CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
PRESENTACIÓN
Los Cuadernos de Geografía Política (CGP) son el resultado del trabajo de
integrantes del Grupo de Estudios de Geografía Económica y Comercio
Internacional (GECI), en el marco del Observatorio Geohistórico (OGH) y el
Programa de Estudios Geográficos (PROEG) del Departamento de Ciencias Sociales
y el Instituto de Investigaciones Geográficas (INIGEO) de la Universidad Nacional de
Luján (UNLu).
Por un lado, se pretende que los CGP sean un insumo académico que
contribuyan al desarrollo del Observatorio de Comercio Internacional (OCI) del
Departamento de Ciencias Sociales (UNLu) y, al mismo tiempo, que acompañen la
labor del Observatorio Geoeconómico (OGE) del Colectivo GeoEcon.
Concretamente, los CGP tienen el objetivo de complementar las lecturas de
las/os estudiantes por medio de una selección de materiales educativos referidos a
distintos debates en torno a la política nacional, regional e internacional desde una
perspectiva geográfica.
Por último, consideramos que los CGP deben permanecer a disposición de
docentes, graduados y estudiantes para su empleo como herramienta didáctica. Por
tal motivo, los CGP integran un acervo de materiales educativos organizados en el
Portal Coordenadas ([Link]) y preparados para su
descarga en formato PDF.
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
EQUIPO DE TRABAJO
DIRECTOR
Prof. Omar Gejo (GECI-OGH-UNLu)
SECRETARIO DE REDACCIÓN
Prof. Alan Rebottaro (GECI-OGH-UNLu)
INVESTIGADORES ASESORES
Mg. Gustavo Alves (OCI-UNLu)
Lic. Ana Laura Berardi (UNMdP)
Dr. Zeno Crocetti (ILAT-UNILA)
Lic. Susana Fratini (GECI-OGH-UNLu)
Prof. Mariano Iscaro (FCA-UNMdP)
Prof. Gustavo Keegan (GECI-OGH-UNLu)
Dra. Ana María Liberali (UNMdP/UNICEN/UBA)
Lic. Osvaldo Morina (GECI-OGH-UNLu)
Dr. Martín Martinelli (OGH-UNLu/CLACSO)
Lic. Solange Redondo (ISFD N° 45/UBA)
Prof. Diego Solimeno (ISFD N° 19/UNMdP)
Lic. Graciela Suevo (GECI-OGH-UNLu)
Lic. Alberto Virdó (GECI-OGH-UNLu)
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
LA GEOPOLÍTICA EUROASIÁTICA FRENTE AL IMPERIALISMO.
CHINA, ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y MEDIO ORIENTE (SIGLO XXI)
MARTÍN MARTINELLI
Octubre de 2022
Resumen
En el presente trabajo jerarquizaremos varias aristas de la geopolítica, ubicando la
estrategia estadounidense, en lo concerniente al Medio Oriente y el nuevo
imperialismo frente a su contracara, el ascenso de China. Ambos disputan la
hegemonía mundial, para lo que Rusia resulta crucial. La región de Asia
sudoccidental trastoca en un escenario de disputa efectivo. China hilvana la
economía en un despliegue geográfico, mientras [Link]. buscó imponer su poderío
(Libia, Iraq, Afganistán, más las intervenciones en Siria y Yemen; Israel y Palestina;
los kurdos o Hezbolla). Además de Rusia, el balance hegemónico lo nivelan las
potencias regionales y las rebeliones populares. Examinaremos el rol de Turquía e
Irán potencias subimperialistas, Israel coimperial y también Arabia Saudita.
Asimismo, estos dirimen sus diferencias en terceros países, sin enfrentarse
directamente – como las superpotencias. Los cambios regionales, van en
consonancia, e incluso pueden anticipar, los producidos en el sistema mundial.
Introducción
La región denominada Medio Oriente o Asia sudoccidental es un nudo intersticial
del eje euroasiático. Nos interesa analizar las recientes dos décadas en la región
desde un punto de vista geopolítico. Nuestro foco estará puesto en el accionar de
las potencias mundiales Rusia, China y [Link]. en esa área nodal, donde las
potencias subimperialistas y su actuación influyen respecto a otros actores no
hegemónicos. Examinaremos el uso y significado de la noción de nuevo
imperialismo aplicable a lo sucedido recientemente en la zona. La intención es
4
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
examinar luego de las intervenciones de 2001-2003, verificar el desplazamiento
geopolítico ocurrido a partir del 2008, acentuado en 2013-2015, para llegar al
momento actual.
La región detenta alrededor del 65% de las reservas mundiales probadas de
petróleo y gas del planeta, y es fundamental por su proximidad a China y Rusia.
Nuclea pasos centrales para el comercio internacional y sus transportes. Además, el
Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, el Canal de Suez y el Estrecho de Bab el-
Mandeb, más los Estrechos Turcos implican maritime chock points. Así como
destaca su participación con una de las mayores adquisiciones de armamentos y
logística militar.
Un breve repaso histórico nos permitiría extraer algunas claves interpretativas. En la
etapa del imperialismo clásico, se divide el Imperio Otomano, luego de un asedio
de varias décadas. Durante la primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia
adecuaron el mapa del Medio Oriente a su conveniencia, dividiéndose los territorios
de Siria, Palestina, Irak y Jordania, en el acuerdo de Skyes-Picot de 1916. Es decir
que, trazaron el mapa que devino en la división actual de la región.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos intenta pactar con los
pueblos de la región con el fin de desestabilizar a la URSS. Israel va a aliarse con el
país norteamericano, con el objetivo de consolidar su Estado. Aunque, Nasser,
entonces presidente de Egipto, al nacionalizar el canal de Suez en 1956, resquebraja
la influencia imperial europea afectando a Francia y Gran Bretaña, no solo
principales accionistas del canal sino también beneficiarios del petróleo que
circulaba por él. Este conflicto se decidirá a través de la Guerra del Sinaí. El contexto
internacional era la mal llamada Guerra Fría, de marcados enfrentamientos en todo
el globo, un enfrentamiento bipolar e ideológico, sumado a un Tercer Mundo.
Posteriormente, la potencia norteamericana pretendió un orden unipolar, para
pasar a uno con un eje tripolar con Estados Unidos, Rusia y China o multipolar
involucrando también a las potencias de segundo orden.
5
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
Irán, Iraq y Afganistán países estratégicos de Eurasia – por lo tanto, del mundo –,
pasaron de estar suscriptos a la política occidental a ser designados como enemigos
de las mismas en tres décadas consecutivas, el primero desde 1979 (inmediatamente
lo siguió la Guerra Iraq-Irán 1980-88), el segundo 1991 y el tercero 2001, ambos a
través de la invasión directa. Los posiciona así, su relevancia para la producción y el
paso de los gasoductos y oleoductos. Por lo tanto, no es un conflicto de religiones,
sino de hegemonía regional, mejor dicho mundial, sobre los hidrocarburos y sus
rutas.
Mientras se percibe un ocaso del atlantismo (MAZZEI, 2021), de una puja entre las
dos superpotencias, China y [Link]., la región de Asia occidental puede
caracterizarse como un atolladero. El interés geopolítico y geoestratégico es
acompañado de la conversión de la zona en un escenario de disputa efectivo. Esto
no significa que en otras regiones no haya conflictos, sino que allí podemos
corroborar el nivel de contienda, a lo largo de la segunda parte del siglo XX y lo
que transcurrió del XXI, es decir desde la independencia política de estos “nuevos
países”. Al analizar esta región y sus procesos, es útil considerar la relativa novedad
histórica, como Estados nación contemporáneos, de alrededor de siete décadas.
El imperialismo clásico y el nuevo imperialismo
Debemos diferenciar las etapas del imperialismo para dimensionarlo como
concepto, y la variación temporal de su significado. Los cambios en los procesos de
acumulación fueron alterando la jerarquía geopolítica y modificando las formas de
dominación mundial. La etapa clásica se caracteriza por la colonización de espacios.
Podríamos ubicarla en el periodo entre 1880-1914, durante la máxima expansión
colonial. La segunda etapa inicia con los enfrentamientos interimperialistas directos
y podría llegar de la década de 1970, con la crisis del petróleo. La etapa de nuevo
imperialismo comenzaría luego del desmembramiento de la URSS y las invasiones
directas sobre Medio Oriente.
El periodo clásico se caracteriza por un capitalismo de dimensión mundial, un
imperio total del capital. Es ahí donde prevalecen el imperativo de la competencia,
6
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
la maximización de la ganancia y la acumulación basada en la explotación del
trabajo asalariado. El otro factor se ilustra en la rivalidad por las fuentes de
abastecimiento y los mercados de exportación. Lo central reside en si fueron hacia
una asociación o una rivalidad, tal como se planteó en el eje del debate Lenin-
Kautsky.
Desde 1880 hasta la actualidad, podemos corroborar algunas etapas de predominio
hegemónico con países centrales pretendiendo ejercer un liderazgo mundial. La
puja franco- británica cobra impulso, en el primer lapso, junto con el ascenso de los
Estados Unidos. El fin de las dos guerras mundiales – o de la guerra civil europea,
es decir, los enfrentamientos directos entre potencias, tienen como corolario la
consolidación de dos hegemonías, soviética y estadounidense. A esto se une el
declive relativo europeo, evidenciado en la Guerra de Suez de 1956. Al mismo
tiempo, el llamado Tercer Mundo eclosiona mediante las rebeliones y
descolonización de Asia y África (con diferentes niveles de violencia).
El imperialismo clásico evidencia una asociación mundial del capital limitada, más
una serie de confrontaciones interimperiales, primero de manera competitiva y
luego directas. El imperialismo de posguerra avanza hacia un entrelazamiento de
capitales de diverso origen nacional, y con las políticas keynesianas el
intervencionismo estatal aseguró la continuidad de la acumulación. La variación es
que esta etapa convivió con el socialismo real. El período neoliberal es otra etapa
del capitalismo donde la intervención no repercute en mejoras sociales. Surgen
nuevas contradicciones, desequilibrios que llegan a la crisis del 2008 donde las
finanzas públicas socorrieron a los bancos (KATZ, 2012; 2016).
Al hablar de nuevo imperialismo, si bien está basado en la concepción tradicional,
no nos referimos al sentido clásico de Lenin, que oponía una visión de rivalidad con
otra de asociación interimperial (SERFATI, 2018). Luego de la caída de la URSS, un
breve lapso unipolar es atravesado por dos fenómenos. Un desplazamiento
geopolítico, permite la reemergencia de Eurasia, con Asia Pacífico como locomotora
económica. Una asiatización va tomando la posta dejada por dos pilares de la tríada,
Europa Occidental y Japón, y por un retroceso estadounidense en varios
7
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
indicadores económicos. En Medio Oriente, la devastación deja en un estado crítico
a varios países, y entonces, queda allí, la geopolítica euroasiática frente al
imperialismo.
Estados Unidos se erige como superpotencia protectora del capitalismo global,
entre otras, el Pentágono ejerce primacía decisoria a través de una serie de
conflagraciones. Se sirve del complejo militar-industrial para tratar de disciplinar los
conflictos. Es semejante al colonialismo clásico, pero con un nuevo lenguaje, al que
sus reivindicadores justifican a través de la ideología del “choque de civilizaciones”
o el fin de la historia.
La acción imperial asegura la reproducción del capitalismo. Se recrea a través de la
guerra como sus antecesores, y ahí radica, hasta el momento, una diferencia crucial
con la forma de expansión china. A las confrontaciones de antaño entre potencias,
le siguieron las invasiones imperialistas coordinadas por Estados Unidos, cuyo
sistema de explotación pretende controlar el petróleo, los minerales y materias
primas, así como su transporte, mediante la intervención de su ejército (con su
presencia o invadiendo, o con sanciones unilaterales), lo cual engendra un aumento
de la desigualdad.
El belicismo es tan estructural como la competencia por los beneficios surgidos de
la explotación. No solo se trata de las luchas por el poder, de los individuos o de
los países, sino de las tendencias de la acumulación capitalista a escala global (KATZ,
2011). Una forma de dominación actual se instituye a través de bases militares en
espacios aliados u ocupados por las potencias. El control de los recursos
estratégicos interesa, pero el espacio geográfico es donde se dirimen las luchas de
poder, determinando la hegemonía y la jerarquía correspondiente.
De acuerdo con Cheng Enfu y Lu Baolin (2021), el neoimperialism (nuevo
imperialismo) compendia cinco características. Primera, el nuevo monopolio de
producción y circulación. Su internacionalización junto con la concentración
intensificada del capital, abastece a las corporaciones monopolistas multinacionales.
Segundo, el nuevo monopolio del capital financiero, la financiarización económica.
8
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
En tercer lugar, está el monopolio del dólar estadounidense y la propiedad
intelectual, que genera la desigual distribución de la riqueza. Cuarto es el nuevo
monopolio de la alianza oligárquica internacional. Esta facilita la base económica
para la política monetaria y las amenazas bélicas que la sostienen. El quinto es la
esencia económica y la tendencia general. Las contradicciones globalizadas del
capitalismo y las diversas crisis del sistema engendran la nueva forma monopolista
y hegemónica del capitalismo contemporáneo como imperialismo tardío.
Podríamos afirmar entonces, que el imperialismo es una política de dominación
desplegada por los poderosos del planeta a través de sus estados.
Las transiciones geopolíticas recientes
Desde la década de 1980 y principios de la de 1990, el capitalismo llevó a cabo un
cambio estratégico hacia políticas neoliberales y evolucionó hacia su fase
neoimperialista. Esto representa una nueva fase en el desarrollo del imperialismo
después de la Guerra Fría (ENFU y BAOLIN, 2021). El final de la URSS en 1991,
posteriormente permitió una serie de transformaciones, como la recomposición de
la nueva Rusia y el crecimiento económico exponencial chino, con el declive del eje
europeo franco-alemán y Japón. La alianza chino-rusa empezó en julio de 2001 con
la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái, una asociación
estratégica integral. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuatro
meses después, ocupó Afganistán tras el 11 de septiembre de 2001, en las
adyacencias ruso-chinas, con 300.000 soldados (ARMANIAN, 2021).
Las incursiones supuestamente fueron emprendidas para aplastar a los países no
alineados a sus políticas como Irak o Afganistán. Su estrategia era evitar el
fortalecimiento de rivales potenciales como China dependiente del suministro de
hidrocarburos o Rusia, frenada por tres sucesos. La irrupción neoliberal de la década
de 1980 a 2008 reestructuró el capitalismo global. Produjo nuevos centros de
acumulación de capital, especialmente en China. Pero, [Link]. quedó empantanado
luego de Irak, en una guerra contrainsurgente. Obstaculizó su hegemonía sobre
Medio Oriente y sus reservas energéticas, además de que, la recesión afectó su
economía (SMITH, 2019).
9
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
La hoja de ruta indicaba como otros de los objetivos a los supuestos “ejes del mal”
de la “civilización occidental”. Con ciertas modificaciones, la acusación fue dirigida
hacia Siria, Iraq (dos de los nacionalismos laicos más fuertes promediando el siglo
XX, con una ideología baazista), Afganistán, Libia e Irán, pero también países de
otras latitudes como Venezuela, Corea del Norte, la ahora ex-Yugoslavia y otros
que se dispusieran a desarrollar algún tipo de autonomía. Asimismo, bajo el
pretexto de proteger la seguridad mundial, Estados Unidos ostenta alrededor de
mil bases militares apostadas en lugares considerados claves por todo el globo.
En otras palabras, se pretende asegurar el orden capitalista luego de la posguerra,
a través de la fuerza, nombrado mediante el eufemismo intervención “humanitaria”,
hacia países que no conforman el grupo del G-20. Esto posibilitaría una respuesta
débil, o que no sean apoyados por otros. En algunos casos, con el acompañamiento
inequívoco de la OTAN, entre ellas, las otrora potencias globales Gran Bretaña y
Francia –con ciertas reticencias–, alineadas a los designios de Washington.
En este entramado, en 2011, la OTAN lideró una invasión sobre Libia, en un contexto
de rebeliones generalizadas en los países del Medio Oriente y norte de África. En
2013, la oposición chino-rusa frente al inminente ataque estadounidense-OTAN
sobre Siria. Estos tres hechos posteriores a la crisis económica pueden interpretarse
como el afianzamiento de un nuevo orden mundial. Su escenario de confrontación
continuaría siendo una parte, sino la más preminente, al menos una de las
principales palancas para la lucha por la hegemonía mundial. Esto es así por varias
cuestiones: por su posición geoestratégica y geoeconómica, por las rutas marítimas
y terrestres indispensables en el centro de Eurasia, por su cercanía al Heartland
(MACKINDER, 2010), y por su preeminencia energética.
Algunos de las estratagemas de [Link]. como hegemón son el dólar como moneda
de cambio y de reserva del valor, y el Ejército vinculado al avance tecnológico
estadounidense. Ambos pilares se retroalimentan: el dólar ejerce una primacía
mundial ya que su confianza es sostenida en su poderío bélico, los dólares se emiten
bajo ese respaldo del control del ejercicio de la violencia (pero mundial)
10
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
permitiendo contraer deuda incobrable (PIQUERAS, 2019). Párrafo aparte merecería
una distinción sobre el imperialismo cultural (ANDERSON, 2002) y la pervivencia del
occidentalocentrismo en la interpretación de estos temas.
La fractura interna estadounidense entre el globalismo de las costas, y el
americanismo del interior obstaculiza la coherencia en la estrategia de su
proyección exterior. Primero Bush, desde 2001, “Guerra contra el terrorismo” (invade
Medio Oriente próximo a China y Rusia), luego 2011, “Pivote asiático” bajo Obama,
se acerca más a sus competidores. Conviven una crisis interna de largo plazo y un
retroceso económico e industrial, frente a su primacía financiera y tecnológica. Esas
pautas, se encuentran en una crisis sistémica, de largo plazo que desgasta la
recuperación imperial estadounidense. El cambio de paradigma desde la
administración Trump, promueve un cambio, en realidad busca potenciarlo, desde
la llamada “guerra contra el terrorismo” a la “rivalidad entre las grandes potencias”
(SMITH, 2019). Las transformaciones en una región principal para la competencia
hegemónica se reflejan o anteceden a variaciones sistémicas mundiales. Allí se
dirime una parte sustancial de las tensiones a nivel mundial, a través de
enfrentamientos indirectos, de las rebeliones populares, de las fluctuaciones en las
alianzas.
El desplazamiento geopolítico y la transición histórico-espacial, en cuanto a China,
se evidencian en la superación de la pobreza de ochocientos millones de personas,
su definición como potencia –imperialista o no– y la “Nueva Ruta de la Seda” o Belt
and Road Initiative (BRI). Por el lado estadounidense, el mayor presupuesto
armamentístico del mundo no impidió frustrar el resultado de sus invasiones. La
crisis de largo plazo que atraviesa, no se corresponde con un declive inexorable,
como indicaría el atenerse a un enfoque de declive y ascenso de las potencias. El
imperialismo estadounidense, como estructura mundial de dominación, es
jerárquica con subimperios y apéndices, pero no se trata de una gobernanza
mundial (KATZ, 2021).
Rusia presenta un mayor nivel de intromisión mediante su poderío militar e
influencia en la “región pivote (MACKINDER, 2010)”, ambos obstruirían los intereses
11
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
de Estados Unidos. Los imperios en recomposición, China y Rusia, están entre los
objetivos, desde el 2011, en el viraje estratégico del pivote asiático para [Link]., y
desde el freno a la intervención de la OTAN en Siria de 2013. Por sus características,
son vistas como las que menos respetan la hegemonía de Washington.
El gigante asiático se consolida como mayor motor del crecimiento económico
global, luego de un crecimiento exponencial, y de estar asociada comercialmente a
la potencia norteamericana. Su visibilidad resalta a partir del Cinturón y la Ruta, esa
apuesta geopolítica en principio pacífica, que se opone a las formas de mayor
confrontación del nuevo imperialismo promulgado a partir de 2001-2003, por el
hegemón de ese momento. La rivalidad entre los Washington y Beijing es un eje de
rivalidad y competencia, para Ashley Smith (2019) interimperialista. Aquí, sin
embargo, esa definición omite que China es un país central, pero no desarrolla las
características imperialistas. La principal es invadir países mediante la fuerza, o
detentar una ingente cantidad de bases militares alrededor del mundo.
La nueva ruta de la seda o el puente terrestre euroasiático
El mapa del poder mundial delinea tres principales potencias. La alianza entre la
euroasiática y la asiática (impedirlo fue el objetivo primordial de la americana
previamente), está siendo concluyente. En 2013, Putin advirtió sobre la pretensión
norteamericana de reconstruir un mundo unipolar. Obama reafirmó la
“excepcionalidad norteamericana” que le consentiría dirigir el mundo y así defender
los intereses mundiales, esa omisión induciría a “un vacío de liderazgo”. Esa visión
estratégica, semejante a la idea religiosa del “pueblo elegido” (gobierno israelí), ha
protagonizado las guerras del siglo XXI. Alejarse de esa estrategia bélica, promulga
la idea china de reconstruir las rutas comerciales pretéritas de Eurasia (POLO, 2013).
Si bien el mapamundi está en constante transformación, con altibajos, se
mantuvieron con papeles más regionales o más mundiales, Japón, Rusia (y URSS),
Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania, es decir el Consejo de Seguridad
de la ONU (excepto China), más los vencidos en la Segunda Guerra. En los últimos
dos siglos, el fenómeno más evidente ha sido el ascenso chino, desde una situación
semicolonial, periférica, en una mejora constante con base las transformaciones
12
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
acaecidas a partir de la Revolución de 1949. Los últimos movimientos tectónicos
denotan la importancia del Índico y el Pacífico, frente a la preminencia anterior del
Atlántico; como en el caso de los puertos con mayor actividad del mundo.
El continente Euroasiático predomina a nivel mundial por una serie de condiciones
geopolíticas. Desde su extensión territorial, gran parte de la población mundial
interactúa en una contigüidad terrestre escenario de multipolaridad, recursos,
variedad cultural y lingüística. El orden mundial se modifica de manera sustancial
con: China representando el ascenso de Asia Pacífico, Rusia potencia político-
militar, territorial e inmensos recursos naturales, más la postura del eje Berlín-París
(MERINO, 2020). Los logros económicos chinos de los últimos decenios generan
una irrupción geopolítica, sin antecedentes. En ese proceso, la proporción de chinos
en la pobreza extrema se redujo del 88% al 2%.
La política previa de asociación económica de Washington con Beijing quedó
erosionada por la crisis del 2008. Tanto globalistas como americanistas se inclinan
por hostigar al nuevo país central (MERINO, 2020). Esa postura serviría para
apuntalar un proyecto de recuperación de su dominio mundial. La tercera potencia
en discordia es Moscú, desafiante geopolítico y militar no así en lo económico, pero
determinante. Cuestión más visible a partir del tema Ucrania en 2022, pero que
comienza en el 2000 con el ascenso de Putin.
La prioridad inmediata es el acoso naval en el mar de China, zona vital del comercio
mundial. Los estrategas estadounidenses consideran que allí se procesarán las
principales tensiones entre las dos potencias (MEARSHEIMER, 2020). Otra estrategia
es la reactivación del QUAD, una especie de “OTAN del Pacífico” junto a Japón,
Corea del Sur, Australia, e India (cuatro aliados con bases militares o ejercicios
conjuntos con la armada norteamericana). Esta rodearía por fuera el “Collar de
perlas” del corredor marítimo de la BRI.
La estrategia estadounidense de rodear al gigante asiático (KATZ, 2021b) es
contrarrestada por la alianza ruso-china, que se acopla en parte Asia Central
(espacio postsoviético), se inclina hacia Pakistán (tradicional aliado nuclear de
13
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
[Link].), y se incorpora a Irán (tratado de 25 años), faltaría ver el rol de Turquía
según la planificación de la BRI (Teherán-Estambul) con la que se intenta llegar a
Europa por los corredores económicos.
Esas alianzas militares, se contraponen e imbrican frente a la expansión económica
China, liderando la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en sus siglas en
inglés), acuerdo de libre comercio entre quince naciones de la región de Asia y el
Pacífico. Lo encabezan China, Japón, Australia, Indonesia, Filipinas y Vietnam. Los
países miembros se beneficiarán de aranceles reducidos sobre bienes y servicios
importados dentro de la región en los próximos 20 años. Sin embargo, China ejerce
su soberanía en un espacio nacional, con la pretensión de “una sola China”, frente
a los vestigios coloniales como Hong Kong y Taiwán. Su aparato militar, está en
plena transformación y modernización, al tiempo que pregona su actuación pacífica
se prepara frente algún altercado.
El “sueño chino” sería el “retorno a la normalidad histórica”, cuando el Reino del
Medio tenía un predominio en la economía mundial. Interrumpido este por el “siglo
de la humillación”, desde la Guerra del Opio en 1841 a 1949 con la formación de la
República Popular China. El siglo siguiente, hasta 2050, la devolvería ese epicentro.
Desde 2015, se diseñó una hoja de ruta en lo tecnológico, “Made in China 2025”,
dirigido a estrechar su brecha; en 2035, fortalecer su posición, y en 2045, encabezar
la innovación global (DIERCHXSENS; FORMENTO, 2021). La integración económica
y la cooperación entre los países de esa ruta y su comunicación con Rusia y Europa,
ensamblan la intención de desenvolver el interior del país (como Xinjiang), así como
contribuir al crecimiento económico y asegurarse la energía desde Asia central y
Oriente Medio. Además de restringir la presencia norteamericana en Asia y construir
rutas que el ejército estadounidense no podría interrumpir. La iniciativa de un
“cinturón económico” en la antigua ruta de la seda, dirigida a los países de Asia
central, fue incorporando a las demás regiones del planeta, aunque no de manera
íntegra. La articulación de las rutas prioriza las de comunicación, transporte,
comercio e intercambios, tecnología. Se añade el deseo de incrementar la influencia
política de China a nivel global y Rusia se acopla. Rusia se articula en las tres rutas
de la BRI: la continental (Asia-Europa por Asia Central y Rusia); la marítima (sudeste
14
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
asiático y a África oriental), y la polar. Aunque luego se fue extendiendo hasta los
demás continentes. Rusia refuerza su papel, y si bien China no pretende asumir el
papel de Estados Unidos, no deja de reforzarse (POLO, 2013).
La innovación es la vía ferroviaria – construida y proyectada – para conectar Eurasia,
acompañada de la marítima y la terrestre. Acompañada de una geopolítica de
acercamiento, sin suponer una intromisión en asuntos internos de los países,
buscando aliarse a través de puertos (por ejemplo: Ashdod en Israel, el Pireo en
Grecia). Por tierra, en pasos trascendentales extendiendo el interior de China,
pasando por Beijing, Urumqi, Astaná, Teherán, Estambul, Moscú, Berlín,
Estrasburgo, Rotterdam, con una salida al mar (alternativa al Estrecho de Malaca y
más directa) por Pakistán y el puerto de Gwadar. Y, desde la costa China se
emprende por el Estrecho de Malaca o pasando por Yibuti en el cuerno de África
(base militar exterior china), el Golfo Pérsico y el Canal de Suez, llegar a Venecia, y
por el otro lado, a Japón, Australia, y el Ártico.
A ello se suma Irán, Alemania y Europa están en tratativas como Nuestramérica. La
ruta tiene varios lineamientos: comercial, industrial, transporte, ciencia y tecnología.
Mientras se sigue desarrollando y expandiendo, desde su planificación inicial,
aparecen objeciones o intentos de competir desde el eje atlantista o G7.
La nueva estrategia geopolítica de China extiende su esfera de influencia, bajo
nuevas normas de cooperación económica internacional y procura suscitar un
nuevo orden mundial. Desarrollando cinco áreas prioritarias: coordinación de
políticas, conectividad de instalaciones, comercio sin obstáculos, integración
financiera y vínculos entre personas, más tarde llamadas las “cinco conectividades”
(ZHANG, 2018, p. 328). En consonancia con su nuevo papel, sus competidores
incrementan la rivalidad geopolítica en la región del Indo-Pacífico.
El BRI enfrentó tres desafíos: el exceso de capacidad industrial y debilitamiento del
impulso del incremento económico, y el de la economía mundial, y la estrategia
dirigida a Asia con Obama. No se trata de un nuevo Plan Marshall, ya que no tiene
como objetivo fomentar un bloque económico exclusivo ni implica un cambio
15
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
institucional coercitivo en países participantes (ZHANG, 2018, p. 332). La gran
estrategia de China se resume en una paz para su economía y su estatus global, así
como también estabilizar la situación económica y política global, redunda en un
beneficio propio.
El Partido Comunista Chino (PCCh) destaca el “desarrollo pacífico” y un “nuevo tipo
de relación de gran potencia” con los Estados Unidos. Integrar una plataforma
terrestre para su intercambio global, en el territorio euroasiático desde su país hasta
Alemania. Doscientos años de predominio marítimo, las continuadas hegemonías
británica y norteamericana, se intercalan con esta resolución terrestre (GEJO;
REBOTTARO; KEEGAN, 2020). La vía terrestre reduce, en algunos casos, a un tercio
de lo que se precisa por mar, como para recorrer el trayecto entre Shanghái o el río
de la Perla y Europa doce días vía ferrocarril. Transforma la geografía de Asia central
y sudoccidental, luego de las invasiones estadounidenses, un tiempo de
colaboración (POLO, 2013) que permitiría un “reordenamiento” pero en términos
distintos.
Se verifica así, la contraposición entre los modos de influenciar en las políticas
soberanas del Medio Oriente. Estados Unidos mientras generó riqueza económica
la acompañó de un inusitado desarrollo guerrerista, en otro contexto de rivalidades
interimperiales directas o en un enfrentamiento latente de Guerra Fría frente al
bloque soviético. Exacerbado para mantener la dominación a través del dólar y el
control de los mares, y añadir gobiernos afines. En cambio, China con una
dimensión poblacional continental, partiendo desde 1949 con un desarrollo
económico de base socialista, un partido comunista, un proceso excepcional de
crecimiento económico, a partir de la primera y segunda década del siglo XXI,
intensificó la mejora interna de una población de unos 800 millones, e impulsó otro
tipo de expansión externa con la BRI, hasta el momento. Una diferencia clave es,
por lo tanto, en el plano militar.
El contraste se corrobora en la región de manera más notoria, dado que es un lugar
donde se involucran en confrontaciones bélicas (aumentadas en los últimos veinte
años, así como el gasto militar en la región). También Rusia se posicionó en ese
16
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
tablero geopolítico, en 2015, con el apoyo tácito de China. Entonces, la manera
diferente de dominar o influir, se observa en varios planos: uno, la inversión
armamentística, y otro, el despliegue alrededor del mundo de las organizaciones.
La forma de desenvolver una dominación en los asuntos internacionales también
se puede comprobar a través de la inversión en armamentos. Estados Unidos supera
a los nueve países sumados que le siguen en la lista de mayores gastos (SIPRI, 2020).
Detenta un presupuesto militar de 778.000 millones de dólares, cerca del 40% del
gasto militar mundial, el resto de los diez primeros puestos sumados no alcanzan a
esa cifra. Es significativo que, en el Medio Oriente, se localizan la mayoría de los
países con mayor gasto bélico en relación con el Producto Bruto Interno (PBI),
reflejo de las invasiones y confrontaciones durante más de dos décadas. Ese tipo de
erogaciones a nivel mundial, están en un máximo, luego de 30 años de crecimiento
(ALI, 2021).
La potencia norteamericana lidera organizaciones como la OTAN más el QUAD, y
desenvuelve bases militares distribuidas por el mundo. Por lo que, parte nodal de
su estrategia global se digita desde el aparato decisor del complejo militar-
industrial, del Pentágono y de sus agentes financieros. Su posición es de agresión,
en el sentido que los lugares adonde dirige sus flotas están a miles de kilómetros
de su territorio, aunque esto lo haga bajo la presunción de que son zonas bajo su
potestad. Ejemplos claros de su posicionamiento en la región son el gasto
armamentístico de Arabia Saudita, o el desarrollo tecnológico militar de Israel, las
dos columnas vertebrales de su intervención en Medio Oriente. Otro es haber
destruido de manera significativa, las diferentes corrientes que pudieran enfrentar
su dominio. Aunque no fuese el único factor desencadenante de la conflictividad y
tampoco haya podido consolidar esa superioridad.
En cambio, las organizaciones encabezadas desde Beijing, si bien adquieren una
faceta militar y política, hasta ahora, componen un bloque sólido de intercambio
regional, en sus adyacencias como la OCS, y el RCEP. Entretanto, la OTAN ampara
en su núcleo la postura militarista y de coerción, a través de, por ejemplo, de las
imposiciones a Alemania y Japón, en la posguerra y su reconversión luego de la
17
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
disolución de la URSS y del Pacto de Varsovia, creado pocos años después que su
par del Atlántico Norte. Estados Unidos, en estas dos décadas, pasa de su
emergencia como líder unipolar, a anhelar enmendar su liderazgo imperial. No
puede contener la reconfiguración geográfica con el desplazamiento hacia Asia.
China puede proponer y comandar esta estrategia, por su posición. Para
ejemplificar el porqué de referirse a un nuevo escenario mundial, en el último medio
siglo, en los cincuenta años desde 1967 a 2017, la producción de acero pertenecía
en un 70% a la tríada: Japón, Europa Occidental y Estados Unidos; mientras que
China producía el 2%. Esto se ha transformado, demostrando también en otros
datos, el ascenso de Beijing al 50%, en detrimento de los primeros que pasaron a
tener un tercio de lo anterior, el 25%. Revela la asiatización –intensificada hacia el
sudeste– en detrimento de la pérdida de peso relativo del G7.
Alianza sino-rusa más Irán, oposición geopolítica al eje anglosajón
Eurasia refracta la intervención estadounidense con la alianza sino-rusa. Irán
conforma un triángulo junto con dicha coalición, está por verse India aliado de
Rusia. Por eso Estados Unidos buscó sabotear el Nord Stream II por todos los
medios de guerra híbrida disponibles. En el caso de Rusia (como centro de la Unión
Soviética), sufrió un colapso luego de su fracaso en Afganistán. Ese gigante político
y territorial comenzó a recuperar protagonismo en el tablero geopolítico mundial
en la última década, si bien su incidencia puede verificarse principalmente en el
continente Euroasiático. Su debilidad económica se contrapondría con su renovado
protagonismo internacional.
Lo antedicho se matiza, al decir que Rusia pese a no estar en la cúspide económica,
es el país más grande del mundo, con cerca del 11% total del globo. Conserva las
mayores reservas de recursos energéticos y minerales del mundo aún sin explotar,
posicionándose como potencia energética global. Detenta las mayores reservas de
gas natural del mundo, la segunda mayor reserva de carbón y el octavo lugar en
reservas de petróleo. Asimismo, conserva las mayores reservas de recursos
18
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
forestales y la cuarta parte del agua dulce sin congelar del planeta. Es el segundo
ejército más poderoso y la mayor potencia nuclear en esa misma faceta.
La geografía rusa pasó de ser el Imperio Ruso a la URSS, durante casi siete décadas,
y ahora se reconvierte como la Federación Rusa. Es decir que su territorio se fue
transformando, expandiendo y retrayendo. Igualmente, su magnitud indica su
carácter de percibirse como una potencia en diferentes aspectos, además de no
aceptar pasivamente una dominación occidental. Desde Europa fue visto como una
amenaza expansiva, por ejemplo, a inicios de 1900 representado como un pulpo en
expansión, como contraparte, desde Rusia veían las diferentes amenazas europeas
y luego euroamericanas.
El espacio post-soviético es medular en la competencia mundial por las zonas de
influencias y por los recursos. Esta tesitura la planteó Mackinder (1906) más de un
siglo atrás: “Quien domine el Este de Europa comandará el Heartland. Quien
domine en el Heartland comandará la Isla del Mundo (Eurasia). Quien domine en la
Isla del Mundo comandará el Mundo”. Poco después Spykman, comunicó: “el
mundo anglosajón debe establecer un cordón sanitario frente a Rusia, un Rimland”.
Bajo la OTAN, los británicos acompañados por los estadounidenses de manera
constante buscaron cercar militarmente a la URSS y luego a Rusia. Colaboraron en
la desestabilización en el Cáucaso, Chechenia, Georgia, Azerbaiyán, a lo que se
agrega el golpe de estado en Ucrania (Piqueras, 2020).
[Link]., la colonia que luego de diezmar a su población nativa, se convirtió en la
máxima potencia mundial de los últimos cerca de cien años. Se forjó al intervenir
en la economía, con una ideología capitalista desplegada mundialmente para su
beneficio, cuyo belicismo no tiene antecedentes históricos. Difiere de China, que
luego de ser una potencia mundial y asiática, pasó un periodo de invasiones e
intentos de colonización primero británico y luego japonés, de cuales se
recompuso, para convertirse en una potencia. Y si bien posee armamento nuclear
y es parte del Consejo de Seguridad de la ONU, no ha seguido esa política de
agresión en otros países. Eso más allá de aumentar su inversión en desarrollo
armamentístico ante un eventual conflicto.
19
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
La red mundial de influencia cultural acompañada de diferentes grados de
sometimiento armamentístico, acentuada en las tres áreas estratégicas imperiales –
África, Medio Oriente y América Latina – la eclipsan “el consenso de Beijing”, según
los académicos del gigante de la muralla. Desenvuelve un comportamiento
circunspecto, una lógica geopolítica del poder agudo (sharp power), diferente tipo
de injerencia al al de las fuerzas solo diplomáticas (soft power), o estadounidense
de respuestas bélicas duras (hard power) e interferencia política. China inaugura el
cambio en la geopolítica internacional (CRUZ, 2010; KATZ, 2021) sin financiarización
y sin neoliberalismo, y lo inicia en Asia.
Los dos modelos a nivel mundial se pueden dirimir entre dos estrategias
geopolíticas. Una postura imperialista estadounidense, frente a una maniobra de
China más geoeconómica. Entre ellos se sitúa, el actor protagónico Rusia, con una
tecnología militar de punta. El eje anglosajón añade a Francia y Alemania, para
difundir el mito de la superioridad europea contemporánea (luego a [Link]. para
configurar “occidente”, el occidente colectivo) y llevar esa posición, a la escritura de
la historia mundial, situando a occidente en el epicentro. Tanto la energía como la
economía productiva ya no están en el Eje Anglosajón que ha dominado el mundo
desde 1700 (o para algunos es desde mediados de 1800) sino en Asia, y sobre todo
en el Eje chino-ruso, que busca complementarse con Irán y llegar a Alemania.
Esto difiere con el enfrentamiento de la Guerra Fría con la URSS, partidarios de la
OTAN frente a los firmantes del Pacto de Varsovia, más los no alineados. Los
escenarios de disputa resultan semejantes, la especificidad se coteja en la forma de
relación de cada hegemón con ellos. Estados Unidos ha mantenido un marcado
intervencionismo militar en esas regiones desde mediados del siglo XX, a través del
petrodólar, mientras que la expansión china es más reciente. En líneas generales y
debatibles, uno ha destruido para reconstruir, y el otro hasta ahora busca construir
puentes terrestres y marítimos, aunque se beneficia y aun no se observan las
consecuencias de lo planteado como cooperación.
20
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
La historia china, si la distinguimos como más pacífica, se ha vuelto hacia su propia
interpretación, para tomar el ejemplo de la antigua ruta de la seda y sus relaciones
a través de ella con el resto de Eurasia. Mientras que el país norteamericano, en una
situación geográfica más aislada, ha estado involucrado en guerras a excepción de
diecinueve años de su historia como nación. Este reposicionamiento chino, viene a
contradecir la visión eurocéntrica y la historia asiática es, en parte, revalorizada. Otra
cuestión es si China se autopercibe como nación, como imperio o como civilización,
ya que ahí entran en juego las conjeturas conceptuales surgidas en Europa, y que,
casos como China o la India ponen en discusión.
La política del pivote asiático estadounidense y por ende de la OTAN, se contrapone
al envolvimiento en todos los niveles que plantea la BRI. Estados Unidos es
imperialista, en cambio de China no se puede afirmar lo mismo, por el perfil
provocador del primero y la reacción defensiva del segundo (GUIGUE, 2020). La
primera potencia busca restituir su dominación mundial en varios aspectos en
declive, mientras que el segundo mantiene su crecimiento capitalista evitando la
confrontación. La diferencia radica en la forma en que como potencias inciden en
este nuevo orden mundial, pese a que busque el beneficio propio en primer
término.
Otro contraste, es el nivel de planificación a largo plazo, lo que da cuenta de una
percepción e interpretación del tiempo y el espacio diferente, así como también
influye su ubicación geográfica. Al hablar de China, nos estamos refiriendo a un país
que equipara con su población 1.440 millones a todo África (1.340 mill.), o a la India
1.380 mill, o a América 800 mill. más Europa (sin Rusia) 600 mill. (KOOP, 2021), es
también 4,5 veces la población de su principal competidor.
El eje euroasiático se erige en su oportunidad de complementarse y conectarse,
enfrenta la disyuntiva de efectuarlo bajo un paraguas protector chino, o subsistir en
su acercamiento a Estados Unidos. La diferencia es como cada uno quiere incidir en
esa región, si asociarse o rivalizar, ya que Europa no tiene un poder decisor
unificado, demostrado en la ausencia de un poder militar conjunto. Así como
21
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
también, un eje de convivencia más pacífica entre lo que sería Rusia, China sumando
a Irán y Turquía, pero reparando en la posición de la India.
Potencias subimperiales Turquía e Irán, coimperial Israel y Arabia Saudí
La cuestión de los gendarmes periféricos utilizados en el último siglo por la potencia
norteamericana puede clarificar nuestra comprensión sobre estos asuntos. Eso no
contradice la independencia de actuación de esos países, pero si confirma el nivel
de intervencionismo en la región. Luego del declive de las potencias europeas,
franco-británica, desde 1956, Estados Unidos consolidó su mediación en las tramas
regionales. Durante la Guerra Fría compitieron en ese escenario con la Unión
Soviética por asociarse con los países recientemente independizados de la
colonización, bajo la forma de Mandatos.
Algunos hechos a considerar: en 1991, Estados Unidos derrota a Irak, que se retira
de Kuwait. La Unión Soviética se desintegra en 15 estados independientes. En 1997,
El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC) aboga por la hegemonía
mundial y la capacidad estadounidense de librar múltiples guerras simultáneas. En
2001, se proclama la OCS con China y Rusia– y pocos meses después Bush anuncia
la “guerra contra el terrorismo”, y en octubre Estados Unidos ataca Afganistán. En
2003, la potencia americana vuelve a invadir Irak. En 2008, durante la crisis
capitalista había unas mil bases militares de ese país en el extranjero y seis mil en
su interior. Y en 2011, las rebeliones árabes comparten la escena con la invasión
sobre Libia y el comienzo del conflicto sirio. Estados Unidos propone el cerco a
China, país que desenvuelve el Puente Terrestre Euroasiático. Poco después Rusia,
al promediar la década se involucra directamente en Siria.
En las dos décadas recientes, 2001-2021, algunos factores entrelazados del sistema
mundo incidieron sobre el Medio Oriente extenso. Estados Unidos comienza, en su
estrategia de “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano”, de invasiones directas
sobre la zona Afganistán (2001), Iraq (1991, 2003-2021), en medio, la crisis capitalista
de 2008, Libia (2011), injerencia en Siria (2012) – donde es más notoria la intervención
internacional y regional –, en Yemen (2015). Además, el apoyo incondicional a Israel
22
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
frente a los palestinos y Hezbolla, la alianza con Arabia Saudita y la aparición del
ISIS (2014), más el acuerdo nuclear con Irán (2015). Esas incursiones quedaron
atascadas hasta la actualidad, con países devastados, miles de refugiados, y
consecuencias sociales críticas.
La siguiente etapa se caracterizó por la pretensión estadounidense de recolonizar
la región, a partir de Iraq y luego Afganistán, con una recomposición en su sistema
de alianzas, manteniendo Israel su papel coimperial y Arabia Saudita con nuevas
bases militares allí. Basta observar los sucesivos mapas de Medio Oriente, sus
independencias y sus enfrentamientos bélicos (1948, 1967, 1973, 2001, 2021) para
constatar la atmósfera de confrontación.
Luego de la implosión de la Unión Soviética, se delinea una reconfiguración del
mapa, simbólica y material (MARTINELLI, 2020). Cambio concluyente que repercutió
en la belicosidad regional, cuando [Link]. comienza a invadir a los países que había
apoyado en la década previa de los ´80, Iraq (frente a Irán) y Afganistán (el “Vietnam”
de la URSS). El propósito estadounidense de la dominación mundial, en el siglo XXI,
pasa por la energía y la seguridad (en China por el impulso económico y
tecnológico). Por ello, buscó controlar la cuenca del Mar Caspio, el Golfo Pérsico,
las zonas donde hubiese estos minerales en América Latina (Venezuela) y África
(Libia, Nigeria). Asimismo, en la primera década de esta centuria, se emplearon los
epítetos: “sangre por petróleo”, “guerra por el petróleo” o la propia “guerra contra
el terrorismo” (KLARE, 2004).
A través del Pentágono, la potencia estadounidense se involucra en los asuntos
internos, y mantiene lazos con los regímenes aliados o mediante la intervención
bélica directa. Sin embargo, su hegemonía en la zona va descendiendo con la
aparición de otras potencias con intereses particulares: China y Rusia, más la
independencia de los subimperios y las revueltas populares. La expansión de la
economía china y su definición como potencia, más la reaparición de Rusia con
poder militar e influencia en la “región pivote” – no así en lo económico –,
amenazarían los intereses de Estados Unidos.
23
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
El papel de esta región es considerable por una serie de razones y procesos, la
energía global (producción, tránsito, precios y conflictos), los refugiados, la
seguridad del Golfo Pérsico, la no proliferación nuclear, el Islam político, los actores
no estatales (como Hezbollah y Hamas), la cuestión israelí-palestina, guerras civiles
como en Siria, tensiones regionales (como la rivalidad saudí-iraní), el BRI chino, así
como como otros (FOROUGH, 2021, p. 292) los cuales no podemos analizar aquí
dada la extensión de este trabajo.
Asia sudoccidental pasa a ser aquella más invadida directamente por Estados
Unidos, junto a la constante ocupación militar de Palestina; y el papel de los kurdos
o de Hezbolla. Y en este paisaje, una arista para comprender las dinámicas
regionales son los intereses, alianzas y roles de países subimperialistas como
Turquía e Irán – con ambivalencias –, y aliados históricos del hegemón
norteamericano como Israel y Arabia Saudita. A su vez, estos países dirimen sus
diferencias en terceros países, pero no se enfrentan directamente, como tampoco
lo hacen las superpotencias.
Si realizamos un breve ejercicio de relevamiento de las guerras e invasiones sufridas
en la región mezzoriental, eso nos percatará de algunas cuestiones que no son
privativas del siglo XXI. Lo novedoso es que se han acentuado de manera notoria.
Esa beligerancia estuvo escoltada por la caracterización del enemigo musulmán
como el enemigo per se de “occidente” en reemplazo del ya en declive “Oso rojo”
(MARTINELLI, 2020).
Las teorías para estigmatizar a los habitantes de esa región procuraban interpretar
sus diferencias políticas como conflictos religiosos, para así usarlos como libreto
colonialista de las incursiones en la región. Esos estereotipos para asociar al
islamismo con el terrorismo, se usaron como pretexto en la pretensión
estadounidense de recuperar la dominación imperial global a través del control de
la zona. Allí se condensan enfrentamientos entre potencias, batallas democráticas y
resistencias antiimperialistas.
24
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
Por ejemplo, conquistas del movimiento nacional kurdo (en zonas autónomas) bajo
la coyuntural protección cambiante de Estados Unidos (KATZ, 2017).
El parteaguas a nivel mundial ha sido la crisis capitalista de 2008. Las invasiones a
Iraq y Afganistán son el problema del Imperio Estadounidense y la OTAN,
justamente rodeando a Irán, que luego sale fortalecido en su influencia regional. La
rivalidad entre Arabia Saudí e Irán se observa en las zonas de influencia en que cada
uno busca su predominio, con los países del Golfo con un protagonismo en
aumento. Allí se verifica allí la dificultad para reordenar Medio Oriente según sus
intenciones. La seguidilla de países invadidos y demolidos tuvo la colaboración en
varias facetas de los aliados en la región como Arabia Saudita e Israel, con la
situación ambivalente y más independiente de Turquía, y la mayor ayuda militar
externa hacia Egipto, país más poblado de lengua árabe.
Según Gilbert Achcar (2015) se llegó a la coexistencia de dos tipos principales de
integrismo en la vasta extensión geográfica de los países de mayoría musulmana,
caracterizados en un caso por su colaboración con los intereses occidentales y en
el otro por su hostilidad hacia los mismos. El bastión del primer tipo es el reino
saudí, el antioccidental en el seno del chiísmo es la República Islámica de Irán. Un
país donde se sitúan la segunda reserva mundial de gas y la tercera de petróleo, un
extenso territorio en una zona clave, lo opuesto a Israel, que no tiene territorio ni
población en comparación con Irán o Turquía, ni ese subsuelo. Las características
geoestratégicas y geopolíticas de Medio Oriente, lo posicionan como un nudo
central de la BRI.
En los últimos veinte años, a partir de la crisis de 2008 empieza a inclinarse, el 2011
se intensifica, con el pivote asiático, y en el 2013, se plasma en la BRI. La estrategia
estadounidense El regreso a Asia, de cerco a China, buscó evitar su
desenvolvimiento. La potencia americana firma el acuerdo nuclear con Irán y
mantiene la “ventaja militar cualitativa” de Israel, acompañada por Arabia Saudí.
Busca fortalecer su presencia en Afganistán, e impedir una alianza entre China e
India.
25
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
Luego de las rebeliones en países de mayoría árabe, Rusia, Irán y China en 2013 se
oponen a las propuestas estadounidenses de bombardear Siria. Esto corrobora la
resistencia a las imposiciones en esa zona neurálgica y cercana a sus territorios. El
fortalecimiento ruso, la ascensión inusitada china y el estrechamiento de su
coalición se forjó a través de organizaciones como la Organización para la
Cooperación de Shanghái (OCS). En síntesis, Estados Unidos interfiere en Medio
Oriente mediante su ejército, sus aliados y sanciones económicas (como a Irán),
pero está en un retroceso económico. Rusia se fortifica militarmente, y China incide
a través de la BRI, en 2013, mediante intercambios económicos. Mientras tanto, las
potencias regionales o subimperialistas como Turquía e Irán invisten sus propios
objetivos, y la resistencia de las poblaciones de la región se manifestó en revueltas
que luego fueron neutralizadas.
China no representa una amenaza bélica para [Link]., el 5% de la población
mundial, cuyo presupuesto militar septuplica el de su competidor asiático, donde
habitan casi el 20% de los humanos. El Complejo industrial-militar y la OTAN suelen
sustentarse en un enemigo para justificar su accionar (MARTINELLI, 2020), el país
más poblado del mundo ocuparía ese lugar actualmente. Pretenden inducirlo a una
carrera armamentística, en vez de disminuir la pobreza o embarcarse en proyectos
de infraestructura a nivel mundial. China prefiere la paz para vender sus productos
o adquirir materia prima. Negocia con Arabia Saudí e Irán, en el territorio iraquí, o
con Israel, mientras demuestra no inmiscuirse hasta ahora en sus temas internos. El
Golfo Pérsico, además de ser su fuente de petróleo forma parte de su BRI
(ARMANIAN, 2021).
Las subpotencias ubicadas en Medio Oriente, Turquía, Irán, Arabia Saudita e Israel,
tienen ambiciones de dominio en diferentes zonas de influencia. El rasgo
característico es que se perciben como herederas de los Imperios Otomano y Persa
los primeros. Para Arabia Saudita Arabia habría que indagar hasta qué punto es así
con las expansiones árabo- musulmanas que llegaron a través del Norte de África
y del Mediterráneo hasta el interior de Europa. En el caso de Israel, las nociones del
Gran Israel no se condicen con algún imperio efectivo de la antigüedad. En un
punto, esto se equipara con las percepciones que tienen los rusos y chinos de sí
26
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
mismos, y se diferencia de los estadounidenses por ser una colonia que se convierte
en Imperio.
Rusia e Irán, o Turquía y Arabia Saudí (con ciertas ambigüedades), entre otros,
afrontan el poder estadounidense en la región. Los conflictos bélicos en Afganistán,
Iraq, Libia, Siria o Yemen permanecen inconclusos, hasta que se acuerde un nuevo
reparto de zonas de influencia. En este marco, sus gobiernos intentan garantizar su
supervivencia, así como mantener sus lazos con el centro del poder capitalista y
sosegar la oposición en el interior. Las guerras generadas por la OTAN perturbaron
la existencia de al menos cien millones de personas en esta región, en las recientes
tres décadas (ARMANIAN, 2021). El carácter subimperial de Turquía, miembro de la
OTAN y vinculado con el Pentágono, se comprueba en su intervención en los
conflictos regionales, su represión a los kurdos o las controversias con Irán. Sin
embargo, oscila entre la asociación y ciertas disidencias respecto de Estados Unidos.
Turquía es un lugar de paso y de conexión, la diferencia con sus vecinos, es que no
se sustenta en reservas de gas natural y petróleo. Por lo tanto, se apoya en el
comercio y el turismo que requieren buenas relaciones (MAZHARI, 2021).
Con su territorio, Irán domina el Golfo Pérsico, es un puente entre Asia Central o
China hacia el Mediterráneo. Es tanto aliado de Rusia y China, como esencial para
la proyección de India (construyó un puerto en Irán, para evitar Paquistán) en Asia
Central y sudoccidental, con Rusia son sus principales abastecedores de petróleo y
gas. Para China, Irán es un país trascendental en la BRI por su posición. Para Rusia,
se trata de un socio indispensable, para neutralizar la V Flota de [Link]., que tiene
su base en Qatar. A su vez, el eje Irán-Iraq-Siria-Líbano (con Hezbollah) y Palestina
(con Hamas) constituye una oposición a Israel y los estadounidenses en la región
(ZAMORA, 2019, p. 50).
Afganistán, país estratégico para la OTAN: le ofrecería una ventaja geopolítica única
sobre China, Rusia, India e Irán, siendo la plataforma para aplicar la doctrina
Wolfowitz, que propone prevenir el surgimiento de un poder regional o global que
pueda cuestionar la hegemonía de [Link]. Está rodeado de esas cuatro potencias
nucleares con ambiciones regionales (ARMANIAN, 2018)
27
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
La reconfiguración material se ha verificado en la transformación de las
territorialidades a partir de la intervención directa o indirecta. La aregeneración
simbólica erigió al nuevo enemigo de Occidente que reemplazaría al contendiente
soviético (MARTINELLI, 2020), esto se modifica a partir de la última década. El
concepto de subimperio, ideado por Marini para Brasil, ayuda a jerarquizar los
poderes capitalistas en el estado de guerra, latente o permanente. Se trata de
actores locales con intereses propios, cuyas interacciones resultan ambivalentes
para las superpotencias. Lo ejemplifican casos como el de Turquía, el de oposición
a Irán y acercamiento con el tratado nuclear, y de mayor proximidad con Arabia
Saudita, mientras que Israel no es un subimperio sino un coimperio.
Israel, una alianza coimperial con una “ventaja militar cualitativa”
Las relaciones de Israel con los Estados árabes, cuyas poblaciones embanderaron la
causa palestina como propia, cambiaron desde el tratado de paz entre Egipto e
Israel, mediado por [Link]. de 1978-79 y el tratado con Jordania de 1994.
Recientemente, este pequeño país esbozó un plan sistemático de acercamiento a
países árabes, en una llamada “normalización” con Bahréin, Emiratos Árabes Unidos
(EAU), Sudán y Marruecos de forma abierta, así como podríamos sumar Arabia
Saudita de manera subterránea (ÁLVAREZ-OSSORIO, 2020).
En el aspecto geopolítico, EAU es uno de los países más pujantes de la región.
Además, es una forma de acercamiento a la costa opuesta de Irán (gran objetivo de
la alianza [Link]. - Israel más Arabia Saudita) dentro del Golfo Pérsico (o árabigo),
zona por donde transita gran parte de la producción mundial de petróleo, a través
del Estrecho de Ormuz. Irán es el país opuesto a las prerrogativas estadounidenses
desde la Revolución Islámica de 1979 y acaba de firmar en 2021 un tratado de 25
años con China. Este incluye inversión en infraestructura, vías férreas que conectan
con Afganistán y Kazajistán, el puerto iraní de Chabahar, los hidrocarburos y la
cooperación en los ámbitos culturales, educativos, científicos, legales, legislativos y
militar (VADELL; ZACCARA, 2020). Así lo acerca al triángulo Rusia-Irán-China y
muestra su objeción al acoso estadounidense sobre ese país.
28
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
El Estado de Israel, en su rol coimperial en la región, asume tres políticas hacia
Palestina. Primero, un Master Plan de judaización, de desarabización, de generar
una mayoría de población judía por una cuestión de mayoría política y basados en
un racismo estructural. En el caso jerosolimitano se visualiza la intención de minar
la soberanía palestina. La Colonia Maale Adunim lo ilustra, con su objetivo de
diseccionar a Cisjordania. Segundo, en Cisjordania, pretende una anexión territorial,
que quiso legitimar en 2020. La expulsión por goteo sucede a las deportaciones
masivas de 1948 y 1967. Las colonias de asentamiento (colonialismo del siglo XXI),
crecieron al doble de la tasa de crecimiento de las demás zonas de Israel. El régimen
de apartheid israelí tiene como resultado una serie de poblaciones inconexas, a la
imagen de fiordos o bantustanes al estilo sudafricano.
Tercero, Israel, único poseedor de armas nucleares en la región y de los más
sofisticados armamentos, incursiona con asesinatos masivos sobre la Franja de Gaza
en 2008-2009, 2012, 2014 y en 2021. Está bloqueada por tierra, mar y aire, una cárcel
a cielo abierto. No tiene colonos israelíes desde 2005, lo que en parte explica
porque es el objetivo de sus bombardeos de poblaciones enteras y su
infraestructura, que buscan resistir con lanzamientos de cohetes. En ese contexto,
desde 2008, Estados Unidos prometió asegurar a Israel una “ventaja militar
cualitativa” sobre todas las demás fuerzas, reales o potenciales, en la zona.
La disputa se ejerce en diversos asuntos, como el geográfico, el histórico, el
lingüístico, el arqueológico, el artístico o el mediático. Sin embargo, el poderío
tecnológico y militar israelí es garantizado por la máxima potencia que le asegura
una “ventaja militar cualitativa” en la región. Esto se ve soslayado por el apoyo a la
causa palestina que se suscita a través del mundo. En cuanto a las formas de
resistencia, el Boicot Desinversión y Sanciones (BDS) es una de las mayores muestras
a nivel mundial del rechazo al apartheid israelí (MARTINELLI, 2021).
Si comparamos a Israel con Estados Unidos su alter ego (ANDERSON 2016, p. 42),
el nacionalismo volcado en lo militar, hacia el imperialismo, se asemeja al querer
imponer un mini-imperialismo regional. La desdicha de los palestinos se asienta en
29
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
el intento estadounidense de recobrar su ventaja imperial. También ambos acarrean
una política de limpiar su imagen hacia el exterior financiando campañas
mediáticas, incluyendo Hollywood, Netflix y los Google, Amazon, Facebook, Apple
(GAFA). Difunden estereotipos, paradigmas que deshumanizan al “otro” ya sea
árabe, afgano, iraní, chino, ruso o cual sea necesario a sus fines, justificando en los
imaginarios las invasiones y bombardeos sobre esas poblaciones, en su mayoría a
civiles.
El nuevo imperialismo en declive, pero sin retirarse
Tras la crisis mundial de 2008, los egipcios, tunecinos, sirios y demás pobladores se
rebelaron desde 2011, depusieron así monarquías o gobernantes de larga data. Sin
embargo, la contrarrevolución represiva asestó varios golpes a ese movimiento,
leído como democrático en ese momento. Las transformaciones de la década del
2010, expusieron como Estados Unidos viró en su política para redirigirla más
directamente hacia China y a su actual aliado ruso. El primero diseñó una estrategia
planetaria con una dedicación especial hacia Medio Oriente, y el segundo, retornó
a una zona en la que incidió mientras dirigió la URSS.
La guerra contra Iraq era para reordenar el conocido como Medio Oriente. Aislaría
a Irán como paso previo a su destrucción, junto con los vestigios de influencia rusa.
Quedaban dos regímenes fuera de control como el libio y el sirio. En Siria se
encuentran las únicas bases militares que permitían a Moscú proyectar su poder
naval y aéreo sobre el Mediterráneo. La ofensiva del llamado Daesh contra el
régimen sirio – apoyada por [Link]., Israel, Turquía y Arabia Saudita – apuntaba a
Rusia y a Irán que, desde Siria, respaldaba a Hezbolla que puso en entredicho el
mito de la invencibilidad del Ejército israelí en la guerra de 2006). De ahí la decisión
rusa amparada por China, de involucrarse en septiembre de 2015 (ZAMORA, 2019,
p. 50).
En Siria el conflicto guerra civil de una década devastó a su población. En la zona
intervinieron las potencias mundiales. Mientras tanto Libia, posteriormente a los
30
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
bombardeos encabezados por la OTAN, quedó en una situación de potencial
disgregación y división estatal en tres regiones. Las fronteras terrestres de Irán están
cercadas por bases militares de [Link]., que a su vez sufrió numerosas sanciones
económicas (otra forma de acecharlo). La potencia norteamericana se aproxima así
al Golfo Pérsico y al Océano Índico, a los que China le adjudica gran importancia
(ARMANIAN, 2019).
Para Claudio Katz (2021b), la idea sobre que [Link]. se retira de Medio Oriente es
errónea. Diferente es advertir un retroceso, o el incumplimiento de sus planes, o de
convertir cinco países en catorce, o balcanizar varios Estados. En ese caso, si debilitó
varios países, pero el ingreso de China y Rusia, así como las alianzas de algunos
países con Irán modificaron su hoja de ruta. El rediseño imperial, aunque no haya
sido efectivo en su totalidad, tiene reminiscencias con el aplicado por Francia e
Inglaterra a principios de siglo XX.
[Link]. trabaja con Israel y Arabia Saudita, que, pese a su poderío económico y
armamentístico, se ha frenado en Yemen, donde masacraron a miles de civiles.
Aunque los yihadistas fluctúen en sus relaciones con [Link]., son usados de forma
indirecta y para apuntar contra Irán. Al mismo tiempo, las rebeliones pusieron en
cuestionamiento la dominación imperial de la que los gobiernos ejercen un rol
principal. El caso de Túnez, como anomalía de desarrollo democrático, contribuye
a aclarar el planteo de reconfiguración de Medio Oriente. Un motivo es que no
posee ni materias primas, petróleo, bases militares, ni posición geoestratégica, a
diferencia de los países intervenidos o sancionados por las diferentes alianzas
(KATZ, 2021b). Bajo la nueva faceta del imperialismo, la potencia norteamericana se
encargó de irradiar violencia, dilapidar recursos y de violar sistemáticamente los
derechos humanos. Pretendieron encubrir esas acciones bajo los pretextos de
extender democracia y libertad. Las poblaciones a las cuales se dirigió están a una
distancia ponderable de sus territorios, no obstante, se encuentran en las
adyacencias de las dos mayores potencias euroasiáticas de la actualidad, como son
Rusia y China. Sus detentores en la región fueron los Estados Unidos secundados
por Israel, a los cuales se les suman en diferentes niveles de alianza y colaboración,
31
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
de potencias subimperialistas como Turquía (luego acompañó a Rusia e Irán),
Arabia Saudita, y a diferente escala Egipto.
Con el acompañamiento casi irrestricto de su brazo armado, la OTAN, han invadido
la zona, así como desarrollaron un sistema maquiavélico de alianzas y enemistades,
e incluso, aliados reconvertidos de manera instantánea en enemigos. Ahora, esa
doctrina está reconfigurada para obstruir la recomposición rusa y el ascenso
económico chino. La desestabilización de la región tuvo secuelas terribles. Conlleva
el sufrimiento de los refugiados, alrededor de sesenta millones en las últimas dos
décadas. En Afganistán persistieron cerca de doce millones de personas sin hogar,
luego la OTAN se replegó. En Irak murieron medio millón de niños, en Siria la mitad
de la población ha sido desplazada, o en Yemen una destrucción y muerte
generalizada. La OTAN transformó a Libia, en un estado ingobernable.
El cambio externo ha quedado de manifiesto porque Rusia y China, dos potencias
en recomposición, han intervenido en diferentes sentidos en la región, obturando
así, el intento de dominio estadounidense. El imperialismo estadounidense busca
reorganizarse, puesto que necesita controlar del petróleo para intentar frenar el
nuevo hegemonismo chino.
Conclusiones
La implosión de la Unión Soviética, se dirige hacia un desplazamiento geopolítico.
La unipolaridad se basaba en la caída de uno de los máximos contendientes durante
tres cuartas partes del siglo XX. [Link]. invade Medio Oriente y Asia central (nuevo
imperialismo), y en la última década persigue un cerco más directo hacia China y
Rusia. Podemos dividir el periodo desde 2001 a la actualidad en dos, con la crisis
del 2008 como un parteaguas. La segunda década del siglo actual, presenció la
reincorporación rusa al poder decisorio mundial por su potencial bélico y el
resurgimiento chino por el alcance de su maquinaria económica.
El imperialismo estadounidense en la región nodal de Eurasia reorienta su eje en el
sudeste de Asia. Busca intimidar a las fuerzas chinas en el Mar del Sur de China, con
32
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
el desarrollo del “QUAD”, la OTAN asiática, formada por India, Japón, Australia y
[Link]., para la cooperación militar en la región del Indo-Pacífico. A un movimiento
geoeconómico, le responde con una apuesta geopolítica. Así, hasta ahora, entre
Medio Oriente y Eurasia, se constituyen como espacios decisivos del sistema
mundial. Estados Unidos apuesta a conservar su hegemonía mundial. Intenta
mantener la supremacía armamentística desplegada por el mundo, además de una
serie de subpotencias socias o seguidoras en momentos clave, y por sus
características.
Eurasia renueva su estatus frente al eje atlántico anglosajón (que avizora su declive),
con esa coalición que pudo evitarse durante la Guerra Fría, pero que ahora se
materializó. China está organizando una conexión continental Euroasiática y
mundial en varios sentidos, poniendo en cuestión la hegemonía marítima, y por lo
tanto estadounidense. El entendimiento con Rusia ayuda a sortear impedimentos,
así como impacta ver el nivel de asociación a través de vías férreas, marítimas,
gasoductos, oleoductos y puertos, construidos o proyectados, que generan una
nueva geografía.
Asia Central y sudoccidental resultan centrales en esa disputa geopolítica y
geoestratégica. Sus iniciativas propias y sus características, más sus potencias
regionales y el potencial de sus rebeliones populares, exhiben reticencias a su
dominación. La BRI en curso, señala una vía férrea proyectada desde China hacia
Teherán, Estambul, Berlín, esas relaciones podrían pacificar, están por verse los
cambios que redunden en la zona analizada. Si continúa su desarrollo sería factible
que puedan recomponerse de parte de su pasado reciente más beligerante.
Podríamos sostener que la estrecha alianza chino-rusa es el factor geoestratégico
de mayor preponderancia junto a la BRI. Indica la clave de un cambio de época en
esta nueva centuria.
Bibliografía
ACHCAR, G. ¿Puede servir la religión al progreso social? 15 de octubre de 2020. Recuperado
de [Link]
33
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
ALI, A. Mapped: The World’s Top Countries for Military Spending. 15 de mayo, 2021,
Recuperado de [Link]
spending/
ALVAREZ-OSSORIO, I. La reconfiguración de Oriente Próximo. El País, España,
21 diciembre, 2020. Recuperado de [Link]
21/la- [Link]
ANDERSON, P. Fuerza y consentimiento. New left review, vol. 17, p. 5-30, 2002. ANDERSON,
P. La casa de Sión. New left review, no 96, p. 7-42, 2016.
ARMANIAN, N. Trump fusiona en el Golfo Pérsico la doctrina Obama con la doctrina Carter.
El País, España, 10 julio 2019. Recuperado de [Link]
trump-fusiona-en-el-golfo-persico-la-doctrina-obama-con-la-doctrina-carter/
ARMANIAN, N. La estéril táctica nixoniana de Joe Biden hacia Rusia y China. Público,
Madrid, 24 de junio, 2021. Recuperado de [Link] la-
esteril-tactica-nixoniana-de-joe-biden-hacia-rusia-y-china/
CRUZ, A. China inicia el cambio en la geopolítica internacional. Agencia Prensa Rural,
Colombia, 5 de abril, 2010. Recuperado de [Link]
[Link]?article3840
DIERCHXSENS, W.; FORMENTO, W. El proyecto multipolar por una nueva civilización: El
Futuro de la Milenaria Ruta de la Seda. 14 de marzo, 2021. Recuperado de
[Link]
civilizacion-el-futuro-de-la-milenaria-ruta-de-la-seda/
ENFU, C.; BAOLIN, L. Five Characteristics of Neoimperialism Building on Lenin’s Theory of
Imperialism in the Twenty-First Century. Monthly Review - An Independent Socialist
Magazine, 2021, vol. 73, no 1, p. 22-58.
FERNÁNDEZ, R. Rusia y China firman un acuerdo contra la hegemonía estadounidense. El
País, España, 24 de abril, 1997. Recuperado de [Link]
diario/1997/04/24/internacional/861832818_850215.html
34
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
FOROUGH, M. Geographic Agency: Iran as a ‘Civilizational Crossroads’ in the Belt and Road
Geography. Global Perspectives on China’s Belt and Road Initiative. Amsterdam, University
Press, p. 291-314, 2021.
GEJO, O.; REBOTTARO, A.; KEEGAN, G. Geografía de la desglobalización. Portal
Coordenadas, 2020. Recuperado de [Link]
desglobalizacion/
GUIGUE, B. El socialismo chino y el mito del fin de la historia, 29 de noviembre, 2018.
Recuperado de [Link]
KATZ, C. Bajo el imperio del capital. Bogotá: Espacio Crítico, 2011.
KATZ, C. Socialismo y antiimperialismo. 8 de noviembre, 2017. Recuperado de <
[Link]
KATZ, C. La indefinición imperial contemporánea. 8 de febrero, 2021. Recuperado de
[Link]
KATZ, C. ¿Ocaso, supremacía o trasnacionalización? Viento Sur, 3 de febrero, 2021,
Recuperado de [Link]
KATZ, C. La tragedia de los palestinos se inscribe en el intento estadounidense de recuperar
su primacía imperial en el mundo. Entrevistado por Mario Hernández, 1 de julio, 2021.
Recuperado de [Link]
intento-estadounidense-de-recuperar-su-primacia-imperial-en-el-mundo/
KLARE, M. Sangre por petróleo: la estrategia energética de Bush y Cheney. Socialist Register,
2004.
KOOP, A. (2021) The Population of Chine in perspective. Visual Capitalist, Vancouver, 22 de
febrero, 2021. Recuperado de [Link] of-china-
compared-with-the-rest-of-the-world/
MACKINDER, H. El pivote geográfico de la historia. Geopolítica(s) vol 1, nº 2, pp. 301- 319,
2010 (1906).
35
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
MARTINELLI, M. La reconfiguración simbólica y material del Medio Oriente, en las recientes
tres décadas. Cuadernos de Marte, no 18, p. 457-489, 2020.
MARTINELLI, M. El apartheid en Palestina e Israel, una analogía con Sudáfrica.
Claroscuro, N° 20, Vol. 1, pp. 7- 27, 2021.
MAZHARI, M. China’s Belt and Road Initiative can change regional balance: Turkish expert.
Tehran Times, Irán, 23 de abril, 2021. Recuperado de [Link]
com/news/460123/China-s-Belt-and-Road-Initiative-can-change-regional-balance
MAZZEI, U. El ocaso del atlantismo. 4 de abril de 2021. Recuperado de [Link]
[Link]/es/articulo/211774
MEARSHEIMER, J. Es posible una guerra entre Estados Unidos y China en 2021.
25 de julio, 2020. Recuperado de [Link]
[Link]
MERINO, G. El ascenso de China y las disputas estratégicas en los grupos dominantes de
los Estados Unidos. Cadernos PROLAM/USP, 19 (37): 44-77. 2020 [Link]
[Link]/prolam/article/view/169135
PIQUERAS, A. Capitalismo en derrumbe: Geoestrategia del caos, 17 de julio, 2019.
Recuperado de [Link]
geoestrategia-del-caos/
PIQUERAS, A. Occidente contra Rusia y China. Observatorio de la Crisis, 9 de septiembre,
2020. Recuperado de [Link] contra-rusia-
y-china/
POLO, H. Retorno a la Ruta de la Seda. El Viejo topo, no 310, p. 40-45, 2013. SERFATI, C. Las
teorías marxistas del imperialismo. Viento Sur, España, 4 de junio, 2018. Recuperado de
[Link]
SMITH, A. La rivalidad geopolítica de EE UU y China en el siglo XXI. Sin permiso. 31 de
agosto, 2019. Recuperado de [Link] geopolitica-
de-ee-uu-y-china-en-el-siglo-xxi
36
CUADERNOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA | 18
VADELL, J.; ZACCARA, L. El histórico acuerdo China–Irán en el tablero geopolítico asiático.
Perfil, Argentina, 17 de agosto, 2020. Recuperado de [Link]
noticias/internacional/[Link]
ZAMORA, A. La geopolítica mundial pivota en Asia. Papeles, n. 146, p. 47-56, 2019.
ZHANG, Z. The belt and road initiative: China’s new geopolitical strategy? China Quarterly
of International Strategic Studies, vol. 4, no 03, p. 327-343, 2018.
37