Análisis del habla extremeña y su literatura
Análisis del habla extremeña y su literatura
Creo que a todos los profesionales de la enserianza de la lengua nos han hecho en
mŭltiples ocasiones la sólita pregunta de si los extremerios hablan bien, mal o regular, y
de si el extremerio es un dialecto. No voy a hablar de ello, entre otros motivos porque to-
do depende del valor, del significado, que demos al concepto dialecto. Tampoco quiero
discutir si existe alg ŭn fenómeno lingŭístico caracterizador del extremerio, o —dicho de
otra forma — si existe una unidad lingtiística a la que podamos llamar extremerio. Tam-
poco importa. Casi nadie discute el término andaluz como realidad lingŭística, indepen-
dientemente de si constituye o no una unidad ling ŭística, e independientemente de las va-
riedades y áreas existentes. Pero, en fin, y para resumir: existe un rasgo configurador del
habla de Extremadura que la aleja del castellano (salvo pueblos aislados): la aspiración; y
tiene otro (también salvo pueblos aislados) que lo separa del andaluz: el seseo/ceceo.
Claro, si optamos por afirmar que un dialecto es aquel que presenta una diferenciación
fonológica relativa, concluiríamos que el andaluz sí lo es (sólo tiene dos fonemas palata-
les: /ŝ/ y /y/) y el extremeño no, por cuanto que la ŭnica diferenciación con el espariol es
puramente alofónica (/h/ en vez de /x/ en las velares. Lo que sí es claro — y he repetido
tantas veces — es que el extremerio no tiene nada que ver con el leonés'.
Sabido es que toda unidad lingtiística presenta variaciones de todo tipo — lo que Gar-
cía de Diego llamó dialectos intemos áreas de diverso tamario, islotes, niveles, etc. En
nuestro caso conocemos la existencia de zonas e islotes claramente diferenciados: Cam-
panario, Fuente del Maestre, las hablas fronterizas, el desaparecido chinato, etc. Y, junto
a esta realidad de habla, hay también lo que podríamos llamar un extremerio escrito — el
famoso castŭo2 principalmente representado por Gabriel y Galán y por Chamizo.
Para nuestro estudio hemos seleccionado varios textos en los que examinaremos esa
realidad de habla, y en los que podremos exarninar su variedad.
Texto 1
SIBARITA
A mí n'amás me gusta
que dali gustu al cuerpu!
si yo juera bien rico
jacía n'amás eso:
jechalme gnenas siestas
1. Es decir: existe un indudable influjo leonés en alg ŭn aspecto léxico, y sobre todo en detemŭnados rasgos que se dan en el
noroeste de Cáceres, pero en absoluto tiene que ver la aspiración extremeña con el leonés, que por cierto no aspira (salvo el
oriente asturiano). Remito a lo dicho en mi artículo "Apuntes de geografía lingilistica extremeña"AEFUEX,III, 1980, pp. 21-29
2. Que es un español vulgar con extremeñismos.
8 MANUEL ARIZA
Este texto pertenece a Gabriel y Galán, que intenta "reflejar" el habla de la zona sur
salmantina y norte cacereria; zona lingriísticamente unitaria, pues es axioma conocido en
la filología que lo que se habla en la ladera de una montaria se habla también en la otra,
o, dicho de otra forma: que las montarias no son frontera lingiiística, y sí lo son, por el
contrario, los ríos, como es
Nos encontramos con un texto literario, lo que significa — en mayor o menor medi-
da — "artificial", y — icómo no! — con un indudable fondo cultural que subyace siem-
pre, aunque lo que se pretenda hacer sea la imitación de un habla vulgar. Ejemplo claro
lo tenemos en el título: Sibarita, cultismo entrado a fines del siglo XIX en el españo14.
Pero hay más datos, como veremos, porque evidentemente no se trata de hacer un texto
auténticamente dialectal, sino un texto literario (un romance heptasilábico) con algunos
rasgos dialectales y vulgares. Lo dialecto-popular no reside sólo en la fonética o en el lé-
xico, sino también en el tema. Y aquí es claro que el que habla no sólo no es rico, sino
que es un pobre con hambre, para el que el máximo ideal de la buena vida es el del médi-
co y el del cura; es decir: los dos estamentos más elevados de la sociedad rural.
Examinemos el vocalismo. Casi la ŭnica particularidad es el cierre de las vocales fi-
nales: dali, gustu, fritis, nuevi, cuerpu. Si no fuera por fritis, parecería que sólo se cierran
las vocales finales absolutas (es decir: en singular), lo que nos llevaría a pensar casi en
un sistema asturleonés con alternancia u/os, i/es. Así pues, conviene examinar detenida-
mente los ejemplos encontrados, pues podría ser que se tratase de meros cierres esporá-
dicos, tan corrientes en la lengua popular de todas las zonas, con lo que la calificación
del hecho no sería "dialectal" sino "vulgar".
Se cierra la /o/ final de los sustantivos gustu (2 y 24) y cuerpu (24); se mantiene en
las demás palabras, incluso en cuerpo (2). Se cierra la /e/ de las formas pronominales en
dali (2 y 24), jartalmi (7), cascalmi (9), estalmi (14), andalmi (17), y, además, en instanti
3. Por ello una de las fronteras más claras del extremeño la constituye el río Tajo.
4. Vid. Corominas-Pascual
COMENTARIO DE TEXTOS EXTREMEÑOS 9
(16), nuevi (17) y, en plural, fritis (9). Junto a esto se mantiene la /e/ en jechalme (5) y
me (18). Por lo que hemos observado, parece más frecuente el cierre de /e/ que el de /o/,
como ya señaló Zamora Vicente5.
Si tuviera que operar con sólo estos datos, me vería un tanto perplejo porque tendría
que decir: a) que asturleonés no es 6, b) que leonés tampoco, puesto que en la zona leone-
sa se cierran las formas -os/-es del plural, lo que aquí no se produce salvo en el ya citado
fritis, c) que tampoco es vulgar, pues en el español coloquial no suele ser tan frecuente el
cierre de -e, y sí el de -o, sobre todo en los participios, lo que precisamente no ocurre en
nuestro texto: jateao (15). En resumen, lo ŭnico que podría decir es que se trata de un
texto raro, que no se corresponde con ninguna de las normas conocidas. Claro, ya sé que
puede existir una explicación: cuando hay confluencia de normas es porque el individuo
sabe que existen dos: una culta y otra popular o dialectal, que es la que él emplea, y que,
con mayor o menor acierto, intenta ocultar. Dicho de otro modo: si este fuera un texto
oral, pensaría que el hablante es un leonés — en un sentido dialectal del término — que
intenta ocultar los rasgos que su conciencia lingüística le señala como negativos.
Esto es muy importante, porque en nuestro caso es todo lo contrario, por tratarse de
un texto literario. Pero no adelantemos conclusiones.
Sólo otro fenómeno más afecta al vocalismo: la vacilación en la forma mesmo (19 y
20), que es un vulgarismo muy extendido por todo el dominio hispánico.
Pasemos al consonantismo. Lo más destacable quizá sea el mantenimiento de la aspi-
ración de F-: juera (3 y 21), jartalmi (7), jiciera (13), jateao (15), jacía (22). Este hecho
— como es conocido — fue interpretado por Menéndez Pidal como uno de los rasgos le-
oneses del extremeño, lo que — con todos los respetos — no es en absoluto cierto, pues
no es más que un "arcaísmo" 7 de las áreas extremas del castellano peninsular: Santander,
Andalucía, Murcia y Extremadura. Es más: en los casos en los que se ha mantenido la as-
pirada proveniente de /F/-, la /x/ castellana se ha fundido con ella (por decirlo de alguna
forma), confluyendo en un ŭnico fonema velar fricativo sordo que puede tener como aló-
fonos [h] y [x]. Así pues, si leemos [hwéra], hay que leer también [hornaléro].
Pero, además, en los casos en los que se dan los supuestos anteriores, generalmente
se ha producido también la aspiración de la /s/ implosiva, cosa que no ocurre en nues-
tro texto. De nuevo vemos que algo nos falla. Y, una vez más, podríamos pensar en un
individuo que oculta los rasgos que él considera más marcadamente dialectales, es decir:
más negativos. Pero no podemos aceptar esta explicación, puesto que sabemos que es
precisamentela aspiración de /F/- el rasgo marcado negativamente, y nunca lo es el de
-/S/ > /I-1/; hasta el punto que hoy la aspiración de /F/- es muy vulgar y en constante re-
gresión en las zonas en las que hay aspiración.
Merece la pena comentar la forma jechal (5 y 16). Proviene — como es sabido — del
latín IACTARE. En español esa palatal sonora inicial absoluta se pierde cuando va segui-
da de una vocal palatal átona, por el contrario, se mantiene en cualquier posición tanto en
leonés como en aragonéss, por lo que es claramente un dialectalismo. Lo que sucede es
5. "El dialectalismo de José María Gabriel y Galán", Filología, II, 2, pp. 114-175. 1.2 cita en la p. 130
6. Por la altemancia vocálica ya dicha.
7. Entre comillas porque siempre me ha resultado chocante considerar arcaísmo algo que se sigue diciendo. Es ver los
fenómenos con una visión del castellano normativo, lo que no sé si se debe hacer.
8. Sin entrar en los posteriores ensordecimientos de ambos dialectos.
10 MANUEL ARIZA
que esta antigua palatal — sin duda rehilada aquí — se ensordeció en /s/ y posteriormen-
te se aspiró, como todas las viejas /sr.
Otro rasgo sobresaliente del texto es el de la neutralización de líquidas. Las hay de
varios tipos: 1 0) -R > -L: jechalme (5 y 16), jartalmi (7), mercal (11), cascalmi (14), fu-
mal (17), andalmi (18). De nuevo encontramos excepciones: cuerpo (2 y 24), jornalero
(12); luego, por lo que observamos, no se trata tanto de la neutralización general de r/1
implosivas en favor del archifonema /L/, sino sólo de la -R final del infinitivo'°. 2°) El
segundo tipo iría en la misma línea: la asimilación de la R del infinitivo al pronombre
átono de tercera persona: dali (2 y 24).
Ya sabemos que la /r/ final — y no sólo la de los verbos — puede tener varias reali-
zaciones fonéticas, pero el sistemático paso a /L/ es característico de una determinada zo-
na dentro del extremeño": la del norte del Tajo; por lo tanto es este un rasgo fundamental
para la localización geográfica del texto12.
Los demás fenómenos fonéticos del texto no son más que vulgarismos, como giienas
(5 y 9), giievos (8), to (13), pa (14), etc. Mención especial merece n'amás (1,4 y 22), que
no es más que una artificiosa recreación de "na más".
Nada de particular hay en la morfología; quizá señalar el vulgarismo embajo (6), for-
ma analógica con encima".
En cuanto al léxico, hay algunas expresiones que nos hablan de la época como fu-
mar de nueve perras (17), otras de la zona: el gazpacho "con huevos y poleo" (8) — que
no es el andaluz — o los frites (9). Quizá sea un leonesismo jateao (15)".
Dice Zamora Vicente que "lo que predomina en la obra regionalista del escritor sal-
mantino es el vulgarismo, la, en cierto modo, barbarie ling ŭística. En su afán de reprodu-
cir lo más exactamente posible el habla conversacional del pueblo, el dialecto ha sido sa-
crificado a la rusticidad 5 . Son palabras duras. No creo que Gabriel y Galán intente re-
producir el habla conversacional. No hace una auténtica poesía dialectal, bien es cierto,
entre otros motivos porque si lo hiciera resultaría demasiado "r ŭstica". Por ello lo que in-
tenta es sólo dar un baño superficial de dialectalismo, acentuando los rasgos más sobre-
salientes de la zona — cierre vocálico y neutralización en /L/ 16 pero sin sistematizar
— de ahí que a veces no se produzcan — y sin que se quiera manifestar el dialecto en to-
do su esplendor; por ello no se aspiran las -S implosivas ni se dan las viejas sonoras. De
que sólo se trata de un "pastiche" — si se me permite la expresión — lo vemos en la for-
ma n'amás, ya comentada.
Texto
LA EXPERENCIA
Este segundo texto es de Chamizo. De entrada podríamos hacer las mismas conside-
raciones preliminares que en el anterior acerca de que nos encontramos con un texto lite-
rario que quiere "reproducir" un habla más o menos dialectal, lo que significa que habrá
abundancia de vulgarismos.
Ya el mismo título nos habla de esta mezcla de lengua literaria (o, si se quiere, escri-
ta) y lengua coloquial: Experencia, con disimilación vocálica y al mismo tiempo con X
gráfica — quien dice [esperénOja] no escribe "experencia"
Empecemos, como siempre, por el vocalismo. Frente al texto anterior, no hay cierre
de vocales finales, lo que nos hace decir que este texto no es del noroeste de Cáceres, ya
de entrada. Los demás fenómenos son meros vulgarismos: mesmamente (7), mu (8,10,
etc.), dispués (17), rebusto 8 (26), etc. Con ascucha (34) y trebajo (38) hay que tener pre-
caución, pues la primera intención sería decir que hay una abertura de e > a, o una disi-
milación con la tónica en la segunda palabra, cuando en realidad se trata del manteni-
miento del vocalismo originario; es el español el que ha sufrido los cambios vocálicos.
Por lo tanto nada hay de dialectal en el vocalismo.
Otra cosa es el consonantismo. Como en Gabriel y Galán, hay aspiración de F- latina:
juerza (6), jace (15), jieles (18), jagan (31), o de aspirada árabe: ajorros (9); pero no
siempre, en la línea 42 s'hace la sinalefa indica claramente la ausencia de aspiración. En
consecuencia — y como decíamos antes — hay que suponer que la realización fonética
de la velar fricativa sorda es también [h], y que, del mismo modo, se aspiran las eses im-
plosivas; sin embargo — y como vimos en el texto anterior — las eses están todas bien
conservadas, porque no se trata evidentemente de hacer una transcripción fonética. Aun
así, una se le escapa a Chamizo, seguramente porque no tenía conciencia de ello: en la lí-
nea 40 refalan muestra la típica modificación de una consonante aproximante por la aspi-
ración - hb > hf > f En un caso hay un ejemplo de "cambio" entre /s/ y /0/: paescan
(28), pero no es tal — aunque un investigador aragonés no se haya dado cuenta pues,
en primer lugar, en todo caso se trataría de la conservación etimológica de la S, pero se-
guramente es una ultracorrección, pues la /0/ implosiva se aspira; en todo caso no es, en
absoluto, un ejemplo de seseo.
En lo referente a las líquidas, en Chamizo no hay neutralización en /L/ sino que, al
contrario, es la -1 implosiva la que sufre un proceso de rotacismo: durces (13), arma (20),
gorpes (25); la /r/ puede desaparecer en situación final e intervocálica: secame (5), pa
(5), po (21), gastá (24), atendé (25), jacé (26), paece (7, 20, 22), miala (32). Este dato -
sobre todo el sistemático rotacismo — nos hablaría de la localización "sureña" del texto.
De todas formas, es evidente que Chamizo sólo señala las soluciones extremas, puesto
que sólo ocasionalmente podemos encontrar soluciones de -R con aspiración, como ve-
mos en la extraña forma jacegle (31)19.
La constante pérdida de la /d/, tanto intervocálica como inicial, es rasgo muy vulgar:
eja (18), erramando (18), sumiero (19), casaos (21), estrocen (30), desconocío (43); co-
mo también es vulgar la prótesis de la dental en formas como desigencias (25), aunque
en el caso de dir (24) hay que pensar que quizá sea un leonesismo.
Los demás fenómenos fonéticos son meros vulgarismos, como la asimilación de la-
biales en comeniencia (35), o la de velares en giiena (4,11, etc) — que ya vimos en Ga-
briel y Galán la metátesis de probeza (39), etc.
En la morfosintaxis casi todo lo que encontramos son vulgarismos: agora (3), sus
(13,14, etc.), aluego (16), entavía (23), etc; el ŭnico rasgo dialectal es el empleo del di-
minutivo en -INO, de influjo leonés, como es sabido: cosinas (13,33, etc).
En lo referente al léxico, señalaremos nueva (8) con el significado de "joven", muy
frecuente en amplias zonas peninsulares; mayor localización geográfica parece tener jim-
plar (32), que se da en Salamanca y Extremadura, o el leonesismo palrar (33) "hablar".
En resumen, hemos visto dos textos de tipo literario en los que los autores sólo dan
un barniz dialectal a sus escritos, pero manteniendo rasgos "normativos" para que no pa-
rezcan demasiado vulgares (el mantenimiento de la -s implosiva), y con la insistencia en
rasgos que marcan la zona o región (la aspiración de F- en ambos escritores, y, en Ga-
briel y Galán, el cierre vocálico y la evolución -R >-L - típica del noroeste cacereño; por
el contrario, en Chamizo veíamos el rotacismo de la -L implosiva, tan característica de la
zona meridional.
Los textos que vamos a examinar ahora no son literarios, sino transcripciones — lato
sensu — de textos orales.
Texto 111
Diálogo entre dos comadres
Como sucede en tantas ocasiones, una de las maneras no científicas de reproducir los
sonidos dialectales es utilizar las grafías más parecidas del español, como la j para la [h].
También es "fonética" la no representación de v ni de la h,2 pero junto a ellas hay "resa-
bios" cultistas en las grafías con y — bayle, tuytu — o en el empleo de la abreviatura V.
— = usted, ujté?, ojté? La arbitraria separación o unión de palabras puede deberse
bien a semianalfabetismo, bien a un intento consciente de dar un aire "rural" al texto. A
saber.
20. "El concepto lingijístico del dialecto chinato' en una chinato-halante", RDTP, X, 1954, pp. 10-28.
21. Sin embargo aparece una h antietimológica en here (30).
22. Madrid, 1935.
23. Sólo reproduzco el sistema a grandes rasgos; omito los alófonos y pongo en las velares y entre paréntesis la aspirada
proveniente de F-. Consonantizo /y porque no afecta a lo que voy a decir.
COMENTARIO DE TEXTOS EXTREMEÑOS 15
/s/---/z/
Recordemos que era un sistema muy asimétrico con cuatro fonemas en las labiales y
dentales, seis en las palatales y dos en las velares". Esta asimetrfa produjo que empezase
a reajustarse ya a mediados del siglo XIV con la pérdida de la diferencia fonológica entre
/b/ y tkij y con el ensordecimiento de /z/. Muy poco tiempo después, a lo largo del siglo
XV, empiezan a encontrarse ejemplos de ensordecimiento de las otras dos sibilantes e in-
cluso de fricatización de No es este el momento de comentar las diversas teorías exis-
tentes sobre las causas y difusión de estos cambios, por lo que sólo recordaremos que
con estas evoluciones quedaron tres fonemas sibilantes fricativos y sordos, de muy cerca-
no punto de articulación - /1/, /s/, y /ŝ/ - que corrían el peligro de confundirse, por lo que
el español adelantó el dentoalveolar - /s/ > /0/ - y retrasó el palatal - / ŝ/ > /x/ no ocu-
rriendo así en el español meridional, en donde se confundieron /s/ y /s/ dando lugar al Ila-
mado seseo/ceceo andaluz. Y con estas premisas vamos ya a nuestro texto.
Lo más destacable, en principio, es una serie de "palabros"— si se me permite la ex-
presión — de aparente dificultad de comprensión, como, por ejemplo, en la línea (11):
"No modobligara el didfIcelo", es decir: "No nos obligara decírselo", o, en las líneas 18
y 26: "badamicada", es decir: "vas a mi casa", que incide en lo que decíamos de la au-
sencia de criterio en la separación gráfica de palabras.
Hay también lo que podríamos llamar ceceo: mazal (4) "amasar", ce (10 y 17), cea
(10 y 12), acel (11) "a ser", ci (18 y 25), aezoj (20), zartaj (23), noce cijuera (25) "no sé
si fuera", zarmorejo (25), zabíamoj (29), zolo (35), prieza (38), zu (40). Casi todos los
ejemplos son de /s/ inicial, que — recordemos — era sorda. Claro, si sólo se tratase de S-
, la explicación sería fácil: como la -S implosiva se ha fundido con la antigua /s/ y poste-
riormente ambas dieron /h/, la inicial se fundió con la otra sibilante /s/ y ambas evolucio-
naron a /0/. Pero nos encontramos con mazal, ezo, y prieza. "Amasar" es un verbo que
procede del sustantivo latino MASSA, con una geminada que dio una /s/ sorda en el espa-
ñol medieval. "Eso" proviene de IPSU y también tenía en el español medieval una /s/
sorda. "Prisa", a su vez, tenía también una geminada en latín, y, por consiguiente, su /s/
era sorda. Luego podríamos afirmar, provisionalmente, que la /s/ sorda del español me-
dieval ha evolucionado a /0/, lo que no es totalmente cierto, como veremos.
Otra evolución que destaca a simple vista es la de la actual /0/ y /s/ a */d/: Ludía (2
y 6), panedillo (4), Pladencia (4), didij (10) "dices", cadino (19 y 24) "casino", jade (20,
22, etc) "hace", espinado (23) "espinazo", mejido (23) "me hizo", cadalme (24) "casar-
me". Así pues, ni seseo ni ceceo sino "dedeo". Vamos a explicar este extraño fenómeno.
1 0 ) -s- > [d]: Tanto Plasencia, como casino o casar tenían una sola -s- latina, que,
claro es, se sonorizó.
2°) -0- > [d]: Lucía es nombre propio de origen latino derivado de LUCE, en donde te-
nemos una k+e,i que palatalizó y sonorizó, dando origen en los comienzos de español a
una /z/.
También había k+e,i en las formas originarias de panecillo, decir y hacer; la inter-
dental de espinazo procede de una yod primera.
Luego, en todos estos casos había una sibilante sonora en el español medieval, bien
/z/, bien /?/; y, si nos fijamos, sigue habiendo una consonante sonora, la [d].
Resumiendo lo dicho hasta ahora, parece que las alveolares y dentoalveolares se han
fundido:
/Z\/
> /z/ > i,/d/?
/z/
/9
> /1/ > /0/
/s/
Por lo tanto algo parecido a lo que ocurrió en el andaluz, sólo que aquí se han mante-
nido las diferencias medievales entre las sordas y las sonoras. Pero hay algo más: si nos
fijamos, no existe ni una sola /s/. Efectivamente, una gran parte de las -s se han converti-
do en la grafía J, lo que — como ya vimos — era y es una forma corriente de expresar la
evolución de -s > -h; por consiguiente, resulta que la /s/ castellana tiene tres posibilida-
des de realización, o, si se quiere, de evolución:
Con algunas matizaciones esta ŭ ltima, porque tenemos casos como modobligara (11),
badamicada (18 y 26) "vas a mi casa", y ladalaj (35) "las alas", en donde la /s/ se ha he-
cho ‘:,/d/? Así pues, vamos a analizar la ese implosiva detenidamente. Los ejemplos cita-
dos anteriormente nos Ilevarían a pensar que la ese final de palabra se sonoriza por foné-
tica sintáctica cuando le sigue una vocal, como sucede hoy en francés; pero no es total-
mente cierto, pues encontramos formas como didij al meico (10), o jadiamos en la praza
(28) en donde sigue una vocal y, sin embargo, no se ha producido la sonorización. ,Qué
tienen en com ŭn los tres ejemplos citados anteriormente en los que la ese final había pa-
sado a /d/? Que están entre vocales iguales. Fijémonos, por ejemplo, en el pronombre
COMENTARIO DE TEXTOS EXTREMEÑOS 17
personal de segunda persona de plural nos: moloj (2) y modobligara (11), o el artículo
determinado plural, que siempre termina en aspirada salvo en el caso citado anteriormen-
te. Se podría pensar que la sonorización está condicionada — como en francés — por los
grupos fónicos, pero no tenemos ejemplos suficientes para afirmarlo.
esta una innovación del chinato o es una perduración del sistema medieval? Ver-
daderamente no sabemos cómo era la ese final del español medieval, ni si se sonorizaba
o no cuando iba seguida de una consonante sonora, como sucede hoy en el español. Lo
que podemos decir es: 1°) que la sonorización de /s/ entre vocales iguales debió ser ante-
rior al paso /z/ > /d/?"; 2°) que la sonorización de la /s/ implosiva seguida de consonante
sonora no se produce en el chinato, como vemos en buenoj diaj (1), aezoj baylej la mi
(20), puesto que si hubiese sido sonora tendría que haber dado /d/?; 3°) la aspirada puede
desaparecer: moloj (2), unoj panedillo (4), doj perra (7), cosa frecuente en todas las zo-
nas de aspiración.
Volvamos al sistema fonológico medieval. En esta zona arcaizante alrededor del Tajo
se produjo la fricatización de las dentoalveolares, pero no el ensordecimiento - aunque sí
el de - por lo que el sistema primitivo resultó:
/t/ - /d/
/s/ -
/0/
<
/s/ adelantó su articulación, quizá por influjo castellano; /z/ aparentemente se fundió
con /d/. Digo aparentemente porque lo más probable es que no se trate de una auténtica
dental, sino - como ocurre hoy en Serradilla" - de una dentoalveolar fricativa sonora lz,l;
pero, aun en el caso de que se tratase de una auténtica /d/ no es evolución extraria: sería
la asimilación, la neutralización, de dos fonemas muy cercanos.
Si es verdad que esa aparente /d/ es una dentoalveolar, el sistema fonológico del chi-
nato sería el siguiente":
/0/ - /z/
En todo caso lo que podemos afirmar es 1°) que las palatales se han reducido a dos,
2°) que la /s/ se ha velarizado o ha pasado al sistema de las dentales, con lo que tendría-
mos la misma evolución fonológica que el espariol medieval; con una peculiaridad bas-
tante importante: es el ŭnico dialecto que no posee una alveolar fricativa sorda — sea
apical, dorsal o coronal
Después de esta larga exposición, pasemos a analizar otros elementos del texto. No
merece la pena que nos detengamos en la pervivencia de la aspiración, incluso en los ca-
sos en los que el español "normativo" mantuvo la /f/, como en juera (25).
Hablábamos antes de la posibilidad de que esa d procedente de /z/ no fuese una au-
téntica /d/. Incide en esta hip ŭtesis la siguiente consideración: toda -d- se cae: aonde (2),
tuyto (9, 23, 29), meico (10), men ŭo (25), metío (34), reoma (34), orbiao (38). Si la otra
dental sonora fuera una /d/ lo lógico es que se cayese también, cosa que no ocurre nunca.
En textos anteriores vimos el problema de la alternancia de las líquidas implosivas: la
neutralización en /L/ en Gabriel y Galán, y en /R/ en Chamizo; pues bien, aquí tenemos
los dos fenómenos:
A) -r > -1: pol (3), mazal (4), molel (4), cel ("ser") (11), fabol (16), cadalme (24), il
(24), mejol (28), bailal (29), echal (30), tocal (30)
B) -1> -r:farta (24), zarmorejo (25), orbiao (38)
go de prieza (38), cuya forma actual no triunfa en el español normativo hasta principios
del siglo XIX.
En la morfosintaxis sólo señalaremos el empleo del posesivo precedido de artículo: la
mi Anicacia (20), la mi tnuchacha (25), sobre lo que no me cansaré de repetir que no es
un leonesismo, sino un arcaísmo.
Después de tantas sonoras volvemos a tomar uno de los problernas que planteábamos
al principio: el de la identidad del extremeño, o, si se quiere, su posible existencia, y, cla-
ro, también el de su extensión. Me voy a servir para ello de varios textos pertenecientes a
pueblos de Andalucía.
El primero pertenece a Arroyomolinos de León, pueblo limítrofe con Extremadura.
Es un texto recogido y transcrito por el profesor Alvar29.
A lo h quince año, a e h te álbo se le saca e h bo'n nizo, que é la camisa que tiene ante
de sé corcha. A lo nuebe año de h pué s e h corcha. Y cá saca se b ace de nuebe ê nuebe
año. Entre' I medio d'eso' áfio, el álbo dá beYóta. Y j s,á de nuebeen nuebe áño se le ciá
una péla.
Como la corcha quéda sólo en el trónco, la parte d' arriba de la sáca se yáma pé-
ga y la d'aba h o, sobre la tierra, e h cárzo. El albo ehte ca bé que se sáca, e sacadó con
el ácha le h áce una señá del año que l an sacao y ayí quéa la ca h ca con el año que s'á
peláo.
De P pué la corcha se yeba a la cpábrica y se clasitpica.
La encina é una mata sarba'e; en er monte con un azaó se le quita la maleza de
lo arredeóre pa qu' esa planta p ŭle y se dé h a sólo un resalbo pa que no aiga amacoya;
se sigue curtibándo y a buérta de ocho áño dá be siina, y entre más año ba pasando así
ba pro h perando y a lo b beinticinco año é ya una encina.
Nada hay que señalar en el vocalismo, por lo que pasamos a examinar el consonantis-
mo. Conviene advertir que, frente a los textos anteriores, tenemos ahora un texto en
transcripción semifonética, es decir: sólo se señalan los rasgos sobresalientes, pero no
aquellos que no se diferencian del español normativo, así no se transcriben las sonoras
fricativas, ni la [k], la [s], la [0], etc.
Al leer el texto se nota inmediatamente la presencia de tres rasgos de los que ya he
hablado anteriormente: aspiración, cambio de líquidas y yeísmo: los tres se dan por to-
do el dominio extremeño. Como dice el profesor Alvar, la /s/ es apical m, por lo que no
pertenece al dominio andaluz. Esto es importante porque significa que para el profesor
1.— La aspiración.
El fonema velar fricativo sordo se realiza como una aspirada en abaho (9), sarbahe
(14), deha (16); quedan restos de aspiración de F- en hace (5 y 10); la -s puede tener va-
rias realizaciones dependiendo de la consonante siguiente: puede asimilarse a la conso-
nante siguiente: ePpacio (2), dePpué (13), lob beinticinco (18), sobre todo cuando es una
labial, aunque no siempre se produce la asimilación: prohperando (18). También hay una
cierta asimilación ante nasal: lo" nuebe (4). Puede también sonorizarse, sobre todo ante
consonante sonora e intervocálica: esoh ario (6), sarbahe (14). No tiene especial signifi-
cación. Por supuesto puede también perderse; los ejemplos son abundantes. Cuando, por
fonética sintáctica queda intervocálica, se mantiene a veces: es una (1), más ario (17,
frente a é utza (14).
El yeísmo no es fenómeno dialectal. Lo que resulta más interesante es la realización
del fonema /y/. Recordemos que la oposición /s/ - /y/ en espariol presenta, desde un punto
de vista fonético, bastantes diferencias puesto que /s/ es sibilante y prepalatal, mientras
que /y/ no es sibilante y mediopalatal; de ahí que tiendan a igualarse haciéndose la sono-
ra también sibilante — o rehilada — y mediopalaral /z/, como en bezota (13), o con arti-
culaciones intermedias como en yama (9), ayi (11), etc. Todas estas realizaciones son
meros alófonos de un ŭnico fonema palatal sonoro, de ahí que alternen; compárense las
realizaciones de la palabra bellota en las líneas 1, 6 y 13.
Los haces de correlación del espariol tienen en com ŭn que el fonema fricativo sordo
no se articula en el mismo punto que los otros dos, así /f/ es labiodental, 10/ es interden-
tal, /s/ es alveolar, y /x/ es postvelar. Este hecho explica que el sistema pueda tender a
una mayor nivelación, y que, por ejemplo, puedan existir realizaciones bilabiales de la
/f/, como vemos en nuestro texto en Tábrica y clashpca (13).
Por ŭltimo examinemos las líquidas y las consonantes finales. Ya hemos hablado del
rotacismo; aquí lo encontramos en varias ocasiones: sarbahe (14), er monte (14), curti-
bando (16), buerta (17); caso contrario encontramos en albo (3, 6 y 10). La aspiración y
consiguientes asimilaciones, e incluso la pérdida, que veíamos con la ese implosiva afec-
ta también a las líquidas: acoh"noque (1), eh bo"nizo (3), eh carzo (9). La pérdida es gene-
ral en situación final de palabra y afecta a todas las consonantes: sé (4), bé (10), sacadó
(10), seriá (11), azaó (13)
Del léxico sólo serialaremos cautibá (2) "cultivar", seguramente un cruce léxico, aun-
que podría pensarse en un leonesismo, pues esta misma forma se encuentra en Asturias.
31. iQué se le va a hacer! Se tardará mucho en eliminar la idea pidaliana de que el extremeño es leonés oriental. Pese a
que el pueblo se Ilame de León, no se habla leonés ni por asomo.
32. Vid mapa adjunto.
COMENTARIO DE TEXTOS EXTREMEÑOS 21
CALAÑAS
La junción de la vaca*
VALSEQUILLO (Córdoba)
La trilla*
33. Aunque no es este nuestro propésito, el problema estriba en la determinación de cuál es el rasgo distinguidor, porque
si lo es el seseo/ceceo no serían de habla andaluza la mitad norte de Huelva y de Córdoba, el este de Granada y casi toda la pro-
vincia de Jaén y Almería. Si, por el contrario, es el tipo de /s/ el área es menor. Véanse los mapas adjuntos.
22 MANUEL ARIZA
Nada dice el profesor Alvar sobre su tipo de /s/, pero por su localización geográfica
debe ser apical; además lo incluye entre los textos leoneses, es decir: lo que nosotros lla-
mamos "extremerio". Comentaré sólo algunas peculiaridades.
Ya observamos en Chamizo la modificación consonántica producida por la aspira-
ción; aquí tenemos varios ejemplos más: la Tehtiah (5), toa cpan (7), lo hrano (11), la
hranzah (18). Hay también alg ŭn cierre del vocalismo final: recorti (11), altu (14), acha-
lu (18). Jambién hemos de pensar que es el típico cierre leonés de las vocales finales?
En absoluto. Principalmente porque no es sistemático. Se trata sólo de un cierre esporádi-
co vulgar en todas las zonas hispánicas.
A modo de resumen
MANUEL ARIZA
34. Entre otros motivos porque estoy de acuerdo con Alarcos en que el leonés oriental no es leonés.
1708. tn hs punlos donde no aparoce ningŭn signo,/a alveolo-den/a/ Ipieo-alvookr cáncaio
trleat/ra asikkIda /70 exisie,por ser, en ellos,Wogra/ e/ ceceo; es ápio-eoro / phno-edneava(J)
TIPOS DE s
do suponer que sl, por mnnelismo,surge alguna vez e/ sonido
asibilado, se Ireilara uda eso predorsal (y) o de/ sonido = py
15512 ce or:lple4onord
t rna (5o) owironora(i.t)
a/ Pla
f
do que represontamos por Ined/O • V (1710/70-preo lord pisureamexa (0.
• c•010° - de/ signo .m
ronot-4Prer o aoiv
Aired-ezeim
da(is)a.1Plano soneo j
essobo,
_____ r, ..; e g
1i"
r.n~3411071/YOZ, sernifon0-
s
C• 103 202
C 0d1 •j
J 103 j jej 0 rjxj 7pizrode
e ,0
(f zd).: rs 01/
,Po co o 0 0 +
`44.1-eols po o J 211 J Led 1,i
oo 4-sr, 00 2011cEri d-ssjCia
o Whi 4„031 200•
N 102 „,„ "' 0 Al —
.•0 11 201.$41.20 11)2..
,121
102 »U°"*.,, ▪ cO'125 41, 4 tte 202Gr 201 4,
co 3
• N »o 1,493 l•
IcAT ith 185.19 3 0 3011 j 801 Or 203
• »i» ___t so200 1: " 441 CEC 15 c. 60114, , jpo A1102 0s
• 11 3112 o,
306
i
caz asz 30,1 1.113
.1 40 ca2
•
,r
2,»Ar 201
Aria-
t. •E•
-1
400 S. Co ,
CSI co 187
ila N 300 II 4111 CSI . .:— Á s. a'slt 3,6"...1 ".
j ..
.... 301
1-J,C2:1
. • es3 151:111 , .. ; ..,;) 1:82G, aos
3 - ...›.." ./ 000
as #4 309 CED 301 1;a3
„ 6.,30%
L0 , s. 3432 ?2,21 4- o 3r"44N
Skrb tio
601
Co 601
A
j 606 so sfr.4,1114,,/-0'[Link],i,
Álo 603 Co 604 033 „M
cs:
„...A..1513
,2102 :CE:""%l
el' 303 \Se 3 + •
eEd -
S. <02 ° (P " °Co 604A Co SO4 - 1192 0 a"°":89 Ciirko 404 s14.`
100 N 1100 N 1101.,q. Al 100r233 SISS
/P' SO1 0
0 CY 1103 9 •
q Se 30/I Se 40t
Ao .07
/41+ Gr-503
3016' "a 12:1 SSS
0 0 4 ' " S eir 41,6Gre5,,
CIP 300 C2I2 Al 400 CS11
cat
14*11414 NSs"OS s u 0 aVicia«,é9.
o 00 /9
94* 0
o
A s. ió A 306 Gr .G1 a CRIg 406U riffq
., C211 "kt
C:53
Al toi "YCSI
CW:14;117 ot 303 Al 30 1:52
8. I. soz + Al LosT
0 o So 1101 „G ^"
Oi• • ‘1
0 e S „SD Gr fol G, SOPA 1 800
ea. 600
5,349: .1,ks kroijosid,/ 45+ No 2 3" . 2. 2 (7 6, CE2 me, so. 1:132 0
oou sol
sooriall/os g adlos. $e 503
•
,G. GOK 61,1
0 9. to2.1: 2
/ 4A ,or SO7 Gr 10 _
toiskoz..
0041:$3 Al 505
sper
_ .1? sos Aitgi
Se309. 4 lre-
/Polidthger /71, 5
•
.".12o 0 o 603 9,„ „, o ss
_ Grst2
p
•-•
, Al 602
ammls céYarofirao4. c. Co 203 Cs r5S1 t Mo 302 0 401
sos
CE3
5017 13, C. 102 * zos so• 014a tos o
0+
C83/0 + CEI1 +
Jo317: 1,cuhív,1,kados,1; serm O o, 162110000 r• 400 Ca 612: idSe611 rones de cesco ur6ano,..1,4ohdanles de Av
C. 301
ados yjávenes. Icsa +
503 so, Se 307. A/o/e+
Co .107:1,rieks yadol los dlniOS y corlijos. 549: C017 dominio
o oo to‘o, s
Se308: I,k gran masa té,/poobloilks Ce 102 o 0° Se 309: 0/A +
(dominen ks sonklos siseanles); efe bs realizaciones ckeanks...29/..con
collos;1,4m negeres. Se 319.1,kadks, c. Geo -- 103:0/A +
1;mojeres yjo'renes. llaZ93:1,en e/ ars minio célas reahraciones siseanles.J581: kid