CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
PRESENTACIÓN
Los Cuadernos de Geografía Política (CGP) son el resultado del trabajo de
integrantes del Grupo de Estudios de Geografía Económica y Comercio
Internacional (GECI), en el marco del Observatorio Geohistórico (OGH) y el
Programa de Estudios Geográficos (PROEG) del Departamento de Ciencias Sociales
y el Instituto de Investigaciones Geográficas (INIGEO) de la Universidad Nacional de
Luján (UNLu).
Por un lado, se pretende que los CGP sean un insumo académico que
contribuyan al desarrollo del Observatorio de Comercio Internacional (OCI) del
Departamento de Ciencias Sociales (UNLu) y, al mismo tiempo, que acompañen la
labor del Observatorio Geoeconómico (OGE) del Colectivo GeoEcon.
Concretamente, los CGP tienen el objetivo de complementar las lecturas de
las/os estudiantes por medio de una selección de materiales educativos referidos a
distintos debates en torno a la política nacional, regional e internacional desde una
perspectiva geográfica.
Por último, consideramos que los CGP deben permanecer a disposición de
docentes, graduados y estudiantes para su empleo como herramienta didáctica. Por
tal motivo, los CGP integran un acervo de materiales educativos organizados en el
Portal Coordenadas ([Link]) y preparados para su
descarga en formato PDF.
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
EQUIPO DE TRABAJO
DIRECTOR
Prof. Omar Gejo (GECI-OGH-UNLu)
SECRETARIO DE REDACCIÓN
Prof. Alan Rebottaro (GECI-OGH-UNLu)
INVESTIGADORES ASESORES
Mg. Gustavo Alves (OCI-UNLu)
Lic. Ana Laura Berardi (UNMdP)
Dr. Zeno Crocetti (ILAT-UNILA)
Lic. Susana Fratini (GECI-OGH-UNLu)
Prof. Mariano Iscaro (FCA-UNMdP)
Prof. Gustavo Keegan (GECI-OGH-UNLu)
Dra. Ana María Liberali (UNMdP/UNICEN/UBA)
Lic. Osvaldo Morina (GECI-OGH-UNLu)
Dr. Martín Martinelli (OGH-UNLu/CLACSO)
Lic. Solange Redondo (ISFD N° 45/UBA)
Prof. Diego Solimeno (ISFD N° 19/UNMdP)
Lic. Graciela Suevo (GECI-OGH-UNLu)
Lic. Alberto Virdó (GECI-OGH-UNLu)
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
ÍNDICE
CÓMO PENSAR EL IMPERIALISMO EN EL SIGLO XXI
Esteban Mercatante _____________________________________________________________ 05
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
CÓMO PENSAR EL IMPERIALISMO EN EL SIGLO XXI
Esteban Mercatante
Ideas de Izquierda | 26 de septiembre de 2021
El viernes 24/9/21, Esteban Mercatante presentó su libro “El imperialismo en
tiempos de desorden mundial” en el XXIII Encuentro del Centro de Estudios
Alexander von Humboldt. A continuación, reproducimos el video y desgrabación
de su exposición.
Link para acceder al video: [Link]
Agradezco la oportunidad de presentar el libro El imperialismo en tiempos
de desorden mundial en este encuentro del Centro de Estudios Alexander von
Humboldt. El volumen reúne artículos de mi autoría y numerosas entrevistas y otros
intercambios con algunos de los autores de algunos de los trabajos más relevantes
sobre la cuestión en del imperialismo en la actualidad que fueron publicados
recientemente. Se pueden encontrar acá entrevistas y discusiones con Leo Panitch,
Sam Gindin, John Smith, Tony Norfield y Patrick Bond.
5
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
Los artículos compilados buscan indagar desde distintos ángulos cuáles son
los aspectos centrales para dar cuenta de cómo se estructura el sistema mundial
capitalista hoy, y de la tensiones crecientes que atraviesa las relaciones entre los
Estados más gravitantes.
Esta idea de desorden mundial que está en el título, busca dar cuenta desde
una mirada marxista de las raíces de las tendencias cada vez más conflictivas que
observamos en las relaciones entre algunos de los Estados más gravitantes, que se
aceleraron durante el último lustro. La selección de artículos permite hacer un
recorrido cronológico de la profundización de esta creciente tensión, que ha
derivado en el regreso de las hipótesis de conflicto entre potencias en la
preparación de las agencias de defensa de los países más poderosos.
A diferencia de los enfoques más tradicionales de las relaciones
internacionales ya sea que nos refiramos a realistas, internacionalistas o
universalistas, desde el enfoque marxista que informa los trabajos que publico
ponemos hincapié en la importancia de analizar las relaciones interestatales dentro
de las determinaciones que hacen al sistema mundial capitalista como totalidad
concreta. Es decir, abordando el accionar y disputas de los estados como una
dimensión integral con las relaciones entre las clases, determinadas por las
condiciones -mundiales- de la acumulación de capital y las contradicciones que
atraviesan a esta. El aporte fundamental de la teorías del imperialismo fue este
abordaje, que supera cualquier noción abstracta y ahistórica de equilibrio de
poderes, además de evitar tomar a los Estados y sus juegos como actores
excluyentes o autónomos.
Un presupuesto básico de la indagación que realizo es que imperialismo,
como capitalismo, es una categoría que debemos considerar históricamente. Así
como las teorías del imperialismo desarrolladas por Lenin y toda una serie de
autores, en una indagación que comenzó ya a finales del siglo XIX y terminó en la
segunda década del siglo XX con toda una serie de contribuciones más “clásicas”,
buscaba dar cuenta de una transformación histórica del modo de producción
capitalista, que tenía que ver con el desarrollo de los trusts y cartels, y lo que
Hilferding, y Lenin siguiendo su elaboración categorizaron como capital financiero;
y al mismo tiempo, señalaban la ruptura de lo que habían sido los equilibrios en las
relaciones interesatales, con el dominio británico, en los cuáles se había basado la
6
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
expansión del capitalismo a finales del siglo XIX y comienzos del XX. De igual forma,
la teoría del imperialismo hoy tiene que introducir todos los cambios en las
coordenadas estratégicas que se dieron desde entonces. Por solo mencionar
algunas: el desplazamiento del centro de poder capitalista mundial que ya se
mostraba a finales de la I Guerra pero se termina de consolidad definitivamente con
la II GM, de Europa a América del Norte; la creación por parte de [Link]. de todo
un sistema de gobernanza que desplegó esta para consolidar su dominio y articular
a través de la OTAN, alianza creada con miras a la guerra fría, y su reformulación
posterior al colapso de la URSS; la llamada globalización durante las últimas
décadas; el pos 11S con el despliegue del Proyecto de Nuevo Siglo Norteamericano
y su posterior empantanamiento; Lehman y Gran recesión; y finalmente el
surgimiento de China.
El análisis que desarrollo a lo largo del libro plantea la importancia de la
teoría del imperialismo como esquema a partir del cual abordar estas
transformaciones. La actualidad de la teoría del imperialismo se plantea al menos
en esta serie de dimensiones:
• El sistema mundial capitalista se sigue caracterizando por la existencia de
una jerarquía de países. Esta no se da en la actualidad a través de relaciones de
subordinación formal, sino que opera en el marco de un sistema de Estados que
reconoce a todos los territorios salvo algunas excepciones la soberanía formal.
Detrás de esta, la asimetría en capacidad económica y militar determina el distinto
peso de los Estados en influencia sobre el resto y en el rol que pueden jugar en los
dispositivos de gobernanza mundial. Si ya de por sí las asimetrías económicas están
en la base de los procesos de desarrollo desigual y polarización, esto se refuerza
por el uso que hacen los países más poderosos de su peso para imponer las reglas
que más se ajustan a sus intereses, generando condiciones que les permitan a sus
capitales enriquecerse en todo el planeta a costa del resto. En ese sentido, la
distinción entre Estados opresores y oprimidos mantiene toda su actualidad;
• El imperialismo como un fenómeno múltiple. Es decir, que existen una serie
de potencias que compiten entre sí y disputan por esferas de poder. No hay un
“imperio” ni nada que se le parezca. Y si bien se pueden crear condiciones que
durante un período, incluso uno prolongado, converjan los intereses entre
potencias y se mitiguen los conflictos, la inevitable transformación de la fuerza
7
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
relativa de los países, como resultado del desarrollo desigual, conduce más
temprano que tarde a conflictos.
• Tenemos que entender al imperialismo como resultado de
transformaciones estructurales del capitalismo y de su pleno dominio de una
economía mundial sometida a la lógica de la valorización. No es simplemente una
“política” de un sector de la burguesía, o de estamentos de los Estados capitalistas
bonapartistas o bismarkistas, como sostenían Kautsky y otros autores, sino que
surge de las contradicciones que el capitalismo internacionaliza cuando llega a
dominar todo el planeta;
• El imperialismo era definido por Lenin como reacción en toda la línea. Si
en ese momento era la fuerza de avanzada para imponer las relaciones de
producción capitalistas donde todavía no dominaban –cosa que podía hacer al
mismo tiempo que se aliaba con las fuerzas sociales más retrógradas para afianzar
su régimen de opresión– un siglo después esta afirmación es todavía más cierta.
Cualquier ascenso de la clase trabajadora y los sectores populares que ponga en
crisis los regímenes políticos de cualquier país dependiente, que apueste a
cuestionar las relaciones capitalistas y las restricciones que estas imponen, como
hemos visto por ejemplo en la primavera árabe, no tiene que enfrentarse solo a la
clase dominante local y las fuerzas represivas de su Estado, sino también a la
intervención del imperialismo a través de medios militares, económicos y
financieros, y un largo etc.;
• Si bien todavía en tiempos de Lenin y los primeros años de la III
Internacional se le daba un carácter todavía algebraico a la ubicación de las
burguesías de los países oprimidos frente al imperialismo, la experiencia de lucha
contra la opresión imperialista en la década de 1920 terminó de mostrar que en esta
época la burguesía se convirtió en un aliado del imperialismo en el sostenimiento
de la opresión, y no en un posible aliado en la lucha contra la misma. Esto no hizo
más que reforzarse, y hoy la burguesía de los países dependientes está más que
nunca unida por mil lazos con el imperialismo y no tiene ningún interés en atacar
las condiciones de dependencia.
Se trata, obviamente, de puntos que hace tiempo vienen sometidos a
debate. Dentro de lo que podríamos llamar, siguiendo a Razmig Keucheyan, el
hemisferio izquierda del arco ideológico, está lejos de haber consenso sobre la
8
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
relevancia del imperialismo. Por eso, esta discusión sobre la actualidad y el
significado del imperialismo hoy que desarrollo a lo largo del libro, la realizo en
diálogo o polémica con autores que proponen diversos enfoques, más favorables
o críticos a la teoría del imperialismo.
A grandes rasgos, encontramos hoy tres posicionamientos ante esta
cuestión. En primer lugar, quienes sostienen que la globalización constituye un
punto de quiebre cualitativo, y que, en concordancia con este salto en la integración
de los procesos económicos, el poder también se trasnacionalizó. En esta corriente
podemos ubicar el vaporoso imperio de Hardt y Negri, y también a toda una serie
de teóricos que hacen eje en el avance de los procesos hacia la conformación de
una clase capitalista y un Estado trasnacionales, como William I. Robinson, William
K. Carroll o Ernesto Screpanti. Con salvedades, Rolando Astarita también se ubica
en este espectro de quienes enfatizan el cambio epocal de la globalización en un
sentido emparentado con estos autores, aunque sin necesariamente suscribir a
todas sus conclusiones. En segundo lugar, podemos ubicar a quienes reconocen la
presencia de centros de poder geográficamente distinguibles, que actúan para
imponer un determinado orden, en el sentido de que no es todo reducible al
mandato del capital, pero que, al mismo tiempo, enfatizan que los Estados juegan
este rol en beneficio del capital social global, sin que ninguna competencia entre
ellos (ni que hablar rivalidades estratégicas) juegue un rol significativo. Con
variaciones, estos hacen suyo el término imperio, pero con él refieren a una política
de poder territorial bien definida, en las antípodas de lo que apuntan Hardt y Negri.
En esta línea podemos ubicar en primer lugar a Leo Panitch y Sam Gindin, quienes
lo afirman en La construcción del capitalismo global que, desde la posguerra, EE.
UU. domina el planeta integrando de forma subordinada a las demás potencias (y
al resto de los países) bajo su imperio informal. También Ellen Meiksins Wood y
Perry Anderson (como podemos leer en sus textos “Imperium” y “Concilium”)
sostienen con matices posturas afines a esta noción de que [Link]. está constituido
como un “imperio” que, al menos hasta tiempos recientes, no afrontó desafíos
considerables a su poderío. Finalmente, en una tercera mirada, distintos autores
sostienen la necesidad de caracterizar las relaciones que dominan el sistema
mundial capitalista como imperialistas, algunos de ellos proponiendo alguna forma
de “nuevo imperialismo”. Una de las intervenciones más clásicas con este término
9
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
corresponde a David Harvey que, en 2003, cuando tuvo lugar la guerra de Irak,
escribió un libro titulado nada menos que El nuevo imperialismo. Desde entonces,
sin embargo, Harvey destacó en varias oportunidades su insatisfacción con la
“rigidez” de las categorías de la teoría del imperialismo, afirmando que “no
funcionan demasiado bien en estos tiempos”. Por eso nos parece que sería
engañoso incluir a Harvey en este tercer enfoque, o, al menos, hacerlo de forma no
problemática. Otros autores que sí podemos incluir dentro de esta corriente
heterogénea son Peter Gowan, Claude Serfati y Alex Callinicos. Claudio Katz en la
Argentina. También podríamos contar a John Smith, autor de Imperialismo en el
Siglo XXI, dentro de este conjunto. Pero hay que decir que en la mayoría de los
casos la elaboración de estos autores adopta la categoría y su vigencia en solo una
de las dos dimensiones de las que esta busca dar cuenta en las elaboraciones
“clásicas”. Por ejemplo, Callinicos se enfoca exclusivamente en la cuestión de las
rivalidades interimperialistas, sin otorgar mayor relevancia a la expoliación de los
países imperialistas sobre el resto del mundo, que no es negada de plano pero sí
relativizada en extremo. El autor engloba dentro de una corriente “tercermundista”
-que en su opinión es errónea- a todo el conjunto de teóricos marxistas de la
dependencia. En ningún momento se adentra Callinicos en una mayor distinción
entre corrientes y autores, para delimitar aquellos enfoques de la “relación Norte-
Sur” que puedan resultar más esquemáticos y parciales, de la importancia de
considerar las problemáticas teóricas de las que buscaban dar cuenta, más allá de
sus aciertos y errores. Por eso, el análisis de cómo varios de los mecanismos
identificados por algunas teorías marxistas de la dependencia actuaron y continúan
haciéndolo hoy, queda relegado a un segundo plano, en el mejor de los casos. La
posición de Callinicos es la respuesta a la tendencia opuesta, que efectivamente
caracterizó a algunos exponentes de la teoría de la dependencia, a identificar
imperialismo simplemente con opresión del Sur Global, sin introducir en el análisis
las rivalidades interimperialistas y desligando la cuestión de la liberación de los
pueblos oprimidos y la lucha del proletariado en los países imperialistas, cuestiones
que verdaderamente el imperialismo separa pero que la lucha revolucionaria contra
el capitalismo y el imperialismo debe unir, si aspira a triunfar.
En mi opinión, la competencia y el conflicto -potencial o efectivo- entre los
países imperialistas, y la expoliación del conjunto del planeta llevada a cabo por las
10
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
empresas trasnacionales y las finanzas globales son dos dimensiones que, lejos de
oponerse o separarse, deben ser abordadas de manera integral como parte de una
comprensión del imperialismo contemporáneo. Ambas dimensiones deben ser
pensadas de forma conjunta para elaborar una teoría del imperialismo que dé
cuenta de cómo la economía mundial hoy está moldeada como una totalidad
jerarquizada, como resultado de la acción articulada del capital global y los Estados
más poderosos. Este es el abordaje desde el cual desarrollamos las elaboraciones
que se encuentran en esta publicación.
Es a partir de estas consideraciones que realizamos el análisis de la etapa
actual. En el libro abordamos tres núcleos problemáticos, que nos parecen clave
para comprender el imperialismo en una coyuntura que se encuentra muy marcada
por la fluidez y la crisis. Estos tres núcleos son:
• La internacionalización productiva, sus raíces y efectos;
• La perspectiva del imperialismo norteamericano;
• El desafío de China al orden imperialista.
Voy a sintetizar algunos de los aspectos planteados en cada uno de estos
núcleos.
La internacionalización productiva es el punto de partida para abordar la
reorganización del sistema mundial capitalista durante las últimas décadas. Si ya a
principios del siglo XX los marxistas revolucionarios planteaban como contradicción
aquella que tenía lugar entre las fuerzas productivas internacionalizadas y las
relaciones de producción encerradas dentro de las fronteras nacionales, y León
Trotsky hablaba de la economía mundial como una “realidad superior” a la que se
subordinaban los mercados nacionales, lo que queremos marcar es que desde
finales de los años ’70 entramos en una fase de salto cualitativo de la
internacionalización. Y lo característicamente novedoso es que el propio proceso
productivo se internacionaliza. Después de la larga crisis que puso fin al boom de
posguerra en los países capitalistas desarrollados, una serie de reestructuraciones y
relocalización de la producción, o partes del proceso, en otros países. Esto no
ocurrió de un día para el otro, es un proceso incremental, que dio lugar al
surgimiento claro, sobre todo desde comienzos del milenio, de las llamadas
cadenas globales de valor. No hay un motor excluyente de este proceso de
internacionalización productiva, pero uno de los más poderosos ha sido sin duda la
11
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
búsqueda de fuerza laboral más barata y con menos derechos. También menores
impuestos, o más flexibilidad en requisitos en materia del cuidado ambiental. Toda
una ingeniería al servicio de este proceso como los export procesing zones.
Incentivo de los países pobres o emergentes para competir en una “carrera hacia el
abismo” que resultó altamente favorable para el capital trasnacional.
Bajo estas condiciones, se generó una posibilidad de encarar en gran escala
el llamado arbitraje global de la fuerza de trabajo. Capital móvil mundialmente,
mientras que la fuerza laboral tiene una movilidad mucho más limitada y que se
reduce a medida que baja la escala de ingresos y capacitación. Las políticas
migratorias de los estados se volvieron un elemento central en una regulación de
la fuerza de trabajo favorable al capital.
En ese sentido, la internacionalización productiva tuvo una serie de efectos
muy relevantes que fueron claves en el funcionamiento del capitalismo durante los
últimos 40 años.
• El capital reforzó su poder de disciplinamiento de la fuerza de trabajo.
“duplicación” de la fuerza laboral global, puesta en competencia de las fuerzas
laborales de todo el planeta, tendencia bajista de las remuneraciones.
• Fortalecimiento del capital trasnacional, abrumadoramente basado en los
países capitalistas desarrollados. El terreno de la competencia entre empresas
multinacionales pasó a estar asociado por una expansión de sus operaciones
internacionales, lo que fue de la mano de una concentración y centralización que
se produjo cada vez más en una escala internacional. Inversiones en países
emergentes, fusiones y adquisiciones que dejaron empresas locales en manos del
capital multinacional, todo eso determinó que aumentara el nivel de
extranjerización en casi todos los países, mientras una parte mayor del aparato
económico pasaba a estar en manos de las empresa imperialistas. Por supuesto, de
esta extranjerización y expansión internacional participaron también sectores del
capital de varios países dependientes, no es un fenómeno exclusivo del
imperialismo. Pero casi sin excepción, para todos los países el saldo fue un mayor
control del capital trasnacional imperialista;
• Las ganancias del capital imperialista se multiplicaron mientras la
reestructuración productiva desplazó a los países imperialistas del lugar central que
ocupaban en la economía mundial. Desarrollo desigual internacional. Entre 2000 y
12
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
2019, los llamados países desarrollados cayeron en participación en la inversión
extranjera, tanto en lo que hace a destino de la misma como a su origen. Se redujo
en términos absolutos y relativos la fuerza de trabajo que opera en el sector
manufacturero en este grupo de países, mientras creció en el resto del planeta.
También perdieron participación en el Valor Agregado Bruto Manufacturero;
• Por supuesto, las posibilidades que encontraron algunos países de
ascender posiciones en la escala de desarrollo como resultado de este desarrollo
desigual encontró límites, dados por el lugar predominante que tuvo el capital
trasnacional en moldear el proceso y apropiarse de sus ganancias. Solo casos
sumamente excepcionales, muy vinculados a determinados intereses del
imperialismo, pudieron acercarse más a traspasar el umbral hacia condiciones de
verdadero desarrollo. Más bien lo que primó fue una “carrera hacia el abismo”, por
atraer capital ofreciendo cada vez más concesiones en materia de bajos salarios,
flexibilización laboral, desatención del ambiente, desgrabaciones fiscales, etc. El
caso de China es una excepción que no puede simplemente ser incluido en un
“ascenso del Este” como tienden a hacer autores como David Harvey.
Esta reconfiguración del capitalismo global y sus efectos, son centrales para
dar cuenta de las trayectorias de las formaciones que son objeto de estudio en el
resto del libro.
En el caso del imperialismo norteamericano, la discusión sobre las
dificultades que viene afrontando EE. UU. para sostener su primacía indiscutida y
mantener las condiciones del orden mundial que la tiene como superpotencia, la
fuimos desarrollando a medida de, bajos los efectos de la crisis de 2008 y sus
consecuencias duraderas, se fue configurando una situación de polarización política
y social, que terminaría con Trump en el gobierno. Las razones que llevaron a
Trump, y los efectos que su presidencia produjo en la situación de EE. UU. en el
mundo, son un claro foco de análisis de artículos y entrevistas. Pero esto lo
analizamos bajo la luz de una mirada de más largo plazo de cómo las
transformaciones mundiales de las que el imperialismo norteamericano fue el
principal impulsor repercutieron en su lugar en el mundo. Como observé antes, la
internacionalización productiva que benefició sobre todo a las multinacionales de
los países imperialistas, y por tanto a la extracción de riqueza que fluye hacia estos
últimos, significó también que quedaran relegados en materia de crecimiento.
13
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
[Link]. reafirmó la primacía de sus empresas en sectores estratégicos, y se aseguró,
al menos hasta hace poco tiempo atrás, un dominio indiscutido en la tecnología.
Pero lo hizo al precio de establecer condiciones que le restaron centralidad y
favorecieron el surgimiento de un nuevo polo de poder mundial que puede aspirar
a poner en cuestión su poder indiscutido. [Link]. sigue liderando en productividad
de acuerdo a la mayor parte de los indicadores. Sin embargo, mirando el conjunto
de su estructura productiva y no solo el liderazgo que mantiene en algunos sectores
de alta tecnología, puede afirmarse que la “ley de la productividad” (Trotsky) se le
está volviendo en contra al menos parcialmente. Como se puede ver en la
competencia “cabeza a cabeza” en el 5G o en la inteligencia artificial -y se plasma
en dimensiones más “triviales” pero que inquietaron a Silicon Valley como el
inesperado auge de Tik Tok-, mantener la primacía es cada vez más una lucha
cabeza a cabeza. Remarquemos nuevamente que las mismas condiciones que
complican la posición de [Link]. son resultado de cómo los capitales
estadounidenses abrazaron la internacionalización, y salieron beneficiados.
Las consecuencias de la reestructuración que atravesó el capitalismo
norteamericano durante estas décadas de internacionalización productiva se miden
en un aumento profundo de la desigualdad que se viene produciendo hace décadas
y, sobre todo pos Lehman, en un deterioro social profundo, que alimentó los
descontentos cuyas derivaciones explican lo que algunos analistas definieron con
preocupación como la “furia populista” que aupó a Trump. La salida de Trump de
escena no eliminó estas raíces, y por eso vemos una sucesión de gestos de Biden
para hablarle a esa base social, aún más descontenta después de la pandemia y sus
estragos. Similar trayectoria de “crisis orgánicas” y “furias” observamos durante la
última década en otras latitudes. Desde la crisis de 2008, además del Brexit y la
corrosión por derecha y por izquierda del “extremo centro” de los regímenes
políticos en la UE, registramos también dos oleadas de profunda lucha de clases
que recorrieron el planeta. Esta se está reanimando ahora, al calor de la pandemia.
Hay una cuestión que plantea Perry Anderson, que a mí me parece muy
interesante y creo que da cuenta bien de las contradicciones que vienen dividiendo
a la clase dominante norteamericana. Y esto es que un supuesto básico del
funcionamiento del orden mundial moldeado por [Link]. era que la primacía
norteamericana fuera el corolario de la civilización del capital, es decir, que por su
14
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
primacía económica y tecnológica [Link]. sería el principal beneficiario de la
profundización de la internacionalización capitalista. Bueno, esto queda puesto en
cuestión desde hace tiempo.
Está claro que [Link]. sigue siendo una potencia cuyo poderío excede con
mucho al de cualquier otro Estado. Pero el orden mundial creado para asegurar su
primacía se viene planteando como crecientemente disfuncional. Eso, y no solo la
crisis política interna, contribuyen a explicar la llegada de Trump y su “America First”.
Con Trump se aceleraron todas estas tendencias preexistentes. El gobierno de Biden
está exhibiendo, tanto en distintos terrenos que la idea de volver a una “normalidad”
pre-Trump, que no era tal porque ya se había extraviado mucho antes de la llegada
del magnate, no es nada sencillo. Y al contrario, como mostró el affaire con Francia
por los submarinos, más bien Biden continúa moviéndose a un escenario de
mayores tensiones y rupturas.
Finalmente, China. Hay dos aspectos en debate. El primero es qué es China
en términos de formación social. Yo busco dar cuenta de un proceso contradictorio
pero sostenido de restauración capitalista. La restauración capitalista en China que
tuvo lugar en los marcos del régimen del PCCh, conservando el Estado amplias
atribuciones que siguen siendo centrales en la dirección de la economía y la
organización social. Esta “hibridación” entre estatalismo e inserción protagónica en
los flujos de circulación globales del capital es un atributo distintivo del desarrollo
desigual y combinado que caracteriza a la formación económico-social china en la
actualidad. Ambas facetas son fundamentales para entender el derrotero peculiar
de China, distinto al de cualquier país dependiente o semicolonial. Esto le permitió
durante mucho tiempo manejar las contradicciones de lo que ahora se puede estar
acelerando, que es la crisis de un esquema basado en endeudamiento masivo para
sostener el crecimiento. Hay que ver si el evento de Evergrande se convierte en el
catalizador de la crisis de un sector inmobiliario que viene funcionando hace tiempo
con niveles de apalancamiento insostenible, y cuáles pueden ser los alcances de esa
crisis.
La segunda cuestión es el lugar que ocupa China en el orden internacional,
interrogante central para caracterizar a dónde se dirige el sistema mundial
capitalista. Sobre esto encontramos posturas que no podrían ser más divergentes,
una muestra de la complejidad que encierra. Au Loong Yu se refiere a China como
15
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
un imperialismo en proceso de construcción o constitución, que todavía no se ha
consumado. Esta podría ser la caracterización que mejor dé cuenta de la posición
actual de China. Hay que evitar darle a esta noción el sentido de un proceso que se
concretará inevitablemente. Está rodeado de múltiples amenazas, tanto por la
existencia de muchas “Chinas” en China a causa de las desigualdades productivas,
como por las profundas tensiones creadas por el proceso de desarrollo capitalista
que crea descontentos tanto entre quienes siguen resistiendo ese proceso como
entre quienes lamentan que no vaya a un ritmo suficientemente rápido. Más allá
del devenir, “imperialismo en construcción” permite dar cuenta del lugar que ya
tiene China.
En el libro realizo un análisis de distintas dimensiones de poder económico
y estatal de China en relación a las principales potencias imperialistas: tamaño de
su economía, inversión extranjera, moneda, sistema financiero, innovación, poder
militar. Dimensiones “cualitativas” (soft power, aliados, etc). En numerosas medidas
objetivas está por delante de algunas de las principales potencias imperialistas,
aunque muy por detrás de [Link].
Hay dos discusiones que se entremezclan en la mayor parte de los análisis
sobre el lugar de China, y que hay que tratar de separar aunque están muy
entrelazadas: la primera es cómo se ubica China dentro del “concierto de naciones”,
es decir, en qué medida su posición la ubica ya como una potencia; la segunda es
si disputa el liderazgo mundial. Estas dos cuestiones se confunden, y muchas veces
la noción de que China pudiera estar convirtiéndose en una potencia imperialista
se descarta al comparar su posición en relación al país dominante, [Link]. Acá la
distancia sigue siendo enorme, aunque se reduce en algunos planos. Pero si en vez
de esto tomamos su posición en relación con los demás países imperialistas,
abordando de conjunto una serie de parámetros, observamos otro resultado. China
está detrás -y bien lejos- de [Link]., pero empieza a superar a los demás países
imperialistas en muchos terrenos. Con un montón de heterogeneidades en su
estructura económica y otras debilidades, como veremos, pero lo hace. Por un lado,
considerando una serie de dimensiones de manera conjunta, resulta cada vez más
difícil decir que China no alcanzó ya un lugar de país imperialista al nivel de algunos
de los más poderosos del mundo -excluyendo a la principal potencia, [Link]., con
la que no se compara-. Por otro lado, toda una serie de rasgos que conserva de
16
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 10
país dependiente y de atraso económico en algunas regiones, hacen que sea
impensable otorgarle todavía esa caracterización. En el marco de esas dos
tendencias contradictorias que subsisten, lo que parece claro es el sentido en que
se está moviendo.
Con los debates que integran esta compilación, aportar elementos para
abordar una coyuntura sumamente fluida en la cual, todo lo indica, la trayectoria
hacia rivalidades más exacerbadas seguirá marcando la tónica -entre [Link]. y China,
en primer lugar, pero junto con ellas al resto de las potencias, que ya son arrastradas
a posicionarse, y lo serán aún más a medida que se agudice el conflicto-. Para
quienes aspiramos a terminar con este sistema capitalista, basado en la explotación
y en la opresión de todo el planeta, definir el estado de situación del imperialismo
resulta una cuestión de primer orden para la actividad revolucionaria.
Fuente: [Link]
17