UNIVERSIDAD CENTRAL DE NICARAGUA
Título: La relación entre los hábitos del sueño y la salud mental en adultos
jóvenes de 25 a 30 años.
Autor (es): carolina Gutiérrez- Yesenia Martínez
Asesor (es): Lic. Xóchilt Martínez-Lic. Arcelia Reyes
Institución (es): UCN
Fecha de Presentación: enero 2025
MANAGUA – NICARAGUA
Enero 2025
”
Contenido
1 Introducción 3
2 Capítulo I. Planteamiento del problema 3
3 Identificación del problema de investigación. (Antecedentes y contexto del
problema) 3
4 Objetivos (General y específicos) 3
5 Pregunta central de investigación 3
6 Justificación 3
7 Limitaciones 3
8 Supuestos básicos 3
9 Entrada al campo. Definición del contexto de estudio 3
10 Mapeo del contexto 3
11 Capítulo II. Perspectiva teórica 3
12 Revisión de literatura 3
13 Estado del arte 3
14 Perspectiva teórica asumida 3
15 Capítulo III. Metodología 3
16 Enfoque cualitativo asumido y su justificación 3
17 Muestra teórica y sujetos del estudio 3
18 Métodos y técnicas de recolección de datos 3
19 Métodos y técnicas para el procesamiento de datos y análisis de
información 3
20 Criterios de calidad: credibilidad, confiabilidad, confirmabilidad,
transferibilidad y triangulación. 3
21 Capítulo IV. Aspectos administrativos 3
22 Cronograma de actividades 3
23 Recursos: humanos, materiales y financieros 3
24 Referencias 3
25 Anexos o Apéndices 3
”
1. Introducción
El sueño es un proceso biológico esencial que desempeña un papel crucial en el bienestar
físico y psicológico de los seres humanos. La calidad y cantidad del sueño pueden tener
efectos significativos en la salud mental, influyendo en el estado de ánimo, Sin embargo, a
pesar de la importancia del sueño, los trastornos relacionados con el descanso, como la
privación del sueño o la fragmentación del mismo, se han convertido en una preocupación
creciente en la sociedad, particularmente en los adultos jóvenes. Este grupo, que enfrenta
numerosas presiones sociales, académicas y laborales, parece ser especialmente
vulnerable a sufrir alteraciones en sus patrones de sueño.
El sueño y su relación con la salud mental han sido temas ampliamente estudiados en
diferentes grupos etarios. Sin embargo, los adultos jóvenes, particularmente aquellos
entre los 25 y 30 años, constituyen un grupo poblacional que ha recibido relativamente
poca atención en este contexto. La elección de los adultos jóvenes como población
objetivo en este estudio se basa a la preocupación al porcentaje de pacientes atendidos en
centro de salud mental y junto con un estilo de vida acelerado y la constante exposición a
la tecnología, pueden alterar el ciclo de sueño y afectar la salud mental.
A pesar de la evidencia que vincula la privación del sueño y la alteración de los ciclos del
sueño con el aumento de trastornos mentales, como la ansiedad y la depresión, aún
existen algunas en el conocimiento sobre cómo estos problemas se manifiestan
específicamente en los adultos jóvenes. Se sabe que los hábitos de sueño inadecuados,
como dormir menos horas de las recomendadas o experimentar un sueño de mala calidad,
pueden tener consecuencias negativas para el bienestar emocional, afectando el estado
de ánimo y exacerbando trastornos preexistentes. Sin embargo, es necesario explorar más
a fondo cómo estos patrones de sueño se viven de manera subjetiva en los adultos
jóvenes, considerando sus perspectivas personales sobre cómo estos hábitos inciden en su
salud mental.
Este estudio permite explorar en profundidad las experiencias y percepciones subjetivas
de los adultos jóvenes en relación con sus hábitos de sueño y su salud mental. tiene el
potencial de proporcionar una comprensión más rica y detallada de cómo los individuos
interpretan y experimentan estas interacciones en su vida cotidiana. A través de
entrevistas estructurada, Horario de sueño este estudio podrá captar las emociones,
significados y contextos que subyacen a los hábitos de sueño de los adultos jóvenes y
cómo estos influyen en su bienestar emocional.
”
2. Planteamiento del problema
el sueño, en términos de cantidad y calidad, es fundamental para el bienestar emocional y
psicológico. Los trastornos del sueño, como el insomnio y la alteración de los ciclos
circadianos, afectan especialmente a los adultos jóvenes, un grupo vulnerable debido a las
presiones laborales, académicas y sociales. Estos factores generan dificultades para
mantener patrones de sueño saludables, lo que puede tener consecuencias directas en la
salud mental, incrementando el riesgo de trastornos como la ansiedad, depresión y estrés.
Así, el adecuado descanso es crucial no solo para la recuperación física, sino también para
la estabilidad emocional y psicológica.
el período de 25 a 30 años es una etapa crucial en la vida adulta joven, marcada por
desafíos como la consolidación profesional, las relaciones personales y la independencia
económica. Estos procesos pueden generar altos niveles de estrés, ansiedad y
expectativas, afectando los hábitos de sueño. La presión laboral y académica, junto con el
uso de tecnología antes de dormir, interfiere con el descanso, provocando privación o
fragmentación del sueño. Estas alteraciones tienen un impacto directo en la salud mental.
Diversas investigaciones han demostrado que los trastornos del sueño están
estrechamente relacionados con problemas de salud mental, como la ansiedad, depresión
y estrés crónico. La falta de sueño o su mala calidad afecta el estado emocional y cognitivo
de las personas, exacerbando los síntomas de estos trastornos. En el caso de los adultos
jóvenes, aunque existen estudios que indican una conexión entre los hábitos de sueño y el
bienestar emocional, aún no se comprende completamente cómo estos problemas son
experimentados y percibidos por los individuos. Este vacío subraya la necesidad de
investigaciones que exploren las experiencias subjetivas de los jóvenes en relación con el
sueño y su salud mental.
Este enfoque es esencial para comprender las experiencias individuales de los adultos
jóvenes, permitiendo explorar sus percepciones sobre los hábitos de sueño y su impacto
en la salud mental. Este tipo de investigación, a través de las entrevistas, regulación habito
del sueño ayudará a entender cómo los adultos jóvenes interpretan las alteraciones del
sueño y cómo estas afectan su bienestar emocional. Además, se podrán identificar
factores subyacentes como el estrés laboral, académico y las presiones sociales que
influyen en los hábitos de sueño. Esta investigación es clave para desarrollar
intervenciones que apoyen mejor la gestión de la salud mental y el sueño en este grupo.
Las preguntas de investigación se centran en cómo perciben esta relación, qué factores
influyen en sus hábitos de sueño, qué emociones asocian con las alteraciones del sueño y
las consecuencias que perciben en su salud mental a corto y largo plazo.
”
3. Identificación del problema de investigación antecedentes y contexto del
problema
La relación entre el sueño y la salud mental ha sido ampliamente investigada, mostrando
que la privación o los trastornos del sueño están vinculados con el empeoramiento de
trastornos mentales como la depresión y la ansiedad (Wlaker,2017; Harvey,2011). Sin
embargo, la mayoría de estos estudios han adoptado otros enfoques, sin profundizar en las
experiencias subjetivas de los individuos sobre cómo la calidad del sueño afecta su
bienestar emocional. Además, las investigaciones se han centrado principalmente en
poblaciones generales o clínicas, dejando de lado a los adultos jóvenes, un grupo con
características y vivencias particulares durante esta etapa de la vida.
Pese a los estudios existentes, aún no se comprende completamente cómo los adultos
jóvenes perciben y experimentan la relación entre sus hábitos de sueño y su salud mental.
Esta brecha en el conocimiento subraya la necesidad de una investigación que explore las
experiencias personales de los adultos jóvenes en este contexto. Se busca entender no solo
los efectos del sueño sobre su salud mental, sino también cómo los jóvenes interpretan y
gestionan estos factores en su vida cotidiana.
Los adultos jóvenes de 25 a 30 años enfrentan múltiples demandas que afectan su descanso,
como largas jornadas laborales, presiones personales y profesionales, y el uso excesivo de
dispositivos móviles antes de dormir. Estos factores alteran los hábitos de sueño y pueden
repercutir negativamente en la salud mental. Según la OMS (2020), más del 30% de los
adultos jóvenes experimentan trastornos del sueño, lo que incrementa el riesgo de
problemas emocionales y psicológicos. Sin embargo, la forma en que estos factores son
vividos por los individuos sigue siendo poco estudiada, lo que subraya la necesidad de un
enfoque cualitativo para explorar estas experiencias de manera más profunda.
4. Objetivos generales y especifico
”
Objetivo General:
Explorar la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental en
adultos jóvenes de 25 a 30 años, identificando cómo los patrones de
sueño afectan su bienestar emocional y psicológico.
Objetivos Específicos:
Identificar las percepciones de los adultos jóvenes sobre la relación entre sus hábitos de
sueño y su salud mental.
Examinar los factores contextuales que influyen en los hábitos de sueño de los adultos
jóvenes, tales como el estrés laboral, académico, social y personal
Analizar cómo los malos hábitos de sueño (como la privación del sueño, la fragmentación
del descanso o los ciclos de sueño irregulares) contribuyen al desarrollo o agravamiento
de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión.
Explorar las estrategias que utilizan los adultos jóvenes para mejorar la calidad de su
sueño y reducir el impacto de los trastornos del sueño en su salud mental.
Observar las diferencias en la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental según
factores demográficos (género, ocupación, situación familiar, etc.).
5. Pregunta central de la investigación
¿Cómo perciben los adultos jóvenes de 25 a 30 años la relación entre sus hábitos de sueño
y su salud mental?
6. Justificación
la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental ha cobrado gran relevancia,
especialmente en adultos jóvenes, quienes son una población vulnerable. El sueño es
crucial para el bienestar físico y psicológico, y su alteración puede generar efectos
”
negativos en la salud emocional, como ansiedad, depresión y estrés. A pesar
de los estudios que correlacionan la privación del sueño con trastornos mentales, aún falta
una comprensión sobre cómo los adultos jóvenes experimentan y perciben esta relación.
Esta investigación busca explorar estas experiencias subjetivas, proporcionando una visión
más profunda sobre el impacto del sueño en su bienestar psicológico, y contribuir al
diseño de intervenciones más efectivas para mejorar la salud mental en esta población.
7. Limitaciones
Como en toda investigación, este estudio enfrenta varias limitaciones que deben ser
consideradas al interpretar los resultados. En primer lugar, el tamaño de la muestra es
limitado, por lo que los hallazgos no pueden ser generalizados a toda la población de
adultos jóvenes. Además, dado que se basan en las percepciones subjetivas de los
participantes, los resultados pueden estar influenciados por sesgos de memoria o el deseo
de los participantes de ofrecer respuestas socialmente aceptables. También se reconoce
que no es posible capturar la totalidad de los factores contextuales que podrían influir en
los hábitos de sueño de los participantes, lo que limita la comprensión completa de la
relación entre el sueño y la salud mental.
A pesar de estas limitaciones, el estudio tiene el potencial de ofrecer valiosas perspectivas
sobre la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental en adultos jóvenes,
contribuyendo a la comprensión de este fenómeno desde una perspectiva descriptiva.
8. Supuestos básicos
Este estudio se sustenta en varios supuestos básicos que guían la investigación sobre la
relación entre los hábitos de sueño y la salud mental en adultos jóvenes de 25 a 30 años.
Primero, se asume que los trastornos del sueño tienen un impacto significativo sobre el
bienestar emocional, especialmente en términos de ansiedad, depresión y estrés. se parte
de la premisa de que las experiencias subjetivas de los participantes son fundamentales
para entender cómo perciben la influencia de sus hábitos de sueño en su salud mental. Se
considera que factores como el entorno laboral y social también influyen en estos hábitos,
y que los adultos jóvenes son capaces de reflexionar sobre su relación con el sueño y su
bienestar emocional. Por último, se asume que, a través de entrevistas en profundidad,
permitirá obtener una visión detallada de estas experiencias y significados.
9. Entrada al campo definición del contexto de estudio
Para la realización de este estudio, se contará con la participación de cinco adultos
jóvenes, entre 25 y 30 años, quienes han aceptado voluntariamente formar parte de la
investigación sobre la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental. Los
”
participantes fueron seleccionados de forma intencional a partir de su
disposición para compartir sus experiencias personales sobre el impacto de los trastornos
del sueño en su bienestar emocional. La recolección de datos se llevará a cabo en un
entorno privado y adecuado, garantizando que los participantes se sientan cómodos y
seguros al compartir sus vivencias. Además, se asegurará que todos los procedimientos
cumplan con las normas éticas de confidencialidad y consentimiento informado,
brindando a los participantes la libertad de retirarse en cualquier momento del estudio
10. Mapeo del contexto
El contexto personal de los participantes se caracteriza por ser adultos jóvenes entre 25 y
30 años, en una etapa de transición significativa en sus vidas. Todos ellos enfrentan
diferentes grados de estrés laboral, académico y emocional, lo cual puede influir en sus
hábitos de sueño. Se observó que varios participantes mencionaron la dificultad para
conciliar el sueño debido a preocupaciones laborales y personales, así como el uso de
dispositivos electrónicos antes de dormir
El contexto social de los participantes está marcado por diversas presiones interpersonales
y laborales. Todos los participantes tienen roles activos en el entorno laboral o académico,
lo que contribuye a un nivel significativo de estrés y preocupación. Además, las
expectativas sociales sobre el éxito profesional y la vida personal influyen en la salud
mental de los participantes, lo que a menudo lleva a patrones de sueño alterados
El contexto ambiental de los participantes es diverso, ya que cada uno experimenta
diferentes condiciones de descanso. Algunos participantes reportaron dificultades para
dormir debido a un entorno ruidoso o poco cómodo, mientras que otros mencionaron que
el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir interfirió significativamente con la
calidad de su sueño
El contexto cultural influye en cómo los participantes perciben y valoran el sueño. En
algunos casos, los participantes mencionaron que, debido a su cultura, consideran que
dormir menos es una señal de productividad o éxito. Sin embargo, otros expresaron que
en sus hogares se le da mucha importancia al descanso, lo cual influye positivamente en
sus hábitos de sueño
Los participantes experimentan diversos niveles de presión debido a sus responsabilidades
laborales o académicas, lo cual interfiere con su capacidad para mantener hábitos de
sueño saludables. En particular, aquellos con trabajos que requieren turnos nocturnos o
flexibles informaron tener más dificultades para regular sus ciclos de sueño
El mapeo de contexto de esta investigación se estructura en torno a diversos factores que
afectan los hábitos de sueño y la salud mental de los participantes. En primer lugar, se
tiene en cuenta el contexto personal, donde cada participante enfrenta diferentes grados
de estrés laboral y académico, lo que influye en sus patrones de sueño. En cuanto al
contexto social, las relaciones interpersonales y las expectativas culturales sobre el éxito
influyen significativamente en el bienestar emocional y la calidad del sueño. Además, los
factores ambientales, como el ruido y el uso de tecnología antes de dormir, juegan un
papel crucial en la alteración de los hábitos de descanso. En conjunto, estos elementos
proporcionan una visión más completa de cómo los trastornos del sueño afectan la salud
mental de los adultos jóvenes en esta investigación
”
11. Capitulo II perspectiva teórica
Según Engel (1977) el Modelo Biopsicosocial del Sueño subraya la importancia de los factores
emocionales y sociales en la calidad y los hábitos de sueño. Este enfoque destaca cómo el estrés,
las relaciones interpersonales y el entorno social pueden afectar tanto el comportamiento como
los procesos biológicos relacionados con el sueño. Además, el modelo sugiere que los trastornos
del sueño no son únicamente causados por problemas biológicos, sino también por factores
emocionales y sociales, lo que implica que la salud mental de los individuos puede verse
profundamente influenciada por estos factores. Al considerar esta interacción, se busca entender
cómo las presiones sociales y emocionales pueden alterar el sueño y, a su vez, contribuir a
dificultades psicológicas.
la investigación sobre la relación entre los factores estresantes y el sueño en adultos jóvenes se
fundamenta en varias teorías clave. La Teoría del Estrés destaca cómo las demandas emocionales
y laborales, como las presiones académicas y profesionales, pueden alterar los hábitos de sueño,
lo que, a su vez, impacta negativamente en la salud mental. El estrés crónico, al generar
dificultades para descansar adecuadamente, compromete la calidad del sueño y aumenta la
vulnerabilidad a trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Esta teoría permite
comprender cómo el estrés influye en la regulación del sueño y en el bienestar psicológico.
la Teoría Cognitiva del Sueño de Espie (2002) explica cómo los pensamientos intrusivos,
especialmente aquellos relacionados con la ansiedad y el estrés, pueden interferir con la
capacidad para dormir, empeorando los trastornos de salud mental como la ansiedad y la
depresión. Los pensamientos rumiantes dificultan la relajación y contribuyen a la dificultad para
conciliar el sueño, lo que genera insomnio o una calidad de sueño deficiente, afectando el
bienestar emocional de los individuos.
El Modelo de Conducta del Sueño (Carney, 2006) señala que los hábitos diarios, como la hora de
acostarse, el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y la actividad física, influyen
directamente en la calidad del sueño. Si estos hábitos no son adecuados, pueden dar lugar a
trastornos del sueño, afectando negativamente la salud mental de los individuos, especialmente
en cuanto a ansiedad y depresión
El Enfoque Socio-Cultural del Sueño (Fray, 2009) señala que las expectativas sociales y culturales,
especialmente las presiones por lograr el éxito profesional y social durante la etapa de transición
de los adultos jóvenes, pueden alterar sus hábitos de sueño. Estas presiones externas impactan
negativamente el descanso, lo que, a su vez, afecta la salud mental de los individuos
12. Revisión de literatura
”
La investigación sobre los efectos del sueño en la salud mental ha
documentado que la privación del sueño puede aumentar la vulnerabilidad a trastornos
emocionales. Según Walker (2017), la falta de sueño afecta la regulación emocional, lo que
puede contribuir a un mayor riesgo de problemas psicológicos. De manera similar, Cohen
et al. (2009) afirman que las alteraciones en el sueño están fuertemente correlacionadas
con el desarrollo de trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión.
Los adultos jóvenes de 25 a 30 años atraviesan una etapa de transición significativa en sus
vidas, lo que puede influir en la calidad de su sueño. En este sentido, Sonnentag et al.
(2010) sugieren que el estrés laboral y las demandas sociales de esta etapa afectan
directamente los patrones de descanso. Además, Gottfried et al. (2015) resaltan que
durante este período los adultos jóvenes pueden experimentar una mayor vulnerabilidad
al desarrollo de trastornos mentales debido a las alteraciones en los hábitos de sueño.
La literatura también ha demostrado que el estrés crónico altera los patrones de sueño y
contribuye al desarrollo de trastornos mentales. Según Pillai et al. (2011), el estrés afecta
los ciclos del sueño, creando un ciclo continuo de deterioro de la salud mental. Cohen et
al. (2012) también destacan la relación entre el insomnio inducido por el estrés y el
aumento de los trastornos de ansiedad y depresión.
Además de los factores biológicos y psicológicos, diversos estudios subrayan la
importancia de los factores contextuales que impactan los hábitos de sueño. Kabat-Zinn
(2015) identifica cómo los compromisos laborales y sociales pueden influir en la calidad
del descanso, mientras que Hirshkowitz et al. (2015) destacan la importancia de la higiene
del sueño para mantener un bienestar psicológico óptimo.
Aunque la investigación cuantitativa ha documentado una relación entre los trastornos del
sueño y la salud mental, la literatura existente carece de estudios cualitativos que
exploren las experiencias personales de los adultos jóvenes. En este contexto, Krystal
(2012) subraya la necesidad de realizar estudios cualitativos para comprender mejor cómo
los individuos interpretan la conexión entre sus hábitos de sueño y su bienestar
emocional. Este estudio, por lo tanto, busca llenar este vacío en la literatura.
13. Estado de arte
Numerosos estudios han explorado la relación entre los hábitos de sueño y la salud mental en
diferentes grupos etarios. Sin embargo, la literatura específica sobre adultos jóvenes sigue
siendo limitada.
”
En relación con la salud mental de los adultos jóvenes, Walker (2017) sostiene que
la falta de sueño puede alterar la regulación emocional, aumentando la susceptibilidad a
trastornos como la ansiedad y la depresión. Este hallazgo destaca la importancia de investigar
cómo los hábitos de sueño impactan la salud mental en este grupo etario, ya que la calidad del
sueño juega un papel crucial en el bienestar psicológico
Sonnentag et al. (2010) hallaron que el estrés laboral en adultos jóvenes tiene un impacto
negativo en la calidad del sueño. Este hallazgo refuerza la importancia de estudiar cómo las
presiones sociales y laborales influyen en los hábitos de sueño de los adultos jóvenes,
afectando de manera directa su salud mental. Dado que el estrés laboral es un factor común
en esta etapa de la vida, es crucial comprender cómo contribuye a la alteración del sueño y
cómo esto puede influir en el bienestar emocional y psicológico de los individuos.
Pillai et al. (2011) documentaron que los trastornos del sueño, como el insomnio, están
estrechamente relacionados con síntomas de ansiedad y depresión. Este hallazgo subraya la
importancia de abordar la calidad del sueño como un factor crucial en el bienestar emocional
de los adultos jóvenes. Dado que los trastornos del sueño pueden agravar los problemas de
salud mental, es esencial investigar cómo estos trastornos impactan en la salud emocional de
esta población y cómo su tratamiento o mejora podría beneficiar su bienestar psicológico.
Kabat-Zinn (2015) identificó que las prácticas de mindfulness contribuyen a la mejora de la
calidad del sueño y la reducción de la ansiedad. Este hallazgo sugiere que las intervenciones
psicosociales, como el mindfulness, podrían ser beneficiosas para mejorar los hábitos de
sueño en adultos jóvenes. Dado que la ansiedad es un factor común que interfiere con el
sueño en esta población, la incorporación de estas técnicas podría representar una estrategia
eficaz para abordar tanto los trastornos del sueño como los problemas de salud mental
asociados.
14. Perspectiva teórica asumida
”
Este estudio adopta una perspectiva teórica integradora basada en el modelo
biopsicosocial del sueño (Hauri & Linde, 1996), que considera que los trastornos del sueño son el
resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. Además, se utilizará la
teoría del estrés y la restauración (Lazarus & Folkman, 1984) para entender cómo el estrés y las
demandas sociales afectan los hábitos de sueño de los adultos jóvenes. Esta perspectiva permite
explorar cómo las alteraciones en los patrones de sueño pueden influir en el bienestar emocional y
la salud mental, teniendo en cuenta no solo los aspectos biológicos, sino también las experiencias
personales y los factores contextuales que impactan en esta población.
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Hauri & Linde (1996):
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