Evolución y Concepto de Derechos Humanos
Evolución y Concepto de Derechos Humanos
Humanos Vicente
RESUMEN HUMANOS
UNIDAD 1
CONCEPTO DE DERECHOS HUMANOS: Los derechos humanos configuran una disciplina científica, con
teorías o visiones diversas, dependiendo desde la perspectiva de análisis y estudio; por consecuencia
podemos encontrarnos con varias definiciones de derechos humanos.
Los derechos humanos son derechos intrínsecos e indispensables de las personas, que les corresponden a
estas por el solo hecho de serlo. Son fundamentales ya que sin ellos no podríamos vivir ni desarrollarnos
como humanos en sociedad; son necesarios para gozar de una vida digna conforme al proyecto de vida que
cada quien adopte. Le corresponde al Estado proporcionar las condiciones para que sus habitantes tengan
acceso y posibilidades reales para lograr esos objetivos, y también, la sanción cuando se vean vulnerados.
Deben ser incorporados y positivizados por los Estados y la comunidad internacional para transformarse en
facultades legales que constituyan principios y límites necesarios del poder y soberanía de los Estados.
Origen de los Derechos Humanos y del concepto de protección internacional de Derechos Humanos.
Los DDHH primero fueron reconocidos por los ordenamientos jurídicos internos de cada Estado a partir del
siglo XVIII (18), donde encontramos los llamados derechos de primera generación, derechos básicos e
indispensables como la vida, la libertad, la igualdad. Sin embargo, no se había hablado concretamente de
derechos humanos.
Podemos ver que es luego de la Segunda Guerra Mundial donde comienzan a surgir estos derechos. Los
Estados comenzaron a reflexionar sobre las consecuencias de la Guerra, fundamentalmente se habló de
impedir que estos horribles sucesos no volvieran a repetirse. Así, la comunidad internacional tomó
conciencia de que este tema tan importante no podía seguir reservado a las jurisdicciones internas de cada
Estado, dando inicio así a la universalidad de los [Link].
Con la creación de las Naciones Unidas la idea de derechos humanos obtuvo reconocimiento formal y
universal. En la Conferencia de San Francisco de 1945 se aprobó la Carta de las Naciones Unidas, la cual fue
el primer documento de derecho internacional en referirse expresamente a los derechos humanos. En sus
Propósitos promueve el respeto hacia ellos, alcanzando una cooperación internacional en su desarrollo y
estimulo sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión. La Carta es un tratado y
documento vinculante donde todos los estados miembros deben cumplir de buena fe las obligaciones que
han contraído.
Sin embargo, el 1er. instrumento jurídico que se dedica y regula específicamente los derechos humanos es
la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones
Unidas en París. Constituye el "pilar" de la legislación del siglo XX sobre derechos humanos. Los países con
la práctica han tornado en obligatoria esta declaración, convirtiéndola en costumbre internacional.
Lo importante entonces es que exista una regulación jurídica que proteja adecuada y completamente estos
derechos. Actualmente hay numerosos tratados de la materia.
EVOLUCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.
El cristianismo: Algunos autores encuentran el origen de los derechos humanos en la versión bíblica de la
creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. Sostienen que con los mandamientos “no matarás”,
“no robarás, “no levantarás falso testimonio” se reconocen derechos fundamentales como el derecho a la
vida, propiedad, a la honra y dignidad.
Inglaterra: El primer antecedente documentado lo encontramos en la Carta Magna en 1215, que se genera
como consecuencia de la derrota del Rey Juan sin Tierra, en Inglaterra. Los nobles le exigieron una serie de
libertades y derechos que se plasmaron en este documento. Podemos encontrar, entre otras cosas, que ni
el rey o sus funcionarios incautaron tierras para el pago de deudas, que la ciudad de Londres disfrutará de
todas sus libertades y costumbres, que las penas serán proporcionales a los delitos. En esta época también
comienza a desarrollarse el Parlamento para limitar la autoridad del rey. Y algunos años después, en 1679
se sanciona el Acta de Habeas Corpus, a favor de los detenidos, donde el funcionario que la recibía debía
expresar motivos de detención y poner al detenido en disposición del juez.
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Contractualistas: Los contractualistas (Hobbes, Locke, Rosseau) coinciden en que se debe analizar el estado
de naturaleza del hombre, que genera la necesidad de este de vivir en sociedad, la cual se ordena a través
del pacto social, donde todos los hombres son iguales por naturaleza. El pacto social da origen a la sociedad
civil y al Estado moderno o constitucional, el cual garantiza el orden, la seguridad, la paz, la protección del
derecho de propiedad; los individuos elegirán a sus gobernantes quienes deben proteger los derechos
naturales de los individuos y gobernar conforme los mandatos expresados en leyes.
Revolución norteamericana y francesa: Durante el siglo XVIII, se dan estas dos revoluciones donde surge el
Estado liberal. Estados Unidos sanciona su Constitución, mientras que en Francia se dicta La declaración de
los derechos del hombre y del ciudadano de 1789, la cual consagra derechos naturales, inalienables y
sagrados del hombre, reconociendo que estos nacen y permanecen libres e iguales en derechos y que el
origen de la soberanía radica esencialmente en la nación.
Evolución durante siglo XIX: luego de estos dos hechos comienzan a surgir constituciones escritas en
diferentes países que implementan ideas liberales y democráticas.
A comienzos del siglo se desarrollan las Guerras de la Independencia en América, y con ellas, la necesidad
de elaborar un régimen de gobierno propio para la sanción de las constituciones. Nuestro país, en 1853,
sancionó su Constitución con una gran influencia en las ideas liberales norteamericanas.
Surgen las ideas marxistas anarquistas, que consideraban que el Estado sirve para justificar los privilegios
sociales, la existencia de la explotación y del capitalismo. La cuestión social comienza a abordarse a finales
de siglo.
Evolución durante siglo XX: se pasó del constitucionalismo clásico al constitucionalismo social donde se
incorporan derechos económicos, culturales y sociales.
Otra característica de la primera mitad del siglo es la mundialización de la guerra y su poder destructor. La
primera guerra mundial, por ejemplo, modificó de manera trascendente el mapa político. Entre guerras, se
desarrolló el primer intento de organización supranacional con la Sociedad de Naciones, creada como
consecuencia del Tratado de Versalles con la finalización de la primera guerra mundial, que no logro una
definida universalidad, y dio origen a una Segunda Guerra Mundial, que represento un holocausto humano
sin precedentes. Luego de este hecho, surgió la ONU y la necesidad de una normativización de los derechos
humanos.
El final del siglo se caracterizó por la culminación del periodo de la guerra fría, con el desmantelamiento del
socialismo real, simbolizado históricamente con la caída del Muro de Berlín. También, se suma la sociedad
global generando nuevas reglas en las relaciones económicas y políticas.
Evolución normativa de los derechos humanos. Nuestra Constitución Nacional de 1853 se encuadra en el
constitucionalismo clásico, reconociendo derechos individuales de la persona humana, los conocidos
derechos de primera generación como la vida, la libertad, la igualdad, aquellos que derivan de las ideas
liberales.
Posteriormente, con la reforma de 1949 (luego derogada por decreto) y la reforma de 1957, se incorporó el
constitucionalismo social, y los derechos de segunda generación, los derechos sociales, económicos y
culturales, plasmados específicamente en el artículo 14 bis, que refiere a derechos de trabajadores, a la
seguridad social, de la vivienda digna, la protección de la familia, etc. Finalmente, en la reforma de 1994 se
consagran los llamados derechos de tercera generación, aquellos que se dirigen a toda la colectividad y no
pertenecen a un titular en específico, como el derecho al ambiente sano, a los consumidores y usuarios.
Simultáneamente a estas cuestiones referidas, a nivel internacional y con la finalización de la segunda
guerra mundial, se da un segundo intento de asociación internacional de Estados, con la Organización de las
Naciones Unidas (universal) y la Organización de Estados Americanos (regional). Expresaron su interés por
el reconocimiento de los derechos fundamentales mediante instrumentos, como declaraciones y pactos.
Con relación a los tratados internacionales sobre derechos humanos, que fueron constitucionalmente
jerarquizados con la última reforma, cabe aclarar que hay algunos pertenecientes al sistema universal de
protección y otros pertenecientes al sistema regional. La consagración normativa de los DDHH y un sistema
destinado a su protección efectiva fue una de las principales contribuciones del derecho internacional.
Desde los derechos del ciudadano a los derechos de las personas. El Estado frente a los Derechos
Humanos. Hasta el surgimiento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, antes de la
finalización de la segunda guerra mundial, el problema de los derechos humanos era una jurisdicción
exclusiva de los Estados, ya que era al derecho interno a quien le tocaba resolver estas cuestiones sobre sus
ciudadanos.
Actualmente esto no es así, ya que hace algunos años atrás, los derechos humanos comenzaron a mirarse y
analizarse desde una perspectiva internacional, compartiendo con el derecho interno de cada Estado el
problema de estos derechos y su solución efectiva. Los tratados internacionales de DDHH surgen para
respetar, proteger, y hacerlos cumplir, y reconociendo derechos a todos los hombres y personas del
mundo.
CARACTERÍSTICAS DE LOS DERECHOS HUMANOS.
Universalidad: Los derechos humanos les corresponden a todas las personas humanas del mundo por el
solo hecho de serlo. Son comunes y significan lo mismo para todos.
Indivisibilidad: Esta característica significa que cada persona es titular de los derechos con carácter pleno,
entendido cada derecho como una totalidad única, que no es posible fragmentar. Para dar una
aproximación en términos vulgares, no hay un derecho a la vida a medias, sino que se posee la titularidad
plena de un derecho plenamente considerado.
Interdependencia: Esta característica hace referencia a la relación entre derechos, en la medida en que la
existencia de uno, depende de la existencia de otro u otros, dentro del campo de los derechos humanos.
Existe así una interrelación y dependencia entre estos, rechazando la consideración aislada de los Derechos
Humanos.
Integralidad: Se vincula con el contenido. La diversidad de derechos que componen los DDHH se
encuentran integrados en una totalidad única y homogénea, sin distinciones de jerarquía ni de valor, y
teniendo como referente común la dignidad de la persona humana y sus valores como la libertad e
igualdad.
Transnacionales: Los DDHH son inherentes a la persona como tal, no dependen de la nacionalidad de ésta o
del territorio donde se encuentra. No reconocen límites ni fronteras, no se encuentran dentro de un
territorio determinado, sino que corresponden a todos los habitantes del mundo por igual.
Irreversibles: Una vez que un derecho ha sido reconocido como inherente a la persona humana queda
definitiva e irrevocablemente integrado a ella y debe ser respetado y garantizado.
Irrenunciable: no se puede renunciar a ellos.
Imprescriptibles: desde que la persona nace le pertenecen a ella durante toda su vida, no tienen fecha de
caducidad.
Progresividad: El régimen de derechos humanos es susceptible de ampliación, más no de restricción.
Efectividad: Establece que los DDHH, explícita o implícitamente reconocidos, deben ser materialmente
gozados, a través de su pleno acceso y ejercicio, por toda persona humana.
Pro homine o pro persona: al momento de reconocer derechos humanos, se debe acudir a la norma más
amplia, o a la interpretación más extensiva de su protección, y, a la norma o la interpretación más
restringida cuando se trata de establecer restricciones a su ejercicio.
Obligaciones que se generan para los Estados. El Estado es el responsable de garantizar y proteger los
derechos esenciales de las personas que se encuentren en su territorio (no solo de sus nacionales, sino de
todos sus habitantes). Involucra la realización de acciones positivas como organizar los aparatos sociales y
judiciales, así como la abstención de realizar determinados actos. El incumplimiento de esta obligación,
genera responsabilidad estatal por los medios previstos en el ordenamiento interno y, de manera
complementaria, por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
El Estado actúa por medio de sus funcionarios, quienes comprometen con su acción u omisión al Estado,
debido a que su actividad siempre implica un riesgo de provocar algún daño o perjuicio a la esfera de los
derechos de las personas. Ello se conoce como “responsabilidad objetiva” del Estado. Mientras estos
actúen en su nombre deberá responder por las violaciones a los derechos humanos en que aquellos
incurran.
De manera excepcional, un particular puede violar derechos humanos y generarle responsabilidad al
Estado. Lo que se conoce como “funcionario de hecho”, cuando el Estado, por acción u omisión, permite la
existencia de grupos o de actividades que son propias de su competencia y no toma las medidas adecuadas
para desarticularlos. Por ejemplo, la existencia de grupos paramilitares o de grupos que realicen tareas de
vigilancia y afecten la seguridad del país.
Para el resto de los casos, cuando los particulares no tienen injerencia en la función pública y sus actos
privados afectan o lesionan derechos, se consideran delitos o faltas y no propiamente violaciones a los
derechos humanos, pueden ser crímenes gravísimos, pero si es mera obra de particulares no será violación
de derechos humanos. Los particulares asumen su responsabilidad de carácter individual.
Los derechos humanos implican obligaciones a cargo del gobierno, quien es responsable de respetarlos,
protegerlos y garantizarles. La falta de recursos puede impedir la realización de estos derechos, por lo que
cada Estado tiene la obligación de satisfacer su mínimo nivel esencial, utilizando todos los recursos
disponibles.
CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS. En relación a la materia: describiendo los derechos
contenidos en categorías jurídicas:
- Derechos Civiles Y Políticos: en los derechos civiles podemos encontrar a la dignidad, a la vida, a la
intimidad, a la información, a la asociación, a la propiedad, etc. Dentro de los derechos políticos podemos
encontrar: derechos al sufragio, a asociarse a un partido político, a ser candidato, etc.
- Derechos Económicos, Sociales y Culturales: incluye, entre otros, el derecho a la salud, el derecho a la
educación, a trabajar y los derechos en el trabajo, el derecho a una alimentación básica sana y equilibrada,
el derecho a la seguridad social, etc.
- Derechos De Incidencia Colectiva: incluye el derecho a un medio ambiente sano, el derecho de los
consumidores y usuarios, el derecho al desarrollo, el derecho a la paz, etc.
2) En relación al momento histórico en que tuvieron origen:
Derechos de primera generación: surgen en la segunda mitad del siglo XVIII. Correspondiente a los derechos
civiles y políticos. Nacen con el advenimiento de la Revolución Americana y la Revolución Francesa, y el
constitucionalismo clásico. Derechos de segunda generación: aparecen en la primera mitad del siglo XX.
Corresponden a los derechos económicos, sociales y culturales. Surgen de movilizaciones, protestas y
reclamos sociales.
Derechos de tercera generación: nacen en la segunda mitad del siglo XX, luego de la segunda guerra.
Corresponden a los derechos de incidencia colectiva, donde sus titulares no son exclusivamente individuos,
sino la sociedad en su totalidad.
3) En relación con el sujeto activo:
∙ Los que reconocen un sujeto activo general: que involucra los derechos reconocidos con carácter general
a toda persona. Como resultan ser los derechos y garantías en la convención americana sobre ddhh.
∙ Los que reconocen un sujeto activo particular: que involucra a los derechos para determinados sujetos en
especial: derechos de poblaciones indígenas, derechos de los niños, derechos de las personas con
discapacidad, etc.
∙ O aquellos que refieren a un sujeto activo de carácter colectivo: como ser todo el pueblo, todos los
integrantes de una sociedad o comunidad determinada, o de una asociación gremial, profesional, o
vinculado con los derechos de incidencia colectiva.
4) En relación con la norma que los consagra: algunos autores distinguen entre derecho constitucional:
derechos que tienen su fundamento en la normativa constitucional; y derechos humanos: derechos que
tienen su fundamento en los instrumentos de derechos humanos de carácter supranacional.
Las fuentes universales de DDHH.
La doctrina: son los pronunciamientos realizados por un órgano competente a fin de interpretar o aclarar
un contenido o determinar el alcance de una disposición, regla o principio. Esta elaborada por comités de
expertos como, por ejemplo: El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, El Comité para la
eliminación de la discriminación racial, entre otros. Estos examinan y realizan observaciones generales que
representan una síntesis de años de experiencia con respecto a un determinado tema.
La jurisprudencia: esta deriva de las sentencias. Hasta la fecha, solo cuatro comités del sistema universal
han desarrollado jurisprudencia sobre derechos: el Comité de Derechos Humanos, el Comité para la
Eliminación de la Discriminación, el Comité contra la Tortura y el Comité sobre la Eliminación de
Discriminación contra la Mujer.
Fuentes auxiliares: Desde hace un tiempo, los comités de expertos han adoptado la práctica de aprobar, al
final de cada informe de un Estado Parte, un documento denominado Observaciones Finales, que contiene
conclusiones y recomendaciones sobre la situación del país y los esfuerzos realizados por el Estado para
cumplir las obligaciones de derechos humanos. Estas observaciones son una fuente auxiliar de
interpretación ya que contienen conclusiones sobre la compatibilidad de leyes o prácticas de un país con la
normativa internacional pertinente. Esta fuente puede ser valiosa cuando se refiere a cuestiones que
todavía no han sido abordadas por las Observaciones Generales ni la jurisprudencia de un comité.
Los mecanismos temáticos y las relatorías sobre países específicos: son grupos de trabajos que tienen
competencia para examinar casos o situaciones de derechos humanos, con algún tipo de violación, tema
transversal. Por lo general son establecidos por el Consejo de Derechos Humanos, tiene un mandato
limitado en el tiempo. La competencia se extiende a todos los Estados miembros de la ONU. Algunos visitan
los países y publican informes sobre los resultados de la misma, con recomendaciones y conclusiones.
También reciben información sobre casos concretos. Los mecanismos se dedican esencialmente al
monitoreo en forma permanente de la vigencia y goce efectivo de los derechos en el mundo entero; las
relatorías, se encargan de la situación de un país determinado.
Otras fuentes universales: nos referimos a varios pronunciamientos de algunas instituciones u
organizaciones, que, si bien no forman parte del sistema de derechos humanos de las naciones unidas, son
universales porque tienen composición y competencia supra-regionales. Ej.: La Corte Internacional de
Justicia: es un órgano de la Organización de las Naciones Unidas. No obstante, no forma parte del sistema
de derechos humanos de esta organización, por carecer de competencia específica en la materia.
Las fuentes regionales de DDHH.
La estructura del sistema interamericano de protección de los derechos humanos es mucho más sencilla
que la del sistema universal. Sus órganos principales son la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Corte Interamericana de DDHH: Sus competencias más relevantes son la adopción de opiniones
consultivas, y el examen de casos contenciosos. En las opiniones consultivas, la Corte emite opiniones sobre
la interpretación y alcance de normas de derechos humanos, que se encuentren en instrumentos
internacionales donde un Estado; u opiniones sobre la compatibilidad de la legislación interna de un país y
los instrumentos internacionales. En la competencia contenciosa, la Corte examina casos contra Estados, y
juzga si éstos han violado alguna disposición de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
La Comisión Interamericana de DDHH: es un órgano compuesto por expertos independientes. Los informes
de la CIDH sobre la situación de derechos humanos en países determinados contienen observaciones y
conclusiones relevantes para la interpretación de la normativa interamericana. Tales observaciones y
conclusiones no pueden considerarse jurisprudencia, porque no son decisiones sobre casos. Tampoco
expresiones de doctrina pues, si bien hacen un aporte a la doctrina, se refieren a situaciones concretas. La
CIDH ha establecido relatorías sobre ciertos temas, en particular sobre los derechos de la mujer, los
derechos de la niñez, los derechos de los pueblos indígenas, entre otros. Son una fuente valiosa de
interpretación complementaria
El Corpus Iuris del Derecho Internacional. La Corte Interamericana manifestó que el corpus iuris del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos está formado por un conjunto de instrumentos
internacionales variados como tratados, convenios, resoluciones, declaraciones. Lo manifestó en
determinadas sentencias como en el caso de los Niños de la Calle, al declarar que: “Tanto la Convención
Americana como la Convención sobre los Derechos del Niño forman parte de un corpus iuris internacional
de protección de los niños (…)”.
Interpretación autorizada: hace referencia al uso de un instrumento para interpretar el contenido de una
norma de otro instrumento diferente. Estas normas deben estar destinadas a proteger el mismo bien
jurídico. El Preámbulo de la Convención Americana, por ejemplo, reconoce que está reafirmar y desarrollar
los derechos consagrados en la Declaración Americana.
Los instrumentos internacionales sobre DDHH pueden dividirse en 3 categorías:
La primera consiste en las grandes declaraciones de 1948: la Declaración Universal de Derechos Humanos y
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Dichos instrumentos reconocen una
amplia gama de derechos fundamentales, incluidos los de carácter civil, político, social, económico y
cultural; no son tratados internacionales y en el momento de su elaboración carecían de carácter
vinculante. Hoy día, si se consideran vinculantes para todos los Estados Partes en las Naciones Unidas y la
OEA.
La segunda categoría consiste en los grandes tratados universales y regionales en materia de derechos
humanos, en particular el PIDCP (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) y PIDESC (Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) en el sistema universal, y la Convención
Americana y el Protocolo Adicional a la Convención Americana en materia de derechos económicos,
sociales y culturales, en el sistema interamericano. Estos instrumentos consagran los mismos derechos
plasmados en las declaraciones de 1948. No obstante, como fueron elaborados con el propósito de ser
vinculantes, definen el contenido, el alcance y los límites de estos derechos en forma más precisa. En el
sistema universal, los dos Pactos Internacionales (el PIDCP y el PIDESC) y la Declaración Universal son
conocidos como la Carta Internacional de Derechos Humanos.
La tercera categoría consiste en los demás instrumentos sobre derechos humanos, dedicados a derechos o
principios específicos, o derechos de determinados sectores de la sociedad, como niños, indígenas,
personas con discapacidad, entre otros. En esta categoría es posible distinguir muchas subcategorías
distintas.
El derecho consuetudinario: Fue, tradicionalmente, la principal fuente del derecho internacional. Debido a
la inexistencia de un legislador internacional y del principio de la igualdad de los estados, las relaciones
entre estos se regían por reglas no aceptadas por todos.
A pesar de la codificación del Derecho Internacional, el Derecho Consuetudinario sigue siendo muy
importante. Dos elementos son imprescindibles para el Derecho Consuetudinario: la práctica y la opinión
jurídica. En la actualidad, gran parte del Derecho Internacional Consuetudinario ha sido codificado, sobre
todo en el campo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Jus cogens: Son las normas de máxima jerarquía del Derecho Internacional. Una norma imperativa de
derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de
naciones como una norma que no admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada por otra
norma ulterior de derecho internacional general posterior que tenga el mismo carácter.
La democracia y los derechos humanos. La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las
libertades fundamentales y los derechos humanos, consagrados en las respectivas constituciones de los
Estados y en los instrumentos interamericanos e internacionales de derechos humanos.
En 2001 se sancionó, en el ámbito de la OEA, la Carta Democrática Interamericana. Establece que los
pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y
defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de estos pueblos. Su
objetivo es promover la democracia representativa basada en la división de poderes del Estado para lograr
la paz, la estabilidad, y el desarrollo de la región.
En un ámbito democrático, cualquier persona o grupo de personas que consideren que sus derechos
humanos han sido violados pueden interponer denuncias o peticiones ante el sistema interamericano.
La eliminación de toda forma de discriminación y de intolerancia, así como la promoción y protección de los
derechos humanos de los pueblos indígenas y los migrantes y el respeto a la diversidad étnica, cultural y
religiosa en las Américas, contribuyen al fortalecimiento de la democracia y la participación ciudadana.
La OEA continuará desarrollando programas y actividades dirigidos a promover los principios y prácticas
democráticas y fortalecer la cultura democrática en el hemisferio, considerando que la democracia es un
sistema de vida fundado en la libertad y el mejoramiento económico, social y cultural de los pueblos.
Educación y derechos humanos.
Texto de: Abraham Magendzo K.: “EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS: requisito impostergable para el
nunca más”.
La Educación en Derechos Humanos se desarrolla en un contexto político, económico, social y cultural que
la condiciona, la proyecta y en ocasiones la obstaculiza. Comprender y analizar este contexto es un
requisito básico para penetrar en la educación en derechos humanos.
Los derechos humanos están hoy siendo objeto de propuestas de diversos sectores de la opinión pública,
incluso por aquellos que por años negaron que hubieran sido violados y que participaron directa o
indirectamente en estas violaciones.
Luego del oscuro periodo de la Dictadura militar en Argentina, la sociedad comenzó a velar por el principio
“nunca más”, para evitar que estos actos atroces vuelvan a repetirse. Para lograr que se cumple este
principio, se requiere principal y específicamente de un Proceso educativo que sea capaz de proporcionar
en las nuevas generaciones conocimientos, habilidades, actitudes y valores conducentes a una profunda
toma de conciencia sobre la violación a los derechos humanos.
Se exige realizar una educación en derechos humanos que situé a la dignidad humana como valor
fundamental, y que se protejan valores como la libertad, justicia, igualdad, democracia y respeto. Se deben
formar sujetos de derechos y responsabilidades que hagan valer sus propios derechos y los derechos de los
demás; un ser crítico, capaz de hacer propuestas que contribuyan a erradicar las injusticias y de hacer
vigente los derechos humanos.
La educación en derechos humanos ha sido incluida en la reforma educacional de nuestro país. Los
derechos humanos se han incorporado a la educación formal junto con otros temas importantes el medio
ambiente, la multiculturalidad, la tolerancia y la no-discriminación y el respeto a la diversidad social y
cultural. No obstante, la educación en derechos humanos debe ser entendida como parte integral de la
democratización de nuestra sociedad. Para “ingresar” y “transitar” hacia una sociedad democrática hay que
reconocer que la dignidad humana es central y que se debe tratar de transmitir a través de esta educación,
una ética para que las jóvenes generaciones sean más atentas. La educación en derechos humanos se
convierte en un vigilante para el "nunca más".
UNIDAD 2
TRATAMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA CONSTITUCIÓN.
Operatividad y programaticidad de los derechos. En el derecho constitucional se han distinguido entre
cláusulas constitucionales operativas y cláusulas constitucionales programáticas.
Las cláusulas constitucionales son operativas cuando: pueden operar automática e inmediatamente, sin
necesidad de instituciones o reglamentaciones que deba establecer el Congreso. Generalmente se las
identifica con las normas que generan obligaciones de no hacer. Ej. derecho a huelga (art.14).
Las normas programáticas son aquellas que necesariamente requieren de una norma para obtener la
operatividad derivada. Se las identifica con normas que ordenan dar o hacer. Requieren de una
reglamentación para su aplicación. Se señala a los derechos incluidos en el art. 14 bis (no en su totalidad) y
118 (juicio por jurados), como programáticos.
En principio, las normas de CN y Tratados Internacionales que consagran derechos humanos son
OPERATIVAS. Los derechos declarados en convenciones, pactos o tratados sobre derechos humanos
invisten directamente de titularidad a los habitantes del estado que se hace parte en el acuerdo, cuando las
cláusulas que contienen aquellos derechos son operativas. Si son programáticas, hacen recaer en el estado
la obligación de adoptar las medidas de derecho interno que permitan su funcionamiento.
Derechos implícitos y explícitos.
Derechos explícitos: son aquellos que están expresamente reconocidos y enumerados en el texto
constitucional. (Ej.: art. 14, 14 bis, 17, 20 de la CN).
Derechos implícitos: son los no enumerados o reconocidos expresamente. (Ej.: art. 33 de la CN). Ambos son
reconocidos a todos los habitantes (y extranjeros), obligan como sujeto pasivo tanto al estado federal como
a las provincias.
Generación de derechos.
Derechos de primera generación: surgen en la segunda mitad del siglo XVIII. Correspondiente a los derechos
civiles y políticos. Nacen con el advenimiento de la Revolución Americana y la Revolución Francesa, y el
constitucionalismo clásico. Derechos de segunda generación: aparecen en la primera mitad del siglo XX.
Corresponden a los derechos económicos, sociales y culturales. Surgen de movilizaciones, protestas y
reclamos sociales.
Derechos de tercera generación: nacen en la segunda mitad del siglo XX, luego de la segunda guerra.
Corresponden a los derechos de incidencia colectiva, donde sus titulares no son exclusivamente individuos,
sino la sociedad en su totalidad.
DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS (de primera generación):
Nacen luego de la Revolución Americana, la Revolución Francesa y el Constitucionalismo Clásico
(Constitución Norteamericana y Constitución de la República Francesa), en la segunda mitad del Siglo XVIII.
Son caracterizados en general, como derechos operativos, es decir autoejecutables, ante los cuales la
conducta Estatal debe ser abstencionista, es decir, no intervenir. Estos derechos tienen por objeto la
libertad, seguridad, la dignidad, la integridad, entre otros, así como el derecho a participar en la vida
política. Tales derechos expresan una dimensión más individualista, cuyo propósito es evitar que el Estado
agreda ciertos atributos del ser humano, la actuación de sus órganos no puede traspasar los límites de
estos derechos. Todo ciudadano debe disponer de medios judiciales sencillos y eficaces para protegerlos.
Está a cargo del Estado prevenir razonablemente situaciones lesivas a los derechos humanos y en el
supuesto de que estas se produzcan, procurar lo requerido para el restablecimiento del derecho.
Estos derechos Civiles y Políticos a su vez pueden admitir subcategorías:
Derechos Civiles: - Derechos Personalísimos: Derecho a la vida, a la intimidad, a la integridad física, a la
libertad de conciencia y de religión, al nombre, etc.
- Derechos Personales: Derecho a la información, a la asociación, derecho de petición, de locomoción, a la
libre circulación.
- Derechos Patrimoniales: derecho de propiedad, derecho de ejercer toda industria lícita.
Derechos Políticos: - Derechos de las Personas: derecho al sufragio, a asociarse en un partido político,
derecho a ser candidato.
- Derechos de los Partidos Políticos: derecho de acceso a la información pública, derecho a divulgar sus
ideas.
DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES (derechos de segunda generación): Nacen en la
primera mitad del Siglo XX a partir de movimientos políticos y sociales. Surgen desde una perspectiva
menos individualista, considerando al hombre en su vida familiar y social. La exigibilidad de los derechos
económicos, sociales y culturales está condicionada a que existan recursos apropiados para su satisfacción,
de modo que las obligaciones que asumen los estados son de comportamiento. Requieren para su
realización una conducta activa, entendida como medidas concretas que faciliten el acceso a los mismos;
para establecer que un gobierno viole estos derechos no basta con demostrar que no se han satisfecho,
sino que el comportamiento del poder público para alcanzar ese fin no se adecuo a los standards
apropiados. Encontramos el derecho a la salud, a la educación, a trabajar y los derechos del trabajo, a una
alimentación básica sana y equilibrada, a la seguridad social, a una vivienda digna, la cultura, la religión, etc.
DERECHOS COLECTIVOS (derechos de tercera generación): Aparecen en la segunda mitad del Siglo XX,
luego de la Segunda Guerra. Incluye el derecho a un medio ambiente sano, derecho de los consumidores, a
la paz, a la libre determinación de los pueblos. Estos derechos le pertenecen a toda la sociedad, son de
titularidad colectiva. Para su efectiva realización se requiere una conducta de cooperación internacional
entre Estados. La sujeción del poder público es mixta. Es decir, el Estado realizará obligaciones de
comportamiento, al ordenar su acción para satisfacer estos derechos. Y también deberá realizar
obligaciones de resultado.
PROGRESIVIDAD Y NO REGRESIVIDAD:
Texto de Courtis y Abramovich. Estos son principios y pautas de interpretación de DDHH.
Principio de no regresividad: los Estados no deben adoptar medidas que limiten, restrinjan o eliminen los
derechos vigentes o existentes. Los poderes políticos tienen prohibido elegir supuestos que importen un
retroceso en el goce de los derechos, de lo contrario, esto sería invalido o inconstitucional. Procesalmente,
corresponde al demandante demostrar el carácter regresivo de la norma, si es que el grado de protección
ofrecido por la nueva norma conlleva un retroceso. Probado esto, la norma se presume inválida, y el Estado
debe acreditar que, pese a ser regresiva, la norma es justificable para proteger otros derechos.
Principio De Progresividad: los estados Partes se compromete a adoptar medidas, hasta el máximo de los
recursos que dispongan, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, la plena
efectividad de los derechos aquí reconocidos, en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u
otros medios apropiados.
LOS DDHH EN NUESTRO ACTUAL DERECHO CONSTITUCIONAL:
En la constitución tenemos dos partes: la dogmática y la orgánica, ambas tienen una misma jerarquía. La
dogmática define el fin, los objetivos, principios y valores de la constitución. La parte orgánica desarrolla las
instituciones del Estado
En la parte dogmática encontramos declaraciones, derechos y garantías. La Constitución original incorporó,
en un principio, derechos políticos del hombre contra el estado; donde la obligación fundamental era la
omisión del Estado para poder satisfacerlos. Luego, el constitucionalismo social, con la reforma de 1957,
amplia el constitucionalismo clásico, agregando los derechos sociales, que se desglosan en económicos,
sociales y culturales. Los derechos ya no van a quedar satisfechos solo con la abstención del sujeto pasivo,
sino que deberá promover estos derechos. Y con la reforma de 1994 se incorporan derechos colectivos.
La constitución se ha ampliado y enriquecido a través del artículo 75 inc. 22, que confiere jerarquía
constitucional a tratados de derechos humanos, y prevé para el futuro un procedimiento especial para que
otros adquieran la misma jerarquía. Así, nuestro derecho constitucional acogió una doble fuente: interna y
la internacional.
El actual derecho internacional de los derechos humanos sintoniza muy bien con la constitución
democrática. Los derechos contenidos en la constitución se deben interpretar conforme el derecho
internacional de derechos humanos, para compatibilizar y coordinar. Los tratados internacionales son
superiores a las leyes, y están en el mismo vértice que la constitución.
Todos los derechos fundamentales del hombre deben considerarse incluidos en la constitución. Estos son
derechos del hombre y pertenecen a todos nacionales y extranjeros, ya que la constitución habla de
habitantes.
Todas las normas constitucionales gozan del mismo rango y jerarquía.
Para nuestro derecho los titulares de los derechos son los habitantes, quienes integran la población. El
Estado debe respetarlos, no violar, no impedir su goce ni ejercicio, no crear restricciones arbitrarias.
Los derechos económicos, sociales y culturales como derechos exigibles:
Texto Wlasic. Uno de los puntos que fomentan la distinción entre derechos civiles y políticos respecto los
económicos, sociales y culturales, radica en que los primeros generan, según los autores, exclusivamente
obligaciones negativas o de abstención, mientras que los derechos económicos, sociales y culturales
implicaría obligaciones positivas, que en la mayoría de los casos deberían solventar de recursos públicos. De
acuerdo con esta posición, las obligaciones negativas serán un no hacer por parte del Estado: no detener
arbitrariamente a las personas, no aplicar penas sin juicio previo, etc. Por el contrario, los positivas se
caracterizarían por obligar al Estado a brindar prestaciones: proveer servicios de salud, asegurar educación,
etc.
Wlasic, sin embargo, sostiene que estas distinciones están basadas en una visión “pacífica” del rol y
funcionamiento del aparato estatal. Así, podemos sostener, por ej., que, en muchos derechos civiles y
políticos como el debido proceso, el acceso a la justicia, el derecho a casarse, el derecho de elegir y ser
elegido, suponen la creación de condiciones institucionales por parte del Estado (existencia y
mantenimiento de tribunales, establecimiento de normas y registros para la decisión nupcial, convocatoria
a elecciones, organización de un sistema de partidos políticos, etc.). En estos casos, la obligación del Estado
no está vinculada con la utilización de fondos, sino a establecer normas que concedan relevancia a una
situación determinada, u organizar una estructura que se encargue de poner en práctica una actividad.
Aun aquellos derechos que parecen ajustarse más fácilmente a la caracterización de “obligación negativa”,
aquellos que requieren una limitación en la actividad del Estado de no interferir la libertad de los
particulares –por ejemplo, la prohibición de detención arbitraria, la prohibición del establecimiento de
censura previa a la prensa, o la prohibición de violar la correspondencia–, conllevan una intensa actividad
estatal destinada a que otros particulares no interfieran en esa libertad y a restablecer el perjuicio una vez
producido, de modo tal que la contracara del ejercicio de estos derechos está dada por el cumplimiento de
funciones de policía, seguridad, defensa y justicia por parte del Estado; reclamando así, obligaciones
positivas, caracterizadas por la erogación de recursos, y no la mera abstención del Estado. En síntesis, la
estructura de los derechos civiles y políticos es un complejo de obligaciones negativas y positivas de parte
del Estado: obligación de abstenerse de actuar en ciertos ámbitos y de realizar funciones en otros.
En suma, los derechos económicos, sociales y culturales también pueden ser caracterizados por
obligaciones positivas y negativas por parte del Estado. Estas obligaciones positivas no siempre requieren
de erogaciones económicas, ya que existen casos donde se exige una regulación del Estado que limite o
restrinja las facultades de las personas privadas, o les imponga obligaciones de algún tipo, como los
derechos laborales y sindicales, la defensa del consumidor o la protección del medio ambiente. Así, por ej.
establecer un salario mínimo, la obligatoriedad de los descansos, la jornada de trabajo limitada y de
vacaciones pagas, la protección contra el despido arbitrario, etc.
Algunos autores sostienen que habría diferentes tipos de obligaciones comunes por parte de los estados
para garantizar los derechos: obligaciones de respetar, proteger, garantizar. Las obligaciones de respetar se
definen por el deber del Estado de no obstaculizar o impedir el acceso o goce de los bienes que constituyen
el objeto de derecho. Las obligaciones de protección consisten en impedir que terceros obstaculicen o
impidan el acceso a esos bienes. Las de garantizar suponen asegurar que el titular del derecho acceda al
bien cuando no puede hacerlo por sí mismo. Estas obligaciones pueden ser tanto positivas como negativas,
y encontrarse en los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales, lo que
reforzaría su unidad.
Si bien los principales derechos económicos, sociales y culturales han sido consagrados en diversas
constituciones e instrumentos internacionales, el reconocimiento universal de los DESC como derechos
plenos no se alcanzará hasta superar los obstáculos que impiden su adecuada justiciabilidad y exigibilidad,
entendida como la posibilidad de reclamar ante un juez o tribunal de justicia el cumplimiento de estos
Aunque un Estado cumpla habitualmente con la satisfacción de determinadas necesidades o intereses
tutelados por un derecho social, no se podría afirmar que los beneficiados por la conducta estatal gozan de
ese derecho como derecho subjetivo, hasta tanto verificar se encuentra realmente en condiciones de
demandar judicialmente la prestación del Estado ante un eventual incumplimiento. Así, lo que calificará a
un derecho social como derecho pleno no es simplemente la conducta cumplida del Estado, sino la
existencia de algún poder jurídico de actuar, de producir demanda o queja por parte del titular del derecho
en caso de incumplimiento de la obligación.
Existen varias razones que dificultan el desarrollo de la justiciabilidad de los derechos económicos, sociales
y culturales. Una de ellas, por ejemplo, es la vaguedad de los textos normativos donde se formulan los
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derechos, otros señalan la falta de acciones o garantías procesales concretas destinadas a tutelar los DESC.
En muchos casos las violaciones de derechos económicos, sociales y culturales provienen del
incumplimiento de obligaciones negativas por parte del Estado.
Una obligación negativa del Estado es no discriminar el ejercicio de los DESC. Cuando el Estado incumple
esta obligación, se abre un enorme campo de justiciabilidad y exigibilidad. En algunos casos resultan
perfectamente viables muchas de las acciones judiciales tradicionales, como acciones de
inconstitucionalidad, nulidad de actos, acciones de amparo o reclamo de daños y perjuicios.
La actividad del Estado violatoria de un derecho económico, social o cultural resulta cuestionable
judicialmente y, verificada esta vulneración, el juez decidirá obligar al estado a respetar el derecho
afectado. Es importante establecer mecanismos de comunicación, debate y diálogo donde se recuerde a los
poderes públicos los compromisos asumidos, forzándolos a incorporar dentro de las prioridades de
gobierno la toma de medidas para que cumplan sus obligaciones en materia de derechos económicos,
sociales y culturales. Ahora bien, la falta de mecanismos o garantías judiciales adecuadas no es excusa para
hacer justiciables estos derechos, sino que más bien exige imaginar instrumentos procesales aptos para
llevar a cabo estos reclamos. No existe derecho económico, social o cultural que no presente al menos
alguna característica que permita su exigibilidad judicial en caso de violación.
LOS TRATADOS DE DDHH EN EL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL ARGENTINO.
Jerarquía constitucional de los tratados.:En 1994 se llevó a cabo la última reforma de nuestra Constitución
Nacional. La ley de Declaración de Necesidad de la Reforma aprobada por el Congreso Nacional, impuso la
prohibición de modificar los primeros 35 artículos de la constitución vigente hasta entonces, a excepción de
temas expresamente habilitados, que constituyen el capítulo de nuevos derechos y garantías. En la parte
orgánica, se trabajó con especial cuidado su rediseño, y se incorporaron institutos fundamentales. La
reforma marcó un antes y un después.
Luego de varios años de discusión en la doctrina, la reforma modificó el plexo normativo de nuestra
constitución, otorgándole jerarquía constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos
incorporados en el art. 75 inc. 22, ubicándolos en el mismo nivel que la CN y consagrándose con
superioridad jerárquica respecto de las leyes.
Podemos apreciar, como en un primer periodo, anterior a la reforma, la CSJN hizo caso omiso a los
instrumentos internacionales de Derechos Humanos, subordinado su vigencia a la existencia de una ley
reglamentaria específica, como es el caso Sánchez Abelenda c/ Ediciones de La Urraca, donde rechazan un
recurso de réplica por falta de reglamentación expresa en nuestro ordenamiento.
Es en 1992, cuando con el caso Ekmekdjian c. Sofovich La Corte establece que las normas del derecho
internacional son operativas, por lo que cuando se ratifica un tratado por el Estado argentino, este es
aplicable en el derecho interno, aun cuando no exista una norma específica que lo reglamente. La Corte
considera el art. 27 de la convención de Viena, que establece que ningún estado parte puede fundar el
incumplimiento de un tratado en disposiciones de su derecho interno. Afirma que a partir de la entrada en
vigencia de la Convención de Viena estos instrumentos tienen prevalencia sobre las leyes. Otorga
prevalencia a los tratados internacionales sobre el ordenamiento interno.
Luego de que la reforma consagra la superioridad jerárquica de los tratados y hasta el 2005 la Corte aplica
los tratados de derechos humanos con la misma jerarquía que la CN, no admite diferencias de jerarquía
normativa dentro del bloque de constitucionalidad y considera que sus normas deben interpretarse
armónicamente. Los fallos y opiniones de la Corte IDH deben ser tenidos en cuenta por los tribunales
argentinos, son obligatorios, mientras que los informes de la CIDH sirven de guía, pero no son obligatorios.
A partir del caso Simón para una parte de la doctrina la Corte hizo abuso del D. Internacional de los
Derechos Humanos con una visión errada e inconstitucional, ya que erróneamente aplicó las reglas del
derecho internacional público.
Con el último fallo sobre Fontevecchia se inició una nueva etapa de la Corte. En síntesis, la posición
mayoritaria desde la doctrina y la jurisprudencia es la integración armónica del derecho internacional
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constitucionalizado con la Constitución. Y la minoritaria es que en ciertos supuestos tal armonización podría
ser violatoria de la Constitución Nacional.
Examen del art. 75 inc. 22.
Artículo 75 inc. 22: “Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las
organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superior a las leyes. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la
Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y su Protocolo Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio;
la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención
contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los
Derechos del Niño; en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo
alguno de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y
garantías. Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder Ejecutivo Nacional, previa aprobación de
las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara. Los demás tratados y convenciones
sobre derechos humanos, luego de ser aprobados por el Congreso, requerirán del voto de las dos terceras
partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquía constitucional.”
El contenido del art. 75 inc. 22 puede desgranarse en tres partes: 1) la primera, referida a la atribución del
congreso nacional de aprobar o descartar tratados concluidos con las demás naciones y con las
organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Y la estipulación de que tales tratados y
concordatos tienen jerarquía superior a las leyes. Antes de la reforma, conforme a la doctrina y la
jurisprudencia predominante, se interpretó el art. 31 en el sentido de dar igual jerarquía normativa a los
tratados y a las leyes, siguiendo la tradición dualista de que el orden jurídico internacional y el orden
jurídico nacional, constituyen dos órdenes independientes de igual jerarquía. A partir del caso “Ekmekdjian
c/ Sofovich”, la corte consagró la supremacía de los tratados sobre las leyes. Este criterio encuentra su
fundamento en el art. 27 de la convención de Viena, que establece que ningún estado parte puede fundar
el incumplimiento de un tratado en disposiciones de su derecho interno.
2) La segunda parte del artículo está vinculado con la jerarquización constitucional de instrumentos
internacionales sobre DDHH. Estos son obligatorios, tienen carácter coactivo, y prevén instancias de control
internacional. Las declaraciones, en cambio, constituyen un compromiso ético de los estados miembros de
la comunidad internacional, regional o universal, frente a tales derechos. El artículo 75 in. 22 establece una
serie de instrumentos internacionales que enumera expresamente, y sostiene que, los mismos, en las
condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte
de la constitución y deben entenderse complementarios de derechos y garantías. Estos tratados junto a la
constitución constituyen el bloque constitucional. En las condiciones de su vigencia: la doctrina considera
que esta frase significa determinar en qué condiciones el tratado se encuentra en vigor para la Argentina,
en qué forma ha sido aprobado o ratificado por esta, debiendo tenerse en cuenta, conjuntamente con el
texto del tratado, las reservas, y aclaraciones formuladas al momento de su ratificación.
3) Finalmente, la tercera parte del artículo hace referencia a los mecanismos de jerarquización
constitucional futura de otros tratados de DH, como a su posible desjerarquización, a través de la
aprobación legislativa. A tales fines se exige el voto afirmativo de las dos terceras partes del total de los
miembros de cada cámara. Asimismo, hay posiciones doctrinarias que han sostenido que, a pesar de no
estar expresamente contemplado, si se produjera la modificación o reforma de un tratado ya jerarquizado,
debería recurrirse a este mecanismo para volver a jerarquizar.
¿Qué sucede cuando se modifica o se reforma un tratado de derechos humanos con jerarquía
constitucional? La práctica internacional indica que tales modificaciones se producen a través de nuevos
tratados denominados protocolos facultativos, y exige, en el caso de nuestro país, la previa aprobación del
congreso nacional, la posterior ratificación del ejecutivo, conforme el mecanismo dispuesto por la CN, y
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finalmente podrá ser jerarquizado constitucionalmente, por una nueva ley. Es decir que, la aprobación de
un protocolo de reforma o ampliación del tratado original, no genera automáticamente obligación alguna al
estado, hasta tanto no resuelva hacerse parte en él, según los recaudos constitucionales nacionales. Las
reservas, si bien no pueden ser ampliadas con posterioridad a la ratificación, sí pueden ser retiradas en el
futuro.
Creación de órganos supraestatales: El art.75 inc. 24 establece que es una atribución del Congreso aprobar
tratados de integración que deleguen competencia y jurisdicción a órganos supraestatales que respeten el
orden democrático y los derechos humanos. Las normas dictadas en su consecuencia tienen jerarquía
superior a las leyes.
Ej. A la Corte Interamericana de DDHH. Este art habilita la incorporación y vigencia jerárquica de la Corte
IDH, y consagra, además, la posibilidad de que el Estado Nacional delegue funciones jurisdiccionales en
estos organismos.
Repercusión en nuestro régimen jurídico interno. Omisión del estado de legislar internamente.
La CSJN en 1947, sostuvo mediante su jurisprudencia que “los tratados internacionales deben respetar las
disposiciones de la CN, la cual tiene supremacía sobre todas las normas de derecho positivo”. En esta época
la CN era totalmente superior a los Tratados internacionales, los cuales tenían igual jerarquía que las leyes.
En 1963, la CSJN declara que “ningún art. de la CN atribuye superioridad a los tratados con las potencias
extranjeras respecto de las leyes dictadas por el Congreso de la Nación. Ambos –leyes y tratados- son
igualmente calificados y no existe fundamento normativo de rango superior”.
En 1980 entró en vigencia en Argentina, la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, cuyo art.
27 dispone que: "Los Estados no podrán invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación
del incumplimiento de un tratado”.
Todo cambió definitivamente en 1992, con el caso "Ekmekdjian c/ Sofovich". La CSJN establece que las
normas del derecho internacional son operativas, por lo que cuando se ratifica un tratado por el Estado
argentino, este es aplicable en el derecho interno, aun cuando no exista una norma específica que lo
reglamente; el tratado es de operación automática y ya forma parte del orden estatal por lo que el Estado
argentino se encuentra obligado. La Corte considera el art. 27 de la convención de Viena, que establece que
ningún estado parte puede fundar el incumplimiento de un tratado en disposiciones de su derecho interno.
Afirma que a partir de la entrada en vigencia de la Convención de Viena estos instrumentos tienen
prevalencia sobre las leyes.
Integración de las normas de los tratados a el derecho interno:
Los tratados internacionales ingresan al D. Interno de un estado cuando este los ratifica o adhiere. A partir
de la ratificación o la adhesión, el derecho interno recibe al derecho internacional.
La integración de normas internacionales al Estado argentino ha evolucionado de una posición dualista a
un monismo con supremacía constitucional, según la letra actual de la CN argentina. Y, según los fallos de la
CSJN, se adopta jurisprudencialmente un monismo con supremacía internacional absoluta (es decir sobre la
CN argentina).
El dualismo en el Derecho argentino: Si bien no existió una norma expresa en la CN que estableciera el
dualismo, la reiterada jurisprudencia de la CSJN consideró que para que un tratado tuviera vigencia debía
ser incorporado al ordenamiento a través de una ley del Congreso un acto normativo del PEN. La teoría de
la incorporación de un tratado, tenía además otro efecto: que esa norma se transformara en una norma
interna.
La Corte Suprema, durante más de un siglo, interpretó que existía una paridad de rango entre la ley
nacional y un tratado incorporado, por lo que una ley posterior podría modificarlas o derogarlas. Lo cierto
es que el tema no prestaría complicaciones si el tratado modifica una ley anterior. Pero cuando una ley
posterior deroga o modifica un tratado vigente, la cuestión se agrava enormemente.
Con esto se producía una situación dual donde el juez estatal siempre debía aplicar la ley nacional, aunque
modificara o derogara un tratado previo. Se adoptó el principio de “lex posteriori derogat legi priori”, sin
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que tuviera relevancia, si en el orden internacional subsiste el tratado en su redacción original. En tal caso,
surgía la responsabilidad del Estado por el incumplimiento de un tratado.
Una de las consecuencias de la posición dualista es la “duplicación” de normas. Por un lado, existe la norma
internacional (tratado) respecto de la cual se le aplica el régimen internacional, y por otro la norma del
derecho estatal.
El monismo en el derecho argentino
El monismo en el derecho argentino fue inicialmente introducido a partir de 1992 por la CSJN, luego de
tantos años de la tradicional posición dualista y de equiparar los tratados internacionales a una ley de la
nación, en la causa: Ekmekdjian, c/ Sofovich. La Corte establece que las normas del derecho internacional
son operativas, por lo que cuando se ratifica un tratado por el Estado argentino, este es aplicable en el
derecho interno, aun cuando no exista una norma específica que lo reglamente; el tratado ya forma parte
del orden estatal por lo que el Estado argentino se encuentra obligado. La Corte considera el art. 27 de la
convención de Viena, que establece que ningún estado parte puede fundar el incumplimiento de un tratado
en disposiciones de su derecho interno. Afirma que a partir de la entrada en vigencia de la Convención de
Viena estos instrumentos tienen prevalencia sobre las leyes.
Hoy día, el Tribunal aplica no sólo los tratados ratificados por el Estado argentino, sino también el derecho
consuetudinario internacional, estableciendo un grado de prelación de estos sobre las normas nacionales e
incluso constitucionales, cuando se trata de derechos humanos.
La Corte considera que las cláusulas de los tratados internacionales modernos gozan de operatividad por
ser, en su mayoría, claras y completas para su aplicación, sin necesidad de una implementación directa.
El primer efecto de un sistema monista, es considerar que la norma internacional integrará el orden jurídico
interno desde el momento de su vigencia internacional.
Los precedentes de la CSJN provocaron en la reforma constitucional de 1994 que el Estado argentino
adopte finalmente un sistema monista con un orden jerárquico determinado y en función a la categoría de
los tratados de que se trate.
Para los tratados formales, la incorporación en el ordenamiento se da primeramente con la negociación,
adopción del texto y la firma; que la realiza el PEN, por lo general, a través de su Cancillería. Luego,
continúa con la aprobación o rechazo del texto del tratado por parte del Congreso, a través de una ley. La
aprobación de un tratado no implica su incorporación al derecho argentino, sino una autorización para que
el Ejecutivo continúe con el proceso de formación. Así, el proceso finalizará con la ratificación del tratado
por parte del Ejecutivo.
Jurisprudencia reciente de la CSJN:
En 1963, en el caso “Martin y Cía.” La CSJN declara que “ningún art. de la CN atribuye superioridad a los
tratados con las potencias extranjeras respecto de las leyes dictadas por el Congreso de la Nación. Ambos –
leyes y tratados- son igualmente calificados y no existe fundamento normativo de rango superior”.
En el caso “Eusebio F s/ Sucesión”, en 1987, la Corte sostuvo que los derechos y libertades reconocidos en
el Pacto San José de Costa Rica deben ser específicamente incorporados al Derecho interno de los Estados,
a través de las disposiciones legislativas pertinentes.
Luego, en el famoso caso “Sánchez Abelenda c/ Ediciones de La Urraca” la Corte rechaza el derecho de
réplica al considerar que no era operativo y que debía sancionarse una ley expresa reglamentando.
En 1992 se produce un gran cambio con el caso “Ekmekdjian c. Sofovich” cuando la Corte afirma,
primeramente, que a partir de la entrada en vigencia de la Convención de Viena los instrumentos
internacionales tienen prevalencia sobre las leyes. Y establece que cuando el Estado argentino ratificó un
tratado, este es aplicable en el derecho interno, aun cuando no exista una norma específica que lo
reglamente.
En el fallo “Café La Virginia S.A c. Administración Nacional de Aduanas de 1994, la Corte continúa con el
precedente del caso Ekmekdjian, pero aclara que los tratados no tienen jerarquía superior a la C.N.
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EL CONTROL DE CONVENCIONALIDAD.
En la Corte Interamericana surgió el concepto “Control de Convencionalidad “para denominar a aquella
herramienta que permite verificar que los Estados concretan la obligación de garantizar los derechos
humanos establecidos en la Convención Americana de DDHH, en su ámbito interno, conforme a las normas
y prácticas nacionales.
El control de convencionalidad aparece por primera vez en la jurisprudencia contenciosa de la Corte en el
caso “Almonacid Arellano vs. Chile”, al considerar que los jueces y tribunales internos están sujetos al
imperio de la ley y, por ello, están obligados a aplicar las disposiciones vigentes en el ordenamiento jurídico.
Pero cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional como la Convención Americana, sus jueces,
también están sometidos a ella, lo que les obliga a velar porque las disposiciones de la Convención no se
vean mermadas por la aplicación de leyes contrarias.
Así, el Poder Judicial debe ejercer una especie de control entre las normas jurídicas del derecho interno y la
Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, debe tener en cuenta no solamente el
tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, la cual es
intérprete última de la Convención Americana.
En el caso “Boyce y otros Vs Barbados”, la Corte IDH explica de manera concreta de qué forma debe ser
implementado el control de convencionalidad en el ámbito interno. Expresa que los tribunales nacionales
no deben limitarse solo a un examen de constitucionalidad de sus resoluciones, sino también de la
convencionalidad.
El art.27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (1969) establece que un Estado Parte
no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación para el incumplimiento de un
tratado. Por esta razón, el Estado tiene la responsabilidad de crear normas o tomar medidas que se ajusten
al compromiso asumido y derogar aquellas incompatibles.
Los Estados Parte están obligados a armonizar su ordenamiento jurídico interno con la normativa de
protección de la Convención. Los tribunales nacionales, de oficio deben realizar tanto el control de
convencionalidad (controlar actos del Estado con Tratados internacionales en los que sea parte) y de
constitucionalidad (controlar la conformidad de actos del Estado con la CN). Mientras que la Comisión y la
Corte Interamericana de DDHH sólo realizan control de convencionalidad en casos concretos, siendo que su
fin es interpretar y aplicar los Tratados. Ejercen este control de la siguiente manera: La CIDH inspecciona a
los estados miembros p/elaborar informes sobre la situación de los derechos humanos en los mismos y de
tal forma presentarlos a la OEA (Organización de Estados Americanos); y actúan frente denuncias recibidas
de personas y ONGs por violaciones a los derechos humanos de un estado miembro de la OEA. La Corte
Interamericana de Derechos Humanos lo hace a través de su función contenciosa o consultiva.
Evolución de la jurisprudencia de la CIDH:
La Corte IDH ha ido precisando este concepto a través de su jurisprudencia, llegando así a un concepto
complejo, que comprende las siguientes características:
1. Consiste en verificar la compatibilidad de las normas y prácticas internas con la CADH, la jurisprudencia
de la Corte IDH y los demás tratados interamericanos donde el Estados sea parte: Cuando existe una
sentencia internacional dictada con carácter de cosa juzgada respecto de un estado que ha sido parte en el
caso, todos sus órganos, incluidos jueces y órganos vinculados a la administración de justicia, están
sometidos al Tratado y sentencia de la Corte, lo cual obliga a velar para que los efectos no se vean
mermados por la aplicación de normas contrarias a su fin, o por decisiones judiciales o administrativas que
hagan el incumplimiento de la sentencia. Igualmente, cuando el Estado no ha sido parte en el proceso, solo
por el hecho de integrar la Convención, todas sus autoridades, órganos e instancias democráticas están
obligados por el tratado.
2. Es una obligación que corresponde a toda autoridad pública en el ámbito de sus competencias, y debe
ser realizado de oficio: corresponde a los jueces y todos los órganos vinculados a la administración de
justicia en todos sus niveles
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El derecho una vez reconocido, para poder ser ejercido amplia y libremente, necesita de protección y las
garantías son el instrumento para que esto suceda. Se las suele clasificar como:
• Judiciales: Habeas corpus, habeas data, amparo.
• No judiciales: Huelga.
• Genéricas: Para proteger variados derechos: “el debido proceso legal “
• Específicas: Cuando tutelan un derecho concreto (habeas corpus).
• Personales como por ejemplo un habeas corpus determinado.
• Institucionales: Para el correcto funcionamiento de una actividad.
La seguridad individual: Es el derecho sagrado que tiene todo ciudadano a la protección de su vida, de su
honor, de su libertad, de su dignidad. Y a la vez la garantía de que no se vea impedido el ejercicio y goce de
estos derechos; si esto ocurriera la persona contará con un conjunto de garantías constitucionales que
tendrán la finalidad de impedir las privaciones o restricciones que sean antijurídicas, es decir, contrarias a la
ley, la Constitución, tratados internacionales, entre otros.
Derecho a la libertad y seguridad personal. El derecho a la libertad y seguridad personal es un derecho
humano fundamental y un elemento esencial de los sistemas jurídicos que aplican el estado de derecho. Al
igual que todos los derechos humanos, en principio, se aplica a todos los seres humanos.
Podemos verlo regulado en algunos instrumentos internacionales como la Declaración Universal de
Derechos Humanos, que consagra, en su art. 3, el derecho de todas las personas de la vida, libertad y
seguridad personal.
Y también PIDCP que otorga estos derechos a todos los individuos. Establece que nadie podrá ser sometido
a detención o prisión arbitrarias, ni privado de su libertad, salvo por las causas fijadas por ley y con arreglo
al procedimiento establecido en ésta.
Por lo tanto, este derecho consagra la garantía de que los arrestos o privaciones a la libertad que se
realicen a los individuos no sean arbitrarios y sean conforme a la ley y autorizados por ella. Cuando se
vulneren estos derechos, el individuo deberá contar con garantías adecuadas para hacerlos valer y
defenderlos.
ARTÍCULO 18 DE LA CN: Garantías.
“Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del
proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados. Nadie puede ser obligado
a declarar contra sí mismo. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es
inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué
casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para
siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la
Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos”.
El art. 18 es una de las garantías más importantes de la libertad personal frente a los abusos de poder.
Contiene una serie de garantías procesales, y límites a la actividad represiva del Estado.
Este artículo proviene de la Constitución histórica de 1853 /60. La reforma del 94 con la jerarquía
constitucional de algunos tratados de Derechos Humanos, favorece una interpretación más garantista de la
vida, la libertad y la dignidad humana, e incorpora protecciones concretas.
Las garantías procesales del art. 43.
Principio de legalidad:
Ley y juicio previo: “Ningún habitante puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho
del proceso”
Es una garantía reservada al proceso penal exclusivamente, “nullum crimen, nulla poena sine lege”: no hay
delito ni pena sin ley penal anterior. Considera que debe existir una ley dictada por el congreso antes del
“hecho delictuoso”. La ley debe: a) describir el tipo delictivo; b) contener la pena o sanción. Así, nadie
puede ser condenado sin una ley incriminatoria que cree el tipo delictivo y adjudique la pena
correspondiente; si hay descripción del delito, pero no hay pena atribuida legalmente, no puede haber
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condena. Está la ley debe ser previa “al hecho del proceso”, es decir a la “conducta humana” que coincide
con la figura legal de la incriminación.
Además, nadie puede ser penado o condenado sin la tramitación de un juicio en donde se cumplan las
etapas fundamentales requeridas por el “debido proceso” legal. Esas etapas son: acusación, defensa,
prueba y sentencia. La Corte Suprema ha dado jerarquía constitucional al principio de que no puede haber
condena penal sin acusación fiscal. La sentencia en el juicio penal debe estar fundada en ley. Hasta tanto no
se dicte sentencia firme de condena, toda persona tiene derecho a la presunción de inocencia. Es éste un
derecho implícito que, aún no formulado en la constitución formal, sí en algunas constituciones
provinciales, merece reconocimiento. Actualmente, está incorporado a nuestro derecho por varias
Convenciones de DDHH. El derecho a la presunción de inocencia se viola por el indulto anticipado, porque si
el indulto debe recaer sobre una “pena” impuesta a persona determinada, mientras no haya sentencia no
hay ni puede haber pena.
Debido proceso y defensa en juicio:
El debido proceso legal es una garantía constitucional amplia.
“Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos.” Nadie puede ser penado o condenado
sin la tramitación de un juicio donde se cumplan las etapas fundamentales requeridas por el “debido
proceso” legal. Esas etapas son: acusación, defensa, prueba y sentencia. El debido proceso implica que:
nadie puede ser privado de un derecho sin que se cumpla un procedimiento fijado por la ley; ese
procedimiento no puede ser cualquiera, sino que tiene que ser “debido”, debiendo dar suficiente
oportunidad al justiciable de participar en el proceso; se requiere tener noticia o conocimiento del proceso
y de sus actos y etapas, poder ofrecer y producir prueba, gozar de audiencia (ser oído); el proceso debe
tener una duración razonable, cuando la pretensión es urgente, el proceso debe durar menos.
Cuando en el proceso hay controversia o disputa entre partes se habla de proceso contradictorio, donde
cada parte debe tener conocimiento de la pretensión de su opuesta, gozar del derecho de defensa, y poder
controlar los actos procesales propios y ajenos. En todo proceso rige también el principio de congruencia,
en virtud del cual la sentencia no puede apartarse de las pretensiones articuladas por las partes, es decir no
exceder ni omitir en la decisión nada respecto de las pretensiones elaboradas por las partes. El derecho a la
defensa legal, a contar con un abogado defensor del derecho, es un punto central. La defensa en juicio,
como garantía del debido proceso, exige que no se prive a nadie arbitrariamente de la adecuada y oportuna
tutela de los derechos que pudieran asistirle.
Además, la sentencia debe ser útil, imparcial, fundada, justa y oportuna; y resolver las pretensiones en un
tiempo oportuno y razonable.
La garantía de juez natural o imparcial:
“Ningún habitante puede ser juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados”
Este derecho implica la posibilidad de acceder a un órgano judicial, el cual debe ser el juez natural para la
causa, es decir, el tribunal judicial cuya creación y competencia provienen de una ley anterior al hecho. Esta
garantía tiene el nombre tradicional de garantía de los “jueces naturales”. Abarca a toda materia, penal,
civil, laboral, comercial. Juez natural es el tribunal creado y dotado de jurisdicción y competencia por una
ley dictada antes del hecho que originó el proceso, también hay que tener en claro que el artículo establece
una doble prohibición, nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, y tampoco sacado de los jueces
designados por la ley. Los fueros reales, de materia o de causa no vulneran la garantía de juez natural, el
artículo 16 de la constitución suprime los fueros personales, pero no así los militares que se dedican a la
aplicación del Código militar, pero sus sentencias quedan sujetas a revisión judicial. Se exige que el juez -o
tribunal- sea imparcial, es decir, que sea extraño a los intereses de las partes y ajeno a toda proyección
personal. Además, debe ser competente, la competencia del juez o tribunal por materia, lugar o persona,
debe estar establecida por ley anterior al hecho que motiva su intervención.
La prueba:
La teoría del fruto del árbol venenoso. : Los apremios ilegales o tortura para alcanzar una confesión de un
delito, o por violación de un domicilio o de papeles privados, deriva en la invalidez del procedimiento e
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inhabilita la prueba. Se excluye la prueba obtenida ilegalmente. Conforme a la teoría del fruto del árbol
venenoso la ilegalidad inicial en la obtención de la prueba contamina cualquier otro acto probatorio que
derive de esta. Así, se impide tener en cuenta pruebas obtenidas ilegalmente o ilegítimamente, o en
violación a los derechos personales, y sirve para invalidar actos que sean consecuencia de este
Inmunidad de declaración y de arresto:
“Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sin orden escrita de autoridad
competente”
El art. 18 no hace distinción por lo que se entiende que esta inmunidad corresponde a todo tipo de causas
(penales, civiles, administrativas, etc.). Se prohíbe todo método y técnica que, antes o durante el proceso,
tienda a obtener por coacción física, psíquica o moral, una declaración o confesión. La confesión del
inculpado es válida si se presenta sin coacción de ninguna naturaleza y si se obtiene por medios legales. No
pueden emplearse castigos corporales como métodos de investigación.
Además, nadie puede ser arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente, por medio de
la autoridad judicial. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y
notificada sin demora del cargo formulado contra ella. Es una garantía que busca asegurar la inviolabilidad
de la defensa en juicio, y resguardar la integridad física psíquica del detenido, asegurando la defensa en
juicio. Tampoco podrá ser privado de su libertad física salvo por las causas y condiciones fijadas en la
Constitución de los Estados o por leyes. Por otra parte, el principio de inocencia limita la prisión preventiva,
la cual debe ser excepcional.
Garantías mínimas durante el proceso (derecho a un proceso justo): Artículo 8 CADH, formula una serie de
garantías mínimas: derecho del imputado a ser asistido gratuitamente por un traductor o intérprete, si no
comprende o no habla el idioma del juzgado tribunal; derecho de ser asistido por un defensor
proporcionado por el Estado; Derecho de la defensa de interrogar a los testigos o peritos.
Carácter público del proceso penal: Se considera que este carácter público constituye una garantía
complementaria al derecho de defensa, ya que implica el conocimiento del público e impide el
manipulamiento del proceso.
Prohibición del doble juzgamiento por los mismos hechos: El artículo 8 de la CADH establece que el
imputado no puede ser sometido a un nuevo juicio por los mismos hechos.
Garantías fuera del proceso penal: Conforme al artículo 18: se encuentran abolidos los tormentos y los
azotes. Se prohíben las torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes. Toda persona privada de su
libertad debe ser tratada con respeto debido a la dignidad inherente al ser humano. En los países donde no
se haya abolido la pena de muerte solo podrá ser impuesta en delitos graves, de conformidad con ley,
además, no se establece pena de muerte en los estados que la han abolido, no se aplica pena de muerte a
personas menores de 18 años o mayores de 60 años.
Finalidad de las Cárceles: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo
de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más
allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice.” El alcance de esta garantía
corresponde a los detenidos bajo proceso y también a los condenados por sentencia firme.
ACCESO A LA JUSTICIA: Texto Gustavo Maurino.
Este derecho, también conocido como el derecho a la jurisdicción, se encuentra implícito en el art. 18 de la
CN, y precisado en el artículo 8 de la CADH como el derecho a ser oído por un juez o tribunal competente, y
se completa con el artículo 25 de la CADH que afirma que toda persona tiene derecho a un recurso sencillo,
rápido y efectivo ante un juez competente, contra actos que violen sus derechos fundamentales.
El constitucionalismo argentino tradicional no menciona textualmente al “acceso a la justicia” como un
derecho o garantía fundamental. Sin embargo, la CSJN desde mediados del siglo XX, fue estableciendo, en
diferentes sentencias, que los derechos o garantías constitucionales expresos incluían también, la existencia
de otra garantía: acudir y acceder efectivamente a un órgano judicial. La CSJN determinó que es
fundamental la posibilidad de que los ciudadanos tengan acceso a una instancia judicial.
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A partir de 1983, Argentina ratificó varios Pactos internacionales donde consagró, entre otras cosas, el
derecho de que todas las personas son iguales ante tribunales; el derecho a ser oídas públicamente por un
tribunal independiente e imparcial, mediante un recurso sencillo y rápido; el derecho a ampararse contra
actos que violen sus derechos fundamentales.
La Corte IDH establece que se debe respetar, promover y garantizar el acceso a la justicia. Es un derecho
amplio que se debe brindar a toda persona en todas las etapas del proceso, fundamental para el desarrollo
de este y la efectiva tutela de los derechos.
Provee protección frente a injustificados o irrazonables obstáculos legales o fácticos que impiden o
restringen de alguna manera la posibilidad efectiva de acudir a los tribunales de justicia para reclamar su
protección o respeto. Además, también es fundamental para la participación de la democracia
constitucional, siendo una garantía esencial para todo Estado de derecho, un pilar del sistema democrático.
El acceso a la justicia es un principio de igualdad y no discriminación, ya que ha sido la base para proteger
efectivamente derechos de individuos y grupos en situación de desventaja, marginación o desamparo,
como los pueblos originarios, personas con discapacidad, los niños, etc.
Los Estados no deben interponer trabas a personas que acuden al tribunal para que sus derechos sean
protegidos, caso contrario, estaría transgrediendo la Convención. Este recurso debe ser efectivo, accesible,
rápido, económico, útil, sencillo y no susceptible de suspensión.
Entre los obstáculos que tiene el acceso a la justicia se identifican: falta de conocimiento e información
sobre los derechos y recurso para protegerlos, falta de asesoramiento, falta de adecuación geográfica,
cultural, desigualdad, excesiva duración de los procesos, falta de cumplimiento de las decisiones. Esto
afecta a los grupos vulnerables y su remedio podrá ser efectivo a través de políticas generales o
diferenciadas que se aborden de manera sistemática.
Las garantías jurisdiccionales del art. 43.:“Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de
amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades
públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con
arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o
una ley. En el caso, el juez podrá declarar la inconstitucionalidad de la norma en que se funde el acto u
omisión lesiva. Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de discriminación y en lo relativo a los
derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como a los derechos
de incidencia colectiva en general, el afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a
esos fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los requisitos y formas de su organización.
Toda persona podrá interponer esta acción para tomar conocimiento de los datos a ella referidos y de su
finalidad, que consten en registros o bancos de datos públicos, o los privados destinados a proveer
informes, y en caso de falsedad o discriminación, para exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o
actualización de aquéllos. No podrá afectarse el secreto de las fuentes de información periodística.
Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera la libertad física, o en caso de
agravamiento ilegítimo en la forma o condiciones de detención, o en el de desaparición forzada de
personas, la acción de hábeas corpus podrá ser interpuesta por el afectado o por cualquiera en su favor y el
juez resolverá de inmediato, aun durante la vigencia del estado de sitio.”
EL AMPARO:
Es una garantía judicial que actualmente podemos ubicarla en el art. 43 de nuestra CN.
Es una acción destinada a tutelar derechos y libertades que, por ser diferentes de la libertad corporal o
física, escapan de la protección judicial por vía de habeas corpus.
Evolución del amparo:
- Etapa anterior a la reforma constitucional de 1994: El amparo aparece por primera vez en América Latina
en la Constitución Mexicana de Yucatán de 1840. Y la Convención Americana sobre DDHH lo prevé en su
art. 25. Hasta la reforma del 94, la constitución formal carecía de normas de amparo, no obstante, el
constitucionalismo provincial ya lo había tomado.
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- El amparo en nuestro país tuvo su origen en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
en los famosos Siri y Kot en 1958, que admitieron la existencia de una acción destinada a la protección de
aquellos derechos no alcanzados por el hábeas corpus. En el caso Siri se protegía la libertad de prensa
frente a una violación del poder público. Mientras que en Kot se admitió la acción respecto de una violación
proveniente de particulares. La corte, en ambos fallos, determina una característica fundamental del
amparo al considerar esta acción como excepcional.
- La reforma de 1994: La última reforma de la constitución nacional incorpora a las garantías individuales a
su texto. La constitución prevé dos formas de amparo: contra actos del Estado y contra actos de
particulares, y exige la inexistencia de otro medio judicial “más idóneo” para hacer cesar esta violación o
restricción de derechos.
La ley fundamental expresa que esta acción expedita y rápida puede ser introducida no solo para garantizar
los derechos de la Constitución, sino también tratados o leyes comunes. Sólo es factible hacer lugar a esta
acción ante la inexistencia de otro medio judicial.
El amparo colectivo: Se trata de una ampliación del amparo individual o clásico. En primer lugar, se
ampliarán los derechos afectados, incluyéndose a aquellos llamados derechos de incidencia colectiva,
donde su violación afecta a la ciudadanía en conjunto, como el medio ambiente, los consumidores, la
discriminación.
Además, la reforma reconoce la legitimación a 3 sujetos:
1-El afectado: Hay distintas visiones, por una parte, la visión restringida, dice que afectado es aquel titular
de derechos subjetivos, y por otro la posición amplia piensa que una interpretación conjunta del término
afectado y derechos de incidencia colectiva, permitiendo que cualquier afectado actué ante un reclamo de
derechos colectivos (Bidart Campos se debe acreditar un mínimo de interés razonable).
2-Defensor del pueblo.
3-Asociaciones registradas: La norma las habilita, pero con la condición de que estén registradas conforme
a la ley.
CREACIÓN DEL AMPARO POR VÍA PRETORIANA:
Como mencionamos anteriormente, el amparo en nuestro país tuvo su origen en la jurisprudencia de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación, en los famosos Siri y Kot en 1958, que admitieron la existencia de
una acción destinada a la protección de aquellos derechos no alcanzados por el hábeas corpus.
CASO SIRI: Ángel Siri era director y administrador de un diario el cual, la policía de la Pcia. de Bs. As., lo
clausura sin orden de autoridad competente y sin aclarar por qué. Siri se presentó ante la justicia alegando
la violación de sus derechos de libertad de imprenta y trabajo consagrados en la Constitución Nacional. El
director del diario pretendía, que se retirara la custodia policial del local y que se levantara la clausura. El
juez, interpretando el pedido de Siri como un recurso de Hábeas corpus y no hizo lugar ya que no se había
violado la libertad física de ninguna persona. La Cámara de Apelaciones confirmó la sentencia, por lo que el
afectado invocó un recurso extraordinario dejando en claro que no había interpuesto un recurso de Habeas
Corpus, sino que se trataba de una petición por la violación de garantías constitucionales. La Corte revocó la
sentencia ordenando a la autoridad policial “césar con la restricción impuesta” exponiendo que, las
garantías constitucionales invocadas por Siri se hallaban restringidas sin orden de autoridad competente ni
causa justificada y que estos motivos bastaban para que fueran restablecidas íntegramente por los jueces;
“las garantías existen y protegen a los individuos por el sólo hecho de estar consagradas en la Constitución
Nacional”. Se crea el recurso de Acción de Amparo como remedio judicial para proteger todos los derechos
enumerados por la constitución Nacional, a excepción de los ya protegidos por el recurso de Habeas
Corpus.
CASO KOT: Hay un conflicto entre la empresa Kot y sus empleados. Estos últimos decidieron llevar a cabo
una Huelga en la fábrica textil. El Departamento provincial del trabajo consideró a la huelga como ilegal, por
lo que Kot ordena a los empleados a que se reincorporen dentro de las 24 hs, los cuales se negaron y Kot
los despidió. Los empleados decidieron tomar la fábrica, por lo que Kot hace una denuncia por usurpación,
solicitando la desocupación. El juez de primera instancia no hace lugar al pedido de desocupación alegando
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que se trataba de un conflicto gremial. La Cámara de Apelaciones confirmó esto. Kot interpuso recurso
extraordinario, y la Corte lo declaró improcedente. Kot se presentó ante la misma Cámara interponiendo
recurso de amparo para obtener la desocupación de la fábrica, tomando como base lo resuelto por la Corte
en el caso Siri; la libertad de trabajo, el derecho a la propiedad y el derecho a la libre actividad; todos estos
amparados por la Constitución Nacional. La Cámara no hizo lugar al recurso interpretando que se trataba
de un recurso de habeas corpus; contra esta sentencia interpuso recurso extraordinario. La Corte falló a
favor de Kot, haciendo lugar al recurso de amparo y revocando la sentencia. Ordenó que se entregara a kot
el establecimiento, y ratificó lo resuelto en el caso Siri, indicando que el interesado interpuso acción de
amparo invocando los derechos constitucionales de la libertad de trabajo; de la propiedad y de la libre
actividad, en este caso la restricción ilegítima es causada por actos de particulares.
FALLO HALABI: Ernesto Halabi, abogado argentino, interpuso acción de amparo contra el Estado Nacional,
solicitando se declarase la inconstitucionalidad de los artículos de la Ley 25.873, y su decreto reglamentario.
Dicha normativa incorporaba a la Ley Nacional de Telecomunicaciones la obligación a los prestadores de
servicios de telecomunicaciones de captar y derivar las comunicaciones para su observación remota. Se
estableció un amplio margen de intervención dado que los prestadores de servicios tenían la obligación de
registrar y sistematizar los datos filiatorios y domiciliarios de sus usuarios y clientes y los registros de
comunicaciones sin consulta por parte del Poder Judicial o del Ministerio Público, debiendo conservar la
información por el plazo de 10 años.
La Ley 25.873 y su decreto reglamentario vulneran las garantías de la Constitución Nacional, en cuanto
autorizan la intervención de comunicaciones telefónicas y por Internet sin que se determine en qué casos y
con qué justificativos. Asimismo, el Sr. Halabi sostenía que era una clara intromisión a la esfera de
privacidad de su persona, lo cual constituía una violación a sus derechos a la privacidad y a la intimidad en
su condición de usuario, y también, una vulneración a su privilegio de confidencialidad que, como abogado,
ostenta en las comunicaciones con sus clientes.
Primera y segunda instancia hace lugar al amparo y otorgan el beneficio a todos los perjudicados. El Estado
Nacional interpone recurso extraordinario federal, el cual es concedido y ataca exclusivamente el efecto
erga omnes que la Cámara, sosteniendo que la pretensión fue deducida exclusivamente por un particular.
La CSJN estableció en 2009 la inconstitucionalidad de la Ley 25.873, sosteniendo, a grandes rasgos, que
dicha normativa constituye una violación al derecho a la intimidad y una injerencia arbitraria y abusiva en la
vida privada de los afectados. Delimita tres categorías de derechos: individuales, de incidencia colectiva que
tienen por objeto bienes colectivos, y de incidencia colectiva referentes a intereses individuales
homogéneos.
HABEAS CORPUS: Es una garantía que protege la libertad física, corporal o de locomoción de una persona,
a través de un proceso sumario, en el cual el juez comprueba si la perturbación a la libertad es legítima. Si
es ilegítima, el juez debe ordenar el cese inmediato de dicha perturbación.
Se podrá interponer cuando se lesione, restrinja, altere o amenace la libertad física. Hasta la reforma de
1994 el instituto se deducía del Art 18 que establece que nadie puede ser arrestado sin orden escrita de
autoridad competente, pero a partir de dicha reforma se encuentra regulado específicamente en el Art 43.
Todo habitante puede interponer este recurso, por sí o por medio de otros, ante la autoridad judicial
competente, para que se analicen los antecedentes de la restricción de la libertad, la competencia y la
legalidad del acto, aun en estado de sitio.
También se encuentra establecido en la Convención como el derecho de recurrir ante un juez o tribunal
competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la legalidad de un arresto o detención y ordene su
libertad si el arresto o la detención fueran ilegales.
CLASES DE HABEAS CORPUS:
* Clásico o reparador: Cuyo fin es hacer cesar la privación ilegal de la libertad de una persona. Ej.: el arresto
de una persona sin una orden judicial.
* Preventivo: Aquél cuyo fin es hacer cesar las amenazas ciertas e inminentes a la libertad física de una
persona. Ej.: una orden de arresto ilegal que se va a ejecutar pronto.
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* Hábeas Corpus Correctivo: cuyo fin es hacer cesar las condiciones de detención irregulares de una
detención legal. Ej.: un preso puede plantear un hábeas corpus para que la prisión le otorgue comida o
tratamientos médicos.
* Hábeas Corpus Restringido: cuyo fin es hacer cesar molestias que perturban la libertad de locomoción de
una persona sin llegar a la privación de la libertad. Ej.: seguimientos, vigilancias, etc.
* De oficio: Procede sin promoción de demanda cuando el tribunal tiene conocimiento por sí mismo de la
afectación grave de la libertad padecida de una persona, con riesgo de sufrir perjuicios irreparables.
* Colectivo: Se reconoció su legitimidad frente a la protección de la vida y la seguridad de las personas
detenidas en riesgo, no se interpone en relación a una persona determinada, sino en relación a una
situación en general de las personas detenidas en una jurisdicción.
* Hábeas corpus por Desaparición forzada de personas: cuyo fin es hacer cesar el estado de desaparición
forzada de una persona. La Constitución incorpora esta clase de Hábeas Corpus, basándose en la
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas.
* Hábeas corpus durante el estado de sitio: Cuando una persona es arrestada durante el estado de sitio se
puede plantear el hábeas corpus para que el juez compruebe la legitimidad del estado de sitio que
suspende las garantías constitucionales. El presidente puede arrestar personas, pero no puede aplicarles
penas. La relación entre el arresto, y los motivos del estado de sitio.
LEGISLACIÓN DE HABEAS CORPUS:
Encontramos esta figura regulada en:
- Art. 43 de la CN
- Ley 23098 de Habeas Corpus (se menciona por primera vez en la Ley 48 de 1863).
- Lo podemos encontrar regulado en muchos instrumentos internacionales como la CADH, el Pacto
de Derechos Sociales y Políticos, la Declaración Universal de DDHH, la Convención del Niño, la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del hombre, entre otros.
Así, la Declaración Americana de Derechos y Deberes del hombre de 1948 fue el primer documento
internacional en consagrarlo expresamente en su art. 15, señalándole como el derecho de protección a la
detención arbitraria.
A nivel internacional también fue regulado, ese mismo año, por la Declaración Universal de DDHH.
Ley de Habeas Corpus 23.098:
-Procedencia: Corresponderá el procedimiento de habeas corpus cuando se denuncie un acto u omisión de
autoridad pública que implique: limitación o amenaza a la libertad ambulatoria sin orden escrita de
autoridad competente, o una agravación ilegítima en la forma y condiciones de la privación de la libertad.
-Estado de Sitio: Cuando sea limitada la libertad de una persona en un estado de sitio, el procedimiento de
hábeas corpus podrá comprobar: la legitimidad del estado de sitio; la correlación entre la orden de
privación de la libertad y la situación que dio origen a la declaración del estado de sitio; y la agravación
ilegítima de la forma y condiciones en que se cumple la privación de la libertad que en ningún caso podrá
hacerse efectiva en establecimientos destinados a la ejecución de penas.
-Legitimados o facultados a denunciar: La denuncia de hábeas corpus podrá ser interpuesta por la persona
cuyo derecho fue vulnerado o por cualquier otra en su favor.
-Inconstitucionalidad: Los jueces podrán declarar de oficio en el caso concreto la inconstitucionalidad,
cuando la limitación de la libertad se lleve a cabo por orden escrita de una autoridad que obra en virtud de
un precepto legal contrario a la Constitución Nacional.
-Procedimiento: La denuncia debe contener nombre y domicilio del denunciante y así también de la
persona que denuncia, de que autoridad emana, la causa y la ilegitimidad. Si el juez lo rechaza se manda a
la Cámara de apelaciones dentro de 24 hrs.
- Declaración de oficio: cuando el juez tenga conocimiento por prueba satisfactoria de que alguna persona
está en custodia o detención por funcionarios y teme que sea transportada fuera de su jurisdicción o sufra
algún perjuicio, puede declararla de oficio, ordenando que se le traiga la persona ante él para resolver.
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-La autoridad debe cumplir de inmediato, si hay impedimento físico del detenido la autoridad debe detallar
las causas, o el juez constituirse en el lugar
-Se debe citar a la autoridad, puede ir a representar algún funcionario. El amparado será representado por
el defensor y lo cita al primero si no está detenido u otra cosa
-Prueba: si de oficio o pedido se estima necesario la realización de diligencias probatorias, el juez
determinará su admisibilidad o rechazo de acuerdo a la utilidad.
-Contra la decisión puede interponerse el recurso de apelación ante la Cámara en un plazo de 24hrs, podrá
interponerlo el amparado, el defensor, la autoridad o su representante.
HABEAS DATA: El hábeas data es una especie de amparo, que puede ejercer cualquier persona, para tomar
conocimiento de sus datos y la finalidad de estos, que se encuentren en registros o bancos de datos
públicos o privados. Habeas data significa “tiene sus datos”.
El objeto tutelado coincide con la intimidad o privacidad de la persona, ya que todos los datos a ella
referidos que no tienen como destino la publicidad, o la información a terceros, necesitan preservarse. Si
una persona desconoce cuáles son los datos existentes y cuál es la finalidad para la que son almacenados, el
habeas data tiene el fin primario de abrir su conocimiento a la persona de cuyos datos se trata.
- Legitimados: Para el caso particular de habeas data, la persona habilitada a interponer esta acción es,
exclusivamente, aquella cuyos datos la refieren personalmente. Puede interponer la acción toda persona,
con el objeto de: conocer los datos a ella referidos y la finalidad de su almacenamiento; exigir la supresión,
rectificación, confidencialidad o actualización de esos datos.
Los datos susceptibles de dar lugar a la acción de habeas data han de ser los que consten en registros o
bancos públicos, y también privados, cuando éstos están destinados a proveer informes. En los registros
privados la norma habilita la acción solamente cuando ellos están destinados a proveer informes, dejando
fuera, por ejemplo, los archivos históricos o periodísticos, y todos los que se limitan a coleccionar o
recopilar documentación, porque en este caso su destino no es el uso público. Sin embargo, cuando acaso
un banco de datos que no tiene como finalidad el uso público provee información a terceros acerca de esos
datos, el habeas data queda habilitado.
CLASES DE HABEAS DATA:
1-Informativo: Para ver qué datos personales se encuentran registrados, con qué finalidad se han obtenido,
y de qué fuente se han obtenido los datos.
2-Ratificador: Para corregir datos falsos o inexactos, actualizar datos atrasados o incompletos.
3-De Prevención: Para excluir datos que integran información personal denominada “información sensible”,
por ejemplo: orientación sexual, religión, ideales políticos. Reservar la confidencialidad de ciertos datos
archivados que pueden ser susceptibles de originar daño si se conocen
4-Mixto: que sería una combinación de los nombrados anteriormente.
Régimen Legal:
Está regulado en: *Art. 43 CN.
*Leyes especiales: -Ley 25326 -año 2000- y el decreto ley 16.986 de Amparo (año 1966)
*En la provincia de Santa Fe el Hábeas Data no tiene una ley especial, por lo que se rige por la ley provincial
del Amparo
Ley de habeas data: En el año 2000 se dictó la ley 25.326 de protección de datos personales. Tiene por
objeto proteger datos personales que estén en registros, bancos, públicos o privados, destinados a dar
informes. Pretende garantizar el derecho al honor, intimidad, acceso a información, de conformidad con
artículo 43. Esta ley también se aplica a las personas jurídicas.
La Ley entiende por: datos personales: información referida a personas humanas y/o jurídicas.
Datos sensibles: datos personales que revelen origen racial y étnico, opiniones políticas, religión, afiliación
sindical, vida sexual, etc.
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Archivo, registro, banco de datos: conjunto de datos personales que tengan tratamiento electrónico o no,
almacenamiento, organización o acceso.
Tratamiento de datos: operaciones y procedimientos que permiten la recolección de datos personales.
La ley considera que la formación de archivos de datos será lícita cuando se encuentren debidamente
inscriptos, y sean contrarios a la ley ni a la moral pública. Estos datos deben ser ciertos, adecuados,
pertinentes y no excesivos. La recolección de datos no puede hacerse por medios desleales, fraudulentos, o
contrarios a la ley, ni tener una finalidad distinta por la que fueron recogidos. Deberán actualizarse cuando
sea necesario. Los datos parciales o totalmente inexactos, deben ser suprimidos, sustituidos o completados
por el responsable del registro cuando se conociese, sin perjuicio de la acción del titular.
El tratamiento es ilícito cuando el titular no presta su consentimiento libre, expreso e informado, por
escrito o por medio de acuerdo a las circunstancias. No se necesita consentimiento cuando, sean obtenidos
de fuentes de acceso público, o por el ejercicio de funciones del Estados. Cuando se obtengan datos se
debe informar a su titular de forma expresa y clara, la finalidad, quienes son los destinatarios, la existencia
del archivo, identidad del responsable, las consecuencias.
Ninguna persona puede ser obligada a proporcionar datos sensibles, sólo podrán ser recolectados cuando
sean de interés general o finalidades de estadísticas o científicas sin revelar la identidad. Se prohíbe la
formación de archivos que almacenen información de datos sensibles, sin prejuicio la Iglesia Católica y los
sindicatos pueden llevar un registro de sus miembros. Los datos relativos a antecedentes penales solo
pueden ser objeto de tratamiento por parte de autoridades públicas competentes. Los establecimientos
sanitarios, públicos o privados, y los profesionales vinculados a la ciencia de la salud pueden recolectar y
tratar datos personales relativos a la salud física o mental de los pacientes que acuden al mismo o que
hayan ido, respetando el secreto profesional.
El responsable de archivos de datos debe tomar las medidas técnicas para garantizar la seguridad y
confidencialidad de los datos, evitando su adulteración o pérdida. El responsable y la persona que
investigan están obligados al secreto profesional.
Está prohibida la transferencia de datos cualquier país u organismo internacional que no tenga protección
adecuada; si se podrá cuando: sea para colaboración judicial, intercambios de datos médicos investigación
científica, transferencias bancarias, cuando se hubiera acordado en tratados que Argentina sea parte,
cuando tenga por objeto la cooperación internacional ente organismos de inteligencia contra un crimen,
terrorismo, narcotráfico.
Derechos del titular:
*Derecho de información: puede solicitar la información al organismo de control, el registro es público y
gratuito.
*Derecho de acceso: le deberán proporcionar la información en un plazo de 10 días. Cuando se trata de
personas fallecidas podrán ejercerlos sus sucesores universales.
*La información debe ser clara, exacta, explicaciones y lenguaje accesible. Puede ser suministrada a través
de medios electrónicos, escritos, imagen, etc.
*Derecho de rectificación, actualización o supresión: toda persona tiene el derecho a que sean ratificados,
actualizados y cuando corresponda suprimidos o sometidos a confidencialidad, el responsable deberá
hacerlo en el plazo de 5 días hábiles.
*Excepciones, se puede negar la ratificación o supresión, mediante decisión fundada, para la protección de
la Nación, orden y seguridad pública, o derechos de terceros.
Responsables: Todo archivo debe inscribirse en el Registro que efectúe el organismo de control, el cual
debe tener: nombre y domicilio del responsable, finalidad, forma y destino de los datos, medios utilizados,
formas y condiciones para acceder. Las normas sobre creación, modificación, o supresión de archivos
pertenecientes a organismos públicos deben hacerse por medio de disposiciones generales publicadas en el
Boletín Oficial de la Nación. Deberán indicar: características y finalidad, personas que obtengan los datos,
procedimientos, etc.
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Los servicios de información crediticia sólo pueden tratar datos personales de carácter patrimonial relativos
a la solvencia económica y al crédito, obtenido de fuentes accesibles al público.
En la recopilación de domicilio, reparto de documentos, publicidad o venta u otra actividad, se pueden
tratar datos para establecer perfiles determinados con fines promocionales, comerciales o publicitarios.
-Control: El órgano de control deberá realizar todas las acciones necesarias para el cumplimiento de los
objetivos, tiene la siguientes funciones y atribuciones:
Asistir y asesorar a las personas; dictar normas y reglamentaciones, realizar un censo de archivos; solicitar
información a las entidades que deberán proporcionar los antecedentes, documentos y todo lo que se le
requiera; garantizar la seguridad y confidencia de la información; imponer sanciones cuando no se cumplan
las reglamentaciones.
Sanciones:
*Sanción administrativa, cuando no se ajuste a la ley el organismo puede aplicar sanción de apercibimiento,
suspensión, multa de mil a cien mil pesos, clausura y cancelación del archivo
*Sanciones penales: Artículo 117 bis del Código Penal: será reprimido con la pena de prisión quien inserte
datos falsos a un archivo de datos personales, quien proporcione a un tercero información falsa de un
archivo. Cuando el autor sea un funcionario público, se aplica la inhabilitación para el desempeño de cargos
públicos por el doble de tiempo de su condena.
Artículo 157 del Código Penal: Tendrá pena a más de 1 año quien ilegalmente, o viole la confidencialidad y
seguridad, acceda a un banco de registros, a quien también revele información registrada, cuando estaba
obligado a secreto, cuando sea funcionario público será inhabilitado.
Acción de protección de los datos personales: La acción procede, para tomar conocimiento de datos
personales almacenados en archivos, destinados a proporcionar informes, y conocer la finalidad de estos,
cuando se presuma falsedad, inexactitud, desactualización se puede exigir rectificación, supresión,
confidencialidad o actualización. Podrá ser ejercida por el afectado, sus tutores o curadores y sucesores.
Cuando sean personas jurídicas lo ejercen sus responsables legales o apoderados, la legitimación procesal
pasiva procede hacia los responsables y usuarios de bancos públicos y privados destinados a proveer
informes. Será competente el juez del domicilio del titular. Tiene competencia federal cuando: sea contra
archivos de datos públicos de organismos nacionales, y cuando los archivos se encuentren interconectados
por interjurisdiccionales nacionales o internacionales.
UNIDAD 4
LOS DERECHOS HUMANOS EN EL DERECHO INTERNACIONAL
Autodeterminación de los [Link] que los pueblos tienen el derecho a la libre elección de su
sistema político, económico y social, y los Estados tienen el deber de respetarlo. Es un principio del derecho
internacional que implica reglas de conducta por parte de los Estados miembros. Está consagrado en
distintos instrumentos internacionales.
Se aplica también a los pueblos originarios. Entendido como el derecho a controlar sus instituciones,
territorios, recursos, orden social y culturas, sin interferencias o dominación externa y su derecho a
establecer su relación con la sociedad dominante y el Estado sobre la base del consenso, sin discriminación
por motivos de raza, religión o color. Todo pueblo sometido a cualquier forma o tipo de dominación
colonial o extranjera posee el derecho a la libre determinación, garantizando así la posibilidad de manejar
sus propios recursos, elegir sus cursos de acción, gobernar sus comunidades y lograr que los otros respeten
su modo de vida como condición para su supervivencia como pueblos.
Este derecho podemos verlo regulado en documentos internacionales como en la Carta de la ONU, que
fomenta relaciones de amistad para poder lograr este derecho; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que consagran el al art. 1 el derecho de los
pueblos de su autodeterminación.
En 1960, la Asamblea General ONU emitió una resolución sobre la concesión de la independencia a países y
pueblos coloniales. Estableció, entre otras cosas, que la sujeción de los pueblos a una nación y explotación
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extranjeras constituye una denegación de derechos humanos fundamentales y es contraria a la Carta de las
Naciones Unidas. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación, y a determinar libremente su
condición política, económica, social y cultural. A fin de que los pueblos dependientes puedan ejercer
pacífica y libremente su derecho se deberá cesar toda acción armada o medida represiva.
Los derechos de las minorías étnicas y los derechos de las poblaciones indígenas.
Las minorías étnicas son aquellos grupos que comparten una misma cultura, religión y/o idioma, pero que
no son necesariamente una nación. El Estado tiene la obligación de no tomar medidas que debiliten u
obstaculicen la participación de estas personas en sus actividades tradicionales y en las actividades
comunes, como también la obligación positiva de proteger su existencia e identidad, permitiéndoles
disfrutar su cultura, practicar y profesar su religión, utilizar su propio idioma, tanto en público como en
privado, y gozar sin distinción de todos los DDHH.
Las poblaciones indígenas, son los pueblos en países independientes, considerados indígenas por descender
de poblaciones que habitaban el país o la región en la época de la conquista o colonización y que conservan
sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o parte de ellas. Estos poseen derechos
a la personería jurídica y a ser sujetos de derechos; a la propiedad y posesión de la tierra que
tradicionalmente ocupan, y a no ser obligados a abandonarlas; a la libre determinación de su desarrollo
social, político y económico. A la autonomía y autogobierno de sus asuntos internos y locales; a ser
consultados en toma de decisiones que les afecten; a que sea respetada su cultura y sus valores religiosos,
sobre todo por parte del Estado; a conservar sus costumbres y tradiciones; a gozar de todos los DDHH y
libertades garantizadas en todo el ordenamiento jurídico; a contar con la protección del Estado contra todo
tipo de acto que pretenda disminuirlo o agraviarlo de alguna manera, o que implique discriminación.
Marco normativo básico.
El derecho de estos grupos lo encontramos regulado en diversos instrumentos y normas.
● El PIDCP establece que en los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, no se
les negará el derecho que les corresponde a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su
propia religión y a emplear su propio idioma.
● En 2007 la ONU dictó una Declaración sobre los derechos de los pueblos indígena, en donde
estableció que los indígenas tienen derecho, como pueblos o individuos, al disfrute pleno de todos
los derechos humanos y las libertades fundamentales reconocidos en la Carta de las Naciones
Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y las normas internacionales de derechos
humanos. Los pueblos y los individuos indígenas son libres e iguales a todos los demás pueblos y
personas y tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de discriminación y derecho a la libre
determinación de su desarrollo económico, social y cultural, tienen derecho a la autonomía de sus
asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas.
Los pueblos indígenas tienen derecho a conservar y reforzar sus propias instituciones políticas,
jurídicas, económicas, sociales y culturales, manteniendo a la vez su derecho a participar en la vida
política, económica, social y cultural del Estado.
● Constitución Nacional, el art. 75, inc. 17: Es una facultad del Congreso reconocer la preexistencia
étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el
derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus
comunidades, y la propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la
entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano.
● Ley Nacional Nº 23.302 - Comunidades Aborígenes: declara de interés nacional la atención y apoyo
a los aborígenes y comunidades indígenas del país, y su defensa y desarrollo para su plena
participación procesos socioeconómicos y culturales. Se implementarán planes que permitan su
acceso a la propiedad de la tierra y el fomento de su producción agropecuaria, forestal, minera,
27
industrial o artesanal. Se les reconocerá personería jurídica a las comunidades indígenas del país:
aquellos conjuntos de familias que se reconozcan como tales por el hecho de descender de
poblaciones que habitaban el territorio nacional en la época de la conquista o colonización. La
personería jurídica se adquirirá mediante la inscripción en el Registro de Comunidades Indígenas y
se extinguirá mediante su cancelación. La inscripción será solicitada haciendo constar el nombre y
domicilio de la comunidad, los miembros que la integran y su actividad principal, las pautas de su
organización, entre otros.
Jurisprudencia.
- Comité de Derechos Humanos del PIDCyP: podemos mencionar el caso “Poma Poma vs. Perú”
(2009), donde el derecho de realizar una actividad económica por parte del Estado, disecó las
tierras y perdió el ganado de una comunidad indigena. La actuación del Estado Peruano
comprometió el modo de vida y el goce de cultura de la autora.
- Corte Interamericana: encontramos el caso “Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador”
(2012), donde el Estado otorgó un permiso a una empresa petrolera para realizar actividades de
exploración y explotación en territorio del Pueblo Sarayaku, violando los derechos a la consulta, a la
propiedad indígena y a la identidad cultural.
- CSJN: en nuestra jurisdicción tenemos el caso “Comunidad Indígena Eben Ezer c/ Provincia de Salta”
(2008), donde normas locales han desafectado como reservas naturales determinados lotes fiscales
para ponerlos en venta, afectando los medios de supervivencia de la comunidad indígena. Y el caso
“Neuquén c/ Estado Nacional” (2018), donde la provincia demanda al Estado por inscribir a 6
comunidades en Registro Nacional de Comunidades Indígenas otorgándoles personería jurídica, sin
requerimiento o consulta previa a la provincia.
Jus cogen. Una norma de Jus Cogens es una norma imperativa de derecho internacional, general, aceptada
y reconocida por la comunidad internacional de Estados como norma que no admite acuerdo en contrario y
que sólo puede ser modificada por una norma posterior de derecho internacional general que tenga el
mismo carácter. Esto se encuentra regulado en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados en
el art. 53, además, establece que es nulo todo tratado que, al momento de su celebración, esté en
oposición con una norma imperativa de derecho internacional general. En el art 63 considera que, si surge
una nueva norma imperativa de derecho internacional general, todo tratado existente que esté en
oposición con esa norma se convertirá en nulo y terminará.
SISTEMA [Link] Naciones Unidas y el rol jurídico internacional.
Con el fin de la 1º Guerra Mundial y el Tratado de Versalles del año 1919, surgió la Sociedad de las
Naciones, integrada por los Estados que firmaron el Tratado de Versalles, su fin era mantener la paz y la
seguridad internacional. Sin embargo, no logró los objetivos pensados ya que no pudo evitar el desarrollo
de la 2º Guerra Mundial.
Por este motivo surge, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el año 1945, con el propósito de
respetar y observar los derechos humanos y las garantías fundamentales, con la intención de que los
hechos atroces de la primera y segunda guerra mundial vuelvan a repetirse. La labor de las Naciones Unidas
afecta a las personas de todo el mundo en cuestiones relacionadas con la consolidación de la paz y la
seguridad, el desarrollo y los derechos humanos.
Su evolución permanente ha logrado la definición de un programa de derechos humanos de las Naciones
Unidas, caracterizado por ser abierto, progresivo y escasamente estructurado
Carta de la Organización de las Naciones Unidas.
Esta Carta surgió en 1945 con la firma de varios países en San Francisco. La ONU se rige por esta Carta, la
cual es la primera manifestación expresa de derecho internacional en referirse a los derechos humanos. La
Carta contiene dos tipos de normas:
*En un primer grupo encontramos los propósitos y principios: el art. 1, por ej., establece los objetivos de la
ONU: mantener la paz y la seguridad internacional, y tomar medidas colectivas para prevenir y eliminar
amenazas o actos de agresión a la paz; arreglar situaciones internacionales susceptibles de resquebrajar la
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paz. Se debe fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en la igualdad de derechos, la libre
determinación de los pueblos, y el fortalecimiento de la paz universal. Cooperar internacionalmente para la
solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y para;
promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, sin hacer distinción por motivos
de raza, sexo, idioma o religión.
*La segunda categoría de normas responden a un carácter institucional, definiendo la estructura orgánica,
aquellos órganos competentes a la materia. Comienza en el artículo 7 de la Carta.
Asamblea General de la ONU. La Asamblea es el principal órgano deliberativo de la ONU. Está integrada
por todos los Estados miembros, donde cada uno tiene un voto, y su fin es dictar Resoluciones, es decir,
recomendaciones no obligatorias sobre decisiones importantes para los Estados, o el Consejo de Seguridad.
También puede decidir sobre la admisión de nuevos miembros.
Se encuentra consagrada en el artículo 7 como órgano principal de la ONU.
La Asamblea General estará integrada por todos los Miembros de las Naciones Unidas. Ningún Miembro
podrá tener más de cinco representantes en la Asamblea General.
La Asamblea se reunirá anualmente en sesiones ordinarias y, cada vez que las circunstancias lo exijan, en
sesiones extraordinarias. El Secretario General convocará a sesiones extraordinarias a solicitud del Consejo
de Seguridad o de la mayoría de los Miembros de la ONU.
La Asamblea General tendrá sede en New York, y es el encargado de formular políticas para la ONU.
Control de las Naciones Unidas en la protección de los Derechos Humanos. Para la protección
internacional de los DDHH, se estableció un sistema jurídico que realizará un control internacional sobre la
forma en la que los Estados cumplen sus obligaciones internacionales y proporcionan una protección --
directa o indirecta- a los individuos.
Esta función de control se realiza en el seno de la Organización de las Naciones Unidas a través de dos tipos
de procedimientos:
a) Mecanismos convencionales: Los mecanismos convencionales son aquellos que se han establecido en
tratados, convenciones o pactos internacionales y obligan a los Estados que voluntariamente prestaron
consentimiento. El principal y el primer mecanismo lo constituye el Comité de DDHH, creado en el Pacto de
Derechos Civiles y Políticos. Sin embargo, existen tantos sistemas de control como instrumentos
convencionales ya que en cada uno de ellos se fijará un Comité de fiscalización que supervisará la aplicación
de estos tratados de los derechos humanos. El Comité cuenta con la facultad de analizar los informes
presentados por los Estados, y entender las denuncias que se realicen contra los Estado partes referida a
una presunta violación de las obligaciones que le impone el Pacto.
b) Mecanismos extraconvencionales: Frente a los procedimientos convencionales, los procedimientos
extraconvencionales son aquellos que tienen su origen en fuentes distintas de los tratados internacionales,
emanan de mandatos de la carta de la ONU (ecosoc, comité). Así, encontramos el Consejo de Derechos
Humanos de la ONU, creado en el año 2006 mediante resolución de la Asamblea General, para reemplazar
a la Comisión de DDHH. Este tiene sede en Ginebra y es ahora el principal órgano intergubernamental de la
ONU encargado de los derechos humanos. Los miembros del Consejo desempeñarán sus funciones durante
tres años
Es un órgano político, integrado por 47 Estados miembros de la ONU divididos por grupos regionales, que
serán elegidos de forma directa e individual en votación secreta. Es responsable de promover el respeto
universal para la protección de los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas, sin
distinción de ningún tipo y de una manera justa y equitativa. Deberá ocuparse de las situaciones donde se
violen los derechos humanos. Realizar un Examen Periódico Universal de los DDHH en los Estados el cual es
analizado por los Estados miembros. Actuar ante denuncias recibidas de personas y ONGs por violaciones a
los DDHH de un Estado miembro.
Aparición del reconocimiento de derechos humanos en distintas regiones.
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SISTEMA EUROPEO: Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se estableció el Consejo de Europa. Su
propósito era agrupar y promover a las naciones comprometidas con el respeto, protección y defensa de
derechos humanos fundamentales y con la democracia como forma de gobierno.
En 1950 se adoptó el Convenio Europeo de Derechos y Libertades fundamentales, que estableció el primer
sistema de peticiones y el primer tribunal internacional para la proteger derechos humanos y establecer la
responsabilidad estatal frente a violaciones de derechos. Esta Convención fue redactada y aprobada, en su
mayoría, por democracias liberales y genuinas con un poder judicial fuerte e independiente.
Se instituyó un Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el cual tiene competencia en todas las
disposiciones del Convenio y sus protocolos. Todo Estado podrá someter al Tribunal cualquier
incumplimiento de lo dispuesto en el Convenio y sus protocolos que pueda ser imputado a otra Parte
Contratante. El Tribunal podrá conocer de una demanda presentada por cualquier persona física,
organización no gubernamental o grupo de particulares que se considere víctima de una violación. Al
Tribunal no podrá recurrirse sino después de agotar las vías internas.
En 1998, se introdujeron modificaciones en el trámite de peticiones individuales ante el Tribunal, debido al
aumento de denuncias recibidas. Se fortaleció el Tribunal, permitiendo que los peticionantes puedan ser
tanto personas, grupos, u organizaciones no gubernamentales.
En lo que respecta a los derechos económicos, sociales y culturales, se adoptó la Carta Social Europea, que
consagra una serie de derechos y principios relativos a las condiciones laborales y prevé un sistema de
monitoreo del cumplimiento de estos, basado en informes que deben presentar los Estados. La supervisión
de esto estará a cargo del Comité de Ministros del Consejo de Europa.
SISTEMA AMERICANO: Este sistema también se estableció durante la segunda mitad del siglo XX, tuvo su
punto de partida en la sanción de la Carta de la Organización de Estados Americanos (1948) y la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre (1948).
La OEA es una organización que reúne a 35 países independientes de las Américas y que tiene como
propósito: afianzar la paz y seguridad del continente, promover y consolidar la democracia representativa,
prevenir dificultades, entre otros, y utiliza 4 pilares fundamentales para alcanzar sus objetivos: democracia,
derechos humanos, seguridad, y respeto a los derechos fundamentales.
El sistema regional de promoción y protección de derechos humanos está compuesto por dos órganos:
Comisión y la Corte, los cuales monitorean el cumplimiento por parte de los Estados miembros de la OEA.
La carta de la OEA establece que los Estados partes de esta Carta se encuentran comprometidos a respetar
los derechos plasmados en ella.
-Obligación de respeto: no dañar: los Estados miembros se obligan a respetar y garantizar el pleno y libre
ejercicio de los derechos y libertades a toda persona que habite su territorio sin discriminación (ejemplo:
torturas).
-Obligación de garantía: los Estados tienen el deber de organizar todas las estructuras del poder público
para que sean capaces de asegurar jurídicamente el ejercicio de los derechos. También deben prevenir,
investigar y sancionar toda violación de los derechos reconocidos en la Convención, reparando los daños y
restableciendo el derecho.
-Obligación de adecuar disposiciones del ordenamiento interno: los estados deberán tomar las medidas
legislativas necesarias para hacer efectivo los derechos y libertades.
Suspensión: se podrá suspender a un estado miembro de la OEA cuando se constate que se ha producido la
ruptura del orden democrático en un Estado Miembro. Se realizará en Asamblea con el voto afirmativo de
los dos tercios de los Estados Miembros, y se suspende su ejercicio de participación en la Asamblea
General, Reuniones de consulta, comisiones, grupos de trabajo, etc.
El Estado Miembro que hubiera sido objeto de suspensión deberá continuar observando el cumplimiento
de sus obligaciones como miembro de la Organización, en particular en materia de derechos humanos. La
Organización mantendrá sus gestiones diplomáticas para el restablecimiento de la democracia en el Estado
Miembro afectado.
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Una vez superada la situación que motivó la suspensión, cualquier Estado Miembro o el Secretario General
podrá proponer a la Asamblea General el levantamiento de la suspensión. Esta decisión se adoptará por el
voto de los dos tercios de los Estados Miembros, de acuerdo con la Carta de la OEA.
Comisión Interamericana de DDHH.
La Comisión IDH es uno de los dos órganos del Sistema Interamericano, el cual entró en funciones en 1960,
una vez que se aprobó su Estatuto.
La Comisión se encuentra regulada en la Carta de la OEA y en la CADH.
La Comisión presenta una serie de atribuciones consagradas en la CADH como promover la observancia y
defensa de los derechos humanos; servir como órgano consultivo de la OEA en materia de derechos
humanos; recibe, analiza e investiga peticiones donde se alegue que estados miembros han violado ddhh;
analiza las peticiones para determinar responsabilidad de un estado; realiza visitas in loco a los países para
monitorear la situación de ddhh y luego emite informe; estimula la conciencia pública sobre ddhh; organiza
y celebra conferencias, seminarios y reuniones con representante de los gobiernos, instituciones, ONG,
para divulgar información y fomentar el conocimiento del sistema; presenta ante la Corte y comparece ante
ella durante la tramitación y consideración de estos.
MEDIDAS CAUTELARES Y PROVISIONALES: La Comisión puede solicitar a los Estados la adopción de
medidas cautelares para evitar un daño irreparable a los derechos humanos, también puede solicitar que la
Corte ordene la adopción de medidas provisionales en casos graves y urgentes que causen un daño
irreversible, aunque no se haya presentado ante el Tribunal.
Se compone de 7 expertos, que deben ser nacionales de los Estados partes, no es necesario que sean
abogados y son elegidos a título individual entre personas de la más alta autoridad moral y reconocida
competencia en derechos humanos. A los miembros los proponen los gobiernos de los Estados y no podrá
haber 2 de la misma nación. El Secretario General de la OEA, debe publicar 6 meses antes de la sesión
ordinaria la convocatoria, y los Estados tienen 90 días para presentar sus candidatos. Serán elegidos por los
Estados miembros de la OEA. Duran 4 años en el cargo y son reelegibles por una única vez. Sesionan en la
sede en Washington. Estos se comprometen a no representar a víctimas o sus familiares, ni a Estados en
medidas cautelares, peticiones, casos individuales ante la CIDH, en su mandato.
En la Comisión podemos encontrarnos con la secretaria ejecutiva. Esta se encarga del buen
funcionamiento, lideradas por un Secretario/a, que organiza y ejecuta el trabajo. Las personas que ocupan
este cargo deben tener versaciones en derechos humanos y alta autoridad moral, si bien deben tener
conocimientos jurídicos no es necesario el título de abogado.
Relatorías: la CIDH empezó a crear relatorías temáticas con el objeto de brindar atención a ciertos grupos,
comunidades y pueblos que se encuentran especialmente expuestos a violaciones de DDHH
Peticionar ante la Comisión: La Comisión es competente para recibir y procesar denuncias sobre casos
específicos donde se alegan violaciones a los derechos humanos formuladas por cualquier persona
afectada, sus familiares, grupos de personas, organizaciones no gubernamentales, o cualquier Estado
miembro de la OEA que sufra un derecho protegido por la Declaración o la Convención.
Con la presentación de una denuncia, la Comisión da inicio a un proceso semi judicial de investigación. En
esta tarea, tiene el rol de procurar que se alcance una solución amistosa entre los denunciantes y los
representantes del Estado y evitar así acudir a la Corte Interamericana. La Comisión es un primer filtro que
asegura que sólo lleguen denuncias fundadas a la Corte y donde las partes no han logrado un acuerdo.
La petición formulada no debe haber sido ya examinada por la comisión u otro organismo internacional o
estar pendiente de resolución por otro órgano.
Deben agotarse primeramente los recursos internos, es un requisito de admisibilidad habitual en los
instrumentos internacionales de protección de derechos humanos, basándose en el carácter subsidiario de
estos. La petición debe presentarse dentro de los seis meses de notificada la resolución judicial que agota
los mecanismos internos. Solo deberán agotarse los recursos de jurisdicción interna, quedando excluidos
los de carácter administrativo o político. Existen ciertas excepciones que se darán cuando no exista en la
legislación del Estado el debido proceso legal para proteger el derecho en juego; cuando no se le haya
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permitido al lesionado acceder a recursos internos; cuando haya retardo injustificado en la decisión. Estas
situaciones deben argumentarse en la petición.
La Comisión no exige la representación de un/a abogado/a en la presentación y trámite de la petición, ni
tampoco tendrá un costo económico.
Posteriormente, la Comisión, luego de determinar que la denuncia reúne los requisitos necesarios,
notificará al Estado al respecto. El Estado deberá presentar sus alegatos dentro del plazo de dos meses. De
manera excepcional la Comisión evaluará una solicitud de prórroga del plazo que esté debidamente
fundada y no exceda de tres meses. La Comisión trasladará la respuesta del Estado al peticionario y
verificará si subsisten los motivos que fundamentan la petición. Si estos cesan, podrá archivar la petición y
notificar a las partes de esta decisión. En caso contrario la CIDH preparará un informe de admisibilidad.
El informe se inicia con el registro y apertura del caso, donde los peticionarios y el Estado realizan alegatos
al asunto, para así poder mediar entre las partes con la finalidad de alcanzar un arreglo amistoso. La
Comisión mediante la decisión sobre el fondo determina si el Estado denunciado es responsable de
violaciones de derechos humanos y elaborar un informe con recomendaciones para él, o concluir que no ha
podido constatar violaciones de derechos humanos o que estas fueron reparadas oportunamente.
Si el Estado no cumple las observaciones, la Comisión someterá el caso a la Corte.
Corte Interamericana de DDHH.: Es uno de los dos órganos del sistema americano. La Corte es un tribunal
regional internacional de protección de derechos humanos establecido en la CADH en 1979, y de todos
aquellos instrumentos que integran el Sistema interamericano de DDHH; es un órgano de carácter
jurisdiccional con el objeto de supervisar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Estados.
La Corte tiene una doble competencia: contenciosa y consultiva. La función contenciosa otorga, a la
Comisión y los Estados partes que reconocen la competencia de la Corte, la posibilidad de someter ante
esta un caso donde se aleguen violaciones de derechos humanos. Para que pueda presentarse un caso
contra un Estado éste debe reconocer la competencia de la Corte. La función consultiva, hace referencia a
la capacidad de la Corte para interpretar la Convención y otros instrumentos concernientes a la protección
de los derechos humanos por cualquier Estado miembro de la OEA.
La Corte, al igual que la Comisión, se encuentra regulada en la Carta de la OEA y en la CADH. Se compone de
7 miembros, que deben ser nacionales de los Estados, y elegidos a título individual entre personas de alta
autoridad moral y competencia en derechos humanos, se exige que sean abogados y reúnan las
condiciones requeridas para el ejercicio de funciones judiciales conforme a la ley de cada país. Son
propuestos por los gobiernos de cada estado y no puede haber 2 miembros de la misma nacionalidad.
Tiene jurisdicción en los Estados que hayan ratificado la Convención Americana. Las elecciones son llevadas
a cabo por la Asamblea General. Su mandato dura 6 años y son reelectos sólo una vez. Tiene sede en San
José de Costa Rica.
La Corte solicita que las personas propuestas no desempeñen otras actividades que le impidan cumplir sus
obligaciones poniendo en peligro su independencia o imparcialidad. Además, deben presentar y preservar
competencia e idoneidad para el desempeño del cargo. Se impide la participación cuando en el asunto
estén involucrados sus familiares o cuando tengan un interés directo.
Si la corte decide que hubo violación de un derecho de la convención, dispondrá que se garantice el goce
del derecho a la persona, asimismo, establecerá que se reparen las consecuencias y el pago de una
indemnización a la parte lesionada.
La secretaria de la Corte tiene raigambre convencional, la Corte designará a la persona que estará a cargo.
Su función es exclusiva y tiene su oficina en la sede del Tribunal. Su mandato tiene un plazo de 5 años y con
posibilidad de reelección indefinida. Sobre ella recae la tarea de organizar la agenda institucional; notificar
las sentencias, opiniones consultivas, resoluciones y demás decisiones; llevar actas de las sesiones; asistir a
las reuniones que celebre la corte; certificar la autenticidad de los documentos. Es requisito que sean
abogados.
El procedimiento ante la Corte se divide en la actualidad en tres etapas: escrita, oral, deliberación. La
evaluación de un caso se divide en tres etapas: A- establecimiento de competencia del Tribunal, esta etapa
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es activada cuando un Estado demandado interpone excepciones, con la finalidad de que la Corte pueda
conocer el caso ya que puede verse impedida por el ejercicio de su competencia. B- Análisis de fondo del
asunto, se trata supuestas violaciones a la Convención y/o cualquier instrumento internacional que la corte
tenga competencia, C-determinación de las reparaciones que el estado debe cumplir para compensar y/o
evitar la recurrencia de la violación.
Una vez que la Comisión somete demanda a la Corte, las víctimas tienen participación autónoma
independiente en todas las etapas. Las víctimas pueden alegar directamente, con argumentos diferentes a
los de la Comisión, incluso presentar pruebas nuevas. Para llegar a esto, se solicita el escrito de demanda,
donde las partes expresan sus pretensiones, sobre reparaciones y costas.
Similitudes y diferencias.
SISTEMA EUROPEO SISTEMA AMERICANO
Tiene una función contenciosa y consultiva. Tiene una función contenciosa y consultiva.
Pueden acceder: Los Estados, los Pueden acceder: Los Estados, La Comisión,
particulares, y Las ONGs que representa a los particulares. El
particular no puede iniciar por sí mismo el
procedimiento sino es con la ayuda de un
asistente en derecho y con la Comisión -si
estima que cumple con todos los requisitos
de forma y fondo para que sea elevada a la
Corte-.
Las sentencias son ejecutadas y controladas Las sentencias son supervisadas diariamente
por un Comité de Ministros. Dicho órgano por la propia corte a través de diversas
supervisa de forma constante que las formas. La supervisión de cumplimiento es
resoluciones se cumplan y, de no ser así, clave para la vigencia y eficacia del Sistema
envía un informe al Consejo de Europa para interamericano
que éste realice la necesaria presión moral y
adopte, incluso, las sanciones económicas
oportunas. No son directamente ejecutables
Los miembros serán elegidos a título Los jueces de la Corte serán elegidos, en
personal por la Asamblea General de la votación secreta y por mayoría absoluta de
Organización de una lista de candidatos votos de los Estados Partes en la
propuestos por los Estados miembros. Convención, en la Asamblea General de la
Organización, de una lista de candidatos
propuestos por esos mismos Estados.
UNIDAD 5
TRATADOS INTERNACIONALES DE DDHH.
Declaración Universal de Derechos Humanos. Es un documento que marca un hito en la historia de los
derechos humanos. Fue elaborada por representantes de todas las regiones del mundo, y proclamada por
la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, en 1948, como un ideal común para todos los pueblos
y naciones. Consagra, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el
mundo y ha sido traducida en más de 500 idiomas. Reconoce sus antecedentes en la Declaración de
Derechos Inglesa de 1689 y en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Después de la
Segunda Guerra Mundial y la creación de la ONU, la comunidad internacional se comprometió a no permitir
nunca más esas atrocidades. Tal es así, que los líderes del mundo decidieron complementar la Carta de las
Naciones Unidas con una hoja de ruta para garantizar los derechos de todas las personas.
La Comisión de DDHH, en su primer período de sesiones, en 1947, autorizó a sus miembros a formular "un
anteproyecto de Carta Internacional de Derechos Humanos". Posteriormente, esta labor fue asumida
oficialmente por un Comité de Redacción integrado por miembros de ocho Estados, elegidos teniendo en
cuenta la distribución geográfica. El primer proyecto de la Declaración se propuso en 1948 y más de 50
Estados Miembros participaron en la redacción final. En su resolución meses después la Asamblea General,
reunida en París, aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ocho naciones se abstuvieron de
votar, pero ninguna votó en contra. El texto completo fue elaborado en menos de 2 años. En un momento
en que el mundo estaba dividido en un bloque oriental y occidental, encontrar un terreno común para el
documento resultó ser una tarea a destacar.
La Asamblea General proclamó a la Declaración como ideal común en el que todos los pueblos y naciones
deben esforzarse para promover el respeto a los ddhh, y que, a través de medidas progresivas de carácter
nacional e internacional, aseguren su reconocimiento.
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Ambas son contemporáneas y han sido adoptadas con pocos meses de diferencia, por lo que no es extraño
que varios de los debates que se llevaron a cabo en una de ellas, se hayan repetido en el momento de la
aprobación de la otra.
La Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y su contemporánea de las Naciones Unidas,
se limitan a enunciar una serie de derechos y garantías de los individuos, que los Estados están obligados a
respetar y proteger. Ninguna define qué son los derechos humanos, ni tampoco proceden a la creación de
órganos de tutela, ni de mecanismos para la defensa de los derechos.
Las dos declaraciones, consagran derechos tanto civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
En cuanto a las diferencias o características propias de cada una vemos que la resolución que da nacimiento
a la Declaración Americana, señala que «... en repetidas ocasiones, los Estados Americanos han reconocido
que los derechos esenciales del hombre no nacen por ser nacionales de un Estado, sino que son
fundamento los atributos de la persona humana». Esta afirmación considera a los derechos humanos como
atributos inherentes a la persona, marcando una barrera que ningún Estado puede atravesar. La
Declaración Americana posee todo un capítulo referido a los deberes. En este aspecto, la Declaración
Universal sólo señala en el artículo 29 que toda persona tiene deberes respecto de la comunidad.
Finalmente, la Declaración Americana contempla el derecho a peticionar a las autoridades, el cual no
aparece mencionado en la Declaración Universal. En cuanto a la Declaración Universal de Derechos
Humanos, ésta parte de la premisa que postula que todos los seres humanos nacen libres e iguales, en
dignidad y derechos; y como consecuencia de ello, consagra el derecho a gozar de todos los derechos
establecidos, sin discriminación alguna por ningún motivo o condición. La Declaración Universal, asimismo,
contiene expresamente el derecho a no ser sometido a esclavitud o servidumbre; y el derecho a no ser
sometido a torturas o a penas crueles, inhumanas o degradantes.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo. Como sabemos, en 1948 se
aprobó por la Asamblea General de Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esta
era una enumeración de principios poderosos, pero que no tenían ningún respaldo legal. Por lo que la
Asamblea General pidió al Comité de Derechos Humanos preparar un proyecto que tuviera fuerza jurídica
para completar y reforzar la Declaración, la cual solo tenía un valor declaratorio. Este texto debería reunir
todos los derechos humanos (económicos, civiles, políticos, sociales y culturales) y la igualdad de género
para estos derechos.
En 1951, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU comenzó los trabajos para redactar un tratado
internacional de derechos humanos. Sin embargo, el desarrollo del proyecto se caracterizó por un profundo
desacuerdo entre los Estados, reflejando los debates ideológicos de la época; mientras que los Estados
capitalistas promueven los derechos de libertad, los Estados comunistas insistieron en los derechos
económicos, sociales y culturales.
Esto obligó a que la Asamblea General pidiera la redacción de dos pactos diferentes. Seguidamente, la
comisión elaboró un pacto de Derechos Civiles y Políticos y otro sobre los Derechos Económicos, Sociales y
Culturales. Ambos pactos fueron aprobados en 1966.
Así, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos consagra dos de los cinco bloques de derechos de
la Declaración Universal (derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales), dotando de fuerza
jurídica y reforzando de este modo el contenido de la Declaración.
Los derechos civiles y políticos se refieren a los derechos individuales y libertades fundamentales que
poseen las personas en una sociedad democrática, las cuales conllevan la obligación del Estados de
respetarlos y garantizarlos sin discriminación.
La lucha por el reconocimiento de estos derechos se remonta a los siglos XVIII y XIX, en el contexto histórico
de las revoluciones burguesas. Donde las sociedades reaccionan contra el poder absoluto del Estado,
reclamando el ejercicio de los derechos liberales.
Este pacto, finalmente entró en vigencia diez años después, en 1976, y fue ratificado por nuestro país en el
año 1986.
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que sea anónima. Si se cumplen todos los requisitos, el mismo examinará las comunicaciones recibidas
tomando en cuenta la información facilitada por el individuo y el Estado Parte interesado.
El segundo Protocolo facultativo del año 1989 se refiere a la pena de muerte, y los Estados que lo ratifican
se comprometen a abolir la misma. Consagra que el derecho a la vida es inherente a la persona humana y
nadie podrá ser privado de ella. En los países que no hayan abolido esta pena, sólo podrá imponerse por los
más graves delitos y de conformidad con leyes que estén en vigor en el momento de cometerse el delito.
Esta pena sólo podrá imponerse en cumplimiento de sentencia definitiva de un tribunal competente. Toda
persona condenada a muerte tendrá derecho a solicitar el indulto o la conmutación de la pena de muerte.
No se impondrá la pena de muerte por delitos cometidos por personas de menos de 18 años de edad, ni
mayores de 60, ni a mujeres en estado de gravidez.
Nuestro país ratificó ambos protocolos.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y su Protocolo Facultativo.
Este instrumento, al igual que su gemelo, el PIDCP, fue adoptado por la Asamblea General de Naciones
Unidas como mecanismo para completar y reforzar la Declaración Universal, en 1966 y entró en vigencia en
1976. Fue ratificado por nuestro país en el año 1986 por Ley 23.313.
Son derechos humanos socioeconómicos, que buscan garantizar el bienestar económico, asegurando el
desarrollo integral de los seres humanos y de los pueblos. Estos derechos nacieron en el siglo XX, producto
de numerosas manifestaciones y movimientos, contemplando al hombre no sólo como un sujeto individual,
sino en conjunto con el grupo social donde se desarrolla (trabajo, familia, etc.). La obligación que tienen los
Estados partes, es, por lo tanto, permitir que estos derechos se garanticen gradualmente hasta alcanzar su
cumplimiento.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales consta de un Preámbulo y se
encuentra estructurado en cinco partes. La primera parte –art 1- reconoce el derecho de libre
determinación de los pueblos, incluido el derecho a determinar su condición política, desarrollo económico,
social y cultural, y gestionar y disponer de sus propios recursos. La segunda parte –artículos 2 a 5- regula el
principio de “realización progresiva”, donde en ocasiones, los Estados pueden estar sujetos a limitaciones
en sus recursos, lo que los obliga a actuar lo mejor posible dentro de sus medios y alcance. También
consagra el reconocimiento de los derechos sin discriminación y que éstos sólo pueden ser limitados por la
ley con el fin de promover el bienestar general de una sociedad democrática. La tercera parte –artículos 6 a
15- consagra los derechos a trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias, a fundar y afiliarse a
sindicatos, derechos de la seguridad social, la vida familiar incluida la licencia parental remunerada y la
protección de los niños, derecho a un nivel de vida adecuado abarcando alimentación, vestido y vivienda y
la mejora continua de las condiciones de existencia, derecho a la salud, específicamente al más alto nivel
posible de salud física y mental, derecho a la educación, incluida la enseñanza primaria universal y gratuita,
la enseñanza secundaria, e igualmente accesible la educación superior, todo ello encaminado al pleno
desarrollo de la personalidad humana y de su dignidad, debiendo fortalecer el respeto por los derechos
humanos y libertades fundamentales, por último, derecho a la participación en la vida cultural. La cuarta
parte –artículos 16 a 25- regula el procedimiento para la presentación de informes y seguimiento del Pacto
y las medidas adoptadas por los Estados partes para su aplicación. Además, permite que el órgano de
vigilancia –Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales-, realice recomendaciones generales a la
Asamblea de la ONU sobre las medidas adecuadas para la realización de los derechos. La quinta parte –
artículos 26 a 31- regula lo atinente a la ratificación, entrada en vigor, y la modificación del Pacto.
Este Pacto establece que los Estados deben respetar, proteger y garantizar los derechos, y se comprometen
a adoptar medidas especialmente económicas y técnicas hasta el máximo de los recursos de que disponga,
para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados la plena efectividad de los derechos.
En el caso de los países en vías de desarrollo les brinda la posibilidad de determinar en qué medida
garantizarán los derechos económicos reconocidos en el pacto, teniendo en cuenta los ddhh y su economía
nacional. Los Estados no deben adoptar medidas que limiten o eliminen estos derechos. Los Estados
38
también se comprometen a asegurar a los hombres y a las mujeres igualdad a gozar de todos los derechos
económicos, sociales y culturales.
Por último, el Pacto brinda la facultad al Consejo Económico y Social de la ONU -ECOSOC-, de crear el
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, como el órgano de control y ejecución de dicho
Pacto y su Protocolo facultativo. Sus funciones principales son: analizar los informes de los Estados
miembros -cada 4 años-, sobre las medidas adoptadas para aplicar los derechos de dicho Pacto; actuar ante
las denuncias recibidas de personas y ONGs por violaciones a los DDHH de un Estado miembro de dicho
Pacto; dictar un dictamen no vinculante sobre las denuncias recibidas.
Este Pacto además cuenta con un Protocolo facultativo del año 2008, que permite a los Estados partes
reconocer la competencia del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, para examinar las
denuncias de particulares. Fue ratificado por nuestro país en 2011. Todo Estado Parte del Protocolo
reconoce la competencia del Comité para recibir y examinar comunicaciones. Dichas comunicaciones
podrán ser presentadas por personas o grupos de personas que se hallen bajo la jurisdicción de un Estado
Parte y que aleguen ser víctimas de una violación por ese Estado Parte de cualquiera de los derechos
económicos, sociales y culturales enunciados en el Pacto. El Comité no examinará una comunicación sin
antes haberse cerciorado de que se han agotado todos los recursos disponibles en la jurisdicción interna.
Cada Estado Parte adoptará todas las medidas necesarias para que las personas bajo su jurisdicción no sean
sometidas a malos tratos o intimidación de ningún tipo. El Comité incluirá en su informe anual un resumen
de sus actividades relacionadas con el presente Protocolo.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos y su Protocolo Facultativo. La adopción de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH) fue un hecho histórico para el desarrollo de la
institucionalidad del sistema de protección de los derechos humanos en el continente americano.
Con anterioridad existía, en términos de instrumento, la Declaración Americana sobre los Derechos y
Deberes del Hombre de 1948, y en términos de órganos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
en 1959. La Convención estableció derechos humanos con un contenido definido, detallando obligaciones
para los Estados.
La Convención se diseñó siguiendo el PIDCP y al Convenio Europeo sobre Derechos y Libertades
Fundamentales.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de Europa, ni Estados Unidos, ni Latinoamérica poseían
un interés real y genuino por los derechos humanos y por el perfeccionamiento de la democracia existente
en la época. Latinoamérica estaba conformada por países con grandes diferencias económicas, sociales y
políticas, con rígidas distinciones de clase, analfabetismo y con una sociedad excluyente de personas con
menos recursos y de las mujeres. En aquellos países con una tendencia a las dictaduras, los derechos
políticos y civiles no eran respetados y existían períodos de larga duración de violaciones del derecho a la
vida, a la integridad. No había tampoco una real cultura de derechos humanos tampoco en países donde no
existían dictaduras; las normas se aplicaban discriminatoriamente a mujeres, pobres, homosexuales e
indígenas. En ese contexto se desarrolló el sistema interamericano. La Declaración Americana no cumplió
papel alguno entre los años 1948 y 1959, fecha en que se creó la Comisión Interamericana. No existía en el
continente un tratado que establece obligaciones jurídicas vinculantes para los Estados en materia de
derechos humanos.
En 1959 las actividades de la Comisión se inauguraron con la represión política y las circunstancias de
dictadura en diversos países. Las facultades de la Comisión no parecían muy prometedoras, pero su
existencia fue percibida por aquellas víctimas de violaciones como su oportunidad para pedir amparo. En
ese sentido, la Comisión no los defraudó y tomó en sus manos la tarea de defenderlas, adaptando sus
actividades a lo que la situación requería: investigar, intervenir como mediadora y promover soluciones
amistosas. Sus recursos humanos y financieros escasos, eran destinados a lidiar con situaciones donde el
Estado de Derecho no existía o era extremadamente débil, desarrollando como mecanismo y tarea más
importante informes sobre países que documentan la situación general de derechos humanos. Los Estados
afectados, en general, no responden a sus requerimientos, pero la ilusión de la Comisión era que, viniendo
39
estos informes de un órgano establecido por los Estados, serían tomados en consideración. La ilusión fue
vana y la OEA no respondió.
En 1945 comenzaron los esfuerzos para elaborar un tratado de derechos y obligaciones para los Estados.
Recién en el año 1959, se decidió que el ambiente para la elaboración era favorable. La elaboración de la
Convención duró desde entonces hasta que fue suscrita en 1969 en San José de Costa Rica y su vigencia se
dio en 1978.
La entrada en vigencia de la Convención Interamericana dio base legal internacional a los derechos
humanos de los individuos y a las obligaciones de los Estados, estableciendo dos órganos de control: la
Comisión, que siguió siendo la misma de 1959, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que
comenzó a operar en 1978, cuando la Convención entró en vigor.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos constituyó un paso fundamental en el fortalecimiento
del sistema de protección y permitió incrementar la efectividad de la Comisión, estableciendo una Corte y
modificando la naturaleza jurídica de los instrumentos. Tiene como propósito consolidar un régimen de
libertad personal y justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre.
La Convención consta de 82 artículos, agrupados en tres partes. En la primera parte se encuentran los cinco
primeros capítulos donde se regula el compromiso de los Estados a respetar lo estipulado en la Convención
y los insta a crear leyes que deriven de las normas contenidas en la Carta de organización de la OEA.
También se enumeran derechos civiles y políticos, deberes de las personas y el procedimiento de
suspensión de garantías, interpretación y la aplicación de lo regulado en la Convención. La segunda parte
consta de cuatro capítulos, donde se regula la creación de los órganos responsables de velar por la
protección y promoción de los Derechos Humanos: la Comisión Interamericana y la Corte Interamericana
de Derechos Humanos. Consagra además lo atinente a la organización, funciones, competencia y
procedimiento estas, mencionando las disposiciones generales de ambas instituciones, como la inmunidad
diplomática a los miembros de ambos organismos. Por último, la tercera parte, contiene dos capítulos en
los que se regulan los procedimientos de firma, ratificación, reserva, enmienda, protocolo y denuncia.
En el caso de nuestro país, el instrumento de ratificación se recibió en 1984 con una reserva y declaraciones
interpretativas. Se procedió al trámite de notificación de la reserva de conformidad con la Convención de
Viena sobre el Derecho de los Tratados. Los textos de la reserva y declaraciones interpretativas son:
I. Reserva: El artículo 21: "El Gobierno argentino establece que no quedarán sujetas a revisión de un
Tribunal Internacional cuestiones inherentes a la política económica del Gobierno. Tampoco considerará
revisable lo que los Tribunales nacionales determinen como causas de 'utilidad pública' e `interés social', ni
lo que éstos entiendan por `indemnización justa'".
II. Declaraciones Interpretativas: El artículo 5, inciso 3, debe interpretarse en el sentido que la pena no
puede trascender directamente de la persona del delincuente, esto es, no cabrán sanciones penales
vicariantes. El artículo 7, inciso 7, debe interpretarse en el sentido que la prohibición de la "detención por
deudas" no comporta vedar al Estado la posibilidad de supeditar la imposición de penas a la condición de
que ciertas deudas no sean satisfechas, cuando la pena no se imponga por el incumplimiento mismo de la
deuda sino por un hecho penalmente ilícito anterior independiente. El artículo 10 debe interpretarse en el
sentido de que el "error judicial" sea establecido por un Tribunal Nacional.
Reconocimiento de Competencia: En el instrumento de ratificación de 1984, el Gobierno de Argentina
reconoce la competencia de la Comisión Interamericana y de la Corte Interamericana por tiempo indefinido
y bajo condición de estricta reciprocidad, sobre los casos relativos a la interpretación o aplicación de la
citada Convención, con la reserva parcial y teniendo en cuenta las declaraciones interpretativas que se
consignan en el instrumento de ratificación. Se deja constancia, asimismo, que las obligaciones contraídas
en virtud de la Convención sólo tendrán efectos con relación a hechos acaecidos con posterioridad a la
ratificación del mencionado instrumento.
Por último, cabe destacar, que la Convención cuenta con dos Protocolos, “Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
40
(Protocolo de San Salvador)” y el “El Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
relativo a la Abolición de la Pena de Muerte”.
Durante su decimoctavo período ordinario de sesiones celebrado en 1988, la Asamblea General abrió a la
firma el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador). Señala que los Estados partes de la
Convención reconocen la estrecha relación existente entre los derechos civiles y políticos y los derechos
económicos, sociales y culturales, por cuanto las diferentes categorías de derechos constituyen un todo
indisoluble que encuentra su base en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, por lo que
exige una tutela y promoción permanente. Los Estados partes recuerdan que sólo puede realizarse el ideal
del ser humano libre, si se crean las condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos
económicos, sociales y culturales, civiles y políticos. Al ratificar el Protocolo, los Estados partes se
comprometen a adoptar las medidas necesarias hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en
cuenta su grado de desarrollo, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos del
presente Protocolo. Este instrumento reconoce el derecho al trabajo y a las condiciones laborales, los
derechos sindicales, al derecho a la seguridad social, salud, un medio ambiente sano, alimentación,
educación, a los beneficios de la cultura, al derecho a la familia y de los niños, los ancianos y discapacitados.
El Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de
Muerte fue aprobado en el vigésimo período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA
(Asunción, Paraguay, 1990). Los esfuerzos concertados para incluir la abolición absoluta de la pena capital
en la Convención Americana sobre Derechos Humanos no tuvieron éxito en el contexto de la adopción de
este instrumento en 1969. Sin embargo, una vez ratificado por los Estados partes de la Convención, este
Protocolo asegurará la abolición de la pena de muerte a lo largo de todo el hemisferio. Nuestro país, adhirió
a ambos protocolos.
Obligaciones comunes del Estado a ambos tipos de derechos.
Texto de Wlasic y Courtis. Algunos autores sostienen que habría diferentes tipos de obligaciones comunes
por parte de los estados para garantizar los derechos: obligaciones de respetar, proteger, garantizar. Las
obligaciones de respetar se definen por el deber del Estado de no obstaculizar o impedir el acceso o goce
de los bienes que constituyen el objeto de derecho. Las obligaciones de protección consisten en impedir
que terceros obstaculicen o impidan el acceso a esos bienes. Las de garantizar suponen asegurar que el
titular del derecho acceda al bien cuando no puede hacerlo por sí mismo. Estas obligaciones pueden ser
tanto positivas como negativas, y encontrarse en los derechos civiles y políticos y los derechos económicos,
sociales y culturales, lo que reforzaría su unidad.
El Estado puede cumplir con su obligación al proveer servicios a la población, en forma exclusiva, o a través
de cobertura mixta que incluya. Las formas que pueden adoptar las medidas estatales de cumplimiento de
las obligaciones positivas son múltiples: la organización de un servicio público –por ejemplo, el
funcionamiento de los tribunales, la defensa en juicio de quienes no pueden pagar un abogado particular, o
la organización del sistema educativo público–, la oferta de programas de desarrollo y capacitación –por
ejemplo, organizar formas privadas para el mantenimiento de obras sociales que cubran el derecho a la
salud de las personas empleadas y sus familias–, la entrega de subsidios, la realización de obras públicas,
etc.
Obligaciones específicas en materia de derechos económicos y sociales.
- Adoptar medidas: el art. 2 del PIDESC establece que los Estados "se comprometen a adoptar medidas
hasta el máximo de los recursos disponibles, para lograr progresivamente por todos los medios apropiados,
inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos reconocidos
en el Pacto".
Cuando el pacto habla de “adoptar medidas”, se refiere a que los estados deben implementar, en un plazo
relativamente breve desde su ratificación, actos concretos y orientados a satisfacer la totalidad de las
obligaciones, como, por ejemplo: derogar normas jurídicas que resulten contrarias a sus obligaciones.
También eliminar cualquier norma, regulación o práctica que afecten el goce de los derechos económicos,
41
sociales y culturales. Además de derogar normas, deben proveer en forma inmediata recursos judiciales
efectivos contra cualquier forma de discriminación de derechos económicos, sociales y culturales.
El Comité ha sostenido que, si bien el logro de la plena efectividad de los derechos puede ser realizado
progresivamente, existen obligaciones con "efecto inmediato", como garantizar que los derechos se
ejercerán sin discriminación.
Con respecto a las personas que integran grupos vulnerables o susceptibles de ser discriminados en sus
derechos económicos, sociales y culturales, el Estado tiene la obligación fundamental de sancionar normas
que los protejan.
Deben los Estados realizar un relevamiento de información y formulación de un plan, ej.: el derecho a la
vivienda adecuada, reconoce expresamente la obligación del Estado de implementar, en forma inmediata,
una vigilancia eficaz de la situación de la vivienda en su jurisdicción, para lo cual debe realizar un
relevamiento del problema y de los grupos que se encuentran en situación vulnerable o desventajosa. En
relación al derecho a la educación primaria obligatoria y gratuita, aquellos Estados que no la hubieran
implementado al momento de la ratificación asumen el compromiso de elaborar y adoptar, dentro de un
plazo de dos años, un plan de acción para su implementación progresiva.
Además, deben proveer recursos judiciales efectivos para poder exigir el cumplimiento de estos derechos:
los Estados deben asegurar la satisfacción esencial de cada uno de estos derechos. Esto dependerá del nivel
de desarrollo de cada país donde en algunos casos significa implementar acciones positivas (cuando el
grado de satisfacción del derecho se encuentre en niveles que no alcancen los mínimos exigibles) mientras
que en otros solo conservar la situación actual (no retroceder). Para que un Estado pueda atribuir su falta
de cumplimiento a la falta de recursos debe demostrar que ha hecho todo el esfuerzo a su alcance para
cumplir prioritariamente estos derechos. También se exige al Estado garantizarlos al menos a aquel sector
de la población que, por su vulnerabilidad, debe prestarles especial y mayor atención.
Se impone la obligación al Estado de garantizar estos derechos de forma progresiva, pero moviéndose tan
rápido y efectivo como sea posible para lograrlos. Se le prohíbe adoptar políticas y medidas que limiten,
restrinjan o reduzcan la situación de los derechos económicos, sociales y culturales de los que gozaba la
población una vez adoptado el tratado internacional respectivo. Es una limitación que la Constitución y los
tratados de derechos humanos pertinentes imponen sobre los Poderes Legislativo y Ejecutivo a las
posibilidades de reglamentación de los derechos económicos, sociales y culturales.
Exigibilidad de los derechos económicos, sociales y culturales. Si bien los principales derechos económicos,
sociales y culturales han sido consagrados en diversas constituciones e instrumentos internacionales, el
reconocimiento universal de los DESC como derechos plenos no se alcanzará hasta superar los obstáculos
que impiden su adecuada justiciabilidad y exigibilidad, entendida como la posibilidad de reclamar ante un
juez o tribunal de justicia el cumplimiento de estos
Aunque un Estado cumpla habitualmente con la satisfacción de determinadas necesidades o intereses
tutelados por un derecho social, no se podría afirmar que los beneficiados por la conducta estatal gozan de
ese derecho como derecho subjetivo, hasta tanto verificar se encuentra realmente en condiciones de
demandar judicialmente la prestación del Estado ante un eventual incumplimiento. Así, lo que calificará a
un derecho social como derecho pleno no es simplemente la conducta cumplida del Estado, sino la
existencia de algún poder jurídico de actuar, de producir demanda o queja por parte del titular del derecho
en caso de incumplimiento de la obligación.
Existen varias razones que dificultan el desarrollo de la justiciabilidad de los derechos económicos, sociales
y culturales. Una de ellas, por ejemplo, es la vaguedad de los textos normativos donde se formulan los
derechos, otros señalan la falta de acciones o garantías procesales concretas destinadas a tutelar los DESC.
En muchos casos las violaciones de derechos económicos, sociales y culturales provienen del
incumplimiento de obligaciones negativas por parte del Estado.
Una obligación negativa del Estado es no discriminar el ejercicio de los DESC. Cuando el Estado incumple
esta obligación, se abre un enorme campo de justiciabilidad y exigibilidad. En algunos casos resultan
42
43
la salud, incluida la salud sexual y reproductiva. La salud sexual y reproductiva en las mujeres es esencial e
indispensable para garantizar sus derechos humanos.
-Se debe brindar de manera fundamental un derecho a la educación, siendo necesario la sanción de leyes
de educación específicas. El Estado es responsable de construir un seguimiento y programas de educación,
de otorgar libertad a los padres para elegir la educación de los/as hijos/as, de lograr una igualdad de
oportunidades y posibilidades sin discriminación. Este derecho debe ser garantizado en todas sus formas y
en todos los niveles
-Deberá brindarse derecho a la seguridad social: prestaciones que brindará el sistema frente a ciertos
hechos o circunstancias. Ej.: el seguro social obligatorio; las jubilaciones y pensiones móviles; la protección
integral de la familia; el acceso a la vivienda digna.
- Derecho al agua: este derecho ocupa un lugar primordial el derecho a la vida y a la dignidad humana.
Debe tratarse como un bien social y cultural, y no como un bien económico.
- Derechos culturales: se debe fomentar el desarrollo de las ciencias y las bellas artes; proteger las riquezas
históricas y artísticas, el paisaje natural, y patrimonio cultural de la Nación. Los derechos culturales de las
personas aparecen consagrados en la CN de diversos modos: como el derecho colectivo a preservar el
patrimonio cultural y natural; la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y su derecho a una
educación bilingüe e intercultural; etc.
Los Estados tienen el compromiso de prohibir y eliminar toda forma de discriminación racial y garantizar los
derechos a todas las personas, con un disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Si el
Estado no adopta medidas para respetar estos derechos incurre en responsabilidad internacional.
UNIDAD 6
GENOCIDIO. CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD.
La jurisdicción Penal Internacional.: Desde la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional
despertó y tomo conciencia de los hechos atroces ocurridos, por lo que comenzó a promover el desarrollo
de un sistema de jurisdicciones internacionales penales para los casos de genocidio, crímenes de guerra y
crímenes contra la humanidad. Este sistema tiene dos vertientes: por un lado, establece tribunales ad hoc y
otros tribunales penales que se establecen luego de un conflicto; por otro, encontramos la recientemente
creada Corte Penal Internacional.
Lo cierto es que la soberanía estatal encuentra un límite en el principio de jurisdicción penal universal,
donde ante la existencia de hechos particularmente graves, cualquiera haya sido el sitio de comisión y la
nacionalidad de autores o víctimas, todo Estado tiene la obligación de perseguir penalmente esos hechos,
juzgando o extraditando a las personas acusadas.
Todo crimen internacional hace nacer la obligación, para la comunidad internacional y los Estados, de
combatirlo. Debido a ello, se exige a los Estados su debida diligencia en la investigación y el agotamiento de
los medios necesarios para capturar a los autores y juzgarlos.
Las categorías de los delitos de “lesa humanidad” y “genocidio” se fueron construyendo a lo largo de la
segunda mitad del siglo XX, son delitos definidas por el derecho internacional que pueden generar
responsabilidad penal. Fue la experiencia del nazismo lo que impulsó su surgimiento en la escena
internacional al constatarse la posibilidad de que el Estado se volviera contra sus propios ciudadanos. Así,
vemos que la jurisdicción internacional penal encuentra sus antecedentes en los Tribunales constituidos
tras la Segunda Guerra, Nuremberg y Tokio.
Los Tribunales Penales Internacionales se han creado por aplicación de la Carta de Naciones Unidas, que
excluye la necesidad de obtener el consentimiento previo de los Estados afectados para atribuir
competencia a tales jurisdicciones, lo que se justifica por la especial gravedad de las situaciones, que ponen
en peligro la paz y seguridad internacionales. Ambos, los Tribunales Penales y ad hoc han constituido el
modelo para la Corte Penal Internacional.
El Estatuto de Roma. Mediante el Estatuto de Roma, firmado en 1998, se creó la Corte Penal Internacional.
Esta es la primera jurisdicción internacional de carácter permanente con competencia para juzgar a
individuos por la comisión de crímenes de grave trascendencia internacional, que constituyen graves
44
violaciones a valores esenciales de la Comunidad Internacional. Esta tiene carácter complementario con las
jurisdicciones penales nacionales.
Se trata de la primera Organización Internacional Penal de naturaleza eminentemente judicial. La
competencia de la Corte es automática, con la única condición de que el Estado del que sea nacional el
imputado o en cuyo territorio se haya cometido el crimen sea parte del Estatuto de Roma. Esta condición
no opera, sin embargo, si la denuncia de los crímenes es remitida a la Corte por el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas, en este caso, aunque el Estado no sea parte del Estatuto, la competencia es automática.
Son órganos de la Corte: la Presidencia; las Secciones Judiciales: una Sección de Apelaciones, una Sección
de Primera Instancia y una Sección de Cuestiones Preliminares; la Fiscalía y la Secretaría.
Para que la Corte pueda ejercer su jurisdicción, es preciso que la misma se inicie por un Estado, por el
Consejo de Seguridad de la ONU o el Fiscal de la misma Corte, esta no puede hacerlo de oficio. Los
particulares carecen de legitimación para presentar una denuncia.
La función de investigación le corresponde al Fiscal y la de enjuiciamiento a la Sala de Primera Instancia. El
enjuiciamiento sólo podrá tener lugar si el acusado está a disposición de la Corte, ya que el Estatuto
prohíbe los juicios en rebeldía. El juicio se desarrollará en forma pública y con las debidas garantías del
proceso exigidas para toda acción penal. Tras el juicio, la Corte dicta sentencia exculpatoria o condenatoria,
e impondrá una pena privativa de la libertad y, complementariamente, pena económica. Las sentencias
pueden ser recurridas a la Sala de Apelaciones.
La Corte sólo podrá actuar cuando la jurisdicción nacional no esté dispuesta o no sea capaz de perseguir un
delito que caiga en la esfera de su competencia. No estará permitido un procedimiento ante la Corte
cuando haya estado o esté en marcha en un procedimiento nacional, o el asunto en cuestión no sea lo
suficientemente grave como para justificar la intervención de la Corte. También, cuando se verifique falta
de voluntad del Estado en la persecución penal, ej.: cuando la decisión fue adoptada con el propósito de
sustraer a la persona de su responsabilidad; cuando haya demora injustificada en el juicio; cuando el
proceso no haya sido o esté siendo independiente o imparcial; cuando debido al colapso total o sustancial
de la administración de justicia o si carece de ella, no puede hacer comparecer al acusado, no dispone de
pruebas y testimonios necesarios o no está en condiciones de llevar a cabo el juicio.
Existen reglas que otorgan a la Corte la facultad de pronunciarse sobre su competencia en caso de duda y
que le permiten revocar el valor de cosa juzgada de una sentencia nacional para ocuparse de un asunto, en
aquellos casos donde se estime que la jurisdicción nacional no actuó conforme la justicia.
La Corte puede enjuiciar los crímenes de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y al
crimen de agresión. Esta competencia no puede ser alterada unilateralmente por los Estados Partes, no
pueden excluir la actuación de la Corte respecto de ninguna de las categorías de crímenes anteriormente
enunciados. Esta regla general admite, sin embargo, una excepción donde cualquier Estado Parte puede
declarar en el momento de ratificar o adherirse al Estatuto que la Corte no será competente para enjuiciar
los crímenes de guerra cometidos en sus territorios o por sus nacionales durante los primeros siete años
contados a partir de la entrada en vigor del Estatuto para dicho Estado.
La Corte tiene competencia automática para este tipo de delito, respecto de aquellos que hayan sido
cometidos en el territorio o por nacionales de cualquier Estado que haya ratificado el Estatuto. Se
entenderá por "genocidio" a cualquier acto perpetrado con la intención de destruir total o parcialmente a
un grupo nacional, étnico, racial o religioso realizando matanza de miembros del grupo; lesiones graves a la
integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de
existencia que acarreen su destrucción física, total o parcial; entre otros.
El Estatuto de Roma dio una definición específica de crímenes de lesa humanidad, considerando a aquellos
actos que se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, tales
como asesinatos; exterminios; esclavitud; deportación o traslado forzoso de población; encarcelación u otra
privación grave de la libertad física; tortura; violación, prostitución forzada, embarazo forzado,
esterilización forzada, entre otros; persecución de un grupo con identidad propia fundada en motivos
políticos, raciales, étnicos, culturales, religiosos, de género; desaparición forzada de personas; y todo acto
45
inhumano que cause grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud
mental o física. Por "ataque contra una población civil" se entenderá aquella conducta que implique la
comisión múltiple de estos actos contra toda una población civil de un Estado. El exterminio" comprenderá
la imposición intencional de condiciones de vida o privación del acceso a alimentos o medicinas, entre
otras, encaminadas a causar la destrucción de parte de una población.
La Corte tiene jurisdicción sobre personas naturales. Puede enjuiciar a cualquier individuo mayor de
dieciocho años, sin exclusión alguna por la posición o cargo que éste puede ocupar en el sistema jurídico-
político del Estado o en algunos de sus órganos. Solo tiene competencia respecto de los crímenes
cometidos con posterioridad a la entrada en vigor del Estatuto.
Tribunales penales ad-hoc.: Estos Tribunales constituyen el antecedente primordial para la creación de la
Corte Penal Internacional. Han sido establecidos en la segunda mitad de los años 80, por el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas. Fueron creados exclusivamente para juzgar crímenes cometidos en
conflictos específicos, cuyas competencias están restringidas a un periodo de tiempo y lugar determinados ,
de modo que están llamados a desaparecer una vez que hayan cumplido definitivamente su mandato. Se
conforman como órganos subsidiarios, aunque autónomos funcionalmente, del Consejo de Seguridad.
Los únicos Tribunales ad hoc constituidos en la historia de la ONU hasta la fecha, son el Tribunal para la Ex
Yugoslavia (1993) y el Tribunal para Ruanda (1994).
El Tribunal Internacional para la Ex Yugoslavia está habilitado para juzgar a los presuntos responsables de
violaciones del derecho internacional humanitario cometidas a partir de 1991 en este territorio. El Tribunal
Internacional para Rwanda tendrá competencia para enjuiciar a los presuntos responsables de violaciones
graves del derecho internacional humanitario cometidas en Ruanda y a ciudadanos de Ruanda, entre el 1°
de enero de 1994 y el 31 diciembre de 1994.
Estos tribunales fueron creados por aplicación del Capítulo VII de la Carta de la ONU, lo que excluye la
necesidad de obtener el consentimiento previo de los Estados afectados para atribuir competencia a tales
jurisdicciones. Ello se justifica por razón de la especial gravedad de las situaciones sobre las que se proyecta
la competencia de ambos Tribunales, calificadas como situaciones que ponen en peligro la paz y la
seguridad internacionales.
Convención sobre la Prevención y Sanción del Delito de [Link] Convención fue aprobada por la
Asamblea General de la ONU en 1948, y abarca hechos delictivos que atentan contra reglas jurídico-
humanitarias que tutelan intereses individuales y colectivos esenciales, constituyendo crímenes contra la
humanidad. El genocidio fue incluido posteriormente entre los crímenes de competencia de los Tribunales
Penales Internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda, y de la Corte Penal Internacional.
En la presente Convención, se entiende por genocidio a cualquier acto perpetrado con la intención de
destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como matanza de miembros
del grupo; lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento
intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o
parcial; entro otros. La Convención obliga a las Partes a adoptar medidas legislativas necesarias para
asegurar la aplicación de sus disposiciones, y especialmente establecer sanciones penales eficaces para
castigar a las personas culpables de genocidio o de cualquier otro acto como ser tentativa de genocidio.
Las personas acusadas de genocidio o cualquier otro acto serán juzgadas por un tribunal competente del
Estado en cuyo territorio el acto fue cometido, o ante la Corte Penal Internacional que sea competente de
las partes que han reconocido su jurisdicción. Además, las Partes se comprometen a conceder la
extradición conforme a su legislación y tratados vigentes.
Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Se adoptó en 1984
por la Asamblea General de las ONU y goza de jerarquía constitucional en nuestro país. Su objetivo
fundante radica en hacer más eficaz la lucha contra la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o
degradantes en el mundo, estableciendo obligaciones para los Estados parte tanto respecto de quienes han
cometido el delito, su juzgamiento y extradición, como con la actuación respecto de personas que puedan
correr peligro de ser sometidas a torturas.
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Además, exige de los Estados parte una legislación que garantice a la víctima de un acto de tortura la
reparación y el derecho a una indemnización justa y adecuada, incluidos los medios para lograr una
rehabilitación lo más completa posible.
La Convención entenderá por "tortura" a todo acto donde se inflija intencionadamente a una persona
dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero
información o una confesión; castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido; o
intimidar o coaccionar a esa persona u otras; o por cualquier razón basada en discriminación, cuando
dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de
funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento. No se considerarán torturas los dolores o
sufrimientos que sean consecuencias únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o
incidentales a éstas.
Ningún Estado parte procederá a expulsar extraditar una persona a otro Estado cuando haya razones
fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura.
Todo Estado parte velará por que todos los actos de tortura constituyan delitos en su legislación penal. Lo
mismo se aplicará a toda tentativa de cometer tortura o acto de cualquier persona que constituya
complicidad o participación en la tortura. Todo Estado parte castigará esos delitos con penas adecuadas en
las que se tenga en cuenta su gravedad.
Se obliga a los Estados Parte, a juzgar a un imputado de torturas o de algún otro delito previsto en la
Convención en caso de que se hubiere resuelto no hacer lugar a su extradición; aunque el único punto de
conexidad entre el Estado y el imputado sea la presencia de este en el territorio donde se lleva a cabo el
proceso judicial.
Todo Estado parte dispondrá lo que sea necesario para instituir su jurisdicción sobre los delitos que se
cometan en cualquier territorio bajo su jurisdicción o a bordo de una aeronave o un buque matriculados en
ese Estado; cuando el presunto delincuente sea nacional de ese Estado; cuando la víctima sea nacional del
Estado.
La convención establece la creación de un Comité, donde los Estados parte se comprometen a presentar los
informes relativos a las medidas que hayan adoptado para dar efectividad a los compromisos que han
contraído en virtud de la Convención, supervisando su actuación mediante observaciones a los
mencionados informes. Para tomar conocimiento de casos de tortura y violaciones de la Convención,
establece:
* Informes periódicos de los Estados Parte
* Investigaciones a iniciativa propia: si el Comité, si recibe información fiable que indique que se practica
tortura en el territorio de un Estado parte, invitará a ese Estado a cooperar en el examen de la información
y a presentar observaciones de esta. Teniendo en cuenta las observaciones presentadas, el Comité podrá
designar a uno o varios de sus miembros para que realicen una investigación confidencial e informen
urgentemente al Comité.
* Denuncias entre los Estados: todo Estado parte en la presente Convención podrá declarar en cualquier
momento que otro Estado parte no cumple las obligaciones que le impone la Convención.
* Denuncias de particulares: La Convención podrá recibir y examinar comunicaciones enviadas por personas
que aleguen ser víctimas de una violación de un Estado parte de las disposiciones de la Convención. El
Comité no admitirá ninguna comunicación relativa a un Estado parte que no haya hecho esa declaración. El
Comité considerará inadmisible toda comunicación recibida de conformidad con el presente artículo que
sea anónima, o que sea incompatible con las disposiciones de la presente Convención.
Convención Interamericana sobre la desaparición forzada de personas. Esta Convención fue Aprobada
durante la Asamblea General de la OEA, en 1994, en la ciudad de Belém do Pará, en Brasil, con el objeto de
prevenir, sancionar y suprimir la desaparición forzada de personas dentro de los Estados de la OEA,
considerando al delito como continuado o permanente mientras no se establezca el destino o paradero de
la víctima.
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Define a la desaparición forzada como la privación de la libertad de una o más personas, cualquiera que
fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la
autorización o apoyo del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa de informar sobre el
paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías
procesales pertinentes.
No se admitirá la eximente de la obediencia debida a órdenes o instrucciones que dispongan, autoricen o
alienten la desaparición forzada. Toda persona que reciba tales órdenes tiene el derecho y el deber de no
obedecerlas.
Los presuntos responsables de los hechos constitutivos del delito de desaparición forzada de personas sólo
podrán ser juzgados por las jurisdicciones de derecho común competentes en cada Estado, con exclusión de
toda jurisdicción especial, en particular la militar. Los hechos constitutivos de la desaparición forzada no
podrán considerarse como cometidos en el ejercicio de las funciones militares. No se admitirán privilegios,
inmunidades, ni dispensas especiales en tales procesos, sin perjuicio de las disposiciones que figuran en la
Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales, como estado o amenaza de guerra,
inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública, como justificación de la desaparición
forzada de personas. En tales casos, el derecho a procedimiento o recursos judiciales rápidos y eficaces se
conservará como medio para determinar el paradero de las personas privadas de libertad o su estado de
salud o para individualizar a la autoridad que ordenó la privación de libertad o la hizo efectiva. En la
tramitación de estos procedimientos o recursos y conforme al derecho interno respectivo, las autoridades
judiciales competentes tendrán libre e inmediato acceso a todo centro de detención y a cada una de sus
dependencias, así como a todo lugar donde haya motivo para creer que se puede encontrar a la persona
desaparecida, incluso lugares sujetos a la jurisdicción militar.
La desaparición forzada de personas será considerada delito en cualquier Estado Parte. En consecuencia,
cada Estado adoptará las medidas para establecer su jurisdicción sobre la causa: cuando la desaparición
forzada de personas haya sido cometida en el ámbito de su jurisdicción; cuando el imputado sea nacional
de ese Estado; cuando la víctima sea nacional de ese Estado y este lo considere apropiado, todo Estado
Parte tomará, además, las medidas necesarias para establecer su jurisdicción sobre el delito descrito en la
presente Convención cuando el presunto delincuente se encuentre dentro de su territorio y no proceda a
extraditarlo. La Convención no faculta a un Estado Parte para emprender en el territorio de otro Estado
Parte el ejercicio de la jurisdicción ni el desempeño de sus funciones.
La desaparición forzada se considera incluida en los delitos que dan lugar a la extradición. Cuando un
Estado Parte no conceda la extradición, someterá el caso a sus autoridades competentes como si el delito
se hubiera cometido en el ámbito de su jurisdicción. La decisión que adopten dichas autoridades será
comunicada al Estado que haya solicitado la extradición.
Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Lesa Humanidad. Esta Convención
fue sancionada por la Asamblea de la ONU en 1968.
El art. El artículo 69 de nuestro Código Penal establece que todas las penas pueden prescribirse salvo los
casos comprendidos en esta Convención.
Esta Convención establece que serán imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad, cometidos en
tiempos de guerra y paz, la expulsión por ataque armado y los delitos de genocidio. Se aplicará pena a los
representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o
que inciten directamente a la perpetración de alguno de estos crímenes, o que conspiren para cometerlos,
cualquiera que sea su grado de desarrollo, así como a los representantes de la autoridad del Estado que
toleren su perpetración, cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido.
Nuremberg y Tokio. Luego del nazismo y la Segunda Guerra Mundial, y debido al horror producido por los
hechos cometidos, las potencias vencedoras establecieron mediante el “Acuerdo de Londres” de 1945,
crear un Tribunal Militar Internacional encargado del juicio y castigo de los principales criminales de guerra
del Eje europeo. Así, entre 1945 y 1956 se desarrolló el juicio de Nuremberg.
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Por otro lado, en 1948, se llevó a cabo el Juicio de Tokio, donde un Tribunal Militar Internacional juzgó y
condenó a muerte a responsables políticos y militares japoneses acusados de cometer crímenes contra la
humanidad durante la Segunda Guerra Mundial. El Tribunal se creó por una Declaración del Comandante
Supremo de las Fuerzas Aliadas en el extremo Oriente, y no por un tratado internacional.
Estos fueron los primeros Tribunales Penales Internacionales de la historia. Fueron creados para resolver
crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Es la primera vez que se
realizaba una distinción entre estos crímenes, y que las personas eran acusadas aun cuando alegaban haber
actuado como funcionarios del Estado.
Ambos juicios elaboraron sus Estatutos que sirvieron de base para la posterior Corte Internacional Penal y
para la elaboración de principios de derecho internacional. Establecieron reglas básicas de persecución de
criminales de guerra y la determinación de tales delitos.
La sentencia del Tribunal de Nuremberg, por ej., establecía que los funcionarios alemanes y los hombres y
miembros del partido Nazi que hayan sido responsables de crímenes y atrocidades o hayan participado en
los mismos serán entregados a los países donde cometieron sus abominables actos para que puedan ser
juzgados y condenados. Se considera que toda persona que cometa un delito de derecho internacional es
responsable y está sujeta a sanción. Si el derecho interno no impone pena alguna por este acto, no exime
de responsabilidad internacional a quien lo haya cometido. Si la persona que cometió el delito de derecho
internacional haya actuado como jefe de Estado o como autoridad del Estado, no la exime de
responsabilidad conforme al derecho internacional, tampoco si la persona actuó en cumplimiento de una
orden de su Gobierno o de un superior jerárquico.
Serán punibles como delitos de derecho internacional: a. Delitos contra la paz: incluyen planear, preparar,
iniciar o hacer una guerra; b. Delitos de guerra: las violaciones de leyes de guerra, que comprendan
asesinato o el maltrato de prisioneros de guerra o de personas que se hallen en el mar, la ejecución de
rehenes, el saqueo de la propiedad pública o privada, la destrucción injustificable de ciudades, villas o
aldeas, etc. c. Delitos contra la humanidad: El asesinato, el exterminio, la esclavización, la deportación y
otros actos inhumanos cometidos contra cualquier población civil.
El Tribunal de Tokio contó con la ventaja de haberse iniciado con posterioridad al juicio alemán, por lo que
se pudo corregir parte de los errores que se cometieron en Europa. El Estatuto de dicho Tribunal fue
redactado solamente por los norteamericanos y era muy similar al Estatuto de Nüremberg.
Ex Yugoslavia y Ruanda. Las guerras de Yugoslavia fueron una serie de conflictos en el territorio de la
antigua Yugoslavia, entre 1991 y 2001. Comprendieron dos grupos de guerras sucesivas que afectaron a
seis ex repúblicas yugoslavas. Las guerras se caracterizaron por causas políticas, económicas y culturales, así
como a la tensión religiosa y étnica entre los pueblos, principalmente los serbios, por un lado, y los croatas,
bosnios y albaneses, por el otro.
El genocidio de Ruanda fue una lucha genocida entre los hutus y los tutsis en 1994. En dicho país se
distinguen dos estamentos: la mayoría hutu y el grupo minoritario de los tutsis. Desde la independencia de
Ruanda de Bélgica, los líderes siempre han sido hutus. Durante el genocidio de 1994 en Ruanda, cerca de
un millón de personas perecieron y unas 250.000 mujeres fueron violadas.
Las atrocidades a gran escala cometidas en la ex Yugoslavia y Ruanda llevaron a la necesidad de las
Naciones Unidas de establecer dos tribunales ad hoc, en 1993 y en 1994. En 1993 el Consejo de Seguridad
de la ONU creó el Tribunal Internacional en lo criminal para la Ex Yugoslavia, para el enjuiciamiento de los
responsables de crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad ocurridos en el conflicto
desarrollado en ese territorio a partir de 1991, donde murieron más de 8.000 personas de etnia bosnio-
musulmana a manos de militares serbios. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda fue establecido por el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1994. Tuvo el mandato de enjuiciar a las personas de
mayor responsabilidad por el genocidio y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario
cometidas en Ruanda.
Los crímenes definidos en los Estatutos de los juicios penales internacionales anteriores, Nuremberg y
Tokio, son recogidos por estos Tribunales ad hoc. Se les critica, a los primeros Tribunales, el haberse creado
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ex post facto, luego de la guerra y de producirse los efectos dañosos, y, además ser imparcial ni
independiente ya que estuvo integrado por las potencias vencedoras.
Estos Tribunales ad hoc fueron importantes para la definitiva creación de la Corte Penal Internacional, ya
que años atrás se había llevado adelante un proyecto de Convención a la ONU para su creación. La situación
de la Ex Yugoslavia y Ruanda llevó a que finalmente se inicie con la redacción del texto.
El caso argentino. El 24 de marzo de 1976 un golpe militar derrocó al gobierno civil de María Estela
Martínez de Perón e instauró el régimen autoritario más represivo en la historia argentina. Realizado por la
Junta Militar se convirtió en la principal entidad política del Estado y se arroja una amplia gama de
facultades gubernamentales que la Constitución Nacional atribuía al Poder Ejecutivo y Legislativo. La
dictadura recibió el nombre de “Proceso de reorganización nacional” implicó la desaparición del estado de
derecho y de los derechos humanos más trascendentes. Estableció que todo aquel que no estuviera de
acuerdo a las pautas de los golpistas era subversivo. Elaboraron un plan de exterminio y persecución,
donde secuestraron, torturaron y asesinaron, realizaron una desaparición forzada de personas y la
supresión de las huellas del crimen, por razones políticas.
La secuencia sistematizada consistía en secuestrar, torturar y asesinar sobre una matriz cuya finalidad era la
sustracción de la identidad de la víctima. Para conseguir estos propósitos, los militares establecieron una
red de centros clandestinos de detención. En esos campos de concentración las personas desaparecidas
eran sometidas a interrogatorios, mediante torturas feroces que en muchos casos llevaban a la muerte de
las víctimas. Se dividió al país en 5 zonas, 19 subzonas y 117 áreas. En cada una de las zonas, el comandante
regional tenía plena autonomía sobre las operaciones clandestinas.
El informe del año 1979 de la CIDH. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos comenzó a recibir
denuncias de graves violaciones de derechos humanos en Argentina. Ante esta situación, elaboró un
informe solicitando al Gobierno argentino autorización para practicar una observación in loco, y establecer
con la mayor precisión y objetividad la situación de los derechos humanos.
Ésta visita se efectuó en definitiva en 1979. Así, la Comisión formuló al Gobierno argentino
recomendaciones preliminares:
- Desaparecidos: La Comisión estima que el problema de los desaparecidos es uno de los más graves de los
derechos humanos que confronta la República Argentina y recomienda: a) Que se informe
circunstancialmente sobre la situación de personas desaparecidas. b) Que se impartan las instrucciones
necesarias a las autoridades competentes a fin de que los menores de edad desaparecidos a raíz de la
detención de sus padres y familiares y los nacidos en centros de detención, cuyo paradero se desconoce,
sean entregados a sus ascendientes naturales u otros familiares cercanos. c) Que se adopten las medidas
pertinentes a efecto de que no continúen los procedimientos de desaparición de personas. La Comisión
observa que se han producido recientemente casos de esta naturaleza y que deben ser esclarecidos lo
antes posible.
- Detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y derecho de opción para salir del país: La Comisión
ha podido enterarse de la situación de los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, así como de
los mecanismos para hacer uso del derecho de opción para salir del país, y recomienda: a) Que la facultad
que la Constitución otorga al Jefe de Estado para detener personas bajo el régimen de Estado de Sitio, se
sujete a un criterio de razonabilidad y no se extiendan las detenciones indefinidamente en tiempo. b) Que
se ponga en libertad a las personas detenidas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional que sin causa
razonable y por tiempo prolongado se encuentran detenidas para que esto no se convierta en pena, que
sólo el Poder Judicial puede imponer; los que han sido absueltos o que ya han cumplido sus penas; Los que
son elegibles para gozar de libertad condicional. c) Que se restablezca a plenitud el ejercicio del derecho de
opción para salir del país, a efecto de que el trámite de las solicitudes no sufra dilaciones que entorpezcan
la efectividad del ejercicio de dicho derecho.
La democracia argentina de 1983, la transición. La conformación de la Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas. El informe.
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En 1983 el gobierno de facto se vio obligado a convocar a elecciones libres, decisión que se debió a un
cúmulo de razones, entre otras, el creciente número de historias de violaciones a los derechos humanos.
El candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Ricardo Alfonsín, resultó vencedor en la contienda electoral y
asumió en 1983. Ya en democracia, se decidió investigar y llevar a juicio a los jefes militares, con exclusión
de aquellos que hubieran cometido delitos siguiendo órdenes de sus superiores. Sin embargo, antes de que
fuera posible llevar a juicio a los presuntos responsables, fue necesario superar ciertos obstáculos. En
primer lugar, se encontraba vigente la ley de autoamnistía, aprobada por el gobierno militar para escudarse
de su responsabilidad por los crímenes cometidos. El gobierno elegido democráticamente declaró nula la
ley y la dejó sin efecto, lo cual fue confirmado posteriormente por la CSJN. En segundo lugar, la jurisdicción
militar constituía un impedimento para que los miembros de sus fuerzas fueran juzgados ante los tribunales
civiles, dado que los delitos que se les imputan se habían cometido durante el ejercicio de funciones
militares y en lugares militares.
Una de las primeras decisiones del presidente, consistió en enviar una serie de proyectos de ley al
Congreso, con medidas que fueron aprobadas y que incluyeron el castigo del delito de tortura con la misma
pena que homicidio, la ratificación de las principales convenciones internacionales de derechos humanos y
la supresión de la jurisdicción militar por delitos cometidos en el futuro por parte de los miembros de las
Fuerzas Armadas en relación con los actos de servicio. Con el objetivo de aclarar los trágicos
acontecimientos donde miles de personas desaparecieron, Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la
Desaparición de Personas (CONADEP) que contaba con plenos poderes de investigación, ý tenía por
misión: a) recibir denuncias y pruebas sobre hechos y remitir inmediatamente a la justicia en caso de estar
relacionadas con la presunta comisión de delitos; b) averiguar el destino o paradero de las personas
desaparecidas y toda otra circunstancia relacionada con su localización; c) determinar la ubicación de niños
sustraídos de la tutela de sus padres o guardadores, y dar intervención a los organismos y tribunales de
protección de menores; d) denunciar a la justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o
destrucción de elementos probatorios; e) emitir un informe final.
La Comisión produjo un detallado informe –Nunca Más- presentado en 1984 y donde se concluyó que,
durante los años del régimen militar, se habían producido casi nueve mil desapariciones documentadas,
como resultado de la represión institucionalizada llevada a cabo por las Fuerzas Armadas. Identificó 365
centros clandestinos de detención y tortura, que funcionaron en la Argentina entre 1976 y 1983, y elaboró
una lista de más de 1.300 nombres, en su mayoría militares y policías, de las personas directamente
implicadas en la comisión de violaciones a los derechos humanos.
El juicio a las Juntas Militares. El 4 de octubre de 1984, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y
Correccional Federal de la Capital Federal llevó a cabo procesos judiciales a los comandantes de las Fuerzas
Armadas. El Juicio a las Juntas Militares se inició el 22 de abril de 1985 y duró ocho meses. Fueron
procesados los comandantes de las tres armas (Ejército, Marina y Aeronáutica) que habían integrado el
gobierno de facto.
El 9 de diciembre de 1985, la Cámara Federal de la Capital en lo Criminal Correccional dictó la sentencia
definitiva. Se pronunció sobre 700 casos emblemáticos de desaparecidos, previamente seleccionados por
los fiscales de acuerdo con las pruebas que los respaldan. De los nueve comandantes juzgados, cinco fueron
condenados por decisión unánime de los seis jueces de la Cámara por la privación de libertad calificada por
violencia y amenazas y por la comisión de múltiples delitos que iban desde el robo hasta el homicidio
agravado. A los fines de la atribución de la autoría a los comandantes de las Juntas Militares, la Cámara se
basó en el principio que alude al dominio del hecho por tratarse de un supuesto de autoría mediata por
aparatos de poder organizado, puesto que ninguno de los hechos había sido realizados personalmente por
ellos. Pero para sustentar la responsabilidad penal individual, el Tribunal se basó en la comprobación de
que los imputados, en todo momento, habían tenido control sobre la organización que había cometido los
crímenes. Los jueces sostuvieron que, dado que los acusados habían tenido siempre el control sobre los
actos de sus subordinados, debían ser considerados como los autores de los delitos, es decir que para
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el futuro. Tanto el derecho internacional humanitario como los instrumentos y órganos de protección
internacional de derechos humanos han reconocido expresamente la existencia de este derecho, las
dimensiones de su titularidad y sus alcances. Se alegó la protección de derechos implícitos del artículo 33
de la Constitución Nacional y la íntima vinculación existente entre las instituciones republicanas y el
derecho de la sociedad a conocer toda la verdad sobre su pasado reciente, así como en la necesidad de
proteger el derecho de los familiares a conocer el destino final de los desaparecidos.
La derogación y la nulidad de las leyes por el Congreso. En septiembre de 2003 se dictó la ley 25.779 que
declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y habilitó al sistema judicial a poner fin a
esta arbitrariedad que rigió durante tanto tiempo. Ello impulsó la instrucción y continuación de los procesos
contra personas imputadas por estos crímenes en todo el país. Siguiendo dicho texto legal, varios jueces
declararon la inconstitucionalidad de los indultos a favor de los represores, y en otros casos establecieron la
inexistencia de la cosa juzgada. La CSJN, decidió también que los crímenes de lesa humanidad son
imprescriptibles y que sus partícipes deben ser sancionados.
Opinión Consultiva nº 6 CIDH.
Se trata de una consulta realizada por el Gobierno de Uruguay a la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, que busca la interpretación de una norma de especial interés referente a la aplicación de las
posibles restricciones al goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidos por la Convención.
“Artículo 30.- Alcance de las Restricciones. Las restricciones permitidas, de acuerdo con esta Convención, al
goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidas en la misma, no pueden ser aplicadas sino
conforme a leyes que se dicten por razones de interés general y con el propósito para el cual han sido
establecidas.”
Así, en respuesta a la pregunta de Uruguay respecto a la interpretación de la palabra “leyes” del artículo 30
de la Convención, la Corte consideró por unanimidad que la palabra cuestionada conlleva el significado de
norma jurídica de carácter general, de bien común, emanada de órganos legislativos constitucionalmente
previstos y democráticamente elegidos, y elaborada según el procedimiento establecido por las
constituciones de los Estados Partes para la formación de las leyes. El sentido de la palabra leyes dentro del
contexto de un régimen de protección a los derechos humanos no puede desvincularse de la naturaleza y
del origen de tal régimen. En efecto, la protección a los derechos humanos, en especial los derechos civiles
y políticos recogidos en la Convención, parte de la afirmación de la existencia de ciertos atributos
inviolables de la persona humana que no pueden ser legítimamente menoscabados por el ejercicio del
poder público. Se trata de esferas individuales que el Estado no puede vulnerar o en las que sólo puede
penetrar limitadamente. Así, en la protección a los derechos humanos, está necesariamente comprendida
la noción de la restricción al ejercicio del poder estatal.
Agrega que, “al leer el artículo 30 en concordancia con otros en que la Convención autoriza la imposición de
limitaciones o restricciones a determinados derechos y libertades, se observa que exige: a. Que se trate de
una restricción expresamente autorizada por la Convención y en las condiciones particulares en que la
misma ha sido permitida; b. Que los fines para los cuales se establece la restricción sean legítimos, es decir,
que obedezcan a razones de interés general y no se aparten del propósito para el cual han sido
establecidas; y c. Que tales restricciones estén dispuestas por las leyes y se apliquen de conformidad con
ellas.
El informe 28/92 de la Comisión Interamericana.
A partir de 1987, la Comisión comenzó a recibir denuncias contra el Gobierno de la República Argentina de
que ciertas leyes, Nº 23.492 y Nº 23.521, y su aplicación por el Poder Judicial, violaban, entre otros, el
derecho de protección judicial (artículo 25) y las garantías judiciales.
En 1991 la Comisión elaboró un informe donde estableció la incompatibilidad de las leyes de Obediencia
Debida y de Punto Final y de los indultos presidenciales con las obligaciones internacionales asumidas por
Argentina en virtud de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y de la Declaración Americana
de Derechos y Deberes del Hombre. Dispuso, además, que estas medidas se oponían a la obligación del
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Estado de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de graves violaciones a los derechos humanos y
afectan el derecho de las víctimas a un recurso judicial.
Los fallos de la CSJN en relación a las leyes 23.492 y 23521, y los indultos presidenciales decreto
100021/89 y 91.
Pasó mucho tiempo, desde el Informe de la Comisión Interamericana, hasta que el poder judicial argentino
dictara fallos trascendentes que permitieran avanzar en la protección efectiva de los derechos humanos
mediante el respeto no sólo de las obligaciones de los tratados de los que Argentina era parte, sino también
de las decisiones y recomendaciones de los órganos internacionales de protección de los derechos
humanos. (fallo Simón).
Derecho a la identidad y dictadura. El derecho a la identidad es un derecho humano, fundamental para el
desarrollo de toda persona y sociedad. Comprende el derecho a un nombre propio, a conocer la propia
historia filial, al reconocimiento de la personalidad jurídica y a la nacionalidad. Como todos los derechos
humanos, el derecho a la identidad se deriva de la dignidad del ser humano, razón por la cual le pertenece a
todas las personas sin discriminación y, el Estado está obligado a garantizarlo mediante la ejecución de
todos los medios de los que disponga para hacerlo efectivo.
El derecho a la identidad personal es interdependiente de los demás derechos, el menoscabo de este
conlleva la vulneración de otros derechos fundamentales, especialmente derechos políticos. La Corte IDH
sostuvo que: “el derecho a la identidad puede ser conceptualizado, en general, como el conjunto de
atributos y características que permiten la individualización de la persona en sociedad y, en tal sentido,
comprende varios otros derechos.” Por otro lado, el artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del
Niño indica que “el niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde
que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de los posible, a conocer a sus padres y
a ser cuidado por ellos”, y “los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar
su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares (…)”.
Durante la dictadura, quedó comprobado que, dentro del accionar delictivo de los militares, se encontraba
también la apropiación de hijos e hijas de las víctimas. Esto se llevaba a cabo de diferentes maneras:
algunos fueron secuestrados junto a sus padres, otros nacieron durante el cautiverio de sus madres que
fueron secuestradas embarazadas y obligadas a parir en maternidades clandestinas. Recién nacidos los
hijos eran separados de sus madres y eran entregados a familias de militares que estaban en listas de
"espera" de un nacimiento en esos centros clandestinos. Los niños y niñas robados fueron inscritos como
hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o
abandonados en institutos como seres sin nombre N.N, con la complicidad de jueces y funcionarios
públicos. De esa manera los hicieron desaparecer al anular su identidad, privandolos de vivir con su legítima
familia, de todos sus derechos y de su libertad.
El impacto de las organizaciones de derechos humanos. La cantidad de secuestros de niños y niñas, y de
jóvenes embarazadas, el funcionamiento de maternidades clandestinas (Campo de Mayo, Escuela de
Mecánica de la Armada, Pozo de Banfield y otros), las declaraciones de los mismos militares y las
declaraciones de testigos de los nacimientos en cautiverio, demuestran la existencia de un plan
preconcebido no sólo de secuestro de adultos sino también de un plan sistemático de sustracción de la
identidad de los niños. Respecto a ello, tuvo una gran influencia la actuación de organizaciones como
Abuelas de Plaza de Mayo. Dentro de sus aportes se pueden mencionar: a) En 1981, Abuelas logra que un
equipo de científicos norteamericanos desarrollará una herramienta para ayudar a la determinación de la
verdadera identidad de los niños apropiados. Ante la ausencia de los padres este estudio utiliza la sangre de
los abuelos y la familia para poder reconstruir el mapa genético de los hijos desaparecidos, conocido como
"Índice de Abuelidad". b) A solicitud de Abuelas de Plaza de Mayo, fue creado en 1987 el Banco Nacional de
Datos Genéticos -Ley 23.511- cuyo objetivo es garantizar a los niños secuestrados por la dictadura militar la
posibilidad de recuperar su identidad, aunque sus abuelas ya no estén. Este Banco almacena y conserva la
muestra de sangre de cada uno de los miembros de los grupos familiares hasta el año 2050
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Las desigualdades de hecho, grupos vulnerables y su remedio. Todas las personas tienen derecho a ser
tratadas, por el Estado y por los particulares, con igual consideración y en su dignidad y ejercicio de sus
derechos. Ante esto, no se puede tratar ––ya sea por ley, acciones u omisiones–– en forma distinta a lo que
es igual. Y, fundamentalmente, el género, la orientación sexual, la nacionalidad, el idioma, la religión, el
origen étnico, la posición social o económica o la filiación y las opiniones políticas no pueden ser utilizados
para impedir o restringir a una persona el acceso o el disfrute de un derecho.
Históricamente, a lo largo de los años, estas categorías sirvieron para someter a diversos grupos de
personas, discriminarlos, maltratarlos, menoscabar su dignidad y privarlos del acceso a derechos básicos,
dando lugar así a los grupos vulnerables. Los grupos vulnerables son aquellos grupos que por sus
condiciones sociales, económicas, culturales o psicológicas se encuentran en condición de riesgo y sufren
maltratos en sus derechos humanos.
La mayoría de las veces, la discriminación es consecuencia de la falta de implementación de las normas en
los ordenamientos que garantizan la igualdad o la no eliminación de normas discriminatorias. El Estado es el
encargado de garantizar a estos grupos el adecuado respeto y protección de sus derechos humanos. Está
obligado a remover los obstáculos de tipo social, cultural, político y económico, que limiten de hecho la
igualdad entre todos los hombres; a promover un orden social y económico justo, donde se igualen las
posibilidades de los hombres para el desarrollo de su personalidad; también, promover el acceso efectivo al
goce de todos los derechos; y finalmente, sancionar medidas que garanticen la igualdad real de
oportunidades.
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*El defensor del pueblo: Se encuentra regulado en el Art 86 de la CN. Es un órgano independiente instituido
en el ámbito del Congreso de la Nación, que actuará con plena autonomía funcional, sin recibir
instrucciones de ninguna autoridad. Su misión y finalidad es defender y proteger los ddhh y demás
derechos, garantías e intereses de las personas, tutelados en la CN y leyes, ante hechos, actos u omisiones
de la Administración.
El defensor del Pueblo tiene legitimación procesal. Es designado y removido por el Congreso con el voto de
las 2/3 partes de los miembros presentes de cada Cámara. Goza de las inmunidades y privilegios de los
legisladores y dura en su cargo 5 años, pudiendo ser reelecto una vez.
Puede realizar informes, proponer modificaciones de normas, y plantear demandas ante los órganos
judiciales.
*Secretaria de Derechos Humanos: Es un órgano dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y
Derechos Humanos de la Nación. Su fin es promover y proteger los ddhh.
La Secretaria puede recibir denuncias y seguir casos de violaciones a los derechos humanos junto con los
organismos de DDHH; elaborar, ejecutar y realizar un seguimiento de programas de ddhh; planificar,
coordinar y supervisar las actividades de formación y fortalecimiento de derechos humanos.
*Instituto nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo (INADI):El INADI fue creado por ley en
1995. Y fue modificado, también por ley, en 2002.
Hasta 2005, el INADI fue un organismo del Ministerio del Interior, hasta que un decreto lo transfiere a la
órbita del Ministerio de Justicia, Seguridad y DDHH de la Nación.
El INADI es una entidad descentralizada del PE, que tiene por objetivo elaborar políticas nacionales y
medidas concretas para combatir la discriminación, la xenofobia y el racismo, impulsando y llevando a cabo
acciones para esto.
Entre sus funciones principales, se encuentran: recibir denuncias sobre conductas discriminatorias,
xenófobas o racistas, y llevar un registro; brindar asesoramiento integral y gratuito para víctimas;
proporcionar al Ministerio Público Fiscal y a los tribunales asesoramiento técnico especializado;
proporcionar patrocinio gratuito.
Estará dirigido y administrado por un Directorio, asistido por un Consejo Asesor con funciones consultivas.
Los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Texto O Donnell. De acuerdo con el PIDCP y con la Convención Americana, el deber de proteger la familia le
incumbe al Estado y a la sociedad y el deber de proteger los derechos del niño, le corresponde al Estado, la
sociedad y la familia.
El derecho de la niñez es un derecho fundamental, que se encuentra incluido en numerosos instrumentos
internacionales a lo largo de los años. Fue reconocido por la normativa internacional social al inicio del siglo
XX. En 1919 se adoptaron seis convenios adoptados durante la primera Conferencia Internacional de
Trabajo, donde en dos se establecía una edad mínima para distintos tipos de empleo y otro se dedicó a la
protección de la maternidad. En 1924, la Sociedad de Naciones adoptó la primera Declaración sobre los
Derechos del Niño, conocida como la Declaración de Ginebra. No obstante, fue a finales del siglo XX cuando
se reconoció plenamente al niño como sujeto de derechos en instrumentos como la Declaración Americana
de DDHH; la Universal de DDHH; los pactos de DCP y DESC; y la Segunda Declaración de Derechos del niño.
El derecho de los niños, niñas y adolescentes requiere de una protección muy especial, expresamente
reconocida en estos instrumentos. Se debe brindarles cuidados, ayuda y asistencia especial por su
condición de menor.
La Convención sobre los Derechos del Niño.
Fue sancionada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989. La Convención establece que se
entiende por niño a toda persona menor de 18 años, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya
alcanzado antes la mayoría de edad.
Los Estados Partes deben asegurar los derechos establecidos en la Convención a cada niño, sin
discriminación ni distinción alguna. Además, el niño no puede estar desprotegido contra la discriminación o
castigo por las actividades, opiniones o creencias de sus padres; tutores o familiares. Se debe asegurar al
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niño la protección y el cuidado necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de
sus responsables. Se deben adoptar medidas para luchar contra los traslados ilícitos de niños al extranjero y
la retención ilícita de niños en el extranjero.
Además, deben asegurarse de que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuidado o
la protección de los niños cumplan las normas establecidas por las autoridades competentes,
especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y competencia de su personal, realizando una
supervisión adecuada
Los Estados Partes garantizan al niño que esté en condiciones de participar en un juicio, el derecho de
expresar su opinión libremente en todos los asuntos que lo afecten, teniéndose debidamente en cuenta su
opinión en función de la edad y madurez. Se dará la oportunidad al niño de ser escuchado en todo
procedimiento judicial o administrativo ya sea directamente o por medio de un representante o de un
órgano apropiado.
Se debe alentar a los medios de comunicación a difundir información y materiales de interés social y
cultural para el niño, alentar la producción y distribución de libros para estos.
La Convención reconoce el principio de que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta
a la crianza y el desarrollo del niño. Incumbe a los padres o, a los representantes legales la responsabilidad
primordial de la crianza y el desarrollo del niño, su preocupación fundamental será su interés superior.
Además, deben proporcionar, dentro de sus posibilidades y medios económicos, las condiciones de vida
que sean necesarias para el desarrollo del niño. Los Estados Partes adoptarán medidas para ayudar a los
padres y a otras personas a dar efectividad a este derecho. La crianza de los hijos corresponde a los padres
o representantes legales. La intervención del Estado es subsidiaria, siempre que así lo requiera el interés
superior del niño
El Estado deberá adoptar medidas para proteger al niño contra toda forma de abuso físico o mental,
descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras el niño se encuentre bajo sus
responsables. Debe esforzarse para asegurar que ningún niño sea privado de su dh al disfrute de los
servicios sanitarios.
En caso de conflictos de intereses, se tendrá en cuenta el interés superior del niño, se debe aplicar la mejor
solución para la defensa o satisfacción de los intereses del niño. Si hay contraposición de intereses entre el
niño y los adultos, prevalecen los intereses del niño.
La Convención establece el Comité de los derechos del niño, integrado por 10 personas de gran integridad
moral y con reconocida competencia en la materia, los cuales ejercen sus funciones por 4 años. Los Estados
presentan informes sobre las medidas que adoptaron para cumplir con las disposiciones de la Convención.
El Comité puede formular observaciones de estos.
Sistema protectorio en el ámbito americano. Podemos encontrarnos con un marco normativo básico de
protección a estos derechos, donde encontramos:
-Declaración Universal de Derechos Humanos, que consagra que los hombres y mujeres, a partir de la edad
núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar
una familia; podrán contraer matrimonio mediante el libre y pleno consentimiento; la familia tiene derecho
a la protección de la sociedad y del Estado; establece que la maternidad y la infancia tienen derecho a
cuidados y asistencia especiales; los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a
igual protección social.
-Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre: consagra que toda persona tiene derecho a
constituir familia y a recibir protección para ella. Que toda mujer en estado de gravidez o en época de
lactancia, y todo niño, tienen derecho a protección, cuidados y ayuda especiales.
-Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: todo niño tiene derecho, sin discriminación alguna por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento, a
las medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por su familia, la sociedad y el Estado.
Todo niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y deberá tener un nombre. Todo niño
tiene derecho a adquirir una nacionalidad.
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-Convención Americana sobre Derechos Humanos: Los Estados partes deben tomar medidas apropiadas
para asegurar igualdad de derechos y equivalencia de responsabilidades de los cónyuges en cuanto al
matrimonio. En caso de disolución, se adoptarán disposiciones que aseguren la protección necesaria de los
hijos, sobre la base única del interés y conveniencia de ellos. La ley reconoce iguales derechos a los hijos
nacidos fuera y dentro del matrimonio. Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su
condición de menor requiere por parte de su familia, la sociedad y el Estado.
También, existe un marco normativo complementario:
-Declaración de los Derechos del Niño de 1959; Convención sobre los Derechos del Niño de 1989; Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC); Protocolo adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales (Protocolo
de San Salvador); etc.
EL DERECHO A LA SALUD.
Texto Rinconi: El derecho a la salud se encuentra consagrado en distintos instrumentos internacionales que
gozan de jerarquía constitucional. Consiste en el derecho de toda persona de disfrutar del más alto nivel
posible de salud física y mental.
Los Estados Partes deben adoptar medidas para asegurar la plena efectividad de este derecho, en todos los
ámbitos de la sociedad y para todas las personas.
La OMS considera que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la
ausencia de afecciones o enfermedades.
El derecho a la salud debe disfrutarse en condiciones de igualdad estructural de oportunidades. Es un
derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos humanos: el
derecho a la alimentación, la vivienda, al trabajo, la educación, la dignidad humana, la vida, entre otros.
Todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud que le permita vivir
dignamente.
El derecho a la salud abarca una amplia gama de factores socioeconómicos para que las personas pueden
llevar una vida sana, como la alimentación y la nutrición, la vivienda, el acceso a agua limpia potable y a
condiciones sanitarias adecuadas, y acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas con
la salud, incluida la salud sexual y reproductiva.
Cada estado parte deberá contar con un número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos
de salud y centros de atención de la salud, así como de programas. Estos deben ser accesibles a todos, sin
discriminación alguna: deberán estar al alcance geográfico de todos los sectores de la población, deberá
existir un acceso adecuado a los edificios para las personas con discapacidades, deberán estar al alcance
económico de todos.
Todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser respetuosos de la ética médica y
culturalmente apropiados, es decir respetuosos de la cultura de las personas, las minorías, los pueblos y las
comunidades, y deberán estar concebidos para respetar la confidencialidad y mejorar la salud de las
personas.
El personal médico deberá estar capacitado; y los medicamentos y equipo hospitalario científicamente
aprobados y en buen estado, se deberá contar con agua potable y condiciones sanitarias adecuadas.
Integridad personal y trato [Link] prohíbe toda discriminación en lo referente al acceso a la salud y
los factores determinantes básicos de esta, por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política, origen nacional, situación económica, lugar de nacimiento, impedimentos físicos o mentales,
estado de salud (incluidos el VIH/SIDA), orientación sexual y situación política, etc.
Se recomienda que los Estados incorporen la perspectiva de género en sus políticas, planificación,
programas e investigaciones para promover mejor la salud de la mujer y el hombre. Reconociendo que los
factores biológicos y socioculturales ejercen una influencia importante en la salud del hombre y la mujer.
Se deben adoptar medidas para reducir la mortalidad y la mortalidad infantil y promover el sano desarrollo
de los niños. Los estados deben garantizar el acceso a los servicios esenciales de salud para el niño y su
familia. Tanto niñas como niños deben tener igual acceso a una alimentación adecuada, un entorno seguro
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y servicios de salud física y mental. Es preciso adoptar medidas eficaces y apropiadas para eliminar el
matrimonio precoz, las mutilaciones sexuales femeninas y la alimentación y el cuidado preferentes de los
niños varones. También, dar a los niños con discapacidades la oportunidad de disfrutar de una vida
satisfactoria y decente y participar en las actividades de su comunidad. Los Estados Partes deben
proporcionar a los adolescentes un entorno seguro y propicio que les permita participar en la adopción de
decisiones que afectan a su salud, adquirir experiencia, tener acceso a la información adecuada, recibir
consejos, etc.-
Se debe implementar un enfoque integrado de la salud que abarque la prevención, la curación y la
rehabilitación. Esas medidas deben basarse en reconocimientos para ambos sexos; medidas de
rehabilitación física y psicológica destinadas a mantener la funcionalidad y la autonomía de las personas
mayores; y la prestación de atenciones y cuidados a los enfermos crónicos y en fase terminal, ahorrándoles
dolores evitables y permitiéndoles morir con dignidad.
Los establecimientos privados también deberán proporcionan servicios de salud que cumplan el principio
de no discriminación en el caso de las personas con discapacidades. En cuanto a los pueblos indígenas,
estos tienen derecho a medidas específicas que les permitan mejorar su acceso a los servicios de salud y a
las atenciones de la salud. Los Estados deben proporcionar recursos para que los pueblos indígenas
establezcan, organicen y controlen esos servicios de suerte que puedan disfrutar del más alto nivel posible
de salud física y mental. También deberán protegerse las plantas medicinales, los animales y los minerales
que resultan necesarios para el pleno disfrute de la salud de los pueblos indígenas.
Reseña normativa [Link] este ámbito de la salud, Argentina ha desarrollado su legislación interna,
en cumplimiento con los mandatos a los que se ha comprometido internacionalmente:
1-En 2009 se promulgó la Ley de Derechos del Paciente, que regula sus derechos en cuanto a la autonomía
de la voluntad, legisla sobre la información que el médico debe dar y el paciente recibir y respecto de la
documentación clínica. Los derechos esenciales que se le garantizan al paciente son: la asistencia (sin
discriminación alguna); trato digno y respetuoso; intimidad y confidencialidad; autonomía de la voluntad (el
paciente puede aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos). En 2012
dicha ley es modificada
2-En 2010 se dicta la Ley de Salud Mental que tiene como objeto asegurar la protección de la salud mental
de todas las personas y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental que
se encuentren en el territorio nacional. La ley enumera una serie de derechos que asisten a las personas
que sufren padecimiento mental: a la información; a no ser objeto de investigaciones clínicas ni
tratamientos experimentales sin consentimiento; a no ser discriminado; en caso de intervención voluntaria,
las condiciones de estas deben ser controladas por un órgano de revisión; a ser atendido, entre otros.
DISCAPACIDAD Y DERECHOS HUMANOS. Las personas con discapacidad conforman un grupo minoritario
en situación de vulnerabilidad. Estas han sido discriminadas y han sufrido una vulneración en sus derechos
desde hace varios siglos atrás.
Las personas con discapacidad son aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o
sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diferentes barreras, pueden impedir su participación plena
y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás.
En los últimos años, se ha venido gestando diferentes modos de ofrecer respuestas a las necesidades de las
personas con discapacidad, basándose en los valores intrínsecos que fundamentan a los derechos
humanos. Ello ha generado una mirada diferente hacia la persona con discapacidad, centrada en primer
término en su condición de ser humano en igualdad de derechos y dignidad, y en segundo lugar en una
condición que le acompaña, y que requiere en determinadas circunstancias de medidas específicas para
garantizar el goce y ejercicio de los derechos.
La Convención de las Personas con Discapacidad. Se aprobó en 2006 en aprobó por la Asamblea de las
Naciones Unidas. En esta, los países se comprometen elaborar y poner en práctica políticas, leyes y medidas
para asegurar los derechos reconocidos en la convención a personas con discapacidad, y abolir leyes,
costumbres y prácticas que constituyen discriminación.
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La Convención establece que los países deben reconocer que todas las personas son iguales ante la ley,
deben prohibir la discriminación basada en discapacidades y garantizar igual protección de la ley.
Establece que los niños con discapacidad tendrán igualdad de derechos, no serán separados de sus padres
contra su voluntad, excepto cuando las autoridades determinen que es en el interés superior del niño, y en
ningún caso serán separados de sus padres por discapacidad del niño o los padres.
Se debe garantizar un acceso a la justicia y asegurar que estas personas disfruten del derecho a la libertad y
seguridad y no sean privadas de su libertad.
Los Estados deben proteger la integridad física y mental de las personas con discapacidad, garantizar que
no sean sometidas a tortura, tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes o a castigos, y prohibir los
experimentos médicos o científicos sin el consentimiento de la persona interesada. Deben garantizar que
no sean explotados o sometidos a violencia o abusos. En caso de abuso, los países deben promover la
recuperación física y psicológica, rehabilitación de la víctima e investigar el abuso.
La convención requiere que los países identifiquen y eliminen obstáculos y barreras y aseguren que las
personas con discapacidad puedan tener acceso a su entorno, al transporte, las instalaciones y los servicios
públicos, y tecnologías de la información y las comunicaciones. Deben tener la opción de vivir de forma
independiente, ser incluidas en la comunidad, elegir dónde y con quién vivir. Deben promover el acceso a la
información, proporcionando formatos y tecnologías accesibles, facilitando el uso del Braille o el lenguaje
por señas, y alentando a los medios de comunicación y a Internet a ofrecer información en formatos
accesibles.
Se deberá eliminar la discriminación relacionada con el matrimonio, la familia y las relaciones personales.
Las personas con discapacidad disfrutarán de igualdad de oportunidades de tener relaciones sexuales e
íntimas, experimentar la procreación, contraer matrimonio y fundar una familia, decidir el número de sus
hijos, tener acceso a educación, etc.
Los Estados deben asegurar la igualdad de acceso a la educación primaria y secundaria, la formación
profesional, la enseñanza de adultos y el aprendizaje permanente. La educación debe emplear materiales,
técnicas y formas de comunicación adecuados. Los alumnos que las necesiten deben recibir las medidas de
apoyo pertinentes, y los alumnos ciegos o sordos deben recibir su educación de forma apropiada, en
lenguaje de señas y el Braille.
Las personas con discapacidad tienen el derecho al más alto nivel posible de salud sin discriminación por su
discapacidad. Deben recibir la misma gama, calidad y nivel de servicios de salud gratuitos o asequibles que
se proporcionan a otras personas y los servicios de salud que necesiten debido a su discapacidad.
Para que las personas con discapacidad logren la máxima independencia y capacidad, los países deben
proporcionar servicios amplios de habilitación en las esferas del empleo y educación. Las personas con
discapacidad tienen igualdad de derechos a trabajar y a ganarse la vida. Los países deben prohibir
discriminación en cuestiones relacionadas con el empleo, y, deberán emplear a personas con discapacidad
en el sector público, promover su empleo en el sector privado y asegurar que se proporcione una
comodidad en el lugar de trabajo.
Los países deben garantizar igualdad de participación en la vida política y pública, incluso el derecho al voto,
a ser candidato a elecciones y ocupar puestos públicos.
Se crea un Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, compuesto de expertos
independientes, que recibirá informes periódicos de los Estados Partes sobre las medidas que estos hayan
adoptado para cumplir sus obligaciones conforme a la convención. Y se establece un Protocolo Facultativo
que permite a personas o grupos de personas presentar peticiones al Comité una vez que estos hayan
agotado todos los recursos internos disponibles.
UNIDAD 8
La igualdad de las personas y la prohibición de discriminación.
Equidad y género. Desde tiempos históricos se han realizado diferencias y discriminaciones en base al
género, las mujeres, niñas y adolescentes han sufrido sometimientos y vulneraciones a sus derechos
básicos.
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Estas conforman un grupo vulnerable que ha sufrido innumerables desigualdades históricas y estructurales.
Tanto en el sistema universal, como el regional, la vida libre de discriminación y violencia es un principio
fundamental, Los estados deben asumir los deberes necesarios para erradicar estas distinciones y
garantizar derechos básicos.
Deben distinguirse entre equidad e igualdad de género:
IGUALDAD contempla que hombres y mujeres tienen los mismos derechos, en tanto son iguales ante la ley.
Por tanto, no deberían existir brechas o diferencias basadas en el género para tener acceso a las
oportunidades. La EQUIDAD se refiere al trato imparcial entre hombres y mujeres y la injusta retribución
que existe entre ambos géneros, en cuanto a los derechos, beneficios y obligaciones.
Se deben plantear acciones concretas para subsanar estas desventajas. Por ejemplo, las medidas de acción
positiva como la ley de paridad son medidas contribuyen a la equidad de género. La diferencia entre
igualdad de género y equidad de género es que la primera es una disposición que deriva de un derecho
humano, mientras que la equidad de género es una consideración de carácter ético con la que se intenta
aplicar medidas que corrijan el desequilibrio histórico entre los géneros.
Desigualdad de género y derechos sociales.
Texto de Wlasic. Lo que denominamos culturalmente “sociedad machista” se ha caracterizado por generar
modelos estereotipados de hombre y de mujer, reservando para ésta actividades tales como maternidad,
crianza y educación de los hijos, tareas propias del hogar, etc.; destacando su inferioridad frente al hombre,
quedando el reservado al mundo de la política, la profesionalización, las ciencias, etc.; vulnerando así su
dignidad y sus derechos y libertades fundamentales.
La agenda internacional de promoción y protección de los DDHH de las mujeres se ha desarrollado en 2
grandes momentos: 1) Primeramente las mujeres se encargaron de analizar esta realidad y advirtieron sus
padecimientos frente a las reglas sociales dominantes, por lo que comenzaron a desarrollar su propia
autonomía y a adentrarse en la vida universitaria, política y profesional. Se comienzan a sancionar leyes y
diferentes instrumentos
2) Una segunda etapa de evolución en el ordenamiento internacional con respecto a los derechos de las
mujeres, se inició en la primera mitad de los años 90. Se entendió que los instrumentos específicos por si
solo eran insuficientes para garantizar la igualdad de los derechos de las mujeres, ya que continuaban
vulnerando sus derechos sociales de igual manera: educación, trabajo y salud, y se comienza a analizar el
derecho desde una perspectiva de género. Esta perspectiva busca examinar el impacto del género en la
vida de las personas, sus oportunidades, sus roles sociales y las interacciones que llevan a cabo con otros, y
pretende desnaturalizar el carácter jerárquico entre los géneros. Este cambio de paradigma se produce
para superar la división entre los derechos de las mujeres y el resto de la humanidad.
En este sentido, la OEA articula que frente a los desafíos sociales enfrentados históricamente por las
mujeres es necesaria la definición de mecanismos específicos de protección de sus derechos, debiendo
integrar sistemáticamente la perspectiva de género en la formulación de políticas, la gestión de programas
y la elaboración e implementación de proyectos de la OEA.
La comisión interamericana de DDHH, a partir de la mitad de la década de los 90, comenzó a dedicar
atención a los derechos de las mujeres. Se comenzó a incluir la perspectiva de género en el SIDH, se
tomaron medidas especiales de carácter temporal para acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la
mujer y eliminar las formas discriminatorias en razón del género. La Comisión IDH se ha ocupado del acceso
a las mujeres a los servicios de salud materna y reproductiva, la garantía de derechos laborales y la
participación en la vida pública.
Indicadores de género y políticas sociales. La legislación que prohíbe la discriminación contra las mujeres
no ha sido suficiente para asegurar una presencia y participación efectiva en el ámbito político, económico
y social, ya que las mujeres continúan siendo discriminadas, oprimidas y vulnerándose sus derechos y
libertades fundamentales.
Ante esto, en el ámbito internacional ha nacido una nueva estrategia para corregir y superar la
discriminación histórica hacia las mujeres: las medidas de acción positiva.
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Estas medidas reconocen la existencia de la discriminación de género y los derechos sociales, y proponen
superarla promoviendo de forma efectiva la igualdad. Son medidas intervencionistas que procuran
modificar la estructura social, resolviendo obstáculos específicos en distintos ámbitos bajo acciones,
políticas y programas, públicos y privados diseñados para igualar las oportunidades de admisión para las
mujeres.
Estas medidas tienen carácter temporal y se utilizan mientras existan situaciones de desigualdad. Las
acciones positivas responden al principio de igualdad que obliga a los poderes públicos a tratar igual a
todos, pero también a tratar desigual a quienes son desiguales de forma que estos obtengan los mismos
derechos. Para conseguir la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres es necesario primero
compensar las desigualdades.
Las medidas tienen como objetivos: - Superar los obstáculos específicos que dificultan los derechos de las
mujeres y garantizar los mismos resultados para hombres y mujeres. - Equiparar las oportunidades de
hombres y mujeres en la esfera pública y privada. -Transformar las relaciones de jerarquía entre los
hombres y las mujeres modificando roles y estereotipos.
La CN de nuestro país las consagra en el art. 75 inc. 23 como una facultad del Congreso.
Algunos ejemplos de acciones positivas son:
∙ Políticas. La aplicación de la ley de paridad en la provincia de santa fe que fue aprobada recientemente.
“La norma aprobada garantiza la participación equitativa de hombres y mujeres para acceder a cargos
públicos, estableciendo que la conformación de las listas de los partidos políticos para elecciones
provinciales, municipales, comunales y de convencionales constituyentes de la provincia de Santa Fe
deberá contener un 50 por ciento de cada género, ubicando de manera intercalada y consecutiva a mujeres
y varones desde la primera candidatura hasta la última.
∙ Económicas. Subvenciones que favorecen la contratación de mujeres en los espacios en los que no tienen
la misma representación que los hombres.
∙ Culturales o educativas. Campañas de sensibilización de orientación no sexista. Fomento de eventos
artísticos y culturales donde se visibilicen las aportaciones de las mujeres. Concesión de premios a los
medios de comunicación que favorezcan una imagen de igualdad entre hombres y mujeres.
∙ Legales. Iniciativas judiciales para que no se discrimine a las mujeres o para prevenir las situaciones de
discriminación y violencia. Por ejemplo, la Ley Micaela ◊ “La normativa establece la capacitación obligatoria
en la temática de género y violencia contra las mujeres, para todas las personas que se desempeñen en la
función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la
Nación”.
∙ Sociales. Programas dirigidos a mujeres en el campo de la salud, la participación social, la integración de
minorías étnicas o inmigrantes. Programas de sensibilización en la prevención de la violencia, etc.
Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.
Fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1979; y aprobada por el Congreso Nacional
en 1985. Este tratado internacional en nuestro país goza de jerarquía constitucional.
En esta Convención los Estados partes reafirman el principio de la no discriminación proclamando que
todos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y que cualquier persona puede invocar sus derechos sin
distinción alguna.
Se recuerda que la discriminación contra la mujer viola los principios de igualdad de derechos y el respeto a
la dignidad humana, dificultando su participación en iguales condiciones en la vida política, social,
económica y cultural.
Los Estados condenan este tipo de discriminación y proponen eliminarla, comprometiéndose a: consagrar
en sus CN y en la legislación el principio de igualdad entre hombres y mujeres; adoptar medidas y sanciones
correspondientes para prohibir esta discriminación; proteger los Derechos de la mujer; garantizar mediante
tribunales nacionales y otras instituciones públicas la protección efectiva de la mujer contra todo acto de
discriminación; modificar leyes, reglamentos, usos y prácticas y derogar disposiciones penales que
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constituya discriminación; tomar todas las medidas necesarias para el pleno goce de derechos y libertades
fundamentales en igualdad de condiciones.
Se debe suprimir todas las formas de trata y explotación de mujeres; garantizar que las mujeres puedan: ser
elegidas en elecciones; participar en la formación de políticas gubernamentales; participación en
asociaciones y organizaciones no gubernamentales; representar al gobierno en el plano internacional.
Debe tener Igualdad de derechos que el hombre con respecto a la nacionalidad, garantizando que ni el
matrimonio con un extranjero ni el cambio de nacionalidad del marido cambie automáticamente su
nacionalidad; el mismo acceso a programas de estudios, exámenes y oportunidades para la obtención de
becas; mismas oportunidades para participar activamente en el deporte que los hombres; derecho al
trabajo y mismas oportunidades de empleo; derecho al ascenso, estabilidad, formación profesional y elegir
ésta libremente; derecho a igual remuneración y trato, seguridad social y vacaciones pagas; prohibición del
despido por embarazo o licencia de maternidad e implantación de la maternidad con sueldo pagado.
La mujer tendrá protección especial durante el embarazo. Deberá contar con acceso a los servicios,
especialmente respecto al embarazo y al período posterior al parto proporcionando servicios gratuitos
cuando fueren necesarios y asegurando nutrición adecuada durante embarazo y lactancia.
Los Estados se comprometen a asegurar la aplicación de estas garantías a las mujeres de zonas rurales,
asegurando su igualdad respecto al hombre en el desarrollo rural y en sus beneficios. Podrán beneficiarse
de programas de seguridad social; acceso a créditos y préstamos agrícolas; obtener todo tipo de educación
y formación; participar en actividades comunitarias.
Los Estados reconocen la IGUALDAD CON EL HOMBRE ANTE LA LEY, que implica: misma capacidad jurídica;
iguales derechos para firmar contratos y administrar bienes; trato equivalente en todas las instancias en
tribunales de justicia. Se considerará NULO todo contrato que limitar o anular la capacidad jurídica de una
mujer. Tienen los mismos derechos para circular libremente; contraer matrimonio; elegir cónyuge
mediante libre albedrío y pleno consentimiento; elegir el número de sus hijos y respecto la tutela, curatela,
custodia o adopción.
Se crea el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, formado por 23 expertos de
prestigio moral elegidos por los estados partes y con una distribución geográfica equitativa, con mandatos
por 4 años.
Las personas y ONGs pueden denunciar a un Estado, por violación de derechos consagrados en la
Convención. Los Estados se comprometen a someter un informe sobre las medidas adoptadas para hacer
efectivas las disposiciones de la convención, al menos cada cuatro años y cuando el Comité lo solicite, y
esté formulará sus observaciones pertinentes.
Convención de Belem do Para o Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra la mujer. Durante su vigésimo cuarto período ordinario de sesiones celebrado en Belém do
Pará, Brasil, la Asamblea General de la OEA aprobó la Convención de Belém do Pará; entró en vigor el 5 de
marzo de 1995.
Establece que la violencia contra la mujer trasciende todos los sectores de la sociedad independientemente
de su clase, raza, nivel de ingresos, cultura, edad o religión. La violencia contra la mujer es cualquier acción
o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la
mujer, tanto en el ámbito público o privado, incluye violencia física, sexual y psicológica. Puede darse
dentro de la familia, dentro de un domicilio en común; darse dentro de la comunidad por cualquier
persona; en el lugar de trabajo, instituciones educativas, establecimientos de salud; puede ser perpetrada o
tolerada por el Estado o sus agentes.
Toda mujer puede ejercer sus derechos civiles, políticos, económicos y culturales. Su DD a vivir una vida
libre de violencia incluye a) ser libre de toda forma de discriminación b) ser valorada y educada libre de
patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de
inferioridad o subordinación.
Obligaciones generales de los Estados: condenar todas las formas de violencia contra la mujer e investigar,
enjuiciar y sancionar tales actos con la debida diligencia; abstenerse de cualquier acción o práctica de
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violencia contra la mujer; adoptar medidas jurídicas para que el agresor se abstenga de hostigar, intimidar,
amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer; modificar o abolir leyes, reglamentos o prácticas
que respalden o toleren la violencia contra la mujer; establecer procedimientos legales, justos y eficaces
para la mujer que haya sido sometida a violencia, que incluyan medidas de protección, juicio oportuno y el
acceso efectivo a tales procedimientos; y asegurar que la mujer objeto de violencia tenga acceso al
resarcimiento y reparación del daño.
Los Estados deberán adoptar, en forma progresiva, medidas específicas para: fomentar el derecho de la
mujer a una vida libre de violencia; fomentar la educación y capacitación del personal de justicia, policial,
etc.; fomentar programas de educación para concientizar los problemas relacionados con la violencia
contra la mujer; alentar a los medios de comunicación a elaborar directrices de difusión que contribuyan a
erradicar la violencia contra la mujer; promover la cooperación internacional para el intercambio de
experiencias y la ejecución de programas encaminados a proteger a la mujer; ofrecer a la mujer acceso a
programas que le permitan participar plenamente en la vida pública, privada y social.
Para la adopción de las medidas los Estados Partes tendrán en cuenta la situación de violencia que pueda
sufrir la mujer en razón de su raza o de su condición étnica, de migrante, refugiada o desplazada. Se
considerará que la mujer es objeto de violencia cuando está embarazada, es discapacitada, menor de edad,
anciana, en situación socioeconómica desfavorable o afectada por situaciones de conflictos armados o
privación de su libertad.
Los Estados Partes deberán incluir información sobre las medidas adoptadas para prevenir y erradicar la
violencia contra la mujer y las dificultades que observen en su aplicación y los factores que contribuyen a la
violencia contra la mujer, pudiendo requerir opiniones a la CIDH sobre la interpretación de ésta. Cualquier
persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental legalmente reconocida en uno o más Estados
miembros de la Organización, puede presentar a la Comisión Interamericana peticiones que contengan
denuncias o quejas de violación por un Estado Parte.
NORMATIVA EN EL ÁMBITO NACIONAL: En la CN: *Art 75 inc. 23 *El Art 37 consagra igualdad real de
oportunidades entre hombres y mujeres, para el acceso a cargos políticos a través de la regulación del
régimen electoral y los partidos políticos.
Leyes nacionales: se han sancionado diversas leyes tales como: Ley de Trata de Personas (2008)
Ley Antidiscriminatoria.
Protección Integral de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. (2005)
Ley de Protección Integral de la Mujer: Esta Ley previene, sanciona y erradica la violencia contra las
mujeres. Fue promulgada en 2009. Promueve y garantiza el dh de las mujeres a una vida sin violencia. La ley
define a la violencia contra las mujeres como: “toda conducta, acción u omisión, que, de manera directa o
indirecta, en el ámbito público o privado, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica,
sexual, patrimonial, seguridad personal. Se considera violencia indirecta, a toda conducta, acción, omisión
discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón.”
Consagra diferentes tipos de violencia: Física: se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor,
daño o riesgo de producirlo afectando su integridad física. Psicológica: causa daño emocional y disminución
de la autoestima, busca controlar sus acciones, comportamientos, decisiones, mediante amenaza, acoso,
hostigamiento, restricción, humillación, manipulación. Incluye también culpabilización, vigilancia constante,
exigencia de obediencia, coerción verbal, insulto, indiferencia, celos excesivos, ridiculización, entre otros.
Sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del
derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de
amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación. Económica y patrimonial: ocasiona un menoscabo en
los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de: perturbación de la posesión, tenencia o
propiedad de sus bienes; pérdida, destrucción, retención de objetos, etc.; limitación de recursos
económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de medios indispensables para vivir una
vida digna; limitación o control de sus ingresos. Simbólica: a través de patrones, mensajes, íconos o signos
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67
reservas de puestos de trabajo para personas travestis, transexuales o transgénero para garantizar el
cumplimiento del cupo laboral.
En 2012 se sancionó la Ley de identidad de género que establece el derecho de toda persona al
reconocimiento de su identidad de género; al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de
género; a ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese
modo.
Consagra que la identidad de género es la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la
siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento. Esto puede
involucrar modificación de la apariencia o función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos
o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También la vestimenta, el modo de hablar y los
modales.
Toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen,
cuando no coincidan con su identidad de género auto percibida. Esta deberá tener mínima dieciocho (18)
años de edad; presentar ante el Registro Nacional de las Personas o sus oficinas, una solicitud requiriendo
la rectificación registral de la partida de nacimiento y el documento nacional de identidad correspondiente;
expresar el nuevo nombre de pila elegido con el que solicita inscribirse. Para los menores de edad, se
requiere que la solicitud del trámite sea efectuada a través de sus representantes legales y con expresa
conformidad del menor.
Cumplidos los requisitos, el/la oficial público procederá a notificar de oficio la rectificación de sexo y cambio
de nombre de pila al Registro Civil de la jurisdicción donde fue asentada el acta de nacimiento para que
proceda a emitir una nueva partida de nacimiento ajustándola a dichos cambios, y a expedirle un nuevo
documento nacional de identidad que refleje la rectificación registral del sexo y el nuevo nombre de pila.
Los efectos de la rectificación del sexo y el/los nombre/s de pila, serán oponibles a terceros desde el
momento de su inscripción en el/los registro/s. La rectificación registral no altera la titularidad de los
derechos y obligaciones jurídicas que pudieran corresponder a la persona, ni las provenientes de las
relaciones propias del derecho de familia, las que se mantendrán inmodificables, incluida la adopción.
Sólo tendrán acceso al acta de nacimiento originaria quienes cuenten con autorización del/la titular de la
misma o con orden judicial por escrito y fundada. No se dará publicidad a la rectificación registral de sexo y
cambio de nombre de pila en ningún caso, salvo autorización del/la titular de los datos.
Todas las personas mayores de dieciocho años de edad podrán, acceder a intervenciones quirúrgicas
totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad,
a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa. Se
requerirá, únicamente, el consentimiento informado de la persona. El sistema público de salud, ya sean
estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar los derechos de esta ley.
Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y
adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de
identidad.
Toda norma, reglamentación o procedimiento deberá respetar el derecho humano a la identidad de género
de las personas. Nada podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de
género de las personas, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre a favor de este.
Matrimonio igualitario. Es el matrimonio constituido por dos personas del mismo sexo.
En nuestro país encontramos la ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, sancionada por el Congreso en 2010.
Establece que todas las referencias a la institución del matrimonio que contiene nuestro ordenamiento
jurídico se entenderán aplicables tanto al matrimonio constituido por 2 personas del mismo sexo o por 2
personas de distinto sexo. Los integrantes de las familias cuyo origen sea un matrimonio constituido por 2
personas del mismo sexo, así como por personas de distinto sexo, tendrán los mismos derechos y
obligaciones.
Ninguna norma del ordenamiento jurídico argentino podrá ser interpretada ni aplicada en el sentido de
limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio o goce de los mismos derechos y obligaciones, tanto al
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matrimonio constituido por personas del mismo sexo como al formado por personas de distinto sexo. Se
permite a las personas del mismo sexo llevar a cabo trámites de adopción.
LEGISLACIÓN INTERNACIONAL:
Los Principios de Yogyakarta: es un documento que recoge una serie de principios relativos a la orientación
sexual e identidad de género, con la finalidad de orientar la interpretación y aplicación de las normas
del Derecho internacional de los derechos humanos, estableciendo estándares básicos, para evitar los
abusos y dar protección a derechos humanos de personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
Ratifican estándares legales internacionales vinculantes que los Estados deben cumplir. Prometen un futuro
diferente, donde todas las personas, habiendo nacido libres e iguales en dignidad y derechos, podrán
ejercer este derecho adquirido al momento de nacer.
La violación a los derechos humanos de las personas por su orientación sexual e identidad de género
constituye un patrón global que preocupa gravemente. Entre esas violaciones a los derechos humanos
podemos mencionar: los asesinatos extralegales, tortura y maltrato, ataques y violaciones sexuales,
invasión a la privacidad, detenciones arbitrarias, negar las oportunidades de empleo y educación, etc.
Ante esto, los Principios de Yogyakarta consagran el principio de universalidad de los derechos humanos y
su aplicación a todas las personas sin discriminación.
Reconoce que hay una responsabilidad compartida entre una serie de actores de promover y proteger los
derechos humanos y de integrar estos estándares en su labor. Se insta al Consejo de Derechos Humanos a
“dar la debida atención a las violaciones de derechos humanos basadas en la orientación sexual y la
identidad de género” y hace un llamado a “todos los Procedimientos Especiales y órganos de tratados a que
continúen incluyendo las violaciones de derechos humanos basadas en la orientación sexual y la identidad
de género dentro de sus mandatos pertinentes”.
Reglas de Brasilia: son un conjunto de 100 reglas que consagran estándares básicos para garantizar el
acceso a la justicia a las personas en condición de vulnerabilidad, aprobadas en la XIV Cumbre Judicial
Iberoamericana realizada en Brasilia en 2008.
Establecen que el sistema judicial se debe configurar como un instrumento para la defensa efectiva de los
derechos de las personas en condición de vulnerabilidad.
Las Reglas tienen como objetivo garantizar las condiciones de acceso efectivo a la justicia de las personas en
condición de vulnerabilidad, sin discriminación alguna, englobando el conjunto de políticas, medidas,
facilidades y apoyos que les permitan el pleno reconocimiento y goce de los Derechos Humanos que les son
inherentes ante los sistemas judiciales.
Establece que una persona o grupo se encuentran en condición de vulnerabilidad, cuando por razones de
su edad, género, orientación sexual e identidad de género, estado físico, o por circunstancias sociales,
económicas, étnicas, encuentran especiales dificultades para ejercitar con plenitud ante el sistema de
justicia los derechos reconocidos por el ordenamiento. Ej.: niños/as, adolescentes y ancianos, comunidades
indígenas, la pobreza, el género, la orientación sexual e identidad de género, etc.
Se promoverán las condiciones necesarias para que la tutela judicial de los derechos reconocidos por el
ordenamiento sea efectiva, adoptando medidas que mejor se adapten a cada condición de vulnerabilidad.
Se promoverán todos los apoyos necesarios destinados a proporcionar información básica sobre sus
derechos, procedimientos y lo relevante de su intervención. Los Estados garantizarán la creación y
desarrollo de oficinas de información.
Se promoverá asistencia técnico jurídica a la persona en condición de vulnerabilidad, sin retrasos necesarios
e incluso cuando aún no se haya iniciado un proceso judicial.
Se revisarán las reglas de procedimiento y se adoptarán medidas de organización y gestión judicial. Se
buscará una mayor agilidad, simplificando requisitos exigidos. Se adoptarán medidas necesarias para evitar
retrasos en la tramitación de las causas, garantizando la pronta resolución judicial, así como una ejecución
rápida de lo resuelto, etc.
Se impulsarán medios alternativos de resolución de conflictos en aquellos supuestos donde resulte
apropiado, tanto antes del inicio del Proceso como durante la tramitación del mismo. Se velará para que,
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en todas las actuaciones judiciales se respete la dignidad de la persona, otorgándole un trato diferenciado
adecuado a las circunstancias propias de su situación.
Toda persona en condición de vulnerabilidad tiene el derecho a entender y ser entendida. Se adoptarán las
medidas necesarias para reducir las dificultades de comunicación que afecten la comprensión de las
actuaciones judiciales garantizando que ésta pueda comprender su alcance y significado; utilizándose
términos y estructuras gramaticales simples y comprensibles; se respetará el uso del lenguaje inclusivo. Se
garantizará la asistencia gratuita de una persona intérprete o traductora, cuando alguien no conozca, hable
o entienda el idioma utilizado. Este derecho será también aplicable a personas con limitaciones auditivas o
de expresión oral.
Se constituirá una Comisión de Seguimiento para elevar a cada Plenario de la Cumbre un informe sobre la
aplicación de las presentes Reglas; promoverá ante organismos internacionales la elaboración, adopción y
fortalecimiento de políticas públicas que mejoren las condiciones de acceso a la justicia por parte de las
personas en condición de vulnerabilidad; propondrá modificaciones y actualizaciones al contenido de estas
Reglas. La Comisión estará compuesta por cinco miembros designados por la Cumbre Judicial
Iberoamericana y tendrá un número máximo de nueve miembros
DERECHOS HUMANOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.
Los pueblos indígenas originarios, son un grupo en situación de vulnerabilidad que, desde el momento de la
“Conquista de América”, sufrieron padecimientos constantes. Fueron arrasados por las enfermedades
traídas por los conquistadores desde Europa, y hasta explotados inhumanamente. Posteriormente, el rol
económico de los países latinoamericanos por la provisión de materia prima impuso la necesidad de ocupar
estos territorios para explotar sus recursos naturales. Lo que implicó que estos grupos sean desplazados de
sus tierras. También, políticas culturales hegemónicas tendieron a ir diluyendo su identidad como pueblos
originarios, portadores de una organización y una tradición propia e intransferible.
Hoy en día, estas comunidades se ven sometidos a prejuicios y discriminaciones injustas en varios países de
América latina. Se violan sus derechos humanos aprovechándose de su especial situación de vulnerabilidad,
consecuencia de la falta de protección en sus necesidades básicas, y la ausencia de respuestas de los
distintos estamentos públicos, encargados de reconocer y garantizar el libre y pleno ejercicio de los
derechos en condiciones de igualdad.
La carencia de recursos económicos, el no reconocimiento de aspectos esenciales a su identidad cultural, la
falta de acceso a condiciones mínimas para el desarrollo (acceso a vivienda, a la educación), el no
otorgamiento de condiciones básicas (salud, agua potable, higiene), sumado a los patrones estereotipados
hacia las comunidades indígenas, llevan a éstas a experimentar esta vulnerabilidad.
Diariamente, en muchos países de nuestra región, miles de personas pertenecientes a comunidades
indígenas sufren en carne propia la persecución, la humillación, y la discriminación, por el solo hecho de ser
indígenas.
MARCO NORMATIVO: Podemos encontrarnos con varios instrumentos internacionales que contemplan el
derecho de los pueblos originarios.
Convenio N° 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes: Es un convenio
adoptado por la Organización Internacional del Trabajo que se ha consagrado como el principal
instrumento internacional de protección a los indígenas.
Se aplica a: pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales, culturales y económicas
les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente por sus
propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial; pueblos en países independientes,
considerados indígenas por descender de poblaciones que habitaban en el país y que conservan sus propias
instituciones sociales, económicas, culturales y políticas.
Deberes del gobierno: Deberá asumir medidas que aseguren a los miembros de dichos pueblos gozar, en
pie de igualdad, de los derechos y oportunidades que la legislación nacional otorga a los demás miembros
de la población, y promover la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de esos
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pueblos, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres, tradiciones e instituciones ayudando a
eliminar las diferencias socioeconómicas que puedan existir entre.
Los pueblos deberán gozar plenamente de los derechos humanos y libertades fundamentales, sin
obstáculos ni discriminación, sean hombres o mujeres; decidir sobre sus vidas, creencias, instituciones y
bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan, y controlar su propio desarrollo económico, social y
cultural; participar en la formulación, aplicación y evaluación de planes y programas de desarrollo nacional
y regional susceptibles de afectarles directamente.
Deberán adoptarse las medidas especiales que se precisen para salvaguardar las personas, instituciones,
bienes, el trabajo, las culturas y el medio ambiente de los pueblos interesados. Deberán respetarse los
métodos a los que los pueblos interesados recurren tradicionalmente para la represión de los delitos
cometidos por sus miembros; las autoridades y los tribunales llamados a pronunciarse sobre cuestiones
penales deberán tener en cuenta sus costumbres; cuando se impongan sanciones penales deberán tenerse
en cuenta sus características económicas, sociales y culturales, y deberá darse la preferencia a tipos de
sanción distintos del encarcelamiento; deberán tomarse medidas para garantizar que los miembros de
dichos pueblos puedan comprender y hacerse comprender en procedimientos legales, facilitándoles, si
fuere necesario, intérpretes u otros medios eficaces.
Se reconoce a los pueblos interesados el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que
tradicionalmente ocupan. Además, en los casos apropiados, deberán tomarse medidas para salvaguardar el
derecho de los pueblos interesados a utilizar tierras que no estén exclusivamente ocupadas por ellos, pero
a las que hayan tenido tradicionalmente acceso para sus actividades tradicionales y de subsistencia. Podrán
participar en la utilización, administración y conservación de los recursos naturales.
Cuando excepcionalmente el traslado y la reubicación de esos pueblos se consideren necesarios, sólo
deberán efectuarse con su consentimiento libre y con pleno conocimiento de causa. Y tendrán derecho de
regresar a sus tierras tradicionales en cuanto dejen de existir las causas que motivaron su traslado y
reubicación. Caso contrario, recibirán nuevas tierras o la correspondiente indemnización.
Deberá impedirse que personas extrañas a esos pueblos puedan aprovecharse de sus costumbres o de su
desconocimiento de las leyes para arrogarse la propiedad, posesión o el uso de sus tierras.
Los gobiernos deberán adoptar medidas especiales para garantizar a los trabajadores de esos pueblos una
protección eficaz en materia de contratación y empleo, así como evitar cualquier discriminación entre los
trabajadores. Los gobiernos deben asegurarse de que no estén sometidos a condiciones de trabajo
peligrosas para su salud, ni sujetos a sistemas de contratación coercitivos. La artesanía, las industrias
rurales, y las actividades tradicionales relacionadas con la economía de subsistencia de los pueblos
interesados, como la caza, la pesca, la caza con trampas y la recolección, deben reconocerse como factores
importantes del mantenimiento de su cultura, su autosuficiencia y desarrollo económicos.
Se deberá garantizar seguridad social y salud sin discriminación, garantizando que puedan gozar del
máximo nivel posible de estos. Además, garantizar la educación a todos los niveles, en pie de igualdad con
el resto de la comunidad nacional. Los programas y los servicios de educación deberán desarrollarse y
aplicarse en cooperación con éstos a fin de responder a sus necesidades particulares, y deberán abarcar su
historia, sus conocimientos y técnicas, sus valores. Se reconoce el derecho de esos pueblos a crear sus
propias instituciones y medios de educación. Se debe facilitar los contactos y la cooperación entre pueblos
indígenas y tribales a través de las fronteras, incluidas las actividades en las esferas económica, social,
cultural, espiritual y del medio ambiente.
Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Fue aprobada por la
Asamblea General de la ONU en 2007. Se afirma que los pueblos indígenas son iguales a todos los demás
pueblos y que tienen derecho a ser respetados, a la diversidad y riqueza de las civilizaciones y culturas. Se
afirma que todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o
individuos son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y
socialmente injustas. Se reconoce la urgente necesidad de respetar y promover los derechos intrínsecos de
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los pueblos indígenas, que derivan de sus estructuras políticas, económicas y sociales y de sus culturas,
especialmente los derechos a sus tierras, territorios y recursos.
Se reconocen sus DD fundamentales, la igualdad, su libertad y su libre determinación, su derecho a
conservar sus instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales, su derecho a participar
plenamente en la vida política, económica, social y cultural del Estado.
Los Estados establecerán mecanismos eficaces para la prevención y el resarcimiento de todo acto que los
prive de su integridad como pueblos o de sus valores culturales o su identidad étnica; todo acto que tenga
por objeto desposeerlos de sus tierras, territorios o recursos; toda forma de traslado forzado; toda forma
de propaganda que tenga como fin promover o incitar a la discriminación racial o étnica dirigida contra
ellos.
Poseen derechos respecto el cadáver de sus habitantes; a establecer y controlar sus sistemas e instituciones
que impartan educación en sus propios idiomas, y métodos culturales de enseñanza y aprendizaje; a la
dignidad y a la diversidad cultural, al acceso a medios de información y a la utilización de los propios; a no
ser sometidas a condiciones discriminatorias de trabajo; al mejoramiento de sus condiciones económicas y
sociales; a determinar las medidas propias para su desarrollo; al cuidado del medio ambiente y de la
productividad de sus tierras; a mantener su patrimonio y su vida cultural; a recibir asistencia financiera y
técnica de los Estados; a procedimientos equitativos y justos para el arreglo de conflictos y controversias.
No se desarrollarán actividades militares en su territorio.
ART. 75 INC. 17 DE LA CN: Corresponde al Congreso: reconocer la preexistencia étnica y cultural de los
pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitaria de
las tierras que tradicionalmente ocupan y regular la entrega de otras aptas para su desarrollo humano;
Asegurar la participación en la gestión efectiva de sus recursos naturales y demás intereses que los afectan.
Además, se establece que las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones. En la
provincia de SF existen leyes y decretos referidos a la adjudicación de tierras fiscales a los pueblos
originarios.
DERECHO A LA EXTRANJERÍA. La política migratoria en Argentina. Es el conjunto de normas jurídicas a
través de las cuales un Estado regula las condiciones de ingreso, permanencia y expulsión de las personas
extranjeras en su jurisdicción; incluido el derecho de protección diplomática (de un nacional bajo
jurisdicción de un Estado extranjero). Estas normas jurídicas regulan la situación del extranjero en relación
al territorio argentino.
La política migratoria en Argentina. Desde la Constitución originaria de 1853 se incorporaron diversos
artículos que aluden al incentivo de la inmigración.
Por ej: el Preámbulo, donde se admiten a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo
argentino
El Art 20 propone que los extranjeros gozan en el territorio de la Nación los mismos derechos civiles del
ciudadano (no los políticos), pudiendo ejercer la industria, poseer bienes, testar y casarse conforme a las
leyes. Establece que la nacionalización se obtiene residiendo dos años continuos en la Nación, pudiendo la
autoridad acortarlos a favor de quien lo solicite.
El Art 25 establece que el Gobierno Federal fomentará la inmigración europea, no pudiendo restringir la
entrada de extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar
las ciencias y artes.
El Art 125 establece que las Provincias pueden promover la inmigración.
El Art 75 inc. 12 establece que corresponde al Congreso promover la inmigración, dictando leyes sobre
nacionalización y seguridad de las fronteras.
La ley de migraciones 25871. Los derechos fundamentales de los migrantes.
Promulgada en el 2004, esta ley se aplica a la admisión, el ingreso, la permanencia y el egreso de personas
inmigrantes.
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Se entiende por “inmigrantes” a los extranjeros que deseen ingresar, transitar, residir o establecerse
definitiva, temporaria o transitoriamente en el país. Se deberá facilitar la entrada de visitantes a la
República Argentina para los propósitos de impulsar el comercio, el turismo, las actividades culturales,
científicas, tecnológicas y las relaciones internacionales.
La ley reconoce a las personas extranjeras iguales derechos civiles y económicos, sociales y culturales que a
los nacionales; esto es, el derecho a la educación, al acceso a la salud, a trabajar, a obtener asistencia
jurídica gratuita y eficaz, a participar en la vida cultural, etc.
El derecho a la migración es esencial e inalienable de la persona y la República Argentina lo garantiza sobre
la base de los principios de igualdad y universalidad.
La ley instituye a la Dirección Nacional de Migraciones como autoridad competente, con la asistencia de la
Policía Migratoria. La primera está habilitada para otorgar permisos de residencia, según las categorías: 1-
Residentes permanentes: Es el caso de los extranjeros que pretenden establecerse definitivamente en el
país. Están facultados para trabajar. Este régimen es aplicable también parientes (cónyuge, hijo/as,
progenitores) de ciudadanos argentinos nativos o por opción.
2-Residentes temporarios: Extranjeros que se encuentran en el país durante un plazo prolongado. Pueden
trabajar durante dicho plazo. Aquí se encuentran distintas subcategorías, como trabajadores migrantes;
estudiantes; científicos; deportistas; refugiados; etc.
3-Residentes transitorios: Extranjeros que se encuentran en la subcategoría de turistas; pasajeros en
tránsito; los que ingresan por tratamiento médico; tripulantes del transporte internacional; académicos;
especiales.
Residencia precaria: Mientras se formalice el trámite correspondiente, la autoridad de aplicación podrá
conceder una autorización de "residencia precaria" (que será revocable cuando se desnaturalizan los
motivos que se tuvieron en cuenta para su otorgamiento). Su validez es hasta 180 días y habilita a sus
titulares a permanecer, salir y reingresar al territorio nacional, trabajar y estudiar durante ese tiempo.
La ley permite impedir el ingreso y permanencia de extranjeros al territorio Nacional cuando: presenten
documentación falsa o adulterada; haber sido expulsados; haber cometido crímenes de genocidio, de
guerra o de lesa humanidad; tener antecedentes por tráfico de armas; lavar dinero, [Link] al territorio
eludiendo los controles migratorios.
OPINIÓN CONSULTIVA N° 18/03 DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DDHH: Fue solicitada por el Estado
de México en 2002, donde elaboro una serie de preguntas sobre los migrantes en relación con sus derechos
laborales, y de no discriminación y protección igualitaria y efectiva de la ley.
Lo que dijo la Corte: El principio de igualdad ante la ley, igual protección y no discriminación son normas ius
cogens del derecho internacional (son efectivamente imperativos). Es aplicable a todo Estado,
independientemente de que sea parte o no de un tratado internacional, y genera efectos con respecto a
terceros. El Estado no puede actuar en contra del principio de igualdad y no discriminación en perjuicio de
un determinado grupo de personas. La obligación general de respetar y garantizar el ejercicio de los
derechos tiene carácter erga omnes; se impone a los Estados, en beneficio de los seres humanos bajo sus
jurisdicciones, independientemente del estatus migratorio; deben garantizarlo a sus ciudadanos y a toda
persona extranjera que se encuentre en su territorio, sin discriminación alguna por su regular o irregular
estancia, nacionalidad, raza, género o cualquier otra causa.
El Estado y los particulares no están obligados a brindar trabajo a los migrantes indocumentados. Pero si los
migrantes indocumentados son contratados para trabajar, inmediatamente se convierten en titulares de los
derechos laborales que corresponden a los trabajadores, sin que exista posibilidad de discriminación por su
situación irregular. La calidad migratoria de una persona no puede usarse para privarla del goce y ejercicio
de sus ddhh. Los trabajadores migrantes indocumentados poseen los mismos derechos laborales que
corresponden a los demás trabajadores del Estado de empleo.
UNIDAD 9
El derecho a la libertad y seguridad personales.
Los derechos a la libertad en la Constitución Nacional.
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Texto Bidart Campos. La libertad es un derecho humano sagrado, fundamental e imprescriptible que todos
los seres humanos poseen. Es un derecho de primera generación, por lo que se encuentra regulado en
diversos instrumentos internacionales.
Este derecho dispone de una amplia normativa, ya que se encuentra en numerosos artículos de nuestra
Constitución Nacional.
-Preámbulo: primeramente, podemos encontrarlo en el preámbulo, que lo considera como uno de los fines
del Estado, una pauta genérica: “asegurar los beneficios de la libertad”.
-Art 15: hace referencia a la libertad jurídica, al hombre como sujeto capaz de derecho, al consagrar la
abolición de la esclavitud.
-Art 14: consagra varias libertades como la de locomoción o ambulatoria; de Religión, de Expresión, y de
Reunión.
-Art18: Refieren a la Libertad Física: a no ser arrestado sin causa justa y sin forma legal, para evitar una
privación ilegal de la libertad. Apareja, asimismo, la libertad de locomoción.
-Art 19: establece la Libertad de intimidad: consagra la tutela jurídica de la vida privada, y un respeto hacia
esta. Establece que las acciones privadas de las personas, que no afectan el orden, la moral pública, ni
perjudican a terceros, quedan reservadas a Dios, y están exentas de la actuación de los órganos judiciales.
Pueden comprender conductas y situaciones que pueden ser conocidas públicamente, y, aun así, se
refugian en la intimidad cuando hacen esencialmente a la vida privada libertad religiosa o de vestir.
La seguridad. La seguridad debe ser entendida como un valor. La Constitución se refiere a la seguridad
desde el preámbulo como en algunos artículos.
⮚ Seguridad Personal: este derecho consagra la garantía de que los arrestos o privaciones a la libertad
que se realicen a los individuos no sean arbitrarios y sean conforme a la ley y autorizados por ella.
Cuando se vulneren estos derechos, el individuo deberá contar con garantías adecuadas para
hacerlos valer y defenderlos.
⮚ Seguridad Jurídica: Tiene que ver con la expectativa de contar con decisiones estatales predecibles,
que respeten el plan constitucional de reparto de competencias, y que un órgano no asuma
funciones de otro. Se busca reducir el margen de incertidumbre y brindar cierto espacio de
tranquilidad al individuo respecto del contenido de sus derechos.
⮚ Seguridad Pública: refiere a la tranquilidad de los habitantes, con el derecho a poder disfrutar sin
excesivo riesgo o temores de los demás derechos constitucionales, como los de libre circulación,
propiedad, vida, salud, integridad física, etc. Se imponen dos obligaciones por parte del Estado para
proteger esta expectativa de seguridad pública: la preventiva y la represiva. Las fuerzas de
seguridad -como la policía- deben mantener la paz social, ya sea a través de: I. la Seguridad
Preventiva que tiende a prevenir que se cometan delitos; II. la Seguridad Represiva que tiende a
reprimir los delitos cometidos.
Los Estados tienen la obligación de adoptar medidas razonables y adecuadas para proteger a las personas,
garantizando su seguridad personal. Esta protección incluye la defensa frente todo tipo de amenaza,
intimidación, hostigamiento o acoso que pueda violar este derecho, ya sea que provengan de particulares o
de funcionarios o autoridades estatales. La falta de investigación adecuada y la ausencia de medidas de
protección eficaces por parte de un Estado pueden causar su responsabilidad internacional.
Derechos conexos con la persona humana. Son aquellos derechos inherentes a la persona humana.
Podemos encontrarlos en los arts. 14, 18 y 19.
Artículo 14.- Consagra numerosos derechos y libertades. Podemos mencionar el derecho de locomoción:
entrar, permanecer, transitar y salir del territorio; de Religión y profesar libremente el culto; de Expresión y
publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de Reunión; de trabajar y ejercer toda industria lícita;
navegar y comerciar; peticionar a las autoridades; disponer de su propiedad; de enseñar y aprender.
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Artículo 18.- establece los derechos a no ser arrestado sin causa o forma justa y legal; sin un juicio previo
fundado en ley anterior al hecho del proceso, no ser juzgado por comisiones especiales, o sacado de los
jueces designados. El derecho a no declarar contra sí mismo; a la defensa en juicio de la persona y de los
derechos; al domicilio, la correspondencia y los papeles privados.
Artículo 19.- Este artículo consagra el derecho a la intimidad y la privacidad al establecer que las acciones
privadas de los hombres que no ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están
sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será
obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.
Orden jerárquico de los derechos individuales.
La CSJN entiende que los derechos fundados en cualquier cláusula de la CN tienen igual jerarquía y la
interpretación debe armonizarlos, es decir, no existen derechos más importantes que otros.
Sin embargo, podemos mencionar que existen derechos que permiten el ejercicio y goce de muchos otros,
como por ej.: el derecho a la vida, a la libertad, el derecho a la dignidad, etc. La CIDH en igual sentido
sostiene lo mismo. Los ddhh presentan las características de interdependencia e integralidad.
Derechos personalísimos. Son una categoría de derechos de primera generación, una subcategoría de
derechos civiles.
Son derechos inherentes a la persona, reconocen y garantizan su existencia, la privación de estos aniquilará
su personalidad.
Son vitalicios, le corresponden desde su concepción hasta la muerte; son absolutos, irrenunciables e
imprescriptibles.
DERECHO A LA DIGNIDAD. La dignidad es el fundamento de los derechos humanos, del cual se derivan los
valores de igualdad y libertad. Es el derecho que tiene cada persona de ser valorado como sujeto individual
y social, en igualdad de circunstancias, con sus características y condiciones particulares.
Su existencia es propia de la condición humana, es decir le corresponde a toda persona por el solo hecho de
ser persona. Es un derecho personalísimo. Comprende el respeto debido al ser humano, el cual debe ser
garantizado por el Estado y los particulares.
DERECHO A LA VIDA. El derecho a la vida ocupa un lugar especial en los derechos fundamentales de la
persona. Es el derecho más esencial de todos, ya que su pleno goce es prerrequisito para el disfrute de
todos los demás derechos humanos o libertades; al no respetarse el derecho a la vida, todos los demás
derechos desaparecen, puesto que se extingue su titular.
La vigencia de este derecho no está sujeta a “suspensión”, ni siquiera en situaciones que pongan en peligro
a la nación, y es inderogable.
La Corte IDH ha manifestado en su jurisprudencia (Niños de la calle) que este derecho no solo protege la
vida “a secas”, sino que busca garantizar una vida digna, de calidad, para la persona y para la familia,
incluyendo una alimentación, vestimenta y vivienda adecuadas, y una mejora continua de estas condiciones
de existencia.
Este derecho es un derecho de primera generación, por lo que lo podemos encontrar consagrado en
numerosos instrumentos, tanto internacionales como nacionales, desde sus inicios de sanciones. La CADH,
por ej., establece que toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido
por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida
arbitrariamente.
El alcance del derecho y la naturaleza de las obligaciones pertinentes. Con respecto al derecho a la vida, el
Estado tiene obligaciones tanto positivas como negativas. Es por ello, que el cumplimiento de estas
obligaciones no sólo presupone que ninguna persona sea privada de su vida arbitrariamente (obligación
negativa), sino que, además, a la luz de su obligación de garantizar el pleno y libre ejercicio de los derechos
humanos, requiere que los Estados adopten todas las medidas apropiadas para proteger y preservar el
derecho a la vida (obligación positiva).
Dentro de estas obligaciones positivas se encuentran: Prevenir la guerra; Proteger la salud pública;
Controlar la posesión de armas de fuego; Crear un marco normativo adecuado que disuade cualquier
75
amenaza al derecho de vida; Establecer un sistema jurídico efectivo; Asegurar el acceso a condiciones que
garanticen una vida digna, etc. Por otro lado, una violación del derecho a la vida no se produce solamente
cuando resulta en la muerte de la persona, ya que existen otros actos u omisiones que amenazan o ponen
en peligro la vida de una persona y pueden también constituir una violación de las obligaciones del Estado
en la materia. Sin embargo, estas obligaciones del Estado deben interpretarse de forma que no se imponga
a las autoridades una carga impositiva o desproporcionada.
Esclavitud, servidumbre, trata o tráfico de personas. Evolución histórica.
Texto O’donell. La esclavitud, la servidumbre, la trata o el tráfico de personas se consideran formas
extremas de explotación del ser humano. Son llevadas a cabo desde hace numerosas décadas causando un
grave perjuicio y menoscabo en la dignidad, derechos humanos y libertades fundamentales de los hombres.
Estas prácticas no están consagradas expresamente en la Declaración Universal de DDHH, ni en la
Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre. Por otro lado, el PIDCP y la Convención
Americana si las prohíben.
En la mitad del siglo XX, se promulgaron dos instrumentos que amplían la protección de estas prácticas: el
Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación de 1949, y la Convención sobre la
abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas de 1956
Hoy día, la mayor parte de estas son tipificadas como delitos de lesa humanidad. El proceso de
transformación de estas prácticas en delitos contra el orden penal internacional se consolidó con la
reciente adopción y entrada en vigor del Estatuto de la Corte Penal Internacional.
ESCLAVITUD: La esclavitud es una actividad que se ejerce desde hace tiempos muy remotos. El Estatuto de
Roma la define como el ejercicio, por parte de un individuo, de los atributos del derecho de propiedad
sobre una persona. Es un crimen de lesa humanidad.
La prohibición de la esclavitud puede considerarse el primer paso en la construcción del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. Durante el siglo XIX comenzó el proceso de abolición de la
esclavitud. A principios del siglo, en Arg., por ej., se decretó la libertad de vientres, y con ello el carácter de
hombres libres de todos los hijos de esclavos nacidos a partir de entonces. Además, el Tratado de París y el
Tratado de Viena reconocieron la necesidad de la cooperación internacional para poner fin a esta práctica
condenando. La sanción de nuestra CN (1853) permitió que los pocos hombres esclavos que quedaban
fueran libres y, además, prohibió y sancionó la compra y venta de personas.
Durante la primera mitad del siglo XX hubo avances importantes en la materia, se adoptó una Convención
contra la Esclavitud en 1926.
Se adoptaron grandes pactos de Derechos Humanos estableciendo el principio de que todos los hombres
del mundo serán libres. La Declaración Universal, por ej., expresa que nadie estará sometido a esclavitud ni
a servidumbre; las cuales están prohibidas en todas sus formas. También podemos encontrarla en el PIDCP,
en el PIDESC, en la CADH.
Actualmente se encuentra regulada en nuestra CN en el art 15 CN: Consagra la abolición de la esclavitud en
el país, y establece que la compra y venta de personas es un delito.
SERVIDUMBRE: Los instrumentos internacionales no han definido esta práctica, a pesar de prohibirla. Sin
embargo, la Convención de 1956 tipifica dos formas de servidumbre: a) La servidumbre por deudas: cuando
un deudor se compromete a prestar sus servicios personales como garantía. b) La servidumbre de la gleba:
condición de la persona que está obligada por la costumbre, la ley o por un acuerdo a vivir y trabajar sobre
una tierra que pertenece a otra persona y a prestar a ésta, mediante remuneración o gratuitamente,
determinados servicios, sin libertad para cambiar su condición. La CIDH ha descrito una forma de
servidumbre forzada por contratación coercitiva en zonas rurales, consiste en reclutar a los trabajadores,
generalmente en Estados donde existen condiciones extremas de pobreza y desempleo rural, y ofrecerles
un salario atractivo para trabajar en otro Estado. Al llegar, encuentran que ya son “deudores” de los
contratistas por el transporte y comida del traslado; tienen además que pagar su comida y habitación en el
establecimiento; y que las condiciones de trabajo son mucho peores de lo prometido y en general ilegales.
Asimismo, el salario real no alcanza para enfrentar las “deudas” que se les imputan. Y, al mismo tiempo, se
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les amenaza que no pueden abandonar la hacienda sin hacer efectivo previamente el pago. De intentarlo,
su vida corre un grave peligro. Se ha definido a esta práctica como una forma de semiesclavitud, la cual se
ve favorecida por el analfabetismo e incapacidad para hacer cálculos de los trabajadores.
TRATA O TRÁFICO DE PERSONAS: Estos dos conceptos muchas veces suelen ser utilizados como sinónimos,
cuando en realidad son diferentes.
La Trata: implica la captación, el transporte, el traslado de personas, por medio de la amenaza, uso de la
fuerza, formas de coacción, concesión de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una
persona con fines de explotación; no implica necesariamente el cruce de fronteras internacionales, pero sí
elementos de coacción, violencia física o psíquica, abuso y explotación laboral o sexual violatorios de los
derechos de la víctima.
→ Tráfico: supone un movimiento de personas para que lleven a cabo un trabajo, y muy probablemente
meterlas en actividades o empleos ilegales que se llevarán a cabo en unas condiciones de trabajo inferiores
a las normas establecidas por la ley. Es decir, consiste en la facilitación por un tercero de la migración ilegal.
Normalmente no conlleva violaciones de los derechos humanos del migrante.
Los órganos internacionales han recalcado el deber de los Estados de adoptar medidas para luchar contra
estas prácticas. Algunas de ellas consisten en: Prohibir y tipificar penalmente estas actividades; buscar y
castigar a los delincuentes; velar por un ordenamiento jco. y administrativo interno que proteja a las
víctimas; asistir a las víctimas mediante programas de rehabilitación, previendo su recuperación física,
psicológica y social.
En los últimos años, los órganos del sistema universal e interamericano han demostrado una preocupación
creciente por la trata de mujeres para fines de explotación sexual. En 2003 se sanciono el Protocolo de las
Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas. Se encuentra prohibido en la
Convención de D. del Niño. En 2008 se sanciono la Ley 26.364: Ley de Prevención y sanción de la trata de
personas y asistencia a sus víctimas en nuestro país. Tiene por objeto implementar medidas destinadas a
prevenir y sancionar la trata de personas, asistir y proteger a sus víctimas. La ley además establece un
“Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a
las Víctimas” que funciona dentro del ámbito de la Jefatura de Gabinete de ministros, con el fin de
constituir un ámbito permanente de acción y coordinación institucional para el seguimiento de todos los
temas vinculados a esta ley, que contará con autonomía funcional.
LA PENA DE MUERTE EN EL SISTEMA INTERNACIONAL DE DDHH: De restricciones a la abolición. La
abolición de la pena de muerte.
La pena de muerte es la interrupción de la vida de un condenado ordenada por los tribunales del Estado,
como castigo por haber cometido un delito.
Se caracteriza por ser: la pena más grave de todas; por ser personal, ya que su aplicación recae sobre el
condenado; por ser irreparable (no es posible corregir la pena en caso de error judicial).
Nuestra CN presencia el criterio abolicionista en el Art 18: “…Quedan abolidos para siempre la pena de
muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes…”. Así mismo, en el 2008 Argentina
ratificó el Protocolo Facultativo de la CADH sobre la abolición de la pena de muerte, reafirmando el
compromiso asumido internacionalmente.
El ppio. de progresividad abolicionista de la pena de muerte surge de diversas disposiciones contenidas en
determinados instrumentos internacionales. Uno de estos es la Convención Americana de Derechos
Humanos, el cual: prohíbe extender esta pena a otros delitos a los cuales no se aplique actualmente o
restablecerla en el caso de encontrarse abolida, limitando su aplicación; solo podrá ser aplicada a los delitos
más graves; prohíbe su aplicación a personas que, al momento de su comisión, sean menores de 18 años o
mayores de 70 años, y a las mujeres en caso de gravidez; establece que toda persona tiene derecho a
solicitar los beneficios de la amnistía, el indulto o la conmutación de pena; entre otras disposiciones.
Las disposiciones relativas a la aplicación de la pena de muerte deben interpretarse conforme al principio
pro persona, es decir, a favor del individuo, en el sentido de ‘limitar definitivamente su aplicación y su
ámbito, de modo que ésta se vaya reduciendo hasta su supresión final’.
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- La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer: registra la
obligación de todos los Estados Partes de reconocer a la mujer en igualdad con el hombre ante la ley, con
capacidad jurídica idéntica y las mismas oportunidades para el ejercicio de esa capacidad.
- El Código Civil y Comercial establece que toda persona humana goza de la aptitud para ser titular de
derechos y deberes jurídicos. La ley puede privar o limitar esta capacidad respecto de hechos, simples
actos, o actos jurídicos determinados.
Derecho a la intimidad vs Derecho a la información: Jurisprudencia
PonzetÝ de Balbín c/Editorial Atlántida (1984)
Antecedentes: La revista Editorial Atlántida publicó en su portada una fotografía del señor Ricardo Balbín
cuando se encontraba internado en la sala de terapia intensiva de una clínica, en la víspera de su muerte.
Ante esto, la mujer y el hijo presentan demanda contra la editorial por daños y perjuicios ocasionados por
la violación del derecho a la intimidad del doctor Ricardo Balbín y la familia. La Cámara de Primera Instancia
y de Apelaciones dicta sentencia haciendo lugar a la demanda de reparación de daños. Contra ella la
demandada dedujo recurso extraordinario, que fue concedido. La Corte Suprema admitió el recurso
extraordinario y establece que en el caso de personajes célebres cuya vida tiene carácter público o
personajes populares, su actuación pública o privada puede divulgarse en lo que se relacione con la
actividad que les confiere prestigio o notoriedad y siempre que lo justifique el interés general; pero ese
avance sobre la intimidad no autoriza a dañar la imagen pública o el honor de estas personas, o sostener
que no tienen un sector o ámbito de vida privada protegida de toda intromisión. La Corte establece que la
editorial excede el límite legítimo y regular del derecho a la información, toda vez que la fotografía fue
tomada en la víspera de muerte en terapia intensiva. La fotografía, lejos de atraer el interés del público,
provocó sentimiento de rechazo y de ofensa a la sensibilidad de toda persona normal.
Ekmekdjian c/Sofovich (1992)
En 1988 en el programa de Sofovich se expresaron frases involucrando a Jesucristo y la Virgen María.
Miguel Ekmekdjian se sintió “profundamente lesionado en sus sentimientos religiosos” y dedujo acción de
amparo contra el conductor para que en el programa se diera lectura a una carta documento que
contestara estos agravios. Ante la negativa del conductor, el accionante inició un juicio de amparo fundado
en el derecho de réplica basándose en la CN y el Pacto de San José de Costa Rica. El Supremo Tribunal
resolvió de manera opuesta a como lo había hecho años atrás e interpretó que no se necesita de una ley
específica que establezca el derecho de réplica en el derecho positivo interno, este existe e integra nuestro
ordenamiento jurídico sin necesidad de ninguna ley.
La Corte establece que el actor está legitimado a actuar por verse afectado profundamente en sus
sentimientos religiosos, ya que los dichos expresados en el programa interfirieron en el ámbito privado de
su vida, conmoviendo sus convicciones más profundas, lo que implica un verdadero agravio en su derecho
subjetivo
La Corte hace lugar al derecho de réplica ordenando la aclaración inmediata y gratuita en el mismo medio.
Finalmente, este queda implementado sin necesidad de una ley que lo autorice, se evitan abusos de la
libertad de expresión, se reconoce prioridad al derecho internacional sobre el derecho interno, se establece
que “las garantías individuales existen y protegen a los individuos”.
Libertad de pensamiento, conciencia y religión. Se encuentra regulado en numerosos artículos
internacionales y nacionales.
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre consagra el derecho de toda persona de
profesar libremente una creencia religiosa y de manifestarse y practicarla en público y en privado.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que toda persona tiene derecho a la libertad
de pensamiento, conciencia y religión; incluye la libertad de tener o de adoptar una religión y creencias a
elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, en público o en privado, mediante el
culto, celebración de ritos, prácticas y enseñanza. Nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan
menoscabar su libertad de tener o adoptar la religión o las creencias. Los Estados Partes en el presente
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Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para
garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral de acuerdo a sus propias convicciones.
La Constitución Nacional en su art. 14 establece que todos los habitantes de la Nación gozan del derecho de
profesar libremente el culto.
Constitución Nacional el Artículo 20 establece que los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de
todos los derechos civiles del ciudadano: ejercer libremente su culto.
Objeción de conciencia. Jurisprudencia
Caso Portillo (1989) :Alfredo Portillo fue condenado a un año de prisión en razón de no haberse presentado
a realizar el servicio militar cuando fue convocado. Contra esa sanción interpone recurso extraordinario
alegando que profesaba el culto católico apostólico romano que le impedía el uso de armas en contra de
otro ser humano por violar el quinto mandamiento del Evangelio, que estas normas vulneraban la libertad
de conciencia y la libertad de culto. La Corte resuelve que Portillo debe cumplir el servicio militar, pero
dispone que lo haga sin el empleo de armas con fundamento en la libertad de cultos y de conciencia; que se
puede servir a la patria de muchas otras maneras, no solo haciendo el servicio militar, como el servicio
sanitario, sociales, espirituales y cualquier otro que no requiera el uso de armas. Especialmente se ocupa de
aclarar que en el caso no existe “peligro grave o inminente a los intereses protegidos por el Estado”, porque
el servicio que se exige debe ser cumplido en tiempo de paz.
Caso Bahamondez (1993) : Tuvo su origen cuando un paciente internado en el Hospital Regional de
Ushuaia, con un cuadro de hemorragia, se negó a que se le hicieran transfusiones sanguíneas. La Cámara
Federal de Apelaciones ordenó la transfusión argumentando que el rechazo del enfermo “es un suicido
lentificado, realizado por la omisión propia del suicida que no admite tratamiento y de ese modo se deja
morir”. Mientras el expediente estaba en estudio de la Corte el paciente mejoró y fue dado de alta. Sin
perjuicio de ello, en diversos votos se dan diferentes razones a favor de la objeción de conciencia: el
derecho a la disposición del propio cuerpo (Fayt y Barra); la libertad religiosa y de conciencia (Cavagna
Martínez y Boggiano), y la autonomía individual y la privacidad (Petracchi y Belluscio), pero sin privilegiar el
derecho a la vida, que es el bien supremo y el primero de los derechos naturales.
Libertad de expresión y reunión. Marco normativo básico
Libertad de expresión. Es un derecho civil de primera generación, regulado también en varias normativas.
- La Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra que este derecho le corresponde a todo
individuo e incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, investigar y recibir informaciones y
opiniones, y difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
- El PIDESC establece que los Estados Partes se comprometen a respetar la libertad para la investigación
científica y la actividad creadora.
- La Convención de los Derechos del Niño ordena a los Estados a garantizar al niño que esté en condiciones
de formarse un juicio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que lo afectan,
teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones, en función de la edad y madurez del niño. Se dará al
niño la oportunidad de ser escuchado en todo procedimiento.
- La Constitución Nacional lo consagra en su Artículo 14 como el derecho de publicar sus ideas por la prensa
sin censura previa.
Libertad de reunión. También es un derecho civil de primera generación, regulado en diversas normativas.
- La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce que toda persona tiene derecho a la libertad de
reunión y de asociación pacíficas. Ninguna persona podrá ser obligada a pertenecer a una asociación.
- La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre consagra el derecho de reunirse
pacíficamente en relación con sus intereses comunes.
- El PIDCP reconoce el derecho de reunión pacífica, sólo podrá imponerse las restricciones previstas por ley
necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, pública, orden público, o
moral pública.
- La Convención de los Derechos del Niño establece que los Estados Partes reconocen los derechos del niño
a la libertad de asociación y la libertad de celebrar reuniones pacíficas.
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expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal
e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.
- La Convención Americana de Derechos Humanos reconoce que todos los ciudadanos deben gozar:
participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente
elegidos; votar y ser elegidos en elecciones realizadas por sufragio universal, igual y secreto; tener acceso a
las funciones públicas de su país. La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades por
razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, capacidad, o condena, por juez competente, en proceso
penal.
- La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre consagra que toda persona tiene el
derecho de tomar parte en el gobierno de su país y participar en elecciones populares, que serán secretas,
genuinas, periódicas y libres. Toda persona tiene el deber de no intervenir en las actividades políticas que
sean privativas de los ciudadanos del Estado en que sea extranjero.
- El PIDCP establece los mismos derechos y oportunidades que la CADH: participar en la dirección de los
asuntos públicos; votar y ser elegidos en elecciones universales iguales secretas; acceso a las funciones
públicas de su país.
- La Constitución Nacional establece que mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su
observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático. Estos actos serán
nulos. Sus autores serán inhabilitados a perpetuidad para ocupar cargos públicos y excluidos de los
beneficios del indulto y la conmutación de penas. Las acciones respectivas serán imprescriptibles. Todos los
ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutarán los actos de fuerza. La Constitución
garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos; un sufragio universal, igual, secreto y obligatorio; e
igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios.
La CNC considera que los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Su
creación y el ejercicio de sus actividades son libres dentro de la Constitución, que garantiza su organización
y funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, la competencia para la postulación de
candidatos, el acceso a la información pública y la difusión de sus ideas. El Estado contribuye al
sostenimiento económico de sus actividades y de la capacitación de sus dirigentes.
Otorga, además, el derecho a los ciudadanos de iniciativa para presentar proyectos de ley en la Cámara de
Diputados. El Congreso deberá darles expreso tratamiento. El Congreso, a iniciativa de la Cámara de
Diputados, podrá someter a consulta popular un proyecto de ley, podrá ser vinculante o no.
FALLOS HUMANOS
UNIDAD 1:
todo ser humano de no ser privado de su vida arbitrariamente, si no también al derecho a que no se le
impida acceder a condiciones de vida digna. Los Estados tienen la obligación de crear las condiciones que se
requieran para que no se produzcan violaciones a este derecho básico.
La Corte declaró la violación de los derechos a la libertad e integridad personal y de algunas normas de la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura como consecuencia de los graves
maltratos y torturas físicas y psicológicas que recibieron los jóvenes por parte de agentes del Estado antes
de sufrir la muerte. También afirmó que el Estado no había cumplido con la obligación de adoptar medidas
especiales de protección para los niños cuyos derechos se encuentran amenazados o violados.
La Corte condenó al Estado a pagar una indemnización a los familiares de las víctimas, y le ordenó adoptar
en su derecho interno las disposiciones necesarias para asegurar el cumplimiento de esta obligación;
designar un centro educativo con un nombre alusivo a las víctimas; investigar los hechos del caso; e
identificar y sancionar a los responsables.
UNIDAD 2:
CASO CIDH: Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina. (2011)
HECHOS: En 1995, la Revista Noticias publicó dos informes donde se vinculaba al entonces Presidente de
Argentina, Carlos Menem, con la existencia de un presunto hijo no reconocido por él. Jorge Fontevecchia y
Hector D’Amico eran editores de la revista.
Menem demandó a la editorial de la revista, y a Jorge Fontevecchia y Hector D’Amico. El objeto era obtener
un resarcimiento económico por daño moral causado por la supuesta violación del derecho a la intimidad.
Adicionalmente, se solicitó la publicación de la sentencia a cargo de los demandados.
En 1997 un juez de primera instancia rechazó la demanda interpuesta por Menem. La sentencia fue apelada
y la Cámara revirtió la decisión condenando a la editorial y a Jorge Fontevecchia y Hector D’Amico a pagar la
suma de la suma de $150.000,00. Los demandados interpusieron un recurso extraordinario federal. La
Corte Suprema confirmó la sentencia, pero modificó el monto indemnizatorio, reduciéndolo a $60.000,00.
SENTENCIA:
La Corte contempla el derecho la información como el buscar, recibir y difundir ideas e informaciones, y el
de recibir y conocer las difundidas por los demás. Prohíbe la censura previa, y prevé la posibilidad de exigir
responsabilidades posteriores por el ejercicio abusivo de este derecho, siempre que no limite la libertad de
expresión. Destaca, además, la importancia del periodista, aquella actividad garantizada por la Convención,
quien ejerce la libertad de expresión de modo continuo, estable y remunerado.
Las personas también tienen derecho a la vida privada y prohibiendo toda injerencia arbitraria o abusiva
en ella. El ámbito de la privacidad queda exento a las invasiones o por parte de terceros o de la autoridad
pública.
Sin embargo, la Corte considera que el umbral de protección de la vida privada es diferente según sean
funcionarios públicos, más aún los elegidos popularmente. Ellos se exponen voluntariamente al escrutinio
de la sociedad, lo cual lo puede llevar a un mayor riesgo de sufrir afectaciones a su derecho a la vida
privada. Sus acciones salen de la esfera privada para insertarse en la esfera pública.
En este caso se trataba del funcionario público que ostentaba el más alto cargo electivo del país, sujeto así
a mayor escrutinio social en sus actividades, el ejercicio de sus funciones y también sobre aspectos que, en
principio, podrían estar vinculados a su vida privada, pero se convierten en asuntos de interés público.
Además, la Corte reafirmó la protección a la libertad de expresión respecto de opiniones o informaciones
sobre asuntos donde la sociedad tiene un legítimo interés de mantenerse informada. En el presente caso,
tanto la Comisión como los representantes señalaron que la información era de interés público y ello
justificaba su difusión.
La conducta de Menem no fue de resguardo de su vida privada. El adoptó, con anterioridad a las
publicaciones, comportamientos para dar a conocer esas relaciones personales, compartiendo actos o
situaciones públicas con supuesto hijo y la madre, las cuales aparecen registradas en varias fotos, incluso
los recibió en un lugar oficial como la Casa de Gobierno.
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Con respecto a las imágenes presentadas, no fueron tomadas por la revista, sino entregadas a Noticias por
la Oficina de Prensa de la Nación. La corte considera que no se requiere el consentimiento de la persona,
más aún cuando es el presidente, dado que no sería razonable exigir que un medio de comunicación
obtenga consentimiento en cada vez que pretenda publicar una imagen de él.
El Tribunal considera que las publicaciones realizadas por la revista Noticias respecto del funcionario
público trataban asuntos de interés público, que los hechos al momento de ser difundidos se encontraban
en el dominio público y que el presunto afectado con su conducta no contribuye a resguardar la
información. Por ello, no hubo injerencia arbitraria o abusiva en el derecho a la vida privada de Menem. De
tal modo, la medida de responsabilidad ulterior impuesta fue innecesaria y afectó el derecho a la libertad
de expresión de los señores Jorge Fontevecchia y Héctor D’Amico.
El Estado debe dejar sin efecto la condena civil impuesta a los señores Jorge Fontevecchia y Hector D’Amico
así como todas sus consecuencias.
CSJ. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto s/ informe sentencia dictada en el caso “Fontevecchia y
D’Amico vs. Argentina. (2017)
La Dirección de DDHH del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto solicitó a la Corte Suprema de la
Nación que, como consecuencia del fallo de la Corte Interamericana dictado en 2011, “Fontevecchia y otros
c/República Argentina”, dejara sin efecto una sentencia firme del año 2001 donde la CSJN confirmó una
condena civil de indemnización por daños y perjuicios contra los periodistas Fontevecchia y D’Amico por
violación a la vida privada del presidente Menem.
La CIDH dictaminó que el Estado Argentino violó el derecho a la libertad de expresión de los periodistas y
ordena, como una de las medidas, dejar sin efecto la sentencia donde contempla la condena civil y sus
consecuencias.
La CSJN desestima el pedido de revocación ya que considera que la Corte Interamericana no es una “cuarta
instancia”, esta no puede revisar o anular decisiones judiciales de la Corte Suprema ya que provocaría una
clara violación a los principios estructurales del Sistema Interamericano.
Considera que el tribunal interamericano se extralimitó en su función, ya que “revocar” una sentencia local
es un mecanismo que no se encuentra previsto por el texto convencional. No existe la posibilidad de que la
CIDH deje sin efecto una sentencia dictada en un tribunal nacional, si lo hace implicaría privarla de su
carácter de órgano supremo del Poder Judicial argentino y sustituirla por un tribunal internacional.
Concluyó que la reparación encuentra satisfacción mediante la publicación del pronunciamiento
internacional y el pago de la indemnización ordenado por la Corte Interamericana, no resultando posible la
revocación formal del decisorio de la CSJN.
RESOLUCIÓN DE LA CORTE. Supervisión de cumplimiento de sentencia caso Fontevecchia y D’Amico vs.
Argentina: (2020)
En 2015 la Corte declaró el incumplimiento del deber de informar de Argentina debido a que habían
transcurrido dos años y ocho meses desde el vencimiento del plazo de un año concedido en la Sentencia,
sin que hubiera presentado su primer informe sobre el cumplimiento de las medidas de reparación
ordenada. Recién en 2016 en Estado presentó el primer informe de cumplimiento, donde se cumplió la
medida de publicación y difusión de la Sentencia, y se mantuvo abierto el procedimiento de supervisión de
cumplimiento respecto de las otras dos medidas de reparación: dejar sin efecto la condena civil impuesta a
Fontevecchia y D’Amico y pagar las cantidades dispuestas por reintegro de costas y gastos.
Así, en 2017 la Corte considera que Argentina incumplió medidas de reparación, ya que el cumplir con lo
dispuesto en la sentencia es una obligación de los Estados que no está sujeta a condiciones y no puede
quedar al arbitrio de estos, de no hacerlo se incurre en ilícito internacional. Los Estados Partes en la
Convención no pueden invocar disposiciones del derecho constitucional u otros aspectos del derecho
interno para justificar una falta de cumplimiento de las obligaciones contenidas en dicho tratado.
La Corte considera que el “dejar sin efecto una sentencia” no implica necesariamente el “revocar”. Además,
ese dejar sin efecto ha sido cumplido anteriormente por otros Estados y por Argentina en otras situaciones.
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Seguidamente, la Corte le demostró al Estado Argentino diferentes opciones que podría haber llevado a
cabo y que no involucran una revisión de la sentencia, como es el caso de eliminar la sentencia de la página
web de la CSJN y del Centro de Información Judicial o que la mantenga, pero se realice algún tipo de
anotación indicando que fue violatoria de la Convención Americana de DDHH.
La CSJN, al rechazar la facultad de la Corte IDH prefiere dejar subsistente un acto jurisdiccional violatorio de
la Convención solo por ser un acto emitido por el más alto tribunal de Argentina. Con ello, sugeriría que sus
decisiones no pueden ser dejadas sin efecto a pesar de ser violatorias de derechos humanos.
La Corte Interamericana, al pronunciarse sobre decisiones judiciales internas, no actúa como una cuarta
instancia revisora de sentencias dictadas por los tribunales internos, sino que determina si éstos han
incurrido en sus decisiones en alguna violación de derechos humanos u obligaciones internacionales.
La Corte así mantiene abierto el procedimiento de supervisión de cumplimiento respecto a las medidas de
reparación, dispuso que el Estado presente un informe donde indique todas las medidas adoptadas para
cumplir con las reparaciones ordenadas que se encuentran pendientes de cumplimiento.
UNIDAD 3:
CASO CIDH: Fernandez Prieto y Tumbeiro Vs. Argentino: (2020) (.)
HECHOS: El caso se relaciona con dos restricciones de derechos por parte de la policía: la interceptación y
posterior registro del automóvil donde se transportaba el señor Fernández Prieto por parte de la Policía de
la Provincia de Buenos Aires en 1992, y la detención con fines de identificación y requisa corporal del señor
Tumbeiro por parte de la Policía Federal Argentina en 1998. Estos hechos implican restricción a la libertad
de movimiento y revisión de las pertenencias que llevaban consigo. La Corte analizó los casos de manera
separada debido a que ocurrieron en fechas distintas, y a que existieron cambios en la legislación aplicable.
Sin embargo, guardan estrecha relación fáctica y jurídica.
Así en 1992, policías avistaron en una zona casi despoblada de Mar de Plata, un vehículo verde con “tres
sujetos en su interior en actitud sospechosa”, entre los cuales se encontraba el señor Fernández Prieto.
Estos interceptaron el vehículo, hicieron descender a los pasajeros y, en presencia de dos testigos,
realizaron una requisa. En el baúl del vehículo encontraron un ladrillo envuelto en un papel plateado con
cinta marrón el cual “podría ser marihuana”, y un revólver calibre 32 con proyectiles. En el interior hallaron
más ladrillos y otra pistola. En virtud de esto, los agentes policiales secuestraron los objetos, detuvieron al
señor Fernández Prieto y los demás pasajeros. El Juez Federal dictó prisión preventiva contra Fernández
Prieto en 1992. Días después, fue condenado a cinco años de prisión y multa por transporte de
estupefacientes, el Juez sostuvo que estaba comprobado que el acusado se encontraba transportando
marihuana. Apelada esta sentencia y tanto Segunda Instancia como la CSJN la confirman, por lo que
Fernández Prieto estuvo privado de su libertad casi tres años
En enero de 1998, alrededor del mediodía, el señor Tumbeiro, electricista de 44 años, fue interceptado por
la Policía Federal Argentina “con fines de identificación”, mientras transitaba una calle de Bs As. Le
preguntaron qué hacía en la zona, a lo que contestó que buscaba repuestos. Al notarlo “sumamente
nervioso”, uno de los agentes “lo invitó a subir” a la patrulla para comprobar su identidad. Mientras
esperaban la comprobación sobre la existencia de antecedentes, los agentes se percataron que en medio
de un diario portaba consigo una sustancia blanca similar a cocaína, por lo que procedieron a su detención.
Según la versión policial, la actitud Tumbeiro resultaba sospechosa ya que su vestimenta era inusual para la
zona y se mostraba evasivo ante la presencia del patrullero. Tumbeiro declaró que ese día iba vestido con
jean y camisa, que los agentes policiales le metieron la droga en el patrullero y que nunca había tenido un
“antecedente”. Fue obligado a bajarse los pantalones y la ropa interior en el interior de la patrulla. En
agosto de ese año, condenaron a Tumbeiro a prisión por el delito de tenencia de estupefacientes. Este
recurrió en casación la sentencia donde lo absolvieron en 1999. El Fiscal General interpuso recurso
extraordinario y en 2002, la Corte Suprema revocó la decisión de la Cámara de Casación ya que en el
procedimiento “no se advierte ninguna irregularidad”. Debió realizar servicios comunitarios en una
fundación hasta 2006 donde el Juez dio por cumplida la condena.
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SENTENCIA: La legislación procesal era distinta en ambos casos, por lo que la Corte planteó un análisis
separado de cada una de las detenciones.
Con respecto a Fernandez Prieto, la legislación establecía que la policía podía detener a un individuo en los
casos donde lo sorprendan in fraganti o cuando haya indicios claros de culpabilidad. Al analizar los hechos
de la detención, se consideró que la presunta “actitud sospechosa” que motivó la interceptación del
vehículo no era un supuesto asimilable a un posible “indicio de culpabilidad”.
En el caso del señor Tumbeiro, la Ley Orgánica de la Policía Federal se había modificado, estableciendo que
no se podría detener a las personas sin orden de juez salvo si: “existiesen circunstancias debidamente
fundadas que hagan presumir que alguien hubiese cometido o pudiere cometer algún hecho delictivo o
contravencional”. La CIDH constató que la detención de Tumbeiro se basó en tres hechos: 1- se mostró
nervioso ante los policías; 2- no estaba vestido conforme al modo de vestir de la zona donde transitaba, y 3-
contestó que buscaba un material “totalmente extraño a lo que podía obtenerse en los comercios
cercanos”. El Tribunal consideró que estas razones no constituían hechos suficientes que permitieran
comprobar que Tumbeiro había cometido o estaba por cometer una infracción. Por el contrario, calificó que
las razones se basan en estereotipos, y que las detenciones realizadas por razones discriminatorias son
manifiestamente irrazonables y arbitrarias.
Además, se prohíbe toda injerencia arbitraria o abusiva en la vida de las personas, por lo que la Corte
consideró que las pertenencias que una persona lleva consigo en la vía pública, incluso dentro de un
automóvil, son bienes que están incluidos dentro del ámbito de protección del derecho a la vida privada y
la intimidad. No puede ser objeto de interferencias arbitrarias por parte de terceros o las autoridades. Así,
la requisa del automóvil donde viajaba Fernández Prieto constituyó una injerencia en la vida privada, ya que
fue practicada sin cumplir con el requisito de legalidad. La requisa corporal del señor Tumbeiro también
incumplió el requisito de legalidad, ya que las razones expuestas por los policías no constituyeron motivos
suficientes. Adicionalmente, esta requisa corporal fue arbitraria y desproporcionada, pues el señor
Tumbeiro fue obligado a desnudarse en el interior de la patrulla.
La Corte considera que el Estado Argentino era responsable por violar los derechos a la libertad personal,
garantas judiciales, a la honra y dignidad y la protección judicial, ordenando que Argentina debía publicar
un resumen de la sentencia, implementar un plan de capacitación de los cuerpos policiales de la Provincia
de Bs As y la Policía Federal, indemnizar por daño material e inmaterial a las víctimas mientras supervisara
el cumplimiento de la sentencia.
CSJN: Majul, Julio Jesús c/ Municipalidad de Pueblo General Belgrano y otros s/ acción de amparo
ambiental. (2019) (.)
HECHOS: Julio José Majul interpuso amparo colectivo, al que luego se sumaron otros vecinos, contra la
Municipalidad de Pueblo General Belgrano, la empresa “Altos de Unzué” y la Secretaría de Ambiente de
Entre Ríos, para prevenir un daño inminente y grave para la comunidad de Gualeguaychú y de Pueblo
General Belgrano y las zonas aledañas producido por las obras vinculadas a un proyecto inmobiliario que se
encuentra en el Municipio de Pueblo General Belgrano, en frente de la ciudad de Gualeguaychú.
Dijo que la zona había sido declarada área natural protegida y que la empresa había comenzado a actuar sin
las autorizaciones necesarias, destruyendo montes nativos y causando daños a la flora y al ambiente en la
zona del Parque Unzué.
Así, solicitó a la empresa “Altos de Unzué” que interrumpa la obra y repare los perjuicios ocasionados, que
constituyen "un mal irreversible para la comunidad”, responsabilizó a la Municipalidad por autorizar la obra
y solicitó que la Secretaría de Ambiente de Entre ríos declare nula la resolución que autoriza la continuación
de la obra.
El juez de primera instancia sumó como tercero a la Municipalidad de Gualeguaychú e hizo lugar a la acción
colectiva de amparo, ordenando el cese de la obra, condenando solidariamente a la empresa, la
Municipalidad y la Provincia de ER a recomponer el daño ambiental.
86
Sin embargo, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos declaró nula la sentencia considerando
inadmisible el recurso de amparo, porque la Municipalidad de Gualeguaychú ya había realizado denuncia
en sede administrativa y esto provocaría una doble decisión de asuntos idénticos.
SENTENCIA: El actor interpuso recurso extraordinario cuya denegación originó la queja aceptada por la
Corte.
La CSJN considera que el Superior Tribunal, al rechazar el amparo, omitió dar respuesta a planteos del actor
para solucionar el caso, tendientes a demostrar que este recurso era la vía adecuada para tutelar los
derechos.
El tribunal local no valoró el principio indubio pro natura, el cual establece que, en caso de duda, todos los
procesos ante tribunales, órganos administrativos, etc. deberán ser resueltos de manera tal que favorezcan
la protección y conservación del medio ambiente, dando preferencia a las alternativas menos perjudiciales.
Tampoco el principio in dubio pro aqua donde en caso de incerteza, las controversias ambientales y de
agua deberán ser resueltas en tribunales, y las leyes de aplicación interpretadas del modo más favorable a
la protección y preservación.
Este fallo es contrario a la Ley General del Medio Ambiente que establece que el acceso a la jurisdicción por
cuestiones ambientales no admitirá restricciones de ningún tipo y especie.
Lo resuelto por el superior tribunal afecta de modo directo e inmediato el derecho al debido proceso al
considerar que la acción de amparo no era la vía adecuada, y al no valorar que su objeto era más amplio
que el reclamo de la Municipalidad de Gualeguaychú (está solo solicite el cese de las obras, mientras que el
amparo de Majul solicitaba la recomposición ambiental).
La Corte consideró que es la provincia quien tiene a su cargo la gestión y el uso sustentable de las cuencas
hídricas y los sistemas de humedales por lo que da lugar al recurso interpuesto por Majul y ordena al
tribunal provincial a dictar una nueva resolución, atendiendo a principios de política ambiental.
UNIDAD 4:
CASO CIDH: Comunidades indígenas miembros de la asociación Lhaka Honhat (nuestra tierra) Vs.
Argentina. (2020) (.)
HECHOS: Los hechos del caso se refieren a un reclamo de comunidades indígenas por la propiedad de los
lotes fiscales 14 y 55. En esta zona salteña ha habido presencia de comunidades indígenas de modo
constante.
El reclamo fue formalizado en 1991, donde se le exigía a Salta que unifica los lotes y les asignará parte de la
propiedad a las comunidades indígenas. En 1992 se conformó formalmente la “Asociación de Comunidades
Aborígenes Lhaka Honhat” integrada por estas comunidades, con la finalidad de obtener el título de
propiedad de la tierra. En 1993 el Estado creó una Comisión Asesora, que dos años más tarde, asignó dos
terceras partes de la superficie de los lotes a comunidades indígenas, lo que fue aceptado. Sin embargo, sin
consultar con las comunidades indígenas, el Estado construyó un puente internacional sobre las tierras de
los pueblos indígenas.
En el año 2000, la provincia presentó una propuesta para otorgar el lote 55, pero Lhaka Honhat la rechazó
porque no incluía el lote 14. En respuesta a un amparo presentado, la Corte de Salta anuló en 2007 un
decreto provincial, ya que los pueblos indígenas no habían tenido oportunidad de expresar su opinión. Así,
Lhaka Honhat redujo su reclamo de 643.000 hectáreas a 400.000, dándoles 243.000 hectáreas a las familias
criollas de los lotes 14 y 55. En 2012, esto fue aceptado por la provincia mediante decreto. Sin embargo, en
2014, Salta transfirió la propiedad como compartida entre las comunidades indígenas y las familias criollas.
La comunidad alega primeramente que el Estado no ha entregado el título comunitario de la propiedad.
Mientras tanto, las actividades de los pobladores criollos, como la tala ilegal, la cría de ganado y la
instalación de alambrado, se han estado desarrollando en las tierras de las comunidades indígenas y han
causado la pérdida de recursos forestales y de biodiversidad, afectando gravemente las maneras
tradicionales de acceder a la alimentación y el agua de las comunidades indígenas.
87
Ante la falta de respuesta del Estado argentino, en 1998 la Asociación Lhaka Honhat, presentó una
denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 2012 la Comisión dicto informe de
violación de los derechos de las comunidades y el caso llego finalmente a la Corte.
SENTENCIA: La Corte afirmó que la Convención Americana incluye el derecho de los pueblos indígenas a su
propiedad comunitaria. El Estado debe otorgar un título legal de propiedad cuyo cumplimiento puedan
exigir las comunidades indígenas frente al gobierno y terceros. Aunque los decretos constituían actos de
reconocimiento de la propiedad comunitaria, debido a la falta de un título adecuado, el proceso no se había
completado. La Corte concluyó que la normativa actual de Argentina destinada a garantizar el derecho a la
propiedad de la comunidad no era adecuada y que violaba el derecho a la propiedad. También señaló que,
a pesar de la importancia del puente internacional que construyó Argentina, el Estado violó derechos
políticos al no consultar esto con las comunidades indígenas.
Por primera vez, la Corte analizó los derechos a un medio ambiente sano, alimentación adecuada, agua e
identidad cultural bajo un desarrollo progresivo. La Corte sostuvo que las actividades llevadas a cabo por los
pobladores criollos tenían un efecto perjudicial sobre la forma de vida, acceso al agua, alimentación y un
medio ambiente sano de las comunidades indígenas. El Estado estaba al tanto de dichas actividades
perjudiciales y de su efecto sobre la vida indígena, pero no las había frenado efectivamente. Debido a que
las actividades perjudiciales no eran consensuadas, dado que las comunidades indígenas no las habían
permitido, Argentina había violado los derechos a un medio ambiente sano, alimentación adecuada, agua e
identidad cultural.
Respecto a la violación del derecho a garantías judiciales, la Corte concluyó que Argentina era responsable
al no proporcionarles garantías judiciales a las comunidades indígenas.
La Corte Interamericana le ordenó a Argentina, dentro seis años como máximo, llevar a cabo todas las
acciones necesarias para otorgarles el título a las comunidades indígenas y reubicar a las poblaciones
criollas, junto con sus alambrados y su ganado, fuera de las tierras indígenas. Ordenó al Estado a abstenerse
de hacer algo en propiedad indígena que pueda afectar la propiedad sin consulta previa; entregar un
estudio a la Corte identificando situaciones de falta de acceso a agua potable o alimentación, y elaborar un
plan de acción para solucionarlo; preparar un estudio sobre medidas para preservar el agua, remediar la
contaminación, y evitar la pérdida de recursos forestales; publicar la sentencia de la Corte y un resumen,
incluyendo su traducción a idiomas indígenas; adoptar medidas legislativas para asegurar los derechos a la
propiedad comunitaria indígena y pagar un reembolso de gastos y costas.
CSJN: Comunidad Indígena Eben Ezer c/ Provincia de Salta. (2008)
HECHOS: La Comunidad Indígena Eben Ezer inició acción de amparo contra Salta y el Ministerio de Empleo
y Producción, ya que con la Ley local 7274 fueron desafectados como reserva natural ciertos lotes a los que
el Poder Ejecutivo provincial los pondría en venta por vía de un proceso licitatorio. La Comunidad sostuvo
que sobrevivía gracias a los recursos naturales existentes en esas tierras y a su corredor ecológico.
Solicitaba la inconstitucionalidad del acto administrativo por ser violatorio del derecho a la vida y a la
propiedad comunitaria de la tierra.
El juez de Primera Instancia consideró que esta acción no era de su competencia por lo que fue remitida a
la Corte provincial. Apelada la sentencia, la Corte Suprema de Salta rechazó el amparo al sostener que este
ya había caducado en los términos fijados por el Código Procesal Civil y Comercial provincial.
SENTENCIA: El caso llega a la Corte la cual sostuvo que la existencia de reglamentación no puede constituir
obstáculo para restablecer de forma inmediata a la persona, el goce de la garantía o derecho que se le está
siendo vulnerado.
El fallo del Tribunal salteño es incompatible con el fin del amparo de tutelar de forma inmediata los
derechos humanos de la Constitución. Cuando las disposiciones de una ley, decreto u ordenanza resulten
violatorias de algún derecho, el amparo procura una protección expeditiva y rápida, por lo que no puede
recibir por vía reglamentaria ningún límite que destruyera su esencia.
Los pueblos indígenas guardan una estrecha relación con sus territorios y los recursos que allí se
encuentran, no sólo porque son su principal medio de subsistencia, sino además porque constituyen un
88
elemento integrante de su identidad cultural. La Corte considera que el derecho a la propiedad de los
pueblos indígenas es fundamental para ellos y que se debe tomar en cuenta que la tierra está relacionada
con sus tradiciones, sus costumbres, lenguas, sus artes, rituales, sus conocimientos, derecho
consuetudinario, vestimenta, entre otros.
Así, finalmente la Corte revoca la sentencia apelada para que fin se dicte una nueva que garantice a la parte
actora el pleno acceso al amparo.
CSJN: Neuquén, Provincia c/ Estado Nacional. (2018).
HECHOS: La Provincia del Neuquén promueve acción contra el Estado Nacional con el propósito de que la
Corte deje sin efecto una resolución del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, dictada en 2006 que
rechazó el recurso interpuesto por la provincia contra la resolución emitida por el Instituto Nacional de
Asuntos Indígenas (INAI), y que se revoquen las resoluciones donde inscribió a 6 comunidades en Registro
Nacional de Comunidades Indígenas otorgándoles personería jurídica, sin requerimiento o consulta previa a
la provincia de Neuquén.
Además, solicitó el dictado de una sentencia declarativa para poner fin a la incertidumbre sobre la
delimitación de las facultades concurrentes entre los Estados nacional y provincial en lo concerniente al
reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural y a la inscripción de la personería jurídica de las
comunidades indígenas. Incluye declarar la inconstitucionalidad de normas nacionales que atribuyen
facultades al Estado nacional y/o al INAI que estarían reservadas a la provincia.
SENTENCIA: La CSJN hace lugar a la demanda al ser competencia originaria de esta, y declaró la nulidad de
las resoluciones dictadas por el INAI, principalmente por considerar que, al inscribir la personería jurídica de
las seis comunidades sin participación ni conocimiento previo de la provincia de Neuquén, actuó sin el
debido respeto a los poderes concurrentes de la provincia.
Existen facultades concurrentes en esta materia, sin embargo, esto no otorga poder al gobierno federal
para sustituir al provincial en actos de legislación y administración relacionados con personas y cosas que
caen en su jurisdicción territorial. Sostuvo así que las competencias de las autoridades nacionales para
otorgar personerías jurídicas sólo podrán ejercerse de manera directa cuando las comunidades pidan
inscriptas y cuando se cuente con pleno conocimiento y conformidad de la provincia donde se encuentra
asentada la comunidad, lo que, en este caso, según la CSJN, no ocurrió ya que la provincia no fue informada
ni consultada respecto a lo solicitado por las comunidades y no participó en la conformación del conjunto
de datos relevantes para reconocer a una comunidad aborigen con personería jurídica.
Si bien la ley prevé el funcionamiento del Registro de Comunidades del INAI, lo hace con la condición de
que el organismo coordine su acción con los organismos provinciales. Así, la Corte consideró que el
organismo nacional, en el marco del régimen constitucional vigente, no tiene el poder de otorgar
personería a las comunidades mientras subsistan objeciones de la Provincia.
La Corte hace lugar a la demanda presentada y declara la nulidad de las resoluciones dictadas por el INAI ya
que no respeto los poderes de la provincia.
Dictamen del Comité de DDHH: Caso Poma Poma c/ Perú. (2009).
HECHOS: Angela Poma Poma y sus hijos son propietarios de una estancia ubicada en Palca, en la región de
Tacna. Su único medio de subsistencia es la crianza de camélidos sudamericanos (alpacas, llamas). En la
estancia solamente hay praderas para el pastoreo y manantiales de agua subterránea que nutren los
llamados “bofedales” (praderas permanentemente húmedas). Está atravesada por un bofedal, del que
dependen más de ocho familias.
En los años ’50, el gobierno peruano desvió el cauce del río que abastecía a la zona de agua superficial y
hacía crecer los pastizales que alimentan al ganado. A pesar de ello, el humedal siguió manteniéndose con
el agua subterránea. No obstante, en los ’70, el gobierno perforó pozos para sacar agua subterránea,
provocando un desecamiento de los pastizales.
En los años siguientes, el Estado continuó realizando estas obras que perjudicaban la humedad del
territorio y aceleraban el proceso de desecación y degradación del territorio y la muerte de gran cantidad
de ganado. Las obras se realizaron sin contar con la aprobación del impacto ambiental. En los ’90, se realizó
89
el proyecto PET, bajo la dirección del Instituto Nacional del Desarrollo, que consistía en la construcción de
12 nuevos pozos en la región, en miras de realizar más.
En 1994, varios miembros de la comunidad que se manifestaron en contra de estas medidas, fueron
reprimidos por la policía y fuerzas armadas. El presidente de la comunidad fue asesinado en Palca y su
muerte nunca fue investigada.
Las protestas indígenas, incluyendo una queja colectiva enviada al gobierno en 1997, forzaron la
desactivación de seis de los doce pozos construidos. Sin embargo, en 2002 se reactivaron nuevamente lo
que motivó a la actora a presentar una denuncia penal, recurriendo al Fiscal General. Este concluyó que
había indicios de delito y formuló denuncia penal por delito contra la ecología y alteración del paisaje.
En 2004 el juez del Primer Juzgado Penal se inhibió de la causa por ser esposo de la asesora legal de la
empresa, siendo remitido el expediente al Segundo Juzgado Penal, quien no hizo lugar.
El fiscal interpuso numerosos recursos los cuales fueron rechazados. La actora interpuso queja ante el
Instituto Nacional de Desarrollo, donde le comunicaron que no era posible iniciar una investigación de la
causa.
La autora alega que agotó todos los recursos internos disponibles en busca de solución.
La autora denunció al Estado por desviar las aguas subterráneas de sus tierras, destruyendo el ecosistema,
degradando las tierras y desecando los humedales, provocando la muerte de miles de cabezas de ganado y
colapsando el único sistema de supervivencia de la comunidad.
Alega, además, que se vio privada del derecho a interponer un recurso efectivo. Y que estos hechos
constituyen una injerencia en su vida y actividad familiar, ya que por falta de agua su único medio de
subsistencia se vio gravemente afectado.
Sostiene que las autoridades políticas y judiciales no tomaron en cuenta los argumentos de la comunidad y
sus representantes por el hecho de ser indígenas, por lo que se violó su derecho a la igualdad ante los
tribunales
SENTENCIA: El Comité establece y reconoce un derecho conferido a aquellas personas que pertenecen a
grupos de minorías. El cual protege la cultura de estos grupos, que incluye su modo particular de vida, el
territorio y los usos de sus recursos. El goce de esos derechos requiere la adopción de medidas jurídicas
positivas para proteger a estos grupos.
En el presente caso resulta indiscutible que la autora es miembro de una minoría étnica y que la cría de
camélidos constituye un elemento esencial de la cultura de la comunidad, siendo ésta una forma de
subsistencia y una práctica ancestral donde la autora misma participa de esa actividad. El Comité reconoce
que el Estado puede legítimamente tomar medidas para promover su desarrollo económico, sin embargo,
no puede menoscabar derechos.
El Comité toma nota de que miles de cabezas de ganado murieron por la degradación de tierras, producida
por el Proyecto Especial Tacna durante los años 1990s, arruinando así el modo de vida y la economía de la
comunidad, forzando a sus miembros a abandonar sus tierras y su actividad económica tradicional. Observa
que dichas afirmaciones no han sido contestadas por el Estado Parte, que se limitó a justificar la presunta
legalidad de la construcción de los pozos.
Los miembros de la comunidad deben tener oportunidad de participar en el proceso de adopción de
decisiones para la realización de la actividad económica. En el presente caso, el Comité observa que ni la
autora ni la comunidad de la que forma parte fueron consultadas en ningún momento por el Estado Parte.
Además, el Estado tampoco exigió la realización de estudios con miras a determinar el impacto que la
construcción de los pozos tendría en la actividad económica tradicional.
La autora, no ha podido seguir beneficiándose de su actividad económica tradicional, debido a la
desecación de las tierras y la pérdida de su ganado. El Comité concluye que las actividades realizadas por el
Estado comprometen y violan de manera sustantiva el derecho de la autora a gozar de su modo de vida y
propia cultura en común con los demás miembros de su grupo.
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El Estado Parte debe proporcionar a la autora un recurso efectivo, así como medidas de reparación
adecuadas al perjuicio sufrido. El Comité desea recibir del Estado parte información sobre las medidas
adoptadas para aplicar el dictamen del Comité y se ruega que se publique el dictamen del Comité.
CASO CIDH: Pueblo indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador. (2009)
HECHOS: En la provincia de Pastaza se encuentra la comunidad indígena Kichwa de Sarayaku, con alrededor
de 1200 habitantes, subsiste de la agricultura familiar colectiva, la caza, la pesca y la recolección dentro de
su territorio de acuerdo con sus tradiciones y costumbres ancestrales.
En 1996 se realizó un contrato para la exploración de hidrocarburos y explotación de petróleo en la Región
Amazónica entre varias empresas. El espacio territorial otorgado comprendía una superficie donde habitan
varias comunidades y pueblos indígenas, como el pueblo Kichwa de Sarayaku.
En numerosas ocasiones la empresa petrolera intentó gestionar la entrada al territorio del Pueblo Sarayaku
y conseguir el consentimiento para la exploración petrolera que fueron rechazadas. En 2002 la Asociación
de Sarayaku envió una comunicación al Ministerio de Energía y Minas manifestando su oposición a la
entrada de las compañías petroleras en su territorio.
Ante el ingreso de la empresa al territorio en 2002 y 2003, la comunidad paralizó sus actividades
económicas, administrativas y escolares. La empresa abrió trochas sísmicas, habilitó helipuertos, destruyó
cuevas, fuentes de agua, y ríos subterráneos, necesarios para consumo de agua; taló árboles y plantas de
gran valor y, también sembraron casi una tonelada y media de explosivos. Fueron denunciadas amenazas y
hostigamientos realizados en perjuicio de líderes y miembros de Sarayaku.
La Comisión Interamericana ordenó medidas cautelares a favor del pueblo en el 2003, pero la Corte no
emitió su fallo en el caso hasta el 2012, después de una visita histórica al pueblo en abril del mismo año.
SENTENCIA: La Convención Americana protege la vinculación que los pueblos indígenas guardan con sus
tierras y sus recursos naturales. Para que puedan continuar viviendo su modo de vida tradicional, el Estado
debe garantizar, respetar y proteger la propiedad, el uso y goce, su identidad cultural, estructura social,
sistema económico, costumbres, creencias y tradiciones.
La falta de acceso a los territorios impide que las comunidades indígenas usen y disfruten los recursos
naturales necesarios para su subsistencia, lo que perjudica la preservación de su forma de vida, costumbres
e idioma.
La Corte constata que no está en duda la propiedad comunal del Pueblo Sarayaku sobre su territorio, cuya
posesión ejerce en forma ancestral e inmemorial y destaca el profundo lazo que la comunidad mantiene
con su territorio.
Cuando los Estados imponen limitaciones o restricciones al ejercicio de derechos de los pueblos indígenas
sobre sus tierras y recursos naturales, deben respetar ciertas pautas: efectuar un proceso adecuado y
participativo que garantice el derecho a consulta de los pueblos; la realización de un estudio de impacto
ambiental; y compartir los beneficios que se produzcan de la explotación de los recursos naturales.
La Corte estableció que el deber de consulta es fundamental y necesario. E l Estado debía haber garantizado
la participación del Pueblo Sarayaku y, en consecuencia, que no se realizaran actos dentro de su territorio
sin consultarle previamente.
El Estado no realizó en ningún momento, consulta con Sarayaku a través de sus instituciones y órganos de
representación.
Es un deber del Estado que no puede delegarse en terceros o empresas privadas. La búsqueda de un
“entendimiento” con el Pueblo Sarayaku llevado a cabo por la empresa, no puede ser entendida como una
consulta de buena fe ya que no consistió en un diálogo con miras a alcanzar un acuerdo.
En 2001 el Ministerio de Defensa suscribió un convenio de cooperación militar con las empresas petroleras
que operaban en el país, donde el Estado se comprometió a “garantizar la seguridad de las instalaciones
petroleras y de las personas que laboran en ellas”. La Corte considera que el Estado apoyó la actividad de
exploración petrolera de la empresa CGC al proveerles seguridad con miembros de sus fuerzas armadas.
El Tribunal estableció que el Estado debía garantizar que no se emitirá ninguna concesión dentro del
territorio de una comunidad indígena a menos que entidades independientes y técnicamente capaces, bajo
91
la supervisión del Estado, realicen un estudio previo de impacto social y ambiental. Estos se deben realizar
conforme a estándares internacionales respetando las tradiciones y cultura de los pueblos indígenas. Este
plan fue realizado sin la participación del Pueblo, por una entidad privada subcontratada por la empresa
petrolera, sin ser sometido a control estricto posterior por parte de órganos estatales de fiscalización, y no
tomó en cuenta la incidencia que las actividades de desarrollo podían tener sobre la comunidad.
Por todo lo anterior, el Estado es responsable por el incumplimiento de su obligación de adoptar
disposiciones de derecho interno en relación con las violaciones a los derechos de consulta, identidad
cultural y propiedad.
La empresa petrolera realizó, con la aprobación y protección del Estado, la siembra de cerca de 1400 kg. de
explosivos en el territorio Sarayaku. Así, se lo declara responsable de haber puesto gravemente en riesgo
los derechos a la vida e integridad personal de los miembros del Pueblo Sarayaku.
Además, la Corte considera que el Estado violó los derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicial en perjuicio del Pueblo Sarayaku. Ya que no realizó las correctas investigaciones sobre las
violaciones sufridas y denunciadas por el pueblo; no tomó en cuenta el recurso de amparo impuesto por la
comunidad al considerarlo inadecuado e ineficaz ya que este no estaba concebido para impugnar un
contrato de concesión petrolera, que debía impugnarse a través de un recurso contencioso-administrativo.
La Corte sostuvo que el amparo reúne las características necesarias para la tutela efectiva de los derechos
fundamentales, esto es, la de ser sencilla y breve.
La Corte ordenó que Ecuador debe “retirar los explosivos del territorio”. Además, debe conducir una
consulta adecuada, efectiva antes de empezar proyectos de extracción de recursos naturales. Debe realizar
“cursos obligatorios” acerca de los derechos de los pueblos indígenas, dirigidos a funcionarios
involucrados con pueblos indígenas, y organizar “un acto público de reconocimiento de responsabilidad”
por las violaciones. Por fin, la Corte estableció que el Estado debe pagar 90.000 dólares en daños materiales
y 1.250.000 de dólares en daños no materiales al pueblo de Sarayaku.
UNIDAD 5:
CIDH: “Lagos del Campo vs Perú “. (2017) (.)
HECHOS: El presente caso se relaciona con el despido del señor Alfredo Lagos del Campo en 1989, como
consecuencia de las declaraciones realizadas durante una entrevista para la revista “La Razón”. La
entrevista fue realizada cuando era Presidente del Comité Electoral de la empresa Ceper-Pirelli, empresa
industrial donde había laborado como obrero por más de 13 años. En dicha entrevista denunció que el
directorio de la empresa presuntamente habría empleado el “chantaje y la coerción” para llevar a cabo
“fraudulentas elecciones al margen del Comité Electoral”. Las elecciones se habían realizado en abril de
1989, y fueron posteriormente anuladas por el Ministerio de Industria que instruyó convocar a un nuevo
proceso. En 1998 la empresa formuló cargos en su contra por falta laboral, indisciplina y “faltamiento grave
de palabra”. Tras su despido, el señor Lagos del Campo promovió demanda ante el Juzgado de Trabajo de
Lima. En 1991 dicho juzgado calificó el despido de “improcedente e injustificado”, al considerar que para
proceder con un despido la ley exige que la falta grave que se imputa a un empleado debiera estar
debidamente comprobada. La empresa interpuso un recurso de apelación y el Segundo Tribunal del Trabajo
de Lima revocó la sentencia de primera instancia y calificó el despido como "legal y justificado”.
Posteriormente, Lagos del Campo interpuso diversos recursos ante ese mismo tribunal y tribunales
superiores, los cuales fueron todos denegados o declarados improcedentes. Como consecuencia, Lagos del
Campo se vio imposibilitado para acceder a los beneficios de seguridad social que dependían de su empleo.
SENTENCIA: La Corte sostuvo que Lagos del Campo actuaba en carácter de representante sindical y sus
declaraciones habían sido efectuadas en el marco de una disputa laboral sobre las condiciones de trabajo,
la finalidad era evidenciar un problema y no afectar la reputación de la empresa. Al no proteger los
derechos de Lagos del Campo, el Estado afectaba su capacidad para representar a los trabajadores y
privaba a los trabajadores de su representante. De esta manera, el Estado violaba los derechos de Lagos del
Campo a la libertad de expresión y asociación.
92
Mediante su despido arbitrario e injustificado, Lagos del Campo también quedó privado de su derecho al
trabajo y a la seguridad laboral. La Corte dictaminó que existe un derecho a la estabilidad en el empleo y,
por ende, los Estados de la Convención deberían tener reglas para: (a) determinar los alcances de la
estabilidad en el empleo y cuáles son las causales de terminación o (b) en caso de no existir estabilidad, que
haya indemnizaciones para los casos que se termine la relación de empleo sin justificación. La Corte dejó en
claro que las obligaciones del Estado respecto del derecho al trabajo incluían la disposición de mecanismos
legales donde sea posible plantear reclamos de trabajadores frente a despidos injustificados en el sector y,
de ser confirmados, remediarlos. La Corte destacó que el derecho a la seguridad laboral no significaba que
un trabajador no pudiera ser despedido nunca, sino que significaba que los trabajadores tenían derecho a
conocer las razones de su despido y a gozar de la protección legal efectiva en caso de que las razones
esgrimidas por el empleador fueran arbitrarias o contrarias a la ley.
La Constitución del Perú reconoce tanto el derecho al trabajo como el derecho a la seguridad laboral. Dado
que los tribunales de apelación de ese país no estaban dispuestos a evaluar los reclamos de Lagos del
Campo respecto de estos derechos y ningún otro tribunal los iba a examinar, el Estado también violó el
derecho de Lagos del Campo a un juicio justo y a la tutela judicial.
La Corte condenó al Estado de Perú y ordenó a que publique la decisión en su página web y en una
publicación de amplia circulación y, además, otorgarle a Lagos del Campo una indemnización por los daños
y perjuicios ocasionados.
UNIDAD 6:
CASO MIGNONE (1996). En 1995 comenzaron a realizarse una serie de presentaciones llevadas a cabo por
abogados del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) en la búsqueda de verdad, justicia y reparación
por las desapariciones de las víctimas de la dictadura. La primera de estas presentaciones fue la de Emilio
Mignone en la causa ESMA. Mignone solicitaba conocer el destino de su hija Mónica, detenida por las
Fuerzas Armadas en 1976 y desaparecida desde entonces. El caso se había investigado originariamente,
debido a que existían indicios fuertes que permitían afirmar que Mónica había estado detenida en la
escuela mecánica de la armada. Sin embargo, la investigación había quedado trunca por la Ley de
Obediencia Debida.
La Cámara accedió a la petición y dispuso una serie de medidas destinadas a obtener información de las
Fuerzas Armadas para la reconstrucción de registros que permitieran esclarecer el destino de las personas
que estuvieron detenidas en la ESMA, en especial la identidad y el paradero de los niños nacidos en
cautiverio. La actuación judicial significaba el reconocimiento de que los familiares podían exigir que se les
brindara la información y que el Estado debía asegurarse de cumplir con su obligación de investigar e
informar. Ante la presión, la Armada finalmente respondió que no contaba con información sobre el
destino de las personas detenidas desaparecidas ni existía modo de reconstruir esos archivos. Agregó
además un dictamen en el que se afirmaba que la justicia no tenía jurisdicción ni competencia para solicitar
esa información y que las Fuerzas Armadas sólo tenían obligación de informar al Presidente de la Nación o,
en su caso, a algún organismo dependiente de aquel. El 18 de julio la Cámara adoptó una confusa
resolución que significó la virtual clausura de la investigación que se había reactivado. Sin embargo, el CELS
realizó posteriormente nuevas presentaciones solicitando distintas medidas de prueba que fueron
admitidas por el tribunal.
CASO CIDH: Lapaco vs. Argentina. (1999)
HECHOS: Luego de la causa Mignone, el CELS a patrocino a Carmen Lapacó en una presentación ante la
Cámara Federal en la causa que se habían investigado hechos ocurridos en la escuela mecánica Ejército. La
actora reclamaba información sobre su hija, Alejandra Lapaco que se encontraba desaparecida.
La Cámara, en 1995, mediante resolución detuvo los avances que se habían logrado hasta ese momento.
Lapacó presentó un recurso extraordinario ante la Corte Suprema. En 1998, la Corte declaró la
improcedencia del recurso extraordinario, basó su dictamen en que el derecho de acceso a la información
se invocó en el marco de un proceso penal, donde las diligencias de investigación tienen como objetivo
comprobar la existencia de un hecho punible y determinar la identidad de sus autores. Esto implicaría la
93
apertura del proceso contra quienes habían sido sobreseídos por las leyes de Obediencia Debida y Punto
Final.
El fallo provocó la movilización de los familiares de víctimas para insistir en el reclamo de verdad y se
intentaron nuevas vías para reclamar tal derecho. Entre otras alternativas, se presentaron habeas corpus,
denuncias ante fiscales del fuero penal, y se enviaron numerosos pedidos a España para lograr en ese país
la respuesta que no encontraban en Argentina. Al mismo tiempo, comenzaron a desarrollarse juicios por la
verdad en diversas jurisdicciones del país ignorando el precedente de la Corte Suprema.
Lapacó presento —con el patrocinio de todos los organismos de derechos humanos— una denuncia ante la
Comisión Interamericana por la violación al derecho a la verdad.
En esta instancia se logró un acuerdo de solución amistosa a partir del cual el Estado asumió una serie de
compromisos con respecto al derecho a la verdad:
1) “Derecho a la verdad": El Gobierno argentino acepta y garantiza el derecho a la verdad que consiste
en el agotamiento de todos los medios para alcanzar el esclarecimiento acerca de lo sucedido con las
personas desaparecidas.
2) Competencia exclusiva a las cámaras federales: El gobierno argentino gestionará la normativa para
que las Cámaras Nacionales en lo Criminal y Correccional Federal de todo el país tengan competencia
exclusiva en los casos de averiguación de la verdad sobre el destino de las personas desaparecidas.
3) Fiscales especiales coadyuvantes: El gobierno argentino gestionará ante el Ministerio Público Fiscal
para que destine un cuerpo de fiscales ad hoc para que actúen en forma coadyuvante sin desplazar a los
naturales, en todas las causas de averiguación de la verdad y destino de las personas desaparecidas, a fin
de que se alcance una especialización en la búsqueda e interpretación de datos y una mejor centralización
y circulación de información.
4) La actora congela su acción internacional mientras se cumple el acuerdo.
El acuerdo se firmó en 1999 durante una visita de la CIDH al país. En los años posteriores existieron
numerosos intentos de paralizar las causas por derecho a la verdad.
CASO CSJN: Urteaga, Facundo vs. Estado Mayor de las fuerzas armadas. (1998) (.)
HECHOS: Facundo Urteaga promovió una acción, basándose en el art. 43 de la CN, que denominó “amparo
de hábeas data “, contra el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y Organismos de Inteligencia del
Ejército, Aeronáutica, Armada. Con esta acción pretendía obtener información registrada en algún banco de
datos estatales, acerca del probable fallecimiento y destino de los restos de su hermano (desaparecido en
1976, supuestamente en un enfrentamiento con fuerzas de seguridad en Bs. As.).
El juez de primera instancia rechaza la demanda interpuesta por considerar que la herramienta procesal del
art. 43 sólo puede ser utilizada por la persona a quien se refieren los datos, y que, por ese procedimiento
solamente se puede suprimir, actualizar o asegurar la confidencialidad de los datos personales, lo que
difiere con el objeto de la petición y afirma que la vía procesal correcta era el Habeas Corpus. Apelada la
sentencia, la Cámara de Apelaciones la confirma.
SENTENCIA: La Corte hace lugar al Recurso Extraordinario Federal del actor y revoca la sentencia apelada,
en un fallo muy importante, pues arriba a soluciones no regladas por el artículo 43.
La Corte sostiene que el actor es damnificado en cuanto a su derecho de conocer el paradero de su
hermano o localizar sus restos, por lo que corresponde reconocer al apelante el derecho a la información
objetiva requerida, referida a datos relativos a su hermano, consistentes en conocer cuál había sido su
destino, qué había sucedido con él, dónde se encontraban sus restos y, si se confirmaba que había sido
asesinado, quiénes habían sido los responsables de esta decisión y qué grado de responsabilidad le
correspondía al Estado. Corresponde, además, garantizar la tutela a través de la acción de hábeas data —
sin que la ausencia de normas regulatorias de los aspectos instrumentales de la misma sea óbice para su
ejercicio—, en el marco de la cual debe admitirse la legitimación del actor, basada en su calidad de
hermano de quien habría sufrido desaparición forzada.
CASO CSJN: Hagelin (2003)
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HECHOS: La joven sueca Hagelin había sido secuestrada en Argentina en 1977, trasladada al centro de
detención de la ESMA y desaparecida hasta la fecha. Se inició una investigación penal para identificar a los
ejecutores directos de la muerte de Hagelin, que sin embargo debió ser clausurada por las leyes de Punto
Final y obediencia Debida y por la prescripción de la acción penal.
El padre de Hagelin, inició acción civil contra el Estado y obtuvo sentencia favorable en 1992. Sin embargo,
no pudo percibir la indemnización porque en 1993 la Corte dispuso la aplicación de la Ley de Consolidación
de la Deuda Pública, que establecía el pago en bonos públicos en vez de dinero en efectivo. Hagelin recurrió
entonces ante la Comisión IDH para denunciar al Estado argentino por violación de la protección judicial. Su
denuncia fue declarada admisible y, finalmente, en el año 2000, se llegó a un acuerdo económico con el
Estado argentino, resultado de la solución amistosa del caso presentado ante la CIDH. En este acuerdo, el
Estado se comprometió a abonar en efectivo la indemnización y Hagelin renunció a realizar otro reclamo
judicial, administrativo o internacional “por cualquier concepto con motivo u ocasión de los mismos
hechos”.
Por otra parte, en 1995 Hagelin demandó la reapertura de la causa penal por la desaparición de su hija.
Solicitó que se investigará lo sucedido, la ubicación de sus restos y la identidad de los responsables de su
muerte y desaparición. Reclamó también el castigo a los culpables, por lo que requirió la nulidad de las
leyes de punto final y obediencia debida y de los decretos de indulto.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas rechazó su pedido, considerando que ya existía sentencia
judicial firme con autoridad de cosa juzgada y que ellos no tenían competencia para resolver los planteos
de nulidad.
Hagelin recurrió la decisión y, en 1997, Cámara Nacional de Casación Penal resolvió que, como Hagelin
había firmado un convenio económico con el Estado argentino, había renunciado a la acción penal y carecía
de legitimación para solicitar la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida y los decretos de
indulto. El tribunal se basó en una norma del Código Civil que establece que la renuncia a efectuar acciones
civiles importa la renuncia a ejercer la acción penal.
SENTENCIA: El caso llegó ante la Corte Suprema, que debió decidir si, pese a haber firmado un convenio
económico con el Estado argentino, Hagelin tenía derecho a solicitar la reapertura de la causa penal y a
pedir la nulidad de las leyes y decretos mencionados.
Finalmente, el máximo tribunal revocó la sentencia de Cámara y la obligó a resolver sobre los pedidos de
investigación y sanción efectuados por Hagelin.
Estimaron que era irrelevante que el padre de Hagelin hubiera firmado un convenio económico con el
Estado. Se violó el derecho a la protección judicial de los familiares de las víctimas al no investigar ni
sancionar por parte del Estado.
El derecho internacional de derechos humanos impone al Estado tres obligaciones independientes entre sí:
indemnizar a los familiares, identificar a los autores de la desaparición y muerte, y sancionarlos
penalmente. Dada esta independencia, afirmaron que era erróneo pretender que el convenio de
indemnización firmado con el Estado argentino implica la extinción de los otros dos deberes.
Entre los deberes del Estado dentro del marco de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
resulta necesario distinguir entre la reparación de las consecuencias de la situación violatoria de los
derechos o libertades (investigación de los hechos relativos a la desaparición forzada, castigo de los
responsables de estos hechos y declaración pública de la reprobación de esta práctica) de la indemnización
como compensación por los daños patrimoniales y extrapatrimoniales incluyendo el daño moral, aspecto
sobre el que versaba la pretensión que constituyó el objeto de la denuncia efectuada ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la renuncia efectuada en el acuerdo amistoso.
CSJN: Simón, Julio Héctor y otros. (2005) (.)
HECHOS: Un matrimonio y su hija de ocho meses fueron secuestrados por “fuerzas conjuntas” en 1978 y
enviados a un Centro Clandestino de Detención.
Años posteriores, Abuelas de Plaza de Mayo recibieron denuncias que señalaban que un militar retirado
tenía en su poder a la niña, anotada bajo otro nombre. En 1998, las Abuelas iniciaron un proceso judicial
95
por la apropiación, retención y ocultamiento de la niña. Por esos delitos, se procesaron a Julio Héctor Simón
y a Juan Antonio Del Cerro por haber secuestrado en 1978 al matrimonio y la hija de ambos y torturar y
desaparecer al matrimonio. También el CELS solicitó en 2000 que se declararán nulas las leyes de punto
final y obediencia debida dictadas en 1986 y 1987 para beneficiar a centenares de miembros de las fuerzas
armadas que estaban siendo juzgados en distintas Cámaras federales.
En 2001 el juzgado federal que investigaba la causa declaró la inconstitucionalidad de las leyes y procesó
con prisión preventiva a Julio Héctor Simón por crímenes contra la humanidad. Este fallo fue confirmado
por el tribunal de alzada. La defensa interpuso un recurso extraordinario que, al ser denegado, dio origen al
recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación
SENTENCIA: La Corte hace lugar parcialmente a la queja y al recurso extraordinario, y consideró finalmente
que las leyes de obediencia debida y punto final son inconstitucionales y se oponen a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos porque
obstaculizan el esclarecimiento y la efectiva sanción de actos contrarios a los derechos reconocidos en
tratados internacionales. Afirmó que las leyes eran inconstitucionales, en tanto los tratados gozan de
jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22 de la Constitución Nacional). Asimismo, declaró la validez de la ley
por la cual el Poder Legislativo había declarado nulas las leyes de obediencia debida y punto final, porque
su sentido había sido el de intentar dar cumplimiento a los tratados constitucionales en materia de
derechos humanos eliminando todo aquello que pudiera parecer un obstáculo para que la justicia
argentina investigue debidamente los hechos. Finalmente, resolvió declarar de ningún efecto las leyes de
obediencia debida y punto final y cualquier acto fundado en ellas que se oponga al juzgamiento y eventual
condena de los responsables u obstaculice las investigaciones llevadas a cabo por crímenes de lesa
humanidad.
CASO CIDH: Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. (1988)
HECHOS: Durante 1981 y 1984, en Honduras, muchas personas desaparecieron sin que se haya vuelto a
tener noticia alguna de ellas. Las desapariciones solían iniciarse mediante el secuestro violento de las
víctimas, muchas veces a la luz del día y en lugares poblados, por parte de hombres armados, en vehículos
sin identificación oficial y con cristales polarizados, sin placas o con placas falsas. Estos hechos constituían
una práctica sistemática en contra de personas consideradas por las autoridades hondureñas como
peligrosas para la seguridad del Estado. Tanto las autoridades militares y policiales como el Gobierno y el
Poder Judicial se negaban o eran incapaces de prevenir, investigar y sancionar los hechos y de auxiliar a
quienes se interesan en averiguar el paradero y la suerte de las víctimas o de sus restos. En este escenario,
Manfredo Velásquez, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, desapareció el 12 de
septiembre de 1981, entre las 16:30 y las 17:00 horas, secuestrado por personas vinculadas con las Fuerzas
Armadas o bajo su dirección. Según testigos oculares, Velásquez fue sometido a duras interrogaciones, bajo
fuertes torturas.
HECHOS: Los hechos del presente caso ocurrieron en 1991. Seis individuos del grupo Colina, compuesto por
miembros del Ejército, irrumpieron en un inmueble ubicado en el vecindario conocido como Barrios Altos
en Lima. Al producirse la irrupción, se estaba celebrando una “pollada”, es decir, una fiesta para recaudar
fondos con el objeto de hacer reparaciones en el edificio.
Los atacantes llegaron al sitio en dos vehículos y obligaron a las víctimas a arrojarse al suelo. Seguidamente
empezaron a dispararles por un período aproximado de dos minutos. 15 personas fallecieron y 4 quedaron
gravemente heridas.
El Congreso peruano promulgó una ley de amnistía, la cual exonerar de responsabilidad a los militares,
policías, y también a civiles, que hubieran cometido, entre 1980 y 1995, violaciones a los derechos
humanos o participado en esas violaciones; frente a esto no se realizaron mayores investigaciones ni se
sancionaron a los responsables.
SENTENCIA: La Corte considera que son inadmisibles las disposiciones de amnistía, de prescripción y el
establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de
responsables de violaciones de derechos humanos tales como tortura, ejecuciones sumarias, extralegales o
arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por ser derechos inderogables reconocidos
por el Derecho Internacional.
La Corte, considera que las leyes de amnistía adoptadas por Perú impidieron que los familiares de las
víctimas y las víctimas sobrevivientes en el presente caso fueran oídas por un juez, violando el derecho a la
protección judicial; impidieron la investigación, identificación, persecución, captura, enjuiciamiento y
sanción de los responsables de los hechos ocurridos en Barrios Altos. Finalmente, la adopción de las leyes
de autoamnistía es incompatible con la Convención, por lo que Perú incumplió la obligación de adecuar su
derecho interno.
Los Estados Partes tienen el deber de tomar las providencias de toda índole para que nadie sea sustraído
de la protección judicial y del ejercicio del derecho a un recurso sencillo y eficaz. Es por ello que los Estados
Partes en la Convención que adopten leyes que tengan este efecto, como lo son las leyes de autoamnistía,
incurren en una violación de los artículos la Convención.
Las mencionadas leyes carecen de efectos jurídicos y no pueden seguir representando un obstáculo para la
investigación de los hechos, ni para la identificación y el castigo de los responsables.
Ante esto, la Corte declara que el Estado violó: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el
derecho a las garantías judiciales y a la protección judicial. Considera que las leyes de amnistía son
incompatibles con la Convención Americana sobre Derechos Humanos y carecen de efectos jurídicos.
Declarar que Perú debe investigar los hechos para determinar las personas responsables de las violaciones
de los derechos humanos y divulgar públicamente los resultados de dicha investigación y sancionar a los
responsables. Además, debe pagar las indemnizaciones correspondientes a las víctimas o sus familiares. Y
finalmente publicar la sentencia de la Corte en el Diario Oficial El Peruano, y difundir su contenido en otros
medios de comunicación que para tal efecto se estimen apropiados, dentro de los 30 días de suscrito el
acuerdo”.
UNIDAD 7
97
vecindad en que habitan, exponiéndolas a ser objeto de aislamiento y discriminación que igualmente
afectaría a su desarrollo personal”, lo que considero suficiente para otorgar la tutela al padre.
SENTENCIA: Ante la decisión del máximo tribunal del país, la jueza Atala decidió enviar su caso a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde se declaró admisible la petición en 2010,
sometiendo el caso a la Corte Interamericana.
La Corte ha establecido en múltiples casos que los Estados deben abstenerse de realizar acciones que vayan
dirigidas, directa o indirectamente, a crear situaciones de discriminación y, a su vez, están obligados a
adoptar medidas positivas para revertir situaciones discriminatorias existentes en sus sociedades. Ante
esto, el Tribunal constató que la Corte chilena invocó, en su sentencia, razones discriminatorias al
considerar por ejemplo al entorno donde se desenvuelven las menores como un presunto deterioro; los
efectos negativos que esto podía causar en las hijas; la supuesta existencia de "un estado de vulnerabilidad
en su medio social" por el presunto riesgo de una estigmatización social”. Así, la Corte Suprema Chilena
otorgó relevancia significativa a la orientación sexual de la señora Atala al momento de la sentencia.
Es incompatible toda situación que, por considerar superior a un determinado grupo, conduzca a tratarlo
con privilegio; o que, a la inversa, por considerarlo inferior, lo trate con hostilidad o lo discrimine en
derechos. La Corte observó que se habían violentado derechos consagrados en la Convención
desprotegiendo los derechos de la señora Atala, realizando una discriminación basada en argumentos
moralistas más que jurídicos, que abogaban por una visión tradicional de familia, al considerar que en "el
contexto de una sociedad heterosexual y tradicional" el padre ofrecía una mejor garantía del interés
superior de las niñas.
Por otra parte, se constató que se generó también una injerencia arbitraria en la vida privada de Atal, ya
que la orientación sexual es parte de la intimidad de una persona y no tiene relevancia para analizar
aspectos relacionados con la buena o mala paternidad o maternidad.
Con respecto al interés del niño la Corte determinó, en el presente caso, que no puede ser utilizado para
amparar la discriminación en contra de cualquiera de los padres por su orientación sexual, pues, el juzgador
no puede tomar en consideración esta condición social como elemento para decidir sobre una custodia. Por
lo tanto, no son admisibles las consideraciones basadas en estereotipos por la orientación sexual; es decir,
pre-concepciones de las conductas o características poseídas por las personas homosexuales o el impacto
que estos presuntamente puedan tener en las niñas y los niños.
Respecto al concepto de familia, como estableció la Corte, no existe un modelo único de familia, por lo que
éste puede variar. La Corte Suprema de Justicia del Estado de Chile señaló, que: "se desconoció el derecho
preferente de las menores a vivir y desarrollarse en el seno de una familia estructurada normalmente y
apreciada en el medio social, según el modelo tradicional que le es propio". En el presente caso, la Corte
estimó que el lenguaje utilizado por la Corte Suprema relacionado con la supuesta necesidad de las niñas de
crecer en una "familia estructurada normalmente y apreciada en su medio social", y no en una "familia
excepcional", refleja una percepción limitada y estereotipada del concepto de familia que no tiene base en
la Convención al no existir un modelo específico de familia.
La CIDH constata que la Corte Suprema de Justicia no explicó en su sentencia cómo evaluó o tomó en
cuenta las declaraciones y preferencias hechas por las menores de edad que constaban en el expediente.
Por el contrario, la Corte Suprema se limitó a fundamentar su decisión en el supuesto interés superior de
las tres menores de edad, pero sin motivar o fundamentar la razón por la que consideraba legítimo
contradecir la voluntad expresada por las niñas durante el proceso de tuición, más aún si se tiene en cuenta
la interrelación entre el derecho a participar de los niños y niñas y el objetivo de cumplir con el principio del
interés superior del niño.
La Corte considera que existían prejuicios y estereotipos que fueron manifestados en la sentencia, que
demostraban que quienes realizaron y aprobaron dicho informe no fueron objetivos respecto a este punto.
Por el contrario, dejaron plasmada su posición personal respecto a la orientación sexual de la señora Atala
en un ámbito disciplinario en el que no era aceptable ni legítimo un reproche jurídico por este hecho.
98
La Corte declara que el Estado es responsable por la violación del derecho a la igualdad y la no
discriminación en perjuicio de Karen Atala Riffo y las niñas M., V. y R. Es responsable por la violación del
derecho a la vida privada. Es responsable por la violación del derecho a ser oído en perjuicio de las niñas
M., V. y R. Y es responsable por la violación de la garantía de imparcialidad.
La Corte dispone: el Estado debe brindar atención médica y psicológica o psiquiátrica gratuita y de forma
inmediata, adecuada y efectiva, a través de sus instituciones públicas de salud especializadas a las víctimas
que así lo soliciten. Debe publicar un resumen de la Sentencia en el diario oficial y en un diario de amplia
circulación y realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional por los hechos.
Debe implementar, en un plazo razonable, programas y cursos permanentes de educación y capacitación
dirigidos a funcionarios públicos a nivel regional y nacional y particularmente a funcionarios judiciales. El
Estado debe pagar las indemnizaciones correspondientes a Karen Atala y a cada una de sus hijas. Y debe,
dentro del plazo de un año rendir al Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas.
UNIDAD 8:
CASO Comisión IDH: Maria Da Penha Vs. Brasil. (2001) (.)
HECHOS: En 1983 María da Penha, brasileña, fue víctima de doble intento de homicidio por su entonces
marido y padre de sus 3 hijas, dentro de su casa, en Fortaleza. El agresor, Marco Antonio Heredia Viveiros,
colombiano naturalizado brasileño, le disparó por la espalda mientras ella dormía, causándole paraplejia
irreversible, entre otros graves daños a su salud. En ocasión posterior, intentó electrocutarse en el baño.
Hasta 1998, más de 15 años después del crimen, pese a haber dos condenas, aún no había una decisión
definitiva en el proceso y el agresor permanecía en libertad, razón por la cual Maria da Penha, CEJIL y
CLADEM enviaron el caso a la Comisión Interamericana. El Estado no respondió a la petición y permaneció
silencioso durante todo el procedimiento.
SENTENCIA: En 2001, la Comisión responsabilizó al Estado por omisión, negligencia y tolerancia en relación
con la violencia doméstica contra las mujeres brasileñas. Consideró que en este caso se daban las
condiciones de violencia doméstica y de tolerancia por el Estado definidas en la Convención de Belém do
Pará y que existía responsabilidad por la falta de cumplimiento a los deberes de una vida libre de violencia,
a que se respete su vida, integridad física, psíquica y moral y seguridad personal; dignidad personal, igual
protección ante la ley y de la ley; y a un recurso sencillo y rápido ante los tribunales competentes.
Además, estableció recomendaciones para el caso y también políticas públicas para el país. Cómo:
completar el procesamiento penal del responsable; proceder a una investigación y responsabilización en
relación con las irregularidades y retrasos injustificados en el proceso; proveer una reparación simbólica y
material a la víctima; promover la capacitación de funcionarios judiciales y policiales especializados;
simplificar procedimientos judiciales penales; promover formas alternativas de solución de conflictos
intrafamiliares; multiplicar el número de Comisarías de la Mujer con recursos especiales y brindar apoyo al
Ministerio Público en sus informes judiciales; incluir en los planes pedagógicos unidades curriculares sobre
el respeto a la mujer, sus derechos, la Convención de Belém do Pará y el manejo de conflictos
intrafamiliares.
Se trata del primer caso en que se aplicó la Convención de Belém do Pará en el sistema interamericano, con
decisión en que se responsabiliza un país en materia de violencia doméstica contra las mujeres. En marzo
de 2002 el proceso penal fue concluido en ámbito interno y, en octubre del mismo año, el agresor fue
arrestado. En 2006, como resultado de una acción conjunta de la sociedad civil y del Estado, se aprueba la
Ley 11.340 (Ley Maria da Penha), que crea mecanismos para frenar la violencia doméstica y familiar contra
la mujer.
Luego de años de negociaciones entre la víctima, el Estado y las peticionarias, en 2008, en un evento
público llevado a cabo en Fortaleza, se hace efectiva la reparación a la víctima, mediante el pago de la
indemnización y un pedido de disculpas a Maria da Penha, ambos llevados a cabo por el gobierno de Ceará,
con reconocimiento del Estado brasileño de su responsabilidad internacional ante las violaciones ocurridas,
que tuvo gran repercusión en los medios informativos. En diciembre de 2008, el Estado de Ceará adhirió al
99
Pacto Nacional de Enfrentamiento a la Violencia contra la Mujer, importante medida que promueve la
adopción de políticas relacionadas con el cumplimiento de las recomendaciones de la CIDH. Sigue
pendiente, todavía, la investigación y responsabilización relativas a las irregularidades y retrasos
injustificados en el proceso en el ámbito de la justicia interna.
Corte IDH: Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. (2009) (.)
HECHOS: Los hechos del presente caso sucedieron en 2001, cuando tres jóvenes, dos de ellas menores de
edad, desaparecieron en ciudad de Juárez, lugar donde existe un gran numero de homicidios de mujeres
influenciado por una cultura de discriminación contra ellas. Sus familiares presentaron denuncias de
desaparición; no obstante, no se iniciaron mayores investigaciones.
En noviembre de 2001 se encontraron los cuerpos en un Campo Algodonero. Los cuerpos presentaban
signos de violencia sexual, y se concluyó que las tres mujeres estuvieron privadas de su libertad antes de su
muerte. A pesar de los recursos interpuestos por sus familiares, no se investigó ni se sancionó a los
responsables
Ante la falta de investigación por parte del gobierno mexicano y la gravedad de los delitos, los
representantes de las víctimas se presentaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en
2002 alegando violaciones a los tratados internacionales de Viena, Pacto de San José de Costa Rica y
Convención de Belém do Pará.
SENTENCIA: La Corte estableció “que no toda violación de un derecho humano cometido en perjuicio de
una mujer conlleva necesariamente una violación de la Convención de Belém do Pará”; si no que “será
Feminicidio cuando se mata por razón de género”. En el presente caso, la Corte toma nota del
reconocimiento del Estado respecto a la situación de violencia contra la mujer en Ciudad Juárez, y que los
asesinatos “se encuentran influenciados por una cultura de discriminación contra la mujer”. Lo que lleva a
concluir que las jóvenes fueron víctimas de violencia contra la mujer según la Convención Americana y la
Convención Belém do Pará.
Los Estados deben adoptar medidas para cumplir con la debida diligencia en casos de violencia contra las
mujeres. Deben contar con un adecuado marco jurídico de protección, con una aplicación efectiva del
mismo y con políticas de prevención y prácticas que permitan actuar de una manera eficaz y proporcionar
una respuesta efectiva ante las denuncias de violencia contra la mujer.
La Corte considera que surge un deber de debida diligencia estricta frente a denuncias de desaparición de
mujeres, que debe estar acompañada de una voluntad para actuar de inmediato con respecto a la
realización exhaustiva de actividades de búsqueda durante las primeras horas y los primeros días. Es
imprescindible la actuación pronta e inmediata de las autoridades policiales, fiscales y judiciales para
determinar el paradero de las víctimas.
La Corte considera que México tuvo conocimiento de que existía un riesgo real e inmediato de que
las víctimas fueran agredidas sexualmente y asesinadas, e igualmente no adoptó medidas razonables
conforme la Convención Americana y la Convención Belém do Pará, para encontrar a las víctimas con vida,
para que las autoridades ofrezcan una respuesta inmediata y eficaz ante las denuncias de desaparición y,
tampoco para que los funcionarios responsables de recibir las denuncias tuvieran la capacidad para
entender la gravedad del fenómeno y la voluntad para actuar de inmediato.
El Tribunal considera que el Estado violó los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal y la
obligación de adoptar disposiciones de derecho interno en perjuicio de las mujeres.
La obligación del Estado de investigar debe cumplirse diligentemente para evitar la impunidad y que este
tipo de hechos vuelvan a repetirse. Las irregularidades en el manejo de evidencias, la alegada fabricación de
culpables, el retraso en las investigaciones, y la inexistencia de investigaciones contra funcionarios públicos
por su supuesta negligencia grave, vulneran el derecho de acceso a la justicia, a una protección judicial
eficaz y el derecho de los familiares y de la sociedad a conocer la verdad de lo ocurrido. Además, denota un
incumplimiento estatal de garantizar, a través de una investigación seria y adecuada, los derechos de las
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tres víctimas. En el presente caso existe impunidad y las medidas de derecho interno adoptadas han sido
insuficientes para enfrentar las graves violaciones de derechos humanos ocurridas.
La Corte ha establecido que los niños y niñas tienen derechos especiales a los que corresponden deberes
específicos. Su condición exige una protección especial y complementaria a los demás derechos de la
persona. La Corte resalta que las medidas tomadas por el Estado en protección de la niñez, no fueron
efectivas para activar recursos y mecanismos para obtener información que permitiera localizar a las niñas
con rapidez y, una vez encontrados los cuerpos, realizar investigaciones y sancionar a los responsables. En
definitiva, el Estado no demostró políticas públicas para garantizar los derechos de las niñas.
Los familiares tuvieron que emprender diferentes actuaciones para buscar a las desaparecidas ante la
inactividad de las autoridades, las cuales al mismo tiempo emitían juicios reprochables en contra de las
jóvenes, causando con ello sufrimiento a los familiares. Estos además sufrieron en su salud mental y
emocional por la irregular y deficiente actuación de las autoridades del Estado a la hora de localizar a las
víctimas una vez reportada su desaparición, la mala diligencia en la determinación de la identidad de los
restos, de las circunstancias y causas de las muertes, el retraso en la entrega de los cadáveres, la ausencia
de información sobre el desarrollo de las investigaciones y el trato dado a los familiares. Esto constituye una
violación al derecho de la integridad de los familiares.
Así, finalmente la Corte encuentra al Estado culpable y le ordena a conducir eficazmente el procedimiento
penal que ya se tenía para identificar, procesa y sancionar a los autores materiales de la desaparición,
privación ilegal de la libertad, tortura, violación y muerte de las jóvenes. En un plazo razonable deberá
investigar a los funcionarios acusados de irregularidades y hostigamiento. Debe publicar en el Diario Oficial
la Sentencia, realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional, y levantar un
monumento en memoria de las mujeres víctimas en Ciudad Juárez. Crear un banco de datos y página web
con información de las niñas y mujeres desaparecidas. Implementar programas y cursos permanentes de
educación y capacitación en derechos humanos y género a funcionarios públicos y realizar un programa de
educación destinado a la población en general. Debe brindar atención médica, psicológica o psiquiátrica
gratuita, de forma inmediata, adecuada y efectiva e indemnizar a las víctimas.
CASO CSJN: Sisnero, Mirtha Graciela y otros c/ Taldelva SRL y otros. (2014) (.)
HECHOS: Mirtha Graciela Sisnero interpone recurso de amparo contra varias empresas de transporte
público de pasajeros de la ciudad de Salta, alegando que se violaba el derecho a la igualdad y no
discriminación ante la imposibilidad de acceder al puesto de chofer, pese a cumplir con los requisitos de
idoneidad requeridos. Por su parte la Fundación entre Mujeres hizo una presentación de carácter colectivo
solicitando el cese de la discriminación por cuestión de género, la incorporación de Sisnero en el puesto de
chofer y que se establezca un cupo de puestos de trabajo equitativo.
La Cámara de Apelaciones de Salta hizo lugar a la demanda de Sisnero, ordenó el cese de toda
discriminación y estableció que las empresas demandadas debían tener un cupo de 30% de mujeres en el
plantel de choferes. Además, le ordenó a la Autoridad Metropolitana de Transporte que confeccione un
listado de las postulantes mujeres que cumplieran con los requisitos legales vigentes, ubicando a Sisnero en
el primer lugar.
Sin embargo, las empresas demandadas apelaron y el fallo llegó a la Corte Suprema de Justicia de Salta que
revocó ese pronunciamiento, considerando que en la causa no se configuraba un caso de discriminación y
que la prueba presentada era insuficiente, ya que Sisnero debería haber acreditado que, aun contando con
la idoneidad requerida para ese puesto, y que, en igualdad de condiciones, las empresas habían preferido a
otro postulante por el hecho de ser hombre.
SENTENCIA: Las actoras interponen recurso extraordinario, el cual les fue denegado. Presentan recurso de
queja ante la Corte la cual hizo lugar, declaró procedente el recurso extraordinario y, en consecuencia, dejó
sin efecto la sentencia apelada.
Destacó la Corte que los principios de igualdad y de prohibición de discriminación son elementos
estructurales del ordenamiento jurídico constitucional nacional e internacional.
101
En particular, subrayó que la Convención para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer establece que
los Estados parte deberán adoptar medidas en el ámbito laboral, para garantizar el derecho a las mujeres a
las mismas oportunidades de empleo y modificar o derogar leyes, reglamentos, usos o prácticas que
constituyan discriminación contra la mujer. Además, la CIDH ha señalado que "en una relación laboral, se
debe tener en cuenta que existe una obligación de respeto de los derechos humanos entre particulares, Y
asegurar la efectividad de los derechos humanos protegidos, que existe en cabeza de los Estados, se derivan
efectos en relación con terceros”.
Además, consideró que la Corte de Salta no había valorado la prueba ya que la discriminación, muchas
veces, no suele manifestarse de forma abierta e identificable. Si el reclamante puede acreditar la existencia
de hechos de los que pueda presumirse su carácter discriminatorio, corresponderá al demandado la prueba
de su inexistencia, en este caso, se acreditaron diversos hechos conducentes y suficientes para configurar
un caso prima facie encuadrable en una situación discriminatoria.
Así, la Corte hace lugar a la demanda y ordena que se dicte un nuevo pronunciamiento.
UNIDAD 9:
CASO CIDH: Mendoza y otros Vs. Argentina (penitenciarias de Mendoza). (2015) (.)
HECHOS: César Mendoza, Claudio Núñez, Lucas Mendoza, Saúl Roldán y Ricardo Videla crecieron en barrios
marginales, en una situación de exclusión y gran vulnerabilidad socioeconómica, con carencias materiales
que condicionaron su desarrollo. Entre 1999 y 2002 se condenaron a los jóvenes a penas de privación
perpetua de la libertad por delitos cometidos antes de haber alcanzado la mayoría de edad. Los
representantes de los condenados interpusieron, en diferentes fechas, una serie de recursos de casación y
quejas en los que solicitaban la revisión de las sentencias condenatorias. Los recursos fueron desestimados.
En 1998, a los 17 años de edad, y durante su permanencia en el Instituto de Menores, Lucas Mendoza
recibió un “pelotazo” en el ojo izquierdo. A pesar de la gravedad de la lesión, no recibió tratamiento
médico oportuno lo que conlleva a que su lesión fuese irreversible. En 2005, Ricardo Videla falleció a los 20
años de edad, fue encontrado colgado en su celda del Centro de Seguridad de la Penitenciaría de Mendoza.
El Estado no realizó las investigaciones pertinentes para esclarecer los hechos. En 2007, Lucas Mendoza y
Claudio Núñez fueron agredidos por integrantes del cuerpo del Complejo Penitenciario Federal I, el Fiscal
Federal solicitó archivar el caso, pues no era posible identificar a los agresores.
En estos centros penitenciarios se produjeron varios hechos de violencia, provocando así, la muerte de
varios internos de las unidades, heridos y también la muerte de guardias de las unidades penitenciarias.
Además de las pésimas condiciones de seguridad, infraestructura y hacinamiento en la que
vivían los reclusos, generando así problemas de higiene y salud dentro de los internos.
Fueron los propios internos quienes presentaron en reiteradas ocasiones acciones de Habeas Corpus al
sistema judicial de la provincia de Mendoza pero no obtuvieron ningún resultado.
Debido a las reiteradas situaciones violentas que se produjeron en el sistema penitenciario de la Provincia
de Mendoza, la Comisión pidió la intervención del Estado en reiteradas oportunidades, mediante la
solicitud de medidas provisionales, las cuales el Estado argentino debía acatar obligatoriamente.
El Estado argentino previo a recibir la solicitud, informó que las autoridades federales competentes ya se
encontraban trabajando en conjunto con las autoridades provinciales para resolver esta problemática
Además de estos hechos de violencia que provocaron lesiones y hasta muertes en los internos, los
establecimientos contaban con pésimas condiciones de seguridad, salubridad y hacinamiento, generando
problemas de salud e higiene en los internos.
Fueron estos mismos quienes presentaron en reiteradas ocasiones acciones de habeas corpus al sistema
judicial de la Provincia de Mendoza y no obtuvieron respuesta.
Debido a las reiteradas situaciones de violencia que se produjeron en el sistema penitenciario de la
Provincia, la Comisión pidió la intervención del Estado en numerosas ocasiones. El estado informó que se
encontraba solucionando estas cuestiones.
102
SENTENCIA: Argentina había reconocido su responsabilidad por las condiciones de detención en las que se
encontraba Ricardo Videla y por su muerte bajo custodia estatal, por lo que la Corte no se pronunció
respecto de estos hechos.
No obstante, estableció la responsabilidad internacional de Argentina por la violación de los derechos a la
integridad y libertad personal de los 5 hombres, al imponer penas de privación perpetua de la libertad por
la comisión de delitos cuando aún eran menores de edad. El Tribunal consideró que dichas penas, por su
propia naturaleza, no cumplen con la finalidad de la reintegración social de los niños, ya que implican la
máxima exclusión del niño de la sociedad, de tal manera que operan en un sentido meramente retributivo,
pues las expectativas de resocialización se anulan a su grado mayor. Además, por su desproporcionalidad,
la imposición de dichas penas constituyó un trato cruel e inhumano para los jóvenes mencionados.
Adicionalmente, la Corte estableció que el recurso de casación previsto en los códigos procesales penales
de la Nación y de la provincia de Mendoza no garantiza una revisión íntegra de las sentencias condenatorias
de las personas mencionadas.
Por otro lado, el Tribunal declaró al Estado responsable por la violación del derecho a la integridad personal
de Lucas Mendoza y Claudio Núñez, por la falta de atención médica adecuada al primero, y por las torturas
infligidas a ambos por parte de personal penitenciario. Por violar los derechos a la protección y las garantías
judiciales consagrados en la Convención Americana, por la falta de una adecuada investigación de la muerte
de Ricardo Videla, así como de las torturas mencionadas. El Tribunal también señaló que la falta de
investigación de los hechos de tortura constituyó un incumplimiento de las obligaciones de prevención y
sanción establecidas en la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.
La Corte también declaró que Argentina incumplió su obligación de adoptar disposiciones de derecho
interno, por imponer a niños sanciones penales previstas para adultos, y por las limitaciones al recurso de
casación existentes.
Por último, la Corte ordenó al Estado, brindar gratuitamente el tratamiento médico y psicológico o
psiquiátrico necesario; asegurar a las víctimas las opciones educativas o de capacitación formales que ellos
deseen, incluyendo educación universitaria, a través del sistema penitenciario o, en caso de que se
encuentren en libertad, a través de sus instituciones públicas; implementar políticas públicas para la
prevención de la delincuencia juvenil; asegurar que no se vuelva a imponer la prisión o reclusión perpetuas
a quienes hayan cometido delitos siendo menores de edad; investigar con debida diligencia, la muerte de
Ricardo Videla y la tortura sufrida por Lucas Matías Mendoza y Claudio David Núñez. La Corte
Interamericana supervisará el cumplimiento íntegro de la sentencia.
UNIDAD 10:
Caso CSJN: F., A. L. s/ Medida autosatisfactiva. (2012) (.)
HECHOS: Una madre, en representación de su hija de 15 años de edad, solicitó a la justicia penal de Chubut
en 2010 que se dispusiera la interrupción del embarazo de la niña adolescente, víctima de un caso de
violación intrafamiliar, con base en el artículo 86, incisos 1º y 2º, del Código Penal.
Señaló que tiempo antes había denunciado la violación ante el Ministerio Fiscal de la Provincia de Chubut y
que luego, adjunto un certificado médico que daba cuenta de que aquella cursaba la octava semana de
gestación. En primera y segunda instancia rechazaron el pedido, sin embargo, el Superior Tribunal revoco la
decisión anterior e hizo lugar al pedido de la madre ya que encuadraba en un caso de aborto no punible.
Contra esa decisión el Asesor General Subrogante interpuso, en representación del nasciturus, recurso
extraordinario no obstante haberse llevado a cabo ya la mencionada práctica médica, con fundamento en
la gravedad institucional que presentaba el caso.
SENTENCIA: El caso llegó a la Corte Suprema y está sentó tres reglas claras.
La primera: que la Constitución y los tratados de derechos humanos no sólo no prohíben la realización de
esta clase de abortos, sino que, por el contrario, impiden castigarlos respecto de toda víctima de una
violación en atención a los principios de igualdad, dignidad de las personas y de legalidad. De este modo,
se puso fin a la incertidumbre relacionada con el alcance del artículo 86, inciso 2º, del Código Penal, ya que
103
algunas instancias judiciales entendían que éste sólo se aplica respecto de una víctima que posea alguna
discapacidad mental.
La segunda: que los médicos en ningún caso deben requerir autorización judicial para realizar esta clase de
abortos, debiendo practicarlos requiriendo exclusivamente la declaración jurada de la víctima, o de su
representante legal, en la que manifieste que el embarazo es consecuencia de una violación.
La tercera: los jueces tienen la obligación de garantizar derechos y su intervención no puede convertirse en
un obstáculo para ejercerlos, por lo que deben abstenerse de judicializar estas intervenciones, que quedan
exclusivamente reservadas a lo que decidan la paciente y su médico.
Así, la Corte confirma la sentencia del Tribunal Superior de Chubut, que autoriza la realización del aborto
por violación, rechazando el recurso extraordinario del Asesor General Subrogante. En la decisión, se
tuvieron en cuenta la posición de la OMS en la materia, y distintos pronunciamientos del Comité de
Derechos Humanos y del Comité de los Derechos del Niño, ambos de Naciones Unidas.
La CSJN exhorto a las autoridades nacionales, provinciales y de CABA, a implementar protocolos
hospitalarios para atender los abortos no punibles con el fin de remover todas las barreras administrativas,
institucionales y judiciales al acceso a los servicios médicos y a disponer un adecuado sistema que permita
al personal sanitario ejercer su derecho de objeción de conciencia sin que ello se traduzca en demoras para
este servicio.
Asimismo, señalaron la necesidad de que tanto en el ámbito nacional como en los provinciales se extremen
los recaudos de brindar a las víctimas de violencia sexual, en forma inmediata y expeditiva, la asistencia
adecuada para resguardar su salud e integridad física, psíquica, sexual y reproductiva y el asesoramiento
legal del caso. También que se implementen campañas de información pública, con especial foco en los
sectores vulnerables, que hagan conocer los derechos de las víctimas de violación y que se capacite a las
autoridades sanitarias, policiales, educativas para que brinden a toda víctima de violencia sexual la
orientación del caso.
RESOLUCIONES / OPINIONES CONSULTIVAS / OBSERVACIONES GENERALES.
RESOLUCIÓN NO. 1/2020 PANDEMIA Y DERECHOS HUMANOS EN LAS AMÉRICAS , adoptada por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (2020).
La Resolución adoptada por la Comisión Interamericana en el marco de la emergencia sanitaria por la
propagación del COVID-19, formula recomendaciones a los Estados de la Convención Americana, para que
cumplan satisfactoriamente con su deber de abordar la pandemia en cumplimiento de los mandatos
desarrollados por el Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos.
Considera que América es una de las regiones más desiguales del planeta, por lo que la pandemia supone
desafíos aún mayores. Los Estados tienen la obligación de respetar y garantizar los derechos humanos, por
lo que, en muchas ocasiones, para generar adecuada distancia social, puede resultar la restricción o
limitación de determinados derechos, como el de reunión y la libertad de circulación que no sean
indispensables
Resulta necesario el derecho a la información y libertad de prensa respecto a informar sobre la pandemia y
las medidas que se adoptan para contenerla y enfrentarla.
Al momento de emitir medidas de emergencia y contención frente a la pandemia, los Estados deben
brindar y aplicar medidas y prestar especial atención a las necesidades y al impacto de estas medidas en los
grupos históricamente excluidos o en especial riesgo, como: personas mayores, personas enfermas,
personas privadas de libertad, mujeres, pueblos indígenas, niñas, niños y adolescentes, personas LGBTI,
personas con discapacidad, personas trabajadoras, y personas que viven en pobreza y pobreza extrema,
etc.
Se debe realizar una coordinación regional y global para enfrentar la pandemia, donde toda política para la
prevención, atención y contención se desarrolle con un abordaje de cooperación internacional entre
Estados. Se necesita el apoyo, la participación y cooperación de personas y grupos de la sociedad civil,
organizaciones no gubernamentales, etc. para que los esfuerzos de los Estados de la pandemia sean
eficaces y oportunas.
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La Comisión recomienda adoptar con la debida diligencia las medidas que sean adecuadas para proteger los
derechos a la vida, salud e integridad personal de las personas que se encuentren en sus jurisdicciones
frente al riesgo que representa la presente pandemia; y que estas medidas se adopten enfocándose en los
derechos humanos, respetando y protegiendolos. Cualquier restricción a derechos que se haga debe ser
conforme a los principios de legalidad y no discriminación, prestando especial atención a los grupos en
situación de riesgo. Estas restricciones deben tener sustento en una evidencia científica y deberán existir
medios idóneos para controlarlas.
Comité de los Derechos del Niño. Observación General Nro. 7: “Realización de los derechos del Niño en la
primera infancia “(2005). Esta observación general es producto de las experiencias del Comité al examinar
los informes de los Estados Partes. En muchos casos se ha proporcionado muy poca información sobre la
primera infancia
El Comité consideró que era necesario estudiar la Convención sobre los Derechos del Niño en los niños
pequeños, por lo que, en 2004, dedicó su día de debate al tema "Realización de los derechos del niño en la
primera infancia".
La Convención sobre los Derechos del Niño define al niño como "todo ser humano menor de 18 años de
edad, salvo que, en virtud de la ley, haya alcanzado antes la mayoría de edad" (art. 1). El Comité considera
que los niños pequeños son beneficiarios de todos los derechos consagrados en la Convención, y tienen
derecho a medidas especiales de protección. Los Estados Partes no han prestado atención suficiente a los
niños pequeños como portadores de derechos, ni a las leyes, políticas y programas necesarios para hacer
realidad sus derechos durante esta fase.
Por primera infancia el Comité incluye a todos los niños pequeños: desde el nacimiento y primer año de
vida, pasando por el período preescolar hasta la transición al período escolar. En consecuencia, comprende
el periodo hasta los 8 años de edad. La primera infancia es una etapa esencial para la realización de los
derechos del niño, ya que estos atraviesan el período más rápido crecimiento y cambio de todo su ciclo
vital; crean vínculos emocionales fuertes con sus padres u otros cuidadores; establecen importantes
relaciones con otros niños; estos años son la base de su salud física y mental, de su seguridad emocional, de
su identidad cultural y personal y del desarrollo de sus aptitudes.
La Convención exige que los Estados elaboren un programa positivo para la primera infancia donde los
niños sean respetados como personas por derecho propio. Deben considerarse miembros activos de las
familias, comunidades y sociedades. Deben planificarse leyes, políticas y programas donde se garantice sus
derechos y necesidades; su adecuado desarrollo, crecimiento y supervivencia; asegurando un trato no
discriminatorio.
Se debe proteger y prestar asistencia adecuada a los padres, representantes y a la familia en la crianza de
los niños. Estas relaciones son fundamentales, ya que ofrecen al niño seguridad física y emocional, así como
cuidado y atención constantes, los niños construyen una identidad personal, y adquieren aptitudes,
conocimientos y conductas.
Los Estados Partes deben velar por que todos los niños pequeños tengan garantizado el acceso a servicios
adecuados y efectivos. Deberá prestarse especial atención a los grupos más vulnerables de niños pequeños
y a quienes corren riesgo de discriminación (niñas, los niños que viven en la pobreza, niños con
discapacidades, niños indígenas, niños huérfanos, etc.). Deberán tener acceso al más alto nivel posible de
salud y nutrición durante sus primeros años, garantizando un acceso a agua potable, al saneamiento, a una
buena nutrición y a servicios médicos. Además de una educación de calidad. Y garantizar el derecho del
niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar
libremente en la vida cultural y en las artes.
Las estrategias adecuadas de prevención e intervención durante la primera infancia tienen el potencial de
influir positivamente en el bienestar y su futuro, ayudando a prevenir las dificultades personales, sociales y
educativas en la mitad de la infancia y en la adolescencia.
105
Corte Interamericana de Derechos Humanos: Resumen Opinión Consultiva “Identidad de Género, e Igualdad
y no discriminación a parejas del mismo sexo” (2017).
En 2017, la Corte adoptó una Opinión Consultiva sobre Identidad de Género e Igualdad y no Discriminación
a parejas del mismo sexo. Fue emitida en respuesta a una solicitud presentada por Costa Rica que buscaba
responder a cinco preguntas en torno temas relacionados con derechos de personas LGTBI. El primero de
ellos versa sobre el derecho a la identidad de género, en particular los procedimientos de las solicitudes de
cambio de nombre. El segundo tema se refiere a los derechos patrimoniales de las parejas constituidas por
personas del mismo sexo.
Las personas LGTBI constituyen una minoría que ha sido históricamente víctima de discriminación,
estigmatización, diversas formas de violencia y violaciones a sus derechos fundamentales.
El Tribunal considera que la orientación sexual, la identidad de género y la expresión de género son
categorías protegidas por la Convención. Por ello se prohíbe cualquier norma, acto o práctica de derecho
interno, sea por parte de autoridades estatales o por particulares que discrimine, disminuya o restrinja los
derechos de una persona por su orientación sexual, identidad de género y/o expresión de género.
En relación con la identidad de género y sexual, la Corte reiteró que la misma se encuentra ligada al
concepto de libertad y a la posibilidad de todo ser humano de auto determinarse y escoger libre y
autónomamente. La identidad de género es un elemento de la identidad de las personas, por lo que es
fundamental su reconocimiento por parte del Estado para garantizar el pleno goce de los derechos
humanos de las personas transgénero, incluyendo la protección contra la violencia, tortura, malos tratos,
derecho a la salud, a la educación, empleo, vivienda, derecho a la libertad de expresión, etc. El nombre es
un elemento básico, indispensable y fundamental, con él se busca lograr que cada persona posea un signo
distintivo frente a los demás. El Tribunal argumentó que el derecho de cada persona a definir de manera
autónoma su identidad sexual y de género se encuentra protegido por la Convención, por lo que los
Estados deben respetar y garantizar a toda persona, la posibilidad de registrar y/o de cambiar su nombre y
los demás componentes esenciales de su identidad como la imagen, o la referencia al sexo o género, sin
interferencias por parte de las autoridades públicas o por parte de terceros. Los Estados cuentan con la
posibilidad de establecer y decidir sobre el procedimiento más adecuado, conforme su derecho interno,
para los trámites de cambio de nombre, adecuación de la imagen o referencia al sexo o género, en los
registros y en los documentos de identidad.
La Convención Americana protege, en virtud del derecho a la protección de la vida privada y familiar, y la
protección de la familia, el vínculo familiar que puede derivar de una relación de una pareja del mismo
sexo. La Corte estima también que deben ser protegidos todos los derechos patrimoniales que se derivan
del vínculo familiar protegido entre personas del mismo sexo.
La Corte observó que existen medidas administrativas, judiciales y legislativas de diversa índole que pueden
ser adoptadas por los Estados para garantizar los derechos de las parejas del mismo sexo. No es necesaria
la creación de nuevas figuras jurídicas para garantizar estos derechos, si no que basta con utilizar las
instituciones existentes en los países, ej.: matrimonio. Finalmente, no se debe establecer un trato diferente
entre las parejas heterosexuales y aquellas del mismo sexo al momento de formar una familia. Tampoco es
admisible la existencia de dos clases de uniones solemnes para consolidar jurídicamente la convivencia
heterosexual y homosexual.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Observación General 3 del Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1990)
En el art. 2 párrafo 1 se describe la índole de las obligaciones jurídicas contraídas por los Estados Partes en
el Pacto, incluyendo obligaciones de comportamiento y de resultado.
Así, primeramente, los estados deben adoptar medidas deliberadas y concretas, en un plazo
razonablemente breve, orientadas a satisfacer las obligaciones reconocidas en el Pacto. Estas medidas
deben ser particularmente legislativas, el Comité reconoce que en numerosos casos estas son muy
deseables y hasta indispensables. Por ejemplo, puede resultar difícil luchar con éxito contra la
discriminación si se carece de una base legislativa sólida.
106
La adopción de medidas legislativas no agota por sí misma las obligaciones de los Estados Partes, si no que
deben incorporar todas las que se consideren apropiadas. Así, cabría considerar apropiadas, además de las
legislativas, la de ofrecer recursos judiciales en lo que respecta a derechos que puedan considerarse
justiciables. Los Estados Partes están obligados a garantizar que toda persona cuyos derechos o libertades
reconocidos en el Pacto sean violados pueden interponer un recurso efectivo.
En los casos donde la adopción de políticas encaminadas a hacer efectivos los derechos reconocidos en el
Pacto han tomado forma de disposiciones legislativas, el Comité desea ser informado de si tales leyes
protegen plenamente los derechos de las personas o grupos o si estas han perdido fuerza o han sido
modificadas.
El Comité observa que el compromiso de "adoptar medidas " no exige ni excluye un tipo específico de
gobierno o sistema económico. Así pues, el Pacto es neutral y los derechos reconocidos pueden hacerse
efectivos en una amplia variedad de sistemas económicos y políticos, a condición únicamente que se
respeten los derechos humanos.
El Pacto reconoce que la plena efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales en general no
podrá lograrse en un breve período de tiempo. Sin embargo, impone una obligación de proceder lo más
expedita y eficazmente posible a su plena efectividad.
Le corresponde a cada Estado Parte asegurar la satisfacción esencial de estos derechos, hasta el máximo
recursos que disponga. Para que un Estado Parte pueda atribuir su falta de cumplimiento de obligaciones
mínimas por una falta de recursos disponibles, debe demostrar que realizó todo esfuerzo para satisfacer
estas obligaciones según los recursos a su disposición. El Comité considera que, aunque se demuestre que
los recursos son insuficientes, sigue en pie la obligación del Estado Parte de asegurar el disfrute más amplio
posible de los derechos, especialmente de los miembros más vulnerables de la sociedad.
Finalmente, el Comité considera que la efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales es una
obligación de todos los Estados; y considera la obligación de los Estados que están en mejores condiciones
a ayudar a los demás.
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