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Biografía de Antonio Meucci: Inventor del Teléfono

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Introducción:

Las biografías y las vidas de personas que, como Antonio Meucci, atraen
nuestra curiosidad, deben valernos siempre como punto de referencia y
reflexión para ofrecer un marco y un contexto a otra sociedad y otra época
que no son las nuestras. Hacer un esfuerzo por comprender la biografía
de Antonio Meucci, el motivo por el cual Antonio Meucci vivió como lo hizo y
actuó de la forma en que lo hizo en su vida, es algo que nos ayudará por un
lado a conocer mejor el alma del ser humano, y por el otro, el modo en que
avanza, de forma inevitable, la historia.

Historia de Antonio Meucci

Antonio Santi Giuseppe Meucci nació el 13 de abril de 1808 en Florencia,


donde estudió dibujo y mecánica en la Academia di Belle Arti. Hacia 1834
trabajó como mecánico en el Teatro Pérgola de Florencia, encargado de
diseñar nueva maquinaria para el cambio de escenarios durante las
representaciones.

Tras haber sido acusado y encarcelado en su Florencia natal por participar


en una conspiración del Movimiento de Unificación Italiana, Antonio Meucci
aceptó en 1835 una oferta de un empresario teatral cubano para hacerse
cargo del puesto de jefe de mecánica en el Teatro Tacón de La Habana.

De esta manera Meucci y su esposa se establecieron en Cuba en donde


gozaron de una buena condición económica, que le permitió comprar libros
e instrumentos para un pequeño laboratorio que instaló en una de las
habitaciones de su vivienda, creando una pequeña empresa de
galvanostegia para el tratamiento de objetos metálicos, en su mayoría por
encargo del ejército colonial español. Esta iniciativa le reportó una pequeña
fortuna y cierta notoriedad en La Habana.

Meucci seguía al mismo tiempo con sus experimentos e investigaciones


interesándose por la electroterapia, llegando incluso a realizar tratamientos
a enfermos reumáticos.

En 1849 en el curso de uno de estos tratamientos, el paciente sujetaba una


placa de cobre conectada a los hilos conductores y Meucci se fue a otra
habitación en la que disponía del instrumento que regulaba la corriente
suministrada, lo conectó a una batería e indicó al paciente que introdujera
la placa en la boca. El hombre dio un grito de dolor por efecto de la
descarga y Meucci, desde la otra habitación, notó cómo el sonido le había
llegado con más claridad de lo que sería normal dada la distancia a que se
encontraba el paciente. En seguida acercó su oído al instrumento desde el
que estaba administrando la corriente y comprobó que podía escuchar la
voz del paciente a través de él.

Meucci quiso repetir el experimento y, para evitar una nueva descarga en el


paciente, aisló la placa de cobre con una especie de embudo que alojó en la
boca del paciente pidiendo a éste que hablara. Meucci se fue a la otra
habitación y pudo comprobar que efectivamente la voz del hombre llegaba
hasta él a través de los conductores con mucha claridad. Había nacido el
"telégrafo para la comunicación mediante la voz" o "teletrófono", como
Meucci lo denominó.

En febrero de 1850 el Teatro Tacón sufrió un incendio quedando totalmente


destruido. El empresario teatral partió con su compañía hacia Nueva York y
Meucci le acompañó en estableciéndose en Staten Island. Montó un
laboratorio en su nueva vivienda y en 1852 continuó con sus experimentos
sobre el teléfono instalando una línea entre el laboratorio en el sótano y el
primer piso de su casa. En 1854 introdujo en el diseño un electroimán de
herradura, en 1858 un modelo perfeccionado del tipo con bobina y en 1859
un diafragma metálico.

Hacia 1860 la situación económica de Meucci era delicada, subsistía con


una pequeña fábrica para la producción de velas de alumbrado y a pesar de
haber mejorado mucho su calidad con diversas invenciones, al unirse con
especuladores para su explotación desconociendo la lengua inglesa, salió
mal parado de este negocio. Lo mismo le ocurrió hacia 1865 cuando
inventó un nuevo proceso para la fabricación de papel de alta calidad.

En 1870 Meucci plasma en su cuaderno de notas esquemas de diversos


circuitos telefónicos en los que emplea bobinas de carga. En realidad, ya en
1862 había efectuado experimentos con esta disposición de la bobina en
medio de la línea de transmisión. De lo avanzado de las ideas de Meucci da
fe el dato de que la bobina de carga no empezó a ser usada en las líneas
telefónicas hasta principios del siglo XX.

Meucci se decide finalmente a solicitar la patente de su invento, pero como


no dispone de 250.-$ para obtener una patente definitiva, lo registra
provisionalmente como 'sound telegraph' el 28 de diciembre de 1871 con la
posibilidad de renovar la patente en los dos años siguientes. Presenta su
'telégrafo parlante' a un empresario llamado Edward B. Grant,
vicepresidente de una filial de la Western Unión Telegraph Company, en la
trabajaban como consultores Alexander Graham Bell y Elisha Gray,
haciendo entrega de abundante documentación sobre su invento. Al no
recibir respuesta durante dos años Meucci pide le devuelvan su material y
Grant responde que lo han perdido.

En diciembre de 1874, Antonio Meucci no puede pagar los 10.-$ necesarios


para renovar su patente y la pierde. Dos años más tarde, Alexander
Graham Bell registró una patente de un aparato de transmisión de la voz y
creó la Bell Telephone Co. de ámbito nacional.

Meucci no pudo hacer nada pues su delicada situación económica le


impedía tomar cualquier iniciativa legal contra Bell.

En 1882 después de leer un artículo en un periódico sobre el invento de


Bell, Meucci se decidió, con la ayuda de un amigo, a enviar una carta a
diversos diarios dando cuenta de sus investigaciones sobre el teléfono y su
disposición a mostrar, a quien se lo pidiese, toda la documentación y
aparatos que había desarrollado durante décadas.

La repercusión de esta carta fue grande y poco tiempo después un


representante de la Bell Telephone Co. contactó con Meucci a fin de
conocer sus pretensiones.

Mientras tanto en Philadelphia nacía, con un notable apoyo financiero, una


nueva compañía, la Globe Telephone Co.

Tan pronto la Bell Co. tuvo conocimiento de que esta compañía estaba en
negociaciones con Meucci para la adquisición de los derechos de
explotación de sus inventos, presionó a su representante a fin de que
llegara, cuanto antes, a un acuerdo amistoso con Meucci.

Pero ya era demasiado tarde, las negociaciones habían concluido con un


contrato entre Meucci y la nueva compañía, firmado en septiembre de
1883.

Este acuerdo alarmó en gran medida a la compañía de Bell que intentó, en


vano, llegar a una solución amistosa con la Globe Co., pero los
representantes de esta estaban convencidos de la prioridad de Meucci en la
invención del teléfono y rechazaron cualquier arreglo amistoso.

La Globe Co. comenzó la comercialización de teléfonos diseñados por


Meucci, al mismo tiempo que se formulan varias denuncias contra la Bell
Co. La prensa comienza a airear la historia de Meucci; como en 1871 había
obtenido su solicitud provisional de patente y como de manera misteriosa
había desaparecido de la Oficina de Patentes cualquier documento
relacionado con ésta.

En esta atmósfera propicia la Globe Co. decidió en octubre de 1885


proceder legalmente contra la Bell Co. y Graham Bell, reclamando la
intervención del gobierno en el asunto. Pero la Bell Co. tomó la iniciativa y
en noviembre presentó una demanda contra la Globe Co. por infringir su
patente sobre el teléfono. En el juicio que siguió declararon numerosos
testigos a favor de Meucci, entre ellos e pintor Nestore Corradi que en
1857, en una visita a la casa del inventor, había realizado un dibujo de dos
personas hablando por su teléfono, tal como lo había visto.

Pero todo fue en vano, la decisión del juez Wallace, en julio de 1887, fue
totalmente favorable para la Bell Co.

El proceso que el gobierno de los Estados Unidos había emprendido contra


la Bell Co. en 1885, a instancias de la Globe Co., fue archivado en 1896.

Sin embargo. el 11 de junio de 2002, el Boletín Oficial de la Cámara de


Representantes de los [Link]. publica la Resolución Nº269 por la que se
reconoce que fue Meucci antes que Graham Bell el inventor del teléfono.
Por su interés histórico se transcribe a continuación:

Conclusión:
Ya sea inspirando a otros seres humanos o formando parte de la
acción. Antonio Meucci es una de esas personas cuya vida, en verdad,
merece nuestra consideración por el grado de influencia que tuvo en la
historia. Comprender la existencia de Antonio Meucci es comprender más
sobre época determinada de la historia del género humano.

Las biografías y las vidas de personas que, como Antonio Meucci, atraen
nuestra curiosidad, deben valernos siempre como punto de referencia y
reflexión para ofrecer un marco y un contexto a otra sociedad y otra época
que no son las nuestras. Hacer un esfuerzo por comprender la biografía
de Antonio Meucci, el motivo por el cual Antonio Meucci vivió como lo hizo y
actuó de la forma en que lo hizo en su vida, es algo que nos ayudará por un
lado a conocer mejor el alma del ser humano, y por el otro, el modo en que
avanza, de forma inevitable, la historia.

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