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®

DIRECTORA GENERAL
Myriam Muñoz Polit

COORDINADORA
Laura Fernández Torrisi

CONSEJO EDITORIAL
Alberto Carreón
Eugenia Cohen A.
Laura Fernández T.
Omar Llanes B.
Marybel Martínez R.
Salvador Mora V.
Myriam Muñoz P.
Gerardo Nuñez C.
Josefína Rios A.
Víctor Velazco M.
Xavier Haudiquet
®
Revista figura/fondo, número 28,
primavera de 2010

Publicación semestral
Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, A.C.,
África 6, La Concepción, Coyoacán,
CP 04020, México D.F.
Tels. 56589012, 55544797 & 55544582,
[Link]
coyoacan@[Link]

Impresión: Procesos Editoriales don José, SA de CV,


Ganaderos 149, col. Granjas Esmeralda,
09810, México, DF.

Número de Certificado de Reserva


de Derechos al uso exclusivo de título: 04-204-102909362200-30
ISSN: EN TRÁMITE

Impreso en México
CONTENIDO

Editorial
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

Artículos
En el 25 Aniversario del IHPG (8 de febrero de 2010) 9
Pedro Servín Fernández. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Ética y emociones
Myriam Muñoz Polit. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
La Terapia Gestalt en situación grupal: una estética
en movimiento
Jean-Marie Delacroix. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Conócete a ti mismo
Carmen Vázquez Bandín. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
Estrategias de trabajo gestáltico de sueños
Arturo E. Etienne Garza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
Poder de la expresión plástica en la psicoterapia Gestalt
Bertha Rincón Sánchez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
Los introyectos y la pareja
Renatta Arrazola Lara . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
La Sociedad del Siglo XXI... Sociedad del Conocimiento
y Desarrollo Humano
Karina Gutiérrez Dorantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     5


EDITORIAL

Entrevista
Entrevista a Ruella Frank
Myriam Muñoz Polit. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127

Testimonios
Impacto y seducción
Patricia Armas Ruiz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
¿Cuál es el impacto que tiene
en mi vida el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt?
Maricarmen Ortega Salas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137
Mi primer semestre de la Maestría en Gestalt en el Instituto
Lucía Martínez Flores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
Impacto que tienen en mi vida el Instituto Humanista
de Psicoterapia Gestalt
Miguel Iglesias Paredes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
¿Cuál es el impacto que tiene en mi vida el IHPG?
Agradecimiento
Silvia Moreno Fernández. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147
La influenza que resquebrajó o potenció la confluencia
Anna M. Fernández Poncela. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151

Reseña
El crepúsculo del deber
La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos.
Ana Luisa López Ortíz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159
La (des) educación Noam Chomsky
Tania Bobadilla Granados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163

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EDITORIAL

Nuestro querido Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt comen-


zó 25 años atrás, como casi siempre empiezan todas las cosas grandes,
como un sueño, como un deseo de crear un lugar donde se respetaran
y apreciaran las diferencias. Hoy ese sueño de Myriam Muñoz Polit
está siendo cumplido y deseamos continúe por muchísimos años más.
Tenemos la fortuna de contar con este espacio de crecimiento, de-
sarrollo, aprendizaje y constante descubrimiento, gracias a Myriam, a
todos aquellos que la siguieron y se animaron también a soñar, y a to-
dos los que fuimos llegando después.
La revista Figura Fondo es parte importante del Instituto, porque
nos permite expresarnos, comunicarnos, interactuar con los que están
lejos, mostrarnos a otros países y recibir aportaciones de ellos.
En este número, esperamos que la selección de artículos te sea
atractiva e incremente tu conocimiento, curiosidad o interés por los
temas tratados.
Abrimos con Ética y emociones, escrito por Myriam Muñoz, como
resultado de la preparación de la ponencia de apertura para el X Con-
greso de la Association for the Advancement of Gestalt Therapy en Phi-
lladelphia, USA.
Están presentes con sus colaboraciones, maestros del Instituto
como Arturo Etienne y Bertha Rincón. Tenemos dos aportaciones de
maestros extranjeros destacados, como son Carmen Vázquez y Jean
Marie Delacroix.
Se incluyen también temas de educación humanista, expresados de
una forma creativa en Los Coristas y Sociedades del siglo XXI, el primero

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     7


EDITORIAL

es de mi autoría y el último de Karina Gutiérrez, alumna de la Maestría


en Sensibilización Educativa.
Hay un artículo sobre el tema de pareja, aportado por la ex alumna
Renatta Arrazola y un testimonio desde la Selva Chiapaneca de (pon el
nombre correcto porque yo no me acuerdo)…
Como es nuestra costumbre hemos entrevistado a un personaje,
que por su trayectoria nos parece significativo, esta vez es Ruella Frank
la que nos habla en un tono íntimo y abierto.
Las reseñas bibliográficas han sido elaboradas por alumnos de la
Maestría en Liderazgo.
Es un honor para mí en este aniversario del Instituto comenzar mi
trabajo como editora de esta revista, después de varios años de formar
parte del consejo editorial de la misma. Lo hago con la mejor dedica-
ción y es un placer compartir el tiempo con mis compañeros en este
proyecto, para hacer que la revista llegue a tus manos con la mayor
calidad y calidez posible. La antorcha con la luz, encendida hace 25
años, seguirá pasando de mano en mano a los que llegan y a los que
seguirán llegando.
Recuerda que tu opinión, sugerencia o trabajo para publicar siem-
pre será bien recibido en la siguiente dirección: [Link]@
[Link]
Gracias por estar presente, por tener en este momento esta revista
en tus manos.

Laura Fernández Torrisi

8     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


ARTÍCULOS
En el 25 Aniversario del IHPG
(8 de febrero de 2010)
Pedro Servín Fernández*

Lo primero que quiero expresar es lo honrado que me siento con la


invitación y sobretodo esto me recuerda una vez más, que Myriam es
una persona con memoria, y no me refiero aquí a la capacidad de rete-
ner información: sino a la de tener mejor retentiva para lo que otros
han hecho de bien hacia nuestra persona, que a lo que nosotros hici-
mos por los demás.
Y a propósito de aniversarios… ustedes saben que soy muy aficio-
nado a las corridas de toros —y ayer fue el aniversario 62 de la plaza
México— desde luego asistí a ese otro aniversario, solo que por la can-
tidad de gente que había tuve que dejar mi coche más lejos de lo habi-
tual. Y cuando me dirigía a la plaza de pronto me di cuenta que estaba
atravesando la calle de Sta Margarita, donde hoy, hace 25 años todo
empezó.
Con ello empiezan a venir a mí tantas memorias… por ejemplo, el
primer impacto que me causó el hecho de tenerme que quitar los zapa-
tos para poder entrar a clases. Recuerdo que al oír nuestros reclamos y
extrañeza, nos decías: “que era para que no ensuciáramos la alfombra
porque teníamos que atravesar por la azotea”. Pero después pasamos a
otros lugares y la costumbre se mantuvo. Los zapatos, junto con los
cojines y el lunch son para mí, símbolos del Instituto, son también tu
huella, tu marca, tu señal.
Hoy me parece ver en ello un significado más profundo que la lim-
pieza: la reverencia y el espíritu de apertura que hay que mostrar antes
de entrar a un lugar sagrado; y lo más importante: un signo de algo que

* Alumno de las primeras generaciones del IHPG y maestro de dicha institución


desde 198? Especialista en Mitos, Arquetipos y Símbolos. Trabaja de manera indepen-
diente dando talleres y cursos.

FIGURA FONDO • Núm. 27 • 2010     9


PEDRO SERVÍN FERNÁNDEZ

yo encontré aquí, y que me ha parecido uno de sus valores más impor-


tantes y duraderos: la igualdad. Porque al descalzarnos se eliminan las
clases sociales, se olvida el lugar de donde venimos y todos somos per-
sonas. Éste es el mundo al que entré —gracias a ti— cuando tenía 20
años…
Estaba estudiando la carrera de Psicología y por a los grupos de
encuentro que organizaba Juan Lafarga conocí a Sergio Martínez (tu
compadre) y él me conectó contigo. Una tarde me armé de valor para
llamarte y al preguntarte por el entrenamiento —me dijiste: “¿Cuantos
años tienes?”, y yo respondí mi edad. Comentaste: “nunca hemos teni-
do a nadie tan joven pero si quieres venir, la junta es en mi casa”... y me
diste la dirección.
Sinceramente dudé en ir, y llegando al lugar dudé en tocar; y luego
en subir por el elevador, y después en tocar la puerta —esto desde luego
no tiene nada que ver con el Instituto —es mi rasgo neurótico—, pero
cuando me topé con la concurrencia ya no tuve duda: me quise echar a
correr. En ese tiempo todos me parecían gente demasiado grande…
¿como es la vida, verdad?, haciendo cálculos creo que tenían más o
menos mi edad actual.
Pero a pesar de esto me sentí en casa por primera vez, y algo muy
importante que quizás compartan muchos que han llegado al Instituto
en estos 25 años: ya que después de haber seguido una carrera desde
el kinder hasta la universidad donde yo no había escogido demasiado,
ése era el mundo que yo había descubierto, el Instituto era mi descubri-
miento, Myriam era mi Maestra, la Gestalt, mi enfoque; es decir, supe
por primera vez algo que nunca olvidaría: la diferencia entre seguir un
camino, y escogerlo.
Luego vinieron las clases en la calle de Santa Margarita que signifi-
caron dejar atrás la Psicología libresa y academicista de la universidad
para conocer la verdadera práctica y el espíritu de todo aquello: que no
consistía en diagnosticar a otros, sino, en tomar sobre nuestras espal-
das la verdadera tarea, el opus de reformarnos y transformarnos - pri-
mero— a nosotros mismos, y luego a los demás.
De ese tiempo recuerdo mi primera práctica: que por cierto no pude
terminar —porque llegado un momento, como el aprendiz de brujo,
nos volteábamos contigo y decíamos: “¿y ahora qué hago?”. Me acuer-
do también cómo te aburrías como una ostra con nuestras entrevistas,
no te culpo, lo increíble es que te quedabas dormida y luego quien
sabe cómo, nos podías supervisar. Recuerdo también algunos de mis

10     FIGURA FONDO • Núm. 27 • 2010


compañeros (Leonor Hubard, Margarita Cejudo, Moisés, Lila Cozzi,… y
las “escapadas a los guajolotes”).
Me parece hoy, a la distancia, como si fuéramos un grupo de cons-
piradores; que no tenían suficiente con su espacio regular y tenían que
seguir en aquella buhardilla cuestionándose a sí mismos, al mundo, y a
la sociedad en la que vivían: formando lazos, concibiendo amistades, y
soñando desde la rebeldía las personas y en el mundo que querían
habitar.
Poco a poco la conspiración fue creciendo e incluyendo otros cons-
piradores hasta que un día el espacio nos quedó chico y Myriam nos
dijo que nos cambiábamos a la calle de Viena. A mí siempre me han
costado trabajo los cambios —me quedo fácilmente anclado al pasado
y me costó trabajo dejar el primer cunero. Aunque luego Viena se con-
virtió en mi verdadero hogar. Entonces la conspiración o el enamora-
miento cuajó terminó de y aquella noble revolución terminó de fra-
guarse. Después han venido los años de la madurez en los que yo —quizás
por mi inmadurez— he estado un poco ausente.
A mi me tocó ser parte del movimiento inicial y además de sentir-
me muy honrado por eso, me siento muy afortunado también; porque
los inicios —en todos los órdenes de la vida tienen algo mágico. Aun-
que desafortunadamente cada vez se les da menos importancia.
Dice George Steiner:
No nos quedan más comienzos. Incipit esa orgullosa palabra latina que indica ini-
cio sobrevive en nuestra polvorienta palabra incipiente. El escriba medieval marca
la línea inicial, el capítulo nuevo con una mayúscula iluminada. En su torbellino
dorado o carmesí el iluminador de los manuscritos coloca las bestias heráldicas,
los dragones matutinos, los cantores y profetas. La inicial, en la cual el término
significa comienzo y primacía, actúa como una fanfarria; y enuncia la máxima de
Platón —de ninguna manera evidente— de que en todas las cosas naturales y
humanas, el origen es lo más excelso.

Quizás por eso es que en todos los ámbitos de la vida nos gusta
celebrar los aniversarios, porque es una manera de volver a esa luz pri-
mera, de recordar la audacia que tuvimos en aquel entonces, y la estre-
lla que nos ha acompañado, pero sobretodo es la oportunidad de cele-
brar la inocencia con la que empezamos. Ésa protección y bendición
natural con la que nace y con la cuenta a lo largo del camino, todo
aquello que nace, como nació este Instituto hace 25 años: del corazón.
Muchas Gracias.

FIGURA FONDO • Núm. 27 • 2010     11


ÉTICA Y EMOCIONES
Myriam Muñoz Polit*

Resumen

El desarrollo de la conciencia emocional puede propiciar un verda-


dero desarrollo humano, es decir, la generación de una ética don-
de los valores del humanismo se expresen y se vivan. Para ello es
necesario hacer una transformación en un entorno que se muestra
altamente deshumanizante debido al imperio de ideas que van en
contra de la libertad y la dignidad del ser humano.

Introducción

Sin duda resulta a todas luces pertinente y oportuno, revisar en qué


circunstancias se encuentra la Terapia Gestalt ahora, ya que la primera
década del siglo XXI nos reporta una serie de cambios en el estilo de
vida de los individuos y de las organizaciones que necesariamente nos
llevan a realizar resignificaciones que permitan dar continuidad a los
fundamentos gestálticos que hasta ahora se han esgrimido.
Queda claro que la globalización, los avances tecnológicos y en ge-
neral la velocidad con que hoy se vive la vida, nos invitan a explorar un
territorio diferente en el que bien vale la pena profundizar, particular-

* Myriam Muñoz Polit. Fundadora y Rectora del Instituto Humanista de


Psicoterapia Gestalt. Autora de un libro sobre Sensibilización y otro de Emociones y
Sentimientos. Especialista en Sentimientos, Sueños, Parejas y Síntomas. Su interés
primordial es formar profesionales que promuevan transformaciones individuales y
sociales.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     23


MYRIAM MUÑOZ POLIT

mente, porque ahí se encuentran los elementos que crean las necesida-
des que el “nuevo ser humano” requiere satisfacer.
Pues bien, este entorno a la mayoría de nosotros nos pone en un
dilema o encrucijada en la que de alguna manera debemos optar entre
“modernización” y “humanización”. Es decir, por un lado la dinámica
de los mercados, las nuevas comunicaciones, procesos y tecnologías
que nos abren mundos hasta hace muy poco inimaginables, en donde
hemos sido testigos de un vertiginoso avance, y por el otro lado, el evi-
dente proceso de deshumanización al cual nos enfrentamos.
Este progreso decadente como atinadamente lo ha llamado Luis
Racionero (Racionero, 2000), nos enfrenta a una tensión agudizada en-
tre teoría y praxis. La divergencia entre desorientación mental —emo-
cional agregaría yo— y contundencia material lanza al hombre moder-
no en busca de un alma que concuerde con lo físico y lo psíquico: que
por ahora no ha encontrado.

Conciencia inmediata y desarrollo moral

El desarrollo moral, intelectual y emocional no ha seguido el ritmo


del desarrollo material, (aclaro que no pretendo regresar a la vieja dico-
tomía de: materialismo v.s idealismo), simplemente me parece que no
podemos quedar al margen de los comportamientos y/o actitudes mul-
tipolares que los seres humanos estamos presentando, es decir, en pa-
labras del propio Racionero, diría que: “disimular el estado de decaden-
cia al que hemos llegado sería el colmo de la insensatez” (Racionero,
2000).
La primera interrogante que me planteo y que les planteo a ustedes
es ¿si la terapia gestalt ahora, se encuentra ante un nuevo tipo de ser
humano? De inicio, me atrevería a decir que sí, para ser más exacta,
este nuevo ser humano presenta su cambio más sustancial en la
conciencia.
Para tener mayor precisión, explicaré de qué tipo de conciencia
estoy hablando. Es preciso señalar que existen dos tipos de conscien-
cia: la consciencia inmediata (awareness), que implica un registro sen-
sorial y emocional (a la que me referiré con mayor profundidad) y la
consciencia reflexiva. (Cuadro 1)

24     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


Cuadro 1

CONSCIENCIA INMEDIATA CONSCIENCIA REFLEXIVA

Es organísmica Es parcial
No necesariamente conciente Necesariamente conciente
Es un saber intuitivo Es un saber racional
Se da en la experiencia misma Suele darse después de la experiencia
Es holística Es intelectual
No hay observador (Postura Es reflexiva
asociada)
Cuando es plena hay ausencia de Suele usarse como una forma de
defensa defensa
Es la base para la sabiduría Es la base para la erudición

La más importante para los efectos que aquí nos ocupan, es la cons-
ciencia inmediata o emocional, ya que ésta se fundamenta en la expe-
riencia directa, debido a esto, la ética que resulte de ella estará susten-
tada también en la propia experiencia y no en constructos teóricos.
En otras palabras, en tanto que la consciencia reflexiva tiene como
punto de partida la construcción teórica que la sujeta necesariamente al
mundo de las ideas, las cuales resultan casi siempre volátiles, la con-
ciencia inmediata ó emocional está gravada en todo nuestro ser, convir-
tiéndose por lo tanto en significativa.
En suma, la consciencia inmediata o emocional, es la que surge de la
experiencia directa, quedando registrada en el cuerpo y en la psique.
Este “nuevo se humano” del que hemos hablado, se aparta de esta
consciencia emocional privilegiando la consciencia racional, basándose
en el criterio cuantitativo e inmediatista del pensamiento moderno, en
donde importa más la cantidad que la calidad; la profundidad se sacri-
fica por la velocidad; la moda sustituye a la identidad y el vacío se an-
tepone al entusiasmo.
Esta nueva forma de vida, coloca al ser humano en una escala de
valores diferente, alejada de la ética humanista y desde luego, a una
gran distancia de su propia naturaleza. Esta mutación de la consciencia
de las mujeres y los hombres, ha dado como resultado nuevas formas
de relación entre las familias, grupos sociales, comunidades, naciones,

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     25


MYRIAM MUÑOZ POLIT

medio ambiente y en general con el entorno, provocando un evidente


desequilibrio en los diferentes órdenes.
Aclaro que de ninguna manera estoy desdeñando a la consciencia
reflexiva, simplemente sostengo que para hablar de ética humanista es
necesario profundizar en la consciencia emocional que es la que más
nos permite ser verdaderamente humanos. Por eso, entiendo que quie-
nes nos dedicamos a las relaciones de ayuda, estamos más que nunca
obligados a trabajar en y desde la consciencia inmediata (awareness), si
en verdad queremos sustituir diferentes pautas crónicas que evitan el
auténtico desarrollo de los seres humanos. Me parece que la evolución
de la especie, en nuestros tiempos está estrechamente relacionada al
proceso de humanización, al despertar de la conciencia emocional, tan
dormida por el estilo de vida en que estamos inmersos.

La ética humanista

Entiendo que Ser humano significa ser capaz de tener relaciones


libres con los otros, desde una postura de respeto y aprecio por la dife-
rencia del otro y la diferencia propia.
Una vez sentadas estas primeras bases, me permito aclarar. Entien-
do por Ética, al conjunto de normas que rigen la conducta de la perso-
na en cualquier ámbito de la vida.
Abro aquí un paréntesis, para distinguir la Ética de la Moral, ya que
esta última: es la doctrina del obrar humano que pretende regular de
manera normativa el valor de las reglas de conducta y los deberes que
éstos implican. La moral es dictada por el entorno y procede de institu-
ciones tales como la religión, la cultura y la familia, basadas en lo que
se considera bueno para ellas.
Lo anterior, nos lleva entonces a definir el concepto de valor, que
viene desde luego, de lo que se valora y aprecia como bueno. Hay valo-
res impuestos (introyectos) que son dictados desde la moral y valores
“experienciados”, fundados en la propia vivencia.
En palabras simples, diría que la ética humanista, tiene como cri-
terio general que: es bueno (“valioso”) aquello que hace a la persona más
humana. Y lo que nos a hace más humanos es la capacidad de vincu-
larnos con los otros y con el entorno.
Vincularse significa tener una relación cuando menos con las si-
guientes características:
• Intimidad: poder estar frente al otro sin reservas.

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• Consciencia reflexiva: Implica una capacidad de auto observa-
ción, auto crítica y evaluación.
• Compasión: Padecer con el otro cuando el otro se duele y sufre.
• Diferenciación. Poder verme a mí mismo como único y poder
ver al otro como alguien también único.
• Respeto por la libertad individual.
• Responsabilidad de mis pensamientos, sentimientos, acciones.
• Capacidad de ser sensible, aceptante y empático.
En esta congruencia, claro que la ética de un hombre libre nada
tiene que ver con el premio o el castigo. Incluso, podríamos optar por
algo que nos reporte una pérdida, pero que puede generarnos libertad
y trascendencia. (Sabater, 1991)
En síntesis somos éticos desde el punto vista humanista, si valora-
mos y respetamos la relación con el otro y/o con nuestro entorno.
En pocas palabras, el humanismo existencial tiene como referente
primario la aceptación de la interdependencia, de la necesidad del otro
y de la libertad interna.
Lo dicho hasta ahora, recoge de manera concreta y sintética la co-
nexión de la consciencia inmediata (awareness) y la ética humanista,
sin embargo para que lo aquí señalado se convierta en una experiencia
significativa y no en una simple consciencia reflexiva, es necesario que
la ética personal con valores de corte humanista, esté cimentada en la
capacidad de contacto con las propias emociones y sentimientos, y en
la capacidad de discernir entre sentimientos naturales y sentimientos
falsos, estos últimas son aquellos que hemos aprendido a sentir, pero
que nos degradan y denigran como seres humanos, que no son propios
de un ser humano. (Muñoz, 2009)
Por lo tanto, el valor que elige un humanista es: la personalidad
unificada que se autorrealiza en las tareas presentadas por un mundo
rico en sensaciones, emociones y sentimientos, que le ayudan a ser
cada vez más él mismo y a tener una relación más auténtica y cercana
con el entorno. (Heller, 1989)

La ética del ser humano en relación con el entorno

La compleja manera en que funciona el ser humano implica una


experiencia profundamente interdependiente entre el organismo y el
entorno en donde hay siempre una co-creación de la vivencia, y parti-
cularmente, de la vivencia emocional.

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MYRIAM MUÑOZ POLIT

El hecho de que cualquier emoción y sentimiento tengan que ver con


esa relación co-creada, expone algunas implicaciones, por ejemplo:
1. La persona no es totalmente responsable de lo que siente, es
co-responsable con aquello que le ayudó a provocar su reacción
emocional.
2. Cuando otro siente algo en donde hemos estado involucrados
somos co-responsables de ese sentimiento.
Parafraseando a Edgar Morin (Morin, 2006), es de suma importan-
cia tener un “buen sentir”, o sea un sentir ético, que desde el punto
de vista humanista sería:
• Sentir todo y plenamente, sin que el sentir tome el control y nos
invada.
• Dejarnos pensar para reflexionar, sin que el razonamiento tome
el control y nos volvamos racionales.
• Dejarnos necesitar y contactar nuestras carencias, sin que el ne-
cesitar nos vuelva esclavos o víctimas.
• Dejarnos ser espontáneos sin que nos convirtamos en unos seres
ciegos a los efectos de nuestra conducta en el entorno.
Este buen sentir, está fundamentado y, al mismo tiempo genera, lo
que denomino sentimientos de desarrollo, que van en el sentido de lo
constructivo y de lo que favorece el desarrollo del potencial humano,
contrarios a los sentimientos de deterioro o disfuncionales, que van
en detrimento de la estima y valoración de la persona y son el producto
de experiencias traumáticas y de devaluación que llevan hacia una
involución.
Los sentimientos de desarrollo son generadores de comporta-
mientos éticos. Si no fuese por sentimientos tales como el arrepenti-
miento, el afecto, la solidaridad, la compasión, la simpatía y tantas
más, la vida social armónica sería imposible. No habría altruismo, ni
bondad, ni censura. Las emociones y los sentimientos son el sistema
natural de la navegación ética, de ajuste a un mundo concreto donde
los otros también son seres que sienten (Marina, 1996). Parece enton-
ces, que las emociones y los sentimientos fueron el cimiento necesario
para los comportamientos éticos mucho antes de que los seres huma-
nos empezaran la construcción deliberada de normas inteligentes de
conducta social, que pudo haber comenzado como parte de un progra-
ma global de biorregulación. (Damasio, 2001).

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Perspectivas y tareas futuras

En la actualidad, paradójicamente, los valores “humanistas” han


permeado en diferentes materias: derechos humanos, ciencia política,
psicología, medicina, sociología, derecho, educación, etc., e incluso
han dado paso a importantes legislaciones, así como a la creación de
Instituciones como Ombusdman, Cortes Internacionales, Defensorías
del Pueblo, etc., y todas, al igual que la humanidad, enfrentan una crisis
profunda, porque si bien, las ideas humanista son las que imperan, és-
tas sólo se han quedado en la teoría pero no han transitado a la expe-
riencia significativa. En la práctica cotidiana, el sistema o engranaje
social no modela o no permite el ejercicio pleno de la libertad y la auto-
nomía, lo que frena desafortunadamente “la humanización del mun-
do”. Para decirlo de otra manera, el adoctrinamiento de los postulados
humanista no es suficiente sino que se requiere propiciar el ambiente
adecuado para vivenciarlo y convertirlo en una auténtica experiencia
significativa.
Es claro que actualmente existe una desensibilización creciente; la
velocidad en que vivimos y la sobre estimulación que sufrimos nos ale-
ja paulatinamente del contacto con nuestro propio cuerpo y con nues-
tros sentimientos. Como bien señala Enrique Rojas, actualmente vivi-
mos el “síndrome de exceso de información”. (Rojas, 1998)
¿No les parece increíble que podemos ver a alguien en la calle tira-
do y nadie se acerque porque las personas tienen demasiada prisa o
porque emocionalmente no hay respuesta o si la hay, ésta es muy débil?;
o por ejemplo, resulta incomprensible exterminar animales, pero sobre
todo, hacerlo con una terrible sangre fría, con absoluta impunidad y
ante la complicidad silenciosa de los gobiernos y de los ciudadanos del
mundo. ¡Vemos sufrir a los que tenemos cerca o pasar penurias y no
emerge un sentimiento de compasión, en el mejor de los casos emerge
la lástima, pero en general simplemente impera la indiferencia!
Por ello, es tan importante y urgente regresar al desarrollo de la
consciencia inmediata o emocional; despertarla para que nuestro ac-
tuar sea verdaderamente ético y humano.
En este sentido, considero que el reto de la Terapia Gestalt ahora, es
promover la sensibilización del ser humano como medida indispensa-
ble para el surgimiento espontáneo de la ética que le es natural.
Por lo tanto se requiere a nivel individual:
1. Bajar propositivamente la velocidad;

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     29


MYRIAM MUÑOZ POLIT

2. Recuperar nuestros sentidos (ver, tocar, oír, gustar, movernos);


3. Concentrar nuestra atención en una sola cosa a la vez;
4. Estar presente con toda nuestra atención en lo que estoy sintien-
do y en lo que está ocurriendo en el entorno.
En tanto que a nivel social:
1. Poner Énfasis en el desarrollo del ser humano más que en el de-
sarrollo tecnológico;
2. Hacer que la tecnología este al servicio del ser humano;
3. Más que cantidad fomentar la calidad;
4. Acentuar el ser y no en el tener.
Hoy los verdaderos males del mundo son la hambruna, la ignoran-
cia, la discriminación, la desesperanza por falta de acceso a las oportu-
nidades, el precario crecimiento como seres humanos y la soledad.
Por eso las Organizaciones en todo el mundo, están más que nunca
obligadas a generar situaciones donde las personas podamos tener en-
cuentros verdaderamente humanos; encuentros donde nos relacione-
mos con otro ser que al igual que nosotros también siente, que me
aprecia y que no me castiga por hacer lo que creo que es mejor para mí.
Organizaciones orientadas a la felicidad más que a la productividad,
reitero porque esta última es consecuencia natural de la primera.
Tengo 61 años de vida y diría que las cosas se descompusieron en
serio a partir de finales de los años 70’s y principios de los 80’s, cuando
ocurren los siguientes acontecimientos:
1. Resurgimiento del fundamentalismo religioso;
2. Incremento de la velocidad de la información;
3. Aumento vertiginoso de la población mundial;
4. Carencia de líderes religiosos, políticos, económicos, etc., con
una visión compasiva del mundo y de sus habitantes (con muy honro-
sas excepciones claro está).
En los últimos 30 años, por ejemplo, el último acto que recuerdo
que haya conmovido al mundo en su positividad, fue la caída muro de
Berlín. Quiero decir con esto que, las nuevas generaciones han nacido
en la insensibilidad porque lo que viven son hechos que les afectan por
su negatividad y destructividad pero no hay un solo hecho que emocio-
ne positivamente por su bondad, y lo destructivo es tan cotidiano que
desafortunadamente les ha dejado de impactar.
Por eso, le apuesto hoy al desarrollo de la consciencia emocional,
quizás como uno de los pocos recursos que se tienen para poder salvar

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a estas ultimas generaciones que han vivido en la indiferencia senti-
mental y a las generaciones que están por venir.
Es preciso que todos entendamos que en el centro y sin falsos ego-
centrismos, debemos colocar al ser humano. Hay que rechazar el pen-
samiento no laico y los determinismos teóricos que niegan la experien-
cia concreta del hombre; darnos a la tarea comprometida de construir
al ser humano del mañana pasar del “Homo Videns” (Sartori, 1998)
que describe atinadamente Giovanni Sartori, al “Homo Sentire”, —diría
yo— producto de una sociedad genuinamente humana y que este mun-
do reclama.
La Terapia Gestalt hoy está llamada a recuperar el alma del ser hu-
mano para que éste pueda a su vez “recuperar el alma de las cosas”,
porque como dijera Alessandro Baricco, la pérdida del alma es uno de
los signos del mundo moderno, a pesar de ello, la esperanza es que no
hay mutación que no sea gobernable. (Baricco, 2009)
En este sentido, la Terapia Gestalt tiene entre sus retos encontrar el
mayor número de aplicaciones posibles, de tal suerte que su filosofía y
su discurso puedan permear en las diferentes disciplinas para incidir en
la construcción de un entorno más favorable que propicie un perma-
nente proceso de aprendizaje en el ser humano estimulando sentimien-
tos de evolución que aseguren su desarrollo.
La Terapia Gestalt rompe el viejo trazo de algunos enfoques psicoló-
gicos que trabajan en beneficio del statu quo, está destinada a liberar-
nos de modelos exclusivamente individualistas para incidir a nivel gru-
pal y social, construyendo redes de apoyo que permita a los seres
humanos volver a un estilo de vida que privilegie el contacto con sus
emociones, un estilo de vida más humanizante e íntimo.
Desafortunadamente, para llegar a esta etapa en donde a pesar de la
modernidad existe una tendencia de regresar al camino de la humaniza-
ción, como especie hemos tenido que pagar un precio demasiado alto
que se ve reflejado en el caos, la decadencia y la barbarie emocional.
Para concluir debo decirles que desde mi experiencia, me parece
que el panorama para la Gestalt en México es muy alentador, ya que la
Terapia Gestalt es actualmente la segunda fuerza en cuanto a enfoque
terapéutico; por otro lado, cada vez existen más publicaciones de auto-
res interesados en las emociones y sentimientos, tanto en el campo de
la psicología como en los de la literatura, la economía, la sociología, la
antropología, etcétera.
En esta primera década del siglo XXI es la Gestalt el fundamento
más visionario y alentador. Permite crear una nueva relación del ser

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MYRIAM MUÑOZ POLIT

humano con el entorno bajo un espíritu de responsabilidad y compro-


miso integral que dignifique la permanencia del ser humano en este
mundo.

Bibliografía
Baricco, A. (2009). Los Bárbaros. Ensayo sobre la mutación. Barcelona: Anagrama
Damasio, Antonio. (2001). El Error de Descartes. Barcelona: Crítica.
Heller, A. (1989). Teoría de los sentimientos. México. Editorial Fontamara.
Marina, José Antonio. (1996). El Laberinto Sentimental. Barcelona: Anagrama.
Morin, Edgar. (2006). El Método 6. Ética. Madrid: Cátedra.
Muñoz Polit, Myriam. (2009). Emociones, sentimientos y necesidades, una aproximación
humanista. México: Edición Privada.
Racionero, Luis. (2000). El Progreso Decadente. Repaso al siglo XX. Madrid: Espasa.
Rojas, Enrique. (1998). La ilusión de vivir. Temas de hoy: Madrid:
Sartori, G. (1998). Homo Videns. La sociedad teledirigida. Madrid: Taurus.
Savater, Fernándo. (1991). Ética para Amador. México: Planeta.

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La Terapia Gestalt
en situación grupal:
una estética en movimiento
Jean-Marie Delacroix1
Traducción de Ángela Silva

Carole Talon-Hugon, filósofa, ha reflexionado sobre la cuestión de


la estética y nos ofrece una síntesis de dicha investigación en su obra
titulada La estética. La lectura de ese pequeño libro me ha aguijoneado
constantemente como terapeuta gestáltico que soy y, a todo lo largo de
su reconstitución del concepto de estética —con su evolución según las
distintas épocas, con el contexto y con la pertenencia filosófica de aque-
llos que se interesaron en esa disciplina—, fui estableciendo vínculos
con la Terapia Gestalt en su conjunto y con la manera en que la entien-
do ahora y la practico tras 32 años que le he dedicado.
Talon-Hugon nos presenta la estética como un conjunto de reflexio-
nes acerca de cierto campo de objetos dominados por los términos be-
llo, sensible y arte; cada uno de estos términos da pie a su vez a una
serie de reflexiones y de asociaciones, series que coinciden en varios
puntos:
•• lo bello abre la puerta al conjunto de las propiedades estéticas;
•• lo sensible remite a sentir, a experimentar, a imaginar, y también al
gusto, a las cualidades sensibles, a las imágenes y a los afectos;

1 Jean-Marie Delacroix es psicólogo clínico, psicoterapeuta, maestro y supervi-


sor. Cocreó el Institut de Gestalt-Thérapie de Grenoble y el Institut Français de Gestalt-
Thérapie. Es actualmente director pedagógico del Institut GREFOR (Gestalt, REcherche,
FORmation) en Grenoble. Ha escrito varios artículos y libros entre los que figura La
tercera historia. Paciente-psicoterapeuta: fondos y formas del proceso relacional (Ed.
Dangles, 2006).

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•• el arte nos hace pensar en creación, en imaginación, en genio, en
inspiración, en valor artístico.

Y para que podamos hablar de estética se requiere el encuentro de


varios elementos:
•• “objetos”;
•• cierto tipo de enfoque;
•• ciertas condiciones.

La Terapia Gestalt en situación grupal constituye, a mi parecer, un


lugar y un contexto privilegiados para la observación de una estética,
además de que presenta ciertas características que posibilitan crear el
tejido de dicha estética un instante tras otro. Me parece que la Terapia
Gestalt está sustentada por una episteme que reúne todas las condicio-
nes necesarias para la generación de la estética, con su proceso de
creación y de aparición. Eso es lo que quiero desarrollar en el curso de
esta reflexión.

1. Lo bello, lo sensible, el arte y la Terapia Gestalt

Retomemos los tres términos que nos propone Talon-Hugon para


intentar dar cuenta de lo que es la estética y ubicar mejor los temas a
los cuales nos remite esta disciplina: lo bello, lo sensible y el arte. Ob-
servemos enseguida cómo se crea un diálogo con nosotros, los terapeu-
tas gestálticos.
Lo bello nos remite a la forma, y a los calificativos que le atribuimos
habitualmente: bella, buena, de contornos claros, precisos, vigorosos,
que contrastan nítidamente, como un Van Gogh que brilla y destaca
sobre un fondo y un ambiente pensado y estudiado para ello. Este cua-
dro puede a su vez convertirse en el fondo a partir del cual va a emerger
en primer plano un personaje, un elemento que hasta entonces estaba
en segundo plano. Por ejemplo, si consideramos su cuadro titulado:
Camineros en Saint-Rémy,2 donde habitualmente lo que se mira de in-
mediato es el boulevard bordeado de plátanos; luego, si dejamos que
nuestra vista se entretenga en las formas y los colores del fondo, se
desprenden una calle y unos personajes que el ojo no había percibido

2 Este cuadro de Vincent Van Gogh tiene como título alternativo: Los grandes plá-
tanos. Este caso trata de árboles del género platanus, que nada tienen que ver con los
bananos. N. de la T.

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al principio y que podemos mirar de cerca para tratar de imaginar cómo
se vestía la gente en 1869, año durante el cual fue pintado ese cuadro.
Lo sensible: la situación terapéutica a dúo o en grupo es un disposi-
tivo que permite el despertar de la sensibilidad, de la vivencia, del afec-
to, de lo imaginario. Nuestra teoría, con su pilar central que es el desa-
rrollo de la conciencia a partir de la atención prestada al despliegue del
proceso awareness-conciousness y la metodología que mana de ella,
remite al mundo de las percepciones, de los sentidos y de la experien-
cia como modo de conocimiento. Ésta conciencia transforma lo anesté-
sico en algo sensible y experimentado.
La palabra arte alude a la creación, a lo imaginario, al movimiento,
a la espontaneidad creadora, pero también a algo que se muestra, que
arrebata el alma y que trasciende el self. Ahora bien, el grupo terapéu-
tico puede ser percibido como coreografía, escultura, sinfonía, polifo-
nía, poema visual y sonoro (cadena asociativa organísmica). De hecho,
el conocido libro de J. Zinker se titula: La Terapia Gestalt, un proceso
creativo.
Quisiera destacar un cuarto término, el de relación. La estética es
algo que involucra a un sujeto y un objeto o a un sujeto en un vínculo
particular con otro sujeto. Tal como lo escribe C. Talon-Hugon,
La belleza sensible no es una propiedad del objeto y menos todavía el eco en el
objeto de la idea inteligible de belleza: es una cualidad relacional que nace del en-
cuentro de un objeto y de un sujeto, una idea que nace en nosotros al contacto con
ciertas propiedades de las cosas… lo bello debe pues ser considerado en lo sucesi-
vo en su relación con el sujeto y no en su vínculo con el mundo de las ideas. Lo
bello sensible adquiere así una consistencia propia y se vuelve independiente de
toda forma de belleza, sea ésta intelectual o moral.

Resulta fácil para los terapeutas gestálticos percibir en esta reflexión


una visión posible del acto terapéutico y del proceso relacional en el
contexto de la psicoterapia. Podemos trasladar esta frase al contexto de
la psicoterapia gestáltica: la belleza sensible es una cualidad relacional
que nace del encuentro de un psicoterapeuta y de un paciente, de uno y del
otro; del proceso psicoterapéutico se desprende una belleza sensible que
proviene de una cualidad relacional entre dos personas que están en busca
de una transformación de las “formas fijas neuróticas”.
La estética es una cuestión de vivencia particular en un vínculo par-
ticular con el otro. Nuestra teoría descansa en una antropología de la
unidad del campo, de la interdependencia y del vínculo. Si hay estética,
no puede hallarse sino en la relación con el otro y en una emocionali-

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dad particular que caracteriza el encuentro en un momento particular
de su historia y que engloba a uno y a otro al mismo tiempo. Entonces,
el concepto de estética se convierte en estética de la relación, como lo
menciono en el último capítulo de mi libro La tercera historia.

2. La belleza de los movimientos figura-fondo

Algunas coreografías contemporáneas son una ilustración viva, cor-


poral y poética de la belleza y de la relación figura-fondo. Consideremos
El pájaro de fuego en la versión del coreógrafo J. Kudelka con los Grands
Ballets Canadiens. Si analizamos los movimientos de conjunto con to-
dos los bailarines, nos damos cuenta de que las formas que vemos en
el primer plano son contenidas y preparadas por lo que sucede en el
fondo. Los acercamientos, los movimientos hacia adelante y hacia atrás
del pájaro de fuego cobran sentido sólo en relación con lo que se juega
en el fondo, con sus características del momento: su aspecto caótico, su
aparente desorganización o su reorganización. Y cuando llega a primer
plano esa figura, enfrascada en una lucha con su enemigo, la escena no
cobra sentido sino gracias a lo que se jugó y se juega todavía en el fon-
do. La figura es un fragmento del fondo que se destaca en el primer
plano, encuentra su impulso, su expansión, su sufrimiento, su profundo
desconcierto, su júbilo, su grito, sostenida por los movimientos del se-
gundo plano. Después regresa al fondo, modificando así la estructura-
ción, que debe reorganizarse en función de ese fragmento de sí mismo
(del fondo) que vuelve a él transformado por lo que vivió, conoció, en-
contró en su movimiento hacia el otro, fuera del fondo. Vemos cómo
varias formas pueden estar vivas al mismo tiempo y jugar unas con
otras. Y cómo esta danza de varias formas simultáneas puede ser perci-
bida a la vez en una forma global destacada por el fondo (decorado,
iluminación, movimientos de fondo del ballet), o como otro fondo que
prepara y prefigura la forma próxima. Ello nos llevaría a meditar acerca
de la poesía de la geometrización moviente de las formas, de su confi-
guración arquitectónica móvil, como sostén para la creación de una
pre-figuración de la forma que se anuncia y que va a tratar de desarro-
llarse hasta que encuentre su claridad y su brillantez. De hecho, es ahí
donde a menudo se despliegan en primer plano dúos maravillosos que
encarnan la estética y ante los cuales permanecemos silenciosos, mara-
villados y contemplativos. Hablaremos nuevamente de la pre-figura-
ción, con motivo de la estética de la figurabilidad, en la última parte de
este texto.

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El ejemplo de la coreografía nos permite entender mejor las carac-
terísticas de las formas que emergen en el curso del proceso terapéuti-
co grupal. En terapia, como en la danza, las formas son efímeras: se
desarrollan, se expanden y luego desaparecen, nunca volveremos a ver-
las de esa manera. Existen y son visibles únicamente porque hay un
fondo, pero también hay un marco, una escena (el espacio en el cual se
desarrolla el proceso terapéutico), actores (los participantes y el tera-
peuta), espectadores (que en el contexto de la psicoterapia de grupo
son espectadores-actores), humanidad en movimiento, en busca de for-
mas y de trans-formación.
Las formas son efímeras y sin embargo tienen una función, están
en interdependencia con lo que les dio vida y si existen es que son pro-
pulsadas al primer plano por el organismo individual, así como por el
campo grupal, en busca de la autorregulación y de nuevos ajustes. Son
propulsadas por elementos de la in-formación depositada en el fondo.
Las formas dejan huellas en el organismo, que éste habita y que lo ha-
bitan, así como en su entorno cercano y lejano. No se las puede repro-
ducir, a diferencia de las obras de arte que están expuestas en los mu-
seos y que se convierten en objetos inanimados. No están congeladas
en el estatus de los objetos muertos que se admiran y se analizan en los
museos. En cuanto nacen, desaparecen, se borran y también es esto lo
que constituye su fuerza. La forma, en psicoterapia, no es reproducible.
Sin embargo, deja huellas en el organismo y en su relación con el mun-
do. Y la estética en psicoterapia de grupo tiene una particularidad: las
formas transforman a los sujetos que las cocrearon, reorganizan las in-
formaciones que depositaron sin saberlo en el campo que se creó gra-
cias a su encuentro y a que los crea. La cocreación de las formas es un
agente de transformación. La peculiaridad es que esta estética es cura-
tiva, sanadora, transformadora. Transforma lo informe, lo “feo”, lo caó-
tico, lo violento, en algo bello. Es el anestésico en la fase del despertar,
el caos interior revelado y en curso de transformación. La forma es este
caos interior del individuo en su relación con el mundo, un caos que se
encuentra en un proceso de reorganización, de trans-gresión, de
tras-cendencia.
En psicoterapia en situación grupal, la belleza sensible que surge a
partir de la emergencia de un movimiento, que podríamos llamar mo-
vimiento regenerador, es sanadora. Este movimiento cura la forma re-
petitiva estancada al devolverle la posibilidad de desarrollarse y de difu-
minarse suavemente en el fondo para dejar lugar a lo inesperado. Esta

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belleza sensible o estética es terapéutica para el individuo, para lo social
y para la relación que existe entre ambos.
La modificación efectuada es también una modificación de la sen-
sibilidad humana global. La manera misma de sentir y de percibir es
marcada por la emergencia de la forma y por el trabajo de confronta-
ción que desencadena entre sí y el otro. Cuando la energía que se inver-
tía en la autodestrucción se invierte en una relación amorosa suave y
tierna por ejemplo, la sensibilidad es alcanzada en todos sus aspectos.
Lo vemos constantemente en los grupos terapéuticos después de la
desestructuración de las formas y de sus reacomodos.
En esta belleza de la relación dialéctica figura-fondo subyace el vín-
culo, o por lo menos algo que funciona como argamasa o ligante, como
factor vinculante, que tal vez se convertirá más tarde en vínculo.

3. In-formación, religancia,3 creación-transgresión.


In-formación, emocionalidad grupal, relación, belleza sensible

Retomemos esta idea de C. Hugon-Talon:


La belleza sensible no es una propiedad del objeto y menos aún el eco en el ob-
jeto de la idea inteligible de belleza. Es una cualidad relacional que nace del en-
cuentro de un objeto y de un sujeto. En adelante, lo bello debe ser pensado en su
relación con el sujeto y no en su vínculo con el mundo de las ideas”.

Si lo bello existe en psicoterapia de grupo, existe en buena medida


en y a través de la relación que se desarrolla entre los participantes.
Existe por tanto cualidad relacional. Uno de los elementos que permite
la existencia de la estética es el proceso de religancia. Lo que llamo re-
ligancia es un proceso que comienza por la emergencia de un factor
vinculante, y dicho vinculante va a evolucionar hacia un proceso de
vinculación, y dicha vinculación puede crear un vínculo, hasta la instau-
ración de la relación que se manifiesta por ese estado interior que per-
mite sentirse a la vez religado —relacionado— y autónomo, y que posi-

3 El neologismo “religancia” es un concepto de la teoría del físico B. d’Espagnat,


de la inseparabilidad. Según esta teoría, si uno divide una partícula en dos partes y
las conserva a distancia una de otra, pese a la separación, éstas permanecen en una
relación de “religancia”: los movimientos de una determinan los de la otra. Se ha utili-
zado el concepto para referirse al hecho de que “vivimos en un mundo donde las cosas
separadas son inseparables”. (E. Morin, “Vers une théorie de la reliance généralisée”,
en Marcel Bolle de Bal, Voyage au cœur des sciences humaines. De la Reliance. París.
L’Harmattan, 1996, p. 326. N. de la T..

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bilita vivir la soledad o la frustración no sólo sin desmoronamiento sino
también en la serenidad.
Para comprender esta cuestión del proceso vinculante-vínculo-rela-
ción, volvamos unos instantes a lo que los distintos conceptos de la
teoría del self aportan a la comprensión del proceso terapéutico en si-
tuación grupal.
En un grupo cada quien deposita in-formación tanto consciente-
mente —a través de lo que dice y deja ver— como no consciente, si
presuponemos que lo que lo caracteriza en el instante y de lo cual no
está todavía consciente se deposita en el grupo y participa en su atmós-
fera y en su ambiente. Tomo la palabra in-formación en el sentido de R.
Sheldrake, quien estudió los campos morfogenéticos. Según él, lo que
ya está ahí y no es consciente forma parte del campo, se propaga como
una onda; y lo que uno deposita sin saberlo entra en resonancia con
otros elementos que también fueron depositados por otros y que pre-
sentan analogías. Se propagan los efectos recíprocos. Es todo ello lo que
constituye el fondo grupal. Algunos elementos van a surgir del fondo a
través de lo vivido por unos y por otros, a través de la conciencia de esta
vivencia y de la manera en que la puedan compartir al interior del gru-
po. Es de este fondo desde donde van a ser creadas y a brotar algunas
formas con las cuales será posible trabajar. Debido al principio de inter-
dependencia, podemos decir que la forma particular que emerge a tra-
vés de un individuo es significativa también para el campo grupal. Por
eso, desde 1998, integré en mis reflexiones el concepto de emocionali-
dad grupal —propuesto por O. Avron, psicoanalista y psicodramatista—
y creé los conceptos de “fondo grupal” y de “ello grupal”.
El afecto que se propaga como una onda en el campo grupal es lo
vinculante, ello religa o relaciona a los individuos unos con otros. Este
afecto concientizado, puesto en palabras y dirigido al grupo o a las per-
sonas implicadas, participará en la evolución del vinculante y del “vín-
culo con”. Y del “ser en vínculo” nacerá la relación.

Lo bello: proceso de religancia y cualidad relacional


Es eso el proceso de religancia: la cualidad relacional que permite
hablar de belleza sensible y que descansa en esta génesis del vínculo y
de la relación.
La relación: consideremos que este término tan general designa
todo un proceso de religancia desde el nacimiento de la primera emo-
ción —cuando los miembros de un grupo se encuentran por primera

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vez—, desde las primeras miradas curiosas, furtivas, temerosas, carga-
das de deseos, hasta la creación de un vínculo que permita al individuo
ser a la vez autónomo y estar relacionado, y que le sirva de apoyo para
volverse creador durante los momentos de su existencia en los que
atraviesa zonas de turbulencia. Lo bello es el conjunto, el impulso del
organismo que intenta abrirse paso con lo que está presente para en-
contrar su plenitud. Es la vista panorámica y el detalle, el detalle reubi-
cado en el conjunto. Esto está muy bien ilustrado en la coreografía de
Angelin Preljocaj, titulada El parque, en la cual pone en escena a hom-
bres y mujeres que se encuentran en un parque y en el que entran con
distintos juegos de miradas, de cercanías, de movimientos que son casi
roce, de retiradas, de ir hacia todo —a la vez llenos de deseo y evitando
a los demás—, juegos de seducción, e incluso de miradas claramente
dirigidas e incitantes bajo la mirada de otro que ya se está sintiendo
rival. Exactamente como en la psicoterapia con un grupo en sus prime-
ros momentos. Asistimos a la puesta en escena coreografiada de estos
esbozos de movimientos y miradas que constituyen el punto de partida
del ligante, de lo vinculante que se convertirá en vínculo. Esbozos y
puntos de partida cargados ya de afectos contenidos, pero visibles a
través de los cuerpos, las posturas, las respiraciones, audibles a través
de las tonalidades de la voz, de los ruidos de las respiraciones, percep-
tibles en la sensibilidad olfativa enfrentada al olor de los cuerpos, de las
transpiraciones, de los perfumes artificiales que intentan gritar una ne-
cesidad. Todo está ahí para desencadenar más tarde las pasiones en los
momentos de crisis de grupo.

El grupo: taller de transformación de lo informativo


en creación-transgresión
T. Adorno, de la escuela de Frankfurt, desarrolla la idea de que una
teoría del arte debe ser “crítica”. El arte, dice, está directamente relacio-
nado con lo social y con la historia en la cual se desarrolla. Critica el
destino de la cultura en una sociedad capitalista que condiciona la con-
ciencia y la sensibilidad con sus productos que provienen de la “indus-
tria cultural”. La obra verdadera, según él, es una “protesta en contra de
la realidad en la que se afirma la dominación, una protesta capaz de
transformar la agresión en transgresión”. Lo bello vendría entonces de la
transformación de la sumisión en transgresión, en liberación.
Gracias a las múltiples interacciones que suscita, la psicoterapia en
situación grupal se convierte en una especie de taller, como el taller de

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un artista, en el cual de lo que se trata es de entrar en la conciencia,
pues vivimos bajo la influencia de múltiples dominaciones, represiones,
bloqueos, miedos, tabúes, creencias limitativas. Entonces, ese taller per-
mite considerar el deseo de pasar a otra cosa, de infringir las lealtades
neuróticas. Ese trabajo de concientización a través de la atención pres-
tada al continuum de la experiencia interior, a lo sentido, permite iden-
tificar la materia deformada por los torcimientos de la historia para vol-
ver a trabajarla; se nos ofrece así la posibilidad de revelar las
interrupciones en el ciclo de contacto para considerarlas como materia
por remodelar, la materia con la que trabajamos, así como el pintor va
a trabajar a partir de un lienzo, de pinturas y de pinceles, o como el
escultor va a encontrarse ante el barro, la madera o el metal. El grupo
se vuelve un lugar de expresión, de investigación, de puesta en movi-
miento de nuestras formas neuróticas. Es el lugar en donde ponemos
naturalmente en escena nuestras formas de vida; es el escenario en el
que representamos nuestras maneras de comunicar, es la reproducción
en laboratorio de nuestra historia y es un lugar de búsqueda, de experi-
mentación de lo nuevo y por lo tanto de transgresión.
El grupo es a la vez lugar y contexto del depósito de la in-formación
y es ahí donde se juega el devenir de estos elementos in-formativos
depositados en el campo grupal desde su nacimiento hacia la creación
de nuevas formas transgresoras. La transgresión engendra desequili-
brio, desestructuración y es justamente el desequilibrio el que permite
la creación, el que precede y es portador de lo que llamamos el ajuste
creativo. El desequilibrio es el que moviliza al organismo, elemento del
campo, hacia el movimiento regenerador para sí mismo y para el con-
junto grupal.
Esa transgresión al servicio de la evolución, que permite que la su-
misión y la fuerza de la repetición de las formas fijas neuróticas den
paso a lo nuevo, es en sí misma estética porque descansa completa-
mente, me parece, sobre las bases de la episteme que hemos evocado
líneas atrás.

4. La terapia en situación grupal: lugar de la aísthesis


El sentir, el aparecer, el conocer

El arte constituye un terreno de investigación privilegiado para la


estética desde un punto de vista fenomenológico, gracias al parentesco
de la mirada estética y de la mirada fenomenológica. Al estudiar el arte
y la fenomenología, C. Talon-Hugon cita la obra de E. Straus publicada

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en 1935, Del sentido de los sentidos, en la cual presenta la estética feno-
menológica como una reflexión sobre la aísthesis, sobre el sentir y el
parecer.
En su diccionario de griego antiguo, A. Bailly traduce la palabra
aísthesis como: “1. Facultad de percibir a través de los sentidos, sensa-
ción, facultad de comprender a través de la inteligencia. 2. Órgano de
los sentidos, uno de los cinco sentidos”. El verbo aisthanomai, por su
parte, tiene como primer sentido “percibir a través de los sentidos” y
como segundo sentido “percibir a través de la inteligencia, darse cuenta
de, comprender”. El mismo diccionario hace referencia al orador De-
móstenes, para quien este verbo significa también “dar a ver a alguien,
otorgarle sentido”.
E. Straus hace la distinción entre “sentir” y “conocer”, incluso si lo
sensible constituye efectivamente el primer paso hacia el conocimien-
to. Pero “sentir” no se puede reducir a tener sensaciones, el sentir po-
see una dimensión perteneciente al pathos que “define el modo de
participación del sujeto en el mundo”. Hay que distinguir en el sentir
“tener una sensación” y “experimentar”. Así, la estética es entendida
como una reflexión sobre la aísthesis, es decir, sobre el sentir, el parecer
y el conocer.
La experiencia terapéutica, sobre todo en situación grupal, no sólo
parece prestarse muy bien a una reflexión sobre la aísthesis, sino que
además es el lugar en el que podemos ver la aísthesis en movimiento,
encarnada en los procesos de concientización de los unos y de los otros
en sus sistemas de interacciones con el ambiente, más allá de la inter-
pretación. En efecto, la antropología del ser humano contenida en la
teoría del self nos dice que tanto el sentir como la focalización de la
atención sobre sí —que está siendo comprometida en una experiencia
con el otro, con los otros—, constituyen el inicio del proceso del cono-
cimiento, conocimiento de sí en su relación con el mundo. Uno puede
ver distintas etapas o momentos en ese proceso; el cual es al mismo
tiempo un proceso de despliegue del self y una puesta en movimiento
de la aísthesis, hasta el punto en que podríamos decir que el uno y la
otra son sólo uno. Es el proceso de emergencia, de desarrollo y de cla-
rificación de la bella forma, de la buena forma.

La aísthesis, lo bello, el proceso grupal


Estamos en lo bello. Lo bello es lo que nos hace entrar en una espe-
cie de emoción que evoca el éxtasis, cuando estamos en un vínculo

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particular con otro, y él mismo emocionado en un vínculo particular
con nosotros, simultáneamente. Eso sucede cuando estamos profunda-
mente vinculados, en el mismo momento y a través de un mismo mo-
vimiento generador de esa emoción común, que a veces arrebata el
alma, nos deja maravillados o en un silencio contemplativo y que nos
unifica. Lo bello es, a la vez el resultado y el inicio, lo que hay entre los
dos, el estado interior y la emoción que eso suscita más allá de todo. Y
también, sin duda, algo más, algo que se desprende de todo ese conjun-
to y que nos vincula a otros espacios y a otras dimensiones. No lo con-
sideremos como el producto terminado del cual decimos “esto es
bello”.
Lo bello es un proceso que se desarrolla en la temporalidad, con
diferentes características en el curso del desarrollo y diferentes tonali-
dades emocionales, a veces muy contrastadas para aquellos que están
comprometidos en el proceso. Sentir, experimentar, ver aparecer, mi-
rar, ser mirado durante la experiencia, vivir lo que está ahí y notar que
se es mirado. El conocer viene a partir del aparecer, de un aparecer
visto, reconocido, aceptado, compartido, comprendido en su procedi-
miento de aparición y en el sentido que tiene en el proceso de contacto
y, a través de él, en el sentido que tiene en nuestra manera de estar en
el mundo. Y en este conocer lo que es, que hasta entonces se había
quedado en lo invisible, aparecen varias posibilidades, varias direccio-
nes de sentido, nuevos modos de acción. Aparecen nuevos modos de
experimentación de sí mismo y con ellos una recreación de la propia
vida y de los modos de relación.
La aísthesis, desde un punto de vista fenomenológico, nos lleva a
considerar que lo bello es a la vez el proceso mediante el cual aparece
la forma y el resultado final. Reconocemos aquí el proceso en situación
grupal. La invitación a ser en el awareness, dentro de la situación grupal,
estructura el campo: se exhorta a los participantes a que centren su
atención en su experiencia inmediata en el contexto grupal. Se trata de
volverse consciente de lo que sucede ante otro, ante otros, ante la enti-
dad grupal, ante el terapeuta. Ello circula de uno a otro. Las experien-
cias individuales dirigidas al otro, a los otros, caldean el ambiente, se
crea lo que he llamado el ello grupal, que es a la vez una síntesis de la
in-formación depositada en el grupo y que es también mucho más que
eso. De lo sensorial, ello pasa a las experiencias, después a los senti-
mientos dirigidos hacia alguien. Y así, se manifiestan maneras de ser en
el mundo, mecanismos relacionales, existenciales, que son sacados a la
luz del día y que aparecen como modalidades de contacto limitativas,

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modalidades que están cerradas o que cierran, impiden la relación y
tienen como consecuencia comportamientos, actitudes, creencias y
percepciones estereotipados. El aparecer se vuelve revelador de lo que
es y que se nos escapa. Tanto el aparecer, como la mirada puesta en el
aparecer, mirada que observa lo que está ahí y lo reconoce, permiten
acceder al conocimiento de sí, y que sólo puede entenderse en la rela-
ción con el otro. La creación proviene de la confrontación con el otro,
con la materia que resiste, proviene también de la capacidad de soltar
en esa confrontación-complicidad que hace que estemos en un deseo
común de corecrear la vida.
Visto así, el grupo es un taller de creación que se basa en la aísthe-
sis, es decir, en varios principios que provienen de la estética. Y, como
lo hemos evocado anteriormente, se trata de una estética particular que
no es comparable con la estética de una obra de arte en un museo y
que tampoco tiene nada que ver con el esteticismo, con la belleza fría,
rígida y desdeñosa de lo que no es como ella. Estamos en lo vivo encar-
nado, sus huellas quedan en el organismo, estamos en lo vivo no repro-
ducible precisamente porque está encarnado y siempre en movimien-
to, estamos en una creación única. Esto es lo que hace su belleza y su
valor.

5. El grupo: lugar en donde se da a ver lo invisible


a través de lo visible
Del dejar ver la manifestación de lo invisible

La reflexión sobre la aísthesis, de inspiración fenomenológica, es


particularmente interesante para nosotros, los terapeutas gestálticos.
Citemos una vez más a C. Talon-Hugon:
La estética fenomenológica es principalmente (aunque no exclusivamente) una
meditación sobre el arte. Existe en efecto una afinidad peculiar entre el arte y la
fenomenología. Ciertamente la obra no es más que un caso particular de fenóme-
no, pero es un fenómeno absolutamente aparte: su visibilidad excepcional (su “au-
dibilidad” particular, cabría decir para las obras musicales) se debe al hecho de que
es realizada para ser vista y oída, y no para ser utilizada o comprendida. El arte es,
pues, considerado una vía regia hacia la fenomenalidad en general.

La posición fenomenológica insiste en la presencia ante las obras


mismas, esa que es una especie de meditación contemplativa ante algo
o ante alguien. La definición de fenomenología propuesta por Heide-
gger, y citada por C. Talon-Hugon, nos remite directamente a una defi-
nición posible del proceder gestáltico: “dejar ver a partir de sí mismo

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aquello que se muestra, tal como se muestra a partir de sí mismo”. Se
diría que la situación grupal es un contexto privilegiado para hacer apa-
recer ante sí mismo lo que se muestra de sí mismo y a partir de sí
mismo. El grupo, con su complejidad y con sus diferentes fenómenos
(en el sentido psicosociológico del término), es el espacio privilegiado
para varias acciones: para evidenciar lo que está ahí a través de la aten-
ción prestada al sí comprometido en la experiencia (awareness) —que
se hubiera quedado en lo invisible sin esa movilización de la atención—;
para dejar ver al grupo y a aquellos que lo constituyen, lo que se mues-
tra a partir de ellos y a partir del campo que constituyen juntos, tal y
como ello se muestra; para sostener el dejar ver invitando a ser en la
“conciencia de”, y a veces nombrando simplemente lo que es, sin inter-
pretación. Según la concepción de la estética a través de la fenomeno-
logía, el grupo sería el lugar de la estética pues crea un contexto de
dejar ver y de revelación de lo que se da a ver y que se había quedado
en lo invisible. Lo que aparece del dejarse ver sería la forma deformada
por las perturbaciones de las modalidades de contacto, luego la forma
deformada transformada, y entre ambas el proceso de transformación
posibilitado por la magia del fenómeno de religancia.
Recordemos particularmente la posición de M. Henry, autor del li-
bro Ver lo invisible (1988), que hace una reflexión de la obra del pintor
Kandinsky. Lo que interesa es el aparecer y no la aparición, y la condi-
ción del aparecer de la cosa. “La aparición de la cosa no es posible sino
porque el aparecer mismo se da. Este aparecer fundamental es la con-
ciencia pura, el ‘experimentarse a sí mismo’, la afectividad”. Y para este
autor la vida es eso. Se trata de pensar, del sentir a partir de la esencia
de la vida, pero la vida no puede ser vista. Sin embargo, según él, este
invisible se deja ver en la pintura de la interioridad más que de la
exterioridad.
Pintar es un hacer-ver, pero ese hacer-ver tiene como objetivo hacernos-ver lo que
uno no ve y que no puede ser visto. Entonces, ¿cómo la pintura —arte de lo visi-
ble— puede pintar lo invisible, es decir la subjetividad, en el sentido de este auto-
efecto de sí para sí? Puede hacerlo porque las formas y los colores que son sus
elementos puros se dan de dos maneras: en la exterioridad donde están trazados
y son superficies visibles, y en la interioridad donde son tonalidades afectivas.
Cada forma, cada color son en sí mismos un afecto… Por el contrario, en la pintura
—donde tanto formas como colores se dejan ver fuera de toda preocupación ordi-
naria—, y sobre todo en la pintura no figurativa —donde las formas y sus colores
no están dominadas por la representación mimética de los objetos del mundo—
dichas formas pueden desplegar toda su fuerza emocional. La pintura proporciona
así a la vida la oportunidad de una experiencia de sí y el arte en sí permite esa vida
ensanchada que es la experiencia estética.

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La Terapia Gestalt en situación grupal:
plano visible de lo invisible
La psicoterapia en situación grupal es el lugar del aparecer y del
hacer-ver. Es el taller, como lo mencionamos anteriormente. Podríamos
compararla con un taller de pintura centrado en la interioridad de los
participantes, en la toma de conciencia de lo que aparece en la vida
interaccional y se muestra a los otros. Y lo que se da a ver, lo que se
muestra al exterior, lo que viniendo del interior ya está ahí pero todavía
no ha sido concientizado, se vuelve visible a través de la relación con el
entorno; todo ello precede a menudo a la toma de conciencia de aquel
en quien, y a través de quien, se manifiesta el aparecer, es decir, la ma-
nifestación de lo invisible.
El proceder gestáltico se elabora en torno a los conceptos de aware-
ness y de conciousness. El grupo es como un cuadro vivo, en gestación,
comprometido en un incesante movimiento. Es el laboratorio que per-
mite el despliegue del paso de la conciencia inmediata implícita del
campo a la conciencia inmediata explícita. Y esta conciencia inmediata
explícita del campo permite la verbalización, es decir, el paso a lo sim-
bólico y el paso a la relación por el hecho de compartir la experiencia
con el otro que está involucrado en ella.
Un grupo es como un cuadro en curso de elaboración. La paleta está
representada por el conjunto de los participantes, incluido el terapeuta.
Cada quien es en sí mismo una paleta con dominancias, estas domi-
nancias pueden variar según el momento y el contexto. Y cada quien es
a la vez el pintor y los colores. En ciertos momentos es pintor, por el
toque de pincel que aporta a través de su palabra, de su actitud, de su
gesto; en otros momentos es colores por sus estados emocionales; en
otros momentos participa en la atmósfera general de la obra; en otros
momentos está completamente desfasado con respecto a los otros ele-
mentos. Y de este conjunto se desprenden una forma, formas, detalles
“insignificantes”, significativos por su “insignificancia”, que súbitamen-
te van a pasar al primer plano y van a revelar una sola forma
magnífica.
Cada movimiento, cada palabra, cada “acercamiento hacia”, o cada
reserva es como una pincelada que modifica el cuadro e interpela a lo
que va a venir después.
El método consiste en “ver por manchas”, como decía Cézanne, ver
la pincelada del momento y la mancha que deja sobre el cuadro. Ver la

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mancha que viene después y liberarse de cualquier sentido
preestablecido.
Al liberar así al mundo del manto del sentido que impide verlo, sus cuadros revelan
un sentir primitivo. La pintura es conciencia de ese arraigo en el mundo de un su-
jeto encarnado. Manifiesta y celebra el enlace ordinario del sentir y de lo sensible,
que Merleau-Ponty nombra ‘quiasma’ y que conduce a rebasar la oposición del
cuerpo y del mundo en beneficio del término único de ‘carne’, (Merleau-Ponty, Lo
visible y lo invisible).

Es fácil transferir esto a la psicoterapia en situación grupal. Uno de


sus objetivos podría ser mostrar lo invisible. Cuando en un grupo se
instaura espontáneamente un acontecimiento, entonces el desplaza-
miento, el movimiento, la puesta en escena son como formas y colores
que se dan a ver en la exterioridad: son un trazado visible. Y este traza-
do visible contiene lo invisible, es una puesta en escena de lo invisible
y este invisible es visible como lo son los jeroglíficos de un templo: el
trazado es visible, todo mundo puede verlo y describirlo pero no conoce
todavía el sentido. Y el sentido nos será dado —o fragmentos del senti-
do— a través de algo que se juega en la interioridad, que contiene y
esconde el afecto y que se puede poner en palabras. Puede sernos dado
por la atención prestada a este proceso que llamamos el continuum de
la experiencia: atención prestada por cada quien a lo que va sintiendo,
momento a momento, el reconocimiento de su experiencia y luego su
transformación en palabras para alguien, para una persona del grupo,
para una parte del grupo, para el conjunto del grupo, para alguien del
exterior representado por alguien del interior. La metáfora de la escul-
tura es también muy sugerente.
Y la noción de continuum de la experiencia nos lleva a la noción de
espontaneidad: dejar venir lo que ya está ahí y lo que está listo para
venir, sin que tengamos que provocarlo ni buscarlo. La pincelada, la
“elección” del color, el gesto sobre el lienzo, vienen por sí solos.
En los grupos con objetivo terapéutico aparecen a menudo “escul-
turas”, ya sean espontáneas —a través de las formas grupales, de las
disposiciones en el espacio y de las disposiciones cambiantes en el es-
pacio, como veremos más adelante—, ya sea a partir de las exhortacio-
nes del terapeuta. Estas esculturas espontáneas o vagamente sugeridas
por el terapeuta (“y si hiciéramos una escultura con lo que está aquí…”)
son, tal como las concibo, como el arte no figurativo. Han sido liberadas
de todo principio organizacional o técnica preestablecida, no están ava-
salladas por la reproducción de una forma ya existente que sirve de

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inspiración. Están libres de todo mimetismo y a través de ellas, el ello
puede entonces desplegarse en toda su fuerza emocional y con todas
las sorpresas que revela. Esta fuerza emocional afecta a todos los miem-
bros del grupo. Y es la consciencia de este afecto, el “dejar desarrollarse
el afecto” en el interior y en el campo lo que nos va a llevar de lo visible
a lo invisible, pero también es lo que permite a lo invisible que se quedó
cifrado en el interior suscitar en el exterior las formas que requiere para
volverse visible y así salir de la sombra, del olvido, de las criptas, del
fondo, si consideramos este último término en su sentido pluridimen-
sional. La etapa final es plasmar en palabras ese movimiento conmove-
dor en el cual son descifrados los jeroglíficos y donde lo invisible reve-
lado, primero en un código hermético y después verbalizado. Lo
invisible ha sido revelado, puesto en palabras y mostrado, puesto explí-
citamente bajo la mirada y bajo los sentidos. Eso provoca una emoción
profunda, esa que percibí hace poco a través de un reportaje televisivo
en el que unos egiptólogos veían aparecer por primera vez una momia
que había permanecido oculta en el fondo de una tumba recién
descubierta.

6. Figurabilidad y belleza natural

La aísthesis, fondo sobre el cual se desarrolla ese proceso de crea-


ción de formas —a través de las cuales se manifiesta lo invisible y su
revelación en lo visible y en la conciencia—, me conduce a hablar de la
belleza natural y a nombrar uno de los conceptos que fue aportación de
Freud, el de la figurabilidad.
A partir del modelo del sueño, Freud describió el trabajo de figura-
bilidad como la expresión de una creatividad particular. Ésta da acceso
a la conciencia, a través de lo preconsciente cargado del contenido la-
tente de los deseos inconscientes. Benghozi (2003), psicoanalista y psi-
codramatista, evoca ese concepto de figurabilidad —en un artículo inti-
tulado “Estética de la figurabilidad…”— cuando habla de esa puesta en
forma que va de lo preconsciente a lo inconsciente y a lo consciente
que es visible en los grupos.

La figurabilidad
La figurabilidad, la puesta en figura. He aquí un término que debe-
ría llamarnos la atención, a nosotros que trabajamos con el concepto de
figura-fondo, que estamos en busca de la bella forma, o de la buena

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forma, y que estamos interesados por el tema “estética y Terapia
Gestalt”.
Exploremos por un instante la etimología de la palabra figura, de la
que se deriva ese término de figurabilidad. He aquí lo que dice el Dic-
tionnaire Historique de la Langue Française: la palabra “figura” tiene va-
rios sentidos: “forma y representación de la forma, aspecto”; y después
tenemos “representación esculpida, modo de expresión, manera de
ser”. Y “figura” viene del verbo latín fingere, que significa “moldear”
(barro) y de este mismo verbo viene la palabra “fingir”. Otra de las ca-
tegorías de sentido de figura es “signo y símbolo”, y dicho símbolo
puede ser visto como un fingir, un aparentar: moldear una forma en la
tierra para significar un conjunto de sentidos y crear así un atajo que
habrá que descodificar para comprenderlo.
Para mí la figurabilidad es el proceso de puesta en figura. Es un tér-
mino general que designa lo que está contenido en el fondo y que es
susceptible de pasar paulatinamente del fondo hacia el primer plano,
en un movimiento del cual emergerá una forma. Hoy atribuyo un con-
junto de sentidos a la palabra figurabilidad, a sabiendas de que estos
sentidos se interpenetran y de que la visión que tengo de ellos está en
gestación. Helos aquí:
•• Es un término general que designa lo que está en el fondo y que con-
tiene la puesta en figura que está por venir. Es lo que, tomando en
cuenta tanto el estado del organismo en un momento dado,
como el ambiente en el cual se encuentra y el contexto en el cual
el organismo y el ambiente se encuentran, es susceptible de po-
nerse en movimiento para responder a la tensión suscitada por el
conjunto de la situación.
•• Es, además, el proceso de tratamiento de la “in-formación”, el pro-
ceso de moldeado de la forma, lo que llamamos habitualmente el
proceso de emergencia de la forma. Es el movimiento suscitado
por las manifestaciones de la función ello que va a poner en figu-
ra ese material que había permanecido hasta entonces en la in-
diferenciación fondo-forma hasta el surgimiento de una prefigu-
ración, a partir de la cual una forma clara podrá aparecer y
desplegarse en el espacio terapéutico que contiene y define el
campo organismo-ambiente y que está influenciado por él.
•• Es el proceso a través del cual se pone en escena el fingir. El fingi-
miento es el objeto producido por el moldeamiento a través del
proceso de figurabilidad, la forma bajo sus diferentes aparien-

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cias, sus diferentes maneras de manifestarse tomando en cuenta
las intervenciones del terapeuta. En esta lógica el fingir es un
proceso del cual nace un conjunto de signos, de símbolos, algo
que hay que descifrar, como un lenguaje, y después poner en
palabras en la relación con el otro. El fingimiento es la represen-
tación, la forma que a veces aparece muy concretamente a través
de un dibujo, de un retrato, de una escultura, de un juego de ro-
les, de una metáfora creada y actuada por el grupo, de un sueño.
El fingimiento es todo lo que se deja ver, es lo visible que da ac-
ceso a lo invisible, o lo invisible que se deja ver a través de lo fi-
gurativo. El fingimiento es el hecho de que lo figurativo permita
ver lo invisible cuando uno no se lo esperaba. Es también lo que
puede permitir infringir, trans-gredir.

Del ello grupal a la belleza natural


Este proceso de figurabilidad, tal como lo entiendo actualmente, es
el proceso de gestación de lo que llamo la belleza natural. En el contexto
de la psicoterapia en situación grupal, lo que es “naturalmente bello” es
el “ello se da por sí solo”, en vía media.4 Y lo que se da solo gracias al
proceso de figurabilidad, y dentro de él, es la figuración de un organis-
mo en y con su ambiente, figuración que es “buena” para el individuo
y para el ambiente con el cual está comprometido pero también para el
campo que forman juntos y que es formado por ellos. Es en este senti-
do que podríamos hablar de estética, de la estética de la forma, del
proceso de figurabilidad, de la relación, como lo hago en el último capí-
tulo de mi obra citada líneas atrás.
La figurabilidad debe ser vista como proceso. En una situación gru-
pal, el proceso ha comenzado cuando los pacientes llegan para la pri-
mera sesión. El afecto ya está movilizado por este ir hacia lo descono-
cido. Y lo desconocido es considerable: los otros, el lugar, el terapeuta,
el contexto y sus particularidades, lo que vamos a hacer juntos, cómo
se van a dar las cosas, lo que me va a suceder… Luego, está el primer
contacto, el primer afecto, la primera visión de la forma grupal, las pri-
meras veces que se toma la palabra, las primeras visiones de los cuer-
pos, de los rostros de los hombres y de las mujeres que están ahí, la
primera escucha de los timbres de voz y del ritmo de la palabra… El

4 Vía media es una expresión utilizada por Perls y Goodman: “el self es a la vez
activo y pasivo, de vía media”, y en la vía media “ello se hace solo”.

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afecto está constantemente movilizado, directamente a través de una
experiencia o de una forma emocional confusa o clara, pero también
indirectamente a través de la distanciación con respecto a dicho afecto
o a través de la negación de él. Y, en caso de denegación, de todas ma-
neras ello habla de ese afecto y de la relación todavía no consciente que
se mantiene con él. Esta secuencia temporal evoca el inicio de la coreo-
grafía de A. Preljocaj, mencionada en párrafos anteriores. También, el
momento en el que la orquesta se prepara para tocar, ese momento de
cacofonía en el que cada músico afina su instrumento al mismo tiempo
que escucha los sonidos producidos por los otros, de tal manera que
haya consonancia con el momento en que va a aparecer el director de
orquesta e incluso si se trata de producir la disonancia como en algunos
fragmentos de música contemporánea. Primero afinarse, antes de en-
frentar la disonancia y de atravesarla.
Este proceso parece contener las condiciones que hacen que poda-
mos hablar de estética, permite la emergencia de formas hasta la apa-
rición de lo que llamamos la bella forma, la buena forma, la que tiene
contornos claros, la que es luminosa, la vigorosa. Esta “bella y buena
forma” descansa en el despertar de la sensibilidad y del estremecimien-
to de los unos y de los otros hasta llegar a la emoción, crea el vínculo
particular que une a las personas comprometidas en ese proceso, nutre
la relación que une a compañeros presentes, orienta la excitación hacia
el encuentro en la frontera de contacto, moviliza hacia la creatividad
para pasar a otro nivel hacia la creación de nuevas formas. Esta creati-
vidad puede desencadenar un acto como el de una puesta en escena,
una invención, un acto que pasa por modos de expresión. En este sen-
tido estamos en el arte-terapia, es decir, en una terapia de la creación y de
la re-creación de las maneras de entrar en contacto a partir de los materia-
les humanos e interaccionales que están inmediatamente ahí para trans-
formarlos en un más allá de ellos mismos.
Podemos hablar de estética ante algo bello que se da naturalmente.
En esta lógica, la expresión “belleza natural” significa para mí que ello
llega por sí solo, ello sucede. Es cuando pasamos del ello al “se”, cuando
el acto se da espontáneamente, sin que haya habido construcción que-
rida y pensada de una experimentación a partir del material que ya está
ahí. Desde el material que “ya está ahí”, se instaura esta espontaneidad
creadora de la cual hablan Perls, Hefferline y Goodman. Ello se organiza
sólo, sobre la base del fondo grupal y sobre el soporte de la excitación
mantenida presente por la tensión de los organismos estimulados unos

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por otros y en búsqueda del equilibrio y del rebasamiento de lo habi-
tual. El self en esos momentos está en búsqueda de trans, trans-gresión,
trans-acción, trans-formación, tras-cendencia, y ello viene solo cuando
todas las condiciones están reunidas, es decir, cuando hay cierta episte-
me que permite que ello se produzca. Es eso lo que llamo, la belleza
natural. Es a la vez la “fuerza actuante” del self que está en ese momen-
to en operación; es lo sorprendente de lo que había permanecido hasta
entonces en lo invisible y que aparece en lo visible; es la sorpresa y la
emoción que provoca; es el estado muy particular en el cual se encuen-
tran entonces los individuos y la entidad grupal; son los efectos inespe-
rados y asombrosos que eso provoca a veces más allá del campo gru-
pal. Es todo eso reunido en el mismo momento en una forma unificada
y que deja huellas en la organización de la relación con el mundo.
Pienso en ese grupo de formación, en una fase experiencial de su
proceso, en el cual trabajábamos intensamente sobre los conceptos de
experiencia, de awareness, de ello y de continuum de la experiencia a
partir de diferentes formas de movilización corporal. Descubrimos en
cierto momento de participación verbal, que varias personas habían
tenido fuertes sensaciones de calor y de quemaduras, así como visio-
nes de trincheras y de soldados gaseados durante la guerra. Una de las
personas de ese grupo hizo un trabajo muy emocional relacionado con
la historia de su abuelo, quien fuera gaseado durante la Primera Guerra
Mundial, y en un momento de pánico esta persona espontáneamente
se refugió detrás de otra persona del grupo y que apenas conocía. Esta
mujer, neurobióloga, se impresionó mucho y nos comunicó su sorpre-
sa, pues trabajaba en aquel entonces en un proyecto de investigación
acerca de un medicamento para los lesionados por gas durante la
guerra.
A eso le llamo, belleza natural. Es lo que nace de esa “fuerza actuan-
te del self” en situación grupal, de esta espontaneidad creadora, susci-
tada por el campo grupal y que es sanadora tanto para el individuo
como para el grupo. Es lo que se hace solo, lo que proporciona lo ines-
perado, la maravilla y la cura en el interior del continente grupal.

Conclusión
La Terapia Gestalt en situación grupal, por su teoría y por su con-
cepción del ser humano, puede ser percibida como una especie de co-
reografía que descansa sobre los principios mismos de la aísthesis. En

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efecto, crea un contexto a través del cual lo bello nace espontáneamen-
te a partir de la emoción provocada en y a través del tejido de una rela-
ción y de un conjunto de relaciones en movimiento constante que
transforman y curan al trascender lo repetitivo. Tiene esa característica
notable, y es que su belleza proviene de la creación de la relación con el
otro en la manera de ser en el mundo. Los fundamentos de la aísthesis
son también base del proceso terapéutico y hacen aparecer una estéti-
ca de la relación. Y ésta se teje con el paso de la historia cocreada por
el paciente y el terapeuta.
Hay estética cuando el self se despliega en toda esa espontaneidad
creadora que evocamos al principio de este texto, de esa espontaneidad
creadora propulsada por esta “irrupción intuitiva del ello”, de la cual
hablo en mi obra citada párrafos atrás, en el capítulo relativo al sentirse
maravillado, para significar esta acometida inopinada del ello, en el
momento correcto y de una manera justa. Es la ilustración misma de
esta descripción proporcionada por Perls, Hefferline y Goodman de las
propiedades del self:
El self es espontáneo, de modo medio (en tanto base de la acción y de la pasión) y
comprometido en su situación (en tanto Yo, tú, Ello…). La espontaneidad es el
sentimiento de vivir, de actuar, y el organismo-ambiente presente no es ni su arte-
sano, ni su obra, sino que crece con él y en él. La espontaneidad no es ni directiva,
ni autodirectiva, no es tampoco indiferente aunque sea esencialmente libre. Es un
descubrimiento-invención a lo largo de las situaciones en las cuales estamos compro-
metidos y que hemos aceptado, (Perls, Hefferline y Goodman: p. 183).

¿Será eso la estética? ¿Será eso el proceso puesto en movimiento


por la relación terapeuta-paciente en situación dual, por la relación y los
sistemas de relación complejos en situación grupal y en una perspecti-
va gestáltica? ¿Será eso un descubrimiento-invención a lo largo de las
sesiones en las cuales pacientes y terapeutas se comprometen en una
copresencia?

Bibliografía
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Avron, O., “La psychanalyse et le groupe: énergie libidinale et émotionnalité”. Revue de
psychothérapie psychanalytique de groupe, No. 1-2, Erès, 1985.
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de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe, No. 41, Erès, 2003.
Delacroix, J.-M., La troisième histoire. Patient-psychothérapeute: fonds et formes du pro-
cessus relationnel, Ed. Danglès, 2006.

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Henry, M., Voir l’invisible, Éd. F. Bourin, 1988.
Merleau-Ponty, M., Le visible et l’invisible, Éd. Gallimard, 1963.
Perls, F., Hefferline, R., Goodman, P., Gestalt-thérapie, Éd. L’Exprimerie, 2001.
Sheldrake, R., L’âme de la nature, Éd. du Rocher, 1992.
Talon-Hugon, C., L’esthétique, Ed, PUF, 2004.
Zinker, J., La Gestalt-Thérapie, un processus créatif, Intereditions, 2006.

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Conócete a ti mismo
Carmen Vázquez Bandín1*
La personalidad es ‘transparente’,
se la conoce de arriba abajo,
ya que es el sistema de lo que
ha sido reconocido como propio.
(PHG II, 10, 8, 4)

Noverim te, noverim me


(conocerte para conocerme)
(San Agustín)

Resumen

Un esbozo de la construcción de la personalidad en el entorno y


cómo puede devenir en neurótica (mantenerse estática). Propone
y ejemplifica la introspección y la experimentación como técnicas
para un mayor autoconocimiento y romper las fijaciones de la per-
sonalidad; hace un repaso de estas fijaciones y por último reco-
mienda la estética como un criterio de evaluación de la sanidad.

Introducción
Laura Perls decía: “El contacto supone reconocer al ‘otro’, supone es-
tar consciente de que existen diferencias”2. Pero para poder establecer

1 Psicóloga clínica por la Universidad Complutense de Madrid (España) y psico-


terapeuta Gestalt; fundadora y directora del Centro de Terapia y Psicología de Madrid
(España) y de la Escuela de Formación en Terapia Gestalt del CTP.
2 Perls, Laura (1953): Apuntes sobre el soporte fundamental del proceso de contacto,
en Viviendo en los límites, Ed. Promolibro, Valencia, 1994, pág. 87.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

diferencias, necesariamente tenemos que conocer el criterio de compa-


ración. ¿Un “otro” diferente a quién? ¡Diferente a mí!
Y esto nos lleva, inevitablemente, a otra importante pregunta:
¿Quién soy yo? ¿Cómo soy? ¿Qué sé de mí?
Esta necesidad y utilidad de conocerse a sí mismo están profunda-
mente enraizadas en la esencia de la Humanidad. Desde el origen de
los tiempos, desde que el ser humano adquirió la capacidad de reflexio-
nar parece que ha estado buscando este saber de sí mismo.
En el frontispicio del templo de Apolo en Delfos, según se cuenta,
estaba escrita esta máxima: γνοσι τε αυτον. Gnosci te ipsum para los
romanos. Conócete a ti mismo.
Por lo tanto, antes de poder hacer un repaso de algunas técnicas de
auto-conocimiento, es interesante echar una mirada acerca de la teoría
gestáltica sobre el origen y el mantenimiento de nuestra forma de ser.

Por sus obras los conoceréis

Para poder saber quién somos, la Terapia Gestalt nos envía como
referencia a la personalidad. Dice nuestro texto fundamental3: “La
Personalidad […] es la asunción de lo que uno es y lo que sirve de base a
partir de la cual se podría explicar el propio comportamiento. […] Es una
especie de entramado de actitudes con el que se comprende uno a sí mismo
y que se puede utilizar para cualquier tipo de comportamiento interpersonal”.
Pero sabemos que, cualquier personalidad individual como cualquier
sociedad organizada se van a desarrollar a partir de las funciones de
coherencia que son completamente esenciales como son el amor, el
aprendizaje, la comunicación, la identificación, etc. Esto nos lleva a
admitir que “aunque la personalidad es constantemente modificada aún
en sus más mínimos detalles”,4 podríamos decir que mantiene una cierta
coherencia a través de la identidad.
También sabemos que la personalidad es una de las estructuras del
self , y, por lo tanto, como estructura que es podemos atribuirla las
5

3 Perls, F.S., Hefferline, R. y Goodman, P. (1951): Terapia Gestalt: Excitación y


crecimiento de la personalidad humana, Ed. Sociedad de Cultura Valle-Inclán, Colec-
ción Los Libros del CTP, Ferrol/Madrid, 2002. (A partir de ahora PHG volumen, capítulo,
párrafo). PHG II, 10, 8, 1.
4 PHG II, 8, 1, 3.
5 PHG II, 10, 8, 1.

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características que los estructuralistas, especialmente Piaget, en el
campo de la Psicología, otorgan a una estructura6:
1º. que es la organización o el orden de las diferentes partes de un
fenómeno;
2º. que es un modelo basado en hechos observables;
3º. que tiene como características la totalidad, la transformación y
la autorregulación;
4º. que es temporal.
También Perls, Hefferline y Goodman nos dan una explicación
contundente estableciendo claros sinónimos: “Configuración, estructura,
tema, relación estructural o totalidad significativa y organizada son los
términos que se acercan más a la palabra alemana Gestalt”.7

La construcción de la personalidad

“La personalidad es una estructura creada a partir de las primeras


relaciones interpersonales precoces”.8
Sabemos que no existe ninguna función humana que pueda
satisfacerse sin entorno, por lo tanto, en la formación de la personalidad,
los factores sociales son esenciales.
Desde el momento del nacimiento, el niño está en relación con un
entorno: su familia. Este es un entorno restringido. Es allí con los
padres, hermanos y otras figuras de prestigio emocional en donde el
niño va conformando su identidad. Pero es a partir de los dos o tres
años de vida cuando empieza a aceptar como suyas determinadas
características y cualidades que le otorga su entorno. Aunque es obvio
que cada niño va a tener sus propias peculiaridades vitales y energéticas
en la relación con los distintos elementos de su familia va a ir
identificando y nombrando aspectos de su modo de reaccionar que van
a determinar su identidad y su personalidad.
Por ejemplo, un niño muy vital, en una familia cuyos progenitores
son más bien desvitalizados y pasivos, pronto sacará la conclusión, en
el mejor de los casos, de que es un niño nervioso e intranquilo, si no
llega a la conclusión de que “es malo e inadecuado”. Otro niño, a lo
mejor, con esa misma vitalidad y energía puede ser considerado un

6 Piaget, Jean: El Estructuralismo, Ed. Proteo, Buenos Aires, 1968, pág. 18


7 PHG, Introducción general, pág. xlii.
8 PHG II, 7, 1, 2.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

niño pasivo y desvitalizado, si sus padres son excesivamente activos y


nerviosos.
Junto con la aparición de los primeros rudimentos del lenguaje, el
niño empieza a conformar su personalidad. Existe una necesidad de
poner palabras a sus modos de reaccionar, de relacionarse. “Es útil, nos
dice el PHG, definir la personalidad como una estructura de hábitos de
lenguaje y considerarla como un acto creativo del segundo o tercer año de
vida”.9
Los elementos básicos para la formación de la personalidad son:
• Adopción y dependencia
• Comunicación
• Imitación y aprendizaje
• Elecciones amorosas y relaciones de compañía
• Pasiones de simpatía y antipatía
• Ayuda mutua y ciertas rivalidades
Del mismo modo, las funciones opuestas, de división, como el re-
chazo, el odio, la alienación, etc., son también elementos de formación
de la personalidad.

Ampliando el círculo

Ya hemos visto que el niño hace sus primeras identificaciones en el


seno de la familia. Su identidad y su personalidad empiezan a
estructurarse. Y de alguna manera empieza a darse una especie de
círculo vicioso: las palabras con las que han llamado a nuestros distintos
modos de relación y de manifestación empiezan a cobrar sentido y
significado en nosotros, con lo que nuestros actos están encaminados a
confirmar estas cualidades y características, de modo que “todo lo que
se ha convertido en acto, en cierta medida, se ha asimilado”.10
Con la escolarización, nuestro círculo se amplia. Muchas de las
características se reafirman y otras sufren modificaciones y cambios.
Algunas, incluso, empiezan a sufrir divisiones y polaridades. En función
del entorno, esgrimimos unas u otras características personales. Esto va
reforzándose hasta llegar a la adolescencia en donde la pandilla, el
grupo de iguales, ejerce un poder transformador y definitivo.

9 PHG II, 7, 1, 3.
10 PHG II, 13, 6, 3.

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Podríamos decir que es a partir de los 12 años de edad cuando cada
individuo va redefiniendo su personalidad, y es esta la etapa en la que
más se lleva a cabo un intento de asimilación. Si la identidad, quién soy,
se forma entre los tres y los seis años, el cómo soy o personalidad es a
finales de la adolescencia cuando encuentra su exaltación máxima. El
adolescente necesita de su función personalidad para diferenciarse de
su familia y de sus amigos, para poderse sentir un individuo aislado y
diferente. Dice PHG: “La enfermedad, las deficiencias somáticas y los
excesos ocupan un lugar alto en la jerarquía de la dominancia. Así como
los peligros ambientales. Pero también la necesidad de amor, de encontrar
a alguien, el evitar el aislamiento y la soledad, y la necesidad de autoestima.
De la misma manera, poder seguir siendo uno mismo y poder desarrollarse:
la independencia. Se va a estar atento también a la confusión mental
aguda”.11 El resultado de este balance es la auto-estima. Esto le servirá
para poder entrar en el mundo adulto.

El mantenimiento de la personalidad: la lealtad,


la moralidad y las actitudes retóricas

Esta característica de coherencia de la personalidad, que he


nombrado antes, se mantiene a través de tres hábitos: la lealtad, la
moralidad y las actitudes retóricas.
“La identificación con el grupo que ha satisfecho las necesidades y
potencialidades y que es una fuente de fuerza para las acciones posteriores
es el hábito de la lealtad”;12 ya que hemos “cogido” los hábitos a partir
de los comportamientos que hemos adoptado en compañía, al imitar a
los otros o cuando nos identificamos con ellos. Santayana13 llamaba a
esto “las fuentes de nuestro ser”. La lengua, determinados giros
personales de nuestra forma de hablar, las costumbres, la forma de
vestir, nuestros hábitos alimenticios, etc. se mantienen gracias a la
lealtad al grupo.
En la mayor parte de las ocasiones, cuando las necesidades cambian,
cambia el grupo de referencia, y la prudencia14 gana fuerza a la lealtad.

11 PHG II, 4, 5, 2.
12 PHG II, 13, 6, 2.
13 Santayana, George (1925): Dialogues in Limbo, London: Constable and Co.
(1925); New York: Scribner’s (1926).
14 Entendiendo por prudencia la virtud o la cualidad de que dispone la
razón práctica para discernir nuestro verdadero bien y elegir los medios justos
para realizarlo. La lealtad, por definición es una acción de permanencia; el con-

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

El cambio de grupo se hace sin un conflicto especialmente sentido y


consciente.
Pero, otras veces, surgen conflictos fuertemente sentidos entre los
dos fondos de acción en las relaciones con cualquier grupo con el que
nos sentimos identificados. Aquí entra la moralidad15. Se tendrían que
resolver poniendo en juego la lealtad y la prudencia pero habitualmente
se utilizan otras dos formas diferentes de evaluación que no son el
resultado de ninguna asimilación: la elección moral aprendida y la
auto-conquista.
Para abandonar una lealtad es necesario encontrar una nueva
lealtad, “ya que”, como nos recuerdan PHG, “la sociabilidad forma
siempre parte de las necesidades humanas”16.
El tercer modo de mantener la personalidad es mediante la actitud
retórica, esto es, la forma personal y particular de hablar. Dice el PHG:
“se la puede observar si se centra uno en la voz de alguien, en su sintaxis y
en sus modales. Estas actitudes pueden ser de queja, de fanfarronería, de
impotencia, solapadas o abiertas, de hacer concesiones, de ser imparcial,
etc.”, de comprensión, de apoyo…17 Todas estas son técnicas de
manipulación que los niños adquieren rápidamente, ya que suelen
tener una audiencia limitada y concreta para sus actividades y descubren
enseguida qué recursos tienen éxito y cuales no. Después son sacadas
de la consciencia inmediata y seguimos utilizándolas pero ya sin ser
conscientes de nuestra autoría.18

Autonomía y responsabilidad

La personalidad es la única estructura responsable del self, y además


es autónoma. Autónoma no quiere decir espontánea. Dice el PHG: “La
autonomía es una elección libre y supone siempre una sensación de falta
de compromiso básico, seguido de un compromiso.”19 La elección libre o
libertad alude a que la base de la actividad ya se ha conseguido y se ha

cepto define una conducta consistente de apego, elección o preferencia hacia


algo o hacia alguien.
15 Para ampliar este aspecto, ver: Vázquez Bandín, Carmen (2006): Cuando la leal-
tad se convierte en un ancla, Madrid.
16 PHG II, 13, 7, 3.
17 PHG II, 13, 8, 1.
18 Para ampliar este aspecto, ver: Vázquez Bandín, Carmen (2006) ¿Cantan las
sirenas?, Madrid.
19 PHG II, 10, 8, 3.

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asimilado, con lo que la situación no es nueva. Supuestamente esta
situación nueva real es la imagen en espejo de la personalidad, con lo
que se sabe que es propia y eso hace que nos sintamos seguros.
En la espontaneidad no hay ni libertad ni seguridad que aporta el
conocimiento de lo que uno es, del sitio en el que se está, ni de la
capacidad para comprometerse o no; “se está comprometido y llevado,
no a pesar de uno mismo, sino más allá de uno mismo”.20
La autonomía es menos activa que la actitud deliberada pero es
menos pasiva que la relajación. Esto da lugar a la “personalidad libre” y
su modo de operar es a través de la fuerza de voluntad.
La responsabilidad consiste en el cumplimiento de un acuerdo, y un
acuerdo se hace según lo que uno es. “La responsabilidad consiste en
mantener un comportamiento coherente en el marco acordado”.21 Esta
responsabilidad puede ser el marco, el encuadre para una actividad,
siendo en sí misma la actividad espontánea y creativa.

La personalidad neurótica

A veces, como un ajuste creativo, frente a una amenaza crónica, el


ser humano hace una división neurótica de su personalidad y se repliega
a sus mecanismos de seguridad: represión, alucinación, desplazamiento,
aislamiento, huída, regresión y, de este modo, “trata de hacer ‘del arte
de vivir sobre sus nervios’ una nueva proeza de la evolución”.22
Esta división suele aparecer prácticamente desde la infancia. Dice
PHG: “Durante su formación [de la personalidad] ha habido ya la
incorporación de un gran material ajeno, no asimilado e incluso no
asimilable (lo que hace, evidentemente, que los conflictos posteriores entre
el individuo y la sociedad sean aún más insolubles)”.23 Esto da lugar a la
neurosis, a la incapacidad para resolver creativamente un conflicto.
Porque la neurosis es la pérdida de la espontaneidad en beneficio
de la fisiología secundaria como hábitos no disponibles. La terapia,
conocerse a sí mismo, supone un contactar deliberadamente con estos
hábitos mediante ejercicios progresivos con el fin de hacer tolerable la
ansiedad. “La neurosis, como una perturbación de las funciones del self,

20 PHG II, 10, 8, 3.


21 PHG II, 10, 8, 5.
22 PHG II, 6, 10, 1.
23 PHG II, 7, 1, 2.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

se sitúa a medio camino entre la perturbación del self espontáneo, que es


el sufrimiento, y la perturbación de la función ello, es decir, la psicosis”.24
La neurosis, como pacificación prematura de los conflictos, supone
una huída de la excitación espontánea y la limitación de cualquier
excitación. Con el paso del tiempo y la repetición, algunos ajustes
creativos se convierten en automatismos y salen del awareness, dejan de
ser algo consciente. El individuo, entonces, está lleno de actitudes
sensoriales y motoras cuando la situación no las justifica o, realmente,
cuando no existe ninguna situación de contacto. Estos hábitos
intervienen en la autorregulación fisiológica y causan dolor, cansancio,
susceptibilidad y malestar. No existe ninguna descarga total ni ninguna
satisfacción final. Dice el PHG: “Alterado por las necesidades no satisfechas
y manteniendo de una manera no consciente una influencia inflexible
sobre sí mismo, el neurótico no puede abstraerse en sus intereses cotidianos
ni llevarlos a buen fin con éxito, sino que es su propia personalidad la que
ocupa su consciencia: avergonzado y avergonzando, alternativamente
resentido y culpable, orgulloso e inferior, audaz y timorato, etc.”.25
Javier lleva ya tiempo haciendo terapia pero un día llega a la sesión
apesadumbrado porque se ha dado cuenta de su incapacidad para son-
reír. “Me he dado cuenta”, dice, “de que los músculos de mi cara están
siempre contraídos y tensos, como si siempre estuviera enfadado y a la
defensiva. Y me he dado cuenta”, continúa diciendo, “porque el otro
día salí con una chica que me gustaba y fui incapaz de estar en sintonía
con ella. Me sentía intranquilo, a disgusto, incluso, enfadado con ella
sin tener motivos… y, de pronto, me di cuenta de que me dolía la cara,
de que tenía tensos y crispados todos los músculos de la cara”. “Pero
cuando llegué a casa y me miré en el espejo, no vi nada que fuera dife-
rente de mi cara habitual. Me he seguido observando durante varios
días después y he llegado a la conclusión que siempre tengo los múscu-
los de la cara en tensión”.
Así, el neurótico está en una constante hipertonía crónica muscular,
un estado de alerta máxima sensorial y perceptiva, y una propiocep-
ción reducida, aunque esta situación la ha relegado fuera de su cons-
ciencia inmediata. El self solamente se siente como un yo deliberado, y
se viven como cualidades la fuerza de voluntad y la consciencia
reflexiva.

24 PHG II, 14, 2, 2.


25 PHG II, 14, 2, 5.

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El auto-conocimiento

Ahora estamos en mejores condiciones para volver a nuestras pre-


guntas iniciales: “¿Cómo soy yo?”, “¿Qué sé de mí?” y dar un paso más.
Contestar a estas preguntas podríamos llamarlo auto-conocimiento o
análisis de la personalidad. Pero cuando hablamos de auto-conocimien-
to, conocimiento de uno mismo o análisis de la personalidad en Terapia
Gestalt, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente?
Para contestar a esta pregunta tenemos que acudir a una de las tres
estructuras parciales del self: la personalidad, que también es una de las
tres etapas principales del ajuste creativo.
La personalidad, de acuerdo a la teoría de la Terapia Gestalt es: “la
figura creada en la que el self se convierte y asimila al organismo, uniéndola
con los resultados del crecimiento anterior”26. Es un “entramado de
actitudes”27 que responderían a la pregunta “¿Cómo soy?”. Pero esta
pregunta está incompleta si no la formulamos sin tener en cuenta las
relaciones interpersonales.
La personalidad es la parte del self que podemos conocer y
reconocer, y se guía por la autonomía, esto es, por lo que se hace, dado
que el comportamiento es algo propio porque, en principio, ya se ha
conseguido y asimilado. Este comportamiento conocido y propio da
lugar al “entramado de actitudes” con el que cada uno de nosotros nos
identificamos.
Y ¿qué es una actitud? Una actitud es una forma de respuesta a
alguien o a algo, aprendida y relativamente permanente.
El término “actitud” ha sido definido como “una reacción afectiva
positiva o negativa hacia un objeto, persona o proposición abstracto o
concreto denotado”28. Las actitudes son aprendidas, y raramente son un
asunto individual, generalmente son tomadas de grupos en los que nos
sentimos emocionalmente implicados. Se componen de tres elementos:
lo que se piensa (componente cognitivo), lo que se siente (componente
emocional), y la tendencia a la manifestación (componente conductual).
Tenemos determinadas actitudes ante los objetos o personas que
conocemos, y formamos actitudes nuevas ante las personas, objetos o
situaciones que también son nuevas para nosotros.

26 PHG II, 10, 5, 3.


27 PHG II, 10, 8, 1.
28 Papalia, Diane E.: Psicología del desarrollo, Ed. MacGrawHill, México, 1993.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

La identidad es la conclusión personal e individual con la que nos


identificamos como resultado de una actitud.
Por lo tanto en el auto-conocimiento hay que tener en cuenta dos
elementos:
——las actitudes con relación al entorno, a lo aparentemente “fuera
de la piel”, y
——las cualidades/defectos con los que me identifico, lo aparente-
mente “dentro de la piel”.

Métodos de auto-conocimiento

Podríamos hablar de dos técnicas principales de auto-conocimiento:


la introspección y la consciencia inmediata.
La consciencia inmediata o awareness es la sensación espontánea
de lo que surge en ti, o de lo que haces, sientes, proyectas; por el
contrario, la introspección es una vuelta deliberada de la atención
sobre esas cosas para evaluar, corregir, controlar, intervenir, por lo
que, a menudo, la propia atención que se le presta modifica o impide
su aparición en la consciencia inmediata. Dice Perls: “La consciencia
inmediata es como el fulgor de un carbón que proviene de su propia
combustión; lo que se da en la introspección es como la luz reflejada por un
objeto cuando una linterna lo enfoca”.29
Es el self en su totalidad quien se ocupa de la consciencia inmediata,
mientras que la introspección está a cargo del yo deliberado.
En la introspección se utilizan la retroflexión y el egotismo. Hay una
separación y una división del propio individuo entre sujeto y objeto,
observador y observado.
“Si se utiliza la introspección como técnica de observación, el ‘yo
mental’, en este caso, está activo mientras que el self ‘mental’ y ‘corporal’
está pasivo”.30 La introspección es un análisis racional y por lo tanto no
está implicado el self en su totalidad, ni hay ninguna consciencia
inmediata de las sensaciones ni del cuerpo en general. Pueden recrearse
intelectualmente las sensaciones pero será el “yo mental” quien las
genere. Por decirlo de alguna manera un poco burda, no son reales; no
se corresponden al aquí-y-ahora de la situación. Mediante la
introspección vamos a poder conocer, de un modo explícito y a ser

29 PHG I, pág. 396.


30 PHG II, 11, 2, 13.

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conscientes de una manera racional, de nuestro concepto de nosotros
mismos (“el egotismo de los introyectos”) y del ideal del yo de cada uno
(“la expresión espontánea de los introyectos”). Esto último es posible
porque, como dice PHG: “La formación del sí mismo [la función
personalidad], el auto-ajuste creativo en circunstancias variadas se
desarrolla desde el principio no solamente como un ‘condicionamiento’
extrínseco, que se podría ‘descondicionar’, sino también y principalmente
como un verdadero crecimiento”.31 Es evidente que la mayor parte de
nuestras cualidades y defectos que sentimos como propios y como
formando parte de nuestra “esencia” e identidad, no son otra cosa que
reacciones “condicionadas” a nuestras experiencias de infancia y que
han sido integradas y asimiladas pasando a formar parte de nosotros
mismos. La creencia, el convencimiento lleva a la acción y esta a su vez,
refuerza la creencia y la convicción. ¿Actúo, por ejemplo, cómo alguien
inteligente y que puedo ser reconocida como tal, porque soy inteligente
o porque me han dicho en la infancia que lo soy y, por lo tanto actúo
como tal y lo acepto como parte de mi identidad?
”La introspección habitual es patológica; la introspección ocasional,
puede ser una técnica útil pero muy difícil”.32 No se puede estar constante
y habitualmente haciendo introspección, esto, supondría una fijación,
creando una actitud obsesiva y dando lugar a la mal llamada
“personalidad libre”33 en donde la persona sabe mucho de sí misma de
un modo racional y prevé todas sus actitudes y comportamientos para
evitar la sorpresa y el desconcierto de las situaciones nuevas pero
aislándose de la vida. Acabará sintiéndose solo, aburrido y vacío.
La introspección consciente y ocasional requiere seriedad e
implicación y sus resultados acaban siempre en un awareness porque,
como nos señala PHG: “En el contexto de la introspección consciente, los
pensamientos son la realidad: son la situación real cuando se excluye el
entorno”.34 Porque, en general, el self consciente no tiene fronteras fijas,
en cada caso existe mediante el contexto con una situación real y está
limitado por el contexto del interés dominante y las correspondientes
identificaciones y alienaciones.

31 PHG II, 4, 7, 3.
32 PHG I, pág. 396.
33 Vázquez Bandín, Carmen (2006): Cuando la lealtad se convierte en un ancla,
Madrid.
34 PHG II, 11, 2, 15.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

Técnicas de auto-conocimiento: el experimento

La Terapia Gestalt, que tiene como objetivo prioritario acrecentar la


consciencia inmediata o awareness de la persona, se caracteriza por
hacer hincapié en los experimentos. Experimentos, y no ejercicios. La
diferencia entre estas dos palabras reside en su finalidad. Mientras que
en los ejercicios, el terapeuta o coordinador espera, a priori, un resultado
concreto, en el experimento sabemos lo que estamos planteando pero
no conocemos ni el proceso, el cómo lo hará cada persona concreta, ni
los resultados. Porque lo que en Terapia Gestalt nos interesa “no son las
tareas que haya que completar como tales. […] No es la tarea, sino lo que
impide completar la tarea, lo que se convierte en el centro de nuestro
trabajo”.35
Pero si hemos planteado que el auto-conocimiento puede logarse
no solamente mediante la consciencia inmediata sino a través de la
introspección, podemos hablar de que hay dos tipos de experimentos:
——Experimentos diseñados al margen de la situación presente real,
como un acto de la imaginación o el análisis de un recuerdo y
que generalmente van a partir de una introspección pudiendo
(debiendo) acabar en un awareness. Por ejemplo:
Ramón me cuenta en la sesión de terapia que está preocupado porque va a tener una
entrevista de trabajo y le asusta el encuentro con el director de personal. En la sesión
le pido que imagine, del modo más nítido y real posible, ese encuentro futuro, y me
diga de qué sensaciones se va dando cuenta a medida que vive la fantasía. Veo cómo
su fisiología cambia, cómo empieza a respirar más agitadamente… y Ramón, dándose
cuenta, me va diciendo…

——Experimentos sutiles creados e improvisados en el aquí y ahora


de cada situación presente en curso, en donde siempre va a ser
el self en su totalidad el implicado.
Mª Luz, en un momento de la sesión de terapia, me comenta su dificultad para
dejarse apoyar. Es ella quien siempre debe proteger y dar seguridad. Le pregunto
si quiere apoyar sus manos en las mías. Gustosa acepta. Le dejo la iniciativa y lo
primero que hace es poner sus manos con las palmas para arriba. Se lo hago notar
y sonriendo la vuelve para abajo y las posa muy delicadamente en las mías. Toda
la tensión está en sus brazos. Le pido que vea de qué se da cuenta, dónde siente la
tensión y la suavidad con la que se apoya en mí… Seguimos atendiendo a esto
durante prácticamente toda la sesión. Se da cuenta de su incapacidad para aflojar

35 PHG Introducción general, pág. xlvii.

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la tensión muscular de sus brazos y descansar sus manos en las mías. Poco a poco
se deja llevar por la curiosidad que le provoca el experimento…

En la primera modalidad el terapeuta o coordinador da las instruc-


ciones del experimento; en el segundo caso, es la situación, el self-en-
acción lo que aporta las claves.
Cuando Perls dice: “’Experimento’ viene del latín ‘experiri’: experimentar.
Un experimento es ‘una prueba o una observación especial hecha con el fin
de confirmar o rechazar algo dudoso, bajo condiciones determinadas por el
experimentador; un acto u operación concertada para descubrir algún
principio u efecto desconocido; o probar, establecer o ilustrar alguna verdad
sugerida o conocida; una prueba práctica; una demostración’”36 está
sugiriendo ambas posibilidades.
Cuando los experimentos están diseñados previamente por el
terapeuta o coordinador, y se basan en la introspección, la persona
puede poner al descubierto su personalidad; puede conocer aspectos
de él en los que nunca había reflexionado. Cuando los experimentos
responden al aquí-y-ahora de la situación, el resultado es un ajuste
creativo. Pero, en ambos casos, “la finalidad de los experimentos sería
acrecentar la consciencia inmediata de la realidad”.37

Las características de un experimento son:

1º. La persona que va a experimentar, como participante activo del


experimento, se concentra sobre lo que realmente siente, piensa, hace,
dice; trata de contactar con ello más de cerca, con las imágenes, las
sensaciones físicas, la respuesta motora, la descripción verbal, etc.
2º. Es algo que representa un interés vital para él/ella, por lo tanto
no necesita dirigir deliberadamente la atención sobre esto: le llama la
atención. El contexto puede ser elegido por el coordinador o experi-
mentador a partir de lo que sabe de la persona que va a experimentar.
3º. Es algo de lo que la persona que va a experimentar es vagamente
consciente, y se vuelve aún más consciente gracias al experimento.
4º. Durante el experimento, la persona que está experimentando
es animada a que siga sus inclinaciones, a imaginar y a exagerar
libremente, ya que el juego transcurre en total seguridad. Aplica la
actitud habitual y la actitud exagerada en su situación real: la actitud

36 PHG I, pág. 324.


37 PHG II, 1, 1, 1.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

hacia sí mismo/a, hacia el coordinador, hacia otro compañero/a de


experimento, su comportamiento corriente.
5º. Alternativamente, acrecienta exageradamente su actitud y
aplica la inhibición en los mismos contextos.
6º. A medida que el contacto se mejora y que el contenido se enri-
quece, su ansiedad se despierta. Esto supone una situación de urgencia
sentida, pero es segura y controlable, y los […] participantes lo saben.
7º. En esta situación de urgencia segura, el objetivo es que la
intención subyacente (acción, actitud, objeto presente, recuerdo) se
convierta en dominante y re-forme la figura.
8º. La persona que está experimentando acepta la nueva figura
como suya, sabiendo que ‘soy yo quien está sintiendo, pensando, ha-
ciendo esto’. (80)
Para que el experimento sea útil y tenga sentido se deben tener en
cuenta dos elementos:
1º. Encontrar la manera correcta de acrecentar la tensión.
2º. Mantener la situación controlable, pero no controlada; que sea
sentida como segura ya que la persona que está experimentando ha
llegado a un estado en donde es necesario “inventar” el ajuste requerido,
en lugar de reprimirlo de manera no deliberada.
Esto es posible porque se utilizan las partes que funcionan, a saber:
la auto-regulación de quien está experimentando, el conocimiento del
coordinador, la liberación de la ansiedad y, en especial, el valor y el
poder creativo formativo que se encuentran en cada persona.

Ejemplos de fijaciones en la función personalidad

• El problema que aparece en el hecho de auto-conocerse es la ri-


gidez de la frontera-contacto. En la neurosis, hay una necesidad
de mantenerla fija y sin alteraciones, para evitar el incremento de
la excitación que se viviría como una fuerte ansiedad. La reac-
ción a los experimentos podría ser la siguiente:
• En la confluencia: el neurótico no es consciente de nada y no
tiene nada que decir. Solamente siente una confusión opresiva y
oscuridad. De seguir en la situación experimental empieza a en-
fadarse porque considera la situación aburrida, sin sentido y al-
gunas veces, dolorosa. Se siente harto de tanto experimento, e
incluso harto de la terapia (o del grupo de crecimiento)… Después
de quejarse, si no encuentra respuesta, se calla. ¡Que otro haga el

68     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


esfuerzo! En este silencio se siente, interna y alternativamente,
culpable de no cooperar y lleno de resentimiento. ¡Nadie hace
nada para ayudarle! Entonces siente que, repentinamente, su
mandíbula rígida le duele, y de que está apretando los dientes…
Posiblemente recuerda alguna o varias situaciones en las que ha
impuesto su propia dependencia e indefensión sin que sea nece-
sario… Puede que se sonría, y se vuelva activo.
• En la introyección: el neurótico califica como normal y suyo lo
que solamente son cuerpos extraños que quisiera expulsar. Em-
pieza a sentirse avergonzado, y posiblemente también con ra-
bia. ¡Quería dar una buena imagen! Quiere ser interesante, que-
rido, admirado… pero encuentra pocas cualidades que le sean
propias…
• En la proyección: el neurótico está convencido, como si fuera
una evidencia sensorial, pero si se concentra en este convenci-
miento va a sentir un vacío en su experiencia. Los resultados de
los experimentos están llenos de fracasos porque el terapeuta (el
coordinador o alguno de los miembros del grupo de crecimiento)
no quiere avanzar. Más de uno le está utilizando para sus fines e
intereses: para sacarle el dinero, para practicar, para observarle,
etc.
• En la retroflexión: el neurótico está activamente implicado, pero
al concentrarse en el experimento descubre que se siente no te-
nido en cuenta, excluido de su entorno. Se reprocha a sí mismo
sus fracasos personales. Cita ejemplos de su egoísmo, de su amor
por sí mismo y de su necesidad de ser admirado. Siente que so-
lamente él/ella es culpable de todo.
• En el egotismo: el neurótico es consciente, intelectual y racional-
mente hablando y, ante todo, siempre tiene algo que decir. Es
“fuerte”, voluntarioso y esforzado. Comprende todo y a todos
estupendamente. Pero si se centra en sus sensaciones, se siente
vacío, sin ninguna necesidad y ningún interés. Todo es aburrido,
en realidad. Cuando trata de “dejarse ir” en la situación, descubre
que no es capaz y entonces, se angustia.

El criterio estético como criterio de salud psicológica

El PHG nos recuerda que hay dos tipos de evaluación: la comparati-


va y la intrínseca.

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

En la evaluación comparativa, el criterio es extrínseco al acto. Cada


acto es juzgado comparándolo con otra cosa distinta. Esta suele ser la
forma de evaluación neurótica, que se guía por un ideal del yo.
La evaluación intrínseca está presente permanentemente en cada
acción en curso. La evaluación surge del acto en sí mismo y se refiere a
“las cualidades gestálticas”. Y estas “cualidades gestálticas” son estéticas.
El empleo de la palabra “estética” puede resultar sorprendente.
Laura Perls consideraba que la Terapia Gestalt era una disciplina estética.
“Los conceptos básicos de la Terapia Gestalt son filosóficos y estéticos”.38
Recurría a su familiaridad con las lenguas clásicas. El griego clásico,
aisthetikos significa “de o por la percepción de los sentidos” y de esta
raíz viene nuestra palabra “estética”. “Estética” mantiene su significado
griego original y no significa “belleza”. La belleza es una organización
estética especial y su consideración no se refiere a la Terapia Gestalt.
Tenemos que incluir esta atención a la estética en el centro de la Terapia
Gestalt, y por lo tanto a la realización y resultado de cualquier experimento
ya que establece por completo nuestro trabajo en el reino de los sentidos,
basando nuestr criterio en la fenomenología, esto es, en lo que se
sensaciona, se siente y se percibe.
Pero antes de las afirmaciones de Laura Perls, la Estética ya formaba
parte de la Filosofía y de las Ciencias. Podríamos definir la Estética
como la ciencia que estudia e investiga el origen sistemático del
sentimiento puro y su manifestación, que es el arte, según asienta Kant
en su «Crítica del juicio» (1790).
Como ya hemos visto, la palabra deriva de las voces griegas aistesis
(sentimiento), e ica (relativo a).
Entre los muchos filósofos que se han ocupado de la Estética
aplicada a la Filosofía y a las Ciencias, merece la pena destacar a Dewey
por la influencia que ejerció en Paul Goodman y en la base de la teoría
de la Terapia Gestalt.
Los escritos de John Dewey sobre estética, por ejemplo, muestran
su influencia sobre la Terapia Gestalt. Dewey analizó la experiencia
estética como parte de la experiencia humana corriente y trató de
recuperar la “continuidad de la experiencia estética en los procesos
normales de la vida”39. La experiencia se comprende mediante la razón,
la imaginación, y la percepción estética. La estética de la experiencia

38 Perls, Laura y Kudirka, Nijole: El terapeuta es un artista, Revista de la AETG,


Mayo, 2006
39 Dewey, John (1934): El arte como experiencia, Ed. FCE, México, 1949.

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corriente es la armonía y el ritmo de toda la vida y no solo corresponde
al terreno de lo artístico.
El trabajo con los experimentos es el trabajo de darse cuenta de las
figuras que están intrínsecamente carentes de vida a las que Laura Perls
se refería como automatismos de las gestalten rígidas. Con el criterio
estético, la torpeza de evaluar una Gestalt como buena o mala es ahora
reemplazada por una evaluación basada en la experiencia. Este criterio
estético es una afirmación directa de las cualidades sensoriales del
campo. Es un nuevo giro del viejo slogan sobre preguntar “no ‘por qué’,
sino ‘cómo’”.
Y las claves de este criterio estético nos las repite PHG a lo largo
de todo el libro: “la atención, la pertinencia, el interés, la consideración,
la excitación y la gracia”40 Así como las características de lo neurótico:
“la confusión, el aburrimiento, la compulsión, la fijación, la ansiedad, la
amnesia, la paralización y el azoramiento”.41

A modo de conclusión: nunca solos

Aceptada la necesidad humana de conocerse a sí mismo, la Terapia


Gestalt nos plantea el experimento como la mejor y única manera de
hacerlo.
Como hemos visto, podríamos hablar de dos tipos de experimentos:
——experimentos diseñados al margen de la situación presente real,
como un acto de la imaginación, el análisis de un recuerdo o un
ejercicio de fantasía dirigida, y que generalmente van a partir de
una introspección pudiendo (debiendo) acabar en un awareness
y,
——experimentos sutiles creados e improvisados en el aquí y ahora
de cada situación presente en curso, en donde siempre va a ser
el self en su totalidad el implicado.
Pero también nos recuerda que, lo que vayamos a descubrir de no-
sotros mismos no está definiendo la totalidad permanente e inmutable
de nuestro ser. El primer tipo de experimento nos aporta datos acerca
de nuestra función personalidad, busca hacer consciente lo que se ha-
bía sacado de la consciencia inmediata para poder actualizarlo. Mien-
tras que el segundo tipo de experimento nos proporciona experiencias,

40 PHG Introducción general, pág. xliii.


41 Ibidem

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CARMEN VÁZQUEZ BANDÍN

por lo tanto con asimilación instantánea, de cómo estamos siendo en el


aquí-y-ahora de nuestra existencia.
Hacer algún tipo de entrenamiento experimental para acrecentar el
awareness o consciencia inmediata es algo especialmente recomenda-
ble y útil pero sería como aprender a tocar un instrumento musical.
Primero, es conveniente buscarse un buen maestro, segundo hace falta
un cierto entrenamiento supervisado, tercero no puede uno pasarse el
día “ensayando” y cuarto, de vez en cuando conviene “repasar” para no
olvidar el aprendizaje. Y quinto, se siente más satisfacción y se mejora
el estilo si se toca el instrumento en una orquesta.
Lo importante es no olvidar que, como dice Borges, “la realidad su-
pera la imaginación” y que nunca estamos solos, ni creamos en solitario
ni individualmente la realidad sino que es una co-creación improvisada
y constantemente nueva y cambiante en cada aquí-y-ahora con otro.
Solamente podemos irnos conociendo y actualizando en nuestros con-
tactos con los otros y a través de experiencias vividas.

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Gestalt Therapy” en Spagnuolo Lobb, M. y Amendt-Lyon, N, (eds.) Creative License:
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Vázquez Bandín, Carmen (2006). ¿Cantan las sirenas?, Madrid.
Wittgenstein, Ludwig (1996). Lecciones y conversaciones sobre estética, psicología y
creencia religiosa. Buenos Aires: Paidos.

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Estrategias de trabajo
gestáltico de sueños
Arturo E. Etienne Garza*

Resumen

Este artículo pretende sintetizar seis formas de trabajar los sueños


desde el enfoque Gestalt que me han resultado efectivas a lo largo
de veinte años, tanto en grupos de sensibilización, como en sesio-
nes terapéuticas, y son:
El Modelo proyectivo
El Modelo psicodramático
El Modelo estructural/simbólico
El Modelo relacional
El Modelo deconstructivo
El Modelo “Tai-Chi”

Introducción

A lo largo de 20 años de trabajar con sueños y de vivenciar diferen-


tes formas de trabajar mis propios sueños con terapeutas tales como
Myriam Muñoz Polit, Fernando García Licea, Martha Preciado, Martha
Suárez, Leticia Peña y Paolo Quatrini, compruebo que el común deno-
minador de todos es el propósito de incrementar el darse cuenta del
soñante, integrar aspectos no considerados de su vida, facilitándole la

* Psicólogo. Especialidad en Psicoterapia Gestalt (IHPG). Maestría en Orientación


y Facilitación de Grupos (IHPGQ). Maestría en Ciencias de la Educación (CIIDET). Im-
parte el Seminario sobre manejo gestáltico de sueños (IHPG de Lomas Verdes).

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ARTURO E. ETIENNE GARZA

expresión de sentimientos y necesidades alienados. De ahí en fuera, los


estilos y estrategias varían considerablemente. Las seis estrategias ge-
nerales que propongo a continuación pueden ser consideradas dentro
del enfoque Gestalt en tanto que cumplan con tres criterios: énfasis en
la descripción fenomenológica, focalización en el proceso de contacto
aquí y ahora, promover una conciencia del cómo y el para qué de lo
que el soñante hace.

El Modelo proyectivo: Supone que cada elemento del sueño es


una proyección del soñante y su propósito es reintegrar las partes alie-
nadas de éste, representadas en dichos elementos. El énfasis está
puesto en la identificación con cada elemento, su vivenciación y, pos-
teriormente, la extrapolación a la vida del soñante. El papel del grupo
es variable, generalmente corresponde al trabajo individual en grupo.
El rol más frecuentemente desempeñado por el resto de los participan-
tes es el de espectador y participan sólo hasta que termina el trabajo,
reportando lo que sintieron y expresándole al soñante algún comenta-
rio. El proceso general de este tipo de intervención se muestra a conti-
nuación (Figura 1).

Figura 1 Etapas del trabajo de sueño

Etapa Aspectos a trabajar y ejemplos

Pre-trabajo
¿Cómo se siente de contar su sueño?
¿Qué lo lleva a narrarlo en esta situación?
Relativa a la
Si reporta que hay mucha tensión, hay que sondear
relación con el
las fantasías que se ha hecho acerca del trabajo de
paciente en la
sueños.
situación donde
Verificar si hay expectativas y darles principio de
se va a realizar
realidad.
el trabajo de
Si reporta que hay vergüenza…trabajar la exposición
sueños. (Sesión
ante el terapeuta (y ante el grupo si es que se trabaja
individual o de
en presencia de otros)
grupo)
Verificar si está en psicoterapia o tiene algún problema
de salud.

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Etapa Aspectos a trabajar y ejemplos

Trabajo
El paciente narra su sueño y aquí el trabajo del tera-
peuta es determinar qué le va pasando cuando lo oye:
qué sentimientos emergen en él y qué imágenes. Esto
es muy importante para empatizar con la persona y su
Contar el sueño. sueño. Es crucial atender la fenomenología del soñan-
te durante su narrativa a lo largo de todas las etapas
(Podría conside- del procedimiento.
rarse como A veces se puede hacer un trabajo a partir de esta eta-
la etapa inicial pa en la que se “extrae la metáfora” general del sueño,
del trabajo se le refleja al soñante y se le pregunta en qué se pare-
de sueño.) ce a su vida. Esto puede ser suficiente para evidenciar
los temas a trabajar sin tener que continuar con todo
el procedimiento. No hay que olvidar que lo más im-
portante es trabajar “con lo que está”…y a veces con-
tar el sueño es el pretexto para tocar el verdadero
asunto.
La clave de esta etapa es que lo cuente en primera per-
sona y en tiempo presente con el objeto de que el so-
ñante vaya “asumiendo” su propio sueño, es decir, que
deje de percibirlo como algo “externo” y lo narre des-
de su autoría. Esto normalmente facilita o evoca las
emociones subyacentes del sueño y las pone en el
“aquí y el ahora”. El tono emocional, que viene siendo
el “color” del sueño es lo más importante y permite
determinar la “estructura” del mismo. Finalmente el
Contar el sueño contenido es secundario. Hay sueños con diferente
en primera historia y el mismo tono emocional. Por ejemplo, en-
persona tre soñar que pierdes el avión y tocar una puerta sin
que te contesten, la constante es la frustración y es
esta donde hay que poner énfasis.
Si el soñante tiene dificultad para hacer esto es impor-
tante frustrar la evasión y ayudarlo con sugerencias
correctivas “estoy frente a él en el lago” en ves de “él
estaba enfrente de mi en el lago. Ayuda también que
le hagamos preguntas contextualizadoras como por
ejemplo: ¿El lago estaba a la izquierda o a la derecha
de la cabaña?
Aspectos a trabajar y ejemplos

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     75


ARTURO E. ETIENNE GARZA

Etapa Aspectos a trabajar y ejemplos

Trabajo
Una forma de facilitarle tal identificación es proponer-
le que asuma la posición física del elemento (persona,
animal u objeto). Luego pedirle que se describa a sí
mismo físicamente. Casi siempre pasa a los aspectos
psicológicos de manera natural, pero si no lo hiciera
entonces hay que hacerle preguntas tales como: ¿Cuál
es tu función en este lugar? ¿Cómo te sientes siendo
“x” y viviendo de este modo? ¿Qué necesitas? ¿Cómo
Actuar los
podrías satisfacer tu necesidad?
elementos
Lo más importante aquí es que el facilitador empatice
del sueño
“con el elemento” y desde ahí lo entreviste. Hay que
tener cuidado de que no se establezca un interrogato-
rio policial. La calidad de la relación con este aspecto
del soñante es fundamental.
Además de entrevistarlo, es recomendable que lo pon-
ga a interactuar con otros elementos del sueño, sobre
todo con los polares: el perseguido y el persecutor, la
víctima y el villano, el niño y el anciano, etc.
Todo este ejercicio tiene como propósito facilitarle al
soñante tanto que recupere sus proyecciones, como
que deshaga las retroflexiones e incluso avance y ensa-
ye una respuesta diferente (ajuste creativo) en torno a
las problemáticas de su vida cotidiana. Si no aterriza
en sus asuntos personales, el trabajo pierde sentido.
De aquí que, a partir de la resonancia emocional que
observemos durante esta etapa, es importante que le
Ponerlo en la preguntemos cosas como: ¿Qué te dice esto de tu vida?
vida del soñante ¿En qué te pareces a este elemento?
Es muy factible que en la etapa anterior y en esta apa-
rezcan asuntos inconclusos que hay que trabajar en
una especie de paréntesis, para luego regresar al sue-
ño. A veces, sólo son insights (darse cuenta súbitos), en
otras son asimilaciones de la experiencia más lentas y
menos “aparatosas”. Las intervenciones que deriven
de esto pueden llevarnos a otros tipos de trabajo como
son: polaridades, introyectos, etc.

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Etapa Aspectos a trabajar y ejemplos

Normalmente después de trabajar uno o más segmen-


tos del sueño y cuando apreciamos que la persona ha
logrado avances significativos en sus ajustes, es impor-
Cierre tante que cerremos con intervenciones tales como:
¿Qué mensaje te da finalmente tu sueño? ¿Qué puedes
integrar a tu vida de cada uno de los elementos
trabajados?
Post-trabajo
Constituye A veces el soñante puede tener somatizaciones, in-
el seguimiento quietud, insights en cascada… durante los días poste-
de los efectos riores al trabajo. Si no es nuestro paciente es recomen-
del trabajo. dable que nos mantenga informado de sus avances.

El Modelo psicodramático va más allá y considera que el sueño es


además de una proyección, una retroflexión por lo que la vivenciación
teatralizada es más efectiva. Aunque en el modelo proyectivo muchos
autores emplean la dramatización, cabe distinguir que lo hacen desde
el propósito de que el soñante recupere la proyección. En el psicodra-
mático, tal y como lo propongo aquí, el sueño refleja el sistema de rela-
ciones que tiene el individuo con su entorno (social y físico) y la drama-
tización la hace evidente. Tiene la enorme ventaja que todos los
elementos pueden ser representados simultáneamente, lo cual permite
una visión más holística, menos fragmentada, del patrón de relación
del soñante con su entorno. Una intervención de esta naturaleza permi-
te a veces reconfigurar incluso paradigmas de vida. A diferencia del
proyectivo, la participación del grupo es crucial y mi impresión es que
se logra una mayor intimidad entre los miembros y hay un impacto
radial que incluye propositivamente a todos, no sólo al soñante. Es el
modelo más incluyente. Con algunas variantes, el procedimiento gene-
ral consta de los siguientes pasos:
1) Se cuenta el sueño (puede o no hacerlo en primera persona)
2) Se le pide al soñante que elija compañeros de entre el grupo para
que representen su sueño tal y como lo recuerda aquí y ahora. El dirige
la puesta del sueño hasta que ya considera que es lo más aproximado.
3) Se le induce a que lo vea y reporte lo que siente y recuerde.

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ARTURO E. ETIENNE GARZA

4) Se le solicita que represente al elemento que más le inquiete. (a


veces puede ser él mismo, a veces no; también se le puede hacer la
solicitud directa: “Conviértete en el personaje X”)
5) Se procesa su experiencia con la representación de cada uno de
los personajes (no tienen que ser todos, a veces uno o dos bastan para
que se llegue a una problemática importante).
6) Se cierra procesando el sueño como un todo, puesto en la vida de
la persona. Se facilita el que encuentre relaciones, similitudes, significa-
dos. (Con frecuencia lo que más le impacta no es lo que puede verbali-
zar sino lo vivido a nivel de awareness).
El Modelo estructural/simbólico: Muy propicio para trabajar con el
soñante en ausencia de un grupo o cuando el grupo es de reciente crea-
ción y no hay mucha disposición a participar. Al igual que en el modelo
anterior, el énfasis está en la estructura del sueño y se concretiza a tra-
vés de objetos o cojines donde el soñante vuelve espacial dicha estruc-
tura, al ubicar cada uno de los elementos oníricos en distancias y posi-
ciones significativas. Por supuesto, las primeras etapas de este tipo de
intervención son similares a las del modelo proyectivo, en el sentido de
contar el sueño en tiempo presente y en primera persona. Posterior-
mente se le invita a que observe como están configurados los elemen-
tos y que disponga de un momento para meditar sobre la posible rele-
vancia que pudiera tener esto en su vida. Luego se le pide que represente
cada elemento, dentro de la estructura onírica/espacial. La entrevista
debe ir encaminada a que el elemento en cuestión exprese lo que le
pasa en relación a los otros elementos. El cierre se puede hacer pidién-
dole que sintetice el significado del sueño como un todo en una frase.
Este modelo da buenos resultados cuando en la producción onírica apa-
recen los miembros de una familia o cualquier otro grupo importante.
En cierta ocasión trabajé un sueño de tipo “estampa” en el que no
había movimiento: los cinco participantes aparecían estáticos en una
sola escena. Eran los padres, el marido, uno de los hermanos y la so-
ñante. Generalmente cuando en un sueño aparecen los familiares,
emerge el sistema de relaciones, no sólo es una proyección, ni una re-
troflexión. Bajo este supuesto, entonces se utiliza una estrategia que lo
ponga en evidencia ante los ojos del soñante. En el caso que comento
utilicé cojines que el soñante utilizó para ubicar cada uno de los perso-
najes. La experiencia me informa que la proximidad o distancia entre
los mismos revela sus nexos, alianzas o conflictos de la vida real. Al te-
ner una visión de conjunto del sueño, más espacial, el soñante empieza

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a tener movilizaciones emocionales importantes que debe ir expresan-
do momento a momento. La siguiente etapa fue ubicar a la soñante en
cada uno de los cojines y ayudarlo a expresar desde cada personaje sus
sentimientos y necesidades con la ayuda de un interrogatorio mesura-
do y respetuoso. Recuerdo que fue un trabajo muy intenso y prolonga-
do. Duró dos horas y la soñante se enfrentó a una dura verdad: la fami-
lia feliz que ella se había fabricado no existía. En lugar de ello observó
con toda claridad la hostilidad entre sus padres, la desrresponsabiliza-
ción de su hermano, el cansancio de su pareja y asumió el dolor que
todo esto le causaba.
El Modelo relacional, derivado de Isadore From (en Ginger & Gin-
ger, 1993), supone que la persona cuenta su sueño a alguien en particu-
lar por un propósito especial. Si es el terapeuta, el sueño es una retro-
flexión que tiene que ver con la relación entre ambos, con la situación
terapéutica misma y se busca evidenciarla y ponerla al servicio del pro-
ceso terapéutico. From indica que esto es válido cuando el sueño ocurre
después de una sesión o inmediatamente antes, lo cual tiene bastante
lógica, ya que la producción onírica es un proceso en relación a lo que
ocurre entre la persona y su ambiente. La estrategia es, aparentemente,
bastante simple ya que basta con fijarse en los verbos que utiliza para
narrar su sueño y la invitación que se le hace es que muestre cómo di-
chas acciones las vive en la terapia y en qué momentos. Así, por ejem-
plo, si el soñante reporta “Sueño que voy por una calle oscura y ando
buscando una casa que no encuentro”, una intervención desde este
modelo sería “¿En qué momentos durante la terapia te has sentido
como buscando algo que no has encontrado?”.
En cierta ocasión utilicé esta estrategia con un paciente en par-
ticular por diversas razones, la principal es que yo aparecía en su sue-
ño. Intuí que obligadamente él me había puesto dentro de él para ex-
presarme algo, de hecho llegó con la intención de contármelo. Sin
entrar en detalles, el eje del sueño era que yo desaparecía en cierta es-
cena. Entonces le pregunté si temía que yo desapareciera en la vida
real. De momento hubo desconcierto y luego asombro porque efectiva-
mente esa era la fantasía que le generaba ansiedad. Este tipo de mode-
lo prescinde de la intervención activa del grupo y es más propicio para
un contexto de terapia individual.
El Modelo deconstructivo parte del supuesto de que el sueño es
una metáfora de lo que está ocurriendo en uno o varios aspectos de la
vida del soñante. Aquí el trabajo casi llega a ser interpretativo pero de

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ARTURO E. ETIENNE GARZA

modo diferente al psicoanalítico. En primer lugar, se focalizan las trans-


formaciones emocionales del sueño, el tipo de relación que guarda el
soñante con los otros elementos –“es más poderoso que el medio”, “es
menos poderoso que el medio”, “acepta su deseo o lo censura”, etc. Se
decodifica la estructura general de la metáfora, se le devuelve al soñan-
te de forma genérica, más allá de la escena específica del sueño y se va
ajustando con él hasta que aparece una respuesta emocional significa-
tiva, para entonces indagar cómo el descubrimiento se transfiere a su
vida. Esto puede servir como detonador para clarificar temas no abor-
dados de manera explícita en las sesiones.
Un ejemplo de ello sería el de Olivia. En su sueño ella platicaba con
un exnovio a la orilla de la playa y se ponía nerviosa porque su marido
andaba “por ahí” y temía que llegara en cualquier momento aunque
“no estaba haciendo nada malo”. Lo primero que se me ocurrió decirle
fue “Tu sueño me da la impresión de que te avergüenzas por algo que
todavía no has hecho”. La siguiente intervención, después de ver cómo
abría desmesuradamente lo ojos fue: “Parece que cuando una persona
significativa para ti no está cercana, te da por tener fantasías agrada-
bles donde te sientas acompañada”. Puesto de esta manera, el sueño
fue el atajo a través del cual pudimos abordar su vergüenza para asumir
su deseo sexual, la culpabilidad que experimentaba cuando se acorda-
ba de aquel exnovio y cómo esto se relacionaba con su necesidad de
sentirse más acompañada por su marido. Este modelo se presta más
para un escenario de terapia individual aunque cuando lo he aplicado
en grupo, la decodificación de la metáfora puede tener un rebote emo-
cional importante en el resto del grupo.
El Modelo “Tai-Chi” supone que el sueño expresa movimientos
interrumpidos —de nuevo la retroflexión— y esa es la vía para descu-
brir el mensaje o significado. Tiene la ventaja de ser un modelo podero-
so que puede emplearse tanto en escenarios de terapia individual como
de grupo de desarrollo. Cuando este es el caso, es especialmente útil
para sueños muy intensos cuando el soñante tiene serios problemas
con la exposición (vergüenza) ya que el contenido del sueño rápida-
mente es dejado de lado. La estrategia general se desdobla en las si-
guientes etapas:
1) Segmentar el sueño según los cambios emocionales, pidiéndole
al soñante que los nombre desde su vocabulario.
2) Generar una estructura espacial donde se ubique la relación entre
cada uno de los sentimientos identificados, con objetos o cojines.

80     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


3) Traducir cada sentimiento nombrado en una postura física que el
propio soñante genere.
4) Pedirle que exprese con una frase lo que la posición le induce.
5) Una vez hecho esto de manera lenta y cerciorándome de que
cada sentimiento está referenciado a nivel físico y verbal, le pido al
soñante que recorra la secuencia de manera fluida.
6) Le propongo que identifique si esta secuencia de emociones está
puesta en su vida y de qué manera.
7) A veces le puedo proponer que avance hacia una posición física
y con una frase que él genere para salir de esa estructura. Incluso he
removido los últimos eslabones para instigarlo a “hacer algo diferente”
una vez que se da cuenta de cómo está atrapado en círculos viciosos.
Esto suele dar un cierre natural, desde los propios esquemas del soñan-
te, a situaciones inconclusas antiguas.
Me voy a permitir narrar brevemente el sueño de Mirna donde la
aplicación de este modelo mostró sus bondades de manera asombrosa.
Su sueño era ansiógeno por persecución con un fuerte tinte de vergüen-
za. Ella andaba en la calle y de pronto necesitaba ir a un sanitario con
urgencia por lo que se metía a unos baños públicos. Ninguno de los
retretes tenía puerta y el que la tenía daba a una ventana por la que
cualquiera que se asomara, podría verla. Su necesidad era tanta que
decide correr el riesgo pero cuando apenas iba a bajar sus prendas vol-
teaba y encontraba a un hombre que la observaba. Finalmente termi-
naba ensuciándose en la ropa con un sentimiento terrible de impoten-
cia. Pusimos nueve cojines que representaban los cambios emocionales
que iba experimentando en el transcurso del sueño y que giraban en
torno al miedo, la desesperación y la vergüenza. Los dos últimos esla-
bones se representaron con las frases: “No fue culpa mía” y “De todos
modos pierdo”. Cuando le pido que repita la secuencia completa con las
posturas y las frases, sorpresivamente, casi al final, le quito los dos últi-
mos cojines y pongo otro a cierta distancia al que bautizo con “el cojín
de la incertidumbre”. El grito de angustia que lanzó cuando vio que eran
removidos nos impactó a todos. “¿Ahora qué voy a hacer?” dijo llorosa.
“¿Qué alternativa tienes a la derrota repetida?”, “No lo sé”, “Te voy a
pedir que llegues a este cojín de cualquier manera menos caminando y
que te fijes qué requieres para alcanzarlo”. Después de concentrarse y
acopiar sus fuerzas, saltó en el cojín. Cabe aclarar que pudo lograr esto
justamente porque expresó y asumió sus estados emocionales a lo lar-
go del proceso. Esta metáfora física le ayudó a entender la seguridad
que le daba en infinidad de situaciones cotidianas el prever la humilla-

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ARTURO E. ETIENNE GARZA

ción, el desprecio y la autocompasión como resultados. Aquí, descubrió


además, que hay alternativa a la derrota y que si se concentraba en la
situación real (el cojín, la distancia, la tarea y sus movimientos) y no en
el prototipo de su paradigma, podía hacer cosas diferentes.
Narrado así, pareciera que todo es cuestión de aplicar la estrategia
“correcta”. Nada más alejado de la realidad. Detrás de estos aciertos,
hay muchos fracasos y nunca se cuenta con la experiencia suficiente
que nos haga inmunes a un traspiés. Los mejores trabajos de sueños
implican la participación activa y alineada de todos: soñante, grupo y
terapeuta. El campo opera unificado con su enorme complejidad y la
intuición/reflexión es la principal herramienta para ofrecer intervencio-
nes que apunten hacia otras posibilidades más allá de los automatis-
mos cotidianos. No obstante, quiero enfatizar que para mí el que sueña,
es el experto en su vida sólo que se le ha olvidado y uno lo invita a re-
cordar. Cuando llegamos a lograrlo, la intervención impacta como una
piedra en el agua: el centro es el soñante y las ondas llegan al facilitador
y al grupo de ida y luego en sentido inverso.

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[Link]

82     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


Poder de la expresión plástica
en la psicoterapia Gestalt

Bertha Rincón Sánchez*

Resumen

El propósito del siguiente artículo es llevar al lector a profundizar


en el conocimiento de los procesos que desarrollan los pacientes
al hacer y retirarse del contacto. En esta investigación, destacaré la
dificultad que frecuentemente tienen para identificar y expresar
las sensaciones y sentimientos en las diferentes fases del proceso
de contacto por esta incapacidad que dificulta la formación de fi-
guras claras.

Introducción

Después de doce años de trabajo en talleres de expresión plástica y


creatividad, he observado los procesos sorprendentes que experimen-
tan los asistentes a estos talleres. He comenzado a incluir esta forma de
expresión, tras evaluar los resultados obtenidos durante ellos, en mi
práctica terapéutica.
La expresión plástica puede llegar a convertirse en una herramienta
poderosa en el trabajo terapéutico. Esta propuesta va dirigida a psicote-
rapeutas Gestalt con el fin de contribuir a ampliar la conciencia de lo
que ocurre en el aquí y ahora del encuentro terapéutico.

* Especialista en los temas de creatividad. Psicoterapeuta y maestra del Instituto


Humanista de Psicoterapia Gestalt. Especialidad en facilitación de grupos y trabajo con
síntomas.

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Fuentes

Las principales fuentes de las cuales surge mi interés por explorar la


expresión plástica e incluirla en el proceso terapéutico son:
• Mi formación como facilitadora de procesos creativos me ha
brindado las bases para proponer nuevas maneras de percibir y
experimentar lo que esté presente para encontrar muevas fuen-
tes de satisfacción.
• Carl Rogers (El Proceso de convertirse en persona, 1993, p. 306)
con su planteamiento acerca de las condiciones internas de la
creatividad constructiva. Comencé a dar clases de expresión cor-
poral y expresión plástica en los años 80’s y sustenté mis pro-
puestas en las condiciones internas que describiré más adelante.
• La observación que he hecho durante los talleres de expresión
plástica, en los cuales la persona, al expresarse a través de mate-
riales plásticos y con el lenguaje de las imágenes, experimenta a
menudo procesos creativos que describiré desde la perspectiva
de los dos hemisferios cerebrales.
• Después haber profundizado en el aprendizaje del Enfoque Cen-
trado en la Persona, tuve la experiencia de relacionarme terapéu-
ticamente con Juan, un adolescente de 11 años. Ante la incapaci-
dad de comunicarnos verbalmente, pues era muy reservado,
comenzamos a hacerlo a través de imágenes. Esta forma de dia-
logar fue muy poderosa; trajo como consecuencia una profunda
empatía. Juan fue abriendo poco a poco su joven y lastimado co-
razón. Las palabras vinieron después, sin que nos lo propusiéra-
mos, simplemente se añadieron a nuestra comunicación.
• Durante mi preparación en psicoterapia, leí el libro de James I.
Kepner, “Proceso Corporal”, con gran interés. Ante la dificultad
de tener conciencia de mis propias sensaciones, llevé a la prácti-
ca el capítulo 7, “Sensación Y Proceso Corporal”, encontrando
grandes beneficios en mi proceso personal. Al comenzar con mi
práctica terapéutica, las sensaciones se han convertido en el hilo
conductor de mi observación.
• En la Especialización de Psicoterapia de Grupos con Gestalt, tuve
el privilegio de tener como maestro y facilitador a Guy Pierre Tur.
Me compartió su libro “La Experiencia Del Arte Gestalt” de Janie
Rhyne. Las propuestas de la autora han ampliado mi visión acer-
ca del uso de la plástica en los procesos terapéuticos.

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• “El Proceso Creativo De La Terapia Gestalt” de Joseph Zinker, lle-
gó a mis manos hace varios años. El contenido del libro ha sus-
tentado mis experiencias creativas en mi práctica terapéutica.

La Creatividad

Según Gilda Waisburd, en su libro Creatividad y Transformación


(1996, p. 41 ), la creatividad se puede definir de diferentes maneras:
• Creatividad es hacer algo nuevo, es transformar los elementos, es
inventar, es ser original.
• La creatividad es la habilidad de hacer comparaciones y analo-
gías; de yuxtaponer elementos o ideas que por lo común no van
juntas; de detectar patrones escondidos, conexiones con las co-
sas. Las analogías y las comparaciones ayudan a colocar una si-
tuación en un nuevo contexto y ayudan a verla de una manera
completamente fresca.
• “La creatividad, como el alimento, es real: existe de distintas for-
mas y nos nutre con elementos esenciales” (Sternberg, 1998, ci-
tado por G. Waisburd, 1996, p. 98).
• Cada toma de conciencia es un acto creador y la persona puede,
gracias a la capacidad de cambio y transformación, comprome-
terse en este proceso.
• La creatividad es una actitud hacia la vida
• La creatividad es la capacidad de amar, de dar respuestas a los
problemas cotidianos, de innovar, de arriesgarse, de recrear, de
tal modo que la creatividad es un acto que se transforma en una
forma de ser y estar en el mundo.
La creatividad, desde mi experiencia, tiene un sustento filosófico y
terapéutico: “existe creatividad en todos los individuos, y sólo espera
las condiciones propias para liberarse y expresarse” (Rogers, citado por
G. Waisburd,1996, p. 41). Y en otra ocasión señala:
El móvil de la creatividad parece ser la misma tendencia que en la psicoterapia, se re-
vela como la fuerza curativa más profunda: la tendencia del hombre a realizarse, a
llegar a sus potencialidades. Con esto me refiero al impulso a expandirse, crecer, desa-
rrollarse y madurar, que se manifiesta en toda vida orgánica y humana, es decir, la
tendencia a expresar y realizar todas las capacidades del organismo o del sí mismo
[...]”. “[...] Esta orientación del hombre constituye el principal móvil de la creatividad
cuando el organismo entabla nuevas relaciones con el medio en un esfuerzo por ser
totalmente él mismo (Rogers, 1993, p. 304).

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Las Condiciones Creativas

C. Rogers (1993, p.) considera que existen en el individuo condicio-


nes internas que se asocian con la creatividad constructiva. Dichas con-
diciones suponen:
A. Una apertura a la experiencia. Esta apertura se opone a las acti-
tudes defensivas que bloquean y distorsionan las experiencias.
Una persona abierta a la experiencia permite que cada estímulo
que proviene del ambiente (forma, color, sonido), impacte sus
nervios sensoriales, las vísceras y el sistema nervioso central;
tiene un libre acceso a la conciencia y percibe el momento exis-
tencial tal como es, sin sufrir las deformaciones por los procesos
de defensa. La apertura a la experiencia implica flexibilidad, per-
meabilidad a los límites de los conceptos, creencias, percepcio-
nes e hipótesis; permite admitir la ambigüedad; desarrolla la ca-
pacidad de recibir información contradictoria. “En la medida en
que el individuo sea capaz de alcanzar una percepción sensible
de todos los aspectos de su experiencia, estaremos más seguros
de que su creatividad será constructiva en sentido personal y
social” (Rogers, 1993 p. 306 ).
B. Un foco de evaluación interno. Ésta es una condición fundamen-
tal de la creatividad, ya que los juicios de valor residen en el indi-
viduo mismo y corresponden a las expresiones y satisfacciones
basadas en sus reacciones sensoriales ante su propia creación.
C. La capacidad de jugar con elementos y conceptos. Esta capaci-
dad tiene que ver con la flexibilidad. Significa:
Jugar espontáneamente con ideas, colores, formas y relaciones, aventurar nuevas com-
binaciones de elementos, dar forma a hipótesis absurdas, convertir lo dado en un pro-
blema, expresar lo ridículo, traducir una forma en otra, transformar en improbables
las equivalencias. De este juego y esta exploración libres surgen la intuición, la visión
nueva y significativa de la vida (Rogers, 1993, p. 307).

El Proceso Creativo

Las condiciones creativas antes mencionadas, son esenciales para


que tenga lugar un proceso creativo. Este proceso inicia cuando senti-
mos el deseo de expresar experiencias adquiridas a través de nuestra
vida que se manifiestan a través de sentimientos experimentados en el

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presente. Dicha voluntad de expresión es la que motiva el proceso
creativo.
Según Howard Gardner (citado por G. Waisburd, 1996, p. 106), el
aspecto más importante en el inicio del proceso creativo de un indivi-
duo es sentir alguna conexión emocional a “algo”. Esta condición, de
inicio emocional, es indispensable para crear en el trabajo, en el arte, o
en la terapia. “El proceso creativo es todo lo que emana de la concien-
cia humana, el contenido de la palabra que se expresa o se piensa está
cargado de energía y de emociones” (G. Waisburd, 1996, p. 109). Ella
señala que la creatividad es más que la imaginación y la inspiración.
Estas son las fuentes, pero no bastan (hemisferio derecho), ya que se
requiere esfuerzo y una intención real (hemisferio izquierdo), de la ac-
ción y concreción. Nos ofrece el siguiente cuadro donde se puede ob-
servar lo que ocurre en los hemisferios cerebrales durante el proceso
creativo (G. Waisburd, 1966, p. 53):

Hemisferio izquierdo Hemisferio derecho


1. Actitud de apertura a
Sensibilización
nuevas experiencias
2. Deseo de plasmar la
Reflexión y meditación
experiencia adquirida
3. Pérdida del contacto Compromiso con el
con la realidad proceso personal Reinicia el proceso creativo
4. “Jugar combinando y
Inspiración, acción
recombinando la experiencia
5. Toma de distancia Alejamiento

Toma de contacto
6. Relajación momentánea
con la realidad
7. Análisis conceptual Autoevaluación

8. Quietud, introspección,
Gestación
duelo

La fase de inspiración puede surgir al expresar las experiencias. Se


experimenta como pérdida de contacto con la realidad, es decir, la per-
sona pierde la noción del tiempo, esta completamente inmerso, fasci-
nado, en la situación que ocurre, en el aquí y el ahora. Según Abraham
Maslow (citado por G. Waisburd, 1996, p. 91), la habilidad de perderse
en el presente, parece ser el sine qua non de la creatividad. Más tarde,

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surge la necesidad de alejarse de lo expresado como una necesidad de
toma de contacto con la realidad (espacio, tiempo, entorno), para dar
pié a la asimilación de lo experimentado. El proceso de auto-actualiza-
ción y el proceso creativo vienen de la mano, es más, pueden significar
lo mismo.

El Caso de Juan

Juan llega a la terapia a los 11 años. Su aspecto físico es pequeño,


delgado y con ligera sombra en su bigote. Después de un rato, me dice
con voz temblorosa que tiene miedo. Yo le reflejo su postura, su mirada
y sus sentimientos y le pregunto si quiere hablar de su miedo. El me
dice que no, con un gesto. Después de un breve silencio le pregunto si
quiere dibujar su miedo y él acepta. En una cartulina blanca se autodi-
buja encerrado en un cuarto con muchas puertas cerradas con canda-
do. Solamente una puerta está abierta y de ahí sale un tigre, sobre él
escribe la palabra “diablo”... al terminar su dibujo me siento a su lado y
observo su creación; en otra cartulina yo dibujo el mismo tigre y a Juan
frente a éste temblando y preguntando “¿qué haces?”... Juan dibuja en
mi cartulina a su maestra diciendo “yo soy el diablo”. Luego dibuja un
enorme corazón y coloca dentro a su gatita y debajo de ésta escribe
como la llama. Después de un rato, le añade alas y arriba de su corazón
escribe la palabra “ángel”. Al terminar… llora.
Así transcurren varias sesiones, hasta que un día llega me comenta
espontáneamente: “me va mal en los exámenes porque no escucho
con cuidado las preguntas”. En ese momento se me ocurre que a través
de la escucha de la música puede discriminar los diferentes instrumen-
tos. Luego de identificar los diferentes sonidos, designamos un color
para cada uno de ellos y en una cartulina dibuja, con líneas diseñadas
por él, el movimiento del sonido de cada instrumento. Selecciono va-
rias piezas musicales, donde los instrumentos establezcan un diálogo y,
entre los dos, dibujamos los sonidos de los diferentes instrumentos.
Estos ejercicios permiten nuestro diálogo, ya que en otras sesiones en
lugar de decirme cómo se siente, toma, por ejemplo, la crayola del color
que menos le gusta y garabatea con líneas que expresan dicho senti-
miento. Después de dos meses de una sesión por semana, Juan co-
mienza a expresarse de manera más extensa a través de palabras. Sin
embargo, al final de las sesiones, le gusta hacer un dibujo para repre-
sentar cómo se siente.

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A través de este relato, he querido mostrar cómo al haber utilizado
materiales plásticos ante la dificultad de la expresión verbal, Juan logra
abrir en mí una puerta maravillosa, poderosa y potente hacia la com-
prensión empática, sustento de la relación terapéutica.
Han pasado algunos años de mi primera experiencia. Desde enton-
ces mi inclinación por reflejar en imágenes lo que el paciente me com-
parte, confirma una y otra vez el poder de una imagen. Éstas se con-
vierten en un “retrato del alma”, en el instante de la experiencia, la
cual, al quedar plasmada en dicha imagen puede ser recreada cuando
el paciente lo desee.
En la relación terapéutica, así como en grupos inmersos en proce-
sos creativos a través de la plástica, me conmueve observar el proceso
creativo que experimentan las personas. Al compartir su experiencia,
expresan, en una gran mayoría, como la expresión plástica les sirve de
vehículo para la toma de conciencia del sí mismo, ya sean bloqueos,
resistencias, experiencias del pasado, sueños, miedos, etc., todo lo cual,
queda revelado en las imágenes aquí y ahora.

“Yo siento, luego existo”

James I. Kepner, (2000. p. 95) altera la conocida frase de Descartes


diciendo: “Yo siento, luego existo” y de esta manera se convierte en
premisa fundamental de la psicoterapia Gestalt. Kepner continúa
diciendo:
Sin una sensación clara y disponible perdemos contacto con nuestras necesidades,
nuestro estado organísmico presente, nuestra situación en el mundo y nuestra relación
con el entorno. Sin una sensación clara de nosotros mismos y de nuestro entorno per-
demos nuestra base en el mundo. Sin la información que esta base brinda, los signifi-
cados que creamos y las acciones que emprendemos no están relacionadas con nues-
tras necesidades reales, y a menudo se fundan en conjeturas y estimaciones. Las
sensaciones corporales son un medio principal para que nos cimentemos en la reali-
dad del sí mismo y el entorno. Son también el medio por el cual podemos limitar, dis-
torsionar o Enturbiar nuestro sentido del sí mismo y del entorno (James I. Kepner,
2000, p. 95).

El contacto con la realidad tiene dos sentidos:


Hacia nuestro sentido interno del sí mismo: propriocepción (sentido de la posición de
partes corporales), sinestesia (sentido del movimiento), sensaciones viscerales (pleni-
tud o vacío de órganos digestivos, hambre, latidos del corazón) y diversos receptores
para la presión, el dolor y el placer, así como las “sensaciones” de pensamientos e
imágenes visuales. Estos sentidos nos hablan del estado actual de nuestro organismo,

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de nuestros sentimientos, carencias y necesidades, y nos ubican en nuestra realidad
personal. Sin sensación interior clara, perdemos contacto con nuestra identidad y
nuestras necesidades (James I. Kepner, 2000, p. 95).

Los sentidos que nos relacionan con el entorno son: La vista, el


oído, el gusto, el tacto y el olfato. Con estos sentidos nos relacionamos
y nos cimentamos en la realidad de nuestro entorno. Gracias a las sen-
saciones internas claras tomamos contacto con lo que esta disponible y
tenemos conciencia de la manera de ajustarnos al medio.
Sabemos que el ciclo de contacto comienza con la excitación corpo-
ral. Según Kepner (2000, p. 93), es: “sentimiento corporal, impulsos y
necesidades orgánicas, imágenes y pensamientos, percepciones de en-
torno”. Es también reserva de energía y expresa el estado del organis-
mo. Es la primera experiencia indiferenciada, surge del fondo sensorial,
hasta que se clarifica como una necesidad que las organiza y las dirige
a la acción. Él nos dice que a mayor rango de sensaciones accesibles a
la conciencia, la figura que resulte de esta toma de conciencia, reflejará
con más precisión la situación organísmica; las necesidades serán más
significativas y tendrán sentido hacia el contacto. Si ciertas sensaciones
no están en nuestra conciencia, la figura que resulte no refleja de modo
claro las necesidades.
La metáfora con que él describe éste proceso, encaja de manera
real en mi propuesta del presente trabajo:
El fondo sensorial puede compararse con los colores, formas y matices disponibles a
un pintor. Cuando un pintor dispone de un rango completo de colores, de un claro sen-
tido de los matices y la luz de un repertorio de formas, la pintura final es el resultado
de toda la intención, experiencia y capacidad del artista. Si quitáramos colores de la
paleta o prohibiéramos el uso de ciertas formas, la pintura final sería menos un pro-
ducto de todo lo que el artista puede hacer y más una prueba de su ingenio para traba-
jar con ciertas limitaciones. Mientras más colores quitemos de la paleta, más restrin-
gido será el producto final (James I. Kepner, 2000, p. 93).

Cuando se conoce el sistema límbico de la neurofisiología del


cerebro —como centro de las respuestas emocionales, de las conductas
inconscientes y como enlace de la toma de conciencia de las sensaciones
propioceptivas y de las que surgen de la experiencia sensorial organismo-
entorno—, los conceptos de Kepner toman sentido. Confirman la
importancia de clarificar y cimentar las sensaciones que surgen del
fondo sensorial. Estas sensaciones se convierten en la voz de las
necesidades.

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En este sentido, la expresión plática permite el darse cuenta de las
sensaciones y de clarificarlas también. A continuación hablaré de dos
terapeutas gestalt cuyas propuestas apoyan e inspiran la mía.

La Experiencia de la Expresión Plástica


en la Psicoterapia Gestalt

Janie Rhyne (1977, p. 134), innovadora terapeuta artística, ha desa-


rrollado un proceso que le permite a las personas crear, no tanto por el
propósito tradicional de conseguir un producto terminado, sino para
descubrir que es lo que ocurre en el acto mismo de la creación. Su tra-
bajo esta basado en la Psicoterapia Gestalt. Su entrenamiento como
“terapeuta artístico” incluye un programa académico diseñado por ella
donde combina el arte, la psicología y la antropología. A todo esto se
añade muchas horas de trabajo como participante en talleres de Tera-
pia Gestalt dirigidos por psicoterapeutas con esta orientación.

Janie Rhyne y “La experiencia del arte Gestalt”.


Para la autora las sesiones terapéuticas tienen la finalidad de que los
participantes se expresen a través de la creación de pinturas y escultu-
ras como medios para ser concientes de ellos mismos, de su entorno y
del campo en un nivel perceptual. Las palabras se usan para describir lo
que se hace y como se hace; se pone énfasis en “lo preverbal” como
nivel primario de la experiencia.
La pregunta que encierra el objetivo de las sesiones terapéuticas
sería: ¿Qué es lo que descubres de ti en esta experiencia? A través del
uso de materiales (plastilina, pinturas, gis, barro, etc.) se trae al presen-
te experiencias de vida, emociones, sensaciones sentimientos y patro-
nes de movimiento.
Para que ellos encuentren el mensaje que se quieren dar, para que confíen en su propia
conciencia interna de lo que quieren expresar, para que así descubran en ellos mismos
la capacidad de su propio lenguaje simbólico expresado en imágenes y no de manera
verbal. Cada persona reconoce e interpreta las imágenes que hace en su propia forma.
Algunas bellas formas de arte emergen de este proceso, también algunas “feas y temi-
bles”. Pero lo estético es irrelevante cuando estamos buscando el auto descubrimiento
(Rhyne, 1977, p. 144).

J. Rhyne (1977, p. 149) nos comparte que lo mejor que nos puede
mostrar en su trabajo es el sentido de relación entre ella y la persona
con la que esta trabajando. “Cuando estoy con él y siento con él, cosas

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buenas pasan para ambos. Cuando estoy alejada de mi y él de si mis-
mo, nada válido ocurre”.
Ella ha diseñado un “proceso patrón” para trabajar con grupos, den-
tro de un marco de flexibilidad, para llevar a cabo sus sesiones. Co-
mienza por motivar a las personas al uso los materiales artísticos a
modo de exploración. De esta acción se derivan los descubrimientos de
sus propios vocabularios de imágenes, formas y colores. Así comienza
el proceso de exploración —experiencia expresión que enfatiza la iden-
tidad personal sin relacionarla con el ambiente o con otros. Luego va
incluyendo, de forma gradual, la auto observación en situaciones espa-
ciales, temporales, en las relaciones con otros y finalmente, con su pro-
pio movimiento dentro del grupo y en diferentes ambientes.
Rhyne (1977, p.145) sugiere que no se decida qué se quiere dibujar;
que simplemente se siga lo que se está sintiendo y de lo que se experi-
menta mientras se realiza el dibujo. Invita a que se añadan ruidos voca-
les —no palabras— que expresen las líneas que se plasman en los dibu-
jos y que busquen sincronizar sus movimientos con dichos ruidos. Por
último, invita a los participantes a mover todo el cuerpo, como si con
éste dibujaran lo mismo que se plasma en el papel y añadan sonidos a
esta nueva forma de expresión. Los movimientos transmiten lo que se
siente ya que…
Tus movimientos son parte de tu lenguaje sensorial y los sonidos que haces son tu
propia forma de decir algo a ti mismo sin palabras [...] con miradas, sonidos y movi-
mientos, mandando y recibiendo mensajes estas usando tu vocabulario personal [...]
La conciencia de ti mismo y de los demás se siente mas profunda y mas explícita
cuando agrandas tu habilidad verbal para decir lo que piensas con la capacidad natural
de percibir y expresar lo que eres con tu ser completo [...] generalmente no estamos
conscientes de que estamos dando y recibiendo información que nada tiene que ver con
las palabras. Pero en esta forma de experimentar el arte, tu te vuelves consciente de lo
que estas expresando y de cómo estas en el grupo (Rhyne, 1977, p. 146)

Nos comparte, también, varios ejercicios. Citaré solamente los títu-


los de algunos, a modo de ejemplo, de cómo el participante puede, a
través de esta propuesta, experimentar y expresar el organismo/entor-
no. “Creándote con barro”; “Tu vida”; “ Tu mismo y otros en el espa-
cio”; “ Otros que también son tú”; “ Darle atención a otras personas”; “
Creando un mundo que eres tú”; “Aceptando y rechazando lo que nos
ofrecen”; “Haciendo un mundo juntos”; “Moviéndonos juntos” (Rhyne,
1977, p. 150)

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Estas propuestas coinciden en que la expresión plástica se utiliza
como una vía indirecta para el darse cuenta, la responsabilización y la
toma de conciencia de cómo hacer y retirarse del contacto.

“El Proceso Creativo en la Terapia Gestáltica”

“Ese anhelo de expresar en energía, movimiento, ritmo, la activi-


dad de crear y su expresión son una amante afirmación de vida” (Jose-
ph Zinder, 1976, p.187). Afirma que toda actividad creativa empieza
por un movimiento; para crear es necesario moverse. En sus talleres,
los participantes comienzan realizando movimientos de arraigo y apo-
yo, con la finalidad de afianzar el cuerpo para poder estar presente en
la experiencia.
Después de un rato de realizar movimientos y respirar rítmicamen-
te, la persona comienza a sentir la energía que, en un momento dado,
experimenta el organismo de forma oprimida o tal vez, rígida. Si se lo-
gra entrar en esta parte y además de entrar se pone conciencia en el
acto de respirar, la energía será recobrada, podrá utilizarse en aumentar
la conciencia del sí mismo. La energía desbloqueada hará surgir “una
imaginería mental”. Si las acciones —sentir la energía, respirar concien-
temente y darse cuenta de las imágenes que surgen— son acompaña-
das con música, se estimulará el ritmo del fluir interno para crear, cons-
truir y crecer. Cuando tales actividades se viven como proceso resultan
“terapéuticas” ya que permiten al artista persona que interviene en un
proceso creativo:
Conocerse a si mismo como persona total […] no solo adquiere conciencia del movi-
miento interno hacia la totalidad experiencial; además, recibe de los dibujos que ejecu-
ta la confirmación visual de ese movimiento […] en el proceso mi cerebro adulto se
dobla para recobrar a mi niño interior: el ritmo original, la despreocupación, el senti-
miento de entrega, la confianza de existir por su propio bien. Soy un cuerpo que hace
impacto en el espacio (Zinder, 1999, p. 187).

El tema que motiva la creación, surge espontáneamente. Puede ser


algo inventado. También algo que esté ocurriendo en el aquí y el ahora
—sentimientos de tristeza, sensación de opresión en la garganta, por
ejemplo— y con la imaginación se le puede dar forma, textura y color.
La obra realizada estimula al autor a asumir la propiedad de las sensa-
ciones y sentimientos cuando le pedimos que la describa en primera
persona.

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Zinker (1999, p. 197) observa tres etapas en el proceso creativo re-
lacionadas con la creación y el autor:
En la primera etapa, el participante comienza a romper las resisten-
cias o bloqueos para dibujar. Necesita comprobar que no será criticado.
Compara su creación con la de los otros y generalmente sus dibujos
ocupan el centro del papel. Realiza los trazos al ritmo de la música.
En la segunda etapa el participante se expresa con más confianza
en su proceso. Se muestra más audaz en sus dibujos ya que incluyen
mayor variedad de líneas y los trazos llegan a los bordes del papel. La
persona está comprometida con su experiencia y se desprende de lo
que ocurre fuera de sí misma. Comienzan a destacarse formas que sur-
gen del fondo del dibujo. La obra refleja el proceso interior de la
persona.
En la tercera etapa las partes del dibujo están integradas, a veces de
manera compleja y llena de detalles. De esa misma manera se experi-
menta la persona. Comienza un retiro en relación con lo creado y el
participante se convierte en observador de su propio proceso.
Por lo tanto, el resultado de la creación es semejante al estado en
que se encuentra la persona, sus dibujos son cambiantes al igual que
sus sentimientos “pues pasan de la fragmentación a la fluidez y de allí
a la totalidad […] los dibujos terminados, aparte de su valor estético,
constituyen una confirmación concreta de su capacidad de convertirse
en un ser humano integrado” (Zinder, 1999, p. 200).
Zinker concluye diciendo:
La creación es un proceso, no un acto o experiencia aislado. Se diría que el proceso
posee ciertas características de legitimidad que se aplican al sentido interno del artista
en cuanto persona, y a la índole intrínseca de su obra (Zinker, 1999, p. 199).

Las repercusiones en el trabajo terapéutico

Hasta aquí he brindado un marco compuesto de aspectos creativos


y terapéuticos; la importancia de la cimentación de las sensaciones y la
experiencia de la expresión plástica en la Psicoterapia Gestalt.
A continuación me propongo relacionar los anteriores aspectos con
el proceso de contacto y las interrupciones que suceden en los diferentes
momentos de éste. Mencionaré también, los materiales que por sus
características, pueden estar al servicio del proceso creativo y terapéutico.

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El Ajuste Creador

Las funciones del self intervienen en el contacto con la novedad y,


el ajuste creador es el proceso de cómo interactúa el organismo con el
entorno.
Las funciones del self, donde se manifiesta el ajuste creador son: la
función ello, se refiere a las excitaciones orgánicas que emergen del
fondo y de las cuales se toma conciencia en base a sentimientos que
unen al organismo y el entorno. La función yo, tiene que ver con las
identificaciones hacia las posibilidades que van emergiendo, conlleva
comportamiento motor y en esta función el self tiene el poder de acre-
centar o limitar el contacto. La función personalidad es el sistema de
actitudes asumido en las relaciones interpersonales tomando en cuenta
lo que uno es y la base que explica el propio comportamiento.
El ajuste creativo constituye una paradoja; el ajuste necesita de la
creatividad y ésta del ajuste para mantener el equilibrio del organismo/
entorno.
“Mediante el ajuste el sujeto es transformado por el entorno” (J. M.
Robine, 1999, p. 43). Es, también, lo que habla de la dimensión de lo
real y de una adaptación al entorno por parte del organismo. Si la adap-
tación, vista como sumisión, es demasiada, se produce la neurosis, ésta
se presenta cuando en el contacto hay material reprimido. El neurótico
interrumpe el proceso de contacto. Las interrupciones se producen en
cualquier momento de la formación o destrucción de la figura. La neu-
rosis se encarga de crear el síntoma.
En el proceso de contacto, si solo hay ajuste, no se integra ninguna
novedad al organismo. El término “creador”, hace referencia a la trans-
formación del entorno; es la posibilidad de elegir. Lo creador es lo que
busca nuevas respuestas y esta vinculado a la novedad. La creación es
divergente ya que abre la realidad a nuevas posibilidades para transfor-
mar el entorno.

El psicoterapeuta Gestalt y el acto terapéutico

Según Jean- Marie Robine, (1999, p. 25), la tarea del terapeuta con-
siste en restaurar la capacidad creadora del individuo. Esta capacidad
se restaura en el campo.
Paul Goodman (citado por Robine, 1999, p. 26). describe que la fi-
nalidad del acto terapéutico es la actualización del self. Esto equivale a

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la organización plástica del contacto organismo/ entorno. Dicho de otra
forma, es:
• El acto terapéutico significa hacer surgir otros materiales del fon-
do para forman nuevas figuras.
• El acto terapéutico provoca “awareness” verdaderos (no fragmen-
tados) “que estructura lo que está ahí en una Gestalt completa y
clara” (Robine, 1999, p. 25).

Recordemos que contacto es la “realidad primera, la más simple”.


Es también, “esquema sensoriomotor, modos de sentir y moverse, de
un “ir hacia” y coger” (Robine, 1999, p. 41).
El acto de contactar es lo que permite al organismo diferenciarlo del
entorno y nutrirse de la diferencia al asimilarla.
El proceso de contacto tiene cuatro momentos, según los autores de
Gestalt Therapy.

Precontacto
Hablar de precontacto es hablar del inicio de una experiencia de
contacto determinada. Es bien sabido, para los terapeutas de la Gestalt,
la importancia de este inicio en donde el cuerpo es el fondo y la figura
que va emergiendo de éste es la respuesta de un estímulo que viene del
entorno. Todo esto sucede debajo de la piel del individuo y se manifies-
ta a través de sensaciones que expresan necesidades, deseos, apetitos
e instintos gracias al self en su función-ello.
La confluencia es la interrupción en esta fase del contacto y quiere
decir no-contacto. En este estado, el individuo impide que algo nuevo
surja quedándose fijado en una situación anterior. De esta manera se
reprime toda movilización orgánica.
En mi propuesta terapéutica, esto corresponde a la sensibilización
del paciente para que se haga conciente de las sensaciones corporales
que surgen en su interior, y de los recuerdos que las acompañan. Ya que
como he señalado anteriormente, la toma de conciencia de las percep-
ciones sensoriales, como materia prima de la formación de figura, es el
fundamento de un buen proceso de contacto con la novedad que pre-
senta el ambiente. La sensación necesita contener una energía que la
impulse fuera del fondo. Para éste fin pido al paciente que respire de
manera conciente e imagine que el oxígeno llega al lugar donde se da
cuenta de la sensación. En consecuencia, con este acto, la sensación se

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“siente más claramente” y pueden surgir varias alternativas desde la
plástica, para favorecer el darse cuenta. Por ejemplo:
Pido al paciente que continúe respirando concientemente y que se
de cuenta si la o las sensaciones son la voz de algún sentimiento. Am-
bos elementos, sensación y sentimiento conforman una figura clara.
Así es que en el papel, a través del color, puede quedar plasmada la
sensación del pecho que punza, al dibujar, quizás, una flecha clavada en
el corazón; lo que tapa la garganta, al moldear una forma que ayude a
clarificar cómo es lo que la tapa ( duro, suave, pegajoso, rasposo).
De manera casi simultanea, en la frontera sucede el contacto con la
novedad que ofrece el ambiente.

Puesta en contacto
En el contacto surge el entorno con todas sus posibilidades: la nove-
dad. A este movimiento se le llama excitación Si esta excitación se en-
cuentra reprimida, se evita el contacto y se convierte en angustia. El self
esta en su función yo que permite la elecciones o los rechazos hacia la
novedad. La interrupción en esta fase es la introyección entendida
como una excitación tapada y no se presta atención hacia la novedad
que se ofrece, por lo tanto, el movimiento de “ir hacia y coger” queda
paralizado.
Otra manera de interrumpir el contacto es la proyección: la novedad
resulta amenazante así que se encamina a un recuerdo del sí mismo
puesto en el entorno. O sea, “El campo se limita al organismo, percibido
como si fuera entorno, ya que está proyectado” (Robine, 1999, p. 58).
También se puede evitar el contacto con la retroflexión: el organis-
mo evita contactar el entorno volviendo la excitación hacia sí mismo.
“Dirige sobre él mismo una acción cuyo destinatario tendría que estar
situado en el entorno” (Robine, 1999, p. 58).
Para trabajar estos modos de interrumpir el contacto, propongo lo
siguiente:
Una vez que el paciente puede identificar la novedad real que le
ofrece el entorno y que le amenaza, con sus sensaciones y/ o senti-
mientos que ésta le produce, le sugiero que plasme a través de materia-
les plásticos o barro, por ejemplo, la novedad y lo que le amenaza de
ésta. Puede hacer una forma para cada una de las características de
dicha novedad. Al verla frente a él, el paciente puede darse cuenta cuá-
les de estas características también son suyas y cuáles no reconoce.

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Podría crear una imagen de sí mismo con lo que ve de la novedad que
le amenaza y que se de cuenta de qué tanto se identifica con esta crea-
ción. De esta forma, el paciente puede recuperar lo que es suyo que ha
puesto fuera e integrarlo de nuevo a su sí mismo.
Lo mismo puede ocurrir si el paciente borra la novedad que le ofre-
ce el entorno bloqueando la excitación al privilegiar conceptos o ideas
aprehendidas no asimiladas. El paciente puede expresar sus introyectos
escribiéndolos con diferentes trazos; dibujar los gestos de la persona
que le inculca dichos introyectos o también puede, frente a un espejo,
verbalizar dichas ideas. Después de estas sugerencias, puede suceder
que se de cuenta de qué siente en relación a estos conceptos o ideas y
si desde lo que siente, éstos siguen vigentes y los necesita, o si puede
modificarlos y hasta, tal vez, desecharlos.
Para trabajar la retroflexión pido al paciente que comience por mo-
verse. Lo hago de la manera que Zinker nos lo propone. Me sorprendo
cómo la energía que ha sido bloqueada y “tragada” por el sí mismo, al
movilizarla queda al servicio del paciente para dirigirla al entorno, de
una manera tan inmediata. También sugiero, si la relación terapéutica
lo admite, ofrecer un masaje, o ejercer presión en la parte donde el pa-
ciente sienta la tensión o bloqueo inhalando y exhalando con ruidos o
palabras que surgen mientas continuo ejerciendo presión; luego le pido
que dirija sus expresiones hacia el entorno con una dirección. Al reco-
brar la energía el self se expresa en la función yo y podrá entrar a la
siguiente fase.

Contacto Final
En esta fase el self esta completamente en el presente; lo único que
importa es la figura; “el self es la figura.” (Robine, 1999, p. 59). La con-
fluencia vuelve a aparecer, en esta ocasión, de manera saludable, ya
que fondo y figura son la misma cosa, y las fronteras desaparecen
momentáneamente.
La interrupción en el contacto final sobreviene ante la ansiedad que
provoca la disolución de las fronteras. Se pierde el contacto pues la
atención se centra en el temor de la pérdida de los límites. A esta acción
se le llama egotismo, también se le conoce como fijación y aislamiento:
el self, al controlar la disolución de sus fronteras, evita el contacto y el
nutrimento que de éste se deriva.

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Para trabajar este modo de evitar el contacto final, propongo al pa-
ciente que en una hoja trace una línea para dividirla en dos. Le pido que
de un lado escriba cómo se encuentra ahí, protegido por la ralla. Luego
le pido que decore la ralla que lo protege y que se dé cuenta si esta línea
le permite asomarse a lo que hay afuera (al otro lado de la hoja). Si se
dispone de barro o plastilina, podrá expresar de manera elocuente lo
que emerja. Una vez clarificada la situación, al darse cuenta de lo que
siente de estar “tan bien protegido”, se le puede pedir que dibuje o que
modele lo que no puede ver o tocar que está del otro lado de la línea.
Es probable que la expresión plástica de lo que esta del otro lado de la
línea tenga que ver con una experiencia pasada o con una experiencia
inacabada. Ambas situaciones se pueden trabajar aliándonos a las fan-
tasías que normalmente se crean alrededor de las mismas. Así es que
el paciente puede dibujar, pintar, garabatear o modelar sus fantasías.
Estas fantasía expresarán las necesidades del paciente; bien sea termi-
nar con alguna situación que lo mantiene detrás de su frontera (línea),
o quizás descubra que aquí y ahora puede arriesgarse a un nueva
experiencia.

Poscontacto
El poscontacto se refiere a lo que sucede después del contacto: el
crecimiento. Este proceso no es conciente: vuelve a estar a cargo de la
fisiología. “La experiencia vivida se metaboliza, se semiotiza, se hace
palabras, representaciones, toma sitio entre lo que ya está aquí de lo ya
vivido, estabilizado por la función-personalidad del self que administra
lo “representable” del “quien soy yo” (Robine, 1999, p. 60).
La confluencia vuelve a ser el modo de interrumpir la asimilación
de la experiencia de contacto. Esta confluencia se refiere a no querer
soltar la experiencia de contacto pleno para poder regresar al sí mismo
y cerrar de nuevo las fronteras. Es como si el organismo deseara perma-
necer en el contacto de manera atemporal. Se crea el nosotros que
brinda ilusión de unión permanente. La separación de ese nosotros en
tú y yo es necesaria si se pretende comenzar un nuevo ciclo de expe-
riencia de contacto, dónde nos encontramos de nuevo en confluencia
con un fondo-experiencia.
Con pacientes que presentan dificultad para retirarse de la expe-
riencia de contacto pleno, comienzo por responsabilizar a la persona
para que hable en primera persona del singular: Yo. Y no el nosotros

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que siempre utiliza en el lenguaje. Luego se le propone al paciente que
exprese con imágenes aquello que él quiere, con las consecuencias
que él este dispuesto a asumir y de las cuales puede responsabilizarse.
También se hace conciencia de lo que no puede no ser nutricio para
desecharlo.

Los Materiales

En este punto quiero compartir los materiales que a mi modo de


ver son adecuados en cuanto a su finalidad y sus cualidades.
La finalidad del uso de los materiales para la expresión plástica:
• Que dejen huella en la superficie donde se plasma la creación
para que el paciente pueda percibirla claramente.
• Que sean un instrumento a través de los cuales el paciente se
exprese sin que éstos le distraigan en su atención y su concen-
tración.
• Que al ser utilizados se conviertan en una extensión de la mano
y de esta forma “retraten” los trazos con sus diferentes matices
para que el paciente exprese su experiencia.
• Que sean instrumento por medio de los cuales el paciente expre-
se sus sensaciones, sentimientos, necesidades y fantasías.

En cuanto a las cualidades, especificaré algunas con la finalidad de


que los materiales plásticos no se conviertan en el foco de atención sino
en un medio para la expresión:
• Que sean fáciles de guardar.
• Que estén listos para ser utilizados.
• Que sean variados en cuanto a: color, grosor, dureza, tamaño y
textura (crayolas de aceite, gis de cal, gis pastel, carboncillo, plu-
mones, lápices de colores, acuarelas, pintura digital, pintura ve-
getal, cloro).
• Para las superficies, se puede utilizar: papeles lisos, con diferen-
tes orillas, colores, texturas, transparencias. También es adecua-
do el uso de cartones lisos o corrugados.
• Otras superficies para plasmar experiencias pueden ser: madera,
cristales y acrílicos.
• Para modelar recomiendo plastilina y barro (listo para su uso y
guardado en un recipiente hermético, envuelto en un paño hú-
medo para su conservación).

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• Pinceles y brochas de diferente grosor.
• Cinta adhesiva y pegamentos líquidos.
• Papel periódico y revistas de temas variados.
• Tijeras y cutres.
También recomiendo tener en el consultorio, un espejo de cuerpo
completo, un espejo chico, una colchoneta e instrumentos para dar
masaje.
La música es un factor importante en el proceso. La ideal es la mú-
sica que no induzca a algún sentimiento en particular sino que acompa-
ñe al paciente en la expresión de su proceso. Por lo tanto será necesario
contar con un reproductor de discos compactos y casetes.
Al contar con el apoyo de estos materiales, se podrá llevar a cabo de
manera óptima el objetivo de mi propuesta de trabajo terapéutico.

Conclusiones

Antes de realizar esta investigación, al trabajar con materiales


plásticos para favorecer los procesos, me sorprendían los awareness y
el aumento de conciencia que ocurrían con frecuencia en mis pacien-
tes. Ahora me doy cuenta de que esta propuesta ofrece el ir plasman-
do las experiencias de los diferentes momentos en los que el paciente
hace y se retira del contacto. Es como si el proceso se pusiera en cáma-
ra lenta.
Encuentro que al hablar de creatividad y sus procesos, camino por
el litoral de los procesos terapéuticos. De hecho, hay varios momentos
en que crear es tomar caminos divergentes para encontrar nuevas solu-
ciones y, por otro lado, es regresar a la convergencia para focalizar un
punto del problema. El proceso terapéutico es parecido en el sentido de
que parte de una movilización del organismo para clarificar una necesi-
dad y de ahí buscar un satisfactor para regresar y atender a la siguiente
necesidad.
Hoy sé que esta idea descrita de manera simple contiene toda una
beta de situaciones que expresan mucho más. Es hablar del instante del
contacto y de la combinación enorme de formas para estar conciente
de su proceso, o de evitar dicha experiencia, a veces de forma concien-
te y otras tantas, sin conciencia.
Espero que esta investigación brinde una manera distinta y podero-
sa de favorecer la expresión, de ampliar la conciencia, de observar las

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maneras de hacer y retirarse de la experiencia de contacto, a través del
lenguaje de las imágenes y del uso de materiales, si bien sencillos, muy
reveladores.

Bibliografía
Kepner, J. (2000). Proceso Corporal. México: Manual Moderno.
Rhyne, J. (1977). Therapy and the Arts, Tools of Consciounsness. Chicago, U.S.A.: Edited
by Walt Anderson. Harper Colophon books.
Robine, J.M. (1999). Contacto y Relación en Psicoterapia. Chile: Cuatro Vientos.
Rogers, C. (1993). El Proceso de Convertirse en Persona. Argentina: Paidós.
Waisburd, G. (1996). Creatividad y Transformación. México: Trillas.
Zinker, J. (1999). El Proceso Creativo en la Terapia Gestáltica. México, Buenos Aires, Ar-
gentina, Barcelona, España: Paidós.

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Los introyectos
y la pareja
Renatta Arrazola Lara*

Resumen

En el presente trabajo abordaré diferentes introyectos o ideas pre-


concebidas que, en mi opinión, suelen afectar a la persona en el
momento de elegir a otra para estar en pareja y compartir su vida,
como también durante la convivencia con la persona elegida.
Ideas que frecuentemente causan gran conflicto y le llevan a sufrir
la relación e incluso a darla por terminada. Mencionaré también
algunas posibles líneas de trabajo terapéutico desde la perspectiva
de la psicoterapia gestalt.

Introducción

El tema de la pareja suele ocupar un lugar muy especial en la esfera


emocional de los seres humanos. Las personas disfrutan, sufren o se
angustian dependiendo de si comparten su vida con alguien o si tienen
conflictos con ese alguien significativo. Me parece de gran utilidad abor-
dar los diferentes introyectos que afectan a la relación de pareja, y así
tener más herramientas como psicoterapeuta para comprender y apo-

* Licenciada en Psicología, UNAM, Enfoque centrado en la Persona, Especialidad


en Psicoterapia Gestalt, Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, niños, adolescen-
tes adultos, sueños, Diplomado en Tanatología, AMTAC.
renatta_arrazola@[Link]

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yar estos procesos de los pacientes en el consultorio, ya sea trabajando
con la persona individualmente o con los dos miembros de la pareja.

Introyectos

Para empezar considero vital comprender el significado de la pala-


bra introyecto en psicoterapia gestalt, y cómo éste afecta emocional-
mente a la persona. Para posteriormente abordar algunos de los intro-
yectos más frecuentes y comentar la manera de trabajarlos.
En su libro Yo, Hambre y Agresión, Fritz Perls (1975) describe la
similitud entre la forma en que los seres humanos asimilamos la comi-
da física y el alimento mental. El bebé, cuando todavía está en el seno
materno, no tiene que realizar ningún esfuerzo para alimentarse. Al
nacer, el pequeño se encuentra en una etapa predental, en donde ya
tiene que llevar a cabo un papel más activo, por medio del cual puede
procesar la leche materna que consume. Más tarde, con la aparición de
los dientes y haciendo uso de sus mandíbulas, empieza a atacar el ali-
mento sólido, lo que implica un papel más agresivo. La agresión es una
función natural del yo, que le permite satisfacer su hambre. Posterior-
mente, con la aparición de las piezas molares, el niño puede ya masti-
car y destruir completamente los pedazos de alimento que ingiere. Por
medio de esta función destructora, el niño ( y el adulto posteriormente)
es capaz de procesar por completo los alimentos para así poder asimi-
larlos. Si se llega a presentar alguna presión para engullir los alimentos
con prisa ó si el adulto tiene una voracidad e impaciencia por tragar los
alimentos, entonces el proceso de masticación no se lleva a cabo plena-
mente y los trozos de comida son pasados completos. No son asimila-
dos, sino introyectados. Al ser introyectados, no serán de provecho; por
el contrario resultarán dañinos. Al no usar los dientes y molares con la
tendencia destructora natural, esa agresividad se verá reprimida, y se
verá reflejada en:
1) La proyección de la agresión, con miedo a ser lastimado por
otros, y
2) La retroflexión, lastimándose a sí mismo.
Procesamos el alimento físico de la misma forma en que procesa-
mos el alimento mental (Perls 2003). Por medio de la introyección algu-
nas personas se acostumbran a “tragar” toda la información que se les
proporciona sin una adecuada “masticación” y cuestionamiento, lo que
impide llevar a cabo la asimilación plena o un rechazo firme, en el caso
de que la información no sea útil o funcional. La información se alma-

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cena en el organismo, pero no se asimila; por lo tanto se vuelve mate-
rial introyectado.
Al introyectar la información, la persona no se permite tener sus
propias experiencias con el medio, ni desarrollar su propia personali-
dad. Al tener dos conceptos incompatibles introyectados, que no se
pueden reconciliar, la personalidad se va desintegrando (Perls 1976).
Podemos ya observar el grado de conflicto que la persona enfrenta
albergar ideas introyectadas. Ya no puede ver la diferencia entre lo que
ha introyectado y lo que verdaderamente necesita. Utiliza una gran can-
tidad de energía negando sus propios sentimientos y necesidades au-
ténticas, con el consiguiente estancamiento en su desarrollo.

Mitos y creencias

“Los mitos son interpretaciones folklóricas de la realidad. Tienen su


fuente en hechos de la vida cotidiana, que son interpretados y divulga-
dos con mayor fuerza que los conocimientos”. (Diaz Morfa 2003 p.
127). Por lo tanto, los mitos, las tradiciones, las creencias y todas las
ideas copiadas sin más, al no ser cuestionadas por la persona, son con-
siderados introyectos en psicoterapia gestalt y adquieren la forma de
“deberías”. (Polster, E. y Polster, Miriam, 1980)
En su libro Prevención de los conflictos de Pareja, Diaz Morfa (2003)
lista diferentes mitos que ha estudiado, y que considero muy presentes
en nuestra sociedad mexicana:
Mitos de la genealogía u origen del amor. De acuerdo con la mito-
logía, el dios griego Eros, dios del amor, nace como nieto de la castra-
ción, hijo de la transgresión y hermano del miedo y del terror. Cuando le
llevan al bosque y es alimentado por leones, al amor se muestra inocen-
te y angelical, pero de naturaleza maligna y caprichosa. De ahí que el
amor hombre tuviera que mostrarse como fuerte y dominante. Al amor
femenino se le percibe como vulnerable y bello, teniendo una condición
que vemos en otros mitos como el de Eva: curiosa y desobediente.
Mito de la guerra. En la guerra el hombre siempre es fuerte, con-
quistador, dominante y la mujer es un objeto dulce a ganar. La mujer
oculta sus propias fuerzas y sólo muestra sus vulnerabilidades, que pue-
de llegar a usar como armas de guerra.
Mito del amor puro. Surge para contrarrestar la realidad de la gue-
rra. La pureza es deseable y es representada por la mujer, especialmen-

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te en el amor puro de las madres. La novia con aires de santidad es la
mujer ideal, y representa inocencia y candor.
Mito de la culpa. Nacimos con el “pecado original”. Se ha preserva-
do esta visión, por la cual se niega la sexualidad y la agresividad. La
culpa va de la mano del castigo, e impide el placer. Reforzando la ima-
gen de víctima sufridora y abnegada. En mi opinión, esta imagen ha
estado presente a través de nuestra historia, principalmente en la figura
de la madre y esposa, que sacrificará toda su esencia con tal de compla-
cer a los hijos y al marido.
Mito de la soledad. Muy unido al mito de la pertenencia. Las perso-
nas permanecen juntas por miedo a la soledad, ya que estar solo signi-
fica estar triste, incompleto y ser disfuncional. He podido observar en la
consulta, muy frecuentemente, el afán de soportar cualquier situación
en la relación de pareja, con tal de no quedarse “solo”.

Diaz Morfa (2003) continúa listando diferentes mitos que se han


convertido en introyectos, él hace una recopilación de algunos de ellos
estudiados por Pillari:
La armonía: Debemos estar felices y en armonía siempre, lo que
implica que no tendremos desacuerdos como pareja. En mi experien-
cia, esta idea se refuerza con frases repetidas socialmente tales como
“si te ama, te hará feliz”.
Catrastrofismo: Se aceptan ciertas restricciones en la vida, ya que
se cree que las cosas no pueden marchar muy bien por mucho tiempo.
Algo malo va a suceder en cualquier momento, y tenemos que aceptar-
lo así.
Pseudoreciprocidad. Las buenas parejas siempre están de acuerdo,
las discusiones sólo ocurren en las malas familias. En mi opinión, suele
hablarse muy bien de esas parejas que nunca tienen un si, ni un no. He
observado en la consulta que se promueve mucho la confluencia, pen-
sar igual, gustar de lo mismo y compartirlo todo, todo el tiempo.
Sobregeneralización. O podríamos llamarle “etiquetas”. Se refiere a
una rigidez en los roles desempeñados por cada miembro de la pareja.
Me parece que, quizás, la sobregeneralización funciona por un tiempo,
pero cuando la situación cambia, y se necesita cierta adaptación, las
parejas enfrentan mucha angustia y enojo.
Mito de la salvación y redención. En el que se llama a alguien fue-
ra de la familia para que venga y la salve. Este salvador puede ser un
nuevo bebé. O, frecuentemente, los padres de uno de los miembros de

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la pareja. Personalmente, considero que este mito se ha extendido al
terapeuta de pareja. Ya que algunas veces las personas consultan con la
esperanza de que sea el terapeuta quien resuelva los conflictos.

Diaz Morfa (2003) recopila otros mitos tomados de Lazarus:


Marido y mujer deberán hacer todo juntos. El mito de la unión
total, “si nos amamos tanto, debemos hacer todo juntos, ir a los mis-
mos lugares, no tener amigos por separado”.
Mito del amor romántico. Las personas suelen creer que el amor
romántico va a durar para siempre, y que si se acaba las cosas están
realmente mal.
Mito de la confianza absoluta. Si amas a una persona entonces
confiarás en ella bajo cualquier circunstancia, y si no, es que el amor no
es suficiente.
Mito del amor incondicional. Si te gusta una persona, si la amas,
entonces ese amor debe ser inmenso e incondicional. Como el que
-idealmente- tienen las personas por sus hijos.
Mito de tener un hijo mejora un mal matrimonio. Existe un gran
valor depositado en los hijos. Se cree que es difícil ser feliz como matri-
monio, sin hijos. El matrimonio sin hijos no es deseable, ya que los hi-
jos son como el “pegamento” para que la unión perdure.
El matrimonio puede realizar todos nuestros sueños. Se espera
que la otra persona proporcione tanta felicidad, tanta estabilidad, tanto
apoyo, que siempre secundará las ilusiones propias, hasta llegar a un
estado de felicidad total.
Los que se quieren de verdad adivinan lo que el otro piensa y
siente. Telepatía; tanto es el amor que la persona “sabrá” lo que la otra
necesita y además lo hará automáticamente.
Mito de un matrimonio infeliz es mejor que un hogar roto. Tradi-
cionalmente se ha creído que una persona casada es más estable que
una soltera. que las personas solteras son egoístas e intolerantes. He
observado frecuentemente en la consulta la idea de que mantener la
relación, aunque sea mala, para que los hijos sigan teniendo una familia
“integrada” será siempre lo mejor.

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Debes transformar a tu pareja en alguien mejor. Las personas
suelen creer que “el amor todo lo puede”. Y cambiar o “corregir” a la
pareja a través del amor, se considera un objetivo sublime.

Nuevos mitos o creencias

La investigación moderna nos da información acerca de nuevas


creencias que han surgido, impulsadas por los medios de comunicación
en los últimos años. Calvin Thomsen (2010) resume algunos de los mi-
tos estudiados por John Gottman, profesor de psicología en la Universi-
dad de Washington. Me parece que hoy en día las creencias y modas
que surgen en Estados Unidos, son transmitidas a nuestro país casi si-
multáneamente. Entre las creencias que Gottman destaca como facto-
res que afectan a las parejas hoy en día tenemos:
Los hombres son de marte y las mujeres son de Venus. Título de
un libro muy popular destinado a ayudar a las parejas. El problema, en
mi opinión, es que cuando se pone de moda esta idea las personas re-
fuerzan, sin darse cuenta, la idea de que las diferencias son tan grandes
que constituirán obstáculos insalvables en la relación.
La calidad del matrimonio declina inexorablemente con el tiem-
po. Se suele creer que la pasión inevitablemente termina y que los
matrimonios se vuelven aburridos con el paso del tiempo. Pienso que
de esta idea puede surgir una resignación ante los conflictos vividos en
pareja.
La pasión siempre debe estar presente. Otro mito resulta de creer
que el cónyuge que rara vez siente pasión sexual espontánea es incompe-
tente. Las personas, asevera Gottman (Thomsen 2010) pueden llegar a
sentirse culpables si se encuentran abrumados por las situaciones de la
vida diaria y no piensan en sexo todo el tiempo.

Modelos parentales

Aunado a los mitos, e introyectos culturales y familiares, la persona


integra también los modelos parentales propios que observó desde
pequeño para conformar su muy particular visión de lo que significa
vivir en pareja. (Sanz 1995). Es así como los conceptos de masculinidad
y feminidad van también rodeándose de introyectos, especialmente
en la infancia. Ideas que se copian de los padres, o las figuras de

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maternaje y parentaje, y que se consideran totalmente ciertas sin
ningún cuestionamiento.
En nuestro país, en mi experiencia, el papel del hombre ha sido tra-
dicionalmente cargado con características como: protector, proveedor,
fuerte, determinante, seguro de sí mismo, extrovertido y dominante.
Por otro lado de acuerdo con el papel femenino la mujer debe ser:
sumisa, débil, grácil, tierna, nutricia emocionalmente, cuidadora y
paciente.
A estas características se pueden agregar algunas más específicas
de cada familia. El problema para la persona, en mi propia experiencia
es que resultan, igualmente, patrones que encajonan y delimitan el que-
hacer de los miembros de la nueva pareja formada, sin permitirles ex-
perimentar con sus propios roles, ser creativos y descubrir lo que real-
mente necesitan.

Modelos de los medios masivos de comunicación

En mi opinión muchos de los mitos y creencias que menciona


Diaz Morfa (2003) se han visto fomentados por los medios de
comunicación como son el cine y la televisión. Así como los niños
se ven expuestos naturalmente desde pequeños a los modelos de
paternaje y maternaje que predominan en su familia, también
observan estos modelos en los programas de televisión y las pelí-
culas. Las historias de amor han sido un tema favorito desde que
surgió el cine.

Deformaciones cognitivas

Aunado a los introyectos, encontramos ciertas formas de pensar,


que se han puesto en práctica sin ningún cuestionamiento, y que dañan
poderosamente la relación de pareja. Aaron T. Beck (1990) les ha llama-
do deformaciones cognitivas. Si bien Beck las maneja dentro de la tera-
pia cognitiva, me parece que son de gran utilidad para considerar sus
efectos frecuentemente negativos, y promover un darse cuenta en
nuestros pacientes, desde el enfoque de la psicoterapia gestalt.
Estas deformaciones cognitivas características son formas de pen-
sar en extremos que dejan a la pareja con una visión exagerada y des-
agradable de cada uno y de la relación. En mi opinión, al no darse
cuenta de estos malos hábitos mentales, las dificultades aumentan,

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dando lugar a sentimientos muy intensos de enojo, frustración, desilu-
sión, resignación y derrotismo. Al repetirse los patrones de conducta,
las personas reaccionan con una irritabilidad desproporcionada:
a) Visión restringida: la persona ve solamente el detalle de la situa-
ción que se adapta a la actitud o al estado emocional que le do-
mina. Es decir si ya está triste, sólo presta atención a las acciones
de su pareja que la ponen más triste.
b) Abstracción selectiva: igualmente, la persona sólo escuchará y
recordará las frases o situaciones que reafirmen la idea negativa
que ya tenía anteriormente.
c) Deducción arbitraria: Es una deducción de acuerdo a la propia
creencia sin mayor investigación, como pensar que si la otra per-
sona está cantando en la otra habitación, “sólo lo hace para
molestarme”.
d) Sobregeneralización. Los típicos nuncas y siempres. “El nunca
me hace caso”.
e) Pensamiento polarizado Pensar que sólo hay dos opciones extre-
mas: “O se arregla ésto o me divorcio”. Las cosas son buenas o
malas en su totalidad.
f) Extremismo, tendencia a exagerar las características positivas o
negativas de una persona y a catastrofizar los hechos. En el calor
del conflicto ya toda acción se ve como un ataque.
g) Explicaciones prejuiciosas. Asumir automáticamente que hay
móviles indignos tras las acciones de la pareja.
h) Adivinación del pensamiento. Creer que sabemos lo que la otra
persona está pensando.
i) Responsabilización subjetiva. Si una persona experimenta una
emoción incomoda, alguien más es responsable por ello.
j) Rotulación negativa. Si la persona amada llega tarde, inmediata-
mente es “un impuntual incorregible”. Esto puede llegar a un gra-
do muy severo, llamado satanismo.
En mi opinión, cuando una persona maneja algunos de los introyec-
tos mencionados y las formas extremistas de pensar que nos resume
Beck (1990), experimenta conflictos muy serios y frustraciones constan-
tes al establecer una relación de pareja. A este cuadro bastante comple-
jo, agregaré las expectativas que suelen ser puestas en el matrimonio.

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Expectativas del matrimonio o de la convivencia
de pareja

Me parece que las expectativas que las personas tienen acerca del
matrimonio, especialmente cuando son inconscientes, generan creen-
cias incuestionables. El problema de las expectativas es que no le per-
miten a la persona abordar la relación de pareja en el aquí y ahora, sino
que, al albergarlas, la persona quiere que su pareja y la relación respon-
dan y llenen ese cuadro mental idealizado que sus introyectos le han
llevado a crear. Sager (1976) las resume algunas de las más frecuentes
expectativas puestas en el matrimonio o convivencia:
El matrimonio proporcionará:
a) Una relación ansiada, quizás desde la infancia, relación profunda,
intensa, completa, con un compañero fiel amante y devoto.
b) Una compañía segura contra la soledad
c) El matrimonio es una meta cumplida, no el inicio de un proyecto
d) Una panacea contra el caos y la lucha de la propia vida.
e) Una relación de por vida
f) Una relación sexual lícita y asequible
g) Una relación con énfasis en la familia más que en un compañero.
h) Una unidad social, que dará cierto estatus en la comunidad
i) Una imagen protectora que inspire a trabajar, construir y acumu-
lar riquezas

¿Cómo influyen estas creencias a la persona cuando está


en la búsqueda de “su media naranja” o cuando ya inicia
una relación que considera seria?

En mi opinión basada en lo observado personalmente en la consul-


ta, todas estas creencias, mitos, expectativas e introyectos impactan
poderosamente a la persona y le llevan a mucho sufrimiento. Algunos
se desesperan intensamente por no estar relacionados con alguien y
dejan de ver todas las cosas positivas que están viviendo en otras áreas
de su vida, experimentan una fijación con el tema de la pareja subra-
yando a cada momento las desgracias experimentadas al no tener con
quien compartir su vida. Una vez que se relacionan con alguien, las
personas que están bajo la influencia de estas creencias, norman la re-
lación con estos introyectos, expectativas y mitos. Esperan demasiado
de la otra persona, y pierden todo contacto con la sensación interna.

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Concretando, al darle todo el peso a las creencias introyectadas, a
estas formas de pensar y de percibir la relación, la persona se encuen-
tra desconectada de sus propias necesidades. Llega a vivir dos relacio-
nes al mismo tiempo, la real y la que “debería ser”. Se encuentra presa
de los ideales, que trata inútilmente de obtener, ó, que si llega a alcan-
zar, no le satisfacen. Experimenta la retroflexión de sentimientos y ne-
cesidades, con el consiguiente malestar organísmico y con frecuentes
síntomas. Vive en un mundo de fantasías, experimentando enojo, frus-
tración y desilusión. Lo cual a veces es “solucionado” con la ruptura
dolorosa de la relación. Para posteriormente embarcarse en un nuevo
intento, que usualmente está condenado al mismo final si no se lleva a
cabo un trabajo profundo de introyectos, sentimientos y necesidades
auténticas.

Trabajo en la consulta psicoterapéutica

Para las creencias, mitos, introyectos y creencias familiares, consi-


dero que el trabajo debe dirigirse en dos sentidos:
a) Promover el contacto con las propias necesidades, con la realidad
personal, con el contexto social del momento y la conciencia ple-
na del sí mismo.
b) El cuestionamiento y darse cuenta de estas creencias de una ma-
nera verbal y vivencial por medio de ejercicios en el consultorio
y de tarea.
Para contactar adecuadamente las necesidades auténticas, me pa-
rece de gran utilidad trabajar con el proceso corporal y el ciclo de la
experiencia que Kepner (1987) nos plantea:
a) La sensación. Es necesario promover un darse cuenta de la sensa-
ción plena, ya que la persona que tiene introyectos, usualmente está
muy desensibilizada, y literalmente ya no sabe “que siente” pues ha li-
mitado ciertas áreas de su experiencia. Por medio de contactar el pro-
ceso de la respiración, de ejercicios de vivificación, con contacto y mo-
vimiento, y prestando atención a las contracciones musculares,
promovemos la recuperación de la sensación. Este proceso requiere de
mucha relación con el paciente, respeto y paciencia. Ya que puede re-
sultarle doloroso y producir sentimientos de vulnerabilidad.
b) Formación de figura. En este paso se trabaja para descubrir las
necesidades auténticas y los sentimientos que el paciente está experi-

112     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


mentando. Algunas personas están muy en contacto con sus sensacio-
nes, pero se atoran a la hora de saber qué necesidades representan.
Exagerando la sensación y promoviendo la descripción verbal facilita-
mos el contacto con el sentimiento. Nuevamente, será amenazante
para el paciente, por lo que seguimos su propio ritmo, y proporciona-
mos toda la contención para la gama de sentimientos intensos contac-
tados en este punto. También aquí se precisa trabajar la proyección de
la agresión que se llevó a cabo para rendirse al introyecto. Al promover
la expresión de los sentimientos propios acabamos con la retroflexión
que había surgido en forma de dolor, de llanto contenido o algún otro
síntoma.
c) Movilización. Cuando la persona se da cuenta de sus propias ne-
cesidades y de cómo las había ignorado, necesita movilizar la acción
para satisfacerlas de la manera adecuada. Podemos imaginar el miedo
que puede implicar el hacer las cosas de un modo diferente a como
siempre le habían dicho. No es infrecuente ver como en este punto los
pacientes pueden echarse para atrás, experimentar un gran miedo o
culpa e, incluso, abandonar la terapia. El trabajo de movilización impli-
ca promover el estar alerta, obtener la carga de energía y recuperar to-
dos los apoyos propios. Trabajamos aquí el desarrollar las habilidades y
planear las acciones futuras. Buscamos el auto-apoyo por medio del
darse cuenta de la postura y experimentar los cambios que le den segu-
ridad a la persona. Buscamos un arraigo y un “plantarse” en el suelo
con un trabajo minucioso y empático con los sentimientos que han
surgido. Enojo consigo mismo por no haber actuado antes. Gran culpa
al pensar en las consecuencias de no actuar como le dijeron siempre
que debía hacerlo. Trabajamos el bloqueo de la energía cuando el pa-
ciente teme experimentar estos sentimientos con una intensidad antes
desconocida.
d) Acción. Para desafiar el introyecto, y actuar de manera diferente
y nueva, el paciente necesita concretar, dirigir la energía y el apoyo re-
cuperados en el paso anterior. El movimiento de la acción satisface las
necesidades contactadas anteriormente. Es en este momento que la
persona puede sentir todo su poder, su capacidad de manipular e im-
pactar al entorno, expresarse y obtener lo que le hacía falta. Kepner
(1987) propone atender especialmente al proceso de respiración, con
los pasos de inhalación y exhalación como elemento crucial para poder
avocar toda la energía y dirigirla al satisfactor de la necesidad.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     113


e) Contacto. En este momento trabajamos la capacidad del cliente
para regular la forma y la velocidad del contacto, la permeabilidad de la
capa del límite y la discriminación de la experiencia de contacto. Tam-
bién será necesario atender a la formación de la reacción a la introyec-
ción, ya que, en aras de rechazar el introyecto, la persona no permite
ningún contacto, y se aparta del entorno, es decir, cierra hermética-
mente su frontera de contacto. Cerrando el paso a la novedad que pu-
diera ser asimilable. Aquí se trabaja para flexibilizar los límites, por
medio de la experimentación y de permitir un poco más de entrada del
entorno, tomando conciencia de la propia fuerza para decir “NO”
firmemente.
f) Retroceso y asimilación. Cuando la persona ha concluido el proce-
so de identificar y satisfacer sus necesidades, cuestionando el introyec-
to y tomando lo que le servía, integrándolo con la propia experiencia,
se da el crecimiento. De este proceso de asimilación surge una nueva
gestalt. Y el cierre se experimenta como una sensación de calma y es-
tabilidad. Así, tras reconocer las creencias, mitos y formas de pensar
adquiridas sin pensar, cuestionarlas, reconocer las propias necesidades,
integrarlas “masticarlas” y “digerirlas”, la persona puede llegar a rela-
cionarse en pareja como realmente le es funcional y disfrutar plena-
mente el vínculo establecido.

Como podemos observar a lo largo de todo el proceso corporal que


Kepner (1987) describe, será necesario mantener una relación de em-
patía y contención para acompañar al paciente en sus nuevas experien-
cias con todos los sentimientos que vayan surgiendo. En mi opinión, en
nuestra sociedad se ha promovido el racionalizar y “controlar” los sen-
timientos, por lo que podemos imaginar la sorpresa y descontrol que
los clientes experimentan al entrar a todo un mundo de sensaciones y
sentimientos “nuevos”.
Sin embargo será a través de estos sentimientos que la persona
descubrirá sus propias necesidades y podrá involucrarse con el entorno
de una manera más auténtica, para orientarse mejor en el campo, y
contactar aquéllo que le es realmente significativo.

Fina Sanz (1995) tiene propuestas que me parecen de mucha utili-


dad para complementar el trabajo corporal de Kepner. Ella sugiere em-
pezar por las figuras parentales, haciendo un trabajo que puede ser
realizado con un cuestionario con preguntas como:
¿Cómo percibías a tu padre y a tu madre en tu infancia?

114     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


¿Cómo crees que se sentían con el hecho de ser mujer u hombre?
¿Qué opinión tenían del sexo opuesto?
¿Cómo ha sido la relación entre tus padres?
¿Cómo era su relación corporal?
¿Cuáles han sido las figuras de maternaje y paternaje en tu vida?
También propone Sanz (1995) hacer listas de las características que
el padre y madre demostraban tener en la relación de pareja, las pro-
pias y las de la pareja actual (se pueden incluir parejas anteriores). Para
poder llegar a un darse cuenta de las identificaciones e introyectos que
estamos manejando y que al principio no están accesibles a la concien-
cia. Es importante indagar tanto las características que resultan agrada-
bles como las desagradables.
Sanz (1995) propone pedirle al paciente que escriba su historia fa-
vorita y su historia de amor favorita y, una vez escritas, compartirlas en
la sesión, llevando la atención a cómo se vinculan los diferentes perso-
najes, trabajar las proyecciones y cuestionar si la persona está llevando
a cabo esos estilos de vinculación en su propia relación de pareja actual.
Y posteriormente revisar las consecuencias experimentadas. Si es posi-
ble, será de mucha utilidad revisar parejas importantes anteriores, ya
que así podrán salir a la luz patrones repetidos.
Otra técnica propuesta por Sanz (1995) que considero de una gran
utilidad, es trabajar la foto biografía. En esta técnica se le pide al pacien-
te reunir fotos de las diferentes etapas de su vida. Con este material
conformado se podrá abordar el cómo la persona percibía desde pe-
queño a los diferentes miembros de su familia, las actitudes, sentimien-
tos, manejo de roles en pareja, expresión de sentimientos, que también
podrán llevar a la conciencia las creencias e introyectos manejados.
Paralelamente, propongo hacer una revisión semejante con alguna
película de amor clásica o actual. Desde hace ya muchos años, el cine
tanto americano como el mexicano ha realizado historias que muestran
muchos de los mitos aquí mencionados. Podemos trabajar las proyec-
ciones e identificaciones con los personajes. Para posteriormente cues-
tionar las creencias y contrastarlas con las necesidades auténticas.
Me parece también útil listar los mitos mencionados en el presente
trabajo y preguntarle a la persona o a la pareja si están de acuerdo con
ellos y cuál es su opinión al respecto. Cuestionarles si les parece que
ellos han normado su vida de pareja por estas ideas o no.
Será útil explorar las expectativas que el paciente tiene en cuanto a
una relación de pareja, tanto para la etapa de cortejo como para la de
convivencia. Posteriormente se pueden considerar los elementos de la

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lista de expectativas del matrimonio de Sager (1976) y preguntarle a la
persona qué piensa al respecto, y si cree que estas expectativas eran
distintas para sus padres y abuelos, y si ha notado cambios a través de
las generaciones.
En mi propia experiencia, ha resultado de utilidad compartir con las
personas, individualmente, y en pareja, las deformaciones cognitivas
que Beck (1990) menciona. Al escucharlas, las personas han obtenido
claridad y experimentado sorpresa, exclamando y riendo “oh, si, así le
hago”. Posteriormente han podido implementar algunos cambios por la
conciencia adquirida al respecto.
Será importante promover con ejercicios vivenciales la identifica-
ción con aquellas personas que parecen vivir felizmente de acuerdo
con el introyecto para desafiar la veracidad de éste.
Myriam Muñoz (2009) nos sugiere, para trabajar los introyectos,
una vez que se concreta y enuncia la creencia:
a) explorar a quién se le guarda lealtad al actuar de acuerdo con el
introyecto
b) cuál es la consecuencia terrible si no se cumple el introyecto,
c) para qué le ha servido o no cumplirlo,
d) relativizar la creencia, ya que probablemente la persona podrá
estar de acuerdo con partes de la creencia y con otras no,
e) promover la empatía con quién vive en forma opuesta a esas
creencias, entre otras

Conclusión

Me parece que al conjuntar el trabajo de contactar las necesidades


reales con el cuestionamiento de estas creencias, la persona, podrá lle-
gar a decisiones propias en cuanto a lo que verdaderamente quiere,
espera y necesita de vivir en pareja. Podrá ser más plena y disfrutar el
momento de la vida que se encuentra viviendo. Ya sea comprometido
en una relación significativa o no.

Bibliografía
Diaz Morfa, (2003). Prevención de los conflictos de pareja. Bilbao: Desclée de Brouwer
Beck, A. (1990). Con el amor no basta. México: Paidós.
Kepner, J. (1987). Proceso corporal. México: Manual Moderno
Muñoz, (2009). Emociones, sentimientos y necesidades, Una aproximación humanista.
México: Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt

116     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


Perls, F (1973). El enfoque guestáltico, testimonios de terapia. Chile: Cuatro Vientos
Perls, F. Hefferline, R y Goodman, P (2003). Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de
la personalidad humana. Madrid: Los Libros del CTP.
Perls, F. (1975). Yo, Hambre y Agresión, Los comienzos de la terapia gestáltica. México:
Fondo de Cultura Económica.
Polster, E Y Polster, M. (1980). Terapia Gestáltica, Perfiles de teoría y práctica, Buenos
Aires: Amorrortu.
Rogers, C. (1972). Psicoterapia centrada en el cliente. Buenos Aires: Paidós.
Sager, C. (1976). Contrato matrimonial y terapia de pareja. Madrid: Amorrortu.
Sanz, F. (1995). Los vínculos amorosos. Barcelona: Kairós
Thomsen, C. (2010). Diálogo Universitario [En línea]
[[Link] [2010, junio 25]

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     117


La Sociedad del Siglo XXI...
Sociedad del Conocimiento
y Desarrollo Humano
Karina Gutiérrez Dorantes*

Un nuevo mundo, una nueva persona…


El actual caos, el desequilibrio, la confusión,
la desintegración de las instituciones y de los
gobiernos, sean quizás los dolores provoca-
dos por un mundo en gestación. Hay muchas
razones para creer que sufrimos los dolores
de parto de una nueva era. De ser así, esta-
mos participando también en el nacimiento
de un nuevo ser humano, capaz de vivir en
esa nueva era, en ese mundo transformado.
Carl Rogers

Resumen

Las situaciones sociales que vivimos hoy en día, nos llevan a cues-
tionarnos sobre la sociedad en que vivimos, nuestras creencias, cono-
cimientos, valores e incluso la vida misma en estos tiempos. Cuando
analizamos la realidad presente nos damos cuentas que en esta era de
información y avances tecnológicos gozamos de enormes fortalezas

* ­Licenciada en Educación Preescolar. Maestría en Sensibilización Educativa con


Orientación Gestalt del IHPG. Ha impartido cursos en Educación Afectiva y en Valores.
Directora de Jardín de Niños. Investigación cualitativa del proyecto:”Los valores en la
educación una mirada a través del docente”. karis.magic11@[Link]

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     119


informáticas y científicas a comparación con otras épocas pero a la vez
hay carencias sociales y personales importantes que aun no hemos su-
perado; ¿Qué hacer ante tal panorama?, evidentemente hacer uso del
primordial recurso con que contamos: “El potencial humano” para tras-
cender como sociedad sabiendo equilibrar lo interno con lo externo.
Debemos darle oportunidad al “ser humano” de reconocer, ampliar
su visión, su conciencia hacia su participación como miembro impor-
tante en la sociedad actual donde además de las competencias econó-
micas, profesionales, interculturales, etc. tendrá que tener siempre pre-
sente la competencias personales y sociales que le permitirán ser un
“agente de cambio” propositivo y trascendental para contribuir en el
futuro social de la humanidad.

La situación actual

El mundo se está actualizando constantemente, con la globalización


vemos día a día manifestarse a esa sociedad dinámica y competitiva en
la que nos estamos desenvolviendo.
Para ésta generación y las futuras necesitamos estar preparados en
muchos sentidos: intelectual, física, emocional y espiritualmente para
ser competentes y poder afrontar los retos personales y colectivos que
implican el siglo XXI.
Algo característico de este nuevo milenio es el profundo proceso de
transformación e inter-conexión social; la sociedad avanza hacia un
contexto donde la disponibilidad, el acceso, la aplicación de informa-
ción y conocimiento es cada vez un recurso más valioso para obtener
oportunidades de desarrollo económico, profesional, social, etc.

El valor del saber

El conocimiento es algo inherente a la sociedad, ha estado presente


siempre y a lo largo de la evolución humana ha sido objeto de mitos,
desigualdades, tradiciones e incluso de luchas sociales. Sin embargo el
conocimiento y sus usos han ido evolucionando a lo largo de la historia
Hoy más que nunca en la sociedad del siglo XXI, se goza del
privilegio en el acceso a la información; niños, jóvenes y adultos tienen
la posibilidad de ingresar fácilmente a ese espacio público de
comunicación e información a través de: la red pública (internet),
celulares, televisión, radio, revistas, etc. Abriendo nuevas perspectivas a

120     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


la ampliación del espacio público del conocimiento, de saber, del estar
informado.
Y es que tener acceso a la información no quiere decir precisamen-
te que esa información sea un conocimiento aprovechable, útil y fructí-
fero; al contrario uno de los factores que vemos comúnmente a nivel
social es que niños y jóvenes; principalmente, tienen tal facilidad de
conocer a través del internet sobre diversos temas, visitan muchas pá-
ginas y difícilmente pueden discernir entre lo cierto y lo útil de una in-
formación que llega fácilmente a sus manos a través de un click de
computadora. Se dice entonces que no todo conocimiento es sabiduría,
por lo que hoy más que nunca debemos enfocarnos en adaptar la infor-
mación recientemente recibida junto con el desarrollo del juicio crítico
y la evaluación continua de esas actualizaciones informativas con las
que continuamente tenemos contacto. El informe de la UNESCO redac-
tado en 2005 titulado “Hacia las sociedades del conocimiento” nos
dice:
UNESCO (2005) “La noción de sociedad de la información se basa en los progresos
tecnológicos. En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende
dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas” p.17

Será primordial que si buscamos ser una sociedad del conocimien-


to se ponga énfasis al igual que en los progresos tecnológicos y de co-
municación en el potencial humano que nutre todo proceso de evolu-
ción y aprendizaje. Hay herramientas sociales que son imprescindibles
como es el uso del lenguaje como medio de trasmisión y significación
del conocimiento, la comunicación para establecer una relación armó-
nica ante la diversidad cultural así como el contacto humano y creativo
que es capaz de promover el desarrollo de juicio crítico, la conciencia
personal y social.
UNESCO(2005) “Esta perspectiva no obedece exclusivamente a un imperativo abs-
tracto de carácter ético, sino que apunta principalmente a suscitar en cada socie-
dad una toma de conciencia de la riqueza de los conocimientos y capacidades que
es depositaria a fin de que los valore y aproveche mejor.”p.18

La mercantilización del conocimiento

En términos de actualidad podemos decir que el conocimiento es


un bien apreciado y redituable de manera que continuamente se está
capitalizando, la gente que lo posee es la que puede ocupar puestos

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     121


directivos, laborales y de liderazgo importante; las oportunidades de
éxito están al alcance de los que tienen el conocimiento. Esta
mercantilización del conocimiento sólo ha logrado excluir y limitar a las
personas que por alguna circunstancia no han tenido la oportunidad de
accesar a esos conocimientos que son la clave de la superación
independientemente de sus propias capacidades.
Afortunadamente hoy gracias a las nuevas tecnologías es posible
eficientar y potencializar ese acceso al conocimiento y dejar de pensar
que hay dueños o privilegiados que lo poseen y por ello ocupan un lu-
gar especial en la escala jerárquica de los Mejores. Como podemos ob-
servar al comparar países primer mundistas en infraestructura informá-
tica y educativa al ver los resultados en desempeño y competitividad
laboral a nivel mundial. Debemos dejar atrás esa mentalidad y capita-
lista y buscar renovarnos como sociedad hacia un punto de vista más
compartido y social
Desde la visión capitalista cuando alguien tiene un millón de pesos
y le comparte la mitad a otro, el dueño del dinero pierde su mitad que-
dándose con un capital menor al inicial. Pero tratándose del conoci-
miento si alguien comparte todo lo que sabe esa persona sigue tenien-
do ese mismo capital de conocimiento y además tienen mayor
posibilidad de potencializarlo y capitalizarlo ya que dos personas o qui-
zá más estarán procesando el conocimiento buscando la forma de ha-
cerlo más útil y redituable para todos.
Hoy en día las empresas que empiezan a manifestar esta nueva vi-
sión; mantienen una continua comunicación con otras similares com-
partiéndose la información necesaria para crear mejores oportunidades
de desarrollo para ellas y todas las empresas que se dedican a esa labor.
Será importante comenzar a tener una visión horizontal y colectiva
donde busquemos obtener entre todos el beneficio común

Sociedades del conocimiento y desarrollo humano

Para un total aprovechamiento del Saber, deberá darse un am-


biente compartido sin jerarquías, marginaciones, exclusiones o
protagonismos. Somos todos en pro de un fin común.
Al incluir a todos dentro de la conformación de las sociedades
del conocimiento nos referimos a todos los miembros de la so-
ciedad: niños, niñas, jóvenes y adultos de cualquier condición so-
cial y económica sin importa sus creencias o ideologías.
122     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010
UNESCO (2005) “Los jóvenes están llamados a desempeñar un papel fundamental
en este ámbito, ya que suelen hallarse a la vanguardia de la utilización de las nue-
vas tecnologías y contribuyen a insertar la práctica de estas en la vida diaria. Las
personas de más edad también están destinadas a desempeñar un papel impor-
tante, porque cuentan con la experiencia necesaria para compensar la relativa su-
perficialidad de la comunicación “en tiempo real” y recordarnos que el conoci-
miento es esencialmente un camino hacia la sabiduría. Toda sociedad posee la
riqueza de un vasto potencial cognitivo que conviene valorizar.” p. 18

Desarrollo personal, social…humano

Las sociedades del conocimiento tienen como finalidad el desarro-


llo humano porque con la participación de todos los miembros de la
sociedad en este proyecto de crecimiento hacia el bienestar común
también se estará promoviendo la afirmación de los derechos humanos
a través de la libertad de opinión y expresión.
UNESCO (2005) “Para Amartya Sen, el desarrollo humano estriba en la búsqueda
de las libertades elementales o “sustanciales” —esto es, no sólo las libertades ju-
rídicas, sino las empíricamente comprobables— qué son a la vez el fin y el medio
principal del desarrollo. Estas libertades comprenden las posibilidades elementa-
les de acceso- en especial, de las niñas y las mujeres- a la educación, al mercado
de trabajo, la salud y los productos, así como la participación en las decisiones
políticas, la igualdad de acceso a la información y el derecho a seguridad colecti-
va. 5” p 19.

Pensar en desarrollo humano es tener opciones de vida, es buscar


a través del conocimiento interior las necesidades reales, los objetivos
propios y el desarrollar las potencialidades del ser humano como son:
su racionalidad, su tendencia hacia la autorrealización, la intuición, su
capacidad de conciencia y simbolización, la libertad y capacidad de
elección, su capacidad de crear y buscar un sistema de valores y creen-
cias, siendo así único e irrepetible. Así que mientas mantengamos esa
concepción humanista del hombre, la sociedad del siglo XXI tiene den-
tro de sí una gran posibilidad de ser mejor, básicamente por dar paso a
la afirmación de los derechos humanos, que son los derechos funda-
mentales que promueve un carácter integrador y participativo.
UNESCO (2005) “(Artículo 19 de la declaración universal de derechos humanos) y
la libertad de información, el pluralismo de los medios y la libertad académica. El
derecho a la educación y sus corolarios la gratuidad de la educación básica y la
evoluciona hacia los demás niveles enseñanza (artículo 26 de la declaración uni-
versal de derechos humanos y artículo 13 del pacto internacional de derechos

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económicos, sociales y culturales). El derecho a “tomar parte libremente en la vida
cultural de la comunidad, a gozar de las artes y participar en el progreso científico
y en los beneficios que de el resulten” (párrafo 1 del artículo 27 de la declaración
universal de derechos humanos). P18

Sin embargo a pesar de los beneficios que la Sociedad del Conoci-


miento provee para el futuro, lo cierto es que aun hay muchas retos y
desafíos que resolver:
¿Poseemos ya los medios que permitan un acceso igual y universal
al conocimiento, así como un auténtico aprovechamiento compartido
de éste a nivel mundial o por países?
¿Cómo concebir la educación para que las sociedades del aprendi-
zaje estén abiertas a todos, y no solamente a los países, familias y per-
sonas que cuentan con medios suficientes para adquirir conocimientos
pertinentes y valorizados?
¿Cómo evitar que se acentúen las disparidades entre sectores de la
población cada vez más educados y otros con acceso limitado a una
educación de calidad y ensanche así la brecha cognitiva que es el prin-
cipal escollo de una economía global del conocimiento?
¿Cómo alcanzar lo antes posible el objetivo de la paridad y ofrecer
en todo el mundo las mismas posibilidades a niñas y varones en todos
los países sin importar su cultura o religión?
¿Se puede hablar de sociedad mundial del conocimiento, cuando la
libre circulación de informaciones se ve obstaculizada o cuando la pro-
pia información es objeto de censuras y manipulaciones?

Reflexión/ Conclusión

La realidad pareciera superar a la intensión de ser mejores, reconoz-


co que desde mi profesión docente y después de haber finalizado la
Maestría en Sensibilización Educativa con Orientación Gestalt me doy
cuenta que hace falta un enorme esfuerzo por parte de Gobiernos, Ins-
tituciones, Medios de Comunicación, Educadores etc. para edificar las
sociedades del conocimiento, sin embargo este es el inicio donde todos
aquellos que podamos estar sensibles a este cambio social e interesa-
dos por el futuro del mundo vayamos participando de esta reforma
humanizadora, dispuestos a reducir la desigualdad, luchando contra las
disparidades de manera que el beneficio que busquemos sea para to-
dos. Cualquier ser humano tiene la capacidad de representar a la huma-
nidad entera.

124     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


Toda nuestra acción o no acción nos “inventa” a nosotros mismos
y de cierta manera a la humanidad. Tenemos la realidad que hemos
co-creado con los otros, quizá pensando que los demás nada tenían que
ver con nosotros mismos, olvidándonos que cuando una persona valida
o acepta algo bueno o malo, se pone frente a la posibilidad de que eso
mismo le toque en un futuro a él.
Es momento de abrir nuestra conciencia y darle valor más que al
conocimiento al compartir, a la colaboración y unión social en pro del
bienestar, de lo útil, lo digno para todos, sin importar que profesión o
labor que devenguemos. Si nos disponemos a ser parte del cambio,
encontraremos cada quien en su entorno la posibilidad de compartir y
crear una instancia hacia La Nueva Sociedad del Conocimiento.

Bibliografía
Rogers, C. (1996) Revista Fritz Gestalt, (en línea). Recuperado en Diciembre de 2009,
de [Link]
Ediciones UNESCO( 2005) Informe Mundialde la UNESCO. Hacia las Sociedades del co-
nocimiento. En línea. Recuperado en Agosto de 2009, en [Link]
[Link] (produtora). (2007) The paradox of knowledge society. Hiroshi Tasaka.
(Video), En línea. Recuperado en Septiembre de 2009, [Link]
watch?v=5TgXaaHPhAs.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     125


ENTREVISTA

Entrevista a Ruella Frank1


Myriam Muñoz Polit2*

Esta entrevista fue hecha en noviembre de 2009,


sentadas en la mesa después de cenar3

M: Dime ¿Cómo te convertiste en terapeuta Gestalt?


R: Tu sabes que fui bailarina profesional, y también enseñaba danza; yo estaba a punto de
empezar la clase y estaba observando la clase anterior y había personas con sus manos en
las rodillas que se movían muy lentamente y me dio curiosidad de saber quién era la maestra,
y era Bonnie Bin Bridge Cohen, ella les estaba comenzando a enseñar a un grupo de perso-
nas a moverse como bebés, ella era algo así como una terapeuta ocupacional que trabajaba
con niños que tenían daño cerebral y luego ella enseñaba a esta población de bailarines y
educadores de movimiento cómo moverse como bebés. Yo había tenido una operación de la
espalda unos años atrás y continuaba teniendo dolor, la primera vez que tuve la clase con ella
¡pude caminar sin dolor!; decidí aprender eso que ella hacía y lo estudié cada semana por 6
años. A partir de entonces empecé a hacerlo con mis estudiantes, y muchos de mis estudian-
tes eran terapeutas Gestalt, y vi como muchas cosas cambiaron para ellos. Cada vez estaba
menos interesada en la coreografía y más interesada en trabajar con personas a través del
movimiento. Entonces tomé una maestría en Educación de Movimiento (Movement Educa-
tion) y después de mi maestría pensé que sería bueno combinar lo que había aprendido con
la psicoterapia.
Entonces estudié 4 años en un instituto de Gestalt y allí leí el libro de Daniel Stern y luego
conocí a Laura Perls y estudié con ella. Ella hablaba sobre los apoyos para el “contacting” y
que los apoyos básicos eran los movimientos coordinados. Y pensé oh mi dios esto es lo que

1 Fundadora y directora del Center for Somatic Studies, maestra del New York
Institute for Gestalt Therapy y del Gestalt Association for Psychoterapy, Enseña en Esta-
dos Unidos, Europa y México. Autora del libro “La Conciencia Inmediata del Cuerpo”.
2 Fundadora y Rectora del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt.
3 Entrevista hecha en inglés y traducida amablemente por Hannah Bermúdez al
español, a quien le agradecemos su tiempo y trabajo.

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yo hago. Y fue allí cuando regresé a hacer el doctorado y comencé a explorar y ver cómo
hablar de lo que yo ya estaba haciendo. Pero me costó mucho tiempo integrarlos suavemente
y quien me ayudó fue Richard Kitzler quien era un maravilloso, brillante, brillante y loco maes-
tro de Psicoterapia Gestalt.

M:…dicen que tú fuiste una de los favoritos de Laura Perls


R: ¿Quién dijo eso?

M: Carmen Vázquez
R:¿Quién se lo dijo a ella?

M: No lo sé. ¿Tú crees que eso es cierto?


R: Yo no lo sabía hasta que dos personas me lo dijeron después de que murió. Ella me apoyó
mucho y cuando ella estaba en el hospital antes de regresar a Alemania a morir me miró y
dijo: tú, Dan y Erik son buenos. Yo me congelé. Y pensé Laura Perls dijo que soy buena.

M: ¿Cuál Erik?
R: Erik Waltherin .Y Erik dijo okay y yo dije ¿Qué?, ¿no piensas que es como una
condecoración?
R: Yo no sé qué hubiera pensado ella sobre este trabajo que ahora hago, me lo pregunto al-
gunas veces. Yo hablo de Laura en cada taller y de todos los que me han enseñado, porque
siento que no le damos suficiente respeto a quienes nos han enseñado y sé que hay perso-
nas en el instituto que enseñan lo que yo doy y no me mencionan para nada.

M: ¿Cuál es tu defecto principal?


R: Con respecto a mí, me preocupo demasiado del mal que yo causé pues si alguien se va
del taller digo qué hice que podía haber hecho de manera diferente.

M: Te responsabilizas demasiado.
R: Si, pero tú ya sabes eso de mí. Yo creo que soy así porque mi mamá estuvo enferma toda
mi vida y me sentí responsable desde muy niña. Yo creo que eso está conmigo desde hace
mucho y lo sigo viviendo. Pero en relación a otras personas a veces son muy abruptas, y
cuando ocurre trato de pensar ¿Qué pasó entre nosotros por lo que fui abrupta? Algunas
veces cuando estoy ansiosa soy abrupta, soy muy intensa.

M: ¿Cuál es tu mejor cualidad?


R: Yo creo que soy compasiva, eso es lo que yo lucho por ser. Trato de aceptar a las otras
personas como son. Y eso es en lo que yo debo de trabajar.

M: Eso es lo que pienso que es tu mayor cualidad


R: Tú me dijiste lo más lindo, tú me dijiste que mi principal emoción era el gozo.

M: Eso es lo que pienso.

128     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


R: Estoy a la mitad de escribir un libro que me está matando y me estoy sintiendo ansiosa y
deprimida.

M: Tú tienes dolor al hacer el libro porque te sobre responsabilizas.


R: Yo creo que no me doy cuenta de cuan fuertemente trabajo. Quiero pensar en otra cuali-
dad mía que no me gusta. No me gusta que me preocupo mucho. Me gustaría preocuparme
menos.

M: ¿Qué otra cualidad tienes?


R: Soy muy chistosa, me gusta que me hago reír a mi misma cuando estoy a solas, y me
gusta que soy industriosa, que trabajo duramente.

M: ¿Cómo te gustaría ser recordada por la gente?


R: Me gustaría ser recordada como generosa y chistosa.

M: ¿Cuál sería el peor trabajo o profesión para ti?


R: Es simple: un chef, porque no estoy muy interesada en la comida, y no puedo pensar en
cocinar como profesión, me aburriría, odiaría eso.

M: ¿Crees en la reencarnación?
R: No lo sé, una vez leí un libro de Rupert Sheldrake, es como si tuviéramos antenas de tele-
visión en nuestra mente y tomáramos de otras dimensiones o de otras vidas y no es que vi-
vamos esa vida sino que en ese momento nos conectamos. En ese momento particular estas
escogiendo algo particular de otra vida que te está sirviendo en esta vida. Cuando estaba en
mis 20’s yo trabajaba para una revista, escribiendo para niños, estaba escribiendo todo tipo
de historias sobre indios, y luego alguien me dio una foto de un indio que sanaba que todavía
tengo en la pared de mi casa y es interesante ya que tan pronto lo vi. Sentí como si ya lo
hubiera sabido pero quizá sólo lo estaba tomando así. Yo no creo que tengamos una sola
vida.

M: Si la reencarnación pudiera ser verdad ¿Qué te gustaría ser en la


otra vida?
R: Me gustaría regresar como ayudadora. Y espero no regresar como una mosca. Esa es una
profesión que no quiero.

M: ¿Tienes algún camino espiritual?


R: El enseñar es mi camino, mi misión.

M: ¿Qué cosa es la que te atrae primero de una persona?


R: La calidez

M: ¿Cuáles son tus tres personas favoritas vivas o muertas, de la fan-


tasía o de la realidad?

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     129


R: El Dalai Lama es el primero, tengo mucho respeto por él. Tuve la fortuna de tener alguna
audiencia, cuando el vino por primera vez a E.U. en 1979 yo fui como parte de un grupo de
estudiantes Tibetanos a un lugar en Wisconsin llamado Deer Park donde había un centro Ti-
betano, no éramos muchos quizás unos cientos y pasamos muchos días con él. La última vez
que lo vi éramos unos cientos de miles en Central Park. Mis otras dos personas favoritas son
mi mamá y mi abuelo.

M: ¿Y las tres peores personas?


R: Bueno Bush y Dick Chaney. George Bush creo que mi país estuvo a punto de ser arruinado
por él. ¿Quién es el republicano que tiene el programa de radio, el gordo? Yo tengo que
buscar el nombre. Yo diría Bush, el gordo y Dick Chaney, pero eso es lo que emerge ahora
porque apenas nos estamos recuperando de eso.

M: ¿Qué es lo que deseas?


R: Paz

M: ¿Paz en general o paz para ti, paz para el mundo?


R: No hay diferencia.

M: ¿Quién es tu amor platónico?


R: Yo creo que tengo muchos. Gente amigable que uno ama, ¿no?

M: Platónico, sí.
R: Así como ahorita tú, cuando estoy con Carmen Vázquez, ella, cuando estoy en Noruega
con la familia donde llego, cuando estoy enseñando a mi grupo, ellos son mis amores plató-
nicos. Pienso que la cualidad del amor está en nosotros y emerge en la relación. Eso es cierto
del amor en general. Te toca conectar con la persona que invita eso de ti.

M: ¿Cuál es tu música favorita?


R: Clásica, nadie en especial. Beethoven, yo creo que Beethoven.

M: ¿Cuál es tu opinión de la pareja y el matrimonio?


R: Para mí en este momento tener una pareja tiene una fecha de caducidad. Estamos con
alguien por un periodo tiempo. Y ¿tú qué piensas?

M: Es muy difícil encontrar una pareja, a la correcta, que dure, con la


que quieras estar para siempre, y depende de qué tan listo estés para
darte y para recibir a la otra persona. Eso lleva mucho tiempo.
R: Hay una ilusión cuando la pareja se junta por primera vez, y a veces dura mucho, no hablo
de mí. Y las personas cambian.

M: ¿A quién te gustaría dar un premio Nobel en tu profesión?


R: Que pregunta tan interesante. ¿A quien admiro más?

130     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


M: A quién admiras que han promovido un gran desarrollo en la terapia
Gestalt
R: Le daría el premio Nobel a Richard Kitzler. Admiro el trabajo de Lynn Jacobs y Gary Yontef.
Admiro a Jean Marie Robine. Pero el premio Nobel por el más grande logro se lo daría a Fritz,
Laura y Goodman porque pienso hicieron mucho por generar una teoría. Primero se lo doy a
los que ya murieron, Richard, Laura, Perls y Goodman, luego Gary y Lynn. ¿Estás en des-
acuerdo verdad? ¿No te gustan sus escritos? Estoy muy impresionada también con Jean
Marie Robine. Hay muchos europeos a los que también podría darles el premio Nobel pero
no los conozco tan bien como yo quisiera porque sus escritos no están traducidos al inglés.
Quizás todos merecemos un premio. Mira lo que Carmen Vázquez ha hecho por España,
mira lo que tú has hecho por México. Hay mucha gente ya de nuestra edad que está marcan-
do una diferencia.

M: ¿Qué le da sentido a tu vida?


R: Mi trabajo. Cuando estoy enseñando y alguien me pregunta algo, contesto y aprendo de lo
que yo misma contesté. Yo entraba a la oficina de Richard (Kitzler), yo podía estar triste y él
me daba una idea y los dos llorábamos de lo hermosa que era la idea. Eso le da un gran
sentido a mi vida. Y cuando estoy muy triste o deprimida recuerdo algún momento de ense-
ñanza que me dio mucho gozo.

M: ¿Qué es lo mejor que Dios ha hecho?


R: Yo creo que el haber creado en nosotros la habilidad para hallar compasión dentro de
nosotros mismos.

M: ¿Qué es lo peor que Dios ha hecho?


R: La parte del cerebro límbico.

M: ¿Cuál serían los tres deseos que pedirías a un genio?


R: Primer deseo que Obama tome la decisión de no ir a Afganistán. Y que las personas en-
cuentren compasión dentro de sí mismos. Tener compasión es verte a ti mismo claramente y
acogerte a ti mismo. Y el tercer deseo es que quiero que cuando nuevo libro se publique, de
alguna forma pueda ayudar a los bebés y sus padres. Quiero multiplicar y allí es donde con-
sidero puedo encontrar mi misión. Poder ayudar a los bebés y a sus padres me haría sentir
que hice algo muy bueno.

M: ¿Cuál es tu libro favorito?


R: El que acabe de leer que me haya parecido bueno.

M: ¿Cuál es tu grosería favorita?


R: Chíngate (Fuck you)

M: ¿La palabra más fea?


R: No

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     131


M: ¿Tu hobbie?
R: El yoga.

M: ¿El sonido que más te gusta?


R: La risa, especialmente si es por algún chiste que yo hice.

M: ¿Qué te gustaría que Dios te dijera cuando te recibiera en el más allá?


R: Tú hiciste la diferencia, tu aportaste al mundo.

M: ¿Quisieras decir algo más?


R: Pienso que lo que he hecho es gracias a lo que he recibido, yo simplemente uní cosas que
estaban en el aire, las puse juntas, sin negar que yo hice mi parte, que el esfuerzo y el trabajo
fue mío. A veces cuando veo lo que he escrito me digo: ¿quién escribió eso? Y me siento más
bien como un canal que he recibido cosas para ponerlas juntas.

132     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


TESTIMONIOS

Impacto y seducción
Impacto: choque, incidencia de un proyectil en el blanco // señal que
produce // cualquier choque entre dos cuerpos // resonancia, difusión que
alcanza un hecho o impresión que deja. Sí hubo un gran impacto entre el
Instituto y yo.

Patricia Armas Ruiz*


Explico:

El espacio

Aquí, en Coyoacán, el hogar de do uno en otro calladamente com-


los coyotes. El coyote es una figura prendiendo su “estar”.
importante entre los mitos sobre Un policía corre y estira su bra-
la creación. Se dice que este ani- zo para abrirme la puerta. Siete
mal pateó una bola de barro hasta pasos, una fuente, dejo que se re-
crear al primer hombre. fresque mi sombra. Flores, puer-
Quería llegar desde hacía tiem- tas, bancas de jardín, todo esto
po y aquí me encuentro, con un me produjo una señal de alegría.
recinto color canasta de mimbre, Otros once pasos hacia la izquier-
o más bien, color flauta de pan. da abro una puerta, no sé si pue-
Seis árboles dan la bienvenida, de da, me arriesgo. Adentro: un salón
allí la gala de sus largas faldas iluminado, alfombrado, cojines al-
blancas. Junto a la puerta, dos elo- rededor, un pizarrón, no más.
cuentes rostros de cobre embele- Hubo resonancia, me gusta. Regre-
sados se miran y en relación se so, vuelvo a tomar a la izquierda y
huelen, se secretean; día a día se piso un vestíbulo, personas son-
contactan bajo la frontera invisible rientes levantan la vista. Pregonan
de su propia experiencia, influyen- sus impresos y en ellos su doctri-

* Alumna del IHPG Coyoacán.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     133


PATRICIA ARMAS RUIZ

na. Me hechiza. Salgo, viro hacia me erotiza. Mi impresión del he-


la derecha y me sorprendo: indivi- cho: ¡al sueño, a la esperanza y a la
duos quitándose los zapatos, el espera!, diría Sabines. Sí existió
proyectil da en el blanco. Que las un choque entre dos cuerpos: el
plantas de mis pies toquen tierra, suyo y el mío.

Mi encuentro con Jahel. No me Voces e historias en cada com-


permitiste acceder directo a “Psi- pañero. Nos prestamos para apre-
co”, hoy te lo agradezco, hubiera hender. En flor de loto observa-
dejado de saborear eventos mara- mos, me vacías, te descubres,
villosos con personas como Ceno- devuelvo. Duele. Cierro los ojos…
bio quien migró para llevar su son- te das cuenta… hasta que te con-
risa a los que residen en el paraíso. viertes en ti, hasta que me con-
Catedráticos como Amor, ofre- vierto en mí. Porque guardas mis
ciendo siempre tu nombre; Paty, secretos y porque guardo los tu-
Adriana, Roxana, Paco, Sergio, yos, te reconozco. En especial a
Chela, Jorge, Mónica… sus prácti- seis, sabes quien eres; las siete se-
cas me provocaron hilaridad y guimos en un abrazo que parece
llanto, sorpresa y espanto. Uste- eterno.
des y los que no nombré me hicie- Aún en el impacto sigo, escu-
ron sufrir y me hicieron feliz.
chándote y escuchándome, con-
“Sensi”… Andrés, te injertas en
templando.
la vida, vuelas, avanzas, profesas,
Hoy curso la maestría ¡alabado
eres interminable, te recibo, te apre-
sea el destino! Otra vez con Hilda,
cio. Y la sutil Gaby. Grandes guías.
contigo que me miras a los ojos y
Los dos ese semestre me ayudaron
a acariciar mis propias entrañas. me enseñas, contigo palabra y ter-
“Psico”… Myriam amazona del nura, te acercas y crezco. Alberto
conocimiento, miríada de luz y y la didáctica que hace tiempo no
color. Modelo impermutable. Te disfrutaba. Me siento contenta.
significas al nacer el día. Me paro y sigo contenta.

Yo
El Instituto son los ladrillos, herrería, su olor a café, el bal-
los pájaros, es el albañil que cayó cón… el silencio y la energía.
del techo, las hormigas y las ho- El Instituto eres tú y es el que
jas blancas. Son los escusados, la no llegó. Soy yo, en mi excitación

134     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


y en mi compromiso. El Instituto seduciendo. Siempre encuentro la
no sólo me impactó, me sedujo, puerta de entrada más nunca la de
me sigue impactando y me sigue salida.•

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     135


¿Cuál es el impacto que tiene
en mi vida el Instituto Huma-
nista de Psicoterapia Gestalt?
Maricarmen Ortega Salas*

Me pongo a pensar si el Institu- tunidad de estar en contacto per-


to ha impactado mi vida en algún manente con la psicología acadé-
sentido. Y la respuesta es que sí, y mica, esto me permite darme
a continuación, me formulo la pre- cuenta de que la psicología que he
gunta de cómo debo abordar el estado aprendiendo en el Instituto
tema. es de una índole muy particular;
Recurro en primera instancia al es una psicología que me habla de
diccionario y allí encuentro que frente y antes que de cualquier
impactar es definido como… cho- otra cosa, me habla de mí, de mis
que del proyectil en el blanco, se- sentimientos, de mis emociones y
ñal que deja en él; efecto intenso fundamentalmente me enseña
que produce un suceso en el áni- qué es eso de convertirse en per-
mo. Identifico sin lugar a dudas sona, temazo este, ¿eh?
que el Instituto ha impactado mi Para mí, irme aproximando al
vida en los varios sentidos pro- conocimiento de todo lo anterior
puestos por el diccionario. ha tenido el efecto de un proyectil
En primer lugar creo que efecti- que me ha tocado con tal intensi-
vamente el Instituto ha tenido en dad que a momentos me siento
mí el efecto de un proyectil cuan- aturdida. En consecuencia ha de-
do da en el blanco. Soy psicóloga jado en mí, algo más que una hue-
de formación y profesionalmente lla, el impacto me ha horadado, ha
me he dedicado a la educación, sido un golpazo, uno de tal magni-
ello me ha proporcionado la opor- tud que me está obligando a ir al

* Estudiante de la Especialidad en Desarrollo Humano, turno vespertino en Co-


yoacán.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     137


MARICARMEN ORTEGA SALAS

fondo de mí, y para dejar clara la También aprendí que cuando


razón porque he tenido que hacer- comunico lo hago no sólo con el
lo veamos algunas de las cositas cuerpo, sino también, con mis
que he ido aprendiendo a lo largo sentidos, mi capacidad para ha-
de mis cursos en el Instituto. blar en mi cerebro, es decir, mis
Para empezar, en mi primer cla- conocimientos previos.
se aprendí que la existencia prece- Mas tarde entendí, que el apren-
de a la esencia, es decir, que Dios dizaje significativo que deberá po-
no existe por tanto soy libre de sibilitarme la terapia centrada en
elegir y eso siempre me va a gene- el cliente, es un aprendizaje que
rar angustia. Impacto al hígado. más que en mi intelecto deberá
Después aprendí que la psicolo- reflejarse en todos los aspectos de
gía humanista se conoce como la mi existencia, y que los cambios
tercera fuerza y con sorpresa me que en mí debe propiciar son:
enteré que se originó y desarrolló Que voy a empezar a verme de
en Estados Unidos y de ahí llegó a otra forma.
Alemania y al resto de Europa. Que voy a aceptarme a mí mis-
Más adelante, entendí que para ma y a mis sentimientos más
conocer a otra persona, para to- plenamente
mar contacto con su estructura Que voy a sentir mayor confian-
psíquica debo tener claro que lo za en mí misma y debo imponer
que se recibe, se recibe según la mis propias orientaciones
forma del recipiente, y que las per- y que me voy a volver más pa-
sonas poseen una realidad interna recida a lo que debo ser
y que ésta es la clave para que yo Luego supe que Rollo May plan-
pueda comprenderlas. tea que vivimos en una paradoja,
Posteriormente me enteré que y que si bien soy libre de elegir, mi
Maslow plantea que todo ser hu- libertad tiene sus límites y estos se
mano tiene un impulso hacia el encuentran en lo que algunos lla-
crecimiento y a la realización de man destino, que no es otra cosa,
los potenciales humanos y que mi que ciertos acontecimientos o he-
neurosis es una disminución de chos que están ahí y que no puedo
mis posibilidades de autorrealiza- cambiar, como por ejemplo, la fa-
ción y que ésta (mi neurosis), se milia en que nací, mi color de piel,
genera porque no escucho mis se- etcétera.
ñales internas y que la labor de Mas adelante me enteré que un
mi terapeuta es ayudarme a lo- personaje del Instituto plantea
grar mi desarrollo, además de te- que, muchas de mis necesidades
ner la función de ayudarme a en- puedo fácilmente ignorarlas y su-
contrar lo que soy y lograr que primirlas y que esto es un proble-
escuche mi propia voz. ma ya que justamente el satisfacer

138     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


mis necesidades promueve mi de- tar, y esto es algo que hacemos to-
sarrollo y si esto no sucede hay un dos. Es decir, yo retroflecto, tú re-
deterioro en mi. troflectas, él retroflecta, todos
Entendí pues, que mi organis- retroflectamos, incluída tú que me
mo expresa y promueve la vida estás leyendo.
mediante mis necesidades, ya que Debo decir también que a lo lar-
además de modo natural emergen go de mi estancia en el Instituto
jerarquizadas. he aprendido que tengo que res-
Luego entendí que construyo ponsabilizarme de mi aprendizaje
mi mundo, que mi experiencia es y que también jugando se aprende
mi realidad y que la construyo a no siempre conceptos, pero apren-
partir de lo que mis órganos sen- dí que no es lo único que se puede
soriales me permiten, pero que aprender.
evidentemente la realidad es algo Me enteré de algo sorprendente
más que eso que percibo. que planteo un tal Rogers, dijo que
Luego me vine a enterar, que la lo que cura es la relación, eso es
responsabilidad muchas veces algo muy, pero muy impactante, a
nace de deberes impuestos y que muchos seguramente de tanto oír-
esto a veces me ha llevado a so- lo, no les dice gran cosa, a mí me
breresponsabilizarme o a desres- impactó y no acabo de asimilarlo
ponsabilizarme, y que estas reac- del todo, desde que leí esto, estoy
ciones son producto de la pérdida tratando de descifrar qué de una
de contacto con mis auténticas relación conmigo podría curar a
necesidades e intereses. Pero que un potencial cliente.
lo sano, lo que promueve mi liber- Para finalizar quiero decir que
tad es responder a mis propias ne- obviamente ser todo lo anterior ha
cesidades, a las llamadas necesi- producido un intenso efecto en mi
dades organísmicas. ánimo, y para hablar de ello ten-
También aprendí algo sobre el dría que decir cómo es que he ido
contacto. Aprendí que la Gestalt transformando mis relaciones per-
plantea que en el plano psicológi- sonales, pero esa es otra historia.
co tengo necesidad de hacer con- Lo que sí puedo decir, es que el
tacto con el medio ambiente, que Instituto ha producido un efecto
lo hago adecuadamente cuando de tal magnitud en mi ánimo que
no me dejo avasallar por las nece- sin el apoyo de Angélica, mi tera-
sidades sociales, que esto último peuta, simplemente no hubiera
sucede cuando soy capaz de dar y sabido qué hacer con todo lo que
recibir, pero , cuando no logro po- he aprendido hasta ahora en el
ner límites, cuando estos se rom- Instituto.•
pen, lo que hago para defenderme
es proyectar, confluir o retroflec-

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     139


Mi primer semestre
de la Maestría en Gestalt
en el Instituto
Lucía Martínez Flores*

Hace poco tiempo un grupo de quiero compartir con ustedes la ri-


aprendices del fluir natural de la queza que representa para mi toda
existencia, inició un viaje a una di- ella.
mensión distinta, cercana y oculta Así después de aventurarnos
tras el velo de la modernidad y lo por tan extraño paraje, nos encon-
ancestral. Para encontrarlo era tramos con algunos alushes que
menester arriesgarse a tocar las develaron ante nosotras algunos
fibras más sensibles de su ser, ser de sus secretos preciados, cons-
honestos y humildes ante el cono- truidos a base de estudio y expe-
cimiento que poseían para incor- riencia.
porar el que construirían en esa Aire, agua, tierra y fuego tras-
odisea. mutados en conocimiento de vida
Para llegar a ese lugar intangi- y de estudio arduo, fueron hacien-
ble era menester traspasar la di- do su aparición en distintos mo-
mensión de lo evidente y dejarse mentos.
llevar más por las sensaciones, el “Elegida”, maestra y matriarca
sentimiento y la energía para dar de ese espacio misterioso nos dio
paso a la vivencia que brotaría la bienvenida, con su chispa ale-
como cascada de agua clara que gre y vivaracha, la contundencia
orientarse por la razón y la de su conocimiento que se hace
elucidación. presente en ella aun sin desearlo,
Yo soy una de ésas aprendices y marcó las directrices de la próxi-
les narro mi experiencia porque ma experiencia, evidenciando que

* Alumna de la Maestría en Enfoque Gestalt, en el IHPG de Coyoacán. Docente de


la facultad de psicología en la UNAM.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     141


LUCÍA MARTÍNEZ FLORES

las expectativas son un estorbo en energía cálida que surge para des-
esos parajes, que impiden el fluir entrañar magistralmente los as-
de la energía en donde los obstá- pectos nucleares del paradigma
culos se llaman introyectos, creen- que es el objeto de estudio de las
cias obsoletas, prejuicios, entre aprendices.
otras denominaciones. Tras días de reflexión, “Encan-
Pronto llegó “Fuerte”, segura de tadora ” llegó de tierras lejanas, su
sí misma, solidaria compañera de esperada presencia fue motivo de
la vida, analista perspicaz de la júbilo, ella cual río amoroso y lúdi-
modernidad y postmodernidad y co, toca, vibra al unísono con todo
sus efectos en los mortales terres- ser que haga contacto con ella en
tres, quien compartió sus descu- el caudal de su río, conmoviendo
brimientos. a las almas presentes. Enfatiza la
Días después se escuchó al his- experiencia, como cualidad indis-
triónico hechicero del caos y la pensable para la actualización per-
complejidad, cuyo nombre devie- sonal. Su pericia en el arte del con-
ne de la región de “los del río que tacto, en el aquí y ahora, fue un
habla a gritos”, aunque él no grita, aliciente y utopía que ilumina la
más sin embargo si promueve la esperanza de quienes la vimos en
reflexión y con su palabra se des- acción. Su arte es el incentivo para
plegaron ideas filosóficas que pre- imitarla, seguirla de cerca y apren-
tenden dar sentido a eso que se der de ella.
llama vida. Hasta aquí han transcurrido
¡Ah! En un destello llegó “el pro- unas cuantas semanas que para
tector” con su rayo de luz que sur- algunas alumnas fueron vividas
ge en la nada y convierte el vacío como instantes luminosos, como
en tierra fértil, después de traspa- destellos que tocaron sus senti-
sar la puerta de la angustia. mientos más íntimos y con ellos,
Tras de él, surgió “pequeña” ser sus experiencias se enriquecieron.
grandiosa, cuya presencia acaricia Novedad surgida de las vivencias
el alma con su fresca brisa y su sa- mismas, conocimiento que emer-
biduría corporal, que une senti- ge de lecturas de valiosos textos,
miento, cuerpo y alma en el movi- juntos experiencia y estudio abren
miento o la quietud misma, caminos nuevos.
unificando en el ser, quien invita a “Bien nacida” hace su apari-
las asistentes a comunicarse con ción, deja sentir su nítida presen-
su cuerpo a través de un diálogo cia que va más allá de lo evidente,
epistolar. recrea el texto estudiado que abor-
Silenciosa y prudente hace su da el desarrollo infantil desde la
aparición “Heroína que lucha”, convergencia de dos visiones dis-

142     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


tintas, haciendo una contribución sinuosos que representa el caos y
novedosa, que enfatiza las modali- su vinculación con la Gestalt, opor-
dades del contacto y que invitan tunidad para vislumbrarlo como la
hacer reflexiones nuevas. posibilidad que tiene el ser huma-
Y pasan como exhalación algu- no para ser creativo, relacionarse
nos días, llega el momento para con el mundo, consigo mismo y
“Sin una pierna”, energía que in- con ese otro, en el aquí y ahora de
tegra idea, palabra y acción. Vin- la situación misma. Es la posibili-
cula distintas visiones del queha- dad de desterrar la visión de las
cer del ser, cuestiona la viabilidad causas y los efectos, la de las expli-
de hacer “diagnósticos” desde la caciones, para dar paso al tratar
Gestalt, analiza las ventajas y las de comprender al ser en el mun-
desventajas de hacerlo; las oportu- do, desplegar nuevas preguntas
nidades y las posibilidades de ten- que abran horizontes, soportando
der puentes entre las distintas la incertidumbre que implica des-
posturas, enfatizando que en el conocer el qué lo provoca, porqué
entorno desconocen las particula- de esto y más allá. El caos, oportu-
ridades de la Terapia Gestalt y son nidad de establecer intercomuni-
más conocidas las terapias que cación con el todo, mirar al ser
surgen desde la perspectiva del desde distintas ópticas, en movi-
modelo médico. miento, en el proceso mismo del
Así, así, llega “Solitaria”, vibra- ser. ¡Ay! Complejidad tal vez des
ción que empodera los sentimien- luz a nuestros caminos.
tos ocultos y con su presencia pro- Y del caos al conflicto, “llena de
mueve que afloren, se develen Gracia” llega como estrella que ilu-
francos y sin rodeos. Ella, arropa- mina la senda humana, perspicaz
da con la experiencia y el conoci- conocedora del ser, comparte ge-
miento que de los fundadores ha nerosa su amplio conocimiento
tomado, aborda el concepto de sobre el conflicto, tan cotidiano en
neurosis, a partir de lo que surge la vida, el que surge de las diferen-
en el grupo mismo y vincula esto cias, el que tensa a las partes y po-
con la teoría, poniendo de relieve nen en juego al poder mismo,
en el contexto de la excitación, la para confirmase como persona,
ansiedad y el entorno, el surgi- mantener lo predecible, evitar la
miento de las distintas formas fi- novedad que produce la diferencia
jas, los síntomas y los patrones de de la percepción entre las partes.
relación. Oportunidad para intervenir tera-
Regresa el “Hechicero del Caos”, péuticamente y generar el darse
convoca a su audiencia para ex- cuenta en lo que se gana, se pier-
plorar algunos de esos caminos de, lo que amenaza. Cómo se co-

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     143


LUCÍA MARTÍNEZ FLORES

munican las partes, qué palabras tas, abriendo las puertas a nuevos
se usan, qué tono de voz se em- horizontes en el quehacer tera-
plea, que creencias están detrás, péutico.
qué sentimientos se esconden y Y así termina la historia de este
cómo a través del contacto se pue- viaje sin igual, del primer semes-
de ampliar el fondo para hacer tre de esta Maestría en Gestalt, en
más nítida la figura. donde como aprendiz me he
Y en el contexto del conflicto renovado.
estábamos las discípulas, cuando El empeño y esfuerzo del grupo
llegó el turno de participar a “Li- de compañeras y docentes fue
bre” el poeta de la terapia, que una constante, todos hemos esta-
con su presencia, voz y mirada cá- do en contacto y relación, en don-
lida invita a recrear el lenguaje, no de también la apertura en mis pa-
sólo por su belleza, sino por la res fue fundamental en esta
oportunidad que brinda de tocar experiencia. En su compañía me
el alma y darle voz, de utilizar pa- he arriesgado a explorar y expre-
labras simples y cotidianas para sar sentimientos íntimos, expe-
expresar lo íntimo. Y ahí el tera- riencias dolorosas, que encontra-
peuta atender eso que ve y escu- ron cauce en la resignificación.
cha, cómo expresar aquello que le Hoy por hoy tanto mi vida perso-
permita el acercamiento y el con- nal como mi ejercicio profesional
tacto con el otro ser, para tocar sus se han iluminado con nuevas to-
fibras más sensibles y recíproca- nalidades y ésta narrativa es una
mente ser tocado. La palabra no muestra de la posibilidad que he
es todo, también el silencio es un construido para arriesgarme a
aliado, cómo surge, qué permite, mostrarme ante ustedes en un
cómo construye y en qué momen- acto que en el pasado ni siquiera
to retomar la palabra. lo hubiera pensado hacer.
Mientras la poesía se hacía pre- Mi gratitud y aprecio por todos
sente y resonaba en el corazón de los que me han acompañado en
nosotras las aprendices, este viaje este viaje.•
inusual llegó a su fin, un dulce aro-
ma de hogar se trasminó en el am-
biente, la naturaleza abrió el cami-
no para retornar a la ciudad de
origen, ninguna de nosotras era
ahora la misma, las experiencias y
el aprendizaje adquirido permitie-
ron el surgimiento de tonalidades
desconocidas y vibraciones distin-

144     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


¿Cuál es el impacto que tiene en
mi vida el IHPG?
Agradecimiento
Silvia Moreno Fernández*

Entré al Instituto Humanista de rrera de antropología social, aun-


Psicoterapia Gestalt, A.C., en agos- que disfruté y disfruto de los pla-
to de 1993, me interesaba el ma- nes de estudio de la licenciatura,
nejo de grupos, pertenezco a un de los maestros y su capacidad de
grupo de yoga donde se atiende a análisis teórico y de investiga-
grupos, y quería tener herramien- ción, la escuela representó por
tas para estar frente a ellos. Mi sor- mucho tiempo la dificultad de
presa fue que al estar en enfoque sentirme en un lugar seguro. Pri-
centrado en la persona, la forma- mero por el grado de competen-
ción era eso y más: psicoterapia. cia que había en los pasillos y den-
Me agradó tener esas habilidades tro las aulas, me causaba miedo e
humanistas, cursé un semestre inseguridad. Segundo porque es-
más de prácticas porque no fue fá- tos sentimientos me impedían te-
cil adquirirlas, desarrollar la empa- ner esa facilidad de palabra para
tía, escuchar al otro, reflejar senti- estar a la altura de los demás, bue-
mientos y contenido en la relación. nos grillos, grandes idealistas y
En fin, mi trabajo personal recién también líderes.
comenzaba. El caso es que al cursar las espe-
Durante cuatro años y medio cialidades en el IHPG, y cumplir
recibí información que me llevó a con los requisitos que me pedía
estar a gusto conmigo misma. En como terapia personal, fortalecí
ese entonces era pasante de la ca- gradualmente mi autoestima. To-

* Psicoterapeuta Gestalt y Corporal. Ex alumna del IHPG Coyoacán.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     145


SILVIA MORENO FERNÁNDEZ

davía pasaron siete años más des- ya había pasado tiempo en el que
pués de estar en el Instituto para me di a conocer como psicotera-
que tuviera el valor de hacer la te- peuta y ya había un sueldo mo-
sis y presentar el examen profesio- desto. Tal vez salí a buscar trabajo
nal en la Escuela Nacional de An- a lugares equivocados y con 45
tropología e Historia. Me di cuenta años de edad no ayudó mucho a
que ese miedo ya no estaba, que encontrarlo. Decidí dedicarme a la
podía pisar la escuela sin que me psicoterapia donde hubo al fin re-
temblara el cuerpo y mi voz tarta- sultados económicos y la comodi-
mudeara, fue un excelente logro dad de un horario del que yo dispo-
cerrar los estudios con ese exa- nía. Un año después me separé de
men, después de 20 años de pa- una relación de pareja de 19 años,
santía, el anhelo se había hecho se acrecentó ese sueldo, sentí la sa-
realidad. tisfacción (hasta ahora) de los estu-
Para esto, ya como psicotera- dios realizados tiempo atrás. Des-
peuta, en la atención a mis clien- de entonces, guardo un profundo
tes, empezó también la lucha in- agradecimiento a Myriam Muñoz
terna de decirme que no tenía por haber creado este espacio hu-
derecho de ejercer como tal por- manista educativo, que ha sido
que no era psicóloga. Así pasaron tan benéfico para mi desarrollo
11 años con esa sensación y la di- personal, comento que en ningún
ficultad de lograr un sueldo, a ve- momento visualicé el futuro en el
ces era tocar espacios de frustra- que ahora me encuentro: de satis-
ción en mi terapia personal por
facción personal. Acabar con esa
esta situación. Ahora me doy
lucha interna y dejar fluir el placer
cuenta que yo misma me ponía el
de hacer mi trabajo, no fue fácil,
puntapié al no reconocerme y va-
fue un largo recorrido que ahora
lorar mi formación.
sólo queda en mi memoria, y lo
Cuando obtuve el título de an-
digo con lágrimas en los ojos.•
tropóloga, que fue en el 2005, salí
a buscar trabajo en esta profesión, 11 de mayo de 2009.

146     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


Impacto
que tienen
en mi vida el Instituto Humanista
de Psicoterapia Gestalt
Miguel Iglesias Paredes*

Corría el año de 2004, vivía en Mi orientación hacia las cuestio-


Bahías de Huatulco cumpliendo nes humanistas resulta evidente.
sesenta años de edad, aburrido. Leí mucho buscando respuestas a
Abandoné los estudios por mu- las incógnitas que me planteaba la
chos años y me dediqué al comer- conducta humana; fue tanta mi
cio sin encontrar un verdadero afición a los libros que acabé por
sentido a mi vida. Me titulé en incluir en mi negocio un club de
Contaduría Pública habiéndola lectura con lo que daba rienda
ejercido por poco tiempo. En cam- suelta a esta pasión, dos y tres li-
bio, trabajando en el Instituto bros a la vez; novelas, filosofía,
Mexicano del Seguro Social, reali- psicología, metafísica; cuanto li-
cé estudios de Administración de bro me caía en las manos, sin nin-
Hospitales de Especialidad lo que gún orden ni disciplina. El resulta-
me permitió ejercer esta noble ac- do obviamente no era lo que
tividad tanto en los propios noso- puede llamarse didáctico, necesi-
comios del Instituto como en di- taba orientación y ayuda.
versos servicios de asesoría y Un soleado día en que departía
apoyo técnico. Participé en sinnú- en la playa con una de mis hijas,
mero de cursos relacionados con se me hizo la luz y descubrí que lo
desarrollo de recursos humanos y peor que me podría pasar sería
por causas propias de mi desarro- llegar a los ochenta años arrepenti-
llo milité en agrupaciones de au- do de no haber realizado mi sueño
toayuda por casi veinte años. de regresar al mundo académico.

* Ex alumnos del IHPG Veracruz y alumno del IHPG Coyoacán.

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     147


MIGUEL IGLESIAS PAREDES

Me día a la tarea de buscar las En las rondas de intervenciones


diversas opciones que tenía para entre los nuevos maestros y com-
iniciar mis estudios en línea, ya pañeros imperaba un clima de res-
que en Bahías de Huatulco no peto, alegría, cordialidad y tran-
existe escuela en esta materia. Le quilidad. ¿Cómo te encuentras hoy
hice saber a toda mi familia y ami- Miguel?... Mi sensación desde un
gos mis intenciones. Una querida principio fue la de ser bienvenido.
amiga cuya profesión es la psico- No me es difícil ser disciplinado
logía me animó haciéndome ver sobre todo cuando disfruto lo que
mis potencialidades y experien- hago, de manera que viajé por au-
cia. Fue así que me decidí por el tobús 16 horas cada fin de mes,
campo de esta disciplina. sin faltar un fin de semana duran-
El día de hoy he aprendido a no te poco más de tres años.
creer en casualidades. Al conocer Conocer a Carl Rogers, fue la
el concepto de fenomenología puerta de entrada al mundo mági-
descubrí que el universo funciona co que busqué toda mi vida. Des-
cubrí en su filosofía al ser humano
de manera perfecta en términos de
condicionado, coartado, confina-
causalidades y fue así como por
do; pude verme en ese espejo y
vía de una amiga de mi nuera, la
rescatar experimentalmente una
esposa de mi hijo quienes viven
renovadora imagen de mí mismo
en la ciudad de Veracruz, di con el
y de la humanidad entera. Este co-
IHPG de esa ciudad. Consulté con
nocimiento es piedra angular de
mi amiga psicóloga y me reco- un desarrollo que me sustenta día
mendó ampliamente la corriente a día. Mi vida empezó a adquirir
Gestalt. un sentido; ciertamente encontré
Casualmente tanto el programa una causa real para la cual luchar
como requisitos y costos, se ajus- y a la cual dedicar lo que me resta
taban a mis posibilidades, de ma- de vida: ser un orientador sor-
nera que sin dudarlo decidí iniciar prendido de la experiencia huma-
este nuevo episodio en mi vida. na y por supuesto, de mi propia
Durante el mes de febrero del experiencia de vida.
año 2005, cuando me integré a Hasta aquí había pensado que
mis primeras sesiones intensivas era yo un idealista discordante
de fin de semana; los salones al- con la realidad. Hoy me imagino
fombrados en que no se extrañan metafóricamente hablando, como
las sillas porque a cambio se en- el patito feo descubriendo que en
cuentran esparcidos placenteros realidad era un cisne extraviado.
cojines, en un ambiente como de- Aterrizar en el mundo de la psico-
cimos ahora, esencialmente Light. terapia humanista me hizo sentir

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comprendido por mí mismo y por como un ajuste creativo de sobre-
el mundo. Ciertamente, nunca es vivencia por lo que el acento en el
tarde para empezar. desarrollo debe ponerse en la
Onda huella deja en mí nuestro salud”.
curso de Introducción a la Teoría Estas ideas son un parte-aguas
Gestalt. Testimonio imborrable es en mi vida, al descubrir que la
lo que escribo en mi ensayo: “Nos neurosis no es en realidad una en-
asomamos a la nueva era en que fermedad y mucho menos es in-
el ser humano retoma de sí mis- curable. De aquí me surge la nece-
mo lo verdaderamente humano: sidad de pregonar estas nuevas
el equilibrio entre lo racional cien- verdades para miles de personas
tífico y lo espiritual religioso; la que sufren en el pantano de la
ciencia, infraestructura del pensa- neurosis y sus estigmas…
miento racional, rompe su divor- “En el enfoque holístico de la
cio con el pensamiento místico Teoría de Cambio, descubro la ex-
religioso y permite unificar en una periencia de sentirme integrado al
misma praxis esta necesidad hu- Gran Sistema y concebirme simul-
mana”, aunque mejor sería decir, táneamente separado de cualquier
de mi propia necesidad de con- otra cosa en el mundo. Este soy
gruencia y equilibrio. yo, único, irrepetible e indepen-
“Reconocer en el Existencialis- diente; solo y responsable de mí
mo Fenomenológico la opción mismo y además Ser en el Mundo,
para captar al ser humano como en contacto, como continuum,
un sistema universal en constante formando parte de un campo, en
proceso, responsable de su propio donde el otro adquiere sentido en
proyecto, que vive conforme a sus la relación Yo-Tu, porque lo perci-
necesidades organísmicas y en bo en la posición de contempla-
contacto con su ambiente, descu- ción, de meditación, de estar
briendo el sentido de la vida y opuesto a dar, e igualmente, en mi
conquistando su libertad día a relación Yo-Ello en la naturaleza y
día”. Es así como en realidad, me las formas inteligibles, de donde
voy descubriendo como un asom- descubro que “no tengo nada que
broso e irrepetible ser humano. inventar, solo comprender y
“En la teoría de la psicología amar”… Ser compañía y acompa-
humanista descubro un sistema ñarme en el camino hacia el auto-
de pensamiento revolucionario en descubrimiento del otro y el mío
que la naturaleza humana se con- propio. Así, podría extenderme
sidera positiva, constructiva, cons- hasta escribir un libro entero.
ciente y capaz de trascenderse y a No siempre he podido lograr
la enfermedad mental, se le ve mis objetivos conforme a mis exi-

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MIGUEL IGLESIAS PAREDES

gencias y fue así que un día me vi través de todos ellos, tanto en


en la necesidad de suspender mis mis momentos difíciles como
estudios por espacio de aproxima- en mis momentos de gran alegría
damente un año. En este lapso que para ser honesto, son lo más…
hice muchas cosas, todas orienta- Para terminar no quiero que-
das para poder continuar mis es- darme con esto: durante mi proce-
tudios. Circo, maroma y teatro so terapéutico personal, he apren-
con objeto de venir a la Ciudad de dido a llorar y al estar escribiendo
México como la opción más viable por momentos, me ha estado inte-
para terminar y heme aquí afortu- rrumpiendo un llanto saludable;
nado inmortal, superando mis es alegría y reconocimiento, es
pautas crónicas de detención y agradecimiento hacia la vida por
todo escollo para llegar a ser Psi- permitir que exista un Instituto
coterapeuta Gestalt. Humanista de Psicoterapia Gestalt
Todo esto no tendría sentido ni en Veracruz y otro en Coyoacán y
sería cierto, sin reconocer la ayuda deseando que exista uno en cada
de mis hijos y nietos, de mis muy espacio de este mundo, en donde
pacientes y queridos maestros y haya un ser humano que lo
compañeros así como de mis que- necesite.•
ridísimos y fraternales amigos.
Dios me ha guiado paso a paso a Julio del 2009.

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La influenza que resquebrajó
o potenció la confluencia
(La contingencia ambiental de abril y mayo del 2009,
desde los marcos teóricos aprendidos en el IHPG)

Anna M. Fernández Poncela*

Ante la contingencia causada raíces se remontan a introyectos,


por el virus A H1N1, incorrecta y experiencias obsoletas o asuntos
apresuradamente llamado de la inconclusos. Ya se tratara sí de
influenza porcina” que algunos sentimientos a la carta, pero tam-
otorgaron también con carácter bién falsos, fincados en experien-
de urgencia la carta de naturaliza- cias pasadas e introyectos varios.
ción mexicana-“se abrió bajo O en todo caso, de sentimientos
nuestros pies o sobre nuestras ca- no falsos y quién sabe si verdade-
bezas una amplia gama de posibi- ros. Y como Dios nos dio a enten-
lidades de sensaciones que prácti- der, el universo nos iluminó o la
ca e irremediablemente nos tendencia a la actualización orga-
envolvieron y arrastraron hacia el nísmica nos indicó, configuramos
repertorio de la energía de las al vapor una serie de acciones ha-
emociones”. Se desplegó en se- cia la satisfacción de necesidades,
gundos un viejo catálogo de senti- éstas falsas o reales. Difícil de dis-
mientos ya fueran éstos intercep- cernir en estos casos.
tados por los pensamientos y Lo primero es lo primero. El
como resultado falsos en nuestro miedo —como emoción y senti-
menú personal de ideas, creen- miento— reflejado en las proyec-
cias, recuerdos y fantasías, cuyas ciones —el otro o la otra tienen

* Doctora en Antropología. Investigadora y docente de la UAM Xochimilco. Alum-


na del IHPG Coyoacán.

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ANNA M. FERNÁNDEZ PONCELA

miedo— o agazapado en los intro- contradictorias en grado sumo: in-


yectos —tengo que, debería de—, formarse y dejar de informarse.
incluso enmascarado en otros ¿Quién podría aislarse sin saber
sentimientos —tristeza y enojo—; qué pasaba en el país y en el mun-
o también fundamentado en la ne- do? ¿Quién resistiría estar pegado
cesidad fisiológica de higiene y sa- al radio o a la tele y rodeado/a de
lud nos que encaminó natural- periódicos las 24 horas del día, los
mente a la protección: hubo quien días que duró la contingencia?
huyó —a otro país o a su mundo Pero ésa es ya, otra historia.”
de fantasías catastróficas o de ne- Lo segundo que no siempre ni
gación de la información, de bur- en este caso es lo segundo. La sen-
las sobre el asunto…—, hubo sación de decaimiento o cansan-
quien se paralizó —cayendo en la cio, quizás también para algunas/
angustia o ensimismado en su dis- os de agitación en unos momentos
turbio mental o ido/a completa- o de ansiedad en otros, de irrita-
mente—, y hubo también quien ción o de debilidad, de vacío o
luchó –se enojó, se entristeció, se agotamiento… una sensación tam-
resistió-; o quien se dejó fluir hacia
bién de unión afectiva y espiritual
la práctica acción de usar cubre
en la separación física. Una sensa-
bocas –el nuevo símbolo de la ciu-
ción de depresión existencial para
dad de México después del mega-
los solitarios de corazón y seguido-
beso, guantes, lavarse las manos,
res del humanismo a ultranza, y de
no dar la mano, no besar, no abra-
histeria para el común de los mor-
zar y en la medida de lo posible no
salir de casa. Esto es, el miedo tales y muy humanos/as, con agu-
cuyo objetivo es la supervivencia y dización de los síntomas en padres
protege ante la amenaza”. Claro y madres que convivieron cercana
está que hubo reacciones para to- intensa, larga y obligatoriamente,
dos los gustos, algunas incluso y profundizaron los lazos familia-
desmedidas, desde paranoia y ata- res —de afecto y conflicto tam-
ques de ansiedad, pánico y sínto- bién— con su progenie por esos
mas hipocondríacos —sentimien- días, todos amorosamente ence-
to exagerado— hasta desafío al rrados en casa —con elevadas
peligro y conductas hasta cierto temperaturas, éstas no corporales
punto sino riesgosas sí algo laxas, sino climáticas—. Quién sabe si
de negación, acusación de com- por esa causa también hubo dece-
plot, inconsciencia y prepotencia sos. Y finalmente el temor, la in-
ante la contingencia —sentimien- certidumbre, la sensación de ries-
to disminuido”-. Añadiríamos que go y miedo”, que ya mencionamos
hubo necesidades, falsas o no, en el punto anterior.

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Lo tercero, que bien pudiera ser y explotar las nuevas tecnologías
lo primero o lo segundo. Las emo- de la información –como ellas nos
ciones de miedo, tristeza y afecto explotan a todos y todas-: el teléfo-
agolpadas, como un nudo en la no y el Internet para el contacto. Y
garganta, un puño en el corazón, y es que las necesidades fisiológicas
un punto de dolor en el alma. Sen- entraron en contradicción con las
timientos paralelos y complemen- psicológicas, y como sabemos,
tarios, intercambiables y observa- hay prioridades. Y las acciones en-
dos o agazapados. Una tristeza caminadas a la satisfacción de las
suave y dulce, vivencial, débil, necesidades de higiene y salud, o
prolongada, rallando la depresión, se llevaban muy bien ni parecían
que nos invitaba al retiro, la sole- convivir en perfecta armonía, con
dad y la introspección —aunque las que algunas emociones nos
no se sabía si esto era por el senti- mostraban. Pero bueno, como dijo
miento o por las condiciones rea- el sabio al rey:” También esto
les de la coyuntura social y la pasará”:
emergencia sanitaria—, pero y Satisfacción de necesidades que
también al desánimo como estado cada quien resuelve como puede o
de ánimo y la desilusión como como quiere, con conciencia y res-
sentimiento de fondo —que por ponsabilidad o respondiendo en
cierto, a veces, hacía figura más o automático: de forma organísmica
menos clara o difuminada según o a través de introyectos; física,
el momento—. Una tristeza que emocional o espiritualmente. Aquí
bien transitada podría aquietar se eligió desde la conciencia inter-
nuestra vida, elevar el nivel de na y externa, colocarnos en la
conciencia, y quién sabe si colabo- conciencia media, no para evitar
rar con el desarrollo más satisfac- el contacto, o quizás sí, pero y
torio de nuestra existencia. Y tam- también, para cubrir la necesidad
bién un sentimiento de afecto, de afecto y expresión, como hicie-
cuyo objetivo nos llevaba a la vin- ran a su manera las y los que se
culación en un momento que esto dedicaron a propagar rumores en
tenía que sortear obstáculos mate- la red de redes o a inventar chistes
riales importantes, entre otros, y sobre el tema”. Pero en todo caso,
hacer uso de los ajustes creativos yo como dice García Márquez es-
a nuestro alcance, o conservado- cribo para que me quieran, no los
res en su caso. Si no podíamos be- virus, las personas, aclaro”.
sar y abrazar, por lo menos hablar, Oración en doble sentido, o in-
si era difícil o poco conveniente cluso polisémica. Eso sí, también
convivir física y cercanamente, al podría haberse titulado: Del me-
menos acercarnos a las y los otros gabeso al cubre bocas y tiro por-

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     153


ANNA M. FERNÁNDEZ PONCELA

que me toca”. Aquí se pretende !!Pasando del documento mi-


hacer una reflexión que discurre gratorio FM2 a la naturalización
entre yo y los otros/as, mas bien sin juramento ni retirada de pasa-
en un supuesto nosotros/as, que porte anterior. Eso sí habrá que
se sesga desde la emoción intra- ponerlo en observación a ver si le
personal hasta la interpretación gusta el chile y el tequila, se sabe
interpersonal, como y también el himno, homenajea la bandera y
desde la intelectualidad, a veces se salta los semáforos en rojo. Lo
iluminadora y otras seguramente que sí sabemos es que el virus no
cegadora. La subjetividad a flor de es ni Argentino ni Chileno, y me-
piel y el deseo de comprender nos Chino, aunque las malas
como faro en medio de un mar lenguas lancen el rumor de que
que no se decide si estar en calma provenga de una influenza del ma-
o tornarse tempestuoso, como la rranito euroasiático… recuérdese
misma vida. 2 de mayo 2009. “De que la famosa, aquí sí pandemia,
hecho la historia empieza con el de la gripe o influenza española
contagio de un ser humano a un (1918) que mató a 40 millones de
cerdo/a que a su vez ya venía algo personas del mundo, se originó en
infectado de alguna gallina o gallo, Kansas, y los soldados estadouni-
o pollo en su caso, y lo que hizo, denses tuvieron la gentileza de ob-
seguramente de forma incons- sequiarla a Europa durante la gue-
ciente y como respuesta automáti- rra, y el nombre es porque aunque
ca, quizás equitativa, tal vez injus- España ni estaba en la guerra, la
ta o inhumana —recuérdese que epidemia causó estragos en ese
hablamos de la población porcina- país, y así se le quedó el nombre.
fue devolvérsela en la primera Cualquier parecido con la situa-
ocasión al ser humano. La verdad ción mexicana actual, tal vez sólo
todo se debe a las mutaciones de tal vez, es pura coincidencia. Aho-
los virus que para entendernos ra a nuestra imagen internacional
son más pequeños que una bacte- de seres perezosos y país insegu-
ria y para vivir necesitan estar ro, se vendrá a sumar lo de insalu-
dentro de un organismo, y los hu- bre. Las burlas y desprecios no se
manos parecemos ser cómodos, han hecho esperar en los progra-
acogedores y buenos samaritanos mas televisivos de entretenimien-
despistados para ellos, ya que sólo to de los Estados Unidos, y lo que
la gripe humana y común es cau- está por venir: los parias del mun-
sada por unos 200 tipos de virus do vamos a ser si una buena cam-
conocidos. paña publicitaria no lo remedia…

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“Algo muy sentido pero poco recieron en los Estados Unidos.
conocido, real pero esquivo, inclu- Como desconocemos también
so más difícil de analizar que un qué modelo elegirá Michael Jack-
virus y tan o más virulento que son que no necesita de la epide-
este mismo, perdón por la redun- mia para lucir dicha prenda. “Cosa
dancia. que ya se venía haciendo aunque
“Nótese la contradicción icóni- no por motivos de salud, más bien
ca y por extensión simbólica del y en el caso concreto del DF, por
asunto. Y es que en minutos per- seguridad personal, emocional y
dimos la ilusión por el récord mental: asaltos, secuestros, tráfi-
Guinness ganado a pulso y aca- co, contaminación ambiental de
rreos —al puro estilo mexicano de todo tipo de ruido, polvo... Eso sí,
la participación y cultura política- los días de la contingencia todo se
en febrero y caímos en la cuenta cerró, las calles estaban desiertas
de lo que nos advirtió el IMSS en y las pocas personas que circula-
ese momento: los besos profun- ban lo hacían cabizbajas y ensi-
dos son peligrosos. En fin, otros mismadas —encorvadas las que
ganaron, y es que en mar revuelto usaban tapabocas y calladas; exa-
ganancia de pescadores, y en este geradamente erguidas y platicado-
caso el Presidente Municipal de ras las que desafiaban los conse-
Guanajuato, aunque sea política y jos oficiales—. Misas y partidos de
simbólicamente hablando. Bueno fútbol a puerta cerrada lo que en-
habrá que cambiar la imagen del tristeció a feligreses y aficionados,
beso en la ciudad de México o el y lo peor de todo, amenazaron de
eslogan de inspiración musical forma alarmista los medios —muy
“bésame mucho”, y hacer campa- aficionados a hacerlo en dicho
ña del tapabocas —que pudimos tono— que nos íbamos a quedar
aplicar a algún que otro político en sin los apasionados besos de las
la campaña electoral—, no tan es- telenovelas. Afortunadamente se
tético y afectivo pero más higiéni- elevaron plegarias a la Virgen de
co y afectivo. Y en eso llegó la im- Guadalupe y hasta salió de la cate-
parable creatividad mexicana para dral metropolitana en procesión el
las gracias y el comercio, y hubo Señor de la Salud, mismo que no
quien pintó un beso en el tapabo- lo hacía desde la epidemia de vi-
cas, y hubo también quien lo co- ruela de 1691. Ya hablando de la
mercializó. Y que me dicen del rap viruela, ¿qué me dicen de la peste
del virus o de la cumbia… aunque negra que azotó a Europa en la
no sabemos si competirá con los Edad Media? ¿Qué hay de las epi-
tapabocas de diseño que ya apa- demias en especial entre la pobla-

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     155


ANNA M. FERNÁNDEZ PONCELA

ción indígena durante la conquista cuadren en una rueda de prensa,


y la colonización de las supuestas no sin ocultar la falta de atención,
Indias, hoy América’?. Volviendo a congruencia, receptividad y com-
nuestro México y a nuestra ciu- prensión positiva —para nada in-
dad, los supermercados semide- condicional— del gremio periodís-
siertos y sus trabajadores/as tras tico. Y qué me dicen de las y los
guantes y cubre bocas, enlodados políticos que afirmaron pública-
de cremas antibacterianas y con mente que se trataba de un mon-
caras de pocos amigos y con ga- taje del gobierno, una conspira-
nas de pertenecer al sector que ción para más señas por si no
era obligado o de permanecer en adivinaron que se trataba del club
su casa. Eso sí, todavía cuando al- del complot, o rechazaban el cu-
guien estornudaba, aunque se nos bre bocas por su color o no que-
erizaba un poco la piel lanzába- rían ni oír hablar de PANdemia…
mos el antiguo conjuro: “Jesús”, o y es que ya sabemos que nuestro
el moderno y más científico “sa- gobierno es tan ágil y sagaz que
lud”, “en este caso protección sa- logró engañar a la comunidad in-
nitaria ante una amenaza virulen- ternacional y a la propia OMS, diz-
ta, nunca mejor dicho, de un que experta en la materia.
enemigo declarado muy mencio- Los medios nos informan, des-
nado que no se ve, para que luego informan y reformatean compulsi-
anden diciendo que lo que no se vamente y nosotros/as los segui-
ve no existe. “” O en términos vul- mos obsesivamente. Según la
gares o poco gestaltistas, y si me encuesta telefónica —por razones
lo permiten, un súper ego más en este caso obvias— de Mitosfs-
que inflado, yo diría que inflama- ky levanta el 28 de abril: toda la
do y disociado, de esos que hay población sabe de la epidemia,
tantos por estas tierras. Y es que 84% lo menciona como el hecho
todo se agrava en un país cuyo go- principal en esa semana, 97% co-
bierno tienen déficits de credibili- noce los síntomas y un alto por-
dad y la ciudadanía desconfía de centaje conoce lo qué hacer para
la política, las y los políticos, y prevenir y a dónde acudir en caso
hasta de sus vecinos/as —o sino de enfermar.
consulten la última ENCUP (2008)- Respecto a la sociedad del ries-
, en fin en un país donde no se go mucho se ha teorizado y hay
nos dan bien las matemáticas y libros enteros de connotados inte-
no me refiero a las de la primaria, lectuales contemporáneos, lo mis-
sino que hasta a los Secretarios de mo que sobre la inseguridad y la
Estado les cuesta que las cifras incertidumbre, incluso sobre sus

156     FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010


supuestas virtudes para el creci- se tata de satisfacer una necesi-
miento humano y de desarrollo dad de expresión y comunica-
espiritual, y es que como dice el ción, una acción encaminada a la
refrán popular:”Lo que no mata vinculación que posee o precisa la
fortalece” y señalan las y los hu- emoción y el sentimiento del
manistas: en el dolor, crisis y con- afecto. Aunque también podría-
tratiempos se crece. Y ante la ca- mos añadir que puede conducir a
rencia y la adversidad valoramos evitar el contacto, tanto con uno
lo que somos y tenemos. Aunque mismo como con sus circunstan-
tal vez a los que les gusta la nove- cias, y puede hacernos estancar
dad —con su dosis de incertidum- en la conciencia media y perder-
bre y angustia—, preferirían ha- nos en la vorágine de creencias y
berse perdido de ésta, o crecer fantasías cuyo remolino nos ab-
menos y más lentamente. Así y sorba y nos perdamos a nosotros
quizás tengamos ganancias secun- mismos/as, fundiéndonos con el
darias, con perdón por el término, infinito pero no en una experien-
y la vulnerabilidad e introspección cia cumbre, sino de mala manera.
nos hagan ser más sensibles y so- Y es que quizás una misma acción
lidarios/as, más agradecidos/as y pueda ser adecuada e inadecua-
sabios/as. Y la contingencia ami- da, la expresión de afecto y comu-
norar nuestro frenético ritmo de nicación con las personas es qui-
vida y ordenar nuestras priorida- zás satisfactoria y constructiva,
des en la misma. Y el miedo nos pero los rumores, chismes, chis-
traiga más paz y amor, espiritual y tes y frases ocurrentes, quizás
físico. sean una acción inadecuada e in-
Aquí consideramos el sabio satisfactoria también. Porque si
como la tendencia organísmica a no puedo abrazar y besar, hablo y
la actualización rogeriana, y al rey eso me saca del aquí y el ahora,
como el ser humano que en el de la vivencia, pero es que real-
fondo o no tan en el fondo, hasta mente es conveniente no abrazar,
en la figura, todos y todas somos. y al hablar se convierte en una
En otros momentos he dicho que forma de contacto y vinculación
éstas son expresiones para exorci- afectiva. Eso sí, cada vez estoy
zar el miedo, una forma indivi- más segura de que estoy más in-
dual y colectiva de transitarlo, segura de todo… ¿Los rumores y
cuestión de la que no me desdigo. chistes son ajustes creativos, con-
Hoy creo además —debido a la servadores o son desvíos del con-
introyección y confluencia de mi tacto como pauta y patrón? ¿Son
endoculturación en el IHPG— que funcionales o disfuncionales?

FIGURA FONDO • Núm. 28 • 2010     157


ANNA M. FERNÁNDEZ PONCELA

Concluyo: sí y no, como todo en más profundo. Confieso que al


la vida. Y me quedo con más inte- concluir esta reflexión mi sensa-
rrogantes de respuestas, como ción es de paz y liberación, mi
siempre. emoción se tiñe de alegría, mi
Confieso, no que he vivido como energía se expande, mi mente se
el poeta, sino que nuevamente airea y puedo llegar a tocar, aun-
siento mi respiración y el recorri- que sea sólo con la punta de los
do de la sangre por mis venas. Y dedos, la felicidad de sentir y estar
es que estaba aletargada entre la viva.•
sutil tristeza y el vacío existencial

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RESEÑA

El crepúsculo del deber


La ética indolora de los nuevos
tiempos democráticos.
De Gilles Lipovetsky1. Editorial Anagrama 2005

Ana Luisa López Ortíz2

Los contrastes de la época post moral son profusamente ejemplifi-


cados por Lipovetsky, no dejando la menor duda de que estamos frente
a una decadencia de los valores éticos, cuando a pesar de la indigna-
ción colectiva frente a hechos como la violencia contra las mujeres, se
magnifican el bienestar y los placeres y las lecciones de moral se susti-
tuyen por spots del vivir mejor.
Entre los principales extremos citados por el autor, encontramos los
excesos de dinero, tiempo e información invertidos para promover la
preocupación por la higiene, la salud y la belleza, mientras que grandes
sectores de la población viven en la marginación y regresión sanitaria.

1 Gilles Lipovetsky fue profesor de Filosofía del Liceo de Orange y de la Universi-


dad de Grenoble, que abandonó para dedicarse de lleno a la escritura. Es miembro del
Consejo Nacional de Programas del Ministerio de Educación y del Consejo de Análisis
de la Sociedad de Francia. Ha recibido numerosas distinciones y es Caballero de la
Legión de Honor. Sus libros tratan de la postmodernidad e hipermodernidad (término
acuñado por él). Estudia la cultura de masas, el consumo, el individualismo, la moda, el
lujo y la cultura como mercancía
2 *Estudiante del 3er. Semestre de la Maestría en Liderazgo Organizacional en el
Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, Contador Público egresado de la Escuela
Bancaria y Comercial, actualmente se desempeña como Gerente de Control Interno en
Laboratorios Grossman.

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El autor divide el libro en 7 capítulos:

I. La consagración del deber

De acuerdo al autor, la ética ha pasado por 3 etapas: el deber como


fundamento divino, el deber civil y el individualismo de la época pos
moral. El deber religioso de la época moralista se basa en el castigo y
las creencias, mientras que el deber individual de la época moralista se
caracteriza por magnificar el bienestar y los placeres y la reprobación e
indignación colectiva ante ciertos temas como el abuso de los niños, la
esclavitud, la violencia en el hogar.
En la época pos moral surge lo que Lipovetsky denomina neo-indi-
vidualismo, una sociedad donde predomina la felicidad sobre el man-
dato moral; donde lo principal es conservar la forma, relajarse y alimen-
tarse sanamente; donde el placer predomina sobre la prohibición y la
seducción sobre la obligación.
El bienestar que priva es narcisista, por lo que los objetos y marcas
se exhiben más que las exhortaciones morales.

II. Edén, Edén

Lipovetsky se refiere en esta sección, al minimalismo ético, término


que crea para expresar que el deber se miniaturiza cuando el hombre
deja de considerarlo como algo sobrio, cuando organiza shows de cari-
dad y cuando lo reconciliamos con el placer y el interés propio. Nos
previene así, de no dejarnos engañar por un aparente retorno a la mo-
ral, pues aunque veamos en los medios de comunicación multiplicarse
las obras de caridad, el hombre es incapaz de renunciar a sí mismo,
consagrando la vida al prójimo a la familia o a la nación. Por el contra-
rio, las normas de austeridad y renuncia son suplantadas por las de
satisfacción del deseo y de realización intima.

III. Buscando la moral individual

El autor describe cómo los grandes temas como la eutanasia o el


suicidio siguen siendo punto de debate, aunque desde otra perspectiva:
el suicida ya no es condenado por la sociedad con una connotación in-
moral, sino que ahora es sujeto de compasión por el drama psicológico
y el ámbito de tragedia que envuelve el evento. Por lo que respecta a la

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eutanasia, ésta ya está siendo abordada en las legislaciones de los paí-
ses desarrollados.
Una vez más, vemos el poder de los medios a través de la publici-
dad para exaltar el goce del presente, aunque el futuro que estamos
creando es totalmente incierto. El marketing fomenta una cultura indi-
vidualista–narcisista al vender el deporte como un medio para “vernos
mejor”, para romper marcas, creando una obsesión por el deporte, la
alimentación sana, activos anti-arrugas, cremas reestructurantes y pro-
ductos “light”, en tanto que la marginación y la pobreza crecen en am-
plios sectores de la población.

IV. La metamorfosis de la virtud

Lipovetsky muestra la metamorfosis de la virtud a través de la his-


toria y nos hace preguntarnos si realmente estamos presenciando ac-
ciones humanitarias o simples actos publicitarios para ganar seguido-
res, votos o simplemente para vender una imagen.
No quiero decir que lo mejor haya sido hacer el bien por temor al
castigo Divino, pero el individualismo no necesariamente nos ayuda a
formar una sociedad mejor. Si bien el deber religioso es rigorista y hasta
intransigente, el neo-individualismo conforma una sociedad cuyo prin-
cipal objetivo es el bienestar a partir del consumo o en palabras del
autor ““El bienestar se ha convertido en Dios y la publicidad en su
profeta”

V. El orden moral o ¿cómo desembarazarse de él?

Ya no se cree en la exigencia de una educación moral elevada, ¿Dón-


de quedó el verdadero sentido del altruismo, la honestidad, la tolerancia,
la verdadera tolerancia no la que se confunde con indiferencia?
Lipovetsky nos dice que la sociedad está volviendo a los valores
tradicionales de la familia, el trabajo y la patria, pero esta vez, con un
sentido de “derecho”, no de obligación. En el caso de la familia no se
trata del deber de casarse y procrear, sino del derecho a procrear un
hijo, aún fuera del matrimonio.
Por lo que hace al trabajo, señala que está cada vez mas disociado
del deber, del imperativo moral de ser útil a la sociedad, se busca una
vida más libre y orientada a los deseos y al tiempo libre, pero todo esto
solo puede aplicar en democracias avanzadas como la Francesa, pues

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en otras sociedades se ha caído en una veneración al trabajo deshuma-
nizando al individuo.

VI. La renovación ética

Temas que venden y que son ampliamente discutidos en los me-


dios de comunicación y expuestos en documentales, preocupaciones
del hombre de siglo XXI que son tomadas como bandera para ganar
votos en las elecciones para puestos públicos son también expuestos
por Lipovetsky: la bioética, la conciencia verde ante amenazas ecológi-
cas, la gestión y ética de la responsabilidad de las empresas.

VII. Las bodas de la ética y del “business”

Y qué decir del trabajo: si en antaño se valoraba como un medio


para respetar la propia vida, para apartarse del mal y fortalecer la per-
severancia, hoy en día las nuevas exigencias de la organización del tra-
bajo han propiciado la desaparición de los deberes hacia uno mismo.

Reflexión

La lectura de este libro, provoca mirar el entorno con compasión;


anima a identificar los cambios que lo afectan, a recobrar los valores de
la sociedad mexicana y sobretodo, invita al resurgimiento de la ética de
la responsabilidad personal y al regreso del “actor humano” en la visión
del cambio colectivo. Ya que en palabras de Lipovetisky: “cuanto más
hay que perfeccionar tecnológica y científicamente nuestro mundo,
más se transforma la responsabilidad en una construcción humana,
una esfera de deliberación, de riesgo, de rectificación, de innovación”

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La (des) educación1
Noam Chomsky2
Tania Bobadilla Granados3

Más que un libro escrito por Chomsky, se trata de un trabajo de re-


copilación, en el que el editor Donaldo Macedo, reúne los escritos to-
cantes a la educación y la deseducación de los ciudadanos. Una de las
materias emblemáticas del autor.
El autor, plantea, como detonante del deterioro educativo, al cance-
lado uso y ejercicio de la crítica; dentro y fuera de las escuelas, encuen-
tra una composición interesante, que entrevera muchas de las razones
que han ido aniquilando el verdadero espíritu de la educación. Señala
que valiéndose de diversos instrumentos, se ha hecho de ella un adoc-
trinamiento, imponiendo obediencia y bloqueando toda posibilidad de
pensamiento independiente. La educación, ha sido desvirtuada del ori-
gen, por eso el autor la llama la deseducacion, como si ese fuera el

1 Editorial Critica, Colección Biblioteca de Bolsillo, Barcelona 2007.


2 El autor es reconocido mundialmente como uno de los grandes intelec-
tuales y educadores del siglo XX. Profesor en el Departamento de Lingüística y
Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Autor de más de ochen-
ta libros de entre los que se encuentran: El conocimiento del lenguaje (1985;
Alianza, 1989), El miedo a la democracia (Critica, 1996), El beneficio es lo que
cuenta (Critica, 2000) y Actos de agresión (Critica, 2000). Complementariamen-
te, Donaldo Macedo, es Profesor distinguido de educación y artes liberales en
la Universidad de Massachusetts, cuenta, con una amplia gama de publica-
ciones en el campo del bilingüismo, la multiculturalidad, y la alfabetización
critica, como: Lectura de la palabra y lectura de la realidad (con Paulo Freire;
Paidòs, 1989), Literacies of power: what Americans are not allowed to know
(1994) y Ideology matters (con Paulo Freire, 2000).
3 Alumna del Tercer semestre de la Maestría en Liderazgo Organizacional del
IHPG; Lic. En Ciencia Política por la UAM Iztapala. Actualmente se desempeña como
Asesora Legislativa en la Comisión de Gobernación de la H. Cámara de Diputados.

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verdadero objetivo: deseducar a los ciudadanos, mintiendo y encu-
briendo de paso la realidad.
De igual manera, Chomsky, menciona, el papel de las instituciones,
que bajo el control de individuos, al servicio de los intereses ingentes,
responden únicamente a la preservación del status quo. Es el caso de
las escuelas, que lejos de favorecer el pensamiento crítico y autónomo,
interpretan un papel institucional dentro de un sistema de control y
coerción. De ahí, que de entre los intelectuales, la “clase especializada”,
existan “comisarios culturales”, como los llama el autor, que respaldan
las estructuras de poder, e inducen al camino irreflexivo, esperando
sólo, la recompensa generosa. Estas escuelas, guiadas por comisarios,
se concentran en suministrar, únicamente, procedimientos y técnicas;
en hacer de la educación un proceso acumulativo y repetitivo de verda-
des oficiales, que mejor convenga a los grandes intereses, contrarios a
la verdadera democracia. Esto es lo que el autor llama la Pedagogía de
las Mentiras, la cual se reproduce una y otra vez y suprime la posibili-
dad de todo aprendizaje auténtico, que es, según palabras de Chomsky,
cuando se descubre por s mismo la naturaleza de la democracia: cuan-
do se forma a un ciudadano, comprometiéndolo a la practica, brindan-
do la posibilidad, de una nueva relación que surja del yo y la vida públi-
ca, dando como resultado la “responsabilidad social”. Esta nueva figura,
será capaz de formar verdaderos ciudadanos, aptos para “leer el mun-
do” con otros ojos, forjando el pensamiento libre, lo que les permitirá
construir un mundo más justo y democrático.
Uno de los supuestos que plantea el autor, y que, resulta por demás
interesante, sobre la inexorable decadencia de la educación, es la de los
factores del entorno familiar en la infancia y adolescencia, y como, és-
tos, influyen, en la política social y la cultura dominante. El papel de los
padres, que cada vez menor, atienden de manera personal a sus hijos,
ha reducido el tiempo de calidad para compartir, ha contribuido de ma-
nera considerable en la formación y educación de los niños. Se ha rele-
gado el rol educador a terceros, de entre los que figura de manera im-
portante, la televisión. Esto ha reducido el contacto afectivo, y propiciado
la automatización, y la domesticación, que da como resultado jóvenes
peor preparados para la vida, propensos a una mayor manipulación, lo
que destruye su identidad, sus valores y sobretodo, la capacidad de
participar. Al mismo tiempo, los hace menos saludables lo que crea un
ambiente propicio para desarrollar adicciones como el alcoholismo, la
drogadicción, y la violencia.

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A lo largo del libro el autor nos ofrece una serie de elementos que al
combinarse nos reflejan de manera atinada la condición real en que se
encuentra la educación; a veces pareciera que todas esas verdades ya
estaban vistas, y examinadas, pero que al ser concatenadas bajo un
mismo propósito, ponen de manifiesto, la verdad pensada.
Complementariamente, Chomsky, deja lo que ha estado ahí, y nos
arroja conceptos en los que representa de manera alegórica, las posicio-
nes de los intereses de tipo privado, estatal-corporativo y la de los acto-
res domesticados, el llamado “rebaño desconcertado”. Unos y otros
participan en una dinámica, en donde, los segundos se encuentran en
franca subordinación. Su participación ha sido intermitente, estos ciu-
dadanos pasivos, “espectadores”, han intervenido de manera activa en
pináculos de la historia, momentos registrados, en donde, estos indivi-
duos, se han volcado a las luchas y las protestas, exigiendo mayor liber-
tad y justicia. Ante estas crisis, la intervención popular, suscita el “mie-
do a la democracia”, prevalece, se instala en las estructuras de poder, y
se vuelve el reflejo de los grandes intereses, imponiendo el gatopardis-
mo educativo, brindando válvulas de escape, como las elecciones, que
únicamente sirven, según el autor, para que a la “gran bestia” (el pue-
blo) le sea aplastado cualquier intento de organización o establecimien-
to de “vínculos colectivos”. De ahí, que el autor mencione que los ciu-
dadanos, se encuentren en un estado de “gran desilusión”, lo que crea
ciudadanos desilusionados, apáticos, incapaces de intervenir y de adop-
tar responsabilidades.
Ante la estandarización de la educación, ante la educación para
domesticar, ante las injustas reglas del mercado, ante la desatención de
la disciplina de mercado para los pobres, ante el aumento de las sub-
venciones publicas y protección estatal (para los ricos), ante el control
de la opinión publica, ante el dogmatismo democrático, ante la toma de
decisiones de algunos individuos, ante la permanencia de la máxima
abyecta de hace mas de un siglo: hazte rico y olvídate de todo menos de
ti mismo, ante tales circunstancias que nos presenta el autor, y que solo
han servido para ahondar las desigualdades, este libro es motivo del
inicio de una reflexión, discusión y critica, sobre las paradojas de las
actuales formas de vida que no contribuyen a vivir en libertad, indepen-
dencia, autonomía y determinación.
En este libro, el gran lingüista norteamericano, critica duramente al
actual sistema de enseñanza, y aunque el referente es la sociedad nor-
teamericana, de igual manera, en muchas otras llamadas sociedades
abiertas, la tendencia va mas en sentido Popperiano, en donde, éstas, a

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pesar de que los individuos tienen la necesidad de tomar decisiones
personales, están llenas de enemigos, como: los órganos del Estado, y
los grandes dueños y controladores del emporio económico, quienes
mantienen secretos entre sí o del público. El gobierno y la sociedad
tienden a ser autoritarios y el conocimiento común o social pertenece a
unos cuantos. Por lo que la libertad y los derechos humanos, han deja-
do de ser pilar y razón de las sociedades.
El objetivo de la educación, por tanto, debe ser, en una cita que
hace el autor de Bertrand Russell, “lograr que se perciba el valor de la
realidad ajena a la dominación con miras a crear ciudadanos sabios de
una comunidad libre y estimular una combinación de ciudadanía, liber-
tad y creatividad individual”.
A esto se debe agregar la búsqueda de la humanización del mundo,
en palabras de Chomsky, se debe transformar al mundo, haciéndolo
mas liso, más equitativo.

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Esta obra se terminó de componer, imprimir y encuadernar
el 25 de agosto de 2010 en los talleres de
Castellanos Impresión, SA de CV,
Ganaderos 149, col. Granjas Esmeralda,
09810, México, DF

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