James decidió objetar y decirle a Frank sin palabras “vámonos a las
mesas de enfrente y dejemos acá a este viejo inmiscuido en asuntos de
nosotros”.
Se fueron a sentar allí, minutos transcurridos, apareció una mujer de
rasgos finos y sutiles, vestido azul oscuro y ojos tiernos. ¿ quién es ella?,
preguntó Frank--- es una vieja amiga (afirmó James)--- ¿cómo se llama?
preguntó intrigado Frank--- Elizabeth Withgeeistein----
La mujer se sentó en la birra y comenzó a beber despreocupadamente,
sacó de sus bolsillos un mapa, mientras lo observaba, Frank y James se
interesaron en ir a conversar con aquella muchacha.
Buenas noches.
Buenas noches, James.
He.. cómo has estado?
Bien. ¿cómo has estado tú?.
Bien.
¿quién es eres tú? (prepotente)
Me llamo Frank y tú?
Elizabeth...Elizabeth…
Un gusto, vi que tenías un mapa.
Sí, pero no es asunto tuyo.
Gracias, sólo quería preguntarte si supiste lo de esta mañana.
Claro, un hombre muerto.
Por qué el capitán no quiere decirnos qué ocurrió?
Muchacho, si usted no es capaz de pensar, no se dirija a mi. Es
obvio, nadie quiere arremeter con temores a todos en este barco.
Además, no se puede aseverar hasta que se encuentren hallazgos
de lo sucedido.
Tienes razón.
Bueno, eso es todo. Nos retiramos. Gracias amiga, continuaremos
en contacto?
Por supuesto, ya me conoces. Pero ten en claro, cuando descubran
que este es un polizón, lo tirarán por la borda y tú y yo, estaremos
cometiendo un grave error. Como es que te fias de este
desconocido.
Frank y James se miraron, la muchacha no paraba de penetrar sus
ojos en ambos.
James respondio: no hace falta que te lo explique, más tarde lo
comprenderás.