Dengue
Es una enfermedad producida por la picadura de mosquitos hembra de Aedes Aegypti y
Aedes albopictus (más frecuente en Asia) infectados con el virus DENV. Ambos
insectos son transmisores de chikungunya, fiebre amarilla y zika.
Esta enfermedad se puede presentar varias veces en una persona dependiendo del
serotipo circulante. En la Región de Las Américas existen cuatro serotipos circulando
(DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4).
Si una persona se contagia por uno de los serotipos, se produce inmunidad permanente
para ese serotipo, e inmunidad cruzada para los otros serotipos sólo por poco tiempo;
pudiendo contagiarse luego de los otros serotipos.
A tal punto, que puede ser mortal sino tiene un manejo clínico adecuado.
Clínica
Los síntomas generalmente duran entre 2 y 7 días, en donde la mayoría de las personas
se recupera en alrededor de una semana, lo más frecuentes son:
Dolores (dolor en los ojos, generalmente detrás de los ojos, dolor muscular, dolor en
las articulaciones o dolor en los huesos).
Fiebre (38o C o más)
Cefalea.
Exantema cutáneo morbiliforme, que posteriormente pueden acompañarse o no de
lesiones purpúricas y petequias.
También, como posible presentación, pero de forma menos frecuente:
Gastritis con dolor abdominal.
Alteración del gusto.
Epistaxis.
Gingivorragia.
Diarrea.
Vómitos.
Nauseas
Esplenomegalia.
Complicación hepática – renal.
Constipación.
En ocasiones puede simular un resfriado común u otra infección.
Diagnóstico
La única forma de confirmar el diagnóstico es con un análisis de sangre.
Se realiza por una prueba serológica, detectando niveles elevados de IgM en suero del
paciente (estos niveles se manifiestan 4 días posteriores a la aparición de fiebre), unidos
a los antígenos del virus en un ELISA o flujo lateral de prueba rápida.
Dicha serología puede arrojar un falso positivo, si el paciente es de recién infección,
vacunado contra fiebre amarilla o encefalitis japonesa, cuyo origen proviene de
flavivirus. Sin la realización de dichas pruebas, se tomará como la identificación de un
caso sugestivo de dengue hasta la realización de test.
Terapéutica
El tratamiento del paciente con dengue es sintomático, con acetaminofén en sus dosis
recomendadas e hidratación; la automedicación no se recomienda y se debe tener en
cuenta la aparición de los síntomas antes mencionados.
Prevención
Eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (latas, botellas,
neumáticos, etc.) dentro y fuera de la vivienda y/o lugar de trabajo.
Agujerear los recipientes no utilizables antes de ser descartados. Si no es posible,
romperlos o compactarlos. Colocarlos en bolsas cerradas para su retiro seguro por el
recolector de residuos.
Dar vuelta, tapar o resguardar los objetos útiles que se encuentran en el exterior y
pueden acumular agua de lluvia o riego (baldes, palanganas, tambores, juguetes,
etc.).
Cepillar, limpiar y cambiar el agua de bebederos de animales, colectores de
desagües de aire acondicionado o lluvia. Cepillar o frotar las paredes internas del
recipiente es fundamental para desprender los huevos de mosquitos que están
adheridos allí.
Evitar tener plantas en agua. Reemplazar el agua de las macetas o contenedores de
plantas, por arena, tierra u otro sustrato adecuado. Caso contrario, cambiar el agua
frecuentemente (cada 2/3 días aproximadamente, revisando que no queden larvas en
las raíces) y cepillar las paredes internas de los floreros.
Mantener los patios y jardines desmalezados.
Destapar canaletas y desagües de lluvia.
Verter agua hirviendo en las paredes internas de las rejillas y colocarles tela
mosquitera.
Mantener tapados los tanques y grandes recipientes (aljibes, cisternas, etc.) que se
usan para recolectar y almacenar agua.
Mantener limpias y cloradas las piletas de natación. Mantenerlas cubiertas cuando
no se utilicen.