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Cuadernos de Geografía Política 14

Geo

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CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

PRESENTACIÓN

Los Cuadernos de Geografía Política (CGP) son el resultado del trabajo de


integrantes del Grupo de Estudios de Geografía Económica y Comercio
Internacional (GECI), en el marco del Observatorio Geohistórico (OGH) y el
Programa de Estudios Geográficos (PROEG) del Departamento de Ciencias Sociales
y el Instituto de Investigaciones Geográficas (INIGEO) de la Universidad Nacional de
Luján (UNLu).
Por un lado, se pretende que los CGP sean un insumo académico que
contribuyan al desarrollo del Observatorio de Comercio Internacional (OCI) del
Departamento de Ciencias Sociales (UNLu) y, al mismo tiempo, que acompañen la
labor del Observatorio Geoeconómico (OGE) del Colectivo GeoEcon.
Concretamente, los CGP tienen el objetivo de complementar las lecturas de
las/os estudiantes por medio de una selección de materiales educativos referidos a
distintos debates en torno a la política nacional, regional e internacional desde una
perspectiva geográfica.
Por último, consideramos que los CGP deben permanecer a disposición de
docentes, graduados y estudiantes para su empleo como herramienta didáctica. Por
tal motivo, los CGP integran un acervo de materiales educativos organizados en el
Portal Coordenadas ([Link]) y preparados para su
descarga en formato PDF.
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

EQUIPO DE TRABAJO

DIRECTOR

Prof. Omar Gejo (GECI-OGH-UNLu)

SECRETARIO DE REDACCIÓN

Prof. Alan Rebottaro (GECI-OGH-UNLu)

INVESTIGADORES ASESORES

Mg. Gustavo Alves (OCI-UNLu)


Lic. Ana Laura Berardi (UNMdP)
Dr. Zeno Crocetti (ILAT-UNILA)
Lic. Susana Fratini (GECI-OGH-UNLu)
Prof. Mariano Iscaro (FCA-UNMdP)
Prof. Gustavo Keegan (GECI-OGH-UNLu)
Dra. Ana María Liberali (UNMdP/UNICEN/UBA)
Lic. Osvaldo Morina (GECI-OGH-UNLu)
Dr. Martín Martinelli (OGH-UNLu/CLACSO)
Lic. Solange Redondo (ISFD N° 45/UBA)
Prof. Diego Solimeno (ISFD N° 19/UNMdP)
Lic. Graciela Suevo (GECI-OGH-UNLu)
Lic. Alberto Virdó (GECI-OGH-UNLu)
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

EL “REGRESO” DE LA GEOGRAFÍA

Omar Gejo, Gustavo Keegan y Alan Rebottaro

Un cambio de época

Asistimos a un momento de cambio. Y este no es un momento cualquiera.


Estamos presenciando el fin de una época, la de la llamada globalización, esa que
comenzó en paralelo con la ‘Caída del Muro’. Hablamos de fines de los años
ochenta y principios de los años noventa. Es decir, nos referimos a un desarrollo
histórico de aproximadamente tres décadas. Este no fue un período lineal, aunque
su presentación avasallante ha tendido a generar una apariencia de uniformidad,
de acerada homogeneidad. Este trabajo no abordará la disección de este momento,
pero sí dejamos sentado que la pretendida uniformidad no ha sido tal y esconde,
escamotea, muchas más cosas que las que habitualmente se admite, se ve o se
quiere ver1.

La ‘Caída del Muro´ significó el comienzo del fin del llamado “socialismo
realmente existente”, que en un período de un lustro se desvaneció, se derrumbó.
Este fue un fenómeno histórico, es decir, de profundas repercusiones, de alcance
extendido, mundial. Puso fin a la experiencia nacida durante la Primera Guerra
Mundial, nos referimos a la Revolución Rusa, generadora de la Unión Soviética, y
que tras la Segunda Guerra Mundial se extendió a Europa Oriental primero, y luego
al marco asiático, sobre todo a partir de la Revolución China de 1949.

La ‘Caída del Muro’ significó, entonces, el reingreso de esa porción del


planeta a su explotación directa por parte del capital internacional. Este proceso dio
paso a un optimismo finisecular inmanente a la admisión de la globalización como
un hecho determinante, irreversible, inamovible, perpetuo. Al límite, ésta encontró
una expresión abarcadora, sintetizadora, en aquello del ‘fin de la historia’,
celebérrimo aserto durante el primer lustro luego de los magnos sucesos de Berlín2.

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La globalización fungió como la cobertura ideológica del inmenso proceso


geo-histórico que significó la restauración capitalista en Eurasia. En términos
concretos, la globalización como ‘concepto´, decididamente reemplazó de cuajo al
del imperialismo, vigente tras la Primera Guerra Mundial, que sobrevivió a la
Segunda Guerra Mundial y entró en declinación durante los años ochenta, para ser
abandonado cuando la Guerra Fría acabó3.

La ‘globalización’ expresó la definitiva salida de la crisis de los años 70 por la


que atravesó todo el Sistema Mundial, y fue una expresión que se conjugó con lo
que se ha llamado ‘neoliberalismo’, que ofició de par casi inseparable de la
´globalización’.

Esta etapa abierta con el desmoronamiento del sistema comunista fue de un


carácter conservador, reaccionario, y caracterizada por un verdadero asalto a la
periferia mundial; en forma determinante hablamos de Europa Oriental, América
Latina, Medio Oriente y África4.

En los términos de las áreas del conocimiento, especialmente en el de las


ciencias sociales, implicó un vuelco al idealismo y ello fue rotulado por lo general
como posmodernidad. En lo que se refiere a nuestra disciplina, la llamada
‘globalización’ representó un virtual jaque a sus principales postulados y ello no era
extraño, la expresión del ‘fin de la historia’ representaba en sí misma una afirmación
complementaria, la del ‘fin de la geografía’. Este giro conservador permeó el devenir
de nuestra disciplina y se manifestó, entre otras cosas, en la declinación de la
corriente radical o la geografía crítica.

La vigencia de dos tiranías

A mediados de los años noventa, en ese contexto de la ofensiva


conservadora antes citada, en la ciudad de Buenos Aires se creó el Centro Humboldt
con la idea precisamente de enfrentar esta adversa situación5.

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En lo esencial, el Centro Humboldt adoptó un plan de reuniones anuales,


regido por el despliegue de un programa de análisis, de seguimiento de la
evolución de la realidad mundial, desde una orientación crítica o radical implícita,
no declamada. Este programa se basaba en una defensa de nuestra disciplina, de
su unidad y de la necesidad de establecer un compromiso de un desarrollo
internacional consciente.

El eje vertebrador de este trabajo giró alrededor de una convocatoria anual


ininterrumpida, hecho que se realizó sobre la base de un despliegue conceptual
orientado que ha regido todo este esfuerzo de poco más de un cuarto de siglo6.

En el mes de agosto de 1995 se publicó el número 1 de la Revista Meridiano7.


En su primer número se publicó un dossier cuyo título fue “La vigencia de dos
tiranías”; en él se reproducía una nota de la conocida y referente revista británica
The Economist, un vocero casi bicentenario del establishment británico y mundial8.
Podría resultar una contradicción blandir un documento emanado de una fuente
conservadora como ésta, si la posición que se pretende erigir o difundir es crítica o
radical. Sin embargo, nuestra elección no era ingenua, era producto de la lucidez
de la presentación del medio británico y de la notable contradicción que
representaba o significaba el planteo de The Economist respecto de las posiciones
habituales del mundo académico por aquellos tiempos.

El título real del artículo ya era de un impacto visual evidente: “La geografía
aún sigue teniendo importancia. Las fuerzas del globalismo están siendo
contrarrestadas por la vecindad”. Directo, asertivo, audaz para aquel año 19949.

En su introducción el artículo comenzaba afirmando la obviedad de aquella


época, en la que la instantaneidad aparentemente reducía el mundo a un lugar, un
proceso mediante el cual la distancia virtualmente desaparecía y con ello se abría la
puerta a una tendencia fáctica de la indiferenciación10:

“Es un lugar común de la era informática que las telecomunicaciones


globales instantáneas, las redes de televisión y de computación pronto

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derrocarán a las antiguas tiranías del tiempo y el espacio. Las empresas no


necesitarán cuarteles generales, los trabajadores laborarán con igual
eficiencia en sus hogares, sus automóviles o en la playa como lo hubieran
hecho en sus oficinas que ya no tienen razón de existir, y los
acontecimientos del otro lado del mundo se verán, se oirán y se sentirán
con la misma inmediatez que lo que sucede en la vereda de enfrente,
siempre que las calles sigan existiendo. Algo de cierto hay en esto. (…) Sin
embargo, semejantes desarrollos apenas han hecho mella en la forma en
que la gente piensa y siente las cosas.”

A partir de esta introducción muy prometedora como se ve, el artículo pasará


a desenvolver un caudal de argumentos incontrovertibles en defensa de la
geografía, erigiendo a esta como el límite infranqueable para eso que se llamaba
globalización, el proceso indetenible tal como se lo juzgaba:

“La suposición de que la tecnología de avanzada puede borrar las


contingencias de tiempo y lugar está muy difundida. Muchos estrategas de
sillón pronosticaron durante la Guerra del Golfo que los misiles balísticos y
los armamentos sofisticados tornarían irrelevante la tarea de capturar y
retener el territorio enemigo. Se equivocaron tanto como los visionarios que
predijeron que Estados Unidos ganaría desde el aire la guerra de Vietnam.
También en los negocios los esfuerzos por liberarse del espacio y el tiempo
han tenido un éxito relativo. Al globalizarse, las multinacionales
norteamericanas han descubierto que a pesar de su producción mundial, su
publicidad mundial y las comunicaciones y los controles mundiales una
oficina ubicada, digamos en Nueva York, no puede aspirar en un sentido
generalizado a conducir las operaciones de la compañía en Asia. La fuerza
global debe ser combinada con el sentido local, y una visita contra reloj en

jet cada tantos días no puede reemplazarlo.”11

Y luego da un salto directamente a la geografía económica, valiéndose del


trabajo de Paul Krugman. Allí la concentración geográfica y las economías de escala
constituyen un ariete demoledor del ‘saber convencional’ de época:

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“Lo más notable es que aún las industrias más nuevas están obedeciendo a
una antigua regla de concentración geográfica. Desde el comienzo de la era
industrial, las compañías en un campo nuevo de rápido desarrollo han
tendido a agruparse en una región limitada. De tal modo, según ejemplos
brindados por Paul Krugman, economista norteamericano, todas con
excepción de una de las fábricas de alfombras norteamericanas están
situadas en o cerca de Dalton, Georgia; y antes de 1930, la industria
norteamericana del neumático se componía casi por completo de alrededor
de 100 firmas que desarrollaban sus negocios en Akron, Ohio. La moderna
tecnología no ha cambiado el esquema. Por ello es que el mundo vio
formarse el Silicon Valley en una estrecha y corta franja de California
durante la década de 1960. Es por ello que los servicios comerciales siguen
sorprendentemente agrupados: las operaciones a término en Chicago; los
seguros, en Hartford, Connecticut; el cine, en Los Ángeles; y los mercados
de divisas, en Londres. Esto no sólo le cae mal a los entusiastas de la
tecnología, sino también a la economía neoclásica: para ambos, el mundo
debiera tender hacia un suave reparto de personas, capacidades y
eficiencias económicas, no hacia su concentración. Aparte del costo de los
transportes, no debiera tener importancia el lugar donde se producen los
servicios o los bienes transables. La realidad es distinta. Ciertos economistas
han explicado esto señalando la creciente tendencia a retornar a las
economías de escala, tanto en los mercados de capitales como en los de
trabajo, así como los modelos geográficamente dispares de la demanda y
los costos de transporte. La principal razón es que la historia pesa: la

ubicación de cada grupo depende mucho del lugar de donde ha partido.”12

Es este el momento en el que el vocero del establishment conservador inicia


un cierre que será una magistral muestra de apego a las mejores tradiciones
geográficas:

“Las nuevas tecnologías revertirán algo de eso, pero no mucho. La razón


radica en la misma verdad humana que hace imposible conocer solamente
a través de las estadísticas lo emocionante, digamos, que resulta el
crecimiento económico de China, a menos que se haya estado físicamente

allí para experimentarlo.”13

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CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

Para finalizar, y para no dejar dudas de qué lado de la trinchera se encuentra,


el semanario británico en aquel momento nos dice:

“Las personas no son máquinas pensantes (absorben al menos tanta


información a través de la vista, el olfato y los sentimientos, como de los
símbolos abstractos) y el mundo no es inmaterial, la realidad virtual no es
tal realidad. El peso sobre la humanidad del tiempo y del espacio, del
terruño y de la historia -en suma, de la geografía-, es mayor que el que
probablemente pueda levantar jamás cualquier tecnología terrícola”.

Una declaración tan tajante como exquisita. Una muestra proverbial de


lucidez, de sensatez y de soberbio reconocimiento a la geografía, no pudiendo
encontrarse una posición más firme que la enarbolada por The Economist.

Una oportunidad histórica

En mayo de 1999, en el número 4 del Boletín del Centro Humboldt, se


publicó una entrevista al Doctor Milton Santos14.

En ese breve espacio en el que se plasmó la charla con Milton Santos, este
pudo comprimir un haz de ideas que dan forma a un diagnóstico y un pronóstico
sobre la realidad. El tiempo transcurrido hasta aquí permite valorar mejor la síntesis
que este geógrafo brasileño reconocido internacionalmente nos legó aquella
mañana de octubre de 1998.

El hilo fundamental de su alocución lo constituyó la globalización: su


contenido, su forma, su comprensión. A continuación desgranaremos algunas de
las ideas allí vertidas.

La entrevista comienza directamente con el abordaje de la globalización a la


que define de esta manera:

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CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

“La globalización es un momento en la historia en que el mundo se


encuentra realmente mundo. Siempre hubo un planeta, siempre hubo
sociedades humanas, pero en este momento actual hay una
universalización de la sociedad humana. El mundo se ha vuelto mundo por
varias razones. Una razón es el hecho de que la inteligencia humana ha
podido crear un conjunto de técnicas que son hegemónicas respecto de la
información (una familia de técnicas), que tiene una dimensión planetaria,
una presencia directa e indirecta en todos los lugares, que ha permitido
primero, crear empresas globales; segundo, que haya una información con
vocación planetaria y tercero, que el mundo de negocios, en su más alta
expresión, sea también planetario, global. Entonces, todo lo que acontece
en cualquier lugar tiene relación con ese mundo, es decir que el mundo está
presente en todos los lugares como mundo pero también como lugar, es
decir que los lugares no pierden completamente sus características y el
mundo se instala en todas partes. La diferenciación entre lugares aumenta,
pero cada lugar aumenta su individualidad, aunque funcionando dentro de
un sistema único, el sistema del mundo. Es decir que Europa, Estados
Unidos, África, América Latina, Asia, todos son mundo, penetrados por esos
nuevos hechos que tienen que ver con la técnica, la producción, la
información y el dinero, todos globales. Así, América Latina, África, Asia,
América del Norte, Europa, por consiguiente, se mundializan.”

Luego de esta introducción, Santos nos instala en un contexto más complejo,


más audaz, motivador y anticipatorio:

“La globalización acaba de mostrarnos que el mundo es más que Europa y


sobre todo más que Estados Unidos. Eso se demuestra todavía más cuando
los países, los continentes, nuestras culturas, nuestras religiones, nuestras
lenguas exigen insistentemente existir, y fenómenos como la bomba
atómica de Pakistán, el cohete de Corea, el desarrollo de las religiones
musulmanas en Europa, Estados Unidos y América Latina, también son

fenómenos de la globalización que contrarían las tendencias antiguas” 15

Y por último, nos deja una clara perspectiva de crisis que la evolución
posterior ha confirmado:

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CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

“la mayor parte de la población no va a alcanzar los beneficios de la


globalización ya que las diferencias, las desigualdades están aumentando y
aumentarán más. La tendencia que trae consigo la globalización es la
16
ruptura de toda forma de solidaridad.”

En una segunda parte, Santos abordará la cuestión de América Latina. Allí


nos dejará plasmados los principales rasgos de las contradicciones que recorren la
evolución de nuestra región, con una descripción de la especificidad
latinoamericana, presidida por su histórico, su profundo carácter dependiente.
Veamos cómo lo desarrolla:

“Mi generación, que estudió en Europa, quedaba encantada con el


enriquecimiento político, paralelo al enriquecimiento material de las clases
medias; casi no había pobres en Europa. Y la clase media tenía un papel
dinámico políticamente, no diría revolucionario, pero sí dinámico. Con
frecuencia traemos esta idea para nuestros países. Imaginamos a la clase
media dinámica y progresista, y es todo al revés. Esto es un ejemplo de
cómo la epistemología heredada no funciona. Entonces, me parece que
Latinoamérica se casa con una forma de ver el mundo y a sí misma que
carece de verdades. Por suerte América Latina tiene pobres que no nos leen,
entonces no tenemos la fuerza de corromperlos. Los pobres creen en sus
propias visiones, que no son articuladas, porque la articulación es privilegio
de los que tienen poder. Nosotros somos articuladores y usamos el poder
de la articulación para acreditar verdades por la mitad (medias verdades). El
desafío para nosotros, como entonces, es buscar otras verdades en nuestra
propia raíz. Porque América Latina ha desarrollado la historia europea de
América Latina, que mucha gente confunde con la historia de América
Latina. Son dos cosas diferentes. La idea de la modernidad, de la copia de
los modelos europeos que fueron copiados por unos pocos, en su mayoría
parcialmente copiados. La idea de ciudadanía, por ejemplo, ¿adónde existe?
En América Latina somos todos ciudadanos por la mitad o realmente no
somos ciudadanos. Las leyes, las costumbres hegemónicas no permiten que
seamos ciudadanos. Los pobres, los negros y los indios en toda América
Latina entonces, convivimos con una serie de falsedades, que los

11
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intelectuales tienden a perpetuar con sus artículos y sus libros, sus aulas, sus
congresos, retratando a un pueblo que no es el pueblo, que es una fracción
del pueblo (...) Ese tipo de contradicción es más fuerte en América Latina
que en los otros continentes dependientes, porque ni África ni mucho
menos Asia se han dejado penetrar tan largamente, tan extensa y
profundamente por Europa. Ha habido resistencia en Asia, de la cultura, del
idioma, de la religión y de las formas de organizaciones milenarias. En África,
también hubo resistencias; en parte por el arraigo territorial de las culturas
y el nivel de la economía, que no se adaptaba a una conquista más
profundizada. América Latina, en cambio, siempre fue un continente
abierto. Eso tiene beneficios, pero también perjuicios, porque afecta todo.
Nosotros esperamos cinco siglos para resistir, a partir de los que parecen
débiles en virtud del modelo que hemos escogido durante cinco siglos: los
pobres, los que viven en comunión estrecha con el territorio. Mientras que
para los funcionarios de las grandes empresas (que son los funcionarios de
los gobiernos), el territorio es un recurso, para la gran mayoría de la
población el territorio es su única fuente de vida. En ciudades como Caracas,
Lima, San Pablo o Buenos Aires, la gente con menos fortuna tiene relaciones
que son estrictamente locales y no tiene relaciones internacionales,
globales. La gente que trabaja en la bolsa, en las universidades

internacionales son excepciones y marchan separadas de la población” 17

Por último, Milton Santos abordará el problema peculiar de nuestra


disciplina. Los claroscuros que enfrentábamos por aquellos momentos de los años
noventa. Es bueno prestar suma atención a sus dichos. Comienza describiendo un
contexto único de oportunidad para la geografía, a la vez que repasará y resaltará
los lastres intrínsecos a su propio desarrollo:

“El gran descubrimiento de la globalización es la vuelta a la noción del


territorio que el hombre tenía en la primera fase de la historia, y que
aparentemente la globalización elimina, pero la realidad es que la restaura
con más fuerza. Yo pienso, entonces, que la Geografía vive su Edad de Oro,
que nunca en su historia la Geografía tuvo una época tan favorable, pero
tal vez por eso mismo nunca estuvo tan amenazada. El mundo nunca fue
conocido. Colón, Vasco da Gama, Magallanes, han descubierto puntos

12
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

litorales, fragmentos. Hoy, en cambio, con las técnicas, los satélites ofrecen
una nueva visión de los objetos. Por otro lado, como la información se ha
vuelto posible de inmediato, podemos saber qué está adentro de esos
objetos. Antes, lo que pasaba en Buenos Aires era sabido en Madrid 70 días,
30 días después en Bahía, 15 días después en Lima. Hoy en dos minutos lo
que pasa en diferentes lugares. Tenemos las bases para construir el proceso
del mundo. La Geografía gana una posibilidad porque es diferente de todos
los demás, pero los enfoques tienen que cambiar. El contenido de la
enseñanza tiene que cambiar. El hecho de que los periódicos nos informen
todos los días reduce la necesidad de la descripción. La Geografía tiene que
ser una filosofía. Su base tiene que ser teórica, entendiendo que el mundo
se ha visto, será de una manera particular en un punto dado, de otra manera
en otro punto. Así vemos, gracias a la globalización, que esos lugares
influyen sobre los otros (la crisis asiática por ejemplo). Lo que interesa es la
visión global dándose en Brasil. Es lo que interesa a la población de Brasil.
La visión global en Rusia es lo que interesa a la población rusa. En cambio,
esta crisis de la que ellos hablan les interesa a los banqueros y a los
gobernantes, no a nosotros. Entonces, decía, vemos, gracias a la
globalización, que los lugares son interdependientes. Eso crea una nueva
situación en la Geografía, pero que sólo es inteligible a partir de los grandes
procesos globales, después, de los grandes procesos nacionales, y más
adelante los procesos que se verifican en cada lugar. Pero, reitero, todos
estos niveles son visibles únicamente por la vía de la teoría. Esta teoría debe
estar fundada en la “historia del presente”, es decir las cosas en su existencia
hasta ayer. El problema es que la Geografía todavía continúa trabajando
como si el mundo no hubiera cambiado. Incluye la globalización en su
discurso pero no en el contenido profundo, en su construcción intelectual.
Nunca la historia de la disciplina nos ha entregado condiciones tan buenas
para producir una teoría geográfica. Vidal hizo lo que pudo en su mundo,
que no lo ayudaba como éste lo hace con nosotros.”

Una especial atención merecerá la cuestión de los centros universitarios, una


parte importante de nuestros problemas:

“Las universidades son todavía tributarias de la forma simplificada de ver el


mundo, pero la esperanza que tenemos hoy a nuestro alrededor nos

13
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

permite traspasar esta dificultad que es secular y construir otra


epistemología, primero del mundo y después de América Latina (...) Las
universidades (globales) son parte integrante del gobierno global porque
fabrican o generan las ideas con que interpretamos el mundo, y por eso es
urgente tener intelectuales nuestros, porque de otra manera vamos a
trabajar”.

Un tercer aspecto, la práctica disolución de la corriente crítica de la geografía


y, paralelamente, el reforzamiento de la dependencia conceptual respecto a otras
disciplinas, una verdadera encrucijada para la geografía:

“Al respecto, una buena parte de los colegas de la izquierda de la vieja


geografía crítica continúa identificándose con ésta, pero no hace geografía
crítica cuando hace trabajos (consciente o inconscientemente) en temas que
interesan a las grandes empresas. Eso lo pueden hacer geógrafos pro-
empresa, pro-gubernamentales, pero no nosotros. Evidentemente que
algunos continúan siendo verdaderamente geógrafos críticos, David
Harvey, Richard Peet, por ejemplo, pero la lista es muy pequeña. Los otros,
aunque se consideren geógrafos críticos, en realidad ya no lo son más. Un
buen ejemplo de esto es la escuela de California, donde tal vez un Edward
Soja continúa siendo geógrafo crítico, pero el resto no. A pesar de que sigan
yendo o asistiendo a los encuentros y reuniones, han abandonado la
Geografía Crítica. Porque sus temas son los temas de los actores
hegemónicos, no de los actores hegemonizados. Aún así reitero que sigue
habiendo gente que se preocupa por los sectores de abajo, como Smith,
Harvey y Peet. El problema que nosotros tenemos es que la universidad
nunca va a ser una universidad. La universidad no quiere ser más ser
universidad, quiere ocuparse del mercado, de puntos aislados, no quiere
más ser pública, está interesada en privatismos, ella quiere resultados, es
reproductivista. Todo eso nos arrastra a trabajar temas menores, que no son
universales. En Geografía, además, con frecuencia somos arrastrados por
conceptos, que en realidad apenas son metáforas. Estas metáforas, que
provienen de conceptos de otras disciplinas, pasan a Geografía
simplemente como eso, metáforas. Así nosotros trabajamos pobremente
los flujos económicos, la cultura, porque utilizamos metáforas. Y habría que
hacer conceptos. Hay que territorializar y no imitar a los sociólogos o a los

14
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

filósofos. En un primer momento eso lo hacemos, pero cuando hay que


profundizar no podemos, porque no estamos preparados para ello. Sí los
sociólogos y los filósofos. ¿Entonces qué hacemos? Nada. O peor que nada;
porque tampoco sabemos lo que hacemos".

Finalmente, Milton Santos nos deja una tarea imprescindible para encontrar
una salida a las contradicciones que atraviesan y atascan a nuestra disciplina. Algo
que bien puede ser entendido, a la luz de los posteriores acontecimientos, como
un verdadero legado:

“Tenemos una tarea ardua por delante, hay que hacer una construcción
teórica coherente que incluya el mundo, el país y el lugar. Esta construcción
teórica puede nacer tanto en Estados Unidos, Europa, Japón, como en India
o aquí mismo. Pero la situación me preocupa. Tengo miedo de que
perdamos esta oportunidad histórica. La cuestión es cómo dar el salto,
cómo operar dentro de nuestras casas. Porque las universidades son lugares
donde, con mucha frecuencia, se crean los conformismos, se establecen los
intereses entrelazados que acaban por reducir la velocidad del cambio”.

El “regreso” de la geografía

Han transcurrido tres décadas desde la ‘Caída del Muro’ y la posterior


desintegración de la URSS, tiempo suficiente para estar asistiendo al intento de un
replanteo general del Orden que sobrevino tras 1989.

Es un hecho que enfrentamos acontecimientos históricos como el ascenso


chino o la hoy presente reacción rusa a la expansión de la OTAN en Europa Oriental,
con una guerra abierta en Ucrania18.

Al cabo de algo más de una década, una sucesión de acontecimientos ha


ido dando las señales claras de que nos precipitábamos a un desenlace
desestructurador de aquel envejecido ‘Nuevo Orden Internacional’ de la
administración de George H.W. Bush19.

15
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

La visión de Fukuyama, apoyatura ideológica del ‘Nuevo Orden


Internacional’, a la sazón, ha resultado fantasiosa. Se ha hablado ya de ‘desorden’ y
ahora se habla de ‘orden multipolar’. Pero cualquiera de estos ajustes
pretendidamente descriptivos, lo que afirman implícitamente es que la historia ha
vuelto a ponerse en marcha, y lo hace a través de la movilización y confrontación
abierta de actores estatales. Es por eso que esta ‘resurrección’ de la historia se hace

como geografía, es decir, se lleva a cabo bajo la forma material más acabada
20
.

La historia “retorna” como geografía política o como un cuestionamiento


geográfico-político, de la mano de otro "regreso", el de la geopolítica, proyección
vívida ésta de la existencia real, inocultable, del imperialismo, una categoría negada
rotundamente por la ideología de los ‘felices’ años noventa.

Aunque este “regreso” de la geografía entonces no es reciente, simplemente


ahora nos estalla frente a nuestras narices. Este “regreso” adquiere una dimensión
mayúscula, lo hace con la entidad que significa su despliegue absolutamente
material, a través de los Estados, actores relegados hasta la casi negación misma
por la ideología finisecular noventista.

Hay algo que no se ha registrado cabalmente hasta aquí, y es que la


“globalización” y el “neoliberalismo” están siendo colocados en la picota por este
avasallante reingreso de la historia, que ha recobrado movimiento, reiteramos, de
la única forma que podría hacerlo, como geografía.

Pero esta irrupción de la geografía es una imposición de hecho, tal como lo


describió precisamente Milton Santos. Ello no quiere decir que la geografía como
disciplina la aproveche. Aquellas consideraciones de Milton Santos de un cuarto de
siglo atrás, entonces, siguen teniendo plenamente vigencia. Necesitamos
desarrollar un enfoque, una teoría geográfica, una teoría geográfica de la historia;
en suma, necesitamos desarrollar una praxis materialista. Pero ella debe llevarse a
cabo integralmente, enfrentando las cortapisas de nuestros centros académicos y
reconstituyendo una alternativa radical. Ahora bien, todo ello no puede realizarse
sin la antecedente adopción de una posición reactiva al orden vigente, existente.

16
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 14

Más que la reedición de una geografía crítica debemos abogar por una crítica de la
geografía, no de nuestra disciplina sino de la realidad existente. Es decir, debemos,
21
ante todo, trascender el castrador apotegma thacherista de los años ochenta . En
eso estamos, modestamente, desde hace casi tres décadas.

Notas

1
Es innegable que el año 2001, por ejemplo, implicó una modificación de importancia respecto de
los años noventa, aquellos que han sido considerados los años “dorados” de la globalización, y que
encontraron en el gobierno de William J. Clinton a su representante más conspicuo, casi el
equivalente a su sinónimo. Otro tanto podría decirse de los años 2007/2008, marcados por la crisis
financiera internacional, y que obraron como telón de cierre del gobierno de George W. Bush.

2
Francis Fukuyama, un politólogo estadounidense de origen japonés, alcanza la celebridad cuando
tras haber escrito un artículo de 16 páginas, el derrumbe del Muro lo catapultó al conocimiento
mundial. Tres años después, en 1992, Fukuyama plasmó en un libro aquellas líneas anticipadas en el
artículo referido. “El fin de la historia y el último hombre”, ese es el título de ese libro. Las ideas de
la universalidad intertemporal del capitalismo y de la democracia eran los signos vitales de aquella
obra, y hemos hablado en su momento de Fukuyamismo para expresar la extensión vulgar que se
hizo de ese planteo de Fukuyama. En defensa de Fukuyama debe decirse que el propio autor
registró el cambio de la realidad internacional con “La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden
mundial en el siglo XXI”, una obra del año 2004 con la que realizaba una matización de sus ideas
vertidas una década antes.

3
Acerca de la globalización como una ideología, como la ideología de esta etapa, como la ideología
del imperialismo, veamos estos precisos trazos sobre ella, que aún mantienen toda su potencia y
frescura: "La caracterización de la etapa en curso, que realiza la academia oficial y semioficial, como
una globalización (se refiere al capital) reviste de un carácter histórico progresivo a la restauración
capitalista en los ex estados obreros. La globalización del capital, sin embargo, es un fenómeno que
llegó a su apogeo histórico hace mucho tiempo, con la plena formación del mercado mundial y la
emergencia del imperialismo. Expresa la declinación del capitalismo, no su ascenso. La regresión
histórica, que tiene un punto de culminación con la restauración capitalista en curso, tuvo su inicio
con la contrarrevolución burocrática, que no fue más que la expresión de la presión de la economía
mundial capitalista sobre un “socialismo” aislado en “uno” o varios países históricamente retrasados.
La globalización, en tanto restauración del capital allí donde había sido expropiado, no constituye
un avance sino un retroceso histórico, y conlleva, de un lado, la pérdida de conquistas históricas y
sociales en esos países así como a nivel internacional. La globalización es la expresión ideológica de

17
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la destrucción del socialismo como perspectiva, la cual fue históricamente conquistada por el
proletariado en dos siglos de lucha de clases. Adjudica la victoria transitoria del capital sobre los
regímenes sociales no capitalistas dirigidos por una burocracia, a una capacidad del capital para
revolucionar indefinidamente las fuerzas productivas, lo cual escamotea, de un lado, el carácter
internamente contradictorio del capital y, del otro, su carácter históricamente condicionado; que el
avance de la ciencia y la técnica, que el capital impulsa, no como una finalidad social consciente,
sino por la necesidad de incrementar la explotación del trabajo ajeno, potencia sus contradicciones
y las hace cada vez más explosivas. El eufemismo globalizador pretende poner un signo igual entre
la liquidación de las formaciones económicas precapitalistas por parte del capital mundial en la
época histórica de su ascenso (liberalismo) y la destrucción de la propiedad estatizada y de la
economía planificada en la etapa del capital monopolista en disgregación. Presenta a la unificación
capitalista del mercado mundial como una perspectiva aún no completada, y no como una realidad
que ha agotado sus posibilidades históricas y que engendra crisis económicas explosivas, catástrofes
sociales mayores y guerras todavía más destructivas. La globalización rechaza que la restauración
capitalista tenga un carácter transitorio, cuyo desenlace será determinado por el desarrollo de la
presente crisis mundial. La globalización es una ficción ideológica que pretende igualmente encubrir
el conjunto de tendencias dislocadoras del capital mundial. Por ejemplo, la extensión fenomenal del
capital ficticio (endeudamiento público y privado, de inversores y consumidores, financiero y
especulativo), que supera con creces el capital en su forma material y que lleva a la ruina los
presupuestos estatales. El desarrollo del capital ficticio bajo la forma de una extensión sin
precedentes de los mercados de capitales constituye un medio poderoso de confiscación económica
adicional de los trabajadores, de los estratos sociales intermedios y de estados enteros. La llamada
tercerización o subcontratación, otra característica de la mentada globalización, no representa una
nueva fase histórica de la industrialización bajo el impulso de la división internacional del trabajo,
sino un desarrollo parasitario de los grandes pulpos capitalistas, que sustituye la industrialización de
los países atrasados por la implantación de maquiladoras y armadurías, para explotar la mano de
obra barata y saquear fiscalmente a las naciones involucradas. El resultado de este conjunto de
tendencias es la sobreproducción crónica de mercancías y capitales, la tendencia a la depresión
económica, la generalización (esta sí global) de la deflación a escala internacional y la desocupación
obrera más alta y permanente de la historia del capitalismo. La llamada globalización engloba a
todas las formas del capital como un capital global, para ocultar, de este modo, su fase histórica
específica, o sea el nivel excepcional que ha alcanzado su desarrollo parasitario y rentístico."
(Altamira, 2004, párr. 5 y 6).

4
"La larga crisis de la economía global" es el título de un libro del economista argentino Jorge
Beinstein, publicado durante el año 1999. Este trabajo llegó a poco de haber atravesado la crisis
asiática de 1997, y sobre ella Beinstein construyó una poderosa síntesis analítica con el fin de
racionalizar la crisis en el marco de un abordaje integral del sistema mundial. Escrita un par de años
antes de la crisis de 2001, la obra ofrece una vibrante perspectiva para comprender al llamado
'capitalismo global'. Comprende correctamente la dinámica asiática, anticipando tanto la declinación

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japonesa como la emergencia china, al tiempo que une brillantemente los procesos de decadencia
productiva de occidente como el paralelo saqueo financiero de la periferia. Este planteo de Beinstein
precede a la presentación del mecanismo de la acumulación por desposesión por parte de David
Harvey casi un lustro después.

5
El 25 de mayo de 1995, en la ciudad de Buenos Aires, se creó el Centro de Estudios Alexander von
Humboldt, una libre asociación para hacer geografía, una respuesta a las necesidades de desarrollar
una actividad colectiva orgánica desde nuestra disciplina.

6
Los Encuentros Humboldt (EnHu), iniciados en el año 1999, se acercan a un cuarto de siglo de
desarrollo ininterrumpido. Año tras año, en un lugar diferente cada uno, se llevaron a cabo en
Argentina, Brasil, México y Chile. El programa de los EnHu ha estado ordenado por cuatro ejes
conceptuales a la fecha. El primero, “Periferia, Regiones y Países”, abierto en el año 2000 en la ciudad
de Salta. El segundo, “Más allá de los noventa”, presentado en el año 2004, en la Villa de Merlo, San
Luis. El tercer eje se presentó en el año 2008 en la ciudad de Rosario, y se denominó “El mundo
como geografía”. Finalmente, en el año 2018, en el marco de una convocatoria binacional, en las
ciudades de Mendoza y de Santiago de Chile, se lanzó el cuarto eje, “La nueva geografía del
capitalismo”. Este eje ha comenzado a desplegarse desde ese momento. En el año 2019, en la ciudad
de Foz de Iguazú, se presentó “El ‘retorno’ del imperialismo”; en el año 2020, en la ciudad de Santa
Rosa, se convocó bajo el lema “El ‘regreso’ de la geopolítica”; y el año 2021, en la ciudad de
Florianópolis, se desarrolló “La cuestión china”. Por último, este año, está llamado el XXIV EnHu bajo
la apelación “América Latina frente a la ‘nueva bipolaridad’.

7
En agosto de 1995 se publicó el primer número de "Meridiano. Revista de Geografía". Meridiano
fue la primera tarea que encaró el recientemente creado Centro Humboldt (CeHu). Fue una
publicación semestral que se desarrolló durante casi media década. Contó con un nutrido Consejo
Editorial, en el que participaban decenas de compañeros de diferentes países.
De aquí en adelante, las siguientes citas se refieren a este citado artículo.

8
Esta nota de The Economist a mediados de 1994, con lo precursora que ha sido, debe
contextualizarse en el momento del primer remezón contra la ‘globalización’, contra ese ‘clima de
época’, la rebelión zapatista, el levantamiento de los pueblos oprimidos del sur mexicano. Ese
primero de enero de 1994 cobró una importancia mayúscula, y estuvo en la forja de lo que con el
tiempo sería el nacimiento del movimiento ‘alterglobalista’ desarrollado durante la segunda mitad
de aquella década.

9
Frente a la puerilidad de la pretendida indiferenciación globalizadora, prestemos atención a dos
opiniones de autores que creen que es la acumulación de capital el principio diferenciador activo

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por excelencia. En dos planos distintos, estas opiniones, a su modo, expresan esta verdad materialista
incontrovertible:
a) "Quienes negaron o minimizaron la posibilidad de una guerra, invocaron el estrechamiento de las
relaciones económicas internacionales, sin advertir, por supuesto, que con ese estrechamiento se
potencian las contradicciones de la acumulación capitalista y la rivalidad entre los capitales y entre
los estados que representan" (Altamira, 2022, párr.4);
b) "Este período, digamos desde 1898 hasta 1917, fue testigo del nacimiento del desarrollo desigual
apropiado en la economía política global. La desigualdad geográfica ya no podría ser pasada por
alto como un accidente de la geografía histórica, el resultado de estar fuera del proyecto de la
civilización, un problema de haber sido simplemente dejado atrás por el capitalismo “moderno”. La
dinámica de la desigualdad era ahora crecientemente reconocida como interna a la propia dinámica
del capitalismo; el mismo lenguaje de la civilización y el atraso empezó a desvanecerse en su propio
misterio, no por alguna moralidad política recién encontrada entre las clases dirigentes europeas,
sino por el reconocimiento forzado por las revueltas alrededor del mundo de que la distinción en sí
misma era obsoleta. Cualquier remanente histórico de sociedades pre capitalistas que haya
sobrevivido -y sobrevivieron manifiestamente en grandes rincones del mundo así como en
pequeños enclaves- estaban ahora envueltos, apropiados y soldados en el seno de un capitalismo
mundial más amplio. La desigualdad ahora emanaba primariamente de las propias leyes del
capitalismo en vez de la arqueología del pasado social y de la diferencia geográfica" (Smith, 2021, p.
11).

11
Resulta muy pertinente el análisis que The Economist realiza sobre la, por entonces, reciente
Guerra del Golfo. El relato la une a la Guerra de Vietnam de los años 60 y 70, y resulta un ejercicio
premonitorio de los fracasos de la "Doctrina Bush', que [Link]. desencadenó a partir de los atentados
de las Torres Gemelas. Las futuras guerras de Afganistán y de Irak son perfectamente discernibles y
alcanzadas por esta sentencia 'territorialista' del semanario británico.

12
Paul Krugman fue el economista estadounidense, de orientación heterodoxa, más consecuente en
la tarea de contextualizar materialmente el fenómeno económico. Fue considerado por el semanario
The Economist el economista más brillante de su generación. Con su iniciático 'Geografía y
comercio', publicado originalmente en 1991, Krugman le dio forma a una interpretación económica
sujeta a una determinación geográfica, siendo ésta imprescindible para comprender el comercio
internacional. Su recorrido institucional alcanza definitivamente plena notoriedad en el año 2008,
cuando recibe el Premio Nobel de Economía, hecho que no puede aislarse de la crisis financiera de
aquellos años 2007/2008.

13
Es realmente destacable el apunte acerca de China. Puede decirse que la publicación británica ya
era plenamente consciente de la transformación que estaba atravesando China y también de,

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probablemente, las consecuencias que ello acarrearía para la evolución del sistema económico
mundial.

14
Cabe acotar que durante la Asamblea Extraordinaria de octubre de 1998 el Centro Humboldt
designó Miembro Honorario al Dr. Milton Santos, de la Universidad de San Pablo. El destacado
geógrafo brasileño, había participado en el IV Seminario Latinoamericano de Calidad de Vida Urbana
realizado en Tandil, Argentina, en el mes de septiembre de ese año. En esa oportunidad la Lic. Ana
María Liberali realizó la citada entrevista. De aquí en adelante las siguientes citas responden a dicha
entrevista publicada en el mencionado boletín del CeHu.

15
El relato de Milton Santos se halla perfectamente situado. Santos no ha permanecido al margen
de la crisis asiática; muy por el contrario, ya era consciente de la deriva resultante de ella. Él está
previendo un mundo más allá de Occidente. Antes de los BRICS, de la asiatización y de la
multipolaridad, el geógrafo brasileño atisbaba un destino de ruptura en el horizonte del desarrollo
histórico. Esto es una muestra más de su intacta agudeza cuando ya superaba el umbral de los
setenta años de edad.

16
Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en el año 2001, es considerado uno de los pioneros
en alertar sobre las contradicciones intrínsecas al desarrollo de la globalización. En esta entrevista,
Milton Santos también nos advierte, anticipadamente, el borrascoso horizonte de ese proceso de
mundialización que aparecía como vertiginoso e inexorable.

17
Este planteo de una dependencia profunda, emanada de la historia de América Latina debe
enmarcarse en el rol crucial que la región cumplió en la llamada acumulación originaria del
capitalismo. Este proceso difirió temporal y cualitativamente del protagonizado tanto por África
como por Asia. El análisis de Santos apunta certera e indudablemente a ello.

18
Evaluemos el tenor de estas afirmaciones, por ejemplo: a) "El conflicto en Ucrania rebasa por
mucho su singularidad específica cuando está en juego la arquitectura del nuevo orden mundial. Ya
no hay vuelta atrás" (Jalife-Rahme, 2022b, párr. 9); b) "Asistimos a una nueva bipolaridad
geoestratégica regional: Estados Unidos/OTAN/Unión Europea frente al eje euroasiático de Rusia y
China, cada uno con sus respectivos aliados" (Jalife Rahme, 2022a, párr. 8).

19
El año 2008 ejerció el papel de verdadero parteaguas. La crisis financiera de 2007/2008 dio lugar
a un manifiesto cambio de tendencia en el sistema mundial. En pocas palabras, se hizo evidente un
manifiesto cambio de orientación en la política exterior estadounidense, con la consabida fórmula
del "pivote asiático" en el año 2011. Con ello, China pasó a revistar como principal adversario. Por su
parte, China se puede decir que respondió un par de años después, en 2013, con aquello que se
denominó la "Nueva Ruta de la Seda", un megaproyecto de una vasta integración continental

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euroasiática. A ello China le ha continuado con su "Hecho en China 2025", un plan de desarrollo de
tecnologías críticas mediante el cual la República Popular China se plantea un horizonte de decisiva
autonomía científico-técnica. A la par, no se puede obviar que desde ese mismo año 2008, Rusia
comenzó una serie de respuestas en política exterior tendientes a devolverla al centro de la discusión
internacional. Georgia, en 2008; Crimea, en 2014; Siria, desde 2015 y recientemente con la
intervención en Kazajistán y la guerra en Ucrania son una muestra cabal de los cambios que se han
sucedido desde aquella crisis financiera internacional del año 2008. No caben dudas. El mundo, si
no ha mutado, lo ha comenzado a hacer.

20
Ese regreso del territorio que nos señalaba Milton Santos, esa inseparable asociación de la política
con él, indica otro acierto del análisis del geógrafo brasileño.

21
El acrónimo TINA, "There is no alternative", fue una sentencia traducida como eslogan por el
thatcherismo durante los años 80. Con él se pretendía decir que no había alternativa al mercado, al
capitalismo, a la globalización. Fue un precedente de la sentencia fukuyamista.

Referencias bibliográficas

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522/22. Recuperado de [Link] El artículo
también puede encontrarse en [Link]

Altamira, Jorge (2022). La ocupación militar de Ucrania por parte de Rusia. Red de Geografía
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Beinstein, Jorge (1999). La larga crisis de la economía global . Buenos Aires: Ediciones Corregidor.

Jalife-Rahme, Alfredo (2022a). Balcanización de Divisas y Bipolaridad del Sistema


Financiero: dólar vs yuan. Red de Geografía Económica 504/22. Recuperado de
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Jalife-Rahme, Alfredo (2022b). El Pentágono vaticina una guerra prolongada en Ucrania. Red de
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Fukuyama, Francis (1992). El fin de la historia y el último hombre . Madrid: Planeta.

Fukuyama, Francis (2004). La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI .
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Harvey, David (2004). El nuevo imperialismo. Madrid: AKAL.

Krugman, Paul (1993). Geografía y comercio. Barcelona: Antoni Bosch Editor.

Santos, Milton (1999). Una oportunidad histórica. Boletín del Centro de Estudios Alexander von
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Smith, Neil (2005/2021). La geografía del desarrollo desigual. Cuadernos de Geografía Económica, 2,
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El artículo también puede encontrarse en Noticias del Cehu 25/21. Recuperado de
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Stiglitz, Joseph (2002). El malestar en la globalización. Barcelona: Taurus.

Stiglitz, Joseph (2010). Los felices 90: La semilla de la destrucción . Barcelona: Taurus.

The Economist (1994). La vigencia de dos tiranías. Meridiano, Revista de Geografía, 1, agosto de 1995,
Buenos Aires.

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