destino es algo que creamos juntos, y fue arrogante por mi parte
pensar que simplemente podía cambiarlo—así lo parece, en todo
caso.”

“Sigo pensando que no os sirve de nada reflexionar demasiado.


Aunque es inútil deciros que no lo hagáis. Pero vos me dijisteis que no
me disculpara. Por lo tanto, también os pido que os abstengáis, en la
medida de lo posible, de los remordimientos o arrepentimientos. Esos
remordimientos, esos arrepentimientos, no os servirán de nada en el
futuro: lo único que nos queda es el otro, así que culparnos el uno al
otro, o a nosotros mismos, mientras vivimos en la eternidad sería el
colmo de la locura.”

“Claro, terminaríamos como el Uróboros.”

Tal vez fui insensible.

En esta situación.
Tal vez tenía que culpar más a Shinobu, culparme a mí mismo más
de lo que ya lo hacía.

Pero, de alguna manera.

Sí, de alguna manera.

La escala era demasiado grande para que la mente la


comprendiera—una ciudad en la que literalmente no se ve un alma
durante el día se convierte en una infestación de zombis por la noche
era pura ridiculez, y a riesgo de ser tomado a mal, todo me parecía una
broma.

La historia, el destino, el mundo.

Simplemente no estaba equipado para manejar cosas de ese orden.

Convirtiéndose en un vampiro, el tiempo se escapa.

Todavía soy sólo un estudiante de secundaria.

El destino.

Por no hablar de la propia realidad—no tengo capacidad para


aguantar todo eso.

Era una causa perdida.

“Shinobu.”

“Sí.”

“No sé si será dentro de un año, o diez años, o qué, pero en algún


momento probablemente perderé el control y trataré de culparte por
destruir el mundo. Pero cuando lo haga, no estaré en mi sano juicio.
Así que, por favor, no te lo tomes a pecho, déjalo pasar. Por favor, sólo
aplácame si me pongo histérico.”

“Entiendo.” Asintió Shinobu. Solemnemente.

“Bien. Entonces, si no necesitamos comprar ropa, no hay mucho


que necesitemos. Supongo que los seres humanos pueden arreglárselas
con sorprendentemente poco, si es necesario. ¿Cómo era: ‘Mira como
crecen los lirios’? Aunque tú y yo somos medio vampiros. De todos
modos, ¿qué te parece si nos olvidamos de la librería por el momento
y tomamos prestado algún material educativo del instituto de camino
a casa?”

Lo haríamos.

Quién sabía si el instituto, o la universidad a la que pensaba asistir,


seguían en pie, pero—pensando en lo que dirían Hanekawa y
Senjougahara.

No sólo no tenía sentido, era una completa pérdida de tiempo, nada


más que una evasión de la realidad, pero quería seguir estudiando un
poco más.

Para mí.

Esa era mi tarea de verano.

Entonces—“¿Hm?”

Dejé de caminar.
Frente a cierta vitrina, en la tercera planta del supermercado—ya ni
siquiera metía cosas en mi cesta y sólo deambulaba, pero frente a esa
vitrina, en una zona con mercancía de verano, me detuve.

Me detuve y—

“¿Qué es, mi amo?”

“Nada, sólo…”

Sin ser plenamente consciente de lo que hacía, alargué la mano


hacia la vitrina—y lo tomé con la mano. Ahora que lo pienso, no lo
había hecho ni una sola vez este verano—en realidad, desde hacía
mucho más tiempo.

Así que.

“Hay algo que quiero probar.”


025

Lo que esperaba ser sujetado por mi mano extendida era un juego de


fuegos artificiales.

Y no bengalas como las que se sostienen en la mano, sino fuegos


artificiales propiamente dichos que se lanzan al cielo. La verdad es que
habría preferido algo aún más grande, que probablemente podría haber
encontrado si hubiera buscado en serio (si hubiera rastreado las páginas
amarillas en busca de un pirotécnico, por ejemplo), pero me pareció
razonable probar esto primero.

¿Qué estaba planeando? Bueno, los fuegos artificiales no tienen


otra utilidad que la de ser encendidos, ¿no? No estaba pensando en usar
la energía de esos fuegos artificiales para viajar al pasado o algo así.

Estaba pensando que podrían servir de señal.

Una señal de socorro.

Bueno, quizá no exactamente—pero podrían servir en lugar de una


bengala de señalización para decir: estoy aquí, hay una persona aquí.

Aquí vamos con otra referencia al manga a modo de explicación,


pero estoy bastante seguro de que en La Gran Aventura de Dai, los
héroes hacen algo similar en las ruinas de Papnika. Utilizan una
bengala de señalización real, pero no me sentía tan entusiasmado como
para encontrar algún almacén militar para asaltar en busca de
suministros. Los fuegos artificiales tendrían que servir.
“¿Qué queréis, lanzando tal cosa? Aunque es una buena manera de
adornar el final del verano—”

“Sería bastante impresionante, ¿no crees? Sólo nosotros dos


disfrutando de los fuegos artificiales juntos.”

Si Shinobu no sospechaba realmente de mi comportamiento, que


podía parecer excesivamente despreocupado desde cierta perspectiva,
al menos parecía considerarlo extraño, así que le di una explicación
adecuada.

“A primera vista, el mundo parece estar en total ruina, pero


posiblemente, sólo posiblemente, ¿no podría haber sobrevivido
alguien? Ya sabes… alguien que viva escondido, con miedo a las
multitudes de zombis que aparecen por la noche.”

“Hmm… Entiendo vuestro punto de vista.” Coincidió Shinobu.


“Creo que las posibilidades son increíblemente escasas, pero…
¿podría ser posible? Si un alma esperara los pocos días de proliferación
vampírica que comenzaron en la noche del 14 de junio… no sería
imposible sobrevivir a la posterior infestación zombi. Su número es
grande, pero sus movimientos son lentos. Y sus sentidos de la vista y
el olfato parecen ser inferiores a los de la humanidad—de hecho, unas
pocas personas… no, no sería sorprendente que unos pocos miles, tal
vez decenas de miles, hubieran sobrevivido, esparcidos aquí y allá por
todo el mundo.”

“No creo que eso sea realista.” Sin querer aferrarme a ninguna
esperanza extravagante, y probablemente con razón, mi tono podría
haber sido más frívolo de lo necesario. “No creo que nadie pueda vivir
la transformación de toda la humanidad en vampiros, y su posterior
acecho nocturno zombificado. Después de acabar en esa forma, esos
zombis sólo recuerdan su objetivo de destruir a la humanidad, ¿no?
Entonces no podrían permitir que nadie sobreviviera—oh, llevo rato
queriendo preguntar esto, si la gente que es mordida por los vampiros
se convierte en vampiros, ¿qué pasa con la gente que es mordida por
los zombis?”

“Se convierten en zombis más que en vampiros. Y caminan por la


noche—esclavos de mi querido yo difunto.”

“De acuerdo—entonces está decidido. Aquí no pasa nada.”

“Aquí no pasa nada, en efecto. Aun así.” Dijo Shinobu, mirando los
fuegos artificiales que tenía en la mano. “La llamarada y el informe de
estos fuegos artificiales comerciales tendrán un alcance limitado…”

“Claro, pero es todo lo que tenemos. Así que piensa en ello como
un viejo espectáculo de fuegos artificiales.”

“Hmm.”

No sé si Shinobu realmente pensó que valía la pena intentarlo, o


simplemente no tenía remedio, pero al menos no se opuso.

Y después de todo.

Teniendo en cuenta la enorme cantidad de tiempo que teníamos que


matar de aquí en adelante, ¿por qué oponerse a un poco de diversión?
Puede que incluso se haya emocionado con un espectáculo de
fuegos artificiales.

Me decidí por ese parque de nombre impronunciable como lugar—


ya que allí había mucho espacio abierto.

Y no hay mucho en cuanto a juegos infantiles.

Hablando de eso, incluso once años atrás, el parque no había


ofrecido mucho en cuanto a juegos infantiles—así que en el caso de
ese lugar, al menos, no habían sido retirados por razones de seguridad.

Las ruinas de la escuela de preparación abandonada tendrían alguna


resonancia nostálgica, impregnada de recuerdos como estaba, pero la
zona estaba tan cubierta de maleza que provocaríamos un incendio si
algo salía mal.

Por mucho que estuviera abandonado y a punto de derrumbarse en


cualquier momento, no podría perdonarme quemar ese edificio tan
lleno de recuerdos de todos.

Era impensable.

Las llamas podrían ser más visibles que unos fuegos artificiales,
pero ni siquiera Yaoya Oshichi haría semejante acto de piromanía.

Así que los únicos candidatos que se me ocurrieron fueron los


terrenos de la escuela y ese parque. Me decanté por este último por
pura proximidad.

O quizás por inversión emocional.


“Si es así, mi amo, hay todavía un aspecto del asunto sobre el que
me gustaría que escucharais mi consejo.”

“¿Hm? ¿Consejo?”

“No os preocupes, la señal de socorro en sí está bien.” Shinobu hizo


una pausa antes de continuar: “No puedo creer que sea así, pero…
seguro que no pretendéis lanzar esos fuegos artificiales por la noche.”

“Oh.”

“¿Cómo os divertiríais con ellos en medio de una ciudad invadida


de zombis?”

“…”

No podría, ¿verdad?

Un punto excelente.

¿Cómo iba a lanzar fuegos artificiales a propósito desde nuestra


posición cuando eso les llamaría directamente a nosotros?

Sería suicida.

“Entonces el espectáculo de fuegos artificiales se cancela, supongo.


Claro, quería usarlo como señal de socorro, pero también pensé que
podría ser divertido—”

Dicho esto, ¿cómo deberíamos pasar la noche? No sería seguro


dentro de la casa—dicen que los verdaderos vampiros no pueden entrar
en casas ajenas sin permiso, pero las criaturas con las que estábamos
tratando eran zombis.
Podrían ignorar alegremente esa regla—y aunque se aplicara a
ellos, un zombi de Karen-chan o Tsukihi-chan podría entrar en la casa
de los Araragi.

Si Karen-chan era un zombi, ¿todavía era fuerte?

Si Tsukihi-chan fuera un zombi… um…

¿Qué pasó cuando se convirtió en zombi?

Quiero decir, ella era una…

¿Hrmm?

“No, mi amo, no hay necesidad de cancelar el espectáculo de fuegos


artificiales directamente. Sólo quería sugerir que si no podemos
celebrarlo por la noche, podríamos hacerlo durante el día.”

“…”

Bueno, ella tenía razón, pero aun así.

Los vampiros son débiles contra el sol, por lo que no pueden hacer
gran cosa salvo de noche, al igual que los zombis—tenía toda la razón,
pero aun así.

“No es exactamente como lo había imaginado…”

Pero teniendo en cuenta nuestra seguridad, quizá no había otra


opción.

Aunque nos arriesgáramos y lanzáramos los fuegos artificiales por


la noche, probablemente los supervivientes que hubiera en los
alrededores no saldrían mientras los zombis se pavonean—
Tal vez, después de todo, encenderlos durante el día fue la idea
correcta.

“Al menos.” Dije, mirando al cielo. Hoy, de nuevo, el cielo estaba


cristalino y azul, y el sol era cegador—lo suficientemente brillante
como para quemar de verdad. “Al menos esperemos a un día lo
suficientemente nublado para que los fuegos artificiales sean visibles
un poco más lejos…”

Me di cuenta mientras hablaba que el plan se desviaba cada vez más


de unos fuegos artificiales normales. Encenderlos durante el día, y
esperar activamente el mal tiempo… Eso era realmente perverso.

“Bueno, ya que la búsqueda de supervivientes es el objetivo


número uno, que así sea.” Concluí, con cierta amargura, pero también
con una anticipación no adulterada ante la perspectiva de encender
unos fuegos artificiales por primera vez en una eternidad.

Incluso en este mundo arruinado.

Y esa expectativa se hizo realidad tres días después—las fechas no


significaban mucho en un mundo arruinado, pero según el calendario
era el sábado 26 de agosto.

Un día idealmente nublado.

El tipo de día maravillosamente nublado que prometía lluvia si


esperábamos más, las nubes habían pasado del gris al negro—
perfectamente adecuado para los fuegos artificiales, mejor de lo que
cualquiera podría esperar…
Durante los tres días transcurridos, Shinobu y yo habíamos dormido
en la residencia de los Araragi durante todo el día, y charlado en el
cielo durante toda la noche. Aunque había recuperado gran parte de su
poder, permanecer en el aire durante toda la noche parecía ser una
especie de carga para ella, así que probablemente íbamos a tener que
elaborar otro plan más pronto que tarde—pero voy a informar aquí de
que esos vuelos nocturnos con Shinobu eran realmente increíbles.

Tres días y tres noches.

Lo que Shinobu y yo charlamos durante ese tiempo permanecerá


en secreto.

Y tres días después.

El día de los fuegos artificiales.

Haciendo memoria, siempre se lo había dejado a Karen-chan y a


Tsukihi-chan, así que era la primera vez que ponía en marcha estas
cosas. Los estabilicé con unas prácticas piedras según las
instrucciones, encendí la mecha con un encendedor y me largué de allí.

Me preocupaba que estuvieran demasiado húmedos o demasiado


viejos para que funcionaran bien, ya que llevaban bastante tiempo en
la estantería, pero la suerte quiso que fueran fuegos artificiales que
incluso los niños de primaria podían utilizar (bajo la supervisión de sus
padres, por supuesto), así que no pude meter la pata.

Es cierto que era de día.


Y estaba nublado. Aunque en realidad era un espectáculo
demasiado aburrido para ser calificado de espléndido—

“¡Tamayaaaaaa!”

“¡Kagiyaaaaaa!”

“Por cierto.” Preguntó Shinobu. “¿Por qué gritan eso en los fuegos
artificiales?”

“Tanto Tamaya como Kagiya eran tiendas de fuegos artificiales


durante el periodo Edo.”

“¡Ah, ja! Así es, así es. Oí rumores de ellos mientras estaba en el
extranjero.”

“¿Por qué pretendes saberlo todo…”

“¿Pero por qué gritar ‘tamaya, kagiya’ ante los fuegos artificiales
fabricados por otras tiendas?”

“Bueno, es como en los tiempos en que la gente llamaba Walkman


a un reproductor de cintas portátil sin importar la marca.”

“Walkman. Hace poco dejaron de construirse, ¿no? Sí, parecían


estar de moda. Pero, ¿cómo funciona eso para las otras tiendas?”

“Probablemente enciende un fuego bajo sus egos.”

“A mí me funciona.”

En medio de ese tipo de bromas.

Encendimos un fuego artificial tras otro.


Todos los de la estantería del supermercado. Pensamos en
dividirlos y hacer unos cuantos eventos más pequeños, pero como
probablemente nada de esto tenía sentido, no nos apetecía volver a
pasar por toda esta molestia.

Si íbamos a hacerlo, también podíamos ir a por todas.

Todo lo que pudimos con unos fuegos artificiales tan aburridos.

“¡Tamayaaaaaa!”

“¡Kagiyaaaaaa!”

Dije que todos, pero dado que era un supermercado de provincia,


no había tantos para empezar, y al final todo el evento terminó en
menos de una hora.

Se acabó demasiado pronto.

Por innecesario que sea, permítanme hacer un rápido resumen de


las imágenes: Shinobu y yo llevábamos un traje tradicional japonés
para la ocasión. Teníamos que llevar yukata para un espectáculo de
fuegos artificiales, así que era un código de vestimenta convencional,
por no decir casi travieso, pero Shinobu con su apariencia de niña rubia
en yukata me hizo un inesperado nudo en la garganta.

“… Podéis omitir la parte de niña.”

“¡Te dije que no leyeras mis pensamientos!”

“También es novedoso veros con un yukata. Siempre vais vestido


con una capucha o con vuestro uniforme escolar.”
“¡No siempre!”

“Bueno, vaya, ¿sois tan popular?”

“Deja tu imitación de Representante de Clase Superpopular.”

“Es sólo un punto de promoción, pero es bastante bueno.”

“Claro…”

Era imposible ignorarlo.

Ese ambiente.

Por cierto, el yukata que llevaba Shinobu se debía a su habilidad


para crear materia, pero yo había encontrado el mío en la casa. En
algún momento, mi hermana pequeña Tsukihi, obsesionada con la ropa
japonesa, lo había elegido para mí.

En cuanto al hecho de que llevaba los zapatos del colegio, no


seamos demasiado exigentes.

“En serio.” Dije. “Se siente bien de vez en cuando.”

“Esto debería compensar vuestra preparación para el examen que


os impide asistir al festival de verano.”

“Sin puestos de comida y sin bailes de Bon, quizás por ello, es un


festival bastante solitario—bueno, ¿quieres esperar aquí hasta el
anochecer y ver qué pasa?”

“Sí.”
“Pase lo que pase, no nos hagamos ilusiones. De nuevo, me cuesta
creer que alguien pueda seguir vivo con la ciudad en tal estado, e
incluso si, esperanza contra esperanza, alguien realmente escapó de la
amenaza y está viviendo escondido en algún lugar, me cuesta creer que
esos fuegos artificiales lo impulse a salir. Cuando la humanidad ha sido
aniquilada por los vampiros, es natural ser cauteloso. Sería normal
esperar una trampa. Y—”

“Suficiente.”

Una sensación de aplastamiento.

En mi pie.

Era Shinobu.

Como las sandalias de madera adecuadas para su atuendo estaban


atadas a sus pies, recibí una gran cantidad de daño.

“¡Aaaaaaagghhhhhhhhhhh!”

“No puede ser tan doloroso como para justificar semejante grito.”
Shinobu puso los ojos en blanco mientras retiraba el pie. “No es bueno
esperar demasiado, pero un exceso de pesimismo no logrará nada. Si
tenéis tiempo para lamentaros de la inutilidad de esto, pensad en la
mejor manera de comunicaros con los supervivientes que tengan el
valor de responder a vuestra llamada. Puede que no sean sólo chicas
de escuela media con las que debáis tratar.”

“Tienes razón.” Sin duda, era más previsor.


“¿Qué haréis si aparece un bribón con camisa sin mangas?”

“Voy a huir tan rápido como pueda.”

“Al menos sois honesto…”

“Tan rápido como un vampiro puede.”

“Veo que insistís es comportaros de forma desagradable…”

“Huiría de cualquiera que no fuera una chica de escuela media.”

“…”

Sois demasiado honesto, incluso sin nadie alrededor, me regañó


Shinobu mientras me pisaba de nuevo.

Una vez más aplastando su sandalia en mi pie.

Dios, realmente me dolió.

Pero después de eso, nosotros—qué puedo decir, no huimos.

Nos las arreglamos para salir adelante sin huir.

Pasamos el tiempo sentados en un banco del Parque


Impronunciable, con Shinobu acunada en mi regazo, charlando
ociosamente y dormitando de vez en cuando bajo un cielo aún ahora
preñado de lluvia—y.

Nos las arreglamos sin huir.

No porque no haya venido nadie.

Alguien vino.
Y no se trataba de un tipo rudo con una camisa sin mangas.

Aunque tampoco era una chica de escuela media.

Fue.
026

“…… ¡Nkk!”

La misma sensación que la otra noche—de estar rodeado para


cuando me di cuenta. Para ser más preciso, no lo hice hasta que
estuvimos rodeados y fue casi demasiado tarde.

Sin ningún atisbo de presencia.

Sin ningún sonido.

Sin posibilidad de escapar, por supuesto—Shinobu y yo nos vimos


repentinamente rodeados por un enorme número de zombis mientras
estábamos sentados en un banco de aquel parque de nombre ambiguo.

Cadáveres humanos, cuya carne se desprende de los huesos como


el barro.

Vampiros reducidos a sombras de su antiguo ser, su carne


desprendiéndose de sus huesos como el barro.

Ya estaban muertos.

Y por esa razón, ya no podían morir.

Los habitantes del pueblo—aunque absolutamente indistinguibles


unos de otros, por lo que sabía, conocidos míos estaban mezclados en
la horda de zombis.

Teniendo en cuenta cuántos eran, las posibilidades eran bastante


buenas.
La vez que estuvimos rodeados en el Santuario Kita-Shirahebi ni
siquiera se compara.

Había fácilmente más de un centenar de ellos.

Más de doscientos.

¿Trescientos?

¿Quinientos?

¿Tal vez mil? No, eso no puede ser.

Pero había—bastantes.

El parque estaba ya tan lleno de zombis empujándose y frotándose


unos contra otros que, incluso en estas circunstancias, me preocupaba
que los individuos empezaran a fundirse unos con otros.

Bueno, en fin.

No debería dadas las circunstancias.

Porque podríamos estarnos uniendo a esos—a ellos.

Esos zombis—que solían ser humanos, que solían ser siervos de


Shinobu.

Nos veían con cuencas que ni siquiera calificaban de vacías.

Y poco a poco.

Por no decir que muy lentamente—se acercaban.

“¿Qué? ¿Por qué están…?”


Presa del pánico, miré al cielo.

¿Había pasado la hora del crepúsculo mientras yo no prestaba


atención—mientras me acurrucaba con Shinobu, estrechándola entre
mis brazos? ¿La noche nos había tomado desprevenidos?

Según la hora—era el tiempo de las excentricidades.

¿Había caído ya la noche?

“Vaya manera de descuidarme—¡sólo intentaba divertirme un poco


acariciando unas costillas!”

“Morir por una razón así supera con creces el descuido.”

Entonces, Shinobu me mostró en silencio el reloj.

Las manecillas aún no marcaban las cuatro de la tarde, y aún faltaba


mucho para el crepúsculo, por no hablar de la noche.

Entonces, ¿cómo es que…?

Estaban aquí, ahora—

“… Parece que los fuegos artificiales los convocaron de alguna


manera.” Dijo Shinobu.

Incluso ella parecía estar nerviosa por este giro de los


acontecimientos, lo que era perfectamente comprensible.

Esto no fue como el otro día. Estábamos rodeados por todos lados
como antes, y esta vez no podíamos escapar hacia el cielo.
Shinobu sólo podía volar de noche. Además, su nivel vampírico
había disminuido un poco: aunque le salieran alas, no serían más que
un elemento de diseño decorativo.

“Hnh.” Gruñó. “Parece que, a fin de cuentas, nuestros fuegos


artificiales fueron toda una señal de socorro.”

“Cómo puede ser esto… Aunque ahora sean zombis, estos tipos
solían ser vampiros, ¿no? No deberían ser capaces de actuar mientras
el sol todavía está fuera—”

Eso pensé.

No deberían poder hacerlo.

“Y efectivamente, no pueden. Mirad, sus movimientos son más


lentos que antes, y su piel esta derretida en un estado aún más grave.”

“Um…”

Ahora que Shinobu lo mencionaba—no, aunque lo hiciera, no


podía discernir ninguna distinción fina en las etapas de
descomposición de los zombis—sin embargo, la impresión de que los
individuos se fundían unos con otros corroboraba su afirmación.

Sus movimientos eran tan lentos que no podían evitarse


mutuamente—y su piel, su carne, se derretía, más como agua que como
barro.

“El esfuerzo de operar a la luz del día se está notando con


claridad—probablemente…” Mirando hacia arriba, a un cielo que no
nos presentaba ninguna vía de escape por el momento, Shinobu dijo:
“Este tiempo nublado es el culpable. Esas pesadas nubes están
bloqueando los rayos del sol—lo suficiente para que los zombis estén
activos.”

“…… ¡Nkk!”

¡El tiro me salió por la culata!

Esperar el tiempo adecuado para el espectáculo de fuegos


artificiales… ¡se ha vuelto en nuestra contra!

Las variaciones en la fuerza de los rayos del sol ciertamente


también tenían un efecto en mi condición física, incluso como pseudo
vampiro—seguro que tenían un efecto, pero ¡vamos!

Hablando de eso, hubo una vez durante mis días como vampiro que
me expuse a la luz solar directa—pero aunque mi cuerpo estalló en
llamas, las partes quemadas se curaron gracias a mis poderes de
regeneración. No es que me quemara en un abrir y cerrar de ojos, y las
partes de los zombis que se deshacían como el agua ante mis ojos
también parecían curarse.

Y ni siquiera parecían sentir dolor.

Sin embargo—

“Decir ‘lo justo’ suena bien.” Observé. “Apenas pueden moverse.


Por qué esforzarse tanto durante el día…”
“Como no, es gracias a los fuegos artificiales—la directiva de
destruir a los seres humanos está inscrita en sus cerebros—no, en sus
instintos. Por lo tanto, tratarán de destruir a los humanos si pueden,
incluso si les causa daño hacerlo.”

Así que su orden original perduró como un programa obstinado—


incluso sin el vampiro amo que emitió la orden.

O.

Aunque una de las esquirlas de la célula de dos personas que


intentaban destruir era ese mismo vampiro amo.

“Entonces, déjame entender esto.” Dije. “Nuestra existencia se ha


revelado porque he lanzado unos cuantos fuegos artificiales, y al
oírlos—¿realmente oyen? Estos zombis tuvieron la amabilidad de
reunirse aunque sea de día, aun cuando les perjudica hacerlo… ¿Es
más o menos así?”

“Sí.”

“Vaya…”

Bueno, no era el momento de dejarse impresionar.

¿Qué íbamos a hacer?

Nuestra señal de socorro de “aquí no pasa nada” había funcionado


a las mil maravillas: esto pasó de recoger lo que se siembra a la
autodestrucción pura y dura.

Se sentía como un contragolpe tras otro.


Araragi Koyomi en su mejor momento.

“¿Qué haremos… mi amo?”

“Hagamos lo que hagamos… lo primero es lo primero, tenemos que


salir de aquí…”

Intenté retroceder ante la amenaza que avanzaba hacia nosotros


desde el frente, pero había un banco detrás de mí, y tras él la misma
amenaza avanzaba hacia nosotros desde la retaguardia.

Estábamos bloqueados.

Completamente encerrados.

En una intersección donde todos los semáforos estaban en rojo.

“… Si bebieras lo suficiente de mi sangre para llegar al máximo


rápidamente, ¿podrías volar?”

“Si estuviera sola. Sería imposible alzar el vuelo sosteniendo a


otro.”

“Entonces…”

“En otras palabras, no.”

No tengo la opción de huir sola, se negó Shinobu—firmemente.

Sus palabras no dejaron lugar a la discusión.

El sentimiento me alegró, pero no había tiempo para


emocionarse—porque por muy lentos que fueran sus movimientos, los
zombis iban recortando la distancia poco a poco, muy poco a muy
poco, solemne, inexorablemente.

Ni siquiera era un estado de equilibrio.

Era—una cuenta atrás para la ejecución.

Dije: “Bueno, entonces supongo que no tenemos otra opción que


luchar.”

“Eso parece. En efecto, no podemos dejar que beban nuestra sangre


dócilmente—y sin embargo, no será una hazaña. Así como sus poderes
están suprimidos durante el día, los nuestros también lo están.”

Y lo peor de todo, añadió Shinobu, frunciendo el ceño ante los


zombis que la rodeaban, aunque sabía que no había ninguna diferencia.

“Son mis esclavos.”

“…”

“Aunque se han transformado de vampiros a zombis, no han


perdido ese poder original y fundamental—y no podemos esperar la
victoria contra números como estos. Debemos intentar escabullirnos.”

“No ninguna grieta entre ellos.”

“En efecto.”

“Bueno, no puedo volar del todo, pero al menos puedo saltar, así
que te recogeré y saldré corriendo por sus cabezas.”

Surfear, usando a los zombis como la ola—y correr hasta que la ola
rompiera en la orilla más lejana de la horda.
Sentí no poca culpa ante la idea de patear a un montón de zombis a
los que probablemente conocía (y que se convirtieron en zombis
gracias a nosotros), y no estaba claro si todo aquello era posible de
forma realista en primer lugar (podrían derribarnos en algún momento
antes de que nos liberáramos, por muy lentos que fueran)—

Pero no había otra forma de salir de esta crisis.

“Bien, ya que ese es el plan, no hay tiempo como el presente.


Vamos a las tres.”

“Entendido.” Asintió Shinobu.

“Uno, dos—”

¡Tres!

Con eso, Shinobu se subió a mi cadera de un salto, y yo le pasé el


brazo por la espalda y eché a correr, todo en el mismo instante—

Pero.

Nuestra sincronización en fracciones de segundo y nuestra


determinación kamikaze se desbarataron por completo.

Porque en cuanto mi pie tocó el suelo, empezó a llover.

Una gota cayó sobre mi cabeza.

Haciendo que los pensamientos empiecen a correr por mi cabeza,


exacerbando mi sensación de urgencia—si el tiempo nublado se
convirtiera en lluvia, el sol podría bloquearse aún más, permitiendo
que los zombis obtuviesen más fuerza—y yo podría resbalar
intentando correr por sus cabezas.

Sin embargo.

Sin embargo, lo que caía del cielo no era lluvia en absoluto.

Lo que caía del cielo era—

“… ¿Arroz?”

Arroz.

Era—arroz blanco.

No llovía, sino que una enorme cantidad de arroz blanco caía del
cielo—y simultáneamente—

“¡—————————————————————————
———————————————————————————
—————————————————————ghh!”

Los zombis gritaron.

Gritaron un grito que no era un grito—consumidos únicamente por


su tarea asignada, los zombis, esa horda de excentricidades
aparentemente inocentes de voluntad, sufrimiento o dolor, que habían
surgido sin importar que aún fuera de día, gritaron.

Como los vampiros expuestos a la luz solar directa—

“¡—————————————————————————
———————————————————————————
—————————————————————ghh!”
Y en el espacio de un latido.

La línea de asedio que nos rodeaba, el muro inexpugnable que


parecía infranqueable por una sola hormiga—se desmoronó en el
espacio de un latido, los zombis se disiparon de dos en dos. No hemos
movido ni un dedo.

Desaparecieron como si hubiera amanecido—no tengo ni idea de a


dónde fueron, si se escondieron o simplemente se desvanecieron—
pero en cualquier caso, la horda de zombis, de casi mil personas, había
desaparecido.

Hasta el último de ellos.

No, no hasta el último.

El último—se quedó.

Pero no era un zombi.

Ella.

La chica que quedaba, agarrando un saco de arroz vacío, con el


extremo abierto, bajo uno de sus brazos—no era un zombi, ni tampoco
un vampiro.

Tampoco, por supuesto, era un fantasma—

Era un ser humano vivo.

“No tengo ni idea de por qué, pero—parece que son débiles contra
el arroz. Cuando los bañas con él así, parece que los ahuyenta por un
tiempo.”
Pero no quiero que se desperdicie, así que por favor, échenme una
mano para recogerlo, pidió.

A lo que no pude responder.

Era alta.

Su cabello negro, largo hasta la cintura, estaba recogido en la nuca


para facilitar los movimientos. Era la imagen de la salud, con sus ojos
grandes y sus largas pestañas, su piel tersa y sus labios suaves. No
llevaba ni rastro de maquillaje.

Llevaba unos pantalones tipo militar y una camiseta sin mangas que
resaltaba su pecho, sobre la que llevaba una robusta chaqueta militar.
En los pies llevaba unas zapatillas de deporte tan poco elegantes que
me hizo sentirme incómodo al ver a una chica con ellas, pero de todos
modos, teniendo en cuenta lo duraderas y cómodas que parecían, la
movilidad era su principal prioridad en la moda.

Llevaba una mochila de alpinista, de las que se sujetan a la cintura


con un cinturón y no se pegan al cuerpo. Parecía llevar dos sacos de
diez kilos de arroz.

“Entonces.” Dijo. Vi que tenía una navaja suiza preparada en la


mano derecha, no por precaución, al parecer, sino simplemente por
decoro. La hoja apuntaba hacia abajo, en lugar de hacia nosotros,
pero—“¿Eran ustedes dos los que disparaban fuegos artificiales aquí
hace un rato?”

“S-Sí, lo somos.” Tartamudeé en respuesta.


No tartamudeé porque mi interlocutor blandía una navaja suiza.
Lanzamos esos fuegos artificiales porque no teníamos nada que perder,
sin saber si había alguien cerca; y un superviviente humano real había
aparecido, y es más, nos había salvado con una lluvia de arroz, pero yo
no había pensado en absoluto en los métodos de comunicación, y las
cosas estaban tensas a pesar de que habíamos escapado por poco de
una horda de zombis que nos asediaba—pero tampoco era por eso.

No.

No tartamudeé por nada de eso.

“Vaya, bien. Entonces me alegro de haber venido a comprobarlo.


Eso que has hecho ha sido muy peligroso—si se animan, esos tipos
pueden moverse incluso de día. Qué se supone que era eso, ¿una señal
de socorro? No funcionará, nadie vendrá. Pensarán que es una trampa
o una señal de aviso.”

Diciendo esto, volvió a meter la navaja suiza en su funda,


probablemente habiendo juzgado que “no hay peligro” después de
hablar con nosotros cara a cara—entonces sonrió.

Como para tranquilizarnos.

Bueno, por supuesto.

Desde su punto de vista—éramos niños.

Queriendo ser amable con nosotros al mostrarnos ese gesto.


Queriendo ayudarnos después de nuestra terrible metedura de pata
con los fuegos artificiales—quizás era natural.

Claro que sí.

Igual como yo la ayudé en el pasado—

“Me… Me llamo Araragi Koyomi.” Dije con voz temblorosa—


totalmente incapaz de ocultar mi agitación. Pero me adelanté y le
pregunté.

Como ya lo había hecho una vez.

“¿Cuál podría ser su nombre?”

“Es Hachikuji Mayoi-san.”

Así fue como se presentó.

Sí.

Había preguntado—pero no necesitaba que me lo dijera.

Lo había sabido desde el principio.

Jajaja.

Realmente puedes reconocer a la gente.

Incluso después de once años—incluso cuando tiene once años


más.
Aunque su aspecto, su voz y su forma de hablar eran
completamente diferentes.

Aunque no me mordió.

La reconocí de un solo vistazo.

“Así que… después de todo, estás viva.”

Lo está.

Viva.

No está muerta.

No se ha convertido en una excentricidad.

Viva.

Solté el brazo que mantenía a Shinobu a mi lado—en verdad,


deseaba desesperadamente abrazar a Hachikuji de la misma manera,
pero como ya era una mujer adulta, no podía ceder a ese impulso.

Y de cualquier manera.

No podía seguir llamándola simplemente Hachikuji sin un


honorífico, ¿verdad?

Porque ahora—yo era el más joven.

“Estás viva—desde entonces.”

Sin que el destino lo corriese.


Desde aquel Día de la Madre de hace once años, en el que
conseguiste ver a Tsunade-san—sin perder tu joven vida al día
siguiente, ni al siguiente—por no hablar de ello.

Sobreviviste al plan de Oshino Shinobu para destruir a la


humanidad. Has permanecido viva hasta este momento.

Lo has hecho—has vivido.

“Es difícil de creer… no sólo que alguien haya sobrevivido, sino


que el superviviente sea vuestra amiga.” Murmuró en voz baja
Shinobu, que parecía sorprendida; viendo cómo se aferraba a mi lado
incluso cuando la había soltado, supongo que estaba realmente
sorprendida.

Debió pensar que era una coincidencia imposible.

Pero si ese era el caso, su declaración estaba un poco fuera de


lugar—porque.

En esta línea temporal, Araragi Koyomi y Hachikuji Mayoi no se


conocían de nada—Araragi Koyomi murió antes de poder conocer a
Hachikuji Mayoi en el Día de la Madre.

Sí se vieron una vez, once años antes, cuando él la salvó de un


accidente de tráfico, pero—no había manera de que ella recordara ese
encuentro pasajero.

De hecho, Hachikuji-san parecía desconcertada por nuestra


sorpresa.
Preguntó: “¿Pasa algo?” Como si estuviera preocupada—con una
expresión que la joven Hachikuji Mayoi que yo conocía no pondría ni
en un millón de años. “Parece que estás a punto de llorar. Ha sido tan
espantoso?”

Nervioso, mentí: “Bueno, verás… Nos hemos sobresaltado.


Habíamos dado por hecho que todo el mundo estaba muerto, así que—
estamos, um, encantados de conocer a otra persona viva.”

“¿Oh? Te equivocas en eso. Hay muchos. De gente viva, quiero


decir. Aunque yo soy la única persona que queda por aquí… ¿Eh, así
que no te has encontrado con nadie más hasta ahora? Si eso es cierto,
entonces ustedes dos son los que han hecho un gran trabajo de
supervivencia.” Dijo Hachikuji-san, saltándose la admiración y
pasando directamente al asombro. “Así que por eso fueron y
encendieron esos fuegos artificiales tan despreocupadamente.”

“…”

La humanidad no había sido barrida tan fácilmente, al parecer—no


se habían tumbado y muerto.

Bueno, eso fue gratificante.

Y sería demasiado conveniente para los estándares de cualquiera si


el único humano sobreviviente en este mundo en ruinas fuera
Hachikuji Mayoi.

Demasiado serendipia.

Según los estándares de cualquiera.


A fin de cuentas la predicción de Shinobu de que debe haber
decenas de miles de supervivientes en todo el mundo—podría haber
dado en el blanco.

“Sin embargo, parece que esos zombis están acabando con los
supervivientes uno tras otro—he ido perdiendo el contacto con todos
de forma constante. Y yo misma he estado a punto de morir varias
veces.”

De todas las cosas que puede decir.

Sin un rastro de la trágica bravuconería que cabría esperar, además.

Tan decidida.

Pero no fue una sorpresa.

La joven que conocí—por supuesto que se convertiría en una adulta


sensata y confiable cuando creciera.

“Perdona, pero ¿he escuchado bien?” Preguntó mientras yo me


quedaba de pie sin poder recuperarme del susto—sin saber si debería
tomarme este giro de los acontecimientos con júbilo o qué. “¿Araragi
Koyomi?”

“… Bien. Déjame ver. La ‘A’ (阿) de ‘ka’ (可) de ‘kanou’ (可能 /


posibilidad), dos ‘ra’ (良) de ‘ii ko’ (良い子 / buen chico), y el ‘gi’ (
木) de ‘jumoku’ (樹木 / árboles y arbustos)… Y mi nombre, ‘Koyomi’
(暦), viene de ‘toshitsuki no koyomi’ (年月の暦 / calendario anual).”
Le expliqué todo en un arrebato, suponiendo que quería saber cómo se
escribía mi nombre.

“Así que tú eres Araragi-kun.”

Entonces me alegro de haber venido, asintió.

Extrañamente—satisfecha.

“…”

¿Eh?

Por su reacción, parecía que ya sabía mi nombre—no, no puede ser.

Vivíamos en zonas distintas y teníamos edades diferentes.

Si Hachikuji no murió sin ver a Tsunade-san en aquel Día de la


Madre de hace once años y, por lo tanto, nunca se convirtió en una
excentricidad—entonces los dos nunca tuvimos alguna, por mínima
que fuese, razón para entrar en contacto—por lo que el yo de esta línea
temporal.

Habría sido asesinado—habría muerto.

Sin llegar a conocer a Hachikuji.

Sin llegar a encontrar a Hachikuji.

Entonces, ¿cómo pudo saber mi nombre?

“Es increíble que nos encontremos así. Pero de nuevo, tal vez no
debería ser una sorpresa. Tal vez todo tenga sentido.” Con este
comentario, Hachikuji-san se quitó la mochila que llevaba y empezó a
rebuscar en su interior. “Vaya, así que realmente existe un Araragi
Koyomi-kun. Y él dijo que te acompañaría una chica rubia.”

“¿É-Él?”

“Dijo que probablemente tendrías una chica rubia contigo, sí.”

“¡¿Quién ha dicho eso?!”

No.

Espera—puedo adivinar, ¿no?

Sólo conocí a un tipo que diría algo así.

Quién diría algo tan concreto, tan incisivo—lo conocía demasiado


bien.

Conocía al hombre frívolo de la camisa hawaiana.

“Bueno, ya que preguntas, fue la misma persona que me dijo que


una ducha de arroz sería efectiva contra estos zombis, un tipo
apellidado Oshino—y me dio una carta para ti.”

Tras lo cual.

Hachikuji-san me entregó un sobre de aspecto nuevo.


027

Ey, Araragi-kun.

Te he estado esperando.

Pero siempre puedo contar con que me hagas esperar, ¿no?

¿Me pregunto si esto se puede considerar como “ha pasado un


tiempo”? Después de todo, este yo y el que tú conoces son personas
completamente diferentes, al igual que tú y el Araragi-kun que yo
conozco. O tal vez sean más extraños que personas diferentes. Aunque,
por supuesto, tú sigues siendo tú, y yo sigo siendo yo.

He pensado que lo mejor es confiar esta carta a Hachikuji-san.


Rezo para que te llegue—si no has renunciado a conocer gente,
incluso con el mundo en este estado, entonces estoy bastante seguro
de que te llegará al final.

Porque son los hilos que unen a las personas los que tejen el tapiz
del destino.

Pero ya sabes lo fácil que es para mí dejarme llevar, y si sigo


enfrascado en charlas ociosas, me voy a quedar sin papelería antes de
que me dé cuenta—el papel se ha convertido en un bien preciado estos
días.

Intentaré ser breve.

Así que escúchame brevemente.


Para ser sincero, no sé a ciencia cierta qué has estado haciendo,
qué camino has seguido o a dónde te ha llevado, ni lo que puedes estar
pensando—siempre has hablado de lo perspicaz que soy, pero ni
siquiera yo lo sé todo. Sólo me estaba luciendo ante ustedes, jóvenes,
y es que el mundo está positivamente plagado de cosas que no
entiendo.

¿Un destino diferente, por ejemplo? No tengo nada.

¿Un mundo diferente? Ni idea.

Aunque tal vez sería mejor llamarlo una ruta diferente.

Para la generación de jugadores, para la mente de los jugadores.

Así que quiero que sepas desde el principio que la información que
voy a dar incluirá probablemente un buen número de traspiés, y
muchos errores. Te ruego que los corrijas por tu cuenta.

Puedes hacer todo eso, ¿no?

Porque—tú eres el Araragi Koyomi-kun que triunfó.

El Araragi-kun de mi ruta, y con ello me refiero a esta ruta,


lamentablemente fracasó—no logró establecer una relación
constructiva con Shinobu-chan y desperdició su vida en vano.

No fue un final malo, sino un callejón sin salida.

Eso, en sí mismo, es una tragedia.


Me siento muy mal por la muerte de mi amigo delante de mis
narices. Lo que no quiere decir que el Araragi-kun de esta ruta se
contuviera en absoluto.

No te decepciones con él.

Dio todo lo que tenía.

Lo arriesgó todo, una y otra vez.

Al igual que tú.

Por supuesto, estoy escribiendo basándome en la premisa de que


hay un tú, un Araragi-kun, para que yo escriba—para ser franco, esto
es algo así como una apuesta.

Estoy apostando por la posibilidad de un Araragi-kun que forjó una


relación positiva con Shinobu-chan, y mi corazón de jugador late en
mi pecho.

No es que sea un gran jugador.

¿Podría ser tu réplica cuando leas esto?

Pero no es una apuesta desesperada.

De hecho creo que es una apuesta segura, las probabilidades son


tal vez 8-2 a favor. Lo suficientemente bueno como para apostar todo
lo que tengo, comenzando con mi vida. Porque me niego a creer que
no haya al menos una ruta en la que hayas tenido éxito.
Quiero que eches un vistazo a Hachikuji-san, que supongo que está
ante ti ahora—parece que un misterioso estudiante de secundaria le
salvó la vida cuando era una niña.

Cuenta que cierto Día de la Madre, mientras se dirigía a visitar la


casa de su madre, de la que Hachikuji-san había sido separada de por
vida por circunstancias familiares (aunque quizá sea una
exageración)—estaba cruzando la calle con el semáforo en rojo y fue
empujada para ponerse a salvo justo cuando estaba a punto de ser
atropellada por un camión.

Según tengo entendido, el incidente ocurrió mientras ella huía de


una especie de pervertido que le había volteado la falda y la
perseguía—pero el hecho de que después ese estudiante de secundaria
ayudara a la niña perdida a encontrar la casa de su madre parece
haber causado la impresión más profunda.

Parece muy arrepentida de que, por su timidez ante los


desconocidos en ese momento, no haya pronunciado una palabra de
agradecimiento al estudiante de secundaria.

Aunque tal vez eso era natural.

Dado que el estudiante de secundaria parecía un poco raro de la


cabeza, hablando con su sombra y todo.

Yo ya había escuchado esta historia antes de la Semana Dorada,


cuando todo ese desbarajuste de la Representante de Clase-chan
(supongo que todo ese desbarajuste también pasó en tu ruta). En ese
momento, yo iba por la ciudad recogiendo historias de
excentricidades.

Fue entonces cuando conocí a Hachikuji-san.

Y no era sólo ella. Todo tipo de personas recordaban a ese


estudiante de secundaria.

Hachikuji-san dijo que estaba solo cuando se conocieron—pero


según la mayoría de los relatos, parecía haber formado una célula de
dos personas con una chica rubia (a veces una niña pequeña, a veces
una chica de escuela media que parecía haber vuelto de vivir en el
extranjero).

Realmente, todo tipo de personas.

Recordó a aquel misterioso estudiante de secundaria.

Una oficinista que en ese momento había sido alumna de escuela


media, una mujer policía recién jubilada (a causa del matrimonio) que
en ese momento había estado destinada en una cabina de policía, por
no hablar del conductor del camión que afirma que fue él quien estuvo
a punto de atropellar al chico.

E incluso aquellos que no tuvieron un contacto tan directo con él


difícilmente podrían olvidar la visión de un estudiante de secundaria
que se pasea llevando a una niña rubia en brazos como si fuera un
koala.

Parece que la ciudad estaba un poco alborotada en ese momento.


¿Y por qué no?

¿Cómo podría ser si no?

Era demasiado misterioso, su identidad era demasiado secreta.

Incluso se dice que se esconde detrás de los postes de los servicios


públicos, vigilando las casas de los ciudadanos de a pie, aunque no
son más que rumores infundados, por supuesto.

Leyendas urbanas.

Cuentos chinos.

Historias de fogata.

Y entonces me di cuenta.

Las vacaciones de primavera habían terminado, así que para


entonces ya conocía tanto a Araragi Koyomi-kun como a la niña en la
que se había convertido Oshino Shinobu-chan—no es que Shinobu-
chan pusiera nunca un pie fuera del edificio abandonado en el que
hacía mi pequeño y feliz hogar.

Tampoco estaba incrustada en tu sombra.

Y sin embargo.

No hace falta decir que eran ustedes dos.

Ustedes, por su parte, probablemente piensen que lo han


conseguido sin problemas. Pero al igual que en las novelas de ciencia
ficción, por mucho que se intente no afectar a nadie, ni a la historia,
ni al destino, es imposible no dejar algún tipo de huella en la memoria
de la gente.

El efecto que las personas pueden tener en la historia—incluso una


sola persona, o una sola cosa—es aterradoramente profundo.

Es cierto que puede que no nos acordemos de alguien con quien


simplemente nos cruzamos por la calle.

Puede que ni siquiera seamos conscientes de que forman parte del


paisaje, como algo más que una brisa.

Al igual que olvidamos a algunos de nuestros compañeros de la


escuela primaria cuando entramos en la escuela media—y olvidamos
a algunos de nuestros compañeros de la escuela media cuando
entramos en la escuela secundaria—pero incluso si no podemos
recordar el hecho de que estuvimos en la misma habitación que ellos,
ese recuerdo, sin embargo, permanece enterrado en nuestros
corazones.

Aunque no permanezcan en la mente, permanecen en el corazón.

Y eso tiene que influir en nuestras vidas.

La historia. El mundo.

Sus rastros permanecieron en este mundo.

Por muy dispersos que estuvieran.

Y me las arreglé para volver a montarlos.

Como historias de fantasmas.


Como la tradición de una excentricidad.

Naturalmente, no conozco todos los detalles, pero apuesto a que


ese Araragi-kun—no el Araragi-kun de esta ruta, el que yo conozco,
sino tú, el Araragi-kun que está leyendo esta carta—realizó un salto
en el tiempo para salvar a Hachikuji-san, ¿sí? ¿Usaste el poder de
Shinobu-chan para saltar al pasado y salvar a Hachikuji-san? En tu
ruta, Hachikuji-san debió morir en aquel accidente de tráfico, y sólo
después de su muerte llegaste a conocerla, así que te apiadaste de ella,
y sí, intentaste cambiar el pasado.

No tienes que ocultarlo.

No tienes que avergonzarte.

Ni siquiera te culpo por el viaje en el tiempo en sí.

De hecho, nunca he tenido el menor deseo de culparte.

Si crees que has llevado el mundo a la ruina por salvar a Hachikuji-


san, tienes una idea errónea.

Estás muy equivocado en eso.

Puede que haya sido un factor importante, pero las causas


subyacentes sólo llegan hasta cierto punto. Porque el Araragi-kun, o
la Hanekawa-chan, o el yo de esta ruta debería haber sido capaces de
encontrar una forma de evitarlo.

No es que tu efecto en la historia no haya sido colosal.


Pero nosotros, que al fin y al cabo ejercemos el mismo poder
colosal para influir en los acontecimientos, deberíamos haber podido
hacer algo con respecto a tu colosal influencia.

Y aunque le dije a Shinobu-chan que era mejor no intentar viajar


en el tiempo, nunca esperé que la Shinobu-chan de todas las rutas lo
cumpliera.

Especialmente.

Una Shinobu-chan que tuvo una relación positiva contigo—

Estaba seguro de que si algo fallaba, harían uso de esa opción.

Aunque dudo que lo utilices por una razón tan disparatada como
no haber terminado los deberes de verano, como si fueras Nobita-kun
o algo así.

¿Cómo lo llevas?

¿Sigues conmigo?

Si estás cansado de leer, ¿qué te parece si te lanzo un chiste clásico


de Oshino-san justo aquí?

Biennnnn, entonces continuemos.

Tu esfuerzo a vida o muerte dio sus frutos, y cómo puedes ver,


Hachikuji-san sigue viva—lo que quiero que te des cuenta, sin
embargo, es que esta Hachikuji-san no es la misma Hachikuji que
conoces.

No estoy hablando de la diferencia entre estar vivo y estar muerto.


Es la Hachikuji-san de otra ruta.

Mi propio e inimitable análisis de las leyendas urbanas en las que


se han convertido me lleva a creer que tienen algunas nociones
erróneas sobre los viajes en el tiempo.

Intenté explicárselo bien a Shinobu-chan, pero parece que no me


escuchó.

Tampoco en tu ruta lo hizo.

¿Qué se podía hacer?

Probablemente hizo oídos sordos a lo que tenía que decir en cada


ruta, al menos en este tema.

Lo que quiero subrayar en primer lugar, desde el principio, en voz


alta, es la clara verdad de que es absolutamente imposible alterar el
destino a través del viaje en el tiempo.

El destino puede ser alterado.

Puede ser alterado por el pensamiento de una persona.

Pero no puede ser alterado por el viaje en el tiempo.

Porque el viaje en el tiempo al pasado, o al menos el tipo de viaje


en el tiempo al pasado que llevó a cabo Shinobu-chan, no es un viaje
dentro del continuo espacio-tiempo—es ni más ni menos que un viaje
a otro continuo espacio-tiempo completamente distinto.

No es un movimiento del futuro al pasado, sino un movimiento de


un mundo a otro.
Un movimiento de una ruta a otra.

Sé que al decir esto me arriesgo a hacer esto aún más confuso, pero
para ustedes dos, esta línea de tiempo, esta Tierra arruinada, es un
mundo paralelo.

Un mundo diferente.

Así que descansa tranquilo, mi exitoso Araragi-kun.

Y mi exitosa Shinobu-chan.

Tu mundo está funcionando bien, totalmente sin problemas.

¿Crees que un mundo en el que has triunfado puede irse al garete?


Ridículo.

Hay un mundo que todavía te espera, Araragi-kun, en el que lo peor


que tienes que preocuparte es la preparación de los exámenes.

Gracias a Dios, ¿verdad?

Pero apuesto a que no lo entenderás si todo lo que te cuento es el


resultado, Araragi-kun, así que déjame explicarte todo desde el
principio.

Realmente no es tan complicado.

En primer lugar, quiero que imagines mundos infinitos.

Grandes cantidades de mundos, alineados uno al lado del otro.

Mundos paralelos.

Rutas paralelas.
Creo que te ayudará si te imaginas las carreteras de los
alrededores de Nagoya.

Llamaremos Ruta A al mundo en el que Shinobu-chan y tú han


forjado una relación positiva, y llamaremos Ruta B a este mundo
arruinado—no, si hacemos eso empezarás a pensar que el número de
mundos es finito, así que qué tal si insertamos un poco de distancia y
llamamos Ruta X a este mundo.

Hiciste un viaje con la intención de saltar al pasado—once años en


el pasado, de la Ruta A. Once años no es más que una suposición, pero
el tú que aparece en las leyendas urbanas parece haber llevado tu
uniforme escolar, así que asumo que te saltaste en el tiempo cuando
aún estabas en la secundaria.

Si te han retenido, eso es otra historia, por supuesto.

Pero donde acabaste no fue once años en el pasado de la Ruta A,


sino once años en el pasado de la Ruta X. Y, para decirlo claramente,
cuando cruzaste las rutas, el concepto de tiempo perdió todo su
significado.

El tiempo no tiene sentido a través de los continuos espacio-tiempo.

Imagínatelo como si cruzaras en diagonal en una revuelta de


peatones—pero entonces, una vez conseguido tu objetivo, tu
movimiento fuera vertical, dejando el pasado de la Ruta X y llegando
once años después a la misma ruta—es decir, a este presente.
Cuando se viaja al futuro, es posible mantenerse dentro de una ruta
determinada—¿quizá has oído hablar de esto a Shinobu-chan? Que
viajar al pasado consume más energía que viajar al futuro, o es más
difícil, o lo que sea…

Ahora bien, en cuanto a por qué acabaron en la Ruta X en primer


lugar—por qué eligieron esta ruta del “mundo en ruinas” de entre
todas las posibilidades ilimitadas: probablemente sea porque, de
todos los mundos ilimitados, este mundo es casi el único donde
“Hachikuji Mayoi sobrevive”.

Me imagino dónde podría haber creado Shinobu-chan el túnel del


tiempo—probablemente en el Santuario Kita-Shirahebi. Bingo, ¿eh?
Ese santuario donde expusiste a Sengoku-chan a todo el mundo en su
traje de baño escolar.

Supongo que Shinobu-chan utilizó el torii del santuario.

Porque si no usó la energía allí, no hay manera de que la pequeña


Shinobu-chan pudiera efectuar un salto transdimensional.

En mi ruta, preparé algo allí para absorber la energía espiritual


para que no pudiera ser utilizada con esos fines, pero el yo de la ruta
en la que Shinobu-chan y tú tienen una relación positiva
probablemente no habría sido tan cauteloso.

Sin embargo, pensándolo desde una perspectiva más holística,


probablemente te estaba dejando, dejándote a ti—a los dos—, espacio
para elegir si querías o no explotar la energía espiritual de ese lugar,
como parte de mi ideología del equilibrio.

Y cuando pasaste por el torii, probablemente sólo estabas


escuchando a medias lo que te decía Shinobu-chan, ¿me equivoco?

Así que dejaste que se te colaran algunos pensamientos extraños.

Por ejemplo—

¿No podría haber un mundo en el que el destino permitiera vivir a


Hachikuji? Ese tipo de cosas.

Si tú, vinculado cómo estás a Shinobu-chan, pensaras algo así, ese


pensamiento se convertiría en tu sistema de navegación, y de repente
la razón por la que acabaste en esta Ruta X se hace demasiado clara.

Porque mientras Shinobu-chan trabaja los pedales—tú tienes las


manos en el volante.

¿Cómo es mi razonamiento?

¿Estoy en lo cierto?

¿O podría estar equivocado?

Bueno, si lo estoy, entonces te dejaré que esa parte tenga sentido.

A la inversa, no sería falso decir que es precisamente porque


deseaste la supervivencia de Hachikuji-san que esta ruta existe per
se—porque si no la hubieras rescatado después de saltar en el tiempo
hace once años en esta ruta temporal, habría muerto entonces.
Ese es un caso en el que ni siquiera yo diría que ella fue y se salvó
por su cuenta.

Sus acciones no destruyeron el mundo.

Para ser precisos, sus acciones por sí solas no destruyeron el


mundo.

Pero salvar a Hachikuji-san es un triunfo propio—deberías estar


orgulloso.

Jajaja, es una sensación divertida… Sabiendo que eres el Araragi-


kun de otra ruta, de alguna manera no me importa alabarte
directamente. Y no sólo porque eres el Araragi-kun que tuvo éxito.

Por eso, Araragi-kun.

Si estás leyendo esta carta—mierda, cuando lo digo así,


probablemente ya esté muerto, pero siendo las cosas como son, ¿quién
sabe? Puede que siga vivo, aunque eso no importa—la idea de
Shinobu-chan de que los viajes al pasado y los viajes al futuro son lo
mismo, o similares, significa que ustedes han acabado por error en
esta Ruta X.

Y si no me equivoco, también significa que ustedes leerán esta


carta.

Porque al establecer las coordenadas, y girar el volante, supongo


que deseabas ver “un mundo en el que Hachikuji y yo nunca nos
conocimos”.
Si a eso le añadimos los errores de Shinobu-chan, hay una altísima
probabilidad de que estés aquí, leyendo mi carta.

Tengo la máxima confianza.

Que esta apuesta ha dado sus frutos.

Así que tengo que pedirte un favor, Araragi-kun—y a ti, Shinobu-


chan.

¿Te importaría salvar el mundo?

Imagino que ya te has dado cuenta de que Kiss-Shot Acerola-Orion


Heart-Under-Blade llevó este mundo a la ruina, pero ¿te das cuenta
de que sigue viva, amenazando a lo poco que queda de la raza
humana?

Su intento de suicidio fracasó.

Está viva.

Jaja, ¿crees que se suicidó, que ya está muerta? No es que no sea


una suposición perfectamente razonable.

Pero ella fracasó.

Y no sólo su intento de suicidio fue un fracaso: su intento de crear


esclavos también fracasó. Debía de ser su plan para llevar el mundo
a la ruina convirtiendo a todos los seres humanos en vampiros, pero
no se pueden crear esclavos de forma tan burda.

A menudo, cuando intentas convertir a alguien en vampiro, no lo


consigues, y entra en frenesí.
Incluso para ella—incluso para ella, en la cúspide de sus poderes,
algunas cosas son factibles y otras no. Es decir, hasta ese momento
solo había creado dos esclavos, incluyéndote a ti, así que su visión
ideal de los vampiros reproduciéndose como conejos, de producir
grandes cantidades de esclavos a toda prisa, nunca iba a funcionar en
primer lugar.

Los esclavos son vástagos del vampiro que los crea, y por eso
mismo, por la misma razón que las células se degradan cuando se
repite el proceso de clonación—su plan estaba destinado a fracasar.

Produciendo vampiros fallidos.

Esos son los zombis que probablemente ya has visto. Bastante


sorprendente, ¿no?

Supongo que estás pensando que Shinobu-chan se suicidó con


éxito, y por eso sus esclavos se desviaron. Pero no son productos
exitosos, son productos fallidos.

No se descarrilaron al final, se descarrilaron desde el principio.

Esa es la única razón por la que queda algún superviviente.

La humanidad no habría tenido ninguna oportunidad contra los


vampiros.

Pero como eran zombis, apenas hemos conseguido aguantar—por


ahora.
Por cierto, Heart-Under-Blade ha estado escondida desde su
fallido intento de suicidio, y estoy a la caza de ella mientras hablamos.

Ni que decir tiene que ella—la vampiresa de sangre de hierro, de


sangre caliente, de sangre fría, la que es conocida como la cazadora
de excentricidades, la vampiresa más poderosa—es imparable,
incluso al borde de la muerte.

No hay resquicios en su armadura que puedan ser explotados como


durante las vacaciones de primavera.

Queda muy poco que pueda hacer. Tengo la intención de formar


un equipo con nuestra amiga común la onmyoji violenta, o tal vez con
el estafador, para lanzar un último ataque suicida, pero es probable
que quede en nada.

Toda la raza humana, por muy zombificada que esté, no está bajo
la esclavitud completa de Heart-Under-Blade. Son siervos
incompletos, por así decirlo.

Podríamos llamar a estos vampiros fracasados “casi vampiros”.

Por lo que—se pueden restaurar.

Su humanidad puede ser restaurada.

Si, en el transcurso de los acontecimientos, mi equipo consigue


derrotarla—entonces toda la raza humana zombificada, todos los que
han sido transformados en una excentricidad, verán restaurada su
humanidad, y este mundo muerto podrá revivir.
¿Crees que puedo llamar a eso esperanza?

Es ciertamente muy optimista.

Porque cuando Heart-Under-Blade se pone seria.

Cuando Heart-Under-Blade enloquece.

Nadie puede detenerla—nadie más que ustedes dos.

Nadie más que tú, porque tú eres ella.

Pero probablemente estés pensando: “No hay manera de que


podamos detener a un vampiro de fuerza completa cuando nuestra
propia naturaleza vampírica es tan débil.”

Si es así, está bien.

No puedo obligarte.

Porque no es tu mundo el que se acaba.

Pero Araragi-kun.

Echa un vistazo a la mujer que te entregó esta carta.

Esa es la Hachikuji-san que rescataste.

Y ella también acabará siendo cazada y asesinada por esos zombis


si el mundo sigue así—porque aunque es inteligente, y fuerte, sólo la
he instruido en lo estrictamente necesario para que sobreviva lo
suficiente como para encontrarte. Al fin y al cabo no es más que un
ser humano normal.
¿No te deja un sabor amargo, Araragi-kun, abandonar una vida
que ya salvaste una vez?

Pedirte que salves el mundo es sólo mi petición egoísta, así que


siéntete libre de ignorarlo.

Pero Araragi-kun.

Al menos salva a la chica que está delante de ti.

Tu querido amigo,
Oshino Meme.

Postada: Por cierto, en un sorprendente giro de los


acontecimientos, el Araragi-kun de aquí, de la Ruta X, empezó a salir
con Senjougahara-san, lo que me hace preguntarme ¿con quién te
ennoviaste en tu mundo?
028

“Me encargaron que le entregara esa carta a un chico llamado Araragi


Koyomi, siempre y cuando tuviera una niña rubia con él—por ese tal
Oshino. Le dije que no creía que nuestra leyenda urbana local fuera
realmente cierta… pero sorpresa, sorpresa, aquí están los dos.”

Sin embargo, esperaba que llevaras un uniforme escolar y la niña


un vestido, dijo Hachikuji-san.

Supongo que nuestra charla sobre el código de vestimenta y el uso


de yukata apenas sirvió para algo—no pareció darse cuenta por el
momento de que Shinobu y yo éramos las mismas leyendas urbanas
que la empujaron fuera de aquel paso de peatones con las que se había
topado de joven.

Eso fue hace once años, después de todo, y su memoria era


probablemente borrosa.

Y nada le hacía sospechar que el estudiante de secundaria de hace


once años pudiera seguir siéndolo hoy.

¿Quién podría mantener su apariencia intacta durante tanto tiempo?

“Conocí a Oshino-san antes del apocalipsis, cuando solía rondar


por la ciudad—esa leyenda urbana le llamó la atención, lo cual me
pareció un poco raro, pero ahora tiene sentido. Supongo que le
recordaba a alguien.”

“… Parece que sí.” Acepté sin compromiso.


Hice todo lo que pude para verla al completo pero no pude
encontrarme con sus ojos—ya veo.

Oshino.

Aquí también—Oshino.

Era ese tipo de persona—esa clase de persona.

Del tipo que ve a través de todo, sin importar la ruta en la que se


encuentre—cuya perspicacia se extiende incluso a otras rutas.

Del tipo que sabe lo que hace.

“Muchas gracias, has sido de gran ayuda.”

“¿Qué decía la carta?”

“Ya sabes… Lugar de encuentro, su última voluntad y testamento,


ese tipo de cosas.”

“Huh…”

De alguna manera, parecía que Hachikuji-san no se lo creía del


todo, pero supongo que no consideraba apropiado especular sobre el
contenido de un mensaje privado, y lo dejó así.

“Escucha, Araragi-kun. Si no tienes a dónde ir, ¿por qué no vienes


conmigo? Creo que puedo cuidar de dos menores. En este momento
vivo en una casa cercana—es donde, de hecho, en su día vivía mi
madre. No tengo suficientes provisiones para repartir, pero podría
enseñarles las habilidades de supervivencia que Oshino-san compartió
conmigo.”
“…”

“Y mira—el hecho es que me siento sola, sin compañía.”

“… Me imagino.”

Me parece que ha salido muy bien.

Era extraño, pensar en ella así, cuando esta Hachikuji Mayoi-san


era mayor que yo—pero bueno, terminó acabando así.

No era mi mundo—¿pero si este tipo de mundo era posible?

Eso me alegró.

Incluso Oshino dijo que fui yo quien la había salvado—pero al


final.

Sentí que era yo quien se había salvado.

“Es usted muy amable—Hachikuji-san.”

“No, en realidad no. Es sólo que, cuando era niña, un extraño fue
amable conmigo. Así que también trato de ser lo más amable posible
con los extraños, eso es todo.”

“Oh—ya veo.”

“Entonces, ¿qué te parece? Puedo conseguir algo de té para ti, por


lo menos.”

“No—gracias de todos modos, es una buena oferta, pero tenemos


que estar en un sitio.”

“¿En serio?”
“Sí. Y siento decir que tenemos que darnos prisa. No lanzamos esos
fuegos artificiales como medio de comunicación, sólo nos
divertíamos.”

“Eso es… Eres muy raro, ¿lo sabías?”

“Sí. Soy un bicho raro.”

Todo irá bien. Pronto dejarás de sentirte sola, le prometí, tomando


a Shinobu de la mano.

Shinobu parecía estar a punto de decir algo, pero mirando de un


lado a otro a Hachikuji-san y a mí, por una vez la pequeña niña
bocona—se quedó callada.

Tal vez leyó el estado de ánimo.

O tal vez leyó un poco más adelante.

“Siento que haya sido un viaje inútil.” Me disculpé.

“En absoluto, me alegro de haber podido entregar la carta que me


habían encomendado, pero—hey.” Hachikuji-san nos detuvo cuando
estábamos a punto de salir corriendo del parque. “Hey, Araragi-kun.
¿Nos hemos… encontrado antes en algún sitio?”

“Hmm. Bueno, ¿tal vez nos cruzamos en la calle alguna vez o algo
así? Después de todo, hay calles por toda esta gran nación.”

“No, no es eso…”

“No nos conocemos. Sólo estoy de paso.” Dije. Probablemente


sonriendo. “Pero muchas gracias, por estar viva.”
Y así, sin más—sin mirar atrás, dejé el parque en el espejo
retrovisor.

Como siempre, mi mente estaba llena de preguntas frívolas como—


Ahora que ha crecido, ¿ha aprendido a leer el nombre de ese parque?

“¿De verdad os ha saciado eso, mi amo?” Shinobu abrió por fin la


boca cuando ya llevábamos un rato caminando. Como si fuera duro
para ella, parecía a punto de tropezar con el pavimento agrietado en
cualquier momento. “¿No había más cosas que os hubiera gustado
discutir con ella?”

“No. Porque en este mundo no me conoce. Sólo gracias a los


buenos oficios de Oshino nos encontramos—” No sé cuáles habían
sido las probabilidades exactas, pero tenía la sensación de que en
realidad no había sido una gran apuesta por parte de Oshino. Que
Hachikuji-san se encontrara con el yo de otra ruta debía ser una
necesidad. “Quiero decir, el yo de esta ruta y la Hachikuji de esta ruta
ni siquiera se conocieron.”

“Ruta, ¿eh? Ya veo, era ese tipo de lógica. Así es como hemos
superado la dificultad de viajar en el tiempo hacia el pasado: puesto
por escrito, es más fácil de entender. Sería aún más fácil si se pusiera
en forma de diagrama.”

“Cuando se convierte en una analogía sobre las intersecciones, es


imposible no entenderlo. Bueno, es culpa de Oshino por no haberte
ayudado a entender algo tan importante.”
Acabamos dando un gran rodeo gracias a él.

O más bien había sido inútil desde el principio.

Volver al pasado para hacer mis deberes de verano no habría


servido de nada.

Habría terminado inútilmente los deberes de verano de un yo de


otra ruta.

“Shinobu, ¿has leído Dragonball?”

“Sí.”

“En el manga, Trunks viene del futuro, ¿verdad? Para derrotar a los
androides que están causando el caos en su mundo. Pero ese es un
mundo paralelo, así que por mucho éxito que tenga al derrotar a los
androides en el pasado, el futuro no cambiará. Y Trunks dice algo así
como: ‘Lo hago porque quiero que haya un mundo en el que los
androides hayan sido derrotados’—lo cual nunca tuvo mucho sentido
para mí cuando era un niño.” Dije. Lleno de emoción. “Pero ahora lo
entiendo. Cómo se sentía Trunks.”

“¿Creéis que sois como Trunks? Vuestra auto opinión es muy


exagerada.” Shinobu puso cara de asco. Como siempre, no podíamos
ponernos de acuerdo—parecía arriesgado llamarme el Araragi Koyomi
que había forjado con éxito una relación positiva con Oshino Shinobu.
“Entonces, ¿qué vais a hacer?” Procedió a preguntar.

“¿Qué voy a hacer?”


“Aunque la carta del mocoso Aloha ha cambiado un poco vuestra
perspectiva, nada más lo ha hecho. La energía del Santuario Kita-
Shirahebi se ha agotado, así que es cierto que no podemos volver al
pasado, ni a la Ruta A. No tenemos más remedio que seguir viviendo
en esta línea temporal, en este mundo. Siendo así, ¿no habría sido
mejor aprender obedientemente los medios de supervivencia de la
muchacha en lugar de realizar una retirada genial?”

“…”

“También podríamos haber conseguido información sobre otros


supervivientes. Puede que incluso supiese algo de Tsundere-chan o de
la ex representante de clase, o de vuestras hermanas, y del resto.”

Hmm.

No se me había ocurrido, pero había una buena posibilidad.

¿No sería genial?

“Pero no es bueno, Shinobu.”

“No es bueno… ¿por qué?”

“Tenemos un lugar donde tenemos que estar, ¿recuerdas?


Hachikuji-san dijo: ‘Si no tienes a dónde ir’—así que no sirve de
nada.”

“Un lugar a dónde ir, ¿eh?” Shinobu se encogió de hombros con


resignación. “¿Pretendéis ir a salvar el mundo?”

“No. Pretendo salvar a esa chica.”


Ese siempre fue el plan.

Así que teníamos que hacerlo.

Eso es lo que siempre hice.

Esta vez también—eso era todo.

No tenía nada de especial.

“Nunca pensé que tendría que volver a luchar contra ti.”

“Hnh—pensar que he sobrevivido. Así que un vampiro suicida


cambió de clase y se convirtió en un vampiro suicida fracasado, ¿eh?
Simplemente tendremos que terminar el trabajo por ella.”

“La tú de otra ruta… No de la A ni de la B, sino de la Ruta X.


¿Crees que nos llevaremos bien?”

“Reniego de cualquier yo que pueda destruir el mundo con pleno


conocimiento del sabor de Mister Donut.”

“Tal vez ella no lo sabía. Tal vez no tuvo ninguna durante la


Semana Dorada.”

“Tal vez.”

“Si logramos derrotar a la tú de la Ruta X, Oshino dice que todos


los que han sido convertidos en zombis volverán a la vida.”

“Un montaje conveniente, ciertamente. Su suicidio fracasó, por no


hablar de sus intentos de crear esclavos… Sólo puedo esperar apartar
la vista de la ineptitud de la Kiss-Shot de esta ruta.”
“Pero es gracias a eso que tenemos algo. Esperanza, quiero decir.”

“Tal vez.”

“Además, ¿la tú en mi sombra de un tiempo para acá no ha estado


fallando todo el tiempo? Ahora que lo pienso, cuando me convertiste
en vampiro, te preocupaba mucho que me volviera loco.”

“No he fallado ni una sola vez.”

“Veo que no desistes… Increíble.”

“Precisamente, soy increíble… aunque, sí, si todos los zombis


vuelven a ser humanos, vos podéis hacerlo, podéis seguir viviendo en
lugar del ya fallecido Araragi Koyomi de esta ruta. Incluso podéis
acercaros a la Tsundere-chan de esta ruta, o a la ex representante de
clase de esta ruta, y a vuestras hermanas de esta ruta—”

“No puedo hacer eso. Puede que tenga el mismo aspecto, pero mi
personalidad es diferente, y las relaciones con ellas fueron construidas
por el Araragi de esta ruta. No puedo entrar y secuestrar esas
relaciones.”

“…”

“Hey, después de que salvemos el mundo, vayamos tú y yo a algún


sitio, los dos solos.”

“Jaja, una propuesta interesante.”

“¿Me ayudarás?”

“Supongo que es inevitable.”


Shinobu se echó a reír—de una forma bastante espantosa.

No. Se rió alegremente, con desparpajo.

“Dije que moriríamos juntos, ¿no es así?”

“… ¿Así que crees que vamos a morir?”

“No tenemos ninguna esperanza de victoria. Yo, un vampiro


incompleto, y vos, un humano incompleto, ¿una célula de dos personas
contra un vampiro en la cima de sus poderes? Incluso si mi nivel
vampírico se elevara al límite, sería en vano. Es como si la
desafiáramos con las piernas atadas a una carrera de tres piernas.”

“Supongo.”

La carta de Oshino decía prácticamente lo mismo.

Así que probablemente sea cierto.

Tenía que ser verdad.

“Pero nuestras batallas siempre han sido así.” Le recordé a Shinobu.


“¿Vas a perder los nervios ante una derrota segura?”

“… Hmm.”

“No digo que debamos hacerlo porque Oshino nos lo pidió. ¿Cómo
podemos dejar que una ruta en la que es posible que Hachikuji esté
viva sea una ruta en la que el mundo está en ruinas? ¿No quieres que
la ruta en la que esté viva sea buena?”

“Sí, bueno, destruir el mundo simplemente por estar viva… ¿Quién


es ella, Helena de Troya?”
“Una Helena de Troya en toda regla.”

“Es muy difícil que un solo humano intente cambiar el mundo, pero
quizá no sea imposible inclinarlo un poco.”

“No sé si sea imposible per se, pero casi cualquiera puede inclinar
una narración.”

“Como en una obra kabuki, ¿eh?”

“Con nosotros como los intérpretes principales.”

“Está un poco amañado.”

“No lo niego.”

“Kakaka. Bueno, mi amo, si debéis afectar algo, ¿qué queréis


afectar?”

“Buena pregunta. Por el momento, creo que intentaré inclinar el


mundo, después de todo, por afecto a la chica que tengo delante.”

“Ah, eso de sopesar la vida de una chica contra el mundo entero y


elegir la chica, ¿eh? Qué recursivo sois.”

“No, tan solo intento sonar genial.”

“Kakaka.”

“Vamos a salvar el mundo, y vamos a salvar a la chica. Los héroes


de hoy en día son así de codiciosos.”

“En efecto.”
Sois así de ambicioso, aprobó Shinobu, tomando mi mano entre las
suyas.

Nuestros dedos se entrelazaron.

Como si estuviéramos partiendo hacia un nuevo mundo.

“Si vamos a morir juntos—lo mejor será vivir lo más posible.”

“Me gusta como suena eso.”

Ahora me tocaba a mí reírme alegremente.

Ya podía verlo.

Realmente habíamos forjado una relación positiva—hasta aquí


todo bien, y, estaba bastante seguro, que también sería buena de aquí
en adelante.

Muy bien.

Es hora de modelar el aquí y el ahora.

Es hora de forjar el futuro.


029

“Jiangshi.”

El día llegó a su fin—y esa noche.

Tras ascender por el sendero de montaña que habíamos recorrido


más veces de las que podía contar en los últimos días, nos encontramos
en el recinto del Santuario Kita-Shirahebi. Elevamos nuestros niveles
vampíricos casi al máximo y también produjimos cuatro duplicados de
la espada encantada Kokorowatari, de modo que estábamos armados
hasta los dientes, llevando dos espadas cada uno.

Shinobu no había cambiado su cuerpo a una forma preparada para


la batalla, sino que había elegido seguir siendo una niña. Estaba
preparada, con esas enormes espadas encantadas, tan incongruentes
con su físico, descansando sobre sus hombros.

Las hordas de zombis no vinieron a por nosotros, probablemente


porque nuestro nivel vampírico se elevó casi al máximo—lo que
significa que nuestra humanidad se redujo casi al máximo.

Si hubiéramos estado en la ciudad podrían habernos detectado, pero


como estábamos en ese santuario impopular—y probablemente
también por la eficacia de ese talismán colocado en la sala principal,
el recinto estaba tranquilo.

Sin embargo, lo más eficaz fue el arroz (traído a la montaña desde


el mercado de la ciudad) esparcido a nuestro alrededor por si acaso.

Por supuesto.
Para mayor seguridad, también podríamos morder la bala y
devolver a Shinobu a su estado de vampiro completo, si fuera
absolutamente necesario—en cuyo caso Shinobu recuperaría todo su
poder—o mejor dicho, en cuyo caso Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-
Under-Blade se restauraría en lugar de Oshino Shinobu.

Si lo hiciéramos, podríamos esperar un combate justo, o tal vez más


que justo, dada la presencia adicional de su verdadero esclavo, es decir,
yo. Pero aunque sospecho que ese plan se le ocurrió a ella igual que a
mí, ninguno de los dos lo dijo en voz alta.

No era una cuestión de confianza.

No fue por la ansiedad de Shinobu de que pudiera volverse contra


mí si recuperaba su poder—esa ansiedad desapareció hace tiempo.

Habiendo leído la carta de Oshino.

Ya lo habíamos superado.

Sin embargo, por esa misma razón, no queríamos alterar nuestra


relación tal y como estaba ahora.

Nuestra extraña relación en la que cada uno de nosotros era el amo


y el siervo del otro.

En cierto sentido, valoraba ese vínculo por encima de la vida


misma.

Por eso.
Tal vez era una cosa ridícula a la que atenerse, pero era
ridículamente importante para nosotros.

No teníamos intención de anteponerlo al destino del mundo entero,


por supuesto—en ese caso sólo tendríamos que salvar el mundo.

“Sí—una excentricidad continental. Se diferencian de los vampiros


y similares, en que han sido privados de la muerte desde el principio.
Sería mejor calificarlos de ‘cadáveres vivientes’.”

“Jiangshi, sí. Creo que fueron muy populares en su día.” Sin


embargo, esa fue la generación de mis padres, así que no sé mucho al
respecto. “Ononoki-chan y yo estuvimos hablando de todo eso. De
todos modos, si son débiles contra el arroz, entonces es probable que
sean eso.”

“Nunca podrían asistir a una boda.”

“Ya que lo mencionas, los vampiros tampoco soportan las cruces…


Creo que también recuerdo haber oído algo sobre que las chicas son
guapas.”

“Es sólo Tenten, ¿no?”

“¿Por qué sabes de Tenten?”

Pero la impresión más fuerte que tengo de ellos no es como “los


muertos resucitados”, sino como los esclavos de los practicantes de la
magia—al ver cómo habían sido restringidos por el talismán me hizo
pensar que tal vez eran una especie de Ononoki-chan, como un
shikigami. Y tuve la impresión de que la propia Tenten era una yugen
doshi, que controlaba a esos jiangshi.

Shinobu hablaba como si fueran distintos de los zombis, y yo me


imaginaba a los jiangshi tiesos, no flácidos como los zombis.

“Sí, como si el rigor mortis se hubiera instalado. De todos modos,


en la mayoría de los casos—la resurrección de los muertos tiene un
precio.”

“Un precio, ¿eh?”

Habiendo dejado de lado por el momento mis dos espadas


encantadas, estaba realizando algunos estiramientos cuidadosos.
Puede que esto fuera innecesario para un cuerpo de vampiro, es decir,
era definitivamente innecesario, pero se trataba más bien de un estado
de ánimo.

“No es que estuviera resucitando a los muertos, pero si el precio


por salvar a Hachikuji era la ruina de todo el mundo, bueno, eso suena
bien.”

“Sin embargo, al final, no es un intercambio justo.”

“Sí. Me niego a aceptar la idea de que el mundo terminó sólo


porque Hachikuji está viva. Incluso si el destino lo decretó.”

Eso hizo que pareciera…

Como si fuera prescindible, como si el mundo no la necesitara—


tonterías.
Ya sea viva o muerta.

Niña o adulta.

“El mundo no es lo mismo sin ella.”

Sí, Shinobu estuvo de acuerdo. Terminando de practicar sus golpes


con las dos armas, dijo: “Estoy preparada. Ha llegado la hora, ahora es
el momento. ¿Llamamos a nuestra más odiada enemiga?”

“Haz los honores.”

Sin ninguna señal en particular.

Abandonando cualquier idea de volver atrás, abandonando todo lo


demás—Shinobu dio un gran suspiro y gritó al cielo como un
megáfono.

“¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggggggggggggggg
ggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggggg
gggggggggggggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.”

El volumen era ensordecedor, pero no me tapé los oídos—porque


en el momento en que se soltó ese grito, la batalla ya había comenzado.

Era una especie de señal como los fuegos artificiales en el parque,


o más bien una señal que decía: Aquí estamos.
Al igual que los murciélagos utilizan las ondas ultrasónicas para
determinar la ubicación de los demás—era un mensaje que demarcaba
los límites del territorio de un vampiro.

Si, como decía Oshino, la otra Shinobu seguía viva en este


mundo—no había forma de que ignorara un patrón de señales idéntico
al suyo. Ella vendría.

También podría atraer a las hordas de zombis—pero eran lentos,


así que ella, una auténtica vampira, llegaría primero.

“… Ahora no podemos ni correr ni escondernos.” Anunció Shinobu


una vez que terminó el grito de la señal. Pareciendo un poco sin aliento,
volvió a mi lado.

“No tengo intención de huir ni de esconderme.”

“Entonces, ¿qué pretendéis hacer?”

“Algo que me gusta llamar ‘no tener un plan’.”

“Kakaka.”

Eso es tan propio de vos, dijo Shinobu.

Bueno, probablemente tenía razón.

Pero no éramos nosotros enfrentándonos a una muerte deshonrosa


ni nada parecido; no estaba dispuesto a tirar mi vida por la borda en un
ataque suicida.

Tenía la intención de ganar.


“Aunque tus poderes estén en su máximo estas espadas encantadas
te harán daño, ¿verdad?”

“Así lo creo. Sin embargo, en la cúspide de mis poderes, me es dado


ignorar todo el sentido común. Las posibilidades imprevistas son
legión.” Shinobu miró mis dos katanas, comparándolas con las
suyas—ya que eran réplicas que ella misma había fabricado, dudaba
que incluso ella pudiera distinguirlas. “Frente a la Kokorowatari que
empuño en la cúspide de mis poderes, incluso esta serie de espadas
encantadas no son más que juguetes.”

“En ese caso, no tenemos más remedio que encontrar la grieta en


su armadura.”

Los fuertes también son descuidados, ofrecí una estrategia que no


era para nada una estrategia.

“Eso si su armadura tiene tal grieta.” Advirtió Shinobu. “Incluso yo


estaría en mi más estricta guardia después de escuchar un marcador de
límites idéntico al mío.”

“Hmm. Una tú que no se descuida va a ser imparable… En ese caso,


¿qué hacemos? Somos tan invulnerables como ella, y sin embargo…”
También era cierto que ‘invulnerable’ significaba algo muy diferente
para nosotros y para una Shinobu con plenos poderes.

“Si tenemos alguna posibilidad de victoria, radica en que la yo de


este mundo parece haber cruzado la línea hacia la locura.”

“¿Eso es realmente útil?”


“Sí. Aunque, por supuesto, también puede ser nuestra perdición—
pero una yo demente probablemente estará sondeando las
profundidades de la desesperación. Su fallido intento de suicidio no
cambia el hecho de que incluso ahora sigue siendo un suicida en
potencia.”

Hmm.

¿Una suicida en potencia que se hunde en las fosas del patetismo y


la paranoia?

De alguna manera eso sonaba aún más aterrador.

“En cualquier caso, me pregunto qué pasó con Oshino después de


que formara un grupo con Kagenui-san o Kaiki para su ataque suicida
final. Después de haber confiado esa carta a Hachikuji-san. ¿Y si salió
victorioso en su batalla final? Quedaríamos como unos completos
idiotas.”

“Con esos zombis todavía por ahí, es poco probable que haya salido
victorioso del todo.”

“Oh, sí.”

“Me parece que una pequeña lluvia de arroz no servirá contra 6.500
millones de zombis. Como decía su carta, un ataque suicida final
probablemente fracasaría—sólo podemos rezar para que no haya
encontrado aún a la yo de este mundo.”

“Y si lo ha hecho, ¿se habrá convertido en un zombi?”


“También existe la posibilidad de que simplemente haya sido
asesinado.”

“No puedo soportar esa posibilidad. Incluso la muerte de Kaiki


pesaría en mi conciencia.”

Aunque probablemente ni la muerte podría convertir a ese estafador


en un hombre honesto.

Aunque pueda parecer que estábamos discutiendo una estrategia


hasta el final, lo que estábamos haciendo, hasta el final, era en realidad
una pequeña charla.

Eso también fue—muy propio de mí.

Como nosotros.

“Kakaka.”

“Jajaja.”

“Kakaka.”

“Jejeje.”

Por fin nos reímos, de nada en particular.

Y entonces—llegó el momento.

Ella llegó.

Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade llegó al campo de


batalla.

“… ¡Urk!”
Su propio ser estaba más allá del conocimiento de los humanos.

No tenía ni idea de qué tipo de entrada haría—y supuse que caer


del cielo con la velocidad de un meteorito era probablemente su
práctica habitual.

O tal vez bajara flotando sobre unas alas que hizo brotar de su
espalda, silueteada contra la luna. O, utilizando su capacidad vampírica
de transformar su cuerpo en niebla, podría aparecer ante nuestros ojos
de forma aún más casual y repentina que los zombis. No me habría
sorprendido especialmente que saliera de la tierra.

Incluso podría concebir alguna entrada inesperada y grotesca en la


que ella devorara nuestras entrañas.

Bueno, como sea que pudiese haberlo hecho, lo único que no podía
imaginar, dada mi comprensión de su carácter, era un ataque sorpresa
que pudiera ser percibido de alguna manera como cobarde, así que en
ese sentido, al menos, podríamos relajarnos un poco.

Así, mientras estábamos en guardia, también esperábamos un


espectáculo, bastante impúdico.

Me pregunto qué tipo de entrada colorida podría hacer Kiss-Shot


Acerola-Orion Heart-Under-Blade en toda la gloria de su poder.

Sin embargo—su entrada.

Traicionó completamente todas nuestras predicciones y


expectativas.
Las traicionó en el mal sentido.

Ella—la cazadora de excentricidades, la legendaria vampiresa que


había llevado al mundo entero a la ruina—entró en escena de la manera
más literalmente pedestre posible, subiendo los escalones del camino
de la montaña tal y como habíamos hecho nosotros.

Los zombis ciertamente tenían la ventaja sobre ella en cuanto al


elemento sorpresa.

Pasó por debajo del torii—y entró en el recinto del santuario.

Su aparición, sin embargo, bastó para dejarnos sin palabras.

“Urk…”

“Hmph.”

Mientras yo no podía hacer otra cosa que gemir, Shinobu asentía


con comprensión, incluso mientras se tapaba la boca con horror.

Asintió—ante la miserable visión de sí misma tal y como estaba en


esta ruta.

Todo su cuerpo se quemó horriblemente.

Despidiendo el hedor de la corrupción y arrastrando una pierna


detrás de ella.

Más parecida a los zombis que a los zombis.

Más cadáver que los cadáveres.

Viéndose en ese estado, Shinobu asintió.


“Así que—después de todo, elegí la autoinmolación.”

Al igual que él.

Al igual que él, repitió Shinobu.

‘Él’—¿su mencionado primer esclavo?

¿El esclavo que, desesperado de sí mismo tras unos pocos años


como vampiro, eligió el suicidio?

Tenía que serlo.

Estoy bastante seguro de que—abandonó su cuerpo a la luz del sol,


suicidándose por autoinmolación.

Su suicidio, sin embargo, había tenido éxito.

La Shinobu—no, la Kiss-Shot—que estaba ante mí ahora debió de


intentar lo mismo.

Para seguirle en el olvido, después de asegurar que la destrucción


de la raza humana era completa—como él lo había hecho, también ella
se entregó al sol.

Entonces falló.

Todo su cuerpo estaba horriblemente quemado, dejándola apenas


como una sombra de su antiguo ser.

No ha podido morir.

Y.
“… Qué criatura tan desgraciada.” Habló Shinobu a mi lado. Con
una voz conmovedora. “Llegar tan lejos y sin embargo no perecer, la
inmortalidad de la disfrutamos es una variedad tan tonta—y sin
embargo, es precisamente lo que se merece. Quedar reducida a esto a
pesar de conoceros—a pesar de haberos encontrado…”

No es más que un fracaso, condenó.

Me pregunté si me estaba hablando a mí, pero por lo que pude ver


en su expresión, parecía estar hablando consigo misma.

Fue un soliloquio demasiado triste.

Demasiado doloroso.

Para compartir conmigo.

“¿Por qué pensasteis en morir—yo de esta ruta?”

“Ja.”

Kiss-Shot finalmente emitió un sonido.

Al principio no sabía lo que era.

¿Quizá no podía vocalizar bien porque tenía la garganta medio


quemada? Pensé que era eso, pero entonces los ruidos guturales
continuaron—y recordé.

Recordé que era su risa.

La estridente risa.

De Kiss-Shot.
“Ja.” “Ja.” “Ja”

“…”

“ “ ¡Ja!” “¡Jaja!” “¡Jajaja!” “¡Jajajaja!” “¡Jajajajaja!”


“¡Jajajajajaja!” “¡Jajajajajajaja!” “¡Jajajajajajajaja!”
“¡Jajajajajajajajaja!” “¡Jajajajajajajajajaja!”

Incluso con la mitad de su cuerpo quemado—incluso habiendo


fracasado en morir.

Incluso como una potencial suicida, incluso como un suicidio


fallido.

Incluso después de todo lo que había salido mal.

Incluso entonces se rió con ganas.

Y de forma espantosa.

La vampiresa de sangre de hierro, de sangre caliente, de sangre


fría—Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade.

En su indefensa inmortalidad.

Hizo de cada centímetro un monstruo—su belleza final y definitiva.

Ni yo, ni siquiera Shinobu, pudimos articular palabra ante aquella


carcajada—no pudimos ni mover un músculo.

Sí.
Incluso en ese estado—con un suicidio fallido, el pacto de su
amante incumplido, la mitad de su cuerpo paralizado, incluso entonces
Kiss-Shot era la presencia más poderosa del mundo.

Incluso en ese estado—no estaba debilitada en lo más mínimo.

Incluso al borde de la muerte, con todo el cuerpo horriblemente


quemado, ni Shinobu, ni Oshino, ni Kagenui-san, ni yo—ningún
simple “humano” podría hacer frente a esta excentricidad.

Esta monstruosidad.

La cazadora de excentricidades y rey de la noche, la perdición de


todos y cada uno.

En parte estábamos abrumados por esa risa resonante—pero en


cualquier caso, no habríamos sido capaces de mover un músculo.

Ni haciéndolo con pura fuerza de voluntad.

Ni compensándolo con espíritu de lucha.

Podía sentir en mis huesos que ese pensamiento de manga shounen


no nos llevaría a ninguna parte. Tal era la disparidad entre nosotros—
y de repente mis manos, que sostenían cada una un Kokorowatari, se
sintieron inútiles.

Hasta el punto de que si no agarrara las empuñaduras con tanta


fuerza que me sangraran las manos—podría perder esas bazas en ese
mismo momento.

Me llevó de vuelta, al principio.


Y entonces me di cuenta.

Por fin lo entendí.

La pura y simple consideración que me había mostrado cuando,


aquella vez en las vacaciones de primavera, nos peleamos a muerte—

“¡Ja!” “¡Jaja!” “¡Jajaja!” “¡Jajajaja!” “¡Jajajajaja!” “¡Jajajajajaja!”


“¡Jajajajajajaja!” “¡Jajajajajajajaja!” “¡Jajajajajajajajaja!”
“¡Jajajajajajajajajaja! Entonces.” Dijo ella.

Por fin pronunció algo parecido a una palabra.

“Entonces… era posible. Un futuro así. Un mundo así. Tal ruta—


era realmente posible, una donde vos y yo nos apoyamos el uno a la
otra.”

Riendo mientras decía esto—lloró.

Como aquella vez en las vacaciones de primavera.

Derramando lágrimas amargas y rojas—lloró.

“Kakaka—qué comedia de errores. Era posible y, sin embargo, lo


estropeé todo con mis inútiles celos. Os perdí cuando me escapé de la
escuela, y me sentí como un pájaro con una sola ala, la mitad de mi
cuerpo desplumado. Pero… nunca fue tan conmovedor como esto.
Como enfrentarse a la posibilidad.”

“…”

“Entonces—todo el tiempo ese desagradable mocoso Aloha tenía


razón. Como si pudiera ver a través de todo—qué ridículo. ¿No es así?”
¿Ambos?

Volviendo hacia nosotros una mirada inundada de lágrimas rojas,


sus globos oculares fundiéndose en una turbia oscuridad, se dirigió a
nosotros directamente por primera vez.

Ella, que podía matarnos sin siquiera levantar un meñique—en


lugar de matarnos, con su cara aún crispada en un rictus, nos hizo esa
pregunta.

“La tenía.”

Fue Shinobu quien respondió.

Ella había hecho la pregunta, y fue ella quien respondió.

“Sois toda una payasa. Una historia muy divertida, de hecho.


Miraos, incapaz de morir, incluso ahora. Incluso la inmortalidad tiene
sus límites, eso es lo que quieren decir con no saber cuándo rendirse.
Esta muerte fallida. Os digo que la diferencia entre nosotros no es tan
grande como creéis. Es sólo una cuestión de una mínima diferencia en
las relaciones que tejimos con los que nos rodean—”

Hachikuji estando viva.

Hachikuji estando muerta.

“—Y las condiciones no eran tan diferentes. Para mí, la diferencia


no era insuperable. Con sólo un toque de compromiso por nuestra
parte. Si hubierais abierto vuestro corazón sólo un poco más a este
hombre—confiar en él, ponerte en sus manos, podríais haber sido igual
que yo. Para decirlo claramente, no puedo entender por qué fallasteis.”

“… Kaka. Me hace cosquillas oírlo. Porque no puedo, por mi vida,


entender vuestro éxito.”

Quiero la guía de estrategia.

Dicho esto, Kiss-Shot se sentó en el acto—o más bien se desplomó


allí mismo, en el recinto del Santuario Kita-Shirahebi.

Sin mostrar ningún indicio de debilidad.

Pero sus lágrimas carmesí—habían cesado.

“Yo misma desde otro mundo. Y mi sirviente de otro mundo.” Con


sus ojos clavados en nosotros, dijo: “Os devolveré, desgraciados, a
vuestro propio mundo.”

“… ¿Eh?”

Por un momento no pude comprender lo que había dicho.

Ninguno de nosotros pudo.

Y espera, ¿cómo supo Kiss-Shot de buenas a primeras que éramos


viajeros de otra ruta—Shinobu y yo éramos figuras obviamente
conocidas para ella, pero era imposible que percibiera la verdad en un
abrir y cerrar de ojos.

Siento decirlo, pero no creo que estuviera dotada de tales poderes


de deducción.
Entonces cómo—en el mismo instante en que mi pregunta comenzó
a formarse, adiviné la respuesta.

Fue Oshino.

Oshino Meme.

Hace once años, en el curso de la recopilación de historias de


excentricidades, Oshino había dado con la leyenda urbana sobre mí y
Shinobu—en otras palabras, en algún momento de abril o mayo, se
había dado cuenta de la posibilidad de que fuéramos de otra ruta.

Y si hizo algunas deducciones de eso.

Y se las insinuó—a ella, mientras cohabitaban en las ruinas de la


escuela de preparación abandonada.

Sobre todo el concepto de ruta.

Si en ese momento le hubiera hablado de la existencia de mundos


paralelos.

Aunque claro, aunque lo hiciera, probablemente le entrara por un


oído y le saliera por el otro—porque si hubiera estado atenta, el mundo
no habría caído en este estado.

Pero vernos realmente.

Juntos, de este modo.

Cuando ella, cuando Kiss-Shot, vio a Oshino Shinobu y a Araragi


Koyomi trabajando juntos—debió de caer en la cuenta.

Y.
En un instante debe haber juntado todo.

Porque esta visión, la de ella misma en compañía de otra persona,


era lo que había buscado durante siglos—

“Devolvernos a nuestro mundo… ¿Qué queréis decir?”

Sin intentar ocultar su sospecha, Shinobu se miró a sí misma.

En cierto sentido, fue una respuesta terriblemente insensible.

Ni siquiera intentaba comprender lo que había en el corazón de la


otra parte—aunque su interlocutora era ella misma, en esta existencia
de mundo era otra persona, una desconocida.

Se supone que no debes encontrarte a ti mismo, ni en el mundo del


pasado ni en el del futuro—por eso había tenido cuidado de no
encontrarme hace once años—pero ahora.

¿Qué vieron? ¿En qué pensaban?

¿Cómo de incompatibles—son dos yos diferentes?

“Qué, ¿queréis quedaros en este mundo arruinado, en este mundo


que yo he arruinado? Si es posible, ¿no queréis volver a vuestro propio
mundo?” Preguntó Kiss-Shot, como si nos estuviera sondeando.

“Sí—pero no hay energía suficiente para ello.”

“Si la hubiera, ¿querríais hacerlo?” Le respondió la vampiresa


legendaria. “Si consumo, por ejemplo, a todos mis aspirantes a
esclavos, mis esclavos mal nacidos que ahora corren desenfrenados por
esta ciudad, la energía resultante puede ser suficiente.”
“Decís tonterías. Es exactamente por lo que habéis fallado. Esos
zombis fueron una vez los residentes de esta ciudad. Humanos. No los
convirtáis en energía.”

“No convertís a los humanos en energía.”

“Nunca.”

“Ese es un comportamiento—nada propio de mí.”

“Ese es un comportamiento muy propio de mí.”

“Entonces consumidme.” Replicó Kiss-Shot, colocando la palma de


su mano sobre su propio pecho. “La energía espiritual que podríais
obtener de la propia Kiss-Shot Acerola-Orion Heart-Under-Blade en
todo su esplendor, aunque esté al borde de la muerte, debería bastar
para un viaje a otra ruta.”

No sólo basta—si gastáramos tanta energía, nos llegaría una buena


factura.

Esta vez sí que lo hice—dejé caer de mis manos las dos cuchillas
encantadas.

Por supuesto.

En su carta, Oshino sí que me pidió de forma exagerada que salvara


el mundo—pero ni una sola vez, en una sola línea o palabra, me pidió
que derrotara a Kiss-Shot.

No contaba con que yo lograra algo tan ambicioso.

Enfrentándonos a ella así.


Con mostrarnos ante ella, era suficiente.

Eso fue todo lo que hizo falta—para salvarla.

Para salvar el mundo.

La chica que estaba allí, frente a mí—también se había referido a


la Kiss-Shot de seiscientos años.

Si Oshino pudiera vernos, a Shinobu y a mí empuñando cuatro


mortíferas y encantadas grandes katanas, podría vernos preparados
para un final violento, sin duda diría:

Hoy estás muy animado. ¿Te ha pasado algo bueno?—y por lo


menos.

Algo bueno le ocurrió a ella.

Y así.

Y también a nosotros.

“Convertiros en energía espiritual—por lo que queréis decir, beber


vuestra sangre.”

“Sí, no hace falta deciros que eso es precisamente lo que quiero


decir.”

“Y no hace falta deciros que moriréis.”

“No hace falta deciros que podría estar muerta.”

“Ya veo.”

Eso fue todo.


Hasta ahí llegó la conversación entre Oshino Shinobu y Kiss-Shot
Acerola-Orion Heart-Under-Blade—probablemente no se terminaron
de entender.

Al final eran seres de mundos diferentes, personas distintas,


extraños.

No hay manera de que se entiendan o lleguen a congeniar entre


ellas.

Y sin embargo. Y así.

No les servía de nada la cháchara innecesaria.

Acompañé a Shinobu mientras se acercaba a Kiss-Shot—y


mientras nos acercábamos.

“Escuchadme, oh mi siervo de otra ruta…”

Kiss-Shot me habló.

“No es un contrato lo que os propongo, ni es una moneda de


cambio, sino simplemente una petición—¿no podríais acariciar mi
cabeza?”

“Con mucho gusto.” Respondí inmediatamente y puse mi mano


sobre su cabeza.

Despeinando su cabello.

Aunque todo su cuerpo se derretía como el barro, su cabello dorado


seguía siendo suave y agradable al tacto—y mientras lo despeinaba, su
expresión, que había sido implacablemente sombría, se suavizó por fin
hasta convertirse en una de alegría.

Incluso cuando Shinobu le hundió los dientes en el cuello, esa


expresión no cambió.

Y así terminó la aventura de ese verano.

Creo que me enseñó mucho más que cualquier tarea de verano.


030

El epílogo, o quizás, el remate de esta historia.

Al día siguiente, aparentemente ni siquiera las expertas en tal


actividad, mis hermanitas Karen-chan y Tsukihi-chan, pudieron
despertarme de mi letargo ya que yacía desplomado en los escalones
que bajaban del Santuario Kita-Shirahebi, por lo que me desperté
perezosamente bajo la luz del sol.

“¿Os habéis levantado, mi amo?”

“… Sí. ¿Llevas mucho tiempo esperando?”

“Yo también acabo de despertar.”

Casi parecía que habíamos quedado para una cita.

Ahora que lo pienso, fue como una cita.

Shinobu me había permitido acolchar mi cabeza en su regazo.

La almohada para el regazo que siempre había anhelado.

Eran los muslos de una niña, no especialmente regordetes, y no


puedo decir que funcionaran muy bien como almohada, así que no diré
nada en absoluto.

En cualquier caso, se trata más bien de la sensación general.

Comprobando la fecha en mi teléfono, vi que era lunes, veintiuno


de agosto. El primer día del nuevo curso. El día de la ceremonia de
apertura.
“¿Esta vez realmente logramos regresar? O…” Miré las escaleras
hacia el santuario y empecé a levantarme. “Tal vez todo fue un sueño.
Tal vez cuando me convenciste de saltar por el torii aquella noche, me
caí por las escaleras y estuve inconsciente hasta la mañana.”

“¿Debemos renovar ese debate?”

“¡Ah! ¡Todo fue un sueño!”

“Haréis enfadar a Osamu Tezuka.”

“Espera, ¿realmente Tezuka se ha declarado en contra? Porque creo


que el final ‘todo fue un sueño’ es realmente decente. Si lo hizo, tal
vez fue como los Diez Mandamientos de Knox.”

“No presumáis de la generosidad del maestro.”

“¿Eh? ¿Tenemos todos el mismo sueño?”

“No digáis frases tan manidas.”

“Qué raro, no recuerdo lo que he soñado, pero de alguna manera


tengo ganas de llorar…”

“No digáis líneas tan agotadas.”

“¿Eh? ¿Qué es este colgante? Siento que he olvidado algo


importante…”

“¿También se feminizó vuestro carácter?”

Aunque, pensándolo bien, no sería tan extraño que Shinobu y yo


tuviéramos el mismo sueño. “Me pregunto qué pasó con ese mundo de
los sueños. Supongo que nunca lo sabremos. Espero que todos hayan
revivido bien… es decir, espero que hayan vuelto a ser humanos.”

“No todos, debo pensar. Debe haber habido muchos que fueron
atrapados por el pánico y asesinados antes de que pudieran convertirse
en excentricidades—sobre todo vos, que perecisteis ante mi frenesí, no
volveréis a la vida.”

“Bueno, que así sea.”

“¿Mm?”

“Decidimos morir juntos, ¿recuerdas? Puede que haya habido un


desfase de dos meses en la parte de ‘juntos’, pero el Araragi de esa ruta
murió junto a ti, así que su deseo se cumplió.”

“Y por supuesto—también el mío.” Dijo Shinobu enfurruñada,


sonando mucho más sincera.

“Lo único que lamento es que si Senjougahara y Hanekawa, y mis


hermanas, volvieran a ser humanos, llorarían mi muerte.”

“Quién sabe, podrían intentar resucitaros usando métodos arcanos.”

“Eso sería otra historia, una historia intensa…”

Otro cuento.

Pero eso no tiene nada que ver conmigo.

Esa ruta tiene sus propias batallas que librar.

Tengo que hacer todo lo posible para que no ocurra nada parecido
en mi ruta.
De pie, me quité la suciedad que me cubría de pies a cabeza.

Para el viaje de vuelta a través del torii me había cambiado el yukata


por mi ropa original, que para empezar estaba bastante sucia.

Lavarla sería mi máxima prioridad al llegar a casa.

Eso y un baño.

“… ¿Hm? ¿Cuándo llegue a casa? Espera, estaba pensando sólo en


la fecha, pero… Shinobu, ¡¿qué hora es?!”

“Hm, ¿os la digo según el sistema de doce horas o el de


veinticuatro?”

“¡Cualquiera de los dos está bien!”

“¿No habéis aprendido que ‘cualquiera de los dos está bien’ se aleja
de la verdad? Cada elección tuya dicta el futuro.”

“¡No me des esa mierda de lección moral! ¡Dime ya la maldita


hora!”

“Detén vuestros caballos, voy a construir un reloj de sol.”

“Tienes mi reloj alrededor de tu muñeca, ¡devuélvemelo!”

“No, todavía no está ajustado a esta época, así que no servirá de


nada en este momento.”

“¡Di eso primero!”

¡Que alguien me dé la hora sin tomarse tanto tiempo!

No conseguía nada, así que volví a sacar el teléfono.


La batería estaba a punto de agotarse.

Y con su último aliento, intentaba decirme—

“… Oh, no. La ceremonia de apertura ya ha comenzado.”

¿Qué hacer?

Aunque pasara por mi casa y corriera a toda velocidad hacia la


escuela, la ceremonia ya habría terminado, y probablemente también
la clase.

Después de todo, iba a llegar tarde.

Hanekawa y Senjougahara iban a gritarme.

Podrían matarme.

Podrían convertirme en una ex persona.

“Es necesario que os esmeréis para que eso no ocurra, mi amo,


porque si morís, sabéis muy bien que puedo destruir el mundo.
Esforzaos por ser lo más circunspecto posible en vuestras batallas a
partir de ahora.” Reforzó Shinobu mi propia decisión anterior mientras
se hundía en mi sombra.

Parecía que no ‘acababa’ de despertarse como si hubiéramos


quedado para una cita—probablemente ahora quería dormir en serio.

“Oh, vaya… Esto realmente fue como el sueño de una noche de


verano.”

No es que lo haya leído.


¿De verdad? Pfft.

Desechando tales fruslerías, bajé solo los escalones—


preguntándome qué haría si el mundo que encontrara abajo estuviera
en ruinas.

O si fuera un mundo completamente diferente aunque no estuviera


en ruinas… Como si hubiéramos vuelto a fallar y por consecuencia
hubiésemos acabado en otra ruta totalmente diferente… Hmmm.

Era totalmente posible.

En cuyo caso, habiendo agotado toda la energía disponible para


viajar a otras rutas, esta vez seguro que no tendríamos más remedio
que vivir nuestra vida por una ruta diferente… Me pareció que sería un
poco demasiado conveniente que, después de todos los problemas que
plagaron nuestros viajes a través del tiempo, sólo el viaje de vuelta a
casa saliera sin problemas. No sería tan extraño que hubiera uno o dos
problemas de reserva, incluso podría ser adecuado…

Hmmm.

Basándome en el número de páginas que faltan, me imagino que


todo irá bien, pero tal vez sea sólo un intermedio. Sólo quiero evitar un
giro surrealista como en esa famosa película de ciencia ficción.

En serio, ya estoy harto de perder el norte, y—

“¡Araragiiiiiiii-saaaaannnnnnn!”
Al llegar al pie de la montaña, comprobé que mi bicicleta estaba
bien y justo donde la había dejado. Pero cuando le estaba quitando el
seguro, un pequeño globo se abalanzó sobre mi espalda como un
camión.

Y cuando digo un pequeño globo, me refiero a una jovencita.

Una jovencita con coletas.

“¡Te he estado buscando, Araragi-san! Empecé por tu casa y te he


buscado por toda la ciudad desde esta mañana temprano, pero no he
podido encontrarte, así que me preocupaba que te hubieras ido a otra
dimensión o algo así. ¡Oh, me alegro tanto de que estés bien! ¡Déjame
abrazarte un poco más, déjame tocarte un poco más, déjame lamerte
un poco más!”

“¡Esta es una ruta diferente! ¡Aléjate de mí, falsa Hachikuji!”

Aparté a la jovencita que estaba detrás de mí, me refiero a la falsa


Hachikuji.

¡Gaaaah!

¡Un final absurdo!

¡Ahora nunca volveré a mi mundo!

“¿Eh? ¿Una ruta diferente? ¿Falsa Hachikuji? ¿De qué estás


hablando, Araragi-san? ¿Este calor ha derretido finalmente tu
cerebro?”
“Mi cabeza no está hecha de Häagen-Dazs, sabes. No me metas en
el mismo saco que el Chocolate Fondant.”

“¿Debo agruparte con el sabor a Calabaza?”

“¿Qué es lo que pasa con todo el mundo que siempre menciona los
sabores de tiempo limitado?”

“Bien, entonces tu estado de derretimiento me recuerda a un


zombi.”

“¿Qué tal si dejas de agruparme con esa clase de cosas?”

“Por capricho intento cumplir a lo grande con el servicio del que


siempre hemos hablado, y esta es la ingrata acogida que tengo.”

Hachikuji, tras caer de trasero cuando la empujé, se levantó como


si nada de esto fuera a salir según lo previsto. Estaba pensando que sus
movimientos parecían más rápidos de lo normal hasta que me di cuenta
de que esta Hachikuji no llevaba mochila.

Sé que parece que estoy jugando a detectar la diferencia, pero


¿significa que esta joven era una impostora, después de todo?

“No, no, no, tan solo piénsalo, Araragi-san. Ayer me dejé la


mochila en su habitación. Así que he estado dando vueltas por toda la
ciudad desde esta mañana temprano tratando de recuperarla antes de
que mirases dentro de ella.”

“No confías en mí ni un centímetro, ¿verdad?”

Por el amor de Dios, no había mirado.


Espera…

Ayer, ¿eh?

Eso encajaría con volver al punto de partida, al menos


cronológicamente hablando—quedaba por ver si este mundo era la
misma ruta que he caminado, y conocido, y en la que he crecido.

Gracias a la impensable entrada de Hachikuji, no estaba tan


seguro…

“Bueno.” Dijo. “Cuando se trata de ser abrazado, hoy he aprendido


que, como mínimo, si soy yo quien hace el abrazo a mi conveniencia,
el contenido de mi falda no se verá amenazado.”

Hachikuji parecía bastante satisfecha de sí misma mientras hacía


este escandaloso pronunciamiento.

Qué dolor de cabeza.

Estaba resultando inesperadamente difícil determinar su


autenticidad.

¿Está Hachikuji era la verdadera, o Clayface haciendo de las suyas?

“Hey, Hachikuji. ¿Me quieres?”

“¿Eh? No es probable. De hecho, te odio.”

“¡Es una ruta diferente! ¡Un mundo paralelo!”

“¿Eh? Lo que es paralelo es el interior de tu cabeza.”

“¡¿Qué se supone que significa eso?!”


“Estoy hablando de que tu cabeza esta toda paralela, al punto de
hacer llorar a los paralelepípedos.”

“¡Sigo sin saber qué significa eso, pero de alguna manera tiene
sentido! ¡Lo único que puedo captar como tal es tu maestría a la hora
expresar malicia!”

“Por cierto, Pararagi-san.”

“¡No pronuncies mal mi nombre después de la conversación que


acabamos de tener! ¡Me haces parecer un impostor! Estoy cansado de
que te la pases mordiéndote la lengua, ¡mi nombre es Araragi!”

“Lo siento, me mordí la lengua.”

“No, lo hiciste a propósito…”

“Me moddi la dengua.”

“¡¿No fue a propósito?!”

“Me moddi.”

“¡¿Una abreviatura?! ¿Por volverte a morder la lengua? ¡No siento


en ti ni una piza de remordimiento por hacer ese error! ¡Nunca serás
una actriz de doblaje!”

“¿No crees que se pondría de moda? Me moddi.”

“Nunca te devolverían la llamada después de tu primera audición.”

Y con ese ir y venir.


Ahora me sentía seguro de que estaba de vuelta en mi propio
mundo—que esta era la Ruta A.

Sí, sin duda.

No puede haber muchas rutas en las que Hachikuji haya sido


bendecida con habilidades tan pulidas.

Esta Hachikuji.

Era la Hachikuji Mayoi nacida de meses de bromas con su servidor.

Podría hacer esta afirmación sin reservas.

Al igual que yo no sería quien soy ahora si no fuera por Hachikuji—


si no fuera por mí, esta Hachikuji no sería quien era.

“¿De qué te ríes? Es espeluznante.” Se quejó.

“De nada… En fin, volviendo a tu mochila. La verdad es que te


estaba buscando para devolvértela. Así que vayamos juntos a mi casa
a buscarla. ¿Puedes ir detrás de mí en mi bicicleta?”

“No quiero montar contigo, Araragi-san.”

“Hachikuji, sólo por esta vez no actúes como si me odiaras. Me


hace dudar de que esta sea la ruta correcta.”

“No puedes silenciarme con una excusa tan absurda…”

“Acabo de volver de una aventura bastante grande, así que me


gustaría ir en bicicleta si es posible.”

“Una gran aventura… ¿Cómo podrías ir a una sin mí, Araragi-san?”


“No lo hice. Tú estabas allí.”

“¿Eh? ¿De qué estás hablando? Nunca imaginé que no me


invitarían a la fiesta, con lo de salir en la portada y todo eso. Justo hace
poco tuve que mentirle a Hanekawa-san.”

“Oh, cierto. Hachikuji, antes de que se me olvide.”

“¿Sí?”

“Hasta ahora, he estado diciendo que esto es lo mejor que vas a


lucir, pero aun pasando los veinte años luces sorprendentemente bien.”

“¡Qué grosería!”

“¿Nunca has querido volver a la vida?”

“Nunca. Pronto habré estado más tiempo muerta que viva.”

“Hmm, supongo que así es la vida.”

“Así es la vida.”

“Pero si apareciera alguien con poderes psíquicos o algo así y dijera


que puede revivirte como jiangshi, ¿qué harías?”

“No me gustaría volver como un jiangshi. Gracias, pero no


gracias.”

“Bien, ¿y si no fuera como jiangshi?”

“Gracias, pero mi opinión se mantiene.”

“¿Alguna razón en concreto?”


“La verdad, ninguna. Si alguien te dijera que puedes volver a ser
humano, tampoco lo harías, ¿verdad?”

“No, supongo que no. Bueno, entonces estamos en el mismo


barco.”

“Tal cual.”

“Entonces, ¿eres feliz como un fantasma?”

“Estoy descontenta por haberme convertido en un fantasma. Pero


estoy feliz de haberte conocido.”

“…”

“Así que, en general, soy feliz. No pude ver a mi madre en vida,


pero como morí con ese pesar, pude conocerte.”

“… Cierto. Nos conocimos.”

Al final, Hachikuji y yo no fuimos juntos en mi bicicleta. De


acuerdo con el reglamento, fuimos a pie, y yo empujé la bicicleta junto
a ella, siguiendo su ritmo. Nos enzarzamos en nuestras habituales
bromas estúpidas, y de vez en cuando miraba por encima del hombro,
me equivocaba de camino o me perdía un poco, pero poniendo un pie
firmemente delante del otro y mirando al frente, seguíamos
caminando.

Esta ruta.
Palabras del Autor

Creo que todo el mundo tiene “esa experiencia”, una tan traumática
que preferiría morir antes que volver a pasar por ella—probablemente
más de una—pero lo curioso es que esas experiencias abominables y
traumáticas son las que nos hacen ser quienes somos. En otras
palabras, no haría que nuestras vidas fueran más fluidas si volviéramos
al pasado y elimináramos esas experiencias traumáticas. De hecho,
todo lo contrario. Una vida sin traumas es insípida, con más
experiencias horribles en tiempo presente progresivo que en tiempo
pasado. Aunque eso sería traumático en sí mismo, así que al final
supongo que equivaldría a lo mismo. Pero por alguna razón siento que
es mejor sufrir el trauma cuando eres un niño. Tal vez “trauma” sea
demasiado, pero ¿no es indispensable un cierto nivel de estrés, al
menos, para llevar una vida sana? Dicho esto, todos queremos vivir
con el menor número posible de recuerdos desagradables, pero, aunque
no intentemos intencionadamente experimentar traumas o asumir
estrés, el mundo no gira a nuestra conveniencia, así que al evitar una
cosa, nos topamos con otra. ¿Por qué es así, me pregunto? Cuando se
dice que el presente es un agregado del pasado, y que el futuro está
ligado al presente, suena como si el pasado y el futuro fueran cosas
extremadamente valiosas, pero el pasado no es gran cosa, y vivir para
el futuro es una propuesta difícil. ¿Y qué pasa con el presente? Bueno,
está atrapado entre la espada y la pared del pasado y el futuro, o,
supongo que podría decirse que mantiene la imagen de una especie de
gerente intermedio, atado al pasado mientras aspira al futuro. Por esa
misma razón, a duras penas conseguimos seguir adelante con la ilusión
de que todos nuestros problemas actuales están dando forma a nuestro
yo futuro, pero ¿se puede llamar a eso vida? No tengo ni idea.

¿Se convertirá este libro en el segundo episodio de la segunda


temporada de MONOGATARI? De nuevo, no tengo ni idea. Pero, el
contenido es bastante diferente de lo que había anunciado en algún
momento anterior, creo, y por eso me disculpo. De hecho, había
querido cambiar el subtítulo a “Zombi Mayoi”, pero acabó siendo
demasiado tarde. Voy a divulgar aquí que este libro es el resultado de
repetidas pruebas y errores en un intento de ver si realmente podía
escribir una novela en la que aparecieran sólo niñas además de nuestro
joven amigo Araragi. En cuanto a los horarios, fue agotador, déjenme
decirles. Estaré encantado si ese trauma ayuda a dar forma a mi futuro
yo, pero hacer lo imposible una vez sólo lo convierte en posible, así
que estoy en serios problemas. ¿Un trauma que esperar? Y esta fue
KABUKIMONOGATARI Capítulo Ocioso, “Jiangshi Mayoi”, una
novela escrita al cien por cien bajo excesiva presión.

La portada representa la primera aparición de Mayoi en color*.


Muchas gracias, VOFAN. A todos mis lectores, muchas gracias por
tomarse el tiempo de leer este libro. Y por cierto, la última escena del
libro continúa directamente en el siguiente, HANAMONOGATARI, sin
descanso. Para el autor o para los personajes.
* Nota del Editor: El arte que se ha incluido como inserto para esta
traducción. Asimismo, la ilustración detrás del frontispicio de
BAKEMONOGATARI Primera Parte, en la que no aparecía Hachikuji,
se utilizó para el primer volumen original.

NISIOISIN
Palabras del Traductor

Hola, es Ferindrad. Antes de decir cualquier cosa hagamos lo


acostumbrado, primero déjenme agradecer el patrocinio de F, es
gracias a su persona que esta novela se está traduciendo, y también a
quienes continuamente leen mis otras traducciones, a todos ustedes:
Gracias. Espero seguir contando con su presencia.

En referencia a la aparición del párrafo anterior solo puedo decir


que el impulso extra es tan agradecido como (en cierta medida)
necesario.

Antes de hablar del volumen en si tengo que mencionar cierta cosa:


mi intervención (dígase mi traducción).

Siempre me pasa que me doy poco merito respecto a esto que hago,
aunque no se si al extremo de llamarlo síndrome del impostor. Pero
una de las novelas en las que más exigente soy conmigo mismo y sé
que lo hago bien en la medida de mis capacidades (llámame mamador
elitista o como quieras) es esta, tanto por mi amor a la obra (sus temas,
lo que representa), como por mi afición a su animación. Esas dos
razones anteriores me hacen enfrentar la traducción al inglés y decir:
¿qué hicieron los gringos? Y a golpe de teclado volver a enderezar el
rumbo de este barco. Las idiosincrasias de esta obra están en sus
diálogos, y si bien es obvio que hay cosas que se perderán en la
traducción y otras que para que se entienda algo forzosamente hay que
adaptarlo, pero quien tradujo esto del japonés al inglés exageró en esta
saga (sí, no puedo pasar por alto que los nombres aparezcan nombre y
apellido y no al revés así como su nulo compromiso al buen uso de los
honoríficos) por lo que es mi deber intervenir. Se que esto ya lo he
dicho en ocasiones anteriores, pero este volumen me hizo volver a
apreciar lo que hago (y lo fácil que sería hacer lo justo en lugar de
hacerlo bien).

En cuanto a la moraleja de esta historia, es básicamente la misma


que la del volumen anterior: la aceptación. Antes fue respecto a las
emociones que nos hacen quienes somos, esta vez las experiencias que
nos hacen quienes somos.

Al ir haciendo la comparativa de la novela junto a su adaptación al


anime este fue el volumen, hasta el momento, que he visto que más
fragmentos de conversaciones, comentarios y momentos se han
cortado o saltado. Énfasis en todos aquellos momentos cuestionables
de Araragi con sus pensamientos hacia niñas que se saltaron en el
anime… pero entonces el anime te muestra el contenido de la falta de
Hachikuji cuando en la novela no hay descripción alguna. Supongo
que una de cal por otra de arena.

Comentarios que no conseguí donde colocar y que definitivamente


quiero mencionar: siempre se me olvida la forma de hablar de Shinobu
hasta que me toca plasmar sus diálogos, momento en el que digo,
verdad que esta habla así. Este volumen echo por tierra cierta teoría
que tenía (arraigada únicamente en la existencia del anime), que la
policía que atiende a Araragi en el pasado era su madre, recordemos
que sus padres son policías, pero visto lo visto, no es el caso. Y espero
que mis adaptaciones de las bromas contengan así sea una pizca de
gracia para ti, que leíste esto.

Como siempre, no me considero digno de haber trabajado en esto,


solo seguiré diciendo: gracias por leer.

Cuestionándome la funcionalidad de Araragi en la sociedad con la


cantidad de fetiches y gustos que tiene, sin más nos leemos (?) en otra
ocasión.
Frase Final

Para Jiangshi Mayoi:

Una mirada hacia atrás vale más que una


hacia delante.

ARQUÍMEDES.

Matemático griego.

(287-212 a. C.)

Para todos de Ferindrad

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