Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Juan Ignacio Camargo Nassar
Rector
Daniel Constandse Cortez
Secretario General
Santos Alonso Morales Muñoz
Director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración
Jesús Meza Vega
Director General de Comunicación Universitaria
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Los 40 años
del Sistema Nacional
de Investigadores
Panorama general, cambios recientes y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
D. R. © Hugo Manuel Camarillo Hinojoza
© Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Avenida Plutarco Elías Calles 1210
Fovissste Chamizal, C. P. 32310
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Tels. +52 (656) 688 2100 al 09
Primera edición, 2024
Disponible en: [Link]
Camarillo Hinojoza, Hugo Manuel
Los 40 años del Sistema Nacional de Investigadores: panorama general, cambios recientes y académicos
de la UACJ / Hugo Manuel Camarillo Hinojoza .– Primera edición --Ciudad Juárez, Chihuahua, Mé-
xico: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2024.
145 páginas; 22 centímetros.
ISBN: 978-607-520-499-4
Disponible en: [Link]
Contenido: Apartado introductorio.— Objetivos, metodología y pertinencia del libro.— Desde el origen del SNI
hasta la actualidad. Sucesos trascendentales y literatura publicada por periodos.— Panorama y transformaciones
del SNI. Desde la primera evaluación de 1984 hasta el tema de la prelación.— Los académicos y sus motivos para
ingresar al SIN.— ¿Qué se requiere para permanecer en el SNI? .— Consideraciones finales.— Referencias biblio-
gráficas
1. Sistema Nacional de Investigadores (SNI) — México — Historia.
2. Sistema Nacional de Investigadores (SNI) — México — Evaluación.
3. Evaluación académica — Sistema Nacional de Investigadores (México)
4. Investigadores — Sistema Nacional de Investigadores (México) — Incorporación.
5. Investigadores — Sistema Nacional de Investigadores (México) — Permanencia.
6. Investigadores — Sistema Nacional de Investigadores (México) — Evaluación.
LC – LB2335.M4 C35 2024
La edición, diseño y producción editorial de este documento estuvieron a cargo de la
Dirección General de Comunicación Universitaria, a través de la Subdirección de Editorial y
Publicaciones.
Coordinación editorial: Mayola Renova González
Cuidado editorial: Diandra Carolina Ordaz Pereyra
Diseño de portada y diagramación: Karla María Rascón
A mis amados hijos: Hugo Daniel y Dante Emmanuel.
A mi amada esposa: Claudia Daniela.
A mis amados padres: Cuquita y Jesús Manuel.
Índice
Apartado introductorio La utilización de una metodología
11 cualitativa ................................................. 23
La pertinencia institucional, académica,
El Sistema Nacional de investigadores social y científica de este libro.................. 25
(SNI) y el perfil actual del académico
en México................................................... 11 CAPÍTULO SEGUNDO
El aniversario por los 40 años del SNI, los
resultados de la convocatoria 2022 y el Desde el origen del SNI
asunto efervescente de la prelación......... 14 hasta la actualidad. Sucesos
Los trabajos institucionales previamente trascendentales y literatura
publicados y el surgimiento de este libro... 16 publicada por periodos
Algunos datos recientes a manera de 27
contexto y cómo se estructura el libro...... 18
El periodo de gestación (1983-1984).
La idea original del SNI planteada
P R I M E R A PA R T E
en una cuartilla y media por un asesor
de la SEP.................................................... 27
CAPÍTULO PRIMERO El acuerdo presidencial por el que se crea
el SNI y algunos aspectos sobresalientes
Objetivos, metodología de sus disposiciones (julio de 1984)......... 30
y pertinencia del libro Los primeros trabajos publicados acerca
21 del SNI (1986-1990).................................. 31
Los efectos positivos y negativos del SNI
Los objetivos del libro................................ 21 en los académicos (1991-2000)............... 32
La utilización de una metodología La literatura “indirecta”, pero volteando la
documental ............................................... 22 mirada hacia el SNI (2000-2004)............. 34
Las reflexiones con motivo del aniversario S E G U N D A PA R T E
número 20 del SNI y el estrés de los
investigadores (2005-2010)..................... 36
CAPÍTULO CUARTO
Los estudios sobre cuestiones específicas
del SNI y el análisis bibliométrico
Los académicos y sus motivos
(2010-2015).............................................. 39
para ingresar al SNI
Lo más reciente de la literatura sobre
75
el SNI (2015-actualidad)........................... 42
Los motivos para ingresar......................... 76
CAPÍTULO TERCERO
Sobre la obtención de la distinción
del SNI........................................................ 85
Panorama y transformaciones
del SNI. Desde la primera CAPÍTULO QUINTO
evaluación de 1984 hasta
el tema de la prelación ¿Qué se requiere
49 para permanecer en el SNI?
99
Contrastes: las postulaciones de la primera
evaluación del SNI (1984) y las recientes
¿Qué significa la esperanza
(2022)........................................................ 49
evaluativa?............................................... 100
Los académicos beneficiados en el SNI: la
La importancia de ser primer autor en las
concentración por zonas geográficas, las
publicaciones y el auge de la figura
diferencias institucionales y la paridad
del autor de correspondencia................. 103
de género................................................... 52
Las recomendaciones de la
Sobre las áreas del conocimiento y su
“experiencia”............................................ 104
presencia en el SNI.................................... 55
La lucha contra el tiempo en la profesión
Los diversos cambios en el Reglamento
académica............................................... 106
del SNI y algunas interpretaciones
¿Dónde publico? La lucha por los espacios
de su texto.................................................. 59
para colocar artículos científicos .......... 107
El factor de impacto de las revistas y la
competencia con los grupos consolidados
de investigación...................................... 109
Tres estrategias de publicación:
individuales, colectivas
e institucionales...................................... 110
¡Publicar por publicar! o ¡investigar para
resolver problemas!................................. 116
La programación mecadémica............... 119
¿La formación de recurso humano en el
contexto científico y tecnológico? ......... 122
Una discusión sobre el financiamiento
para los proyectos de investigación según
las áreas del conocimiento..................... 122
El respaldo institucional o la soledad
académica para permanecer en el SNI .. 124
Consideraciones finales
127
Referencias bibliográficas
131
Apartado introductorio
El Sistema Nacional de investigadores (SNI)1 y el perfil actual del
académico en México
Una de mis estudiantes me preguntó al final de una clase: “Profesor, ¿qué es el
Sistema Nacional de Investigadores?”. Soy sincero. Pensé que había visto una de
mis publicaciones en Facebook sobre un reconocimiento que había entregado la
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) a profesores de diferentes áreas
del conocimiento por haber ingresado, permanecido o alcanzado un nivel más alto
en el SNI. “Es que tengo varios ‘profes’ que en algunas ocasiones mencionan ser
miembros del SNI”, precisó la estudiante. Le dije que era una especie de “élite de
investigadores”2 en el país y que éstos formaban parte de este organismo porque se
les reconoce que realizan actividades y contribuciones a la ciencia y la tecnología.
Entonces mi estudiante hizo un comentario que me hizo guardar un poco de si-
lencio mientras pensaba qué explicarle: “¡Ah, ok, profesor! ¿Y si forman parte del
SNI, tienen mayores conocimientos para impartir su clase? ¿Verdad?”.
Para mí fue un momento incómodo porque esa idea me llevó al instante
a unas preguntas que quizá como académicos nos hemos planteado alguna vez
1 Actualmente se le denomina Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) con-
forme a las disposiciones del ordenamiento denominado “Reglamento de Investigadoras e Inves-
tigadores del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías”, publicado el día 11 de
julio de 2023 en el Diario Oficial de la Federación.
2 Se utiliza esta expresión simplemente como una cuestión coloquial y no como una categoría de
análisis o problematización derivada de las reflexiones en torno a la literatura especializada o del
proceso de investigación realizado.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 11
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
sobre la docencia y la investigación, y que regularmente no compartimos con
nuestros estudiantes: ¿qué es mejor para ellos en su proceso de aprendizaje?, ¿es
más adecuado que sus profesores hagan buena docencia o que estén en el SNI?
Todos sabemos que en América Latina hay organizaciones académicas
de educación superior que son consideradas de investigación y otras que se con-
sideran fundamentalmente de docencia (Labraña y Brunner, 2022; Brunner y
Miranda, 2016; Brunner, 2007). “Del total de 4 mil 081 universidades, sólo 217
poseen una producción científica continua, reconocida internacionalmente”
(Labraña y Brunner, 2022, p. 144). La universidad desde donde escribo este libro
es de docencia —como la mayoría de las instituciones de educación superior
(IES) en México— y por esta razón me pregunto desde mi posición como pro-
fesor-investigador de tiempo completo (PTC), ¿en qué debe impactar más un
nombramiento que te acredita como miembro del SNI? ¿En el ejercicio de tu
docencia o en el ejercicio de la investigación?
Desde luego las tensiones entre hacer una función u otra son un deba-
te añejo, pero constante. Trabajos anteriores lo demuestran (De Ibarrola, 1991;
Díaz Barriga, 1996; Boyer, 1997; Galaz y Viloria, 2014; Covarrubias, 2017; Buen-
día y Oliver, 2018). El grado de dificultad de las tareas realizadas por los acadé-
micos fue en aumento desde 1960 hasta el año 2000 (García et al., 2003) debido
a su diversificación y multiplicación en cuestiones de docencia, investigación,
tutorías, gestión (Galaz, 1999). Esto fue configurando un perfil del académico
más complejo, al ejercer su profesión por las fragmentaciones suscitadas entre
algunas de estas funciones, sobre todo entre las primeras dos (Galaz et al., 2014).
Si bien los debates acerca de hacer docencia o investigación emergieron hace dé-
cadas, las tensiones continúan por la tendencia a ponderar una sobre otra (Cova-
rrubias, 2017; Buendía y Oliver, 2018). Tanto que sigue presente una descripción
que apuntó Díaz Barriga (1996) hace varias décadas: “dime cuánto publicas y
te diré quién eres” (p. 9). Esto porque en la profesión académica publicar es el
parámetro fundamental para la medición de la productividad (Miranda, 2005;
Camarillo, 2015a). Por tanto, los investigadores consideran esta acción como
centro de su vida académica (Camarillo, 2015b). Incluso elaboran estrategias
grupales de publicación lo suficientemente estructuradas (Day, 2005).
El perfil actual del académico se caracteriza por una propensión a la bús-
queda constante de la meritocracia y el prestigio en el contexto del mercado aca-
démico (Camarillo et al., 2020; Camarillo, 2020a); por tanto, por ejemplo, permea
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
12 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
una focalización hacia las actividades de investigación que conducen a generar
productos reconocidos en espacios de publicación de nivel internacional (Galaz
et al., 2020, p. 144) por lo que implican. Como afirma Covarrubias (2017):
las funciones sustantivas de los académicos parecen estar más presididas
por los cálculos en términos de qué tanto reditúa más la inversión del
tiempo dedicado en la elaboración de artículos o desarrollo de proyectos
de investigación, en comparación a la producción y generación de cono-
cimiento, o en lo relativo a la formación y la docencia relacionadas a una
educación de calidad (p. 204).
En este sentido, el planteamiento de mi estudiante me hizo recordar este
debate y cómo el SNI es un catalizador al respecto.
Por lo mismo, no podemos dudar que el Sistema3 consiste en un referente
de política científica y tecnológica porque ha influido en la creación de progra-
mas o sistemas similares en algunos países de América Latina como Paraguay,
Venezuela, entre otros (Camarillo, 2020a; Cabrero, 2015). Por décadas ha sido
tan determinante en el rumbo y la dinámica de la profesión académica en Méxi-
co (Galaz y Gil-Antón, 2009; Gil-Antón y Contreras, 2017 y 2019) que, desde mi
perspectiva, el perfil del académico de tiempo completo en las organizaciones
de educación superior en México ya no sólo está mediado por la realización de
múltiples funciones, como docencia, investigación, tutoría, vinculación, etc., o
por la focalización en una de ellas; sino también por su interés en la búsqueda de
ingresar, permanecer o escalar en el SNI. Reconozco que la afirmación anterior
es debatible, pero luego de investigar por más de diez años lo que se ha docu-
mentado por la literatura especializada sobre el tema en México, las problemá-
ticas que surgen alrededor y los datos, categorizaciones e interpretaciones que
se presentan en este libro, me doy cuenta —lamentable o favorablemente— de
que así es. Aunque desde una perspectiva más allá de lo que ocurre en nuestro
país con motivo del SNI, a nivel latinoamericano, la profesión académica se ca-
racteriza, como expone el Dr. José Joaquín Brunner:
3 Debido a que la sigla SNI se menciona de manera reiterada en este libro, en ocasiones se referirá
como “Sistema” u “Organismo” para evitar la repetición.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 13
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
por la difusión de un nuevo ethos laboral; un desempeño continuamente
monitoreado, sujeto a evaluaciones constantes, con estándares de pro-
ducción y productividad, agregación de funciones y multitasking, ex-
pansión del tiempo dedicado a las tareas, participación en procesos de
internacionalización, búsqueda y obtención de recursos (emprendimien-
to e innovación) y, ahora último, además, fusión entre hogar y trabajo
y disponibilidad 24x7 para atender excepcionalmente requerimientos
académicos bajo la regla de la emergencia sanitaria (citado en Marquina,
2021, p. 275).
El aniversario por los 40 años del SNI, los resultados de la convocatoria
2022 y el asunto efervescente de la prelación
Al momento de terminar de escribir este libro, una vez incorporadas las reco-
mendaciones y observaciones de los dictaminadores externos que lo evaluaron
bajo un sistema de arbitraje de doble ciego (un aspecto que, por cierto, es ponde-
rado en los criterios del marco normativo del Sistema), se acercaba el aniversario
por los 40 años transcurridos desde la creación del SNI; lo que por default ya
era un motivo para pensar en escribir sobre este programa del Consejo Nacional
de Ciencia y Tecnología (Conacyt).4 Otra razón que lo propicia es que, recien-
temente —en octubre de 2022— fueron publicados los resultados de la Con-
vocatoria para Ingreso, Permanencia o Promoción en el Sistema Nacional de
Investigadores 2022. Una de las convocatorias más comentadas y debatidas en
redes sociales, medios de comunicación periodística y pasillos de las IES mexi-
canas debido a un tema fundamental: “la prelación”, que consiste en asignar tres
categorías (A, B y C), por orden de prioridad dentro del nivel ordinario otorgado
al investigador por parte del SNI, para determinar las posibilidades de la en-
trega de su estímulo económico. Una problemática que causó inconformidad y
nerviosismo entre la comunidad científica del país (Toche, 2022; De Vries, 2022;
Juárez, 2022) y hasta el pronunciamiento de la Academia Mexicana de Ciencias
(AMC) (Torres, 2022) y del propio Conacyt. Algunos medios documentaron en-
trevistas anónimas a miembros de las comisiones dictaminadoras, quienes ex-
presaron que no existían parámetros claros sobre cómo se harían los ajustes para
4 Actualmente Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt).
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DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
14 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
la prelación y esto podía generar arbitrariedades (Sánchez, 2022). En cambio, el
Conacyt (2022) sostuvo en un comunicado oficial que el Reglamento del SNI de
2022 ordenaba un proceso de evaluación democrático, inclusivo, transparente y
riguroso, con visión humanística.
La situación incrementó la zozobra que regularmente se da durante los
procesos de evaluación de la productividad académica (Camarillo, 2015a), esto
se documenta en algunos apartados de este libro, precisamente al mencionarse
los efectos que tiene la dualidad evaluación-dinero entre los académicos, don-
de el tema de la prelación es uno de los ejemplos más claros. Incluso en la teoría
se demuestra que en México la evaluación del trabajo de los académicos está
direccionada no sólo por el SNI, sino también por el Programa para el Desa-
rrollo Profesional Docente para el Tipo Superior (PRODEP) y por el Programa
de Estímulos al Desempeño del Personal Docente (ESDEPED) a través de la
entrega de incentivos económicos (Luna et al., 2006; Camarillo, 2015a y 2020a);
lo que no es lo más apropiado (Silva, 2007; Galaz et al., 2020) porque genera
diversas problemáticas.
En el caso del SNI, se trata del tema de la evaluación académica en la que
está de por medio una bolsa económica para quien resulte beneficiado en el
proceso por el dictamen de las comisiones evaluadoras, pero también está en
juego el reconocimiento y prestigio académico por los nombramientos o distin-
ciones otorgadas (Camarillo, 2020a), que si no se obtienen, o se pierden durante
los procesos de evaluación, crean situaciones serias en el contexto personal e
institucional que configuran lo que Camarillo et al. (2020) denominan como el
“desmoronamiento o colapso de la distinción”. Esto implica para los académicos,
según los autores:
no sólo [...] perder la legitimidad brindada por el SNI como investiga-
dor nacional, sino que también significa perder la credibilidad como tal
frente a los colegas, cuyo impacto se traduce en la posibilidad de dejar
de ser invitado a participar en proyectos de investigación, en los NAB5 de
los programas de posgrado, en los cuerpos académicos (CA), entre otros
espacios. […] En algunos casos la pérdida de la distinción afecta no sólo la
vida académica de los PTC, sino también su vida personal (y su econo-
mía) (pp. 17-18).
5 Núcleos académicos básicos.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 15
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Por tanto, como identifican Galaz et al. (2020), uno de los mayores de-
safíos vigentes de los académicos en México es precisamente experimentar la
dinámica de una cultura académica y científica sustentada en la meritocracia en
la que están inmersos, y los académicos de la UACJ, institución donde se con-
textualiza la segunda parte de este libro, no son la excepción.
Los trabajos institucionales previamente publicados y el surgimiento de
este libro
En el apartado anterior se mencionó que la evaluación de la productividad aca-
démica en México tiene como directrices fundamentales tres políticas o progra-
mas de evaluación académica: el SNI, el ESDEPED y el PRODEP. En el caso
de la experiencia institucional que atañe a la UACJ y a sus académicos, se han
publicado varios trabajos de investigación que analizan problemáticas relativas
a alguna de estas tres políticas de evaluación.6 La mayoría cuenta con una exten-
sión reducida por el tipo de producto académico (fundamentalmente artículos
de revistas y capítulos de libro) y por el tipo de espacio de publicación (revis-
tas nacionales e internacionales, y obras colectivas). En la mitad de los traba-
jos, aproximadamente, se identifica que su contenido hace referencia al SNI, al
PRODEP o al ESDEPED de forma parcial, indirecta o secundaria; pero no de
manera central. En cambio, en el resto de la literatura bajo el contexto institu-
cional, es claro que forma parte medular del objetivo del trabajo alguna de las
tres políticas en mención.
A la par de estos productos, también se publicaron trabajos que cuentan
con otras características. Son de mayor envergadura, más amplios o de largo al-
cance, y documentan de manera exhaustiva los procesos de evaluación del pro-
fesorado relacionados con dos de estas políticas evaluativas: el ESDEPED y el
PRODEP. Por ejemplo, está el libro de Silva (2012), derivado de un amplio trabajo
de investigación y en cuyo análisis sostuvo —entre otras cosas— que el ESDE-
PED es un medio de fiscalización y auditoría del trabajo académico en el contex-
to de la UACJ y, por tanto, es urgente un diálogo más abierto entre funcionarios
6 Para su consulta se pueden revisar Silva (2007, 2009a, 2009b y 2016), Vera et al. (2011), Silva y
Castro (2014), Camarillo y Rincones (2014), Camarillo (2014, 2015a, 2015b, 2016, 2020a, 2020b y
2020c) y Camarillo et al. (2020). Las fuentes que corresponden sólo al SNI se refieren de manera
más amplia en el capítulo segundo, que trata sobre la literatura revisada.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
16 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
universitarios y académicos para encontrar mejores soluciones respecto a su sa-
lario que la compensación definida por el programa de estímulos. También está
el libro de Castro (2011), trabajo de investigación sobre el PRODEP y el profe-
sorado de la misma universidad, donde se afirma que debido a la profesionali-
zación direccionada por las reglas de operación correspondientes, así como por
la dinámica institucional de los cuerpos académicos, hubo un incremento de la
productividad, aunque también cierto deterioro en el quehacer académico.
Es decir, de lo anterior resalta, por un lado, una ausencia de literatura ins-
titucional relativa al tema de la política del SNI y los académicos, y, por el otro,
la necesidad de documentar en un producto académico de amplia extensión
un contenido de análisis integrado por lo siguiente: a) algunas problemáticas,
posturas e interpretaciones de los académicos de la UACJ respecto a la evalua-
ción de su trabajo académico por parte del Sistema; b) la revisión de literatura
especializada publicada desde la creación del SNI en la década de los ochenta
hasta la actualidad, es decir, cerca de cuatro décadas de revisión documental
con la finalidad de contextualizar la situación; c) la discusión sobre los cam-
bios principales en el Reglamento del SNI durante los años recientes y cómo
influyen en la dinámica de la profesión académica; d) la referencia al asunto
de la prelación para la entrega de los estímulos económicos como una de las
problemáticas más recientes de la comunidad científica en México que aspira a
ingresar, mantenerse o escalar en el SNI; y e) múltiples aspectos de interés rela-
cionados con esta política que direcciona la evaluación de la productividad en
materia de investigación científica, humanística y tecnológica. Basta recordar lo
que refieren Galaz et al. (2020) en cuanto a que, si bien los académicos cumplen
múltiples funciones, hay una tendencia a realizar determinadas actividades que
les producen la obtención de mayor prestigio académico.
En este sentido, un libro como el que el lector tiene en sus manos o que
lee en su pantalla digital en este momento acerca del SNI, los académicos y la
evaluación de su productividad, tiene pertinencia no sólo por la falta de am-
plitud de los trabajos relacionados directa o indirectamente con alguna de las
políticas evaluativas publicados previamente, sino porque aporta a la literatura
especializada y enriquece el conocimiento en esta línea de investigación por las
razones descritas en el párrafo anterior. Y a la vez es pertinente porque el SNI
se erigió como la piedra angular que ha reconfigurado la profesión académica y
también dio paso a la emergencia de una meritocracia académica que se anida
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 17
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
en la cima de una pirámide en términos de recursos y prestigio académico (Ga-
laz et al., 2020, p. 138) y que desde la perspectiva de Cárdenas (2015) se estableció
como el principal contralor de la productividad y la investigación científica en
nuestro país. Lo que se traduce en que debemos abordarlo para su estudio y
comprensión de sus alrededores en el contexto de la profesión académica.
Algunos datos recientes a manera de contexto y cómo se estructura
el libro
De acuerdo con datos de la Coordinación General de Investigación y Posgrado
(CGIP) de la UACJ publicados en Internet,7 para el año 2021 a nivel institucional
se contaba con 293 académicos pertenecientes al SNI y una producción cientí-
fica y tecnológica consistente en 344 artículos, 177 capítulos de libro, 16 libros y
dos patentes. Conforme a los datos recientes, al 5 de diciembre de 2022 y sin que
los resultados de las reconsideraciones planteadas por académicos inconformes
se hayan emitido, la UACJ cuenta con un total de 312 académicos pertenecientes
al SNI, de los cuales 272 tienen categoría laboral de PTC y 40 categoría de pro-
fesores de medio tiempo (PMT), profesores por honorarios (HON) o personal
administrativo (PA). En cuanto a los niveles alcanzados dentro del Sistema, se
ubicaron 79 académicos en el nivel de Candidato a Investigador Nacional; 212
en el nivel I; 19 en el nivel II y únicamente dos en el nivel III (CGIP, comuni-
cación personal vía correo electrónico, 2022). Por lo que, en números totales,
de 2021 a 2022, se incrementó en un 6 % el número de miembros del SNI en la
UACJ. Se trata de un avance significativo en tan sólo un año, pero desde luego es
pertinente seguir fortaleciendo las estrategias para la consolidación de la políti-
ca institucional de investigación.
Bajo este contexto, este libro se divide en dos amplias partes. La primera se
conforma de tres capítulos. En el primero se trazan los objetivos de este libro, se
refieren las aproximaciones metodológicas y epistemológicas de la investigación
base de la que deriva el presente texto y se argumenta sobre la pertinencia aca-
démica, institucional, social y científica del libro. En el segundo capítulo se pre-
senta un estado del arte. Comienza desde la gestación del SNI en 1984 y se di-
vide en algunos periodos en los que se identificaron ciertas líneas que siguieron
los trabajos publicados sobre el SNI y los académicos. Este capítulo da cuenta de
7 Consultado en: [Link]
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
18 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
lo que la literatura especializada escribe desde esa fecha hasta el presente (año
2022). El tercer capítulo trata del panorama, evolución y transformaciones del
SNI. Se analizan temas como las postulaciones que realizan los académicos en
los procesos de evaluación, los beneficiados con alguno de los nombramientos
otorgados por el Sistema, las áreas y subáreas del conocimiento que correspon-
den a las comisiones dictaminadoras previstas en la reglamentación, las zonas
geográficas y diferencias institucionales, la paridad de género, las modificacio-
nes más relevantes hechas al Reglamento del SNI y hasta el tema vigente de la
prelación que causó una intensa controversia entre la comunidad científica.
La segunda parte del libro se integra por dos amplios capítulos. Uno es
relativo a la categoría medular de análisis “ingresar al SNI”. Se analizan los moti-
vos de los académicos para incorporarse al Sistema. Se abordan algunos aspectos
como la legitimidad investigadora, el fetichismo de la distinción, el papel de los
directores de tesis de posgrado, la relevancia de la acción de publicar, entre otras
problemáticas que viven los investigadores. Finalmente, en el último capítulo se
condensa el análisis respecto a otra categoría medular de análisis: “permanecer
en el SNI”, es decir, se tratan aspectos indispensable para lograr sostener el nom-
bramiento como Investigador Nacional en cualquiera de los niveles contempla-
dos por el Organismo durante los procesos de evaluación académica. Para ello
se discuten múltiples factores o condiciones tanto personales, grupales, acadé-
micas, institucionales, o incluso externas, que favorecen de alguna manera la
permanencia en el Sistema.
Además, en los capítulos de esta segunda parte del libro se propone una
serie de conceptos derivados del análisis de los testimonios de los informantes,
así como de interpretaciones propias que contribuyen a la literatura especiali-
zada sobre el tema y al conocimiento científico. A su vez, el desarrollo del libro
se cierra con algunas consideraciones finales respecto a lo que implica ingresar
y permanecer en el SNI para los académicos. Una cuestión tan compleja por di-
versas causas como la exigencia de los requisitos necesarios para ello, los criterios
de evaluación, algunas dinámicas de discrecionalidad por parte de los evaluado-
res, entre otras, que hasta “destacados miembros de la comunidad afirman que
ante el estado actual de las cosas, los egregios científicos como Einstein y otros
Premios Nobel no serían admitidos o no sobrevivirían en el SNI” (Paredes y
Fernández, 2005, p. 14).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 19
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
En relación con esto, cabe decir que —aunque la cita anterior es de un
documento de hace varios años— la afirmación de quien en su momento era
presidente de la AMC y coordinador general del Foro Consultivo Científico y
Tecnológico (FCCyT), respectivamente, podría considerarse que sigue vigente.
¿Por qué? Porque quienes con esperanza evaluativa (Camarillo, 2015a) hemos
participado como evaluados en los procesos del SNI en diferentes convocatorias
sabemos que para nada es sencillo. Tiene su grado de complejidad. Se requiere
mucho más que sólo investigar. Así que tomando en cuenta las palabras de Pare-
des y Fernández, citadas en el párrafo anterior, diría: “¡Lo lamento por Einstein!”
A quien respeto y admiro científicamente en demasía por sus aportaciones im-
prescindibles para el mundo y para la historia del mundo.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
20 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
P R I M E R A PA R T E
CAPÍTULO PRIMERO
Objetivos, metodología
y pertinencia del libro
Los objetivos del libro
El presente libro tuvo tres objetivos generales que constituyen su contenido:
a) analizar la literatura publicada desde finales de la década de los ochenta hasta
la actualidad, respecto al SNI y el proceso de evaluación del trabajo de los aca-
démicos que direcciona, con la finalidad de presentar los resultados de manera
organizada y sistemática en apartados que faciliten su comprensión por fases
o periodos de desarrollo; b) analizar de forma general el panorama, evolución
y cambio del SNI desde 1984 a la actualidad, considerando algunos aspectos
como el contraste de las postulaciones, los académicos beneficiados, las zonas
geográficas, las áreas del conocimiento, la paridad de género y los múltiples cam-
bios o modificaciones hechos al reglamento que lo operacionaliza; y c) analizar
algunas experiencias, perspectivas e interpretaciones de los PTC de la UACJ
relacionadas con su ingreso y permanencia en el SNI a partir de los procesos de
evaluación de su productividad académica a los que se sujetan voluntariamente
en el contexto de la dinámica que envuelve a la profesión académica en México,
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 21
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
esto con la finalidad de presentarlas bajo categorías organizadas en apartados
que faciliten su comprensión.
La utilización de una metodología documental
Originalmente este libro sólo versaría sobre las interpretaciones, problemáticas
y vicisitudes de los PTC de la UACJ respecto a la evaluación de su trabajo aca-
démico por parte del SNI, tomando como base una investigación más amplia
realizada de 2009 a 2013 en la que se analizaron de manera comparativa las
experiencias, perspectivas, problemáticas e interpretaciones de los PTC de dos
universidades públicas de la región noroeste de México respecto a la evaluación
de su trabajo académico por parte del SNI, del PRODEP y del ESDEPED. Inclu-
so, en un principio, el contenido de este libro giraría exclusivamente alrededor
de dos categorías de análisis axiales que emergieron durante el proceso de inves-
tigación realizado: a) ingresar al SNI y b) permanecer en el SNI. Sin embargo, al
llevar a cabo el proceso de redacción del texto y actualización de la información
recopilada, se consideró necesario revisar literatura más reciente. Este feedback
propició ir más allá de los previsto, cobró relevancia recurrir a los trabajos que
se habían publicado incluso desde los primeros años después de que se creó el
SNI en 1984. De tal manera que, finalmente, se hizo una revisión que contempló
productos académicos publicados desde entonces hasta la actualidad, ejercicio
que cubrió casi cuatro décadas de literatura publicada. El periodo y proceso de
búsqueda, revisión y análisis duró casi tres años; comenzó en enero de 2020 y
culminó en octubre de 2022.
La búsqueda de bibliografía, que aparece ordenada y sistematizada en la
primera parte de este libro, se realizó a través de la plataforma Google Scholar, ya
que “permite alcanzar la máxima cobertura posible de documentos académicos
en una amplia gama de soportes” (Brunner et al., 2019, p. 3). Para la búsque-
da se ponderaron como palabras claves las siguientes: a) Sistema Nacional de
Investigadores, b) SNI, c) evaluación de académicos, d) evaluación académica,
e) evaluación de productividad académica, f ) profesión académica, g) política
científica, h) Conacyt, etc. Después de analizar cada documento recopilado se
fueron clasificando por tema o problemática esencial abordada en el contenido.
Por esta razón el capítulo segundo de este libro se presenta por apartados que
corresponden a temáticas peculiares según se iba desarrollando la literatura.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
22 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
A la vez, para conformar la redacción del capítulo tercero, en el que se
analiza de manera general el panorama, evolución y cambio en el SNI, se to-
maron como base aquellos documentos que facilitaron la comprensión del de-
sarrollo del Sistema, por ejemplo artículos de revistas, informes y los diferentes
reglamentos del SNI disponibles en la página del Organismo. Particularmente
respecto a éstos, se hicieron comparaciones detalladas del contenido de sus dis-
posiciones o artículos normativos a partir del uso de la interpretación jurídica
doctrinal porque el derecho (normas jurídicas) adquiere sentido por medio de la
interpretación (Cárdenas, 2016).
La utilización de una metodología cualitativa
La investigación de la que derivan los datos que se presentan en los capítulos
cuarto y quinto de este libro se desarrolló bajo un enfoque cualitativo en el mar-
co de una investigación interpretativa porque se utilizó la teoría fundamentada
(grounded theory) para recopilar los datos y analizarlos (Strauss y Corbin, 2002).
Es interpretativa porque el investigador realiza una interpretación de los datos
y a su vez los entrevistados también realizan este ejercicio respecto a los acon-
tecimientos y experiencias que viven y comparten con el investigador (Strauss
y Corbin, 2002). Por esta razón se presentan constantemente extractos de los
testimonios de los informantes. La idea es que el lector tenga un acercamiento
con las propias voces de los académicos entrevistados. Incluso se mantuvieron
intactas sus expresiones verbales. Es decir, aparecen sus testimonios tal como los
expresaron en las entrevistas. Con los matices de su propio lenguaje a la hora
de mantener una conversación porque se trata de sus propias interpretaciones
respecto a experiencias y problemáticas suscitadas en el contexto de su vida y
profesión académica.
Para recabar los datos cualitativos se eligió la entrevista en profundidad
como técnica, ya que es pertinente para hacer preguntas abiertas, flexibles, sen-
sibilizadoras y productivas (Strauss y Corbin, 2002). Las entrevistas siguieron la
dinámica de una conversación con los informantes acerca de su vida académica
a partir de una pregunta generadora que propició comenzaran a tocar algunos
temas relevantes al respecto. En algunos casos los informantes fueron entrevista-
dos en más de una ocasión con la finalidad de que ampliaran determinado asun-
to, respuesta o problemática. Durante el trabajo de campo de la investigación más
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 23
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
amplia, de la que derivan los capítulos cuarto y quinto de este libro, se entrevistó
en profundidad a 29 informantes en total. Sin embargo, el número de entrevis-
tados específicos de la UACJ fueron catorce. Seis hombres y ocho mujeres: doce
con categoría de PTC y dos funcionarios universitarios.
Al seleccionar los informantes académicos se consideró intencionalmen-
te a los que contaban con una categoría laboral de PTC porque son quienes
están sujetos regularmente a la evaluación de su trabajo académico por alguna o
todas las políticas de evaluación académica (el SNI, el PRODEP o el ESDEPED)
a diferencia de otras categoría laborales en las que por sus propias funciones
académicas no tienen completa posibilidad de ser sujetos de la evaluación de
su productividad académica por estas políticas o programas. Sin embargo, se
reconoce que la muestra cualitativa, al estar conformada únicamente por PTC,
delimita significativamente las experiencias de los académicos en cuanto al SNI,
pues hay otros que pertenecen a éste y tienen otro tipo de categorías laborales.
También se procuró que los académicos estuvieran adscritos a distintos
departamentos e institutos de la UACJ para garantizar que sus experiencias,
problemáticas o interpretaciones fueran desde diversas áreas del conocimiento.
A la vez, se buscó que los informantes tuvieran diferentes edades, antigüedad
institucional, entre otros aspectos, para perfilar mejor la heterogeneidad de la
muestra cualitativa. En el caso de los informantes funcionarios universitarios
sólo se consideró que estuvieran al frente de un cargo en la UACJ en el que se
relacionaran con una o varias de las políticas evaluativas.
A todos los informantes les fue asegurado que su identidad se resguar-
daría bajo el anonimato mediante seudónimos y que la información proporcio-
nada sería exclusivamente para efectos académicos y actividades relacionadas
con la investigación. Esto porque sus testimonios pueden ser considerados por
algunas personas o colegas de la UACJ como graves, críticos, desafortunados, re-
veladores, medulares, etc. Por tanto, para garantizar lo anterior, no se proporcio-
na información detallada o específica de los entrevistados respecto al programa
educativo al que pertenecen o si actualmente cuentan o no con la membresía del
SNI o cuestiones inherentes al nivel o nombramiento que les fue otorgado en
el momento de la entrevista o con el que cuentan; ya que sus pares académicos
o los funcionarios universitarios de las distintas instancias con los que guardan
relación académica o institucional podrían identificarlos (y las consecuencias de
lo anterior no se pueden saber).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
24 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
La pertinencia institucional, académica, social y científica de este libro
La información, interpretaciones y análisis que se presentan en este libro son
relevantes tanto para el público al que está dirigido (los académicos que aspiran
a formar parte del SNI o que ya pertenecen a éste en cualquier IES del país)
como para la comprensión por parte de los funcionarios universitarios de las ex-
periencias y problemáticas reales que viven los académicos en su búsqueda por
ingresar y permanecer en el SNI. Si bien la introducción y los capítulos primero,
cuarto y quinto de este libro tienen un contexto a nivel institucional (UACJ),
cabe destacar que las problemáticas e interpretaciones aquí presentadas pueden
ser similares a las que viven los académicos en otras IES en México. Además, los
capítulos segundo y tercero concentran un análisis a nivel nacional porque se
revisó la literatura publicada desde finales de los años ochenta hasta la actualidad
y se siguió de forma general el desarrollo del SNI a través de las modificaciones
de su reglamento, entre otros aspectos.
Otra de las razones por las que este texto tiene pertinencia es porque
cuenta con información y análisis derivado de un proceso de investigación
más amplio en el que se entrevistaron a profundidad a catorce informantes de
la UACJ y puede contrastarse con la literatura revisada o con el análisis de los
múltiples cambios al Reglamento del SNI también abordado.
Además, la pertinencia del libro se sustenta en la estructura que tiene.
Ya que se constituye en dos partes que comprenden aspectos de relevancia para
el público especializado al que se dirige. En la primera se menciona, entre otras
cosas, el uso de la metodología cualitativa de corte interpretativo bajo la teoría
fundamentada (grounded theory) para la aproximación epistemológica, un as-
pecto totalmente original y novedoso en la investigación sobre los académicos
y su ingreso y permanencia en el SNI en México. Asimismo, se presenta un
sustancioso estado del arte dividido por fases o periodos de desarrollo desde
la creación del SNI hasta la actualidad, con la finalidad de que el lector com-
prenda algunos aspectos, detalles y sucesos; también se comparan las modifi-
caciones más relevantes que ha tenido el Reglamento del SNI y se tratan los
principales problemas actuales como el de la prelación. En tanto que en la se-
gunda parte se presentan las voces, los testimonios y las interpretaciones de los
PTC de la UACJ, y las problemáticas que han experimentado, al ser evaluado
su trabajo académico por parte de las comisiones dictaminadoras y revisoras
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 25
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
del Organismo que constituye la “élite de investigadores” en el país. Por lo que
un capítulo totalmente dedicado a la categoría de análisis “ingresar al SNI” y
otro referente a la de “permanecer en el SNI”, en los que también se proponen
algunos conceptos novedosos que contribuyen a la literatura especializada y al
conocimiento científico, representan elementos suficientes para sustentar la
pertinencia de este libro.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
26 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
CAPÍTULO SEGUNDO
Desde el origen del SNI
hasta la actualidad. Sucesos
trascendentales y literatura
publicada por periodos
El periodo de gestación (1983-1984). La idea original del SNI planteada
en una cuartilla y media por un asesor de la SEP
El contexto de la educación superior en México en 1980, previo a la creación
del SNI, estaba caracterizado por el crecimiento de las IES, el crecimiento de la
matrícula en distintas regiones geográficas del país, el incremento en el número
de profesores, la deficiente formación académica de éstos, la tendencia a una
homologación salarial, el surgimiento de problemas de financiamiento público,
el aumento del credencialismo en el mercado académico, entre otros aspectos
(De Ibarrola, 1986).
A su vez, en el contexto general del país se suscitaban problemáticas se-
rias en materia económica. Conforme a Tello (2010), la economía estaba estan-
cada y “a partir de diciembre de 1982, con la crisis de la deuda externa encima,
se inicia en México un largo proceso de transición, promovido por el Ejecu-
tivo Federal, hacia nuevos modos de organizar y promover la producción y el
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 27
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
intercambio, así como de relacionar la economía del país con el resto del mundo”
(p. 5). Se redujo el gasto público (en especial el que se destinaba al gasto social), se
produjo el incremento de los precios de productos y de servicios públicos. Se ha-
cía más presente la desigualdad en la distribución de la riqueza, la falta de opor-
tunidades de empleo, entre muchas otras problemáticas (Tello, 2010).
El principal artífice del SNI, el Dr. Salvador Malo (2020), dijo reciente-
mente que al regresar a México después de estudiar su posgrado en Inglaterra,
se encontró con un país con dificultades económicas a finales de la década de
1970 y principios de la siguiente debido a que se había terminado la riqueza del
petróleo y empezaban los problemas serios de la devaluación que dieron lugar
a la creación del SNI. Esto coincide con lo documentado en la literatura, ya
que el Sistema fue instituido como parte de un proceso social en medio de la
crisis económica generada a partir de 1982 (Contreras et al., 2020) y como una
de las medidas necesarias para hacer frente a la situación de la época en apoyo a
los salarios de un sector de la población mexicana: los académicos dedicados a la
investigación (Rueda y Torquemada, 2004; Sarukhán, 2005; Galaz y Gil-Antón,
2009; Didou y Gerard, 2010).
Bajo este contexto, durante el sexenio de Miguel de la Madrid se emitió
el decreto para la creación del SNI, publicado el 26 de julio de 1984 en el Diario
Oficial de la Federación (DOF, 1984; Gil-Antón y Contreras, 2017). Para Didriks-
son (1987), el SNI y el Programa Nacional para la Educación Superior (PRO-
NAES) se constituyeron para “sustituir las demandas de mayores montos pre-
supuestales, por partidas controladas desde afuera de las instituciones” (p. 17)
debido a la política de evaluación para la asignación de fondos. Según Díaz Ba-
rriga (1996) y Grediaga (1998), el SNI se erigió como el primer rompimiento de
la homologación de las condiciones laborales de los académicos para “fortalecer
la planta científica nacional y dar no sólo apoyo económico, sino reconocimien-
to a sus miembros” (Grediaga, 1998, p. 7) a través de un complemento salarial
diferenciado por méritos.
Conforme a la literatura, los investigadores sentaron las bases para que el
Gobierno de la República diera la instrucción oficial para la creación del SNI.
Esto en razón de que, durante una reunión de la Academia de Investigación
Científica (ahora AMC) celebrada en octubre de 1983, se hicieron planteamien-
tos sobre la problemática y la necesidad de resolverla (Ibarra, 1991; Grediaga,
1998; Malo, 2005; Heras, 2005; Bensusán y Valenti, 2018). Además, influyó que
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
28 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
algunos de sus miembros estaban al frente de importantes puestos de la ad-
ministración pública y, por tanto, facilitaron el diálogo con el poder ejecutivo
(Paredes y Fernández, 2005). Sobre todo porque Salvador Malo, quien era en ese
momento director del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y a la vez asesor
de Jesús Reyes Heroles, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de
1982 a 1985, le presentó a este funcionario la idea original de la creación del
SNI en tan sólo una cuartilla y media; aunado a que el Dr. Jorge Flores (amigo y
colega de Malo en el Instituto de Física de la UNAM ) era subsecretario de Edu-
cación Superior e Investigación Científica de la SEP. Conforme al testimonio de
Malo (2020), cuando Reyes Heroles leyó ese texto de menos de dos cuartillas,
llamó a Flores para solicitarle se reunieran ambos con la finalidad de elaborar
un documento que sería mostrado al presidente Miguel de la Madrid Hurtado.
Esto también lo documenta un trabajo del FCCyT y la AMC (2005) con motivo
de los primeros 20 años del SNI. En ese texto se encuentra un testimonio de Jor-
ge Flores que es adecuado y relevante citar textualmente sobre el tema de cómo
surgió el SNI. En voz del exsubsecretario de Educación Superior e Investigación
Científica, las cosas fueron así:
Yo estaba en mi casa una noche y recibí una llamada telefónica del Se-
cretario de Educación en aquel entonces, Don Jesús Reyes Heroles. En
ese momento yo era Subsecretario de Educación Superior e Investigación
Científica de la SEP. Don Jesús me dijo: “Oiga, aquí está Salvador Malo
y me propone una cosa que se llama el Sistema de Investigadores Nacio-
nales, ¿usted sabe de qué se trata?”, y le contesté: “sí, sí sé”, y me dijo Don
Jesús “¿Está de acuerdo?” y respondí: “Sí, sí estoy de acuerdo”, y entonces
contestó: “¡Ah bueno! Mire, mañana a la una yo tengo un acuerdo con el
Presidente De la Madrid y le voy a presentar esta idea. Entonces reúnase
con Malo mañana temprano y me prepara todo el acuerdo. [...] Hicimos el
documento y a la una de la tarde efectivamente se llevó a cabo el acuerdo
entre el Secretario y el Presidente de la República, y a las dos de la tarde
estaba aprobado el Sistema de Investigadores Nacionales. Le cambiamos
luego el nombre porque era SIN y esas siglas eran muy feas (FCCyT y
AMC, 2005, p. 23).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 29
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
De lo anterior se desprende el apoyo de actores políticos claves del poder
ejecutivo federal para crear el SNI y se identifica la voluntad política para in-
tentar resolver en su momento el problema del deterioro de los salarios de los
académicos (Sánchez, 2010), aunque sabemos que no se ha resuelto a la fecha
porque, junto al ESDEPED, de alguna forma constituye un paliativo de la pérdi-
da del poder adquisitivo de los ingresos de los académicos.
Posteriormente, el 6 diciembre de 1983, durante una entrega de reconoci-
mientos a la investigación científica celebrada en los Pinos, el titular del poder
ejecutivo federal dio lectura a un discurso cuyo borrador elaboraron Salvador
Malo y Jorge Flores (Malo, 2005). Se trataba de un llamado a los miembros de
la AMC para intervenir en la redacción de los estatutos del SNI. Una vez con-
formado legalmente, se realizó la primera sesión de su Consejo Directivo el 22
de agosto de 1984 (Paredes y Fernández, 2005). En este contexto, el SNI fue
creado con una característica peculiar: “dotar de ingresos adicionales, no atados
al salario (concebidos como beca o estímulo), a los investigadores de tiempo
completo, esto es, transferir recursos adicionales, previa evaluación de pares, con
el objetivo de compensar, en lo posible, la pérdida de la capacidad de compra
por la vía salarial” (Gil-Antón y Contreras, 2017, p. 2). A su vez, para Sarukhán
(2005), “el esquema básico del SNI consistía en un programa para apoyar a los
investigadores de tiempo completo del país, que estaban en crecientes números
pensando en emigrar al extranjero o que se veían forzados a tener más de un
trabajo para atender sus responsabilidades financieras” (p. 33).
El acuerdo presidencial por el que se crea el SNI y algunos aspectos
sobresalientes de sus disposiciones (julio de 1984)
Desde la perspectiva de Malo (2005), el proceso de creación del Sistema fue
expedito y fluido, “producto de la serendipia, de la coincidencia del tiempo y
el espacio de un conjunto de personas que interactuaron de manera sinérgica”
(p. 37). Ocho meses después de la llamada que Reyes Heroles le hizo a Jorge
Flores —referida en el apartado anterior— se publicó el decreto, a finales de
julio de 1984. Contenía los siguientes elementos: a) el fundamento legal de
competencia y facultades para ser emitido por el presidente de la República;
b) el apartado de los considerandos cuyo contenido consistía en resumidos ar-
gumentos sociales y científicos que justificaron su emisión; c) el acuerdo, mismo
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
30 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
que contenía 25 artículos sobre la estructura orgánica del SNI y las disposiciones
generales de su operatividad; d) los artículos transitorios, es decir, las disposicio-
nes o regulaciones temporales; e) las rúbricas de los funcionarios en turno, esto
es, el presidente, el secretario de Educación y el secretario de Programación y
Presupuesto (DOF, 1984).
El decreto en su artículo 1 establecía seis objetivos relacionados con el
fomento, apoyo y desarrollo de la ciencia, la investigación y los investigadores
(DOF, 1984; Gil-Antón y Contreras, 2017). A diferencia de la actualidad, las co-
misiones dictaminadoras originalmente eran tres: “I.- Ciencias Fisicomatemáti-
cas e Ingeniería; II.- Ciencias Biológicas; Biomédicas, Agropecuarias y Químicas;
III.- Ciencias Sociales y Humanidades” (art. 7). Mismas que estaban integradas
cada una por nueve investigadores (art. 8). Conforme al artículo 12 del decreto se
evaluarían los méritos académicos de los solicitantes. Éstos se medirían confor-
me a lo establecido en el artículo 13, es decir, de acuerdo con la productividad re-
ciente del investigador, la calidad de sus trabajos, la contribución a la formación
de investigadores de alto nivel y la contribución de sus actividades de investiga-
ción al desarrollo científico, tecnológico, social y cultural de México. Además,
se establecía que, una vez realizada la evaluación, se otorgarían dos categorías:
una para los investigadores activos con tres niveles y otra para los que comenza-
ban su trayectoria en la investigación. Sin embargo, el acuerdo establecía en su
artículo 14 que, en caso del ingreso a la primera categoría, se otorgaría el nom-
bramiento de Investigador Nacional, sin especificarse el nivel. Finalmente debe
resaltarse el contenido del artículo tercero del apartado de los transitorios. En
su texto se disponía que los integrantes de las tres comisiones dictaminadoras
designados en la primera ocasión, recibirían el nombramiento de Investigador
Nacional con el máximo nivel en el Sistema. Conforme al artículo 9 del acuerdo,
los dictaminadores permanecerían en su cargo por un periodo de cuatro años.
Los primeros trabajos publicados acerca del SNI (1986-1990)
Dos años después de la primera evaluación del trabajo académico por parte del
SNI, comenzaron a publicarse artículos que hacían referencia a sus aspectos po-
sitivos (Malo, 1986 y 1987). Este autor aseguró que al principio hubo un acuerdo
con la revista Ciencia y Desarrollo para difundir información sobre el SNI y sus in-
vestigadores en cada número, pero luego no se le dio continuidad a esa práctica
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 31
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
(Malo, 2005). A su vez, también se publicaron artículos en los que se mencionan
sus efectos no deseados. Rodríguez (1990) afirmó que el SNI desde luego no
contribuía a resolver de manera real la disminución de los salarios de los acadé-
micos. Además, presentó algunos datos interesantes sobre la convocatoria inicial
en la que fueron recibidas 3118 solicitudes y se aprobaron 1650, es decir, poco
más del 50 %. Asimismo, refiere como efecto perverso de la política científica
que el Gobierno buscaba cooptar a los académicos sobresalientes a través de dos
vías: “por la selección de comisiones dictaminadoras previamente seleccionadas
entre afines a la ideología dominante, y por el ofrecimiento de recursos a quie-
nes acepten investigar temas escogidos en las esferas pública y privada (cada vez
menos diferenciadas entre sí)” (p. 154).
Los efectos positivos y negativos del SNI en los académicos (1991-2000)
De Ibarrola (1991) destacó dos tendencias en la evaluación del trabajo de los
académicos por parte del SNI. Una que llamó “tendencia descalificadora” y otra
que nombró “justificadora”. Conforme a la autora, la primera se caracterizaba
por premiar y reconocer a unos académicos y descalificar a aquéllos que no re-
unían los requisitos para obtener un resultado favorable en la evaluación. La
segunda tendencia se relacionaba con una obviedad de la primera, dada la au-
sencia de condiciones equitativas para que los académicos del país generaran
productos con los suficientes parámetros para ser valorados positivamente por el
SNI debido a las diferencias institucionales o disciplinarias. Según De Ibarrola,
de alguna manera estaba justificada la primera tendencia mencionada.
Para Gil-Antón (1991), si bien la evaluación generaba tensiones y des-
conciertos, el proceso de “diferenciación” para reconocer a los académicos era
una estrategia adecuada para el sistema del trabajo académico en las IES, ya que
anteriormente, debido a la expansión no regulada de la educación superior, la
contratación de los profesores y su permanencia estaba caracterizada por una
ausencia de competitividad y de estructura académica.
Por otro lado, en el artículo de Glazman (1991) se identificaron severas
críticas al SNI, a sus procesos de evaluación y a los comportamientos de los
académicos para obtener resultados positivos. Esta autora resaltó que las comi-
siones dictaminadoras se inclinaban por valorar los productos derivados de me-
todologías de investigación positivistas en menosprecio de aquellos productos
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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32 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
resultantes de metodologías de corte cualitativo. Advirtió sobre el sentir de los
académicos que son rechazados durante el proceso evaluativo, en el que aflora
“la vergüenza de la descalificación o de la subcalificación” (Glazman, 1991, p. 5).
También destacó los comportamientos consistentes en la simulación de activi-
dades y en la búsqueda de hacerse expertos o “diestros en la elaboración de su
curriculum vitae” (p. 4) lo más apegado a la rúbrica de evaluación para obtener un
buen resultado.
Para Díaz Barriga (1996) el SNI reprodujo las prácticas evaluadoras en Es-
tados Unidos bajo los programas denominados como merit pay con la finalidad
de reconocer económicamente a los académicos más productivos. Para este autor,
la relación entre la evaluación del SNI y el otorgamiento de estímulos económi-
cos dentro del contexto del problema salarial producido por la crisis de 1982 ge-
neró entre los académicos comportamientos y percepciones que no habían sido
estudiados. Díaz Barriga (1996) afirmó sobre el impacto de las evaluaciones del
SNI en los investigadores:
la realizada por pares no está excenta [sic] de una serie de prejuicios, que
se reflejan tanto en la descalificación de los resultados que obtiene otro
académico como en una generacional —la generación establecida frente
a la nueva— o bien, de un grupo frente a otro. En los hechos —aun-
que no se ha estudiado— existe un cierto conflicto entre las diversas
comunidades académicas para lograr “colocar” un evaluador surgido de
ellas en las comisiones dictaminadoras del SNI (p. 3).
Además, señala:
Llama la atención que en un ámbito en donde la originalidad, la creativi-
dad y la capacidad lúdica necesitan entrecruzarse, las presiones, los sen-
timientos de angustia, la valoración de mercado sobre los “puntos” que
se pueden obtener haciendo tal o cual actividad, sean los elementos
que estén centrando el trabajo académico. Parece que una exigencia de
los nuevos programas es que los investigadores se dediquen a planear sus
publicaciones, parafraseando a un entrevistado el problema se convierte
en un “dime cuánto publicas y te diré quién eres” (p. 9).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 33
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Para otros autores, los efectos no deseados del SNI fueron difusos des-
pués de la primera década de su creación. Por ejemplo, Grediaga (1998) trató
de encontrar respuestas sobre los efectos inesperados. Se focalizó en cuál era la
situación de los académicos que participaban y los que de alguna manera esta-
ban excluidos. Estudió de manera exploratoria la forma en que los mecanismos
como el SNI han operado para evaluar y reconocer a los académicos en el con-
texto de cuatro distintas comunidades disciplinarias y tipos de organizaciones
académicas; sin embargo, no expuso aseveraciones contundentes respecto a los
efectos. Lo anterior coincide con lo afirmado por De Vries en el año 2000. Para
este autor, después de la creación del SNI, era complejo determinar si deriva-
do de sus directrices había mejorado la investigación o la productividad de los
académicos. En su artículo expuso que a la fecha no había suficiente claridad y
quedaba “pura especulación sobre efectos positivos o nocivos” (p. 9).
La literatura “indirecta”, pero volteando la mirada hacia el SNI
(2000-2004)
En este periodo, la mayoría de los trabajos identificados en la revisión del estado
del arte se focalizan en problemáticas relacionadas con los académicos mexica-
nos, la política científica, la universidad, el panorama de la productividad cientí-
fica en ciertas disciplinas, entre otros aspectos. Es decir, no tratan exclusivamente
el tema del SNI, sin embargo, destacan algunas referencias importantes a éste
porque es inherente a una de las actividades de la profesión académica universi-
taria: la realización de investigación.
Por ejemplo, en el trabajo de Ibarra (2000) se advirtió que la actividad
científica era controlada por el burocratismo; mientras que Barrera y López
(2000) identificaron cuestiones positivas. Para estos autores los procesos no re-
presentaban “meras decisiones burocráticas y puntillismo” (p. 44) y resaltaron su
transparencia. De acuerdo con Barrera y López, la permanencia en el SNI es un
indicador de la calidad del investigador y de la institución a la que pertenece.
Desde su perspectiva, tener la membresía significa haber “alcanzado al fin la exce-
lencia y estatus internacional tan anhelado, pues estar o no estar en el SNI hace la
diferencia entre ser y pretender ser un verdadero profesor-investigador” (p. 46).8
8 El subrayado pertenece a la fuente original.
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34 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Grediaga (2001) y De Vries (2000) expresaron que se había reflexionado
poco sobre los efectos de las evaluaciones diferenciadoras en la profesión aca-
démica. Por su parte Salord (2001) publicó un trabajo sobre las trayectorias
académicas en el que, entre otras cosas, afirma que debido al SNI y a otras polí-
ticas se hizo visible de manera extrema la importancia de la meritocracia en la
profesión académica y en el desarrollo de las trayectorias. Resalta las desigualda-
des entre los académicos debido a la heterogeneidad propiciada por la diferen-
ciación salarial y los nombramientos otorgados en la lucha y competencia aca-
démica en la que es trascendente la capitalización de las trayectorias según las
condiciones propicias en cada caso particular o según el entorno institucional.
En el trabajo de Rivas y Aragón (2003), sobre el panorama de la investiga-
ción en las ciencias sociales, se refiere un aspecto particular del SNI. Advirtieron
que se trataba de un sistema de evaluación del desempeño de carácter restrictivo
porque en la evaluación de los posgrados se ponderaba a los investigadores a
través de sus publicaciones, aunque no incidieran en la formación de nuevos
doctores. También afirmaron que había poca calidad en los investigadores pues
sólo tenía membresía el 36 % de un total de 25 000.
El artículo de Alcocer (2004) no presenta críticas positivas o negativas
de los procesos de evaluación. Constituye un análisis de los investigadores
en ciencias de la salud que laboraban en algún instituto de salud y su productivi-
dad científica reconocida por el SNI. El de Ramírez y Weiss (2004) se estructura
en un sentido similar. Se trata de un análisis de los investigadores educativos en
México reconocidos por el SNI de 1993 a 2003. Constituye una radiografía de
los investigadores por estado de la república y subdisciplinas. De la misma ma-
nera que Alcocer (2004), Ramírez y Weiss (2004) no plantean posicionamientos
sobre los efectos del SNI y sus procesos de evaluación.
Conforme a Rivas (2004), la evaluación realizada por el SNI a través de
sus dictaminadores es meritocrática y genera desigualdades de consideración
porque la lleva a cabo un reducido número de investigadores con ciertos rasgos
de discrecionalidad. También señaló críticas a la forma en cómo estaban confi-
guradas las comisiones resaltando que “en 2003, de los 84 evaluadores, 64 eran
originarios del Distrito Federal; es decir, el 77 por ciento, y solo 20 (el 23 por
ciento) eran de provincia” (p. 103).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 35
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Las reflexiones con motivo del aniversario número 20 del SNI y el estrés
de los investigadores (2005-2010)
En 2005 el FCCyT y la AMC convocaron a una reunión para reflexionar sobre
los primeros 20 años del SNI. Se organizaron mesas redondas y conferencias que
propiciaron un diálogo enriquecedor entre los participantes. Los planteamien-
tos vertidos por éstos se documentaron en un texto que sobresale por los hechos
histórico-políticos expuestos sobre el surgimiento del SNI y por las proyeccio-
nes que se hicieron para el futuro.
Por ejemplo, en la primera parte se recopilan las voces de algunos de los
actores políticos principales que en su momento fueron partícipes de la consti-
tución del SNI debido a los cargos que ejercían durante la década de los ochen-
ta. Se reconstruyen las experiencias de la creación y evolución del SNI. En esta
parte del documento se identifica que la totalidad de los trabajos refieren las
bondades del Sistema; sin embargo, llaman la atención las experiencias sobre los
efectos no deseados compartidas por Malo (2005), quien fue el principal artífice
de la fundación del SNI:
Las que recuerdo con mayor intensidad son las que involucraban proble-
mas personales, las personas que me esperaban en los pasillos hacia mi ofi-
cina o me interceptaron en ceremonias y reuniones para tratarme su caso
particular, en ocasiones madres con niños en brazos y llorando que busca-
ban que su esposo fuese aceptado en el Sistema, en otras el invidente que
reclamaba no haber sido aceptado porque sus trabajos de investigación no
habían sido considerados adecuados ignorando su condición visual, y en
otras más los insultos y las críticas de colegas investigadores que se sentían
maltratados por el Sistema (p. 44).
Además de lo anterior, en el texto se presentan reflexiones respecto al
impacto del SNI y su futuro en la ciencia. Estos planteamientos fueron hechos
por actores que representaban —durante la década de 2000— a organismos
nacionales relacionados con la educación superior, la ciencia y la investigación,
o por coordinadores de estas áreas en algunas organizaciones académicas. En
la segunda parte se presentan los trabajos relacionados con algunos estudios y
experiencias de académicos. Aquí se identifican las críticas.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
36 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Por su parte, Terrones (2005) precisó que una de las problemáticas del
SNI era la subjetividad de las evaluaciones, ya que, en su caso particular, le fue-
ron aplicados criterios que correspondían a un nivel distinto al que aspiraba.
Señaló que uno de los retos del SNI era valorar la actividad científica de ca-
rácter multidisciplinaria ante las nuevas dinámicas en la actividad científica.
Membrillo (2005) narró su perspectiva del SNI desde su particularidad como
joven investigador. Compartió las conversaciones que tuvo con los investiga-
dores experimentados que trataban de darle recomendaciones para “sobrevivir”
en el SNI. Resaltó que una de las problemáticas recaía en la ponderación de la
cantidad sobre la calidad de las publicaciones, aunque señala que “el SNI debe
reconocer a la labor científica pero en forma integral. Un científico no es sólo
publicaciones” (p. 107). Para Pérez Tamayo (2005) hay aciertos y desaciertos.
Los primeros pueden resumirse en el incentivo económico que favorece el in-
greso de los investigadores. Respecto a los segundos refirió lo siguiente: “como
experimento, el SNI fue pésimamente planeado, pues no se diseñó un proyecto
de evaluación simultánea de sus resultados. […] En mi opinión, sin el SNI hoy
no habría ciencia en México, pero no sé si con el SNI la ciencia en México es
mejor” (p. 112). En el trabajo de Hernández (2005) se expusieron varias críticas
que resaltan sus efectos no deseados. Afirmó que si bien incidió en el aumento
de la productividad científica por valorarse la cantidad sobre la calidad, esto
provocó la aparición de “refritos, las publicaciones sin impacto y la asociación
‘lucrativa’, sin colaboración real. No es difícil ver publicaciones en que aparecen
nombres que no tienen nada que ver con el asunto del artículo, esto es muy
común cuando se tiene influencia sobre investigadores venidos del extranjero
cuya situación de trabajo no está bien definida” (Hernández, 2005, p. 115). A su
vez, González (2005) presentó un análisis sobre la variabilidad de la producti-
vidad científica según la edad, el género, el área de conocimiento, el nivel en el
Sistema, etc., durante el periodo de 1991 a 2001.
Magaña y Sánchez (2008) dan cuenta de los resultados derivados de una
investigación sobre el desgaste emocional de los investigadores del estado de
Yucatán con membresía en el SNI. En sus conclusiones reportaron que un 19 %
de los investigadores sufría de algún desgaste emocional debido a la sobrecar-
ga laboral. Sin embargo, resaltaron que el desgaste físico y emocional era más
notable entre los investigadores jóvenes que en los experimentados. Encontra-
ron que en éstos había un nivel bajo de desgaste debido a su consolidación, su
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 37
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
prestigio y el apoyo que tienen derivado de grupos de trabajo que les permiten
generar una mayor productividad. También advirtieron de una despersonaliza-
ción entre los investigadores debido a la rivalidad y competencia propiciada por
el SNI, así como por la búsqueda de reconocimiento.
Un trabajo similar es el de Urquidi y Rodríguez (2010), quienes publica-
ron sobre el estrés en los académicos de tres universidades del norte de México
con motivo de los programas de incentivo. El artículo no hace referencia directa
al SNI pero sí a los sistemas de recompensa salarial en general, afirmando que
de diez aspectos o situaciones que producen estrés a los académicos seis están
relacionadas con éstos.
Sánchez (2010) presentó un ensayo acerca de los primeros 25 años de la
creación del SNI en el que da cuenta de su creación y desarrollo. Una de sus
críticas principales consiste en que la política direccionada por el SNI promue-
ve la idea de un solo modelo de investigador. Para el autor esto no se justifica
en razón de la diversidad de las áreas disciplinares. También señaló el menos-
precio de la docencia y la divulgación por parte de los académicos a partir de
que a las IES les interesó que sus académicos formaran parte del SNI. Además,
consideró oportuna la ponderación de la formación de recurso humano9 sobre
la publicación de artículos. Entre los aspectos positivos resaltó que el Sistema
se conformó como un incentivo para el liderazgo en la producción científica y
tecnológica a nivel nacional e internacional.
El trabajo de Didou y Gérard (2010) también se relaciona con los prime-
ros 25 años del SNI, aunque se trata de un análisis más extenso. Comprende una
revisión de la literatura publicada hasta ese momento y un análisis de la base
de datos del Conacyt para diseccionar los perfiles de los integrantes del SNI
por edad, género, niveles, nacionalidades, formación disciplinar, entre otros as-
pectos. También afirmaron que el nombramiento que otorga el SNI constituye
no sólo un incentivo económico, sino también simbólico porque en la carrera y
profesión académica sobresale que los investigadores nóveles tratan de emular a
9 En ninguno de los artículos del Reglamento vigente del SNI se habla de la “formación de recur-
sos humanos”, que era uno de los discursos dominantes de anteriores reglamentaciones. Actual-
mente el Conacyt y el SNI identifican la actividad como la participación “en el fortalecimiento
y consolidación de la comunidad humanística, científica, tecnológica o de innovación a través
de la dirección o codirección de trabajos de titulación de licenciatura o posgrado en México, de
la participación en comités tutorales de licenciatura o posgrado en México, o de la impartición
de asignaturas en nivel medio superior, licenciatura o posgrado en México” (SNI, 2022b).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
38 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
sus colegas que cuentan con un reconocimiento y membresía consolidada. Para
Didou y Gérard (2010):
un cuarto de siglo después de su instalación, el SNI desempeña un papel
en la comunidad científica del país que no se circunscribe a una función
de complemento al salario, sino que asume roles más complejos: sin de-
mérito de representar todavía un ingreso no salarial de monto significati-
vo para los investigadores, sobresale por su influencia en los valores éticos
y en la estructuración de la profesión científica (p. 8).
Los estudios sobre cuestiones específicas del SNI y el análisis bibliomé-
trico (2010-2015)
En este periodo Reyes y Suriñach (2010) publicaron un artículo sobre una te-
mática particular que no había sido abordada por otros autores. Se concentra-
ron en el análisis del perfil de la categoría Candidato a Investigador Nacional.
Tomaron como base la productividad científica presentada por los académicos
que fueron admitidos por primera vez en el SNI con ese nombramiento duran-
te el periodo de 1993 a 2003. Analizaron su ascenso como candidatos hacia el
nivel I contrastando la información que presentaron en su primera evaluación
con la que evaluaron los dictaminadores del SNI al solicitar su renovación. De-
terminaron que la mayoría de los académicos que recibieron la distinción como
candidatos habían realizado sus estudios de posgrado en México, que el 66 % de
los beneficiados eran hombres y el 34 % mujeres, que el área de conocimiento
con mayor participación fue la de Biología y Química, y la de menor la de
Ciencias Sociales.
A su vez, Didou y Gérard (2011) sostuvieron que el SNI direccionó —de
manera paulatina, pero no acabada— una dinámica de estandarización inter-
nacional en la actividad científica mexicana atendiendo a la lógica de algunos
países desarrollados. También destacaron una subrepresentación de las mujeres
investigadoras y afirmaron que el obtener un doctorado en el extranjero favore-
ce notablemente la carrera dentro del SNI.
Otro trabajo que también señaló una representación inequitativa de las
mujeres en el SNI fue el de Vera et al. (2011). Los autores advirtieron que era
urgente impulsar políticas públicas que ayudaran a mejorar las condiciones de
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 39
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
las investigadoras mexicanas dado que representaban en 2010 el 31.4 % dentro
del SNI mientras que los investigadores el 68.6 %. Expusieron que a pesar de
cierto incremento de investigadoras con el nombramiento por parte del Siste-
ma de 2000 a 2010, es necesario realizar estudios sobre la diferenciación de
estilos en trayectorias laborales y académicas entre investigadores e investiga-
doras de las IES mexicanas en busca de alternativas que mejoren las condicio-
nes de las académicas.
Por su parte, Reyes y Suriñach (2012) realizaron un estudio bibliométrico
respecto a los artículos que los miembros del SNI habían publicado en revis-
tas reconocidas por el Institute for Scientific Information (ISI), ahora Web of
Science (WoS). Su objetivo fue analizar si el hecho de pertenecer al SNI impli-
caba una correlación con publicar trabajos de calidad. Los autores tomaron en
consideración al índice como el parámetro para determinar que los artículos
eran de calidad. Concluyeron que “el total de las publicaciones en el ISI de los
investigadores mexicanos ha sido poco significativo, ya que durante cada año
comprendido de 1997 a 2008 dicha participación no rebasó uno por ciento del
total de artículos publicados en el ISI” (p. 5).
Otro estudio bibliométrico, pero situado en el contexto de una organiza-
ción académica, es el de Luna et al. (2012). Analiza la contribución de los inves-
tigadores en la actividad científica durante el periodo de 1980 a 2008 tomando
como base los artículos publicados en WoS y su relación con el número de in-
vestigadores de la institución que formaron parte del SNI de 1993 a 2010. Entre
sus conclusiones afirman que del total de citas hechas a artículos publicados por
investigadores mexicanos —cuyo impacto Reyes y Suriñach (2012) aseveran es
poco alentador— el 1 % corresponde a los académicos de la IES donde se foca-
lizó el estudio.
Asimismo, García (2014) reflexionó acerca de los retos que enfrentan las
mujeres investigadoras de la Universidad de Guadalajara (UDG) en el ingreso,
la permanencia y la promoción en el Sistema. Sostuvo la urgencia de establecer
una visión de equidad de género en los procesos evaluación, ya que desde su pers-
pectiva los evaluadores del SNI no tienen una visión sensible a las trayectorias de
vida de las mujeres, por lo que esto ha propiciado una subrepresentación.
Por su parte, Camarillo (2014) contrasta el número total de docentes de
una organización académica que contaban con alguna de las distinciones otor-
gadas por el SNI durante el periodo de 2006 a 2014 con el número de docentes
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
40 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
del área de ciencias jurídicas con un nombramiento de ese tipo. El artículo re-
salta los casos atípicos de los docentes de esa área, ya que entre sus miembros en
el SNI (cuatro de un total de 166 en la IES analizada en 2014) se encontraba el
único investigador nivel III de toda la organización académica y un investigador
con el nivel I, quien no contaba con el grado doctoral, pues así lo permitía el
artículo 56 del Reglamento del SNI en ese entonces.
Otro autor presentó datos sobre la configuración del SNI como eje de
la política científica (Cabrero, 2015). Su análisis comprendió desde la primera
generación de investigadores miembros hasta la de 2014. El artículo está or-
ganizado por números totales, niveles, edades, género, área de conocimiento,
distribución geográfica e instituciones. Conforme a Cabrero, luego de 30 años
a partir de la creación del Sistema, los objetivos originales seguían vigentes y su
impacto trascendió los limites nacionales, ya que sirvió “incluso de referencia
internacional para el diseño de esquemas similares como el Sistema Nacional de
Investigadores de Uruguay, el Programa de Estímulos a la Investigación e Inno-
vación en Venezuela y el Programa Nacional de Incentivos a Investigadores del
Paraguay” (p. 178). Expuso que uno de los retos principales del SNI era transitar
a un modelo de evaluación más multi e interdisciplinario, cualitativo e inte-
gral que ponderara el análisis de la calidad e impacto de la investigación sobre
el aspecto bibliométrico; así como a un modelo que diera mayor importancia al
desarrollo de patentes y tecnología.
En el trabajo de Millán y Meza (2015) también se advierte como pro-
blema la poca participación de los miembros del SNI en la generación de
patentes de 2003 a 2012. Argumentan que si bien conforme al reglamento y
lineamientos de las convocatorias del SNI se busca evaluar el trabajo de los aca-
démicos para reconocer las actividades de investigación científica y tecnológi-
ca desarrolladas en México, en este último punto no se ha logrado incidir. Los
autores encontraron desigualdad en la obtención de patentes en cuanto al área
geográfica y al área de conocimiento a las que pertenecían los investigadores,
pues la mayoría de las patentes fueron desarrolladas por académicos de la Ciu-
dad de México y correspondían al área de la química, farmacéutica y materiales.
Otra aportación de Reyes y Suriñach (2015) consiste en una breve re-
visión de la literatura sobre el SNI, así como en el esbozo de una serie de re-
flexiones que contribuyen a la discusión. Una de las más sobresalientes gira
alrededor de subrayar que si bien la política científica en México la conduce
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 41
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
el SNI, llama la atención que la productividad generada por sus miembros ca-
rece de eco en el ámbito internacional, pues aseguraron que era escasamente
referenciada en el extranjero. Esto conforme al análisis de las publicaciones
que se difundieron por el WoS de 1997 a 2008. Para estos autores, era urgente
reflexionar sobre la razón de lo anterior debido a que el SNI reconoce a la élite
de investigación en México.
Lo más reciente de la literatura sobre el SNI (2015-actualidad)
En este periodo se publicó el trabajo de Cárdenas (2015), derivado de un estu-
dio de caso sobre las motivaciones de los académicos de una organización para
ingresar al SNI. En sus hallazgos refiere la influencia de quienes formaron a los
investigadores como una de las motivaciones medulares para solicitar su ingreso
al SNI. Además de lo anterior, sostuvo que las políticas educativas y las directri-
ces a seguir en la profesión científica inciden de manera coactiva en la decisión
de ingresar. Asimismo, de acuerdo con sus resultados la “ausencia de mejores
condiciones salariales y laborales, el reconocimiento de los pares y el estímulo
económico son las motivaciones que mayor peso tuvieron para que estos inves-
tigadores quisieran ser parte de ese sistema” (Cárdenas, 2015, p. 1). Una de sus
conclusiones más relevantes señala:
la adscripción a este sistema es un elemento indispensable e indiscutible
para llegar hasta lo que ellos [sus entrevistados] consideran el máximo
escalón en su desarrollo y legitimación como investigadores. Esto nos
permite suponer que la razón por la cual estos investigadores se interesan
por un sistema ingrato que les genera estrés y angustia, es porque garanti-
za que en un largo o mediano plazo esta pesadumbre se transformará en
un placer y en un goce mayor, ya sea por el estímulo económico que lo
acompaña, por el reconocimiento o por las nuevas posibilidades de creci-
miento profesional que les brinda (pp. 14-15).
Otro artículo que se deriva de una investigación realizada en contextos
institucionales es el de Camarillo (2015a). Trata sobre las implicaciones que
se suscitaron entre los académicos durante su búsqueda por mantener vigente
el nombramiento otorgado por el SNI. Entre los resultados se presenta un análi-
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
42 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
sis sobre la incertidumbre y zozobra que viven durante el proceso de evaluación
al desconocer cuál será el resultado emitido por los dictaminadores.
A su vez, Ocampo y Rueda (2015) presentan como argumento que los
motivos de los académicos para ingresar al SNI se relacionan con el estímulo
económico, el prestigio académico y la búsqueda de reconocimiento entre sus
pares. Resaltaron que el ingreso al Organismo dota a sus miembros de cierto
poder al interior de sus organizaciones académicas.
Un artículo relacionado con un gremio particular de investigadores es
el de Contreras et al. (2015). Consiste en un análisis del desarrollo y trayectoria
que han tenido los investigadores del área de física que pertenecieron al SNI
durante 2013, año en el que conformaban casi el 10 % del total de investigado-
res con nombramiento en el Sistema. Se trata de un estudio bajo indicadores
de movilidad geográfica nacional e internacional. Tomaron como referencia la
base de datos del SNI para determinar la movilidad que habían tenido estos
investigadores a partir del lugar en el que obtuvieron el grado doctoral y el lugar
en que fueron adscritos a una IES. Algunas de sus conclusiones son que existe
endogamia en la muestra analizada, que existe una nula o escasa presencia de
investigadoras y que debido a la movilidad se han descentralizado los físicos
fortaleciendo otras regiones del país.
A su vez, Camarillo (2016) presentó la problematización de cómo afectan
las diferencias entre hacer investigación desde una universidad situada en la
frontera norte de México y realizarla desde los centros de investigación o desde
las organizaciones académicas del centro del país para permanecer en el SNI.
El autor plantea una conclusión respecto a las IES de docencia y las IES de
investigación apoyada en la recomendación de José Joaquín Brunner provenien-
te de una entrevista personal.
Un trabajo extenso es el de Rodríguez et al. (2017) porque abarca el pe-
riodo de 1991 a 2011. Esta publicación analiza la producción de cerca de 28 000
investigadores de IES mexicanas que eran miembros del SNI. Es un artículo con
una temática parecida a la de Reyes y Suriñach (2012 y 2015) porque se toma-
ron como referencia para determinar la calidad de la producción científica y su
impacto aquellos artículos publicados en revistas reconocidas por el WoS. Ro-
dríguez et al. (2017) resaltan la presión que viven “los investigadores por publicar
rápida y continuamente, a fin de mantener un estatus y permanecer en un grupo
selecto dentro de la academia” (p. 189) y precisan que su productividad se asocia
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 43
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
con el apoyo institucional de la organización a la que están adscritos. Encontra-
ron que en el periodo mencionado las primeras diez IES mexicanas con mayor
número de artículos publicados en revistas reconocidas por el WoS escritos por
investigadores que al menos mantuvieron el nombramiento del SNI por un año
fueron las siguientes: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Institu-
to Politécnico Nacional (IPN), el IPN, la Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), la Universidad de Guadalajara (UDG), la Universidad Autónoma de
Nuevo León (UANL), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP),
la Universidad de Guanajuato (UGTO), la Universidad Autónoma de San Luis
Potosí (UASLP) y, en décimo lugar, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica
y Electrónica (INAOE).
Conforme a Gil-Antón y Contreras (2017) el SNI propició de alguna ma-
nera la homologación de los comportamientos de los investigadores de diferen-
tes áreas de conocimiento, lo que muestra un consistente impacto en la profesión
académica. Llegan a esta conclusión al contrastar las características esenciales de
los investigadores de dos áreas de conocimiento consideradas por el SNI: Cien-
cias Físico-Matemáticas (I) y Ciencias Sociales (V).10 Los autores realizan una
serie de comparaciones entre los investigadores de estas áreas respecto a los re-
quisitos exigidos para cada uno de los niveles conforme a los criterios de evalua-
ción disponibles en 2017. Afirman que a pesar de observarse una estandarización
en la profesión académica en la que el perfil del investigador mexicano emula el
de otros países desarrollados, el SNI moldea de una manera más determinante la
dinámica y cultura de los investigadores del área V que del área I.
Por su parte Bensusán y Valenti (2018) coordinaron un trabajo derivado
de una convocatoria que hizo el FCCyT en 2014 para realizar un estudio am-
plio sobre la evaluación de la ciencia, la tecnología y la educación superior.
Los resultados expuestos en su libro se relacionan con las percepciones sobre
la evaluación de los académicos por parte del SNI. En el texto se sostiene que
el SNI ha generado una estandarización de la investigación sobre el impulso
de la innovación. Aducen que, si bien se ha incrementado el número de inves-
tigadores, el Sistema se enfrenta al envejecimiento de sus miembros. También
resaltan, al igual que otros trabajos (Reyes y Suriñach, 2010; Didou y Gérard,
10 En el artículo 12 del Reglamento del SNI vigente (SNI, 2022b), las Ciencias Sociales correspon-
den al área VI, en lugar del área V (SNI, 2021b).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
44 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
2011; Vera et al., 2011; Contreras et al., 2015), una incipiente representación de
las mujeres en el SNI con un poco más de una tercera parte del total de los
miembros. También Bensusán y Valenti (2018) afirmaron que el SNI indujo
efectos positivos como una mayor ponderación de las actividades de investiga-
ción por parte de las IES, el aumento de las áreas de conocimiento consideradas
para evaluar y la creación del Sistema de Clasificación de Revistas Mexicanas
de Ciencia y Tecnología (CRMCYT) del Conacyt. En cuanto a los efectos no
deseados, precisaron que están relacionados con las comisiones dictaminadoras
y los criterios de evaluación, por lo que representan áreas de oportunidad para
mejorar el Sistema.
A su vez, Musi et al. (2018) analizaron la producción científica publicada
en revistas reconocidas por la WoS de 479 investigadores del área de psicología
miembros del SNI con nombramiento vigente en 2015. Los autores argumen-
taron que si bien toman el WoS como parámetro para medir la productividad
de este gremio, es pertinente reconocer las críticas que se han externado so-
bre el índice, ya que no necesariamente el registro o base de datos compren-
de artículos en estricto sentido, sino también otro tipo de trabajos. El estudio
reveló datos por nivel de SNI, sexo y universidad. Uno de sus hallazgos más
enriquecedores es que, a diferencia de otros trabajos en los que se refiere a la
subrepresentatividad de las investigadoras mexicanas, el 60 % de la muestra se
configuró por mujeres y el número de artículos publicados por ellas en el WoS
es un poco mayor a el de los hombres. Los resultados revelan que de 3523 artí-
culos publicados en el WoS correspondientes a los 479 miembros del SNI del
área de psicología, la proporción fue de 7.72 artículos por investigadora contra
6.82 artículos por investigador.
Izquierdo y Atristan (2019) publicaron un artículo sobre las problemá-
ticas y tensiones que viven las investigadoras de las áreas de conocimiento de
Física-Matemáticas y Ciencias de la Tierra (I) y Biología y Química (II) del SNI
de una IES pública del centro del país durante su ingreso, permanencia y pro-
moción. En el trabajo narran las experiencias de sus informantes en cada eva-
luación. Precisan que las tensiones por mantener el nombramiento del SNI y
lograr la promoción giran alrededor del proceso de publicación. Las autoras en-
contraron frustraciones entre sus informantes al ser rechazados sus artículos por
los dictaminadores de revistas. Como alternativas para reducirlas identificaron
estrategias para elegir cuidadosamente las revistas indexadas y diseñar un plan
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 45
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
de trabajo anual para realizar proyectos de investigación que les permitieran pu-
blicar avances cada cierta fase. Para permanecer o conseguir la promoción en el
Sistema las autoras documentaron la necesidad de dirigir tesis, publicar artícu-
los con sus tutoriados y publicar en colaboración con sus colegas para mantener
un ritmo de publicaciones. Respecto a las experiencias de las académicas ante
su salida del SNI, Izquierdo y Atristan (2019) refieren otras tensiones, ya que
implican no sólo la pérdida del nombramiento, sino la pérdida de estatus y de
la posibilidad de obtener financiamiento a través de proyectos de investigación.
Otro trabajo relacionado con las investigadoras y el SNI es el de Meza et
al. (2019). Las autoras realizaron un estudio en una IES particular sobre las ex-
periencias y los retos de las investigadoras con nombramiento del SNI en cuan-
to a su ingreso, permanencia y promoción. Afirman que debido a la existencia
de estudios parecidos, pero en entornos de organizaciones académicas públicas,
los trabajos que abordan las problemáticas de investigadoras de instituciones
particulares constituyen un área de oportunidad. Las autoras destacan aspectos
positivos y negativos del SNI. Los primeros se relacionan con su organización y
los segundos con la directriz que marca en los temas de investigación a desarro-
llar. En sus conclusiones plantean que un reto de las investigadoras es encon-
trar el equilibrio entre la vida familiar y la profesión académica. Manifestaron
además la presión para tener producción científica en virtud de los procesos de
publicación y en esto coinciden con Izquierdo y Atristan (2019). Además, iden-
tificaron problemas en la formación de recurso humano debido a la ausencia de
posgrados de investigación en su IES (Meza et al., 2019).
Un trabajo extenso por el periodo que abarca es el de Contreras et al. (2020).
Los autores analizan cómo estaban distribuidos en el país los investigadores con
pertenencia al SNI en el área V, correspondiente a las Ciencias Sociales, durante
el periodo de 2002 a 2018. Resaltan cómo se distribuyeron por género, por re-
giones y por niveles. Respecto a los efectos del SNI en la profesión académica,
refieren que incidió notablemente en la modificación de comportamientos por
parte de los integrantes de esta área, ya que adoptaron las reglas y los criterios
establecidos para obtener estímulos económicos y prestigio por pertenecer a
una élite de investigadores. Afirman que durante el periodo de análisis hubo un
proceso de desconcentración geográfica de una zona del país en particular por
parte de los investigadores de la unidad de análisis para incrementarse en todas
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
las demás. Sin embargo, advirtieron que la distribución por zonas es desigual en
cuanto a género y niveles de investigadores.
A su vez, Camarillo et al. (2020) presentan algunos hallazgos respecto de
los significados y las interpretaciones que los académicos le otorgan a la pér-
dida de la distinción concedida por el Sistema. Discuten los efectos de haber
perdido la distinción en varios aspectos como el económico y personal. Lo an-
terior debido a la ausencia de productividad académica al privilegiarse cargos y
actividades administrativas. También reflexionan acerca de que al salir del SNI
los académicos de alguna manera consideran que pierden la credibilidad.
Otro de los trabajos publicados recientemente es el de Camarillo (2020a),
quien presenta algunos resultados respecto a los motivos que tuvieron los PTC
de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) para ingresar al SNI.
Una de las aportaciones más importantes de este trabajo es que presenta una
interacción dialógica entre los datos emergentes durante el trabajo de campo
con algunas teorías de largo alcance.
En otro artículo, el mismo autor, Camarillo (2020b), presentó hallazgos
sobre las motivaciones de ingreso al SNI de los académicos del Instituto de In-
geniería y Tecnología (IIT) de una universidad pública del noroeste de México.
Se trata de un estudio cualitativo en el que afirma que desde la formación doc-
toral comienza la motivación para pertenecer al Sistema. Esto se traduce en una
búsqueda temprana para perfilarse en la carrera científica, ya que los estudiantes
de doctorado tratan de mimetizar a sus profesores que cuentan con prestigio y
reconocimiento académico.
Finalmente, el trabajo de Galaz et al. (2020) se caracteriza por poner en
la mesa de discusión uno de los desafíos o retos más importantes que deben
enfrentan los académicos mexicanos que son miembros del SNI: confrontar
o cuestionar de manera crítica la cultura basada en la meritocracia. Proponen
voltear la mirada hacia otras alternativas que no se basen en ésta para el mejor
desarrollo de la profesión académica.
A manera de cierre de este capítulo, gracias a la forma como se organizó el
estado del arte, por periodos, es posible identificar las problemáticas que requie-
ren atenderse en la actualidad de manera urgente por la política científica y por
las investigaciones que se pretendan realizar. Esto con la finalidad de contribuir
al análisis y mejoramiento de los procesos de evaluación de la productividad
académica, la reglamentación, los investigadores, los criterios de evaluación,
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 47
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
entre otros aspectos del SNI. Por tanto, a partir de la presente revisión es factible
deducir algunas ausencias en la literatura publicada, pero también se denotan
las aportaciones particulares de cada autor y autora citados.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
48 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
CAPÍTULO TERCERO
Panorama y transformaciones
del SNI. Desde la primera
evaluación de 1984 hasta
el tema de la prelación
Contrastes: las postulaciones de la primera evaluación del SNI (1984) y
las recientes (2022)
Es contrastante que en la primera convocatoria del proceso de evaluación del
SNI, publicada el 3 de octubre de 1984 (FCCyT y AMC, 2005), solicitaron su
ingreso 3118 académicos (Rodríguez, 1990); mientras que en la más reciente
convocatoria que documenta este libro, correspondiente al año 2022, postularon
para ingresar, permanecer o escalar en el SNI poco más de 15 000 académi-
cos. Analizando el dato sin alguna ponderación de otros aspectos cualitativos o
cuantitativos, casi se quintuplicó el número de solicitudes en 38 años de exis-
tencia del SNI.
Sin embargo, si se toma en cuenta que en el presente año existen 488 977
integrantes del personal académico de educación superior (SEP, 2022) y en
1984 el total de la planta docente era de 101 219 profesores (De Ibarrola, 1986),
además de que según lo documentado por Rodríguez (1990) en la primera
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 49
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
evaluación de la productividad académica realizada por el Sistema se aprobaron
1650 solicitudes y de acuerdo con los resultados actuales de la Convocatoria
para el Ingreso, Permanencia o Promoción en el Sistema Nacional de Investi-
gadores 2022, publicados el 28 de octubre de ese mismo año, fueron aprobadas
10 857 (SNI, 2022a). Entonces el porcentaje de postulaciones aprobadas por el
SNI en 1984 en contraste con el total del profesorado existente en esa época fue
del 1.63 %. En cambio, en 2022 el porcentaje de postulaciones que se aprobaron
en oposición con el total del personal académico de educación superior fue de
2.22 %. Haciendo esta ponderación y considerando que transcurrieron 38 años
desde la creación del Sistema a la actualidad, el incremento de solicitudes o
postulaciones aprobadas en este periodo no ha sido estratosférico, pero sí muy
significativo, desde la perspectiva de Gil-Antón y Contreras (2017).
También llama la atención que si comparamos el porcentaje de profe-
sores de nivel superior con estudios de doctorado a principios de la década de
1980, que son quienes estaban relacionados con el ejercicio de la investigación
de tiempo completo en las instituciones y tenían una posibilidad real de per-
tenecer al SNI, según los términos del decreto presidencial que le dio origen
en julio de 1984, con el porcentaje actual de profesores de nivel superior con
doctorado, requisito esencial para ingresar al SNI según el reglamento vigente;
la diferencia no resulta un dato revelador.
Conforme a los datos, hasta 2019 el 53 % del profesorado de este nivel
educativo cuenta con estudios de posgrado (36 % con maestría y 17 % con doc-
torado) (INEGI, 2020). De acuerdo con De Ibarrola (1986), si bien no exis-
tía un dato preciso al respecto en esa época, se trataba de uno de los mayo-
res problemas de la educación superior. Es pertinente recordar que en 1984, el
profesorado contratado en las IES no contaba con una formación académica
sólida para realizar la investigación científica y tecnológica ponderada por el
Sistema para su ingreso, pues la mayoría de los profesores “se reclutaron entre
los recién egresados de las propias carreras profesionales (en ocasiones no titu-
lados como se expresa a través de los programas existentes para solucionar este
problema) o entre los profesionales de áreas afines que mostraron algún interés
por la docencia” (De Ibarrola, 1986, p. 50) y además había una desvinculación
notable entre la docencia y la investigación. En cambio, posteriormente la for-
mación académica del profesorado en México se vio atendida paulatinamente
por la emergencia de políticas como el Programa de Superación del Personal
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
50 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Académico, creado en 1993 por la Asociación Nacional de Universidades e Ins-
tituciones de Educación Superior (ANUIES); el Programa de Mejoramiento del
Profesorado (PROMEP), constituido en 1996 y denominado actualmente como
Programa de Desarrollo Profesional Docente para el tipo Superior (PRODEP),
que busca entre sus objetivos apoyar a los docentes en el estudio de programas
de maestría y doctorado para fortalecer su formación académica (Canales y Gi-
lio, 2008; Castro, 2011; Covarrubias, 2017). Además, se promovió cada vez más
la incorporación de personal académico en las IES a través de convocatorias
para concursar por la obtención de plazas de tiempo completo, en las que el
desarrollo de la docencia, sumado a la realización de más actividades, era lo
medular. Así que se diversificaron o multiplicaron las tareas que llevaban a cabo
los académicos. Por tanto, la profesión académica en México se tornó cada vez
más compleja. La educación superior comenzó a demandar académicos con ma-
yor nivel de escolaridad y la productividad académica cobró relevancia en la
diferenciación salarial (Galaz, 1999). La multifuncionalidad de los académicos
comenzó a ser totalmente visible en las instituciones y en la literatura. Incluso
Galaz et al. (2013) afirmaron que se identificaba un rol del académico que incluía
“la tarea de formar y seleccionar a los otros profesionales, hacer investigación
científica y tecnológica, así como colaborar en el gobierno de las instituciones
en las que labora” (p. 413). Es decir, se documentó que los académicos realizaban
como tareas fundamentales la docencia, investigación, tutoría, gestión y vincu-
lación, etc., lo que constituía un perfil más complejo al ejercer su profesión.
En este sentido, considerando que en la década de los años ochenta no
había precisión en cuanto al número de académicos de nivel superior con doc-
torado, actualmente el 17 % cuenta con formación doctoral. Además, el contexto
de la educación superior era sumamente diferente en 1984 en relación con lo
que se vive en 2022: el antes y el ahora del perfil de los académicos es muy dis-
tante. La profesión académica se ejerce de manera muy distinta por los objetivos
que estos tienen en virtud de la influencia de las políticas evaluativas como el
PRODEP o el SNI; la distancia temporal de 38 años desde que se creó el Sistema
a la fecha es suficiente para un cambio social. En cuanto a la cantidad de pos-
tulaciones o solicitudes hechas al SNI por parte de los académicos en 1984 en
comparación con las documentadas en 2022, su número debería ser conside-
rablemente mayor en la actualidad ante un contexto distinto de la educación
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 51
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
superior, ante la dinámica vigente de la profesión académica y ante el perfil
actual de los investigadores en medio del juego del mercado académico.
Los académicos beneficiados en el SNI: la concentración por zonas geo-
gráficas, las diferencias institucionales y la paridad de género
Ahora bien, hablando del total de los académicos beneficiados con algún nom-
bramiento otorgado por el SNI —no respecto a las postulaciones o solicitu-
des— el número total es de 35 178 para 2021 (SNI, 2021a). Parto del año anterior
porque al momento de redactar este apartado, la convocatoria 2022 sigue en
proceso debido al periodo de las reconsideraciones en caso de haber inconfor-
midades por parte de los académicos respecto a los resultados emitidos en octu-
bre, mismo que abarca del 31 de octubre al 22 de noviembre del mismo año. Por
tanto, al momento se desconoce de manera definitiva cuál será el número exacto
de beneficiados del SNI en 2022.
Las estadísticas oficiales revelan que en 2020 el total de los beneficiados
con algún nombramiento fue de 33 165 (SNI, 2020a). Es decir 2013 menos que
en 2021. Para 2019 fueron 30 548 (SNI, 2019), lo que representa un número de
2617 beneficiados menos que en el año 2020. La suma para 2018 fue de 28 633
(SNI, 2018a), esto es, 1915 beneficiados menos que en el año anterior a éste. En
2017 el total fue de 27 186 (SNI, 2017), en 2016 fueron 25 072 (SNI, 2016), mien-
tras que en 2015 el número llegó a 23 316 (SNI, 2015). Por lo que, en el último
sexenio, a partir de las convocatorias de 2015 a 2021, cada año ha incrementado
en promedio 1977 el número de académicos con alguno de los nombramientos.
De acuerdo con el Informe General del Estado de la Ciencia, la Tecno-
logía y la Innovación en México elaborado por el Conacyt en 2018, al compa-
rar las cifras de investigadores pertenecientes al SNI en ese año con el total de
2011, el porcentaje de beneficiados aumentó un 62 %. Del mismo documento
se desprende, por un lado, que existe una concentración de los investigadores
pertenecientes al SNI en ciertas zonas geográficas. Por ejemplo, las tres que más
dominaron al respecto son la Ciudad de México, el Estado de México y Jalisco,
áreas que en total sumaron más del 40 % de los beneficiados con algún nom-
bramiento. Por otro lado, Campeche, Guerrero y Nayarit son los estados que
aportan una menor cantidad de miembros (Conacyt, 2018). Este dato revela una
concentración en determinada zona del país derivada de la consolidación de
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
52 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
ciertas IES, el fortalecimiento de redes académicas y la sólida productividad de
los investigadores que forman parte de estas instituciones. Como refiere Colina
(2011), desde luego permean diferencias entre los investigadores de las organiza-
ciones académicas de la región metropolitana y sus alrededores, y los de las uni-
versidades alejadas de esta circunscripción, esto en la actualidad está presente y
provoca cierta inequidad que favorece la concentración en esa área. Por ello es
pertinente reconocer las diferencias entre las instituciones durante los procesos
de evaluación de la productividad académica (De Ibarrola, 1991). Un aspecto a
considerar para que otras regiones del país y sus IES puedan tener presencia en
el número de beneficiados por el SNI es tratar de hacer más nítidas tales dife-
rencias. Aunque desde luego, siendo realistas, señala Camarillo (2016):
desvanecer las diferencias entre los entornos institucionales implica tran-
sitar el siguiente camino: “universidad de docencia”, “universidad con in-
vestigación” y “universidad de investigación”. Sin embargo, habría que
analizar todas las implicaciones. Pues en una conversación personal
que tuve durante una estancia académica en el 2012 con José Joaquín
Brunner en Santiago de Chile, me dijo que el ejercicio que hacen algunas
universidades de imitar a las organizaciones académicas de prestigio no
es viable y no es lo mejor, porque, por ejemplo, las universidades de do-
cencia o las universidades con investigación difícilmente pueden compe-
tir con las universidades consideradas de investigación (p. 39).
La problemática de la concentración de los investigadores pertenecientes
al SNI por entidades federativas constituye una línea para la agenda de investi-
gación que debe desarrollarse en profundidad y a detalle por áreas generales del
conocimiento y subáreas, según la clasificación del Sistema. Uno de los trabajos
que aportan a esta línea es el de Contreras et al. (2020), que trata de la distri-
bución que durante el periodo de 2002 a 2018 ha tenido el área de las ciencias
sociales, afirmando que en este caso sí se ha desconcentrado:
Ya sea por regiones, niveles, disciplinas e instituciones, es claro que la an-
tigua centralidad de la región metropolitana va en descenso, sin que esa
merma porcentual implique que no sea aún, en la mayoría de los casos,
la región que más aporta en números absolutos. Este dato puede apoyar
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 53
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
la conjetura que, en mayor medida, se trató de un proceso de descon-
centración que de descentralización, sin que —por la naturaleza de los
datos y el enfoque de este trabajo— se pueda descartar un proceso de
movilidad que contribuyó a la forma en que el área está ahora distribuida
en el país. Lo que sí se advierte es que ha habido una modificación en la
distribución geográfica, considerable sin duda, impulsado [sic] en buena
medida por la ampliación de oportunidades de espacios para el posgrado,
zonas institucionales en las regiones y sus instituciones que permiten las
actividades de investigación en mayor medida, y variaciones en la impor-
tancia de algunas disciplinas. Sin ello, aún la movilidad no hubiese sido
posible. (p. 103).
En el caso del crecimiento de las mujeres investigadoras que fueron benefi-
ciadas con algún nombramiento en el SNI, destaca su incremento cada vez mayor
según datos oficiales (Conacyt, 2018). Por ejemplo, “para 2018, más de una tercera
parte de los miembros del SNI fueron mujeres, constituyendo un 37 por ciento del
total de la matrícula. Si se analizan estos mismos datos desde 2011, el crecimiento
de la participación de las mujeres es notorio, no obstante, aún es insuficiente en
materia de paridad de género” (p. 72). Desde la perspectiva de lo que se encuentra
documentado en la literatura, lo anterior se traduce en una subrepresentación de
las mujeres investigadoras (Didou y Gérard, 2011; Vera et al., 2011; García, 2014;
Contreras et al., 2015; Izquierdo y Atristan, 2019; Meza et al., 2019) por lo que es
indispensable prever condiciones más óptimas tanto a nivel institucional como a
nivel de política científica para las investigadoras. Didou y Gérard (2011) refieren
que se percibe una desigualdad de género, ya que en ninguna de las áreas gene-
rales representaban una mayoría. Su mayor posicionamiento se identificaba en el
área de humanidades y ciencias de la conducta, y de manera incipiente en el área
de Ingenierías. En cuanto a lo documentado por subáreas, Contreras et al. (2015)
señalan que en la física es casi nula la presencia de investigadoras en el SNI. En
cambio, respecto a la psicología, Musi et al. (2018) argumentaron con datos de
2015 que existe un 60 % de representatividad de las mujeres en cuanto a miembros
del SNI. Por tanto, lo que se desprende de esta problemática acerca de la pari-
dad de género en el SNI es la necesidad de continuar con estudios sobre las demás
áreas y subáreas como parte de la agenda pendiente de investigación.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
54 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Finalmente, en cuanto al crecimiento de los investigadores beneficiados
pertenecientes al SNI en general (no por regiones o por paridad de género) en
las últimas dos décadas (2002-2022), resalta que en 2002 el número fue de 9198,
en 2006 de 12 051 y en 2010 el total consistía en 16 598 beneficiados (Contreras
et al., 2020). Para el año 2011 había 17 339; en 2012, 18 555; en 2013, 19 747; en
2014, 21 358; en 2015, 23 316; en 2016, 25 072; en 2017, 27 186; y en 2018, 28 633
(Conacyt, 2018). Asimismo, en 2019 el total fue de 30 548; en 2020 la suma que-
dó en 33 165; el total de beneficiados en 2021 fue de 35 178 y en el presente 2022
(antes de resolverse las reconsideraciones interpuestas por investigadores incon-
formes con su resultado) la suma es de 36 623. En este sentido, en los últimos 20
años, de 2002 a 2022, el número de beneficiados con algún nombramiento en el
SNI se multiplicó casi por cuatro.
Sobre las áreas del conocimiento y su presencia en el SNI
En la primera evaluación académica por parte del SNI ocurrida en 1984 sólo se
contemplaban tres áreas generales del conocimiento, correspondientes al núme-
ro de comisiones dictaminadoras conforme al artículo 7 del acuerdo por el que
se creó el SNI (DOF, 1984). El área I integraba las Ciencias Físicomatemáticas
e Ingeniería; el área II era referente a las Ciencias Biológicas e integraban, con-
forme al texto del artículo, las Biomédicas, Agropecuarias y Químicas. El área
III comprendía las Ciencias Sociales y Humanidades. Posteriormente se integró
el área de Ingeniería y Tecnología (Rodríguez, 1990). En la evaluación de la
convocatoria de 1984, los números de las áreas que lograron obtener mejores
resultados de ingreso al SNI fueron los siguientes: el área II pudo colocar 600
aceptados en el Sistema, el área I un total de 585 y el área III sólo 211 beneficia-
dos (Gil-Antón y Contreras, 2017). Por lo que Ciencias Sociales y Humanidades
fue el área general con menos presencia en el SNI. De acuerdo con Rodríguez
(1990), esto continuó de 1984 a 1988. Sin embargo, en 2018 el área de Ciencias
Sociales era la que más agrupaba investigadores en el SNI, con un total de 4611;
mientras que Medicina y Ciencias de la Salud es la que contaba con menos be-
neficiados, tan sólo 3399 (Conacyt, 2018).
Cabe destacar que de 1984 a la actualidad el número de las áreas gene-
rales —que integran subáreas— consideradas por el Sistema fue cambiando.
De constituirse al inicio tres llegaron a nueve en 2022. Aunque esto ocurrió de
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 55
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
manera paulatina, fue una transformación necesaria debido al avance de la in-
vestigación y la ciencia en México, a la forma en que se produce conocimiento
de acuerdo con las líneas de generación y aplicación del conocimiento de los
investigadores y a la tendencia de la política científica.
Las áreas generales que están previstas en el artículo 13 del Reglamento
del SNI vigente publicado el 10 de agosto de 2022 son las siguientes: I. Físi-
co-Matemáticas y Ciencias de la Tierra; II. Biología y Química; III. Medicina y
Ciencias de la Salud; IV. Ciencias de la Conducta y la Educación; V. Humanida-
des; VI. Ciencias Sociales; VII. Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Foresta-
les y de Ecosistemas; VIII. Ingenierías y Desarrollo Tecnológico; y IX. Interdis-
ciplinaria (SNI, 2022b).
Es pertinente destacar que los trabajos que documentan el desarrollo y
presencia de las áreas en el SNI son escasos. Por esta razón se referencian sólo
algunos. Uno reciente es el de Contreras et al. (2020), estudio que se focaliza en
el área de las Ciencias Sociales. Anteriormente, ésta se ubicaba como el área V,
pero en el Reglamento del SNI vigente aparece como el área VI. Esta investiga-
ción revela que en el periodo de estudio (2002-2018) el conjunto de integrantes
de esta área “se ha incrementado, con una tasa de crecimiento mayor a la del
total de integrantes del sistema” (p. 90). También resalta la fuerte influencia que
las directrices del SNI han tenido sobre los académicos pertenecientes al área
del conocimiento de las Ciencias Sociales:
en cierta medida modificó sus procesos formativos y modalidades de tra-
bajo en atención a las condiciones establecidas para obtener los ingresos
que de ello derivaban, y el prestigio que implica “ser” parte de los que
merecen estar y ser reconocidos. Adquieren, pues, sobre la base de sus
tradiciones, pero modificadas en lo necesario, el Ethos institucional gene-
ralizado que implican las reglas generales del SNI (p. 85).
Se trata de un estudio enriquecedor que se estructura bajo las siguientes
preguntas de investigación:
¿Cuántos son y cómo varió el conjunto del Área 5 dentro del periodo
de estudio? ¿Cuál es su distribución dentro de la República, emplean-
do para ello la regionalización establecida por la Asociación Nacional
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
56 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)?
¿Cómo ha variado en el tiempo la composición de esta área del conoci-
miento por niveles?, ¿Cómo es la composición por nivel en cada zona?,
[sic] ¿Cómo se distribuyen por género en las regiones y por niveles?
[entre otras] (pp. 87-88).
Preguntas que sirven de guía para realizar posteriores estudios en cada
una de las nueve grandes áreas previstas actualmente en la reglamentación del
Sistema. Incluso estos mismos autores reconocen la necesidad de elaborar más
estudios de este tipo en otras áreas del conocimiento. Se trata de una agenda
de investigación a continuar, ya que existe una ausencia de trabajos similares y
“el camino está abierto, la información accesible, y nuevas conjeturas que orde-
nen la información de otra manera, con perspectivas analíticas distintas, sería
un proceso de aprendizaje al que invitamos con este esfuerzo” (Contreras et al.,
2020, p. 104).
Otro de los escasos trabajos que existen en la literatura sobre el avance
de las áreas de conocimiento en el SNI es el de Gil-Antón y Contreras (2017).
Representa un buen aporte a esta línea de investigación porque compara las ca-
racterísticas del área I. Ciencias Físico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra, con
el área V. Ciencias Sociales (actualmente VI). Estos autores refieren que en el
periodo en estudio (1984-2015), en el nivel de candidato al SNI, tuvo mayor pre-
sencia el área I con 21.38 % sobre 18.69 % del área V; pero en el nivel I el mayor
desarrollo fue del área V con 56.80 % y 43.14 % del área I. Sin embargo, en cuanto
a los niveles II y III, la presencia en el SNI del área de Ciencias Físico-Matemá-
ticas y Ciencias de la Tierra fue mayor que la de Ciencias Sociales con 21.52 % a
15.96 % y 13.96 % a 8.55 %, respectivamente (Gil-Antón y Contreras, 2017).
En otro artículo, Musi et al. (2018) no se focalizan en el estudio del po-
sicionamiento o desarrollo de una o algunas áreas del conocimiento en el SNI
a lo largo del tiempo, sino en el análisis (con datos a 2015) de qué tanto se ha
producido científicamente en una subárea a través de sus miembros en el SNI: la
psicología. Ésta formaba parte de lo que se consideraba el área IV. Humanidades
y Ciencias de la Conducta, en el Reglamento del SNI que estuvo vigente hasta
agosto de 2020, pues en septiembre del mismo año aparecieron algunos cam-
bios, ente ellos la modificación de esa área a Ciencias de la Conducta y la Educa-
ción (SNI, 2020b). El estudio es relevante porque visibiliza cuál es la producción
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 57
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
científica de los investigadores de esta área disciplinar en los índices internacio-
nales y cómo algunas IES del país a las que éstos se encuentran adscritos domi-
nan la concentración de esa productividad.
A su vez Ramírez y Weiss (2004) realizaron un estudio dentro del pe-
riodo de la década de 1993 a 2003 en el que analizaron el crecimiento de los
miembros del SNI en la subárea de la educación. Al igual que lo mencionado en
el anterior párrafo, el área pertenecía anteriormente a Humanidades y Ciencias
de la Conducta y actualmente se coloca en Ciencias de la Conducta y la Edu-
cación. Estos autores señalan que en el caso de los investigadores educativos se
“ha mantenido una tendencia al alza similar al ritmo de crecimiento total de
miembros del SNI: de alrededor de 70 ubicados en 1993 aumentó a 98 en 1998
y a 179 en 2003” (p. 501). Desde su perspectiva, el “grado en que se encuentran
representados los investigadores de la subárea educación en el SNI es pequeño:
un 10 % de las áreas de humanidades y ciencias de la conducta y de ciencias
sociales y administrativas. Hay mayor presencia de investigadores nacionales en
historia (489), sociología (393) y antropología (349)” (p. 502).
Por su parte, Contreras et al. (2015) analizaron cómo está conformado el
gremio de los investigadores de la física como subárea en el SNI. Para ello con-
sideraron aspectos como el nivel dentro del sistema, la concentración regional,
la adscripción institucional, la edad, etc. Sin embargo, para efectos de este apar-
tado, el estudio no presenta qué tanto porcentaje se incrementó el número de
investigadores en el SNI durante algún periodo.
En resumen, como ya se mencionó con anterioridad, son escasos los tra-
bajos existentes en la literatura especializada que analizan la presencia, desarro-
llo o crecimiento de algunas áreas del SNI desde su creación hasta la actualidad.
Sobre todo, al momento de escribir este apartado, no existe algún trabajo de
investigación publicado en el mismo sentido respecto a todas las áreas generales
previstas por el SNI que pondere los niveles existentes, las zonas geográficas, las
instituciones de adscripción, las edades de los investigadores, el tipo de produc-
tos científicos o tecnológicos presentados, y que además abarque el periodo de
38 años con los que cuenta actualmente el Sistema. Tarea que constituye por sí
sola una exhaustiva encomienda para la elaboración de un trabajo de investiga-
ción de largo alcance con motivo de los 40 años del Sistema.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
58 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Los diversos cambios en el Reglamento del SNI y algunas interpretacio-
nes de su texto
Las reglas para los participantes en el juego complejo del mercado
científico
¡Toda normatividad implica “reglas del juego” aunque el derecho no es un juego!
La primera vez que escuché este recurso retórico fue en la clase de Metodología
del Derecho durante el pregrado. El profesor hizo referencia a un texto de Ro-
bles (1988): Las reglas del derecho y las reglas de los juegos. Ensayo de teoría analítica del
derecho. Como bien revela el título, trata de la comparación de éste con los juegos
porque hay jugadores (actores), árbitros (órganos), espacio, tiempo, competencia,
poder, procedimiento, ganadores y perdedores, entre otros aspectos. Coincido
con el autor cuando señala:
La vida social es, en ciertos aspectos, comparable a los juegos en que in-
tervienen los hombres. Es fácil comprobar que tanto en éstos como en
aquélla aparecen fenómenos tales como la cooperación, la competencia,
la lucha y el conflicto. Igualmente puede constatarse que ambas formas
de convivencia son impensables sin unas determinadas reglas que dirijan
la acción de los que participan en ellas. Esto se hace aún más transparente
si en lugar de referirnos a la vida social en general aludimos al Derecho.
En el cual la formalización de las exigencias respecto de la acción llega a
su grado máximo (Robles, 1988, p. 15).
Asimismo, cuando se hace referencia a “las reglas del juego” también pue-
de recurrirse a la obra cinematográfica francesa La Règle du jeu de 1939 porque
la trama refleja como tema principal una reunión (contextualizada antes de la
guerra que duró de 1939 a 1945) en la que están presentes múltiples personas
con diferente posición social y se suscitan intrigas, luchas e intensas pasiones,
pero siempre se respeta una regla del juego que nadie puede romper.
En los procesos de evaluación académica del SNI sucede lo mismo que
narra el libro escrito por Robles y la obra dirigida por Jean Renoir. Hay evalua-
dores y evaluados, participantes de distintos niveles dentro del Sistema y con
distinto prestigio académico; hay lucha por ingresar, mantenerse o escalar en
éste; hay beneficiados (los ganadores) y no favorecidos con el resultado de la
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 59
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
evaluación (los perdedores) como ocurriría en cualquier juego, competencia o
justa deportiva; el proceso de evaluación se vive con intensidad por la zozo-
bra o la certeza respecto al posible resultado; existen los órganos que arbitran el
juego y disposiciones normativas que lo regulan. Las reglas son determinantes
en el Sistema porque quien desea participar de manera voluntaria en busca de
un nombramiento de carácter nacional con diferentes categorías y niveles, tie-
ne que hacerlo conforme a lo que establecen. De tal forma que el Reglamento
del SNI se vuelve en ocasiones más trascendente que sus propios participan-
tes porque regula el proceso de evaluación de la productividad académica de
los investigadores que atienden las convocatorias abiertas. Dicho de otra forma,
el Reglamento del SNI regula este juego complejo del mercado científico bajo
condicionantes, requisitos, evidencias, procedimientos, órganos, periodos de
tiempo, reconsideraciones, etc.
Sin el establecimiento de las reglas no hubiera sido posible su creación en
julio de 1984 por parte del poder ejecutivo. Las normas impactan en la sociedad
y en este caso impactaron en la dinámica de la profesión académica porque el
SNI direcciona la política científica en México, misma que contiene discurso y
conforme a Cassany (2005), todo discurso tiene un posicionamiento ideológico.
En el caso del Reglamento del SNI, éste ha sido modificado en múltiples ocasio-
nes, se observa en cada cambio ese tipo de posicionamiento. A continuación se
presentan algunos aspectos relevantes de distintos reglamentos del SNI, para ello
se realizó una interpretación de sus disposiciones normativas, porque sólo inter-
pretándolas —como dice Cárdenas acerca del derecho (2016)— cobran sentido.
Los múltiples cambios que aparecen en el Reglamento del SNI de 2020:
más comisiones dictaminadoras, el acceso universal al conocimiento y el
fortalecimiento de las vocaciones científicas tempranas
En la página web oficial del SNI se encuentran disponibles para su consulta ocho
reglamentos correspondientes a los años 2008, 2012, 2016, 2017, 2018, 2020, 2021
y 202211 (SNI, 2022c). Algunos comprenden sólo modificaciones a reglamentos
anteriores, pero para los efectos de este capítulo se menciona cada uno como
Reglamento del SNI en toda la extensión de la palabra porque así se presentan
en la página web oficial (SNI, 2022c). Asimismo, cabe señalar que sin importar
11 En la página web oficial se presentan dos reglamentos de 2022, uno del 15 de abril y otro del 10
de agosto. Para este análisis se utilizó la versión del 10 de agosto de 2022.
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DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
60 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
lo trascendente que es para el conocimiento y consulta de los miembros o aspi-
rantes al Sistema o para los investigadores que tienen interés en los procesos de
evaluación académica, no aparece en la plataforma la primera reglamentación
o alguna otra que se haya expedido en otro momento. Lo anterior a pesar de que
hubo modificaciones al Reglamento del SNI, por ejemplo, en 1986, 1988, 1993 y
1995 (Sánchez, 2010).
Para los fines de este apartado, exclusivamente se hará referencia a los
cambios más sobresalientes de los reglamentos de 2020, 2021 y 2022. Esto por-
que, desde mi perspectiva, las discusiones más intensas entre la comunidad
científica se han suscitado en respuesta a las modificaciones ocurridas en los
últimos años. Además, cabe mencionar que hay una ausencia en la literatura
especializada respecto a trabajos sobre el tema, por lo que representa un material
fértil para la agenda de investigación pendiente.
Para empezar con los cambios existentes en el Reglamento del SNI de
2020 es necesario partir de un aspecto relevante y presente desde las primeras
disposiciones normativas de 1984 hasta la actualidad. La razón es que refiere que
para motivar la investigación en México es necesario crear un Sistema que esti-
mule a los investigadores por medio de apoyos económicas (DOF, 1984). Esto
implica un eje central previsto no sólo en las disposiciones reglamentarias de
1984, sino en todos los reglamentos publicados hasta 2022. Desde la perspectiva
de Rueda (2008), Silva (2012), Galaz et al. (2020) y otros autores, no es lo más
apropiado asociar la evaluación con dinero por los efectos que esto produce; aun-
que todos sabemos que la idea medular pretendía resarcir el daño que la crisis de
1982 provocó en el poder adquisitivo de los académicos. Por tanto, si bien es una
razón histórica, ésta sigue tan vigente que es complejo para los académicos pensar
en el SNI sin relacionarlo con una bolsa económica en juego. Un ejemplo es el
debate más reciente que apareció en los medios de comunicación y redes sociales
referente al tema de la prelación consistente en asignar categorías A, B y C dentro
del nivel otorgado al investigador para determinar las posibilidades de la asigna-
ción del recurso. En importantes medios periodísticos nacionales se publicaron
artículos que documentaron la problemática y la postura del gremio científico
bajo los siguientes títulos: “Sin reglas claras y con una imposición de prelación,
comienzan las evaluaciones del SNI” (Toche, 2022), artículo que narra de manera
anónima el sentir de algunos miembros de las comisiones dictaminadoras a la
hora de revisar los expedientes de los investigadores participantes; “Prelación en
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 61
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
SNI es evaluación humanista: Conacyt” (Grupo Reforma, 2022), en el que se ex-
ponen las razones que defiende este Organismo, consistentes en que no se trata
de una afectación a la comunidad científica, sino de una directriz con sentido
humanista que evita la discrecionalidad de los evaluadores, que salvaguarda el
presupuesto del SNI y que sólo se aplicaría en caso de existir limitaciones de ese
tipo; “Los nuevos laberintos oscuros del SNI” (De Vries, 2022), cuyo argumento
central es una crítica a la nueva forma de evaluar en 2022 que trata de ajustar el
número de beneficiados con el presupuesto; “El fantasma del ‘recorte presupues-
tal’, en el SNI” (Juárez, 2022), artículo que documenta la postura de desaproba-
ción por parte de la comunidad académica respecto a la entrega del estímulo con
base en una clasificación de investigadores por prioridad presupuestal, aunque
cumplan cabalmente con los requisitos para estar en el SNI; entre otros artículos
periodísticos.
Al respecto, algunos de mis pares en la universidad me han llegado a decir
en pláticas informales que, sin el estímulo económico, no tiene razón de ser el
nombramiento otorgado por el Sistema. Entonces, ¿a qué le dan más valor los
académicos en México: al nombramiento como Investigador Nacional o al estí-
mulo económico que se recibe por hacer investigación? Desde luego la respuesta
parece simple, pero tiene un alto grado de complejidad y este libro no la resuelve
porque no forma parte de su objetivo. A pesar de esto, desde una perspectiva
personal respondo que ambos tienen igual nivel de importancia. Basta recordar
que el apoyo económico recibido por los investigadores no es un regalo guberna-
mental, sino que tiene el estatus de obligación en todo el sentido de la palabra y
fundamento en la norma jurídica suprema del país para consolidar la ciencia en
México. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (s. f.), así lo ordena
en su artículo 3, fracción V: “Toda persona tiene derecho a gozar de los benefi-
cios del desarrollo de la ciencia y la innovación tecnológica. El Estado apoyará
la investigación e innovación científica, humanística y tecnológica, y garantizará
el acceso abierto a la información que derive de ella, para lo cual deberá proveer
recursos y estímulos suficientes”. Sin embargo, como anticipó Basail (2019a) tres
años antes de la problemática de la prelación, pareciera actualmente que las
“políticas de Estado signadas por ajustes brutales en la ciencia y la educación a
través de recortes presupuestales, apuntan tanto al desfinanciamiento como al
desmantelamiento del sistema científico y tecnológico y, también del sistema
educativo público” (p. 20).
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Volviendo al tema de los cambios en el Reglamento de 2020, algunos que
son notables por lo que implican y que aparecieron publicados en el DOF el 21
de septiembre de 2020 (modificando la letra del Reglamento de 2018) fueron
respecto al artículo 2 (SNI, 2020b). Consistieron en la incorporación de algunas
definiciones que se debían entender como lo describe el artículo: a) Difusión y
promoción del acceso universal al conocimiento y sus beneficios; b) Vocaciones
científicas tempranas; c) Enfermedad grave; d) Situación familiar grave; e) In-
capacidad permanente; f) Interdisciplina. Las conceptualizaciones procuraban
incidir en una difusión más democrática del conocimiento; en propiciar el acer-
camiento de la ciencia con estudiantes del nivel educativo básico y medio su-
perior en lo que se refiere a matemáticas y lectoescritura; en establecer mecanis-
mos de mayor equidad en casos de enfermedades graves de los investigadores,
problemáticas familiares que les impidieran el desarrollo de sus actividades nor-
males de investigación o situaciones en las que lamentablemente cayeran en un
estado de incapacidad que mermara en forma rotunda sus condiciones de vida.
Una de las incorporaciones también buscaba promover el trabajo colaborativo
entre investigadores de diferentes disciplinas para hacer cada vez más delgadas
las líneas de las fronteras disciplinares.
En el artículo 4 se incorporó otro matiz relevante para la profesión aca-
démica, en parte novedoso y en parte conocido. Estaba relacionado con la res-
ponsabilidad del SNI de promover la vinculación de la investigación con la
docencia en las IES y desde luego incidir en el acceso universal al conocimiento
y el fortalecimiento de las vocaciones científicas en edades tempranas, lo que
ya fue mencionado. Si bien por un lado el Reglamento de 2018 (SNI, 2018b) ya
contemplaba (como también los otros, con excepción del de 1984) la simbiosis
entre investigación y docencia, por el otro ponderaba promover dos acciones
más entre los investigadores: hacer más democrática la difusión del conocimien-
to producido y voltear la mirada no sólo hacia los estudiantes de maestría y doc-
torado con motivo de las direcciones de sus tesis, sino hacia estudiantes de otros
niveles educativos para incidir con la ciencia de forma temprana.
Uno de los cambios en el Reglamento de 2020 (SNI, 2020b) fue el que
apareció en los artículos 5 y 6. No sólo se modificó la denominación del órgano
de mayor autoridad en el SNI, que aparecía en el Reglamento de 2018 como
Consejo de Aprobación y en el de 2020 como Consejo General, sino que su es-
tructura organizacional también cambió. Por ejemplo, se incorporó la Dirección
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 63
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
de Vocaciones Científicas y SNI del Conacyt, la Secretaría General Ejecutiva de
la ANUIES y tres integrantes del SNI directamente electos por los miembros
vigentes. Otra modificación que sobresale es que la Coordinación General del
FCCyT y los tres integrantes de su mesa directiva ya no formaban parte del Con-
sejo General.
En el artículo 8 referente al Comité Consultivo se modificó el primer in-
ciso. Se precisa quién lo preside. La diferencia con el anterior Reglamento es que
cambió el nombre de Dirección del SNI por Dirección de Vocaciones Científicas
y SNI. Es importante mencionar que este aspecto de las vocaciones científicas se
reitera en el Reglamento del SNI, por lo que constituye un discurso con posicio-
namiento ideológico sobre la política científica.
Además, en el artículo 9, referente al objeto del Comité Consultivo, se
incorporó que las políticas del SNI deben favorecer el desarrollo de las humani-
dades, además de las ciencias, la tecnología y la innovación. Esto no estaba pre-
sente en reglamentos anteriores, por tanto refleja una ponderación humanística
que ya era urgente en la norma.
Uno de los cambios más trascendentes del Reglamento del SNI de 2020
(SNI, 2020b) consistió en el aumento de las comisiones dictaminadoras, previsto
en su artículo número 12. Como ya fue mencionado, el Sistema se originó en 1984
sólo con tres. En los reglamentos de 2012 a 2018 existían realmente siete. A partir
del que corresponde a 2020 se contemplan nueve comisiones: I. Físico-Matemá-
ticas y Ciencias de la Tierra; II. Biología y Química; III. Medicina y Ciencias de la
Salud; IV. Ciencias de la Conducta y la Educación; V. Humanidades; VI. Ciencias
Sociales; VII. Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Forestales y de Ecosiste-
mas; VIII. Ingenierías y Desarrollo Tecnológico; y IX. Interdisciplinaria.
Las relativas al Reglamento de 2018 (SNI, 2018b) eran las siguientes: I. Fí-
sico-Matemáticas y Ciencias de la Tierra; II. Biología y Química; III. Medicina
y Ciencias de la Salud; IV. Humanidades y Ciencias de la Conducta; V. Ciencias
Sociales; VI. Biotecnología y Ciencias Agropecuarias; y VII. Ingenierías. Como
puede observarse, la que se denominaba en ese año Humanidades y Ciencias
de la Conducta se dividió en 2020 en IV. Ciencias de la Conducta y la Edu-
cación, y V. Humanidades. En tanto que Biotecnología y Ciencias Agropecua-
rias se transformó en VII. Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Forestales y
de Ecosistemas. Mientras que Ingeniería cambió su nombre a VIII. Ingeniería
y Desarrollo Tecnológico. A su vez se identifica la creación de las comisiones
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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64 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
V. Humanidades y IX. Interdisciplinaria. Ambas novedosas reglamentariamen-
te hablando. De nueva cuenta, la posición ideológica se hacía presente en el
discurso de la política científica, sustentado en lo que determinaba la norma.
Entre los cambios realizados también aumentó el número de comisiones.
Antes existía una por cada área y en 2020 se determinó que fueran dos por cada
una. Se dispuso como necesario que una de esas comisiones debiera integrarse
por evaluadores con nivel II dentro del SNI y otra por evaluadores con nivel III.
Pero en el área de las Ciencias Sociales serían cuatro comisiones por el número
de beneficiados con algún nombramiento. Dos con nivel II y dos con nivel III.
La finalidad de que existieran comisiones de dictaminadores de niveles II
y III, antes conformadas por evaluadores nivel III, fue que la evaluación de la
productividad académica se llevara a cabo realmente entre pares o de manera
más igualitaria. De tal forma que los evaluadores nivel II dictaminaran sobre
investigadores sin nombramiento, candidatos y hasta nivel I; los evaluadores ni-
vel III, sobre investigadores con nivel II en adelante. Esto representó la garantía
de un proceso de evaluación más acorde con el contexto particular que viven los
académicos de cada nivel.
Respecto a las comisiones revisoras, encargadas de resolver los recursos de
reconsideración en caso de inconformidad de los participantes con el resultado
obtenido en el proceso de evaluación de su productividad académica, el artículo
17 del Reglamento del SNI de 2018 determinaba la existencia de una comisión
por cada área del conocimiento. El Reglamento de 2020 dispuso que debe ha-
ber dos comisiones revisoras por cada área. Y de igual forma que lo comentado
en el punto anterior, se determinó que los evaluadores (revisores) con nivel II
resolverían reconsideraciones de investigadores sin nombramiento, candidatos
o niveles I, en tanto que los revisores de nivel III evaluarían a los investigadores
con nivel II y III.
En relación con los requisitos para ser miembro del SNI se incluyó en
el artículo 28 lo siguiente: la formación de comunidad científica (antes le de-
nominaban formación de recurso humano), las actividades en favor del acceso
universal al conocimiento y el fortalecimiento de las vocaciones científicas.
En cuanto al artículo 36 referente a lo que deben ponderar las comisio-
nes dictaminadoras para emitir sus recomendaciones se incluyó la investigación
colaborativa con diversas instituciones del país por parte del investigador, su
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 65
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
trayectoria y contribuciones significativas al Estado y a las instituciones públicas
de investigación.
En el artículo 37 del Reglamento de 2020 hay una incorporación rele-
vante en cuanto a los productos valorados para ingresar o reingresar al SNI.
El Reglamento de 2018 ponderaba los derivados de la investigación científica,
investigación tecnológica y la formación de recurso humano; pero en el de 2020
se incluyó, además de lo anterior, el aspecto del acceso universal al conocimien-
to consistente en la realización de actividades que acerquen el conocimiento
científico y humanístico a la ciudadanía, así como promover sus beneficios en el
sector público, social y en la ciudadanía en general.
En el artículo 38 del Reglamento de 2020 (SNI, 2020b) inherente a los
elementos que se consideran para la promoción o permanencia en los niveles II
y III se incorporó la ponderación de investigación colaborativa con diversas ins-
tituciones en el país. Algo que era nuevo en esta versión del Reglamento del
SNI, pero que las Reglas de Operación del PRODEP ya contemplaban desde
hace tiempo.
A su vez, en el artículo 50, cuyo texto trata de los requisitos para obtener
el nivel I, se incorporó el haber participado en actividades de acceso universal
al conocimiento o la formación de vocaciones científicas temprana. En el Re-
glamento del SNI de 2018 se establecía sólo el grado de doctor, haber realizado
trabajo de investigación científica y tecnológica, y haber dirigido tesis de licen-
ciatura y posgrado o haber impartido asignaturas en estos niveles.
Asimismo, una modificación relevante abrió la posibilidad de que los in-
vestigadores nivel III pudieran acceder a la categoría de emérito con menos re-
quisitos que los estipulados en el Reglamento de 2018. Anteriormente se pedía
tener 65 años, contar con al menos tres evaluaciones consecutivas donde se haya
obtenido el nivel III y haber cumplido quince años de manera ininterrumpida
con la distinción de Investigador Nacional nivel III. Además, era necesaria la
recomendación para el otorgamiento de la distinción por parte de la Comisión
de Investigadores Eméritos. Pero en el artículo 51 del Reglamento de 2020 se
requería la misma edad, tener al menos el nivel III al momento de la Convoca-
toria para Investigador Emérito y presentar la solicitud. No era indispensable la
recomendación mencionada, ni el término de los quince años ininterrumpidos
como nivel III.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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66 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Otro de los cambios que aparecieron en el Reglamento de 2020 es la am-
pliación de la vigencia de la categoría como Candidato a Investigador Nacional.
Antes eran tres años, así como una prórroga de un año, lo cual era excepcional. En
el Reglamento de 2020 el plazo se extendió a cuatro años, según el artículo 52.
Un aspecto notable que favoreció la equidad para las investigadoras res-
pecto al aumento de temporalidad en la vigencia del nombramiento consistió
en que el artículo 55, del mismo reglamento, estableció que podrían solicitar una
extensión de dos años (anteriormente era uno) en caso de haber tenido un parto
durante el periodo de vigencia de su nombramiento.
También se percibió un Reglamento del SNI con características más em-
páticas y visión humanista con las situaciones fortuitas que viven los investiga-
dores. El texto del artículo 56 ordenaba una extensión de un año de vigencia
en la distinción en caso de enfermedades graves del cónyuge o los hijos, o de
ocurrir la pérdida de vivienda por desastres naturales. De igual manera, el ar-
tículo 58 contempló la extensión en caso de enfermedad grave de los propios
investigadores. Todo esto no fue previsto por el Reglamento de 2018.
Los cambios que aparecen en el Reglamento del SNI de 2021:
principios de igualdad y dictámenes motivados y fundamentados en las
reconsideraciones
El 20 de abril de 2021 se publicó en el DOF una reforma al Reglamento del
SNI de 2020 (SNI, 2021b). Ésta presentaba varios aspectos relevantes a consi-
derar. Por ejemplo, el artículo 2 derogó un par de conceptualizaciones corres-
pondientes a las fracciones XVI y XVII que en la normativa del año anterior
eran promovidas de manera enfática desde este artículo, encargado de descri-
bir las definiciones utilizadas en el reglamento: a) Difusión y promoción del
acceso universal al conocimiento y sus beneficios; y b) Vocaciones científicas
tempranas. Sin embargo, llama la atención que los demás artículos sí se refieren
a ambas.
Un cambio relevante se encuentra en el artículo 11 del Reglamento de
2021 (SNI, 2021b) relacionado con las comisiones dictaminadoras, al agregarse
el interés del SNI por promover “el impulso a la investigación de frontera y la
ciencia básica en alguna de las áreas del conocimiento, el desarrollo de tecno-
logías estratégicas de vanguardia e innovación abierta para la transformación
social, o la atención de problemas nacionales, preferentemente en el marco de
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 67
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
los Programas Nacionales Estratégicos que impulsa el CONACYT”. Con esto se
buscaba realizar un proceso de evaluación de la productividad académica con
mayor apertura que favoreciera a los académicos cuyas investigaciones eran de
esta índole. Conforme a lo dispuesto en los demás reglamentos, la investigación
de frontera no era ponderada como sí lo fue a partir de esta modificación.
En el artículo 11 también hubo otra adición importante, un párrafo com-
pleto mediante el cual el SNI realizó un posicionamiento acerca de la igualdad
y la no discriminación. Este cambio resultó sobresaliente porque ningún regla-
mento anterior del SNI había referido a un principio constitucional, incluso lo
cita en dos artículos más (en el 18 y el 44). El artículo 11 establece:
Las Comisiones Dictaminadoras observarán el principio constitucional
de igualdad y no discriminación, para lo cual al proponer los criterios
específicos de evaluación identificarán parámetros objetivos y realizarán
la evaluación mediante un análisis caso por caso, ponderando objetiva,
razonable y argumentadamente todos los elementos que presente la o
el solicitante para acreditar el cumplimiento de los requisitos según la
categoría y nivel al que aspire.
En materia de las comisiones revisoras, una modificación trascedente
para los procesos de evaluación académica del Sistema es que, por primera vez
fue mencionado en uno de sus artículos que las reconsideraciones se resolverían
de manera motivada y fundamentada. Pareciera un aspecto de lo más lógico,
sin embargo, lo anterior no sólo no estaba previsto en la norma, sino que era
constante la ausencia de dictámenes realmente motivados y fundamentados en
las resoluciones de este tipo. Desde luego se entiende que los miembros de estas
comisiones no son abogados capaces de formular documentos con estas caracte-
rísticas; sin embargo, lo mínimo que espera el académico que ha planteado una
inconformidad respecto al resultado obtenido es una respuesta clara y precisa
que exponga los motivos de la decisión que lo deja fuera del Sistema o no le per-
mite subir de nivel, y que además haga de su conocimiento cuál es o cuáles son
los artículos del Reglamento del SNI que no cumple desde la perspectiva de los
órganos encargados de resolver las reconsideraciones. A la vez, el mismo artículo
ordena respetar los principios constitucionales de igualdad y no discriminación
a la hora de evaluar en esta fase del proceso. Enseguida se cita textualmente y de
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forma completa el precepto por considerarlo pertinente. Ordena emitir dictá-
menes razonados y justificados, lo que garantiza a los participantes sujetos a eva-
luación académica un principio de certeza jurídica, aunque he visto dictámenes
de colegas cuyo texto adolece notoriamente de motivación y fundamentación.
El artículo 18 señala:
Las comisiones revisoras tendrán por objeto emitir dictámenes fundados
y motivados de las solicitudes de reconsideración que presenten las in-
vestigadoras y los investigadores, con base en la evaluación que realicen
de su trayectoria docente, académica y profesional en el fortalecimien-
to y consolidación de la comunidad académica, humanística, científica,
tecnológica y de innovación, y el acceso universal al conocimiento y
sus beneficios sociales, así como en el avance del conocimiento univer-
sal mediante el impulso a la investigación de frontera y la ciencia básica
en algún área del conocimiento, el desarrollo de tecnologías estratégicas
de vanguardia e innovación abierta para la transformación social, o la
atención de problemas nacionales, preferentemente en el marco de los
Programas Nacionales Estratégicos que impulsa el CONACYT; lo ante-
rior, de conformidad con los criterios de evaluación que se establezcan en
este Reglamento y en las demás disposiciones aplicables. Las Comisiones
Revisoras observarán el principio constitucional de igualdad y no discri-
minación, para lo cual realizarán un análisis caso por caso, ponderando
objetiva, razonable y justificadamente todos los elementos que presente
la o el solicitante para acreditar el cumplimiento de los requisitos, según
la categoría y nivel al que aspire.
En relación con lo que establece el Reglamento de 2021 acerca del tema
del ingreso y reingreso al SNI, se identificaron varios cambios relevantes en
comparación con el Reglamento de 2020 que hacen concluir que los requisitos
tienen, de alguna manera, mayor complejidad. Al analizar del artículo 27 al 32
en cada una de estas normatividades se desprende lo siguiente. En primer lugar,
destaca que el Reglamento de 2021 es más detallado y organizado en el texto
de los artículos mencionados para describir o prescribir los requisitos indispen-
sables para formar parte del Sistema ya sea en el nivel de Candidato a Investi-
gador Nacional, Investigador Nacional nivel I, II y III, e Investigador Nacional
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 69
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Emérito, mismos que no aparecían señalados propiamente en el Reglamento
sino en los criterios de evaluación de las áreas del conocimiento. En segundo
lugar, se observa que aumentaron los requisitos necesarios para incorporarse al
SNI en el nivel de Candidato a Investigador Nacional. Por ejemplo, del artículo
29 del Reglamento de 2021 se desprende que además de lo ordinario y previsto
a partir del Reglamento de 2020 para el ingreso al Sistema como el grado doc-
toral, la realización habitual de investigación, las evidencias de los productos
generados, la promoción del acceso social y universal al conocimiento, y cumplir
con los criterios de selección según el área del conocimiento a la que se aplique,
es necesario lo siguiente:
Tener capacidad para realizar investigación de frontera y ciencia básica
[…] que contribuya al avance del conocimiento universal, o desarrollo de
tecnologías estratégicas de vanguardia o innovación abierta para la trans-
formación social, o para incidir en la atención de problemas nacionales
[…] en el marco de los Programas Nacionales Estratégicos que impulsa el
CONACYT (SNI, 2021b, art. 29).
Así como haber dirigido o codirigido tesis de licenciatura y posgrado, o
haber participado en comités de este tipo e impartir asignaturas en el nivel me-
dio superior, licenciatura o posgrado. En tercer lugar, resalta que lo dispuesto en
la fracción I del artículo 29 para obtener el nivel de Candidato a Investigador
Nacional se repite textualmente para la obtención del nombramiento como In-
vestigador Nacional nivel I en la fracción II del mismo precepto, lo que implica
que se debe recurrir a lo dispuesto en los criterios de evaluación de cada una de
las áreas del conocimiento contenidos en el apartado del marco legal de la pági-
na del SNI (2022d) para el conocimiento de los requisitos que distinguen entre
un nivel y otro. En cuarto lugar, se identifica que para el caso de los requisitos im-
prescindibles para el otorgamiento del nombramiento como investigador nivel
II se establece, además de cumplir con las exigencias del nivel I, contribuir en la
consolidación de líneas de investigación, realizar aportaciones importantes en la
atención a problemas nacionales a través de los Programas Nacionales Estratégi-
cos del Conacyt, contar con liderazgo nacional por la trayectoria, colaborar con
IES públicas mexicanas y haber dirigido o codirigido tesis en el nivel de maes-
tría o doctorado. Y en quinto lugar, respecto al capítulo de requisitos de ingreso
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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70 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
y reingreso al SNI previstos en Reglamento de 2021, se determina que para la
obtención del nivel III como Investigador Nacional es pertinente —además de
cumplir con los requisitos del nivel II— coordinar grupos de investigación que
produzcan aportaciones trascendentes, contar con liderazgo de carácter interna-
cional por la trayectoria académica y haber sido director de tesis de doctorado
o haber coordinado trabajos de investigación durante estancias posdoctorales.
Otra de las modificaciones relevantes es que el Reglamento de 2021 prevé
situaciones en materia de equidad en caso de investigadores que hayan realizado
la adopción de algún hijo, para que pudieran solicitar la extensión de la vigencia
de su nombramiento hasta por dos años. Esto no estaba presente en el Regla-
mento de 2020 ni en algún otro. El de 2021 lo establece en el artículo 53 en su
fracción III.
Los cambios que aparecen en el Reglamento del SNI de 2022: la prelación
para el otorgamiento del estímulo económico
El Reglamento de 2022 es el más reciente que se analiza en este libro y se publi-
có el 10 de agosto (SNI, 2022b). De todos los reglamentos existentes, quizá es el
que mejor está redactado, con un lenguaje inclusivo desde el principio hasta el
último artículo. Uno de los primeros cambios que se observan es que el artículo 5
presenta de una manera más clara y organizada las instancias y los órganos con
los que cuenta el SNI para el cumplimiento de sus objetivos. Precisa cuáles son
sus instancias de decisión y los órganos consultivos. Si bien en el anterior docu-
mento se enumeraban también, no se presentaban en secciones para una mejor
comprensión normativa.
Entre los cambios que más han generado discusión e inconformidad en la
comunidad científica desde 1984 al presente, es el que aparece en el artículo 12.
Al comparar este precepto con el artículo 11 del Reglamento de 2021 se percibe
que los dos primeros párrafos de cada disposición son idénticos, pero al final
del tercero es donde se presenta una modificación que causó preocupación e
incertidumbre en los investigadores en México. El artículo es relativo a las co-
misiones dictaminadoras, y para ser más explicativo cito su tercer párrafo: “Las
comisiones dictaminadoras entregarán al Consejo General las recomendaciones
de las evaluaciones por nivel y orden de prelación, de acuerdo con el presente
Reglamento y la demás normativa aplicable.” (SNI, 2022b, art. 12). La parte gene-
radora del debate entre los beneficiados por el Sistema se encuentra donde dice
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 71
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
“orden de prelación”, dado que esto implicaba que en el más reciente proceso de
evaluación académica, las comisiones dictaminadoras no sólo emitirían una re-
solución respecto a la productividad de los investigadores para el otorgamiento
de un determinado nivel previsto en el Reglamento, sino que también la deci-
sión ordenaría a los participantes de la convocatoria del SNI bajo categorías de
prioridad A, B, y C en las que, según la posición ocupada, no todos los investiga-
dores que hayan obtenido una resolución favorable en cuanto al nombramiento
(nivel de Candidato a Investigador Nacional, Investigador Nacional nivel I, etc.)
podrían recibir el estímulo económico. De tal forma que este orden de prelación
garantiza el alcance del presupuesto gubernamental en caso de existir limitacio-
nes, pero afecta lamentablemente el bolsillo de los investigadores, a la vez que
no garantiza la obligación del Estado de apoyar la investigación y de proveer
los recursos y estímulos suficientes conforme a lo que ordena el artículo 3 de la
Constitución mexicana en su fracción V.
La postura de la comunidad científica se documentó en distintos medios
de comunicación del país, como ya fue señalado en anteriores apartados, pero el
posicionamiento oficial fue expresado en un comunicado informativo emitido
por el Conacyt con fecha del 11 de octubre de 2022 titulado “El nuevo reglamen-
to del SNI mandata un proceso de evaluación democrático, inclusivo, transpa-
rente y riguroso, con visión humanística y la promoción de perfiles integrales”.
En la primera parte del contenido del aviso oficial se presentan argumentos
—con los cuales coincido— que buscan mostrar a la comunidad científica cómo
las modificaciones que aparecen en el Reglamento de 2022 constituyen elemen-
tos que combaten los criterios discrecionales que existían en años anteriores en
los procesos de evaluación, que promueven la valoración de la calidad sobre la
cantidad, que impulsan una perspectiva humanista que surge de la ponderación
de las trayectorias completas de los investigadores y que establecen criterios de
evaluación mejores y más transparentes. Pero en la segunda parte del comu-
nicado, referente al presupuesto del SNI, se trata de argumentar que el asunto
de la prelación promueve un sistema más igualitario. Idea que desde luego no
comparto, dado que si se llegara a aplicar se quedarían sin estímulos económicos
nuestros investigadores aun cumpliendo con los requisitos necesarios para estar
dentro del SNI. Esto se contrapone a los derechos constitucionales con los que
cuentan los investigadores, según lo dispuesto en el artículo 3 de la Constitu-
ción, debido a que el Estado debe garantizar y proveer los recursos y estímulos
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
suficientes para las actividades científicas y de investigación que se realizan en
México. El comunicado señala:
Aumento en el presupuesto para el SNI. De manera inédita en estos pri-
meros años se registra un incremento del 45 por ciento, de 2018 a la fecha,
lo que demuestra que el Conacyt y el Gobierno de México están com-
prometidos en apoyar a la comunidad de las humanidades, las ciencias y
las tecnologías del país. La incorporación de la salvaguarda presupuestal
del SNI, mediante la prelación, tiene como fin que las decisiones de las
Comisiones evaluadoras sean determinadas a través de criterios eminen-
temente académicos para asegurar que la evaluación se realiza de manera
responsable (Conacyt, 2022).
En contraste con el comunicado del Conacyt, la AMC hizo un pronuncia-
miento un día después (12 de octubre de 2022). El documento es concreto, pero
con claridad se opuso a la prelación en favor de la comunidad científica. Para
la AMC la asignación de los estímulos por orden de prelación “es una cuestión
preocupante para la comunidad científica. Esto por su potencial implicación
de que, a pesar de cumplir con los requisitos académicos, no todos los miem-
bros del SNI recibirían eventualmente el estímulo económico asociado al nivel”
(AMC, 2022, p. 1). Además, en el posicionamiento exhortaron “a la dirección del
CONACyT a gestionar los recursos necesarios para que esta institución pueda
cumplir con los programas sustantivos, que son muy importantes para apoyar la
actividad científica en México” (p. 1). Esta postura también fue documentada
por los medios de comunicación del país. Uno tituló su artículo de la siguiente
manera: “Prelación en el SNI, preocupante y contradictoria para formar investi-
gadores: AMC” (Torres, 2022).
También resalta otro aspecto de interés en materia de las comisiones dic-
taminadoras. En el artículo 14 del Reglamento de 2022 se menciona que éstas
deberán integrarse por insaculación entre todos los miembros del Sistema. Esto
favorece la transparencia de los órganos evaluadores y elimina en lo posible
acuerdos para el ejercicio del poder en los procesos de evaluación. También fo-
menta una participación democrática en la evaluación por pares. El texto del
artículo indica además que cada una de las comisiones dictaminadoras corres-
pondientes a las nueve áreas generales del conocimiento, se conformarán por
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 73
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
cinco integrantes con el nivel I, cinco con el nivel II y cinco restantes con el nivel
III, un aspecto que garantiza un proceso evaluativo con mayor equidad.
Respecto a los requisitos para recibir las distinciones destaca el artícu-
lo 22, fracción III, inciso f. Éste ordena que para ser considerado como Inves-
tigador Nacional nivel II es necesario, además de los requisitos que ya estaban
previstos en el Reglamento del SNI de 2021, “haber contado con la distinción
de Investigadora o Investigador Nacional nivel 1 en al menos dos ocasiones o
una trayectoria equivalente” (SNI, 2022b, art. 22). Indicación que limita a los
investigadores en su libertad de escalar de nivel en el Sistema, pues la concep-
tualización de “trayectoria equivalente” es subjetiva.
En el tema de la vigencia de las distinciones otorgadas también hubo
cambios, no substanciales, pero sí modificaciones que favorecen la planeación
de las actividades de investigación de la comunidad científica. La extensión del
periodo de vigencia elimina en cierto grado la incertidumbre de los académi-
cos acerca de su permanencia en el Sistema. También manifiesta comprensión
de la dinámica que vive la profesión académica, por ejemplo, en los procesos
de publicación en las revistas nacionales e internacionales, que la mayoría de
las veces son tardados. Se trata entonces de una visión más realista, por parte
del SNI, de cómo se produce la investigación en México y de los problemas
cotidianos de los investigadores para publicar sus resultados. El artículo 29 del
Reglamento del SNI de 2022 amplió el periodo de vigencia de cuatro (contem-
plado en el Reglamento de 2021) a cinco años para el caso de los investigadores
nacionales nivel I y II.
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S E G U N D A PA R T E
CAPÍTULO CUARTO
Los académicos y sus motivos
para ingresar al SNI
Este capítulo se divide en dos apartados generales correspondientes a las catego-
rías y subcategorías que emergieron del análisis de los datos.12 En el primero se
discuten los motivos que tuvieron los PTC entrevistados para buscar ingresar al
SNI. Está desglosado en tres subapartados que tienen relación con la necesidad
de los académicos de ser legitimados como investigadores por el Sistema, con la
admiración hacia sus profesores del doctorado que eran miembros del Organis-
mo y con la influencia de sus directores de tesis.
El segundo apartado se divide en seis subapartados. Trata de los aspectos
que los PTC consideran como fundamentales para obtener alguna de las distin-
ciones13 otorgadas por SNI. En el primer subapartado se expone la importancia
12 Como se mencionó en la introducción y en el primer capítulo, esta segunda parte del libro com-
prende algunas experiencias, perspectivas e interpretaciones de los PTC de la UACJ relacionadas
con su ingreso y permanencia en el SNI a partir de los procesos de evaluación de su productividad
académica, y corresponden al tercer objetivo general de este trabajo.
13 Conforme al artículo 21 del Reglamento del SNI vigente las distinciones conferidas se clasifi-
can en las siguientes categorías y niveles: I. Candidata o Candidato a Investigadora o Investigador
Nacional; II. Investigadora o Investigador Nacional, con niveles 1, 2 y 3; y III. Investigadora o
Investigador Nacional Emérito (SNI, 2022b).
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
de las publicaciones. El segundo trata acerca de la ventaja de ser un recién doc-
torado al momento de presentar la solicitud de ingreso al Sistema. En el tercero
se presentan varios aspectos relacionados con la edad joven de los investigado-
res, el peso de la mención honorífica, las publicaciones, el prestigio nacional o
internacional del director de tesis, el haber egresado de un doctorado reconoci-
do por el Programa Nacional de Posgrados (PNPC)14 del Conacyt y el hecho de
haberse incorporado a una organización académica inmediatamente después de
la obtención del grado de doctor. En el cuarto se expone el problema de la edad
madura en los investigadores con baja productividad académica. En el quinto se
aborda la importancia de ser líder de un cuerpo académico. El sexto refiere los
proyectos de investigación, así como el respaldo institucional para obtener la
distinción como Investigador Nacional.
Asimismo, se proponen cinco conceptualizaciones relacionadas con la ca-
tegoría axial “ingreso al SNI”, que emergieron del análisis de los testimonios de
los entrevistados y se desarrollan en algunos de los apartados del capítulo. Los
conceptos son los siguientes: reclamo de legitimidad investigadora, idolatría del
nombramiento, dirección tutorial acuciosa, inequidad participativa investigado-
ra y tragedia de la edad madura.
Los motivos para ingresar
Reclamando una legitimidad investigadora
Natalia comentó durante la entrevista que antes de ingresar al SNI tenía ciertas
dudas para intentarlo, pero luego decidió hacerlo. Destacó lo siguiente:
Mira, yo estaba medio renuente a entrarle porque se me hacía una cues-
tión muy burocrática. ¡Ay que no, que los éstos, que los documentos! Pero
por otro lado, me puse a reflexionar: “¡Caramba, si de todas maneras tra-
bajo un montón, trabajo muchísimo, pues que me lo registren y lo valgan!
¿No?”, […] ese fue el razonamiento. Dije: “¡De todas maneras lo voy a ha-
cer y de todas maneras trabajo y trabajo mucho y publico y esto y lo otro!”
Pues lo meto y me lo aprobaron (Natalia, 20:42 a 21:13).15
14 Actualmente Sistema Nacional de Posgrado (SNP).
15 Se presenta una marca temporal que corresponde a los minutos en los que aparece lo expresado
por los actores en la grabación de las entrevistas.
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
La informante obtuvo la distinción como Investigadora Nacional mucho
tiempo después de haber obtenido una plaza como PTC en la institución. Ingre-
só directamente al nivel I. En su testimonio se advierte una resistencia inicial a
ingresar al Sistema por considerar que el proceso era burocrático. Quizá porque
“el SNI fue el prefacio del pasaje de los profesores al utilitarismo académico,
al certamen cada vez más agudo por bienes, a la medición del desempeño, a
la evaluación de los resultados, a la suscripción de concursos y a la comercia-
lización de servicios” (Miranda 2005, p. 14). Pero finalmente decidió partici-
par en las evaluaciones luego de concluir que su trabajo como investigadora era
exhaustivo y debía ser reconocida por el Sistema. De lo anterior se desprende
que, por un lado, en su caso las cuestiones burocráticas pasaron a un segundo
plano. La necesidad de obtener el nombramiento como investigadora por parte
del SNI resultó de mayor peso que la burocracia. Pero, por el otro, se identifica
el dominio de ésta como un medio de control (Weber, 1991) de las actividades
académicas y científicas (Ibarra, 1993 y 2002), dado que Natalia finalmente se
sometió a las evaluaciones del SNI. Entonces pareciera que la participación de
la informante en la convocatoria del SNI parte de una ponderación de los costos
y los beneficios (Camarillo, 2020c). Como señala Elster (1995), “cuando enfrenta
varios cursos de acción la gente suele hacer lo que cree que es probable que tenga
el mejor resultado general” (p. 31).
En este sentido, pudiera interpretarse que Natalia valoró por un lado el
costo que refiere (los trámites burocráticos) y por el otro el beneficio (el recono-
cimiento de su trabajo académico) para después emprender una acción (partici-
par en la convocatoria del SNI). Por lo que esta decisión se tomó aparentemente
guiada por una jerarquización de opciones. Sin embargo, si bien la acción de
Natalia llevaba una intencionalidad (ingresar al SNI); no necesariamente impli-
caba la certeza de obtener un resultado favorable en la evaluación. Es cierto que
logró la distinción como Investigadora Nacional nivel I desde su primera parti-
cipación en la convocatoria del SNI, pero ese resultado no lo tenía garantizado.
Es decir, obtuvo la distinción (el beneficio) enfrentando los trámites burocráti-
cos que advertía (el costo) al ser evaluada; pero si los miembros de las comisiones
dictaminadoras hubieran emitido una resolución no favorable,16 entonces no se
daría el supuesto del costo-beneficio.
16 El Reglamento del SNI vigente establece en su artículo 12 que las comisiones dictaminadoras
emitirán dictámenes fundados y motivados de las solicitudes de ingreso, permanencia o promo-
ción en el SNI que presenten los solicitantes (SNI, 2022b).
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
En suma, al interpretar el testimonio de Natalia se desprende que la pri-
mera vez que decidió participar en la convocatoria del SNI lo hizo para obtener el
reconocimiento como investigadora debido a las actividades que ya realizaba. Ese
fue su motivo para ingresar. A partir del análisis emerge el concepto de “reclamo
de legitimidad investigadora”. Mismo que podría definirse como la necesidad que
tienen los académicos que realizan de manera habitual actividades de investiga-
ción científica o tecnológica de que el SNI los reconozca con alguna distinción
que implica la valoración de su trabajo investigativo y constituye una recompen-
sa por su labor. Conforme al testimonio de Natalia, el sentido de ser una investi-
gadora distinguida no se lo proporciona la institución donde posee una categoría
contractual como profesora-investigadora de tiempo completo ni tampoco sus
colegas, en todo caso se lo proporciona la distinción emitida por el SNI.
¿Por qué se idolatra un nombramiento otorgado por el SNI?
En otros entrevistados, el motivo para ingresar al Sistema no tuvo que ver con
la necesidad de sentirse legitimados como investigadores, sino con el hecho de
admirar a algunos de los profesores que tuvieron durante su formación doctoral,
quienes contaban con la distinción como investigadores nacionales. Esto llevó a
Laura, por ejemplo, a tratar de ingresar al SNI. Ella sostuvo:
Eso fue desde el doctorado; desde el doctorado […] porque empieza uno
a oír: “¡Oye mira que fulanito de tal es candidato, que es nivel uno! “Y tú
empiezas: “¿Pues qué es eso? ¿Qué es el Sistema Nacional de Investiga-
dores?” Y fue cuando empecé a involucrarme. Entonces cuando estaba
en el doctorado, pues ya sabía, ¿no?, que había el Sistema Nacional de
Investigadores y que ahí estaba, que les daba [a los académicos] un apoyo
y un reconocimiento para la investigación. Entonces cuando yo estaba en
el doctorado había la posibilidad de que siendo candidato, o sea siendo
alumno de doctorado, podías entrar al SNI como candidato. Entonces
dije: “¡Ah, voy a ingresar!” Pero casualmente cuando yo iba a ingresar fue
cuando quitaron eso y dijeron [los dictaminadores]: “¡No, ya puros docto-
res!” Entonces no, pues no ingresé. Yo había metido mi solicitud en aquél
entonces, […] cuando era estudiante, sin embargo, me mandaron una carta
diciendo que lamentablemente pues ya habían cambiado las reglas y que
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
ahora sí [ingresaba] ya puro [investigador] con el grado de doctor, ¿no?, y
pues ya, ya sabía yo lo que era el SNI (Laura, 38:51 a 40:08).
La informante narró su imposibilidad de ingresar al SNI por la falta del
grado doctoral. Antes del año 1993 era posible, pero después se modificó el re-
glamento del Sistema (Didou y Gérard, 2010). Conforme a Chavoya (2002):
desde mediados de los noventa se determinó que para ser investigadores
nacionales los aspirantes deberían tener grado de doctorado. Los aspiran-
tes a candidatos a investigadores nacionales antes de las reformas por su
parte deberían tener cubiertos gran parte de los créditos de los estudios
de doctorado. Hoy en día, el doctorado se ha convertido en una variable
importante en el marco de los sistemas de evaluación académica, sobre-
manera en el SNl (pp. 14-15).
En contraste con lo anterior, hace algunos años todavía existía la posibi-
lidad, según Camarillo (2014), quien lo documentó como una atipicidad porque
era factible de acuerdo con el artículo 56 del Reglamento del SNI vigente du-
rante 2014, ya que determinaba que de manera excepcional se le podría eximir
del requisito del grado doctoral a un investigador siempre y cuando tuviera una
trayectoria destacada o sobresaliente.
Durante la entrevista, Laura mencionó que ingresó al SNI cuando obtuvo
el grado de doctora. Sin embargo, resalta en su testimonio el interés por incor-
porarse al Sistema desde antes de obtener el grado. Esto se traduce en una moti-
vación temprana en la búsqueda de la distinción como Investigadora Nacional.
Quizá influenciada por sus profesores, pues la informante cursó el doctorado en
una organización académica dedicada exclusivamente a la investigación, cuya
planta docente tiene un alto número de investigadores en el SNI.17 Entonces
Laura, desde que era estudiante, estuvo rodeada de una dinámica investigadora
y por la construcción de lo que significaba ser un miembro del SNI.
Al igual que esta académica, otro entrevistado también tenía conocimien-
to del SNI y de sus implicaciones antes de ser un PTC en la UACJ. A Esteban le
parecía familiar porque los profesores de su doctorado también eran miembros
17 No se dan más detalles al respecto con el fin de resguardar la identidad de la entrevistada. Esto
se menciona desde el apartado de la introducción.
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
del Organismo y estaban ubicados en los niveles más altos. Algunos de ellos
poseían prestigio no sólo nacional, sino también internacional. Otros incluso
fueron dictaminadores del SNI.
Sin embargo, Esteban reveló tener cierta incertidumbre respecto a la ob-
tención del nombramiento al mandar la solicitud de ingreso. Pensó que su tra-
yectoria era incipiente comparada con la de sus maestros. Consideró que tenía
pocas posibilidades de ingresar y experimentó una satisfacción incrédula al co-
nocer el dictamen que lo acreditaba con una distinción. Afirmó:
A mí me sorprendió [ingresar al SNI] bastante porque primero yo había
escuchado del SNI cuando estaba en [la IES donde obtuvo el grado de
doctor]. Antes yo no sabía del SNI y cuando estaba en el doctorado yo
escuché de éste y yo decía: “¡Puta, son estos cabrones que ya tienen diez,
quince años de ser doctores con producción!”, que uno dice: “¡No man-
ches, [académicos] reconocidos que los invitan aquí y los invitan allá!”
Ahí yo ubicaba al SNI. Yo sabía de los niveles porque escuchaba: “¡Es que
éste es nivel I! ¡Éste es nivel II!” Yo no sabía del nivel candidato. Entonces
cuando yo lo envío [su expediente para ser evaluado], yo lo envié más di-
ciendo: “¡Es que me lo está pidiendo la universidad!” Y un poco también
esta cuestión de decir: “¿Y si llegara a entrar? ¡Imagínate!” Pero sabiendo
yo decía: “¡Pues no, no voy a entrar!” Entonces cuando dan resultados y
entras, aunque era el nivel candidato, pero [al] ya estar dentro, yo decía:
“¡Ay güey!”. […] Al inicio fue así como que, el primer año fue como: “¡Ah,
estoy en el SNI!” (Esteban, 1:09:27 a 1:13:58).
En el testimonio se identificaron dos aspectos alrededor de su ingreso al
SNI: uno es la coerción (“yo lo envié más diciendo: ‘Es que me lo está pidiendo
la universidad!’”) y el otro es la incertidumbre (“Y un poco también esta cuestión
de decir: ‘¿Y si llegara a entrar?’”); éstos emergieron en su narración.
Desde la perspectiva de Powell y DiMaggio (1999), lo anterior forma par-
te de un isomorfismo coercitivo y un isomorfismo mimético debido a una ho-
mogeneidad de prácticas. El primero resulta de presiones “tanto formales como
informales. […] Estas presiones se pueden sentir como una fuerza, persuasión o
invitación a coludirse” (p. 109). Y el segundo nace de “la incertidumbre [pues]
también es una fuerza poderosa que propicia la imitación” (p. 111).
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Sin embargo, según Bourdieu (2009), lo que sucede con Laura y Esteban
constituye una admiración hacia sus profesores debido al capital universitario
que éstos poseen:
El capital universitario se obtiene y se mantiene a través de la ocupación
de posiciones que permiten dominar otras posiciones y a sus ocupantes,
como todas las instituciones encargadas de controlar el acceso al cuerpo,
jurados de concursos de la École Normale Supérieure y de la agregación o
del doctorado, comité consultor de las universidades: ese poder sobre las
instancias de reproducción del cuerpo universitario asegura a quienes lo
detentan una autoridad estatutaria, suerte de atributos de función que
está mucho más ligado a la posición jerárquica que a propiedades ex-
traordinarias de la obra o de la persona, y que se ejerce no solamente
sobre el público de rotación rápida de los estudiantes sino también sobre
la clientela de los candidatos al doctorado, en el interior de la cual se re-
cluta por lo común a los ayudantes, y que está situada en una relación de
dependencia difusa y prolongada (p. 114).
En este sentido, a partir del análisis de las narrativas de Laura y Esteban
se construye el concepto de “idolatrar el nombramiento”. ¿Por qué razón? En
sus testimonios se identifica un notable interés por obtenerlo dada la mimeti-
zación con respecto a los académicos experimentados con capital universitario
con quienes interactuaron durante su formación doctoral. Por ejemplo, Este-
ban desde el doctorado siguió los pasos de sus profesores por una motivación.
Ahí tuvo contacto directo cotidiano con académicos que tenían la distinción
del SNI, eran miembros de las comisiones dictaminadoras y tenían suficiente
prestigio académico. A su vez, Laura siempre se relacionó con lo que significaba
la distinción concedida por el Sistema para sus profesores y para la institución
donde obtuvo el doctorado. Por ende, idolatrar el nombramiento es la actitud
de admiración que tienen los doctorantes o los investigadores nóveles hacia los
investigadores experimentados con membresía en el SNI, con quienes tuvieron
alguna interacción durante su formación doctoral, que los motiva a participar
en las convocatorias del Sistema para obtener alguna de las distinciones o nom-
bramientos que otorga.
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La admiración propuesta en este concepto es diferente a la que señalan
Didou y Gérard (2010). Ellos refieren la admiración como parte de un juego
que se da en el proceso de evaluación del SNI donde además hay lealtades y
protecciones entre evaluadores y evaluados que propicia una transformación de
“los miembros más antiguos [del Sistema] en intocables.” (p. 30). En contraste, el
término “admiración” en el concepto de idolatrar el nombramiento emerge más
que nada en el proceso de formación académica; no entre evaluadores del SNI y
evaluados, sino entre doctorantes y sus profesores; entre tutorados y directores
de tesis.
Ser un director de tesis de posgrado acucioso
En cambio, para otros entrevistados más que tratar de mimetizarse con los aca-
démicos con experiencia y prestigio pertenecientes a los núcleos académicos de
los programas de doctorado; la motivación para ingresar al SNI se forjó a partir
de una influencia directa de su director de tesis. Álvaro argumentó durante la
entrevista:
Es bien importante el asesor que tengas, vamos a decir, si el asesor es una
persona que realmente publica, que está trabajando en esto; ten la segu-
ridad de que tú vas a publicar y que vas a terminar todo bien. Pero si tu
asesor es una persona que no publica, que no está en el SNI, que [dice] no
y ¿eso qué? y la fregada, y aquí la tesis nada más; a lo mejor tú vas a termi-
nar. […] A lo mejor ahí lo dejas como tesis, te incorporas a tu trabajo otra
vez y aquéllo sigue caminando y cuando quieres entrar al SNI vas a bata-
llar. […] Es importantísimo que sea alguien que realmente crea en el SNI.
No porque diga que el que no está en el SNI no sirve. No. Hay gente muy
valiosa que a lo mejor no le interesa el SNI, pero realmente aquí lo que sí
es clave, es que sea alguien que le guste publicar, que sepa publicar, que
te lleve de la mano con eso porque si no es así terminas tu doctorado, te
reincorporas a tu chamba, él se reincorpora con sus nuevos tesistas que
trae, con su trabajo, y es muy difícil que retomes eso. Y si no entras ese
primer año, sin que sea una regla escrita, pero es tu mejor opción de cuan-
do traes todo, cuando traes todo para poder decir: “¡Ahora sí señor SNI,
evalúeme!, verdad, ¡con toda esa producción!” (Álvaro, 1:00:40 a 1:03:04).
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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Conforme al testimonio del informante se precisa un acompañamiento
entre el tesista y el director de tesis para que resulte favorable el ingreso al SNI.
Esta dualidad implica una dependencia del primero hacia el segundo durante
el proceso de formación. Pero, según Fresán (2002), también debe comprender
la expectativa de que el tesista adquiera posteriormente una autonomía intelec-
tual. La interpretación que hace Álvaro es interesante, pues no sólo aboga por
un acompañamiento entre el director de tesis y el estudiante para desarrollar
y culminar la investigación; también advierte sobre un acompañamiento para
que éste pueda ingresar al SNI inmediatamente después de obtener el grado,
ya que desde su perspectiva es el mejor momento para entrar. Sin embargo, Ál-
varo le impone una carga al director de tesis y exime de responsabilidad al te-
sista al expresar:
Es importantísimo que [el director de tesis] sea alguien que realmente
crea en el SNI […] realmente aquí lo que sí es clave, es que sea alguien
que le guste publicar, que sepa publicar, que te lleve de la mano con eso
porque si no es así terminas tu doctorado, te reincorporas a tu chamba, él
se reincorpora con sus nuevos tesistas que trae, con su trabajo, y es muy
difícil que retomes eso (extracto del testimonio anterior).
Mi interpretación es que, al imponerse la carga sólo en una parte de la
dualidad tutor-tutorado para la formación investigadora o conseguir la distin-
ción como investigador, se elimina el rasgo de dúo compaginado que argumenta
el mismo Álvaro en su testimonio. También el tesista tiene que trabajar al res-
pecto si es que desea obtener el reconocimiento como investigador del Sistema.
Es decir, la formación de recurso humano no puede radicar solamente en el
papel del director de tesis. Por tanto, tampoco depende directamente de éste que
su tutorado culmine su investigación doctoral y logre ingresar al SNI de manera
inmediata. Como argumenta Moreno (2007):
Lo que configura el proceso de formación de cada estudiante y explica,
en su caso, el nivel de calidad de los logros que alcanza en el mismo es, en
gran medida, la manera en que éste vive y articula las condiciones en las
que participa en el programa doctoral (personales, familiares, laborales,
económicas, de formación previa), así como las de la institución que lo
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ofrece (experiencias de aprendizaje que propicia, estilos de asesoría y tu-
toría, formas de interacción con académicos y con los pares) (pp. 564-565).
A su vez, otro entrevistado identificado como Manuel no sólo comparte
con Álvaro la idea del acompañamiento entre el tutor y el tutorado, sino que en
su narrativa resalta un papel más claro y estratégico del director de tesis:
Una ventaja que me gustó mucho del doctorado fue que mi director de
tesis me dijo: […] “¡Tú escribe los [artículos] que quieras!” Y entonces pues
entré a una dinámica de que iba obteniendo mis resultados conforme iba
avanzando, iba escribiendo el artículo y ese artículo me daba pie a nuevas
investigaciones. Entonces te digo: mi tesis de resultados, cuando yo defen-
dí mi tesis tenía cinco artículos publicados y tres más en proceso de revi-
sión, […] de hecho, toda mi tesis está publicada ya (Manuel, 07:15 a 08:58).
En primer lugar, se identifica en la narrativa del informante un fuerte
respaldo por parte de su director de tesis. En segundo lugar, se desprende una
comprensión amplia acerca de lo que es el mercado académico (Brunner et al.,
2005) al prever la redacción y publicación de artículos que posteriormente le
serían de utilidad y trascendencia en la disputa por adquirir una plaza como
PTC y en la lucha por el ingreso al SNI. Manuel continuó hablando del apoyo
y de las recomendaciones estratégicas dadas por su director de tesis respecto a la
productividad académica:
Seguí en el laboratorio ahí con mi director de tesis. Aproveché para ter-
minar los últimos experimentos. De hecho, ahí fue donde escribí dos ar-
tículos, […] decidimos no mandarlos a publicar porque el director de tesis
me dijo: “Mira, cuando regresas de tú posgrado siempre, entre que te ins-
talas en tu universidad o en una universidad nueva, van a pasar dos o tres
años antes de que puedas obtener trabajos, productos. Entonces, ¡vamos a
guardar estos artículos para ese inter!”. Entonces cuando regresé fue que
los enviamos a publicar. Entonces en lo que se enviaron y todo; uno salió
publicado en el 2002 y otro en el 2003. Con lo cual tuve esos artículos
de colchón mientras me instalaba aquí en Juárez (Manuel, 13:26 a 14:22).
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La sugerencia del director de tesis de Manuel revela una eficaz compren-
sión de las dinámicas académicas en las universidades y en la profesión acadé-
mica relacionadas con las actividades científicas (Galaz et al., 2020; Gil-Antón y
Contreras, 2017), así como del significado del utilitarismo académico (Miranda,
2005). Su rol o papel se percibe como fundamental en la formación del entre-
vistado como investigador. Se trata de una relación muy estrecha entre tutor y
tutorado. En ella destaca la experiencia del primero y el seguimiento de conse-
jos al pie de la letra por parte del segundo. En este caso, como arguyó Álvaro, la
actuación acuciosa del director de tesis le permitió a Manuel ingresar al SNI en
cuanto se incorporó a la UACJ.
De esta forma, a partir del análisis de los testimonios de ambos entre-
vistados emerge el concepto de “dirección tutorial acuciosa” debido no sólo al
acompañamiento entre el director de tesis y el tutorado, sino a una función muy
activa del primero al hacer recomendaciones certeras a largo plazo al segundo
relacionadas con la publicación de artículos. Sugerencias que favorecieron su
posterior ingreso al SNI. A lo largo de los años, Manuel se ha caracterizado por
ser un académico con resultados importantes en las actividades de investigación
y la producción académica. Esto lo ha llevado a consolidarse dentro del SNI en
el área de conocimiento donde es evaluado.
Sobre la obtención de la distinción del SNI
¿En qué momento publicar, se vuelve más trascendente que investigar?
Los académicos tienen diversos motivos para ingresar a la “élite de investigado-
res en México” (Camarillo, 2020a); sin embargo, no son suficientes. El interés
por ingresar al Sistema no basta. Existen algunos aspectos o requisitos que se de-
ben cubrir para obtener una de las distinciones que otorga, por ejemplo, confor-
me a las disposiciones normativas que regulan las condiciones para que puedan
otorgarse luego de un proceso de evaluación de la productividad académica. El
artículo 22 del Reglamento del SNI vigente determina los siguiente para el nivel
de Candidato a Investigador Nacional:
Para Candidata o Candidato:
a) Contar con el grado de doctor o doctora. Las personas con título de
médico podrán acreditar la equivalencia del grado, en términos de los
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criterios específicos del Área III: Medicina y Ciencias de la Salud. Ex-
cepcionalmente, las personas con título profesional podrán acreditar la
equivalencia del grado con su trayectoria profesional ante la Secretaría de
Educación Pública, en términos de la normativa aplicable;
b) Tener capacidad para realizar investigación de frontera y ciencia bási-
ca en algún área del conocimiento que contribuya al avance del conoci-
miento universal, o desarrollo de tecnologías estratégicas de vanguardia
o innovación abierta para la transformación social, o para incidir en la
atención de problemas nacionales, preferentemente en el marco de los
Programas Nacionales Estratégicos que impulsa el CONACYT;
c) Participar en el fortalecimiento y consolidación de la comunidad hu-
manística, científica, tecnológica o de innovación a través de la dirección
o codirección de trabajos de titulación de licenciatura o posgrado en Mé-
xico, de la participación en comités tutorales de licenciatura o posgrado
en México, o de la impartición de asignaturas en nivel medio superior,
licenciatura o posgrado en México. Estos requisitos se acreditarán con la
carta institucional de la autoridad con atribuciones para tal efecto;
d) Promover el acceso universal al conocimiento y sus beneficios sociales,
entre otros, mediante la generación de contenidos gráficos o audiovisua-
les o de otras formas de divulgar el conocimiento al menos una vez al año,
que sean difundidos en plataformas o revistas disponibles, preferente-
mente del CONACYT, así como la promoción de las vocaciones científi-
cas o tecnológicas tempranas;
e) Cumplir con los criterios específicos correspondientes al área del cono-
cimiento de su elección en el SNI y a la categoría a la que aspira, y
f) Los demás que establezca la convocatoria correspondiente, este Regla-
mento y las demás disposiciones aplicables (SNI, 2022b).
Para el caso de los niveles I, II, III y el estatus como Investigador Nacio-
nal Emérito, el artículo correspondiente, pero del Reglamento de 2021, dispo-
nía que se deberá cumplir con algunos de los requisitos anteriores y otros más
según el nivel al que se aspire (SNI, 2021a). Como puede observarse, no era tan
claro. Tenía cierta ambigüedad y se requería de una interpretación normativa.
En cambio, el artículo 22 del Reglamento vigente enumera de forma más clara
los requisitos según el nivel a otorgar (SNI, 2022b). Aunque desde luego puede
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haber ciertas confusiones o ambigüedades en relación con algunos aspectos que
menciona. Esto produce que cada académico tenga sus propias conclusiones
acerca de cuáles son los aspectos a considerar para ingresar. Por ejemplo, cuando
le pregunté a Uriel: “¿A qué cree que se deba que obtuvo la candidatura?” Con-
testó lo siguiente:
Por las publicaciones, por las publicaciones, o sea, tenía un libro que pu-
bliqué […], mi tesis del [doctorado] […], el libro que nos financió [tal Or-
ganismo] y uno de la universidad, [publicaciones internas], cosas así, digo
no es tan importante, pero yo creo que vieron los libros y dijeron: “¡Éste
tiene posibilidades de continuar; de estar!” (Uriel, 56:32 a 57:09).
El entrevistado también explicó sobre los puntos que desde su perspectiva
interesan más a las comisiones dictaminadoras del SNI para otorgar alguna dis-
tinción. Consideró que la producción académica es la que se toma más en cuenta:
No se cuáles son las áreas en que se fijen más. Yo tengo entendido que no
les importa gestión, docencia incluso y tutoría. […] [En] lo que se fijan más
es en la investigación. O sea, ¡qué tanto produces! Y lo entiendo pues es la
generación del conocimiento. ¡Si no tienes producción entonces qué ha-
ces! Es la generación del conocimiento, yo entiendo. Digamos, creo que el
SNI, bueno el Conacyt, es el organismo más coherente, me parece. Tiene
sus mecanismos complicados, difíciles para entrar, pero es la generación
del conocimiento, del país, o sea, ahí yo sí lo entiendo. Entiendo que ope-
ren bajo esos criterios (Uriel, 55:08 a 56:07).
Por su parte, Laura me compartió algo similar. Argumentó que su produc-
tividad académica le permitió no sólo ingresar al SNI, sino ubicarse en el nivel I
sin pasar por el nivel de Candidato a Investigador Nacional. Circunstancia que
le causó satisfacción por el reconocimiento de su trabajo:
La verdad es algo nuevo y satisfactorio porque dices: “bueno, me reconocen
mi trabajo”. Al final de cuentas es la única satisfacción que te queda ¿no?
Bueno me reconocieron mi trabajo, yo trabajé, mi doctorado fue bastante
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duro, mi doctorado fue bastante bueno, entonces yo tuve suficientes
artículos como para poder entrar al nivel uno (Laura, 39:50 a 40:10).
En esa parte de la entrevista le pregunté si durante su formación doctoral
había publicado y expuso lo siguiente:
Sí. Bueno, en ciertas áreas […] sí te exigen. Para poder darte el título de
doctor te piden dos artículos. Entonces eso nos exigían a nosotros: dos
artículos. Sí, entonces ya con tres artículos puedes entrar en el área [se
refiere al área del SNI a la que entró]. Si tienes tres artículos y grado de
doctor puedes entrar a candidato; si tienes cinco artículos o más de cin-
co artículos entonces ya te dan el nivel I. Entonces yo tenía más de cinco
artículos de mi doctorado. […] Entonces, […] prácticamente yo traía nada
más mis artículos de lo que es mi doctorado y con eso me pusieron mi
nivel I (Laura, 40:10 a 42:21).
Laura fue muy enfática sobre las publicaciones. Se trata del interés en el
productivismo académico que han propiciado las políticas evaluativas en Mé-
xico (Buendía et al., 2017). Incluso habla resaltando el aspecto cuantitativo de
aquéllas, pero no el cualitativo. Como sabemos, cada una de las nueve áreas del
SNI contempladas en el artículo 13 del Reglamento del SNI vigente cuenta con
criterios específicos de evaluación donde se mencionan aspectos cualitativos y
cuantitativos a considerar en el proceso. Al respecto hasta se mencionan los ti-
pos de productos válidos y el número de ellos que se requiere para alcanzar
alguno de los niveles posibles. Los documentos pertinentes para los criterios de
evaluación de las áreas pueden ser consultados de manera transparente en el
apartado del marco legal de la página web del SNI (2022d).
De los testimonios de los entrevistados se desprende que coinciden en
que la publicación es una actividad fundamental para ingresar al Sistema. Cada
vez más están interesados en colocar sus artículos en revistas de su área del co-
nocimiento. Esto realmente no es nuevo. Boyer (1997) documentó que a finales
de los ochenta permeaba ya una prioridad por el número de investigaciones y
publicaciones de los académicos al momento de evaluarse el trabajo académico
para otorgar los incentivos de los sistemas de recompensas. Este autor resaltó:
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Los ascensos y la definitividad dependían de estas actividades, y para los
profesores jóvenes que buscaban seguridad y posición era más gratifican-
te —en sentido muy literal— presentar un trabajo en una convención na-
cional en Nueva York o Chicago que enseñar en el pregrado en su propia
universidad (p. 32).
En este sentido y conforme a la dinámica académica universitaria actual,
pareciera que las palabras de este autor siguen vigentes. La productividad se ha
vuelto un asunto totalmente medular en la vida y profesión académica porque
—entre otras razones— es ponderada por el SNI (Galaz et al., 2020; Camarillo et
al., 2020; Camarillo, 2020a y 2015b; Izquierdo y Atristan, 2019; Meza et al., 2019;
Bensusán y Valenti, 2018).
¿La obtención reciente de un grado doctoral influye?
Para otro académico de mayor edad y antigüedad en la institución que Laura y
Uriel, también fue fundamental el número de publicaciones. Pero además re-
fiere la importancia de un grado reciente como doctor para obtener el nombra-
miento como investigador nivel I en su primera evaluación. Compartió haber
hecho la solicitud en el mismo momento que otros de sus pares, pero sólo él
obtuvo un dictamen favorable:
Aplicamos los tres, tuve la suerte de que me aceptaran a mí. No por otra
cosa ni confundirse de egolatría, me aceptaron porque yo estaba aplican-
do con la producción que yo traía recién doctorado. Los otros compa-
ñeros tenían tiempo, años que se habían doctorado. […] Yo venía recién
doctorado, traía toda la producción fresca. Entonces yo pude entrar con
esa producción, ellos no pudieron (Álvaro, 44:41 a 45:25).
Luego enfatizó las razones por las que alguien que acaba de doctorarse
tiene amplias posibilidades de ingresar al SNI como Candidato a Investigador
Nacional:
Por ejemplo, yo estoy convencido [de] que la gente con doctorado, su me-
jor época para entrar al SNI, es en su primer año después de doctorarse.
Así como me tocó a mí hacerlo. Porque entregas una producción muy
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sustanciosa, pero es con base en lo que traes, de lo que hiciste en tu doc-
torado. Y tu doctorado pues es un grado en investigación, entonces for-
zosamente tú debes traer producción. Haces proyectos, vas a congresos y
publicas en esta revista, en fin (Álvaro, 1:00:10 a 1:00:40)
Los casos particulares son variables. En contraste con este informante,
mi perspectiva es que no depende sólo de un grado doctoral reciente. Incluso
aunque se haya obtenido fuera de México. Se trata de una complementación
entre el doctorado reciente con el número de publicaciones. Además, depende
de los criterios de evaluación que se ponderen en cada una de las nueve áreas
del SNI. Por ejemplo, mientras escribía algunos de los capítulos de este libro,
me enteré que una colega que había obtenido recientemente su grado doctoral,
pero contaba con poca productividad durante el periodo que se evaluaría en
la Convocatoria para el Ingreso, Permanencia o Promoción en el SNI 2021, no
pudo obtener un dictamen favorable por parte de la Comisión Dictaminadora.
En una de las comunicaciones que tuvimos respecto al llenado de la solicitud en
la plataforma del Sistema manifestó que fue estresante y burocrático por todo lo
que subió en línea y reconocía su productividad incipiente como el factor que le
impidió ingresar al SNI (comunicación personal, junio de 2021).
¿Qué determina poder o no ingresar al SNI? Más revelaciones de los
informantes
Esteban difiere de Álvaro y Laura. En su caso las publicaciones no fueron el
asunto principal, sino otros aspectos. Cuando reflexionó sobre lo que pudo ha-
ber influido para obtener las distinciones, dijo lo siguiente:
Yo creo que fueron, así estoy convencidísimo: la edad, pues tenía [menos
de cuarenta] años, que salí con mención honorífica, que [tal investiga-
dora] fue mi directora de tesis [y] que tiene peso en el SNI, ya en ese
momento tenía [el nivel II], y que rápidamente me incorporé a una uni-
versidad a hacer investigación. Para mí fueron esos cuatro [aspectos]. No
creo que haya sido mi tesis en sí, que hayan dicho: “¡Ay güey que pinche
descubrimiento!” Yo creo que ni leyeron la tesis. Y tenía un artículo que
había hecho con [un determinado profesor del doctorado] que nos in-
vitó a los alumnos del [doctorado] a publicar en una revista del propio
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[instituto]. Eso era lo que tenía. Entonces yo estoy convencido de que fue
eso: mi edad, la mención honorífica, que salí de un programa reconocido
[por el PNPC del Conacyt], que [tal académica] fue mi directora y que me
incorporé a una universidad luego, luego, se supone a hacer investigación
¿No? Esos fueron los criterios que terminaron definiendo mi incorpora-
ción (Esteban, 1:42:55 a 1:44:14).
En el testimonio del informante se identifican múltiples aspectos que,
desde su perspectiva, fueron considerados por los dictaminadores del SNI en su
incorporación a la élite de los académicos que realizan investigación y divulga-
ción del conocimiento en nuestro país: a) la edad joven, b) la mención honorífi-
ca, c) un director de tesis de reconocido prestigio nacional, d) publicaciones, e)
haber egresado de un doctorado reconocido por el PNPC y f ) la pronta incor-
poración a una IES después de haber obtenido el grado. Sin embargo, desde mi
perspectiva, destacan tres cuestiones que pueden comprender lo que propongo
en este libro como “inequidad participativa investigadora”. Esto se relaciona con
la idea sobre la falta de equidad entre los académicos al ser evaluada su pro-
ductividad por el SNI. Es decir, al momento de la evaluación cada solicitante
cuenta con distintos aspectos (personales, académicos, institucionales, contex-
tuales, etc.) que le serán o no considerados, por lo que la heterogeneidad de
cada expediente complejiza el proceso de asignación de distinciones y niveles
aunque exista un reglamento, criterios de evaluación por áreas del conocimiento
y lineamientos a seguir en lo que comprende el marco legal del Sistema. Todo
esto no garantiza una equidad en la evaluación de los académicos.
Si analizamos lo anterior a partir de la narrativa de Esteban tenemos
que, por ejemplo, en primer sitio el asunto de la mención honorifica es subjetivo
porque cada institución regula internamente sus condiciones para otorgarla. Y
aunque pueden ser similares, cualquier diferencia en los requisitos reglamenta-
dos puede representar una ventaja o desventaja para quien pretende ingresar al
SNI. Algunas IES pudieran exigir más condiciones que otras a sus estudiantes
de doctorado para otorgar la distinción. En caso de obtenerla, entonces algunos
reunirían más elementos que otros que le podrían favorecer (aunque no necesa-
riamente) en las evaluaciones del Sistema para ingresar por primera vez.
Esteban considera que influyó el prestigio académico de quien dirigió
su tesis doctoral para obtener la distinción. Entonces también se presenta la
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inequidad en los procesos de evaluación, ya que si algunos directores de tesis so-
bresalieron más que otros en “la carrera competitiva por reputaciones y prestigio
académico en el mundo” (Brunner et al., 2005, p. 17) y pertenecen a la élite de
investigadores porque ostentan una membresía con los niveles más altos en el
SNI, lo que determina su prestigio individual (Didou y Gérard, 2010), también
ello deriva en ventajas y desventajas que recaen en quienes aspiran y solicitan
ingresar al SNI dado que, simplemente “las reputaciones diferencian a los com-
petidores y los ordenan en distintos espacios de mercado” (Brunner et al., 2005,
p. 132). Entonces, ¿cuál es el panorama para aquellos solicitantes cuyo director
de tesis no es miembro del SNI o no tiene un reconocido prestigio nacional o
internacional?
También se identifica que la edad joven del entrevistado al momento
de obtener su grado doctoral influyó para lograr un resultado favorable como
Candidato a Investigador Nacional en la evaluación del Sistema. Este aspecto
es una tendencia documentada desde hace tiempo por varias investigaciones.
Didou y Gérard (2011) argumentaron que una de las exigencias del SNI es “la
obtención de un doctorado a edades cada vez más tempranas” (p. 32). Incluso
afirmaron que “si la población perteneciente al SNI se concentra en su mayoría
en los grupos de edades entre 40 y 60 años (nacidos entre 1950 y 1970), la dis-
tribución etaria por categoría indicaría una edad promedio de 38 años para los
candidatos” (p. 37). Anteriormente el Reglamento del SNI establecía que para
recibir la distinción de Candidato o Investigador Nacional el solicitante debía
reunir como requisito que no hubieran transcurrido más de quince años desde la
culminación de sus estudios de licenciatura al cierre de la convocatoria respecti-
va. También se dejaba el criterio a las comisiones dictaminadoras y revisoras los
casos de excepción a la regla. Por consiguiente, la obtención de la candidatura
como Investigador Nacional estaba supeditada a la edad del aspirante. Esto se
traducía en un problema de equidad para los solicitantes que no reunían esta
condición. En el Reglamento del SNI vigente, esa disposición no se encuentra
en los requisitos para ingresar ya sea como Candidato a Investigador Nacional,
nivel I o cualquier otro nivel (SNI, 2022b). Desde mi perspectiva esa disposición
normativa fue eliminada porque era claro que trasgredía los derechos funda-
mentales de los académicos al excluir a los investigadores por su edad.
A partir de todo el análisis formulado anteriormente, es pertinente de-
finir la “inequidad participativa investigadora” como aquellas diferencias que
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guardan los investigadores relacionadas con su edad, la obtención de una men-
ción honorífica o el prestigio nacional o internacional de sus directores de tesis
para poder participar en las convocatorias del SNI con la aspiración de obtener
alguna de las distinciones otorgadas por éste y que pudieran influir de manera
determinante en la obtención de un dictamen favorable, sobre todo al ingresar
por primera vez.
La tragedia de la edad madura y la madurez en la investigación: una
perspectiva de José Joaquín Brunner
Otro informante también destacó el asunto de la edad. Pero no se refirió a ella
como una ventaja, como sí lo hizo Esteban. Para Alan representa un obstáculo al
ser un académico de edad madura: “Ahorita para mí es más difícil entrar al SNI,
por la edad. Porque por la edad es mucho mayor la exigencia. Sobre todo que
no tengo el antecedente de haber sido SNI porque nunca me interesó” (Alan,
1:35:19 a 1:37:40). De acuerdo con la interpretación de este informante:
Es lo que se está priorizando ahora para el SNI. Una persona menor de
cuarenta años que acaba de terminar su doctorado, presentando su te-
sis doctoral, algo de productividad, algo de actividad académica, queda
como candidato. Pero brinca los cuarenta y ya es más difícil. Ya no puede
quedar como candidato porque se supone que hay una maduración aca-
démica entre los 35 y los 40 y arriba de los 40 esa maduración académica
se tiene que ir fortaleciendo, pero ésta tiene que estar relacionada para
el SNI con investigación. O sea, que la persona sea investigadora (Alan,
1:38:25 a 1:39:15).
En una segunda entrevista, Esteban coincidió con Alan respecto a la ten-
dencia a ponderar la juventud sobre la edad madura. Me contaba que en la IES
donde cursó el doctorado, a partir de la segunda generación, el promedio de la
edad de los alumnos era de 35 años. Por ello dijo:
La edad en ese sentido, quienes nos hemos incorporado a esto, nos es-
tamos dando cuenta que es fundamental porque no es lo mismo que yo
termine mi doctorado a los 32 años, teniendo 30 años hacia adelante; que
yo termine mi doctorado a los 50, 55, teniendo diez años hacia adelante o
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quince años. Pero, además, 30 años que se supone que un joven de trein-
ta y tantos físicamente más sano, más fuerte, o más aguantador que una
persona de 60 años. Entonces yo sí creo que mucho tiene que ver con esta
proyección de programas [doctorales] que formen gente a producir hacia
adelante al egresar con una proyección de quince, veinte años (Esteban,
segunda entrevista, 06:15 a 07:58).
Según Esteban —y coincido con él en su interpretación— el hecho de
que se pondere la edad joven en relación con las actividades de investigación
tiene que ver con una proyección de la productividad académica. En el mismo
sentido argumentó José Joaquín Brunner18. En una conversación que tuvimos
en su departamento en Santiago de Chile sobre mi tesis doctoral le expuse que
durante mi trabajo de campo algunos académicos de edades entre 50 y 60 años
me compartieron narrativas donde se percibía un sentimiento de frustración19
por no haber podido ingresar al SNI, ya que no desarrollaron durante su vida
académica suficientes actividades de investigación. Frustración que se hacía más
presente cuando comparaban sus casos con los de investigadores jóvenes meno-
res de 40 años con una productividad inferior a la de ellos, pero que sí habían
logrado obtener la candidatura como investigador. Brunner, haciendo una in-
terpretación del impacto de la edad y la productividad en distintas áreas del
conocimiento, me compartió lo siguiente:
interesante eso y es probable que sea así porque también hace como cier-
ta lógica que uno imagine que las carreras científicas son acumulativas,
o sea, es raro que alguien pensara: “¿Qué sentido tiene si yo tuviera una
débil carrera previa y ahora empezara a tratar de meterme a la carrera?”
Bueno me van a decir: “Este señor ya tiene sesenta y tantos años, ¿qué
sentido hace meterlo en una categoría baja [se refiere a la distinción de
candidato]?” ¿O tienen la calidad para entrar muy arriba o la verdad es
que te vas a quedar afuera? La verdad, la tragedia de la edad digamos que
18 Connotado investigador de prestigio internacional. Uno de los primeros autores de América
Latina en desarrollar una línea de investigación sistemática sobre educación superior y sus políti-
cas. También fue de los primeros autores en publicar trabajos sobre el Estado evaluador y sobre la
profesión académica en este continente.
19 Roberto Miranda (2005) documentó sobre el término, pero referido al impacto del Programa
de Estímulos al Desempeño Docente en los académicos de la Universidad de Guadalajara.
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tiene que ver en cualquier ocupación. Yo creo que en la carrera científica
es cada vez más fuerte. Además, porque te dicen, bueno, en la ciencias
sociales no es tanto así, pero te dicen que en física teórica y en biolo-
gía, en algunas áreas de la biología, en realidad tu mayor productividad,
está demostrado, [se da] dentro de los 28 y 35 años. Incluso estos tipos
que después terminan ganando el premio Nobel; realmente su descubri-
miento más interesante lo hicieron a los 30 años. Eso no pasa en las cien-
cias sociales donde un tipo puede seguir produciendo como don Pablo
González Casanova que tiene como cerca de 90 años, pero bueno, en las
otras ciencias en realidad no hace sentido si la persona no tiene ya una
productividad a los 40 años, ya no lo pueden meter a la carrera digamos
(José Joaquín Brunner, 34:37 a 36:07).
Por tanto, a partir del análisis de las interpretaciones hechas por los PTC y
por este autor emerge el concepto in vivo (Strauss y Corbin, 2002) de “tragedia de
la edad madura”. Consiste en la desventaja que viven algunos investigadores de
edades maduras pertenecientes a diferentes áreas del conocimiento cuya produc-
tividad académica no ha sido la suficiente desde la perspectiva de las comisiones
dictaminadoras o revisoras del SNI para poder otorgarles una de las distinciones
previstas por éste, lo que propicia un sentimiento de frustración y exclusión.
En contraste con lo anterior y a diferencia de las interpretaciones de Este-
ban y Alan respecto al impacto de la edad en los procesos de evaluación acadé-
mica, otro entrevistado afirma que no en todos los casos evaluados por el SNI los
jóvenes investigadores resultan favorecidos. Luego de compartirme los aspectos
que desde su visión influyeron en su ingreso al SNI, aseveró:
Sí, sí cuenta, pero no en todos. Conozco un caso. Lleva dos veces parti-
cipando, tiene 32, 33 años y no ha quedado ni como candidato. No ha
quedado y obviamente tú hablas con él y enojadísimo [hace un breve
silencio], pero bueno, él quizá… no sé qué pensar, no sé qué evalúan ahí.
Ahí sí no sé. La verdad sí está muy difícil, o sea, hay cosas que sí tienes
claras y hay cosas que sepa la bola (Uriel, 57:13 a 57:50).
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El liderazgo de un cuerpo académico
Durante la entrevista con Daniela emergió otro aspecto que en su caso influyó
para ingresar. Incluso da razones acerca de por qué desde su interpretación fue
determinante:
Nos presentamos varios compañeros en candidato y quedé yo sola y to-
dos teníamos la misma cantidad y calidad de producción. Creo que fue
determinante ser la líder de un cuerpo académico. Es el factor número
uno y para el SNI [se requiere] un equilibrio entre cantidad, calidad y
dedicación. […] Los comentarios que me hicieron fueron muy bonitos, la
verdad, jamás en mi vida me hubiera imaginado que te pudieran hacer
comentarios bonitos en el SNI. […] De hecho sabes que tuve una teoría
después de la evaluación, te explico: yo entré en el SNI con el candidato y,
por ejemplo, [tal profesor del mismo cuerpo académico] no entró. Enton-
ces éste y yo teníamos prácticamente la misma cantidad de producción
e incluso habíamos publicado en los mismos lugares. […] Entonces nos
presentamos, acabábamos de doctorarnos, entonces no teníamos prác-
ticamente nada de producción. […] Entonces cuando a él le mandan la
evaluación le dicen que no y no entró en esa convocatoria y yo sí entro;
entonces siempre tuve la teoría [de] que fue por lo del cuerpo académico
porque era muy parejo (Daniela, 1:06:59 a 1:16:44).
Coincido con Daniela. Formar parte de un cuerpo académico se tradu-
ce en realizar actividades académicas con pares de una manera sistemática y
estratégica. Ya que se puede pensar en coordinar obras colectivas, organizar se-
minarios o congresos, o publicar de manera conjunta en revistas nacionales e
internacionales. Te abre las posibilidades de pertenecer al juego de la dinámica
y profesión académica. Por lo que ser el líder, como el caso de la informante, te
coloca en otra esfera académica. Esto porque seguramente son quienes aparece-
rán en el primer plano de las actividades de investigación del cuerpo académico.
Lo que para los dictaminadores del SNI significará un liderazgo académico que
realza su trayectoria.
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La importancia de los proyectos de investigación financiados por
Conacyt y el apoyo institucional
De la entrevista con Gabriela se interpreta que los proyectos de investigación
financiados por el Conacyt son un aspecto importante para ingresar al SNI. Al
tener proyectos “en Conacyt como investigador gana la posibilidad de [que] al
año que entra está en el SNI, o sea, cosas que van aunadas al proyecto, verdad,
pero en el proyecto no tiene un [paliativo al sueldo], trabaja más de lo que tra-
baja normalmente y no tiene ningún ingreso extra” (Gabriela, 2:24:50 a 2:39:45).
Conforme al testimonio, Gabriela percibe los proyectos como una inversión a
mediano plazo para ingresar al SNI. Sin embargo, también los identifica como
una carga en su vida académica. Para la informante, la vocación por investigar
o resolver problemas tiene poca importancia. Lo que destaca es acumular las
ventajas necesarias que favorecen las evaluaciones.
Otros informantes manifestaron que para poder ingresar es fundamental
el apoyo de la universidad. Por ejemplo, Esteban expuso que la coordinación de
su programa lo alentó para buscar el nombramiento:
Se cerraba la convocatoria del SNI, entonces me dijo [la coordinadora de
programa]: “Oye, pero ¿alcanzarás a meter [la solicitud]?” Dije: “¡Sí, yo me
muevo!” […] Tenía el título del doctorado, una mención honorífica y un ar-
tículo que había publicado en el doctorado y ya (Esteban, 1:03:32 a 1:05:57).
En contraste con este informante, Álvaro consideró que no solamente hay
que alentar al profesor a incorporarse al SNI, sino que debe emprenderse toda
una estrategia institucional:
[De tal manera que] realmente tú puedas decir: “Bueno, mira, ok. Ahorita
no estás en el SNI, pero tú ahorita estás en este proyecto y en éste otro,
éste es tuyo y en éste como colaborador”. Perfecto, esto garantiza que el
año que entra tú ya puedes publicar éste y aquél otro [artículo], ya vas
a tener dos proyectos en ese sentido. Para esto vamos atender esta con-
vocatoria que sale en noviembre.20 Tú vas a presentar este proyecto que
resuelven en marzo y en marzo cuando tú ya estés publicando ya viene el
20 Cabe destacar, por ejemplo, que recientemente se han tardado las convocatorias. La correspon-
diente al 2021 salió hasta el mes de abril.
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otro fondo para el siguiente proyecto. Tienes que ver ese escenario hacia
futuro (Álvaro, 1:31:51 a 1:32:27).
Para emprender la estrategia institucional de manera eficaz, refiere el in-
formante que es necesario que los funcionarios universitarios de todas las áreas
e instancias de la universidad comprendan lo que implica para la organización
académica y para el investigador formar parte del SNI. Es decir, si un titular de
algún departamento o programa académico donde está adscrito el PTC que ha
obtenido alguna distinción del Sistema, desconoce el impacto que esto puede
generar en sus indicadores institucionales, difícilmente sabrá cómo darle mayor
proyección académica. La comprensión de esta política científica por parte de
los funcionarios universitarios es medular para que a su vez puedan tener un
mayor alcance o visión a la hora de tomar decisiones institucionales.
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CAPÍTULO QUINTO
¿Qué se requiere
para permanecer en el SNI?
Conforme al artículo 22 del actual Reglamento del SNI, para la permanencia
“se tomará en cuenta la obra y la trayectoria docente, académica o profesional,
de las y los solicitantes generada con posterioridad al último periodo de evalua-
ción, y en caso de promoción, de manera complementaria la obra y la trayectoria
globales” (SNI, 2022b).
El presente capítulo se divide en doce apartados y trata sobre las interpre-
taciones de los PTC de la UACJ acerca de su permanencia dentro del SNI. En el
primer apartado se analiza la incertidumbre que viven los académicos durante
el proceso de evaluación por desconocer cuál será el resultado emitido por los
dictaminadores. En el segundo se discute la importancia que éstos le dan al or-
den de los autores en los artículos publicados y el auge de la figura de “autor de
correspondencia”. En el tercero se presentan las recomendaciones de los investi-
gadores con experiencia en las evaluaciones del SNI, para que los investigadores
recién incorporados puedan mantener o renovar el nombramiento. En el cuarto
se analiza la cuestión de la lucha contra el tiempo, configurada en la dificultad
de los académicos para reunir suficientes artículos durante el periodo de vigen-
cia de la distinción. El quinto trata sobre la disputa de los espacios de publica-
ción en libros y revistas científicas mexicanas reconocidas por el Conacyt. En
el sexto se abordan algunas ventajas y desventajas relacionadas con el factor
de impacto de las revistas indexadas. También se discuten las diferencias entre
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los académicos de las IES de la provincia y los investigadores consolidados del
centro del país. En el séptimo se abordan algunas de las estrategias individuales,
colectivas e institucionales (endogámicas) para conseguir las suficientes publi-
caciones que les permitan a los PTC permanecer en el Sistema. En el octavo se
discute la tendencia de publicar por publicar. En el apartado noveno se reflexio-
na sobre una dinámica interiorizada por los académicos de la UACJ consistente
en la programación a corto y mediano plazo de las actividades académicas que
reportan ciertos productos y que favorecen la permanencia. En el apartado dé-
cimo se trata la importancia de formar recurso humano para “salir bien librado”
en los procesos de evaluaciones. En el décimo primero se analiza el impacto de
la falta de financiamiento en el desarrollo de la investigación, sobre todo en las
áreas del conocimiento donde es necesario el uso de laboratorios y reactivos.
El décimo segundo y último apartado trata sobre el respaldo de la UACJ para
garantizar algunas condiciones que aseguran el mantenimiento de la distinción
como investigador del SNI. A su vez se aborda cómo en algunos casos, según los
informantes, se suscita un desamparo institucional.
Asimismo, en los apartados del capítulo se desarrollan los siguientes con-
ceptos: esperanza evaluativa, inexorabilidad del tiempo académico, lucha espa-
cial académica, solidaridad de publicación, programación mecadémica, publica-
ción encabañada y soledad académica. Conceptualizaciones que emergieron a
partir del análisis de los testimonios de los informantes.
¿Qué significa la esperanza evaluativa?
Varios de los informantes coincidieron en que una vez que se ingresa al SNI
aparece la incertidumbre de saber si en la próxima evaluación se obtendrá un
resultado favorable. Cada PTC vive tal inseguridad a su manera y tiene la es-
peranza de conseguirlo. Durante una de las entrevistas, un PTC sentía que la
productividad que había realizado hasta ese momento, no le “alcanzaría” para
la evaluación:
Créeme que el primer año fue así como, hasta equivocadamente medio:
“¡Ah, estoy en el SNI!” Ya cuando te empieza a caer el veinte y pasa el
tiempo dices: “¡Sí, güey! ¿Pero si no trabajas, si no le chingas, si no lo sa-
cas?” […] El año pasado era ya la angustia de decir: “¡Puta, ya el próximo
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año me evalúan! ¿Y si no la hago? ¿Y si no tengo producción?” […] Este
año me están evaluando. […] ¡Espero que no me saquen! Ojalá no me di-
gan: “Bueno, sigue igual porque le hizo falta”. […] Pero si al inicio fue así
como que el primer año fue “¡Ah, estoy en el SNI!” Porque yo me decía:
“Bueno, en dos años me van a evaluar, hombre”. Sí, [pero] ya pasó el se-
gundo y este año pasó así como que chin. ¡Ojalá y la haga con esto que
hice! (Esteban, 1:10:18 a 1:11:17).
Aquí se percibe la angustia vivida por el informante. Aparece por desco-
nocer cuál será el resultado que emitirán los dictaminadores del SNI respecto a
su expediente académico. Si se recurre a Bauman (2007), la angustia propiciada
por la incertidumbre podría configurarse en un miedo ante la posibilidad de
salir del SNI. El miedo, según Bauman, es “el nombre que damos a nuestra in-
certidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que hay que
hacer —a lo que puede y no puede hacerse— para detenerla en seco, o para
combatirla, si pararla es algo que está ya más allá de nuestro alcance” (p. 10). En
este supuesto, en el informante existe una incertidumbre —el resultado de la
evaluación— que se erige como la amenaza. Además, como se lee en la cita, ya
no puede hacerse nada para “detenerla en seco”, “combatirla” o “pararla” porque,
según el testimonio de Esteban, en determinado mes y año envió su expediente
para ser evaluado y hasta después de ocho meses (de acuerdo con los periodos
del SNI) conocerá si sube de nivel, mantiene la distinción como Candidato a
Investigador Nacional o sale del Sistema. Es decir, Esteban no puede hacer nada
hasta saber cuál fue el dictamen. Sin embargo, relacionando esto con lo que dice
Bauman, el mismo miedo a salir del Sistema y perder la membresía (Camarillo
et al., 2020) preparará al informante para enfrentar posteriormente otra evalua-
ción debido a una capacidad automotivadora De acuerdo con Bauman (2007):
El miedo es un sentimiento que conocen todas las creaturas vivas. Los
seres humanos comparten esa experiencia con los animales. Los estudio-
sos del comportamiento de estos últimos han descrito con gran lujo de
detalles el abundante repertorio de respuestas que manifiestan ante la
presencia inmediata de una amenaza que ponga en peligro su vida, y que
como en el caso de los humanos cuando se enfrentan a una amenaza, os-
cilan básicamente entre las opciones alternativas de la huida y la agresión.
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Pero los seres humanos conocen, además, un sentimiento adicional: una
especie de temor de “segundo grado”, un miedo —por así decirlo— “re-
ciclado” social y culturalmente, o (como lo denominó Hugues Lagrange
en su estudio fundamental sobre el miedo) un “miedo derivativo” que
orienta su conducta (tras haber reformado su percepción del mundo y
las expectativas que guían su elección de comportamientos) tanto si hay
una amenaza inmediatamente presente como si no. Podemos conside-
rar ese miedo secundario como el sedimento de una experiencia pasada
de confrontación directa con la amenaza: un sedimento que sobrevive a
aquél encuentro y que se convierte en un factor importante de conforma-
ción de la conducta humana aun cuando ya no exista amenaza directa
alguna para la vida o la integridad de la persona. El miedo derivativo
es un fotograma fijo en la mente que podemos describir (mejor que de
ningún otro modo) como el sentimiento de ser susceptible al peligro: una
sensación de inseguridad (el mundo está lleno de peligros que pueden
caer sobre nosotros y materializarse en cualquier momento sin apenas
mediar avisos) y de vulnerabilidad (si el peligro nos agrede, habrá pocas
o nulas posibilidades de escapar a él o de hacerle frente con una defensa
eficaz; la suposición de nuestra vulnerabilidad frente a los peligros no
depende tanto del volumen o la naturaleza de las amenazas reales como
de la ausencia de confianza en las defensas disponibles). Una persona que
haya interiorizado semejante visión del mundo, en la que se incluyen la
inseguridad y la vulnerabilidad, recurrirá de forma rutinaria (incluso en
ausencia de una amenaza auténtica) a respuestas propias de un encuentro
cara a cara con el peligro; el “miedo derivativo” adquiere así capacidad
autopropulsora” (pp. 11-12).
La perspectiva de este autor sobre la fuerza “autopropulsora” propiciada
por el miedo de segundo grado puede aplicarse a algunos casos relacionados con
los procesos de evaluación del SNI. Según mi interpretación, más que miedo en
el testimonio de Esteban se percibe incertidumbre, zozobra y angustia (Cama-
rillo, 2015a), pero no necesariamente estas emociones implican un miedo. En
la narración del informante lo que sobresale es la esperanza, en especial en tres
expresiones de su testimonio: a) “Espero que no me saquen…”, b) “Ojalá no me
digan…”, c) “¡Ojalá y la haga con esto que hice!”. Así, del análisis de la entrevista
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con Esteban emerge el concepto de “esperanza evaluativa”. Con ella me refiero a
una emoción que viven algunos académicos antes y durante el proceso de eva-
luación del SNI al tener como expectativa un resultado favorable en el dictamen
que será emitido por los evaluadores, se tenga o no un expediente académico
consistente para resultar favorecido. Tal expectación llena de angustia y zozobra
se mantiene en los académicos durante el periodo de evaluación hasta conocer
el resultado de la comisión dictaminadora. Si éste es positivo —desde la pers-
pectiva del evaluado— o si no es el esperado, pero no se tiene la intención de in-
conformarse para que se reconsidere el dictamen, entonces termina la esperanza
evaluativa. No obstante, si el resultado no es el deseado y se plantea un recurso
de revisión, la esperanza evaluativa resurge hasta que se conoce el resultado de
la comisión revisora. Una esperanza llena de preocupaciones.
La importancia de ser primer autor en las publicaciones y el auge de la
figura del autor de correspondencia
A Margarita no le inquietaba tanto el número de las publicaciones como a Este-
ban, sino la posición como autor que ocupó en los artículos. Ella expresó esta pre-
ocupación cuando le pregunté cómo le había ido al ser evaluada. Margarita dijo:
Bien, me dieron nivel uno. […] Igual me lo dieron, […] entonces ahorita esa
es mi preocupación, pues tengo cuatro publicaciones para volver a aplicar,
pero en todas soy coautor. Entonces mi meta en este semestre y el próxi-
mo [es] sacar un par de publicaciones como primer autor para asegurar la
renovación (54:06 a 55:19).
La interpretación que me surge del extracto de entrevista anterior con-
siste en que Margarita tendría que realizar un papel más activo que sus colegas
en los proyectos de investigación, o en su caso negociar —como lo hacen otros
académicos— el orden de aparición en los artículos cuando no se puede deter-
minar quién contribuyó de manera predominante.
Del testimonio de Margarita se desprende que tiene una estrategia que
llevará a cabo para mantenerse vigente en el SNI. Otros entrevistados compar-
tieron algunas que requieren de una mayor acción previsora:
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Mandé artículos donde yo tenía autoría en dos de ellos como autor prin-
cipal, en otros tres iba como coautor, congresos, pero me faltó un tercer
artículo de autor principal. Ellos [los dictaminadores] te piden un artículo
al año como autor principal, arbitrado, y te piden un congreso internacio-
nal y un proyecto con financiamiento externo al año. Quiere decir que
si tú te mantienes con un proyecto, año con año; tú estás garantizando
de que tienes proyecto, tienes publicación y tienes congreso. O sea, ya
estando tú en el sistema puedes mantenerte fácilmente, siempre y cuan-
do busques, que ya cuando estas publicando, tú ya traes el otro. Esa es la
forma que tú puedes seguir (Álvaro, 49:10 a 52:03).
Finalmente debo destacar que actualmente durante los procesos de eva-
luación, las comisiones dictaminadoras del SNI no sólo consideran pertinente
participar en una convocatoria con artículos publicados como autor principal,
autor único o coautor, sino que una de las tendencias a considerar dentro del
más reciente proceso de evaluación fue la figura de “autor por correspondencia”,
consistente en la función de uno de los autores que aparece en la publicación de
comunicarse con los editores de las revistas durante el envío o postulación de ar-
tículos, o al momento de contestar a las recomendaciones derivadas del proceso
de revisión-dictaminación de los trabajos. Esto no sólo está en los criterios de
evaluación de las áreas del conocimiento determinados por el SNI, sino también
en la plataforma (correspondiente a la Convocatoria para el Ingreso, Permanen-
cia o Promoción en el SNI 2021) donde eran llenadas las solicitudes de los in-
vestigadores, ahí se les pedía indicar si su papel en los artículos publicados re-
portados era como autor principal o como autor de correspondencia. Una figura
de las publicaciones que tomará más auge durante los próximos diez años para
el SNI y para las revistas pertenecientes al Sistema de Clasificación de Revistas
Mexicanas de Ciencia y Tecnología (CRMCYT) del Conacyt.
Las recomendaciones de la “experiencia”
A diferencia de los testimonios de Margarita y Álvaro —quienes formulan es-
trategias basadas en su propia experiencia para permanecer en el SNI—, en
las narrativas de otros entrevistados se identifican estrategias recomendadas
por terceros para mantener el nombramiento. Por ejemplo, un profesor refiere
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algunos consejos que recibió de una académica experimentada en las evaluacio-
nes del SNI y de otro profesor:
Por una recomendación de [tal investigadora] [y] de [tal colega], ellos me
dijeron... Porque cuando entré al SNI yo les mandé un correo: “¡Oigan pues
entré al SNI!” “¡Felicidades, qué bueno!”. […] Y [ella] me escribió: “¡A ver,
aguas! ¡Qué bueno que hay congresos, qué bueno que vas a poder viajar!”
Que era otra cosa que a mí siempre me apasionaba: viajar, [porque] para
mí viajar era el gran sueño, a mí me encanta viajar. Entonces estar en un
trabajo aquí donde “¡ah, hay un congreso en Costa Rica!, ¡hay un congreso
en Argentina!, ¡qué a toda madre y además te lo pagan!” Yo decía: “No frie-
gues, estoy en el sueño más cabrón, tengo todo lo que quiero aquí, en ese
sentido, ¿no?”. Y ella me decía: “¡Aguas! SNI es artículos indexados, publi-
cados, y libros de prestigio, reconocidos. O sea, si tú piensas que porque ya
fui a un congreso, aquí está esta memoria,21 aunque te la publiquen; no es
lo mismo que si tú….” Entonces me decía: “¡Más que pensar ahora voy a ir
aquí, ahora voy a ir allá, voy al congreso acá! Pues sí, verdad. ¡Ve a uno, dos
congresos, conoces, participa en congresos de prestigio, no cualquier con-
greso, pero publica!”. Y esa es un poco más la lógica en la que me he movi-
do. O sea, no es tanto de ir aquí, ir allá. Yo les comentaba a mis colegas, si
les sigo diciendo, saben qué, no sé ahorita cómo me va a ir en la evaluación,
pero yo sí creo que un poco la defensa está más en publicar artículos, en
publicar libros que si fui a tantos congresos, porque, pues, bueno, la expe-
riencia de [quien se lo recomendó] (Esteban, 1:11:21 a 1:13:20).
En el testimonio se identifica el contraste de la inexperiencia de un in-
vestigador que por primera ocasión fue evaluado por el SNI, con la experiencia
de los investigadores que ya han pasado por ese proceso en varias ocasiones y,
por tanto, reflexionaron acerca de los factores relevantes para los evaluadores
del Sistema a la hora de emitir su dictamen. Mientras Esteban refirió su inten-
ción de asistir a congresos internacionales (que en algunas áreas para nada son
considerados ni como acceso universal del conocimiento) influenciado por sus
21 Las memorias de congresos no constituyen productos válidos conforme a los criterios de
evaluación de las áreas de conocimiento previstas por el SNI que se pueden contabilizar como
publicaciones.
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objetivos personales, sus colegas le advirtieron como estrategia focalizarse en la
publicación de artículos para mantener el nombramiento del SNI. Curiosamen-
te, aunque la tendencia a no considerar los congresos para los efectos del SNI
está trazada o definida, todavía existen colegas en la universidad que voltean su
mirada a enviar ponencias a congresos con el mismo interés que implica enviar
artículos a revistas indexadas.
La lucha contra el tiempo en la profesión académica
En la anterior narrativa destaca la recomendación de publicar. Pero esta acti-
vidad resulta complicada para algunos investigadores. Sobre todo cuando no
siempre se consigue obtener publicaciones dentro de los plazos de duración
de los nombramientos o distinciones. Se trata entonces de una lucha contra el
tiempo. Los plazos parecieran ser suficientes para preparar el expediente acadé-
mico y renovar las distinciones, pero en la vida académica de los PTC el tiempo
es cuestión compleja y relativa. Regularmente no se puede predecir cuándo se
publicarán los artículos que se escriben. A la mayoría de los entrevistados les
preocupa no reunir la productividad suficiente en el periodo que les será evalua-
do. Álvaro expresó esta inquietud de la siguiente manera:
El tiempo pasa inexorablemente. O sea, cuando menos piensas tú, que tú
dices: “¡Ah! ¡Ya me aceptaron [en el SNI], tengo tres años22 para volver a
aplicar!”. No. Ya cuando [te] acuerdas ya se acabó el primer año y no tienes
artículo. Y a lo mejor apenas estás esperando el primer proyecto, que si te
va bien y te lo apoyan a lo mejor ya lo puedes conducir en el segundo año
para publicarlo en el tercero. ¿Y en qué acaba tu reporte del tercer año?
Con un proyecto, fíjate nada más y sales del SNI. Ahí la regla es naturali-
ta, los números no fallan (Álvaro, 1:07:44 a 1:09:39).
22 En los reglamentos del SNI de 2022 y 2023 se pondera otra vigencia del nombramiento: cuatro
años para los candidatos a investigador y cinco años para los investigadores nivel I y II. Para los de
nivel III son cinco años en el primero y segundo reconocimiento, y a partir del tercero (consecuti-
vo en este nivel) será de diez años la vigencia. Lo que favorece a los académicos y les dota de mayor
posibilidad para reunir productividad académica durante el periodo que se evalúa.
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La lucha contra el tiempo referida por Álvaro provocó algunos efectos
perversos. Loria (2000) lo documentó desde hace más de veinte años y sigue
vigente su planteamiento. La “exigencia del SNI de publicar en periodos cortos
la mayor cantidad de artículos, […] ha hecho que los investigadores prefieran
publicar seccionadamente (en varios artículos) sus resultados, porque ello se
convierte en un indicador de productividad” (p. 166).
Del testimonio del informante emerge el concepto in vivo (Strauss y Cor-
bin, 2002) de “inexorabilidad del tiempo académico”. Ésta consiste en el reto de
tener un número suficiente de publicaciones para presentarlas en el siguiente
periodo de evaluación con la finalidad de permanecer o ser promovido en el
SNI. El tiempo sigue su curso y el proceso evaluativo no espera. Se tenga o no la
productividad suficiente, aunque se exponga como argumento la tardanza de
la publicación de un artículo que se envió a dictamen desde “hace más de un
año”, el académico será evaluado con lo que pudo reunir.
¿Dónde publico? La lucha por los espacios para colocar artículos científicos
Para otros entrevistados, como Uriel, hay circunstancias que dificultan conseguir
las publicaciones a tiempo para la evaluación. Él destacó el asunto de los espacios
para publicar artículos en revistas indexadas o libros en editoriales de prestigio:
Es que sabes cuál es la bronca, fíjate cuál es la situación. Y esto es algo a
nivel nacional. A nivel nacional, revistas a nivel nacional, bueno hay 32
revistas de todas las áreas, revistas reconocidas por Conacyt. […] O sea,
está bien cabrón, o sea, es difícil sacar los cinco [artículos] que te piden;
pero lo suave es que estos los puedes sustituir por libros. […] Entonces ese
es el asunto, se sustituyen con libros, pero sobre todo que lo publique la
universidad. Está el rollo muy ambiguo cuando te dicen calidad o edito-
riales de prestigio, por editoriales de prestigio tú entiendes el Fondo de
Cultura Económica, Taurus, editoriales grandes; la UACJ pues no es una
editorial grande, ¿no? Entonces, ese también es un rollo muy subjetivo
¿cuáles son las editoriales de calidad? Porque el documento puede tener
mucha calidad, digamos en términos científicos, o sea, qué es lo que pro-
bó o en qué contribuyó al Conacyt, pero en términos así reales tiene que
estar en una editorial de calidad. Aquí la estrategia que yo creo pertinente
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es publicar dentro de la universidad, o sea que aparezca el logo de la uni-
versidad, sino no vale nada. Sobre todo la proyección de cualquier SNI es
cosas que tengan ISBN, que tengan ISSN. […] Tú puedes tener diez artícu-
los publicados en revistas y dices: “Bueno, puedo aplicar”. ¡Ni lo pienses!,
tienen que ser de calidad (Uriel, 42:35 a 46:02).
Diferentes autores concuerdan en trabajos más recientes (Rodríguez et al.,
2017; Izquierdo y Atristan, 2019; Camarillo, 2020a; Camarillo et al., 2020) con la
afirmación de Loria (2000):
Publicar o morir (publish or perish) fue una frase que durante décadas per-
meó el incentivo laboral de los académicos del primer mundo, a la que
ahora los académicos de México deben añadirle el dónde publican y el
número de citas a sus trabajos para que los diversos sistemas de evaluación
validen su trabajo y les otorguen compensaciones salariales.
En México, esta dinámica ha traído consigo varios efectos en la produc-
ción y difusión del trabajo académico. Por un lado, ante las presiones cu-
rriculares se ha dado un incremento en la oferta (producción) de artículos
y, por otro, una reducción (o al menos no un aumento proporcional) de los
espacios (revistas) disponibles, sobre todo de aquéllos que otorgan pun-
tuaciones altas a los ojos del Conacyt (p. 166).
Llama la atención el cuestionamiento que hace Uriel respecto a si el nú-
mero de revistas aceptadas por Conacyt en el CRMCYT es suficiente para to-
dos. Del análisis del comentario de Uriel emerge el concepto de “lucha espacial
académica”. Se trata de la disputa suscitada entre los académicos por colocar sus
artículos en los espacios de publicación disponibles. Si lo consiguen de manera
constante, esto les permite permanecer dentro del SNI.
El entrevistado refiere esa lucha en relación con las revistas del CRMCYT,
pero puede darse en diferentes niveles. A nivel institucional, los académicos de la
UACJ pueden competir entre ellos para publicar en los espacios internos, lo mis-
mo sucede entre los profesores de las otras IES del país. Pero también la disputa
se da a nivel nacional, en cuyo caso consiste en la competencia entre los acadé-
micos mexicanos para colocar sus trabajos en las revistas del CRMCYT o las que
pertenecen a otros índices. También los académicos extranjeros se incluyen en
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tal disputa. Además, la lucha se da en un plano o nivel internacional si se busca
publicar en las revistas de alto factor impacto. Entonces, utilizando una metáfora,
el número de los “luchadores” se incrementa. Publicar en revistas reconocidas por
el CRMCYT es un logro trascendente para quienes desean permanecer en el Sis-
tema. De acuerdo con Uriel, los artículos publicados en esas revistas se ponderan
sobre los publicados en otras que no están reconocidas por el índice.
El factor de impacto de las revistas y la competencia con los grupos con-
solidados de investigación
Para otros entrevistados, como Margarita, la dificultad para permanecer en el
Sistema, radica en el tiempo que le lleva a un investigador hacer sus experimen-
tos, en el incremento del parámetro de la calidad del artículo, en el tipo de línea
de investigación y en la competencia con grupos consolidados de investigación
en México:
Sí, sobre todo a nivel del área donde nos desarrollamos, pues no es tan
fácil publicar, es difícil, es un proceso largo, los tiempos de experimenta-
ción son largos y cada vez más, pues todos suben sus estándares. Entonces
siempre hay que incrementar el número de evidencias, el justificar para
poder enviar un artículo y, por otro lado, yo me doy cuenta ahora que tra-
bajo [en determinada línea de investigación], como que es una área nueva
que está emergiendo y yo veo [al igual que los] compañeros [que] todos
los journals son arriba de un índice de un impacto de cuatro, entonces en
el área [tal] de las ciencias exactas, […] pues ya con que publiquemos en
un índice de 2, de 2.4 ya es [suficiente] […]. Las revistas están clasificadas
por índice de impacto entonces pues no sé a lo mejor un journal en [tal
revista] o en [tal otra] o una revista Science tienen un puntaje de 14 de 15
¿no? Pero acá los 2.4, 2.5 ya cuando publicas en uno de 4 o en un índice de
5 ya estás al nivel de la ciencia que se hace en los grupos grandes de Mé-
xico, de [tal área] de la UNAM, o sea, ya grupos muy consolidados de 20,
30 años de investigación que traen una línea muy trazada y muy dirigida.
Entonces publicar en esta área no es muy fácil (Margarita, 55:40 a 58:02).
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La informante advierte que las revistas relacionadas con su línea de in-
vestigación tienen un alto FI y esto se traduce en una dificultad para colocar un
artículo para su publicación. Por eso se conforma con publicar en revistas de me-
nor FI. Esto la deja en desventaja porque, según Reyes y Suriñach (2012), “una
solicitud presentada al SNI con publicaciones en el ISI [Institute for Scientific
Information] tendrá un mayor impacto en los evaluadores que una solicitud sin
publicaciones en el ISI” (p. 4). Margarita se compara con sus colegas del centro y
percibe las diferencias que permean entre ellos y los investigadores de las IES de
provincia. Todo lo anterior complejiza la permanencia en el SNI.
Tres estrategias de publicación: individuales, colectivas e institucionales
En la UACJ se encontraron tres tipos de estrategias de publicación que permi-
ten asegurar la distinción otorgada por el SNI. Algunas son individuales, otras
colectivas y otras institucionales (endogámicas). Respecto a las primeras, varios
entrevistados dieron a entender que uno de los puntos básicos consiste en “sa-
ber, cuando uno escribe algo, hacia dónde lo vas a mandar [el artículo] y por qué”
(Esteban, 1:39:51 a 1:39:56). Margarita coincide con Esteban. También tiene muy
claro en qué revista publicará. Pondera las revistas externas sobre las institucio-
nales y nunca, dijo, le han rechazado un artículo:
Dependiendo el tipo de investigación es a dónde yo la voy a dirigir, o sea,
a lo mejor esa publicación la pude haber metido a […] una revista local
de la universidad; pero pues yo misma sé que daba para un poco más.
Entonces yo no he pasado por el proceso de decir me lo rechazó la revis-
ta y ahora voy a buscar otra revista en donde mandarlo. Normalmente
a las revistas a las que he enviado son aceptados [los artículos], a veces
con corrección, con modificaciones, con cosas, pero hasta ahorita no he
tenido la experiencia de que no sea aceptado porque no cumpla el nivel
(Margarita, 1:08:18 a 1:09:19).
A su vez, Gabriela comentó que la estrategia a seguir para publicar es el
cumplimiento de los requisitos determinados por cada espacio de publicación.
Para esta informante se trata de seguir cuestiones de forma y contenido. Ga-
briela lo resume de esta forma: “Si no redacta el artículo como la revista X se
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le ocurre; pues no se lo aceptan” (Gabriela, 2:35:16 a 2:35:21). Esteban estuvo de
acuerdo con ella. Habló de atender exigencias:
No es simplemente lo que uno quiere decir, sino cumplir con los pará-
metros. Que lo que quiero decir entre a las exigencias de un documento
¿no? Por ejemplo ahorita acabo de entregar un libro que lo titulé [de tal
forma] en relación a [tal tema]. […] A mí me gustó y lo quise ver desde ahí,
pero también tuve que cuidar, espero que así esté en el texto, pues que
tenga una coherencia lógica en el sentido de que es un texto resultado
de una investigación. No nada más es hablar yo, decir algo que yo quiera
decir como tal, como opinión o demás, o sea, ahí sí, en ese sentido sí, no
solamente es lo que uno quiera escribir por escribir, sino lo que uno quie-
ra escribir, pero cumpliendo con los parámetros, ¿no?” (Esteban, 57:40 a
59:01).
En cuanto a las estrategias colectivas de publicación, los hallazgos son
éstos. El mismo actor expuso que la búsqueda de publicaciones en ocasiones
produce comportamientos en los profesores que perfilan estrategias perversas.
Conforme a Esteban es un autoengaño difícil de resistirse:
Incrementas la producción, pero eso no significa que hay crecimiento. Al
grado que inclusive hay una especie de autoengaño. Y ¿a qué me refiero
con eso? Me refiero a que […] “¡Ah mira! organizamos un seminario donde
participamos nosotros y de ahí sacamos unas memorias y esas memorias
las publicamos, ya tenemos un libro, eh”. […] Y el problema es que es una
dinámica tan fuerte, tan dura, que de repente te ahoga y tú no te puedes
hacer a un lado por más que digas: “¡Oye espérame es que no puede ser
por aquí!”(Esteban, 1: 15:43 a 1: 23:10).
Otro de los entrevistados también compartió una estrategia simuladora
relacionada con su cuerpo académico compuesto por cuatro integrantes. Con-
siste en que cada uno de los PTC incorpora a sus demás colegas en la autoría de
los artículos que pretende publicar. Bajo esta dinámica entonces cada miembro
reporta al SNI un trabajo como autor principal y tres como coautor, haya parti-
cipado o no en la elaboración de éstos:
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 111
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Hay tres personas, cuatro personas, no te voy a decir los nombres, […] que
no tienen nada publicado, nada, yo propongo un artículo, otra compañera
propone otro artículo, otro [profesor] propone otro artículo, y la nueva
estrategia es: “yo te pongo, yo aparezco aquí, ésta aparece aquí, éste apa-
rece aquí y éste aparece aquí”. Fueron tres artículos los que se enviaron,
eran tres [autores] por artículo. […] No hicieron nada, […] en realidad como
trabajan en equipo unos trabajan más y otros trabajan menos. A ver, ¡yo
quisiera saber en qué momento me van a poner en un artículo que yo no
haya hecho! (Uriel, 1:14:20 a 1:15:00).
Pero no todos los cuerpos académicos trabajan de forma simuladora.
Margarita no comparte la fórmula anterior. Argumenta que en el suyo podrían
hacerlo, pero evitarlo es un asunto de ética:
Ya lo podríamos haber hecho, pero eso también habla de que nos hemos
mantenido con ética, con todo ¿no? O sea, ponerse en un artículo para no-
sotros significa hacer algo en el artículo y muchas veces esos son los es-
quemas que se llegan a romper. “Ok, yo te pongo”. Llenar el requisito por
beneficiarnos y en este caso, eso se ha mantenido (Margarita, 50:46 a 53:54).
Las estrategias simuladoras de publicación son parte de una dinámica de
los PTC propiciada por el utilitarismo académico (Miranda, 2005) y no es exclu-
siva de la UACJ. La misma cultura de trabajo en las universidades que se ha gene-
rado a partir de la creación del SNI, por lo que se evalúa y está en juego, lamen-
tablemente lo ha propiciado. Esto se sustenta en la idea de publicar o perecer.
En contraste con las estrategias de publicación compartidas por Uriel y
Esteban para permanecer en el Sistema, una informante me expresó otra que no
se sustenta en la simulación, sino en la creación de un posgrado. Lo que permite
crear una garantía de infraestructura y laboratorios para realizar investigación.
Laura me dijo:
Sabíamos que queríamos hacer investigación, […] te estoy hablando de [tal
profesor], de [otro más] y una doctora que ya no está aquí y yo. Empeza-
mos a trabajar en lo que es […] investigación. ¿Qué necesitamos para hacer
investigación? Obviamente ellos ya habían metido sus papeles al SNI y
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112 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
sabíamos que para mantenernos, pues teníamos que publicar, y para pu-
blicar, pues necesitamos un montón de cosas, ¿no? Necesitamos tener
alumnos, necesitábamos laboratorios, necesitábamos financiamiento, ne-
cesitamos todo eso. Empezamos a trabajar en el programa de posgrado de
la maestría, pues hay que hacer una maestría, necesitamos alumnos de la
maestría (50:53 a 51:37).
Al analizar los testimonios de Uriel, Esteban y Laura se perciben grupos
cuyos miembros tratan de favorecerse mutuamente para continuar con la dis-
tinción otorgada el SNI. De acuerdo con Maffesoli (2004), son tribus porque “la
imagen del tribalismo en su sentido estricto simboliza el reagrupamiento de los
miembros de una comunidad específica con el fin de luchar contra la adversidad
que los rodea” (p. 10). Tal reagrupamiento se denota en la parte resaltada con
cursivas de las siguientes frases correspondientes a los testimonios de Laura,
Uriel y Esteban citados arriba:
a) Uriel: “Hay tres personas, cuatro personas,[…] yo propongo un artículo, otra
compañera propone otro artículo, otro [profesor] propone otro artículo
y la nueva estrategia es: ‘yo te pongo, yo aparezco aquí, ésta aparece aquí’”.
b) Laura: “Sabíamos que queríamos hacer investigación, […] te estoy hablando de
[tal profesor], de [otro más] y una doctora que ya no está aquí y yo. […] ¿Qué
necesitamos para hacer investigación? Obviamente ellos ya habían me-
tido sus papeles al SNI y sabíamos que para mantenernos, pues teníamos que
publicar, y para publicar, pues necesitamos un montón de cosas, ¿no? Necesita-
mos tener alumnos, necesitábamos laboratorios, necesitábamos finan-
ciamiento, necesitamos todo eso. Empezamos a trabajar en el programa
de posgrado de la maestría”.
c) Esteban: “¡Ah mira! organizamos un seminario donde participamos nosotros y
de ahí sacamos unas memorias y esas memorias las publicamos, ya tenemos un
libro, eh”.
En la narrativa de Uriel la tribu se reagrupa al emprender una estrategia
en su cuerpo académico integrando colegas en la autoría de los artículos. En
el testimonio de Laura se percibe el reagrupamiento cuando ella y sus colegas
reflexionan sobre lo que les hace falta para poder publicar y concluyen trabajar
LOS 40 AÑOS Panorama general,
DEL SISTEMA NACIONAL cambios recientes
DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 113
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
en la apertura de un posgrado. Mientras que en lo dicho por Esteban la orga-
nización de un seminario permite reagruparse después para sacar un libro con
las memorias del seminario. En los tres casos entonces el reagrupamiento se da
“con el fin de luchar contra la adversidad que los rodea” (Maffesoli, 2004, p. 10)
¿Cuál adversidad? En este caso es académica: intentar permanecer dentro del
SNI. Sobrevivir al proceso de evaluación para mantenerse en el Sistema. Por
eso emprenden estrategias de grupo para publicar. Las interacciones entre los
miembros de la tribu propician dinámicas como la siguiente:
el “sentimiento de pertenencia”, es decir, un reconocimiento mutuo, es el
hecho de ceñirse y codearse unos con otros, donde se favorece una forma
de solidaridad. Esta idea del tribalismo continúa teniendo así, una gran
importancia (Maffesoli, 2004, p. 10).
En este sentido, a partir del análisis de los testimonios de Uriel, Esteban y
Laura, construyo el concepto de “solidaridad de publicación”, definido como el
agrupamiento de dos o más académicos para la realización de prácticas, ya sean
simuladoras o de real esfuerzo académico, tendientes a conseguir la publicación
de artículos para mantener vigente la distinción del SNI.
Los hallazgos en cuanto a las estrategias de publicación institucionales
son los siguientes. A este tipo de estrategias se les pueden denominar tam-
bién endogámicas en virtud de que no sólo son emprendidas por los PTC, sino
también por la institución. La publicación endogámica está relacionada con la
dificultad de publicar abordada en este libro. Por ello, algunos investigadores
prefieren jugar en esta liga. En las publicaciones endogámicas la competencia
suele ser de menor intensidad, pues el número de PTC que intentan publicar
se reduce a la institución. En lugar de competir con la totalidad de los miem-
bros investigadores del SNI en alguna área del conocimiento científico, sólo se
compite con los PTC que publican en la UACJ. Alan hizo una fuerte crítica a
los PTC que publican al interior de la UACJ. Incluso de su testimonio emerge
un concepto in vivo (Strauss y Corbin, 2002) al criticar a los PTC que desde su
perspectiva están “encobijados” o “encabañados” en la UACJ. Por eso argumenta
que deben publicar fuera:
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114 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Hay que buscarle [se refiere a publicar externamente] porque de esa
manera puede tener uno una posibilidad como académico de tener una
puerta abierta en términos de un reconocimiento académico. Por ejem-
plo, ya está el ofrecimiento de una universidad de que trabaje un material
que estoy ahorita preparando para publicarlo allá. […] Si uno nada más
está encobijado aquí [en la UACJ], está encabañado aquí en su univer-
sidad y aquí se da las vueltecitas nada más aquí adentro. Yo no digo que
quiero que me conozcan en el exterior. No, tampoco. […] Hay [a] quienes
les dan su cantidad de tantos [libros endogámicos] que les tocan y van y
los “arrecholan” ahí en su casa porque ni siquiera hacen la presentación,
ni los regalan, ni nada. Entonces ¿para qué quiere uno estar escribiendo?
Yo no digo que para que lo reconozcan a uno: “¡Ah, mira allá va fulano de
tal!”; pues no, no es uno el artista de la televisión. Sino que más bien re-
conozcan que la universidad tiene gente que están trabajando, que están
publicando y que pueden en un momento dado hacer representaciones
de la universidad. Lo mismo que de otras universidades para acá (Alan,
2:41:53 a 2:43:50).
Así pues, el concepto in vivo propuesto es el de “publicación encabaña-
da”. Comprende la tendencia de los académicos de publicar en editoriales de la
propia universidad donde están adscritos, cuyo alcance de distribución es limi-
tado. Esta acción se realiza para contrarrestar su poca presencia en espacios de
publicación consistentes en revistas de alto impacto nacional o internacional
y porque implica una menor competencia entre los académicos para publicar.
Sin embargo, apostarle a la publicación encabañada trae consigo un riesgo la-
mentable. Pues una importante investigación que contribuyó a cierta área del
conocimiento puede terminar, como dice Alan, en los libreros de las casas o
los cubículos de los PTC locales sin que pueda ser leída por otros de entornos
institucionales diferentes. Esto limita la posibilidad de estar bajo los reflectores
académicos importantes. Incluso el informante advierte que no siempre las pu-
blicaciones endogámicas son ponderadas por los miembros de las comisiones
dictaminadoras del SNI:
Lo que pasa es que hay muchos profesores o puede ser una buena can-
tidad de profesores que no tienen los contactos afuera, que no tienen la
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 115
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
experiencia afuera, que no los conocen o que el material no da y donde
se puede publicar pues es aquí. Porque se reduce el nivel de exigencia
o lo que sea, ¿no? De tal manera que sí, efectivamente, eso hace que la
universidad haya aumentado grandemente su cantidad de publicaciones;
pero también lo ha hecho con base en profesores internos, no tanto con
profesores externos y eso ha hecho que la lista de espera se haga cada vez
más grande porque es más la cantidad de profesores de aquí que le entran
con su libro y ahí se están atorando ¿no? Bueno están atorados esperando
a que corra la cantidad de publicaciones que están por ahí. […] Pero tam-
bién el Conacyt se da cuenta o revisa de dónde son esas publicaciones.
Entonces encuentra que si efectivamente [el PTC] tiene cuatro publica-
ciones, pero tres de ellas están por su misma universidad y una está por la
universidad de Tajimaroa, que quién sabe dónde estará eso. Y si no tiene
algo mucho más que envuelva esa cosa, le pueden poner las tachitas. Pero
todo depende también de los evaluadores, de los revisores evaluadores.
Algunos se contentan con que sea nada más ISBN, hay otros que sí se
ponen plan de decir: “¡No, no, pues son puros de allá adentro, pues así
cualquiera! ¡En peligro de que sea compadre de quién sabe quién!” Ponen
en entredicho muchas cosas (Alan, 2:47:54 a 2:50:18).
¡Publicar por publicar! o ¡investigar para resolver problemas!
Como sucede en otras IES, uno de los hallazgos en la UACJ es la intención de
los PTC de publicar por publicar para permanecer en el SNI, poco a poco se des-
vanece el interés de investigar para resolver los problemas sociales. Por ejemplo,
Esteban me compartió cómo la idea que tenía de la vida académica antes de
incorporarse a la UACJ es muy distinta a lo que se enfrenta en la cotidianidad
para no perecer y sobrevivir. Me explicó cómo lo impacta la política del SNI.
Pareciera estar entre la espada y la pared. Sabe que si no tiene publicaciones no
puede mantener la membresía vigente. Comprende, según su testimonio, cómo
se vicia la nobleza de la investigación. Sin embargo, reconoce también la dificul-
tad de resistirse a la dinámica del mercado académico. La necesidad de publicar
se antepone a la resolución de problemas:
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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116 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
En esta evaluación envié tres artículos indexados y dos libros. El de la
tesis y un segundo, que ese fue un plan con maña. [Comprende] una serie
de ensayos, […] pero los arreglé e hice una especie como de compilación
y la publicaron. [...] Sin querer ya estoy entrando ahí, en esa lógica, o sea,
ya estoy produciendo para entrar ahí, o sea, ya no escribo lo que yo quiera
escribir, sino que escribo para poder convencer a otros de estar ahí, enton-
ces ¿qué está pasando ahí? ¿De qué se trata? (Esteban, 1:09:50 a 1:15:40).
Pareciera que lo invade la culpa. Pero ni en la universidad ni en otras or-
ganizaciones académicas es el único académico que se ha dejado llevar por la
dinámica académica imperante consistente en “la publicación de resultados en
tiempos muy cortos bajo la presión de rendir cuentas o someterse a evaluaciones.
Así ha devenido una especie de ciencia on time, al vapor o express que encuadró los
regímenes de producción y comunicación científica” (Basail, 2019b, p. 185). Pero
entonces, ¿publicar o hacer investigación para resolver problemas de la realidad?
¿Qué debe estar en primer término? Un entrevistado advirtió que publicar no
debe ser prioritario. Me dijo que durante su posgrado se relacionó “con una in-
vestigación muy pragmática para resolver problemas, no para sacar papers. ¡Claro,
de ahí salían! ¡Pero esa no era la preocupación! Ahorita es al contrario, o sea,
¿cuántos papers voy a sacar si hago esta investigación? (Ernesto, 15:09 a 15:19).
Ernesto después criticó a los científicos mexicanos. Afirmó que tienen
abandonada la resolución de problemas:
Nosotros necesitamos gente práctica en este país. No gente que pase con
mil papers y que le dieron la medalla Einstein y que no sirve para nada lo
que hizo. Porque si nosotros vamos a evaluar el impacto de los productos
científicos mexicanos, su impacto es casi cero. […] Nosotros [en México]
producimos una cosa de ciencia que no es ciencia, que no tiene impacto,
porque en este caso [muestra en la pantalla de su computadora un artícu-
lo denominado: The scientific impact of nations de David King y señala un
listado] su impacto [se refiere a otras naciones] es tecnológico, su impacto
es social, […] ¡nosotros no producimos nada de eso! […] Porque si nos va-
mos a investigar el piojo del piojo. Si es nomás para eso, oye pues está fan-
tástico, pero si es para utilizarlo, para controlar los piojos, bueno entonces
ya traes algo práctico. Y no es porque sea pragmático, porque la realidad
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 117
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
nuestra es que tenemos muchos problemas y no estamos resolviendo ni
uno de ellos (Ernesto, 1:07:25 a 1:09:14).
Argumenta una disociación del investigador con los problemas sociales
por el asunto de publicar por publicar:
Si somos críticos y analizamos todas estas situaciones que se han dado;
[…] nosotros vamos a encontrar una historia interesante en el sentido
del despego que hay del investigador de la realidad social, de la realidad
del desarrollo industrial, de la realidad, pues, cotidiana. Y de cómo no
tenemos visión para ver los problemas que se están ahorita creando, para
avizorar qué puede suceder. O sea, nosotros no somos en ese sentido pre-
visores, no vemos el mañana (Ernesto, 1:25:06 a 1:26:00).
Posteriormente criticó la inercia de publicar refritos, esto es, publicar un
artículo que ya fue publicado en otra revista o con otros colegas y en el que
la novedad sólo consiste en que ha sido corregido o aumentado. Ernesto seña-
ló: “Yo creo que hay que tener una chispa creativa, aunque nos equivoquemos.
¡Cámbiale el discurso! Estamos cayendo en un disco rayado y publicamos lo
mismo. Y si lo vemos, no sirve para nada” (Ernesto, 1:37:35 a 1:37:49).
El mismo interlocutor también advierte que la búsqueda de productivi-
dad propicia que los investigadores se dejen llevar hacia líneas de investigación
“del momento” por cuestiones coyunturales o de rentabilidad para publicar:
No hay agendas a veces. Y yo creo que es fundamental trabajar con agen-
das. Siempre va a haber imponderables, siempre va a haber la coyuntura
de que: “¡Ay se me antoja hacer esto!”; pero yo creo que debe de haber
una formalidad. Porque si nos mantenemos en una informalidad de ese
limbo, que ocurre mucho en los centros de investigación y mucho en las
universidades de México, ¡entonces se ve que parece que hay productivi-
dad, porque hay, pero no hay resultados que tengan impacto! Y menos de
largo plazo. Por eso las agendas son importantes. Todo protocolizado y
[con] seguimientos estrictos (Ernesto, 22:46 a 23:28).
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118 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Para Ernesto publicar por publicar es una inercia generada por la am-
bición de obtener estímulos económicos. Argumenta que como consecuencia
emergen investigadores impostores que persiguen publicar cuestiones intras-
cendentes para “salir del paso” y mostrar productividad. Propone forzar a los
investigadores a publicar un libro para cada evaluación para hacerlos reflexionar
sobre lo que están publicando y para qué:
Yo estoy de acuerdo con que eliminen las recompensas monetarias, que
nomás den el reconocimiento en papelito, y que ese dinero, yo prefiero
que ese dinero se utilice para un fondo para generar trabajos en lugar
de que se de a gente que no estamos produciendo nada y que está ahí.
[…] Nos ha metido a una inercia ambiciosa y de imposturas totalmente.
Luego estamos inventando qué sacar, qué hacer, cómo salir del paso. Por
ejemplo, yo digo que si nos obligaran a que en cada promoción publique-
mos un libro individual, nos harían pensar en nuestra circunstancia y ser
un poquito más útiles para la sociedad y para los estudiantes, pero no nos
obligan. Menos del 10 % de la gente que está en el SNI, tienen diez libros
individuales (Ernesto, 1:57:50 a 1:58:45).
En resumen, se puede decir que el impacto del SNI en la vida académica
de los PTC exhibe una pugna entre investigar para publicar versus investigar
para resolver problemas sociales o dar respuestas. El testimonio de una fun-
cionaria coincide con el de Ernesto, es decir, comenta que se debe ponderar la
investigación para responder a las necesidades sociales. Ella dijo: “Finalmente
es para que haya una respuesta a la sociedad, o sea, no es nada más que se que-
de nada más una torre de marfil y tener investigadores por tener investigado-
res, sino viene la otra parte, la transferencia, la utilización de ese conocimiento
(Gissel, 2:22:13 a 2:22:28).
La programación mecadémica
En otros casos, algunos PTC desarrollan estrategias de trabajo que programan
casi de manera mecánica. Esteban me compartió una que, desde mi perspectiva,
tiene muy interiorizada debido a su relación con otros académicos y a la dinámi-
ca de la vida académica dentro de la UACJ. El informante siente la necesidad de
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 119
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
investigar y realizar otras actividades académicas al comprender que pudieran
favorecer su permanencia en el SNI. Por ello planea la realización de publicacio-
nes y proyectos a corto y mediano plazo:
Poco a poco empiezas a entender la dinámica, […] o sea, a empezar a pro-
gramar que en este año voy a sacar tres artículos indexados, el próximo
año vas a tener un libro de esta investigación que vienes llevando a cabo
ahorita. Empiezas a programar tanto en corto como en mediano plazo, en
largo plazo no tanto, en corto o en mediano plazo, bueno yo soy más en
esa idea ¿no? De largo plazo no, ¿quién sabe qué “chingaos” vaya a pasar
en diez años, quince años? Pero si en el corto plazo, por ejemplo ahorita,
para estas tres, cuatro semanas tengo ahí dos artículos que estoy termi-
nando, ¿no? Y luego ahorita, que no está lo de la estancia, empecé ya a
maquinar, pues, qué voy a hacer el próximo semestre. Estoy planteando
un artículo y empezar a escribir otro texto; […] pero esto ya producto de
saber, pues, que estás aquí dentro y así tiene que ser. Digo, cuando yo
llegué [a la UACJ] era así como… y además yo venía de dar clases en uni-
versidades donde era dar clase y se acabó. Allá no publicaba y aquí no,
aquí la obligación es la investigación, esa es la idea del tiempo, entonces te
das cuenta y empiezas a dar un giro: lo que antes era así como expectativa
ahora sabes que es una obligación (Esteban, 50:42 a 52:23).
La motivación de Esteban por planear y programar actividades se iden-
tifica mejor en las siguientes frases de su testimonio: “Poco a poco empiezas a
entender la dinámica”; “yo venía de dar clases en universidades donde era dar
clase y se acabó. Allá no publicaba y aquí [en la UACJ] no, aquí la obligación es la
investigación, esa es la idea del tiempo, entonces te das cuenta y empiezas a dar
un giro: lo que antes era así como expectativa ahora sabes que es una obligación”.
Si lo que sucede con Esteban se constituye como una proxémica, enton-
ces al acudir a Nietzsche puede relacionarse con la idea de “diario figurativo”,
porque “se aprende lo que hay que decir, hacer, pensar, querer” (citado en Ma-
ffesoli, 2004, p. 217). En cambio, al interpretar a Becher y Trowler (2001), las
prácticas que realiza Esteban al estar inmerso en la dinámica académica en la
UACJ se identifican como “culturas”: “By cultures we refer to sets of taken-for
granted values, attitudes and ways of behaving, which are articulated through
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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120 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
and reinforced by recurrent practices among a group of people in a given con-
text” (Becher y Trowler 2001, p. 23). Esto debido a que “the flow of cultural cur-
rents into universities from their environment can have considerable influence
on academic practices, values and attitudes” (p. 24).
Al analizar el testimonio de Esteban emerge la conceptualización de
“programación mecadémica”. Se identifica una tendencia a programar activida-
des académicas. Incluso el informante menciona el verbo “maquinar”. La pro-
gramación reiterada conduce a mecanizar el trabajo académico. Pero no debe
entenderse como una espontaneidad, sino como el cálculo de cada paso por
parte del académico. El concepto propuesto se construye al sumar los términos
“mecanización” y “academia”. La programación mecadémica entonces la defino
como la tendencia de algunos profesores de planear y programar de manera
reiterada y disciplinada sus actividades académicas a manera de estrategias de
trabajo a corto y mediano plazo. Tendencia derivada de una interiorización de
prácticas académicas en la IES donde se encuentran adscritos, considerando
cada producto que posiblemente obtendrán por la realización de dichas acti-
vidades con el fin de permanecer dentro del Sistema. En ocasiones esa progra-
mación mecadémica resulta como espera el PTC, pero en otras la saturación de
actividades la amenaza. Daniela expuso:
Tengo un problema porque quiero, pero ya no tengo tiempo [por razones
de la carga académica], entonces se me atrasan [los proyectos]. Por ejem-
plo, siempre he llevado como unos dos, tres proyectos al mismo tiempo
y ahora como dos, tres acabando, dos tres empezando. Siempre he hecho
esa rueda; dos, tres acabando, dos tres empezando y yo siempre coordi-
nando uno, acabando y otro empezando y ahora estoy acabando uno,
[y] no estoy empezando ninguno. Ya hace un año que tenía que haber
empezado uno para que me cuadre por fechas, si no se me queda un
año estancado, porque como son bianuales si uno no lo engarzo con el
segundo y el tercero lo mismo, hay un año que se me queda vacío, y es
probable que el año que viene se me quede vacío porque no voy a tener
[tiempo]. Realmente tengo que hacerlo, esperar a la resolución, esperar a
conseguir alguna forma de dinero, o sea, muerto, un año seguro muerto
(1:23:01 a 1:28:18).
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
¿La formación de recurso humano en el contexto científico y tecnológico?
Aunque el Reglamento del SNI vigente ya no le llama “recurso humano”, al-
gunos académicos siguen nombrando así a la actividad relacionada con la for-
mación de doctores o investigadores en el contexto de los posgrados. Algunos
entrevistados manifestaron la importancia de formar recurso humano. Por ello,
como destacó Laura, son fundamentales los programas de posgrados porque la
dirección de tesis influye bastante para permanecer en el SNI. Margarita señaló
al respecto lo siguiente: “[Un] punto a mi favor es que ya tengo más estudian-
tes graduados de maestría, ya tengo estudiantes de doctorado donde participo.”
(Margarita, 55:21 a 55:32).
De la entrevista con Manuel también sobresale la importancia de dirigir
tesis de alumnos de posgrado para mantener la distinción, incluso para ser pro-
mocionado al siguiente nivel. A él le falta ese requisito:
Entonces yo estoy manejando esta herramienta, es decir, no tengo forma-
ción en recursos humanos porque, pues, no había posgrados en nuestra
institución [se refiere a un doctorado relacionado con su área de conoci-
miento], sin embargo, participé activamente para la creación de los pos-
grados. Entonces ahorita estoy: “¡Si quieren me dan el nivel dos!; si no,
¡me dejan el nivel uno!” (Manuel, 49:46 a 55:30).
El entrevistado argumenta la importancia de los programas de posgrado
en su área para poder tener los tutorados que le recomendaron los dictaminado-
res en una evaluación anterior.
Una discusión sobre el financiamiento para los proyectos de investigación
según las áreas del conocimiento
También el financiamiento juega un papel trascendente para sostener la mem-
bresía como Investigador Nacional. El siguiente testimonio comprende la ma-
nera en cómo el recurso se entrelaza con las publicaciones, los proyectos de
investigación, la infraestructura de laboratorio, los alumnos de posgrado y la ne-
cesidad de los posgrados reconocidos por el PNPC. El testimonio es revelador:
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122 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
Empezamos a hacer todos los trámites para entrar al PNPC y el problema
ahí fue mayor, porque para mantenernos en el PNPC lo más problemáti-
co y lo más pesado son los fondos; sí, o sea, necesitábamos fondos, necesi-
tábamos laboratorios, no teníamos laboratorios ¿dónde trabajamos? Íba-
mos al laboratorio de [tal área], de [tal otra] a que nos dieran un pedacito
así para toda la maestría, para todos los alumnos […]. Porque echamos a
andar la maestría, pero no teníamos nada, ¿no? Entonces necesitábamos
financiamiento, pues igual dijimos, aquí tratábamos en la UACJ. La UACJ
nos dijo: “No hay financiamiento”, bla, bla, bla, pues empezamos. […] Em-
pezamos a [participar en] convocatorias, a FOMIX, a Conacyt. […] De he-
cho, si tú ves en todas las convocatorias nosotros siempre convocamos
a todo, a todas, a todas vamos porque necesitamos fondos para trabajar
con los alumnos, ¿no? Entonces necesitamos muchos, muchos fondos de
Conacyt, de FOMIX, de todos, del cuerpo académico empezamos a traer,
ah, pues nos aprobaron un proyecto. En aquel entonces los primeros pro-
yectos que nos aprobaron fueron los de PROMEP, ¿no? A cada uno de
nosotros nos aprobaron cuatro proyectos, o sea, teníamos cuatro proyec-
tos, entonces con eso, […] digamos teníamos cuatro para la maestría, ¿no?
Entonces con eso nos pusimos de acuerdo, ¿qué necesitamos?, pues que
X, Y y Z, ok, tu compras X, yo Y, y tú esto. O sea empezamos a repartirnos
y empezamos a equipar el laboratorio y de hecho parte de mi proyecto
y... por ejemplo, yo puse para un equipo que todavía tenemos y es de los
más usados, yo puse la mitad, [tal profesor] puso la otra mitad y se com-
pró ese equipo ¿no? [Otro profesor] compró otro equipo y así. Entonces
eso es prácticamente nuestro pan de cada día y es a lo que nos dedica-
mos, ¿no? A tratar de conseguir recursos para equipar los laboratorios,
para tener dinero para los alumnos, para poder comprarles los reactivos.
Hemos comprado un material, ahorita precisamente estábamos viendo,
cinco gramos de una proteína que necesito cuesta 3000 pesos ¿no? [in-
terrumpe la entrevista una profesora, Laura solicita que apague la graba-
dora y luego de tratar un asunto académico se reinicia la entrevista]. Tú
puedes ver que actualmente […] casi siempre van dos o tres propuestas
de [tal área], ¿no? Es lo que hacemos, ahorita actualmente, ¿no? De que
“oye, que ahorita se le aprobó un proyecto a [tal profesor], se le aprobó
un proyecto a [otro], se me aprobó un proyecto a mí, un proyecto a [otra
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 123
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
maestra], un proyecto a [otro investigador]”. “Ok, en tal laboratorio [fal-
ta] tal cosa, pues tú cómpralo”. Nos ponemos de acuerdo en lo que se
va comprando, ¿no? Y así sacamos recursos para desarrollar las tesis de
nuestros alumnos (Laura, 55:50 a 58:55).
La entrevistada resiente una falta de recursos para hacer investigación.
Laura y sus colegas tratan de subsanarla mediante una postura activa. Es inte-
resante su narración porque da cuenta de la manera en que al principio, cuando
se incorporó a la UACJ, no había laboratorios suficientes para desarrollar ex-
perimentos y era necesario pedirlos “prestados” a los colegas de otros departa-
mentos. También resalta el hecho de concursar proyectos de investigación para
recibir financiamiento y por ello su testimonio deja ver una lucha constante
por recursos no sólo para adquirir el equipo adecuado para desarrollar investi-
gación, sino también para conseguir, por ejemplo, un reactivo costoso que vale,
según dijo, 3000 pesos sólo cinco gramos. Es una lucha constante de grupo y lo
reconoció al decir: “eso es prácticamente nuestro pan de cada día”. Esto llama
la atención porque la competencia por los recursos entre profesores de ciertas
áreas del conocimiento donde se requiere de reactivos y experimentos para ha-
cer investigación, se hace más latente. También se percibe en el testimonio de
Laura una aportación equilibrada de cada uno de los integrantes de su cuerpo
académico. Es decir, cada uno contribuye de manera equitativa al grupo para
perseguir la permanencia en el SNI.
El respaldo institucional o la soledad académica para permanecer en el SNI
Por último, voy a referir las interpretaciones de dos informantes que argumen-
tan que la permanencia en el SNI requiere, además del esfuerzo académico de
los PTC por colocar publicaciones y estar en el juego de la competencia por
proyectos de investigación financiados, que la universidad donde laboran les ga-
rantice ciertas condiciones, ya que ésta piensa en sus indicadores institucionales.
Éstas son las reflexiones:
De repente se pide [en la UACJ]: “Hay que incrementar los números en
el SNI”. Es una política que se tiene y cuál es la meta el año que entra,
y cuáles y así, pero si tú te pones a analizar, por ejemplo, que para poder
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124 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
garantizar que tú permanezcas en el SNI cada tres años que renueves, es
porque tú demostraste […] ser el autor principal de tres artículos y debes
ser el responsable de tres proyectos con financiamiento externo, nada de
que aquí de UACJ o que me lo pago yo sólo. Es que trajiste dinero, que
concursaste sobre todo en convocatorias de proyectos fuertes, como es
Conacyt, por ejemplo. O sea, esa manera es lo que te permite a ti per-
manecer en el SNI. Por eso te digo que la gente que está muy activa en
términos de investigación tiene garantizada su permanencia, no tiene de
qué preocuparse (Álvaro, 1:05:39 a 1:05:39).
Por su parte Uriel dejó ver la inequidad del apoyo institucional en su
revelador testimonio. Hace una crítica al seguimiento de los académicos para la
permanencia en el Sistema:
Cuando me aceptan en el SNI, me hacen dos observaciones [relaciona-
das con las asesorías de tesis y las publicaciones]. ‘Ta bien. A quienes no
quedan [en el SNI] aquí [en la UACJ] les piden que publiquen un libro
para la siguiente convocatoria. [Luego dice sorprendido]. A mí es a la fe-
cha que no me han preguntado: “¿Dónde quieres publicar?”. “Mira, hay
estos alumnos que puedes asesorar”. ¡No hay un sistema de seguimiento!
O sea, ¡aquí quieren que te la partas solo! Yo digo, tiene que haber crite-
rios, tiene que haber una oficina de seguimiento. A ver, a los que pierden
[el nombramiento] los premian, y [a] mí me hubieran dado posibilidad
de publicar, o sea, ¡la siguiente evaluación la tengo que armar como yo
pueda! (Uriel, 37:52 a 39:02).
Los dos informantes reclaman de distinta manera una falta de apoyo ins-
titucional. En el primer testimonio se observa un reclamo pasivo, pero en el
segundo hay un reclamo directo y activo. Estos entrevistados identifican una
disociación entre los objetivos individuales y los objetivos de la institución. Por
un lado, la UACJ se enfoca en la idea de incrementar el número de PTC con SNI
y en cada informe rectoral es uno de los aspectos a resaltar. Por el otro lado, algu-
nos informantes expresan que adolecen de un respaldo institucional consisten-
te. En ocasiones, como refiere el nuevo institucionalismo, el entrelazamiento de
objetivos individuales e institucionales ocurre debido a la existencia de valores
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DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ 125
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
y reglas comunes para conseguir metas y objetivos también comunes (March y
Olsen, 1997; Powell y DiMaggio, 1999). Sin embargo, conforme a lo manifesta-
do por Álvaro y Uriel, se advierte que los objetivos no siempre siguen el mismo
rumbo. Tales divergencias se traducen en interacciones complejas entre los aca-
démicos y los funcionarios de la UACJ. Los últimos como representantes de la
institución, quienes conducen la política institucional.
Uriel resiente la falta de apoyo institucional para asegurar su permanen-
cia en el SNI. Sobre todo al comparar su situación con la de otros de sus colegas
que sí lo reciben. Del análisis del testimonio de Uriel se deriva el concepto de
“soledad académica”. Uriel expresa lo siguiente: “A mí es a la fecha que no me
han preguntado: ‘¿Dónde quieres publicar?”. “Mira, hay estos alumnos que pue-
des asesorar”. ¡No hay un sistema de seguimiento! O sea, ¡aquí quieren que te la
partas solo! […] A ver, a los que pierden [el nombramiento] los premian, y [a] mí
me hubieran dado posibilidad de publicar, o sea, ¡la siguiente evaluación la ten-
go que armar como yo pueda!”. En este sentido, la soledad académica consistiría
en el sentimiento que se genera en los académicos que han obtenido un resul-
tado favorable en alguna convocatoria del SNI, al considerar que su institución
no los apoya como ellos esperan en cuanto al respaldo editorial o en direcciones
de tesis de posgrado para poder enfrentar los procesos de evaluación en cada
periodo y así lograr permanecer en el SNI.
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126 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
Consideraciones finales
A partir de todo lo expuesto en los cinco capítulos que comprenden este libro
acerca del panorama general del SNI, sus cambios más sobresalientes, su in-
fluencia en la dinámica y profesión de los académicos de la UACJ como con-
secuencia del proceso de evaluación de su productividad académica al que se
sujetan voluntariamente, entre otros aspectos; las reflexiones finales pueden ir
en muchos vértices. Sin embargo, me concentraré en sólo algunos por razones
de espacio.
El primero es referente al capítulo inicial, dado que la aportación del pre-
sente texto a la línea de investigación en la que se instala es relevante porque no
existe en México otro trabajo académico y científico que englobe los tres obje-
tivos principales trazados aquí. De tal forma que en esto radica un aspecto de la
originalidad del texto. El segundo vértice se relaciona con la aproximación epis-
temológica y metodológica tratada también en el capítulo primero. Por ejemplo,
por un lado, se estructura sobre una metodología documental (periodo de 2020
a 2022) utilizada para la búsqueda, recopilación y análisis de la literatura publi-
cada desde 1984 a la actualidad (sobre la que se escribe en el capítulo segundo);
así como para la búsqueda de material y análisis de los diferentes reglamentos
del SNI, informes, documentos, etc. (contenidos en el capítulo tercero). Y, por
otro lado, se erige ponderando una metodología cualitativa de corte interpreta-
tivo mediante el uso de la grounded theory para el análisis de los testimonios de
los informantes académicos y funcionarios de la UACJ (presentados en los ca-
pítulos cuarto y quinto). Voces que, aunque originalmente fueron recabadas de
2011 a 2013, siguen vigentes, pues en este libro se contrastaron con la literatura
reciente y con las disposiciones normativas del Reglamento del SNI de 2022.
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
El tercer vértice es relativo a la revisión de la literatura, que luego del aná-
lisis se clasificó por periodos y problemáticas para su mejor organización y com-
prensión, tal como se presenta en el capítulo segundo. Al respecto, la reflexión
recae en que a pesar de haber transcurrido casi cuatro décadas desde la creación
del SNI, desde la primera evaluación de la productividad de los académicos
por parte de este Organismo y desde la publicación de los primeros trabajos,
muchas de las temáticas o problemáticas permanecen. Por ejemplo, el asunto
del productivismo que se visualiza en la tendencia de publicar por publicar para
estar en el juego y la dinámica de la profesión académica porque sólo ciertas
actividades son las que proporcionan a los académicos el reconocimiento y el
prestigio según la literatura que se cita a lo largo de este documento. O también
el asunto consistente en que el SNI representa la directriz o línea que siguen
los académicos que se insertan en la dinámica de la profesión porque es el que
mide la productividad, escalafona y otorga distinciones, además de estímulos
económicos por las actividades de investigación científica y tecnológica realiza-
das. Por lo que desde el día uno (metafóricamente hablando) a la fecha los ha
colocado en el juego del mercado científico en México en el que quizá importa
más la distinción que la investigación, conforme a la cultura científica merito-
crática. Problemática que debe marcar la pauta para transitar o transmutar de
este modelo a otro.
El cuarto vértice es referente a algunos aspectos relevantes del capítulo
tercero. Destaco el tema de las múltiples modificaciones al Reglamento del SNI
y el tema de la prelación. En relación con el primero, llama la atención que en la
última década, de manera previa a los procesos de evaluación o convocatorias del
SNI, se producen cambios o modificaciones a la reglamentación. Esto, lejos de
configurar procesos evaluativos más democráticos, eficaces y claros, generó am-
bigüedad y confusión entre los participantes de las convocatorias para ingresar,
permanecer o escalar en el Sistema. Cuando las reglas del juego son claras para
los jugadores; el “juego” resulta ser más transparente y satisfactorio. Además,
pareciera que las modificaciones al Reglamento del SNI se realizan desde un
enfoque unilateral de quienes están a cargo de la Unidad de Asuntos Jurídicos
del Sistema, que si bien tiene competencia a través de la Dirección de Consulta
y Estudios Normativos, y la Dirección de Estrategias y Procesos Jurídicos para
brindar consejería y consultoría legal, es pertinente que en cada modificación o
cambio se consulte a académicos que hayan sido evaluados y evaluadores, y cuyo
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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128 DE INVESTIGADORES y académicos de la UACJ
HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
número sea representativo del total de investigadores pertenecientes al SNI. En
cuanto al tema de la prelación, resalto que se trata de una de las problemáticas
más notables en las decisiones del SNI, si bien se menciona someramente en el
artículo 12 del Reglamento vigente (SNI, 2022b), los parámetros a considerar no
son nítidos para la generalidad de los miembros del Sistema, ya que el texto nor-
mativo no describe en qué consiste. Esta ausencia de claridad en la disposición
normativa produjo, en parte, las discusiones que se han suscitado entre la comu-
nidad científica. Quizá quien redactó jurídicamente el borrador del Reglamento
del SNI actual, pensó que entre menos descripción menos problemática en la
interpretación, pues el tercer párrafo del artículo 12 sólo dice: “Las comisiones
dictaminadoras entregarán al Consejo General las recomendaciones de las eva-
luaciones por nivel y orden de prelación, de acuerdo con el presente Reglamen-
to y la demás normativa aplicable” (SNI, 2022b); pero no se vuelve a mencionar
absolutamente nada acerca de la prelación en el documento que operacionaliza
el proceso de evaluación de la productividad de los académicos.
Finalmente, el quinto vértice de estas reflexiones corresponde a algunos
de los hallazgos presentados en los capítulos cuarto y quinto de este libro. Con-
forme al análisis de los testimonios de los entrevistados se identificaron algunos
motivos que tuvieron los PTC de la UACJ para ingresar al SNI, así como as-
pectos que consideraron fundamentales para obtener uno de los nombramien-
tos otorgados. Llama la atención la diferencia entre las motivaciones que cada
informante puede llegar a tener para incorporarse al Sistema y cómo se forjan
a partir de cuestiones personales o por influencia directa de terceros. También
sobresalen los múltiples aspectos que los investigadores consideran como deter-
minantes para obtener un resultado favorable durante el proceso de evaluación.
Con base en el análisis se puede afirmar que no existe una receta infalible para
asegurar la obtención del nombramiento como Candidato a Investigador Na-
cional o como Investigador Nacional en cualquiera de los niveles posibles, dado
que la comparación de los testimonios compartidos permite suponer que, si bien
existen parámetros establecidos reglamentariamente, en cada caso concreto pu-
dieran ser valorados muy diversos elementos o condiciones.
A su vez, en las entrevistas realizadas sobresale que mantenerse dentro
del SNI es un asunto complicado. Alrededor de una distinción vigente como
Candidato a Investigador Nacional o como Investigador Nacional permean
múltiples vicisitudes a las que los PTC se enfrentan en la cotidianidad de su
LOS 40 AÑOS Panorama general,
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HUGO MANUEL CAMARILLO HINOJOZA
vida académica. Los testimonios de la muestra cualitativa dan cuenta de sus
estrategias individuales, colectivas o recomendadas por terceros para sostenerse
dentro del Sistema. Si bien ascender de nivel en el SNI es un objetivo deseado
por algunos de los PTC en su carrera académica, tan sólo renovar la distinción
que se tiene es un asunto que merece cuidados a detalle. Según se pudo identi-
ficar en las entrevistas, permanecer en el SNI implica luchas constantes por es-
pacios de publicación, por escribir y publicar artículos a tiempo en los periodos
que se evalúan, luchas por financiamiento, entre otras disputas. Los testimonios
de los informantes de la UACJ dieron cuenta de que para permanecer en el SNI
hay varios caminos. Desde mi perspectiva no es suficiente apostarle sólo a uno.
Es pertinente que los PTC trabajen varios aspectos si es que desean mantener
vigente el nombramiento, pero a su vez, resulta necesario un respaldo institucio-
nal sólido y consistente. Para que esto ocurra es imprescindible que la UACJ re-
vise cuáles instancias universitarias deben colaborar solidariamente con los aca-
démicos y focalizar adecuadamente la manera en que cada una debe otorgar el
apoyo. En este sentido, y para finalizar, se perciben como áreas de oportunidad
las siguientes: a) que la política científica universitaria pueda establecer mejores
estrategias de acompañamiento de los académicos según la distinta complejidad
de las áreas del conocimiento a la hora de hacer investigación; y b) que la polí-
tica científica de la institución tenga incidencia de alguna manera en promover
la creatividad científica a la hora de hacer investigación sobre la generación de
productividad académica a través de la publicación para efectos de registro.
¡Aquí aprovecho para preguntarle algo específico al lector en relación
con lo que se menciona en este último inciso! Si imaginariamente tuviéramos a
Einstein dirigiendo la política científica universitaria, ¿por cuál de los dos aspec-
tos se decidiría institucionalmente a sabiendas que para el SNI es importante la
productividad?
Ciudad Juárez, Chih., a 19 de diciembre de 2022.
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