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Poesía y Feminismo: Legado de Rich

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Adrienne

Rich
Galaxias de mujeres

Tierra Desvelada Ediciones

1
La presente antología fue publicada por
sabina editorial en 2020, Madrid.
Si bien en ella nos basamos,
desestimamos incluir la versión en inglés.
La portada y contraportada
fueron ideadas por Tierra Desvelada Ediciones.

Ningún derecho reservado.


Haz que corra, compártelo, reprodúcelo, piratéalo.
Que los libros no se vuelvan fetiche, ni privilegio.
Que libres sean las palabras, los saberes
y la vida entera.

Primera Edición, 2024.


Impreso en Santiago Waria.

2
Presentación

Qué clase de tiempos son estos

Escribía Adrienne Rich en el poema que lleva el


mismo título que esta breve presentación: “en
tiempos como estos [...] es necesario hablar de los
árboles”. Y, al hacerlo, no estamos hablando mera-
mente de una frondosa naturaleza, estamos sos-
teniendo una estrategia política de supervivencia,
estamos mostrando el empeño de persistir en esa
doble situación que atraviesa la poesía de nues-
tra autora: en los momentos de soledad e intros-
pección, y en los momentos de compañía y apoyo
mutuo. Ella lo expresa con firmeza en su conocido
poema “Tiempos norteamericanos”: “la poesía
nunca tuvo la posibilidad / de situarse al margen
de la historia”. Y continúa: “nuestras palabras [...]

3
/ asumen una responsabilidad / mayor de la que
pretendíamos”. Porque las palabras permanecen,
se atesoran y se transmiten como un legado a
quienes están por venir. La palabra poética como
semilla de esperanza cuando en nuestra mente
solo parece retumbar el asombro: qué clase de
tiempos son estos.

Nos recordaba Adrienne Rich: “podemos notar


amargamente que nuestros poemas pueden ha-
cer poco ante lo que parece un poder tecnológico
fuera de control y una avaricia empresarial ilimi-
tada; sin embargo, es asimismo cierto que la poe-
sía puede romper nuestro aislamiento, hacernos
tangibles para nosotras mismas cuando nos con-
sideran proscritas o cuando nos han invisibilizado;
recordamos la belleza, cuando parece que no hay
belleza posible; recordarnos las alianzas cuando
todo se representa como separación”1. Esta idea
es esencial en la obra de la poeta. La poesía forja

1 En Adrienne Rich: “Defy the Space that Separates”,


The Nation, 7 octubre 1996.
4
un vínculo, la poesía sutura, la poesía genera un
sentido de pertenencia. De nuevo, en situaciones
de soledad y de búsqueda interior, pero también
en la vida exaltada y compartida: “la poesía co-
necta con los fragmentos que hay dentro de noso-
tras, nos conecta con otras que son semejantes o
diferentes a nosotras mismas, avivando así nues-
tro deseo... en la poesía las palabras pueden decir
más de lo que dicen. En tiempos en los que se está
atacando frontalmente tanto el lenguaje como la
solidaridad humana, la poesía nos recuerda el pe-
ligro de todo lo que podemos perder, nos altera,
nos infunde valor más allá de la resignación”2.

Si no, solo nos quedaría padecer los silencios im-


puestos, muy distintos del silencio selectivo, que
no dialoga con quien no lo merece, un silencio
autodeterminado, elegido, como el de Emily Dic-
kinson, protagonista del poema “Estoy en peligro
- Señor”: “el silencio como ocupación, / elegiste

2 En Claudia Ranquine: “Adrianne Rich’s Poetic Trans-


formations”, The New Yorker, 12 mayo 2016.
5
establecerlo, al fin, / en tus propios términos”. Y,
al tiempo, la necesidad de cultivar la palabra para
alumbrar una obra poética que visibilice y denun-
cie tantos silencios impuestos con violencia: “la
violencia / incrustada en el silencio” de la prisión
de mujeres (“Desde la prisión”). La mujer enmude-
cida y aislada, que se ha perdido entre los deberes
de la maternidad, del hogar: “otra mujer entumeci-
da / de soledad”, a la que le dice esas palabras que
se nos clavan, porque hemos de cuidar, hemos de
cuidar: “y yo temo que dejes de ser / antes de que
tu pluma haya cosechado tu fecundo cerebro” (“A
una poeta”). Y eso que has sentido al leer estas pa-
labras, ese reconocimiento con forma de aguja en
el pecho, aparece en ti porque cuenta tu historia,
una historia común a la de tu estirpe: “El instante
en que un sentimiento entra en el cuerpo / es po-
lítico. Este contacto es político” (“Gazales tristes”).
Por eso hay que nombrarla. Aún más, compartirla.
El desafío de RIch es, ante todo, el cuestionamien-
to de la falacia de la separación, del aislamiento:
“de un modo u otro, una ayudará a la otra a vivir”

6
(“Veintiún poemas de amor”).

La tarea de recuperar nuestra genealogía femeni-


na como la única manera de habitar y de habitar-
nos. En la labor de introspección, el hallazgo de las
palabras heredadas, de las palabras propias: “las
palabras son propósitos / [...] son mapas / He ve-
nido a ver el daño causado / y los tesoros que per-
duran” (“Buceando en el naufragio”). Y entre los
tesoros, las multitudes: “ira y ternura: mis yoes”
(“Integridad”). En la labor de homenaje y recuer-
do, estas páginas que siguen son una celebración
de las mujeres que nos inspiran, a las que rendi-
mos tributo, mujeres que son alimento de nuestros
yoes: lectora, prepárate a abrazar en estos poemas
a Safo, a Emily Dickinson, a Caroline Herschel, a
Audre Lorde, a Michelle Cliff, a Käthe Kollwitz, a Si-
mone Weil. Pero también a las mujeres anónimas:
a las madres enterradas entre “polvo [y] bolsas de
plástico chorreantes” (“A una poeta”); a las muje-
res violadas, ahora delante de un policía, ante el
que se sienten en la obligación de “confesarle /

7
que eres culpable del crimen / de haber sido for-
zada (“Violación”); a quienes su identidad resulta
siempre una incógnita en labios ajenos: “si me pre-
guntan mi identidad / qué puedo decir salvo / yo
soy la andrógina” (“La extranjera”), “yo soy ella; yo
soy él” (“Buceando en el naufragio”); a las mujeres
que aman: “mi amor / ardiente con tu esencia / en
lo más crudo del invierno” (Contradicciones: Poe-
mas en marcha”).

En el año 1974 Adrienne Rich fue reconocida con


el Premio Nacional de Poesía de los Estados Uni-
dos de América. Se negó a recogerlo en solitario.
Pidió que el galardón recayera también en las otras
dos poetas feministas nominadas: Alice Walker y
Audre Lorde. Y las tres redactaron una breve de-
claración en la que señalaban: “juntas aceptamos
este premio en nombre de todas las mujeres cu-
yas voces no han sido escuchadas y, aún a día de
hoy, siguen sin serlo en este mundo patriarcal, y en
nombre de aquellas que, como nosotras, han sido
toleradas como mujeres de muestra en esta cultu-

8
ra, a menudo con un gran coste y con un gran do-
lor [...] podemos enriquecernos más cuando nos
apoyamos y nos ofrecemos a las otras, y no cuan-
do competimos entre nosotras; esa poesía –si es
poesía– existe en un ámbito más allá del ranking
y la comparación”. Y terminan dedicando su galar-
dón a “las mujeres silenciadas cuyas voces se nos
han negado, a las mujeres elocuentes que nos han
transmitido fuerza para hacer nuestro trabajo”3.
La ficción de la separación, la obligación del tribu-
to, la poesía como argamasa, como baluarte que
desdibuja las fronteras entre pasado, presente y
futuro. En estos poemas están aquellas que viven
en nosotras, estamos nosotras (“ira y ternura”),
que cuidaremos el legado para tantas más.

Adrienne Rich (1929-2012), poeta estadouniden-


se, profesora, autora esencial en el pensamiento

3 Se puede consultar la declaración completa aquí


(en inglés): [Link]
adrienne-rich-and-alice-walker-speech-at-the-natio-
nal-book-award-ceremony-will-make-you-cry/.
9
feminista contemporáneo, activista incansable. En
tiempos como estos, su poesía como compromiso
ético y como tarea política. Como un llamamiento
a una revolución íntima, que nos pedirá que nos
convirtamos en nuestra propia guía y en guías
unas de otras, para hacer inventario de lo encon-
trado en los naufragios a los que hemos sobrevi-
vido. Como un llamamiento a levantarnos y crear
en compañía, a deshacer silencios apelmazados, a
rechazar las reglas de un mundo patriarcal que, en
ocasiones, te elige y te eleva para aislarte de las tu-
yas, a reconocer la grandeza del amor entre muje-
res. En este volumen, Sabina Editorial nos ofrece la
posibilidad de transitar la rabia, el dolor, el placer,
la memoria, la injusticia, la sed, la redención, la be-
lleza. Qué clase de tiempos serían estos sin poesía.

SILVIA LÓPEZ, MADRID, VERANO 2020

10
Galaxias de mujeres

Traducción de
Arantxa Azurmendin Muñoa
Carmen Oliart Delgado de Torres
Ana Mañeru Méndez

11
“Estoy en peligro - Señor -”4

“Medio-chiflada” para Hagginson, en vida,


después famosa en versiones mutiladas,
tu acopio de deslumbrantes papeles un campo de
[batalla,
ahora tu antigua cinta del cuello

entre bolas de naftalina en Harvard


y tú, en tu monumento de ediciones
ambigua hasta el final -
¿quién eres tú?

Cultivando los lirios,


limpiando el tallo de las copas de vino,
tu pensamiento palpitaba tras
una frente percutida fina como papel,

4 N.T.: El título es una cita de Emily Dickinson.


12
tú, mujer, masculina
en tu determinación,
para quien la palabra era más que
un síntoma -

una condición de ser.


Hasta que el aire zumbando con lenguaje
[corrompido
sonó en tus oídos
a Perjurio

y en tu medio-chifladura elegiste
el silencio como ocupación,
elegiste establecerlo, al fin,
en tus propios términos.

[1964]

13
Planetario

Pensando en Caroline Herschel, 1750-1848,


astrónoma, hermana de William; y en otras

Una mujer con forma de monstruo


un monstruo con forma de mujer
los cielos están llenos de ellas

una mujer “en la nieve


entre Relojes e instrumentos
o midiendo el terreno con varas”

en sus 98 años descubriría


8 cometas

ella a quien la luna regía


como a nosotras
asciende al cielo de la noche

14
cabalgando sobre lentes pulidas

Galaxias de mujeres, ahí


haciendo penitencia por impetuosas
costillas heladas
en esos espacios de la mente

Un ojo
“viril, preciso y absolutamente certero”
desde las locas tramas de Uranoburgo
descubre la NOVA

cada impulso de luz estallando


desde el núcleo
mientras la vida se nos escapa
Tycho susurrando al fin
“Que no parezca que he vivido en vano”

Lo que vemos, lo vemos

15
y ver es cambiar

la luz que reseca una montaña


y deja a un hombre con vida

El latido del pulsar


el corazón saliéndoseme del pecho

El impulso de radio
emitiendo desde Tauro

Me bombardean pero sigo en pie

He permanecido toda mi vida en la


trayectoria de una batería de señales
las transmitidas con mayor precisión, el
lenguaje más intraducible del universo
Soy una nube galáctica tan profunda tan intrin-
cada que una onda de luz tardaría 15

16
años en recorrerme Y lo ha
hecho Soy un instrumento con forma
de mujer que intenta convertir pulsaciones
en imágenes para el sosiego del cuerpo
y la reconstrucción de la mente.

[1968]

17
Gazales tristes (5/4/69)5

EL dolor la hizo prudente.


Donde las cerillas le tocaron la piel, lleva una
[cicatriz.

La policía llega de madrugada


como la muerte y el parto.

Ciudad de percances, tu verdadero mapa


es la maraña de todos nuestros hilos salvavidas.

EL instante en que un sentimiento entra en el


[cuerpo
es político. Este contacto es político.

A veces sueño que estamos flotando en el agua

5 Fragmento.
N.T.: Gazal: forma poética de origen árabe.
18
de la mano; y nos vamos hundiendo sin terror.

19
Desde la prisión

Bajo mis párpados otro ojo se ha abierto


mira directamente
a la luz

que se filtra desde el mundo del dolor


incluso cuando duermo

Constantemente observa
todo lo que me ocurre

y más

ve las porras y las culatas de los rifles


subiendo y bajando
ve

detalle obviado por la TV

20
los dedos de la mujer policía
registrando el coño de la joven prostituida
ve

caer las cucarachas en la sartén


donde cocinan el cerdo
en el Centro de D6

ve
la violencia
incrustada en el silencio

Este ojo
no es para llorar
su visión debe ser nítida
aunque haya lágrimas en mi rostro

6 N.T.: Centro de Detención de Mujeres de Nueva York


(1932-1974)
21
su propósito es la claridad
no debe olvidar
nada

[Septiembre 1971]

22
La extranjera

Mirando como antes miraba, siguiendo el corazón


de la calle hacia el río
caminando por los ríos de las avenidas
sintiendo el estremecimiento de las cuevas bajo el
[asfalto
observando las luces encenderse en las torres
caminando como antes caminaba
como un hombre, como una mujer, por la ciudad
mi rabia visionaria aguzando mi vista
y las percepciones precisas de la compasión
floreciendo de esa rabia

si entro en una habitación desde la afilada luz


[brumosa
y les oigo hablar una lengua muerta
si me preguntan mi identidad
qué puedo decir salvo

23
yo soy la andrógina
yo soy la mente viva que no lográis describir
en vuestra lengua muerta
el nombre perdido, el verbo que sobrevive
solo en infinitivo
las letras de mi nombre están escritas bajo los
[párpados
de la criatura recién nacida

[1972]

24
Buceando en el naufragio

Después de haber leído el libro de los mitos,


y cargado la cámara,
y comprobado el filo de la hoja del cuchillo,
me pongo
lar armadura de goma negra
las absurdas aletas
la máscara solemne y extraña.
Tengo que hacerlo
no como Cousteau con su
diligente equipo
a bordo de la radiante goleta
sino aquí sola.

Hay una escalerilla.


La escalerilla siempre está ahí
colgando inocentemente
del costado de la goleta.

25
Sabemos para qué sirve,
quienes la hemos usado.
De otro modo
es un trozo de sedal marino
alguna clase de equipamiento.

Desciendo.
Peldaño a peldaño y todavía
el oxígeno introduce en mí
la luz azul
los claros átomos
de nuestro aire humano.
Desciendo.
Las aletas me estorban,
me deslizo como un insecto por la escalerilla
y no hay nadie
para decirme cuándo empieza
el océano.

26
Primero el aire es azul y luego
más azul y luego verde y luego
negro me estoy desvaneciendo pero
mi máscara es poderosa
me bombea con poder la sangre
el mar es otra historia
el mar no es una cuestión de poder
tengo que aprender sola
a mover el cuerpo sin esfuerzo
por el profundo elemento.

Y ahora: es fácil olvidar


a qué he venido
entre tantos seres que siempre
han vivido aquí
meciendo sus almenados tentáculos
entre los arrecifes
y además
se respira de otra manera aquí abajo.

27
He venido a explorar el naufragio.
Las palabras son propósitos.
Las palabras son mapas.
He venido a ver el daño causado
y los tesoros que perduran.
Acaricio despacio con el haz de luz de mi lámpara
el flanco de algo
más duradero
que los peces o las algas

aquello a por lo que he venido:


el naufragio y no la historia del naufragio
la cosa en sí y no el mito
el rostro ahogado mirando siempre
hacia el sol
la evidencia del daño
convertida por la sal y el vaivén en esta belleza
[raída

28
las cuadernas del desastre
se curvan afirmándose
entre posibles merodeadores.

Este es el lugar.
Y aquí estoy yo, la sirena cuyo pelo oscuro
ondea negro, el tritón con el cuerpo blindado
Damos vueltas en silencio
alrededor del naufragio
buceamos hacia la bodega.
Yo soy ella: yo soy él

cuyo rostro ahogado duerme con los ojos


[abiertos
cuyos pechos todavía soportan la presión
cuya carga de plata, cobre y bermellón yace
oscuramente en barriles
desencajados y podridos
somos los instrumentos medio rotos

29
que antes mantenían un rumbo
el cuaderno de bitácora corroído por el agua
la brújula desnortada

Somos, soy, eres


por cobardía o coraje
quien encuentra el camino
de vuelta a este escenario
llevando un cuchillo, una cámara
un libro de mitos
en el que
no aparecen nuestros nombres.

[1972]

30
Violación

Hay un policía que es al tiempo merodeador y


[padre:
vivió en tu manzana, creció con tus hermanos,
tenía ciertos ideales.
Apenas lo reconoces con las botas y la insignia
[plateada,
a caballo, una mano en la pistola.

Apenas lo reconoces pero vas a tener que


[conocerlo:
tiene acceso a maquinaria que podría matarte.
Él y su semental al paso como caudillos entre la
[basura,
sus ideales suspendidos en el aire, una nube
[helada
entre los labios severos.

31
Y entonces, cuando llegado el momento, tú tienes
[que acudir a él,
el semen de maníaco todavía pegajoso en los
[muslos,
la mente girando como loca. Tienes que confesarle
que eres culpable del crimen
de haber sido forzada.

Y ves sus ojos azules, los ojos azules de toda una


[familia
a la que conocías, entrecerrarse y brillar,
su mano teclea los detalles
y los quiere todos
pero es la histeria en tu voz lo que más le
[complace.

Apenas lo conoces pero él cree que te conoce:


ha tomado nota de tu peor momento
en una máquina y lo ha archivado en un archivo.

32
Sabe, o cree saber, cuánto has imaginado;
sabe, o cree saber, lo que secretamente deseabas.

Tiene acceso a una maquinaria que podría


[encerrarte:
y si, en la nauseabunda luz de la comisaría,
y si, en la nauseabunda luz de la comisaría,
tus detalles suenan al retrato de tu confesor,
¿te los tragarás, los negarás. mentirás para volver a
[casa?

[1972]

33
Hambre7

Para Audre Lorde

4.
La decisión de alimentar al mundo
es la verdadera decisión. Ninguna revolución
la ha elegido. Pues esa decisión requiere
que las mujeres sean libres.
Me atraganto con el sabor del pan en
[Norteamérica
pero el sabor del hambre en Norteamérica
me está envenenando. Sí, estoy viva para escribir
[estas palabras,
para mirar las páginas de las mujeres de Kollwitz8
que recogen a criaturas maltrechas entre sus

7 Fragmento.
8 N.T.: Käthe Kollwitz (1867-1945), pintora expresionis-
ta alemana.
34
[maltrechos brazos
las “madres” resecas de leche, las
[“supervivientes” empujadas
al propio aborto, a la propia inanición, a una
[visión
amarga, concreta y muda.
Estoy viva para desear más que la vida,
desearla para otras hambrientas y por nacer
para nombrar las privaciones que taladran
mi voluntad, mis afectos, los cerebros
de hijas, hermanas, amantes atrapadas en el
[fuego cruzado
de los terroristas de la mente.
En el espejo negro de la ventana del metro
cuelga mi propia cara, demacrada de furia y
[deseo.
Envuelta en extenuación, en el periódico
[pisoteado
una mujer protege de la cámara a una criatura

35
[muerta.
La pasión de ser talla su cuerpo.
Hasta que nos encontremos unas a otras,
[estamos solas.

[1974-1975]

36
A una poeta

El hielo se resquebraja bajo la pala


de metal otro día más
luz turbia a través de cristales empañados
la crueldad del invierno sitió tu vida
te envolvió a tus veintitantos
un viejo albornoz lastrado
de manchas de leche manchas de lágrimas polvo

Rascando restos de huevo del plato reseco


de la criatura quitando la nata
de la leche enfriada escurriendo pañales
La lengua flota en el punto de fuga
encárnate susurra el tubo fluorescente
primaria afirma la veta incrustada en el suelo
Y en el techo ríe el yeso desconchado imago

y yo temo que dejes de ser

37
antes de que tu pluma haya cosechado
[tu fecundo cerebro

porque no eres una suicida


pero nadie llama a esto asesinato
Bocas pequeñas, necesitadas, succionan: Esto es
[amor

Escribo esto no para ti


que luchas para escribir tus propias
palabras batiéndote contracorriente
sino para otra mujer entumecida
de soledad polvo bolsas de plástico chorreantes
con criaturas en una casa
donde la lengua flota y hace girar
aborto en
el cuenco

[1974]

38
Veintiún poemas de amor9

III
Puesto que no somos jóvenes, las semanas han de
[cumplir condena
por los años que nos hemos añorado. Pero solo
[esta extraña distorsión
temporal me indica que no somos jóvenes.
¿Caminé alguna vez a los veinte por las calles
[mañaneras,
mis piernas fluyendo con un gozo más puro?
¿me asomé por alguna ventana sobre la ciudad
aguzando el oído al futuro
como aquí aguzo el oído con los nervios alerta a tu
[llamada?
Y tú, tú avanzas hacia mí con el mismo tempo.
Tus ojos son eternos, el brillo verde
de la espadilla azul al comienzo del verano,
el azul verdoso del berro silvestre bañado por la

9 Fragmento. 39
[primavera.
A los veinte, claro: pensamos que viviríamos para
[siempre.
A los cuarenta y cinco, quiero explorar incluso
[nuestros límites.
Te toco sabiendo que no nacimos mañana,
y, de un modo u otro, una ayudará a la otra a vivir,
y, sea donde sea, una debe ayudar a la otra a morir.

[1974-1976]

40
Integridad

la cualidad o estado de estar completa;


condición intacta; completitud
-Diccionario Webster

Una paciencia indómita me ha traído hasta aquí

como si hubiera tenido que llevar a la costa


un bote con un espasmódico fueraborda
jerséis viejos, redes, libros salpicados de salitre
tirados en la proa
una especie de sol quemándome los omóplatos.
Salpicando los escálamos. Abrasando.
Tus antebrazos pueden acabar escaldados,
[lamidos con dolor
bajo un sol velado como una ira callada
tras una neblina pasajera.

41
La duración del día
tan al norte, en este
año cuarenta y nueve de mi vida
es crítica.

La luz es crítica: conmigo, con este


largamente soñado, involuntario amarre
en el brazo de un mar interior.
El brillo del bajío
se desvanece en sombra
reconozco: el bosquecillo de pinos
negro-violeta en realidad, verde en la vieja postal
pero en realidad solo me tengo a mí misma
como guía; nada
persiste en el ámbito de la pura necesidad
excepto lo que mis manos pueden contener.

¿Nadie sino yo misma?... Mis yoes.


Después de tanto tiempo, esta respuesta.

42
Como si siempre hubiera sabido
dirijo el bote, simplemente.
El motor se apaga sobre los guijarros
las cigarras retoman el zumbido
extinguido en el silencio.

Ira y ternura: mis yoes.


Y ahora consigo creer que respiran en mí
como ángeles, no polaridades.
Ira y ternura; la genialidad de la araña
para hilar y tejer en la misma acción
desde su propio cuerpo, en cualquier parte -
incluso desde una telaraña rota.

La cabaña en el bosquecillo de pinos


sigue en venta. Lo sé. Conozco la huella
del último pie, la mano que dio un portazo y cerró
[con llave,
entonces se detuvo para enlazar la clemátide

43
[abatida por la lluvia
de nuevo en la celosía,
solo por el bien de esta.
Conozco la carta de navegar clavada en los paneles
el hervidor helado achaparrado en el hornillo.
Las manos que martillaron esos clavos
vaciaron ese hervidor por última vez
son estas dos manos
y han atrapado al bebé brotando
de entre piernas temblorosas
y han pasado el aspirador endouterino
y acariciado las sienes sudorosas
y guiado el bote hasta aquí en esta calurosa
entreverada luz solar, luz crítica
que imperceptiblemente abrasa
la piel que estas manos también sanarán.

[1978]

44
El espíritu del lugar -10

Para Michelle Cliff -


III.

Las extrañas son una especie amenazada

En la casa de Emily Dickinson en Amherst


se sirven cócteles los eruditos
se reúnen en celebración
sus leyendas pías o clínicas
festonean las paredes como imitaciones
de estampados de época

10 Fragmento.
N.A.: Los pasajes en cursiva corresponden a la Carta
154 a Susan Gilbert (junio 1854) y la Carta 203 a Cathe-
rine Scott Anthon Turner (marzo 1859), en The Letters
of Emily Dickinson, Thomas Johnson and Theodora
Ward, eds., Harvard University Press, 1958.
45
(...y, como yo temía, hicieron de mi “vida” una “víctima)

Los restos manoseados las reliquias


la secta reunida en el dormitorio
y tú a quien las iglesias le daban dentera
rechazas tu santuario
escapas
no apareces
en ninguna parte
excepto en las palabras
(las tuyas)

Todas somo extrañas - querida - El mundo no está


familiarizado con nosotras, porque nosotras no estamos
familiarizadas con él. ¡Y peregrinas! - ¿Dudas? y
Combatientes a menudo - algunas de nosotras victoriosas,
pero a esas no las veo esta noche por el humo. - Estamos
hambrientas y sedientas, a veces - Estamos descalzas - y
con frío -

46
Este lugar es lo bastante grande para las dos
la bruma del río nos dará privacidad
esta es la tercera y última vez que me dirijo a ti

con las manos de una hija te protegería


de toda intromisión incluida la mía
diciendo descansa a tu fantasma

con las manos de una hermana dejaría tus manos


abiertas o cerradas como prefieran reposar
y no preguntaría más de quién o porqué o para
[qué

con las manos de una madre cerraría la puerta


de las habitaciones que has dejado atrás
y silenciosamente recogería mi obra fallida

[1980]

47
Una visión

(pensando en Simone Weil)

Tú. Ahí, con tus ojos atentos


Tus ojos ardientes

Una mano o algo tapa el sol. Tus ojos se relajan,


eres libre por un momento. Luego vuelve: este
poner a prueba la capacidad de seguir concentrada
esta
lucha desigual contra las fuerzas de la
[percepción
esta forzosa
(pero ante esa palabra tu atención cambia)
esta forzosa pérdida del yo
en algo más grande por supuesto ¿quién se ha perdido
jamás en algo más pequeño?

48
Tú con tu córnea y tu iris y su poder
tú con tus obstinados párpados que han
[permanecido abiertos
en el instante de verter acero líquido
tú con tu miedo a la ceguera

Aquí está. Escribo esto casi


involuntariamente en una máquina de escribir
[defectuosa y destartalada que salta
y patina sobre el texto
Pero estos son problemas mecánicos, escribirte a ti
es otra clase de problema
y aun así las palabras salen solas

¿Qué tiene tu voluntad para


así poder subyugarte?
¿por qué estás obligada a pasar esta prueba
una y otra vez y llamarla Dios?
¿por qué no llamarla tú y acabar con esto

49
tú con tu odio a la coerción
y tu miedo a la ceguera?

[1981]

50
Tiempos norteamericanos11

I
Cuando mis sueños dieron señales
de volverse
políticamente correctos
no imágenes insumisas
que desbordaban los límites
cuando caminando por la calle encontré mis
temas cortados a mi medida
supe lo que no denunciaría
por temor a que lo utilizaran los enemigos
entonces empecé a hacerme preguntas

II
Todo lo que escribamos
se utilizará contra nosotras
o contra quienes amamos.

11 Fragmentos
51
Estas son las condiciones,
las tomas o las dejas.
La poesía nunca tuvo la posibilidad
de situarse al margen de la historia.
Un verso mecanografiado hace veinte años
puede trazarse en una pared con espray
para glorificar el arte como desapego
o como tortura de a quienes
no amamos pero
tampoco quisimos matar

Cambiamos pero nuestras palabras permanecen


asumen una responsabilidad
mayor de la que pretendíamos

y esta es una prerrogativa verbal

52
IV
No importa lo que pienses.
Las palabras son declaradas responsables
lo único que puedes hacer es elegirlas
o elegir
permanecer en silencio. O, nunca tuviste elección,
por eso las palabras que perduran
son responsables

y esta es una prerrogativa verbal

VI
Poeta, hermana: las palabras -
nos guste o no -
perduran en un tiempo propio.
Da igual protestar Escribí eso
antes de que Kollontai fuera exiliada
Rosa Luxemburgo, Malcolm,
Anna Mae Aquash, asesinadas,

53
antes de Treblinka, Birkenau,
Hiroshima, antes de Sharpeville,
Biafra, Bangladesh, Boston,
Atlanta, Soweto, Beirut, Assam,
- esos rostros, esos lugares
arrancados del almanaque
de los tiempos norteamericanos

[1983]

54
Contradicciones: poemas en marcha (no3)

Mi boca revolotea sobre tus senos


en la corta tarde gris del invierno
en esta cama somos delicadas
y aunque tan excitadas de alegría nos
[asombramos
aunque y delicadas jugamos al aro
entre nosotras nuestra vela diurna arde
con su peculiar luz y si la nieve
empieza a caer fuera cubriendo las ramas
y si cae la noche sin previo aviso
estos son los placeres del invierno
súbitos, salvajes y delicados tus dedos
precisos mi lengua precisa en el mismo instante
parando para reírnos con una broma
mi amor ardiente con tu esencia en lo más
[crudo del invierno
[1983-1985]

55
Fotografías del Hubble: a la manera de Safo

Debería de ser la visión más deseada de todas


la persona con quien esperas vivir y morir

entrando en una habitación, volviéndose a mirarte,


[mirada por mirada
debería de serlo, sin embargo yo digo que hay algo

más deseable: el ex-tasis de las galaxias


tan lejos de nosotras que no hay vocabulario

salvo las ecuaciones matemáticas y ópticas


que permiten que la vista alcance a través del tiempo

liberaciones , laceraciones de luz y polvo


expuestas como la cavidad de un cuerpo, verde
[violeta amoratado y venoso,
bellísimo

56
más allá del bien y del mal que siempre tiñe el sueño
más allá del remordimiento, la desilusión, el miedo
[a la muerte

o a la vida, la rabia
por el orden, la rabia por la destrucción

- más allá de este amor que agita


el aire cada vez que ella entra en la habitación

Estas impersonae, como quiera que la llamemos,


no nos invadirán como en las pantallas de cine

son tan viejas, tan nuevas, no existimos para ellas


las miramos, o no, desde dentro de la gasa láctea

de nuestro mirar a lo alto


pero ellas no nos miran y nosotras no podemos
[herirlas

57
Para Jack Litewka [2005]
Yo estaba allí, Axel

El dolor la hizo prudente.


Donde las cerillas le tocaron la piel, lleva una cicatriz
- “Gazales tristes”

El dolor le enseñó la raíz


de la palabra radical

caminó sobre cuchillos para conseguir una voz


repescó en el lago de los mensajes

perdidos regurgitados
desde fosas profundas y tiempos pasados

necesitó ambos brazos para acarrearlos


tenía un brazo atado a la espalda

el otro se esforzó por liberarlo

58
se hizo daño porque

esforzarse duele Yo estaba allí Axel


con ella en esa barca

esforzándome junto a ella

y mi decisión fue
ser, solamente así,

una mujer

[2007-2008]

59
Papeles finales

i.
Si la carretera es una cinta raída enhebrada en las
[dunas
que serpentea sin cesar
si la noche se tornó verde cuando el sol y la luna
intercambiaron sus caras y el mar se convirtió en
su propio improbable sonido opaco
considérate afortunada por haber llegado
hasta aquí Considérate
un trombón tocando sonidos
inauditos la cuerda de un bajo pulsada o
[bloqueada
por una mano cuyo rostro se expresa
en la sombra, aplastado contra
una cerca de alambre Considérate
dentro o fuera, donde-
quiera que estuvieras cuando el acero entrelazado

60
te detuvo en seco No puedes atravesarlo
como música o
como aire

ii.
Lo que sujeta lo que une es respiración es
visión primordial en el ojo de una nube
es gasa alrededor de una cabeza herida
es sostener a una camarada caída más allá
de la numerología de las constantes vitales
hasta el espacio impredecible

iii
La rúbrica de una vida requiere
la búsqueda de un método
rechazo de artificio
confianza en quienes allí estuvieron
un vial de tinta invisible
una hoja de papel sujeta firmemente

61
tras el golpe final
sobre una llama esclarecedora

[2011]

62
Índice de poemas

“Estoy en peligro - Señor -”.........................................12


Planetario....................................................................14
Gazales tristes (5/4/69)..............................................18
Desde la prisión...........................................................20
La extranjera...............................................................23
Buceando en el naufragio...........................................25
Violación.....................................................................31
Hambre.......................................................................34
A una poeta.................................................................37
Veintiún poemas de amor...........................................39
Integridad....................................................................41
El espíritu del lugar -...................................................45
Una visión...................................................................48
Tiempos norteamericanos..........................................51
Contradicciones: poemas en marcha (no3).................55
Fotografías del Hubble: a la manera de Safo..............56
Yo estaba allí, Axel......................................................58
Papeles finales............................................................60

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