0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas8 páginas

Comentario sobre el Matrimonio en el Código Civil

Cargado por

jgyerro
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas8 páginas

Comentario sobre el Matrimonio en el Código Civil

Cargado por

jgyerro
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed.

, mayo 2015

CAPITULO III. De la forma de celebración del matrimonio [Arts. 49 a 60]


§ 1 Real Decreto de 24 julio 1889. Código Civil
LIBRO I. De las personas [Arts. 17 a 332]
TITULO IV. Del matrimonio [Arts. 42 a 107]
CAPITULO III. De la forma de celebración del matrimonio [Arts. 49 a 60]
CAPITULO III. De la forma de celebración del matrimonio [Arts. 49 a 60]

CAPITULO III
De la forma de celebración del matrimonio
Reestructurado por art. 1 de Ley núm. 30/1981, de 7 julio

Rúbrica modificado por art. 1 de Ley núm. 30/1981, de 7 julio

Sección 1ª
Disposiciones generales

Rúbrica modificado por art. 1 de Ley núm. 30/1981, de 7 julio

Artículo 49.

Cualquier español podrá contraer matrimonio dentro o fuera de España:

1.º En la forma regulada en este Código.

2.º En la forma religiosa legalmente prevista.

También podrá contraer matrimonio fuera de España con arreglo a la


forma establecida por la ley del lugar de celebración.

Modificado con entrada en vigor el 30 abril 2021 por disp. final 1.3 de Ley núm. 15/2015, de 2
julio

Doctrina-comentario

I. El sistema matrimonial español. Desde el momento en que se abandona el criterio de


configurar el matrimonio como un acto puramente consensual, para convertirlo en un acto
eminentemente formal, tanto el Estado como determinadas confesiones religiosas suelen
establecer los requisitos de forma que debe revestir la voluntad de los contrayentes para que
pueda entenderse válidamente contraído el matrimonio, y de esta guisa aparecen los
distintos sistemas matrimoniales, que se originan por la actitud que adopta cada Estado
frente al matrimonio religioso. Por cuanto atañe a nuestro país, el sistema matrimonial
español ha pasado por diferentes y muy variadas vicisitudes, provocadas por unas
inexplicables concesiones a los criterios políticos y religiosos predominantes en cada

[Link] 1/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

momento, con grave quebranto del interés social y la seguridad jurídica. Esquemáticamente
puede señalarse que en el decurso de poco más de cien años han estado vigentes en
España el sistema del matrimonio civil obligatorio (cfr. art. 2.º de la Ley de matrimonio civil de
18-VI-70); el del matrimonio civil subsidiario, que instaurara el primitivo art. 42 CC, y que era
más o menos subsidiario según las corrientes políticas imperantes en cada momento;
nuevamente el del matrimonio civil obligatorio (art. 1.º de la Ley de matrimonio civil de 28-VI-
32); nueva implantación del matrimonio civil subsidiario tras la derogación a la anterior de
1932 por L 12-III-38, y que reafirma el nuevo art. 42 CC (en la redacción que le diera la Ley
de 24-IV-58), y que desde la Ley de Libertad Religiosa de 28-VI-67, que tiene sus orígenes
en el Concilio Vaticano II, va evolucionando hacia un sistema de matrimonio civil facultativo,
especialmente por la vía de reforma de los artículos del RRC, aunque contrariaran una
norma de rango superior, como era el anterior art. 42 CC.

Estos precedentes abocan al actual art. 49, que instaura un nuevo sistema matrimonial en
España partiendo de dos condicionamientos. El primero derivado del art. 16 III CE sobre
aconfesionalidad del Estado, que impedía seguir acogiendo el sistema del matrimonio civil
subsidiario, que sólo tiene algún sentido en un Estado que se proclame confesional; y el
segundo basado en el art. 32 del propio texto constitucional, que atribuye a la legislación
estatal la facultad de regular «las formas de matrimonio», que posibilitaba volver a instaurar
en nuestro país un sistema de matrimonio civil obligatorio, posibilidad que frustró el Acuerdo
entre el Gobierno español y la Santa Sede de 3-I-79, toda vez que según su art. VI.1, «el
Estado reconoce los efectos civiles al matrimonio celebrado según las normas del Derecho
canónico». Ello abocaba —casi necesariamente— a un sistema de matrimonio civil
facultativo, que establece el actual art. 49 CC, permitiendo que los españoles contraigan
matrimonio en forma civil o religiosa; pero de inmediato han surgido las dudas acerca de si
este sistema matrimonial facultativo que ahora se instaura por ley, es de los denominados de
tipo latino o de tipo anglosajón. El primero implica que los contrayentes pueden celebrar el
matrimonio en forma religiosa o civil, repercutiendo esta elección sobre la legislación de
fondo —religiosa o civil— aplicable al matrimonio y a la jurisdicción de los tribunales
eclesiásticos o seculares. Mientras que el denominado sistema de matrimonio civil facultativo
de tipo anglosajón supone —en esencia— instaurar un matrimonio civil obligatorio, por
cuanto se regula, en cuanto a la legislación de fondo, por las normas estatales y queda
sujeto a la jurisdicción de los tribunales del Estado; pero ello no es obstáculo para que el
matrimonio pueda celebrarse con arreglo a la forma prescrita por el propio Estado o por las
que establezca una determinada organización religiosa.

No parece oportuno en una obra de estas características intentar reproducir los variados
argumentos que se han aducido a favor y en contra de una y otra modalidad del matrimonio
civil facultativo, y por tanto me limitaré a precisar mi opinión al respecto. Que es la de acoger
la tesis del matrimonio civil facultativo de tipo anglosajón. En primer lugar porque pienso es la
que mejor se adapta a los principios que deben informar la legislación matrimonial de un
Estado aconfesional (cfr. art. 16 III CE), y debe pensarse que la reforma del CC por L 30/81
perseguía instaurar el sistema matrimonial que fuera más acorde con los principios y criterios
constitucionales. Y en segundo lugar porque la nueva regulación del matrimonio distingue
cuidadosamente entre «requisitos del matrimonio» (Lib. II, Tít. IV, Cap. II) y «forma de
celebración del matrimonio» (Lib. I, Tít. IV, Cap. III). En cuanto a los requisitos, los arts. 44-48
CC hablan siempre de un matrimonio único, el que regula el Código, lo cual se confirma si se
compara este capítulo que trata «de los requisitos del matrimonio», con el anterior Lib. I, Tít.
IV, Cap. I, Sección 1.ª, que llevaba por rúbrica «de las clases de matrimonio» y que conducía
a una regulación del matrimonio civil (anteriores arts. 83-107) y del canónico, éste último
mediante una remisión a las normas de fondo y de forma de la legislación canónica (cfr. el
anterior art. 75 CC). Pero en la nueva regulación del matrimonio no se encuentra una
remisión en bloque a la legislación canónica, sino únicamente a «las normas del Derecho
canónico» (cfr. art. 60 CC), y precisamente en el capítulo que trata «de la forma de
celebración del matrimonio», es decir de la posibilidad de exteriorizar el consentimiento
[Link] 2/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

matrimonial ante un funcionario estatal o el ministro de una determinada confesión religiosa.


De lo cual se sigue que el legislador español del año 1981 establece para los españoles un
sistema de matrimonio único regulado por las prescripciones de la ley civil (y así lo precisa
igualmente el art. 44 CC, que faculta a los españoles para contraer matrimonio «conforme a
las disposiciones de este Código»), pero con la posibilidad de que el consentimiento
matrimonial pueda exteriorizarse siguiendo unas formalidades estrictamente civiles o las
prescritas por una determinada confesión religiosa en los casos legalmente previstos.

II. Formas de celebración del matrimonio. Con arreglo al derecho actual los españoles
pueden contraer matrimonio «ante el Juez o funcionario señalado por este Código» (art.
49.1), es decir, en forma puramente civil y de acuerdo con las formalidades previstas en los
arts. 51-58 del propio Código (v. com.). Una segunda posibilidad que ofrece la ley, es la de
que los cónyuges puedan contraer el matrimonio que regula el Código «en la forma religiosa
legalmente prevista» (art. 49.2). Una tercera posibilidad es la que resulta del art. [Link], según
el cual «también podrá (cualquier español) contraer matrimonio fuera de España con arreglo
a la forma establecida por la Ley del lugar de celebración». Y con respecto a esta modalidad
de matrimonios de los españoles en el extranjero deben distinguirse dos aspectos. El de
fondo o sea el relativo a los requisitos que exige la ley para contraer un matrimonio válido, y
que serán los establecidos por la ley española, aunque el matrimonio se celebre en país
extranjero, pues según el art. 9.º 1 CC la ley española es la que regula las cuestiones
atinentes a la capacidad de las personas y a los derechos y deberes de familia. Mientras que
con respecto a la forma del matrimonio contraído en país extranjero, pueden los contrayentes
acogerse a las formas que establece la ley española, si lo contraen ante funcionario
diplomático o consular español (cfr. art. 51.3.º CC); o las formalidades civiles o religiosas que
admita la ley vigente en el lugar donde se celebre el matrimonio (art. 49 II CC), y que por
supuesto pueden ser y seguramente serán distintas de las previstas en la legislación
española. Cfr. también art. 73 LRC, art. 256.3 RRC, Inst. DGRN de 7-VII-71 y RDGR de 25-
XI-78 y 13-VII-82.

Estas formas de celebración del matrimonio las establece la ley para «cualquier español»,
disposición esta que debe ponerse en relación con el art. 149.1.8.ª CE, en cuanto establece
que las reglas sobre «relaciones jurídico-civiles relativas a las formas de matrimonio» son en
todo caso de la competencia exclusiva del Estado, y por tanto quedan sustraídas a la
potestad legislativa de los Parlamentos de las Comunidades Autónomas.

Y, por último, conviene señalar que el sistema del matrimonio civil facultativo que instaura el
actual art. 49, tal como ha quedado delineado en las páginas anteriores, permite a los
españoles optar por contraer matrimonio ya sea en forma exclusivamente civil o acogiéndose
a los ritos de una determinada confesión religiosa; pero no contraer el mismo matrimonio en
forma civil y religiosa, según resulta de la Circular de la DGRN de 16-VII-84 sobre duplicidad
de matrimonios.

LUIS Puig Ferriol

III. Aspectos de Derecho Internacional Privado. El precepto sólo regula los supuestos de
matrimonio de un español «dentro o fuera de España», por lo que deberá completarse
respecto a otros supuestos con lo dispuesto en el art. 50; aunque el del matrimonio de dos
extranjeros en el extranjero no ha sido objeto de expresa regulación (v. com. art. 50). De otra
parte, el art. 49 únicamente contempla las formas de prestación del consentimiento
matrimonial, excluyendo otros presupuestos de la celebración del matrimonio —el
consentimiento y la capacidad de los contrayentes— que tampoco fueron regulados en la
reforma del CC efectuada por la L 30/81.

Ahora bien, que el precepto sea incompleto puede explicarse por la doble función que posee
en nuestro ordenamiento jurídico. Es, a un mismo tiempo, la norma básica del nuevo sistema

[Link] 3/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

matrimonial español, constituido por un único matrimonio civil con pluralidad de formas de
celebración; y también una norma de Derecho Internacional Privado cuya finalidad esencial
es la proyección de dicho sistema en aquellos supuestos de tráfico externo en los que uno de
los contrayentes sea español (González Campos, Derecho Internacional Privado, II, p. 162).
Por ello, conviene examinar no sólo el aspecto regulado en el art. 49 CC sino también,
brevemente, aludir a otros aspectos no regulados, aunque éstos sean comunes a los demás
supuestos de tráfico externo.

1. El ámbito propio del art. 49 CC es, como se ha dicho antes, el de las formas de prestación
del consentimiento matrimonial; esto es, de los modos de exteriorización de la voluntad
predeterminados por la ley para que exista consentimiento matrimonial. Pero el precepto se
refiere, indistintamente, a la autoridad ante la que se presta el consentimiento (el «Juez o
funcionario» del núm. 1.º) y a la «forma» de prestarlo (núm. 2.º), mostrando la unidad entre
ambos aspectos. De este modo, la norma de DIPr. del art. 49 CC indica no sólo la ley que
rige los modos de exteriorizar la voluntad sino también la autoridad que debe intervenir,
según dicha ley, en la celebración del matrimonio.

La unidad entre «forma» de celebración del matrimonio y autoridad interviniente es relevante


a los fines de la sanción por incumplimiento de este requisito de validez, p. ej., si ha
intervenido en la celebración una autoridad que no era competente según la ley designada
en el art. 49. Y será esta ley la que determine los efectos del incumplimiento. Pero de otra
parte, la intervención de una autoridad, requerida por el sistema matrimonial español y la
mayor parte de los ordenamientos, quiebra en relación con los llamados matrimonios
«informales» o «consensuales», admitidos por ciertos Derechos (v. com. art. 50; Espinar,
Com. Fam. Tecnos, I, p. 207; González Campos, Derecho Internacional Privado, II, p. 131).

2. La ley aplicable a la forma de prestación del consentimiento matrimonial de un español con


arreglo al art. 49 es la siguiente:

a) Si el matrimonio de español y extranjero se celebra en España, los contrayentes pueden


optar entre la forma establecida por la ley española para el matrimonio civil ante el Juez o
funcionario competente (núm. 1.º) y la «forma religiosa legalmente prevista» según el art. 59
CC, ante ministro de una confesión religiosa (núm. 2.º) posibilidad sólo abierta, hasta el
momento actual, a la Iglesia Católica. Pero en el segundo caso se requerirá, además, la
professio religionis de los contrayentes, conexión que se apreciará conforme al ordenamiento
de dicha confesión religiosa. Ahora bien, a los fines del DIPr. es de observar que esta
dualidad de formas de celebración deriva del sistema matrimonial establecido en el CC y, por
tanto, en ambos casos es aplicable la ley española como lex loci celebrationis. Los arts. 62 y
63 regulan la inscripción del matrimonio en el RC español.

b) Cuando el matrimonio se celebre fuera de España, por español y extranjero o por dos
españoles, los contrayentes también pueden optar entre la forma establecida por la ley
española para el matrimonio civil, caso de intervenir funcionario español que ejerce funciones
consulares (art. 49.1.º en relación con el art. 51.3.º) y la «forma religiosa legalmente
prevista», esto es, la forma canónica; manteniéndose así, aun en el extranjero, la pluralidad
de formas que vertebra el nuevo sistema matrimonial español.

Pero además, por el pár. II del art. 49, un español «también podrá contraer matrimonio» con
arreglo a «la forma establecida por la ley del lugar de celebración». Lo que amplía las
opciones, dado que esta referencia a la lex loci celebrationis comprende, según la RDGR 13-
VII-82, «no sólo la forma civil local sino también las religiosas no canónicas admitidas por las
leyes del país»; y ello aun cuando se trate de una confesión que en España no reúne los
requisitos exigidos por el art. 59 CC, pues el reconocimiento de esa forma religiosa es obra
de la lex loci, a la que remite nuestra norma de DIPr. Es de observar, por último, que la
RDGR 13-VII-82, en una interpretación extensiva de las formas «establecidas» por la ley

[Link] 4/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

local extranjera, ha admitido la validez del matrimonio de español ante Cónsul de un tercer
Estado, estimando que la lex loci reconoce el ejercicio de las funciones del Cónsul en el
Estado de la celebración (Fernández Fernández, REDI 1985, p. 226; v. com. art. 51.3.º). En
estos supuestos, la inscripción del matrimonio en el RC español se hará con arreglo al art. 65
CC; lo que se ha facilitado con el nuevo art. 256 RRC, como se aprecia en diversas RDGR
(21-XII-87, 30-III-89).

3. Para apreciar la validez del matrimonio en cuanto a la forma de prestación del


consentimiento matrimonial, deberá estarse a la ley designada por la norma de DIPr. que
estaba en vigor al tiempo de su celebración. Pero cabe preguntarse qué efectos produce una
ley posterior que, por haber modificado la anterior ordenación legal, permitiría considerar hoy
como válido un matrimonio; problema que se suscita en nuestro Derecho al haber suprimido
la CE (arts. 14, 16 y 32.2) y la L 30/81, de reforma del CC, la exigencia de acatolicidad de
ambos contrayentes para la celebración de matrimonio civil del anterior art. 42 CC (sobre el
Derecho anterior, Marín López, Derecho Internacional Privado, II, p. 132).

Una STS 18-XII-81 ha declarado la nulidad del matrimonio civil de española y extranjero en el
extranjero, en atención a la confesionalidad católica de la contrayente española; aplicando
así la ley en vigor al tiempo de su celebración y excluyendo «la nueva normativa referente al
matrimonio». Esta solución ha sido criticada, entre otras razones por olvidar el carácter
«actual» del orden público, en el que se integran los valores jurídicos de la CE (González
Campos, REDI 1982, p. 515, y Derecho Internacional Privado, II, p. 140); y la crítica puede
entenderse en atención al criterio que inspira la disp. tran. 2.ª L 30/81. La STC 146/87, de 24-
IX (García De Velasco, REDI 1988, p. 231) tampoco ha resuelto el problema, al suscitarse
el amparo en un caso en el que se pretendía la validez de un primer matrimonio civil en el
extranjero de contrayente española a los fines de la nulidad de sus segundas nupcias con el
recurrente; estimando la STC que la declaración de nulidad del primer matrimonio sólo
lesionaría los derechos fundamentales de la esposa y no del recurrente en amparo.

4. Por último, interesa indicar, muy sumariamente, las soluciones del DIPr. español en
materia de consentimiento y capacidad matrimonial; cuestiones que, como se ha dicho, no
son objeto de una regulación expresa en los arts. 49 y 50 CC.

a) Respecto a la ley rectora del consentimiento matrimonial, presupuesto esencial para la


existencia del matrimonio, en ausencia de soluciones jurisprudenciales se ha propuesto estar
a la ley personal de cada contrayente en el momento de celebración del matrimonio; lo que
se ha justificado en atención a la vinculación del consentimiento con la libertad personal de
los contrayentes y a la inclusión tradicional de las cuestiones de «estado civil» en el ámbito
de la ley personal (art. 9.º 1 CC; González Campos, Derecho Internacional Privado, II, p.
125). Esta ley determinará si el consentimiento es sólo aparente, sus posibles vicios, los
efectos del consentimiento simulado o viciado, los plazos de ejercicio de las acciones y las
personas legitimadas.

b) La capacidad matrimonial, según la jurisprudencia del TS y la doctrina de la DGRN (STS


10-VI-16, 12-III-42; RDGR 25-III-50, 27-VI-69, 10-XI-76), se rige por la ley personal de cada
uno de los contrayentes al tiempo de la celebración; solución que se apoya en el art. 9.º 1 CC
y es admitida por la doctrina. El momento de apreciar la capacidad, cuando el matrimonio se
celebre en España, será el del expediente previo del art. 56 CC (v. arts. 238-251 RRC, así
como la Instr. 22-III-74, apdo. III, 4.º). Si se celebra ante autoridad distinta del Juez o
funcionario español, se apreciará en el momento de la inscripción de dicho matrimonio en el
RC español (arts. 63 y 65 CC). En relación con la capacidad del español cuyo matrimonio ha
sido disuelto por sentencia extranjera de divorcio, v. com. art. 107 CC y RDGR 28-I-81 y 4-III-
88, entre otras, exigiendo el previo exequatur en España de la sentencia extranjera.

[Link] 5/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

La acreditación de la capacidad matrimonial del contrayente extranjero se facilita con la


presentación de un certificado de capacidad matrimonial (Conv. Munich 5-IX-80, BOE 16-V-
88). Posibilidad también abierta para el español que ha de contraer matrimonio en el
extranjero ante autoridad local por el nuevo art. 2S2 RRC; habiéndose aprobado un modelo
plurilingüe de certificado por O 26-V-88 (BOE 7-VI-88).

c) Por último, son competentes para la dispensa de impedimentos las autoridades del Estado
de la nacionalidad del contrayente; si bien el Convenio para facilitar la celebración de los
matrimonios en el extranjero, hecho en París el 10-IX-64 (BOE 19-I-77) permite otorgar la
dispensa a las autoridades del Estado de celebración, cuando el extranjero resida
habitualmente en este Estado. Pero en este caso, se aplicará la ley personal del interesado
para determinar si es posible la dispensa, los impedimentos que son dispensables y los
efectos de una dispensa posterior a la celebración; solución que, respecto a los españoles ha
sido establecida en las RDGR de 19-IX-75 y 19-V-77, entre otras.

JULIO D. González Campos

Artículo 50.

Si ambos contrayentes son extranjeros, podrá celebrarse el matrimonio en


España con arreglo a la forma prescrita para los españoles o cumpliendo
la establecida por la Ley personal de cualquiera de ellos.

Modificado por art. 1 de Ley núm. 30/1981, de 7 julio

Doctrina-comentario

I. Introducción. Si el art. 49 CC regula la forma de prestación del consentimiento matrimonial


de un español, dentro o fuera de España, el aquí comentado se refiere únicamente al
supuesto de celebración del matrimonio en España por dos extranjeros. De este modo, no es
objeto de expresa regulación en los arts. 49 y 50 CC el caso de matrimonio de dos
extranjeros, celebrados en otro Estado, cuya validez puede suscitarse posteriormente ante
Juez español (así, en la STS 1.ª 29-IX-61). Y, de otra parte, tampoco han sido expresamente
reguladas las cuestiones relativas al consentimiento y la capacidad matrimonial, que pueden
plantearse no sólo en dicho supuesto, sino cuando el matrimonio se celebra en España (v.
com. art. 49 CC).

En cuanto a la forma de prestación del consentimiento matrimonial por dos extranjeros en


España, el art. 50 CC establece dos soluciones alternativas. En primer lugar, los
contrayentes podrán contraer matrimonio «con arreglo a la forma prescrita para los
españoles», pero también, en segundo término, de acuerdo con la forma establecida «por la
ley personal de cualquiera de ellos». En el primer caso, existe una remisión al art. 49 CC
(«cualquier español…»), donde se configura, al mismo tiempo, el nuevo sistema matrimonial
español; por lo que cabe hablar, justificadamente, de la forma civil o religiosa prevista en la
ley española como lex loci celebrationis. Ambos supuestos serán examinados
separadamente, haciendo una breve referencia, por último, al del matrimonio de extranjeros
en el extranjero.

II. Celebración del matrimonio con arreglo a la forma prevista en la ley española. El art.
49, al que se remite el aquí comentado, permite que los extranjeros que contraigan
matrimonio en España presten su consentimiento tanto en la forma prescrita para el
matrimonio civil, ante el Juez o funcionario competente (núm. 1.º) como en la «forma religiosa

[Link] 6/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

legalmente prevista» según el art. 59 CC; lo que en el momento actual sólo es aplicable a la
forma canónica (núm. 2.º):

1. Matrimonio en forma civil ante autoridad española. El hecho de ser extranjeros ambos
contrayentes requiere la precisión de varios extremos en relación con el expediente previo
del art. 56 CC y la celebración del matrimonio:

a) Del art. 57 en relación con el 55 CC se desprende la exigencia de que uno al menos de los
contrayentes tenga domicilio en España. Y pese a que algún autor se ha mostrado favorable
a la celebración del matrimonio por dos extranjeros transeúntes (Espinar, Com. Fam.
Tecnos, I, p. 209), la RDGR de 4-V-88 confirma la necesidad de este requisito, estimando
que los Jueces y funcionarios españoles son incompetentes si los contrayentes no residen en
España; sin que pueda admitirse la delegación a Juez español por Cónsul de España en el
país de la residencia, dado que tal delegación sólo puede hacerse por autoridad competente,
lo que no ocurre en el caso del Cónsul.

Ahora bien, si uno de ellos posee domicilio en España, no es necesaria la comparecencia del
otro contrayente, a los fines de ratificación, dados los términos del art. 242 RRC; ni incluso en
el acto de la celebración, como se indicará seguidamente. Y la exigencia de domicilio en
España, de otra parte, no opera en el caso del matrimonio en peligro de muerte (art. 52 CC),
por excluirse la residencia y la formación de previo expediente.

b) La necesidad de proclamas o edictos se regula con flexibilidad en los arts. 243-244 RRC;
y, además, es un requisito dispensable (arts. 260-262 RRC). Pero además, la Inst. DGRN de
22-III-74 (apdo. IV) ha afirmado que no procede la publicación de edictos o proclamas en un
Estado extranjero si la ley del Estado donde un contrayente está domiciliado no conoce esta
exigencia; y que existe causa justificada para la dispensa si la publicación en el extranjero
puede ocasionar una considerable demora en la celebración del matrimonio. De otra parte,
sería posible autorizar el matrimonio secreto de dos extranjeros residentes en España, pues
éste no ofrece diferencias en cuanto a la forma de prestación del consentimiento ni al previo
expediente, si bien se excluye su publicidad (art. 54 CC); extremos que pertenecen al ámbito
de la ley rectora de la forma, la lex loci celebrationis. Y será la ley española la que determine
los supuestos en los que puede hacerse público el matrimonio mediante su inscripción en el
RC (arts. 79 LCR y 269-270 RRC), así como los efectos inter partes desde la fecha de su
celebración (arts. 61 y 64 CC). No obstante, si la inscripción se produce tras el fallecimiento
de uno de los cónyuges, ello puede afectar al reconocimiento del matrimonio en otros
Estados; aunque no han faltado soluciones favorables en el caso de los «matrimonios
póstumos» del Derecho francés, en los que la celebración es posterior al fallecimiento de un
cónyuge, aunque los efectos del matrimonio sean limitados.

c) La celebración del matrimonio por apoderado (art. 54 CC) se rige por la lex loci
celebrationis, por pertenecer esta cuestión al ámbito de la forma de prestación del
consentimiento matrimonial. De este modo, se requerirá la asistencia personal del otro
contrayente; y en cuanto al poder, aunque se otorgue en el extranjero según la forma allí
establecida (art. 11.1 CC), su contenido y la posible revocación se regirán por la ley
española, como ley rectora de la celebración del matrimonio. Por último, el idioma en el que
se presta el consentimiento ante el Juez o funcionario español, puede suscitar un problema si
alguno de los contrayentes no conoce el castellano; pero el art. 258 RRC admite el
matrimonio contraído con intérprete, indicando los extremos que deberán constar en la
inscripción del matrimonio.

2. Matrimonio en forma canónica ante autoridad religiosa católica. Esta es, como se ha dicho,
una de las formas «prescritas para los españoles» (art. 50 CC) o, más exactamente, por la
ley española como ley del lugar de celebración. Y requerirá, es obvio, la professio religionis
de los contrayentes, según la norma del Derecho canónico, siendo aplicable este

[Link] 7/8
28/11/24, 19:03 Thomson Reuters ProView - Comentario del Código Civil. 1ª ed., mayo 2015

ordenamiento en lo que respecta al domicilio de los contrayentes, las proclamas y otros


requisitos pertenecientes a la forma de prestación del consentimiento matrimonial. En cuanto
a la inscripción del matrimonio en el RC, está se llevará a cabo de acuerdo con el art. 63 CC.

III. Celebración del matrimonio con arreglo a la forma establecida por la ley personal de
cualquiera de los contrayentes. La ley personal es la ley nacional (art. 9.º 1 CC), y según
las RDGR de 6-V-82 y 4-V-88 ello entraña la posibilidad de prestar el consentimiento
matrimonial tanto con arreglo a una forma religiosa «no canónica» como de acuerdo a una
forma civil en el llamado «matrimonio consular», siempre que estén admitidas por el Derecho
del Estado de la nacionalidad de uno de los contrayentes. Posibilidad que se amplía,
lógicamente, si los contrayentes poseen distinta nacionalidad.

a) La forma religiosa puede ser la de una confesión que en España no cumple con lo
dispuesto en el art. 59 CC; pues aun cuando no esté «legalmente prevista» para los
españoles (art. 49.2.º CC) si está reconocida por la ley del Estado de la nacionalidad de uno
de los contrayentes, que el art. 50 CC declara aplicable. Por ello, es válido en cuanto a la
forma el matrimonio celebrado en España por dos nacionales suecos según el rito luterano
(RDGR de 6-V-82; Fernández Fernández, REDI 1985, p. 226) e igual conclusión debe
admitirse incluso en el caso de ceremonia privada con arreglo al Derecho coránico,
reconocida en los Estados musulmanes.

b) En el supuesto de «matrimonio consular» en España, la forma civil establecida por el


Derecho del Estado del Cónsul —o del agente diplomático que ejerza funciones consulares—
es admitida por el art. 50 CC. Y pese a que el tema haya sido objeto de dudas en el pasado
(González Campos, Celebración, p. 1.083), desde la RDGR de 6-V-69 (Pecourt, Derecho
Internacional, I, p. 70), reiterada en las de 5-VIII-81 y 4-V-88, para el reconocimiento del
matrimonio en España se requiere que ninguno de los contrayentes sea español; lo que se
desprende, de otra parte, del propio art. 50 CC., que regula el matrimonio en España cuando
«ambos contrayentes» sean extranjeros. Algunas excepciones (RDGR de 20-I-82, SAT
Palma de Mallorca 24-X-84) son resultado de las dudas anteriores y se han inspirado en el
criterio del favor matrimonii respecto a matrimonios celebrados con anterioridad a la reforma
del CC por la L 30/81, por lo que no parecen justificadas en la actualidad (González
Campos, Derecho Internacional Privado, II, p. 139). Existe, en efecto, nulidad del matrimonio
que incumple este requisito «por falta de acatamiento de las formas legales» (Díez-Picazo y
Gullón, Sistema, IV, p. 94), como se desprende de lo dispuesto en el art. 49.1.º CC respecto
a la forma de celebración del matrimonio por «cualquier español» dentro o fuera de España.

c) En los dos supuestos anteriores, el matrimonio es inscribible en el RC español con arreglo


al art. 65 CC (RDGR 6-V-82, 20-II-87 y 4-V-88); pues se trata de un hecho «acaecido en
territorio español aunque afecte a extranjeros» (art. 15 I LRC).

IV. Matrimonio de dos extranjeros celebrado en el extranjero. Este supuesto, como se ha


dicho, no se halla explícitamente regulado en los arts. 49 y 50 CC:

Con anterioridad a la L 30/81, la STS 1.ª 29-IX-61 admitió la validez del matrimonio de dos
israelitas, con arreglo a la forma religiosa admitida por la lex loci celebrationis (Pecourt,
Derecho Internacional, I, p. 80). En la actualidad, por analogía con el supuesto regulado por
el art. 50 CC., si ambos contrayentes son extranjeros junto a la ley del lugar de celebración,
cabe aplicar alternativamente la lex loci o la personal de cualquiera de ellos; si uno de ellos
es nacional del lugar, sólo cabrá (art. 49 CC, por analogía) la primera (González Campos,
Derecho Internacional Privado, II, p. 131; Espinar, Derecho Internacional, I, p. 210).

JULIO D. González Campos

[Link] 8/8

También podría gustarte