LEASING
El leasing es un contrato que facilita, tanto a empresas como a particulares, el
arrendamiento financiero de un bien inmueble o mueble a cambio de una cuota
periódica (que incluye el coste de la cesión, los intereses y los gastos de
financiación). El contrato de leasing incluye, a su vencimiento una opción de
compra sobre el bien, normalmente por importe de una cuota.
Son 2 figuras las que participan en el leasing:
Arrendador: adquiere el bien, siguiendo las instrucciones del
arrendatario, y le cede su uso por un periodo de tiempo determinado.
Arrendatario: es la empresa o particular que contrata el leasing. Está
obligada a abonar las cuotas durante el periodo de vigencia de, contrato,
así como de elegir si lo adquiere o no.
Para llevar a cabo un buen leasing, hay que seguir una serie de pasos:
-Adquisición del producto: la empresa de leasing adquiere el bien elegido por
el cliente, siguiendo sus indicaciones.
-Firma del contrato: se cierra el acuerdo entre arrendador (empresa de
leasing) y arrendatario, por el cual este último disfrutará del producto en las
condiciones acordadas y durante el tiempo fijado.
-Pago de las cuotas: cada mes, y durante el tiempo que este vigente el
vínculo, el arrendatario abonará al arrendador la cuota pactada, que incluye el
coste del bien y los intereses.
-Compra, prórroga o devolución: una vez finalice, el arrendatario deberá
adquirir la propiedad del bien ejercitando la opción de compra, prorrogar el
alquiler o devolverlo el arrendador.
Existen 5 tipos de leasing: leasing financiero, leasing operativo, lease-back,
leasing mobiliario, leasing inmobiliario.
De este modo un ejemplo práctico de leasing sería:
Una empresa que necesite por ejemplo contratar un equipo de ordenadores
puede acceder a una empresa de “leasing” que le proporcione a esta lo
necesario y así las características de su contrato podrían ser:
Fecha: 1 de enero del año 2020.
Bien objeto del contrato: ordenadores de un modelo determinado.
Precio al contado del ordenador: 24.000 euros.
Duración del contrato de leasing: 24 meses.
Cuotas de 1.078,97 (excluido IVA), que se tienen que abonar el día 30
de cada mes.
Importe de la opción de compra: 1.078,97 euros que se pueden hacer
efectivas el 30 de enero de un año que se estipule.
El tipo de IVA que se grava la operación es del 16%.
Regulación legal: Ley de Mercado Hipotecario (Ley 2/1981): Esta ley regula
diversos aspectos del mercado financiero en España, incluido el leasing.
Establece disposiciones sobre contratos de arrendamiento financiero y
cuestiones relacionadas con la propiedad y la financiación.
RENTING
El renting es un contrato de alquiler de un bien mueble en el que una de las
partes (el arrendador) se compromete a ceder dicho bien mueble a cambio de
que la otra parte (el arrendatario) le pague una cuota periódica.
Las principales características de este sistema son las siguientes:
Es un alquiler a largo plazo: El contrato suele tener una duración
superior al año.
Alquiler de un bien mueble: Se entiende por bien mueble aquel bien
que se puede trasladar fácilmente de un sitio a otro, manteniendo su
integridad. Hay muchos tipos de bienes muebles: desde mobiliario hasta
derechos de propiedad intelectual o los efectos de comercio. El bien
mueble más habitual en los contratos de renting son los automóviles,
aunque es posible formalizarlo sobre otros como los equipos
informáticos. Esto quiere decir que no se puede formalizar un contrato
de renting sobre un bien inmueble.
El arrendatario puede ser tanto una empresa como un particular: Es
decir, quien alquila el bien mueble puede hacerlo con un fin profesional o
con un fin personal. Esto es una importante diferencia de otro tipo de
contratos exclusivos de empresas, como el leasing.
El arrendador puede ser una entidad financiera o una empresa
especializada: Un particular, por ejemplo, no puede ser el arrendador o
propietario del bien sobre el que se formaliza el renting.
El contrato de renting incluye una serie de servicios adicionales al
propio alquiler del bien mueble: Por ejemplo, en el renting de
automóvil, además del propio disfrute del automóvil, se incluyen otros
servicios como el mantenimiento, reparación o el pago de los seguros.
En el renting no existe opción de compra al finalizar la vigencia del
contrato: A diferencia de, por ejemplo, el leasing.
Arrendador y arrendatario pueden fijar condiciones particulares en el momento
de la formalización del contrato. En cualquier caso, las características
anteriores son comunes en todos los contratos de renting.
La manera más sencilla de entender este sistema es mediante un ejemplo:
La Sociedad RCRCR, S.A., con fecha 01.01.20X0, firma un contrato de Renting
para la utilización de un coche de empresa. Las condiciones del contrato de
renting vienen dadas por:
Cuota anual (IVA no incluido): 10.000 euros
La cuota incluye: mantenimiento del vehículo, amortización del vehículo,
intereses, seguro a todo riesgo e impuesto de circulación.
Km. contratados: 400.000 km.
Plazo 4 años.
Valor de Mercado del vehículo en el momento de la firma del contrato
según factura pro-forma del concesionario: 34.495,00 euros.
Tipo de interés anual del mercado: 4,25%.
Regulación legal: Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre Propiedad Horizontal, y la
Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos.
FACTORING
El factoring es una vía que tienen las empresas para adelantar el mecanismo
de cobro. Se trata de un contrato por el que una persona o empresa cede los
créditos derivados de su actividad comercial a otra, que se encarga de
gestionar su cobro. No tiene una regulación específica en nuestro Derecho. Se
basa en la libertad contractual. Existen diversas modalidades, que pueden
incluir la cobertura del riesgo de insolvencia del deudor y la posibilidad de
financiar anticipando el importe de la factura, con o sin recurso.
Hay que destacar que el factoring tiene un coste financiero importante, ya
que las entidades financieras suelen aplicar una comisión por cada operación;
comisión que puede llegar a suponer el 3% del nominal de crédito cedido,
suelen aplicar un tipo de interés por el anticipo de los créditos y pueden
repercutir en simultáneo el coste de otros servicios asociados, como puede ser
un seguro de tipo de cambio o un informe comercial previo de la empresa con
la que vamos a trabajar.
A efectos de la pyme, el factoring sólo se suele aceptar por parte de las
entidades financieras en los casos en que estas pequeñas empresas trabajan
con grandes empresas.
En el caso de que se formalice dicha operación de factoring, la entidad
financiera que adquiere los derechos del crédito; que se denomina factor, paga
a la empresa cedente en el momento de hacerse cargo de la operación de
cobro y también se encargará de cobrarle al cliente a la fecha de vencimiento
del crédito comercial.
Las obligaciones y servicios del factoring son las siguientes:
- Asumir el riesgo crediticio, que se denomina factoring sin recurso. En este
caso, si el cedido (empresa que tiene que pagar al cedente) incurre en impago,
el riesgo de la operación lo asume la entidad financiera.
- Asumir el riesgo de cambio, si la factura es en moneda extranjera.
- Realizar la gestión de cobro y no hacerse cargo del riesgo de impago; que se
conoce como factoring con recurso. En este caso, si la cedente impaga la
operación, el cedente es quién corre con el agujero patrimonial.
- Realizar el cobro efectivo del crédito
- Asesoramiento financiero y comercial de los deudores.
La operación usual de factoring contempla el anticipo parcial o total del crédito
cedido a la entidad financiera y salvo deudores de primera calidad y con muy
buena calificación crediticia, las entidades financieras realizan factoring con
recurso, factoring que no recoge el riesgo de impago en la entidad financiera.
Regulación legal: Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación
empresarial. Esta ley incorpora disposiciones específicas relacionadas con el
factoring, entre otras formas de financiación empresarial.
De este modo indico un ejemplo con una empresa de refrescos (factoring)
Antonio es un empresario que desarrolla su actividad de negocio a través de
una compañía de refrescos. El Restaurante La Flor compra a Antonio varias
cajas de refrescos por importe de 5.000 euros que le paga en facturas a 90
días, pero Antonio necesita cobrarlas antes de ese plazo para poder seguir
haciendo frente a los gastos derivados de su trabajo.
En este caso, Antonio podría recurrir al factoring con notificación para
solucionar su situación:
Su empresa cede, es decir, él se convertiría en ‘cedente’ –término que
designa al cliente que recurre al factoring
Al restaurante se le consideraría como ‘deudor’.
Sería ahora cuando entra en juego un tercer actor: el ‘factor’. Esta
palabra define al banco, caja de ahorro o Establecimiento Financiero de
Crédito (E.F.C.) que presta los servicios de factoring a Antonio.
Así las cosas, si Antonio firma un acuerdo de factoring con su banco de
confianza, el banco le pagaría el importe de la factura emitida al ‘deudor’ –en
nuestro ejemplo, los 5.000 euros que le debe el Restaurante La Flor–. Pero el
banco no ingresaría a Antonio la totalidad de los 5.000 euros: puesto que se
entiende que la entidad financiera asume un importante riesgo de impago, le
descontará un porcentaje previamente estipulado –imaginemos que, en nuestro
caso, es del 3%
Con estas cifras, el banco ingresará a la cuenta de Antonio un total de 4.850
euros.
5.000 x 3 = 15.000
15.000 / 100 = 150
5.000 – 150 = 4.850 euros le paga el banco a Antonio tras descontar de
los 5.000 euros el 3% acordado.
Antonio no ingresa la totalidad de la factura adeudada por el Restaurante La
Flor, pero se asegura disponer de liquidez para seguir haciendo frente a los
pagos derivados de su actividad.
Después, cuando pasen los 90 días estipulados para el cobro de la factura, el
restaurante pagará la totalidad de los 5.000 euros al banco ya que se trataba
de un caso de factoring con notificación. El banco habrá ganado 150 euros,
pero Antonio habrá conseguido liquidez sin tener que esperar 3 meses al cobro
de la factura.