Muy buenas noches hermanos/as, Dios les bendiga a todos.
Gracias a Dios ya estamos en el mes de diciembre, último mes del año
2024.
Y este mes es donde muchos celebran y celebran muchas fechas y
muchas cosas.
Por ejemplo, en gran parte de la república mexicana, el día 12 de
diciembre, conmemoran a una mujer llamada Guadalupe, que en su
gran mayoría creen que es María, la que fue madre del Señor Jesús aquí
en la tierra.
Muchos van a correr a las carreteras, kilómetros y kilómetros para
demostrarle devoción o gratitud.
Algo que la Biblia no enseña y que va encontra de ella, pero según
muchos es fe y devoción a Dios a través de ella.
Otros dicen, o la historia dice que se apareció en tal cerro y pidió que le
hicieran una capilla para que toda la gente pudiera adorarla.
Pero la Biblia nos dice que cualquiera de nosotros, o un ángel del cielo,
nos anuncia otro evangelio diferente, sea anatema, o que la maldición
de ”ios caiga sobre ellos.
Por eso es muy importante conocer lo que la Biblia dice acerca.
Pero así se han inventado multitud de cosas acerca de María hasta el
grado de idolatrarla.
Hay tantos dogmas, muchos mitos, muchas historias y tantas leyendas
acerca de su persona.
Pero no hay más pruebas, únicamente los obligan a creerlo porque sí y
punto.
Y todo eso surge por desconocer lo que dice la Biblia.
Y la Biblia nos dice que María es una mujer bienaventurada, es una
mujer dichosa, por eso es un gran ejemplo para muchas mujeres y
también para nosotros los hombres.
Y la misma Biblia nos revela el porqué nació para esta gran y única obra.
Y hoy vamos a analizar la vida Bíblica de María, no agregando nada más
de lo que la Biblia nos enseña.
Y por su puesto, para atuda a nuestras vidas.
Vamos a comenzar leyendo
San Lucas 1:26-27
26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa
de David; y el nombre de la virgen era María. ORAR.
Decíamos que la Biblia nos revela la verdad acerca de María.
Y esa verdad gira totalmente en la persona de Cristo.
Gira totalmente en la voluntad de Dios, y Dios es glorificado a través de
su sierva.
Sin duda alguna, la Biblia, más adelante, nos dice que María era una
muchacha temerosa de Dios.
Una muchacha humilde delante de Dios.
Y una muchacha que había hallado gracia delante de Dios.
En la actualidad también pueden haber niñas, muchachas y mujeres
adultas con las mismas características de María.
Temerosas de Dios, humildes, y con gracia delante de Él.
Dios quiere usar la vida de muchas mujeres, y de muchas jovencitas,
pero, ¿cómo están viviendo sus vidas delante de Dios?
Muchas quieren que Dios use sus vidas para alguna obra, pero, ¿cómo
están viviendo delante de Dios?
• Dios mío, usa mi vida como lo hiciste con María.
• Señor, aquí estoy.
• Te quiero servir.
¿Pero ama usted a Dios?
¿Hay humildad en usted? ¿Hay fe?
¿Acepta la voluntad de Dios, la palabra de Dios y la obedece?
¿Eres una muchacha sabia?
¿Una mujer que conoce la palabra de Dios?
Pasemos al versículo 38
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo
conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
Ahora los versículos 46-48
46 Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las
generaciones.
En estas palabras, podemos ver a una muchacha humilde, vemos a una
muchacha de fe, de obediencia, y una muchacha que reconocía su
necesidad de un salvador.
Tan joven, y Dios ya estaba usando la vida de esta mujer.
Tan joven y ya reconocía la necesidad en su vida de un salvador.
¿Cómo sé que era muy joven? Ahorita lo vamos a ver.
Pero, eso nos demuestra que la edad no es ningún impedimento para ser
agradables delante de la presencia del Señor, ni para servirle.
Dios no hace acepción de personas, ni de razas, ni de tribus, ni
discrimina.
Él no tiene favoritismo, pero se agrada de aquellos que le temen y hacen
justicia.
Su plan es redimir a todos por igual, a hombres y a mujeres, por eso
Cristo vino al mundo, para que el mundo sea salvo por Él. (Sn Juan 3:17).
Dios tampoco mira nuestra nacionalidad, ni nuestra posición social,
mucho menos nuestra edad.
Si embargo, la juventud de ahora, se han puesto barreras asimismos
para no escuchar el evangelio.
Ahora las muchachas (y también los muchachos) ya no les interesa nada
acerca de Dios, el orgullo y el egoísmo les impide hallar gracia delante
de Él.
Ahora la juventud no se da cuenta que su alma necesita de un salvador.
• Es que estoy muy joven. (Eso es orgullo).
• No voy a desperdiciar mi vida en cosas sin sentido.
• Aun estoy muy joven para esas cosas.
• Me van a hacer burla en la escuela o en el trabajo.
• Primero están mis estudios, etc.
Y lamentablemente muchos se inclinan por esos deseos y en lo que el
mundo les ofrece.
Y quedan atrapados entre elegir a Dios o sus amigos, y entre elegir a
Dios o al mundo.
Desafortunadamente muchos han elegido mal.
Esas son algunas de las barreras que la misma juventud se pone sin
darse cuenta a dónde se dirigen.
Queremos que Dios use nuestras vidas, pero, ¿de qué manera estamos
viviendo delante de Él? ¿Cuáles son nuestras características delante de
Él?
La etapa de la juventud, la Biblia nos dice que es muy importante, los
jóvenes presentes, ¿de qué manera lo están viviendo?
¿Qué cosas hacen ahora las jovencitas para que puedan hallar gracia
delante de Dios?
¿Qué cosas hacen ahora los muchachos para puedan hallar gracia
delante de Dios?
¿Obedecer el evangelio o negarlo?
¿Tener fe en Jesucristo o en mi propia prudencia?
¿Arrepentirse de los pecados o vivir como si no pasara nada?
Porque el llamado al arrepentimiento, es para todas las personas.
Mire lo que dice en San Lucas 13:4-5
4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató,
¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en
Jerusalén?
5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Desde nuestra juventud, o desde que tenemos uso de razón, ya somos
llamados al arrepentimiento.
Y si la juventud de ahora no se arrepiente de sus malos caminos, de
negar a Dios, de rechazar a Dios y de sus pecados, también pereceran,
van a sufrir las consecuencias.
Por eso Dios les habla una vez más.
Por eso, como decíamos, desde nuestra juventud, o desde que tenemos
uso de razón, ya somos llamados al arrepentimiento.
Y podríamos pensar:
• ¿Y cuándo es eso?
• ¿Cómo me doy cuenta que ya no soy un bebé y que tengo uso de
razón?
• ¿Cómo sé cuál es esa edad?
Es:
• Cuando tenemos la suficiente capacidad para entender que hemos
pecado.
• Entender que Jesús murió para pagar el castigo por mis pecados.
• Cuando tienen la edad suficiente para comprender que deben poner su
fe únicamente en Jesús para su salvación.
La palabra de Dios, a demás de entrar en nuestros nuestros corazones,
primero es por el oír.
Porque si no escuchamos, ¿cómo vamos a creer?
Por eso todos nuestros sentidos entran en función, mente,
razonamiento, alma, cuerpo.
Ppr lo tanto, un recién nacido, o un niño de 1, 2 o 3 años, no tienen la
capacidad de arrepentirse.
• Ah, hermano, pero ahora los niños de 2, 3, 4 años, ya actúan como los
adultos, con ira, golpes, robo, dicen mentira, malas palabras, etc.
• ¿Cómo de que no necesitan arrepentirse?
Pero no todos los niños alcanzan madures a los 2, 3, o 4 años.
En su gran mayoría aún no están listos para tomar una decisión
consciente de lo que es el arrepentimiento.
Pero eso no impide que usted como papá o mamá, puedan disciplinar y
enseñarle a su hijo/a que si roba algo en una tienda, o en su salón de
clases, sea algo muy malo.
O que no le regañe cuando mienta o diga malas palabras.
• Es que si le digo, como a penas tiene 3, 4 años, ni lo va a entender.
• Es que si le regaño, como apenas tiene 2, 3, 4 años, al ratito lo va a
volver a hacer, se le va a olvidar.
• Mejor me espero a que tenga 13, 15 años.
Pero a esa edad ya se le va a ser un mal hábito, ya lo va a ver normal el
robar algo a sus compañeros.
Verá normal decir malas palabras o mentir.
Por eso es muy importante analizar las cosas.
Es importante enseñarle a los niños el camino de Dios, la propia Biblia lo
dice:
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará
de él” (Proverbios 22:6).
Corrige al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá. (Prov
23:13).
Aquí no dice:
Espérate a que tenga 13 años.
Espérate a que pueda decidir, no lo obligues porque le haces un daño
psicológico.
No.
Instrúyelo ya desde su niñez, no pierdas más tiempo.
Corrígelo.
Porque, ¿cuántas mujeres hoy en día no estarán arrepentidas por no
haberles enseñado el evangelio a sus hijos/as desde pequeños?
¿O por haberlos consentido demasiado y sin corregirlos?
Entonces, no perdamos tiempo, ahora es el momento.
Veamos ahora lo siguiente:
En San Lucas 1:27, donde iniciamos, aparece la palabra virgen, que en
hebreo es “Almah” y quiere decir “mujer joven”.
Ahora busquemos Isaías 7:14
14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen
concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Algunos comentaristas de la Torah, traducen esto de la siguiente
manera:
“Y esta es la señal: La persona que concebirá será una niña (Almah)
quien nunca en su vida habría tenido relaciones con un varón.”
El significado de la palabra “almah” en el hebreo, es más profunda, y
quiere decir lo siguiente:
• Una mujer joven, mayor de 13 años y menor de 18 años.
Eso quiere decir que María era apenas una niña, o una jovencita, lo que
les decía ese rato.
Pero, ¿cómo era esta muchacha o esta niña que Dios eligió?
¿Por qué la elige a esta edad y no a una edad en la que nosotros hoy en
día consideramos madura?
¿Qué otros ejemplos nos puede dar la vida de una jovencita como María?
En primer lugar, esta muchacha de entre 14 y 17 años, no había
conocido varón.
La juventud, ahora, es una edad en donde ni siquiera conocen el
verdadero significado del matrimonio, las responsabilidades que conlleva
el ser madres o padres, pero ya se quieren casar.
O lamentablemente muchos se casan obligadamente por negocio, las
venden, y hay otras que lo hacen por su propia voluntad.
Pero, el matrimonio infantil amenaza las vidas, el bienestar y el futuro de
las niñas de todo el mundo.
Pero todo eso tiene sus inicios: el pecado.
Por lo tanto, tiene sus efectos.
Lamentablemente por la falta de entrega a Dios en esta juventud, y por
el pecado desde la caída del hombre, nos dejamos llevar por nuestros
propios deseos.
La Biblia dice que desde el pecado de Adán y Eva, la humanidad nace
con una enfermedad llamada pecado.
Y el pecado nos hace y nos inclina a buscar lo malo y a hacer a un lado
lo bueno.
No nos hacemos malos o pecadores pasando el tiempo o entre más edad
tengamos.
Nacemos siendo malos, un niño de 2 o 3 años aproximadamente, ya
hace berrinches por todo.
• Avientan las cosas.
• Que no me gusta.
• Que esto y aquello.
¿Quién le enseñó?
Es la maldad y el pecado que mora en los hombres y se transmite.
Porque yo creo que nadie le enseña a portarse mal a sus hijos.
• Mira hijito, ahorita que te dé esta comida haces berrinches y lo
avientas.
No, se les enseña a portarse bien.
A terminar su comida.
Proverbios 23:13
No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no
morirá.
Por eso, cuando se portan mal, hay que castigarlo con la chancla, porque
usted quiere de él o ella, un hombre y una mujer de bien.
Cuando usted abraza a su hijo/a, los besa, etc, le está demostrando
amor.
Y cuando lo corrige:
• No debiste hacer eso.
También le está demostrando el mismo amor.
Ah, pero muchos de esta generación dicen:
• Eso es maltrato psicológico.
• Hay que hablarles nada más para no crearles traumas.
• No se les debe pegar.
Pero si la Biblia lo dice es porque Dios es sabio, y Él sabe que los niños
necesitan disciplina y corrección con vara.
O en el idioma mexicano: con la chancla.
Pero hasta para corregir a los niños, los padres necesitan de mucha
sabiduría.
Porque no pueden llegar a cada rato por cualquier motivo y “paaaaz”.
O de repente agarrar el cinturón o la escoba y paaaaz paaaaz paaaaz.
• Que yo no te pedí esto (y paaz).
• Que vete para allá. (Y paaaz).
Eso no es así.
Ni tampoco se dejan sin nunca darles disciplina.
Entonces es: saber cuándo disciplinar y cuando no.
La Biblia dice en Colosenses 3:21:
Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten.
Por eso necesitamos de algo muy importante: sabiduría.
¿Dónde lo encontramos? En la palabra de Dios.
Sabiduría para cuidar, proteger, y crecer a sus hijos.
Entonces decíamos que la Biblia dice que desde el pecado de Adán y
Eva, la humanidad nace con una enfermedad llamada pecado.
Y el pecado nos hace y nos inclina a buscar lo malo y a hacer a un lado
lo bueno.
Y que el pecado se transmite a través de los genes.
Por eso Cristo no podía nacer siendo producto de José y de María.
Los seres humanos se reproducen y vamos heredando el carácter de
papá, de mamá, enfermedades, etc, y hasta el pecado a través de los
genes.
Y Dios elige a esta niña o a esta muchacha para que Cristo naciera por
obra del Espíritu Santo.
No podía ser hijo biológico de José porque hubiera nacido en pecado.
Porque el salvador del mundo tenía que nacer sin mancha y sin pecado.
San Lucas 1:31
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su
nombre JESÚS.
Pase al versículo 34:
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco
varón.
María muy sorprendida y asustada dijo:
¿Cómo? Si José y yo ni siquiera hemos ido a la luna de miel.
Ni nuestro primer besos nos hemos dado.
¿Y qué le dijo el ángel?
El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá; por
eso el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
¿Qué hubiera hecho una mujer de estos tiempos si se encontrara en
aquel entonces en esta situación?
Porque en esos momentos, María sabía lo que le esperaba en la sociedad
judía.
Una mujer que se embarazara antes de casarse, o que estuviera
comprometida y salía embarazada antes del matrimonio, la ley de
aquellos tiempos decía que tenían que apedrearla.
Una mujer así las trataban como nada, las despreciaban, la veían
prácticamente como basura y solo pensaban en matarla.
Y María conocía muy bien las leyes de Dios y sabía el riesgo que
conllevaba esa obra.
Versículo 38:
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo
conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
No, es que me van a apedrear.
Me van a despreciar.
¿Qué va a decir José?
María puso en primer lugar a Dios, antes que la sociedad, antes que su
dignidad y hasta su propia vida.
Ella sabía que le esperaba una gran persecución por quedar embarazada
antes de tiempo.
Pero esto nos enseña que María era una mujer sumisa u obediente a la
voluntad de Dios.
Entonces, ¿qué le ha pedido Dios a usted que le es difícil de aceptar, o
de hacer, pero sabe que es la voluntad de Dios?
¿Someterse?
¿Dejar la rebeldía?
¿Aceptar delante de las comadres que cree en Dios y sigue a Cristo?
¿Aceptar que va a ver persecución con las compañeras de trabajo o de
la escuela por creer en Jesucristo?
¿O se está oponiendo al llamado de Dios para su vida, la vida de su
esposo o algunos de sus hijos?
Porque si se está oponiendo a eso, está usted en contra de Dios.
Hace algunos meses el pastor Andrés platicó que cuando el hno Jesús
Catelazo Dios lo envió a Chiapas, dice que la esposa del pastor chusito
se opuso.
Él llegó y le dijo a su esposa:
• Dios me ha dicho que me vaya a predicar a Chiapas.
Y su esposa le dijo:
• Te dijo a ti, a mí no, hay te vas solito.
• Yo de aquí no me muevo.
• Aquí está nuestra casa, mis papás, aquí estudian tus hijos.
• ¿Qué vas a ir a hacer allá?
¿Qué estaba haciendo ella?
¿Estar en contra de su esposo o de Dios?
Se estaba oponiendo a la voluntad de Dios.
Y oponerse a ese llamado y a esa voluntad, tiene sus consecuencias,
recordemos a Jonás.
El hno dice que su mamá, no queriendo, tuvo que venir con su esposo a
Chiapas, llorando, enojada, pero vino.
Poco tiempo después dice que ella se enfermó, no recuerdo muy bien de
qué, pero estuvo en cama varios días.
Entonces, no nos neguemos, no niegue a sus hijos para Dios, no les
impida servirle a Dios.
Señor, aquí está mi vida, la vida de mi hijo/a, mi esposa/o, hágase con
ellos tu voluntad y no la mía.
Si tienen que ir a tal lugar, adelante.
Y cuando aceptamos la voluntad de Dios, aun sabiendo las dificultades
que habrán, Dios mismo nos fortalece y nos da poder para soportar esas
dificultades.
Pero si nos negamos porque estamos cómodos donde nos encontramos,
podemos sentirnos felices, agradables donde estamos, pero vamos a
estar fuera del centro de la voluntad de Dios.
Leamos nuevamente los versículos 46-48
46 Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las
generaciones.
María, a pesar de saber lo que le esperaba en la sociedad, las burlas y
desprecios de sus amigas, no dijo:
• Ay pobrecita de mí.
• Y ahora quién podrá ayudarme.
• Ya nadie me va a querer.
• Todos me van a odiar.
No, ella comenzó a engrandecer a Dios y a regocijarse, o sea que se
puso contenta.
No sintió autolástima.
Y eso es un peligro que nos aparta de la voluntad de Dios.
• Ay, es que si voy al templo, si sigo a Cristo mis papás ya no me van a
querer.
• Mis amigas ya no me van a hablar.
• Ay es que en el templo nadie me habla.
• Ay, nadie me toma en cuenta.
• Es que no hay amor.
Es que al templo no venimos para buscar quien me abrace.
No venimos para buscar quién me dé amor, y solo yo y solo yo.
Al contrario, usted tiene que buscar a quien ayudar, por quien orar, a
quien atender.
Venimos a servir a los demás, esto no es como el cine.
Al cine se entra sin ver quién llegó y quién no.
No sé ni quién está delante o detrás de mí.
Pero muchas veces eso sucede en la iglesia, entramos como en el cine,
como si fuéramos a ver un espectáculo o una película, a entretenernos y
no siquiera sabemos que necesitamos ser edificados los unos y los otros.
No vemos por quien orar.
No nos preocupa el porque tal hermano/a dejó de asistir.
Solo sentimos autolástima y eso es un peligro.
Entonces, María no reaccionó así, reaccionó con madurez.
Se necesita madurez espiritual para ver la mano y la ayuda de Dios en
medio de las dificultades, desprecios y rechazos.
Porque no podemos cambiar nada con la preocupación, ni con la
angustia, ni con la autolástima.
Al contrario, nos hacemos mal a nosotros mismos.
Hebreos 11:6
Y sin fe es imposible agradar a Dios.
Versículo 47, María dice:
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
María reconocía la necesidad en su vida de un salvador.
Estaba reconociendo que había nacido en pecado.
Reconocía la necesidad de que alguien pagara por sus pecados.
A pesar de haber sido una muchacha criada con la religión judía,
reconoció que alguien debía pagar por sus pecados.
¿Hemos reconocido nosotros la necesidad de un salvador?
¿Hemos reconocido que somos pecadores?
Muchos podrán decir:
Yo soy católica/o.
Soy evangélico.
Soy bautista.
Testigo de Jehová. Etc.
No es la denominación o religión a la que pertenecemos, ni en la que
nos enseñaron o criaron nuestros padres lo que nos da salvación.
Versículo 48:
48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva.
Una muestra y característica de humildad.
María no se vanaglorió de haber hecho buena obras, ni de ser judía, etc.
No se vanaglorió de nada, simplemente reconoció que era un ser
humano como usted y como yo.
Y si Dios nos ofrece y nos da salvación es porque hemos reconocido
nuestra bajeza delante de Él.
Aquellas personas que se vanalgorian por su denominación, por su
religión, por su posición social, por su dinero, etc, Cristo dijo:
Es muy difícil que entren al reino de Dios.
Es muy difícil que reconozcan a Cristo como su salvador y que vean y
reconozcan su bajeza.
Muchos creen que con la religión basta.
Muchos creen que con hacer buenas obras se van a derechito al cielo.
¿Pero qué dijo Cristo?
Apártate de mí, no te conozco.
¿Qué tenemos que hacer? Reconocer nuestra bajeza, reconocer la
necesidad de nuestra alma de un salvador, y de alguien que haya
pagado por nuestros pecados.
Porque no hay nadie que haya venido a Dios sin que antes haya
reconocido su bajeza y sus pecados.