0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas11 páginas

Cómo vaciar una sonda vesical

Cargado por

Marlon Carrion
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas11 páginas

Cómo vaciar una sonda vesical

Cargado por

Marlon Carrion
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“EMERGENCIAS MÉDICAS”

ATENCIÓN PREHOSPITALARIA EN
PACIENTES ESPECIALES

Nombres:

Amay Natalia
Azanza Samantha
Carrión Marlon
Suarez Nayeli

Curso: Quinto “A”

Docente: Dr. Juan Segarra

Tema: sondaje nasogástrico, vesical femenino y


masculino

Cuenca, 10 de diciembre de 2024


OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Exponer todos los temas fundamentales acerca de la sonda nasogástrica y vesical.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Definir la sonda nasogástrica y vesical, sus causas y tipos.

Identificar los signos y síntomas de la sonda nasogástrica y vesical.

Desarrollar los pasos para el tratamiento de la sonda nasogástrica y vesical.

INTRODUCCIÓN

Conocer el uso de las sondas nasogástrica y vesical es fundamental en la atención pre


hospitalaria, en la atención médica y de enfermería, especialmente en situaciones de
emergencia y en el contexto de pacientes con necesidades especiales. Ambos implementos
son de suma importancia para varios objetivos, entre ellos resalta:

 Mejora la calidad de vida: Ambas sondas permiten a los pacientes recibir


tratamiento y cuidado adecuado, mejorando su calidad de vida.

 Reduce el riesgo de complicaciones: La alimentación y el drenaje urinario adecuados


reducen el riesgo de complicaciones graves.

 Facilita la atención médica: Permiten a los profesionales de la salud administrar


tratamientos y medicamentos de manera efectiva y segura.

A continuación, iniciaremos con la definición de cada una de estas sondas, su utilidad y el


procedimiento por el cual será colocado en el paciente:
 Sonda Nasogástrica

Una sonda nasogástrica (sonda NG) es un tubo


especial que transporta alimentos y medicamentos
a través de la nariz hasta el estómago. Su utilidad
principal radica en:
1. Alimentación: Las sondas nasogástricas
permiten la administración de nutrientes y
medicamentos a pacientes que no pueden comer o
beber por vía oral.
2. Descompresión gástrica: Ayudan a eliminar el contenido gástrico y reducir la presión en
el estómago.
3. Administración de medicamentos: Permiten la administración directa de medicamentos
en el estómago.
 Sonda Vesical

Se utiliza una sonda vesical para vaciar la vejiga. Existen varias razones por las cuales esta
sonda puede resultar necesaria, entre ellas tenemos:
- Incontinencia urinaria: (orina densa o incapacidad para controlar cuándo orinar)
- Retención urinaria (incapacidad para vaciar la vejiga cuando es necesario)
- Drenaje urinario: Las sondas vesicales permiten el drenaje de la orina en pacientes
que no pueden orinar por vía natural.
- Medición de la producción urinaria: Ayudan a medir la diuresis.
- Prevención de infecciones: Reducen el riesgo de infecciones del tracto urinario.
- Cirugía de próstata o genitales
- Otras afecciones como esclerosis múltiple, lesión de la médula espinal, demencia y
otras cirugías.
Las sondas vienen en una variedad de tamaños, materiales (látex, silicona, PTFE) y tipos
(recto, codo). Un catéter de Foley es un catéter permanente común. Es un tubo blando de
plástico o goma que se inserta en la vejiga para vaciarla de orina. En la mayoría de los casos,
su proveedor utilizará el tubo más pequeño que mejor se ajuste.

DESARROLLO

 Colocación de sonda nasofaríngea

Preparación del material y paciente:


Se seleccionó la sonda de tamaño adecuado según las características del paciente.
Se realizó higiene de manos y se colocaron guantes estériles.
Se explicó el procedimiento al paciente, verificando consentimiento y asegurando colaboración.
Se lubricó la sonda con gel hidrosoluble para facilitar su inserción.
 Procedimiento:

Se posicionó al paciente en una postura semifowler para evitar incomodidad y facilitar la


inserción.
Se introdujo la sonda suavemente por una de las fosas nasales, siguiendo el trayecto anatómico
hasta alcanzar la orofaringe.
Se verificó la posición adecuada de la sonda observando si el paciente podía respirar sin
dificultad.
Se introdujo una pequeña cantidad de aire con una jeringa para poder auscultar el gorgoteo que
produce la entrada de aire en la zona gástrica.
 Fijación y finalización:

Se fijó la sonda con esparadrapo para evitar desplazamientos.


Se verificó el confort del paciente y se anotaron los registros correspondientes.

 Dificultades:

En la colocación de la sonda nasofaríngea, algunos integrantes encontraron difícil superar las


resistencias iniciales debido a la falta de experiencia en identificar el trayecto anatómico.

En la sonda vesical, la identificación del meato urinario fue un reto en pacientes con anatomías
poco visibles o por la ansiedad del procedimiento.
 Aprendizajes:

La importancia de la comunicación clara con el paciente para reducir su ansiedad y mejorar la


colaboración.
La necesidad de realizar movimientos firmes pero delicados para minimizar incomodidades o
lesiones.
La relevancia del cumplimiento estricto de las normas de asepsia para evitar infecciones.

 Mejoras:

Mayor práctica en simuladores para ganar confianza en los procedimientos anatómicos


complejos.
Perfeccionar la técnica de colocación rápida y segura para reducir el tiempo de incomodidad
del paciente.
Mejorar la organización del material para optimizar el tiempo de preparación y ejecución

 Colocación de sonda vesical

Preparación del material y paciente


Se seleccionó la sonda de tamaño adecuado según las características del paciente (femenino y
masculino).
Se realizó higiene de manos y se colocaron guantes estériles.
Se explicó el procedimiento al paciente, verificando consentimiento y asegurando colaboración.
Se lubricó la sonda con gel hidrosoluble para facilitar su inserción.
 Procedimiento:

Se posicionó al paciente en una postura decúbito supino para evitar incomodidad y facilitar la
inserción.
Se introdujo la sonda suavemente por el uréter, siguiendo el trayecto anatómico hasta hallar un
retorno urinario.
Se insertó agua estéril para fijar la sonda al interior de la vejiga. Este paso se omitió en la
colocación de la sonda nélaton.
 Fijación y finalización:

Se fijó la sonda con esparadrapo para evitar desplazamientos.


Se verificó el confort del paciente y se anotaron los registros correspondientes.
 Dificultades:

En la colocación de la sonda vesical femenina, algunos integrantes encontraron difícil hallar


el punto de inserción exacto (identificación del meato urinario) debido a la falta de experiencia
en identificar el trayecto anatómico y debido a las anatomías poco visibles o por la ansiedad
del procedimiento.

Otro reto fue la coordinación de las manos entre la colocación de la sonda vesical, la fijación
y la conexión con la funda recolectora sin derramar el producto vesical, situación que
contamina el lugar.

 Aprendizajes:

La importancia de la comunicación clara con el paciente para reducir su ansiedad y mejorar la


colaboración.

La necesidad de realizar movimientos firmes pero delicados para minimizar incomodidades o


lesiones.

La relevancia del cumplimiento estricto de las normas de asepsia para evitar infecciones.

 Mejoras:

Mayor práctica en simuladores para ganar confianza en los procedimientos anatómicos


complejos.

Perfeccionar la técnica de colocación rápida y segura para reducir el tiempo de incomodidad


del paciente.

Mejorar la organización del material para optimizar el tiempo de preparación y ejecución


CONCLUSIONES

Con esta práctica pudimos aprender que las sondas nasogástricas y vesicales, aunque
procedimientos aparentemente simples, representan intervenciones cruciales en el cuidado de
pacientes con disfunciones gastrointestinales y urinarias. Su uso efectivo requiere un
conocimiento profundo de la anatomía, la fisiología y las posibles complicaciones. Si bien
ofrecen soluciones vitales para la administración de medicamentos, la alimentación y el
drenaje, su aplicación debe ser realizada por personal capacitado y siguiendo rigurosos
protocolos de higiene para minimizar el riesgo de infecciones y otras complicaciones. La
continua investigación y el desarrollo de nuevas técnicas y materiales buscan mejorar la
comodidad del paciente y la eficacia de estos procedimientos, subrayando la importancia de
una formación exhaustiva y una práctica clínica responsable en su utilización, como ha sido
en nuestro caso, en el uso de simuladores y participación conjunta entre compañeros. En
definitiva, el dominio de estas técnicas es fundamental para la prestación de una atención pre
hospitalaria de calidad y humanizada.

Es importante que los profesionales de la salud reciban capacitación adecuada sobre el uso y
manejo de estas sondas, así como sobre las precauciones y complicaciones potenciales
asociadas con su uso. De esta manera, se puede garantizar una atención segura y efectiva a los
pacientes que requieren el uso de estas sondas.
ANEXOS
BIBLIOGRAFIA

1) Smith SF, Duell DJ, Martin BC, Gonzalez L, Aebersold M. Nutritional management and enteral
intubation. In: Smith SF, Duell DJ, Martin BC, Gonzalez L, Aebersold M, eds. Clinical Nursing
Skills: Basic to Advanced Skills. 9th ed. New York, NY: Pearson; 2016:chap 16.

2) Ziegler TR. Malnutrition: assessment and support. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-
Cecil Medicine. 26th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 204.

3) Dauw CA, Wolf JS. Fundamentals of upper urinary tract drainage. In: Partin AW, Dmochowski
RR, Kavoussi LR, Peters CA, eds. Campbell-Walsh-Wein Urology. 12th ed. Philadelphia, PA:
Elsevier; 2021:chap 12.

4) Davis JE, Silverman MA. Urologic procedures. In: Roberts JR, Custalow CB, Thomsen TW,
eds. Roberts and Hedges' Clinical Procedures in Emergency Medicine and Acute Care. 7th ed.
Philadelphia, PA: Elsevier; 2019:chap 55.

5) Panicker JN, DasGupta R, Batla A. Neurourology. In: Jankovic J, Mazziotta JC, Pomeroy SL,
Newman NJ, eds. Bradley and Daroff's Neurology in Clinical Practice. 8th ed. Philadelphia,
PA: Elsevier; 2022:chap 45.

6) Sabharwal S. Spinal cord injury (lumbosacral). In: Frontera WR, Silver JK, Rizzo TD, eds.
Essentials of Physical Medicine and Rehabilitation. 4th ed. Philadelphia, PA: Elsevier;
2019:chap 158.

También podría gustarte