PRUEBA
Concepto: Conjunto de elementos ciertos o probables, introducidos legalmente al
proceso por los sujetos legitimados para hacerlo, con el objeto de formar en el juez un
conocimiento cierto o probable acerca de los elementos fácticos contenidos en la
imputación delictiva.
Naturaleza: De las opiniones acerca de la naturaleza de la prueba, puede
hacerse la siguiente clasificación:
El de quienes consideran la prueba como derecho material;
El de quienes aseguran a la prueba una naturaleza mixta;
El de quienes le reconocen una naturaleza exclusivamente procesal;
El de quienes las separan en dos ramas (sustancial y procesal).
Para Devis Echandía, en un sistema legal que no consagra formalidades AD
SUBSTANTIAM ACTUS, es decir, necesarias para la existencia o la validez de actos o
contratos, la materia de la prueba en general, y por lo tanto, el derecho probatorio,
tendría un claro carácter procesal, puesto que todos los medios servirían para producir
la convicción sobre la existencia o inexistencia de los hechos.
SE PUEDE AVORDAR LA PRUEBA DESDE DISTINTAS
CONCEPCIONES:
1) ELEMENTO DE PRUEBA:
O prueba propiamente dicha, es todo dato objetivo que se incorpora legalmente al
proceso, capaz de producir un conocimiento cierto o probable acerca de los extremos
de la imputación delictiva. De esta concepción se pueden extraer los siguientes
caracteres:
Objetividad: el dato debe provenir del mundo externo al proceso, y no ser
mero fruto del conocimiento privado del juez, carente de acreditación objetiva.
Y su trayectoria (desde fuera hacia adentro del proceso) debe cumplirse de
modo tal que pueda ser controlado por las partes;
Legalidad: la legalidad del elemento de prueba será presupuesto
indispensable para su utilización en abono de un convencimiento judicial
válido. Su posible ilegalidad podrá obedecer a dos motivos:
Obtención ilegal: cualquier dato probatorio que se obtenga en violación de
las garantías constitucionales es ilegal y, por tanto, debe carecer de valor para
fundar la convicción del juez;
Incorporación irregular: el ingreso del dato probatorio en el proceso deberá
ser realizado respetando el modo de hacerlo previsto en la ley. Cuando la ley
impusiere alguna formalidad especial para su producción, relacionada con el
derecho de defensa de las partes, la observancia de ella será condición sine
qua non para que la prueba pueda ser regularmente incorporada.
Relevancia: también conocida como UTILIDAD DE LA PRUEBA. El
elemento de prueba será tal no solo cuando produzca certeza sobre la
existencia o inexistencia del hecho que con él se pretende, sino también
cuando permita fundar sobre éste un juicio de probabilidad;
Pertinencia: el dato probatorio deberá relacionarse con los extremos
objetivos (existencia del hecho) y subjetivos (participación del imputado) de la
imputación delictiva, o con cualquier hecho o circunstancia jurídicamente
relevante del proceso.
2) ORGANO DE PRUEBA:
Es el sujeto que porta un elemento de prueba y lo transmite al proceso.
Su función es la de intermediario entre la prueba y el juez.
3) MEDIO DE PRUEBA:
Es el procedimiento establecido por la ley tendiente a lograr el ingreso del elemento de
prueba en el proceso.
Su regulación legal tiende a posibilitar que el dato probatorio existente fuera del
proceso penetre en él para ser conocido por el tribunal y las partes, con respeto del
derecho de defensa de éstas. Con este ambivalente propósito, la ley establece
separadamente los distintos medios de prueba que acepta, reglamentándolos en
particular, a la vez que incluye normas de tipo general con sentido garantizador o
restrictivo de los derechos de los sujetos procesales privados.
4) OBJETO DE PRUEBA:
Aquello que puede ser probado; aquello sobre lo cual debe o puede recaer la prueba.
El tema admite ser considerado en abstracto y en concreto:
Consideración en Abstracto: la prueba puede recaer sobre hechos
naturales (caída de un rayo) o humanos, sean físicos (lesión) o psíquicos
(intención homicida). También sobre la existencia y cualidades de personas,
cosas y lugares.
No serán objeto de prueba los hechos “notorios” (por ejemplo, quien es el
presidente del país), ni los “evidentes” (por ejemplo, una persona que camina y
habla está viva), salvo que sean controvertidos razonablemente; tampoco la
existencia del derecho positivo vigente, ni aquellos temas sobre los cuales las
leyes prohíben hacer prueba;
Consideración en Concreto: en un proceso penal determinado, la prueba
deberá versar sobre la existencia del “hecho delictuoso” y las circunstancias
que lo califiquen, agraven, atenúen o justifiquen, o influyan en su punibilidad y
la extensión del daño causado. Deberá dirigirse también a individualizar a sus
autores, cómplices o instigadores.
Estos aspectos necesariamente deberán ser objeto de prueba, aun cuando no
haya controversia sobre ellos, salvo casos excepcionales.
No podrá ser objeto de prueba ningún hecho o circunstancia que no se vincule
con estos aspectos.
Principios Generales de la Prueba:
No obstante las diferencias que existen entre el proceso civil y penal y la distinta
regulación que suele darse entre ambos, la institución de la prueba judicial conserva
su unidad en lo fundamental y en sus principios generales:
1) PRINCIPIO DE LA NECESIDAD DE LA PRUEBA Y DE LA PROHIBICIÓN
DE APLICAR EL CONOCIMIENTO PRIVADO DEL JUEZ SOBRE LOS
HECHOS: los hechos sobre los cuales debe fundarse la decisión judicial deben
demostrarse con pruebas aportadas al proceso por cualquiera de los interesados o por
el juez, si éste tiene facultades, sin que dicho funcionario pueda suplirlas con el
conocimiento personal privado que tenga sobre ellos, porque sería desconocer la
publicidad y la contradicción indispensable para la validez de todo medio probatorio y
el derecho de defensa.
2) PRINCIPIO DE LA EFICACIA JURÍDICA Y LEGAL DE LA PRUEBA: si la
prueba es necesaria para el proceso, debe tener eficacia jurídica para llevarle al juez
el convencimiento o la certeza sobre los hechos que sirven de presupuesto a las
normas aplicables al litigio, o a la pretensión voluntaria, o a la culpabilidad penal
investigada. No se concibe la institución de la prueba sin esa eficacia jurídica
reconocida por la ley.
3) PRINCIPIO DE LA UNIDAD DE LA PRUEBA: el conjunto probatorio del
proceso forma una unidad y debe ser examinado y apreciado por el juez, para
confrontar las diversas pruebas, puntualizar su concordancia o discordancia y concluir
sobre el convencimiento de que ellas globalmente se forme.
4) PRINCIPIO DE COMUNIDAD DE LA PRUEBA: la prueba no le pertenece a
quien la aporta; una vez introducida legalmente al proceso, debe tenérselo en cuenta
para determinar la existencia o inexistencia del hecho a que se refiere, sea que resulte
en beneficio de quien la adujo o de la parte contraria, quien puede invocarla.
5) PRINCIPIO DEL INTERÉS PÚBLICO EN LA FUNCIÓN DE LA PRUEBA:
siendo el fin de la prueba dar certeza al juez para que pueda fallar conforme a justicia,
hay un interés público indudable y manifiesto en la función que desempeña en el
proceso.
6) PRINCIPIO DE LEALTAD Y PROBIDAD O VERACIDAD DE LA PRUEBA:
la prueba no debe usarse para ocultar o deformar la realidad, para tratar de inducir al
juez al engaño, sino con lealtad y probidad o veracidad.
7) PRINCIPIO DE CONTRADICCIÓN DE LA PRUEBA: la parte contra quien se
opone una prueba debe gozar de oportunidad procesal para conocerla y discutirla, es
decir, que debe llevarse a la causa con conocimiento y audiencia de todas las partes.
8) PRINCIPIO DE IGUALDAD DE OPORTUNIDAD PARA LA PRUEBA:
idénticas oportunidades para presentar o pedir la práctica de pruebas y para
contradecir las aducidas por el contrario.
9) PRINCIPIO DE LA PUBLICIDAD DE LA PRUEBA: significa que debe
permitirse a las partes conocerlas, para intervenir en su práctica, objetarlas si es el
caso, discutirlas, y luego analizarlas para patentizar ante el juez el valor que tienen, en
alegaciones oportunas; pero también significa que las conclusiones del juez sobre la
prueba deben ser conocidas por las partes y estar al alcance de cualquier persona que
se interese en ello, cumpliendo así la función social que les corresponda.
10) PRINCIPIO DE FORMALIDAD Y LEGALIDAD DE LA PRUEBA: este
principio implica que la prueba esté revestida de requisitos extrínsecos e intrínsecos.
Los primeros se refieren a las circunstancias de tiempo, modo y lugar; los segundos
contemplan principalmente la ausencia de vicios como dolo, error, violencia, y de la
inmoralidad en el medio mismo. Se exige que prevenga de un sujeto legitimado para
aducirla; por último, respecto de la cuestión que motiva su intervención, requiere que
el funcionario que la reciba o la tome tenga facultad procesal para ello, es decir,
jurisdicción y competencia.
11) PRINCIPIO DE PRECLUSIÓN DE LA PRUEBA: se trata de una formalidad
de tiempo u oportunidad para la recepción de la prueba; con él se persigue impedir
que se sorprenda al adversario con pruebas de último momento, que no alcance a
controvertirlas, o que se propongan cuestiones sobre las cuales no se puede ejercer
su defensa.
12) PRINCIPIO DE INMEDIACIÓN Y DE LA DIRECCIÓN DEL JUEZ EN LA
PRODUCCIÓN DE LA PRUEBA: es indispensable que el juez sea quien de
manera inmediata dirija la prueba, resolviendo primero sobre su admisibilidad e
interviniendo luego en su recepción.
13) PRINCIPIO DE IMPARCIALIDAD DEL JUEZ EN LA DIRECCIÓN Y
APRECIACIÓN DE LA PRUEBA: la dirección del debate probatorio por el juez
impone necesariamente su imparcialidad, estar siempre orientado por el criterio de
averiguar la verdad, tanto cuando decreta pruebas oficiosamente o a solicitud de parte,
como cuando valora los medios allegados al proceso.
14) PRINCIPIO DE ORIGINALIDAD DE LA PRUEBA: la prueba en lo posible
debe referirse directamente al hecho por probar, para que sea prueba de éste, pues si
apenas se refiere a hechos que a su vez se relacionan con aquél, se tratará de
pruebas de otras pruebas.
15) PRINCIPIO DE LA CONCENTRACIÓN DE LA PRUEBA: debe procurarse
practicar la prueba de una vez, en una misma etapa del proceso.
16) PRINCIPIO DE LA LIBERTAD DE LA PRUEBA: para que la prueba cumpla
su fin de lograr la convicción del juez sobre la existencia o inexistencia de los hechos
que interesan al proceso, es indispensable otorgar libertad para que las partes y el
juez puedan obtener todas las que sean pertinentes, con la única limitación de
aquellos que por razones de moralidad versen sobre hechos que la ley no permite
investigar, o que resulten inútiles por existir presunción legal que las hacen
innecesarias o sean claramente impertinentes o inidóneas.
17) PRINCIPIO DE LA PERTINENCIA Y CONDUCENCIA O IDONEIDAD DE
LA PRUEBA: limita la libertad probatoria, impidiendo la recepción de medios que por
sí mismos o por su contenido no sirvan en absoluto para los fines propuestos y
aparezcan claramente improcedentes e inidóneos.
18) PRINCIPIO DE LA NATURALIDAD O ESPONTANEIDAD Y LICITUD DE
LA PRUEBA Y DEL RESPETO A LA PERSONA HUMANA: este principio se
opone a todo procedimiento ilícito para la obtención de la prueba y lleva a la
conclusión de que toda prueba que lo viole debe ser considerada ilícita y, por tanto, sin
valor jurídico.
19) PRINCIPIO DE LA OBTENCIÓN COACTIVA DE LOS MEDIOS
MATERIALES DE LA PRUEBA: en virtud de él, los documentos, las cosas y, en
ocasiones, las personas físicas cuando son objeto de prueba, deben ponerse a
disposición del juez cuando se relacionan con los hechos del proceso. Las coacciones
utilizadas consisten generalmente en multas, en la consecuencia jurídica de dar por
reconocido el documento o por confesado el hecho, y la pérdida de oportunidades
procesales.
20) PRINCIPIO DE LA INMACULACIÓN DE LA PRUEBA: debe procurarse que
los medios allegados al proceso estén libres de vicios intrínsecos y extrínsecos que los
hagan ineficaces o nulos.
21) PRINCIPIO DE LA EVALUACIÓN O APRECIACIÓN DE LA PRUEBA DE
ACUERDO CON LAS REGLAS DE LA SANA CRÍTICA: la prueba debe ser
objeto de valoración en cuanto a su mérito para llevar la convicción al juez, sobre los
hechos que interesan al proceso. No se concibe un proceso moderno, sin que el juez
tenga libertad para apreciar las pruebas allegadas, conforme a las reglas de la sana
crítica.
22) PRINCIPIO DE LA CARGA DE LA PRUEBA Y DE LA
AUTORESPONSABILIDAD DE LAS PARTES POR SU INACTIVIDAD: cuando
falta la prueba del hecho que sirve de presupuesto a la norma jurídica que una parte
invoca a su favor, debe fallar de fondo y en contra de esa parte. Por otro lado, implica
la autoresponsabilidad de las partes por su conducta en el proceso, al disponer que si
no aparece en éste la prueba de los hechos que la benefician y la contraprueba de los
que, comprobados a su vez por el contrario, pueden perjudicarlas, recibirán una
decisión desfavorable.
23) PRINCIPIO DE LA ORALIDAD O LA ESCRITURA: como un aspecto del
sistema oral o escrito del proceso, puede enunciarse este principio en relación con la
prueba. Sin la menor duda, el sistema oral favorece la inmediación, la contradicción y
la mayor eficacia de la prueba, por lo cual debe aplicarse para la recepción, en
audiencia de las pruebas personales (testimonios, interrogatorios de partes y
peritaciones).
24) PRINCIPIO INQUISITIVO DE LA ORDENACIÓN Y PRÁCTICA DE LAS
PRUEBAS: el juez debe tener facultades para decretar y practicar pruebas
oficiosamente, y que es un deber suyo ejercitarlas cuando sean necesarias o
convenientes para verificar la realidad delos hechos alegados o investigados.
25) PRINCIPIO DE GRATUIDAD DE LA PRUEBA: dado el interés general que
radica en el proceso y en la prueba, lo ideal es que el Estado satisfaga el servicio
público de justicia de manera gratuita, sin gravar económicamente a las partes por la
recepción y práctica de los medios probatorios. Únicamente cuando los soliciten el
dictamen de peritos particulares o la expedición de copias de documentos notariales o
que se encuentren en otros archivos, se justifica que deban costear los honorarios de
aquellos.
Sistemas de valoración de la prueba:
Tienden a determinar cuál es la real utilidad de la prueba, a los fines de la
reconstrucción del acontecimiento, cuya afirmación dio origen al proceso y motiva la
acusación; cual es el grado de conocimiento que pueden aportar sobre aquel.
1) PRUEBA LEGAL: en el sistema de la PRUEBA LEGAL, es la ley procesal la que
prefija, de modo general, la eficacia conviccional de cada prueba, estableciendo bajo
qué condiciones el juez debe darse por convencido de la existencia de un hecho o
circunstancia (aunque íntimamente no lo esté) y, a la inversa, señalando los casos en
que no puede darse por convencido (aunque íntimamente lo esté).
2) ÍNTIMA CONVICCIÓN: en el sistema de ÍNTIMA CONVICCIÓN, la ley no
establece regla alguna para la apreciación de las pruebas. El juez es libre de
convencerse, según su íntimo parecer, de la existencia o inexistencia de los hechos de
la causa, valorando aquellas según su leal saber y entender. A esta característica
debe agregársele otra, cual es la inexistencia de la obligación de fundamentar las
decisiones judiciales; pero ello no significa en modo alguno la autorización para
sustituir la prueba por el arbitrio, ni para producir veredictos irracionales, sino un acto
de confianza en el “buen sentido” (racionalidad) connatural a todos los hombres.
3) LIBRE CONVICCIÓN O SANA CRÍTICA RACIONAL : el sistema de LIBRE
CONVICCIÓN O SANA CRÍTICA RACIONAL, al igual que el de la íntima convicción,
establece la más plena libertad de convencimiento de los jueces, pero exige que las
conclusiones a que se llega sean fruto razonado de las pruebas en que se apoye.
Si bien el juez no tiene reglas jurídicas que limiten sus posibilidades de convencerse, y
goza de las más amplias facultades al respecto, su libertad tiene un límite: el respeto
de las normas que gobiernan la corrección del pensamiento humano. La sana crítica
racional se caracteriza por la posibilidad de que el magistrado logre sus conclusiones
sobre los hechos de la causa valorando la eficacia conviccional de la prueba con total
libertad, pero respetando los principios de la recta razón, es decir, las reglas de la
lógica (constituidas por las leyes fundamentales de la coherencia y la derivación, y por
los principios lógicos de identidad, de no contradicción, de tercero excluido y de razón
suficiente), los principios incontrastables de las ciencias y la experiencia común
(constituida por conocimientos indiscutibles por su raíz científica).
La otra característica de este sistema es la necesidad de motivar las resoluciones, o
sea, la obligación impuesta de proporcionar las razones de su convencimiento,
demostrando el nexo racional entre las afirmaciones o negaciones a que llegó y los
elementos de prueba utilizados para alcanzarlos. Esto requiere la concurrencia de dos
operaciones intelectuales: la descripción del elemento probatorio y su valoración
crítica, tendiente a evidenciar su idoneidad para fundar la conclusión que en él se
apoya.
Art. 210. Valoración. Para la valoración de la prueba sólo se exige la expresión de
la convicción sincera sobre la verdad de los hechos juzgados, con desarrollo
escrito de las razones que llevan a aquella convicción.
Esta regla rige para cualquier etapa o grado de los procedimientos, salvo el caso de
juicio por jurados en el que rige la íntima convicción.
El artículo 210 establece el principio de la convicción sincera. Se trata de corporizar
el razonamiento como producto de la actividad intelectual, con relación a cómo ha sido
formulado, al establecimiento de las premisas y de la conclusión, a la validez de lazo
que las une, y, por fin, a la estructura misma de ese razonamiento y su conformidad
con reglas y esquemas previamente admitidos.
En cuanto a la adjetivación de sincera, referida a la convicción, Bertolino piensa que
contiene una notoria carga axiológica, pues remite a aquello que tiene relación con el
deber de “veracidad” del juzgador, verdad que expresará así “sin fingimientos” y
“totalmente”. El nombrado autor repara en que, según el texto del artículo, nos
hallamos frente a una “exigencia”, la cual debe ser entendida como un “deber” del
juzgador.
El funcionamiento de la regla muestra esta cadencia: las razones son las que llevan a
la convicción, a través de la cual se obtiene la verdad de los hechos juzgados.
El alcance de la expresión “convicción sincera” como método de valoración de la
prueba adquirida en el proceso, requiere que el juzgador desarrolle por escrito cada
una de las razones que lo conducen a una determinada convicción, en términos de
certeza moral, ajustada a la sana crítica racional, la cual presupone que la actividad
intelectual del juzgador se adecúe a los postulados de la lógica, la psicología y la
experiencia.
Los jueces de mérito son soberanos para apreciar y seleccionar la prueba recibida en
el juicio, siempre que no efectúen un ejercicio irracional de esa facultad, lo que
importaría violar las reglas de la sana crítica, de modo que bien pueden preferir un
elemento de prueba en desmedro de otro o un determinado fragmento de una prueba
en desmedro de otro.
La Prueba en el Proceso:
La prueba se produce en el debate o juicio oral.
Pese a ello, el abordaje de la prueba obliga remitirse a la Investigación Penal
Preparatoria (IPP).
Binder afirma que, durante esta etapa del proceso, se realizan cuatro tipos de
actividades:
1. Actividades puras de investigación;
2. Decisiones que influyen sobre la marcha del procedimiento;
3. Anticipos de prueba, es decir, prueba que no puede esperar su
producción en el debate;
4. Decisiones o autorizaciones, vinculadas a actos que pueden afectar garantías
procesales o derechos constitucionales.
Son las actividades primera y tercera la que nos importa en lo tocante a la prueba.
La IPP es, esencialmente, una fase de investigación. Se trata de superar un estado
de incertidumbre mediante la búsqueda de todos aquellos medios que puedan aportar
la información que acabe con esa incertidumbre. Es, pues, la actividad que encuentra
o detecta los medios que servirán de prueba.
Pasando a la tercera actividad, en algunas ocasiones excepcionales, se hace
necesario realizar un anticipo de prueba. Para comprender este concepto hay que
dar algunas explicaciones previas.
Cuando afirmamos que esta primera fase del proceso penal es “preparatoria”,
queremos decir que los elementos de prueba que allí se reúnen no valen aún como
“prueba”. El juicio es el momento de la prueba; la prueba se produce en el debate. Lo
anterior no es sino la recolección de los elementos que servirán para probar la
imputación en el juicio.
Sin embargo, en algunas ocasiones, no es posible esperar al juicio para producir la
prueba. Por ejemplo: la víctima o cualquier otro testigo, se halla agonizando. No se
podrá esperar al juicio para que ellos testimonien. Lo mismo puede ocurrir con una
pericia: ésta puede versar sobre una sustancia perecedera y, por lo tanto, tampoco se
puede esperar al juicio para producir la pericia. En esos casos, en los que existe un
obstáculo insuperable para producir la prueba en el momento que corresponde, se
permite que, mediante un mecanismo procesal, se le dé valor anticipado a la
información que brindan esos elementos de prueba. Ese mecanismo es el anticipo de
prueba; consiste, básicamente un una realización jurisdiccional de esa prueba, de un
modo tal que también se anticipen las condiciones básicas del juicio, en especial, la
posibilidad de control sobre la prueba por parte de todos los sujetos procesales y la
presencia del juez.
Una vez convalidada la prueba de un modo anticipado, se incorpora directamente al
juicio. Esta incorporación se realiza por su lectura, es decir, leyendo el acta que
recogió el resultado de la prueba.
Art. 274. Anticipo extraordinario de prueba. Las partes podrán requerir al Juez de
Garantías que realice un adelanto probatorio cuando deba declarar una persona
que por grave enfermedad u otro obstáculo difícil de superar, se presuma que no
podrá hacerlo durante el debate.
Si el Juez no considerara admisible el acto, deberá rechazar su realización por auto
fundado.
En caso contrario, el Juez citará a las partes, quienes podrán asistir con todas las
facultades y derechos previstos para el debate. El imputado privado de su libertad
será representado por su Defensor, salvo que pidiera intervenir personalmente. En
todos los casos, se labrará acta conforme lo dispuesto por este Código, la que será
suscripta por el Juez actuante, el Secretario del Juzgado, las partes y demás
intervinientes que correspondiere.
Transcurridas las instancias de IPP e intermedia, comienza la etapa de debate o
juicio oral.
Para Binder, el desarrollo del debate consta de cuatro etapas:
1. Apertura y constitución del objeto del debate;
2. Producción de la prueba;
3. Discusión sobre la prueba o alegatos;
4. Clausura del debate o producción de la sentencia.
La producción de la prueba es la incorporación de la información que servirá para
comprobar cada una de las hipótesis, algunas inculpatorias, otras exculpatorias. Estas
hipótesis deberán ser confirmadas o desechadas por el tribunal y, para ello, se
necesita información.
La información ingresa al juicio por diversos canales. Esos canales son los medios de
prueba: testigos, peritos, documentos, cosas secuestrables, etc. La información puede
también ingresar a través de una observación directa por parte del tribunal (inspección
del lugar del hecho, etc.). En consecuencia, la información ingresa por vía directa
(comprobación inmediata) o a través de un canal distinto al tribunal.
A través de la producción de la prueba, se ingresa toda la información disponible. Un
principio básico, vinculado a los principios de inmediación y a la idea misma del juicio
previo, es que la información que se puede utilizar para llegar a la convicción final sólo
puede ser aquella que ha ingresado válidamente al debate principal. “Prueba” significa
la prueba incorporada al juicio.
Con toda la información disponible comienza la discusión sobre la prueba o
alegatos. Los sujetos procesales deberán presentar al tribunal la solución del caso
que cada uno propone, mediante el análisis de la prueba producida y el análisis de las
normas aplicables al caso, tal como cada uno de ellos entiende que ha quedado
conformado.
Art. 357. Desarrollo del debate. Resueltas las cuestiones incidentales y
sintetizados los argumentos de la acusación y defensa…se producirá la prueba
analizándose en primer lugar la propuesta por la acusación y actores civiles y
particular damnificado, en el caso de que los hubiere.
Terminada la recepción de la prueba de la acusación, se procederá a recibir la
prueba de la defensa, de los responsables civiles y de la citada en garantía, en su
caso…
Finalmente, durante la deliberación, con el análisis de la información obtenida durante
el debate como fundamento de las hipótesis de las partes, más la construcción de la
norma aplicable al caso concreto, el tribunal terminará resolviendo el caso y emitirá el
veredicto absolutorio o condenatorio. Si éste último llega a ser el caso, se dictará
sentencia (Art. 375).
Medios de Prueba (Arts. 209-265 bis):
Art. 209. Libertad probatoria. Todos los hechos y circunstancias relacionados con el
objeto del proceso pueden ser acreditados por cualquiera de los medios de prueba
establecidos en este Código.
Además de los medios de prueba establecidos en este Código, se podrán utilizar otros
siempre que no supriman garantías constitucionales de las personas o afecten el
sistema institucional. Las formas de admisión y producción se adecuarán al medio de
prueba que resulte más acorde a los previstos en este Código.
Se podrán limitar los medios de prueba cuando ellos resulten manifiestamente
superabundantes. Cuando se postule un hecho notorio, con el acuerdo de todos los
intervinientes se podrá prescindir de la prueba ofrecida para demostrarlo,
declarándoselo como comprobado.
MEDIOS DE PRUEBA REGULADOS:
Inspección y reconstrucción del hecho (arts. 212 a 218);
Registro domiciliario y requisa personal (arts. 219 a 225);
Secuestro (arts. 226 a 231);
Testigos (arts. 232 a 243);
Peritos (arts. 244 a 254);
Intérpretes (arts. 255 y 256);
Reconocimientos (arts. 257 a 262);
Careos (arts. 263 a 265).
MEDIOS DE PRUEBA NO REGULADOS: El artículo hace referencia a “otros”
medios que se podrán utilizar. Cafferata Nores y Hairabedián, refiriéndose al CPPN,
hacen mención a las pruebas de confesión, documental y de presunciones. El
Código bonaerense ha eliminado la prueba de confesión al menos, en la forma
vinculada al sistema inquisitivo y de pruebas tasadas; pero ello no quiere decir que la
“declaración del imputado” (art. 308) no pueda ser utilizada por el órgano juzgador al
momento de sentenciar. No puede caber duda de la admisión en el sistema de la
prueba documental. Por último, respecto de las presunciones e indicios, amén de
su utilización para algunos supuestos procedimentales, tampoco puede caber duda de
su vigencia y validez para fundamentar la sentencia u otros actos del proceso.
Art. 308. (DECLARACIÓN DEL IMPUTADO) Procedencia y término. Existiendo
elementos suficientes o indicios vehementes de la perpetración de un delito y motivo
bastante para sospechar que una persona ha participado en su comisión, el fiscal
procederá a recibirle declaración, previa notificación al Defensor bajo sanción de
nulidad.
Si lo solicitare motivadamente el imputado, podrá declarar ante la presencia del
Juez de Garantías.
Ningún interrogatorio del imputado podrá ser tomado en consideración cuando su
abogado defensor no haya podido asesorarle sobre si le conviene o no declarar, o
advertirle sobre el significado inculpatorio de sus manifestaciones.
Cuando el imputado se encuentre aprehendido o detenido, el acto deberá cumplirse
inmediatamente o a más tardar dentro de las veinticuatro horas desde el momento
en que se produjo la restricción de la libertad. Este plazo podrá prorrogarse por otro
igual cuando el Fiscal no hubiese podido recibirle declaración o cuando lo solicitare
el imputado para proponer defensor.
Aun cuando no existiere el estado de sospecha a que se refiere el primer párrafo, el
Fiscal podrá citar al imputado al sólo efecto de prestar declaración informativa. En
tal caso, el imputado y el letrado asistente tendrán todas las garantías, derechos y
deberes correspondientes al imputado y defensor.
En el caso de los nacionales extranjeros, salvo expresa oposición del interesado,
estos deberán ser notificados inmediatamente y sin dilación alguna de su derecho a
recibir asistencia consular, bajo sanción de nulidad.
Las declaraciones se producirán en la sede de la Fiscalía o en las oficinas judiciales
destinadas al efecto, salvo que las circunstancias requieran el traslado del fiscal a
otro sitio para recibirla.
Naturaleza: PESE A PODER APORTAR DATOS PROBATORIOS, LA
DECLARACIÓN DEL IMPUTADO ES UNA DEFENSA MATERIAL // Art. 18
CN.: “…Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo…”;
Para Bertolino, estando en juego el derecho de defensa en modo eminente,
la nulidad es absoluta; aunque aclara que es más exacto la “inutilizabilidad”
que una “nulidad”.
Art. 211. Exclusiones probatorias. Carecerá de toda eficacia la actividad probatoria
cumplida y la prueba obtenida, con afectación de las garantías constitucionales.
El fundamento de la regla de exclusión es ético, pues el Estado no puede beneficiarse
con un hecho ilícito o ilegítimo, en el que se apoyaría la sentencia judicial. También se
señalan a modo de fundamento, motivaciones disuasivas para los funcionarios
actuantes en la obtención de la prueba violando las garantías; esto vale en el Código
para fiscales y para la Policía en su actividad dirigida a “obtener pruebas”.
Es aquí donde se puede hablar de la Regla del Fruto del Árbol Envenenado: la
ineficacia se “proyecta a todos aquellos elementos probatorios que han podido ser
conocidos e incorporados a raíz de la obtención ilegítima de otro elemento, o sea, a
toda evidencia “fruto” de la ilegalidad originaria”.
Esta regla tuvo especial relevancia en el Fallo Montenegro: el tribunal de primera
instancia condenó a Luciano Bernardino Montenegro, fundamentando su decisión
en la confesión obtenida de éste por la policía bajo coacción física (tortura);
confesión decisiva para el esclarecimiento del caso.
La defensa del condenado interpuso recurso extraordinario por considerar violados
los derechos del art. 18 CN.
Finalmente la decisión recayó en la Corte Suprema, que entendió que “…otorgar
valor al resultado de su delito y apoyar sobre él una sentencia judicial…compromete
la buena administración de justicia al pretender constituirla en beneficiaria del hecho
ilícito…”.
INSPECCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL HECHO:
La inspección es la constatación directa (personal) del juez o de la autoridad que
está ejerciendo la función de investigación, de las consecuencias dejadas por el
hecho en el objeto del delito (efectos materiales) o en otras personas protagonistas
de aquel, lugares donde el delito se llevó a cabo o produjo sus resultados, y otras
cosas que no constituyen aquel objeto (por ej., instrumentos empleados), es decir,
de los rastros que el delito ha dejado, para cumplir un doble objetivo: describirlos
“documentalmente”, recogerlos y conservarlos, en su caso, si fuesen útiles para la
investigación.
Art. 213. Ausencia de rastros. Si el hecho no dejó rastros o no produjo efectos
materiales, o si éstos desaparecieron o fueron alterados, se describirá su estado
actual, verificándose en lo posible, el anterior. En caso de desaparición o alteración se
averiguará y hará constar el modo, tiempo y causa de ellas.
Art. 214. Examen corporal y mental. Cuando se juzgue necesario, se procederá al
examen corporal o mental del imputado, respetando su pudor. El examen deberá
practicarse con el auxilio de peritos.
Al acto sólo podrá asistir una persona de confianza del examinado, quien será
advertido previamente de tal derecho.
Para realizar el examen, podrá ordenarse que durante la diligencia no se ausenten las
personas que hubieren sido halladas en el lugar o que comparezca inmediatamente
cualquier otra. Los que desobedezcan incurrirán en la responsabilidad de los testigos,
sin perjuicio de ser compelidos por la fuerza pública.
Art. 215. Identificación de cadáveres. Si la instrucción se realizare por causa de
muerte violenta o sospechosa de criminalidad y el extinto fuese desconocido, antes de
procederse a la inhumación del cadáver o después de su exhumación, hecha la
descripción correspondiente, se lo identificará por medio de testigos y se tomarán sus
impresiones digitales. Cuando por los medios indicados no se obtenga la identificación
y el estado del cadáver lo permita, podrá recurrirse a otros que se consideren
convenientes, tales como fotografías, o filmaciones, que se agregarán a la causa a fin
de que faciliten su reconocimiento e identificación.
Art. 216. Reconstrucción del hecho. Se podrá ordenar la reconstrucción del hecho
para comprobar si se efectuó o pudo efectuarse de un modo determinado.
No podrá obligarse al imputado a intervenir en la reconstrucción, pero tendrá derecho
a solicitarla.
La reconstrucción del hecho es un acto procesal consistente en la reproducción
artificial e imitativa de un hecho, en condiciones en que se afirma o se presume que
ha ocurrido, con el fin de comprobar si se efectuó o pudo efectuarse de un modo
determinado.
La intervención del imputado ha de ser totalmente voluntaria. Nada obsta a que,
eventualmente, peritos y testigos también intervengan en el acto,
En la etapa de la investigación penal preparatoria, actuará el Juez de Garantías.
También podrá realizarse durante la etapa de juicio – normalmente en la instrucción
suplementaria –, en cuyo caso el órgano actuante será el juez o tribunal de juicio
que conoce en la causa.
Si bien el imputado podrá pedir la reconstrucción, otorgarla o no es siempre
facultativo para el juez. El derecho del imputado a no intervenir radica en que él no
está obligado a proporcionar prueba en su contra.
REGISTRO DOMICILIARIO Y REQUISA PERSONAL:
Art. 219. Registro. Si hubieren motivos para presumir que en determinado lugar
existen personas o cosas relacionadas con el delito, a requerimiento del Agente
Fiscal, el Juez ordenará, por auto fundado, el registro de ese lugar.
El Fiscal podrá disponer de la fuerza pública y proceder personalmente o delegar la
diligencia en funcionarios de la Policía. La orden será escrita y contendrá el lugar y el
día en que la medida deberá efectuarse, y en sus casos, la habilitación horaria y la
descripción de las cosas a secuestrar o personas a detener. Asimismo consignará el
nombre del comisionado, quien labrará acta…
El registro es la búsqueda de cosas relacionadas con el delito que se investiga o de
sus supuestos partícipes, llevada a cabo por la autoridad judicial en un lugar
determinado, aun en contra de la voluntad del titular de la facultad de exclusión del
recinto registrado.
Naturaleza: Para Bertolino, el registro domiciliario es una especie de medida de
coerción, entendida esta última categoría jurídica en sentido amplio.
Art. 220. Allanamiento de morada. Cuando el registro deba efectuarse en un lugar
habitado o en sus dependencias cerradas, la diligencia sólo podrá realizarse desde
que salga hasta que se ponga el sol.
Sin embargo, se podrá proceder a cualquier a cualquier hora cuando el morador o su
representante lo consientan o en los casos sumamente graves y urgentes o cuando
peligre el orden público, sin perjuicio de su ratificación posterior por el Juez.
Art. 221. Allanamiento de otros locales. Lo establecido en el primer párrafo del
artículo anterior no regirá para los edificios públicos y oficinas administrativas, los
lugares de reunión o de recreo, el local de las asociaciones y cualquier otro sitio
cerrado que no esté destinado a habitación o residencia particular.
En estos casos deberá darse aviso a las personas a cuyo cargo estuvieron los locales,
salvo que ello fuere perjudicial para la investigación.
Para la entrada y registro en la Legislatura Provincial, se necesitará la autorización del
Presidente de la Cámara respectiva.
Art. 222. Allanamiento sin orden. No obstante lo dispuesto en los artículos
anteriores, la Policía podrá proceder al allanamiento de morada sin previa orden
judicial cuando:
1. Se denunciare que alguna persona ha sido vista mientras se introducía en una
casa o local, con indicios manifiestos de cometer un delito.
2. Se introduzca en una casa o local algún imputado de delito a quien se persigue
para su aprehensión.
3. Voces provenientes de una casa o local advirtieren que allí se está cometiendo
un delito o pidiendo socorro.
Art. 223. Formalidades para el allanamiento. La orden de allanamiento será
notificada al que habite el lugar donde debe efectuarse o, cuando esté ausente, a su
encargado o, a falta de éste, a cualquier persona mayor de edad que allí se hallare.
Se preferirán a los familiares del primero.
Al notificado se le invitará a presenciar el registro; y cuando no se encontrare persona
alguna, se hará constar en el acta.
Practicado el registro, se consignará en el acta su resultado, con expresión de las
circunstancias útiles para la investigación. El acta será firmada por los concurrentes y
si alguien no lo hiciere, se expondrá la razón.
Art. 224. Autorización de registro. Cuando para el cumplimiento de sus funciones o
por razones de higiene, moralidad y orden público, alguna autoridad competente
necesite practicar registros domiciliarios, solicitará al Juez orden de allanamiento,
expresando los fundamentos del pedido. Para resolver la solicitud, aquél podrá
requerir las informaciones que estime pertinente.
Art. 225. Requisa personal. El Juez, a requerimiento del Agente Fiscal, ordenará la
requisa de una persona, mediante decreto fundado, siempre que haya motivos
suficientes para presumir que oculta, en su cuerpo, cosas relacionadas con un delito.
Antes de proceder a la medida se la invitará a exhibir el objeto de que se trate.
Las requisas se practicarán separadamente, respetando el pudor de las personas. Si
se hicieran sobre una mujer serán efectuadas por otra, salvo que ello importe demora
en perjuicio de la investigación.
La operación se hará constar en acta que firmará el requisado; si no la suscribiere se
indicará la causa.
La negativa de la persona que haya de ser objeto de la requisa, no obstará a su
realización salvo que mediaren causas justificadas.
La requisa es la búsqueda de cosas relacionadas con un delito efectuada en el
cuerpo o ropas de una persona.
La medida, normalmente, la ordenará el juez de Garantías, a requerimiento del
agente fiscal. El MPF., en situaciones de excepción, podrá ordenar esta medida.
Alcance subjetivo: al mencionar el artículo “una persona”, la medida puede ser
tomada tanto respecto del imputado como con relación a cualquier otro individuo, en
tanto y en cuanto pueda estar involucrado de algún modo por el hecho materia de
investigación.
Alcance objetivo: para Bertolino, la requisa alcanza tanto los objetos que una
persona lleva “sobre sí” o “consigo” o en el vehículo en el cual se transporta.
SECUESTRO:
Art. 226. Orden de secuestro. El Juez, a requerimiento del Agente Fiscal, podrá
disponer el secuestro de las cosas relacionadas con el delito, las sujetas a
confiscación o aquéllas que pueden servir como medios de prueba.
En todos los procesos por amenazas, violencia familiar o de género, o cualquier otro
delito derivado de situaciones de conflictos interpersonales, el fiscal deberá requerir al
Juez de Garantías el secuestro de las armas utilizadas en el hecho, como así también
de aquellas armas de fuego de las cuales el denunciado fuera tenedor o poseedor.
En casos urgentes, esta medida podrá ser delegada en la Policía…Los efectos
secuestrados serán inventariados y puestos bajo segura custodia, a disposición del
Agente Fiscal. En caso necesario podrá disponerse su depósito.
Se podrá ordenar la obtención de copias o reproducciones de las cosas secuestradas,
cuando puedan desaparecer, alterarse, sean de difícil custodia o así convenga a la
instrucción.
Las cosas secuestradas serán señaladas con el sello de la Fiscalía y con la firma del
Agente Fiscal, debiéndose firmar los documentos en cada una de sus hojas.
Si fuere necesario remover los sellos, se verificará previamente su integridad.
Concluido el acto, aquellos serán repuestos y se dejará constancia.
El secuestro consiste en la guarda de cosas en lugares determinados, bajo la
custodia de autoridades o de terceros que se responsabilicen del mantenimiento de
su integridad y de su presentación cuando le fuera requerida.
Art. 227. Orden de presentación. En lugar de disponer el secuestro, el Juez podrá
ordenar, cuando fuera oportuno, la presentación de los objetos o documentos a que se
refiere el artículo anterior; pero esta orden no es posible dirigirla a las personas que
puedan o deban abstenerse de declarar como testigos, por razón de parentesco,
secreto profesional o de Estado.
Art. 228. Interceptación de correspondencia. Examen. Secuestro. Siempre que se
considere útil para la comprobación del delito, el Juez, a requerimiento del Agente
Fiscal, podrá ordenar, mediante auto fundado, la interceptación y el secuestro de la
correspondencia postal y telegráfica; o de todo otro efecto remitido por el imputado o
que se le destinare, aunque sea bajo nombre supuesto.
Recibida la correspondencia o los efectos interceptados, el Juez procederá a su
apertura, en presencia del Secretario, haciéndolo constar en acta. Examinará los
objetos y leerá por sí la correspondencia. Si el contenido tuviere relación con el
proceso, ordenará el secuestro; en caso contrario, lo mantendrá en reserva y
dispondrá la entrega al destinatario, bajo constancia.
Art. 229. Intervención de comunicaciones telefónicas. El Juez podrá ordenar a
pedido del Agente Fiscal, y cuando existan motivos que lo justifiquen y mediante auto
fundado, la intervención de comunicaciones telefónicas del imputado y las que
realizare por cualquier otro medio, para impedirlas o conocerlas.
Art. 230. Documentos excluidos del secuestro. No podrán secuestrarse las cartas o
documentos que se envíen o entreguen a los defensores para el desempeño de su
cargo.
Art. 231. Devolución. Los objetos secuestrados que no estén sometidos a
confiscación, restitución o embargo, serán devueltos, tan pronto como no sean
necesarios, a la persona de cuyo poder se obtuvieron. Esta devolución podrá
ordenarse provisoriamente, en calidad de depósito e imponerse al depositario la
obligación de exhibirlos cada vez que le sea requerido.
Los efectos sustraídos serán devueltos, en las mismas condiciones, al damnificado,
salvo que se oponga al poseedor de buena fe en cuyo poder hubieran sido
secuestrados.
TESTIGOS:
El testimonio es la declaración de una persona física, no sospechada por el mismo
delito, recibida en el curso del proceso penal, acerca de lo que pueda conocer, por
percepción de sus sentidos, sobre los hechos investigados, con el propósito de
contribuir a la reconstrucción conceptual de éstos.
Art. 232. Deber de interrogar. Obligación de testificar. El Agente Fiscal interrogará
a toda persona que conozca los hechos investigados, cuando su declaración pueda
ser útil para descubrir la verdad.
Toda persona tendrá la obligación de concurrir al llamamiento del Fiscal y declarará la
verdad de cuanto supiere y le fuere preguntado, salvo las excepciones establecidas
por las leyes.
Art. 233. Capacidad de atestiguar. Valoración. Toda persona será capaz de
atestiguar, sin perjuicio de las facultades del Juez para valorar el testimonio de
acuerdo con las disposiciones de este Código.
Art. 233 bis. Declaración bajo reserva de identidad. Toda persona que desee
aportar información o datos útiles para el esclarecimiento de un ilícito, podrá requerir
al Fiscal declarar bajo estricta reserva de su identidad, cuando motivos fundados
hicieren presumir un peligro cierto para su vida o integridad física.
Recibido el pedido, el señor Agente Fiscal deberá solicitar al Juez de Garantías, de
modo fundado y teniendo presente el principio restrictivo de este instituto legal, que se
le reciba declaración testimonial bajo reserva de identidad. El Juez de Garantías
resolverá conforme lo establecido en el art. 106, respecto de la pertinencia o no de la
solicitud y en su caso será éste quien le reciba la declaración al testigo bajo reserva
de identidad, previo disponer su incorporación al programa de protección al testigo
que estime corresponder. Queda terminantemente prohibido a las fuerzas de
seguridad recibir declaración testimonial a persona alguna en los términos de este
artículo. La declaración recibida bajo reserva de identidad en la Investigación Penal
Preparatoria, no podrá ser utilizada como único medio de prueba para fundar la
condena del imputado.
En ningún caso podrá ser por si sola fundamento para la privación cautelar de la
libertad personal.
Art. 234. Prohibición de declarar. No podrán testificar en contra del imputado, bajo
sanción de nulidad, su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos, a menos
que el delito aparezca ejecutado en perjuicio del testigo o de un pariente suyo de
grado igual o más próximo al que lo liga con el imputado.
Art. 235. Facultad de abstenerse. Podrán abstenerse de testificar en contra del
imputado, si el órgano competente lo admitiere, sus parientes colaterales hasta el
tercer grado de consanguinidad, sus tutores, curadores y pupilos, a menos que el
testigo fuere denunciante, querellante, particular damnificado o actor civil, o que el
delito aparezca ejecutado en su perjuicio o contra un pariente suyo de grado igual o
más próximo al que lo liga con el imputado.
Antes de iniciarse la declaración y bajo sanción de nulidad, se advertirá a dichas
personas que gozan de esa facultad, de lo que se dejará constancia.
Art. 236. Deber de abstenerse. Deberán abstenerse de declarar sobre los hechos
secretos que hubieren llegado a su conocimiento en razón del propio estado, oficio o
profesión, bajo sanción de nulidad, los ministros de un culto admitido; los abogados,
procuradores y escribanos; los médicos, farmacéuticos, parteras o demás auxiliares
del arte de curar; los militares y funcionarios públicos sobre secretos de Estado.
Sin embargo, estas personas no podrán negarse a testificar cuando sean liberados del
deber de guardar secreto por el interesado.
Si el testigo invocare erróneamente el deber de abstención, con respecto a un hecho
que no puede estar comprendido en él, se procederá, sin más, a interrogarlo.
Art. 237. Citación. Para el examen de testigos, se librará orden de citación con
arreglo al art. 133…Sin embargo, en caso de urgencia, podrán ser citados por
cualquier medio, inclusive verbal, dejándose constancia.
El testigo podrá también presentarse espontáneamente, lo que se hará constar.
Art. 238. Declaración por exhorto o mandamiento. Cuando el testigo resida en un
lugar distante de la Fiscalía o sea difícil el traslado, se comisionará la declaración de
aquél, por exhorto u oficio, al órgano competente de su residencia, salvo que se
considere necesario hacerlo comparecer en razón de la gravedad del hecho
investigado y la importancia del testimonio. En este caso se fijará prudencialmente la
indemnización que corresponda al citado.
Las partes podrán, no obstante, solicitar la comparecencia del testigo a la Fiscalía,
sobre lo que decidirá el Fiscal actuante sin más trámite.
Art. 239. Compulsión. Arresto. Si el testigo no se presentare a la primera citación, se
procederá conforme al art. 133, sin perjuicio de su enjuiciamiento cuando
corresponda.
Si después de comparecer el testigo se negare a declarar, el Juez de Garantías, a
petición del Fiscal, dispondrá su arresto hasta por dos días, al término de los cuales,
cuando persista en la negativa, se iniciará contra él la causa que corresponda.
Podrá ordenarse el arresto inmediato de un testigo cuando carezca de domicilio o
haya temor fundado que se oculte, fugue o ausente. Esta medida durará el tiempo
indispensable para recibir la declaración, la que nunca excederá de veinticuatro horas.
Art. 240. Formas de declaración. Antes de comenzar la declaración, el testigo será
instruido de las penas de falso testimonio o de otro conexo.
Se interrogará separadamente a cada testigo, requiriendo su nombre, apellido, estado,
edad, profesión, domicilio, vínculo de parentesco y de interés con las partes, y de
cualquier otra circunstancia que sirva para apreciar su veracidad.
Después se le interrogará sobre el hecho de acuerdo a lo dispuesto en el art. 101.
Para cada declaración se labrará acta.
Art. 241. Tratamiento especial. Todo habitante de la Provincia, está obligado a
declarar como testigo.
Cuando por su rango y relevancia la persona que deba declarar ejerza funciones que
pudieren resultar entorpecidas como consecuencia del desplazamiento para declarar
como testigo, ésta así lo manifestará ante la autoridad que requiere su declaración.
Si se entendiere que el motivo esgrimido para no comparecer ante el órgano que
requiere el testimonio es atendible y según la relevancia que el Agente Fiscal o las
partes atribuyan a su testimonio y el lugar en que se encuentre el testigo, el mismo
podrá declarar en la sede o lugar donde ejerza sus funciones.
En tal supuesto el Fiscal podrá arbitrar un medio seguro de registración para debida
introducción al debate del referido testimonio y su valoración por el Tribunal de Juicio
o Juez Correccional, sin perjuicio de lo que pueda disponer el Juez o Tribunal de
Juicio.
El informe o declaración por escrito no será admitido y la audiencia deberá notificarse
a las partes y demás interesados intervinientes para que puedan ejercer el derecho de
repregunta.
En caso de conflicto entre el motivo invocado para no comparecer a declarar y la
pretensión de quién requiere la declaración, el mismo será resuelto por el Juez de
Garantías.
Art. 242. Examen en el domicilio. Las personas que no puedan concurrir a la sede de
la Fiscalía por estar físicamente impedidas, serán examinadas por el Fiscal en su
domicilio, lugar de alojamiento o internación.
Art 243. Falso testimonio. Si un testigo incurriere presumiblemente en falso testimonio,
se ordenará extraer las copias pertinentes y se la remitirá al órgano competente, sin
perjuicio de ordenarse su inmediata detención, si correspondiere.
PERITOS:
Medio probatorio con el cual se intenta obtener para el proceso, un dictamen
fundado en especiales conocimientos científicos, técnicos o artísticos, útil para el
descubrimiento o valoración de un elemento de prueba.
Art. 244. Facultad de ordenar pericias. Calidad habilitante. Se podrán ordenar
pericias siempre que para conocer o apreciar algún hecho o circunstancia pertinente a
la causa, sean necesarios o convenientes conocimientos especiales en alguna
ciencia, técnica o arte.
Los peritos deberán tener títulos habilitantes en la materia a la cual pertenezca el
punto sobre el que han de expedirse. Si no estuviere reglamentada la profesión, no
hubiere peritos disponibles o inscriptos, deberá designarse a una persona de
conocimiento o de práctica reconocidas.
Art. 245. Incapacidad e incompatibilidad. Excusación, recusación. No podrán ser
peritos: los incapaces; los que deban o puedan abstenerse de declarar como testigos
o que hayan sido citados como tales en la causa; los condenados o inhabilitados.
Sin perjuicio de lo dispuesto precedentemente, son causas legales de excusación y
recusación de los peritos las establecidas para los jueces.
El incidente será resuelto por el órgano judicial interviniente, oído el interesado y
previa averiguación sumaria, sin recurso alguno.
Art. 246. Obligatoriedad del cargo. El designado como perito tendrá el deber de
aceptar y desempeñar fielmente el cargo, salvo que tuviere un grave impedimento. En
tal caso deberá ponerlo en conocimiento del Agente Fiscal al ser notificada de la
designación.
Si no acudiera a la citación, no presentare el informe en debido tiempo, sin causa
justificada, incurrirá en las responsabilidades señaladas para los testigos en los arts.
133 y 239.
Los peritos no oficiales aceptarán el cargo bajo juramento.
Art. 247. Nombramiento y notificación. Facultad de proponer. El Agente Fiscal
designará de oficio a un perito, salvo que considere indispensable que sean más. Lo
hará entre los que tengan el carácter de peritos oficiales; si no los hubiere, entre los
funcionarios públicos que, en razón de su título profesional o de su competencia, se
encuentren habilitados para emitir dictamen acerca del hecho o circunstancia que se
quiere establecer. Notificará esta resolución al imputado, a los defensores y al
particular damnificado, antes que se inicien las operaciones periciales, bajo sanción de
nulidad, a menos que haya suma urgencia o que la indagación sea extremadamente
simple.
En los casos de urgencia, bajo la misma sanción, se les notificará que se realizó la
pericia, que pueden hacer examinar sus resultados por otro perito y pedir, si fuera
posible, su reproducción.
En el término de tres días a contar de las respectivas notificaciones previstas en este
artículo, cada parte podrá proponer, a su costa, otro perito legalmente habilitado…
Art. 248. Directivas. Conservación de objetos. El Agente Fiscal dirigirá la pericia,
formulará concretamente las cuestiones a elucidar, fijará el plazo en que ha de
expedirse el perito y si lo juzgare conveniente, asistirá a las operaciones.
Podrá igualmente autorizar al perito para examinar las actuaciones o asistir a
determinados actos procesales.
Se procurará que las cosas a examinar sean en lo posible conservadas, de modo que
la pericia pueda repetirse.
Si fuere necesario destruir o alterar los objetos analizados o hubiere discrepancia
sobre el modo de operar, los peritos deberán informar al Agente Fiscal antes de
proceder.
Art. 249. Informes. Nuevos peritos. Los peritos practicarán unidos el examen,
deliberarán en sesión secreta, a la que sólo podrá asistir el Agente Fiscal y si
estuvieran de acuerdo, redactarán su informe en común. En caso contrario, harán por
separado sus respectivos dictámenes.
Si los informes discreparen fundadamente, se podrá nombrar otros peritos, según la
importancia del caso, para que lo examinen e informen sobre su mérito o si fuere
necesario y posible, realicen otra pericia.
Art. 250. Dictamen. El dictamen pericial podrá expedirse por informe escrito o
hacerse constar en acta y comprenderá, en cuanto fuere posible:
1. La descripción de las personas, lugares, cosas o hechos examinados, en las
condiciones en que hubieren sido hallados.
2. Una relación detallada de todas las operaciones practicadas y sus resultados.
3. Las conclusiones que formulen los peritos, conforme los principios de su
ciencia, técnica o arte.
4. Lugar y fecha en que se practicaron las operaciones.
El dictamen es el acto procesal emanado del perito designado, en el cual,
previa descripción de la persona, cosa o hechos examinados, relaciona
detalladamente las operaciones practicadas, sus resultados y las
conclusiones que de ellos derivó, conforme a los principios de su arte ciencia
o técnica.
Art. 251. Autopsia necesaria. Se ordenará la autopsia en caso de muerte
violenta o sospechosa de criminalidad.
Art 252. Cotejo de documentos. Cuando se trate de examinar o cotejar algún
documento el Agente Fiscal ordenará la presentación de las escrituras de
comparación, pudiendo utilizar escritos privados si no hubiere dudas sobre su
autenticidad. Para la obtención de estos escritos podrá requerir del órgano
judicial interviniente se ordene el secuestro, salvo que su tenedor sea una
persona que deba o pueda abstenerse de declarar como testigo.
El Agente Fiscal podrá disponer también que se forme cuerpo de escritura, si
no mediare oposición por parte del requerido.
Art. 253. Reserva y sanciones. El perito deberá guardar reserva de todo
cuanto conociere con motivo de su actuación, debiendo estarse a lo dispuesto
por el inc. 2° del art. 287.
El Agente Fiscal podrá solicitar al Juez de Garantías aplique medidas
disciplinarias a los peritos por negligencia, inconducta o mal desempeño y aún
que disponga la sustitución de los mismos sin perjuicio de las sanciones
penales que puedan corresponderles.
INTÉRPRETES:
La traducción y la interpretación constituyen modos de verter al idioma oficial del
proceso declaraciones formuladas o el contenido de documentos producidos en otro
idioma, o bien gestos propios de comunicación de algunos impedidos. Cuando la
actividad recaiga sobre documentos, se dirá que es una traducción; si se refiere a
declaración de testigos o imputados, se la llamará interpretación.
Art. 255. Designación. El Agente Fiscal nombrará intérprete cuando fuere
necesario traducir documentos o declaraciones que se encuentren o deban
producirse en idioma distinto al nacional, aun cuando sea de su conocimiento.
El declarante podrá escribir su declaración, la que se agregará al acta junto
con la traducción.
Art. 256. Normas aplicables. En cuanto a la capacidad para ser intérprete,
incompatibilidad, excusación, recusación, derechos y deberes, término, reserva
y sanciones disciplinarias, regirán las disposiciones relativas a los peritos.
RECONOCIMIENTOS:
El reconocimiento de personas es un acto formal, definitivo e irreproducible del
proceso, en virtud del cual se hace posible conocer la identidad de una persona
mediante la intervención de otra, quien al verla entre varias afirma (o niega)
conocerla o haberla visto en determinadas circunstancias de lugar, tiempo y modo.
Art. 257. Casos. El Agente Fiscal podrá ordenar que se practique el reconocimiento
de una persona, para identificarla o establecer que quien la menciona o alude,
efectivamente la conoce o la ha visto.
El reconocimiento se efectuará por medios técnicos, por testigos o por cualquier otro.
Art. 258. Interrogatorio previo. Antes del reconocimiento, quien haya de practicarlo
será interrogado para que describa a la persona que se trata y para que diga si antes
de ese acto, la ha conocido o visto personalmente o en imagen.
El declarante prestará juramento en la etapa de investigación penal preparatoria.
Art. 259. Forma. La diligencia de reconocimientos se practicará, en sede judicial,
enseguida del interrogatorio, poniendo a la vista del que haya de verificarlo, junto con
otras tres o más personas de condiciones exteriores semejantes, a la que debe ser
identificada o reconocida, quien elegirá su colocación en la fila.
Desde donde no pueda ser visto, quien deba practicar el reconocimiento manifestará
si encuentra en la fila aquella a la que haya hecho referencia, invitándoselo a que en
caso afirmativo, la indique, clara y precisamente y manifieste las diferencias y
semejanzas que observare entre su estado actual y el que presentaba en la época
que se refiere en sus declaración.
La diligencia se hará constar en acta, donde se consignarán todas las circunstancias
útiles, incluso el nombre y el domicilio de las que hubieran formado la fila.
Cuando la medida se practicare respecto del imputado, se notificará al defensor, bajo
sanción de nulidad, con antelación no menor de veinticuatro horas.
Art. 259 bis. Reconocimiento de personas por niñas, niños y adolescentes.
Cuando deba intervenir uno de los menores enumerados en los arts. 102 bis y 102 ter;
en un acto de reconocimiento de personas, la niña, niño o adolescente será
acompañado por quien determine la autoridad judicial interviniente. En éste supuesto
se evitará todo contacto entre el niño y los integrantes de la rueda de reconocimiento.
Art. 260. Pluralidad de reconocimientos. Cuando varias personas deban identificar
o reconocer a otra, cada reconocimiento se practicará separadamente sin que
aquellas se comuniquen entre sí, pero podrá labrarse una sola acta.
Art. 261. Reconocimiento por fotografías. Cuando sea necesario identificar o
reconocer a una persona que no está presente y que no pudiere ser habida, de la cual
se tengan fotografías, se presentarán en número no inferior a cuatro, con otras
semejantes, a quien debe efectuar el reconocimiento.
En lo demás, se observarán las disposiciones precedentes.
Este procedimiento también se aplicará cuando el imputado se niegue u obstruya el
desarrollo del acto.
Art. 262. Reconocimiento de cosas. Antes del reconocimiento de una cosa, se
invitará a la persona que deba efectuarlo a que la describa. En lo demás y en cuanto
fuere posible, regirán las reglas que anteceden.
CAREOS:
El careo es la confrontación entre dos personas cuyas aseveraciones acerca de un
mismo hecho se contradicen abiertamente. Su celebración depende de dos
circunstancias, sin las cuelas no puede producirse: a) el enfrentamiento de quienes
van a intervenir en el acto, y b) el desacuerdo rotundo acerca del mismo hecho.
Art. 263. Procedencia. El Agente Fiscal podrá ordenar el careo de personas
que en sus declaraciones hubieren discrepado o cuando lo estime de utilidad.
El imputado o su defensor podrá también solicitarlo, pero aquél no podrá ser
obligado a carearse.
Queda expresamente prohibido la realización de careos a niñas, niños y
adolescentes con el o los imputados.
Art. 264. Juramento. Los testigos cuando sean careados, prestarán juramento
antes del acto.
Art. 265. Forma. Al careo del imputado podrá asistir su defensor, a quien se
notificará bajo sanción de nulidad.
Para efectuarlo se leerán, en lo pertinente, las declaraciones que se reputen
contradictorias y se llamará la atención de los careados sobre las
discrepancias, a fin de que se reconvengan o traten de ponerse de acuerdo.
De la ratificación o rectificación que resulte se dejará constancia, así como de
las reconvenciones que se hagan los careados y de cuando en el acto ocurra;
pero no se hará referencia a las impresiones del Agente Fiscal acerca de la
actitud de los careados.
FILMACIONES Y GRABACIONES:
Art. 265 bis. El Fiscal deberá requerir a organismos Públicos y/o Privados las
filmaciones obtenidas mediante sistema de monitoreo, y las grabaciones de llamadas
a los teléfonos del sistema de emergencias.
La totalidad del material obtenido será entregado al Fiscal en su soporte original sin
editar, o de no ser posible, en copia equivalente certificada en soporte magnético y/o
digital.
El Fiscal conservará el material asegurando su inalterabilidad, pondrá a disposición de
las partes copia certificada, debiendo facilitar las copias que le soliciten.
Las reglas precedentes serán aplicables a las filmaciones obtenidas por particulares
mediante sistema de monitoreo en lugares públicos o de acceso público.