adquiridas después de la primera visita prenatal.
Esto es especialmente importante para mujeres con
mayor riesgo de infección (17).
Pruebas adicionales en casos de síntomas: si una mujer embarazada desarrolla síntomas que sugieran
una ITS, como secreción anormal o dolor pélvico, se debe hacer una prueba molecular para gonorrea y
clamidiasis, independientemente del tiempo transcurrido desde la última prueba (16).
3. Población clave: es de importancia primordial citar los grupos de población clave: trabajadores
sexuales, HSH, trans femeninos, usuarios de drogas intravenosas y personas privadas de la libertad.
Como se mencionó anteriormente, muchas personas con gonorrea o clamidia no presentan síntomas, lo
que dificulta su detección sin un tamizaje adecuado (19).
El control de la gonorrea y la clamidia a través del tamizaje en esta población, así como en poblaciones que
tienen nuevas parejas sexuales o múltiples parejas es una estrategia costo-efectiva para los sistemas de
salud pública, ya que previene gastos mayores asociados con el tratamiento de complicaciones a largo
plazo.
Personas que han tenido ITS en el pasado tienen mayor riesgo de reinfección, por lo cual es otra población
a considerar para el tamizaje regular (18, 19).
Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH): se sugiere realizar tamizajes al menos una vez al
año. Para quienes presentan comportamientos de alto riesgo, como múltiples parejas, prácticas
sexuales sin protección o uso de drogas recreativas asociadas con el sexo, se recomienda un
tamizaje más frecuente (19).
Trabajadores Sexuales: la frecuencia del tamizaje debe adaptarse a las prácticas sexuales y al nivel
de riesgo individual. Los trabajadores sexuales suelen tener una mayor exposición a situaciones de
riesgo, por lo que el tamizaje regular es esencial para detectar infecciones de manera oportuna (18).
Trans femeninas: este grupo tiene un mayor riesgo de ITS debido a factores sociales y
comportamentales, como el acceso limitado a la atención médica, estigmatización y posibles
prácticas de riesgo. Dependiendo de las prácticas sexuales y si han tenido cirugía de reasignación
de género, las personas trans femeninas pueden necesitar un enfoque específico en el tamizaje que
considere tanto el tejido genital natal como cualquier tejido neo-vaginal (19).
Usuarios de drogas intravenosas: los usuarios de drogas intravenosas tienen un riesgo elevado de
contraer ITS, incluyendo gonorrea y clamidiasis, debido a comportamientos como el uso compartido
de agujas y prácticas sexuales no protegidas. El tamizaje temprano permite un tratamiento
oportuno, reduciendo el riesgo de complicaciones y la transmisión de infecciones (18).
Personas privadas de la libertad: en entornos de encarcelamiento, las condiciones de hacinamiento,
las relaciones sexuales no seguras y el uso compartido de objetos para tatuajes o drogas pueden
aumentar el riesgo de ITS, como la gonorrea y la clamidiasis. El tamizaje regular en estos entornos
es crucial para identificar casos asintomáticos y prevenir brotes, ya que las infecciones pueden
propagarse rápidamente en lugares cerrados (17, 19).
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