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SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLÁSICOS
I A N VA CLA SSICORVM
TEMAS Y FORMAS DEL MUNDO CLÁSICO
volumen I
Editores
JESÚS DE LA VILLA POLO
patricia Cañizares ferriz
EMMA FALQUE REY
José Francisco González Castro
JAIME SILES RUIZ
MADRID · 2015
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Este volumen reúne los textos de algunas de las ponencias y comunicaciones pre-
sentadas al X I I I Congreso Español de Estudios Clásicos. Todos los trabajos publicados
han recibido, al menos, dos informes favorables, realizados anónimamente por
especialistas que no forman parte del Comité Organizador del Congreso.
© Sociedad Española de Estudios Clásicos
c/ Serrano 107
Madrid · E-28006
[Link]
ISBN
978-84-617-0653-2 (obra completa)
978-84-606-6408-6 (volumen I)
Depósito Legal
M-10203-2015
Edita
sociedad española de estudios clásicos
Madrid, 2015
Composición
Sandra Romano Martín
[Link]
tipografía
Bembo Book Pro y Porson Greek Polytonic (Monotype)
Impresión y encuadernación
Solana e Hijos Artes Gráficas, S.A.R.
solana@[Link]
Madrid
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In memoriam Quintín Racionero
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Í N D I CE G EN ER A L
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VOLUMEN I
11 · ÍNDICE GENERAL
27 · XIII CONGRESO ESPAÑOL DE ESTUDIOS CLÁSICOS
29 · COMITÉ DE HONOR
30 · ORGANISMOS QUE PATROCINAN EL CONGRESO
31 · COMITÉ ORGANIZADOR
32 · ENTIDADES REPRESENTADAS
33 · PROGRAMA GENERAL DEL CONGRESO
36 · PRESIDENTES DE SESIONES
37 · TEATRO Y ACTOS SOCIALES
38 · COMITÉ CIENTÍFICO
39 · LISTA DE PARTICIPANTES EN EL CONGRESO
55 · SESIÓN INAUGURAL
57 · Pedro Sanz: Inauguración del XIII Congreso español de Estudios
Clásicos
61 · Jaime Siles Ruiz: Discurso inaugural del XIII Congreso español
de Estudios Clásicos
69 · SESIÓN DE CLAUSURA
71 · Francisco Rodríguez Adrados: Homero, los griegos y más allá
de los griegos
81 · Antonio Alvar Ezquerra: Discurso para la clausura del XIII
Congreso Español de Estudios Clásicos
85 · Mª Ángeles Almela Lumbreras: Informe de gestión
91 · Jaime Siles Ruiz: Discurso de clausura del XIII Congreso Español
de Estudios Clásicos
95 · SESIÓN DE HOMENAJE A ANTONIO TOVAR
97 · Francisco R. Adrados: Recuerdo y elogio de D. Antonio Tovar
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111 · Dulce Estefanía: Un Antonio Tovar más cercano
119 · Consuelo Tovar, Santiago Tovar, & Sofía Torallas Tovar:
Antonio Tovar, padre, abuelo, amigo
129 · Jaime Siles: Antonio Tovar, entusiasmo y generosidad
139 · DERECHO
139 · ponencia
141 · Amelia Castresana: Cicerón y el silencio del vendedor (A pro-
pósito de ciertos deberes de información del vendedor)
169 · comunicaciones
171 · Gregorio Carrasco Serrano: Apuntes sobre la delación y Amiano
Marcelino
179 · Martha Patricia Irigoyen Troconis: Comentarios sobre la acti-
vidad legislativa durante la república romana a partir de Gai. 1.3-4
187 · Adrià Piñol Villanueva: Acceso a la propiedad de bienes raíces
por parte de extranjeros en la épica griega arcaica
195 · Gema Polo Toribio: Cicerón y la carta de ciudadanía a las letras
203 · Rosalía Rodríguez López: Periculum fiscalium: la responsabilidad
de los recaudadores de impuestos en el imperio protobizantino
213 · FILOSOFÍA
213 · comunicaciones
215 · Catalina Aparicio Villalonga: La concepción del sabio en el
estoicismo y su similitud con el autor del papiro de Derveni
223 · Francisco Arenas-Dolz: Fuentes textuales de la lección Einleitung
in die Tragödie des Sophocles de Friedrich Nietzsche
231 · Antoni Bordoy Fernández: ¿Por qué Proclo omite el comen-
tario de Pl. Ti. 47e-48a? Influencias órficas en los comentarios de
Proclo a Timeo y República
239 · Francesc Casadesús Bordoy: Algunas consideraciones sobre la
cosmovisión ética del anónimo autor del Papiro de Derveni
247 · Alejandro García Molinos: La cólera de Crono en pgm IV
3086-3124
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255 · Raúl Genovés Company: Los fragmentos DK B 3 y B 94 de He-
ráclito en la columna IV del Papiro de Derveni
263 · David Konstan: Cómo decir «belleza» en griego antiguo
269 · Carlos Megino Rodríguez: El autor del Papiro de Derveni a la
luz de la concepción estoica del sabio como experto en artes
adivinatorias
277 · Javier Moreno Pampliega: Ética y religión en los escritos del
emperador Juliano
285 · Daniel Pons Olivares: Los primeros filósofos cínicos frente a
algunas creencias órficas y un proverbio pitagórico
293 · DIDÁCTICA
293 · mesa redonda
295 · José Luis Navarro González: El Griego en las P.A.U.
307 · Helena Maquieira: Los nuevos grados de Filología Clásica en la
Universidad española
317 · comunicaciones
319 · Alfredo Encuentra Ortega: Latinum per se. Nueva propuesta
metodológica para la enseñanza del Latín
329 · Seminario 2008-2011: Jorge García Hernández, Fátima Rama-
llo Adrián, M.ª Mérida Rodríguez Castro & Mª del Cristo
Rodríguez Gómez: Latín virtual: guía comentada de recursos
en red
339 · Mercedes Graciá Broch: La proyección de un blog de aula:
discipuli Minervae
347 · José Ignacio Riaño Riaño: Nuevos tiempos, nuevos métodos. El
cine de griegos y romanos y su aplicación didáctica: Gladiator y 300
355 · LINGÜÍSTICA GRIEGA
355 · Ponencia
357 · Julián Méndez Dosuna: Glosografía griega y polisemia irracio-
nal: la verdadera historia de αἰόλος
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395 · sesión plenaria
397 · Albert Rijksbaron: On the syntax and pragmatics of inquit for-
mulae in Plato’s narrated dialogues
411 · sesión de clausura
413 · Jesús de la Villa Polo: En la mente de los griegos: la lengua
como vía de reconstrucción de estructuras mentales
455 · comunicaciones
457 · Javier Alonso Aldama: Los adverbios οὕτως y ἔτσι en griego
medieval: usos conjuntivos
467 · Alcorac Alonso Déniz: Lo que Tucídides leyó en Olimpia. A
propósito de la fuente de Th. 5.47
477 · Pilar Boned Colera: Los diminutivos en Menandro
485 · Emilio Crespo Güemes: Los adverbios conjuntivos en griego
495 · Fernando García Romero: Nombres parlantes en proverbios
griegos antiguos
503 · Paloma Guijarro Ruano: La expresión de la procedencia en las
inscripciones métricas de Olimpia
513 · Jaime Gutiérrez Moreno: La voz del coloso de Memnón: estu-
dio lingüístico de los términos que la describen
523 · José Miguel Jiménez Delgado: Εἶτα y ἔπειτα en los historiadores
griegos: de adverbios temporales a marcadores discursivos
531 · Ángel López Chala: Micénico O�WI�DE�TA�I: una nueva
revisión
539 · Eugenio R. Luján Martínez: Papeles semánticos y formación
de palabras: el sufijo griego -της
549 · Rafael Martínez Vázquez: Funciones discursivas de la compa-
ración ecuativa: la correlación ὥσπερ… οὕτως
559 · Carlos Monzó Gallo: Los temas en -u del griego. Un enfoque
semántico
569 · Virginia Muñoz Llamosas: El origen griego de la expresión
alter ego
579 · Enrique Nieto Izquierdo: Koiné y dialectos del griego antiguo
durante el s. IV a.C.: un ejemplo peloponesio
589 · Alberto Pardal Padín: La proclisis de los pronombres personales
átonos en el drama ático clásico
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599 · Elena Redondo Moyano: Estudio de los usos del adverbio con-
juntivo ὁμοίως en la novela griega
609 · Helena Rodríguez Somolinos: Sobre la preposición ἐπί en el
Diccionario Griego-Español
617 · Emilia Ruiz-Yamuza: El adverbio νῦν como marcador discursivo
627 · Rodrigo Verano Liano: Συλλήβδην como reformulador reca-
pitulativo en griego clásico
635 · LINGÜÍSTICA LATINA
635 · Ponencia
637 · José Miguel Baños Baños: Dos tipos de intransitividad en latín:
sintaxis y semántica
669 · sesión plenaria
671 · Michèle Fruyt: La formation des mots en latin: étude contrastive
de l’agglutination et de la composition
721 · comunicaciones
723 · Zoa Alonso Fernández: «Bailar» en latín: expresiones fraseoló-
gicas y colocaciones
731 · Olga Álvarez Huerta: Usos yusivos del subjuntivo latino: al-
gunos ejemplos de Terencio
741 · Juan Carlos Berdasco Valle: La construcción accuso quod en latín
clásico: análisis funcional
751 · Juan Francisco Fraile Vicente: El estudio de la complementación
de los verbos judiciales en latín: apuntes a la historia lingüística
761 · Eveling Garzón Fontalvo: Estructura sintáctico-semántica de
iratus, irata, iratum
771 · M.ª Isabel Jiménez Martínez: Spem ponere: estudio de una colo-
cación con verbo soporte
783 · Federico Panchón Cabañeros: Lat. sacerdōs, dō y faciō
791 · Agustín Ramos Guerreira: Formas y funciones en inquam
801 · Antonio R. Revuelta Puigdollers: Algunos usos no prototípicos
de circum- en latín: un estudio cognitivo-funcional
813 · Jesús-Víctor Rodríguez Adrados: El latín de los dioses y origen
de la familia
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821 · Jaime Siles Ruiz: Problemas de segmentación en la inscripción
vascular del Garigliano
829 · Eusebia Tarriño Ruiz: Marcos predicativos del verbo latino cado
839 · José Ramón Urízar Salinas: Voz, diátesis e (in)agentividad en
Eneida 10.689-832
VOLUMEN II
9 · ÍNDICE GENERAL
25 · LITERATURA GRIEGA
25 · Ponencia
27 · Milagros Quijada Sagredo: Tendencias narrativas en la tragedia
griega de finales del s. V a.C.
57 · comunicaciones
59 · Ana Alexandra Alves de Sousa: Σχολή en Platón
67 · Javier Bilbao Ruiz: La crítica de la tragedia euripidea en los es-
colios de Aristófanes: Schol. Ach. 443
75 · Miriam Blanco Cesteros: La doncella profética: la última me-
tamorfosis de Dafne
83 · Ana Isabel Blasco Torres: La noción egipcia de maat en el De
Iside et Osiride de Plutarco
91 · Noelia Cendán Teijeiro: Andrómaca, de Homero a Eurípides:
Un ejemplo de recaracterización euripidea
99 · Elena Coelho Sarro: El canon platónico de jueces infernales
107 · Francisco Cortés Gabaudan & Jesús Ureña Bracero: Presen-
tación del Dioscórides Interactivo
115 · M.ª Carmen Encinas Reguero: Eurípides, Bacantes 576-641 o la
escena del «milagro del palacio»
123 · Regla Fernández-Garrido: Etiópicas de Heliodoro y los progym-
násmata: la écfrasis
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131 · Raquel Fornieles Sánchez: ¿Quién, qué, cuándo, dónde y por
qué? en el Defensa de Palamedes: el paradigma Gorgias
139 · María José García Soler: La figura de Heracles en la comedia y
el drama satírico
147 · Rosa García-Gasco Villarrubia: El toro en las Dionisíacas de
Nono: metamorfosis divina y símbolo profético
155 · Pilar Gómez: Las manos de Maratón: de la narración histórica a
la declamación sofística
163 · Guillermina González Almenara: Género y venganza en la
historiografía griega clásica: τιμωρία
171 · Sergi Grau Guijarro: Las burlas del ascetismo en la biografía de
los filósofos griegos antiguos: ¿un reaprovechamiento de mate-
riales cómicos?
179 · Manuel González Suárez: Chistes de maestros: la actividad
docente en Philógelos
189 · Roser Homar Pérez: Τύχη e innovación del drama: Un análisis
de Etiópicas 7.4-8
197 · Amanda Ledesma Pascal: La experiencia trágica: historia, po-
lítica y tragedia en la Atenas del siglo V a.C. (A propósito de Las
Troyanas de Eurípides)
207 · Pablo Luzón Martín: El Agatón de Aristóteles
215 · Sara Macías Otero: Νυκτιπόλος como epíteto de Dioniso y sus
seguidores
223 · María Llanos Martínez Bermejo: Comentarios y marginalia al
texto de Eurípides en los papiros
231 · Marcos Martínez Hernández: La erótica de Sócrates en Máximo
de Tiro
239 · M.ª Teresa Molinos Tejada: Rótulos publicitarios griegos de
época helenística
247 · Mireia Movellán Luis: La crónica troyana de Dictis: la forma
en prosa como relato histórico
255 · Joan Pagès Cebrián: La imagen poética del auriga: connotaciones
míticas e iniciáticas
263 · Silvia Porres Caballero: Dioniso, el joven no joven (IO PMG 744)
271 · Miguel Ángel Rodríguez Horrillo: Aspectos formales de la
Nueva historia de Zósimo: las narraciones breves
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279 · Germán Santana Henríquez: Naturaleza y paisaje en el escudo
de Heracles (Hes. Sc. 141-319)
287 · Ramon Torné Teixidó: Sobre la mixtura de géneros en la
Batracomiomaquia
295 · Gert-Jan van Dijk: Luciano y la fábula
303 · Miguel A. Vinagre Lobo: Aquiles Tacio y los progymnásmata: la
sýnkrisis
311 · LITERATURA LATINA
311 · Ponencia
313 · M.ª Consuelo Álvarez Morán & Rosa M.ª Iglesias Montiel:
Voces femeninas en la épica latina
349 · comunicaciones
351 · Juan Luis Arcaz Pozo: Elementos epigramáticos en las elegías
de Maximiano
359 · Eulogio Baeza-Angulo: La matrona ideal en las letras romanas:
la soledad doméstica
367 · Xaverio Ballester: La Autoría del Diálogo De Oratoribus: Los
Argumentos Estilísticos
375 · Jesús Bartolomé Gómez: La función (meta)narrativa de las aren-
gas en la obra de Livio
383 · Gemma Bernadó Ferrer: Sobre la necesidad de una edición
crítica de las subscriptiones en los manuscritos clásicos latinos
391 · José Manuel Blanco Mayor: La manipulación intertextual de
motivos elegíacos en el episodio de Apolo y Dafne (Metamorfosis
1.452-567)
399 · Sandra Camacho Cuenca: El uso del participio de futuro en
-urus y el adverbio nondum en las Metamorfosis de Ovidio
407 · Vicente Cristóbal López: La muerte de Príamo en Virgilio
417 · Viviana Díez: Furtificas manus: cuerpo, latrocinio y subalternidad
en el coquus plautino
425 · Dulce Estefanía Álvarez: Más sobre Troilo
433 · José Carlos Fernández Corte: ¿La lengua (griega) compañera
del Imperio? Pro Archia 23
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441 · Iratxe García Amutxastegi: Monomaquia de Escipión y Aníbal
en el relato siliano de la batalla de Cannas (9.419-485)
449 · Yolanda García López: Horacio y los poetas que vulgarizan lo
mistérico (carm. 3.2)
457 · Isabel Gómez Santamaría: Autorrepresentación del orador en
las Gratiarum actiones consulares de época imperial
465 · Jesús Hernández Lobato: Paisajes de papel. Sidonio Apolinar y
la textualización de la experiencia en la literatura tardoantigua
473 · Gregorio Hinojo Andrés: Horacio en Horacio
481 · Patricia Lebrancón Alonso: El catálogo de fuerzas itálicas en
Silio: la alienación de la identidad romana
489 · Cecilia Medina López-Lucendo: El tratamiento de las figuras en
la latinidad tardía como continuación de las principales corrientes
doctrinales de la tradición retórica anterior
497 · Isabel Moreno Ferrero: Una sucinta introducción a la «risa» en
Amiano Marcelino: Ridere, arridere e Irridere / irrisio
505 · Rosario Moreno Soldevila: Personajes mitológicos en la poesía
temprana de Marcial: una lectura del Libro de los espectáculos
515 · Francisco Oliveira: El poder de la palabra en Plinio el Viejo
523 · Jorge Pérez Asensio: El motivo del tesoro en la comedia
grecorromana
531 · Miguel Rodríguez-Pantoja: Los poemas del ‘catuliano apasio-
nado’: Catalepton 1, 6 y 12
539 · J. Alberto Rodríguez Sobrino: La ambigüedad tacitiana en la
muerte de Druso César (ann. 4.8-12)
547 · José Manuel Vélez Latorre: «¿Vale todo en una guerra?» Sub-
versión del código épico-heroico (y re-homerización) en el libro
10 de la Tebaida de Estacio
555 · HISTORIA Y ARTE
555 · ponencia de historia
557 · Francisco Díez de Velasco: Los sentidos del epínetro: imagina-
rios de lo femenino (y lo amazónico) en la Atenas clásica
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585 · ponencia de arte
587 · Carmen Sánchez Fernández: La construcción del cuerpo en el
arte griego
605 · comunicaciones
607 · Claudia V. Alonso Moreno: Cambios familiares en el mundo
micénico en el paso del Heládico reciente IIIB2 al IIIC desde la
perspectiva del parentesco
615 · Óscar Manuel Bernao Fariñas: El cognomen y el destino del hijo
del emperador Macrino
623 · Aitor Blanco Pérez: Colonia Iulia Concordia Apamea: Staying
Roman, Becoming Greek
631 · Inés Calero Secall: Los epibállontes y los kadestaí en las prescrip-
ciones gortinias sobre los entierros
639 · María del Perdón Díaz de Cerio Erasun: El papel de los caba-
lleros hispanos en la administración de Hispania
649 · Fátima Díez-Platas: El vaso del dios: consideraciones sobre el
atributo de Dioniso en la cerámica ática
665 · Manuel García Teijeiro: Τυρομάντεις. El queso en la adivinación
y en la magia antiguas
673 · Fuensanta Garrido Domené: Lo que vibra es el yunque
681 · Leonardo Gregoratti: Marcus Ulpius Traianus Pater in the East
689 · Carmen Herreros González: Una recopilación de las fuentes
literarias clásicas sobre Escipión Emiliano
697 · Ángel Martínez Fernández: Inscripción sepulcral inédita de
Císamo
705 · Eva M.ª Morales Rodríguez: El territorium de la Colonia Iulia
Gemella Acci
715 · Vanessa Puyadas Rupérez: Non humilis mulier: la caracterización de
Antonio y Cleopatra a través de los poetas del círculo de Mecenas
723 · Diana Rodríguez Pérez: La serpiente en la iconografía vascular
griega del siglo VI a.C.
731 · Anna Sacconi: L’origine della scrittura nell’Egeo
739 · Vanesa Toscano Rivera: Modelos histórico-antropológicos de
interacción entre griegos e indígenas: Amastuola, Francavilla
Marítima e Incoronata
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747 · TÉCNICAS FILOLÓGICAS
747 · Mesa redonda
749 · Javier Velaza Frías: ¿La ecdótica en la encrucijada? Reflexiones
sobre el futuro de la edición de textos latinos de época clásica
761 · Luis M. Macía Aparicio: La primera edición de la Ilíada publi-
cada en España
765 · Felipe G. Hernández Muñoz: Presente y futuro de la crítica
textual griega: los manuscritos recentiores. Algunos ejemplos
773 · comunicaciones
775 · Manuel Isidro Guijosa: Indicios textuales de la vinculación entre
las ediciones incunables del Bellum Gallicum de César y la tradición
manuscrita del escriptorio de los Sforza
783 · Antonio Moreno Hernández: Geografía y crítica de textos:
sobre la ubicación de los galli en César, Gall. 1.1.5
791 · Antonio Ramírez de Verger: Hacia una edición y comentario
textual de las Metamorfosis de Ovidio
801 · Daniel Ramon García: La tradición manuscrita de las Quaestiones
Homericae de Heráclito
VOLUMEN III
9 · ÍNDICE GENERAL
25 · PAPIROLOGÍA
25 · comunicaciones
27 · Alberto Bernabé Pajares: Apuntes sobre la col. IV del papiro de
Derveni
35 · Mario Capasso: Carlo di Borbone per la papirologia ercolanese
43 · Giovanni Indelli: I papiri ercolanesi come fonti di autori antichi
53 · Ana Isabel Jiménez San Cristóbal: El PSI 850 (OF 310): nuevas
propuestas de lectura
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63 · Marco Antonio Santamaría Álvarez: El ascenso de Zeus al po-
der en la Teogonía de Hesíodo y en el poema órfico del papiro de
Derveni
71 · Xavier M. Vicens Pedret: La ordenación de diáconos en la pa-
pirología documental
81 · BIZANTINÍSTICA
81 · Ponencia
83 · Juan Signes Codoñer: Bizantinística y filología griega: conside-
raciones metodológicas y perspectivas de futuro
117 · comunicaciones
119 · Francisco J. Andrés Santos: Ἄρχων en algunas fuentes jurídicas
bizantinas
127 · Ana Artigas Marteles: La ékphrasis en la novela bizantina del s.
XII: el caso de Rodante y Dosicles
135 · Fernando Castejón Luque: La visión social del notario en Bi-
zancio: a propósito de Pratum Spirituale 193
143 · Francisco María Fernández Jiménez: Los comentarios bizantinos
sobre el libro del Apocalipsis
151 · Ernest Marcos Hierro: La construcción de un villano históri-
co-literario: Andrónico Comneno en la Narración Cronológica de
Nicetas Coniates
159 · Ángel Narro Sánchez: Aspiraciones historiográficas de la ha-
giografía griega
169 · Raquel Pérez Mena: Notas sobre la presencia y función de las
virtudes en la Vita Basilii
177 · Óscar Prieto Domínguez: Fusión de motivos paganos y bíblicos
en la poesía griega medieval
185 · Jaime Vizcaíno Sánchez: Avances en la definición de un patrón
arqueológico de la spania bizantina
193 · EDAD MEDIA LATINA
193 · Ponencia
195 · Eustaquio Sánchez Salor: Archipoeta, Primas y Goliardus
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233 · comunicaciones
235 · Manuel Ayuso García: Glosas medievales y humanísticas al texto
de geometría de Marciano Capela
245 · María Elena Díaz Salvado: Falsificaciones en documentación
latina medieval del Reino de León
253 · Juan A. Estévez Sola: Sobre la edición de textos latinos medie-
vales: algunas reflexiones
263 · Irene García-Ochoa Rojas: Estudio de las ediciones de la Chro-
nica Polonorum de Vicente Kadłubek
271 · Dániel Kiss: Benvenuto dei Campesani y el regreso de Catulo a
Verona
279 · Laura López Figueroa: Sobre la composición de un texto amal-
gamado: el tratado médico medieval Tereoperica
287 · Francisca Navarro Sánchez: Aristóteles Latinus en las Questiones
super libro de animalibus Aristotelis de Pedro Hispano
295 · Antonia Rísquez Madrid: De spera celi, Oxford, Bodleian Library,
ms. Savile 17
303 · Irene Villarroel Fernández: Serlo de Wilton en los Flores phi-
losophorum et poetarum
311 · HUMANISMO
311 · comunicaciones
313 · Guillermo Alvar Nuño: Rodrigo Sánchez de Arévalo y las cir
cunstancias de la publicación del Speculum vite humane y de la
Compendiosa historia Hispanica (1468-1470)
321 · Milagros del Amo Lozano: La primera traducción española de
Persio (México, c. 1540)
329 · Matilde Conde Salazar: Incunables de Suetonio en España: La
editio princeps y un manuscrito de El Escorial
337 · Javier Espino Martín: La enseñanza gramatical al servicio de la
propaganda religiosa contrarreformista: la «retorización» de la
gramática latina en el siglo XVII
345 · María Teresa Gallego Pérez: Presencia de la tradición clásica en
Lucas Fernández
355 · Carmen García Bueno: Una traducción latina anónima de los
comentarios de Arriano a Epicteto
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 11-26 23
Actas Rioja [Link] 23 30/3/15 16:06
I A N VA C L A S S I C O RV M · te mas y for mas d e l mund o c lási c o
363 · Gerard González Germain: Una lectura interesada de Catulo
(carm. 63): el falso epígrafe de Pasítea a orillas del Tajo (CIL II 97*)
371 · Miguel Ángel González Manjarrés: Un testimonio de huma-
nismo médico: las epístolas nuncupatorias de Jano Cornario a sus
traducciones latinas de Hipócrates y Pablo de Egina
379 · Luis Alfonso Llera Fueyo: Notas al griego de las Anotaciones a la
Poética de Aristóteles de Pedro Juan Núñez
387 · Manuel López-Muñoz: ¿Qué tiene de borromea la retórica de
Agostino Valier?
397 · Xosé Antonio López Silva: Épica latina y siglo xviii español:
Cortés Osorio, Feijoo y la consideración de Lucano en la Ilustra-
ción española temprana
405 · Cristina Martínez Gómez: Walk the Line: Alfonso de Cartagena,
entre Edad Media y Humanismo
413 · Patricia Meilán Jácome: Baco en Tebas: otra imagen de triunfo
en la ilustración de las Metamorfosis de Ovidio
427 · Fernando Navarro Antolín: Poemas neolatinos en el San Antonio
de Mateo Alemán: un avance
435 · Juan M.ª Núñez González & Toribio Fuente Cornejo: La Ratio
brevis conscribendi genera epistolarum illustriora, de Pedro Juan Núñez,
en el ms. 385 de la biblioteca universitaria de Barcelona
443 · Antonio Río Torres-Murciano: Ediciones españolas de Valerio
Flaco
451 · Guillermo Soriano Sancha: El ideal educativo clásico y su per-
vivencia histórica: las otras vidas de Quintiliano
459 · Israel Villalba de la Güida: Los viajes de Odiseo, Eneas y los
Argonautas como modelos de las epopeyas neolatinas de tema
colombino
467 · TRADICIÓN CLÁSICA
467 · Ponencia
469 · Juan Antonio López Férez: Mitos y nombres míticos clásicos en
la General Estoria de Alfonso X (primera y segunda partes)
527 · Sesión plenaria
529 · Elina Miranda Cancela: Antígona en las Antillas
24 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 11-26
Actas Rioja [Link] 24 30/3/15 16:06
í n dice ge n er al · Volu m e n I I I
541 · comunicaciones
543 · José Ignacio Andújar Cantón: Pervivencia del mundo clásico
en El charco de sangre de F. García Pavón
553 · Trinidad Arcos Pereira: Los Progymnasmata en la obra de Joa-
chimus Camerarius
561 · Antonio Astorgano Abajo: Apuntes sobre la perfección clásica
en el abate Vicente Requeno (1743-1811), restaurador de artes
grecolatinas
569 · Soledad Atienza Valero: Ópera y mundo clásico: el Faetonte de
Lully
577 · Jesús Bermúdez Ramiro: Personajes mitológicos femeninos en
la poesía de Rafael Alberti
587 · Ana M.ª Comesaña López: La cólera de Chuck Nunn Junior:
presencia de Homero en un relato de David Foster Wallace
595 · Ana Isabel Fernández Galvín: La tradición clásica en la obra
narrativa de K. E. Tsirópulos: Escila y Caribdis
603 · María Concepción Fernández López: Moldes de la Eneida en el
Libro de Alexandre
613 · M.ª Isabel González Arenas: La construcción paródica del mito
de la caverna en el s. XX: de Platón a Virgilio Piñera
621 · Helena González Vaquerizo: El poeta es un fingidor y los cre-
tenses no dejan de mentir: de las mentiras del Ulises homérico a
la Odisea de Nikos Kazantzakis
633 · Íñigo de Goñi Echeverría: Temática grecolatina en la obra de
Lucas José de Elizondo
641 · José María Gutiérrez Arranz: O qui perpetua mediaevalis
649 · Helena Guzmán García: Eurípides en la ópera: Le Sconfitte de
Claudio Gay
657 · Lorena Jiménez Justicia: El héroe fracasado: Hércules y el establo
de Augías de Friedrich Dürrenmatt
665 · Aurora Martínez Ezquerro: El locus amoenus o la creación de un
espacio utópico: tradición clásica en la publicidad actual
673 · Pedro Jesús Molina Muñoz: El nuevo triunfo de Dioniso: tra-
diciones y ritos en la Grecia moderna
681 · Andrés Ortega Garrido: Las ninfas clásicas en los poetas del
grupo del 27
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 11-26 25
Actas Rioja [Link] 25 30/3/15 16:06
I A N VA C L A S S I C O RV M · te mas y for mas d e l mund o c lási c o
691 · Rosa Pedrero Sancho: Ópera y novela griega: las Etiópicas de
Heliodoro
699 · Luis Miguel Pino Campos: Las fuentes clásicas del jurista Juan
de Solórzano Pereira
707 · Nuria Pombo Gallego: La representación cinematográfica de la
cultura minoica
715 · Luis Pomer Monferrer: El episodio del encuentro de la amazona
Talestris con Alejandro: fuentes y transmisión
721 · Vicente M. Ramón Palerm: El legado clásico en la escuela dra-
matúrgica del siglo xvii hispano: algunos autores representativos
del género cómico
731 · Liliana Ramos Cruz: Estudio semántico comparativo de las re-
ferencias al mundo clásico en la primera crítica martiana
739 · Francisco Miguel del Rincón Sánchez: Las tetas de Tiresias: un
drama y una ópera sobre el adivino que cambio de sexo
747 · Francisco Salas Salgado & M.ª Pilar Lojendio Quintero: Mito-
logía clásica e ilustración: Madrid por dentro de Cristóbal del Hoyo
755 · Francisco Ramón Solano Hernández: La Didone abbandonata de
Metastasio y el libro 4 de la Eneida
767 · Katarzyna Krystyna Starczewska: El lenguaje de la traduc-
ción latina del Corán (1518 / 1621) como un ejemplo de la actitud
humanista
775 · Luis Miguel Suárez Martínez: Culturalismo y cultura grecola-
tina en dos poemas de Syrtes de Luis Antonio de Villena
783 · Josep Luis Teodoro Peris: Últimos actos del divino Eneas sobre
la tierra: Dos suplementos hexamétricos de la Eneida del s. XVII
791 · Diego Vicente Sobradillo: Los bucólicos griegos en la narrativa
japonesa del siglo XX: El rumor del oleaje de Yukio Mishima
799 · Paola Volpe Cacciatore: La Fedra di Miguel de Unamuno:
dall’accusa al perdono
809 · QUINTILIANO Y LA RETÓRICA
809 · Mesa redonda
811 · Tomás Albaladejo: Vigencia y actualidad de la Institutio oratoria
de Quintiliano
821 · Gregorio Hinojo Andrés: Quintiliano y la copia dicendi
26 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 11-26
Actas Rioja [Link] 26 30/3/15 16:06
XI I I CO N G RE S O ES PA Ñ O L
D E E ST UD I O S C LÁ S IC O S
Actas Rioja [Link] 27 30/3/15 16:06
Actas Rioja [Link] 28 30/3/15 16:06
X iii C o ng r eso español de estudios clásicos
COMITÉ DE HONOR
[Link]. los Reyes de España D. Juan Carlos y Dña. Sofía
Excmo. Sr. D. Pedro Sanz Alonso, Presidente del Gobierno de la Rioja
Sr. D. Ángel Gabilondo Pujol, Ministro de Educación
Sra. Dña. Ángeles González-Sinde Reig, Ministra de Cultura
Sra. Dña. Cristina Garmendia Mendizábal,
Ministra de Ciencia e Innovación
Excmo. Sr. Nicholas Zafiropopulos, Embajador de Grecia
Excmo. Sr. Pasquale Terracciano, Embajador de Italia
Excmo. Sr. D. Tomás Santos Munilla, Alcalde de Logroño
Excmo. Sr. D. Francisco Javier Pagola Sáenz, Alcalde de Calahorra
Excmo. Sr. D. Emilio del Río Sanz, Consejero
de Presidencia del Gobierno de la Rioja
Excmo. Sr. D. Luis Alegre Galilea, Consejero de Educación,
Cultura y Deporte del Gobierno de la Rioja
Sr. D. José M.ª Martínez de Pisón Cavero, Rector
Mgco. de la Universidad de la Rioja
Sr. D. Francisco Rodríguez Adrados, Presidente de Honor de la s e e c
Sr. D. Martín Ruipérez Sánchez, ex Presidente de la s e e c
Sr. D. Luis Gil Fernández, ex Presidente de la s e e c
Sr. D. Antonio Alvar Ezquerra, ex Presidente de la s e e c
Sr. D. José Antonio Caballero López, Decano de la Facultad
de Letras y de la Educación de la Universidad de la Rioja
Sr. D. Juan Ángel Nieto Viguera, Prior del Monasterio
de Yuso de San Millán de la Cogolla
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 29 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
ORGANISMOS QUE PATROCINAN EL CONGRESO
Patrocinadores
Gobierno de la Rioja
Ayuntamiento de Logroño
Ayuntamiento de Calahorra
Instituto de Estudios Riojanos
Fundación Ana María Aldama Roy
Ministerio de Ciencia e Innovación
Instituto de Formación del Profesorado,
Investigación e Innovación educativa
Universidad de la Rioja
La Caixa
Entidades colabo radoras
Alianza Editorial
Ediciones Clásicas
Librería Aurea Clásicos
Liceus
Viajes Coque
Viajes Iberia
30 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 30 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
COMITÉ ORGANIZADOR
Comit é nacion al
Jaime Siles Ruiz, Presidente de la s e e c
Gregorio Hinojo Andrés, Vicepresidente de la s e e c
Jesús de la Villa Polo, Vicepresidente de la s e e c
José Francisco González Castro, Tesorero de la s e e c
M.ª Ángeles Almela Lumbreras, Secretaria de la s e e c
Patricia Cañizares Ferriz, Vicesecretaria de la s e e c
Jesús Bartolomé Gómez, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
José Antonio Beltrán Cebollada, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
Rosario Cortés Tovar, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
Jorge Fernández López, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
Fernando García Romero, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
Ramón Martínez Fernández, miembro de la Junta Directiva de la s e e c
C o mit é local secretarí a
José Antonio Caballero López M.ª José Mateo Alpuente
María de los Ángeles M.ª Antonia García
Díez Coronado Martín-Maestro
Jorge Fernández López Irene Villarroel Fernández
Millán Lozano Rivera
José Luis Pérez Pastor
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54 31
Actas Rioja [Link] 31 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
ENTIDADES REPRESENTADAS
Asociación Argentina de Estudios Clásicos
Asociación Mexicana de Estudios Clásicos
Associaçião Portuguesa de Estudios Clasicos
Associazione Italiana di Cultura Classica
Classical Association of Canada
Classical Association of Nigeria
Centro Internazionale per lo Studio dei Papiri
ercolanesi «Marcelo Gigante»
Comité International Permanent des Etudes Mycéniennes
International Association of Papyrologist
International Plutarch Society – Sezione italiana
Sociedad de Estudios Latinos
Societat Catalana d’Estudis Classics
Society of Greek Philologists
The American Philological Association
32 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 32 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
PROGRAMA GENERAL DEL CONGRESO
Día 18, lun es
9.00-10.00 Entrega de documentación
10.00-10.55 Comunicaciones
11.00- 11.45 Sesión de apertura
11.45-12.15 Pausa café
12.15-13.10 Comunicaciones
13.15-13.45 Sesión plenaria: A. Barchiesi
Comida
16.30-17.30 Ponencia Historia
17.30-18.30 Ponencia Latín medieval
18.30-19.00 Pausa café
19:00-20:00 Ponencia de arte
20.30 Traslado en autobús a Alcorta para el vino de inauguración
21.00-23.00 Vino de inauguración en Alcorta
Día 19, martes
9.30-10.25 Comunicaciones
10.30-11.25 Comunicaciones
11.25-12.00 Pausa café
12.00-13.00 Ponencia Literatura griega
13.00-14.00 Ponencia Literatura latina
Comida
16.30-17.00 Sesión plenaria: E. Miranda
17.00-18.00 Ponencia Derecho
18.00-18.30 Pausa café
18.30-20.00 Mesa redonda: Los estudios clásicos y las nuevas
tecnologías
20.30 Visita a la Fundación Würth
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54 33
Actas Rioja [Link] 33 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Dí a 20, m i ér coles
9.30-10.25 Comunicaciones
10.30-11.25 Comunicaciones
11.25-12.00 Pausa café
12.00-13.00 Ponencia Filosofía
Comida
16.00 Salida en autobús a Calahorra
17.00-18.30 Mesa redonda: Quintiliano y la retórica
18.30-19.00 Presentación de la Fundación Ana María Aldama Roy
y entrega de los premios de la Fundación
19.00-20.00 Visita al Museo de la Romanización
20.00-22.00 Vino y regreso a Logroño en autobús
Día 21, jue ves
9.30-10.25 Comunicaciones
10.30-11.25 Comunicaciones
11.25-12.00 Pausa café
12.00-12.30 Sesión plenaria: A. Rijksbaron
12.30-13.00 Sesión plenaria: M. Fruyt
13.00-14.00 Ponencia Lingüística latina
Comida
16.30-17.30 Ponencia Lingüística griega
17.30-18.00 Pausa café
18.00-19.30 Mesa redonda: Técnicas filológicas
Noche Representación en el teatro Gonzalo de Berceo
Día 22, viern es
9.00-9.55
Comunicaciones
10.00-11.00
Ponencia Bizantinística
11.00-11.30
Pausa café
Ponencia Humanismo y Tradición Clásica
11.30-12.30
12.30-14.00
Mesa redonda: Situación actual de los
estudios clásicos en España
Comida
34 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 34 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
16.30-17.45 Centenario Antonio Tovar
17.45-18.15 Pausa café
18.15-20.15 Sesión de clausura
D. F. Rodríguez Adrados (Presidente de Honor de la seec)
D. A. Alvar (Anterior Presidente de la seec)
D. J. de la Villa (Vicepresidente de la seec)
Informe de gestión de la Secretaria de la seec
Palabras finales de D. Jaime Siles, Presidente de la seec
Noche Cena de clausura en Bodegas Franco-Españolas
Sábado 23
Mañana Excursión a San Millán de la Cogolla y comida en Ezcaray.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54 35
Actas Rioja [Link] 35 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
PRESIDENTES DE SESIONES
PO NEN CIAS
Lingüística griega · Manuel García Teijeiro
Lingüística latina · Jesús Bartolomé Gómez
Literatura griega · Fernando García Romero
Literatura latina · Alessandro Barchiesi
Filosofía · Elina Miranda
Historia · Rosario Cortés Tovar
Arte · Ramón Martínez Fernández
Derecho · Jaime Siles Ruiz
Latín Medieval · José Antonio Beltrán
Cebollada
Bizantinística · Julián Méndez Dosuna
Tradición clásica y humanismo · José Antonio Caballero López
SESIO NES PLENAR IAS
Sesión plenaria Alessandro Barchiesi · José Carlos Fernández Corte
Sesión plenaria Elina Miranda · Jorge Fernández López
Sesión plenaria Michèle Fruyt · Esperanza Torrego Salcedo
Sesión plenaria Albert Rijksbaron · Jesús de la Villa
36 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 36 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
TEATRO Y ACTOS SOCIALES
18 de julio 2011, lun es
20.30 h Visita a las bodegas Juan Alcorta. Traslado a las bodegas
desde la sede del Congreso a cargo de la organización.
19 de julio 2011, martes
20.30 h Visita al Museo Würth La Rioja. Vino
español. Traslado al museo desde la sede del
Congreso a cargo de la organización.
20 de julio 2011, miércoles
13.30 h Excursión a Calahorra. Visita al Museo
de la Romanización. Vino español.
21 de julio 2011, jueves
21 h Teatro. Las Asambleístas, de Aristófanes. Grupo
TECU (Universidad de la Rioja). Director: Javier
Jiménez (la función se representará en la sala
Gonzalo de Berceo, C/ Calvo Sotelo, 11).
22 de julio 2011, viern es
Cena de clausura en Bodegas Franco-Españolas
23 de julio 2011, sábado
Visita a los monasterios de San Millán de la Cogolla.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54 37
Actas Rioja [Link] 37 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
COMITÉ CIENTÍFICO
Lingüística Griega
Antonio Lillo Alcaraz, Jesús de la Villa Polo
Lingüística Latina
José Miguel Baños Baños, Esperanza Torrego
Salcedo, Agustín Ramos Guerreira
Literatura Griega
Milagros Quijada Sagredo, Fernando García
Romero, Alberto Bernabé Pajares
Literatura Latina
M.ª Consuelo Álvarez Morán, Rosa M.ª Iglesias Montiel,
José Luis Vidal Pérez, Jesús Bartolomé Gómez
Filosofía
Quintín Racionero Carmona, Francesc Casadesús Bordoy
Historia
Francisco Díez de Velasco, Adolfo Domínguez Monedero
Arte
Fátima Díez Platas, Carmen Sánchez Fernández
Derecho
Amelia Castresana Herrero, Alicia Valmaña Ochaita
Latín Medieval
Eustaquio Sánchez Salor, M.ª José Muñoz
Jiménez, José Martínez Gázquez
Bizantinística
Juan Signes Codoñer, José Manuel Floristán Imizcoz
Tradición Clásica y Humanismo
Juan Antonio López Férez, Juan Luis Arcaz
Pozo, Jorge Fernández López
38 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 38 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
LISTA DE PARTICIPANTES EN EL CONGRESO
En el caso de aquellas personas que presentan una ponencia, una comu-
nicación o toman parte en una mesa redonda, se adjunta a su nombre el
título de su intervención.
Alarcos Martínez, Miguel: «La Oratio Alvar Nuño, Guillermo: «Rodrigo Sán-
ad Philippum i i i et al. pronunciada chez de Arévalo, Ulrich Hahn y la
por Pedro Juan Núñez en la Univer- Compendiosa Historia Hispanica».
sidad de Valencia». Álvarez, Omar: «La ‘serie de Álcimo’
Albadalejo Mayordomo, Tomás: Mesa y los Pseudepicharmea en los Poetae
Redonda de Quintiliano y la Retórica. Comici Graeci».
Albarrán Martínez, M.ª Jesús: «La Álvarez Baños, M.ª Isabel.
vida cotidiana de las mujeres asce- Álvarez Fernández, Ana.
tas en la documentación del nomo Álvarez Huerta, Olga: «Usos yusivos
Hermopolita». del subjuntivo latino».
Alberte González, Antonio: «Influencia Álvarez Morán, M.ª Consuelo: Ponen
de las artes del dictamen en las artes cia de literatura latina: «Voces feme-
de predicación». ninas en la épica latina».
Aleixandre Blanquer, Fernando. Álvarez Siverio, Casilda: «La Mêtryiá
Almela Lumbreras, M.ª Ángeles. en la Literatura Griega Antigua».
Alonso Aldama, Javier: «Los adverbios Álvarez-Pedrosa Núñez, Juan Anto-
ούτως y έτσι en griego medieval: nio: «La teoría de la traducción en el
usos conjuntivos». siglo IX. Las perspectivas de Roma y
Alonso Déniz, Alcorac: «Lo que Tucí Bizancio».
dides leyó en Olimpia. A propósito Amo Lozano, Milagros del: «La prime-
de la fuente de Th. V, 47». ra traducción de Persio al castellano».
Alonso Fernández, Zoa: «Bailar en Andrés Ferrer, Paloma: «Los clásicos en
latín: expresiones fraseológicas y Brines y Valente».
colocaciones». Andrés Santos, Francisco Javier: «Ἄρ
Alonso Molina, Pedro José. χων en algunas fuentes jurídicas
Alonso Moreno, Claudia Valeria: bizantinas»
«Cambios familiares en el mun- Andrino Hernández, M.ª José.
do micénico en el paso del HR IIIB Andújar Cantón, José Ignacio: «Pervi
al IIIC desde una perspectiva de vencia del mundo clásico en El charco
parentesco». de sangre de Francisco García Pavón».
Alvar Ezquerra, Antonio: Sesión de Antolín García, Aurora: «Jenofonte y
clausura. las nuevas Anábasis: Karnezis, Man
fredi, R. Waterfield».
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54 39
Actas Rioja [Link] 39 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Aparicio Villalonga, Catalina: «La con- Barragán Nieto, José Pablo: «El De mo-
cepción del sabio en el estoicismo y ribus hereditariis de Luis de Mercado».
su similitud con el autor del papiro Barrio Vega, M.ª Luisa del: «Sobre
de Derveni». algunas formas dialectales del dorio
Arcaz Pozo, Juan Luis: «Elemen- del Dodecaneso».
tos epigramáticos en las elegías de Bartolomé Gómez, Jesús: «La función
Maximiano». (meta)narrativa de las arengas en la
Arcos Pereira, Trinidad: «Los progym- obra de Livio».
nasmata en la obra de Joachimus Bellido Díaz, José Antonio: «Anotacio-
Camerarius». nes a la Consolatio ad Liviam de morte
Arenas Dolz, Francisco: «Fuentes tex- Drusi».
tuales de la lección Einleitung in die Beltrán Cebollada, José Antonio.
Tragödie des Sophocles de Friedrich Berberana Huerta, M.ª Pilar.
Nietzsche». Bérchez Castaño, Esteban: «Popula-
Artigas Marteles, Ana: «La Ékprhasis en ridad e inmortalidad en la elegía
la novela bizantina del s. XII» romana».
Astorgano Abajo, Antonio: «El mito Berdasco Valle, Juan Carlos: «La cons-
de la perfección clásica en el abate trucción accuso quod en latín clásico.
Vicente Requeno. (1743-1811)». Análisis funcional».
Atienza Valero, Soledad: «Ópera y Bermúdez Ramiro, Jesús: «Personajes
mundo clásico: el Faetonte de Lully». mitológicos femeninos en la poesía
Ávila Aguilar, Miguel Ángel: «El de Rafael Alberti».
griego de la Aquileida: ¿lengua de Bernabé Pajares, Alberto: «Apuntes so-
frontera?». bre la col. IV del papiro de Derveni».
Ayuso García, Manuel: «Las glosas Bernadó Ferrer, Gemma: «Sobre la
medievales y humanísticas a la ex- necesidad de una edición crítica de
posición de geometría de Marciano las Subscriptiones en los manuscritos
Capela. Contribución al texto». clásicos latinos».
Baeza Angulo, Eulogio: «La matrona Bernao Fariñas, Óscar Manuel: «El
ideal en las letras romanas. De la fic- cognomen y el destino del hijo del
ción a la realidad». emperador Macrino».
Bagnall, Roger: «The Culture of an Bilbao Ruiz, Javier: «La crítica de la
Egyptian Oasis City». tragedia euripidea en los escolios de
Ballester Gómez, Xaverio: «La autoría Aristófanes: Schol. Ach. 443 y el Co-
del diálogo De oratoribus. Los argu- ro de las Fenicias».
mentos estilísticos». Blanco Cesteros, Miriam: «De laurel a
Baños Baños, José Miguel: Ponencia doncella profética. Metamorfosis de
de lingüística latina: «Dos tipos de Dafne en la literatura griega tardía».
intransitividad en latín: sintaxis y Blanco Mayor, José Manuel: «La ma-
semántica» nipulación intertextual de motivos
Barchiesi, Alessandro: Sesión plenaria.
40 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 29-54
Actas Rioja [Link] 40 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
elegíacos en el episodio de Apolo y Caramés Sánchez, Javier: «El nombre
Dafne (Metamorfosis I 452-567)». correcto de Sócrates y de Confucio».
Blanco Pérez, Aitor: «Colonia Iulia Carrasco Serrano, Gregorio: «La dela-
concordia Apamea: staying Roman ción y Amiano Marcelino».
becoming Greek?». Casadesús Bordoy, Francesc: «Algunas
Blasco Torres, Ana Isabel: «La noción consideraciones sobre la cosmovisión
egipcia de maat en el De Iside et Osiri- ética del anónimo autor del papiro
de de Plutarco». de Derveni».
Boned Colera, Pilar: «Los diminutivos Casas Molinos, Mercedes.
en Menandro». Castejón Luque, Fernando: «La visión
Bordoy Fernández, Antonio: «La pre- social del ‘hombre de leyes’ en la
sencia del orfismo en la concepción Literatura Bizantina».
platónica de la necesidad según los Castillo Lebourgeois, Nuria del: «La
comentarios de Proclo al Timeo y la identidad de la puella innominata en
República». Amores III 7».
Bravo Vega, Julián. Castresana Herrero, Amelia: Ponencia
Caballero López, José Antonio. de derecho: «La relevancia jurídica
Cabrera Ortega, Yoandy: «José Martí y del silencio a propósito de ciertos
Enrique José Varona como paradig- deberes de información»
mas de la traducción anacreóntica en Cendán Teijeiro, Noelia: «Andrómaca:
Cuba». de Homero a Eurípides. Un ejemplo
Caerols Pérez, José Joaquín: Mesa Re- de recaracterización euripidea».
donda de Estudios Clásicos y Nuevas Chao Fernández, Juan José
Tecnologías. Charlo Brea, Luis: «El himno litúrgico
Calero Secall, Inés: «Los epibállontes y a San Hermenegildo de Francisco
los kadestaí en las prescripciones gor- Pacheco» (compartida).
tinias sobre los entierros». Coelho Sarro, Elena: «El canon plató-
Camacho Cuenca, Sandra: «El uso nico de jueces infernales».
del participio de futuro y el adver- Comesaña López, Ana M.ª: «La cólera
bio nondum en las Metamorfosis de de Chuck Nunn Júnior: presencia de
Ovidio». Homero en un relato de D. Foster
Campo de Miguel, Milagros del. Wallace».
Campo Echevarría, Alberto del: «La Conde Salazar, Matilde: «Los incuna-
indagación filosófica bizantina acerca bles de Suetonio en España. La posi-
de los universales». ble relación entre la Editio Princeps y
Cantó Llorca, Josefa: «Los dioses paga- un manuscrito de El Escorial».
nos en Isidoro: Etym. 8.11». Cortés Gabaudán, Francisco: «Pre-
Cañizares Ferriz, Patricia. sentación del Dioscórides Interactivo»
Capasso, Mario: «I Papiri Ercolanesi e (compartida).
la Spagna» Cortés Tovar, Rosario: «Marcial y los
griegos».
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Actas Rioja [Link] 41 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Couselo Fernández, M.ª del Carmen. Espada Rodríguez, Julián: «La crítica
Crespo Güemes, Emilio: «Los adver- literaria en el Dialogus de oratoribus».
bios conjuntivos en griego». Espino Martín, Javier: «La enseñanza
Cribeiro Bouzamayor, Arturo. gramatical al servicio de la propa-
Cristóbal López, Vicente: «La muer- ganda religiosa contrarreformista: La
te de Príamo en Virgilio y en otras ‘retorización’ de la gramática latina
fuentes». en el siglo XVII».
Díaz de Cerio Díez, Mercedes. Estangüi Gómez, Raúl: «Jorge Gemis-
Díaz de Cerio Erasun, M.ª del Perdón: tos Pletón (ca 1360-1452): último
«Los caballeros hispanos en la admi- filósofo de Bizancio y ‘juez general
nistración de Hispania». de los romanos’».
Díaz Salvado, M.ª Elena: «Falsificacio- Estefanía Álvarez, Dulce: «Más sobre
nes en documentación latina medie- Troilo».
val del Reino de León». Estévez Diz, M.ª Amelia.
Díez, Viviana: «Jerarquías sociales y Estévez Sola, Juan Antonio: «Sobre
comedia: el coquus plautino». edición de textos latinos medievales:
Díez Coronado, M.ª Ángeles: «El Bre- algunas reflexiones».
ve compendium artis rhetorice (c.1350) Felipe Riguera, Francisco José: «El
de Martín de Córdoba en el contex- método Kairos de Andreas Weileder
to de la retórica medieval». y Herbert Meiyerhoöfer aplica-
Díez Platas, Fátima: «El vaso del dios: do al Bachillerato: una experiencia
consideraciones sobre el atributo de didáctica».
Dioniso en la cerámica ática». Fernández Corte, José Carlos: «¿La
Díez Reboso, Samuel: «Los manuscri- lengua (griega) compañera del Impe-
tos de los Integumenta Ouidii». rio romano? Pro Archia 23».
Díez de Velasco Abellán, Francisco: Fernández Delgado, Aitor: «De ars con-
Ponencia de historia: «Los sentidos cordiae: Los diplomáticos durante el
del epínetro: imaginarios de lo fe- reinado de Justiniano.
menino en la Atenas clásica». Fernández Fernández, Eduardo José:
Edmondson, Jonathan: «El elogio de «Retórica para elites en el siglo XVI-
Eneas del Foro de Augusto en Roma II: los certámenes el Seminario de
a la luz de las copias de Augusta Nobles».
Emérita y Pompeya». Fernández Galvín, Ana Isabel: «La tra-
Eguílaz Zabalegui, Pilar. dición clásica en la obra narrativa de
Elósegui Díaz, Begoña. K. E. Tsirópulos: Escila y Caribdis».
Encinas Reguero, M.ª Carmen: «Eu- Fernández García, Aurelio Javier: «La
rípides, Bacantes 576-641 o la escena cultura clásica en ‘clave de ja’ (I)».
del ‘milagro del palacio’». Fernández Garrido, M.ª Regla:
Encuentra Ortega, Alfredo: «Latinum «Etiópicas de Heliodoro y los
per se. Método progresivo de latín». progymnasmata».
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Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
Fernández Guerrero, Eduardo: «An- Fuentes Novo, Josefina: «Huellas de
tigüedad y analogía en las formas Teucro y Heracles en Galicia».
con -d final en la flexión nominal y Gallego Pérez, M.ª Teresa: «Presen-
pronominal latina». cia de la tradición clásica en Lucas
Fernández Jiménez, Francisco M.ª: Fernández».
«Los Comentarios Bizantinos al libro García Amutxastegi, Iratxe: «Duelo y
del Apocalipsis». monomaquia en el relato siliano de
Fernández López, Jorge. la batalla de Cannas».
Fernández López, M.ª Concepción: García Armendáriz, José Ignacio.
«Moldes de la Eneida en el Libro de García Bueno, Carmen: «Una traduc-
Aleixandre». ción latina anónima de los comenta-
Ferrero Hernández, Cándida: «El rios de Arriano a Epicteto».
enigma de las fuentes doctrinales del García González, Alejandro: «La castra-
Zelus Christi contra Iudaeos Saracenos ción masculina en los textos médicos
et Infideles de Pedro de la Cavallería» latinos».
(compartida). García Hernández, Jorge: «Latín vir-
Folgado Bernal, Luis: «Mesopota- tual: guía comentada de recursos en
mia en las fuentes historiográficas red.
griegas». García López, José.
Fornieles Sánchez, Raquel: «¿Quién, García López, Yolanda: «Píndaro y
qué, cuándo, dónde y por qué? en el Horacio contra los poetas que vulga-
‘Defensa de Palamedes’: el Paradigma rizan lo ‘mistérico’».
Gorgias». García Martín-Maestro, M.ª Antonia.
Fraile Vicente, Juan Francisco: «El es- García Molinos, Alejandro: «La in-
tudio de la complementación de los fluencia órfica en el Oráculo de Cro-
verbos judiciales en latín: recorrido no del Gran Papiro Mágico de París»
por la historia lingüística». García Moreno, Julia M.ª.
Frutos García, Alba de: «Las in- García Romero, Fernando: «Nombres
vitaciones a fiestas en el Egipto parlantes en los proverbios griegos
Greco-Romano». antiguos: algunos ejemplos».
Fruyt, Michèle: Sesión plenaria: «Deux García Soler, M.ª José: «La figura de
procédés de formation des mots en Heracles en la comedia y el drama
latin: agglutination et composition». satírico».
Fuente Páramo, Irene de la. García Teijeiro, Manuel: «Τυρομάν
Fuente Cornejo, Toribio: «La Ratio bre- τεις: El queso en la adivinación y en
vis et expedita conscribendi genera episto- la magia antiguas».
larum illustriora de Pedro Juan Núñez García-Gasco Villarrubia, Rosa: «El
en el manuscrito 385 de la Bibliote- toro en las Dionisíacas: metamorfosis
ca de la Universidad de Barcelona» divina y símbolo profético».
(compartida).
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Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
García-Ochoa Rojas, Irene: «Estudio de González Castro, José Francisco.
las ediciones de la Chronica polonorum González de Garay Fernández, M.ª
de Vicente Kadłubek». Teresa.
Garrido Domené, Fuensanta: «Lo que González Delgado, Ramiro: «Sobre el
vibra es el yunque». De Antidotis de Galeno».
Garrido Muñoz, Andrea M.ª. González Galván, M.ª Gloria: «Penélo-
Garzón Fontalvo, Eveling: «Estructura pe y Margaret Atwood».
sintáctico-semántica de iratus, irata, González Germain, Gerard: «Una lec-
iratum». tura interesada de Catulo (carm. 63):
Genovés Company, Raúl: «Los frag- el falso epígrafe de Pasitea a orillas
mentos DK 22 B 3 y B 94 en la co- del Tajo (CIL II 97*)».
lumna IV del papiro de Derveni». González Julià, Lluis: «Papiros escola-
Gil Poisa, Raquel. res en la colección Palau-Ribes».
Giménez Márquez, Montserrat. González Manjarrés, Miguel Ángel:
Gómez Cardó, Pilar: «¡Oh, manos de «Un testimonio de humanismo mé-
Maratón!» (Polem. Cyn. 34): de la dico. La epístola nuncupatoria de
narración histórica a la declamación Jano Cornario a su traducción latina
sofística». de Pablo de Egina».
Gómez Gil, Javier: «El éthos ciceronia- González Saavedra, Berta: «La expre-
no como lenguaje realizativo». sión de la función semántica de Pro-
Gómez Gómez, Juan M.ª: «La Refor- cedencia en las comedias de Plauto».
ma de las Introductiones Latinae de González Suárez, Manuel: «Chistes de
Nebrija realizada por Juan Luis de la maestros: la actividad docente en
Cerda, de 1601 a 1643: notas para su Philógelos».
edición». González Vaquerizo, Helena: «El poeta
Gómez Santamaría, Isabel: «La au- es un fingidor y los cretenses no
to-representación del orador en las dejan de mentir: de las mentiras del
gratiarum actiones consulares de época Ulises homérico a la Odisea de Nikos
imperial». Kazantzakis».
Gómez Segura, Eugenio: «Perseo y He- González Vega, Felipe: «Ásperos sa-
racles: ¿algo más que parientes?». beres, elegantes poemas: para una
Gomis García, Violeta: «La inscripción definición pragmática del humanis-
de Mnesiepes. Estudio lingüístico de mo español».
un documento literario». González-Blanco García, Elena: «En
González Almenara, Guillermina: «Gé- torno a los orígenes de los tratados
nero y venganza en la historiografía métricos medievales: gramáticas, re-
griega clásica: τιμωρία». tóricas y tratados de música latinos».
González Arenas, M.ª Isabel: «La Goñi Echeverría, Íñigo de: «Temática
construcción paródica del mito de grecolatina en la obra de Lucas José
la caverna en el s. XX. De Platón a de Elizondo».
Virgilio Piñera».
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Actas Rioja [Link] 44 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
Gracià Broch, Mercedes: «La proyec- Herreros González, Carmen: «Escipión
ción de un blog de aula: Discipuli Emiliano en las fuentes literarias clá-
Minervae». sicas: entre el mito y la realidad».
Graña Santos, M.ª José. Hinojo Andrés, Gregorio: «Horacio en
Grau Guijarro, Sergi: «Las burlas Horacio» y Mesa Redonda de Quin-
del ascetismo en la biografía de tiliano y la Retórica.
los filósofos griegos antiguos: ¿un Homar Pérez, Roser: «Τύχη y la in-
reaprovechamiento de materiales novación del drama. Un análisis de
cómicos?». Etiópicas VII 4-8».
Gregoratti, Leonardo: «Marcus Ulpius Iglesias Montiel, Rosa M.ª: Ponencia de
Traianus pater in the East». literatura latina: «Voces femeninas en
Guarino Ortega, Rosario: «Los mugi- la épica latina».
dos de Pasífae». Indelli, Giovanni: «I Papiri Ercolanesi
Guijarro Ruano, Paloma: «Lenguaje come fonti di autori antichi».
formular en las inscripciones métri- Irigoyen Troconis, Martha Patricia:
cas de Olimpia». «Análisis y comentario de la activi-
Gutiérrez Arranz, José M.ª: «O qui per- dad legislativa y órganos de poder
petua mediaevalis». republicanos a partir de Gai. I, 3-4».
Gutiérrez Moreno, Jaime: «La voz Isidro Guijosa, Manuel: «Vinculación
del coloso de Memnón. Estudio de las ediciones incunables del Be-
lingüístico de los términos que la llum Gallicum de César con la tradi-
describen». ción manuscrita de los escriptorios
Gutiérrez Piernavieja, Pilar. milaneses».
Guzmán Almagro, Alejandra: «La cul- Jiménez Delgado, José Miguel: «Εἶτα y
tura clásica en los nuevos escenarios ἔπειτα en los historiadores griegos:
formativos del EEES». de adverbios temporales a marcado-
Guzmán García, Helena: «Eurípides en res discursivos».
la Ópera: Le sconfitte de Claudio Gay Jiménez Justicia, Lorena: «El héroe
(2009)». fracasado: Heracles y el establo de
Guzmán Guerra, Antonio. Augías de Friedrich Dürrenmatt».
Harto Trujillo, M.ª Luisa: «Exempla y Jiménez López, M.ª Dolores: «El uso
virtudes en la obra historiográfica de de ποιεῖσθαι en Lisias: construccio-
Nebrija». nes con verbo soporte».
Hermida Campa, M.ª Soledad. Jiménez Martínez, M.ª Isabel: «Coloca
Hernández Díaz, Amelia. ciones léxicas con el verbo pono».
Hernández Lobato, Jesús: «Paisajes de Jiménez Sancristóbal, Ana Isabel: «El P.
papel. Sidonio Apolinar y la tex- Soc. Ital. 850: nuevas propuestas de
tualización de la experiencia en la lectura»
literatura tardoantigua». Jufresa, Montserrat: «Sócrates, un per-
Hernández Muñoz, Felipe: Mesa Re- sonaje de Luciano».
donda de Técnicas filológicas.
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Actas Rioja [Link] 45 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Kiss, Daniel: «Benvenuto da Campesa- López Martín, Paloma: Mesa Redonda
ni y el regreso de Catulo a Verona». sobre la Situación actual de los Estu-
Konstan, David: «Cómo decir ‘belleza’ dios Clásicos en España.
en griego antiguo». López Martínez, M.ª Paz: «¿Es Cíane
Labiano, Mikel: «Revisión de εἰ/ἐάν una ninfa de novela?».
con valor final». López Muñoz, Manuel: «¿Qué tiene de
Lázaro García, Eugenio: «Carpe diem: ‘borromea’ la Retórica de Agostino
Catulo V». Valier?»
Lebrancón Alonso, Patricia: «El catá- López Román, Luis Manuel: «Tiberio
logo de fuerzas itálicas en Silio: la Graco, ¿influencia griega o tradición
alienación de la identidad romana». romana?»
Ledesma Pascal, Amanda: «La expe- López Silva, Xosé Antonio: «Épica la-
riencia trágica: historia, política y tina y siglo XVIII español: La nueva
tragedia en la Atenas del s. V a.C.». consideración teórica y nacional de
Librán Moreno, Miryam: «Fragmentos Lucano en la Ilustración española
anónimos de tragedia griega». temprana»
Llera Fueyo, Luis Alfonso: «Notas al Lozano Rivera, Millán.
griego de las Anotaciones a la Poé- Lucas de Dios, José M.ª: «El mito de
tica de Aristóteles de Pedro Juan Acteón en la Ópera: de la tragedia
Núñez». barroca a la ópera cómica».
Lluch Girbés, Elisa. Luján Martínez, Eugenio: «Papeles se-
Lobato Beneyto, Tamara: «Escenas de mánticos y formación de palabras: el
adivinación en la Tebaida de Estacio». sufijo griego -της»
Lojendio Quintero, M.ª del Pilar: «La Luzón Martín, Pablo: «El Agatón de
mitología clásica en Madrid por dentro Aristóteles».
de Cristóbal del Hoyo» (compartida). Macía Aparicio, Luis Miguel: Mesa Re-
López Chala, Ángel: «Micénico o-wi- donda de Técnicas filológicas.
de-ta-i: una nueva revisión» Macías Otero, Sara M.ª: «‘Noctíva-
López de Murillas Herreros, M.ª go’ como epíteto de Dioniso y sus
Teresa. seguidores».
López Férez, Juan Antonio: Ponencia Madrid Navarro, Mercedes.
de tradición clásica y humanismo: Maestre Maestre, José M.ª: «¿Juan Vi-
«Mitos y nombres míticos clásicos en llén de Biedma autor de la versión
la General Estoria de Alfonso X (Pri- poética castellana de las obras de
mera y segunda partes)» Horacio del ms. 7200 de la Bibliote-
López Figueroa, Laura: «El tratado al- ca Nacional de Madrid?».
tomedieval Tereoperica: sobre la com- Manchón Gómez, Raúl: «Domiciano,
posición de un texto amalgamado». el emperador araña».
López López, Pablo: «La filosofía del Maquieira Rodríguez, Helena: Mesa
latín y en latín». Redonda sobre la Situación actual de
los Estudios Clásicos en España.
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Actas Rioja [Link] 46 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
Marcos Hierro, Ernest Emili: «La cons- Martínez Nieto, Roxana Beatriz PKÖLN
trucción de un villano histórico-li- 430. «La mención de πυριφεγγής en
terario: Andrónico Comneno en la el ‘Neues Sappho’».
narración cronológica de Nicetas Martínez Reverte, Eulalia.
Choniates». Martínez Sobrino, Alejandro: «Ale
Martín Algarra, Ana M.ª. xandre Villadieu y Jodoco Badio
Martín Ferreira, Ana Isabel: «Sá- Ascensio».
tira y medicina en la obra del Martínez Vázquez, Rafael: «Funciones
doctor Franckenau (1643-1704) discursivas de la comparación ecuati-
(compartida). va: la correlación ὥσπερ – οὕτως».
Martín Hernández, Raquel: «El Mateo Alpuente, M.ª José.
precio de morir en el Egipto Medina López-Lucendo, Cecilia: «El
Greco-romano». tratamiento de las figuras en la latini-
Martín Puente, Cristina: «Tratamiento dad tardía como continuación de las
de las obras anónimas y de dudosa principales corrientes doctrinales de
autoría en la Filología latina». la tradición retórica anterior».
Martín Sánchez, Adelaida. Megino Rodríguez, Carlos: «El autor
Martín Sánchez, M.ª Ángeles. del Papiro de Derveni a la luz la
Martínez Bermejo, M.ª de los Llanos: concepción estoica del sabio como
«Comentarios y glosas en papiro al experto en artes adivinatorias».
texto de Eurípides». Meilán Jácome, Patricia: «Baco en
Martínez Ezquerro, Aurora: «El locus Tebas: otra imagen de triunfo en
amoenus o la creación de un espacio la ilustración de las Metamorfosis de
utó[Link]ón clásica en la pu- Ovidio».
blicidad actual». Méndez Dosuna, Julián: Ponencia de
Martínez Fernández, Ángel: «Inscrip- lingüística griega: «Glosografía grie-
ción sepulcral inédita de Císamo». ga y polisemia irracional: la verdade-
Martínez Fernández, Iker. ra historia de αἰόλος».
Martínez Fernández, Ramón: «La Ro Merino Montes, M.ª Guadalupe.
ma de Apiano en su historia de las Mimbrera Olarte, Susana: «Siracusa y
Guerras Civiles». su étnico».
Martínez Gázquez, José. Miranda, Elina: Sesión plenaria: «Antí
Martínez Gómez, Cristina: «Walk the gona en las Antillas».
line: Alfonso de Cartagena, entre Molina Marín, Antonio Ignacio: «El
Edad Media y Humanismo». geógrafo como filósofo en el mundo
Martínez Hernández, Marcos: «La eró- antiguo».
tica socrática en Máximo de Tiro». Molina Molina, Lorena.
Martínez Lacy, Ricardo: «El feudalis- Molina Muñoz, Pedro Jesús: «El nuevo
mo en el Imperio Bizantino». triunfo de Dioniso. Tradiciones y ri-
tos antiguos en la Grecia Moderna».
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Actas Rioja [Link] 47 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Molinos Tejada, M.ª Teresa: «Rótu- Nápoli, Juan Tobias: «Aspectos per-
los publicitarios griegos de época formativos en los prólogos de
helenística» Eurípides».
Moncó Taracena, Beatriz: «¿Alternan Narro Sánchez, Ángel: «Hagiografía
cia de código, préstamo o errores griega e historiografía cristiana».
de aprendiz? Influencias interlin- Navarro Antolín, Fernando: «Poe-
güísticas en el griego de los papiros mas neolatinos en la obra de Mateo
documentales». Alemán».
Montañés Gómez, Rubén Josep: «Plan Navarro González, José Luis: Mesa
tas, árboles y flores en los fragmen- Redonda sobre la Situación actual de
tos de la comedia». los Estudios Clásicos en España.
Montero Montero, Mercedes. Navarro Sánchez, Francisca: «Aristo-
Montero Romero, M.ª Dolores. teles Latinus en las Questiones super
Montoya Egido, Andrés: «Horacio Sat. libro De animalibus Aristotelis de Pedro
I, 6» Hispano».
Monzó Gallo, Carlos: «Los temas en –u Nieto Ibáñez, Jesús M.ª: «Apolo falsifi-
del griego. Un enfoque semántico» cado por judíos y cristianos»
Morales Rodríguez, Eva M.ª: «El te- Nieto Izquierdo, Enrique: «Koiné y
rritorio de la colonia Iulia Gemella dialectos del griego antiguo du
Acci». rante el s. IV a.C.: un ejemplo
Moreno Ferrero, M.ª Isabel: «Una peloponesio».
amarga sonrisa: ridere, arridere, e Nodar Domínguez, Alberto: «Co-
irrisio en las Res Gestae de Amiano pias de lujo en papiro de los textos
Marcelino» Homéricos».
Moreno Hernández, Antonio: «Geo Nuñez González, Juan M.ª: «La Ratio
grafía y crítica textual: en torno a brevis et expedita conscribendi genera
César, Gal. 1.1.5». epistolarum illustriora de Pedro Juan
Moreno Pampliega, Javier: «Ética y re- Núñez en el manuscrito 385 de la
ligión en los escritos del emperador Biblioteca de la Universidad de Bar-
Juliano». celona» (compartida).
Moreno Soldevila, Rosario: «Personajes Ochoa de Alda Ochoa de Eguileor,
mitológicos en la poesía temprana de Carmen.
Marcial». Olhaberriague Ruíz de Aguirre, M.ª
Movellán Luis, Mireia: «La crónica Concepción d’: «Traducir a Homero
troyana de Dictis: la forma en prosa en el siglo XXI (Odisea Canto A)».
como relato histórico». Oliveira, Francisco: «El poder de la pa-
Muñoz Llamosas, Virginia: «El origen labra en Plinio el Viejo».
griego de la expresión alter ego». Onayemi, Folake: «Classics in Nigeria
Muruáis García, M.ª Luisa. and Ghana».
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Actas Rioja [Link] 48 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
Ortega Garrido, Andrés: «Las ninfas Pérez Molina, Miguel E.: Mesa Re
clásicas en los poetas del Grupo del donda de Estudios Clásicos y Nuevas
27». Tecnologías.
Ortega Villaro, Begoña: «Las ediciones Pérez Pastor, José Luis: «El manuscrito
escolares de la Antología Planudea en de la traducción áurea de la Epistula
los ss. XVI y XVII». ad Pisones atribuible a Francisco Sam
Pagès Cebrián, Joan: «La imagen poéti- pere, viva muestra en tiempo real de
ca del auriga: connotaciones míticas la actividad traductora».
e iniciáticas». Pino Campos, Luis Miguel: «Las fuen-
Pajón Leyra, Irene: «Los dibujos del tes clásicas del jurista Juan de Solór
verso del Papiro de Artemidoro zano Pereyra».
a la luz del libro VIII de la Geo- Piñol Villanueva, Adrià: «Acceso a la
grafía: nuevas posibilidades de propiedad de bienes raíces en la épica
interpretación». griega arcaica. Análisis de léxico».
Panchón Cabañeros, Federico: «El Polo Toribio, Gema: «Cicerón y la car-
nombre sacerdōs y los verbos do/facio». ta de ciudadanía a las letras».
Pardal Padín, Alberto: «La proclisis Pombo Gallego, Nuria: «La representa-
de los pronombres personales en el ción de la cultura minoica en el cine
teatro ático». y en la televisión».
Pardos Sánchez, M.ª José. Pomer Monferrer, Luis: «El episo-
Pascual Barciela, Emilio: «El motivo de dio del encuentro de la Amazona
la ἀναγνώρισις en la novela griega Talestris con Alejandro: fuentes y
(II): de Jenofonte a Heliodoro». transmisión».
Pedrero Sancho, Rosa: «Ópera y novela Pons Olivares, Daniel: «Los filósofos
griega: Las Etiópicas de Heliodoro». cínicos y las creencias de tipo órfico
Pérez Asensio, Jorge: «Tesoros en la y pitagórico».
comedia grecorromana». Porres Caballero, Silvia: «Dioniso, el
Pérez Benito, Enrique: «Los bucólicos joven no joven (Io pmg 744)».
griegos en la narrativa japonesa del Pozuelo Calero, Bartolomé.
siglo XX: El rumor del oleaje de Yu- Prieto Domínguez, Óscar: «Fusión de
kio Mishima» (compartida). elementos clásicos, paganos y bíbli-
Pérez Ibáñez, M.ª Jesús: «La obra no cos en la poesía griega medieval».
médica de António Luiz». Prieto Prieto, M.ª Luz.
Pérez Martel, José M.ª: «Tratamiento Puche López, M.ª Carmen: «El planctus
del mito de Orfeo en la música del por los Montcada en el Liber gestorum
siglo XVIII». Iacobi I de Pere Marsili».
Pérez Mena, Raquel: «Notas sobre la Puebla Manzanos, M.ª del Mar: «La
presencia y función de las virtudes mitología clásica en la zarzuela del
en la Vita Basilii». s. XVIII: Acis y Galatea de José de
Cañizares».
Puerta Aransay, Begoña.
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Actas Rioja [Link] 49 30/3/15 16:06
Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
Puyadas Ruipérez, Vanessa: «Non humi- por circum- en latín: un estudio
lis mulier: la caracterización de Anto cognitivo-funcional».
nio y Cleopatra a través de los poetas Riaño Riaño, José Ignacio: «Nuevos
del círculo de Mecenas». tiempos: nuevos métodos. El cine de
Quetglas Nicolau, Pere J. griegos y romanos y su aplicación
Quijada Sagredo, Milagros: Ponencia didáctica. Gladiator y 300».
de literatura griega: «Tendencias Riaño Rufilanchas, Daniel: Mesa re-
narrativas en la tragedia griega de donda de Estudios Clásicos y Nuevas
finales del s. V a.C.». Tecnologías.
Racionero Carmona, Quintín: Ponen Rijksbaron, Albert: Sesión plenaria:
cia de Filosofía: «Aristóteles en la «The syntax and pragmatics of
hermeneútica contemporánea (una inquit formulae in Plato’s narrated
nueva lectura de la Poética)». dialogues».
Ramírez de Verger Jaén, Antonio: «Ha- Rincón Sánchez, Francisco Miguel
cia una edición y comentario de las del: «The syntax and pragmatics of
Metamorfosis de Ovidio». inquit formulae in Plato’s narrated
Ramírez Sánchez, Manuel: «La docen- dialogues».
cia universitaria de la Epigrafía y Río Sanz, Emilio del: Mesa Redonda de
Numismática en el nuevo Grado en Quintiliano y la Retórica.
Historia». Río Torres-Murciano, Antonio: «Edi
Ramón García, Daniel: «La tradición ciones españolas de Valerio Flaco».
manuscrita de las Quaestiones Home- Rioja Parrado, Manuel.
ricae de Heráclito». Rísquez Madrid, Antonia: «De spera
Ramón Palerm, Vicente Manuel: «El celi, Oxford, Bodleian Library, ms.
legado clásico en la escuela dra- Savile 17».
matúrgica del siglo XVII hispano: Rivero García, Luis: «Anotaciones a la
algunos autores representativos del edición de la Eneida de Virgilio».
género cómico». Rivero Gutiérrez, Isabel.
Ramos Guerreira, Agustín: «El verbo Rodríguez Adrados, Francisco: Sesión
inquam. Rasgos funcionales». de clausura: «Homero, los griegos y
Ramos Villena, Javier. más allá de los griegos».
Recio Muñoz, Victoria: «Tres obras Rodríguez Adrados, Jesús-Víctor: «El
médicas de la Escuela de Salerno, latín de los dioses».
Circa instans, Liber iste y Practica: rela- Rodríguez Álvarez-Torrijos, M.ª Jesús.
ción y posibles influencias». Rodríguez Díaz, Eva.
Redondo Moyano, M.ª Elena: «Estudio Rodríguez Horrillo, Miguel Ángel:
de los usos del adverbio conjuntivo «Apuntes literarios a la Nueva historia
ὁμοῖως en la novela griega». de Zósimo».
Regueira Veiga, Xurxo. Rodríguez López, Rosalía: «Periculum
Revuelta Puigdollers, Anto- fiscalium: la responsabilidad de los
nio R.: «Los verbos prefijados
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Actas Rioja [Link] 50 30/3/15 16:06
Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
recaudadores de impuestos en el Im Sánchez León, M.ª Luisa: «Testimonios
perio protobizantino». del culto imperial en Mago (Maó,
Rodríguez Pérez, Diana: «La serpiente Menorca)».
en la iconografía vascular griega del Sánchez Medina, Esther: «La Tripo
siglo VI a.C.». litania: entre Cartago, Egipto y
Rodríguez Sobrino, José Alberto: «La Bizancio».
ambigüedad tacitiana en la muerte Sánchez Salor, Eustaquio: Ponencia de
de Druso César (ann. 4, 8-12)». Latín Medieval: «Archipoeta, Primas
Rodríguez Somolinos, Helena: «La y Goliardus».
preposición ἐπί en el DGE». Sánchez Sánchez, Enrique.
Rodríguez Somolinos, Juan. Sánchez Soler, Emilia.
Rodríguez-Pantoja Márquez, Miguel: Sánchez Valencia, Roberto: «Alcances y
«Los poemas del ‘catuliano apasiona- límites del género evangélico en los
do’: Catalepton 1, 6 y 12». textos de Nag Hammadi».
Román Martínez, Diego: «Las sanatio- Santamaría Álvarez, Marco Antonio:
nes en la epigrafía de Epidauro: el «La consolidación del poder por par-
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Xii i Congr eso e spañol d e e stud i os c lási c os
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Xi i i Congr eso español d e e stud i os c lási c os
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SE SI Ó N I N AU GU R A L
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INAUGURACIÓN DEL XIII CONGRESO
ESPAÑOL DE ESTUDIOS CLÁSICOS
Pedro Sanz
Presidente del Gobierno de La Rioja
Excmo. Señor Consejero de Presidencia y Justicia, Excmo. Rector
Magnífico de la Universidad de La Rioja, Presidente y miembros
de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, Representantes de
comunidades autónomas, Responsables de Departamentos de Cua-
lificaciones, Representantes de los agentes económicos y sociales,
Profesores y alumnos, Señoras y señores:
Es para mí y para mi Gobierno motivo de gran satisfacción que
este décimo tercer Congreso Español de Estudios Clásicos se cele-
bre en La Rioja, en las ciudades de Logroño y de Calahorra, y en esta
Universidad a la que incluso en estos tiempos de crisis cuidamos tanto
como podemos, porque estamos convencidos de que es uno de los más
imprescindibles y sólidos componentes en la constante construcción de
la sociedad riojana. Es casi un lugar común decir que La Rioja es tierra de
acogida, pero como muchos lugares comunes, la expresión encierra mu-
cho de verdad: considérense todos ustedes, pues, bienvenidos a La Rioja
y acogidos con el mayor de los calores que los riojanos podamos darles.
El acontecimiento que hoy inauguramos es, por varias razones, un evento
de gran relevancia. Se trata de un congreso que alcanza ya su edición número
trece, que no son pocas; si pensamos que se celebra cada cuatro años, nos
habla de una Sociedad, la Española de Estudios Clásicos, con más de cua-
renta años de historia. En efecto, fue fundada, si no me equivoco, en 1954
y no les voy a hacer ahora confesiones de edad, pero la Sociedad Española
de Estudios Clásicos y yo somos, por decirlo así, casi de la misma quinta;
y por las edades que veo entre el público, muchos de los aquí presentes
nacieron cuando esta Sociedad ya llevaba unos cuantos años de andadura.
Una Sociedad, la de Estudios Clásicos, a la que pertenece desde hace unos
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I n augu r aci ón del XI I I C o n g r eso
cuantos años el Consejero de Presidencia y Justicia, y Portavoz del Gobierno,
Emilio del Río. A quien se concedió en 1994 el Premio Nacional de Estudios
Clásicos por su tesis doctoral, algo por lo que me siento muy orgulloso.
Son varias, pues, las generaciones de estudiosos del mundo clásico que
han formado parte de la Sociedad y que han contribuido notablemente al
último medio siglo y un poco más de la vida cultural, académica y científica
de España, desde la universidad y desde la enseñanza secundaria.
Precisamente, pocos ámbitos han preocupado tanto a este Gobierno
como el de la educación. Hemos realizado en él un gran esfuerzo que ha
dado sus resultados, de los que sin alarde pero también sin falsa modestia
hemos de decir que han sido razonablemente satisfactorios (son conocidas
las cifras de las distintas evaluaciones a las que se ha sometido el sistema
educativo riojano, que sale en ellas entre los mejor parados de España).
Ello, por supuesto, nos da ánimos para continuar sin descanso en el camino
de unas mejoras para las que siempre hay lugar y ganas. En tiempos en los
que la situación económica es lo adversa que es, la educación es materia
de especial atención por parte del Gobierno. El consejero de Educación,
Cultura y Turismo, justamente, ha declarado estos días que se propone
como meta que los riojanos disfruten del mejor sistema educativo posible,
porque esa es una de las vías, acaso la más importante, para proporcionar
a los riojanos los instrumentos que les permitan afrontar el futuro en las
mejores condiciones.
En efecto, es la educación la que ha de preparar a los estudiantes para
el mundo laboral, algo en lo que este Gobierno siempre se ha empeñado
y en lo que se realiza un esfuerzo constante de adaptación. No obstante,
y sin perder nunca de vista el objetivo de la inserción laboral, de esa «em-
pleabilidad» que, con razón, tanto se cita hoy en día, somos plenamente
conscientes de que la educación no es solo – no puede serlo – para el trabajo.
No se trata de formar únicamente profesionales, sino también ciudada-
nos y, aunque pueda sonar un poco grandilocuente, hombres y mujeres
libres. En esa misión tienen reservado un papel destacado las humanidades,
y las humanidades son inconcebibles sin las raíces de las que brotan, sin
los cimientos en que se apoyan, sin las manifestaciones culturales de todo
tipo que componen el mundo clásico grecolatino a cuyo estudio se dedica
esta Sociedad.
Ahora bien, como puede comprobar cualquiera que se acerque a las
actividades de esta sociedad y a este congreso en particular, y por seguir
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P ed r o S a nz
con la imagen del árbol o del edificio, el mundo clásico es también piedra
angular y ornamento de la cultura actual, y puede actuar, y de hecho
actúa, como savia renovadora de nuestro momento presente.
La cultura clásica no es solo un conjunto de elementos estáticos ya co-
nocidos sobre los que nada se puede añadir; al contrario, el presente está
también compuesto por cómo concebimos nuestro pasado; quiénes somos
hoy depende de cómo nos contamos a nosotros mismos cómo fueron los
antepasados de quienes queremos ser herederos. Por ello, la vitalidad que
muestra este congreso, con sus varios cientos de estudiosos que se reunirán
aquí durante los próximos días, es señal de la vigencia constante de los
ideales y de los valores acuñados en el mundo antiguo, a los que volvemos
una y otra vez, sin que nos decepcionen, en busca de respuestas y de nuevas
maneras de formular las preguntas de siempre.
Y es que cualquier ciudadano europeo que aspire a serlo de verdad ha de
tener contacto con sus raíces, ha de tener cerca a alguien que le proporcione
el relato de aquel pasado formulado desde el punto de vista de hoy, y esa
función, que agradecemos toda la sociedad, es la que llevan a cabo ustedes.
Como educador que fui en su día (la educación, más que una dedicación
profesional, es una vocación que deja en uno huella e intereses duraderos),
y también como riojano con curiosidad por el propio patrimonio cultural,
me he asomado alguna vez a la obra de Quintiliano (la conocida Institutio
oratoria o Formación del orador). Lo que recuerdo haber encontrado más
atractivo en ella, lo que más me ha dado que pensar después, han sido los
pasajes del libro primero en los que Quintiliano describe los pasos a seguir
en la educación del niño de pocos años.
En varios de esos pasajes, como ustedes ya saben, Quintiliano propone
fórmulas educativas innovadoras o que se apartaban del uso más extendido
en su época (educación bilingüe, comienzo del proceso en edades tempranas,
introducción de dimensiones lúdicas en el aprendizaje, etc.). Pero más allá
de esto, lo que me interesa subrayar es que en esas mismas páginas Quin-
tiliano propone, explícitamente, un ideal educativo. Un ideal que, según
reconoce el propio Quintiliano, acaso no sea del todo alcanzable, pero
que ha de tenerse siempre como referente a la hora de poner en marcha el
proceso educativo y de aplicarlo a los estudiantes.
En ese ideal se aúnan lo que hoy llamamos «contenidos» junto con valores
morales; de lo que se trata para Quintiliano es, como acabo de decir, de
formar ciudadanos completos que no sólo dominen una serie de materias
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I n augu r aci ón del XI I I C o n g r eso
y de destrezas, sino que estén dotados de un sentido ético que les permita
participar en la vida pública y aportar a la misma contribuciones valiosas.
Es un ideal, lógicamente, fácil de asumir hoy en día pero difícil de aplicar.
Congresos como este muestran que son muchos y muy activos quienes
se comprometen a perseverar en esa tarea de formar ciudadanos libres, en
este caso a través del estudio, la transmisión y la enseñanza de un legado
que nos pertenece a todos y del que nadie debería ser privado. Enhora-
buena por ello al Presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos
y a todos sus socios.
Con la seguridad de que los próximos días serán fructíferos en lo aca-
démico y en lo humano, declaro inaugurado este congreso.
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DISCURSO INAUGURAL DEL XIII CONGRESO
ESPAÑOL DE ESTUDIOS CLÁSICOS
Jaime Siles Rui z
Presidente de la seec
Excelentísimo Sr. Presidente del Gobierno de La Rioja, Excelentísimo
Sr. Consejero de Presidencia y Justicia del Gobierno de La Rioja,
Excelentísimo Sr. Consejero de Educación, Cultura y Turismo del
Gobierno de La Rioja, Magnífico Sr. Rector de la Universidad de La
Rioja, Ilustrísimo Sr. Director General de Cultura del Gobierno de
La Rioja, Ilustrísimo Sr. Decano de la Facultad de Letras y Educación
de la Universidad de La Rioja, Ilmo. Sr. Director del Centro de
Investigación en Lenguas Aplicadas de la Universidad de La Rioja,
querido Presidente de la Sección riojana de la SEEC, autoridades
presentes, queridos socios, colegas, compañeros y amigos:
La Sociedad Española de Estudios Clásicos renueva cada cuatro
años, más que su mito fundacional, el rito en el que expresa su cohesión
social, que no es otra que la de su unidad y voluntad de acción, de saber,
de servicio y de trabajo, a través de los que se transmite a las generaciones
últimas nada menos que la enorme experiencia acumulada por la produc-
ción política, filosófica, jurídica, artística, literaria, lingüística e histórica
de la Antigüedad, así como sus cambios y transformaciones a lo largo del
Medievo, el Humanismo, el Renacimiento, el Barroco y la Ilustración, y
la continuación de todo ello en esa gran corriente constitutiva de la más
sólida realidad occidental, que es la Tradición Clásica.
El objeto de nuestro estudio no puede ser, pues, ni más diverso ni más
más amplio: es una totalidad que cada una de nuestras especialidades – que
son muchas – analiza y contempla desde métodos y perspectivas distintas
pero necesariamente convergentes. Y eso es lo que, como cada cuatro años,
nos ha traído a aquí: la fe y la creencia en el valor formativo y social de lo
que, como docentes e investigadores, hacemos, y que ha de ser transmitido
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D iscu r so i naugu r al
para que cada época pueda dar lo mejor de sí misma al verse reflejada en ese
gran laboratorio de modelos de conducta, sistemas políticos, ideologías y
corrientes que atesora en sí la Antigüedad y que, a lo largo de los siglos,
ha servido a las diversas sociedades no sólo de espejo en el que mirarse sino
también de paradigma a imitar y en el que inscribirse: porque la Antigüedad
Clásica – y esa es una de las múltiples lecciones que nos da – ayuda tanto a
reconocerse como a corregirse y superarse. El objeto de nuestro estudio es,
por tanto, de naturaleza, sobre todo, moral: porque supone una continua
revisión de los valores transmitidos y heredados, y una puesta a punto de
todo aquello que – como indica la palabra griega para verdad – no se debe
olvidar. Y eso es lo que desde hace varios miles de años la Filología Clásica
viene haciendo: recordar en cada momento histórico todo aquello que,
por caracterizar a la sociedad y constituir la esencia misma de la realidad
humana, no se puede ni se debe olvidar.
Ésa ha sido y es la principal misión que nuestra especialidad tiene asu-
mida y encomendada y que las distintas culturas, a lo largo de la historia,
le han venido reconociendo y asignando a su vez: la de ser un puente
entre el pasado, el presente y el futuro; la de ser garante del más profundo
sentido y sentimiento de la tradición y de la continuidad. Lo primero nos
hace nada menos que contemporáneos de nosotros mismos en la medida
en que – como dicen los primeros versos del primero de los Four Quartets
de Thomas Stearns Eliot, inspirados en dos de los más célebres fragmen-
tos de Heráclito editados por Diels – El tiempo presente y el tiempo pasado /
están tal vez ambos presentes en el tiempo futuro, / y el tiempo futuro contenido en
el tiempo pasado. Lo segundo nos asegura no estar en el vacío sino sobre el
suelo firme de la continuidad y de la tradición, ya que – como advierte
Bacon – «puesto que ni el trabajo ni la vida del ser humano pueden llegar
a alcanzar la perfección del conocimiento, es el saber de la tradición lo que
inspira la satisfacción de la continuidad y el progreso».
Pues bien: ese sentimiento y sentido de la continuidad y del progreso es
lo que los Estudios Clásicos, entendidos como paideia, han venido dando a
Europa y a toda la cultura occidental que, cada vez que se han apartado de
los modelos grecolatinos inspiradores de la más sólida base de ellas mismas,
han entrado en pérdida generando un declive moral y mental, del mismo
modo que, cada vez que ni una ni otra han renunciado a esos modelos,
ambas han experimentado un desarrollo de todas sus múltiples potencias
y alcanzado el más alto nivel cívico, científico e intelectual. Conviene
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Actas Rioja [Link] 62 30/3/15 16:06
J ai m e S iles Rui z
recordarlo, y que nuestros políticos lo tengan muy presente, ya que, gra-
cias a esa herencia clásica, Europa es – como Ortega indicaba – «el único
continente que tiene un contenido». Y ese contenido, que la Antigüedad
Clásica ha legado no sólo a Europa sino, a través de ésta, a toda la cultura
occidental, lo tiene precisamente por lo que Grecia y Roma han supuesto
en lo filosófico, lo científico, lo político, lo jurídico y lo intelectual. Ol-
vidar esto o renunciar a ello sería un verdadero suicidio, una caída, una
interrupción de nuestro sentido del progreso y una irresponsable marcha
hacia atrás. La cultura clásica es lo que nos hizo, nos ha hecho y debe seguir
haciéndonos europeos no sólo de pasaporte sino de condición y vocación:
helenos y latinos en lo mejor de ambos espíritus y ciudadanos del mundo
como el estoicismo rodio lo entendió. Por eso no dudo en afirmar que
la cultura clásica es la mejor educación de la ciudadanía, porque en ella
vemos las consecuencias que cada idea, cada ley, cada conducta y cada
acto pueden tener: precisamente porque su campo de experimentación
histórica está en sí cerrado, ofrece – como la tragedia ática ofrecía a sus
espectadores – un modo seguro de conocer las cosas sin tenerlas que pade-
cer o que sufrir. Estamos viendo a qué conduce una deficiente formación;
estamos asistiendo – y padeciendo – las consecuencias de una no menos
deficiente moral pública; vivimos una época de permixta diuina humanaque
iura, producida por una crisis de valores que ha generado una absoluta y
peligrosa confusión. Los Estudios Clásicos son un claro antídoto contra
todo ello porque, al operar sobre hechos y valores seguros, procuran lo
que los griegos consideraban τὸ ἀσφαλῆς. De ahí el preponderante papel
que dentro de las Humanidades han tenido y el prestigio de que, en los
momentos más brillantes de nuestra historia, han gozado.
Y es que – mientras no se demuestre lo contrario – no hay ni ha habido
ni una propedeútica más lúcida ni una pedagogía más eficaz. Por eso es
obligación de los políticos fomentar este tipo de estudios que enriquecen
la personalidad de los alumnos, los familiarizan con el sentido del esfuerzo
y desarrollan en ellos tanto el hábito de la disciplina como la idea del
deber, al tiempo que contribuyen a formar auténticos ciudadanos: esto
es, conciudadanos – como expresa el término latino ciuis – dotados de la
suficiente capacidad crítica y verbal para observar los hechos, analizarlos,
enjuiciarlos y verbalizarlos de la mejor manera posible: esto es, con ese
sentido democrático y esa fe en la cultura y poder de la palabra que tanto
Sócrates como el diálogo platónico y la retórica antigua nos enseñó. Vivir
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D iscu r so i naugu r al
es convivir. Y ello implica un continuo diálogo que sólo es posible si se sabe
lo que el lenguaje es. Hoy tanto uno como otro – tanto el diálogo como el
lenguaje – están en crisis. Y lo están – entre otras muchas cosas – por una
manifiesta y visible falta de formación, por una quiebra educativa derivada
tanto de una errónea visión social como de una equivocada y frívola po-
lítica pedagógica, que ha penalizado el esfuerzo, reducido el caudal de los
conocimientos y extendido a partes iguales la inconsciencia y la inanidad.
Pero no estamos reunidos aquí para lamentarnos de un estado de cosas
que todos conocemos y que en un futuro más o menos próximo necesaria-
mente ha de cambiar, sino para renovar el rito que cada cuatro años cele-
bramos y que, en esta ocasión, tiene como marco la generosa hospitalidad
que nos brinda La Rioja, una tierra clásica en sí por muchas cosas, entre
las que destacan el Museo de la Romanización de Calahorra, los vestigios
materiales todavía visibles y la gran figura de la Retórica Latina que Quin-
tiliano es. La Sociedad Española de Estudios Clásicos ha elegido muy bien
el espacio en que se celebra este XIII Congreso Nacional y, en su nombre,
quiero agradecer a las autoridades aquí presentes y a todos los riojanos el
honor que nos hacen al prestarnos estos días como sede su capital. Cuando
la Junta Directiva así lo expuso y con acuerdo unánime así se decidió, los
representantes de las distintas Secciones que la integran querían reconocer
el mérito y el esfuerzo que supone mantener una Facultad de Letras y de
Educación como la que hoy tiene La Rioja y de la que un compañero y
colega nuestro, el Profesor Dr. D. José Antonio Caballero López, es su
flamante decano; una Facultad – debo decirlo – que cuenta con un plantel
de muy brillantes estudiosos, alguno de los cuales – como el Profesor Dr.
D. Jorge Fernández López – es hoy uno de sus más jóvenes catedráticos,
y otro, como nuestro admirado colega y amigo el Excmo. Sr. D. Emilio
del Río, Profesor Titular de Filología Latina, es uno de los más relevantes
políticos riojanos.
Queríamos, pues, valorar este rasgo de triunfante juventud que tiene
La Rioja, la más reciente de todas las Secciones de la Sociedad Española
de Estudios Clásicos, que, hasta hace no mucho, estaba integrada en la
de Navarra, de la cual formaba parte y que ahora ya es una realidad en sí:
porque la Sección riojana de la SEEC es un hecho, y entre sus miembros
hay activas y destacadas personalidades, que no han ahorrado esfuerzos
para que este XIII Congreso se celebre en esta fertilísima tierra que hoy
tan generosamente nos acoge.
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J ai m e S iles Rui z
A todos ellos quiero darles las gracias, y lo haré no sólo hoy sino a lo
largo de todos estos días que son algo así como la fiesta magna de nuestra
Sociedad. Pero antes quisiera subrayar que este mismo signo de renova-
ción continua de nuestra Sociedad Española de Estudios Clásicos queda
manifiesto también tanto en la recientemente creada Sección de la SEEC
en La Rioja, cuyo Comité local ha corrido con el peso principal de la or-
ganización de este XIII Congreso Nacional, como en la atención que en
el mismo se ha querido prestar a ámbitos de nuestra especialidad, como la
Papirología y la Bizantinística, dos áreas de investigación en la que nuestro
país cuenta con jóvenes y reconocidos especialistas, a quienes agradecemos
su presencia aquí y el interés que han puesto en acercarnos a sus respecti-
vas áreas de conocimiento, que dan prueba de cómo los Estudios Clásicos
son un campo por completo abierto, en el que se ensayan nuevas técnicas
y métodos, cuyos resultados repercuten correlativa y solidariamente en
todos los demás.
Pero permitidme que aluda también a otra de las muchas razones que
han intervenido en que este XIII Congreso Nacional de Estudios Clásicos
se celebre en La Rioja y que todos habréis, a buen seguro, adivinado ya:
me refiero a su vinculación con algo de tanta raigambre clásica como la
vid y el cultivo del vino a ella asociado, por el que La Rioja es una refe-
rencia universal que nos representa ante el universo mundo y que, con la
alta y reconocida calidad de su producción y sus exportaciones, tanto ha
contribuido y contribuye al bienestar económico de sus habitantes y a la
deseada y deseable estabilidad económica nacional. Por eso el emblema
– llamémosle así – que figura en el cartel y en el programa de actos de este
XIII Congreso Nacional de la SEEC es la cabeza de Dioniso, la divinidad
a la que se atribuye la introducción del cultivo del vino, elemento éste,
determinante de toda la cultura clásica, a la que tan directamente está
unido, como lo prueba el hecho de la aparición de su nombre en el último
período de la Edad del Bronce, donde está documentado en las tablillas de
Lineal B. Divinidad del vino y del éxtasis, como sus diferentes epítetos
indican, Dioniso se manifiesta como un poder mental tan intensificado que
llega a anular la cotidiana identidad de cada cual. Esperemos, pues, que lo
primero – el poder mental intensificado – estos días de nuestro Congreso
se dé sin que lo segundo – la anulación de nuestra cotidiana identidad – se
produzca. Para ello conviene tener muy presente los consejos de Horacio
que, como buen epicúreo, conocía los riesgos que un descontrolado uso
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Actas Rioja [Link] 65 30/3/15 16:06
D iscu r so i naugu r al
de este maravilloso líquido puede conllevar. Así que sed comedidos con
él y seguid al pie de la letra el consejo horaciano.
Tierra clásica ésta, que ha sabido obtener los más pingües beneficios de
uno de los cultivos más clásicos, como es el de la vid, que para los anti-
guos era un árbol y que la Rioja ha sabido convertir en una importante,
prestigiosa y significativa producción; tierra que aportó a la cultura de la
Antigüedad una figura de tanta relevancia como Quintiliano, a quien se
debe una de las mejores reflexiones sobre la gran creación intelectual que
es la Retórica y a quien estos días rendimos justo homenaje aquí también,
La Rioja será durante toda esta semana la capital de los Estudios Clásicos:
el punto del mapa en que distintos investigadores de casi todos los conti-
nentes se darán cita y expondrán sus conocimientos transmitiéndolos así
al resto de la comunidad científica internacional. Especialistas procedentes
de distintos países y del nuestro estarán estos días aquí demostrando una
vez más la fuerza, la vigencia y la actualidad de los Estudios Clásicos, el
nivel y rigor científico alcanzado en los mismos, las novedades que en las
distintas áreas de nuestro campo de acción se producen y el modo en que
ello repercute en nuestra idea de todo lo demás. Por eso es tan importante
como necesaria la sinergia que nos permite contemplar y entender el
complejo campo, cada vez más único y a la vez más plural, que constituye
nuestro objeto de estudio y que, no por atomizado en su análisis, ha de
estarlo también en su realidad.
Un Congreso como éste sirve también para esto: para que nuestra propia
y personal perspectiva no nos anule la visión y sentido de la totalidad. Por
eso tan necesaria como la acción de los especialistas es la de los transmisores:
me refiero a la fundamental función que desempeñan nuestros profesores
de Enseñanza Secundaria que, incluso con marcos jurídicos hostiles, son
capaces de hacer llegar a sus alumnos el amor por el mundo clásico y el
interés por las Ciencias de la Antigüedad. En este sentido quiero expresar
nuestro agradecimiento a la Secretaría General de Educación, al Instituto
Superior de Formación del Profesorado y a la Dirección General de Inves-
tigación en los que hemos encontrado apoyo a nuestras iniciativas, como
lo hemos encontrado muchas veces también en el Ministerio de Cultura,
en el Ministerio de Ciencia e Innovación y en el Ministerio de Educación,
con los que hemos venido colaborando y a los que seguiremos haciendo
llegar nuestras reivindicaciones que nunca son de carácter corporativista
sino que atienden y responden a lo que consideramos razonable y de interés
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J ai m e S iles Rui z
común: porque, como Edmund Burke, creemos que People will look forward
to posterity, who never look to their ancestors – es decir: que «Los pueblos que
nunca miran hacia atrás, hacia sus antepasados, tampoco mirarán nunca
hacia delante, hacia su posteridad».
Disculpad todo este excurso, pero –como Schleiermacher – pienso que
«Comprender e interpretar difieren sólo como el discurso interno difiere del
que se hace en voz alta», y, por ello, no he querido perder esta oportunidad.
Queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento al Gobierno de la
Rioja, al Instituto de Estudios Riojanos, al Ayuntamiento de Calahorra,
al Ayuntamiento de Logroño y a la Universidad de La Rioja, así como a
aquellas entidades privadas que nos han prestado su apoyo, como son: La
Caixa, la Fundación Ana María Aldama Roy, Ediciones Clásicas, Alianza
Editorial, Librería Aúrea, el Portal de Humanidades, [Link], Viajes
Coque y Viajes Iberia.
Agradezco muy vivamente la presencia aquí entre nosotros de las rele-
vantes personalidades científicas venidas de Cuba, Holanda, Italia y Francia,
así como la de los países miembros de la FIEC que han querido honrarnos
enviado a este XIII Congreso Nacional sus representantes: Italia, que ha
enviado a tres; EEUU, representado por dos; y Portugal Argentina, Nigeria,
Canadá y Méjico, representados, cada uno de ellos, por uno.
Asimismo quiero agradecer el gran número de Asociaciones hermanas
que han querido acompañarnos y que están aquí también y tan bien repre-
sentadas: la Societat Catalana d’Estudis Classics; la Sociedad de Estudios
Latinos; el Comité International Permanent des Études Mycéniennes; la
International Plutarch Society; la Associazione Italiana di Cultura Clas-
sica, estas tres con sede en Italia; The American Philological Association
de los Estados Unidos de América; el Centro Internazionale per lo Studio
dei Papiri Ercolanesi «Marcelo Gigante» con sede en Italia; la Sociedad
Canadiense de Estudios Clásicos; la Associaçião Portuguesa de Estudios
Clasicos; la Society of Greek Philologists; la Asociación Argentina de Es-
tudios Clásicos; la International Association of Papyrologist; la Asociación
mexicana de Estudios Clásicos, y la Classical Association of Nigeria.
Y a mi agradecimiento a todos ellos quiero añadir el que se merecen
los 450 congresistas inscritos, el que hay que tributar, por su aceptación, a
los once ponentes y a los especialistas que intervienen en las cuatro mesas
redondas y, de modo que muy especial, el que, por su dedicación y hospi-
talidad, merece todo el Comité Local, que quiero hacer expreso haciendo
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Actas Rioja [Link] 67 30/3/15 16:06
D iscu r so i naugu r al
mención de todos y cada uno de sus nombres: José Antonio Caballero,
María de los Ángeles Díez Coronado, Jorge Fernández, Millán Lozano y
José Luis Pérez Pastor, ahora también Ilustrísimo Sr. Director General de
Cultura del Gobierno de La Rioja que son el alma de esta nueva Sección
riojana de la SEEC que, casi recién creada, ha demostrado estar dispuesta
a afrontar múltiples iniciativas y trabajos y a la que debemos, entre otras
muchas cosas, la organización de las visitas a las bodegas y este gratísimo
clima de camaradería y de cordialidad.
Pero también – como no podía ser menos – quiero dejar constancia del
agradecimiento también a la labor callada, pero continuada y eficiente,
de la tríada de mujeres que ha estado en la sala de máquinas – que es más
importante que el puente de mando – de la SEEC: María José Mateos, María
Antonia García e Irene Villarroel Fernández, que tanta ilusión y esfuerzo
personal han puesto en la minuciosa organización de este magno Congreso.
También quiero reconocer el acierto y el mérito de la viñeta, el programa
y el cartel del Congreso, obra de la maquetadora Ángela Gómez Perea, así
como la colaboración del Grupo TECU de La Universidad de La Rioja y
de su director Javier Jiménez por la puesta en escena y representación de
Las Asambleístas de Aristófanes.
En estos tiempos duros y difíciles que – como a todos los seres huma-
nos – nos ha tocado vivir, el verso 177 del coro del Agamenón de Esquilo
nos recuerda que hay un aprendizaje que se adquiere sólo en el infortunio
y la desgracia: que cualquier experiencia, por dura que ésta sea, supone
y conlleva una nueva forma de saber. Que estemos hoy reunidos aquí en
cierto modo lo demuestra. Por eso, pemitidme que sea optimista y os anime
a ello, ya que no estamos solos: nos acompañan las más altas Instituciones
y Autoridades políticas, educativas y científicas del Estado, sintetizadas
en nuestro Comité de Honor, presidido por SSMM los Reyes de España, y
encarnado hoy aquí por el Presidente del Gobierno de La Rioja, a quien
en nombre de nuestra Sociedad quiero hacer entrega de los tres tomos
de las Actas del XII Congreso Nacional celebrado en octubre de 2007 en
Valencia y en las que está patente nuestra amplia y múltiple actividad. El
XIII Congreso de Estudios Clásicos que se inaugura hoy en la capital de
La Rioja no será menos y antes de cuatro años dispondremos también de
los correspondientes tomos de Actas que, una vez publicadas, quedarán
para siempre vinculadas y unidas a esta tierra riojana y a esta ciudad.
Bienvenidos, pues, y a todos muchas, muchas gracias.
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SE SI Ó N D E C LAU S U R A
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HOMERO, LOS GRIEGOS
Y MÁS ALLÁ DE LOS GRIEGOS
Fran cisco Rodríguez Ad rados
Presidente de honor de la seec
El buen Homero, que quizá dormite alguna vez, como decía Horacio,
generalmente está despierto y más que despierto.
Inicia todo lo griego – y no solo cronológicamente –, como muchos
han dicho y como trataré de explicar brevemente. En él está en germen
la tragedia: Aquiles es propiamente un héroe trágico, con su hybris, su
muerte temprana, su humanidad en su escena con Príamo. Pero también
la comedia, y a propósito de esto no puedo evitar referirme a un artículo
que leí precisamente en Ítaca, en griego, luego en varios lugares: «La Odisea
como Comedia»1.
Pero es que en Homero está también la oratoria, la Ilíada se inaugura,
casi, con un debate en la Asamblea que en nada desmerece de los de la
Asamblea de Atenas. Y lo cierra el discurso de Néstor, al que Homero
califica de λιγὺς Πυλίων ἀγορετής, «elocuente orador (o asambleario, si
quieren) de los Pilios», de cuya boca surgían palabras más dulces que la
miel2. Un discurso para unir en la concordia a todos los griegos en lucha
con los troyanos, algo así como el de Solón a los atenienses para marchar
juntos a reconquistar Salamina3 o como su Eunomía4. O como el De corona de
Demóstenes, exhortación a los atenienses a marchar contra Filipo, o como
los de Isócrates: siempre la unión del pueblo todo, protegido por los dioses.
Y en Homero está, no menos, la primera historia de Grecia, tanto en
la Ilíada y los ciclos épicos que ésta refleja, sirvió de modelo a Heródoto,
1
Cf. «The Odyssey as Comedy», en Eranos, Ed. P. Païsi-Apostolopoulou, Ithaca, Centre
for Odyssean Studies, 2001, 13-22.; «Sobre el sentido y orígenes de la Odisea», Estudios Clá-
sicos 136, 2009, 37-70.
2
Il. 247 ss.
3
Solón 2.
4
Solón 3.
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H om e ro , los g riegos y m ás allá de los g r iegos
luego diré. Cierto que más tarde hubo una reforma de la Historia: Tucí-
dides, narrando los sucesos año por año siguiendo el curso de veranos e
inviernos y eliminando lo folklórico y episódico, introdujo un modelo
diferente. Pero la alternancia de discursos y narraciones es la misma.
Y está la lírica de tipos diversos, ya calcando oraciones e himnos, ya el
planto funerario, así en la escenas de las mujeres llorando a Héctor muerto,
ya llorar a Tetis por Aquiles.
Bien, Homero es nuestra apertura literaria de las edades que abrió – no
en vano los griegos, se ha dicho, somos nosotros – , es autor de dos obras
escritas o dictadas, dos obras unitarias, como sigo pensando, igual que
hace ya tantos años, cuando yo escribía, en unión de otros tres colegas
de la Complutense, aquella Introducción a Homero que tanto éxito tuvo en
España y tan poco conocida es, como suele suceder, fuera de ella. Son dos
obras que creo unitarias, ya digo, hijas de un mismo autor, descendientes
ciertamente de la épica indoeuropea, aunque con incrustaciones orientales.
Reúnen ecos de otros antiguos poemas, añaden digresiones varias, pero
son obras literarias unitarias, así pensamos muchos. Dentro de la poética
de Homero, bien cierto, no le apliquemos otras que le son extrañas.
Están por lo demás, bien cierto, dentro de la fecunda descendencia de
la épica indoeuropea, cuyas grandes obras giran en torno de una acción
central, desarrollada entre desvíos por vericuetos varios, entre símiles,
fórmulas, narraciones del sacrificio y las ceremonias religiosas, la inclusión
de elementos líricos varios. Sustancialmente son historias míticas o mitos
históricos de los antiguos héroes y los eternos dioses. Pero Homero da,
sin embargo, un paso adelante: la Ilíada es un paralelo, ciertamente, de
Mío Cid, la Canción de Roldán, los Nibelungos, el Beowulf, el Mahabharata y
demás con sus héroes y sus traidores, sus hazañas de héroes que buscan la
gloria y el honor, sus luchas también entre hermanos, su solidaridad ante
el rapto o la injusticia, su dolor.
Pero hay en la Ilíada, e igual en la Odisea, algo nuevo, moderno: el in-
dividuo humano, los diferentes tipos humanos se transparentan detrás de
cada uno de los héroes, podría formarse con ellos una o varias ciudades
griegas, no son simples duplicados de un mismo tipo heroico. Inauguran
algo nuevo y esto nuevo es exactamente la Literatura griega, la política
griega, los varios y conflictivos pensamientos de los griegos en medio de
sus conquistas o navegaciones, casi un debate democrático, una iniciación
de la erótica, de la sátira. Es el signo de la modernidad, que empieza por la
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
griega. Y también de la nuestra, más allá de los grandes valores colectivos.
Sin perderlos.
O sea: los personajes de Homero son ya hombres – y mujeres – indi-
viduales, no solo prototipos generales. Se diferencian estas epopeyas, de
un lado, de los poemas épicos hermanos; abren el paso a toda la literatura
griega. Él tiene todavía mucho del poeta mítico, tópico, como el Vyasa
del Mahabhárata, ¡hasta el Mío Cid no tenemos ni eso, sólo el nombre de
un Per Abat el copista! Pero sus personajes son ya personas, máscaras con
rasgos de individuo. Y Hesíodo, como su hermano y personaje Perses, es
un individuo, diríamos que nos enseña su DNI: sabemos de su padre y de
su hermano, de su vida como agricultor y ganadero y cantor allí donde le
llaman, de su poca afición a la náutica, de su enemistad con los reyes, sus
experiencias con los parientes, los vecinos y las mujeres. Hemos pasado
de prototipos como pueden ser el héroe y el villano a personas de carne y
hueso que sufren y ríen.
Es, repito, un modelo que se repite en los personajes de la Ilíada y la
Odisea. ¿Qué es lo que no sabemos de Agamenón? Sabemos de su orgullo,
rapacidad e ira, de su no tan grande gallardía, de su resentimiento, su falta de
respeto a todos, su situación en el trío que forma con su mujer Clitemestra
y su cautiva Criseida, no se anda con rodeos y dice que la prefiere a Clite-
mestra, su mujer legítima, no es extraño. Flota en la memoria del lector lo
que al orgulloso rey griego le esperaba en casa, la escena con el carro y la
cautiva, que ahora es Casandra, y, sobre todo, la engañosa recepción que
le hizo Clitemestra, el supuesto perro guardián, y la escena de la bañera. Y
quizá alguno recuerde el letrero aquel de un hotel en Micenas, «habitaciones
con baño», o quizá, quizá le venga a la cabeza algún episodio personal.
Todo está vivo, más que vivo. Todos conocemos a algunos Agameno-
nes, cierto que menos auténticos. ¿Y qué es lo que ignoramos de Odiseo?
Diríamos que nada.
Occidente comenzó en Grecia, lo sabe todo el mundo, lo he detallado
en varios sitios, sobre todo en el Reloj de la Historia5, la teoría de que Grecia
es un corte en la historia, el corte que introdujo la presencia activa del
individuo humano: el poeta o escultor o filósofo que firma su obra – no
sea que se la copie algún mediocre, como dice Teognis – , el legislador, el
5
Cf. mi El reloj de la Historia, 2ª ed., Madrid 2010, p. 221 ss.
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H om e ro , los g riegos y m ás allá de los g r iegos
político salido de la nada, el inventor de mundos nuevos, el que pasa del
mito a la Ciencia, el πρῶτος εὑρετής.
Y, entonces, hay dos caminos. Uno es remontar la corriente de los siglos
y ver cómo creció ese modelo individualista y cómo, mucho más tarde,
al final de la Antigüedad, quedó ensombrecido por la norma colectiva,
religiosa o política o simplemente consuetudinaria y hubo que esperar
largos siglos hasta que brillaron, y a ello ayudó la lectura de los antiguos,
para que brillaran, repito, otras individualidades egregias, sobre todo desde
el siglo XV.
Éste es un camino, pero hay otro, recorrer hacia atrás, hacia la Antigüe-
dad, esa corriente de los siglos y hallar el dominio de lo colectivo. Claro
que hay las individualidades egregias, grandes reyes, grandes innovadores
religiosos – pero apenas grandes poetas, grandes escultores con nombre
propio. Hay, claro, los grandes faraones, hay Hatsepshut, una mujer que
osó desempeñar ese papel, hay Akenatón que todo lo cambió, hay los
grandes arquitectos. Por supuesto, hay también los creadores religiosos,
un Buda o Zoroastro o Cristo o Mahoma o los profetas judíos. Pusieron
su sello en mucho del futuro.
Pero son las grandes excepciones. Los grandes monumentos religiosos
del antiguo y no tan antiguo Oriente son anónimos, la tradición confor-
maba las vidas de todos. Personalmente, continúo ensimismado en este
tema, en la consideración de que sólo tardíamente se multiplicaron los
creadores, pasaron a la primera fila, se redujo el espacio de lo colectivo. Y
no es sólo cronología: grandes culturas no tocadas o tocadas tardíamente
por los griegos siguieron inmersas en el mundo de lo colectivo, lo tra-
dicional, lo anónimo. No hay más que comparar a Homero y los poetas
griegos con anónimos colegas de Mesopotamia o de Anatolia, haciendo
las excepciones a que he aludido.
En este momento estoy inmerso en este tema, ya digo, pretendo hacer
un libro sobre él: hacer un libro sobre «El Río de la Literatura de Sumeria
y Homero a Shakespeare y Cervantes». Lo intento, no sé si lo culminaré,
la vida es corta y el arte largo. Quiero señalar constantes, decadencias y
creaciones e imitaciones, señalando el papel de frontera, de nuevo modelo,
de los griegos.
Y todo esto no lo digo por desprecio a esas grandes culturas menos indi-
vidualistas. Son grandes, en verdad, pero en ellas predomina lo anónimo,
con excepciones en el caso de los grandes nombres.
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
Dí en Mayo pasado en Madrid un ciclo de conferencias sobre la cultura
india antigua. Sí, hay Buda y Mahavira, claro. Y son bien distintos Visnú,
Siva e Indra. Pero no puede ni especularse sobre el autor del Veda, ni el o
los de los Upanisad. Las doctrinas del atma y el brahma y de su unidad o no
reúnen, sí, grandes escuelas, pero los creadores se nos escapan, los nombres
propios son solo los de los compiladores tardíos. Ni puede especularse
apenas sobre lo individual en el Mahabhárata y hasta en el Ramayana. ¿Es
personal Sita, como Aquiles? No sabríamos afirmarlo ni negarlo del todo.
¿Y el amor en Bhartrihari y la erótica? Bellas mujeres, pero sus cuerpos
y sus almas son idénticos (sus formas, sus apetencias, sus debilidades), dicen
«no no» y al final es que sí, el poeta no sabe a quien aman, si es que aman
a alguien. Nada que comparar con Safo o Eurípides o Catulo, éstos sí que
sabemos a quién aman. ¿Y Kalidasa? Ahí están la reina y su joven rival, la
reina se irrita y mete a su rival en prisión, al final el azar (una pintura, un
papagayo que escuchó cómo el rey se declaraba y lo repitió imprudente-
mente luego, un collar de perlas, un anillo), todo lo aclaran y resuelven.
No hay tragedia como en Sófocles o Eurípides, al final las mujeres rivales
se amigan, no es como en la tragedia. O vean en Karujaho y Konarak las
grandes fachadas ornadas de cuerpos desnudos, de amor repetitivo. Amor
en serie, nada individual. Digo lo mismo.
No es esto desprecio, es separar dos sectores distintos, ambos gloriosos,
ambos diferentes. ¿Quién podría despreciar nuestra Edad Media, llena de
hermosas obras anónimas o colectivas, la lírica popular, las catedrales, las
imágenes de Cristo o de la Virgen? O bien: ¿quién podría despreciar el
arte chino o japonés o americano prehispánico o africano?
Y la misma épica sumeria, acadia o babilonia son grandiosas, pero son
otra cosa. Sí, los poemas sobre la vida y las hazañas de Sargón, escritas
por él mismo, o las de su nieto Naram Sin solo nos hablan de su fortaleza
sobrenatural, sus grandes ejércitos, la protección del dios. No más. E in-
cluso una obra excepcional, el Gilgamés sumerio y acadio y asirio, imitado
por Homero, hace ver su lucha buscando la inmortalidad sin desaliento,
luego su fracaso y muerte. Hay al final un eco de tragedia. No más, no un
retrato de toda la vida humana, como en Homero.
No hay tiempo para insistir ahora en esto. Pero vuelvo al punto de par-
tida; al individualismo de los griegos, a su impacto, entre eclipses, sobre
las culturas que los siguieron. Su impacto en la visión del mundo por los
hombres: los cambios, las evoluciones, los inventos en artes plásticas, en
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H om e ro , los g riegos y m ás allá de los g r iegos
poesía, en política, en la intimidad humana. La invención de la Ciencia,
de la democracia. Inventos peligrosos, pero irrenunciables.
Pero el tema es demasiado grande para este momento. Me contentaré
con insistir en el papel iniciático de Homero en todo ello. En Grecia es el
iniciador de todo lo que vino a continuación, luego de lo que también en
Roma fue un fermento de todo.
Mucho de lo colectivo y anónimo subsistió en Grecia, cómo no. Vean,
por ejemplo, la lírica ritual en inscripciones de Delfos y de toda Grecia:
no difiere gran cosa de la que conocemos en Egipto, Asiria, Babilonia y
otros lugares más. Y vean lo que en Grecia queda de la antigua literatura
popular, las colecciones de máximas, de sátiras, de fábulas, de antiguos
saberes anónimos o atribuidos a los antiguos sabios: no difieren gran cosa
dentro de esas otras antiguas literaturas, también la hebrea.
Se conservan en todas ellas máximas y demás, tales cuales las introducen
en sus versos los poetas, un Hesíodo, un Teognis.
O piensen en la antigua erótica popular en Egipto o Babilonia o en
las canciones de adulterio griegas, en el «Cantar de los Cantares» hebreo,
hasta en nuestros cancioneros medievales, en la moaxaja o las canciones
de amigo. Son siempre semejantes. Lean lo que ha escrito Elvira Gangutia
sobre esto6.
Vean en Egipto. Los amantes están en las dos orillas del Nilo, en medio
el cocodrilo, ¿qué hacer? «Te amaré, te amaré siempre», dicen (luego ya se
verá). La niña, en la moaxaja, pregunta a la madre qué hará, está a la puerta
el amigo. El amante, en canciones de adulterio griegas, huye olvidando el
trapo con que medio cubría sus vergüenzas. Siempre es igual, son hombres
y mujeres anónimos, siempre iguales en todas las culturas, en todas las
épocas. No son muy originales ni en el amor ni en la sátira ni en el dolor
del alma.
Pero de aquí, andando el tiempo, surgió la gran literatura, un Arquí-
loco, una Safo, un Eurípides, un Catulo, también los grandes poetas de la
modernidad: un Garcilaso, un Neruda. También a éstos los abandonaron
sus amantes. Ahora sí que son ya hombres y mujeres concretos, aunque a
veces rehuyan dejar sus nombres en sus versos, otras no, incluso lo necesitan
y los buscan.
6
Cantos de Mujeres en Grecia, Madrid, 1994; «Los ‘cantos de mujeres’. Nuevas perspecti-
vas», Emerita 78, 2010, 1-31.
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
Debajo de las grandes literaturas personales fluye el sustrato de lo anó-
nimo, mostrenco, que brota y se oculta, que luego renace en la poesía
personal. Como del tema del hombre de las bajas capas sociales que reco-
rre el mundo aprendiendo, enseñando, criticando – un Esopo, un Lucio
convertido en asno. De él surge con el tiempo la gran novela creativa,
con nombres propios, un Satiricón, un Libro de Buen Amor, una Lozana
Andaluza, un Quijote. Porque lo colectivo y anónimo no sólo está antes de
la literatura personal, está también debajo de ella en todas las edades. Y a
partir de un momento, de cuando en cuando, sube a la superficie, crea la
gran Literatura. Ésta entró en el mundo, salvo en ciertas excepciones, con
los griegos. Y luego siguió y a veces cayó otra vez para surgir de nuevo.
Y siempre así.
Tras la épica y la sátira y la erótica anónimas surgieron así, siguen sur-
giendo manifestaciones personales. Ésta es una tendencia en todas partes
desde que han crecido los niveles del examen particularizado, incluyendo
el de uno mismo, del conocimiento, de los datos. Y esto sucedió, en tér-
minos generales, en primer término, en Grecia. Y cuando el hombre se
cansó de tanta introspección agotadora, descansó de tanta lucha y libertad
y angustia y tendió a niveles más humildes, tras un tiempo, en el momento
en que quiso subir otra vez a lo individual e íntimo, allí estaban los griegos
o sus alumnos y a veces superiores, los latinos, para ayudar en la tarea.
Así en la Edad Media, que comenzó con sociedades cerradas y dogmá-
ticas y se abrió luego poco a poco en riqueza y conocimiento y libertad.
Los latinos, y a través de ellos los griegos, ayudaron a ello.
Así hasta hoy. Y esto sucedió desde Homero. Fue, es un proceso que
no desdeña nada, no desdeña a nadie, ni a la restante literatura, la de los
niveles más o menos subterráneos, orales, genéricos, o la de pueblos dis-
tantes que el progreso de la Humanidad ponía a nuestro alcance o a ellos
al alcance de nosotros. Hoy, salvo excepciones, toda la literatura mundial
ha acabado por convertirse en alumna, aunque sea mediática, indirecta,
de lo que comenzó con Homero. Lo sepan o no sus autores – que pueden
ser un egipcio, un japonés, un indio asentado en el Caribe, cualquiera.
Porque todos son hombres y la expresión, el análisis, a veces morboso
y asfixiante, de la Humanidad, pasan hoy, se sepa o no, por los antiguos
griegos. Hoy desdeñados por tantos ignorantes en esta nueva Edad Media
con internet en que vivimos.
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H om e ro , los g riegos y m ás allá de los g r iegos
En fin, retornemos a nuestro Homero. Los más antiguos griegos que
escribieron fueron, quizá, los que redactaban los documentos estatales
de estados centralistas y agobiantes en Micenas o Pilos o Gnosos, allá en
el segundo milenio antes de Cristo, o los que anotaban las transacciones
comerciales y ponían unos signos en los barriles en los puertos de Siria o
de Chipre allá por el año novecientos antes de Cristo. En un silabario los
primeros, un alfabeto los segundos, herederos del Oriente.
Hubo, cierto, luego, la poesía tradicional, oral: las viejas epopeyas, la
vieja lírica, que se hicieron escritas. De ahí vienen Homero, Hesíodo,
Arquíloco y de ellos los que vinieron después.
Y éstos escribieron ya en una época en que habían pasado las viejas
monarquías, el viejo pensamiento colectivo. Bullían por dentro las oli-
garquías, buscaba el futuro el individualismo democrático, científico,
pensante. Surgía la nueva Literatura, la que yo he llamado predemocrática.
La epopeya, bajo las antiguas vestiduras, tenía ya una preñez cargada de
futuro. Seguía cantando el valor del hombre, sus conquistas, sus navega-
ciones. El hombre entero, el que existía ya o se adivinaba, se abría paso.
Comenzaba la gran narración que quería contarlo todo, aunque no aca-
baba de encontrar la forma decisiva, pero era ya épica e historia y lírica
y tragedia y sátira, era ya verdadera Humanidad. Era la matriz de todas las
literaturas del futuro. No tenían todavía formas propias, habían de crearlas.
Pero sus contenidos estaban casi a punto ya, esperaban.
He expuesto en lugares diversos, por ejemplo, cómo procedió Heródoto
cuando en una prosa aún homerizante quiso narrar la historia antigua del
Oriente y de Grecia, entremezclada toda. Imaginen a un jonio de una
colonia doria de Asia, Halicarnaso. Una ciudad indígena con población en
parte griega y con un tirano propersa. Huyó, halló acogida en Samos, una
ciudad jonia, luego en Atenas, de allí pasó a Turios, en Italia, fundada por
los atenienses. Conoció bien el mundo griego, pero también el Oriente,
cuando desde el 449 hubo paz: Oriente, Babilonia y Egipto incluídos. Oyó
hablar a unos y otros, tenía noticias orales, más o menos exactas, de aquel
mundo que unos y otros se disputaban.
Tenía en la memoria a Homero, era tradicional – creía en el castigo de
la hybris, pero era abierto, no amaba a los tiranos. Pero estimaba a los ate-
nienses, a los espartanos, a los persas, diferentes entre sí, a pesar de todo.
Ya no podía ser un griego de una u otra polis, era un griego total, vivía el
presente y la historia de Grecia. Era un griego viajero, como tantos poetas,
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
artistas, pensadores, médicos, suponemos que Homero. Y tomó datos de
aquí y de allá, pero superó el particularismo gracias al propio Homero y a
su conocimiento de la lírica y la tragedia, hijas en buena parte de él. Pero
sólo las grandes epopeyas dieron el modelo para describir tantos hechos
laxamente entrelazados.
Heródoto se dejó llevar por la grandeza de los antiguos lidios, conquis-
tadores de Jonia, por sus divertidas historias, luego por la de los persas,
conquistadores de lidios y jonios y egipcios y así poco a poco, siguiendo
la historia de Persia, sus conquistas, al fin su conflicto con Grecia, llegó a
ésta, su tema central y decisivo, y a la culminación de esta nueva epopeya
que termina en la victoria griega7.
Sin Homero no se concibe a Heródoto. Ni tampoco el resto de la Lite-
ratura griega, algo he dicho al comienzo. Pero imposible seguir aquí paso
a paso hasta el final. Habría que ver cómo la Física de los jonios racionalizó
los primeros principios de las cosmogonías míticas, citadas por Homero
y otros autores más. Cómo el lenguaje homérico fue el que dio unidad a
la Literatura griega, a los diversos géneros, a las inscripciones en dialectos
varios, todo ello en la Edad Arcaica8.
Habría que insistir en la tragedia, una especie de elixir que concentra
la épica de Homero en adelante y que profundiza el tema el poder, que
Homero inició – y le añade su segundo centro trágico, el del amor. De la
comedia dije también algo. En Homero está en origen de todo. La misma
Odisea es una historia griega total, que añade las colonizaciones míticas a
las históricas de los griegos en el siglo VIII 9.
Pero es tiempo de terminar y quiero hacerlo por donde empecé: por el
comienzo de la Ilíada.
Sobre Heródoto he escrito, en relación con este tema, en el prólogo a la traducción de
7
su Historia I y II, en Gredos 1997; en Ilustración y Política en la Grecia Clásica, Madrid 1966, p.
317 ss.; y en la Introducción a mi traducción del libro III, publicada en 2013 en la colección
de Clásicos «Alma Mater».
8
Véase mi Historia de la lengua griega, Madrid, Gredos, 1999, p. 96 ss.
9
Cf. mis «Navegaciones del siglo VIII, navegaciones micénicas y navegaciones míticas
en la Odisea», en Homenaje a Ángel Montenegro, Valladolid, 1999, 57-68; también «La cultura
micenea nella storia della Grecia», Colloquium Romanum. Atti del Colloquio Internazionale di
Micenologia (Roma, 20-25 febbraio 2006, ed. A. Sacconi et al., Pasiphae, 1, 2008, 1-8. y «De
nuevo sobre topónimos griegos en Iberia y Tartessos», en prensa en E. R. Luján & J. L. García
Alonso (eds.), A Greek Man in the Iberian Street. Papers in Linguistics and Epigraphy in Honour of
Javier de Hoz, Innsbruck, Innsbrucker Beiträge zur Sprachwissenschaft 2011.
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H om e ro , los g riegos y m ás allá de los g r iegos
Recuerden el gran enfrentamiento entre el gran rey poderoso, pero lleno
de debilidades humanas, y el sacerdote Crises. Y la ira de Aquiles, el joven
guerrero aun no domado por la vida, cree todavía que el tener razón es
suficiente. Crises le pide, en términos corteses pero tensos, que los aqueos
le devuelvan su hija cautiva, él dará, de acuerdo con el uso, un rescate
elevado. Le son suficientes cinco versos que provocan el rechazo tajante
del rey engreído, éste le lanza siete versos: no la devolverá, la prefiere a su
esposa Clitemestra, envejecerá en Argos trabajando en el telar y subiendo
a su cama, amenaza. Es un comienzo de tragedia: un choque entre el uso
tradicional y el rey engreído.
Y sigue el tremendo enfrentamiento de los dos héroes: sólo Atenea logra
que Aquiles devuelva a la vaina su espada. Llegarán la peste, la prepotencia
del rey, el intento apaciguador de Néstor, la retirada de Aquiles.
Ya será todo tragedia hasta el final. Tragedia narrada, no mimética aún,
para eso hará falta que los griegos hagan literarios, vistan de Homero y de
lírica ciertos antiguos rituales. Es tragedia que sigue hasta el final, hasta el
dolor humano de Aquiles y de Príamo, anuncio de la muerte del primero.
Tenemos in nuce la tragedia y la lírica, en forma concentrada, como
en un epítome a desarrollar más tarde. Como la comedia en la Odisea.
Tenemos ya casi ante nosotros, en Homero, toda la literatura griega, toda
la literatura, diríamos. Sólo falta escribirla, la esencia de lo humano está
ya ante nosotros. Es como una especie de guión abreviado, ya anticipado
por un gran poeta, de la edad plenamente humana que entra con él, que
él anticipa. Quedará pendiente tan solo incorporarle mil matices, mil
variantes.
Ese carácter iniciático de Homero: de todo lo griego, de todo lo humano
posterior, es lo que quería presentar esquemáticamente aquí.
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DISCURSO PARA LA CLAUSURA
DEL XIII CONGRESO ESPAÑOL
DE ESTUDIOS CLÁSICOS
An tonio Alvar Ezquerra
ExPresidente de la seec
Queridas socias y queridos socios de la SEEC; queridos amigos ven-
gáis de donde vengáis:
La Junta Directiva de la SEEC y los organizadores de este XIII Con-
greso Español de Estudios Clásicos han tenido a bien cederme la palabra en
este solemne acto de clausura para dirigir un mensaje de salutación a todos
vosotros en mi calidad de exPresidente de la SEEC, y asumo ese alto honor
con enorme gratitud y mucha emoción. No esperéis, pues, de mí en este
momento más que una muy sincera expresión de gratitud hacia la SEEC y
un saludo lleno de emocionado afecto a todos los que habéis participado en
este Congreso, que con tanto entusiasmo, con tanta seriedad profesional
y con tanta calidad humana habéis hecho que otra vez un Congreso de la
SEEC se pueda saldar con un éxito rotundo.
Pero permitidme una reflexión personal al hilo de lo que acabo de decir.
Aquí, en estos días hemos dado una vez más un testimonio de entusiasmo por
nuestro quehacer cotidiano, de seriedad profesional y de calidad humana.
Estas tres notas que, de manera inequívoca, nos identifican, merecen, sin
embargo, ser subrayadas no solo con satisfacción sino incluso con orgullo.
Pues, en definitiva, esas tres notas evidencian que estamos cumpliendo
con dignidad, honradez y discreción las tareas que nos ha encomendado
la sociedad a la que servimos. Hoy se usa mucho – tal vez demasiado a
tenor de los resultados – la expresión de «hacer los deberes». Sin embargo,
nosotros podemos proclamar bien alto que, en efecto, los estudiosos del
mundo clásico en nuestro país sí estamos haciendo bien nuestros deberes.
Resulta innecesario hacer más explícita esta afirmación ante un auditorio
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D iscu r so pa r a la clausu r a
como el que ahora se encuentra aquí, pues todos nosotros sabemos hasta
qué punto es verdad esta afirmación.
Mas también sabemos que no son buenos los tiempos que nos ha to-
cado vivir, por más que aún no nos hayamos decidido a salir por las calles
gritando aquello de:
Hora novissima tempora pessima sunt; vigilemus.
Ecce minaciter inminet arbiter ille supremus.
Todos sabemos de qué extraño modo nuestro contexto social – y no
solo en España – se ha vuelto inestable y está lleno de incertidumbres. La
sombra de la crisis – y no solo económica – parece más espesa que nunca, al
menos más espesa que en otros momentos de los que nos ha tocado vivir.
La civilización occidental – o al menos Europa – ha perdido, se dice, la fe
en sus valores y en su tradición y de ahí, en un ambiente definitivamente
globalizado, solo cabe esperar una suerte de disolución y, para los más
pesimistas, de derrota.
Pues bien, en este contexto poco propicio para imaginarse un futuro
luminoso y lleno de esperanzas, nosotros estamos haciendo lo que hay que
hacer y lo estamos haciendo de manera eficaz e incluso con entusiasmo:
trabajamos. Y además trabajamos en algo que contribuye de manera muy
principal a revitalizar y robustecer las raíces de nuestra vieja y querida Eu-
ropa, o lo que es lo mismo, de nuestra irrenunciable civilización occidental,
la que por muchos motivos y con justas razones debe ser considerada como
el logro más señero de la expresión social y cultural de la condición humana.
Nosotros contribuimos con nuestro esfuerzo a mantener vigorosa esta
civilización y debemos sentirnos orgullosos al asumir nuestras tareas. Ya
sé que a veces, en la soledad de nuestros despachos o ante la incomprensión
de los que nos rodean, es difícil sentirse animosos; la duda, el cansancio
también nos afectan. Pero no estamos solos: para empezar, si una insti-
tución como la SEEC no existiera, deberíamos crearla de inmediato. Pero
tenemos la inmensa fortuna de que ya existe y no solo eso, sino de que
existe dando testimonio colectivo de cohesión, de coherencia, de continui-
dad y de trabajo bien hecho. Viendo lo que vemos a diario en los medios
de comunicación de masas, resulta casi milagroso que nuestra Sociedad
cuente ya con más de cincuenta años de historia y que haya sido capaz de
superar ese medio siglo con una estabilidad social y colectiva envidiable.
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An to nio A lva r E zquer r a
Ese milagro lo hemos hecho entre todos nosotros y debemos, por tanto,
sentirnos particularmente orgullosos de ese logro. La SEEC funciona, sean
quienes sean sus equipos directivos, con excelentes resultados – entre los
que este Congreso no es sino un fruto más – en medio de una excelente
relación personal. Increíble pero cierto. Hemos sabido construir una vida
en sociedad eficaz, fecunda, ejemplar, donde las diferencias ideológicas de
los socios – que naturalmente existen – jamás han suplantado el objetivo
fundamental que nos une: el estudio, la defensa y la difusión de todo el
riquísimo legado clásico. No estaría de más que otros tomaran nota de
nuestro ejemplo.
Pero tampoco estamos solos frente a nuestra sociedad. Permitidme que
os cuente una pequeña anécdota. Hace tres meses en el cantón de Ginebra
se produjo una movilización popular sin precedentes en los anales recientes
de la vida política de ese cantón, según afirmaban los medios de comu-
nicación locales; y los ciudadanos se movilizaban de manera tan decidida
simplemente por el hecho de que las autoridades políticas habían decidido
eliminar la enseñanza del latín en el currículo de secundaria. La reacción
de la ciudadanía ante lo que se consideraba un síntoma inaceptable de
decadencia y sumisión, fue tan contundente y eficaz, que las autoridades
políticas han tenido que dar marcha atrás en sus pretensiones, tantas veces
amparadas por una injusta aspiración a acabar con el pretendido elitismo
que representa hoy día el estudio del latín y del griego. Miles de ciuda-
danos, de toda condición social, vieron en esa medida la violación de una
línea roja, más allá de la cual no se debía pasar de ningún modo. El curso
próximo los estudiantes suizos podrán seguir estudiando latín en su sistema
educativo de secundaria.
No; no todos los ciudadanos de Europa son ignorantes ni tampoco in-
diferentes ante esta situación de deterioro cultural y, consecuentemente,
social, y hay muchos que son capaces de reaccionar civilizadamente de
manera lúcida pero también enérgica.
Nosotros somos de esos. Y nuestra misión, ahora más que nunca, debe
ser atendida con religioso celo y con entusiasmo inquebrantable. Como
estamos haciéndolo. Llegarán tiempos mejores y nosotros seguiremos en
la brecha para contarlo.
Un saludo grande, grande, a todos.
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INFORME DE GESTIÓN
M.ª Ángeles Al mela Lumb reras
Secretaria de la seec
Ilmo. Dtor. General de Cultura del Gobierno de La Rioja, D. J. L.
Pérez Pastor, Ilmo. Decano de la Ftad. de Letras y de la Educación
de la Universidad de La Rioja, D. J. A. Caballero López, Congresis-
tas, Señoras y Señores:
El Congreso Nacional que la Sociedad Española de Estudios Clási-
cos organiza regularmente cada cuatro años se ha celebrado durante esta
semana en Logroño en su décimo tercera edición. Su intenso y variado
programa y el gran número de socios que han participado en él son reflejo
de la gran diversidad de estudios e intereses que tienen cabida en ella, pero
también son muestra de la salud y la vitalidad de las que la SEEC disfruta,
que hacen de ella una organización sólida, plural y activa, valorada y
punto de referencia tanto en el campo de los estudios académicos como
de la cultura en general.
A pocos meses de completar los cuatro años de legislatura de la actual Junta
Directiva, que fue elegida mediante sufragio universal por nuestros socios
en febrero de 2008, es tiempo ya de realizar un breve balance de su gestión.
La actual Junta Directiva Nacional, que estaba formada al constituirse en
febrero de 2008 por 28 miembros, ahora cuenta con un nuevo miembro al
haberse creado una Sección en La Rioja. Durante este periodo, en las tres
reuniones que se realizan al año, la Junta Directiva se ha ocupado de muy
distintos temas que atañen a la Sociedad, y en ellas han sido nombradas las
comisiones necesarias para la resolución de los premios de Tesis y Trabajos
de Investigación, del Certamen Ciceronianum y de la Prueba Internacional
de Griego de la República Helénica. Los acuerdos, informaciones y pro-
puestas que de ella han salido, se han planteado y, en su caso, sometido a
aprobación en la Asamblea General de la SEEC, que se ha celebrado cada año,
como establecen los estatutos de la Sociedad. Por último, los miembros de
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Inf o r m e de gesti ón
la Comisión Ejecutiva de la SEEC, es decir, el Presidente, Vicepresidentes,
Tesorero, Secretaria y Vicesecretaria, se han reunido de forma regular dos
veces al mes para atender y llevar a cabo las decisiones adoptadas en la Junta
Directiva Nacional.
La SEEC cuenta en la actualidad con 4.000 socios aproximadamente. Es
una cifra más o menos estable, que se mantiene por el equilibrio entre el
número de nuevos socios y de bajas que se producen cada año. Se tiene
un especial empeño en intentar evitar que se produzcan bajas por motivos
técnicos y para ello las Secciones colaboran con la Comisión Ejecutiva en
la actualización y verificación de la base de datos. Esto permite una mayor
proximidad a los socios y una mejor comunicación con ellos, sobre todo
a través del correo electrónico. Se intenta que el acceso a la información
sea lo más sencilla y directa posible y por este motivo se ha procedido a
la renovación total de la página web de la Sociedad. Esta tarea fue enco-
mendada a D. M. Pérez Molina, quien con un equipo de colaboradores ha
realizado desinteresadamente este trabajo de forma brillante y eficaz.
Durante esta legislatura la Asamblea de Socios ha nombrado socio de
honor, como viene siendo tradición con quienes han presidido nuestra
Sociedad, a D. A. Alvar Ezquerra. Ha recibido también este galardón
Dña. M.ª Á. Martín Sánchez, por su contribución y dedicación a la SEEC.
Su inestimable trabajo de recopilación y ordenación de la legislación re-
ferente a los estudios clásicos supone una valiosa y útil información para
la Sociedad, que le permite actuar con prontitud cuando se cierne algún
peligro sobre nuestros estudios.
Con la reciente creación de la Sección de la La Rioja, como se ha men-
cionado anteriormente, son ya 23 las secciones territoriales de la SEEC. Éstas
han desarrollado una incesante actividad de difusión del mundo clásico con
la preparación de viajes, cursos y ciclos de conferencias que despiertan un
enorme interés en un público muy amplio y variado, y no solo especiali-
zado, haciendo que los actos organizados incluso se vean sobrepasados en las
previsiones de asistentes. Las Secciones han continuado con la importante
labor de impartir cursos de formación del profesorado y han intensificado
las iniciativas para darse a conocer entre los más jóvenes, con actividades,
concursos y olimpiadas dirigidas específicamente a los alumnos, que han
tenido una entusiasta acogida. El éxito de estas iniciativas a menudo es
recogido en los medios de comunicación a nivel local y estatal, haciendo
que la SEEC sea cada vez más visible para la sociedad española. También las
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Actas Rioja [Link] 86 30/3/15 16:06
M .ª Án geles A l m ela L u m b r e r as
Secciones han seguido realizando una importantísima labor de vigilancia
y defensa de los estudios clásicos tanto en la Enseñanza Secundaria como
en la Universidad. Ha sido una legislatura complicada en las relaciones
con las autoridades educativas. Las Juntas Directivas de las Secciones,
apoyadas por la Comisión Ejecutiva de la SEEC, han sido interlocutoras
indispensables que han permitido en muchos casos la supervivencia de
nuestras asignaturas en la Enseñanza Secundaria por encima de criterios
numéricos. Han sido también una pieza clave en la ardua tarea de conseguir
una ponderación adecuada para nuestras asignaturas en el mayor número
posible de los nuevos grados universitarios.
Las relaciones con las universidades han sido también intensas y fructí-
feras. En estos cuatro años de profundas transformaciones las universida-
des han debido adaptarse a la normativa de Bolonia. Muchas de ellas han
presentado a la SEEC los planes de estudios de sus nuevos grados asociados
a los estudios clásicos para obtener su apoyo y beneplácito.
La SEEC ha suscrito también numerosos convenios de colaboración con
Universidades, [Link]. e instituciones culturales: Real Sociedad Menéndez
Pelayo, Instituto Diocesano de Filología Clásica y Oriental San Justino,
Fundación La Caixa, Universidad de Murcia, Universidad de Barcelona,
Universidad de Zaragoza, Universidad de Sevilla, Consejería de Educa-
ción de la Junta de Castilla y León, Junta de Andalucía, Universidad de
Santiago, Junta de Extremadura, Universidad de Salamanca y Fundación
«Salamanca, ciudad de cultura».
En cuanto a las publicaciones de la Sociedad, se han realizado cambios
en la revista semestral Estudios Clásicos. El más evidente es el cambio de
cubierta, cuyo diseño se debe a Dña. Ángela Gómez Perea, quien también
ha creado el póster de este Congreso. En su contenido es de destacar una
nueva sección dedicada a difundir en castellano artículos de referencia de
investigadores de primera fila en el ámbito de los estudios clásicos. Res-
pecto a los criterios de calidad, en este periodo la revista se ha ajustado a
los parámetros establecidos por las agencias y organismos de evaluación
de la calidad científica. Estudios Clásicos cumple en la actualidad con los 33
criterios de calidad de Latindex y ha sido calificada con una B en la ca-
tegoría de la ANEP. Asimismo, está incluida en numerosas bases de datos
internacionales del área de Humanidades. Además en ella, como órgano
que es de nuestra Sociedad, se ha dado debida cuenta de las actividades
tanto de la Junta Nacional como de las Secciones.
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Inf o r m e de gesti ón
Por lo que respecta a las Actas del anterior congreso de la Sociedad, es una
satisfacción poder decir que su publicación se ha concluido recientemente
y que su último tomo acaba de ser enviado a quienes se suscribieron. Pero
a este respecto hay que destacar el encomiable trabajo y la dedicación de
D. J. F. González Castro y D. J. de la Villa Polo, quienes han realizado una
labor casi titánica para poder ofrecerles una impecable publicación, como
pueden comprobar hojeando los tres voluminosos tomos.
En el apartado de actividades de la Sociedad, debido a su gran acogida en
su primera convocatoria, se celebró en noviembre de 2008 las I I Jornadas de
Jóvenes Investigadores, de nuevo con un balance muy positivo por el número
de asistentes y la calidad de las intervenciones. Asimismo, en octubre de
2010 tuvo lugar el habitual Simposio intercongresual de la Sociedad, con
el título «Traducir a los Clásicos». Las aportaciones más notables, en forma
de ponencias y comunicaciones, inauguraron una nueva serie de anejos de
la revista Estudios Clásicos.
Por otra parte, la Sociedad ha continuado concediendo de forma anual
su Premio a la Promoción y Difusión de los Estudios Clásicos, que en
este periodo ha recaído en personas y organismos de reconocido prestigio
como el Teatro Juvenil Grecolatino a través de sus redes, Ediciones Clásicas, y en
su última convocatoria el I C AC en la persona de Dña Isabel Rodà.
Respecto a nuestra participación en sociedades internacionales afines,
como la Federación Internacional de Estudios Clásicos, hay que mencionar
la participación de numerosos miembros de nuestra Sociedad en el congreso
que tuvo lugar el agosto pasado en Berlín, entre los que se encuentra nues-
tro Presidente, D. J. Siles, que nos representó. Además hay que destacar
nuestra activa participación en Euroclassica, para cuya presidencia la Junta
Directiva Nacional ha decidido apoyar la candidatura de D. J. L. Navarro.
Respecto a los concursos internacionales, la SEEC ha seguido haciéndose
cargo de la celebración en España del Certamen Ciceronianum a través de las
Secciones. Asimismo, participó en las convocatorias de la prueba Pythia
hasta el año pasado. En 2011, aunque la prueba se suprimió a nivel inter-
nacional debido a la difícil situación que atraviesa Grecia, D. J. de la Villa
Polo asumió la organización de una prueba de similares características a
nivel estatal, con el fin de mantener el espíritu de la iniciativa hasta que
Grecia pueda volver a organizarla.
Dentro de las actividades de la SEEC, ocupan un lugar destacado lugar
los viajes de primavera y verano organizados por la Sociedad, que han
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M .ª Án geles A l m ela L u m b r e r as
llevado a nuestros socios a conocer mejor Italia y Grecia, y a descubrir
nuevos destinos, como Turquía, Túnez, Egipto o la India.
Pero si alguna actividad es representativa de nuestra Sociedad es el con-
greso que cada cuatro años celebra. El décimo tercer congreso de la SEEC
que ha tenido lugar durante esta semana en Logroño en la Universidad de
La Rioja está a punto de concluir, pero no podemos por menos que mostrar
nuestro agradecimiento al Comité Local de la joven Sección de La Rioja,
que con su trabajo y eficacia ha hecho que la celebración de este congreso
haya sido un éxito, que parezca fácil y sencillo lo que todos sabemos que es
complejo y difícil. Con 500 congresistas, 300 comunicaciones y las brillan-
tes ponencias de los profesores invitados, la SEEC ha visto cumplidos con
creces los objetivos propuestos para este congreso. Es, sin duda, un buen
comienzo para esta Sección, que ya ha demostrado su gran entusiasmo,
capacidad y voluntad de difundir y defender los estudios clásicos. Agra-
decer, por último, su hospitalidad, generosidad y dedicación, así como
la atención recibida por parte de las autoridades de la Universidad de La
Rioja y del Gobierno Autónomo de La Rioja. Trataremos de que las actas
de este congreso sean un fiel reflejo de la intensa y fructífera actividad de
estos cinco días.
Antes de terminar, debemos recordar a los que nos han dejado durante
estos cuatros años: D. Manuel Díaz y Díaz, Presidente de la SEEC los años
1968 y 69. D. Antonio Ruiz de Elvira, D. Juan Zaragoza Botella, Vice-
secretario de la SEEC en la primera Junta Directiva, la de los años 1954-
1955. D. Francisco Torrent Rodríguez, profesor de tantas generaciones
de filólogos clásicos y autor del libro de Latín editado por la SEEC. Dña.
Ana M.ª Aldama Roy, cuya Fundación hemos presentado en Calahorra el
pasado miércoles. D. José M.ª Marcos Pérez, Presidente de la Sección de
Valladolid. Dña. M.ª Carmen Barrigón Fuentes, de la Sección de Valla-
dolid. D. Antonio López Eire, y D. Antonio Fontán Pérez, Presidente de
la SEEC de 1983-85. La SEEC ha participado y colaborado en cuantos actos
se han celebrado para rendirles un merecido homenaje.
Por último, queda decirles que, a punto de terminar esta legislatura,
esperamos haber servido bien a la SEEC. Hemos trabajado siempre con el
objetivo de defender y difundir los estudios clásicos, y de hacer entender
las raíces clásicas de nuestro mundo moderno. No siempre han sido fáciles
las relaciones con muchas autoridades educativas ni hemos conseguido
todos nuestros propósitos, pero nuestra dedicación y convencimiento
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Inf o r m e de gesti ón
han sido firmes. Ha sido grato trabajar durante estos cuatro años en esta
Junta Directiva, que no ha pretendido sino continuar lo comenzado por
la anterior y tratar de llevar a cabo lo mejor posible las innovaciones y
cambios que hemos considerado beneficiosos para nuestra Sociedad.
Muchas gracias.
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DISCURSO DE CLAUSURA DEL XIII CONGRESO
ESPAÑOL DE ESTUDIOS CLÁSICOS
Jaime Siles Rui z
Presidente de la seec
Queridos socios, colegas y amigos:
Hemos pasado – estamos pasando – una felicísima semana de auténtica
amicitia, de otium cum dignitate, de humanitas, de fértil convivencia e inter-
cambio de ideas, de transmisión científica de nuevos métodos y técnicas de
trabajo, de estados de la cuestión en distintas materias y áreas de conoci-
miento muy específicos, que prueban cuánto y cómo se avanza en nuestros
ámbitos de estudio y cuánto y cómo progresa nuestra investigación. Hemos
pasado unos días verdaderamente arcadianos en los que La Rioja ha sido
un locus amoenus y la bucólica, nuestro modo de imaginar, reconstruir y
disfrutar un mundo ideal e idílico, similar y diferente al nuestro, en el que
el ser humano aspiró a esa superación necesaria y continua que ha hecho
de la utopía uno de los motores de la cultura y la civilización.
Estamos aquí no para articular un acto de nostalgia sino para reforzar
los cimientos que han hecho posible los máximos logros y avances de la
Humanidad, pues sólo teniendo claro conocimiento de ellos podremos
ser conscientes de nosotros mismos. La Antigüedad Clásica es un texto
plural del que pueden extraerse multitud de lecciones: nosotros estos días
hemos mostrado algunas, pero sabemos que hay muchas otras más, que
las generaciones siguientes a nosotros irán extrayendo como nosotros las
hemos extraído y como todas las generaciones anteriores a nosotros las
supieron extraer de ese maravilloso Vorbild: de ese inagotable modelo que
sigue y seguirá siendo la Antigüedad Clásica, a cuyo estudio, conocimiento
y profundización nos dedicamos, sabedores, como somos, del gran caudal
de ideas y modelos de todo tipo que es y que no como un secreto sino
como un tesoro para todos guarda.
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D iscu r so de clausu r a
Durante esta semana hemos hecho muchas cosas y, entre ellas, una que
en un Congreso de la naturaleza y dimensión de éste nos parece esencial:
renovar el compromiso con nuestra profesión y nuestros estudios, actua-
lizar el pacto que con ellos desde el inicio de nuestra juventud tenemos,
afirmarnos en la creencia de lo que a la civilización y a la humanidad apor-
tan, concienciarnos de que lo que hacemos, transmitimos y estudiamos
contribuye a la perfección del ser humano y a la creación y la conquista
de una sociedad más justa, más culta, más crítica y, por ello, más libre y
mejor.
Un Congreso como éste refuerza nuestra fe en el importante papel que
las Humanidades Clásicas tienen y desempeñan, y ha de servirnos a todos
de apoyo en los momentos en que – por la actitud a menudo incomprensiva
, cuando no adversa y hostil, de algunas Administraciones, Inspecciones y
Direcciones – nos vemos frente a un muro que, como los de Troya, no nos
debe desanimar: llevamos casi medio siglo dedicados a la teichoscopía – esto
es, a la inspección casi diaria de las murallas para ver si hay un orificio por
el que podamos en ellas penetrar. Y hay que decir que, hasta ahora, incluso
en los momentos más difíciles, lo hemos encontrado. Y hay que reconocer
– porque es de justicia hacerlo – que, gracias a D. Francisco Rodríguez
Adrados, en su doble condición de Aquiles, unas veces, y de Ulises, otras,
siempre lo hemos sabido encontrar. Navegar por el proceloso mar de las
distintas Administraciones nacionales y autonómicas, atravesar el Mar de
los Sargazos de algunas direcciones bastante obtusas y de alguna enemiga
dirección, no ha sido tarea en modo alguno grata, y. en ocasiones – afor-
tunadamente las menos – hemos tenido que recurrir a la moral hoplítica
y, en otras, ha bastado con la diplomacia y la negociación.
Pero, como sabéis, nada ha sido ni es nunca fácil: todo cuesta esfuerzo
y exige dedicación. Cuando hace casi ya cuatro años depositasteis vuestra
confianza en mí para que, después del activísimo mandato de Antón Al-
var, presidiera la SEEC, no podía imaginarme la de quiebros de cabeza y
de gratificantes alegrías que ello me iba a reportar. Permitidme, pues, que,
aprovechando que estamos todos reunidos, os agradezca vuestro apoyo
y colaboración, a los que creo he sido fiel durante todo este tiempo. Y
permitidme que os diga también que nunca he puesto en algo tanta ilu-
sión y vocación de servicio como en la Presidencia de nuestra Sociedad y
en cuanto ella implica: la defensa de nuestros estudios antes los poderes
privados y públicos, el pulso con las diferentes Administraciones, la lucha
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Actas Rioja [Link] 92 30/3/15 16:06
J ai m e S iles Rui z
para que algunas plazas de Enseñanza Secundaria y de Universidad no se
amortizaran, el conseguir que en algunas Comunidades y Autonomías
hubiera oposiciones y el que , en otras, se nos dispensara de cumplir la exi-
gencia de alcanzar un determinado número de alumnos para que nuestras
disciplinas se pudieran impartir. Creo que he recogido todos los guantes
que se me han echado y que no he eludido ninguna responsabilidad que
me incumbiera: he escrito miles de cartas, oficiales unas y personales otras,
insistiendo ante las instancias competentes en todo cuanto de un modo
u otro afectaba al presente o al futuro de nuestros intereses y de nuestra
especialidad. He respondido por escrito a todas las peticiones, consultas
y ruegos de nuestros socios. He intentado también que nuestra Sociedad
tuviera eco en los foros internacionales, estuviera presente en los medios
de comunicación y se hiciera visible en la prensa porque estoy convencido
de que lo que nos falta es una mayor presencia e incidencia social, y eso
es algo que a todos os pido: no podemos estar al margen de los hechos
de nuestro tiempo ni aislados en una torre de marfil o entre algodones y
cristal. No: debemos hacernos oír allí donde haga falta; debemos conseguir
que se nos tenga en cuenta en las decisiones político-educativas que nos
afectan y que importan; debemos, pues, no sólo ser sino también estar. Y
a la continua combinación de ese ser y estar he dedicado estos últimos casi
cuatro años, en los que acepté representaros y en los que casi me he conver-
tido en un elemento del paisaje entre Valencia y Madrid: un trayecto que
he recorrido cada quince días durante estos casi cuatro años y que ahora
se ha visto – y de verdad que a la RENFE se lo agradezco – suavizado por
el AVE que entró en funcionamiento el pasado diciembre. Durante todo
este tiempo he contado con un inmejorable equipo formado por gente a
la que, antes, casi o apenas conocía y de cuyo trato he aprendido mucho,
llegando a ser amigo de todos y cada uno de ellos a la vez.
Nunca, pues, podré agradeceros lo bastante el que hace casi cuatro años
me eligierais. Nuestra Secretaria acaba de dar cuenta pública de la gestión
realizada por la Junta Directiva a lo largo de todo este mandato, cuyo pe-
ríodo pronto ya termina. No diré, pues, nada más sobre el mismo salvo la
pública expresión de mi agradecimiento a las personas que a lo largo de él
me han acompañado y ayudado en todo momento, sin escatimar esfuerzos
ni generosidad: Jesús de la Villa y Gregorio Hinojo, el primero de ellos
afrontando todas las tareas y cargas, a veces verdaderamente pesadas, que
le encomendaba nuestra Sociedad, sin contar todas aquellas, no menos
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D iscu r so de clausu r a
pesadas, a las que él se ha prestado siempre voluntario, y el segundo, con
su severa crítica acertada, la pureza de su vehemente bonhomía, y todo
ello, sin reparar siquiera en las trampas que de vez en cuando le tendía su
enfermedad; José Francisco González Castro, que no me sorprendería que
acabase en el Fondo Monetario Internacional: tal es su riguroso cuidado
y control de nuestras cuentas, el saneado estado de las mismas y nuestra
sólida situación económica actual; María Ángeles Almela Lumbreras, cuya
independencia de criterio y prudencia son tantas como su sentido común,
cordura y sensatez; y Patricia Cañizares, dueña y señora de nuestra revista
Estudios Clásicos, a la que ha sabido darle un nuevo aspecto más estético,
atractivo y actual, sin que perdiera un ápice de su nivel científico ni de
su calidad. Todos ellos, junto con las muy tiernas y competentes María
José Mateo y Toñi García Martín-Maestro, a las que ha apoyado para la
organización del congreso Irene Villarroel, me han hecho muy dulce y
cómoda la ruta.
Por eso, ahora que este mandato que me confiasteis se acaba y que, de
acuerdo con nuestros Estatutos, tanto las Juntas Directivas de cada Sección
como la Presidencia Nacional se han de renovar, os anuncio ya mi volun-
tad de, en cuanto se convoquen las elecciones y se abra el consiguiente
proceso electoral, presentarme de nuevo. Dicho esto sólo me resta seguir
agradeciendo a La Rioja su cálida hospitalidad y su generosísima acogida y
expresar este agradecimiento muy especialmente a todos los colegas, amigos
y compañeros que integran el Comité Local de este Congreso que ahora
clausuramos y que en las Actas del mismo dejará no sólo su memoria sino
también su materialidad. Intentaremos que esta vez se editen más pronto.
Pero no podemos ni queremos concluir este acto sin hacer entrega en él
a nuestro querido colega, amigo y antecesor, el Prof. Dr. Antón Alvar, del
Diploma que lo acredita como Socio de Honor nuestro en virtud de los
muchos méritos que en su brillante personalidad concurren y en atención
a todo cuanto como Presidente hizo y como ExPresidente sigue haciendo
por nuestra Sociedad. Acepta, querido Antón, este testimonio de nuestro
afecto y reconocimiento.
Y a todos que volváis a vuestra Ítaca en menos tiempo que lo hizo Ulises
y que esta noche disfrutéis del vino y del placer de la cena y la conversación.
Adiós y hasta el próximo Congreso.
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SE SI Ó N D E H OM EN A J E
A A NTO NI O TOVA R
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RECUERDO Y ELOGIO DE D. ANTONIO TOVAR
Fr ancisco Rodrí gue z Adrados
Presidente de honor de la seec
Yo fui el más antiguo discípulo de Don Antonio en Salamanca y he
sido su amigo durante toda nuestra vida y fue decisivo, en un momento,
en varios momentos, en la mía. Su recuerdo me produce dolor cada día.
Y era una fuerza poderosa, estimulaba a seguir siempre adelante. Ahora
querría, en este aniversario, leer a Vds. algo sobre él.
Y es inevitable que me centre sobre todo en los tiempos antiguos, los de
Salamanca, en que el contacto fue más estrecho, en los que soy un testigo.
Porque luego era tan cambiante, de ciudad, de continente, pasaba a temas
que me eran algunos familiares, otros no, había otros ambientes, grupos
varios que nos unían o nos separaban.
Pero yo puedo contar, también, algunas cosas de él de antes de encon-
trarnos en Salamanca en el año 43: fue mi amigo, buscaba la amistad de sus
estudiantes, nos llevaba a su casa, hablaba de su pasado. Conocí a Chelo, su
mujer. Y luego nuestro contacto fue ya intermitente, pero al final coinci-
dimos en Madrid: en el Instituto Nebrija, en la Facultad, en las Sociedades
científicas, en mil ocasiones. Soy en todo caso un testigo estrecho y un
amigo, influyó en mi vida. No puedo hablar desapasionadamente de él.
Yo ingresé en la Facultad de Filosofía y Letras de Salamanca, pequeña
y entrañable, en el año 41, en plena guerra mundial. Procedía de uno de
aquellos antiguos Institutos, con buenos profesores, de antes de las famosas
reformas. Se iba a allí simplemente a estudiar, a aprender. Formarse, se
formaba uno en casa, mis padres estaban ya en la enseñanza, y en el am-
biente de la ciudad.
Estudié en la Universidad los dos primeros años, los comunes, había
buenos profesores, varios de ellos como Ramos Loscertales y García Blanco
procedían del Centro de Estudios Históricos de Madrid – como Tovar.
No había tanta ruptura como dicen. Hubo una herida, una voluntad de
unidad luego.
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
Y me decidí extrañamente por las Clásicas: no sabía mucho Latín cuando
allí entré, de Griego nada, algo aprendí con profesores ciertamente entu-
siastas, lo completaba traduciendo yo solo en la terraza de mi casa, ahora
desaparecida, que miraba al viejo jardín. Entre otras cosas, la Antología
de Soms y Castellín. Aquella en que Menéndez y Pelayo, en el prólogo,
decía que en lo único en que liberales y conservadores coincidían era en
la hostilidad al Griego. O sea, en la ignorancia. He recordado esto más de
una vez, más tarde. Ya ven qué destino.
Y me encontré allí, en Clásicas, en el 43, con D. Antonio, y me lo encontré
en el Griego. El era catedrático de Latín, había llegado el año anterior; de
Griego lo era D. Ricardo Espinosa, persona culta y excelente, pero inte-
resada más que por el Griego por los archivos universitarios, fue él quien
exhumó el ritual que se puso en práctica el año 54, en el gran centenario
de la Universidad (según algunos, inventó bastante). Un momento en que
Tovar era el Rector y el gran organizador del centenario.
Luego hablaré de cuáles fueron las circunstancias que llevaron a Tovar a
Salamanca y al Latín, él era profesor de Griego en la Facultad de Madrid.
En todo caso, pasaba fácilmente de unas lenguas a otras, de unos temas a
otros, todo le interesaba dentro del campo del conocimiento. Y de la vida
y de la acción. Impartía un curso o seminario sobre los dialectos griegos.
Ese fue nuestro punto de encuentra: los dialectos griegos, que fueron mi
punto de entrada en la Lingüística griega y en la Lingüística indoeuropea
y en la Lingüística a secas. Aunque, con el tiempo, nuestros puntos de
vista sobre la historia de esos dialectos diferiría bastante. Pero esto es lo
de menos.
Lo realmente nuevo era él. Traía de Alemania una nueva perspectiva
de las Clásicas y del estudio de la Antigüedad y de sus lenguas alejado del
tradicional de Seminarios y Conventos – que las habían, pese a todo, con-
servado. Para él ese estudio era Ciencia que cultivaba con pasión, Ciencia
que había que investigar. Yo le he visto emocionarse ante un códice de
Teócrito en la Biblioteca Universitaria de Salamanca. O, en su casa, ante
una carta de Kretschmer sobre los ya mentados dialectos griegos.
Le he visto crear un Seminario, un pequeño local con todos los libros
de la especialidad al alcance de la mano, como en Alemania (ahora lo han
desmontado con la nueva moda de las Bibliotecas generales). Le he visto
tratar a sus alumnos, yo entre ellos, como amigos, siguiendo el modelo,
también, de las Universidades alemanas. En todo esto traté de imitarlo.
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
A mí, que fui de la primera hornada, me llevaba a su casa, me hablaba
con familiaridad, me contaba cosas de su vida ajetreada. De su vida varia
en la que no sólo entraban las Clásicas, también la vocación política que,
sin embargo, cuando entraba en la Facultad, la dejaba a la puerta.
Los traslados de su padre, notario, al País Vasco y a Valencia, le habían
hecho hablar vasco y valenciano desde niño. Luego estudió Derecho en El
Escorial, con los agustinos: pero el Derecho no le tiraba, cuando iba a los
tribunales a presenciar los juicios, me decía, le convencían tanto el defensor
como el acusador. Mejor le fue en Historia, en Valladolid, donde sintió
que le tiraba la Arqueología, de la mano de Mergelina. ¡Y al tiempo era
jefe de la FUE, un cierto regusto antieclesiástico le quedó de ello, luego lo
mitigó! Y estuvo después en Madrid, en el Centro de Estudios Históricos,
hasta la guerra y volvió a él, ahora Instituto Nebrija del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, después de la guerra. ¡Cuánto lo añoramos!
Allí se inició en la Lingüística, itálica e indoeuropea, sobre todo, de la
mano de Giuliano Bonfante, sabio y pintoresco profesor italiano que había
venido a ayudar a fundar, dentro del Centro de Estudios Históricos, una
Sección de Clásicas y una revista de Clásicas, Emerita. Y una biblioteca,
que prácticamente le debemos. Todo ello creado por Fernando de los Ríos
y los socialistas, todavía no se habían pasado a la moda pedagógica y anti-
humanística. En fin, de Bonfante en Madrid, cuando la guerra, contaban
historias peregrinas, no las repito porque no tienen garantías; lo que sí sé
es que, convertido de radical de izquierdas en monárquico murió en Italia
a los 105 años. Antes, me había vituperado en el Archivio Glottologico, decía
que era patológico hablar de fonemas laringales, yo le contesté adecuada-
mente, más tarde nos reconciliamos. Historias.
Después Tovar, entre otras peripecias, estuvo becado en Berlín, donde
se hizo filólogo clásico, encontró su cauce científico al lado de Schwyzer.
Y más tarde oyó en París, en el 35, a Benveniste, Chantraine y Bloch.
Aunque no fueron su modelo en todo, era demasiado español para eso,
luego diré. Pero, sobre todo, fue su viaje a Grecia y el Mediterráneo, en
el famoso crucero universitario del 33, lo que le decidió. De ahí vino su
traducción de Pausanias, el periegeta griego. Los expedicionarios visitaron
muchos lugares de la Grecia propia y llegaron, en Creta, a Fodeli, el que se
creía lugar del nacimiento del Greco. Por cierto que nuestros expediciona-
rios sabrían más o menos griego antiguo, en todo caso, quedaron unidos
sentimentalmente a él, pero griego moderno desde luego los más no sabían.
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
El traductor griego, no recuerdo el nombre, que el Ministerio de Asuntos
Exteriores griego puso a disposición del grupo, me acompañó a mí y dos
o tres profesores cuando, en el 54, el cuñado de Tovar, Pérez Villanueva,
que era ahora Director General de Universidades y había estado en el
crucero, nos dio a profesores una pequeña beca y fuimos a Grecia (yo la
conocía desde el 53). Le oí contar anécdotas del crucero, entre ellas una
en que entraba Tovar.
Los caraduras del Pireo subieron al barco a buscar algo de beber y pre-
guntaban: πού είναι το βάρ; «¿dónde está el bar?». «Aquel señor», contestaba
un anhelénico.
En fin, aquel crucero fue el punto de partida y el modelo de tantos
cruceros, docenas y docenas, que hemos realizado luego, a Grecia y a
todo el Mediterráneo y aun más allá, infinitos profesores y estudiantes
universitarios desde los años cincuenta hasta ahora. Me jacto de que los
que los han dirigido y dirigen son casi todos alumnos míos. Yo imitaba a
los del 33.
Vuelvo a Tovar. Era un hombre universal, que se movía en la política y
al tiempo en tantos sectores del conocimiento. En Madrid, su residencia
por un tiempo, trabajó en el Centro de Estudios Históricos, ya dije, y en la
Facultad, y publicó en Emerita sus primeros trabajos y de allí en el 43 dio,
como dije, el salto a Salamanca, donde se encontró conmigo y muchos más.
Era de difícil encaje en círculos pequeños y tradicionales, sobre todo
en Madrid, antes y después de nuestra guerra. Era hiperactivo, todo lo
removía, trabajaba por cuatro, estaba siempre lleno de iniciativas. Vallejo,
más tarde, me contaba que en un caluroso mes de agosto, imagino que
yendo ya a Madrid desde Salamanca, escribió en mangas de camisa, en la
biblioteca del Nebrija, su Sintaxis latina.
Moverse tanto, publicar tanto no es buena política para ser bien visto
en ciertos ambientes, yo lo aprendí más tarde, él mismo me lo avisó. Des-
graciada o afortunadamente no hice caso.
No quiero contar aquí demasiado, pero el caso es que a Tovar le convo-
caron finalmente, ya después de la guerra, una cátedra no en Madrid, en
Salamanca, y no de Griego, sino de Latín: es claro que alguien, álguienes
diríamos, le preferían en Salamanca y en Latín, no en Madrid ni en Griego.
Así son las cosas.
Luego, más tarde, doy otra vez un salto, esta vez hacia adelante, a cuando
en el 47 opositó a Madrid y al Griego de Universidad ¡por fin! Pero el tribunal
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
había encontrado a alguien más joven a quien conceder la cátedra. Yo pre-
sencié aquella oposición en butaca de orquesta, por así decirlo, pero excuso
los detalles. Éste y otros golpes fueron para él motivo de melancolía que no
confesaba, era pudoroso. Y de saltar a otras Universidades en otros países.
Pero pronto se rehacía y se metía en nuevas iniciativas, en estudios nuevos.
Yo era su amigo y cuando renunció, más tarde, a una segunda cátedra de
Griego en Madrid y no quiso venir, me declaró a mí su heredero, se renovó
la historia, esta vez contra mí. Aquella oposición, anunciada en el Boletín
Oficial, no se celebraba: renunciaban, uno tras otro, los Presidentes de los
sucesivos Tribunales. Estaba yo trabajando ya en Madrid, en el Nebrija, y
alguien me miraba como a un nuevo Tovar, alguien que venía, digamos, a
reconquistar su imperio perdido. Esto lo explicaba todo. Aunque yo, que
era amigo por supuesto de él, a lo que venía era simplemente a hacer una
tesis y abrirme paso. Contra mí no tenían nada personal, pero el fondo de
la cuestión es que no querían ni a Tovar, ni a mí, ni a nadie fuera del gru-
pito suyo, de momento una cosa mínima. Entonces Tovar me escribió una
carta desde Buenos Aires, a donde había dado el salto en 1948 de resultas
del disgusto.
Lo anticipé. Me decía: «Trabaje en secreto, publique poco y no se luzca
nada. Lo mejor sería que se embarcara en una cosa larga, sin decírselo a
nadie. No se crea demasiado arrollador, como yo… Si no, se encontrará con
la envidia y va a sudar». Exacta profecía. Más tarde me ofreció presentar
una reclamación ante las Cortes. Yo preferí esperar, paseaba con Amalia,
mi mujer, por la carretera detrás de nuestra casa, en las Ventas. Cuando
nos dábamos cuenta, estábamos en el Cementerio. Pero al final gané. Con
su ayuda, desde luego: presidió el tribunal.
Pero he anticipado demasiado, mejor volver a la llegada de D. Antonio
a Salamanca en el 42, a su encuentro allí conmigo en el 43 y con tantos
otros. La verdad, fue bien recibido, se encontraba a gusto, trabajaba enor-
memente. Hizo escuela. De allí vienen, conmigo, los demás antiguos
discípulos: Lisardo Rubio, Ángel Montenegro, Martín Ruipérez, Agustín
García Calvo y otros más.
Aparte del Griego enseñaba, por supuesto, Latín: recuerdo muy pre-
cisamente su enseñanza de Persio, un satírico exquisito y virulento, a
ratos obsceno, muy difícil. Si alguna vez, en su terrible ajetreo, llegaba
con la clase a medio preparar, improvisaba, a eso nos lo enseñó también:
a improvisar.
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
Y a comenzar siempre cosas nuevas. El micénico, el vasco, el ibérico, las
lenguas indígenas de América, la catalogación de los manuscritos griegos
del Palacio Real, procedentes de las requisas de las tropas napoleónicas,
tantas cosas.
No sólo trabajaba él, nos enseñaba el cultivo de la Ciencia. Ya en el 43
publicaba yo en Emerita, por impulso suyo, mis primeras reseñas de libros,
y en ese año aparecía también la edición de la Apología de Sócrates de Jeno-
fonte, «con edición, prólogo y notas del Seminario de Filología Clásica
de la Universidad de Salamanca», la habíamos hecho bajo su dirección.
Luego, en el 44, publiqué yo mi traducción, abreviada y adaptada pú-
dicamente para la radio, de las Aves de Aristófanes, que me había pedido,
fue y leída en la radio. Venía sin duda del recuerdo de cuando, siendo
Subsecretario de Prensa y Propaganda a partir de 1940, fue el responsable
de Radio Nacional de España. Para mí fue el inicio de mis traducciones del
teatro griego. Y él mismo me dio el tema de mi primer artículo científico,
«La fides ibérica», publicado en Emerita en el 46. Un tema muy característico
de aquellos tiempos.
También aprendí mucho de él corrigiendo las pruebas de su Vida de Só-
crates, publicada en el 47. Es quizá su libro más original, refleja sus muchas
lecturas antiguas y modernas, también la experiencia de la vida española, el
conflicto entre tradición y modernidad. Sócrates era un patriota ateniense,
un amante de su tradición, trató de defenderla, adecuándola a principios
racionales, ésa es su tesis. En mi Ilustración y Política en la Grecia Clásica,
del 66, hay muchos ecos de este libro. Y sigo inspirándome en él cuando
pienso o escribo sobre los griegos.
Y entre tanto estaba la angustia de la guerra, «hasta cuando suene la
trompeta», le oí decir, y escuché su soflama, en un acto en la Universidad,
para reconquistar Gibraltar. No en la Facultad. Este era el ambiente.
Pero Tovar era el hombre universal, tenía también vocación periodística
y literaria. Fue el organizador de una tertulia en Salamanca, asistíamos
profesores y estudiantes. De ahí salió una pequeña revista, Trabajos y Días,
conservo los números 3 y 4, del 46, sin duda los primeros son anteriores a
mí, también otros del 50 y el 51, también uno de otra revista salmantina,
Lazarillo, el 3-4, del 44.
En estas revistas escribía él, por ejemplo, una larga reseña del libro de
poesía juvenil de Dionisio Ridruejo, su amigo y mentor de su evolución
política. Y catedráticos como Ramos Loscertales, Maldonado, García
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
Blanco, Apráiz, entre otros. Yo mismo, desde luego, y estudiantes como
Agustín García Calvo, Luis Leocadio Cortés, Amador Moro, García Rúa,
Alfredo de los Cobos, César García Sánchez, Virgilio Bejarano, Martín
Ruipérez. Fue para algunos, como para mí, un lanzamiento, un inicio de
escritos ensayísticos y periodísticos posteriores. Empecé en El Español, en
el 45, haciendo la crítica de la Antígona de Pemán.
Y no querría olvidar algo importante. Tovar había traído a España la
Filología alemana, rigurosa y pragmática, pero con esto no está dicho
todo. Porque ningún filólogo alemán le habría seguido por los múltiples
vericuetos de su andadura. Ellos tenían cada uno su Fach, su disciplina:
rigurosa pero limitada, respetaban los territorios de los otros. Tovar no:
invadía cada año nuevos territorios griegos y no griegos, era filólogo y
lingüista, ensayista, escritor, político. Y cultivaba lenguas y literaturas
diversas, algo he dicho ya. Nada de lo humano le era ajeno, como decía
Terencio. Era un filólogo de raíz germánica, pero hispanico more.
Yo le seguí en esto, también algunos más. Y encontré en este proceder,
desde luego, inconvenientes graves para la difusión de mis ideas: los espe-
cialistas no se dejaban invadir fácilmente, se enfadaban con nosotros los
intrusos, pero el especialismo tiene a su vez limitaciones, queda encerrado
en ellas, sin apenas ventanas. Siguiendo caminos trillados se le escapa la
visión del bosque.
Yo ví esto cuando mucho más tarde organicé una reunión de especialistas
sobre la fábula en Ginebra, en la Fundación Hardt. Traje de Norteamérica
a un excelente especialista en sumerio, a otro de la India para la fábula
india. Pero éste último no sabía griego. ¿Cómo iba a comparar la fábula
india con la griega?
Luego experimenté en mi carne este problema cuando asistí, ya en 1961,
en Innsbruck, a una Fachtagung de los Indoeuropeístas alemanes. Grandes
especialistas, pero unidos a una tradición intocable. Bopp y los demás ha-
bían establecido hacía mucho tiempo que las coincidencias entre lenguas
como el griego, el latín, el sánscrito, las germánica y eslavas, entre otras, se
explicaban por descender todas ellas de una lengua común: el indoeuropeo.
Sí, pero esa propuesta se había hecho antes del desciframiento del hetita:
la communis opinio, cuando se conoció esta lengua, hizo que descendiera,
ella también ella, de aquella misma lengua común reconstruida en fecha en
que el hetita no era conocido. De modo que si el hetita no tenía femenino
ni perfecto si subjuntivo, por ejemplo, como los tenía el indoeuropeo de
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
la reconstrucción tradicional, es que los había perdido, decían. Era, dije yo
más tarde en un Congreso en Berlín, como si un invitado a una comida
familiar llegaba tarde y ya no le daban de comer.
Yo, un recién llegado, me atreví a postular lo contrario en aquella Fach-
tagung: esas categorías gramaticales apoyadas en oposiciones de temas que
no existían en hetita eran creaciones posteriores al hetita y a las lenguas
anatolias que los antiguos indoeuropeístas no conocían todavía (ni apenas
los modernos en general, su desciframiento es de 1917). Los alemanes me
trataron amablemente, pero no me creyeron.
Y yo pensaba que provenir, como yo provenía, de un país marginal para
aquella Ciencia era un gran handicap para ser creído, pero también una gran
ventaja: yo no estaba atado a ninguna tradición, no había jurado sobre las
palabra de ningún maestro, podía mirar directamente a los datos y sacar
consecuencias.
Sigo creyéndolo, sigo en esa guerra. Pero lo cuento porque ya que me
presento, como es la verdad, como discípulo de don Antonio, y lo soy,
creo que conviene explicar su posición en este tema.
Tovar había querido enviarme a Alemania para que siguiera su modelo.
No recuerdo la fecha exacta, sin duda cuando ya vivía yo en Madrid,
después del 44. Lo que sí recuerdo es que Tovar me llevó a visitar con él
a un alto personaje de Asuntos Exteriores – en la antesala estaba también
un cantaor que pretendía lo mimo, ir a Alemania. Y recuerdo, luego, un
pavoroso examen de alemán, en el gran salón de Medinaceli, ante un am-
plio tribunal que, en el estrado, parecía el de la Inquisición. Y que aprobé
el alemán, pero que luego no me enviaron a Alemania porque no había
dinero. Y que al cabo del tiempo recibí un oficio preguntándome que por
qué no había ido.
Ya ven, no fue culpa de D. Antonio, sino de la miseria de los tiempos
que yo no tuviera, de joven, experiencia directa de la Filología alemana.
La conocía sobre todo por los libros, luego hice algunos viajes a Universi-
dades y Congresos, sin dejarme impresionar demasiado. El caso es que yo
me sentía muy libre, disentí ya claramente en la ocasión que cuento, luego
sobre todo en mi Evolución y estructura del verbo indoeuropeo, publicado en
1963 y dedicado a mi padre y a Tovar, magistro impigerrimo, omnis philologiae
peritissimo.
En este libro yo, frente a muchas tesis indoeuropeísticas tradicionales,
de los alemanes sobre todo, sobre la unicidad del Indoeuropeo, proponía la
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
existencia de estratos sucesivos, uno anatolio y otro u otros postanatolios,
de ellos vendrían el griego y demás. Ya lo he apuntado.
Pero insisto en ello porque Don Antonio tuvo la generosidad, en una
amplia reseña que me dedicó en la revista Kratylos 9, 1964, pp. 204-208, de
discutir mis ideas con apertura de mente, aceptando la necesidad de revisar
tantas cosas: de estudiar la existencia, en Indoeuropeo, de diferentes fases
de gramaticalización y de la creación de nuevas isoglosas en las lenguas
indoeuropeas no anatolias.
Tovar lo era todo, venía de la antigua tradición, pero tenía facetas
innumerables y apertura de mente, daba admiración, envidia. Y era un
gran motor.
Esto, y mucho más, fueron aquellos años inolvidables, germinales para
mí y para otros, ahora he saltado sobre ellos, subo y bajo en la cronología,
ya lo ven, intento completar el cuadro. Años inolvidables que acabaron
para mí en el 44, cuando entré en Madrid en el Nebrija, durante un tiempo
sin ser ni becario y poco a poco, con infinito trabajo, entré en la Facultad,
donde luego fui Adjunto el 47. Después fui catedrático de Instituto el 48,
me casé en el 49, llegué por fin a catedrático en la Universidad el 51, ya lo
apunté antes. Cuando cayó Ibáñez en el Ministerio y entró Ruiz Jiménez.
El tribunal lo presidió, cómo no, D. Antonio.
Ahora vinieron los grandes momentos. D. Antonio fue rector en Sala-
manca el mismo 51, organizó el 54 el centenario de la Universidad, al que
antes aludí. Recuerdo la larga procesión de nosotros y nuestros amigos
europeos, con nuestras togas, por la Plaza Mayor y la calle de la Rúa hasta la
Universidad. Recuerdo, luego, sus esfuerzos por hacer de ésta un centro de
saber riguroso, sus problemas para ello. Era estrecha, en aquellos tiempos,
nuestra colaboración tanto en Salamanca como en Madrid. Aquí en Emerita,
que habían salvado de la desaparición él y Alvaro d’Ors sobre todo.
Recuerdo cuando asistimos él y yo y D. Mariano Bassols, catedrático
de la Universidad de Barcelona, con la mujer de éste y la mía, Amalia, al
primer Congreso de la Federación Internacional de Asociaciones de Estu-
dios Clásicos, en París, en Septiembre del 50: ¡mi primera salida de España
y tenía yo ya 28 años! No había Sociedad española, acordamos fundarla,
nació en 1954. El primer Presidente fue D. Antonio García Bellido, D.
Antonio el segundo, en 1956-57, yo el primer Secretario. Bassols era el
fundador de Alma Mater, que luego heredé yo, y había sido el Presidente
del tribunal que me hizo catedrático de Instituto.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 97-110 105
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
Una anécdota personal del Congreso bajo su presidencia. Logré que
aceptara abrirlo D. Ramón Menéndez Pidal: uníamos así la Sociedad al
recuerdo de la incorporación de D. Antonio al grupo de Clásicas del Centro
de Estudios Históricos, él había abierto el primer volumen de Emerita. D.
Ramón me pidió que escribiera yo el discurso, fui el negro de D. Ramón.
Alguien comentaba: «este D. Ramón empieza a repetirse». La verdad es
que yo había zurcido el discurso con párrafos varios de D. Ramón.
Después vino la caída de Ruiz Jiménez y de los dos rectores amigos, él y
Laín, en el 56, de resultas de aquellos primeros choques en las calles, ama-
necer de la inquietud política. Marchó a Tucumán, encontré allí su huella
años más tarde: ¡su huella en las Clásicas y en las lenguas indígenas! Empe-
zaba un nuevo período para nosotros y para los demás. Pero era inevitable
renovarse. Los lazos que existían no se romperían nunca hasta su muerte.
Pero iba a llegar la revolución contra el franquismo, así como las nuevas
estancias o exilios laboriosos de Tovar en el extranjero, ahora Illinois y
Tübingen, iniciadas por su renuncia a la cátedra de Madrid, que por fin
había logrado en el 1965, en el mismo año, como protesta contra el fran-
quismo. Retornó en 1979.
Y vinieron, a poco del 65, las reformas educativas, ya contaré. Y una
nueva etapa, complicada, de nuestra Filología Clásica y nuestra Lingüística.
Y nuevas aventuras intelectuales, él por nuevos campos cada vez más, el
vasco entre otros, yo en el Indoeuropeo y también en otros campos, más
representaciones teatrales de los clásicos, ediciones, traducciones, libros y
artículos, viajes y otras más. Y nuevos grupos de filólogos y de lingüistas. Y
la defensa de los clásicos frente a las nuevas reformas educativas, algo diré.
El entraría, a su vez, en nuevas actividades, notablemente en la Aca-
demia. En cierta medida esto iba a separarnos en la frecuencia del trato,
personalmente, nunca.
Pero conviene que yo retome el orden de los tiempos y rememore, al
menos, el cañamazo temporal y recuerde, primero, la agitación en la Uni-
versitaria contra el régimen, luego la manifestación estudiantil de Febrero
del 65. Acabó siendo disuelta y siendo detenidos los catedráticos Montero
Díaz, Aranguren y García Calvo, todos amigos. No voy a hablar aquí de mi
actuación, tratando de ayudarles a ellos y a otros más, está contada en mi
Defendiendo la Enseñanza de los Clásicos Griegos y Latinos, Madrid, 2003 y no
viene al caso. Pero sí lo relativo a Antonio Tovar. Recuerdo dos momen-
tos. Uno, que cuando finalmente los tres catedráticos fueron puestos en
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
libertad, el primer encuentro entre ellos tres fue exactamente en mi casa.
Y que con nosotros estuvo, también, D. Antonio. Un segundo, cuando
él y yo fuimos juntos a visitar a García Calvo, a las Salesas, donde estaba
detenido, y ya no sé decir si fue antes o después de la manifestación. Le
ponían en libertad cuando llegábamos, recuerdo el paseo melancólico de
los tres, más su padre, por Bárbara de Braganza. Y algo más: a raíz de estos
sucesos y del ambiente que los siguió él prefirió alejarse por un tiempo
de España, ya lo he anticipado, estuvo en Illinois hasta el 67, ya dije;
había estado allí ya antes, en el 63-65. Luego pasó a Tübingen, de donde
regresó a Madrid el 79, como dije también.
No pudo acompañarnos, pues, cuando a partir del 68 comenzó la re-
forma de la Enseñanza por el Ministro Villar Pallasí, que culminó en la
Ley General de Educación del 70 y su reglamentación en el 73. Un golpe
gravísimo para los estudios que Tovar y nosotros cultivábamos, como es
bien sabido. Y para toda su enseñanza, sus efectos duran todavía. Efectos
del declive: empezó con el último franquismo, luego sobre todo con los
socialistas que, después de la guerra, no antes, se dejaron infiltrar por el
que he llamado consorcio psicopedagógico, cada vez más poderoso.
Sobre mí recayó la responsabilidad principal de nuestra lucha. Algo ob-
tuvimos, por ejemplo, la conservación, de momento, de un año obligatorio
de latín y una situación de opcionalidad del griego en el preuniversitario,
hasta cierto punto aceptable.
Había encuentros mil y más cuando en 1956 fue nombrado Presidente
de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, ya dije, cargo en el que de-
sarrolló su activismo de siempre. Y cuando colaboró conmigo y con los
demás en la dirección de la Colección Alma Mater de Clásicos Griegos y
Latinos. Y en mil cosas más.
Y recuerdo luego, cuando llegó la nueva y terrible ofensiva por parte del
Gobierno socialista, para reformar a su modo la enseñanza, a partir del 82
y yo tuve que hacerme cargo otra vez, desde la Presidencia de la Sociedad,
de la defensa de las Clásicas y, en realidad, de la Enseñanza toda, Tovar se
mostró dispuesto a ayudarnos.
Él estaba ya lejos de estos temas, pero quería ayudar, pidió conmigo una
entrevista al nuevo y más feroz reformista, el nuevo ministro de Educa-
ción, supuesto amigo suyo, Maravall, ya en [Link]ábamos parar aquel
dislate, una nueva y más profunda degradación de las Clásicas y de toda la
enseñanza – algo que dura todavía. La entrevista era para él, Laín, Fontán,
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Recue r do y elogio de D . An to n io Tova r
Gil y para mí mismo. Acompañamos la petición con un escrito que seña-
laba las funestas repercusiones en toda la Enseñanza de la reforma que se
intentaba: descenso de los niveles educativos, del rigor en la Enseñanza,
sobre todo de las Humanidades y, dentro de ellas, de las Clásicas.
Pues bien, Maravall no nos quiso recibir, nos envió a un Director General,
no sé si este es el título exacto, José Segovia. Fui yo solo, Tovar y los demás
consideraron indigno (y lo era) que no nos recibiera el Ministro. Fui yo
junto con dos profesoras jóvenes. Tuvo que soltarme a mí el discurso que
tenía preparado para todos, muchas teorías pedagógicas, Piaget y demás.
Y a mi pregunta «entonces, ¿dónde aprenderán los jóvenes?» respondió
«En las enciclopedias y la televisión».
En fin, comenzaba un período calamitoso, nadie ha querido, hasta
ahora, remediar este desastre. No puedo contar aquí esto por menudo, lo
he hecho en mi libro antes citado y otros lugares más. Tovar, como todo
el mundo intelectual serio, estaba con nosotros.
Querría insistir en que, contra lo que algunos dicen, las Clásicas no se
han perdido, siguen trabajosamente vivas, aunque disminuidas. De los
Ministros que siguieron a Maravall, a saber, Rubalcaba y Solana (más el
Director General Marchesi), no se logró que siguiera el Latín obligatorio ni
otras cosas más, pero hubo algunas concesiones: una asignatura de «Cultura
Clásica» dentro de la ESO, un Latín opcional en cuarto de la ESO, Griego y
Latín opcionales en el mínimo Bachillerato (dos años) de Humanidades y
Ciencias Sociales, aunque no se logró una verdadera Sección de Clásicas,
como yo pedí a Aznar cuando fue más tarde Presidente del Gobierno.
Logramos también Latín y Griego opcionales, en situación precaria, en
el Bachillerato. Y yo logré, muy especialmente, que se mantuviera una
Titulación única, de Griego y Latín, no dos, en la Universidad. Separar
las dos lenguas habría sido desastroso.
No logramos luego que se repararan los grandes desatinos, pero aquí
estamos, seguimos vivos.
Tovar estuvo en esta lucha, en el día a día, cerca de nosotros. Ahora,
jubilado, trabajaba sobre todo en la Academia. Recibía toda clase de honores
merecidos, doctorados honoris causa y otros más.
Y ahora viene lo más doloroso de contar. Yo seguía en aquella lucha,
había logrado que la Sociedad Española de Estudios Clásicos aceptara re-
novar su Junta mediante elecciones libres, en vez de por coopción, y había
presentado una candidatura, en la que yo mismo entraba como Presidente,
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F ra n cisco Rod r í gue z A d r ados
para la elección que ahora correspondía celebrar. Algo duro y difícil, pero
necesario. Gané la votación. Concidió prácticamente con la muerte de
Don Antonio.
Recorto unos párrafos de la necrología que publiqué en El País el 16 de
Diciembre del 85, había muerto tres días antes:
Amigo de sus amigos y de sus discípulos, les ayudaba y les empujaba a seguir
adelante. Se unía a ellos en las dificultades.
Al final de su vida yo diría que bajó levemente su ritmo, se aproximó a
una tónica vital más asequible y humana – pero humano fue siempre. Con
estallidos intermitentes, todavía. Con un leve escepticismo, quizá. Pero ya en
tiempos antiguos usaba como ex libris el lema estoico οὔτε ἐλπὶς οὔτε φόβος,
«ni esperanza ni miedo».
En la noche del día 13 pasaba yo, extraviado en la niebla, por delante de la
entrada principal del Clínico, donde moría. Sentí un presentimiento al ver
solitario y silencioso, espectral entre la niebla, ese casi faraónico edificio. Yo
venía esa noche de recibir el honroso encargo de regir aquella misma Sociedad
Española de Estudios Clásicos que Tovar rigiera en los viejos tiempos. Con
Tovar terminaba un período de nuestra cultura, de nuestra vida nacional y
de nuestras propias vidas. Ahora tendremos que seguir sin él.
Esto es todo, gracias.
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UN ANTONIO TOVAR MÁS CERCANO
Dulce Estefaní a
Universidad de Santiago
Antes de comenzar mi intervención, quiero agradecer al Comité
de Organización del Congreso su invitación a participar en esta sesión;
ello me permite rendir un pequeño homenaje a la persona a la que debo lo
que he sido en la Filología Latina y en la Universidad española, el profesor
y maestro Antonio Tovar.
No voy a hablar aquí del Tovar científico e investigador; se han publi-
cado libros homenaje y artículos diversos en los que su ingente tarea en
ese terreno ha quedado suficientemente puesta de relieve; también yo,
con motivo de su muerte, publiqué un artículo sobre el mismo tema (cf.
D. Estefanía 1986). Voy a limitar mi intervención a glosar su figura de
profesor, de maestro y de amigo.
Cuando yo llegué a Salamanca en el curso 1953-54 para estudiar primero
en la especialidad de Clásicas, Tovar desempeñaba la Cátedra de Latín, que
había obtenido por oposición en 1942; era, además, Rector de la Universidad
desde 1951. Raúl Morodo (2010, 84) afirma que «se dedicaba a dar sus clases
que cumplía bien» (yo añadiría: y a las que no faltaba prácticamente nunca),
además de desempeñar las funciones propias del rectorado; en más de una
ocasión, al regreso de un viaje a Madrid con llegada a Salamanca pasadas
las ocho de la mañana, en los lentos trenes de entonces, iba directamente
desde la estación a la Facultad para darnos la clase de las nueve.
Sus clases no eran la típica explicación rutinaria de los temas; no en
vano no sólo la había escrito, sino que tenía en la cabeza toda la historia
de la Filología y Cultura Clásicas y los incisos eran más interesantes que
la explicación de los temas mismos; por otra parte, había tenido contacto
con grandes clasicistas europeos de los que había recibido cursos en Berlín
y en París, algunos autores de los manuales y libros que estudiábamos, y
de los que podía darnos noticia por su relación directa con ellos, como
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U n An to nio Tovar más cer ca no
eran, por ejemplo, los casos de Benveniste, de W. Jaeger y de E. Schwyzer
(cf. Lliteras 2002, 256-257).
Aparte de las clases, lo más interesante era el trabajo que algunos reali-
zábamos con él en el seminario, en el que estaba siempre todas las tardes
de lunes a viernes, hasta el extremo de tener en su silla una chaqueta de
punto con la que, para estar más cómodo, sustituía la de la calle. En aquel
seminario iniciamos y prácticamente terminamos el suplemento al CIL II
de las tres provincias romanas; para ello, despojamos tanto Hispania Anti-
qua Epigraphica, como el Boletín de la Academia de la Historia y prácticamente
todas las revistas de arqueología españolas y portuguesas. Al clasificar las
inscripciones e incluirlas en los distintos conventus jurídicos aprendimos
casi toda la geografía de la España antigua. Cuando Tovar se trasladó a
Madrid decidió, con mi oposición, dejar todo el material en Salamanca por
considerar que, al haber sido recogido allí y por alumnos salmantinos, era
a la Universidad a quien moralmente pertenecía. Se arrepintió de haberlo
hecho porque, sin que se nos diese ninguna explicación, todo el material
desapareció y se perdió la oportunidad de que de la Universidad de Sala-
manca saliese un suplemento al CIL II en aquel momento actualizado; en
2011 ha publicado Alföldi el suplemento relativo a la Tarraconense. Debo
aclarar que ninguno de los actuales profesores estaba entonces en Salamanca.
Cuando, ya licenciados, trabajábamos con él como discípulos, la confianza
que tenía en nuestra capacidad y competencia era total, muchas veces no
coincidente con la realidad. Valga como prueba una anécdota de la que fui
protagonista: un día, al poco tiempo de terminar mi carrera, apareció con
un librito de Ulrich Smoll sobre inscripciones romanas del sur de Portugal
y me lo dio para que hiciese una reseña; el libro estaba en alemán, idioma
que yo no había estudiado nunca; se lo dije y le manifesté que no podía
hacerla, pero no me creyó e insistió una y otra vez en que con ayuda del
diccionario estaba seguro de que podía, y en que la realizara. La solución
que adopté fue la siguiente: yo sabía que él había publicado una reseña am-
plia del libro y recurrí a hacer un pequeño resumen de la misma redactado
en otros términos. Cuando se la entregué me dijo: «¿Ve cómo sí podía?»
Nunca supe, en ocasiones en que su confianza era excesiva, si se trataba de
una ingenuidad por su parte, o si era un modo de obligarme a superarme.
Hay un aspecto de su personalidad que yo no tocaría aquí, el político,
de no haber aparecido en 2010 el libro de Raúl Morodo que cito en la
bibliografía. Habla Morodo (2010, 83-84) de un primer periodo en el que
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D ulce E ste fa ní a
tanto él como Dionisio Ridruejo desde sus puestos respectivos como jefe
de propaganda y director de radio difusión del Estado (cf. sobre su nombra-
miento Payne 1985, 185) hicieron propaganda del fascismo y del nazismo, si
bien califica dicho periodo de «no muy largo, pero sí muy intenso». Efec-
tivamente fue breve, ya que, nombrados en 1938, fueron destituidos por
Franco en 1941 (sobre las circunstancias del cese cf. ibid., 223-24). Morodo
(2010, 117-118), no obstante, habla también de la clara condena que en 1982
hizo Tovar del nazismo, que califica de «locura» y «crueldad».
A ello se puede añadir lo siguiente:
… llegué a Alemania. La hábil propaganda de Hitler sabía presentar como
obra taumatúrgica el desarrollo industrial de Alemania, que en realidad no
era cosa de aquellos pocos años desde 1933, sino que venía de muchos dece-
nios. El contraste con España, o con Francia misma, mostraba el evidente
adelanto de Alemania que nos era presentada como sacada del caos por aquel
político genial. Si se suma a esto el sentimentalismo irracional que mueve una
guerra, y una guerra civil, se puede comprender que un joven de veinticinco
años, desengañado de bienios y de frentes populares, opuesto a la política
confesional de nuestros cedistas, tan reaccionarios, y buen conocedor de la
derecha tradicionalista y monárquica de entonces, optara por lo que parecía
una solución nueva …
En aquellos discursos – los de José Antonio – … se presentaba una forma de
fascismo menos rigurosa, más literaria y más crítica de las derechas que la de
la realidad. Cierto que allí estaba la dialéctica de los puños y las pistolas, pero a
veces asomaba un sincero deseo de comprender los afanes de revolución de los
desposeídos, aunque no se daba del marxismo más que una visión superficial.
Convertí aquel folleto en mi libro de lectura y de él saqué mi irresignación a
todo lo que era de derechas … Ahora al lector, como a mí, le parecerá bastante
superficial aquella especie de síntesis incompleta, y en el fondo acomodaticia.
El tiempo y la realidad me librarían al fin de ella. (cf. D. Estefanía 1986, 226).
Hay algo que no es cierto en el libro de Morodo: es la diferencia que
establece entre Ridruejo y Tovar en relación con la ruptura con el Régimen.
Según Morodo, la de Dionisio Ridruejo se produce en 1956, mientras que
la de Tovar no se formula definitivamente hasta 1965. Puedo asegurar que
no es así: en 1956 Tovar dimitió del rectorado por discrepancias políticas
(por un ataque en público de Jorge Vigón (cf. Lliteras 2002, 263), al que,
me consta, exigió una rectificación pública sin conseguirla); Morodo (2010,
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U n An to nio Tovar más cer ca no
108) habla de Vigón como «un enemigo particular» de Tovar; más adelante
Tovar entró en el grupo de los que por Fraga o su entorno eran llamados
«traidores» y «tránsfugas» (ibid., 136). En ese mismo año (1956) había sido
nombrado Ministro Secretario General de FET, cargo en el que se man-
tuvo sólo un año, Arrese; se nombra entonces una comisión encargada
de revisar los Estatutos del partido y de proponer una ampliación de las
Leyes Fundamentales para proporcionar al Régimen una base popular más
amplia (cf. Payne 1985, 242). Tovar se indignó y escribió una carta, que
envió certificada, en la que le decía a Arrese que habían convertido todo
en una mierda con esa sumisión y apoyo al franquismo y que, por tanto,
devolvía el carnet del partido. Yo puedo afirmarlo porque leí la carta y
le acompañé a correos a certificarla. No es cierta, pues, la ambigüedad de
Tovar de la que habla Morodo (2010, 84), lo que ocurre es que Tovar no
comunicaba sus decisiones a la prensa; no tenía por qué hacerlo, se limitaba
a manifestarlo al círculo de sus allegados. Como no lo divulgó en la prensa,
Morodo (2010, 110), sin conocer los hechos, habla de «alejamiento, pero
no ruptura pública de Tovar». Y añade que se distancia «sin autocrítica
alguna», lo que no coincide en absoluto con lo que acabo de relatar.
Tampoco es exacto que, como parece insinuar Morodo (ibid; p. 111),
tras la destitución de Ruiz Jiménez, Tovar se ofreciese al nuevo ministro
de Educación Jesús Rubio para continuar en el rectorado; basta conocer su
sentido de la dignidad, para considerar inadmisible una circunstancia tal.
Ocurrió justamente lo contrario: Tovar rechazó la invitación del ministro
a que continuase en el rectorado, al no aceptar Jesús Rubio sus propuestas,
dirigidas todas ellas a la mejora de la Universidad; el propio Tovar explica
en qué consistían esas propuestas en su libro Universidad y educación de masas
(cf. Lliteras 2002, 263).
Otra inexactitud de Morodo, creo que por ignorancia, es la de que «Su
distancia de Tierno … era grande, con frío y externo respeto mutuo».
Piensa que él, Morodo, podría haber facilitado alguna conexión entre
ellos que no se produjo (Morodo 2010, 94). No es cierto lo de la distancia;
Tovar me llevó al Seminario de Derecho Político de Tierno, porque am-
bos habían ideado publicar una colección de escritores políticos, que iba a
ser editada por Taurus. Nos reunimos varias veces para hacer la selección
de los autores a incluir y para distribuirnos los primeros volúmenes; no
recuerdo de qué autores iban a encargarse respectivamente Tierno y To-
var; a mí me correspondió el Policráticus de Juan de Salisbury, junto con
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D ulce E ste fa ní a
el Entheticus dedicado a Tomás Becket; conservé durante algún tiempo
una carta que Tierno me envió a Las Palmas de Gran Canaria a propósito
del tema. La colección no llegó a iniciarse porque a Tierno lo detuvieron
y Tovar marchó a Madrid. A esas reuniones no asistió Raúl Morodo; no
estaba previsto que colaborase en la colección. Dadas estas circunstancias, no
creo que cuando Tierno en sus memorias habla bien de Tovar calificánolo
de «liberal» lo hiciera «tal vez con ironía malévola» como afirma Morodo
(ibid., 95).
Cuando yo le conocí, Tovar sí era un liberal, en sus juicios, en sus
comentarios políticos y en su actuación. Aunque no baste sólo esto para
calificarlo de liberal, los hijos de Tovar, mientras vivieron en Salamanca,
fueron a un colegio público, lo que chocaba bastante en la sociedad sal-
mantina tratándose de los hijos del rector; cuando se trasladaron a Madrid
fueron al Colegio Estudio regentado por Jimena Menéndez Pidal, una
continuación, como es sabido, del Instituto Escuela de la Institución Libre
de Enseñanza.
Ya en Madrid (Morodo 2010, 136), en 1965, Tovar por solidaridad con
los catedráticos expulsados, entre los que estaba Tierno, deja su cátedra de
la Complutense y se marcha al extranjero; ése es uno de los motivos por
los que se le concedió el premio Goethe, «por haber defendido la libertad
de investigación y de enseñanza en su país, prefiriendo el exilio a la adap-
tación» (cf. D. Estefanía 1986, 221-227).
Se le ha reprochado a Tovar y se le sigue reprochando alguna vez, el
nombramiento de Franco como doctor honoris causa por la Facultad de
Derecho durante su rectorado, cuando se conmemoraba el VII centenario
de la Universidad de Salamanca. No se dice, no sé si porque no se sabe,
que puso condiciones: la devolución de los manuscritos de la Biblioteca
de la Universidad que se habían llevado a Madrid y que desde entonces
permanecen en el Alma Mater Salmantina; en 1952 había en ella, entre
manuscritos e incunables, 2192, actualmente hay 2792 manuscritos y 483
incunables (cf. G. Ejido 2010, 43). Raúl Morodo (2010, 104) reconoce que
el discurso de Tovar no fue panegírico del nuevo doctor y que estuvo muy
alejado de sus anteriores ideas fascistas, defendiendo incluso la despolitiza-
ción de la Universidad. Como anécdota, además, Tovar contaba divertido
que a la insinuación de la Casa Civil de que, como regalo al nuevo doctor,
la Universidad podría ofrecerle una valiosa porcelana del gusto de Doña
Carmen Polo, respondió que era tradición regalar a los nuevos doctores
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Actas Rioja [Link] 115 30/3/15 16:06
U n An to nio Tovar más cer ca no
mazapanes con forma del Victor tradicional que elaboraba la confitería
Burgueño; y una bandeja de cartón de esos mazapanes es lo que le envió.
Su antifranquismo era claro: en diciembre de 1959, con motivo del viaje
de Eisenhower a Madrid, me comentó enfadado que había venido porque
era un presidente republicano, ya que un presidente del partido demócrata
no lo hubiera hecho en ningún caso.
Con ocasión de dicho centenario se galardonó también a varios profesores
extranjeros. A la pregunta de por qué no estaba entre ellos Carl Schmitt,
Tierno respondió que tal vez Tovar no había querido promoverlo por su
pasado nazi, mientras que, en cambio, sí había promovido al jurista liberal
Kelsen, domiciliado en Estados Unidos (Morodo 2010, 101-102).
Sin intención de realizar una crítica al libro de Morodo, y sí para hacer
justicia a la figura de Tovar, tengo que salir al paso de otra afirmación del
ferrolano (2010, 94), la de que era «rígido y seco…, con ningún sentido del
humor». No lo recordamos así ninguno de los que nos licenciamos en 1958
e hicimos con él el viaje de fin de carrera a Roma. Compartió con nosotros
con total cordialidad un albergue de la juventud en grandes habitaciones
con literas y, entre otras cosas, los desayunos con un gran bote de algunos
kilos de queso del regalado por Estados Unidos para no gastar un dinero
que no teníamos, a lo que se pueden añadir los chistes graciosos que con-
taba en varias ocasiones. Frente a la afirmación de Morodo, la cierta es la
de Enrique Llovet que en su artículo «Adiós a un humanista» publicado
en A B C califica a Tovar de «sabio abordable, generoso, sonriente» (cf. D.
Estefanía 1986, 227).
En realidad era muy social y sociable; siempre que se iba a su casa de
Madrid, a veces, en mi caso, con alguna amiga que él no conocía, no se
marchaba uno nunca sin haber compartido un café o, según la hora, una
copa de jerez con algún acompañamiento. Por otra parte recuerdo que en
una ocasión me comentó que debía empezar a ir a algún tablado flamenco;
ante mi cara de asombro me explicó que cuando venían profesores extran-
jeros y le preguntaban por buenos tablados se encontraba con que, por no
tener experiencia, no podía recomendarles ninguno ni acompañarlos y
eso no podía ser. No sé si llegó a ir a alguno.
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Actas Rioja [Link] 116 30/3/15 16:06
D ulce E ste fa ní a
referencias bibliográficas
Estefanía, D. (1986) «In memoriam Antonio Tovar», Euphrosine XIV, 221-227.
G. Ejido, L. (2010) Las raíces del árbol, Salamanca.
Lliteras, M. (2002) «Antonio Tovar. La renovación de la lingüística», en J. G.
López Antuñano & S. Álvarez Cilleros (coord.) Personajes vallisoletanos, Tomo I,
255-270, Valladolid.
Morodo, R (2010) «El camino hacia la democracia: «Antonio Tovar, Pedro Laín,
Dionisio Ridruejo, Joaquín Satrústegui», Siete semblanzas políticas: republicanos,
falangistas, monárquicos, Barcelona.
Payne Stanley, G. (1985) Falange. Historia del fascismo español, traducción de Fran-
cisco Ferreras, Madrid.
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Actas Rioja [Link] 117 30/3/15 16:06
Actas Rioja [Link] 118 30/3/15 16:06
ANTONIO TOVAR, PADRE, ABUELO, AMIGO
C on suelo Tovar,
Santiago Tovar
& S ofí a To rallas Tovar
Madrid
Ya se destacan suficientemente en otras partes de este volumen las
facetas académica y docente de Antonio Tovar. Como familia directa nos
limitamos aquí a dar una visión más personal. Para ello contamos con la
memoria conjunta que se crea en todas las familias, las narraciones y mitos
que de boca en boca permanecen durante generaciones. A Antonio Tovar
le suceden cinco hijos, diez nietos y de momento ocho biznietos, que
siguen oyendo las historias de los abuelos. Haremos un recorrido por su
vida, trenzando los avatares de esta con recuerdos familiares, en secciones
geográficas, cosa que probablemente le habría gustado a él.
Su vida fue rica, no sólo en experiencia académica, sino en experiencias
vitales. Se trasladó de país varias veces por motivos políticos, más que aca-
démicos, dejando atrás para siempre su patria, sin saber si volvería alguna
vez. Y lo hizo con la experiencia ya vivida en su infancia de mudanzas
– entonces por España – debido al trabajo de su padre que era notario.
En todos los lugares en los que estuvo, extrajo el máximo beneficio de la
situación, utilizó los recursos a su alcance, amplió los conocimientos que
cada sitio le brindaba, siempre con un espíritu de aprendizaje incansable
y de un optimismo encomiable.
Una de sus aficiones más destacables fue la música, que expresaba fun-
damentalmente tocando el piano cada día. En todas sus casas siempre hubo
piano, excepto en la de Tucumán y esos años lo echó mucho de menos.
A pesar de que en la televisión solamente miraba las noticias, hubo una
temporada que se aficionó a la serie que narraba la vida de Verdi y que
estaba ilustrada con las óperas de este músico.
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An to nio Tova r , padre , abuelo , a migo
1 SALAMANCA
Llegó a Salamanca como catedrático de latín rebotado de la política, en la
que había intentado infructuosamente ser útil a España. Recién casado, se
estableció en una ciudad que poco a poco fue haciendo sitio en su corazón.
Allí nacieron sus hijos, que hoy la consideran su ciudad de origen.
Encontró unos discípulos excepcionales, como Martín Sánchez Ruipérez,
Francisco Rodríguez Adrados, Agustín García Calvo, Teresa Santander,
Dulce Estefanía, Virgilio Bejarano, entre otros muchos, que luego serían
el tejido indispensable para el desarrollo de la Filología Clásica en España.
Él había dicho:
Sueño con inculcar a mis discípulos el método y el rigor. Querría que hubiera
en Salamanca una escuela como las hay y las ha habido por esas históricas
universidades de Europa. (Ensayos y Peregrinaciones, Madrid 1946, p. 217).
Ya había probado las mieles de aquellas instituciones, cuando gracias a
becas de la Junta de Ampliación de Estudios pasó temporadas en la Sorbona
y en Berlín, y había recibido las enseñanzas de Benveniste o de Jaeger.
La enseñanza desde esta su primera etapa docente fue la columna central
de su actividad durante toda su vida. Juan Gil escribiría sobre él:
A Tovar, en suma, le gustaba enseñar, sin distinción de edades ni colores, tanto
a los niños como a los mayores, a los ignorantes y a los sabios. Le complacía
que su conocimiento sirviera para algo, que despertara nuevas vocaciones e
inquietudes o simplemente que despejara dudas de mayor o menor cuantía.
Semblanzas de Antonio Tovar hechas por sus primeros discípulos en
Salamanca destacan su entrega y generosidad hacia estos. Su idea del rigor
y el método le llevó a fundar y organizar el seminario de Clásicas, como
dice Teresa Santander: «Su enseñanza continuaba más allá de la clase, en
el seminario de Clásicas fundado y organizado por él, le veíamos cómo
trabajaba en medio de nosotros, y nos servía de estímulo y ejemplo.» Y
Ruipérez: «Teníamos la sensación de que gracias a Tovar nuestras clases
estaban a la hora de Europa.» Y volvía de clase tan contento a casa que
con alegría se ponía a tocar el piano, una actividad que le acompañó hasta
el final de su vida. Y su afán docente seguía vivo en su hogar. Tenía un
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despacho con dos puertas donde se solía encerrar a trabajar, pero siempre
permitía que entrara cualquiera de sus hijos a preguntarle o a pedirle ayuda
con los deberes, como luego haría también con sus nietos.
2 ARGENTINA
Tras su etapa en Salamanca, uno de sus destinos, el primero, fue la Ar-
gentina. Allí residió en dos ocasiones. La primera de ellas en Buenos Aires
en los años 1948-49, cuando se desplazó con toda su familia, compuesta
entonces por cuatro hijos nacidos en Salamanca, y en seguida le llegó en
tierras americanas el quinto y último. Años después, volvería a la Argen-
tina, pero esa vez a la Universidad de Tucumán. Entonces ya pensaba que
no volvería nunca a España, y en consecuencia se llevó a sus hijos a visitar
los grandes monumentos y ciudades españolas con la idea de que al menos
les quedara un recuerdo de aquello.
Ya en Buenos Aires le habían llamado fuertemente la atención las lenguas
americanas en su vertiente de lingüista y tipólogo, de modo que cuando
lo contrató la Universidad de Tucumán, uno de los proyectos que llevaba
en la cabeza era profundizar en ese tema, y así se lo escribió a un amigo
en España en marzo de ese año:
… voy a viajar por el norte en busca de indios para grabar sus lenguas y ha-
cer las gramáticas y diccionarios. Es un trabajo que desde los misioneros del
siglo XVII casi no se ha vuelto a hacer, y es un poco de vergüenza para los
lingüistas hispánicos.
Por esto aceptó la oferta de la Universidad de Tucumán en 1958 con
entusiasmo.
A su llegada a Tucumán, la vivienda unifamiliar, proporcionada por la
Universidad a los profesores que llegaban de fuera, estaba en Horcomolle,
a 16 km de la ciudad, lo cual desanimó en un principio a Antonio Tovar;
pero su mujer, Chelo, y su hijo Juan, le animaron e insistieron para que la
familia se estableciera en ese lugar de magnífica naturaleza, que se conver-
tiría – superado el primer encontronazo con los jejenes – en un paraíso para
toda la familia, y del que los hijos disfrutaron con una intensidad difícil
de expresar. Antonio Tovar y Chelo ganaron queridos amigos para toda
la vida, con los que a menudo se reunían para celebrar fiestas y asados que
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duraban, a veces, más bien casi siempre, hasta bien entrada la madrugada.
Y con entusiasmo describía el nuevo hogar en una carta a unos amigos:
Tucumán es bastante tropical, con cultivo de caña de azúcar. Nuestra casa está
en la primera estribación de los Andes, y domina la llanura que se extiende. A
nuestra espalda tenemos una especie de selva con grandes árboles con lianas.
El clima es bastante agradable, sobre todo en invierno. Ahora lo malo son
los mosquitos y demás bichos. Os escribo de noche, mientras cantan grillos
y cigarras…
En su proyecto de estudiar las lenguas indígenas, la ubicación de Tucumán
le permitió hacer el trabajo de campo. Los viajes al Chaco duraban semanas,
en completa incomunicación con su familia. En estas expediciones acopió
in situ los testimonios de los hablantes de algunas lenguas en peligro de
extinción, como el mataco, el chorote o el chiriguano. Posteriormente,
en sus años de profesor en Alemania impartió cursos de lenguas indígenas
americanas, y traslado su entusiasmo a otros lingüistas. Volvería en 1970 al
Chaco con uno de sus discípulos, Wolf Dietrich, para terminar su trabajo,
que publicó en 1981 en España con el título de Leyendas y diálogos de los Matacos.
En su afán por sistematizar el conocimiento y proporcionar herramien-
tas de trabajo a la comunidad científica, se propuso hacer un catálogo de
las lenguas indígenas de América del Sur, que él tanto había echado en
falta cuando inició su trabajo en este tema. Para este fin, por las tardes, se
encerraba en un pequeño despacho, donde pasaba las horas que le dejaban
libre sus clases en la universidad de Tucumán, reordenando los materiales
que había recopilado en la biblioteca, catálogo que años después revisaría
con la valiosa colaboración de su mujer, Consuelo Larrucea.
De sus viajes al Chaco, Antonio Tovar trajo en una ocasión a uno de sus
informantes matacos, Santos Aparicio, para que conociera Tucumán. Este
compartió entonces algunos días con la familia. Una de las cosas que más
llamó la atención a todos fue que un día se levantó de la mesa antes de acabar
la comida. Luego, cuando Antonio le preguntó si había ocurrido algo o se
sentía mal, Aparicio contestó con naturalidad: «Ya no tenía más hambre».
De estos años ricos en experiencias y en trabajo, no sólo para Antonio
Tovar, sino para toda su familia, quedó una huella indeleble hasta el día de
hoy. De entre las muchas amistades que conservó la familia Tovar desde
los años en Argentina, se encuentran sus colegas y sus discípulos dilectos,
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como Tere Belfiore, con quien tradujo y publicó una edición de Propercio
en Alma Mater, y Ricardo Binda, con quien editó a Eurípides. A pesar de
que las comunicaciones no eran lo que son ahora, Antonio Tovar no perdió
el contacto con ellos.
Sus hijos aún suspiran en las cenas familiares recordando sus aventuras
en tierras de la Argentina. Muchas son las recetas que aprendió Consuelo
de sus amigas argentinas y que aún se cocinan en los hogares de los Tovar,
muchos años después sus nietos escucharon con fascinación la narración de
las aventuras del malvado Taq Faj, el héroe de la mitología de los matacos,
recién salida de las notas tomadas en el Chaco, cuando Antonio Tovar les
contaba a la hora de irse a dormir el cuento de rigor. Después de volver de
Argentina Tovar sustituyó algunas de sus palabras españolas por las corres-
pondientes argentinas: heladera (por nevera), papas (por patatas), allá (por
allí), auto (por coche) y pileta (por piscina). Unas, porque las encontraba
más apropiadas, otras, por cariño hacia el país que lo acogió y le dio tanto
cada vez que España lo defraudaba.
3 ESTADOS UNIDOS
En 1960, al no poder establecerse de vuelta en España, la situación insopor-
table le llevó a buscar su camino en Estados Unidos. Entre su correspon-
dencia, un pequeño archivo de cartas de universidades americanas, incluso
anteriores a su estancia en Tucumán, muestran la buena acogida que tenía
entre sus corresponsales de universidades como Harvard, Johns Hopkins,
Indiana University o el Oriental Institute de la Universidad de Chicago,
que agradecían enormemente los envíos de separatas de sus trabajos y le
apoyaron para conseguir una cátedra, que finalmente fue en el departa-
mento de Clásicas de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, en
el año 1960. El profesor Henry Kahane le expresa su satisfacción de poder
tenerle entre sus filas:
Me entusiasmó la posibilidad de tenerle a usted aquí con nosotros. Hablé con
Van Horne y pusimos en movimiento el aparato administrativo...
Luego sería un gran amigo.
Los recuerdos de Estados Unidos no eran tan felices como los anteriores.
En Illinois pasó largas temporadas solo: sólo un año le acompañaron sus tres
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hijos menores y su mujer pasó con él periodos en los años que siguieron.
Compartió apartamento una temporada con dos jóvenes estudiantes espa-
ñoles, Luis Silvela y Juan Usandizaga, con quienes mantuvo una amistad
duradera. De esta soledad y de la dureza del clima del Midwest americano,
se resarció trabajando con entusiasmo en una de las bibliotecas más ricas
de Estados Unidos y del mundo. Hizo además amigos muy queridos,
como Henry y René Kahane, o los Turyn, que más tarde le visitarían en
Alemania, Angelina Pietrangeli, o los Heller y otros. Años después, un
profesor de Clásicas de esta Universidad nos cuenta que su fotografía se
encuentra en la galería que adorna hoy las paredes del departamento con
imágenes de los profesores que han pasado por allí.
4 ALEMANIA
Nada pudo ofrecer el departamento de Clásicas de la Universidad de Illinois
para batir la oferta que le vino el año 1966 de la Universidad de Tubinga,
para cubrir la cátedra que había ocupado Hans Krahe, ilustre lingüista. El
período alemán es de los más felices de su vida, tanto personal, como aca-
démicamente. Se sintió reconocido y recompensado de todos sus esfuerzos
y floreció en un ambiente intelectual sin parangón. Pudo desarrollar tanto
su faceta indoeuropeística, de lenguas prerromanas de la península Ibérica,
como de lenguas americanas. Cierto es que su llegada coincidió con la
revolución estudiantil del 68, que puso patas arriba la antigua universidad
según el modelo de Humboldt que él tanto había idealizado. Pero estaba
preparado para ello, y lo mostró en el libro que con muchos problemas
de la censura española publicó aquellos años sobre la universidad en la
sociedad de masas. Como también mostraba su talante liberal cuando, en
el marco de aquellos disturbios estudiantiles, se cruzó con uno de sus hi-
jos, estudiante en la Universidad de Tubinga, que participaba con uno de
los grupos radicales en un acto de protesta, en que ocuparon el claustro y
obligaron a sus componentes a abandonarlo. Sin ningún tipo de sobresalto
preguntó a su hijo: «¿Vendrás hoy a cenar a casa?»
La Universidad le proporcionó todos los medios para desarrollar su
magisterio y su investigación, hasta su jubilación, en 1978, incluso más allá,
pues mantuvo su vinculación como profesor emérito y volvía anualmente
a impartir sus cursos y supervisar a sus alumnos. Alemania además estaba
en Europa, lo suficientemente cerca de España, como para poder pasar
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temporadas en Madrid, pues su familia y sus amigos españoles eran muy
importantes para él. La Real Academia Española le había elegido académico
en el año 1966, y para él era también vital poder cumplir con la institución
que le había otorgado este reconocimiento y honor, acudiendo a los plenos
de los jueves y aportando su sabiduría, que se ha conservado en miles de
anotaciones en fichas de propuestas al diccionario.
Las vacaciones de semestre de la universidad alemana le permitían viajar
a Madrid entre febrero y abril y nuevamente entre julio y octubre. El viaje
lo hacía con su mujer en un modesto Volkswagen «escarabajo» naranja,
que sus nietos llamaban «abuelotoño», y que cargaba de libros para poder
trabajar en Madrid. El viaje duraba tres días y constituían algo así como
unos días de asueto, libres de escritorio y dedicados a la conversación.
Por el camino era frecuente que parara en algún centro de reunión de los
exiliados, ya fuera para dar una conferencia sobre el vasco en París o en el
sur de Francia o para visitar a los dirigentes socialistas en Toulouse. Pero
si iba con sus nietos, gritando y comiendo en la parte de atrás del coche,
tenía que parar en hoteles con jardín y piscina para desbravarlos un poco.
La cercanía a España le permitió también participar con mucho entu-
siasmo en las diversas publicaciones del exilio contra el régimen de Franco,
a veces con pseudónimo, pero no privándose en alguna ocasión de poner
su nombre bajo los artículos que escribía con análisis certeros y ecuánimes,
quizá un punto optimistas de lo que estaba pasando en nuestro país. A ello,
así como a la voraz lectura de varios periódicos diarios, dedicaba los ratos
que le dejaba la ocupación académica, además de la publicación semanal de
los artículos de crítica literaria en la «Gaceta Ilustrada». Todos sus hijos nos
beneficiamos mucho de esta última actividad, que nos facilitó constante
información de primera mano sobre el mundo literario.
El chalet que había alquilado en las afueras de la pequeña ciudad uni-
versitaria de Tubinga se convirtió, como todas las casas en que había
habitado el matrimonio, en lugar donde se practicaba la hospitalidad
permanente, lo que los alemanes llaman «gastfreies Haus». Por allí pasaban
continuamente amigos, conocidos o estudiantes en busca de orientación,
que venían de España y de todos los países donde había vivido la familia,
amén de los familiares que acudían desde España con frecuencia a pasar
las vacaciones.
También en esta etapa se convirtió en abuelo, y empezó a recibir en casa
en los periodos de vacaciones remesas de nietos que volvieron a llenar su
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despacho de juguetes y papeles pintarrajeados. A estos dedicó gran atención
y cariño, dispuesto siempre a enseñarles y jugar con ellos, y leerles con
gran paciencia los cuentos de Grimm y las leyendas de los matacos.
La relación con los colegas fue buena, exenta en gran medida de las
tensiones que la habían distinguido en la universidad española de la dic-
tadura. Así, los Coseriu, Wandruszka, Marchand, Rolphs y otros. Entre
los discípulos o jóvenes profesores que obtuvieron sus orientaciones están
el ya citado Dietrich en las lenguas indias, y el navarro Oroz, profesor en
románicas pero vascólogo de afición y, entre otras muchas cosas, director
del coro de la facultad de románicas, que en más de una ocasión fue a ce-
lebrar algún cumpleaños de Antonio Tovar en su casa en divertidas fiestas
en que todo el coro, animado por sabrosos aperitivos – como croquetas,
tortilla española y abundante sangría – acababa cantando sin partitura.
5 ESPAÑA
Su regreso a España a su jubilación en 1978, en plena transición española,
fue una etapa feliz, entre otras cosas por ver el florecimiento de una España
que tanto le había desilusionado en el pasado. Se implicó intensamente en
el debate social y político para instalar en España unas formas democráticas
que no tenían precedente.
En estos años su carrera académica no se detuvo. Siguió trabajando y
publicando proyectos pendientes con entusiasmo, como la Iberische Lan-
deskunde, cuyo último volumen dejó inédito a su muerte y manuscrito en
decenas de cuadernos, y que se publicó de manera póstuma. Aceptó tam-
bién dirigir la tesis a jóvenes españoles, como Jaime Siles, hoy presidente
de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, que ya había ido a Tubinga a
estudiar con él y con el que mantuvo una estrecha amistad y colaboración
desde entonces, y Jesús Bustamante, su último discípulo, a quien recibía
con alegría en su casa para compartir su pasión por la lengua nahuatl.
Nada detuvo su actividad intelectual. En el terreno de la anécdota, la
noche del 23 F de 1981 la pasó en blanco, como muchos de los españoles,
pendientes del resultado del intento de golpe militar. Ante la perspectiva
de un indeseado triunfo, se planteó la posibilidad de volver a Alemania
con parte de su familia. Sin embargo, el discurso del rey por la mañana
disipó sus temores, y sin pensarlo más, tomó el tren a Zaragoza para acudir
a su cita para un examen autóptico del Bronce de Botorrita, una de sus
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grandes pasiones, siendo el 24 de febrero una cita que había logrado fijar
con grandes esfuerzos y no estaba dispuesto a dejar pasar.
Este periodo también estuvo marcado por la enfermedad que le causaría
la muerte en 1985, cuando aún le quedaban muchos proyectos de trabajo y
de vida. Sin embargo no mermó su buen humor, ni sus ganas de trabajar y
conocer y de compartir y enseñar. Vivió esos años rodeado de su familia
y amigos, siguió tocando el piano a diario, acudiendo a sus citas con la
Universidad, sus viajes a Colombia a impartir cursos de lenguas americanas,
congresos, entrevistas, colaboración en esos importantes años de España.
Era generoso con su tiempo y con su sabiduría. No había comida familiar
en la que no nos enseñara alguna etimología o topónimo, alguna anécdota
de un rey de Castilla leída en un archivo misterioso, o alguna curiosidad
de los misioneros entre los indios americanos. Muy certeramente Juan Gil
describió su carácter:
En efecto, fue muy amigo Tovar de enseñar lo que sabía, y sabía de casi todo.
Hasta podría hacérsele el reproche de que fue pródigo en exceso de sí mismo,
pues entre sus defectos, o entre sus virtudes, se contaba que no sabía decir que
no a una invitación intelectual, viniera de donde viniese.
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ANTONIO TOVAR: ENTUSIASMO Y GENEROSIDAD
Jaime Siles
Universidad de Valencia
Don Francisco Rodríguez Adrados y Doña María Dulce Estefanía
Álvarez han trazado un emotivo y exacto testimonio de lo que –siguiendo
una imagen fluvial– podríamos llamar «el curso alto y medio» de la vida
profesional y académica del fundador de nuestra Filología Clásica moderna
que fue Don Antonio Tovar, así como un fiel retrato de su incansable y
frenética actividad en aquellos difíciles años de las dos primeras décadas
de nuestra posguerra. Su nieta, Doña Sofía Torallas Tovar, brillantísima
colega nuestra –que, siguiendo el ejemplo de su abuelo, se ha transterrado
a Norteamérica, en una de cuyas más prestigiosas universidades continua
sus investigaciones filológicas– ha ofrecido una visión intrahistórica de un
Antonio Tovar íntimo, familiar, humanísimo y doméstico. Me permitirán
ustedes, pues, que evoque aquí el recuerdo del Don Antonio Tovar final y
casi último, que es el que, por edad, conocí y traté en el momento en que
iniciaba mis primeros pasos filológicos.
Pero, antes de ello, permítanme también que me remonte a unos cuantos
años antes, que es, cuando aún sin conocerle personalmente, su nombre
comienza a ser, primero, un referente y, luego, un paradigma para mí,
cuando, por un venturoso azar, en la Navidad de 1966, compré, en una
librería de lance de Valencia, un ejemplar de lo que muchos consideran su
aportación más personal a la Filología Clásica: me refiero, como pueden
ustedes suponer, a su Vida de Sócrates, un libro en el que hay tanta erudi-
ción filológica como pasión política y angustia individual; lo que hace
de él un producto intelectual tan complejo que desborda los límites de
la especialidad, convirtiendo la ciencia –que la hay, y mucha– en algo
más que en ciencia: en historia y cultura, envueltas en una singularísima
mezcla de biografía y reflexión. No es extraño, pues, que muy pronto
fuera traducido a otras lenguas y que en su Historia de la literatura española
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An to nio Tova r: e ntusias mo y ge ne rosidad
Ángel Valbuena Prat1 le prestara especial atención, refiriéndose a él en los
siguientes términos: «En la posición intelectual de Laín, con la variante del
humanista sobre el hombre de ciencia, está Antonio Tovar, juicio sereno,
y formación profunda, filólogo, historiador y fino estilista, autor de En
el primer giro (1941)» que «Mira la historia antigua –ha dicho de él Laín–
desde un corazón vivo que ha descubierto el misterio». Tovar –prosigue
Valbuena– «es una gran figura, autor ya de una obra fundamental: en
Vida de Sócrates, en que el humanismo de un especialista se expresa en ágil
y elaborada forma literaria. Libro esencial para la historia de la filosofía
griega, que habrá de tenerse en cuenta desde cualquier latitud, y de la viva
animación inquietante de una de las figuras más grandes de la humanidad.
Tovar –continúa Valbuena– nos presenta, visto a la luz de los problemas
e investigaciones actuales, un Sócrates vivo; y por esto dará un nombre
español que penetra dignamente en el universo de especialistas, con la
camaradería que da el derecho propio».
Yo –que tenía quince años cuando leí la Vida de Sócrates de Tovar– no
conocía aún lo que Valbuena había escrito sobre él. Más aún: ni siquiera
sabía quién era Don Antonio Tovar. Pero lo iba a saber muy pronto: la
lectura de su discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua
en diciembre de 1967 motivó que La Estafeta Literaria, revista que yo leía,
publicara una entrevista con él, así como un perfil biográfico suyo que muy
pronto me atrajo. Supe así que lo había examinado del Examen de Estado
el poeta Jorge Guillén; que había ampliado estudios en París y Berlín en los
interesantes y creativos años treinta; que había asistido a los Seminarios de
Ortega y Gasset y de Zubiri; que había tratado a Unamuno; y que, a juzgar,
por sus publicaciones, era un sabio de múltiples y muy variados intereses.
Por entonces yo cursaba el Preuniversitario de Letras. Lo que suponía –de
lunes a sábado inclusive– una hora diaria de griego y otra de latín. Homero
y Virgilio eran los autores estudiados, analizados, medidos, comentados e
iluminados –más en griego que en latín, todo hay que decirlo– por aquella
maravillosa Introducción a Homero, escrita por una pléyade de extraordinarios
helenistas, y aquella rigurosa y excelente Antología del poeta griego hecha
por Don Martín Sánchez Ruipérez. Si alguna vez se me preguntara cuál
ha sido el hecho más determinante de mi vida intelectual, respondería sin
1
Ángel Valbuena Prat, Historia de la literatura española, Editorial Gustavo Gili, Barcelona,
1968, tomo IV, p. 1057.
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dudarlo que la lectura de Homero y de Virgilio hecha a los dieciséis años.
Y lo mismo podrían decir otros colegas y compañeros míos de generación
como Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena: aquella práctica
de la traducción, el análisis y comentario a fondo de los textos clásicos nos
familiarizó con la literatura de verdad, con la gran literatura, y nos enseñó
a comprender tanto su sistema formular como sus mecanismos de dicción.
Ninguna otra literatura se enseñaba entonces así y, por eso, ninguna otra
literatura, ni siquiera la propia, pudo aportarnos tanto. Indico esto para
que se pueda contextualizar lo que, en el horizonte de un muchacho de
dieciséis años, como era yo, supuso el descubrimiento de la imponente y
monumental figura de Antonio Tovar, que pasó a representar el modelo de
filólogo al que yo deseaba parecerme. La Filología Clásica – que era lo que
quería estudiar– de pronto se me concretaba en la impresionante persona-
lidad de un hombre, cuyos libros y artículos iría poco a poco adquiriendo
y leyendo, pero al que, dada su lejanía entonces de España, tardaría aún
no pocos años en conocer. Añadiré también que, en la segunda mitad de
los sesenta, fueron llegando a los escaparates de las librerías publicaciones
como la Historia del espíritu griego de Nestle, la Literatura Griega de Alsina, la
Literatura Latina de Bayet, y la revista Convivium, en la que recuerdo haber
leído entonces un artículo de Emilio Lledó que me impresionó mucho.
Orientado, pues, muy pronto hacia la Filología Clásica y viendo que no
poca de la bibliografía básica había sido escrita en alemán, comencé,también
a mediados de los años sesenta y mientras cursaba el Preuniversitario, a
estudiar alemán en el Goethe Institut de Valencia. Acabados los dos Cursos
Comunes de Filosofía y Letras en la Universidad de mi ciudad natal, en
la que entonces no existía la especialidad de Clásicas, me trasladé a Sala-
manca para seguir, en aquella Universidad en la que Tovar había enseñado
y dejado su cuño y su sello como Rector y como catedrático, los estudios
de Filología Clásica que él con tanto esfuerzo como tesón había logrado
fundar. Su presencia podía verse aún en el muy bien nutrido Seminario,
que ocupaba lo que se llamaba «el palomar», donde, con el más absoluto
sentido democrático, profesores y alumnos se sentaban en torno a una mesa
común para todos y consultaban libros y revistas en medio de un silencio
a medio camino entre lo sepulcral y lo monástico. En el último año de
carrera el país se me fue haciendo irrespirable y empecé a abrigar la idea
de proseguir mi formación en Alemania. Mientras redactaba mi Tesina de
Licenciatura, los profesores Luis Michelena y Javier de Hoz trajeron un aire
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An to nio Tova r: e ntusias mo y ge ne rosidad
nuevo con su lectura e interpretación del Bronce de Botorrita. Pensé que
un objeto de estudio como aquel podía ser interesante y, gracias a los poetas
Alfonso Canales y Vicente Aleixandre, que me facilitaron sus direcciones
de Tübingen y Madrid, pude escribir a Don Antonio y exponerle mi deseo
de ampliar estudios bajo su dirección en Alemania. Me contestó a vuelta
de correo, aconsejándome que pidiera una beca y, como las convocatorias
de los Ministerios de Educación y de Exteriores ya estaban cerradas, me
presenté –con mi expediente hasta cuarto y las pocas publicaciones que
entonces tenía– a las becas que, para Filología y Literatura, concedía la
Fundación Juan March. Bassols presidía el tribunal y formaban parte de
él Carlos Clavería, José Manuel Blecua y Carmen Bobes Naves. La carta
con que Tovar respaldaba mi solicitud y aceptaba la dirección de mi tesis
hizo que me concedieran tan prestigiosa beca y que, acabado el servicio
militar, pudiera realizar mi sueño de adolescencia y estudiar en Alemania
con un sabio como Tovar, aunque para ello tuviera que renunciar a mi
puesto en la Universidad de Salamanca con el riesgo de no poder volver a
España nunca más. Pero la juventud es fiel a sí misma. Lo que la hace ser
también audaz, y Fortuna audaces iuvat.
Coincidiendo casi con la portuguesa «revolución de los claveles» una
mañana de principios de marzo de 1974 conocí por fin a Tovar en su do-
micilio del Paseo de la Castellana 76, donde también había vivido otro
sabio: Don Manuel Gómez Moreno. Recuerdo casi al detalle aquel primer
encuentro. Tovar iba vestido con un traje de pana marrón, llevaba una
camisa blanca y una corbata de flores, y me parece que estaba en zapatillas.
Me abrió él mismo la puerta, me hizo pasar a su despacho, comunicado
con una amplia y muy bien dotada biblioteca, en la que lo moderno y lo
antiguo se alternaban, y en la que pude observar un elemento que, como
los periódicos y los libros, le era consustancial: el piano con partituras
abiertas encima de la tapa que cubría el teclado. Hablamos de diferentes
cosas y en su máquina escribió en alemán una carta para que,a mi llegada
a Tübingen, los ayudantes y docentes del Seminar für vergleichende Sprach-
wissenschaft me acogieran prestándome cuanta ayuda para mi instalación
allí pudiera precisar. El semestre de verano empezaba en abril, y Tovar
pensaba pasar en Madrid todo el mes de marzo. El etruscólogo Carlo de
Simone –entonces Aussordentlicher Professor– me ayudó a encontrar aloja-
miento y el Dr. Manfred Faust me acompañó a resolver diversos trámites
burocráticos. Ambos eran discípulos de Hans Krahe, antecesor de Tovar en
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la cátedra de Lingüística Indoeuropea, pero ninguno de ellos compartía las
ideas sobre hidronimia de su maestro, en las que sí creía, en cambio, Tovar,
para quien la tradición era un componente fundamental de las disciplinas
y las especialidades. A ello dediqué un largo estudio, titulado «Tradición,
sistema y estilo de Antonio Tovar»2, que ha sido publicado varias veces y
al que remito para no tener que resumirlo aquí.
Recién llegado a Tübingen y cuando no llevaba aún un mes allí, Tovar
me animó a que lo acompañara a la Tagung de Lingüística Indoeuropea que
iba a celebrarse en abril en Bonn. Y no sólo me animó, sino que escribió a
la Fundación Juan March, justificando mi viaje, y, no contento con ello,
consiguió, además, que los organizadores me pagaran el alojamiento y la
manutención de aquellos días. Fue toda una experiencia para mí, pues
pude conocer a Jürgen Untermann, de quien yo mismo sería después
ayudante en la Universidad de Colonia, a Polomé, a Zgusta y a una serie
de renombrados celtistas como Fleuriot, Barthélemy, Wolfgang Meid y
Karl Horst Schmidt, entre otros. En el viaje de vuelta a Tübingen, que
fue en tren y que duró casi ocho horas, tuve el privilegio de escuchar a
Tovar hablar de muchas cosas no sólo de ciencia sino de su vida, y vi cómo
de vez en cuando interrumpía la conversación y se ponía a leer, porque
tenía un sentido transcendente y kantiano del trabajo. Lo que le permitía
escribir una reseña en una escala entre dos aviones o en la sala de espera
de una inhóspita estación como la de Medina del Campo, en la que tantos
estudios suyos de los años cuarenta y cincuenta están fechados. Nadie era
tan capaz como él de aprovechar el tiempo: el estudio, la lectura, el piano,
la conversación formaban parte de su manera de interpretar el carpe diem
horaciano y, aunque solicitado por multitud de quehaceres y compromi-
sos, nunca dejaba una carta sin contestar ni a un alumno sin atender. Y
esto, que hacía con las personas lejanas, lo intensificaba todavía más con
las próximas. Su despacho estaba siempre abierto, y sus libros –como él–
a disposición de todos. Platónico como era, concebía su profesión como
2
Cf. « Tradición, sistema y estilo de Antonio Tovar», Revista del Conocimiento. Sobre el
conocimiento y la paz. Homenaje al profesor Antonio Tovar, 2 (1985), pp. 9-30. En el volumen co-
laboran Hans Küng, Jürgen Moltmann, Enrique Miret Magdalena, Agustín García Calvo,
Karl von Beyme, Emilio Lledó, Paolo Fabri, Manuel de la Fuente González, Rom Harre,
Antonio Fernández Alba, Irene H. Hulicka y John B. Morganti, Adolfo Núñez Puertas,
Rafael González Fernández, Andrés Sorel, Leopoldo María Panero, José María Rincón y
José Iniesta Maestro.
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un servicio. Y el mismo principio moral aplicaba a su labor revisando
papeletas para el Diccionario de la Real Academia, que entendía como un
deber patriótico. Había sido protagonista de la historia y no quería dejar
de ser consciente testigo de su tiempo. Lo que le hacía seguir atentamente
la prensa internacional, que compraba en un kiosco de la Wilhemstrasse
ante el que numerosas veces le vi detener su coche.
Pero lo que más recuerdo de él son su magisterio y su entusiasmo.
Como rasgo del primero citaré las materias que impartía en Tübingen en
el semestre de verano de 1974 y que, por sí solas, dan cuenta de la amplitud
de sus intereses: 1. elegíacos y yambógrafos griegos; 2. dialectos itálicos;
y 3. indigenismos en la novela del peruano José María Arguedas. ¿Cuánta
gente –me pregunto– sería capaz de explicar una variedad así? Tovar,
desde luego, lo era. Y además lo hacía con una humildad casi infantil,
de la que da prueba el soporte que para sus notas siempre utilizaba y que
eran cuadernos escolares en los que llevaba escritos los ejemplos y formas
lingüísticas que iba a comentar. Insistía en el dato más que en la bibliogra-
fía y siempre estaba abierto a cualquier opinión. Tampoco tenía miedo a
equivocarse y no eludía el riesgo, porque lo consideraba una posibilidad.
Lo importante para él eran el placer de la búsqueda y el planteamiento de
la hipótesis. Por eso admitía el error y lo aceptaba sin enrocarse ni descom-
ponerse. Había en su interior como un resorte espiritual que lo lanzaba
siempre hacia adelante: a emprender nuevas aventuras y explorar otros
campos. Le traía más lo faciendum que lo factum. Y esto era lo sorprendente
en él: que su mente –como su curiosidad– estaban siempre en continuo
movimiento. Y su entusiasmo era altamente contagioso. Para él no había
nada que no mereciese conocerse y estudiarse, pero no bastaba con eso: el
conocimiento se debía transmitir y comunicar. Y esta convicción suya es
la que explica la íntima relación que impregna su sistema y conforma su
doble faceta –la de docente y la de investigador– a la que nunca renunció
y conjugó, con igual éxito, siempre. Porque Tovar fue un excelente pro-
fesor incluso –María Dulce Estefanía dice que sobre todo– fuera de clase:
en el trato directo y la conversación, en los que, siempre en un plano de
igualdad y con un alto grado de sencillez –me atrevería a decir que casi
de ternura– solía dialogar con sus discípulos. Esta virtud social suya hacía
que los alumnos se sintieran –nos sintiéramos– importantes, y, cuando
no estaba muy de acuerdo con la opinión emitida por alguno, se limitaba
a decir: «¿Usted cree?», que era la manera de expresar su discrepancia.
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J ai m e S iles
Conviví, casi día a día con él, desde abril de 1974 hasta abril de 1975,
en que, como he dicho, me incorporé como investigador contratado a la
Universidad de Colonia, en la que fui ayudante de Jürgen Untermann y
colaboré en la redacción de sus Monumenta Linguarum Hispanicarum. Pero
la experiencia del año pasado a su lado me marcó para siempre, porque
Tovar no era solo Tovar: era también su esposa, Doña Consuelo Larrucea,
una mujer extraordinaria, que le acompañó en sus distintas peregrinacio-
nes, proporcionándole una estabilidad afectiva y con la que formaba una
absoluta y completa unidad. Eran un matrimonio ejemplar, en cuyo hogar
reinaba la más total de las concordias. Pronto me acogieron –diría que
casi me adoptaron– en su casa, que era un centro de reunión por el que
tanto profesores como estudiantes desfilaban y a cuyas cenas y comidas
–siempre muy abundantes, pues Doña Consuelo era, entre otras muchas
cosas, también una excelente cocinera– era un placer y un honor asistir.
Tovar las decoraba con curiosas aclaraciones etimológicas que implicaban
el acarreo hasta la mesa de diferentes libros cuya consulta iluminaba tal o
cual vocablo de una determinada lengua o explicaba un difícil uso o una
rara forma o una complicada construcción. Todo estaba allí integrado en
una simultaneidad que excluía la pedantería y convertía la ciencia en hu-
mana cotidianidad. No había, pues, compartimentos estancos en su vida:
todo en ella eran vasos comunicantes, y Tovar abría las exclusas de sus
conocimientos regalándonoslos con su sonrisa y su generosidad. Sé que es
difícil describir esta magia, pero puedo decir que yo asistí a ella y la sentí,
y que sólo el recuerdo de ello constituye uno de los momentos mejores
y más intensos de mi vida. Tovar me propuso el tema de mi tesis y me la
dirigió.
Volví a Tübingen varias veces en 1976 –una de ellas, porque del 17 al
19 de junio de aquel año se celebró allí el II Coloquio sobre las lenguas y
culturas prerromanas de la Península Ibérica, que él organizó: el I había
sido en 1974 en Salamanca. En Tübingen –y gracias a Tovar– pude conocer
a Bonfante, que había sido uno de sus maestros, y a Eugenio Coseriu, que
era uno de sus mejores amigos. Oyéndoles a ambos aprendí mucho de los
dos. En febrero de 1979 Tovar se jubiló en la Universidad de Tübingen y
viajé desde Salamanca para asistir a su lección de despedida. Cuando fui
a pagar la factura del hotel, en la recepción me dijeron que Don Antonio
había pasado por allí y la había abonado. He ahí otra prueba de su delicada
elegancia. De 1980 a 1982, en que fui profesor numerario de la Universidad
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de Alcalá, le traté –los tratamos tanto a Doña Chelo como a él– mi mujer
y yo bastante. Siguió aconsejándome y presidió el tribunal de la plaza que
me llevó a la Universidad de La Laguna. Cuando le concedieron el Premio
Goethe me designó para que fuera una de las personas que –junto con Dá-
maso Alonso, José Luis Aranguren y Pedro Laín Entralgo– intervinieron
en el homenaje que se le tributó en Madrid y en el que tuve el honor de
poder glosar su figura. En 1984, siendo yo director del Instituto Español
de Cultura en Viena, le invité a que pronunciara una conferencia sobre las
lenguas amerindias,que entonces centraban su atención, y tuvo muchísimo
éxito por aquella prodigiosa capacidad suya para comunicar y transmitir
incluso lo complicado. Cuando murió, mi madre me telefoneó a Viena
para decírmelo; su familia lo había hecho ya antes. No pude asistir a su
entierro, pero colaboré en los numerosos homenajes que se le tributaron:
uno de ellos, en febrero de 1986, en su ciudad natal, Valladolid, donde un
Instituto de Enseñanza Secundaria lleva su nombre.
Creo que he leído casi toda su obra, y no sólo la relativa a nuestra espe-
cialidad, aunque ésta –claro está– es la que ocupa su mayor parte. Tovar
–lo he dicho alguna vez, y quiero volver a repetirlo ahora– superaba los
estrechos límites del especialista porque su saber aspiraba al imposible sueño
de la totalidad: de una totalidad que él, a su modo, hizo abarcable. Por eso
pasó de la arqueología, la historia antigua y la historia del arte –en las que
uno de sus maestros, Don Cayetano de Mergelina en su primera juventud
lo formó– al estudio de la filología clásica con Jaeger –cuya primera edi-
ción de la Paideia reseñó en uno de los primeros números de Emerita– y de
ésta a la dialectología griega, la lingüística indoeuropea, Virgilio, Platón
y la crítica textual, a las que, después de la guerra, se añadirían la sintaxis
latina, la epigrafía y las lenguas prerromanas de la Península Ibérica, las
fuentes de la Hispania antigua, los códices griegos conservados en nuestras
bibliotecas, la numismática y, en el último tercio de su vida, el latín vulgar
y el de Hispania, el vasco, el celta continental, la hidronimia antigua y las
lenguas de América del Sur, todo ello sin olvidar sus continuos regresos
a la tragedia ática y la poesía e historiografía latinas, los geógrafos griegos
y la tradición literaria oral de algunos pueblos indígenas de América.
Pocos filólogos se han movido con tanta soltura y solidez en dominios
histórico-lingüísticos tan diferentes y tan amplios; pocos han conocido
tan a fondo las distintas disciplinas orgánicas de nuestra especialidad. Esto
–fruto de su entusiasmo y generosidad– es lo que hace que su figura nos
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resulte tan insuperable como irrepetible. Conformémonos, pues, con, en
la medida de lo posible, intentar imitarla, pues Don Antonio Tovar sigue
siendo –hoy como ayer– para todos nosotros y las generaciones futuras
un Vorbild: un ejemplo.
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D E REC H O
P o ne n cia
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CICERÓN Y EL SILENCIO DEL VENDEDOR
(A PROPÓSITO DE CIERTOS DEBERES DE
INFORMACIÓN DEL VENDEDOR)
Amelia Castresana
Universidad de Salamanca
castresa@[Link]
Resumen — Hoy se discute en Europa sobre la relevancia jurídica del silencio a propó-
sito de ciertos deberes de información del vendedor. No hay aún un criterio uniforme
que explique las consecuencias jurídicas de tal silencio: ¿invalidez del contrato, o
incumplimiento por falta de conformidad? Cicerón fue el primero en abrir históri-
camente este debate; un debate de naturaleza ética y también jurídica: el silencio del
vendedor es una conducta contraria a la bona fides, ética y jurídicamente reprobable.
La falta de información o la falsa información del vendedor deben ser sancionadas ex
fide bona en el juicio de compra.
Palabras clave — silencio, vendedor, dolo, error, juicio de buena fe
CICERO AND THE SILENCE OF THE VENDOR
(ON THE TOPIC THAT A VENDOR HAS CERTAIN DUTIES
TO CONVEY INFORMATION)
Abstract — Nowadays the legal relevance of the silence is discussed in Europe on the
subject of certain duties of the vendor to convey information. So far, there is no
uniform criterion which explains the legal consequences of silence: invalidity of the
contract or contractor’s failure, because of absence of approval? Cicero was the first
who historically opened this discussion, a discussion both ethical and legal. Cicero
claimed that the silence of the vendor is a behaviour contrary to bona fides action,
ethically and legally reprehensible. The lack of information, or false information
offered by the vendor should be punished ex fide bona in the legal proceeding.
Keywords — silence, vendor, dolo, error, trial of good faith
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
1 Planteamiento actual de la cuestión
Uno de los temas más debatidos hoy, en nuestro entorno jurídico europeo,
a propósito de la llamada «modernización» del Derecho de obligaciones y
contratos, es, sin duda, la determinación precisa de ciertos deberes propios
de la fase precontractual que tienen que reconocerse y protegerse suficien-
temente. Los civilistas europeos discuten sobre la necesidad de ordenar
bajo criterios unitarios toda la materia relativa a los deberes existentes en
el periodo previo a la celebración del contrato, en particular, el deber de
información y el del deber de confidencialidad; y se discute también el
alcance de la violación de tales deberes sobre la validez del contrato. Parece
oportuno elaborar unas directrices generales que faciliten la producción de
una normativa jurídica-europea común para los Estados miembros de la
Unión, y también conforme con cada una de las legislaciones nacionales.
En la Exposición de Motivos de la Propuesta para la modernización del
Derecho de obligaciones y contratos presentada por la Comisión General
de Codificación en 2009 se señala que dos son las finalidades básicas de tal
Propuesta: la primera, establecer las reglas que resulten más acordes con
las necesidades apremiantemente sentidas en los tiempos que corren; y
la segunda, buscar la mayor aproximación posible del Derecho español a
los ordenamientos europeos, tal y como éstos son concebidos hoy. Y es
que preocupa especialmente la regulación de esa etapa precontractual en
la vida del contrato.
En el art.1245.2 de la Propuesta se dice: «en la negociación de los con-
tratos las partes han de actuar de acuerdo con las exigencias de la buena
fe». No cabe duda de que este precepto se inspira directamente en los PECL
o Principios Lando que en su art. 1:201 consagra el principio de buena fe
como principio rector de las negociaciones previas a la celebración del
contrato. Y también en otros instrumentos normativos del llamado mo-
derno Derecho de contratos existen normas muy similares a las que hemos
mencionado. Así en los arts. 2.1.15 y 2.1.16 de los Principios Unidroit y
dentro del ámbito académico los arts. II-3:301 y II-3:302 y II-3:501 del
DCFR. Es también destacable la inserción en 2002 del parágrafo 311 del BGB
con una novedosa normativa sobre la culpa in contrahendo – hasta entonces
de elaboración doctrinal y desarrollo jurisprudencial – con la calificación
de la relación precontractual como obligatoria y extendiendo la disciplina
a los terceros, distintos de los futuros contratantes, que intervienen en los
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Am elia C ast r esa n a
tratos previos o en la conclusión del contrato. Y también en Francia, según
los arts. 21 y 22 del Projet de Reforme du Droit des Contrats – presentado
por el Ministerio de Justicia francés en Julio de 2008 – puede producirse
en breve el reflejo legal de la responsabilidad precontractual por violación
de ciertos deberes existentes en esta etapa de la vida del contrato.
Es importante destacar aquí que incluso desde los planteamientos de la
economía de mercado más liberal el principio de libertad contractual está
limitado, o mejor aún, protegido por el principio de buen fe que actúa de
modo imperativo. En este sentido no sobraría en la Propuesta española una
referencia explícita como la que se hace en el párrafo II.-3:301 de los DCFR
en el que se dice: «A person who is engaged in negotiations has a duty to
negotiate in accordance with good faith and fair dealing. This duty may
not be excluded or limited by contract».
Y llegamos a la pregunta fundamental: ¿cuándo se produce una con-
ducta contraria a la buena fe en la fase previa a la celebración del contrato?
Desde luego cuando se inician y continúan negociaciones sin intención
alguna de alcanzar un acuerdo. Y también, – y esto quiero subrayarlo –
cuando se induce dolosa o negligentemente a error a la otra parte sobre
las características o términos del contrato y cuando, con carácter general,
se violan los deberes de información1.
Recientemente Morales Moreno2 ha señalado que el incumplimiento de
los deberes precontractuales de información ha tenido y continúa teniendo
tratamiento jurídico precontractual canalizado a través del dolo (causal
o incidental), el error o la culpa in contrahendo con efectos diversos; y este
tratamiento no es el más adecuado, dado que la información precontractual
se proyecta sobre el objeto y el contenido del contrato y genera problemas
1
L. Solidoro-Maruotti, «Aliud est celare, aliud tacere» (Cic. De off.3.12.52). «Proiezioni
attuali di un antico dibattito sulla reticenza del venditore», AG 227, fasc.2, 2007, nota 90
a 218, advierte que el deber de información es un resultado propio de los ordenamientos
solidarísticos, basados en el cooperation model que caracteriza los sistemas alemán, francés e
italiano; sin embargo, está alejado de la doctrina de los países del Common Law que se alinean
sobre el principio de que el comprador tiene que informarse con diligencia sin requerir la
colaboración de la contraparte. El modelo anglosajón no utiliza la buena fe para la tutela de
la parte débil, sino que opta por instrumentos concretos que se consideran más eficaces, por
ejemplo, la introducción de implied conditions, o la concesión al perjudicado de una acción in
tort for negligence fundada sobre la violación de un duty of care.
2
Incumplimiento del contrato y lucro cesante, Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
2010, 90.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
de incumplimiento, de manera que –según dicho autor – lo más razonable
es atraer a la responsabilidad contractual tanto la lesión del interés en el
cumplimiento como la del interés de integridad.
Es cierto que en no pocas ocasiones la defectuosa información precon-
tractual acarrea genuinos incumplimientos contractuales, especialmente por
falta de conformidad. Y esto es así, como explica Fenoy Picón3, porque en
la nueva construcción del incumplimiento, las cualidades que debe tener el
objeto según el contrato, aquellas que pueden producir un error relevante
se han incorporado al deber de prestación del deudor con independencia
de que la obligación sea específica o genérica. Para estos casos el art. 4:119
de los PECL – situado en el capítulo de la invalidez – señala que «la parte
que tenga derecho a utilizar alguno de los remedios que le concede el
presente capítulo y que se encuentre al mismo tiempo en circunstancias
que le permiten utilizar un remedio fundado en el incumplimiento, puede
optar por cualquiera de ellos». Tal compatibilidad no se reconoce, por
ejemplo, en los Principios Unidroit que en su art. 3.7 excluyen la posi-
bilidad de anulación por error si pueden ser utilizados los remedios del
incumplimiento4. La regla de la incompatibilidad y la prevalencia de los
remedios del incumplimiento se estiman más adecuadas técnicamente al
menos para el caso del error, si bien, la compatibilidad se considera más
cercana a nuestra tradición jurídica5.
Y ¿qué es lo que enseña esa tradición jurídica? En definitiva, ¿qué lección
nos ofrece una vez más la Historia? Porque las propuestas legislativas o
académicas que se están defendiendo hoy en Europa en torno a la llamada
modernización del Derecho de obligaciones y contratos no deben olvidar
3
El sistema de protección del comprador, Colegio de Registradores de la Propiedad y Mer-
cantiles de España, 2006, 202.
4
En el comentario del art. 3.7 de los Principios Unidroit P. Huber, 2009, 431, sitúa a
España, junto con Austria, Suiza y USA, entre los sistemas jurídicos que dan a la parte el
derecho de opción entre cualquiera de los dos remedios. Alemania y recientemente Francia
optan por la otra solución, mientras que, a su parecer, Inglaterra se sitúa en una posición
intermedia. Se ha hecho eco del silencio de la Propuesta de Modernización del Código
Civil. Sobre este punto Fenoy Picón, «La modernización del régimen del incumplimiento
del contrato: Propuesta de la Comisión General de Codificación. Parte primera: Aspectos
generales. El incumplimiento», A D C 2010, 47-136, especialmente 122ss. Este silencio deja a
los intérpretes la decisión oportuna y su argumentación.
5
Vid., por todos, A. M. Morales Moreno, «Adaptación del Código Civil al Derecho
Europeo: la compraventa», A D C 2003, 1626.
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Am elia C ast r esa n a
ni desconocer la experiencia jurídica histórica. El calificativo «moderno» en
ningún caso puede suponer ignorar esa realidad histórica que es Europa:
no es bueno elaborar un nuevo derecho privado europeo ahistórico.
2 Examen histórico de la cuestión
2.1 Algunas precisiones lingüísticas: ¿silere versus tacere?
Solidoro-Maruotti6 ha hecho una buena descripción del deber de informa-
ción: «se entiende por obligación precontractual de información el deber,
específicamente previsto en una norma o deducido de un principio general,
de comunicar a la contraparte en la fase de negociación y formación del
contrato toda noticia que pueda tener interés conocer en relación con la
conclusión del contrato». Y añade: «la violación de tal obligación (mediante
el silencio sobre datos o circunstancias que para la parte son útiles conocer)
genera una particular forma de responsabilidad precontractual a cargo del
sujeto que conociéndolos, ha callado».
Parece claro que el deber precontractual de información afecta tanto al
hecho mismo de informar – y, por tanto, proscribe el silencio, la falta de
información –, como al contenido de la información en el caso de que ésta
se produzca, exigiendo una información veraz y precisa. Veamos cómo se
presentan históricamente ambas cuestiones en el Derecho romano.
La tradición jurídica europea aporta dos concepciones distintas del
silencio cuya versión más conocida por todos y de uso frecuente en la
actualidad es precisamente la que se recoge en sendos refranes populares.
«El que calla, otorga» – dice el primero de ellos – cuya base histórica es la
regula iuris canonista qui tacet videtur consentire, con la que se trata de imputar
al que callaba responsabilidad de su silencio7. El segundo dicho popular
reza así: «el que calla, no dice nada», cuya raíz histórica se encuentra en la
6
Gli obblighi di informazione a carico del venditore. Origini storiche e prospettive attuali, Nápoles
2007, 9.
7
Esta es la opinión generalizada en la doctrina que ha estudiado el valor del silencio en
el mundo del derecho. Vid., por todos, Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico
del venditore cit., 10. Sin embargo, creo que debe considerarse aquí una fuente anterior que
sintetiza la cita ciceroniana taciturnitas imitatur confessionem (=el silencio parece una confesión)
= «quien calla otorga». Vid. R. de Miguel, Nuevo Diccionario latino español etimológico, Madrid
1908, v. taciturnitas.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
célebre afirmación paulina qui tacet non utique fatetur, sed tamen verum est, non
negare8. Tras estos refranes late, como decimos, una doble consideración
del silencio: o bien es una quaestio facti cuyo significado preciso tendrá
que fijar el intérprete en cada caso concreto, porque el silencio no puede
constituir por sí mismo una manifestación de voluntad, salvo los supuestos
en los que el ordenamiento jurídico permita tal interpretación; es el caso
del silencio positivo o negativo en Derecho administrativo. O bien es una
quaestio iuris que hace del silencio una manifestación de voluntad «modesta
o menos plena»9. Lo cierto es que el examen de las fuentes romanas, tanto
literarias como jurídicas, revela la inexistencia de principios generales sobre
la interpretación del silencio en el campo del derecho. No hay un criterio
único de lectura. Los textos jurisprudenciales enseñan que el silencio re-
cibe interpretaciones distintas según la naturaleza del negocio en el que se
produzca. En unos casos, puede tomar el valor de «no hecho», en otros es
una «manifestación tácita de voluntad», e incluso en algunos otros, espe-
cialmente en ciertos actos procesales considerados «preguntas», el silencio
toma el valor de «respuesta» y, por tanto, es interpretado como «voluntad
expresa». Así las cosas, creo que es oportuno hacer en primer lugar una
breve historia de las palabras que parecen expresar el hecho silencioso, la
conducta de quien no dice nada de lo que sabe, o de quien guarda silencio
8
D. 50,17,142.
9
Vid., por todos, Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico del venditore cit.,
11-14. Es interesante tomar en consideración las diferentes lecturas del silencio que hacen – a
partir de la máxima paulina – Bonfante y Donatuti. P. Bonfante – «Il silenzio nella conclusione
dei contratti», Scritti giuridici Varii III, Obbligazioni, comunione e possesso, Turín 1926, 174-204 –,
no veía ambigüedad en la cita de Paulo, sino, más bien, una doble interpretación del silencio;
por un lado, el silencio toma el valor de «no asentir» para aquellos vínculos jurídicos para los
que es necesario el fateri; por otro, el silencio se identifica con el «assentimento passivo» en
los casos en los que es suficiente con «non negar» y a los que el ordenamiento jurídico, ante
el silencio, asigna determinadas consecuencias. Vid. los comentarios de G. Pacchioni, «Il
silenzio nella conclusione dei contratti», Rivista di Diritto Commerciale 4, 1906, parte seconda,
26-27: los ejemplos que utiliza Bonfante no justifican la equiparación del silencio al consenso.
G. Donatuti, «Il silenzio come manifestazione di voluntà», StudiBonfante 4, Milán 1930,
464ss., y también en Studi di Diritto Romano 1, Milán 1976, 391ss. cree que el silencio no es
verdadera y propia manifestación de voluntad, sino, más bien, una voluntas imperfecta, más
débil, que el autor identifica con el término latino patientia. Se quiere atribuir así valor in-
terpretativo de hechos jurídicos al elemento psicológico.
M. S. Goretti, Il problema giuridico del silenzio, Milán 1982, 64, advierte que el silencio no
se expresa con el pati, sino que, al contrario, es el pati el que se expresa con el silencio.
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Am elia C ast r esa n a
cuando se le pregunta. ¿Son éstas conductas idénticas? ¿Tienen el mismo
significado la expresión «guardar silencio» y el término «callar»? Lo cierto es
que la lengua latina – y también la lengua griega – cuentan con dos formas
verbales distintas para referir la misma conducta silenciosa: silere y tacere10.
Tal como explica Festo, sileo está formado de la letra «s» como nota de
10
También hoy en las lenguas europeas – que usamos habitualmente – se mantiene esa
doble forma lexical que viene de las lenguas clásicas. Así en alemán encontramos para silere
«still sein» y para tacere «schweigen»; en inglés se utiliza también la doble fórmula: «be silent»
(= quedarse en silencio) o «to keep silent» (= estar callado) además de la forma dinámica «to
keep one’s tongue». Y el italiano mantiene igualmente dos formas lexicales: «stare zitto»
y «tacére»; lo mismo que en francés «taire» reproduce el tacere latino y «passer sur silence»
recuerda al silere. Vid. Walde-Hofmann, Lateinisches Etymologisches Wörterbuch, 3º Auflage,
Heidelberg 1956, v. sileo, 535-536, y v. taceo, 641-642.
Sobre estas cuestiones vid., por todos, M. S. Goretti, Il problema giuridico del silenzio cit.,
59-64. La autora hace una cuidado análisis de la doble forma lexical presente en las lenguas
clásicas – tanto en griego como en latín – respecto del silencio, con una perfecta correspon-
dencia entre la forma verbal y la sustantiva. Así el griego σιγάω, ἡ σιγή, tienen su equiva-
lencia en los términos latinos silere, silentium; y los vocablos σιωπάω, ἡ σιωπή, encuentran
su equivalencia en los latinos tacere, taciturnitas. Según Goretti las primeras fórmulas expre-
san el silencio como «estado», esto es, las condiciones y características del silencio. Sin em-
bargo, las segundas fórmulas expresan una situación dinámica, es decir, una contraposición
al loqui. Así en Virgilio silet nox, silet aequor, para describir «el estado, las condiciones» de la
quietud nocturna; y también en Ovidio silet immotae frondes, se expresa igualmente el «es-
tado de quietud» de lo que no se mueve (reforzado por el adjetivo immotae). En cambio, el
mismo Virgilio utiliza tacere en la expresión tacet omnis ager para describir la quietud frente
a las voces, los rumores del día.
Tiene razón Goretti cuando asegura que los mismos matices semánticos de las formas
verbales se pueden encontrar en los sustantivos; así silentium expresa «imperturbabilidad», y
también – añado – creo que este valor se explica bien desde el tacere equivalente a «guardar
el secreto». Y además conviene añadir un par de citas que no menciona Goretti, ambas de
Cicerón, en las que taciturnitas toma, a mi juicio, el valor de «silencio activo», es decir, una
modalidad jurídicamente eficiente de comunicar la voluntad conforme; taciturnitas testium
concedit (= el silencio de los testigos lo deja suponer) y taciturnitas imitatur confessionem (= el silen-
cio parece una confesión), lo que traduce el refrán popular que ya hemos comentado «el que
calla, otorga». Vid. R. de Miguel, Nuevo Diccionario latino-español etimológico cit., v. taciturnitas.
Por último, Goretti recoge la cita del C. 7,32,10, donde aparecen los dos sustantivos
bien diferenciados, silentio ac taciturnitate: no basta la simple inactividad, hace falta además
callar = tacere como opuesto a loqui = no querer rebatir, contradecir al que habla. También
Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico del venditore cit., 20 recoge esta misma
cita en la que la expresión silentio ac taciturnitate significa que, para el ejercicio legítimo de
la posesión y la detentación se necesita la aquiescencia de posibles contra interesados. Y en
C. 11,59(58),8 silere tiene el valor de «estado de inercia», «quietud» del propietario del fundo
frente a la posesión ejercitada por un tercero.
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silencio, y toma el valor de «guardar silencio», «no decir nada», y también
«callar», «disimular», «ocultar». En Horacio, Ovidio y Virgilio cuando los
poetas hablan del mar, o del viento, etc, silere toma el significado de «estar
tranquilo», «estar en calma, sosegado»11. Taceo (del griego ἀκέων = «silen-
cioso», ἀκέω = «callar») tiene los siguientes significados: «callar, no hablar,
permanecer mudo, guardar silencio». Pero también cuando se refiere a
cosas toma el valor de «estar en calma, en reposo», «no hacer ruido»; así en
Virgilio respecto de ager, pecudes, pictae volucres. Y en Tácito tacentes loci son
«lugares donde reina el silencio». Lo mismo en Marcial cuando habla del
Ister tacens (= «el mudo Danubio», cuyas aguas no corren por estar helado,
por consiguiente no hace ruido). Plauto reúne las dos formas lexicales:
silete et tacete (= «no hagáis ruido ni habléis») y Horacio asigna a tacere aliquid
el valor de «no decir una cosa», «ocultarla, callar». En esta misma dirección
Virgilio habla de tacere commissa arcana (= «callar, guardar los secretos que
nos han sido confiados»)[Link] término español «callar», aunque deriva del
latino chalare (= «tener, mantener en el aire») toma valores idénticos al latino
tacere; así aparecen ordenados en el Diccionario de la R A E : 1.«omitir, no decir
algo»; [Link] de una persona, «no hablar», «guardar silencio»; 3.«cesar de
hablar» … 5.«abstenerse de manifestar lo que se siente o se sabe»13.
No parece que haya realmente diferencias sustanciales de significado
entre silere y tacere; uno y otro pueden referir indistintamente tanto la
quietud o la inactividad propias del que no dice nada y guarda silencio,
como la omisión del que calla la información que conoce. En este sentido
creo que los campos semánticos de ambos términos son idénticos. Otra
cosa es que podamos fijar algunas diferencias de matiz dentro de ese campo
común compartido. Porque la conducta silenciosa admite probablemente
11
R. de Miguel, Nuevo Diccionario latino-español etimológico cit., v. sileo. El Diccionario de la
RAE traduce el latino silere por el español «silenciar» con los valores «callar», «omitir», «pasar
en silencio», «hacer callar», «reducir al silencio». En este sentido creo que el español «silen-
ciar» refiere con más claridad que otras expresiones – «guardar silencio», «no decir nada» – la
omisión de una información que calla el que guarda silencio, y, por tanto, creo que puede
adivinarse cierta intencionalidad en la conducta del sujeto que silencia lo que sabe.
El alemán «still sein» recoge – quizás mejor que ninguna otra lengua – los matices semán-
ticos del silere latino, ya que puede tomar el valor de «guardar silencio» como también el de
«estar tranquilo, en calma».
12
R. de Miguel, Nuevo Diccionario latino-español etimológico cit., v. taceo.
13
Como puede observarse este último valor aproxima el término «callar» a «silenciar»;
ambos comparten un mismo significado: «omitir algo que conoce el que calla».
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interpretaciones distintas respecto de la intencionalidad de quien así
actúa: ¿qué voluntad comunica el que simplemente guarda silencio, no
habla, no dice nada, o incluso no responde cuando se le pregunta? Y ¿qué
pretende, sin embargo, el que calla lo que sabe, el que silencia la infor-
mación que conoce, o el que deja de hablar y omite decir lo que siente?
La indagación de la voluntad que conforma la conducta silenciosa va a
determinar el matiz semántico del silencio. Y no va a ser jurídicamente
indiferente que adjudiquemos uno u otro valor a esta modalidad comu-
nicativa. Como ha puesto de relieve Goretti14 el hecho silencioso es un
fenómeno complejo y hasta cierto punto desconcertante. Complejo,
porque presenta reunidos caracteres positivos – como es el hecho mismo
de callar –, y negativos – por la inercia, el non facere que implica guardar
silencio. Y desconcertante, porque se produce «una fractura entre la
manifestación exterior (del tacere) y el significado interior de tal realidad
silenciosa en orden a la cual parece imposible encontrar el punto de sutura».
2.2 La introducción del silencio como modalidad comunicativa relevante
No hay voluntad ni consentimiento si no se señala con la palabra: dicere no
es simplemente exteriorizar una voluntad ya conformada; dicere es objetivar
la voluntad misma, fijar, señalar la precisa voluntad del hablante. Solo la vo-
luntad así formulada tiene existencia jurídica y, por tanto, es o puede llegar
a ser relevante en el mundo del derecho. El silencio, la ausencia de palabras,
la falta de respuesta ante una pregunta, o la no contradicción ante una afir-
mación verbal previa tienen que ser hechos objetivamente trascendentes en
la cultura romana de la oralidad, dominada por un riguroso verbalismo. Y
han de ser también conductas subjetivamente relevantes en una experiencia
jurídica como el Derecho romano que reconoce y tutela la voluntad en tanto
pronunciamiento verbal del sujeto capaz ante la comunidad ciudadana, si-
guiendo la fórmula ritual predispuesta por la ley15.
En este sentido tiene razón Solidoro-Maruotti16cuando advierte que en
14
Il problema giuridico del silenzio, cit., 10.
15
La trascendencia jurídica del silencio en el Derecho romano va a depender directa-
mente del concepto de manifestación de voluntad que formule esa experiencia histórica.
16
En un primer momento el mundo jurídico romano solo conoce la cultura de la oralidad
primaria: la voluntad íntimamente querida por el sujeto que interviene en el tráfico jurídico
tiene relevancia en la medida que se exterioriza a través de una determinada declaración verbal,
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el Derecho romano inicialmente no hay diferencia alguna entre la volun-
tad y la manifestación de voluntad, por lo que se adaptan mal a Roma las
consideraciones actuales sobre el silencio como voluntad atenuada, débil,
anormal. Y es verdad también que la experiencia jurídica romana maneja
una progresiva trascendencia del elemento psicológico que se traduce en
una simple voluntad «reconocible», si bien esta tendencia es clara desde
finales de la República solo para actos mortis causa17. En los actos inter vivos
la voluntad del disponente es la que resulta del tenor literal de las palabras
pronunciadas en alta voz. Y si uno de los intervinientes en el acto no habla,
guarda silencio o calla, ¿se puede hablar de voluntad en estos casos?; o, más
bien, ¿debemos suponer que la falta de pronunciamiento verbal elimina
de raíz la voluntad del que interviene en el acto con su silencio? ¿Cómo
interpretar el silencio? ¿Lenguaje y silencio son dos modalidades de la rea-
lidad comunicativa? ¿Se puede objetivar la voluntad a través del silencio?
Creo que la respuesta correcta a cada una de estas cuestiones pasa por
una advertencia previa que hasta ahora no he visto señalada por los autores
que han trabajado el tema de la relevancia jurídica del silencio. Desde los
primeros tiempos, anteriores incluso a la República, la sociedad romana
maneja con notable habilidad el silencio. Todos los ciudadanos conocen
bien el valor que la cultura de la oralidad primaria adjudica al silencio y
todos ellos saben que solo puede haber silencio en el acto de palabra18.
consciente, inequívoca, y formal. La palabra oral, no la escrita, pronunciada en alta voz ante
un receptor – oyente que escucha la palabra, comprende el valor de la misma y comparte –
en silencio (sin contradicción) o hablando (emitiendo una respuesta) los efectos que con tal
pronunciamiento oral pretende el hablante, es la forma principal, casi la única, de producirse
la manifestación de voluntad. Los actos jurídicos en Roma son propiamente actos de palabra
en los que la recitación de ciertas fórmulas fijadas por la ley produce determinada posición
jurídica para el hablante. El ius se constituye precisamente a través del pronunciamiento ver-
bal solemne, público, a presencia de testigos, claro, e inequívoco. La fuerza de la palabra, lo
que algunos autores han llamado el «mágico poder de la palabra» es un hecho notorio en la
antigüedad clásica. En el escenario de la civitas los ciudadanos, sean sacerdotes, magistrados o
senadores, jurisconsultos, soldados o agricultores, confían a la fuerza constitutiva de la pala-
bra pronunciada en alta voz, la celebración del culto, la formación de las leyes, la fijación del
ius inter privatos, la determinación de alianzas y tratados internacionales, la declaración de la
guerra justa y, en fin, la conformación misma del juicio como debate verbal contradictorio.
Gli obblighi di informazione a carico del venditore, cit., 16-17.
17
Más allá del elemento objetivo constituido por la declaración verbal, se indaga la
voluntad íntimamente querida por el disponente del acto: el espíritu del autor incide en la
interpretación del acto.
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Históricamente el silencio se introduce en el ius, en el ius civile de la mano
del fas: el silencio forma parte de la oración, y también del ius iurandum.
En ambos casos hay una única emisión verbal – habla solo el que ora o el
que jura – mientras que el receptor de la plegaria o del juramento guarda
silencio. Porque es evidente que la divinidad invocada ni habla mediante
palabras, ni señala su voluntad verbalmente. Su inexcusable participación
en el acto de palabra se concreta en lo que los lingüistas llaman «silencio
activo» del receptor, y tal silencio se convierte en realmente significativo
cuando indica que el dios invocado escucha, comprende y reconoce el pro-
nunciamiento verbal del ciudadano romano. Con su silencio receptivo la
divinidad cierra el círculo de la comunicación recíproca del acto de palabra.
La conducta silenciosa de la divinidad sigue aquí la matriz semántica «más
inofensiva» del silere y del tacere latinos (= «simplemente guardar silencio»,
«estar callado, estar tranquilo»)19. Creo que por esta vía se introduce el
silencio como modalidad eficiente de comunicación, que sirve para fijar
y objetivar la voluntad de quien con su conducta silenciosa interviene
activamente en el acto de palabra. El silencio es un hecho relevante para
que el acto quede válida y eficazmente constituido.
La trasposición de ciertos elementos de la liturgia religiosa al mundo del
derecho es una constante en la historia de la experiencia jurídica romana20.
Y, a mi modo de ver, el silencio va a ser una de esas trasposiciones. Ahora
bien, la recepción del silencio en el ius no se produce aislada de la realidad
comunicativa de la que forma parte esencial. Y en este sentido el valor
jurídico del silencio tendrá mucho que ver con la plena y eficaz integra-
ción de la palabra en el ius Quiritium. Es más, el significado preciso de la
18
R. Mateu Serra, «Comunicación y silencio», Palabras, norma, discurso, en memoria de
F. Lázaro Carreter, Salamanca 2005, 819-821: «la figura del receptor – silencioso o no – inter-
viene en el proceso creador del acto de palabra: los destinatarios de la emisión del hablante
no son sujetos pasivos en el sistema comunicativo; nos hallamos ante un silencio activo del
receptor, y tal silencio se convierte en realmente significativo cuando indica «escucha», esto
es, un silencio receptivo acompañado de atención».
19
Este matiz nada tiene que ver con esos otros valores que, como hemos visto, pueden
también adoptar dichos términos, y que expresan «omitir lo que se sabe», «callar lo que se
siente», «disimular, ocultar». Y es que la experiencia jurídica romana todavía no ha descu-
bierto la aplicabilidad de estos últimos valores «menos inofensivos» del silencio que llegarán
al derecho más tarde y para determinados ámbitos del mismo completamente ajenos al que
estamos ahora refiriendo el hecho silencioso.
20
R. Orestano, «Dal ius al fas», B I D R , nuova serie v, 46, 1939, 194-273, esp. 257 y 261.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
conducta silenciosa dependerá del valor que adopte su «término marcado»,
la declaración oral, conforme a unos esquemas que no fija autónomamente
el ius, sino que le vienen dados por el fas. La transfusión de la plegaria y
del juramento al mundo jurídico civil produce en Roma el descubrimiento
del agere21 como afirmación verbal unilateral del hablante y silencio activo
del receptor. El receptor tiene que guardar silencio, permanecer callado,
no responder ni contradecir la afirmación hecha por el hablante. Y ese
silencio es una «verdadera y propia forma de actividad que atribuye poder,
imprime caracteres a las cosas o introduce nuevas realidades en la vida»22.
Así sucede en la nuncupatio, en la deductio, en la in iure cessio,23 en el legatum,
en el testamentum, en la cretio, en la dotis dictio, en la manumissio vindicta, y
en otros muchos actos jurídicos en los que silere aut tacere significan agere.
En todos ellos la presencia silenciosa del receptor no es otra cosa que la
versión secularizada de la invocación divina propia del juramento o de la
oración. Y el silencio del ciudadano, como el de la divinidad, implica que
el receptor comprende y acepta la afirmación verbal del hablante. El que
calla otorga. O, mejor aún, el que guarda silencio, actúa y quiere actuar
(= agit): consiente – con su silencio – la actuación de las palabras que solo
así resultan operativas para la constitución de ius. La voluntad del que no
dice nada es precisamente consentir lo que señala con palabras el hablante,
reconocer la veracidad del discurso oral y la capacidad de éste para crear
una nueva realidad jurídica. No hay duda de que ese silencio objetiva la
voluntad del receptor del mismo modo que las palabras objetivan la volun-
tad del emisor. Recitar en alta voz determinadas palabras o simplemente
21
Festo 219 L: orare anti qui dixerunt pro agere. Unde et oratores causarum actores, et oratores,
qui nunc legati, quod rei publicae mandata peragerent.
22
R. Orestano, «La parola creatrice», Il linguaggio del Diritto, Milán 1994, [Link]
escribe estas palabras a propósito de las declaraciones orales, pero creo que pueden utilizarse
igualmente para describir la fuerza del silencio.
23
L. Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico del venditore cit., 24-33, pasa
revista a diferentes casos de la experiencia jurídica romana en los que se echa en falta una
expresa manifestación de voluntad. Son ejemplos de muy distinta índole: desde el ámbito
procesal (el caso del confessus) pasando por el silencio en las relaciones familiares, hasta llegar
a los silencios del propietario, como en la in iure cessio; aquí el silencio del enajenante servía
como manifestación de voluntad: el enajenante con su silencio señalaba la voluntad clara
de efectuar la transmisión de propiedad. Interesante es la indicación de G. Negri, «Appunti
sull’ indefensio nella condictio certae pecuniae ex lege Rubria», Atti del II [Link] Studi Veleiati,
Milán 1977, 223: el silencio del enajenante – en la in iure cessio – es una «collaborazione al rito
processuale».
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no hablar, no decir nada son dos modalidades comunicativas igualmente
relevantes para el Derecho romano. Es más, el silencio integra siempre
la palabra, el pronunciamiento verbal como una suerte de prius jurídico
necesario. La figura misma del receptor debe su existencia a la declaración
oral que el hablante le dirige; pero el receptor –que ya lo es desde el mismo
momento en que escucha y comprende las palabras del emisor – tiene dos
alternativas: el silencio o la contradicción. El Derecho romano no prevé
otra posible modalidad comunicativa en la recepción de la palabra, por eso,
a mi juicio, aquella antítesis resuelve el significado del silencio: el que no
contradice ni refuta, asiente o consiente. El juego de este silencio activo
en la experiencia jurídica romana va más allá de la mera inactividad o pa-
sividad del receptor silencioso que no responde a una pregunta previa24:
quien guarda silencio, objetiva un verdadero agere25.
24
Vid. la crítica que realiza en este punto Solidoro-Maruotti a la tesis de Goretti que
habla del silencio como hecho secundario respecto de un prius: el silencio es respuesta de
una pregunta de la que toma origen y a la que se refiere. Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di
informazione a carico del venditore, cit., 12, cree que este punto de vista es incompleto: el silencio
tiene relevancia no solo respecto de una «supuesta» pregunta previa, sino también en relación
con determinadas consideraciones puestas en valor por el ordenamiento jurídico romano,
como son el favor matrimonii, el favor testamenti, la utilidad pública, el valor prevalente de la
voluntad del paterfamilias respecto de la de los hijos y ciertos vínculos particulares entre el
dominus y los servi.
25
En contra P. Bonfante, «Il silenzio nella conclusione dei contratti» cit., 175-182, ad-
vierte que si se entiende la manifestación de voluntad como exteriorización de la misma a
través de palabra, gesto o acto, ante el silencio falta aquella. Si bien el autor reconoce que
la posible «debilidad» de semejante voluntad expresada con silencio no tiene que ver con la
innegable eficacia jurídica de la misma. Así en aquellos casos recogidos en las fuentes en los
que se señala expresamente que el silencio basta, como en la manumissio vindicta y en la in
iure cesio; aquí el silencio está jurídicamente preordenado a la manifestación de voluntad. En
sentido similar se manifiesta G. Donatuti, «Il silenzio come manifestazione di volontà» cit.,
463-465: el silencio no vale ni como consensus ni como dissensus; el silencio expresa patientia
que, en ningún caso, equivale a voluntas. En D. 3,3,40,4 (Ulp. 9, ad ed.) patientia y pati son
equiparados a non nolle. Pero Donatuti termina reconociendo en las páginas siguientes (478-
484) que la voluntas constituye el genus en el que se integran especies distintas de consensus,
cada una de las cuales conforma un contenido propio: la patientia y el non contradicere aparecen
al lado del velle. El autor cree que la aproximación del pati al velle se produce por obra de la
«libera interpretatio» de la jurisprudencia. Por su parte, Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di infor-
mazione a carico del venditore, cit., 15, insiste en que una cosa es la perspectiva histórica y otra la
actual, y dentro de esta última no es lo mismo el ámbito ius publicista que el ius privatista. En
el primero de ellos el silencio se refiere a casos de inacabado procedimiento administrativo,
mientras que en el segundo el silencio disminuye la relevancia del consenso, ya que supone
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
Es cierto que todas estas reflexiones refieren un escenario jurídico de
riguroso verbalismo en el que la palabra oral y el silencio son las dos únicas
formas de actuación eficiente en un derecho civil todavía no plenamente
secularizado: el rito de la palabra y la liturgia del silencio siguen confor-
mando la ceremonia civil de constitución de derechos inter privatos. Pero
¿qué sucede cuando el mismo Derecho romano se abre a otras lenguas que
no se expresan con palabras latinas?; y ¿qué sucede cuando los ciudadanos
romanos conocen otras culturas jurídicas que no exigen para la válida cons-
titución de derechos ni la afirmación verbal unilateral del hablante ni el
silencio activo del receptor? Sabemos que el lenguaje formal de las palabras
latinas se sustituye por otro exento de fórmulas verbales predeterminadas,
en el que prima el sentir y el querer del que habla con cualesquiera palabras
inteligibles. En esta nueva realidad jurídica la voluntad se objetiva en la
conventio, un agere informal que señala y comunica el acuerdo de volunta-
des. La correcta dicción de determinadas palabras – y la correspondiente
responsabilidad por lo actuado oralmente – dejan su lugar a la veracidad y
lealtad del trato consensuado – y a la correlativa responsabilidad ex fide bona.
¿Qué papel juega aquí el silencio?
2.3 El silencio y los contratos bonae fidei
Ha sido Cicerón quien ha mostrado un extraordinario interés por la
relevancia – no solo jurídica, también ética – del silencio a propósito del
contrato de compraventa, prototipo de los contratos iuris gentium y bonae
[Link] como sucede hoy, el Arpinate ya se preguntaba por el valor del
silencio en la fase previa a la celebración del contrato, en la que las partes
contratantes están aún negociando las condiciones singulares del contrato
que mejor se adaptan a sus propios intereses. El agere consensual permite
fijar fácilmente – sin forma jurídica predeterminada – a través de cláusulas
y acuerdos – la voluntad de los contratantes y también sus expectativas y
objetivos. Y la buena fe, que es principio rector de la ejecución del con-
trato, hace acto de presencia ya en esta etapa precontractual. Así las cosas,
no nos puede sorprender que el discurso de Cicerón refiera ciertos deberes
precontractuales como exigencias éticas, y que la discusión se centre en
renunciar a un consenso «ponderado y serio», para conformarse con un «assentimento pu-
ramente negativo, passivo».
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la oportunidad de que tales exigencias queden incorporadas al derecho
como deberes jurídicos26. Allí donde gobierna la buena fe siempre tendrá
que haber una referencia ética, antes que jurídica. Y Cicerón lo sabe bien
cuando escribe su libro De officiis (año 44 a.C.). Los ejemplos que utiliza
abren un importante debate sobre el juicio ético que merecen ciertas con-
ductas silenciosas del vendedor. El criterio fundamental de valoración de
las mismas es la buena fe, un referente moral que en el mundo del derecho
se convierte en principio inspirador de deberes jurídicos y en fuente de
responsabilidad ex fide bona.
En el primer pasaje – De officiis 3.12.50 ss. – Cicerón trae a escena la
disputa de dos estoicos, Diógenes de Babilonia y Antipatro de Tarso27, a
propósito del alcance de los deberes de información del vendedor28. Lo que
preocupa en este caso no es el contenido de la información que pueda dar
26
Inicialmente el Derecho romano exigía una garantía específica – informal = vitia dicta,
o formal = vitia promissa – para constituir el deber de información del vendedor. También
la nueva regulación edilicia prescribía una garantía específica a propósito de la venta de
esclavos y animales: el vendedor quedaba obligado a informar al comprador de los vicios
materiales ocultos y de determinados vitia animi + vitia iuris (como la condición de noxa non
solutus del servus).
27
Son dos figuras del llamado «estoicismo nuevo». La parte más conocida del estoicismo
es la ética basada en una eudaimonía que no consiste en el placer, sino en el ejercicio cons-
tante de la virtud, en la propia autosuficiencia que permite al hombre desasirse de los bienes
materiales. Diógenes de Babilonia fue discípulo de Crisipo y le sucedió en la dirección de
la escuela, pero no inmediatamente, pues antes la gobernó Zenón de Tarso. Fue enviado a
Roma, lo que favoreció la difusión del estoicismo entre los romanos. Define el bien como «lo
que es perfecto según la naturaleza», y para el hombre lo encuentra en el cumplimiento de
su naturaleza racional. Antípatro de Tarso vive en el siglo II a.C.; fue discípulo de Diógenes
de Babilonia – al que sucede en la dirección de la escuela (probablemente a partir del año 150
a.C.) – y maestro de Panecio. Asume la diferenciación ya hecha entre verdaderos bienes y
valores relativos que no son necesarios para la eudaimonia y que conforman pequeñas som-
bras frente a la luz del sol que es la virtud, el bien moral. Vid., por todos, M. Pohlenz, La
Stoa. Storia di un movimento spirituale, I, Florencia 1967, 380-383; A. Erskine, The Hellenistic
Stoa political thought and action, Londres 1990, 153.
28
Tras la discusión late el vínculo entre lo útil y lo honrado, un viejo tema que me re-
cuerda extraordinariamente el prefacio de Catón en su libro De agri cultura cuando describe
las bondades de la agricultura frente a los riesgos y lo indecoroso del ejercicio del comercio
del que puede obtenerse, sin embargo, una alta rentabilidad en un corto espacio de tiempo.
También aquí aparece el contraste entre lo útil y lo honrado. Solo la agricultura puede sa-
tisfacer ambas exigencias.
Cicerón aclara que allí donde hay deshonestidad no puede hallarse utilidad, y, por eso, las
leyes sancionan como conducta ilícita aprovecharse de otro en utilidad propia (De offi.3.3, 4).
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el vendedor al comprador en el momento de la formación del contrato; lo
que verdaderamente preocupa a los dos filósofos es el silencio del vendedor
que calla lo que sabe.
Un hombre honrado – bonus vir – ha llegado a Rodas con un importante
cargamento de trigo. El precio del grano es elevadísimo en ese momento,
si bien el comerciante tiene información de que otros muchos mercaderes
han salido de Alejandría hacia Rodas – a cuyo puerto arribarán próxima-
mente – con importantes cantidades de trigo. El hombre bueno no advierte
de esta circunstancia a los rodianos, sino que guarda silencio, omite esa
información – que queda oculta – para obtener mejor precio en la venta
de su trigo.
Se procede en primer lugar a la valoración ética de la conducta silen-
ciosa. Y aquí aparecen ya las diferencias de criterio entre maestro y dis-
cípulo. Diógenes de Babilonia considera moralmente justificado atenerse
a la propia utilidad del vendedor, porque esto obedece al instinto de
conservación innato en el hombre; sin embargo, su discípulo, Antípatro
de Tarso, defiende la solidaridad humana y sostiene que hay que superar
el egoísmo que reside en el individuo para no dañar a los semejantes. Se
trata de cumplir la acción moralmente correcta que es la que conduce a
la verdadera utilidad y a la realización de la justicia29. Para Diógenes solo
habrá silencio antijurídico y éticamente reprobable cuando con él se viole
una norma: venditorem, quatenus iure civili constitutum sit, dicere vitia oportere30;
por eso pregunta sorprendido: qui fit iniuria31? El único reproche que se
29
La antítesis entre la justicia ideal y la realidad práctica – de la que con criterios de va-
loración diferentes se hacen eco Diógenes de Babilonia y Antípatro de Tarso – aparece aquí
referida a la conducta del vendedor que no informa de lo que sabe o que calla defectos de la
cosa. Pero también fuera de los márgenes del contrato de compraventa los estoicos repiten
aquella misma antítesis, por ejemplo, en el caso del náufrago que se apodera de una tabla que
tiene el más débil para salvar su vida.
30
En esta cita ciceroniana la expresión ius civile refiere la realidad normativa de la ciudad
y, en particular, la legislación edilicia. Su «término marcado» aquí no es el ius gentium ni el
ius honorarium, sino el ius naturale. Así en Solidoro-Maruotti, «Aliud est celare, aliud tacere» cit.,
nota 127 ap. 234, con abundante bibliografía sobre la interpretación de ius civile en el libro
3 del De officiis.
31
Téngase en cuenta el doble valor que el sustantivo iniuria mantiene en el Derecho
romano. Por un lado expresa el carácter antijurídico de un acto, como violación de norma;
por otro, refiere el carácter «injustificado» de una acción u omisión como intervención hu-
mana culpable. Así lo enseñó la jurisprudencia republicana a propósito de la interpretación
del plebiscito aquiliano sobre el «damnum iniuria dare». En mi opinión en esta cita ciceroniana
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puede hacer al vendedor es que quiere vender su mercancía en las mejores
condiciones posibles. Para Antípatro, en cambio, la norma ética debe pre-
valecer sobre la regulación jurídica y, por tanto, aún a falta de una pres-
cripción jurídica, callar lo que se sabe, omitir determinadas circunstancias
es éticamente reprobable. Porque la información es un deber verdadero y
propio fundado en el vínculo social que la naturaleza ha establecido en-
tre los hombres. Y en este caso silenciar la llegada inminente a Rodas de
muchas naves cargadas de trigo es un engaño que traiciona el principio de
solidaridad humana. La réplica de Diógenes discute la sinonimia de celare
y tacere: aliud est celare, aliud tacere, dice el estoico como si el engaño solo
pudiera cometerse mediante la primera acción verbal; en ningún caso a
través del tacere32. Omitir informaciones que pudieran ser de interés para el
comprador (por ejemplo, no decir lo que se sabe sobre la naturaleza de los
dioses o la finalidad de los bienes) no es exactamente lo mismo que «ocul-
tar, tener oculto, disimular, esconder o tapar», valores propios de celare.
El debate nos deja algunas conclusiones interesantes. En primer lugar,
está claro, a mi juicio, que en este caso la conducta silenciosa del vendedor
nada tiene que ver con el silencio activo del receptor del que ya hemos
Diógenes hace valer exclusivamente la primera acepción del término iniuria como actuación
antijurídica, contraria a las leyes de la ciudad. Pero esto no significa que Diógenes desco-
nozca la segunda acepción del término; la iniuria es también acción u omisión culpables, y
en el silencio del vendedor que calla lo que sabe y no informa al comprador hay omisión
culpable. Esta acepción va a formar parte de los nuevos debates que algo más adelante nos
refiere el mismo Cicerón.
32
A propósito de esta frase Solidoro-Maruotti, «Aliud est celare, aliud tacere», cit., 251-
257, advierte sobre la incorrecta interpretación de la misma que hacen en la actualidad los
civilistas; pretenden usarla como justificación de la reticencia en fase precontractual. Sin em-
bargo, la lectura correcta no es fácil «por el complejo contexto en el que Cicerón la coloca».
La reticencia es un silencio cualificado – doloso – que hace caer en un error a la contraparte.
A mi juicio, con esta frase Diógenes coloca ya en el escenario del debate que mantiene
con Antípatro el silencio como «omisión culpable» que identifica con la forma verbal celare,
en la que sí hay in ius o iniuria. A tacere le asigna aquí, de momento, ese valor inocuo de la
simple «inactividad» del que no dice nada; y además lo utiliza para referir otros silencios del
vendedor que no guardan ninguna relación con aquel que incide sobre defectos de la mercan-
cía. Por otra parte, ya hemos visto en nuestra indagación lingüística que tacere pueda adoptar
también el valor menos inofensivo del silencio que oculta o disimula la realidad. Y Cicerón
lo sabe bien, ya que en el ejemplo siguiente va a utilizar el término tacere como sinónimo de
omisión, ocultamiento, simulación. Pero Diógenes no contempla aún un tacere = in ius / iniu-
riam dare que reserva exclusivamente a celare. El silencio del vendedor será acto antijurídico
solo cuando oculte por omisión culpable la información que según la ley está obligado a dar.
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Actas Rioja [Link] 157 30/3/15 16:06
C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
hablado. Ahora el silencio del vendedor no actúa sobre una previa declara-
ción verbal constitutiva. Ni siquiera incide sobre los elementos esenciales
del contrato – merx et pretium. El hecho silencioso afecta a las condiciones
del mercado de grano, y, en particular, a la previsible repercusión que un
notable incremento de la oferta de trigo tendrá sobre el precio de venta
del mismo. Difícilmente puede verse aquí un silencio activo que sirva para
objetivar la voluntad del vendedor interesada en el acuerdo sobre cosa y
precio. Ahora el silencio lo produce el que podría o debería hablar, es decir,
el emisor, y, sin embargo, calla. No puede sorprender, por tanto, que el
silencio del vendedor se aleje del matiz semántico inofensivo de silere / tacere
= «simplemente no decir nada», porque estamos ante una nueva modalidad
de silencio. La conducta silenciosa del vendedor forma parte de cierto modus
operandi del tráfico económico, que el Derecho tiene que regular y, en su
caso, sancionar – como sucede actualmente. Pero en nuestra historia del
silencio el descrito en este caso no tiene relevancia jurídica inmediata33.
El segundo ejemplo que menciona Cicerón – De officiis 3.13.54 – recoge
la venta de una casa pestilens: el vendedor – un bonus vir – es el único que
conoce ciertas deficiencias de la casa: condiciones insalubres (en numerosas
alcobas aparecen serpientes) y defectos de construcción (la estructura de
la casa es mala y amenaza ruina). El vendedor omite estas informaciones a
los compradores con la finalidad de obtener un precio más alto en la venta
de la casa. Y la pregunta no se hace esperar: ¿la conducta silenciosa del
vendedor es iusta o iniusta? Cicerón advierte que tales deficiencias pueden
catalogarse propiamente como «vicios ocultos», y que éstos eran desco-
nocidos por todos, con lo que hay que excluir una posible negligencia del
33
Escribo «inmediata» porque no hay todavía reacción jurídica procesal en el Derecho
romano que reconozca un medio de tutela al comprador «engañado». Pero de manera «me-
diata» el ejemplo que se discute aquí abre el camino hacia una progresiva valoración ex fide
bona de la conducta silenciosa del vendedor, lo que permitirá llegar a la antijuridicidad de la
misma como omisión culpable y dolosa.
Vid. los comentarios a este pasaje de M. S. Goretti,Il problema giuridico del silenzio, cit., 79
y L. Solidoro-Maruotti, «Aliud est celare, aliud tacere», cit., 213-217.
Es interesante la introducción del dolus bonus que también comentan los juristas en D. 4,3,1,3
(Ulp. 11, ad ed.); y en D. 4,4,16,4 (Ulp 11, ad ed.) y D. 19,2,22,3 (Paul.34, ad ed.) se considera
«natural y lícito» que las partes en la compraventa se «engañen», al menos, respecto del precio.
M. Talamanca, v. Vendita ([Link].), ed XLVI, 368, advierte del carácter «recíproco del engaño»
y de la necesaria sujeción del mismo al límite de la responsabilidad por dolus in contrahendo.
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Am elia C ast r esa n a
comprador en orden a no haberse informado de las características de la
mercancía que pretende comprar34.
Se empieza a discutir aquí el vínculo entre el dolo y el error a propó-
sito de la responsabilidad del vendedor por vicios de la cosa. La conducta
silenciosa del vendedor – que omite lo que sabe y oculta ciertos defectos
de la cosa – integra el valor «menos inofensivo» de tacere, ya que genera una
apariencia engañosa que provoca un error en el comprador. ¿Este silencio
intencional del vendedor tiene relevancia jurídica? Diógenes vuelve a in-
sistir en que no puede quedar obligado el vendedor por lo que no ha dicho.
Es más, exigir en este caso que el vendedor informe con precisión sobre
esos detalles de insalubridad de la casa es una hipótesis, según el estoico,
ridícula. ¿Cómo puede siquiera imaginarse que alguien en el momento
de negociar la venta de su casa va a anunciar «vendo casa insalubre» o va a
dar puntual información sobre los aspectos negativos de la casa? Semejante
comportamiento es inviable en el tráfico jurídico.
Pero lo cierto es que el debate ciceroniano sigue dejándonos alguna
pregunta en el aire: ¿hay en este silencio intencional del vendedor que
oculta lo que sabe para obtener un provecho, fraude?; ¿se puede ejercitar
la actio doli?
Algunos de los términos que emplea Cicerón en este texto recuerdan la
descripción de dolo que hacen los juristas romanos; versuti potius, obscuri,
astuti, fallacis, malitiosi, callidi, veteratoris, vafri. En particular, el contenido
omisivo del tacere que oculta o disimula las condiciones objetivas de la rea-
lidad – lo que llamamos dolo negativo – está ya representado por la calliditas
(= «astucia, dolo») en Labeón35. Pero lo cierto es que al comprador de la
domus pestilens no se le reconoce tal tutela. Solidoro-Maruotti36 lo justifica
por la descripción de dolo que hace Aquilio Galo en su fórmula y que está
34
Se trataba de una venta en pública subasta en la que los posibles compradores no podían
examinar personalmente los bienes subastados.
35
A. Carcaterra, Dolus bonus/dolus malus. Esegesi di D. 4,3,1,2-3, Nápoles 1970, 40ss., en-
cuentra hasta tres modalidades distintas de dolo en Labeón: calliditas ad circumveniendum (=
el engaño mediante omisión; lo que recuerda extraordinariamente la frase de Unamuno, «a
veces, el silencio es la peor mentira»); fallacia ad fallendum (= la mentira para engañar); machi-
natio ad decipiendum (= la maquinación para defraudar).
36
Gli obblighi di informazione a carico del venditore, cit., 60.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
en todo caso ligada a una actuación positiva (alium simulatum, alium actum)
para lo que no basta el contenido meramente omisivo del silencio37.
Así las cosas, ¿de qué modalidad de silencio estamos hablando aquí38?
Es evidente que en este caso el silencio del vendedor incide sobre la cosa, en
particular, sobre una posible (y quizás también deseable) descripción com-
pleta y veraz de la casa con expresa indicación de cualidades y deficiencias
de la misma que solo el vendedor podría hacer39. Si estuviéramos hablando
del silencio activo del receptor, el único relevante hasta ahora en Derecho
romano, el caso deviene absurdo e inexplicable: el silencio activo del vende-
dor confirmaría una imaginaria afirmación verbal del comprador señalando
las características de la casa, hipótesis que ciertamente no se ha producido.
Creo que Cicerón nos quiere presentar otro tipo de silencio; ahora tacere
toma el valor de «no decir lo que se sabe», «ocultar, disimular», «abstenerse
37
Me parece una explicación razonable, pero no comparto la ratio decidendi de la misma.
En la descripción del dolo como alium simulatum se integra perfectamente el valor menos
inofensivo de tacere que refiere el silencio del vendedor que mediante la falta de información
crea una falsa realidad, una apariencia, y esto es alium simulatum. Por otra parte, ya hemos
explicado la consideración del silencio como verdadero y propio agere que sirve para crear
determinadas realidades, en este caso una falsa realidad, una apariencia que podría encajar per-
fectamente en el simulatum aquiliano. De hecho sabemos que la jurisprudencia va a reconocer
abiertamente la presencia de dolo en este tipo de silencio; así Florentino en D. 18,1,43,2 (8,
inst.) explica la presencia de dolo en la formación del contrato (= dolus in contrahendo) cuando
la conducta del vendedor oculta o simula algo de manera insidiosa, y no necesariamente por
medio de palabras: …Venditor…qui fallendi causa obscure loquitur, sed etiam qui insidiose [obscure]
dissimulat. Y esta conducta es precisamente la que cumple el vendedor que calla lo que sabe,
omite ciertos datos y con ello crea una falsa realidad.
38
L. Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico del venditore, cit., 53-54 afirma
«El silencio intencional es reticencia, pero celare es una forma cualificada de reticencia»: el
vendedor calla lo que sabe en aras de obtener una ventaja personal, y con su silencio conduce
a un error al comprador que ignora circunstancias que habría estado interesado en conocer.
Concurren aquí tres elementos: a) intencionalidad del silencio; b) persecución de un interés
propio; c) actuación del silencio sobre la ignorantia de la contraparte, con la correlativa lesión
del interés de ésta en el conocimiento de las circunstancias silenciadas.
39
Téngase en cuenta la posible influencia de la regulación edilicia sobre vicios ocultos
en el planteamiento de este debate. Mientras el Edicto de los ediles fijaba ciertos deberes de
información a cargo del vendedor para compraventas de animales y esclavos, el derecho civil
aún guardaba silencio al respecto. Aquí se plantea un caso de compraventa de inmueble que
es un supuesto totalmente extraño a la regulación edilicia; pero, tal vez, ésta sí que produce
un «efecto reflejo» sobre el fondo de la cuestión debatida: se abre la discusión acerca de la
oportunidad de sancionar jurídicamente el silencio del vendedor que no informa al compra-
dor de los vicios ocultos de la cosa en la venta de inmuebles.
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de decir lo que se conoce».Y este silencio «omisivo» puede predicarse tanto
del emisor de una declaración de voluntad como del receptor de la misma.
Nada tiene que ver, por tanto, con el silencio activo del receptor en los
actos de palabra constitutivos de derechos. Ahora el hecho silencioso se
produce en un acto bilateral y consensual, con dos voluntades expresadas
sin fórmulas rituales. Las partes pueden hablar libremente, sin ataduras
formales, durante las negociaciones; y también pueden callar. Cicerón
contempla aquí esta segunda hipótesis: el vendedor deja de hablar y calla
cuando, en realidad, debería hablar e informar de lo que sabe; y en este caso
el Derecho romano tendría que haber fijado a cargo del vendedor el deber
de información y también la correspondiente sanción en caso de violación
del mismo40. En el nuevo escenario consensual de la compraventa el silencio
se transforma en un ingrediente más del comportamiento complejo que
desarrolla el vendedor en la fase previa a la formación del contrato. Y en
la medida que ese silencio incide sobre el acuerdo de voluntad de las partes
contratantes, esta modalidad de intervención humana que es la omisión
de información tendrá que ser jurídicamente valorada.
Tal vez el texto de Cicerón se hace eco de un debate jurídico que cu-
riosamente todavía hoy – en nuestro entorno jurídico europeo, tal como
hemos visto – no está resuelto. Parece que la buena fe exige corrección en
el comportamiento de las partes y tendría que sancionar la deslealtad del
vendedor que omite ciertas informaciones que interesan a la contraparte
(porque conforman la consistencia y la calidad de la cosa vendida). Pero
Cicerón duda de que todo silencio implique una conducta desleal, contraria
a la buena fe. Solo cuando el vendedor se sirve del silencio para crear una
falsa realidad que produce error en el comprador y que traiciona la confianza
de éste en la «verdad» de una apariencia, el tacere deviene jurídicamente
40
Dicha violación podría producirse a través de la acción misma de informar de manera
incompleta o inexacta, o por omisión, es decir, por falta de información, por silencio. A mi
modo de ver, el debate sobre un posible deber de información del vendedor en la fase pre-
via a la celebración del contrato de compraventa pudo abrirse precisamente de la mano de
la omisión propia del tacere en su valor menos inofensivo. En este sentido, la jurisprudencia
romana ya nos tiene acostumbrados a una interpretación progresiva de la omisión como
modalidad de intervención humana de idénticas consecuencias jurídicas a las del facere. Es
más, la omisión ha servido a los juristas – en no pocas ocasiones – como punta de lanza para
adoptar nuevos criterios interpretativos. Recuérdese a modo de ejemplo el singular prota-
gonismo de la omisión en las sucesivas lecturas que hizo la jurisprudencia del damnum iniuria
datum (= «acción u omisión injustificadas que colocan a un sujeto en situación de damnum»).
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
relevante. Ahora bien, esta reflexión traslada el escenario de valoración
jurídica del silencio de la responsabilidad del vendedor por incumplimiento
a la posible invalidez del contrato por vicios del consentimiento. Cicerón
se pregunta por la presencia de dolo por parte del vendedor, y también
por las consecuencias jurídicas del error del comprador sobre la validez del
contrato. Pero, en realidad, no está clara la calificación jurídica de la con-
ducta silenciosa del vendedor, de manera que sigue viva la discusión sobre
la distinta incidencia del silencio en la vida del contrato: ¿puede afectar a la
validez del contrato (en tanto vicio del consentimiento), o es, más bien, un
caso de incumplimiento contractual por falta de conformidad de la cosa?
Pese a las dudas, Cicerón nos ofrece un principio de solución. El tacere
como acción de omitir u ocultar lo que sabe el vendedor y no dice al
comprador – que incurre así en un error – es una conducta ex fide bona
reprobable. El principio de buena fe funda el deber de información en
la compraventa de praedia. Y los jurisconsultos romanos van a introducir
en el derecho civil la obligación de dicere vitia nota a cargo del vendedor
de inmuebles. Pero el caso que nos presenta Cicerón es todavía ajeno a la
configuración jurídica del deber de información; de ahí que en este texto
se haga simplemente una propuesta de lege ferenda: la conducta silenciosa
del vendedor es un comportamiento incompatible con la buena fe, y como
tal debería ser reprimido. Se hace responsable ex fide bona (= ex empto?) al
vendedor por su silencio y se propone la indemnización de daños como
sanción jurídica del mismo. Tal vez, el hecho de que estemos ante una
propuesta de solución futura justifica el cambio de escenarios en los que
Cicerón sitúa y valora el silencio del vendedor. Primero utiliza el esce-
nario de los vicios del consentimiento: siendo la conducta silenciosa del
vendedor una conducta fraudulenta, cabría pensar en la actio doli como
instrumento procesal de tutela frente al dolo del vendedor. Sin embargo,
Cicerón duda de la viabilidad de este escenario, al menos como escenario
principal de sanción del silencio, lo que en definitiva le sirve para potenciar
su propuesta de futuro: el derecho tiene que formular de manera expresa
el deber jurídico de información para la venta de inmuebles, dado que
la conducta silenciosa del vendedor es contraria a la buena fe y debe ser
sancionada como tal dentro del iudicium ex fide bona.
El tercer ejemplo que cita Cicerón – De officiis 3.16.6641 – representa un
41
Valerio Máximo 8.2.1 reproduce este mismo caso que debió ser muy conocido en el
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progreso jurídico sustancial en la interpretación del silencio en el con-
trato de compraventa. El pasaje se inicia con la formulación de un nuevo
deber jurídico a cargo del vendedor de bienes inmuebles: el vendedor
está obligado a informar al comprador de cuantos vicios de la cosa tenga
conocimiento. Lo cual, añade el Arpinate, implica una importante nove-
dad respecto de la legislación decenviral, menos exigente en este punto42.
Es obra de los juristas la introducción de una poena reticentiae: todos los
defectos que tuvieran los bienes inmuebles y que fueran conocidos por el
vendedor, deben ser declarados expresamente al comprador; ahora bien,
si el vendedor omite la información – y oculta los vicios que conoce a su
contraparte – quedará obligado a satisfacer la sanción por la reticencia. A
continuación Cicerón narra un caso concreto: Claudio Centumalo pone
en venta una casa – situada sobre el monte Celio – sobre la que pesaba una
orden de demolición de un parte de la misma, porque la altura impedía la
correcta observación de los augurios. El vendedor no dijo nada al com-
prador, Calpurnio Lanarius. Omitió la información sobre la demolición
de la casa, que terminó cumpliendo, por orden de los augures, el mismo
comprador. Éste reclamó ex fide bona daños y perjuicios. El caso fue juzgado
por M. Catón – padre de nuestro gran Catón – que dictó la siguiente sen-
tencia: el vendedor – que conocía la orden de los augures – debió informar
al comprador; pero habiendo omitido la información, quedaba obligado
a resarcir los daños ocasionados al comprador. Porque es exigencia de la
buena fe que el comprador sea informado por el vendedor de cuantos
vicios presente la cosa y el vendedor conozca.
Cicerón se pregunta sobre la equidad de esta sentencia. En caso afir-
mativo – dice –, si estamos ante una sentencia justa, los dos ejemplos que
hemos visto anteriormente – el del vendedor de trigo y el del vendedor
de la casa insalubre – deben ser reconsiderados a la luz de la sentencia de
Catón. Porque omitir la información sobre circunstancias conocidas por
siglo II a.C. Vid. la interpretación de Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico
del venditore, cit., 61, con abundante bibliografía sobre la posible propuesta de Cicerón para
este caso de la actio empti ex fide bona.
42
Cicerón recuerda que solo la afirmación verbal unilateral y constitutiva – típica de la
nuncupatio – era capaz de fundar la correspondiente responsabilidad por auctoritas. Evidente-
mente estaba por descubrir el silencio del vendedor que omite u oculta lo que sabe.
Sobre el uso de la nuncupatio para la declaración de ausencia de vicios del fundo vendido a
partir de esta cita ciceroniana vid., por todos, R. Ortu, «Aiunt aediles…» Dichiarazioni del ven-
ditore e vizi della cosa venduta nell’editto de mancipiis emundis vendundis, Turín 2008, nt. 5 y 6 ad 3.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
el vendedor – y que pudieran interesar al comprador –, y ocultar ciertos
defectos de la cosa vendida parecen casos de reticencia también injusta43.
Y a continuación relata un nuevo ejemplo de venta de inmuebles. Mario
Gratidiano había revendido una casa a Sergio Orata, a quien se la había
comprado algunos años atrás. La casa tenía una servidumbre que Mario no
había declarado en la venta. El caso se llevó a juicio. Craso se hizo cargo
de la defensa de Orata. Y utilizó para ello el derecho: el vendedor debía
informar al comprador de todos los vicios de la cosa44 que conociera; ante
la omisión de tal información el derecho prescribía a cargo del vendedor
silencioso el resarcimiento de daños45. Antonio defendió los intereses de
43
Cicerón advierte en este pasaje que el derecho civil presenta cierta laguna en materia
de reticencia: no hay prescripciones jurídicas para todo tipo de reticencias, pese a que resultan
conductas reprobables ex fide bona.
44
El texto de Cicerón habla de vitii venditor non dixisset, cuando en realidad estamos ante
un caso de venditor servitutem celavit. Sabemos que el mancipante – en caso de una vindicatio
servitutis – respondía tan solo si había vendido el fundo como libre de cargas (= uti optimus
maximus = «pleno en sí mismo», tal como explica D’Ors, Derecho privado romano, 10ª ed. revi-
sada, Pamplona 2004, nt.7, 587). Cuando la responsabilidad por evicción se hace exigible por
la acción contractual (= actio empti), se considera contrario a la buena fe que el vendedor sciens
omita la información sobre los gravámenes no aparentes de la cosa. Así lo expresa Ulpiano
en D. 19,1,1,1 (28, ad Sab.): Venditor si, cum sciret deberi, servitutem celavit, non evadet ex empto
actionem…omnia enim quae contra bonam fidem fiunt veniunt in empti actionem. sed scire venditorem et
celare sic accipimus… Y esto, como advierte D’Ors, Derecho privado romano, cit.. 587, «produce
una cierta aproximación del régimen de la evicción por derechos reales limitados al de los
vicios materiales de la cosa vendida, pero su integración sistemática dentro de la segunda
categoría es extraña a la mentalidad romana».
Parece que Cicerón se hace eco en este ejemplo de ese nuevo escenario jurídico que acerca
la responsabilidad por evicción ante una servidumbre no declarada a la responsabilidad por
vicios materiales de la cosa. La aproximación de regímenes se produce de la mano de la fides
y a propósito de la valoración ex fide bona de la conducta silenciosa del vendedor. Lo que hay
que reprimir y sancionar es el silencio del vendedor que oculta una información que cierta-
mente interesa al comprador, tanto si el silencio afecta a una servidumbre no declarada, como
si incide sobre un defecto material de la cosa. Lo trascendente jurídicamente no es el objeto
sobre el que versa el silencio del vendedor sino la conducta silenciosa en sí misma conside-
rada como comportamiento contrario a la buena fe. En definitiva, Cicerón está ajustando
los deberes de información del vendedor al nuevo escenario consensual de la compraventa
en el que los compromisos del vendedor no se miden por las leges dictae in mancipio sino por
las exigencias ex fide bona de lealtad, corrección mutua y equidad que sostienen el contrato.
Ahora bien, como en todo escenario nuevo, nada está todavía definitivamente configurado.
Quedan dudas sobre el alcance jurídico del deber de información del vendedor, y hay tam-
bién importantes lagunas sobre la sanción jurídica de dicho deber.
45
La referencia del texto a oportere praestari se ha interpretado tradicionalmente como
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Am elia C ast r esa n a
Gratidiano con las razones de la equidad; la servidumbre no era desco-
nocida para Sergio, ya que él mismo había vendido antes la casa. No era
necesario dar esta información a un comprador enterado, ni semejante
omisión podía conducir al descubrimiento posterior de la servidumbre
por un comprador defraudado. El comprador tenía que conocer bien las
cargas de la casa de la que había sido antes propietario.
No conocemos la decisión final del caso, aunque cabe suponer que la
sentencia resolvió a favor de Gratidiano, dado el comentario último que
hace Cicerón: ¿por qué te digo estas cosas…?, se pregunta. Y responde:
«a nuestros mayores no les agradaban los astutos».
una alusión directa a la posibilidad del comprador de ejercitar la actio empti para hacer valer
la responsabilidad del vendedor que no declara los vicios de la cosa. Vid., por todos, L. So-
lidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione a carico del venditore, cit., 63-64. Sin embargo, M.
Talamanca, «La bona fides nei giuristi romani», Il ruolo della buona fede oggettiva nell’ esperienza
giuridica storica e contemporanea, Studi Burdese IV, Padua 2003, 146, se ha mostrado contrario
a esta lectura. Cree que, en realidad, la expresión oportere praestari se refiere a la posible recla-
mación encauzada a través de la actio auctoritatis por la servidumbre no declarada. A Solido-
ro-Maruotti no le convence esta hipótesis. Es mejor, dice, mantener la doctrina tradicional,
especialmente por la presencia en el texto de dos elementos prácticamente incompatibles con
el rito solemne de la mancipatio y con la rigidez formal de la actio auctoritatis: por un lado, la
referencia a la obligación del vendedor de dicere vitia; y, por otro, la utilización de la aequitas
como criterio de valoración que sirve para resolver el litigio.
En mi opinión la hipótesis de Talamanca acierta en la calificación jurídica del supuesto de
hecho que menciona Cicerón: el silencio del vendedor versa sobre la omisión de información
de una servidumbre que afecta a la casa vendida. Es decir, estaríamos en el escenario de la
responsabilidad por evicción, y no en el de la responsabilidad por vicios ocultos. Ahora bien,
recordemos que el mancipante respondía solo si había vendido la cosa como libre de cargas. El
deber de información pasaba por la dicción de palabras, y el compromiso del vendedor tenía
que ver con la afirmación verbal del mismo sobre la cosa como libre de cargas. La ausencia
de palabras a través del silencio del vendedor que calla lo que sabe y oculta la servidumbre
que grava la casa, no compromete al mancipio dans porque nada ha declarado; se ha limitado
a guardar silencio. Y este silencio no produce in mancipio responsabilidad por evicción. Nada
podrá reclamar el comprador en aquel primer escenario formal del derecho. Por lo tanto,
no creo que la expresión oportere praestari refiera la reclamación encauzada a través de la actio
auctoritatis – como sostiene Talamanca – ni tampoco creo que aluda a la responsabilidad del
vendedor comprometida en una estipulación de garantía específica. Otra cosa sucederá si
introducimos – como hace Cicerón – ese mismo supuesto de hecho en el nuevo escenario
contractual bonae fidei: la buena fe sanciona el silencio del vendedor como conducta reprobable,
tanto si se ocultan gravámenes no aparentes de la casa, como si se callan defectos materiales
de la cosa. La responsabilidad del vendedor por el hecho silencioso es fundamentalmente
una responsabilidad ex fide bona que se hace valer a través de la actio empti. Y el oportere praestari
ciceroniano parece que forma parte de este oportere ex fide bona.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
Cicerón cierra su discurso advirtiendo que todos estos casos sirven
como testimonio indubitado de la persecución del fraude por parte de
sus antepasados. El vendedor que calla lo que sabe de la cosa, siempre con
intención de que tales informaciones queden ocultas, lleva a cabo una con-
ducta fraudulenta, contraria a las exigencias de la buena fe. Y el derecho
tiene que sancionar este tipo de comportamientos, aunque no está claro
– el Arpinate lo deja en el aire – cuál sea esa sanción jurídica: ¿la actio doli,
o la actio empti?
Tal vez estas dudas han determinado la crítica que hace Solidoro-Ma-
ruotti46 de la construcción ciceroniana: una elaboración inmadura de la
experiencia jurídica romana – dice – caracterizada por una noción todavía
imprecisa e incierta del dolo y de la buena fe47. Hay que esperar – añade esta
autora – a finales del siglo II, principios del III d.C para que la reticencia
del vendedor implicase la invalidez del contrato de compraventa gracias
a una compleja elaboración de la teoría del error-vicio sobre cualidades
esenciales de la cosa (D.18.1.2, Ulp. 1, ad Sab.), ya que el dolus in contrahendo
no implicaba invalidez.
A mi modo de ver, el debate ciceroniano prueba la incorporación al
mundo del derecho de una nueva modalidad de silencio que adopta el
matiz semántico menos inofensivo de tacere en tanto implica una conducta
moralmente reprobable que traiciona el principio de confianza. La buena
fe se ve seriamente afectada por este silencio omisivo que oculta la realidad
y crea en su lugar una apariencia, una falsa realidad. Y preservar la buena
fe implica sancionar jurídicamente la violación de la misma por silencio.
Ahora bien, no es fácil averiguar – al menos por lo que se refiere a los
primeros momentos – cómo ha llegado a formular la experiencia jurídica
romana el deber de información que sanciona el silencio del vendedor.
Una primera opción – históricamente razonable porque se acomoda bien
al escenario jurídico-formal del primer derecho republicano – pasa por
considerar que el deber de información se conformó inicialmente desde el
uso de la palabra: no sancionaba el silencio del vendedor, sino la falsedad
46
«Aliud est celare, aliud tacere», cit., 259-260.
47
Vid. los comentarios críticos que hace L. Solidoro-Maruotti, Gli obblighi di informazione
a carico del venditore, cit., 76-78, a la doctrina de Pothier respecto de la pretendida generaliza-
ción del deber de información del vendedor sobre cualesquiera defectos de la cosa. La autora
considera que Pothier altera el pensamiento genuino de Cicerón, en el que sí aparecen algunas
conexiones claras entre el dolo y la reticencia del vendedor.
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Am elia C ast r esa n a
de sus informaciones verbales sobre la cosa. Para el ciudadano romano
era práctica jurídica familiar fijar los caracteres de las cosas mediante afir-
maciones verbales unilaterales. La misma nuncupatio con su característica
declamación oral – uti lingua nuncupassit ita ius esto – imponía el uso de la
palabra. Y la conformación de una garantía específica por vicios de la cosa
pasaba también por una declaración informal – dicta –, o una fórmula so-
lemne – promissa –, pero en todo caso palabras que informaban del estado
de la cosa vendida. Incluso fuera de este primer escenario formal, sabemos
que el vendedor acostumbraba a señalar con la palabra las condiciones de
la venta48. Catón nos informa de las plantillas precontractuales de com-
praventa que elaboraba unilateralmente el dominus (= vendedor) para so-
meterlas a la adhesión del comprador. Y, sin embargo, en tales guías – que
pretendían cierta exhaustividad en la regulación jurídica del contrato – no
hay referencia alguna a una posible lex dicta que sancionara el silencio del
vendedor. Así las cosas, parece que al menos hasta la primera mitad del
siglo II a.C. el silencio solo puede predicarse del comprador que escucha,
comprende y acepta las informaciones verbales que le suministra el ven-
dedor. Pero de este silencio no habla Cicerón. El silencio cuya relevancia
jurídica preocupa al Arpinate es el silencio del vendedor en tanto supone
ausencia de palabras donde debería haberlas. Y estoy convencida de que
los pasajes ciceronianos nos ofrecen un panorama histórico del silencio
perfectamente creíble. Por eso termino este capítulo con otra propuesta
– más probable a mi modo de ver que la primera – sobre los orígenes de la
relevancia jurídica del silencio del vendedor en el contrato consensual de
compraventa.
Los usos del tráfico enseñaban a los comerciantes a guardar un «prudente
silencio», a no decir nada sobre posibles deficiencias de la cosa, a ocultar
48
Vid., por todos, A. Castresana, Marco Porcio Catón, De agri cultura, Estudio Preliminar,
traducción y notas, Madrid 2009. Todas las condiciones particulares del contrato quedaban
señaladas unilateralmente por el dominus a través de unos formularios que él mismo confor-
maba. El comprador tendría que adherirse a la plantilla contractual fijada por el vendedor.
Es verdad que en estas guías el dominus no solía recoger sus propios compromisos, de manera
que no sorprende que nada se diga sobre un posible deber de información del vendedor. Lo
que sí me llama la atención es que no figure tampoco ninguna sanción jurídica para el silen-
cio del vendedor, si es que hubiera tenido obligación de informar, porque los formularios
catonianos sí refieren la sanción por incumplimiento de las obligaciones de las partes, también
por parte del dominus. Esta ausencia permite, a mi juicio, sostener la irrelevancia jurídica del
silencio del vendedor en el momento de formación del contrato a principios del siglo II a.C.
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C ice rón y el sile n cio del v e ndedo r
datos o informaciones que pudieran ser desfavorables durante la negocia-
ción de la venta. Los vendedores evitaban las palabras, porque sabían bien
que las palabras conducían inevitablemente al compromiso. Y evitar las
palabras era una forma sencilla de evitar compromisos. Pero la Ética y el
Derecho deben cuidar la corrección de los comportamientos humanos. Y
el principio de confianza en la sinceridad de los tratos exige reprimir el uso
del silencio en la medida que la intervención del mismo sirve para ocultar
o disimular la realidad, y para crear en su lugar una apariencia falsa49. Tal
vez cierto abuso de este tipo de conductas silenciosas obligó a una reacción
jurídica. El Derecho no podía permanecer indiferente ante un silencio for-
malmente inofensivo que, sin embargo, traicionaba el principio de buena
fe. Máxime cuando el pretor – y también la jurisprudencia – habían con-
vertido a la fides bona en principal referente de compromisos, expectativas
y responsabilidades en el contrato de compraventa. Era necesario proteger
jurídicamente al comprador frente a un modus operandi del vendedor, ex
fide bona reprobable. (Porque el vendedor calla lo que sabe y así oculta la
realidad simulando una falsa apariencia). Sancionar ese silencio «ofensivo»
como conducta contraria a la buena fe implicaba ordenar una información
veraz, completa y precisa. Por eso Cicerón destaca la oportunidad histó-
rica y la sensibilidad social del «nuevo derecho romano» que transforma
la reprobación ética del silencio en sanción jurídica ex fide bona, de manera
que la exigencia ética de no ocultar lo que se sabe se convierte en el deber
jurídico de informar. La acción de informar y la omisión como falta de
información (= silencio «ofensivo») son dos caras de una misma moneda.
Aunque si las cosas sucedieron como nos las presenta Cicerón, probable-
mente fue el silencio del vendedor la conducta inicialmente valorada y
sancionada ex fide bona; y la causa del reconocimiento jurídico del deber
de información a cargo del vendedor; en definitiva, para reprimir la con-
ducta silenciosa del vendedor como violación de la buena fe contractual
el derecho tenía que garantizar la acción de informar de manera veraz y
completa a cargo del vendedor50. Porque es contrario a la buena fe que el
vendedor oculte lo que sabe de la cosa; y es conforme a la buena fe que el
vendedor informe de todo lo que sabe del estado de la cosa.
49
Así lo ha expresado con toda claridad M. de Unamuno: «a veces, el silencio es la peor
mentira».
50
O. Ranelleti, «Il silenzio nei negozi giuridici», R I S G XIII, fasc. I (1892), 11, sostiene que
si el silencio produce determinadas consecuencias jurídicas es precisamente porque existe un
deber previo de hablar, de manifestarse.
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D E REC H O
co mu n icacio n es
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APUNTES SOBRE LA DELACIÓN
Y AMIANO MARCELINO
Gregor io Carr asco Se rran o
Universidad de Castilla-La Mancha
[Link]@[Link]
Resumen — El objetivo del presente trabajo ha consistido básicamente en el estudio
de los testimonios que sobre la delación se recogen en Amiano Marcelino. Así pues,
en las Res Gestae adquiere una especial relevancia la práctica de la delación, sobre todo
por lo que respecta a los delitos de lesa majestad, lo cual determinaría la proliferación
de procesos judiciales.
Palabras clave — Res Gestae, acusación, enjuiciamiento
NOTES ON ACCUSATIONS IN THE WORK
OF AMIANUS MARCELLINUS
Abstract — The main purpose of this paper is to study the testimonies about accu-
sations set out in Amianus Marcellinus’ work. The practice of accusing / informing
is especially important in Res Gestae, particularly in the case of laesa majestas (high
treason), which would led to a proliferation of legal proceedings.
Keywords — Res Gestae, accusation, trial
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A pu n tes sob r e la delaci ón y Am ia n o Ma r celi n o
La obra conservada (libros 14-31) de Amiano Marcelino1, que abarca
el período comprendido entre el 353 y 378 d.C., constituye, sin duda, un
testimonio de primer orden para el análisis de la sociedad romana en época
bajo-imperial.
Desde este punto de vista, en el relato amianeo no solamente se atestigua
el excesivo peso de la tributación o la inseguridad en las fronteras, sino
que también se revelan aspectos de interés en relación a la administración
de justicia de la época2, como es el caso de la delación.
En efecto, la delación3 aparece a lo largo de las Res Gestae como una
práctica ampliamente extendida. Así pues, el antioqueno reprueba de forma
reiterada las acciones de los delatores, rumorum aucupes4, quienes descargando
sus insidias sobre altos dignatarios primeramente, llegarían a amenazar
posteriormente de forma indiscriminada tanto a ricos como a pobres.
En este mismo sentido el historiador acusa al César Galo de escuchar a
homines quidam ignoti, quienes le informaban de cuantos rumores tuviesen
noticias, previo acuerdo para agravar o poder ampliar los relatos5. También
se muestra al emperador Constancio II siempre muy dispuesto a prestar
atención a las confidencias de quiuis ignotus (... cetera medium principem, sed
siquid auribus eius huius modi quiuis infudisset ignotus, acerbum et inplacabilem,
et in hoc causarum titulo dissimilem sui)6.
Según Amiano sobresalía entre los delatores el notario Paulus7, al que cali-
fica como tartareus delator8. Ejemplo de delator sin escrúpulos, se excedería en
1
Seguimos la edición siguiente: C. U. Clark, L. Traube & G. Heraeo (eds.) Ammiani
Marcellini rerum gestarum libri qui supersunt. Editio altera ex editione anni MCMX-MCMXV lucis
ope expressa. Berolini apud Weidmannos MCMLXIII. 2 vols.
2
Sobre el tema de la justicia en general para la época bajo-imperial vid. A. H. M. Jones,
The Later Roman Empire, Oxford 1964, 470-522.
3
Sobre el significado de las fuentes para con el término delator, puede verse, J. G. Cami-
ñas, Delator, Santiago 1983.
4
15.3.3.
5
14.1.6. Véase también al respecto 14.7.4.
6
14.9.2.
7
Vid. P L R E I, 683-684; Ch. Vogler, Constance I I et l’administration impèriale, Strasbourg
1979, 187 ss.
8
15.6.1. También denominado con el sobrenombre de Catena por su especial destreza,
según Amiano, en tejer acusaciones, vid. 14.5.8: ... Paulus, ut erat in conplicandis negotiis artifex
dirus, unde ei Catenae indutum est cognomentum. 15.3.4: et Paulo quidem, ut relatum est supra, Catenae
indutum est cognomentum, eo quod in conplicandis calumniarum nexibus erat indissolubilis, mira inuen-
torum sese uarietate dispendens, ut in conluctationibus callere nimis quidam solent artifices palaestritae.
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Gr ego r io C a r r asco S er r a n o
mucho según el antioqueno en el cumplimiento de sus funciones dentro de
la misión que se le había encomendado en Britania, haciéndosele responsable
de numerosas víctimas mediante falsas acusaciones. Entre dichas víctimas
se encontraría el propio vicarius Martinus9. Las consecuencias de la gestión
de Paulus son descritas de la forma más dramática en el relato amianeo:
Inter quos Paulus eminebat notarius, ortus in Hispania coluber quidam sub
uultu latens, odorandi uias periculorum occultas perquam sagax. is in Brittan-
niam missus, ut militares quosdam perduceret, ausos conspirasse Magnentio,
cum reniti non possent, iussa licentius supergressus, fluminis modo fortunis
conplurium sese repentinus infudit, et ferebatur per strages multiplices ac
ruinas, uinculis membra ingenuorum adfligens, et quosdam obterens manicis,
crimina scilicet multa consarcinando, a ueritate longe discreta. unde admis-
sum est facinus impium. quod Constanti tempus nota inusserat sempiterna.10
También Paulus desarrollaría sus actividades en el año 354 d.C., en
los juicios que se seguirían tras la muerte del César Galo; en este caso se
acompañaría en sus actuaciones de Mercurius11 de origen persa12, que era
denominado según el historiador muy significativamente comes somniorum13,
por su capacidad para descubrir secretos (revelados mediante sueños) que
pudiesen ser susceptibles de ser interpretados como delitos de alta traición.
Posteriormente, en el 355 d.C., el notario Paulus de nuevo intervendría
igualmente como acusador en los procesos llevados a cabo contra los co-
laboradores de Silvanus14.
Asimismo, para Amiano, sería ejemplo de acusador en los enjuiciamientos
que se realizarían en Oriente bajo el emperador Valente, Palladius15, que
9
14.5.7, 8. Vid. P L R E I, 565.
10
14.5.6. Véase también las afirmaciones de 14.5.9.
P L R E I, 597.
11
12
15.3.4.
13
15.3.5. Sobre esta descripción véase G. Sabbah, La méthode d’Ammien Marcellin. Recherches
sur la construction des discours historique dans les Res Gestae, París 1978, 422 y n. 64.
14
15.6.1: Iamque post securitatem quaestiones agitabantur ex more, et uinculis catenisque plures
ut noxii plectebantur. exurgebat enim efferuens laetitia Paulus, tartareus ille delator, ad uenenatas artes
suas licentius exercendas... En relación al texto amianeo y Silvanus vid. D. Hunt, «The outsider
inside: Ammianus on the rebellion of Silvanus», en J. Willen Drijvers & D. Hunt (eds.), The
Late Roman World and its Historian, Londres 1999, 51-63.
15
29.2.1: Per id omne tempus, Palladius ille, coagulum omnium aerumnarum... Véase también
29.2.2, 3.
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A pu n tes sob r e la delaci ón y Am ia n o Ma r celi n o
tendría como colaborador a Heliodorus (tartareus ille malorum omnium cum
Palladio fabricatur)16 quien según el antioqueno solía utilizar confidencias
para tramar falsas acusaciones del mayor alcance, como ocurriría en el caso
de los cónsules Eusebius17 e Hypatius18 envueltos en proceso judicial por
denuncia falsa19.
Por tanto la delación, en general, en las Res Gestae adquiere una especial
relevancia en relación sobre todo con los delitos de lesa majestad. De esta
manera Amiano reprocha al emperador Constancio II aceptar frecuente-
mente toda acusación por dudosa que fuese, como verdadera y demostrada,
convirtiendo además con mucha facilidad el más ligero rumor en sospe-
cha o tentativa de conspiración contra su persona20. Muy significativas al
respecto serán las actuaciones llevadas a cabo en relación a los partidarios
de Magnencio, bastando según Amiano haber sido nombrado, acusado o
denunciado para que se dictase sentencia de muerte, proscripción o des-
tierro: quasi sufficiente hoc solo, quod nominatus esset aut delatus aut postulatus,
capite uel multatione bonorum, aut insulari solitudine damnabatur21.
Papel importante en la extensión de la delación bajo Constancio II se
atribuye también a los cortesanos y a los que rodeaban al propio empera-
dor22, como es el caso de Rufinus23 (apparitionis praefecturae praetorianae tunc
principem, ultimorum semper auidum hominem, et coalita prauitate famosum)24,
16
29.2.6. Sobre la problemática de la figura de Heliodorus, véase comentario en G. Sa-
bbah, «Présences féminines dans les Res Gestae d’Ammien Marcellin. Les rôles politiques»,
Cognitio Gestorum. The historiographic Art of Ammianus Marcellinus, Amsterdam 1992, 103-104.
También vid. al respecto P. Guyot, Eunuchen als Sklaven und Freigelassene in der griechisch-rö-
mischen Antike, Stuttgart 1980, 131-132.
P L R E I, 308-309.
17
P L R E I, 448-449; A. Chastagnol, Les Fastes de la préfecture de Rome, París 1962, 204-206.
18
19
29.2.9. Ambos cónsules serían procesados sufriendo el destierro, aun cuando en este
caso posteriormente se les reintegraría en sus honores y bienes, vid. 29.2.10, 11.
20
14.5.2. Vid. G. Sabbah, La méthode d’Ammien..., op. cit., 437. También en el mismo
sentido vid., 21.16.8; igualmente vid., 22.11.5.
21
14.5.3. Vid. A. Mª Tassi, «Costanzo II e la difesa della maestà imperiale nell’opera di
Ammiano Marcellino», C S 6, 1967, 158-159.
22
Vid. 16.8.11, 13. En el mismo sentido véase también 14.5.4, 5. En general y para la
corrupción de altos cargos de la administración, G. Carrasco Serrano, «Corrupción y admi-
nistración en las Res Gestae de Amiano Marcelino», HAnt 19, 1995, 363-374.
P L R E I, 774.
23
24
15.3.8.
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Gr ego r io C a r r asco S er r a n o
calificado por Amiano como delator funestus25, quien acusaría a todos los
participantes en la supuesta conjura de Sirmium26 en el año 355 d.C., en-
causando al propio gobernador de la Panonia Segunda, Africanus27.
Muy característica también al respecto resulta la figura de Flavius Arbitio28
(ad insidiandum acer et flagrans)29, quien siendo magister equitum sería encargado
en el año 354 d.C., junto con Eusebius30 de presidir las audiciones contra
los acusados de haber sido colaboradores del César Galo, y quienes según el
testimonio amianeo, sin distinguir entre inocentes y culpables, desterraron
a unos tras someterlos a tortura, degradaron a otros, imponiendo al resto
la pena capital31.
Entre los cortesanos destaca también Amiano a los eunucos32, quienes
a su juicio, y sin ocultar su más profunda repulsa para con ellos33, no so-
lían tener mayor objetivo que su propio enriquecimiento personal dando
pábulo siempre a falsas acusaciones:
…isdemque residui regii accessere spadones, quorum ea tempestate plus ha-
bendi cupiditas, ultra mortalem modum adolescebat, inter ministeria uitae
secretioris, per arcanos susurros nutrimenta fictis criminibus subserentes.34
25
15.3.9. Según indica el propio Amiano, Rufinus en recompensa a su acción como
delator recibiría el encargo de continuar en su puesto dos años más. Véase al respecto Ch.
Vogler, Constance I I et l’administration..., op. cit., 208; Y. Rivière, Les délateurs sous l’Empire
romain, Roma 2002, 475-477.
26
Vid. 15.3.7, 11. Cf. Ch. Vogler, Constance I I et l’administration..., op. cit., 186-187; R.
Syme, Ammianus and the Historia Augusta, Oxford 1968, 66-68.
P L R E I, 26.
27
P L R E I, 94-95.
28
29
14.11.2.
30
Vid. infra nota nº 35.
31
15.3.2. En relación a la arbitrariedad de la justicia, vid. G. Carrasco Serrano, «Justicia
y poder en Amiano Marcelino», HAnt 16, 1992, 363-371.
32
Véase, y en general, K. Hopkins, «Eunuchs in Politics in the Later Roman Empire»,
PCPhS 9, 1963, 62-80. También B. de Gaiffier, «Palatins et eunuques dans quelques documents
hagiographiques», Analecta Bollandiana 75, 1957, 17-46; N. Santos Yanguas, «Los eunucos en
la administración romana del Bajo Imperio según Amiano Marcelino», Revista Internacional
de Sociología 24, 1977, 541-555. P. Guyot, Eunuchen als Sklaven..., op. cit., Stuttgart 1980; S.
Tougher, «Ammianus and the Eunuchs», en J. Willen Drijvers & D. Hunt (eds.), The Late
Roman World and its Historian, Londres 1999, 64-73.
33
Véase vgr. la despectiva descripción amianea en cuanto a los eunucos privados de 14.6.17.
34
14.11.3. También al respecto 18.5.4.
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A pu n tes sob r e la delaci ón y Am ia n o Ma r celi n o
Prototipo entre ellos por su avidez y arrogancia se resalta en el relato
amianeo a Eusebius35, praepositus sacri cubiculi, cargo al que había llegado,
según el historiador, desde la condición más humilde, consiguiendo ejercer
siempre una considerable influencia36 sobre Constancio II.
Pero esta influencia nociva ejercida por altos funcionarios y cortesanos
también se expresa claramente por parte de Amiano en relación a la admi-
nistración de Valentiniano I a través de la figura de Maximinus37, encargado
de dirigir diversos procesos judiciales38, y quien según el historiador nunca
respetaría los procedimientos legales fomentando además las delaciones39.
Igualmente la delación se hace patente en la administración de Valente
tras la usurpación de Procopio40 en el año 365 d.C. En este sentido Amiano
esforzándose en describir con los tonos más oscuros el ambiente impuesto
por el emperador una vez sofocada la usurpación41, imputa a Valente recibir
y alentar las denuncias de los delatores: imperator enim promptior ad nocendum,
criminantibus patens, et funereas delationes adsciscens, per suppliciorum diuersitates
effrenatius exultauit42.
De forma semejante, el antioqueno pone de manifiesto en la descripción
de los procesos por alta traición en Antioquía del 371-2 d.C.43, la determi-
P L R E I, 302-303. P. Guyot, Eunuchen and Sklaven..., op. cit,, 199-201.
35
36
18.4.3. Véase igualmente la descripción que de Eusebius se realiza en 18.4.4.
37
Vid., P L R E I, 577-578. Véase el retrato de Maximinus de 28.1.5, 7.
38
Vid., 28.1.8, 10; 28.1.12, 13; 28.1.31, 32. Cf. A. Chastagnol, La Préfecture urbaine à Rome
sous le Bas-Empire, París 1960, 431; J. Matthews, Western Aristocracies and Imperial Curt A.D.
364-425, Oxford 1975, 56 ss.; Id., The Roman Empire of Ammianus, Londres 1989, 210 ss.; T.D.
Barnes, Ammianus Marcellinus and the Representation of Historical Reality, Ithaca 1998, 241-246;
M.A. Marié, «Deux sanglants épisodes de l’accession au povoir d’une nouvelle classe poli-
tique: les grands procès de Rome et d’Antioche chez Ammien Marcellin, Res Gestae, 28.1;
29.1 et 2», Mélanges J. Fontaine. De Tertullien aux Mozarabes I, París 1992, 349-360.
39
28.1.36, 37. No obstante sobre el cuadro excesivamente sombrío que Amiano hace
de la figura de Maximinus cf. A. Alföldy, A Conflict of Ideas in the Late Roman Empire. The
Clash between the Senate and Valentinian I , Oxford 1952, 5, 67 y ss.; también al respecto E. A.
Thompson, The Historical Work of Ammianus Marcellinus, Cambridge 1947, 97 ss.
40
Vid., vgr., R. C. Blockley, Ammianus Marcellinus. A study of his historiography and political
thought, Bruselas 1975, 55-61.
41
Con independencia de las posibles arbitrariedades cometidas, no existe quizá otro au-
tor que haya dramatizando tanto la situación como Amiano, vid. vgr. 26.10.9 y 26.10.13, 14.
42
26.10.12.
43
Vid. A. M. Marié, «Deux sanglants épisodes...», art. cit., 349-360.
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Gr ego r io C a r r asco S er r a n o
nante acción de los acusadores que según el historiador llevaría a muchos
inocentes al exilio y a la incautación de sus bienes44.
Asimismo especial relieve al respecto adquieren en el relato amianeo
los juicios de Scythopolis45 en el 359 d.C., al frente de los cuales estaría
de nuevo el notario Paulus (... notarius missus est Paulus, qui peritus artium
cruentarum46, quien buscando siempre víctimas, no vacilaría en emplear el
fraude y envolver a inocentes en las redes de la acusación capital47.
Una vez más la necesidad de perseguir cualquier presunto delito de
lesa majestad, conllevaría el inicio de los encausamientos basados en las
denuncias de acusadores48.
Aunque el antioqueno no condena por sí mismo dichos delitos, por
cuanto admite que la seguridad del soberano legítimo debe ser defendida
con la colaboración de todos49, sin embargo muestra su total disconformidad
frente a los abusos y la indefensión de los encausados.
Por tanto, la obra de Amiano Marcelino viene a representar toda una
clara denuncia frente a las acciones de los delatores50 que posibilitarían la
proliferación de procesos judiciales, regidos en muchas ocasiones más por
la arbitrariedad y el despotismo que por el poder legal.
44
29.1.20, 21.
45
Véase al respecto vgr. H. Funke, «Majestäts und Magieprozesse bei Ammianus Marce-
llinus», JbAC 10, 1967, 151-165; R. von Haehling, «Ammianus Marcellinus und der Prozess
von Skythopolis», JbAC 21, 1978, 74-101.
46
19.12.1. Añade Amiano en 19.12, 2: ut enim erat obstinatum fixumque eius propositum ad
laedendum, ita nec furtis abstinuit, innocentibus exitialis causas adfingens, dum in calamitosis stipendiis
uersaretur.
47
19.12.13.
48
19.12.3, 5.
49
19.12.17. También vid. 29.1.18. Cf. R. C. Blockley, Ammianus Marcellinus..., op. cit.,
114; J. Matthews, The Roman Empire..., op. cit., 252.
50
Sobre la represión de la delación a través de la legislación de la época véase, J. Gaude-
met, «La répression de la délation au Bas-Empire», Droit et société aux derniers siècles de l’Empire
romain, Antiqua 62, Nápoles 1992, 157-173; también y sobre el edicto contra los delatores de
Constantino, CTh. 10.10.2, vid., T. Spagnuolo Vigorita, Exsecranda pernicies. Delatori e fisco
nell’età di Costantino, Nápoles 1993, 3 ss.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 171-178 177
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COMENTARIOS SOBRE LA ACTIVIDAD
LEGISLATIVA DURANTE LA REPÚBLICA
ROMANA A PARTIR DE GAI. 1.3-4
Ma rtha Pat ricia Irigoyen Troco nis
Universidad Nacional Autónoma de México
marpat@[Link]
Resumen — El texto que aquí presentamos corresponde a los parágrafos 3 y 4 del Co-
mentario 1 de las Instituciones de Gayo. Dichos parágrafos forman parte de una breve
introducción en la que el jurista, después de haber hecho la distinción entre el derecho
común a todos los pueblos (ius gentium) y el derecho propio del pueblo romano, pro-
cede a enumerar las fuentes propias de este último, que son: las leyes y los plebiscitos,
los senadoconsultos, las constituciones imperiales, los edictos de los magistrados y la
jurisprudencia. Consideramos que la selección de los parágrafos señalados nos permite
realizar una nueva lectura para señalar algunos problemas importantes de la política
interna durante la época de la República romana y que dan indicios de las vicisitudes
entre los órganos del poder y su actividad legislativa.
Palabras clave — Gayo, República romana, legislación
COMMENTARY ON LEGISLATIVE ACTIVITY DURING THE
ROMAN REPUBLIC IN GAI. 1.3-4
Abstract — The text we discuss here corresponds to paragraphs 3 and 4 of the First
Commentary of Gaius’ Institutes. These paragraphs are part of a brief introduction in
which the jurist, having made the distinction between the law common to all people
(ius gentium) and the Roman people’s own law, proceeds to enumerate the sources of
the latter, which are: leges and plebiscita, senatusconsulta, constitutiones imperiales, edicta
(of the magistrates) and iurisprudentia. Throughout the lengthy history of the well-
known struggles between patricians and plebeians, a double legislative activity is car-
ried out: on the one hand, the populus, congregating in assemblies of citizens, enacts
leges; on the other hand, the senatus enacts senatusconsulta, an important normative and
restrictive activity. We believe that the selection of the above paragraphs allows us to
perform a new reading that points out some important issues on the social struggles
and internal policies which also show some of the conflicts between the Republican
powers and their legislative activity.
Keywords — Gaius, Roman Republic, legislation
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la acti v idad legislati va dur an te la república ro m a na
Si bien el nombre Gayo obedece a uno de los más reconocidos juris-
consultos de la época clásica del derecho romano, no se tienen datos pre-
cisos sobre su vida. Se piensa que nació bajo Trajano y que quizá durante
Adriano (117-138 d.C.) vivió un tiempo en Roma. Los estudiosos siguen
discutiendo sobre su probable origen: unos piensan que era originario
de alguna provincia griega y otros, que era romano1. El problema parte
del hecho de que el personaje tenía únicamente un praenomen: Gaius. De
hecho, los provinciales, cuando adquirían la ciudadanía romana, acos-
tumbraban adoptar, junto a su nombre originario o en sustitución de éste,
un praenomen romano, que a menudo era el del personaje a quien debían
la concesión de la ciudadanía2.
Gayo escribió profusamente3 sin haber gozado del ius respondendi o haber
ocupado algún cargo público. Seguramente no murió antes del 178 d.C.,
en cuanto que fue autor de un comentario al senadoconsulto Orficiano
emitido ese mismo año. Sin embargo, es de llamar la atención el hecho
de que nunca fue citado por sus coetáneos ni por juristas posteriores, ni
siquiera por Julio Paulo ni Ulpiano, que debieron haber conocido sus obras.
Sin embargo, en la época posclásica era ya muy popular y sus opiniones y
comentarios fueron oficialmente reconocidos a través de la Ley de Citas
(426 d.C.), que concedió igual autoridad a Papiniano, Paulo, Ulpiano y
Herenio. Al parecer, Justiniano tuvo especial predilección por Gayo, ya
que frecuentemente lo llama «Gaius noster», además de haber ordenado la
composición de sus propias Institutiones, basadas en las de aquél.
1
Quienes sostienen que Gayo era provincial se basan en que en sus obras hay frecuentes
alusiones a instituciones jurídicas propias de los países helenísticos, además de haber escrito
un comentario ad edictum provinciale. Para esta discusión, pueden consultarse, sobre todo,
Arangio Ruiz, Storia del diritto romano7, Nápoles, 287 ss.; Frezza, Corso di storia del diritto romano3,
Roma 1974, 476 ss.; Guarino, Storia del diritto romano5, Nápoles, 1975, 478 ss.
2
Así, por ejemplo, quienes la habían obtenido bajo Calígula (37-41 d.C.) eran llamados
«Cayo», pues el nombre verdadero del sucesor de Tiberio era Cayo César, pero sus contem-
poráneos sólo le llamaron Cayo.
3
Entre sus obras, se cuentan: Ad edictum provinciale, un largo comentario en treinta y
dos libros, el cual constituye uno de los argumentos para afirmar que era un provincial; Ad
edictum praetoris urbani; Ad legem X I I Tabularum; De verborum obligationibus; Res cottidianae sive
Aurea; Liber singularis regularum, y varias obras monográficas. Su obra principal fue la de Ins-
titutionum commentarii quattuor, a la que nos referiremos a continuación.
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Nuestro jurista debe su celebridad, sobre todo, a una obra de carácter
elemental, un manual titulado Institutiones (de instituo: educar, instruir)4,
que se convirtió en libro de texto para el primer curso de la carrera de
derecho en Constantinopla y Berito5. Su contenido, casi completo, nos
ha llegado por vía directa, a diferencia de la casi totalidad de las obras de
los juristas romanos, de los cuales solo tenemos noticia indirectamente a
través del Digesto de Justiniano.
Al parecer, Gayo completó sus cuatro libros de comentarios de las Ins-
tituciones poco después del año 161. El ejemplar más completo es el del
famoso codex rescriptus, un palimpsesto que fue hallado en Verona, escrito
muy probablemente a principios del siglo VI en Oriente, y publicado en
1820. Antes de esa época sólo se conocía una rudimentaria Epitome Gai
conservada en el Breviario de Alarico. Otros fragmentos de la misma obra
se han conservado en un papiro de mediados del s. III descubierto en 1927
(Oxyrhynchi Papyri XVII no. 2103) y en un pergamino descubierto en Egipto
en 1933 (Papiri Soc. Ital., XI no. 1182), que parece proceder del siglo VI.
Las Instituciones de Gayo poseen, indiscutiblemente, las cualidades de
claridad, simplicidad y economía en el lenguaje, y su estilo, a juzgar por los
estándares de su propio tiempo, es sencillo y bueno. Sin embargo, aunque
sus explicaciones históricas son a menudo erróneas, prácticamente es el
único jurista que se interesa en hacerlas. Incluso, aun cuando sus méritos
fuesen menores de lo que son, sus Instituciones aún serían de la mayor im-
portancia por ser la única obra jurídica de la época clásica que nos llegó
casi íntegramente en su forma original6.
El texto que aquí comentaremos corresponde a los parágrafos 3 y 4 del
Comentario I de las Instituciones de Gayo. Estos dos parágrafos forman
parte de una breve introducción, que se extiende del § 1 al 7 del libro I del
clásico manual de instituciones del derecho privado, en el cual el jurista,
después de haber hecho la distinción entre el derecho común a todos los
pueblos (ius gentium) y el derecho propio del pueblo romano, se detiene
4
Por lo tanto, las Institutiones son los principios elementales y fundamentales del dere-
cho privado.
5
Vid. D’Ors, Derecho Privado Romano10, Pamplona, 2004, §52.
6
Entre las ediciones críticas de las Institutiones se encuentran las siguientes: G. Studemund
& P. Krüger (1923); E. Seckel & B. Kübler8 (1939); J. Baviera, Fontes Iuris Romani Anteiustiniani,
Pars Altera, 1940; F. de Zulueta (1936) con comentarios (1953); M. David & H. L. W. Nelson
(1954-1960).
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a enumerar las leyes y los plebiscitos (§ 3), los senadoconsultos (§ 4), las
constituciones imperiales (§ 5), los edictos de los magistrados (§ 6), y la
jurisprudencia (§ 7).
Hemos hecho la selección de dichos parágrafos en tanto que nos permiten
señalar algunos problemas importantes sobre el desarrollo de la actividad
legislativa por parte de las asambleas populares y del Senado durante la
época de la república y, por tanto, permiten comentar la relación que
existía entre el populus y el senatus.
§ 3. Lex est, quod populus iubet atque constituit. Plebiscitum est quod plebs
iubet atque constituit. Plebs autem a populo eo distat, quod populi appella-
tione universi cives significantur, connumeratis etiam patriciis; plebis autem
appellatione sine patriciis ceteri cives significantur; unde olim patricii dicebant
plebiscitis se non teneri, quae sine auctoritate eorum facta essent; sed postea
lex Hortensia lata est, qua cautum est, ut plebiscita universum populum te-
nerent: itaque eo modo legibus exaequata sunt7.
La ley es lo que el pueblo ordena y establece. El plebiscito es lo que la plebe
autoriza y establece. La plebe, pues, se distingue del pueblo en que con el
nombre de «pueblo» se comprenden todos los ciudadanos, incluidos también
los patricios; mientras que con el nombre de «plebe» se comprenden los demás
ciudadanos, sin los patricios; de ahí que, en un tiempo, los patricios afirmaban
no estar obligados por los plebiscitos, ya que 〈éstos〉 se habían efectuado sin
su aprobación; pero después se dio la ley Hortensia, con la cual se estableció
que los plebiscitos obligaran a todo el pueblo: y así, de ese modo, fueron
igualados a las leyes.
Dado el carácter elemental del manual, al que nos hemos referido ya,
parece necesario advertir, ante todo, la necesidad de ubicar dichos frag-
mentos en su debido contexto y soporte histórico, señalando los antece-
dentes de lo que aquí Gayo presenta, en realidad, como el resultado de lo
que debió haber sido el lento y laborioso desarrollo de estas instituciones
republicanas.
Como solemos leer en los libros de historia y manuales de derecho,
la República surgió en Roma en el momento en que la monarquía fue
derrocada por las gentes, de modo que la nueva forma de gobierno fue
7
Para este comentario nos hemos basado en la edición de E. Seckel & B. Kübler, reimpr.
1969.
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rigurosamente clasista, esto es, patricia. La otra parte de la población, que
comprendía los grupos más pobres y que estaba constituida por la plebe
(plebs), fue totalmente excluida de toda posibilidad de participar en el go-
bierno y, por ser obligada a trabajar las tierras, muy pronto se vio oprimida
por las deudas8. En tal situación, en el año 494 a.C., la plebe se retiró más
allá del Anio, luego llamado Monte Sacro, se reunió en asamblea, y eligió
a sus primeros magistrados, a quienes denominó «tribunos» (tribuni plebis),
los declaró sacros e inviolables, y declaró su posibilidad de regirse por sí
misma, de modo que tales primeras deliberaciones, juradas por la plebe y
respaldadas por las costumbres y creencias religiosas, tomaron el nombre
de leges sacratae porque establecían que todo aquel que las hubiese violado
fuese considerado sacer, esto es, punible ante los dioses por los hombres.
Por eso, el monte donde se llevó a cabo el movimiento de dicha secesión
recibió el nombre de mons Sacer.
A este acto revolucionario de la plebe se suma la afirmación del princi-
pio de que el pueblo tiene la capacidad de regirse a sí mismo y, por tanto,
que sólo al pueblo le pertenece el poder de establecer normas obligatorias
(iussa) para todos los ciudadanos. De hecho, después de aquel primer acto
revolucionario plebeyo, también el pueblo, organizado por centurias,
comienza a reunirse normalmente en asambleas políticas que adquieren
funciones legislativas. Por lo tanto, las leyes, en cuanto son establecidas
por el pueblo, son denominadas como iussa populi.
Poco después, en los años 451-450 a.C., tendrá lugar un acontecimiento
histórico importante: la codificación de la ley de las XII Tablas (que origi-
nalmente fueron diez y luego se agregaron otras dos) que se redactan bajo
la presión de los plebeyos que buscaban la equiparación con los patricios.
Según el historiador Tito Livio (7.17.2), en la norma de dicha ley que
rezaba: quodcumque postremum populus iussisset, id ius ratumque esset, quedaría
plasmada desde entonces la ideología plebeya de lo que sería la soberanía
popular. Sin embargo, las deliberaciones de la plebe, que se reunía según el
sistema más democrático de la repartición por tribus, y no según el sistema
timocrático de los comicios centuriados9, influían indirectamente sobre
8
Vid. Serrao, Classi partiti e legge, 23 ss.; De Martino, Storia della costituzione romana, I 2, 64 ss.
9
En la asamblea de la plebe, las tribus eran las encargadas de emitir su voto y éste era
determinado por la mayoría de los votos individuales de los inscritos en la tribu, siempre que
estuviesen presentes en la asamblea. En la mitad del s. III a.C., las tribus llegaron a sumar un
número máximo de 35, de modo que, para alcanzar la mayoría, sólo se necesitaba el voto de
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el ordenamiento ciudadano, pero en sí y por sí, conservaban el carácter
de deliberaciones no obligatorias para todos los ciudadanos, mientras no
hubiesen sido elaboradas y aceptadas por los patricios, que constituían la
parte más rígida del Senado.
De lo anterior, se desprendía que, para que los plebiscitos tuviesen valor
general, debían: o ser aprobados por todo el pueblo reunido en comicios
centuriados10, o debían contar con la ratificación (auctoritas) del Senado pa-
tricio, y de tal manera, asumían casi la configuración de contratos realizados
entre las dos clases. Esto continúa sucediendo, con altibajos y vicisitudes
durante los siglos V y IV a.C.
Sin embargo, durante el siglo IV se llevó a cabo la equiparación definitiva
de las dos clases mediante el acceso de los plebeyos a todas las magistraturas
y, por último, en el 286 a.C., una ley propuesta por el jefe supremo del
ejército Quintus Hortensius, votada por los comicios centuriados, estableció
que los plebiscitos pudiesen prescindir del consenso o de la aprobación del
Senado y, por tanto, fuesen obligatorios para todos los ciudadanos. Desde
ese momento, los plebiscitos, siguiendo las propuestas de los tribunos y
votados sólo mediante los concilia plebis – que, por cierto, constituían la gran
mayoría de la población – alcanzaron igual valor que las leges propuestas
por los cónsules y votadas por todo el populus, reunido por centurias y
también, todavía, por tribus.
Sin embargo, la actividad legislativa se desarrolló posteriormente,
sobre todo por obra de los movimientos populares que se habían venido
manifestando de la manera más directa mediante la acción del tribunado
de la plebe, mientras que la nobilitas, que constituía la nueva clase diri-
gente, patricio-plebeya y de la cual la gran mayoría de los miembros del
Senado era su mejor expresión, tendía a limitar y a frenar el desarrollo de
la legislación reformadora11. A nuestro parecer, a la luz de esta explicación
18 de ellas. Por su parte, los comicios centuriados estaban constituidos por 193 centurias, que
constituían la unidad de los votantes, distribuidos por clases, de acuerdo con su riqueza: 18
pertenecían a la clase ecuestre, los caballeros; 80 a la primera clase; 20 a cada una de las clases
segunda, tercera y cuarta; 30 a la quinta clase y 5 a los desposeídos. Puesto que los primeros
en emitir su voto eran los de la primera clase y la ecuestre, una vez alcanzados los 98 votos,
obtenían la mayoría, por lo que no era necesario que las demás clases votaran.
10
Lo cual parece haber sucedido hacia el año 449, fecha en que se expidieron las leyes
Valeriae Horatiae.
11
Vid. Serrao, op. cit., 165 ss.
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contextual, el pasaje gayano se vuelve más claro y adquiere su correcta
dimensión histórica.
La lex es iussum populi, en cuanto que es votada por todo el pueblo. El
plebiscitum es iussum plebis en tanto que es votado sólo por la plebe. Aquí es
digno de hacer notar que para una y otro, Gayo utiliza el verbo iubere, en
tanto que ambos son expresiones de la soberanía popular. Y luego explica:
en algún tiempo (olim) los patricios afirmaban que no estaban sujetos a los
plebiscitos porque éstos eran votados sin su participación: por tanto, para dar
validez general a los plebiscitos era necesaria, en ese entonces, la aprobación
sucesiva o preventiva de Senado patricio, lo cual nos indica que aquí se está
hablando de «leyes contractuales». Sin embargo, aquí parece que Gayo no
toma en cuenta que ya, en su propia época, en pleno imperio, las asambleas
populares no funcionaban más, pues al parecer, la actividad legislativa de la
plebe o del pueblo es contemporánea a él. Por un lado, también esto es un
índice de la falta del contexto histórico del tratado que ya apuntábamos; y,
por otro, se puede explicar por el hecho de que el jurisconsulto, preocupado
por explicar a sus jóvenes lectores la esencia de la lex y del plebiscitum, después
de haber indicado la razón por las cuales los antiguos patricios contestaban
la validez de los plebiscitos, y después de haber precisado el momento en
el que se dio la equiparación definitiva, no consideraba que fuese necesa-
rio insistir en la desaparición de las asambleas populares, así como de su
función legislativa, en cuanto que cada lector de su tiempo lo sabía muy
bien. En cambio, él describía como actuales las leyes y los plebiscitos que,
aunque fueron creados durante la época republicana, todavía constituían
fuentes importantes de una parte del derecho vigente de su tiempo.
Veamos el siguiente parágrafo, referido a los senadoconsultos:
§ 4. Senatus consultum est, quod senatus iubet atque constituit: idque legis
vicem optinet, quamvis de ea re fuerit quaesitum.
El senado consulto es lo que el Senado ordena y establece: y, por más que
sobre esta cuestión haya habido duda, tiene fuerza de ley.
Por lo que ya referimos acerca del nacimiento y desarrollo de la actividad
legislativa popular durante la época republicana, el poder legislativo sobe-
rano concernía al pueblo y, por tanto, el verbo iubere se utilizaba sólo para
indicar las instituciones legislativas emanadas propiamente de las asambleas
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la acti v idad legislati va dur an te la república ro m a na
populares, ya fuesen los comicios de todo el pueblo, o bien, los concilios
de la plebe. Y éste fue el resultado de la influencia que la ideología plebeya
– a través de su lucha por alcanzar su participación en la política – tuvo
sobre la organización constitucional de la república más antigua.
Por consiguiente, el Senado – que originalmente estuvo constituido
sólo por patricios, y después, por la equiparación de los dos órdenes, tuvo
carácter patricio-plebeyo –, se convirtió en el órgano consultivo supremo
de gobierno. En él se concentraron todos los poderes políticos y, por tanto,
tenía el poder de emitir las normas que regulaban su propia actividad ad-
ministrativa. En cambio, no tenía el poder de aprobar normas de carácter
general y, por tanto, no tenía el poder legislativo. No obstante esto, el
Senado buscó los más diversos modos de detener, limitar y frenar la acti-
vidad legislativa de las asambleas populares, la cual, como hemos dicho,
había sido realizada desde los tiempos más antiguos (ss. V y IV a.C.) por
la plebe. Por eso, aunque a menudo los senadoconsultos mantenían una
posición dialéctica en la revisión de las leyes, sin embargo, no asumieron
nunca la forma de iussa dirigidas a la generalidad de los ciudadanos: éstas
siempre permanecieron formalmente como opiniones, o sea, consulta, con
las cuales se hacía directa la actividad del gobierno senatorial.
Con la decadencia y la desaparición de las funciones legislativas de las
asambleas populares durante el Principado, las cosas cambiaron: el Senado
pierde gran parte de su poder político, pues había estado ligado al régimen
republicano y, dentro de los límites establecidos por el princeps, adquiere
una nueva modalidad de constitución imperial. Por eso es que Gayo, de
acuerdo con la organización constitucional de su tiempo, a propósito de
la definición del senadoconsulto, usa la misma expresión y los mismos
términos que usa para las leyes: el senadoconsulto es quod senatus iubet atque
constituit y, por tanto, afirma que el senadoconsulto toma el lugar de la ley:
legis vicem optinet.
Por último, no nos resta más que hacer la siguiente observación que con-
sideramos de importancia: el concepto romano de la lex como la expresión
de la soberanía popular, es decir, como el resultado de la deliberación de
las asambleas populares, persiste aún en nuestros tiempos entre la mayo-
ría de las constituciones políticas y ordenamientos jurídicos actuales. Sin
duda alguna, se trata de un importante aspecto ideológico de la sociedad
romana que continúa alimentando la experiencia jurídica y el ejercicio
político modernos.
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ACCESO A LA PROPIEDAD DE BIENES RAÍCES
POR PARTE DE EXTRANJEROS
EN LA ÉPICA GRIEGA ARCAICA*
Adr ià Piñol Villa nueva
Universitat Autònoma de Barcelona
[Link]@[Link]
Resumen — Con una aproximación filológica y jurídica se presenta aquí una visión
sintética de los diferentes grados y circunstancias de acceso a bienes raíces, concreta-
mente tierras, por parte de extranjeros en la épica griega arcaica. La variabilidad de
los casos examinados no sólo matiza sino que contradice la communis opinio según la
cual el extranjero en la Grecia preclásica estaba totalmente desposeído de los derechos
propios de la población local.
Palabras clave — épica griega arcaica, extranjero, bienes inmuebles
ACCESS BY FOREIGNERS TO REAL ESTATE OWNERSHIP IN
ARCHAIC GREEK EPIC POETRY
Abstract — By means of a philological and juridical approach we offer an overview of
the different degrees and circumstances surrounding the access by foreigners to real
estate, especially lands, in Archaic Greek epic poetry. The variability of the examined
cases contradicts the communis opinio by which the foreigner in pre-classical Greece
was totally deprived of the rights held by the local population.
Keywords — archaic Greek epic poetry, foreigner, real estate
* Este trabajo ha sido elaborado durante el período de disfrute de una Beca de Formación
de Profesorado Universitario (FPU) concedida por el Ministerio de Educación (ref. AP2009-
2302). Agradecemos a la Prof. Rosa-Araceli Santiago Álvarez, Directora de nuestra Tesis y
del citado Proyecto, sus valiosas observaciones y sugerencias.
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Acceso a la p ropiedad de bien es r a íces
1 Ofreceremos en las páginas que siguen una síntesis de las prin-
cipales conclusiones obtenidas de un doble análisis, filológico y jurídico,
de pasajes de la épica griega arcaica que atestiguan casos de acceso a la
propiedad de bienes inmuebles – especialmente tierras – por parte de ex-
tranjeros; un derecho que en Grecia estaba, en principio, restringido a la
población nativa. La elección del tema responde al hecho de formar parte,
en esta primera etapa predoctoral, de un Grupo de Investigación multi-
disciplinar en el que junto con especialistas en Filología Griega colaboran
estudiosos de Derecho Internacional Privado, y cuyo objetivo es el análisis
de los contactos e interacciones entre poblaciones de distinto origen en el
marco geográfico, histórico y cultural del mundo griego de la antigüedad.
Este novedoso enfoque se ha mostrado muy útil tanto para filólogos
como para los interesados en aspectos históricos de tipo jurídico1. Las
orientaciones de los juristas han resultado extraordinariamente esclare-
cedoras del trasfondo social y político inherente a nuestro análisis y, en
consecuencia, lo han enriquecido. A la vez, el poder contar con textos
traducidos y comentados de primera mano, ha permitido a los juristas la
reflexión sobre aspectos históricos y conceptuales de sus propias materias2.
Es cierto que la naturaleza literaria y la larga transmisión manuscrita de
los textos de la épica arcaica cuestionan su fiabilidad como testimonios – en
contraste, por ejemplo, con las fuentes epigráficas, documentos inmediatos
y, en el caso de las de contenido jurídico, precisas en los pormenores legales.
Por otra parte, el largo proceso de gestación de los Poemas Homéricos,
que remonta a una larga tradición oral iniciada en los últimos siglos del II
milenio y que sigue incorporando nuevos elementos hasta su fijación textual
definitiva o cuasi-definitiva en época pisistrática, imposibilita cualquier
identificación con una sociedad, una época o una geografía concretas. No
obstante, ya desde su nacimiento oral por obra de aedos itinerantes revelan
1
Enfoque en el que cada especialista ha aportado las observaciones y precisiones inheren-
tes a su disciplina, y del que el autor ha realizado la parte filológica. Para la discusión jurídica
hemos contado con la eficaz colaboración del Prof. Crístian Oró Martínez, Investigador
Postdoctoral de Derecho Internacional Privado de la Universitat Autònoma de Barcelona
y miembro de nuestro equipo.
2
Cf. R. A. Santiago & M. Gardeñes, «Interacción de poblaciones en la antigua Grecia:
algunos ejemplos de especial interés para el Derecho Internacional Privado», Faventia 24/1,
2002, 7-36; M. Gardeñes «Reflexiones sobre los orígenes históricos del Derecho Internacional
Privado», Anuario Español de Derecho Internacional Privado Tomo III, 2003, 107-35.
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A dr i à P iñol Villa n ue va
una vocación colectiva y panhelénica, a la vez que una finalidad educativa,
por lo que tras su ficción mítica es posible rastrear algunos de los cambios
sociales y culturales de las diferentes etapas por las que atraviesan.
2 Aunque en Grecia la propiedad de bienes raíces, especialmente tierras,
estaba en principio reservada a los nativos, ya desde los primeros testimonios
escritos (los archivos en Lineal B del II Milenio a.C.)3, y más explícitamente
en Homero, se dan casos de acceso en distintos grados a esos bienes por
parte de población de origen foráneo. Es más, el análisis pormenorizado
de los textos parece indicar que no se trataba de hechos aislados, sino re-
lativamente habituales y con una cierta variabilidad.
2.1 Predominan en Ilíada los ejemplos de donación de tierras a extran-
jeros de origen noble, pertenecientes a las élites de sus respectivas patrias
pero asimilados, como veremos, a la comunidad de acogida. Destacamos
al respecto los pasajes referidos a Belerofonte (6.192-95), Tideo (14.121-24)
y, caso de ser extranjero para el pueblo troyano, Eneas (20.178-86).
Se trata en su mayoría de foráneos expatriados, de «refugiados» por mo-
tivos políticos (conflictos dinásticos, etc.) o cualquier tipo de transgresión,
real o figurada, del orden cívico. Tras su llegada a una comunidad distinta,
hallan refugio en la corte del soberano local, con quien a menudo ya
existían lazos previos de hospitalidad familiar. Dicha acogida, sancionada
pues por la institución de la xenía «hospitalidad», suele desembocar en el
establecimiento de lazos de parentesco entre huésped exiliado y anfitrión
mediante alianzas matrimoniales, puesto que el rey que los acoge les acaba
concediendo la mano de alguna de sus hijas. De este modo el foráneo se
establece en su nuevo país de manera definitiva y se integra en la dinastía
local reinante, por lo que pasa a compartir con el rey poder y tierras. Más
concretamente, le es asignado un témenos, una extensión de terreno bien
acotado (de témno «segmentar»), término que en Homero alude mayorita-
riamente a los vastos predios o dominio oficial de un soberano o caudillo4.
Se trataría, en definitiva, de donaciones inter pares entre miembros de las
3
Cf. R. A. Santiago, «Hospitalidad y Extranjería en el mundo micénico», en C. Varias
(ed.), Actas del Simposio Internacional: 55 años de Micenología (1952-2007), Bellaterra (Barcelona)
2012, 51-89.
4
Dichos teméne destacan por su fertilidad y presentan un patrón de cultivo mixto, pues
incluyen tierra de labranza así como selectos vergeles para la plantación especializada de
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 187-194 189
Actas Rioja [Link] 189 30/3/15 16:06
Acceso a la p ropiedad de bien es r a íces
élites de comunidades diferentes, sea en el contexto de la «hospitalidad» o
de otro tipo de mutuos favores o pactos entre ellos5.
En algún caso, sin embargo, el otorgante último de las tierras no es el
soberano a título individual, como sucede con Tideo, sino la comunidad,
designada mediante el etnónimo en plural: Lýkioi «los licios» en el caso de
Belerofonte, Trôes «los troyanos» en el de Eneas. Que la concesión dependa
en último término del conjunto de la población local, aparte de sugerir la
existencia de propiedad pública o comunal, al menos en origen, de dichas
tierras6, atestigua ya una pérdida incipiente del carácter eminentemente
privado y familiar de las relaciones con el foráneo, a favor de una progresiva
transferencia de esa institución al ámbito público.
Asimismo, cambia también en estos ejemplos la causa de la donación:
se conceden al extranjero propiedades inmuebles no (sólo) por razón de
su asimilación al linaje real, sino más bien como recompensa y reconoci-
miento público a un servicio prestado en beneficio de la comunidad7. Esta
gratificación con bienes raíces recuerda el privilegio posterior de énktesis
o derecho de adquisición de bienes inmuebles concedido por la polis a un
extranjero eminente, privilegio frecuente en los decretos de proxenía de
época clásica y helenística. No obstante, mientras que los pasajes homé-
ricos recogen directamente la concesión de propiedades raíces al foráneo
honrado, la énktesis implicaba tan sólo el derecho legal a la adquisición,
fundamentalmente mediante compra, de dichos bienes.
árboles frutales, hortalizas y vid, por lo que se busca contratar a mano de obra experta en
dichos cultivos y técnicas, a menudo extranjeros (cf. 2.4).
5
Si bien escapa de los límites del presente estudio, conviene hacer mención de tres casos
«excepcionales» de donación de amplios territorios a foráneos eminentes por parte del so-
berano local. No se trata del otorgamiento de tierras concretas sino de la cesión del control
político y fiscal sobre vastos territorios que, a partir de ese momento, quedan bajo dominio
efectivo del extranjero así honrado: Il. 9.149-56 (con mención explícita de la asunción por
parte del foráneo del control fiscal sobre los tributos que se derivan), 478-84 y Od. 4.174-77.
6
Sobre la verosímil condición de ager publicus de las tierras de donde la comunidad acota
el témenos destinado al foráneo, así como para un esclarecedor estudio sobre el témenos ho-
mérico, cf. W. Donlan, «Homeric τέμενος and the Land Economy of the Dark Age», Mus.
Helv. 46/3, 1989, 129-45.
7
Belerofonte (Il. 6.179-86) «limpia» el país de Licia de monstruos (la Quimera) y tribus
invasoras (los sólimos y las amazonas). A Eneas (20.178-86) el pueblo troyano presuntamente
le habría prometido tierras si consiguiere dar muerte a Aquiles.
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A dr i à P iñol Villa n ue va
2.2 Parcialmente afines a estos ejemplos en que se gratifica con tierras a
un foráneo a cambio de sus favores para con la comunidad, hallamos en
Odisea casos de migración de reputados profesionales foráneos de ascen-
dencia noble, en su mayoría adivinos y médicos, a una comunidad distinta
de la suya de origen, donde pasan a ejercer su profesión en beneficio de
la población local. Se trata de Melampo (15.238-41) y varios de sus des-
cendientes (15.252-55, 272s., cf. Il. 13.664), cuya situación remite a los de-
mioergoí citados en dos ocasiones en Odisea (17.383 y 19.135): determinados
especialistas itinerantes que desempeñan profesiones de interés público
para el conjunto de la comunidad, tales como médicos, adivinos, aedos y
constructores de barcos.
Si bien Odisea no menciona directamente el acceso a la propiedad de
tierras por parte de estos foráneos (pero sí de casa: cf. 15.241), un texto
épico posterior, el (pseudo) hesiódico Catálogo de las Mujeres, refiere ya de
forma explícita la concesión de un klêros «lote de tierra» a Melampo, muy
verosímilmente como pago acordado al requerimiento de sus servicios
(Hes. fr. 37. 10-14 M.-W.)8. En este sentido, cabe resaltar las concomitancias
de estos posibles ejemplos con algunos testimonios epigráficos de finales
del arcaísmo en que se retribuye, precisamente con tierras, a determi-
nados «especialistas» foráneos llamados por la comunidad que los honra
para ejercer allí su profesión9.
2.3 Asimismo, junto a forasteros de noble alcurnia expatriados por nece-
sidad – algo frecuente, como hemos visto, en Ilíada –, hallamos en Odisea
otro tipo de extranjeros de rancio abolengo forzados también a abandonar
su patria, aunque por otros motivos: nos referimos a los siervos de origen
noble y extranjero, capturados como prisioneros de guerra o comprados
a mercaderes de esclavos. Los ejemplos de Odisea en que dicho personal
dependiente es de forma explícita gratificado por su amo con bienes inmue-
bles, entre ellos un klêros (Od. 14.64, cf. 21.214s.), vuelve a sugerir el acceso
a la propiedad de bienes raíces por parte de individuos de origen foráneo.
8
Cf. D. Erdas, «P.S.I. 1301 e la terminologia tecnica delle assegnazioni di terre in ambito
epico», S C O 46/2, 1997, 741-57.
9
Una selección de ellos en H. van Effenterre & F. Ruzé, N O M I M A . Recueil d’Inscriptions
Politiques et Juridiques de l’Archaïsme Grec, vol. I, París-Roma 1994 (esp. 95-143). De especial
interés resulta el llamado «Bronce de Idalion» (130-37), donde se paga con tierras, precisa-
mente, a un médico de posible origen foráneo.
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Acceso a la p ropiedad de bien es r a íces
2.4 Por último, destaca el caso de los thêtes, individuos libres de las clases
más desfavorecidas, a menudo extranjeros, contratados como jornaleros
a cambio de una soldada. Aparte de grupos o cuadrillas de thêtes llegados
para tareas puntuales como la siega o la vendimia (Il. 18.550-60), en Odisea
se atestigua también la contratación de thêtes foráneos para la explotación
de tierras periféricas o para la introducción y supervisión de determina-
dos cultivos o técnicas especializadas en las escogidas parcelas de la élite
(18.357-61). En este caso, el thés ya no es llamado para una tarea puntual,
sino para un trabajo de larga duración, por lo que muy verosímilmente
pasaría a residir sobre el terreno mismo donde fuere destinado, gozando del
derecho a cultivar, para consumo propio, una parte de éste. A diferencia,
pues, del acceso a la propiedad de parcelas por parte de foráneos eminen-
tes, el caso de los thêtes enviados a trabajar durante un período de tiempo
más o menos prolongado tierras periféricas de la nobleza local sugiere, más
bien, una posesión en precario de dichos campos.
2.5 No obstante, dependiendo de las circunstancias socioeconómicas de
cada comunidad, incluso un foráneo de baja extracción social como los
thêtes homéricos podría aspirar a la propiedad de tierras en la comunidad
de acogida. Ello puede colegirse del testimonio de Trabajos y Días acerca
de la peripecia vital del padre del propio poeta (Op. 633-40), el cual, ori-
ginario de Cime de Eolia, en Asia Menor, habría llegado a Beocia como
inmigrante acuciado por la necesidad. Una vez afincado en Beocia, habría
obtenido la propiedad de un klêros, el mismo del que instituyó herederos
a sus hijos y cuyo reparto suscitó la porfía entre ambos hermanos (Op.
37s.). Independientemente de la veritas autobiográfica de esta mención, el
testimonio sobre el padre de Hesíodo sin duda debía plantear una situa-
ción verosímil para el auditorio coetáneo pues Trabajos y Días, tal como
el propio poeta precisa en la introducción de la obra (Op. 10), pretende
relatar etétyma «realidades», esto es, situaciones que apelan al hic et nunc
compartido por su público.
Aunque el texto no precisa las condiciones exactas de este caso «in-
sólito» de acceso a la propiedad inmueble por parte de un foráneo de
origen humilde, no parece probable que respondiese a ninguna concesión
honorífica – pública o privada. Tal vez Ascra, y en general la región de
la Beocia, lugar con poca densidad de población y excedente de terreno,
podía asignar en régimen de propiedad tierras sin roturar de la periferia a
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A dr i à P iñol Villa n ue va
los recién afincados, situación de la que tenemos noticia para otros terri-
torios y períodos de Grecia, tal como sugieren las tablillas micénicas10 así
como algunos epígrafes del tardoarcaísmo11.
3 Resumiendo
Una aproximación filológica y jurídica al testimonio épico constata la
existencia de distintas modalidades de acceso a esta clase de bienes por parte
de extranjeros, transluciendo una relativa variabilidad en lo que atañe a:
1) el grado, tiempo y circunstancias del disfrute (propiedad vs. posesión
o tenencia bajo determinadas condiciones); 2) los motivos y ocasión de la
concesión (carácter privado o público de la misma, a guisa de gratificación
o sueldo, etc.); y 3) la tipología de los receptores (pertenecientes a distintos
grupos sociales).
Un análisis de este tipo, por tanto, no sólo matiza sino que contradice
la visión reduccionista, presente todavía en ciertos ámbitos académicos,
según la cual el extranjero en las comunidades de la Grecia preclásica estaba
totalmente desposeído de los derechos propios de la población local. Como
hemos visto, la situación real es mucho más compleja, con una casuística
variada. Conviene, pues, aproximarse desde nuevas y diferentes ópticas
a los textos épicos arcaicos como a una fuente primaria más, examinada,
evidentemente, con ciertas precauciones pero, no obstante, también válida
para el estudio de un período de la historia de Grecia para el que – com-
parándolo con etapas posteriores – contamos con un limitado abanico de
fuentes textuales.
10
En el caso micénico se trataría de posesión, no propiedad, concedida a grupos foráneos
integrados dentro de las clases menos favorecidas de la población local, a cambio de la pres-
tación de servicios especialmente en la defensa. Cf. Santiago, art. cit. (esp. 18-27).
11
Cuya recopilación y comentario hemos acometido en A. Piñol, «Acceso de extranjeros
a bienes inmuebles: primeros testimonios (siglos VIII-V a.C.), en R. A. Santiago (coord.) &
M. Oller (ed.) Contacto de poblaciones y extranjería en el mundo griego antiguo. Estudio de fuentes,
Bellaterra (Barcelona), 2013, 113-145.
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CICERÓN Y LA CARTA DE
CIUDADANÍA A LAS LETRAS
Gema Polo To ribio
Universidad de Castilla-La Mancha
[Link]@[Link]
Resumen — El presente trabajo se centra en el análisis del discurso en defensa del
poeta Arquías, acusado de usurpación de la ciudadanía romana, que el gran orador
arpinate pronunció en el verano del 62 a.C. Dejando a un lado la cuestión jurídica
de que sea en esta oratio donde se encuentra de manera expresa lo que la doctrina ha
denominado «el concepto del valor declarativo y no constitutivo del censo», será
nuestro objeto de estudio, precisamente, a qué puede obedecer que lo primero que
llame la atención es que gran parte del discurso poco tenga que ver, justamente, con
la causa legal en disputa, hasta el punto de que se haya puesto de relieve que muy por
encima del valor jurídico del discurso estuviera la espléndida defensa del oficio de las
letras, que en él se contiene.
Palabras clave — Cicerón, census populi, Pro Archia, prueba retórica
CICERO AND THE CHARTER OF CITIZENSHIP TO ARTS
Abstract — This paper discusses the analysis given by Cicero during the summer of
62 BC in which he defends Archia, the poet who was accused of usurping Roman
citizenship. Leaving aside the legal dimension (which shows that what has been com-
monly named as ‘the concept of declarative value and non-constituent of the cen-
sus’ is already present), the foremost objective of the present article is why the main
content of the speech, which has little to do with the legal aspect of the argument,
is what draws our attention. More than the legal value of the speech itself, above all
the magnificent defense of Archia as a poet, is what we focus on.
Keywords — Cicero, census populi, Pro Archia, rhetoric evidence
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C ice rón y la ca rta de ciudadaní a a las letr as
Si, como ya nos indicara Pugliese 1, la importancia de las fuentes
ciceronianas para los estudios del Derecho Romano comenzó a crecer con
la entrada en vigor en el continente europeo de varios códigos nacionales
decimonónicos, cómo no van a alcanzar estas mismas fuentes aún más
valor, en el siglo XXI, a la vista de la armonización jurídica europea, nece-
sitada de bases y experiencias jurídicas comunes. Y es que, efectivamente,
siguiendo al A., un personaje como Cicerón, que desarrolla gran parte de
su vida afrontando problemas relacionados con el derecho y el estado, no
puede dejar de seguir siendo interesante al jurista europeo, al filólogo, al
historiador, en suma, al humanista de hoy, de siempre.
Como todos sabemos, Cicerón ha sido considerado una figura a caballo
entre el abogado y el jurisconsulto; el político; el filósofo; incluso, el poeta,
así como en una posición intermedia entre la retórica y el derecho.
Por lo que a la figura de abogado se refiere, en total afinidad con Brog-
gini2 nos manifestamos al entender que hablar de Cicerón abogado, puede
parecer peligroso y, al mismo tiempo, obvio. Peligroso, porque el término
nos traslada a cualificaciones y comportamientos modernos a los que no
puede reconducirse la oratoria forense de Cicerón y obvio, porque todos
conocemos la amplitud de dicha actividad.
En sustancia, la figura de abogado, en opinión de Brasiello3, está en gran
parte de la figura de Cicerón aunque, de seguir la de Mommsen, siendo
sólo un abogado, Cicerón no era ni siquiera, un buen abogado: fue un
simple periodista4. En el abogado, continúa Brasiello, confluyen además
el filósofo, el literato, el estilista y si en sus oraciones Cicerón no podía
prescindir de una inspiración derivada de la vida pública y de la política,
¿estaba, a su vez, esta inspiración informada por los principios del derecho?.
¿Era, en suma, Cicerón un jurista?
Parece que el mismo Cicerón, sostiene Brasiello5, no pretendía ser
1
G. Pugliese, «Cicerone tra Diritto e Retorica», Studi in onore di A. C. Semolo, Milán
1962, 8 ss.
2
G. Broggini, «Cicerone avvocato», Jus, 37, 1990, 143.
3
U. Brasiello, «Cicerone avvocato», Rivista Trimestrale di Diritto e Procedura Civile, 2,
1959, 563.
4
Muy ilustrativa resulta la lectura del Capítulo I de A, Castro, «El anticiceronianismo de
Theodor Mommsen en el marco histórico de ciceronianismo», en Cicerón y la jurisprudencia
romana. Un estudio de historia jurídica, Valencia, 2010.
5
U. Brasiello, op. cit., 566. En este mismo sentido se manifiesta De Francisci, «Cicerone
e il Diritto», en Scritti in memoria di Antonino Giuffrè, Vol. I, 1967, 275, para quien, de acuerdo
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G em a P olo To ribio
jurisconsulto cuando, por ejemplo, confía a Trebacio que Aquilio Galo
le había enviado clientes para cuestiones de hecho, diciendo nihil ad ius,
ad Ciceronem. Con esa respuesta, Aquilio Galo, apunta Broggini6, está di-
ciendo que tales cuestiones de hecho, al no ser de ciencia del derecho, no
son resueltas por un jurista pero sí por el abogado instruido en la retórica,
como lo fue Cicerón. De igual modo, al propio Trebacio confió Cicerón
que él no osaba asumir la función del cavere. Cicerón, eso sí, fue discípulo
de dos grandes jurisconsultos, Q. Mucio Escévola y Servio Sulpicio Rufo
y, como hemos comentado, muy amigo tanto de Trebacio Testa, como
de Aquilio Galo.
Declarar la posición que el gran orador arpinate ocupaba entre la retórica
y el derecho nos puede ayudar a establecer, en opinión de Pugliese7, qué
valor debemos otorgarle a las noticias jurídicas por él proporcionadas. Y
es que el conocimiento del derecho, en opinión del A., podía ser un ins-
trumento en las manos del abogado, aunque algunos, incluso, apunten la
posibilidad de poner en duda su utilidad o, al menos, equipararlo al dominio
de otros conocimientos accesorios como la psicología o la historia.
Si el conocimiento del derecho, contempla Brasiello8, la mayoría de
las veces no se elevó a ciencia, aunque formó el sustrato y el presupuesto
para el ejercicio del arte de abogado – arte que Cicerón ejercitó del modo
más completo con armas, en palabras de Quintiliano, no sólo fuertes, sino
también fulgentes –, en cambio, siguiendo a Pugliese9, la disciplina que
se consideraba indispensable en la formación del abogado era la retórica,
cuya influencia se vislumbra obviamente en las oraciones que nos ha le-
gado como abogado sólido con base jurídica que, según Brasiello10 era, y
ello, teniendo en cuenta que, a pesar de su gran conocimiento jurídico,
Cicerón, como reconoce Pugliese11, no se sentía atraído por la ciencia del
derecho como tal.
con Arangio-Ruiz, Cicerón no puede definirse como un jurista a pesar de haber estudiado
asiduamente el derecho del que, a lo largo de su larga carrera de abogado, poseía un mediato
y válido conocimiento válido para mantener sus tesis.
6
G. Broggini, «L’arte forense di Cicerone», Jus, 14, 1963, 110.
7
G. Pugliese, loc. cit., n.1.
8
U. Brasiello, op. cit., 569.
9
G. Pugliese, op. cit., 17.
10
U. Brasiello, op. cit., 570.
11
G. Pugliese, op. cit., 17.
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C ice rón y la ca rta de ciudadaní a a las letr as
Pero a diferencia de tantos otros abogados, Cicerón escribe y, tal y como
afirma Brasiello12, le debemos estar agradecidos pues si todos los oradores
forenses hubieran escrito sus oraciones, conoceríamos el procedimiento
romano y también el derecho, sobre todo el penal, mucho mejor de lo que
lo conocemos.
Para Cicerón, apunta Arnaldi13, el orador se aproxima al poeta; apro-
ximación, siguiendo al A., que nos equivocaríamos al considerarla sólo
inspirada en la escuela o por un manual. El Arpinate, continúa Arnaldi,
era un lector inteligente y apasionado por la poesía que traducía y com-
ponía, especialmente en la juventud, imitando primero a los alejandrinos,
después a Ennio. Plutarco es de los críticos antiguos, el único que otorga
un juicio favorable sobre su poesía (Cic. 40.2) tanto, como para atribuirle
en los años de juventud una gloria no menor en ésta que en la oratoria y
dar sabor de veracidad a algunas afirmaciones de la oración pro Archia, con
una expresión de nostalgia.
En efecto, siguiendo a Brasiello14, Cicerón fue también poeta porque
para él – en la misma línea de Arnaldi –, el orador se aproxima al poeta y
su maestro fue Arquías, aquel al que defendió en una cuestión de ciuda-
danía, como explicaremos más adelante, de la que derivaba la expulsión
de la ciudad.
Cicerón, apunta Camarero15, si no poeta puro, de espíritu lírico al me-
nos, había escrito en su juventud numerosos poemas de los que nos quedan
sólo algunos fragmentos y, a veces, únicamente la referencia sobre poemas
ligeros como Glauco, Alción, Nilo, Limon y algunos otros; la traducción en
verso de los Pronósticos y Fenómenos de Arato en su Aratea y sus posteriores
poemas épicos, Mario, Sobre su consulado, Sobre sus tiempos y Sobre la alabanza
de César. Podemos ver alguna versión poética en sus tratados filosóficos,
como de trozos de Homero, continúa Camarero, Sófocles y Esquilo. En
definitiva, todas las obras de Cicerón, en opinión del A., reflejan un amplio
conocimiento de la poesía y las literaturas griega y romana.
Cicerón en el 62 a.C., en el curso de su defensa a favor del poeta Ar-
quías, acusado de usurpación de ciudadanía romana, de él dice, tal y como
12
U. Brasiello, op. cit., 517.
13
F. Arnaldi, Cicerone (2ª ed.), Bari, 1948, 94.
14
U. Brasiello, op. cit., 574.
15
A. Camarero, Cicerón. Defensa del poeta Arquías, Bahía Blanca, 1965, 14.
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G em a P olo To ribio
Arnaldi16 deduce de la lectura de esta oratio ciceroniana, que ha sido su pri-
mer y verdadero maestro y que ya que todas las artes son hermanas entre
ellas, él no habría podido encontrar sin la lectura de los poetas, filósofos e
historiadores, el alimento necesario para su inquieto espíritu de orador. Así
pues, continúa Arnaldi17, el año 62 a.C. es quizá una fecha que conviene
recordar, porque es un momento en la vida de Cicerón en el que él podía
ya ser considerado un gran orador, pero sus experiencias y su fama de
poeta quedaban aún un poco lejanas, tanto como para justificar su simpatía
por Arquías y dedicar al nombre de un poeta, el primer manifiesto a la
humanitas.
Ciertamente, el discurso llevado a cabo por Cicerón en el marco de
la causa seguida contra el poeta Arquías, su defendido, ha sido calificado
por algunos autores como un magnífico elogio a la poesía18. Un elogio
que es introducido en su genérica formulación, nos indica Paratore19, con
una justificación y la advertencia de que muchos de los contemporáneos
llegarían a asombrarse de que un orador, un hombre político, se hubiera
dedicado al estudio de las letras. Un estudio que lleva a Cicerón a esbozar
una comparación entre la poesía y las artes figurativas para concluir, que
la poesía es mucho más apta para asegurar la gloria a los personajes por
ésta celebrados, incluso si multi summi homines han dejado de sí statuas et
imagines (Cic. Pro Arch. 12.30).
Calificado este discurso por Camarero20 como una de las obras más
interesantes y famosas del orador, por el hecho de representar una visión
y una afirmación ejemplar de eterna cultura humanística de las más bri-
llantes del mundo clásico, lo considera, además, un medio de vindicación
general pública y exaltación, entre otras, de la cultura, la literatura, las
artes liberales, la gloria emuladora, por parte de un humanista, como
Cicerón, apasionado de la poesía. De ahí, que a juicio del A., sea una pa-
negírico aleccionador de la importantísima función de la cultura literaria
enmarcado dentro un simple incidente forense político del que Cicerón
16
F. Arnaldi, op. cit., 95.
17
F. Arnaldi, op. cit., 253.
18
Así, entre otros, G. Funaioli, Universitalità spirituale di Cicerone, en Marco Tullio Cicerone,
Istituto di Studi romani, Centro di Studi Ciceroniani, Florencia, 1961; J. Humbert, Les plaidoyers
écrits et les plaidoiries réelles de Cicéron, Hildesheim-Nueva York, 1972, 245
19
E. Paratore, L’orazione per il poeta Archia, Florencia, 1972.
20
A. Camarero, op. cit., 6 s.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 195-202 199
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C ice rón y la ca rta de ciudadaní a a las letr as
se aprovecha, para fundamentar la necesaria renovación cultural romana
en su concepto integral humanista y ya de paso, añadimos nosotros, para
afirmar que Arquías es ciudadano romano y que, aunque no lo fuera, tiene
suficientes méritos para serlo e invitarle a gozar de la ciudadanía romana21.
¿Por qué, como nos indica Reid22, lo primero que llama la atención,
es que gran parte del discurso poco tenga que ver con la causa legal en
disputa? O ¿por qué, tal y como reconoce D’ors23, muy por encima de su
valor jurídico está el de la espléndida defensa del oficio de las letras que
este discurso contiene? ¿Era en verdad tan importante Arquías, como para
que sus cualidades de poeta le hicieran acreedor de la ciudadanía romana,
aún cuando no la poseyera legalmente, como pretendía Cicerón?
Un primer acercamiento al que estrictamente consideramos el conte-
nido jurídico de este calificado, en principio, como elogio a la poesía, nos
permite observar que el discurso de Cicerón obedece a su arenga defensiva
en favor del poeta Arquías, protegido de los Lúculo, inmersa en el proceso
criminal incoado por un tal Grattius, tras la denuncia presentada contra
el poeta, en el verano del 62 a.C., ante la Quaestio perpetua de civitate, por
usurpación de la ciudadanía romana.
La acusación tenía fundamento en la lex Papia y la causa fue juzgada
ante el tribunal presidido por el pretor Quinto Cicerón, hermano menor
de Marco Tulio Cicerón24. Para la acusación, sobre la base legal de la refe-
rida lex Papia, el poeta ejercitó fraudulentamente la ciudadanía romana y
disfrutó, indebidamente, de los beneficios derivados de la misma. Por su
parte, Arquías sostenía ser ciudadano romano en virtud del cumplimiento
de los requisitos establecidos por la lex Plautia Papiria del año 89 a.C; lo
cierto y verdad es que Arquías, nunca apareció inscrito en el census populi
del que Cicerón llega a afirmar:
21
Cic. Pro Arch. 2, 4: Si sentiam a vobis mihi tribui concedique quod, profecto perficiam ut putetis
hunc A. Licinium non modo non segregandum a numero civium, cum sit civis, verum etiam si non esset,
asciscendum fuisse.
22
J. S. Reid, M. Tulli Ciceronis pro A. Licinio Archia poeta. Oratio ad iudices, Cambridge,
1899, 17. Según H. Last, «The servian reforms», JRS, 35, 1935, p, 36, Reid fue el primer autor
en ofrecer una comprensible reconstrucción del caso.
23
A. D’ors, Cicerón. Defensa del poeta Arquías., Madrid, 1970, XXXIII.
24
Los extremos principales de esta causa, en lo concerniente a la utilización de las pre-
tendidas pruebas materiales por parte de Cicerón para llevar a cabo la defensa del poeta,
fueron por nuestra parte analizadas en G. Polo-Toribio, «La pretendida prueba material en
la defensa del poeta Arquías», en Diritto@storia, 8, 2009.
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G em a P olo To ribio
Sed, quoniam census non ius civitatis confirmat ac tantum modo indicat
eum qui sit census ita se iam tum gessisse, pro cive (...)25
Aunque nos veamos obligados a dejar a un lado el debate doctrinal sus-
citado en torno a este fragmento, al menos creemos necesario advertir que,
como nos indica Lucrezi26, únicamente en esta oratio se encuentra expreso,
de forma clara y explícita, lo que los autores han denominado el concepto
del valor declarativo y no constitutivo del censo. Por esta razón, en opinión
del A., de ser ciertas estas palabras de Cicerón, más allá de la específica vic-
toria de Arquías en la causa contra él abierta, suministrarían una esencial
clave interpretativa de la función del census en el Derecho Romano. A este
respecto, en cambio, nos deberíamos cuestionar no sólo qué sucedería de
no ser ciertas, sino que también deberíamos plantearnos, como ya lo hiciera
Pugliese y apuntamos con anterioridad, qué valor es el que le deberíamos
conceder a esta pretendida noticia jurídica que nos transmite Cicerón.
Y es que, a pesar de lo mucho que unos autores y otros se han empeñado
– por lo que el poder de convicción de Cicerón ha ido más allá del de los
jueces a los que se dirigió aquel verano del 62 a.C. –, este discurso, no se
nos puede olvidar, versa sobre una cuestión legal y no precisamente, de
interés jurídico mucho menor, como la considerara D’Ors27.
A nuestro juicio, esta instrumentalización del census populi que realiza
Cicerón a favor de los intereses de su patrocinado y que ha suscitado una
división doctrinal, por lo que a los efectos jurídicos de su inscripción se
refiere, no puede ser considerado de interés jurídico inferior a otros, pues
no olvidemos que la acusación versa sobre una posible usurpación, nada
más y nada menos, de la ciudadanía romana y todo por entender que a
Cicerón, la calidad de su cliente le ofreció una ocasión para hacer en este
discurso una brillante laudatio del oficio de las letras, no pretendiendo sola-
mente que la ciudadanía de Arquías le fuera reconocida sino que, además,
las letras humanas alcanzasen también carta de ciudadanía.
25
Cic. pro Arch. 5, 11: Pero puesto que el censo no confirma el derecho de ciudadanía y
tan sólo indica que aquel que haya podido ser censado ya entonces se comportaba, como si
fuera ciudadano.
26
F. Amarelli & F. Lucrezi, I processi contro Archia e contro Apuleio, Nápoles, 1997, 59. En
concreto, el estudio del discurso ciceroniano a favor del poeta Arquías, es llevado a cabo
por Lucrezi.
27
A. D’Ors, op. cit., XVIII.
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C ice r ón y la ca rta de ciudadaní a a las letr as
Antes bien, nos deberíamos plantear si, en verdad, esta pretendida
defensa de las humanidades, en definitiva, esta concesión de la carta de
ciudadanía a las letras, lo único para lo que sirve, efectivamente, es para
formar parte de la prueba retórica en la que Cicerón basa su defensa, con
el único propósito de convencer y desviar la atención de los jueces, ante
la carencia de verdaderas pruebas materiales.
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Actas Rioja [Link] 202 30/3/15 16:06
PERICULUM FISCALIUM: LA RESPONSABILIDAD
DE LOS RECAUDADORES DE IMPUESTOS
EN EL IMPERIO PROTOBIZANTINO
Rosal ía Rod rí guez Ló pez
Universidad de Almería
rrodrigu@[Link]
Resumen — A comienzos del reinado de Justiniano la corrupción afectaba todos los
ámbitos y escalas de la Administración pública. La supervivencia del Imperio reque-
ría de amplias partidas de gastos en los capítulos militares y urbanísticos; de ahí que
el control en la gestión fiscal fuera un asunto prioritario. La responsabilidad de las
exacciones fiscales recaía sobre diversas autoridades, quienes debían recibir bajo su
propia responsabilidad las cantidades de dinero, e invertirlas en las utilidades fijadas
por constitución imperial. Además, las constituciones a la par que abordaban el pe-
riculum fiscalium, establecían mecanismos de control público y de acción ciudadana.
Palabras clave — Responsabilidad, recaudadores, contribuyentes, Justiniano
PERICULUM FISCALIUM: THE RESPONSIBILITY OF TAX
COLLECTOR IN THE EAR LY BYZANTINE EMPIRE
Abstract — At the beginning of Justinian’s reign corruption affected all levels and
the entire range of public administration. The survival of the Empire required large
expenditure items in the military and urban sectors; hence, fiscal management was a
priority. Tax responsibility fell on various authorities, who had to gather the money
and invest it in programs designated by the imperial constitution. In addition, the
constitutions, while they tackled the periculum fiscalium, they also established mech-
anisms of public control and citizen action.
Keywords — Responsibility, collectors, taxpayers, Justinian
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P er iculu m f iscaliu m
1 Introducción
En la legislación dictada entre el 527 y 565 d.C. se observan avanzadas me-
didas de gestión, publicidad fiscal, recaudación y distribución pública con
el objetivo de eliminar las distorsiones heredadas del sistema financiero1;
de este modo los juristas justinianeos trataron de conformar una regula
ción tutelar del ius fisci2, y según el favor tributarii3. Así, a través de diversas
constituciones, Justiniano puso en marcha un ambicioso plan de renovación
institucional (renovatio imperii)4. Las reformas se encaminarían en último
término a la reducción del fraude y de la evasión fiscal en todos los niveles,
supresión de entes públicos y gastos inútiles, interdicción de la venalidad
de los cargos, debilitamiento del fenómeno del patrocinio, revitalización
del comercio y aumento de la capacidad fiscal de los contribuyentes.
Respecto a esto último ha de indicarse que aunque todos los habitantes
de la Romanía eran potencialmente contribuyentes, existía una variedad
de factores distorsionantes (migración, e indigencia, entre otros), y di-
versas disposiciones velaban por la exactitud de los datos del censo. Así
por ejemplo, la extensa Nov. 133 (545 dc.) se dedicaba monográficamente
a los contribuyentes y a sus derechos respecto a una exacción abusiva, y
ello se hacía «en pro de la utilidad y del estado de nuestros tributarios». El
fenómeno migratorio suponía un factor distorsionante de la recaudación
tributaria; de ahí que en la Nov. 80 se diga que el cuestor establecería un
puesto de control de la emigración. Cuando los contribuyentes huían de
su provincia para evitar el pago de impuestos se enviaba un comisario al
1
E. Patlagean, Povertà ed emarginazione a Bisanzio, IV-VII secolo, Roma 1986, 222, refiere
la desorganización del aparato provincial y excesivas exigencias del Fisco, en un contexto
de comercio regional aún activo en tiempos de Anastasio y de Justino I.
2
Los principios jurídicos aplicados en las finanzas romanas son expuestos por A. Fernán-
dez de Buján, «Ius fiscale: Instrumentos de política financiera y principios informadores del
sistema tributario», Estudios en Homenaje al prof. Rodriguez Bereijo, T.I, Thomson-Aranzadi,
2010, 103-134. Para una exposición-marco de la política fiscal de Justiniano, R. Rodríguez
López · R. Guijarro Calvo, «El Ius fiscale en el Imperio protobizantino», Revista Internacional
de Derecho Romano 7 (2011) 1-16.
3
El conjunto de medidas es expuesto por R. Bonini, «La última legislación publicista de
Justiniano (543-565)», Discursos pronunciados en el acto de investidura como doctor «Honoris Causa»
de [Link]é, [Link], [Link], Granada 1988, 51-83.
4
R. González Fernández, Las estructuras ideológicas del Código de Justiniano, Murcia 1997,
147-148
204 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 203-212
Actas Rioja [Link] 204 30/3/15 16:06
Rosal í a Rod r í gue z Ló pe z
lugar donde se encuentrasen, y éste presentaba a la autoridad local cartas
públicas, con objeto de que los prendiese y castigase, devolviéndolos in-
mediatamente a sus provincias. Hay que tener presente que la posesión de
la tierra conllevaba la responsabilidad de la carga tributaria; de ahí que, por
lo que se refiere a los adscripticios o colonos en C. 11,47,23,2 se estableciese
que no le fuera lícito a nadie acoger en su campo a un adscripticio o colono
sabiendo y constándole que es ajeno. Pero si lo hubiere acogido de buena
fe, y después hubiere averiguado que se hallaba siendo de otro, debía res-
tituirlo con todo su peculio y con su prole, requiriéndole el dueño o del
mismo adscripticio o de la tierra, y haciéndolo por si mismo o por medio
de su procurador; y si no hubiere dejado de hacer esto, sería compelido
por cuidado y providencia tanto de la prefectura como del Presidente de
la provincia a pagar por él las contribuciones públicas, ya territoriales, ya
de ganadería (publicas functiones, sive terrenas, sive animales) de todo el
tiempo que permaneció en su poder. Mas fuere constreñido también de
este modo a la restitución del mismo según las antiguas constituciones, y
a las penas en ellas contenidas.
La indigencia era otro factor que restringía el número de contribuyentes,
y que desequilibraba la balanza pública. Las personas sin recursos econó-
micos, en razón a su indigencia, no quedaban obligadas a soportar ninguna
carga patrimonial. Dado que el obispo participaba en el proceso de gestión
tributaria con su supervisión, serían de gran valor las informaciones que
a este respecto aportasen, y que reforzarían las garantías establecidas en
la confección del censo de contribuyentes; y es que la Iglesia para mejor
administrar sus recursos con fines caritativos, esto es, para evitar abusos en
la gestión, confeccionaba listas de beneficiarios, denominados matriculae
pauperum, matriculae viduarum. Corbo cree que en el s. VI d.C. existían estos
listados en todas las ciudades y grandes centros rurales, que permitían, entre
sus fines subsidiarios, fijar la permanencia de los pobres en cada localidad,
restringir su movilidad, y también controlar a aquellos que eran realmente
colonos fugitivos.
Otro item a tener en cuenta en la confección del censo eran las transfe-
rencias de propiedad que se producían en los predios, que debía recogerse
por las autoridades públicas, sin tergiversaciones. Si el comprador no había
abonado la totalidad del precio, y no era solvente, se obligaba al vendedor
a confesarlo en un acta, para que el comprador asumiese el riesgo (peri-
culum) del traspaso de los tributos fiscales; práctica tradicional en muchas
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Actas Rioja [Link] 205 30/3/15 16:06
P er iculu m f iscaliu m
regiones de Oriente. De este modo no se perjudicaría al fisco, y se evitaría
que fuesen unos los poseedores y otros los contribuyentes.
2 Formación y responsabilidad en las actuaciones fiscales
El Emperador dirigió una constitución al Prefecto del Pretorio conminán-
dolo a que nombrara para los cargos de la Administración a individuos de
los más honrados, conocedores de los tributos fiscales, tanto en la justa
determinación del importe a exigir a cada contribuyente, como en la re-
caudación y supervisión fiscal5; y dichas actuaciones requerían de grandes
conocimientos técnicos.
Las exacciones fiscales eran competencia de diversas autoridades6. No
obstante, la labor recaudatoria daba tradicionalmente un margen de auto-
nomía en la gestión, lo que derivaba habitualmente en abusos, y ocasional-
mente en falta de apremio hacia los incumplidores7. Para contrarrestar tales
prácticas la legislación exigía a los recaudadores juramento y prestación de
caución al Fisco; en este ámbito se emprendieron otras medidas, tales como
la supresión de los sufragios que se pagaban para los fondos imperiales8.
Además, un Tratado militar de la época aporta información complemen-
taria sobre la figura de los funcionarios del Fisco, y de la responsabilidad
de tales agentes, aunque entendida ésta en relación a la nueva expresión
de «Poder limpio», más que a la filosofía de los antiguos officia9; así, la
transparencia en la gestión pública obligaba a la Administración a ejercer
la autoresponsabilidad en sus actuaciones, y los hacía más accesibles al
5
Igualmente en la Nov. 15,1 se expresa que desempeñarán el cargo de defensor de las
ciudades los más nobles y ricos habitantes de las ciudades.
6
Por ejemplo, en la Nov. 28, relativa al gobernador del Helenoponto se indicaba que
era responsable de los tributos fiscales. En la Nov. 128,2 se expresaba que los jueces eran res-
ponsables de la exacción de los tributos fiscales en determinadas provincias. Según la Nov.
134,6 ningún religioso podía ser nombrado recaudador.
7
Las críticas de Procopio a la presión fiscal (Procop. Arc. 5,18,43-19,11; Procop. Arc.
5,21,6; Procop. Arc. 6,23,22) pudieron justificarse hasta que Juan de Capadocia tomó medidas.
Además, atribuyó al Emperador la práctica de recaudaciones extraordinarias practicadas por
las autoridades públicas, pese a que aquel había recriminado la injusticia y violencia ejercida
desde hace tiempo sobre los súbditos.
8
La Nov. 32, pr.; Nov. 161,2 (160).
9
Sobre el Tratado, G. T. Dennis, Three byzantine military treatises, Washington å1985.
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Actas Rioja [Link] 206 30/3/15 16:06
Rosal í a Rod r í gue z Ló pe z
control ciudadano10. La larga cadena de garantías establecidas legalmente, y
en conocimiento del Cuestor del Sacro Palacio, comenzaba con los admi-
nistradores de las provincias, quienes tan pronto entrasen en la provincia a
gobernar, tenían que convocar al Obispo, Clero y Nobles, informándolos
de los preceptos fiscales, y consignándolos en actas11. Tal presupuesto debía
exponerse en público, tanto en la metrópoli como en las demás ciudades
de la provincia, transmitiéndose, sin gastos, por medio de sus oficiales; y se
añadió causa justificativa de estas garantías: «para que todos conociesen con
qué deberes el Administrador de la provincia recibió el cíngulo, y viesen
los contribuyentes si aquel los observaba con honradez»12. A los Jueces les
incumbía, en todo caso, la responsabilidad de los impuestos fiscales (proprio
suo periculo); además se articularon inspecciones rigurosas de la gestión
tributaria13. Y con estas garantías, y otras que se expondrán a lo largo del
artículo, se pretendía que los administrados pagasen con entera devoción
los tributos públicos14.
El mencionado Tratado militar relató exhaustivamente la existencia
de tres tipos de funcionarios de la Hacienda pública, y de inspectores fis-
cales; y conforme a tal distinción se pueden analizar sus competencias y
responsabilidades:
2.1 Funcionarios encargados de asuntos financieros
Estos evaluaban los impuestos, y debían ser justos en la forma de hacerlo,
para lo que debían poseer conocimientos de topografía, de métodos agrícolas
y de contabilidad. Así, en la evaluación de los impuestos debían examinar,
a efectos fiscales, la superficie de tierra, calidad del bien, productividad de
los cultivos, recursos en metal, efectos del clima y topografía (proximidad
de ciudades, ríos navegables y del mar, así como el suministro permanente
de agua de fuentes superficiales, o pozos subterráneos)15.
El Emperador, procurando llevar a cabo cuanto tendía a la utilidad de sus
10
Nov. 8 y Nov. 17.
11
Véase A. Díaz Bautista, Eglises et pouvoir politique, Actes des Journées Internationales
d’Histoire du Droit d’Angers, Angers 1987, 83-90.
12
Nov. 17,16.
13
Nov. 17,1.
14
Nov. 8,10,2.
15
Anom. Strat. 2,38-46. Sobre la importancia de los estudios agronómicos para la
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Actas Rioja [Link] 207 30/3/15 16:06
P er iculu m f iscaliu m
tributarios, estableció también por ley, que en los meses de julio o de agosto
de cada indicción se manifestasen en el foro de cada diócesis, mediante la
formalización de actas, las particulares disposiciones de las contribuciones
de la futura indicción. En ellas se declaraba cuánto incumbía por causa de
tributos fiscales a cada provincia, o ciudad, por cada yugada, por granjas,
por centurias, o por otra cualquiera cosa, tanto en especie, como en oro;
y también se indicaría la estimación de las especies, según la medida en
uso en cada localidad, y lo que de ellas se debía ingresar en la caja, o dar,
o gastar en cada provincia16. Así, completados tales datos, se enviaban in-
mediatamente a los jueces de las provincias al comienzo de cada indicción,
para que los expusiesen los meses de septiembre u octubre en las ciudades
a su cargo. Pero también desde la sede de los Prefectos se debían dar sin
dilación copias de las actas, para que los contribuyentes supiesen de qué
modo debían pagar las contribuciones17.
2.2 Los funcionarios que cobran los impuestos
Estos debían tener la más alta reputación. Sus medios financieros debían
ser tales que, si su gestión diera malos resultados, pudieran con sus propios
recursos hacer buena la cantidad debida al Tesoro público. Los hombres
de buena reputación, pero sin medios económicos, sólo podrían ejercer
este puesto si los ciudadanos más ricos lo avalasen por el importe de la
recaudación. Los recaudadores debían tener experiencia en el trato con
oro y plata, y conocer las inscripciones de las monedas. Y desde el punto
de vista ético debían ser suficientemente fuertes como para reclamar a los
ricos, e indulgentes en lo posible con los menos prósperos18.
Varios factores afectaban a la transparencia de la gestión tributaria; así,
por ejemplo, respecto a la provincia de Libia, en el Edicto 13,14 pr. se indi-
caban las sumas que ésta debía entregar al Prefecto de Oriente en función
de los gastos previstos para esa región. Igualmente era una garantía que el
acto de cumplimiento efectivo de los tributos tuviera que efectuarse en
recaudación fiscal, J. Lefort, R. Bondoux, J. Cl. Cheynet, J. P. Grélois, V. Kravari, Géométries
du fisc byzantin, París 1991.
16
Ulpiano, D. 50,15,4.
17
Nov. 133,1.
18
Anom. Strat. 2,47-56.
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Rosal í a Rod r í gue z Ló pe z
recintos públicos, y en los tiempos establecidos públicamente19; así se ex-
presaba claramente la publicidad de la obligación tributaria, garantía de la
transparencia del sistema20. Según el edicto cada hombre debía presentarse
en público, y pagar su deuda al Fisco dentro de cierto tiempo, o prestar
caución suficiente a los Administradores de tributos y a los empleados de
Secretarías. Además, no existían excepciones a estos deberes, debiendo
soportar la exacción aún dentro de los sagrados recintos21. También en
la Nov. 133,15 se disponía que los que exigiesen los tributos públicos se
sirvieran de pesos y medidas justos, conservados inalterables en la iglesia
de cada ciudad22, para que ni en esto perjudicasen a los tributarios; mas
si los contribuyentes juzgasen que eran perjudicados, recibirían de los
Prefectos y del Conde de las Sacras Liberalidades las medidas y pesos para
las especies y metales.
En la Nov. 133,6 se establecía claramente que si se enviaba a las provincias
un canonicario para exigir los tributos, debía ser bajo responsabilidad del
que lo nombraba, con la finalidad de que nunca se mandase después de él
a un impulsor, y se les causase perjuicio a los súbditos. Los recaudadores
en sus viajes por la provincia, o a otras regiones, tenían sus dietas tasadas
por el Fisco, y no podían generar ningún otro gasto23; ni siquiera porque
pretendieran acompañarse de lugartenientes o soldados24. Era conveniente
que se cobrasen los tributos fiscales sin disminución, voluntariamente y en
los plazos fijados25. Respecto a los recaudadores de aduanas y de los abusos
por ellos cometidos, específicamente una disposición reguló el periculum
de tales cobradores de portazgos26.
Los recaudadores provinciales tenían que reseñar en las cartas de pago,
extendidas de manera clara, el dinero pagado por los contribuyentes, dis-
tinguiendo además la cantidad entregada con ocasión de lo que competía
19
El Edicto 13,10,pr.
20
R. Rodríguez López, «La publicidad en el Ius fisci», r i da 58 (2011) 397-419.
21
Sobre este edicto, véase A. M. Demicheli, L’editto x i i i di Giustiniano in tema di ammi-
nistrazione e fiscalità dell’Egitto bizantino, Torino 2000. A. M., Demicheli, L’amministrazione
dell’Egitto bizantino secondo l’editto XIII, Legislazione, cultura giuridica, prassi dell’Impero
d’Oriente in età giustinianea tra passato e futuro, Milano 2000, 417-446.
22
Nov. 133 (128).
23
Nov. 17,9.
24
Nov. 17,10.
25
Nov. 8,10. Respecto a los contribuyentes en fuga, véase Nov. 9; Edicto 13,12,1.
26
Edicto 13,7-8.
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P er iculu m f iscaliu m
a la caja del Prefecto del Pretorio, y aquello que se destinaba a la caja de las
Sacras liberalidades27. Se otorgaba gran importancia a la confección de estos
resguardos, con la descripción escrupulosa de todos los datos relativos al
objeto de tributación, y se castigaba con dureza a la autoridad que emitía
un recibo con imprecisión de datos28. En el caso de los militares y de las
autoridades recaudatorias en tránsito, los comisarios de víveres debían
expedir, detalladamente, los recibos por las especies exigidas a los contri-
buyentes, pues tenía valor de descargo tributario; ante la negligencia de
aquellos, estos últimos quedaban autorizados para pedir el levantamiento
de un acta del gasto ante el Juez y el Obispo de la ciudad, o en su defecto,
ante los Defensores de la localidad29; en este sentido el proceso de garantía
recaía en último extremo en el contribuyente, pues si no denunciaba las
irregularidades sufridas, se le trasladaba dicha responsabilidad30.
2.3 Los inspectores
Estos eran llamados en ciertas épocas para valorar aumentos imprevistos,
reducciones, y otros cambios en los ingresos públicos. Ellos también re-
corrían la tierra no reclamada, en la que los impuestos no eran jamás paga-
dos, estudiando los recursos financieros de los solicitantes de esas tierras.
Debían ser honrados, y ser respetados por esto. Su formación les permitía
ser hábiles en la investigación y en la interpretación de los hechos, y ser
buenos administradores31.
Si acaso algún contribuyente dudara respecto a la posesión por la que
se le exigían los tributos fiscales, o la cantidad de tales tributos32, los guar-
dadores de las distribuciones de tributos eran obligados por el juez de la
provincia, o descuidándolo éste, por el Obispo de la localidad, a presen-
tarlas, y a mostrar el monto fiscal, y a exigírsela33.
27
Edicto 2,1,2.
28
Nov. 133,3.
29
Nov. 119,5 (130,5).
30
Nov. 119, ep.
31
Anom. Strat. 2,57-64.
32
D. 50,15,5. Nov. 17,4; Nov. 22; Nov. 33; Nov. 34; Nov. 74,4,3; Nov. (80) 81,2, C.
11,47 (48), 23,1.
33
Nov. 133, 4.
210 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 203-212
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Rosal í a Rod r í gue z Ló pe z
2.4 Los funcionarios que distribuyen los fondos
Estos debían ser sencillos y sin pretensiones en sus maneras. Debían ser
dignos de confianza, para lo que tenían que superar primero pequeñas
pruebas. Sus cuentas eran auditadas a intervalos frecuentes, de manera
que siempre tuviesen presente la responsabilidad asumida en el cargo34.
Así, para fomentar la conciencia tributaria es importante tanto la pu-
blicidad de los gastos como que el contribuyente supiera a donde iban
destinados los ingresos públicos, sino también que no fueran malversados
en el largo proceso de ejecución; y para ello se articulaba un protocolo
de seguimiento (C. 1,4,26 (530 d.C.). Si subrepticiamente se dirigiere una
orden imperial el Obispo debía detectarla y lo comunicarlae al Empera-
dor para que fuese inutilizado lo hecho y sufriese los perjuicios el que se
la procuró, e incluso prevé el supuesto de que el Obispo fuese negligente
ante tal situación.
3 Notas conclusivas
La fiscalidad, seguridad militar y vida cívica se convirtieron en motor de las
políticas públicas, centradas fundamentalmente en la lucha contra la delin-
cuencia, migraciones incontroladas, crimen organizado, defensa ciudadana y
paz social, así como en la incentivación de los sectores urbanistico, agrícola
y artesano. Se articularon variados mecanismos de garantía y transparencia
en la gestión pública; a este respecto, los censos fiscales, recibos de pago y
de descargo, y la solemnidad escrita recomendada para el tráfico jurídico
en cualquier tipo de transacciones, fueron otros elementos de apoyo a la
política impositiva de Justiniano35. Y todo el sistema de garantías, y los
programas de formación y honradez de los servidores públicos, reforzaron
la responsabilidad de los gestores de la Hacienda pública, quienes en todo
momento debían rendir cuentas de la administración fiscal36.
34
Anom. Strat. 2,65-70.
35
M. Amelotti, «Il documento nel diritto giustinianeo. Prassi e legislazione», Il mondo
del diritto nell’epoca giustinianea, Caractteri e problematiche, Convengo Internazionale, Ravenna 30
Settembre - 1 Ottobre 1983, Ravenna 1985, 161.
36
Nov. 8,13.
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FI L O S O F ÍA
co mu n icacio n es
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LA CONCEPCIÓN DEL SA BIO EN EL ESTOICISMO
Y SU SIMILITUD CON EL AUTOR
DEL PAPIRO DE DERVENI
C atali na Apa ricio Villalo n ga
Universitat de les Illes Balears
[Link]@[Link]
Resumen — Con el sabio estoico culmina la tradicional idea de filósofo cuyo conoci-
miento lo sitúa en una posición aventajada respecto del hombre común. A partir de
los fragmentos estoicos es posible conformar este modelo ideal de sabiduría y virtud
que, aunque más divino que humano, constituyó una meta para muchos pensadores
de la escuela. La reconstrucción de la personalidad del autor del papiro de Derveni
permite observar su profundo conocimiento de los designios divinos en oposición
al resto de los hombres, todos ignorantes. Asimismo, el contenido de sus comenta-
rios admite si no una clara adscripción, sí una propuesta de aproximación. El análisis
del paradigma estoico y de la idiosincrasia del autor del papiro permite contraponer
ambas naturalezas y establecer paralelismos. El resultado es un mayor conocimiento
sobre el comentarista anónimo, sus intenciones expositivas y su filiación filosófica.
Palabras clave — sabio estoico, autor del papiro de Derveni, paralelismo
THE STOIC CONCEPT OF THE WISE PERSON
AND ITS SIMILARITY WITH THE AUTHOR
OF THE DERVENI PAPYRUS
Abstract — With the Stoic sage, the traditional idea of the philosopher whose
knowledge puts him in an advantageous position over the common man ends. Out
of these Stoic fragments it is possible to form an ideal model of wisdom and virtue
which, though more divine than human, was a goal for many thinkers of the school.
The reconstruction of the personality of the Derveni papyrus’ author allows us to
observe its deep understanding of the divine in contrast to other men, all ignorant.
Furthermore, the content of his comments admit, if not a clear affiliation, a certain
approaching proposal. The analysis of the Stoic paradigm and the idiosyncrasy of the
author of the papyrus allow us to compare both natures and draw parallels. The result
is a greater knowledge of the anonymous commenter and his expository intentions
and philosophical affiliation.
Keywords — Stoic sage, author of the Derveni papyrus, parallelism
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 215-222
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L a co n cepci ón del sabio e n el estoicis mo
1 El sabio estoico
Con el sabio estoico culmina la tradicional idea de filósofo cuyo conoci-
miento lo sitúa en una posición aventajada respecto del hombre común.
A partir de los fragmentos estoicos es posible conformar este arquetipo de
sabiduría y virtud que constituye uno de los principales rasgos de la escuela.
El filósofo estoico tiene como meta alcanzar esa condición ideal cuya per-
fección sobrepasa los límites de la condición humana. La reconstrucción
del perfil del sabio con especial atención en las fisonomías compartidas con
el autor del papiro podría aportar argumentos para vincularlos.
El sabio posee conocimiento, en contraste con el hombre común, po-
seedor de meras opiniones1; no tiene conceptos falsos, todo lo sabe y nada
ignora, de nada se retracta ni vacila2, pues posee la ciencia3. Es infalible4
y nunca miente5, a no ser por buenas razones6. La actividad filológica es
importante para alcanzar el verdadero conocimiento7.
El sabio lo hace todo conforme a las virtudes8; su conducta es intachable
y digna de loa9. Lo hace todo bien10 según la recta razón11. Tiene pruden-
cia, continencia, orden, moderación, y se sirve de la experiencia; goza de
estima y de honor como premio a su virtud benefactora12. No cambia con
los acontecimientos, gracias al bien que obtiene de la ciencia, sino que se
comporta con tesón inquebrantable y seguridad13. Es invencible y no sub-
yugable; no es obligado ni obliga; no es impedido ni impide; no es forzado
ni fuerza; no manda ni es mandado; no hace mal ni es objeto de males;
no engaña ni es engañado; no ignora, ni se le oculta, ni acepta la mentira;
es muy feliz, bienaventurado, afortunado, dichoso, piadoso, amante de la
1
Stob. Ecl. 2, p. 111, 18 W; DL 7.121; S.E. Adv. math. 7.157; Lact. Div. instit. 3.4.
2
Ecl. 2, p. 111.18 W.
3
August. Soliloq. 1.5.9 R.
4
DL 8.122.
5
Stob. Ecl. 2, p. 111.10 W.
6
Quint. Inst. orat. 12.1.38.
7
Stob. Ecl. 2, p. 76.16 W.
8
Stob. Ecl. 2, p. 65.12 W.
9
Ph. De fortitudine, Vol. 2 Mang. p. 426.
10
DL 7.125.
11
Stob. Ecl. 2, p. 66.14 W.
12
Stob. Ecl. 2, p. 102.20 W.
13
Ph. Quod deus sit immut., 22, Vol. 2, p. 61.1 Wendl.
216 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 215-222
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C atali n a A pa r icio Villalo n ga
divinidad y resolutivo; apto para reinar, para ser estratega, político, hábil
administrador y hombre de negocios14. No le afecta la aflicción porque es
fuerte, confiado, y no teme; es animoso, invencible y desdeña las cosas
humanas. Es sobrio, moderado, temperante y constante; es tranquilo y
está libre de perturbación y de aflicción15.
El pesar no abate al sabio gracias a la razón16. No teme la muerte ni los
padecimientos corporales; su alma es perfecta y de nada necesita17. Ninguna
violencia le hace cambiar; no teme al azar ni sufre males18. No es objeto de
ultraje, de injusticia ni daño; no actúa por hybris; posee el bien, la divina
virtud y se aparta del vicio19. Es feliz porque vive conforme a la natura-
leza20; porque su alma es sensata e inteligente; porque actúa de acuerdo
con la ley y porque tiene un buen demon y es amigo de los dioses21. Es
feliz con independencia de lo que le toque vivir22; está exento de daño23,
es inofensivo24 y en su vida no entra la falta25.
Como la belleza reside en el alma, el sabio es muy hermoso; en él se
hallan los oráculos de la divinidad gracias al ejercicio de la sabiduría y de
la virtud26. Sólo él es rico, porque posee las virtudes, hermoso y noble27.
Nadie es libre, excepto el sabio28. Es el más rico porque su riqueza está a
salvo de toda contingencia; poderoso, porque consigue todo lo que in-
tenta; dichoso, porque su alma está libre de toda perturbación; desdeña
lo humano y se ocupa sólo de lo divino y sempiterno29.
14
Stob. Ecl. 2, p. 99.9 W.
15
Cic. Tusc. 3.7.14; 3.7.15; 3.8.18.
16
Ph. [Link]. 4.73 (p. 302 Aucher).
17
August. De vita beata, cp. 25.
18
Commenta Lucani 9.569, p. 304 Us.
19
Stob. Ecl. 2, p. 110 W.
20
Cic. Fin. 3.7.26.
21
D. Chr. Fr. 69.4 (Vol. 2 p. 175.14 Arn).
22
Steph. Comment in Aristot. Rhet., 3, p. 325.13 Rabe; Gr. Naz., Ep., 32.
23
Stob. Ecl. 2, p. 101, 5 W.
24
DL 7.23.
25
Ph. [Link]. 4.92 (p. 318 Aucher).
26
Ph. [Link]. 4.99 (p. 323 Aucher).
27
Alex. Aphr. in Top. 2, p. 72 Ald., p. 134.13 Wal; p. 79 Ald., p. 147.12 Wal; p. 72 Ald.,
p. 147.22 Wal.
28
Acrón. Ad Hor. ep. 1.19.19.
29
Cic. Resp. 1.17.28.
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L a co n cepci ón del sabio e n el estoicis mo
Vive y muere conforme a la virtud, por eso vive y muere feliz30. La
sabiduría le hace feliz; noble, su relación paterno-filial con la divinidad;
rico, la abundancia inagotable de sus auténticos bienes; glorioso, la alabanza
verdadera; rey, el poder recibido del supremo soberano; libre, el haberse
desprendido de la vana opinión31.
Sólo el sabio es sacerdote, pues, es experto en la liturgia de los sacrifi-
cios, plegarias y purificaciones. Tiene necesidad de ceremonias religiosas,
de piedad, de culto a los dioses y de estar dentro de la naturaleza divina32.
Sólo él es apto para la adivinación, la interpretación de los sueños, el vuelo
de las aves, la ciencia de los sacrificios33. Sólo él es divino34 porque tiene
dentro de sí mismo como un dios35. Es piadoso, en cuanto experto en ritos
a los dioses; ofrece sacrificios; es puro y admirado por la divinidad por su
justicia y santidad. El sabio reflexiona sobre los sacrificios, purificaciones,
fundaciones de los templos y demás cosas propias de los dioses36.
El sabio no comete faltas ni impiedad; no actúa en contra de la voluntad
divina y es amigo de los dioses37. Sólo él es buen poeta, orador, dialéctico,
crítico y adivino, siendo la adivinación la ciencia teórica de las señales
que se dirigen a los hombres procedentes de los dioses o démones38. Sólo
él es piadoso y celebra las fiestas, pues en la fiesta se tributa a la divinidad
el reconocimiento del culto y de la consideración conveniente. Y como
sigue los preceptos justos respecto a los dioses, es pío, puro y respetuoso
con las festividades39. Sólo él actúa según la ley, en cuanto recta razón, y
es jurisconsulto, porque sólo él es capaz de hacer exégesis de la ley40.
Desprecia los bienes terrenales, impide que los demás vivan engañados,
corrigiendo así sus errores y conduciéndolos por el buen camino; su na-
turaleza está emparentada con la divinidad41. Sólo él conoce el beneficio
30
Stob. Ecl. 2, p. 114.4 W.
31
Ph., De sobrietate. 56, Vol. 2, p. 226.16 Wendl.
32
Stob. Ecl. 2, p. 67.20 W.
33
Stob. Ecl. 2, p. 114.16 W.
34
Cic. Diu. 2.129.
35
DL 7.119.
36
DL 7.119.
37
Stob. Ecl. 2, p. 105.2 W.
38
Stob. Ecl., 2, p. 67.13 W.
39
Stob. Ecl., 2, p. 68.8 W.
40
Stob. Ecl., 2, p. 96, W.; p. 102.4 W.
41
Lact. Inst. 5.17.
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C atali n a A pa r icio Villalo n ga
de la gratitud, presta beneficios y corresponde a favores; sólo él es amigo,
sabe amar y es fiel42. No se relaciona con ignorantes, siendo sólo amigo
del sabio43; redime al malvado con piedad y previsión con esperanza de
hacerlo cambiar de vida44. El sabio es austero, pues no tiene trato con el
placer45. No se asombra de lo que parece extraordinario46. No comete error,
pues actúa según la virtud y la recta razón47. El sabio no se embriagará ni
le asaltarán estados de locura ni imaginaciones contrarias a la naturaleza48.
Sólo él puede exhortar, ya que vive según los preceptos estoicos49.
2 El autor del papiro de Derveni
El papiro de Derveni supone un material valioso para la reconstrucción de
la personalidad de su autor. La identificación de rasgos significativos nos
permite esbozar algo de su semblanza y proponer una posible adscripción.
Por su conocimiento del rito que describe, podría tratarse de un sa-
cerdote que sabe el significado de la ceremonia, al parecer destinada a
tributar honores a divinidades ctónicas como las Erinis y las Euménides,
en la que aparecen sacrificios y celebraciones litúrgicas con ofrendas y un
pajarillo (Cols. II y VI). Conoce la función de las Erinis, encargadas de
infligir los castigos que prescribe Justicia a los hombres perniciosos, y la
de los démones, vigilantes asistentes de los dioses unos, benéficos otros
(Col. III), y aún otros que, en cuanto almas vengadoras, son susceptibles
de ser apaciguados mediante invocaciones y sacrificios (Col. VI).
Habla del azar y de un cosmos organizado cuya transgresión debe ser
penalizada, cuestión que relaciona con dos fragmentos de Heráclito en
uno de los cuales atribuye a las Erinis la función de mantenerlo (Col. IV).
Establece un claro distanciamiento respecto del hombre común, a quien
le imputa, a la manera de Heráclito, su falta de comprensión de aconte-
cimientos y sueños, de conocimiento y de capacidad para aprender. Esta
42
Sen. Ep. 81.8; 81.10; 81.12.
43
Cic. ND, 1.44.121.
44
Ph. De sacrif. Abel et Cain, 121, Vol. 1, p. 251.3 Wendl; 123, Vol. 1, p. 251.15 Wendl.
45
DL 7.117 y [Link]., Strom., [Link] Pott.
46
DL 7.123.
47
Stob. Ecl., 2, p. 109.5 W.
48
DL 7.118.
49
Stob. Ecl. 2, p. 104.10 W.
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L a co n cepci ón del sabio e n el estoicis mo
ignorancia, a causa de su sometimiento al placer y al error, se traduce en
falta de fe, pues ignorancia e incredulidad son una misma cosa (Col V). No
se extraña de que quienes asisten a los ritos en las ciudades como meros
espectadores no comprendan nada, ajenos a lo que allí se dice. Se lamenta
de que quienes asisten a su iniciación no capten el significado de los ritos
y acaben la liturgia sin adquirir el conocimiento previsto y sin capacidad
de juicio, con interpretaciones erróneas y sin esperanza (Col. XX).
Presenta la poesía en clave de conocimiento esotérico, cualidad que
impide que la mayoría de la gente entienda el poema de Orfeo que él in-
terpreta, un texto escrito por el poeta a sabiendas de que sólo unos pocos
entenderían su discurso normativo y sagrado (Col. VII). Con esta aserción
y su evidente capacidad de penetración en el sentido alegórico del poema,
el desconocido autor se arroga la potestad de exegeta, con la intención de
evitar malentendidos a quienes no poseen la capacidad de discernimiento
adecuada (Col. IX), haciendo con ello gala de una hermenéutica idónea
centrada en el comentario de los usos expositivos de Orfeo y consiguiente
examen semántico de los términos. Así, encontramos glosas respecto de la
sinonimia (Cols. X y XI), análisis etimológicos (Cols. XI y XIV), relaciones
de identidad de significado en diferentes términos con distintos referentes
(Cols. XII y XV), y explicaciones alegóricas (Cols. XIII y XVIII); todo un
alarde de actividad filológica en cuya exposición se hace patente la actitud
dogmática de quien se sabe conocedor de lo que los demás ignoran.
Procede a la explicación directa de los versos de Orfeo, esclarecimiento
cuyo contenido se aviene en múltiples aspectos a la doctrina estoica: las
cosas que son existen siempre y las que ahora son nacen de otras que ya
había; Intelecto es por sí mismo, es rey de todo y vale por todas las cosas,
pues, todo lo que existe es por su causa (Col. XVI); Zeus existía desde siem-
pre, como el aire, con quien se le identifica; todo existe por su causa (Col.
XVII); el aire, hálito y pensamiento de Zeus, contiene todo lo que existe.
El autor alude de nuevo a la ignorancia del hombre común, que no
entiende el significado de la Moira y su hilar, clara metáfora del concepto
de destino al que identifica con el pensamiento de Zeus, por cuyo motivo
Orfeo habría llamado Moira al pensamiento (Col. XVIII). Afirma que Zeus,
al ser aire, domina todas las cosas, de ahí que todas fuesen llamadas Zeus;
revela el significado de la expresión «la Moira hiló», sentido que alude al
poder de Zeus para sancionar todas las cosas, pasadas y futuras; arguye esta
potestad sancionadora de Zeus para justificar la idoneidad de los apelativos
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C atali n a A pa r icio Villalo n ga
«soberano» y «rey» con los que Orfeo se refiere al dios, gobernador y prin-
cipio de todo (Col. XIX). Expone los motivos que han llevado a Orfeo a
utilizar una terminología sexual para explicar el movimiento de los ele-
mentos y los efectos de las fuerzas físicas en la conformación de las cosas.
Todo estaba junto y al separarse y producirse nuevas uniones por medio
de las fuerzas, se habla de persuasión, Afrodita, Harmonía o eyaculación,
pero todos los términos se refieren a Zeus quien, en definitiva, es el artífice
de todo (Col. XXI).
Prosigue con la interpretación de los Himnos en relación con los di-
versos nombres de una misma divinidad, cosa que atribuye a la diferente
naturaleza de los hombres, que actúan a veces por ignorancia y a veces por
convención (Col. XXII). Explica que es lo mismo Océano, aire y Zeus,
para aclarar el sentido de un verso que la gente no capta, como tampoco
capta otras metáforas poéticas de Orfeo que se dispone a desentrañar (Col.
XXIII y XXIV).
La explicación de las partículas que forman la luna y de las que flotan
en el aire suspendidas conforme a necesidad le lleva a afirmar que todo es
conforme a la voluntad divina. Declara la intención del poeta de no revelar
su conocimiento a todos los hombres (Col. XXV); explica una supuesta
unión entre Zeus y su madre tras haberlo concebido todo, donde madre
aludiría al Intelecto; y continúa con otras interpretaciones precisas de otros
versos que cita (Col. XXVI).
3 Rasgos compartidos
De la confrontación de ambos modelos y su presumible cercanía se pre-
tende alcanzar conocimiento sobre el comentarista, sus intenciones y su
filiación filosófica.
El autor del papiro de Derveni, como el sabio estoico, no tiene opinión
sino conocimiento. Sus asertos acerca del rito, de sus elementos, fines y
significado le convierten en un auténtico sacerdote experto en la liturgia
de los sacrificios, purificaciones, iniciaciones y plegarias; conocedor de las
divinidades y sus designios es el más piadoso. Como el sabio, se ocupa de
lo divino y lo sempiterno, conoce la voluntad divina y los oráculos de la
divinidad, posiblemente también gracias al ejercicio de la sabiduría y de
la virtud. Como el sabio y a diferencia del hombre común, es apto para la
interpretación de ensueños, acontecimientos, la ciencia de los sacrificios y
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Actas Rioja [Link] 221 30/3/15 16:06
L a co n cepci ón del sabio e n el estoicis mo
quizá del vuelo de las aves; entonces, como el sabio, posee la ciencia de la
adivinación para interpretar las señales procedentes de démones y dioses.
Al igual que el sabio no comete faltas ni impiedad, como se desprende
de la distancia que interpone entre él y los hombres perniciosos castigados
por Justicia y los hombres injustos. Su piedad queda demostrada, según la
doctrina estoica, por su conocimiento del significado de los ritos o fiestas
tributadas a la divinidad. Como el sabio, vive según los preceptos, y al
conocer los designios divinos y saber que todo es por voluntad de Zeus, no
se asombra de lo que se le antoja extraordinario al común de los hombres.
Como el sabio se aleja de la mayor parte de los hombres, que vencidos
por el placer y el error no entienden las ceremonias ni los textos sagrados.
Por oposición a esta incontinencia e ignorancia común, el autor del papiro
posee la virtud y el conocimiento, facultades que le confieren la dignidad
de exegeta del texto sagrado y normativo escrito por Orfeo. Posee la
ciencia, sabe del azar y del orden del universo, lo que unido a su actividad
filológica le permite captar sin dificultad el sentido alegórico y hermético
de los versos que el poeta escribió con intención esotérica, exponiéndolo
como verdad, para beneficio de los descreídos e ignorantes. Muestra una
clara preocupación por estos desorientados que, sumidos en los errores
no oyen, ni aprenden, ni creen. Como el sabio identifica la falta de fe con
la ignorancia, pretende redimir a los descarriados y reconducir su camino
para, librándolos de malentendidos, evitar que vivan engañados y conseguir
que cambien de vida.
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Actas Rioja [Link] 222 30/3/15 16:06
FUENTES TEXTUALES DE LA LECCIÓN
EINLEITUNG IN DIE TR AGÖDIE DES
SOPHOCLES DE FRIEDRICH NIETZSCHE*
Fran cisco Aren as-Dol z
Universitat de València
[Link]@[Link]
Resumen — Este artículo tiene como objetivo ofrecer una reconstrucción sistemática,
lo más amplia posible, de las fuentes empleadas por Nietzsche en la lección Einleitung
in die Tragödie des Sophocles (semestre de verano de 1870). Para ello se harán algunas in-
dicaciones historiográficas preliminares, que servirán para contextualizar esta lección.
A continuación se ofrecerá una caracterización general de lo que es una Vorlesung.
Esto nos permitirá comprender el método de trabajo de Nietzsche y establecer unos
criterios orientativos para distinguir los grados de intertextualidad presentes en las
lecciones, así como una reconstrucción y clasificación de las fuentes y la indicación
precisa sobre su combinación. Por último, se presentará una lista de las fuentes em-
pleadas por Nietzsche.
Palabras clave — Filología clásica alemana del siglo XIX, intertextualidad, Nietzsche
TEXTUAL SOURCES IN FRIEDRICH NIETZSCHE’S LECTURE
EINLEITUNG IN DIE TR AGÖDIE DES SOPHOCLES
Abstract — This article aims to provide a systematic reconstruction, as wide as possible,
of the sources used by Nietzsche in his lecture Einleitung in die Tragödie des Sophocles
(SS 1870). To do this, first, some historiographical indications are provided in order to
contextualize this lecture. Secondly, a general characterization of Nietzsche’s concept
of Vorlesung is offered. This will allow to understand the way in which Nietzsche
worked and to establish some guidelines for distinguishing the degrees of intertex-
tuality present at the lectures. Furthermore, we can attempt a reconstruction and a
classification of his sources and indicate how he combined these sources. Finally, a
list of the sources used by Nietzsche is presented.
Keywords — 19th–century German classical philology, intertextuality, Nietzsche
* Este estudio se inserta en el Proyecto de Investigación Científica y Desarrollo Tec-
nológico FFI2010-21639-C02-01, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del
Gobierno de España y con Fondos FEDER de la Unión Europea.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 223-230
Actas Rioja [Link] 223 30/3/15 16:06
Fue n tes textuales de la lecci ón E i n leitu n g i n die Tr agödie
Las lecciones de Nietzsche son capitales para una comprensión in-
tegral de su obra y para una mejor intelección de su vida como docente de
filología clásica en el Pädagogium y en la Universidad de Basilea. Este trabajo
tiene como objetivo ofrecer una reconstrucción de las fuentes empleadas
por Nietzsche en la lección Einleitung in die Tragödie des Sophocles (semestre
de verano de 1870). Para ello se ofrecerá una caracterización general de lo
que es una lección que nos permita comprender el método de trabajo de
Nietzsche y se presentará una reconstrucción y clasificación de las fuentes
empleadas por él en esta lección.
1 La lección (= lat. lectio) como método académico de enseñanza tiene una
larga tradición y una forma variable. Como su nombre indica, es una lectura
en voz alta ante un auditorio. La vida universitaria comenzó siendo una
lectura de textos. Enseñar significó leer y a su vez leer significó enseñar,
pasando luego a expresar transmisión del saber adquirido. De ahí que la
lección constituya una forma de comunicarse leyendo en común. En el
medioevo la lectura (lectio) fue la forma principal de transmisión del saber.
El profesor medieval tenía que conocer el texto que leía y los autores que
lo explicaban y comentaban. Conocer una disciplina, durante siglos, no
fue otra cosa que conocer el texto y sus principales intérpretes.
Nietzsche, consciente de que debía transmitir a sus alumnos la cumbre
alcanzada por la ciencia filológica de su época, se sentía obligado a conocer
y estudiar las publicaciones especializadas. A partir de la lectura de estos
tratados tomaba notas en sus cuadernos que le servían para componer sus
lecciones y deliberadamente dejaba en blanco una de las dos páginas para
completar progresivamente el cuaderno con otras anotaciones que iba
intercalando. De ahí que muchos pasajes de sus lecciones se encuentren
también en el Nachlass y la dificultad para establecer la cronología de los
distintos estratos de composición de las lecciones.
Las lecciones de Nietzsche son lo más parecido a un mosaico de citas de
diversa procedencia, literales o no literales, entrecomilladas o no entreco-
milladas, con mención del autor o sin mención del autor, con indicación
de dónde se toman estas citas o sin indicación de ello, entre las cuales
Nietzsche intercala breves comentarios personales. El efecto logrado por
Nietzsche al componer sus lecciones a partir de un mosaico heterogéneo
de citas consiste en distanciarse cada vez más, hasta la ruptura, del modo
en que se había producido la transmisión del conocimiento filológico hasta
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Actas Rioja [Link] 224 30/3/15 16:06
F ra n cisco Ar e nas - D ol z
ese momento y del modo de entender das Klassische. Si bien el estilo de las
lecciones puede resultar anacrónico, Nietzsche, que conocía mejor que
nadie sus fuentes, era consciente de tal anacronismo, totalmente coherente
con su «filología del porvenir», que quería poner en práctica. Esta nueva
filología, que es una filología escéptica, nos lleva a experimentar las dife-
rencias entre el presente y el pasado, y es la que convierte a Nietzsche en
un pensador contra-clásico.
Al emplear de manera tan dispar las fuentes, podría parecer como si
Nietzsche fuera un plagiario, pero esto no es así si analizamos sus lecciones
desde una perspectiva intertextual. La intertextualidad se diferencia de la
copia o plagio porque, en su caso, la utilización es parcial y está mezclada
con innovaciones, que nos descubren, a través de las huellas de la reescritura,
la dinámica del proceso creativo y las relaciones que vinculan un texto con
otros. La originalidad absoluta no existe, sino que todo texto remite, en
distinto grado y forma, a otros textos. Se trata de descubrir ese conjunto
de relaciones más o menos visibles que conectan siempre los textos en una
única red y de considerar los posibles procesos de reformulación así como
los mecanismos de apropiación.
En el caso de las lecciones de Nietzsche si se desconocen las diferentes
voces que se expresan y que resuenan en estas lecciones, la comprensión
del texto se oscurece. Más que en ningún otro texto de Nietzsche, en sus
lecciones aparece su escritura como un diálogo de otras escrituras en el
interior de una escritura, como polifonías textuales donde escuchamos
otras voces, además de la voz de Nietzsche. El esclarecimiento de estas
voces podría ayudarnos a comprender mejor el marco de relaciones de
Nietzsche con la filología clásica y las disciplinas de su tiempo, eviden-
ciando aquellas afinidades estéticas, artísticas e ideológicas compartidas o
no con otros autores.
Dado que los manuscritos de estas lecciones no estaban destinados a su
publicación, sino que eran para uso privado, la labor de Nietzsche, más que
la de un plagiario es la de un excelente compilador.2 Por ello, mi propósito
es realizar un acercamiento crítico al texto de esta lección, no para realizar
un recuento estadístico de las distintas fuentes empleadas por Nietzsche,
2
G. W. Most & Th. Fries, „Die Quellen von Nietzsches Rhetorik-Vorlesungen“, ‚Centau-
ren-Geburten’. Wissenschaft, Kunst und Philosophie beim jungen Nietzsche, Berlín-Nueva York
1994, 17-46, aquí p. 33.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 223-230 225
Actas Rioja [Link] 225 30/3/15 16:06
Fue n tes textuales de la lecci ón E i n leitu n g i n die Tr agödie
sino para comprender mejor el texto a partir del complejo trasfondo sobre
el que el mismo se construye. Desde esta perspectiva lo interesante no es
el hecho de que Nietzsche haya empleado fuentes, sino esclarecer cuáles.
2 El manuscrito de la lección Einleitung in die Tragödie des Sophocles se en-
cuentra en un cuaderno donde hay anotaciones para la lección Sophokles,
Oedipus Rex y, además, para los Beiträge zur Quellenkunde und Kritik des
Laertius Diogenes y para Socrates und der Instinkt y Geburt der Tragödie.3 La
primera edición de esta lección, realizada por Holzer, fue publicada en
1910 en la Großoktav-Ausgabe con el título Einleitung zu den Vorlesungen
über Sophocles Oedipus rex4 y se reimprimió sin modificaciones en 1920
en la Musarion-Ausgabe.5 La siguiente edición del texto, a cargo de Fritz
Bornmann, se publicó en 1993 en la Kritische Gesamtausgabe.6 Sin embargo,
ni esta nueva edición de Bornmann ni las anteriores nos ofrecen aparato
crítico, anotaciones o comentarios.
Las fuentes de esta lección pueden dividirse en tres grupos: un grupo
que corresponde a la tradición de la filología clásica (Lessing, Schiller, Schlegel,
Müller, Borberg, Bernhardy, Dronke, Bode, Hartung, Kühner, Ritter,
Droysen, Vischer-Bilfinger, Schneidewin, Bergk, Welcker, Rossbach,
Westphal y Korn)7; otro grupo que pertenece a la tradición historiográfica
3
Archivo Goethe-Schiller, Weimar, 71/83.
4
F. Nietzsche, Werke, vol. XVII, Leipzig 1910, 291-325.
5
F. Nietzsche, Gesammelte Werke, vol. II, Múnich, 1920, 237-273.
6
F. Nietzsche, Kritische Gesamtausgabe, vol. II/3, Berlín-Nueva York 1993, 1-57.
7
G. E. Lessing, „Sophokles“, Werke, vol. 5, Leipzig 1867; F. Schiller, „Ueber den Gebrauch
des Chors in der Tragödie, Prolog zu der Braut von Messina oder die feindlichen Brüder“,
Sämmtliche Werke in zehn Bänden, vol. 6, Estútgart-Tubinga 1844, 309-317; A. W. Schlegel,
„Vorlesungen über dramatische Kunst und Litteratur“, Sämmtliche Werke, vols. 5-6, Leipzig
1846-47; K. O. Müller, Geschichte der griechischen Literatur bis auf das Zeitalter Alexanders, nach
der Handschrift des Verfassers hg. von E. Müller, 2 vols., Breslavia 1841; K. F. Borberg, Hellas und
Rom. Erste Abtheilung. Die Dichter des hellenischen Alterthums. Erster Band, Estútgart 1842; G.
Bernhardy, Grundriß der griechischen Litteratur mit einem vergleichenden Überblick der römischen.
Zweite Bearbeitung. Zweiter Theil: Geschichte der Griechischen Poesie. Zweite Abtheilung: Dramatische
Poesie, Alexandriner, Byzantiner, Halle 1859; G. Dronke, Die religiösen und sittlichen Vorstellungen
des Aeschylos und Sophokles, Leipzig 1861; G. H. Bode, Geschichte der dramatischen Dichtkunst der
Hellenen bis auf Alexandros den Grossen. Dritter Band. Dramatik. Erster Theil. Tragödien und Sa-
tyrspiele, Leipzig 1839; J. A. Hartung, „Ueber den dithyrambos“, Philologus 1, 1846, 397-420;
R. Kühner, Ausführliche Grammatik der griechischen Sprache. Zweite Auflage in durchaus neuer
Bearbeitung. Erster Theil. Erste Abtheilung, Hanóver 1869; F. Ritter, „Vorgebliche Strategie des
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Actas Rioja [Link] 226 30/3/15 16:06
F ra n cisco Ar e nas - D ol z
de la literatura (Rapp, Gervinus, Klein, Freytag, Schmidt)8, la música
(Lindner9) y el derecho (Bachofen10); y otro grupo pertenece a la tradición
estético-filosófica (Vischer, Zimmermann, Yorck von Wartenburg)11. Estas
tres vertientes se unen en la lección de Nietzsche formando una simbiosis
original. En todos estos autores la tragedia se convierte en un punto de
encuentro de las diferentes ciencias. Tanto los filólogos clásicos, unos más
interesados por la teoría literaria (Lessing, Schiller, Schlegel), otros más
interesados por la arqueología (Welcker y Müller), como los historiadores
y los filósofos consideran la tragedia prioritariamente como un fenómeno
circunscrito a la historia y la analizan a la luz de una posible inteligibilidad
de lo que para nosotros es el pasado.
Mención especial merece Dronke. Nietzsche ingresó en Pforta el 5 de
Sophokles gegen Samos. Aufführung seiner Antigone“, Rheinisches Museum für Philologie 2,
1843, 180-201; J. G. Droysen, „Phrynichos, Aischylos und die Trilogie“, Kieler philologische
Studien, Kiel 1841, 41-80; W. Vischer, Kimon. Eine Rede gehalten am Jahresfeste der Universität
zu Basel den 20. November 1846, Basilea 1847; F. W. Schneidewin, „Allgemeine Einleitung“,
Sophokles. Erstes Baendchen: Allgemeine Einleitung. Aias. Philoktetes. Dritte Auflage, Berlín 1855;
Th. Bergk, „Commentatio de vita Sophoclis“, Sophokles, Tragoediae, Leipzig 1858; F. G. Wel-
cker, Die Aeschylische Trilogie Prometheus und die Kabirenweihe zu Lemnos nebst Winken über die
Trilogie des Aeschylus überhaupt, Darmstadt 1824; Id., Nachtrag zu der Schfrift über die Aeschylische
Trilogie, nebst einer Abhandlung über das Satyrspiel, Fráncfort del Meno 1826; Id., Die Griechischen
Tragödien mit Rücksicht auf den epischen Cyclus. Erste Abtheilung, Bonn 1839; Id., Die Griechischen
Tragödien mit Rücksicht auf den epischen Cyclus. Dritte Abtheilung, Bonn 1841; Id., Kleine Schriften.
Erster Theil. Zur Griechischen Litteraturgeschichte, Bonn 1844; Id., Alte Denkmäler. Erster Theil.
Die Giebelgruppen und andre Griechische Gruppen und Statuen, Gotinga 1849.
8
M. Rapp, Studien über das englische Theater, Tubinga 1862; G. A. W. Rossbach & R. G. H.
Westphal, Metrik der Griechen. Zweite Auflage in zwei Bänden. Zweiter Band: Die allgemeine und
spezielle Metrik, Leipzig 1868; R. G. H. Westphal, Geschichte der alten und mittelalterlichen Musik,
Breslavia 1865; O. Korn, De publico Aeschyli Sophoclis Euripides fabularum exemplari Lycurgo auc-
tore confecto, Bonn 1863; G. G. Gervinus, Shakespeare. Dritte Auflage. Erster Band, Leipzig 1862;
Id., Händel und Shakespeare. Zur Aesthetik der Tonkunst, Leipzig 1868; J. L. Klein, Geschichte des
Drama’s. Erster Band. Einleitung. Griechische Tragödie, Leipzig 1865; G. Freytag, Die Technik
des Dramas, Leipzig 1863; J. Schmidt, Geschichte der deutschen Literatur seit Lessing’s Tod. Fünfte,
durchweg umgearbeitete und vermehrte Auflage. Zweiter Band: Die Romantik. 1797-1813, Leipzig 1866.
9
E. O. Lindner, Zur Tonkunst. Abhandlungen, Berlín 1864.
10
J. J. Bachofen, Die Sage von Tanaquil. Eine Untersuchung über den Orientalismus in Rom
und Italien, Heidelberg 1870.
11
F. Th. Vischer, Aesthetik oder Wissenschaft des Schönen [...] Dritter Theil. Zweiter Abschnitt.
Die Künste. Fünftes Heft: Die Dichtkunst (Schluß des ganzen Werkes), Estútgart, 1857; R. Zim-
mermann, Studien und Kritiken zur Philosophie und Aesthetik. Zweiter Band, Viena 1870; P. Yorck
von Wartenburg, Die Katharsis des Aristoteles und der Oedipus Coloneus des Sophokles, Berlín 1866.
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Fue n tes textuales de la lecci ón E i n leitu n g i n die Tr agödie
octubre de 1858 gracias a una beca de la ciudad de Naumburg. Allí se de-
dicó especialmente al estudio del latín y del griego. Durante los seis años
transcurridos en Pforta Nietzsche adquirió una erudición filológica y una
comprensión de los autores griegos y latinos que le sirvió de equipamiento
para sus estudios posteriores. Durante el último año de estudios en Pforta
Nietzsche redactó en abril-mayo de 1864 un estudio filológico titulado
Primum Oedipodis regis carmen choricum.12 En este trabajo, escrito por Niet-
zsche en parte en alemán, en parte en latín y en parte en griego, y que es
testimonio de su prodigioso dominio de las lenguas clásicas, comienza ya
Nietzsche a rastrear el origen de la tragedia. Entre los asuntos principales
que se abordan aquí destaca el tema del placer estético y el significado
ético-religioso de la tragedia, el origen de la tragedia, la cuestión de la
música, la tragedia como «obra de arte total» y el poeta trágico. Una de
las lecturas que influyen en este trabajo de Nietzsche de 1864 es el libro de
Dronke. Nietzsche se apropia y parafrasea en este escrito pasajes enteros de
Dronke. La influencia es especialmente significativa en el apartado segundo
de la primera parte, escrito en griego, donde Nietzsche desarrolla el tema
de la «idea moral» (sittliche Idee) de la tragedia, centrándose en la pregunta
acerca de la culpabilidad de Edipo,13 así como en el apartado tercero, sobre
el efecto de la tragedia, donde resulta indiscutible la presencia del libro de
Dronke. También en la lección del semestre de verano de 1870 encontramos
que Nietzsche se apropia de varios pasajes de Dronke.
En el ámbito de la filología clásica destacan también Bergk y Schneidewin,
cuya presencia es constante en los §§ 9 y 10 de la lección de Nietszche, el
cual aprovechó muchas de las ideas que ambos señalan en sus introduc-
ciones generales a las tragedias de Sófocles y, en particular, los extensos
comentarios y notas de estos al texto sobre la vida de Sóflocles. Mención
especial merece, entre los autores de esta tradición de la filología clásica,
el caso de Droysen. Nietzsche leyó un importante artículo de Droysen
publicado en los Kieler philologische Studien del que toma ideas sobre Frínico
y las radicaliza.
Una radicalización semejante sucede cuando Nietzsche se apropia de
algunas ideas presentes en la Geschichte des Drama’s de Klein. Por ejemplo,
en una importante nota del § 2 de su lección, dedicado al ditirambo, donde
12
F. Nietzsche, Kritische Gesamtausgabe, vol. I/3, Berlín-Nueva York 2006, 17[1], 329-364.
13
G. Dronke, op. cit., 73-83 y 86.
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F ra n cisco Ar e nas - D ol z
Nietzsche se refiere al contraste entre Apolo y Dioniso, que intercambian
simbólicamente sus nombres, y también en ese mismo § 2 al hablar del
desarrollo del ditirambo. En el ámbito historiográfico destaca Schmidt,
de cuya Geschichte der deutschen Literatur seit Lessing’s Tod se sirve Nietzsche
para, parafraseando el prólogo a la Braut von Messina de Schiller, presentar
la función del coro trágico en el § 5 de su lección.
En el ámbito filosófico-estético, además de Yorck von Wartenburg
destaca Vischer y su Aesthetik oder Wissenschaft des Schönen. Al contraponer
la tragedia antigua y la tragedia moderna en la introducción de su lección,
Nietzsche toma a Vischer como paradigma de la teoría estética más reciente
que, enfrentándose a la concepción aristotélica, considera el Oedipus rex una
mala tragedia. Por último, tampoco hay que olvidar a Zimmermann y sus
Studien und Kritiken zur Philosophie und Aesthetik, que Nietzsche parafrasea
y resume abundantemente en las primeras páginas de su lección, y que le
proporciona numerosas noticias históricas.
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¿POR QUÉ PROCLO OMITE
EL COMENTARIO DE PL. TI. 47E-48A?
INFLUENCIAS ÓRFICAS EN LOS COMENTARIOS
DE PROCLO A TIMEO Y REPÚBLICA*
Antoni Bordoy Fe rn ánde z
Universitat de les Illes Balears
[Link]@[Link]
Resumen — Aunque prometió a Marino una exhaustiva exégesis del Timeo, Proclo
pasó por alto el comentario del pasaje 47e-48a, en donde se describe el origen ἐζ
ἀνάγκης τε καὶ νοῦ del universo y, con ello, se define el lugar que ocupa la necesidad
en la génesis demiúrgica del cosmos. Esta omisión resulta aún más grave por cuanto
al comentar el mito de Er afirma que es un error identificar la diosa Necesidad con la
necesidad del Timeo. Partiendo de estos hechos, el presente estudio tiene como finalidad
demostrar que a) la exégesis que Proclo realiza del concepto de necesidad en Platón
está mediatizada e influenciada por el orfismo, y b) que es el orfismo el que conduce a
la distinción de los tres niveles de necesidad – Ἀδράστεια, Ἀνάνκη y εἱμαρμένη – que
aparecen al final del Comentario al Timeo.
Palabras clave — Neoplatonismo, orfismo, Platón, Timeo, República, necesidad
WHY DOES PROCLUS OMIT THE COMMENTARY
OF PL. TI 47E-48A? ORPHIC INFLUENCES IN PROCLUS’
COMMENTARIES TO REPUBLIC AND TIMAEUS
Abstract — Although Proclus promised Marinus a complete exegesis of the Timaeus,
he omitted the analysis of Ti. 47e-48a, a text where Plato explains the origin ἐζ
ἀνάγκης τε καὶ νοῦ of the universe and, consequently, where he describes the place
of necessity in the demiurgic genesis of the cosmos. The discussion about the myth
of Er gives more importance to this omission, because Proclus considers that it is not
1
Este trabajo forma parte del Proyecto I+D FFI2012-32647. El presente estudio reposa
sobre otros dos trabajos: «La transmigración en el neoplatonismo», en VV AA, Reencarnación.
La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente. Madrid 2011; y Orphic Influences in Proclus’
Definition of ‘Necessity’: The Case of the Descent of Souls into Bodies, en J. M. Zamora, Neoplatonic
questions (en prensa). En estos dos trabajos, el lector podrá encontrar desarrolladas y con más
bibliografía de referencia gran parte de las tesis que aquí se abordan.
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¿P o r qu é Pr oclo om ite el co m e n ta r io de P l . T i . 47 e - 48 a ?
possible to say that the goddess Necessity and the necessity present in the Timaeus are the
same. Using this situation as our starting point, this study will demonstrate that a)
Proclus’ exegesis of Plato’s concept of necessity is mediated and influenced by the Or-
phic doctrines, and b) the distinction between three levels of necessity – Ἀδράστεια,
Ἀνάνκη and εἱμαρμένη – that appears at the end of the Commentary on the Timaeus
comes from an adaptation of Orphic theology.
Keywords — Neoplatonism, Orphism, Plato, Timaeus, Republic, Necessity
1 Los orígenes de la cuestión
Al omitir el análisis de Pl. Ti. 47e-48, el Comentario al Timeo de Proclo
excluye de la expresión ἐζ ἀνάγκης τε καὶ νοῦ, con la que se explica el
origen del cosmos. Cuestión que se agrava por cuanto en la disertación
16 del Comentario a la República, se afirma que la interpretación de la diosa
Necesidad que ofrece el Timeo es errónea. Resultaría sencillo explicar esta
situación aduciendo a las contradicciones internas de Platón, pero esto no es
posible pues, como ya estableció Plotino, es necesario buscar el significado
de los términos para ver la auténtica coherencia de Platón.1
La tesis sobre el origen ἐζ ἀνάγκης τε καὶ νοῦ del cosmos no es algo
que resulte extraño para el neoplatonismo de Proclo y, en consecuencia, es
compatible con la exégesis de Platón. Más complicada resulta, no obstante,
aceptar las palabras de aquel pitagórico para quien, «si hay de decir cómo se
generó realmente según estos principios, habrá que hacer intervenir también
la especie de la causa errante en tanto movimiento que suscita por natura-
leza»2. Tres son las cuestiones que esta definición suscita en el comentario
de Proclo al Timeo: 1) que ἀνάγκη se define como una πλανωμένη αἰτία,
causa errante, fuerza ciega carente de inteligencia que «se caracteriza por
la irregularidad y la producción de lo fortuito: mueve por necesidad (εξ
ἀνάνκης, 46a) a otros, carece de razón e inteligencia, y origina, de manera
irregular, solo lo fortuito y azaroso»3; 2) que para poder generar lo bueno
1
Vid. J. Igal, Porfirio, Vida de Plotino. Plotino, Enéadas. Madrid 1992. En la página 528,
n. 9 afirma que la expresión de Plot. 4.8.28-29 no implica la existencia de contradicciones
internas en Platón, sino lo desconcertante que pueden resultar sus doctrinas.
2
Pl. Ti. 47e 3-48b 3. Traducciones del Timeo tomadas de J. M. Zamora, Platón. Timeo.
Madrid 2010.
3
Zamora, op. cit., 59.
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An to ni B o r doy Fe r n á nde z
y lo bello esta πλανωμένη αἰτία requiere de una inteligencia cuya acción se
ejerce ὑπὸ πείθοῦ ἔμφρονος, mediante persuasión sensata; 3) que ἀνάγκη
se sitúa en el límite de lo encósmico y queda fuera de su alcance todo lo
relativo a las almas.
La cuestión se complica aún más cuando se compara el discurso de Ti.
47e-48a con otros dos pasajes que, según Proclo, están intrínsecamente
relacionados: R. 614c-d y Pol. 272e. En el primer caso, destaca la descrip-
ción de Er en la cual la diosa Necesidad aparece sosteniendo un huso en
sus rodillas, en el cual están contenidas las diferentes esferas del universo
y que contienen las sirenas que giran junto al círculo emitiendo un sonido
armónico único. Junto a los círculos se sitúan las Moiras, Láquesis, Cloto
y Atropo, hijas de la Necesidad que cantan en armonía con las sirenas:
Láquesis las cosas pasadas, Cloto las presentes y Atropo las futuras4. Cada
Moira toca el huso que gira sobre las rodillas de la Necesidad, alternando
para ello sus manos. La diferencia de esta descripción con respecto a la de
Ti. 47e-48e se hace entonces evidente: en contra de las afirmaciones de
Timeo, Er sitúa la necesidad por encima de la bóveda celeste, dejando bajo
ella la acción de las almas, en especial su encarnación y ciclos. Asimismo,
aparece también el concepto de destino, εἱμαρμένη, que se utiliza para
designar las leyes reveladas por el Demiurgo que afectan a las almas una
vez éstas llevan a cabo su actividad en unión al cuerpo.
El segundo caso sirve a Proclo para distinguir con más claridad entre
ἀνάγκη y εἱμαρμένη, ya que en este diálogo se explica con mayor claridad
la relación entre la actividad original del Demiurgo y la de los agentes
naturales5. Como complemento, el Político ofrece también algunas des-
cripciones de cómo debe entenderse la necesidad en el momento en el que
opera el destino, es decir, en el mundo encósmico: en 270c 11, en donde
los nacimientos y las destrucciones de seres vivos suceden ἐξ ἀνάγκης; en
4
Procl. in R. 3.243.28-245.2 explica el motivo por el cual la enumeración de las Moi-
ras debe seguir un orden estricto en función de sus atribuciones, descritas más adelante, en
245.3-249.28. En términos generales, Proclo afirma tomar su descripción del libro 12 de
las Leyes (vid. Pl. Leg. 960c 7ss.), si bien queda claro que el texto comentado es la República
y que ésta mantiene, en lo que al mito de Er se refiere, un estrecho vínculo con el Timeo.
Las traducciones de los comentarios de Proclo a República y Timeo toman como referencia
A. J. Festugière, Proclus. Commentaire sur la République, París 1970 y Proclus. Commentaire sur
le Timée, París 1967-8.
5
Pl. Pol. 272e. Traducciones de El político tomadas de F. Casadesús, Platón. Critón. El
político. Madrid 2008.
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¿P o r qu é Pr oclo om ite el co m e n ta r io de P l . T i . 47 e - 48 a ?
271c 1, donde Platón habla de la reversión ἐξ ἀνάγκης del movimiento del
universo; y en 274a 3, donde se dice que los alumbramientos y la nutrición
imitan ὑπ’ ἀνάγκης al resto de cosas que cambian.
2 Diversas interpretaciones de Α ΝΑ Γ Κ Η
Tras haber analizado el huso en el cual se sostienen las esferas del universo,
Proclo intenta esclarecer en la disertación 16 de su comentario a la República
el verdadero significado de ἀνάγκη. Con este objetivo señala, en primer
lugar, dos acepciones erróneas: la identificación entre ἀνάγκη y ὑλη, cuyo
origen se sitúa en la confusión de la expresión «madre» como «Madre de las
Moiras» y como receptáculo de la génesis; y la equiparación de la ἀνάγκη de
la República con la del Timeo. Advierte este maestro platónico que, en ambos
casos pero en especial en el último, es necesario precisar dos elementos:
el lugar que ocupa ἀνάγκη con respecto al huso que sostiene las esferas; y
el alcance del movimiento que parte de la necesidad. En función de tales
elementos, sostiene que pueden distinguirse dos tipos de ἀνάγκη: aquella
que gobierna a los dioses, domina las almas intelectivas y parciales, dirige
de forma trascendental y actúa por medio de su voluntad; y aquella que
mueve los cuerpos pero que es incapaz de hacerlo con las sustancias que
se mueven por sí mismas, preside los cuerpos y requiere de una persua-
sión sensata. Asimismo, la primera de estas dos necesidades es distinta del
destino, el cual «hace que el mundo se mueva, sin ayuda de los dioses, en
sentido inverso a su inclinación natural, sin ser él mismo un dios»6.
La correcta comprensión de la diosa Ἀνάγκη requiere por ello aceptar7:
a) de acuerdo a Platón ἀνάγκη, que es la Madre de las Moiras; y b) que
es la rectora del orden cósmico en las almas, en las naturalezas, y que es
la que mantiene de forma imparcial todas las cosas, situando cada una en
su lugar y, una vez ordenadas, como parte del cosmos. Por este motivo,
Proclo recuerda a su amigo Marino – a quien se dirige el texto – que sólo
podrá entenderse de forma correcta el significado de la diosa Ἀνάγκη si
se tiene presente la jerarquía del universo8, en la cúspide del cual se sitúan
dos elementos: «En primer lugar, como hemos dicho, las Causas
6
Procl. in R. 3.206.27-207.1.
7
Ibid. 207.15-18.
8
Ibid. 100.1-27.
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An to ni B o r doy Fe r n á nde z
hipercósmicas de todo el orden, la Mónada y la Tríada, quiero decir la
Necesidad y las Moiras, de las cuales derivan todas las leyes cósmicas.»9 De
este modo, «la diosa Necesidad es la causa del orden inherente al Universo
y de la ordenación de los seres vivos y que, por medio de sus hijas, dirige
los movimientos de todo tipo y las revoluciones que han sido fijadas por
una única y misma Potencia intelectiva que lleva por completo a su término
toda la revolución de lo Engendrado Divino»10. Y, por ello, tres son las
designaciones que históricamente se le han dado11: los Teólogos la asocian
con Temis, la ley divina ineludible; Orfeo la llama «horrible Ananke» sur-
gida de los primeros dioses; y Hesíodo, madre de las Moiras y las Horai.
3 Orfeo, las Moiras y la Necesidad
La definición correcta de Ἀνάνκη permite a Proclo emplazarla en el orden
cosmológico, si bien esto no resulta suficiente para resolver la cuestión
que suscita Ti. 47e-48a. En efecto, esta definición valida la descripción
dada por el armenio Er en la República, pero mantiene la incoherencia
entre su discurso y las palabras del Timeo, contradiciendo así la unidad
de ambos diálogos. Para solucionar esta cuestión, Proclo utiliza parte de
los denominados Θεόλογοι, en concreto las doctrinas atribuidas a Orfeo
que forman la versión del siglo V d.C. de las Rapsodias órficas, y que si en
el programa docente de la nueva Academia se considera que, junto a los
Oráculos caldeos, continúan la teología platónica. Es en este punto en donde
adquiere importancia el fr. 126 Kern12 y el contexto en el que es citado en
el Comentario a la República.
Después de abordar la identificación que la Necesidad con la diosa Temis,
considerada por Proclo como correcta y acorde con Platón, Proclo cita al
poeta tracio y afirma:
Bien sé que Orfeo, sirviéndose de los mismos nombres, dice que de los mis-
mos dioses primeros han surgido otras Moiras, más allá y del reino de Cronos
9
Ibid. 100.7-8.
10
Ibid. 208-21-25.
11
Ibid. 207.20-208.15. La citación a Orfeo constituye el fr. 126 K., comentado en el punto
3. de este estudio; la citación a Hesíodo proviene de Hes. Theog. 901.
12
En la edición Bernabé, el fr. 126 K aparece dividido en los fr. 110, 176 y 253. En general,
se atribuye a Orfeo la expresión «horrible Ananke».
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y generalmente de las clases divinas intelectivas: pero este mismo Orfeo ha
hecho nacer con anterioridad a las Moiras otra necesidad, cuando dice que «la
horrible Necesidad» ha surgido de los primeros dioses (fr. 126 K.)13.
La cita a Orfeo pretende dividir las Moiras en dos categorías: las del plano
hipercósmico, que rigen desde fuera el universo; y las que se mueven en
el mundo encósmico y ordenan el mundo desde su interior. Característica
común a ambas es que las Moiras son: que son Partes, divisiones de un
poder único superior que difunden en lo inferior; muestran el poder de
ἀνάγκη, transmiten el orden inevitable en orden descendente; siguen un
orden, siendo Láquesis la primera, Cloto la segunda y Atropo la tercera14;
no son fuerzas ciegas, pues necesariamente conocen el pasado, el presente
y el futuro, potencialidades que requieren de una capacidad intelectiva,
determinada además por el hecho de que en ellas ha impactado la luz.
No obstante, y pese a la importancia que adquieren las doctrinas órficas
para distinguir las Moiras en dos categorías, la cuestión de la incoherencia
de Ti. 47e-48a con respecto de R. 616c-d sigue aún vigente, pues no se
distingue más que una ἀνάγκη. Es en este punto en donde se hace necesario
contextualizar la mención a Orfeo en el esquema general del pensamiento
de Proclo, en el cual cualquier Tríada depende, en tanto que división o
parte, de una Mónada previa. De este modo, la multiplicidad de las Moiras
debe depender de una Mónada anterior, que no puede ser sino una forma
de Necesidad. Proclo confirma esta idea:
La segunda [sc. parte] concierne al orden del cosmos, en donde se dice
cuál es la ordenación del cielo, cuáles son las Mónadas divinas que presiden
sobre el orden, cuáles son las Mónadas que lo mueven inmediatamente,
cuáles son las Potencias que acompañan a las precedentes y que cumplen
la función de transmisoras15.
La necesidad de una unidad previa conduce a aceptar que los dos tipos
de Moiras refieren a una entidad mayor propia de su estatus y que existen
dos Mónadas: la divina, que engendra y gobierna el mundo hipercósmico;
13
Procl. in R. 3.207.24-208.1.
14
Este orden se refleja asimismo en su importancia. Procl. in R. 2.244.30-245.2: Dado
que el descenso tiene lugar de arriba hacia abajo, evidentemente Láquesis es la más venerable
de todas, y es de este modo que ella mueve con ambas manos, como moviendo la revolución
del huso hacia la derecha y hacia la izquierda.
15
Procl. in R. 3.92.25-29.
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An to ni B o r doy Fe r n á nde z
la que mueve inmediatamente el mundo, poniendo en contacto el mundo
intelectivo con el corporal. Esta división explica que Proclo dedique gran
parte del discurso de la disertación 16 a hablar sobre algunos elementos
de la descripción que Er ofrece del orden cósmico y que no tendrán tanta
importancia para otros comentaristas, tales como el hecho de que el huso
esté sobre las rodillas y no en las manos de la necesidad, o que determi-
nadas Moiras toquen con la rodilla o con la mano este huso y las esferas
que contiene, o más aún sobre si Láquesis, utiliza una o ambas manos para
mover los círculos.
Esta distinción resulta interesante por cuanto Proclo abre un camino
para volver a incorporar la necesidad que aparece en Ti. 47e-48a desde una
nueva perspectiva que, sin negar las diferencias con respecto de la República,
no impliquen una incoherencia. La aplicación de este esquema se pone de
manifiesto en las disquisiciones finales del comentario al Timeo en donde,
en el marco de la exégesis de las leyes fatales impuestas a las almas, este
maestro neoplatónico habla de su opinión sobre la necesidad y la relaciona
con las de Platón y Orfeo:
Si es necesario dar mi opinión, Platón sitúa una después de la otra, como causas
del orden universal, estas tres: Adrasteia, Ananke, Herimármene, la intelectiva,
la hipercósmica, la encósmica. En efecto, como dice Orfeo (fr. 162 K.), el De-
miurgo es elevado por Adrasteia, se une a Ananke, engendra Heimarmene16.
Inserta en el marco de la opinión de Proclo sobre el verdadero significado
de εἱμαρμένη en Platón, esta mención sirve para distinguir tres tipologías
en la causa de lo inevitable, dos de las cuales, Adrestia y Ananke, remiten
a los momentos clave de la cosmología: Adrasteia es la que une todo tipo
de leyes hipercósmicas, todos los preceptos divinos, todo lo que existe
más allá; Heimarmene es la que hace lo propio con las leyes que afectan
al mundo encósmico, aquel en el que no hay ya acción directa y continua
del Demiurgo; y Ananke, a la que se une el Demiurgo, representa un es-
tado intermedio entre ambas que, como tal, puede ser comprendido, tal
y como afirma Orfeo, en un sentido superior o en un sentido inferior. De
este modo, la descripción de la necesidad que aparece en Ti. 47e-48a no
es comprensible tan sólo como una «falsa acepción de Ananke» por no ser
16
Procl. in Ti. 5.274.14-20.
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¿P o r qu é Pr oclo om ite el co m e n ta r io de P l . T i . 47 e - 48 a ?
aquella diosa que se celebra en la República, sino como un nivel inferior a
ésta, un estadio intermedio entre la necesidad superior y el destino que
se mueve en el contexto de la plasmación de las formas inteligibles en el
espacio.
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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE
LA COSMOVISIÓN ÉTICA DEL ANÓNIMO
AUTOR DEL PAPIRO DE DERVENI*
Fran cesc Casadesús Bor doy
Universitat de les Illes Balears
[Link]@[Link]
Resumen — El anónimo autor del papiro de Derveni realiza, en las columnas conser-
vadas, algunas afirmaciones esporádicas de alcance ético que merecen ser analizadas
con atención. De ellas se deduce que su autor partió de una concepción teólogica
fuertemente marcada por el poder absoluto de Zeus que rige el destino de todos los
seres. Al no escapar nada de la vigilancia de Zeus, el hombre debe comprender que
en ese cosmos cerrado todo está sometido a su voluntad y designio por lo que no hay
lugar al azar ni al desorden. Por ese motivo, el autor del papiro de Derveni se mos-
trará muy severo con los hombres a quienes exige una vida alejada de la ignorancia
y de los placeres, dedicada a comprender racionalmente la causa que rige ese orden
cósmico. A lo largo de la exposición se resaltarán los paralelismos de esta posición
con la expresada también con los primeros filósofos estoicos.
Palabras clave — Papiro de Derveni, estoicismo, Zeus
SOME CONSIDERATIONS CONCERNING
THE ETHICAL WORLDVIEW OF THE ANONYMOUS
AUTHOR OF THE DERVENI PAPYRUS
Abstract — The preserved columns of the Derveni papyrus reveal that its anony-
mous author made some sporadic statements with ethical implications that merit
an attentive analysis. It can be deduced from such statements that the author started
out from a theological concept that was strongly influenced by Zeus’ absolute power
to govern the destiny of all beings. Because nothing escapes Zeus’ vigilance, man
must understand that in such a closed cosmos, were there is no place for chance or
disorder, all is subjected to his will and plan. Thus, the Derveni papyrus’ author has
a severe attitude towards humans. He demands that they steer their lives away from
* Esta reseña se enmarca en los proyectos de investigación «Estudios sobre la transposi-
ción de la doctrina órfica en la filosofía estoica», con referencia FFI2009-08162, y «Cosmología
y escatología en la antigua Grecia. Influjos y paralelos», con referencia FFI2010-17047, financiados
por la Dirección General de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación.
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la cos m ov isión é tica del a nóni m o autor del Papi r o de De r v e ni
ignorance and pleasures, and that they devote themselves to rationally understanding
the cause that governs such cosmic order. The parallels between this position and the
one expressed by early Stoic philosophers will be highlighted throughout the article.
Keywords — Derveni papyrus, Stoicism, Zeus
De los numerosos trabajos dedicados a investigar desde diversas
perspectivas el contenido del papiro de Derveni, son muy pocos los que lo
han estudiado desde una óptica filosófica amplia y general1, que abarque,
además, las características epistemológicas y éticas más significativas del
pensamiento de su anónimo autor.
En este sentido, cabe formular una declaración metodológica previa para
el desarrollo de la hipótesis que esbozaremos a continuación: que el autor
del papiro de Derveni tuvo una intención filosófica a la hora de redactarlo.
Para ello, recurrió al comentario de una teogonía de Orfeo que interpretó
para justificar aspectos esenciales de su propio pensamiento. De este modo,
utilizó un método exegético que evoca el que también utilizaron los pri-
meros filósofos estoicos, muy proclives a fundamentar su pensamiento en
la interpretación interesada de los antiguos poetas2.
A esta circunstancia cabe añadir una segunda consideración: la principal
característica de un sistema filosófico en la antigua Grecia es que sus postu-
lados epistemológicos están en estrecha sintonía con su concepción ética.
Esta relación se agudizó a partir de las exigencias morales manifestadas
por Sócrates y, tras su consolidación en la filosofía de Platón y Aristóteles,
alcanzó su máximo grado en las escuelas helenísticas, caracterizadas por
1
La excepción más notable es la el investigador húngaro G. Betegh, The Derveni Papyrus.
Cosmology, Theology and Interpretation, Cambridge 2004, que, al menos en parte, ha acome-
tido esta empresa, aunque se haya concentrado sobre todo en el estudio de las resonancias
presocráticas que reflejan algunas de las afirmaciones y en sus correspondientes consecuencias
religiosas y teológicas.
2
Para una análisis de las numerosas semejanzas entre el papiro de Derveni y la filosofía
estoica, vid. F. Casadesús, «Similitudes entre el papiro de Derveni y los primeros filósofos
estoicos», en A. Bernabé, F. Casadesús & M.A. Santamaría (eds.), Orfeo y el orfismo. Nuevas
perspectivas. Edición digital: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 192-239: [Link]
[Link]/obra-visor/orfeo-y-el-orfismo-nuevas-perspectivas--0.
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F r a n cesc C asadesús B o r doy
haber relacionado el modo de vida con el modo de entender el mundo3.
De hecho, cuanto más estrecho sea el vínculo entre el modo de pensar y el
modo de vivir, más evolucionada será en el tiempo esa filosofía. Esto tiene
como consecuencia que, de manera progresiva en la historia de la filosofía
griega, la ética acabe erigiéndose en el origen y fin del que surge y al que
se dirige todo el entramado teórico de un sistema filosófico.
Establecidas estas premisas, hay que recordar cuáles son los rasgos
principales del pensamiento del autor del papiro de Derveni, para luego
atisbar si tienen un fundamento ético significativo. Si esto fuera así, como
resultado de nuestra argumentación anterior, se tendrá que considerar la
posibilidad de encuadrar el pensamiento del autor en una fase postsocrática
de la historia de la filosofía griega.
El comentarista pretende demostrar que el pneuma, el aire, el destino y
pensamiento de Zeus se identifican de tal de modo que todo está regido
por la inteligencia del dios4. Esta concepción provoca que defienda diver-
sas prácticas de adivinación, como la interpretación de los sueños y de los
oráculos, así como determinadas invocaciones a las Erinis, las Euménides
y los démones con la finalidad de evitar que dañen a los hombres.
La identificación del pneuma, el destino, el aire y la inteligencia de Zeus
con el recurso a la práctica de la adivinación, la creencia en la existencia
de démones perniciosos y la necesidad de aplacarlos, son rasgos muy ca-
racterísticos y conocidos de los primeros filósofos estoicos que coinciden
con los manifestados por el autor del papiro5. Conviene analizar ahora si
todas estas semejanzas tienen también en el papiro de Derveni su corres-
pondiente reflejo ético.
Así, en primer lugar, el autor del papiro se muestra muy crítico con
quienes muestran su incredulidad ante determinadas prácticas de adivi-
nación que él, en cambio, parece conocer muy bien6:
3
Entre otras muchas publicaciones, P. Hadot ha dedicado a defender esta tesis su libro
Qu’est-ce que la philosophie antique?, París,1995 (traducción española ¿Qué es la filosofía antigua?
México,1998.
4
Cf. P D cols. XVIII y XIX.
5
F. Casadesús, «La concepción del pneuma, la Moira, y la phronesis de Zeus y su similitud
con la de los primeros filósofos estoicos» (en prensa); C. Megino, «Los démones en el papiro
de Derveni y en el estoicismo antiguo» (en prensa).
P D col. V.
6
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la cos m ov isión é tica del a nóni m o autor del Papi r o de De r v e ni
consultamos un oráculo … consultan un oráculo … para ellos vamos al orá-
culo a preguntar, a causa de las profecías, si es lícito … ¿por qué no creen en
los terrores del Hades? Si no comprenden los sueños ni cada uno de los demás
hechos ¿por medio de qué ejemplos creerían? Pues, vencidos por el error y
además por el placer, no aprenden ni creen, y es que la incredulidad y la ig-
norancia son una misma cosa. Pues si no aprenden ni conocen, no es posible
que crean, incluso viendo … la desconfianza … aparece
En la columna XX se repite una actitud parecida al mostrar el autor del
papiro su extrañeza ante quienes asisten a la ejecución de determinados ritos
sagrados, que presencian incluso al lado de los especialistas en llevarlos a
cabo, pero que se muestran incapaces de comprenderlos por lo finalmente
se marchan desprovistos de su conocimiento7:
De los hombres que vieron los ritos sagrados mientras se celebraban en las
ciudades, me sorprende menos que no los comprendan, pues no es posible oír
y a la vez aprender lo que se dice, pero cuantos estuvieron junto a quien posee
la técnica en los ritos sagrados, esos son dignos de admiración y de compasión.
De admiración porque, creyendo, antes de celebrar los ritos, que los verían,
se marchan tras haberlos celebrado antes de verlos y sin preguntar, como si
supiesen algo de lo que vieron, oyeron o aprendieron. De compasión, porque
no les basta con haber pagado el importe por adelantado, sino que también
se marchan privados de conocimiento. Antes de celebrar los ritos, esperaban
verlos, pero una vez que los han celebrado, se marchan también privados de
esa esperanza.
En la columna XXII el autor del papiro realiza una crítica observación
sobre la cambiante naturaleza de los hombres, destacando su variabilidad
e inconstancia, al sostener que cada uno desea cosas distintas y dice lo que
en cada momento se le antoja. La causa de esta reprobable ligereza es su
arrogancia e ignorancia8:
Así, en efecto, de igual manera dio nombre (sc. ¿Orfeo?) a todas las cosas de la
manera más bella que pudo, conociendo la naturaleza de los hombres: que no
todos tienen la misma ni todos quieren las mismas cosas. Cuando son poderosos,
7
PD col. XX, 1-12.
8
PD col. XXII, 1-6.
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F r a n cesc C asadesús B o r doy
dicen las cosas que a cada uno de ellos les apetezca, las que casualmente quie-
ran, nunca las mismas, unas, por arrogancia y otras también por ignorancia.
Obsérvese que el autor del papiro adopta una actitud de superioridad,
fundamentada en su dominio de las prácticas de adivinación, en este caso
la consulta a los oráculos y la interpretación de los sueños, en una pro-
bable conexión con los males que aguardan a las almas en el Hades, o en
la ejecución de determinados sacrificios de los que se presenta como un
experto, condición de especialista que le autoriza a recriminar al común
de los hombres porque no los entienden.
Esta actitud de desprecio coincide con la adoptada por los primeros
filósofos estoicos que se consideraban los únicos capacitados para llevar a
cabo el mismo tipo de prácticas y de las que excluyeron a los ineptos por
ignorancia y falta de experiencia en estas cuestiones9:
(sc. los estoicos) dicen que solo el sabio puede ser sacerdote y nunca el inepto.
Pues el sacerdote debe tener experiencia en las normas acerca de los sacrifi-
cios, plegarias, purificaciones, las fundaciones de templos y otras prácticas
semejantes; además de esto se exige servicio, piedad y culto a los dioses y
una intimidad con la naturaleza divina. Nada de esto se da en el inepto, razón
por la cual todos los insensatos son impíos. En efecto, la impiedad es un mal,
ignorancia (ἄγνοιαν) del culto a los dioses, mientras que la piedad, como se
ha dicho es conocimiento del culto a los dioses.
Un argumento semejante sirve para justificar que sólo el sabio estoico
puede dedicarse a las diversas prácticas de la adivinación y la realización
de sacrificios10:
Solo el virtuoso es adivino, porque posee el conocimiento para descifrar las
señales que procedentes de los dioses y de los démones se dirigen a la vida
humana. Por eso le competen las diversas especies de la adivinación: la inte-
pretación de los sueños, la de los augurios de las aves y la de los sacrificios y
otras semejantes.
9
SVF III 604. Cf. S V F II 608.
10
SVF III 605. Cf. S V F III 654.
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la cos m ov isión é tica del a nóni m o autor del Papi r o de De r v e ni
En este contexto, llama la atención que los argumentos utilizados en la
columna V para criticar a quienes no confían en las prácticas de adivinación
se asemejen también a los utilizados por los estoicos. En efecto, el autor del
papiro critica a quienes no creen en estas prácticas porque, vencidos por
el error y el placer, ὑπὸ τ̣[ῆς τε] ἁμαρτ〈ί〉ης̣ / κ̣αὶ [τ]ῆς ἄλλης ἡδον[ῆ]ς
νενικημέν̣[οι, están poseídos por la incredulidad, ἀ[πι]στίη, que considera
la causa principal de su ignorancia, hasta el punto de afirmar que ambas son
lo mismo, ἀ[πι]στίη δὲ κἀμα̣[θίη τὸ αὐτό. Resulta muy sorprendente que
esta misma relación entre la falta de fe e ignorancia se repita en el papiro
de Herculano 1020 (=S V F II 131) en el que precisamente se insiste en las
diferencias que, según los estoicos, separan al sabio del hombre inculto e
inepto:
En consecuencia el sabio no ignora nada (…) Pues la sospecha, la ignorancia
(ἄ̣γ̣(ν)ο̣ι(α)), la incredulidad (ἀ(πισ)τία) y características semejantes son pro-
pias de ineptos. (…) dicen que, en consecuencia, los sabios no se engañan ni
cometen errores (ἀναμαρ|τήτους).
Así pues, para los estoicos y para el autor del papiro de Derveni, lo que
caracteriza a los ineptos, a los que no comprenden, es que, a diferencia de
los sabios, están sumidos en el error al estar dominados por la ignorancia
y la falta de fe.
En la columna XXII hemos visto que el autor del papiro recrimina la
naturaleza mutable de los hombres, pues estos nunca quieren lo mismo, y
«cuando son poderosos» cada uno dice, lo que se le antoja en cada momento,
pero nunca las mismas cosas. La causa de esta inestabilidad e inconstancia
se debe a su arrogancia y, de nuevo, a su ignorancia, ὑπὸ πλεονεξίας, τὰ δὲ
καὶ ὑπ᾽ ἀμαθίας. El tono de esta crítica coincide también con un postulado
fundamental de la epistemología estoica: que el sabio no desconfía, sino
que es siempre firme y constante y no hace como los ignorantes que, llenos
de desconfianza e ignorancia, se muestran incapaces de mantener el mismo
parecer. Asimismo, el sabio tampoco se deja llevar por la arrogancia, como
hacen los ignorantes.
Estos principios, que coinciden con los del autor del papiro de Derveni,
quedan reflejados en el siguiente pasaje de Estobeo, de gran interés para la
demostración de nuestra tesis:
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F r a n cesc C asadesús B o r doy
Dicen (sc. los estoicos) que el sabio nunca se equivoca ni en absoluto asiente ante
lo que no está claro, porque ni opina ni ignora. Pues la ignorancia (ἄγνοιαν)
es un asentimiento inestable y débil. Pero el sabio no es débil en su juicio sino
mucho más seguro y firme. Por lo que no opina.
El motivo por el que el sabio se muestra tan firme y seguro es que pre-
cisamente no se deja llevar por la incredulidad ni por la arrogancia, como
le ocurre a los ignorantes11:
En consecuencia ellos (sc. los sabios estoicos) no desconfían (ἀπιστεῖν), pues
la desconfianza (ἀπιστίαν) es la aprehensión de lo falso, pero la confianza
(πίστιν) es buena pues es una aprehensión segura, que hace estable lo apre-
hendido. Del mismo modo, el conocimiento es inmutable por la razón. Por
este motivo dicen que el inepto ni posee conocimiento (μήτε ἐπίστασθαί) ni
fe (μήτε πιστεύειν). Además, el sabio no se deja llevar por la arrogancia (οὔτε
πλεονεκτεῖσθαι)
Obsérvese que la terminología utilizada en estos textos para distinguir a
quienes, como los sabios estoicos, se consideran en posesión del verdadero
conocimiento y los que carecen de él se basa en la noción de πίστις por
lo que su carencia, la ἀπιστία, es la causa de la ignorancia de los hombres.
La apelación a la necesidad de tener πίστις en un contexto en el que se
parte de la existencia de un destino regido por la inteligencia divina que
puede ser interpretado por los especialistas en adivinación mediante
prácticas mánticas tiene una singular importancia, tanto para los estoicos
como para el autor del papiro de Derveni:
Los que alaban la adivinación (sc. los estoicos) y afirman que se basta solo a sí
misma según sus propios razonamientos y recurren a ella en la creencia (πί
στει) de que todo sucede según el destino12
La importancia que los estoicos concedieron a la πίστις como condición
necesaria para garantizar el verdadero conocimiento, hasta el punto de
ser un requisito para la aceptación de su concepción del mundo, basada
en la certeza de que el cosmos está regido por la divinidad en forma de
11
SVF III 548.
12
SVF II 941.
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Actas Rioja [Link] 245 30/3/15 16:06
la cos m ov isión é tica del a nóni m o autor del Papi r o de De r v e ni
destino y al que los sabios pueden acceder mediante la adivinación o de-
terminadas prácticas rituales, es muy semejante a la que mantiene el autor
del papiro de Derveni. A ello hay que sumar la crítica a los hombres por
su volubilidad e inconstancia, otro rasgo de la crítica estoica a los ineptos
incapaces de entender sus preceptos.
La conclusión de todas estas coincidencias nos lleva retomar las conside-
raciones planteadas en la introducción: que el autor del papiro de Derveni
presenta un sistema de pensamiento coherente, muy semejante al de los
primeros filósofos estoicos, y que, como ellos, es muy exigente con los
hombres a quienes no tolera que vivan al margen del conocimiento de esa
realidad por estar sumidos en el error, en el placer y la arrogancia. Se cons-
tata así el fuerte sabor estoizante que rodea el pensamiento del anónimo
autor del papiro de Derveni, personaje que muestra la misma seguridad
del sabio y el experto estoico, convencido de que su interpretación es la
única y verdadera, y que no duda en recriminar al resto de los hombres
que, por falta de fe y conocimiento, no alcanza a comprender sus estrictos
presupuestos doctrinales.
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LA CÓLERA DE CRONO EN P GM IV 3086-312 4
Aleja ndro Garc ía Moli nos
Universidad de Valladolid
Resumen — Se compara el «Oráculo de Crono» de P G M IV con otras recetas de los
papiros mágicos que obedecen a la misma lógica. En ellas se pretende ante todo en-
furecer a un dios en la idea de que, si se consigue, acudirá para castigar a quien ha
despertado su cólera. Se repasan los rasgos que hacen reconocibles a estas prácticas:
el aspecto terrible del dios, su agresividad y la consiguiente importancia del amuleto
para proteger al oficiante. También se estudian los recursos empleados para conseguir
este objetivo, que son, sobre todo, el uso de sustancias repugnantes en el ritual, los
insultos lanzados contra la divinidad y la identificación del propio mago con alguna
deidad que, en el marco mitológico, resultase hostil al dios invocado. En el «Oráculo
de Crono» el dios enemigo puede ser tanto Zeus como Océano.
Palabras clave — Crono, magia, provocación
THE WRATH OF KRONOS IN P GM IV 3086-312 4
Abstract — The Oracle of Kronos (P G M 3086-3124) is compared with other spells that
use the same means to attract the god. The magician tries to incur the wrath of the
god, who is expected to come in order to punish the one who has made him angry.
With this aim in mind, the practitioner employs a wide range of resources: the use
of disgusting ingredients in the ritual, insults to the god and the identification of
himself with some antagonistic deity are but the commonest. These kinds of pro-
vocative spells have some characteristic features, to wit, the frightening appearance
of the god, his (or her) aggressiveness and the importance of the protecting amulet
that prevents him (or her) from harming the magician.
Keywords — Kronos, magic, provocation
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 247-254
Actas Rioja [Link] 247 30/3/15 16:06
L a c óle r a de C r o no e n P G M I V 3086- 3124
El Gran Papiro Mágico de París (P. [Link]. suppl. gr. no. 574 =
P G M IV ) es un manual de magia repleto de pasajes interesantes.
1
Uno de ellos es un procedimiento adivinatorio titulado el «Oráculo de
Crono», recogido entre las líneas 3086-3124. Lo que sigue es su traducción2:
El buscado oráculo de Crono, llamado «Molinillo». Toma dos medidas de sal
y muélela con el molinillo de mano, diciendo la fórmula muchas veces hasta
que veas al dios. Haz la práctica de noche en un lugar donde crezca la hierba.
Si oyes el paso pesado de alguien y ruido de hierros mientras pronuncias la
fórmula, el dios viene encadenado y sujetando una hoz. Tú no te espantes,
protegido con el amuleto que será puesto a prueba en tu favor. Envuélvete en
un lienzo puro a la manera isíaca y ofrece al dios un sahumerio de salvia con
un corazón de gato y estiércol de yegua. Ésta es la fórmula que debes recitar
mientras mueles. Fórmula: «A ti te invoco, al grande, al santo, al creador
de la tierra toda, sobre quien sobrevino la injusticia por manos de su propio
hijo, a quien Helios aprisionó con cadenas de acero para que el universo no
entrara en confusión, hermafrodita, padre de la tempestad y el rayo, que do-
minas también a los que están debajo de la tierra, (voces magicae) ven, señor,
dios, y háblame necesariamente de este asunto, pues yo soy el que se apartó
de ti (voces magicae)» Esto es lo que se dice cuando se muele la sal. Su fórmula
de coacción es ésta: (voces magicae). Dices esto cuando venga amenazando,
para que se apacigüe y hable de lo que le preguntes. Éste es el amuleto que
se busca para esta ocasión: sobre la paletilla de un cerdo graba la imagen de
Zeus sosteniendo una hoz y este nombre (vox magica). Que la paletilla sea de
un cerdo negro, hirsuto, castrado. Liberación del dios: «(voces magicae) Marcha,
señor del universo, dios primero, y retírate a tus lugares particulares, para que
se conserve el universo. Sénos propicio, señor».
El título anuncia (Μαντία κρονική) que la práctica sirve para atraer a
Crono. Se lleva a cabo de noche, en un lugar con vegetación y «en un
lienzo puro a la manera isíaca» (σινδόνα καθαρὰν περιβεβλημένος Ἰσιακῷ
σχήματι)3. Lo primero y lo último son circunstancias normales en los
1
K. Preisendanz, Papyri Graecae Magicae. Die griechischen Zauberpapyri, 2 vols., Stuttgart
1973-1974, 2a ed.
2
Ésta y las demás traducciones de PGM están tomadas, con algunas modificaciones, de
J. L. Calvo Martínez y M.ª D. Sánchez Romero, Textos de magia en papiros griegos, Madrid 1987.
3
De los vestidos de Isis y de los que llevaban sus sacerdotes e iniciados da noticia Plu.
De Iside et Osiride, 3, 352B; 14, 356D; 39, 366E; 52, 372E; 77, 382C.
248 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 247-254
Actas Rioja [Link] 248 30/3/15 16:06
A leja n d ro G a r c í a Moli n os
hechizos mágicos4; la necesidad de vegetación, en cambio, es rara. Puede
deberse, como quieren Eitrem y Hopfner, a que Crono conserva su antiguo
papel de dios de la agricultura y, en consecuencia, su carácter ctónico. Las
raíces de las plantas pondrían en contacto directo al mago y al dios5. En
este marco el mago ha de realizar el procedimiento, cuyos principales pasos
son: 1) moler sal con un molinillo de mano; 2) sahumar ciertas sustancias;
3) pronunciar una fórmula de invocación.
Crono acudirá entonces colérico y amenazador, arrastrando cadenas y
con una hoz en la mano. Protegido por el talismán que se describe, el mago
podrá apaciguarlo con unas palabras mágicas e interrogarle sobre lo que
desee. El hechizo concluye con la liberación o ἀπόλυσις del dios, donde
se dicen las voces magicae de la invocación en orden inverso y se ordena al
dios marcharse ἵνα συντηρηθῇ τὸ πᾶν (3123-3124). Como indicó Eitrem,
la liberación consiste en el hechizo a la inversa6.
La ira que esta práctica despierta en Crono es un indicio claro de que
forma parte de aquellas en las que la provocación es la táctica empleada
para atraer a la divinidad y poder pedirle lo que se quiera. Estas consisten
básicamente en despertar la cólera de un dios para que acuda con afán ven-
gador. Al contrario de lo que ocurre en los procedimientos en los que se
usa el halago y la adulación, que tienen como resultado la teofanía amable
de un dios solícito y manso, cuando se usa la provocación los dioses se
presentan, como es natural, con un aspecto terrible, furiosos y agresivos7.
Aquí Crono aparece con una hoz en la mano, encadenado, precedido del
estrépito metálico de sus grilletes y el ruido de su andar pesado (3091-3093:
ἐὰν δὲ λέγων τινὸς ἀκούσῃς βάτην βαρείας καὶ σύγκρουσιν σιδήρου, ὁ θεὸς
ἔρχεται ἀλύσεσι πεφρουρημένος, ἅρπην κρατῶν). Como ya se ha dicho,
amenazará entonces al mago, que tendrá que pronunciar ciertas palabras
mágicas para calmarlo y conseguir que responda a sus preguntas (3110-
3114: ἔστιν δὲ αὐτοῦ ὁ ἐπάναγκος λόγος· ῾κυδοβρις· κοδηριευς· ανκυριευς·
ξαντομουλις᾽ ταῦτα λέγεις, ὅταν ἀπειλῶν εἰσέρχηται, ἵνα πραυνθῇ καὶ
εἰπῇ, περὶ ὧν ἐπερωτᾷς). Puede compararse esta teofanía con la de P G M IV
4
Vestimentas «isiacas» pueden encontrarse en P G M I 59; VII 227; VIII 67. Sobre la magia
y la noche es claro el Codex Theodosianus 9.16.7.
5
Th. Hopfner, Griechisch-ägyptischer Offenbarungzauber 2 vols., Ámsterdam 1974-1990 2a
ed. vol. II §139. S. Eitrem, «Kronos in der Magie», AIPhO 2, 1934 (=Mélanges Bidez), 351-360.
6
Eitrem op. cit.
7
También Jámblico habla de démones que hacen apariciones terribles: Iamb. Myst. 2.7.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 247-254 249
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L a c óle r a de C r o no e n P G M I V 3086- 3124
52-85, práctica en la que se ata un escarabajo a una caña y se pone un candil
debajo de él, de modo que la llama lo queme ligeramente. De este modo
se enfurece al dios, probablemente Ra-Helios-Sol8, que acude armado y
amenazante para liberar al atormentado escarabajo (69-70: ἐπιστήσεται γὰρ
ὁ κληθεὶς καὶ ἀναγκάσει σε ἀπειλῶν ἔνοπλος ἀπολῦσαι τὸν κάνθαρον).
Aparte de estas prácticas, en las que la provocación es directa, es decir,
la realiza el propio mago para que el dios se aparezca ante él, hay otras en
las que es indirecta. Son las llamadas «calumnias», que consisten en afirmar
que un individuo al que se desea perjudicar ha vejado y calumniado de
diferentes modos a un dios9. El mago espera entonces que el dios afrentado
lo castigue. Aunque en estas prácticas no se detalla cómo se aparece el dios
ante su víctima, sí se precisa su agresividad, pues pueden utilizarse incluso
para matar a un enemigo (IV 2498s.).
Hay, sin embargo, más indicios de que el oráculo de Crono es una prác-
tica en la que se emplea la provocación. Está la importancia especial que se
otorga a los amuletos, que, como es lógico, son especialmente necesarios
en estos procedimientos, pues revisten un riesgo fuera de lo común. En
una de las calumnias rituales conservadas en los papiros, se lee (IV 2505-
2511, dirigida a Selene):
Hay un amuleto para evitar caídas. Porque la diosa suele arrojar violentamente
por los aires a los que hacen estas cosas y no tienen algo que los proteja; y los
arroja a tierra desde lo alto. Por ello consideré necesario prever el amuleto,
para que actúes sin ningún temor.
Y sigue su descripción. La idea de que gracias al amuleto no habrá que
temer al dios cuando se muestre aparece también en el Oráculo de Crono
(3093-3095: σὺ δὲ μὴ πτοηθῇς, φυλασσόμενος τῷ φυλακτηρίῳ τῷ σοι
δηλωθησομένῳ, la descripción del amuleto ocupa las líneas 3114-3118) y
8
Aunque esto no se dice expresamente, es deducible del hecho de que el dios venga del
Este, como el Sol, (58-59), por la relación del Sol con el escarabajo en la mitología egipcia y
porque unas líneas más abajo, al comienzo de la siguiente práctica, (88) se lee ἄλλη πρὸς Ἥλιον.
9
Las calumnias conservadas en P G M se hallan en III 1-164; IV 2441-2621; IV 2622-2707 y
VII 593-619. Son prácticas con precedentes egipcios, cf. H. D. Betz, The Greek Magical Papyri
in Translation, Chicago 1992, 2ª ed., pág. 83, nota 314. Sobre ellas S. Eitrem, „Die rituelle
διαβολη“, SO 2, 1924, 43-61.
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A leja n d ro G a r c í a Moli n os
en la práctica del escarabajo (71-72: σὺ δὲ μὴ ταραχθῇς μηδὲ ἀπολύσῃς,
ἕστ’ ἂν χρηματίσῃ σοι, del amuleto se habla en 78-82).
Otro recurso para airar al dios es quemar para él sustancias repugnantes
como ofrenda. En las calumnias el mago puede acusar de ello a la víctima
(IV 2574-2587), mientras que él mismo realiza dos sahumerios: uno normal,
el ἐπίθυμα ἀγαθοποιόν (2674s.), y otro hostil, el ἐπίθυμα ἀναγκαστικόν
(2683), este último con los ingredientes desagradables que, afirma, emplea
la víctima. En estos sahumerios hostiles se utilizan excrementos de ani-
males, como estiércol de babuino (2459-2460: κυνοκεφάλου κόπρον) o de
musgaño (2651: σκόρδον τε μυγαλοῦ κόπρον). En el Oráculo de Crono
encontramos excrementos de yegua (3097: κόπρου ἱππίας).
En resumen, el aspecto terrible con el que se presenta el dios, su cólera y
agresividad, la consiguiente importancia del amuleto protector y los produc-
tos repugnantes del sahumerio son características de las prácticas que usan
como táctica la provocación y que están presentes en la que consideramos,
de modo que se puede concluir que ésta pertenece al grupo de aquéllas.
Quedan por analizar las causas que despiertan la cólera de Crono, que no
son tan evidentes como las de los otros procedimientos citados (animales
maltratados10, calumnias, sahumerios hostiles). A continuación expongo una
lista de los motivos con los que el mago consigue atraerse al dios a través de
su enfado. Dos se hallan entre las acciones del rito y otros dos en la fórmula.
Empezando por los primeros, me limito a apuntar uno del que ya se ha
hablado: se trata del sahumerio impuro de estiércol de yegua. El segundo
es el amuleto, que consiste en el omoplato de un cerdo negro, hirsuto y
castrado grabado con una palabra mágica (3117: χθουμιλον) y una figura
de Zeus con una hoz. Son todos ellos elementos relacionados con Crono
y, al parecer, capaces de enfurecerle: el cerdo es un animal simpático de
Crono, como demuestran las gemas mágicas en las que el dios aparece en
una cara y un cerdo o jabalí en la otra y algunas referencias mitográficas
que establecen explícitamente un vínculo entre ambos11. El hecho de ha-
ber matado y despedazado a uno de estos animales podría ser una forma
de alimentar la furia de Crono contra el mago, grabar a Zeus en uno de
10
Al caso del escarabajo se suma el del gato ahogado en cuyo cuerpo se introducen la-
minillas con ciertas inscripciones de III 1-164.
11
A. Mastrocinque, «Metamorfosi di Kronos su una gemma di Bologna» en Gemme
gnostiche e cultura ellenistica. Tai dell’ incontro di studio. Verona 22-23 ottobre 1999, Bolonia 2002,
especialmente pág. 109.
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L a c óle r a de C r o no e n P G M I V 3086- 3124
sus huesos quizá signifique su superioridad. Por otra parte, Zeus, su hijo,
le destronó. La forma en que está representado, portando una hoz en la
mano (3116: Δία ἅρπην κρατοῦντα) trasmite su hostilidad contra su pa-
dre, el cual, no lo olvidemos, se presenta al mago del mismo modo (3093:
ἅρπην κρατῶν). En manos de Crono la hoz debe de aludir al mito de la
castración de su padre, Urano, pues precisamente de esa herramienta se
sirvió para llevar a cabo su empresa12. El pasaje de la fórmula en el que el
mago se refiere a Crono como aquel a «quien sobrevino la injusticia por
manos de su propio hijo» (3099-3100: ῷ τὸ ἀνόμημα ἐγένετο ὑπὸ τοῦ ἰδίου
τέκνου) parece confirmar que en manos de Zeus alude a lo mismo. En la
versión más extendida del mito Zeus no castra a Crono, sino que sólo lo
derroca; sí lo hace, en cambio, en la versión de la Teogonía órfica de las
Rapsodias13. Esta concepción de Crono como un dios que castra y castrado
debió de alcanzar bastante difusión en la Antigüedad tardía14.
Pasando a la fórmula, se aplica a Crono, entre otros epítetos más o menos
elogiosos, el de «hermafrodita» (3102: ἀρσενόθηλυ). Ese mismo término es
empleado inequívocamente como insulto en la fórmula de una calumnia
del papiro VII 601-611:
Os invoco a vosotros, los poderosos, grandes dioses, (…) por causa de la tal
impía. Pues ésta ha dicho: Iao no tiene costados (…) la tal ha dicho: Pagure
es hermafrodita de nacimiento, la tal ha dicho: Marmarut ha sido castrado,
(…) la tal ha dicho: Miguel es hermafrodita de nacimiento. Yo no soy el que
habla, señor, sino la tal impía.
Pese a que el contexto de la palabra en el Oráculo de Crono no es ofen-
sivo, creo que, a la luz del paralelo citado, debe ser interpretada como una
de las maneras en que se trata de provocar al dios15, que ha sido castrado (lo
12
Hes. Th. 175 y 179.
13
A. Bernabé, Poetae epici graeci. Testimonia et fragmenta, 2 vols. (el segundo en tres fascículos),
Munich y Leipzig, pars I I , fasc. 1 fr. 225, I. Los fragmentos de la Teogonía de las Rapsodias
están traducidos y comentados en A. Bernabé, Hieros logos. Poesía órfica sobre los dioses, el alma
y el más allá, Madrid 2003 con la misma numeración.
14
Aparte de la propia Teogonía de las Rapsodias y de la presente práctica mágica, existen
gemas con la representación de Crono castrado con sus genitales en la mano. Cf. Mastrocin-
que op. cit. En pág. 105, nota 6 se catalogan las principales fuentes al respecto.
15
Otra interpretación en Hopfner, op. cit. II, §139.
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A leja n d ro G a r c í a Moli n os
cual, vemos, también puede usarse para denostar). Esto enlaza con el sahu-
merio de estiércol de yegua, y no de caballo, que es el animal que guarda
relación con Crono16, y con la necesidad de que el cerdo cuyo omoplato
se use como amuleto esté castrado.
Por último está aquel con quien el mago se identifica mediante las
palabras ἐγὼ γάρ εἰμι ὁ ἀποσταθείς σοι. La traducción de esta frase es
problemática: „Denn ich bin es, der dir entzogen wurde“ es la que ofrece
Priesendanz; en el aparato crítico presenta una de Hopfner: „der sich dir
entzog (wie Zeus, der dir auch von Rhea entzogen ward)“. Calvo Martínez
vierte el pasaje así: «pues yo soy el que fue apartado por ti», mientras que
W. C. Greese lo hace como sigue: ‘for I am the one who revolted against
you’. Dado que el valor intransitivo del aoristo ἀπεστάθην está atestiguado
desde la época clásica17, ante la ausencia de complemento agente no hay
por qué decantarse por la voz pasiva. Es más oportuna, en consecuencia, la
traducción intransitiva, «yo soy quien se mantuvo apartado de ti». En vista
de que el verbo ἀφίστημι puede significar «hacer defección de» o «rebelarse
contra», se ha visto aquí una alusión a la rebelión de Zeus contra su padre,
de forma que el mago se estaría haciendo pasar por Zeus para enojar a su
padre18. Poco importa que la alusión de Zeus en 3100 se haga como si éste
no fuera el que habla, sino una tercera persona, y que supuestamente el
mismo Zeus califique su revuelta de «ilegalidad», ἀνόμημα (3099): estos
detalles carecen de importancia cuando se pone todo el empeño en la pro-
vocación. A ésta, creo yo, se debe también el uso de la sal19, que debe de
simbolizar a Océano20, el único Titán que en la Teogonía de las Rapsodias,
que ya hemos citado para explicar la hoz de Zeus, no apoya a Crono en
el destronamiento de Urano, sino que se queda, primero, «tranquilo en
16
Por los motivos que da Hopfner, op. cit. II, §140 y quizá también porque adoptó forma
de caballo para unirse a Fílira y concebir a Quirón.
17
DGE s.v. ἀφίστημι apartado A I 2.
18
Como se ve, ya Hopfner pensó que el mago se hacía pasar por Zeus, aunque aludiendo
al momento en que Rea lo separó para que no lo devorase Crono. Greese en su traducción y
A. B. Kolenkow, «Persons of Power and Their Communities», en Magic and Divination in the
Ancient World, Leiden 2002, pág. 140, se inclinan por la revuelta.
19
Hopfner, op. cit. I, §593 explica de otro modo el uso de sal en esta práctica.
20
Sobre Océano Herter, R E , XVII, 2, cols. 2308-2361. Si bien en origen era concebido
como un gran río de agua dulce, pronto se asimiló con el gran mar exterior de agua salada
(esp. cols. 2319s). Ἅλς, «sal», puede también significar en griego «mar», de modo que aquí
tendría el valor ambiguo de la sal que muele el mago y el mar, esto es, Océano.
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L a c óle r a de C r o no e n P G M I V 3086- 3124
casa»21 y luego, una vez que triunfa la conjura, separado de los demás dioses,
que ocupan el Olimpo22. Vemos que en este contexto mítico Océano no
era grato a Crono y, en consecuencia, es probable que el compositor de
la práctica pensara en él como recurso para encolerizar aún más a Crono.
De hecho, las palabras ἐγὼ γὰρ εἰμι ὁ ἀποσταθείς σοι también podrían
referirse, en rigor, a Océano, pero para el mago debía de ser indiferente en
quién pensara Crono al oírlas, siempre y cuando la provocación funcionase.
21
Bernabé, op. cit. fr. 186.
22
Bernabé, op. cit. fr. 191.
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LOS FRAGMENTOS DK B 3 Y B 94 DE HERÁCLITO
EN LA COLUMNA IV DEL PAPIRO DE DERVENI*
Raúl G enovés Com pan y
Universitat de les Illes Balears
[Link]@[Link]
Resumen — El propósito de este trabajo es analizar las referencias a Heráclito en la
columna IV del papiro de Derveni, a fin de: indagar la posible unidad de dos fragmen-
tos usualmente considerados distintos; resaltar la conexión del contenido filosófico
de estos con el estoicismo; investigar la intención del anónimo autor del papiro al
citar a Heráclito en el contexto del tratamiento de un orden jerárquico del mundo
que – muy a la usanza estoica – somete lo particular a lo común y vela mediante las
Erinis, servidoras de la Justicia, porque nadie rebase los límites. Por último, destacar
que el hecho de recurrir a Heráclito como testimonio de autoridad, coincide con un
interés típicamente estoico.
Palabras clave — Heráclito, Erinis, estoicismo, papiro de Derveni
HERACLITUS’ FRAGMENTS DK B 1 AND B 94
IN THE COLUMN IV OF THE DERVENI’S PAPYRUS
Abstract — The intention of this work is to analyse the references to Heraclitus in
the column IV of Derveni’s papyrus, in order: to investigate the possible unit of two
usually considered different fragments; to highlight the connection of the philosoph-
ical content of these with the stoicism; to investigate the intention of the anony-
mous author of the papyrus on having mentioned Heraclitus in the context of the
treatment of a hierarchic order of the world that – very to the stoic usage – submits
the particular thing to the common thing and monitors by means of the Erinyes,
guardians of the Justice, because nobody exceeds the limits. Finally, to emphasize
* Este trabajo se enmarca en los Proyectos de investigación Estudios sobre la trasposición de
la doctrina órfica en la filosofía estoica, con referencia FFI2009-08162, financiado por la Dirección
de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación; y Utilización del vocabulario míti-
co-religioso en la formación de la terminología presocrática, con referencia FFI2012-32647, financiado
por el Ministerio de Economía y Competitividad. Asimismo, forma parte de los estudios
realizados en el contexto de una beca FPI de la CAIB, ref. FPI109-52631396-J, cofinanciada
por el Fondo Social Europeo.
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L os fr ag m e ntos D K B 3 Y B 94 de H e r áclito
that the fact of resorting to Heraclitus as testimony of authority, coincides with a
typically stoic interest.
Keywords — Heraclitus, Erinyes, Stoicism, Derveni’s papyrus
[…] ¿Acaso no es por ese motivo por el que el mundo está sometido a un
orden? De acuerdo con eso mismo, Heráclito, considerando importante lo
que es común, somete lo particular. Y habla igual que el autor de un relato
sagrado, cuando dice: «El sol, según su propia naturaleza, tiene la anchura del
pie de un hombre, sin rebasar sus límites, pues si excede su propia anchura,
las Erinis, defensoras de la Justicia, darán con él»1.
DK 22 B 3: (sc. del tamaño del sol) su anchura es la del pie de un hombre.
B 94: El sol no rebasará sus medidas, sino las Erinis, defensoras de la Justicia,
darán con él.
1 ESTADO DE LA CUESTIÓN
El reto que entrañan el estilo en que se expresa Heráclito, y su propuesta
filosófica, junto con el hecho de que su obra nos haya llegado en fragmen-
tos dispersos en citas de diversos autores, hace difícil tanto la ordenación
de los fragmentos como la interpretación de su contenido. El fragmento
B 3 forma parte del grupo en el que Marcovich reúne los fragmentos que
tratan la astronomía y meteorología de cuño milesio2. En su traducción de
los Fragmentos presocráticos, Bernabé sigue esta ordenación y nos recuerda
que según los milesios los astros son como unos cuencos no muy grandes3;
por esto opina que se incluye aquí este fragmento. También señala que en
el papiro de Derveni, B 3 aparece unido al B 94, pero no hace más obser-
vaciones al respecto. El comentario a B 94 dice que el fuego se rige según
medidas acordes a la razón y que estas medidas rigen tanto al sol como a
todas las demás manifestaciones del fuego.
1
P. Derv. col. IV.
2
Del 57 al 65 en Marcovich; B 3, 6, 106, 99, 120, 105+38, 100 en DK. Los fragmentos de
Heráclito empleados en este trabajo han sido tomados de la traducción de Bernabé (Bernabé
2001), que sigue la numeración de Marcovich, si bien para las citas seguimos la numeración DK.
3
Vid. Bernabé (2001: 126).
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Raúl G e novés C o m pa n y
El estudio de Kirk sobre Heráclito publicado en 1954 comenta los frag-
mentos B 3 y B 94 uno a continuación del otro, aunque tampoco alude a
una posible unidad entre ellos. De B 3 dice que al comparar el «tamaño
aparente del sol con el tamaño de una mera parte de un hombre» Heráclito
podría referirse a la condición engañosa de las apariencias4. De la alusión
a las medidas del sol en B 94 considera que el uso del verbo ὑπερβήσεται
(futuro medio de ὑπερβαίνω: rebasar), podría referirse a las «medidas es-
paciales del recorrido del sol a través del cielo»5, cuyos límites custodian
las Erinis. Pasarán veinte años desde el descubrimiento del papiro en 1962
hasta su primera publicación; durante ese tiempo pocos investigadores
tienen acceso al documento y por tanto, todo comentario a los fragmentos
de Heráclito que aquí nos ocupan, realizado antes de 1982 y que no haga
referencia al papiro, suponemos que no está influenciado por su conte-
nido. Pues en efecto, el contexto en que aparecen estos fragmentos en la
columna IV y el ensamble del contenido de ambos, sugiere fácilmente que
en su origen pudieran formar un único texto.
En su edición de 1967, Marcovich sitúa B 94 en un grupo dedicado al
fuego, la medida y el cambio, según él «los tres principios básicos de la
física heraclítea». B 3 es ubicado en el conjunto siguiente, compuesto por
ocho fragmentos que tratan la cuestión astronómica y meteorológica6. De
B 94 dice que «el fuego debe obedecer el principio de la medida constante»,
de acuerdo con una «suprema ley natural» que identifica con Dike; y su
comentario a B 3 alude a la cuestión de los cuencos como imagen de las
medidas de los astros que Bernabé relaciona con la astronomía de los mi-
lesios7. En 1979 Kahn sostiene que la función que Heráclito asigna a Dike
en B 94 «es una expresión personificada del concepto de Anaximandro de
Justicia cósmica»8, e interpreta B 3 como un ejemplo de la teoría de los
contrarios, en este caso entre el aparentemente pequeño tamaño del sol y
su «indispensable función en el cosmos»9.
4
Vid. Kirk (1970: 282).
5
Kirk (1970: 285).
6
Se trata de los grupos XIII: fragmentos 51-56ab (DK 22 B 30, 94, 31, 90, 65, y 84ab), y
XIV: fragmentos 57-65 (DK 22 B 3, 6, 106, 99, D. L. 9.9-11, DK 22 B 120, 105+38, 100, y A 13).
Vid. Marcovich (2007: 561-592 y 593-622).
7
Cf. Marcovich (2007: 561 y 593); Bernabé (2001: 126).
8
Vid. Kahn (1979: 160-161).
9
Kahn (1979: 164-165).
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L os fr ag m e ntos D K B 3 Y B 94 de H e r áclito
En 1997 Sider, en un capítulo específico sobre Heráclito – de un libro
dedicado al papiro de Derveni – señala la posibilidad de que ambos frag-
mentos formaran una continuidad en el texto original de Heráclito. A partir
de su lectura de Plutarco, en combinación con la del papiro de Derveni,
intenta una reconstrucción de cómo pudo haber sido el texto original de
Heráclito, que comenzaría con B 3 asignando al sol un tamaño fijo, segui-
ría con B 94, la custodia del orden, y con B 120 – los límites entre aurora
y crepúsculo; B 6 completaría el ciclo día-noche, y la secuencia concluiría
con B 80 y B 6710.
El estudio de Kouremenos – a partir de la edición de Tsantsanoglou –
trata la justificación del mantenimiento del orden cósmico y sostiene que
la inteligencia cósmica emplea el fuego para manifestarse y gobernar11. El
comentario de Janko a la columna IV del papiro interpreta la alusión a la
anchura del sol en el sentido de que nuestras sensaciones compartidas sobre
fenómenos como el tamaño del astro, son más fiables que las sensaciones
particulares12.
Por otra parte, según Jourdan el pasaje del papiro en que se alude a
Heráclito «permite reunir dos fragmentos hasta entonces conocidos por
separado y tenidos por distintos»13. Y Mouraviev defiende que a partir de la
publicación en 1982 del papiro de Derveni es lícito plantear la posibilidad
de que ambos fragmentos formaran originariamente «un texto continuo»14.
2 LOS FRAGMENTOS EN EL CONTEXTO HERACLÍTEO
El fuego es un elemento central en la filosofía de Heráclito. Protagonista
en al menos once fragmentos15, es el orden eterno e increado del mundo
en B 30, agente activo de todas las transformaciones en B 31, B 67 y B 90,
instrumento ejecutor del gobierno cósmico en B 64; comprensión y some-
timiento de todas las cosas en B 66; y ejemplo – en los fragmentos que aquí
nos ocupan – de que ni el sol, una de sus expresiones más representativas,
10
Sider (1997: 133-148).
11
Kouremenos (2006: 152-161).
12
Janko (2008: 47-51).
13
Jourdan (2003: 33-35).
14
Mouraviev (2006: 6).
15
Bernabé (2001: 125-126) relaciona aún más fragmentos con el fuego: DK 22 B 84ab;
DK 22 B 36; DK 22 B 118.
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Raúl G e novés C o m pa n y
puede rebasar las medidas impuestas por su propia naturaleza, es decir,
por el fuego. Ésta podría ser la clave de B 3 cuando dice «El sol, según su
propia naturaleza, tiene la anchura del pie de un hombre». Si entendemos
«su propia naturaleza» como el fuego, hemos visto que éste es el orden de
todas las cosas, quien impone límites, efectúa las transformaciones y go-
bierna. El sol, por su propia naturaleza tiene el ancho de un pie humano,
una equiparación que resta al sol primacía16, y que podría aludir a las sin-
cronías entre macrocosmos y microcosmos tan valoradas después por los
estoicos17. De las doctrinas de Heráclito, Diógenes Laercio dice:
El fuego es el elemento y todas las cosas son transformaciones del fuego […]
Y esto se produce según el destino18.
El «destino» hace que los procesos y los ciclos se cumplan con exacti-
tud, de ello depende el orden en una cosmología de fuerte carácter épico,
donde la alternancia de fuerzas contrarias es el eje de la rueda en que vida
y conflagración son el fundamento de la armonía y el equilibrio cósmicos19.
La Justicia y sus guardianas velan porque nada rebase los límites, ya sean
estos espaciales, temporales o éticos20; B 94 expresa con rotundidad que ni
el sol rebasará sus medidas.
Diversos fragmentos formulan el sometimiento de lo particular a lo
común21 tal como lo expone el autor del papiro en la columna IV, en el
contexto del tratamiento de un orden jerárquico del mundo totalmente
acorde con Heráclito y muy a la usanza estoica. En B 94 y B 3 vemos que
tanto el sol como el pie humano tienen asignada una medida, a cuyos
límites deben ajustarse: el sol en su espacio celeste y el pie en el terrestre,
ambos tienen sus dimensiones, sus caminos y sus límites. Si todo obedece
a un mismo orden, no es superior el sol respecto a los demás elementos
con los que interactúa, de modo análogo a como no lo es el pie respecto a
los demás miembros del cuerpo humano. El sol es un elemento particular
16
Vid. Kirk (1970: 282).
17
D. L. 7.87-88.
18
D. L. 9.8.
19
Para esta cuestión en relación con el P. Derv. vid. Jourdan (2003: 34).
20
Kouremenos (2006: 155).
21
Los más claros DK 22 B 114+2, B 64, B 66, B 89, B 30, y B 50; aunque también B 1, B 10,
B 11, B 33, B 41, B 80, B 53, B 88, B 106, y B 67.
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L os fr ag m e ntos D K B 3 Y B 94 de H e r áclito
que se somete, como cualquier otro, al conjunto del cual forma parte, y lo
mismo el pie; ambos particulares se subordinan a lo común. Estas cuestiones
se convertirán en elementos centrales de la física y la ética estoicas22. Llama
la atención que el modo en que se plantean estos temas en la columna IV del
papiro y el hecho de recurrir a la autoridad de Heráclito, son rasgos muy
acordes con el estoicismo. Así, por ejemplo, Crisipo recurre a Heráclito
al identificar a Zeus con la guerra: «la guerra y Zeus son lo mismo, como
también afirma Heráclito» 23; sabemos que Cleantes dedicó cuatro libros
a las «Explicaciones de las doctrinas de Heráclito»24 y que el estudio de
textos heraclíteos era habitual en la escuela estoica antigua25. En efecto, es
lugar común que el estoicismo recurre a la autoridad de Heráclito y que
ha asimilado aspectos fundamentales de su filosofía26.
3 CONCLUSIONES
En cuanto a la posible unidad de los fragmentos, Mouraviev sostiene que
a partir del hallazgo del papiro de Derveni tiene sentido considerar los
fragmentos B 3 y B 94 como uno solo27. Así opinan también Sider y otros
especialistas actuales28; sin embargo, parece que de momento todo esfuerzo
por demostrar esto no pasa de la conjetura.
En cuanto a la interpretación, sorprende que el audaz intento de re-
construcción que hace Sider de cómo pudo haber sido el texto original de
Heráclito29, no incluya un fragmento que da tanto juego como B 3030, el
cual puede ayudar a comprender el significado de las medidas en B 94 y la
cuestión del sometimiento de lo particular a lo común, que es el tema que
22
Es lugar común reconocer las influencias de Heráclito en el estoicismo; vid Long (1996:
35-36). Por otra parte, la unidad del cosmos afirmada por Zenón, (D.L. 7.143=S V F I 9) es
uno de los muchos aspectos de la doctrina estoica que coinciden claramente con Heráclito.
23
Vid. Filodemo De Pietate 14=S V F II 636; Plutarco Stoic. rep. 1050b; Estobeo Églogas
1.1.12=S V F I 537.
24
D. L. 7.174=S V F 1 481.
25
Vid. Long (1996: 37-39).
26
Vid. Long (1996: 35-57).
27
Vid. Mouraviev (2006: 6).
28
F. Fronterotta. Jourdan (2003: 34) lo insinúa, con prudencia.
29
Este intento se ha explicado en el punto 1 de nuestro trabajo.
30
En su clasificación, Marcovich (2007: 559-561) sitúa y comenta B 94 justo después de
B 30, el fragmento con el que abre el grupo dedicado a los principios básicos de la física he-
raclítea y «La doctrina del fuego».
260 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 255-262
Actas Rioja [Link] 260 30/3/15 16:06
Raúl G e novés C o m pa n y
está tratando el autor del papiro cuando recurre a Heráclito. El orden del
mundo – custodiado por Justicia – a todos somete, es común a todos, no ha
sido creado ni es obra de nadie; nada hay superior en rango ni en tiempo.
Es «fuego siempre vivo», uno de los aspectos del logos, su vehículo31; inex-
tinguible en los ciclos vida-muerte, el fuego es responsable del juego de
conversión de los contrarios32. Prendido y apagado según medidas que son
responsables del cosmos en cuanto orden inalterable, basado en la tensión
y armonía de los contrarios en continua conversión, como muestran con
exactitud el día y la noche en su ciclo33. Y es posible relacionarlo con B
3, pues la comparación con el ancho del pie humano acentúa el hecho de
que el orden del mundo es el mismo para todos, inmortales y mortales,
astros y hombres. Ni el sol, por mucho carácter divino que se le quiera
asignar, se libra de esto34, pues también él, «por su propia naturaleza» que
es el fuego, está limitado. El sol es una manifestación más del fuego, no
es la única ni la mejor35.
Por otra parte, al indagar por qué el autor del papiro recurre a los frag-
mentos B 3 y 94 cuando trata el orden jerárquico del mundo que somete lo
particular a lo común y vela porque nadie rebase los límites, encontramos
fuerte coincidencia con el interés estoico, tanto en los contenidos como
en el hecho de recurrir a la autoridad de Heráclito, el único filósofo citado
por su nombre en el papiro. Queda claro que las cuestiones principales de
la columna IV, que el autor refrenda con la autoridad de Heráclito: «el
mundo está sometido a un orden», «lo particular se somete a lo común»,
«el sol – como cualquier otro elemento – está sujeto a medidas y límites
fijos», y «Justicia vela porque nadie rebase las demarcaciones», coinciden
en todo punto con el interés estoico.
31
Vid. Long (1984: 146).
32
DK 22 B 88 y B 62, p. ej.
33
Esta cuestión sí ha sido vista por Kahn, quién considera que B 3 viene a remarcar el
juego de contrarios entre el tamaño en apariencia pequeño del sol y su «indispensable función
en el cosmos», además de ser un «paradigma del alumbramiento medido del fuego cósmico»,
y lo relaciona con B 30; vid. Kahn (1979: 164-165).
34
Vid. Kouremenos (2006: 160).
35
Sobre esta cuestión es interesante la anécdota citada por Aristóteles: «Hay que recor-
dar las palabras que profirió, se dice, Heráclito ante los visitantes extranjeros, quienes, en el
momento de entrar, se detuvieron al verlo calentarse frente a su fogón; los invitó, en efecto,
a entrar sin temor diciéndoles que también hay dioses en la cocina», Aristóteles, Las partes
de los animales, 644 b 31.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 255-262 261
Actas Rioja [Link] 261 30/3/15 16:06
L os fr ag m e ntos D K B 3 Y B 94 de H e r áclito
La alusión a Heráclito en esta columna del papiro trata aspectos que son
fundamentales en la filosofía del pórtico y acordes a su concepción orgánica
del cosmos: tanto el sol como el pie humano están sujetos a las medidas y
los límites propios del espacio que recorren cada uno. De igual modo que
el pie funciona según relaciones de sinergia con los otros miembros del
cuerpo del cual forma parte y que coordina a todo el conjunto, también el
sol se ajusta a su sistema. Bajo estricta vigilancia, en el tejido del organismo
cósmico todo se somete al orden lógico.
Referencias bibliográficas
Bernabé, A. (2001) De Tales a Demócrito. Fragmentos presocráticos, Madrid.
Janko, R. (2008) «Reconstructing (again) the opening of the Derveni papyrus»,
Zeitschrift für papyrologie und epigraphic, Bonn, 37-51.
Jourdan, F. (2003) Le Papyrus de Derveni, París.
Kahn, Ch. H. (2001) The art and thought of Heraclitus, Cambridge.
Kirk, G. S. (1970) Heraclitus. The cosmic fragments. Cambridge.
Kouremenos, T., Parássoglou, G. M. & Tsantsanoglou, K. (2006): The Der-
veni Papyrus, Florencia.
Long, A. (1996) «Heraclitus and Stoicism», Stoic Studies, Londres, 35-57.
Marcovich, M. (2007) Eraclito. Frammenti, Milán.
Mouraviev, S. (2006) Heraclitea. I I I .3.B/iii, San Agustín.
Sider, D. (1997) «Heraclitus in the Derveni Papyrus», Studies on the Derveni Papyrus,
Oxford, 129-148.
262 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 255-262
Actas Rioja [Link] 262 30/3/15 16:06
CÓMO DECIR «BELLEZA» EN GRIEGO ANTIGUO
David Kon stan
New York University
dk87@[Link]
Resumen — Es común suponer que el término griego antiguo que corresponde más
adecuadamente al concepto moderno de «bello» es kalós, y que la expresión griega
correspondiente a «belleza» es, por consecuencia, to kalón. Sin embargo, es bien sabido
que kalós tiene una extensión muy amplia, y que a menudo se traduce más precisa-
mente como «excelente», «fino», o incluso «virtuoso» o «bueno». Por tanto, algunos
estudiosos han planteado serias dudas sobre la existencia, en griego antiguo, de un
término que significara «belleza» en el sentido estricto del término. Argumento aquí
que de hecho sí había una palabra semejante – una palabra que, por otra parte, ha re-
cibido muy poca atención en la investigación moderna – y es el sustantivo kállos. Un
análisis detallado de este término nos puede proporcionar un nuevo entendimiento
de la idea clásica de la belleza, y más concretamente de su conexión con el deseo
erótico y la forma humana.
Palabras clave — belleza, kállos, kalós, arte, amor, sexo
HOW TO SAY ‘BEAUTY’ IN ANCIENT GREEK
Abstract — It is commonly supposed that the ancient Greek word that corresponds
most closely to the modern term «beautiful» is kalós, and that the Greek expression
for ‘beauty’ was, correspondingly, to kalón. However, as is well known, kalós has a
wide extension, and is most often better rendered as ‘excellent’, ‘fine’, or even ‘vir-
tuous’. Some scholars have accordingly doubted whether there was a Greek term
that signified ‘beauty’ in the narrow sense. I argue here that there was indeed such
a word, almost entirely neglected in modern scholarship: the noun kállos. A focus
on this latter term provides new insights into the Classical idea of beauty, and more
particularly its connection with erotic desire and the human form.
Keywords — beauty, kállos, kalós, art, love, sex
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Cóm o deci r « belle z a » e n g r iego an tiguo
En nuestros días todos somos conscientes de que los términos que ex-
presan los valores morales, incluso los más básicos, cambian de una cultura
a otra. Por tanto, no nos sorprendería mucho encontrar que alguna lengua
remota carece de un término correspondiente a nuestra palabra «belleza»,
en el sentido que tiene normalmente en español o en la mayoría de las
lenguas europeas modernas. Pero sugerir que el griego antiguo no tenía tal
concepto o, al menos, no tenía una palabra que representara claramente tal
concepto, me imagino que resultaría chocante. Pues desde el Renacimiento
nos hemos acostumbrado a pensar en la Grecia clásica como la verdadera
fuente de la belleza en el arte: el redescubrimiento de estatuas griegas
y sus copias romanas inspiró un ideal estético completamente nuevo, y
que, a pesar de la llegada del modernismo a las artes, sigue estableciendo
el modelo de lo que consideramos bello. Más aún, sabemos que ya en
fecha tan temprana como el siglo V a.C., Policleto compuso un tratado
que llamó Canon o Vara de Medir, en el que intentó, al parecer, definir las
proporciones ideales de la figura humana, con el fin de establecer criterios
de excelencia en la escultura. Lo que es más, creó una estatua – el Doríforo
o Lancero – que ilustraba su teoría y estaba destinado a servir de modelo
a futuros artistas. Sin duda, esta era una cultura que entendía y apreciaba
la idea de la belleza1.
Pero, bueno, para aliviar el suspense, permítanme decir por delante,
que, de hecho, sí creo que en griego antiguo había un término que signi-
ficaba «belleza». Pero la historia no se acaba aquí: pues los términos que se
aducen más comúnmente como correspondientes al concepto moderno de
belleza resultan ser candidatos poco cualificados para ocupar ese puesto. Y
lo que es más, aunque, como voy a intentar mostrar, el griego tenía una
palabra para la «belleza», voy también a proponer la quizás paradójica idea
que el griego no tenía ninguna palabra que significara «bello», «bonito», o
«hermoso». Es decir, existe el nombre o substantivo, pero no el adjetivo
correspondiente. Vamos, pues, a examinar la terminología relevante.
Un término que podría parecer un buen candidato para «bello» en
griego clásico es hôraios, y en teoría uno podría expresar la noción abstracta
1
Cf. A. Delivorrias, «Polykleitos and the Allure of Feminine Beauty», en W. G. Moon
(ed.) Polykleitos, the Doriphoros, and Tradition, Wisconsin, 1995, 100-17; A. Montemayor García,
La trama de los discursos y las artes: El Canon de Policleto de Argos, tesis de doctorado, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2008, da un análisis del impacto del Canon en el arte y la
literatura posteriores y una lista de excerptas de las fuentes textuales relevantes.
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Actas Rioja [Link] 264 30/3/15 16:06
Dav id Ko nstan
de belleza con una simple nominalización del adjetivo neutro; es decir,
usando to hôraion. Pero esta expresión (to horaion) resulta ser muy rara,
si es que existió en realidad, y, además, en todo caso, el adjetivo no se
emplea de hecho principalmente para significar «bello». Hôraios significa
típicamente «joven», y aunque hay, o parece haber, una asociación natural
entre juventud y belleza, tal conexión no resulta en absoluto evidente en
los usos griegos de este término: el énfasis de este adjetivo está claramente
en el tiempo de vida (cuando se aplica a seres humanos) y en la cualidad
de estar «en sazón» cuando califica a otras cosas o criaturas. Otro término
que a primera vista parece sugerir la idea de belleza es morphê; pero, de
nuevo, nos encontramos con que esta palabra tiene principalmente el
sentido de «forma» o «contorno» sin ninguna implicación de belleza. Es
cierto que en algunos contextos, este último significado puede activarse,
pero normalmente requiere algún modificador más, tal como «excelente»
o «extraordinaria», para adquirir ese sentido. Básicamente, morphê significa
«forma».
Vayamos ahora ya, sin más dilación, a la palabra que con más frecuencia
se aduce como poseedora del significado «bello», es decir, el adjetivo kalós.
En este caso, al adjetivo neutro nominalizado, to kalón, tiene una larga
reputación en griego antiguo, ya que fue objeto de estudio de filósofos y
rétores, entre otros. Pero los problemas que sobrevienen cuando intentamos
traducir to kalón como «belleza» son bien sabidos: kalós simplemente posee
un abanico de significados demasiado amplio como para reducirlo a la idea
desnuda de «bello», y, por esta misma razón, es un famoso quebradero de
cabeza para los traductores modernos. Para dar una idea de su dificultad,
cito del artículo que ocupa las primeras páginas de un número reciente
de la revista Classical Philology (105.4, octubre 2010), que es precisamente
un volumen especial, dedicado al tema Beauty, Harmony, and the Good, y
editado por E. Asmis. En este artículo, titulado «Beauty and the Good:
Situating the Kalon», A. Kosman escribe: «las observaciones de Aristóteles
[en muchos de sus textos] nos producen perplejidad sólo en la medida
en que traducimos kalon por ‘bello’ y to kalon por ‘belleza’ o ‘lo bello’», y
prosigue diciendo: «cuando Aristóteles escribe que una persona de coraje
aguanta y actúa como lo hace kalou eneka (Et. Nic. 1115b 23), los traductores
lo representan como queriendo decir que tal hombre actúa así no por causa
de lo bello sino de lo noble» (344-45). Naturalmente, Kosman lleva razón
aquí como la lleva en su observación más general de que «existe una historia
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Actas Rioja [Link] 265 30/3/15 16:06
Cóm o deci r « belle z a » e n g r iego an tiguo
profunda de incertidumbre sobre cómo traducir propiamente kalon» (346),
esta vez en conexión con el diálogo platónico Hipias Major, que se dedica
enteramente a definir este término. «Estos problemas», afirma Kosman,
«producen en mí el fuerte deseo (que, naturalmente, voy a reprimir) de
decir que los griegos no poseían el concepto de belleza. Pero lo que sí es
correcto es lo siguiente: que el concepto de belleza es lo bastante dife-
rente del de kalon como para que entendamos este deseo del que hablo».
Y Kosman prosigue diciendo que hay dos rasgos de la idea moderna de
belleza que «no se encuentran en ningún sentido comparable en la noción
del kalon: (1) La belleza implica esencialmente el mundo del arte; (2) La
belleza implica esencialmente el mundo de la naturaleza» (351)2.
Pero si to kalón es tan diferente de la noción moderna de «belleza», ¿por
qué ofrecemos, como hace Kosman, tal resistencia a aceptar que el griego
antiguo no tenía tal concepto? Si nos fijamos sólo en este término, creo que
podemos de hecho llegar a tal conclusión, aunque el adjetivo claramente
puede, en contextos apropiados, indicar la belleza humana. Pero ese es
el caso también con la palabra española «excelente», y sin embargo, sería
arriesgado cuando menos, decir que «excelente» es el término del español
para «belleza». Pero Kosman, y, que yo sepa, todos los demás estudiosos de
la idea de belleza en griego antiguo, omiten en sus estudios un término,
estrechamente relacionado con kalós, que de hecho se aproxima mucho
más al concepto moderno de «bello», concretamente el nombre to kállos. El
nombre es mucho menos común que el adjetivo kalós, pero lo importante
es que sus significados son mucho más restringidos que los del adjetivo3.
En la literatura arcaica y clásica, básicamente el término se refiere preci-
samente a la belleza de la forma humana, aunque puede aplicarse, incluso
en Homero, a una obra de artesanía (sólo una vez en este sentido, Ilíada
23.740-743), y paulatinamente se expande su significado hasta cubrir
también la belleza de la naturaleza, tal como la que poseen las corrientes
2
A. Kosman, «Beauty and the Good: Situating the Kalon», Classical Philology 105 (2010)
341-57.
3
Cf. G. W. Most, «Schöne», en J. Ritter & K. Gründer (eds.), Historisches Wörterbuch der
Philosophie, vol. 8, Basel, 1992) 1343: «noch weniger als beim deutschen Wort ‘schön’, dessen
Verwendung zur Bezeichnung moralischer Phänomene erst im 18. Jh. aufkam, beschränkte
sich der Gebrauch des Adjektivs kalós auf den Bereich des die Sinnesorgane angenehm Affi-
zierenden (nicht so der des fast ausschließlich ästhetisch funktionierenden Substantivs kállos)».
Por «ästhetisch», se entiende «por percepción» o «visiblemente».
266 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 263-268
Actas Rioja [Link] 266 30/3/15 16:06
Dav id Ko nstan
de agua o las montañas, y cosas realizadas por las manos humanas como
ciudades. Finalmente llega también a utilizarse como término del estilo
literario, pero incluso entonces, no se refiere a lo que llamaríamos la belleza
de una obra literaria en sí, como un poema u obra teatral, sino más bien a
un rasgo específico del estilo, concretamente el equilibrio de las palabras
en una cláusula u oración. Pero su sentido primario sigue siendo la belleza
visible, y sobre todo, la de los seres humanos4.
En estos momentos estoy estudiando el término kállos y la suerte que
corre en el griego antiguo, y este estudio ha abierto – o así me parece a
mí – una nueva perspectiva sobre la noción griega de la belleza. En el breve
espacio de esta comunicación, no puedo hacer más que dar un resumen
de mis conclusiones provisionales e indicar lo que me parece a mí ser un
rasgo interesante de esta palabra y este concepto. En tanto que kalós puede
referirse a cualquier cualidad, y hablando en términos muy generales,
significa algo así como «excelente» o «noble» o, incluso, «virtuoso» (como
en la expresión kaloí k’agathoí), el nombre kállos se aplica en la gran mayo-
ría de sus usos a mujeres y jovencitos, y además en contextos que indican
claramente su atractivo sexual5. Cuando, ocasionalmente, se atribuye kállos
a hombres mayores, que en la Grecia clásica se imaginaban típicamente
en el papel activo del amante (es decir, eran erastai) y no en el pasivo del
«amado» (no como eromenoi), kállos parece sugerir un cierto afeminamiento.
En la Ilíada, un ejemplo primordial es Paris, y en literatura clásica lo en-
contramos aplicado a la figura excepcional de Alcibíades, que no mostraba
4
Incluso cuando kállos se refiere al estilo literario, conserva la conexión con la forma
visible del cuerpo humano; cfr. Hermógenes, Sobre el Estilo (siglo II d.C.) 1.12: «En general,
la belleza [kállos] es una simetría de miembros y sus partes [summetria melôn kai merôn], junto
con una buena complexión [eukhroia], y gracias a ellas un discurso [logos] se hace bello….
Es, pues, necesario, si un discurso ha de ser hermoso [kalós], tanto si es variado o uniforme,
que tenga simetría entre estas cosas, es decir, armonía [euarmostia], y que una especie de buen
tono florezca en él, adoptando la forma de una sola cualidad del carácter en toda la exten-
sión del discurso, y que algunos, con toda la razón, llaman naturalmente su color [khrôma]».
5
Cf. Ilíada 6.156, de Belerofonte; 3.391-92, de Paris; 9.389, de una mujer cuya belleza se
compara con la de Afrodita; Teócrito dice la belleza de Afrodita excede la de todas las otras
diosas (17.45). Cf. también el Himno Homerico a Afrodita (5.77, la belleza de Anquises); 174,
la belleza inmortal de Afrodita; 203, la belleza de Ganimedes. Este sentido de kállos aparece
claramente en varios epigramas helenísticos, e.g. Antología Palatina 5.70, 73, 92, 120, 140,
196, 12.110). El contraste entre el nombre y el adjetivo es patente en Teócrito 23.32, donde
el poeta declara que «la belleza [kállos] de un joven es una cosa buena [kalón], sin embargo
dura poco tiempo».
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 263-268 267
Actas Rioja [Link] 267 30/3/15 16:06
Cóm o deci r « belle z a » e n g r iego an tiguo
reparos en intentar seducir a Sócrates (si se puede confiar en el relato de
Platón) y del que se decía que resultaba atractivo tanto a las mujeres como
a los hombres. Decir que alguien posee kállos es sugerir que es sexy, en el
sentido en que Afrodita, por ejemplo, es sexy, y, de hecho, el término se
le aplica. En contraste, de las diosas vírgenes Ártemis y Atenea, aunque
podríamos describirlas como bellas en el sentido moderno del término,
casi nunca hasta donde alcanza mi conocimiento se dice que posean kállos
y, dadas las asociaciones que tiene esta palabra, no sorprende.
Es cierto que Policleto parece haber usado el término kállos en referencia
a su canon ideal para la escultura (tenemos sólo citas tardías y fragmentarias
de su obra), y no es mi intención negar que el término llegó a adquirir
un uso más amplio, que incluía nociones de proporción y simetría. Los
artistas y filósofos griegos tenían un gran interés en el erôs, que siempre
consideraron como provocado por opsis, es decir, el sentido de la vista,
y querían saber por qué ciertas formas provocaban erôs y otras lo hacían
mucho menos. Con todo, el término nunca perdió sus conexiones con lo
visual y la esfera de lo erótico. Y, así, concluyo que el griego antiguo tenía
de hecho una palabra que significaba, en una manera razonablemente espe-
cífica, «belleza», aunque su sentido era más restringido que el del término
en español moderno – lo que resulta bastante extraño es que, en contraste,
no parece haber tenido un adjetivo con el significado de «bello».
268 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 263-268
Actas Rioja [Link] 268 30/3/15 16:06
EL AUTOR DEL PAPIRO DE DERVENI A LA LUZ
DE LA CONCEPCIÓN ESTOICA DEL SABIO
COMO EXPERTO EN ARTES ADIVINATORIAS*
C ar los Megin o Rod ríguez
Universidad Autónoma de Madrid
Resumen — Se estudian las prácticas adivinatorias del autor del Papiro y su actitud
hacia ellas a la luz de la figura del sabio estoico como especialista en adivinación e
intérprete de la voluntad divina, con el fin de que dichas prácticas puedan ser mejor
comprendidas en un contexto explicativo más amplio que el que suele considerarse.
Las similitudes encontradas entre el autor del Papiro y la imagen estoica del sabio
respecto de la adivinación muestran que la concepción de ésta descansa en ambos
casos en el presupuesto común de que el orden cósmico está regido por el destino.
Palabras clave — Papiro de Derveni, estoicismo, adivinación
THE AUTHOR OF THE DERVENI PAPYRUS
AND THE STOIC CONCEPT OF THE WISE MAN
AS AN EXPERT IN DIVINATION
Abstract — In this article, I study the divinatory practices of the Derveni Papyrus’
author and his attitude towards them, in light of the Stoic figure of the wise man as
an expert in divination and interpreter of divine will, so that these practices can be
better understood in a broader context than is generally considered. The similari-
ties between the Papyrus’ author and the Stoic concept of the wise man regarding
divination show that in both cases the idea of divination is based on the common
assumption that the cosmic order is ruled by destiny.
Keywords — Derveni Papyrus, Stoicism, divination
* Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación Estudios sobre la transposición de
la doctrina órfica en la filosofía estoica, con referencia FFI2009-08162, financiado por la Dirección
General de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 269-269
Actas Rioja [Link] 269 30/3/15 16:06
E l auto r del Papir o de De r v e ni
En el Papiro de Derveni se ofrece la descripción de una serie de
prácticas rituales, sacrificiales, iniciáticas y adivinatorias que se presenta en
un doble nivel: en un primer nivel, se describen dichas prácticas; y en un
segundo nivel, se hace una interpretación de ellas, conforme a la idea de
que contienen un sentido oculto que debe ser interpretado y explicado1.
Esa interpretación requiere una competencia especial que el autor del texto
del Papiro asume tener, ya que alterna la descripción con la exégesis y la
interpretación alegórica, la cual se extiende al poema órfico usado en el
ritual descrito en el Papiro. Esa afición a la interpretación alegórica de la
poesía será compartida plenamente por los primeros estoicos2.
Aquí quiero centrarme en la competencia que el autor del Papiro pretende
tener como especialista en la consulta de oráculos y en la interpretación de
los sueños3. Competencia que pondré en relación con la concepción estoica
del sabio como experto en artes adivinatorias e intérprete de la voluntad
divina, y con las críticas que los estoicos hacían contra los ignorantes e
incrédulos.
La referencia a prácticas adivinatorias en el Papiro de Derveni la encon-
tramos en la columna V, donde se mencionan dos de ellas: la consulta y
explicación de oráculos y la interpretación de los sueños:
. . . . τὰ ἐν Ἅι]δο̣υ δει̣ν̣[ὰ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
χρη[στη]ριαζομ[ε . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]δοιγ̣ε[ . .(.)
χρησ[τ]ηριάζον[ται . . . . . . . . . . . . ].[.]. . . . . .[. . . .]ι
αὐτοῖς πάριμεν [εἰς τὸ μα]ντεῖον ἐπερ[ω]τ̣ήσ̣[οντες,
5 τῶμ μαντευομέν[ων ἕν]εκεν, εἰ θέμι[ς ἀπιστ]ῆ̣σ̣α̣[ι]
ἂ̣ν̣ Ἅιδου δεινά. τί ἀ[πισ]τοῦσι; οὐ γινώσ̣[κοντες ἐ]ν̣ύ̣πνια
ο̣ὐδὲ τῶν ἄλλωμ πρ̣[α]γμάτων ἕκαστ[α], δ̣ιὰ ποίων ἂν
1
Cf. A. Bernabé, «The Derveni Papyrus: Problems of Edition, Problems of Interpre-
tation», Proceedings of the Twenty-Fifth International Congress of Papyrology, Ann Arbor 2007,
American Studies in Papyrology (Ann Arbor 2010), 77–84.
2
Los primeros estoicos solían citar a los poetas con el fin de acomodar los versos de éstos
a sus propias doctrinas (Cic. ND 1.41, Phld. Piet. 13 Gomperz, Gal. de plac. Hipp. Pl. 3.4.15),
práctica que vemos también en el autor del Papiro. Con ello no quiero decir que los estoicos
fueran los únicos que hacían interpretaciones alegóricas de los poetas, sino sólo poner de
manifiesto la coincidencia entre los primeros estoicos y el autor del Papiro en este punto.
3
Una visión general y actualizada sobre la adivinación en el Papiro de Derveni
puede verse en S. I. Johnston, «Divination in the Derveni Papyrus», The Center for Hel-
lenic Studies. Proceedings of the Derveni Papyrus Conference, July, 2008. Disponible en
[Link]
270 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 269-276
Actas Rioja [Link] 270 30/3/15 16:06
C ar los Megi n o Rod r í gue z
παρ̣αδειγμάτωμ π̣[ι]στεύοιεν; ὑπὸ τ̣[ῆς] ἁμαρτ`ί´ης̣
κ̣αὶ [τ]ῆς ἄλλης ἡδον[ῆ]ς νενικημέν̣[οι, οὐ] μα̣νθ[άνο]υσιν
10 οὐδὲ] π̣ιστεύουσι. ἀ[πι]στίη δὲ κἀμα̣[θίη τὸ αὐτό· ἢγ γὰρ
μὴ μα]ν̣θάνωσι μη̣[δ]ὲ γινώ[σ]κ̣ωσ[ι, οὐκ ἔστιν ὅπως
πιστεύσου]σ̣ι̣ν καὶ ὁρ[ῶντες ἐνύπνια . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . τ]ὴν ἀπιστί[ην . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . ]φαίνεται̣ [. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
… los terrores del Hades … consultamos un oráculo … consultan un oráculo
… para ellos iremos al santuario oracular a preguntar, respecto a lo que se ha
vaticinado, si es lícito no creer en los terrores del Hades. ¿Por qué no creen
⟨en ellos⟩? Si no comprenden los sueños ni ninguna de las demás cosas ¿en
virtud de qué clase de pruebas creerían? Puesto que están vencidos por el error
y también por el placer, no aprenden ni creen. La incredulidad y la ignorancia
son una misma cosa. Pues si no aprenden ni conocen, no hay manera de que
crean, incluso cuando ven sueños … la incredulidad … aparece …4
El autor del Papiro declara que va a ir al santuario oracular para recibir
un oráculo respecto a si es lícito no creer en los terrores del Hades5. El
hecho de que el autor vaya a consultar un oráculo en beneficio de otros,
supone que él es un especialista o, al menos, alguien competente en la
interpretación de oráculos divinos. El motivo de la consulta es un vatici-
nio previo sobre los terrores del Hades que obliga a preguntar si es lícito
para la justicia divina no creer en ellos. Esta pregunta al oráculo buscaría
una confirmación divina de que los terrores del Hades deben ser creídos,
pues ello es necesario para que alguien se plantee llevar a cabo el ritual
4
Sigo el texto de R. Janko, «Reconstructing (again) the Opening of the Derveni Papy-
rus», Z P E , 166, 2008, 50, con alguna adición extraída de su aparato crítico.
5
Así interpretamos la pregunta al oráculo aceptando la conjetura ἀπιστ]ῆ̣σ̣α̣[ι] de Janko,
aunque somos conscientes del carácter extraño de la pregunta. De todos modos, se acepte o
no la conjetura, la consulta oracular tiene que ver con los terrores del Hades, y el contenido
de la consulta incluía la pregunta sobre la licitud de un hecho, de un acto o de una actitud
respecto de dichos terrores. Por el contexto de la columna, cabe deducir que se trataría de
un acto o una actitud relativa a la creencia en (o al conocimiento de) esos terrores, los cuales
podrían tener que ver con el descontento de los démones o almas de los muertos. Según
Johnston (art. cit., 18), esos terrores consistirían en los sufrimientos que padecen los muertos
y que llevan a éstos a causarlos a su vez a los vivos.
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E l auto r del Papir o de De r v e ni
purificatorio necesario para aplacar a los démones y Erinis del inframundo
y evitar así su castigo6.
Por tanto, los dioses tienen un conocimiento de lo que le espera al hom-
bre tras la muerte que, al no ser evidente para la gente común, requiere ser
inquirido y desvelado por un conocedor del significado de las respuestas
oraculares, que suelen ser ambiguas y oscuras.
Además, la incredulidad de la gente se explica también por su incapacidad
para interpretar el sentido de los sueños, que, junto con otras evidencias que
no se mencionan, son pruebas o testimonios de la realidad de los terrores
del Hades.
El autor del Papiro censura esa incapacidad del hombre común, que él
atribuye a la ignorancia del significado de los sueños, lo que les induce a
dejarse dominar por el error y el placer, y con ello, por la incredulidad. Esa
misma crítica a la ignorancia, a la incredulidad y al placer, como defectos
vinculados a los hombres viles e ineptos, la encontraremos en los estoicos7.
Por tanto, el autor del Papiro aparece como conocedor e intérprete
de oráculos y sueños, los cuales se toman como testimonios o pruebas
de una realidad oculta que debe ser desvelada, pero cuyo desvelamiento
requiere una interpretación correcta de dichos testimonios o pruebas. De
modo análogo, también los elementos del ritual descrito en las primeras
columnas del papiro8 y los versos del poema órfico que se comenta en las
columnas siguientes9, se consideran signos de una verdad oculta que el
autor del papiro, siguiendo un método alegórico fundado en la autoridad
de Orfeo, se considera capacitado para interpretar y sacar a la luz.
Además, el autor critica la ignorancia e incredulidad de los hombres,
incapaces de interpretar las señales que en forma de oráculos, sueños y
6
Ritual que se describe en las cols. I-III y VI. Es de destacar el paralelo de varios oráculos
de Delfos, que, como respuesta a consultas relativas a desgracias sufridas por los consultantes
o los pueblos que representaban, les señalaba como causa la ira de los muertos y les recomen-
daba diversas acciones para propiciarlos: cf. Johnston, art. cit., 14s.
7
Cf. S V F II 131, III 156, 548. Idéntica actitud crítica del autor del Papiro contra la igno-
rancia de los hombres se vuelve a encontrar en la col. XX. Esa misma crítica tiene su antece-
dente en Platón, cf. p. e. Prot. 357c: τοῦτ’ ἐστὶν τὸ ἡδονῆς ἥττω εἶναι, ἀμαθία ἡ μεγίστη.
8
Cf. col. I según el texto propuesto por R. Janko, art. cit., 43, prescindiendo del F 14,
que, como ha mostrado F. Ferrari, «Democrito a Derveni? P D E RV. COL. 4, 1-6», P P , 65, 2010,
137-148, es más probable que pertenezca a la col. IV.
9
Cf. col. VII 2-7.
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C ar los Megi n o Rod r í gue z
demás evidencias, les revela la suerte que les espera tras la muerte, una
suerte vinculada a la conducta ético-religiosa del sujeto en vida.
Estos rasgos presentan un estrecho paralelismo con la concepción estoica
del sabio como experto en artes adivinatorias y con la crítica que los estoicos
antiguos hicieron a los ignorantes e incrédulos. Dicho paralelismo ofrece
un marco comparativo que puede arrojar luz sobre el sustrato ideológico
y religioso que refleja el autor del Papiro.
En efecto, Crisipo, por ejemplo, mostraba su competencia en el arte
adivinatorio escribiendo dos libros en los que explicaba «toda la doctrina
sobre la adivinación», uno dedicado a los oráculos y otro a los sueños10.
La atención que Crisipo prestaba a los oráculos y a los sueños se refleja
también en su afán compilatorio de ellos, tanto de numerosos oráculos
délficos11, como de muchos y minuciosos sueños12. En muchos casos, estos
sueños no son evidentes, y precisan un intérprete que revele su auténtico
sentido, pues de ello depende la utilidad del sueño para el que lo recibe13.
De la utilidad de los sueños para revelar el futuro y de la necesidad de un
intérprete que descubra su verdadero sentido se hacía eco también, como
hemos visto, el autor del Papiro.
Para Crisipo, la adivinación implica conocer, comprender y explicar las
señales que envían los dioses a los hombres, mediante las cuales expresan
sus intenciones hacia los mortales y revelan también el modo de conjurarlos
y apaciguarlos, siendo los sueños una de esas señales14. De modo similar, el
autor del Papiro ve en los sueños (y quizá también en los oráculos) modelos
o ejemplos sobre los que fundar, si son bien interpretados, la creencia en
los terrores del Hades. Asimismo, su fin es conocer el modo de conjurar y
apaciguar a los dioses, en su caso, las Erinis y los démones (que identifica
con las almas de los muertos), para lo cual se sirve de ritos purificatorios,
conjuros, sacrificios y ofrendas15.
Ese carácter de experto en prácticas rituales y artes adivinatorias tiene
su contrapartida, como decimos, en el sabio estoico, al cual se le reconoce
10
SVFII 1187.
11
SVFII 1214. Cf. S V F II 1216.
S V F II 1199.
12
S V F II 1202, 1206.
13
S V F II 1189.
14
15
Cf. cols. I-III y VI. La creencia en el Hades y en sus castigos también fue compartida
por Crisipo, cf. Sch. Pi. O. 2.104b [deest in S V F ].
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E l auto r del Papir o de De r v e ni
competencia en los mismos ámbitos a los que se refiere el autor del Papiro:
el sacrificio, las invocaciones a los dioses y las purificaciones16, en lo que
concierne a las prácticas rituales; y el discernimiento de las señales pro-
cedentes de los dioses y los démones, y la interpretación de los sueños,
en lo que concierne a las artes adivinatorias17.
Por otro lado, los estoicos vincularon la posibilidad de los distintos tipos
de adivinación a la existencia de la providencia18, cuya acción fue identifi-
cada por Zenón y Crisipo con la del destino19. Para los estoicos, el destino
es aquello en virtud del cual suceden todas las cosas. Esta concepción del
destino implica un universo sujeto a causas predeterminadas y necesarias,
en el que todas las cosas comparten una afinidad y parentesco entre sí, y
cuyo orden es aceptado con complacencia por el sabio20.
Así, la asunción del destino como razón que gobierna todas las cosas,
se convertía en la condición de posibilidad de la adivinación, a través de la
vinculación de la adivinación con la providencia, y de ésta con el destino.
En efecto, la concatenación de causas que el destino supone implica que
cada cosa pueda ser prevista21, y si todo puede ser previsto, es posible la
existencia de un arte adivinatorio que lleve a cabo esa labor de previsión.
Así, para los estoicos, la adivinación y la consulta de oráculos tienen sentido
en virtud de la creencia en que todo sucede según el destino22.
Asimismo, para los estoicos, el destino tiene un carácter divino, pues se
basa en el conocimiento que dios tiene del orden cósmico, del curso de los
acontecimientos pasados, presentes y futuros23 e incluso del pensamiento
y de la voluntad humana, que hace que estén decretados no sólo los actos
voluntarios, sino también los hechos contingentes y fortuitos que se atribu-
yen al azar24, de ahí que llegaran incluso a identificar al destino con Zeus25.
Pues bien, el autor del Papiro comparte con los estoicos la idea de
que el mundo está regido por un orden al cual se subordinan los sucesos
16
SVF III 604, 608.
17
SVF III 605.
S V F I 174, II 1191.
18
S V F I 176, 551.
19
S V F II 912.
20
S V F II 930.
21
S V F II 941.
22
S V F II 940.
23
S V F II 943.
24
S V F II 931.
25
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C ar los Megi n o Rod r í gue z
particulares. También deduce de ello la necesidad de que el ser humano
se ajuste a ese orden y evite el azar, pues es un orden determinado por la
Justicia, cuya violación es castigada por las Erinis, las diosas que tradicio-
nalmente vengan los crímenes de sangre26. Asimismo, el autor del Papiro
añade que como todas las cosas son llamadas por aquello que predomina en
ellas, y lo que predomina es el aire, que es un pneûma, y como ese pneûma
se denomina también Moira y Zeus, se puede decir que todo está regido
por la Moira-Zeus, que determina cómo son las cosas pasadas, presentes y
futuras27. El mundo, pues, está regido por un orden divino que el hombre
debe respetar28.
Dado que el autor del Papiro comparte los mismos presupuestos ideo-
lógicos que los estoicos respecto a la subordinación del orden natural al
destino, cabe pensar que su concepción de la adivinación descansara en esos
presupuestos, y que la posibilidad de predecir a través de la interpretación
de los oráculos y de los sueños los horrores que esperan a los hombres
injustos en el Hades obedeciera para él al orden cósmico decretado por
Zeus y el destino.
En conclusión, podemos señalar las siguientes similitudes entre el au-
tor del Papiro de Derveni como especialista en artes adivinatorias y los
primeros estoicos:
• El autor del Papiro de Derveni combina la práctica de la adivina-
ción y la interpretación alegórica de los poetas, como los primeros
estoicos.
• El autor del Papiro parece presentarse como un especialista en la con-
sulta de oráculos y en la interpretación de los sueños, como también
lo era, por ejemplo, Crisipo29. Este hecho implica una crítica hacia
aquellos que no conocen ni creen en el significado de dichas prácticas,
26
PDcol. IV.
27
PDcols. XVIII y XIX.
28
Cf. F. Casadesús, «La concepción del pneuma, la Moira y la phronesis de Zeus en el Papiro
de Derveni y su similitud con la de los primeros filósofos estoicos» (en prensa).
29
A. Bernabé, «On the Rites Described and Commented upon in the Derveni Papyrus,
cols. I-VI», The Center for Hellenic Studies. Proceedings of the Derveni Papyrus Conference, July,
2008, señala que también eran especialistas en lo mismo los oficiantes órficos denominados
«orfeotelestas» (v. p. e. Plu. Apophth. Lacon. 224D, Thphr. Char. XVI 11, Phld. De poem. P.
Herc. 1074 fr. 30 [181.1ss. Janko], cf. también Hippocr. Morb. sacr. 18.6 [90 Grensemann], Pl.
R. 364b-e, Str. 7 fr. 10a Radt). En todo caso, esto no resta pertinencia al paralelismo.
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E l auto r del Papir o de De r v e ni
de modo similar a como los estoicos consideraban ineptos e impíos a
los que desconocían el culto a los dioses (S V F III 604).
• El autor del Papiro ve en los sueños (y quizá también en los oráculos)
modelos o ejemplos sobre los que fundar, si son bien interpretados,
la creencia en los terrores del Hades. Crisipo no sólo compiló nume-
rosos oráculos délficos, sino que consideró a los sueños como señales
enviadas por los dioses a los hombres.
• Por último, el interés del autor del Papiro por la adivinación, re-
flejado en la consulta de oráculos y la interpretación de los sueños,
tiene como fundamento la creencia en un orden cósmico regido por
la inteligencia divina, identificada con la Moira y con Zeus, y en el
cual está determinado el pasado, el presente y el futuro. Los estoi-
cos creían que la adivinación se fundaba en que todo está regido por
el destino, el cual, a su vez no solo tenía carácter divino, sino que se
identificaba también con Zeus.
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ÉTICA Y RELIGIÓN EN LOS ESCRITOS
DEL EMPERADOR JULIANO
Javier Moren o Pampliega
jmpampli@[Link]
Resumen — Este artículo examina los principios éticos que, de un modo circunstan-
cial, va exponiendo el emperador romano Juliano en sus diferentes escritos. La ética
tiene por fin la semejanza de la persona humana con la divinidad, lo que equivale a
su unificación, en sí misma y con las demás personas humanas. La fraternidad natural
de todos los hombres exige la práctica de la justicia, garantizada por una ley que está
por encima del soberano. También lleva a la colaboración de unos con otros en el
camino de la verdad, lo que incluye amonestarnos mutuamente, evitando los excesos
retóricos. La virtud humana se corona con la obediencia a Dios y la humildad. Esta
entrega personal se exterioriza en los ritos. A través de este culto corporal el alma
queda divinizada. Pero la santificación del hombre no está en la realización de dichos
ritos sino en la pureza de sus pensamientos. El sacerdote del nuevo culto que Juliano
propugna ha de responder a este ideal. Como la verdadera religión es racional, nunca
habría de imponerse por la fuerza.
Palabras clave — ética, cristianismo primitivo, Imperio Romano, neoplatonismo
ETHICS AND RELIGION IN THE WRITINGS OF THE
EMPEROR JULIAN
Abstract — This article examines the ethical principles in the different writings of
the Emperor Julian. Ethics, for Julian, has the purpose of elevating human beings to
divinity through their unification with God in themselves and in unification with
others. The natural brotherhood of Man requires the practice of justice, guaranteed
by a sovereign law which is above the king. This brotherhood leads to mutual collab-
oration in the way to truth without excesses of rhetoric. This involves each human
being helping to correct others. Human virtue is crowned by obedience to God and
by humility. The personal surrender to God is accomplished visibly by religious
rites. Nevertheless, man’s sanctification does not consist in the fulfilment of rites but
rather in the purity of his thoughts. The priest of this new cult or religion must act
according to this ideal. Since the true religion is rational, no one can be compelled
to accept it by force.
Keywords — Ethics, early Christianity, Roman Empire, Neoplatonism
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Ética y r eligi ón e n los esc r itos del e mpe r ado r J ulia n o
«La religión es hija de la virtud». Esta sentencia corresponde al
emperador romano Juliano, más conocido como Juliano el Apóstata (331-
363). Como es sabido, el Juliano filósofo se inserta dentro de la tradición
neoplatónica, más en concreto dentro de la escuela de Pérgamo. A su
etapa como César del Imperio (355-360) se pueden adscribir sus obras:
Elogio del emperador Constancio, Elogio de la emperatriz Eusebia, Sobre la realeza,
Consolación a sí mismo por la marcha del excelente Salustio. Siguió escribiendo
durante los dos años que desempeñó el papel de Augusto (361-363): Contra
el cínico Heraclio, A la madre de los dioses, Contra los cínicos incultos, El Banquete,
Al rey Helios, Contra los Galileos, Discurso de Antioquía o Misopogon. A esto
hay que añadir una copiosa serie de cartas, dentro de las que destacan la
carta a Temistio, la dedicada a los atenienses y, especialmente interesante,
la dirigida al gran sacerdote Teodoro.
Para Juliano, el principio de la filosofía es conocerse a sí mismo y su fin
es hacerse semejante a los dioses en cuanto que ellos son los «seres mejores
(τοὺς κρείττονας)» (Contra Heraclio, 225d). El autoconocimiento impele
a superarse a sí mismo, no rivalizando con los demás. No se trata de ser
mejor que los demás sino mejor que uno mismo, como les recuerda a los
antioquenos, quienes le acusaban precisamente de la presunción de querer
juzgarlo todo por sí mismo (Misopogon, 353c). El hombre se realiza mediante
la actividad, que es el signo precisamente de la soberanía del alma, cuando
la persona vive la sobriedad y la fortaleza (Sobre la realeza, 87c-88a). Pero
no se trata de una actividad que tiende a la posesión sino desprendida: hay
quienes «viven siempre dedicados a poseer» y están «siempre necesitados»
(ibíd., 85a). Tampoco se trata de una actividad cualquiera sino coherente.
El peligro es fluir por muchos caminos, pues uno se divide y de este modo
se pierde (Contra Heraclio, 222a). En la práctica, se trata de hacer lo que se
pueda en lo que depende de uno mismo. Y esto es muestra de la verdadera
santidad, como escribe a Teodoro (Carta 89b 293d). Hacer lo que uno pueda
implica aceptar el lugar particular que a uno le ha tocado, dejando que
del conjunto se encarguen los dioses. Se trata de vivir un radical despren-
dimiento, dejándose utilizar por la divinidad, a ejemplo de Sócrates (Al
Senado de Atenas, 276d). El ideal es estar «libres de pasión, dispuestos a la
contemplación de los seres (ἐν ἀπαθείᾳ, τεταγμένοι περὶ τῶν ὄντων τὴν
θεωρίαν)», pues así nos hacemos «iguales a dios», recuerda en el Contra los
Galileos (171E). En este cuadro de la aspiración de Juliano a la santidad se
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J avier Mo reno Pa mpliega
inserta su alta valoración de la castidad. Según el testimonio del historiador
Amiano Marcelino:
Juliano repetía a menudo el dicho del poeta lírico Baquílides, a quien leía con
placer, de que así como un gran pintor pinta un rostro hermoso, así la castidad
adorna una vida de elevadas aspiraciones (25.4.2).
La virtud nos unifica, nos salva de la dispersión, y la divinidad es única
por esencia. En la vida, lo que cumple es armonizar todos los objetivos
«en uno solo, el bien» como le recomienda en carta (10, 404a) a su colabo-
rador Alipio. Pero no solamente nos unifica interiormente sino que nos
une a los demás, descubriendo y practicando que «todo hombre es para el
hombre, quiera o no quiera, un familiar (συγγενής)» (Carta 89b 291d). Le
recuerda esto a Teodoro, a la vez que evoca algunos significativos epítetos
tradicionales de Zeus, olvidados por sus fieles en cuanto que ellos no sacan
las pertinentes consecuencias morales: «Zeus hospitalario», «Zeus de la
camaradería», «Zeus protector de la familia». Juliano se plantea además,
como pensador, el sentido de la ley humana. La ley, en cuanto expresión
de lo que es justo, en cuanto ejercicio de una «inteligencia sin deseo (ἄνευ
ὀρέξεως ὁ νοῦς)», en la expresión de Aristóteles, o en cuanto traslación a la
realidad de lo que se ha contemplado como «justo por naturaleza (τὸ δίκαιον
τῇ φύσει)», dicho a la manera platónica, está por encima del soberano que la
dicta. Juliano, intentando la concordancia de los dos máximos filósofos de
la Antigüedad, defiende en su Carta a Temistio la soberanía de una ley que
no admite favoritismos ni componendas con las «circunstancias inmediatas
(τὰς παρεστώσας τύχας)», y toma como ejemplo a Solón (260c-262c). Por
eso Juliano rechaza, como gobernante, el título tradicional de dominus y
pone en boca de los antioquenos, en su Misopogon, estas frases que presume
dirigidas a él y que corresponden efectivamente a la reacción de rechazo
que provocó con su radicalismo y excentricidad:
¡Y qué irónico eres! Afirmas que ni eres nuestro amo ni soportas que te lla-
men así… y, sin embargo, nos obligas a ser esclavos de los magistrados y de
las leyes (343cd).
En cuanto se refiere al conocimiento en general, se trata de examinar
la verdad de las afirmaciones y de evitar dejarse arrastrar por el «poder
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Ética y r eligi ón e n los esc r itos del e mpe r ado r J ulia n o
de persuasión o de seducción» de las palabras. Ésta es la manera divina de
juzgar, como apunta Apolo en Los Césares (318b). En Contra el cínico Heraclio
apunta nuestro autor:
Lo que no es correcto es dejar de examinar lo que se dice para examinar a los
que lo dicen y a aquellos a quienes se dirigen las palabras (237c)1.
Precisamente, el oficio de orador «se ideó para enseñar la verdad»2 y,
como dice Hesíodo, hay que obedecer «a quien bien habla» (Consolación a sí
mismo…, 245a)3. Es importante el control de las propias palabras, para que
sean positivas, y el control de la reacción propia ante las palabras negativas
ajenas. En carta (80) a su tío homónimo Juliano pone como criterio de las
propias palabras que lo que se dice o escribe en privado pueda aparecer
en público sin ningún problema. Y en cuanto a las ajenas, en un hombre
bueno y magnánimo, como si fuera una fuerte muralla, los insultos rebotan
sobre quien los arrojó. La fraternidad humana tiene como consecuencia la
colaboración en el camino de la verdad: porque nos amamos como cama-
radas por eso nos refutamos y amonestamos mutuamente (Carta 32 381c)4.
Y en cuanto al conocimiento de lo divino, advierte Juliano al sacerdote
Teodoro de la limitación humana, estableciendo que los hombres conje-
turan mientras que sólo los dioses saben (Carta 89a 452d), en la línea tal
vez de la prudencia un tanto escéptica de Jenófanes de Colofón: «ningún
hombre conoció ni conocerá nunca la verdad sobre los dioses».
1
A pesar de la hostilidad contra los cristianos que guía a Celso en el Alethes Logos, su
obra polémica refutada por Orígenes, también declara en algún momento que se propone
«examinar en sí mismo lo que dicen» (Contra Celso 5.65).
2
La expresión pertenece a una ley cuyo texto se encontró en la biblioteca Laurentiana
de Florencia y que probablemente fue redactada por el mismo Juliano, habiéndosele llamado
Constitutio Iuliani de postulando (cf. Juliano, Contra los Galileos…, Madrid 1982, p. 324ss.).
3
En el Contra Celso de Orígenes es persistente la identificación del que «habla bien» con
aquel, no cuya expresión es elegante o de acuerdo con las normas retóricas, sino que dice
palabras verdaderas y que puedan además aprovechar al pueblo por la llaneza del estilo. Y un
ejemplo de crítica de aquellos que han pervertido los discursos y la misma filosofía con un
abuso de la retórica y de la dialéctica lo encontramos en la obra del neopitagórico Numenio
de Apamea, del siglo II, titulada Sobre el divorcio de los académicos de Platón.
4
Se muestra aquí el eco del Sócrates que aparece en el Gorgias platónico: «Soy de aque-
llos que aceptan gustosamente que se les refute, si no dicen la verdad, y de los que refutan
con gusto a su interlocutor, si yerra; pero que prefieren ser refutados a refutar a otro, pues
pienso que lo primero es un bien mayor…» (458a).
280 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 277-284
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J avier Mo reno Pa mpliega
Es en el discurso Sobre la realeza donde Juliano declara que la «la religión
es hija de la virtud (ἔστι γὰρ ὁσιότης τῆς δικαιοσύνης ἔκγονος)» (70d). La
virtud trae como consecuencia la obediencia a Dios, y ésta implica una
postura de humildad: no obedecer totalmente sería «locura y excesiva arro-
gancia» (70c). Pero, a la vez, la «piedad perfecta» es ya «parte de la virtud»
(70d), es un todo con ella, y por eso le deja claro a Teodoro, mientras le
encomienda la vigilancia de los sacerdotes de toda Asia, que «todo el que
hace injusticia a los hombres es impío hacia los dioses» (453a)5. También le
explica que es la filantropía de los hombres, la benevolencia y beneficencia
mutua de los humanos, la que produce la benevolencia de los dioses para
con éstos. «Al ser la divinidad filantrópica por naturaleza, preferirá a los
hombres filántropos (νομιστέον φύσει φιλάνθρωπον ὂν τὸ θεῖον ἀγαπᾶν
τοὺς φιλανθρώπους τῶν ἀνδρῶν)» (Carta 89b 289b). Por cierto que, a
continuación, se muestra contrario al culto divino que hace ostentación
de riqueza. Tal ostentación es injuria de los dioses a la vez que desprecio
de los pobres. Aunque muchos increpen a los dioses por este motivo, los
dioses no son culpables de la pobreza sino que lo es «nuestra insaciabilidad
(ἀπληστία) de poseedores» (290a).
De la entrega al Ser Superior se sigue la ayuda que Él concede, ayuda
en la inteligencia del bien y en el rechazo del mal. Estas consideraciones
hace Juliano para consolarse a sí mismo tras la soledad en que lo ha dejado
la marcha, por las intrigas de otros, de su colaborador y amigo Salustio:
Pues no es probable que un hombre que se entrega a sí mismo al Ser Superior
se vea completamente descuidado y absolutamente abandonado a su sole-
dad, sino que sobre él el dios «extiende su mano» (χεῖρα ἑὴν ὑπερέσχε), «le
da confianza» (θάρσος ἐνδίδωσι), «le inspira valor» (μένος ἐμπνεῖ) y pone en
su inteligencia lo que debe hacer y le aparta de lo que no debe hacer (249ab).
Juliano reconoce que hay situaciones de la fortuna que provocan «temores
y peligros» en que el no desesperar «está por encima de lo humano (μεῖζον
ἢ κατὰ ἄνθρωπον)» (250a). Lo que en términos cristianos se llamaría expe-
riencia de la Gracia Juliano lo considera igualmente como una «comunión
(μετουσία)» que se realiza «fuera de toda sensación (αἰσθήσεως ἔξω πάσης)»
5
Un paralelo de esta expresión lo encontramos al final de la Carta a Marcela (35) de Por-
firio: «si comete injusticia un hombre no puede en modo alguno reverenciar a Dios».
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Ética y r eligi ón e n los esc r itos del e mpe r ado r J ulia n o
(249c), que hace del agraciado, como es el caso de Ulises, un «amado de los
dioses (θεοφιλῆ)» (250bc). La entrega humana a la divinidad presente por
doquier («todo está lleno de dioses») puede exteriorizarse a través de los
ritos, como justifica en el Discurso a la Madre de los dioses. La entrega personal
que se realiza con motivo de los ritos hace que el alma quede iluminada y
divinizada, con lo que adquiere una energía que es «causa de salvación para
el cuerpo entero» (178abc). Los templos e imágenes son como símbolos de
la divinidad, que es adorada a través de ellos. Como nosotros estamos en
un cuerpo, hemos de dar un «culto corporal» a los dioses incorpóreos. Sin
duda que está haciendo frente a la tradicional objeción y burla judeocris-
tiana del culto pagano cuando le dice a Teodoro:
…todas estas cosas las instituyeron nuestros padres como símbolos de la pre-
sencia de los dioses, no para que creamos que ellos son dioses, sino para que
por medio de ellos adoremos a los dioses (Carta 89b 293ab).
También Porfirio se había enfrentado a la objeción cristiana en el tra-
tado que llevaba por título Sobre las imágenes, exponiendo que las poten-
cias divinas están simbolizadas en los nombres y en las particularidades
de los dioses, de modo que a través de los signos visibles (de imágenes
que reproducen aspectos de la mitología) podemos acceder a la realidad
invisible. Esta conceptualización forma parte del intento de la filosofía
neoplatónica de aliarse con la religión tradicional en los tiempos de im-
posición del cristianismo. Para Juliano, todos estos signos visibles inducen
a la rememoración de lo representado. «Todo el que ama a dios mira con
gusto las imágenes». Éstas le recuerdan a su vez que dios le mira (294d).
Pero el hombre no se santifica por dichos símbolos sino por la pureza de
sus pensamientos, siendo éstos lo más digno de uno mismo. Como el alma
es la parte humana emparentada con lo divino, por eso los dioses penetran
más inmediatamente en los pensamientos humanos que en cualquier otra
realidad natural. Podría decirse entonces que el pensamiento humano, al
ser lo más elevado del hombre y lo más accesible a la divinidad, es lugar
de encuentro de lo humano y lo divino6. El dios, según dice un oráculo,
es «tan feliz con el pensamiento de los hombres piadosos cuanto con el
6
Porfirio expresa que la sabiduría del hombre (de aquel hombre que la alcanza) es la
que hace de su espíritu un santuario, donde el intelecto sería como una «estatua viviente» en
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Actas Rioja [Link] 282 30/3/15 16:06
J avier Mo reno Pa mpliega
más puro Olimpo» (299b-300c). En esto consiste la virtud de la piedad.
Coincide esto que le recomienda a Teodoro con lo que dice de Diógenes,
al que contrapone a los actuales cínicos incultos:
Se conformaba con que su pensamiento sobre los dioses fuese correcto, pues
les rendía culto con su propia alma, ofreciéndoles, según creo, lo más digno
de sí mismo, es decir, la santificación de su alma por sus pensamientos (199b).
Y el caso de Diógenes es el de aquel que no participaba del culto oficial.
Más bien lo despreciaba. Lo cual es una prueba de que cuando Juliano lo
pone como ejemplo de piedad (rebatiendo a los que lo consideraban impío),
está señalando aquello que constituye precisamente la esencia de la piedad
más allá de sus manifestaciones, que es la pureza de los pensamientos.
Y bajo estas mismas coordenadas entiende Juliano el sacerdocio. El
sacerdote habrá de estar entregado al culto divino, es decir, al cuidado de
esos signos que a todos nos pueden acercar a lo divino, y habrá de atender
a su propia santificación, para que de este modo adquiera a su vez como
persona una idoneidad cada vez mayor para actuar como signo viviente.
Habrá de vivir pues de un modo que, cuando se le honre, resulte «justa-
mente honrado». Y si es un malvado, habrá de arrebatársele el sacerdocio
(Carta 89b 296d-297a). Es en esta carta a Teodoro donde especialmente hace
la descripción del tipo de sacerdote que busca para su Estado. El hierofante
habrá de esta limpio de acciones y de palabras impúdicas, para lo que evitará
las lecturas que a la larga despiertan pasiones; aprenderá de memoria los
himnos; no asistirá a espectáculos indecentes; amará ante todo a los dioses
y a los hombres (300-305).
Aunque alguno sea pobre, aunque sea del pueblo, si tiene en sí estas dos cua-
lidades, el amor a los dioses y el amor a los hombres, sea designado sacerdote
(305a).
La semejanza de este lenguaje con el de la ascética cristiana no puede
pasar desapercibida. También es propia de la verdadera religión su renuncia
a imponerse por la fuerza. En carta a los habitantes de la ciudad siria de
la que Dios ha imprimido su imagen. El hombre se purifica por el pensamiento de Dios y
buscando la justicia bajo el impulso del mismo Dios (Carta a Marcela, 11).
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Actas Rioja [Link] 283 30/3/15 16:06
Ética y r eligi ón e n los esc r itos del e mpe r ado r J ulia n o
Bostra, en donde se habían producido disturbios religiosos, dice que a los
hombres se los enseña con la razón y no con violencia. Siempre y cuando
se mantenga el orden, los cristianos podrán reunirse y orar como quieran.
Hay que compadecerse y no odiar a los que se equivocan en los asuntos
más importantes, que son los de la religión (Carta 114 438).
La teoría moral de Juliano, como se puede observar, coloca a la religión
en un puesto de íntima continuidad con ella. La religión, efectivamente, es
hija de la virtud. La vivencia consecuente de una ética humana aboca a la
religión. Si la ética conduce a la religión muestra en este sentido su propia
insuficiencia. Sin embargo, conserva siempre su prioridad sobre ella, pues
sólo es admisible una religión moral.
Referencias bibliográficas
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LOS PRIMEROS FILÓSOFOS CÍNICOS
FRENTE A ALGUNAS CREENCIAS ÓRFICAS
Y UN PROVERBIO PITAGÓRICO*
Da niel Po ns O li vares
Universitat de les Illes Balears
nadielpons@[Link]
Resumen — A finales del siglo pasado se ha llamado la atención sobre la deuda que
tiene la investigación de tratar la relación que establecieron los filósofos cínicos con el
fenómeno religioso (Goulet-Cazé 2000: 69). Entre los testimonios biodoxográficos de
los primeros cínicos podemos encontrar distintas referencias en las que se representa
a los más reconocidos seguidores de esta escuela filosófica en actitud crítica frente al
culto religioso y, en especial, a la superstición y los misterios practicados por algunos
de sus coetáneos. Con la intención de aportar un pequeño avance para la investigación
en este ámbito, nos proponemos resaltar algunas escenas aún no bien comentadas que
consideramos significativas para explicar la conducta cínica frente a esta expresión
de la tradición y las costumbres griegas de la época, destacando sobre todo la burla a
ciertos ritos y creencias de resonancias órficas, junto con algún principio fundamental
de la secta pitagórica.
Palabras clave — cinismo, religión, orfismo, pitagorismo
THE EARLY CYNIC PHILOSOP HERS CONFRONTING SOME
ORPHIC BELIEFS AND A PYTHAGOREAN PROVERB
Abstract — At the end of the last century, it was realized that there was a need for
research to clarify the relationship that the Cynics established with religion (Gou-
let-Cazé 2000: 69). Among the biodoxographic testimonies of the early Cynics we
find references where they are presented as opposing religious worship and, especially,
superstition and the mysteries that some of their contemporaries practiced. With the
intention of contributing to the advancement of research in this area, we propose
to highlight some significant scenes to explain the Cynic conduct that opposes this
philosophical tradition and Greek customs of the epoch, emphasizing especially the
mockery of certain Orphic rites and beliefs, together with some fundamental prin-
ciples of the Pythagoreans.
Keywords — Cynicism, religion, Orphism, Pythagorism
* Inscrito en el Proyecto de Investigación FFI2009-08162 del Ministerio de Ciencia e
Innovación.
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L os pr i me r os f il óso f os c í n icos
En las últimas décadas se ha reseñado la acogida que ha tenido la
filosofía cínica entre los principales representantes del cristianismo desde
sus inicios. Comenzando por los padres de la Iglesia y siguiendo por el hu-
manismo cristiano, en los últimos tiempos se ha llamado la atención sobre
cómo los primeros representantes de la escuela cínica han sido valorados
en ocasiones por la evocación que sugieren de un ideal de ascetismo, pero
también demonizados, la mayoría de las veces, desde distintos ámbitos
cercanos a la fe cristiana (vid. Matton 2000). Sin embargo, es llamativo que,
por el contrario, no se encuentre apenas ningún trabajo que analice cuál es
la relación que establecieron los filósofos cínicos, caracterizados por contra-
venir en sus modos de vida la moralidad al uso, con la conciencia religiosa
y sus expresiones populares. En concreto, sobre este asunto contamos, que
sepamos, tan solo con un artículo de la experta en la filosofía cínica M.-O.
Goulet-Cazé (2000). Pese a que su trabajo ofrece una panorámica amplia
acerca de la actitud de los primeros cínicos frente al fenómeno religioso,
no alcanza a comentar en detalle algunos testimonios que nos parecen
siginificativos por la estrecha cercanía que guardan con ciertas prácticas
o convicciones que podemos reconocer como órficas e incluso con algún
aspecto de la ética pitagórica.
En general podemos decir que la creencia y la mísitca religiosa de cual-
quier tipo son consideradas por los cínicos, en consonancia con el carácter
propio de su filosofía, como convenciones innecesarias de la vida en la polis
(cf. Goulet-Cazé 2000: 85) y falsa conciencia que lastran la responsable
constitución de la persona. Tanto es así que, según Diógenes Laercio,
Diógenes el Cínico «decía que cuando en la vida veía pilotos, médicos y
filósofos, pensaba que el hombre es el más inteligente de los seres vivos;
pero cuando, por el contrario, veía intérpretes de sueños, adivinos y a los
que se les aproximan, a los engreídos por la fama y la riqueza, pensaba
que nada hay más vano que el hombre»1, indicándose acto seguido que
continuamente decía que «para la vida hay que estar provisto de razón o
de una soga»2.
Este último precepto nos da una idea de cuál era la actitud del cínico hacia
ciertas expresiones, prácticas y creencias que consideraban irracionales, al
desearles a quienes las profesan – es más, al requerirles incluso – la muerte
1
D.L. 6.24.
2
D.L. 6.24. Cf. 65; 86.
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Da niel P ons Oli va r es
en caso de no cejar en su costumbre. De Antístenes también se cuenta que
«iniciándose una vez en los misterios órficos, al decir el sacerdote que los
iniciados en ellos participan de muchos bienes en el Hades, le preguntó:
‘¿Y entonces tú por qué no te mueres?’»3. Este cáustico e irónico deseo de
muerte para quien se preocupa por los misterios y el más allá se explica
porque la primera prerrogativa del pensamiento cínico en contra del
misticismo y la superstición es la de un intenso y sincero vitalismo por el
que se reivindica el valor y el placer esforzado de esta vida junto con el
rechazo taxativo de cualquier realidad de ultratumba, la cual solo pueden
considerarla una pamplina peor que inútil e ilógica.
En contra de lo ilógico y contradictorio de ciertos actos religiosos, a
Diógenes le irritaba «que se hicieran sacrificios a los dioses por la salud,
pero que, en el mismo sacrificio, se celebraran banquetes contra la salud»4.
Junto con ello, Diógenes también denunciaba lo injustificado de algunas
creencias claramente órficas. Así,
a los atenienses que le pedían que se iniciase, diciéndole que en el Hades los
iniciados ocupan un lugar privilegiado, respondió: «Es ridículo si Agesilao y
Epaminondas van a pasar el tiempo en el fango5, mientras algunos hombres
vulgares, por haberse iniciado, estarán en las Islas de los Bienaventurados»6.
Advirtiendo la dejadez y el olvido de la propia responsabilidad que
generan este tipo de convicciones: «Al ver que uno hacía aspersiones pu-
rificatorias, le dijo (sc. Diógenes): ‘Desgraciado, ¿no sabes que así como
haciendo aspersiones purificatorias no evitarás los errores gramaticales,
tampoco evitarás los errores en la vida?’»7 Se trata, en definitiva, de una
dejadez que debilita el carácter8 y que correlaciona con una auténtica y
reprobable dejación moral, pues conduce a sus practicantes a una pasiva y
egoísta conciencia9.
3
D.L. 6.4.
4
D.L. 6.28.
5
Uno de los castigos previstos por la doctrina órfica en el Hades (Pl. Phd. 69c; Grg.
493a-c; R. 363c).
6
D.L. 6.39.
7
D.L. 6.42.
8
Vid. 6.43; 48.
9
Diógenes «reprochaba a los hombres por sus plegarias afirmando que piden las cosas
que consideran buenas para ellos y no las cosas que lo son de verdad», D.L. 6.42. Cf. 6.63.
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Actas Rioja [Link] 287 30/3/15 16:06
L os pr i me r os f il óso f os c í n icos
En estos testimonios se observa además una clara voluntad de Diógenes y
los cínicos de remarcar en qué actitudes carecen los hombres de coherencia.
Por este interés de vigilar e interpelar a sus congéneres gustan los cínicos
de autodenominarse «espías» (κατάσκοποι)10 y actúan como denunciantes
de la pobreza moral de los demás11. En ocasiones, el mejor recurso que
encuentran para revelar el sinsentido de las falsas convicciones de los ciu-
dadanos es simular que les dan la razón hasta sus últimas consecuencias,
para evidenciar lo ridículo de sus postulados. Algunos pasajes muestran su
retorcida, cruel y tremendamente divertida ironía: así, se dice que en cierta
ocasión Diógenes «le ofrendó a Asclepio un esbirro que, lanzándose sobre
los que estaban postrados, los molía a palos»12. En efecto, al ser Asclepio
dios de la medicina y la curación, qué mejor e irónica ofrenda por la que
honrar tanto al dios como a sus devotos seguidores en actitud de venera-
ción que enviarles a un matón que, golpeándolos, los hiciera todavía más
dependientes de la intervención divina en su facultad curativa. En verdad, la
dependencia e incluso la conciencia de esclavo13 es una de las consecuencias
que denuncian los cínicos de este tipo de prácticas y creencias, entendiendo
que con ello se evade la responsabilidad natural de cada uno con el libre
desarrollo de su propia persona.
Respecto a los dioses, y en cuanto a si existen o no, incluso desde antiguo
encontramos gran divergencia de interpretaciones: hay quienes defienden
que se debe considerar a los cínicos monoteístas14; otros, más o menos
cercanos a esta opinión, puntualizan en cambio que deben ser declarados
panteístas (Gomperz 2000: 173-174); aún otros, que agnósticos15; y otros
todavía, que ateos16; habiendo también quienes se esfuerzan en justificar
que, fuera como fuera, constituyeron un ejemplo de piedad17. Lo cierto es
que, al ser muchas veces irónicos, es difícil saber qué pensaban exactamente
acerca de esta cuestión. Sin embargo, que puedan darse tantas versiones
distintas y discrepantes acerca de este punto (vid. Goulet-Cazé 2000: 69)
10
Vid. D.L. 6.4; Plu. 70c; 606b-c. Cf. D.L. 6.17; 18; 102; Arr. Epict. 1.24.6-9.
11
Vid. D.L. 6.86.
12
D.L. 6.38.
13
Cf. D.L. 6.30; 36; 55; 74; 75.
14
Phld. Piet. 7, 3-8; Cic. ND 1.13.32; Lact. Inst. 1.5.18; [Link]. Prot. 6.71.2.
15
Tert. [Link]. 2.2.
16
D.L. 6.42; Arr. Epict. [Link].
17
Iul. Or. 7.8.212a-c; 25, 238a-239c. Cf. D.L. 6.51.
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Da niel P ons Oli va r es
revela que la existencia o no de los dioses probablemente no era un tema que
preocupara a los cínicos, aun cuando pudieran hacer uso de la invocación
a la divinidad y la creencia popular para sus propias intenciones. De este
modo pensamos que hay que entender un famoso aunque poco comen-
tado pasaje en el que nos atrevemos a detectar, junto con la utilización
de la creencia y la invocación de los dioses, también una rechifla hacia un
postulado ético originario de la secta pitagórica. Se trata del conocido y
sencillo silogismo de Diógenes por el que supuestamente se demuestra que
todo pertenece a los sabios. En él se toman como premisas tres postulados:
una creencia sobre la naturaleza de los dioses: «todas las cosas son de los
dioses»; una opinión muy común entre los círculos filosóficos: «los sabios
son amigos de los dioses»; un postulado clásico de la ética pitagórica: «los
bienes de los amigos son comunes»; y, como conclusión: «Luego todas
las cosas son de los sabios»18. Ni que decir tiene que en este silogismo los
sabios solo pueden ser los mismos cínicos, que, aprovechando conviccio-
nes religiosas generalizadas y argumentos del pensamiento filosófico de la
época, concluyen paradójicamente en justificar su propia y característica
afición por usar de aquello que necesitan19 sin considerar si les es propio
o ajeno por ley (cf. Goulet-Cazé 1990: 2747-2749), pues, en definitiva, se
consideran en un orden superior, semejantes a los dioses20.
Otro interés de destacar este silogismo es que nadie antes que sepamos
había indicado que en él, a la cuestión religosa acerca de los dioses, se le
suma la instrumentalización de un principio originario de Pitágoras o el
pitagorismo, es decir, que la afirmación de que «los bienes de los amigos
son comunes» se corresponde probablemente con la creencia pitagórica21,
aun cuando parece que también tuvo una amplia acogida como proverbio
filosófico22.
Por lo demás, lo cierto es que los cínicos no dudan en presentarse a
ellos mismos, en tanto que ejemplos de autarquía y libertad, y al contrario
de quienes se muestran dependientes del temor al designio de los dioses,
18
D.L. 6.37; 6.72. Esto parece desarrollar una idea de Antístenes: «que el sabio es auto-
suficiente, pues todos los bienes de los otros son suyos», D.L. 6.11.
19
Vid. D.L. 6.46; 49; 56; 59; 67.
20
D.L. 6.51; 105.
21
Vid. D.L. 8.10; Gell. 1.9.12 ; Iambl. VP 32; Porph. VP 20. Delatte (1922: 168) considera
que esta máxima debió ser un fundamento de las sociedades pitagóricas.
22
Vid. Pl. Ly. 207c; Phdr. 279c; Criti. 112e; R. 424a; 449c; Lg. 739c; X. Mem. 2.6.23;
Arist. EN 1159b30; D.L. 4.53; Plu. 1102e-f.
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L os pr i me r os f il óso f os c í n icos
como semejantes a la divinidad, libres y únicos rectores de su propia vida
y destino23. Así pues, los cínicos no son solo inspectores y denunciantes
de la flaqueza moral de la mayoría, incluidos otros filósofos, sino que en
sus propias formas de vida ofrecen un modelo alternativo de existencia
digna y feliz, sin necesidad de recurrir a las supercherías que a su juicio
solo ocultan miedo, debilidad autoinducida e ignorancia.
En tanto que espías y denunciantes de las malas costumbres de los ciu-
dadanos, hay un ejemplo que culmina el arte del retruécano del que hacían
gala: se trata del cínico Menedemo (otros creerán que era Menipo)24 vestido
en la forma en que se nos describe en Diógenes Laercio, pretendiendo
parodiar la superstición de los crédulos creyentes al retratarse él mismo
como un agente divino venido del temido más allá para intervenir contra
las injusticias de los ciudadanos. Con este caso, de nuevo optan los cínicos
por conceder la doctrina o la creencia de otros en un burlesco y teatral
juego sofístico para confirmación de sus propios principios25. Dice así:
«disfrazado de Erinis, daba vueltas diciendo que había venido del Hades como
espía de las faltas cometidas para, de nuevo, comunicarlas a los daimones de
allí. Ésta era su indumentaria: túnica gris hasta los pies, con un cinturón de
color púrpura, un gorro de Arcadia en la cabeza que tenía bordados los doce
signos del Zodíaco, coturnos de tragedia, una barba desmesurada y un bastón
de madera de fresno en la mano.»26
Como sabemos, en la conciencia popular griega, las Erinis tienen el
cometido de controlar que se cumple con el orden natural de las cosas y
castigar crímenes funestos durante la vida de sus autores, siendo en todo
momento implacables en su acción27. En cuanto al pasaje, no sabemos hasta
qué punto el que se describe podía ser un disfraz al uso para representar a
las Erinis, pero entendemos que no y que debía tratarse más bien de una
parodia estrambótica ideada por la mente de Menedemo (o Menipo).
Yendo al detalle de alguno de los motivos, indicaremos tan solo que,
23
D.L. 6.51; 6.105. Cf. D.L. 6.44.
24
Vid. Sud. s.u. Φαιός.
25
Estilo de argumentación que Grau (2009: 157-161) ha analizado como un tópico en la
biografía griega.
26
D.L. 6.102.
27
Cf. Il. 9.571; 19.87; A. Eum. passim; E. Or. passim.
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Actas Rioja [Link] 290 30/3/15 16:06
Da niel P ons Oli va r es
aun cuando tampoco sabemos exactamente por qué Menedemo decidió
vestir un gorro denominado «de Arcadia» (Αρκαδικὸς), no parece baladí
que precisamente en Arcadia hubiera un santuario consagrado a las Eri-
nis28. Allí se les practicaban ritos con sacrificios animales y libaciones para
aplacar su furia. Y que el sombrero de Menedemo estuviera coronado con
los doce signos del Zodíaco debía acabar de representar, junto con el resto
de su atuendo (túnica gris, cinturón púrpura, coturnos de tragedia, barba
desmesurada y bastón de fresno), el desafortunado y pomposo exceso de
la superstición en la base del culto religioso, los misterios y la astrología.
Por lo demás, con esta burla se refuerza la idea de que únicamente los
filósofos cínicos son verdaderamente dignos de juzgar el modo de vida de
los hombres (a la manera en que lo harían las Erinis), y se da a entender que
ellos son los auténticos daimones mentores de los hombres29. La razón de
este privilegio o comienda es que, con su ejemplo, siempre de este mundo,
natural y aferrado a la vida, muestran que son también los más dignos de
ser considerados semejantes a lo que se ofrece como una definición de la
divinidad, en tanto que autónoma e intachable, y, en definitiva, al igual
que las Erinis, acaban convirtiéndose los cínicos en auténticas «furias» y
flagelos capaces de hacer enloquecer a los ciudadanos que reinciden en sus
faltas y debilidades30.
Referencias bibliográficas
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— (1990) «Le cynisme à l’époque impériale», A N RW ii 36, 4, Berlín, 2720-2833.
28
Al menos así lo establece Pausanias (8.34.1).
29
Las Erinis se asociarían popularmente con los daimones y también de Diógenes se dice
que, estando al cuidado de la casa de Jeníades, éste reconoció: «Un buen daimon ha entrado
en mi casa», D.L. 6.74.
30
Las Erinis pueden recibir el nombre de Μανίαι; vid. Thgn. 1.1231; A. Fr. 179; Paus.
8.34.1; Ou. Met. 4.481; Q.S. 5.450; y en la mitología latina serán asimiladas a las «Furias»
infernales; vid. Cic. ND 3.18.46; D.H. 2.75.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 285-292 291
Actas Rioja [Link] 291 30/3/15 16:06
L os pr i me r os f il óso f os c í n icos
Grau Guijarro, S. (2009) La imatge del filòsof i de l’activitat filosòfica a la Grècia antiga,
Barcelona, PPU.
Matton, S. (2000) «Cinismo y cristianismo en la Edad Media y en el Renacimiento»,
en R. Bracht Branham & M.-O. Goulet-Cazé (eds.), op. cit., 315-345.
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D I DÁC TICA
Mesa r edo n da : S ituaci ón actual
de los estudios clásicos en E spaña
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EL GRIEGO EN LAS PRUEBAS DE ACCESO
A LA UNIVERSIDAD (P.A.U.)
José Luis Navarro Go nzále z
ies Carlos iii (Madrid) · uam
navarrakis@[Link]
Resumen — El autor presenta el resultado de un examen comparativo del contenido
de los ejercicios de Griego en las Pruebas de Acceso a la Universidad de diversos dis-
tritos universitarios españoles. La comparación se ocupa de los textos elegidos para
traducir, así como de las cuestiones lingüísticas, literarias y culturales que se proponen
en tales exámenes en relación con los textos.
Palabras clave — Pruebas de Acceso a la Universidad, Lengua griega
THE TEST OF ANCIENT GREEK IN THE EXAMINATIONS TO
ENTER THE UNIVERSITY IN SPAIN: A COMPARISON
Abstract — The author offers the results of a comparison of the content in the tests of
Ancient Greek in the entrance examinations of different official university districts
in Spain. The comparison focuses on the authors and texts selected to be translated,
as well as on the linguistic, literary and cultural questions formulated in those exams
in relation to the texts.
Keywords — Examinations to enter into University, Ancient Greek
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E l Gr iego e n las p r uebas de acceso a la Un i v er sidad ( P . A. U. )
1 INTRODUCCIÓN
Las P.A.U. son sin duda el punto de convergencia entre la enseñanza de
las lenguas clásicas en los niveles secundario y universitario. Estudiantes
del nivel secundario, preparados por profesores de Secundaria afrontan un
examen preparado y diseñado por profesores universitarios.
Profesores de ambos ámbitos realizan uno o más encuentros a lo largo
del curso académico a fin de pergeñar las líneas maestras del examen y de
exponer sus puntos de vista respecto a los criterios de su elaboración y su
posterior evaluación.
Si siempre se ha dicho que la Universidad vive de espaldas a los Insti-
tutos, en este tema en concreto la experiencia nos hace ver que no es así
en absoluto. Desconozco en este momento los resultados a nivel nacional
pero lo que sí puedo afirmar, después del trabajo que he realizado, es que las
pruebas son bastante homogéneas en todo el Estado e igualmente lo son los
criterios de evaluación; obviamente deben de serlo también los resultados.
Parece claro hasta dónde deben y pueden llegar los alumnos de Bachille-
rato, y en consecuencia de dónde podrían partir los profesores universitarios
de la rama de Filología Clásica sin caer en la banalidad ni en la frustración.
Entraremos ya, sin más preámbulos, a hablar de las pruebas. Hemos
tenido acceso a 34 ejercicios – dos de cada Comunidad Autónoma con
competencias educativas – correspondientes al curso 2010-2011. Son, pues,
exámenes propuestos en Junio del año anterior. Se han analizado al detalle
todos los ejercicios y se han obtenido las conclusiones que, separadas en
diferentes apartados, presentamos a continuación.
2 CONCEPCIÓN Y VALORACIÓN DE LA PRUEBA
Todas las Comunidades, con pequeños matices que en su momento se
señalarán, presentan un modelo de prueba integrada. Se compone de un
texto para su traducción y a continuación se realizan una serie de cuestiones
referentes a morfología, sintaxis y léxico – en relación y en base al texto
presentado – y otra de Literatura conforme al programa oficial, y en su
caso, sobre mitología y otros aspectos culturales estrecha y/o directamente
relacionados con el texto.
No hay pues divorcio ni separación tajante entre traducción, de un lado,
y gramática, léxico y cultura por otro. Se trata pues de pruebas integradas
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J os é L uis Navar r o Go nzález
que no van a medir únicamente la capacidad para la traducción ni un ejer-
cicio memorístico de gramática, cultura o vocabulario.
Con respecto a la valoración de cada parte la tendencia general es al
equilibrio (6 + 4) ó (5 + 5) aunque hay oscilaciones curiosas que van desde el
(3 + 7) en Castilla La Mancha hasta el (7 + 3) de Aragón y Galicia.
3 LOS TEXTOS ELEGIDOS; LOS AUTORES
Con la excepción de una de las opciones propuestas por la Universidad
de Murcia que ofrece a los alumnos cuatro hexámetros homéricos de uno
de los cuales solicita – en cuestión aparte – su escansión – todos los textos
son prosa de tipo ático, sea del siglo V-IV sea de los siglos I-II d.C. De los
34 ejercicios Jenofonte aparece en 12 ocasiones seguido de Esopo, Lisias
y Apolodoro – cuatro apariciones cada uno – y cierran la lista con una
presencia, además del Homero ya mencionado, Estrabón y Demóstenes.
Cerrado el trabajo nos llegan los ejercicios de la UNED que dan a elegir
entre Jenofonte y Eurípides.
En el caso de Demóstenes se trata del famoso fragmento adaptado,
ἑσπέρα ἦν y en el de Estrabón de una descripción de la ibicenca isla balear.
No hay diálogos y la mayoría de los pasajes son narrativos o en algún
caso descriptivos, siempre en 3ª persona. En el caso de Lisias alguno aparece
en 1ª persona y con aire argumentativo. La extensión 3-4 líneas es muy
homogénea.
Sí hay una disparidad llamativa en lo que se refiere a las notas. Todos
los textos, como parece lógico, anotan los nombres propios. Hay consenso
también con la anotación de algún término «técnico», por ej. παρασάγγας.
Sin embargo hay una enorme disparidad de criterios en lo referente a las
notas de tipo gramatical, muy especialmente en lo que atañe, según vere-
mos, a la morfología verbal. Tremenda disparidad también en la cantidad
de esas notas; desde Baleares o Cataluña que presentan ejercicios con una
sola nota – un nombre propio – hasta Canarias y Navarra que con… 16
notas cada una prácticamente entorpecen la correcta lectura del texto.
En general se anotan los verbos en -μι , pero no siempre porque en
alguna Comunidad son objeto de análisis en la pregunta de morfología
(προιόντος) y en varios casos, pero no de forma congruente, los aoristos
radicales temáticos y atemáticos. En alguna ocasión se anotan imperfectos
que empiezan por vocal, por ej. ωρμουν cuya flexión es totalmente normal
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E l Gr iego e n las p r uebas de acceso a la Un i v er sidad ( P . A. U. )
y se preguntan en cambio en ese mismo examen formas como προδρα
μοντες e incluso εσχε y σχων.
Aquí la disparidad roza en la incoherencia. La morfología nominal no
recibe casi ninguna anotación y es también escasa la anotación en lo refe-
rente a la morfología pronominal; algunas formas compuestas de οστις.
4 LOS TEXTOS ELEGIDOS; CONTENIDOS MORFOSINTÁCTICOS
Aunque algunos textos se componen de frases simples o compuestas por
coordinación o subordinación, la mayoría de los textos suelen incluir al
menos una o en su caso, dos oraciones subordinadas.
a. Subordinación «adverbial» y completiva (con conjunciones). Hemos anotado
28 oraciones introducidas por conjunciones subordinadas adverbiales
y no deja de ser curioso que la conjunción de mayor aparición sea ως
(7) seguida de ὅτι (6). Sigue ἐπεί (4) y tras ella ὥσπερ (3), διότι (2) y ὅτε
(2), cerrando la lista con una aparición ὅταν, εἰ, ὥστε, πρίν y la menos
frecuente ἡνίκα.
b. Subordinación adjetiva (de relativo). El relativo aparece en 8 ocasiones, en
6 de ellas en su versión más elemental – ὅς, ἥ, ὅ – y en dos asociado a
τις (ὅστις).
c. Subordinación con participios e infinitivos. Estudiamos en este epígrafe la
aparición – muy frecuente – de infinitivos y participios aunque no
siempre constituyan o den lugar a una subordinación.
En el caso del infinitivo anotamos 32 apariciones, casi un promedio
de una por texto. Ahí el infinitivo aparece con artículo en dos ocasiones
– es obvio que no se trata de una subordinación – , pero en las treinta
ocasiones restantes da origen a una completiva de mayor o menor com-
plejidad. En 22 de los 30 casos en los que el infinitivo subordina, se trata
de una completiva de las llamadas «concertadas», esto es sin sujeto en
acusativo, en tanto que las no concertadas se anotan en 8 con su sujeto
propio en acusativo, es decir bastante menos de la mitad de las anterio-
res, curioso cuanto menos.
Mucho más destacado y llamativo es el empleo del participio, como
por otra parte no podía ser de otro modo. En los 34 textos examinados
hemos encontrado 74 participios, esto es más del doble de los infinitivos
y más de dos por texto – obviamente hablamos del promedio. De esos
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J os é L uis Navar r o Go nzález
participios 9 son con artículo – no constituyen obviamente una subor-
dinación – y 7 funcionan como auténticos adjetivos junto al nombre.
Quedan pues como participios subordinantes 55 y completan la lista
3 participios de los llamados predicativos con el verbo τυγχανω que
aparecen aclarados en las notas.
De esos 55 participios nada menos que 11 dan lugar a la construcción
llamada «Genitivo Absoluto» – algo hasta cierto punto inesperado –
siendo los 44 restantes los participios que tradicionalmente se llaman
«concertados». De ellos 20 son participios de presente y 24 de aoristo.
No se han anotado ni participios de futuro ni de perfecto.
A modo de síntesis, pues, de este apartado referente a los textos, po-
demos afirmar que los alumnos que abordan las P.A.U. tras dos años de
Griego deben ser capaces de traducir textos originales en prosa ática en
los que deben manejar con soltura participios e infinitivos, por este orden,
sin descuidar la subordinación con relativo así como la introducida por las
conjunciones ὥς, ὅτι y ἐπεί.
Dentro de la oración simple llama la atención el bajo empleo de la apo-
sición y también el de la voz pasiva (3 textos) con genitivo agente.
5 LA CUESTIÓN DE MORFOLOGÍA Y/O SINTAXIS
Todos los ejercicios, sin excepción, presentan una cuestión de morfología
que en algunos casos aparece asociada a la de sintaxis bajo el epígrafe «aná-
lisis morfosintáctico». Las comunidades que daban 3 puntos a la traducción
(Castilla La Mancha) obligan al análisis sintáctico de todo el texto, al que
otorgan, por cierto, otros 3 puntos.
Me detendré en la cuestión más puramente de morfología – la que pre-
sentan 15 de las 17 Comunidades. La cuestión de sintaxis se centra siempre
en el análisis de una parte del texto en la que suele aparecer una oración
principal junto a otra subordinada del tipo de las que hemos observado en
el apartado anterior.
Nos referimos, pues, a la cuestión en la que se propone un análisis mor-
fológico de palabras que aparecen en el texto. Sólo en un caso se piden
paradigmas completos o preguntas tipo; «declina tal o cual sustantivo» o
«indica el aoristo de indicativo de tal o cual verbo». Este dato me parece
muy importante.
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No se constata para su análisis ninguna palabra invariable, y de las llamadas
variables, en los 34 ejercicios examinados se han propuesto para su análisis
5 adjetivos, 10 pronombres, 18 nombres y 52 verbos. En total 85 formas.
Creo que debe llamar nuestra atención el elevado número de formas
verbales, más del 50%. Nos hemos adentrado en ellas y hemos observado
lo siguiente:
a. No hay ningún subjuntivo para analizar.
b. Tan sólo en una ocasión aparece el optativo.
c. De los 52 verbos, 47 son verbos temáticos en -ω y sólo 5 atemáticos en
-μι. A su vez 28 de esas formas verbales, algo más del 50%, corresponden
al tema de Presente, siendo 16 las formas de Presente – de indicativo
o de participio – y 12 las de imperfecto. El tema de aoristo aparece en
22 de las formas propuestas para su análisis. De esos 22 aoristos 9 son
«sigmáticos» y 13 «no sigmáticos» casi todos ellos radicales temáticos.
Obsérvense bien estos datos así como los relativos a los contenidos
morfosintácticos de los textos porque vamos a llegar a unas conclusiones
generales que nos acercan mucho a los índices de frecuencias que el profesor
Ruipérez publicó a comienzos de los años 70 tras analizar con un grupo
de estudiantes postgraduados de la Universidad de Salamanca los textos
en prosa de los siglos V y IV a. C. Es de gran utilidad analizar estos datos
y discurrir sobre ellos porque nos harán ver dónde debemos poner énfasis
los profesores de Bachillerato para obtener el máximo rendimiento con
el cada vez más reducido número de horas de que disponemos y el nivel
cada vez más bajo de los alumnos que constatamos cada curso.
6 LA CUESTIÓN DE VOCABULARIO
Nuestro análisis no ha pasado por alto en modo alguno la pregunta refe-
rida al vocabulario. Curiosamente sólo en Aragón no se realiza cuestión
alguna al respecto. En todos los casos salvo en uno – Baleares – la pregunta
está realizada directamente sobre el texto propuesto. En la mayoría de los
casos se parte de un vocablo griego del texto y se piden derivados de él en
la lengua castellana – y en su caso catalana o euskera.
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J os é L uis Navar r o Go nzález
En dos Comunidades Autónomas (La Rioja y Madrid) se dan palabras
castellanas para explicar su significado primero e indicar sobre el texto
después con qué palabra griega guarda relación etimológica.
La lista se compone de 55 palabras; muchas de ellas aparecen una sola
vez. Citaré tan sólo las que cubren al menos más de una aparición. Cu-
riosamente μέγας /μέγεθος con 6 apariciones y πᾶς con 5, lideran la
lista. Siguen después ἵππος y πολύς con 4, πρῶτος, ποταμός y βίος
con 3; ἄνθρωπος, αὐτός, ἐκκλησία, γυνή y θάνατος con 2 apariciones.
Las restantes son de uso corriente, μέτρον, ἀρχή, λόγος, νέος, θεός,
δῆμος, γένος, πόλεμος, γιγνώσκω, δέρμα, ἡμέρα, μικρός, etc.
Se preguntan también derivados de las preposiciones ὑπέρ, περί y σύν, del
numeral πέντε y del adverbio ἔνδον. Curiosamente en la convocatoria 2009-
2010 no hemos constatado la muy preguntada en otras ediciones πόλις -εως.
7 LA CUESTIÓN DE LITERATURA Y / O CULTURA
Salvo excepciones muy puntuales – Cantabria, por ejemplo, no formula
a sus alumnos ninguna pregunta de este tipo – la cuestión que podemos
englobar bajo el epígrafe «El legado de Grecia», es de tipo general y se
centra en la Literatura Griega.
Sobre 43 cuestiones de Literatura –varios distritos ofrecen dos opciones
en cada juego de exámenes – 10 se refieren a la Épica y a Homero, otras
10 se refieren al Teatro Griego, 9 a la Historiografía, 5 a la Poesía Lírica, 3
a la Oratoria, 3 tienen que ver con la figura de Sócrates y 1 se refiere a la
Fábula como género literario.
El abanico de cuestiones se completa con algunas preguntas de mito-
logía – en concreto las figuras de Deméter, Atenea, Hefesto y Jasón y los
Argonautas – y una sobre la mujer en Grecia.
Las preguntas – ya se ha dicho – son en su mayoría de carácter general
y amplio, insistiéndose en las características del género así como en los
autores y obras más representativos. En ocasiones se pregunta por una
obra en concreto pero en este caso es siempre la Ilíada o la Odisea o alguna
tragedia muy conocida como Antígona. Sólo en algún caso muy concreto
– Galicia – se desciende a aspectos muy concretos, por ej. «Elementos re-
volucionarios en la Asamblea de las mujeres de Aristófanes».
Igualmente y sólo en un distrito – Canarias – se pide, sobre un texto
traducido, un comentario de índole literaria, lo que por supuesto entraña
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E l Gr iego e n las p r uebas de acceso a la Un i v er sidad ( P . A. U. )
una cierta dificultad para los alumnos. Pero en líneas generales Homero,
los trágicos y los historiadores están en el eje de esta última cuestión.
8 CONCLUSIONES
Como se desprende de los datos analizados, el nivel que pueden alcanzar
y en una gran mayoría de las Comunidades Autónomas alcanzan los es-
tudiantes de griego es, diría yo, más que aceptable.
Pueden traducir un texto original en prosa narrativa que exija el do-
minio de la morfología nominal – en menor medida pronominal – y de la
morfología verbal básica.
Los datos contrastados van casi a coincidir con el llamado «índice de
frecuencias» de Ruipérez. Tema de presente, tema de aoristo, voz activa,
modo indicativo, infinitivos y muy especialmente participios. Menor
importancia – aunque conocimiento – a la subordinación adverbial y de
relativo. Insistencia en los verbos temáticos (-ω) frente a los atemáticos
(-μι). Conocimiento de un vocabulario básico que permita ir desde el griego
a la lengua propia con facilidad. Y en lo referente a los temas literarios y
mitológicos, conocimiento de las sagas básicas – ciclo Troyano, Labdácidas,
Atridas – que encontramos en la épica y el drama. A no descuidar lo relativo
a la Historiografía, distinguiendo bien la obra y las figuras de Heródoto,
Tucídides y Jenofonte.
Para los tiempos que corren, pues, un buen ejemplo de lo que es la eco-
nomía del esfuerzo – máximo resultado con mínimo trabajo eficazmente
orientado. Insistencia en lo que podríamos llamar el griego básico.
Esto es lo que el profesorado de Enseñanza Secundaria puede ofrecer al
profesor universitario que, en principio, no tendría que empezar ni por la
enseñanza del alfabeto ni por el repaso de las declinaciones.
Por último y si se cotejan los textos propuestos con el que EUROCLAS-
SICA va a proponer en 2011-2012 para la obtención del certificado europeo
en su nivel 1 – Vestibulum – se verá que la convergencia – también a escala
europea – es casi total.
Debemos, pues, sentirnos optimistas y pese a que los vientos no acaban
nunca de sernos favorables, seguir impulsando la nave de nuestras disciplinas
clásicas para llegar a la Ítaca de nuestros objetivos y nuestros sueños.
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J os é L uis Navar r o Go nzález
Tablas: P.A.U. GRIEGO 2009-2010
1 TEXTOS: AUTORES
Jenofonte 12 Plutarco 2
Apolodoro 4 Tucídides 2
Luciano 4 Homero 1
Lisias 4 Estrabón 1
Esopo 4 Demóstenes 1
Platón 3
2 TEXTOS: CONTENIDOS SINTÁCTICOS O MORFOSINTÁCTICOS
2.1 Oraciones subordinadas adverbiales (con conj.): 28
ὡς 7 ὥσπερ 2 εἰ 1 ἡνίκα 1
ὅτι 6 ὅταν 2 ὥστε 1 διότι 1
ἐπεί 4 ὅτε 2 πρίν 1
2.2 Oraciones subordinadas de relativo: 8
Simple (ὅς ἥ ὅ) 6 Compuesto (Relat. + τις) 2
2.3 Oraciones con participios e infinitivos: 106
Infinitivo 32 Participio 74
Con artículo 2 Con artículo 9
«Concertado» 22 Como adjetivo 7
«No concertado» 8 Predicativo 3
Absoluto 11
«Concertado» 44
Presente 20
Aoristo 24
3 CUESTIÓN DE MORFOLOGÍA
3.1 Palabras objeto de análisis: 85
Adjetivos 5
Pronombres 10
Nombres 18
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Verbos 52
Verbos en -μι 5
Verbos en -ω 47
3.2 De las 52 formas verbales: por modos
Subjuntivo 0
Optativo 1
Infinitivo 4
Participio 18
Indicativo 29
3.3 De las 52 formas verbales: por temas
Tema de presente 28
Presente 16
Imperfecto 12
Tema de aoristo 22
Sigmático 9
no sigmático 13
Tema de perfecto 2
4 CUESTIÓN DE LÉXICO
4.1 Palabras más frecuentes para derivación y/o etimología
1. μέγας 6 8. βίος 2
2. πᾶς 5 9. αὐτός 4
3. ἵππος 4 10. ἄνθρωπος 2
4. πολύς 3 11. γυνή 2
5. ποταμός 3 12. πρῶτος 2
6. ἀρχή 2 13. ἐκκλησία 2
7. μέτρον 2 14. θάνατος 2
5 CUESTIÓN CULTURAL (Literatura / Mitología / Legado)
5.1 Cuestiones totales: 46
Literatura 38
Otras materias 8
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J os é L uis Navar r o Go nzález
5.2 Literatura
Poesía épica 10
Ilíada (sólo) 4
Odisea (sólo) 4
En general 2
Poesía dramática 10
Tragedia 4
Comedia 2
Ambas 4
Historiografía 9
Poesía lírica 5
Oratoria 3
Fábula 1
5.3 Otras cuestiones
Sócrates y los sofistas 3
La mujer en Grecia 1
La diosa Atenea 1
El dios Hefesto 1
Jasón y los Argonautas 1
Perséfone y Core 1
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LOS NUEVOS GRADOS DE FILOLOGÍA
CLÁSICA EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA
Helena Maquiei ra
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — En la presente contribución se revisa el marco legal en el que se desarrollan
las nuevas titulaciones universitarias. Asimismo, se pasa revista a la configuración de
los nuevos grados en Filología Clásica en las distintas universidades españolas. Por
último, se mencionan algunos problemas de las antiguas licenciaturas y la solución
que se les ha dado en las propuestas de grados, así como los nuevos problemas que
surgen dentro de estos.
Palabras clave — grado, crédito europeo (ECTS), formación básica, prácticas externas
THE NEW DEGREES IN CLASSICAL PHILOLOGY
IN THE SPANISH UNIVERSITY
Abstract — This contribution reviews the legal framework of the new Bachelor of Arts
degree. It also reviews the configuration of the new degrees of Classical Philology
at different Spanish universities. Furthermore, the paper includes a discussion of the
problems of the old degree, including solutions to those problems and a mention of
new problems which are emerging from the changes.
Keywords — new bachelor, European Credit Transfer System (ECTS), compulsory
subject, external practices
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L os n ue vos g r ados de Filolog í a C lásica
1 INTRODUCCIÓN
Los objetivos fundamentales de este trabajo son los siguientes:
1. Situar el marco legal (y social) en que se han realizado las verifica-
ciones de los grados con arreglo al Espacio Europeo de Educación Supe-
rior (EEES). Este marco imponía el curso 2010-11 para la implantación de
los nuevos planes y el comienzo de extinción de las licenciaturas.
2. Proporcionar una rápida visión de la configuración de los grados
de Filología Clásica (FC) en las universidades españolas.
3. Hacer algunas consideraciones sobre los problemas que planteaban
las licenciaturas y que se intentaron solucionar en las propuestas de gra-
dos. También se abordarán algunos problemas generados en el seno de
los grados. Sin embargo, el tiempo transcurrido desde la implantación
de estos es demasiado corto para establecer conclusiones.
2 BREVE HISTORIA Y MARCO LEGAL
El pistoletazo de salida para que las universidades empezaran a trabajar en
sus propuestas fue la publicación del RD 1393 / 2007, modificado parcial-
mente por el RD 861 / 2010 (posterior a la implantación de los grados en
muchas universidades). Este último matiza o cambia aspectos del anterior
que se habían perfilado como problemáticos a lo largo del primer año de
implantación de los grados.
El RD 1393 indicaba en sus capítulos II y III la estructura de las enseñanzas
de grado, máster y doctorado. El grado reducía a 240 ECTS 1 los créditos de
licenciaturas, situando su duración en 4 cursos. Además, se indicaba que las
enseñanzas de grado: «… tienen como finalidad la obtención por parte del
estudiante de una formación general, en una o varias disciplinas, orientada
a la preparación para el ejercicio de actividades de carácter profesional».
De alguna forma quedaba planteada la conveniencia de que los estudios de
grado se completaran con un máster de 60 ECTS, es decir, con un 5º curso.
La publicación de la Resolución de 17 de diciembre de 2007 y la Orden
ECU / 3858 / 2007 (modificada por la Orden EDU / 3424 / 2009) establece el
máster de Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato
1
European Credit Transfer System. El «crédito europeo» computa la carga de trabajo del
estudiante con la equivalencia de 25 horas por crédito.
308 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 307-316
Actas Rioja [Link] 308 30/3/15 16:06
H ele na Maquiei r a
como obligatorio para los graduados que pretendan seguir profesionalmente
la vía de la enseñanza (profesión regulada). En el caso de los estudiantes que
no sigan esta vía (también en el de los que no la sigan), se abre la posibilidad
de cursar un máster de investigación.
El RD 1393 fijaba para el grado diversos tipos de créditos (de Formación
Básica, Obligatorios, Optativos, en Prácticas Externas y Trabajo Fin de
Grado), los calificaba como obligatorios u opcionales, los situaba en la
primera o segunda parte del grado y les aplicaba sus márgenes en número.
En el caso de la Formación Básica (FB), se fija un número mínimo de
60 ECTS (10 asignaturas). De ellos, al menos 36 (6 asignaturas) debían
corresponder a materias propias de la Rama de Conocimiento a la que
pertenece el grado, en nuestro caso Artes y Humanidades2. Los otros 24
ECTS (4 asignaturas) podían realizarse en materias de otras Ramas o bien
tener carácter transversal. La situación de la FB corresponde a la primera
parte del plan de estudios.
Asimismo, el RD 1393 fijaba el reconocimiento obligatorio de los créditos
de FB en el supuesto de que un estudiante se cambiara a otro grado dentro
de la misma Rama. Esta situación se ha modificado en el RD 861, que deja
la cuestión al criterio de las universidades, aunque sigue preservando al
menos 36 de reconocimiento directo. Más tarde se indicará el problema
que ha intentado solucionar la nueva normativa.
En el caso de obligatorias y optativas, el RD 1393 no definía ni el número
de ECTS ni su situación en los planes de estudio. En el caso de las Prácticas
Externas (PE), se establece su carácter opcional, se fija en 60 su número
máximo de ECTS y se sitúa su realización en la segunda mitad del grado
(3º-4º).
En cuanto al Trabajo Fin de Grado (TFG), el RD 1393 establece su carácter
obligatorio y su orientación hacia la evaluación de competencias asociadas
al título, establece su duración entre 6 y 30 ECTS y sitúa su realización en
la fase final del grado (4º).
El nuevo RD 861 ha introducido, además, matices sobre el número y con-
tenido de los créditos que un estudiante puede obtener por otros conductos
(representación estudiantil, asignaturas de otros grados, transversales).
2
Dichas materias, especificadas en el anexo II del RD 1393 son: Antropología, Arte,
Ética, Expresión artística, Filosofía, Geografía, Historia, Idioma moderno, Lengua, Lengua
Clásica, Lingüística, Literatura y Sociología.
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L os n ue vos g r ados de Filolog í a C lásica
Asimismo, dicho RD 861 plantea posibilidades que se tendrán en cuenta
en las mejoras o en la renovación de acreditaciones, como la posibilidad de
establecer títulos conjuntos o la incorporación de menciones en los títulos
de grado.
Para cerrar esta parte, no quiero pasar por alto las dificultades con las que
nos encontramos cuantos a partir de 2007 participamos en las propuestas de
verificación de planes de estudio en FC. Se hablaba de un número mínimo
de estudiantes de entrada para el grado que, en aquel momento y en una
titulación minoritaria como la nuestra, nos parecía imposible alcanzar.
Además, se hablaba de la incidencia que de cara a la aprobación de un plan
de estudios tendrían las tasas de egreso, abandono y eficiencia3. Finalmente,
se daba a entender que en titulaciones minoritarias sería dificultosa la ve-
rificación de más de una propuesta por Comunidad Autónoma.
A pesar de estas consignas negativas, las universidades que contaban con
titulación en FC la han mantenido. La mayor parte de las solicitudes de
verificación se presentaron a lo largo del curso 2008-09 y fueron aprobadas
para su implantación en 2009-10. En estos momentos, pues, casi todas las
universidades cuentan con dos cursos finalizados.
3 CONFIGURACIÓN DE LOS GRADOS EN FILOLOGÍA CLÁSICA
EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS
3.1 Aspectos generales
3.1.1 Denominación
En la mayor parte de las universidades4 (UV, USAL, UNEX, UCM, UM, UB,
US, USC, UGR, UCA, UMA) se ha mantenido la denominación de Filología
Clásica, 4 (UVA, UAB, ULL, UNIZAR) han cambiado esta por Estudios Clásicos
(denominación alternativa muy seguida por otras Filologías), mientras que
en 2 (UNIOVI y UAM) se hace notar en la denominación la combinación de
3
Las dos primeras suelen ser tradicionalmente negativas en las titulaciones de FC, aunque
la tercera es muy positiva.
4
Las universidades se citan por las iniciales que figuran en [Link]
[Link]
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H ele na Maquiei r a
los estudios de Clásicas con otros (Estudios Clásicos y Románicos, Ciencias
y Lenguas de la Antigüedad).
3.1.2 Combinación con otros grados
Esta es mínima en el caso de UM (12 ECTS). En el resto de las universidades
se mueve entre 24 ECTS (UB, UVA) y 72 (UCA). Esta combinación se realiza
en 1º (UB, UVA, ULL, UCM UAB), entre 1º y 2º (US, UGR, USC, USAL, UMA,
UV, UPV, UNEX, UNIZAR), o se extiende incluso a 3º (UCA). En los casos
de UNIOVI y UAM se realiza a lo largo de todo el grado.
3.1.3 Maior / Minor
Algunas universidades han previsto la posibilidad de combinar un maior
en FC con un minor en otros contenidos, fundamentalmente filológicos.
Es el caso de UNIOVI, USC y UV. El minor se fija entre 30 ó 48 ECTS (entre 5
y 8 asignaturas), que el estudiante realizará en el minor en lugar de hacerlo
en optativas del maior.
3.1.4 Itinerarios
Algunas universidades (UVA, UAB, UCM, UCA y UAM) han previsto itinerarios
que, con la nueva regulación del RD 861, podrán convertirse en menciones
concretas. El itinerario con mención se establece entre 30 y 60 ECTS (entre
5 ó 10 asignaturas), que el estudiante deberá cursar realizando optativas
adscritas a un determinado bloque. En el caso de que estos itinerarios
sean Latín y Griego, los textos de una u otra lengua son obligatorios en el
itinerario en cuestión (UVA, UCM).
3.1.5 Dobles titulaciones
Un tema abierto para el futuro es el de las dobles titulaciones, terreno que
aún no ha sido abordado en los estudios de nuestra Rama.
A partir de los datos revisados, se pueden extraer conclusiones en torno a la
menor o mayor combinación de nuestros grados con otros de su entorno.
Esta combinación puede afectar a la primera parte del plan de estudios
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L os n ue vos g r ados de Filolog í a C lásica
o a todo su recorrido. También se puede concluir sobre la existencia de
grados que contemplan de forma explícita combinaciones maior / minor e
itinerarios, y los que no lo hacen. En el marco del nuevo RD 861 se podrá
proponer para el futuro menciones en los planes que no las contemplan
hasta el momento.
3.2 Aspectos concretos
Los planes de FC presentan diferencias en cuanto al número de créditos de
las asignaturas, su situación en el grado y su contenido.
3.2.1 Asignaturas de Formación Básica
Todas las universidades se han decidido por el número mínimo de créditos
de este carácter, 60 (10 asignaturas). Su situación varía en las universidades
entre la adscripción a 1º, o a 1º y 2º. La adscripción exclusiva a 1º suponía
que, si las Lenguas Latina y Griega eran de FB, tenían que ser reconocidas
a los estudiantes que se trasladaran a 2º de Clásicas desde cualquier otro
grado de la Rama. Como indiqué anteriormente (véase §1), esta situación
se ha resuelto actualmente en el RD 861.
En cuanto al contenido, los planes se mueven entre asignaturas muy
generales (Lingüística General, Tª de la Literatura) y asignaturas que tienen
el adjetivo clásico (Arte Clásico, Hª de la Filosofía Clásica). Como ya se
ha indicado, las universidades plantean entre 4 y 7 asignaturas generales.
3.2.2 Asignaturas obligatorias
Oscilan entre los 108 ECTS (18 asignaturas) de USE, UVA, UAB y UGR y los
156 (36 asignaturas) de la UMA. Su situación en el grado abarca desde 1º
(aquellos títulos que distribuyen la FB entre 1º y 2º incluyen alguna obliga-
toria en 1º), hasta 3º ó 4º. Las universidades que tienen obligatorias hasta 3º
son en general las que formulan minores o itinerarios. Un caso intermedio
entre la obligatoriedad hasta 3º o hasta 4º lo constituyen la USE (solo con
2) y la UCA (solo con 1 obligatoria en 4º).
La obligatoriedad afecta fundamentalmente a las Lenguas Griega y La-
tina. La mayor parte de las universidades configuran ambas lenguas como
obligatorias (o básicas en 1º) a lo largo del grado. Algunas (de nuevo sobre
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H ele na Maquiei r a
todo las que plantean minores o itinerarios) hacen ambas lenguas opcionales
entre sí en el último semestre de 4º (USC, USE, UCA) o en todo este curso
(UAB). La UVA abre esa opcionalidad en el 2º semestre de 3º y la UAM lo
hace en todo este curso.
En cuanto al contenido, son prioritarios los Textos, la Gramática y la
Literatura de ambas lenguas. Los contenidos lingüísticos teóricos (IE, Fo-
nética-Morfología, Sintaxis e Hª de la Lengua) son obligatorios en algunas
universidades, pero en otras son opcionales entre lenguas o se reducen
simplemente a contenidos optativos.
3.2.3 Asignaturas optativas
Oscilan entre los 18 ECTS (3 asignaturas) de UMA y UNIZAR y los 66 de UAB
o UGR. Téngase en cuenta, además, que a partir de los 30 ECTS de opciona-
lidad las universidades han programado minores o itinerarios alternativos
a las opciones libres. Los créditos optativos suelen situarse en la 2ª mitad
del grado (3º y 4º). Aun así, en la USAL se introducen 12 créditos de este
carácter entre 1º y 2º.
En cuanto a los contenidos más frecuentes, aparte de los contenidos
lingüísticos que comenté anteriormente, se encuentran los de Métrica,
Mitología y Religión, Tradición Clásica, Latín Vulgar, y otros.
3.2.4 Prácticas externas
Son optativas y no pueden superar los 60 ECTS. Hay poca información
sobre ellas en los planes de estudios. Se trata de un capítulo en que muchas
facultades de Letras, que no contaban con oficina de prácticas previa, se
han puesto a trabajar a partir de la verificación de los grados, en la idea de
ir introduciéndolas mediante planes de mejora.
Se sitúan en la segunda parte del plan de estudios, preferentemente en
4º y, en aquellos grados que nos informan de ellas, su carácter es opcional
(en lugar de una asignatura optativa) y de 6 ECTS. Destaca, sin embargo,
su carácter obligatorio en los planes de UO y ULL, y el valor de 12 ECTS en
esta última universidad.
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3.2.5 Trabajo Fin de Grado
Sobre su obligatoriedad y contenido ya se ha hablado. Las universidades
se inclinan mayoritariamente por un valor de 6 ECTS, aunque UNIZAR
le adjudica 10 y USC, UV y UMU 12. Su realización se sitúa en el segundo
semestre de 4º.
4 PROBLEMAS DE LAS LICENCIATURAS
Y PROBLEMAS GENERADOS EN LOS GRADOS
4.1 La antigua licenciatura en Filología Clásica
Los problemas más importantes que en el año 2007 se destacaban como
de obligada solución en las propuestas de grado eran fundamentalmente
el número de estudiantes y el abandono. La baja matrícula se intentó so-
lucionar mediante las combinaciones con otros contenidos. Además, de
cara al futuro, se abre la posibilidad de captar más estudiantes mediante
las dobles titulaciones, que permitirían al estudiante obtener un doble
título en 5 ó 6 años.
Las propuestas de verificación intentan afrontar el abandono mediante el
nuevo sistema metodológico y de evaluación que el propio EEES impone.
En algunos títulos, además, se contempla la opcionalidad entre ambas
lenguas para «dulcificar» el plan a un estudiante medio.
Tras tres años de implantación, podemos decir que se ha conseguido
solucionar de forma significativa el problema del número. Para comprobar
los resultados que alguna de las propuestas de verificación ha obtenido
en el número de estudiantes, tomaré como ejemplo los datos de primera
matrícula en 1º del grado durante los dos cursos que este lleva implantado
en la UAM:
• hasta 2008-9: entre 15 y 17
• curso 2009-10: 36
• curso 2010-11: 60
• curso 2011-12: 72.
Los datos demuestran que el primer año se dobló el número de estu-
diantes y el segundo se cuadriplicó. Hay que decir, sin embargo, que el
crecimiento es también significativo en otros grados y que un elemento
coadyuvante ha sido la crisis económica. Muchos jóvenes (y no tan jóvenes),
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que habían optado por el mundo laboral, han iniciado o continuado sus
estudios universitarios al encontrarse en paro.
Aunque no hay datos de abandono (este se produciría una vez pasados
dos años sin formalización de matrícula por parte del estudiante), no se
observa, sin embargo, mejora en el rendimiento de los estudiantes. La
obligación de trabajar diariamente, entregar con frecuencia ejercicios o
reseñas y tener más de un examen en cada asignatura no parece simplifi-
carles las cosas. Es cierto que no se poseen aún datos del resultado de la
optatividad entre las lenguas. Quedamos pendientes de ellos para poder
establecer conclusiones más definitivas.
4.2 Problemas originados en los grados
En algunos aspectos la implantación de los grados plantea problemas o
dudas en un horizonte más o menos cercano.
Muchos profesores consideran que habrá un descenso de conocimientos
por parte de nuestros egresados. La reducción de créditos (y en su caso
años) ha hecho que algunos contenidos obligatorios en las licenciaturas sean
ahora optativos. En todo caso, los estudiantes que pretendan seguir la vía
de la docencia deben cursar un año más en el máster de profesorado y tanto
estos como, por supuesto, los que opten por una beca de investigación,
deben poner sus ojos en la realización de un máster de investigación. Las
universidades están elaborando normativas para que un graduado pueda
en año y medio conseguir ambos másteres, mediante el reconocimiento
de créditos de uno a otro.
Muchos colegas que no comparten los principios del EEES se encuen-
tran incómodos impartiendo docencia en el grado. Además, al reducirse
el número de créditos docentes por las buscadas combinaciones, muchos
sienten el temor de que, cuando se haya producido la implantación abso-
luta de los grados, la amortización de plazas por jubilación sea más fuerte
que en la actualidad. El número de horas que un profesor podría llegar a
impartir está en bastantes universidades por encima de nuestra realidad
media (unas 160-180 horas).
A largo plazo se abre una duda sobre el éxito con que titulaciones como
la nuestra afrontarán los procesos de seguimiento y de renovación de las
acreditaciones. Pero eso será un tema del que podamos hablar solo dentro
de otros cuatro años.
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D I DÁC TICA
co mu n icacio n es
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LATINVM PER SE.
NUEVA PROPUESTA METODOLÓGICA
PARA LA ENSEÑA NZA DEL LATÍN
Al fredo Encuentra Ortega
Universidad de Zaragoza
alfenc@[Link]
Resumen — Presentamos un nuevo método de latín, elaborado y probado en el aula. Se
describen sus presupuestos metodológicos y sus líneas básicas, que pretenden acercar
la didáctica del latín a la de las lenguas modernas y sumergir a los estudiantes en la
cultura romana a través de textos variados.
Palabras clave — método, didáctica, Latín
LATINVM PER SE.
A NEW APPROACH TO TEACHING LATIN
Abstract — The aim of this method of teaching Latin, developed and tested for a
decade in my classes, is to let Latin texts teach the main aspects of the Roman and
Classical world and to put into practice a progressive and comprehensive method-
ology of linguistic skills.
Keywords — method, didactics, Latin
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L ati nv m pe r se
L AT I N V M P E R S E . Método progresivo de latín (Zaragoza, PUZ, 2011, ISBN 978-
84-15031-96-3) es el nuevo método de latín que hemos elaborado a lo largo
de diez años con grupos de estudiantes de la licenciatura de Humanidades
en la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de la Universidad
de Zaragoza en Huesca. Presentamos a los profesores de latín este material
didáctico mostrando cuáles han sido las condiciones y los presupuestos de
partida, así como las líneas maestras que los han desarrollado. Creemos
que el resultado y la reflexión que conllevaron su elaboración pueden
ser de interés y ayuda en la docencia y el aprendizaje del latín tanto para
estudiantes de bachillerato como de universidad.
1 PROBLEMAS INICIALES
Un grupo compuesto de estudiantes con niveles divergentes en el conoci-
miento del latín, como era nuestro caso en Humanidades – desde los que
parten de cero hasta los que dominan la gramática –, planteaba de entrada un
grave problema pedagógico en cuanto al nivel de partida. ¿Era conveniente
partir de cero? De lo contrario, quienes carecían de conocimientos previos
tendían a ver el latín como un muro insalvable: se veían desbordados ante
las exigencias de su gramática, pero apreciaban su lado léxico como base
del vocabulario que usaban y sentían gran curiosidad por temas relativos
a la Antigüedad. Estos contenidos culturales aparecían además recogidos
en el título de las asignaturas, una anual (Latín y Cultura Clásica I, 8 cré-
ditos) y una cuatrimestral (Latín y Cultura Clásica II, 4,5 créditos). En
estas circunstancias, ¿sobre qué contenidos convenía incidir? ¿Era mejor
centrarse en los aspectos lingüísticos y gramaticales destinados a la traduc-
ción de modelos clásicos – con unas perspectivas de desarrollo limitadas
a un año y medio – o en aspectos culturales, a la vista de las perspectivas
profesionales? Como ellos decían, ¿qué sentido tenía traducir lo que ya
estaba traducido? A esto se sumaba la presencia en las clases de numerosos
adultos que carecían de la disponibilidad horaria suficiente para asistir con
regularidad y necesitaban de un material de apoyo.
2 PROPUESTA METODOLÓGICA
La solución más simple a estas contradicciones la vimos en unir la cultura
clásica al latín, en hacer que fueran los propios textos elegidos los que
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A lfr edo En cue nt r a Ortega
mostrasen los aspectos culturales, históricos y sociales de la Roma antigua
(de ahí el título Latinum per se). Según esos presupuestos, había que reservar
la lectura de autores canónicos para más adelante, pero se abría margen para
una gran variedad de textos, menos usuales en las aulas pero más cercanos a
la realidad antigua (textos epigráficos, grafitos, manuales de conversación),
y cobraba relevancia el aprendizaje de vocabulario y la consideración de
los tipos de texto (presentación, diálogo, descripción…), tal como es habi-
tual la enseñanza de las lenguas extranjeras. Este ha sido de algún modo el
referente pedagógico de la enseñanza de nuestra «lengua muerta», hacerla
viva y activa. Por ello una de las labores previas era establecer distintos
niveles de competencia, algo a lo que la enseñanza de lenguas modernas
presta gran atención y que en el caso de nuestro latín debía materializarse
en una secuenciación progresiva, sobre todo en lo relativo a la gramática,
que permitiera unos inicios suaves y atractivos para quienes parten de cero
y fuera ampliándose en estructuras de mayor complejidad.
¿Qué hacer entonces con quienes tienen conocimientos previos? La
motivación había de venir desde el lado del vocabulario, los contenidos
culturales y, especialmente, en el desarrollo de competencias lingüísticas
activas. En efecto, nuestro manual se propone desarrollar tanto la compren-
sión y la expresión escritas, la última en forma subsidiaria de la primera.
No está contemplado como objetivo primordial la expresión oral, pero
no la excluye y permite desarrollarla a quien lo desee. Por ello se presta
especial atención a la pronunciación y a la fonética, tanto la que explica las
variaciones de la flexión y la formación de palabras como la que da cuenta
de la evolución del latín a las lenguas romances. En este sentido hay que
decir que el manual está concebido para hablantes de lenguas romances,
especialmente del castellano (y en esto difiere de otros métodos impor-
tados), y que intenta hacer cercano el latín desarrollando la etimología y
aprovechando los conocimientos previos de las lenguas que usan o aprenden
los estudiantes.
3 LÍNEAS MAESTRAS PRINCIPALES
Sobre estas consideraciones, todos los contenidos se han distribuido en
torno a ocho unidades didácticas (U) que, desde la progresividad de su
secuenciación, pretenden ofrecer un método completo. Éste está conce-
bido, en principio, para la docencia tutelada y con una duración mínima
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Actas Rioja [Link] 321 30/3/15 16:06
L ati nv m pe r se
de dos años. En caso de reedición se añadiría un solucionario para facilitar
el autoaprendizaje.
3.1 La cultura clásica
El eje vertebrador son los contenidos culturales. Forman los hilos de una
red sobre la que descansan todos los demás elementos. Por ello hemos pro-
curado seleccionar unos temas amplios y variados que, desde la perspectiva
actual, sumerjan al estudiante en la cultura romana:
U1. Latini auctores: presentación del ámbito geográfico romano y de los
principales autores de la literatura latina.
U2. Opera et dies: descripción de la jornada cotidiana y la división del
tiempo.
U3. Ager amoenus: la casa, el paisaje, las vías de comunicación, los vien-
tos cardinales.
U4. Romanae gentes: el individuo y la sociedad, las edades, el matrimo-
nio, la vestimenta.
U5. Operosa Roma: el trabajo en Roma (agricultura, cocina, ejército,
veterinaria).
U6. Fabulae antiquae: mitos y leyendas antiguas (Edipo, Jasón, Dido, Pig-
malión, José).
U7. Festiua Roma: el ocio en Roma (banquete, amores, carpe diem, juegos
circenses, anfiteatrales, escénicos).
U8. Roma urbs et orbis Romanus: topografía, historia, religión, institucio-
nes de Roma, las provincias.
Los temas recogidos son ricos en sugerencias y comentarios y permi-
ten su ampliación mediante lecturas adicionales (antología de los autores
presentados en U1, novelas históricas, monografías, etc.). Cada unidad se
construye a partir de textos que conllevan el estudio de léxico, gramática,
fonética y ejercicios de comprensión y expresión escritas, y está transida
de recursos gráficos para captar la benevolencia y la atención de los estu-
diantes. Todos estos elementos están en mutua dependencia, como vamos
a ver.
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A lfr edo En cue nt r a Ortega
3.2 Los textos
Antes de descender a un texto concreto, a sus cualidades lingüísticas o
temáticas, importa establecer qué tipo de texto conviene trabajar y qué
estructuras van asociadas a él. Y es que, por ejemplo, un texto normativo
(leyes, instrucciones) tenderá a abundar en formas yusivas (imperativo,
subjuntivo, perifrástica pasiva) pero no en otras propias del relato de hechos
pasados (infinitivo de narración, tiempos del perfecto). Centrando cada
unidad en un mismo tipo de texto se tiene la ventaja de agrupar fenómenos
análogos y facilitar y reforzar su enseñanza. Así, los tipos de texto tratados
son la presentación deíctica (U1), la descripción de la actividad cotidiana
(U2), la descripción del espacio físico y del movimiento (U3), la descripción
física y moral (U4), el texto normativo (U5), el relato de hechos pasados
(U6), el ensayo de opinión, el diálogo (U7), el relato histórico y el texto
como género literario (U8).
En cuanto a la forma y la cualidad de los textos, que hemos tomado
siempre como punto de partida de la enseñanza, hemos preferido siempre
textos de una cierta amplitud y que se presenten como un todo coherente
en sí mismos. De su análisis y comentario van destapándose las cuestiones
que el resto de secciones de la unidad se encargarán de responder. La frase
aislada y descontextualizada aparece sólo al final de cada unidad en el
apartado Celebres sententiae, máximas célebres, autónomas en sí mismas y
en gran parte conocidas, como medio de reforzar y autoevaluar los con-
tenidos estudiados.
Este ha sido generalmente el criterio para la selección de textos con-
cretos, pero también se han tenido en cuenta los contenidos gramaticales
y léxicos que se desean desarrollar. Así sucede, p. ej., en U4 en el caso del
dativo, presentado por primera vez en la forma típica de inscripción votiva
o en U5 con el genitivo partitivo, asociado a la enseñanza de los pesos y las
medidas. De igual modo, ante la dificultad de hallar textos que se ajusten
exactamente a los contenidos y a la progresión gramatical, no hemos tenido
reparos en elaborar nuevos textos – mas bien recoger el sentido de textos
señeros en formas sencillas –, ni en adaptarlos, eliminando las estructuras
aún no estudiadas. Eso sucede – aunque no siempre, y en orden decre-
ciente –, en las unidades iniciales, pues a partir de U6 estos textos dejan
definitivamente el paso a los auténticos.
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Ya hemos mencionado la variedad de textos como condición necesaria
si queremos que ellos nos hablen de aspectos de la vida real sobre los que
no se extiende el canon escolar tradicional. La variedad afecta, por tanto,
a) a la forma, introduciendo desde el principio el verso junto con la prosa,
b) al registro y al propósito estético, combinando textos literarios con
inscripciones y obras técnicas y c) al espectro temporal, incorporando tex-
tos medievales y renacentistas (sección Latinum per saecula). De esa forma
se percibe la importancia del latín como lengua de cultura más allá de la
Antigüedad.
3.3 El léxico
Conscientes de la importancia del léxico y de su relevancia para el desarrollo
de las competencias elegidas, en cada unidad se recogen las familias léxicas
correspondientes al tema cultural (nombres de oficio en U6, partes de la
casa en U3, del cuerpo en U4, gentilicios en U1, etc.). Se pretende que los
estudiantes aprendan el vocabulario que aparece en los textos trabajados
y que corresponde al tema de la unidad. El objetivo es que no sean depen-
dientes del diccionario, al que se acude sólo para asuntos puntuales, pues
todo el vocabulario nuevo que aparece en un texto dado se proporciona en
un glosario anexo, y todas las palabras que van apareciendo están agrupadas
en el glosario general, con 3.177 entradas.
Otra forma de fomentar la competencia y la autonomía léxicas consiste
en ejercitar la derivación. A ello está especialmente dedicado el apartado
Verba tua auge!, en el cual, además de mostrar familias y series léxicas, se
trabaja con los principales sufijos que cambian la categoría de la raíz (de sus-
tantivos a adjetivos, de verbos a sustantivos, etc.) y con los prefijos verbales
que forman numerosos derivados (como los de sum en U5 o fero en U6).
3.4 La gramática
Ya se ha comentado la necesidad de establecer una gradación en la ense-
ñanza de los contenidos gramaticales, de lo más sencillo y / o más produc-
tivo, a lo más complejo y / o menos productivo. Además, hemos aplicado
una perspectiva diacrónica inversa, esto es, partir de lo que queda de latín
en las lenguas romances para, desde ahí, ir desplegando el sistema latino.
Así, en lo que atañe a los casos, se comienza en el manejo de nominativo,
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A lfr edo En cue nt r a Ortega
acusativo y ablativo, que fueron los más estables y perdurables en el
tiempo y con la declinación primera, segunda y tercera, que son la base,
respectivamente, de los nombres castellanos terminados en -a, -o y en
consonante. Las unidades sucesivas completan el resto de formas y fun-
ciones de la flexión nominal. Lo mismo sucede con la verbal, ofreciendo
gradualmente los distintos tiempos verbales, casi uno por unidad – pri-
mero en todas las conjugaciones y luego en todas las voces –, y reservando
formas menos productivas para estadios avanzados. Atomizamos, bien es
cierto, el contenido que se suele ofrecer de forma completa y sistemática
en tablas y excepciones, pero creemos que al final no sólo llegaremos al
mismo resultado, sino que lo habremos hecho de una forma más coherente,
reposada y enriquecedora, y cercana al modelo pedagógico de las lenguas
modernas. El enfoque es, por otro lado, comunicativo y eminentemente
práctico, sin entrar en cuestiones de interpretación teórica, pero sensible
a los planteamientos estructural, funcional y pragmático.
La gramática se subordina a los textos de cada unidad en cuanto a las
características del tipo de texto, como ya se ha dicho en §3.2, y a los textos
en sí. A este respecto, lo ideal sería que la explicación gramatical apareciese
tras la lectura y el comentario, como medio de corroborar o corregir las
soluciones a los interrogantes que plantean las nuevas formas y estructu-
ras aparecidas. Por ello la exposición teórica parte siempre de ejemplos
presentes en la unidad, aunque también puede ejemplificarse con textos
breves y significativos.
Para facilitar la consulta, los contenidos gramaticales (G) están ordena-
dos numéricamente de G1 a G185 y listados en forma de índice al final del
libro. Allí también aparecen unas tablas panorámicas de la flexión nominal
y verbal así como listas a) de verbos que llamamos «irregulares», que po-
seen formas peculiares de perfecto y participio de perfecto y b) principales
verbos deponentes.
3.5 La fonética
Los contenidos fonéticos están agrupados en dos secciones. La primera (De
sono et uoce) se dedica, por un lado, a la pronunciación clásica del latín, las
reglas de acentuación y la cantidad de la sílaba. Este es un aspecto olvidado
que intentamos desarrollar paulatinamente, aportando desde un principio
la cantidad vocálica de desinencias y sufijos, para que en su momento se
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L ati nv m pe r se
aborde mejor la base prosódica de la versificación, a la que dedicamos un
breve apartado. Por otro, esta sección recoge los cambios fonéticos que
condicionan la morfología histórica, y por ello van ligados a su explicación,
como sucede con el rotacismo y la flexión de sustantivos en -s, o con la
asibilación y la explicación del perfecto sigmático y el participio de perfecto.
La segunda sección (Latinum familiare) ofrece los principales cambios
fonéticos del latín hablado, los considerados panrománicos, con el objetivo
ejercitar la etimología.
3.6 Los ejercicios
Como medio de desarrollar las competencias propuestas aparecen ejercicios
de comprensión lectora, sobre todo en forma de preguntas en latín sobre
el texto (Quaestiones de lectione). También se desarrolla el aprendizaje de la
gramática con ejercicios (Grammaticam exerce!) de morfología y de sintaxis
(cambio de número sin alterar el caso de sintagmas, cambios de la voz o
el tiempo de un texto dado, etc.) buscando crear una competencia activa
del estudiante en la formación de estructuras oracionales (construcción de
periodos subordinados a partir de frases previas, cambio de estilo directo
a indirecto, etc.). Estas competencias y los contenidos de cada unidad
son puestos a prueba en la recreación de los tipos de textos seleccionados
(Linguam Latinam exerce!): presentación de autores a partir de unos datos
básicos, relato de la jornada cotidiana, receta de cocina, etc.
3.7 Recursos transversales
Por último destacamos otros recursos que recorren el manual con diferente
propósito. Unos ayudan a acercar al debutante a la lengua latina y a romper
su fama de lengua difícil y árida: los textos humorísticos – generalmente
de la mano de Marcial, al que añadimos a la lista de clásicos – o los que
presentan aspectos llamativos y de actualidad. Otros intentan reforzar los
contenidos tratados y son de carácter gráfico (cuadros, diagramas, recor-
datorios…). Por último, el latín ha sido la lengua de cuadros y epígrafes,
pero hemos creído conveniente redactar las explicaciones gramaticales en
castellano. Este propósito de sumergir al estudiante en una lengua y una
cultura diferentes encuentra también el apoyo de imágenes ilustrativas, en
su mayoría procedentes de la Antigüedad romana.
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Actas Rioja [Link] 326 30/3/15 16:06
A lfr edo En cue nt r a Ortega
Referencias bibliográficas
Fernández Cacho, J. (2001) Didáctica del latín, Zaragoza.
Fink, G. · Maier, F. (1996) Konkrete Fachdidaktik Latein, Múnich.
Mariner Bigorra, S. (1986) «Fundamentos científicos de una enseñanza no compar-
timentada de las lenguas clásicas» en A. Alvar (coord.) Minerva restituta. 9 lecciones
de Filología Clásica, Universidad de Alcalá de Henares, 179-202.
Snell, B. (1955) Neun Tage Latein, Göttingen.
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LATÍN VIRTUAL: G UÍA COMENTADA
DE RECURSOS EN RED
SEMINA RIO 20 08-2011
J or ge Gar cía He rnánde z
jorgetejina@[Link]
Fátima Ra mallo A dr ián
farad_fa@[Link]
M.ª M érida Rodrígue z Castr o
merirod@[Link]
M .ª del Cristo Rodrí guez Góm ez
maydracma@[Link]
Resumen — La adecuación del sistema educativo a los cambios de la sociedad actual
impone el uso de las nuevas tecnologías que están a nuestro alcance; en concreto, este
estudio pretende facilitar el uso eficaz de los recursos en red aplicables a la materia
de Latín de Bachillerato. La ingente cantidad de recursos de este tipo que ofrece la
Red precisa de un análisis pormenorizado de ellos que finalmente favorezca, dentro
del aula, su uso práctico y eficaz. El proceso de elaboración del trabajo se inicia con
el diseño de una ficha específica para la evaluación del material en red seleccionado,
enfocando el estudio en el análisis de los diferentes métodos y recursos para la ense-
ñanza del Latín que estos aportan. Este material ha sido clasificado aplicando como
criterio de trabajo el tipo de contenidos gramaticales específicos de la materia. Con el
resultado de este análisis se ha creado una base de datos para facilitar la búsqueda de
ejercicios aplicables a cada contenido del curso y a todas las modalidades de enseñanza
(presencial, semipresencial y a distancia).
Palabras clave — TIC, latín, Internet, gramática
VIRTUAL LATIN: AN ANNOTATED GUIDE
TO RESOURCES ON THE INTERNET
Abstract — Today’s education system makes essential the use of new technologies
that are within our reach. Specifically, this study intends to facilitate an efficient
employment of the resources on the Internet, ones referring to the subject Latin in
the Spanish undergraduate bachelor’s degree. The huge number of resources which
the net provides makes a detailed analysis of them necessary. Furthermore, this will
contribute to its use in the classroom. The process of drawing up the task begins by
designing a specific worksheet for the assessment of the selected materials on the
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L at ín v irtual : guía co me ntada de r ecu rsos en r ed
Internet, focusing the study on the analysis of different methods and teaching aids
when Latin is learned via computer-assistance. These materials have been classified
by the specific grammar contents of the subject. A database has been created using
the results of this study in order to facilitate the search for appropriate exercises for
every lesson of the school year and for both forms of education: at school and via
distance learning.
Keywords — ICT, Latin, Internet, grammar
1 PLANTEAMIENTO DEL OBJETO DE ESTUDIO
La sociedad actual está marcada por el uso de las nuevas tecnologías. Tanto
el Ministerio de Educación como la Consejería de Educación, Universi-
dad y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias y el propio profesorado
fomentan el uso y desarrollo de estas tecnologías y su introducción efectiva
en el aula. Los profesores que integramos este grupo de trabajo, formado
en el 2008 por docentes de Latín de Educación Secundaria de Tenerife,
apostamos por la incorporación de las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC, en adelante) a nuestras materias.
Y en ese intento nos hemos encontrado con un inmenso corpus de recur-
sos en red, en realidad, un maremágnum que dificulta enormemente localizar
el material adecuado al nivel concreto de alumnos con los que trabajamos.
Es decir, este proyecto parte de una necesidad real como profesores «de a
pie» de aplicar las TIC en el aula de Latín. Esto origina un problema común
y generalizado a todo el profesorado: el excesivo tiempo empleado para
encontrar los recursos adecuados a cada ocasión. A ello se suma que este
esfuerzo organizativo por parte del docente no siempre satisface sus nece-
sidades. De esta experiencia en las aulas surge este trabajo, cuyo objetivo
principal es aportar recursos para el aprendizaje del Latín, en concreto para
el nivel I de Bachillerato, aunque se puede aplicar a otros niveles. Nuestra
labor se ha centrado en aquellos recursos en red que ofrecen actividades de
contenido gramatical correspondientes a dicho nivel y que puedan ser útiles
en todas las modalidades de bachillerato, es decir, bachillerato a distancia
con tutorización, bachillerato por Internet, bachillerato semipresencial y
bachillerato presencial.
Para la consecución de este objetivo general y debido a la amplitud del
proceso de análisis y elaboración de recursos, este se ha subdividido en
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Actas Rioja [Link] 330 30/3/15 16:06
M .ª del Cr isto Rod r í gue z Góm ez
otros más específicos, a saber, encontrar recursos adecuados, seleccionarlos
y aplicarlos. Todos ellos, a su vez, se han ajustado a cada una de las fases
que conformaron el diseño del trabajo de equipo.
En definitiva, nuestra intención ha sido hallar un punto de conexión
entre el material existente y su utilidad en el aula, teniendo en cuenta el
contexto «cambiante» al que está sometido el trabajo con material en red.
2 DISEÑO DEL ESTUDIO
Hemos partido de los siguientes parámetros:
• Estudio de recursos existentes en Internet: búsqueda y selección de
los recursos alojados en la red.
• Diseño de ficha específica para la evaluación de los recursos seleccio-
nados: reflexión sobre qué aspectos deben ser analizados y diseño de
una ficha de evaluación que recoge estos aspectos.
• Análisis de los diferentes métodos y recursos para la enseñanza del
Latín: aplicación de la ficha de evaluación.
• Clasificación del material analizado por contenidos gramaticales es-
pecíficos: tras la evaluación de los recursos seleccionados se procede a
realizar el vaciado de la información obtenida.
Este esquema se ha materializado en las siguientes fases:
2.1 Recopilación
En la primera fase del trabajo se realizó una búsqueda exhaustiva del ma-
terial en red que tratase los contenidos gramaticales de Latín I. Se plan-
tearon ciertas dificultades derivadas principalmente de la enorme cantidad
de páginas web analizables. Al iniciar el estudio de estas también se hizo
evidente que gran parte de los recursos ya no estaban disponibles, con
enlaces rotos, páginas sin mantenimiento, etc.
Por otro lado, el objetivo del trabajo no consistía en el análisis de todos
los recursos alojados en la red, lo que además sería una tarea interminable e
improductiva. Así que se centró en aquellos recursos que se consideraron más
ajustados a los contenidos contemplados por nivel gramatical y que todos
manejábamos habitualmente, independientemente de la lengua utilizada.
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L at ín v irtual : guía co me ntada de r ecu rsos en r ed
Una vez que se hizo la primera aproximación y se obtuvo un resultado
bastante amplio, se discriminaron las páginas que habían dejado de estar en
funcionamiento y se seleccionaron aquellas que se adecuaban a los criterios
priorizados, esto es, las páginas que tuvieran actividades de contenido
gramatical.
2.2 Análisis
Después de seleccionar los recursos en red se obtuvo un corpus definitivo.
En consecuencia, la siguiente fase consistía en proceder a su análisis. Pero
al proceder al mismo hubo que hacer una nueva actualización del material
seleccionado, pues algunas páginas ya no estaban en funcionamiento. Te-
niendo en cuenta este hecho, se vio la posibilidad de incluir nuevas páginas
encontradas en el proceso de revisión de materiales y que enriquecían el
caudal de recursos existentes.
En un primer momento se recurre a una ficha de evaluación ya existente,
publicada por el MEC 1, y que podría servir de modelo para la evaluación
del material con el que se contaba.
Al estudiar con detenimiento esta ficha observamos que su finalidad
era la de analizar unidades didácticas multimedia. Por tanto, no resultaba
apropiada para nuestro análisis, pues el objetivo de este trabajo consistía
en analizar recursos en red sin el requisito de formar parte de una unidad
didáctica acabada. Así que, se adoptó esta ficha de evaluación como modelo
de referencia para el diseño de una planilla evaluadora que fuera conse-
cuente con nuestros objetivos. Como resultado de este proceso se diseñó
una ficha de evaluación realista y funcional, enfocada a la práctica docente
y que resultase útil para describir y clasificar las aportaciones prácticas de
cada página web.
Criterios que se siguieron para la elaboración de esta ficha:
• Datos de identificación. En este criterio se recoge la dirección web,
así como el itinerario a seguir para la localización de las diferentes ac-
tividades gramaticales.
1
Curso de Formación de Profesores en Educación a Distancia. Ministerio de Educación, Cultura
y Deporte. Secretaría General de Educación y Formación Profesional. Dirección General de
Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa. Madrid, 2003.
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M .ª del Cr isto Rod r í gue z Góm ez
• Análisis descriptivo. Se incluye el formato (traducir, ordenar, rela-
cionar…), el tipo de actividad (on-line o imprimible) y algunos extras
(autoevaluación, actividades cronometradas…).
• Contenidos gramaticales. Este apartado es el más significativo puesto
que es la base de nuestro análisis. Para realizarlo hemos tomado como
referencia el currículo canario2 de Latín I.
• Objetivos didácticos. En el marco de la actividad docente es impres-
cindible conocer qué objetivos didácticos proponen los diferentes
recursos web analizados (reforzar, ampliar, enseñar…).
• Valoración final. Se tiene en cuenta la competencia digital tanto del
profesor como del alumno y que la página web reúna ciertos requisi-
tos como la adaptación al currículo, el desarrollo de capacidades, etc.
2.3 Elaboración de base de datos3
En todo momento se ha pretendido que la base de datos sea una herra-
mienta práctica para el profesorado. Por tanto, se inicia con un índice de
contenidos clasificados de manera bastante pormenorizada, permitiendo
su selección con facilidad y rapidez.
Una vez que se ha escogido el contenido deseado, aparecerá una nueva
página con todos los recursos asociados al mismo.
El primer apartado que se observa es el de propiedades, que se ha dividido
en dos categorías dependiendo del tipo de recurso. Encontraremos primero
los recursos interactivos4 o virtuales, y, a continuación, los no interactivos
2
DECRETO 202/2008, de 30 de septiembre, por el que se establece el currículo del Ba-
chillerato en la Comunidad Autónoma de Canarias.
3
REQUISITOS DEL SISTEMA
· Navegador: Internet Explorer 6.0 o superior. Algunos ejercicios no funcionan con
versiones anteriores.
· Sistema operativo recomendado: Windows XP o Windows Vista.
· Reproductor de Flash: es necesario tener instalado el Flash player 7.0 o superior para
reproducir las actividades interactivas creadas con esta herramienta. Se puede bajar desde la
web de Macromedia.
4
Ejercicios Interactivos:
· Ejercicios de respuesta múltiple (una opción correcta de cuatro posibles) o selección
múltiple (más de una respuesta correcta de cuatro opciones). De igual manera pueden o no
puede proporcionar retroalimentación específica.
· Ejercicios de rellenar huecos. Este tipo de ejercicios puede especificar un número ilimitado
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L at ín v irtual : guía co me ntada de r ecu rsos en r ed
o imprimibles subdivididos a su vez en recursos con correcciones o solu-
cionario y los que carecen de este.
A continuación aparece el enlace específico con el que se accede directa-
mente al ejercicio sin pasar por la página principal en los casos en los que
es posible. No obstante, se ha señalado siempre en otro apartado la Web
origen para facilitar la navegación por ella a quienes estuviesen interesados
en ampliar o usar otros contenidos que se encuentren alojados en la misma.
Por último, en el apartado observaciones se ha añadido información adi-
cional que puede ayudar al usuario a decidirse o a descartar ese recurso en
concreto.
A continuación ilustramos esta explicación con dos imágenes, en las
que el contenido seleccionado ha sido «Adjetivos de 1ª clase». En la pri-
mera imagen observamos el diseño de la base de datos, mientras que en la
segunda tenemos el resultado, después de acceder al ejercicio concreto o
a la página Web origen.
de respuestas correctas para cada hueco, proporcionar pistas para la resolución e incluir el
cálculo automático de la puntuación.
· Ejercicios de emparejamiento u ordenación donde una lista de elementos fijos aparece
a la izquierda (imágenes o texto), junto con elementos desordenados a la derecha. Presentan
dos tipos de utilidades: relación múltiple o simple (palabras con definiciones o palabras con
imágenes).
· Ejercicios basados en crucigramas y juegos.
Ejercicios no Interactivos:
· Ejercicios con los que el usuario no puede interactuar, aunque puede imprimirlos. En
muchos casos ofrecen explicación y actividades en la misma hoja, así como corrección.
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Actas Rioja [Link] 335
CONTENIDO: ADJETIVOS 1ª CLASE
PROPIEDADES ENLACE ESPECÍFICO OBSERVACIONES WEB ORIGEN
[Link]
En catalán.
[Link] [Link]
Con vocabulario.
[Link]
[Link]
En italiano. [Link]/[Link]
[Link]
Traducción de
I [Link] [Link]
oraciones.
N Enlace en la página:
Primer
T [Link] [Link]
trimestre/Adjetivos/Pri
E mera clase.
R [Link] [Link]
A [Link]
[Link]
C En inglés. [Link]
[Link]
T [Link]
I [Link] En inglés. [Link]
[Link]
V [Link] En inglés.
A [Link] Tiene ejercicios de [Link]
S [Link] pronunciación.
[Link]
[Link]
[Link]
Traducción española de: [Link]
En inglés.
[Link]
Curso de latín de [Link]
[Link]
Oxford.
Seleccionar “Ejercicios
1, 3, 4, 13, 14”
N Ejercicios numerados
O de los tipos:
-Concertar un adjetivo a
CON [Link]
un sustantivo dado y
I CORRECCION [Link]
Figura 1: Diseño de la base de datos
ES declinar el sintagma
N resultante.
M .ª del Cr isto Rod r í gue z Góm ez
T -Indicar el caso de un
sintagma dado y
E traducir
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 329-338
R -Retroversión.
A [Link] [Link]
Ofrece vocabulario.
[Link] Gramática latina de Carlos Cabanillas
C
T SIN
I CORRECCION
ES [Link]
V [Link]
Departamento de Griego del IES Vegas Bajas
A
S
335
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L at ín v irtual : guía co me ntada de r ecu rsos en r ed
CONTENIDO: ADJETIVOS 1ª CLASE
PROPIEDADES ENLACE ESPECÍFICO OBSERVACIO- WEB ORIGEN
NES
● [Link] En catalán. [Link]
tm Con vocabulario. giralt/labyrinthus/roma
● [Link] /[Link]
tm
● [Link]
m
● [Link] [Link]/eser
En italiano.
● [Link] [Link]
[Link]
Traducción de
● [Link] s/~jalvar50/[Link]
oraciones.
ml
Enlace en la página:
● [Link] Primer [Link]
[Link] trimestre/Adjetivos/P [Link]/grammaticus
rimera clase.
● [Link] [Link]
● [Link]
● [Link] [Link]
En inglés.
● [Link] n/wheelock/[Link]
● [Link]
● [Link] En inglés. [Link]
● [Link]
[Link]
● [Link]
[Link]
En inglés. [Link]
● [Link]
Tiene ejercicios de om/[Link]
[Link]
pronunciación. l#anchor_13068
● [Link]
[Link]
● [Link]
[Link]
Figura 2: Resultados de la base de datos
336 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 329-338
Actas Rioja [Link] 336 30/3/15 16:06
M .ª del Cr isto Rod r í gue z Góm ez
3 CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS DE FUTURO
Han sido varias las motivaciones que nos han impulsado a iniciar este
proyecto pero, sobre todo, el deseo de realizar un trabajo que ayude al
profesorado de Latín que quiera incorporar las TIC a su quehacer diario.
Este trabajo, que presenta como objetivo principal ahorrar tiempo y es-
fuerzo al profesor de Latín, tiene que mantener actualizada la base de datos
por el ya comentado carácter efímero de algunas páginas web y el constante
nacimiento de otras. Pero hay que destacar que la creciente utilización de
los recursos TIC en el aula hará cada vez más necesaria y útil una base de
datos como la que se presenta en esta publicación. Puede observarse que
existe un abanico de recursos tecnológicos para la enseñanza del Latín a
disposición de profesores y alumnos, tanto en el contexto de la enseñanza
presencial como en el de la enseñanza a distancia. Esta abundancia de me-
dios no hace sino reforzar el papel de los profesionales de la enseñanza,
responsables de una labor de análisis crítico, selección y explotación di-
dáctica de los recursos que las tecnologías ponen a su disposición y a la de
sus estudiantes.
Creemos que esta base de datos es un instrumento muy valioso que nos
facilitará la labor de planificación de las clases, ya que permitirá identificar
con claridad y rapidez con qué recursos en red contamos para abordar un
determinado contenido gramatical. Toda programación anual recoge ac-
tividades secuenciadas: la base de datos proporciona el material necesario
para adecuar dichas actividades al contexto de las TIC, de modo que el
profesor puede diseñar sus sesiones a partir del corpus ya clasificado por
contenidos gramaticales.
Asimismo puede ser una herramienta de gran utilidad en los centros
educativos que cuenten con un Programa Bilingüe.
La enseñanza bilingüe implica la integración de dos didácticas diferentes:
la didáctica de la materia y la didáctica de la lengua extranjera. Esto supone
un reto tanto para el profesorado como para el alumnado, ya que este úl-
timo no solo tiene que entender los contenidos específicos de la materia,
sino también tiene que describirlos, evaluarlos y discutirlos en la lengua
extranjera, actividades que exigen competencias productivas y receptivas
en el manejo de dicha lengua. El profesorado, por su parte, no solo tiene
que transmitir los contenidos de la materia en la lengua extranjera, sino
también procurar que el alumnado los pueda adquirir.
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L at ín v irtual : guía co me ntada de r ecu rsos en r ed
Por este motivo es una prioridad para cualquier profesor de un centro
con sección bilingüe disponer de un banco de actividades y materiales en
una lengua extranjera para su posterior inclusión en unidades didácticas
con el uso de las nuevas tecnologías.
Nuestra base de datos cuenta con recursos en otros idiomas que pueden
facilitar el desarrollo de su actividad, pues le aporta material suficiente para
diseñar sus sesiones de forma rápida y variada.
Si bien es cierto que como punto de partida esta base de datos nos puede
ofrecer muchas posibilidades en nuestra labor diaria como docentes, al
elaborarla hemos podido extraer algunas conclusiones:
a. Las actividades que encontramos en la red no tienen como marco el
currículo de ninguna Comunidad Autónoma.
b. Son escasas las actividades realmente atractivas y motivadoras para el
alumnado.
c. Las actividades no están secuenciadas ni orientadas para ser trabajadas
por el alumnado sin ayuda del profesor, es decir, de forma autónoma.
Por tanto, nuestro objetivo futuro es el de continuar esta labor desde
otra perspectiva, la de crear más actividades motivadoras, adaptadas a las
necesidades de nuestro alumnado y que suplan en la medida de lo posible las
carencias que hemos encontrado. De este modo, utilizando como recurso
principal las nuevas tecnologías, esperamos contribuir, desde Canarias, a
la elaboración de material para la enseñanza virtual del Latín5.
5
La base de datos estará disponible próximamente en la página del Centro de Profesores de
La Laguna ([Link]/educacion/cep_laguna) y posteriormente pasará a formar
parte de la página de recursos de la Consejería de Educación, Universidad y Sostenibilidad
del Gobierno de Canarias ([Link]
[Link]?IdSitio=12&Cont=44&categoria=154).
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Actas Rioja [Link] 338 30/3/15 16:06
LA PROYECCIÓN DE UN BLOG DE AULA:
DISCIPULI MINERVAE
Mer cedes Graciá Br och
IES Professor Broch i Llop. Vila-real (Castelló)
[Link]@[Link]
Resumen — Todos los docentes constatamos que las nuevas tecnologías se hallan
presentes cada vez más en las aulas y los profesores de lenguas clásicas tendremos
que subirnos al tren de la modernidad, si queremos recuperar el interés por nuestras
asignaturas. En este artículo presentamos nuestra experiencia de utilización de las
denominadas TIC, que durante los últimos cuatro cursos hemos venido empleando
con los alumnos de primero de Bachillerato. Concretamente explicaremos el trabajo
realizado en un blog llamado Discipuli Minervae ([Link]
en el que publican periódicamente sus artículos o entradas los alumnos, y que, gracias
a su carácter compilatorio, se ha convertido en un referente de búsqueda en Internet
(con más de 18.000 visitas durante el mes de marzo de 2011). El principal objetivo de
nuestro blog de aula, a saber, descubrir el verdadero significado de las palabras de
acuerdo a sus raíces grecolatinas, nos abre nuevas posibilidades para acercar las lenguas
clásicas al alumnado de todas las modalidades de bachillerato.
Palabras clave — blog, alumnos, nuevas tecnologías, etimología
THE USE OF A CLASS’ BLO G: DISCIPULI MINERVAE
Abstract — Nowadays new technologies have become part of teaching methodology,
and so the teachers of Classical languages will have to learn to use them; additionally,
this may help to attract students to our subjects. In this paper we’ll talk about our
experience in new technologies of information and communication, which we have
used for the last four years with our students in the first year of Bachillerato. We’ll
talk about our blog, called Discipuli Minervae, and the work that our students have
done on it, where they usually publish their articles. It has been a huge success on
the internet ( more than 18.000 viewer just in the month of March 2011). The aim of
our class blog is to get to know the real meaning of the words using their Greco-Ro-
man roots, and it helps us to convey to the students that the Classical languages are
related to any Bachillerato.
Keywords — blogs, pupils, new technologies, etymology
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L a p r oyecci ón de u n blog de aula : discipuli Mi n er vae
1 EL PAPEL DE LA TECNOLOGÍA EN LA ENSEÑANZA Y EL AULA
El experto en relaciones entre enseñanza y tecnología, Marc Prensky1,
defiende que nos hallamos en un momento en que la antigua pedagogía de
profesores que explican (o hablan, o dictan, o son «el sabio en la palestra»)
debe abandonarse a favor de una nueva pedagogía en la que los alumnos
aprenden por sí mismos con la guía del profesor, que pasa a ser un «facili-
tador» en la tarea del aprendizaje.
Desde tal perspectiva creemos que la tecnología de hoy en día ofrece
a los estudiantes herramientas altamente efectivas que pueden usar para
aprender y, a la vez, compartir sus progresos. El blog de aula Discipuli
Minervae, que venimos utilizando y que ahora presentamos, responde a
esta nueva pedagogía.
2 EL BLOG VIRTUAL: SU DEFINICIÓN
Los weblogs se han convertido en los últimos años en un verdadero fenó-
meno dentro de la World Wide Web y su expansión ha sido rápida y constante
como consecuencia de la aparición de muchos servicios de alojamiento
de bitácoras, como los más utilizados en el campo de la docencia: Blogger
(facilitado por Google) o la multiplataforma Wordpress2.
Según Winer, el primer usuario de blog (2003): «A weblog is a hierarchy
of text, images, media objects and data, arranged chronologically, that
can be viewed in an HTML browser»3. Un blog es una sucesión de textos,
entradas, historias o posts distribuidas de forma cronológica y que ofrecen
al usuario diversos vínculos a otras páginas web, permitiendo así una na-
vegación guiada4.
La diferencia fundamental con las páginas web, que eran la forma de
publicar anterior, radica en que aquellas eran un lugar estático que se ac-
tualizaba muy rara vez. En cambio en los weblogs la información en forma
1
La mayoría de los escritos de Marc Prensky en torno al tema de la tecnología en el aula
se pueden encontrar en: [Link]/writing
2
En su libro La revolución de los Blogs, (editorial Esfera de los libros) el profesor José Luis
Orihuela detalla más de sesenta servicios de edición y alojamiento de weblogs.
3
[Link]
4
J. M.ª González-Serna Sánchez, «Weblog y enseñanza en Perspectiva CEP», Revista de
los centros del profesorado de Andalucía, nº 6, noviembre de 2003.
340 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 339-346
Actas Rioja [Link] 340 30/3/15 16:06
Me r cedes Gr aciá B r och
de posts, anotaciones normalmente cortas e informales, se va sucediendo
con rapidez.
El blog o bitácora es una herramienta facilitada por la Web 2.0 con el
objetivo de comunicar una información que aparece dispuesta en orden
cronológico inverso. Las entradas o posts admiten no sólo texto, sino
también otros elementos multimedia como imágenes, vídeos, audios, y
pueden ser etiquetados por el editor con tags o marcadores que aluden a su
contenido, facilitando así su localización y clasificación. También ofrecen
la posibilidad de incorporar y publicar comentarios.
3 DIFUSIÓN Y UTILIDADES DEL BLOG DE AULA
Son diversos los factores responsables de la gran expansión del uso de los
blogs, entre ellos cabría destacar estos tres: en primer lugar, la inmediatez
a la hora de incorporar nuevos contenidos, en segundo término la cómoda
lectura y por último la fácil edición, ya que le permite a cualquier persona
con conocimientos muy básicos de informática mantenerlo en la red. Esto
último soluciona uno de los principales problemas a la hora de publicar
una bitácora: el miedo a enfrentarse a unas herramientas con poco más de
una década de funcionamiento.
Tanto la educación como los weblogs comparten una característica
fundamental: ambos conceptos pueden definirse como procesos de cons-
trucción de conocimiento. Por esta razón Sáez Vacas (2005) se refiere a este
uso concreto de los blogs como «una conversación interactiva durante un
viaje por el conocimiento»5.
Y es que el profesor en el aula se ha convertido en intermediario entre
el conocimiento y los estudiantes. Como tal es el «director» del aprendizaje
de los alumnos6. Es un requisito de nuestro tiempo el reto de conseguir
ciertas competencias básicas entre los adolescentes, entre las que se incluye
el tratamiento de la información y la competencia digital.
5
[Link]
lo=2&rev=[Link]
6
[Link]
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L a p r oyecci ón de u n blog de aula : discipuli Mi n er vae
4 ¿POR QUÉ HABLAMOS DE LA PROYECCIÓN
DEL BLOG D I S C I P U L I M I N E RVA E ?
Consideramos que son tres los hechos que avalan el que se pueda hablar
de la proyección del blog Discipuli Minervae:
1. Docentes de clásicas se han interesado en el trabajo que venimos
realizando y se han hecho eco de él, por tratarse de un nuevo enfoque de
aprendizaje colaborativo que se muestra como una alternativa al método
individualista y competitivo. Concretamente fue mencionado en la Re-
vista Estudios Latinos por el profesor de la Universidad de Málaga Cristóbal
Macías, en su trabajo: «Las actividades de trabajo en grupo en un entorno
tecnológico. El caso de las lenguas clásicas»7 (en la página 228).
2. Discipuli Minervae forma parte del espacio colaborativo Chirón8, que
desde hace más de cuatro años recoge innumerables recursos digitales para
los docentes de clásicas. Nuestro blog figura en el apartado del planeta de
blogs, en el que se encuentran clasificados según temática y autoría.
3. El tercer argumento a favor de la proyección del blog que nos ocupa
es el hecho de haber constatado en los datos estadísticos que ofrece Blogger,
que nuestra bitácora recibe una media de 4.500 visitas semanales, es decir,
que en un buscador como Google es una dirección de referencia, visitada
desde muchos países de habla hispana y de otros que no lo son, como EEUU.
5 HISTORIA Y FUNCIONAMIENTO DEL BLOG
DE AULA D I S C I P U L I M I N E RVA E
Discipuli Minervae es un blog de aula que vio la luz a principios del curso
2007-2008, es decir, que lleva cuatro años en la red. Su nombre fue con-
sensuado entre los alumnos que cursaban aquel año la asignatura de Fun-
damentos Léxicos de la Ciencia y de la Técnica.
Durante el tiempo que lleva en funcionamiento han participado en el
blog unos setenta alumnos.
La tarea del alumnado consiste en publicar entradas o posts, en las que
7
C. Macías, «Las actividades de trabajo en grupo en un entorno tecnológico. El caso de
las lenguas clásicas», Revista de Estudios Latinos (RELat) 9, 2009, 209-234, [Link]
com/doc/34628596/Actividades-trabajo-grupo
8
Véase el espacio colaborativo Chiron: [Link]
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Actas Rioja [Link] 342 30/3/15 16:06
Me r cedes Gr aciá B r och
reflexionan sobre el origen y significado de términos científicos o tecno-
lógicos de todas las áreas de saber.
Pretendemos que el blog sea un lugar de creación, vinculación con otros
sitios web y recopilación de contenidos por parte de los alumnos, que de
esa manera incorporan los avances tecnológicos en su formación.
Hasta el momento ( junio de 2011) contabilizamos seiscientas entradas y
el número de palabras definidas y explicadas etimológicamente se acerca
a las dos mil.
5.1 ¿Qué es Fundamentos Léxicos de la Ciencia y de la Técnica?
La asignatura de Fundamentos léxicos es una materia optativa en primero
de bachillerato para cualquiera de sus modalidades de estudio, diseñada con
el fin de dotar a los alumnos de las destrezas necesarias para comprender de
manera reflexiva el significado originario de las palabras y utilizar de forma
precisa y rigurosa el vocabulario de origen griego o latino, tanto el cientí-
fico técnico específicamente, como el incorporado al lenguaje cotidiano.
Este vocabulario es de origen griego y latino casi en su totalidad dado
que los primeros crearon la ciencia y, por tanto, el léxico correspondiente,
y los romanos la transmitieron a la posteridad incorporándolo a todas las
lenguas de Occidente. Por ello, el dominio de los recursos lingüísticos
que se estudian en la asignatura deben tener efectos beneficiosos, no solo
en el ámbito de la propia lengua, sino también en las lenguas modernas
europeas.
En la Comunidad Valenciana contamos con esta asignatura que nos
ofrece la posibilidad de acercar las lenguas clásicas desde una perspectiva
moderna, con el fin de revalorizar su conocimiento por parte del alumnado,
desde un evidente punto de vista práctico, y, como defiende el profesor
Carbonell, conseguir la competencia lingüística de nuestros alumnos que
se ha constituido en casi seguramente «el único objetivo posible de una
didáctica que devuelva a nuestros estudios clásicos su utilidad largamente
cuestionada»9.
9
S. Carbonell, «La crisis del griego antiguo y los métodos antidepresivos», Revista de la
S.E.C.C. nº 137, 2010.
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L a p r oyecci ón de u n blog de aula : discipuli Mi n er vae
5.2 ¿Por qué un blog de aula?
Hemos venido utilizando el blog como instrumento pedagógico porque
nos permite llevar a cabo la mayoría de los objetivos10 de la asignatura Fun-
damentos Léxicos de la Ciencia y la Técnica, como mejorar y perfeccionar
la comprensión oral y escrita y favorecer el aprendizaje de otras asignaturas.
5.3 ¿Cuál es la función del profesor en el blog de aula?
Como administrador del blog el profesor es el responsable de:
• Enseñar los mecanismos para conseguir que los alumnos sepan utili-
zar las nuevas tecnologías con fines pedagógicos.
• Facilitar los conocimientos mínimos de las herramientas digitales a
utilizar para poder publicar, consensuar otros requerimientos para
que los artículos publicados tengan características similares tanto en
el apartado de la forma como en el del contenido.
• Facilitar la bibliografía y webgrafía que servirán de fuentes de infor-
mación para la elaboración de los post o entradas.
• Resolver las dudas que van surgiendo conforme se va llevando a cabo
la publicación.
• Corregir las faltas de ortografía y expresión, intentando respetar al
máximo el trabajo original de los alumnos.
• Plantear nuevos retos para mejorar o ampliar los siguientes post.
5.4 ¿En qué consiste el trabajo de los alumnos?
Los alumnos se responsabilizan a su vez de:
• Familiarizarse con la nueva herramienta de trabajo, el blog, cuestión
que no les suele suponer demasiado esfuerzo, porque suelen ser nati-
vos digitales11.
• Consultar la bibliografía y webgrafía facilitadas, para elaborar y publi-
car el post con la mejor información posible.
10
[Link]
11
Marc Prensky cf. Nota 1, llama así a nuestros actuales estudiantes porque son todos
«nativos» de la lengua digital de juegos por computadora, video e Internet. También a los
que no nacimos en el mundo digital pero nos hemos acercado a la nueva tecnología nos de-
nomina Inmigrantes Digitales.
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Actas Rioja [Link] 344 30/3/15 16:06
Me r cedes Gr aciá B r och
• Preguntar dudas e intentar que cada post sea más completo e intere-
sante que el anterior.
• Buscar enlaces en la red y seleccionar aquellos que sean más signifi-
cativos o útiles a la hora de ofrecer más información a los lectores del
blog.
• Añadir alguna imagen ilustrativa de las palabras definidas en los posts.
• Revisar y pasar el corrector ortográfico antes de colgar en la red.
Aunque esto no es suficiente garantía de calidad, puede evitar en al-
gunos casos la comisión de errores ortográficos.
• Colaborar en la organización de un nuevo espacio: una wiki, donde
los términos son clasificados en su apartado correspondiente según el
campo semántico de los mismos. Hay cuatro apartados generales que
a su vez se subdividen en otros12.
5.5 Argumentos a favor del blog de aula y condiciones mínimas para su uso
Utilizar el blog en el aula es una forma eficaz de acercamiento del profesor
y el alumnado. Dado que los jóvenes que ocupan nuestras aulas son nativos
digitales acostumbrados a las nuevas tecnologías, con el blog conseguimos
que sus habilidades reviertan en beneficio de su formación y que lleguen
a empatizar mejor con nuestras materias de estudio.
En el fondo pretendemos que adquieran los conocimientos que queremos
transmitirles, pero a través del lenguaje que les es más familiar.
Con el blog se consigue a la vez un trabajo individual y una implicación
colectiva. Haciendo colaboradores a todos los alumnos del aula se logra
al mismo tiempo una responsabilidad individual mediante un trabajo de
reflexión personal y una corresponsabilidad como miembro del grupo
(la clase), con la que se debe mantener una relación de colaboración y de
compromiso. En lugar de competitividad se fomenta el trabajo en equipo.
Por último hay que reconocer que el blog supone un trabajo extra para
el profesor, pero tiene su contrapartida en el hecho de su difusión en la
red y el interés suscitado en los alumnos.
12
Para más información se puede visitar la wikispace: [Link]
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L a p r oyecci ón de u n blog de aula : discipuli Mi n er vae
6 CONCLUSIONES
La utilización de una de las aplicaciones que facilita la llamada Web 2.0
favorece la creación de entorno de trabajo interactivo, que se concreta en
nuestro caso en un blog o bitácora de aula. Después de cuatro cursos uti-
lizándolo en una asignatura del ámbito de las lenguas clásicas, valoramos
positivamente la incorporación de los avances informáticos y tecnológicos
en las clases que impartimos de Fundamentos Léxicos.
El hecho de que los alumnos se responsabilicen de la publicación de
los posts o entradas, aporta un grado de implicación colectiva básica en los
tiempos que corren.
En el caso de los blogs de aula, el trabajo individual tiene tanta impor-
tancia como la suma de las tareas y, si se consigue transmitir unas exigencias
mínimas, se logra un trabajo satisfactorio para alumnos y profesor. Además
debemos recordar que al trabajo en equipo se le ha concedido una gran
importancia desde el Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) por
ser una de las competencias más valoradas en los entornos profesionales13.
En la Comunidad Valenciana tenemos la enorme suerte de contar en
nuestro ámbito de acción de una asignatura con enormes posibilidades
para defender la utilidad de las lenguas clásicas (Fundamentos Léxicos de
la Ciencia y de la Técnica), y, además, contamos con un extenso horario
semanal de cuatro horas lectivas que facilita la elaboración del blog de aula.
En la Orden del 16 de junio del año 201114 la Conselleria de Educació
de nuestra Comunidad autónoma ha vuelto a recordarnos la necesidad de
integrar el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunica-
ción en los currículos. En el apartado número diez se indica la necesidad de
que aparezca contemplada esa utilización en las programaciones didácticas
del próximo curso 2011-2012.
13
Cf. M. Guitert, T. Romeu & M.ª Pérez-Mateo, «Competencias TIC y trabajo en equipo
en entornos virtuales», Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento 4, 1 (2007), 1-12, http://
[Link]/rusc/4/1/dt/esp/guitert_romeu_perez-[Link]
14
[Link]
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NUEVOS TIEMPOS, NUEVOS MÉTODOS.
EL CINE DE GRIEGOS Y ROMANOS Y SU
APLICACIÓN DIDÁCTICA: GLADIATOR Y 30 0
José Ignacio Riaño Riaño
IES José Saramago (Majadahonda)
jirao@[Link]
Meae uxori, quae me animavit
in ea communicatione
Resumen — Esta comunicación es una reflexión sobre la importancia de las nuevas
tecnologías y su presencia en la didáctica de la Cultura Clásica, Latín y Griego ac-
tualmente. Esta idea está concretada en la presentación de una experiencia didáctica
que consiste en la proyección de dos películas (Gladiator y 300). Después los alumnos
harán un trabajo siguiendo una guía didáctica del profesor.
Palabras clave — experiencia didáctica, cine histórico
NEW TIMES, NEW METHODS. ROMAN AND GREEK CINEMA
AND ITS APPLICATION FOR TEACHING: GLADIATOR AND
300
Abstract — This paper is a meditation about the importance of the new technolo-
gies and their presence in the teaching of Classical Culture, Latin and Greek. New
technologies were used in a teaching experience with the showing of two films
(Gladiator and 300). Afterwards, the students did work based on the films, following
the teacher’s prompts.
Keywords — teaching experiment, historical movies
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Actas Rioja [Link] 347 30/3/15 16:06
Nue vos tiempos , nue vos mé todos
Es propio del ser humano verse sometido a unas determinadas cir-
cunstancias en un determinado tiempo, del mismo modo también lo es
en nuestra profesión. Muchos de nosotros, cuando comenzamos nuestra
labor docente, jamás hubiésemos pensado que la tecnología y sus avances
podrían influenciar nuestro trabajo de modo tan considerable.
Cada generación es hija de su época, y nuestros actuales alumnos son
hijos de una época marcada por los avances tecnológicos y su necesario
dominio y uso. Nuestras asignaturas no pueden desligarse de esta situación
y deben saber introducir en su metodología todas estas herramientas tec-
nológicas, que nuestros alumnos, ya desde sus primeros años, dominan con
gran perfección. Y además, a muchos les ayudan a adquirir conocimientos
de un modo más eficaz.
Podemos hacer una somera descripción de estos nuevos métodos tec-
nológicos y los fructíferos servicios didácticos que aportan. Hoy en día,
Internet es un recurso plenamente implantado y utilizado en nuestra
sociedad por todos niveles sociales y culturales. Todos profesores hemos
oído hablar de páginas de internet como Proyecto palladium, CulturaClasica.
com, [Link], Ludus litterarius; y podríamos ir añadiendo toda una
amplia lista de recursos didácticos colgados en la red. En alguna ocasión,
muchos de nosotros hemos recurrido a estas páginas web en nuestras clases
y en mayor o menor modo hemos conseguido los objetivos marcados. Me
ha hecho especial ilusión ver a veces a determinados alumnos aprovechar
mejor la clase y mostrar una buena actitud, cuando en otras clases su
predisposición ha sido peor. Y es que, como hemos señalado más arriba,
estos alumnos son hijos de una época marcada por la imperiosa presencia
de las nuevas tecnologías y por su necesario dominio. El hecho de que
ellos mismos vean que estas tecnologías pueden ser un instrumento para
afianzar y practicar los contenidos de nuestras asignaturas, es un refuerzo
muy positivo para la presencia y el desarrollo de los estudios clásicos en
nuestro sistema educativo. Muchos profesores están utilizando ejemplar-
mente todos estos nuevos recursos. Pensemos, por ejemplo, en los blogs
que se están creando como medio de comunicación entre el alumno y el
profesor para la realización de actividades, la aclaración de dudas y las
aportaciones de los propios alumnos; incluso en ocasiones estos alumnos en
conjunto están creando páginas interesantes en internet. Han sido muchas
las experiencias didácticas de este tipo realizadas y los resultados nos abren
un horizonte esperanzador para los estudios clásicos.
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J os é I g nacio Riaño Riaño
Del mismo modo, en el marco de estas nuevas tecnologías podemos
señalar la presencia de los medios audiovisuales, propios de esta época a
la que pertenecen nuestros alumnos. La metodología de la imagen y el
sonido posee una gran aplicación y aceptación entre los estudiantes ac-
tuales. Mucha información que reciben y aprenden es a través de métodos
audiovisuales en los que la imagen y el sonido desarrollan una función
primordial. Afortunadamente, los contenidos que tratamos en clase han
tenido cabida dentro de estos medios audiovisuales.
De modo más concreto, podemos referirnos al cine. Desde los comienzos
de este arte hasta nuestros días, las películas de griegos y romanos han sido
trabajadas en la industria del cine y han gozado de un notable éxito entre
los espectadores. Muchas veces la calidad de ellas es notoria en lo referente
al trabajo de los actores, y especialmente en aspectos como el escenario, la
acción, el argumento… Todo esto contribuye a que despierten la atención
del espectador y la retención de información por parte de éste sea mayor. As-
pectos que demanda el público actual como la acción, la calidad en la esceno-
grafía, efectos especiales, han sido muy elaborados en este tipo de películas.
Quiero centrar mi exposición en dos películas recientes: Gladiator y 300.
Alguna vez he podido llevar a cabo en el aula experiencias didácticas con
la proyección de ambas y el resultado ha sido muy satisfactorio, y también
indudablemente muy laborioso. Se trata de dos películas con características
muy atractivas para gente joven como nuestros alumnos. Hay mucha acción,
imágenes muy vistosas, efectos especiales. Gracias a estas características la
atención del joven alumno, así como la retención de gran información se
acentúa positivamente. Están cargadas de contenidos referentes a la cultura
clásica y son muchísimos los aspectos que se pueden trabajar. Cada uno
puede tener un montón de ideas con las que poder hacer actividades.
A nivel personal, cuando vi por primera vez estas películas, me venían a
la mente las posibilidades didácticas que podían ofrecernos como recursos
en el aula. Esto me animó a poner en práctica dentro del aula mis propios
experimentos didácticos con la esperanza de obtener unos resultados sa-
tisfactorios, y las expectativas no defraudaron.
Cuando vi la película de Gladiator pensé que trataba unos contenidos
muy atractivos para los adolescentes y con gran aplicación didáctica. La
experiencia didáctica que realicé está centrada en un grupo de 4º de ESO
de Cultura Clásica, aunque también se puede realizar en cualquiera de los
cursos de Latín de la Enseñanza Secundaria (4º ESO, 1º y 2º de Bachillerato).
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Actas Rioja [Link] 349 30/3/15 16:06
Nue vos tiempos , nue vos mé todos
El currículo flexible de esta asignatura permite modelar los contenidos
del curso y encauzarlos de muchas maneras. Me parece que a esta genera-
ción de alumnos los contenidos relacionados con la acción les resultan muy
llamativos. Debe tratarse en la programación el mundo de los gladiadores y
los anfiteatros. Previamente a la proyección de la película, es muy necesario
hacer una buena introducción histórica y cultural sobre el anfiteatro y su
función, la presencia e importancia de juegos en los anfiteatros en Roma,
y los gladiadores explicando los tipos, orígenes, funciones, personajes
relacionados con ellos. Los alumnos recibirán un guión de trabajo sobre
la película, éste intenta recoger los aspectos culturales más importantes
que refleja la película. Algunos de estos aspectos se pueden tratar simple-
mente con ver la película, sin embargo otros requieren una búsqueda de
información y una investigación por parte del alumno.
El guión está dividido en cinco temas principales:
1. Cuestiones militares: el ejército y los gladiadores. En las escenas bélicas
del comienzo aparece muy bien reflejado el ejército y la legión romana.
Los alumnos deben buscar información sobre las partes de la legión y el
ejército, las armas ofensivas y defensivas, los estandartes del ejército y
los lemas típicos del mismo. También aparece en alguna escena el cam-
pamento militar, y se debe indagar cómo era el plano del campamento y
las ciudades españolas que nacieron a partir de un campamento romano.
Aparece la guardia pretoriana y los alumnos deben buscar cuál era su
función y cómo estaba constituida.
Los gladiadores es el tema principal de la película y ofrece grandes
posibilidades de trabajo. Nuestros alumnos buscarán información sobre
los tipos de gladiadores que aparecen y sus características, los personajes
típicos del espectáculo de los gladiadores, la procedencia y adquisición
de éstos, las escuelas de gladiadores y su entrenamiento, sus saludos, los
gritos del público, quién decidía sobre la vida o muerte del gladiador
y qué tenía en cuenta, los tipos de combate. Otra cuestión sobre los
gladiadores es comparar su figura con la de personajes famosos de rele-
vancia social en la actualidad, e investigar la figura de algún gladiador
famoso como Espartaco.
2. Cuestiones sociales: en la película está reflejado el Senado, se debe recabar
información sobre dicha institución y sus funciones y compararlo con
alguna institución política y social de la actualidad; así como la buena
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Actas Rioja [Link] 350 30/3/15 16:06
J os é I g nacio Riaño Riaño
posición social de cargos como senadores o generales del ejército y sus
pertenencias. Se puede buscar información sobre los esclavos que gana-
ban la libertad pasando a ser libertos, como Próximo, y el rito mediante
el que conseguían la libertad. Los espectáculos que Cómodo prepara en
el Coliseo, con motivo de la muerte de su padre, como medio de ma-
nipulación social arrojando pan al público que lo recoge entusiasmado,
plantean una reflexión sobre la función social de estos acontecimientos
y la posible comparación con algunas situaciones de nuestra sociedad.
3. Cuestiones religiosas: en algún momento de la película el protagonista
reza a unas pequeñas figuras con un pequeño altar que representan a
los antepasados familiares. Era el culto doméstico. Es un buen aliciente
para que los alumnos busquen información sobre las divinidades de la
familia y el hogar que tenían los romanos.
4. Edificios: en este apartado tendrán que documentarse y buscar informa-
ción sobre el anfiteatro estudiando su estructura y su función. Aparte de
pequeños anfiteatros de provincias romanas del norte de África, tam-
bién aparece el Coliseo. Sobre este edificio se indagará cuándo y quién
lo fundó, qué capacidad tenía, cómo era su estructura, qué espectáculos
se celebraban en él, qué importancia tuvo en la ciudad y sociedad de
Roma, y si se podría comparar con algún edificio actual para espectá-
culos públicos.
5. Cuestiones históricas: hay aspectos históricos que pueden tratarse.
Gladiator era originario de Emerita Augusta, hay que averiguar a qué
ciudad española corresponde y de qué provincia romana fue la capital.
Al comienzo de la película aparecen en la Germania, deberán buscar qué
provincia romana era y con qué zona actual se corresponde. En el pri-
mer combate del Coliseo quieren recrear la batalla de Zama contra los
cartagineses, hay que buscar información sobre dicha batalla; cuándo,
dónde, cómo y por qué se produjo. A Gladiator le espera un ejército leal
en el puerto de Ostia, dónde se sitúa esa localidad. Por último, debe-
rán averiguar datos históricos sobre personajes como Cómodo, Marco
Aurelio y el senador Graco.
La segunda película es 300. También esta experiencia didáctica la hice con
un grupo de 4º de ESO de Cultura Clásica, pudiéndose hacer en Griego I
y Griego II. Se trata de una película muy atractiva para los alumnos, con
muchísima acción, efectos especiales, y con unas imágenes muy llamativas
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Actas Rioja [Link] 351 30/3/15 16:06
Nue vos tiempos , nue vos mé todos
y coloridas. Está basada principalmente en un cómic, con lo cual presenta
unas características sugerentes. Como todos sabemos, en esta película se
refleja un acontecimiento histórico importante en Grecia. Este aspecto
histórico, junto con otros de índole cultural, puede ser trabajado por los
alumnos.
También en este caso, previamente a la proyección de la película, se
tratará el acontecimiento histórico reflejado en la misma y la sociedad de
Esparta y Atenas, del mismo modo que los persas. Igualmente los alum-
nos recibirán un guión de la película con toda una serie de cuestiones que
tienen que tratar e investigar, algunas de las cuales podrán contestar al ver
la película y otras exigirán un mayor esfuerzo y dedicación a la hora de
buscar información.
Los temas tratados abarcarán varios apartados:
1. Aspecto social: son muchos los aspectos reflejados sobre la sociedad y las
leyes espartanas. Se pueden comentar qué ideales y valores espartanos
se ven en diversos momentos, como cuando Leónidas dice a su hijo que
ha de tener respeto al adversario, o exclama «hacemos aquello para lo
que nos han enseñado». Al dirigirse hacia las Termópilas, la mujer de
Leónidas le dice: «espartano, regresa con el escudo o sobre el escudo».
Al comienzo de la película vemos el nacimiento de un niño, se debe
buscar información sobre este hecho social en Esparta y qué monte es
junto al que están. Aparece la agogé a la que eran sometidos los niños. A
partir del papel desempeñado por la esposa de Leónidas, se puede bus-
car información sobre la función de la mujer en la sociedad espartana
y compararlo con este personaje. Los éforos hablan a Leónidas sobre la
karneia, durante la cual debe haber paz, hay que averiguar qué era.
La función de los oráculos en la cultura clásica fue en ocasiones pri-
mordial, en la película aparecen los éforos consultando el oráculo y es
sobornado por los persas. Este apartado da lugar a poder estudiar los
oráculos en la antigüedad, cuál fue el oráculo más importante y el so-
borno a que alguna vez fueron sometidos.
Por último, todo este cúmulo de aspectos culturales sugiere una
reflexión estableciendo comparaciones con nuestra sociedad y mundo
actual, cosas positivas y negativas en comparación con nuestro mundo.
2. Aspecto político: aparecen órganos políticos de Esparta como los éforos
y el Consejo o Appella, se puede buscar información sobre sus funciones
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Actas Rioja [Link] 352 30/3/15 16:06
J os é I g nacio Riaño Riaño
y cómo se ven en la película. Curiosamente Esparta estaba regida por
una diarquía, se puede indagar cuál es su origen. Los alumnos también
pueden comentar algunos aspectos fundamentales de la constitución
espartana que pueden verse en la película. Sería interesante comparar los
órganos políticos de Esparta y su constitución con los órganos políticos
de nuestra sociedad y nuestra constitución.
3. Aspecto histórico: hay una serie de personajes como Leónidas, Jerjes y
Epialtes sobre los que se pueden buscar datos biográficos e históricos.
La batalla de las Termópilas es un elemento primordial en el argumento
de la película, resulta conveniente buscar información sobre los datos
históricos de dicha batalla (cómo, cuándo, dónde, cuántos griegos y per-
sas combatieron). Al final, cuando los trescientos ya han sido abatidos,
aparece el soldado enviado por Leónidas arengando a sus compañeros
antes de iniciar la batalla de Platea. Esta batalla también es digna de es-
tudio. Las Guerras Médicas entre griegos y persas dieron lugar a otras
batallas que tuvieron su importancia, sería interesante buscar informa-
ción sobre éstas. Todas estas noticias históricas nos han llegado gracias
a historiadores griegos, habría que buscar datos sobre el historiador que
escribió a cerca de las Guerras Médicas.
4. Aspecto bélico: recabando información sobre el armamento y uniforme
espartano, se puede comprobar si la película se ciñe a la realidad. Se
puede buscar información sobre el ejército persa y compararlo con la
película; se nos habla de una facción de este ejército conocida como los
Inmortales contra los que luchan los griegos.
Es curioso investigar la formación de la falange espartana atendiendo
a la explicación que Leónidas expone a Epialtes cuando se ofrece para
formar parte del batallón. Según su explicación, en la falange espartana
cada uno protege al de su izquierda del muslo al cuello.
Los alumnos han de recabar información sobre estos temas para contestar
adecuadamente a todas estas cuestiones, esto requiere un trabajo y un
esfuerzo por su parte. Mucha información la obtienen a través de uno
de sus medios favoritos: Internet. De este modo, los conocimientos que
adquieren son enormes; incluso los profesores a veces nos sorprendemos
leyendo alguna información que desconocíamos.
Estas actividades aportan una gran formación cultural a nuestros alumnos.
Además de esta formación cultural, se adquieren valores que enriquecen a
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 347-354 353
Actas Rioja [Link] 353 30/3/15 16:06
Nue vos tiempos , nue vos mé todos
la persona como el esfuerzo y el trabajo. Son actividades de investigación y
comparación que dan lugar al cultivo de muchos de los temas transversales
aportando muchos valores humanos y educativos. Así, resultan interesantes
y estimulantes para los estudios clásicos en nuestro sistema educativo y
nos abren futuras esperanzas prometedoras.
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L I NG ÜÍ ST I CA GR IEGA
P o ne n cia
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Actas Rioja [Link] 356 30/3/15 16:06
GLOSOGRAFÍA GRIEGA Y POLISEMIA
IRRACIONAL: LA VERDADERA
HISTORIA DE ΑΙΟΛΟΣ
J uliá n M én de z D osu n a
Universidad de Salamanca
mendo@[Link]
Resumen — En griego antiguo, tres adjetivos, αἰόλος, ἀργός y βαλιός, combinan
en su semántica las nociones de movimiento y brillo / color. Aparte de las
acepciones figuradas, los diccionarios modernos traducen αἰόλος como «rápido,
ágil», «reluciente» y «variopinto, colorido». Según la doctrina establecida, la idea de
movimiento constituiría el núcleo del complejo significado de αἰόλος y se atesti-
guaría de modo inequívoco en un símil de la Odisea, donde se acepta como hecho
probado que αἰόλλω significa «mover rápidamente de acá para allá». La complejidad
semántica de αἰόλος obedecería a un fenómeno de sinestesia. Sin embargo, ni los
datos del griego ni los paralelos en otras lenguas avalan esta hipótesis. En realidad,
no se trata de un cambio semántico natural, sino de un caso de «polisemia irracio-
nal», fenómeno del que abundan los ejemplos en griego antiguo y en las lenguas
actuales. La acepción de «rápido» fue inventada por los glosógrafos.
Palabras clave — cambio semántico irregular, sinestesia, polisemia irracional
GREEK GLOSSOGRAPHY AND IRRATIONAL POLYSEMY:
THE TRUE HISTORY OF Α ΙΟ Λ Ο Σ
Abstract — In Ancient Greek, three adjectives, αἰόλος, ἀργός y βαλιός, combine the
notions of motion and colour / shine. Apart from a number of figurative senses,
modern dictionaries gloss αἰόλος as ‘quick, nimble’, ‘shimmering’ on the one hand,
and ‘variegated, colourful’, on the other. According to prevalent doctrine, motion
belongs in the nucleus of the complex meaning of αἰόλος. Purportedly, the idea of
motion is most patent in a simile of the Odyssey, in which αἰόλλω is considered to
mean ‘to shift rapidly to and fro’. The semantic complexity of αἰόλος has traditionally
been attributed to a phenomenon of synesthesia. But neither the Greek data nor the
parallels in other languages support this hypothesis. We are not dealing with a nat-
ural semantic shift, but with a case of ‘irrational polysemy’, a phenomenon which is
abundantly documented in Ancient Greek and in present-day languages. The meaning
‘quick’ was an invention of the glossographoi.
Keywords — irregular semantic change, synaesthesia, irrational polysemy
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G losog r afí a g riega y polise m ia i r r acio nal
1 Introducción
Para bastantes helenistas, la Lingüística es una materia tan admirada y re-
verenciada como desatendida e incluso desdeñada en la idea de que es una
disciplina abstrusa, difícil, aburrida y, peor aún, de dudosa utilidad para
el filólogo. Nada más lejos de la realidad. La lengua es el vehículo que nos
comunica con la civilización griega. Si no conocemos su funcionamiento y
las normas de conducción, corremos el riesgo de quedarnos en el camino,
extraviarnos o sufrir un percance antes de alcanzar nuestro destino. Un
análisis lingüístico adecuado es condición previa ineludible para cualquier
otro tipo de estudio. En este trabajo me propongo ilustrar cómo en el caso
concreto del adjetivo αἰόλος los diccionarios y manuales presentan como
ciertos e incuestionables unos hechos que, si se analizan sin prejuicios,
requieren otra explicación. La interpretación tradicional está mediatizada
por la doctrina de los glosógrafos antiguos1.
2 movimiento y brillo / color
Los diccionarios modernos de griego antiguo recogen tres adjetivos en
cuya semántica se combinan las nociones de movimiento y brillo /co-
lor: ἀργός (Ἄργος como nombre propio) es «rápido» y también «blanco,
brillante»; βαλιός (Βαλίος / Βάλιος como nombre) describe el pelaje «mo-
teado» de animales como un lince, un cervato o un caballo pío, aunque
tardíamente también significa «rápido»; αἰόλος (Αἴολος como nombre
propio) se define como «rápido», «brillante» y «variopinto».
Aunque los tres adjetivos comparten esta singularidad, cada cual pre-
senta características propias. Así, nadie duda de que la polisemia de βαλιός
1
Antes del XIII Congreso de Estudios Clásicos de Logroño, presenté sucesivas versio-
nes de este trabajo en el Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana, Uni-
versitat Autònoma de Barcelona (2.11.2009), Faculty of Classics, University of Cambridge
(Seminar of Linguistics, 26.01.2010) y Facoltà di Lettere e Filosofia, Università degli Studi
del Piemonte Orientale «Amedeo Avogadro», Vercelli (19.05.2010). Agradezco a quienes
intervinieron en los respectivos coloquios sus interesantes preguntas y sugerencias. Tengo
que agradecer también su ayuda a Alcorac Alonso Déniz, José Luis Melena, Miguel Pérez
Molina y muy en especial a Emanuele Dettori y Filippomaria Pontani. La responsabilidad
de las interpretaciones que se defienden y de los errores que hayan quedado en el artículo,
corresponde exclusivamente al autor.
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es secundaria y se debe a la analogía con su hiperónimo αἰόλος. Por el
contrario, la asociación de movimiento y brillo / color se considera
antigua tanto en el caso de ἀργός, del que me ocupo en Méndez Dosuna
(2012), como en el de αἰόλος, que analizaré aquí.
3 La polisemia de Α ΙΟΛΟΣ
El diccionario de LSJ, s.v., atribuye al adjetivo αἰόλος los siguientes
significados:
[I. Proper senses]: (1) quick-moving, nimble; (2) glittering, changeful of hue,
sheeny, speckled.
II. Metaphorical: (3) chequered, changeful; (4) shifty, sleepery.
El D G E , s.v., distingue las siguientes acepciones2:
I en cuanto al movimiento (1) que se retuerce, que forma volutas (humo); (2) que
se mueve de aquí para allá, animado, ágil.
II en cuanto al aspecto (1) de reflejo o luz cambiante, parpadeante; (2) de animados
colores, con manchas o pintas; (3) mudable, variable, (4) gener. variado, diverso.
III en cuanto al sonido: cambiante, con diversas modulaciones.
IV fig. que ofrece reflejos o seducciones falsas, engañoso, retorcido.
Si dejamos de lado los sentidos figurados, que derivan claramente del
significado de «multicolor» (esp. variopinto «de varios colores» > «variado»)3,
2
Acepciones similares aparecen en Bailly («I. qui s’agit ou se meut sans cesse, II. aux reflets
changeants, bigarré, tacheté, III. fig. changeant, inconstant, variable, fourbe, trompeur») y
LfgrE («1. lebendig-schimmernd, 2. lebendig, beweglich»).
3
Por falta de espacio, no me ocupo aquí de la acepción moral de «retorcido, astuto» que
supuestamente se atestigua en, por ej., αἰόλῳ ψεύδει (Pi. N. 8.25) o αἰολόμητις (Hes. Th.
511, A. Supp. 1036). Sin entrar en más detalles, hay que decir que αἰόλον ψεῦδος y αἰολόμητις
significan una «mentira compleja» y «de astucia variada» (cf. ποικιλόμητις). Una «mentira
falsa» y una «treta astuta» habrían sido expresiones redundantes. Hay, sin embargo, testimo-
nios indudables de esta acepción en obras tardías.
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unas acepciones se refieren al movimiento y otras al brillo /color. La
organización de la entrada αἰόλος en los diccionarios – la excepción es el
LfgrE – sugiere que la acepción referida al movimiento es primaria y la
idea de brillo / color, secundaria.
Las acepciones de «multicolor, vistoso» (= ποικίλος) y «rápido, movido»
(= εὐκίνητος, ταχύς) figuran ya en los lexicógrafos antiguos4:
*αἰόλα· ποικίλα Pp ταχέα (Hsch. α 2020 Latte)
αἰολίδας (sic)· ποικίλους. ταχεῖς (Hsch. α 2024 Latte)
αἰόλος· *ποικίλος vgA ἢ εὐκίνητος. ἀπὸ ⟨τοῦ⟩ αἰολεῖν, ὅ ἐστι κινεῖν (Hsch.
α 2034 Latte)
αἰολοπώλους· ταχυπώλους r ἢ ποικιλοπώλους. αἰολεῖν γὰρ τὸ κινεῖν (Hsch.
α 2036 Latte)
La organización de la entrada αἰόλος en los diccionarios sugiere un
esquema típico de polisemia con una secuencia continuada de acepciones
colindantes que se concretan por el contexto; cf. esp. negro en traje negro,
niño negro, pan negro, álamo negro, magia negra, novela negra, jornada negra, etc.
Para algunos estudiosos, sin embargo, se trataría más bien de un conglo-
merado semántico en el que las ideas de movimiento y brillo /color
están fusionadas indisolublemente; cf. Easterling (1982: 74) a propósito de
αἰόλος δράκων (S. Tr. 11):
There is no exact English equivalent [of αἰόλος]: the word means ‘shimmer-
ing’, ‘quick-moving’, ‘glittering’, suggesting both the movement of the snake
and the effect of light on its scales.
De forma parecida se manifiesta Stanford (1936: 55):
Again αἰόλος in Homer and later meant quickly-changing with reference to
shape, position, light, colour, character.
4
El sentido de «reluciente, parpadeante» no figura más que en los diccionarios modernos.
Como veremos luego (§ 5.2), esta acepción es ilusoria.
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La polisemia de αἰόλος estaría justificada por una presunta relación
entre movimiento y brillo / color. Según Bechtel (1879: 96), el mo-
vimiento rápido es tanto una causa como una característica de la luz5.
Supuestamente, todo movimiento rápido produce un centelleo y una
luz trémula6. El movimiento de las llamas es un componente connatural
al fuego. Todas estas características habrían facilitado el deslizamiento
semántico del movimiento al brillo / color (sinestesia) o, con otro
análisis, la aglutinación de ambas nociones. Esta explicación se repite en
los diccionarios etimológicos:
Il faut admettre à l’origine une notion qui exprime la blancheur éclatante de
l’éclair et en même temps la vitesse (P. Chantraine, D É L G , s.v. ἀργός).
The meanings ‘white’ and ‘quick, nimble’ […] must have developed via ‘bril-
liant, sparkling’ (Beekes 2010, s.v. ἀργός).
La hipotética evolución semántica se podría descomponer en las siguientes
etapas:
Acepción Ámbito semántico
a. «movedizo, ágil, rápido» movimiento
b. «parpadeante, centelleante» movimiento + brillo
c. «reluciente, resplandeciente» discontinuidad lumínica
d. «moteado, tachonado, rayado» discontinuidad cromática
e. «variopinto, colorido» diversidad cromática
4 Etimología
Benveniste (1937: 107) relacionaba αἰόλος con gr. αἰών, αἰεί (< *h2ei-u-),
scr. ¯´ayu- «(duración de la) vida», av. āiiu (< *h2oi-u-), lat. aevus (< *h2ei-u-o-),
iuvenis (< *h2i-u-Hen-). Sin embargo, esta etimología plantea dificultades
formales y además la semántica de los presuntos correlatos de αἰόλος apunta
5
Conviene advertir que Bechtel hace estas reflexiones a propósito de ἀργός (< *h2̊rg-)
y otros lexemas indoeuropeos sin referirse a αἰόλος en ningún momento.
6
Esta afirmación figura ya en términos casi idénticos en Pape (s.v. ἀργός): «jede schnelle
Bewegung bringt ein Schimmer oder ein Flimmer hervor, vgl. αἰόλος». La idea pasa luego
al L S J , s.v. ἀργός: «All swift motion causes a kind of glancing or flickering light».
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más a la «duración (de la vida)» que a la supuesta «energía vital» de la que
derivaría la acepción de «ágil, animado».
Fraenkel (1950a: 239) postula una formación *ϝαι-ϝόλ-ος de la raíz
*wel- «girar» (cf. gr. εἰλέω) en grado o y con una reduplicación Cai- de
sentido intensivo-iterativo. El esquema Cxai- CxVL- sería comparable al
de δαίδαλος «trabajado en relieve» o παιπάλη «flor de harina». El presunto
étimo *ϝαι-ϝόλ-ος habría evolucionado primero a αἰϝόλος por efecto de
una disimilación w__w > Ø__w y más tarde a αἰόλος.
Sin embargo, esta hipótesis es insostenible. Por un lado, el supuesto
esquema Cxai-CxoL- (o, para el caso, Cxai-CxVL-) es ilusorio. Si realmente
se trata de estructuras reduplicadas, δαιδαλ-, παιπαλ- resultan de la disi-
milación de *δαλ-δαλ-, *παλ-παλ-. Por otro lado, los datos del micénico
y de Homero excluyen una protoforma *ϝαιϝόλος, de cuya presunta ϝ- no
hay el menor rastro: cf. mic. a3-wo-ro αἰϝόλος (§ 5.1), Hom. πᾰναίολος (Il.
4.186, 215, etc.). La ausencia de ϝ- no puede atribuirse a una disimilación
w__w > Ø__w, cuya cronología es postmicénica: cf. we-we-e-a ϝερϝέhεhα
«de lana» (KN L 178).
A la vista de estas dificultades, parece prudente concluir con Beekes
(2010) que el origen de αἰόλος es oscuro (cf. también D G E s.v.).
5 Las distintas acepciones de Α Ι Ο Λ Ο Σ : datos
de época micénica, arcaica y clásica
5.1 «Vistoso, multicolor»
Αἰόλος se dice de animales y cosas de color o tono no uniforme. El sig-
nificado general recubre una amplia gama de manifestaciones específicas:
«manchado», «moteado», «rayado», «punteado», «tachonado», «ajedrezado»,
«jaspeado», «tornasolado», «polícromo», «variopinto», «vistoso», etc. Αἰό
λος es sinónimo de ποικίλος, aunque, como se verá (§ 9), los dos adjetivos
pertenecen a registros lingüísticos diversos7.
7
Es probable que αἰόλος y ποικίλος (derivado en grado o de la raíz *peiḱ- «pintar») tu-
vieran sentidos distintos en micénico: αἰόλος se dice del pelaje de un buey, mientras que el
compuesto po-ki-ro-nu-ka ποικιλόνυχα «de uña variopinta», sc. «de trama multicolor» (KN Ld
579.a et al.) se dice de tejidos. Parece que ποικίλος se aplicaba también a los ojos a juzgar por
el antropónimo po-ki-ro-qo Ποικίλωκwος (PY An 654.12 et al.). Con todo, el número de tes-
timonios es demasiado reducido para poder afirmar con seguridad que existía esa diferencia .
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Sin ánimo de exhaustividad, cabe citar algunos ejemplos de esta acep-
ción. El más antiguo aparece en una tablilla micénica (Kn Ch 896), en la
que a3-wo-ro αἰϝόλος «manchado» se aplica a un buey8. En Hom. h Merc.
33, el caparazón de una tortuga con sus placas y sus dibujos de camuflaje se
describe como αἰόλον ὄστρακον9. Íbico describe unos patos como «vistosos
de colorido cuello» (ποικίλαι αἰολόδειροι πανέλοπες, Fr. 36.1-2 P M G ). En
Epicarmo, Fr. 62, 63 Rodríguez-Noriega, aparece el sintagma πέρκας τ᾽
αἰόλας: el serrano (Serranus scriba) tiene unas bandas oscuras transversales en
el lomo. Αἰολίας (Epich. Fr. 46A2 Rodríguez-Noriega, [Link]. Fr. 189.13
P C G ) es el nombre de otro pez que, según Rodríguez-Noriega Guillén
(2006: 189, n. 97), se identifica con la castañuela (Chromis chromis), cuyos
alevines son de color azul cobalto con tiras de brillo azul eléctrico. En los
ejemplares adultos, las escamas de color pardo tienen un borde más oscuro.
Fuera del reino animal, Baquílides 1.114-115 habla de naves «de popa
variopinta» (αἰολοπρύμνοις ναυσί). En S. Tr. 94 y 132-133, αἰόλα νύξ
describe la noche estrellada («tachonada»). De forma similar, en un frag-
mento dramático de Critias, Fr. 4.4 TrGF, se lee νύξ αἰολόχρως «noche
de variado color»10. En el Filoctetes de Sófocles, el protagonista se refiere a
su herida supurante y gangrenada como ἐμᾶς σαρκὸς αἰόλας «de mi carne
multicolor» (S. Ph. 1157)11.
5.2 «Reluciente, parpadeante, centelleante»
Aunque no figura en ninguna fuente antigua, los diccionarios modernos
reconocen la acepción de «reluciente». Como se vio en § 3, el brillo
8
Pese a ser esta una opinión muy difundida, no se trata de un boónimo Αἴϝολος (Me-
lena 2001: 33). Como otros supuestos boónimos en tablillas de la misma serie, a3-wo-ro es,
en realidad, un adjetivo que describe un rasgo físico: cf. ke-ra-no κελαινός «negro» (KN Ch
896), a3-zo-ro-qe po-da-ko-qe αἰσχρός κwε πόδαργος κwε «feo y patialbo» (KN Ch 1029 + 5760
+ 7625). El sentido de «lustroso» queda descartado (cf. § 5.2). Por lo demás, el color del pelaje
es un rasgo más definitorio que el brillo en la descripción de una res.
9
Cf. ποικίλῃ δορᾷ κατερρικνωμένος «[animal] constreñido en un cuero jaspeado» como
descripción de la tortuga (S. Fr. 314 Lloyd-Jones).
10
Cf. también ποικιλείμων νύξ «noche de tachonado manto» ([A.] Pr. 24). El D G E traduce
αἰολόχρως como «[noche] de piel sembrada de puntos luminosos» sugiriendo implícitamente
una relación con la acepción II.1 de αἰόλος «de reflejo o luz cambiante, parpadeante».
11
Un escoliasta glosa αἰόλας como «variopinta por las heridas» (ποικίλης διὰ τὰ τραύ
ματα). Webster (1970: 141) propone de manera forzada quivering flesh «carne trémula».
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intermitente sería el eslabón intermedio entre el movimiento y el
color. En este apartado, se verá que, como ya apuntaba Parmentier (1922)
en un artículo que ha pasado completamente desapercibido, los testimo-
nios que apoyarían esta acepción, no son ni mucho menos probatorios12.
Homero aplica los adjetivos αἰόλος y παναίολος a diversas armas
defensivas:
• armadura en general: τεύχε(α)… / αἰόλα πανφανόωντα (Il. 5.294s);
• coraza: θώρηκα… / παναίολον (Il. 11.373s) y αἰολοθώρηξ (Il. 4.489,
16.173);
• escudo: σάκος αἰόλον (Il. 7.222, 16.107), σάκος εὐρὺ παναίολον (Il.
13.552)13;
• «ceñidor» (ζωστήρ), que debe de ser un cinturón de cuero con sujecciones
(ὀχῆες) de metal: ζωστήρ τε παναίολος (Il. 4.186), ζωστῆρα παναίολον
(Il. 4.215, 11.236), ζωστὴρ κεῖτο παναίολος (Il. 10.77);
• μίτρη, pieza que protege el bajo vientre: αἰολομίτρην (Il. 5.707).
Muchas de esas armas son total o parcialmente de bronce. El bronce y
las armas resplandecen: χαλκὸς φαεινός (Il. 12.151); τεύχε(α)… / αἰόλα
πανφανόωντα (Il. 5.294s), τεύχεα παμφανόωντα (Il. 18.144), ἔντε(α)…
παμφανόωντα (Il. 9.596, 15.120); θώρηκα φαεινότερον (Il. 18.610); σάκει…
φαεινῷ (Il. 8.272), σακέων φαεινῶν (Il. 13.342), διὰ μὲν ἀσπίδος… φαει
νῆς (Il. 3.357, 7.251, 11.435), φαεινὴν ἀσπίδα (Il. 16.704, 22.97). También
relucen los cinturones y correas: ζωστῆρα φαεινόν (Il. 6.219), τελαμῶνα
φαεινόν (Il. 12.401). Como las correas y los escudos (en concreto, el escudo
de «siete pieles de buey» de Ayante, σάκος αἰόλον ἑπταβόειον, Il. 7.222)
son de cuero y el cuero no relumbra, se ha pensado que αἰόλος se referiría
a las hebillas de los cinturones y al reborde de metal de los escudos ( Janko
1992: 334-335 sobre Hom. Il. 10.149)14.
12
Para otro antecedente de la idea, cf. n. 49.
13
En traducciones españolas recientes puede leerse «resplandeciente escudo» (Rodríguez
Alonso 1989), «escudo tornasolado» (Crespo Güemes 1991), «adarga centelleante» (García
Blanco & Macía Aparicio 1998 para Il. 7.222), «reluciente escudo» (Martínez García 2010)
frente a «escudo abigarrado» (López Eire 1989) y «escudo variopinto» (Macía Aparicio 2009
para Il. 16.107).
14
Esta inferencia no es del todo exacta dado que, por ejemplo, en ζωστῆρα… φοίνικι
φαεινόν (Il. 6.219) el brillo del ceñidor se refiere a una decoración con púrpura.
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No deja de sorprender, sin embargo, que, si el adjetivo significa «relu-
ciente», Homero no lo emplee nunca para el metal de las lanzas y de las
espadas. Es cierto que ninguna de las fórmulas referidas a la espada tiene
que ver con el brillo, pero sí hay, en cambio, «lanzas resplandecientes»:
δουρὶ φαεινῷ (21′ en Il.), δούρατ(α)… / πανφανόωντα (Il. 5.619), φαεινοῦ
δουρός (Il. 11.253, 23.821, Od. 19.453).
De forma excepcional, αἰόλος se aplica a la espada del protagonista en
el Ayante de Sófocles. Cuando Teucro descubre el cadáver de su amigo
Ayante atravesado por su propia espada, exclama: πῶς σ᾽ ἀποσπάσω πι
κροῦ / τοῦδ᾽ αἰόλου κνώδοντος; (S. Ai. 1024-1025). Para la inmensa mayoría
de los traductores y comentaristas Teucro se pregunta cómo va a arrancar
a Ayante de una «hoja de espada (κνώδων) resplandeciente». En realidad,
Teucro describe simplemente una «hoja con manchas [de sangre]», que
establece una clara relación intratextual con el sintagma νεορράντῳ ξίφει
«espada recién salpicada (de sangre)», que se repite en el prólogo (v. 30) y,
de forma más significativa, en la rhesis de despedida de Ayante (v. 828), que
forma un díptico evidente con el lamento de Teucro (para más detalles,
Méndez Dosuna 2011; cf. también Parmentier 1922: 424).
Volviendo a los datos homéricos, algunos autores han observado que
para esas mismas armas se emplea también el adjetivo ποικίλος, que no
denota ningún tipo de brillo: ποικίλα τεύχε(α) (Il. 3.327, 4.432, 10.504),
τεύχεα ποικίλα χαλκῷ (Il. 6.504, 12.396, 13.181, etc.), ἔντεα ποικίλ(α) (Il.
10.75); θώρηκα… / ποικίλον ἀστερόεντα (Il. 16.134); ποικίλον… σάκος (Il.
10.149), ἱμάντα / ποικίλον (Il. 14.214-215). Janko (1992: 334-335) sugiere que
ποικίλος describe la combinación de bronce y otros materiales. Hainsworth
(1993: 169 sobre Il. 10.149) apunta que los escudos llevaban blasones o, en
casos excepcionales, estaban repujados con una decoración abigarrada como
el escudo de Aquiles. Los epítetos δαίδαλος y πολυδαίδαλος se predican
con frecuencia de las armas: ἔντεσι δαιδαλέοισι (Il. 13.331, 759); διὰ θώ
ρηκος πολυδαιδάλου (Il. 3.358, 4.136, 7.252, 11.436), διὰ… ζωστῆρος…
δαιδαλέοιο (Il. 4.135), δαιδάλεον θώρηκα (Il. 8.195); πολυδαίδαλον ἀσπίδα
(Il. 11.32); σάκεος… / δαιδαλέου (Il. 8.379-380), σάκος… / δαιδαλέον (Il.
22.314).
En el caso de las armas de bronce, podría pensarse en las irisaciones propias
del metal. Sin embargo, existe otra posibilidad que nadie ha considerado
hasta ahora. Un escudo puede ser αἰόλος si está fabricado con la piel de
un animal berrendo curtida con el pelo sin afeitar. Así son los escudos en
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forma de 8 pintados en las paredes del vestíbulo de la escalera del palacio
de Cnoso (MRIII) o en la famosa escena de la caza del león que se representa
en la hoja de una daga damasquinada de Micenas (s. XVI a.C.; Atenas, Mu-
seo Nacional). En una pintura mural de la Casa Oeste de Acrotiri (Tera)
(antes de 1600 a.C.; Atenas, Museo Nacional), los guerreros se protegen
con escudos del tipo «torre» recubiertos de una piel con manchas de color
castaño claro sobre fondo blanco idéntica a la de una de las cabras que un
pastor lleva a pacer en la misma escena.
Si los aedos homéricos percibían aún una diferencia de significado en-
tre los dos adjetivos (cf. n. 7), ποικίλος describiría la decoración pintada,
mientras que αἰόλος se referiría propiamente al pelaje de los animales con
que estaban fabricados los escudos, los cascos, las corazas, etc.
En resumen, la acepción de «reluciente» que, según la creencia común,
constituiría el eslabón entre «rápido» y «variopinto», parece ilusoria.
5.3 «Movido, rápido»
Los diccionarios citan diversos ejemplos de esta presunta acepción. Αἰόλος
se dice de animales que son «rápidos» o «movidos». En Hom. Il. 12.167 un
troyano compara a los combatientes aqueos con avispas y abejas: οἱ δ᾽, ὥς
τε σφῆκες μέσον αἰόλοι ἠὲ μέλισσαι. Los diccionarios interpretan que μέ
σον αἰόλοι se refiere a la flexibilidad de la «cintura» (peciolo) de las avispas:
cf. «guêpes au corsage mobile, c.à.d. qui peuvent se replier en tous sens»
(Bailly)15. El epíteto no afectaría a las abejas, en las que no es tan ostensible
la separación entre tórax y abdomen.
Unos versos más adelante (Il. 12.200ss.) Zeus envía un siniestro augurio
a los troyanos. Un águila sale volando por la izquierda con una enorme
serpiente roja o ensangrentada (φοινιήεντα δράκοντα… πέλωρον, vv. 201-
202) en sus garras. El reptil aún vivo se dobla hacia atrás (ἰδνωθεὶς ὀπίσω,
v. 205) y logra morder al ave en el pecho. El dolor hace que el águila suelte
a la serpiente. Esta cae entre los troyanos, quienes se estremecen al verla:
Τρῶες δ᾽ ἐρρίγησαν ὅπως ἴδον αἰόλον ὄφιν (vv. 208). El epíteto αἰόλον
15
Cf. «de ligero talle» (Rodríguez Alonso 1989), «de dúctil talle» (Crespo Güemes 1991),
«ágiles de talle» (López Eire 1989), «de viva cintura» (Martínez García 2010) frente a «de talle
variopinto» (Macía Aparicio 2009).
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retomaría el ἰδνωθεὶς ὀπίσω del v. 205 con el sentido de «wriggling» (L S J ),
«que se retuerce» (D G E )16.
En Hesíodo, Equidna es un monstruo con cabeza y torso de muchacha
y cuerpo de «enorme y terrible serpiente, devoradora de carne cruda»:
πέλωρον ὄφιν δεινόν τε μέγαν τε / αἰόλον ὠμηστήν (Th. 299-300)17. En
las Traquinias de Sófocles el río Aqueloo puede metamorfosearse en un
αἰόλος / δράκων ἑλικτός (vv. 11-12). Los adjetivos ἑλικτός «que forma
anillos» y αἰόλος serían sinónimos18. En la misma tragedia, otro monstruo,
la Hidra, es descrito como αἰόλος δράκων (v. 834).
En Hom. Il. 19.405, Janto, uno de los caballos de Aquiles, es πόδας αἰ
όλος ἵππος. Los estudiosos coinciden en que es un «caballo ágil de patas»:
cf. «cheval aux pieds agiles» (Bailly)19. De forma análoga se interpreta el
compuesto αἰολόπωλος en Φρύγας ἀνέρας αἰολοπώλους (Hom. Il. 3.185),
μετὰ Φρύγας αἰολοπώλους ([Link]. 137): «with quick-moving steeds» (L S J ),
«aux coursiers rapides» (Bailly), «jemand, der lebendig-bewegliche πῶλοι
hat» (LfgrE), «de ágil potro» (D E G ); cf. también Kirk (1985: 291) sobre Il.
3.185 y Richardson (2010: 238) sobre [Link]. 13720.
En Hom. Il. 22.508-509, Andrómaca predice a Astianacte que los gusanos
devorarán su cadáver: νῦν δὲ σὲ… αἰόλαι εὐλαὶ ἔδονται. Sin duda, los gusa-
nos de la carne – en realidad, larvas vermiformes de moscas de las familias
de las Calliphoridae y Sarcophagidae – se mueven y retuercen sin parar21.
Por último, αἰόλος οἶστρος se aplica a un tábano en Hom. Od. 22.300.
Los tábanos son insectos de vuelo nervioso y rápido.
16
Cf. «la vivaz serpiente» (Rodríguez Alonso 1989), «la espiral serpiente» (López Eire 1989)
frente a «tornasolada culebra» (Crespo Güemes 1991), «variopinto reptil» (Macía Aparicio
2009) y «veteada serpiente» (Martínez García 2010).
17
Los mss. transmiten ποικίλον, pero la mayoría de los editores prefieren αἰόλον, con-
jetura de Scheer basada en los escolios (West 1966: 249).
18
Otros interpretan que la serpiente es «brillante». Recuérdese que, según Easterling
(1982: 74), αἰόλος describe una amalgama indisoluble de movimiento y brillo.
19
Cf. «caballo de vivos pies» (Rodríguez Alonso 1989), «corcel de variopintas patas»
(Crespo Güemes 1991), «caballo de movidos pies» (López Eire 1989).
20
Cf. «de ágiles corceles» (Rodríguez Alonso 1989), «de ágiles potros» (Crespo Güemes 1991),
«cabalgando en ágiles corceles» (López Eire 1989), «de veloces potros» (García Blanco-Macía
Aparicio 1991), «de rápidos potros» (Martínez García 2010). Cf. también Κάστωρ δ᾽ αἰολόπω
λος (Theoc. 22.34), pero Teócrito ya puede haber interpretado el epíteto de forma diversa.
21
Cf. «los vivaces gusanos» (Rodríguez Alonso 1989), «serpeantes gusanos» (Crespo
Güemes 1991), «gusanos ondulantes» (López Eire 1989), «gusanos… retorciéndose» (Martí-
nez García 2010).
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Para estos y otros pasajes los escoliastas y comentaristas antiguos vacilan
entre las acepciones de «vistoso» (ποικίλος) y «ágil» (εὐκίνητος):
μέσον αἰόλοι· ποικίλοι τὰ μέσα τοῦ σώματος. εἰσὶν γὰρ ἐπτερώμενοι καὶ
ξανθοί, [ἀφ᾽ οὗ εὐκίνητοι YQXA] ὡς ἀλλαχοῦ φησὶν «πόδας αἰόλος ἵππος» (T
404). ἄμεινον δὲ ἀκούειν τοὺς εὐκινήτους ZYQXA «vistosas en la parte central
del cuerpo, pues son aladas y rubias, de donde ‘ágiles’, como en otro pasaje
[Homero] dice ‘caballo ágil de patas’. Es mejor entenderlas como ‘ágiles’»
(Sch. D a Il. 12.167 van Thiel).
αἰόλοπώλους· ποικίλως ἱππαζομένους, πολεμικοὺς ἢ εὐκινήτους πώλους
ἔχοντας «que montan caballos de forma variada, belicosos o que tienen potros
ágiles» ZYQ (Schol. T a Il. 3.185 van Thiel).
αἰόλαι εὐλαί· παρὰ τὸ αἰολεῖσθαι, ὅ ἐστιν κινεῖσθαι ZYQX «de aioleîsthai, que
significa ‘moverse’» (Schol. T a Il. 22.509 van Thiel).
αἰόλοι δὲ τὰ μέσα οἱ σφῆκες ἢ ὡς εὐκίνητοι διὰ τὴν ἐντομὴν καὶ τὴν ἐκεῖθεν
πτέρωσιν ἢ διότι παμφάγοι ὄντες ποικίλοι καὶ ἐπίξανθοι τὴν χρόαν εἰσι «las
avispas son aióloi en la parte central del cuerpo, bien en el sentido de eukínētoi
(‘movedizas’) por el estrechamiento y las alas que salen de allí o porque, al
ser omnívoras, son vistosas y amarillentas de color» (Eust. [Link]. 3, p. 370
van der Valk a Il. 12.167).
ἕτεροι δὲ θηρίον αὐτὸν φασιν ἀκρίδι ἐοικὸς, ποικίλον τὴν χροίαν, εὐκίνητον
[…]. οἱ δὲ καὶ ὑπόχαλκον αὐτό φασι τὴν μορφήν. διὸ καὶ αἰόλος ὁ τοιοῦ
τος διὰ τὸ, ὡς ἐρρέθη, ποικίλον αὐτοῦ καὶ εὐκίνητον, ἢ καὶ ἄλλως αἰόλος ὁ
τοῦ αἰόλλεσθαι ἤτοι κινεῖσθαι ταχέως αἴτιος «Unos dicen que es un bicho
similar al saltamontes, vistoso de color, ágil […] Otros dicen que es de un
color tirando a cobre. Por eso el tal insecto es aiólos, por, como se ha dicho, su
natural vistoso y ágil o, según otro punto de vista, aiólos es el que es capaz de
aióllesthai, es decir, de ‘moverse deprisa’» (Eust. [Link]. 2, p. 282 Stallbaum
a Od. 22.300).
Como ya señalaba Parmentier (1922), estos animales aparentemente
«ágiles» y «rápidos» son – o pueden ser – también «variopintos». Este rasgo
justifica por sí solo el uso de αἰόλος22. Por tanto, en Il. 12.167, σφῆκες
22
También los redactores del D G E admiten la posibilidad de que, en estos ejemplos,
αἰόλος signifique «de animados colores con manchas o pintas».
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μέσον αἰόλοι ἠὲ μέλισσαι debe significar «avispas y abejas de abdomen
variopinto» en referencia a las inconfundibles rayas amarillas y negras del
abdomen de estos insectos, pues esta característica se da también en algunas
especies de abejas: τῶν μελιττῶν ἡ μὲν ἀρίστη μικρὰ καὶ στρογγύλη καὶ
ποικίλη «de las abejas la mejor es pequeña, redondeada y con rayas» (Arist.
HA 553b.8); cf. ibid. 623b.12, 627b.26.
Aunque Homero no lo dice de forma explícita, la lógica indica que en
Il. 12.201ss. la serpiente esté muerta por efecto de la caída. No son, pues,
sus ondulaciones lo que asusta a los troyanos, sino su carácter de mal
augurio. En realidad, el adjetivo αἰόλος que emplean Homero, Sófocles
y quizá Hesíodo, se justifica porque las escamas de las serpientes suelen
formar dibujos de colores diversos; cf. el uso de ποικίλος en ποικίλον…
ὄφιν (Thgn. 1.602), γλαυκῶπα… ποικιλόνωτον ὄφιν (Pi. P. 4.248-249),
δράκοντα ποικίλον (Pi. P. 8.46), ποικιλόνωτος οἰνωπὸς δράκων (E. IT 1245),
donde se percibe un claro eco de φοινιήεντα δράκοντα y αἰόλον ὄφιν de
Il. 12.201 y 208.
Los tábanos del género Chrysops tienen ojos de colores y rayas oscuras
en el abdomen, pero Homero también puede haberles atribuido el color
verde o azul con irisaciones metálicas de algunas moscas de la familia de
las Calliphoridae que se alimentan de los excrementos del ganado.
Menos evidente es el carácter variopinto de los «gusanos de los cadáve-
res» de color blancuzco. Sin embargo, la acumulación de estas larvas puede
producir un efecto de abigarramiento que cabe dentro de la semántica
de αἰόλος (Parmentier 1922: 419). Por otro lado, Homero puede haberles
atribuido un rasgo más propio de los gusanos en sentido estricto, que com-
ponen el filo de los anélidos con sus característicos anillos transversales.
A priori, los potros y caballos αἰόλοι parecen el testimonio más claro de
la acepción de «rápido». En Homero los caballos son ὠκέες (35×), ταχέες
(5×), ὠκύποδες (5×), ποδώκεες (2×) y ὠκυπέτᾱ (2×) (Delebecque 1951: 147-
148, 150-151). Además Janto debería ser «ágil de pies» como su dueño πόδας
ὠκὺς Ἀχιλλεύς (30×)23. El compuesto αἰολόπωλος podría ser sinónimo de
23
Según Delebecque (1951: 144), πόδας αἰόλος «ne désigne pas tant la vitesse que l’état
d’un cheval qui tremble ou frémit sur le jarret». También Edwards (1991: 283) sugiere una so-
lución ecléctica: «perhaps with a connotation of shining hoofs as well as speed»; cf. también
«caballo de destellantes pezuñas» (Martínez García 2010). (La cursiva en las citas es mía.) Sin
embargo, como hemos visto, la acepción de «brillante» es espuria.
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ταχύπωλος: cf. Δαναῶν ταχυπόλων (9×), Δαναοὶ ταχύπωλοι (Hom. Il.
8.161), Μυρμιδόνες ταχύπωλοι (Hom. Il. 8.161)24.
Sin embargo, esta conclusión no es ni mucho menos inevitable. Los
caballos píos, rodados, picazos y pintos no son raros en el mundo real.
Tampoco lo son los caballos «calzados» como Ποδάργη «Patialba» la madre
de Janto. A este respecto es revelador el paralelismo que nota Parmentier
(1922: 421-422) entre el significado de los nombres de los dos caballos de
Aquiles, Ξάνθος «Bayo» y Βαλίος «Rodado», y la descripción de los caba-
llos de una cuadriga en un pasaje de Eurípides de evidentes reminiscencias
homéricas (E. IA 221ss.): dos son «nevados» (λευκοστίκτῳ τριχὶ βαλιούς,
v. 222) como Balio; los otros dos, «de pelaje rojizo» (πυρσότριχας, v. 225),
tienen «calzas» como Janto: ὑπὸ σφυρὰ / ποικιλοδέρμονας «de pelaje va-
riopinto por debajo de los corvejones» (vv. 225-226).
Αἰόλος se dice de diversos fenómenos y actividades. Con ninguno
de ellos la acepción de «rápido» es ineludible25. En A. Th. 493-494, Tifeo
lanza por la boca una humareda negra que Esquilo define como αἰόλην
πυρὸς κάσιν «hermana del fuego». El D G E lo interpreta como «humo que
forma volutas»26. En realidad, el humo rara vez es uniforme. Su color va
del blanco al negro a través de los diversos tonos de gris. El L S J sugiere
una combinación de humo y llamas: «[smoke] flushed by fire-light».
En αἰολοβρόντα Διὸς αἴσᾳ (Pi. O. 9.42) el epíteto αἰολοβρόντας apli-
cado a Zeus suele entenderse como compuesto de sentido agentivo con un
primer elemento de carácter verbal: «wielder of the flashing thunderbolt»
(L S J )27, «qui lance le tonerre» (Bailly). Esta interpretación adolece de diversos
inconvenientes:
a. Los compuestos de rección verbal del tipo de φυγοπτόλεμος, μισο
βάρβαρος son raros.
b. El sufijo -της se añade a un segundo elemento de carácter verbal: cf.
κυνηγέτης, ἀνδρειφόντης.
c. Contra la creencia general, no existe una raíz verbal αἰολ- (§§ 6-9).
24
Cf. también Τυνδαρίδη ταχύπωλε (Theoc. 22.136).
25
Sobre αἰόλα σάρξ interpretada como «carne trémula», cf. más arriba n. 11.
26
Para esta idea, cf. κνίση δ᾽ οὐρανὸν ἷκεν ἑλισσομένη περὶ καπνῷ «el humo de grasa
llegaba al cielo formando espirales alrededor del humo» (Hom. Il. 1.317).
27
Esta glosa combina las nociones de movimiento (wield ‘blandir’) y brillo (flashing)
que presuntamente expresa αἰολ-; cf. también τοῦ τῶν ταχέως κινουμένων βροντῶν αἰτίου
en un escolio reciente.
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Con más acierto, el D G E interpreta αἰολοβρόντας como compuesto po-
sesivo, pero su traducción («de relámpagos zigzagueantes») es doblemente
inexacta, pues ni αἰολο- significa «zigzagueante», ni βροντή se refiere al
relámpago.
Hay que pensar, por tanto, en un compuesto posesivo del mismo tipo
que μεγαβρόντας «de grandes truenos» (Ar. V. 323) creado a partir de
βροντή; para la morfología del compuesto, cf. αἰολομίτρης «de vistosa
mitra» (Hom.), ἀκαμαντολόγχας «de lanza infatigable» (Pi.) sobre μίτρη y
λόγχη respectivamente. Como propone Parmentier (1922: 424), αἰολο- se
refiere a una cualidad del sonido del trueno. El compuesto αἰολοβρόντας
significa, por tanto, «de truenos variopintos»28.
En las Ranas de Aristófanes, vv. 248-250, el coro canta: ἐν βυθῷ χο
ρείαν / αἰόλαν ἐφθεγξάμεσθα / πομφολυγοπαφλάσμασιν. El D G E traduce
χορείαν αἰόλαν como «danza animada». Este sentido es innecesario. Lo que
las ranas han entonado en el fondo de la laguna es un «variopinto» canto
de danza adornado de burbujas y borbollones. La sinestesia de música y
color es trivial: hablamos tanto del colorido o del cromatismo de una melo-
día como del tono de un color. En griego no es raro que αἰόλος y ποικίλος
se empleen en un contexto musical: παναίολον… αὐδάν (AP 15.27.13-20
Simm.), αἰόλῳ μέλει ([Link]. 5b.2 P M G ), φόρμιγγά τε ποικιλογάρυν
(Pi. O. 3.8), ποικίλον ὕμνον (Pi. O. 6.87), ἡ ποικιλῳδὸς Σφίγξ (S. OT 130)
(más ejemplos en Méndez Dosuna 2010: 455).
El último testimonio posible de la acepción de «rápido» aparece en las
Tesmoforiantes de Aristófanes. Atado a un tablón por el cuello, las muñecas
y los tobillos, el Pariente de Eurípides entona una grotesca monodia que
termina con las siguientes palabras: λαιμότμητ᾽ ἄχη δαιμόνι᾽ αἰόλαν / νέ
κυσιν ἐπὶ πορείαν (vv. 1054-1055). Como un «viaje multicolor» es un
sinsentido29, los comentaristas y traductores creen de forma casi unánime
28
Snell conjetura αἰολοβρέντα sobre la base de ἀργιβρένταν (Pi. Fr. 52.9 S.-M.) y
καρτερόβρεντα (Pi. Fr. 155.1 S.-M.). El elemento -βρέντᾱς puede interpretarse como de-
rivado de βρέμω con el sufijo de agente -τᾱς (-βρέν-τᾱς; cf. también Hom. ὑψιβρεμέτης)
o relacionarse con *βρεντή, variante de βροντή que atestigua Hesiquio (βρενταί· βρονταί,
α 1107 Latte). Esta sería la única interpretación válida para ἐλασιβρέντας «que pone en mo-
vimiento el rayo» (Pi. Fr. 144 S.-M.) y ἀναξιβρέντας «que domina el trueno» (B. 3.66) cuyo
primer elemento parece tener valor verbal; cf. ἐλάσιππος / Ἐλάσιππος (ἐλαύνω) y ἀνα
ξίφορμιγξ, Ἀναξίδαμος (ἀνάσσω). Otros estudiosos prefieren corregir en ἐλασιβρόντας,
ἀναξιβρόντας o en ἐλασίβροντος, ἀναξίβροντος.
29
Thiercy (1997) traduce «sur le chemin irisé qui mène chez les morts». La iridiscencia
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que las «terribles conjogas de garganta cortada» que el dogal produce al
Pariente, son el preludio «para un rápido viaje a los muertos». Esta inter-
pretación, sin embargo, se enfrenta a diversos inconvenientes, entre los que
no es el menor el hecho de que, en época clásica, no haya más testimonios
fiables de la presunta acepción (para más detalles, Méndez Dosuna 2010).
Las dificultades desaparecen si corregimos πορείαν, lectura del Ravenas,
en χορείαν: «[padezco] conjogas de garganta herida adecuadas para [en-
tonar yo] un variopinto canto de danza para [que bailen] los muertos».
La combinación αἰόλαν… χορείαν ya la hemos encontrado en las Ranas.
Con toda probabilidad, un copista o editor de Aristófanes que sabía que
αἰόλος significaba «rápido», corrigió χορείαν en πορείαν que le parecía más
acorde con el contexto.
Por último, como nombre propio, Αἴολος «Veloz» sería un apelativo
oportuno para el Señor de los vientos (por ej., von Kamptz 1982: 233): cf.
λιγέων ἀνέμων λαιψηρὰ κέλευθα «los ágiles caminos de los sonoros vientos»
(Hom. Il. 14.17, 15.620). Con todo, la acepción figurada de «variado, cam-
biante» no es en absoluto descartable: cf. φορητὰ κυμάτεσσι παντοδαπῶν
ἀνέμων ῥιπαῖσιν «transportados por las olas por ráfagas de viento de todas
clases» (Pi. fr. 78 Maehler). Este parece el sentido de αἰόλος en Aristóteles,
Pr. 941b.24, único testimonio del adjetivo en la prosa de época clásica: διὰ
τἰ ἐπὶ Ὠρίωνι γίνονται αἰόλοι (sic) μάλιστα αἱ ἡμέραι καὶ ἀκαιρίαι τῶν
νευμάτων; «¿Por qué bajo Orión los días se vuelven muy variables y los
vientos intempestivos?»30.
6 Testimonios de la presunta raíz verbal Α ΙΟΛ - «revolver»
La naturaleza verbal de la raíz *αἰϝολ- se revelaría de forma inequívoca
en tres manifestaciones concretas: (a) los verbos αἰόλλω y αἰολέω; (b) el
entra dentro de la semántica de αἰόλος, pero la traducción es inviable, pues ni πορεία signi-
fica «camino, ruta», sino «viaje, desplazamiento», ni es evidente qué pueda ser un «camino
tornasolado». Un escoliasta del Ravenas 429 glosa arbitrariamente αἰόλαν como σκοτεινήν
«oscura» en supuesta alusión a las tinieblas del Hades.
30
El nombre de los eolios (Αἰολεῖς) y de su antepasado mítico Αἴολος puede derivar del
color de su indumentaria o de una decoración pintada o tatuada sobre la piel (Parmentier
1922: 427 menciona a los Picti como paralelo) o, más verosímilmente, del carácter mestizo
de la estirpe: cf. Πάμφυλοι.
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epíteto κορυθαίολος que, en la Ilíada, se aplica 39 veces a Héctor y una a
Ares; (c) el nombre del gato montés αἰέλουρος o αἴλουρος.
De αἰόλλω y αἰολέω me ocuparé en §§ 7-8. El epíteto homérico κορυ
θαίολος es, según la interpretación más difundida, un compuesto de rec-
ción verbal sinónimo de κορυθάϊξ: «moving the helmet quickly, i.e. with
glancing helm» (L S J )31, «qui agite la crinière de son casque» (Bailly)32. Esta
explicación es antigua:
ὁ δὲ κορυθαίολος ὁ τὴν κόρυθα εὐκίνητον ἔχων· αἰόλλειν γὰρ τὸ κινεῖν «koru-
thaíolos es el que tiene el yelmo movedizo, pues aióllein es ‘mover’» (Apollon.,
Lex., p. 102 Bekker)
κορυθαίολος· μαχητὴς, ἀπὸ τοῦ αἰολεῖν τὴν κόρυν r, ὃ ἔστιν ἐπισείειν. ἢ
*ποικίλην ἔχων περικεφαλαίαν. ἢ εὐκίνητος AS «‘guerrero’, de aioleîn tḕn
kórun, que significa ‘agitar’ [el yelmo] o ‘que tiene un casco vistoso’ o ‘ágil’»
(Hsch. α 3687 Latte).
Contra esta interpretación Page (1959: 249-250) argumentaba con razón
que no hay motivo para que un guerrero cabecee con el yelmo33. En un
notable trabajo sobre «bahuvrīhis invertidos» (sc. compuestos posesivos cuyo
primer miembro es sustantivo y el segundo adjetivo), Tribulato (2006:
165-166) explica de forma convincente κορυθαίολος como resultado de la
univerbación de un sintagma *κόρυθα αἰόλος, donde κόρυθα desempe-
ñaba el papel de acusativo de relación. Oportunamente, Tribulato subraya
que el carácter denominativo de αἰόλλω es incuestionable. Sin embargo,
dado que, por las razones que expuse más arriba (§ 5.2), la acepción de
«quick-moving, glittering» que los diccionarios atribuyen a αἰόλος, es
ilusoria, κορυθαίολος no puede significar «with a flashing helmet» (Page)
ni «with glistening helmet» (Tribulato). El epíteto significa «colorido en
cuanto al yelmo, sc. con yelmo de colorines» referido a los vivos colores del
31
La equivalencia se fundamenta en la presunta evolución «moverse rápidamente» >
«brillar».
32
Cf. «el del resplandeciente casco» (Rodríguez Alonso 1989), «de refulgente yelmo»
(López Eire 1989), «de yelmo centelleante» (García Blanco - Macía Aparicio 1991, 1998), «de
brillante cimera» (Martínez García 2010), «de tremolante penacho» (Crespo Güemes 1991),
pero «de yelmo variopinto» (Macía Aparicio 2009).
33
Page (1959: 288-289, n. 93) recela de que «movedizo, ágil» sea el sentido primario de αἰό
λος. Aun así, acepta la idea de movimiento para αἰόλλειν, πόδας αἰόλος ἵππος y αἰολόπωλος.
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penacho o posiblemente a la vistosa decoración del casco, que, en muchos
casos, no pasaba de ser un gorro de cuero acolchado a modo de chichonera.
Los etymologica bizantinos relacionan el nombre del gato montés con
αἰόλλω:
αἴλουρος, παρὰ τὸ αἰόλλειν καὶ κινεῖν τὴν οὐράν […]. τὸ δὲ αἰόλος σημαίνει
τρία· ἔστιν ὄνομα κύριον […] καὶ τὸν ποικίλον […] καὶ τὸν εὐκίνητον ‘aílouros:
por referencia a ‘menear (aióllein) y mover la cola. Aiólos significa tres cosas:
es nombre propio, denota al ‘vistoso’ y al ‘ágil’» ([Link]. s.v. αἰολόπωλος, α
1571 Lasserre-Livadaras).
αἴλουρος· τὸ ζῷον, παρὰ τὸ αἰόλειν (sic) καὶ ἀνάγειν τὴν ουρὰν καὶ κινεῖν
«aílouros: el animal, en referencia a menear (aiólein) y levantar y mover la cola’
(EM s.v. αἰολόπωλος, p. 34 Kallierges).
Aun conscientes de las dificultades formales, los etimologistas modernos
(Frisk, Chantraine, Beekes) suscriben esta explicación. Sin embargo, ni hay
la menor huella del supuesto grado e *αἰελ-, ni αἰλ- puede ser grado Ø de
*αἰϝελ- / αἰϝολ- (se esperaría *αἰυλ-), ni tampoco se explica la pérdida de
e en αἴλουρος, pero, sobre todo, la equivalencia entre αἰόλλειν (o, para el
caso, αἰολεῖν) y κινεῖν carece de todo fundamento (§§ 7-8). Además, como
observa Parmentier (1922: 428), los gatos no son animales que meneen la
cola. Si, por etimología popular, los hablantes o los gramáticos hubieran
reanalizado αἰέλουρος/αἴλουρος como αἰόλος + οὐρά, habría sido por la cola
del animal que tiene dos o tres anillos de color oscuro y un remate negro34.
7 ¿ Α Ι Ο Λ Λ Ω «revolver»?
Si dejamos de lado los numerosos testimonios de los lexicógrafos y esco-
liastas, que lo citan como si fuese un sinónimo de κινεῖν de uso corriente
(en las secciones anteriores se han citado algunos ejemplos ilustrativos),
el verbo αἰόλλω solo aparece en tres obras literarias. En dos de ellas, el
34
En los Rastreadores de Sófocles (Fr. 314.301-302 Lloyd-Jones), la ninfa Cilene describe
la tortuga como un animal corto, rechoncho y encerrado en un «cuero variopinto» (ποικίλῃ
δορᾷ). El coro de sátiros pregunta si se parece a un leopardo o a un gato montés. Es indudable,
por tanto, que Sófocles clasificaba al gato montés en la clase de los animales «variopintos»,
pero esto no implica, sin embargo, que analizase αἰέλουρος como αἰόλος + οὐρά.
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J uliá n Mén de z D osu n a
sentido de «colorear, dar color» («colorearse, tomar color» en la voz media),
esperable en un derivado de αἰόλος, es evidente:
θέρει […] ὅτ᾽ ὄμφακες αἰόλλονται «en verano cuando las uvas agraces toman
diversos colores» ([Hes.], Sc. 399)
ἄλλῳ δ᾽ ἐγχλοάουσα λοπὶς περιμήκεα κύκλον/ ποικίλον αἰόλλει «a otra [ser-
piente] escamas verdosas colorean su anillo enorme y vistoso» (Nic. Th. 54-55)35
La equivalencia αἰόλλειν = κινεῖν se ha establecido a partir de un símil
de la Odisea:
ἀτὰρ αὐτὸς ἑλίσσετο ἔνθα καὶ ἔνθα.
ὡς δ᾽ ὅτε γαστέρ᾽ ἀνὴρ πολέος πυρὸς αἰθομένοιο,
ἐμπλείην κνίσης τε καὶ αἵματος, ἔνθα καὶ ἔνθα
αἰόλλῃ, μάλα δ᾽ὦκα λιλαίεται ὀπτηθῆναι,
ὣς ἄρ᾽ ὅ γ᾽ ἔνθα καὶ ἔνθα ἑλίσσετο (Hom. Od. 20.24-28)
Pero él se revolvía aquí y allá. Como cuando un hombre revuelve [aquí y allá]
sobre abundante fuego un vientre lleno de grasa y sangre, pues desea que se
ase deprisa, así se revolvía él a uno y otro lado (trad. de Calvo 1983)
Como se ha observado reiteradamente (Rutherford 1992: 206-7, de Jong
2000: 486), el símil es excepcional por incluir un comparans doble. Por un
lado, el hombre ansioso por terminar el asado de una especie de haggis se
compara con Ulises ansioso por ejecutar su venganza. Por otro, el vientre
que se asa sobre el fuego se corresponde con Ulises que da vueltas sobre
la cama. La triple repetición de ἔνθα καὶ ἔνθα (vv. 24, 26, 28) resalta el
paralelismo entre ἑλίσσετο (vv. 24, 28) y αἰόλλῃ (v. 27). Llevados de las
apariencias los estudiosos modernos han creído que αἰόλλειν y ἑλίσσειν
son sinónimos tal como opinaban los escoliastas:
ποικίλως στρέφῃ ἢ κινῇ «da vueltas o mueve variadamente» (ΣV)
35
Los escoliastas de Nicandro, que conocen la dos acepciones del verbo, glosan αἰόλλει
como κινεῖ (ΣGbm), στρέφει, ποικίλλει (Σbm), ποικίλλει ἢ στρέφει (Σd). Sin embargo, es ab-
surdo que unas escamas verdosas puedan favorecer la movilidad (κινεῖ, στρέφει) de los anillos
de la serpiente. Simplemente les añaden una nota de color (ποικίλλει).
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G losog r afí a g riega y polise m ia i r r acio nal
αἰόλλῃ· κινῇ παρὰ ἄελλαν, ὅθεν καὶ «πόδας αἰόλος ἵππος» [Il. 19.404], ὁ εὐ
κίνητος τοὺς πόδας· καὶ «κορυθαίολος», ὃν ἀλλαχοῦ «κορυθάϊκα» [Il. 22.132]
εἶπε· καὶ «αἰόλαι εὐλαί» [Il. 22.509]· καὶ «αἰολοπώλους» [Il. 3.185]· καὶ
«σφῆκες μέσον αἰόλαι» [Il. 12.167] «Mueve. con referencia a áella («ímpetu»),
de donde también pódas aiólos híppos, el [caballo] ágil de los pies y koruthaíolos,
que en otro lugar [Homero] llamó korutháïx, y aiólai eulaí («gusanos movedi-
zos»), aiolópōloi («de potros rápidos») y sphêkes méson aiólai («avispas ágiles de
cintura»)» (ΣBHQ = Porph. ad Od. p. 127 Schrader)
En realidad, como ya intuyó Parmentier (1922: 426-427), esta explicación
está desenfocada. En Od. 20.27 αἰόλλω significa «colorear» (significado
referencial o denotativo), exactamente igual que en los otros dos pasajes
citados más arriba. En el contexto de un asado, «colorear» equivale a «do-
rar (la carne)» (significado contextual), pues los asados tienen un color no
uniforme (αἰόλος). Si, pese a todo, la comparación entre el vientre y Ulises
funciona es porque interviene otro nivel de la significación: el significado
inferencial o connotativo que sirve de puente en la cuasi-equivalencia
ἐλίσσετο ≈ αἰόλλῃ. El oyente o lector de Homero completa la escena
basándose en su propia experiencia: para dorar una pieza de carne en la
parrilla, es preciso moverla cada poco tiempo (significado inferencial) si
uno no quiere que se queme.
Apolonio el Sofista, (s. I d.C.), una de las fuentes más importantes de
la antigua interpretatio homerica, ofrece la explicación correcta del pasaje
en su Léxico Homérico, p. 15, ll. 29ss. Bekker = I 54 Steinicke. Reproduzco
aquí la entrada en su integridad tal como la transmite el Coislinianus 345
(s. X), codex unicus del epítome de Apolonio (Bekker 1833); mi traducción,
puramente orientativa, anticipa lo que se explicará luego:
αἰολλή· πεποικιλμένη· συμβαίνει γὰρ τὸ ἁπτόμενον διὰ τῆς εὐστροφῆς
ὥσπερ ποικίλλεσθαι ἐπὶ τῆς θέσεως νημένον· «ὡς δ᾽ ὅτε γαστέρ᾽ ἀνὴρ πό
λεος πυρὸς αἰθομένοιο ἐμπλεῖ κνίσης τε καὶ αἵματος αἰολλή, μάλα δ᾽ ὦκα
λιλαίεται ὀπτηθῆναι» [Hom. Od. 20.25-27]. τὸ δὲ αἰόλον ποικίλον· «οἱ δ᾽ ὥς
τε σφῆκες μέσον αἰόλοι ἠὲ μέλισσαι» [Hom. Il. 12.167]. ὁ δὲ κορυθαίολος ὁ
εὐκίνητον ἔχων τὴν κόρυθα «Aioll´¯e: «coloreada», pues sucede que lo que está
ardiendo [o lo que se está asando] como que va tomando color en su posición
cuando se va moviendo. «Como cuando un hombre sobre un fuego que arde
abundante llena de grasa y sangre un vientre coloreado, pues desea que se ase
deprisa». Aiólos es «variopinto»: «y ellos como avispas variopintas de abdomen
y abejas». Koruthaíolos es ‘el que tiene el yelmo movedizo’».
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J uliá n Mén de z D osu n a
El texto del Coislinianus es problemático. Para empezar, incluye dos voces
nihili: εὐστροφῆς, para la que F. Pontani (per litteras) me sugiere στροφῆς
o συστροφῆς, y νημένον, que habría que corregir en νενη(σ)μένον «re-
lleno» (de νέω < νηέω) o κινύμενον «mientras se mueve» o quizá ἡμμένον
«encendido» (sugerencia de F. Pontani)36. El participio ἁπτόμενον no es
imposible, pero Bekker (1833) y Steinicke (1957) ven con buenos ojos la
conjetura ὀπτώμενον de Villoison (1778: 76).
Steinicke marca el participio πεποικιλμένη con una crux como forma
corrupta y, siguiendo a Villoison, enmienda la cita de Od. 20.25-27 para
acomodarla al texto de la vulgata homérica. Parece, sin embargo, que Apo-
lonio o posiblemente su epitomador han malinterpretado el subjuntivo
αἰόλλῃ del símil homérico como si fuera un adjetivo αἰολλή (sic) que debe
de calificar a γαστέρ(α) pese a que la concordancia exigiría un acusativo
αἰολλήν37. Para suplir la falta de verbo en la subordinada de ὡς δ᾽ ὅτε, el
adjetivo ἐμπλείην se ha convertido en un verbo ἐμπλεῖ, variante tardía de
clás. ἐμπί(μ)πλησι, ἐμπιπλεῖ. El resultado es un verso amétrico y con un
error de concordancia. En cualquier caso, la equivalencia αἰολλή = πεποι
κιλμένη (quizá αἰολλῇ y ποικίλλῃ vel similia en el original de Apolonio)
queda corroborada por τὸ δὲ αἰόλον ποικίλον y la cita de Il. 12.167. El
comentario sobre κορυθαίολος parece una apostilla que, de forma bastante
inorgánica, se hace eco de la otra acepción de αἰόλος.
En conclusión, αἰόλλω con el sentido de «mover rápidamente» es un
fantasma lexicográfico. Αἰόλλω es sinónimo del más común ποικίλλω
«colorear» que ya atestigua Homero: cf. ἐν δὲ χόρον ποίκιλλε «Dentro
[del escudo], [Hefesto] fue dando color a un espacio para el baile» (Hom.
Il. 18.590).
Pese a que nos ha llegado en una versión defectuosa, la entrada αἰολλή
en Apolonio el Sofista demuestra que algunos filólogos alejandrinos en-
tendían correctamente el sentido de αἰόλλω en Od. 20.27.
8 ¿ Α Ι Ο Λ Ε Ω «revolver»?
Igual que sucedía con αἰόλλω, los glosógrafos mencionan un verbo αἰολέω
36
Villoison (1773: 77) traduce: «saepius motum & agitatum».
37
Steinicke transcribe αἰόλλη. En todo caso, las marcas acentuales del Coislinianus 345
no son fiables.
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«mover» como si fuese un término corriente. Si dejamos a un lado los
escritos de los gramáticos, los diccionarios modernos recogen un único
ejemplo en Platón, aunque, como vamos a ver, el catálogo debe ampliarse.
En Crátilo 409a, Platón por boca de Sócrates propone diversas etimologías
para ἥλιος partiendo de la variante dórica ἅλιος:
ἅλιος οὖν εἴη μὲν ἄν κατὰ τὸ ἁλίζειν εἰς ταὐτὸν τοὺς ἀνθρώπους ἐπειδὰν
ἀνατείλῃ, εἴη δ᾽ ἄν καὶ τῷ περὶ τὴν γῆν ἀεὶ εἱλεῖν ἰὼν, ἐοίκοι δ᾽ ἂν καὶ ὅτι
ποικίλλει ἰὼν τὰ γιγνόμενα ἐκ τῆς γῆς· τὸ δὲ ποικίλλειν καὶ αἰολεῖν ταὐτόν
«Así que sería hálios (a) por cuanto que reune (halízein) a los humanos en el
mismo sitio cuando sale; (b) también lo sería por avanzar girando siempre
alrededor de la tierra; y (c) estaría justificado porque, según avanza, colorea
lo que nace de la tierra: poikíllein y aioleîn son lo mismo».
Del pasaje se deduce que Platón no conoce la doble acepción de αἰολεῖν.
En caso contrario, no habría recurrido al verbo εἱλεῖν «girar» puesto que
αἰολεῖν – fonéticamente más parecido a ἅλιος – habría justificado por sí
solo la etimología (b).
En general, los otros testimonios de αἰολέω han quedado descartados. El
más antiguo aparece en un pasaje de la Pítica 4 donde Píndaro relata cómo
Medea ayuda a Jasón a uncir los bueyes de Eetes que exhalan fuego. En
el verso 233, los códices transmiten πῦρ δέ νιν οὐκ αἰόλλει παμφαρμάκου
ξείνας ἐφετμαῖς. La lectura αἰόλλει es incompatible con la métrica, que
exige una escansión ⏑⏑�. Heyne (1798: 292) conjeturó αἰόλει 3ª sg. impf.
de αἰολέω, sin aumento y con el sentido figurado de «conmover» (movere
aliquem)38. Sin embargo, Boeckh (1811: 93) en su monumental edición de
Píndaro leyó ἐόλει, conjetura que – con la excepción de Mommsen (1864) –
han adoptado las ediciones de Píndaro hasta fecha muy reciente y también
los diccionarios (L S J , Bailly, D É L G , Beekes 2010).
Según la doctrina común (Braswell 1988: 320-321), ἐόλει es un plus-
cuamperfecto de εἴλω / εἰλέω «girar». Dos escolios explican el sentido de
αἰόλλει / ἐόλει como sigue:
38
La anomalía métrica ya había sido notada por Pauw (1748: 168) quien propuso una
corrección αιολει sin acentuar (¿3ª sg. impf. αἰόλει? ¿3ª sg. pres. αἰολεῖ?): «αιολω idem, quod
αιολλω».
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πῦρ δέ νιν οὐκ αἰόλει· πῶς τὸ πῦρ αὐτὸν οὐκ ἐτάρασσε τὸν Ἰάσονα, ὁ μὲν
Πίνδαρος οὐκ ἐξέθετο «Cómo el fuego no perturbaba a Jasón, Píndaro no lo
explicó» (Sch. a).
ὁ δὲ νοῦς· τὸ δὲ πῦρ αὐτὸν οὐκ ἐτάρασσε ταῖς ἐντολαῖς τῆς Μηδείας πει
σθέντα. αἰόλλειν δὲ τὸ ταράσσειν, αἰόλησις γὰρ ἡ κίνησις ὡς καὶ Ὅμηρος
[Od. 10.27]· «αἰόλλει, μάλα δ᾽ ὦκα λιλαίεται ὀπτηθῆναι «El sentido es que
el fuego no le perturbaba porque seguía las instrucciones de Medea. Aióllein es
‘perturbar’, pues aiólēsis es el ‘movimiento’ como también atestigua Homero:
‘mueve y desea que se ase muy deprisa’» (Sch. b).
Este es también el sentido que le atribuyen los traductores modernos
de Píndaro39.
La forma correspondiente del pluscuamperfecto medio-pasivo ἐόλητο
se atestiguaría en Apolonio de Rodas y en su imitador Mosco (cf. Braswell
1988: 320-321). En A.R. 3.468-471, Medea sufre porque su amado Jasón
debe enfrentarse a los toros de Eetes: ἡ μὲν ἂρ᾽ ὧς ἐόλητο νόον μελεδήμασι
κούρη (v. 471). La lectura ἐόλητο aparece en dos códices (S, E) y un escolio
(ΣLmP), mientras que otros códices (L, A, G, D) transmiten αἰόλητο. El
escolio citado glosa ἐόλητο como ἐτετάρακτο καὶ ἐν ἀγωνίᾳ ἦν («estaba
agitada y sumida en la angustia»).
En los versos 74-73 de la Europa de Mosco se lee: ἦ γὰρ δὴ Κρονίδης ὥς
μιν φράσαθ᾽ ὣς ἐόλητο / θυμόν. La lectura ἐόλητο es general en los mss.,
pero un escoliasta escribió αἰόλητο en el margen del códice F. Se acepta
unánimemente que ἐόλητο es una forma que Mosco tomó de Apolonio y
que significa que Europa «estaba turbada en su animo». La interpretación
contaría con el aval de los lexicógrafos:
ἐόληται· τετάρακται. ἐπτόηται. ὠδύνεται «está alterada, está aterrada, está
afligida» (Hsch. ε 4035 Latte)
ἐόλητο· ἐκεκίνητο καὶ ἐτετάρακτο. γράφεται καὶ διὰ τῆς ΑΙ διφθόγγου
«estaba conmovida y alterada. Se escribe también con el diptongo AI» (EM
p. 351, l. 57 Kallierges)40
39
La única excepción que conozco es Suárez de la Torre (1988): «el fuego no le hacía
agacharse».
40
El E M cita como autoridad a A.R. 3.471. La información puede proceder de Herodiano.
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Braswell (1988: 320-321) deduce que en los mss. de Píndaro se produjo
una contaminación con Hom. Od. 20.27 de modo que la presunta forma
ἐόλει se habría convertido en αἰόλ(λ)ει ya en una época en que E y AI se
pronunciaban igual. Como el significado del verbo en Píndaro estaría
más cerca del de ἐόλητο en Apolonio Rodio y Mosco que del de αἰόλλῃ
en Homero, habría que concluir que en P. 4.233 Píndaro escribió ἐόλει y
no αἰόλει. Ninguna de estas inferencias se sostiene.
Recientemente, Gentili (1991: 80-82) (cf. también Gentili et al. 1995:
490) ha reivindicado la lectura αἰόλει de Heyne frente a la conjetura ἐόλει
de Boeckh:
a. Los pluscuamperfectos ἐόλει y ἐόλητο son un invento de los filólo-
gos modernos. Las formas de perfecto realmente atestiguadas para
εἴλω / εἰλέω, son ἔελμαι, εἴληκα, εἴλημμαι.
b. La falta de aumento de αἰόλει es normal en Píndaro.
c. La correptio (sc. la resilabación de la semivocal) de αι ante vocal no es
infrecuente (West 1982: 11-12): cf. δείλαιος escandido ⏑⏑� en final
de verso (11× en Aristófanes). Las grafías ἐόλει y ἐόλητο son un ardid
para conseguir la escansión ⏑⏑� (ᾰἰόλει [[Link]ː], ᾰἰόλητο [[Link].lεː.to]).
La grafía E no es rara en papiros y mss.: ἐώραις por αἰώραις (S. OT
1264) y παλεο- por παλαιο- en παλεομίσημ᾽, πα[λ]ε[ο]νυμφαιογόνον
([Link]. Pers. 79-80, 110).
Por lo tanto, en Apolonio Rodio y en Mosco hay que leer αἰόλητο, que
Gentili interpreta como pluscuamperfecto medio de αἰολέω41.
Pese a todo, Gentili, igual que Heyne, da por bueno el sentido de «agitar,
perturbar»42:
αἰόλει imperfetto di αἰολέω […] nel senso di ποικίλλω «variego», ma qui nel
significato di ταράσσω come attestano gli scolî e come confermano gli ana-
loghi απαιολέω […] ed αἰολάω (Gentili et al. 1995: 490)
41
No es descartable una grafía itacística de un imperfecto αἰολεῖτο
42
Gentili (1991: 80, n. 28) también cree probable la relación etimológica de αἰόλος y
αἰόλλω con la raíz *wel- (εἰλέω), pero ya vimos en § 4 que esto es imposible.
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Los argumentos de Gentili son débiles. Para empezar, el testimonio
del escoliasta de Pi. P. 4.233 no prueba nada, pues es evidente que conoce
la interpretatio homerica de Od. 20.27 e infiere del contexto un sentido que
cree apropiado para αἰόλει.
Tampoco constituyen una prueba válida los rarísimos testimonios de
αἰολάω, ἀπαιόλη y sus derivados43:
ξένων ἀπαιόλημα κἀργυροστερῆ / βίον νομίζων «[un bandolero] que cree que
su vida es engañar a los extraños y privarlos de su dinero» (A. Ch. 1002-1003)
τέθνηκεν αἰσχρῶς χρημάτων ἀπαιόλῃ «Está muerto de forma vergonzosa
por un fraude de dinero» (A. Fr. 186 Sommerstein)
τοῦτο κἄμ᾽ ἀπαιολᾷ (ἀπαιολεῖ L) «Eso también me confunde» (E. Io. 549)
ἐξευρετέος γὰρ νοῦς ἀποστερητικός / κἀπαιόλημ(α) «Pues hay que encontrar
una idea privatoria y un engaño» (Ar. Nu. 728-729)
εὖ γ᾽, ὦ παμβασίλει᾽ Ἀπαιόλη «¡Muy bien, Engañifa, reina absoluta!» (Ar.
Nu. 1150)
δυσθυμεῖ καὶ αἰολᾶται τῇ γνώμῃ «Siente desánimo y falta de fijación en la
mente» (Hp., Mul. 2.174bis)44
A la escasez de ejemplos se suma el hecho de que la etimología y el pro-
pio significado de las palabras en cuestión son inciertos. No es ni siquiera
seguro que ἀπαιόλη sea un compuesto de ἀπό + αἰολ-. Los escoliastas y
lexicógrafos atribuyen a estos términos sentidos muy dispares, lo que delata
que están aventurando simples conjeturas deducidas del contexto:
ἀπαιόλη· ἀπάτη p ἀποστέρησις. Αἰσχύλος Περραιβίσιν «engaño, privación.
Esquilo en las Mujeres de Perrebia» (Hsch. α 5725 Latte)
ἀπαιολᾶν· παραλογίζεσθαι «desbarrar» (Hsch. α 5726 Latte)
43
Las traducciones – por las razones que se expondrán a continuación – son convencio-
nales y se inspiran de cerca en las de diversos traductores.
44
Los mss. transmiten ἑωλᾶται (D F G H I J ), ἐωλᾶται (K), ἐολᾶται (θ). El sentido del
pasaje sería compatible con una conjetura ἀλᾶται «anda errante, desvaría».
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ἀπαιόλημα· ἀποκάθαρμα. *ἢ ἀπάτημα g ἢ ἀποπλάνημα. Σωφοκλῆς «excre-
ción, engaño o añagaza. Sófocles» (Hsch. α 5727 Latte)
ἀπαιόλησις μισθοῦ· ἀποστέρησις μισθοῦ, ὡς ὑστεροῦντας τῶν μισθῶν τοὺς
ὑπουργοῦντας «’privación de sueldo’ como si se retrasasen en los sueldos los
que ayudan» (Hsch. α 5728 Latte)
Por lo demás, es innegable que existe una relación intertextual entre
αἰόλει en Pi. P. 4.233 y αἰόλλῃ en Od. 20.27: el fuego actúa como nexo entre
los dos textos. Según Parmentier (1922: 427), que consideraba la corrección
ἐόλει de Boeckh innecesaria y «médiocrement poétique», el αἰόλλει de los
manuscritos crearía un hermosa imagen: Jasón se enfrentaría a los bueyes
sin que el fuego de sus fauces lo iluminase con sus reflejos multicolores
(«sans même que le feu le bariole de ses reflets»). Pero ¿qué hechizos habrían
podido impedir que el fuego tornasolara al héroe y, sobre todo, de qué le
habría servido? En realidad, el significado contextual de αἰόλει en Pi. P.
4.233 es comparable al de αἰόλλῃ en Od. 20.27: las instrucciones de Medea
evitaban que el fuego «coloreara» (sc. «chamuscara») a Jasón.
No menos evidente es la relación intertextual entre Pi. P. 4.233 y A.R.
3.471. El nexo entre los dos pasajes es doble: los toros de Eetes y Medea.
Es posible que Apolonio Rodio conociese el sentido de αἰόλει en Píndaro
y que emplease αἰόλητο en sentido metafórico: «estaba requemada». Pero
no es menos posible que Apolonio atribuyese ya a αἰόλει el sentido de
ἐταράσσετο que le atribuyen los glosógrafos.
En resumen, αἰολέω se atestigua en Platón con el sentido esperable de
«colorear» y también en Píndaro con el valor contextual de «colorear con
fuego, chamuscar». Un uso figurado («estar quemado») no es imposible en
Apolonio Rodio y Mosco. Las formas ἐόλει y ἐόλητο son fantasmas que
deben desaparecer de los diccionarios.
9 La polisemia irracional de Α ΙΟΛΟΣ
Hemos concluido hasta aquí que los testimonios de αἰόλος y αἰόλλω / αἰο
λέω con las presuntas acepciones de «movido» y «(re)mover» en época arcaica
y clásica son inconsistentes. Es momento ahora de argumentar contra el
propio cambio semántico de la idea de movimiento a la de variedad
cromática que presuntamente tendría su origen en un fenómeno de
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J uliá n Mén de z D osu n a
sinestesia (§ 3). Conviene recordar, de entrada, que los testimonios para
brillo intermitente, presunto eslabón entre las dos acepciones, son
endebles (§ 5.2).
Como se sabe, la sinestesia consiste en asociar estímulos sensoriales
diversos: paleta cálida (color: vista + temperatura: tacto), verde chillón
(color: vista + sonido: oído), voz blanca (sonido: oído + color: vista).
Si la velocidad y el color producen combinaciones incongruentes
(*rapidez irisada, *verde ágil, *blancura veloz), es porque el color y la velo-
cidad pertenecen a un mismo dominio: la vista. La hipótesis de la sines-
tesia también deja sin explicar por qué αἰόλος («rápido» > «multicolor») y
ἀργός («rápido» > «brillante, blanco») habrían evolucionado de forma tan
antitética45.
Los paralelos en otras lenguas resultan engañosos. Así, en español se puede
decir que alguien es muy vivo «rápido» (cf. ingl. quick «vivo» > «rápido») o
que unos colores son vivos. En realidad, no hay una relación directa entre
las dos acepciones, sino que ambas derivan independientemente de la idea
de vitalidad.
Hay expresiones en las que, a primera vista, la velocidad se asocia
al brillo / color: esp. veloz como un rayo, ingl. in a flash «en un instante»
(lit. «en un destello»). Sin embargo, pese a las apariencias, aquí tampoco
hay sinestesia de velocidad y brillo. El núcleo de la comparación es la
fugacidad de un rayo o de un destello.
Las lenguas disponen de verbos que expresan una combinación de mo-
vimiento y luminosidad o una luz intermitente que crea un efecto
de movimiento: lat. coruscare «agitarse» y «relucir»; esp. rielar «temblar» y
«brillar con luz trémula»; ingl. glitter «relucir», twinkle «titilar», sparkle «cen-
tellear». También en griego αἰθύσσω, derivado de αἴθω «arder», parece que
significa «agitar» y «parpadear»; cf. αἰθυσσομένων δὲ φύλλων (Sapph. Fr.
2.5-7 Voigt) «las hojas vibran» o quizá «parpadean» (por el contraste de luz y
sombra que produce el movimento del follaje). Dettori (2010) atribuye este
doble significado a la sinestesia. Sin embargo, en estos casos movimiento
y luz conviven desde el principio: por ej., la semántica de «arder» incluye
la luz del fuego y el movimiento de las llamas (cf. esp. flamear «ondear»).
No hay, pues, una evolución de movimiento a luz o viceversa, sino, a lo
45
Por supuesto, los griegos desconocían que la luz blanca puede descomponerse por
dispersión refractiva en los colores del espectro electromagnético.
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sumo, una sinécdoque. Por otro lado, en los casos citados el movimiento
no expresa brillo, y, lo que es más decisivo, aunque hay movimiento
o una apariencia de movimiento, no existe la idea de desplazamiento
que presupone «mover de acá para allá».
En realidad, es inútil buscar una explicación racional a la «polisemia»
de αἰόλος46. El cambio de significado responde a uno de los mecanismos
que estudió Manu Leumann en sus célebres Homerische Wörter (1950: esp.
26-34 y cap. IV, pp. 20ss.: «Neue Wortbedeutungen und Wörter durch
Situationsausdeutung»). Un caso ilustrativo es el de κρήγυον «conveniente».
A partir de un conocido pasaje de la Ilíada, el autor del idilio 20 del Corpus
Theocriteum dedujo falsamente que κρήγυον significaba «verdadero»:
μάντι κακῶν, οὐ πώ ποτέ μοι τὸ κρήγυον εἶπας «adivino de males, nunca me
dijiste lo conveniente» (Hom. Il. 1.106)
ποιμένες, εἴπατέ μοι τὸ κρήγυον· οὐ καλὸς ἐμμί; «pastores, decidme la verdad:
¿no soy guapo?» ([Theoc.] 20.19)
Los estudios de Psicolingüística (cf., por ej., Aitchison y Lewis 1995) han
probado empíricamente que los hablantes deducen el sentido de las pala-
bras que no conocen, a partir del contexto en que aparecen. Sin hablantes
nativos a quienes interrogar, el contexto – junto con la etimología – es a
menudo la única vía de que disponemos los filólogos para interpretar el
significado de las palabras del griego antiguo.
En el caso de las palabras de uso frecuente, las pistas contextuales son
numerosas y permiten a los hablantes hacerse una idea clara y precisa de su
significado. Por el contrario, con las palabras propias de registros formales
y de uso infrecuente, los hablantes tienen más dificultades para construir
su semántica47. Este hecho las convierte en presa fácil de falsas inferencias.
A este respecto, Leumann (1950: 32-33) hizo una observación importante:
no todas las clases de palabras están expuestas por igual a las falsas inferencias.
46
Hablo de polisemia asumiendo la perspectiva de los diccionarios. En sentido estricto
es un caso de homonimia ya que, como vamos a ver, no existe conexión lógica entre las
acepciones que nos interesan.
47
Por razones similares, la «imagen fonética mental» de las palabras infrecuentes también
resulta confusa. La inseguridad se traduce en distorsiones de todo tipo: paralís por parálisis o
urdidumbre por urdimbre.
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J uliá n Mén de z D osu n a
En el caso de los sustantivos y los verbos, que son los elementos nucleares
que transmiten la información más relevante en una oración, el contexto
más próximo ofrece pistas abundantes e inequívocas. Por el contrario, el
contexto es de escasa utilidad para inferir el significado de los adjetivos
y, en especial, de los epítetos, cuyo papel en la oración es periférico. Es
este aislamiento contextual el que incrementa el riesgo de que resulten
malinterpretados. El adjetivo αἰόλος era, por tanto, el candidato perfecto
para la polisemia irracional: pertenecía al registro literario más elevado y
solía aparecer como epíteto ornante.
El fenómeno es común en todas las lenguas. Un caso paradigmático
puede ser el del adjetivo de sentido distributivo sendos -as en español, un
término de la lengua escrita que plantea dificultades en su uso a los ha-
blantes semicultos48:
Se tomaron sendas cervezas (uso correcto: «una cada uno»)
La perífrasis aparece en sendos decretos de concesión de ciudadanía (dos)
Los citados deudores y los sendos (¡con artículo!) cónyuges (los respectivos)
Bebieron sendas cervezas toda la noche (sendas = sucesivas)
Y a fe que sus cariños me valieron / inútiles, mas sendos sermonazos ( J. Zorrilla,
1884) (reiterados o intensos)
Nos comimos sendos bocadillos y, cuando digo «sendos», es porque eran de
jamón (estupendos)
Agarró senda (¡en singular!) borrachera (una enorme)
Históricamente, el mismo fenómeno explica el cambio de sentido de
lívido «amoratado» a «pálido» o de nimio «excesivo» a «insignificante».
Aunque, como acabamos de ver, también se dan entre los hablantes co-
munes, las falsas inferencias y la polisemia irracional resultante constituyen
un defecto típico del método de los glosógrafos:
48
Los ejemplos se han obtenido en Internet con la ayuda del motor de búsqueda de
Google. El último pertenece a un hablante argentino.
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The basic flaw in the method of the Γλωσσογράφοι is their habit of tailoring
their definitions of Homeric words to one passage or a handful of passages.
[…] They tend to focus on the immediate context and to sweep aside con-
siderations of etymology or even the general meaning of the Greek word
(Dyck 1987: 123)
En el caso concreto del adjetivo αἰόλος, su uso, salvo contadísimas
excepciones, estaba restringido a la poesía. Su sinónimo ποικίλος era el
equivalente en el habla cotidiana y la prosa. Estas diferencias estilísticas
saltan a la vista en el drama ático (tabla I):
metros cantados
diálogo
A. S. E. Ar.
total A. S. E. Ar.
total
αἰόλος 1 4 1 2 8 1 2 - - 3
ποικίλος - - 3 8 11 7 3 10 4 24
Tabla 1
En conjunto, la proporción de apariciones de αἰόλος y ποικίλος es de
1:1,37 en los metros cantados frente a 1:3 en el diálogo. Esquilo y Sófocles
rehuyen el prosaico ποικίλος en los pasajes líricos de estilo elevado. En
cambio, Eurípides y Aristófanes evitan usar αἰόλος en el diálogo y prefieren
ποικίλος incluso en los pasajes líricos.
En la interpretatio homerica, el caballo Janto (πόδας αἰόλος ἵππος) debe-
ría ser tan «rápido» como su amo (πόδας ὠκὺς Ἀχιλλεύς). Si Janto es un
caballo rápido, también deberían serlo los otros animales «rápidos» a los
que se aplica el adjetivo αἰόλος.
Una vez que se pone en marcha, el mecanismo de las falsas inferencias
es imparable. Así, si la noche es rápida en Homero (para θοὴ νύξ véase más
abajo), ese debería ser también el significado de αἰόλα νύξ en Sófocles:
αἰόλα νύξ· μέλαινα ὡς οἱ νεώτεροι ἢ ποικίλη διὰ τὰ ἄστρα ἡ νὺξ ἢ ταχεῖα
διὰ τὸ «νυκτὶ θοῂ» παρ᾽ Ὁμήρῳ L T r(MR) «aióla núx: ‘negra’ como los más
recientes o tachonada la noche por las estrellas o ‘rápida’ por lo de ‘en la rauda
noche’ en Homero» (Sch. S. Tr. 94 Xenis)
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J uliá n Mén de z D osu n a
La idea de que αἰόλος significa «ágil, rápido» se remonta al menos al
gramático Filóxeno (s. I d.C.), pero es muy posible que, aunque no haya
testimonios que lo confirmen, sea más antigua.
El campo semántico del color es especialmente propicio para la po-
lisemia irracional. Por ej., πηγός (dór. πᾱγός) significaba originalmente
«sólido, macizo» (cf. πήγνυμι «fijar, cuajar»): ἵππους πηγούς (Hom. Il.
9.124, 266), κύματι πηγῷ (Hom. Od. 5.388, 23.235). En época helenística
pasa a ser un color (Leumann 1950: 214 n., Rengakos 1992: 24-25, Dettori
1997): δύο μὲν κύνας ἥμισυ πηγούς / τρεῖς δὲ παρουαίους, ἕνα δ᾽ αἰόλον
«tres perros medio blancos / negros (?), tres castaños (?), uno moteado» (Call.
Dian. 90). Es revelador que los lexicógrafos no sepan de qué color se trata:
πηγόν· οἱ μὲν λευκόν, οἱ δὲ μέλαν. καὶ εὐτραφῆ ἢ μέγα «según unos, ‘blanco’;
según otros, ‘negro’ y ‘cebado’ o ‘grande’» (Hsch. π 2151 Hansen)
Θοός, otra palabra épica, significaba «raudo» (cf. θέω «correr»): θοὰς
ἐπὶ νῆας (Hom. Il. 1.12), θοὸν ἅρμα (Hom. Il. 1.533). Sin embargo, de
combinaciones como θοὴν διὰ νύκτα μέλαιναν «a través de la negra no-
che que pasa deprisa» (Hom. Il. 10.394, 468, 24.366, 653; Hes. Th. 481),
se infirió que θοός significaba «oscuro, tenebroso»: Ἄιδος ἐκπρολιποῦσα
θοὸν δόμον (Antim. fr. 112.2 Matth.). Por otro lado, la falsa equivalencia
θοὴ νύξ (Hom.) = αἰόλα νύξ (S. Tr.) dio lugar al sentido de «colorido» o
«brillante»: θοὸν σάκος (A.R. 1.743), θοὴν φλόγα (A.R. 3.1303), θοὸν ξίφος
(AP 9.157), θοὸν πῦρ (AP 16.195.1). Una vez más los lexicógrafos reflejan
una polisemia incongruente:
*θοή· ταχεῖα ASvg. ἡ νὺξ μέλαινα S. δεινή «‘rauda: dicho de la noche, ‘negra’,
terrible» (Hsch. θ 616 Latte)
θοὴν διὰ νύκτα· θεῖαν. ταχεῖαν. ὀξείαν «‘por la rauda noche’: ‘divina’, ‘rápida’,
‘aguda’ (Hsch. θ 617 Latte)
Como αἰόλος, el adjetivo ξουθός «pardo, leonado, overo» se atestigua
por vez primera en una tablilla micénica como descripción de un buey:
ḳọ-so-u-to ξουθός (KN Ch 900). En la poesía arcaica y clásica se aplica a las
alas de un águila (ξουθαῖς… πτερύγεσσι, B. V 17) y de los Dioscuros (ξου
θῇσι πτερύγεσσι, [Link]. 33.13); al ruiseñor (ξουθὰ… ἀηδών, A. A. 1142,
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Ar. Au. 676) y al pecho del ruiseñor (γένυος ξουθῆς, Ar. Au. 214, 744;
διὰ ξουθᾶν γενύων, E. Hel. 1111); a las abejas (ξουθᾶν μελισσᾶν, E. IT 165,
ξουθῆς μελίσσης, ibid. 635); al fabuloso hipalectrión (Ar. Pax 1177, Au.
800, Ra. 932). Pero ¿qué es ξουθόπτερος μέλισσα en E. HF 487-488? ¿Una
«abeja de alas pardas»?49
En la literatura helenística e imperial, ξουθός se dice de las abejas (Arat.
1.1028; Theoc. 7.42, AP 9.564.2 Nic.), de un cervato (Heródico, Suppl.
Hell. 222A) y de un lobo (Opp. C. 3.297). Sin embargo, otros dos ejemplos
revelan que Opiano de Anazarbo, autor de las Haliéuticas (fin. s. II d.C.),
no conocía el significado exacto del adjetivo: ξουθὸν αἷμα «sangre parda»
(?) (2.452) y especialmente ξουθὸν μέλος «canto sonoro» (?) (4.123). Los le-
xicógrafos, que tampoco lo entienden, proponen un revoltijo de sentidos:
ξουθά· οὐ μόνον ξανθά, ἀλλα καὶ λευκὰ καὶ πυρρά ‘no sólo ‘rubios’, sino
también ‘blancos’ y ‘castaños’» (Hsch. ξ 88 Latte)
ξουθόν· λεπτόν. ἁπαλόν. ἐλαφρόν. ὑγρόν. πυρρόν. χλωρόν, †ἄργυρον. ξανθόν.
πυκνόν. ὀξύ. τινὲς δὲ ποικίλον, εὐειδὲς, διαυγές (Hsch. ξ 89 Latte)
No menos misceláneo es el inventario de significados que ofrece el L S J :
(1) «rapidly moving to and fro, nimble, rustling or steadily-beating», (2) «chirruping or
trilling», (3) «either nimble or humming», (4) «golden yellow».
Fraenkel (1950b: 520-521 sobre A. 1142) demostró que en época clásica
ξουθός era un adjetivo de color. Su extensión al campo del sonido se debió
seguramente a una mala interpretación de ξουθὴ ἀηδών. Como Fraenkel
no dejó de notar, ξουθός es un término de la poesía. El paralelismo con la
historia de αἰόλος no puede ser más exacto50.
49
La interpretación de algunos de los ejemplos citados es objeto de controversia, pero
no es posible entrar aquí en los detalles del problema.
50
Una hipótesis similar iba a ser el tema de una comunicación que Ernst Risch tenía pen-
sado presentar en el coloquio que se celebró en Grenoble en memoria de Pierre Chantraine
a comienzos de septiembre de 1989. El lingüista suizo murió en septiembre murió en 1988
antes de llegar a desarrollar su idea. En el resumen, que fue publicado a título póstumo en las
actas del congreso, Risch (1992) explica que, en micénico, αἰόλος y ξουθός tenían un sentido
preciso referido al color de pelo de los animales (bueyes). Luego sobrevivieron en la lengua
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La evolución anómala de los adjetivos de color no se limita al griego.
En francés el adjetivo fauve (< fr. ant. falve < germ. *falwa-) significaba
«leonado, overo». Como se aplicaba al pelaje de animales salvajes, en el
siglo XIX tomó el sentido de «feroz, salvaje» (bête fauve) y se empezó a usar
como sustantivo (un fauve «una fiera»). De este sentido tomó su nombre la
corriente pictórica conocida como fauvisme.
En español, el arabismo alazán se aplica a los caballos cuyo pelo es «de
color canela». Como sustantivo, un alazán se refería exclusivamente a «un
caballo de pelo alazán». Sin embargo, los hablantes que no están familiari-
zados con el léxico ecuestre, interpretan que es un término refinado para
designar a un caballo de silla de porte elegante, más o menos sinónimo del
poético corcel o del anticuado palafrén. Como consecuencia, ahora existen
alazanes de pelajes diversos:
Las tres princesas […] montaban tres alazanes blancos de bella estampa (trad. de
W. Irving, «Legend of the Three Beautiful Princesses», The Alhambra, «The
princesses rode […] on beautiful white palfreys»)
Montados sobre dos preciosos alazanes negros, desfilaban sus hijos el príncipe
Carlos de Inglaterra y la princesa Ana (Hola 4.6.2002)
10 Α ΙΟΛΟΣ en la literatura postclásica
En la poesía de época helenística, los ejemplos atestiguados se refieren a
animales y objetos vistosos: θοαῖς ἴσ᾽ αἰόλαις νεβροῖς «igual que cervatas
raudas y moteadas» (AP 15.27.13 Simm.), ἕνα δὲ αἰόλον «uno [sc. perro]
con manchas» (Call. Dian. 91), ὄφις αἰόλος (Call. Fr. 575 Pfeiffer), ζωστῆρα
παναίολον (A.R. 2.968), αἰόλον… ἔαρ «colorida primavera» (AP 9.564.1
Nic.), αἰόλος Ὄρνις «el vistoso Pájaro» (Arat. 1.275)51.
Las cosas cambian con los poetas épicos de época imperial quienes a
menudo suplían su falta de inspiración con un estudio meticuloso de la
de la poesía como epítetos de significado incierto. Risch creía que ya en Homero αἰόλος
significa «rápido» y también «reluciente». Sin embargo, hemos visto que de estos sentidos
el segundo es improbable y el primero, con los datos de que disponemos, indemostrable.
51
Se trata de la constelación del Cisne. Αἰόλος sirve igual para un pájaro de plumaje
«variopinto» que para una constelación «tachonada» de estrellas. Los escolios explican que es
«variopinta» porque unas estrellas son refulgentes y otras brillan con luz tenue.
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interpretatio homerica. Aunque la certeza no es absoluta, hay indicios fun-
dados de que algunos de ellos interpretaban que αἰόλος significaba «ágil»
o «rápido»52.
Para la mayoría de los testimonios la acepción de «variopinto, vistoso» es
posible: χέλειον αἰόλον «caparazón variopinto» (Nic. Alex. 562), σάλπαι…
αἰολόνωτοι «salpas de dorso variopinto» (Opp. H. 1.125), πέρδικες… αἰο
λόδειροι «perdices de cuello variopinto» (Opp. C. 2.317), ἐλάφων γένος…
αἰολόνωτον στικτόν «la estirpe moteada de dorso variopinto de los ciervos»
(Opp. C. 2.178), θώρηκα παναίολον «coraza de todos los colores» (Q.S.
1.144), αἰόλος αἰθήρ «cielo con nubes de tormenta» (?) (Q.S. 8.244, Nonn.
D. 7.99), παρθένος αἰολόπεπλος «doncella de vistoso peplo» (Nonn. D.
7.173), αἰόλα δέρματα νεβρῶν «pieles moteadas de cervatos» (ibid. 10.388),
πορδαλίων δέμας αἰόλον «el cuerpo moteado de los leopardos» (ibid. 5.361,
11.342), ὄφις αἰόλος «serpiente vistosa» (ibid. 12.328), σάκος αἰόλον «escudo
colorido» (ibid. 37.497), etc.
Otros son ambiguos. Así, cuando se aplica a los caballos (εἵπετο δ᾽ αἰόλος
ἵππος, Triph. 330; φέρεν δέ οἱ αἰόλος ἵππος / ἰοδόκην καὶ τόξον, Q.S. 1.338;
ἐξ Ἄργεος αἰόλος ἵππος / ἐνίκησεν, ibid. 4.563-564; αἰολόδειρον ἐθήκατο
Θεσσαλὸν ἵππον, Nonn. D. 37.167), no se excluye que estos caballos sean
«píos», pero es más probable que sean «raudos» y «de ágil cuello».
En las Haliéuticas Opiano describe como αἰόλα γυῖα los tentáculos del
pulpo (2.295) y las espinas del erizo de mar (2.370). Podría pensarse que el
pulpo tiene tentáculos «variopintos» por las ventosas y que αἰόλα remite
a los colores de los erizos de mar tal como interpretan los escolios:
αἰόλα· ποικίλα ταῖς κοτυληδόσιν ἢ πανοῦργα διὰ τὴν ἐξαλλαγὴν τῶν ἰδεῶν
«aióla: ‘variopintos’ por las ventosas o ‘malvados’ por el cambio de aspecto»
(Schol. 2.295)
αἰόλα· ποικίλα μέλη «aióla: miembros variopintos» (Schol. 2.379)
Sin embargo, el contexto sugiere que αἰόλα γυῖα es una variante re-
buscada de sintagmas como ὠκέα γυῖα «ágiles miembros» (Opp. H. 4.102,
Q.S. 7.345, 10.440) y θοὰ γυῖα «raudos miembros» (Q.S. 4.68, 11.473), que
52
Dejo de lado la acepción de «variado» y la de «astuto», otro caso flagrante de sobrein-
terpretación basada en el contexto (ver n. 3).
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Opiano emplea para describir los tentáculos flexibles de los octópodos y
las púas móviles de los equinoideos; cf. también λαιψηρὰ γοῦνα (γούνατα)
«rodillas ágiles» (Hom. Il. 10.358, 15.269, 20.93).
En Quinto de Esmirna encontramos αἰόλος (sic)… Ἶρις (12.193), que
podría aludir a los colores del arco iris, pero lo cierto es que, en Homero,
la mensajera de los dioses siempre es calificada de «rápida»: ὠκέα Ἶρις (19×),
Ἶρι ταχεῖα (4×).
Un ejemplo bastante plausible de αἰόλος «rápido» se encuentra en Opp.
C. 3.413:
τρίστοιχα πετάσσας / χείλεα καὶ χάος εὐρὺ καὶ ἄσπετον αἰόλον ἕρκος «des-
plegando unos belfos de tres filas (de dientes) y unas anchas fauces y una rápida
cerca increíble’.
Αἰόλον ἕρκος «rauda cerca» parece una reducción artificiosa por «man-
díbulas rápidas con los dientes formando una cerca»53: cf. ὠκείας γνάθους
(Pi. N. 1.42), λαιψηραῖς γνάθοις (E. Alc. 494).
11 Conclusiones
Los supuestos testimonios de αἰόλος en las acepciones de «rápido» y «bri-
llante» no son convincentes. No hay una raíz verbal αἰόλ-. Tampoco es
verosímil una evolución natural de «rápido» a «vistoso» inducida por un
fenómeno de sinestesia. El sentido de «rápido», para el que no hay testi-
monios fiables antes del s. I a.C., surgió de una mala interpretación de los
glosógrafos. De la interpretatio homerica la acepción pasó a la épica tardía de
inspiración libresca. El sentido de «brillante» parece una invención de los
lexicógrafos modernos sin claros antecedentes en la Antigüedad.
Naturalmente, no todas las evoluciones semánticas peculiares deben
explicarse como casos polisemia irracional. Así, parece que esp. amarillo se
remonta al lat. vulg. amarellus diminutivo de amarus «amargo». No se trata
tanto de una sinestesia como de una asociación metonímica del sabor de
boca amargo y la coloración amarillenta de la piel (ictericia) característica
de quienes padecen trastornos hepáticos. De igual modo, lat. asper pasó al
53
Los traductores interpretan que αἰόλον ἕρκος significa «cerca intrincada» o «cerca bri-
llante [por los dientes]».
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griego como ἄσπρος, que terminó significando «blanco» en griego mo-
derno. No hubo tampoco aquí una polisemia irracional, ni una sinestesia
de sensación al tacto y color. El punto de conexión entre «áspero»
y «blanco» fue una moneda bizantina de poco valor denominada ἄσπρον
que era «aspera al tacto» y «plateada».
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L I NG ÜÍ ST I CA GR IEGA
S esi ón ple na r ia
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ON THE SYNTAX AND PRAGMATICS OF INQUIT
FORMULAE IN PLATO’S NARRATED DIALOGUES
A lbert Rijksbaron
Universiteit van Amsterdam
[Link]@[Link]
Abstract — One of the most conspicuous features of Plato’s narrated dialogues1 is the
seemingly arbitrary alternation of the inquit formulae ἔφη/ ἔφην and ἦ δ’ ὅς / ἦν δ’ ἐγώ,
accompanied by a stretch of direct speech. In this paper I will try to shed some light
on the syntactic and pragmatic rules that may lie behind this variation.
Keywords — inquit formulae in Plato, turn-takings, combinatory preferences of the
inquit formulae, continuative use of ἔφη(ν), disruptive use of ἦ δ’ ὅς / ἦν δ’ ἐγώ, Dis-
course structure, argumentation
SOBRE LA SINTAXIS Y LA PRAGMÁTICA
DE LAS FÓRMULAS DE TIPO INQUIT
EN LOS DIÁLOGOS NARRADOS DE PLATÓN
Resumen — Uno de los rasgos más notables de los diálogos narrados de Platón es la
alternancia, aparentemente arbitraria, de las fórmulas de tipo inquit ἔφη / ἔφην y ἦ
δ’ ὅς / ἦν δ’ ἐγώ, acompañadas de un pasaje en estilo directo. En este trabajo trataré
de ofrecer alguna luz sobre las reglas sintácticas y pragmáticas que pueden justificar
esa variación.
Palabras clave — Formulas inquit, turnos de palabra, preferencias combinatorias de
las fórmulas de tipo inquit, uso continuativo de ἔφη(ν), uso disruptivo de ἦ δ’ ὅς / ἦν
δ’ ἐγώ, estructura del discurso, argumentación
1
These consist of dialogues with an introductory ‘dramatic’ conversation, plus a narrated
philosophical discussion, so-called ‘framed’ dialogues (Phaedo, Symposium, Euthydemus, Protag-
oras), and dialogues with an introduction that is part of the narrative: Parmenides, Charmides,
Lysis, Respublica. Much has been written on the various forms of the Platonic dialogue, for
instance on the possible philosophical implications of the differences, and much more on
the preliminary question why he wrote dialogues at all. It is not the purpose of my paper to
enter in any detail into the discussion of these questions. For the latter question I may refer,
for instance, to several of the papers collected in Platonic writings, Platonic readings (Griswold
1988), and to Kahn’s Plato and the Socratic dialogue (Kahn 1996), and for the former to Clay (1992),
Johnson (1998) and Morgan (2004). Of the older literature Andrieu (1951) is still valuable.
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On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
1 Frequency and distribution of the inquit
formulae Ε Φ Η / Ε Φ Η Ν and Η Δ ’ Ο Σ / Η Ν Δ ’ Ε Γ Ω
framed ἔφη ἔφην ἦ δ’ ἦν δ’ ἐγώ
ὅς / ἥ2
Phd. 1st person narrative (Phaedo) 244 3 63 8
Smp. 3d person narrative (Aristodemus) 93 11 10 17
embedded in 1st person narrative (φάναι:
(Apollodorus) 57)
Euthd. 1st person narrative (Socrates) 201 52 39 66
Prt. 1st person narrative (Socrates) 128 40 8 43
total 666 106 120 134
narrative throughout ἔφη ἔφην ἦ δ’ ἦν δ’ ἐγώ
ὅς / ἥ
Prm. 3d person narrative (Pythodorus), 24 - - -
that is embedded in another (φάναι:
3d person narrative (Antiphon), 43)
which is embedded in a 1st person
narrative (Cephalus)
Chrm. 1st person narrative (Socrates) 88 19 21 60
Ly. 1st person narrative (Socrates) 82 2 13 54
Resp. 1st person narrative (Socrates) 1064 76 188 601
total 1258 97 222 715
1924
grand total 2033 342 849
Of the third person verb forms ἔφη is clearly much more frequent than
ἦ δ’ ὅς: there is a chance of about 7 to 1 that the third person verb of an
inquit formula is ἔφη. For the first person forms, however, the opposite is
true: ἦν δ’ ἐγώ is far more frequent than ἔφην. Both these facts will turn
out to be relevant when it comes to analysing their respective functions.
2 Ε ΦΗ /Η Δ’ ΟΣ and Ε ΦΗ Ν / ΗΝ Δ’ ΕΓ Ω in context
Above I only presented some raw numbers about the frequency and
2
Diotima in Smp.
3
ἔφην: 104; ἔφην ἐγώ: 92; ἔγὼ ἔφην: 7.
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Actas Rioja [Link] 398 30/3/15 16:06
A lbe rt Rijksbar on
distribution of the inquit formulae. But it is of course the way they function
in context, i.e. their pragmatic function, which is the interesting issue. In
analysing this function I will also give my view of the semantics of the
verb forms used in the inquit formulae, and of the particle δέ in the ἦ δ’
ὅς / ἦν δ’ ἐγώ formula.
To appreciate their function in context I have chosen two passages, the
brief opening section from Lysis, and a longer passage from Phaedo.
(1) Ly. 203a1-b2
Ἐπορευόμην μὲν ἐξ Ἀκαδημείας εὐθὺ Λυκείου τὴν ἔξω τείχους ὑπ’ αὐτὸ
τὸ τεῖχος· ἐπειδὴ δ’ ἐγενόμην κατὰ τὴν πυλίδα ᾗ ἡ Πάνοπος κρήνη,
ἐνταῦθα συνέτυχον Ἱπποθάλει … καί με προσιόντα ὁ Ἱπποθάλης ἰδών,
Ὦ Σώκρατες, ἔφη, ποῖ δὴ πορεύῃ καὶ πόθεν;
Ἐξ Ἀκαδημείας, ἦν δ’ ἐγώ, πορεύομαι εὐθὺ Λυκείου.
Δεῦρο δή, ἦ δ’ ὅς, εὐθὺ ἡμῶν. οὐ παραβάλλεις; ἄξιον μέντοι.
Ποῖ, ἔφην ἐγώ, λέγεις, καὶ παρὰ τίνας τοὺς ὑμᾶς;
Δεῦρο, ἔφη, δείξας μοι ἐν τῷ καταντικρὺ τοῦ τείχους περίβολόν τέ τινα
καὶ θύραν ἀνεῳγμένην. διατρίβομεν δέ, ἦ δ᾿ὅς, αὐτόθι ἡμεῖς τε αὐτοὶ
καὶ ἄλλοι πάνυ πολλοὶ καὶ καλοί.
I was making my way from the Academy straight to the Lyceum, by the
road outside the town wall, – just under the wall; and when I reached
the little gate that leads to the spring of Panops, I chanced there upon
Hippothales …. Then Hippothales, as he saw me approaching, said:
Socrates, whither away, and whence?
From the Academy, I replied, on my way straight to the Lyceum.
Come over here, he said, straight to us. You will not put in here? But
you may as well.
Where do you mean? I asked; and what is your company?
Here, he said, showing me there, just opposite the wall, a sort of enclo-
sure and a door standing open. We pass our time there, he went on; not
only we ourselves, but others besides,—a great many, and handsome.
(transl. Lamb, Loeb ed.)
How should the alternation of ἔφην and ἦν δ’ ἐγώ be explained? I
will try to formulate an answer to this question after I have provided
myself with a number of explanatory tools, which relate to preferences
of ἔφη / ἔφην and ἦ δ’ ὅς / ἦν δ’ ἐγώ for combining with the participial
modifier ὑπολαβών and with certain types of direct speech.
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On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
3 combinatory preferences of Ε ΦΗ /Η Δ’ ΟΣ
and Ε Φ Η Ν / Η Ν Δ ’ Ε Γ Ω
3.1 ἔφη ὑπολαβών and variants ‘he said, taking up this point, taking over’
(2) Phd. 64c3 Πάνυ γε, ἔφη ὑπολαβὼν ὁ Σιμμίας,
(3) Prt. 336b7 Ὑπολαβὼν οὖν ὁ Ἀλκιβιάδης, Οὐ καλῶς λέγεις, ἔφη, ὦ
Καλλία·
Examples (2) and (3) represent the 17 cases where ἔφη is modified by
ὑπολαβών. This combination has the meaning ‘he said, taking up this
point,’ or ‘reacting to this, he said …’4 ‘He’ is never Socrates, nor is ἔφην
‘I said’, i.e. Socrates, modified by ὑπολαβών:5 Socrates does not take up
points made by his interlocutors, he is rather the one who introduces such
points into the discussion. The combination of ὑπολαβών with ἦ δ’ ὅς or
ἦν δ’ ἐγώ does not occur, which is important for establishing the pragmatic
value of ἦ δ’ ὅς, as will soon become clear.
Only ἔφη, then, combines with ὑπολαβών, a so-called coincident
aorist participle, which specifies the manner in which the action of the
main verb is executed: ‘he said, taking op this point’, or ‘reacting to this,
he said…’ From this I infer that the narrator uses ἔφη when the quoted
speaker continues the line of questioning in which he is involved. And con-
versely, from the absence of the combination of ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ with
ὑπολαβών it may be inferred that these inquit formulae were not suited to
continue the discussion. This, in turn, suggests that they are rather used
to close off a certain part of the discussion. These two inferences served as
my hypothesis in looking for further tests to establish a difference between
the two inquit formulae.
4
Rather than ‘answering’ or ‘interrupting.’ Thus, at Phd. 60c8 Cebes reacts to the pres-
ence of Aesopus in Socrates’ words, which causes him to bring up a point connected with
this poet. He in no way answers a question or interrupts Socrates. True, ‘reacting to this’
may also occur in answers (e.g. at Euthd. 289c9), but this does not entail that ὑπολαβών itself
must have the meaning ‘answering’.
5
With one exception, Ep. 7.349b2, where Socrates picks up the thread of his own
argument.
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Actas Rioja [Link] 400 30/3/15 16:06
A lbe rt Rijksbar on
3.2 ἀληθῆ, ἀληθέστατα (λέγεις), inquit
ἔφη ἔφην ἦ δ’ ὅς ἦν δ’ ἐγώ bare
ἀληθῆ
(λέγεις)
Phd. 12 1 (Phaedo) - - 3
Prm. 1 (φάναι 2) - - - 26
Smp. (φάναι 1) 3 (Socrates to - 1 (Socrates to 2
Diotima) Diotima)
Chrm. - - - - 4
Ly. 2 - - - 9
Euthd. 2 - - - 1
Prt. 3 1 (Socrates to - - 1
Protagoras)
R. 54 - 5 332a6, 395b7, 3 372c4, 430c1 4 334d2, 459c7
444a3, 463e7, 467b7 475b10, 601c14
495b7
total 74 5 5 4 50
(without φάναι)
It appears form the above table that there is a rather striking preference
of ἀληθῆ, ἀληθέστατα (λέγεις), an agreement formula that makes it pos-
sible for the interlocutor to go on,6 for combining with ἔφη rather than
with ἦ δ’ ὅς (a chance of about 15 to 1), if an inquit formula is expressed at
all.7 From this I infer that the pragmatic force of ἔφη is like that of ἀληθῆ
(λέγεις): while the quoted words (ἀληθῆ, ἀληθέστατα) as such enable the
interlocutor to go on, the use of ἔφη signals at another level, viz. that of
the narrative, that the speaker goes along with what his interlocutor had
said earlier in the discussion, rather than breaking the discussion off or
switching to another subject.8 Semantically, this use of ἔφη is in accordance
6
That interlocutor is virtually always Socrates, for Socrates himself says ἀληθῆ λέγεις only
rarely, and only to interlocutors who are socially and intellectually at least equal to himself
(three times to Diotima, once to Protagoras, and three times to Glaucon, Plato’s brother).
7
Other agreement formulae show the same characteristics. Thus, in the Republic ὀρθῶς
is the content of ἔφη in 48 and of ἔφην in 2 cases, but of ἦ δ’ ὅς in just 4 and of ἦν δ’ ἐγώ
in 2 cases.
8
Naturally, the first speaker may still change the subject after his interlocutor has said
‘You’re right.’ Thus, after Thrasymachus’ words ἀληθέστατα λέγεις at R. 336a8, which is
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On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
with its being an imperfect,9 for the imperfect of verbs of saying may be
used to present a speech act that as such is completed, as open-ended, having
its ultimate completion in the reaction of the addressee.10 Syntactically,
too, ἔφη continues the narrative, since in principle it has no formal link
with the preceding context, i.e. it follows asyndetically after the preceding
utterance, which itself may or may not be accompanied by ἔφη, ἦ δ’ ὅς,
or a semantically non-empty verb of saying. Ἔφη does not, therefore,
formally indicate that another speaker takes the turn; if this applies, it is
entirely determined by the context.11 And, finally, if a connector is present
this is continuative καί rather than distinctive δέ (cp. fn. 12). I note that
the continuative force of ἔφη in combination with ἀληθῆ (λέγεις) is fully
in accordance with what we found above for its use in the combination
ἔφη ὑπολαβών.
Speaking about continuity: I take it that ἦ δ’ ὅς does all the things that
ἔφη does not. (1) (syntax) While asyndetic ἔφη has continuative force and
does not formally mark a change of speaker, ἦ δ’ ὅς does mark such a change,
the content of ἔφη, Socrates quotes himself (ἦν δ’ ἐγώ) as saying: Εἰἑν, ἦν δ’ ἐγώ· ἐπειδὴ δὲ
οὐδὲ τοῦτο ἐφάνη ἡ δικαιοσύνη ὂν οὐδὲ τὸ δίκαιον, τί ἂν ἄλλο τις αὐτὸ φαίη εἶναι; (‘That
is most true,’ he replied. ‘Very well,’ said I, ‘since it has been made clear that this too is not
justice and the just, what else is there that we might say justice to be?’), thereby both closing
off this particular part of the discussion and introducing a new subject. For this function of
ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ see below.
9
According to Fournier, who obviously did not know Blass’ explanation of such verbs
(see fn. 10), in Homer ‘ἔφη / φάτο, imparfaits d’origine, jouent le rôle d’aoristes. C’est sur-
tout après discours direct que la formule se rapproche le plus de l’aoriste: le discours fini,
quelle utilité d’en signaler la durée et le déroulement?’ (1946: 20), and he claims that the same
holds true of Att. ἔφη(ν) (p. 21). Remarkably, however, he considers (p. 46) ἦ ‘après discours
direct’ an imperfect, without further comment. Svensson (1930: 60-66) presents a detailed
critique of the aorist view of ἔφη(ν). For the meaning development of φημί (orig. ‘proférer
des paroles magiques ou sacrées’) see Fournier (1946: 8ff.).
10
A use discussed and explained by Friedrich Blass, in an article on ‘Verba … die ihr
Ziel und Vollendung in dem Thun eines anderen haben’ (Blass 1889: 410). On this Jacobsthal
(see Svensson 1930: 3) rightly observed: ‘mann kan hinzufügen “in der Zustimmung eines
anderen”.’ See further Svensson (1930: 3-5), Rijksbaron (2006: 18-19). Svensson (who does
not discuss Plato) observes on speeches in Xenophon that ‘ἔφη häufig in eine Rede hier und
da hineingeschoben wird, um die Kontinuität derselben hervorzuheben.’
11
As a rule of thumb one may assume that if two ἔφη’s follow each other they are not
spoken by the same speaker. Overt, explicit, subjects of ἔφη are rare; they are present in
only 198 cases out of 1924 (= 9,7%; 173 instances of ἔφη ὁ X, of which 65 in the Phaedo; 25
instances of the anaphoric pronoun ὅς / ἥ, which is always preceded by καί).
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A lbe rt Rijksbar on
by δέ and the overt new subject ὅς.12 I think, in fact, that the narrator, by
using ἦ δ’ ὅς (and ἦν δ’ ἐγώ), formally signals that the present turn in the
discussion is distinct from the preceding turn, and has therefore passed
from speaker A to speaker B; 2) (semantics) although ἦ and ἦν are usually
considered imperfects, they do not belong to a present stem paradigm,
and I am assuming, in fact, that they, in competition with the imperfects
ἔφη and ἔφην, have acquired aorist meaning and denote a complete speech
act;13 3) (pragmatics) by the combination of distinctive δέ and aoristic ἦ
and ἦν the pragmatic function of ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ is different from
that of ἔφη and ἔφην. While the open-ended imperfects continue a certain
line of questioning, aoristic ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ indicate that the current
(part of the) discussion either comes to an end (with answers)14 or takes a
new turn (with questions).15
Fortunately my claims do not just depend on the behaviour of ἀληθῆ
12
The general pragmatic function of δέ is to express ‘discreteness’, i.e. it expresses the
idea that a certain piece of information is pragmatically distinct from the information that
precedes (Kroon 1995: 226, on Lat. autem; for Greek cp. Sicking & van Ophuijsen 1993: 11-
12). I am assuming, then, that δέ in ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ is a meaningful element, without
having full connective force. It is rather an adverb, as in the combination καὶ … δέ. Note,
in this connection, that ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ can be preceded by coordinating καί, as at R.
392c9 Καὶ ὁ Ἀδείμαντος, Τοῦτο, ἦ δ’ ὅς, οὐ μανθάνω ὅτι λέγεις. – For details on ὅς see
Chantraine D E s.v. ὁ.
13
Ameis-Hentze-Cauer, in their commentary on Iliad 1.219, take ἦ in Homer, which
occurs always after direct speech, as an ‘Abschluß- und Übergangsformel’. I note for the re-
cord that in a scholium on that line Zenodotus paraphrases ἦ as ὣς εἰπών, and that Elias, in
Aristot. Cat. comm. 146, writes ‘παρὰ Πλάτωνι «ἦ δ’ ὅς» ἀντὶ τοῦ «εἶπεν οὗτος».
14
One may compare the use of Ὡμολόγησεν at Euthd. 277b2, with which the narrator
closes off a discussion between Clinias and Euthydemus. Earlier in this discussion he had
used open-ended ὡμολόγει three times: at 277a3, a4, and a6.
15
One wonders, of course, how the instances of ἀληθῆ / ἀληθέστατα with ἦ δ’ ὅς and
ἦν δ’ ἐγώ might be explained. I confine myself here to suggesting an explanation for two
cases; I hope to come back to this issue in an expanded version of the present paper. At R.
332a6 the line after Ἀληθῆ, ἦ δ’ ὅς does not continue the line of questioning but introduces
a new point: Ἄλλο δή τι ἢ τὸ τοιοῦτον … λέγει ὁ Σιμωνίδης (‘True,’ said he. ‘It is, then
something other than this that Simonides must mean.’). Likewise, at R. 372c5 (Ἀληθῆ, ἦν
δ’ ἐγώ, λέγεις. ἐπελαθόμην ὅτι …), the line after ἦν δ’ ἐγώ (λέγεις) does not continue the
questioning but provides a comment on the way of questioning. In other words: the ques-
tioning itself comes temporarily to a stand-still.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 397-410 403
Actas Rioja [Link] 403 30/3/15 16:06
On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
(λέγεις) and ἔφη. There are several other formal indications to support
them. Consider the following tables.
3.3 Εἰἑν, inquit
Εἰἑν, ἔφη Εἰἑν, Εἰἑν, Εἰἑν, ἦ Εἰἑν, ἦν bare
φάναι ἔφην δ’ ὅς δ’ ἐγώ Εἰἑν
Phd. 3 - - 1 - 2
Prm. - 1 - - - 1
Smp. - 1 - - 2 -
Chrm. - - - - 2 1
Ly. - - - - 6 -
Euthd. - - - - 5 -
Prt. - - - - 1 3
R. 116 - - - 10 6
total 4 2 - 1 26 13
It appears that the transition formula εἰἑν,17 which conveys that the
speaker considers some point settled and ‘is ready to proceed to the next
point or the next step’ (Barrett on E. Hipp. 297), has a very strong pref-
erence for combining with ἦν δ’ ἐγώ (I confine myself here to this inquit
formula).18 This can be readily understood if the latter has the pragmatic
value discussed above: after the speaker, with εἰἑν, has put an end to the
current discussion (‘Right’, ‘Okay’, ‘Well, then’; ‘Eh bien,’ ‘Soit’ (Chan-
traine)) and thus has cleared the way for himself to take his turn and to
proceed to a new point, the speaker-as-narrator rounds off, too, by means
16
337c2, subject Thrasymachus.
17
For the aspirated ε cp. Chantraine D E s.v.
18
As for the combination with ἔφη this would seem to express incomplete, partial,
rounding off at Phd. 105e8 Εἶἑν, ἔφη· τοῦτο μὲν δὴ ἀποδεδεῖχθαι φῶμεν; ἢ πῶς δοκεῖ; sub-
ject Socrates; note the presence of μέν after τοῦτο: there is more to come.—115b1 Ταῦτα
δὴ εἰπόντος αὐτοῦ ὁ Κρίτων, Εἶἑν, ἔφη, ὦ Σώκρατες· τί δὲ τούτοις ἢ ἐμοὶ ἐπιστέλλεις
ἢ περὶ …; – this falls outside the discussion proper, it does not react to a participant, and
there is no new turn. Likewise at117a8 ἰδὼν δὲ ὁ Σωκράτης τὸν ἄνθρωπον, Εἶεν, ἔφη, ὦ
βέλτιστε, σὺ γὰρ τούτων ἐπιστήμων, τί χρὴ ποιεῖν; – outside the discussion, does not react
to a participant, no new turn.
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A lbe rt Rijksbar on
of ἦν δ’ ἐγώ: the turn shifts, and so does the subject of the discussion,
for non-continuative ἦν δέ clears the way for introducing a new subject
into the discussion. Naturally, it belongs to the leader of the discussion
(Socrates, of course) to use such a formula as εἰἑν. In fact, it is never said
by one of his interlocutors. A typical example is
(4) R. 350c10ff. Ὁ δὴ Θρασύμαχος ὡμολόγησε μὲν πάντα ταῦτα, … ἐπειδὴ
δὲ οὖν διωμολογησάμεθα τὴν δικαιοσύνην … Εἶεν, ἦν δ’ ἐγώ, τοῦτο
μὲν ἡμῖν οὕτω κείσθω, ἔφαμεν δὲ δὴ καὶ ἰσχυρὸν εἶναι τὴν ἀδικίαν …
(‘Thrasymachus made all these admissions … But when we did reach
our conclusion that justice … “Good,” said I, “let this be taken as estab-
lished. But we were also affirming that injustice is a strom and potent
thing …”’, transl. Shorey)
Note the completed states of affairs expressed by the aorists ὡμολόγησε
and διωμολογησάμεθα ; note also that the rounding-off function of εἰἑν
is here reinforced by τοῦτο … οὕτω κείσθω.
3.4 τοίνυν, inquit
τοίνυν, τοίνυν, τοίνυν, ἦν
τοίνυν, ἔφη τοίνυν
ἔφην ἦ δ’ ὅς δ’ ἐγώ
Phd. 9 1 5 - 5
Prm. - - - -
Smp. 2 - - - 5
Chrm. 4 2 2 7 2
Ly. - - - 1 4
Euthd. - 2 1 2 1
Prt. 1 2 - 1 4
R. 11 3 - 53 44
(504c9, 564b4,
584b1)
total 27 10 8 64 65
Note again the preponderance of ἦν δ’ ἐγώ. As a matter of fact, τοίνυν,
ἦν δ’ ἐγώ, too, is predominantly used to express the transition from some
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On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
point in the discussion that has been settled to a new point. For this func-
tion of τοίνυν cp. Denniston (1954: 574-5).19 A typical example is
(5) R. 380c6 Σύμψηφός σοί εἰμι, ἔφη, τούτου τοῦ νόμου, καί μοι ἀρέσκει.
Οὗτος μὲν τοίνυν, ἦν δ’ ἐγώ, εἷς ἂν εἴη …
Observe that here, too, the speaker text is in accordance with the
rounding-off function of the narrator text.
3.5 The results of the above investigation can be summarized as follows:
By ἔφη and ἔφην the narrator presents the quoted utterance as an argumen-
tative move20 that continues the line of questioning in which the speaker and
his interlocutor were involved, while by ἦ δ’ ὅς and ἦν δ’ ἐγώ the narrator
presents the quoted utterance as an argumentative move that disrupts the
line of questioning of speaker and interlocutor, either as a closure or to
mark a change of speaker and subject matter.
4 The opening section of LY S I S
Back now to the opening section of Lysis, example (1). ἔφη, the first verb of
speaking, is the normal verb form to open the narrative of a discussion. In
fact, ἦ δ’ ὅς is never used in this way, another indication of the pragmatic
value of this formula: it contrasts with what precedes, but here there is
nothing with what it might contrast. By its imperfective aspectual value
ἔφη suggests that there is more to come. The reaction of Socrates-the-par-
ticipant is described by Socrates-the-narrator as ἦν δ’ ἐγώ, conveying that
he wants his answer to be definitive (effect of closure). For Hippothales’
reaction the narrator uses ἦ δ’ ὅς, conveying that the reaction does not,
indeed, continue the words spoken by Socrates, e.g. by asking him about
the purpose of his walk to the Lyceum, but constitutes a new move: he
ignores Socrates’ εὐθὺ Λυκείου, and proposes another destination. This
19
Transitional ἆρ’ οὖν behaves in the same way: in R. there is one instance of ἆρ’ οὖν (…),
ἔφην, as against 17 of ἆρ’ οὖν (…), ἦν δ’ ἐγώ (and 77 of bare ἆρ’ οὖν; there are no instances
of ἆρ’ οὖν, ἔφη or ἆρ’ οὖν, ἦ δ’ ὅς).
20
For the use of the concept ‘move’ in discourse analysis see Kroon (1995: 65-66).
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A lbe rt Rijksbar on
move is acknowledged and picked up by Socrates, as Socrates the narrator
indicates by using continuative ἔφην. The fact that the narrator also uses
continuative ἔφη for Hippothales’ answer conveys that Δεῦρο is not meant
to close the conversation, it is not, so to speak, the final word on the des-
tination. Remarkably, ἔφη is then followed by the other formula, spoken
by the same speaker. Note that this formula is preceded by διατρίβομεν
δέ, where δέ conveys that this piece of information is pragmatically dis-
tinct from the information that precedes (cp. fn. 12): the narrator switches
from the physical aspect of the destination as pointed at by Hippothales,
to what is going on at the destination. I submit that the δέ in the speaker
text is reflected by the δέ of ἦ δ’ ὅς: the speech act, too, is distinct from
the previous one. In an English translation this nuance could perhaps be
achieved by rendering ἦ δ’ ὅς as ‘he added’ rather than as ‘he went on’;
the latter would rather correspond to ἔφη.
5 Application to an extended passage
(6) Phaedo 60d8-62a1
60d8 (subj. Socrates) Λέγε τοίνυν, ἔφη, αὐτῷ, ὦ Κέβης, τἀληθῆ, ὅτι
οὐκ …
61b8 ταῦτα οὖν, ὦ Κέβης, Εὐήνῳ φράζε, καὶ ἐρρῶσθαι καί, ἂν σωφρονῇ,
ἐμὲ διώκειν ὡς τάχιστα. ἄπειμι δέ, ὡς ἔοικε, τήμερον· κελεύουσι γὰρ
Ἀθηναῖοι.
61c1 Καὶ ὁ Σιμμίας, Οἷον παρακελεύῃ, ἔφη, τοῦτο, ὦ Σώκρατες, Εὐήνῳ.
πολλὰ γὰρ ἤδη ἐντετύχηκα τῷ ἀνδρί· σχεδὸν οὖν ἐξ ὧν ἐγὼ ᾔσθημαι
οὐδ’ ὁπωστιοῦν σοι ἑκὼν εἶναι πείσεται.
61c6 Τί δέ; ἦ δ’ ὅς, οὐ φιλόσοφος Εὔηνος;
61c7 Ἔμοιγε δοκεῖ, ἔφη ὁ Σιμμίας.
61c8 Ἐθελήσει τοίνυν καὶ Εὔηνος καὶ πᾶς ὅτῳ ἀξίως τούτου τοῦ
πράγματος μέτεστιν. οὐ μέντοι ἴσως βιάσεται αὑτόν· οὐ γάρ φασι
θεμιτὸν εἶναι. Καὶ ἅμα λέγων ταῦτα καθῆκε τὰ σκέλη ἐπὶ τὴν γῆν, καὶ
καθεζόμενος οὕτως ἤδη τὰ λοιπὰ διελέγετο.
! c8 τοίνυν ἔφη καὶ δ
61d3 Ἤρετο οὖν αὐτὸν ὁ Κέβης· Πῶς τοῦτο λέγεις, ὦ Σώκρατες, τὸ
μὴ θεμιτὸν εἶναι ἑαυτὸν βιάζεσθαι, ἐθέλειν δ’ ἂν τῷ ἀποθνῄσκοντι τὸν
φιλόσοφον ἕπεσθαι;
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On the sy n tax a n d p r ag matics o f i n quit f o r m ulae
61d6 (no inquit) Τί δέ, ὦ Κέβης; οὐκ ἀκηκόατε σύ τε καὶ Σιμμίας περὶ
τῶν τοιούτων Φιλολάῳ συγγεγονότες;
61d8 (no inquit) Οὐδέν γε σαφές, ὦ Σώκρατες.
61d9 (no inquit) Ἀλλὰ μὴν καὶ ἐγὼ ἐξ ἀκοῆς περὶ αὐτῶν λέγω·
61e5 (no inquit) Κατὰ τί δὴ οὖν ποτε οὔ φασι θεμιτὸν εἶναι αὐτὸν ἑαυτὸν
ἀποκτεινύναι, ὦ Σώκρατες; …
62a1 Ἀλλὰ προθυμεῖσθαι χρή, ἔφη· τάχα γὰρ ἂν καὶ ἀκούσαις.
60d8 Then tell him, Cebes, said he, the truth, that …
61b8 So tell Evenus that, Cebes, and bid him farewell, and tell him, if
he’s wise, to come after me as quickly as he can. I, it seems, am going
to-day; for that is the order of the Athenians.
61b2 And Simmias said, What a message that is, Socrates, for Evenus!
I have met him often, and from what I have seen of him, I should say
that he will not take your advice in the least if he can help it.
61c6 Why so? said he. Is not Evenus a philosopher?
61c7 I think so, said Simmias.
61c8 Then Evenus will take my advice, and so will every man who has
any worthy interest in philosophy. Perhaps, however, he will not take
his own life, for they say that it is not permitted. And as he spoke he
put his feet down on the ground and remained sitting this way through
the rest of the conversation.
61d3 Then Cebes asked him, What do you mean by this, Socrates, that
it is not permitted to take one’s life, but that the philosopher would
desire to follow after the dying?
61d6 (no inquit) How is this, Cebes? Have you and Simmias, who are
pupils of Philolaus, not heard about such things?
61d8 (no inquit) Nothing definite, Socrates.
61d9 (no inquit) I myself speak of them only from hearsay.
61e5 (no inquit) Why in the world do they say that it is not permitted
to kill oneself, Socrates? …
62a1 You must have courage, said he, and perhaps you might hear
something. (transl Fowler, Loeb ed.)
The use of ἔφη and ἦ δ’ ὅς in the larger passage from Phaedo can be
accounted for in the same way. Observe that although Socrates speaks to
Cebes it is Simmias who reacts. ἔφη indicates that his reaction stays with
Socrates’ last words and with Evenus. Then Socrates, provoked by Sim-
mias’ ideas about Evenus, gives another turn to the discussion, as appears,
first, from the introductory exclamation Τί δέ, in his own text (which is
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Actas Rioja [Link] 408 30/3/15 16:06
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‘How is that?’ rather than ‘Why so?’), and, second, from Phaedo’s use of
ἦ δ’ ὅς. (Recall that it is Phaedo who is the narrator.) The discussion is no
longer about Socrates’ advice to Evenus, but about the latter’s status as a
philosopher. Continuative ἔφη indicates that Simmias acknowledges this
new turn, and goes along.
61c8 presents an interesting problem. The text printed here is that of
the new OCT. It appears from the apparatus that part of the MSS add ἔφη
after τοίνυν (not mentioned, incidentally, by Burnet). This reading may
well be right, for the omission of ἔφη results first of all in a certain imbal-
ance, since from 60b3 onward all utterances were accompanied by inquit
formulae, 6 times ἔφη and once ἦ δ’ ὅς. But more importantly, without
ἔφη the words ἐθελήσει etc. might still be spoken by Simmias, for in scriptio
continua, as practised in Plato’s time and for a long time after him, there
would be nothing to suggest that they are not spoken by Simmias.21
The next passage begins with ἤρετο. Why this, rather than an inquit
formula? Probably because so far there had been no ‘philosophical’ ques-
tions. In fact, the only question so far, at 61c5, was about Evenus as a
person. ἤρετο must have been chosen to signal explicitly that here the
philosophical part of the dialogue begins.
Note that in the next passage there are all of a sudden four questions
and answers, or two adjacency pairs, as they are called in conversation
analysis, without inquit formulae. This can be explained as being due to
their deviant pragmatic status. As a matter of fact, not only does Socrates
not answer Cebes’ question about the permissibility of suicide, he com-
pletely ignores it, and instead starts asking about Cebes’ and Simmias’
philosophical education with Philolaus. The two adjacency pairs form a
block that is outside the discussion proper, and this, I suggest, is why they
do not have inquit formulae. Observe that as soon as the philosophical
discussion is resumed we find ἔφη, 62a1.
21
In fact, ἔφη may elsewhere, too, have this punctuation-like function. Being a post-
positive element it signals that there is a light syntactic boundary before the word preceding
ἔφη. For details cp. Dik (1995: 31-37) and Scheppers (2011: 8, 199, and the Greek Index s.v.
ἔφη). For similar phenomena in medieval romances see Brandsma (1998).
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Actas Rioja [Link] 409 30/3/15 16:06
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410 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 397-410
Actas Rioja [Link] 410 30/3/15 16:06
L I NG ÜÍ ST I CA GR IEGA
P o ne n cia de clausu ra
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EN LA MENTE DE LOS GRIEGOS.
LA LENGUA COMO VÍA DE RECONSTRUCCIÓN
DE ESTRUCTURAS MENTALES 1
J esús de la Villa
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — La identificación de patrones regulares de evolución en los cambios lin-
güísticos permite reconstruir los «mapas mentales» de la estructura cognitiva de los
hablantes. En este trabajo el autor trata de reconstruir algunas estructuras de mapas
mentales para el griego antiguo, partiendo de los procesos de cambio más importantes
que experimentaron las categorías de tiempo, aspecto y modo desde el indoeuropeo
hasta la Antigüedad tardía. De este modo podemos acercarnos, aunque sea parcial-
mente, al universo mental y cognitivo de los griegos.
Palabras clave — Mapas mentales, tiempo, aspecto, modo.
IN THE MINDS OF GREEKS: LANGUAGE AS A PATH
TO IDENTIFY MENTAL STRUCTURES
Abstract — The identification of regular evolutionary patterns in the processes of lin-
guistic change provides evidence about the «mental maps» of the cognitive structure
of speakers. In this paper, the author tries to reconstruct some elements of the mental
maps of Ancient Greek, taking as a starting point some of the most important changes
undergone by the verbal categories of tense, aspect and mood from Indo-European
up to Late Antiquity. In this way, we can make an attempt, even if only partial, to
get closer to the mental and cognitive universes of Greeks.
Keywords — Mental maps, tense, aspect, mood.
1
Este trabajo se ha realizado con la ayuda de los siguientes proyectos de investigación:
FFI2013-47357-C4-1-P (Problemas de rección en griego y latín), financiado por el Gobierno
español ; 2010HXPFF2-004 (Trasferimento e applicazione di modelli sociolinguistici nella linguistica
storica: identità e alterità nei testi orali e scritti), financiado por el Gobierno italiano. Agradezco
las observaciones y mejoras introducidas por los componentes de los grupos de investigación
que han desarrollado tales proyectos.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454
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En la m en te de los g r iegos
1 Introducción: la lengua y la mente
Uno de los cambios metodológicos más importantes en los estudios lin
güísticos de los últimos decenios ha sido el paso de la descripción a la
explicación. Es decir, ya no se trata solo de describir los fenómenos que
se producen en la gramática de las lenguas, sino que se intenta también
explicarlos, justificarlos desde principios biológicos, cognitivos y fun-
cionales. Es, por tanto, una ruptura con el axioma de la arbitrariedad del
signo lingüístico propugnada desde el estructuralismo saussureano que
también mantuvo el generativismo en alguna de sus etapas, al propugnar
la autonomía del componente sintáctico de la lengua.
Los instrumentos más potentes para pasar de la simple descripción a
la explicación han sido la tipología lingüística y la psicolingüística, cuya
plasmación más formalizada son los estudios cognitivos. Por medio de la
tipología lingüística, surgida en los medios estructuralistas norteameri-
canos de los años 30 del siglo pasado y desarrollada sobre todo desde los
años 602, se ha podido hacer una descripción comparada de muchísimas
lenguas del mundo y se ha obtenido así una visión casi global de los límites
y posibilidades gramaticales de las capacidades lingüísticas humanas. Por
su parte, la lingüística cognitiva parte de los fenómenos de las lenguas
naturales descritos por la tipología lingüística y los pone en relación con
los fenómenos psicológicos y neurológicos asociados a la percepción y el
aprendizaje, comunes en gran medida a todos los seres humanos3. De esta
forma pueden explicarse las coincidencias sistemáticas que se dan entre
lenguas muy dispares y alejadas geográfica y temporalmente.
Dentro de este tipo de estudios que pone en relación los fenómenos
lingüísticos con la base cognitiva del lenguaje, uno de los productos más
interesantes ha sido la descripción de los mapas mentales. Estos mapas
2
La historia de la tipología lingüística, así como sus principales desarrollos pueden
conocerse, por ejemplo, en Haspelmath et al. (eds.) (2001), Croft (20032), Vellupillai (2012),
dentro de una cantidad inmensa de estudios generales y parciales. Dado que cada uno de
los fenómenos estudiados en este trabajo cuenta con una larga bibliografía, remitiremos en
general solo a algunos trabajos o manuales que, desde el punto de vista del autor pueden
considerarse de referencia sobre el aspecto tratado.
3
Entre la numerosísima bibliografía dedicada a la Lingüística Cognitiva, puede encon-
trarse una visión general de sus métodos y logros, por ejemplo, en Croft & Cruse (2004),
Evans & Green (2006).
414 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454
Actas Rioja [Link] 414 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
mentales tratan de reconstruir la configuración del almacenamiento de los
elementos lingüísticos en el cerebro y explicar de esta forma la elección
de determinadas estructuras gramaticales frente a otras o el hecho de que
los cambios lingüísticos se produzcan de un modo y no de otro.
En este trabajo pretendo aplicar la metodología de los mapas mentales a
un aspecto de la gramática de la lengua griega donde, si no me equivoco,
todavía no se ha aplicado: el de las categorías verbales de tiempo, aspecto
y modo. Mi pretensión es hacer ver cómo los fenómenos diacrónicos que
se producen en estas categorías, lejos de ser evoluciones aisladas y arbi-
trarias, pueden compararse con los de otras muchas lenguas y en parte
explicarse dentro de un ámbito más amplio de descripción, que da sentido
a tales evoluciones. De esta forma, analizando los datos diacrónicos en el
ámbito de estas categorías podemos reconstruir, aunque sea parcialmente,
la configuración mental de los hablantes de ellas y, por decirlo de alguna
manera, introducirnos un poco, miles de años después, en un aspecto de
las capacidades cognitivas de los griegos de la Antigüedad.
Al tratarse de un trabajo inicial en este campo y dada la naturaleza de la
publicación presente, este trabajo sólo pretende ser una primera aproxi-
mación al tema, que habrá de ser desarrollado y completado después con
trabajos más de detalle.
2 Mapas mentales
Un mapa mental es «una representación geométrica de significados o, si
se prefiere, de las relaciones entre ellos. Significados / usos y sus conexio-
nes forman así un espacio semántico»4. Estos espacios semánticos y sus
conexiones permiten no sólo conocer la configuración cognitiva de los
fenómenos lingüísticos en la mente de los hablantes, sino también, por
medio del estudio de las evoluciones y cambios históricos, identificar las
rutas por las que evolucionan las lenguas y, por tanto, llegar a predecir
incluso cómo pueden ser los cambios lingüísticos futuros.
Metodológicamente, los mapas mentales se obtienen por la identi-
ficación de coincidencias formales sistemáticas en el modo de expresar
lingüísticamente determinados conceptos. Por poner un ejemplo sencillo,
si varias lenguas coinciden en marcar de la misma manera las nociones de
4
Van der Auwera & Plungian (1998: 86).
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Actas Rioja [Link] 415 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
Compañía e Instrumento («con Juan» – «con un destornillador»), pero no,
digamos, Compañía y Dirección, es porque las nociones de Compañía e
Instrumento están más cercanas cognitivamente entre sí y están almacenadas
en la mente en lugares más cercanos. En un mapa mental de los papeles
semánticos Compañía e Instrumento estarían cercanos y conectados entre
sí; Compañía y Dirección estarían más alejados y sin conexión.
Los mapas mentales se pueden establecer para una lengua concreta, para
grupos de lenguas y, como objetivo final, de un modo universal, es decir,
para todas las lenguas. En este caso se obtendrían espacios conceptuales
comunes a todos los seres humanos5. Un ejemplo de mapa mental universal
es el propuesto por Narrog & Ito (2007) precisamente para la expresión de
las nociones asociadas a los papeles semánticos Comitativo (compañía) e
Instrumento.
(1) Mapa mental del dominio comitativo-instrumental
(Narrog & Ito 2007)
proximidad
física co-participante vía duración causa/razón
coordinación coordinación comitativo instrumento agente de la pasiva
de frases SN
posesión origen material agente ergativo
tiempo
«desde»
Este cuadro, basado en el estudio de los datos de numerosas lenguas,
permite reconocer cómo se relacionan todas las nociones recogidas en él
en términos conceptual-cognitivos. Cada una de las líneas enlaza dos no-
ciones que, al menos en alguna de las lenguas estudiadas por los autores,
se expresan por medio de la misma marca morfológica. De esta forma
queda recogido que las dos nociones centrales de todo el espacio semántico
representado en este mapa mental son las de Comitativo e Instrumento,
que comparten marcas en muchísimas lenguas del mundo. Por ejemplo,
5
Introducciones a la teoría y el diseño de mapas mentales pueden encontrarse, por ejem-
plo, en Haspelmath (2003), y Cysouw et al. (2010).
416 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454
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J esús de la Villa
en castellano mismo decimos «fui al cine con Juan» y «arreglé el pestillo
con un destornillador» y usamos en ambos casos la preposición «con» para
marcar las dos nociones. Por el contrario, el mapa refleja que, al menos
en el corpus estudiado, las nociones de Vía y Comitativo no comparten
marcas formales en exclusiva, sino, en todo caso, compartiéndolas con la
de Instrumento ([Link]., «puedes alcanzar Alcalá de Henares con la carretera
nacional II»).
Naturalmente, la ampliación del corpus de lenguas puede llevar a
modificar la propuesta de mapa mental para un determinado dominio se-
mántico. Así, si el griego antiguo –¡o el español!– hubiera formado parte
del corpus de Narrog & Ito, se podría haber establecido un vínculo entre
Posesión y Origen, puesto que las dos nociones comparten, al menos en
un determinado período, la marca morfológica del genitivo.
Pero tan importante como establecer los vínculos entre conceptos dentro
de un mapa mental es poder reconocer líneas de evolución que justifican
que dos o más conceptos compartan marcas. En otras palabras, se trata de
reconstruir la direccionalidad de los fenómenos de extensión de significado
de las propias marcas. Esto es lo que hizo uno de los autores del mapa de
(1) al establecer el mapa mental del mismo dominio, pero con expresión de
la direccionalidad de los cambios lingüísticos, tal y como se refleja en (2).
(2) El dominio comitativo-instrumental con la direccionalidad
de la extensión de significados de las marcas (Narrog 2010)
proximidad
física co-participante lugar duración vía causa/razón
coordinación coordinación comitativo instrumento agente de la pasiva
de frases SN
posesión origen material agente ergativo
tiempo
«desde»
Puede notarse que, en el tiempo transcurrido entre la formulación del
primer mapa y el segundo no sólo se establecieron las líneas de evolución
típicas de las marcas morfológicas, sino que, por medio de la ampliación
del corpus, se modificó parcialmente el mapa, pues se introdujo Lugar en
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En la m en te de los g r iegos
la línea superior, relacionado a la vez con Comitativo e Instrumento. De
ninguno de los dos vínculos hay manifestación en griego o latín, pero en
castellano sí tenemos la posibilidad de decir, prácticamente sin cambio en
la descripción del evento, «fui a mi casa en el coche de mi padre» / «fui a
mi casa con el coche de mi padre».
En el ámbito del griego antiguo los estudios que hayan tratado de esta-
blecer mapas mentales han sido limitados y fundamentalmente asociados
también a los papeles semánticos de los constituyentes nominales de las
oraciones. Así, en de la Villa (1998), sobre la base de los datos de los poemas
homéricos, se propuso un mapa mental de las nociones asociadas al Agente
como el de (3).
(3) Mapa mental de la agentividad en la lengua homérica (de la Villa 1998)
Agente
Intermediario Fuerza
Instrumento Causa
Este mapa está trazado sobre la base de la existencia de marcas comunes
asociadas a algunas de las nociones recogidas en él. En concreto se trata de
las marcas de dativo, διά + acusativo, ὑπό + genitivo y ὑπό + dativo. En la
siguiente versión del mapa puede verse cómo se superponen tales marcas
al espacio mental de la agentividad en la lengua homérica.
(4) Mapa mental de la agentividad con indicación de las marcas
compartidas por las distintas nociones (de la Villa 1998)
Agente
Dativo
διά + acusativo
Intermediario
ὑπό + genitivo Fuerza
ὑπό + dativo
Instrumento Causa
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J esús de la Villa
Este mapa mental se ha visto posteriormente refrendado y completado
por la propuesta del mapa mental de la agentividad, basado en el testimonio
no solo de las lenguas clásicas, sino también de otras lenguas, realizada por
Luján (2010):
(5) Mapa mental diacrónico de la agentividad sobre la
base de la formación de palabras (Luján 2010)
Agente Instrumento Lugar
Fuerza Medio
En este mapa se amplía el espacio nocional a la expresión del Lugar y,
en cambio, no se tiene en cuenta la relación con la noción de Causa. El
grado de coincidencia, con todo, es muy notable. Además, se propone una
direccionalidad de los cambios morfológicos muy interesante, capaz de
explicar, por ejemplo, cómo es que el dativo pasó a utilizarse para expresar
Medio (o Intermediario) en frases como (6).
(6) ἦέ μιν ἤδη / Πηλείδηι Ἀχιλῆι δαμάσσομεν ἐσθλὸν ἐόντα (Il. 22.175-6)
…o a él ya, por medio del pelida Aquileo, lo dominamos, aún siendo
bravo.
De haber contado sólo con los datos del griego no habríamos podido
determinar cuáles fueron las líneas por las que se extendió la marca mor-
fológica del dativo griego hasta poder expresar tanto Instrumento como
Medio. La comparación con lo que ha sucedido en otras lenguas nos
permite proponer una hipótesis fundada en el sentido de que fue la marca
utilizada anteriormente para Instrumento la que en algún momento pasó
a utilizarse por extensión conceptual también para Medio.
Faltan, sin embargo, para el griego estudios que abarquen otros ámbitos
semánticos, como los espaciales, los temporales, etc. Y faltan, también para
el griego, hasta donde sé, estudios sobre nociones tan importantes como las
de las categorías verbales. Como se ha dicho, el presente artículo pretende
ser una primera aproximación a ello.
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En la m en te de los g r iegos
3 Mapas mentales de las categorías verbales
Algunos de los primeros mapas mentales propuestos para las lenguas del
mundo se trazaron precisamente para representar los espacios semánticos
asociados a nociones como Tiempo, Aspecto y Modo. De hecho, suele
citarse el trabajo de Anderson (1986) sobre la noción de «perfecto» como
una de las primeras propuestas de mapas mentales. Un cuadro completo
sobre todo el espacio Tiempo-Aspecto fue propuesto por Dahl (2000:
15), basado en su enorme estudio tipológico anterior de Dahl (1985) y de
Bybee et al. (1994). El mapa de la modalidad más completo que conozco
es el propuesto por van der Auwera & Plugian (1998), basado también en
el trabajo tipológico de Bybee et al. (1994). No conozco un mapa mental
conjunto para las categorías de Tiempo, Aspecto y Modo.
Sobre la base de estas propuestas presentaré a continuación mi propio
análisis de los datos del griego antiguo. Mi intención es indagar en qué
medida los fenómenos de evolución histórica que se dieron en esa lengua
bien coinciden con tendencias tipológicas más generales, bien, al contrario,
no coinciden o no están previstos en los mapas actualmente existente y,
por lo tanto, estos, deben modificarse o completarse.
4 Mapa mental de las categorías de Tiempo y Aspecto
4.1 Mapa mental de Tiempo y Aspecto (tipológico)
El mapa mental para las categorías verbales de Tiempo y Aspecto que puede
trazarse sobre los datos de un amplio espectro de lenguas del mundo es
el presentado en (7, página siguiente), algo simplificado sobre el original.
Para comprender este esquema hay que tener en cuenta los siguientes
aspectos:
i. El rectángulo central del esquema representa los llamados core gram-types
o «tipos de gramaticalización básicos», es decir, las nociones que cons-
tituyen el núcleo del espacio aspecto-temporal. Según las define Dahl,
son aquellas que «normalmente tienen formas de expresión morfológica
(muy a menudo flexiva) y que se caracterizan en general por ser más o
menos obligatorias en sus usos centrales». Las que se encuentran fuera
de ese espacio tienden a expresarse perifrásticamente.
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J esús de la Villa
(7) Mapa mental de las categorías de Tiempo y Aspecto basado en Dahl (2000:15)
Iterativo Progresivo
Resultativo Imperfectivo
Perfecto Perfectivo
Pasado
Futuro
Futuroides
Voluntad Movimiento Cambio
ii. De entre las nociones básicas, «imperfectivo» y «perfectivo» constituyen
un par ligado y especialmente marcado entre las lenguas del mundo.
iii. La expresión del «presente» no está incluida, porque puede identificarse
con la «no marca» de «pasado» o de «futuro», es decir, no constituiría
una noción básica, sino sólo, en muchas lenguas, la ausencia de una in-
dicación explícita de que una forma expresa pasado o futuro.
iv. Las nociones temporales –presente, pasado, futuro– se combinan con las
aspectuales –imperfectivo, perfectivo, perfecto–, dando lugar a esquemas
cruzados relativamente complicados en el núcleo temporal-aspectual,
que varían según las lenguas y para las que no pueden trazarse esque-
mas generales en el grado de abstracción recogido en el cuadro de (7).
Sobre esta base se analizarán ahora los datos del griego antiguo.
4.2 Cambios en la categoría Tiempo en griego antiguo
Los principales cambios que ha sufrido el griego a lo largo de su historia
en lo que concierne a esta categoría son:
i. Desde el indoeuropeo, desarrollo de un futuro ([Link]. γράψω «escri-
biré») y un futuro perfecto (γεγράψω «habré escrito»)
ii. La creación en griego clásico de formas de expresión para tiempo
relativo.
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En la m en te de los g r iegos
iii. La renovación de las marcas de futuro desde el griego antiguo al
griego moderno.
4.2.1 Creación de marcas de futuro
Para la creación de formas de futuro desde un estadio anterior, indoeu-
ropeo, en el que no había una marca específica para esta noción, se asume
generalmente que el griego utilizo un sufijo -s- que tenía previamente
un carácter desiderativo o de voluntad6. Estaríamos, por tanto, ante una
evolución prevista en el mapa mental del tiempo y el aspecto, donde se
recoge expresamente que expresiones voluntativas se han convertido en
muchas lenguas en «futuroides» o expresiones cercanas al futuro, pero
cuya interpretación temporal es inicialmente solo secundaria, contextual
o por implicación. Únicamente más tarde, tras experimentar un proceso
de reinterpretación gramatical, pasarían a marcar plenamente la noción
temporal de futuro. Como se ve, por tanto, lo propuesto para el griego
coincide plenamente con los datos que tenemos para otras lenguas.
Y es interesante, además, que el proceso se repitió exactamente en el
paso del griego antiguo al griego moderno, pues las formas de futuro del
tipo θα γράφω, proceden, como es sabido, de la expresión voluntantiva
θέλω ἵνα γράφω «quiero escribir» (cf. infra 4.2.3).
Por lo tanto, podemos decir que la lengua griega ha seguido a lo largo
de su historia la misma vía de renovación formal para las marcas de expre-
sión de futuro. En esto ha coincidido, por ejemplo, con el inglés, en el que
expresiones como I will write «escribiré» proceden de frases desiderativas.
Pero se diferencia, por ejemplo, del español y otras lenguas romances,
donde las formas de futuro como esp. «amaré», fr. amarais, it. amarò tienen
un origen modal, procedentes de expresiones de necesidad deóntica «he
de amar».
4.2.2 Expresiones de tiempo relativo
La expresión del tiempo relativo por medio de las formas verbales no
parece haber existido en indoeuropeo, salvo en lo que concierne al tema
de perfecto, que puede considerarse una marca de expresión mixta de
6
Cf. P.e. Rix (1976: 196).
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J esús de la Villa
tiempo absoluto-relativo7: describía en términos absolutos un estado que
se produce en el presente (perfecto propiamente) o en el pasado (pluscuam-
perfecto); pero, además, tal estado se presenta como el resultado de otro
evento concluido previamente a él (tiempo relativo).
Sin embargo, a pesar de que no pueden reconstruirse en indoeuropeo
otros procedimientos de expresión de tiempo relativo por medio de las
formas verbales, el griego desarrolló, por medio de la categoría Aspecto
diferentes procedimientos para indicar, no ya solo anterioridad, sino también
simultaneidad y posterioridad dentro de ámbitos sintácticos determinados,
particularmente los de la subordinación8.
Una estrecha relación entre la categoría Aspecto y la expresión del
tiempo relativo no es extraña interlingüísticamente9. En el caso del griego,
en determinas construcciones de subordinación completiva o adverbial, las
formas del tema de aoristo (AOR), de contenido fundamentalmente perfec-
tivo, pasaron a expresar anterioridad, como en (8), mientras que formas del
tema de presente (Pres), de contenido básicamente imperfectivo, pasaron
a expresar simultaneidad (9).
(8a) ἀφικόμενοι δὲ οἱ Βοιωτοὶ ἀπήγγειλαν τοῖς βοιωτάρχαις τά τε ἐκ τῆς
Λακεδαίμονος καὶ τὰ ἀπὸ τῶν ξυγγενομένων Ἀργείων. (Th. 5.37.4)
Tras su llegada (AOR) los beocios anunciaron a sus magistrados lo que
les llegaba desde Esparta y desde sus aliados los argivos.
(8b) ἀντέλεγον τοῖς Λακεδαιμονίοις, ἃ μὲν ἀδικοῦντο οὐ δηλοῦντες ἄντικρυς,
ὅτι οὔτε Σόλλιον σφίσιν ἀπέλαβον παρ’ Ἀθηναίων οὔτε Ἀνακτόριον εἴ
τέ τι ἄλλο ἐνόμιζον ἐλασσοῦσθαι (Th. 5.30.2)
Respondieron a los lacedemonios, sin presentar a las claras lo que habían
sufrido, que no habían recuperado (AOR) para ellos de los Atenienses ni
Solio ni Anactorio, aparte de alguna otra cosa en la que creían recibir
perjuicios.
(8c) καταστὰς ἐπὶ τοὺς Ἀθηναίους ἔλεγε τὰ παρὰ τῶν Βοιωτῶν, ὅτι οὐ δι
καίως δράσειαν παραβαίνοντες τὰ νόμιμα τῶν Ἑλλήνων. (Th. 4.97.2)
Tras haberse presentado ante los atenienses, decía lo que traía de parte
7
Sobre la noción de tiempo absoluto-relativo v. Comrie (1985: 64-82).
8
Cf. Schwyzer (1950: 297-301), Martínez Vázquez (1995).
9
P.e. Comrie (19813: 39, 52-53.59), Lindstedt (2001: 772); para las lenguas indoeuropeas
v. Kurylowicz (1964: 90-94).
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Actas Rioja [Link] 423 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
de los beocios, que habían actuado injustamente (AOR) al no respetar las
costumbres de los griegos.
(9a) οἱ Λευκάδιοι…. πλήθει βιαζόμενοι ἡσύχαζον (Th. 3.94.2)
Los de Léucade, agobiados (PRES) por la superioridad [de los enemigos]
se mantenían inactivos
(9b) ἔλεξαν ὅτι βούλονται ἃ προκαλεῖται Ἀθηναίοις κοινῶσαι πρῶτον (Th.
2.73.1)
Dijeron que querían (pres) comunicar a los atenienses primero lo que
se proponía.
(9c) προσκαλέσαντές τε τοὺς ξυμμάχους εἶπον ὅτι σφίσι μὲν δοκοῖεν ἀδικεῖν
οἱ Ἀθηναῖοι… (Th. 1.87.4)
Tras haber convocado a los aliados, decían que ellos creían (pres) que
los atenienses actuaban injustamente.
Véase cómo la expresión del tiempo relativo podía hacerse tanto me-
diante formas no personales, como el participio (8a) (9a), mediante formas
personales en indicativo (8b) (8b) o con formas del optativo oblicuo (8c)
(9c)10, según los casos y los contextos.
El proceso mental que pudo llevar desde la noción de aspecto a la de
tiempo relativo es sencillo de entender: un evento que se concibe como
terminado (perfectivo y, por tanto, en aoristo) con respecto a otro, es
anterior a otro. Por el contrario, un evento que se concibe con respecto a
otro como todavía abierto o en su desarrollo (imperfectivo y, por tanto,
en tema de presente) es, parcialmente al menos, simultáneo del segundo.
Para marcar la posterioridad el griego recurrió a las formas de futuro
(fut), tanto en infinitivo (10a)11, como en formas personales de indicativo
(10b) y de optativo (10c).
10
Sobre el origen del optativo oblicuo v. infra apartado 4.3.4. No obstante, independien-
temente de su origen, sus formas expresan prácticamente siempre una relatividad temporal
asociada a los temas aspectuales.
11
El participio de futuro, como es sabido ([Link]. Kühner & Gerth 1898: 185), está siempre
asociado a la noción de finalidad. Este valor podría tener dos explicaciones: bien se trata de
la conservación del contenido voluntativo original de las formas de futuro, es decir, un ar-
caísmo, o un valor generado secundariamente por un proceso de implicación: «preveo hacer
una cosa» => «deseo hacerla». En el primer caso estaríamos ante una manifestación de la vía
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Actas Rioja [Link] 424 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
(10a) ἔλεγον, ἢν καὶ ἐκεῖνοι τοὺς ἐν Ἐπιδάμνωι ἀπαγάγωσι, ποιήσειν ταῦτα
(Th. 1.28.5)
Decían que, en el caso de que aquellos retiraran a los que estaban en
Epidamno, iban a hacer (fut) aquellas cosas.
(10b) ἔγνω ὁ Ἀρχίδαμος ὅτι οἱ Ἀθηναῖοι οὐδέν πω ἐνδώσουσιν (Th. 2.12.4)
Supo Arquidamo que los atenienses no iban a ceder (fut) en nada.
(10c) …προιδόντες γὰρ οἱ Θηβαῖοι ὅτι ἔσοιτο ὁ πόλεμος (Th. 2.2.3)
…tras haber visto los tebanos que iba a haber (FUT) guerra
Es importante recordar que las formas de optativo de futuro son de
creación relativamente tardía12 y sólo se atestiguan en usos oblicuos, es
decir, en subordinación dependiente de verbos principales en pasado.
Parece, por tanto, que el impulso analógico que llevó a la creación de esta
forma fue precisamente el deseo de expresar posterioridad sobre el pasado,
puesto que nada más lo distingue del optativo de presente o de aoristo. La
creación del optativo de futuro es, por tanto, una evidencia importante
sobre el grado de gramaticalización de la noción de tiempo relativo, pues
se habrían creado marcas morfológicas específicas para él13.
En resumen, el esquema por el que se desarrollan expresiones de tiempo
relativo en griego antiguo es el recogido en (11).
(11) aspecto / futuro tiempo relativo
perfectividad anterioridad
imperfectividad simultaneidad
futuro posterioridad
Este desarrollo no está indicado en el mapa mental de (7) y deberá ser
recogido, por tanto, al diseñar el mapa mental del Aspecto y el Tiempo
en griego antiguo.
de formación de los futuros, ya comentada. En el segundo, deberíamos proponer una línea
de evolución desde el futuro hacia la expresión de la voluntad, es decir, una línea inversa
a la anterior que saldría del ámbito de las nociones nucleares del cuadro (7) para ir al de los
«futuroides». En este segundo caso los datos del griego aportarían información interesante
para el mapa mental del tiempo y el aspecto. Este punto requiere mayor investigación.
12
Cf. [Link]. Kühner & Gerth (1898: 183-184).
13
De la Villa (en prep.)
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Actas Rioja [Link] 425 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
4.2.3 Renovación de las marcas de futuro
Ya se ha mencionado más arriba la creación de una marca de futuro en
griego moderno partiendo de la expresión θέλω ἵνα > θα14. No fue ésta,
sin embargo, la única forma ni la primera que compitió en griego tardío
con las formas flexivas del futuro en la renovación de la expresión de esta
noción15. En muchos casos había ya antecedentes desde épocas anteriores
de este tipo de expresiones, como sucede con las perífrasis con μέλλω16
(12), que extiende su uso y aparece documentado con valores de futuro
muy frecuentemente en épocas posteriores en registros cercanos a la len-
gua hablada, como el griego del Nuevo Testamento (13a) o los papiros no
literarios (13b).
(12) πολλῇ δυνάμει βοηθήσεις τῷ ἀδελφῷ καὶ ἐν ᾧ μέλλει ἐκεῖνος Ὄλυνθον
καταστρέφεσθαι, σὺ κατεστραμμένος ἔσει Θήβας (X. H.G. 5.2)
Con una gran fuerza tu ayudarás a tu hermano y, mientras aquel va a
someter Olinto, tu habrás sometido Tebas.
(13a) εἷς ἐξ αὐτῶν … ἐσήμαινεν διὰ τοῦ πνεύματος λιμὸν μεγάλην μέλλειν
ἔσεσθαι ἐφ’ ὅλην τὴν οἰκουμένην. ([Link]. 11.28)
Uno de ellos reveló por obra del Espíritu que iba a haber una gran ham-
bruna en toda la tierra.
(13b) συγγέγραμμαι τῇ Ἑσπέρου θυγατρί, μέλλω δὲ ἰσάγειν ἐν τῷ Μεσορὴ
μηνί. (Wilcken 1927: 66)
Estoy comprometido con la hija de Héspero y voy a llevarla a casa en el
mes Mésore.
Lo más interesante de este proceso es que, el griego muestra cómo varios
de los «futuroides» previstos en el esquema de Dahl recogido en (7) pueden
desarrollarse en paralelo, hasta que uno de ellos termina dominando. Así,
junto con expresiones de voluntad, como θέλω y de intención, como
μέλλω, hay testimonios en griego tardío de expresiones de obligación,
14
Sobre el proceso que dio lugar a esta construcción v. Bubenik (1997: 260-1) y, con
mucho más detalle, Joseph (1978: 117-156, 222-230).
15
Browning (19832: 33-35)
16
P.e. Blass & Debrunner (19549: 214), Mayser (1926: II 226), Basset (1979).
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Actas Rioja [Link] 426 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
como ὀφείλω + infinitivo (14) o la muy frecuente de ἔχω + infinitivo de
aoristo (15) con valores muy cercanos al de futuro.
(14) Τιμολέων … δύναμιν οὐ ζητῶν, ἀλλ’ ἔχειν ὀφείλων ἣν ἔλαβε βουλομέ
νων καὶ διδόντων, πέρας ἐποιήσατο τῆς αὐτοῦ στρατηγίας καὶ ἀρχῆς
τὴν τῶν παρὰ νόμον ἀρχόντων κατάλυσιν. (Plut. Tim.2.7)
Timoleonte… no buscando el poder, pero dispuesto a ejercer el que re-
cibió de quienes se lo dieron voluntariamente, consideró como límite
de su generalato y de su mandato la eliminación de los que gobernaban
ilegalmente.
(15) Σαλώμη, Σαλώμη, καινόν σοι θέαμα ἔχω ἐξήσασθαι (Protoevang. Iacobi 39)
Salomé, Salomé, una nueva visión te explicaré (=tengo para explicarte).
4.2.4 Mapa mental de la categoría verbal de Tiempo en griego antiguo
Los tres cambios principales que se produjeron históricamente en la ex-
presión de las nociones temporales en griego antiguo y que acabamos de
repasar pueden representarse en un esquema de mapa mental como el de (16).
(16) Mapa mental de la categoría tiempo en griego
Imperfectivo Simultaneidad
Perfectivo Anterioridad
Pasado
Futuro Posterioridad
Futuroides
Intención Voluntad Obligación
En este cuadro se sitúa el tiempo relativo fuera del núcleo de las nocio-
nes básicas, pues su grado de gramaticalización es mucho menor en griego
que el tiempo absoluto y el aspecto y así parece suceder en el conjunto
de las lenguas17.
Como se ve, la evolución de las marcas de futuro desde expresiones de
voluntad coincide en griego con una propuesta ya realizada con carácter
17
Pero Thieroff (2000) y Squartini & Bertinetto (2000) sitúan al menos la anterioridad
entre las nociones básicas.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454 427
Actas Rioja [Link] 427 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
general (cf. esquema de 7). Pero los datos del griego aportan nueva infor-
mación sobre dos aspectos: la incorporación de verbos de intención (μέλλω)
y obligación (ἔχω, ὀφείλω) a las expresiones léxicas que dieron origen a
«futuroides» y la evolución de las marcas temporales y aspectuales para
indicar tiempo relativo. En ambos casos se trata de un enriquecimiento
del mapa mental del tiempo-aspecto específico del griego, pero del que,
con toda probabilidad, existen paralelos en otras lenguas.
4.3 Cambios en la categoría Aspecto en griego antiguo
Se ha notado con frecuencia que el sistema verbal del griego, a lo largo
de toda su historia, es notablemente conservador, en particular en lo que
concierne a la categoría Aspecto18. De hecho, el griego, desde sus primeros
testimonios hasta la actualidad conserva la estructura básica heredada del
indoeuropeo, en la que se oponen tres temas: presente (imperfectivo), ao-
risto (perfectivo) y perfecto, denominado también a veces «retrospectivo»,
pues considera un evento en su resultado, después de haber concluido el
proceso que lo provocó19.
Los principales cambios que se producen a lo largo de su historia en la
categoría aspectual del griego son los siguientes:
i. Sincretismo de las formas de perfecto y aoristo, con la consiguiente
renovación de las marcas de perfecto.
ii. Desarrollo de formas futuro con contenidos aspectuales.
4.3.1 Renovación en las marcas del perfecto
Desde época helenística hay evidencia clara de que las formas de perfecto
tienden a usarse con valor de aoristo, es decir, perfectivo, como se atestigua
en ejemplos como los de (17)20.
(17) ἦλθεν καὶ εἴληφεν ἐκ τῆς δεξιᾶς τοῦ καθημένου ἐπὶ τοῦ θρόνου τὸ βι
βλίον (Apoc. 5.7)
Llegó y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.
18
P.e. Rix (1976: 194), Bubenik (1997: 249)..
19
Hewson (1997: 13).
20
Schwyzer (1953: 2.287-8), McKay (1962, 1980), Horrocks (1997: 118-119).
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Actas Rioja [Link] 428 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
Esta evolución tiene paralelos en otras lenguas y está atestiguada en
latín, por ejemplo, desde los testimonios más antiguos. Así se refleja en
el esquema de (7). El griego viene, por tanto, a proporcionar un nuevo
testimonio de esta tendencia interlingüística.
En paralelo, desde relativamente pronto en la historia del griego, encon-
tramos construcciones semiperifrásticas con contenidos muy semejantes a
los del perfecto, en particular con el verbo εἰμί y el verbo ἔχω acompañados
de participio, como en (18),
(18a) ποίῳ σὺν ἔργῳ τοῦτ’ ἀπειλήσας ἔχεις; (S. O.C. 817)
¿De qué forma has pronunciado tú esa amenaza?
(18b) οὐδέ τι νεώτερόν εἰμί ποιήσας νῦν ἢ καὶ ἐν εἰρήνηι ἐώθεα ποιέειν (Hdt.
4.127.1)
No he hecho ahora nada diferente de lo que en la paz estoy acostumbrado
a hacer.
Este tipo de construcciones semiperifrásticas tienen originalmente un
valor resultativo, según se prevé en el mapa verbal de (7)21.
Finalmente, como es sabido, las marcas tradicionales del perfecto desapa-
recerán, sustituidas, primero por la construcción perifrástica del participio
de perfecto con el verbo εἰμί y posteriormente por las perífrasis formadas
por el verbo ἔχω y un antiguo infinitivo de aoristo, p. ej., έχω γράψει «he
escrito»22.
4.3.2 Adquisición de valores aspectuales en el futuro
Como es bien sabido, el tema de futuro no podía expresar la oposición
imperfectivo / perfectivo en griego antiguo, de tal modo que una forma
como γράψω, futuro de γράφω «escribir», podía utilizarse tanto para ex-
presiones sin término previsto (γράψω ἐπιστολάς «escribiré cartas (como
un hábito, por ejemplo)»), como para expresiones referidas a situaciones
muy concretas (γράψω ἐπιστολὴν πρὸς τὸν πατέρα «escribiré una carta a
21
Sobre el valor de las perífrasis griegas, en particular las asociadas a los valores del per-
fecto, v. Bentein, (2012: 159-193, 242-330).
22
Sobre el proceso que llevó a crear esta forma de perfecto, sustituyendo a construccio-
nes anteriores del tipo ἔχω γεγραμμένον «tengo escrito», v. Horrocks (1995, 1997: 230-231),
Bentein (2012: 288-330).
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Actas Rioja [Link] 429 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
mi padre»). Sí podía, en cambio, expresar la noción aspectual de perfecto
(γεγράψω «habré escrito»). Esta situación representaba un desequilibrio
con respecto, al menos, al tiempo pasado, donde se podía expresar tanto
imperfectividad –el imperfecto–, perfectividad –aoristo– y perfecto –plus-
cuamperfecto. Sin embargo, al desarrollar nuevas formas perifrásticas para
expresar futuro, por medio fundamentalmente de la construcción θέλω ἵνα
> θα + subjuntivo23, la utilización alternativa de subjuntivo de presente (θα
γράφω) o subjuntivo de aoristo (θα γράψω) permitió extender al futuro
la oposición imperfectivo / perfectivo, según el esquema recogido en (19).
(19) a θα γράφω «escribiré [de forma continuada]»
b θα γράψω «escribiré [una carta, una vez, …]»
c θα έχω γράψει «habré escrito»
Desde el punto de vista de la evolución de la lengua, este fenómeno
plantea el problema de determinar cuál es la direccionalidad del cambio. En
efecto, podemos preguntarnos si lo que se ha producido es la extensión al
futuro de la oposición imperfectivo / perfectivo, o, alternativamente, si es
el tiempo futuro el que ha extendido sus marcas hasta abarcar también esta
dicotomía. Desde el punto de vista del sistema en su conjunto, podríamos
pensar que es la analogía con el tiempo pasado, donde la oposición aspectual
era clara, la que ha forzado a la creación de marcas especiales para indicar
la oposición en futuro. Sin embargo, puesto que es la marca de futuro la
que cambia, al sustituirse una forma flexiva por una forma perifrástica
θέλω ἵνα > θα + subjuntivo, parece que es la renovación del futuro la que
da como consecuencia de forma automática la extensión al futuro de la
dicotomía aspectual. En otras palabras, la direccionalidad del cambio debe
marcarse desde el futuro hacia el aspecto y no al revés, puesto que no son
las marcas aspectuales por sí solas las que se han extendido al futuro.
4.3.3 El mapa mental del Aspecto en griego antiguo
Desde el punto de vista de los mapas mentales, el esquema de (20) recoge
los dos cambios señalados: la renovación formal de la marca de perfecto y la
incorporación también al futuro de la oposición imperfectivo/ perfectivo.
23
Cf. [Link]. Horrocks (1997: 231-232).
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Actas Rioja [Link] 430 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
De los dos cambios, el primero estaba previsto en la propuesta original
interlingüística, representada en (7); el segundo cambio, sin embargo, es
una aportación que puede hacerse desde la historia de la lengua griega.
Habrá que investigar si existen paralelos en otras lenguas.
(20) Mapa mental del aspecto en griego con indicación de los cambios producidos
Resultativo Imperfectivo
Perfecto Perfectivo
Pasado
Futuro
4.4 Mapa combinado de Tiempo y Aspecto en griego antiguo
La combinación de los mapas relativos al Tiempo (13) y el Aspecto (20)
daría lugar a un mapa como el de (21).
(21) Mapa mental de Tiempo y Aspecto en griego antiguo
Resultativo Imperfectivo Simultaneidad
Perfecto Perfectivo Anterioridad
Pasado
Futuro Posterioridad
Intención Voluntad Obligación
5 Mapa mental de la categoría modo
5.1 La categoría Modo tipológicamente
La propuesta de referencia para trazar un mapa mental de la categoría Modo
interlingüísticamente es, como se ha indicado, la de van der Auwera &
Plugian (1998), basada en la descripción y el análisis de los datos de Bybee
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Actas Rioja [Link] 431 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
et al. (1994). El mapa, simplificado en algunos aspectos secundarios, es
como sigue24.
(22) Mapa mental de la modalidad basado en van der Auwera & Plugian (1998:98)
posibilidad interna
del participante
posibilidad externa ⎫
del participante ⎪
⎬ futuro
posibilidad deóntica ⎪
⎭
posibilidad
epistémica
futuro
necesidad
epistémica
necesidad deóntica ⎫
⎪
necesidad externa ⎬
del participante ⎪
⎭
necesidad interna
del participante
Sin necesidad de entrar en todos los detalles de este esquema, debe se-
ñalarse que el cuadro se organiza sobre dos nociones básicas, la posibilidad
y la necesidad, que son las que constituyen la base de todos los sistemas de
modalidad entre las lenguas del mundo, según los autores. Aparte de esto,
deben tenerse en cuenta las siguientes observaciones:
24
Una versión con nuevas aportaciones de detalle puede encontrarse en van der Auwera
et al. (2009). Una revisión teórica del concepto de mapa mental referido precisamente a la
modalidad la ofrecen de Schepper & Zwarts (2009).
432 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454
Actas Rioja [Link] 432 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
i. El cuadrado central recoge el espacio puramente modal, al que se puede
llegar desde el exterior como resultado de evoluciones particulares. Es lo
que sucede, por ejemplo, con los futuros que adquieren valores modales.
ii. A la inversa, contenidos centrales pueden evolucionar hacia nociones
no propiamente modales. Es lo que sucede con nociones de posibilidad
y necesidad que evolucionan en muchas lenguas hacia contenidos tem-
porales de futuro. El futuro se convierte así en el punto de encuentro
entre el mapa mental del tiempo-aspecto y el de la modalidad, pues
figura en ambos.
iii. El núcleo del espacio de la modalidad se divide entre las nociones de
posibilidad y necesidad, que, a su vez, se dividen, cada una, en cuatro
variantes: interna del participante, externa del participante, deóntica
y epistémica. En el caso de la posibilidad, en castellano podrían ejem-
plificarse estas cuatro variantes en las frases de (23).
(23) Variantes de la posibilidad en castellano
i Posibilidad interna del participante: Juan es capaz de dormir once
horas
ii Posibilidad externa del participante: Hasta casa puedes coger el
autobús 27
iii Posibilidad deóntica: El preso puede dejar la cárcel hoy
iv Posibilidad epistémica: Puede que el correo haya venido ya
Es decir, se pasa de una capacidad interna (i) a una posibilidad física y
objetiva externa (ii), luego a una posibilidad concedida en términos mo-
rales o legales, un permiso, (iii) y, finalmente, a la posibilidad de que la
información dada en la frase sea cierta o no (iv). Hay una escala, por tanto,
de mayor a menor objetividad y de un nivel puramente representativo,
asociado a unas realidades objetivables, a una información que tiene que
ver con la mayor o menor veracidad de la información proporcionada.
En el terreno de la necesidad, el esquema es paralelo:
(24) Variantes de la necesidad en castellano
i Necesidad interna del participante: Juan necesita dormir once horas
ii Necesidad externa del participante: Hasta casa tienes que coger el
autobús 27
iii Necesidad deóntica: El condenado debe entrar en la cárcel hoy
iv Necesidad epistémica: El correo debe de haber venido ya.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454 433
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En la m en te de los g r iegos
Las flechas en (22) marcan, como en los casos anteriores, las direcciones
de la evolución de las marcas de unas categorías a otras.
Sobre esta base trataremos de trazar el mapa mental de la categoría modo
en griego antiguo.
5.2 Cambios en la categoría Modo en griego antiguo
El griego es también una lengua conservadora con respecto al indoeuropeo
en lo que se refiere a la categoría Modo25. En sus fases más antiguas con-
serva la estructura básica de modos original, salvo por la desaparición del
injuntivo indoeuropeo; se mantienen, por tanto, las diferencias entre el
indicativo, imperativo, el subjuntivo y el optativo. La principal consecuencia
de esta estructura para el mapa mental del griego es la coexistencia durante
largos siglos de dos formas diferentes para expresar, en sus usos enuncia-
tivos26, dos grados distintos de «no realidad»: el subjuntivo y el optativo.
La diferencia entre uno y otro ha sido objeto de numerosos estudios y es
un tema muy controvertido27. De una forma muy simple podríamos decir
que el subjuntivo expresa propiamente algo cercano a la probabilidad, es
decir, entre la certeza del indicativo y la simple posibilidad que expresa el
optativo28. La relativa cercanía cognitiva de ambas nociones queda reflejada
en el hecho de que la mayoría de las lenguas indoeuropeas terminaron por
simplificar el sistema reduciendo los modos de la no realidad a uno solo,
conocido generalmente como subjuntivo, pero que hereda los valores de
los antiguos subjuntivo y optativo. Por motivos de claridad no represen-
taremos esta doble vía paralela en el mapa mental a lo largo de este trabajo,
simplificándolo todo bajo el epígrafe de «posibilidad».
Los principales cambios que se producen en griego a lo largo de su
historia en lo que concierne a la categoría modo son los siguientes:
i. Creación de una marca, la partícula modal, para reforzar la identifica-
ción de los usos no reales de las formas modales.
25
V., [Link]., Kurylowicz (1964: 239), Rix (1976: 194)
26
No entramos a discutir aquí los usos impresivos, donde el subjuntivo, con su valor
yusivo, y el optativo, con su valor desiderativo, se diferencian de forma muy clara.
27
Una parte de la discusión histórica está recogida en Schwyzer (1950: 301-302).
28
Cf. [Link]. Kühner & Gerth (1898: 200-202); Schwyzer (1950: 309-313; 324-331), Duhoux
(20002: 176-179).
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Actas Rioja [Link] 434 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
ii. Posibles desarrollos desde la expresión de la posibilidad más objetiva a
una más subjetiva o de carácter epistémico.
[Link] de formas específicas para expresar la posibilidad en el pa-
sado, equiparable a la irrealidad.
iv.Pérdida del valor modal del optativo para marcar una forma de subor-
dinación, el optativo oblicuo.
v. Desaparición del optativo.
vi. Desarrollo de expresiones para indicar la necesidad.
5.2.1 Creación de una marca modal para los usos no reales
de las formas modales
La creación de una marca especial de refuerzo de los valores modales no
deónticos (probabilidad-eventualidad, posibilidad) ἄν, κε(ν), κα, es un fe-
nómeno que responde a un impulso común del griego, puesto que todos
los dialectos la poseen. La culminación del proceso de introducción de
esta marca, sin embargo, es posterior a la primera gran división dialectal
en griego septentrional y griego meridional, puesto que, como es sabido,
el resultado formal es diferente para estos dos grupos y presenta incluso
diferencias dentro de ellos29.
La gramaticalización de la partícula modal, no implica una renovación
de la estructura del sistema del modo en griego antiguo, que se mantiene
básicamente dentro de los patrones heredados del indoeuropeo, pero sí
representa una innovación formal: es un refuerzo morfológico que permite
distinguir con mayor claridad los valores modales de posibilidad dentro
del esquema bipartito posibilidad / necesidad que se ha reflejado en (19).
Este fenómeno del griego, por tanto, se explica bien dentro del cuadro
tipológico general y, por lo tanto, confirma con datos de esta lengua la
dicotomía básica entre los valores modales.
5.2.2 De la posibilidad objetiva a la posibilidad subjetiva
Aunque sin la profundidad de análisis que permite el actual marco teó-
rico, las gramáticas del griego recogen diversas variantes de la expresión
de la posibilidad que pueden equipararse a los cuatro tipos propuestos
29
Cf. Buck (1955: 105-106).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454 435
Actas Rioja [Link] 435 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
por Bybee et al. (1994). Así, se ofrecen ejemplos de posibilidad interna del
sujeto (25), posibilidad externa (26), posibilidad deóntica (27) y posibilidad
epístémica (28).
(25) οὔ τις κεῖνον ἀνὴρ ἀλαλήμενος ἐλθὼν / ἀγγέλλων πείσειε γυναῖκά τε
φίλον υἱόν (Od. 14.121-2)
Ningún hombre, tras llegar vagando y dando noticias de aquel podría
convencer [= sería capaz] a su mujer y a su hijo.
(26) ἡ δέ κ’ ἔπειτα / γήμαιθ’ ὅς κε πλεῖστα πόροι καὶ μόρσιμος εἴη (Od.
16.391-2)
Y ella después podría ser desposada [= existiría la posibilidad] por alguien
que le diera más y que le estuviera destinado.
(27) εἰ δ’ ἂν ἐγὼ τούτους ὑποκλονέεσθαι ἐάσω / Πηλείδῃ Ἀχιλῆι… //
ἑσπέριος δ’ ἄν ἔπειτα… / …προτὶ Ἴλιον ἀπονεοίμην (Il. 21.556-61)
Si yo a ellos les dejara atropellarse ante el Pelida Aquileo… por la tarde
podría regresar [= me estaría permitido] a Ilio.
(28) τό τε ὕδωρ τοῦτο εἴ σφί ἐστι ἀληθέως οἷόν τι λέγεται, διὰ τοῦτο ἂν
εἶεν, τούτῳ τὰ πάντα χρεώμενοι, μακρόβιοι (Hdt. 3.23.3)
Y si esta agua es de verdad como se dice, por ello serían [quizá sería la
causa de que fueran], al utilizarla siempre, tan longevos.
Carecemos de un estudio serio de la evolución diacrónica de cada uno
de estos valores, salvo por la indicación de que la posibilidad epistémica
sólo está atestiguada, aparentemente, desde época clásica, en concreto,
desde Heródoto30. Así, a la espera de estudios más completos que permitan
determinar fases o procesos de evolución de la expresión de la posibilidad
en griego antiguo, sólo podemos confirmar que la última fase prevista
en el mapa de (22) para la posibilidad, es decir, la posibilidad epistémica,
parece haber surgido en griego, efectivamente, en una época posterior a
las otras fases, lo que coincide plenamente con lo indicado en tal mapa. La
representación parcial de esta situación sería como se recoge en (29).
30
Kühner & Gerth (1898: 231-232)
436 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454
Actas Rioja [Link] 436 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
(29) Mapa mental de la expresión posibilidad en griego antiguo I
posibilidad interna
del participante
posibilidad externa ⎫
del participante ⎪
⎬
posibilidad deóntica ⎪
⎭
posibilidad
epistémica
En el mapa, basado en el de van der Auwera & Plugian de (19), se han
sustituido las flechas de evolución entre los tres primeros tipos de posibilidad
por simples líneas de conexión, puesto que no hay constancia, al menos
en el estado actual de nuestros conocimientos, de cuál fue el proceso de
evolución de unos valores a otros. Por otro lado, la flecha que conduce a
la modalidad epistémica indica que este valor sí es posterior a los otros,
pero no se señala por el momento un origen preciso de la evolución.
5.2.3 Expresión de la posibilidad en el pasado
Como es sabido, en las fases más antiguas atestiguadas del griego, en
particular en los textos homéricos, la posibilidad en pasado, es decir,
la llamada «irrealidad», se expresa de dos maneras: bien por medio del
optativo, acompañado generalmente de partícula modal31, como en (30),
bien por medio de un indicativo de pasado también acompañado, salvo en
condiciones muy precisas, de partícula modal32, como en (31).
(30) φαίης κέ ζάκοτόν τέ τιν’ ἔμμεναι ἄφρονά τ’ αὔτως (Il. 3.220)
Podrías haber dicho que era un hombre extremadamente enojado o sim-
plemente insensato.
31
Chantraine (1953: 220).
32
Chantraine (1953: 226-7).
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Actas Rioja [Link] 437 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
(31) τάχα κέν σε… ἔγχος ἐμὸν κατέπαυσε διαμπερές, εἴ σ’ ἔβαλόν περ (Il.
16.617)
Quizá mi lanza te habría parado de parte a parte, si te hubiera alcanzado
con ella.
Sin entrar en los detalles del proceso, todavía relativamente oscuro33,
parece claro que la expresión de esta noción siguió una doble vía: bien
desde la simple posibilidad hay una extensión temporal hacia el pasado,
bien desde la expresión del pasado hay una extensión modal hacia la po-
sibilidad, tal y como se refleja en (32)
(32) pasado posibilidad pasada posibilidad
Finalmente, de las dos alternativas, terminó imponiéndose la que se marca
con indicativo acompañado de partícula modal. Que este fuera el resul-
tado puede deberse quizá a que era una marca formal más clara. En efecto,
mientras el optativo con partícula podía expresar cualquier posibilidad,
tanto pasada, como presente o futura, lo que dejaba al simple contexto la
interpretación del valor de cada caso concreto, el indicativo con partícula
modal expresaba con mayor nitidez el contenido de la posibilidad en el
pasado, sin posibilidad de error con otros usos del indicativo pasado.
En términos tipológicos, la expresión de una posibilidad en el pasado, con
un valor de irrealidad puede considerarse otra manifestación de la evolución
desde una posibilidad interna («alguien es/era/será capaz de hacer algo») a
una posibilidad externa («era/es/será posible que algo hubiera sucedido/
suceda»), aunque referida solo al tiempo pasado («era posible que tal cosa
hubiera sucedido»). El hecho de que desde los primeros textos griegos
ya esté atestiguada la expresión de la posibilidad en el pasado nos impide
reconstruir con seguridad el proceso de su creación y las etapas por las que
se dio este cambio. Sin embargo, la propuesta del mapa mental del modo
recogido en (22) nos autoriza a establecer la hipótesis de que probablemente
también en griego el proceso de evolución se produjo desde la expresión
33
Kühner & Gerth (1898: 208-216). Falta un estudio del desarrollo de expresiones de
irrealidad en griego antiguo desde un punto de vista onomasiológico, en el que se analicen
las diferentes alternativas que aparecieron y se justifique el resultado final.
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Actas Rioja [Link] 438 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
de la posibilidad interna del participante a la expresión de la posibilidad
externa y no al revés.
Por consiguiente, el estado actual de nuestros conocimientos en lo re-
ferente a la creación de una forma específica de expresión de la posibilidad
en el pasado no modifica la propuesta de van der Auwera & Plugian en lo
referente a la posibilidad, pero la enriquece al introducir en el ámbito de
la posibilidad externa del participante una distinción entre la posibilidad
pasada, básicamente marcada por el indicativo pasado acompañado de par-
tícula, y la presente/futura, expresada fundamentalmente por el optativo
con partícula modal. Además, ha de trazarse una vía de evolución desde
el uso del indicativo pasado no modal al modal. Todo ello se recoge en el
siguiente esquema:
(33) Mapa mental de la expresión posibilidad en griego antiguo II
Pasado no modal
posibilidad interna
del participante
posibilidad externa ⎫ pasado ⎫
del participante ⎬ presente/futuro ⎪
⎭ ⎬
posibilidad deóntica ⎪
⎭
posibilidad
epistémica
5.2.4 Desarrollo del optativo oblicuo
La construcción del optativo oblicuo es una particularidad del griego
antiguo. Se trata del uso de las formas del optativo en ciertos contextos
de subordinación, en los que el verbo principal está en pasado. Según la
descripción tradicional, el optativo en estos casos no aporta aparentemente
contenido modal alguno. Dos son las cuestiones que nos interesan de cara
a introducir el fenómeno en el mapa mental del modo en griego antiguo:
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454 439
Actas Rioja [Link] 439 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
i. El proceso por el que las formas de optativo en este contexto perdieron
su valor original.
ii. La determinación del valor que pueda tener sincrónicamente el optativo
oblicuo una vez que dejó de expresar contenidos modales.
Obviamente, ambas cuestiones están ligadas entre sí, pues el proceso
de pérdida de algunos o todos los valores modales del optativo ha de es-
tar ligada a la adquisición de otros valores o usos. En lo que concierne al
primer punto, hay dos posturas claramente diferenciadas, que dependen
del valor básico que se conceda al modo optativo34. Para algunos autores,
el optativo expresaba básicamente un contenido modal que puede defi-
nirse en términos generales de «menor actualización» del evento descrito
y que puede equipararse con el valor de posibilidad. Para otros autores,
en cambio, el optativo estaría ligado básicamente a la noción temporal de
pasado («menor actualidad») y de ello se deduciría secundariamente por
implicación un alejamiento modal de la realidad. En este segundo caso el
optativo oblicuo no habría sufrido un cambio significativo con respecto
a su uso en otros contextos; simplemente habría mantenido sus valores
originales asociados al pasado35. El fenómeno, por tanto, no debería ser
recogido en nuestro mapa mental.
Sin embargo, para la mayor parte de los autores es la primera posibi-
lidad la que sigue siendo válida: el optativo sí expresaba valores modales
propios y el punto de partida del optativo oblicuo estuvo en contextos
donde tales valores estaban todavía vigentes, pero, de un modo u otro,
se fueron debilitando posteriormente. La argumentación de este tipo de
propuestas se apoya en el hecho de que en numerosos ejemplos homéricos,
es decir, los más antiguos atestiguados, el optativo oblicuo puede asociarse
todavía a situaciones en que expresa nociones cercanas a la posibilidad y, en
algunos casos, también al deseo36. Ahondando un poco más en este tipo de
usos, puede comprobarse, sin embargo, que los ejemplos homéricos en los
que puede rastrearse todavía un contenido modal para el optativo de tipo
oblicuo corresponden siempre a tipos modales de posibilidad, puesto que
34
Un resumen de las dos posturas puede encontrarse en Faure, a quien se debe también
la terminología (2010a: 576-589)
35
V. Faure (2010b).
36
V. [Link]. Chantraine (1953:223), Schwyzer (1950: 333-4).
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Actas Rioja [Link] 440 30/3/15 16:06
J esús de la Villa
el deseo no puede expresarse gramaticalmente en frases subordinadas. Se
trata, además, más concretamente, de dos tipos modales de los propuestos
por van der Auwera & Plugian en el esquema de (22) y ejemplificados en
(23): aquellos en los que se manifiesta la capacidad real de un participante
para realizar una acción (34) o en los que existe una posibilidad para alguien
de que le suceda algo (35), es decir, formas correspondientes a la posibilidad
interna al participante o externa al participante.
(34) Ἠέλιος δ’ ἀνόρουσε, λιπὼν περικαλλέα λίμνην, / …ἵν’ ἀθανάτοισι
φαείνοι / καὶ θνητοῖσι βροτοῖσι (Od. 3.1-3)
El sol se elevó, tras haber dejado su bellísimo puerto, …para poder dar su
luz a los inmortales y a los perecederos mortales.
(35) ὣς δ’ αὔτως Μενέλαον ἔχε τρόμος… / …μή τι πάθοιεν Ἀργεῖοι (Il.
10.25-7)
Así a su vez a Menélao le embargó el temor de que los argivos pudieran
sufrir algo.
Cualquiera de estos dos tipos, por tanto, podrían haber estado en el
origen del optativo oblicuo. Otros autores, sin embargo, han propuesto
expresamente que el origen estaría en usos epistémicos, ligados a la evi-
dencialidad, de tal manera que el optativo habría expresado un alejamiento
por parte del emisor en su implicación sobre la veracidad de los eventos
transmitidos en el estilo indirecto37. Es decir, se trataría de un distancia-
miento consciente por parte del hablante o escritor con respecto a algo que
no ha dicho o pensado él mismo, sino que se transmite como algo dicho
o experimentado por otro. En este caso, por tanto, el optativo habría
seguido la línea de evolución conocida en el mapa mental de (22): de una
posibilidad interna, externa o déontica se pasaría a una de tipo epistémico.
Esta propuesta presenta, sin embargo, diversos problemas. Algunos ya
han sido discutidos con anterioridad por otros autores38, como el hecho
de que queda sin explicar por qué la supuesta evidencialidad sólo afecta a
situaciones en que el verbo principal está en pasado o por qué sólo afecta
a la subordinación y no también a frases principales. A ello deberíamos
añadir un problema adicional de carácter cronológico: como se ha dicho,
37
Neuberger-Donath (1983), Méndez Dosuna (1999).
38
P.e. Faure (2015: 135-136).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 413-454 441
Actas Rioja [Link] 441 30/3/15 16:06
En la m en te de los g r iegos
la expresión de la posibilidad epistémica por medio del optativo no está
atestiguada en los textos homéricos. Por lo tanto, si el optativo oblicuo
procede del valor epistémico de evidencialidad, deberíamos suponer que
todo el proceso de creación del optativo oblicuo es post-homérico. Sin
embargo, usos como los de (34) y (35) son casi unanímemente reconocidos
como antecedentes claros del optativo oblicuo ya en época homérica;
en consecuencia el origen de esta construcción en unos hipotéticos usos
evidenciales no parece probable.
De todo ello se deduce que, en el estado actual de nuestros conocimien-
tos, son los valores de posibilidad interna y externa del sujeto los mejores
candidatos como punto de partida del optativo oblicuo. Tendríamos así
identificada la posible fuente y origen del cambio que representa la creación
de la construcción del optativo oblicuo. Debemos ahora volver a nuestra
segunda cuestión y preguntarnos en qué sentido se produjo la evolución y,
sobre todo, cuál es el punto de llegada, es decir, cuál era su papel o función.
Para algunos autores, una vez desaparecido el valor modal, el optativo
oblicuo sería poco más que una marca de subordinación39, mientras que
para otros todavía mantendría un significado: representaría una forma de
distanciamiento narrativo, de tal manera que expresaría el punto de vista
del sujeto del verbo principal y no el del narrador principal40. Curiosamente,
también se ha propuesto exactamente lo contrario: puesto que el optativo
oblicuo está ligado al pasado por medio de su verbo principal, estaríamos
en el ámbito del narrador, frente a la alternativa en indicativo o subjuntivo,
donde se estaría reproduciendo casi literalmente el estilo directo, es decir,
las palabras del emisor original41. En uno y otro caso el uso del optativo se
habría salido del ámbito propiamente de la modalidad, para pasar a estar
más bien en el ámbito del discurso.
Sin embargo, como se ha argumentado frecuentemente, no parece
que ninguna de las hipótesis manejada hasta el momento pueda explicar
satisfactoriamente la función del optativo oblicuo42: si fuera un rasgo de
subordinación, no se entiende por qué no aparece en todos los contextos
de subordinación o en casos donde el verbo principal estuviera en presente
39
P.e. Schwyzer (1950: 334), Humbert (1960: 121-122).
40
P.e. Basset (1984).
41
P.e. Rijksbaron (20023: 53).
42
P.e. Basset (1986: 95) Méndez Dosuna (1999: 334-335, 347-349).
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J esús de la Villa
o futuro. Por otro lado, son numerosos los ejemplos en los que es impo-
sible reconocer ningún tipo de valor de distanciamiento, pues el optativo
se combina libremente con otras formas modales, como las de indicativo.
A mi juicio, para entender el proceso de creación del optativo oblicuo
hay que partir de los dos únicos hechos incontrovertibles: está ligado al
pasado temporal, puesto que su verbo principal ha de estar en pasado y,
en segundo lugar, algo que se olvida muy frecuentemente, el optativo
oblicuo, valiéndose de los temas aspectuales, permite transmitir conte-
nidos de tiempo relativo (cf. ejs. 8c, 9c, 10c). Y este segundo aspecto es,
a mi juicio, capital para explicar el desarrollo del optativo oblicuo. En
efecto, debemos recordar una vez más que la lengua griega llegó a crear
una forma especial, el optativo de futuro, cuya única finalidad específica
es la de expresar posterioridad desde el pasado en contextos de optativo
oblicuo. De hecho, como ya se ha indicado más arriba, ese es el único rasgo
que diferencia el optativo de futuro, siempre usado como optativo oblicuo,
de los optativos de presente y de aoristo dentro de esta misma construc-
ción. Tenemos, por tanto, una evidencia de que al menos el contenido de
tiempo relativo era tan fuerte en el optativo oblicuo como para crear una
nueva forma verbal. Esta asociación del optativo oblicuo con la expresión
del tiempo relativo puede explicar también por qué sólo se desarrolló en
el pasado: tipológicamente parece ser más frecuente en las lenguas que la
expresión del tiempo relativo se haga sobre el pasado que sobre el presente
o el futuro43.
En estas condiciones, como conclusión, podemos formular la hipótesis
de que el optativo oblicuo es una evolución desde usos potenciales, proba-
blemente de tipo interno del participante o tipo externo. Este contenido
de posibilidad, todavía presente en los usos homéricos, se daba, además,
en unas formas verbales que, gracias a su valor aspectual, podían expresar
tanto simultaneidad (tema de presente), como anterioridad (tema de ao-
risto). Finalmente, estos valores secundarios terminaron por ser interpre-
tados como principales, hasta el punto de desarrollar una tercera forma,
anteriormente no existente, para expresar posterioridad, la del optativo
de futuro. El reforzamiento de la expresión del tiempo relativo pudo ser la
causa de que los valores modales de posibilidad fueran quedando relegados
hasta terminar por desaparecer.
43
Comrie (1985: 74-75).
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En la m en te de los g r iegos
Si aceptamos esta hipótesis, en términos de diseño del mapa mental, la
evolución del optativo hacia el uso como optativo oblicuo representa la
salida del ámbito propiamente de la modalidad para pasar al de la tempo-
ralidad44, por lo que, será necesario trazar una flecha desde el campo de la
modalidad hacia el exterior, tal y como se refleja en (36).
(36) Mapa mental de la expresión posibilidad en griego antiguo III
optativo oblicuo
(tiempo relativo)
? ? pasado no modal
posibilidad interna
del participante
posibilidad externa ⎫ pasado ⎫
del participante ⎬ presente/futuro ⎪
⎭ ⎬
posibilidad deóntica ⎪
⎭
posibilidad
epistémica
En este esquema las interrogaciones asociadas a las flechas que dan origen
al optativo oblicuo implican que, en el estado actual de nuestros conoci-
mientos, no es posible determinar con seguridad si el valor de posibilidad
originario de las formas que fueron perdiéndolo a favor de la expresión del
tiempo relativo era el de posibilidad interna del sujeto o el de posibilidad
externa, o quizá se dio desde los dos.
44
Méndez Dosuna (1999: 337-338), para oponerse a esta explicación, aduce la baja fre-
cuencia con la que se atestigua en las lenguas el paso de un valor modal a otro temporal. Sin
embargo, la estrecha relación entre tiempo y modalidad ha sido repetidamente estudiada
(Lyons 1977: 809-823; Wallace 1982: 202-203). Y, más en concreto, existen importantes ejem-
plos de evolución de valores modales a temporales: aparte del paso que el Propio Méndez
Dosuna cita de la creación de formas de perfecto desde formas modales en griego medieval y
moderno, hemos de recordar la frecuencia con que formas modales han dado lugar a formas
de futuro, sin ir más lejos, en latín (cf. [Link]. Lyons 1977: 816-818).
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J esús de la Villa
5.2.5 Desaparición del optativo
Uno de los mayores procesos evolutivos relativos al ámbito del modo y la
modalidad que experimentó el griego antiguo fue la pérdida del optativo
desde al menos el s. III a.C. El avance de este proceso, su cronología y
sus posibles causas han sido descritas con detalle en numerosos trabajos45.
En general puede decirse que hubo distintos procedimientos que fueron
sustituyendo al optativo en sus diferentes valores. Así, el subjuntivo pasó a
usarse de forma generalizada como expresión de la «no realidad» en ámbitos
de subordinación. Se recurrió también a formas léxicas de expresión, como
el verbo δύναμαι, que puede expresar la posibilidad interna del partici-
pantes (37), la externa (38), la deóntica (39) e, incluso, la epistémica (40).
Finalmente, la posibilidad epistémica siempre tuvo formas de expresarse
por medio de partículas y adverbios de frase como ἴσως o τάχα46 y este
uso se mantuvo durante siglos (41).
(37) θαρροῦντες οὖν ἄπιτε καὶ κελεύετε τὸν υἱόν, ἃ μὴ δύναται τὸν πατέρα
πείθειν, μὴ βιάζεσθαι (Plu. CatMi 69.5)
Así pues, marchaos tranquilos y ordenad a mi hijo que no busque con
la fuerza aquello en lo que no puede convencer a su padre.
(38) πιστεύσατε πολλάκις ὅτι δύναμαι κάλλιον ἀποθανεῖν ἢ ἄρχειν (Plu.
Oth. 15)
Creed plenamente que puedo mejor morir que gobernar.
(39) οὐ δύναται Ἀντίπατρος ἅμα μοι καὶ φίλωι καὶ κόλακι χρῆσθαι (Plu.
Phoc. 30)
No puede Antípatro tenerme a la vez como amigo y como adulador.
(40) τοὔνομα δὲ τῆς ἑορτῆς Ἑλληνιστὶ σημαίνει Λύκαια… δύναται γὰρ ἀπὸ
τῆς λυκαίνης γεγονέναι τοὔνομα. (Plu. Rom. 21.5)
El nombre de la fiesta en griego significa «de lobos»…, pues puede el
nombre proceder de la loba.
(41) νῦν δ’ἴσως κἀγὼ ποταμοῦ τινος ἢ θαλάσσης ἱκέτις ἔσομαι (Plut. C.
G[raccus] 36.4)
Ahora quizá también yo suplicaré a algún río o al mar que…
45
P.e. Hoffmann, Debrunner & Scherer (1969 = 1973: 338-344).
46
Cuzzolin (1995), Ruiz Yamuza (2000).
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En la m en te de los g r iegos
En lo que concierne a la flexión verbal, el subjuntivo quedó como única
forma verbal capaz de expresar la no virtualidad de un evento, siguiendo
un proceso de sincretismo modal que ya habían experimentado la mayor
parte de las lenguas indoeuropeas y que está muy bien reflejado en el caso
del latín.
Dado que el proceso de evolución de cada una de las posibles marcas que
pasaron a expresar la posibilidad es diferente y no siempre procede de una
evolución interna de contenidos modales, puesto que hay también evolu-
ciones léxicas, es difícil resumirlo en el ámbito de este trabajo y requiere,
sin duda, un estudio más amplio y profundo. No obstante, los datos que
conocemos permiten señalar que estos procesos no parecen contradecir la
propuesta del mapa mental del modo de van der Auwera & Plugian (1998).
Así, por ejemplo, como se ha visto, el verbo δύναμαι «poder, ser capaz»,
cuyo contenido léxico originario expresa claramente una posibilidad in-
terna del sujeto, puede utilizarse posteriormente también para indicar una
posibilidad externa al sujeto y también una posibilidad deóntica o incluso
una posibilidad epistémica.
En el caso de adverbios como ἴσως o τάχα, se trata de una evolución
semántica bien conocida y descrita en términos interlingüísticos47, que lleva
a adjuntos de Modo a convertirse en disjuntos de modalidad, es decir, a
una incorporación desde fuera del ámbito del Modo.
Los cambios indicados no requieren, por tanto, una modificación es-
pecial del esquema del mapa mental ya recogido en (36). La extensión del
uso del subjuntivo a ámbitos que anteriormente expresaba el optativo
debe considerarse como una simplificación interna dentro del ámbito de la
posibilidad en sentido amplio: desaparece la diferencia entre probabilidad
(eventualidad, prospección), propia anteriormente del subjuntivo, y la po-
sibilidad en sentido estricto, propia del optativo. Igualmente, la evolución
de elementos léxicos, como el desarrollo de los usos del verbo δύναμαι,
queda bien recogida por el propio esquema, puesto que su significado pasó
de la posibilidad interna a la epistémica.
5.2.6 Formas de expresión de la necesidad
Debe notarse que la expresión de la necesidad siempre estuvo transmitida
47
P.e. Traugott & Dasher (2002). Para el griego, [Link]. Crespo (2009).
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J esús de la Villa
en griego antiguo por una doble vía: por medio de los adjetivos verbales
en -τέος, en particular la forma en neutro -τέον, que, asociada al verbo
εἰμί, puede introducir formas de subordinación en infinitivo, y por medios
léxicos, como es el caso de δεῖ, συμβαίνει, ἀνάγκη, χρή, etc.
En el primer caso, los adjetivos verbales en -τέος, no están atestiguados,
como es sabido en Homero y su primer testimonio claro se encuentra en
Píndaro (O. 2.5)48. Dado que su origen morfológico no es claro, no podemos
saber cuál fue el principio de su desarrollo como expresión de la necesidad.
No obstante, en época clásica, a pesar de la dificultad que representa dis-
cernir entre unos usos y otros, se puede afirmar que existen contextos en
que este tipo de adjetivos expresa necesidad interna del participante (42),
externa del participante (43) y deóntica (44). No están descritos casos con
valor de necesidad epistémica.
(42) ἀποστάντων δὲ τῶν Μαντινέων καὶ ἡ ἄλλη Πελοπόννησος ἐς θροῦν
καθίστατο ὡς καὶ σφίσι ποιητέον τοῦτο (Th. 5.29.2)
Tras hacer defección los de Mantinea, el resto del Pelóponeso se instaló
en el rumor de que también eso debían hacerlo ellos.
(43) ἐξ ἀρχῆς ἄρα ἡμῖν πάλιν σκεπτέον τί ἐστι τὸ ὅσιον (Pl. Euthphr. 15c)
(44) ἀδικοῦσί γε δοτέον δίκην (Pl. Euthphr. 8c)
Los que han cometido injusticia tienen que pagar una pena.
Puesto que carecemos de un estudio detallado sobre el desarrollo del uso
de este sufijo, no podemos proponer una línea de evolución. No obstante,
el que carezca de casos de necesidad epistémica es una confirmación de
que la evolución de expresiones de necesidad sigue una direccionalidad
que tiene el valor epistémico como el último que se adquiere.
En cuando a las expresiones léxicas como δεῖ, etc., independientemente
de las diferencias semánticas que puede haber entre ellas49, aunque siem-
pre dependiendo de matices sutiles, es posible reconocer usos con valor
de necesidad interna del participante (45), externa del participante (46) y
deóntica (47). Pero, de nuevo, no hay ejemplos de necesidad epistémica.
48
P.e. Schwyzer (1953:810-11).
49
V. p. ej. Chantraine (1968 s.u. χρή)
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En la m en te de los g r iegos
(45a) τί με δεῖ ζῆν ἐν δεσμωτηρίῳ…; (Pl. Ap. 37c)
¿Qué necesidad tengo de vivir en la cárcel?
(45b) χρή με πρὸς ταῦτα ἀπολογήσασθαι ὥσπερ ἐν δικαστερίῳ (Pl. Phd. 63d)
Es preciso que yo ante estas cosas me defienda como en el tribunal.
(46a) εἰ γὰρ μέρος το ὅσιον τοῦ δικαίου, δεῖ ἡμᾶς … ἐξευρεῖν τὸ ποῖον μέρος
ἂν εἴη τοῦ δικαίου τὸ ὅσιον (Pl. Euthphr. 12d)
Pues si lo sagrado es una parte de lo justo, es necesario que nosotros
descubramos qué parte puede ser de lo justo lo sagrado.
(46b) ἄπορόν τε ὅτῳ χρὴ ἐπιδεῖξαι τεκμηρίωι (Pl. Tht. 158c)
No está claro con qué evidencia es preciso mostrarlo.
(47a) ἀδικοῦντα δεῖ δίκην διδόναι (Pl. Euthphr. 8d)
Es necesario que el que ha cometido una injusticia pague una pena.
(47b) πάντ’ ἄνδρα χρὴ παρακελεύεσθαι εὐσεβεῖν περὶ θεοὺς (Pl. Smp. 193a)
Es necesario exhortar a todo hombre a que sea respetuoso en todo con
relación a los dioses.
En este caso, sin embargo, parece claro que la capacidad de estas expre-
siones para transmitir los diferentes valores de necesidad proceden de su
valor léxico originario, generalmente de un carácter muy físico: δεῖ está
asociado a la noción de carencia, χρή de la de utilidad y el aprovechamiento,
συμβαίνει de la coincidencia temporal. El punto de llegada al sistema modal
se produciría, por tanto, con toda probabilidad a través de la expresión de
la necesidad interna del participante. Ello se podría recoger en el esquema
(48, página siguiente).
Es obvio, sin embargo, que se necesita mucha más investigación sobre
este punto para tratar de hallar evidencias sobre la evolución semántica de
estas expresiones.
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J esús de la Villa
(48) Mapa mental de la necesidad en griego antiguo
necesidad
epistémica
necesidad deóntica ⎫
⎪
necesidad externa ⎬
del participante ⎪
⎭
necesidad ⎫
utilidad ⎪
coincidencia ⎬ necesidad interna
etc. ⎪ del participante
⎭
5.3 Conclusiones sobre el mapa mental de la categoría Modo en griego antiguo
Del análisis de los fenómenos revisados en los apartados anteriores se deduce
que, en el estado actual de nuestros conocimientos, los datos del griego
no contradicen las propuestas tipológicas como las de van der Auwera &
Plugian (1998), sino que las confirman en diferentes casos. Finalmente, al
menos en dos puntos, el relativo al optativo oblicuo y en el de las expre-
siones léxicas de necesidad, el cuadro general puede verse enriquecido por
las aportaciones del griego antiguo.
6 Conclusiones generales
Según hemos querido mostrar en las páginas anteriores, la propuesta de
mapas mentales que reflejan y, a la postre, pueden llegar a explicar de-
terminados procesos de cambio lingüístico puede aplicarse también a las
categorías verbales del griego antiguo. Obviamente, los fenómenos ana-
lizados no agotan la totalidad de los cambios que sufrieron las categorías
estudiadas en esta lengua. Sólo se ha querido ejemplificar el proceso de
reconstrucción de mapas mentales en griego sobre el análisis de los cambios
más significativos que sufrieron las categorías de Tiempo, Aspecto y Modo.
Del análisis de los datos anteriores se puede concluir que, en el estado
actual de nuestro conocimiento, los fenómenos del griego antiguo se
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En la m en te de los g r iegos
acomodan básicamente a lo previsto en los mapas mentales de carácter
interlingüístico. En algunos casos los datos del griego confirman lo pre-
visto en ellos, como sucede con la creación de formas de futuro desde
elementos que expresaban voluntad, la creación de marcas de perfecto
desde expresiones resultativas, la coalescencia de las marcas de perfecto
con expresiones perfectivas o el hecho de que las expresiones de posibi-
lidad epistémica se derivan de otras formas de expresar modalidades más
objetivas. En otros casos, es el griego antiguo el que permite enriquecer el
mapa mental general con detalles que hasta ahora no se habían indicado,
como la creación de marcas para expresar tiempo relativo desde formas
aspectuales, la extensión al futuro de la oposición imperfectivo-perfectivo
o la extensión de marcas modales, como el optativo, para expresar conte-
nidos fuera del ámbito modal.
Los mapas mentales resultantes del análisis de todos estos fenómenos
nos permiten no sólo reconstruir procesos de evolución de las lenguas,
sino también formas de organización cognitiva de los antiguos griegos.
Podemos de este modo recuperar, aunque sea por un momento y en una
medida muy reducida, la forma en que los griegos concebían el mundo,
un mundo en el que, por ejemplo, la voluntad se convertía en previsión
segura para el futuro, lo perfectivo pasaba a entenderse en determinadas
circunstancias como anterior, una capacidad personal terminaba por evo-
lucionar hacia una expresión de posibilidad epistémica y una carencia o
una utilidad se terminaban convirtiendo en un deber.
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L I NG ÜÍ ST I CA GR IEGA
C o mu n icacio n es
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LOS ADVERBIOS ΟΥ ΤΩΣ Y ΕΤΣΙ EN GRIEGO
MEDIEVAL: USOS CONJUNTIVOS*
J av ier Alon so Aldama
Universidad del País Vasco
[Link]@[Link]
Resumen — El propósito de este articulo es realizar una exposición y análisis de los
usos conjuntivos de los adverbios οὕτως y ἔτσι en griego medieval. Se estudian la
presencia de uno y otro adverbio en textos medievales de distinta fecha, sus usos y
funciones en determinados contextos y sus combinaciones con otras palabras, pres-
tando especial atención a su empleo como elementos conectores.
Palabras clave — griego medieval, sintaxis, adverbios conjuntivos
THE ADVERBS ΟΥΤ ΩΣ AND Ε ΤΣΙ IN MEDIEVAL GREEK:
CONJUNCTIVE USES
Abstract — The aim of this paper is to make a presentation and analysis of the con-
junctive uses of the adverbs οὕτως and ἔτσι in medieval Greek. The paper studies the
presence of both of these adverbs in medieval texts from different dates, examining
their uses and functions in certain contexts and their combinations with other words,
paying particular attention to their use as connecting elements.
Keywords — medieval Greek, syntax, conjunctive adverbs
* El presente trabajo ha sido realizado en el marco del Proyecto de Investigación FFI2009-
13908-C03-02: «Los adverbios conjuntivos en griego tardío: un capítulo desatendido de la
gramática griega».
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L os ad v er bios ΟΥ Τ ΩΣ y ΕΤΣΙ e n g r iego m edie val
El objetivo de las líneas que siguen es presentar los resultados provi-
sionales de un estudio sobre los usos de los adverbios οὕτως – forma clásica
del adverbio de modo – y ἔτσι – nueva forma adverbial que empieza a
sustituir y a concurrir con οὕτως en época medieval – en los textos medie-
vales griegos – s. XII-XVII – en lengua popular, con el propósito especial
de determinar si son empleados como conjuntos; también perseguimos
determinar en qué medida ambos adverbios se emplean del mismo modo.
Los usos conjuntivos de οὕτως, atestiguados ya en griego antiguo expre-
sando diferentes funciones conectoras entre dos o más elementos, están
asimismo documentados en los textos medievales. El adverbio neogriego
ἔτσι1, por su parte, adquiere, en el último período medieval, también
las mismas funciones que οὕτως, aunque, en el corpus aquí estudiado,
los usos de ἔτσι son más limitados que los documentados para οὕτως en
griego clásico o medieval2. Prestamos especial atención a los usos de ambos
adverbios en contextos semejantes.
El corpus elegido para nuestro estudio está constituido por textos
griegos medievales de la denominada lengua popular3. Entre este tipo de
textos, nos hemos centrado en aquellos cuya tradición textual presenta una
mayor variación entre los diferentes testimonios del período considerado
medieval por los estudiosos de la lengua griega.
Los adverbios modifican, sobre todo, al predicado, pero también pueden
modificar o complementar a otros elementos sintácticos, incluso oraciones.
Este es su uso más común, y actúan como adjuntos. Los adverbios también
pueden cumplir una función conectora y, por tanto, no modifican ni la
predicación ni ningún otro elemento, sino que vinculan diferentes seg-
mentos textuales. Cuando cumplen esta función, los llamamos adverbios
conjuntivos o decimos que actúan como conjuntos.
Veamos, primero, unos datos numéricos de la presencia de ambos ad-
verbios en ciertos textos medievales.
1
Alexiou (2010: 375) señala que entre las diferencias más importantes del griego medieval
con el neogriego está la presencia de οὕτως en aquel y ἔτσι en éste.
2
Sobre οὕτως en griego antiguo, véanse Ruiz Yamuza (2011), Martínez (2011) o Ruiz-Mar-
tínez (2011).
3
Sobre la lengua medieval griega, véanse los trabajos de Holton (2010) y de Holton-Ma-
nolessou (2010).
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J avier A lon so Alda ma
DIYENÍS C E T A P O
AKRITIS ([Link]) ([Link]) ([Link]) ([Link]) (1632) (1670)
ἔτζι - - - - 95 20
ἔτσι - - - - 1 -
ἴτσι - - - - - 1
οὕτως 31 44 43 46 5 3
οὕτω 11 2 2 7 - -
AQ U I L E I D A O ([Link]) N (1520) L ([Link])
ἔτσι 1 1 -
ἔτσε - - 13
οὕτως 8 14 -
οὕτω - - -
DA M A S C E N U S
ἔτσι ἔτζι οὕτως οὕτω
STUDITES
([Link]) 421 15 76 47
Los datos estadísticos nos ofrecen ya alguna información relevante, aun-
que sea banal para la sintaxis. Así, por ejemplo, de las cifras constatadas se
colige de forma inmediata que las versiones tardías P – la única en prosa – y
O hacen un uso mayor de ἔτσι en detrimento de οὕτως, cuya frecuencia
decrece notablemente en comparación con los textos anteriores. Por otra
parte, se observa que la versión tardía en prosa es mucho más proclive al uso
del nuevo adverbio, mientras que la versión en decapentasílabos rimados
O lo emplea de forma «comedida» – ¿quizá por causas métricas? Resulta
llamativo también que sea E la versión en que se emplea, proporcional-
mente, con más frecuencia el adverbio antiguo, dado que es la versión cuya
lengua es, en términos generales, la de nivel más «popular».
En los textos del corpus estudiado, los dos adverbios están bien documen-
tados en sus usos como adjuntos. Ambos se emplean muy a menudo como
adjuntos con verbos de lengua; vemos que los textos más «modernos»
introducen ἔτσι, allí donde las versiones anteriores presentan οὕτως. En
ocasiones resulta difícil discernir si el adverbio modifica el sentido del verbo
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Los ad ver b i os ΟΥ Τ ΩΣ y ΕΤΣΙ e n gr i e go me d i e va l
– por lo general por medio de la función «manera» – o si tan sólo tiene una
función textual al introducir el estilo directo4.
Aquileida N vv. 173-175: Ὁ δὲ θαυμαστὸς ὁ Ἀχιλλεὺς οὕτως ἀπηλογήθην:/«Νὰ
ζῶ, δέσποτα, ἂν θέλῃς, νὰ φαίνωμαι εἰς τὸν κόσμον…». «El admirable Aquiles
así le respondió: / ‘Señor, si quieres que viva, que aparezca ante el mundo…’».
Este uso como adjunto también se documenta para el adverbio ἔτσι.
Véanse un ejemplo de Diyenís Acritis y otro de la versión L de la Aquileida,
este último con la forma del adverbio ἔτσε.
Diyenis Acritis P p. 321 / 18-19: «Τίνα ζητεῖτε, καὶ διατὶ περιπατεῖτε καὶ κλαῖτε
ἔτζι;» Ἐκεῖνοι δὲ πεκρίθησαν καὶ εἶπαν τον ἔτζι· «Ἀδελφὴν εἴχαμεν καὶ
αἰχμαλωτεύτην καὶ…». «‘¿A quién buscáis y por qué camináis y lloráis así?».
Aquellos le respondieron y le dijeron así: ‘Teníamos una hermana prisionera…’.
Aquileida L vv. 363-5: καὶ τοὺς υἱούς του ὥρισεν, ἔτσε τοὺς συντυχαί
νει· / «Ἐπάρετε τἀλλάγια μου, δράμετε πρὸς ἐκείνους…». «y a sus hijos les
ordenó, así les dice: / ‘Tomad mis huestes, corred tras ellos…’».
A propósito de este uso, cabe reseñar que la versión O, que es una ver-
sión de Diyenís Acritis donde se emplea con frecuencia ἔτζι, no presenta
ejemplo ninguno. Asimismo debemos destacar aquí que la versión más culta
de Diyenís Acritis, la C, presenta sólo 3 ejemplos de este uso (de un total
de 42), mientras que la versión más popular, de entre las más próximas al
arquetipo, la E, presenta 35 ejemplos (de un total de 46). Así pues, podemos
inferir que este uso sería tal vez poco culto o excesivamente popular para el
redactor de la versión C. También cabe destacar que la mayor parte de los
ejemplos de E constituyen fórmulas, y que la versión más culta, C, las evita.
Estos adverbios se emplean asimismo como modificadores, por ejemplo,
de un adjetivo o de otro adverbio.
Diyenis Acritis C vv. 283-4: Ἀλλ’, ὦ δέσποτα καὶ Θεέ, τοιοῦτον στρατιώ
την / οὕτω νέον, οὕτω καλὸν καὶ ἡδύτατον πᾶσι… «Pero, oh Señor y Dios,
un soldado tal, / tan joven, tan bello y agradable para todos…».
4
Véase Ruiz-Martínez (2011).
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Historia de Belisario ρ v. 142: ἀρμάδα οὕτω φοβερὰ ἄλλοτε οὐκ ἐφάνη. «Jamás
se había visto un ejército tan terrible».
Diyenis Acritis P p. 324/25-285: Ὡσὰν οὖν εἶδεν τοὺς ἀδελφούς, ὁποῦ ἦλθαν
ἔξαφνα ἔτζι, ἔμειναν ὡσὰν λιποθυμισμένοι ἀπὸ τὴν πολλήν τους τὴν λύπην.
«Así pues, cuando vio a sus hermanos, que habían llegado tan de repente,
quedaron como desmayados por su mucha tristeza».
Uno de los empleos de οὕτως mejor documentado en todos los textos
– también lo es ἔτσι, si bien en menor medida –, es aquel en que se encuentra
en una oración principal que va acompañada de otra oración o construc-
ción comparativa, introducida esta por un elemento que es correlato del
adverbio.
En general, se trata de las comparaciones «ecuativas» o «simulativas», de
las que se ha ocupado el profesor Martínez. La mayor parte de estas com-
paraciones pertenecen a la categoría que el profesor Martínez denomina
«comparaciones discursivas»6, como en los ejemplos siguientes:
Diyenis Acritis P p. 332/6-7: «Δὲν εἶναι ἔτζι, ὡσὰν ὁρίζεις, αὐθέντα μου, ὅτι
νὰ φανερώσω τὴν βουλήν σου». «No es así, como determinas, mi señor, que
diera a conocer tu plan».
Diyenis Acritis O vv. 851-852: οὐδὲ ποτὲ παρέβηκα ἐγὼ τὴν ἐντολή σου. / Μὰ
᾽γὼ καθῶς ἀποθυμᾷ καὶ βούλεται καρδία σου, / ἔτζι ἀποθυμῶ καὶ ᾽γὼ νὰ
εἶμαι συνοδία σου. «ni jamás desobedecí una orden tuya. / Antes bien, como
desea y quiere tu corazón, / así deseo también yo ser tu compañera».
Entre las estructuras correlativas comparativas en que se hallan estos
adverbios, destacan, por su frecuencia, los símiles.
Diyenis Acritis E vv. 923 y 925: Καὶ ὅσα ἄστρα ἔν’ ’ς τὸν οὐρανὸν καὶ φύλλα
ἔναι εἰς τὰ δένδρα·… / οὕτως ἐκαταπέτουντα οἱ σέλες εἰς τοὺς μαύρους. «Y
5
Cabe otra interpretación si se realiza una puntuación distinta: Ὡσὰν οὖν εἶδεν τοὺς
ἀδελφούς, ὁποῦ ἦλθαν ἔξαφνα, ἔτζι ἔμειναν ὡσὰν λιποθυμισμένοι ἀπὸ τὴν πολλήν τους
τὴν λύπην. «Así pues, cuando vio a sus hermanos, que habían llegado de repente, quedaron
así como desmayados por su mucha tristeza.»
6
Sigo aquí la distinción establecida por R. Martínez en su comunicación «Funciones
discursivas de la comparación ecuativa: la correlación ὥσπερ – οὕτως » presentada en este
mismo congreso.
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cuantos astros hay en el cielo y hojas hay en los árboles… / así caían sobre los
negros caballos las sillas».
Crónica de Morea Π vv. 4951-2: Οὕτως τὸ ἔποικαν αὐτοί, ὡς πολεμοῦν οἱ λύ
κοι, / ὅπου σεβαίνουν στὸ μαντρί, τὰ πρόβατα σκορπίζουν. «Así lo hicieron
ellos, como combaten los lobos, / que entran en el aprisco y dispersan las ovejas».
Diyenis Acritis A vv. 4598-9: «καὶ ὡς τὸν Πέτρον ἔσωσας θαλάττιου κινδύ
νου, / οὕτω καὶ νῦν ἀνάστησον τὸν φίλτατόν μου κύρκαν…». «como salvaste
a Pedro del peligro del mar, así resucita también a mi dueño amantísimo…».
Diyenis Acritis P p. 410/2-4: «ὡς ἔσωσας […] Πέτρον ἐκ τοῦ κινδύνου τῆς
θαλάσσης. Ἔτζι ἀνάστησον καὶ τὸν αὐθέντη μου…».
Esta última comparación – con uno u otro adverbio, según se trate de
A o P – puede clasificarse como «argumentativa», de acuerdo con la ter-
minología del profesor Martínez. Sobre este particular, conviene decir
que siempre que aparecen comparaciones de este tipo – que no son mu-
chas –, es decir, argumentativas, lo hacen en pasajes de clara reminiscencia
bíblica. Se trata de pasajes en que la lengua es más elevada, y, guardando
las distancias, recuerdan al paradigma mitológico de la literatura clásica.
Por otra parte, en estos dos últimos casos, el adverbio puede considerarse
más conjuntivo que en las comparaciones anteriores, pues parece expresar
también un contenido ilativo o consecutivo, que no se aprecia en las pri-
meras. ¿Quizá por eso el redactor de P, a diferencia del de A, puso punto
delante de Ἔτζι?
Estos usos, que también pueden considerarse apodóticos, pueden tener,
en ocasiones, un valor o sentido epimítico7.
Diyenis Acritis P p. 333 / 16-18: Καὶ οἱ μὲν φίλοι καὶ γείτονες ἐγύρισαν εἰς τὰ
ὀσπίτιά των χολιασμένοι, ὡσὰν νὰ ἤθελαν πάθει τίποτις μεγάλον κακόν.
Ἔτζι εἶναι ὁ χωρισμὸς εἰς ὅλους τοὺς ἀγαπημένους… «Y los amigos y veci-
nos regresaron a casa encolerizados, como si hubieran padecido un gran mal.
Así es la separación entre todos los que se aman…».
Diyenis Acritis P p. 334 / 20-23: Αὐτὰ καὶ ἄλλα περισσότερα ἔλεγεν ὁ ἀμηρᾶς
εἰς τὴν στράταν τοὺς ἀνθρώπους του μὲ πόνον καρδίας. Ἔτζι φλογίζει ἡ
7
Véase Ruiz Yamuza (2011).
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ἀγάπη ἐκείνους, ὁποῦ σώσουν νὰ πέσουν εἰς αὐτόν! «Estas y otras muchas
cosas decía el emir a sus hombres por el camino con dolor de corazón. Así
inflama el amor a aquellos que acaban por caer ante él».
Hasta aquí hemos visto casos de los dos adverbios en funciones de ad-
junto, aunque en ocasiones, como sucede en las comparaciones argumen-
tativas, los adverbios cumplen una función muy próxima a la de conjunto.
La propuesta de una consideración «escalar» realizada por Ruiz Yamuza y
Martínez para οὕτως en griego clásico, vale también, creemos, para οὕτως
y ἔτσι en griego medieval.
Veamos, por último, algunos casos en que, a nuestro juicio, los adverbios
son conjuntivos y cumplen una función conectora.
Es relativamente frecuente que la combinación del adverbio con la copula-
tiva καί en posición inicial de frase exprese una función ilativo-consecutiva.
Diyenis Acritis C vv. 6.708-710: καὶ προσελθόντες ἔφευγον, ἐχόμενοι τοῦ τρό
μου. / Καὶ οὕτω τε ἀπέμενον ἵπποι πολλοὶ ἐκ τούτων… «y, derrotados, huían
presos de miedo. / De manera que quedaron allí muchos de sus caballos…».
Diyenis Acritis P p. 351/14-18: «Μηδὲν σὲ φανῇ, ὦ πάτερ μου, ὅτι ἦλθα νὰ
τὴν ἁρπάξω, καὶ μηδὲν θαρρῇς ὅτι νὰ φοβηθῶ ἐγὼ βίγλες.» Καὶ οὕτως δὲν
ἀποφάνη ὁ Διγενὴς ὅτι τὸν ἐγνώρισεν, ἀμὴ τάχατες ὡς ἕνα ξένον ἔτζι τὸν
ἐλάλει· «Τοῦτο μόνον σὲ παρακαλῶ…». «‘No te parezca, mi señor, que vine
a raptarla, ni pienses que me asustan las guardias’. De suerte que Diyenís no
mostró que lo conociera, sino que como a un extraño así le decía: ‘Sólo te
pido esto…’».
Por último, queremos ocuparnos de un uso que debe interpretarse a la luz
de la sintaxis καί del griego, sintaxis muy común ya desde la Koiné. Nos
referimos a aquellos casos en que una oración copulativa puede equivaler
a una subordinada. Al ir la copulativa acompañada de uno de los adver-
bios citados, puede pensarse en un uso conjuntivo del adverbio. Véase el
siguiente ejemplo:
Diyenis Acritis P p. 362 / 33-36: ἕνας ἀπὸ τοὺς μαγείρους ἐχολομάνισεν ὀλί
γον, καὶ ὡσὰν τὸ ἔμαθεν ὁ Διγενής, ἔδωκέν του ἕνα ράπισμα καὶ παρευθὺς
ἐβγῆκαν τὰ μάτια του καὶ ἐτυφλώθη· καὶ ἔτζι ἀπέμεινεν ὁ τρισάθλιος ἐκεῖνος
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τυφλὸς ἕως ὅλην του τὴν ζωήν. «Uno de los cocineros se encolerizó un tanto,
y, cuando lo supo Diyenís, le dio un puñetazo tal que al punto saltáronsele los
ojos al infeliz y quedóse ciego; de suerte que aquel desdichado quedó tullido
para toda su vida».
El uso en combinación con otros elementos es muy poco frecuente
para ambos adverbios, si bien se documentan algunos ejemplos. Hay una
combinación que se da en las versiones C, T y A de Diyenís Acritis, espe-
cialmente en la versión C; nos referimos a la combinación εἶθ’ οὕτως.
Diyenis Acritis C vv. 1.149-51: τὸν ἵππον ἐπελάλησεν, εἰς τὸν κάμπον ἐξ
ῆλθε. / Ἔπαιζε πρῶτον τὸ σπαθίν, εἶθ’ οὕτως τὸ κοντάριν. «Espoleó su caballo,
salió al campo. / Blandió primero la espada, luego la lanza».
En esta combinación, los dos elementos actúan como conectores. οὕτως
establece y subraya la relación anafórica; εἶτα, la relación temporal.
El adverbio ἔτσι, por su parte, puede combinarse en griego medieval
con la partícula νά, constituyendo así una auténtica conjunción.
Imberio et Margarona R vv. 146-8: «Ἐπεὶ, υἱέ μου, τὸ ἔποικες δίχως τὸ
θέλημά μου, / ἔτσι νὰ ἦτον τίποτες πρᾶγμαν πολλὰ μεγάλον, / ἐμένα
ἐπιβουλεύουσου, μ’ ἔχανες ἐκ τὸν κόσμον». «Ya que lo hiciste, hijo mío,
contra mi voluntad, / en el caso de que hubieras hecho algo muy grande,
/ lo habrías hecho contra mí, me habrías perdido en este mundo».
No se halla el uso condicional del neogriego ἔτσι και: «Θα σε σκοτώ
σει, ἔτσι και το μάθει». «Te matará, si se entera».
Se atestiguan otras combinaciones, pero se dan con el adverbio antiguo;
así, por ejemplo, οὕτως γάρ. Combinaciones de este tipo sólo se encuentran
en las versiones más antiguas y en pasajes de lengua más elevada.
Esta es una de las diferencias importantes entre el uso de οὕτως y ἔτσι.
οὕτως conserva algunas combinaciones a modo de arcaísmos; ἔτσι se re-
duce a su unión con καί y, en unos pocos casos, con νά.
A modo de conclusión provisional. Se observa, en el corpus estudiado, que
los dos adverbios tienen un uso reducido como conjuntivos, no así como
adjuntos. El uso conjuntivo de ἔτσι es aún más limitado que el de οὕτως,
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al que va sustituyendo en los textos más modernos. Hay casos, como en el
de los símiles y otros usos correlativos, donde los adverbios οὕτως y ἔτσι,
si no cumplen una función plenamente conjuntiva, pueden reflejar estadios
intermedios entre el valor adverbial común y el conjuntivo.
referencias bibliográficas
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Crespo, E. (2009) «Conjunctive Adverbs in Ancient Greek», en Early European Lan-
guages in the eyes of modern Linguistics, Brno, 111-120.
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E. J. Bakker (ed.), A Companion to the Ancient Greek Language, Oxford, 538-563.
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οὕτως», comunicación presentada en X L Simposio de la S E L , Madrid.
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LO QUE TUCÍDIDES LEYÓ EN OLIMPIA.
A PROPÓSITO DE LA FUENTE DE TH. 5.47
Alcor ac A lonso Dén i z
École Pratique des Hautes Études (París)
[Link]@[Link]
Resumen — La alianza de 420 a.C. entre Atenas, Argos, Mantinea y Elis es transmitida
por Tucídides (5.47) y se conserva también en una inscripción ática (IG I 3 83). Ambas
fuentes presentan diferencias en algunos pasajes. Algunos autores sostienen que la
fuente de Th. 5.47 es la copia expuesta en el santuario de Olimpia, pero varios hechos
contradicen esta hipótesis. Este trabajo pretende probar que el papel de Tucídides en
el texto transmitido en 5.47 ha sido subestimado.
Palabras clave — decreto, inscripción, Lorenzo Valla
WHAT THUCYDIDES READ AT OLYMPIA.
A PROPOSAL FOR THE SOURCE OF TH. 5.47
Abstract — The text of the alliance between Athens, Argos, Mantineia and Elis in 420
BC is transmitted by Thucydides (5.47) and is also preserved by an Attic inscription
(IG I 3 83). Some passages differ in these two sources. Some scholars contend that the
source of Th. 5.47 is in fact the copy set out in the sanctuary at Olympia, but this
hypothesis must be rejected on several accounts. This paper shows that Thucydides’
role in the transmitted text of 5.47 has been underestimated.
Keywords — decree, inscription, Lorenzo Valla
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L o que T uc ídides leyó e n O lim pia
1 Las diferencias entre Th. 5.47 e IG I 3 83
El tratado de 420 entre Atenas, Argos, Mantinea y Elis es recogido por
Tucídides de forma literal (5.47)1. Como es habitual, el historiador ateniense
no explica de qué fuente obtiene el texto.
Una estela hallada en 1876 en Atenas conserva algunas líneas de la misma
alianza (I G I 3 83). Pese a su estado fragmentario, la disposición del texto en
stoichedón con el mismo número de caracteres por línea permitió a Kirchhoff
(1877) reconstruir el decreto con bastante exactitud a partir de Th. 5.47.
Sin embargo, ambas versiones no son idénticas. En primer lugar, los
mss. griegos omiten en tres pasajes una parte del texto conservado en la
inscripción (lo omitido por los mss. aparece aquí resaltado en negrita):
[σπονδὰς ἐποιέσαντο hεκατὸν Ἀθεναίοι ἔτε καὶ Ἀργεῖοι καὶ Μαντινς καὶ
Ἐλεῖο]ι πρὸς ἀλλέλος h|[υπὲρ σφν αὐτν καὶ τν χσυμμάχον] (I G I 3 83.2-4)
[hε δὲ πόλις hε μεταπεμφσαμέ]νε τι σ|[τρατιᾶι τὲν hεγεμονίαν ἐχέτο] (I G
I 3 83.24-25)
[ἐὰν δέ ποι δόχσει hαπάσα]ις ταῖς |[πόλεσιν κοιν῀ει στρατεύεσθαι] (I G I 3
83.25-26)
También el orden de las ciudades signatarias es distinto en otros tres pasajes:
IG I 3 83 Th. 5.47
[καὶ Ἀργείος καὶ Μα]ντινέας καὶ Ἀργείους καὶ Ἠλείους καὶ
καὶ Ἐλ[είος] (.7-8) Μαντινέας (.3)
[Ἀργείος καὶ] Μαντινέας καὶ Ἀργείους καὶ Ἠλείους καὶ
[Ἐλείος] (.8-9) Μαντινέας (.3)
[ἐπὶ τὲν γ῀ε]ν τὲν Ἀργείον ἒ [τὲν ἐπὶ τὴν γῆν τὴν Ἠλείων ἢ τὴν
Μαντινέον ἒ τὲν Ἐλείον] (.14) Μαντινέων ἢ τὴν Ἀργείων (.4)
Finalmente, la reconstrucción de Kirchhoff de la inscripción presenta tres
diferencias bastante seguras con los mss. griegos:
1
Este trabajo se enmarca en el Proyecto de investigación FFI 2009-07645 («Contactos
interdialectales en griego antiguo. Estudio a partir de los textos epigráficos»). Agradezco a
Julián Méndez Dosuna sus observaciones y sugerencias.
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A lco r ac A lo n so D é n i z
I 3 83
IG Th. 5.47
[hόπλα δὲ μὲ ἐχσεῖναι ἐπιφέρεν] (.4) ὅπλα δὲ μὴ ἐξέστω ἐπιφέρειν (.2)
[ἐπειδὰν ἔλθοσι ἐς τὲν πόλιν] (.21) ἐπὴν ἔλθῃ ἐς τὴν πόλιν (.6)
[ἐὰν δὲ πλέονα βόλεται χρόνον τ῀ει ἢν δὲ πλέονα βούλωνται χρόνον τῇ
στρατιᾶι χρ῀εσθαι h]ε πόλις (.22) στρατιᾷ χρῆσθαι, ἡ πόλις (.6)
Para algunos investigadores, estas diferencias se deben a la transmisión
medieval del texto. En consecuencia, consideran que la fuente de I G I 3 83
y Tucídides es la misma (vid. Kirchhoff 1877, seguido, entre otros, por
Poppo & Stahl 1879: 94-95).
Sin embargo, las disimilitudes entre ambas versiones llevan a otros
autores a plantear que la fuente del historiador no es I G I 3 83 (por ej.,
Gomme-Andrewes-Dover 1945-1981, vol. IV, 54-55). Como el tratado
debía exponerse en las cuatro ciudades firmantes (cf. 5.47.11), Tucídides
podría haber obtenido el texto de alguna de esas copias.
En concreto, Gilbert (1879: 264-266) y Clark (1999) creen que Tucídi-
des consultó la copia expuesta en Olimpia durante su destierro. El texto
transmitido por los mss. presenta la secuencia AME 2 seis veces (47.1, 3, 4
bis, 5, 8), cinco AEM (47.2 bis, 3 bis, 10) y dos, EMA (5.47.4, 10). Para estos
autores, frente a la copia ateniense, donde primaba el orden AME, en Olim-
pia el lapicida eleo habría adelantado el nombre de su estado, que figuraba
rutinariamente en primera posición en otros documentos de parecida
naturaleza.
2 Problemas de la hipótesis de la copia de Olimpia
En mi opinión, la tesis de la copia de Olimpia resulta circular y sus argu-
mentos, poco sólidos.
2.1 El orden de los étnicos en Th. 5.47 e IG i 3 83
El orden de los étnicos varía en I G I 3 83. En las partes conservadas del do-
cumento aparece cinco veces el orden AME y una, AEM. Evidentemente, la
segunda posición de los eleos en la inscripción ática no puede tener nada
que ver con un grabador no ateniense.
2
A = Argos, M = Mantinea, E = Elis.
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L o que T uc ídides leyó e n O lim pia
En la cláusula de ayuda mutua entre los cuatro estados, Atenas figura
en última y en primera posición:
ἢν δὲ δῃώσαντες οἴχωνται, πολεμίαν εἶναι ταύτην τὴν πόλιν Ἀργείοις καὶ
Μαντινεῦσι καὶ Ἠλείοις καὶ Ἀθηναίοις (.3)
ἢν δὲ δῃώσαντες οἴχωνται, πολεμίαν εἶναι ταύτην τὴν πόλιν Ἀθηναίοις καὶ
Ἀργείοις καὶ Μαντινεῦσι καὶ Ἠλείοις (.4)
La diferencia de orden de los mss. se ve confirmada por la inscripción:
[ἐὰν δὲ δειόσαντες οἴχονται, πολεμίαν εἶναι ταύτεν τὲν πόλιν Ἀργείοις] καὶ
Μαντινεῦσ|[ιν καὶ Ἐλείοις καὶ Ἀθεναίοις] (.10-11)
[ἐὰν δὲ δειόσαντες οἴχονται, πολεμίαν εἶναι ταύτεν] τὲν πόλιν Ἀθ|[εναίοις
καὶ Ἀργείοις καὶ Μαντινεῦσιν καὶ Ἐλείοις](.15-16)
De nuevo, el lugar que ocupa Atenas no puede atribuirse a un lapicida no
ateniense. El hecho de que se dé en ambas versiones resulta fatal para la
hipótesis de Clark.
Conviene precisar que las dos ocasiones en que Elis figura en primera
posición, los argivos aparecen al final de la tríada:
ἐπὶ τὴν γῆν τὴν Ἠλείων ἢ τὴν Μαντινέων ἢ τὴν Ἀργείων (5.47.4)
ἐς Ἦλιν καὶ ἐς Μαντίνειαν καὶ ἐς Ἄργος (5.47.10)
Si el lapicida eleo hubiera modificado ocasionalmente el texto adelan-
tando el nombre de su ciudad (recuérdese que el orden AME es mayoritario),
la alteración del orden de Argos y Mantinea no estaría justificada.
2.2 Divergencias entre distintas copias epigráficas
Como es obvio, las copias de un mismo documento público pueden pre-
sentar divergencias. Estas diferencias no son exclusivas de documentos
inscritos en distintas localidades.
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Actas Rioja [Link] 470 30/3/15 16:06
A lco r ac A lo n so D é n i z
En dos copias de un decreto ateniense sobre las ofrendas de las primicias
de la cosecha (I G I 3 78a-b, ca. 435 a.C.), grabadas por el mismo lapicida
(Mattingly 1990: 114), se testimonian variantes significativas, como [εὐθ]
υνέσθον (78b.20) vs. εὐθυνόσθον (78a). También, una lista de contribuciones
de particulares expuesta en Cos en tres copias distintas (I G XII 4.1, 75, 76 y
77, 202 a.C.) realizadas por el mismo lapicida (Crowther 2004: 28), presenta
variaciones llamativas, como [ἐπὶ μον]ά̣ρχου Νικομήδους (I G XII 4.1, 75.1)
vs. ἐπὶ Νικομήδευς (I G XII 4.1, 77.1) o el orden de los contribuyentes.
Estos y otros ejemplos invalidan la idea de que las diferencias entre
Th. 5.47 e I G I 3 83 responden a versiones de localidades distintas. Como
ya señaló Wilhelm (1903: 14), el texto del archivo ateniense que habría
consultado Tucídides podía diferir de la versión epigráfica.
La ausencia total de rasgos eleos en Th. 5.47 resulta difícilmente com-
patible con la hipótesis de la copia de Olimpia. Incluso admitiendo que
estaba redactada en ático, esperaríamos que el lapicida supuestamente
responsable de la modificación de la secuencia de los étnicos hubiese de-
jado escapar algún rasgo local. Así sucede en una inscripción délfica que
enumera los honores otorgados ca. 279 a.C. por la Anfictionía a los technîtai
de Atenas (C I D IV 12 + 114), cuyos rasgos dorios se han eliminado aquí y
allá en la copia ateniense (I G II 2 1132): εἰράνας (C I D IV 114.69) vs. εἰρήνης
(I G II 2 1132.11), παρκαλουμένοις (C I D IV 114.90) vs. παρακαλουμένοις (I G
II 2 1132.34), etc. Evidentemente, Tucídides o la tradición posterior habrían
podido borrar todo eleísmo de 5.47. Sin embargo, esto choca con el hecho
de que la alianza entre Esparta y Argos (5.77, 79) conserva numerosos rasgos
laconios (vid. Alonso Déniz 2010-2011).
2.3 La traducción de Valla (Vat. Lat. 1801) e IG i3 83
Lorenzo Valla tradujo al latín la obra de Tucídides por encargo del papa
Nicolás V. De la colación con los mss. griegos del códice Vat. Lat. 1801, que
según la nota manuscrita del propio Valla (fol. 184 recto) es el arquetipo de
su traducción, se desprende que el filólogo italiano utilizó uno o dos mss.
griegos hoy perdidos y que conservaban lecciones más satisfactorias que
el texto griego transmitido (vid. Chambers 2008: xvii-xxii).
Curiosamente, varias divergencias entre Th. 5.47 e I G I 3 83 desaparecen
a la luz del testimonio de la traducción de Valla. En dos pasajes, el texto de
Valla y la inscripción presentan una palabra que falta en los mss. griegos:
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Actas Rioja [Link] 471 30/3/15 16:06
L o que T uc ídides leyó e n O lim pia
[hε δὲ πόλις hε μεταπεμφσαμέ]νε τ῀ει σ|[τρατιᾶι τὲν hεγεμονίαν ἐχέτο] (I G
I 3 83.24-25)
ipsaque imperium super exercitum teneat (5.47.7)
[ἐὰν δέ ποι δόχσει hαπάσα]ις ταῖς |[πόλεσιν κοιν῀ει στρατεύεσθαι] (I G I 3
83.25-26)
siquidem tamen universis civitatibus videatur communiter in expeditionem eundum
(5.47.7)
En otras dos ocasiones la traducción de Valla coincide sorprendentemente
con el texto que encaja mejor en la inscripción, apartándose nuevamente
de los mss.:
[ἐπειδὰν ἔλθοσι ἐς τὲν πόλιν τὲν ἐπαγ]γέλασ[αν βοεθ῀εν] (I G I 3 83.21-22)
ex eo die quo in eam urbem auxilia arcessita intraverint (Th. 5.47.6, trad. Valla)
ἐπὴν ἔλθῃ ἐς τὴν πόλιν τὴν ἐπαγγείλασαν βοηθεῖν (Th. 5.47.6, mss.)
[ἐὰν δὲ πλέονα βόλεται χρόνον τ῀ει στρατιᾶι χρ῀εσθαι h]ε πόλις (.22)
eadem si diutius uti exercitu accito velit stipendium det (Th. 5.47.6, trad. Valla)
ἢν δὲ πλέονα βούλωνται χρόνον τῇ στρατιᾷ χρῆσθαι ἡ πόλις (Th. 5.47.6, mss.)
En ambos casos el texto de Valla es infinitamente mejor desde el punto
de vista sintáctico y confirma las restauraciones de Kirchhoff (cf. Horn-
blower 2008: 115-116). Por tanto, las diferencias entre Th. 5.47 e I G I 3 83
se reducen considerablemente y se confirma que la tradición manuscrita
ha modificado el texto original de Tucídides.
En cuanto al orden de los étnicos, la traducción de Valla coincide en dos
ocasiones con los mss. griegos y se enfrenta al orden AME de la inscripción:
Th. 5.47 (trad.
IG I 3 83 Th. 5.47 (mss.)
Valla)
[καὶ Ἀργείος καὶ Μα] καὶ Ἀργείους καὶ Argivis, Eleis et
ντινέας καὶ Ἐλ[είος] Ἠλείους καὶ Μαντινέας Mantineis (.3)
(.7-8) (.3)
[Ἀργείος καὶ] Ἀργείους καὶ Ἠλείους Argivis, Eleis et
Μαντινέας καὶ [Ἐλείος] καὶ Μαντινέας (.3) Mantineis (.3)
(.8-9)
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A lco r ac A lo n so D é n i z
Sin embargo, en tres ocasiones, la traducción de Valla se aparta del orden
de los mss.:
IG I 3 83 Th. 5.47 (mss.) Th. 5.47 (trad.
Valla)
[Ἀργείος καὶ Ἐλείο] ς Ἀργείους καὶ Ἠλείους Argivos, Mantineos,
καὶ Μαντινέας (.4) καὶ Μαντινέας (.2) Eleos
Ἀργείον ἒ [τὲν Ἠλείων ἢ τὴν Argivorum, Eleorum,
Μαντινέον ἒ τὲν Μαντινέων ἢ τὴν Mantineorum (.4)
Ἐλείον] (.14) Ἀργείων (.4)
Ἀργείους δὲ καὶ Argivos vero, Mantinei,
Ἠλείους καὶ Μαντινέας Elei (.10)
(.10)
Atribuir estas divergencias exclusivamente al capricho del traductor
es poco verosímil. Al testimonio de la traducción de Valla se añade el de
un ms. citado por Poppo (1827: 354)3 que presenta en 47.3 el orden EAM,
frente a AEM del resto. Todo esto prueba que el orden de los étnicos podía
verse alterado a lo largo de la tradición manuscrita.
Conviene recordar que los mss. más antiguos no siempre presentan el
mejor texto. Sin salir de nuestro capítulo, según el aparato crítico de Jo-
nes-Powell (1942) y Alberti (1972-2000), los mss. más recientes presentan
en 47.4 μηδεμιᾷ τῶν πόλεων, la misma lectura que I G I 3 83.17.
3 La modificación de Tucídides
A mi juicio, la intervención del propio Tucídides en su versión de la
alianza ha sido poco valorada. Hemos visto (cf. supra §1) que frente a la
redacción unánime de todos los mss., ἐπὴν ἔλθῃ (47.6), Kirchhoff tuvo
que restaurar en la piedra [ἐπειδὰν ἔλθοσι] (I G I 3 83.21) para respetar no
sólo el número de letras de la línea, sino también el uso sistemático de
ἐπειδάν en las inscripciones áticas de época clásica. Hasta donde yo sé,
ἐπήν no aparece nunca y ἐπάν sólo se atestigua a partir del s. III a.C. (vid.
Meisterhans-Schwyzer 1900: 252).
3
Se trata de X en la edición de Alberti (= Periz. Q. 40), del s. XIV. Esta variante es omi-
tida en las ediciones modernas.
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Actas Rioja [Link] 473 30/3/15 16:06
L o que T uc ídides leyó e n O lim pia
Además de en este caso, ἐπήν aparece en Tucídides otras dos veces solo
en un tratado entre Esparta y Darío, citado también de forma literal (8.58.6,
7). Con todo, en este caso es muy probable que el original estuviera redac-
tado en jónico (cf. Gomme, Andrewes & Dover 1945-1981, vol. V, 144). En
el resto de la obra siempre encontramos ἐπειδάν (7 casos).
Una sustitución de ἐπειδάν por ἐπήν en 5.47.6 y en 8.58.6, 7 imputable
a los copistas medievales, como creía Foucart (1877: 36-37), es poco verosí-
mil, pues no se entiende por qué sólo ha tenido lugar en estos pasajes. En
realidad, la distribución ἐπήν vs. ἐπειδάν en Tucídides no es aleatoria. Una
variación similar se da en la desinencia de la 3ª pl. del imperativo. Tucídides
conserva la antigua desinencia -ντων / -σθων en los decretos áticos cita-
dos de forma literal, mientras que emplea sistemáticamente la innovación
-ντωσαν / -σθωσαν en el resto de la obra (vid. Alonso Déniz 2010).
Según Stahl (1886: 48-49), ἐπήν habría sido introducido por el lapicida
de Olimpia, que habría reemplazado la forma ática por una más interna-
cional. Con todo, no hay ninguna prueba de este tipo de sustitución en
el texto y, lo que es más grave, ἐπήν nunca se usa en las inscripciones en
koiné. Así pues, lo único razonable es pensar que ἐπήν ha sido introducido
por el propio Tucídides.
Obviamente, es arriesgado especular por qué Tucídides introdujo ἐπήν
en este documento. No parece casual que Aristófanes emplee ἐπήν en una
supuesta antigua ley de las aves que prescribe cómo deben tratar las cigüeñas
jóvenes a sus mayores (Av. 1355-7). Aristófanes adopta deliberadamente en
estos versos el estilo arcaizante y formal de las leyes atenienses más antiguas
(cf. Dunbar 1995: 656-657).
Si mi hipótesis es correcta y ἐπήν ha sido introducido por Tucídides,
es posible atribuir también al historiador otras variaciones entre 5.47 e I G
I 3 83, como p. ej., la omisión de πρὸς ἀλλήλους en 5.47.1.
4 Conclusiones
La tesis según la cual las discrepancias entre 5.47 e I G I 3 83 se deben a que
Tucídides reprodujo la copia de Olimpia es poco plausible. Por un lado,
el número de diferencias se reduce considerablemente al comparar la
traducción de Lorenzo Valla con la inscripción. Por otro, no hay razones
para atribuir el orden de los étnicos en 5.47 a la copia de Olimpia y a su
lapicida. Finalmente, la conjunción ἐπήν (5.47.6), que sólo puede haber
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Actas Rioja [Link] 474 30/3/15 16:06
A lco r ac A lo n so D é n i z
sido introducida por Tucídides, prueba que el historiador ha modificado
el texto original al menos en un pasaje, sustituyendo ἐπειδάν por ἐπήν.
Solo un eventual descubrimiento en el santuario de Olimpia podrá
confirmar la hipótesis de que Tucídides usó la copia elea como fuente.
Mientras tanto, las modificaciones introducidas por Tucídides y los avatares
de la tradición manuscrita explican perfectamente las divergencias entre I G
I 3 83 y 5.47. La fuente de 5.47 es verosímilmente la copia de la cuádruple
alianza conservada en Atenas.
Referencias bibliográficas
Alberti, J. B. (1972-2000) Thucydidis Historiae, Roma, Publica officina polygraphica.
Alonso Déniz, A. (2010) «Historia de dos desinencias: 3ª pl. impv. -τωσαν y
-σθωσαν en ático», en Fernández Pérez, M. (ed.), Actas del X X X I X Simposio de la
Sociedad Española de Lingüística, 1-4 Febrero, 2010, Santiago de Compostela, Uni-
versidad de Santiago.
— (2010-2011[2013]) «El dialecto de Th. 5.77 y 79», Faventia 32-33, 23-41.
Chambers, M. (2008) Valla’s Translation of Thucydides in Vat. Lat. 1801 with the Repro-
duction of the Codex, Ciudad del Vaticano, Biblioteca apostolica vaticana.
Clark, M. (1999) «Thucydides in Olympia», en R. Mellor y L. A. Tritle (ed.), Text
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Crowther, C. (2004) «The Dating of Koan Hellenistic Inscriptions», en K. Hö-
ghammar (ed.), The Hellenistic Polis of Kos. State, Economy and Culture, Uppsala,
Uppsala University, 21-60.
Dunbar, N. (1995) Aristophanes’ Birds, Oxford-New York, Oxford University Press.
Foucart, P. M. (1877) «Notes sur l’orthographe attique d’après les inscriptions»,
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Gomme, A. W., Andrewes, A. & Dover, K. J. (1945-1981) A Historical Commentary
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Hornblower, S. (2008) A Commentary on Thucydides. III. Books 5.25-8.109, Oxford,
Clarendon Press.
Jones, H. S. & Powell, A. (1942) Thucydides Historiae, Oxford.
Kirchhoff, A. (1877) «Zur Geschichte der Überlieferung des Thukydideischen
Textes», Hermes 12, 368-381.
Mattingly, H. (1990) «Some Fifth-Century Attic Epigraphic Hands», Z P E 83,
110-122.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 467-476 475
Actas Rioja [Link] 475 30/3/15 16:06
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Poppo, E. F. (1827) Thucydidis De bello peloponnesiaco libri octo. III, Leipzig, Fleischer.
Poppo, E. F. & Stahl, J. M. (1879) Thucydidis De bello peloponnesiaco libri octo III.1,
Leipzig, Teubner.
Wilhelm, A. (1903) «Inschrift aus Athen», J O A I 6, 10-15 [= Abhandlungen und Bei-
träge zur griechischen Inschriftenkunde I, Leipzig, Zentralantiquariat der deutschen
Demokratischen Republik, 172-177].
476 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 467-476
Actas Rioja [Link] 476 30/3/15 16:06
LOS DIMINUTIVOS EN MENANDRO
Pila r Boned Coler a
Universidad Complutense de Madrid
pibond@[Link]
Resumen — En las comedias de Menandro es muy frecuente el uso de diminutivos
en -ιον. Este sufijo aparece aglutinado con otros sufijos y esas nuevas formaciones,
que tienen distintos significados, nos ilustran sobre cómo era el lenguaje cotidiano
familiar hablado en Atenas en el siglo IV a.C.
Palabras clave — morfología griega, diminutivo, lenguaje familiar, comedias de
Menandro
DIMINUTIVES IN MENANDER
Abstract — In the comedies of Menander the use of diminutives ending in -ιον is very
frequent. This suffix appears bonded with other suffixes and these new formations
have different meanings, providing us with evidence about how everyday familiar
language was spoken in Athens in the fourth century BC.
Keywords — Greek morphology, diminutive, everyday familiar language,
comedies of Menander
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 477-484
Actas Rioja [Link] 477 30/3/15 16:06
L os di m in uti vos en Me n an dr o
Ya D. B. Durham 1 en su estudio sobre Menandro apuntaba una serie de
características de la lengua de sus comedias, que además de rasgos comunes
con otros dialectos de la koiné, permitían un mayor conocimiento del ático
más coloquial, el de la lengua familiar tal y como se utilizaba a mediados
del s. IV a.C. en Atenas, como evidencia la Comedia Nueva, cuyo máximo
representante es Menandro. Otros autores contemporáneos de Menandro
como Teofrasto, sucesor de Aristóteles en el Perípato y el filósofo Epi-
curo, debido al tipo de obras que escribieron: tratados técnicos científicos
y filosóficos, no utilizan en general un lenguaje familiar, con excepción,
quizá, de la obra teofrastea Los caracteres. De ahí, la importancia del lenguaje
transmitido por las obras de Menandro, que permite aproximarse mejor
que con ningún otro autor a la realidad lingüística ateniense de su época.
Entre los rasgos que destacan por su frecuencia en el comediógrafo y que
debían igualmente resultar «incorrectos» o «poco áticos» por su novedad,
como atestiguan los aticistas, principalmente Frínico2, están: el empleo
de compuestos con ἀ- privativa, el uso de palabras con sufijo -μα, -μός,
-ικός, adjetivos verbales en -τος, verbos con sufijo en -ίζω, compuestos
dobles o con acumulación de preposiciones, que sirven para enfatizar un
hecho, y diminutivos formados con distintos sufijos -ίσκος, -ίς y los más
abundantes en -ιον, con variación de la norma ática en el acento. Los sus-
tantivos masculinos en -ιος se acentúan de diversas maneras. Los neutros
en -ιον retrotraen el acento lo más posible: γυμνάσιον, σφάγιον, ἁμάρτιον,
pero hay excepción en πεδίον. Sin embargo, cuando el diminutivo en -ιον
forma parte de un dáctilo, es generalmente, paroxítono: θηρίον, παιδίον,
τιτθίον, φανίον, etc. Respecto al género, este sufijo neutro -ιον se extiende
a palabras que ya llevan un sufijo femenino -ίς, -ίδος de diminutivo, hiper-
caracterizándolas como en ἑταιρίδιον «putita», θεραπαινίδιον «criadita»,
palabras formadas sobre ἑταιρίς y θεραπαινίς o en otras ocasiones creando
nuevos términos, como θυγάτριον «hijita», donde no está documentado
*θυγατρίς.
De los 19 diminutivos en -ιον que recoge el estudio de Durham, sólo
3 (señalados con asterisco) aparecen atestiguados antes de Menandro en
1
D. B. Durham, The Vocabulary of Menander considered in its relation to the koiné, Amsterdam
1969 (reimpr. de Princeton 1913).
2
Frínico, junto con Moeris, era un aticista riguroso en la observancia del ático y en su
Praeparatio sophistica señala con diversos términos y expresiones cuando una palabra no es
correcta. Véase la terminología que emplea en Durham, [Link]. 16-17.
478 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 477-484
Actas Rioja [Link] 478 30/3/15 16:06
P ila r B on ed C ole r a
autores clásicos: ἁλύσιον, ἑταιρίον, θεραπαινίδιον, ἱστάριον, κερμάτιον,
λεβήτιον, *μαχαίριον, νεόττιον, ξενύδριον, παιδισκάριον, πλόκιον, πο
τηρίδιον, ῥοίδιον, σακίον, ταμιείδιον, *τριπόδιον, φάνιον, χιτωνάριον,
*χλαμύδιον. Y este dato no ha hecho más que aumentar en las sucesivas
ediciones3 de las obras del autor cómico hasta llegar al léxico de G. Pom-
pella4 que recoge unos 70 diminutivos en -ιον, el tipo mayoritario, aunque
también hay otras formaciones diminutivas como los nombres en -ίς, como
κοιτίς, χλανίς, δαπίς, etc. que son una docena.
Los diminutivos en -ιον son una especialización de los sustantivos con
el mismo sufijo, y un significado de «lo que pertenece a la categoría de»,
«lo que se parece a» y este es el punto de partida del sufijo de diminutivo,
porque lo que se parece a una cosa puede ser inferior o más pequeño, y es
sobre todo el género inanimado del sufijo el que ha favorecido este nuevo
desarrollo o evolución, porque un nombre neutro designa pequeños seres,
considerados como «una pequeña cosa». Este procedimiento se observa más
o menos en las lenguas indoeuropeas que poseen un género inanimado.
El sufijo -ιον puede aportar tres valores semánticos a las palabras carac-
terizadas con este formante: a) referencia a tamaño pequeño; b) a partir
de este valor, extensión al lenguaje familiar, con valor hipocorístico, y c)
valor peyorativo, despectivo, en relación con el significado de «pequeño»,
«poco», «de poco valor». Como expone P. Chantraine5, no siempre el sufijo
-ιον tenía valor diminutivo, pues los gramáticos ya habían observado que
en Homero ese valor no aparecía. El ejemplo más antiguo de diminutivo
en -ιον se encuentra en Epicarmo Fr. 50 (K.-A.)6, πόδιον «piececito» y no
comienza a ser usual hasta el s. VI / V a.C. Es fácil pasar del valor diminutivo
al hipocorístico, pero no hay motivo para creer que uno de estos valores
haya precedido al otro y que no se hayan desarrollado simultáneamente.
A menudo, un derivado en -ιον presenta solamente el sentido peyorativo
sin que el sentido diminutivo esté atestiguado, como en ἀνδρίον «hombre
sin valor», y no «hombre pequeño» en Éupolis Fr. 341 (K.-A.): μὴ φθονε
ρὸν ἴσθ’ ἀνδρίον «no seas un cobarde rencoroso». Pero igualmente se da el
3
Téngase en cuenta que la edición de Menandro de F. H. Sanbach (Oxford 1972) no
existía cuando Durham realizó su estudio y que, por lo tanto, muchos fragmentos y siete
obras nuevas del comediógrafo no se conocían.
4
G. Pompella, Lexicon Menandreum, Hildesheim - Nueva York 1996.
5
P. Chantraine, La Formation des noms en grec ancien, París 1933, 64 ss.
6
R. Kassel & C. Austin, Poetae Comici Graeci, vol. I , Berlín - Nueva York 2001.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 477-484 479
Actas Rioja [Link] 479 30/3/15 16:06
L os di m in uti vos en Me n an dr o
caso de que una misma palabra como γύναιον presente varios significados:
«mujercita» en Ar. Th. 792 con valor hipocorístico, «mujerzuela» en Men.
Epitr. 381 y sin ninguno de estos valores, simplemente como colectivo
«mujerío» en Men. Mis. 162. El valor hipocorístico aparece unido a personas
o cosas también con otros significados, a veces definidos por el contexto:
lo que es joven, tierno, delicado, elegante, querido, etc. De esta manera
se han creado nombres de mujer como Γλυκέριον «mi pequeña Glicera»
(que aparece en Menandro, Luciano y Alcifrón), Λεόντιον nombre de
una cortesana ateniense, amante de Epicuro y concubina de Metrodoro,
ejemplos ambos donde se aprecia la ductilidad de la lengua griega en la
formación de nuevos diminutivos. Los nombres propios en -ιον se han
extendido en ático para designar a mujeres, y los nombres de cosas pue-
den designar partes del cuerpo mencionadas de forma cariñosa ὀμμάτιον
«queridos ojitos» y también animales que viven con el hombre προβάτιον
«ovejita». No hay oposición entre los valores o empleos peyorativo, dimi-
nutivo e hipocorístico. Generalmente es el contexto en que aparecen el
que determina su significado.
El sufijo -ιον puede designar: nombres de animales, partes comestibles
de animales, nombres de objetos, instrumentos, nombres de lugar, materia,
vestimenta y personas. A veces, debido a su gran extensión en la designa-
ción, se ha banalizado, y la lengua, entonces, ha reforzado e intensificado
la expresión de los tres valores mencionados anteriormente por medio
de otro sistema: la ampliación del sufijo por adición de otros, es decir,
por acumulación de sufijos todos ellos con valor enfático, intensificador
y reforzador. Unos han tenido mayor fortuna que otros y su desarrollo
mayor o menor depende de épocas y géneros.
De los distintos sufijos que alargan al primitivo -ιον, según Chantraine
(1933: 68) aparecen en el léxico de Menandro las siguientes formaciones7:
1. -ίδιον, -άδιον, -ύδιον y -διον (el más extendido), cuyo origen parece
provenir del grupo de nombres en -ίς, -ίδος: νησίδιον «pequeña isla»,
a partir de νησίς. El éxito de estas formaciones se produce porque -ιδ-
era una especie de diminutivo. Por creación analógica la lengua tiene
una gran variedad de sufijos derivados de -ίδιον que han jugado un
7
Los ejemplos de esta tipología que aparecen en Menandro pueden verse en el Apén-
dice final.
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importante papel en el lenguaje familiar. La acumulación de diminutivos
en -ίδιον en algunos textos es además un procedimiento estilístico, como
observamos, por ejemplo, en el texto del poeta cómico Anaxandrides
Fr. 28 (K.-A.), donde aparecen siete diminutivos referidos a peces, con
diferentes sufijos:
καὶ συμπαίζει καριδαρίοις μετὰ περκιδίων καὶ θραιττιδίων
καὶ ψιτταδίοις μετὰ κωβιδαρίων καὶ σκινδαρίοις μετὰ κωβιδίων
Y juega con quisquillitas en medio de serranitos y espadines y con platijitas
en medio de pequeños gobios y con corvinitas en medio de gobitos8.
2. El sufijo -ύδριον, que aparece por primera vez en Epicarmo y parece
haber hecho fortuna en siracusano, porque también hay ejemplos en
Teócrito. Menandro tiene ξενύδριον pero este sufijo no es muy pro-
ductivo y tampoco el formante en -ύλλιον como en μειρακύλλιον que
comporta, sobre todo, sentido peyorativo «jovenzuelo, mozalbete».
Tanto este último como -ακιον proviene de la combinación de -ιον con
otros sufijos -υλλ- y -ακ-.
3. El sufijo -ακιον está poco atestiguado, pero posteriormente en griego
moderno ha conocido un gran desarrollo en la forma -ακι: παιδάκι,
ἀδελφάκι, etc. En Menandro encontramos μειράκιον derivado de μεῖραξ.
4. El tipo complejo -ίσκιον proviene de la unión de -ιον con el sufijo no-
minal -ίσκος. Este último no es necesariamente diminutivo: de κύκλος
procede κυκλίσκος «píldora» y de aquí κυκλίσκιον «pildorita». A me-
nudo estos dos sufijos se combinan y refuerzan como en παιδισκαριον
«mujerzuela», creación de Menandro combinando -ισκ- con -άριον. Sin
embargo, observamos que el sufijo -ισκ- no tiene valor de diminutivo,
pues hay dobletes cuando aparece una palabra con ese sufijo: χιτωνάριον
«túnica pobre, raída» (Men. Fr. 653 Körte) / χιτωνίσκος «túnica corta»
(Men. Sic. 280) y παιδάριον (Men. Epit. 245) «criatura» / παιδισκάριον
«mujerzuela» (Men. Mis. Fr.3 Körte )9.
5. Finalmente, los sufijos -άριον y -δάριον. El primero es muy productivo
8
Trad. De L. Rodríguez-Noriega, Ateneo. Banquete de los eruditos, I I I - I V , Madrid 1998
(BCGredos 258), donde aparece este fragmento de Anaxandrides transmitido por Ateneo.
9
Las traducciones son de P. Bádenas de la Peña, Menandro. Comedias, Madrid, Gredos 1986.
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en la lengua familiar ática y en la koiné, y a veces se ha combinado con
un elemento -δ-; esta asociación se ve en παιδάριον de παῖς y se ha ex-
tendido como vemos en βιβλάριον «pequeño libro» y βιβλιδάριον «li-
bro». El sufijo -άριον es el de mayor frecuencia en el Nuevo Testamento.
El uso de los diminutivos, a veces acumulados es un procedimiento
muy caro a la comedia (v. supra el fragmento del cómico Anaxandrides),
que continúa una tradición que procede ya de los yambógrafos, como bien
ha estudiado E. Suárez de la Torre10, y es posible que también el uso del
trímetro yámbico en Menandro explique en parte, por razones métricas,
el uso de algunos diminutivos en -ιον, que aparecen sin ninguno de los
valores que aporta el sufijo y que se podrían sustituir por el nombre simple
del que se ha formado el diminutivo. Así, hay muchos casos en los que los
diminutivos ocupan la posición central en el verso y también el final de
un hemistiquio, como ocurre con δέραια ([Link].70) y γύναια (Men.
Mis.162).
En el apéndice final que ofrecemos de los diminutivos en Menandro,
vemos que los grupos más numerosos están constituidos por un vocabulario
concreto que se puede definir como familiar: nombres relacionados con
la cocina y los animales domésticos o comestibles y nombres de objetos
y prendas de vestir también de uso cotidiano. Piénsese en la importancia
en la comedia, por una parte, del personaje del μάγειρος «cocinero» y
realizador de los banquetes y sacrificios rituales de las fiestas, que alcanza
su máximo desarrollo en las comedias latinas de Plauto y Terencio, y por
otra, de los rasgos distintivos que aportaba al público la vestimenta llevada
por los actores, que caracterizaba a los personajes.
Como conclusión, de la gran abundancia de sufijos de diminutivos exis-
tentes, en Menandro triunfan mayoritariamente los diminutivos en -ιον y
-διον; solo cuatro de los nombres recogidos en el apéndice final llevan un
sufijo distinto en -άριον: ἱστάριον, πλοιάριον, μισθάριον y χιτωνάριον y,
además, es en este comediógrafo donde el valor hipocorístico se realiza con
más frecuencia. Pero la ductilidad del sufijo -ιον en la creación de nuevos
términos11, que ya no tendrán los valores mencionados, es aprovechada por
10
E. Suárez de la Torre, «Hiponacte cómico», Emerita 55, 1987, 113-139.
11
Sobre la abundancia de formas jónicas en autores áticos, que sirven para precisar el
significado de las palabras y de otros procedimientos jonios como la acumulación, sufijación,
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autores filosóficos, científicos y técnicos principalmente y será el punto de
partida para la formación de nuevas palabras como ἡμιώριον «media hora»
a partir de ἡμιμναῖον «media mina» donde lo que se indica es una medida
temporal exacta y no hay ningún valor diminutivo.
APÉNDICE FINAL: DIMINUTIVOS EN MENANDRO
Armas (5) : ἀσπίδιον, ἐγχειρίδιον, πελτίον, σαύνιον,
τριβώνιον
Animales (8) : βοίδιον, θηρίον, ἰχθύδιον, νεόττιον, νηττάριον,
περιστέριον, προβάτιον, χοιρίδιον
Culinaria (12) : ἐφόδιον, κεράμιον, κρεάδιον, λεβήτιον,
λοπάδιον, μαχαίριον, ὀψάριον, ὀψώνιον,
ποτηρίδιον, ῥοίδιον, σταμνίον, χαλκίον
Personas (16) : γράδιον, γύναιον, ἑταιρίδιον, θεραπαινίδιον,
θυγάτριον, ξενύδριον, μειράκιον, μειρακίσκος,
μειρακύλλιον, νεανίσκος, παιδάριον, παιδίον,
παιδισκάριον, παιδίσκη, πατρίδιον, πορνίδιον
Lugares (8) : λοφίδιον, συμπόσιον, συναγώγιον, συνέδριον,
ταμιείδιον, φρούριον, χωρίδιον, χωρίον
Objetos (11) : ἀργύριον, ἱστάριον, κερμάτιον, καλώδιον,
κώδιον, πλόκιον, σακίον, τριπόδιον, φάνιον,
φέρνιον, ζώδιον
Vestimenta (15) : ἁλύσιον, δέραιον, ἱμάτιον, καλαθίσκος, λήδιον,
πηρίδιον, προκόλπιον, προκόμιον, σανδάλιον,
σάρδιον, τριβώνιον, χιτωνάριον, χιτωνίσκος,
χλαμύδιον, χλανίδιον
composición, etc., véase A. López Eire, «L’ influence de l’ ionien-attique sur les autres dia-
lectes epigraphiques et l’ origine de la koiné» en La Koiné grecque antique, I I . La concurrence,
ed. Cl. Brixhe, Nancy - París, 1996, 20-21 y 30 ss.
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LOS ADVERBIOS CONJUNTIVOS EN GRIEGO
Emilio Crespo Güemes
Universidad Autónoma de Madrid y Fundación Pastor
[Link]@[Link]
Resumen — Este artículo identifica, caracteriza y clasifica los usos conjuntivos de los
adverbios en griego clásico. Los adverbios conjuntivos expresan relaciones semánticas
que enlazan unidades independientes que constituyen un grupo discursivo. Son una
subclase morfológica de marcadores del discurso.
Palabras clave — adverbios, conjuntivos, griego
CONJUNCTIVE ADVERBS IN GREEK
Abstract — This article identifies, characterizes and classifies the conjunctive uses of
adverbs in Classical Greek. Conjunctive adverbs express semantic relations which
link independent units that make up a discourse group. They are a morphological
subclass of discourse markers.
Keywords — adverbs, conjunctive, Greek
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L os ad v e r bios co nju n ti vos en gr iego
1 Definición
En griego antiguo los adverbios en uso conjuntivo expresan significados
semejantes a conjunciones coordinantes y enlazan unidades que están en
el mismo nivel de la jerarquía sintáctica y constituyen un grupo textual o
discursivo1. Dos ejemplos aparecen en (1) y (2). En (1), ὁμοίως «de modo
semejante» expresa semejanza entre las dos parejas de sintagmas nomina-
les coordinados; en (2), ὡσαύτως «igualmente» expresa que el segundo
enunciado tiene igual valor argumentativo que el anterior:
(1) Πᾶσα τέχνη καὶ πᾶσα μέθοδος, ὁμοίως δὲ πρᾶξίς τε καὶ προαίρεσις,
ἀγαθοῦ τινὸς ἐφίεσθαι δοκεῖ· (Arist. EN 1094 a) Toda arte y toda in-
vestigación y, de modo semejante, toda acción y elección, parecen
tender a algún bien.
(2) κἂν εἰ συγκρίνοιτο μὲν πάντα, διακρίνοιτο δὲ μή, ταχὺ ἂν τὸ τοῦ
Ἀναξαγόρου γεγονὸς εἴη, Ὁμοῦ πάντα χρήματα. ὡσαύτως δέ, ὦ φίλε
Κέβης, καὶ εἰ ἀποθνῄσκοι μὲν πάντα ὅσα τοῦ ζῆν μεταλάβοι, ἐπειδὴ
δὲ ἀποθάνοι, μένοι ἐν τούτῳ τῷ σχήματι τὰ τεθνεῶτα καὶ μὴ πάλιν
ἀναβιώσκοιτο, ἆρ’ οὐ πολλὴ ἀνάγκη τελευτῶντα πάντα τεθνάναι καὶ
μηδὲν ζῆν; (Pl., Phd. 72c-d) Y si todas las cosas se mezclaran y no se se-
pararan, pronto habría resultado lo de Anaxágoras: «juntamente todas
las cosas». Igualmente también, amigo Cebes, si murieran todos los
seres que participan de la vida y, tras haber muerto, permanecieran de
esa forma los muertos y no revivieran de nuevo, ¿no sería entonces una
gran necesidad que todo lo que fallece estuviera muerto y nada viviera?
La noción de adverbio conjuntivo ha sido hasta ahora poco aplicada al
griego clásico2, aunque se aplica desde hace decenios a lenguas modernas
próximas3. Así, ciertos usos de los adverbios igualmente, luego y además se
interpretan como conjuntivos en la gramática del español. Trataré de hacer
1
Este artículo es resultado del proyecto de investigación financiado por el Ministerio de
Ciencia e Innovación FFI2009-13908-C03-01. Agradezco a los miembros del proyecto y de los
proyectos coordinados, a la audiencia del III Congreso Internacional de Estudios Clásicos en
México y a Pura Nieto (Brown University) sus comentarios a versiones previas.
2
Crespo-Conti-Maquieira (2003: 220 ss.) les dedican una sección.
3
Cf. Greenbaum (1969); Halliday & Hasan (1976); Quirk et al. (1985: 631-647); Lonzi (1991:
411 s.); Kovacci (1999: 769-772); Martín Zorraquino & Portolés (1999); RAE (2009: 2355-2370).
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Em ilio Cr espo Gü em es
ver que la noción de conjuntivo mejora el análisis sintáctico, semántico y
pragmático de los adverbios que tratamos.
2 Características
Los siguientes adverbios – la mayoría de modo o de tiempo – tienen usos
conjuntivos:
(3) de modo: ἄλλως (τε καί) «además», μάλιστα «sobre todo», ὁμοίως «de
modo semejante», ὅμως «no obstante», οἷον «por ejemplo», οὕτως «así,
por tanto», ὡσαύτως «igualmente», συλλήβδην «en suma», συντόμως
«en resumen», χωρίς «aparte», ὥσπερ «por ejemplo»
de tiempo: ἅμα «a la vez», αὖ, αὖτε, αὖθις y πάλιν «a su vez», αὐτίκα
«por ejemplo», εἶτα y ἔπειτα «luego», ἔμπαλιν «por el contrario», ἔνθα
«entonces», ἔτι y προσέτι «además», ἤδη «ya», λοιπόν «por lo demás»,
νῦν «ahora bien», πρῶτον… δεύτερον «primero… segundo», τότε «en-
tonces», ὕστερον «luego»
de cantidad: μᾶλλον «más bien»
otros: ἔμπης «sin embargo», καί «también, incluso», οὐδέ «tampoco,
ni siquiera», ὁμοῦ «en total», πρός «además», τέλος «finalmente», τοὐ
ναντίον «por el contrario», ταῦτα «por eso», τοῦτο μέν… τοῦτο δέ «por
una parte… por otra».
Los adverbios conjuntivos – especialmente cuando enlazan oraciones –
tienen cierta independencia fonética y aparecen en posición marginal,
normalmente al comienzo de la oración. En la comunicación oral, suelen
constituir un inciso tonal y estar precedidos y seguidos por pausa. Algo
semejante debía de suceder en griego clásico. En la representación escrita
de las lenguas modernas, suelen estar precedidos de puntuación fuerte,
y seguidos de coma, que representan una pausa larga antes y otra breve
después:
(4) Todo le sale bien; consecuentemente, es optimista.
A diferencia de los adverbios que en función de adjuntos contribuyen
a la representación verbal de un evento, los conjuntivos inciden sobre la
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Actas Rioja [Link] 487 30/3/15 16:06
L os ad v e r bios co nju n ti vos en gr iego
presentación del evento hecha por el hablante4. Constituyen comentarios
sobre la conexión semántica entre unidades independientes que componen
un grupo textual o discursivo y, por tanto, equivalen a complementos
de oraciones que tienen al hablante como sujeto. Así, la traducción de (1)
equivale a «Toda arte y toda investigación y – añado de manera semejante –
toda acción y elección parecen tender a algún bien».
Los adverbios en uso conjuntivo son un tipo morfológico de conectores
discursivos5. Orientan al oyente sobre la interpretación de la conexión entre
las expresiones enlazadas, abren expectativas sobre el valor argumentativo
de la unidad que introducen en relación con el contexto precedente o con
las inferencias que de él se obtienen y ponen de manifiesto la cohesión
de las unidades conectadas (cf. Revuelta 2009). Así, tanto δέ, como πρὸς
τούτοις y ἔτι, que acompañan a δέ en (5), son marcadores discursivos que
pertenecen a clases de palabras diferentes:
(5) σὺν Ἀγησιλάῳ δὲ Λακεδαιμονίων μὲν μόρα ἡ ἐκ Κορίνθου διαβᾶσα,
ἥμισυ δὲ μόρας τῆς ἐξ Ὀρχομενοῦ, ἔτι δ’ οἱ ἐκ Λακεδαίμονος νεοδαμώ
δεις συστρατευσάμενοι αὐτῷ, πρὸς δὲ τούτοις οὗ Ἡριππίδας ἐξενάγει
ξενικοῦ, ἔτι δὲ οἱ ἀπὸ τῶν ἐν τῇ Ἀσίᾳ πόλεων Ἑλληνίδων καὶ ἀπὸ τῶν
ἐν τῇ Εὐρώπῃ (X. HG 4.3.15) con Agesilao una compañía lacedemonia
que había hecho la travesía desde Corinto y media compañía de Orcó-
meno, y además los neodamodes de Lacedemonia que lo acompañaban
y además de estos el contingente aliado que mandaba Herípidas y
además los de las ciudades griegas de Asia y de Europa.
3 Adverbios conjuntivos y conjunciones coordinantes
Los adverbios en uso conjuntivo y las conjunciones coordinantes presentan
las siguientes semejanzas: expresan significados parecidos (así, ἔτι «además»
con respecto a καί «y») e indican relaciones semánticas entre unidades que
están en el mismo nivel de la jerarquía sintáctica. No rigen complementos
ni modificadores. No aparecen negados ni son objeto de pregunta. No se
4
También otros adverbios inciden sobre la presentación del evento por el hablante. Este
es el caso de ἴσως y τάχα «quizá» y de los adverbios que refuerzan (como ἀληθῶς «verdadera-
mente») o mitigan (como πως y τι «de algún modo») la fuerza argumentativa del enunciado
(cf. Cuzzolin 1995).
5
Por eso adverbios conjuntivos como συντόμως «en resumen» y ἀτεχνῶς «simplemente»
alternan con locuciones como ἐν κεφαλαίῳ «en resumen» y διὰ βραχέων «en pocas palabras».
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Em ilio Cr espo Gü em es
coordinan entre sí ni con adverbios ni con conjunciones coordinantes.
Pueden incidir sobre unidades mayores que un enunciado (cf. 4.3). No
admiten construcciones focalizadas del tipo de es además que dijo para dar
relieve a además dijo. Como en (5), funcionan como conectores discursi-
vos alternando con conjunciones subordinantes, sintagmas nominales e
interjecciones.
Las conjunciones coordinantes difieren de los adverbios conjuntivos en
lo siguiente: aquellas no se combinan entre sí, pero la combinación de dos
conjuntivos o de un conjuntivo y una conjunción coordinante es normal
(cf. δεύτερον δ’ αὖ «a su vez, en segundo lugar», καὶ γάρ «pues también»).
Además, muchos adverbios conjuntivos se usan también en función de
adjunto. En conclusión, los conjuntivos están más gramaticalizados que
otros adverbios, pero menos que las conjunciones coordinantes.
4 Subclases sintácticas
4.1 Como adverbios, καί, οὐδέ, ὅμως y πρός son solo conjuntivos. Están
más gramaticalizados que los demás enumerados en (3), que se usan también
como adjuntos. Así, ὁμοίως, conjuntivo en (1), es complemento en (6):
(6) τίς αὐτὸν τῶν ἐπιστημῶν ποιεῖ εὐδαίμονα; ἢ ἅπασαι ὁμοίως; (Pl.
Charm. 174a) ¿Cuál de las ciencias lo hace feliz? ¿O todas igualmente?
4.2 Ὁμοίως y ὡσαύτως, ἅμα, εἶτα y ἔπειτα, ὅμως y ἕμπης y οὕτως se
usan también en oración principal como correlativos de una subordinada
o de un complemento6:
(7) ἀλλὰ κἂν ἀδίκως τις αὐτὰ πορίζηται, ὁμοίως σὺ αὐτὰ ἀρετὴν καλεῖς;
(Pl. Men. 78d) pero incluso si uno se las procura injustamente ¿tú las
llamas, no obstante, virtud?
4.3 En general, los conjuntivos enlazan oraciones independientes. Pero
ὁμοίως, por ejemplo, casi siempre conecta palabras o sintagmas, como en
(8), y αὖ conecta grupos de oraciones en (9):
6
Algunas conjunciones coordinantes (cf. Hom., Il. 1.133, αὐτάρ; 1.58 y 193, δέ; 1.494,
καί) presentan el mismo uso, que se denomina apodótico (Denniston 1954: 55; 177 ss.; 308
s.; Ruijgh 1971: 647 s.).
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(8) προβήσομαι ἐς τὸ πρόσω τοῦ λόγου, ὁμοίως μικρὰ καὶ μεγάλα ἄστεα
ἀνθρώπων ἐπεξιών. (Hdt. 1.5.12-4). Procederé hacia delante en mi
discurso, recorriendo igualmente pequeñas que grandes ciudades de
hombres.
(9) 17 Ἐνθυμήθητε οὖν τῶν πόλεων τὰς μεγίστας, τίνι τρόπῳ τὸν πόλεμον
καταλύονται. Πρῶτον μὲν Λακεδαιμονίους … 20 Βοιωτοὶ δ’ αὖ πῶς τὴν
εἰρήνην ποιοῦνται; … 21 Ἡμῖν δὲ, ὦ Ἀθηναῖοι, πῶς ἔξεστι τὴν εἰρήνην
ποιήσασθαι; (And. 3.17-21) Considerad las ciudades más poderosas, de
qué modo deponen la guerra. En primer lugar, a los lacedemonios …
¿Por su parte, los beocios cómo hacen la paz? … ¿Y a nosotros, los ate-
nienses, cómo nos es posible hacer la paz?
4.4 Los conjuntivos suelen acompañar a una conjunción coordinante,
como en (10), explicitando la conexión semántica entre las unidades en-
lazadas, que la conjunción marca genéricamente. Pero αὖ, εἶτα y ἔπειτα
pueden aparecer sin conjunción copulativa, como en (11), lo que indica
que están más gramaticalizados7:
(10) μάλιστ’ ἐπὶ τούτοις ἀγανακτῶ, πρῶτον μὲν εἰ τούτῳ δώσω δίκην παρ’
οὗ λαβεῖν μοι προσήκει, δεύτερον δ’ εἰ διὰ τὴν τοῦ πατρὸς νίκην τὴν
Ὀλυμπίασιν ἀτιμωθήσομαι, (Isoc. 16.49) Y sobre todo me indigno por
las siguientes razones: primero, si voy a recibir castigo por culpa de
este hombre que debe recibirlo por mí; segundo, si voy a perder mis
derechos civiles por la victoria de mi padre en los juegos olímpicos.
(11) ἐὰν οὖν τὰ ἐναντία τοῖς τριάκοντα ψηφίζησθε, πρῶτον μὲν οὐχ ὁμόψηφοι
τοῖς ἐχθίστοις γίγνεσθε, ἔπειτα τοῖς ὑμετέροις αὐτῶν φίλοις τετιμω
ρηκότες ἔσεσθε, ἔπειτα τοῖς πᾶσιν ἀνθρώποις δόξετε δίκαια καὶ ὅσια
ψηφίσασθαι. (Lys. 13.97) Por tanto si votáis lo contrario de los Treinta,
primero no os convertís con vuestros votos en defensores de vuestros
peores enemigos; luego, habréis vengado a vuestros propios amigos;
luego, pareceréis a todos los hombres haber votado de modo pío y justo.
Como conjuntivo que conecta designaciones o referentes alternativos,
μᾶλλον se combina también con conjunciones disyuntivas, como en τοῦτον
7
Denniston (1954: xliii-xlvii; 1952: 99-123) distingue asíndeton formal (en contextos
sin conjunción coordinante normalmente) y estilístico. Sobre εἶτα y ἔπειτα con y sin δέ,
véase Dover (1997: 76-78).
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ἔχει τὸν τρόπον ὡς ἐκεῖνοι λέγουσιν ἢ μᾶλλον ἑτέρως «es de ese modo
como ellos dicen o más bien de otro» (Arist., Cael. 284b). A su vez, οἷον
y αὐτίκα «por ejemplo» no se combinan con conjunciones coordinantes,
porque la segunda unidad conectada designa un referente que es parte del
designado por la primera.
4.5 Como las conjunciones copulativas y disyuntivas, los conjuntivos καί,
πρός, αὖ, αὖτε, αὖθις, πάλιν, ὁμοίως y ὡσαύτως pueden constituir series
de más de dos unidades enlazadas como en (11). Pero, como las causales e
ilativas, οὕτως «por tanto» conecta solo dos unidades, como en (12):
(12) νῦν δ’ ἐπειδὴ ἥ τε δίκη ἐγένετο καὶ ἡ τοῦ θεοῦ ἑορτὴ διεκώλυέ με ἀπο
θνῄσκειν, ἔδοξε χρῆναι … μὴ ἀπειθῆσαι αὐτῷ ἀλλὰ ποιεῖν … οὕτω
δὴ πρῶτον μὲν εἰς τὸν θεὸν ἐποίησα οὗ ἦν ἡ παροῦσα θυσία· (Pl., Phd.
61.a.4-61.b.3) Pero ahora, después que tuvo lugar el juicio y la fiesta del
dios retardó mi muerte, me pareció que era preciso … no desobede-
cerlo, sino hacerla. …. Así que, primero, lo hice en honor del dios del
que era la fiesta.
4.6 La primera de las unidades enlazadas por una conjunción copulativa
acompañada por καί, οὐδέ o ἔτι puede estar expresa o tácita. Está expresa
en (13), donde δέ, acompañado por el adverbio καὶ, conecta τῶν νέων…
πρῶτον y μετὰ τοῦτο τῶν ἄλλων:
(13) ὥσπερ γεωργὸν ἀγαθὸν τῶν νέων φυτῶν εἰκὸς πρῶτον ἐπιμεληθῆναι,
μετὰ δὲ τοῦτο καὶ τῶν ἄλλων. (Pl., Euthph. 2d) como es natural que el
buen agricultor se ocupe primero de las plantas nuevas y tras eso tam-
bién de las demás.
Está tácita, por ejemplo, en también ellos van, que presupone una uni-
dad previa (por ejemplo, ellas), a la que se agrega la representada por ellos,
enlazada a la anterior por καί. Los adverbios καί, οὐδέ y ἔτι convierten
la expresión sobre la que inciden en el foco informativo, pero no por ello
dejan de ser conjuntivos.
5 Clases semánticas
Los conjuntivos se pueden clasificar según la naturaleza de la relación
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L os ad v e r bios co nju n ti vos en gr iego
semántica que expresan. Tomando como base la clasificación de los conec-
tores discursivos hecha por la RAE (2009: 2361) para el español, se pueden
distinguir los siguientes tipos8:
Aditivos : ἅμα «a la vez»; αὖ, αὖτε, αὖθις y πάλιν «a su
vez», καί y οὐδέ9; εἶτα y ἔπειτα «luego», ἔτι
«además, incluso», ὁμοίως «de modo semejante»,
πρός «además», ὡσαύτως «igualmente», τοῦτο
μέν… τοῦτο δέ «por una parte… por otra»10.
De ordenación : πρῶτον «primero», δεύτερον «segundo», etc.;
τέλος «finalmente».
Adversativos : νῦν «ahora bien» (cf. Ruiz Yamuza).
Concesivos : ὅμως y ἔμπης «sin embargo».
Consecutivos
e ilativos : οὕτως «por tanto».
Recapitulativos : τέλος «finalmente», οὕτω(ς) «así».
Reformulativos : ὁμοῦ «en total», συλλήβδην «en suma».
Ejemplificativos : οἷον y αὐτίκα «por ejemplo».
Rectificativos : μᾶλλον «más bien».
Hay matices semánticos que necesitan estudio.
6 Conclusión
Este artículo identifica, caracteriza y clasifica los adverbios conjuntivos, un
tipo morfológico de marcadores del discurso que existe tanto en griego
clásico, como en lenguas modernas. Los resultados obtenidos mejoran
la descripción sintáctica, semántica y pragmática de tales adverbios y
abren perspectivas para superar la descripción atomística de las partículas
conectivas y de las conjunciones coordinantes, una tarea pendiente de la
gramática griega.
8
Martin-Rose (2003: 116 ss.) distinguen adición, comparación modal, nociones tempo-
rales y causalidad.
9
Καί y οὐδέ expresan adición neutra («también» y «tampoco») o inesperada («incluso» y
«ni siquiera») de otro elemento positivo o negativo.
10
Τοῦτο μέν… τοῦτο δέ… (cf. Hdt. 6, 27, 2; And. 1, 103) y ἅμα μὲν… πρὸς δὲ (cf. Hdt.
8.51.5-12), entre otras, aparecen en correspondencia.
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Em ilio Cr espo Gü em es
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NOMBRES PARLANTES EN PROVERBIOS
GRIEGOS ANTIGUOS
Fernando Garc ía Ro mer o
Univ. Complutense
fgarciar@[Link]
Resumen — El griego antiguo documenta expresiones proverbiales en que se usan
nombres parlantes, del tipo «donde dije digo, digo Diego», «salir de Málaga y entrar
en Malagón», «salir de Guatemala para entrar en Guatepeor». Estudiamos algunos
ejemplos y los problemas textuales y de interpretación que plantean paremias como
«juzga Bulias», «lo ha curado Acesias», «se casa Cerdón», «ir a Afanas». En comparación
con nuestro refranero, en el que predominan los topónimos parlantes, en griego an-
tiguo hay más abundancia de antropónimos parlantes, debido a su mayor capacidad
para crear este tipo de formaciones.1
Palabras clave — nombres parlantes, proverbios, griego antiguo
TALKING NAMES IN ANCIENT GREEK PROVERBS
Abstract — In Ancient Greek we can find proverbial expressions where so-called
‘talking names’ are employed, like in Spanish ‘donde dije digo, digo Diego’, ‘salir
de Málaga y entrar en Malagón’, ‘salir de Guatemala para entrar en Guatepeor’. We
study some examples, and the textual and interpretative problems that proverbial
expressions such as ‘Boulias judges’, ‘Acesias has treated him’, ‘Cerdon marries’, ‘to
go to Aphanai’, etc., pose. In comparison with the Spanish proverbs, where talking
place-names are more usual, talking personal names are more frequent in Ancient
Greek proverbs, due to the greater capacity of Ancient Greek to create talking per-
sonal names.
Keywords — talking names, proverbs, Ancient Greek
1
Proyecto «Ampliación del mínimo paremiológico» (Ministerio de Ciencia FFI 2008
-02681 / FILO).
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No m b r es pa rla ntes e n p r ov er bios g r iegos a ntiguos
En el C O R P U S P A RO E M I O G R A P H O RU M G R A E C O RU M (C P G ) aparece
bajo dos lemas diferentes un proverbio semejante:
Zen. Vulg. 2.672: Βούνας δικάζει· αὕτη λέγεται ἐπὶ τῶν τὰς κρίσεις ἀναβαλ
λομένων ἀεὶ καὶ ὑπερτιθεμένων. Βούνας γὰρ Ἀθηναῖος ἐγένετο, ὥς φησι
Μνασέας [fr.29 Capelletto]· τούτῳ δὲ Ἠλεῖοι πρὸς Καλυδωνίους διαφερό
μενοι ἐπέτρεψαν τὴν δίκην, νομίσαντες ἀναμένειν ἕως ἂν ἀποφήνηται. γνοὺς
δὲ ὁ Βούνας τοῦτο, ἤκουσε μὲν ἀμφοτέρων, ἀναβάλλετο δὲ μέχρι τελευτῆς
τὴν ἀπόφασιν3.
Zen. Vulg. 2.864: Βουλίας δικάζει· ἐπὶ τῶν τὰς κρίσεις ὑπερτιθεμένων δικα
στῶν, ἀπὸ Βουλίου τινος Ἀθηναίου· ὃς ἐπὶ τοσοῦτον ἀνεβάλλετο τὴν δίκην,
ὥστε φθάσαι τελευτῆσαι πρότερον ἢ τὴν δίκην ἀποφήνασθαι.
Se trata de un mismo proverbio que nos ha llegado bajo dos formas di-
ferentes5, siendo llamado su protagonista unas veces Bulias y otras Bunas.
El origen de la duplicación debe buscarse en un error de lectura entre λι
y ν; una vez producido el error, se han creado dos lemas diferentes, que
se han transmitido por separado. ¿Cuál es la forma original del nombre
del astuto juez del proverbio? Sin duda, el antropónimo parlante Βουλίας
(«el que decide»)6, formado sobre la raíz de βουλεύω con un sufijo -ίας
frecuente en la onomástica para formar nombres abreviados y populares
(Ξανθίας, Πυρρίας, Ἀκεσίας)7. Además, a diferencia de Βούνας, Βουλίας
está documentado en inscripciones de Creta y Melos de los siglos V / IV y
2
Cf. Coll. Bodl. 217, [Plut.] Prov. 23.
3
Traducción de los textos en R. Mariño & F. García Romero, Proverbios griegos. Menandro:
Sentencias, Madrid 1999. En lugar de νομίσαντες («pensaron esperar») Wyttenbach propuso
ὀμόσαντες («juraron esperar»), corrección que da mejor sentido y tiene apoyo en relatos se-
mejantes del C P G (Zen. Vulg. 4.62).
4
Glosas similares en Zen. Athous 3.26, Coll. Coisl. 54, Apostol. 5.11a, Macar. 2.82.
5
Otro caso evidente de duplicación por error textual se da en Zen. Vulg. 2.76 y 77; cf.
F. García Romero, «Algunos problemas textuales en la transmisión del C P G », Synthesis 6,
2000, 99-112.
6
E. L. von Leutsch & F. G. Schneidewin, Corpus Paroemiographorum Graecorum, Hildesheim
1965 (Göttingen 1839-18511), I 50; O. Crusius, Analecta ad Paroemiographos Graecos, Leipzig 1883
(= Supplementum ad Paroemiographos Graecos I I , Hildesheim 19912), 54-55; W. Bühler, Zenobii
Athoi proverbia V , Göttingen 1999, 270; W. Pape & G. Benseler, Wörterbuch der griechischen Eigen-
namen, Graz 1959 (19111), s.v. Βούνας; E. Lelli (ed.), I proverbi greci, Soveria Manelli 2006, 398.
7
E. Fraenkel, «Namenwesen», R E A XVI.2, 1935, 1639.
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Fe rn an do G ar c í a Ro m e r o
II / I a.C.8; no es, pues, un nombre creado ad hoc para el proverbio, sino un
antropónimo real cuyo significado se aprovecha para dar nombre al juez
proverbial, que se llama «el que decide» pero no toma ninguna decisión.
Un empleo similar de un nombre real para crear una expresión prover-
bial tenemos en español «donde dije digo, digo Diego», aunque el uso en
concreto del nombre Diego no se debe a su significado, sino a su fonética.
Por otro lado, en el § 153 del tratado Sobre el estilo atribuído a Demetrio
leemos que en una comedia de Sofrón (fr. 104 K.-A.) aparecía un orador
llamado Bulias, que no decía nada coherente cuando hablaba en público.
Creo sugestivo relacionar el Bulias de Sofrón con el protagonista de nuestro
proverbio, ya que, aunque las acciones que se les atribuyen son diferentes,
ambos se caracterizan por hacer lo contrario de lo que se espera de ellos:
quien debe juzgar no toma una decisión y quien debe hablar y aconsejar
no dice ni aconseja (sentido que tiene también βουλεύω) nada coherente.
En mi opinión, cabe la posibilidad de que el personaje de Sofrón estuviera
inspirado en el juez proverbial (o relacionado de algún modo con él), como
ya sugirió Ahrens9.
Igual que Bulias («el que decide») es un juez proverbial que no toma
ninguna decisión, hay también en el refranero griego un médico proverbial
que se llama Acesias («el que cura») y que no cura, sino todo lo contrario,
empeora la salud de los enfermos que caen en sus manos. Ἀκεσίας es
otro nombre parlante, formado con el sufijo -ίας sobre la raíz del verbo
ἀκέομαι «curar»; un nombre que, como Bulias, está documentado como
antropónimo real al menos en Ática, Creta y Eubea. El proverbio que Ace-
sias protagoniza se recoge en la colección Zen. Vulg. 1.52, con la siguiente
explicación10, no exenta de problemas textuales:
8
P. M. Fraser et alii, A lexicon of Greek personal names, Oxford 1987-2005.
9
Opina lo contrario M. Pinto Colombo, Il mimo di Sofrone e di Senarco, Florencia 1934,
47. Cf. J. Verdejo, Estudio lingüístico-literario de los fragmentos de Sofrón, Fac. de Filología de la
Univ. de Oviedo, 2009 (inédito; agradezco al autor el haberme facilitado su consulta), 338;
A. Olivieri, Frammenti della commedia greca e del mimo nella Sicilia e nella Magna Grecia, Nápoles
1947, ad fr.117. Por otro lado, O. Crusius, (Untersuchungen zu den Mimiamben des Herondas,
Leipzig 1892, 51-52) se plantea la posibilidad, que desecha, de que el Bulias de Sofrón pu-
diera haber inspirado a Herodas el personaje Bátaro del Mimiambo 2 (opinan lo mismo Pinto
Colombo, 47 ss., y O. Hutchinson, Hellenistic Poetry, Oxford 1988, 243); en cambio, lo con-
sideran posible G. Kaibel, Comicorum Graecorum fragmenta I , Berlín 1958 (18991), 171-172, y P.
Groeneboom, Les mimiambes d’Herodas I - V I , Roma 1973, 67.
10
También Coll. Bodl. 82, Diogenian. 2.3, [Plut.] Prov. 98, Suid. α 842 A.
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No m b r es pa rla ntes e n p r ov er bios g r iegos a ntiguos
Ἀκεσίας ἰάσατο· ἐπὶ τῶν ἐπὶ τὸ χεῖρον ἰωμένων. ὅλην δὲ Ἀριστοφάνης ἐν
τετραμέτροις† ἐκφέρει λέγων «Ἀκεσίας τὸν πρωκτὸν ἰάσατο». Ἀκεσίας γάρ
τις ἐγένετο ἰατρὸς ἀφυής, ὃς τὸν πόδα τινος ἀλγοῦντος κακῶς ἐθεράπευσεν.
La expresión ἐν τετραμέτροις es sospechosa, ya que el fragmento que
se cita, Ἀκεσίας ἰάσατο, es difícil de encajar en el esquema métrico de
un tetrámetro yámbico, trocaico o anapéstico, y además este tipo de
precisiones técnicas en las citas no son habituales en las glosas del C P G .
Dobree propuso (con bastante aceptación) leer ἐν τετάρτῳ ἀμέτρων o ἐν
τοῖς ἀμέτροις («en el libro cuarto de los proverbios amétricos» o «entre los
proverbios amétricos»), de manera que sería una cita no de Aristófanes el
poeta cómico, sino del filólogo Aristófanes de Bizancio (fr. dub. 426 Slater),
autor de una amplísima recopilación de proverbios que comprendía dos
libros dedicados a los proverbios en verso y cuatro a los proverbios amé-
tricos11. Pero naturalmente «Acesias le curó el culo» tiene todo el aspecto
de ser una deformación cómica de un proverbio original «lo curó Acesias»
o «Acesias le curó el pie»12, de manera que se trata muy probablemente de
la cita de un fragmento cómico de Aristófanes (fr. dub. 934 K.-A.). Quizá
estemos, como en otras ocasiones, ante un inepto resumen de una glosa
original en la que se mencionaban ambos Aristófanes, el poeta que habría
distorsionado cómicamente el proverbio «Acesias le curó el pie» convir-
tiéndolo en «Acesias le curó el culo», y el filólogo que habría recogido el
proverbio en su recopilación, base de las colecciones resumidas que nos
han llegado. En todo caso, es segura la existencia de un medico proverbial
llamado Ἀκεσίας, «el sanador», que se caracteriza precisamente por no
sanar a nadie.
En cambio, sí hacía honor, en principio, a su nombre parlante otro
11
R. Tosi, «La tradizione proverbiale greca e Aristofane di Bisanzio», en R. Pretagostini
(ed.), Tradizione e innovazione nella cultura greca da Omero all’età ellenistica. Scritti in onore di B.
Gentili, Roma 1993, 1025-1030; F. García Romero, «La paremiología griega antigua», Pro-
verbium 27, 2010, 94-97.
12
Sobre deformaciones cómicas de proverbios, cf. R. Tosi, Studi sulla tradizione indiretta
dei classici greci, Bolonia 1988, 206 ss.; A. López Eire, La lengua coloquial en la comedia aristofánica,
Murcia 1996, 151-152; F. García Romero, «Sobre algunos proverbios usados en comedia», en
A. Garzya (ed.), Idee e forme nel teatro greco, Nápoles 2000, 157 ss. Más ejemplos en F. García
Romero, «Sobre algunos proverbios empleados por Aristófanes», en R. Grisolia & G.M. Rispoli
(eds.), Il personaggio e la maschera, Pozzuoli 2005, 121-130; M. Menor, Proverbios en Aristófanes,
Madrid, Tesis de la Univ. Complutense, 2007.
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personaje proverbial llamado Cerdón («el interesado»), protagonista del
proverbio Κέρδων γαμεῖ, «Cerdón se casa», que se recoge en diversas
colecciones: Zen. Athous 2.65, Coll. Bodl. 619, Diogenian. 6.22, Dioge-
nian. Vindob. 3.4, Apostol. 10.52. El texto que ofrecen estas fuentes está
corrupto13, pero puede deducirse que el proverbio se decía de quienes se
casan por interés económico. Así pues, a diferencia de Bulias o Acesias,
Cerdón no hace lo contrario de lo que dice su nombre; no obstante, tam-
bién en este caso es posible que el empleo de un nombre parlante tuviera
su punto de humor14: Cerdón se casa pensando en la ganancia económica,
pero de las explicaciones de las fuentes se deduce que el proverbio se decía
especialmente de quienes cargan con cualquier mujer con tal de obtener
ganancia15 (κατὰ τῶν ἐπὶ κέρδει γαμούντων τὰς αἰσχρὰς γυναῖκας ἢ τὰς
γεγηρακυίας λέγεται); la ganancia, entonces, podría no ser tanta como
pretendía Cerdón al casarse por interés, e incluso es probable que el pro-
verbio se dijera sobre todo de quienes se casan por interés y les sale el tiro
por la culata, porque es más lo que sufren que lo que ganan. Como en el
caso de Bulias y Acesias, Cerdón es un antropónimo bien documentado,
desde la primera mitad del V a.C., en inscripciones y textos literarios, de
los que se deduce que era sobre todo nombre servil: [Dem.] 53.19; Cer-
dón es un personaje de la comedia de Menandro El puñal, y el nombre del
zapatero del Mimiambo 7 de Herodas y del fabricante de consoladores del
Mimiambo 616.
Los ejemplos vistos son todos de antropónimos parlantes, más frecuentes
en el refranero griego antiguo que en el refranero español debido a la gran
capacidad del griego para este tipo de formaciones17. Pero hay también
13
Bühler, op. cit., 266-276; Crusius, loc. cit.
14
El tono irónico o humorístico falta en otros casos, como en el proverbio Ἅβρωνος βίος
(«vida de Habrón [el Refinado]»), recogido en Zen. Vulg. 1.4, Zen. Athous 5.1, Coll. Bodl. 2,
Diogenian. 1.2, Diogenian. Vindob. 1.2, Greg. Cypr. Leid. 1.27, Greg. Cypr. Mosq. 1.89,
Macar. 1.2, Apostol. 1.4, Suid. α 98 A., E M 764, 57, y Thgnst. Canones (Anecdota Graeca II
30, 20 Cramer). Cf. M. Spyridonidou-Skarsouli, Der erste Teil der fünften Athos-Sammlung
griechischer Sprichwörter, Berlín-Nueva York 1995, 51-56; Crusius, loc. cit.
15
En la expresión proverbial «por el interés te quiero, Andrés» el uso de un nombre pro-
pio se debe a la rima y no a su significado.
16
Frazer et alii, op. cit., I 254; sobre todo Bühler, op. cit., 270-271.
17
Otros casos: δεινότερα τῶν Δεινίου (Coll. Coisl. 99, Macar. 3.28, Apostol. 7.99, Suid.
ε 3248 A.), Ναύσων ναυκρατεῖ (Coll. Bodl. 677), λευκóτερος Λεύκωνος (Coll. Bodl. 677). Para
el español véase A. Iglesias, «La proverbialidad del nombre propio y las figuras del refranero»,
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No m b r es pa rla ntes e n p r ov er bios g r iegos a ntiguos
en el refranero griego ejemplos de topónimos parlantes, documentados
en español en expresiones como «salir de Málaga y entrar en Malagón» o
«salir de Guatemala para entrar en Guatepeor». El mejor ejemplo de to-
pónimo parlante en el refranero griego es quizá la expresión εἰς Ἀφάν(ν)
ας18, que se decía de lo que carece de fundamento y en concreto de lo que
no existe19. Nuestras colecciones ofrecen esta explicación sobre su origen
y significado20:
Συβαρῖται νίκην τὸν θεὸν ᾐτοῦντο κατὰ Κροτωνιατῶν, παρόντων ἐκείνων.
ἑνὸς δὲ τῶν Κροτωνιατῶν χλεύσαντος καὶ εἰπόντος ὅτι «τεύξεσθε ταύτης
ἐν Ἀφάναις», τὴν πρόρρησιν τοῦ θεοῦ ἐθαύμασαν. λέγεται δὲ ἡ παροιμία ἐπὶ
τῶν δοκούντων ἀνυποστάτων εἶναι.
Como sucede con frecuencia en el C P G , el texto es confuso y hasta in-
coherente en algunos puntos21, como consecuencia del proceso de resúmenes
que ha sufrido; por otro lado, es probable que no haya que dar credibilidad
a la historia que se cuenta como origen del proverbio, ambientada en la
guerra que en 510 a.C. sostuvieron sibaritas y crotoniatas22. De la expli-
cación, lo que nos interesa en concreto es el comentario que, en tono de
burla (χλεύσαντος), hace uno de los crotoniatas presentes en la consulta:
τεύξεσθε ταύτης ἐν Ἀφάναις, «conseguiréis la victoria en Afanas». Esteban
de Bizancio dice que Afa(n)nas era una ciudad de Sicilia que carecía de im-
portancia, y cita en su glosa nuestro proverbio afirmando que se decía de lo
Paremia 8, 1999, 279-288; M. A. Calero, «Nombres parlantes femeninos en la onomástica
paremiológica española», en M. Ariza et alii (ed.), Actas del I I Congreso Intern. de Historia de la
Lengua Española, Madrid 1992, II 907-918.
18
W. Bühler, Zenobii Athoi proverbia I V , Göttingen 1982, 277-282.
19
De acuerdo con Bühler y Kassel & Austin (ad fr. 67 de Epicarmo), creo que ésa es la
interpretación correcta de la explicación que ofrecen las fuentes sobre el sentido de la ex-
presión proverbial (λέγεται δὲ ἡ παροιμία ἐπὶ τῶν δοκούντων ἀνυποστάτων εἶναι); otros,
como Kaibel, sostienen que se decía de quienes erróneamente se consideran invencibles.
20
El texto corresponde a Zen. Vulg. 3.92; explicación similar en Zen. Athous 2.36, Coll.
Bodl. 439.
21
Así, se dice que los sibaritas «se extrañaron de la predicción del dios», y no se nos ha
dicho antes cuál fue esa predicción. Es posible que esta incoherencia sea el resultado del mal
resumen de una glosa en la que se diría que, cuando los sibaritas preguntaron si conseguirían
la victoria, un crotoniata respondió en son de burla «la conseguiréis en Afanas», y el dios
dijo que, efectivamente, ésa era la respuesta, lo cual provocó la extrañeza de los sibaritas.
22
Bühler, loc. cit.; Lelli, op. cit., 420.
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que es incierto (o inexistente) y se ubica en regiones remotas. El topónimo
(quizá en su uso proverbial) se documenta en el siciliano Epicarmo, según
podría deducirse de la noticia que nos proporcionan Focio (α 3294 Th.) y
un léxico recogido en los Anecdota Graeca de Bekker (I 83.28): Ἀφάννας·
Ἐπίχαρμος Ἡρακλεῖ τῷ 〈 〉 (fr.67 K.-A., de las comedias Heracles en busca
del cinturón [de Hipólita] o Heracles en casa de Folo). Por su parte, Plinio (NH
3.104) sitúa en el sur de Italia las ciudades de Apina (quizá latinización de
Ἀφάναι)23 y Trica, añadiendo que ambos topónimos se emplean proverbial-
mente. En efecto, Apinae (o Afannae, transcripción más cercana al original
griego) y Tricae están bien documentadas en latín con el significado de
«tonterías» (Apul. Met. 9.10.4 y 10.10.2; Mart. 14.1.7)24.
En todo caso, haya existido o no realmente una ciudad llamada Afanas,
lo que nos interesa es que en el uso proverbial de la expresión εἰς Ἀφάν(ν)ας
subyace un juego de palabras con el nombre del topónimo (ya fuera éste
real o inventado para la ocasión): Ἀφάν(ν)αι es, etimológicamente, «el lugar
que no se ve, que no existe» (cf. ἀφανής «invisible»). «Ir a Afanas» querría
decir, entonces, «ir a un lugar que no existe», y de ahí la respuesta burlona
del crotoniata a los sibaritas: nos venceréis si vais a Afanas, el lugar que no
existe, es decir, jamás vais a vencernos. Lamentablemente, desconocemos el
contexto en el que Epicarmo habría usado nuestro proverbio25 (en el caso
de que lo hiciera), de manera que nos quedamos sin saber si εἰς Ἀφάν(ν)
ας era la respuesta que recibía Heracles cuando intentaba averiguar dónde
podía conseguir el cinturón de Hipólita.
23
O, a la inversa, ser Ἀφάναι la helenización de un topónimo indígena Apina, como sugirió
Alcorac Alonso (cuya observación agradezco) en la discusión que siguió a la comunicación.
24
A. Otto, Die Sprichwörter der Römer, Hildesheim-Nueva York 1971 (Leipzig 18901), 29-30.
25
«Dicebatur aliquis hostem invictum (Herculem?) fugasse ad ultima usque terrarum»
propone Kaibel, hipótesis aceptada por L. Rodríguez-Noriega, Epicarmo de Siracusa. Testi-
monios y fragmentos, Oviedo 1996, 62-63.
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LA EXPRESIÓN DE LA PROCEDENCIA
EN LAS INSCRIPCIONES MÉTRICAS DE OLIMPIA
Palo ma Guijarr o Ruano
Universidad Complutense de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — El presente trabajo pretende analizar los procedimientos lingüísticos
mediante los cuales se expresa la noción de procedencia en las inscripciones métricas
encontradas en Olimpia. La metodología empleada es la propuesta por M. L. Lazza-
rini (1976), quien examina las fórmulas que aparecen en las inscripciones votivas de
los diferentes santuarios griegos hasta el s. V a.C. Nuestro estudio se centra exclusi-
vamente en los documentos procedentes del santuario de Olimpia hasta el s. III d.C.
Palabras clave — procedencia, epigrama, fórmula, Olimpia
THE EXPRESSION OF ORIGIN IN THE METRICAL
INSCRIPTIONS FROM OLYMPIA
Abstract — The aim of this work is the analysis of the linguistic mechanisms expressing
the notion of origin in the metrical inscriptions found at Olympia. The methodology
is that of M. L. Lazzarini (1976), who studied the formulas employed in the different
Greek votive offerings up to the year 5 BC. Our study will focus on the documents
from the sanctuary of Olympia until 3 AD.
Keywords — origin, epigram, formula, Olympia
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 503-512
Actas Rioja [Link] 503 30/3/15 16:07
la p r ocede n cia e n las i n sc r ipcio n es mé t r icas de O li m pia
1 Antecedentes y objeto de estudio 1
Uno de los trabajos más exhaustivos dedicados al estudio de las fórmulas
de las inscripciones griegas es el publicado por M. L. Lazzarini en 1976
(Le formule delle dediche votive nella Grecia arcaica). Además de actualizar y
completar el corpus de inscripciones votivas griegas en verso y en prosa,
la autora realiza un examen detallado de sus elementos constitutivos, si
bien limitado cronológicamente (sólo analiza las inscripciones hasta el s. V
a.C.). A menudo, las inscripciones métricas suelen quedar reducidas a un
segundo plano en este tipo de estudios debido a su naturaleza más artificial
y a las restricciones que impone el verso2.
El presente trabajo analiza los mecanismos lingüísticos que se emplean
para expresar la procedencia en las 47 inscripciones métricas que se han
conservado en Olimpia fechadas entre los siglos VI a.C. y III d.C.3 Par-
tiendo de los presupuestos de Lazzarini (1976), cotejaremos sus resultados
con los que presentan los epigramas hallados en esta zona. Revisaremos los
epigramas privados y públicos que la autora recoge y los de fecha posterior,
proporcionando así una visión diacrónica que complete su estudio.
2 Análisis de los datos
Los elementos de las inscripciones votivas son fundamentalmente tres:
• El nombre del dedicante.
• El verbo de la dedicación.
• El nombre de la divinidad4.
1
El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigación FFI 2009-07645 («Con-
tactos interdialectales en griego antiguo. Estudio a partir de los textos epigráficos»).
2
Para las fórmulas de las inscripciones de Atenas cf. Raubitschek (1949), y para las de
Delfos, Jacquemin (1995).
3
S. VI a.C.: IvO 142; 252. S. VI-V a.C.: IvO 150; 266; 272; 630; S E G 11. 1227; 48. 545. S.
V a.C.: IvO 144; 147; 149; 154; 156; 253; 271; S E G 11. 219; 11. 1231; 11. [Link]; 15. 251;
15. 253; 25. 463; 54. 494. S. V-IV a.C.: IvO 157; 172. S. IV a.C.: IvO 160; 161; 164; 166; 170;
293; 842. S. IV-III a.C.: IvO 174. S. III a.C.: IvO 183; 184; S E G 22. 352. [Link]-I a.C.: S E G 31.
366. S. I a.C.: IvO 225. S. I d.C.: IvO 228; 352. S. I-II d.C.: IvO 449. S. II d. C.: IvO 457;
481; S E G 22. 355; 41. 390. S. III d.C. IvO 239. La escansión de algunos epigramas es contro-
vertida, especialmente la de IvO 249 (474 a.C.) e IvO 250 ([Link] a.C.).
4
Cf. Rouse (1902: 323ss.), Klaffenbach (1966: 63), Guarducci (1969 II: 124ss), Ghinatti
(1998: 164ss).
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Las inscripciones presentan ampliaciones, elipsis o variaciones a partir
de esta fórmula-tipo ὁ δεῖνα ἀνέθηκε τῷ θεῷ. Una de estas variaciones es
la expresión de la procedencia y el patronímico, que acompañan al nombre
del dedicante y lo identifican.
2.1 Étnico que acompaña al nombre del dedicante o del artista5
Según Lazzarini (1976: 58) es habitual que se combinen en la misma ins-
cripción el patronímico y el étnico, aunque uno y otro pueden aparecer
de forma independiente6. En el caso de los epigramas votivos de carácter
privado de Olimpia, suelen coincidir ambos, como confirman 17 de los
26 conservados7.
Παντάρ¯ες…Μενεκράτιος…[…ἐκ κλειτ]¯ο Γελοαί¯ο (IvO 142, 530-520 a.C.)
Μᾶρκος Δειδᾶ Ἀντιοχεὺς ἀπὸ Δάφνης (IvO 228, 97 d.C.)
En general, no se expresa el origen del dedicante cuando éste es ciuda-
dano de la misma ciudad en la que deposita su ofrenda8 pero en Olimpia
se han conservado dos inscripciones métricas en las que se especifica el
étnico ϝαλεῖος:
Βαλείου πύκτα Χαρμίδα (IvO 156, s. I a.C.)
Κάλ¯ον [Ϝ ]αλεῖος (IvO 271, 420-400 a.C.)
Dado el carácter panhelénico del santuario, frecuentado por población
local y extranjera, no es de extrañar que se insista en la identificación del
5
Para un estudio general étnico, cf. Fraser (2009). Para las distintas subclasificaciones
cf. Hansen & Nielsen (2004: 58-69) y para la importancia de la identificación mediante el
étnico, idem (2004: 66-67).
6
Los ejemplos provenientes de Olimpia citados por la autora en que aparecen el étnico
y el patronímico son: IvO 142; 144; 147; 149; 266; 271, y sólo el étnico S E G 11. 1227.
7
Del total de inscripciones métricas conservadas en Olimpia, sólo hemos tenido en cuenta
aquellas donde la expresión de la procedencia es clara y está en la parte métrica.
8
Cf. Reinach (1885: 437), Hansen & Nielsen (2004: 60)
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oferente y / o del artista mediante el étnico, como un procedimiento más
de distinción respecto al resto9.
Contamos con otros ejemplos en los que no se menciona explícitamente
el origen. Si en el epigrama de carácter público IvO 449 (s. II a.C.) Τοῦτο
Λυκόρτα παιδὶ πόλις περικαλλὲς ἄγαλμα, se emplea πόλις en lugar del
étnico o el topónimo, es porque en la parte en prosa se desarrolla la re-
ferencia (ἡ πόλις ἡ Μεσσηνίων). Sin embargo, en otras dos inscripciones
métricas más tardías no se da noticia alguna:
IvO 166 (368 a.C.)
Ἑλλήνων ἦρχον τότε Ὀλυμπίαι, ἡνίκα μοι Ζεὺς
δῶκεν νικῆσαι πρῶτον Ὀλυμπιάδα
ἵπποις ἀθλοφόροις, τὸ δὲ δεύτερον αὖτις ἐφεξῆς
ἵπποις, υἱὸς δ’ ἦν Τρωΐλος Ἀλκινόο.
IvO 457 (s. II d.C.)
Κεκροπ[ίδ]η̣ς ὅδε Γλαῦκος, Ὀλύμπιον ὕμνον ἀείσας,
εἵδρυμαι βουλῆς ψήφῳ Ὀλυμπιάδος.
Puede que sólo con la mención del patronímico bastase para reconocer
al dedicante, quizá porque era alguien lo suficientemente conocido como
para no ser necesario hacer más alusiones a su identidad. De hecho, parece
que el Troilo citado en IvO 166 fue, además de atleta en Olimpia, fue juez
de sus certámenes, hecho que generó una gran polémica en el momento10.
En cuanto a la forma en que se expresa la procedencia, según Lazzarini
(1976: 66-67), lo más recurrente es que aparezca el étnico en nominativo
9
IvO 271 es la firma de un artista. Según Reinach (1885: 437) lo más frecuente es que el
étnico aparezca en éstas sólo cuando sus obras se van a exportar fuera de su patria – así en
las otras dos firmas métricas conservadas en Olimpia: IvO 630 (fin. s. VI a.C.) y S E G 48. 545
(650-500 a.C.); una posible explicación apud Homolle (1877: 45, n. 4). En cambio, para Han-
sen & Nielsen (2004: 60) es habitual que los artistas firmen siempre sus obras con el étnico.
10
Para Moretti (1953: 48-49, § 19), quien traduce como «inter Hellanodicas eram» (Cf.
Paus. 6.1.4-5), el epigrama testimonia que en época de Troilo todavía no existía una norma
que impedía a los jueces de las pruebas participar en las competiciones.
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concertado con el nombre del dedicante y, excepcionalmente, en genitivo
concordando con el patronímico11:
[Ναρ]υκίδας Φιγ[α]λεύς (IvO 164, s. IV a.C.)
Θρασυμάχ¯ο παῖδες τ¯ο Μαλί¯ο Δαίαλκος καὶ […] (IvO 272, 520-500 a.C.).
En varios epigramas la procedencia se expresa también mediante un
genitivo partitivo que, en los dos ejemplos atestiguados, depende siempre
de πρῶτος:
Κώιων […] Πισαῖον ἂεθλον πρῶτος ἑλὼν (IvO 170, s. IV a.C.).
πρῶτος ἐγὼ Τρώων (IvO 184, s. III a.C.).
La finalidad de este giro es subrayar la singularidad de un individuo
frente a la colectividad, resaltando sus cualidades deportivas o personales.
En cuanto a las inscripciones métricas de carácter público12, de las seis
que conservamos cuatro presentan el étnico:
τἀργεῖοι (IvO 250, s. VI a.C.)
τοὶ Συρακόσιοι (IvO 249, 474 a.C.)
τοὶ Λακεδαιμόνιοι (IvO 253, 457 a.C.)13
τ̣οῖ(λ) Λακεδαιμονίο[ις] (IvO 252, [Link] a.C.)
En este tipo de epigramas, el étnico no tiene un valor predicativo sino que
es un sustantivo colectivo. Lo más común es que aparezca en nominativo
como sujeto del verbo de la dedicación. El dativo de IvO 252 se explica
porque la inscripción es una invocación a Zeus (más alejada de la fórmula
tradicional), en la que los lacedemonios se convierten en los beneficiarios
del favor del dios además de ser los dedicantes.
11
Según Lazzarini este uso es propio de las Cíclades.
12
Cf. Lazzarini (1976: 152-168). Para Delfos, cf. Jacquemin (1995: 142).
13
Seguimos la reconstrucción propuesta por los editores a partir de Paus. 5.10.14.
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2.2 Mención del topónimo14
2.2.1 Además del étnico, también se testimonia el empleo del topónimo
en nominativo, genitivo o dativo:
πατρὶς δὲ Τάρας (S E G 54.494, s. V-IV a. C.)15.
Σπάρτας μὲν [βασιλῆες ἐμοὶ] πατέρες καὶ ἀδελφοί (IvO 160, 390-380 a.C.)
καὶ πάλιν Ἀρκαδίαι καλὸν ἄμειβε κλέος (ΙvO 174, s. IV-III a.C.)
Ἱμέραι ἀθάνατον μν[ᾶμ’ἀρετᾶς ἔμεναι] (S E G 11.1223b, s. V a.C.).
De nuevo el empleo del dativo es el que más se aleja de la fórmula-tipo.
En Olimpia se atestiguan más tardíamente y en expresiones más elaboradas.
Asimismo, el topónimo se utiliza en los epigramas de carácter público
pero, a juzgar por los ejemplos, aparece más tardíamente:
μνάματ’ Ἀπολλονίας ἀ[νακείμεθα, τὰν ἐνὶ πόντοι…] (S E G 15.251, ca. 450 a.C.)
En una inscripción métrica del s. II a.C. se observa el uso anafórico de
πόλις referido a Mesenia, como vimos supra.
Τοῦτο…πόλις… (ε)ἵσατο Πολυβίῳ (IvO 449, s. II a.C.)
2.2.2 Es posible encontrar también sintagmas preposicionales que expresan
la procedencia, aunque para Lazzarini (1976: 66) representan excepciones
al uso general16.
Así, en Olimpia las inscripciones métricas presentan ἀπό + genitivo:
ἀπ’ εὐδόξοιο Μαντινέας (IvO 149, s. V a.c.)
14
Para las diferencias entre el topónimo y del étnico, cf. Hansen & Nielsen (2004: 55-69).
15
Más paralelos en IvO 225 (49 d.C.) y S E G 22.355 (s. II d.C.).
16
Sólo recoge 4 ejemplos. De ellos IvO 142 (s. VI a.C.) e IvO 149 (s. V a.C.) proceden
de Olimpia. Los otros dos son ἐς Σικελίας (Lazzarini 1976, nº 275c, Argos, s. VII a.C.) y ἐς
Στράτου (Lazzarini 1976, 751c, Dodona, s. V a. C.).
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La construcción de étnico + ἀπό + topónimo se emplea para precisar el
lugar al que alude el étnico:
Ἀντιοχεύς ἀπὸ Δάφνης (IvO 228, 97 d.C.)
Λοκρὸς ἀπὸ Ζεφυρί¯ο (IvO 144, 472 a.C.)
En el primer caso, ἀπὸ Δάφνης desarrolla la referencia a Ἀντιοχεύς,
una localidad bastante alejada de Olimpia y, en el segundo, el sintagma
preposicional evita la confusión entre dos étnicos homónimos, que pue-
den referirse tanto a la Lócride continental como a la colonia de la Magna
Grecia.
Igualmente, otra inscripción, IvO 630 ([Link]-V a.C.), una firma métrica
de dos artistas, presenta ἐκ17:
Ἀσ¯οποδ¯ό […]ἐξ Ἄργεος εὐρυχόρ¯ο
No obstante, en la misma inscripción la patria del otro artista se expresa
mediante el étnico (Ἀθαναδ¯όρ¯ο […] χὸ μὲν Ἀχαιός […]), recurriendo así
a la variatio.
Ambas preposiciones se emplean en las inscripciones en prosa aunque el
uso generalizado de ἀπό es helenístico18. En los epigramas está condicionado
por la métrica donde a menudo van acompañadas de adjetivos que remiten
a la tradición literaria, como en IvO 149 (ἀπ’ εὐδόξοιο Μαντινέας)19 e IvO
630 (ἐξ Ἄργεος εὐρυχόρ¯ο)20.
3 Estructuras más complejas
Con el paso del tiempo la manera de expresar la procedencia en los epigra-
mas se va sofisticando, a pesar de que ya en inscripciones como IvO 630 se
aprecie un intento por estilizar la fórmula tradicional. A partir del siglo IV
a.C. se testimonia en Olimpia el empleo de circunlocuciones:
17
Los otros dos ejemplos de ἐκ (IvO 142 y S E G 15. 253) son inciertos puesto que aparecen
en la parte reconstruida de los epigramas.
18
Fraser (2009: 53)
19
Pi. N. 7.8; P. 6.17; I. 3-4.1.
20
En B. (E. 10.31) aplicado también a Argos.
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Μέροπος νᾶσον (IvO 170, s. IV a.C.)
Ὦδε στὰς ὁ Πελασγὸς ἐπ’ Ἀλφειῶι ποκα πύκτας (IvO 174, ca. 300 a.C.)
Sin embargo, en estos dos ejemplos el étnico (Κώιων) y el topónimo
(Ἀρκαδίαι) se mencionan en otra parte del epigrama aclarando la alusión:
Κώιων […] Πισαῖον ἂεθλον πρῶτος ἑλὼν (IvO 170, s. IV a.C.).
καὶ πάλιν Ἀρκαδίαι καλὸν ἄμειβε κλέος (ΙvO 174, s. IV-III a.C.)
La situación reflejada en IvO 266 (s. VI-V a.C.) es algo más compleja.
Presenta dos étnicos referidos al dedicante, Συρακόσιος y Καμαριναῖος,
ambos relativos a dos colonias de Sicilia, y, por otro, una referencia a
Mantinea en dativo (Μαντινέαι) y a Arcadia en dativo con preposición (ἐν
Αρκαδίαι)21.
IvO 266
Πραξιτέλ¯ες ἀνέθ¯εκε Συρακόσιος τοδ’ ἄγαλμα
καὶ Καμαριναῖος· πρόσθα 〈δ〉ὲ Μαντινέαι
Κρίνιος hυιὸς ἐναίεν ἐν Ἀρκαδίαι πολιμ¯έλ¯ο〈ι〉
hεσλὸς ἐ¯όν, καὶ ϝοι μνᾶμα τόδ’ ἐστ’ ἀρετᾶς.
De acuerdo con los datos históricos (Effenterre-Ruzé 1994: 98), se inter-
preta que Praxíteles, procedente de Mantinea de Arcadia, posteriormente
emigró a Sicilia, donde vivió en dos ciudades de las cuales se sentía ciu-
dadano en el momento de depositar la ofrenda. Así, se expresa de manera
diversa la información relativa al lugar de nacimiento (Mantinea) y a la
«patria de acogida» (Siracusa y Camarina, siendo un ejemplo de «poliétnico»
(Lazzarini 1976: 67)22.
En los epigramas públicos que conmemoran victorias militares es fre-
cuente encontrar varias alusiones a la procedencia. Pueden referirse no sólo
21
Dubois (1988: 115-117) interpreta 〈ρεμαντινεαι〉 como ἐν + dativo (con asimilación
de ἐν a la palabra siguiente).
22
Otros ejemplos en I G II 2. 3300; I G XII 7.262; I G XII 7.337 o I S cM II. 256.
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a la patria de los dedicantes, sino también al origen del pueblo vencido
y al del lugar del que se traen los despojos de guerra. IvO 253 (457 a.C.)
presenta a los dedicantes con el étnico en nominativo (τοὶ Λακεδαιμόνιοι)
pero con la preposición ἐκ + topónimo en genitivo la proveniencia del botín
de guerra (ἐγ δὲ [Τανάγρας]), y mediante ἀπό + étnico la procedencia de
los pueblos de los que procede la ofrenda que se deposita en el santuario
(δῶρον ἀπ’ Ἀργείων καὶ Ἀθα]ναί¯ον καὶ [Ἰώνων]).
IvO 253 (457 a.C.)
[ναὸς μὲν φιάλαν χρυσέα]ν ἔχει, ἐγ δὲ [Τανάγρας]
[τοὶ Λακεδαιμόνιοι συμ]μαχία τ’ ἀν[έθεν]
[δῶρον ἀπ’ Ἀργείων καὶ Ἀθα]ναί¯ον καὶ [Ἰώνων]
[τὰν δεκάταν νίκας εἵν]εκα τοῦ πο[λέμου]23.
4 Conclusiones
A través del estudio de la expresión de la procedencia en las dedicaciones
métricas halladas en Olimpia se puede observar cómo el epigrama va am-
pliando sus posibilidades expresivas. Como en las dedicaciones en prosa,
no hay ejemplos anteriores al s. VI en los que se haga explícito el origen del
oferente. Progresivamente se va ampliando la fórmula básica con el étnico
y patronímico. Contrariamente a lo que se aprecia en las inscripciones en
prosa, donde se emplea mayoritariamente el étnico, en los epigramas se
introduce el uso del topónimo tanto en sintagmas preposicionales como
en fórmulas más complejas. Los adjetivos predicados de topónimos reflejan
la influencia de la lengua literaria. Con el fin de ensalzar al (a los) dedican-
te(s), se buscan expresiones cada vez más rebuscadas y perifrásticas. Esto
es un reflejo del paulatino proceso de configuración del epigrama griego
como género literario.
23
Texto reconstruido a partir de Paus. 5.10. 4. IvO 249 presenta una estructura similar
pero su métrica es discutida.
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la p rocede n cia e n las i n sc r ipcio n es mé t r icas de O li m pia
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Actas Rioja [Link] 512 30/3/15 16:07
LA VOZ DEL COLOSO DE MEMNÓN:
ESTUDIO LINGÜÍSTICO DE LOS
TÉRMINOS QUE LA DESCRIBEN
Jaime Gutiérrez Mor eno
Universidad Autónoma de Madrid
jaime.gr88@[Link]
Resumen — En el siglo II d.C. los visitantes de las imponentes estatuas de Memnón
eran atraídos por el canto del coloso sur al amanecer, y ante su expectación, muchos de
ellos inscribían sus impresiones en su cuerpo. Estas inscripciones se realizaban tanto en
prosa como en verso, e incluso en dialectos como el jonio o el lesbio, proviniendo de
lugares diversos del imperio romano así como de diversos estamentos sociales (como
la esposa del emperador Adriano), prueba de la expectación que atraía el coloso. El
estudio del léxico empleado para reflejar el sonido producido pone de relieve la crea-
tividad de los visitantes ante un fenómeno que producía su admiración y el hecho de
que no acudían como peregrinos en busca de un oráculo, sino como meros visitantes.
Palabras clave — Memnón, voz, léxico
THE VOICE OF MEMNON COLOSSUS: A LINGUISTIC
STUDY OF THE TERMS THAT DESCRIBE THIS VOICE
Abstract — In the II century AD visitors to the two towering Memnon statues were
attracted by the singing of one of them at dawn (specifically the south colossus), and
many of them inscribed their impressions. These inscriptions were made in prose and
verse, even in Ionian and Lesbian dialects, from everywhere in the Roman Empire,
as well from different social strata (e.g. Emperor Hadrian’s wife); a testimony to the
great attraction of the colossus. The study of the lexicon used to describe the sound
highlights the creativity of the visitors to such an astonishing phenomenon, and it
also demonstrates that they didn’t come as pilgrims looking for an oracle, but rather
just as tourists.
Keywords — Memnon, voice, lexicon
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L a voz del coloso de Me mnón
Las figuras que hoy conocemos como Colosos de Memnón fueron
en su origen dos estatuas sedentes de 21 metros de alto del faraón Amen-
hotep III y de su esposa Tiyi (a los pies de éste). El nombre de Memnón
fue dado por los griegos debido a que uno de los nombres de este faraón
debió de pronunciarse algo así como «Nib memu(a)rea»1, que al oído heleno
sonaba muy parecido a Memnón, aunque los lugareños lo conocían como
Famenoth, de tal forma que incluso el templo de Seti I en Abidos era aso-
ciado al héroe, ya que se ven cartuchos con ese nombre en dicho templo.
Debido a los daños sufridos por un terremoto en el año 27 a.C., la esta-
tua sur emitía al parecer cada mañana un sonido ya que con el cambio de
temperatura, la evaporación del agua por las fisuras de la estatua provocaba
que ésta «cantara», aunque hay testimonios de peregrinos de que también
ocurrió por la noche2. Este fenómeno acabó en el último cuarto del siglo
III d.C. con la restauración del coloso.
Hay varios testimonios clásicos que describen el fenómeno de Memnón,
pero dos de ellos destacan por su importancia: uno de los primeros es el
del geógrafo Estrabón3 (s. I a.C.), que estuvo junto al Coloso con su amigo
Elio Galo y un coro de asociados y soldados con los que escuchó un ruido
(ψόφος), pero es escéptico a propósito del fenómeno, pues no sabe si pro-
viene «de la base del coloso o el ruido fue hecho por uno de los hombres que
rodeaba la propia base»4. Otro de ellos es Pausanias5, geógrafo griego del s.
II d.C., que en su Descripción de Grecia habla de un fenómeno ocurrido en
Mégara sobre una piedra que «emite un sonido semejante al de una cítara
cuando se pulsa», pero ello no le impresionó tanto como «el Coloso de
los egipcios»6, al que los habitantes del lugar llamaban Famenoth, del cual
dice que «resuena» (βοᾷ) con un sonido «muy parecido al que emite una
cítara o una lira cuando se les ha roto una cuerda». A modo de curiosidad
añadiremos el testimonio de Luciano de Samosata7, que también estuvo por
aquellos lugares, y que dice de forma burlona que no escuchó de Memnón
una voz inteligible (ἄσημος), sino que «abriendo personalmente la boca,
1
Sabemos que esto era así gracias a la representación gráfica de la vocalización en babilonio.
2
Como en la inscripción nº 21 de la edición de Bernand.
3
Strab. Geog. 13.1.57.
4
Traducción propia.
5
Paus. Descr. 1.42.3.
6
Traducción propia.
7
Luc. Philopseudes 33.
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J ai m e G uti érr ez Mo r en o
me dio un oráculo en siete versos»8 pero que no cuenta porque no quiere
desviarse del tema.
1 TÉRMINOS QUE EXPRESAN QUE EL COLOSO HABLABA 9
1.1 αὐδή10, αὐδήεις11, αὐδάω12: lit. «voz humana o divina». El término en
origen indicaba la procedencia de la voz, pero no su intensidad, por lo que
puede ser desde un rumor hasta un grito. El verbo se emplea en general
para la noción de hablar13.
τούτοις τοῖς ἐλέγοις Πετρωνιανός σε γεραίρω,
72.2 αὐδήεντι θεῶι μουσικὰ δῶρα διδούς,
πατρόθεν οὔνομ’ ἔχων Αὐρήλιος, Ἰταλὸς ἀνήρ.
Con estos dísticos te honro yo, Petroniano,
72.2 otorgando regalos poéticos al dios parlante,
teniendo como nombre de mi padre Aurelio, varón itálico.
1.2 λαλέω14, λάλος15, λαλίη16: lit. «hablar, parlotear»: verbo que en origen
significaba «parlotear» (de hecho es un verbo onomatopéyico) y que más
tarde pasó a significar «hablar»17. Se opone a σιγάω («callar») en la siguiente
inscripción.
8
Traducción de J. L. Navarro González.
9
Se han agrupado los ejemplos en tres bloques según la característica del sonido produ-
cido por el Coloso. Solamente señalaré un ejemplo representativo de cada forma, haciendo
constar en qué inscripción se recogen las demás. Todas las inscripciones proceden de la edi-
ción de Bernand (1960). Las traducciones señaladas son propias.
10
Nº 28, 93 y 101.
11
Nº 11 y 12 «Dotado de voz», formado con el sustantivo αὐδή y el sufijo -ϝεντ que da al
sujeto la posesión de la característica citada, en este caso la voz. Es un arcaísmo de influencia
homérica (Il. 19.407) usado también en inscripciones poéticas en Egipto entre otros lugares.
12
Nº 29, 30, 31, 51 y 72.
D G E s.v. αὐδάω.
13
14
Nº 61.
15
Nº 19.
16
λαλίη (nº 61) lit. «Discurso, conversación», es calificado de claro (λιγυρός) en la ins-
cripción mostrada, un ejemplo más del paso de «parlotear» a «hablar».
17
Hsch. lambda.237.1 «〈λαλεῖν〉· λέγειν. βλέπειν. Λαμβάνειν».
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L a voz del coloso de Me mnón
ἐγὼ σοφιστὴ[ς]
61.2 ὤν.
[Μέμν]ων οἶδε λαλεῖν ὅσον ῥήτωρ, οἶδέ τε σιγᾶν,
εἰδὼς καὶ φωνῆς νεῦρα καὶ ἡσυχίας.
Siendo yo
61.2 un sofista.
Memnón sabe parlotear como un rétor, y sabe callar
conociendo el vigor de su voz y de su silencio.
1.3 φωνή18, φωνήεις: lit. «voz». Es el sustantivo de la «voz» por excelencia,
tanto la humana como la animal sin especificar el origen, cuya etimología
seguramente sea la misma que la del verbo φημί; designa también al habla
humana, la lengua, la palabra o la frase. Se opone a ἡσυχία («silencio») en
la inscripción anterior.
[ὄντα ποτ]ὲ ἀντολίης βασιλῆ̣ά σε θῆκε Κρονείων
51.10 [οἰκουρὸ]ν πέτρου, φωνὴν δ’ ἀπὸ πέτρου ἔθη̣[κε]·
[ταῦτ’ ἔγραψα] ἔγωγε Γ̣έμελλοσ̣ ἀμοιβαδὶς ἔνθ̣[α],
[σὺν κεδν]ῇ ἀλόχῳ Ῥουφίλλῃ καὶ τεκέεσσιν̣.
Una vez como rey oriental te colocó el Cronida
10 como un guardián de piedra, y te dotó de voz desde el interior de la piedra;
estas cosas yo mismo, Gemelo, escribí aquí una línea detrás de otra,
con mi prudente esposa Rufila y con mis hijos.
1.4 φθέγγομαι19, ἐκφθέγγομαι20, φθέγμα21: lit. «emitir un sonido», ya
sea humano o animal, pero sin especificar la intensidad. Chantraine22 da
a entender que el infijo nasal podría ser onomatopéyico de palabras que
expresan sonido o ruido. En la inscripción nº 94 el término es definido
como una voz sin fuerza (ἄναρθρα, «no articulado» en origen y a partir de
ahí, «débil, sin fuerza»23) y poco clara (ἀσαφῆ), aunque en la inscripción nº
99 es calificado de «divino» con el adjetivo θείου).
18
Nº 28, 31, 37, 61, 94, 99.
19
Nº 83.
20
Nº 23.
21
Nº 93, 94.
D E L G , s.v. φθέγγομαι.
22
23
Derivado de ἀραρίσκω «ajustar, adaptar».
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J ai m e G uti érr ez Mo r en o
Ἀχιλλε[ὺς] προσκυνήσας ἱερώτατον Μέμνονα καὶ
99.2 εὐ[ξάμ]ενος τοὺσ̣ ἀδελφοὺς ἐσακοῦσαι θείου
φθέγ[γ]μ̣ατος, ἀπέρχομε, καταλιπὼν τῶι δίωι
υἱῶι [Ἀ]μμωνίῳ τοῦ Νο ἀ̣ειμνήστο λίθῳ
5 πεπυ̣[κ]ασμένην φωνήν.
Yo, Aquiles, tras hacer el acto de adoración al muy sagrado Memnón
2 y rogando a mis hermanos escuchar la voz divina,
parto tras abandonar al noble
hijo «amoniano» de No, inolvidable por una piedra
5 que ha envuelto su voz.
1.5 ἀσπάζομαι24: lit. «saludar». Este verbo aporta otro concepto sobre
Memnón, ya no es un ser distante que emite una voz o un ruido, sino que
acoge con un saludo a los oyentes. Así, el autor consigue aportar con este
verbo una amabilidad inusual en un objeto inanimado.
αὐδῆς τὸ πρόσθεν μοῦνον ἐξακούσαντας,
93.5 νῦν ὡς συνήθεις καὶ φίλους ἡσπάζετο
Μέμνων ὁ παῖς Ἠοῦς τε καὶ Τειθωνοῖο.
Únicamente a los que antes escucharon su voz,
5 ahora los saludaba como confidentes y amigos
Memnón, hijo de Aurora y Titono.
1.6 ὀμφή: lit. «voz divina» En este caso sí se define la naturaleza de la voz,
que es distinta a la humana. El término es usado sobre todo en la poesía25
y en textos religiosos26.
θειοτάτου νύκτωρ
21.2 ὀμφὴν ἔπι Μέμνονος
ἤλθον, |
ἔκλυον ἧς Κάτουλος ταγὸς
5 ὁ Θηβαΐδος.
24
Nº 29.
25
Od. 3.215.
26
Como en los archivos del santuario de Dídima, doc. 572. 5.
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Actas Rioja [Link] 517 30/3/15 16:07
L a voz del coloso de Me mnón
Durante la noche
2 vine hacia una sagrada voz
junto al muy divino Memnón,
la cual escuché yo, Catulo,
5 comandante de la Tebaida.
1.7 γῆρυς: lit. «voz». Sustantivo referido a la sacralidad del sonido. Es
usado sobre todo en poesía27 y en textos con elevado nivel lingüístico28.
72.5 πολλοὶ ἅμα σ̣τείχουσι δα〈ή〉μεναι, ἦ ῥ’ ἔτι Μέμνων
τοῦ λοιποῦ γῆρυν σώματος ἔντος ἔχει.
Muchos acuden para saber si Memnón
5 tiene todavía voz dentro de lo que queda de su cuerpo.
2 TÉRMINOS QUE EXPRESAN UN LAMENTO DEL COLOSO
2.1 μέμφομαι: lit. «quejarse». Es un verbo con una connotación jurídica
en origen, pero en este contexto carece de ella.
72.8 αὐτὰρ ὅ γε στέρνων κεφαλῆς τε ἄτερ ἥμενος αὐδᾷ,
ὕβριν Καμβύσεω μητέρι μεμφόμενος.
8 Pero él, estando sentado sin pecho y sin cabeza, habla,
quejándose ante su madre del orgullo de Cambises.
2.2 γοάω: lit. «lamentarse, gemir, deplorar». Es un término arcaico, que
pervivirá a lo largo del tiempo29 en su forma sustantiva γοή con el sufijo
jonio de agente -της. En Homero, la diferencia con ὀδύρομαι estribaba en
que γοάω posee una mayor connotación fúnebre («llorar a los muertos»30).
94.5 φωνὴ δ’ ὀδυρμὸς ἦν πάλαι μοι, Μέμνονος
27
Il 4.437.
28
Pl. Fedr 269 a. 5.
29
[Link]. el gramático e historiador bizantino del [Link] Juan Zonaras (Epitome historiarum
XIII-XVIII).
30
Il. 21.124.
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Actas Rioja [Link] 518 30/3/15 16:07
J ai m e G uti érr ez Mo r en o
τὰ πάθη γοῶσα, ἣν ἀφεῖλε Καμβύσης.
5 Antiguamente tenía una voz como una queja, que se lamentaba
del sufrimiento de Memnón, a la cual puso fin Cambises.
2.3 ὀλοφύρομαι: lit. «quejarse, lamentarse, llorar». A diferencia de los
anteriores, es provocar lástima, buscando la compasión del receptor del
mensaje31.
94.7 ἄναρθρα δ[ὴ] νῦν καὶ ἀσαφῆ τὰ φθέγγματα
ὀλοφύρομ[α]ι, τῆς πρόσθε λείψανον τύχης.
7 Ahora lloro con sonidos sin fuerza y poco claros,
el vestigio de una fortuna anterior.
2.4 ὀδυρμός: lit. «queja, lamento». Es un término común en griego (de-
rivado del verbo ὀδύρομαι) que es usado bastante más en su forma verbal
que en su forma sustantiva (por ejemplo en Homero no aparece ninguna
vez ὀδυρμός pero sí ὀδύρομαι).
94.5 φωνὴ δ’ ὀδυρμὸς ἦν πάλαι μοι, Μέμνονος
τὰ πάθη γοῶσα, ἣν ἀφεῖλε Καμβύσης.
5 Antiguamente tenía una voz como una queja, que se lamentaba
del sufrimiento de Memnón, a la cual puso fin Cambises.
3 TÉRMINOS QUE EXPRESAN UN SONIDO DE ELEVADA
INTENSIDAD PROVENIENTE DEL COLOSO
3.1 ἠχέω32, ἦχος: lit. «estruendo, resonar», dicho de instrumentos o de un
sonido fuerte, pero no de sonidos articulados, referido sobre todo al ruido
del metal33. El sustantivo es la contraposición masculina de ἠχή, que es el
que aparece normalmente.
31
Il. 5.871.
32
Nº 23, 61 (reconstruido).
33
Hdto. 4.200.
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Actas Rioja [Link] 519 30/3/15 16:07
L a voz del coloso de Me mnón
λάλον μὲν Ἀργὼ παῖς ἐ[ὼν – – – ]
λάλον δὲ φηγὸν τὴν Διὸ̣[ς – – – ]
19.10 σὲ δ’ αὐτὸν ὄσσοις μοῦνον ἐδ[ράκην ἐμοῖς],
ὡς αὐτὸς ἠχεῖς καὶ βοήν τιν̣’ [ – – – ].
A la parlante (nave) Argo, siendo yo un niño, escuché,
y a la parlante encina de Zeus Pelásgico,
10 y a ti te miré solo con mis dos ojos
cuando tú mismo resuenas y cierto clamor […].
3.2 αὔω: lit. «resonar». Término poético usado en Homero solamente
en aoristo (ἤϋσε34), cuyo origen pudo ser onomatopéyico (¿parecido al
aullido del lobo?)
37.2 ἦ μάλα τις θεὸς ἔνδον, οἳ οὐρανὸν εὐρὺν ἔχουσιν,
ἤϋσεν φωνήν· κατὰ δ’ ἔσχεθε λαὸν ἅπαντα.
2 ciertamente algún dios en su interior, de los que habitan el ancho
cielo, resonó su voz: y sometió a toda la muchedumbre.
3.3 βοή: lit. «grito, clamor», sustantivo del que deriva el verbo βοάω.
Aporta una intensidad a la voz de Memnón, pero no define su naturaleza
(si es humana, divina, o animal).
19.10 σὲ δ’ αὐτὸν ὄσσοις μοῦνον ἐδ[ράκην ἐμοῖς],
ὡς αὐτὸς ἠχεῖς καὶ βοήν τιν̣’ [ – – – ].
10 y a ti te miré solo con mis dos ojos
cuando tú mismo resuenas y cierto clamor […].
3.4 μύκημα: lit. «estruendo». Es referido este término al sonido procedente
de algo como un golpe, un trueno, o incluso de un rebaño de bueyes; es
empleado sobre todo en verso, aunque a partir de época helenística es co-
mún en prosa. El verbo μυκάομαι es usado para expresar el mugido35, por
lo que el origen de esta palabra podría ser onomatopéyico.
34
Il. 5.784.
35
Eur. Bacch 691.
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Actas Rioja [Link] 520 30/3/15 16:07
J ai m e G uti érr ez Mo r en o
εἴ γε μὲν οὖν Ἠὼς τὸν ἑὸν [φί]λ̣ο̣ν υἷα δακρύει,
101.2 ἡνίκ’ ἂν ἀ̣ν̣τ̣έ̣λλῃσι φαεσ̣φόροσ̣ ἤμ̣α̣σιν αἴγλην
ἐ[κ] γαίης μύκ̣ημα θεοπ̣ρ̣επὲς [ἐκπ]έμπουσα,
ἴστω θεῖος Ὅμηρος, ὃς Ἰλ̣ίου ἔ[ννε]π̣ε̣ μῦθ̣ον·
Si en efecto la Aurora llora a su querido hijo,
2 cada vez que la portadora de luz
hace salir el resplandor del sol en los días
enviando desde la tierra un estruendo divino, que lo sepa
el divino Homero que contó la historia de Ilión.
3.5 ὀξύτονος: lit. «sonido agudo, penetrante». Compuesto formado por
el adjetivo ὀξυς -εῖα -ύ y el sustantivo τόνος -ου, siendo Balbila la única
que usa un compuesto para definir el sonido.
Τίταν δ’ ὄττ’ ἐλάων λεύκοισι δι’ αἴθερος ἴπποις
ἐ̣ν̣ὶ σκίαι ὠράων δεύτερον ἦχε μέτρον,
28.10 ὠς χάλκοιο τύπεντ[ο]ς ἴη Μέμνων πάλιν αὔδαν
ὀξύτονον· χαίρω[ν κ]αὶ τρίτον ἆχον ἴη.
Y cuando el Titán, lanzándose a través del cielo con blancos corceles,
resonaba en la sombra la segunda medida de las horas,
10 como cuando es golpeado el bronce, lanzaba Memnón de nuevo
un penetrante sonido; regocijándose, también lanza un tercer estruendo.
4 CONCLUSIÓN
Como hemos visto en los ejemplos citados, es de destacar que ninguno de
los autores usa el verbo λέγω o φημί para referirse al coloso36, que sería el
término usual para describir su capacidad de hablar usando la razón, un
posible indicio de que para los propios autores de las inscripciones muchos
términos que usaban describían un ruido, haciendo ver que Memnón no era
capaz de hablar en el sentido de mantener una conversación37. La variedad
36
Solamente Balbila (cf. inscripción nº 28) escribe εἶπε, pero más abajo escribe, refirién-
dose también al mismo sonido de Memnón, ὀξύτονον y ἆχον, por lo que estamos de nuevo
ante otro recurso poético.
37
Aunque sí era capaz de «saludar» y de «quejarse», y como mucho vemos λαλέω, «par-
lotear», en la inscripción nº 61, pero esto último más que referirse a Memnón lo que hace es
despreciar a los rétores comparándolos con el ruido que emitía el coloso
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 513-522 521
Actas Rioja [Link] 521 30/3/15 16:07
L a voz del coloso de Me mnón
de palabras empleadas indica que, para cada autor el ruido emitido por
el Coloso significaba que o bien era un sonido de elevada intensidad que
provenía de la estatua, o que era una voz reconocible pero que no emitía
una palabra articulada, o bien que expresaba un sonido que ellos interpre-
taban como un lamento o queja. Todo buscaba otorgar una personalidad
inusual en un objeto inanimado.
Resulta evidente que estas inscripciones hay que enmarcarlas en el campo
de la ficción poética en cuanto a su contenido, ya que lo que el autor de la
inscripción no busca aquí describir un fenómeno, sino la emoción que a él
mismo le causa y su lucimiento personal (pues la mayoría están escritas en
un registro de lengua bastante elevado) con la mayor originalidad posible
(lo que puede justificar sin duda la variada terminología empleada para
designar el sonido emitido por la piedra) y sabiendo que su huella en el
Coloso pasaría a la posteridad.
Referencias bibliográficas
Los textos griegos están sacados de la base de datos Diógenes, así como de la página
web del proyecto Perseus. Las citas de obras clásicas siguen los modelos empleados
en el diccionario Lidell Scott Jones.
Bernabé, A. & Rodríguez Somolinos, H. (1994) Poetisas griegas, Madrid.
Bernand, A. & E. (1960) Les inscriptions du Colosse de Memnon, París.
Chantraine, P. (1968) Dictionnaire étymologique de la langue grecque (D E L G ), París.
García-Teijeiro, M. (1984) «Notas sobre el vocabulario de los epigramas de Julia
Balbila», en Estudios Clásicos, Tomo 26, nº 87, 99-102.
Hodot, R. (1990) Le dialecte éolien d’Asie, la langue des inscriptions (V I I s. a.C. - I V s.
p.C.), París.
Lidell, Scott & Jones (1996) A Greek-English Lexicon with a Revised Supplement,
Oxford.
Martino, F. (2006) Poetesse Greche, Bari.
Rodríguez Adrados, F. Diccionario Griego-Español (D G E ), Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Madrid.
522 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 513-522
Actas Rioja [Link] 522 30/3/15 16:07
ΕΙ Τ Α Y Ε Π Ε ΙΤΑ EN LOS HISTORIADORES
GRIEGOS: DE ADVERBIOS TEMPORALES
A MARCADORES DISCURSIVOS
José Miguel Jimén ez Delgado
Universidad de Sevilla
jmjimdelg@[Link]
Resumen — El objetivo de esta comunicación es analizar el empleo de los adverbios
temporales εἶτα y ἔπειτα por parte de los historiadores griegos, centrándome en sus
usos discursivos.
Palabras clave — Adverbios temporales, adverbios conjuntivos, cohesión textual
Ε ΙΤΑ AND Ε Π ΕΙ Τ Α USED BY GREEK HISTORIANS: FROM
TEMPORAL ADVERBS TO DISCOURSE MARKERS
Abstract — The aim of this paper is to survey the use of the temporal adverbs εἶτα
and ἔπειτα in Greek historiographical texts. The focus will be on their use as dis-
course markers.
Keywords — Adverbs of time, conjunctive adverbs, textual cohesion
1 Introducción
Εἶτα y ἔπειτα son adverbios temporales que indican posterioridad. De
acuerdo con los diccionarios generales (L S J o D G E ) y los léxicos de los cuatro
autores con los que voy a ejemplificar (el de Powell para Heródoto, Bétant
para Tucídides, Sturz para Jenofonte y Mauersberger para Polibio), ambos
adverbios denotan que un evento sigue a otro en la línea del tiempo, pero
también en una relación causa-efecto, esto es, que un evento es el efecto
del anterior que se entiende como su causa, y, con mucha menos claridad,
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 523-530
Actas Rioja [Link] 523 30/3/15 16:07
Ε Ι ΤΑ y Ε Π Ε Ι ΤΑ e n los histo r iado r es g r iegos
adición. Los dos son prácticamente sinónimos, si bien εἶτα es menos fre-
cuente en los autores mencionados y no se documenta en Heródoto.
Mi propósito es analizar sus usos desde un punto de vista discursivo,
que es fundamental para entender sus distintos significados, algunos de
ellos no recogidos en los léxicos.
2 Cohesión textual
El significado básico de estos dos adverbios es temporal e indican que un
evento es posterior a otro en el tiempo. Este tipo de adverbios temporales
suelen utilizarse como medios para cohesionar un texto1. Ese es el caso de
εἶτα y ἔπειτα, cuyos ejemplos en que no relacionan eventos que se suceden
son escasos y se reducen en los autores estudiados al empleo de ἔπειτα como
modificador de sintagma nominal, cf. Th. 2.41.4 τοῖς τε νῦν καὶ τοῖς ἔπειτα
θαυμασθησόμεθα «seremos dignos de admiración para los de ahora y para
los del futuro». Su uso general consiste en relacionar cronológicamente
el evento que se representa en su oración con el evento anterior en una
narración, sentido con el que se pueden calificar de «anafóricos»2:
(1) Hdt. 1.4.3 Σφέας μὲν δὴ… λέγουσι Πέρσαι… λόγον οὐδένα ποιήσασθαι,
Ἕλληνας δὲ Λακεδαιμονίης εἵνεκεν γυναικὸς στόλον μέγαν συναγεῖραι
καὶ ἔπειτα ἐλθόντας ἐς τὴν Ἀσίην τὴν Πριάμου δύναμιν κατελεῖν. «En
fin, los persas dicen que ellos no le dieron ninguna importancia, pero
que los griegos, a causa de una mujer lacedemonia, reunieron una gran
flota y luego, tras arribar a Asia, destruyeron el reino de Príamo».
En el ejemplo ἔπειτα explicita que la destrucción del reino de Príamo
por los griegos fue posterior a la organización de una expedición de
castigo por el rapto de Helena. Los dos eventos se coordinan mediante
la conjunción καί. Otra posibilidad es coordinarlos con (μέν)… δέ o con
μέντοι, pero tanto más frecuente es que se haga por yuxtaposición, ya
que el adverbio es nexo suficiente3. Además, es característico de estos dos
1
M. A. K. Hallyday & R. Hasan, Cohesion in English, Londres 1976, 261 ss.
2
Cf. D. Schiffrin, Discourse markers, Cambridge 1986, 246.
3
J. D. Denniston, The Greek particles, Oxford 1954, xliv.
524 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 523-530
Actas Rioja [Link] 524 30/3/15 16:07
J os é Miguel J im é n e z D elgado
adverbios que siempre ocupan la primera posición de su oración, la propia
de los elementos conjuntivos.
Por otro lado, la secuencia temporal se puede marcar también en el
primer evento con un adverbio que indique anterioridad y en los eventos
siguientes con otros adverbios de posterioridad, dando lugar a series como
la siguiente:
(2) Plb. 16.31.2 ἔδοξεν οὖν αὐτοῖς πρῶτον μὲν τοὺς δούλους ἐλευθεροῦν,
ἵνα συναγωνιστὰς ἔχοιεν ἀπροφασίστους, ἔπειτα συναθροῖσαι τὰς μὲν
γυναῖκας εἰς τὸ τῆς Ἀρτέμιδος ἱερὸν ἁπάσας, τὰ δὲ τέκνα σὺν ταῖς
τροφοῖς εἰς τὸ γυμνάσιον, ἑξῆς δὲ τούτοις τὸν ἄργυρον καὶ τὸν χρυσὸν
εἰς τὴν ἀγορὰν συναγαγεῖν… «Así pues, decidieron, primero, liberar
a los esclavos, para tener su ayuda incondicional en la defensa, luego,
congregar a todas las mujeres en el templo de Ártemis y a los niños,
junto con sus nodrizas, en el gimnasio y, seguidamente, reunir su plata
y su oro en el ágora».
En el fragmento se refieren las tres decisiones tomadas por la asamblea
de los habitantes de Abidos ante el ataque de Filipo en su orden temporal
(πρῶτον μὲν… ἔπειτα… ἑξῆς δὲ…).
3 Apodótico
Además de poner en relación oraciones independientes, los adverbios
εἶτα y ἔπειτα pueden introducir oraciones principales que siguen a una
subordinada. Estos usos, denominados apodóticos, son discursivos en la
medida en que «conectan con el contexto por medio de la deixis textual
que reintroduce un elemento previamente conocido y lo dotan por ello,
porque es conocido y prescindible, de relevancia discursiva. La compleji-
dad sintáctica de los textos llega a ser muy alta y en esos casos el adverbio
contribuye muy notablemente a la cohesión»4. En general, el adverbio se
refiere a un participio temporal5, cf. Hdt. 4.72.3, Th. 8.28.4, X. An. 1.2.25,
5.10, 4.7.13, 7.1.4, Plb. 7.7.3, pero también hay un ejemplo con sentido
consecutivo en periodo condicional:
4
Apud R. Martínez-E. Ruiz, «Una aproximación escalar al empleo del adverbio como
adjunto y conjunto: οὕτως», Habis 42, 2011, 315-336.
5
Sin ningún matiz de sorpresa u oposición, cf. L S J y D G E .
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 523-530 525
Actas Rioja [Link] 525 30/3/15 16:07
Ε Ι ΤΑ y Ε Π Ε Ι ΤΑ e n los hi stor i ad or e s gr i e gos
(3) X. An. 2.5.20 πῶς ἂν οὖν ἔχοντες τοσούτους πόρους πρὸς τὸ ὑμῖν πολε
μεῖν, καὶ τούτων μηδένα ἡμῖν ἐπικίνδυνον, ἔπειτα ἐκ τούτων πάντων
τοῦτον ἂν τὸν τρόπον ἐξελοίμεθα ὃς μόνος μὲν πρὸς θεῶν ἀσεβής, μόνος
δὲ πρὸς ἀνθρώπων αἰσχρός; «¿Cómo, entonces, si tenemos tantos me-
dios para combatir con vosotros y ninguno constituye un peligro para
nosotros, de todos estos podríamos, luego, elegir el único que es impío
a ojos de los dioses y vergonzoso a ojos de los hombres?».
En el ejemplo (3), la prótasis del periodo condicional es una oración
de participio concertado que recoge los medios que acaba de enumerar
Tisafernes contra los griegos y cuya disponibilidad justifica su sorpresa
ante la sospecha de que quiere atacarles a traición. El cumplimiento de la
prótasis es la condición que posibilita que la apódosis se haga efectiva, pero
la sucesión temporal no implica posterioridad, sino consecuencia6.
4 Ordenador
Los adverbios y locuciones adverbiales ordenadores son marcadores del
discurso que «son estructuradores de la información con dos funciones
primordiales: en primer lugar, indican el lugar que ocupa un miembro del
discurso en el conjunto de una secuencia discursiva ordenada por partes; y,
en segundo lugar, presentan el conjunto de esta secuencia como un único
comentario y cada parte como un subcomentario»7. En este sentido, los
adverbios temporales que denotan secuencialidad se usan como ordena-
dores cuando la secuencia deja de ser temporal y pasa a ser discursiva8. Los
léxicos no suelen distinguir un caso de otro para εἶτα y ἔπειτα, pero esta
evolución es frecuente:
6
Schiffrin, op. cit., 246, explica así el uso del adverbio temporal then para introducir la
apódosis de un periodo condicional: «I assume that a relationship of temporal succession is
also marked by then when it is paired with if. The only differences are: (1) the entire sequence
is potential (rather than actual) and (2) the temporal succesion of the consequent (marked by
then) is assured given the occurrence of the antecedent (marked by if)».
7
M. A. Martín & J. Portolés, «Los marcadores del discurso», en I. Bosque & V. Demonte
(eds.), Gramática descriptiva de la lengua española, Madrid 1999, 4086.
8
«In temporal cohesion it is fairly easy to identify and interpret the distinction between
the EXTERNAL and the INTERNAL type of conjunctive relation. In the INTERNAL type the
successivity is not in the events talked about but in the communication process» (Halliday
& Hasan, op. cit., 263).
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J os é Miguel J im é n e z D elgado
(4) Th. 1.33.1 Γενήσεται δὲ ὑμῖν πειθομένοις καλὴ ἡ ξυντυχία κατὰ πολλὰ
τῆς ἡμετέρας χρείας, πρῶτον μὲν ὅτι ἀδικουμένοις καὶ οὐχ ἑτέρους
βλάπτουσι τὴν ἐπικουρίαν ποιήσεσθε, ἔπειτα περὶ τῶν μεγίστων κιν
δυνεύοντας δεξάμενοι ὡς ἂν μάλιστα μετ᾽ αἰειμνήστου μαρτυρίου τὴν
χάριν καταθήσεσθε. «Si aceptáis nuestra petición os resultará provechosa
por muchas razones, primero, porque daréis ayuda a quienes son mal-
tratados y no hacen daño a nadie, luego, porque acogiendo a quienes
corren el mayor de los peligros os ganaréis un gran reconocimiento de
testimonio inolvidable».
En (4) πρῶτον y ἔπειτα no denotan una relación temporal, sino una serie
formada por las razones que deben convencer a los atenienses de ayudar a
los corcireos en su guerra contra los corintios. En general, los adverbios que
estamos estudiando denotan, con este valor discursivo, posterioridad en
una serie escalar. Así, la unidad anterior en la serie puede venir introducida
por adverbios temporales como πρῶτον, pero también por adverbios de
grado como μάλιστα9:
(5) Th. 1.75.3 ἐξ αὐτοῦ δὲ τοῦ ἔργου κατηναγκάσθημεν τὸ πρῶτον προαγα
γεῖν αὐτὴν ἐς τόδε, μάλιστα μὲν ὑπὸ δέους, ἔπειτα καὶ τιμῆς, ὕστερον
καὶ ὠφελίας. «A partir de este mismo hecho nos hemos visto obligados,
primeramente, a extender nuestro poder hasta este punto, sobre todo
por miedo, luego también por honor, por último también por interés».
5 Aditivo
Los adverbios y locuciones adverbiales aditivos son marcadores del dis-
curso que «unen a un miembro discursivo anterior con otro con la misma
orientación argumentativa. Permiten, de este modo, la inferencia de con-
clusiones que serían difíciles de lograr si los dos miembros permanecieran
independientes»10.
Los adverbios temporales que indican posterioridad desarrollan valores
discursivos derivados de la secuencialidad propia de esta. En este caso, sin
9
Cf. X. An. 1.3.10 οὐκ ἐθέλω ἐλθεῖν, τὸ μὲν μέγιστον αἰσχυνόμενος ὅτι σύνοιδα ἐμαυτῷ
πάντα ἐψευσμένος αὐτόν, ἔπειτα καὶ δεδιὼς μὴ λαβών με δίκην ἐπιθῇ… «No quiero ir,
mayormente, porque me avergüenzo de reconocer que lo he engañado en todo, luego,
también porque temo que si me coge me hará pagar…».
10
Martín-Portolés, op. cit., 4093.
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Ε Ι ΤΑ y Ε Π Ε Ι ΤΑ e n los hi stor i ad or e s gr i e gos
embargo, no denotan una serie, sino que el miembro discursivo que intro-
ducen se añade a otro anterior con el que no forma un único comentario.
Este sentido no viene recogido por L S J para los adverbios εἶτα y ἔπειτα11,
pero su existencia se ve apoyada por las traducciones que de los mismos
podemos encontrar en estos contextos a distintas lenguas europeas12:
(6) X. An. 4.8.11 ἔλεξεν οὖν Ξενοφῶν ὅτι δοκοίη παύσαντας τὴν φάλαγγα
λόχους ὀρθίους ποιῆσαι· ἡ μὲν γὰρ φάλαγξ διασπασθήσεται εὐθύς·
τῇ μὲν γὰρ ἄνοδον τῇ δὲ εὔοδον εὑρήσομεν τὸ ὄρος… ἔπειτα ἢν μὲν
ἐπὶ πολλῶν τεταγμένοι προσάγωμεν, περιττεύσουσιν ἡμῶν οἱ πολέ
μιοι… ἐὰν δὲ ἐπ᾽ ὀλίγων τεταγμένοι ὦμεν, οὐδὲν ἂν εἴη θαυμαστὸν
εἰ διακοπείη ἡμῶν ἡ φάλαγξ ὑπὸ ἁθρόων καὶ βελῶν καὶ ἀνθρώπων
πολλῶν ἐμπεσόντων. «Así pues, Jenofonte dijo que estimaba oportuno
renunciar a la falange y formar compañías en columnas. ‘La falange se
romperá en seguida, dijo, pues la montaña no tiene camino por este lado,
mientras que por aquél encontraremos la montaña accesible… Además,
si avanzamos formados en un amplio frente, nuestros enemigos nos
desbordarán… Si nos alineamos, en cambio, en un frente reducido, no
sería extraño que la falange nuestra fuese rota por la masa de hombres
y dardos que caerán sobre ella’». (R. Bach, Gredos).
En este caso, ἔπειτα pone en relación dos bloques de desventajas de la
formación en línea en una batalla contra los colquios que los esperan en
la cima de una montaña. El primero hace referencia a la marcha contra
aquellos y, a este, se añade un segundo referido al ataque enemigo. Los
dos bloques tienen la misma orientación discursiva, pero cada uno de ellos
constituye un comentario13.
11
Sí lo recoge D G E , s. u. εἶτα, con un único ejemplo del Nuevo Testamento. Los léxicos
de Bétant y Mauersberger lo confunden con el de ordenación. Los ejemplos de Sturz están
desordenados y son poco claros.
12
«Además, si atacamos formados en un frente numeroso…» (C. Varias, Cátedra); «De
plus, si nous attaquons en rangs profonds…» (P. Masqueray, LBL); «Furthermore, if we ad-
vance upon them formed in a line many ranks deep…» (C. L. Brownson, Loeb).
13
Este sentido no es frecuente, pero encontramos ejemplos tan llamativos como X. HG
6.2.39 Ἐγὼ μὲν δὴ ταύτην τὴν στρατηγίαν τῶν Ἰφικράτους οὐχ ἥκιστα ἐπαινῶ, ἔπειτα καὶ
τὸ προσελέσθαι κελεῦσαι ἑαυτῷ Καλλίστρατόν… καὶ Χαβρίαν. «De hecho, yo no alabo
menos esta campaña que las demás de Ifícrates, sino también que exhortara a que eligie-
ran junto con él a Calístrato y a Cabrias». En él podemos ver una variante de la correlación
copulativa οὐ μόνον… ἀλλὰ καί.
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J os é Miguel J im é n e z D elgado
6 Consecutivo
Los adverbios y locuciones adverbiales consecutivos son marcadores del
discurso que «presentan el miembro del discurso en el que se encuentran
como una consecuencia de un miembro anterior»14.
Los adverbios temporales desarrollan sentidos consecutivos sobre la base
de la relación temporal que subyace a una relación de causa-efecto. En el
caso de εἶτα y ἔπειτα el evento posterior se reinterpreta como el efecto,
que, en buena lógica, sigue a la causa:
(7) X. An. 2.4.5 ἐννοῶ δ᾽ ὅτι εἰ νῦν ἄπιμεν, δόξομεν ἐπὶ πολέμῳ ἀπιέ
ναι καὶ παρὰ τὰς σπονδὰς ποιεῖν. ἔπειτα πρῶτον μὲν ἀγορὰν οὐδεὶς
παρέξει ἡμῖν οὐδὲ ὅθεν ἐπισιτιούμεθα· αὖθις δὲ ὁ ἡγησόμενος οὐδεὶς
ἔσται· καὶ ἅμα ταῦτα ποιούντων ἡμῶν εὐθὺς Ἀριαῖος ἀφεστήξει. «Y
considero que, si nos vamos ahora, parecerá que nos vamos en son de
guerra y que lo hacemos contra lo pactado. Luego, en primer lugar,
nadie nos proporcionará mercado ni de donde aprovisionarnos, a su
vez, nadie nos guiará y, en el momento en que hagamos esto, Arieo
nos abandonará al punto».
En (7) ἔπειτα une dos miembros discursivos que son independientes, por
un lado, las implicaciones de marcharse antes de lo pactado por los griegos
con Tisafernes15, por otro, las consecuencias de esa acción enumeradas en
una serie (πρῶτον μὲν…, αὖθις δὲ…, καὶ…). Véase que causa y efecto son
eventos simultáneos, de forma que no cabe la interpretación temporal de
ἔπειτα. En español el adverbio luego se emplea como conjunción ilativa
en contextos similares, como en el adagio «pienso, luego existo». Sin em-
bargo, los adverbios griegos objeto de estudio suelen usarse en contextos
más específicos y ejemplos como el anterior son escasos y no suelen venir
recogidos en los léxicos16. Con frecuencia, cuando εἶτα y ἔπειτα tienen
sentido consecutivo, unen actos de habla diferentes, en nuestros textos
introduciendo interrogaciones retóricas:
14
Martín-Portolés, op. cit., 4099.
15
Tisafernes se ha comprometido a guiarlos de vuelta y a proporcionarles mercado a
cambio de que mantengan la tregua acordada con el rey persa (2.3.27-29).
L S J recoge ejemplos de ἔπειτα solo de tipo narrativo o con una intención ilocutiva
16
especial. D G E recoge dos ejemplos de εἶτα de los que uno es apodótico (X. An. 1.2.25).
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Ε Ι ΤΑ y Ε Π Ε Ι ΤΑ e n los hi stor i ad or e s gr i e gos
(8) X. HG 1.7.18 κατηγορῶ μὲν οὖν αὐτῶν ὅτι ἔπεισαν τοὺς συνάρχοντας
βουλομένους πέμπειν γράμματα τῇ τε βουλῇ καὶ ὑμῖν ὅτι ἐπέταξαν τῷ
Θηραμένει καὶ Θρασυβούλῳ τετταράκοντα καὶ ἑπτὰ τριήρεσιν ἀνελέσθαι
τοὺς ναυαγούς, οἱ δὲ οὐκ ἀνείλοντο. εἶτα νῦν τὴν αἰτίαν κοινὴν ἔχουσιν
ἐκείνων ἰδίᾳ ἁμαρτόντων…; «Así pues, los acuso de haber disuadido a los
colegas en el mando que querían enviar una carta al consejo y a vosotros
contando que asignaron a Terámenes y Trasibulo treinta y siete trirremes
para recoger a los náufragos, pero que no los recogieron. Luego, ¿ahora
tienen la culpa en común a pesar de haber fallado solo aquellos…?».
Este fragmento, que pertenece al discurso de Euriptólemo en defensa
de los generales acusados en el proceso de las Arginusas, consta de dos
partes conectadas por εἶτα. La primera de ellas es la acusación del propio
Euriptólemo contra Pericles y Diomedonte por haber disuadido a los de-
más generales de enviar una carta en la que se aclaraba que Terámenes y
Trasibulo fueron los que no cumplieron la misión de recoger a los náufra-
gos. La segunda, introducida por εἶτα, es una interrogación retórica cuya
respuesta se deduce de la acusación anterior: si Terámenes y Trasibulo no
recogieron a los náufragos, los demás generales que participaron en la batalla
no pueden ser culpados de ello. El empleo de εἶτα y ἔπειτα introduciendo
interrogaciones retóricas para marcar una relación de consecuencia con el
miembro discursivo anterior es relativamente frecuente en griego.
7 Conclusión
Los adverbios εἶτα y ἔπειτα son adverbios temporales con referencia
anafórica cuya función habitual es la de cohesionar los textos, dado que
su sentido de posterioridad pone en relación el evento que se representa
en su oración con otro anterior, ya se trate de una oración independiente
o subordinada. De acuerdo con esta función, ocupan primera posición en
su oración.
La cohesión puede trasladarse del eje propiamente temporal al más
abstracto de la organización textual, desarrollando sentidos discursivos
en los que la posterioridad se reinterpreta en términos de una relación de
causa-consecuencia, pero también dentro de series no temporales o para
poner en relación dos miembros discursivos coorientados entre los que no
hay secuencia temporal.
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MICÉNICO O-WI-DE-TA-I: UNA NUEVA REVISIÓN*
Ángel Lópe z Chala
Universidad Complutense de Madrid
alop02@[Link]
Resumen — El objetivo de este trabajo es volver sobre una cuestión tratada en 1984
por J. L. Perpillou que da una posible lectura del término micénico o-wi-de-ta-i,
presente en la tablilla PY Un 718, y puede que fragmentariamente en PY Wa 731.B.
La interpretación de este término ha traído complicaciones porque aparece una sola
vez en los textos micénicos y porque no se ha encontrado ningún término paralelo
dentro del griego clásico. Ello, unido a la dificultad de interpretar el griego micénico,
ha sugerido numerosas y diversas lecturas por parte de varios autores, siendo unas
bastante diferentes de otras: se ha visto como un posible apelativo hasta como una
forma verbal. A lo largo de este artículo veremos cuáles son las distintas interpreta-
ciones dadas e intentaré establecer por qué son correctas o no. Finalmente propongo
cuál es, a mi juicio, la más verosímil.
Palabras clave — griego micénico, lineal B, tablillas
MYCENAEAN O-WI-DE-TA-I: A NEW REVIEW
Abstract — The aim of this work is to reconsider a matter raised by J. L. Perpillou in
1984 that deals with the possible interpretation of the Mycenaean word o-wi-de-ta-i,
which appears on the tablet PY Un 718 and maybe fragmentarily in PY Wa 731.B.
The interpretation of this word has caused complications because it is found only
once in Mycenaean texts and there is not any parallel word in Ancient Greek. This,
coupled with the difficulty of interpreting the Mycenaean Greek that is represented
by a syllabary, has suggested many different interpretations given by various authors,
some very different from others. The word has been interpreted as both a possible noun
and verb. Throughout this article I will examine the different interpretations given
and their validity, suggesting at the end what I think that may be the most plausible.
Keywords — Mycenaean Greek, Linear B, tablets.
* Este trabajo forma parte del proyecto de investigación «Estudios de formación nominal:
lenguas paleohispánicas e indoeuropeas antiguas» (FFI2009-13292-C03-02).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 531-531
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Mic én ico O- W I- D E - TA- I : u n a n ue va r ev isi ón
El término o - w i - d e - ta - i aparece en la línea 2 de la tablilla PY Un
7181, en la cual se recoge una ofrenda hecha a Posidón por parte de distintos
personajes o entidades:
.1 sa-ra-pe-da, po-se-da-o-ni, do-so-mo
.2 o-wi-de-ta-i, do-so-mo, to-so, e-ke-ra2-wo
.3 do-se, gra 4 vin 3 bos m 1 vac.
.4 tu-ro2, TURO 2 10 ko-wo, *153 1 vac.
.5 me-ri-to v 3 vac.
.6 vacat
.7 o-da-a2, da-mo, gra 2 vin 2 vac.
.8 ovis m 2 TURO 2 5 a-re-{ro}, A-RE-PA V 2 *153 1
.9 to-so-de, ra-wa-ke-ta, do-se, vac.
.10 ovis m 2 me-re-u-ro, far t 6 vac.
.11 vin s 2 o-da-a2, wo-ro-ki-jo-ne-jo, ka-«ma»
.12 gra t 6 vin s 1 TURO 2 5 me-ri[ ]
.13 vac. [ me]ri-to v 1
Este término se ha interpretado tradicionalmente de dos formas dife-
rentes. Por un lado se ha visto como un apelativo, aunque no está muy
claro si se refiere a unos sacerdotes o a unos funcionarios, y por otro lado,
se ha interpretado como una forma verbal.
1 apelativo
1.1 Funcionarios relacionados con el culto
L. R. Palmer2 interpreta este término como un dativo plural de la primera
declinación, *ὀϝιδέταις (*ὀϝις + δέω = «atadores de ovejas»), a los que con-
sidera unos funcionarios relacionados con el culto a Posidón y que serían
los receptores de do-so-mo (ofrenda). Ve una posible relación semántica
con el término u-wo-qe-we,*ὐϝωκwεύς («vigilante, inspector») que aparece
en una tablilla de Cnoso3. Por su parte, M. Lejeune4 duda si interpretarlo
1
Sigo la edición que aparece en E. L. Bennett, Jr. & J. P. Olivier, The Pylos tablets transcribed.
Part 1, Texts and Notes, Roma, Ed. dell’ Ateneo, 1973.
2
L. R. Palmer, 1957, p.573; 1963, 440.
3
KN C 902.6
4
M. Lejeune, 1975, 60 s.
532 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 531-538
Actas Rioja [Link] 532 30/3/15 16:07
Án gel Ló pe z C hala
como *ὀϝιδέταιhι (*ὀϝις + δέω = «atadores de ovejas») o como *ὀϝιδέρταιhι
(*ὀϝις + δέρω = «desolladores de ovejas»), y en cuanto a su significado, ve
claro que serían unos servidores encargados o responsables de recoger las
ofrendas hechas a Posidón.
1.2 Sacerdotes
Este término también se ha interpretado como un apelativo que se refiere
a sacerdotes. Éste es el significado que le otorgan a o-wi-de-ta-i autores
como I. Chirasi5, quien afirma que podría ser el nombre de un colegio
sacerdotal, o J. T. Hooker6 quien duda si interpretarlo como sacerdotes,
sacerdotisas o incluso como «satellites deities». C. J. Ruijgh7 y H. Mühlestein8
lo interpretan como ὀϝιδέτᾱς, que literalmente significa «hombre que ata
ovejas». Estos autores comparan ese término con a3-ki-de-ta que aparece
en la tablilla PY Na 529 A. y que transcriben como *αιγιδετᾱς «hombre
que ata cabras». Sin embargo se ha demostrado9 que la lectura a3-ki-de-ta es
errónea y lo que verdaderamente está escrito es a3-ki-de-ja, que se interpreta
como apelativo de persona.
2 forma verbal
Se han dado diferentes interpretaciones de o-wi-de-ta-i como formas
verbales, pero lo cierto es que éstas no han sido totalmente satisfactorias.
J. Chadwick10 afirmó que el dativo plural de un nombre en -τᾱς es poco
probable. Sugirió que la o- es un adverbio prefijado o una conjunción,
mientras que wi-de-ta sería el infinitivo ϝιδέσθαι. Es decir, lo interpreta
como una construcción ὡς + infinitivo, pero ésta no está atestiguada antes
de Heródoto, y la compara con fórmulas que aparecen en Homero como
θαῦμα ἰδέσθαι (Il. 1.587), etc. En cuanto a su significado, podría ser una
fórmula del escriba para enfatizar que la transacción no ha ocurrido de he-
cho y que alguna corrección podría ser esperada. Ante esta interpretación
5
I. Chirasi, 1968, 954, n. 30.
6
J. T. Hooker, 1980, 156s.
7
C. J. Ruijgh, 1967, 265 n. 147, 342.
8
H. Mühlestein, 1968, 114.
9
J. Chadwick, 1958, 144.
10
M. Ventris & J. Chadwick, 19732.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 531-538 533
Actas Rioja [Link] 533 30/3/15 16:07
Mic én ico O- W I- D E - TA- I : u n a n ue va r ev isi ón
de J. Chadwick nos surgen varios problemas. En primer lugar, los textos
micénicos no son documentos literarios sino registros, de modo que quizá
sea un poco forzada la comparación hecha con fórmulas que aparecen en
Homero. Aún así, si fuera una fórmula debería aparecer en más ocasiones
en los textos micénicos como ocurre con o-da-a2 (*ὡ δ’ ἀhα «asimismo»).
El segundo problema con el que nos encontramos en esta interpretación
tiene que ver con las normas de grafía de la Lineal B. En este sistema de
escritura los diptongos con segundo elemento -i se anotan solo con el
primer elemento, es decir, si tenemos un diptongo -tai se escribiría -ta.
Dentro de los textos micénicos tenemos escritas secuencias con segundo
elemento -i en los dativos plurales temáticos y en los temas en -ā: -o-i y
-a-i, cuya pronunciación sería / -ohi / y / ahi /, de modo que no existiría
un diptongo. En interior de palabra hay algunas excepciones como wo-i-
ko-de11 (ϝοῖκόνδε) o ko-i-no12 (σχοῖνος) aunque la mayoría de las veces estos
términos aparecen escritos sin el segundo elemento -i. De esta manera la
interpretación que hace Chadwick como ϝιδέσθαι es incorrecta ya que se
hubiera escrito como o-wi-de-ta y no como o-wi-de-ta-i.
G. Nagy13 sugiere la lectura de o-wi-de-ta-i como *ho widētai, corres-
pondiente con el homérico ἴδηται (Od. 4.412; 13.215; etc.), y lo traduce
como «él verá / él examinará», donde do-so-mo sería el complemento directo.
Para argumentar esta teoría también se apoya en el paralelismo que habría
entre este término y el que aparece en la siguiente línea: do-se δώσει. Esta
interpretación es de nuevo incorrecta debido a varios motivos, además de
los mencionados anteriormente. Nagy propone una forma verbal con una
desinencia -ται. Esta lectura es imposible debido a que en micénico todavía
se conserva la desinencia originaria indoeuropea *-toi14, que aún no ha sido
sustituida por -ται, como ocurrirá posteriormente en el griego del primer
milenio. Por otro lado, no creo que sea correcta la interpretación de do-
so-mo como complemento directo de o-wi-de-ta-i, ya que como acabamos
de ver, es imposible que este último término sea una forma verbal. Do-
so-mo sería más bien un nominativo de rúbrica, los cuales son abundantes
en los textos micénicos.
11
KN As 1519.1
12
MY Ge 606.7
13
G. Nagy, 1968, 677.
14
M. S. Ruipérez, 1952, 8-31.
534 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 531-538
Actas Rioja [Link] 534 30/3/15 16:07
Án gel Ló pe z C hala
Tanto la interpretación de dativo plural como la del verbo en infinitivo
son rechazadas por L. Deroy y M. Gérard15, para quienes se trata en realidad
de una fórmula administrativa atestiguada en otros lugares: o-wi-de A-ko-
so-ta16, o-wi-de Pu2-ke-qi-ri17, donde o-wi-de se interpretaría como ὃ ϝίδε
y tendría el valor de «lo que vió, inspeccionó». De esta manera proponen
interpretar o-wi-de-ta-i como ὃ ϝίδε ταῖς. Aquí nos encontramos de nuevo
con una serie de problemas que impiden que ésta sea la lectura más acertada.
La comparación que hacen con las otras fórmulas administrativas tiene un
punto de divergencia puesto que en o-wi-de A-ko-so-ta u o-wi-de Pu2-ke-qi-ri
el sustantivo que sigue al verbo aparece en nominativo singular, mientras
que si seguimos la interpretación propuesta por estos autores lo que está
a continuación del verbo estaría en dativo plural, ta-i ταῖς. Además, los
sustantivos que aparecen en la fórmula administrativa son antropónimos o
incluso apelativos, mientras el pronombre ταῖς se refiere a otra cosa, como
ahora veremos. La forma del pronombre en dativo plural ταῖς es bastante
problemática en esta interpretación. Por un lado, no tenemos en los tex-
tos micénicos ningún otro testimonio de ella, aunque es cierto que sí nos
encontramos con la forma masculina to-i τοῖς pero no en un contexto de
fórmula administrativa. Por otro lado, habría que ver a qué está sustitu-
yendo ταῖς. Según estos autores, este pronombre estaría sustituyendo o
estaría referiéndose al término que aparece en la línea 1. sa-ra-pe-da. Por
lo tanto parece que ellos entienden que sa-ra-pe-da sería un nominativo de
rúbrica plural σαράπεδαι. La interpretación más correcta de sa-ra-pe-da
sería como un locativo singular ya que como topónimo se entiende mejor
como tal, por lo que ταῖς ya no se podría referirse a sa-ra-pe-da.
M. Gérard-Rousseau18 también se opone a la interpretación de o-wi-de-
ta-i como un apelativo en dativo plural argumentando que ésta no tiene
ningún fundamento debido al contexto y que no hay ninguna forma
comparable en griego posterior. Esto no creo que sea una argumentación
definitiva ya que muchos de los términos existentes en griego micénico
se han perdido en el griego del primer milenio. Un ejemplo sería el de
po-ro-e-ke-te-ri-ja19.
15
L. Deroy & M. Gérard, 1965, 74 s.
16
PY Eq 213.
17
PY Ta 711.1
18
M. Gérard-Rousseau, 1968, 159s.
19
PY Ta 709.1
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 531-538 535
Actas Rioja [Link] 535 30/3/15 16:07
Mic én ico O- W I- D E - TA- I : u n a n ue va r ev isi ón
Finalmente J. L. Perpillou20 sigue esta misma línea rechazando la inter-
pretación como apelativo de persona. Según él se trataría de un complejo
gráfico unido a un contexto en futuro: ὡς ϝίδη τᾱhι «en suerte que reciba
así», donde ϝίδη(τ) sería una 3ª persona singular del subjuntivo correspon-
diente a una 1ª persona ϝίδω. En los textos micénicos apenas aparece un
testimonio21 que se pueda interpretar como subjuntivo, estos son escasos
debido al carácter de los textos, de modo que parece demasiado arriesgado
interpretarlo como tal.
3 nueva propuesta
Tras revisar las distintas interpretaciones que se han hecho acerca de
nuestro término propongo que o-wi-de-ta-i, ὀϝιδέρτᾱhι, es un compuesto
en dativo plural formado por *ὄϝις (oveja) + δέρω (desollar) al cual se le
añadiría el sufijo de agente -τᾱς, cuyo uso para la formación de nombres
compuestos de agente es bastante frecuente en griego micénico22. El verbo
δέρω aparece en Homero23 con el significado de «desollar un animal» en
un contexto sacrificial. Estos personajes pueden estar relacionados con
el ritual de separar la carne de la piel para ofrecérsela a los dioses. En los
textos micénicos, además de la palabra para sacerdote i-je-re-u, aparecen
otros nombres relacionados con oficios religiosos como ka-ra-wi-po-ro
(«portadora de la llave»), de modo que quizá la persona que realizaba esta
acción de separar la carne de la piel tuviera este nombre e incluso puede
que fueran unos sacerdotes del culto a Posidón.
Esta propuesta queda reforzada si observamos el contexto donde aparece
o-wi-de-ta-i ya que se encuentra seguido por un término y un ideograma,
concretamente en las líneas 4 y 8, que nos pueden permitir aclarar el sig-
nificado de este vocablo. Estos son ko-wo, que se interpreta como *κῶϝος
(gr. clásico κῶας) que significa «piel de cordero, vellocino», y el ideograma
*153 que representa una piel de animal, probablemente de una oveja. Creo
que es bastante significativo que siendo Posidón un dios tan importante en
20
J. L. Perpillou, 1984, 205 ss.
21
te-re-ja (PY Eb 149.1; Eb 495.1; Ep 613.2), aunque también es posible que se pueda
interpretar como una forma de presente de indicativo.
22
A. Leukart, Die frühgriechischen Nomina auf -tās und -ās. Viena: Akademie der Wissens-
chaften, 1994.
23
Il. 7.316; 23.167. Od 10.553; 11.46.
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Actas Rioja [Link] 536 30/3/15 16:07
Án gel Ló pe z C hala
Pilo y al cual se le hacen una gran cantidad de ofrendas, como está testi-
moniado en otras tablillas, no aparezcan o-wi-de-ta-i y ko-wo en ninguna
otra.
La elección de esta interpretación también puede verse apoyada por un
testimonio mitológico. Sabemos que Posidón fue ocultado en un rebaño por
su madre Rea cuando nació para que no fuera devorado por Crono. Pero
el testimonio mitológico más clarificador que tenemos es que Posidón se
presentó ante Teófane en forma de carnero y engendró un carnero alado,
que sería el vellocino de oro.
Relacionado con lo anterior, Apolonio de Rodas a lo largo de su Argo-
náutica utiliza el término κῶας (ko-wo) para referirse al vellocino de oro.
Este término también es usado con anterioridad por Homero en la Odisea24
para referirse a una zalea con la que se cubría una silla o un trono.
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Actas Rioja [Link] 538 30/3/15 16:07
PAPELES SEMÁNTICOS Y FORMACIÓN
DE PALABRAS: EL SUFIJO GRIEGO - ΤΗ Σ
E uge n io R . L ujá n Ma rtín ez
Universidad Complutense
erlujan@[Link]
Resumen — El sufijo -της / -τᾱς se empleó originalmente para formar nombres de
Agente. La extensión semántica que permitió su uso para nombres de Instrumento
puede explicarse por elipsis en sintagmas en los que calificaba a sustantivos de refe-
rente no humano.
Palabras clave — Formación de palabras, semántica, nombres de Agente e Instrumento
SEMANTIC ROLES AND WORD FORMATION:
THE GREEK SUFFIX - Τ ΗΣ
Abstract — The Greek suffix -της / -τᾱς was originally used for deriving Agent nouns.
Its semantic extension to Instrumental nouns was motivated by ellipsis in phrases in
which a derivative in -της / -τᾱς qualified a noun referring to a non-human entity.
Keywords — Word formation, semantics, Agent and Instrumental nouns
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Papeles se m ánticos y fo r m ación de palabr as
1 Introducción 1
Es muy frecuente que los procedimientos de formación nominal sean
polisémicos y los sustantivos que se crean conforme a ellos correspondan
a papeles semánticos diferentes, como sucede en los siguientes casos2:
Sufijo inglés -er:
a) fighter «luchador» Agente
b) cooker «cocina» Instrumento
Sufijo español -dor:
a) vendedor Agente
b) destornillador Instrumento
c) comedor Ubicación
Tradicionalmente se había pensado que este tipo de polisemia se debía
a una extensión semántica, por metáfora o por metonimia3. Sin embargo,
en algunos trabajos recientes se ha intentado demostrar que una extensión
semántica así no está documentada tan claramente como se pensaba, sino
que lo que sincrónicamente aparecen como casos de polisemia son el re-
sultado de mecanismos y procesos tales como préstamo, homonimización
o elipsis, según han puesto de manifiesto Luschützky & Rainer (2011). Tras
revisar la ingente información que proporcionan en su trabajo sobre lenguas
pertenecientes a muy diversas familias, afirman:
[I]t would be premature to conclude that all cases of polysemy for which we
could not find an alternative account qualify as true instances of semantic
extension from agent to instrument. Since the extension account has widely
1
Este trabajo es parte del proyecto de investigación «Estudios de formación nominal:
lenguas paleohispánicas e indoeuropeas antiguas» (FFI2009-13292-C03-02).
2
Más ejemplos en Comrie & Thompson (1985), Luján (2010a) o Luschützky & Rainer (2011).
3
Véase la revisión crítica de Rainer (2005a) y para un análisis del sufijo inglés -er, Panther
& Thornburg (2002). Sobre el papel de la metáfora y la metonomia en el cambio semántico
cf. Luján (2010b: 306-308). Para Croft (2003: 262) el cambio semántico típico en los procesos
de gramaticalización es, al menos en sus primeras etapas, un caso de polisemia, que define
como «una cadena de significados o usos relacionados». La polisemia haría así posible el
cambio semántico, lo que parece cierto, pero no debe olvidarse que en sí la polisemia surge
básicamente por metáfora o metonimia, con lo que en último término explicar el cambio
semántico a través de la polisemia es llevar el problema un estadio más atrás.
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Actas Rioja [Link] 540 30/3/15 16:07
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been taken for granted in the literature up to now, scholars seem not to have
felt obliged to provide explicit diachronic accounts of the exact pathway of
semantic change. In fact, we do not know of any single study of such a kind.
Tal conclusión me ha llevado a revisar la evidencia con la que a este
respecto contamos para los sufijos griegos que sirven para la expresión de
nombres de agente y de otros papeles semánticos. Aquí voy a ocuparme de
uno de los sufijos de agente más productivos en griego antiguo, -της / -τᾱς,
y de su evolución semántica.
La base empírica para mi análisis ha sido el corpus de nombres en
-της / -τᾱς de LSJ. He analizado los significados de cada palabra y cuando
resultaba necesario para interpretar adecuadamente el papel semántico que
había que atribuirle, he revisado los contextos. Para ello me he servido
del disco 4 del Thesaurus Linguae Graecae de la Universidad de California
en Irvine y el programa «Diogenes».
2 El sufijo griego - της / - τᾱς
2.1 Presentación de los datos
Los datos para estudiar la historia del sufijo -της / -τᾱς son diferentes de
los que tenemos para otros sufijos de agente en griego, como -τηρ. De
entrada, -της / -τᾱς carece de correspondencias directas en las otras lenguas
indoeuropeas, por lo que debe explicarse como un desarrollo propio del
griego (Chantraine 1933: 310)4.
El sufijo -της / -τᾱς puede añadirse a bases verbales y nominales, lo que
ha llevado a algunos estudiosos a diferenciar entre dos sufijos (Balles 2008:
182 y 212-213). Sin embargo, parece preferible la explicación unificada tra-
dicional: el sufijo habría sido originalmente denominal y posteriormente se
habría expandido a bases verbales. Un cambio así puede entenderse como
una ampliación de la entrada de la regla de formación de palabras mediante
este sufijo. Probablemente, el cambio ha sido posible por reanálisis en for-
maciones en las que era imposible diferenciar si la base era un sustantivo o
un verbo, ya que el resultado habría sido el mismo en ambos casos. Es lo
que ocurre con formaciones como estas (Chantraine 1933: 313-314):
4
Un estudio exhaustivo sobre el sufijo, aunque desde otra perspectiva, en Leukart (1994).
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Actas Rioja [Link] 541 30/3/15 16:07
Papeles se m ánticos y fo r m ación de palabr as
ἀσπιστής «guerrero armado con escudo» (cf. ἀσπίς «escudo», ἀσπίζω «pro-
teger (con un escudo)»), κορυστής «que lleva casco» (cf. κόρυς «casco», κο
ρύσσω «proveer de casco»), μαχήτης «combatiente» (cf. μάχη «lucha, batalla»,
μάχομαι «luchar»)
En cambio, si se acepta la alternativa de que se trata de dos sufijos dife-
rentes, resulta muy difícil (si no imposible) dar una explicación adecuada
del origen del sufijo deverbal en griego.
El sufijo -της/ -τᾱς ha tenido varios valores en griego antiguo. Entre ellos
hay que señalar su utilización como un sufijo denominal «individuativo»
que servía para caracterizar a una persona por su pertenencia a un grupo
social determinado o por algún rasgo u objeto con el que se relacionaba
especialmente. Este tipo de derivación puede tener una interpretación
agentiva desde las tablillas en lineal B, en las que encontramos nombres
como estos:
a-ko-ro-ta ἀγροτᾱς «campesino» (cf. ἀγρός «campo»), ru-ra-ta-e λυρα(σ)-τᾱhε
[dual] «tañedor de lira» (cf. λύρα «lira»)
Ejemplos en los textos posteriores son:
ναύτης «marino» (cf. ναύς «barco»), τεχνίτης «artesano» (cf. τέχνη «arte, ofi-
cio»), τοξότης «arquero» (cf. τόξος «arco»)
Ya desde los textos micénicos están atestiguados también nombres de
agente deverbales formados mediante el sufijo -της / -τᾱς:
e-re-ta ἐρετᾱς «remero» (cf. ἐρέσσω «remar»), e-qe-ta lit. «seguidor» (cf. ἑπέ
τᾱς, ἕπομαι «seguir»), ku-na-ke-ta κυναγητᾱς «cazador» (lit. «que lleva a los
perros»), ra-wa-ke-ta λᾱϝαγητᾱς (lit. «que guía al pueblo»).
Entre los ejemplos posteriores en Homero tenemos:
ἀγορητής «orador», ἀκοντιστής «tirador de jabalina» (cf. ἀκοντίζω «arrojar la
jabalina»), ἀλήτης «errante, vagabundo» (cf. ἀλάομαι «errar, vagar»), δέκτης
«que recibe, mendigo» (cf. δέχομαι «recibir, aceptar»)
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E uge nio R . L ujá n Ma rt í n ez
Desde un punto de vista semántico alguno de los nombres formados
mediante el sufijo -της / -τᾱς no son Agentes sino Fuerzas5, como ἀήτης
«ráfaga» y «viento» (cf. ἄω / ἄημι «soplar»). También es interesante señalar
que el sufijo ha servido para la formación de nombres de animales, que son
Agentes menos prototípicos.
δρῠοκολάπτης «pájaro carpintero» (cf. δρῦς «roble, encina», κολάπτω «gol-
pear»), ἠχέτης «que suena» y «chicharra» (cf. ἠχέω «sonar, hacer ruido»), ἀμ
μοδύτης «que se esconde en la arena, un tipo de serpiente» (cf. ἄμμος «arena»
y δύω «hundirse, ocultarse»)
Como se sabe, el sufijo -της / -τᾱς fue productivo para la formación de
nombres de agente a lo largo de la historia de la lengua griega e, incluso,
en el grupo dialectal jónico-ático y la koiné reemplazó al sufijo -τηρ como
procedimiento de más rendimiento para la formación de nombres de agente
deverbales.
Pero desde el punto de vista semántico lo que nos interesa destacar es que
mediante este sufijo no sólo se formaron nombres de agente, sino también
palabras con otros valores. Así, tenemos nombres de objetos inanimados
como:
διαβήτης «compás», «nivel (de albañil)», «sifón» (cf. διαβαίνω «abrir las piernas»,
«cruzar»), ἐμβάτης «escarpín (de fieltro)» (cf. ἐμβαίνω «subirse a, meterse en»),
ἐπενδύτης «prenda exterior de ropa» (cf. ἐπενδύω «poner encima»), ὑποδύτης
«ropa interior» (cf. ὑποδύω «poner debajo»), ἀμφιδέτης «yugo», «collar» (cf.
ἀμφιδέω «atar alrededor»), ἐμβρυοθλάστης «instrumento para extraer el feto»
(cf. ἔμβρυον «embrión» y θλάω «triturar»), γαστρόπτης «vasija para cocinar
tripas o hacer embutidos» (cf. γαστήρ «tripa» y ὀπτάω «cocer»)
Desde el punto de vista semántico estas formaciones no pueden ser con-
sideradas como Agentes al carecer de los rasgos prototípicos, [ + animado]
y [ + control], que permiten identificar a estos. En cambio, presentan el
rasgo típico de los Instrumentos, [ + manipulable]. En función de lo que
indicábamos en § 1, resulta interesante plantearse cómo se ha producido
5
Las Fuerzas no tienen el rasgo [ + control] de los Agentes prototípicos y se diferencian
de los Instrumentos en que carecen del rasgo [ + manipulable].
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Actas Rioja [Link] 543 30/3/15 16:07
Papeles se m ánticos y fo r m ación de palabr as
este cambio semántico en griego, pues en los testimonios más antiguos el
valor de este sufijo es claramente de Agente.
2.2 Interpretación
De las posibilidades de surgimiento de la polisemia en los nombres de Agente
que señalan Rainer (2005a, 2005b) y Luschützky & Rainer (2011) hay que
excluir de entrada el préstamo y la homonimización como explicaciones
del desarrollo de la polisemia de -της / -τᾱς. No hay razón para pensar
que en alguno de sus valores este sufijo sea un préstamo ni tampoco se ha
producido una evolución fonética que haya hecho converger en la misma
forma dos sufijos originariamente diferentes.
Otra de las posibilidades que se plantean en esos trabajos es que la poli-
semia surja a partir de los usos como nombres abstractos o de acción de las
palabras formadas mediante el sufijo en cuestión. Al analizar exhaustiva-
mente el corpus de los nombres en -της / -τᾱς en griego, se puede llegar
a encontrar algún ejemplo de nombre de ese tipo, como γνώστης, que
significa «sabedor» y quizá también «garantía», según la interpretación de
LSJ para el sintagma γ. τῆς πίστεως en Plu. Flam.46. Sin embargo, al igual
que sucede con el sufijo -τηρ, no deja de ser extremadamente raro que los
nombres en -της / -τᾱς sean abstractos o nombres de acción, por lo que
tampoco puede buscarse aquí el origen de la polisemia Agente-Instrumento
para el sufijo.
Tampoco parecen haber tenido un papel fundamental en el desarrollo de la
polisemia del sufijo las extensiones semánticas por metáfora o metonimia de
palabras concretas. En la gran mayoría de los casos, las palabras formadas con
el sufijo -της/ -τᾱς en griego solo se refieren a uno de los papeles semánticos.
No obstante, hay algunos ejemplos en los que la misma palabra sirve para
la expresión de dos papeles semánticos diferentes (Agente e Instrumento).
Tal es el caso, por ejemplo, con ἐμβάτης, que se documenta por primera
vez (siglo IV a.C.) en referencia a un tipo específico de calzado y sólo en
época posterior (época imperial) aparecerá en una inscripción (ISmyrna
726.5) con el significado de «el que entra [en un recinto sagrado]»7. Así pues,
6
No así en el D G E vol. IV, donde para ese pasaje se ofrece la traducción «garante».
7
DGE vol. VII, s.u. El segundo significado mencionado no aparecía en LSJ.
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E uge nio R . L ujá n Ma rt í n ez
su uso como nombre de Instrumento es anterior a su uso como nombre
de Agente y ambos significados se explicar mejor si se entiende que han
surgido de forma independiente uno de otro y no el más reciente como
extensión semántica a partir del que se atestigua antes. Algo similar sucede
con ἀντιστάτης, cuyo sentido habitual es «oponente, adversario», pero es
empleado por Herón (Hero Bel. 91.9) con el sentido de «viga vertical»8. O
con la palabra ἐρέτης «remero», usada en plural en el sentido de «remos»
en AP 6.4.6 (Leon.). Estos ejemplos pueden interpretarse, en perspectiva
de semántica de prototipos, como manifestaciones de las fluctuaciones
características en las fronteras de una categoría, lo que diacrónicamente
supone que a lo largo de la historia de una palabra pueden darse cambios
de significado de carácter incidental y transitorio (Geeraerts 1997: 22-25).
Un aspecto interesante que diferencia al sufijo -της / -τᾱς del sufijo
-τηρ es que las palabras formadas mediante él aparecen con frecuencia en
función adjetival. Tenemos algún sintagma como χιτὼν εὐνητήρ «túnica
para dormir» (cf. εὐνάω «dormir») en [Link]. 920, o ἐνδυτὴρ πέπλος
«peplo para ponerse» (cf. ἐνδύω «poner(se)») en S. Tr. 674. Con -της
encontramos ἀλέτης «molinero» calificando a ὄνος «burro» en G D I 4992
(Gortina V a.C.). Y una palabra como ἐργάτης «trabajador» puede aparece
en usos adjetivales: ἐργάτης ἀνήρ (Theoc. 10.9), οὑργάτης λεώς (Ar. Pax
632), βοῦς ἐργάτης (Archil. 39) o ἐργάτης στρατηγός (X. Cyr. 1.6.18). Esto
sucede ya desde los poemas homéricos, donde encontramos, por ejemplo,
βύκτης «aullante, ululante» en la expresión (gen. plu.) βυκτάων ἀνέμων
«de los aullantes vientos» (Od. 10.20)9 o ἀλφηστής, sólo documentado en
la expresión ἀνέρες ἀλφησταί «hombres que se ganan el sustento» (cf. ἀλ
φάνω «producir, ganar») en Od. 1.349, entre otros, o ἀγρευτής «cazador»
en κύνες ἀγρευταί «perros de caza» (Sol. 23).
Así pues, a la vista de la frecuencia de ejemplos como los anteriores,
parece probable que el valor instrumental del sufijo -της / -τᾱς surgiera
por elipsis a partir de sintagmas en los que la formación en -της/ -τᾱς
acompañaba a un sustantivo referido a un objeto. Se trataría, por tanto,
de un caso que entraría dentro de la categoría correspondiente analizada
por Luschützky & Rainer (2011).
Sin embargo, no parece que podamos quedarnos satisfechos únicamente
8
DGE vol. II, s.u.
9
Luego sustantivado como «huracán» (nombre de Fuerza) en Lyc. 738 y 756.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 539-548 545
Actas Rioja [Link] 545 30/3/15 16:07
Papeles se m ánticos y fo r m ación de palabr as
con identificar el proceso, pues una evolución así plantea una cuestión
interesante desde el punto de vista teórico a la que merece prestar aten-
ción. Conceptualmente la evolución semántica Agente > Instrumento en
los procedimientos de formación de palabras debe mantenerse aparte de
las otras posibilidades que mencionan Luschützky & Rainer (2011). En los
casos de préstamo, homonimización y polisemia de los nombres de acción
no se ha producido una extensión semántica Agente > Instrumento ni
Instrumento > Agente. Sin embargo, no sucede lo mismo en los cambios
debidos a elipsis: si un sufijo llega a desarrollar un valor de Instrumento
por elipsis, lo que sucede es que la extensión semántica se ha producido
con anterioridad, pero ha habido extensión semántica.
Podemos ilustrar esto con ejemplos de otras lenguas, como el siguiente.
En francés podemos decir produit nettoyant «producto de limpieza», pero
no **cours nettoyant (en el sentido de un «curso de limpieza», esto es, «un
curso sobre cómo limpiar»). Si produit nettoyant es posible, quiere decir
que el sufijo -ant puede tener un valor instrumental. De lo contrario,
tendríamos que asumir que se ha convertido en un sufijo de relación con
un significado general «relativo a X» o «que tiene que ver con X», lo que
claramente no es el caso, como se pone de manifiesto si comparamos los
siguientes sintagmas integrados por formas en -ant, -uel e -ique:
produit de nettoyage / produit nettoyant / produit mensuel / produit politique
cours de nettoyage / **cours nettoyant / cours mensuel / cours politique
3 Conclusiones
Los recientes trabajos de Luschützky & Rainer tienen el mérito de haber
puesto de manifiesto que la extensión semántica Agente > Instrumento no
puede darse por supuesta sin más, según se asumía anteriormente. Resulta
necesario hacer un esfuerzo para precisar el análisis diacrónico del surgi-
miento de pautas de polisemia en las lenguas concretas cuando contamos
con los datos para ellos, como es el caso del sufijo -της / -τᾱς en griego.
Sin embargo, creo que no podemos afirmar que la extensión semántica
Agente > Instrumento no está documentada. Y, por otro lado, es necesario
constatar que se cuando se produce una evolución semántica debida a elipsis,
como parece que ocurre con -της / -τᾱς en griego, no puede considerarse,
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Actas Rioja [Link] 546 30/3/15 16:07
E uge nio R . L ujá n Ma rt í n ez
al menos en todos los casos, prueba de que no ha tenido lugar una exten-
sión semántica Agente > Instrumento, puesto que la extensión semántica
tiene que haberse producido con carácter previo para que resulte posible
la combinación de la formación que originariamente tenía valor agentivo
con nombres de inanimados con los que su valor no puede ser agentivo,
sino instrumental.
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FUNCIONES DISCURSIVA S DE LA COMPARACIÓN
ECUATIVA: LA CORRELACIÓN ΩΣΠΕΡ … ΟΥΤ ΩΣ
Ra fael Ma rtín ez Vázquez
Universidad de Sevilla
rmartinez@[Link]
Resumen — Se presentan dos tipos de comparación ecuativa, la descriptiva y la argu-
mentativa. La primera expresa una relación hipotáctica en el nivel (representativo) de
la estructura oracional, mientras que la segunda expresa una relación paratáctica en el
nivel (presentativo) de la organización del discurso, que se aproxima tanto a la relación
ilativa como a la relación aditiva, expresadas ambas por conectores argumentativos.
Palabras clave — adverbios conjuntivos, comparación ecuativa, conectores
argumentativos
DISCURSIVE FUNCTIONS OF THE EQUATIVE
COMPARISON: THE CORRELATES ΩΣ ΠΕ Ρ … ΟΥ Τ ΩΣ
Abstract — The author presents two types of equative comparisons: descriptive and
argumentative. The former expresses a hypotactic relation at the (representative)
level of sentence structure whereas the latter expresses a paratactic relation at the
(presentative) level of discourse organization, which is close to both the ilative and
additive relations rendered by argumentative connectors.
Keywords — conjunctive adverbs, equative comparison, argumentative connectors
1 Presentación
El presente estudio se enmarca en un proyecto de investigación1 sobre ad-
verbios conjuntivos (Crespo 2009). El objeto de este estudio es el adverbio
1
Proyecto FFI 2009-13908-C03-03: «Los adverbios conjuntivos en Heródoto y en la prosa
helenística: un capítulo desatendido de la gramática griega».
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Fu n cio n es discu r si vas de la com par ación ecuativa
οὕτως, del que varios usos conjuntivos han sido ya identificados: consecu-
tivo, ilativo, «epimítico» (Ruiz Yamuza 2011), estructurador informativo
(Martínez 2011b), recapitulativo ( Jiménez 2011). En esta ocasión me centro
en los usos relacionados con el valor ecuativo del adverbio: «así» = «del
mismo modo». Por ello he reducido el estudio al empleo de la correlación
ecuativa o similativa ὥσπερ… οὕτως, donde el valor comparativo del
adverbio es patente2.
2 Dos tipos de comparación
El análisis llevado a cabo permite diferenciar dos construcciones que he
denominado comparación descriptiva y comparación argumentativa, en
atención al tipo de texto en que se encuentran, y cuyas propiedades rele-
vantes esbozo en el cuadro siguiente:
Comparación Comparación
descriptiva argumentativa
Tipo textual3 descripción argumentación
Función semántica manera soporte argumentativo
(intensidad…) ( justificación)
Estatus informativo4 οὕτως y ὥσπερ ὥσπερ presupositivo -
asertivo οὕτως asertivo
Relación sintáctica hipotaxis (adjunto) parataxis (conjunto)5
2
El corpus analizado incluye fundamentalmente la prosa de Heródoto, Tucídides, Jeno-
fonte, Polibio, Plutarco y Estrabón, pero se discuten igualmente ejemplos de otros autores
tomados de las Gramáticas.
3
Cf. Martínez (2011a), donde trato sobre la relación entre tipología textual y valor con-
juntivo del adverbio. Dejo de lado el símil, que se encuentra, sobre todo, en determinados
tipos textuales narrativos y que es esencialmente descriptivo pero comparte algunos rasgos
con la comparación argumentativa. En los tipos textuales expositivos abundan tanto ὥσπερ
como οὕτως, de sentido comparativo, empleados como reformuladores ejemplificativos.
El primero introduce un ejemplo con estatus de presuposición: «como, por ejemplo» y el
segundo lo hace como aserto: «así, por ejemplo». Pero este valor no es propio de la correla-
ción, sino de las formas aisladas, por lo que tampoco lo trato aquí. Entiéndase en todo caso
que el cuadro refleja dos prototipos, no dos categorías cerradas, que explican buena parte,
pero no la totalidad de los usos.
4
He identificado la estructura informativa de la construcción en la idea de que esta es-
tructura es relevante a la hora de fijar el estatus sintáctico del adverbio (cf. Martínez 2011c).
5
Pueden entenderse como extremos de una escala, más que como dos polos opuestos,
según hemos expuesto en Martínez & Ruiz (2011).
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Ra f ael Ma rtíne z Váz quez
2.1 Comparación descriptiva
La comparación descriptiva6 se enmarca en secuencias del tipo textual
descriptivo. En ellas se evoca el segundo término como parámetro con
referencia al cual puede describirse el primer término de la compara-
ción, que tiene una función representativa, de modo que la subordinada
comparativa dota de contenido simbólico al adverbio cuya referencia es
meramente fórica:
(1) Isoc. 15.3227 οὕτω τυγχάνω βεβιωκὼς μέχρι ταύτης τῆς ἡμέρας ὥσπερ
προσήκει τοὺς εὐσεβεῖς. «Hasta el día de hoy resulta que he vivido así
como corresponde a los hombres piadosos.»
(2) X. An. 7.2.28 ἐγένετο οὕτως ὥσπερ σὺ ἔλεγες. «Sucedió así, como tú
decías.»
Tanto el adverbio como la subordinada expresan la manera8 en que
algo sucede o alguien actúa y se insertan en la parte asertiva de la oración,
de modo que podrían constituir la respuesta a una hipotética interroga-
ción parcial introducida por πῶς, ¿Cómo sucedió? –Así, como tú decías. En
el plano sintáctico se percibe que el adverbio – así como la subordinada
correferente – está estrechamente vinculado al predicado y tiene alcance
estructural sobre éste. En consecuencia, el grado de integración de la su-
bordinada en la principal es elevado. Puede decirse que adverbio relativo
y correlativo funcionan como adjuntos9.
2.2 Comparación argumentativa
La correlación documenta más casos de este tipo de comparación que del
6
Esta construcción es descrita en las gramáticas como el tipo central, cuando no el único
tipo tratado. Normalmente se expresa mediante el adverbio relativo sin correlato.
7
Biraud (1984:167). Como la mayoría de autores, ella sólo estudia este tipo descriptivo,
expresión de «identidad de manera, cualidad o cantidad».
8
También pueden expresar otras relaciones, como intensidad, conformidad, proporción,
acuerdo. Pero estas diferencias no son relevantes en este contexto.
9
El posible estatus argumental del adverbio en el 2º ejemplo no es relevante aquí.
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Fu n cio n es discu r si vas de la com par ación ecuativa
anterior. Un ejemplo claro en que la expresión denota una analogía entre
dos situaciones y no una manera de ser o de obrar, es el siguiente:
(3) Plb. 1.14.6 ὥσπερ γὰρ ζῴου τῶν ὄψεων ἀφαιρεθεισῶν ἀχρειοῦται τὸ
ὅλον, οὕτως ἐξ ἱστορίας ἀναιρεθείσης τῆς ἀληθείας τὸ καταλειπόμενον
αὐτῆς ἀνωφελὲς γίνεται διήγημα. «Igual que, arrancados los ojos de un
animal, se encuentra incapacitado del todo, así, arrancada la verdad de
la historia, lo que queda de ella resulta un cuento sin provecho».
El contexto es argumentativo y la construcción comparativa se emplea
para construir una argumentación, un razonamiento analógico. El adver-
bio no expresa la manera en que algo sucede, esto es, ni la forma en que
ha de arrancarse la verdad a la historia, ni la forma en que la historia se ve
relegada a un mero cuento sin provecho. Consecuentemente, no puede ser
respuesta a una interrogación parcial mediante el adverbio πῶς. Obsérvese
el ejemplo siguiente:
(4) X. Mem. 4.2.12 – ἆρ’ οὖν, ἔφη, τῶν δικαίων ἐστὶν ἔργα ὥσπερ τῶν τε
κτόνων; – ἔστι μέντοι, ἔφη. – ἆρ’ οὖν, ἔφη, ὥσπερ οἱ τέκτονες ἔχουσι
τὰ ἑαυτῶν ἔργα ἐπιδεῖξαι, οὕτως οἱ δίκαιοι τὰ αὑτῶν ἔχοιεν ἂν ἐξη
γήσασθαι; « – ¿Y no tienen, dijo, los hombres justos sus obras como los
carpinteros? – Sí, claro. – Entonces, pues, igual que los carpinteros pueden
exhibir sus obras, ¿así los justos podrían explicar las suyas?»
La analogía se ha establecido explícitamente. Es ya parte del bagaje
presupositivo. Por tanto, la cuestión no es si una situación se da de manera
análoga a otra, sino si, dado que son análogas y que una de ellas se da, se
puede concluir que la otra situación se da igualmente. La construcción no
expresa una mera semejanza entre dos situaciones, sino una relación lógica
entre dos proposiciones.
El comportamiento de estas construcciones ante la negación también
difiere sensiblemente. Si bien la forma negativa de la comparación descriptiva
sería: οὐκ ἐγένετο οὕτως ὥσπερ σὺ ἔλεγες, «no sucedió así como decías»
– lo que implica que sucedió, pero de otra manera –, la forma negativa de
la comparación argumentativa es más compleja:
(5) X. Mem. 1.5.3 καὶ γὰρ οὐχ ὥσπερ οἱ πλεονέκται τῶν ἄλλων ἀφαιρούμενοι
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Ra f ael Ma rtíne z Váz quez
χρήματα ἑαυτοὺς δοκοῦσι πλουτίζειν, οὕτως ὁ ἀκρατὴς τοῖς μὲν ἄλλοις
βλαβερός, ἑαυτῷ δ’ ὠφέλιμος, ἀλλὰ κακοῦργος μὲν τῶν ἄλλων, ἑαυτοῦ
δὲ πολὺ κακουργότερος. «Pues, no es el caso que, así como los avaros,
que privan de bienes a los demás, parecen enriquecerse a sí mismos,
igualmente el vicioso sea perjudicial para los demás y beneficioso para sí,
sino que es dañino para los demás y mucho más dañino para sí mismo.»
No se afirma que una situación se da de manera distinta que otra situa-
ción, sino que una situación no se puede deducir de la otra y, por tanto, no
se da. En suma, la interrogación y la negación parcial no resultan viables
en la comparación argumentativa.
Finalmente, se aprecia que el grado de subordinación de la comparativa,
así como su integración en la oración que le sigue es muy bajo. La relación
se asemeja más a una relación paratáctica. Obsérvese la puntuación que
ofrecen los editores en este pasaje:
(6) Plut. Cim. 2.4 ὥσπερ γὰρ τοὺς τὰ καλὰ καὶ πολλὴν ἔχοντα χάριν εἴδη
ζῳγραφοῦντας, ἂν προσῇ τι μικρὸν αὐτοῖς δυσχερές, ἀξιοῦμεν μήτε
παραλιπεῖν τοῦτο τελέως μήτ’ ἐξακριβοῦν· τὸ μὲν γὰρ αἰσχράν, τὸ δ’
ἀνομοίαν παρέχεται τὴν ὄψιν· οὕτως ἐπεὶ χαλεπόν ἐστι, μᾶλλον δ’ ἴσως
ἀμήχανον, ἀμεμφῆ καὶ καθαρὸν ἀνδρὸς ἐπιδεῖξαι βίον, ἐν τοῖς καλοῖς
ἀναπληρωτέον ὥσπερ ὁμοιότητα τὴν ἀλήθειαν.
3 Análisis discursivo de ambas construcciones
Por todo lo visto hasta ahora puede realizarse el siguiente análisis discur-
sivo10. En la comparación descriptiva se percibe un único acto comunica-
tivo, una sola unidad temática. La relación que se establece entre las dos
oraciones tiene lugar en el nivel representativo, no en el nivel presentativo:
movimiento (acto),
En la comparación argumentativa, por el contrario, se perciben dos
actos comunicativos, uno de los cuales es subsidiario del otro y expresa
una relación retórica (Kroon 1995) de soporte argumentativo:
10
Siguiendo el método de Kroon (1995: 77-79).
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Fu n cio n es discu r si vas de la com par ación ecuativa
movimiento ([acto 1 ] posición [acto 2 ] soporte )
La presencia de dos unidades temáticas o comunicativas se aprecia con
mayor claridad, si cabe, en el ejemplo siguiente, que representa un tipo
especial descrito regularmente en las gramáticas11:
(7) D. 40.45 ὑμεῖς δ’, ὦ ἄνδρες δικασταί, μάλιστα μέν, ὥσπερ αὐτοὶ οὐκ
ἂν ἀξιώσαιτε κακῶς ἀκούειν ὑπὸ τῶν ὑμετέρων παίδων, οὕτω μηδὲ
τούτῳ ἐπιτρέπετε περὶ τοῦ πατρὸς βλασφημεῖν· «Mas, vosotros, jueces,
antes que nada, igual que no toleraríais que vuestros hijos hablasen mal
de vosotros, así tampoco permitáis a este que blasfeme contra su padre.»
Aquí los actos son de naturaleza ilocutiva diferente y podría proponerse
el siguiente análisis:
movimiento ([acto 1 ] orden [acto 2 ] justificación )
4 Tipo de relación argumentativa de la construcción
En su magnífica exposición de los marcadores discursivos del castellano,
Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4093) distinguen tres tipos de conec-
tores argumentativos:
Aditivos : unen a un miembro anterior otro con su misma
orientación argumentativa.
Consecutivos : conectan un consecuente con su antecedente.
Contraargumentativos : eliminan o atenúan alguna de las conclusiones que
pudieran inferirse de un miembro anterior.
La relación que expresan los conectores «analógicos» no encaja bien en
ninguno de estos grupos, sino que se encuentra a caballo entre los con-
secutivos o ilativos y los aditivos12. Entiendo que la analogía expresa una
11
El uso se vincula a las expresiones de deseo, pero pueden aparecer formas impresivas,
como el imperativo del ejemplo aducido, tomado de Smyth (1920).
12
Martin & Rose (2007) indican que «conjunctive expressions denote addition, modal
comparison, time or causality».
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Ra f ael Ma rtíne z Váz quez
relación ilativa en la medida en que presenta un término de la comparación
como inferencia lógica del otro término. Como soporte de lo que digo
presento el ejemplo siguiente, en que el autor hace referencia explícita a
esta inferencia:
(8) Plb. 6.47.413 ὥσπερ οὖν, ὅταν τοὺς ἐθισμοὺς καὶ νόμους κατίδωμεν
παρά τισι σπουδαίους ὑπάρχοντας, θαρροῦντες ἀποφαινόμεθα καὶ
τοὺς ἄνδρας ἐκ τούτων ἔσεσθαι καὶ τὴν τούτων πολιτείαν σπουδαίαν,
οὕτως, ὅταν τούς τε κατ’ ἰδίαν βίους τινῶν πλεονεκτικοὺς τάς τε κοινὰς
πράξεις ἀδίκους θεωρήσωμεν, δῆλον ὡς εἰκὸς λέγειν καὶ τοὺς νόμους
καὶ τὰ κατὰ μέρος ἤθη καὶ τὴν ὅλην πολιτείαν αὐτῶν εἶναι φαύλην.
«Pues, igual que, cuando observamos que las leyes y costumbres en cierto
pueblo son buenas, no dudamos en afirmar que tanto los ciudadanos
como su constitución serán buenos, así, cuando vemos que algunos son
ambiciosos en su vida privada y son injustos en sus actos públicos, es
evidente que con razón diremos que tanto las leyes como las costumbres
particulares y el estado entero son malos.»
Por otra parte, estas construcciones tienen un valor muy próximo al de
adición enfática que expresan construcciones comparativas en otras len-
guas14: like my wife, I also like movies. En la forma típica de la comparación
argumentativa el correlativo οὕτως va seguido de un καί aditivo:
(9) X. Mem. 1.2.24 Ἀλκιβιάδης, ὥσπερ οἱ τῶν γυμνικῶν ἀγώνων ἀθληταὶ
ῥᾳδίως πρωτεύοντες ἀμελοῦσι τῆς ἀσκήσεως, οὓτω κἀκεῖνος ἠμέλησεν
αὐτοῦ. «Alcibíades, igual que los atletas, cuando vencen con facilidad
en los juegos, descuidan su entrenamiento, así también él se descuidaba
a sí mismo.»
No se puede asignar un valor aditivo a la construcción comparativa
cuando dicho valor está expresado por partículas aditivas, pero es evidente
que hay una armonía perfecta entre ambas construcciones. No he localizado
ningún caso en que la construcción se emplee con valor próximo al de la
13
Véase Strb. 10.3.16 καὶ οὐκ ἀπεικός γε, ὥσπερ… οὕτω καὶ, o Strb. 11.11.5 εἰκὸς δέ,
ὥσπερ… οὕτω καὶ.
14
Haspelmath & Buchholz (1998: 319). Revuelta (2006 y 2007) entiende que la comparativa
es marca de foco aditivo. Mi interpretación es distinta, pero deudora de la suya.
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Fu n cio n es discu r si vas de la com par ación ecuativa
conjunción copulativa, como sucede en castellano con tanto… como, así
como o en griego moderno con καθώς και (Revuelta 2007). Pero sí puedo
aducir algún ejemplo extremo de esta sinergia entre ambas construcciones:
(10) X. Cyr. 1.6.18 λέγεις σύ, ἔφη, ὦ πάτερ, ὡς ἐμοὶ δοκεῖ, ὥσπερ οὐδὲ γε
ωργοῦ ἀργοῦ οὐδὲν ὄφελος, οὕτως οὐδὲ στρατηγοῦ ἀργοῦντος οὐδὲν
ὄφελος εἶναι. «¿Quieres decir, padre, que igual que (ni) un campesino
inactivo no tiene ningún provecho, así tampoco un general inactivo
tiene provecho alguno?»
(11) X. HG 2.4.9 δεῖ οὖν ὑμᾶς, ὥσπερ καὶ τιμὴν μεθέξετε, οὓτω καὶ τῶν
κινδύνων μετέχειν. «Es menester, pues, que vosotros, igual que vais a
participar en la gloria, así también toméis parte en los peligros.»
Ejemplos en los que la combinación de la estructura comparativa con
las conjunciones coordinantes prueba la relación paratáctica que expresan
y permite identificar su función como conjuntiva sin controversia posible.
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LOS TEMAS EN -U DEL GRIEGO.
UN ENFOQUE SEMÁNTICO
Car los Monzó Gallo
IES Berenguer Dalmau (Catarroja)
carmonga@[Link]
Resumen — A partir de la observación de la clasificación del léxico en buena parte
de las lenguas del mundo, proponemos analizar la categoría de los temas en -u del
griego desde una perspectiva semántica, considerando el tema nominal como una
agrupación léxica motivada. Para ello nos basamos principalmente en la comparación
del griego con lenguas que poseen clasificadores semánticos, como las bantúes, el
dyirbal… Trabajos de esta índole se han desarrollado para diversos grupos lingüísticos
desde hace tiempo dentro del marco metodológico de la Lingüística cognitiva y de
la tipológica, pero no han gozado de mucho éxito dentro de la Lingüística indoeu-
ropea. Pretendemos, pues, un acercamiento comparativo, tipológico y semántico a
los temas en -u del griego.
Palabras clave — temas en -u, Lingüística griega, semántica, tipología lingüística
GREEK U -STEMS. A SEMANTIC APPROACH
Abstract — After having studied lexical classification in world languages, we propose
to analyse the Greek u-stem category from a semantic perspective, considering the
noun stem as a lexically motivated association. Thus we will compare Greek with
languages possessing semantic classifiers, like Bantu or Dyirbal. These kinds of studies
have been developed for different language families in the methodological frame of
Cognitive and Typological Linguistics, but it has not reached a high level of success
in Indo-European Linguistics. Hence our aim is to approach the Greek u-stem noun
category from a comparative, typological and semantic point of view.
Keywords — u-stem, Greek Linguistics, Semantics, Linguistic Typology
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L os te m as en - u del g r iego . Un enf oque se má n tico
1 Introducción
La morfología nominal de las lenguas indoeuropeas se estudia habitualmente
distribuyendo sustantivos, adjetivos y pronombres en distintos temas, los
cuales representan agrupaciones léxicas. Nos preguntamos si tales conjuntos
no habrían respondido en algún momento a criterios semánticos. Con tal
objeto estudiamos los sustantivos de tema en -u del griego.
2 Temas en - U en griego
Por razones de espacio hemos tenido que limitar los datos con que trabaja-
mos. Así, en primer lugar, hemos omitido en nuestro estudio los adjetivos
de tema en -u y no hemos tenido en consideración los casos de posibles
antiguos temas en -u que hubieran pasado a tipos temáticos (¿κόρυ -ον?
«nuez») ni los términos con sufijo -υλος / -ύλη (κόνδυλος «puño», δάκτυ
λος «dedo», σφόνδυλος «vértebra - cuello», γόγγυλος «higo - puño > re-
dondo»…) a pesar de su evidente vinculación con el tema en -u. Tampoco
hemos tratado separadamente los temas en -ῡ (νέκυς…) ni los nombres raíz
(δρῦς…), por ser igual su comportamiento morfológico.
Mención aparte merecen los sustantivos de tema en -tu. También los
hemos eliminado de nuestro trabajo por constituir un grupo semánti-
camente definido de nombres con sentido verbal. Son antiguos nomina
actionis, que en griego, además, crearon también sustantivos numerales
(πεντακοστύς…; Chantraine 1979: 290-2; Schwyzer 1973: 506-7). Con
todo, no hay que descartar la posibilidad de que algunos sustantivos de
tema en -u enmascaren temas en -tu (ἄστυ, φῖτυ, ἴτυς), pues, dada la con-
fusión morfológica entre el tema en -u y el tema en -tu, es probable que
algunos sustantivos de tema en -u sean deverbativos con noción verbal
(ἄλυς, ἅρπυς, ἰσχύς…) y, al revés, que haya sustantivos de tema en -tu con
nociones concretas (ἄστυ, ἴτυς…).
Veamos a continuación el elenco léxico de sustantivos de tema en -u
con que hemos trabajado.
Dentro de los neutros hallamos ἄστυ «ciudad», βράθυ «sabina rastrera»,
γλάφυ «hueco», γόνυ «rodilla», δάκρυ «lágrima», δόρυ «tronco» > «lanza»,
κάχρυ «grano de planta», κόνδυ «recipiente», μέθυ «hidromiel», μίσυ «cal-
cantita», μῶλυ «hierba debilitadora», νᾶπυ «mostaza», πῶυ «rebaño», σῶρυ
«sulfato de cobre».
Entre los masculinos tenemos ἅρπυς «amor», (ἄ)σταχυς «espiga», βότρυς
«(racimo de) uvas», δίκτυς «milano colorado», ἔλλυες «tipo de animales de
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Actas Rioja [Link] 560 30/3/15 16:07
C a r los Mo n zó G allo
río», θρῆνυς «escabel», ἰθύς «plan», ἰχθῦς «pez», κάπυς «aliento», νέκυς «ca-
dáver», πέλεκυς «hacha», πῆχυς «(ante)brazo - codo», σκόλλυς «flequillo»,
υἱύς «hijo», φόρυς «ano».
Por último, son femeninos ἄλυς «agitación», ἀμάμαξυς «viña sostenida
por estacas», ἄρκυς «red», ἀτράφαξυς «armuelle», ἀχλύς «niebla», βρενθύς
«tipo de perfume», γένυς «mandíbula», γῆρυς «voz», δελφύς «matriz», δρῦς
«árbol - encina», ἔγχελυς «anguila», ἐμύς «tortuga», ἥρυς «heroína», ἰγνύς
«jarrete», ἰκνύς «ceniza - polvo», ἰλύς «limo», ἰξύς «(región de) los riñones»,
ἰσχύς «fuerza», ἴτυς «llanta», κάχρυς «cebada asada», κῖκυς «fuerza», κλεμμύς
«tortuga», κόκκυς «nuca», κόρθυς «montón de trigo», κρέμυς / χρέμυς «tipo
de pez», λιγνύς «fuego con humo espeso», μαζύς «amalgama», μάστρυς
«proxeneta» (hipocorístico), μίμαρκυς «ragú de morcilla», μίτυς «propóleos»,
νηδύς «vientre», οἰζύς «aflicción», ὄστρυς «carpe negro», ὀσφῦς «cadera»,
ὀφρῦς «ceja», ῥάπυς / ῥάφυς «nabo», σίκυς «pepino», πίτυς «pino», πληθύς
«multitud», σῦς «cerdo», ὗς «cerdo - jabalí», χέλυς «tortuga».
2.1 Características del tema en -u del griego
El tema en -u del griego presenta dos características esenciales que nos han
empujado a hacerlo objeto de un estudio semántico; primero, el conjunto
de sustantivos es cuantitativamente reducido (ca. 70 sustantivos), ergo su
estudio es abarcable; segundo, la postulable gran antigüedad de este grupo
léxico, dado su carácter conservador, marginal y arcaico (Chantraine 1979:
119), manifiesto en su tendencia a asimilar estos sustantivos a otros temas
nominales (δάκρυ > δάρκυον, νέκυς > νεκρός…).
También resulta característica la presencia de un grupo – ¿nuclear? – de
términos de carácter afectivo y popular, con reduplicaciones (κῖκυς…),
alteraciones consonánticas (ῥάπυς / ῥάφυς…) o geminaciones (σκόλλυς…),
que avalarían el carácter parcialmente popular o familiar de este tipo flexivo,
así como la presencia de palabras pertenecientes al lenguaje infantil (ἀπφῦς),
y el hecho de haber servido para crear hipocorísticos, como Ἀγέλλυς de
Ἀγελάος etc. (Schwyzer 1973: 463; Fick & Bechtel 1894: 15-26).
Finalmente, llama la atención la abundancia de sustantivos femeninos
(41 sustantivos) en detrimento de masculinos (14 sustantivos) y neutros (14
sustantivos).
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L os te m as en - u del g r iego . Un enf oque se má n tico
2.2 Semántica de los temas en -u griegos
Los intentos de la Lingüística griega por describir semánticamente los temas
en -u coinciden en reconocer una falta de unidad semántica en este tema
nominal. Chantraine (1979: 120) entiende que hay diversidad de campos
semánticos y Martínez (1996: 277) insiste en que no hay razón que dé al-
gún sentido inequívoco a estos términos. Sí aísla Martínez (1996: 278), en
cambio, dos tipos de sustantivos bien definidos semánticamente a los que
nos hemos ya referido: los nombres de acción en -tu y los hipocorísticos,
que abarcarían términos del habla familiar o infantil (ἀπφῦς, ἔλλυς…) y
ciriónimos en -υς.
En fin, he aquí una propuesta de clasificación partiendo del concepto
tradicional de campo semántico1:
• animales: δίτκυς, ἔγχελυς, ἔλλυες, ἔμυς, ἰχθύς, κλεμμύς, κρέμυς,
πῶυ, σῦς, ὗς, χέλυς.
• árboles: δόρυ, δρῦς, ὄστρυς, πίτυς.
• elementos vegetales y sus productos: ἄσταχυς, ἄσχυ, ἀτράφαξυς, βό
τρυς, βράθυ, γλάφυ, ἰλύς, κάχρυ, κάχρυς, μίτυς, μῶλυ, νᾶπυ, ῥάπυς,
σίκυς.
• minerales: μίσυ, σῶρυ.
• instrumentos hechos por el hombre: ἀμάμαξυς, ἄρκυς, ἄστυ, βρεν
θύς, δόρυ, θρῆνυς, ἰτύς, κόνδυ, κόρθυς, μαζύς, μέθυ, μίμαρκυς,
πέλεκυς.
• partes del cuerpo: γένυς, γόνυ, δάκρυ, δελφύς, ἰγνύς, ἰξύς, κόκκυς,
νέκυς, νηδύς, πῆχυς, ὀσφῦς, ὀφρῦς, σκόλλυς, φόρυς.
• parentesco: υἱύς.
• moción femenina: ἥρυς.
• abstractos: ἄλυς, γῆρυς, ἰθύς, ἰσχύς, κῖκυς, οἰζύς, πληθύς.
• términos del habla infantil, familiar: ἀπφῦς, ἔλλυες, κλεμμύς, μάσ
τρυς, σκόλλυς.
• brumas: ἀχλύς, κάπυς, ἰκνύς, λιγνύς.
1
Nota bene: algunos términos aparecen clasificados en dos grupos por adecuarse a ambas
clasificaciones.
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C a r los Mo n zó G allo
3 Categorización
Las clasificaciones léxicas se dan en muchas lenguas y responden a una
necesidad de categorizar la realidad. Efectivamente la categorización es uno
de los procedimientos cognitivos más elementales; con él simplificamos
la multiforme realidad, obviando ciertas diferencias e insistiendo en de-
terminados rasgos diferenciales. Así las categorías con que clasificamos la
realidad proceden de una serie de imágenes mentales idealizadas (Cuenca &
Hilferty 1999: 31-32). Se trata, pues, de una operación mental tan básica y
fundamental que cabe esperar algún tipo de reflejo de este procedimiento
en la lengua.
3.1 Clasificación nominal: la motivación semántica
Muchas lenguas han afianzado un mecanismo lingüístico capaz de catego-
rizar y clasificar nombres por afijación. Tal mecanismo está basado, como
han demostrado trabajos de corte cognitivista, en la motivación semántica.
Así, aunque la adscripción de un término a una categoría sea opaca e im-
predecible, jamás es arbitraria (Lakoff 1986: 28), sólo que por diacronía la
motivación se oscurece, las formas se fosilizan y devienen pura convención
(Tai 1994: 13). Por eso preferimos hablar de clasificadores semánticos (Ballester
2009: 17), entendiendo que la semántica es el auténtico origen de estas
marcas, pace Dixon (1986: 105).
En la descripción tipológica de Grinevald (2004: 1016-31) de los rasgos
semánticos universales que intervienen en los procesos lingüísticos de
clasificación se dibuja el siguiente esquema general. Habría dos categorías
básicas: «animado» frente a «inanimado». En «animado» lo «humano»,
subcategorizable en «sexo», «edad», «parentesco», «riqueza» o «santidad», se
opone a lo «animal». En «inanimado» se categoriza según las propiedades
físicas del referente («materia», «consistencia» o «forma») o sus propiedades
funcionales.
4 La forma: un referente importante en las lenguas
La relevancia de la forma en la clasificación de los nombres fue apuntada
tiempo ha por especialistas como Berlin (1978) y Rosch (1977) en sus tra-
bajos sobre los principios mentales que intervienen en la categorización,
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L os te m as en - u del g r iego . Un enf oque se má n tico
demostrando la importancia de la interacción cotidiana en un entorno y
cultura dados, y describiendo los factores involucrados en esta interacción
(percepción gestáltica, interacción motriz, imágenes mentales o peso cul-
tural) y su manifestación en la lengua.
Pues bien, si el pensamiento humano responde a estructuras ecológicas y
posee propiedades gestálticas y su acceso a la realidad está unido a la visión
(Ballester 2009: 13), será natural que características físicas – verbigracia
forma, color, textura o tamaño, parte fundamental de nuestra experiencia
física íntima – se manifiesten de alguna manera en el plano lingüístico.
5 Comparación del tema - U con clases nominales
Pues bien, atendiendo a criterios exclusivamente semánticos y basándonos
en la forma de los objetos enlistados en los temas en -u del griego, hemos
comparado estos sustantivos con los reunidos en las clases nominales de
otras lenguas, resultando altamente coincidente – adelantémoslo – la se-
mántica de estos sustantivos con los categorizados como forma redondeada
o abultada.
Así, según la reconstrucción de Denny y Creider de las clases nominales
en las lenguas bantúes (Colette 1986: 221 y 232; Palmer 2000: 160-1), dentro
de la clase de «lo redondeado, abultado, prominente y amontonado», se in-
cluyen términos cuales «peca», «mama», «piedra», «vello corporal» (circular),
«lágrima», «hacha», «anzuelo», «rodilla», «diente molar», «huevo», «montón
de basura», «sol», «nariz», «ombligo», «nuca», «ampolla», «estómago», «nalga»,
«mejilla», «tocón», «ojo», «diente», así como «palma (de palmera)», «hueso»
(protrusión), «ala» (protrusión), «oreja», los abstractos «voz», «diez», «heren-
cia», «gemelos» y los nombres de frutas en general. Existen, pues, como viera
Ballester (2000), coincidencias entre estos términos y los que hemos visto
para los temas en -u del griego, incluso en la existencia de abstractos (γῆρυς).
Otro paralelo a favor de esta vinculación semántica con «lo redond(ead)
o y abultado» sería la lengua andaquí, extinta lengua amerindia, donde los
sufijos que expresaban «lo redondeado» estaban presentes en somatónimos
(«ojo», «rodilla», «codo», «cejas», «mano», «cadera», «cabeza», «puño»…),
algunos nombres de frutas, hortalizas («pepino»), árboles y granos y otros
objetos («piedra», «espiga de maíz», «huevo»…; Rivet 1924: 108).
Por otra parte, los nombres de granos, frutas, frutos y verduras (στάχυς,
κάχρυ, μῶλυ…) suelen entrar en la categoría de «lo redondo y abultado»,
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C a r los Mo n zó G allo
vinculándose así lo redondo con lo pequeño, como ocurre en las lenguas
austronésicas (Adams cf. Craig 1986: 241-58).
Finalmente en cha’palaachi, lengua amerindia, el clasificador semántico
de forma redonda agrupa en los somatónimos términos como «rodilla»,
«dedo», «nuez», «ojo», «puño» etc. (Bernárdez 2008: 351-61). Además, la
palabra para «cuerpo» (bulu), mero marcador de forma redondeada o cilín-
drica, designaba en origen la «agrupación de varios elementos formando
una entidad redonda» lo cual explicaría la inclusión de πῶυ o κόρθυς dentro
de una categoría de redondo y asociar a esta misma objetos vaporosos o
brumosos (ἀχλύς, ἰκνύς…) así como otros referentes (πληθύς, βότρυς…).
En fin, la coincidencia semántica nos parece evidente y creemos que
por lo menos se adaptarían sin ningún problema a esta visión de forma
redondeada o abultadas las siguientes formas: ἀχλύς, βότρυς, γένυς, γῆρυς,
γλάφυ, γόνυ, δάκρυ, δελφύς, ἔγχελυς, ἐμύς, ἰγνύς, ἰκνύς, ἰλύς, ἰξύς, ἴτυς,
ἰχθῦς, κάπυς, κάχρυ, κάχρυς, κλεμμύς, κόκκυς, κόνδυ, κόρθυς, κρέμυς,
λιγνύς, μαζύς, μίσυ, μῶλυ, νᾶπυ, νέκυς, νηδύς, ὀσφῦς, ὀφρῦς, πέλεκυς,
πῆχυς, πληθύς, πῶυ, ῥάπυς, στάχυς, σίκυς, σῦς, ὗς, φόρυς, χέλυς (61,9 %
de los términos recogidos ).
6 Propuesta para los temas en - U griegos
Es momento de valorar lo expuesto hasta aquí y extraer conclusiones:
a. puesto que la clasificación por temas nominales de las lenguas in-
doeuropeas es una manera de categorizar y clasificar el léxico,
b. puesto que la categorización responde a criterios motivacionales de
índole semántica al menos en origen,
c. puesto que un tipo de clasificación morfosemántica basada en la
forma de los referentes es muy frecuente en las lenguas,
d. puesto que existen coincidencias semánticas entre los sustantivos
de tema en -u del griego y los términos recogidos en la categoría
de «lo redondeado y abultado» en otras lenguas, siendo algunos
de gran relevancia por su segura antigüedad («mejilla», «rodilla»,
«codo»…),
cabría pensar que en origen el tema en -u por lo menos para el griego
podría haber agrupado motivadamente sustantivos percibidos como de
forma redondeada, abultada o arqueada o alguna noción afín.
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L os te m as en - u del g r iego . Un enf oque se má n tico
Concluyamos diciendo que somos conscientes de que nuestra propuesta
podría presentar una serie de objeciones. Primero, ninguna lengua ni dia-
lecto indoeuropeo ha conservado el menor rastro de una categorización
basada directamente en la forma, aunque sí en el tamaño, sólito correlato
de la forma. En segundo lugar, faltarían en los temas en -u algunos tér-
minos prototípicos dentro de la noción «redondeado - abultado» («ojo»,
«huevo», «semilla»). Por último, no todos los nombres se ajustan a esta base
semántica, como los nombres de árboles, aunque ciertamente no se puede
esperar explicar dentro de una categoría la totalidad de los elementos que
la integran, dada la existencia de esquemas imaginísticos culturales y de pro-
cedimientos cognitivos como la centralidad o el encadenamiento (Lakoff cf.
Craig 1986:24).
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Actas Rioja [Link] 566 30/3/15 16:07
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EL ORIGEN GRIEGO
DE LA EXPRESIÓN ALTER EGO
Virgi nia Muñoz Llamosas
Universidad de Oviedo
munozvirginia@[Link]
Resumen — En este trabajo analizamos las diferentes expresiones griegas (ἄλλος αὐτός,
ἄλλος ἐγώ, ἕτερος αὐτός, ἕτερος ἐγώ, ἄλλον αὐτόν, ἄλλον ἑαυτόν, y ἄλλον ἐμαυτόν)
que, vinculadas al tema de la amistad, pasan a la tradición posterior bajo el latinismo
alter ego a pesar de que sólo algunas marcan positivamente la 1ª persona. La evolución
de αὐτός en koiné terminará exigiendo la aparición de un reflexivo, con mención
expresa o no de la 1ª persona.
Palabras Clave — alter ego, otro yo, doble, amistad
THE GREEK ORIGIN OF THE EXPRESSION ALTER EGO
Abstract — In this paper we analyze the different Greek expressions (ἄλλος αὐτός,
ἄλλος ἐγώ, ἕτερος αὐτός, ἕτερος ἐγώ, ἄλλον αὐτόν, ἄλλον ἑαυτόν, and ἄλλον ἐμαυτόν),
fundamentally linked to the topic of friendship, which will lead to the later tradition
known in Latin as alter ego, although only some expressions specify the 1st person.
The development of αὐτός in koiné will determine the use of a reflexive, with or
without reference to the 1st person.
Keywords — alter ego, other self, double, friendship
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E l o rige n g r iego de la exp r esi ón alte r ego
La expresión A LT E R E G O , muy conocida por su difusión como latinismo
en las lenguas modernas, según Herrero Llorente1, significa «persona de
confianza que representa a otra, amigo íntimo». En psicología alter ego se
entiende como una segunda personalidad que puede dar lugar a distintas
patologías, mientras que en literatura nos lleva al motivo del doble, también
conocido como Sosias, el otro, mi segundo yo o Doppelgänger2. Sin embargo,
estas palabras aparecen muy escasamente en los textos latinos y siempre
como eco o traducción de diversas expresiones griegas. El primero en
emplear alter ego será San Ambrosio3, que transmite unde quidem interrogatus,
quid amicus esset: alter, inquit, ego. Es anterior el testimonio de Cicerón (De
amicitia 21.80), que no usa alter ego, sino alter idem: est [amicus] enim is quidem
tamquam alter idem, que podríamos traducir como «otro el mismo, un se-
gundo él» y no «otro yo». Ambos tratan el tema de la amistad, y divergen
en el uso de ego frente a idem, según lo testimoniado en los textos griegos,
en los que hay estas posibilidades: ἄλλος αὐτός, ἄλλος ἐγώ, ἕτερος αὐτός,
ἕτερος ἐγώ, ἄλλον αὑτὸν, ἄλλον ἑαυτὸν y ἄλλον ἐμαυτόν.
1 Α Λ ΛΟΣ ΑΥ Τ ΟΣ
En su Ética a Nicómaco (1166a33) Aristóteles afirma que, en la amistad más
perfecta y equilibrada, el amigo es otro yo (ἐστι γὰρ ὀ φίλος ἄλλος αὐτός).
Repite la expresión en Ética Eudemia 1245a29-30: ὁ γὰρ φίλος βούλεται
εἶναι, ὥσπερ ἡ παροιμία φησίν, ἄλλος Ἡρακλῆς, ἄλλος αὐτός.
Junto a ἄλλος αὐτός destaca la alusión a un conocido proverbio4, ἄλλος
1
V. J. Herrero Llorente, Diccionario de expresiones y frases latinas, Madrid, 1980, s.v.
2
Sobre el contenido de la expresión y su relación con el motivo literario del doble, v.
V. Muñoz Llamosas, «Y busqué su alma como a mi otro yo: Comentarios a Himerio 10.87-90»,
Emerita 80.2, 2012, 321-339, parte del proyecto «La tradición literaria griega en los siglos
III-IV d. C.: gramáticοs, rétores y sofistas como fuente de la literatura greco-latina» (Ref.
MICINN-12 FFI2011-30203-C02-01).
3
De Spiritu sancto, 2.13.154. También usa alteri tibi en referencia al amigo en De Off.3.133,
añadiendo el tópico de que los amigos pueden convertirse de dos seres en uno solo (unum
ex duobus). Además de estas fuentes, P. L. Culbertson, «Men and Christian friendship», en
B. Krondorfer (ed.), Men’s bodies, men’s gods, Nueva York 1996, 149-180, 153, ofrece pasajes
bíblicos, de la patrística y autores árabes, con la idea del amigo como otro yo.
4
Transmitido, entre otros por Plutarco, Diogeniano, Zenobio, Eliano, Eustacio,
Hesiquio…
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Actas Rioja [Link] 570 30/3/15 16:07
Vi r gi n ia Muño z L la m osas
Ἡρακλῆς, que se aplicaba a atletas y forzudos en general5. En él se aprecia
el uso de ἄλλος como «un nuevo, un segundo», por oposición a una persona
determinada6 (v. D G E s.v.).
Sigue diciendo Aristóteles que, sin embargo, existe una separación y es
difícil que surja la unidad, y que «un amigo desea existir como un yo sepa-
rado» (ἀλλ’ οὐθέν τε ἧττον βούλεται ὥσπερ αὐτὸς διαιρετὸς εἶναι ὁ φίλος).
En estos pasajes se observa que αὐτός, que según Adrados7 es un pronom-
bre nominal-adjetival, está funcionando como sustantivo y es indiferente
a las oposiciones personales: ya desde Homero en su uso nominal puede
equivaler a cualquiera de las tres personas, aunque con más frecuencia a la
3ª. Aquí αὐτός, insistiendo en la identidad, en el ser mismo8 realizado en
su plenitud de la persona o cosa a la que se refiere, alude a otro «él», a que
el amigo es otro identificable con uno mismo, pero de la expresión griega
no se deduce la 1ª persona, por lo que la traducción «otro yo» no es exacta.
El mismo uso de αὐτός aparece en φίλαυτος y otros compuestos con αὐτός
como primer término: αὐτόβουλος9, αὐτόκλητος10, αὐτοκράτωρ11, αὐτόμα
τος12. Todos ellos, cuando aparecen en nominativo, suelen referirse a una
3ª persona coincidente con el sujeto gramatical, pero también hay usos con
verbos en 1ª o 2ª persona. Sí es explícita la referencia a la 1ª persona en la
palabra egoísta, con la que a menudo se traduce φίλαυτος, si bien en egoísta
la forma ego sufre un desplazamiento semántico, perdiendo su significado
gramatical para adquirir un significado léxico, de modo que ya no se refiere
al [Link] lenguas modernas, como ing. selfish o al. selbstsüchtig13
comparten con el griego el uso del reflexivo como primer término.
5
Sobre su uso cómico en Teócrito, v. J. G. Montes Cala, «Heracles en el Idilio IV de Teó-
crito», en E. Calderón, A. Morales & M. Valverde (eds.), Koinós lógos. Homenaje al profesor José
García López, Murcia 2006, 657-668.
6
Este uso de ἄλλος tiene paralelos en lat. alter y novus: así, Cicerón llama a Metrodoro
paene alter Epicurus (fin. 2.92) y a Antonio nove Hannibal (Phil. 13.25).En Epicteto (Diss. [Link])
Hiparquia aparece como «otro Crates», ἄλλον Κράτητα.
7
F. R. Adrados, Nueva sintaxis del griego antiguo, Madrid 1992, 303.
8
Valor que según M. Biraud, «Étude semantique du determinant d’ipseité αὐτός», Lalies
9 1987, 95-98 y La determination du nom en grec classique, Niza 1991, también aparece cuando se
usa como determinante y engloba los de encarecimiento y exclusividad.
9
A. Th. 1054.
10
Pl. Ep. (dub.) 331b6.
11
Th. 4.63.
12
Ar. Pl. 1190.
13
Cf. también el cultismo alemán egoistisch, y el inglés egoistical y egoist.
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E l o rige n g r iego de la exp r esi ón alte r ego
La forma αὐτός presenta un uso nominal indiferente a la persona, con
un valor enfático14 del que pueden derivar los sentidos de encarecimiento
y exclusividad. Su determinante ἄλλος es, según Biraud (1991), un adjetivo
de alteridad que expresa la no identidad entre los objetos denotados por los
nombres a los que determina y, puede designar «un nuevo, un segundo»
frente a una persona determinada. Muy probablemente estos pasajes aris-
totélicos inspiran el alter idem ciceroniano, donde, como en ἄλλος αὐτός,
no hay alusión a la 1ª persona.
2 Α Λ ΛΟΣ Ε Γ Ω
Esta expresión se vincula principalmente al tema de la amistad, e incluso
existía un proverbio al respecto, que se remonta a la anécdota protagonizada
por Pitágoras o, según otros, por los pitagóricos, que ante la pregunta τί
ἐστι φίλος; habrían contestado ἄλλος ἐγώ15. También la usa Aristóteles
en MM [Link], justo después de ἕτερος ἐγώ.
εἰδήτις ἐπὶ τὸν φίλον ἐπιβλέψας ἴδοι τί ἐστι καὶ ὁποῖός τις ὁ φίλος, * *
τοιοῦτος οἷος ἕτερος εἶναι ἐγώ, ἄν γε καὶ σφόδρα φίλον ποιήσῃς, ὥσπερ τὸ
λεγόμενον «ἄλλος οὗτος Ἡρακλῆς, ἄλλος φίλος ἐγώ».
Aparecen juntas ἕτερος ἐγώ y ἄλλος ἐγώ aplicadas al amigo, con un uso
de ἐγώ en el que de nuevo se pierde la referencialidad al hablante, que,
según el contexto, puede ser cualquier persona.
3 Ε Τ Ε Ρ ΟΣ ΑΥ Τ ΟΣ
También usa, para definir al amigo, la combinación ἕτερος αὐτός Aristó-
teles, que en EN 1169b 7 dice τὸν δὲ φίλον, ἕτερον αὐτὸν ὄντα, y en 1170b
6-7 ἕτερος γὰρ αὐτός ὁ φίλος ἐστίν, así como comentarios al filósofo16, o
la Suda (s.v.). El uso de αὐτός sería el ya explicado, mientras que ἕτερος,
14
Punto ya señalado por A. D. Pron. 2.1.1.
15
Así lo transmiten, con ligeras variaciones, Plu. Vit. Hom. 2.1904, Stob. Anthologium
[Link], Simp. in Epict. 87.25; Cf. También Olymp. In Platonis commentarii 31.19, 36.8. En
cambio, la sentencia 296 del GnomologiumVaticanum lo atribuye a Zenón: Ζήνων ἐρωτηθεὶς
τί ἐστι φίλος ἔφη· «ἄλλος οἷος ἐγώ».
16
Mich. in EN 516.31.
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Actas Rioja [Link] 572 30/3/15 16:07
Vi r gi n ia Muño z L la m osas
a juzgar por el empleo que Aristóteles hace en pasajes muy cercanos de
ambos términos sin variar el sentido, es intercambiable con ἄλλος, una vez
que ἕτερος, más marcado, pierde el sentido de «otro de dos», como sucede
con lat. alter y alius.
4 Ε Τ Ε Ρ ΟΣ Ε Γ Ω
De nuevo en Aristóteles y relacionado con la amistad encontramos ἕτερος
ἐγώ, junto a la idea del espejo (MM [Link]). Afirma:
ὥσπερ οὖν ὅταν θέλωμεν αὐτοὶ αὑτῶν τὸ πρόσωπον ἰδεῖν, εἰς τὸ κάτοπτρον
ἐμβλέψαντες εἴδομεν, ὁμοίως καὶ ὅταν αὐτοὶ αὑτοὺς βουληθῶμεν γνῶναι, εἰς
τὸν φίλον ἰδόντες γνωρίσαιμεν ἄν· ἔστι γάρ, ὡς φαμέν, ὁ φίλος ἕτερος ἐγώ.
Claramente se deduce que se llega a la propia identidad a través de lo
otro, de la percepción del otro, que en el amigo es identificable con uno
mismo, siendo la contemplación directa de uno mismo, según el filósofo,
imposible17.
Clemente de Alejandría se aparta de Aristóteles al dar la definición ἕτερος
ἐγώ no de φίλος sino de ἑταῖρος18 y Jámblico19 recupera la anécdota sobre
Pitágoras con esta modificación, igual que Filón20, que alude al precepto
pitagórico (Πυθαγόρειον ῥῆμα), «ἆρά ἐστι φίλος ἕτερός τις ἐγώ».
5 Α Λ ΛΟΝ ΑΥ Τ ΟΝ
Plutarco21 incorpora el reflexivo bajo la forma αὑτός, probablemente por
la evolución de αὐτός hacia mero pronombre de 3ª persona.
καὶ τὸ ἄλλον αὑτὸν ἡγεῖσθαι τὸν φίλον καὶ προσαγορεύειν ἑταῖρον ὡς ἕτερον,
οὐδέν ἐστιν ἢ μέτρῳ φιλίας τῇ δυάδι χρωμένων.
17
MM [Link]. Quizá sea porque, según P. Laín Entralgo, Teoría y realidad del otro, Madrid
1983, los griegos no llegaron a sentir la peculiar realidad del otro «yo», sólo conocen el «yo»
visto desde fuera, y ni Platón ni Aristóteles conocieron lo que hoy se llama el problema del
otro porque no reflexionan sobre el yo personal, sino sobre el alma.
18
Clem. Al. Strom. [Link].4.
19
Iambl. in Nic. 35.6.
20
Fr. Gen. 17b.
21
De amicorum multitudine 93e9.
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Actas Rioja [Link] 573 30/3/15 16:07
E l o rige n g r iego de la exp r esi ón alte r ego
6 Α Λ ΛΟΝ Ε ΑΥ Τ ΟΝ
Porfirio22 afirma que Pitágoras, a quien se atribuían máximas relacionadas
con la amistad como κοινὰ τὰ τῶν φίλων y φιλότης, ἰσότης, fue también
el primero en formular el concepto del amigo como alter ego.
τοὺς δὲ φίλους ὑπερηγάπα, κοινὰ μὲν τὰ τῶν φίλων εἶναι πρῶτος ἀποφηνά
μενος, τὸν δὲ φίλον ἄλλον ἑαυτόν
Al margen de si realmente fue o no Pitágoras quien definió al amigo
como «otro él mismo», interesa la nueva variante, que marca la evolución
posterior. Al testimonio de Porfirio se suma Sinesio23, que sigue a Plutarco
con el uso del reflexivo, recordando la anécdota sobre Pitágoras:
καὶ οὐδεὶς ἀντερεῖ τῶν Πυθαγόραν ἐπαινεσάντων, ὃς τὸν φίλον ἄλλον ἑαυ
τὸν ὡρίσατο.
Muy similar es el testimonio de Basilio de Cesarea24:
Μὴ θαυμάσῃς δέ, εἰ ἐμαυτοῦ λέγω τὰ τῶν φίλων, μετὰ τῆς ἄλλης ἀρετῆς καὶ
φιλίαν πεπαιδευμένος καὶ μεμνημένος τοῦ σοφῶς εἰπόντος· «Ἄλλον ἑαυτὸν
εἶναι τὸν φίλον».
Y, ya en el s. XIV, Manuel Calecas25 dice en una carta (Ep. 44.31):
ἄλλον γὰρ ἑαυτὸν ἔφην εἶναι τὸν φίλον
Todos los testimonios son muy similares: incorporan el reflexivo sin
determinación expresa de la persona a la que se refieren y están en acusativo.
22
VP 33.1-3.
23
Ep. 100.16-17.
24
Ep. 83.1.17-19.
25
V. A.P. Kazhdan (ed.), The Oxford Dictionary of Byzantium, Nueva York 1991, s.v. Kalekas.
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Actas Rioja [Link] 574 30/3/15 16:07
Vi r gi n ia Muño z L la m osas
7 Α Λ ΛΟΝ Ε Μ ΑΥ Τ ΟΝ
Esta última variante aparece en el s. IV d.C. en un discurso de Himerio
de Prusa donde despide a un alumno y recuerda lo que sintió respecto a
él siguiendo las ideas platónicas sobre el alma y los efectos de la contem-
plación de la belleza:
…τοιοῦτόν τι πάθος καὶ αὐτὸς περὶ τὸν νέον ἔπαθον. καθάπερ γὰρ ἐν κα
τόπτρῳ τῇ τοῦδε ψυχῇ εἴδωλόν τι τῆς ἐμαυτοῦ γνώμης ἰδὼν φαινόμενον,
ἥσθηντε αὐτῷ, καὶ διὰ τοῦτο ἐπόθησα καὶ καθάπερ ἄλλον ἐμαυτὸν τὴν τοῦδε
ψυχὴν ἐξεζήτησα… (10.86-90)
Diez siglos después reaparece esta variante en una carta de Manuel
Raúl26, también en conexión con la más profunda amistad27:
…εἰδὼς ὡς ἀφ’ οὗπερ ἀλλήλοις συνέστημεν καὶ σειραῖς ἀφύκτοις φιλίας
ἐδέθη μεν ἄλλον ἐμαυτόν σενομίζω.
Y, de forma similar, usa la expresión Constantino Acropolita28, también
del s. XIV, en otra carta, que comienza así:
Οἶσθα, τιμία μοι καὶ τριπόθητε κεφαλή, ὡς ἄλλον σε ἐμαυτὸν ἀνέκαθεν
ἥγημαι (Ep. 50.1-2)
Por otro lado, podemos hallar un precedente en Homero, donde no existe
un concepto unitario del «yo», sino que el hombre es entendido como la
suma de distintas partes que lo integran29, y la referencia a la totalidad de
la persona a través de la mención de una de sus partes es una metonimia
26
V. S. Fassoulakis, The Byzantine family of Raoul-Ral(l)es, Atenas 1973.
27
Ep. 3.57.
28
V. D. M. Nicol, «Constantine Akropolites. A prosopographical note», Dumbarton Oaks
Papers 19, 1965, 249-256.
29
Se trata de una creencia común entre los pueblos primitivos, para quienes la imagen no
es una reproducción del original distinta de éste, sino el mismo original, de ahí el temor a la
manipulación de la sombra / imagen / reflejo / retrato. Estos temores no son ajenos al hombre
moderno, como se deduce del pavor a la fragmentación en sombras o reflejos que cobran
vida y se rebelan, tan comunes en literatura fantástica.
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Actas Rioja [Link] 575 30/3/15 16:07
E l o rige n g r iego de la exp r esi ón alte r ego
muy común30. En la Ilíada Aquiles (Il. 18.80-82), le dice a su madre que la
situación de los aqueos no le importa ya, una vez muerto Patroclo:
ἀλλὰ τί μοι τῶν ἦδος ἐπεὶ φίλος ὤλεθ’ ἑταῖρος
Πάτροκλος, τὸν ἐγὼ περὶ πάντων τῖον ἑταίρων
ἶσον ἐμῇ κεφαλῇ; τὸν ἀπώλεσα, τεύχεα δ’ Ἕκτωρ
Las palabras ἶσον ἐμῇ κεφαλῇ, pueden entenderse de dos formas: la
primera, como hace, por ejemplo, López Eire31, quien traduce «…al que
estimaba por encima de todos los demás, igual que a mi propia cabeza?»,
compara en el modo en que Aquiles estima a Patroclo y estima a su cabeza
(esto es, a sí mismo). Pero también podríamos entender que ἶσον se refiere a
τὸν, cuyo antecedente es Patroclo, con lo que Aquiles estaría diciendo que
su amigo es «igual a mi cabeza», identificándose con él de forma semejante
a la anécdota de los pitagóricos que mencionan los escolios y Eustacio32 en
sus comentarios a estos versos. Así lo entiende también Pizzolato33, para
quien hay entre ambos héroes unos lazos que configuran ya una relación de
recíproca pertenencia (de alter ego, dice concretamente) que se refleja en la
unión de ἑταῖρος y φίλος, en la que «el adjetivo philos refuerza al sustantivo
hetaîros, y confiere por ello a un lazo sociológico institucionalizado una
carga de amor que personaliza el pacto genérico de la «Kriegskamerads-
chaft», «camaradería guerrera».
En conclusión, en griego hay diferentes expresiones, más o menos marcadas,
para la idea de «otro él» / «otro yo», que pueden agruparse así: En primer
lugar, aquellas donde aparecen αὐτός o ἐγώ (ἄλλος αὐτός, ἄλλος ἐγώ,
ἕτερος αὐτός y ἕτερος ἐγώ), que están mayoritariamente en nominativo,
siempre en masculino y con el determinante ἄλλος o ἕτερος delante. Dada
30
Cf. p.e., Il. 17.242 o 18.114. Reencontramos esta metonimia, más de dos mil años des-
pués, en las palabras de Constantino Acropolita comentadas supra.
31
A. López Eire, Homero. Ilíada, Madrid 1989.
32
El escolio recuerda precisamente la anécdota de los pitagóricos respecto a la definición
de amigo, y también Eustacio (Commentarii ad Homeri Iliadem 4.139.2; 4.464.11) señala que
el amigo es ἄλλος αὐτός, sin mencionar a Aristóteles ni a los pitagóricos; sí que menciona
el proverbio en Commentarii ad Homeri Iliadem 4.935.24 y Commentarii ad Homeri Odysseam
2.136.17, refiriéndose a la amistad entre Odiseo y Néstor.
33
L. Pizzolato, La idea de la amistad en la Antigüedad clásica y cristiana, Barcelona 1996, 32.
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Vi r gi n ia Muño z L la m osas
la indiferenciación de αὐτός respecto a la persona y la concurrencia de ἄλλος
αὐτός y ἕτερος αὐτός con ἄλλος ἐγώ y ἕτερος ἐγώ respectivamente, no
extraña que se entienda ἄλλος αὐτός como «otro yo», pero esto es ir más
allá de los propios textos. Luego habría un segundo grupo donde aparece
un reflexivo, y dentro de él expresiones que no diferencian persona (aunque
en la práctica sea una 3ª) y otras que marcan positivamente la 1ª, quizá por
aparecer con verbos en 1ª persona. El que desde la koiné αὐτός se convierta
en un simple pronombre personal de 3ª persona no correferencial con el
sujeto exige la aparición del reflexivo, con indiferenciación de la persona
o expresando positivamente la 1ª, como hace el compuesto ἐμαυτόν cuyo
uso prácticamente elimina el uso reflexivo que en origen podían tener
tanto los personales como αὐτός.
Las adaptaciones latinas alter idem y alter ego reflejan en lo esencial lo
transmitido por el griego: formas con y sin diferenciación personal. El
griego tendía a eliminar las ambigüedades, asegurando la identificación con
el sujeto mediante un reflexivo o con el pronombre de 1ª persona con un
desplazamiento semántico que elimina la coincidencia entre el referente del
pronombre y el hablante, opción que toma el latín en la expresión alter ego.
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KOINÉ Y DIALECTOS DEL GRIEGO
ANTIGUO DURANTE EL S. IV A.C.:
UN EJEMPLO PELOPONESIO
Enrique Nieto Izquie rdo
Universidad Complutense de Madrid
[Link].1977@[Link]
Resumen — este trabajo es un estudio sobre la penetración de la koiné en la Argólide
en el s. IV a.C. Se ha seguido el modelo de análisis propuesto por Brixhe (1993) para
el dialecto cretense.
Palabras-clave — argólico, fonética, morfología, dialectología
KOINÉ AND ANCIENT GREEK DIALECTS
IN THE 4TH C. BC: A PELOPONNESIAN EXAMPLE
Abstract — The author studies the interaction of koiné and Argolic dialects in the
4th c. BC. The author follows the methodology proposed by Brixhe (1993) for the
Cretan dialect.
Keywords — argolic, phonetics, morphology, dialectology
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 579-588
Actas Rioja [Link] 579 30/3/15 16:07
Koi né y dialectos del g r iego a n tiguo dur a nte el s . IV a . C .
1 Introducción
En este trabajo pretendemos estudiar los rasgos dialectales de los dialectos
de la Argólide y su interacción con los de la koiné jónico-ática en el s. IV
a. C. Los estudios anteriores sobre la relación de dialectos y koiné se han
centrado principalmente en los periodos helenístico y romano, es decir,
cuando los dialectos epicóricos apenas sobreviven ante el avance de la koiné1.
Durante el s. IV a. C. los dialectos de la Argólide están bien represen-
tados: contamos con más de dos centenares de inscripciones, algunas
bastante extensas. Se trata de un hecho excepcional en el Peloponeso, si
lo comparamos con la situación del laconio, mesenio, eleo o acaico.
Para efectuar el análisis, seguimos la metodología desarrollada por
Brixhe en su trabajo de (1993) sobre el cretense. Comenzaremos, pues, con
el análisis de los elementos neutros o comunes a koiné y dialecto. Seguida-
mente señalaremos la características dialectales conservadas no comunes
con la koiné. Por último, analizaremos los elementos de koiné y otros más
también pertinentes para nuestro estudio.
Conviene recordar que los dialectos de la Argólide no son uniformes
en el s. IV a. C. Para todos los detalles al respecto reenviamos a nuestra
gramática de (2009).
2 Las inscripciones argólicas del s. IV a.C.: análisis
2.1 Los elementos comunes o neutros
2.1.1 Fonética
• Contracciones / ao / , / oa / > / ɔː / : S E G 29, 364 Σωκρά[της] (Argos, L.
1); I G IV2.1, 102 Σωφάνης (Epidauro, A l. 10); I G IV, 764 Ξενοφῶνος
(Trecén, I L. 4); I G IV, 742 Σωδάμωι (Hermione, L. 2); Schwyzer 89
ἀ[ϝ]ῶ (Arg., l. 9).
1
Cf. el estudio general de Bubenik (1989). Para el cretense cf. Brixhe (1993), para el laco-
nio Brixhe (1996), para el mesenio López Salvá (1997), para el beocio Vottéro (1996), para el
tesalio García Ramón (1993), para el chipriota Brixhe (1988), para el cirenaico Dobias-Lalou
(1987), y para el rodio Striano (1991). Es una excepción Minon (1999), quien dedica su estudio
a una única inscripción elea del s. IV a. C. Este trabajo se enmarca dentro del proyecto FFI
2009-07645, financiado por el Ministerio Español de Ciencia y Tecnología.
580 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 579-588
Actas Rioja [Link] 580 30/3/15 16:07
Enr ique Nieto I z quie r do
• El resultado de las labiovelares: I G IV, 823 Λύκωνος (Trec., L. 2), Θεσ
σαλίωνι (L. 35); I G IV, 753 ὅπως (Trec., L. 1); Vollgraff (1915: 374-376
F) τετάρται (Αrg., L. 3); I G IV 2.1, 122 ἀβάτου (Epid. L. 25 + ).
• / ss / < *k(h)(w)j y *t(h)j (excepto *t(h)j homomorfemático en la koiné): I G
IV, 629 Mελισσίδος (Arg., L. 2); I G IV 2.1, 47 θάλασσαν (Epid., L. 8); I G
IV, 823 Θεσσαλίωνι (Trec., L. 35).
• / ll / < *-lj-: S E G 36, 336 ἄλλος (Arg., L.12).
2.1.2 Morfología
• Genitivo temático -ου (excepto en Hermione, cf. infra n. 8): S E G 36,
336 τούτου (Arg., L.12); I G IV 2.1, 103 βολίμου (Epid., L. 109); I G IV,
823 τοίχου (Trec., L. 18).
• Dativo plural -αις: I G 23, 189 Ἐρυθραῖς (Arg., II L. 3); I G IV 2.1, 47
εὐεργέταις (Epid., L. 4); I G IV, 823 ἐργώναις (Trec., L. 62).
• Nom.-Acusativo pl. neutro τέλη, ac. sg. ºκλῆ: S E G 11, 400 Μενεκλῆ
(Arg., L. 4); I G IV 2.1, 121 ἔτη (Epid., L. 3+).
2.1.3 Sintaxis y léxico
• Σύν: S E G 36, 336 (Arg., L.10); I G IV 2.1, 102 (Epid., A L. 4); I G IV, 742
(Herm., L. 2); I G IV, 823 (Trec., L. 9).
• Ἀπόλλων: I A E pi 225 (Arg., L. 2; = I G IV 2.1, 108, Epid., L. 159+; = I G
IV, 766, Trec., L. 3).
2.2 Los elementos dialectales
2.2.1 Fonética
• / eo / > / jo / y / ea / > / ja / en θεός y derivados: S E G 30, 360 Θιοφάμου
(Arg., L. 18); I G IV 2.1, 191 Θιάρης (Epid., L. 2).
• Tercer alargamiento compensatorio: S E G 36, 336 ὤρω (< *ϝόρϝº) (Arg.,
Ll. 10+); I G IV 2.1, 102, ἐπιούρους (< *ἐπι(ϝ)ορϝος; Epid., A L. 63).
• / e: / > / iː / esporádico en Argos2: S E G 34, 282 καλῖσθαι (L. 10).
• / eont / > / ont / en Argos: Vollgraff (1909) κοινανόντι (L. 14).
2
Cf. Nieto Izquierdo (2009: 120-121).
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Koi né y dialectos del g r iego a n tiguo dur a nte el s . IV a . C .
• Conservación de / ns / interior (secundaria) y final en Argos: Schwyzer
89 ἅπανσαν (L. 14), κολόσσονς (L. 17).
• - / s / - > - / h / - en Argos: S E G 36, 336 Δαμάhανδρον (L. 18).
2.2.2 Morfología
• / ea / > / ε ː/ en el ac. sg. de los temas en -εύς: I G IV, 823 δεκαδῆ (Trec.,
L. 21).
• Nom. pl. y du. «descontractos» en Argos: Schwyzer 89 γροφέε (L. 4).
• Nom. pl. del artículo τοί: Buck 86 (Arg., Ll. 8-9); I G IV, 764 (Trec., L.
1); I G IV 2.1, 2 (Epid., L. 2).
• Infinitivos contractos y temáticos en -εν en Argos: S E G 34, 282 προ
πέμπεν (L. 9), οἰκέν (L. 14). Sólo temáticos en el resto de la región: I G
IV, 823 φέρεν (Trec., L. 60); I G IV 2.1, 47 θύεν (Epid., L. 11).
• Futuro dorio: I G IV 2.1, 122 ἐσσεῖσθαι (Epid., L. 84).
• Aoristos sigmáticos de verbos en -ζω en <σσ> cuando hay una velar en
la raíz del verbo y en <ξ> en el resto de casos: Buck 86 ἐδίκασσαν (Arg.,
Ll. 12-13); I G IV 2.1, 122 ἀνσχίσσας (Epid., L. 17), [π]αρενεφάνιξε (L. 34).
2.2.3 Léxico y sintaxis
• Preposiciones: Schwyzer 89 πεδάγαγον (Arg., L. 6), ἐνς (L. 16); I G IV,
823 πὰρ Δίωνος (Trec., L. 7); I G IV, 742 ἀγκάθα[ρσιν] (Herm., L. 1);
I G IV .1, 122 ἀνσχίσσας (Epid., L. 17). Preposición ποί ante consonante
2
dental, ποτί ante otra consonante (ποτ ante vocal; = koiné πρός): S E G
36, 336 ποί τε τὰν Δρόγα (Arg., L. 14); Schwyzer 89 ποτ᾽ ἀ[ϝ]ῶ (Arg.,
L. 9); I G IV, 823 ποὶ τὰ Φαλακρ[ίου] (Trec., Ll. 21-22).
• ἰαρός: S E G 32, 370 (Arg., L. 2); I G IV, 766 (Trec., L. 2); I G IV 2.1, 154
(Epid., L. 1).
• πᾶμα y derivados (= koiné κτῆμα): I G IV, 629 Εὐπάστου (Arg., L. 3).
• Numerales: I G IV, 823 διακατίων (Trec., L. 53), τρῖς (L. 55), τᾶι πράτα[ι]
(L. 69); I G IV 2.1, 106 ἑβδεμήκοντα (Epid., L. 15), ἴκατι (L. 29), τετόρων
(L. 70); S E G 34, 282 πράτοις (Arg., L. 6).
• Otros elementos léxicos: S E G 30, 360 ἀρήτευε (Arg., L. 4); S E G 30, 355
ἀλιαίαι (Arg., L. 2); I G IV 2.1, 103 βολίμου (= μολίβου; Epid., L. 109);
I G IV .1, 121 ὑποδέκομαι (Epid., L. 46), κατέπετ̣ε (L. 80).
2
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Actas Rioja [Link] 582 30/3/15 16:07
Enr ique Nieto I z quie r do
• Estructura αἰ κα: S E G 34, 282 καἴ (= καί αἰ) τίς κα χραίζηι (Arg., L. 13);
I G IV .1, 123 αἴ κ’ ἔλθηι (Epid., L. 121).
2
2.3 Los elementos de koiné
2.3.1 Elementos descartables: en las inscripciones encontramos formas
que, aparentemente, muestran un influjo de la koiné, pero no sirven para
nuestro análisis. Clasificamos dichos elementos en las categorías que siguen:
• Antropónimos, étnicos y topónimos jónico-áticos. Algunos casos claros
son Ἀθηναῖον (S E G 30, 355, Arg., L. 6), Κωλώτην y su étnico Λανψα
κηνοῦ (S E G 30, 360, Arg., Ll. 7 y 2)3, Κηφισόδοτος (I G IV, 766, Trec.),
Ἀθηναῒς Ἀθηνοδώρου (I G IV, 728, Herm., L. 32), Ἀθηναίοιν (I G IV 2.1,
103, Epid., L. 55), Ἡγησιστράτου (I G IV 2.1, 49, Epid., L. 1).
La utilización de elementos morfológicos jónico-áticos es más rara
que la de raíces. Encontramos un gen. sg. -ου por -α en los masculinos
en -ᾱς (-ης), cf. Αἰσχύτου (S E G 30, 355, Arg., L. 6), padre del próxeno
ateniense Πάμφιλος, así como Κωλώτου y Κλεισθένου (S E G 30, 360,
Arg., Ll. 1 y 7), este último también con cambio de flexión.
• Elementos ajenos al dialecto en inscripciones publicadas en localidades
no argólicas. Este es el caso de la conjunción ὅτε (S E G 11, 1084, L. 20;
= dór. ὅκα), que se encuentra en una inscripción de Argos publicada en
Arcadia, y se debe, pues, al lapicida o redactor arcadio4. De la misma
manera se debe atribuir al dialecto de Epidauro el infinitivo εἶμεν del
decreto argivo S E G 11, 400 (L. 6), publicado en esa localidad.
• Elementos propios del dialecto. La evolución / eo / > / oː / en Epidauro
(I G IV 2.1, 123 [πο]ιουμένα L. 19, I G IV 2.1, 122 ἐπιδαμοῦντος L. 12) y
Trecén (I G IV, 749 ποιούμενος̣ L. 8), aunque considerada generalmente
elemento de koiné, refleja el resultado dialectal de / eo / en las formas
verbales5. Por otra parte, el participio de futuro S E G 34, 282 θυσόντας
3
El étnico Λαμψακηνός hace referencia a la colonia focea Λαμψακός, cf. Hansen-Niel-
sen (2004: 985 nº 748).
4
Otra forma arcadia de la inscripción podría ser ἀννεωυμένονς (S E G 11, 1084, Ll. 32-33),
para la cual cf. Alonso Déniz-del Barrio Vega (2003: 145-146).
5
Cf. Nieto Izquierdo (2009: 180-192 y 194-198). Para una explicación de los diversos
resultados del hiato / eo / y sus consecuencias para la clasificación de los dialectos de la Ar-
gólide, cf. Nieto Izquierdo (2009: 558-559).
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Koi né y dialectos del g r iego a n tiguo dur a nte el s . IV a . C .
(Arg., L. 5) procede de *θυσέοντας, con hiféresis de / eont / > / ont / , cf.
κοινανόντι < *κοινανέοντι.
2.3.2 Los elementos de koiné
[Link] Fonética
• θεός (θεοί) por θιός (θιοί): Schwyzer 89 (Arg., L.1), I G IV 2.1, 47 (Epid.,
L. 1).
• Simplificación de -ns- secundaria y -ns final en Argos6: S E G 30, 360 τοῖς
ἀγῶσι πᾶσι (L. 16), ἐγγόνους (L. 10).
• Ausencia de tercer alargamiento compensatorio en Argos y Epidauro:
S E G 30, 360 πρόξενον (Arg., L. 8); I G IV .1, 110 μ̣ονοθύρω̣ν (Epid., L. 32).
2
• / ss / > / s / en Trecén: I G IV, 823 ταῖς πυαλίσι (< *ºλιδ-σι; L. 9).
• Mantenimiento de - / s / - en Argos: S E G 30, 360 ἀσυλίαν (L. 14).
[Link] Morfología
• Artículo οἱ: I G IV, 823 (Trec., L. 33).
• Infinitivos -ειν y -ναι en Epidauro: I G IV 2.1, 103 συνθεῖναι (L. 59); I G
IV 2.1, 121 βάλλειν (L. 26).
[Link] Sintaxis y léxico
• Ny efelcística en las formas verbales personales7: S E G 34, 282 ἔστιν (Arg.,
L. 15); I G IV 2.1, 122 ἐνεκάθευδεν (Epid., L. 1).
• εἰ por αἰ en Epidauro: I G IV 2.1, 122 (L. 97).
• -τε por -κα en Epidauro: I G IV 2.1, 123 ἔκτοτ᾽ (L. 5).
• ἱερός en Argos y Epidauro: S E G 30, 360 (Arg., L. 18); I G IV 2.1, 123
(Epid., L. 11).
• Numerales en Epidauro y Trecén: I G IV 2.1, 108 ὀκτακισχιλί[ων] (Epid.,
L. 118), τεσσαράκοντα… εἴκοσι (L. 163), πεντακοσίων (L. 169); I G IV,
823 χιλίαν (Trec., L. 24).
6
Para la evolución de estos grupos en Epidauro y Trecén, cf. Nieto Izquierdo (2009:
94-96 y 103-106).
7
Cf. Nieto Izquierdo (2009: 414-418).
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Actas Rioja [Link] 584 30/3/15 16:07
Enr ique Nieto I z quie r do
Existen además otros elementos que demuestran indirectamente la pe-
netración de la koiné. Estos son los híbridos, los hiperdialectalismos y los
hiperkoinismos.
a. Los híbridos son una mezcla artificial entre un elemento dialectal y
otro de koiné. Hay diferentes tipos de híbrido:
• El elemento de koiné y el dialectal se encuentran en una misma palabra:
en nuestros dialectos podemos, además, distinguir cuando la raíz es el
elemento dialectal o el de koiné. Entre los primeros podemos citar θεα
ρ[ο]ύς en Argos (S E G 30, 355, L. 8) y συγγρόφου en Hermione (en vez
de *συγγρόφω8; I G IV, 742, L. 2).
La forma de Argos φάργμα (Schwyzer 89, L. 8) puede interpretarse
como un híbrido de este tipo, entendiéndola como un compromiso entre
koiné φράγμα y argólico *φάρχμα (< *φάρκ-σμα). Esta última no está
testimoniada en Argos, pero se deduce fácilmente a partir de otras como
Ῥηχμό[ν] (S E G 36, 336, L. 6), relacionada con ῥηγμός «grieta», y sobre
todo de φάρχματα (= φράγματα) y παρδείχματος (= παραδείγματος;
I G IV .1, 102, Epid., B Ll. 253 y 296).
2
Entre los híbridos con raíz de koiné encontramos el aoristo ἔτμηθεν
(I G IV, 823, Trec., L. 33), mezcla de dialectal ἔτμαθεν y koiné ἐτμήθησαν,
el ac. sg. fem. πρώταν (I G IV 2.1, 108, Epid., L. 147) o el gen. pl. τριακο
σιᾶν (I G IV 2.1, 108, Epid., L. 140). Son destacables también εἰράναι en
Epidauro (I G i V 2.1, 49, L. 12)9 por dialectal ἰράναι, y ἱερομνάμονε por
ἰαρομνάμονε (I G IV 2.1, 189, Epid., L. 1).
• El elemento dialectal y el de koiné se encuentran en un mismo sintagma.
Son más escasos que los anteriores. Podemos citar el numeral compuesto
πεντακισχιλίων ἑπ[τ]ακ̣ατίων (I G IV 2.1, 108, Epid., L. 145; = koiné πεν
τακισχιλίων ἑπτακοσίων), o la fórmula de decreto πρόξενον ἦμεν (por
*πρόξηνον ἦμεν; S E G 30, 360, Arg., L. 8).
b. Los hiperdialectalismos son formas que nunca han existido
en el dialecto, creadas a partir de una abusiva aplicación de la fór-
mula koiné X : dialecto Y. Los hiperdialectalismos muestran una
cierta incompetencia del redactor para con su propio dialecto,
8
El resultado de o + o en Hermione es / ɔː / , notado 〈Ω〉, cf. Nieto Izquierdo (en prensa).
9
Cf. Nieto Izquierdo (2009: 229-230).
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Actas Rioja [Link] 585 30/3/15 16:07
Koi né y dialectos del g r iego a n tiguo dur a nte el s . IV a . C .
y, al mismo tiempo, un deseo de buscarlo y de alejarse de la koiné.
Como los dialectos de la Argólide están muy vivos en el s. IV a.C.,
los ejemplos de hiperdialectalismos son prácticamente inexistentes.
Tal vez el sorprendente participio τελώμενος en Argos (S E G 34, 282, L.
14; esperaríamos τελούμενος) puede ser un hiperdialectalismo basado en
la proporción koiné ου : dialectal ω, esto es, βουλή : βωλά :: τελούμενος
: X, donde X = τελώμενος.
c. Los hiperkoinismos son, por contra, formas artificiales que nunca han
existido en la koiné, nacidas de un proporción abusiva koiné X : dialectal
Y. Los hiperkoinismos, a diferencia de los hiperdialectalismos, muestran
una voluntad clara de alejarse de la lengua local y una búsqueda de la
lengua común. En nuestra opinión, son hiperkoinismos las formas de
Hermione Νικώνους y Δαμώνους (I G IV, 728, Ll. 13 y 30). Estos geni-
tivos, correspondientes a los nominativos Νίκων y Δάμων respectiva-
mente, habrían surgido de una proporción del tipo dialecto Τιμοκλέος
: koiné Τιμοκλέους :: dialecto Νίκωνος: koiné X, donde X = Νικώνους10.
3 Conclusiones
a. Con la sola excepción del numeral χίλιοι y sus derivados, los elementos
de koiné son escasos en el s. IV, y coexisten siempre con sus correspon-
dientes dialectales, generalmente más numerosos.
b. Muchos elementos de koiné testimoniados tempranamente pertenecen
a un lenguaje técnico panheleno. Es el caso de argivo πρόξενος y ἀσυ
λία (por *πρόξηνος y *ἀὑλία, no testimoniados en las inscripciones).
Por contra, cuando la forma de koiné y la dialectal son radicalmente
distintas, sólo encontramos el término dialectal (cf. el caso de πᾶμα y
sus derivados).
c. La penetración de la koiné no es homogénea en la Argólide:
• Es más evidente en Epidauro, Trecén y Hermione, esto es, la llamada
«Argólide oriental», hecho probado no sólo por la mayor abundancia
de elementos de koiné, sino también por la presencia de híbridos con
10
Δαμόνους, a pesar de la desinencia, muestra la raíz doria Δαμ-, no la de koiné Δημ-.
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Actas Rioja [Link] 586 30/3/15 16:07
Enr ique Nieto I z quie r do
raíz de koiné y desinencia dialectal (gen. pl. ἑπτακοσιᾶν, aor. ἔτμηθεν),
característicos de fases más avanzadas de la desaparición de los dialectos11.
• Los hiperdialectalismos, esto es, el índice del deseo voluntario de apar-
tarse de la koiné, se encuentran en Argos (τελώμενος). Por contra, los
hiperkoinismos, esto es, el deseo de emplear formas de la lengua común,
aparecen en la «Argólide oriental» (Herm. Νικώνους).
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[Link] / 8475 / 1 / [Link].
— (en prensa) «Again on the original vocalism of the dialect of Hermione».
11
Cf. Striano (1991).
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Actas Rioja [Link] 587 30/3/15 16:07
Koi né y dialectos del g r iego a n tiguo dur a nte el s . IV a . C .
Striano, A. (1991) «Manifestaciones de los dialectos griegos en época romana: el
caso del dialecto rodio», en Actes del I X è Simposi de la Secció Catalana de la S E E C . I I ,
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588 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 579-588
Actas Rioja [Link] 588 30/3/15 16:07
LA PROCLISIS DE LOS PRONOMBRES PERSONALES
ÁTONOS
EN EL DRAMA ÁTICO CLÁSICO
Alberto Pardal Pad ín
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — Tradicionalmente, se ha considerado que los pronombres átonos del ático
clásico son enclíticos. Me propongo reinterpretar el proceso de cliticización de los
pronombres en griego antiguo tomando en cuenta la estructura sintáctica y la estruc-
tura del trímetro yámbico. Los datos revelan un comportamiento ambivalente de los
pronombres ligado a un proceso de gramaticalización. Hay argumentos sintácticos y
prosódicos que obligan a admitir la existencia de pronombres proclíticos.
Palabras clave — cliticización, gramaticalización, pronombres personales, tragedia,
comedia, griego antiguo
THE PROCLISIS OF UNSTRESSED PERSONAL PRONOUNS IN
CLASSICAL ATTIC DRAMA
Abstract — Traditionally, Ancient Greek personal pronominal clitics have been con-
sidered enclitic words. The aim of my paper is to introduce a new interpretation of
the pronominal cliticization of Classic Attic pronouns, considering the syntactic
structure and the structure of the iambic trimeter. The data reveals an ambivalent
behaviour for personal pronouns linked to a grammaticalization process. There are
both syntactic and prosodic arguments to admit the existence of proclitic pronouns.
Keywords — cliticization, grammaticalization, personal pronouns, tragedy, comedy,
Ancient Greek
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 589-598
Actas Rioja [Link] 589 30/3/15 16:07
L a p r oclisis de los p r o n o mb r es pe r so n ales áto n os
En el año 2003, el diseñador Nobuyuki Kayahara presentó su Silhouete
Illusion1, una animación de la silueta de una bailarina que gira sobre uno de
sus pies con el otro extendido. Esta ilusión óptica, popularizada a través
de Internet, ofrece la particularidad de que el observador no es capaz de
determinar cuál es la dirección del giro: al principio parece que la bailarina
gira en sentido horario, pero, al cabo de un rato, puede tener la sensación
de que la dirección cambia. La ilusión óptica se produce porque el cerebro
no dispone de los datos necesarios (principalmente la profundidad) para
analizar correctamente la figura. La ilusión se deshace si se dibujan las líneas
que delimitan ambas piernas2.
El análisis de los pronombres clíticos en griego antiguo es comparable a
la observación de la bailarina que gira: nos faltan datos para interpretar su
comportamiento. Por un lado, el corpus con el que contamos, es escrito,
por lo que nos faltan elementos de juicio decisivos. Por otro, los datos
que tenemos pueden resultar confusos. Además, ya desde los gramáticos
antiguos se ha preestablecido cuál es la dirección de la clisis, en qué sentido
gira la bailarina (1).
(1) ἀδύνατόν ἐστιν ἐπινοῆσαι ἐγκλιτικὴν πρὸ ῥήματος τοῦ πρὸς ὃ ποιεῖται
τὴν σύνταξιν («Es imposible imaginar un pronombre enclítico anterior
a un verbo dado con el que se construye», A. D. Synt. 179)
En este trabajo trato de difuminar estas líneas marcadas por Apolonio
Díscolo para demostrar que, en realidad, los pronombres átonos no son
tan claramente enclíticos.
1
[Link]
2
El presente trabajo se ha desarrollado gracias a una beca de Formación de Personal In-
vestigador otorgada por el Ministerio de Ciencia e Innovación (BES-2010-035519) en el marco
del proyecto «Corpus de Rección y complementación verbal del griego y el latín: verbos
de dominio, transferencia y actividad mental II» (FFI2009-13402-C04-01). Agradezco a los
participantes en el debate que siguió a la presentación oral las observaciones y sugerencias
realizadas, que he tratado de recoger en estas páginas. Asimismo, agradezco a Julián Méndez
Dosuna y Aitor Blanco Pérez sus valiosas críticas y recomendaciones a versiones previas de
este artículo. Obviamente, cualquier error u omisión son atribuibles únicamente al autor.
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A lbe rto Par dal Padí n
1 Generalidades
1.1 Corpus y elementos analizados
Para poder analizar el comportamiento de los pronombres clíticos en
griego clásico, he considerado un grupo de obras de autores trágicos y
cómicos: Persas y Agamenón de Esquilo, Electra y Edipo rey de Sófocles, Ión
y Helena de Eurípides, Nubes y Asambleístas de Aristófanes. Los únicos ver-
sos analizados han sido, por la facilidad del análisis métrico, los trímetros
yámbicos. El estudio se ha centrado sobre los pronombres átonos de 1ª y
2ª persona de singular με, μου, μοι, σε, σου, σοι.
1.2 Marco teórico y metodología
Parto para el análisis de estos pronombres de la idea de que la cliticización
es un fenómeno en el que intervienen al mismo tiempo la sintaxis y la
fonología.
Tradicionalmente, la visión que se ha tenido de los pronombres clíticos
es la que ofrece Wackernagel (1892; cf. Collinge 1985: 217), quien en su ley
dice que los clíticos aparecen en segunda posición. Esta ley, exacta para
el griego homérico, no lo es tanto en época clásica. No obstante, dado
que el cambio en la colocación del pronombre es un proceso gradual, he
tenido en cuenta si aparecía en segunda posición o no, puesto que, en caso
de que el pronombre aparezca en segunda posición y junto al verbo, no
podemos afirmar con rotundidad si esa posición se debe a la llamada Ley
de Wackernagel o a la posición del verbo.
Por otro lado, se ha tenido en cuenta si el pronombre aparece antepuesto
o pospuesto inmediatamente al núcleo de la predicación. Los ejemplos (2-4)
ilustran tres posibilidades diferentes. En (2) el pronombre está adyacente,
pospuesto en posición final, en (3), adyacente, antepuesto en segunda
posición y en (4) alejado del núcleo, antepuesto en segunda posición.
(2)a ἓν δὲ τῆς τύχης ἄπεστί μοι («Me marcho. Sólo una cosa me falta de
mi suerte», Ε. Ιο. 668)
b τί δ’ ἔστιν; οὐ γὰρ δὴ πιεῖν γ’ ᾔτησά σε («¿Qué pasa?, pues lo que es
de beber no te he pedido», Ar. Ec. 157)
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Actas Rioja [Link] 591 30/3/15 16:07
L a p r oclisis de los p r o n o mb r es pe r so n ales áto n os
(3)
a τί ἐθαύμασας; τῷ σοι δοκοῦσιν εἰκέναι; («¿Qué te ha sorprendido? ¿A
quién te parece que se asemejan?», Ar. Nu. 185)
b ἐσθημάτων κλυοῦσαν, ἥ νιν ἀμπέχει. («al escuchar ella [la deshonra]
de las vestiduras que lo envuelve», A. Pers. 848)
(4)a Ἑλένῃ σ’ ὁμοίαν δὴ μάλιστ’ εἶδον, γύναι. («Te he visto muy parecida a
Helena, mujer», E. Hel. 563)
b καί σε στρατηγὸν αἱ γυναῖκες αὐτόθεν αἱρούμεθ’, ἢν ταῦθ’ ἁπινοεῖς
κατεργάσῃ. («y desde este momento las mujeres te elegimos estratego,
a ver si ejecutas lo que tienes en mente», Ar. Ec. 246-247)
En cuanto a la fonología, los únicos datos fiables son los de la métrica.
El análisis está basado en la observación de las cesuras del trímetro yámbico
como Devine & Stephens (1978)3. Sin embargo, parto de la definición de
cesura de West (1982: 192): «a place where a word-end occurs more than
casually». Considero que no deben marcarse las cesuras de forma mecá-
nica, sino tomando en cuenta la sintaxis de la oración, determinada por
la semántica y la pragmática. Así, en (5), un verso del Ayante de Sófocles,
es preferible entender la cesura tal y como aparece en (5b) y no en la pen-
temímera, como en (5a). El análisis métrico está, por tanto, condicionado
por la sintaxis.
(5) a Σίγησον. Αὐδὴν | γὰρ δοκῶ Τεύκρου κλύειν
b Σίγησον. | Αὐδὴν γὰρ δοκῶ Τεύκρου κλύειν («Calla, pues me parece
oír la voz de Teucro», S. Ai. 975)
2 Pronombres, métrica y sintaxis
2.1 Cuando los elementos se alinean
Aunque el corpus incluye un total de 955 ejemplos, la mayoría de los
pronombres no aparecen en contacto con ninguna cesura. Son posiciones
frecuentes tanto la segunda posición como la posición final con el pro-
nombre pospuesto al verbo. De hecho, los pronombres en contacto con la
3
El principal problema de la obra de Devine & Stephens es que, siempre que tras la
segunda anceps haya un espacio en la cadena escrita, consideran que hay una cesura pente-
mímera. Sobre la inconveniencia de este tipo de análisis métrico cf. Guzmán Guerra (1988).
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Actas Rioja [Link] 592 30/3/15 16:07
A lbe rto Par dal Padí n
cesura son más bien escasos. Dentro de estos, lo más normal es encontrar
el pronombre justo antes de la cesura pentemímera, lo que cuadra bien con
su carácter enclítico. Además, en muchos casos la cesura encuentra apoyo
en la sintaxis. Los ejemplos de (6a-b) pueden servir como ilustración de
lo dicho:
(6) a ὅμως πιθοῦ μοι, λίσσομαι· μὴ δρᾶ τάδε
Oración] [Oración Oración
(«Sin embargo, escúchame, te lo suplico: no hagas eso», S. OT 1064)
b ἀτὰρ φράσον μοι τοῦτ’ ἀναστρέψας πάλιν·
Oración principal] [Oración de participio
(«pero dime, volviendo de nuevo a esto», A. Pers. 333)
En (6a) la cesura métrica y la pausa prosódica coinciden con la frontera
sintáctica existente entre dos oraciones yuxtapuestas y el pronombre apa-
rece antes de la cesura. Además, está pospuesto al núcleo de su predicación,
el imperativo πιθοῦ. En (6b) la cesura no separa oraciones yuxtapuestas,
sino una oración principal y su subordinada. El pronombre μοι, de nuevo,
aparece tras el verbo, φράσον, y antes de la cesura. La correspondencia entre
sintaxis, fonología y métrica es perfecta: la estructura sintáctica coincide
con la métrica y la dirección de la clisis es inequívoca.
2.2 El problema
Sin embargo, no siempre sucede así. Dentro de los relativamente escasos
versos en los que encontramos un pronombre clítico en contacto con la
cesura, hay unos pocos problemáticos porque en ellos el pronombre aparece
tras una posible cesura. Estos pronombres están antepuestos al núcleo de
su predicación con una división sintáctica clara. Sirvan los ejemplos de (7)
para ilustrar el caso:
(7) a θέλω δὲ κἀγώ σοι συνεισελθεῖν δόμους
Oración principal] [Oración completiva
(«y yo también quiero entrar contigo al palacio», E. Hel. 327)
b πότερα δ’ ἐς οἴκους σοι συνεισελθεῖν με χρὴ
Argumento2] [Argumento3 - Verbo - Argumento1
(«¿es preciso que entre contigo al palacio…?», E. Hel. 1082)
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Actas Rioja [Link] 593 30/3/15 16:07
L a p r oclisis de los p r o n o mb r es pe r so n ales áto n os
La interpretación tradicional impediría la presencia de una cesura pen-
temímera en estos ejemplos. Según la communis opinio, los pronombres
serían enclíticos siempre, por lo que no habría una frontera de palabra
tras la segunda anceps, ya que el pronombre formaría una única palabra
fonológica con el elemento que lo precede. Esta interpretación impediría
la alineación entre la estructura sintáctica y la métrica.
2.3 Propuesta de explicación
El problema desaparece si aceptamos que ha empezado a producirse un
desplazamiento de los pronombres, que abandonan la segunda posición
y su carácter de elementos exclusivamente enclíticos. Si admitimos que
los pronombres en (7) son proclíticos, no hay conflicto alguno entre las
estructuras sintácticas y prosódicas. Los pronombres se apoyan en συν
εισελθεῖν y, por tanto, podemos marcar una cesura pentemímera ante
ellos. Si son proclíticos, coinciden su núcleo sintáctico y la palabra en la
que se apoyan fonológicamente. (7’) sería una expresión gráfica de lo que
defiendo: la línea continua representaría la ligazón sintáctica; la punteada,
la fonológica. (7’a) representa la explicación tradicional, (7’b) la propuesta
por mí en este trabajo.
→
(7’) a θέλω δὲ κἀγώ σοι συνεισελθεῖν δόμους
⬸
Oración] [Oración completiva
→
b θέλω δὲ κἀγώ σοι συνεισελθεῖν δόμους
⤑
Oración] [Oración completiva
Este análisis explica mejor el comportamiento fonológico del pronombre
clítico, dado que estaría ligado a la estructura sintáctica. Este análisis es
aplicable a otros casos en los que la métrica no sirve de argumento porque
el pronombre no está en contacto con la cesura. Serían pronombres ante-
puestos a su núcleo sintáctico y que no están en segunda posición como
en (8):
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Actas Rioja [Link] 594 30/3/15 16:07
A lbe rto Par dal Padí n
→
(8) Γοργοῦς σταλαγμῶν, | οἷς ἔμελλέ με κτανεῖν
⤑
Oración] [Oración relativa
(«…las gotas [de sangre] de Gorgona, con las que me iba a matar»,
E. Io. 1265)
2.4 La transición en época clásica: el papel de la Gramaticalización
Este comportamiento de los clíticos tiene fácil explicación si tenemos en
cuenta los procesos de gramaticalización que suelen afectar a los pronombres
personales. Tomo como referente el canal de gramaticalización propuesto
por Lehmann (1985: 309) y recogido en (9).
(9) Gramaticalización de la referencia pronominal
I II III IV V
sustantivo pronombre pronombre afijo afijo
semánticamente > personal > personal > personal > personal
vacío autónomo clítico aglutinado fusionado
De acuerdo con el esquema de Lehmann, los pronombres estarían pasando
de la fase II (Homero) a la fase III (ático). Este proceso está caracterizado
por una serie de cambios entre los que cabe destacar el desgaste fonológico
(que conlleva la pérdida de acento propio), la condensación, mediante la
cual el clítico pasa de modificar a elementos más amplios (los clíticos de
segunda posición) a ir asociados a un elemento sintáctico específico, y la
fijación, entendida como el fenómeno mediante el cual un elemento clítico
tiende a ocupar una posición sintáctica fija. En ático serían preferentemente
enclíticos, pero también podrían ser proclíticos: habría una coincidencia
accidental con su posición en griego moderno.
Este proceso ya había sido observado por autores como Taylor (1993)
y Horrocks (2010), que consideran que la época clásica supone una etapa
de confusión entre dos paradigmas. Para estos autores, los pronombres
personales estarían desplazándose desde la segunda posición hacia las
inmediaciones del verbo: lo habitual en los siglos siguientes será que los
pronombres sean posverbales. Sin embargo, las explicaciones dadas por estos
autores no tienen en cuenta la gramaticalización, de la que la cliticización
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L a p r oclisis de los p r o n o mb r es pe r so n ales áto n os
es sólo un ejemplo, pero ampliamente estudiado en las lenguas del mundo
(cf. Schiering 2006).
Es necesario analizar esta época de confusión desde la óptica de la gra-
maticalización. Este proceso tiene lugar a lo largo de varios siglos, pero
es en época clásica cuando podemos comprobar el resultado del cambio
desde la segunda posición a las posiciones adyacentes al verbo. Obvia-
mente, los pronombres de (7) y (8) habrían perdido su acento propio por
un proceso de desgaste fonológico y habrían reducido su alcance al núcleo
de la predicación; sin embargo, su posición con respecto al verbo no sería
todavía fija. Son ejemplos del proceso de gramaticalización sufrido por los
pronombres personales y del cambio en la posición de los clíticos dentro
de la oración.
2.5 Posible objeción: la posición inicial
Durante el debate que siguió a la presentación oral de este trabajo, el
profesor Fernando García Romero expuso un posible problema de esta
explicación: estos pronombres proclíticos no aparezcan nunca en primera
posición de oración.
Para comprender esta situación hay que tener en cuenta dos factores. Por
un lado, la organización pragmática de las predicaciones en griego antiguo
hace que los elementos marcados, los focos y tópicos, ocupen las primeras
posiciones de la oración (Dik 2007: 38). Por otro, los pronombres átonos
no pueden desempeñar estas funciones pragmáticas de foco y tópico; en
su lugar se usan siempre las formas tónicas ἐμέ, ἐμοῦ, ἐμοί, σέ, σοῦ, σοί.
Esta distribución es la que se da en todas las lenguas en las que se con-
traponen formas tónicas y átonas: el tópico y el foco de una oración no
pueden ser formas átonas del pronombre. Deben ser siempre formas tónicas.
3 Conclusiones
Si bien la interacción entre la fonología y la sintaxis de los pronombres
personales es difícil de comprobar en griego antiguo, los datos de la
métrica pueden arrojar luz sobre el problema. Si abandonamos las ideas
preconcebidas y heredadas desde la antigüedad y analizamos los datos
disponibles, hay argumentos para postular la existencia de pronombres
proclíticos en ático clásico tal como se ha visto en (7) y (8). Si analizamos
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A lbe rto Par dal Padí n
los datos lingüísticos sin los prejuicios que nos ha inculcado la tradición,
nos sorprenderá comprobar que la bailarina de la silueta también gira en
el sentido contrario al que siempre habíamos pensado.
Referencias bibliográficas
Collinge, N. E. (1985) The Laws of Indo-European, Amsterdam - Filadelfia.
Devine, A. M. & Stephens, L. D. (1978) «The Greek Appositives: Towards a Lin-
guistically Adequate Definition of Caesura and Bridge», CPh 73, 314-328
Dik, H. (2007) Word Order in Greek Tragic Dialogue, Nueva York.
Guzmán Guerra, A. (1988) «¿Variantes fonoestilísticas de las apositivas en posición
cesura?: precisiones a la teoría de Devine-Stephens», Epos 4, 23-28.
Horrocks, G. (2010) Greek: A History of the Language and Its Speakers, Chichester.
Lehmann, C. (1985) «Grammaticalization: Synchronic Variation and Diachronic
Change», L & S 20, 303-318
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I F 1, 333-436
West, M. L. (1982) Greek Metre, Oxford.
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ESTUDIO DE LOS USOS DEL ADVERBIO
CONJUNTIVO Ο Μ Ο ΙΩ Σ E N LA NOVELA GRIEGA 1
E le n a Redo ndo Moya n o
Universidad del País Vasco
[Link]@[Link]
Resumen — Ὁμοίως aparece en la novela griega con usos adverbiales prototípicos y
con usos conjuntivos. El análisis de los casos en que funciona como modificador de
formas en plural del adjetivo πᾶς nos da las claves para comprender el sentido que
aporta a la conjunción καί junto con la cual funciona como adverbio conjuntivo.
Palabras clave — cohesión textual, adverbios conjuntivos, ὁμοίως, novela griega
STUDY OF THE USES OF THE CONJUNCTIVE ADVERB
ΟΜΟΙΩΣ IN THE GREEK NOVEL
Abstract — Ὁμοίως appears in the Greek novel with prototypical adverbial usages
and with conjunctive usages. The analysis of the cases in which it functions as a
modifier of plural forms of the adjective πᾶς gives us the keys to understanding
the meaning which it provides to the conjunction καί with which it functions as a
conjunctive adverb.
Keywords — textual cohesion, conjunctive adverbs, ὁμοίως, Greek novel
1
Este trabajo se ha realizado dentro del P.I. FFI2009-13908-C03-02: «Los adverbios con-
juntivos en griego tardío: un capítulo desatendido de la gramática griega».
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E studio de los usos del ad v e r bio co n ju nti vo ΟΜΟΙΩΣ
1 Ο Μ Ο Ι Ω Σ es la única forma adverbial que se utiliza en la novela
griega para indicar la relación de similitud. Si en otras etapas del griego se
podía usar también ἴσως, en la novela este adverbio se utiliza exclusiva-
mente para expresar la probabilidad («quizás», «probablemente»).
Ὁμοίως es el adverbio derivado del adjetivo ὁμοῖος2, el cual, a su vez,
es una variante de ὁμός, relacionado con el IE *som-h2-o- «mismo», «igual».
La forma adverbial (ὁμῶς, ὁμοίως) significa genéricamente «por igual»,
«igualmente», «del mismo modo». Las formas con iota se imponen en griego
tardío y son las únicas que se encuentran en la novela.
Ὁμοίως aparece en las novelas de Caritón de Afrodisias, Jenofonte de
Éfeso, Aquiles Tacio y Heliodoro con funciones diferentes3.
2 En algunos casos ὁμοίως realiza funciones prototípicas de adverbio,
como las siguientes:
2.1 Complemento del predicado (satélite)
(1) [Link]. [Link] Φιλοῦσα δὲ αὐτοῦ τοὺς ὀφθαλμοὺς «ὦ» φησὶ «πολλάκις
με λυπήσαντες ὑμεῖς, ὦ τὸ πρῶτον ἐνθέντες τῇ ἐμῇ κέντρον ψυχῇ, οἱ
τότε μὲν σοβαροί, νῦν δὲ ἐρωτικοί, καλῶς μοι διηκονήσατε, καὶ τὸν
ἔρωτα τὸν ἐμὸν καλῶς εἰς τὴν Ἁβροκόμου ψυχὴν ὡδηγήσατε. Τοιγα
ροῦν ὑμᾶς πολλὰ φιλῶ καὶ ὑμῖν ἐφαρμόζω τοὺς ὀφθαλμοὺς τοὺς ἐμούς,
τοὺς Ἁβροκόμου διακόνους· ὑμεῖς δὲ ἀεὶ βλέποιτε ταὐτά, καὶ μήτε
Ἁβροκόμῃ ἄλλην δείξητε καλήν, μήτε ἐμοὶ δόξῃ τις ἄλλος εὔμορφος·
ἔχετε ψυχάς, ἃς αὐτοὶ ἐξεκαύσατε· ταύτας ὁμοίως τηρήσατε». Y ella,
besándole en los ojos, dijo: «¡Oh vosotros, que tanto me hicisteis sufrir!
¡Oh, los que primero clavasteis el aguijón en mi alma, entonces arro-
gantes y ahora amorosos! ¡Bien me servisteis, bien llevasteis mi amor al
alma de Habrócomes! Por eso os cubro de besos y uno a vosotros mis
propios ojos, servidores de Habrócomes. Ojalá veáis siempre lo mismo
y ni le mostréis a Habrócomes a ninguna otra mujer hermosa, ni a mí
me parezca bello ningún otro. Poseéis las almas que vosotros mismos
inflamasteis, guardadlas de la misma manera.»4
2
Ὁμοῖος aparece en Homero y en jonio, para otras variantes dialectales, cf. Chantraine
ad locum.
3
Como modificador de adjetivos: 2 veces Charito, 1 [Link]. y Hld.; como comple-
mento del predicado: 1 vez Charito, 1 [Link]., 4 [Link].; como modificador del sintagma
en el que va incluido: 1 Hld.; como adverbio conjuntivo: 3 veces Hld.
4
Citamos las traducciones de las novelas que aparecen en la editorial Gredos.
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E le n a Redo ndo Moya n o
Ὁμοίως establece una comparación de igualdad «guardad las almas de la
misma manera que las inflamasteis» y va situado delante del verbo, ocupando
la posición habitual de los adverbios en las oraciones supraordinadas.
2.2 Modificador de adjetivos
(2) Hld. [Link] Μειδιάσας οὖν ὁ Θεαγένης «Ἀλλὰ σύ γε οὐδὲ ἐν τοῖς δει
νοῖς» ἔφη «τὴν γυναικῶν ἔμφυτον νόσον ζηλοτυπίαν ἐκπέφευγας, ἐμὲ
δὲ ἴσθι μηδὲ πλάσασθαι τὰ τοιαῦτα δύνασθαι· ποιεῖν γὰρ τὰ αἰσχρὰ
καὶ λέγειν ὁμοίως ἀπρεπές·» «– Ya veo – contestó Teágenes con una
sonrisa – que ni en las adversidades más horribles consigues liberarte de
esa enfermedad connatural a las mujeres: los celos. Has de saber que ni
siquiera voy a ser capaz de simular semejante bajeza, porque creo que es
igualmente indigno decir o hacer acciones deshonestas.»
Ὁμοίως modifica al adjetivo al que precede, indicando que las dos ac-
ciones expresadas por los infinitivos merecen para el hablante un idéntico
grado de indignidad.
2.2.1 En un grupo particular como modificador de adjetivos ὁμοίως acom-
paña a alguna forma plural del adjetivo πᾶς. Veloudis (2007), al explicar la
diferente evolución semántica de los adverbios ὁμῶς e ἴσως5, señala que,
mientras que el último (derivado del adjetivo ἴσος, «igual en tamaño, fuerza
o cantidad») establecería originariamente la relación de similitud entre dos
entidades, ὁμῶς (derivado del adjetivo ὁμός, «uno», «el mismo», «igual»)
estaría relacionado más bien con la expresión de la similitud entre todos
los miembros de un conjunto, motivo por el cual acompañaba frecuente-
mente a formas en plural de πᾶς6.
(3) [Link]. [Link] καὶ ὁ κυβερνήτης ἐκέλευε ῥίπτειν τὸν φόρτον. διά
κρισις δὲ οὐκ ἦν ἀργύρου καὶ χρυσοῦ πρὸς ἄλλο τι τῶν εὐτελῶν, ἀλλὰ
πάντα ὁμοίως ἠκοντίζομεν ἔξω τῆς νηός· «Y el piloto mandaba arrojar
5
Originariamente ambos significaban «igualmente»; pero el primero, con un cambio de
acento (ὅμως) pasó a significar «no obstante» y el segundo «quizás».
6
Naturalmente, esta distinción es válida para conjuntos formados por diversas entida-
des. Los conjuntos formados solo por dos habrían propiciado una convergencia entre los dos
adverbios para expresar, ambos, la relación de similitud en todas las ocasiones.
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Est u d io d e los u sos d e l ad v e r b i o c onj unti vo ΟΜΟΙΩΣ
la carga y no se hacía distinción alguna entre plata y oro y cualquier
otro artículo sin valor: arrojábamos todo por igual fuera del barco».
Ὁμοίως modifica a πάντα e indica que se arrojaban todas las cosas in-
dependientemente de su valor, es decir, «todas las cosas sin excepción»: la
relación de igualdad que el adverbio expresa se concreta aquí en indicar
que los dos grupos de objetos, los que tenían valor y los que no, fueron
tratados de idéntica manera. Ὁμοίως aporta una información redundante
(si son «todos los objetos», no hay excepción), pero que resulta destacada
porque no es lo que habitualmente sucede.
La asociación entre ὁμῶς / ὁμοίως y distintas formas plurales de πᾶς es
tan habitual que cuenta con un subapartado en el LSJ, donde se ejemplifica
con este pasaje de Homero:
(4) Il. 17.422 ὦ φίλοι, εἰ καὶ μοῖρα παρ᾽ ἀνέρι τῷδε δαμῆναι / πάντας ὁμῶς,
μή πώ τις ἐρωείτω πολέμοιο. «Amigos, aunque el destino fuera que
todos por igual sucumbamos al lado de este hombre, que ninguno
retroceda jamás ante el combate.»
Son éstas las palabras que circulaban entre los troyanos ante el cadáver
de Aquiles, defendido por los aqueos. El LSJ propone dos traducciones
para πάντες ὁμῶς: «todos juntos» (all together), que puede hacer referencia
a que murieran unos al lado de los otros, y que, en todo caso, implica
que murieran todos; o «todos por igual» (all alike), que haría alusión a una
muerte en la lucha, y que supone también la muerte de todos los troyanos
implicados en la situación. Lo que se pide, por tanto, es que se defienda el
cadáver, aunque «todos sin excepción» mueran.
En la frecuente asociación entre ὁμῶς / ὁμοίως y las formas plurales del
adjetivo πᾶς, el adverbio resulta redundante y su presencia enfatiza que
todos los miembros de un conjunto, sin excepción, se ven afectados por
la predicación.
2.3 Modificador del sintagma nominal en el que va incluido
(5) Hld. [Link] ἀγανακτήσαντες δὲ ὅτι τῶν ἀλλοτρίων ἐστέρηντο καὶ
τὴν ἀφαίρεσιν τῶν σκύλων ὡς ἰδίων περιαλγήσαντες, τούς τε ὑπο
λειφθέντας αὑτῶν οἴκοι συλλεξάμενοι καὶ τὰς πέριξ ὁμοίως κώμας
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E le n a Redo ndo Moya n o
ἐπικαλεσάμενοι ἐπὶ ὁμοίᾳ καὶ ἴσῃ τῶν ληφθησομένων διανομῇ, τῆς μὲν
ἐφόδου κατέστησαν ἡγεμόνες, τὸν δὲ Θύαμιν ἐζώγρουν κατὰ τοιάνδε
τινὰ αἰτίαν… «Lo ocurrido es que irritados por verse despojados de
cosas, que, por otro lado distaban de ser suyas, e indignados porque les
hubieran robado el botín, que ya consideraban propiedad particular, ha-
bían reunido a los que antes se habían quedado en casa, habían invitado
también a las aldeas de los alrededores con la promesa de distribuir el
producto de su rapiña de modo justo y equitativo, y se habían puesto
al frente de la incursión. La causa por la que habían capturado vivo a
Tiamis era la siguiente:…»
Al comienzo de esta novela una partida de bandoleros que iba a adueñarse
del botín que se encontraba junto a Teágenes y Cariclea se da a la fuga ante
la aparición de otro grupo de bandidos más numeroso. Pero los primeros
se reorganizan y forman una tropa más copiosa, a la que han sumado otros
camaradas de su aldea (algo habitual), y en la que habían llamado también
a participar – y esto no era usual – «a las aldeas de los alrededores por igual»,
es decir, a todas ellas.
3 En otros casos, ὁμοίως funciona como adverbio conjuntivo7, relacio-
nando sintagmas.
3.1 La transición entre su uso como adverbio prototípico y el empleo
relacional como adverbio conjuntivo puede apreciarse en este ejemplo:
(6) Hld. [Link]. Καὶ ἦν οὐδεὶς ἡσυχάζων, ἀλλ’ ὁμοίως παῖς, γυνὴ καὶ
πρεσβύτης ἔργου εἴχετο· γένος γὰρ οὐδὲν οὐδὲ ἡλικίαν ὁ περὶ ψυχῆς
δυσωπεῖται κίνδυνος. «No había nadie inactivo; niños, mujeres y ancia-
nos, todos por igual, ponían manos a la obra; pues el peligro de muerte
no hace ninguna diferencia de sexo ni de edad.»
Se describen en este contexto los esfuerzos de los habitantes de la ciudad
de Siene, que estaba padeciendo un cerco, para que los muros no fueran
derribados por sus asaltantes. El adverbio ejerce su influencia sobre todo el
sintagma al que precede παῖς, γυνὴ καὶ πρεσβύτης («por igual niño, mujer y
7
Para las características y tipos de los adverbios conjuntivos cf. Crespo 2009, 2011 y en
prensa.
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anciano») y marca para el receptor que los tres ítems que siguen pertenecen
a la misma unidad sintáctica, de modo que colabora en la explicitación de
la relación coordinada. Su sentido, por tanto, quedaría bien reflejado en
castellano por la construcción discontinua copulativa «tanto… como»,
que se usa frecuentemente para «marcar explícitamente la interpretación
exhaustiva del conjunto, es decir, para subrayar que la coordinación une
todas las opciones posibles» (NGLE: 2410, 31.3d); aunque esta estructura es
bimembre, puede ser expandida y transmitir bien el sentido del griego: «No
había nadie inactivo, sino que tanto niños y mujeres como ancianos ponían
manos a la obra.» Ὁμοίως marca que miembros de estos tres colectivos,
que normalmente no participaban de las labores de defensa, tuvieron que
colaborar en ella, junto a los varones de edad adulta: lo excepcional de la
situación queda así remarcado.
3.2 En otros contextos ὁμοίως se encuentra dentro del esquema aditivo
τε… καὶ.
(7) Hld. [Link] Τούτων εἰρημένων, ὑπὸ μὲν τῶν παρόντων ἀστῶν τε
ὁμοίως καὶ στρατιωτῶν εὐφημία τε ἤρθη καὶ κρότος ἐπὶ πλεῖστον
ἐξάκουστος· «Estas palabras levantaron en los asistentes, tanto ciudada-
nos como soldados, una aclamación llena de bendiciones y una ovación
cerrada, perfectamente perceptible desde muy lejos.»
Se describe la reacción a un discurso que el rey etíope Hidaspes dirige
a los sieneos vencidos, en el que renuncia a continuar la guerra, anuncia
su retirada y los exime de pagar tributos durante diez años. Los dos co-
lectivos receptores del discurso van unidos por la estructura copulativa
discontinua τε… καὶ, con la se indica su vinculación permanente (Ruijgh
1971: 175), el hecho de habitar Siene, y ὁμοίως señala que ambos, que son
todos los implicados en la acción, soldados y ciudadanos, actuaron como
una unidad, aclamando a su vencedor, una opción poco frecuente entre
los vencidos.
Una de las causas de la aparición de τε… καὶ8 en la prosa imperial
fue, sin duda, el ideal literario de la imitatio (Reardon 1971: 7) de las obras
8
Aunque τε como coordinante en textos de prosa desapareció pronto, su uso en estructuras
corresponsivas (generalmente junto a καί), tuvo una pervivencia más dilatada (Ruijgh 1971: 146,
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E le n a Redo ndo Moya n o
maestras del pasado, entre las cuales se incluía Homero, que tuvo una gran
influencia en los autores de la novela. Un posible ejemplo de esta imitatio
podría ser este otro contexto, en el que el adverbio se encuentra también
en la estructura τε… καὶ:
(8) Hld. [Link] ἰλύος γὰρ βαθείας ἡ γῆ κατάπλεως ἐγεγόνει καὶ τὴν ἐπιφά
νειαν ἐξικμάσθαι φαινομένην τέλμα δίυγρον ὑπέτρεχεν ἵππου τε ὁμοίως
καὶ ἀνδρὸς βάσιν εἰς βυθισμὸν ἐνεδρεῦον. «El suelo quedó lleno de un
profundo fangal y, aunque la superficie estaba aparentemente seca, el
subsuelo era una marisma pantanosa, al acecho para apresar y sumergir
a cualquier hombre o caballo que se adentrara en él para atravesarlo.»
El traductor ha optado aquí por una estructura disyuntiva con la que
también queda claro que la acción verbal afecta por igual a los todos los
miembros de los colectivos formados por «hombres y caballos», que van
relacionados, como en (7), por τε ὁμοίως καὶ, que señala la relación per-
manente entre ellos, en tanto que componentes del ejército. La mención
de estos dos colectivos unidos también por τε… καὶ acompañado de ὁμῶς
se encuentra en Homero, si bien es destacable que el adverbio ocupa una
posición diferente, precediendo al sintagma sobre el que extiende su in-
fluencia, como en (9):
(9) Il. 8.214 τῶν δ᾽ ὅσον ἐκ νηῶν ἀπὸ πύργου τάφρος ἔεργε / πλῆθεν ὁμῶς
ἵππων τε καὶ ἀνδρῶν ἀσπιστάων/ εἰλομένων· «Todo el espacio que desde
las naves la fosa separaba del muro / se llenó tanto de caballos como de
hombres con escudo / cercados».
El LSJ comenta así este ὁμῶς: «acccompanying two Substs. joined by
καὶ, like Engl. both», y traduce: «both of men and horses alike», es decir,
con una estructura de coordinación discontinua del inglés, que implica,
como la del español, que la coordinación une todas las opciones en juego
en una predicación determinada.
168-170, 180 y 212-213), especialmente (en su forma yuxtapuesta) entre los escritores aticistas
del periodo romano (Schwyzer & Debrunner 1950: 574, Funk 1973: 490ss., Blomqvist 1974).
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Est u d io d e los u sos d e l ad v e r b i o c onj unti vo ΟΜΟΙΩΣ
4 En su uso como adverbio conjuntivo en la novela griega ὁμοίως matiza la
adición expresada por la conjunción coordinante9, marcando la interpreta-
ción exhaustiva del conjunto: la relación de igualdad que comporta implica
que los miembros de los colectivos relacionados mediante la conjunción
copulativa, que son todos los implicados en la predicación, se comportan
o son tratados del mismo modo, aun cuando esto no sea lo habitual o lo
esperado. Ὁμοίως aparece en la novela siempre entre sintagmas y este es
también su uso habitual en el resto del griego (Crespo en prensa: § 4.3),
de manera que presenta un grado de gramaticalización inferior a otros
adverbios conjuntivos que participan en la conexión entre oraciones.
Los resultados obtenidos en este análisis requieren ser contrastados y
completados con otros referidos a corpus de épocas diferentes, de manera
que se obtenga una descripción exhaustiva de los usos conjuntivos de
ὁμοίως (ὁμῶς)10.
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Betta, S., de Carli, E. & Zanetto, G. (1993) Lessico dei Romanzieri Greci. i i i ,
Hildesheim-Zurich-Nueva York, Olms-Weidmann.
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(Montana), Scholars Press.
LSJ= Liddell, H. G. & Scott R. (1968) A Greek-English Lexicon, 9th ed. Revised by
H. S. Jones, Oxford.
9
En este corpus sólo aparece en coordinación copulativa, pero su presencia también es
posible en la disyuntiva, cf. Crespo 2009:115.
10
Cf. H. Maquieira en el Homenaje al profesor D. M. García Teijeiro (en prensa).
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E le n a Redo ndo Moya n o
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Reardon, B. P. (1971) Courants littéraires grecs des i i et i i i siècles après j.c., París, Belles
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Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 599-608 607
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SOBRE LA PREPOSICIÓN ΕΠΙ
EN EL DICCIONARIO GRIEGO-ESPAÑOL
Helena Rod ríguez So moli n os
Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo (csic)
[Link]@[Link]
Resumen — El artículo contiene algunas notas sobre la redacción de la preposición
ἐπί para el volumen VIII del Diccionario Griego-Español y sobre el artículo resultante.
Las dificultades habituales que, en las preposiciones, presenta el establecimiento de
oposiciones para la organización de significados en forma de artículo de diccionario,
son aún mayores en el caso de ἐπί, que se construye ampliamente con tres casos en
todas las épocas y que ofrece una gran polisemia. Los significados y usos de las cons-
trucciones con cada caso gramatical en las dimensiones espacial, temporal y nocional
quedan organizados y jerarquizados de forma mucho más clara que en los diccionarios
generales anteriores. Las principales aportaciones residen en los usos locales de ἐπί + dat.
y ἐπί + gen., especialmente problemáticos, así como en los significados nocionales de
ἐπί + dat. El estudio llevado a cabo aporta también datos importantes para el conoci-
miento de la evolución de esta preposición a lo largo de la historia de la lengua griega.
Palabras clave — Preposiciones, ἐπί, Diccionario Griego-Español, DGE
ON THE PREPOSITION ΕΠΙ IN THE DICCIONARIO
GRIEGO-ESPAÑOL
Abstract — This paper contains some notes on the editing process of the preposition
ἐπί for the VIII th volume of the Diccionario Griego-Español, as well as on the resulting
dictionary entry. The usual difficulties presented by prepositions are even greater in
the case of ἐπί. In order to organize the meanings inside a dictionary entry, the es-
tablishment of oppositions is used. Additionaly, ἐπί is widely used with three cases
in all epochs, and it is a preposition that offers a great polysemy. The meanings and
uses of constructions with each grammatical case in its three dimensions – local,
temporal and notional – are organized hierarchically in a much clearer way than in
previous general Greek dictionaries. The main contributions can be found for the
spatial uses, especially problematic, of ἐπί + dat. and ἐπί + gen., as well as in the notional
meanings of ἐπί + dat. The study carried out also provides important contributions
for the knowledge of the evolution of this preposition throughout the history of
the Greek language.
Keywords — Prepositions, ἐπί, Greek-Spanish Dictionary, DGE
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 609-616
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S ob r e la p reposici ón ΕΠΙ e n el D iccio na r io Gr iego - E spañol
De las preposiciones redactadas hasta ahora en el Diccionario Grie-
go-Español (d g e ) ἐπί, que aparecerá en el volumen VIII, es la primera que
se construye de forma amplia con tres casos en todas las épocas. Por esta
razón será un artículo considerablemente más largo que los de anteriores
preposiciones. Pero además ἐπί es, probablemente, la más compleja, por-
que es la más polisémica. De otro lado, hay bastantes significados locales,
temporales y nocionales que se expresan tanto con ἐπί + dativo como con
genitivo; es decir, hay amplias zonas de sinonimia entre ambos casos, lo
cual también es una anomalía. Aquí vamos a mencionar algunas cuestiones
muy generales relacionadas con la redacción de este artículo y con los datos
que aporta para la historia de la preposición.
En la fase de redacción, el trabajo lexicográfico consiste básicamente
en comprender a fondo los pasajes en que aparece una palabra, para poder
extraer aquellos rasgos comunes que hacen que dicha palabra se traduzca,
en determinados casos, de una manera, y diferenciarlos de otros rasgos que
condicionarán otra traducción diferente en la lengua de salida. Es decir,
consiste en establecer oposiciones, labor que en el caso de las preposiciones
se muestra especialmente ardua. Primero porque los contextos que hay
que entender y organizar pueden ser cientos o miles.
Pero además los sintagmas preposicionales (SP), como sabemos bien en
el d g e , no facilitan el establecimiento de oposiciones. Éstas pueden ser
múltiples, desde lo puramente gramatical hasta lo lexical o lo contextual,
y no siempre hay límites claros entre ellas. En el caso de ἐπί encontramos
numerosos usos fronterizos o ambiguos, no sólo entre dos sentidos locales,
temporales o nocionales; también entre lo local y lo temporal, entre lo
local y lo nocional, entre lo temporal y lo nocional.
De otro lado, el lexicógrafo se enfrenta a serias dificultades para encontrar
bibliografía realmente útil. Por ello no está de más recordar la necesidad de
estudios sintáctico-semánticos modernos y sistemáticos de preposiciones y
de todas las demás clases de palabras a caballo entre el léxico y la sintaxis,
llámense conjunciones y – muy especialmente – partículas, llámense co-
nectores y marcadores discursivos. Para todas estas palabras contamos con
muy pocas ayudas que vayan más allá de las generalidades y no procedan
del siglo XIX.
Con ἐπί ha sido, precisamente, la falta de explicaciones satisfactorias de
los datos, el volumen de anomalías con respecto a lo que se suele leer sobre
sus sentidos locales y nocionales, la dificultad para comprender numerosos
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H ele na Rod r í gue z S o m oli n os
ejemplos a partir de lo que dicen los diccionarios y estudios anteriores, lo
que me obligó a investigar esta preposición muy a fondo, estudiando los
materiales reunidos por el d g e y ampliándolos mucho. El manejo de tal
cantidad de datos ha permitido extraer conclusiones interesantes, que no
siempre coinciden con los estudios teóricos.
En cuanto al resultado, pienso que el d g e organiza, jerarquiza y expone
los significados de ἐπί de forma infinitamente más clara que otros dicciona-
rios. Me he esforzado especialmente, a pesar de las obligadas restricciones
formales, en hacer comprensibles estos significados, relacionándolos en la
medida de lo posible unos con otros, para hacer ver cómo cada uno de ellos
procede a su vez de otro. A este respecto se pueden destacar los sentidos
nocionales de ἐπί + dat., muchos y a menudo mal entendidos, porque son
verdaderamente difíciles. Sus ejemplos eran como las piezas de un inmenso
puzzle que hemos podido ir recomponiendo precisamente por el hecho de
ser muchas las piezas; con unos pocos ejemplos hubiera resultado mucho
más difícil, pues faltarían las piezas intermedias que permiten relacionar
unos sentidos con otros.
La otra gran aportación del artículo ἐπί del d g e está sin duda en la
clarificación de los usos locativos, que constituyen su núcleo, aquello de
lo cual hay que partir para poder entender todos los demás significados.
Por su gran complejidad, estos usos locativos son objeto de debate desde
el siglo XIX. Por lo mismo, a menudo son mal entendidos.
En cuanto a la evolución de ἐπί, el estudio llevado a cabo confirma
algunas ideas extendidas, pero además reúne datos que permiten añadir
alguna idea nueva. En los usos locales es claro que el uso del dativo, el más
antiguo, claramente predominante en época arcaica, va disminuyendo
progresivamente. Lo cual entra, de un lado, dentro del proceso general de
desaparición del dativo griego, pero parece deberse también a la tendencia
particular a evitar los problemas de interpretación de este SP y su solapa-
miento (más o menos aparente) en numerosos sentidos con el genitivo.
En Homero, Heródoto y buena parte de la prosa ática vemos un com-
plejo sistema de significados locales del SP ἐπί + dativo basado en los factores
usuales (tipo de verbo, tipo de trajector, tipo de landmark, contexto general,
etc.), basado también en la orientación del trajector con respecto al landmark
y muy especialmente basado en el conocimiento por los hablantes de la
forma y dimensionalidad del landmark, factor que consideramos decisivo
para poder entenderlos.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 609-616 611
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Sob re la prepo s ición ΕΠΙ e n e l D i c c i onar i o Gr i e g o- Es pañol
Simplificando al máximo, y limitándonos sólo a una pequeña parte de
los usos locativos de ἐπί + dat., este SP puede significar: 1) «sobre, pegado
a» cualquier superficie (ἐπὶ μετώπῳ); 2) «sobre, encima de» una superficie
horizontal, que no es sino el significado 1 con orientación vertical específica
(ἐπὶ χθονί), y 3) «junto a», extensión metafórica de 1 (ἐπὶ ταῖς πύλαις).
Esto implica de un lado polisemia, y de otro sinonimia de 2 (en menor
medida de 1, y en ocasiones de 3) con ἐπί + gen. Pero para los griegos no
había ambigüedad, sólo la hay para nosotros, que no siempre entendemos
la relación espacial entre trajector y landmark, bien porque desconocemos
la posición del primero con respecto al segundo, bien porque ignoramos
cómo es exactamente el landmark, bien porque no entendemos las nocio-
nes básicas que implica la utilización de ἐπί frente a otras preposiciones
como ἐν, πρός o παρά. Y no había ambigüedad porque cuando se con-
servó el significado 2 «sobre, encima de», con orientación vertical, que es
arcaísmo, fue sólo con determinados tipos de landmark en donde no había
confusión posible con 3 «junto a». Y, para solucionar los casos en que podía
plantearse dicha ambigüedad (tipo Hom. ἐπὶ νηυσὶ μάχονται), vemos ya
en Homero cómo se está desarrollando la solución, que es la distribución
ἐπί + dat. «junto a» / ἐπὶ + gen. «sobre, encima de». Por eso en Homero ἐπὶ
νηυσί es siempre «junto las naves» y ἐπὶ νηῶν es «sobre las naves», «en las
naves», mientras ἐπὶ χθονί, por ejemplo, sólo puede significar «sobre la
tierra» porque se trata de un landmark bidimensional con la particularidad
de que es ilimitado, por lo que no hay otra superficie más que la superior
ni ningún límite donde pueda ubicarse el trajector.
Como tal, el sistema aludido no dura mucho, aunque los significados
1 y 3 de ἐπί + dat–persisten aquí y allá en todas las épocas, y el 2 también
se conserva más de lo que se suele leer, especialmente en poesía. Con el
tiempo tiende a generalizarse un sistema mucho más simple, en donde
queda básicamente un uso locativo, el de ἐπί + gen. significando tanto 1
«sobre» = «encima de» una superficie horizontal (ἐπὶ τῆς τραπέζης, ἐπὶ τῆς
γῆς) como 2 «sobre» = «pegado a» cualquier superficie (ἐπὶ χρωτός). Para
el significado local 3, «junto a» (tipo ἐπὶ νηυσίν), ἐπί irá cediendo terreno
frente a παρά y πρός.
La mayor parte de la bibliografía considera que el sentido básico de la
preposición es el propio de ἐπί + gen., es decir 2 «sobre» = «encima de» una
superficie horizontal. Pero todos los datos indican que es secundario, y
que en un momento dado se acude al genitivo para solucionar la necesidad
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H ele na Rod r í gue z S o m oli n os
de desambiguar contextos, como hemos visto. En otros lugares hemos
hablado de ello1.
Curiosamente, a lo largo del tiempo se da un proceso por el cual el
genitivo tiende a asumir otras muchas funciones que en origen eran tam-
bién propias del dativo. De hecho, prácticamente todos los significados de
ἐπί + gen. existen también con dativo. Nuestra idea es que hay una tendencia
a sustituir todos los usos de ἐπί + dativo por sus correspondientes usos con
genitivo. Y confirma esta idea la cronología, pues en todos los sentidos se
documenta antes la construcción con dativo. En algunos casos el uso del
genitivo desbancó al del dativo, en otros alcanzó cierta difusión sin llegar
a desbancarlo, y en algunos sentidos se quedó en mero intento, sobre todo
cuando volvía a introducir ambigüedades (por ej. ἐπί + gen. «junto a», tipo
ἐπὶ τῶν θυρέων junto a las puertas Hdt.5.92γ).
Los desarrollos específicos del genitivo parecen reducirse a tres2:
• C I 3 b: uso aparentemente lativo con nombres geográficos o con el
nombre de la casa (ἐπ’ οἴκου), indicando la dirección de un desplaza-
miento: «en dirección hacia», «en camino a».
• C III 3: uso nocional con pronombre personal o reflexivo, indicando
aislamiento: «por su propia cuenta», «por sí solo», tipo ἱρὸν ἱδρύσαντο
ἐπὶ σφέων αὐτῶν Hdt. 1.143.
• C III 6: uso con numerales en contextos militares, en donde el SP in-
dica el número de filas en profundidad de una formación de combate:
ἐτάχθησαv… ἐπὶ τεττάρων «formaron en cuatro filas de fondo», X.
An. 1.2.15.
Aparte del significado locativo «sobre, encima de», hay otros sentidos
que, aunque se documentan antes con dativo, han alcanzado con genitivo
una extensión mucho mayor:
• C II 1 b-d: el conocido sentido temporal durativo con nombre de go-
bernante, tipo ἐπὶ Δαρείου «en el reinado de Darío» o con participio
ἐπ’ Εὐκλείδου ἄρχοντος.
1
«Sobre ἐπί + dativo. Usos locativos», en A. Cabedo & P. Infante (eds.), Lingüística x l . El
lingüista del siglo x x i , Madrid 2012, 217-224 ([Link]
pdf). «What does epí really mean?», J O L L 12, 2013, 199-230.
2
Las numeraciones corresponden a los apartados del artículo ἐπί del d g e .
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Sob re la prepo s ición ΕΠΙ e n e l D i c c i onar i o Gr i e g o- Es pañol
• C III 2: el uso nocional de causa con verbos de significado «llamar» o
«llamarse»: «basándose en el nombre de», «por» (Λιβύη μὲν ἐπὶ Λι
βύης λέγεται… ἔχειν τὸ οὔνομα Hdt. 4.45)
• C III 4: uso referencial, en donde el SP restringe la esfera de pensa-
miento, palabra o acción: «sobre», «en lo relativo a», «referido a».
Los principales sentidos del dativo terminarán siendo nocionales, sobre
todo:
• Rol perjudicado, indicando hostilidad «contra», ya en Homero (ἐπί
σοι μεμαῶτε μάχεσθαι Il. 5.244), aunque desde época helenística se
va imponiendo la construcción con acusativo.
• Rol causa «por», «de», «a causa de» sobre todo con verbos que indican
sentimientos o procesos psíquicos: alegrarse, enfadarse, etc. (tipo χαί
ρoυσιν ἐπὶ τοῖς ἀλλήλων κακοῖς, Isoc. 4.168).
• Rol finalidad, sobre todo con nombres de acción (tipo οὐκ ἐπὶ κατα
δουλώσει τῶν Ἑλλήνων… ἀλλ’ ἐπ’ ἐλευθερώσει Th. 3.10).
Finalmente me parece destacable, dentro de los usos nocionales de
ἐπί + dativo, el hecho de que creo haber reunido material suficiente para
defender o por lo menos replantear la existencia del rol semántico Benefi-
ciario a partir del uso original de ἐπί con dativo propio, no locativo, idea
defendida por diversos autores desde Delbrück. Hay bastantes ejemplos
en donde el SP con dativo equivale exactamente a un dativo en función
de complemento indirecto, y su presencia parece servir simplemente para
reforzar el dativo.
En cuanto al acusativo, será siempre ampliamente utilizado en su uso
lativo, indicando el punto de destino, aunque cuantitativamente gana en
todas las épocas el uso de εἰς + acusativo. Serán también siempre muy fre-
cuentes los usos semilocales y figurados de este sentido lativo. Con semilocal
(D I 2 d) me refiero a aquellos casos en que el régimen es un nombre de
acción, pero hay un desplazamiento real: ἐπὶ ἔργα τραπέσθαι «volver al
trabajo» Il. 3.422, ἐπὶ θάνατον στίχοντα Hdt. 3.14. Con figurado (D III 1)
me refiero a usos metafóricos, donde el movimiento del verbo ya no es
real: ἤν τ’ ἐπὶ σωφροσύνην τρεφθῇ νόος «y si el pensamiento se inclina a la
moderación» Thgn. 379, λόγος διῆλθεν… ὡς ἡγήσοιντο ἐπὶ πολλὰ ἀγαθά
«corrió el rumor de que serían conducidos a muchos bienes» X. Cyr. 4.2.10.
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H ele na Rod r í gue z S o m oli n os
Pero además, a lo largo del tiempo el SP con acusativo irá avanzando a
pasos agigantados por todo tipo de usos locales no estrictamente direccio-
nales, ocupando en parte el espacio de ἐπί + dat. y ἐπί + gen.: 1) con verbos
de movimiento y nombre del medio de transporte, raro, tipo ἡνιοχεῖν ἐπὶ
ζεῦγος X. Mem. 1.1.9; 2) en constr. pregnantes con verbos de estado que
implican un movimiento anterior «junto a», «en» (στὰς ἐπὶ τὸ συνέδριον
Hdt. 8.79; 3) perlativo, sobre todo en época arcaica y clásica, pero περιπα
τῶν ἐπὶ τὴν θάλασσαν [Link]. 14.25; 4) con ac. de personas, animales o
cosas «hacia», «hasta», de donde «en busca de», sobre todo en época arcaica
y clásica; 5) usos en geometría, o bien ref. a dimensiones espaciales (ἐπὶ
βάθος «en profundidad» Th. 5.68, ἐφ’ ἕν, ἐπὶ δύο, ἐπὶ τρία «en una, en dos
o en tres dimensiones» Arist. Cael. 268a8) o bien con numerales, para medir
los lados de un paralelogramo.
También ἐπί + ac. ocupará, a partir igualmente del sentido lativo, gran
parte del espacio de ἐπί + dat. indicando hostilidad, lo que viene determi-
nado en ocasiones por el significado del verbo (ἐπὶ Πέρσας στρατεύεσθαι
Hdt. 1.47), pero más en general por el contexto: πλεῖν ἐπὶ τοὺς Ἀθηναίους
Th. 2.90, ἐπὶ Σάρδεις ἦγε Κῦρος X. Cyr. 7.2.2. Este uso aparece con Hdt.
y se generaliza en épocas posteriores.
Algo similar sucede con ἐπί + ac. indicando finalidad, otra derivación del
sentido lativo que también en origen es propio de ἐπί + dat. Igualmente
aparece a partir de Hdt. (ὑπέστρεφον ἐπὶ ζήτησιν τῶν Περσέων 4.140) y
es muy frecuente en época clásica.
Otros usos del SP con acusativo se desarrollan especialmente a partir
de época helenística. Por ejemplo D III 2 c. ac. de pers., en donde el SP
equivale a un complemento indirecto. Este uso también se origina en el
sentido lativo, sólo que con régimen de personas. Así, de casos como Archil.
206 ἦλθ’ ἐπ’ ἀνθρώπους δέος «llegó a los hombres miedo, les sobrevino
miedo», pasamos a otros en que ya no hay verbo de movimiento (οὐδὲν
ἂν δέοι ἐπ’ αὐτοὺς πολλοῦ ἀργυρίου «no sería preciso mucho dinero para
ellos» Pl. Cri. 45a).
Pero lo que será cada vez más frecuente, y quedará desde época helenística
como uno de los principales usos de ἐπί, serán los giros preposicionales con
acusativo de pronombres o adjetivos neutros, en funciones adverbiales de
todo tipo. Son una especie de latiguillos que pueden tener muy diversos
significados: ἐπὶ πολύ, ἐπ’ αὐτό, ἐπ’ ὀλίγον, ἐπὶ βραχύ, ἐπὶ πλεῖον, ἐπὶ
μεῖζον, ἐφ’ ὅσον, ἐπὶ πᾶν, etc.
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EL ADVERBIO ΝΥΝ
COMO MARCADOR DISCURSIVO
Emilia Rui z-Yamuza
Universidad de Sevilla
eruiz@[Link]
Resumen — La presente comunicación estudia el adverbio νῦν como marcador dis-
cursivo. Se definen posiciones intermedias entre adverbio de tiempo y marcador. Se
pasa breve revista a sus valores como marcador discursivo.
Palabras clave — adverbios de tiempo, marcadores discursivos
THE ADVERB Ν ῦΝ AS A DISCOURSE MARKER
Abstract — The present paper studies νῦν as a discourse marker. Some transitional
zones between adverb and marker are outlined. Finally, a short review of its values
as discourse marker is presented.
Keywords — temporal adverbs, discourse markers
Presento la primera aproximación al estudio de νῦν como marcador
discursivo que se enmarca dentro de un proyecto más amplio que considera
el papel de los adverbios griegos como adverbios conjuntivos1. La meto-
dología empleada aquí se basa en las diseñadas por Schiffrin y Risselada
para adverbios de campos semánticos similares en inglés y en latín y en los
planteamientos teóricos esbozados en el seno del proyecto mencionado,
especialmente en Martínez & Ruiz-Yamuza 2011.
1
FFI2009-13908-C03-03
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 617-626
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E l ad v e rbio ΝΥΝ co m o m a r cado r discu r si vo
1 ΝΥΝ COMO ADVERBIO DE TIEMPO
Como adverbio de tiempo es adjunto y aparece en posiciones de diferente
centralidad. Indica tanto el tiempo de referencia como el tiempo del acon-
tecimiento (Reichenbach). Tiene un rango de aparición enorme: puede
combinarse con pasados, presentes y futuros. En el uso de Polibio se hace
todavía más complejo porque parece reflejar el momentum del que pronun-
ció las palabras o sostenía la idea, pero el tiempo del verbo puede quedar
descrito desde el momentum de Polibio. La transición entre reproducción
literal y paráfrasis no obedece a una estructura lingüística perfectamente
reglada, sino que las fisuras son múltiples. Indica otras veces el tiempo del
acontecimiento y marca la duración del evento en combinaciones como
ἕως τοῦ νῦν, ἔτι νῦν, εἰσέτι νῦν. Como adverbio de tiempo tiene capaci-
dad para aparecer en sintagmas nominales en función de adjetivo, como
subjunto. Las posiciones reflejan las funciones: en esos casos está muy
integrado en su sintagma.
2 POSICIONES INTERMEDIAS
Es muy frecuente que el adverbio aparezca en estructuras como la siguiente
mediante las cuales se cambia el tópico del discurso:
Plb. 6.10 Νῦν δ’ ἐπὶ βραχὺ ποιησόμεθα μνήμην ὑπὲρ τῆς Λυκούργου νομο
θεσίας «Y ahora, brevemente, haremos mención de la actividad legisladora
de Licurgo».
En ellas parece que combina funciones como adverbio de tiempo y como
marcador discursivo. Los rasgos de marcador discursivo patentes son la
posición inicial, la unidad entonativa con la partícula y la presencia de un
significado que trasciende lo puramente temporal: presentar la transición
a una unidad temática nueva. Los verbos tienen carácter de futuridad y
un rango semántico claro: expresan metacomentarios. La tonalidad de
adverbio de tiempo del adverbio y su capacidad de modificar al verbo en
algún sentido siguen latentes. Los usos polibianos son de este tipo en su
inmensa mayoría. Y muchos de ellos presentan un nivel de integración
mayor del adverbio que se sitúa en posición no inicial.
En otras situaciones sintácticas puede entenderse que ocupa posiciones
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Actas Rioja [Link] 618 30/3/15 16:07
Em ilia Rui z - Ya mu z a
poco claras entre adjunto de tiempo y marcador discursivo. Siguiendo a
Schiffrin (1987: 263) entiendo que también queda neutralizada la distinción
entre adverbio y marcador en las comparaciones del tipo «antes tal cosa…
ahora tal otra». Hay ejemplos de comparaciones explícitas e implícitas en
Polibio. El tipo textual más frecuente en que aparecen es el discurso en
donde configura el avance de la argumentación con mucha frecuencia:
Plb. 11.5.1-4. λάβετε τοίνυν πρὸ ὀφθαλμῶν τὴν αὑτῶν ἄγνοιαν. φατὲ μὲν γὰρ
πολεμεῖν ὑπὲρ τῶν Ἑλλήνων πρὸς Φίλιππον, ἵνα σῳζόμενοι μὴ ποιῶσι τούτῳ
τὸ προσταττόμενον, πολεμεῖτε δ’ ἐπ’ ἐξανδραποδισμῷ καὶ καταφθορᾷ τῆς
Ἑλλάδος. ταῦτα γὰρ αἱ συνθῆκαι λέγουσιν ὑμῶν αἱ πρὸς Ῥωμαίους, αἳ πρό
τερον μὲν ἐν τοῖς γράμμασιν ὑπῆρχον, νῦν δ’ ἐν τοῖς πράγμασι θεωροῦνται
γινόμεναι. καὶ τότε μὲν αὐτὰ τὰ γράμματα τὴν αἰσχύνην ὑμῖν ἐπέφερε, νῦν
δὲ διὰ τῶν ἔργων ὑπὸ τὴν ὄψιν τοῦτο γίνεται πᾶσι καταφανές. «Poned ante
los ojos vuestra falta de conocimiento: decís que lucháis por los griegos contra
Filipo, para que, liberados, no tengan que hacer lo ordenado por éste, pero
estáis luchando para esclavitud y destrucción de la Hélade. Pues esto dicen
vuestros pactos con los romanos, los que antes se veía que existían sólo en lo
escrito, pero ahora se ve que existen en los hechos. Y antes el texto escrito
en sí mismo os produjo vergüenza, pero ahora a través de los hechos esto es
a los ojos de todos evidente».
3 ΝΥΝ COMO MARCADOR DISCURSIVO
El adverbio es marcador discursivo completo cuando aparece en posición
inicial de su unidad, forma unidad entonativa con δέ, no tiene significado
temporal ni como tiempo de referencia ni como tiempo del evento. El
significado basal que presenta es la introducción de un desplazamiento
(como Schiffrin establece para now). El desplazamiento se refleja en el plano
ideacional, expresa cambio de tópico o introducción de un subtópico, un
avance desde una idea a la siguiente; en el plano personal puede expresar
un cambio de orientación del hablante que pasa de modalidades declarativas
a interrogativas, o de una narración a evaluar o interpretar, o de proponer
hipótesis a describir la realidad. A ello se añade, en el plano interpersonal,
que orienta al oyente sobre cómo debe considerar lo que viene a continua-
ción. El desplazamiento resulta especialmente visible cuando hay cambio
en el tipo de acto de habla. Este rasgo ha sido puesto en evidencia por
Schiffrin y Risselada en sus estudios sobre el comportamiento de now y nunc.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 617-626 619
Actas Rioja [Link] 619 30/3/15 16:07
El ad v e rb io ΝΥΝ c omo mar c ad or d i sc ur si vo
3.1 Desplazamiento de orientación
Visible ya en Homero donde con frecuencia acompaña a imperativos con
un valor cercano a δή, según Ruijgh (1962: 64).
Hom. Il. 1.139-141 ἀλλ’ ἤτοι μὲν ταῦτα μεταφρασόμεσθα καὶ αὖτις, | νῦν δ’
ἄγε νῆα μέλαιναν ἐρύσσομεν εἰς ἅλα δῖαν, | ἐν δ’ ἐρέτας ἐπιτηδὲς ἀγείρομεν
«Pero en verdad todo ello pensaremos en otro momento. Ahora, ea, botemos
una negra nave al mar divino y reunamos remeros convenientemente».
Considérense las características del ejemplo: falta de integración en la
oración, irrelevancia de la determinación temporal del modo y lejanía del
adverbio respecto al subjuntivo exhortativo.
3.2 Desplazamiento de tópico
Cualquier progreso en la argumentación puede venir indicado por el adver-
bio. De hecho, en los desplazamientos de orientación se produce también
desplazamiento de tópico. El marcador puede indicar un subtópico, o un
argumento nuevo en una serie (Kovacci 1999: 771 para «ahora»). En ocasio-
nes, en Polibio, no hay tanto un desplazamiento como un abundamiento
o un desarrollo de algo explicado de manera más concisa previamente:
Plb. [Link]-[Link] καὶ γὰρ τὸ προκαλεσάμενον ἡμᾶς καὶ παρορμῆσαν πρὸς
τὴν ἐπιβολὴν τῆς ἱστορίας μάλιστα τοῦτο γέγονεν, σὺν δὲ τούτῳ καὶ τὸ
μηδένα τῶν καθ’ ἡμᾶς ἐπιβεβλῆσθαι τῇ τῶν καθόλου πραγμάτων συντάξει
πολὺ γὰρ ἂν ἧττον ἔγωγε πρὸς τοῦτο τὸ μέρος ἐφιλοτιμήθην. νῦν δ’ ὁρῶν τοὺς
μὲν κατὰ μέρος πολέμους καί τινας τῶν ἅμα τούτοις πράξεων καὶ πλείους
πραγματευομένους (…) ταύτην οὐδ’ ἐπιβαλόμενον οὐδένα βασανίζειν, ὅσον γε
καὶ ἡμᾶς εἰδέναι, παντελῶς ὑπέλαβον ἀναγκαῖον εἶναι τὸ μὴ παραλιπεῖν μηδ’
ἐᾶσαι παρελθεῖν ἀνεπιστάτως τὸ κάλλιστον ἅμα δ’ ὠφελιμώτατον ἐπιτήδευμα
τῆς τύχης. «Y lo que me invitó y me impulsó a la empresa de esta historia es
esto en particular, y con ello también el hecho de que ninguno de nuestro
tiempo haya emprendido la narración conjunta de los acontecimientos. Pues
mucho menos esfuerzo habría dedicado a esta parte. Ahora bien, viendo que
muchos tratan las guerras particulares y algunos acontecimientos simultáneos,
pero ninguno, en lo que yo sé, se ha puesto a examinar la evolución general
y conjunta de lo sucedido (….) creí que era absolutamente necesario no omi-
tir ni dejar que transcurriera ignorada la más bella y útil obra de la fortuna».
620 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 617-626
Actas Rioja [Link] 620 30/3/15 16:07
Em ilia Rui z - Ya mu z a
3.3 Desplazamiento de modalidad
Aparece contrapuesto muchas veces expresamente a un segmento previo
de modalidad no factual. El desplazamiento que indica el adverbio se pro-
duce entre la modalización previa que es irreal o posible y la modalización
subsiguiente que es real. El uso aparece ya en Homero y se documenta en
los historiadores. La presencia de la partícula δέ sigue siendo constante.
Que su función se aleja de la simple expresión de relaciones temporales se
evidencia en la compatibilidad con referencias temporales variadas.
Hom. Il. 2.80-84 εἰ μέν τις τὸν ὄνειρον Ἀχαιῶν ἄλλος ἔνισπε | ψεῦδός κεν
φαῖμεν καὶ νοσφιζοίμεθα μᾶλλον | νῦν δ’ ἴδεν ὃς μέγ’ ἄριστος Ἀχαιῶν εὔχεται
εἶναι «Si algún otro de los Aqueos hubiera contado el sueño, diríamos que es
falso y más, nos apartaríamos de él. Ahora bien, lo ha visto el que se jacta de
ser el mejor de los Aqueos».
Es muy frecuente en este empleo en Polibio:
Plb. 3.15.11-12 πόσῳ γὰρ ἦν ἄμεινον οἴεσθαι δεῖν Ῥωμαίους ἀποδοῦναι σφίσι
Σαρδόνα καὶ τοὺς ἐπιταχθέντας ἅμα ταύτῃ φόρους, οὓς τοῖς καιροῖς συνεπι
θέμενοι πρότερον ἀδίκως παρ’ αὐτῶν ἔλαβον εἰ δὲ μή, φάναι πολεμήσειν; νῦν
δὲ τὴν μὲν οὖσαν αἰτίαν ἀληθινὴν παρασιωπῶν, τὴν δ’ οὐχ ὑπάρχουσαν περὶ
Ζακανθαίων πλάττων, οὐ μόνον ἀλόγως, ἔτι δὲ μᾶλλον ἀδίκως κατάρχειν
ἐδόκει τοῦ πολέμου. «¿Cuánto mejor no le hubiera sido exigir de los roma-
nos que les devolvieran Cerdeña y, con ésta, los tributos que aquéllos habían
fijado y que, apoyados en las circunstancias adversas, recibían injustamente,
o de lo contrario, declararles la guerra? Pero la realidad fue que, por silenciar
lo que era la verdadera causa, y, en cambio, forjar una que no existía respecto
a Sagunto, daba a entender que comenzaba la guerra no sólo sin razón, sino,
más todavía, sin fundamento jurídico» (Traducción de Alberto Díaz Tejera).
En este ejemplo hay un importante desplazamiento en la orientación
del hablante que ha expresado previamente de manera muy enfática, con
interrogación retórica, lo que considera que hubiera sido mejor opción.
Muy en contra de que estos valores puedan y deban ser considerados de
marcación discursiva está Risselada (1996: 114) que entiende que, efectiva-
mente, no son temporales, pero que la combinación con otro marcador
como at en latín o δέ en griego prueba su carácter de «perfecto adjunto»,
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El ad v e rb io ΝΥΝ c omo mar c ad or d i sc ur si vo
concretamente como: «full blown adjunct whose reference is to situations
in the discourse-external «real» world».
Como argumentos en contra de la opinión de Risselada pueden aducirse
los siguientes:
a. Los marcadores pueden combinarse entre sí y desde luego los adver-
bios conjuntivos frecuentemente se combinan con partículas y con-
junciones. Y para νῦν es una constante en todos sus usos.
b. Por otra parte, sobre la idea de que el adjunto tiene una referencia al
mundo real, es extra-discursivo, mientras que el marcador es in-
tra-discursivo, habría que decir que la marcación discursiva, en parte,
se relaciona mucho con elementos tan extra-discursivos como son el
hablante y el oyente. Un tipo de marcadores es muy intra-discursivo,
por decirlo así, pero otro no.
c. En cuanto a la consideración como adjunto, deben tenerse en cuenta
los siguientes argumentos:
1. Se presentan en la periferia de las oraciones correspondientes en po-
siciones muy marginales que los harían siempre ser considerados más
bien disjuntos que adjuntos.
2. Estos adverbios no parecen estar en foco contrastivo ni tampoco pa-
rece que puedan ser objeto de pregunta.
Los rasgos expresados anteriormente impiden que se les considere adjun-
tos. Deberán ser entendidos como disjuntos o como conjuntos. La noción
de enlace textual mediante el contraste y la oposición entre los segmentos
está expresada por ambos. Pueden explicarse como un subtipo especial
de la función genérica «desplazamiento» que en el campo nocional, como
veremos inmediatamente, se traduce como «contra-argumentación» y,
cuando el segmento previo está modalmente marcado, contrastivamente
adquiere este sentido de «contraposición de modalidad». Obsérvese que
indica un cambio en la orientación del hablante que ha pasado de presentar
una hipótesis o un deseo a presentar la realidad. La utilización del adver-
bio que expresa proximidad temporal para expresar modalización real se
encaja dentro de una metáfora de extendida productividad por la que la
cercanía y la distancia temporal expresan cercanía y distancia modal. Se
respeta la distribución original del dominio fuente y por ello el adverbio
que expresa contemporaneidad es el que expresa realidad. De la misma
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Em ilia Rui z - Ya mu z a
forma que son las expresiones de distancia temporal, los pasados, las que
expresan distancia modal.
4 progresión contraargumentativa
No sólo señala progresión en la presentación de la información, sino que
se percibe la progresión como contraste (cf. Schourup para quien la idea
de «contraste» es central). Introduce el adverbio un segmento nuevo que
elimina o modifica una conclusión que se puede extraer del segmento
anterior:
Plb. 36.9.10 μόνους δὲ τοὺς ἐκ προδήλου καὶ κατὰ πρόσωπον κινδύνους
ὑπολαμβάνοντας αὑτοῖς καθήκειν. νῦν δὲ πάντα περὶ τοὺς Καρχηδονίους
δι’ ἀπάτης καὶ δόλου κεχειρικέναι. «Que (los romanos) son los únicos que se
enfrentan cara a cara y habiendo declarado la guerra. Ahora bien, todo lo de
los cartagineses se ha llevado a cabo con engaño y mentira…».
Como marcador estaría cercano al uso español de «ahora», «ahora bien».
Estos adverbios españoles son conectores contraargumentativos para
Zorraquino-Portolés (1999: 4118): «el conector «ahora bien» presenta el
miembro del discurso que lo antecede, frecuentemente formado por una
secuencia de enunciados, como la exposición completa de un estado de
cosas e introduce un nuevo miembro que elimina alguna conclusión que se
pudiera inferir de él. Se sitúa en posición inicial de su miembro discursivo».
5 Progresión conclusiva
El adverbio parece introducir el elemento final, que se presenta como la
conclusión no esperada de un razonamiento previo, de estructura más o
menos silogística latente en un periodo condicional previo. Se trataría de
un valor contextual que necesita un estudio más detallado.
Pl. Euthd. 15c εἰ γὰρ μὴ ᾔδησθα σαφῶς τό τε ὅσιον καὶ τὸ ἀνόσιον, οὐκ ἔστιν
ὅπως ἄν ποτε ἐπεχείρησας ὑπὲρ ἀνδρὸς θητὸς ἄνδρα πρεσβύτην πατέρα διω
κάθειν φόνου, ἀλλὰ καὶ τοὺς θεοὺς ἂν ἔδεισας παρακινδυνεύειν μὴ οὐκ ὀρθῶς
αὐτὸ ποιήσοις, καὶ τοὺς ἀνθρώπους ᾐσχύνθης· νῦν δὲ εὖ οἶδα ὅτι σαφῶς οἴει
εἰδέναι τό τε ὅσιον καὶ μή. «Porque si tú no conocieras claramente lo pío y
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El ad v e rb io ΝΥΝ c omo mar c ad or d i sc ur si vo
lo impío, es imposible que nunca hubieras intentado a causa de un asalariado
acusar de homicidio a tu viejo padre, sino que hubieras temido ante los dio-
ses arriesgarte temerariamente, si no obrabas rectamente, y hubieras sentido
vergüenza ante los hombres. Por ello, sé bien que tú crees saber con precisión
lo que es pío y lo que no es» (Traducción de Julio Calonge).
Bailly señala expresamente que se utiliza: «pour marquer la conséquence
immédiate d’une action, donc, par consequence» y aduce un ejemplo ho-
mérico en donde efectivamente se hace perceptible el sentido:
Hom. Il. 15.110-118 ἤδη γὰρ νῦν ἔλπομ’ Ἄρηΐ γε πῆμα τετύχθαι· | υἱὸς γάρ οἱ
ὄλωλε μάχῃ ἔνι φίλτατος ἀνδρῶν | Ἀσκάλαφος, τόν φησιν ὃν ἔμμεναι ὄβριμος
Ἄρης. | Ὣς ἔφατ’, αὐτὰρ Ἄρης θαλερὼ πεπλήγετο μηρὼ | χερσὶ καταπρη
νέσσ’, ὀλοφυρόμενος δ’ ἔπος ηὔδα· | μὴ νῦν μοι νεμεσήσετ’ Ὀλύμπια δώματ’
ἔχοντες | τίσασθαι φόνον υἷος ἰόντ’ ἐπὶ νῆας Ἀχαιῶν, | εἴ πέρ μοι καὶ μοῖρα
Διὸς πληγέντι κεραυνῷ. | κεῖσθαι ὁμοῦ νεκύεσσι μεθ’ αἵματι καὶ κονίῃσιν.
«Pues ya ahora creo que gran disgusto se le ha proporcionado a Ares. Pues su
hijo pereció en la batalla el más querido de los mortales, Ascálafo, de quien el
poderoso Ares decía que era suyo. Así habló, a su vez Ares se golpeó los fuer-
tes muslos con las manos, furioso dijo: ahora (por tanto) no os enfadéis, los
que tenéis mansiones olímpicas, de que castigue la muerte de mi hijo yendo
a las naves de los Aqueos, aunque sea Moira de Zeus, para mí golpeado por el
rayo, yacer entre los cadáveres entre la sangre y el polvo».
Como conclusión podemos decir que el adverbio νῦν como marcador
discursivo tiene un amplio rango de ocurrencias: estructura la información
o conecta indicando desplazamientos y contraargumentación.
referencias bibliográficas
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criptiva de la Lengua Española I , Madrid, 705-786.
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en I. Bosque & V. Demonte (eds), Gramática Descriptiva de la Lengua Española i i i ,
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adverbio como adjunto y conjunto: οὕτως», Habis 42, 317-338.
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Em ilia Rui z - Ya mu z a
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Schourup, L. (2011) «The discourse marker now: a relevance-theoretic approach»,
Journal of Pragmatics 43, 2110-2129.
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Σ Υ Λ Λ Η Β Δ Η Ν COMO REFORMULADOR
RECAPITULATIVO EN GRIEGO CLÁSICO
Rod rigo Ver ano Liano
Universidad de Sevilla
rverano@[Link]
Resumen — El objetivo del presente estudio es analizar los contextos en los que la
forma adverbial συλλήβδην asume las funciones de un marcador discursivo en el
ámbito de la reformulación recapitulativa. Para ello se han examinado todas las apa-
riciones de la forma en los autores clásicos (especialmente se ha tenido en cuenta la
producción platónica), así como en otros posteriores, en la idea de sentar las bases
para un estudio más completo que se ocupe del desarrollo de los diferentes usos de
συλλήβδην en la lengua griega.
Palabras clave — Marcador discursivo, reformulación, συλλήβδην
ΣΥ Λ Λ Η ΒΔ Η Ν AS A DISCOURSE MARKER
OF REFORMULATION IN CLASSICAL GREEK
Abstract — The objective of this paper is to study the adverbial form συλλήβδην as a
discourse marker of reformulation, by analysing of all the occurrences of the adverb
in Classical writers (especially in the works of Plato), and in other later authors. The
current work tries to lay the foundations for a more detailed study of the different
usages of συλλήβδην and its development in the Greek language.
Keywords — Discourse marker, reformulation, συλλήβδην
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Σ ΥΛ Λ Η Β Δ Η Ν co m o r e f o r m ulado r r ecapitulati vo
1 Perspectivas en el análisis
de la fenomenología discursiva
Una de las aportaciones más importantes que se han desprendido del
desarrollo de los paradigmas discursivos en la Lingüística más reciente ha
consistido en el impulso que se ha dado al estudio de partículas y otras
unidades que, por no encajar fácilmente en las partes tradicionales de la
oración, han recibido históricamente un tratamiento marginal en las gra-
máticas. La descripción de este tipo de formas en lenguas modernas se ha
visto acompañada de un intenso debate acerca de su naturaleza categorial,
su significado y su alcance. No es éste lugar para desplegar tales polémicas.
Sí puede decirse que, frente a una primera oleada de trabajos que, mediante
el aparato teórico proporcionado por el análisis del discurso y la pragmática,
se afanaron en la descripción lexicocentrista de estos elementos, la postura
más defendida últimamente es la que declina el análisis distribucional
de formas particulares en favor de un enfoque funcional más abarcador,
capaz de dar cuenta del entramado de funciones discursivas que recorren
el texto con independencia de la naturaleza de la unidad que desempeñe
tales funciones (López Serena 2011).
Esta perspectiva, de corte onomasiológico, no puede ser aplicada, sin
embargo, antes de haber desarrollado holgadamente estudios semasiológicos,
centrados en la descripción de los diferentes valores que puede actualizar
contextualmente un elemento determinado. Esto es fundamental para las
partículas que tienen en griego valores exclusivamente discursivos, pero
sobre todo en el caso de adverbios y otras formas que desarrollan valores en
el ámbito del discurso en convivencia con sus funciones en la predicación
oracional, en niveles graduales de alternancia (Martínez Vázquez-Ruiz
Yamuza 2011).
2 Σ ΥΛ Λ Η Β Δ Η Ν en la literatura griega antigua
Con excepción de una primera documentación aislada del adverbio en
Teognis (Thgn. 1.147), no se constata la forma hasta época clásica. En los
siglos V y IV, sin embargo, puede recogerse ya un número importante de
casos, que pone de manifiesto que se trataba de una forma de uso corriente
en todos los géneros literarios. La mayor concentración de apariciones se
da en Platón, que acumula casi la mitad documentaciones de los siglos V
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Rod r igo Ve ra n o L ia n o
y IV. A partir de este momento se constata un receso: en época helenís-
tica solo aparece en Polibio. La forma cobrará vigor de nuevo en época
imperial, cuando los usos prototípicamente adverbiales, sin embargo, son
cada vez más marginales, observándose claramente el predominio de sus
usos como marcador.
El presente trabajo se centra en el análisis de los ejemplos clásicos, pero
puede aplicarse prospectivamente al resto del corpus de griego antiguo,
ya que todos los valores constatados en época helenística e imperial se en-
cuentran aquí documentados. Metodológicamente se emplearán ejemplos
extraídos de las obras de Platón, por dos razones: en primer lugar, para
facilitar la interpretación contrastiva de los diferentes usos de la forma,
eliminando posibles vacilaciones atribuibles a la disformidad estilística
entre diferentes autores o géneros; en segundo lugar, porque en Platón se
recogen, al menos una vez, todos los valores que pueden distinguirse para
συλλήβδην en general en la literatura griega.
3 Adjunto de la predicación y marcador del discurso
El análisis de los contextos de aparición del adverbio συλλήβδην en época
clásica revela que la forma lleva ya a cabo funciones discursivas. Se trata,
por tanto, de una de esas unidades capaces de aglutinar, en distribución no
siempre complementaria, sino muchas veces escalar, usos en el ámbito de la
oración y del discurso. Así, con el significado de «colectivamente, en con-
junto», se documenta como adverbio adjunto de la predicación oracional1:
(1) Pl. Prt. 329c. ἔλεγες γὰρ ὅτι ὁ Ζεὺς τὴν δικαιοσύνην καὶ τὴν αἰδῶ
πέμψειε τοῖς ἀνθρώποις, καὶ αὖ πολλαχοῦ ἐν τοῖς λόγοις ἐλέγετο ὑπὸ
σοῦ ἡ δικαιοσύνη καὶ σωφροσύνη καὶ ὁσιότης καὶ πάντα ταῦτα ὡς ἕν
τι εἴη συλλήβδην, ἀρετή. (Pues decías que Zeus ha enviado la justicia
y el pudor a los hombres, y a su vez has hablado frecuentemente en tus
discursos de la justicia, la prudencia, la piedad y todo eso, como si en
conjunto fueran una sola cosa, la virtud).
1
En paralelo al desarrollo cada vez mayor de los usos discursivos de la forma, aumenta
también el número de casos en los que el adverbio, al desempeñar funciones en la predicación,
aparece en estructuras contrastivas altamente focalizadas: Pl. R. 344b. ἣ οὐ κατὰ σμικρὸν
[…] ἀλλὰ συλλήβδην.
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Σ ΥΛ Λ Η Β Δ Η Ν como r e for mulad or r e c ap i tulati vo
Pero junto a estos usos, y sin perder consonancia con el contenido se-
mántico del adverbio, la forma documenta otros que no pueden describirse
en términos de la sintaxis oracional, sino que solo se explican en el ámbito
de la estructura textual y discursiva:
(2) Pl. Prt. 324a. ὧν ἐστιν ἓν καὶ ἡ ἀδικία καὶ ἡ ἀσέβεια καὶ συλλήβδην πᾶν
τὸ ἐναντίον τῆς πολιτικῆς ἀρετῆς. (De los cuales uno es la injusticia, y
la impiedad y, en suma, todo lo contrario a la virtud ciudadana).
(3) Pl. Phaed. 70d. Μὴ τοίνυν κατ’ ἀνθρώπων, ἦ δ’ ὅς, σκόπει μόνον τοῦτο,
εἰ βούλει ῥᾷον μαθεῖν, ἀλλὰ καὶ κατὰ ζῴων πάντων καὶ φυτῶν, καὶ
συλλήβδην ὅσαπερ ἔχει γένεσιν. (Y no mires esto únicamente en lo que
respecta a los hombres, dijo él, si quieres comprenderlo más fácilmente,
sino también en cuanto a los animales y a las plantas, y, en suma, a cuanto
tiene nacimiento).
En estos casos, la función del adverbio es coincidente con los mecanis-
mos mediante los cuales el hablante explicita ciertas inferencias que han
de llevarse a cabo para garantizar la cohesión y la correcta interpretación
de un texto, en el seno de las diferentes estructuras que articulan la cohe-
rencia textual en los niveles representativo (entre estados de los asuntos),
presentativo (entre actos de habla) e interactivo (Kroon 1998): mediante la
adquisición de funciones conjuntivas, el adverbio pasa a engrosar la nómina
de los llamados marcadores del discurso, convirtiéndose en una forma que
asume, al menos prototípicamente, los siguientes rasgos: queda fuera de la
predicación oracional; no puede verse afectado por una negación; no puede
erigirse objeto de una pregunta ni estar focalizado; puede combinarse con
conjunciones y otros elementos relacionantes; y debe ocupar la posición
inicial de frase (Martínez & Ruiz 2011: 10-11).
La acomodación a los requisitos de este prototipo no es, sin embargo,
absoluta: el adverbio puede aparecer, efectivamente, acompañando a
conjunciones (es frecuente con la coordinante καί); sin embargo, aunque
suele ocupar la posición inicial respecto al segmento que introduce, puede
también excepcionalmente ceder el paso a otras unidades textuales que
precisen ocupar la posición temática.
La naturaleza de su valor de conexión es, asimismo, heterodoxa. El
tipo de significado procedimental que aporta συλλήβδην lo incluye entre
los llamados reformuladores no parafrásticos (Fuentes 1998), es decir,
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Rod r igo Ve ra n o L ia n o
aquellos en los que «la nueva formulación supone un cambio de perspectiva
enunciativa al mismo tiempo que establece una subordinación jerárquica
del segmento de referencia respecto del segmento reformulado» (Garcés
2008: 72). Concretamente, el matiz introducido es el de generalización
recapituladora2. En este sentido, el marcador tiene significado conectivo,
al poner en relación directa dos segmentos discursivos, pero, tal como
indica Garcés, su presencia desequilibra notablemente la relación jerár-
quica entre los elementos presentes en la enumeración, de forma que el
último de ellos se ve fuertemente destacado por su capacidad para resumir
y contener a los anteriores.
En ocasiones este refuerzo prevalece sobre las funciones conjuntivas del
adverbio que, en lugar de señalar que el elemento que introduce debe enten-
derse como generalizador de una serie previa, se limita más bien a enfatizar
el segmento al que acompaña, dotándolo de mayor peso argumentativo
respecto a los anteriormente expuestos. Se aprecia especialmente en los
casos en los que el segmento reformulado permanece implícito, o bien en
los que se constituye de un único elemento3, en lugar de una enumeración
sobre la que se pueda efectuar una generalización de base común:
(4) Pl. Gorg. 477c. οὐχ ἡ ἀδικία καὶ συλλήβδην ἡ τῆς ψυχῆς πονηρία; (¿Acaso
no la injusticia y, en suma, la enfermedad del alma?).
Se percibe el detrimento de la conexión con el miembro anterior: el valor
del adverbio pierde matiz recapitulativo y se aproxima a los marcadores de
reconsideración, otro tipo de reformulación no parafrástica que ya no insiste
en el carácter generalizador del nuevo segmento respecto a los anteriores,
sino que lo refuerza argumentativamente introduciendo un matiz similar
al que aportan los españoles «en definitiva» o «a fin de cuentas»4.
2
La evolución cuenta con importantes paralelos en expresiones similares en otras lenguas,
como es el caso del sintagma in summa en latín, de idéntico contenido semántico, que puede
encontrarse desde época postclásica asumiendo funciones discursivas de adición argumen-
tativa (cf. O L D s.u. summa, 8 b), pero también como reformulador de recapitulación (valor
no recogido en O L D ): Juv. Sat. 3.73.
3
Este tipo de estructura es particularmente frecuente en Polibio, cf. Plb.4.21.1, 4.29.4,
5.39.6, 5.87.3, 8.12.8, 8.27.9, 10.2.1, 12.25.6, etc.
4
En estos contextos su funcionamiento se aproxima mucho más al de los operadores del
discurso que propiamente al de los conectores. Cf. Martín Zorraquino & Portolés (1999: 4133).
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Σ ΥΛ Λ Η Β Δ Η Ν como r e for mulad or r e c ap i tulati vo
Tanto en estos últimos casos como en los anteriores, la operación de
reformulación saca a relucir un alto grado de subjetividad en la composición
discursiva: mediante el empleo de estos marcadores, el hablante establece
relaciones de equivalencia fuertemente asimétricas entre conceptos e ideas
según sus propios intereses, presuponiendo una coincidencia entre distintos
miembros del discurso que no tiene por qué darse en la realidad, pero que
pone en evidencia su propio pensamiento:
(5) Pl. R. 335d. Ἀλλὰ τῇ δικαιοσύνῃ δὴ οἱ δίκαιοι ἀδίκους; ἢ καὶ συλλήβδην
ἀρετῇ οἱ ἀγαθοὶ κακούς; (¿Ni pueden los justos hacer a nadie injusto
mediante la justicia? ¿Ni, en suma, mediante la virtud los buenos hacer
a nadie malo?)
En esta misma línea, los procesos de reformulación recapitulativa en
griego antiguo pueden convertirse en una potente herramienta retórica
si se aplican a secuencias textuales de tipo argumentativo. Obsérvese el
siguiente ejemplo:
(6) Pl. Sym. 206a. Τί δέ; οὐ προσθετέον, ἔφη, ὅτι καὶ εἶναι τὸ ἀγαθὸν αὑτοῖς
ἐρῶσιν; / Προσθετέον. / Ἆρ’ οὖν, ἔφη, καὶ οὐ μόνον εἶναι, ἀλλὰ καὶ ἀεὶ
εἶναι; / Καὶ τοῦτο προσθετέον. / Ἔστιν ἄρα συλλήβδην, ἔφη, ὁ ἔρως
τοῦ τὸ ἀγαθὸν αὑτῷ εἶναι ἀεί. / Ἀληθέστατα, ἔφην ἐγώ, λέγεις. (¿Y
qué? ¿No debe añadirse, dijo, que también amen que el bien sea suyo? /
Así debe añadirse / ¿Y, en consecuencia, dijo, no solo que sea suyo, sino
que lo sea para siempre? / También esto ha de ser / Es pues el amor, en
suma, el deseo de poseer el bien para siempre / Una gran verdad, dije
yo, es lo que dices).
Puede apreciarse claramente que el segmento introducido por el marcador
no es exactamente una reformulación generalizadora de lo anteriormente
expuesto. En sentido estricto, el enunciado reformulado constituye una
conclusión que se extrae de una serie de premisas previamente expresa-
das. Refuerza esta interpretación la presencia de la partícula ἆρα, de valor
conclusivo.
Esta superposición de lo recapitulativo y lo argumentativo puede expli-
carse como un blend basado en ciertos rasgos comunes a ambas estructuras,
teniendo en cuenta que el elemento recapitulador suele consistir en una
expresión hiperónima que se relaciona semánticamente con los miembros
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Rod r igo Ve ra n o L ia n o
precedentes en forma de metonimia, según el esquema de (a) contiene a (b,
c…). En el caso de una exposición argumentativa, una serie de hechos par-
ticulares puede cerrarse mediante una expresión más general que se deduzca
de las anteriormente expuestas, y que las contenga de idéntica forma que el
recapitulador, produciéndose la fusión entre reformulación y conclusión
según el patrón: (a, b, c…), en suma, (d) = (a, b, c…), en conclusión, (d).
4 Recapitulación
Así pues, dejando a un lado los usos adverbiales, συλλήβδην en su faceta de
marcador discursivo documenta los siguientes valores: reformulación de
recapitulación, introduciendo el elemento englobador que cierra una serie
previa; reformulación de reconsideración, explicitando que el miembro
al que acompaña tiene mayor peso argumentativo que los anteriores; y
transición argumentativa, mediante la inserción de una conclusión lógi-
camente extraída de los miembros anteriormente expuestos.
Como se ha podido comprobar no se trata de valores mutuamente
excluyentes, sino de matices muy relacionados entre sí que a menudo
coexisten, con mayor o menor impronta de cada uno en cada contexto.
5 Conclusiones
Desde un punto de vista diacrónico, el hecho de que los valores discursivos
se documenten en el corpus ya en clara convivencia con los típicamente
adverbiales desde las primeras documentaciones impide conocer el mo-
mento en que se ha iniciado el proceso de gramaticalización del adverbio y
las circunstancias de su expansión en la lengua; en todo caso, la evolución
debió producirse con notable anterioridad a los testimonios clásicos, ya que
en éstos se advierte una aceptación uniforme de la variante discursiva. La
situación clásica, por lo demás, es similar a la que se observa en la literatura
helenística y romana, con notable ascenso de los valores de recapitulación,
a los que habría que sumar los que aporta la fórmula ὡς (ἕπος) συλλήβδην
εἰπεῖν (o simplemente συλλήβδην εἰπεῖν), de idéntica función discursiva,
documentada por primera vez también en Platón (Pl. Prt.325c).
En sincronía, parece que el caso del adverbio συλλήβδην presenta una
distribución bastante complementaria de valores, siendo así que hay muy
pocos contextos que ofrezcan dudas en cuanto a su interpretación como
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Σ ΥΛ Λ Η Β Δ Η Ν como r e for mulad or r e c ap i tulati vo
una u otra variante. Su comportamiento muestra cómo la coexistencia de
valores oracionales y discursivos en una misma unidad no solo es posible en
sincronía, sino puede además mantenerse con estabilidad en el tiempo, de
manera que la adquisición de valores discursivos no tiene por qué desplazar
definitivamente las primitivas funciones de una forma.
La conclusión más interesante que puede extraerse de estos datos, a mi
juicio, es la restricción que la constatación de estos estadios de uso lingüís-
tico debe imponer a una aplicación excesivamente teleológica de la teoría
de la gramaticalización en la descripción de la adquisición de funciones
discursivas. Un enfoque de este tipo, que entienda el desarrollo de estas
funciones únicamente en términos de la evolución de un elemento, no
puede resultar suficiente para explicar la elevada estabilidad y el alto ren-
dimiento de las formas mixtas que no serían más que estadios intermedios
entre las fases inicial y final del proceso de transformación que sufre una
unidad lingüística determinada.
Lo que se deduce de la observación de estos hechos es que la estructura
discursiva debe considerarse, más bien, como un paradigma funcional, un
entramado que actúa en superposición a la estructura de los componentes
descritos en las gramáticas, y del que forman parten, con mayor o menor
implicación, todos los elementos que tienen lugar en la expresión de un
enunciado.
Referencias bibliográficas
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L I N G ÜÍ ST I CA LATIN A
P o ne n cia
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DOS TIPOS DE INTRANSITIVIDAD EN LATÍN:
SINTAXIS Y SEMÁNTICA*
J osé Miguel Baños Baños
Universidad Complutense de Madrid
jmbanos@[Link]
Resumen — La hipótesis de la inacusatividad o «intransitividad escindida» (split intran-
sitivity) postula la existencia de dos tipos de verbos intransitivos (inergativos e inacu-
sativos), una distinción gradual, de naturaleza semántica, asociada a rasgos como la
telicidad o la agentividad, y que se refleja en mayor o menor medida en determinados
comportamientos morfosintácticos de las lenguas. Pues bien, mi propósito es mostrar
que la distinción entre estos dos tipos básicos de intransitividad no sólo es extensible
al latín sino que, además, ayuda a entender mejor fenómenos aparentemente tan di-
versos como la extensión del acusativo interno (vitam vivere), la formación de nombres
de agente en -tor o la pasiva impersonal con verbos intransitivos (acriter pugnatur).
TWO TYPES OF INTRANSITIVITY IN LATIN: SYNTACTIC
AND SEMANTIC
Abstract — The so-called Unnaccusative Hypothesis or Split Intransitivity postulates
the existence of two kinds of intransitive verbs (unergative and unnaccusative). This
is a gradual semantic distinction, associated with features of telicity or agentivity and
reflected – to a greater or lesser extent – in certain morpho-syntactic behaviours of
languages. My purpose in this paper is to show that this distinction – between the
two basic types of intransitivity – may be extended not only to Latin but this split
can also help us understand such apparently disparate phenomena as the extension
of the internal accusative or cognate object (vitam vivere), the formation of agent
nouns in -tor or the impersonal passivization with intransitive verbs (acriter pugnatur).
Keywords — Unaccusative Hypothesis, Split Intransitivity, Latin, unergative verbs,
agentivity, telicity, cognate object, -tor nominalizations, impersonal passive
* Este trabajo se inscribe en el marco del proyecto de investigación FFI2009-13402-C04
-02, financiado por la DGI.
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
1 Dos tipos de verbos intransitivos:
inacusativos V S . inergativos
Los verbos intransitivos constituyen en todas las lenguas una clase hete-
rogénea, sintáctica y semánticamente, pero, bajo esa diversidad, se puede
establecer – es ya un lugar común en lingüística – dos clases semánticas
fundamentales, los verbos «inergativos» (2) e «inacusativos» (3):
(1) a María hierve la leche todos los días
b [deus] qui… terras movet («[el dios] que… mueve las tierras»,
Plaut. Rud. 1)
(2) a María trabaja en una oficina todos los días [verbo inergativo]
b María corre por el parque todas las tardes [verbo inergativo]
(3) a La leche hierve [verbo inacusativo]
b si terra movet («si la tierra se mueve», Tert. nat. 1.9.3) [verbo
inacusativo]
Si tomamos como punto referencia predicados transitivos como los de
los ejemplos de (1), con sus dos polos semánticos, un Sujeto Agente (María,
deus) y un Objeto Paciente o afectado (la leche, terras) por la acción verbal,
los ejemplos de (2) y (3) ilustran dos tipos distintos de verbos intransitivos,
ya que la naturaleza semántica del Sujeto es diferente en cada caso.
En los ejemplos de (2), el Sujeto del verbo intransitivo (María) com-
parte características semánticas y sintácticas con el Sujeto Agente de un
verbo transitivo. Cuando eso ocurre estamos ante verbos «inergativos» o
«intransitivos puros», es decir, aquellos que denotan actividades o procesos
que dependen de la voluntad e intención de un Agente, como en español
bailar, luchar, dormir, llorar, correr, etc.
En cambio, los ejemplos de (3) ilustran un tipo de verbos intransitivos
muy distinto, como muestra por lo demás la alternancia causativa de (1): el
Sujeto sintáctico de estos verbos (la leche hierve / terra movet) es tan Paciente
o afectado por la acción verbal como el Objeto Directo correspondiente
de los ejemplos de (1). En tales casos hablamos de verbos «inacusativos», es
decir, de aquellos que denotan estados y eventos no agentivos como llegar,
caer, morir, aparecer, existir, etc.
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J os é Miguel B años B años
La diferencia, tal como acabo de formularla, entre los dos tipos de
verbos intransitivos sería de naturaleza semántica: el Sujeto de los verbos
inergativos es Agente o presenta rasgos propios del Sujeto Agente de un
verbo transitivo, mientras que el Sujeto de un verbo inacusativo (y este
es tal vez el hecho que más puede llamar la atención) es tan Paciente o
afectado como el Objeto Directo de un verbo transitivo.
En esta diferencia, en la existencia de estos dos tipos básicos de verbos
intransitivos (inergativos e inacusativos), radica la llamada «hipótesis de la
inacusatividad» (Unaccusative Hypothesis) o «intransitividad escindida» (Split
Intransitivity).
¿Estamos ante meras sutilezas semánticas? En absoluto. Ocurre que esas
diferencias entre los dos tipos de verbos intransitivos tienen reflejo en la
morfosintaxis de las lenguas. Precisamente Perlmutter (1978), el primero
que llamó la atención sobre esta diferencia, formuló su hipótesis de la
inacusatividad – en el ámbito de la Gramática Relacional1 – para intentar
explicar por qué en determinadas lenguas sólo se documenta la pasiva
impersonal con un tipo concreto de verbos intransitivos2.
Enunciada la hipótesis de la inacusatividad, en un primer momento fue
sobre todo la Gramática Generativa (Burzio 1986) la que hizo suya esta
distinción, la reformuló en términos sintácticos3 y, sobre todo, la justificó
por la existencia de distintos tests o diagnósticos que muestran, en último
término, que el Sujeto de los verbos inacusativos comparte, además de
semánticas, características morfosintácticas con el Objeto de los verbos
transitivos.
1
Para la Gramática Relacional, los argumentos de un verbo transitivo se etiquetan como
1 (Sujeto-agente-inicial) y 2 (Objeto paciente). Pues bien, Perlmutter (1978: 160) formula así
su hipótesis: determinadas predicaciones intransitivas tienen 2 inicial (Objeto directo) porque
carecen de 1 (Sujeto-agente).
2
Sobre la pasiva impersonal volveré al final del trabajo (§ 4.3).
3
En la formulación generativa (Burzio 1986), se habla de argumento externo (Agente)
y argumento interno (Paciente) de un verbo transitivo. Con los verbos inacusativos (que
Burzio llama «ergativos»), por tanto, al carecer de argumento externo (Agente) en un nivel
abstracto de análisis, es el argumento interno el que acaba ocupando la posición sintáctica
de Sujeto. En otras palabras, la característica fundamental de los verbos inacusativos es que
su único argumento «es un objeto nocional, a pesar de ser un sujeto sintáctico» (Mendikoe-
txea 1999: 1579).
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
2 Diagnósticos de inacusatividad
Voy a recordar y comentar brevemente tres de los diagnósticos de
inacusatividad más conocidos y estudiados4: el empleo del auxiliar «ser»
en las formas perifrásticas de pasado en diversas lenguas románicas y
germánicas (§ 2.1), el empleo de clíticos pronominales en lenguas como
el italiano y el francés (§ 2.2) y las construcciones de participio absoluto
(§ 2.3) por ser el criterio más utilizado en español.
2.1 Empleo del auxiliar «ser» en las formas perifrásticas de pasado
Sin duda, el diagnóstico de inacusatividad más estudiado en las lenguas
románicas y germánicas (Burzio 1986, Sorace 2000, Manente 2008, entre
otros), es el empleo del auxiliar «ser» con las formas perifrásticas de per-
fecto. Como es bien sabido, en lenguas como el italiano, francés o alemán5,
determinados verbos intransitivos y reflexivos seleccionan el auxiliar corres-
pondiente al verbo «ser» (essere, être, sein) en pasado, tal como muestran los
ejemplos de (4) y (5). Estamos en tales casos ante verbos inequívocamente
inacusativos. El resto de verbos intransitivos, como ilustra (6), utiliza en
cambio como auxiliar el verbo «haber»:
(4) Maria è arrivata / Marie est arrivée («María ha llegado» [lit. «María es
llegada»])
(5) Ein Mann ist eingetroffen («Un hombre ha llegado» [lit. «es llegado»])
(6) a Giovanni ha telefonato / Jean a téléphoné («Juan ha llamado por teléfono»)
4
Además de estos tres criterios y de los que comentaré (infra § 4) en el caso del latín (ob-
jetos cognados, formación de nombres de agente y pasiva impersonal), otros diagnósticos
frecuentemente utilizados son las construcciones resultativas en inglés, las alternancias causa-
tivas similares a los ejemplos de (1a) / (3a), la posición posverbal del sujeto con construcciones
locativas, el empleo atributivo de los participios pasivos, construcciones impersonales, etc.
Una relación y comentario de estos y otros diagnósticos, en Levin & Rappaport (1995), Kuno
& Takami (2004) o Bentley (2006), entre otros.
5
El empleo de dos auxiliares con verbos intransitivos se mantuvo todavía en inglés
moderno temprano; en el caso de las lenguas romances, el rumano y el portugués, como el
español, fueron reduciendo progresivamente el empleo del auxiliar «ser» (Elvira 2001: 223).
En Bentley (2006: 55-56 y 73) se ofrecen numerosas referencias sobre el alcance interlingüís-
tico de este criterio.
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b Ein Mann hat geschlafen («Un hombre ha dormido»)
El fenómeno es suficientemente conocido por lo que sólo haré dos
breves consideraciones: la primera, para recordar que los verbos inacu-
sativos, en italiano o francés (4), no sólo seleccionan el auxiliar «ser» sino
que además establecen concordancia entre el sujeto y el participio (Maria
è arrivata / Marie est arrivée), lo que no ocurre con «haber» (6a). Se trata por
cierto de la misma concordancia y la misma selección del auxiliar que se
da con el Sujeto Paciente de las construcciones pasivas transitivas.
La segunda es de naturaleza diacrónica: aunque el español ha generalizado
el empleo del auxiliar «haber» con todo tipo de verbos (transitivos, inerga-
tivos e inacusativos), mantuvo hasta el siglo XVI la distinción entre «ser» y
«haber» como auxiliares perfectivos, tal como muestran los ejemplos de (7)
del Cantar de Mio Cid o, todavía en 1535, Valdés en su Diálogo de la lengua (8):
(7) a Exido es de Burgos e Arlançon á passado (C M C , 201)
b De un día es llegado antes el rey don Alfons (C M C , 2013)
(8) los moços son idos a comer y nos han dejado (Valdés)
2.2 Empleo de clíticos pronominales(ital. ne; fr. en)
El segundo de los diagnósticos de inacusatividad, el empleo de clíticos
pronominales como ne en italiano (Bentley 2006: 251-320) o en en francés
(Manente 2008: 71-72), se ilustra con los ejemplos clásicos de (9) a (11), to-
mados de Burzio (1986: 21-23): el Objeto Directo de los verbos transitivos
(9a), cuando aparece cuantificado (Giovanni inviterà molti esperti), puede
ser retomado mediante el clítico pronominal ne (9b): Giovanni ne inviterà
molti. Pues bien, esa misma posibilidad de pronominalización la comparte
el Sujeto de verbos inacusativos como arrivare (10), pero no verbos iner-
gativos como telefonare (11). Un comportamiento en parte similar, aunque
más restringido, presenta en en francés6 y en catalán.
6
Paul a invité deux enfants à son anniversaire → Paul en a invité deux à son anniversaire (v.
transitivo); Il est arrivé deux enfants → Il en est arrivé deux (v. inacusativo); la scène sur laque-
lle ont dansé deux enfants → *la scène sur laquelle en ont dansé deux (v. inergativo). Legendre
& Sorace (2003) cuestionan la fiabilidad de este test, ya que en determinados contextos
pragmáticos también se puede pronominalizar el sujeto de un verbo inergativo: frente a la
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
(9) a Giovanni inviterà molti esperti («G. invitará a muchos expertos»)
b Giovanni ne inviterà molti (lit. «G. de-ellos invitará a muchos») [v.
transitivo]
(10) a Arriveranno molti esperti («Llegarán muchos expertos»)
b Ne arriveranno molti («De-ellos llegarán muchos») [v. inacusativo]
(11) a Telefoneranno molti esperti («Telefonearán muchos expertos»)
b *Ne telefoneranno molti («? De-ellos telefonearán muchos»)
[v. inergativo]
De nuevo, pues, como ocurría con el empleo del auxiliar «ser», el Sujeto
de un verbo inacusativo como arrivare en italiano comparte características
sintácticas con el Objeto Directo de los verbos transitivos.
2.3 Construcciónes de participio absoluto
¿Y en español? Podríamos pensar que, frente al italiano o el francés, las
diferencias entre verbos inergativos e inacusativos están ocultas en español
bajo una morfología más opaca (De Miguel 1992: 46; Mendikoetxea 1999:
1626), ya que, además de la ausencia de clíticos pronominales partitivos
como ne, se ha generalizado el uso de «haber» en los tiempos compuestos
de los verbos intransitivos.
Hay, sin embargo, en español otras pruebas, diagnósticos o construc-
ciones, que muestran la pertinencia de esta distinción entre verbos iner-
gativos e inacusativos. La prueba más socorrida, aunque no la única7, son
agramaticalidad de (11b) en italiano, en francés son aceptables frases como (des hommes) Il en
a téléphoné / travaillé / parlé beaucoup dans ce bureau. Para Manente (2008: 71-72), en cambio, el
criterio es fiable: ocurre simplemente que los verbos inergativos, cuando son compatibles
con la pronominalización en / ne, han sufrido un proceso de «dégradation» a inacusativos.
La clitización pronominal y el empleo de cuantificadores se utilizan como diagnósticos de
inacusatividad en lenguas tan diversas como el turco, el ruso (en el caso de la particula dis-
tributiva po) o el japonés (Bentley 2006: 279-282).
7
Para otros diagnósticos de inacusatividad en español, cf. Bosque (1989: 168-171), Campos
(1999: 1564-1568), Mendikoetxea (1999: 1581-1583) o Cifuentes (1999), entre otros. Así, por
ejemplo, los verbos inacusativos (como los transitivos) admiten auxiliares de tipo aspectual
(noticias acabadas de llegar o recién llegado / *un niño acabado de gritar o *recién sonreído) o emplean
su participio con valor atributivo, como modificador de un sintagma nominal (con un hombre
caído / *bailado), pero, en cambio, no pueden aparecer en construcciones impersonales con
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las construcciones de participio absoluto, tal como ilustran los ejemplos
de (12) a (14):
(12) Derrotado el ejército pompeyano, César celebró la victoria («derrotar», trans.)
(13) Muerto Carlomagno, se disolvió su imperio («morir», inacusativo)
(14) a *Luchado Carlomagno, se extendió su imperio («luchar», inergativo)
b *Bailada la niña, los padres se emocionaron («bailar», inergativo)
En efecto, el Objeto Directo de un verbo transitivo como derrotar puede
configurar una construcción de participio absoluto (12), derrotado el ejército
pompeyano, una posibilidad que comparten también los Sujetos de verbos
inacusativos como morir en (13): muerto Carlomagno. En cambio, esta po-
sibilidad está completamente vedada en el caso de los Sujetos de verbos
inergativos, tal como muestran los ejemplos de (14)8.
3 Perspectivas de análisis: sintaxis y semántica
Los tres criterios comentados son, creo, suficientes para ilustrar la hipótesis
de la inacusatividad y justificar la pertinencia de distinguir estos dos tipos
de verbos intransitivos, un tema que ha suscitado una bibliografía casi
inabarcable en las tres últimas décadas, tal vez porque constituye uno de
los aspectos de la gramática de las lenguas donde resulta más evidente la
se (De Miguel 1992: 133-197); determinados verbos inacusativos presentan como orden no
marcado un sujeto postverbal (ha llegado Juan, aparecieron varias personas…), algo que sólo es
posible con verbos inergativos con una expresión locativa inicial en ejemplos del tipo en este
árbol anidan cigüeñas (Torrego 1989), etc.
8
Esta peculiaridad fue notada hace ya más de siglo y medio por el gramático Andrés
Bello (1847, § 432), al señalar que verbos como nacer o morir poseen participios (los llamó
«deponentes») con propiedades especiales, ya que «decimos nacida la niña, muertos los padres,
siendo la niña la que nació y los padres los que murieron». Este diagnóstico de inacusatividad
es también pertinente, en mayor o menor medida, en lenguas como el francés, italiano, inglés
o alemán, y está sujeto, por lo general, a restricciones aspectuales: en francés (Legendre &
Sorace 2003: 220-223) el evento expresado por el participio absoluto debe acabar (telicidad)
antes de que comience el evento principal y debe ser resultado de un cambio (dinamicidad).
En italiano, se excluye además, como en latín, la correfencialidad con el evento principal
(Loporcaro 2003).
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
interrelación entre la semántica de los verbos y sus características morfo-
sintácticas. Por resumir estos estudios9, la investigación se ha centrado, a
veces con posturas enfrentadas, en el enfoque sintáctico (3.1) o semántico
(3.2) del fenómeno, y en la discusión de hasta qué punto la separación entre
verbos inacusativos e inergativos ha de entenderse en sentido rígido o de
forma gradual (3.3).
Comentaré brevemente cada uno de estos enfoques, en la medida en
que algunas de las reflexiones tendrán después su aplicación al análisis de
los datos latinos (4).
3.1 Perspectiva sintáctica
La presentación misma que acabo de hacer de los diagnósticos de inacu-
satividad es un buen ejemplo del enfoque sintáctico. Es el aspecto que
más ha primado la Gramática Generativa, sobre todo en la década de los
80 (Perlmutter & Postal 1984, Burzio 1986), junto con la discusión teórica
de cómo se formula y se formaliza dentro de la propia teoría generativa
el desajuste en los verbos inacusativos entre su estructura superficial y
profunda (Alexiadou et al. 2004: 2-15).
Un resultado positivo de no pocos de estos estudios es, desde un punto
de vista tipológico, la constatación del alcance interlingüístico de la dico-
tomía (Creissels 2008: 139-146): en lenguas tan diversas como el nahuatl
o el japonés, el ruso o el hebreo, el nepalí o el georgiano, el vasco o no
pocas lenguas australianas, es posible documentar fenómenos sintácticos
o marcas morfológicas que distinguen, en mayor o menor medida, los dos
tipos de verbos intransitivos.
La lectura negativa, en cambio, tiene que ver con la validez y el alcance
de los diagnósticos de inacusatividad (Forest 1995; Cifuentes 1999):
i. ocurre que un mismo criterio (por ejemplo, el empleo del auxiliar
«ser») tiene un alcance diferente en lenguas tan próximas como el francés y
italiano (Legendre & Sorace 2003), por no hablar de variaciones dialectales,
9
Como las referencias bibliográficas son interminables, remito al estado de la cuestión
y a los capítulos introductorios de algunas de las monografías más conocidas sobre el tema:
Levin & Rappaport (1995: 1-30), Kuno & Takami (2004: 1-30), Alexiadou et al. (2004: 1-21),
Bentley (2006: 1-28), etc.
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J os é Miguel B años B años
generalizaciones o extensiones analógicas no siempre congruentes con la
semántica del verbo (Bentley 2006: 55-59)10;
ii. ocurre que no todos los verbos inacusativos responden por igual a
un mismo diagnóstico: en español, por ejemplo, no todos los verbos in-
acusativos pueden aparecer en construcciones de participio absoluto (De
Miguel 1992: 63-131).
iii. y ocurre, incluso, que un mismo verbo, como veremos enseguida,
se muestra variable en la aplicación de un criterio determinado (Dowty
1991: 605-614; Zaenen 1993; Levin & Rappaport 1995: 5-10).
3.2 Enfoque semántico
Así las cosas, para dar respuesta en parte a estos desajustes, se ha impuesto,
a partir de los años 90, el enfoque semántico: más allá de su expresión
morfosintáctica, lo fundamental es determinar, por un lado, los grupos
de verbos pertenecientes a cada categoría y, por otro y sobre todo, los
rasgos semánticos que definen y caracterizan a los verbos inacusativos
frente a los inergativos (Van Valin 1990, Dowty 1991, Levin & Rappaport
1995, entre otros).
En realidad, ya desde las primeras formulaciones de la hipótesis de la ina-
cusatividad (Perlmutter 1978: 162-164) se señaló una correspondencia entre
la clase de verbos inacusativos y ciertos contenidos verbales. Un ejemplo de
este enfoque en español es Mendikoetxea (1999: 1584): la autora distingue
dos clases semánticas fundamentales de verbos inacusativos que coinciden
básicamente con clasificaciones similares en inglés, francés o italiano: (i)
los verbos de cambio de estado (engordar, romperse, palidecer, encoger, brillar,
hundirse, hervir, etc.) y de ubicación (llegar, partir, salir, descender, etc.); y (ii)
los verbos de existencia (existir, permanecer, durar, etc.) y aparición (aparecer,
resultar, morir, surgir, suceder, etc.).
10
Así, en alemán (Keller & Sorace 2003: 16), parejas de verbos como legen / liegen («poner
algo tumbado / estar tumbado») o stellen / stehen («poner de pie / estar de pie») seleccionan haben
en ambos casos (Ich habe das Buch auf den Tisch gelegt, «he puesto el libro sobre la mesa» / Das
Buch hat auf den Tisch gelegen, «el libro ha estado sobre la mesa») cuando lo esperable sería sein
en la predicación inacusativa, que es, por cierto, lo que ocurre en las variantes dialectales de
Baviera y Austria. En realidad, estos verbos se construían con sein en estadios anteriores y es
en medio-alto alemán cuando se selecciona haben, siguiendo una tendencia compartida por
muchas lenguas romances a generalizar el verbo «haber» como auxiliar del pasado.
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
Pero, más allá de taxonomías y clasificaciones, y a veces en paralelo a
ellas, la distinción entre verbos inacusativos e inergativos ha sido puesta
en relación con dos rasgos semánticos fundamentales, la telicidad y la
agentividad, rasgos semánticos que a veces son inherentes a determinados
verbos, pero que en otros casos caracterizan al conjunto de la predicación.
En cuanto a la agentividad, no creo que sea necesario insistir en su
relación con conceptos como control, volición, intención, etc., pero sí
recordar, de la mano de autores como Van Valin (1990) o Dowty (1991),
que existe una jerarquía escalar y no rígida entre los macropapeles de
Actor y Afectado o, en la reformulación de Dowty, entre las funciones
semánticas de proto-Agente y proto-Paciente, con situaciones intermedias
o menos prototípicas, donde el grado de control, intencionalidad, volición,
implicación, etc. es variable o contextual: por poner un ejemplo, en no
pocas lenguas los verbos que expresan procesos corporales (eructar, vomitar,
orinar, etc.), aunque se suelen realizar como inergativos, también pueden
hacerlo como inacusativos según se entienda la actividad más o menos
involuntaria.
Ahora bien, de hacer caso a no pocos estudios, por encima de la agen-
tividad es el factor aspectual de la telicidad el que determina el compor-
tamiento de un verbo como inacusativo o inergativo. En este sentido, se
podría formular la siguiente generalización: si un verbo intransitivo es télico
(es decir, si incorpora en su contenido la idea de un límite inicial y / o final
de la acción) se realizará como inacusativo, mientras que si es atélico (es
decir, si expresa un proceso o una actividad durativos, no limitados desde
el punto de vista de su aspecto léxico), se realizará como inergativo11. La
diferencia entre télico y atélico se muestra, por ejemplo, en la compatibi-
lidad con expresiones de duración (los inergativos) o de plazo de tiempo
(los inacusativos):
(15) ha corrido por el parque durante una hora / *en una hora (atélico: inergativo)
(16) llegó a casa en cinco minutos / *durante cinco minutos (télico: inacusativo)
11
La existencia de una correlación estricta entre inacusatividad y telicidad ha sido
señalada, entre otros, por Van Valin (1990) o, para el español, Pérez & Moreno (2007). Por el
contrario, Levin & Rappaport (1995) o De Miguel (1992) sostienen que tal correlación es sólo
una tendencia, dado que existen grupos de verbos inacusativos atélicos.
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He ilustrado la diferencia con verbos como llegar y correr para mostrar de
paso cómo, aun siendo ambos verbos de movimiento, su distinta naturaleza
aspectual determina su adscripción a un tipo u otro de verbos intransitivos.
Los verbos que expresan un desplazamiento orientado y con límites inicial
y / o final (como llegar, salir, partir, caer, etc.) son inherentemente télicos y se
realizarán por tanto como inacusativos, mientras que aquellos verbos que
expresan una manera de movimiento (como andar, caminar, correr, saltar,
etc.) son atélicos e inergativos.
Con independencia de que se trate de una correlación estricta o de una
simple generalización, esta diferencia aspectual explica no pocos casos en
los que un mismo verbo parece comportarse a la vez como inacusativo o
inergativo, tal como muestra el verbo correre en italiano en los ejemplos de
(17) y (18). Se trata de un verbo de manera de movimiento y, por tanto, en
principio atélico, inergativo, lo que explica que seleccione el auxiliar avere
(17): Giovanni ha corso per tre ore. Ahora bien, contextualmente correre se
puede realizar como télico cuando presenta un complemento preposicional
que exprese el término del movimiento (Levin & Rappaport 1995:185-189)
y en tal caso selecciona como auxiliar essere (18):
(17) Giovanni ha corso per tre ore (atélico: inergativo)
(18) Giovanni è corso a casa in due ore (télico: inacusativo)
3.3 Una diferencia gradual
El hecho, por tanto, de que un mismo verbo se realice como inacusativo
o inergativo, más que invalidar el criterio del empleo del auxiliar como
marca de inacusatividad, muestra, por un lado, que los rasgos semánticos
de telicidad y agentividad caracterizan no sólo al verbo, sino al conjunto
de la predicación, y, por otro, que no se puede establecer una frontera
estricta, rígida, entre los dos tipos de verbos intransitivos, sino que habría
que hablar más bien de una intransitividad «fluida» (Creissels 2008).
Tal vez la propuesta más interesante en este sentido es la planteada por
Sorace (2000, 2004): la elección del verbo auxiliar («ser» / «haber») muestra,
según la autora, la existencia de una jerarquía, de un continuum entre dos
polos, tal como intento reflejar en (19), una jeraquía definida primaria-
mente por el rasgo aspectual de la telicidad y sólo secundariamente por la
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
agentividad del predicado: en uno de los extremos de la escala estarían los
verbos prototípicamente inacusativos (los verbos de cambio de posición o
estado, que son inherentemente télicos: tipos 1 y 2) y en el otro los proto-
típicamente inergativos (los verbos que expresan manera de movimiento o
actividades no mocionales: tipos 6 y 7). En medio se encontrarían aquellos
verbos de comportamiento más variable:
Cuadro (19):
Jerarquía escalar de la intransitividad (adaptado de Sorace 2000, 2004)
auxiliar Comportamiento
Tipos semánticos
(ital./ fr.) sintáctico
1. Cambio de posición (llegar) essere / être + inacusativo
2. Cambio de estado (morir) essere / être-(avoir)
3. Mantenimiento de un estado essere / avoir
(durar)
4. Existencia de un estado (existir) essere / avoir
5. Procesos incontrolados (sudar) avere / avoir
6. Maneras de movimiento (correr) avere / avoir
7. Actividades no mocionales avere / avoir
(trabajar) + inergativo
Cada lengua, desde un punto de vista morfosintáctico, establece la
frontera entre cada categoría de manera más o menos restrictiva: por seguir
con el empleo del auxiliar como criterio de inacusatividad, en italiano la
existencia de un estado (los verbos del grupo 4) es garantía suficiente para
marcar su estatus inacusativo, mientras que en francés, que tiene una clase
de verbos formalmente inacusativos más reducida, parece ser el cambio de
posición el criterio esencial.
Aunque cabe preguntarse si esta jerarquía escalar, válida para explicar
la elección del verbo auxiliar, es extensible o no a otros diagnósticos
de inacusatividad, lo que sí parece claro es que, al menos en la elección
del auxiliar, la naturaleza télica o no del predicado (o del conjunto de la
predicación) prevalece sobre su carácter agentivo. En los ejemplos de (17)
y (18) acabamos de ver cómo el verbo correre en italiano varía su auxiliar
según la naturaleza télica o no de la predicación; en cambio, los ejemplos
de (20) y (21) muestran cómo no varía el empleo del auxiliar «ser» por el
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J os é Miguel B años B años
hecho de que la predicación se entienda o no como agentiva e intencional
(Legendre & Sorace 2003: 193):
(20) Maria è caduta apposta per non andare a lavorare/ Marie est tombée volontairement
pour ne pas aller travailler (predicación agentiva-intencional)
(21) Il vaso è caduto dal tavolo / Le vase est tombé de la table (predicación no agentiva)
Por hacer una mínima recapitulación de todo lo expuesto hasta ahora,
podría decirse que la distinción entre verbos inergativos e inacusativos es
de naturaleza semántica, asociada a determinados tipos de verbos y a rasgos
como la telicidad o la agentividad, que se refleja en mayor o menor medida
en comportamientos morfosintácticos, con lenguas más explícitas y otras
más opacas, y sin que tenga sentido establecer una frontera estricta, sino
más bien un continuum escalar con situaciones o verbos más prototípicos
que otros.
4 La intransitividad escindida en latín
Con este marco previo, es el momento ya de preguntarnos si el latín esta-
blece algún tipo de diferencia entre los dos tipos de verbos intransitivos.
De entrada, podría pensarse que se trata de una lengua opaca, en la
medida en que los tres criterios que acabamos de comentar como diag-
nósticos de inacusatividad no parecen tener reflejo ni pertinencia. De ser
así, el latín sería una de las lenguas que muestra que la «unaccusativity is
not necessarily syntactically encoded» (Alexiadou et al. 2004: 12). Es más,
la práctica inexistencia de estudios específicos sobre el tema, al menos en
latín clásico12, podría entenderse como una confirmación de que es poco
12
Una excepción es el interesante trabajo de Gianollo (2005), en el que se defiende que
la voz media en latín (y, en concreto, los verbos deponentes) parece estar determinada por
los mismos rasgos semánticos que la inacusatividad. Al fin y al cabo, si la voz pasiva es una
construcción sintácticamente inacusativa (se caracteriza por un sujeto inagentivo, interno,
afectado), y los verbos deponentes en latín presentan una morfología pasiva (-r), es lógico
pensar que estos últimos expresan el mismo tipo de intransitividad. Es posible que así fuera
en un estadio antiguo, ya que, como mostró Flobert (1975: 550), los deponentes latinos son
originariamente verbos intransitivos. Pero esta situación se desdibuja en época clásica y post-
clásica, por el aumento considerable del número y tipos de verbos deponentes (por ejemplo,
prefijados) y por procesos analógicos que alteran la coherencia interna inicial: «there are
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
lo que se puede decir al respecto o, lo que es lo mismo, que no existen
criterios morfosintácticos que hagan visible esta diferencia semántica13.
Lo cual no deja de ser, cuando menos, sorprendente: si, como muestran
los estudios tipológicos, esta dicotomía está presente de manera explícita
(morfosintácticamente) en muchas y muy diversas lenguas (Creissels 2008),
cabría esperar que se reflejara también en latín, máxime cuando resulta
evidente en su continuación natural: en las lenguas romances.
Pues bien, un análisis detenido de los datos latinos muestra, a mi juicio,
la existencia de varios diagnósticos, de validez ya probada en otras lenguas,
que revelan, también en latín, la pertinencia de esta split intransitivity. Mi
modesta aportación va a ser precisamente poner de manifiesto algunas de
estas construcciones, bien conocidas pero no siempre bien explicadas, y que
cobran una nueva dimensión – y se entienden mejor – cuando se analizan
desde esta perspectiva: como espero demostrar, fenómenos tan diversos
como el empleo de acusativos internos (4.1), la formación de nombres
de agente en -tor (4.2) o la pasiva impersonal (4.3) guardan relación entre
sí y, en último término, muestran la pertinencia, también en latín, de la
distinción entre verbos inergativos e inacusativos.
4.1 El acusativo interno en latín (y en griego)
El acusativo interno, como es sabido, presenta en latín dos tipos básicos,
many disturbing factors which render data not so perspicuous, and also that the deponent
class is undergoing a deep change which is in act since the earlier stages of attested Latin,
and which causes the -r flexion to lose its original function» (Gianollo 2005: 101). Falta, con
todo, un estudio en profundidad de los verbos deponentes latinos y su relación con otros
medios de expresar una intransitividad inacusativa (por ejemplo, con los verbos de estado
en -eo), sobre todo en latín tardío: el uso de pronombres reflexivos (Cennamo 1999), la in-
transitivación progresiva de verbos transitivos (Feltenius 1977, Sánchez Salor 1981, García
Hernández 1990), la extensión de construcciones impersonales (Cennamo 2011), etc. Al fin y
al cabo, los verbos que seleccionan «ser» como auxiliar en las lenguas romances son un resto
parcial de los deponentes latinos. No deja de ser significativo, en fin, que, en el estudio de
la intransitividad en español, los verbos inacusativos se denominen también «deponentes»
(Bosque 1989: 169; Elvira 2001: 23).
13
Además de las construcciones que se comentan a continuación, también la preverbación
de los verbos intransitivos en latín se explica mejor desde la perspectiva de la inacusatividad.
Romagno (2003), por ejemplo, ha puesto de manifiesto que la preverbación convierte a ver-
bos intransitivos inergativos (atélicos) en transitivos (télicos): laboro, curro, eo, pugno→ elaboro,
percurro, obeo, oppugno, etc.
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J os é Miguel B años B años
según que éste sea de la misma raíz que el verbo (pugnam pugnare) o del
mismo campo semántico (proelium pugnare). En (22) se ilustran las dos posi-
bilidades, sin olvidar ejemplos pasivos como los de (23) que muestran que
estos acusativos se formalizan como Objetos Directos sintácticos:
(22) a quasi non servitutem serviat («como si no sirviera una esclavitud =
como si no fuera verdaderamente esclavo», Plaut. Mil. 482)
b ut profecto vivas aetatem miser («…de tal forma que a buen seguro
serás toda tu vida un desgraciado», Plaut. Amph. 1023)
c non pugnavit… solus dicenda musis proelia («no fue el único en li-
brar batallas dignas de ser contadas por las musas», Hor. carm. 4.19-21)
(23) a haec illic est pugnata pugna usque a mani ad vesperum («esta lucha
ha sido librada allí de la mañana a la noche», Plaut. Amph. 253)
b narras… / pugnata sacro bella sub Ilio («narras… los combates libra-
dos al pie de la sagrada Ilión», Hor. carm. 3,19,3-4)
De entrada resulta al menos pertinente la comparación entre el griego
y el latín porque normalmente se hacen las mismas reflexiones en ambas
lenguas. En efecto, en no pocas gramáticas griegas, pero también en es-
tudios más recientes, se da a entender que cualquier verbo intransitivo
puede transitivizarse con este tipo de acusativos, una situación que se hace
extensible al latín y que se presenta como un rasgo distintivo de las lenguas
clásicas, frente al empleo restrictivo de este tipo de objetos cognados en las
lenguas modernas: «Un verbo intransitivo cualquiera puede transitivizarse
con uno de estos acusativos [internos]» (Adrados 1992: 97-98). «In Latin
and Ancient Greek the use [cognate object] is much more widespread
(…) and seems possible with virtually every intransitive verb, even with
unaccusatives» (Bary & Swart 2005: 17).
Y la verdad es que ejemplos del griego como los de (24), con acusativos
internos con verbos típicamente inacusativos como «salir», «caer» o «morir»,
parecen confirmar esta generalización:
(24) c πάσας δὲ διεξόδους διεξελθὼν ἀποστραφῆναι («y escapar saliendo
todas las salidas», Pl. R 405c)
b εἰ παλαισθεὶς πτῶμα θανάσιμον πεσῇ («si, vencido en la lucha, caes
[en] una caída mortal», Eur. El. 686)
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
a αὐτοῦ γάρ κε καὶ ἄμμες ἀπωλόμεθ᾽ αἰπὺν ὄλεθρον («pues hubiéramos
muerto allí nosotros una dolorosa muerte», Od. 9.303)
Sin entrar en el análisis de los datos griegos, lo que sí se puede decir es
que la realidad del latín es notablemente distinta14: ¿cualquier verbo in-
transitivo puede presentar en latín un acusativo interno? La respuesta es:
no (Baños, en prep.-a).
Para demostrarlo, baste la siguiente relación (25), creo que exhaustiva,
de aquellos verbos intransitivos que en latín arcaico y clásico documentan
(aunque sólo sea un ejemplo, y en muchos casos así es) un acusativo interno:
(25) Relación de verbos intransitivos que documentan un acusativo interno
en latín arcaico y clásico15: bello («guerrear»), certo («competir»), curro («co-
rrer»), [decurro («bajar corriendo»), excurro («salir corriendo»), transcurro
(«pasar corriendo»)], edormisco («dormirse»), eo («andar, ir») [abeo («alejarse»),
commeo («ir de un lugar a otro»), redeo («dar la vuelta»)], fleo («llorar»),
furo («estar fuera de sí»), garrio («charlotear»), gaudeo («gozar, disfrutar»),
insanio («estar loco»), laboro («trabajar»), ludo («jugar»), milito («servir en
el ejército»), noceo («hacer mal»), oleo, oboleo («oler»), pecco («cometer una
falta»), pergo («proseguir»), prandeo («almorzar»), proficiscor («partir, salir»),
pugno («luchar»), regredior (retroceder»), rideo («reir(se)»), salto («bailar»),
servio («servir»), sitio («tener sed»), somnio («soñar»), sudo («sudar»), triumpho
(«triunfar»), vigilo («estar en vela»), vivo («vivir») vomo («vomitar)
Pues bien, la simple lectura de los verbos de (25), ordenados alfabéti-
camente, muestra que se trata por lo general de actividades o procesos
atélicos, durativos, de carácter voluntario y con un mayor o menor grado
de agentividad (correr, dormir, andar, trabajar, luchar, etc.), es decir, de verbos
prototípicamente inergativos.
14
Dejando a un lado motivaciones pragmáticas y razones estilísticas (Rosén 1996), que
son con todo fundamentales para explicar el empleo del acusativo interno, no está de más una
reflexión, que, por obvia, muchas veces se olvida: este tipo de acusativos internos o de figura
etimológica se dan también, y en términos absolutos con mucha más frecuencia, con verbos
típicamente transitivos (facta facere, dicta dicere, acta agere, dona dare, etc.), es decir, no son un
empleo propio o exclusivo de los verbos intransitivos. Sobre los problemas de análisis sintác-
tico que plantea el acusativo interno en griego y en latín, cf. Bortolussi (1988) y Villa (2007).
15
Los datos proceden de las siguientes fuentes: Bennet (1914: 195-208), Kühner-Stegmann
(1914, II.1: 274-278), Bassols (1945: 146-152), Hofmann-Szantyr (1965: 38-40), Rosén (1981:
101-103; 1996), Touratier (1994: 382-385) y Serbat (1996: 123-130).
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J os é Miguel B años B años
Ello resulta evidente si ubicamos ahora los verbos latinos intransitivos
de (25) en la escala de jeraquía de Sorace (2000, 2004), tal como se recoge
en el cuadro (26). Los datos son, creo, más que significativos: aunque se
podría discutir el detalle de si tal o cual verbo (oleo o somnio, por ejemplo)
hay que entenderlo como un proceso incontrolado aunque voluntario, más
que como una actividad16, la conclusión última se visualiza claramente:
el acusativo interno está asociado en latín a verbos inergativos. Y cuanto
más prototípicamente inergativo es un verbo, también con más frecuencia
(pugno, vivo, salto) documenta este tipo de construcción.
Cuadro (26):
Los verbos latinos con acusativo interno en la jerarquía escalar de Sorace
Grupos Verbos latinos con
semánticos acusativo interno
inacusativos 1. Cambio de posición -
2. Cambio de estado -
3. Continuación del estado -
4. Existencia del estado -
5. Procesos incontrolados: insanio, oleo, oboleo, sudo, sitio,
7 verbos somnio, vomo
6. Procesos de movimiento: curro [decurro, excurro,
11 verbos transcurro], eo [abeo, commeo,
redeo], pergo, proficiscor, regredior
7. Actividades no bello, certo, edormisco, fleo, garrio,
mocionales: 18 verbos gaudeo, laboro, ludo, milito, pecco,
prandeo, pugno, rideo, salto,
servio, triumpho, vigilo, vivo
inergativos
En el extremo opuesto, superior, de la tabla, no se documentan
ejemplos de acusativo interno con verbos de movimiento que expresan
16
Para estos extremos, y para datos puntuales de frecuencia, remito a Baños (en prep.
-a). No puedo detenerme tampoco a comentar el distinto comportamiento de vivo y morior
en latín clásico y sus aparentes diferencias (Mendikoetxea 1999: 1610) con vivir y morir en
español. Por otra parte, en algunos verbos estos acusativos alternan con ablativos internos
(curriculum / curriculo currere), mientras que con verbos inacusativos el ablativo alterna, en
todo caso, con un nominativo (luce / lux lucet). Datos en Rosén (1981: 181-248; 1996: 130-134)
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
inherentemente un cambio de posición (como egredior «salir», advenio «lle-
gar», cado «caer», etc.), es decir, con verbos inacusativos télicos.
En cambio, este acusativo sí se documenta (y con relativa frecuencia)
con verbos agentivos que expresan manera de movimiento, como curro (y
sus compuestos) en el ejemplo (27), un verbo por naturaleza inergativo,
y también con verbos que expresan un movimiento no orientado como
eo (en el sentido de «caminar, andar») y, por extensión, con determinados
compuestos (redeo, abeo, ineo), tal como se ejemplifica en (28) y (29). En
tales casos es su naturaleza agentiva el factor fundamental que determina
su adscripción inergativa, con independencia de que contextualmente
se puedan realizar como télicos. Así, por ejemplo, en (28) las formas de
imperativo presuponen una situación controlada y en (29) el contexto es
también inequívoco: en (29a), el infinitivo proficisci (es, por cierto, el único
ejemplo documentado con este verbo), depende de un verbo impresivo
como cogor, lo que implica el carácter controlado de la subordinada, como
también ocurre con regredere conare en (29b) o ire contendit en (29c):
(27) cur non eosdem cursus … cucurrerunt («¿por qué no siguieron reco-
rriendo… el mismo camino…?», Cic. leg. agr. 2.44)
(28) a «suis utrisque superstitibus praesentibus istam viam dico; ite viam.»
Praesto aderat sapiens ille qui inire viam doceret. «redite viam.»
(«‘Presentes los testigos de ambas partes, yo os señalo este camino:
¡andadlo!’ Allí estaba presto el famoso sabio para mostrarles el camino
a seguir: ‘¡desandadlo!’», Cic. Mur. 26)
b sine me hinc abire, tu abi tacitus tuam uiam («déjame marchar de
aquí y tú sigue en silencio mi camino», Plaut. Rud. 1027)
(29) a magnumiter ad doctas proficisci cogor Athenas («me veo obligado a
emprender un largo camino, hacia la docta Atenas», Prop. 3.21.1)
b quo nunc gradum regredere conare? («¿adónde intentas volver tus
pasos?», Enn. Trag. 5)
c Caesar iter constitutum ire contendit («César se esforzó por hacer la
marcha previamente establecida», [Link]. 6.4)
Más allá de comentarios puntuales (Baños, en prep.-a), la generalización
que he formulado para el latín, es decir, que el acusativo interno aparece
restringido a predicados inergativos con sujetos agentivos, tiene además
numerosos paralelos en otras muchas lenguas, a veces muy alejadas del
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J os é Miguel B años B años
ámbito indoeuropeo. Así, se ha convertido en una cita obligada el estudio
de Austin (1982) sobre un grupo de lenguas australianas, en el que constató
que el empleo de objetos cognados estaba limitado a siete verbos intran-
sitivos («hablar, dormir, bailar, jugar, andar, vestir y pintar»), todos ellos,
por cierto, inergativos. Pero, sin necesidad de acudir a lenguas exóticas, en
español ocurre lo mismo: los verbos inacusativos «no admiten objetos de
los llamados ‘cognados’, que suelen aparecer con los verbos inergativos»
(Mendikoetxea 1999:1610). Y otro tanto ocurre en francés (Zribi-Hertz
1987, Larjavaara 2000) y en inglés (Levin & Rappaport 1995: 148): «Only
unergative verbs can appear in the cognate object construction. No un-
accusative verbs can»17 (Kuno & Takami 2004:107).
4.2 La formación de nombres de agente en -tor
El segundo diagnóstico de inergatividad en latín que me gustaría comentar
es la formación de nombres de agente en -tor.Sólo que en este caso voy a
empezar comentando el alcance y validez de este criterio en español y en
otras lenguas antes de abordar la situación en latín.
En la reciente e imprescindible Nueva Gramática de la lengua española, de
la Real Academia, se lee lo siguiente (la cita es larga, pero su lectura me va
a ahorrar no pocas reflexiones similares para el latín):
(30) «Los sustantivos en -dor / -dora (y sus variantes) que designan personas se
derivan tanto de verbos transitivos (registrar > registrador) como intransi-
tivos (correr > corredora). Los segundos suelen proceder de los verbos que
(…) se denominan intransitivos puros o inergativos: conspirador,
conversadora, corredor, jugador, nadadora, remador (también remero), soñadora,
si bien algunos de ellos admiten también acepciones transitivas. En
ocasiones, estas voces provienen de los verbos llamados inacusativos
(…) en contextos en los que denotan ciertas acciones de carácter
intencional, lo que hace pensar que han dejado de pertenecer propia-
mente a esta clase sintáctica. Es el caso de llegador (en el ciclismo y en
otros deportes). Se usa entrador (a veces en alternancia con entrón) en gran
17
Sin embargo, Kuno & Takami añaden que esta generalización no es del todo válida ya
que algunos verbos considerados inacusativos presentan también un objeto cognado (2004:
111-117). Unas excepciones que se pueden justificar si la generalización se basa en restriccio-
nes aspectuales: «only atelic verbs, i.e. verbs without an inherent endpoint, can occur in the
cognate object constructions» (Swart 2007: 36).
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
parte de América como adjetivo («que tiene iniciativa en las relaciones
sociales y se gana fácilmente la simpatía de los demás»), si bien parece
relacionado con una acepción de entrar (entrar a alguien «abordarlo, acer-
cársele con alguna intención»). Se emplea asimismo el adjetivo salidor
(«amigo de salir mucho de casa»), en Chile, el Río de la Plata y en el
Caribe continental» (RAE 2009, vol. I: 456: 6.7.c. La negrita es nuestra)
La generalización del español (Laca 1993; Campos 1999: 1567) es extensible
a otras muchas lenguas europeas, como, por ejemplo, a las formaciones en
-eur del francés (Zribi-Hertz 1987) o en -er del inglés (Rappaport & Levin
1992): sólo los verbos intransitivos inergativos permiten la formación
regular (31) de derivados agentivos en -dor, -tor (del mismo modo que los
verbos transitivos agentivos) y las aparentes excepciones, es decir, verbos
inacusativos con formaciones de agente en -dor, implican en realidad una
modificación del significado habitual de estos verbos al adquirir un valor
más agentivo:
(31) trabajar > trabajador, correr > corredor, escribir > escritor… [v. inergativos]
(32) aparecer > *aparecedor, venir > *venidor, morir > *moridor [v. inacusativos]
Pues bien, esta generalización es tambien extensible al latín: la formación
de nombres de agente en -tor constituye un criterio de caracterización de
verbos inergativos.
En su estudio sobre la plurivalencia de los nombres de agente en -tor,
Fruyt (1990) comenta las diversas clases léxicas que configura en latín, en
un continuum «entre une lexicalisation [los grupos que designan oficios y
funciones sociales] et une gramaticalisation» (1990: 70), que es la que repre-
sentan, en último término, las formaciones de agente en -tor asociados a una
raíz verbal, formas que la autora considera «quasi-participiales» (1990: 61).
Dichas formaciones suponen la nominalización de un predicado verbal
y, por tanto, cabe esperar, como ya señaló Benveniste ([1948]1975), un
paralelismo entre las propiedades sintácticas y semánticas de este tipo de
sustantivos y las de los verbos a los que se asocian. Pues bien, a partir de
esta última idea (ducit exercitus < > ductor exercitus), Torrego (1996) muestra
la existencia de restricciones evidentes en la formación de estos nombres
en -tor: por un lado, los predicados que admiten un nombre de agente
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presentan, en su Sujeto, el rasgo / + control / y, por otro, se asocian, sobre
todo, a predicados transitivos.
Para justificar su afirmación, la autora se detiene a explicar aquellos
ejemplos o formaciones donde el rasgo /+ control / no resultaba tan evidente,
sobre todo con verbos intransitivos. Pues bien, tanto esta generalización
como la explicación puntual de los ejemplos aparentemente anómalos son
totalmentes congruentes con la tesis que estamos sosteniendo y que podría
reformularse en los siguientes términos: en latín, los verbos intransitivos
que documentan nombres de agente en -tor o son inequívocamente iner-
gativos (saltator, pugnator, bellatrix, cursor, etc.) o se realizan como tales, es
decir, aparecen en contextos en los que la situación se entiende claramente
como voluntaria o intencionada.
Es el caso de los ejemplos de (33) a (37), para cuyo comentario puntual
remito a las atinadas explicaciones de Torrego (1996: 184-190). Se trata,
como se puede ver, en los tres primeros ejemplos, de verbos que expresan
procesos corporales (vomitor, dormitor, ructatrix), procesos que se realizan
habitualmente en otros muchas lenguas como inergativos (3.2) y que en los
contextos en que aparecen en latín se entienden inequívocamente como
situaciones agentivas o intencionadas. Así, en (33a) Séneca critica a quienes
se provocan voluntariamente el vómito con el estómago vacío, Marcial re-
cuerda en (33b) el mito de Endimión, de quien se enamoró la luna y a quien
Zeus concedió el sueño eterno, un sueño, por tanto, buscado, querido;
y en (34) mentha ructatrix es un empleo claramente causativo. Considera-
ciones similares se podrían hacer para explicar un hápax como (35), en el
que una uxor le «ladra» al marido en sentido figurado («enfadarse») pero no
precisamente de forma involuntaria, o, en fin, para entender el ejemplo
plautino de (36), cuya interpretación ha suscitado más de un comentario18:
18
Este ejemplo merece una explicación puntual, en parte porque es citado por Fruyt (1990:
61) para apoyar precisamente su afirmación de que -tor no es portador de un sentido «agentivo»,
ya que está asociado en este caso a un verbo de estado como obsideo «estar sentado». En primer
lugar, no se puede desechar (Torrego 1996: 189-190) que Plauto esté jugando con el doble sentido
(intransitivo y transitivo) de obsideo («estar sentado / asediar»), lo que justificaría la formación,
teniendo en cuenta además que en el resto de autores que lo documentan obsessor presenta
siempre un valor agentivo evidente (así, por ejemplo, en Cic. dom. 13, obsessor curiae, «sitiador
de la curia», paralelo al obsessor fori plautino y acompañado además de otros nombres de agente:
concitator, percussor, lapidator, depopulator). Pero es que, aun manteniendo el sentido de «estar sen-
tado» en (36), la explicación que acompaña a solus obsessor (me nemo potest… ut surgam subigere),
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
(33) a quid liberale habent isti ieiuni vomitores…? («¿Qué tienen de liberal
esos [depravados] que se provocan el vómito con el estómago va-
cío…»? Sen. epist. 88.19)
b quid tibi dormitor proderit Endymion? («¿Qué provecho sacas con
[el mito / la lectura de] Endimión, el que quería dormir / dormilón?»,
Mart. 10.4.4)
(34) nec dest mentha ructatrix («no falta la menta que provoca eructos / fla-
tulenta», Mart. 10.48.10)
(35) sed nolo mi [uxorem] oblatratricem in aedis intro mittere («pero no
quiero meter en casa a una mujer dispuesta a ladrarme», Plaut. Mil. 681)
(36) [Ba.] sed qur sedebas in foro, si eras coquos, tu solus…? # [Co.] …hoc
ego fui hodie solus obsessor fori … me nemo potest minoris quisquam
nummo ut surgam subigere («[Balión] Pero, si eras un buen cocinero,
¿por qué fuiste el único que te quedaste sentado…? # [cocinero] Por
eso he sido hoy yo el único que se mantuvo sentado en el foro:… a mí, por
menos de un escudo nadie me hace levantar de mi sitio», Plaut. Pseud. 800-807)
4.3 La pasiva impersonal
Como recordaba al principio, la formulación de la hipótesis de la ina-
cusatividad tuvo su origen en un trabajo de Perlmutter (1987) en el que
trataba de explicar por qué en lenguas como el holandés o el turco sólo un
grupo de verbos intransitivos (los que hemos llamado inergativos) puede
aparecer en pasiva impersonal. Su explicación era de naturaleza sintáctica,
estructural: si la pasiva de un verbo transitivo supone la promoción de un
Objeto Paciente a la posición sintáctica de Sujeto, en el caso de los verbos
inacusativos el Paciente aparece ya como Sujeto superficial, por lo que la
pasiva morfológica con estos verbos no tiene razón de ser.
Explicaciones al margen, desde una perspectiva interlingüística nume-
rosos trabajos han mostrado hasta qué punto la impersonalidad (se exprese
esta de forma más morfológica, con la misma marca que la voz pasiva, o
de manera más léxica, mediante afijos, pronombres, etc.) constituye un
tal como he intentado reflejar en la traducción, insiste en la idea de que el cocinero ha per-
manecido sentado deliberadamente: no se levantó porque se negaba a aceptar un salario
miserable por sus servicios.
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criterio de diferenciación entre los verbos intransitivos: en español, por
ejemplo, el emplo de se impersonal no presenta restricciones en el caso de
verbos inergativos, pero sí en cambio con los inacusativos19.
Pero, centrándonos en la pasiva como expresión de impersonalidad, en
aquellas lenguas que la documentan con verbos intransitivos (el francés,
alemán u holandés)20 se ha demostrado que sólo los verbos inergativos son
plenamente compatibles con la pasiva impersonal y que, por encima de su
valor aspectual télico o atélico, el factor determinante en estos casos es el
grado de agentividad (Primus 2011):
(37) a Il a été dansé dans cette salle récemment («Se ha bailado [lit. ha sido bai-
lado] en esta sala recientemente»)
b *Il a été disparu plusieurs personne dans ce quartier («*Se ha desaparecido
[lit. ha sido desaparecido] mucha gente en este barrio»)
Pues bien, el latín impone restricciones similares en el empleo de la pa-
siva impersonal. Ya Lehmann señaló ([1985] 2011: 247-248) que las pasivas
impersonales en latín están limitadas a verbos de semántica activa, una
generalización que sigue siendo válida por más que pueda suscitar dudas
la interpretación puntual de algún ejemplo plautino21.
En efecto, la pasiva impersonal en latín se limita a verbos agentivos
(Pieroni 2000: 288), sean éstos bivalentes transitivos en empleos absolutos
como disputo en (38a), bivalentes con segundo argumento no acusativo
19
Aunque la cuestión es compleja (Mendikoetxea 1999: 1701), con los verbos inacusati-
vos se impersonal aparece únicamente con aspecto genérico y no resulta natural en pretérito
(De Miguel 1992: 135): se crece más si se desayunan cereales / *se creció más en E E U U y por eso hay allí
mejores baloncestistas. Bosque (1989: 170) observa también que, a diferencia de los inergativos,
los verbos inacusativos no son compatibles con el uso impersonal de la tercera persona del
plural activa: en los bares gritan mucho / *en los bares siempre llegan tarde.
20
Así, por ejemplo, para el francés Zribi-Hertz (1987) y Cummings (2000); para el aleman,
Keller & Sorace (2003); y para el holandés, además de Perlmutter (1987), Zaenen (1993). En
Malchukov & Siewierska (2011) se ofrece una visión tipológica de los distintos procedimientos
de expresión de la impersonalidad en las lenguas.
21
Pieroni (2000: 288, n. 1) cita el ejemplo de Plauto ([Ba.] ¿quid agitur, Calidore? # [Ps.]
amatur atque egetur acriter # [Ba.] misereat si familiam alere possim misericordia, «[Balión] ¿Qué pasa,
Calidoro? # [Pséudolo] Estoy enamorado y terriblemente necesitado». # Me compadecería
de ti si pudiera alimentar a mi gente con compasión», Plaut. Pseud. 273) como excepción a esta
generalización, que se podría, con todo, explicar puntualmente: además de su coordinación
con amatur, el adverbio acriter se socia regularmente a predicaciones controladas, como en (39a).
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como invideo + dat. (38b) o, los que más nos interesan, verbos intransitivos
como pugno (39a), curro (39b) o eo (39c), es decir, verbos inherentemente
inergativos o que se realizan como tales:
(38) a disputatur in consilio a Petreio atque Afranio («se discute en una
reunión por parte de Petreyo y Afranio», Caes. civ. 1.67.1)
b invidetur enim commodis hominum ipsorum («se ve con malos ojos
un beneficio personal», Cic. de orat. 2.207)
(39) a pugnatum est ab utrisque acriter («se luchó por ambos bandos con
arrojo», Caes. Gall. 4.26.1)
b nec minorem motum animorum Romae tam atrox res facit… Ergo
ex omnibus locis urbis in forum curritur. quo simul ventum est,…
(«No es menor en Roma la conmoción que provoca aquel crimen
horrible…; por eso, desde todos los rincones de la ciudad se acude
corriendo al foro. Cuando fueron llegando allí,…», Liv. 1.59.7)
c macte nova virtute, puer: sic itur ad astra («bravo por ese valor na-
ciente, muchacho: así se llega a las estrellas», Verg. Aen. 9.641)
En realidad, el número de verbos intransitivos que en latín aparecen en
pasiva impersonal es más que restringido. En el cuadro (40), a partir de
los datos de Deckman (1920), aparece una relación completa de todos los
verbos intransitivos documentados en pasiva impersonal en un corpus de
prosa clásica (César, Salustio y Nepote), y entre paréntesis el número real
de ejemplos de cada verbo cuando es superior a uno.
Como se puede ver, en César, por ejemplo, la práctica totalidad de verbos
intransitivos en pasiva impersonal, o son verbos de lucha (pugno, confligo,
dimico, disputo, etc.) o son verbos de movimiento, fundamentalmente tres
(con algunos de sus compuestos): curro, eo y venio.
No creo que haga falta insistir en el carácter agentivo de estos verbos:
por limitarme a los cuatro más representativos (pugno, curro, eo y venio),
pugno es un verbo típico de actividad no mocional y curro expresa manera
de movimiento, es decir, representan los dos grupos más prototípicos de
verbos inergativos, tal como veíamos en (19) o (26). Por su parte, en el caso
de eo y venio, que expresan movimiento no orientado, son verbos que se
pueden realizar (y se realizan habitualmente con un sujeto humano) como
agentivos, con independencia de que contextualmente puedan expresar
una situación télica.
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Cuadro (40):
Frecuencia de la pasiva impersonal en prosa clásica
Autores Total Verbos
Caes. civ. 55 accedo, adpropinquo, conclamo (3), concurro, confligo,
contendo (3), decurro, dimico (4), discedo (6), disputo
(2), eo, exeo, pervenio (2), procedo (2), pugno (13),
redeo (2), resisto (2), sucurro (2), venio (7)
Sall. 19 certo (4), concurro, eo, pervenio, pugno (2), sileo,
subvenio, venio (8).
Nep. 15 ceno, convenio (2), delibero, dimico (3), disputo,
despero, pervenio (2), pugno (2), redeo (2).
Entre los numerosos argumentos que corroboran el carácter agentivo de
estos verbos (su empleo en imperativo, en dependencia de verbos impresivos,
etc.)22, se añade uno más cuando aparecen en pasiva impersonal. Y es que,
como muestra (39a) y los ejemplos de (41), con la misma excepcionalidad
que un verbo transitivo prototípico y por las mismas razones pragmáticas,
es posible la explicitación del Agente23 mediante ab + abl., prueba inequívoca
de que estamos ante predicaciones controladas (Baños 2009: 390-91):
(41) a sed nostri milites… cum… advertissent non concurri a Pompeianis
(«pero nuestros soldados… al advertir que los pompeyanos no corrían
a su encuentro…», Caes. civ. 3.93.1)
b cum ad me aditum est ab iis qui dicerent a se intolerabilia tributa
22
A los ejemplos eo y sus compuestos en imperativo (28) o en dependencia de verbos de
semántica impresiva (29) ya comentados, en predicaciones por tanto controladas, se pueden
añadir, en el caso de venio y algunos de sus compuestos (pervenio, por ejemplo, pero nunca
advenio), ejemplos similares, en imperativo (patres conscripti…, subvenite mihi misero, ite obviam
iniuriae…, «¡senadores…, acudid en mi ayuda, salid al encuentro de la injusticia..!», Sall. Iug.
14.25), con expresiones de finalidad (nunc quam rem oratum huc veni primum proloquar, «ahora
os diré en primer lugar el ruego que he venido a haceros», Plaut. Amph. 50) o en dependencia
de verbos impresivos (domum ad se venire iussit centuriones, «[Antonio] ordenó a los centurio-
nes que fueran a su casa», Cic. Phil. 5,22), predicaciones todas ellas que implican un sujeto
Agente, consciente, responsable y con capacidad de realizar o no la acción.
23
Pieroni (2000) viene a demostrar que en la pasiva impersonal latina hay una relación
entre el grado de transitividad (y, por tanto, de control) de los predicados y la explicitación
del complemento agente, en una escala decreciente que podría representarse así: disputatur
> pugnatur > curritur > itur.
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D os tipos de i n t ra n siti v idad e n lat í n: si ntaxis y se m á n tica
exigi… («después de que acudieron a mi casa para decir que se les exi-
gían unos tributos intolerables…», Cic. fam. 3.7.3)
En definitiva, de los dos rasgos semánticos que determinan la intransi-
tividad escindida, en la elección de la pasiva impersonal prima claramente
en latín la agentividad sobre la telicidad, justo lo contrario al empleo del
auxiliar en italiano, tal como ilustraban los ejemplos (17)-(18) y (20)-(21).
En este caso, el latín se comporta de manera similar al holandés («the im-
personal passive construction is limited to verbs that have a dimension of
‘intentionality’», Zaenen 1993: 326) o al alemán: «the possibility of passive
[impersonal] depends on the feature [ + contr], whereas the auxiliary sein
‘be’ is selected if the feature [ + telic] is present « (Wunderlich, en prensa:
9). En otras palabras, la pasiva impersonal constituye en estas lenguas un
diagnóstico de inergatividad más que de inacusatividad (Levin & Rappaport
1995: 13).
Llegados a este punto24, me gustaría hacer un comentario general sobre
los verbos de movimiento, ya que son la clase semántica que con más fre-
cuencia aparece en pasiva impersonal en latín. Ello además me va a servir
para ir recapitulando algunas de las ideas que he desarrollado a lo largo de
este trabajo.
Cuadro (42):
inergatividad, inacusatividad y verbos de movimiento en latín
Tipos semánticos
manera de movimiento no movimiento
Criterios
mov. orientado orientado
curro eo (per-)venio advenio cado
pasiva + + + - -
impersonal
acusativo + + - - -
interno
agente en -tor + - - - -
+ inergativo + inacusativo
24
Para un análisis más matizado de los verbos de movimiento en latín y la hipótesis de
la inacusatividad, cf. Baños (en prep.-b).
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Con el cuadro (42) he intentado sintetizar el distinto comportamiento
de los verbos de movimiento según su naturaleza semántica y en relación
con los tres criterios comentados hasta ahora.
He señalado ya varias veces, y numerosos estudios así lo prueban, que
los verbos que expresan manera de movimiento se realizan como verbos
inergativos y son inherentemente agentivos. El latín no hace sino confir-
mar este análisis: curro documenta de forma positiva los tres criterios de
inergatividad que hemos comentado: aparece en pasiva impersonal (41),
documenta acusativos internos (27) y conforma el nombre de agente cursor.
En el extremo opuesto, a la derecha, están los verbos que expresan mo-
vimiento orientado (desde el punto de partida o hacia la llegada) y cambio
de posición, como advenio («llegar») o cado («caer»), que son inherentemente
télicos, inacusativos, y que, en consecuencia, responden negativamente a
los tres criterios de inergatividad, incluida la pasiva impersonal: en reali-
dad, verbos como advenio o cado no documentan una pasiva morfológica
en latín clásico, porque no tiene justificación semántica.
Por último, en una posición intermedia se encuentran los verbos eo
(«marchar, andar, ir(se)») y venio («venir, llegar»): expresan un movimiento
no orientado, y sólo composicionalmente, es decir, en el contexto, se
pueden realizar como télicos. Pero, como ya he señalado, en el empleo
de la pasiva impersonal prima el valor agentivo de estos verbos sobre la
posibilidad de realizarse o no como télicos.
5 Conclusión
Para acabar, me gustaría recapitular, antes que nada, los seis criterios co-
mentados para justificar la existencia de dos clases de verbos intransitivos
en diversas lenguas. Aunque éstos, y otros criterios que no he podido
desarrollar25, se etiquetan habitualmente como «diagnósticos de inacusati-
vidad», en realidad, tal como intento reflejar en el cuadro (43), caracterizan
de manera distinta la intransitividad escindida.
25
Además de la consideración de los deponentes latinos como verbos inacusativos, del
analisis de distintos fenómenos del latín tardío como reflejo de una intransitividad escin-
dida (supra, n. 12), o de las restriciones en la transitivación mediante preverbios de verbos
intransitivos (n. 13), falta por comprobar el alcance en latín de otros diagnósticos que se han
mostrado más o menos válidos en español (n. 7) o en otras lenguas (n. 4).
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Cuadro (43):
Diagnósticos de inacusatividad e inergatividad. Rasgos semánticos.
Diagnósticos de Verbos Verbos
inacusatividad / inergatividad inacusativos inergativos
Elección de «ser» en las formas
+ -
perifrásticas de pasado
Empleo de clíticos pronominales
+ -
(ital. ne, fr. en)
Construcciones de participio
+ -
absoluto
Posibilidad de un acusativo interno - +
Formación de nombres de agente en
- +
-tor
Posibilidad de pasiva impersonal - +
La telicidad como rasgo semántico
+ -
caracterizador
La agentividad como rasgo
- +
semántico caracterizador
En efecto, los tres primeros criterios son estrictamente diagnósticos de
inacusatividad, en la medida en que caracterizan positivamente, en aquellas
lenguas que los documentan, a los verbos inacusativos. En cambio, los tres
criterios que se han mostrado válidos en latín, lo que hacen en realidad es
caracterizar positivamente a los verbos inergativos, y sólo secundariamente,
por exclusión, a los verbos inacusativos. El resultado último es el mismo
(probar la existencia de dos clases de verbos intransitivos) pero su alcance
es diferente, porque lo es también el rasgo semántico determinante en cada
caso.
Algunos estudiosos (Van Valin 1990; Creissles 2008: 148-150) han se-
ñalado que mientras en unas lenguas el rasgo semántico determinante es
la telicidad a la hora de marcar esta intransitividad escindida, en otras en
cambio se muestra más relevante el de la agentividad. El latín sería, a mi
juicio, un buen ejemplo de esta segunda posibilidad: en los tres criterios
comentados, y que caracterizan positivamente a los verbos inergativos, es
el grado de agentividad el determinante.
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En conclusión, la idea fundamental que he intentado demostrar, de forma
necesariamente sumaria, pero con argumentos lo más sólidos posible, es
que el latín no es, como pudiera parecer, una lengua opaca a la hora de
caracterizar sintácticamente como inergativos o inacusativos a los verbos
intransitivos, sino que existe toda una serie de fenómenos que muestran que
también en latín se gramaticalizó esta diferencia. Una diferencia gradual,
como no podía ser de otro modo, en la que resultan determinantes no sólo
el significado de los verbos, sino rasgos semánticos del conjunto de la pre-
dicación como su naturaleza agentiva o télica: fenómenos aparentemente
inconexos, como el acusativo interno, la pasiva impersonal o la formación
de nombres de agente en -tor, adquieren así una nueva perspectiva.
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L I N G ÜÍ ST I CA LATIN A
S esi ón ple na r ia
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LA FORMATION DES MOTS EN LATIN :
ÉTUDE CONTRASTIVE DE L’AGGLUTINATION
ET DE LA COMPOSITION
MICHÈ LE FRUYT
Université de Paris-Sorbonne (Paris IV)
Resumé — Le latin bénéficie de plusieurs types de formation des mots : certains
lexèmes sont faits par suffixation, composition, agglutination ; d’autres contiennent
seulement des radicaux synchroniques directement suivis de désinences, ou encore
sont formés par substantivation. On rencontre même, dans un contingent non né-
gligeable, des termes inanalysables synchroniquement, qui sont, en diachronie, soit
analysables pour les linguistes, soit, au contraire, d’origine obscure. Le procédé latin
le plus productif pour former de nouveaux lexèmes est la suffixation, mais tous les
procédés précédents co-habitent dans le lexique latin1.
Mots clef — Formation des mots, suffixation, composition, agglutination
WORD FORMATION IN LATIN: A CONSTRASTIVE STUDY
OF AGGLUTINATION AND COMPOSITION
Abstract — Latin provided a certain number of procedures for word formation: lex-
emes could be obtained through suffixation, composition, or agglutination. Others
are formed simply by the root immediately followed by the desinences. Still others
are obtained through substantivization. It is also possible to find an important number
of cases where terms could not be analysed synchronically; among them, some could
be analysed historically, but other remain obscure. The most productive procedure
to form new lexemes in Latin was suffixation, but all the previously mentioned pos-
sibilities coexisted within the Latin lexicon.
Keywords — Word formation, suffixation, composition, agglutination
1
Pour la formation des mots en général en latin : Fruyt 1986, 2009.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
1 Introduction : la pluralité des types
de formation des mots en latin
Afin de mettre en valeur l’éventail des formations lexicales possibles en
latin, il est éclairant d’illustrer les différents types de formation des mots
en recourant à un même domaine extralinguistique : par exemple, la
dénomination des êtres humains dans le vocabulaire militaire et celui des
magistratures. Ces pans du lexique constituent, en effet, des micro-systèmes
privilégiés puisque les entités dénotées furent créées par l’unité sociale qui
coïncide avec la communauté linguistique latine. Ces réseaux de lexèmes
créés ad hoc sont donc adaptés à une catégorie culturelle. Les termes qui en
relèvent peuvent être considérés comme techniques, bénéficiant d’un degré
de précision relativement élevé, avec une forte compréhension sémantique
et une faible extension sémantique. Nous y rencontrons :
a) des « noms-racines » formés par un radical synchronique latin directe-
ment suivi des désinences nominales : dux, dŭc-is M. « chef militaire »2 avec
un radical synchronique à voyelle brève ou longue dŭc- / dūc-. L’allomorphe
du même radical à voyelle longue est présent dans le verbe dūcere « conduire,
mener en étant à la tête de ».
b) des substantifs résultant de la substantivation d’un adjectif ou d’un
participe parfait passif en -tus, -a, -um (issu du moprhème i.-e. *-to-)
adjectivisé : à partir du p.p.p. du verbe praeficere « mettre à la tête de », est
formé le nom de magistrat praefectus, -ī M. « homme qui est à la tête d’une
entité sociale » (« chef, administrateur »), tandis qu’à partir du p.p.p. de
lēgāre « envoyer avec une mission, déléguer », on forme lēgātus, -ī « légat,
ambassadeur ».
c) des substantifs suffixés à l’aide de divers suffixes (généralement pro-
ductifs dans ce domaine lexical) :
Le suffixe de noms d’agent devenu ici un suffixe de noms de métiers3
-tŏr, -tōr-is M. s’ajoute à un thème verbal ou à un radical latin :
2
Pour ce type de « noms-racines » synchroniques, cf. rēx, rēg-is M. « roi » dans le voca-
bulaire politique (vs le verbe rĕgĕre sur l’allomorphe du même radical synchronique rĕg- à
voyelle brève). Ce terme montre que certains « noms-racines » synchroniques (constitués
du radical latin immédiatement suivi des désinences) sont aussi des « noms-racines » au sens
diachronique, c.-à-d. issus d’une « racine » indo-européenne immédiatement suivie des dé-
sinences substantivales.
3
On distingue des « agents occasionnels » et des « agents permanents » : les noms de métiers
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M ICH ÈLE FR UYT
imperā-re « commander, ordonner » → imperā-tŏr « celui qui commande, général
en chef » ; dic-tā-re → dictā-tŏr « dictateur » ; quais- (quaer-e-re) « chercher, cher-
cher à savoir, demander » → quaes-tŏr « questeur » (magistrat chargé à l’origine
de diriger des enquêtes, etc.).
De nombreux noms de soldats comportent le suffixe technique -ārius
sur la base du substantif dénotant l’entité caractéristique de leur fonction4 :
uexillum, -ī Nt. « étendard, drapeau, enseigne » → uexill-ārius, -ī M.
« porte-enseigne ».
Le suffixe -tus, -a, -um (*-to-) dé-substantival de possession forme
des dénominations de soldats sur la base du substantif dénotant l’entité
possédée :
hasta « lance » → hastā-tī (pl.) « les hastats » (soldats armés d’un javelot).
Il en est de même pour le suffixe -ānus, qui représente une forme étoffée
de date latine avec un a long5 antéposé à l’ancien suffixe hérité en *-no- :
pīlum, -ī Nt. « javelot » → pīl-ānus, -ī M. « soldat armé du pilum ».
se rangent dans cette dernière catégorie, l’être humain y étant caractérisé par son occupation
habituelle, qui définit sa place dans la société. Les deux principaux groupements de noms de
métiers sont les substantifs en -tor dé-verbaux (ārā-tor « celui qui laboure » sur ārā- « labourer »,
thème d’infectum du verbe ārāre) ou dé-substantivaux (hŏlĭtor « marchand de légumes » sur (h)
ŏlus « légume ») et les substantifs suffixés en -ārius dé-substantivaux (cf. ci-dessous note 4). Les
agents occasionnels peuvent être dénotés par des mots en -tor, mais non par des mots en -ārius.
4
Cette formation est également usuelle pour d’autres noms de métiers (carbō, -ōn-is
« charbon » → carbōn-ārius, -ī M. « charbonn-ier ») et notamment des noms d’artisans. Le suf-
fixe était productif dans la langue usuelle puisqu’il est passé dans certaines langues romanes
par la voie phonétique : fr. cheval → cheval-ier.
5
Ce a long à l’initiale du suffixe est considéré comme dû à une mécoupure à partir de
bases de suffixation terminées par un a long de 1ère déclinaison. On serait passé de …ā-nus à
…-ānus par déplacement de la frontière de morphème. Cet allomorphe suffixal avait l’avan-
tage d’offrir un schéma prosodique recherché par le latin : l’accent de mot était situé sur la
syllabe initiale du suffixe et placé immédiatement derrière la frontière de morphème. Ce
type d’étoffement suffixal à l’aide d’un a long à l’initiale du suffixe est attesté pour plusieurs
suffixes latins.
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Le suffixe -ō, -ōnis M. sert à former des substantifs dénotant des êtres
humains masculins, en particulier dans leurs activités sociales. Pour les
soldats, on peut citer :
centum « 100 » → centŭria, -ae « centurie militaire, compagnie de 100 hommes »
→ centŭri-ō, -ōnis « centurion, commandant d’une centurie militaire ».
Tous ces suffixes bénéficient d’un certain degré de productivité dans ce
domaine du vcabulaire latin comme dans d’autres, même s’ils sont soumis
à des contraintes d’emploi.
d) des lexèmes formés selon la composition nominale de type hérité6.
Nous donnerons une description des traits morphologiques caracté-
ristiques des composés latins de type hérité dans le paragraphe suivant.
Nous nous contenterons pour l’instant dans ce paragraphe de citer des
composés relevant du vocabulaire social et militaire dénotant des êtres
humains masculins :
praetŏr, -tōr-is M. « préteur » (< *prai-ĭ-tor )7 ;
cornĭ-cĕn (-cĭn-is) M. « sonneur de cor » (cf. cornu « corne, cor » et căn- / -cĕn- / -cĭn-,
qu’on retrouve dans le verbe can-e-re ici « jouer d’un instrument de musique ») ;
prīmĭ-pīl-us « centurion primipile » (cf. prīmus « premier » et pīlum, -ī « javelot »).
e) des lexèmes formés par agglutination8, c.-à-d. par la soudure de plu-
sieurs « mots » en un seul lexème, constituant une nouvelle unité lexicale.
La lexicalisation de la structure « substantif + génitif déterminant » est bien
représentée par les dénominations suivantes :
praefectus fabrum, praefectus mīlitum, tribūnus militum, tribūnus plēbis, magister
equitum.
6
Fruyt 2002, 2004.
7
Étymologiquement « celui qui marche en avant » avec l’élément de relation prai- (> prae)
« en avant » et le degré zéro -ĭ- de la « racine » i.-e. du verbe « aller » (ī-re).
8
M. Fruyt 1990.
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M ICH ÈLE FR UYT
La structure lexicalisée « substantif + adjectif suffixé en -ārius » sert à spéci-
fier les différents artisans selon les réalités matérielles qu’ils travaillent dans :
făber tignārius « charpentier » (sur tignum « bois de charpente »),
făber ferrārius « forgeron » (sur ferrum « fer »).
Dans ce domaine extralinguistique, le suffixe -ārius est si productif qu’il
peut même s’ajouter à un syntagme prépositionnel9 comme dans extra-
ordĭn-ārius « supplémentaire » (sur extrā ordinem). Dans ce cas, on a affaire à
un suffixé d’agglutiné.
f ) des lexèmes inanalysables en synchronie et, en outre, obscurs en dia-
chronie10, tel l’hyperonyme mīlĕs (mīlĭt-is) M. « soldat ». On ne peut oublier,
en effet, qu’une grande partie du lexique latin est constituée de lexèmes
qui fonctionnent parfaitement bien et devaient être usuels dans la langue
courante, tout en échappant à la motivation recherchée par le sujet parlant
et à l’origine étymologique recherchée par le linguiste.
Devant cette pluralité de structures lexicales internes aux unités lexicales,
nous nous concentrerons sur l’agglutination, du fait que ce procédé est, à
notre avis, trop peu reconnu et trop souvent omis par les linguistes. Afin de
dégager ses particularités, nous le mettrons en regard avec la composition
de type hérité, ce qui permettra de souligner les différences entre ces deux
types morphologiques trop souvent confondus.
2 La composition de type hérité en latin
2.1 La composition nominale
2.1.1 Les traits morphologiques pertinents
Nous entendons ici par composés des lexèmes formés selon la composition
9
On parle d’hypostase pour les formations qui partent d’un élément syntaxique (syn-
tagme, séquence syntaxique ou forme fléchie pourvue d’une désinence) servant de base à
un terme nouveau.
10
Environ 40% de termes synchroniquement inanalysables et diachroniquement obs-
curs furent rencontrés par M. Fruyt 1986 dans le corpus des termes latins terminés par la
séquence …cus.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
de type hérité, par opposition aux agglutinés, que nous verrons ci-des-
sous. Nous n’étudierons ici les composés que comme des faire-valoir
des agglutinés, afin de souligner les différences qu’ils présentent avec
ces derniers. Nous verrons dans ce paragraphe les composés nominaux
et les composés verbaux seront évoqués ultérieurement.
Nous optons donc pour une définition stricte de la composition nominale
en latin. Les composés latins sont, dans cette perspective, les termes qui
répondent aux traits morphologiques caractéristiques de cette catégorie
dans les langues indo-européennes anciennes. On peut les résumer de la
manière suivante.
a) Les composés latins ont seulement 2 termes11. Puisqu’on trouve des
composés à 3 termes ou davantage dans d’autres langues i.-e. anciennes
comme le sanskrit, on peut émettre l’hypothèse que le latin a effectué
une limitation du nombre des termes. Elle pourrait elle-même être liée
au caractère relativement court du prototype du mot latin12.
b) Le 1er membre d’un composé latin est au thème nu (c.-à-d. sans dé-
sinence), ce qui est une propriété définitoire de la composition nominale
dans toutes les langues i.-e. anciennes.
c) Les composés latins ont donc une seule désinence, qui est située à la
finale de mot, ce qui est également une propriété définitoire des composés
dans les langues i.-e. anciennes et un corollaire du fait que le 1er terme du
composé est au thème nu sans désinence.
d) A la fin du 1er terme, le latin généralise une voyelle i bref comme
marque morphologique, immédiatement antéposée à la frontière de mor-
phème particulière qu’est, dans ce cas précis, la frontière de composition :
…ĭ-. D’autres langues i.-e. anciennes offrent un i bref dans cette position13.
L’originalité du latin est d’avoir généralisé ce i bref avant la frontière de
morphème à la fin du 1er terme de composé.
11
Comme tous les composés latins usuels dans la langue commune. Les composés à
3 termes (parfois 4) sont rares et relèvent d’un niveau de langue littéraire et parfois même
artificiel, tel scytalo-sagitti-pelli-ger « qui porte une massue, des flèches et une peau de bête »
comme épithète d’Hercule chez Tertullien, De pallio.
12
Fruyt 2004.
13
On parle de la « loi » de Caland ou du « système » de Caland.
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M ICH ÈLE FR UYT
2.1.2 La structure morphologique en …ĭ-
En effet, le latin l’a ajouté ĭ lorsque ce phonème ne pouvait se justifier par
des raisons morphologiques (thème en ĭ de 3ème déclinaison au 1er terme)
ou phonétiques (fermeture en i bref d’un …u- bref final d’un thème de
4ème déclinaison, ou fermeture de la voyelle thématique de 2ème déclinaison
*e / o en i bref en syllabe intérieure ouverte).
Ce i bref de composition est donc un élément morphologique pertinent
par sa nature et par sa position à l’intérieur du mot : il sert de borne ou
de signal dans la formation du mot, pour indiquer la fin du 1er terme, la
liaison avec le 2ème terme et le début imminent du 2ème terme.
Ainsi, à côté de composés où le latin n’a pas eu besoin d’ajouter un i bref
à la fin du 1er terme parce que ce phonème était la voyelle finale du thème
nu du 1er terme de composé (turrĭ-ger « qui porte des tours » à côté de turrĭs,
-is F. « tour »), on trouve des composés où le i bref pourrait s’expliquer
phonétiquement, mais aussi des termes où le i bref est ajouté par le latin
pour assumer la fonction morphologique décrite ci-dessus.
Dans prīmĭ-pīl-us « centurion primipile », le ĭ à la fin du 1er terme pour-
rait représenter la fermeture de la voyelle thématique *e / o en syllabe
intérieure ouverte, avec un 1er terme de composé associable à l’adjectif
prīmus et un 2e terme associable au substantif pīlum, -ī. Mais le poids de la
structure morphologique en …ĭ - a pu également jouer pour imposer le
ĭ de composition.
Le …ĭ- pourrait également être phonétiquement conditionné dans cornĭ-
cĕn (-cĭn-is) M. « sonneur de cor », le 1er terme étant associable au substantif
cornu « corne, cor », thème en …u- dont le ŭ final pourrait être passé à la
voyelle d’avant ĭ par l’influence du c suivant14. Il nous paraît, cependant,
probable qu’il s’agisse ici du ĭ de composition justifié par des raisons d’ordre
morphologique.
Dans un autre composé en °-cĕn, cependant, tŭbĭ-cĕn (-cĭn-is) M. « celui
qui sonne de la trompette » (sur tŭba, -ae F. « trompette »), il s’agit du ĭ de
composition généralisé pour des raisons morphologiques, puisque le thème
de tuba se termine par un ā15.
14
Et cela, d’autant plus facilement que / i / est le phonème vocalique qui offre la plus
haute fréquence dans les textes latins.
15
Cette voyelle longue fut abrégée pour maintenir l’existence d’oppositions pertinentes
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L a f or m atio n des m ots en lati n
Le 2e terme °-cĕn est constitué du radical latin synchronique căn- /
-cĕn- / -cĭn-, qu’on retrouve dans le verbe can-e-re. Le 1er terme dénote un
instrument de musique et les lexèmes dans leur ensemble ont une valeur
dénotative semblable pour des personnages qui jouent d’un instrument de
musique. Ces traits sont suffisants pour que, dans la conscience des sujets
parlants, ces termes appartiennent au même groupement de mots16. Or, le seul
fait d’appartenir en synchronie au même groupement pour cornicen et tubicen
est un facteur qui favorise leur alignement sur la structure morphologique
en …ĭ-17.
Lorsque le 1er terme est associable à un thème consonantique substantival,
il est clair que l’on a affaire au ĭ bref de composition morphologiquement
conditionné et ajouté par le latin pour aligner la formation sur le modèle
préexistant. C’est le cas de l’adjectif poétique rēgĭ-fĭcus (-a, -um) « royal,
magnifique » (Virg. En. 6.605) sur rēx, rēg-is M. « roi », thème consonantique.
Si nous avons ainsi insisté sur la structure morphologique en …ĭ- des
composés latins, c’est qu’elle constitue un trait essentiel pour distinguer
les composés des agglutinés, comme nous le verrons ci-dessous.
2.1.3 Les trois grandes catégories de composés nominaux latins
On distingue en latin seulement trois grands types de composés18 : les
composés « à 2e terme verbal régissant », les composés déterminatifs et les
composés possessifs ou bahuvrīhi.
A) Dans les composés « à 2e terme verbal régissant » (selon la terminolo-
gie traditionnelle : cf. F. Bader 1962), le 2e terme est constitué d’un radical
synchronique latin qu’on retrouve généralement comme morphème lexical
constitutif du thème d’un lexème verbal :
entre les éléments flexionnels des différents cas. Il était en particulier essentiel pour le bon
fonctionnement du système morpho-syntaxique de pouvoir opposer un a bref au nominatif
sg. et un a long à l’ablatif sg.
16
Pour la définition de ce terme, cf. M. Fruyt 2011a, 2011b, 2012.
17
Dans le même groupement, sur tībĭa, -ae F. « flûte », on a tībī-cĕn (-cin-is) M. « joueur
de flûte », où le i long à la finale du 1er terme de composé est phonétiquement justifié par le
suffixe -ia à la finale de tībia.
18
Pour les catégories bénéficiant d’une certaine productivité. D’autres types sont décelables
et hérités, correspondant à des structures attestées dans d’autres langues i.-e. anciennes où la
composition nominale est davantage productive. Pour ces autres types : cf. Fruyt 2002, 2004.
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M ICH ÈLE FR UYT
°-col- : agrĭ-cŏl-a, -ae M. (cf. le verbe cŏl-e-re).
°-gĕr (cf. le verbe gĕr-e-re) : turrĭ-gĕr, -era, -erum « qui porte des tours » (turris
« tour »)19.
°-fĕr (cf. le verbe fer-re) : falcĭ-fer, -a, -um « qui porte une faux » (falx, falc-is
« faux »).
°-păr- (cf. păr-io) : frūgĭ-păr-us « qui produit des récoltes, du profit » (frux,
frūg-is « gain, récolte, profit »).
°-uăg- : noctĭ-uăg-us, -a, -um « qui erre la nuit » (nox, noct-is « nuit » ; uăg-us, -a,
-um et le verbe uăg-ā-rī « errer, être errant, vagabonder »).
B) Les composés déterminatifs offrent la même catégorie grammaticale
que leur 2e terme : ils sont substantifs si ce dernier est substantif, adjectifs
si ce dernier est adjectif. L’addition du préfixe a donc seulement un rôle
sémantique sur la signification globale du composé, et non des conséquences
morpho-syntaxiques.
Le premier élément détermine le second et porte une valeur sémantique.
Le groupement le plus volumineux pour le nombre des lexèmes est repré-
senté par les composés à préfixe négatif ĭn-, issu de la forme de la négation
i.-e. en 1er terme de composé *n̥-. Parmi les mots de plus haute fréquence,
on peut citer in-ĭmīcus (← ămīcus), in-ūtilis (← ūtilis). Cette structure est
productive, moyennant certaines contraintes d’ordre sémantique. Mais
d’autres préfixes, tels sub- ou con-, forment aussi des composés déterminatifs :
sub-custōs « sous-gardien » chez Plaute (← custōs « gardien »),
con-discipulus « condisciple », littéralement « qui est élève avec (un autre élève) »
(discipulus « élève »).
19
Les composés en °-ger et °-fer sont bien représentés dans la poésie augustéenne, no-
tamment chez Ovide, qui crée de nombreux termes ainsi formés. Pour la prosodie, ils ont la
forme d’un choriambe : ⏑ ⏑ , avec la frontière de composition entre les 2 syllabes brèves :
⏑ / ⏑ ; cf. Perret 1952.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
C) Les composés possessifs ou bahuvrīhi représentent un type hérité, mais
le latin en a limité la variété dans le vocabulaire de la langue courante. Les
bahuvrīhi à 1er terme substantival ou adjectival n’appartiennent généralement
pas à la langue usuelle, mais à la langue poétique.
Les textes poétiques attestent de nombreux composés bahuvrīhi, tel :
anguĭ-măn-us, -a,-um, dont le 1er terme est associable au substantif anguis,
-is « serpent, trompe de l’éléphant » (thème en i) et le second au substantif
manus, -ūs « main » F. ; employé par Lucrèce (5.1303), il signifie littéralement
« qui a pour main une trompe » et s’applique à l’éléphant.
L’élément flexionnel -us, -a,-um est celui d’un adjectif, puisque l’ensemble
du composé est un adjectif. Cet élément flexionnel global du lexème se
substitue à la finale du 2ème terme. Aussi le composé est-il analysable non en
2 morphèmes selon la présentation généralement admise par les linguistes
(qui coupent angui-manus), mais en 3 morphèmes : anguĭ-măn-us en isolant
la désinence du composé. L’élément flexionnel adjectival -us, -a, -um est
le morphème flexionnel de l’ensemble du lexème et non, comme on me
croit habituellement, le morphème flexionnel du 2ème terme du composé.
Les composés latins possessifs ou bahuvrīhi sont parfois dûs à des calques
morphologiques de composés grecs, comme c’est probablement le cas
pour magn-anim-us, -a, -um « magnanime » (associable à magnus, -a, -um
et animus, -i M.). Mais ce cas de figure se rencontre essentiellement dans
le vocabulaire poétique ou en situation de traduction du grec vers le latin.
En effet, dans la langue latine spontanée usuelle, les composés bahuvrīhi
subissent de fortes contraintes de formation, que l’on peut résumer en deux
traits essentiels :
a) leur 1er terme est seulement un préfixe ou un nom de nombre (alors
que les composés poétiques ont des 1er termes associables à des substantifs
ou des adjectifs comme en sanskrit et en grec).
b) en outre leur second terme dénote généralement une partie du corps
ou une entité en relation de possession inaliénable avec l’entité dénotée
par le substantif déterminé.
Ainsi le terme bĭ-pēs (-pĕd-is) « bipède » littéralement « qui a deux
pieds / pattes » est-il prototypique à cet égard, puisqu’il offre à la fois un
nom de nombre en 1er terme (bi- « deux ») et un nom de partie du corps pēs
« pied, patte » en 2ème terme20.
20
Cf. de même quădrŭ-pēs « quadrupède ».
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L’adjectif in-ops « pauvre » littéralement « qui a pour richesse zéro, qui
n’a pas de richesse » (avec un 2ème terme associable au substantif ops, op-is F.
« richesse, pouvoir », gén. pl. op-um, thème consonantique) est également
conforme au modèle prototypique, puisqu’il offre un élément préfixal in-
variable en 1er terme, lequel est ici le préfixe in- négatif marquant l’absence
de l’entité dénotée par le 2ème terme.
2.2 La composition verbale en latin
2.2.1 Délimitation de la structure et différences avec la préverbation
Nous entendons par composition verbale la formation des verbes latins
conforme au principe de la composition de type hérité. Les verbes ainsi
formés sont constitués de 2 termes. Le second terme contient un radical
synchronique latin de sens lexical, tandis que le 1er terme correspond gé-
néralement à un thème nu de substantif ou d’adjectif.
Ce type se distingue donc de la préverbation, où l’élément initial est un
préverbe, c.-à-d. un élément de relation, qui est, dans la plupart des cas,
également représenté dans une préposition21 (ad-esse, per-uenire). En outre,
historiquement, ce préverbe était un lexème libre proclitique, qui est venu
se fixer devant un verbe (parallèlement aux prépositions, qui se sont fixées
devant un substantif ). Au contraire, dans le composé verbal de type hérité,
le 1er terme n’a jamais été un lexème libre, mais toujours un morphème
lié en tant que terme de composé. Les structures morphologiques entre
verbe composé et verbe préverbé sont donc différentes en synchronie et
en diachronie.
2.2.2 Les différents types de composés verbaux
En latin, la composition verbale de type hérité offre moins de variétés
structurelles que la composition nominale. Il existe des formations pro-
ductives, mais elles sont peu nombreuses. La formation la plus productive
est celle des verbes causatifs en °-fĭc-ā-re. Leur 1er terme est associable à un
substantif ou à un adjectif.
21
A l’exception de re- / red- (red-īre), sē- (sē-cēdere).
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L a f or m atio n des m ots en lati n
Le 1er terme est associable à un substantif dans le type aedĭ-fĭcāre « édifier,
construire ». Ce verbe composé est rapproché de aedēs, -ĭs F. « bâtiment »
pour le 1er terme et comporte le radical latin synchronique -fĭc- en 2ème
terme au sens causatif de « faire, produire, réaliser » (allomorphe de făc-,
fēc-, -fĕc- : cf. ci-dessous).
Le 1er terme est associable à un adjectif dans le type laetĭ-ficare « rendre
laetus », où le 1er terme est rapproché de laetus, -a, -um « heureux, joyeux »).
Dans le vocabulaire chrétien, la formation est productive pour le type
beātĭ-fĭcāre « rendre beatus, béatifier », verbe dont le 1er terme est associable
à beātus, -a,-um « heureux, bienheureux ».
Dans cette formation, le second terme °-fĭc-ā-re fonctionne comme un
morphème de causatif et contient le radical latin synchronique -fĭc-, dont
les allomorphes sont făc- (dans l’infinitif făc-e-re), -fĕc- (dans per-fĕc-tu-s, -a,
-um) et fēc- (dans fēc-ī et le thème de perfectum du verbe facio). Dans °-fĭc-
ā-re, le i bref est caractéristique du traitement de a bref en syllabe intérieure
ouverte et il est, de ce fait, l’indice de ce que ce type de verbes correspond
à la formation par composition de type hérité et non par agglutination.
Nous verrons, en effet, que les composés causatifs en °-fĭc-ā-re s’opposent
aux agglutinés causatifs en …e-făc-e-re du type cale-făc-io.
Mais le lexique latin offre, en outre, des verbes composés devenus im-
productifs et dont la formation est peu motivée (et parfois même immoti-
vée) en synchronie. On a en 2ème terme le radical latin synchronique -tŭl-,
allomorphe de tŏl- « porter » (présent dans tollere), dans le verbe composé
ŏpĭ-tŭl-ā-rī « aider » litt. « apporter de l’aide », où le 1er terme est associable
au substantif ops, op-is F. « aide, assistance », thème consonantique (avec un
gén. pl. op-um). Ce type de verbe composé offre donc le même i bref de
composition que les composés nominaux, ajouté à la fin du 1er terme pour
aligner le signifiant du lexème sur le modèle morphologique22. Le verbe
tergĭ-uersārī « tergiverser », litt. « tourner le dos » a de même un 1er terme en
…ĭ- associable au substantif tergum, -ī Nt. « dos » et un 2ème terme au verbe
uersārī « se tourner souvent », fréquentatif de uertor, -ī « se tourner ».
Dans ces deux verbes la présence du i bref à la fin du 1er terme rappelle
les composés nominaux. Il s’agit du ĭ de composition morphologique-
ment conditionné pour ŏpĭ-tŭl-ā-rī puisque le substantif associable au 1er
terme est un thème consonantique. Pour tergĭ-uersārī, bien qu’on puisse
22
Pour ces formations anciennes, mais de date latine pour la plupart : cf. Flobert 1978.
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expliquer phonétiquement le ĭ à la finale du 1er terme comme la fermeture
de la voyelle thématique de tergum, on est tenté d’y voir la généralisation
du ĭ de composition. Ce trait morphologique oppose nettement les verbes
composés aux verbes agglutinés, comme nous allons le voir à présent.
3 L’agglutination en latin
3.1 Une différence essentielle avec la composition : les morphèmes flexionnels
Les agglutinés résultent de la soudure de 2 ou plusieurs « mots » in situ
dans un énoncé latin, cette soudure aboutissant à la création d’un nouveau
lexème. Les agglutinés sont donc de date latine et formés en latin même,
contrairement aux composés de type hérité, dont le modèle est plus ancien
(et généralement indo-européen), même si nombre de composés latins
sont faits en latin même sur ce modèle hérité. La structure morphologique
des agglutinés, de ce fait, se distingue nettement de celle des composés de
type hérité.
Dans les agglutinés, les éléments syntaxiques ou « mots » se soudent les
uns aux autres en conservant chacun leurs éléments flexionnels s’ils en ont23.
Ainsi le 1er élément conserve-t-il une forme fléchie semblable à celle qu’il
avait précédemment dans la syntaxe libre dans le substantif agrī-cultūra,
-ae F. « l’agriculture, la culture des terrains », qui représente la soudure, le
figement ou rigidification de l’ancien syntagme agrī cultūra de même sens.
Le syntagme était constitué d’un substantif déterminant au génitif (agrī
génitif sg. de ager « terrain, champ, territoire ») et d’un substantif déterminé
(cultūra, -ae F., suffixé en -tūra sur le radical latin cŏl- présent dans le verbe
cŏl-ō « cultiver »), l’ensemble formant un syntagme nominal au départ.
On peut donc opposer par la longueur de la voyelle i antéposée à la
frontière de morphème le composé de type hérité agrĭ-cola, -ae M. « agri-
culteur » (« qui cultive les champs ») avec i bref et l’agglutiné agrī-cultūra,
-ae F. « agriculture, culture des champs » avec i long.
Le substantif plēbeī scītum (-ī Nt.) « plébiscite » a une structure mor-
pho-syntaxique identique avec un génitif déterminant de plēbs (sous sa
forme archaïque plēbēs, -eī) en 1ère position, suivi du substantif déterminé
23
Les désinences du 1er élément sont élidées dans le saṃdhi externe devant l’initiale voca-
lique du 2ème élément : animum aduertere (ad aliquid) > anim(um) aduertere > anim-aduertere (+ acc.).
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scitum, -i Nt. « décision », qui résulte lui-même de la substantivation d’un
participe parfait passif en *-to- du verbe sciscere « décider ».
3.2 Elaboration de la signification de l’agglutiné
Certains agglutinés ont un sens compositionnel : la signification globale
de l’ensemble de l’agglutiné peut alors être déduite de la somme des si-
gnifications des éléments constituants, comme c’est le cas ci-dessus pour
agrī cultūra, plēbĕī scītum.
Mais bien souvent le sens global du lexème résultant de l’agglutination
n’est pas le simple résultat de la somme des sens de ses constituants et le
sens du lexème n’est pas compositionnel. C’est le cas pour des noms de
plante comme Iouis barba « joubarbe » littéralement « barbe de Jupiter » ( >
*iouisbarba > fr. joubarbe), qui a subi une translation métaphorique liée à la
ressemblance perçue entre la barbe de la divinité et certains filaments de
la plante dénotée, lesquels ont été retenus par la communauté linguistique
latine comme trait saillant pour ce végétal. Ainsi le sens littéral « barbe de
Jupiter » est-il différent du « sens fonctionnel »24 , qui coïncide avec la valeur
référentielle du lexème, la dénotation d’une plante.
3.3 Productivité du phénomène de l’agglutination en latin
Le phénomène de l’agglutination comme procédé de formation des mots
est connu de toutes les langues i.-e. anciennes, mais le latin lui a accordé
une place particulière, visible à la fois par la grande diversité des struc-
tures lexématiques et par la haute fréquence d’un bon nombre des termes
agglutinés. Le phénomène devait être bien ancré dans le lexique latin,
puisqu’il offre encore une grande productivité dans les langues romanes
contemporaines.
La formation de lexèmes nouveaux par agglutination est productive
durant toute la latinité pour des types variés. Le phénomène est présent
dans toutes les parties du discours : il forme des termes nouveaux dans
toutes les catégories grammaticales et ces termes sont eux-mêmes formés
à partir de « mots » relevant de toutes les catégories grammaticales. En
outre, non seulement les unités lexicales ainsi formées sont nombreuses
24
Terminologie de Fruyt 1996.
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Actas Rioja [Link] 684 30/3/15 16:07
M ICH ÈLE FR UYT
dans le lexique latin, mais leur présence dans les textes latins est impor-
tante puisque certains ont de nombreuses occurrences et appartiennent
au vocabulaire fondamental du latin. Et cela est vrai aussi bien pour les
lexèmes de fonction grammaticale (relateurs, subordonnants, pronoms et
adjectifs indéfinis, lexèmes négatifs, etc.) que pour les lexèmes de sens lexical
(rēs pūblica, pater familiās, tribūnus plēbis, animaduertere, uēnīre, uendere, etc.).
Nous étudierons les agglutinés selon la classe grammaticale à laquelle ils
appartiennent (substantifs, adjectifs, verbes, pronoms, etc.), cette dernière
étant pertinente dans le nombre et la nature des lexèmes formés.
3.3.1 Les substantifs formés par agglutination
Nombreux sont les lexèmes substantivaux ainsi formés. Dans le type le
plus répandu, les « mots » qui se soudent sont au nombre de deux. L’un est
le substantif déterminé, l’autre le déterminant, qui est soit un substantif,
soit un adjectif. Le substantif résultant correspond à l’incorporation du
déterminant dans le déterminé. Le déterminé est situé en 2ème position dans
agrī-cultūra, Iouis barba « joubarbe » et en 1ère position dans iūs-iūrandum,
rēs pūblica. L’ordre des constituants de l’agglutiné conserve en général celui
des constituants dans le syntagme nominal.
[Link] Maintien de désinences fossiles
Cette incorporation du déterminant dans le déterminé se fait parfois en
maintenant à la finale de l’élément déterminant une désinence fossile
« hors service ». Il peut s’agir d’un ancienne désinence de génitif sg. de la
1ère déclinaison dans pater familiās25, ou de génitif pl. de la 2e déclinaison
dans praefectus fabrum26. Les deux exemples précédents correspondent à des
génitifs postposés dans la syntaxe libre, de sorte que l’élément flexionnel
pertinent pour l’agglutiné est porté par le 1er élément (pater, praefectus).
Puisque le second élément n’est plus syntaxiquement fonctionnel, il
peut se permettre de conserver une désinence qui n’a plus cours, qui ne
25
La désinence -ās, issue de la désinence i.-e. de génitif sg. athématique *-es / *-os / *-s,
fut remplacée en latin à une date prélittéraire par -ae, de …ā-ī avec un i long analogique de
la 2e déclinaison.
26
La désinence -um de génitif pl. de la 2e déclinaison thématique (< i.-e. *-ōm ou *-ŏm-)
fut remplacée à une date prélittéraire par -ōrum, analogique du -ārum de la 1ère déclinaison.
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Actas Rioja [Link] 685 30/3/15 16:07
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fonctionne plus comme un morphème et qui demeure seulement comme
un élément lexical figé.
On pourrait, au premier abord, rapprocher cette situation de celle qu’on
a appelée en anglais exaptation : la conservation d’un élément qui ne sert
plus à rien, mais qu’on pourra éventuellement plus tard réutiliser dans une
autre fonction. Cependant, dans les agglutinés nominaux que nous avons
rencontrés en latin, il semble bien que les anciennes désinences « décon-
nectées » demeurent telles quelles sans être réutilisées ultérieurement dans
d’autres fonctions. Tout se passe comme si la langue faisait le minimum de
changements et n’effectuait pas un changement qui ne présenterait pas de
nécessité sur le plan fonctionnel. La langue garde ce qui n’est pas gênant,
procédant ainsi de manière économique.
Dans la séquence agglutinée, l’élément déterminant se retrouve parfois
en position initiale : c’est le cas du nom de nombre « trois » dans trium-uir,
-ī M. « triumvir ». Ce terme issu de l’agglutination est un singulatif, apparu
à partir d’une ré-analyse du syntagme libre trium uirum de génitif pl. « de
trois hommes » (avec -um comme désinence de gén. pl.). L’émergence du
nouveau lexème substantival unique a entraîné l’obligation de remanier
morphologiquement la finale du 2e élément, puisque c’est elle qui devait
porter le morphème flexionnel final. On a donc retranché l’élément
flexionnel -um et on est passé de …uirum à …uir, cette séquence étant ho-
mophone du lexème libre uir « homme, être humain masculin ». L’élément
flexionnel unique du nouveau terme est alors assuré par le 2e élément et,
de ce fait, l’élément flexionnel du 1er élément n’a plus d’importance. Il
n’est plus pertinent dans la fonction morpho-syntaxique du terme dans
son ensemble. On n’a donc pas pris la peine de retrancher le -um désinence
de tri-um et il est demeuré tel quel au sein du lexème rigidifié.
Ainsi l’incorporation du déterminant dans le substantif déterminé peut-
elle avoir pour conséquence la « déconnexion » ou la « mise au repos » de
la désinence de l’élément incorporé, puisqu’il ne reste plus qu’une seule
désinence en activité, celle de l’agglutiné dans son ensemble. Ces éléments
anciennement morphématiques continuent à exister au plan du signifiant,
mais ils ne sont plus des morphèmes. Comme nous l’avons vu, conserver
ces éléments pourrait relever d’une stratégie d’économie.
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M ICH ÈLE FR UYT
[Link] Emploi des agglutinés résultant d’un syntagme nominal
L’utilité de cette structure agglutinative est indéniable. Elle fut notamment
fondamentale dans la constitution des vocabulaires techniques.
La nomenclature des noms de plantes et le vocabulaire de la botanique
ont recours à un binôme « substantif + adjectif déterminant », qui fut à la
base de la classification de Linné au XVIII e siècle en genus « genre » + speciēs
« espèce »27. Ce principe, encore en vigueur dans la botanique contempo-
raine, est considéré comme le premier système scientifique de classification
des plantes, celui qui permit à la botanique d’accéder au statut de science.
Si nous prenons l’exemple de papāuer, -eris Nt. « pavot » ( J. André 1985),
nous constatons que le binôme existe non seulement pour les dénomina-
tions scientifiques de Linné, mais aussi déjà pour les noms vernaculaires
relevés par J. André (1985) dans les textes latins de l’Antiquité. Ce linguiste
met en valeur pour cette plante un paradigme lexical dont l’invariant est
papauer tandis que la variable est un adjectif épithète :
Papāuer somniferum L28. = dénominations vernaculaires : papāuer album vs papāuer
nigrum (à cause de la couleur des graines) ; papāuer folliculōsum, hortīnum, satīuum
Papauer hybridum L. = papāuer agreste, papāuer nigrum « pavot hybride »
Papauer rhoeas L. = papāuer agreste, album, errāticum, siluāticum
Silene muscipula L. = papāuer Hēraclium « silène »
Nymphaea alba L. = papāuer paluster « nénuphar blanc »
Nigella sativa L. = papāuer nigrum « nigelle, cumin noir »
En outre : papāuer siluāticum / siluestre / sponte nāscēns : « pavot cornu », « coqueli-
cot », « euphorbe maritime ».
Cette structure interne de l’agglutiné reste fondamentale dans les autres
sciences contemporaines : elle présida, récemment, à la création de fr. terre
27
Botaniste suédois du XVIII e siècle considéré comme l’un des fondateurs de la bota-
nique moderne.
28
Abréviation pour Linné.
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Actas Rioja [Link] 687 30/3/15 16:07
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rare pour une terre contenant plusieurs métaux précieux. Une autre illus-
tration est offerte par le vocabulaire géographique de l’Antiquité, parfois
conservé dans les langues modernes par le biais du calque morphologique29.
La Mer rouge est appelée Rubrum Mare en latin et ἡ Ἐρυθρὰ θάλασσα en
grec ; or, la même sélection cognitive d’un même trait saillant chroma-
tique se trouve non seulement en grec et en latin, mais aussi en français,
en anglais (angl. the Red sea), en espagnol (esp. Mar Rojo) et dans d’autres
langues contemporaines.
Pour les dénominations des animaux, on peut citer le nom latin de
l’éléphant bōs Lūca30, fait sur le nom du bovin (bōs), ce qui est une manière
de réduire l’inconnu au connu. Dans le vocabulaire médical, de nombreux
noms de maladie sont construits selon ce modèle : săcer ignis (Col.) « derma-
tose des animaux » ; pestĭfĕra lābēs, luēs, morbus maladies des juments (Col.) ;
morbus māleus : maladies du cheval et du bœuf (Vég.).
[Link] L’agglutination comme trait lexical caractéristique du latin
Quand on compare le terme latin au terme grec de même valeur référen-
tielle, on constate que bien souvent le mot latin est un binôme agglutiné
en « substantif + adjectif », tandis que le terme grec est un composé ou un
suffixé31 :
- morbus cŏmĭtiālis « épilepsie » vs ἐπίληπτος et ἐπιληπτικός (Scribon. Larg. c.
98, p. 52,5-6 : morbo comitiali correptos quos epilepticos Graeci uocant)32.
- abscessus corporis « abcès » (Celse) vs ἀπόστημα.
- resolūtiō neruōrum (Celse) vs παράλυσις (calque morphologique33).
29
On parle généralement de calque morphologique, mais il pourrait s’agir aussi de re-créa-
tions binômiques selon le même trait chromatique sélectionné successivement par ces langues
de manière indépendante.
30
La raison première de cet adjectif sur le plan sémantique est difficile. On rapproche
habituellement le nom propre géographique, littéralement « le bovin de Lucanie », appella-
tion qui reste énigmatique.
31
Andre 1963.
32
Sconocchia 1991 : 328.
33
Mudry 1991 : 262-263.
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M ICH ÈLE FR UYT
- (intestinōrum) tormina, difficultātēs spirandī (Celse) vs δυσεντερία, ἂσθμα
(Hippocrate).
- prōfūsiō sanguinis « hémorrhagie » (Celse) vs αἱμόρροια (Hippocrate).
- neruōrum raptus vs σπασμός « crise d’épilepsie, convulsion » (Cael. Aurel. Gyn.
1,90,803-815, éd. Drabkin, p. 31-32 : neruorum raptus, quem Greci spasmon uocant).
La part de l’agglutination dans une langue donnée semble donc relever
de la morphologie de cette langue. Elle est un trait morphologique carac-
téristique de cette langue et les langues peuvent s’opposer sur ce point. Si
le latin exploite beaucoup l’agglutination dans les vocabulaires techniques
et beaucoup plus que ne le fait le grec, c’est peut-être parce que le latin,
dans ce domaine du vocabulaire, utilise moins les composés que ne le fait
le grec.
3.3.2 Les adjectifs agglutinés
L’agglutination en latin forme moins d’adjectifs qu’elle ne forme de subs-
tantifs. Les adjectifs incorporant leur complément sont peu nombreux,
tel uērī-similis « vraisemblable », litt. « semblable au vrai », où le 1er terme
représente le figement du substantif uērum, -ī « le vrai, la vérité » au génitif
sg. et le 2ème terme l’adjectif similis « semblable ».
Le latin offre déjà les prémices de l’agglutination des adverbes bene et
male devant des adjectifs ou des adverbes34. A la fin de cette évolution, ces
termes auront le statut de préfixe et seront dégradés au rang de simples
constituants situés à l’initiale d’un lexème, bref de morphèmes liés, alors
qu’ils étaient initialement des morphèmes libres. Comme préfixes soudés
à l’initiale de mot, ils entrent dans la catégorie des morphèmes gramma-
ticaux de quantification.
L’adverbe bene est déjà grammaticalisé comme morphème d’intensifi-
cation au sens de « très, tout à fait » lorsqu’il est employé pour modifier un
adjectif (Cic. Att. 14, 7, 2 : litterae …bene longae « une lettre bien longue »),
34
Le type sera lexicalisé comme préfixe dans certaines langues romanes : fr. bien-né,
bien portant.
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un adverbe35 (Cat. Agr. 77 : completo bene arte « remplissez de manière très
serrée ») ou un verbe (bene-dīcere, bene-facere).
Il en est de même pour son antonyme male «mal, de mauvaise manière»,
qui peut modifier un verbe (male dīcere, male audīre, male facere), un adverbe
ou un adjectif. Dans ce dernier cas, on observe deux fonctions sémantiques.
Il peut être une quasi-négation dans male sānus « malsain, en mauvaise
santé »36, qui entre dans le paradigme d’in-sānus et nōn sānus, par opposition
à sanus « sain, en bonne santé » et male pinguis « infertile, d’une mauvaise
fertilité » par opposition à pinguis « fertile » (Virg. G. 1, 105 : cumulosque ruit
male pinguis harenae. « il brise les mottes du sable infertile »). L’adverbe male
grammaticalisé en morphème axiologique peut également renforcer les
sèmes dépréciatifs de l’adjectif sur lequel il porte : male paruus signifie alors
« petit de manière regrettable, trop petit » (Hor. Sat. 1, 3, 45 : male paruus
si cui filius est « si quelqu’un a un fils trop petit »).
3.3.3 Les verbes agglutinés
Les verbes formés par agglutination résultent d’une sorte de coalescence,
qui offre des degrés progressifs de cohésion. Nous pouvons distinguer
quatre types de soudure.
[Link] Incorporation d’un substantif à l’accusatif
Quelques verbes incorporent leur complément à l’accusatif, qui se retrouve
en 1ère position dans l’agglutiné afin de maintenir les éléments flexionnels
verbaux à la fin du mot. On observe une certaine cohésion phonétique avec
application du saṃdhi externe pour l’incorporation d’un ancien accusatif37
complément d’objet direct dans anim(um) aduertere ad + acc. « tourner son
esprit vers », qui se rigidifie en animaduertere + acc. « remarquer, critiquer »
et pour l’incorporation d’un ancien accusatif directif dans uēn(um) īre « aller
à la vente », qui donne uēnīre « être vendu » et son antonyme diathétique
uēn(um) dăre « mettre en vente », qui devient uendĕre « vendre » (+ acc.).
35
Cf. l’adverbe temporel mānĕ « tôt le matin, de bon matin » : Cic. Att. 10, 16, 1 : cum ad
me bene mane Dionysius fuit « lorsque Dionysius est arrivé chez moi très tôt le matin ».
36
Cf. le préfixe négatif fr. mal-sain, mal-faisant.
37
Fruyt 1990, 2011a.
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M ICH ÈLE FR UYT
[Link] Incorporation d’un autre élément
Certaines lexies verbales complexes incorporent un autre type de com-
plément et offrent des variantes pour les degrés de liberté. On observe
l’incorporation d’un ablatif dans manū mittere « affranchir » (un esclave),
ūsū uenīre ou ūsūuenīre ou encore avec disjonction38 ūsū … uenīre. L’in-
corporation d’un adverbe a eu lieu dans bene-dīcere, male dīcere ; celle d’un
syntagme prépositionnel devenu adverbe (obuiam < ob uiam) dans obuiam
īre alicuī « aller à la rencontre de quelqu’un ».
[Link] Verbes-supports
Comme beaucoup d’autres langues i.-e., le latin utilise de manière usuelle
les verbes-supports dans des lexies complexes où ils ont un rôle grammatical
(puisqu’ils portent les morphèmes grammaticaux) et une charge sémantique
faible ou inexistante. Ce sont essentiellement les verbes facere, dare, esse,
habēre, agere, gerere, par exemple dans les lexies verbales complexes : uerba
facere, grātiam facere, poenās dare, dare uiam, dare locum, dare uēla, esse odiō ali-
cuī, curriculum facere (chez Plaute comme équivalent sémantique de currere),
lustrum facere (équivalant sémantique de lustrāre), signum dare (receptuī), etc.
Dans la fonction de verbe-support, facere peut constituer l’invariant d’un
paradigme lexical : magn-ī facere « faire grand cas de », nihil-ī facere, nōn naucī
facere, nōn floccī facere « ne faire aucun cas de », nōn mū facere « se taire, ne pas
produire le moindre son ». Dans nōn naucī facere, nōn floccī facere, le verbe
est accompagné de la négation standard et d’un substantif au génitif sg.
dénotant la plus petite entité possible (l’infime scalaire). Il se trouve que
le latin a choisi cette entité dans le monde végétal, les substantifs hīlum,
naucum, floccus signifiant respectivement « hile, fétu, flocon ». Pour un verbe
signifiant « se taire », l’infime scalaire est, de manière attendue, le son mi-
nimal proféré par un être humain : une onomatopée mū !, qui dénote un
son pouvant avoir valeur significative, mais demeurant inférieur au statut
d’unité linguistique.
La faible charge sémantique de ces verbes les autorise à jouer le rôle
d’archilexèmes pour reprendre, en anaphore, un verbe précédent de sens
38
Avec inversion et disjonction : Cic. Att. 7.26.1 : non uenit idem usu mihi quod tu tibi scribis.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
lexical précis. Il s’agit généralement d’un verbe d’action39, mais on trouve
aussi un verbe d’état ou un verbe de sentiment40, ce qui prouve que, dans
cet emploi, le verbe facere a perdu sa valeur sémantique initiale.
[Link] Périphrases verbales
L’étape ultime de la cohésion de ces séquences soudées fournissant des
formes verbales réside, selon nous, dans la constitution des périphrases
verbales41, qui viennent compléter le paradigme verbal par morphologisa-
tion, cas particulier de grammaticalisation. Le phénomène est attesté pour
la formation, de date latine, de l’infinitif futur passif par l’assemblage d’un
ancien supin et de l’infinitif passif du verbe īre « aller » grammaticalisé : on
a datum īrī pour le verbe dare « donner », redditum iri pour reddere « rendre »
ou ductum īrī pour ducere « mener, conduire »42. L’origine de la périphrase
de l’infinitif futur passif est encore visible43, mais on reconstruit aussi de
manière hypothétique d’autres périphrases, démotivées en synchronie,
pour expliquer l’origine des formes d’imparfait amā-b-a-m, legē-b-a-m et
de futur amā-b-ō, monē-b-ō à partir de la « racine » i.-e. *bhew-H- « être,
devenir » au degré zéro (avec i.-e. *-bh- > lat. -b-). Les textes latins tardifs
montrent également que le futur des langues romanes résulte, lui aussi,
d’une périphrase en « infinitif + habeō »44, même si cette structure est dé-
motivée dans les langues romanes.
3.3.4 Les adverbes formés par agglutination
Le latin offre de nombreux adverbes formés par la soudure de deux « mots »
39
Cic. Tusc. 1.24 : euolue ; Fin. 2.79 : dabis ; Br. 190 : relinquebat.
40
Cic. Br. 157 : sileremus ; Fin. 1.14 : oderis.
41
Fruyt 2011a.
42
Pl. Curc. 491 : redditum iri ; Caes. BC 3.42.3 : ductum iri.
43
Cette grammaticalisation d’un verbe « aller » pour le futur proche est attestée en fran-
çais (je vais venir voir) et en anglais (I am going to see). Selon Kühner & Stegmann (§ 167, 2, d,
p. 690), la tournure latine résulterait de īrī comme passif impersonnel avec une ré-analyse
de l’accusatif objet du supin en -tum en un sujet (dénotant un patient) du verbe à l’infinitif :
Tér. Hec. 39-40 : Rumor uenit / Datum iri gladiatores « le bruit courut qu’on allait donner des
jeux de gladiateurs ».
44
Par exemple fr. (je) chanterai de lat. cantare habeo.
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in situ dans un énoncé45, notamment à partir d’un ancien syntagme en
« adjectif + substantif » à l’ablatif-instrumental, comme pour l’adverbe
intensif tantŏpĕrĕ de tant(ō) ŏpĕrĕ avec saṃdhi externe (cf. magnŏpĕrĕ). Un
figement à l’ablatif-locatif est à l’origine de l’adverbe temporel postrī-diē
« le lendemain », qui connut un renouvellement cyclique dans son syno-
nyme posterō diē. La lexicalisation d’un ancien syntagme prépositionnel
est attestée dans ante lūcem « avant le lever du jour ». Un ancien syntagme
coordonné s’est figé dans l’adverbe temporel diū noctūque « jour et nuit, sans
arrêt », qui connut des renouvellements cycliques dans diēs noctēsque, diem
noctemque, nocte diēque, etc.
L’agglutination est également à l’origine d’un groupement d’adverbes
directifs en … ō-uersus avec des allomorphes en …ō-uersum. Le 1er élément
est un ancien adverbe directif terminé par…ō directif (cf. quō, hū-c) et le
2ème élément est uersus / uersum « tourné vers » p.p.p. figé au nominatif ou
à l’accusatif sg. de uertor déponent médio-passif « se tourner » ou se uertere
de même sens. Ainsi retrōrsus (ou -m) « vers l’arrière » provient-il de *retrō
uersus (ou -m) et intrōrsus (ou -m) « vers l’intérieur » de *intrō uorsus (ou -m).
Les termes de plus haute fréquence ont subi des évolutions phonétiques
qui changent la place de la frontière de morphème interne : rūrsum « de
nouveau, vers d’arrière » (< *re-uorsum), prōrsum « vers l’avant » (< *prō-uor-
sum), sūrsum « vers le haut » (< *sub-uorsum).
Les adverbes d’énonciation de valeur illocutoire peuvent représenter
le figement d’un énoncé complet : nīmīrum « assurément », avec diverses
intonations qui sont des morphèmes supra-segmentaux, provient de nī-
mīrum « cela n’est pas étonnant ! », constitué de la négation nī issue de *nĕ-ī
et de l’adjectif mīrus « étonnant » au Nt. sg.
Lorsque l’agglutination est bien avancée, elle peut être suivie d’une
suffixation comme dans l’adverbe pĕdĕtemptim « lentement, petit à petit »
interprété par le dictionnaire d’Ernout-Meillet comme la soudure de l’an-
cien syntagme à l’ablatif de manière *pede tempto, suivi du suffixe adverbial
-tim / -ātim distributif, ce qui donne le sens « pas à pas »46.
45
Fruyt 1990, 2008b, 2011a.
46
Cf. paul-ātim « petit à petit », qui accompagne pedetemptim dans : Lucr. 5.1453 : Paulatim
docuit pedetemptim progredientis.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
3.3.5 Un domaine privilégié de l’agglutination : les lexèmes invariables
L’agglutination affecte très fréquemment les « petits mots » ou « mots outils »,
lexèmes relativement courts et remplissant des fonctions grammaticales
ou lexico-grammaticales.
Ainsi ĕtĭăm provient-il de la soudure de et iam : on passe de 2 à 3 syllabes
avec une re-syllabation puisque le i initial était une consonne dans iam et
qu’il devient une voyelle dans etiam. La séquence et sī « même si » se soude
en un subordonnant concessif etsī « même si ». La séquence constituée
des deux lexèmes précédents et-iam sī forme également une conjonction
de subordination concessive ĕtĭamsī « même si ». L’adverbe dum temporel
s’ajoute à la négation standard non pour former une négation spécifique
nōn-dum « ne …plus ».
Les éléments de relation à valeur temporelle, spatiale ou notionnelle
peuvent s’ajouter les uns autres pour former de nouveaux éléments de
relation : inde « de là, ensuite » est renforcé par de- dans *dē-inde > deinde
(prononcé en 2 syllabes). Le phénomène se développe en latin tardif47 : de-
renforce hinc dans dē-hinc et forīs dans dē forīs (> fr. dehors) ; intus « de / à / vers
l’intérieur » est renforcé par de- dans dē-intus48.
Les connecteurs situés à l’initiale des phrases pour relier une phrase à
une autre relèvent souvent de l’agglutination. Tel est le cas pour : ĭd-ĕō,
praetĕr-ĕā, quippe (< *quid-kwĕ), ĕt-ĕnĭm (avec enim < en-im), sīc igitur (avec
sīc < sei-ce), dēnique (< dē-nĭ-quĕ), proinde (prononcé en 2 syllabes et issu de
prō inde avec re-syllabation).
De nombreuses conjonctions de subordination résultent, elles aussi,
de l’agglutination : quŏnĭam « puisque » est issu de quom iam, où quom est
l’ancienne forme du subordonnant cum ; quant à iam, il connaît ici une
re-syllabation puisque son i consonne devient un ĭ voyelle. Des figements
à l’ablatif-instrumental sont représentés dans quō-mŏdŏ, quō pactō49, quārē
(< quā rē), quō-minus (de quō…minus avec, à l’origine, un emploi de minus
comme négation atténuée).
47
Álvarez-Huerta 2008.
48
> fr. dans, qui sera, par un renouvellement cyclique, renforcé par de dans fr. de-dans.
49
Lucr. 5.615.
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M ICH ÈLE FR UYT
Les subordonnants peuvent être formés de séquences soudées incluant
des prépositions50 : quam-ob-rem litt. « à cause de quoi », postquam (et ses
allomorphes post quam / post …quam), quoad (< *quō ăd prononcé comme un
monosyllabe). Le connecteur issu du relatif de liaison quā-propter relève
aussi de l’agglutination, ainsi que quandŏ-quĭdem51. La négation i.-e. héri-
tée *nĕ proclitique est soudée devant sī dans nĭ-sī > nĭsĭ (par abrègement
iambique). La soudure du corrélatif devant le relatif avec incorporation
du corrélatif dans le subordonnant s’observe dans sic … ut > sīc-ut. De
nombreux corrélatifs sont issus de l’agglutination : propter-eā …quod… ;
id-eō … quod …
En outre, des particules sont intervenues dans la formation des lexèmes
grammaticaux, pronoms ou adjectifs. Elles sont souvent postposées et
enclitiques. Derrière le pronom-adjectif endophorique is (ea, id), la parti-
cule i.-e. *-e / om devenue en latin -dem a formé52 ī-dem, ĕă-dem, ĭ-dem. La
particule -pse renforça initialement is dans *is-pse M., ea-pse F., mais ces
formes furent ensuite normalisées avec une désinence finale dans ips-e, ips-a.
Derrière les pronoms personnels, on trouve la particule de renforcement
-met dans ego-met, nōs-met, et, généralement derrière le pronom personnel
de la 2ème personne, la particule -tĕ : tū-tĕ.
L’ajout de -cum-que derrière le relatif a donné le relatif indéfini quī-cumque
(cf. sk. yaḥ kaś ca). Il s’agit d’une agglutination, puisque ce lexème peut se
présenter avec une séparation qui … cumque dans des textes archaïques ou
archaïsants. On appelle ce phénomène en synchronie une tmèse « coupure »,
mais il reflète un état ancien antérieur à l’univerbation des deux éléments.
On le rencontre essentiellement chez les auteurs de l’époque archaïque
(Pl. Pers. 210 : quoi pol cumque… ; Tér. Heaut. 484 : quod cuique cumque …),
mais aussi chez Lucrèce (6,19 : Quae … cumque ; 5, 566 : quibus … cumque ;
6, 390) et d’autres poètes archaïsants. Dans le niveau de langue élevé des
Tusculanes, Cicéron nous l’offre avec l’adverbe relatif quō à valeur directive
« partout où » (Cic. Tusc. 2.15 : rationem, quo ea me cumque ducet, sequar).
Cette formation du relatif indéfini par agglutination se différencie du
procédé par redoublement, qui relève de la composition dans quis-quis
50
Cf. prō-quam « autant que possible » Lucr. 6, 11.
51
Le o long de quandō s’abrège devant la frontière de mot, phénomène bien attesté dans
les agglutinés.
52
Probablement à partir de ĭd-ĕm Nt. re-segmenté en ĭ-dĕm.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
« quiconque, quel que soit celui qui »53, qui s’oppose pour la formation à
son synonyme qui-cumque54.
On remarque, enfin, que la plupart des lexèmes négatifs du latin sont
issus de l’agglutination : non, nemo, nihil, etc. (cf. ci-dessous, § 3.3.7)55. La
négation i.-e. héritée *ne a formé par agglutination sous sa forme procli-
tique un grand nombre de termes latins : nōlō < *ne-uolō, neque < *ne-kwe,
nēquam adjectif < *ne quam, nēquīquam < *ne quī-quam, nĕ-fās est (vs fas est),
etc. La négation archaïque haud s’est soudée dans haud-quā-quam. L’ad-
verbe concessif nihilō-minus « néanmoins » littéralement « en rien moins »
(constitué de l’ablatif du substantif nihilum, -i Nt. et minus comme négation
atténuée) est encore séparable en 2 éléments nihilō … minus chez Lucrèce56
et l’adverbe français qui le traduit fr. néan-moins est, précisément, un re-
nouvellement cyclique.
3.3.6 Les lexèmes de modalité : constituants
et résultats de l’agglutination
Les lexèmes de modalités, adverbes et verbes, doivent beaucoup à l’agglu-
tination. L’adverbe modal latin signifiant « peut-être » résulte de la soudure
d’un syntagme verbal : forsitan de fors sit an, avec ses variantes comme fortasse,
selon un procédé bien illustré dans les langues i.-e., comme on le voit dans
fr. peut-être (il peut être) et angl. may be (it may be).
Les verbes de modalité en latin se sont agglutinés avec d’autres mots pour
créer divers lexèmes grammaticaux : uīs « tu veux » au sens généralisant
de « on veut » du verbe uŏlō et lĭbet / lubet « il plaît » se retrouvent comme 2e
élément d’un agglutiné dans les indéfinis de libre-choix (angl. free-choice)
pour la quantification universelle dans le pronom-adjectif quī-uīs (Lucr.
1, 417 : de quauis una re) et l’adverbe quam-uīs littéralement « autant qu’on
53
De même l’opposition entre composition par redoublement et agglutination se ma-
nifeste dans : ut-ut « quelle que soit la manière dont … » vs ut-cumque, ubĭ-ŭbĭ « quel que soit
l’endroit où » vs ubi-cumque.
54
On pourrait mentionner en outre une particule antéposée proclitique dans le pro-
nom-adjectif interrogatif ec-quis, renforcé par nam dans ec-quis-nam.
55
Fruyt 2005b, 2008a, 2012.
56
Lucr. 5.1232 : nihilo fertur minus ad uada leti.» il est néanmoins emporté vers les hauts-
fonds mortels ».
696 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720
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M ICH ÈLE FR UYT
veut » ainsi que dans le pronom-adjectif quī-libet et l’adverbe quam-libet
« autant que possible ».
Malgré la rigidification, il existe encore des degrés de liberté puisqu’on
trouve quantum au lieu de quam dans quantum-uīs, quantum-libet, le pluriel
uultis « vous voulez » au lieu du singulier uis dans facinus quam uultis improbum
(Cic.) ainsi que le futur au lieu du présent (3ème pers. pl.) dans quam uolent
diserti sint (Cic.).
Le subordonnant concessif quam-uīs « à quelque degré que », puis « bien
que » relève également de l’agglutination57. Les mêmes formes de modalité
se soudent dans des formules de politesse : sī uīs « si tu veux » > sīs « s’il te
plaît ».
L’impersonnel licet « il est permis, il est possible » entre dans la forma-
tion d’adverbes d’énonciation pourvus d’une certaine intonation au sens
de « assurément, certes » à partir d’un syntagme verbal : scīre licet > scī-licet,
uidēre licet > uide-licet, īre licet > illicet selon diverses étapes progressives de
lexicalisation et de grammaticalisation58. La disparition de la dernière syllabe
-re du 1er élément de l’agglutiné entre dans les phénomènes phonétiques
particuliers qui affectent les agglutinés.
3.3.7 Agglutination et grammaticalisation
Comme on l’a vu à plusieurs reprises, l’agglutination est souvent concomi-
tante de la grammaticalisation. Des morphèmes lexicaux sont alors dé-sé-
mantisés lorsqu’ils deviennent des constituants de lexèmes grammaticaux.
C’est le cas pour les pronoms-adjectifs indéfinis faits à partir d’une
séquence en « verbe + pronom interrogatif » comme nesciō quis « n’importe
qui » (litt. « je ne sais qui »), nesciō unde « de n’importe où », où le verbe lexical
nescio « je ne sais pas » devient un morphème lié dénotant l’indétermination.
57
Avec des situations transitoires de la scalarité « quelque (X) que » à la concession simple
« bien que », cf. Fruyt 2011a.
58
Le véritable syntagme verbal uidēre licet + acc. (Caes. BC. 3, 27, 1) se construit aussi
avec une proposition infinitive. Dans la transition, on a l’ancienne syntaxe avec la proposi-
tion infinitive, mais la forme scīlicet et uidelicet en un seul mot : Pl. St. 555 : uidelicet non par-
cum illum fuisse senem. « il est clair que ce vieillard n’a pas été avare » (cf. Pl. Rud. 395). Dans
la dernière étape, on a un véritable adverbe illocutoire : Lucr. 5.875 : Scilicet haec aliis praedae
lucroque iacebant. « Assurément, ces animaux étaient pour les autres un objet de proie et de
gain ». Cf. Fruyt 2011a.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720 697
Actas Rioja [Link] 697 30/3/15 16:07
L a f or m atio n des m ots en lati n
C’est aussi le cas de plusieurs lexèmes négatifs en latin, à commencer par
la négation standard, issue de la négation i.-e. héritée *nĕ suivie du nom
de nombre « 1 » : nōn < *ne oinom au sens littéral de « pas un », où le nom
de nombre « 1 » est dé-sémantisé. La même négation héritée se soude en
première position dans nēmō < *ne hemō et nihil < ne hīl(um). Mais la dé-sé-
mantisation n’est alors que partielle : dans les termes résultants, il reste des
traces sémantiques de *hemo / homo « être humain » d’une part et de hilum
« toute petite chose » de l’autre, puisque nemo conserve le sème « personne »
et nihil le sème « chose, entité inanimée ».
4 La séparation des constituants : un
trait de l’agglutination ?
Nous avons vu que la composition de type hérité et l’agglutination sont
deux procédés morphologiques de formation des mots différents par nature.
La séparation des constituants d’un même mot est un phénomène rare dans
les textes latins, mais, selon les attentes, elle différencie les agglutinés des
composés et elle n’est possible que pour les agglutinés.
4.1 La séparation des préverbes
Les préverbes relèvent diachroniquement de l’agglutination, puisqu’il
s’agit à l’origine d’éléments de relation, de lexèmes libres, qui sont venus
se positionner devant des verbes en prenant un statut phonétique de pro-
clitique, comme on le voit aussi pour les préverbes du sanskrit et du grec.
Si, en latin, cette origine agglutinative n’est plus décelable que dans un
petit nombre de cas particuliers, elle explique néanmoins qu’ils puissent,
dans des conditions précises et limitées, être séparés de leur verbe et situés
à l’avant dans le texte.
La formation des verbes préverbés est très productive tout au long de la
latinité. Comme nous l’avons vu (cf. § 2.2.1.), elle se distingue des compo-
sés verbaux de type hérité, non seulement par l’origine agglutinative qui
autorise d’éventuelles disjonctions, mais aussiparce que le préverbe est un
élément de relation et le 1er élément n’est pas un substantif ou un adjectif
comme dans la composition verbale. En outre, le verbe simple est géné-
ralement attesté à côté de ses préverbés et il constitue de ce fait un lexème
698 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720
Actas Rioja [Link] 698 30/3/15 16:07
M ICH ÈLE FR UYT
libre, ce qui n’est pas le cas pour les composés verbaux, dont le 2ème terme
peut être un radical synchronique, donc un morphème lié.
4.1.1 La séparation du préverbe comme la conservation d’un fait ancien
On peut considérer comme un indice d’une origine agglutinative la sépa-
ration entre préverbe et verbe observée parfois dans les textes archaïques
et archaïsants. Perçue en synchronie comme une tmèse, une coupure, elle
correspond au maintien d’une disjonction ancienne héritée. On la trouve
dans certaines prières d’époque archaïque citées par Festus, avec disjonc-
tion pour les formes de 1ère pers. sg. ob uos sacro, qui représente le latin
classique uōs ŏb-sĕcrō « je vous prie », et sub uos placo, qui représente lat. class.
uōs sŭp-plĭcō « je vous supplie », ainsi que pour les formes d’impératif futur
trans-que dato, qui représente lat. class. trādătō-quĕ « et livre(z) », et endo-que
plorato, qui correspondrait à lat. class. ĭmplōrātō-quĕ « et implore(z) » avec le
préverbe im- (in-) remplaçant le préverbe archaïque endo- :
Festus in P.F. 206,17-18 L (= 189-190 M) : Ob uos sacro, in quibusdam precationibus
est, pro uos obsecro, ut sub uos placo, pro supplico.
Pour les verbes ob-sĕcrāre, sup-plĭcāre.
Festus in P.F. 402, 30-34 L (= 309 M) : Sub uos placo, in precibus fere cum dicitur,
significat id quod supplico, ut in legibus (XII, inc. 3) : transque dato et (XII 8,12)
endoque plorato.
Pour les verbes sup-plĭcāre, trā-dere et im-plŏrāre.
Mais on observe que même chez les auteurs de l’époque archaïque comme
Plaute ou, plus tard, chez des archaïsants comme Lucrèce, le phénomène
est soumis à de fortes contraintes. La séparation est minimale : l’élément
séparant est un monosyllabe, un pronom personnel (dont il est difficile de
dire s’il était ou non accentué en cette position) ou bien un coordonnant
(-que atone enclitique).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720 699
Actas Rioja [Link] 699 30/3/15 16:07
L a f or m atio n des m ots en lati n
4.1.2 La séparation d’un préverbe comme procédé métrique
En fait, la plupart59 des séparations de préverbes attestées à l’époque archaïque
et classique se justifient par la volonté d’éviter un mot incompatible avec
l’hexamètre parce qu’il offre une syllabe brève entre deux syllabes longues60.
[Link] Répétition du préverbe
En outre, la disjonction par -que se produit lors de la répétition du même
préverbe devant deux verbes en relation sémantique de parasynonymie :
il s’agit d’un schéma, avec plusieurs occurrences :
En début d’hexamètre :
Pl. Tri. 833 : Dīstrāxīssēnt dīsquĕ tŭlīssēnt satellites tui me … : pour éviter dis-tŭlissent.
En fin d’hexamètre, le préverbe séparé étant la première syllabe du 5ème
pied :
Lucr. 1, 651 : dīs / iēctīs / dīsquĕ sŭ / pātīs : pour éviter dīssŭpātīs (verbe sŭpāre « jeter »)
Lucr. 1, 452 : … sē / iūngī / sēquĕ grĕ / gārī : pour éviter le verbe sē-grĕgārī.
Lucr. 5,1268 : ēt tĕrĕ / brār(e) ĕti / (am) āc pēr / tūndĕrĕ / pērquĕ fŏ / rārĕ : pour éviter
pērfŏrārĕ.
Lucr. 2,154 : sēd cōm / plēxă mĕ / ānt īn / tēr sē / cōnquĕ glŏ / bātă : pour éviter cōnglŏbātă.
Lucr. 6,1264-1265 : Mūltă si / tī prōs / trātă ui / ām pēr / prōquĕ uŏ / lūtă ///cōrpŏră :
pour éviter prōuŏlūtă.
59
Il peut exister d’autres raisons (focalisation ou intensification ? Cf. § 4.3.), par exemple
dans : Enn. Ann. 366 W (=381 V3) : Hānnibăl aūdācī dūm pēctŏrĕ / dē m(ē) (h)ōr / tātur // ne bel-
lum faciam.
60
Beaucoup plus rarement, il s’agit d’éviter une autre configuration incompatible avec
l’hexamètre : la succession de 3 syllabes brèves : Virg. En. 2.567 : super unus eram : pour éviter
sŭpĕrĕram.
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M ICH ÈLE FR UYT
[Link] Un seul préverbe antéposé avec disjonction61
Lucr. 2, 394 : pērquĕ pli / cātīs : pour éviter perplĭcātis.
Lucr. 3,484 : īnquĕ pĕ / dīrī : pour éviter impĕdīrī.
Lucr. 4,832 : īn/tēr quaē/cūmquĕ prĕ/tāntur : pour éviter la scansion īntērprĕtāntur.
Le procédé se retrouve chez d’autres auteurs à l’époque archaïque et
classique62 :
Enn. Ann. 437 : deque totondit agros : pour éviter dētŏtondit
Lucilius 997 M = 1099W (apud Nonius 287.24) : dēquĕ dĭcātă : pour éviter dēdĭcātă
Virg. G. 2.366 : (fin d’hexamètre) : īn / tērquĕ lĕ/ gēndae : pour éviter īntērlĕgēndaē.
4.2 La tmèse comme un véritable phénomène synchronique
Dans certains cas très rares, on pourrait véritablement parler de tmèse en
synchronie, dans la mesure où le poète a « coupé » en deux un mot qui n’avait
pas de raison diachronique de l’âtre parce que le 1er élément a toujours été un
morphème lié. Les textes nous fournissent des cas de séparation d’éléments
inséparables. Il s’agit d’une extension du type précédent pour les mêmes
raisons métriques : éviter une syllabe brève entre deux syllabes longues.
4.2.1 Séparation d’un nom de nombre invariable
Une remarque de Quintilien montre que, dans le sentiment linguistique
de cet auteur, Septemtriones « la Grande Ourse » (constellation constituée de
61
On hésite parfois entre un préverbe séparé et une préposition séparée : le 1er per est une
préposition, mais le second pourrait être un préverbe dans : Lucr. 4.201-203 : … haec puncto
cernuntur … / per totum caeli spatium diffundere sese, / perque uolare mare ac terras caelumque rigare
« ces éléments, nous les voyons en un instant se répandre à travers tout l’espace du ciel et
voler au travers de la mer et des terres et inonder le ciel ».
62
Avec une autre position dans le vers et un rejet le vers suivant : Virg. En. 2.217-219 :
cīrcum / … dătī.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
sept étoiles) est un composé puisqu’il estime difficile de tolérer la séparation
des éléments constitutifs (diuidere), comme le fait par exemple Virgile :
Quint. 8,6,33 : Dure … diuidere septemtriones uidemur.
« Pour nous, il nous paraît dur … de diviser le mot septemtriones »
(traduction J. Cousin, CUF, Paris, 1978).
La séparation en Sēptēm … Trĭōnī est en effet attestée dans un passage
des Géorgiques pour éviter Sēptēmtrĭōnī :
Virg. G. 3,381 : Talis Hyperboreo Sēptēm sūbiēctă Trĭōnī / Gens effrena uirum
« Telle est, sous la constellation de l’Ourse hyperboréenne, le vie d’une race
d’hommes sauvages… ».
Dans ce cas particulier, la séparation a pu être facilitée par le fait que
septem « sept » a la même forme lorsqu’il est un lexème libre et lorsqu’il se
trouve, comme ici, en 1er terme de composé.
4.2.2 Du préverbe séparable au préfixe inséparable
Pour les mêmes raisons métriques, le préfixe dē- est séparé et anticipé dans
le nom de maladie dēpĕtīgō « gale » chez Lucilius et forme la même confi-
guration en fin de vers vue pour les préverbes détaches. Il constitue le 1er
pied du dactyle 5ème, alors que les préfixes, situés à l’initiale de composés
substantivaux ou des adjectivaux, sont de date latine et, contrairement aux
préverbes, n’ont jamais été des lexèmes libres et relèvent de la composition
nominale :
Lucilius 983 M = 1113 W : inluuies scabies oculos huic dēquĕ pĕtīgō.
pour éviter dēpĕtīgō, -inis F « dartre, gale » (passage peu sûr).
4.2.3 Du préverbe séparable au préfixe in- négatif inséparable
L’évitement de la configuration du crétique dans l’hexamètre a conduit
Virgile, de manière étonnante, à pratiquer la même disjonction sur le pré-
fixe négatif in- (< i.-e. *n̥-), dont nous savons par la grammaire comparée
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M ICH ÈLE FR UYT
qu’il n’a jamais été un lexème libre, mais toujours un premier membre de
composé de type hérité.
On peut dire alors, en termes linguistiques, qu’on assiste à la séparation
d’un morphème inséparable et que l’on traite un morphème qui a toujours
été un morphème lié comme si l’on avait le souvenir qu’il a été un morphème
libre. Pour éviter īnsălūtātam63, incompatible avec l’hexamètre, Virgile écrit
īnquĕ să / lūtā / tām à l’initiale de vers, ce qui est une place focalisante pour
le morphème de négation in- :
Virg. En. 9.288 :
Hanc ego nunc ignaram huius quodcumque pericli /
īnquĕ să / lūtā / tām līn / quō – nox et tua testis /
dextera –, quod nequeam lacrimas perferre parentis.
« Aujourd’hui je la (= ma mère) laisse, ignorante de nos dangers, quels qu’ils
soient, et sans lui avoir dit adieu – la nuit, ta main m’en sont témoins – parce
que je ne pourrais supporter les larmes de ma mère » (trad. [Link], CUF, Paris).
Ovide Mét. 12.497 recourt à la même configuration à l’initiale d’un
dactyle : īnquĕ crŭ / ēntā / tus permet d’éviter incrŭentatus « non ensanglanté ».
Lucrèce sépare lui aussi le in- négatif d’un participe présent dans īnquĕ
mĕ / rēntēs pour éviter īnmĕrēntēs :
Lucr. 2.1104 : .. exercens telum quod saepe nocentes /
praētĕrĭt, ēxănĭmātqu(e) īn / dīgnō / s īnquĕ mĕ / rēntēs
« s’exerçant à lancer le trait qui souvent passe à côté des coupables et prive de
la vie ceux qui ne sont pas dignes de ce châtiment et qui ne le méritent pas »
L’explication de ce phénomène pour le moins étonnant pourrait se
trouver dans des énoncés comme le suivant, où le préfixe in- négatif et le
préverbe in- / im- ont pu être rapprochés en synchronie. Puisque, lorsqu’ils
sont côte à côte dans un énoncé, le préverbe peut être disjoint pour éviter
un crétique, on a pu penser que, par extension, le préfixe négatif in- de
même forme sinon de même fonction pouvait l’être lui aussi. Dans de telles
conditions contextuelles, en effet, on les trouve à la queue leu leu. Dans
63
Pour des raisons métriques, nōn sălūtātam avec nōn comme négation de mot était aussi
impossible.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
innoxius, in- est le préfixe négatif (vs noxius), alors que dans inque peditur,
qui permet d’éviter impeditur, in- est un préverbe :
Lucr. 6, 394 : uōluĭtŭr / īn flām / mīs īn / nōxĭŭs / īnquĕ pĕ / dītŭr
« l’innocent est roulé dans les flammes et mis dans des entraves ».
pour éviter64 īmpĕdītur.
Pour la forme, et si l’on fait abstraction du fait que les deux in- dans ce
vers sont des morphèmes différents, on a l’impression d’avoir ici une confi-
guration semblable à celle rencontrée pour la répétition des préverbes. Au
vu de tels contextes, on peut supposer que in- négatif a pu, par extension,
être traité comme le préverbe in-.
4.3 La disjonction comme focalisation et intensification : le préfixe per-65
On observe également en prose à l’époque classique une disjonction avec
antéposition relevant de la focalisation du morphème disjoint et de l’inten-
sification du morphème déterminé par le morphème disjoint. Il n’y a pas
alors de volonté archaïsante, comme dans le cas précédent des préverbes :
c’est une autre stratégie qui explique ce phénomène rare, sinon exceptionnel.
Nous en étudierons deux cas particuliers. Nous verrons dans ce para-
graphe le préfixe per- intensif et dans le paragraphe suivant les verbes du
type calefacio.
Plusieurs occurrences de disjonction affectent le préfixe per- dans son
emploi d’intensification66 antéposé devant un adjectif de sens graduable.
Comme dans les cas précédemment cités en poésie, cette tournure est
soumise à de fortes contraintes d’emploi et la distance de la séparation est
minimale. En outre, chez Cicéron, les adjectifs ainsi intensifiés dénotent la
64
Pour éviter īmpĕdītă, le poète peut utiliser l’équivalence entre indŭ- (<endo-) et in- / im-
en substituant indu- à in- / im- : Lucr. 5,876 (en début de vers) : Indŭpĕ / dītă.
65
Pour la notion d’intensification en général : cf. Fruyt 2005a.
66
Per- est un préfixe intensif productif avec des adjectifs (per-magnus, per-paucī), des ad-
verbes, et des verbes de sens graduable dénotant des procès psychiques (sentiments, volonté) :
per-lubet, per-placet, per-cupiō, per-uelim, per-gaudeō, per-doleō, per-taedet. Cf. Lucr. 5, 1150 : est
pertaesum. Sa productivité est prouvée chez Plaute par des reprises anaphoriques du verbe
simple dans une argumentation progressive : Aul. 764-765 : E. : — Negas ? — L. : — Pernego
immo. « — Tu le nies ? — Ou plutôt, je le nie absolument. » ; cf. Most. 906-907 : placent et
placeant repris par perplacent.
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M ICH ÈLE FR UYT
satisfaction du locuteur, le procédé correspondant à une forte implication
du locuteur.
On en trouve plusieurs occurrences avec gratum (est) au Nt. sg. dans la
correspondance de Cicéron et notamment dans les Lettres à Atticus, qui sont
censées représenter chez cet auteur le niveau de langue le plus proche de
la langue parlée familière des personnes cultivées à cette époque. Comme
per- dans pergratum indique déjà en lui-même le haut degré d’intensité pour
l’adjectif gratum, la disjonction de per- avec antéposition est un moyen
supplémentaire d’intensification de gratum :
Cic. Att. 1.4.3 : quod ad me de Hermathena scribis, per mihi gratum est.
(cf. Cic. Att. 5.10.4).
Comme dans les exemples précédemment cités de tmèse, l’élément sé-
parant est ici un pronom personnel, mihi au datif renvoyant au locuteur,
ce qui correspond à la forte implication de ce dernier dans la véracité de
l’énoncé qu’il émet. En outre, on observe même un troisième procédé
d’intensification de gratum lorsque per- est non seulement disjoint, mais
aussi répété comme dans : Cic. Att. 1.20.7 : per mihi, per, inquam, gratum
feceris.
Puisque le même tour apparaît aussi sans tmèse et toujours à côté de
mihi (Cic. Q. 3.1.23 : pergratum mihi feceris si …disputaris ; Cic. Att. 2.4.1 :
fecisti mihi pergratum quod … librum … misisti.), on peut penser que la tmèse
est une variante relevant du procédé de l’intensification.
D’autres adjectifs (mirus, breuis, scitus) connaissent la tmèse de leur préfixe
intensif per-, l’élément séparant étant encore mihi chez Cicéron (Cic. De or.
1.214 : in quo per mihi mirum uisum est … ; Cluent. 2 : per mihi breuis ; De or.
2.271 : quod apud Catonem est … per mihi scitum uidetur) ou bien l’enclitique
-que dans perque iūcundum (Cic.). On trouve aussi à cette place un juron67
dans la comédie archaïque (Tér. An. 486 : per ecastor scitu’ puer).
La tmèse de per- intensif comme procédé d’intensification d’un lexème
graduable avec une prononciation emphatique se trouve également avec
une forme verbale déjà intensive dénotant la volonté du locuteur comme
per-uelim « je voudrais instamment » (sans tmèse : Pl. Epid. 536 ; avec tmèse :
67
Un adverbe temporel quantificateur saepe « souvent » intensifié par un per- disjoint
antéposé est séparé de lui par un juron monosyllabique dans : Pl. Cas. 370 : per pol saepe.
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L a f or m atio n des m ots en lati n
Cic. Att. 15.4.2 : te quam primum per uidere uelim) ou une lexie verbale em-
ployée à la 1ère pers. sg. magni aestimo « je fais grand cas de » (Cic. Att. 10,1,1 :
per enim magni aestimo tibi firmitudinem animi nostri … probari.). Dans cette
façon qu’a le locuteur d’exprimer avec insistance ses sentiments, on peut
se demander si l’on n’aurait pas affaire, en fait, à des énoncés performatifs.
Ces disjonctions sont à mettre au compte d’une focalisation de per- in-
tensif et d’une intensification de l’élément modifié par per- et ce procédé
est l’indice d’une forte manifestation des sentiments du locuteur dans son
énoncé, ce dernier souhaitant exprimer le haut degré de réalisation de ses
sentiments. Les philologues discutent pour savoir si cette disjonction est
celle d’un morphème anciennement séparable (comme c’était le cas pour
les préverbes) ou bien au contraire d’un morphème quia toujours été lié
(comme c’était le cas pour le in- négatif ). La question revient à l’origine du
per- intensif : s’agit-il à l’origine du même lexème que l’élément de relation
per, qui fonctionne comme préposition et préverbe ? Sa faculté de disjonction
pourrait le laisser supposer. Dans le cas contraire, on peut envisager une
véritable tmèse en synchronie : ce qui était dû à des raisons métriques dans
le inque salutatam de Virgile pourrait être dû à une focalisation et intensifi-
cation dans les lettres de Cicéron. Mais l’origine du préfixe per- intensif est
peut-être ici un faux problème. On pourrait avoir, en fait, un continuum.
En effet, la disjonction focalisante apparaît pour d’autres termes où l’on
retrouve l’élément per-, par exemple pour l’adverbe perquam « tout à fait »68
chez Térence pour intensifier un adjectif quantificateur de la petite quantité
(Tér. Hec.58 : per pol quam paucos). Et l’on pourrait également considérer
que le passage suivant des Lettres à Atticus fournit une situation comparable
de focalisation intensifiante avec l’adverbe intensif ualde « très, tout à fait »
portant sur gratum dans la même position de séparation et d’anticipation,
la seule différence étant que ualde est considéré comme un lexème et non
comme un préfixe : Cic. Att. 25,1 : ualde, mehercule, mihi gratum est.
On remarque qu’en védique, selon L. Renou (1952 : p. 316, § 375), la
séparation du préverbe peut être aussi considérée comme une variante
emphatique mettant en valeur l’adverbe-préverbe-préposition (pourvu
d’un accent de mot).
68
Per-quam sans tmèse intensifie un adjectif dans : Cic. De or. 2.161 : perquam optandus ;
2.201 : perquam breuiter. Il commute avec per- (per-uelim) dans Plin. Ep.7.27.1 : perquam uelim
scire « je voudrais bien savoir ».
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Actas Rioja [Link] 706 30/3/15 16:07
M ICH ÈLE FR UYT
4.4 La disjonction comme procédé icônique
Lorsque, de manière étonnante et même tout à fait exceptionnelle, un
suffixe se trouve séparé de sa base de dérivation chez Ennius, on pourrait se
demander s’il ne s’agit pas, tout simplement, d’un jeu visant à une certaine
icônicité, la brisure des mots reflétant la brisure des entités dénotées par
le contenu de l’énoncé. C’est le mot cĕrĕbrum « cerveau » qui est coupé en
deux en cere …brum dans69 :
Enn. Ann. 609 V = Spuria ? 13 W : sāxō cĕrĕ cōmminŭīt brum
« D’une pierre, il réduisit le cerveau ».
5 Coexistence d’un composé et d’un agglutiné
Les composés70 en …ĭ-fĭcāre coexistent avec les agglutinés en …e-făcĕre.
Les deux groupements offrent en 2ème élément le même radical latin syn-
chronique de sens causatif « faire, rendre, produire », représenté ici par
deux des ses allomorphes : făc- dans le type agglutiné …e-făcĕre avec le
traitement en syllabe initiale comme dans facio, avec maintien du timbre
a pour la voyelle brève, mais -fĭc- dans le composé parce que la syllabe est
intérieure et que le a bref se ferme en i bref en syllabe intérieure ouverte.
Il convient de montrer les différences entre les deux types structurels.
5.1 Le type călĕ-făcĭō : la séparation comme indice d’agglutination
5.1.1 Caractéristiques sémantiques et morphologiques
Le type causatif călĕ-făcĭō « chauffer, rendre chaud » (+ acc.) est employé
pour des phénomènes physiques de la nature comme la température, ou
des procès de destruction de la matière. Il relève probablement, ànotre
avis, de l’agglutination à partir d’une séquence constituée à l’origine d’un
nom de procès ou infinitif, suivi du verbe faciō au sens causatif de « faire,
69
Cordier 1940, Fruyt 1991.
70
Nous n’aborderons pas ici les liens entre composés en …ĭ-ficare et lexies à verbe support
facere (cf. ci-dessus § 3.3.3.) : magnĭ-ficare et magnī facere (Pl., Tér.) ; pācem facere et pācĭ-fĭcārī (Pl.,
Sall., Liu.) ; aliquem lūdōs facere et lūdĭ-fĭcāre ou -rī (Pl.).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720 707
Actas Rioja [Link] 707 30/3/15 16:07
L a f or m atio n des m ots en lati n
produire ». De toute façon, quelle que soit l’origine de cette formation,
dans son statut synchronique elle est sentie comme agglutinative comme
leprouvent plusieurs indices :
a) elle conserve le timbre a de la voyelle brève de facio (sans fermeture
en i bref ), ce qui prouve que la syllabe fa- était sentie et traitée comme une
syllabe située à l’initiale de mot ;
b) on y observe l’existence de deux morphèmes, l’un de sens lexical (le
1 élément : cale-) et l’autre de fonction grammaticale (le 2ème élément facio
er
causatif ) ;
c) entre les deux morphèmes, on observe à plusieurs reprises des sépara-
tions qui ne sont pas des procédés poétiques artificiels ou métriques, mais
au contraire appartiennent à la prose usuelle comme la prose didactique
de Caton à lapréiode archaïque et Varron à la période classique.
La disjonction entre les deux éléments a en commun avec les disjonctions
vues en poésie d’être limitée et soumise à des contraintes : le lexème séparant
est un adverbe qui intensifie le procès (bene) ou un corrélatif cataphorique
d’une conjonction de subordination (ita), un adverbe additif (quoque), un
pronom personnel de 1ère pers. sg (me). Il s’agit donc d’éléments plutôt
grammaticaux que lexicaux et ils sont courts, comportant seulement 1 ou
2 syllabes.
Dans le passage suivant de Caton, on a successivement le verbe sans
disjonction avec l’adverbe intensif bene postposé (deferuefacito bene) et le
verbe avec disjonction après intercalation de l’adverbe bene entre ferue et
facito. Les deux expressions semblent avoir la même valeur dénotative et
l’on voit par ce texte que feruefacio « faire bouillir » (+ acc.) et feruēre « être
en train de bouillir » (intr.) sont dans une relation diathétique opposant un
actif causatif avec un sujet-agent et un verbe d’état en -ē- avec pour sujet
le patient siège du procès :
Cat. Agr. 157, 9 : brassicam macerato bene, postea in aulam coicito, deferuefacito
bene ; ubi cocta erit bene, aquam defundito, eo addito oleum bene … ; postea ferue bene
facito ; ubi feruerit, in catinam indito.
« Faites bien macérer le chou, ensuite jetez-le dans une marmite, faites bien
bouillir ; lorsqu’il sera bien cuit, versez l’eau, à cela ajoutez de l’huile en
bonne quantité… ; ensuite faites bien bouillir ; lorsqu’il aura bouilli, met-
tez-le dans un plat ».
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M ICH ÈLE FR UYT
Quant à ferue-fio, il sert de passif à ferue-facio avec le même sujet siège du
procès que feruere, mais le procès dénoté par feruefio n’est pas statif comme
celui de feruere : il est transformatif et présenté comme étant en train de
se développer. Dans le passage suivant de Varron, le 1er élément ferue et le
second fit sont séparés par le corrélatif ita, qui annonce ut :
Varr. R. 1,9,2 : id est quae sole perferue ita fit ut radices satorum comburat.
« c.-à-d. celle qui, sous l’action du soleil, s’échauffe au point de brûler les ra-
cines des plantes ».
5.1.2 La stratégie de la disjonction
Le exemples suivants montrent clairement des lexèmes de date latine, dont
le 1er élément est fait sur des radicaux tirés de thèmes verbaux [Link]
peut ainsi opposer par leur préverbe : con-sue- (à rapprocher de consuesco
« s’habituer à », consuetus « habitué à ») dans consue-facio « habituer (une entité)
à » et son antonyme fait avec le préverbe de- inverseur de-sue- (à rappro-
cher de desuetus « dés-habitué ») dans desue-fio « se dés-habituer », passif de
desue-facio « dés-habituer (une entité) » :
Varr. R. 2.9.12-13 : Duobus mensis primis a partu non diiunguntur a matre, sed mi-
nutatim desuefiunt …Consue quoque faciunt ut alligari possint … uinclis.
« Pendant les deux premiers mois qui suivent la naissance, on ne les sépare pas
de leur mère, mais ils s’en déshabituent peu à peu…On les habitue aussi à
supporter d’être attachés ». = consuē-faciunt (consue-scō).
Dans ce passage, consue à l’initiale de phrase est traité comme une unité
syntaxique bénéficiant d’une certaine autonomie et même d’une autono-
mie certaine puisqu’il est suivi de quoque, qui occupe la 2ème position dans
la phrase. La disjonction n’a pas valeur dénotative puisque consuefaciunt en
un seul « mot » et consue … faciunt avec disjonction ont la même valeur ré-
férentielle : les deux configurations sont seulement des variantes du même
lexème. Consue quoque faciunt en tête de phrase a une valeur anaphorique
renvoyant au contexte antérieur, où il a été question d’habitude pour les
animaux. La séquence est donc thématique, tandis que la suite de la phrase
est thématique et apporte les informations nouvelles. L’intercalation de
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 671-720 709
Actas Rioja [Link] 709 30/3/15 16:07
L a f or m atio n des m ots en lati n
quoque entre les deux éléments pourrait, de ce fait, correspondre à une
thématisation de la notion d’habitude.
Dans le passage suivant de Varron, la dislocation d’excande-fecerunt par
le pronom personnel me de la 1ère pers. renvoyant au locuteur est une
manière pour le locuteur de mettre en relief l’intensité de ses sentiments :
Varr. R. 3.4.1 : Sexaginta enim milia Fircelina excande me fecerunt cupiditate.
« En effet, ces 60.000 sesterces de Fircellius m’ont enflammé de convoitise ».
= excandē-fēcerunt ; ce causatif s’oppose au verbe d’état excandē-scere « s’enflammer ».
Le même verbe causatif est employé sans disjonction dans un passage
proche dans la même œuvre : Varr. R. 3.2.16 : aut collegiorum cenae, quae
nunc innumerabiles excandefaciunt annonam macelli.
De manière semblable au détachement du préfixe per- que nous avons,
les présents cas de disjonction pour le type …e-făcĕre dans la prose usuelle
ont une valeur d’intensification et représentent des variantes emphatiques
du procès porté à un très haut degré.
Mais la disjonction accompagnée de l’inversion des deux éléments est
rare et la concomitance des deux relève de la poésie chez Lucrèce : 6,962 :
Prīncĭpĭ / ō tēr / rām sō / l ēxcŏquĭ / t ēt făcĭ / tāre. Lucrèce écrit à la fin d’un hexa-
mètre făcĭ / t āre avec une structure métrique ⏑ ⏑ / ⏒ (la dernière syllabe
étant indifférente). Le terme sans cette inversion aurait donné ārefăcĭt, de
structure métrique ⏑ ⏑ ⏒, si le …ĕ- final du premier élément était bref et
de structure ⏑ ⏒, si le …ē- final du premier élément était long. Dans les
deux cas, la forme « normale » non inversée ārefăcĭt n’aurait pas pu consti-
tuer la fin d’un hexamètre. L’inversion est donc ici une licence métrique,
autorisée par la nature perçue comme agglutinative de ce verbe.
Un indice de ce que les premiers éléments (cale- dans calefacio) dans ce
groupement sont associés à des verbes est fourni, à notre avis, par des
constructions interprétables comme relevant du renouvellement cyclique.
On observe chez Columelle (dès le +1er siècle apr. J.-Ch.) un renouvelle-
ment du premier élément de l’agglutiné, qui dénote le procès, à l’aide de
l’infinitif correspondant, dans une tournure en « infinitif + facere » :
Col. R.12, 38, 5 : Mel Atticum ter inferuere facito.
« Faites bouillir trois fois du miel attique ».
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Au lieu de inferue-facito, qui aurait appartenu aux verbes en …e-făcĕre,
on a ici le syntagme verbal inferuēre facito, où facere a pour complément un
infinitif. Si l’on admet que l’origine du 1er élément du type …e-făcĕre est à
chercher dans un ancien infinitif ou nom de procès en train de devenir un
infinitif, le syntagme inferuēre facito représente un renouvellement cyclique.
On pourrait se demander, en fait, si ce syntagme verbal n’est pas déjà en
train de tendre vers un statut plus grammaticalisé. On retrouve, en effet,
le tour ailleurs, en latin tardif chez Apicius et dans le texte vétérinaire de
la Mulomedicina Chironis :
Apic. 3.78 : Feruere facies et inferes. « Faites bouillir et servez ».
Mulom. Chir. 158 (= p. 49, l. 10 Teubner) : haec omnia mixta in uno rursum de-
feruere facies.
« Tous ces éléments mélangés ensemble, on les fera de nouveau bouillir ».
Il préfigure la périphrase de causatif attestée dans certaines langues
romanes, comme le français ( faire + infinitif ), l’espagnol et l’italien :
fr. le cuisinier fait bouillir l’eau ; César a fait construire un forum
esp. Las Agustinas han hecho construir una casa ; …ha hecho edificar…
it. tra il Foro Romano e quelle che Cesare fece costruire accanto
5.2 Les composés en …ĭ-fĭcāre : les différences avec calefacio
Les composés en …ĭ-fĭcāre offrent un i bref à la fin du 1er terme, selon le
modèle attendu des composés de type hérité. Ils sont attestés dès l’époque
archaïque, mais ils prennent leur essor avec une bonne productivité surtout
en latin tardif, où l’on trouve avec le sens de « liquéfier, faire fondre » tābĭ-
fĭcāre (+ acc. ; Aug.), à côté de l’agglutiné tābĕ-făcĕrĕ (+ acc.).
Si les deux verbes ont la même signification et la même construction,
ils n’ont pas la même formation, ni en diachronie, ni en synchronie. Dans
le composé tābĭ-fĭcāre, le 1er terme est associable avec le substantif tābēs,-eī
F. « liquéfaction, désagrégation de la matière ». Constitué du radical syn-
chronique tāb- « liquéfaction », auquel s’ajoute le ĭ de composition, il
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correspond au type aedi-ficare « édifier » associable à aedes,-is F. « bâtiment »
comme « produire un bâtiment ». Au contraire, le 1er élément de l’agglutiné
tābĕ-făcĕrĕ contient le radical synchronique tab- « liquéfaction », mais est
plutôt associable au verbe d’état tābēre « être dans un état de liquéfaction,
se liquéfier » selon le modèle fourni par cale-facere.
Le composé expergĭ-ficare (+ acc.) « réveiller » (Gell.) côtoie l’agglutiné
experge-facio (+ acc.) « éveiller » ou plutôt se expergefacere Cic. « se réveiller ».
Le participe parfait passif expergēfactus est employé par Lucrèce avec un e
long à la fin du premier terme afin d’éviter une syllabe brève entre deux
syllabes longues (Lucr. 2.413 : expergēfactă ; 5, 1208 : Illa quoque expergē-
factum caput erigere infit). Dans les deux verbes, il s’agit du même radical
synchronique experg- dénotant la notion d’éveil ; il est de date latine et
tiré du thème du verbe expergiscor (intr.) « s’éveiller, se réveiller » (Cic.).
Aussi peut-on considérer que la distribution entre experg-ĭ- et experg-ē- est
morphologiquement conditionnée.
Le composé expergĭ-ficare paraît être une extension des verbes composés
en …ĭ-ficare, puisqu’il n’est pas conforme au type aedĭ-ficare à 1er terme
associable à un substantif. Il est possible que cette formation particulière
de composé ait subi l’influence de la formation des agglutinés pour ce qui
est de la nature du constituant initial.
6 Convergences entre agglutinés et des composés
Bien que les statuts morphologiques structurels des agglutinés et des com-
posés soient, comme nous l’avons vu, fondamentalement différents, dans
certains cas on ne peut distinguer ce qui résulte de l’agglutination et ce qui
relève de la composition. Il semblerait qu’il existe alors des phénomènes
de convergence entre les deux procédés de formation des mots.
6.1 Quelques illustrations
Ainsi uindex, -dĭc-is M. est-il un nom d’agent relevant des substantifs
composés en °-dex « à 2ème terme verbal régissant » (cf. ci-dessus § 2.1.3.)71.
71
La voyelle ĕ dans °-dĕx montre en effet l’intégration du terme dans ces composés,
puisqu’on attendrait phonétiquement °-dĭx avec le radical latin dĭc- présent dans le verbe dīcō
(et issu de la « racine » i.-e. *dey̑k- « montrer, montrer par la parole, dire »).
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Et sur sa base est fait le verbe dénominatif uindĭc-ā-re. Mais le n en coda
de la 1ère syllabe faisant problème, on a proposé de voir dans uindex une
formation rétrograde de nom d’agent à partir du nom de procès uin-dicta,
-ae et d’interpréter, en outre, ce dernier substantif comme un ancien
syntagme agglutiné uim dictam à l’accusatif sg., soudé en un substantif
avec adaptation de la finale. Si cette hypothèse est exacte, une ancienne
séquence agglutinée est à l’origne d’un composé après des ré-interprétations
synchroniques successives.
Le même dilemme se présente avec les mots complexes ayant en 1er terme
bene et male. Ils posent des problèmes de frontière floue entre agglutinés
et composés. Pour un même radical latin avec ses allomorphes dĭc- / dīc-72,
certains termes en -dīc- sont des agglutinés, tandis que les termes en -dĭc-
se rangent en synchronie dans les composés (comme uindex ci-dessus), les
suffixés de composés ou les suffixés d’agglutinés.
Le verbe bĕnĕ dīcō / bĕnĕdīcō (Pl.) est un agglutiné et il a fourni des suffixés
d’agglutiné dans son p.p.p. substantivé : bĕnĕ dictum, -ī / benedictum (Pl.), dans
le nom de procès bĕnĕ-dic-tĭō dans le vocabulaire chrétien. Mais l’adverbe
bĕnĕ-dĭc-ē (Pl.) est un composé (l’adjectif bĕnĕ-dĭc-us, -a, -um est tardif ).
De même pour son antonyme male, le verbe mălĕ-dīcĕre, mălĕ-dīcēns (Pl.)
est un agglutiné et il fournit un suffixé d’agglutiné dans maledic-tiō. Mais
l’adjectif mălĕ-dĭc-us (-a, -um) et l’adverbe mălĕ-dĭc-ē sont des composés.
L’adjectif suffixé en -āx (-āc-is) mălĕ-dĭc-āx (Pl.) devrait être dérivé du
thème verbal ou du radical du verbe mălĕdīc-ĕre selon le modèle habituel de
ce suffixe dé-verbal, illustré par : uīu-ĕ-re « vivre » → uīu-āx « qui vit long-
temps, qui a la vie dure » et mord-ē-re « mordre » → mord-āx « qui mord ». Il
devrait donc être un suffixé d’agglutiné. Mais puisque mălĕ-dĭc-āx contient
l’allomorphe en ĭ bref -dĭc- présent dans le p.p.p. et les lexèmes suffixés
rattachés au verbe mălĕdīc-ĕre, il rejoint le composé maledĭc-us et partage
avec lui le statut morphologique de composé.
On a un agglutiné dans le verbe bĕnĕ facio / benefacio (tandis que *bĕnĕ-
fĭcāre n’est pas attesté) et un suffixé d’agglutiné dans son p.p.p. en *-to-
substantivé bĕnĕfactum, -ī / bene factum (Pl., Cic.). Mais on a un composé
dans l’adjectif bĕnĕ-fĭc-us (-a, -um ; Cic.) et un suffixé de composé dans le
substantif bĕnĕ-fĭc-ium, -i Nt. Ainsi interprète-t-on en synchronie comme
72
Avec le degré plein de la « racine » i.-e. *dey̑k- : lat. deic- > dīc- ; avec le degré zéro : lat. dĭc-.
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des allomorphes benefăcĭ- (benefēc-, benefac- + consonne) et benefĭc-, ce qui
montre la convergence des deux types de formation.
Le cas de bĕnĕfĭcentia mérite une analyse précise, puis-qu’existent deux
possibilités de formation pour les mots en ..entia. Ils sont soit des suffixés
en -ia sur la base d’un participe-adjectif en -ens (selon le type prūdēns →
prūdent-ia), soit des suffixés en -entia après mécoupure et étoffement du
suffixe -ia par l’avant. Si ce nom abstrait de qualité était bâti sur le participe
présent, on aurait *benefaciens → *benefaci-ent-ia, ce qui n’est pas le cas.
Donc le terme bĕnĕfĭcentia est un dérivé en -entia sur benefic-, thème tiré
de l’adjectif composé beneficus. Le statut de composé l’a emporté sur celui
d’agglutiné.
On a un agglutiné dans le verbe mălĕ-facio, qui fournit un suffixé d’agglu-
tiné dans le p.p.p. substantivé mălĕ-factum, -ī Nt. Mais on a des composés
dans l’adjectif mălĕ-fĭc-us, (-a, -um), le substantif maleficus, -ī (Pl.), l’adverbe
mălĕ-fĭc-ē (Pl.) et des suffixés de composés dans les substantifs mălĕ-fĭc-ium
et male-fĭc-entia (Plin.).
En face de l’agglutiné male-uŏlēns (Pl., Cic. ; participe présent de uel-le
« vouloir » ou sa forme non attestée avec un e long d’état *uŏl-ē-re), on trouve
les composés male-uol-us (-a, -um) et male-uol-a, -ae F. (Pl.). Le substantif
male-uŏl-ent-ia (Cic.) peut être un dérivé en -ia selon la dérivation male-
uŏlēns → male-uŏl-ent-ia, ce qui en fait un suffixé d’agglutiné. Mais on ne
peut exclure une seconde analyse comme un suffixé de composé selon la
dérivation male-uol-us → male-uŏl-entia.
Tous ces exemples illustrent, dans la sphère particulière de bene et male,
la convergence synchronique entre agglutinés et composés, ou, plus
exactement, l’alignement des agglutinés sur les composés lorsque s’ajoute
une opération supplémentaire de formation des mots par suffixation. Les
suffixés de composés sont usuels, les suffixés d’agglutinés le sont moins et
ce sont donc les premiers qui l’emportent. Comme souvent, en effet, la
langue a tendance à grossir encore les groupements les plus volumineux
aux dépens des groupements plus restreints.
La coexistence d’un agglutiné et d’un composé se manifeste aussi dans
certains vocabulaires techniques du latin et en particulier dans le do-
maine de la botanique : les noms de plantes composés, dont certains sont
influencés par le grec, sont plus savants que les noms de plantes formés
par agglutination, qui sont plutôt des termes vernaculaires, comme le
montre J. André (1985). La composition en centĭ-° « 100 » est illustrée dans
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deux termes de glossaire : centĭ-fŏl-ium « Myriophylle en épi », composé
bahuvrīhi substantivé signifiant littéralement « aux cent feuilles », ainsi que
centĭ-morb-ia « herbe-aux-écus », littéralement « herbe aux cent maladies ».
Au contraire, l’agglutination est responsable de centum capita « herbe-aux-
cent-têtes, panicaut champêtre » (Pline), littéralement « les cent têtes ».
Nous ne pouvons développer ici cet aspect, mais nous avons vu (§ 3.3.1.)
la prospérité des binômes dans le vocabulaire de la botanique.
6.2 Autres cas de flottement et ambiguïté entre composition et agglutination
Nous avons vu qu’il existe une zone de frontière floue entre agglutination
et composition pour les mots incluant bene et male. D’autres types de for-
mation des mots en latin offrent une ambiguïté et une double possibilité
d’analyse.
On peut hésiter en agglutination et composition dans le type suburbānus,
-a, -um « de banlieue, suburbain », où deux analyses sont possibles, l’une
aboutissant à un suffixé d’agglutiné et l’autre à un composé de suffixé.
Si l’on part d’un syntagme prépositionnel sub urbe devenu base de suf-
fixation (par hypostase), l’adjectif suburbānus est un suffixé (en -ānus) d’ag-
glutiné selon la chaîne de dérivation suivante : sub urbe « près de la ville »
→ sub-urb—ānus, -a, -um « qui se trouve près de la ville, en banlieue ».
L’analyse se fera donc en (sub-urb-)-ānus.
Si, au contraire, on considère que l’adjectif suburbānus a pour base de
dérivation le substantif urbs, on pose une chaîne de dérivation différente :
urbs « la ville » → urb-ānus, -a, -um « qui concerne la ville, urbain » → sub-
-urb-ānus, -a, -um « qui se trouve près de ce qui est urbain ». L’analyse est
alors en sub-(-urb-ānus). L’élément sub- antéposé est ajouté lors de la der-
nière étape et il a le statut de préfixe d’un adjectif déjà constitué. Le dérivé
suburbānus dans son ensemble serait donc, dans cette analyse, un préfixé
de suffixé et, comme préfixé, il entrerait dans la catégorie des composés
déterminatifs formés par l’addition d’un préfixe.
A notre avis, ce terme penche plutôt du côté des composés à « 1er élément
prépositionnel régissant », qui sont d’anciens syntagmes prépositionnels
auxquels le latin a ajouté un suffixe, type illustré par post-līmin-ium (sur post
līmen) « retour dans sa patrie » ; ante-lūc-ānus « qui se produit avant le jour »
(sur ante lūcem)73. Ce type de formation est rangé parmi les composés alors
73
Cf. ante-merīdi-ānus « qui se produit avant midi » (sur ante merīdiem) ; in-aurēs « boucles
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que la base relève de l’agglutination, ce qui met en valeur l’enchevêtrement
des deux types de formation à l’intérieur d’un même terme.
7 Les conséquences : la possibilité de nouvelles hypothèses
Cet enchevêtrement, précisément, des deux types de formation à l’inté-
rieur d’un même lexème nous autorise à interpréter comme ayant des bases
agglutinées des verbes usuellement considérés comme des composés. Ainsi
les composés verbaux en -ĭg-ā-re pourraient-ils, à notre avis, être analysés
comme d’anciens agglutinés.
Le verbe rēmĭgāre « ramer » (analysable en rēm-ĭg-ā-re) est généralement
interprété comme un composé de rēmus, -ī « rame » au 1er terme et du radical
latin ăg- (présent dans ăg-ĕ-re) au 2ème terme. Dans cette hypothèse, la finale
du 1er terme en …ĭ- serait élidée devant l’initiale vocalique du 2ème terme
et on aurait *rēm(ĭ)-ăg-, avec la fermeture ultérieure du a bref en i bref en
syllabe intérieure ouverte, et ensuite l’addition du morphème -ā-. Mais on
pourrait aussi faire l’hypothèse d’un ancien agglutiné à partir du syntagme
rēmum ăg-ĕ-re « manipuler une rame, ramer » avec, pour 1er élément, un subs-
tantif à l’accusatif rēmum et, comme 2ème élément, le verbe ăg-ĕ-re. Lors de
la soudure des deux mots, se serait appliqué le saṃdhi externe, entraînant
l’élision de -um devant l’initiale vocalique du 2ème mot : *rēm(um) ăg-ĕ-re.
Le morphème -ā- aurait été ensuite ajouté pour constituer un verbe de
la 1ère conjugaison, la plus productive, et ainsi « synthétiser » en un seul
lexème la séquence précédente, soudée et lexicalisée.
D’autres verbes en …gāre généralement considérés comme des composés
pourraient se prêter à cette analyse comme d’anciens syntagmes aggluti-
nés. Le verbe lītĭgāre (līt-ĭg-ā-re) associé à līs (lītis) F. « querelle » représente
*līt-ăg- ou *līt(ĭ)-ăg- s’il s’agit d’un composé, mais līt(em) ăg-ĕ-re > *līt-ăg- si
sa base est un agglutiné.
Le verbe pūrgāre « nettoyer » provient de pūrĭgāre (pūr-ĭg-ā-re) et est associé
à l’adjectif pūrus au sens de « rendre purus » : on pose *pūr(ŏ)-ăg- s’il s’agit
d’un composé, mais *pūr(ŏm) ăg- s’il s’agit d’un ancien syntagme.
Associé à l’adjectif mītis « doux, mou », le verbe mītĭgāre « rendre mitis,
amollir » (mīt-ĭg-ā-re) représente *mīt(ĭ)-ăg- s’il est un composé, mais
*mīt(em) ăg- s’il synthétise un ancien syntagme.
d’oreille » (sur in auribus) ; Ab-origin-ēs (sur ab originibus) « premiers habitants de l’Italie ».
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Cependant, comme en synchronie le 1er élément de ces verbes était
motivé tandis que le 2ème l’était moins et probablement pas du tout (c.-à-d.
qu’il n’était plus associé au verbe agere dans la conscience du sujet parlant),
il est probable que ces verbes étaient sentis comme des suffixés en -ĭgāre sur
une base de suffixation substantivale (rēm- associé à rēmus, līt- associé à līs,
lītis) ou adjectivale (pūr- associé à pūrus, mīt- associé à mītis). Ainsi étaient-
ils en synchronie re-classés dans les verbes dénominatifs en -ā-, catégorie
la plus productive des dénominatifs.
Ceci nous rappelle que la suffixation est le procédé le plus productif en
latin, donc le plus présent dans la conscience du sujet parlant, et que, de
ce fait, les dé-motivations ont tendance à se produire au profit des suffixés
et aux dépens des composés ou des agglutinés ayant subi des réductions
phonétiques qui ont effacé les frontières de morphèmes.
8 Conclusion
En guise de conclusion sur les liens entre agglutinés et composés de type
hérité, on peut affirmer qu’il s’agit de deux types qui sont fondamenta-
lement distincts, ayant été créés selon des principes morphologiques et
morpho-syntaxiques différents. En outre, ils se différencient par des traits
morphologiques reconnaissables.
Parfois, cependant, l’enchevêtrement des formations par agglutination
et composition a entraîné une convergence occasionnelle des deux types
en synchronie. La tendance est alors à la ré-interprétation d’agglutinés
comme des composés. Mais cela se passe généralement lorsqu’intervient,
en outre, dans le même lexème, un suffixe.
En effet, la suffixation, par laquelle nous avons commencé ces considé-
rations sur la formation des mots, reste le procédé latin le plus productif
et le plus régulier pour la création lexicale. Les suffixes productifs peuvent
s’ajouter derrière une base relevant de la composition de type hérité aussi
bien que derrière une base formée par agglutination. Ils ont alors souvent
pour fonction de « synthétiser » le mot complexe et de marquer nettement
le fait qu’il s’agit bien d’une seule unité lexicale, même si elle est complexe
parce que constituée d’une pluralité d’éléments morphologiques ou de
morphèmes.
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L I N G ÜÍ ST I CA LATIN A
co mu n icacio n es
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«BAILAR» EN LATÍN: EXPRESIONES
FRASEOLÓGICAS Y COLOCACIONES
Zoa Alo nso Fern ández
Universidad Complutense de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — Este trabajo pretende analizar dos tipos de construcciones habituales en
el campo semántico de la danza en latín, la colocación choros ducere y la expresión
fraseológica ter pede terram pulsare / pellere / quatere. Estas dos estructuras son frecuentes
en poesía y constituyen uno de los muchos recursos empleados para enriquecer la
aparente limitación del léxico latino en este dominio semántico.
Palabras clave — Colocación, verbo soporte, fraseología, choros ducere, ter pede
DANCING IN LATIN: COLLOCATIONS AND PHRASEOLOGY
Abstract — The aim of this paper is to analyse two different constructions of the
semantic field of dance in Latin, the collocation choros ducere and the phraseological
expression ter pede terram pulsare / pellere / quatere. These two structures are common in
poetry and constitute one of the many mechanisms that are used in Latin to balance
the apparent restrictions of this semantic sphere.
Keywords — Collocation, support verb, phraseology, choros ducere, ter pede
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«B aila r» e n lat ín: exp resio n es fr aseol ó gicas y colocacio nes
1 Introducción 1
La danza es un tema recurrente en la literatura latina. En poesía, por ejem-
plo, son numerosas las menciones a divinidades danzantes o a personajes
que forman parte de alegres coros festivos. Para expresar estas nociones,
más acordes con el imaginario poético que con la propia realidad de la
danza en Roma, los autores emplean una serie de recursos que enrique-
cen el aparentemente limitado léxico latino de la danza (Alonso 2011:
71-146) y constituyen una alternativa, una suerte de variatio poética, para
el prototípico salto y su derivado saltatio. De entre todas estas paráfrasis y
expresiones fraseológicas hay dos estructuras que, por su propia frecuencia
en el corpus2, resultan especialmente llamativas: la colocación choros ducere
y la construcción ter pede terram pellere, con sus respectivas variantes.
2 C H O RO S D U C E R E
En poesía latina, el término más habitual para referirse a la danza es chorus,
un sustantivo tomado del griego χορός que, en oposición al menos mar-
cado ὄρχησις (Naerebout 1997: 181 y n. 389), hace referencia a las danzas
de tipo coral. Por lo general, este préstamo evoca, en origen, un tipo de
danza idealizada y de influencia helena (donde el canto, la poesía y el baile
conforman una unidad), pero acaba convirtiéndose en una opción para
contrarrestar las dificultades de adaptar al hexámetro dactílico la prosodia
del genérico saltatio (*-ātĭō).
En los testimonios más antiguos, chorus parece referirse únicamente a la
forma externa (circular) del corro, sin concretar el tipo de actividad que
allí se desarrolla:
(1) quase in choro ludens datatim dat se et communem facit («como si,
jugando en corro, se pasaran [la pelota] entre sí y la hicieran propiedad
de todos», Naev. trag. 75)
1
Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación Rección y com-
plementación verbal en griego y latín (FFI2009-13402-C04-02)
2
Se han consultado los corpora de la Biblioteca Teubneriana, concretamente el período
comprendido entre los siglos II a.C. y IV d.C.
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Zoa A lo n so Fe r n á n de z
Poco a poco, sin embargo, los textos van dejando ver la capacidad
del corro de ponerse en movimiento y, en un procedimiento gradual de
metonimia, el sustantivo que hace referencia a la disposición de un grupo
de personas pasa a designar la acción desarrollada por ellos. Como ocurre
con tantos otros conceptos, el término chorus, asociado en principio a una
realidad concreta y tangible (2), acaba expresando una situación más abs-
tracta, de manera que, una vez asimilado este proceso cognitivo (Lakoff &
Johnson 1981), son muy frecuentes los ejemplos en los que chorus significa,
simplemente, «danza» (3):
(2) leue tympanum remugit, caua cymbala recrepant, / uiridem citus adit
Idam properante pede chorus («resuena el tímpano ligero, crepitan los
címbalos huecos y el coro acude raudo con pie apresurado hacia el ver-
doso Ida», Catull. 63.29-30)
(3) non tibi sunt tristes curae nec luctus, Osiri, / sed chorus et cantus et leuis
aptus amor («ni las tristes penas son para ti, Osiris, ni tampoco el llanto,
sino la danza, el canto y un idóneo amor pasajero», Tib. 1.7.43-44)
Esta evolución esbozada en los ejemplos (1) a (3) se observa claramente
cuando el sustantivo chorus (ya eventivo) se construye como Objeto de ver-
bos agentivos como duco (textos 4 a 6) dando lugar a un tipo de colocación
léxica (Alonso Ramos 1994-1995: 25-26) muy característica en este campo
y que hace referencia a la actividad concreta de los miembros del coro,
es decir, su danza. Ahora bien, al menos en origen, estas construcciones
no son equivalentes al término griego χορεύω («bailar en corro»), pues
duco mantiene su valor causativo (con el significado preciso de «dirigir el
coro» / «poner en marcha una danza»)3 y constituye el calco semántico de
las expresiones griegas τοῦ χοροῦ ἡγεῖσθαι, προεστάναι o προστατέθαιν
(Naerebout 1997: 279):
(4) agricola et minio subfusus, Bacche, rubenti / Primus inexperta duxit
ab arte choros («y el agricultor, oh Baco, cubierto de minio rojo, fue
el primero en dirigir los coros con talento inexperto», Tib. 2 1.55-56)
(5) exigis ut Priamus natorum a funere ludat, / et Niobe festos ducat ut
3
Sobre la figura del líder del coro en poesía de época augústea véase Curtis (2013: 28-65).
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«B aila r» e n lat ín: exp resio n es fr aseol ó gicas y colocacio nes
orba choros («exiges que Príamo baile en los funerales de sus hijos y
que Níobe, privada de ellos, guíe los coros festivos», Ov. trist. 5.12.7-8)
(6) Gratia cum Nymphis geminisque sororibus audet / ducere nuda choros
(«La Gracia, junto con las Ninfas y sus dos hermanas, se atreve a dirigir
desnuda la danza», Hor. carm. 4.7.5-6).
Si entendemos que una colocación es una expresión semifraseológica
formada por dos unidades léxicas en donde uno de los elementos – colo-
cativo – es escogido de un modo (parcialmente) arbitrario para expresar
un sentido dado y / o un papel sintáctico en función de la elección del otro
– base – (Alonso Ramos 2004: 20), en este caso el término chorus sería la
base y duco el colocativo. Prueba de que es el sustantivo el que elige de
forma restrictiva el verbo con el que asociarse para expresar este predicado
semántico, es el hecho de que, aunque duco es el más recurrente (95,8 %),
en nuestro corpus aparecen al menos otros 11 verbos en combinación con
choros, entre los que se encuentran, con distintos grados de agentividad,
ago, agito, celebro, do, dedo, fero, etc.
Alternativas en la traducción latina de la expresión griega, estas formas
se podrían considerar variaciones diasistemáticas (Corpas 2001: 94) de la
colocación más prototípica (choros ducere), similares al tipo «pegarse/ lle-
varse / darse un susto», sin olvidar que nos encontramos ante textos poéticos,
donde el grado de fijación léxica es mucho menor que en prosa. Es más,
estas construcciones son extensibles a otros sustantivos del campo de la
danza en latín de características similares, como, por ejemplo, cordax (Pe-
tron. 52.8) y chorea (Ov. met. 8.579-582), dos tipos de danza de procedencia
griega que constituyen importantes subgéneros del coro y confirman, a su
vez, la naturaleza eventiva de chorus.
Ahora bien, de todas ellas, la expresión más frecuente es, con todo, la
que figura con el verbo duco y el sustantivo chorus en acusativo plural y,
aunque en las lenguas de corpus la frecuencia no es un criterio definitivo
para determinar esta coocurrencia léxica restringida (Baños, 2012, Jiménez
López, e. p.), su tendencia a la fijación es tal que acaba transformándose
en una construcción con verbo soporte (Mendívil 1999: 89-97) o verbo de
apoyo (Alonso Ramos 2004: 17-31).
Efectivamente, los textos tardíos demuestran que el valor causativo
del verbo se ha ido perdiendo progresivamente hasta que la colocación
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Zoa A lo n so Fe r n á n de z
configura una especie de sinónimo analítico o perifrástico de χορεύω: ya
no es «dirigir la danza» sino, más bien, «bailar en grupo». El verbo duco se
vacía entonces de una parte de su significado léxico y se convierte en un
«verbo soporte» o, mejor, en un «verbo soporte ampliado» si tenemos en
cuenta determinadas consideraciones acerca del valor aspectual del evento
descrito (Miguel 2006: 1291-1297). Este cambio resulta evidente, por
ejemplo, en el texto de Donato (7), donde la expresión presenta ahora un
sujeto plural (saltantes) que difícilmente puede «dirigir» este único chorum:
(7) lusus est natus ab eo fune, quo introductus equus durius in Troiam est
cum conexis manibus fune chorum ducunt saltantes («el baile surgió de
la cuerda con la que fue introducido el caballo de madera en Troya: los
danzantes bailan en corro con las manos unidas por la cuerda», Don.
Ter. Ad. 752)
En definitiva, choros ducere se acaba empleando para designar la práctica
de la danza coral en oposición al genérico salto, deja de hacer referencia a
la actividad del líder en el coro y se convierte en un predicado complejo,
sinónimo de χορεύω. El verbo duco de la colocación es ya, al final de este
proceso, un verbo soporte o, cuando menos, un verbo soporte ampliado.
3 TER PEDE
Algo más compleja es la otra expresión que nos gustaría comentar, una
estructura predicativa que, con ligeras variantes, significa literalmente
«golpear la tierra tres veces con el pie».
Por resumir el proceso, desde el punto de vista de la realidad descrita,
mientras que los textos (8)-(10) se refieren a un tipo de danza religiosa,
vinculada a ceremonias rituales autóctonas de Roma, el texto (11) habla
ya de danza en sentido general:
(8) illic bis pueri die / numen cum teneris uirginibus tuum / laudantes pede
candido / in morem Salium ter quatient humum («allí, dos veces al día,
los chicos y las jóvenes muchachas, darán con su blanco pie tres golpes
en la tierra al modo saliar alabando tu numen», Hor. carm. 4.1.27-28)
(9) inter audacis lupus errat agnos, / spargit agrestis tibi silua frondes, / gaudet
inuisam pepulisse fossor/ ter pede terram («el lobo se pasea entre atrevidos
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«B aila r» e n lat ín: exp resio n es fr aseol ó gicas y colocacio nes
corderos, el bosque agreste esparce para ti su hojarasca y goza el cavador
al golpear tres veces con su pie la odiada tierra», Hor. carm. 3.18.13-16)
(10) dumque, rudem praebente modum tibicine Tusco, / Ludius aequatam
ter pede pulsat humum («mientras, el flautista etrusco ofrece una ruda
melodía y el bailarín golpea con el pie tres veces el suelo allanado», Ov.
ars 1.111-114)
(11) ille meis pacem dat montibus: ecce per illum, / seu cantare iuuat seu ter
pede lenta ferire / gramina, nullus obest («él concede a mis montes la
paz: he aquí que, gracias a él, si yo quisiera cantar o herir tres veces con
mi pie la hierba flexible, nadie me lo impediría», Calp. ecl. 4.127-131)
Como vemos, tanto el verbo (quatient, pepulisse, pulsat, ferire) como el
Objeto (terram, humum, gramina) varían ligeramente de unos textos a otros4.
Por supuesto, si tanto las colocaciones como las locuciones admiten la
presencia de variantes sin que cambie su sentido idiomático (Koike 2001:
31-39), éstas son aún mayores en unos textos poéticos que presentan como
consustancial el principio de la variatio.
Así las cosas, la complejidad de esta estructura radica en determinar
hasta qué punto tiene un sentido composicional, es decir, hasta qué punto
su sentido global y final es deducible a partir de los significados parciales
de cada uno de sus constituyentes (verbo + Objeto + expresión numeral +
ablativo).
De entrada, es difícil imaginar que, sin un conocimiento del contexto
cultural, la expresión «golpear la tierra tres veces con el pie» pueda enten-
derse como sinónima del predicado semántico «bailar», igual que ocurre,
por ejemplo, con la locución española «tomar el pelo», de la que un ex-
tranjero no puede deducir en un primer momento el sentido de «burla».
Ahora bien, el elemento que permanece casi siempre invariable en nuestros
textos (ter pede) revela que, al menos en origen, los latinos tenían una idea
clara de su significado composicional.
Por un comentario de Porfirión al texto (9), que se reproduce en el
ejemplo (12), pensamos que el sintagma ter pede terram pellere podría estar
4
Hay incluso ejemplos muy diversos que, como alterno terram quatiunt pede (Hor carm.
1.4.7) o pedis alterno percussa uerbere terra (Sil. 3.347), reflejan un mínimo grado de fijación lé-
xica, completamente alejado ya de la locución prototípica.
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Zoa A lo n so Fe r n á n de z
relacionado con el verbo latino tripudio («bailar una danza religiosa»), pues
el tempo indicado por el sintagma ter pedem remite al ritmo ternario que da
base a los pasos de este baile (Ernout-Meillet [1932] 2001: 703). Más bien,
los latinos entenderían la etimología de tripudio a partir de esta expresión
semifraseológica, una percepción que pone de manifiesto que sí se puede
deducir el significado del sintagma a partir de sus constituyentes:
(12) ter pede terram: significat autem agrestes, cum festo Fauni feriati [in-]
ludant, in terra tripudiare («tres veces la tierra con su pie: significa que
los campesinos juegan alegres el día de Fauno, que bailan sobre la tierra»,
Porph. Hor. carm. 3.18.16)
Al mismo tiempo, esta conciencia etimológica de tripudio como ter-
pede pudo muy bien facilitar la conversión del sintagma en la expresión
analítica de tripudiare. La idea de esta evolución se vería reforzada porque
tanto el verbo (tripudio) como la construcción más compleja (ter pede terram
pulsare…) sufren un proceso similar por el cual pasan de designar danzas
rituales a denominar cualquier tipo de danza en general, como sinónimo
de los más prototípicos salto y saltatio (Alonso 2011: 125). En casos como
el de Calpurnio (11), por ejemplo, no se habla ya de un tripudium, de una
«danza ritual» de ritmo ternario, sino de una danza no especificada y, por
más que se trate de una variatio poética, su sentido genérico de «bailar» no
es deducible de la suma composicional de cada uno de los constituyentes
de ter pede ferire gramina.
En resumen, a pesar de la dificultad de analizar este tipo de estructuras
complejas, cabe pensar que estamos ante una expresión fraseológica a medio
camino entre las «colocaciones léxicas complejas» (Corpas 2001: 91) y los
frasemas completos (del tipo «dar con un canto en los dientes»), es decir,
una locución con un bajo grado de fijación que, sobre todo en los textos
poéticos, pone de manifiesto la existencia de un proceso gradual en cuanto
a las restricciones léxicas (Koike 2001: 34).
4 Conclusión
Las dos expresiones que acabamos de analizar (choros ducere y ter pede te-
rram / humum pellere / pulsare) constituyen las respectivas variantes poéticas
de dos predicados que en la prosa resultan algo más restringidos (salto y
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Actas Rioja [Link] 729 30/3/15 16:07
«B aila r» e n lat ín: exp resio n es fr aseol ó gicas y colocacio nes
tripudio). Ambas presentan un menor grado de fijación léxica del que sería
de esperar, una característica que se explica precisamente por su significa-
tiva productividad en el género poético.
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730 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 723-730
Actas Rioja [Link] 730 30/3/15 16:07
USOS YUSIVOS DEL SUBJUNTIVO LATINO:
ALGUNOS EJEMPLOS DE TERENCIO
O lga Á lva rez Huerta
Universidad de Oviedo
davolga@[Link]
Resumen — En este estudio se analizan los usos del subjuntivo con valor de impera-
tivo en Terencio. El trabajo concluye que imperativo y subjuntivo tienen el mismo
significado, pero no son intercambiables.
Palabras clave — Sintaxis, Subjuntivo, Imperativo
JUSSIVE USES OF THE SUBJUNCTIVE IN LATIN:
SOME EXAMPLES FROM TERENCE
Abstract — This study analyzes the uses of the subjunctive mood instead of the im-
perative in Terence. The paper concludes that imperative and subjunctive have the
same meaning, but are not interchangeable.
Keywords — Syntax, Subjunctive, Imperative
El subjuntivo latino, heredero de los valores desiderativos o exhor-
tativos del optativo indoeuropeo, tiene en latín usos muy semejantes a los
del imperativo. Los gramáticos antiguos nos hablan de valores distintos
en unas formas y en otras: el subjuntivo exhorta o aconseja, mientras que
el imperativo ordena (1):
(1) ne facias, ne scribas. sed interest inter hoc et illud quod diximus ne fac,
quod hoc imperamus, superius suademus («ne facias, ne scribas. La dife-
rencia entre esto y aquello que antes comentamos, ne fac, es que esto lo
ordenamos y aquello lo aconsejamos», G. L. 1.228.13)
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 731-740
Actas Rioja [Link] 731 30/3/15 16:07
U sos yusi vos del subjun ti vo latin o
Sin embargo, ya los propios gramáticos latinos citan casos en que el
imperativo no se emplea para dar una orden, sino un ruego (2):
(2) (imperatiuus) solemus tamen non solum imperantes, sed etiam orantes
saepissime eo uti, ut: Musa, mihi causas memora, Virgilius in I («pero
el imperativo solemos usarlo no solo cuando ordenamos, sino también
muy a menudo cuando rogamos, como en…», G.L. 2.424.3)
E, inversamente, contextos en que aparece un subjuntivo donde se
esperaría un imperativo (3):
(3) alios modos pro aliis inuenimus … imperativa pro optatiuis, et contra
optatiua … pro imperatiuis, ut Terentius in Eunucho: nihil tibi quic-
quam credo. Desinas («hallamos unos modos por otros: imperativos por
optativos y, al contrario, optativos por imperativos, como Terencio en
Eunuco: no te creo nada. Déjalo», G. L. 3.228.24)
El subjuntivo desinas de Eunuco 884, coinciden en considerarlo con el
valor de imperativo, no sólo Prisciano (3), sino también Donato en su
comentario a las obras de Terencio (4):
(4) desinas pro eo quod est «desine», aut deest «fac» ut sit: fac desinas («desi-
nas por desine, o falta fac, de manera que sea fac desinas», Don. Ter. Eu.
884, cf. Wessner).
Analicemos más en profundidad ese texto de Terencio1 para ver cuáles
son las causas que propician la aparición del subjuntivo por el imperativo.
El subjuntivo desinas aparece en sólo cuatro ocasiones en Terencio, las
citadas en (5):
(5) a Sy. potin ut desinas? («Si. ¿Serás capaz de dejarlo?», Ter. Ad. 539)
b Pa. quid rei est? Ba. tua quod nil refert percontari desinas («Pa. ¿Qué
pasa? Bá. Lo que no te importa. Deja de preguntar», Ter. Hec. 810)
c Ge. evenit senibus ambobus simul iter illi in Lemnum ut esset, nostro
in Ciliciam ad hospitem antiquom. is senem per epistulas pellexit
1
Seguimos la edición de Kauer, Lindsay & Skutsch (1957); las traducciones son de Fon-
tana Elboj (2008).
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O lga Á lvar e z Hue rta
modo non montis auri pollicens. Da. quoi tanta erat res et supererat?
Ge. desinas: sic est ingenium («Ge. Resulta que los dos viejos tuvie-
ron que salir de viaje al mismo tiempo: Cremes, a Lemnos; y el nues-
tro a Cilicia, a casa de un antiguo huésped, que con unas cartas atrajo
al viejo prometiéndole poco menos que montañas de oro. Da. ¿A un
hombre con tanta y tan sobrada hacienda? Ge. Déjalo; así es él», Ter.
Ph. 69)
d Py. tum pol tibi ab istoc, era, cauendum intellego. Ch. non ausim.
Py. nil tibi quicquam credo. Th. desinas («Pi. ¡Entonces, por Pólux,
me parece, señora, que tienes que cuidarte de este tipo! Qué. No me
atrevería a… Pi. De ti no me fío nada de nada. Ta. (Dirigiéndose a
Pitíade.) Déjalo ya», Ter. Eu. 884)
De los 4 empleos de desinas, todos ellos yusivos, sólo en el último, (5d)
consideran los gramáticos antiguos que se habría esperado un imperativo.
Los tres primeros usos de desinas tienen en común el hecho de no aparecer
solos, sino con otros verbos con los que ese subjuntivo contrae relaciones
semánticas y sintácticas de diverso grado.
En (5a) desinas es sintáctica y semánticamente subordinado a otro verbo,
e introducido por la conjunción subordinante ut.
En (5b), en cambio no hay subordinación de la oración de desinas respecto
de la oración de refert, sino que es más bien al contrario: es ésta la subordi-
nada a aquélla. Ahora bien, la aparición del subjuntivo desinas en segundo
lugar, sí se ajusta a sus condiciones de empleo según los gramáticos latinos:
el que esté en relación o se refiera a otro verbo (6), y el de no aparecer en
primero, sino en segundo lugar (7), según el propio término «subjuntivo»
indica (8):
(6) quartus est subiunctiuus, qui eget non modo adverbio uel coniunctione,
uerum etiam altero uerbo, ut perfectum significet sensum («el cuarto es
el subjuntivo que precisa no sólo de adverbio o conjunción, sino también
de otro verbo para tener sentido pleno», G. L. 2.424.12)
(7) uerba subiunctiua, quae magis ab ordinatione nomen acceperunt quam
a demonstratione, quomodo imperativa, optatiua («verbos subjuntivos,
que reciben ese nombre más por el orden que ocupan que por lo que
expresan, como ocurre con los imperativos y optativos», G. L. 3.112.6)
(8) Sunt igitur uocales praepositiuae aliis uocalibus subsequentibus in eisdem
syllabis a e o, subiunctiuae e u, ut ae au eu oe («son vocales prepositivas
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U sos yusi vos del subjun ti vo latin o
seguidas por vocales en una misma sílaba las vocales a e y o; son subjun-
tivas e y u. Así: ae, au, eu y oe», G. L. 2.37.8)
En efecto, en (5b) parece determinante el orden de aparición, pues en
una oración muy semejante, (9), si el verbo desino aparece en primer lugar
lo hace en imperativo:
(9) Ch. ohe iam desine deos, uxor, gratulando obtundere tuam esse inuen-
tam gnatam («Cr.¡Oye, mujer, deja ya de machacar a los dioses con tus
agradecimientos por haber encontrado a tu hija!», Ter. Hau. 879)
Un comportamiento paralelo al de Terencio entre imperativo y subjun-
tivo habíamos observado en nuestro estudio sobre el modo subjuntivo en
Plauto (Álvarez Huerta 2002: 9), en textos como los de (10), en que aparece
la locución gerere morem:
(10) a Ph. (…) iam aderit tempus quom sese etiam ipse oderit. morem geras
(«Pronto llegará el día en que sea él quien se haga la contra a sí mismo.
Llévale la corriente»; «Bientôt viendra le moment où il s’en dégoûtera
tout le premier. Un peu d’indulgence», Pl. Bac. 416)
b Da. Ego hercle uero clamo. Tr. Ah, gere morem mihi («Us. Maldi-
ción, me da la gana de gritar. Tr. ¡Ah, hazme ahora un favor!», «Et
moi, morbleu, je veux crier. Oh! aie un peu de complaisance pour
moi», Pl. Mos. 577)
En los textos de (10) hemos incorporado la traducción francesa de Ernout
(1962), que muestra que los pasajes en indicativo y en imperativo son más
semejantes entre sí de lo que pudiera parecer a partir de la traducción es-
pañola2. Los textos de (10) nos obligan a plantear la cuestión de las posibles
diferencias semánticas entre el imperativo y el subjuntivo, pues un autor
como Smith (1999: 49) afirma a propósito de (10a) que el subjuntivo apa-
rece por tratarse de una orden deferente. No vemos las razones que tiene
Smith para hablar de orden deferente en (10a). Desde luego, la cuestión
es muy difícil ante unos textos de los que no conservamos la entonación.
Pero la mayoría de los estudiosos actuales, como Mellet (1994: 180), Calboli
2
Citamos el texto latino por la edición de Lindsay (1904) y la traducción al español de
González Haba (1992).
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O lga Á lvar e z Hue rta
(1966: 270), o Touratier (1994: 134), coinciden en afirmar que imperativo
y subjuntivo tienen el mismo valor; el propio Smith (1999: 50) reconoce
que el subjuntivo de segunda persona puede expresar una orden firme.
Hay algunos hechos objetivos que indican que son sinónimos: el impe-
rativo puede aparecer atenuado por expresiones de cortesía3, como sis:
(11) etiam intro duce, si vis, vel gregem venalium, («carga también adentro,
si te parece bien, con un ejército de esclavos», Pl. Aul. 452)
Y, a la inversa, el subjuntivo puede contener mensajes muy fuertes, en
los que no cabe imaginar ninguna idea de atenuación, como en (12a). Ese
mensaje se profiere normalmente en imperativo, como en (12b):
(12) a easque in maxumam malam crucem («y vete al cuerno», Pl. Cas. 610)
b i in malam crucem («Vete a hacer puñetas», Pl. Cas. 977)
Creo que los textos de (12) prueban la sinonimia de ambos modos. Pero
lo más importante para probar la sinonimia sería, en palabras de Pinkster
(1995: 259), «la aparición del imperativo y del subjuntivo en una unidad
textual». Pues bien, en un texto como (13a) podríamos tener imperativo
y subjuntivo de segunda persona coordinados, si se admite, con Lindsay
y Ernout, la conjetura geras de Seyffert en lugar de gerat de los códices. En
(13b) están coordinados sólo imperativos:
(13) a bene ambula, bene rem geras («Hala, mucho éxito», Pl. Mil. 936)
b ualete, bene rem gerite et uincite («Que lo paséis bien, mucho éxito y
que consigáis la victoria», Pl. Cas. 87)
Para no fundar la explicación en una conjetura, por plausible que sea,
volvamos al análisis de los textos de (12), en concreto, al análisis del sub-
juntivo yusivo de (12a) frente al imperativo de (12b). Como lo que hemos
de explicar es el subjuntivo, nos centraremos en (12a) que repetimos como
(14) añadiendo su contexto inmediato:
3
Pinkster, por el contrario (1995:260), considera que el hecho de que el imperativo pueda
construirse con estas expresiones podría indicar en ese modo una mayor fuerza. Yo no lo
creo así, pues también el subjuntivo puede aparecer atenuado, como en (5a).
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U sos yusi vos del subjun ti vo latin o
(14) Ly. Quid nunc? missurusne es ad me uxorem tuam? Al. ducas easque
in maxumam malam crucem cum hac, cum istac, cumque amica etiam
tua («Li. A ver, ¿dejas ir a tu mujer a casa o no? Al. Llévatela y vete
al cuerno, con ella, con la tuya, y con tu dichosa amiga», Pl. Cas. 610)
Creemos que el subjuntivo cumple también en este caso a la condición
exigida según los gramáticos para el empleo de todo subjuntivo: la de ir
referido a otro verbo. Pero esta relación de interdependencia puede ser de
distinto grado y en distinto sentido. Puede ser de subordinación semántica
y sintáctica del subjuntivo respecto de ese otro verbo, como veíamos en
(5a) con el subjuntivo en segundo lugar. Pero a veces la relación del sub-
juntivo con ese otro verbo es mucho más laxa, es una relación de mera
referencia (15):
(15) Ast. Amabo, sine me ire, era quo iussit. Din. Eas («Ast. Déjame, por
favor, ir a donde me ha mandado el ama. Din. Ve en buena hora», Pl.
Truc. 129)
Pues bien, yo creo que a ese tipo de subjuntivo de (15) debe de adscri-
birse el de (14). También creo que es del mismo tipo el de Terencio (5b):
en los tres casos el subjuntivo remite a un verbo que le precede, al que no
está subordinado sintácticamente, pero con el que tiene una cierta relación
semántica.
Pasemos ahora a analizar el texto de (5c). Es importante insistir en que, al
igual que (5a) y (5b) no es un caso que los gramáticos hayan considerado de
subjuntivo por imperativo. ¿Qué es lo que puede condicionar la presencia
del subjuntivo?. En mi opinión, la relación semántica que cabe establecer
entre el subjuntivo y el verbo que lo sigue. En (5c) tendríamos un empleo
semejante al de (16): el subjuntivo marcaría que hay una relación semán-
tica de interdependencia, una unión. Nótese que el término subjuntivo
conlleva en sí la idea de unión, y que los gramáticos latinos se refieren a él
muy frecuentemente también como coniunctiuum, término que explican
afirmando que se emplea el subjuntivo para añadir o sobreentender o su-
gerir algo, como se desprende del texto de Servio citado en (17):
(16) Lib. Taceas, me spectes («Lí. Calla, ya verás», Pl. As. 680)
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O lga Á lvar e z Hue rta
(17) quando coniunctiuus modus est, necesse est aliquid iungi aut subaudiri
(«cuando aparece el modo subjuntivo es necesario que se añada o se so-
breentienda algo», Ser. A. 2,455 Cf. Thilo & Hagen 1986)
¿Y qué es lo que se añade o se sobreentiende en (5c)? Que la razón para
proferir desinas está en la constatación que se hace a continuación sobre el
carácter de alguien. El editor también establece esa dependencia de uno
y otro verbo, a juzgar por cómo puntúa el texto. Lo mismo cabe decir
de (16), donde puede verse una relación de causalidad: sólo si se calla el
interlocutor podrá prestar toda la atención requerida.
En los casos de (5) vistos hasta ahora hemos constatado que se cumplía
que el subjuntivo tenía cierta relación semántica con un verbo anterior o
posterior a él. A veces, incluso, resulta difícil discernir si ocurre una o cosa
o la otra, o las dos. Como ejemplo de ello, véase el texto de (18), del que
damos sólo la traducción francesa pues en la española hay una laguna:
(18) Phil. Perii. Tr. Habe bonum animum (…) Phil. Nullus sum. Tr.
Taceas: ego qui istaec sedem meditabor tibi («Phil. Je suis perdu! Tra.
Aie bon espoir. Phil. Je suis mort!. Tra. Tais-toi donc; je t’inventerai
bien quelque chose pour apaiser l’orage», Pl. Mos. 387)
Como se ve por la traducción de Ernout, éste establece una relación de
causalidad de taceas con lo anterior. Pero la puntuación parece sugerir que
también es posible establecerla con lo posterior.
Veamos ya, para concluir, el último de los usos de desinas en Terencio, el
único en que, en opinión de los gramáticos, el subjuntivo aparece por un
imperativo. Es el (5d) que repetimos como (19) en un contexto más amplio:
(19) Py. tum pol tibi ab istoc, era, cauendum intellego. Ch. non ausim. Py.
nil tibi quicquam credo. Th. desinas. Ch. nunc ego te in hac re mi oro
ut adiutrix sis… («Pi. ¡Entonces, por Pólux, me parece, señora, que
tienes que cuidarte de este tipo! Qué. No me atrevería a… Pi. De ti
no me fío nada de nada. Ta. (Dirigiéndose a Pitíade) Déjalo ya. Qué.
(Dirigiéndose a Taide) Ahora te suplico que me ayudes en este trance»,
Ter. Eu. 884)
La razón por la que Donato y Prisciano nos dicen que debería aparecer
un imperativo en el texto de Terencio de (19) podría ser el que aparezca
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U sos yusi vos del subjun ti vo latin o
solo, sin hacer referencia a otro verbo. Pensamos así porque los gramáticos
nos dicen repetidamente que el subjuntivo necesita de otro verbo para
tener sentido, como leemos en (20):
(20) subiunctiuus, qui eget non modo aduerbio uel coniunctione, uerum
etiam altero uerbo, ut perfectum significet sensum («el subjuntivo, que
precisa no sólo de adverbio o conjunción, sino también de otro verbo
para tener sentido completo», G. L. 2.424.12).
El problema que el subjuntivo solo de (19) plantea se resolvería si se
acepta la lectura de varios de los manuscritos antiguos de Terencio, entre
ellos el más antiguo conservado, de entre los siglos IV y V, en que desinas
no aparece como atribuido a Taide, sino que es continuación del discurso
de la esclava Pitíade. Es decir, seis de los manuscritos no contienen la
inicial del nombre de la cortesana Taide, antes del subjuntivo desinas. El
texto de Terencio quedaría en ese caso como se indica en (21a). Desde el
punto de vista interno al texto consideramos esa lectura preferible, porque
siendo posible, pues no alteraría en lo sustancial el carácter de la escena,
reduciría el subjuntivo desinas a un subjuntivo yusivo «normal», en todo
equiparable al del ejemplo de Plauto citado en (21b). Además, el empleo
del verbo desino para interrumpir el discurso inmediatamente anterior de
otro interlocutor tiene paralelos en Terencio, como el citado en (21c):
(21) a Ch. non ausim. Py. nil tibi quicquam credo. desinas («Qué. No
me atrevería a… Pi. De ti no me fío nada de nada. Déjalo ya»,
Ter. Eu. 884)
b Ph. dimidium auri datur: accipias («Fi. se te devuelve la mitad del
dinero, acéptalo», Pl. Bac. 1189)
c Pa. tum de puero, Dave… Da. ah desine! solus est quem diligant di
(«Pán. Además, Davo, el crío… Da. ¡Ah, Déjalo estar! Es el único al
que aman los dioses», Ter. An. 972)
Este trabajo confirma que el subjuntivo yusivo y el imperativo vehi-
culan el mismo tipo de mensaje impresivo, pero prueba también que no
son intercambiables en todo contexto impresivo: el subjuntivo tiene unas
condiciones de aparición más estrictas que se concretan en que está ligado
semánticamente a otro verbo que normalmente lo precede, aunque también
puede seguirlo.
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Actas Rioja [Link] 738 30/3/15 16:07
O lga Á lvar e z Hue rta
REFERENCIAS bibliográficas
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LA CONSTRUCCIÓN ACCUSO QUOD
EN LATÍN CLÁSICO: ANÁLISIS FUNCIONAL
Juan Ca rlos Berdasco Valle
IES Astorga
jcberdasco@[Link]
Resumen — La conjunción quod tiene un papel relevante en la subordinación latina
por su productividad, y, además, por su ambivalencia funcional. Dejando de lado su
papel como relativo, la gramática tradicional distingue dos valores de esta conjun-
ción en latín clásico: adverbial causal y completivo, considerando como este último
el dependiente de los llamados verba affectum entre los que figura el verbo accuso. Pues
bien, siguiendo los principios teóricos de la gramática funcional de Dik y aplicando
unos criterios funcionales objetivos, en este trabajo se pretende demostrar que esas
oraciones introducidas por quod que tan frecuentemente complementan al verbo ac-
cuso son, al menos en latín clásico, satélites, es decir, complementos no obligatorios,
tradicionalmente llamados circunstanciales, con función semántica de causa.
Palabras clave — función, sintaxis, subordinación
THE CONSTRUCTION ACCUSO QUOD IN CLASSICAL
LATIN: A FUNCTIONAL ANALYSIS
Abstract — The conjunction quod plays an important role in Latin subordination for
two reasons: its frequent presence and, secondly, its functional ambivalence. Leaving
aside its role in relative clauses, traditional grammar distinguishes two values of quod
in classical Latin, causal and completive, considering the latter to be dependent on
the so-called verba affectum within which the verb accuso appears. Therefore, follow-
ing Dik’s theoretical principles of functional grammar and applying some objective
functional criteria, this paper tries to show that the quod sentences which so frequently
complement the verb accuso are, at least in classical Latin, satellites, which is to say,
optional complements, traditionally called ‘circumstantial’, and serve as a semantic
function of cause.
Keywords — function, syntax, subordination
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L a co n st r ucci ón accuso quod e n lat í n clásico
En el ámbito de la subordinación latina tiene especial relevan-
cia la conjunción quod por dos razones: primero, por su productividad y,
en segundo lugar, por su ambivalencia funcional. En efecto, dejando de
lado su papel como relativo, las sintaxis latinas1 tradicionales distinguen
dos valores de la conjunción quod en latín clásico: completivo y adverbial
causal. Entre los empleos completivos de quod señalan el dependiente de
los llamados verba affectum, entre los que incluyen al verbo accuso, opinión
compartida también por otros autores2.
Pues bien, el objetivo de este trabajo es precisamente determinar si esas
oraciones introducidas por quod dependientes del verbo accuso son real-
mente oraciones completivas o si por el contrario son oraciones adverbiales
causales.
Nuestro estudio se centra en el análisis de los datos de Nepote, Livio y
Cicerón; un corpus lo suficientemente amplio como para que las conclu-
siones puedan considerarse representativas de esta sincronía.
Como método de análisis adoptaremos un punto de vista funcio-
nal, siguiendo los principios teóricos de la gramática funcional de Dik,
aplicados al latín por Touratier y Pinkster. Entre estos principios tiene
especial relevancia, en primer lugar, la consideración de la oración como
una relación de dependencia entre un predicado o verbo y unos constitu-
yentes, de los cuales, unos, los argumentos, son obligatorios, requeridos
por las valencias del verbo, y otros, los satélites, opcionales, no exigidos
por dichas valencias y, por tanto, simples ampliaciones; y, en segundo, la
diferenciación entre funciones sintácticas y semánticas, funciones distintas
y, por tanto, compatibles entre sí, desempeñadas tanto por los argumentos
como por los satélites.
A la luz de los datos ofrecidos por el corpus analizado, el verbo accuso
pertenece al grupo de verbos que Pinkster3 llama three place predicates, es
decir, verbos de tres posiciones argumentales. Con estos verbos siempre es
posible la pasivización y, dado que la pasiva reduce la valencia del verbo,
en pasiva presentará una estructura bivalente, pues el tradicionalmente
mal llamado complemento agente no es un complemento obligatorio de
1
Cf. Ernout & Thomas (1993: 297); Szantyr (1965: 579).
2
Cf. Baños (1990: 341-342); Touratier (1994: 586); Roca Alamá (2005: 441).
3
Cf. Pinkster (1995: 29).
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J ua n C a r los B er dasco Valle
la pasiva. En efecto, la distribución sintáctica más frecuente de este verbo
en la época clásica es la siguiente:
argumento 1 argumento 2 argumento 3
acusador acusado acusación
accusare
[+humano] [+humano] [−humano]
acusado acusación
accusari —
[+humano] [−humano]
El tercer / segundo argumento, que expresa la función semántica de
relación o de referencia indicando el contenido de la acusación, presenta
principalmente dos realizaciones sintácticas en distribución complemen-
taria: genitivo:
(1) Numquam enim tam Caelius amens fuisset ut ambitus alterum accu-
saret. (Cic. Cael. 7.16)
(2) Fuere qui hoc die regem temeritatis, consulem segnitiae accusarent.
(Liv. 31.38).
y sintagma preposicional de + ablativo:
(3) Accusavi de pecuniis repetundis. (Cic. Rab. Post. 4. 9).
(4) Nam quid ego de aedili ipso loquar, qui etiam diem dixit et accusavit
de vi Milonem ?. (Cic. Sest. 44).
La equivalencia funcional entre ambas formas de complementación
viene avalada, además de por la conmutación o variatio, por el criterio de la
coordinación, pues compartimos con el prof. Suárez Martínez4 la opinión
de que quam es un conector:
(5) Cum primum illi ipsi debuerint potius accusari de pecuniis repetundis
quam ambitus. (Cic. Cluen. 41.114).
4
Cf. Suárez Martínez (2002: 229ss.)
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L a co n st r ucci ón accuso quod e n lat í n clásico
La función sintáctica de este argumento es la de suplemento5, comple-
mento en palabras de Pinkster6, término con el que el autor holandés se
refiere a argumentos de este tipo que no pueden considerarse objeto ni
objeto indirecto y que además son compatibles con la voz pasiva.
Ocasionalmente el tercer argumento puede aparecer representado
también por un término concordante con el segundo que desempeña la
función sintáctica de predicativo, construcción que adquirirá un notable
desarrollo en latín tardío7:
(6) Num quam tu illum accusavisti ut hostem, sed ut amicum officio parum
functum. (Cic. Deiot. 3)
Llegados a este punto hay que hacer referencia a un hecho lingüístico
bastante frecuente en latín: la omisión de los complementos obligatorios
del verbo. En efecto, cuanto más amplia es la información requerida por
un verbo, más fácil es la omisión de alguno de sus argumentos, omisibles
cuando su contenido es fácilmente recuperable del contexto o cuando está
focalizado.
Pues bien, hechas estas puntualizaciones previas, pasaremos al objetivo
último de estas páginas que no es otro que la caracterización funcional de
las oraciones de quod que frecuentemente complementan a este verbo en la
época clásica, oraciones que la gramática tradicional considera completivas
y, por tanto, funcionalmente equivalentes a ese sintagma en genitivo o al
sintagma preposicional de + ablativo:
(7) Ac si quis est talis… qui …., me vehementer accuset quod tam capitalem
hostem non comprehenderim potius quam emiserim, non est ista mea
culpa, Quirites, sed temporum. (Cic. Cat. 2.2).
(8) Accusat eos quod eius modi de se sermones habuerint. (Cic. Verr. 2.5.39).
(9) Lacedaemonii legatos Athenas miserunt, qui eum absentem accusarent,
5
Este término fue acuñado por Alarcos para designar a un complemento verbal obliga-
torio de carácter sustantivo, funcionalmente similar al complemento directo y compatible
con él. Cf. Alarcos (1984: 156 ss.)
6
Cf. Pinkster (1995: 17).
7
Cf. Roca Alamá (2003: 177 ss.).
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quod societatem cum rege Perse ad Graeciam opprimendam fecisset.
(Nep. Them. 8.2).
(10) Consules plebem apud senatum accusabant, quod et iuniores non res-
ponderent. (Liv. 43.14 )
En este mismo sentido y siguiendo los planteamientos de la gramática
funcional, algunos autores8 consideran estas oraciones como argumentos
con función semántica de causa.
Para determinar la función sintáctica y semántica de estas oraciones,
aplicaremos los siguientes criterios funcionales objetivos cuya validez ya
ha quedado de manifiesto en otros trabajos similares:
1. La coordinación-yuxtaposición.
2. La conmutación o variatio.
3. La correlación.
4. La interrogación parcial.
Según el criterio de la coordinación-yuxtaposición, si dos complementos
que determinan a un mismo verbo aparecen yuxtapuestos, entendida la
yuxtaposición como la coexistencia en la misma oración de términos entre
los que no existe relación de independencia ni dependencia, desempeña-
rán funciones semánticas y sintácticas distintas, pues una misma función
no puede ser expresada más de una vez en la misma oración salvo que los
términos que la desempeñan vayan en relación de coordinación, relación
que sí implica identidad funcional, o en aposición:
(11) Accusatus ergo est proditionis, quod… a rege corruptus infectis rebus
discessisset. (Nep. Milt. 7.5).
(12) Nemo umquam est de civitate accusatus, quod aut populus fundus
factus non esset aut quod foedere civitatis mutandae ius impediretur.
(Cic. Balb. 23).
(13) Num quam tu illum accusavisti ut hostem, sed ut amicum officio parum
8
Cf. Roca Alamá (2005: 441).
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L a co n st r ucci ón accuso quod e n lat í n clásico
functum, quod propensior in Cn. Pompeii amicitiam fuisset quam tuam.
(Cic. Deiot. 3.8).
Pues bien, de acuerdo con este criterio, la yuxtaposición entre el tercer
argumento y la oración de quod demuestra la no identidad semántica ni
sintáctica entre ellos. El tercer argumento desempeña las funciones sintác-
ticas de suplemento y predicativo con una función semántica de referencia
mientras que la oración de quod es una mera ampliación, un satélite, con
función semántica de causa9.
El criterio de la conmutación por otras formas de complementación
nominal (propter + Ac) u oracional (quia, cur) que son adjuntos causales, avala
también la interpretación como satélites causales:
(14) Fecit etiam nuper homo clarissimus, Cn. Domitius, qui M. Silanum,
consularem hominem, accusavit propter Aegritomari Transalpini hos-
pitis iniurias. (Cic. Verr. 2.2.118).
(15) Sin, quia gratiosi sint, accusandos putas… (Cic. Planc. 19).
(16) Quod me saepe accusas cur hunc meum casum tam graviter feram, debes
ignoscere… (Cic. Att. 3.13).
(17) Qua in re primum illud reprehendo et accuso cur in re tam vetere, tam
usitata quicquam novi feceris. (Cic. Verr. 2.3.7).
En efecto, si la función semántica y sintáctica de la oración de quod fuese
distinta, serían posibles ejemplos de yuxtaposición entre estas formas de
complementación y la oración de quod, ejemplos que, sin embargo, no se
documentan en el corpus analizado.
El criterio de la correlación también corrobora que estas oraciones de
quod son satélites con función semántica de causa:
(18) Nec vero sese ipsi accusarent ob eam causam, quod se male suis rebus
consuluisse dicerent (Cic. Fin. 5.10).
9
El «principio de transparencia» determina que en una oración cada función semántica
tiene su propia marca formal.
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J ua n C a r los B er dasco Valle
(19) Bis ad te scripsi me purgans diligenter, te leviter accusans in eo, quod
de me cito credidisses. (Cic. Fam. 3.11).
Frente a quia, conjunción unívocamente causal, el valor semántico
de quod es mucho más difuso, lo que justifica el empleo de estos corre-
lativos, elementos o segmentos de naturaleza adverbial que constituyen
una focalización de la causa, explicitada luego en la oración de quod, que
sintácticamente es un satélite igual que el elemento correlativo. Además,
estos mismos esquemas correlativos se encuentran con otros verbos donde
la oración de quod es sin ningún género de duda un satélite causal:
(20) Aristides… nonne ob eam causam expulsus est patria, quod praeter
modum iustus esset ?. (Cic. Tusc. 5.105).
(21) In eo me reprehendisti, quod nimium multos defenderem. (Cic. Planc. 84).
Por último, el criterio de la interrogación parcial resulta también de-
terminante para la caracterización funcional de la oración de quod, pues
el elemento interrogativo presupone la función semántica y sintáctica del
constituyente:
(22) Cum ab eo quaereretur quid tamen accusaturus esset eum…, aiunt ho-
minem… respondisse: «quod non totum telum in corpore recepisset».
(Cic. Ros. Am. 12.33).
En efecto, la respuesta a un término interrogativo de naturaleza causal
– el elemento adverbial quid –, será siempre un elemento funcionalmente
equivalente; en este caso concreto, un segmento de naturaleza adverbial
que lógicamente desempeñará la misma función semántica y sintáctica que
el término interrogativo. Por tanto, la oración de quod será un satélite con
función semántica de causa. Además, en el mismo pasaje, como ejemplo de
variatio, aparece en idéntico contexto sintáctico también quia, conjunción
exclusivamente introductora de satélites casuales en latín clásico10:
(23) Acusatis Sex. Roscium. Quid ita ? Quia de manibus vestris effugit, quia
se occidi passus non est. (Cic. Ros. Am. 12. 34).
10
Cf. Baños (1991: 106).
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Actas Rioja [Link] 747 30/3/15 16:07
L a co n st r ucci ón accuso quod e n lat í n clásico
Todos estos criterios demuestran, a nuestro juicio, que estas oraciones
son oraciones adverbiales causales, es decir, satélites adjuntos con función
semántica de causa
Estas oraciones, igual que las completivas, pertenecen al tipo sintáctico
que Moralejo11, siguiendo a los lingüistas alemanes, denomina «interna-
mente dependientes», como lo demuestran los empleos indirectos del
reflexivo se y del posesivo suus, lo que explica el subjuntivo de naturaleza
discursiva, el llamado subjuntivo oblicuo, y que, por tanto, sigan las reglas
de la consecutio temporum igual que las completivas. El hecho de que vayan
introducidas preferentemente por quod y no por quia se debe a que accuso
es un verbo factivo, es decir, un verbo cuya complementación oracional
expresa una información que el hablante considera verdadera, factividad
que caracteriza también a quod, aspecto este que condiciona su presencia.
Como conclusión, podemos señalar que frente a la tradicional interpre-
tación completiva, basada en la mayoría de los casos en criterios subjetivos
como la traducción (acusar de que = porque) y no en consideraciones
estrictamente sintácticas, estos criterios funcionales objetivos parecen de-
mostrar que estas oraciones introducidas por quod dependientes del verbo
accuso son satélites, es decir, complementos no obligatorios, con función
semántica de causa, al menos en latín clásico. El hecho de que no siempre
se actualice en el verbo la casilla del tercer / segundo argumento, que ade-
más es el más inespecífico léxicamente, por poder inferirse del contexto
o por estar focalizado, ha llevado a considerar completivas estas oraciones
debido a la afinidad semántica entre las nociones de causa y referencia
(motivo / delito)12, nociones no siempre fáciles de disociar, aunque no por
ello idénticas, como lo demuestra su compatibilidad en la misma oración
o la posibilidad de introducir siempre ese tercer / segundo constituyente
obligatorio en los ejemplos en los que no aparece para expresar de forma
concreta motivo de la acusación.
referencias bibliográficas
Alarcos Llorach, E. (1984) Estudios de gramática funcional del español, Gredos, Madrid.
11
Cf. Moralejo (1999: 136ss).
12
Baños habla de «inferencia pragmática». Cf. Baños (2009: 552).
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Actas Rioja [Link] 748 30/3/15 16:07
J ua n C a r los B er dasco Valle
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Actas Rioja [Link] 749 30/3/15 16:07
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EL ESTUDIO DE LA COMPLEMENTACIÓN
DE LOS VERBOS JUDICIALES EN LATÍN:
APUNTES A LA HISTORIA LINGÜÍSTICA
Juan Fran cisco F raile Vicen te
Universidad de Zaragoza
juanfranciscofv@[Link]
Resumen — A lo largo de la historia del estudio de la lengua latina, el apartado dedicado
a la complementación de los verbos judiciales no ha ocupado un espacio destacado,
pero sí ha estado presente en los diferentes momentos de la indagación lingüística,
a través de diversos autores, corrientes y escuelas. En el presente artículo se trata de
ofrecer una sucinta aproximación a la historia de la investigación en torno a este
aspecto, buscando su presencia en tres momentos diferenciados de la investigación:
en la Antigüedad, en la Edad Media y en el Renacimiento. Se ha procurado ceñir la
ejemplificación de estos momentos a unos pocos autores cuyas palabras son ilustra-
tivas por sí solas de la evolución de una línea de estudio que hoy día sigue abierta.
Palabras clave — verbos judiciales, latín, genitivo, Prisciano, Villadei, Nebrija
THE STUDY OF THE COMPLEMENTATION
OF JUDICIAL VERBS IN LATIN:
SOME NOTES ON LINGUISTIC HISTORY
Abstract — Throughout the history of the study of Latin, the complementation of
judicial verbs in Latin has not been a prominent topic of interest, although it has been
present in linguistic research, by various authors of different schools of thought. This
paper is intended to provide an overview of the history of the study on this aspect of
the grammar, I base my study on three different time periods: Antiquity, the Middle
Ages and the Renaissance. I have restricted the examples to a few authors, whose words,
on their own, are illustrative of the evolution of a line of study that is still ongoing.
Keywords — judicial verbs, Latin, genitive, Priscian, Villadei, Nebrija
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E l estudio de la co mple m e ntaci ón de los v er bos judiciales
1 Introducción
En la historia de la reflexión lingüística sobre la lengua latina unas formas
siempre han recabado, como es natural, mayor atención que otras. El verbo
ofrece un buen número de características particulares que el lingüista se
esfuerza por identificar para analizar su comportamiento. La comple-
mentación verbal como tal es una de estas facetas de suma importancia
que ya desde la Antigüedad viene siendo objeto de estudio filológico. Sin
embargo, siempre hay cuestiones que, aunque tratadas, no han sido tan
diseccionadas como otras. En la lengua latina la aproximación a la com-
plementación de los verbos judiciales suele ocupar menos espacio en los
textos gramaticales, si bien es una cuestión presente a lo largo de toda la
historia de la investigación1.
En las próximas líneas el lector podrá aproximarse parcialmente al
estudio de este tipo de verbos por parte de algunos autores en sus textos,
seleccionados por mostrar con claridad su visión sobre esta cuestión en
momentos de la investigación diferenciados por su época.
2 Antigüedad
En el terreno de la sintaxis, el autor que va a ser una referencia funda-
mental por mucho tiempo en la Antigüedad es Prisciano, que considera
que el nomen puede presentarse bajo seis casos distintos2. Si bien Prisciano
no estudia propiamente la complementación de los verbos judiciales, sí
hace referencia al genitivo (G.) que aparece complementando a verbos.
El problema es que centra el análisis del G. en su valor como posesivo,
de modo que se le hace difícil explicar los valores adverbales3. Como
sabemos, ya en la Antigüedad la denominación de los casos atendió fun-
damentalmente a sus valores semánticos concretos y particulares, más
propiamente que a criterios sintácticos.
Prisciano suele utilizar el verbo accuso con frecuencia para ilustrar el uso
del acusativo (Ac.) en cualquier forma nominal o pronominal. Cuando
1
Estudios especialmente interesantes sobre el verbo latino en la tradición gramatical son
los de M.ª Luisa Harto Trujillo (1994) y (2007).
2
GLK II 186.20.
3
GLK III 148.14; 229.20.
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Actas Rioja [Link] 752 30/3/15 16:07
J ua n F r a n cisco F raile Vice n te
menciona los verbos judiciales es para enumerar los verbos, según él, lau-
dativos o vituperativos:
et sunt alia laudativa vel vituperativa, ut «cano, praedico, laudo, celebro, am-
plifico, vitupero, culpo, reprehendo, incuso, accuso, insimulo, succenseo»4.
O en otros casos para dar cuenta de la construcción y su complementa-
ción en el apartado de constructione vel syntaxi, en comparación con el griego
o en descripción de los usos latinos del G.:
et nos accuso te furti et accuso tui furta5; similiter «insimulo avaritiae, accuso
pecuniarum repetundarum» vel «furti» vel «adulterii» et similia6.
En cualquier caso, la relevancia del verbo accuso para los gramáticos en la
Antigüedad no estaba en esta posibilidad particular de complementación,
sino como base para la explicación de la denominación del acusativo7.
Prisciano lo explica así:
quarto loco est accusativus sive causativus: «accuso hominem» et «in causa
hominem facio»8.
Aun más interesante parece la puntualización sobre la complementación
que realiza Pompeyo, en su Commentum artis Donati, cuando dice:
accuso accusativum regit tantum modo, accuso illum; non possumus dicere
accuso illius. hoc satis latinum est; nemo potest dicere accuso illius. quis hoc
nesciat? Sed timuit vim graecam. Graeci enim accuso illius dicunt, κατηγορῶ
ἐκείνου. ergo ut faceret differentiam propter graecam elocutionem, ideo huius
rei reddit rationem. ubi enim dubitatum est, utrum hoc sic possit dici? semper
accuso illum dicimus. sed propter expressionem verbi graeci ideo hoc fecit.9
4
GLK III 272.20.
5
GLK III 321.8.
6
GLK III 326.4.
7
Serbat (1988: 14): «Que se cometiera o no un contrasentido en la traducción del griego
aitiatikon, los romanos comprendieron siempre, sin embargo, el accusativus como un derivado
de accusare».
8
GLK III 185-186.25.
9
GLK V 238.22.
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Actas Rioja [Link] 753 30/3/15 16:07
E l estudio de la co mple m e ntaci ón de los v er bos judiciales
Es destacable este pasaje porque diferencia la forma de complementación
del verbo accuso en latín, que rige acusativo para la persona a la que se acusa,
de su correspondiente verbo en griego que puede expresar la persona a la
que se acusa en genitivo. Y Pompeyo muestra su preocupación por que se
pudiese llegar a dar un calco de la estructura en latín a partir del griego,
de modo que deja claro que no debe hacerse.
3 Edad Media
La gramática casual desarrollada desde la Edad Media hasta el s. XVIII
puede resumirse, como hace Serbat (1988: 17) en términos de una «Edad
Especulativa», basando tal denominación en los planteamientos que regirán
el estudio gramatical durante este periodo, establecidos a partir de Aris-
tóteles por, entre otros, algunos Grammatici Daci, como Tomás de Erfurt,
Juan el Danés o Simón el Danés.
La teoría escolástica, partiendo de su análisis de los modus significandi,
tratará de establecer principios fundamentales del funcionamiento gra-
matical: sus postulados logicistas intentan mostrar un análisis del funcio-
namiento objetivo de los accidentes gramaticales10. El G., como caso que
nos interesa, expresa para los gramáticos daneses el origen en una relación
de sustancia a sustancia11. De modo que no podrá ser entendido como un
caso propiamente adverbal.
Para los gramáticos medievales del s. XIII, un verbo dado rige un caso
concreto por una «fuerza» determinada, la conocida expresión ex vi. Así
podemos encontrarlo en tratados didácticos de la Baja Edad Media cuyo
interés es diferente al de los modistas, como el Doctrinale puerorum de
Alejandro de Villadei, gramática en verso compuesta en torno a 1200 que
sirvió de manual descriptivo para aprender latín en este periodo histórico.
10
Sobre los modistas, observa Harto Trujillo (2007: 60) que «estos autores sí innovan y
escriben unos tratados gramaticales completamente distintos, especulativos y teóricos, que
si bien utilizan el latín como la lengua objeto de sus especulaciones, se basan en un latín
inventado o de laboratorio y lo utilizan sólo para llegar a una ‘lengua universal’, que esta-
ría presente en la mente de todos los hablantes. Lógicamente, el estudio del verbo deberá
verse alterado en gran medida en estos tratados modistas, en los que desaparecerán las citas
de autores clásicos, las clasificaciones y excepciones, así como la mención a los accidentes
basándose en la forma concreta del verbo».
11
Serbat (1988: 31).
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Actas Rioja [Link] 754 30/3/15 16:07
J ua n F r a n cisco F raile Vice n te
En esta obra se hace el esfuerzo de distinguir entre G. construido con
nombres (ex vi possessionis) y G. construido con verbos, pero partiendo de
un truco conceptual: se explica reemplazando el verbo por el nombre
correspondiente a su acción: en realidad, Alejandro de Villadei sigue el
análisis casual de Prisciano en su libro 18 sobre los casos oblicuos. El G.
adnominal para Villadei es una rección de sustantivo a sustantivo ex vi
possessionis, ex vi demonstrationis essentie, ex vi actus conversi in habitum, ex vi
cause, ex vi partitionis12. Es interesante para el análisis del genitivus criminis el
hecho de que, dentro del G. adnominal, Villadei considera ex vi causae vel
effectus lo que sería un G. de relación:
Effectus causae nomen iunges genitivo.
Effectus culpae pudor est et pena reatus13.
Sin embargo, al tratar el G. adverbal Villadei sólo va a mencionar oblivici,
meminisse, recordari, memor, interest, refert y alguno más14, omitiendo como
adverbal el genitivus criminis.
Son los glosadores15, al ampliar las líneas de Villadei sobre el Ac. y su
régimen ex vi transitionis (R 88), quienes explican que en el caso de los verbos
impersonales paenitet, taedet, miseret, piget y pudet y en el caso de los verbos
judiciales se rige Ac. y G., en tanto que el Ac. aparece ex vi transitionis y el
G. ex vi naturae verbi.
(R 90) Verba accusationem vel dampnationem significantia, ut accuso, arguo,
dampno, ratione nature et transitus verbalis construuntur transitione actuum
cum accusativis, sed ratione rei verbi in eis nominaliter intellecte construuntur
cum genitivis transitione personarum. Et hoc est explicite per talem explica-
tionem, ut si dicam dampno te sceleris, id est ratione sceleris te gravo vel ledo, vel si
dicam accuso te sceleris, id est accusatione sceleris te gravo16.
12
Thurot (1869: 276).
13
Thurot (1869: 279).
14
Thurot (1869: 285).
15
Se hace aquí referencia a la glosa Admirantes que aparece en algunos de los manuscritos
de Villadei, según indicaThurot (1869: 33). Al menos esta glosa aparece completa según este
autor en el manuscrito R, Bibliothèque de la ville d’Orléans, M 252.
16
Thurot (1869: 301).
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Actas Rioja [Link] 755 30/3/15 16:07
E l estudio de la co mple m e ntaci ón de los v er bos judiciales
Continuando la línea de análisis ya iniciada en la Antigüedad, no con-
sideran Alejandro de Villadei ni sus glosadores que el G. que aparece con
los verbos judiciales tenga realmente una valor adverbal, sino que sólo se
explica haciendo depender el genitivus criminis de otro sustantivo derivado de
la naturaleza semántica del verbo; los ejemplos aducidos de reformulación
optan incluso por utilizar sinónimos del verbo y hacer depender el G. de
un sustantivo que en realidad vendría a expresar una relación de causali-
dad encerrada en este régimen verbal, como es el caso de ratione sceleris te
gravo. Si bien el autor no lo denomina así, es evidente que el fondo de la
explicación es la elipsis, ya presente en Prisciano. Y esto es algo que va a
quedar muy asentado en la tradición en lo que se refiere a la construcción
de G. que aparece con los verbos que significan acusar, condenar, demandar17.
4 Renacimiento
La gramática de Nebrija es, por lo general, normativa, pero en ella se ven
en ocasiones tentativas no sólo de enumerar las elegancias a imitar, sino
también de explicar algunas de las reglas de la lengua latina. Las gramáticas
siguientes empiezan a no estar orientadas tan sólo a aprender a hablar la
lengua: tratan de entender sus mecanismos para poder estudiar sus textos
en profundidad18, algo que en este periodo se verá representado principal-
mente en el Brocense.
El estudio de la construcción con verbos con genitivo aparece en las
Introductiones Latinae de Nebrija, al tratar la segunda especie de verbos
activos19:
Secunda verborum activorum species est quae praeter accusativum cons-
truuntur etiam cum genitivo vel ablativo, ut impleo granarium frumenti vel
frumento. Qualia sunt haec:
(…)
17
Harto Trujillo (2007: 62) observa que «poco podía aportarse a la base teórica de la en-
señanza en estos tratados mnemotécnicos y versificados medievales, que pretendían tan sólo
mantener viva la enseñanza de una lengua que estaba dejando de emplearse. Eso sí, su distin-
ción de los tipos de verbos en función de su régimen perdurará de tal modo en la doctrina
gramatical que, hasta bien entrado el Renacimiento, en todas las gramáticas encontraremos un
largo capítulo dedicado a las especies de verbos en función del caso con el que se construyen».
18
Sánchez Salor (2002: 347).
19
Nebrija (1481: 104r).
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J ua n F r a n cisco F raile Vice n te
Accuso accusas. Por acusar en iuyzio o fuera de iuyzio.
Incuso -as. Por reprehendiendo quexar se de alguno.
Postulo -as. Por demandar en iuyzio.
Damno -as. Por condenar o obligar. (…)
Y en el texto amplía esta explicación:
Secunda verborum activorum species. (…) Accuso -as: verba quae ad
accusationem pertinent: huius ordinis sunt. Ut accusavit appium dolobe-
lla repetundarum, vel crimine repetundarum, vel de repetundis. Postulavit
etiam illum repetundarum vel repetundarum crimine, et de repetundis. Et
convincit illum ambitus, vel de ambitu.. et damnatus utriusque criminis. Vel
utroque crimine.
Incuso -as: ad hoc ordinem non pertinebat: sed interpositum est, ut differentia
inter illud et accuso denotetur: ne putet quisquam ídem utrumque verbum
significare; sed nequiscum eisdem casibus construi debere. (…)
El hecho de que Nebrija clasifique así estos verbos es especialmente
reseñable porque reúne dentro de este grupo de la «segunda especie de
verbos activos» verbos que significan llenar, acusar, condenar, comprar, vender
o tasar. Nebrija no ha hecho como otros una clasificación de los casos
en esta cuestión: ha diferenciado una categoría de verbos activos que se
construyen, además de con acusativo, con genitivo o ablativo. Dentro de
las normas de uso que está confeccionando, Nebrija está diferenciando
ya como un grupo de verbos con unas características sintácticas comunes
los verbos de semántica judicial cuya complementación puede ser en G.
o Ab.. Curiosamente, al señalar incuso trata de advertir que lo ha incluido
para señalar la diferencia de uso.
No observa Nebrija ninguna necesidad de explicar la diferencia de uso
entre que el complemento sea criminis o crimine, ni se atreve a tratar de co-
nocer la ratio que se halla tras la construcción de G., más allá de la propia
norma: los ejemplos que aporta son suficientes para asimilarla.
Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense, va a representar de forma
muy relevante el mayor exponente de la Gramática racional20, esto es, aque-
20
«Gramática racional es aquella que, aun tratándose de la gramática de una lengua con-
creta, considera que en el análisis de esa lengua y de toda lengua en general hay que tener en
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Actas Rioja [Link] 757 30/3/15 16:07
E l estudio de la co mple m e ntaci ón de los v er bos judiciales
lla que investiga las causas de la lengua latina basándose en la ratio como
elemento clave de análisis. Sus predecesores, como Linacro, Escalígero o
Ramus, ya habían ahondado en esta vía de estudio que trata de encontrar
las causas subyacentes que pueden dar cuenta de cómo se traba la estructura
oracional de la lengua latina.
Dejando de lado la belicosidad del Brocense, y de algunos de sus acé-
rrimos y encendidos seguidores como Scioppus, podemos ver cómo se
enfrenta Sánchez de las Brozas a la complementación de los verba iudicialia.
En su Minerva seu de causis linguae Latinae (1578) encontramos que el ca-
pítulo III del Libro 11 comienza así: Genitivus neque graece nec latine a verbo
regi potest21, norma clara y taxativa que desarrolla dentro de su concepción
de que el G. es un caso que sólo puede significar posesión, y sólo puede ser
adnominal estructuralmente. Al tratar los verba accusandi et absolvendi dice:
In verbis accusandi et absolvendi manifeste patet genitivi natura, nam deest
ablativus crimine; et ut barbare dicitur accuso te criminis, ita latine dicitur
accuso te furti. Vide crimen22.
De aquí remite el Brocense a la explicación ampliada del término cri-
men23, en el Libro IV, donde trata sobre nombres y participios afectados por
la figura de la elipsis. El argumento básico es claro: como ningún verbo
puede regir genitivo, puesto que el genitivo sólo puede establecer relación
con otro sustantivo, es necesario sobreentender crimine, en ablativo, como
término de significado más amplio, en aquellos casos en los que tan sólo
encontremos un G. (significando un delito concreto) complementando a
un verbo judicial.
Quiero incidir brevemente en este punto sobre dos detalles que ya se-
ñalé en una comunicación presentada en el congreso alcañizano de 2010
cuenta dos niveles: un nivel de estructura racional y un nivel de realización sintáctica: en la
estructura racional operan esquemas y reglas más o menos generales que dan cuenta de los
constituyentes lógicos de una frase y de las relaciones entre ellos; la realización sintáctica
es el uso y en ella puede haber cambios en relación con la estructura racional; si los hay, es
porque en el paso de un nivel a otro ha intervenido alguna regla gramatical, como la elipsis,
el cambio de orden, etc., que da cuenta de esa asimetría.» (Sánchez-Salor 2002: 352).
21
Sánchez de las Brozas (1578: 128).
22
Sánchez de las Brozas (1578: 130).
23
Sánchez de las Brozas (1578: 472).
758 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 751-760
Actas Rioja [Link] 758 30/3/15 16:07
J ua n F r a n cisco F raile Vice n te
en homenaje a Juan Gil: en primer lugar, el Brocense rechaza que este
giro en G. pueda explicarse como un helenismo. Es lógico dentro de sus
esquemas filosófico-logicistas: si el G. no puede ser adverbal en latín, ¿por
qué sí lo habría de ser en griego? En segundo lugar, aunque el Brocense
no lo diga, es patente que la elipsis, siguiendo su teoría, acaba por ser un
elemento recursivo. Si sobreentendemos la elipsis de crimine, ¿no estamos
obligados a sobreentender la preposición que regiría a este término? Al fin
y al cabo, Sanctius afirma con rotundidad que el ablativo semper a praepo-
sitione regitur24. Como vemos, el análisis del Brocense muestra un estudio
fundamentalmente sintáctico: no describe, como autores anteriores, el
verbo y los elementos que rige, sino que profundiza en las relaciones no
evidentes entre los distintos elementos en función también de su significado.
Esta asistencia de la lógica a la lingüística habrá de tener una influencia
posterior, aunque no inmediata, en el estudio gramatical del latín.
Así pues, el estudio de la complementación de los verbos judiciales,
observado desde los autores seleccionados, refleja diferentes estadios de la
lingüística latina en su historia, desde la relevancia semántica de la deno-
minación casual o del verbo regente en la Antigüedad hasta el racionalismo
logicista del XVI que trata de explicar el giro, evidenciando la dificultad
que plantea la comprensión de las relaciones presentes dentro de este tipo
de estructura.
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de C. Chaparro Gómez (liber II), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1995].
24
Sánchez de las Brozas (1578: 154).
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ESTRUCTURA SINTÁCTICO-SEMÁNTICA
DE IR ATUS, IR ATA, IR ATUM
Eveling Garzón Fo ntalvo
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — Este estudio tiene como objetivo analizar la estructura sintáctico-semántica
de iratus -a -um. Entiendo por estructura sintáctico-semántica la complementación
obligatoria asociada al uso del adjetivo. La hipótesis de partida es que la sintaxis y la
semántica de los adjetivos relacionados semántica y etimológicamente con verbos
tienden a corresponderse con las de estos. Bajo este supuesto se estudia el adjetivo
iratus -a -um, que se relaciona con el verbo irascor. Este es un trabajo de corpus que
contempla la obra completa de Plauto y de Tito Livio, y las cartas a Ático de Cicerón.
Palabras clave — marco predicativo, argumento, restricciones de selección, función
semántica
THE SYNTACTIC-SEMANTIC STRUCTURE
OF IR ATUS, I R ATA , IR ATUM
Abstract — This study aims to analyse the syntactic-semantic structure of iratus -a -um.
I take the syntactic-semantic structure here to be the mandatory complementation
associated with adjectives. The starting hypothesis is that the syntax and semantics
of adjectives tend to correspond to those of verbs semantically and etymologically
related. According to such an assumption, we will study the adjective iratus -a -um,
which is related to the verb irascor. This is a so-called corpus-work, which embraces
Plautus’ and Livy’s whole literary production, as well as Cicero’s letters to Atticus.
Keywords — predicate frame, argument, selection restrictions, semantic function
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E st r uctu r a si ntáctico - se m á n tica de i r atus , i rata , ir atu m
1 Introducción
Muchas gramáticas al centrar su atención sobre el elemento predicativo de
la oración por excelencia, el predicado verbal, restan importancia a otros
elementos que, si bien es cierto a otra escala, reproducen los mismos tipos
de relaciones que se establecen en el predicado de la oración. Del mismo
modo, gran parte de los diccionarios latinos, a pesar de aportar valiosa
información con respecto al significado y régimen de los verbos, relegan
en muchas ocasiones otras categorías gramaticales, como es el caso de
sustantivos y adjetivos, a una simple definición, sin tener en cuenta que
todos ellos poseen una estructura sintáctico-semántica y algunos, una muy
similar a la de los verbos.
Este trabajo pretende hacer un aporte a los estudios que tienen por ob-
jetivo analizar la estructura sintáctico-semántica de este tipo de categorías
o clases de palabras. Para ello, se ha optado por realizar el estudio de la
estructura de un adjetivo, iratus -a -um, en un corpus formado por la obra
completa de Plauto y de Tito Livio, y por las cartas a Ático de Cicerón.
Asimismo, cabe señalar en este punto que se ha seleccionado la Gramática
Funcional como sustento teórico y metodológico para este trabajo (Dik
1981, Pinkster 1995, Baños (coord.) 2009a).
Ahora bien, la hipótesis de partida es que la sintaxis y la semántica de
los adjetivos que presentan una relación semántica y etimológica con
verbos (en español, agradecer-agradecido, enfadarse-enfadado) tienden
a corresponderse con las de estos. Así pues, el objetivo de este estudio es
examinar la similitud del adjetivo iratus -a -um en relación con el verbo
irascor.
2 Estado de la cuestión
Con el fin de describir el estado de la cuestión de iratus -a -um, se reseña a
continuación la información que aporta sobre este adjetivo el Oxford Latin
Dictionary (O L D ):
iratus ⁓a ⁓um, a. compar. ⁓ior, superl. ⁓issimus. [IRA + -ATUS 2, later regarded
as a pple., whence IRASCOR]
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Ev eli n g G a rz ón Fo n talvo
a (esp. w. dat. of person) Angry, enraged, furious. [12 ls.]1
(w. dat. of thing) [3 ls.]
(w. abl. of cause) [1 l.]
(w. quod) [2 ls.]
(of animals) [2 ls.]
(transf. ep.) [2 ls.] (cf., w. ref. to Plato’s τὸ θυμοειδές) [2 ls.]
b (of actions, speech, expression) [3 ls.]
c (of the gods) [5 ls.]
d (esp. poet., of natural forces; also, of an appetite or sim.) [2 ls.]
(of an appetite) [2 ls.]
A partir de la información aportada por el O L D , se puede afirmar, en
líneas generales, que: (a) se dedica más o menos espacio a la descripción
de forma un tanto arbitraria; (b) se estudian de manera separada empleos
similares; (c) se especifican sin necesidad y por separado los usos metafóricos;
(d) no se determina la frecuencia de uso de las distintas construcciones, y
(e) se mezclan en la organización de los apartados diversos criterios.
Por otra parte, dada la relación entre iratus -a -um e irascor (de hecho,
iratus es el participio perfecto de irascor), a partir de la cual es esperable
que, al menos, parte de la estructura sintáctico-semántica de este verbo se
corresponda con la del adjetivo, parece oportuno reseñar a continuación
la estructura sintáctico-semántica propuesta por Ochoa (2009: 235-238)
para este verbo.
En el estudio de Ochoa se afirma que la primera casilla argumental de
irascor, tanto en su estructura absoluta como en la bivalente, está determi-
nada por un término / + humano / y por la función semántica de agente;
y que, por su parte, el segundo argumento está caracterizado por el rasgo
léxico / + humano / y por la función semántica de beneficiario negativo.
Los datos de irascor analizados en el mencionado estudio son formalizados
en el siguiente marco predicativo:
Irascor V [ / + hum / ] Actor (ag.) [ / + hum / ] Ben.
1
Se señala entre corchetes el número de líneas que dedica el diccionario a cada acepción.
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E st r uctu r a si ntáctico - se m á n tica de i r atus , i rata , ir atu m
3 Estudio de I R AT U S , I R ATA , I R AT U M
3.1 Número de argumentos
Se recogen en el siguiente cuadro (1) los datos generales aportados por el
corpus:
un Dos Tres Sin
compl. complementos compl. compl.
1er const. 1er const. + 1er const. +
1er const. +
2º const. 2º const. 2º const.
(dativo) (causa) (dativo) +
3er const.
Autor (causa)
Plauto 35 (58,3%) 20 (33,3%) - (0%) 5 (8,3%) - (0%)
Cicerón 10 (38,5%) 15 (57,7%) 1 (3,8%) - (0%) - (0%)
T. Livio 38 (67,9%) 6 (10,7%) 6 (10,7%) 5 (8,9%) 1 (1,8%)
TOTAL 83 (58,5%) 41 (28,9%) 7 (4,9%) 10 (7,0%) 1 (0,7%)
TOTAL EJEMPLOS: 142
Cuadro (1): Frecuencia con la que los complementos
aparecen asociados al predicado
Como se puede observar, el mayor grado de frecuencia lo presentan
las construcciones en las que este predicado adjetival aparece con una sola
entidad, como se observa en los ejemplos de (1). Dicha entidad corresponde
al núcleo nominal que determina el adjetivo, remite a la entidad que se en-
cuentra irritada y tiene presencia explícita o una gran cercanía contextual.
Este constituyente es el primer argumento; está siempre presente (siempre
es recuperable) y está identificado por la correspondencia en caso, género
y número con el predicado.
(1) a quid ille autem abs te iratus destitit? («por qué, por su parte, aquel se
ha apartado de ti airado», Pl. Men. 777)
b Nam Scipio uel in Syriam proficiscitur sorte uel cum genero ho-
neste uel Caesarem fugit iratum («Pues Escipión, o sale hacia Siria de
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Ev eli n g G a rz ón Fo n talvo
acuerdo con el sorteo, o con su yerno de manera honorable, o bien
huye del irritado César», Cic. Att. 9.1.4)
Sin embargo, un considerable número de veces iratus -a -um presenta una
estructura bivalente. El segundo constituyente de este tipo de construc-
ción caracteriza la entidad con la que está irritado el primer argumento y
siempre aparece codificado por el caso dativo, ejemplo (2a). Ahora bien,
a pesar de que el número de apariciones explícitas de este constituyente
no supera el 30 % del total de los casos analizados, es necesario tener en
cuenta que, en muchas ocasiones, este resulta recuperable por el contexto
y, en todos los casos, implicado en la situación, aunque tenga un carácter
genérico. Por consiguiente, no parece equivocado asignarle la condición
de segundo argumento.
(2) a Nam iracundiam atque intemperantiam illorum sumus experti qui
Catoni irati omnia perdiderunt («Pues hemos experimentado la ira-
cundia y el exceso de aquellos quienes, irritados con Catón, lo arrui-
naron todo», Cic. Att. 2.21.1)
Por otra parte, resulta interesante señalar que también se documenta
en Tito Livio – y con menor frecuencia en Cicerón – una estructura biva-
lente, cuyo segundo constituyente, a diferencia de los ejemplos citados,
determina la causa del enojo a través de una oración introducida por quod.
(2) b Super haec exercitus Romanus iratus, partim quod cum imperatore
non deuectus ex prouincia esset, partim quod in oppidis hibernare
uetiti erant, segni fungebantur militia, magisque eis auctor ad seditio-
nem quam animus deerat. («Por otra parte, el ejercito romano irritado,
en parte porque no se le había trasladado de la provincia junto con su
general, en parte porque se les había prohibido invernar en las ciuda-
des, cansados cumplían con la milicia y les faltaba para la sedición más
un líder que ánimo», Liu. 26.21.16)
Finalmente, el predicado iratus -a -um se encuentra en el corpus, aunque
con una frecuencia mínima, con tres componentes: quién está enojado,
con quién y por qué. Por ejemplo:
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E st r uctu r a si ntáctico - se m á n tica de i r atus , i rata , ir atu m
(3) Consules ob ea irati senatui, (…) («Los cónsules irritados con el senado
por estas (medidas) (…), Liu. 42.10.15)
Estos datos, junto con el ejemplo citado en (2b) (estructura bivalente,
cuyo segundo complemento es la causa del enojo), podrían indicar la pre-
sencia en el esquema de complementación de un tercer argumento que
especificara la causa. Si esto fuera así, los datos de (3) serían manifestaciones
explícitas del esquema completo (quién está enojado, con quién lo está y
por qué razón), mientras que los demás, lo serían de un esquema reducido:
los de (1), de la persona enojada; el de (2a), del enojado y la persona contra
la que dirige su enojo, y el de (2b), del enojado y la causa del enojo.
Sin embargo, en el caso de iratus -a -um está claro que no existen datos
suficientes para considerar el contenido semántico de la causa como un
argumento. Por tanto, se le ha asignado el carácter de satélite. No obstante,
es oportuno señalar que – dados los argumentos anteriormente citados – la
causa ha de verse como un componente configuracional de este adjetivo
y, por ello, como un satélite mucho más ligado a este predicado que otros
adjuntos.
3.2 Restricciones de selección
Las restricciones de selección que tiene este predicado sobre sus dos argu-
mentos están claramente definidas y se pueden describir de la siguiente
manera: en el caso del primer argumento, en nuestro corpus, los términos
siempre están asociados a entidades humanas, ya sean personas (4a), dioses
o colectivos de personas, como plebs (4b) o exercitus Romanus. Del mismo
modo, los términos que actualizan las casillas del segundo argumento están
marcados por el rasgo / + humano / (4a); sin embargo, también se encuentran
en esta segunda casilla términos referidos a un estado de ánimo, felicitas, o
a una cualidad moral, virtus (4c), hecho que no resulta extraño, si se tiene
en cuenta que estos conceptos suelen aplicarse casi exclusivamente a las
personas, por lo que pueden responder a procesos de metonimia.
(4) a …tandem tribunum plebis P. Rutilium, ex rei priuatae conten-
tione iratum censoribus, patronum causae nancti sunt («…final-
mente encontraron como defensor de su causa al tribuno de la
plebe Publio Rutilo, irritado con los censores por un litigio sobre
un asunto privado», Liu. 43.16.3)
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Ev eli n g G a rz ón Fo n talvo
b irata plebs interesse consularibus comitiis noluit («La plebe, irri-
tada, no quiso participar en los comicios consulares», Liu. 2.64.2)
c …iratum uirtuti alienae felicitatique («…airado con la virtud y la
felicidad ajena», Liu. 8.31.2)
3.3 Funciones semánticas de los argumentos
Por lo que respecta al primer argumento, como se ha descrito en la sección
anterior, se ha observado el predominio absoluto de entidades con el rasgo
/ + humano / que desempeñan la función de núcleo del SN (comparable a
la función sintáctica sujeto en oraciones de predicado verbal). Si a este
hecho se le añade que algunas de las construcciones en las que aparece este
predicado, a pesar de su difícil disociación de las formas de perfecto de
irascor, son peticiones (5) o mandatos (6), se podría pensar que este primer
argumento debe estar caracterizado por la función semántica agente, como
propone Ochoa (2009: 236).
(5) Opsecro hercle te, ut tu huic irata ne sis, («Te pido ¡por Hércules! que
tú no estés airada con este», Pl. Poen. 395)
(6) …atque horunc uerborum causa caueto mi iratus fuas; («…y guárdate
de estar enojado conmigo por causa de estas palabras», Pl. Capt. 431)
Es necesario precisar que todos estos ejemplos representan órdenes mi-
tigadas o incluso falsas órdenes; no pueden asociarse directamente con el
uso de imperativos fuertes, lo que precisamente sería una prueba de que el
primer argumento es agente. Así pues, estos ejemplos ponen de manifiesto
la presencia de un grado de control parcial, lo cual se explica debido a que
el contenido semántico de este predicado, al implicar la posesión de un
sentimiento interno, la ira, por parte de una entidad / + humana /, supone
que la experiencia del enojo o sus manifestaciones, en cierta medida, pue-
den ser controladas por dicha entidad.
En definitiva, el control parcial presentado por nuestro predicado per-
mite deducir un bajo grado de agentividad. Esta afirmación también es
corroborada por la pertenencia de irascor, verbo cuyo participio perfecto
– como se ha indicado – es iratus -a -um, al grupo de los denominados
verbos deponentes, ya que en estos verbos el sujeto, prototípicamente una
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Actas Rioja [Link] 767 30/3/15 16:07
E st r uctu r a si ntáctico - se m á n tica de i r atus , i rata , ir atu m
entidad humana, se presenta como experimentante afectado y en él prima
un grado bajo de agentividad (Baños 2009c: 399).
En vista de los aspectos anteriormente expuestos: rasgo / + humano /,
función sintáctica sujeto, mínimo nivel de control y bajo grado de agen-
tividad, parece oportuno caracterizar este argumento con la función
semántica experimentante dentro de la macrofunción actor (Villa 2003:
38-39, Torrego et al. 2007: 8).
El segundo argumento se encuentra asociado – al igual que el primer
argumento – a términos cuyo rasgo léxico es / + humano /; en estrecha
relación con este hecho, el dativo es el caso que ha seleccionado este ar-
gumento para su codificación.
La rección del dativo por parte de nuestro predicado resulta altamente
congruente con los contenidos semánticos expresados por este caso, ya
que la segunda entidad implicada en este estado, resultado de un proceso,
se concibe como la beneficiaria o receptora del enojo; de ahí que la fun-
ción semántica asignada a este segundo argumento sea la de beneficiario
negativo (Baños 2009b: 194).
3.4 Marco Predicativo de iratus, irata, iratum
A partir de los datos analizados, se puede concluir que el adjetivo iratus -a
-um presenta un único marco predicativo:
Iratus -a -um A [ / + humano / ] Actor (Exp.) [ / + humano /] Ben.
4 Conclusiones
En este apartado se recapitulan las principales conclusiones a las que se ha
llegado a través de este estudio. Así pues, se ha dicho del adjetivo iratus -a
-um que:
i. define el estado resultante del proceso descrito por irascor;
ii. presenta una estructura sintáctico-semántica que consta de dos ar-
gumentos: el primero desempeña la función semántica experimentante y
el segundo la de beneficiario negativo, y ambos están condicionados por
el rasgo léxico / + humano /;
iii. se relaciona de manera particular con un adjunto de causa, que puede
considerarse como un argumento periférico o como un adjunto cercano;
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Ev eli n g G a rz ón Fo n talvo
iv. comparte su estructura sintáctico-semántica con irascor, verbo
relacionado semántica y etimológicamente con él; a saber, el número de
argumentos, las restricciones de selección y las funciones semánticas des-
empeñadas por estos.
Finalmente, a manera de reflexión, quisiera destacar la importancia de
estudiar el cajón de sastre donde se han solido ubicar los adjetivos, ya que,
como lo ha demostrado este estudio, sus estructuras sintáctico-semánticas
son mucho más complejas de lo que se piensa y su estudio puede contribuir
en gran manera al desarrollo de las gramáticas.
Referencias bibliográficas
Baños, J. M. (2009a) (coord.) Sintaxis del latín clásico, Madrid, Liceus.
— (2009b) «Dativo», en J. M. Baños (2009a), cit., 185-209.
— (2009c) «Persona, número y voz», en J. M. Baños (2009a), cit., 375-403.
Dik, S. (1981) Gramática funcional, Madrid, SGEL.
Glare, P. (1992) Oxford Latin Dictionary, New York, Oxford University Press.
Ochoa, L. (2009) Verbos latinos «intransitivos» de régimen dativo, Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia.
Pinkster, H. (1995) Sintaxis y semántica del latín clásico, Madrid, Ediciones Clásicas.
Torrego, M. E. et alii (2007) (eds.) Praedicativa I I : Esquemas de complementación verbal
en griego antiguo y latín, Zaragoza, Universidad de Zaragoza.
de la Villa, J. (2003): «Límites y alternancias en los marcos predicativos» en J. M.
Baños, C. Cabrillana, M. E. Torrego, J. de la Villa (eds.) Praedicatiua. Complemen-
tación en griego y latín, Verba, Anexo 53, Santiago de Compostela, Universidad de
Santiago de Compostela, 19-49.
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Actas Rioja [Link] 769 30/3/15 16:07
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SPEM P ONERE: ESTUDIO DE UNA
COLOCACIÓN CON VERBO SOPORTE*
Mª Isabel Jiméne z Martínez
Universidad Complutense de Madrid
mijmartinez@[Link]
Resumen — El objetivo del presente trabajo es poner de manifiesto la naturaleza del
verbo latino pono como verbo soporte y estudiar la construcción de este tipo más
frecuente en prosa clásica: spem ponere.
Palabras clave — latín, marcos predicativos, verbos soporte, spem, pono
SPEM P ONERE: STUDY OF A SUPPORT VERB
COLLOCATION
Abstract — The purpose of this paper is not only to offer a view of pono as a support
verb, but also to analyse its most common support verb construction in classical
prose: spem ponere.
Keywords — latin, predicative frames, support verbs, pono, spem
* Este proyecto se ha desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación «Rección
y complementación en griego y latín», financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación
(FFI2009-13402-c04).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 771-771
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S pe m po n e r e: estudio de u na colocaci ón co n v er bo sopo rte
1 Introducción
Hay en latín una serie de verbos (habeo, facio…) que presentan una doble
naturaleza: por un lado, son verbos con valor léxico pleno (1), en tanto
que seleccionan sus propios argumentos en virtud de sus características
semántico-sintácticas; por otro, pueden funcionar como verbos soporte
(2), cuando ceden el protagonismo léxico a su Objeto Directo (OD).
(1) a qui Atheniensibus armamentarium fecit («quien fabricó el arsenal para
los atenienses» Cic. or. 1.61)
b Haec exemplaria rerum omnium deus intra se habet. («La divinidad
tiene dentro de sí estas copias de todas las cosas.» Sen. Luc. 65.7)
(2) a ad Luteciam iter facere coepit. («empieza a marchar hacia Lutecia.» Caes.
Gall. 7.5.83)
b suavem habuit recordationem clarissimi iuris iurandi quod non eram
oblitus («tuvo el agradable recuerdo del famoso juramento que yo no
había olvidado» Cic. Att. 6.1.22)
El verbo pono presenta esta dualidad (3).Un estudio de sus estructuras de
complementación en un corpus representativo en prosa clásica1, revela que,
junto a empleos como verbo pleno (3a), es muy productivo en la formación
de construcciones con verbo soporte (CVS), del tipo de (3b), a medio camino
entre las uniones libres (en que el hablante decide libremente las palabras
que emplear) y las locuciones fraseológicas (de gran rigidez formal), puesto
que, aunque los términos de que se componen tienen una vida semántica y
sintáctica propia, entran en la oración en forma de combinación ya hecha,
estable y preferente.
(3) a tabulam pictam in nemore Dianae posuit. («puso el cuadro en el tem-
plo de Diana» Plin. nat. 35.52.5)
b si modum orationi posuisset («si hubiera finalizado su discurso» Tac. ann.
4.9.1)
En este trabajo voy a estudiar la CVS que en más ocasiones aparece en el
corpus: spem ponere. Analizaré las características que la identifican como CVS
1
El corpus empleado en la investigación está constituido por todas las apariciones del verbo
pono encontradas en las obras de César, Cicerón, T. Livio, Plinio el Viejo, Salustio y Tácito.
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M ª I sabel J i mén e z Ma rt í ne z
e intentaré arrojar algo de luz a los problemas que presenta, poniéndola
en relación con los distintos marcos predicativos o estructuras básicas de
complementación que presenta el verbo pono.
2 Los datos
Del análisis de las estructuras de los marcos predicativos de pono en los 525
ejemplos que conforman nuestro corpus, cuando funciona como verbo pleno,
se pueden distinguir cinco acepciones fundamentales, cinco estructuras de
complementación básicas que presentan rasgos propios (sintácticos o semán-
ticos), con independencia de que se puedan entender algunas de ellas como
extensiones derivadas o metafóricas de otras. Son, por orden de frecuencia,
las siguientes: (i) «situar algo / alguien en algún lugar» (206 ejemplos), (ii)
«considerar una situación dependiente de otra» (106 ejemplos), (iii) «poner
por escrito / escribir» (93 ejemplos), (iv)» considerar algo / alguien de una
manera determinada» (51 ejemplos) y (v) «abandonar» (26 ejemplos). Los
ejemplos de (4) a (8) ilustran cada una de estas acepciones:
(4) Post hanc orationem claves portarum pecuniaeque regiae ante pedes eorum
posuit. («Tras este discurso, puso las llaves de las puertas y el tesoro real
a sus pies.» Liv. 24.23.1)
(5) ne in occidione victoriam ponerent («que no pusieran la victoria en la ma-
sacre» Liv. 3.28.9)
(6) Protagoras … cum in principio libri sic posuisset «de divis neque ut sint neque
ut non sint habeo dicere» («Protágoras, habiendo escrito al principio de su
libro así: ‘acerca de los dioses no puedo decir ni que existen ni que no
existen’» Cic. deor. 1.63.25)
(7) quod nihil nobis constat, non videtur pro certo esse ponendum. («ya que
no nos consta, no parece que tenga que ser considerado como cierto.»
Caes. Gall. 7.5.6)
(8) tandem posita vaecordia («al fin, abandonada la locura», Tac. ann. 16.3)
Pues bien, además de estos cinco tipos de realizaciones de pono como
verbo predicativo-pleno, hay 32 ejemplos en nuestro corpus en que funciona
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Actas Rioja [Link] 773 30/3/15 16:07
S pe m po n e r e: estudio de u na colocaci ón co n v er bo sopo rte
como verbo soporte acompañado por diversos sustantivos predicativos en
posición de OD, tal como se recoge en el Cuadro (1):
Cuadro (1): CVS con pono en prosa clásica
Caes. Cic. Liv. Sen. Tac. Total
spem ponere 3 9 4 - - 16
finem ponere - - - - 2 2
modum ponere - - - - 2 2
terminos ponere - - - 2 1 3
insidias ponere - - 2 - - 2
quaestionem ponere - 2 - 4 - 6
fundamenta ponere - - - 1 - 1
Total 3 11 6 7 5 32
A pesar de que las definiciones tradicionales consideran la frecuencia de
aparición un criterio definitivo para identificar una CVS (Koike, 2001: 25),
lo cierto es que hay colocaciones que se atestiguan en muy pocas ocasiones
(finem ponere, fundamenta ponere… ) pero que cumplen todos los requisitos
que las definen como tales. Aun así, hay que reconocer que la coocurrencia
frecuente supone un indicio positivo para pensar que estamos ante una
CVS. En este sentido, es significativo notar que los ejemplos de spem ponere
(poner la esperanza de X en Y) (9), suponen la mitad de las apariciones de
este tipo de construcciones en nuestro corpus.
(9) atque omnem spem salutis in virtute ponerent. («pusieron toda esperanza
de salvación en el valor» Caes. Gall. 3.5.3)
3 SPEM PONERE como construcción con verbo soporte (CVS)
Las CVS se encuadran dentro del continuum de la lengua entre las com-
binaciones libres de palabras y las expresiones fijas idiomáticas (Cuadro
2), lo que implica que sus elementos tienen un mayor grado de fijación y
predeterminación que las primeras pero más independencia semántica y
sintáctica que las locuciones.
774 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 771-782
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M ª I sabel J i mén e z Ma rt í ne z
Cuadro (2): continuum lingüístico
combinaciones
expresiones
libres
idiomáticas
(Poner un libro
(Ponerse las pilas)
en la mesa) cvs
(Poner límites)
Comentaré a continuación las características que hacen de spem ponere
una CVS y que, en mayor o menor medida, son extensibles al resto de
colocaciones recogidas en el cuadro (1), prestando especial atención a los
rasgos que las diferencian de las combinaciones libres de palabras y de las
expresiones idiomáticas.
3.1 Sustantivo predicativo
En las CVS el verbo «aligera» su peso predicativo de manera que es el
sustantivo en Acusativo, codificado como su OD, el que aporta la carga
semántica al conjunto. La forma verbal, elegida por el nombre, informa
de las determinaciones morfosintácticas (tiempo, modo, voz, persona)
mientras que el sustantivo constituye la base de la colocación. Normalmente
estos nombres no eligen un solo verbo soporte, sino que forman CVS con
verbos distintos aportando diferentes matices (spem habere, in spe venire…).
En tanto que elemento central del predicado es necesario que dicho sus-
tantivo presente (o refiera) una estructura argumental propia.
Es lo que ocurre en el caso de spem. Se trata de un nombre eventivo con
un esquema en el que intervienen dos argumentos y que evoca los dos ac-
tantes (Sujeto / Objeto) de un verbo predicativo: uno, el que experimenta
el «estado de ánimo» de esperanza; el otro, el que explicita aquello en lo
que la entidad personal está esperanzada.
3.2 Correferencialidad
Además de que el Objeto sea un sustantivo predicativo, como muestra del
carácter unitario de la expresión, en toda CVS, el primer argumento del
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S pe m po n e r e: estudio de u na colocaci ón co n v er bo sopo rte
verbo (Sujeto), pono en este caso, debe coincidir con el primer argumento
del sustantivo (spem), de manera que haya correferencialidad entre ambos.
Así sucede en (10) y en el resto de ejemplos de spem ponere. En (10a), hostes
es el Sujeto de ponebant y, al mismo tiempo, es el que experimenta omnem
spem.
(10) quod omnem spem hostes in celeritate ponebant («ya que los enemigos
ponían toda su esperanza en la rapidez» [Link]. 5.39.4)
3.3 Baja transitividad
La combinación spem ponere está constituida formalmente como una oración
transitiva en la que spem es el OD de pono. Pero si analizamos su estructura
a la luz de los criterios de transitividad de Hopper-Thomson (1980: 252),
notamos que spem es un Objeto muy poco prototípico, puesto que no se
ve semánticamente afectado por la acción del verbo, que predica un evento
estático (poner la esperanza de algo en alguna situación) sobre el que el Sujeto
no ejerce control. Estas diferencias respecto de la estructura transitiva más
común son las que hacen de esta CVS, como del resto, una construcción
con muy baja transitividad.
3.4 Autonomía y determinación del sustantivo predicativo
Respecto de las locuciones fraseológicas, las CVS se caracterizan por una menor
rigidez formal y una mayor autonomía del sustantivo, que puede verse
alterado en forma (quaestionem > quaestiunculas), en número (spem / spes) o
modificado por distintos tipos de determinantes (nostras spes, unam quaes-
tionem) o adjetivos (omnem / maximam spem).
En relación con las combinaciones libres de palabras, el sustantivo de la
CVS tiene mayores restricciones que el Objeto del verbo con significado
pleno. Como vemos en el Cuadro (3), spem se presenta, excepto en un
ejemplo, junto a adjetivos y pronombres cuantificadores (12) o sin deter-
minación (11), en cuyo caso subyace del contexto que ésta es omnem.
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M ª I sabel J i mén e z Ma rt í ne z
Cuadro (3): Modificadores
Nº de
Modificadores apariciones %
∅ 5 32
omnis 6 38
maxima 1 6
nimium (+gen.) 1 6
aliquid (+gen.) 2 12
nostra 1 6
(11) castra locant spem in discordia Romana ponentes («colocan el campamento
poniendo la esperanza en la discordia romana» Liv. 3.38.3)
(12) a populum Romanum … in te aliquando reciperandae libertatis omnem
spem ponere. («que el pueblo Romano … ponía la esperanza de recu-
perar algún día su libertad en ti.» Cic. fam. 11.5.2)
b in eo maximam spem pono victoriae. («en él pongo la mayor esperanza
de victoria.» Cic. fam. 10.26.1)
c iamque plebs ita in tribunatu ponere aliquid spei, si similes Icilio tri-
bunos haberet. («Y ahora el pueblo pone algo de esperanza en el tribu-
nado, siempre que cuente con tribunos como Icilio» Liv. 3.65.9)
3.5 Otras colocaciones con el sustantivo spes
El nombre spes selecciona otros verbos soporte con los que formar colocacio-
nes con verbo soporte, algo bastante común entre los sustantivos predicativos
puesto que les permite formalizarse de una manera más adecuada según
las necesidades de cada contexto lingüístico.
En el estudio de las colocaciones con el sustantivo spes que hemos llevado
a cabo en nuestro corpus, hemos encontrado que el marco predicativo de
este sustantivo se inserta en la sintaxis oracional formalizado en cuatro
construcciones distintas (además de spem ponere). Se trata de spem habere,
in spe esse, in spem venire e in spem / spe adducere.
La siguiente tabla muestra todas estas CVS, indicando su frecuencia de
aparición en cada uno de los autores, y en (13) encontramos ejemplos que
las ilustran:
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Actas Rioja [Link] 777 30/3/15 16:07
S pe m po n e r e: estudio de u na colocaci ón co n v er bo sopo rte
Cuadro (4): colocaciones con verbo soporte con spes
IN SPEM /
SPEM IN SPEM SPE SPEM
HABERE IN SPE ESSE VENIRE ADDUCTUS PONERE
Caesar 1 1 0 2 3
Cicero 30 11 1 2 10
Sallustius 4 0 0 4 0
Seneca 4 0 0 0 0
Tacitus 0 1 0 1 0
T. Livius 4 1 1 0 4
TOTAL 43 14 2 9 17
(13) a Nullam habet spem salutis aeger. (« El enfermo no tiene ninguna espe-
ranza de curación» Sen. Luc. 123.17)
b consilio tuo in spe firmiore sumus («gracias a tu consejo tengo una
esperanza más firme» [Link]. 8.11b.1)
c quod in spem ventum erat discordia intestina dissolvi Rem Romanam
posse («ya que se había concebido la esperanza de que las disputas in-
ternas pudieran disolver la república romana» Liv. 2.44.7)
d in maxumam spem adductus recuperandae pacis («movido por la ma-
yor esperanza de recuperar la paz» [Link]. 29.3)
3.6 Verbo morfológicamente afín: spero
A menudo, existe un verbo simple que expresa un contenido semántico
similar a la CVS (dar un paseo / pasear, sentir admiración / admirar, etc.) y que
suele guardar (pero no necesariamente) una relación etimológica con el
sustantivo predicativo que funciona como OD en la CVS. Este hecho, como
sucede con la frecuencia de aparición, si bien no es un criterio definitivo
para identificar CVS, sí que supone un indicio positivo de su presencia.
Podemos comprobar este fenómeno en las colocaciones que en nuestro corpus
han aparecido (Cuadro 5).
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M ª I sabel J i mén e z Ma rt í ne z
Cuadro (5): CVS y verbos simples
CVS Verbo simple
spem ponere spero
finem ponere finio
modum ponere finio / termino
terminos ponere termino
insidias ponere insidior
quaestionem ponere quaero
auspicia ponere auspico(r)
fundamenta ponere fundo
Como podemos ver, la CVS spem ponere encuentra su correlato verbal
simple en las formas de spero. Este verbo aparece en nuestro corpus con dos
acepciones bien distintas: la primera de ellas, la más numerosa (65 % ), tiene
el significado de «esperar», en tanto que «aguardar a que suceda algo», como
vemos en (14a); la segunda (14b), que aparece en un 35 % de los ejemplos,
es equivalente a la colocación analizada, significa «poner la esperanza de X
en Y».
(14) a dum auxilia ab Romanis speratis («mientras esperáis refuerzos de los
romanos» Liv. 21.13.3)
b nam in fuga salutem sperare («pues esperan la salvación en la huida»
Sall. Cat. 58.16)
Aunque la existencia de un verbo simple es uno de los criterios más
invocados (Langer, 2004:179) para justificar la existencia de una CVS, ello
no quiere decir que exista una equivalencia absoluta entre la expresión
sintética y analítica del predicado semántico. En el caso de spem ponere
y spero, esta supuesta equivalencia es sólo parcial, pues el verbo simple
abarca más contextos y es más general que spem ponere, que se especializa
en una de sus acepciones. Hemos visto además (3.3) que en la CVS spem
presenta un tipo específico de modificadores que aportan a la colocación
matices que el verbo simple por sí solo no expresa.
3.7 Unidad sintáctica
De las acepciones básicas de pono como verbo pleno señaladas al comienzo,
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S pe m po n e r e: estudio de u na colocaci ón co n v er bo sopo rte
la CVS spem ponere (15a) habría que ponerla en relación con el marco pre-
dicativo «poner algo / a alguien en un sitio», del que derivaría a su vez el
sentido «considerar una situación dependiente de otra» cuando el OD no
es una entidad concreta sino abstracta, y el tercer argumento, en vez de
expresar una Ubicación física, expresa la situación de la que depende la
realización del OD (15b).
Pues bien, la CVS spem ponere se formaliza con el mismo esquema sin-
táctico que esta acepción: su segundo argumento es una entidad abstracta
que funciona como aquello de lo que trata la esperanza – en Genitivo por
codificarse spem en Acusativo – y el tercero, actualizado siempre mediante
in + ablativo, se refiere a la condición de esa esperanza.
(15) a tamen omnem spem salutis in virtute ponebant. («sin embargo, ponían
toda esperanza de salvación en el valor.» [Link]. 5.34.2)
b unam esse in celeritate positam salutem («había una única salvación puesta
en la rapidez» [Link]. 5.34.1)
A la vista de estas similitudes, podríamos suponer un origen común para
ambas construcciones. En esta dirección hemos formulado dos hipótesis:
3.7.1 Evolución
La primera opción es que spem ponere sea un paso más en el continuum lin-
güístico que se inicia en el esquema predicativo de pono con significado
locativo que se extiende metafóricamente a un sentido más abstracto, y,
finalmente, en un ejercicio de mayor complejidad, se convierte en el marco
mediante el que expresar esta construcción semifraseológica:
Cuadro (6): Evolución
combinaciones cvs locuciones
libres
↓ ↓ ↓
claves ante pedes posuit > salutem in celeritate positam > spem ponebant salutis in virtute
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3.7.2 Simplificación
También es probable que los ejemplos del tipo (15b) sean el resultado de una
simplificación de la CVS spem ponere, en la que, por economía lingüística, se
elide el sustantivo spem: puede que la construcción estuviera ya tan inserta
en el vocabulario del pueblo que la omisión de uno de los elementos no
suponía una pérdida de información. Esto provoca que el Argumento que
funcionaba como CN del sustantivo spem y estaba expresado en Genitivo
(salutis), pase a CD de pono y se formalice en Acusativo (salutem); como
podemos ver en (16):
(16) ipsi (Galli) … omnem Galliae salutem 〈spem salutis〉 in illo vestigio tem-
poris positam arbitrarentur («éstos consideraban puesta toda 〈esperanza
de〉 la salvación de la Galia en ese momento» Caes. Gall. 7.25.1)
4 Recapitulación
Como hemos podido comprobar, pono presenta dos posibilidades de
formulación: como verbo con valor léxico pleno y como verbo soporte.
Las construcciones que forma en este último caso (CVS), entre las que se
encuentra spem ponere, se caracterizan por codificarse siempre a partir de
un sustantivo predicativo que funciona como Objeto sintáctico de pono
y que presenta cierta autonomía respecto de los OD del verbo en estado
pleno. Asimismo, suele coincidir con un verbo simple morfológico (spero)
y conforma un complejo verbal con una estructura predicativa propia.
referencias bibliográficas
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Baños, J.M. et alii (2003) (eds.) Praedicativa. Complementación en griego y en latín, San-
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X X I I I Congreso de Lingüística y Filología Románica 2, 1, Tübungen, Max, 453-467.
Hopper, P. J. & Thomson, S. A. (1980) «Transitivity in Grammar and Discourse»
en Language 56, 251-300.
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Actas Rioja [Link] 781 30/3/15 16:07
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Torrego, M. E. et alii (2007) (eds.) Praedicativa I I : Esquemas de complementación verbal en
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Actas Rioja [Link] 782 30/3/15 16:07
LAT. SACER DŌS, DŌ Y FACIŌ
Federico Panchón C abañer os
Universidad de Salamanca
fpanchon@[Link]
Resumen — La primera parte del nombre sacerdōs se asocia fácilmente con sacer; y, como
el latín no tiene sufijos terminados en -dōt-, la segunda parte tiene que remontarse a
un nombre. Por tanto, se trata de un nombre compuesto. La mayoría de los lingüistas
suponen que la segunda parte procede de la raíz indoeuropea *dhē- «poner» a partir
de la lexía de uso frecuente sacra facere. Pero en este compuesto la raíz *dhē- «poner»
causa problemas, tanto formales como semánticos. Por esto, sostengo que la verda-
dera etimología es la que se basa en la raíz *dō- «dar», y porque hay testimonios de
las lexías sacrum dare y sacra dare. Partiendo de estas colocaciones, hay que interpretar
sacerdōs como «el que da lo sagrado (a los dioses)» o «el que da o pronuncia las fórmu-
las religiosas», mientras que sacra facere o sacrum facere significa «celebrar el sacrificio»,
entendiendo el sacrificio con todas sus partes.
Palabras clave — compuesto, etimología, lexía, sacrificio
LAT. SACER DŌS, DŌ AND FACIŌ
Abstract — One easily associates the first element of the noun sacerdōs with sacer, and
since Latin doesn’t have a -dōt- suffix, the second element must go back to a noun.
Then it’s just a question of a compound. Most linguists assume that the second el-
ement derives from PIE *dhē- ‘to put’ starting from the common phrases sacra facere
and sacrum facere. But the root *dhē- ‘to put’ creates formal and semantic troubles for
the compound sacerdōs. Therefore, I maintain that the valid etymology goes back to
the root *dō- ‘to give’, above all because there is evidence in the phrases sacrum dare
and sacra dare. Starting from these collocations sacerdōs means ‘the one who gives the
sacred (victim to the gods)’ or ‘the one who gives / speaks the religious utterances’,
while the collocations sacrum facere and sacra facere, mean ‘to celebrate a sacrifice’,
meaning the whole ceremony.
Keywords — compound, etymology, phrase, sacrifice
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 783-790
Actas Rioja [Link] 783 30/3/15 16:07
L at . sace r d ōs , d ō y faci ō
1 S ac e r d ō s es un nombre compuesto. Si bien la primera parte pa-
rece clara, no hay acuerdo en la etimología de la segunda parte ni en la
interpretación del compuesto (de Vaan 2008: 532-533). Unos derivan la
parte final -dōs de *dō- (*deH3- «dar») y otros de *dhē- (*dheH1- «poner»)1.
En el caso de esta última raíz, no sería el radical de fac-iō (*dhă-k) el que
estaría en sacerdōs, sino el que se encuentra supuestamente en abdō «alejar»
< «poner lejos de» o condō «encerrar», «establecer» < «poner dentro», «poner
juntos», es decir, la raíz *dhē- «poner» del scr. da-dhā-mi y gr. τί-θη-μι. El
peso del sánscrito y del griego en esta reconstrucción ha sido decisivo y la
repartición de los compuestos en -dō entre la raíz *dō- «dar» (dēdo, etc.) y
*dhē- «poner» (condō, etc.) se ha convertido en una especie de puzzle para
los indoeuropeístas.
Además el verbo dō tiene también el significado de «poner» y «hacer»
(Thielmann 1882: 25, 99; T L L V 1661, 1672, 1697; Pariente 1967: 31-33),
faciō no tiene el significado de «poner» y los compuestos del tipo con-dō
no significan «hacer» (T L L VI 85 ss.). Hay pues discontinuidad semántica
entre sánsc. dadhāmi «poner» y lat. faciō «hacer». De ahí el «tour de force»
que hacen Ernout & Meillet (1967: 209) para justificar el supuesto cambio
semántico de «poner» a «hacer». Benveniste (1975: 291-292) sostiene que el
significado de «hacer» surge de relaciones predicativas, como aliquem regem
facere, y supone la evolución «poner» > «crear» > «hacer». En cambio, para
Untermann (1993: 466) es la ampliación -k- (*dhă-k-: lat. fac-io, o. fak-iiad
«faciat», etc.) la que da lugar al cambio semántico de «poner» a «hacer,
producir».
Por otra parte, los conceptos de «dar» y «poner» se prestan a colocaciones
muy parecidas en védico (bálaṃ dadāmi «doy fuerza» RV 10.116.5c; dadhāmi
dráviṇaṃ «doy riqueza» RV 10.125.2c) y también en griego, aunque menos
(θεοῖσι δόσαν … ἑκατόμβας «ofrecieron a los dioses hecatombes» Il. 12.6;
θεοῖς ἀσπίδας ἔθηκε «ofreció los escudos a los dioses» E. Ph. 576) (cf. Peca
Conti 1984: 11). Y los verbos dō y faciō, al lado de usos como verbos plenos,
los tienen como verbos de apoyo (por ej., fugam dō = «fugo», fugam facio =
«fugio» y «fugo» Thielmann 1882: 62-3).
El latín presenta, pues, un complejo estado de cosas para las raíces *dō-
«dar», *dhē- «poner» y *dhă-k- «hacer», en el que hay que situar las hipótesis
sobre la interpretación de sacerdōs.
1
En adelante prescindo de las laringales.
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Actas Rioja [Link] 784 30/3/15 16:07
Fede r ico Panch ón C abañe ros
2 En el s. XIX el etimólogo Pott interpretaba sacerdōs como «el que ofrece
dones sagrados». Luego el latinista Corssen traducirá sacerdōs por «el que
da el sacrificio». Ya en el s. XX, Brugmann explica sacer-dōs como «el que
da los sacrificios» en la 2ª edición del Grundriss, por analogía con exta dare
«dar las entrañas», y reconstruye *sácro-dōs o *sácri-dōs. Estos lingüistas su-
ponen la raíz *dō- (Pedersen 1922: 5-6), como Isidoro, que explica sacerdōs
por quasi sacrum dans (orig. 7.12.17).
3 Pedersen (1922: 6) le objeta a esa explicación que el sacerdote no «da el
sacrificio», sino que «lo hace (lo celebra)»; y añade: «avec sacra ce n’est pas
dare, mais bien facere qui est employé». Partiendo de sacra facere se remonta
a la raíz de faciō y reconstruye *dhē- «poner», «hacer», i. e., *sakro-dhō-t-s.
Esta etimología es aceptada por Meillet (Ernout & Meillet 1967: 586) y sus
discípulos (Benveniste 1969: 188). De manera independiente, en Alemania
Kluge (1923: 62) se inclina también por ese origen, apuntado antes por
Schulze en 1887. No es casual que Meillet & Vendryes (1968: 115, 663) den
*sacro-dōt-s y en la corrigenda *sakro-dhōt-s. Y esta última etimología es la
que va a aparecer en diccionarios y manuales.
4 Pero la reconstrucción *sakro-dhō-t-s causa problemas formales y se-
mánticos. A los primeros se refieren el vocalismo ō en la raíz *dhē- y el
paso de la aspirada *dh- a d-.
A pesar de que se aducen gr. θωμός «montón», lat. abdōmen, ingl. a. dōn
(ingl. to do «hacer»), a.a.a. tuon (al. tun «hacer») (Pedersen 1922: 6; Kluge
1923: 62), la vocal ō de estas palabras no está bien explicada y el grado o está
inmotivado en la raíz *dhē- (Pariente 1967: 23; Hamp 1982: 97), mientras
que es el grado natural de la raíz *dō-: gr. δίδωμι, δῶρον, δώς, etc., lat.
dō, dōnum, dōs dōtis, célt. Menman-dut- (< *menmṇ-deH- «[diosa] que da la
inteligencia» Prósper 2011)2, etc. (Prosdocimi 1988: 513).
En cuanto al paso de *dh- a d-, Ernout & Meillet (1967: 699) dicen, a
propósito de la supuesta raíz *dhragh- de trahō que «se conoce mal el trata-
miento de la dental aspirada en latín». Esta concepción les permite cierta
libertad en la evolución de *dh-. Ahora bien, en posición inicial da f-,
mientras que si es medial el resultado es -d- si va precedida o seguida de la
2
Quiero agradecer a Blanca Prósper el haberme permitido leer este artículo antes de
su publicación.
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L at . sace r d ōs , d ō y faci ō
vocal i o precedida de la consonante n, en los otros casos, -b-, según Serbat
(1968: 90), que reformula la doctrina de Ascoli. Y como *sákro-dhō-t-s le
causa problemas a Serbat, supone un tema en *i- (*sacri-: lat. arc. sācris
«sacer», o. sakrím «hostiam»). Y la vocal *-o- / *-i- caería, por la tendencia
a la reducción del compuesto indoeuropeo (Rasmussen 2002: 332), al estar
en contacto con r y seguida de una sílaba con vocal larga, a diferencia de
sacri-fĭcus, donde -ri- va seguida de sílaba breve. Pedersen (1922: 6-7) supone
que la evolución de las aspiradas es anterior a la síncopa, apoyándose en
los problemáticos compuestos del tipo de ab-dō, con-dō; pero la síncopa
puede operar antes, de donde resultaría *sacer-bōs no sacerdōs, como en
uerbum < *wer-þom < *-dhom, barba < *bhardha, etc. (Pariente (1967: 24). A
pesar de que la síncopa y la apofonía alteran la forma de los compuestos
en latín (Hinojo 2010: 318), las aspiradas tienen el mismo tratamiento en
los compuestos que en la forma simple (Pariente 1967: 25) por sentimiento
etimológico, por lo que se esperaría *sácer-fōs, como en (ponti)-fex, (sa-
cri)-fĭcus < *-dhăk- (Prosdocimi 1988: 514).
Respecto a la semántica, la protoforma *dhō-t se interpreta como «el que
pone (un sacrificio en el altar)» (Bréal-Bailly 1885: 316; Ernout & Meillet
1967: 209; Fugier 1963: 422) o como «el que hace, ejecuta» (Pedersen 1922:
6; Benveniste 1969: 188) y *sacro- como s. «(el que pone / ejecuta) un sacri-
ficio» o como adj. «(hace) sagrado». De hecho, la última interpretación se
basa en sacrum facere, pues PIE *dhē- no significa «hacer».
A pesar de estos problemas ha prevalecido esta etimología. Si en in-
doeuropeo todo suele ser más sencillo en el plano formal que en el del
contenido, en esta reconstrucción las dificultades formales son también
enormes. Se ha seguido la lectio difficilior, tan recomendada para la crítica
textual, es decir, se ha preferido ver en sacerdos una forma anómala, con-
servadora de un estado de lengua lejano (Michelena 1963: 49). Pero a los
problemas formales y semánticos de la forma reconstruida *dhō-t hay que
sumar el de la interpretación de *sacro- (Prosdocimi 1988: 510-511).
5 Así, Strunk (1995) interpreta *sacro- como «sagrado» e identifica -dōs con
dōs «don», es decir, como un bahuvrīhi «el que tiene el don de lo sagrado»,
«el que tiene lo sagrado como don» (cf. nocti-color, angui-manus), (1995: 232,
230). Esta explicación semántica podría corresponder a un brahmán, pero
no al sacerdos. La condición del sacerdos no es la de ser sacer «sagrado», sino
la de ser castus (Cic. leg. 2.18; Verg. Aen. 6.661), es decir, sacer no se aplica al
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Fede r ico Panch ón C abañe ros
sacerdos sino a la cosa, a la víctima «consagrada» a los dioses, o a la persona
que ya no tiene derecho a la vida y puede matarse (Ioui sacer esto. Lex Reg.).
Por otra parte, la función propia del sacerdos es la de «dar» a los dioses la
«parte» del sacrificio que les corresponde, lo consagrado, deis sacrum (lo que
se destruye pasando de esta vida a la otra), y la de pronunciar las palabras
apropiadas (Porte 1989: 7). Y esto se documenta mejor en umbro, donde
encontramos esono «sacrificio», erus «la parte del sacrificio» (Prosdocimi
1988: 518) y sakre «sacrificio», «lo que se sacrifica» (Buck 1928: 345): esunu
purtitu «sacrificium datum» 1.b 39, donde purtitu, de *pṛ-d(o)wītom, es un
compuesto de *dō-; y erus ditu 6.b 16 bis «dé la parte del sacrificio», sakre
fetu 2.a 6 «haga el sacrificio». De hecho, las ofrendas del sacerdos se basan en
el do ut des (Mart. 10.92.15-18) o en el da ut dem (Liv. 10.19.18).
En Virgilio parecen buscadas las figurae etymologicae de sacerdos y donum
«ofrenda»: huc dona sacerdos cum tulit. (Aen. 7.86-7; y Aen. 8.281-4; etc.); e
incluso con dare y sacer: sacerdos … quae dabat et sacros seruabat … ramos. (Aen.
4.483-86), al que se parece la inscripción LV C R E T I A F I D A S AC E R D O S …
D . (AT / E D I T ) (CIL, II 2416), si se tiene en cuenta que donum forma iunctura
con dare (por ej., D I A N A I D O N V M D E D I T CIL I 2 42). Y en griego tenemos
la expresión θεοίς ἱ(ε)ρὰ διδόναι «(dar) ofrecer sacrificios a los dioses» (Il.
12.6; y Od. 1.67; etc.).
6 La objeción fundamental contra la etimología *sakro-dō-t-s ha sido que
con sacra se emplea facio (por ej., lat. S AC R A … F E C I S E V E L E T Sc. Bacch.
15; o. sakrím fakiiad «hostiam faciat») y que faltaría en época histórica el
sintagma sacra dare (Pedersen 1922: 6; Kluge 1923: 62; Strunk 1995: 223).
Pero tenemos atestiguados en latín:
(1) et manus, quae dis datura erat sacra, capturas tulit; (Sen. Contr. 1.2.7), «y la
mano, que iba a dar los sacrificios a los dioses, cogió la paga inmoral».
(2) Tibi … sacrum / sollemne damus, (Sen. Med. 797-301), «A ti «(Hécate) te
ofrezco un sacrificio solemne …»
(3) sacrum laticem…dedi. (Sen. Med. 807-811), «(te) ofrecí… el líquido sagrado».
En estos ejemplos el sujeto agente actúa como una sacerdos (por ej., la
maga Medea en [2] y [3]). Pragmáticamente, en (1) y (2) se encuentra el
destinatario en dativo (dis, tibi), en (3) se sobreentiende; este argumento
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Actas Rioja [Link] 787 30/3/15 16:07
L at . sace r d ōs , d ō y faci ō
no es necesario para facio. Por esto, en la reconstrucción *-dhō-t- («el que
pone»), la deidad y la función esencial del sacerdos, la de «dar», quedan sin
marcar.
A estos se les podría añadir:
(4) L . P E S C E N I V S , T. F. , M I R C V R I O D O N O D E D I T M E R E T O / , S AC R A I OV I
STIGIO (CIL, I 2 1920), «L. Pescenio, hijo de Tito, dio (hizo) una ofrenda
a Mercurio en agradecimiento, sacrificios a Júpiter Estigio».
No es tan sorprendente el que apenas esté documentada la colocación
sacra / sacrum dare, si se considera que esta solo hace referencia propiamente
a un acto concreto del sacrificio, «el de dar lo destinado a los dioses en las
fórmulas apropiadas», por el o la sacerdos, (Sen. Med. 797-301; (flamen) exta
perperam dederat Liv. 26.23.8) y que facio tiende a sustituir a do (D O N V M D E -
D I T / F E C I T CIL, I 42 y CIL, VI 555.1). Además con sacra facere se abarcan
2
todas las actividades del sacrificio (por ej., «marcar la víctima» Verg. Aen.
12.174, «matarla», Verg. Aen. 6.248, etc). Y el campo semántico de facere
incluye el de dare (cf. el ejemplo jurídico uestrum iudicium fecit «uobis i. de-
dit». Ter. Haut. 12; TLL VI 85, 33 ss.). En español antiguo, donde también
es mucho más frecuente «hacer» que «dar», se encuentra «un clerigo que
da penitençia» (el sacramento) y un hombre «que faze penitencia» (García
Pérez 2007: 94).
Por otra parte, en itálico aparece *sacro- en la acepción de «rito»: u.
esunu purtitu «celebrado el rito» (cf. hit. šāklaiš «rito, ley»). Es el sacerdos el
que pronuncia las «fórmulas rituales del sacrificio», el ius sacrum, es decir,
tiene la función de dare sacra / uoces:
(5) Sacra deosque dabo (Verg. Aen. 12.192), «Yo (Eneas) daré los ritos y los
dioses».
(6) tibi … uoces dedi (Sen. Med. 300-301), «para ti he pronunciado las pala-
bras sagradas».
Y si se tiene en cuenta que do es uno de los tria uerba praetoris (cf. do,
dico, addico, donde do se refiere a do iudicium «doy la fórmula»), el sacerdos se
manifiesta como un precedente del praetor. Pues el ius sacrum es anterior al
ius ciuile (Castresana 2007: 19-29).
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Fede r ico Panch ón C abañe ros
7 En conclusión, después de considerar los problemas formales y semán-
ticos que causa la reconstrucción *sakro-dhō-t-s, y teniendo en cuenta que
existen las lexías sacra dare y sacrum dare, que era el argumento ex silentio
de los defensores de esa protoforma, el segundo miembro de sacerdōs debe
remontarse a la raíz *dō- «dar», no a *dhē- «poner». A la raíz *dō-, con el
grado *ō largo analógico de otras formas, se le añade el formans de nomen
agentis en -t-, de donde el significado de «el que da», «el que dice». El ele-
mento *sacro- significa «lo consagrado (a los dioses por la destrucción)»,
«las fórmulas sagradas» y, luego por extensión, «el sacrificio» y «el rito».
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FORMAS Y FUNCIONES EN INQUAM*
Agustín Ramos G uerr eira
Universidad de Salamanca
agur@[Link]
Resumen — Mediante un análisis de los usos de inquam pretende ponerse de manifiesto
que algunas de sus características anómalas (morfología, frecuencia de distribución,
usos parentéticos) no lo son tanto a la vista de sus valores funcionales.
Palabras clave — Sintaxis, verbos de expresión, parentéticas, gramaticalización
FORMS AND FUNCTIONS OF INQUAM
Abstract — Through an analysis of the different uses of inquam, we conclude that most
of its abnormal features (morphology, distribution and frequency of occurrences, par-
enthetical uses) actually happen to be consistent with the functional values of the verb.
Keywords — syntax, ‘say’ verbs, parentheticals, grammaticalization
* Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto FFI2009-13402-C04-04, del MCI.
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Fo r m as y f u n cio n es en in qua m
1 Presentación
Da la sensación de que el verbo INQUAM no ofrece problemas de interpre-
tación semántica, toda vez que los diccionarios dan inequívocamente para
él la traducción «decir» (en O L D es la única [«say»], el resto son datos sobre
su uso; lo mismo sucede en Gaffiot [«dire»] e incluso en léxicos antiguos
como el de Etienne).
Pero la relación entre su significado y las formas dista de ser clara, en la
medida en que tanto su etimología como su morfología están lejos de las
evidencias filológicas.
Aquí vamos a presentar algunas de sus anomalías y analizar alguna ca-
racterística de su funcionamiento con el fin de congraciar una estructura
formal extraña con un significado que parece no presentar problema.
2 Una etimología poco clara
Aunque éste no es el lugar para un estudio tal, los problemas de inquam
comienzan con su etimología y significado. En el análisis de su origen se
llega a una conclusión paradójica: pese a las dificultades fonéticas para ex-
plicar su constitución, todos los estudiosos acaban hablando de ello como
si la etimología no tuviese dudas.
Según todas las afirmaciones, unas más rotundas que otras, continúa la
raíz *sekw- «seguir», que está tras el ing. say, aa. sagen (de Vaan 2008: 304).
La raíz es homófona – en última instancia, probablemente la misma– con
*sekw- «ver, notar», que era probablemente su sentido original según al-
gunos (Sihler 1995: 547). De cualquier forma, aparte de su testimonio en
germánico, aparece con el sentido de «decir» o «contar» sólo en fragmentos.
Éstos incluyen el caso del lat. inquam «estoy seguro, por supuesto» < *in-
skw-ā- (originalmente Optativo, como en el ing. I might say «es mi opinión»),
pero la mayoría de las formas son del tipo temático simple, como inquis,
inquit, inquimus, imperativo inque, y demás; pero algunas, como inquiunt e
inquiēbat, siguen a los verbos en -iō, quizá bajo la influencia de āiunt.
3 Una morfología anómala
Las gramáticas al uso, e incluso los diccionarios, presentan inquam como un
verbo defectivo que ofrece sólo unas cuantas formas documentadas. Pero
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Agust í n Ra m os Gue r r eir a
las pocas formas documentadas muestran irregularidades aparentemente
poco justificadas.
Llama en principio la atención la distribución de sus formas1:
Cuadro (1): Formas documentadas en el corpus
del Phi y su equivalencia con dico
formas Frec. Autores (con mayor frecuencia) DICO Frec.
Inquam 909 Cic. 384; Plaut. 100; Apul. 65 Dico 1.177
Inquis 230 Cic. 41; Sen. 120; Mart. 25 Dicis 520
Inquit 5.065 Cic. 936; Sen. 513; Sen. Iun. 396 Dicit 3.000
Inquimus 1 Hor. Dicimus 1.302
Inquiunt 54 Cic. 15; Gell. 15; Sen. Iuni. 11 Dicunt 1.565
Inquiebat 2 Cic. Dicebat 474
〈Inquii〉 1 Cat. (conjetura) Dixi 1.435
Inquisti 1 Cic. Dixisti 166
Inquies 80 Cic. 56; Tac. 6; Sall. 4 Dices 251
Inquiet 10 Cic. 9; Hor. 1 Dicet 337
Inque 2 Plaut. Dic 699
Inquito 3 Plaut. Dicito 62
Insece 2 (+4) Andro. 1; Enn. 1; Gel. (4) -
Algunos datos significativos: además del hecho de que la mayoría de las
formas están en Cicerón, a quien se debe la presencia única de algunas de
ellas, es de resaltar la utilización particular de los casos en los que aparece.
Si se compara con las formas de dico, es llamativa la descompensación
entre las formas de singular (con usos parangonables a primera vista) con
las de plural. Además, en inquam no tenemos muestras, por ejemplo, de
la 3ª del plural del Imperf. ni del Perf., que, aunque en valores menores,
presentan unas cifras respetables en dico (dicebant: 310, [65 en Cic.]; dixerunt:
531 [87 en Cic.]).
Podría sugerirse que la presencia en Cicerón se debe al volumen de
su obra. Pero tomando una obra también voluminosa como Livio, por
1
Los datos son tomados de los textos recogidos en el PHI, y se comparan con las formas
morfológicamente equivalentes del verbo base latino para «decir» (dico).
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Fo r m as y f u n cio n es en in qua m
ejemplo, observamos datos interesantes: frente a 334 casos de inquit, sólo
1 de inquam y 4 de inquis. Se diría que los temas tratados tienen algo que
ver, en la medida en que Cic. suele intervenir como personaje en sus obras
y en los diálogos hablan personajes en 1ª persona, algo que en Livio esca-
samente sucede (10 ejemplos de dico, 1 de dicis, frente a 393 y 205 en Cic.
respectivamente).
Parece, pues, que nos hallamos ante un verbo cuya función sólo tiene
sentido ordinariamente en singular, pero no debido a su significado, como
lo comprueban otros verbos como dico, sino debido a sus valores funcionales.
Además de estas anomalías que tienen que ver con el uso, están las que
en principio ofrecen sus formas. A pesar de la defectividad apuntada, las
pocas formas conservadas tampoco son regulares. Frente a formaciones de
carácter temático como inquis, inquit, inquimus, imperativo inque y demás,
algunas, como inquiunt e inquiēbat, siguen a los verbos en -iō, quizá bajo la
influencia de āiunt (Sihler 1995: 547). Dentro de esas formas temáticas, la
más común de todas, inquit, es interpretada como una probable forma de
Perfecto, más que de presente, procedente de un aoristo temático. En esa
dirección apuntan los comentarios de Leumann (1977: 515), los de Monteil
(1977: 305) y, más recientemente, los de Meiser (1998: 214). De cualquier
forma, la mayoría de los empleos son perfectamente entendibles como
Perfecto en lo que se refiere a su utilización personal.
Por si esto fuera poco, la forma de cita que en los diccionarios figura
como 1ª sing. Pres. Ind., inquam, es anómala. Su desinencia parece apuntar,
como opina Sihler, a una desinencia secundaria de 1ª pers. ie. y, tal como
es recogido por la tradición de estudio, se trataría de un antiguo Optativo,
similar a la que da forma a los Subjuntivos del latín (<*en-skw-ā-m). En ese
sentido, los tratados de morfología apuntan equivalencias funcionales de
traducción del tipo «indeed», «I might say», «of course» (Shiler 1995: 459
y 547), «sag ich», «möchte ich sagen» (Leumannn 1977: 515 y 531).
4 Construcciones parentéticas
Lo primero que se observa en el uso de inquam, y que recogen los dicciona-
rios en su presentación, es que aparece en medio de un enunciado en estilo
directo o al final de él. No se suele decir, en cambio, que a esta colocación
se añade el hecho de que el verbo como tal, pese a estar en medio de un
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estilo directo, aparece bajo la deixis del narrador, no del personaje que
habla, lo que lo coloca en la órbita de las estructuras parentéticas.
Entre las varias definiciones que se dan de las construcciones parentéticas2
hay características universalmente mencionadas y otras menos comunes.
Se suele citar como universalmente definidora la independencia sintác-
tica entre la estructura parentética y la de su anfitrión. Es muy frecuente
(aunque no universal) mencionar también la llamada «comma intonation»,
correspondiente a una marcada separación prosódica de la parentética con
respecto a la secuencia conjunta. Los demás rasgos que se aportan tienen
que ver con la pertenencia de las parentéticas al dominio de la sintaxis o
de la pragmática (dicho de otra forma, a la estructura formalizada o al uso)
y esa discusión se centra fundamentalmente en las visiones del concepto
con respecto a la variada gama de fenómenos que, según unas versiones u
otras pueden, ser incluidas en él.
Aquí no se va a tratar el problema, pero sí vamos a centrarnos en el tipo
de parentética que encontramos en inquam.
5 Usos y funciones
5.1 Cambio de deixis
La primera idea de que nos hallamos ante un verbo especial la da un co-
nocido texto de Cicerón
(1) Eius disputationis sententias memoriae mandaui, quas hoc libro exposui
arbitratu meo; quasi enim ipsos induxi loquentes, ne «inquam» et «inquit»
saepius interponeretur atque ut tamquam a praesentibus coram haberi
sermo uideretur. («Grabé en mi memoria las ideas de aquella conver-
sación y las he expuesto a mi manera en este libro. Los he introducido
a ello como si estuvieran hablando, para no interrumpir tantas veces
con «digo» y «dice» y para que parezca que la conversación está siendo
mantenida por ellos en presencia» Cic. Lael. 3.8)
Podría parecer que según Cicerón el verbo sirve al narrador como intro-
ductor de los parlamentos de los personajes; se trataría de una parentética
2
Las bases teóricas manejadas se inspiran en Espinal 1991, Burton-Roberts 2005, Kalten-
böck 2005, Blakemore 2006, Dehé & Kovalova 2007, y Brinton 2008)
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Fo r m as y f u n cio n es en in qua m
independiente de la sintaxis de la oración en la que se inserta, pero la
independencia sintáctica no es siempre completa.
(2) Tum Rebilus, legatus Caesaris, quem Curio secum ex Sicilia duxerat,
quod magnum habere usum in re militari sciebat, «perterritum» inquit
«hostem uides, Curio; quid dubitas uti temporis opportunitate?» («En-
tonces Rebilo, legado de César, a quien Curión había traído consigo de
Sicilia porque sabía que tenía gran experiencia en asuntos militares «estás
viendo, Curión – le dijo –, al enemigo aterrorizado ¿por qué dudas de
aprovechar la ocasión? Caes. civ. 2.34)
Aquí inquit parece estar en la sintaxis la oración principal, dado que
carece de verbo. Lo que lo distingue es que introduce estilo directo y que
se haya inserto en él. Dentro del estilo directo en el que se haya inserto no
mantiene conexión sintáctica, pero sí fuera. Esto no siempre es así:
(3) Vercingetorix … accusatus ad haec respondit: … imperium se a Caesare
per proditionem nullum desiderare quod habere uictoria posset, quae
iam esset sibi atque omnibus Gallis explorata; quin etiam ipsis remitteret,
si sibi magis honorem tribuere quam ab se salutem accipere uideantur.
«haec ut intellegatis» inquit «a me sincere pronuntiari, audite Romanos
milites.» producit seruos, quos in pabulatione paucis ante diebus exce-
perat et fame uinculisque excruciauerat. («a estas acusaciones contestó
Vercingetórix: que él no quería obtener de César con la traición un
mando que podía lograr con la victoria, la cual tanto él como todos los
galos daban ya por segura: más aún, que estaba dispuesto a cedérselo
a ellos, si se imaginaban hacerle un honor más bien que recibir de él la
salvación. Para que veáis, dijo, que hablo sinceramente, oíd a los soldados ro-
manos. Saca unos esclavos que pocos días antes había hecho prisioneros
mientras andaban forrajeando, y que había extenuado con el hambre y
las cadenas») Caes. Gall. 7.20.
En este ejemplo, para presentar el colofón a un parlamento presentado
en estilo indirecto, en el momento en que se produce un cambio de deixis
del narrador al personaje, la frase es introducida por un inquit.
Éste es el uso común de inquit: pasar del estilo indirecto al directo, es decir,
producir un cambio de deixis en el relato. Esto lo separa funcionalmente
de dico, en la medida en que entraña que el acto de habla dependiente, en
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Agust í n Ra m os Gue r r eir a
este caso en el que la parentética se inserta, es siempre directo. Frente a
dico, de inquit no esperamos textos referidos, sino textos citados.
Prueba de lo dicho es que en ocasiones la parentética es pura, sin enlace
sintáctico alguno al estilo directo en el que el inquit se halla inserto. En tales
casos se trata de introducir una voz distinta en la que el inquit da a entender
ese cambio de deixis. Esa voz está en medio de un relato en tercera persona
en el que se introduce el parlamento de uno de los participantes.
(4) Quem ingressum in sermonem Pompeius interpellauit et loqui plura
prohibuit. «quid mihi» inquit «aut uita aut ciuitate opus est, quam be-
neficio Caesaris habere uidebor? … ab iis Caesar haec facta cognouit,
qui sermoni interfuerunt. («En cuanto empezó a hablar Pompeyo le
interrumpió y le prohibió seguir hablando. ‘¿Qué necesidad tengo
– dijo– de la vida o de una ciudadanía que pareceré tener por regalo de
César?’ … César supo de estos hechos por los que estuvieron presentes
en la conversación.» Caes. civ. 3.18)
Parece claro, pues, que el verbo actúa como un marcador de cambio
de deixis apareciendo tras el primer constituyente o en medio de él. Esto
explica la escasez de plurales (no es frecuente introducir el discurso único
de muchas personas) y la presencia de la 2ª y 3ª personas.
5.2 La primera persona
Pero entonces ¿qué sentido tiene la primera persona? No hay cambio de
deixis si lo que se añade es dicho por el propio narrador. ¿Cual es entonces
su cometido?
(5) Teneo, teneo, inquam, in mediis uectigalibus populi Romani, … teneo,
inquam, ita ut negare non possit. («Lo tengo atrapado, lo tengo, digo,
metido de lleno en la cuestión de los impuestos del pueblo romano, …
lo tengo atrapado, insisto, de forma que no puede negarlo» Cic. Verr.
2.3.137)
Un uso muy frecuente en Cic. es acompañar con inquam un concepto
repetido para enfatizarlo, algo que en otras lenguas se hace con partículas
modales (Polovina 1988). Los editores no son uniformes a la hora de marcar
la parentética, pero es claro que inquam no cambia la deixis, sino que añade
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una información sobre una opinión destacada del narrador. Lo podríamos
parafrasear como «quiero decir», «insisto», etc.
Puede ocasionalmente hacer algo parecido a la 3ª persona, con una va-
riante: cuando en el relato se propone como personaje el propio narrador:
(6) Tum ostendi tabellas Lentulo et quaesiui cognosceretne signum. Ad-
nuit. «Est uero» inquam «notum quidem signum» («Mostré entonces las
tablillas a Léntulo y le pregunté si reconocía el sello. Contestó que sí.
‘Efectivamente – le dije – es un sello bien conocido’» Cic. Cat. 3.10.19)
Pero eso parece un uso más apropiado para inquio o inquo, no el origina-
riamente modal inquam.
La muestra más común de su empleo y que quizá está tras la anomalía
de la forma de la 1ª persona es el carácter modal de los empleos como (7).
Aquí la parentética se asimila a un disjunto de carácter epistémico en el que
el verbo interpone matices modales similares a los usos que se encuentran
en muchas lenguas y que aportan mediante un performativo un sesgo a las
propias afirmaciones. Algo propio de una forma de modalidad subjuntiva,
tipo «digo yo», «digamos», «quiero decir», etc. Y muchos equivalentes en
lenguas extranjeras.
(7) Mitto rem publicam, quae fuit semper Sullae carissima; hosne amicos,
talis uiros, tam cupidos sui … crudelissime perire uoluit, ut cum Lentulo
et Catilina et Cethego foedissimam uitam ac miserrimam turpissima
morte proposita degeret? Non, inquam, cadit in hos mores, non in
hunc pudorem, non in hanc uitam, non in hunc hominem ista suspicio.
(«Dejo a un lado el estado, que siempre fue muy querido para Sila; ¿ha
querido él que estos amigos, varones tan importantes, tan dedicados
a él … perecieran de la forma más cruel para llevar él con Léntulo y
Catilina y Cetego una vida sumamente vergonzosa y miserable con la
perspectiva de una muerte infame? No encaja, es mi opinión, esa sospe-
cha con tales costumbres, no con tal modestia, no con tal vida, no con
tal hombre» Cic. Sull. 75.6)
6 Conclusiones
La función de inquam no es la de dico. Ya no se trata de un verbo pleno, sino
simplemente de un marcador del discurso usado para el cambio de deixis
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Agust í n Ra m os Gue r r eir a
en el relato. Pero eso no se ajusta funcionalmente a los usos de 1ª persona,
como tampoco lo hace la forma de subjuntivo fosilizada; ésta responde
a comentarios epistémicos del narrador, ya sean de énfasis, de opinión, o
de cualquier intervención suya en el discurso. Se trata en este caso de algo
similar a un conector pragmático, algo para lo que los verbos de «decir»
sirven en muchas lenguas.
Referencias bibliográficas
Blakemore, D. (2006) «Divisions of labour: The analysis of parentheticals», Lin-
gua, 116, 1670-1687.
Brinton, L. J. (2008) The Comment Clause in English. Syntactic Origins and Pragmatic
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Burton-Roberts, N. (2006) «Parentheticals», Encyclopaedia of Language and Linguistics
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Espinal, M. T. (1991) «The representation of disjunct constituents», Language, 67
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Kaltenböck, G. (2005) «Charting the boundaries of syntax: a taxonomy of spoken
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Leumann, M. (1977) Lateinische Laut und Formenlehre, Múnich.
Monteil, P. (1973) Eléments de phonetique et de morphologie du latin, París
Meiser, G. (1998) Historische Laut- und Formenlehre der lateinischen Sprache. Darmstadt.
Polovina, V. (1988) «The basic verba dicendi and their cohesive role in spoken con-
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de Vaan, M. (2008) Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Languages,
Leiden-Boston.
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ALGUNOS USOS NO PROTOTÍPICOS DE CIRCUM-
EN LATÍN: UN ESTUDIO COGNITIVO-FUNCIONAL 1
An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — Este artículo estudia algunos usos no prototípicos del prefijo circum-. Aparte
de indicar un movimiento alrededor de una entidad, el preverbio puede referirse al
movimiento indeterminado del localizado o trayector dentro de los límites internos
del localizador o locus, o su desplazamiento sucesivo de un locus a otro. El artículo
también discute algunas consecuencias teóricas de estos datos.
Palabras clave — preverbios, funcionalismo, cognitivismo, marco predicativo
SOME NON-PROTOTYPICAL USES OF CIRCUM- IN LATIN:
A COGNITIVE-FUNCTIONAL STUDY
Abstract — This paper studies some non-prototypical uses of the prefix circum-. Apart
from marking a movement (a)round an entity, the prefix can refer to the indetermi-
nate movement of the trajector within the internal limits of the landmark or to the
successive movement from one landmark to another. The paper also discusses some
theoretical consequences of these findings.
Keywords — preverbs, functionalism, cognitivism, predicate frame
1
Este artículo ha sido escrito en el marco del proyecto de investigación «Funciones y
marcas del griego moderno» (HUM2007-61974) financiado por el MICINN.
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A lgu nos U sos n o p r otot í picos de ci r cu m- e n lat í n
1 Objetivo
Probablemente el primer valor que se imagina cuando se piensa en el prefijo
circum-2 y en la preposición circum sea alguno de los ilustrados por medio
de las siguientes representaciones (Figuras 1, 2, 3 y 4).
Figura 1 Figura 2
Los soldados rodean / están El muro rodea el campamento
alrededor del campamento
campamento campamento
Figura 3 Figura 4
El soldado rodea El ejército circunvaló
el campamento el campamento
←←
←←
←
←
←←
←←
origen dirección
campamento →→ →→
← ←←
←←
campamento
←←
←←
←←
←
←
←
←← ← ← ←←
Las cuatro figuras representan la posición o el movimiento de una enti-
dad localizada o trayector a lo largo del perímetro externo de una segunda
entidad localizadora o locus3. Dicho movimiento o posición puede afectar
2
Cf. García (1980).
3
Los términos trayector y locus traducen las etiquetas trajector y landmark de la lingüística
cognitiva (cf. Luraghi 2003 y Cuenca & Hilferty 20115: 143).
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An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
al perímetro entero, como sucede en las tres primeras figuras, o solo a una
parte del mismo, como en la cuarta. En esta última el locus se visualiza
como un obstáculo en el camino del trayector hacia otro lugar.
Sin embargo, estas concepciones espaciales no cubren todos los usos de
circum-, como se intentará mostrar en las secciones segunda y tercera de
este artículo. En la última sección se discutirán las consecuencias teóricas y
prácticas de estos otros usos a la hora de describir los marcos predicativos
(a partir de ahora MmpP) de los verbos prefijados por circum-.
2 Movimiento sucesivo (de una entidad a otra)
En la sección anterior se han examinado algunas de las relaciones espaciales
de posición y movimiento de una entidad a lo largo del perímetro externo
de otra. Sin embargo, hay otros muchos casos en los que circum- no des-
cribe este tipo de movimiento, sino otro muy distinto representado en las
siguientes figuras (las etiquetas C 1 … C n designan loci múltiples):
Figura 5
C 1 c 2 c 3 … c n
origen → • → • → • → • → • destino
Figura 6
C 2 c 3 c 4
• → • → •
←
origeN / destino C 1 • • C 5
• ← • ← •
←
C n … c 6
Las figuras 5 y 6 representan el desplazamiento sucesivo de un trayector
de un lugar a otro, pudiendo volver (fig. 6) o no (fig. 5) al punto inicial. A
continuación se describirán los MMPP correspondientes a estas relaciones
espaciales.
Con los verbos derivados de simples (tipo eo) que indican el despla-
zamiento del Sujeto (el trayector), el locus puede aparecer en acusativo
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Actas Rioja [Link] 803 30/3/15 16:07
A lgu nos U sos n o p r otot í picos de ci r cu m- e n lat í n
y se refiere a un número plural de entidades, como muestra el siguiente
ejemplo4:
(1) Scep. Heus tu, qui fana ventris causa circumis, iubere meliust pran-
dium ornari domi. («Oye, tú, que recorres los santuarios para llenar el
estómago, ¿no sería mejor que mandaras preparar la comida en tu casa?»,
Plaut. Rud. 140)
Aunque con menor frecuencia, el locus puede presentar las marcas per+Ac.,
como en el siguiente pasaje de Plauto5:
(2) Phron. Haec ut opera circumit per familias, puerum vestigat («Pues,
como ella, debido a su trabajo tiene que ir de casa en casa, ha descubierto
un niño», Plaut. Truc. 407)
Los compuestos que derivan de simples transitivos (tipo ago), cuyo tra-
yector ocupa en activa la posición de Objeto en acusativo, normalmente
presentan un locus con la marca per + Ac 6:
(3) me variae cogitationes per totius domus spatia circumagunt. («Va-
rias meditaciones me llevan por las estancias de toda la casa», [Quint.]
Decl. 19.3)
En muy pocos casos el locus puede aparecer – igual que el trayector – en
acusativo, como sucede en el siguiente pasaje de Plauto7:
(4) Si. Eho istum, puere, circumduce hasce aedis et conclavia. («¡Eh,
chaval! Quédate con él y acompáñalo por todas las habitaciones de la
casa», Plaut. Most. 843)
4
Otros ejemplos de circumeo: Caes. Civ. [Link], [Link]., Liv. [Link], 38.51. 14.1,
Petr. Sat. 54.3.1, Sall. Jug. [Link], Hist. Aug. Hadr. 13.10.1.
5
Cf. circumeo (App. Met. 11.20.15).
6
Cf. circumago (Sen. Brev. Vit. [Link]).
7
Cf. también circumduco (Caes. civ. [Link]). Sobre estas construcciones de doble acusa-
tivo cf. Bortolussi (2005).
804 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 801-812
Actas Rioja [Link] 804 30/3/15 16:07
An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
En la siguiente tabla se presentan de manera resumida los MMPP exa-
minados y su frecuencia de uso (cf. los signos «+» y «−»):
Marcos Predicativos Sujeto Objeto1 Objeto2 Prosecutivo
Nom Ac Ac Per + Ac
C -C
1 n
«B va de B circumit C 1-C n B
(+)
C 1 a C n»
B circumit per C 1-C n B C 1-C n (−)
A circumagit C 1-C n
«A lleva / circumducit B C 1-C n A B
(−)
B de C 1 a
C n» A circumagit
A B C 1-C n (+)
/ circumducit B per C 1-C n
El trayector (B) puede ocupar la posición de Sujeto (compuestos deri-
vados de verbos intransitivos) o la posición de Objeto (derivados de ver-
bos transitivos). El locus (C), por su parte, puede aparecer en ambos casos
en acusativo o con las marcas per + Ac. La primera posibilidad es menos
frecuente con los verbos que tienen ya un trayector en acusativo (tipo
circumago). El factor fundamental para que se dé la interpretación de un
movimiento sucesivo es que el locus sea múltiple, es decir, que se refiera a
varias entidades consideradas individualmente (cf. la notación C 1-C n).
3 Movimiento indefinido por (el interior de) un lugar
En un segundo grupo de casos los compuestos de circum- indican el mo-
vimiento indefinido por el espacio interno de una entidad de dos o tres
dimensiones, como se representa en el siguiente gráfico:
→ • • → •
↓ ↑ ↓
• → • • → •
↓
← • ← •
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Actas Rioja [Link] 805 30/3/15 16:07
A lgu nos U sos n o p r otot í picos de ci r cu m- e n lat í n
Cuando el verbo compuesto deriva de un simple intransitivo, como
sucede con circumeo, el locus puede presentar diversas marcas, aunque
estadísticamente la más frecuente es la de acusativo, como sucede en el
siguiente ejemplo8:
(5) si nunc cum illis donis Cineas urbem circumiret, stantes in publico
inuenisset quae acciperent. («Si Cineas tuviera que recorrer la ciudad en
la actualidad con sus regalos, se encontraría mujeres en las calles prepa-
radas para recibirlos», Liv. [Link])
En otras ocasiones el locus aparece bajo la forma de un SP con las marcas
in + Abl y se refiere a la superficie dentro de la cual se produce el movimiento
indefinido, como sucede en el siguiente ejemplo:
(6) in uilla, cum pluet, circumire oportet, sicubi perpluat, et signare car-
bone («Dentro de la granja, cuando llueve, hay que ir de un sitio a otro,
por si cala la lluvia, y marcar el lugar con un carbón», Cato agr. 155.2.1)
Con menor frecuencia la superficie dentro de la cual se realiza el movi-
miento aparece introducida por las marcas per + Ac. En el siguiente ejemplo
aparte de este término nos encontramos un acusativo plural que se refiere a
los diversos puntos (una serie de templos) situados dentro de esa superficie
(la ciudad):
(7) Scipio … per totam urbem omnia templa deum cum populo Romano
circumiit. («Escipión … recorrió todos los templos dentro de la ciu-
dad.», Liv. [Link])
Los verbos compuestos que derivan de verbos transitivos presentan
aproximadamente las mismas marcas para el locus, solo que con frecuencias
de uso diferentes. La marca más frecuente para el locus es per + Ac., como
muestra el siguiente ejemplo9:
8
Cf. circumeo urbem (Liv. [Link]), circumeo fundum (Cato agr. 2.1.2).
9
Cf. per urbem circumduco (Sen. Tranq. [Link]), circumago per omnem partem aulae manum.
(Gell. [Link]).
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Actas Rioja [Link] 806 30/3/15 16:07
An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
(8) inde praemissi speculatores cum excepti ab custodibus Romanis deducti
ad Scipionem essent, traditos eos tribuno militum, iussosque omisso
metu uisere omnia, per castra qua uellent circumduci iussit («Cuando
algunos espías enviados en avanzadilla fueron interceptados por la guardia
romana y llevados ante Escipión, éste ordenó que fueran entregados a
los tribunos militares y que, después de que se les ordenara que exami-
naran sin miedo todo, fueran conducidos por dentro del campamento
por donde quisieran.», Liv. [Link])
El segundo grupo de marcas más frecuente para el locus es el ablativo
sin preposición. Este ablativo se puede entender como marcador de la
función Posición (lugar en donde) o Prosecutivo (lugar por donde). En el
primer caso sería equivalente a los casos de in + Abl comentados al hablar
de los derivados de simples intransitivos (tipo circumeo), mientras que en la
segunda interpretación equivaldría aproximadamente a las construcciones
con per + Ac. El siguiente ejemplo ilustra esta construcción10:
(9) Philippus … toto orbe arma circumfert («Filipo llevó sus armas por
todo el mundo.», Sen. Ep. 94.62.7)
El locus puede aparecer también en acusativo, pero su frecuencia es mí-
nima y su interpretación dudosa. La baja frecuencia seguramente se debe
al hecho de que la entidad localizada aparezca ya marcada por el acusativo
y a que existe cierta tendencia en las lenguas a evitar las mismas marcas
para designar diferentes funciones en el mismo contexto. Los ejemplos
son dudosos porque se refieren a la ceremonia de la suovetaurilia, que es
interpretada normalmente como una procesión que se realizaba con los
restos de las víctimas sacrificadas alrededor del perímetro externo de la
finca que se quería lustrar. Sin embargo, una nueva interpretación de esta
ceremonia consistiría en la visualización de la procesión por dentro de los
límites internos de la finca, como se ha visto que se da en un gran número
de casos en latín. El siguiente pasaje de Catón describe dicha ceremonia:
(10) quoius rei ergo, agrum terram fundumque meum suouitaurilia
10
Cf. hoc atque illo circumago (Sen. Nat. [Link]), arto circumago spatio (Sil. 15.620).
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Actas Rioja [Link] 807 30/3/15 16:07
A lgu nos U sos n o p r otot í picos de ci r cu m- e n lat í n
circumagi iussi («con este objetivo he ordenado conducir esa suove-
taurilia alrededor de / a través de mi campo, mi tierra y mi finca», Cato
Agr. 149.2.5)
La siguiente tabla ofrece una visión conjunta de todos los MMPP exami-
nados en este apartado y su frecuencia de uso (ver los signos «+» y «-»). La
adscripción de los ablativos es dudosa (cf. «?»), dado que pueden entenderse
como marcas de Prosecutivo o de Lugar:
Marcos Predicativos Sujeto Objeto1 Objeto2 Prosecutivo Lugar
Per in +
Nom Ac Ac + Ac abl abl abl
A circumagit B c (ac) a b C (−)
«a lleva A circumagit B per
a b C (+)
b por C» c (ac)
A circumagit B c (abl) a b C (+)? C (+)?
«B b circumit c (ac) b C (+)
recorre b circumit per c (ac) b C (−)
C» b circumit in c (abl) b C (−)
4 Conclusiones
En esta sección presentaré algunas de las conclusiones teóricas y prácticas
de este artículo11.
4.1 El factor básico a la hora de adjudicar alguna de las interpretaciones
ofrecidas en las secciones anteriores es la concepción espacial del locus. Si
el locus es una entidad carente de extensión espacial interna, o el trayector
no puede situarse / moverse dentro de ella (por ser el trayector de mayor
tamaño que el locus, porque el locus no es bidimensional o tridimensional,
o porque no puede ser penetrado), la única interpretación es la de una
posición o movimiento externo con respecto al locus («alrededor de»). Así
ocurre, por ejemplo, entre una columna (locus) y un ser humano (trayector).
11
Para un estudio paralelo de περί- en griego cf. Revuelta Puigdollers (en prensa).
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Actas Rioja [Link] 808 30/3/15 16:07
An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
En cambio, si el locus es bidimensional o tridimensional (por ejemplo un
campo o una casa), y el trayector (por ejemplo, un ser humano) cabe espa-
cialmente dentro de él, la relación puede afectar tanto al perímetro externo
del locus («alrededor de») como a su superficie interna («por dentro de»). En
tercer lugar, cuando el locus se refiere a un conjunto de varias entidades, la
relación espacial puede ser alguna de las anteriores o bien el verbo pueden
indicar el desplazamiento sucesivo del trayector de una posición a otra («ir
de un sitio a otro»).
Esas diferencias quedan claras si tomamos la misma entidad como locus,
como por ejemplo urbs («ciudad»), que se refiere a una entidad tridimensional
y de la cual es posible tener en cuenta tanto su periferia externa como su
superficie interna. Con respecto a una ciudad se puede realizar un movi-
miento exterior a ella alrededor de su perímetro externo («poner(se) /estar /ir
alrededor de»), como sucede en el siguiente pasaje de Lucano:
(11) dumque illi effusam longis anfractibus urbem circumeunt Arruns disper-
sos fulminis ignes colligit («Mientras ellos rodean la ciudad por los largos
senderos serpenteantes, Arunte reúne los rayos dispersos», Luc. 1.605)
En otros casos la entidad urbs se visualiza dotada de extensión interna
y el verbo indica posición o movimiento indefinido por dentro de ella
(«recorrer por dentro»), como se muestra en el siguiente ejemplo:
(12) (= 5) si nunc cum illis donis Cineas urbem circumiret, stantes in publico
inuenisset quae acciperent. («Si Cineas tuviera que recorrer la ciudad en
la actualidad con sus regalos, se encontraría mujeres en las calles prepa-
radas para recibirlos.», Liv. [Link])
Cuando el movimiento no se establece con respecto a una ciudad, sino
con respecto a varias, aparte de las interpretaciones anteriores cabe la po-
sibilidad de que el estado de cosas se refiera a un movimiento en el que el
trayector se traslade de una ciudad a otra («ir de un sitio a otro»), sin que
se especifique si se entra o no en ellas o si se las rodea, como sucede en el
siguiente ejemplo:
(13) Deinde ab hac ciuitate discede, quae ueluti communis potest dici, omnes
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 801-812 809
Actas Rioja [Link] 809 30/3/15 16:07
A lgu nos U sos n o p r otot í picos de ci r cu m- e n lat í n
urbes circumi («Ahora deja esta ciudad, que en cierta manera puede
llamarse la patria común: recorre todas las otras», Sen. Cons. Helv. 6.4.3)
4.2 Como se ha mostrado, la sintaxis del verbo simple afecta a la forma final
del MP del compuesto. Los compuestos derivados de simples intransitivos
(tipo circumeo) suelen presentar el locus como un Objeto en acusativo y en
menor medida como un SP; en cambio, los derivados de verbos transitivos
(tipo circumago) suelen presentar el locus con las marcas de un SP (per + Ac) o
de un SN en ablativo, pero muy rara vez en acusativo, porque ya presentan
un Objeto en acusativo que se refiere a la entidad localizada espacialmente.
4.3 Desde el punto de vista teórico es necesario notar que, aunque apa-
rentemente muchos de los MMPP señalados son iguales desde el punto de
vista de su valencia cuantitativa (número de argumentos) y cualitativa (fun-
ciones desempeñadas por esos argumentos), las diferentes interpretaciones
que reciben se deben a los diferentes tipos de entidades que las ocupan
(uniplexas o multiplexas, inextensas y con solo un perímetro externo, o
extensas y, por tanto, con perímetro externo y superficie interna) y que
dicha información debe ser recogida y notada en los MMPP, como se hace
en la siguiente tabla para el verbo circumeo:
Significado Sujeto Objeto Prosecutivo Lugar
Nom Ac Per + Ac In + Abl
B circumit C
(= B rodea C B C UNIPLEXO-EXTERIOR
por fuera)
B circumit B C 1-C n-MULTIPLEXO-
EXTERIOR
C 1-C n (= B va
de C 1 a C n) B C 1-C n-MULTIPLEXO-
EXTERIOR
B C UNIPLEXO-INTERIOR-
EXTENSO
B circumit C
(= B recorre C B C UNIPLEXO-INTERIOR-
EXTENSO
por dentro)
B C UNIPLEXO-INTERIOR-
EXTENSO
Uniplexo = entidades plurales tomadas como un único conjunto
multiplexo = entidades plurales tomadas individualmente
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Actas Rioja [Link] 810 30/3/15 16:07
An to n io R . Re v uelta P uigdolle r s
4.4 La descripción dada a circum- (que también es aplicable a la preposición
circum) tiene paralelos en otras lenguas, como sucede con las preposiciones
(a)round y about en inglés, de acuerdo con Dewell (2007) y Lindstromberg
(2010). Dichas preposiciones no solo pueden indicar un movimiento o
posición por la periferia externa de una entidad localizadora, sino tam-
bién un movimiento o posición indefinido por su interior, como indica
el siguiente ejemplo tomado de Dewell (2007: 390) y sus posibles inter-
pretaciones (cf. a y b):
(14) She walked around the house.
a She walked around IN the house. («Ella dio vueltas por dentro de la
casa»)
b She walked around OUTSIDE the house («Ella caminó alrededor de la
casa [por fuera]»)
referencias bibliográficas
Bortolussi, B. (2005) «Le double accusatif avec les verbes préfixés en circum- et
trans-», en Moussy (ed.), La composition et la préverbation en latin, París, 277-292.
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interpretation». Cognitive Linguistics 18–3, 383–415.
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Lindstromberg, S. (2010) English Prepositions Explained, Ámsterdam.
Luraghi, S. (2003) On the meaning of prepositions and cases the expression of semantic roles
in ancient Greek, Ámsterdam.
Revuelta Puigdollers, A. R. (e.p.) «Some Verbs Prefixed by περι- in Ancient
Greek», 8th International Meeting on Greek Linguistics, (Agrigento 2009).
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 801-812 811
Actas Rioja [Link] 811 30/3/15 16:07
Actas Rioja [Link] 812 30/3/15 16:07
EL LATÍN DE LOS DIOSES
Y ORIGEN DE LA FAMILIA
Jesús- Víctor Rodrí guez Adrados
jeviroad@[Link]
Resumen — El autor analiza el campo léxico del verbo fari (con fateor) y con él dilucida
el origen de la religión y el culto a los dioses. Asimismo desentraña el significado de
la palabra familia y el nacimiento de la institución del matrimonio.
Palabras clave — fari, fateor, fatum, infans, fama, familia
THE LATIN OF THE GODS AND THE ORIGIN OF THE
FAMILY
Abstract — The author analyses the semantic field of the verb fari (with fateor) and ex-
plains the origin of religion and the worship of deities. He also explains the meaning
of the word familia and the birth of the institution of marriage.
Keywords — fari, fateor, fatum, infans, fama, familia
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820
Actas Rioja [Link] 813 30/3/15 16:07
E l lat í n de los dioses y o r ige n de la f a m ilia
El evangelista S. Juan trata de explicar el origen del lenguaje, de
la religión y de la sociedad en el capítulo I de su Evangelio, especialmente
en los versículos 1 (In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus
erat Verbum) y 14 (Et Verbum caro factum est, et habitauit in nobis). Virgilio in-
tenta en la Eneida expresar el lenguaje de los dioses por sus diálogos, que
anuncia significativamente con la forma verbal fatur. Tales precedentes nos
han impelido a exponer unas reflexiones surgidas del análisis del campo
léxico de fari como segmento del campo semántico de uerbum.
1 FA S , N E FA S · FA S T U S , N E FA S T U S · FA S T I D I U M
Si S. Jerónimo utiliza el vocablo uerbum «palabra»1 para traducir el griego
λόγος2, nadie puede rebatirlo, dados la época en que vivió y sus conoci-
mientos lingüísticos, aunque tal vez la voz latina represente la acepción
de λόγος como «transmisor de espíritu y de vida»3 y en ese sentido es
el destructor del caos y creador del equilibrio natural, o sea, dios. Pero
esta realidad solo se manifiesta si alguien la percibe4. Una vez aceptada,
debe regularse para conocimiento general. De este modo surge el fas u
ordenamiento del derecho divino que conduce al equilibrio mencionado
y regula la convivencia social. Esto es, nace la religión.
Toda acción opuesta al derecho divino, asimilado en ocasiones al derecho
natural, se indica con el negativo nefas.
Fastus y su negativo nefastus son vocablos derivados de fas, que se aplican
a los ritos religiosos (calendario, etc.) y, de paso, a la administración de
justicia (divina, por supuesto).
Fastidium (de fas / fastus + taedium) es el hastío, cansancio o repugnancia al
cumplimiento de las normas, que de individual deviene una situación de
marginación social.
2 *F O R · FA N D U S , N E FA N D U S · I N FA N S
2.1 *For es la marca de la manifestación oral de la divinidad. Cuando se
1
Ch. T. Lewis & Ch. Short, A Latin dictionary, Oxford, University Press, 1923, s.v.
2
A. Bailly, Dictionnaire grec-français, París, Hachette, 1968 (reimp,), s.v.
3
L. Gil, «Medicina, religión y magia en el mundo griego», CFC 11, 2001, 179-198.
4
A. Damasio, Y el cerebro creó al hombre, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2010. Cf. sobre
todo su capítulo 11.
814 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820
Actas Rioja [Link] 814 30/3/15 16:07
J esús - Ví cto r Rod r í gue z A d r ados
usa en el lenguaje de los hombres, ya éstos viven en una sociedad secula-
rizada, al menos fuera del ámbito doméstico. No obstante el simple hecho
de que no exista o no esté documentada esta forma de la 1ª pers. sg. del
presente de indicativo sugiere que está reservada a la divinidad, a la que
se sigue respetando.
Virgilio utiliza el verbo fari cuando es evidente que los interlocutores son
dioses y por ello su lengua es incomprensible para los humanos, salvo en
los casos excepcionales en que éstos entran en trance místico o hipnótico,
sin omitir la posibilidad de la connivencia de los niños con los dioses.
2.2 Tanto a fandus como a nefandus se les reconoce una denotación reli-
giosa previa a su connotación jurídica, aunque ambas aparecen en Livio5
respersae fando nefandoque sanguine arae «altares regados con sangre digna
(sacrificio) e indigna (asesinato) de mención». De donde se deduce que fan-
dum es «lo que puede / debe decirse» y nefandum, por tanto, será «lo que no
puede / debe decirse».
2.3 En cuanto a infans, tiene asignadas dos acepciones léxicas, una etimo-
lógica («el que no habla» sin ser mudo) y otra, jurídica («el menor de siete
años de edad)6. Ninguna de las dos es convincente. En derecho romano solo
tardíamente se habla de edad, pues el romano tiene la edad que aparenta,
salvo en ocasiones esporádicas, como la prueba de edad para aspirar a cier-
tas magistraturas y a la hora de la muerte, como se constata en múltiples
epígrafes funerarios; además es evidente que cualquier niño, no mudo,
habla antes de cumplir siete años de vida.
Por tanto infans es el niño «que tiende a hablar»7, pero nadie lo entiende,
porque lo hace en la lengua incomprensible de los dioses. Es como el caecus
que vaticina las únicas visiones que percibe, las divinas.
3 FAT U M , FAT I D I C U S , FAT U U S · FAT E O R
3.1 Es indudable que S. Juan alude a que Dios es el Fatum «manifestación
oral de la divinidad». Como, según el propio evangelista, Deum nemo uidit
5
Liv. 10.41.3
6
D. 37.3.
7
Cf. supra nota 4.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820 815
Actas Rioja [Link] 815 30/3/15 16:07
E l lat í n de los dioses y o r ige n de la f a m ilia
umquam «nadie ha visto a Dios jamás»8, se manifiesta por intermediarios,
ya que su lengua es hermética para el hombre. Aquí intervienen los uates,
que, no pudiendo traducir las palabras divinas, las «cantan» ordenadas en
carmina. No contradice la existencia del intérprete la frase de Cicerón9 ut
haec quae nunc fiunt canere di inmortales uiderentur «de modo que parece que
los dioses inmortales cantaban lo que ahora ocurre». Y no va en contra,
porque el vate debe ser inocente, como un niño en los sortilegios10, para
entrar en contacto con los dioses; de ahí que el dios que preside los inicios
cantarines del lenguaje de los niños es Vaticanus11.
Junto al vate intérprete está el vate adivino, el fatidicus, como se muestra
Carmente, la Ninfa madre del rey Evandro, de nombre parlante, a la que
ve Virgilio (Aen. 8.339-340.) como uates fatidica.
Frente al vate auténtico surge el aprovechado, esto es el fatuus, el que
vaticina a tontas y a locas.
3.2 A veces se relaciona con fātum (y, por tanto, con *for) al verbo făteor
«declarar», relación fonéticamente dudosa por la diferencia de cantidad
de la a radical.
No obstante, la cantidad vocálica solo nos es conocida por fuentes in-
directas. Se supone además que la solemnidad de los dioses y el respeto de
sus intérpretes, los vates, sugieren un énfasis prosódico especial. Pueden
añadirse casos de éctasis, de licencias métricas, incluso de la propia fonética:
obsérvense como muestra lŭcerna frente a lūceo, hūmanus12 frente a hŏmo, y
compárese fĕrus con θήρ, entre otros términos griegos.
Por otra parte, los recursos de una lengua pueden coexistir y utilizarse
alternativamente o influirse mutuamente. En las palabras latinas confluyen,
como en otros idiomas, dos características esenciales, aunque suprasegmen-
tales: «cantidad» e «intensidad». La cantidad vocálica puede ser modificada
por la silábica; la intensidad silábica depende de la propia cantidad silábica.
Ambas realizaciones son complementarias, pero a tenor de su evolución es
verosímil deducir el posible predominio de una sobre la otra. Su fijación
casi definitiva procede del influjo cultural y lingüístico de la lengua griega
8
1.18.
9
Cic. Cat. 3.18.
10
Cic. Div. 2.86.
11
Varr. en Gell. 16.17.2.
12
Pomp. Gram. en GL V 106.25-107.25.
816 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820
Actas Rioja [Link] 816 30/3/15 16:07
J esús - Ví cto r Rod r í gue z A d r ados
en la latina. Los hechos lingüísticos previos escapan en alguna medida de
tal influjo.
Sentado lo anterior, no es descabellada la propuesta que proclamamos
sobre una relación fonética plena entre fātur y fătētur, en cuya segunda sílaba
se ha marcado por traslado la intensidad de la inicial fā-13.
Apoya esta propuesta la afirmación de Meillet14 sobre el alargamiento
secundario del monosílabo (en este caso fās), como prueban las formas dā,
dās frente a dăte, dătis.
En este sentido se hace más comprensible el matiz religioso de confiteor,
profiteor y otros verbos del mismo campo semántico.
4 FA N U M , FA N AT I C U S
Constituida la divinidad como ente sagrado, es decir intocable y por ello
inaccesible, conviene rendirle la adoración debida y para ello se la representa
y guarda en lugares previamente consagrados. Se inventa así la liturgia,
configurada por un sinfín de ritos, entre los que sobresalen los sacrificios
a cargo de los sacerdotes.
Tales ritos se celebran mayoritariamente ante el templo, el fanum, único
lugar en que pueden manifestarse oralmente los dioses, aunque parezcan
estatuas veladas en la cella, habitáculo al que acceden exclusivamente sus
cuidadores, los fanatici (sin connotación negativa alguna).
5 FA B U L A , FA B U L A R I
Instaurada la religión en la sociedad, los dioses dotan del lenguaje al hom-
bre hasta el punto de que uno de ellos, Fabulinus15, va a proteger al niño
en sus primeras palabras (fabulae) incomprensibles, con las que le enseñará
a hablar (fabulari).
13
Un estudio sobre el vocalismo (cantidad) y el silabismo (intensidad) de los melodemas
del saturnio podría resolver definitivamente el problema planteado.
14
A. Meillet, Esquisse d’une histoire de la langue latine, París, Hachette, 1966, p. 78.
15
Varr. en Non. 532.27.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820 817
Actas Rioja [Link] 817 30/3/15 16:07
E l lat í n de los dioses y o r ige n de la f a m ilia
6 FA M A , FA M I L I A
6.1 Nacimiento de la Fama
La palabra fama aparece personificada (Fama) en la Eneida en aproxima-
damente un 10% de las veces que la menciona Virgilio, porcentaje alto
si se tiene en cuenta que había transcurrido más de un milenio desde las
supuestas hazañas cantadas por el poeta. Surgió con la aparición de la
palabra como promotora de su uso para la comunicación interpersonal y,
por ende, configuradora de la Weltanschauung, la concepción humana del
mundo, que no es otra que la que puede explicarse16. La Fama provoca que
en la sociedad haya famosi «conocidos» y por ello dotados de un nombre,
e infames «tendentes a ser conocidos», esto es «desconocidos» y por ello
«carentes de honra, crédito o estimación»17. Traducido al lenguaje actual,
sería aceptable reconocer aquí la segregación social de patricios y plebeyos.
6.2 Origen de la familia
Tras la aparición de El origen de la familia… de F. Engels en 188418, que
produjo tensos debates entre seguidores y detractores de su enfoque de
la familia meramente economicista y de grupos que luchan por el poder
social, los filólogos se vieron en la obligación de ofrecer sus enfoques más
ceñidos a los textos transmitidos.
Así, Ernout y Meillet19 atribuyen el origen de la familia a la palabra osca
famel «siervo», pues, según ellos, todos están a disposición del pater.
En cambio, Pokorny20 atribuye su origen a fămes «hambre», pues, según
él, la familia es un grupo humano que se alimenta en común.
Pero ni Pokorny ni Ernout y Meillet aciertan en sus apreciaciones, que
contradicen la realidad histórica y jurídica de la fămilia romana.
16
Cf. nota 4.
17
Cf. Diccionario de la RAE, s.v.
18
F. Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Madrid, Alianza Edito-
rial, 2008.
19
A. Ernout & A. Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine, París, Klincksieck,
1967, s.v.
20
J. Pokorny, Indogermanisches Etymologisches Voerterbuch, Berna-Munich, Francke Verlag,
1967, s.v.
818 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 813-820
Actas Rioja [Link] 818 30/3/15 16:07
J esús - Ví cto r Rod r í gue z A d r ados
En efecto, la familia fue definida por Ulpiano21 como «el conjunto de
personas que están bajo una misma potestad» por razones naturales o ju-
rídicas. No se alude, pues, ni a la fames de Pokorny ni, menos aún, al osco
famel de Ernout y Meillet, extranjerismo inaceptable para una institución
fundamental en la historia de Roma, principium urbis et quasi seminarium rei
publicae según Cicerón22. A la potestas del pater familias (arcaísmo destaca-
ble) están íntimamente unidos los sacra familiaria, así como el mancipium o
patrimonio agrario, cuyo dominio ostenta por el uso de un nomen en el
sentido que Anquises enuncia a Eneas23 (haec tum nomina erunt, nunc sunt sine
nomine terrae «entonces éstos serán sus nombres, ahora están las tierras sin
nombre», título de propiedad derivada de la posesión por una usucapión.
Por ello, recorriendo la senda del alma de la palabra en busca de la
certeza que conduce a la verdad, consideramos más consistente la pro-
puesta del origen de la fămilia en una relación con la palabra fāma, cuya
-ā- debe entenderse como el resultado de un alargamiento secundario de
monosílabo24, siendo -ma un sufijo formante de sustantivos que expresan
el resultado de una acción. A este argumento puede añadirse una analogía
parcial con la ley mămma / māmilla (breve ante geminada / larga por traslado
de intensidad), de modo que el resultado final será fāma / fămilia, tomada la
relación en sentido inverso.
Con esta perspectiva se puede retomar el hecho de que los famosi «cono-
cidos» son los únicos distinguidos con un nomen, que es el nombre gentilicio
de la familia, cuyo señor es el pater familias, encuadrado socialmente en el
status de los patricii.
En situación opuesta quien no ha alcanzado la fama, y por consiguiente
carece de familia, es encuadrado en el status social de los plebei; pero, si lo-
gra destacar, será conocido y, tras formar una familia, podrá gozar de los
privilegios tradicionalmente propios de los patricios. Es éste el paso más
trascendental en la evolución de la lucha de clases en Roma, pues con él se
siembra la semilla que germinará con el consenso y subsiguiente unificación
de patricios y plebeyos en el proyecto común de la institucionalización
consciente del populus romanus.
21
Vlp. 46 ed. D. 50. 15. 195, 1-2.
22
Cic. Off. 1.54.
23
Verg. Aen. 6.776.
24
Cf. A. Meillet cit. supra en nota 14.
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Actas Rioja [Link] 819 30/3/15 16:07
E l lat í n de los dioses y o r ige n de la f a m ilia
En conclusión, el populus romanus como tal está formado únicamente
por los ciudadanos romanos que tienen un nombre (ius nominis) y son
responsables del culto a sus antepasados (sacra familiaria), y una familia en
el sentido económico (ius commercii) agrario antes aludido.
6.3 Institución del matrimonio
Cuando la familia se institucionaliza con el matrimonio (ius conubii), se
trata de establecer una relación jurídica per coemptionem, como prueba la
aportación de la dote uxoria. Simultáneamente el esposo «comparte su
nombre» con la esposa, como indican la fórmula ubi tu Gaius, ego Gaia25 y
el uso del verbo cognoscere con una connotación sexual26. Asimismo el pater
familias «reconocerá», esto es, impondrá su nombre, a los hijos de la esposa
que acepte como propios.
7 Conclusión
Un acercamiento al alma de las palabras ha servido para elucidar, aunque
someramente, el origen de la religión romana. Su estudio filológico ha
llevado al esclarecimiento del origen de la familia27 en Roma y a un ajuste
del proceso del matrimonio.
25
P. Fest. 95.
26
Ov. M. 6.133.
27
Al mismo campo pertenece la palabra famulus, aplicada a la familia como Siculus se acerca
a Sicilia. La función de los famuli merece un estudio autónomo.
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Actas Rioja [Link] 820 30/3/15 16:07
PROBLEMAS DE SEGMENTACIÓN
EN LA INSCRIPCIÓN VASCULAR DEL GARIGLIANO
Jaime Siles
Universidad de Valencia
[Link]@[Link]
Resumen — El autor estudia de nuevo una inscripción latina arcaica, grabada sobre
un vaso y hallada en los límites del Lacio y Campania, y ofrece una nueva interpre-
tación de ella.
Palabras clave — lengua latina, inscripciones, época arcaica
PROBLEMS OF SEGMENTATION IN THE VASE-INSCRIPTION
OF GARIGLIANO RIVER
Abstract — The author revisits an archaic Latin inscription, graved on a clay bowl
and found in the limits between Latius and Campania. He offers a new interpreta-
tion of the text.
Keywords — Latin language, inscriptions, Archaic period
Una escudilla –de 4 cm de alto; 10,50 cm de diámetro máximo; y
4,70 cm de diámetro del pie– procedente de un hallazgo de superficie en
la desembocadura del río Garigliano –al parecer no lejos del área del san-
tuario de Marica, pero que ni cultural ni funcionalmente puede incluirse
entre las formas más frecuentes de este depósito votivo, al menos en época
arcaica, pues se trata de un tipo de recipiente, bastante común, que podría
derivar del bowltype 3 de la clasificación de Rassmussen1 y cuyos paralelos
1
M. Cristofani, Due testi dell’Italia preromana. Quaderni di Archeologia Etrusco-Italica, Con-
siglio Nazionale delle Ricerche, Roma, 1996, pp. 9 ss.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828
Actas Rioja [Link] 821 30/3/15 16:07
PROBLEMAS DE SEGMENTACIÓN EN LA INSCRIPCIÓN VASCULAR DEL GARIGLIANO
más próximos2 son los encontrados en las necrópolis de Satricum, Frosi-
none y Alfedena, todos ellos datables como del s. V a.C.– presenta dos
inscripciones hechas después de la cocción: una, breve, en la parte exterior,
y otra, más larga en la parte interior, escritas ambas de izquierda a derecha
en un sistema de escritura que –como el de la inscripción encontrada en el
santuario cerca de Santa Cecilia ad Anagni– se supone deriva del alfabeto
«etrusco-latino» más que del alfabeto «sabino»3 y las medidas de cuyas letras
varían entre 7 y 10 mm.
La lectura comúnmente aceptada de la inscripción de la parte interna es:
νειπαριμεδεσομκομμεοισσοκιοιστριϝ̣οσαυ̣δεομδυο[…]
y, admitiéndola, proponemos una interpretación distinta de uno de sus
términos: trifos / tribos.
El nombre escrito en la parte externa –ahuidies– puede ser por su de-
sinencia en -es tanto un genitivo singular como un nominativo singular
o plural4. Más problemática resulta la lectura de la inscripción de la parte
interna, cuya scriptio continua y la fractura del final dificultan tanto su
lectura como su segmentación. De ahí la variedad de lecturas propuestas.
Cristofani5 leyó: parimedesomkommeoissokioistrivoiaddeomduo …nei; Carlo de
Simone6 mantiene la lectura de la parte externa propuesta por Cristofani,
2
El depósito votivo de Panetelle presenta cerámica arcaica similar a la del santuario
del Garigliano: cf. Cristofani, loc. cit. p. 31, que sigue a P. Talamo, L’area aurunca nel quadro
dell’Italia centromeridionale. Testimonianze archeologiche di età arcaica. BAR, Intern. Series 384,
1987, pp. 97 ss.
3
Sobre sus características remito a las observaciones de G. Colonna, resumidas por
Cristofani, loc. cit., pp. 13-18, y a la bibliografía citada allí en nota 6, donde se explican
sus peculiaridades desde el punto de vista grafemático, como el uso de las cinco vocales del
alfabeto griego, la falta de anotación de las consonantes aspiradas, el uso de delta entre las
sonoras y de kappa en la serie velar sorda: ante /o/. Para una comparación entre los signarios
de la inscripción de Anagni y de la inscripción de la desembocadura del Garigliano, cf. Cris-
tofani, loc. cit. p. 19, fig. 13. Sobre las características gráficas de la inscripción y su examen
paleográfico, cf. Mancini, loc. cit. infra en nota 7, pp. 245 ss.
4
Para la comparación de la desinencia con las que encontramos en los dialectos itálicos
presamníticos de Campania, del «sudpiceno», cf. Cristofani, loc. cit. pp. 18-19.
5
Loc. cit. p. 11 y pp. 20-23.
6
C. de Simone, «La nuova iscrizione «aurunca» arcaica ed il nome della dea Marica», Studi
Classici e Orientali 16.1, 1996, pp. 61-92, con abundante material fotográfico que permite ver
las distintas secuencias del texto, y, de modo más resumido, «Zur altlateinischen Inschrif
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Actas Rioja [Link] 822 30/3/15 16:07
J ai m e S iles
pero lee y segmenta la inscripción de la parte interna así: parimedesomkomso-
kioistrifosaddeomduonei. Se apoya para ello en el paralelo de un vaso parlante
de Mainz (CIL XIII 10016,4) que dice accipe me sitie(n)s et (potus) trade sodali.
Sin embargo, como puede verse en las fotografías que él mismo aporta,
la fractura de la solera del vaso, que es posible fuera ya de época antigua7,
invita a pensar que no quedaba campo epigráfico sobre el que poder es-
cribir y que la secuencia nei no es el final de duo sino que debe interpre-
tarse como conjunción prohibitivo-negativa que rige al imperativo pari.
Así lo ha entendido Mancini8, quien cree que la lectura ha de hacerse en
sentido inverso al del Cristofani, seguido por de Simone, y propone leer:
esomkommeoissokioistriwoiadeomduo(nai)neiparimed. Otra lectura diferente
propone Bine9, quien discrepa de la propuesta por Mancini en lo relativo a
neiparimed y propone leer en el resto: esomkommeoissokioistrifosaudeomdu(om).
Morandi10 no da una lectura de todo el letrero sino que se limita a plantear
algunas objeciones a la lectura y la interpretación sintáctica y semántica de
la secuencia neiparimed que, según él, hace pensar en la fórmula etrusca ein-
minipi capi explicada por Agostiniani11 e interpreta la secuencia deomduo(…)
como deomduo(rum) –lo que, desde el punto de vista lingüístico, en una
cronología tan alta como la que se le supone al vaso no es posible– y piensa
que esas dos divinidades a las que, según él, el letrero se refiere, serían los
Dioscuros. Harvey jr12. pasa revista a las distintas lecturas de la inscripción
de la parte interna del vaso hechas por Cristofani, Mancini y Vine, que
ausSüd-Latium (Aurunker-Gebiet)», en E. Eggers, J. Becker, J. Udolph & D. Weber (eds.),
Florilegium Linguisticum. Festschrift für Wolfgang P. Schmid zum 70. Geburtstag, Franfurt-Berlín-
Bruselas-Nueva York-Viena, 1999, pp. 422-423.
7
A. Morandi, «Due brevi note di epigrafia arcaica», Revue belge de philologie et d’histoire
79.1, 2001, pp. 57-63 y, en concreto, p. 59.
8
M. Mancini, «Latina antiquissima II: ancora sull’epigrafe del Garigliano», en V. Orio-
les, Studi in memoria di E. Coseriu, Udine, Forum, 2004, pp. 229-251, y antes Osservazioni sulla
nuova epigrafe del Garigliano, Opuscula, IV.1, Roma, 1997, y «L’etimologia del latino Trivia e
l’iscrizione del Garigliano, AION 21, 1999 (= mayo 2002), pp. 1-20.
9
B. Vine, «Remarks on the Archaic Latin «Garigliano Bowl» Inscription», Z P E 121, 1998,
pp. 257-262.
10
Loc. cit. supra en nota 7, p. 60.
11
L. Agostiniani, «La sequenza eiminicapi e la negazione in etrusco», Archivio Glottologico
Italiano 69, 1984, pp. 84-117.
12
P. B. Harvey, jr., «The inscribed bowl from the Garigliano (Minturnae): local diversity
and Romanization in the 4th c. BC», J R A 13, 2000, pp. 164-174.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828 823
Actas Rioja [Link] 823 30/3/15 16:07
PROBLEMAS DE SEGMENTACIÓN EN LA INSCRIPCIÓN VASCULAR DEL GARIGLIANO
comenta, aceptando parcialmente13 la propuesta de Mancini de leer nei-
parimed, descartando la sugerencia de Cristofani –que proponía la lectura
duo(nam) = latín bonam–, inclinándose más por la lectura trivoiado trivoiai
de Cristofani, seguida por de Simone, que por la lectura trifos, propuesta
por Vine, y ocupándose con exhaustividad14 tanto del nombre que aparece
en el letrero externo –afidies– como de la posibilidad de relacionarlo con
la secuencia audeomduo(m) (= Audiorumduorum) apuntada por Vine, que es
aceptada y seguida por Baldi15 y por Hartmann16.
Como se ve, las lecturas y, por lo tanto, también las interpretaciones
varían casi de un estudioso a otro. La estructura de la inscripción más larga
parece contener un «divieto di appropiazione», una prohibición protectora
del recipiente para que nadie se lo lleve: N E I PA R I M E D , como es frecuente
en las inscripciones latinas sobre instrumenta a partir del s. III a.C.: cf. CIL
I.2 499 (XV 6902), en una lámpara procedente de una necrópolis del Es-
quilino: ne atigas. non sum tua, M. sum; CIL XV 6903, también de la misma
procedencia: Sotae sum. noli me tanger; ILLRP 1231: un grafito en un vaso
aretino del s. I a.C. en el que se lee noli me tollere helueiti sum que, como
otras muchas documentadas en latín17 y en las lenguas itálicas, contienen,
junto a la prohibición de tocar o llevarse el objeto, la indicación de su per-
tenencia a alguien, de quien se dice es propiedad18. Esto es lo que indicaría
la secuencia siguiente, que habría que segmentar teniendo en cuenta las
propuestas de Vine: E S O M K O M M E O I S S O K I O I S T R I B O S AV D E O M DV O ///,
que es la más aceptable de las que hasta el momento se han hecho, pero
13
Cf. p. 170.
14
Cf. pp. 170-173, con abundante bibliografía y documentación.
15
Ph. Baldi, The Foundations of Latin, Berlín-Nueva York, 1999, pp. 200-204.
16
M. Hartmann, Die frühlateinischen Inschriften und ihre Datierung. Eine linguistisch-archäo-
logisch-paläographische Untersuchung, Bremen, 2005, pp. 149-153.
17
Cf. A. Ernout, Recueil de texts latines archaïques, París, 1966, pp. 54 ss.; E. Vetter, Hand-
buch der italischen Dialekte, Heidelberg, 1953, p. 90, nr. 107 A, y L. Agostiniani, Le iscrizioni
parlanti dell’Italia antica, Florencia, 1982, pp. 244 ss., que recoge en las pp. 148 ss., entre otras
de contenido próximo a las ya citadas, éstas: epaphroditi sum tangere me noli (CIL IV 6251), redde
me (CIL IV 6260), ne atica me cemuci sum.
18
Una invitación a lo contrario puede verse en cape me tua sum (ILLRP 1269), texto inciso
encima del dibujo de un falo. Y una fórmula diferente –aunque, en su sentido, próxima–
puede verse en la interpretación de la última palabra del Vaso de Duenos –tatod, regida por
ne– propuesta por H. Rix, «Das letzte Wort der Duenos-Inschrift», M S S 46, 1985, pp. 193-
220: cf. Pierre Flobert, «L’apport des inscriptions archaïques à notre connaissance du latin
prélittéraire», Latomus 50.3, 1991, pp. 521-543.
824 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828
Actas Rioja [Link] 824 30/3/15 16:07
J ai m e S iles
que podría matizarse con una interpretación algo diferente de la palabra
T R I B O S , que, en vez de como un numeral en ablativo, concertado con
19
M E O I S S O K I O I S y regido como ellos por la preposición K O M , podría ser
interpretado como un genitivo singular del sustantivo latino tribus. Vine20
intenta explicar lingüísticamente la anotación con F en T R I F O S , cuando lo
esperado sería una B (T R I B O S ). Pero podría aducirse el paralelo del umbro
trifor21 de Tab. Ig. VII a 11 y los Sabini con -f-22. El mismo Vine advierte la
posposición que, desde el punto de vista sintáctico y, en concreto, del orden
de palabras, supondría el numeral T R I B O S , pero que encuentra explicable
tanto en osco como en latín23. Sin embargo, en una construcción con el
19
Vine, loc. cit. p. 262, reconoce que «Although a precise phraseological parallel is not
quotable» y remite a tres inscripciones oscas, también sobre vajilla, encontradas en la necró-
polis de Suessula y en tumbas de Teano, recogidas por Vetter, loc. cit. pp. 96-97, nr. 124 a), b)
y c), en las que la fórmula común a las tres –upsatuh:sent:tiianei– se interpreta como «fabricati
sunt Teani», que Vine supone «presumably referring to a set or ‘service’».
20
Loc. cit. supra p. 261 admite la posibilidad de que «be read simply TRIBOS, with an
unusual or crudely-formed B». Es mérito de Carlo de Simone, 1996, pp. 73 ss la lectura
-trifos- en lugar de la lectura -trivoiad- o -trivoiai- propuesta por Cristofani, así como las
razonadas objeciones que opone a la identificación con el teónimo Trivia. Lo que sí parece
más discutible es el uso de un ablativo para expresar la posesión o pertenencia, que es como
explica -trifosad-: un topónimo compuesto, no documentado todavía. Por eso él propone
(1996, p. 79) un ablativo de origen o de procedencia. Lo que es posible en los ejemplos que
él cita y que son denominación de origo (como N. Magius Cremona (Caes. BC 1.24.4) o el
uso del ablativo regular para indicar la tribu), pero no en el caso de las inscripciones sobre
instrumenta, en las que la mención del posesor suele ir –y más aún si la construcción es con
el verbo sum, como aquí– expresada en genitivo: cf. Bruties sum, Ievuese sum (sobre ella: cf.
R. Wallace, «The paleo-Oscan Besitzernamen from Nocera and Vico Equense», I F 95, 1990,
pp. 171 ss.) que el propio de Simone (p. 71) cita admitiendo que son genitivos y no nomina-
tivos: «i nomi sono a mio avviso in genitivo». Más ejemplos de genitivo con el verbo sum en
Agostiniani, pp. 157-161 para el osco.
21
Cf. Vetter, p. 265 y A. Prosdocimi, Le Tavole Iguvine, I, Florencia, 1984, pp. 185 ss.
22
Cf. A. Prosdocimi, «Le iscrizioni italiche. Acquisizioni, Temi, Problemi», Colloquio
Le iscrizioni Pre-Latine in Italia (Roma, 14-15 marzo 1979), Atti dei Convegni Lincei, 39, Acca-
demia Nazionale dei Lincei, Roma, 1979, p. 138, y formas oscas como μεβιτηι/μεφιτηι o
σταβαλανο/staflatasset.
23
Sin embargo, cf. A. M. Devine & L. D. Stephens, Latin Word Order. Structured Meaning
and Information, Nueva York, 2006, pp. 492-498, donde recoge ejemplos como Sulla qui tribus
pestiferorum vitiorum… (Cic. De Fin 3.75), tribus libris ( Cic. Tusc 1.21), tribus tricliniis (Cic. Ad
Att 13.52.2), cum tribus legionibus (Caes. BG 1.12, 2.11, 3.11, 6.33), cum tribus cohortibus (Caes.
BC 1.12), ex tribus his rebus (Cic. De Orat. 2.310), ex tribus istis modis rerum publicarum (Cic. De
Rep. 1.46), ex tribus generibus illis (Cic. De Rep. 2.41), de tribus his generibus (Cic. De Rep.3.47),
ex tribus istis clarissimis philosophis (Cic. De Orat. 2.157), ex tribus primis generibus (Cic. De Rep.
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Actas Rioja [Link] 825 30/3/15 16:07
PROBLEMAS DE SEGMENTACIÓN EN LA INSCRIPCIÓN VASCULAR DEL GARIGLIANO
verbo E S O M 24 (=S U M ) lo que tanto la sintaxis como el orden formular de
los letreros sobre instrumenta parecen exigir es más bien un genitivo sin-
gular –en este caso: T R I B O S – que indicaría la pertenencia o propiedad
del objeto. El término T R I B O S podría interpretarse como latín tribus o en
sentido del umbro trifor25; AU D E O M puede seguir interpretándose como
genitivo plural (= latín clásico Audiorium), como lo hace Vine, explicando
la E prevocálica para I como un rasgo del latín no urbano con paralelos
en F I L E O D (CIL I.2 2658) de Tibur y en F I L E A (CIL I.2 60) de Preneste y
dependería de T R I F O S , que es la palabra inmediatamente anterior. De ser
así, habría que encontrar otra explicación para la última palabra: D U O …,
a la que Vine propone restaurarle una -M y leer D U O ( M ) , interpretándolo
como genitivo plural concertado con AV D E O M como si la escudilla fuera
una ofrenda hecha por dos miembros de una misma familia, aunque los
ejemplos que aduce –CIL I.2 30, 59 y 61– son formas en -o de nominativo
plural, en las que, pese a su muy reducido número, se quiso ver duales,
comparables a duo, cuando –como indica Ernout26– es por completo in-
verosímil, ya que «le duel, à l’époque historique, est mort en latin comme
dans les dialectes italiques». En D U O … tal vez haya que ver o el nombre
del objeto en sí o un sustantivo con el sentido de «ofrenda» o de «don». Lo
que, tanto desde el punto de vista sintáctico como desde el estilo formular,
1.69), aunque también hay ejemplos de cum legionibus tribus (Caes. BG 1.12, 2.11, 3.11, 6.33),
son menos abundantes que aquellos en los que el numeral va en primera posición. Cf. tam-
bién Antonio Tovar, «Orden de palabras y tipología: una nota sobre el latín», Euphrosyne 9,
1978-1979, pp. 161-172, y la revisión de las distintas teorías que hace Ana Moure Casas, Sobre
el orden de palabras en latín, Madrid, 2007.
24
La forma esom –cuyos testimonios más antiguos son los de Garigliano, Campovalano,
Vico Equense y Nocera, Alfaterna: es decir, en latín y en el área «umbro-sabina», con las va-
riantes esu, esú: cf. Mario Negri, «E ancora su E S U M », Alessandria, 2006, pp. 193-194)– confirma
la noticia de Varrón, LL 9.37 (…sum quod nunc dicitur olim dicebatur esum…); para la forma,
cf. Zsolt Simon, «Zur Geschichte des lat. sum», Autour du lexique latin. Communications faites
lors du X I I I e Colloque international de Linguistique latine, Bruxelles 4 au 9 avril 2005, et éditées par
Ghislaine Viré, Bruselas, 2008, pp. 265-281, y Gabriël Cornelis Leonides Maria Bakkum, The
Latin Dialect of the Ager Faliscus. 150 Years of Scholarship, Part II, Ámsterdam, 2009, pp. 162-163.
25
Sobre la existencia en latín y en umbro de *tri-bhu- y la forma osca tríbuf de una ins-
cripción osca de Teanum Sidicinum (Campania), publicada por Stefano de Caro, Studi Etruschi
63, 1999, pp. 456-458, cf. Ignacio-J. Adiego, «Osco T R Í B U F P L Í F R I K S », Glotta 77.1-2, 2001,
pp. 1-6. Para latín tribus cf. CIL I.2 398: Q. Lainio Q. f. praifectos pro trebibos fecit, donde se do-
cumenta la desinencia arcaica -bos para latín clásico -bus.
26
Loc. cit. pp. 22-23.
826 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828
Actas Rioja [Link] 826 30/3/15 16:07
J ai m e S iles
le cuadraría. Para lo primero, cf. los paralelos : osco dunum, dunu27, pelig-
no-latino donum28, latín prenestino donom29, donu30, dono31, latín escrito por
los marsos dunom32, vestino duno33. Para lo segundo –que tal vez sea lo más
probable y lo que permitiría mantener la lectura D U O …– podría pensarse
en un sustantivo neutro como latín duona, documentado en Lucilio34,
cuyo nominativo singular debería ser duonum35. Lo que permitiría leer la
inscripción del siguiente modo:
27
Vetter, p. 108, nr. 148; p. 102, nr. 140.
28
Vetter, pp. 152-153, nr. 217
29
Vetter, p. 354, nr. 505.
30
Vetter, p. 354, nr. 508.
31
Vetter, p. 355, nr. 509.
32
Vetter, p. 158, nr. 223.
33
Vetter, p. 155, nr. 220.
34
Ernout, p. 134: Simul duona eorum / portant ad navis, / milia alia in isdem / inserinuntur…,
y CIL 8.9, : duonorum: cf. Rudolf Wachter, Altlateinische Inschriften. Sprachliche und epigraphis-
che Untersuchungen zu den Dokumenten bis etwa 150 [Link]., Berna-Fráncfort del Meno-Nueva
York-Viena, 1987, pp. 302 ss.
35
Cf. A. Ernout & A. Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine. Histoire des mots,
París, 1967, p. 73, que recoge formas como duonos, atestiguada en época arcaica: cf. ThLL
II 2079, pp. 24 ss. Esta posibilidad, aunque en otro sentido al aquí ahora propuesto, ya fue
sugerida por Mancini 2004, pp. 232 ss. Como paralelo más próximo: cf. duenom en un oeno-
choe de Cività Castellana (Agostiniani, p. 150, nr. 590): eco quto ieuotenosio titias duenom duenas
salue(to)d /voltene, en el que el sintagma duenom –como indica Agostiniani– debe concertar
con quto, como duenas debe concertar con titias. En la escudilla del Garigliano no se expresa
el nombre del vaso –como sí se hace en Cività Castellana: quton– porque ya hay una doble
referencialidad a él: la del pronombre med y la del verbo esum. Lo que sí se indica, en cam-
bio, es su cualidad: duo(nom), originariamente adjetivo pero que se habría convertido en un
sustantivo neutro con valor moral o estético. El paso de |we| > |wo| ya se habría producido
como en el ara de Corcolle (cf. A. L. Prosdocimi, «Studi sul latino arcaico», S E 47, 1979, pp.
213-219, y «La cosidetta ‘sors di Fiesole’ (ILLRP 1070). Fortuna di Servio e la fortuna di Appio
Claudio», apud L. del Tutto, A. L. Prosdocimi & G. Rocca, «Lingua e cultura intorno al 295
a.C.: tra Roma e gli Italici del Nord», en Diego Poli (ed.), La battaglia del Sentino. Scontro fra
nazioni e incontro in una nazione, Roma, 2002, pp. 462-463), y en suodales del Lapis Satricanus
según la propuesta de Elisabetta Magni (cf. Elisa Lucchesi & Elisabetta Magni, Vecchie e nuove
(in)certezze sul Lapis Satricanus, Pisa, ETS, 2002, pp. 48-61). Mancini (loc. cit. p. 233) acepta
la fecha para el cambio de |we| > |wo| propuesta por Gerhard Meiser (Historische Laut- und
Formenlehre der lateinischen Sprache, Darmstadt, 1988, p. 82), para quien el cambio se habría
producido entre los ss. VI y V a.C. Lo que coincide con la datación del texto del Garigliano,
hecha por la mayoría de los especialistas, que coinciden en situarla entre la segunda mitad
del s. VI y la primera mitad del V a.C. (de Simone, 1998, p. 91); finales del s. VI / comien-
zos del V a.C. (Vine, 1998, p. 257); comienzos del s. V a.C. (Mancini, 1997, p. 5), llegando
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828 827
Actas Rioja [Link] 827 30/3/15 16:07
PROBLEMAS DE SEGMENTACIÓN EN LA INSCRIPCIÓN VASCULAR DEL GARIGLIANO
NEI PARI MED ESOM KUM MEIOIS SOKIOIS TRIFOS AUDEOM DUO(NOM)
ne pari me sum cum meis sociis tribus Audiorumbo(num) /do(num)
La estructura del texto comprendería: 1) una prohibición (neipari-
med) para impedir que el objeto –en este caso: la escudilla– pudiera ser
robado; y 2) la explicación de ello, indicando que el objeto –en este caso,
calificado como duo(num)– tenía un posesor. Lo que se expresaría con
el verbo sum + genitivo singular: esom-trifos, término éste que a su vez
llevaría un genitivo plural (audeom) dependiente de él. La forma verbal
en primera persona no haría necesaria la presencia de un pronombre
personal. Al tratarse de un titulus loquens, quien habla en primera persona
es la escudilla misma, y duo(nom) sería el predicado nominal de esom.
El complemento circunstancial de compañía, expreso en el ablativo kom
meiois sokiois, aparece a continuación del verbo y antes del genitivo
singular trifos para marcar la relación con ambos: con el verbo y con
el genitivo de posesión o pertenencia. Naturalmente –y como muestran
otras inscripciones similares– el orden de la estructura puede variar y ser la
contraria: esto es, 1) explicación de la posesión del objeto: esomkommeiois-
sokioistrifosaudeomduo(nom); y 2) la prohibición de llevárselo: neiparimed.
Ambas son posibles, y el orden no afecta al sentido del texto.
La traducción podría ser, pues: «no te me lleves, soy junto con mis
compañeros propiedad (bien /regalo /ofrenda/ donación) de la tribu de
los Audios». O al revés: «soy junto con mis compañeros propiedad (bien/
regalo/ofrenda/donación) de la tribu de los Audios, no te me lleves».
Rix («Ausgliederung der italischen Sprachen», en Alfred Bammesberger & Theo Venemann
(eds.), Languages in Prehistoric Europe, Heidelberg, pp. 147-172: en concreto, p. 161) a fecharla
en torno al 470 a.C. (cf. Hartmann, loc. cit. p. 150). Lo que, como es patente, concuerda con
nuestra propuesta de leer la última palabra duo(nom).
828 Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 821-828
Actas Rioja [Link] 828 30/3/15 16:07
MARCOS PREDICATIVOS DEL
VERBO LATINO CADO
Eusebia Tarr iño Ruiz
Universidad de Salamanca
sebi@[Link]
Resumen — El verbo latino cado tiene numerosas acepciones, desde la más básica, equi-
valente al español «caer», hasta la más abstracta de «suceder». Se trata de un verbo de
movimiento que desarrolla otros significados metafóricos. En todos los casos la situa-
ción descrita carece de control, es dinámica, puntual y télica. Es un verbo intransitivo
inacusativo, pues el primer y único argumento desempeña la función semántica de
Paciente o Tema. Los satélites que pueden aparecer en esta estructura se interpretan
según el contenido léxico de los elementos relacionados y el mayor o menor grado
de abstracción que se atribuya al verbo. Para dar cuenta de su diversidad semántica
son necesarios dos marcos predicativos: cado 1 «caer» y cado 2 «suceder».
Palabras clave — Marco predicativo, inacusativo, verbo de movimiento, caer,
suceder
PREDICATE FRAMES OF THE LATIN VERB CADO
Abstract — The Latin verb cado ‘to fall’ was originally a motion verb, but it also devel-
oped some metaphorical senses like ‘to die’ or ‘to happen’. It always denotes a state of
affairs which is dynamic, non-controlled, punctual and telic. Cado is an intransitive
unaccusative verb, because its first and only obligatory argument fulfills the semantic
function of Undergoer or Thema. Optional constituents can be added with different
semantic functions according to the lexical meaning of the terms involved and the
more or less metaphorical sense of the verb. Two predicate frames (cado 1 ‘fall’, cado
2 ‘happen’) are necessary to account for his semantic diversity.
Keywords — Predicate frame, unaccusative, motion verb, to fall, to happen
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 829-838
Actas Rioja [Link] 829 30/3/15 16:07
Ma r cos pr edicati vos del v er bo latino cado
1 Introducción
Según el gramático Nonio Marcelo (De compendiosa doctrina, vol. II, ed.
Lindsay, Teubner, p. 406) el verbo cado tiene tres sinónimos: ruere «caer»,
occidere «morir» y euenire «suceder». Junto a estos significados principales,
los diccionarios suelen recoger una gran variedad de acepciones: en el
Oxford Latin Dictionary hay veintisiete, entre otras «desembocar» (los ríos),
«ponerse» (el sol), «terminar» (una palabra o un verso), «ser apropiado»,
etc. El objetivo de este trabajo es reconocer los marcos predicativos (en
adelante, MP) necesarios para dar cuenta de las diferentes realizaciones del
verbo en los textos1.
2 CADO 1 «caer»
En su significado básico, cado 1 expresa un movimiento físico, que implica
un desplazamiento involuntario desde una posición inicial a otra situada
en un plano inferior. De acuerdo con la clasificación de Dik, la situación
expresada es un Proceso, pues tiene dinamismo pero no control. Según
Vendler (1957), se trataría de un achievement o «logro», pues al dinamismo
hay que añadir telicidad y ausencia de duración. Además, es un verbo
intransitivo de carácter inacusativo.
2.1 Dinamismo
La situación es dinámica porque se produce un cambio de un estadio inicial
a otro final diferente del primero. La situación inicial puede ser también
dinámica (p. ej. un movimiento de marcha) o estática (p. ej. la ubicación de
un objeto). En ambos casos la caída pone fin a la situación inicial y da lugar
a otra situación nueva: se interrumpe la marcha o desaparece la posición
inicial del objeto, que pasa a tener otra ubicación en un plano inferior. Esta
idea es la que permite la aplicación metafórica del verbo a otras situaciones
1
La investigación forma parte del proyecto «Rección y complementación en griego y
latín» financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (FFI2009-13402-C04). Agradezco a
quienes asistieron a la comunicación sus observaciones, en particular al profesor J. M. Baños,
que me hizo repensar la propuesta inicial.
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E usebia Tarr iño Rui z
en las que ya no hay una caída física: p. ej. desembocar un río, ponerse el
sol, amainar el viento, etc.
2.2 Telicidad
En el plano físico, la acción de caer tiene un límite intrínseco: la llegada
al suelo o a una superficie que se interponga entre el objeto que cae y el
suelo. La caída puede prolongarse más o menos tiempo, más o menos
metros, pero necesariamente tiene un punto final. Además, se trata de una
acción no homogénea, que consta de diversas fases. Por esta razón desde
un punto de vista lingüístico, el verbo cado ha de ser considerado télico2.
2.3 Duración
Aunque una caída puede prolongarse más o menos, a efectos prácticos y
lingüísticos el verbo cado puede considerarse puntual. No he encontrado
ejemplos en los que un satélite cuantifique la duración de la caída.
2.4 Control
Normalmente no existe control en una situación en la que alguien o
algo cae y por lo tanto el primer argumento no es Agente, sino Under-
goer / Paciente / Tema. No obstante, hay que hacer un par de precisiones.
En primer lugar, el verbo puede emplearse como sinónimo de «arrojarse
sobre algo o alguien» o bien «postrarse ante alguien», como en (1), y en tal
caso sí hay control. La acepción «postrarse» es frecuente en latín cristiano
(Macías Villalobos 1994). En segundo lugar, algunos ejemplos contienen
satélites de Manera y / o de Finalidad, que parecen revelar un cierto control
por parte del Sujeto, al menos en la preparación de la caída, más que en la
caída misma, ejemplo (2):
(1) cecidit in pedes meos senex («se arrojó a mis pies el anciano», Sen. Rhet.
con. 1.1.19)
2
En cambio Cifuentes (1999:55) sostiene que en español caer es un verbo atélico de mo-
vimiento dirigido inherentemente, es decir, un verbo que describe un movimiento en una
dirección particular sin considerar un punto final.
Ianua Classicorum. Temas y formas del Mundo Clásico · vol. 1 · Madrid 2015 · 829-838 831
Actas Rioja [Link] 831 30/3/15 16:07
Ma r cos pr edicati vos del v er bo latino cado
(2) toga caput obuoluit, simul sinistra manu sinum ad ima crura deduxit,
quo honestius caderet etiam inferiore corporis parte uelata («envolvióse
la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las
piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte in-
ferior del cuerpo», Suet. Iul. 82.2)
Pero tales empleos no invalidan la clasificación de cado como un verbo
cuyo primer argumento no es Agente, lo cual permite considerarlo como
inacusativo.
2.5 Inacusatividad3
Bassols (1948:41) hace una clasificación de los verbos intransitivos que
anticipa la distinción inacusativo / inergativo. Según él, algunos intransi-
tivos tienen un significado cercano al de la pasiva: el sujeto no controla
sino que experimenta el proceso descrito, que tiene lugar sin intervención
externa, por una ley de la naturaleza. Y propone como ejemplo de este
tipo el verbo cado. De acuerdo con la distinción que parte de Perlmutter y
ha sido estudiada en lenguas diversas por numerosos autores (p. ej. Levin
& Rappaport 1995, Cifuentes 1999, Mendikoetxea 1999, etc.), cado puede
considerarse inacusativo. Como los verbos inacusativos en general, sólo
requiere un argumento que es quien experimenta el proceso descrito y
puede considerarse un Sujeto Paciente o Tema4. Por eso, en la estructura
no hay lugar para otro complemento que exteriorice la acción verbal como
Objeto, y que otorgaría al primer argumento carácter agentivo. Es decir,
no existen ejemplos de cado con Acusativo interno. Esta imposibilidad de
admitir un Objeto interno es otra característica de los verbos inacusativos,
mientras que los inergativos sí lo admiten (pugnam pugnare, cursum currere)5.
Sin embargo, se ha observado que los complementos internos también son
3
Sobre esta cuestión, véase la contribución de J. M. Baños en este mismo volumen.
4
Mientras que la noción de «Paciente» implica siempre un cierto grado de afectación, se
habla de «Tema» cuando no hay tal componente (Mendikoetxea 1999:1579, n. 3).
5
Los ejemplos que se discuten para el inglés de Objetos cognados con verbos inacusativos
pueden interpretarse en realidad como complementos de extensión: The apples fell just a short
fall to the lower deck, and so were not so badly bruised (Iwasaki 2007). Con todo, en griego tardío
existen algunos ejemplos de πίπτω con Acusativo interno, desconocidos del griego clásico
(comunicación personal del profesor J. Méndez Dosuna).
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E usebia Tarr iño Rui z
posibles con los verbos inacusativos, aunque no adoptan la forma de un
Objeto sino la de un adjunto circunstancial (Clary, en prensa):
(3) grauiter magni magno cecidere ibi casu («los grandes [autores] cayeron
allí estrepitosamente con una gran caída», Lucr. 1.741)
En el ejemplo de Lucrecio cado tiene sentido figurado: no se refiere a
una caída física, sino a una equivocación de los sabios al explicar cierto
fenómeno de la naturaleza. El sintagma magno… casu es un complemento
interno de figura etimológica. Hay más ejemplos de este tipo, con verbos
compuestos de cado: Hor. carm. 2.10.10 grauiore casu decidunt, y Fedro 5.7.7
concidit casu graui.
El carácter inacusativo de cado explica también la inexistencia de formas
pasivas, puesto que su significado en activa ya es similar al de la pasiva.
Sólo he encontrado algunos ejemplos de pasiva impersonal, a pesar de que
esta tampoco es habitual con este tipo de verbos, pues suele darse más bien
con verbos agentivos (Baños 2009: 395). Los ejemplos de época clásica son
todos de la llamada perifrástica pasiva, y confirman que esta es una perí-
frasis modal más que pasiva, pues expresa para quién existe la obligación
o necesidad de realizar una acción o, en el caso de cado, experimentar un
proceso:
(4) aut cervices latronibus dandae atque in patria cadendum est («o habrá
que ofrecer nuestras cervices a los malhechores y morir en la patria»,
Cic. Phil. 12.15.8)
(5) pauido fortique cadendum est («tanto el cobarde como el valiente han
de caer», Lucan. 9.583)
El único ejemplo de pasiva impersonal propiamente dicha está en San
Agustín (periculum est ne cadatur «hay riesgo de caer», de don. perseuer. 1). Tal
vez la acepción de «pecar, actuar en contra de la ley de Dios», que el verbo
tiene en ese ejemplo, explique la construcción, por lo demás inexistente
en época clásica.
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Actas Rioja [Link] 833 30/3/15 16:07
Ma r cos pr edicati vos del v er bo latino cado
2.6 Argumentos y satélites
El primer y único argumento de cado 1 puede tener un referente tanto hu-
mano como inanimado, e incluso abstracto cuando la acción es metafórica:
(6) nam cum … labentem et prope cadentem rem publicam fulcire cuperetis
(«deseando vosotros apuntalar la república que se tambaleaba y casi se
venía abajo», Cic. Phil. 2.51.3)
Entre los complementos opcionales que aparecen con más frecuencia
junto a cado están los que especifican la trayectoria, sobre todo el Origen:
de equo (Plaut. Mil. 721), caelo (Verg. G. 1.487); e sole (Plin. nat. 2.149); ab
alto (Plin. nat. 10.112), etc.; y la Dirección: in medium (Plin. nat. 19.16), ad
septentrionem (Plin. nat. 2.50), etc. P. ej.:
(7) lapidem in agro Crustumino in lucum Martis de caelo cecidisse («que
una piedra había caído del cielo sobre el bosque sagrado de Marte en el
territorio crustumino», Liv. 41.9.5)
En algunos ejemplos encontramos Dativos no argumentales, bien de
carácter simpatético, como en (8), bien Dativus commodi, como en (9):
(8) nam tunc dentes mihi cadebant primulum («pues entonces se me em-
pezaban a caer los dientes», Pl. Men. 1116)
(9) agna cadet uobis («una cordera será sacrificada [lit.: caerá] en vuestro
honor», Tib. 1.1.23)
Cuando significa «morir, ser abatido» puede presentar un complemento
Agente con la forma regular de Ablativo con preposición (Bassols 1948:42):
(10) torqueor, infesto ne uir ab hoste cadat («me atormenta el miedo de que
mi marido caiga ante un enemigo despiadado», Ov. her. 9.36)
(11) magna feres tacitas solacia mortis ad umbras, / a tanto cecidisse uiro («te
llevarás a las silenciosas sombras de la muerte el gran consuelo de haber
caído a manos de tan gran guerrero», Ov. met. 5.192)
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Actas Rioja [Link] 834 30/3/15 16:07
E usebia Tarr iño Rui z
3 CADO 2 «suceder»
Según algunos autores (Thesaurus; Shipp 1937) el verbo cado se utilizó para
describir el acaecimiento de un suceso no controlable a partir de una com-
paración con la suerte de los dados. Esta interpretación encuentra refrendo
en un pasaje de Terencio:
(12) ita uitast hominum quasi quom ludas tesseris: / si illud quod maxume
opus est iactu non cadit, / illud quod cecidit forte, id arte ut corrigas
(«Así es la vida de los hombres, como un juego de dados: si no cae en
el lance lo que es más necesario, corrige con la habilidad lo que te cayó
por suerte», Ter. Ad. 739-741)
Las características semánticas de cado 1 (dinamismo, puntualidad, ausencia
de control, etc.) se mantienen en cado 2, pero hay diferencias en cuanto al
tipo de argumentos y satélites que admite.
3.1 Argumentos y satélites
El Sujeto de cado 2 tiene siempre un referente de carácter abstracto, muchas
veces proposicional:
(13) sed hoc tamen cecidit mihi peropportune, quod … ad Antonium au-
diendum venistis («pero no obstante esto me ha venido estupendamente,
que habéis acudido a escuchar a Antonio», Cic. de orat. 2.15.10)
Además, el primer argumento no resulta afectado. En cambio sí ex-
perimenta la situación un segundo participante generalmente expresado
mediante un Dativo, como en (13) mihi, o en (14) quibus:
(14) sunt quibus ad portas cecidit custodia sorti («están aquellas [abejas] a
las que les ha tocado en suerte la vigilancia junto a las puertas», Verg.
G. 4.165)
A diferencia de los Dativos claramente satélites que aparecen con cado 1,
creemos que los que aparecen con cado 2 dependen más estrechamente del
verbo y desempeñan la función semántica de Beneficiario. No obstante,
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Ma r cos pr edicati vos del v er bo latino cado
es difícil demostrar el grado de dependencia de un Dativo y su carácter
de argumento (Baños 2009:188). Además, la posibilidad de que cado 2 sea
usado sin un Dativo expreso, cuando la situación no afecta a un participante
concreto, sino de carácter genérico, oscurece el recurso a la frecuencia de
aparición y la prueba de omisibilidad.
Otra característica negativa que diferencia a cado 2 es que no presenta
satélites de trayectoria, puesto que no hay desplazamiento. Sólo en algunos
ejemplos, en los que se ve la conexión entre ambas acepciones «caer / suce-
der», encontramos satélites de Origen (metafórico, no local):
(15) certe a te mihi omnia semper honesta et iucunda ceciderunt («lo cierto
es que de ti siempre me vinieron honores y alegrías», Cic. Q. fr. 1.3.1)
Un tipo especial de satélite, formulado como in + Acusativo, pero de
función semántica difícil de precisar, es el que aparece con la acepción «ser
propio de»:
(16) at non cadunt haec in Antonium («pero estas cosas no le van a Antonio»,
Cic. Phil. 5.7.1)
Este satélite introduce siempre un participante humano afectado por
la situación. Podría entenderse como una alternancia con el Dativo, pues
ambas formulaciones no aparecen simultáneamente en ningún ejemplo.
El Acusativo suele aparecer cuando la situación es negativa o el referente
es genérico, el Dativo cuando el referente es determinado.
4 CONCLUSIONES
Un marco predicativo es una estructura abstracta, a la que llegamos a
partir de los ejemplos reales, que refleja «las exigencias o posibilidades
de complementación» de un predicado (de la Villa 2008). Un MP puede
admitir variantes en su realización que no alteran dicho marco, p. ej. un
complemento puede ser actualizado con contenidos léxicos diversos (hu-
mano, inanimado, abstracto, etc.), diferentes categorías léxicas (adverbio,
sintagma preposicional, etc.) o incluso no ser actualizado (uso absoluto).
En otras ocasiones, sin embargo, la combinación de elementos semánticos
y sintácticos varía de manera que es necesario diferenciar un nuevo MP.
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E usebia Tarr iño Rui z
En el caso de cado, constatamos la existencia de al menos dos MP, uno
correspondiente a cado 1 «caer» entendido como verbo de movimiento (y
algunos empleos metafóricos, como la acepción «morir», que señalaba Nonio
Marcelo), y otro asociado a cado 2 «suceder», que aunque pueda derivarse
semánticamente del primero, tiene unos requisitos semántico-sintácticos
incompatibles con los del otro MP.
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VOZ, DIÁTESIS E (IN)AGENTIVIDAD
EN ENEIDA 10.689 -832*
José Ra món Urízar Salin as
Universidad Autónoma de Madrid
[Link]@[Link]
Resumen — Este trabajo estudia la relación entre la voz y la diátesis a través del análisis
de verbos en Eneida 10.689-832, escena en la que Mezencio y su hijo Lauso se enfrentan
a Eneas y al bando troyano. Los datos mostrarán que no hay una correspondencia sis-
temática entre la voz y la diátesis, sino más bien una tendencia. Se mostrará, además,
que la pasiva no es siempre la expresión de inagentividad.
Palabras clave — agentividad, diátesis, Eneida, pasiva, voz
VOICE, DIATHESIS AND (UN)AGENTIVITY
IN AENEID 10.689 - 832
Abstract — This work focuses on the relationship between voice and diathesis through
the analysis of verb forms in Aeneid 10.689-832, when Mezentius and his son Lausus
face Aeneas and the Trojan army. The data will prove that there is not a systematic
correspondence between voice and diathesis, but rather a tendency. We will prove that
the passive is not always the expression of unagentivity.
Keywords — agentivity, diathesis, Aeneid, passive, voice
* Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto de investigación
FFI2009-13402-C04-01.
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Vo z, diátesis e ( i n) age n ti v idad e n E n eida 10. 689- 832
1 Introducción
Este trabajo tiene como objetivo examinar la relación existente entre la voz
y la diátesis en latín a través del análisis de las formas verbales personales
y no personales de Verg. Aen. 10.689-832, donde se desarrolla el enfren-
tamiento armado entre el bando de Eneas y el de Mezencio. Esta escena
ofrece, como se verá, un cuadro en el que la voz activa y pasiva no tienen
asignado de manera sistemática el rasgo semántico de agentividad o (in)
agentividad, lo que apunta a que la pasiva, al igual que la activa, es una
estructura de semántica compleja y no determinada en este rasgo.
2 Teoría y metodología
Los estudios lingüísticos distinguen entre diátesis y voz (Moreno 2000: 561)
y, en este segundo caso, entre la voz morfológica y la voz sintáctica (Torrego
2010: 196-197).
La diátesis se define en Moreno (2000: 561-562) como la «asociación inicial
que cada verbo determina entre relaciones sintácticas de sus argumentos
exigidos y las relaciones semánticas asociadas a ellos», cuya clasificación
puede realizarse «por el papel semántico que se asocie a la función sintáctica
de sujeto». Las dos funciones semánticas del sujeto que establecen las dos
diátesis más relevantes son el agente o entidad que de manera consciente,
intencionada y controlada instiga o provoca la situación representada y el
afectado, entidad hacia la que se orienta dicha actividad (Dik 1997: 137 y ss.).
La voz morfológica, por otra parte, remite a un accidente flexivo propio
del verbo latino, cuya variación influye en la disposición semántica y sin-
táctica de la predicación (Baños 2005). En (1)-(2) la variación de voz (legit
> legitur) permite situar la entidad objeto en el papel de sujeto (librum >
liber), presentando la entidad sujeto original como satélite (Petrus > a Petro)1.
Desde el punto de vista semántico, de un sujeto humano-agentivo (Petrus)
se pasa a uno no humano-afectado no agentivo (liber):
(1) Petrus librum legit2.
1
En Dik (1997: 86 y ss.) un satélite se define como un elemento opcional en la predicación.
Corresponde en líneas generales con el tradicional complemento circunstancial.
2
Ejemplos de Bassols (1992: I §280).
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J os é Ra m ón U r í z a r S ali nas
(2) Liber a Petro legitur.
Algunos autores (cf. Torrego 2010, Baños 2009) insisten en que el cambio
diatético puede expresarse mediante la sintaxis sin variación morfológica
del verbo, por lo que prefieren hablar de voz sintáctica:
(3) Juan hierve el agua.
(4) El agua hierve.
En latín se documenta el mismo fenómeno:
(5) castra … mouent («[los soldados] mueven el campamento», Caes. Gall.
1.15).
(6) terra … mouit («la tierra se movió», Liv. 35.40.7).
En latín es fácil individuar las dos voces morfológicas posibles, la activa
y la pasiva, pero resulta más difícil precisar el número de diátesis posibles,
pues el concepto recibe varias definiciones y distinto tratamiento entre
los autores. Moreno (2000: 561 y ss.), por ejemplo, distingue tantas diátesis
cuantas funciones semánticas permita el sujeto: diátesis agentiva, afectiva,
instrumental, locativa, causativa, etc. Kemmer (1995) ofrece un panorama más
sencillo distinguiendo sólo tres: la activa o agentiva, la pasiva o afectiva y la
media3. La diátesis agentiva responde a una situación predicativa en la que un
sujeto origina o instiga una situación, que se proyecta sobre otra entidad4
(7). La diátesis afectiva, por el contrario, refiere los casos en los que el sujeto
no es instigador, sino afectado (8). Por último, la diátesis media refiere los casos
intermedios en los que el sujeto es el origen-instigador, pero también el
fin-afectado en el evento (9):
(7) El niño mira el cuadro.
3
Para evitar una confusión terminológica, usaremos los términos activa y pasiva para
referir la voz morfológica, y agentiva, afectiva y media para referirnos a la diátesis.
4
Para el término de instigación cf. Naess (2007: 44-46). En la diátesis agentiva podemos in-
cluir otros casos con sujeto instigador diferente del afectado, como la fuerza (Dik 1977: 118-119 y
Naess 2007: 93-96), independientemente de la consciencia e intencionalidad de dicha entidad.
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Vo z, diátesis e ( i n) age n ti v idad e n E n eida 10. 689- 832
(8) El cuadro está siendo mirado.
(9) El niño se mira (p.e. en el espejo).
3 Análisis de datos en Eneida 10-689-832
3.1 Presentación
La escena de Eneida 10.689-832 se caracteriza por su riqueza tanto literaria
como lingüística. En ella la acción principal viene de la mano de seres
humanos distribuidos en dos bandos enfrentados, el troyano de Eneas y
el rútulo de Mezencio y Lauso. La acción se distribuye en tres momentos
secuenciales: primero, (i) Mezencio entra en la batalla y hace estrago entre
los enemigos (vv. 689-767); a continuación, (ii) Eneas sale a su encuentro
y lo hiere de gravedad (768-788); por último, (iii) el hijo de Mezencio,
Lauso, se interpone y da la vida por su padre (788-834). El fragmento es
básicamente narrativo (cf. Smith 2003), si bien se utiliza también el estilo
dialógico directo y la descripción. Hay estilo directo entre Mezencio y
Orodes antes del funesto golpe (736-737, 740-744) y en la invocación de
Mezencio a los dioses (772-775); se emplea, por otra parte,el modo des-
criptivo en los símiles de la roca (693-696), del jabalí (709-719) y del león
(724-729), al dar cuenta del carácter y origen de los personajes (Mimante
en 703-708 y Acrón en 721-722) y al referirse las circunstancias en las que
se produce la acción principal, como es el caso de los dioses que observan
desde los cielos (757-760).
3.2 Datos
El corpus ofrece los siguientes datos morfológicos:
Cuadro (1): datos de voz morfológica en Eneida 10.689-832
formas
personales activa
formas pasiva
no personales
0 20 40 60 80 100 120 140
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J os é Ra m ón U r í z a r S ali nas
Del conjunto de los 220 verbos un 74% están en forma activa y un 26%
en pasiva. Las formas personales, el 60% del conjunto, se encuentran ma-
yoritariamente en forma activa (89%). Las formas no personales, el 40%
del conjunto, se distribuyen de manera homogénea entre las dos formas.
Los datos sobre la diátesis ofrecen un cuadro más equilibrado:
Cuadro (2): datos de diátesis en Eneida 10.689-832
formas agentiva
personales media
formas afectiva
no personales
otros
0 20 40 60 80 100 120 140
En total, se documenta un 42% de diátesis agentiva, un 32% de diátesis
afectiva y un 23% de diátesis media. Las formas personales son en un 50%
agentivas, en un 29% medias y en un 17% afectivas, y las no personales son
en un 55% afectivas, en un 30% agentivas y en un 14% medias5.
Si observamos los datos repartidos en la secuencia escrita veremos que
no hay ninguna agrupación de verbos en pasiva, que aparecen dispersos a
lo largo de la escena. Por el contrario, las agrupaciones de verbos activos
son abundantes: en los vv. 811-824, cuando Eneas increpa y mata a Lauso;
en los vv. 723-727, cuando Mezencio, como león hambriento, ataca a sus
enemigos; o en los vv. 795-798, cuando Lauso resiste con su escudo el
embate de Eneas y salva así la vida de su progenitor. En estos casos, a pesar
de la forma activa, sucede que la diátesis no es en todo momento agentiva.
En los vv. 811-824, por ejemplo, se constatan tres momentos con distintas
diátesis: Eneas se enfurece, reacción medio-afectiva (exultat demens «salta de-
mente»); después, Eneas ataca y mata a Lauso, acción agentiva (exigit ensem…
totumque recondit «blande la espada… y la hunde»); y, por último, siente
compasión por el muchacho, emoción medio-afectiva (ingemuit miserans «se
lamentó compadeciéndose»).
5
En «otros» se recogen los casos del verbo sum, cuya función copulativa hace que muchos
autores lo consideren vacío de significado y, por tanto, sin diátesis.
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3.3 Interpretación
En los datos de Eneida 10.689-832 no existe una correspondencia sistemá-
tica entre la voz morfológica y la diátesis, pero se observa, sin embargo, la
siguiente tendencia: (i) las formas personales tienden a la morfología activa
y a la diátesis agentiva, mientras que (ii) las formas no personales no tienden
a ninguna forma morfológica ni a una diátesis en particular.
En los estudios lingüísticos se indica que la voz activa es la voz no marcada
en diátesis, puesto que permite cualquier disposición semántica (Touratier
1994: 171; Baños 2009: 121): es el propio significado léxico del verbo el que
marca la diátesis que le es propia. En una escena bélica se espera que los
verbos empleados se adapten a la imagen dinámica y agentiva que se quiere
representar, pero no es raro encontrar verbos que en voz activa expresen
una situación afectiva. Así sucede, por ejemplo, con la roca que resiste los
embates del mar (perfert «soporta») en Aen. 10.695 y en otros momentos de
fuerte carga emocional (furit «se enfurece» en Aen. 10.802).
Los participios, por otro lado, como adjetivos verbales se adscriben
como propiedad a una entidad, la cual desarrolla un papel semántico-sin-
táctico similar al que tendría en una predicación con el predicado en forma
personal. Su forma activa o pasiva responde, por una parte, a la necesidad
del participio de concordar con la entidad a la que se quiere adscribir y,
por otra, al aspecto. Así, en una predicación transitiva donde una entidad
sujeto (A) actúa sobre otra entidad objeto (B) (10), el participio aparecerá
en activa cuando concuerda con la entidad A (11) y en pasiva cuando lo hace
con la entidad B (12):
(10) Mater (A) filium (B) amat («La madre ama al hijo»).
(11) Mater (A) amans («La madre que ama»).
(12) Filius (B) amatus («El hijo amado»).
Por otra parte, en predicaciones intransitivas la elección del participio
se presenta como opción aspectual, donde se selecciona un mismo sujeto,
pero en un momento aspectual diferente (cf. García Hernández 1993):
(13) homo gaudet («El hombre se alegra»).
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J os é Ra m ón U r í z a r S ali nas
(14) homo gaudens («El hombre alegrándose / que se alegra»).
(15) homo gauisus («El hombre alegrado / que se ha alegrado»).
Por tanto, la elección de la activa y de la pasiva en los participios parece
depender más de la concordancia y del aspecto que del rasgo de agentividad.
Se dice que la voz pasiva, en contraposición a la activa, es la voz marcada.
Se le adscriben múltiples funciones, como es su capacidad de desagentivar
una predicación (Pinkster 1995: 25; Baños 2009: 387; Torrego 2010: 199),
intransitivizarla (Touratier 1994: 172; Torrego 2010: 198) o reducir su va-
lencia (Pinkster 1992: 161; Baños 2005: 387), entre otros.
La afirmación de que la pasiva pueda volver una predicación agentiva
en no agentiva presenta algunas dificultades. Por una parte, la pasiva, como
mecanismo de desagentivación, debería aplicarse exclusivamente a situacio-
nes agentivas, pero lo cierto es que puede darse en situaciones inagentivas
del tipo eget «carece» > egetur «se carece» (cf. Touratier 1994: 179). Esta
pasiva, llamada, por su función, «impersonal», puede darse igualmente en
situaciones agentivo-intransitivas del tipo uenit «va» > uenitur «se viene» y
en situaciones agentivo-transitivas del tipo amat «ama» > amatur «se ama»
(cf. Bassols 1992: I §280), sin que el rasgo de agentividad se vea alterado.
Igualmente, se podría pasivizar una predicación en voz activa sin cambio
aparente en la agentividad: así podría suceder con casos como el de (16), donde
el verbo recipere «recibir» es afectivo y, por tanto, su pasiva no expresaría
ningún cambio en la agentividad:
(16) iuguloque haud inscius accipit ensem («y en su cuello recibe consciente
la espada», Verg. Aen. 10.907).
(17) *iugulo accipitur ensis («en su cuello es recibida la espada»).
Por último, la pasiva muestra una interpretación variable de la agentividad
en algunas predicaciones pasivas generadas desde estructuras activas agentivas:
(18) infelix Acron sternitur («es derribado el infeliz Acrón», Verg. Aen. 10.730)
En (16) la pasiva de sternere «derribar» presenta una situación en la que
una entidad humana, Acrón, cae al suelo. La situación, descontextualizada,
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se podría interpretar al menos de tres maneras: (a) Acrón se tira al suelo
por sí mismo; (b) Acrón cae por una causa inexpresa, por ejemplo, por un
desmayo; o (c) un agente derriba a Acrón, por ejemplo, Mezencio. La opción
(c) es la más plausible, pues la caída de Acrón se produce tras el ataque de
Mezencio, lo que hace que las opciones (a) y (b) resulten extrañas.
Así las cosas se podría decir que «el infeliz Acrón es derribado» ferociter
«ferozmente» u odio «con odio», un satélite que expresa el modo en el que
el agente inexpreso lleva a cabo la acción: es Mezencio, la mano ejecutora,
el que es cruel, el que tiene odio. Si se diera la interpretación (a) o (b) no
sería posible añadir este tipo de satélites, o se interpretarían de otra ma-
nera: en (a) sería el propio Acrón el que feroz o con odio estaría actuando
contra sí mismo («Acrón se derriba a sí mismo con crueldad») y en (b) se
estaría adscribiendo (metafóricamente) un rasgo humano a la entidad no
humana (causa o fuerza) que provoca el fatal desenlace («Acrón es derribado
por un feroz desmayo»).
Además de los satélites de modo se sabe que el agente puede manifes-
tarse como satélite en el tradicional complemento agente de ab + ablativo, una
situación no muy frecuente, pero no por ello extraña al latín. Evidente-
mente, la posibilidad de incluir satélites de modo agentivos y de expresar
el complemento agente hace que la pasiva deba considerarse al menos tan
agentiva como su correlato activo. De esta manera, no se puede decir de
manera absoluta que la pasiva sea un procedimiento de desagentivación, sino
que su interpretación depende más bien de la diátesis léxica del predicado,
del contexto en el que aparece y de la predicación original desde la que se
forma la estructura pasiva.
4 Conclusiones
Este trabajo se ha dedicado al estudio de la voz y de la diátesis, especialmente
en lo que se refiere a la agentividad. Para ello se han analizado las formas
verbales del fragmento Eneida 10.689-832, datos en los que se constata la
siguiente tendencia: los verbos personales tienden hacia la forma activa y
hacia la expresión de agentividad, mientras que las formas no personales no
presentan ninguna preferencia semántico-sintáctica.
Un estudio atento de la pasiva muestra que, como la activa, es unavoz no
determinada en el rasgo de agentividad, pues (i) es posible la alternancia pasiva
desde formas activas agentivas (amat-amatur) e inagentivas (recipit-recipitur),
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desde transitivas (faciens-factus) e intransitivas (gaudens-gauisus) y, por otra
parte, (ii) las predicaciones pasivas derivadas de estructuras activas agentivas
admiten satélites de modo agentivos y el complemento agente, por lo que se
han de considerar estructuras, después de todo, agentivas.
De esta manera, la relación entre la (in)agentividad y la pasiva es compleja:
como en la activa, no se puede decir que haya una relación sistemática o
que la pasiva sea en todo momento un mecanismo de desagentivación, pues
en muchos casos se construye desde estructuras no agentivas y, en otros,
admiten satélites que expresan la agentividad del evento.
En conclusión, la relación entre las voces – tanto activa como pasiva – y el
rasgo de (in)agentividad, es tendencial y no sistemático. La interpretación
agentiva o inagentiva de la pasiva depende de los rasgos léxicos del predicado,
del contexto en el que aparece y de los rasgos semánticos de la predicación
original desde la que se genera.
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