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Reanimación Cardiopulmonar: Guía y Estrategias

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1

Contenido

Introducción ........................................................................................................................................................... 3

Dinámica del trabajo en equipo ...................................................................................................................... 6

Posiciones del equipo de salud durante la reanimación .............................................................. 7

Interrupciones Mínimas en las Compresiones durante la RCP ...................................................... 10

Cadena de supervivencia…………………………………………………………………………………………………11
¿Qué es una desfibrilación? ........................................................................................................................... 12

Ritmos de paro/colapso .................................................................................................................................. 18

Paro cardíaco en caso de fibrilación ventricular (FV)/ taquicardia ventricular (TV) sin
pulso ............................................................................................................................................................... 18

Paro cardíaco en caso de asistolia/ actividad eléctrica sin pulso (AESP)……………………24


Monitorización de la calidad de una RCP ................................................................................................ 30

Cuidados post paro ........................................................................................................................................... 31

Conclusiones……………………………………………………………………………………………………………………35
Glosario…………………………………………………………………………………………………………………………...36
Bibliografía………………………………………………………………………………………………………………………37

2
MÓDULO 2-B

Ritmo de paro, sus elementos fundamentales y su


abordaje clínico

Introducción
Durante la reanimación cardiopulmonar (RCP) se deben llevar a cabo una serie de acciones
críticas que los reanimadores deben ejecutar para mejorar la probabilidad de sobrevida del
paciente posterior a una situación de paro cardiorrespiratorio (PCR). En otras palabras,
conocer y comprender los eslabones de la cadena de supervivencia puede reducir
significativamente la tasa de mortalidad.

Según la AHA, estos últimos 15 años se ha observado una mejoría en la tasa de


supervivencia en personas adultas que presentaron PCR, desde un 13% en el año 2000
hasta un 22,3% en el 2009, con un outcome (resultado clínico) neurológico relativamente
favorable en un 80% de los sobrevivientes. Por otro lado, en pacientes pediátricos la tasa
de supervivencia aumentó de un 14,3% en el año 2000 a un 39,4% en el 2009. Estos
resultados dan cuenta de la importancia que poseen los programas de capacitación y
entrenamiento clínico en el personal de salud, mejorando considerablemente la tasa de
supervivencia y un mejor desenlace global para los pacientes.

Sin embargo, la mortalidad del paro cardíaco intrahospitalario (PCIH) sigue siendo alta. La
tasa de supervivencia es de aproximadamente un 24%, a pesar de los notables avances en
los tratamientos y entrenamiento clínico. Estas cifras son especialmente malas para el paro
cardíaco asociado a ritmos no desfibrilables. Por último, los ritmos distintos a fibrilación
ventricular (FV) y taquicardia ventricular sin pulso (TVSP) están presentes en más del 82%
de los PCIH.

3
En la actualidad, un RCP de escasa calidad debe considerarse como un daño evitable. En los
distintos recintos de salud de Chile y el mundo, la variabilidad en la eficacia clínica
(variabilidad en las formas de proceder) ha afectado la capacidad de reducir las
complicaciones asociadas a la atención médica. Para combatir aquello, se ha propuesto la
utilización de un enfoque estandarizado de manejo de pacientes en situación de urgencia,
para mejorar los resultados y reducir los daños evitables.

Los estudios de la AHA han establecido que más de la mitad de los paros cardíacos
intrahospitalarios (PCIH) se deben a una insuficiencia respiratoria o un shock hipovolémico,
y la mayoría de estos eventos se pueden predecir analizando profunda y coherentemente
los cambios fisiológicos como la taquipnea, taquicardia y la hipotensión arterial. De este
modo, el PCIH representa a menudo la progresión de la inestabilidad hemodinámica previa
de nuestro paciente y deja en manifiesto la incapacidad del personal de salud de identificar
y estabilizar a tiempo las patologías e interocurrencias del paciente. Por lo tanto, si
determinadas variables fisiológicas alteradas se evalúan y se intervienen prematuramente,
el número de paros cardíacos sufridos puede disminuir notablemente.

En hospitales de algunos países desarrollados (y también algunas clínicas privadas de Chile)


existen los equipos médicos de emergencia (EME) los cuales se encargan de responder
tempranamente a un paciente que haya presentado deterioro clínico importante con el
objetivo de prevenir el PCIH. Generalmente los EME están formados por personal
altamente capacitado para responder a situaciones de estrés y premura como lo es el PCR.
Estos equipos pueden estar conformados por médicos, enfermeras y TENS especializados
en dicha área. El equipo suele estar provisto de insumos como instrumentos de
monitorización, reanimación y fármacos de alto riesgo.

En la mayoría de los estudios publicados para el “antes y después” de la implementación de


los EME, han constatado un descenso del 65% al 17% en la tasa de paros cardíacos tras la
intervención clínica. Entre otras ventajas documentadas también se incluyen:

4
▪ Disminución en los traslados urgentes y sin planificar a UCI.

▪ Reducción de las estancias hospitalarias o UCI.


▪ Reducción de las tasas de morbimortalidad postoperatoria.

▪ Mejora en las tasas de supervivencia del PCR.

A menudo, los profesionales que se desempeñan como proveedores de BLS/ACLS se


enfrentan al reto de coordinar acciones e interactuar ordenada y coherentemente con su
equipo de trabajo. En la actualización AHA de 2015 se revisaron datos clínicos que
evidencian que, tanto a nivel intrahospitalario como extrahospitalario, muchos pacientes
en situación de PCR no reciben una reanimación cardiopulmonar (RCP) y que la mayoría de
ellos lamentablemente no sobrevive. Otros estudios han demostrado que la RCP aportada
por los profesionales sanitarios no era de calidad y que no siempre se ajustaba a las
recomendaciones de las guías internacionales.

Debido a la gran importancia que representan los Programas de Entrenamiento Clínico, es


muy importante volver a reforzar que las tasas de supervivencia exitosas guardan relación
principalmente con:
▪ Entrenamiento y actualización de los profesionales sanitarios.

▪ Planificación y simulación clínica de los eventos clínicos.


▪ Reconocimiento rápido del PCR.

▪ Administración inmediata de una RCP de alta calidad.


▪ Cuidados post paro.

5
Dinámica del trabajo en equipo

Durante la reanimación cardiopulmonar se requiere que los profesionales sanitarios lleven


a cabo varias intervenciones de manera simultánea y coordinada. Es por esto que se
requiere de un equipo de trabajo bien definido, respetuoso, motivado y comprometido con
el bienestar del paciente y su familia. En consecuencia, un trabajo en equipo eficaz es aquel
que divide sus labores, multiplicando las probabilidades de una reanimación exitosa. En
este sentido, en la dinámica de trabajo para la reanimación cardiopulmonar (RCP) es
necesario definir al líder del equipo,

El líder deberá supervisar, acompañar y corregir a los miembros del equipo, evaluando que:

• Se realicen efectivamente las compresiones en la mitad inferior del esternón o tercio


medio de éste y no en otra zona anatómica.
• Las compresiones sean con una fuerza y frecuencia adecuada.
• Se permita la reexpansión torácica completa.
• Se reduzcan al mínimo las interrupciones de la RCP.
• No se hiperventile a la víctima.

Para lograr una RCP eficaz los miembros del equipo deben:

• Identificar con claridad sus roles (función) dentro de la reanimación.


• Estar preparados para cumplir dicho rol.
• Tener práctica y habilidades de reanimación.
• Potenciar sus habilidades y reconocer sus propias limitaciones.
• Conocer los algoritmos de reanimación.
• Comprometerse con el éxito de la reanimación.

6
Posiciones del equipo de salud durante la reanimación

Para efectos propios de la reanimación cardiovascular avanzada (ACLS), la cantidad mínima


de reanimadores que deben abordar la RCP en contexto intrahospitalario deben ser tres
personas (reanimadores). Sin embargo, se requiere de más personal de salud debido a la
complejidad de la situación, agotamiento del personal y múltiples labores a desarrollar en
un corto período de tiempo.

Los 3 reanimadores principales son:

1.- Compresor: Ubicado a un costado del paciente (derecho o izquierdo), encargado de


evaluar al paciente, verificar situación de PCR, dar aviso al equipo de salud e iniciar las
compresiones torácicas. Este reanimador realizará 5 ciclos de 30 compresiones torácicas
por 2 ventilaciones. Cuando exista agotamiento y/o cada 2 minutos se intercambiará con el
reanimador ubicado en el otro costado (monitor desfibrilador).

2.- DEA o Monitor Desfibrilador: Este reanimador es el encargado de traer y utilizar el


monitor desfibrilador. A la vez, se encarga de administrar la descarga eléctrica en el tórax
del paciente cuando se haya detectado un ritmo desfibrilable, asegurándose que nadie esté
tocando al paciente. Además, se intercambia con el reanimador encargado de las
compresiones cada dos minutos o antes si hay fatiga/cansancio.

3. Vía Aérea: Es el reanimador encargado de abrir y permeabilizar la vía aérea, para luego
comenzar con las ventilaciones correspondientes. Además, se encarga de proveer una vía
aérea artificial para ventilar con mayor seguridad e independencia.

7
En el esquema del triángulo básico de reanimación cardiopulmonar, el equipo de trabajo se
hace cargo del paro cardíaco en todo momento. Ningún miembro del equipo debe
abandonar el triángulo de reanimación, excepto para resguardar su propia seguridad.

8
Cada equipo de reanimación debe contar con un líder, quien asignará los roles de cada
integrante, tomará decisiones de tratamiento y realizará retroalimentación
permanentemente. La persona encargada de asumir el capital venoso y medicación,
instalará un acceso venoso (VVP) o intraóseo (IO), además preparará y administrará los
medicamentos indicados por el líder del equipo. Por último y no menos importante, la
persona encargada del registro global se encargará de registrar hora de las intervenciones
y fármacos (incluyendo dosis) administrados durante la RCP. Además, avisará cuando se
hayan cumplido 2 minutos para realizar el cambio de reanimadores.

9
Interrupciones Mínimas en las Compresiones durante la
RCP

La persona con el rol de líder asignará las funciones y responsabilidades de cada integrante,
debiendo organizar las intervenciones, tomando decisiones críticas para la FV o la TV sin
pulso, asegurándose de disminuir las interrupciones entre compresiones torácicas. Según
la designación de cada integrante del equipo, una persona se encargará de realizar RCP de
alta calidad sin detenerse hasta el momento en el que llegue el desfibrilador y se coloquen
los parches sobre el paciente.

La AHA no recomienda el uso continuado de un DEA (o del modo automático) cuando hay
disponible un desfibrilador manual y las habilidades del proveedor son adecuadas para
interpretar el ritmo. El análisis del ritmo y la administración de descargas con un DEA puede
resultar en interrupciones prolongadas entre las compresiones torácicas. La presión de
perfusión coronaria (PPC) es la presión diastólica aórtica menos la presión telediastólica
ventricular izquierda. Durante la RCP, la PPC se correlaciona con el flujo sanguíneo
miocárdico y el RCE. En un estudio humano, el RCE no se produjo hasta que se alcanzó una
PPC ≥ 15 mmHg durante la RCP.

10
Cadena de supervivencia

No es lo mismo atender un paro cardíaco intrahospitalario (PCIH) donde el recurso humano


y material (médicos, enfermeros, sala de reanimación, monitor-desfibrilador) normalmente
están presentes y a disposición de la víctima, orientados a abordar una situación compleja.
En cambio, en el paro cardíaco extrahospitalario (PCEH) el panorama suele ser diferente,
los recursos humanos y materiales escasean y no siempre están a disposición de la víctima.
Es por esto, que la sobrevida de estos pacientes depende de un correcto y adecuado BLS
antes de la llegada de personal avanzado.

En el PCIH es muy importante el primer eslabón de la cadena: la vigilancia activa, la cual se


encarga de la observación y monitorización, buscando tratar la patología actual, sus
complicaciones y así prevenir el PCR, ya que en casi el 80% de estos, los pacientes afectados
habían presentado anormalidades en el control de signos vitales, incluso 8 horas antes del
paro cardiorrespiratorio. Es por esto que el rol del equipo de salud es fundamental a la hora
de vigilar y pesquisar situaciones que pudieran conducir a un PCR.

11
¿Qué es una desfibrilación?

La desfibrilación consiste en el paso de corriente eléctrica de una magnitud suficiente a


través del miocardio, a fin de despolarizar una masa crítica de éste y así restablecer la
actividad eléctrica coordinada. El término desfibrilación se define como la ausencia de
fibrilación o taquicardia ventricular durante los 5 segundos que siguen a la administración
del choque. (Lagos, P., 2012)

12
¿Qué función cumple un desfibrilador?

La acción del desfibrilador no reinicia la actividad cardíaca. La desfibrilación aturde al


corazón y termina brevemente con toda la actividad eléctrica, como la FV y la TVSP. Si el
corazón sigue siendo viable, su nódulo sinusal normal puede reanudar finalmente la
actividad eléctrica (restablecimiento del ritmo espontáneo) que, en última instancia, da
lugar a un ritmo de perfusión (RCE).

No todas las descargas dan lugar al éxito de la desfibrilación. En los primeros minutos
después de una desfibrilación, cualquier ritmo espontáneo es normalmente lento y no
mejora el gasto cardiaco, es por esto que se deben reanudar las maniobras de RCP por 2
minutos más hasta que se reanude una función cardíaca adecuada.

El intervalo que transcurre desde el colapso hasta la desfibrilación es uno de los factores
más importantes que condicionan la supervivencia a un paro cardíaco, ya que por cada
minuto que pasa entre el colapso y la desfibrilación, la mortalidad aumenta en un 7 al 10%,
si nadie realiza RCP. En cambio, cuando se realizan maniobras de manera inmediata, la
mortalidad por cada minuto entre el paro y la desfibrilación aumenta solo un 3 a 4%.

13
La desfibrilación precoz es crítica para pacientes con paro cardíaco súbito por las siguientes
razones:
● Un ritmo inicial común en un paro cardíaco extrahospitalario repentino y
presenciado es la FV. La TVSP se deteriora rápidamente a FV.
● Cuando se presenta FV, el corazón tiembla y no bombea sangre.
● La desfibrilación eléctrica es la forma más eficaz de tratar la FV (administración de
una descarga para detener la FV).
● La probabilidad de una desfibrilación efectiva disminuye rápidamente con el tiempo.
● Si no se trata, la FV se deteriora a una asistolia.

Por lo tanto, cuanto antes se realice la desfibrilación, mayor es la tasa de supervivencia.


Cuando se presenta una FV, la RCP puede proporcionar un escaso flujo sanguíneo al
corazón y al cerebro, pero no puede restaurar un ritmo organizado.

Reiniciar la RCP mientras se está cargando el desfibrilador manual

Al acortar el intervalo entre la última compresión y la descarga, incluso por algunos


segundos, puede mejorarse el éxito de la desfibrilación (para la restauración de la
circulación espontánea). Por tanto, es razonable que los profesionales de la salud
practiquen una coordinación eficaz entre la RCP y la desfibrilación, para así reducir al
mínimo los intervalos sin participación.

14
Por ejemplo, tras verificar un ritmo desfibrilable e iniciar la secuencia de carga, otro
reanimador debe reanudar las compresiones torácicas y continuar hasta que el
desfibrilador esté completamente cargado y se dé la indicación de no tocar al paciente. El
operador del desfibrilador debe administrar la descarga de inmediato cuando el resto del
equipo haya dejado de tener contacto con el paciente.

El uso de un monitor desfibrilador multimodal en modo manual puede reducir la duración


de la interrupción de las compresiones torácicas necesarias para el análisis del ritmo en
comparación con el modo automático, pero podría aumentar la frecuencia de una descarga
inapropiada. Los profesionales que no se encuentren cómodos interpretando los ritmos
cardíacos pueden continuar utilizando un DEA.

Para la utilización de un DEA, se deben seguir las indicaciones que éste emite o conocer las
recomendaciones del fabricante según el dispositivo en cuestión. Es importante que los
profesionales de la salud cuenten con el conocimiento debido y estén familiarizados con el
funcionamiento del desfibrilador y, si es posible, limiten las pausas de las compresiones
torácicas a los instantes de análisis del ritmo y de administración de descarga.

15
Una RCP precoz puede doblar o triplicar la supervivencia de un paro cardíaco súbito y
presenciado en la mayoría de los intervalos de desfibrilación. Los programas sobre DEA
para reanimadores legos aumentan las probabilidades de una RCP temprana o precoz e
intentos de desfibrilación. Esto ayuda a reducir el tiempo entre el colapso y la desfibrilación
en un número mayor de pacientes con paro cardíaco.

Procure reducir al mínimo las interrupciones en las compresiones torácicas. Realice


simultáneamente la comprobación de ritmo y pulso transcurridos dos minutos desde el
inicio de la RCP. Esta pausa NO debe exceder los 10 segundos.

16
✓ Si se presenta un ritmo no desfibrilable y el ritmo es organizado (complejos regulares y
estrechos), un miembro del equipo en este momento debería intentar palpar el pulso. Si hay
cualquier duda sobre la presencia de pulso, reanude inmediatamente la RCP.
✓ Si el ritmo es organizado y existe pulso palpable, proceda con la atención post paro
cardíaco.
✓ Si a la comprobación del ritmo muestra uno no desfibrilable y no hay pulso, proceda
entonces con la secuencia de asistolia/AESP del lado derecho del algoritmo de paro
cardíaco.
✓ Si a la comprobación del ritmo se muestra uno desfibrilable, administre una descarga y
reanude la RCP inmediatamente durante 2 minutos después de la descarga.

17
Ritmos de paro/colapso

Paro cardíaco en caso de fibrilación ventricular (FV)/


taquicardia ventricular (TV) sin pulso

Fibrilación ventricular: La FV es el ritmo más frecuente en los pacientes adultos con paro
cardíaco súbito, por lo tanto, es frecuente que los proveedores de ACLS deben seguir el lado
izquierdo del algoritmo. Se caracteriza por ser un ritmo irregular, donde los ventrículos se
contraen de forma rápida y descoordinada, por ende, el corazón no bombea la sangre
suficiente al cuerpo

Taquicardia ventricular sin pulso: La TVSP se caracteriza por ser una taquicardia de
complejo QRS ancho. Se caracteriza en que los ventrículos laten de manera muy rápida
impidiendo la contracción del músculo, por ende, no bombea la sangre suficiente al cuerpo.

18
Algoritmo de Paro Cardíaco en Adultos: El abordaje de la FV y TVSP
se encuentran en el lado izquierdo de este algoritmo.

19
Si el paciente no responde, no respira y no tiene pulso, se debe activar el código de
emergencia e iniciar inmediatamente las compresiones torácicas, en este momento
también se debe monitorizar y aportar O2. Tan pronto el monitor muestre que el tipo de
ritmo es desfibrilable y el paciente continúe sin pulso, se aleja al personal, asegurando que
nadie toque a la víctima y se administra una descarga lo antes posible, para luego continuar
rápidamente con las compresiones. Mientras tanto, otro miembro del equipo debe instalar
vías venosas de gran calibre y en el caso de no lograrlo, establecer un acceso IO. Al pasar 2
minutos de compresiones, éstas se detienen y se debe analizar nuevamente el ritmo en el
monitor y comprobar si el paciente tiene pulso. Si el ritmo es desfibrilable y no tiene pulso
se administra otra descarga y se reinician de inmediato las compresiones por 2 minutos más
sin detenerse, al mismo tiempo se administra 1 mg de adrenalina en bolo ev/io y se
consideran dispositivos avanzados de la VA. Al pasar 2 min se analiza de nuevo el ritmo y si
éste sigue siendo desfibrilable y sin pulso, se realiza una tercera descarga, brindando
compresiones de inmediato luego de la desfibrilación, administrando también 300 mg de
amiodarona en bolo ev/io. Si se detectaron las posibles causas del paro y se pueden tratar
dentro del tiempo de maniobras, se debe iniciar el tratamiento para su manejo. Luego de
transcurridos los siguientes 2 min de compresiones, se debe continuar analizando el ritmo
y pulso siguiendo el algoritmo. La reanimación continúa hasta que haya un RCE o el médico
indique terminar con las maniobras indicando la hora de muerte.

20
Vasopresores

Adrenalina: (mencionada en los fármacos para manejo de bradiarritmias) es un agonista


adrenérgico que estimula los receptores alfa y beta, lo cual provocará vasoconstricción,
aumentando así el flujo sanguíneo coronario y cerebral.
Modo de administración en PCR: Cuando se disponga de acceso IV/IO, debe administrarse
adrenalina durante la RCP después de la segunda descarga de la siguiente forma: 1 mg
IV/IO cada 3-5 min. Si dispone de miembros adicionales del equipo, estos deberían
anticiparse a la necesidad de utilizar ciertos fármacos y preparar la medicación por
adelantado para administrar en el momento oportuno.
Estudios demuestran que el aumento de la dosis de adrenalina no mejora la supervivencia
hasta el alta hospitalaria, ni los resultados neurológicos tras la reanimación de un paro
cardíaco.

Antiarrítmicos
Los profesionales de la salud pueden plantearse la opción de administrar fármacos
antiarrítmicos. Aún no se han llevado a cabo estudios de investigación suficientes acerca de
los efectos de los fármacos antiarrítmicos que se administran durante el paro cardíaco
sobre la supervivencia al alta hospitalaria.

Los profesionales de la salud deben plantearse administrar fármacos antiarrítmicos. Aún no


se han llevado a cabo estudios de investigación suficientes acerca de los efectos de los
fármacos antiarrítmicos administrados durante el paro cardíaco, en relación a la
supervivencia al alta hospitalaria. Si se administran, la amiodarona es el agente
antiarrítmico de primera elección en casos de paro cardíaco, ya que se ha demostrado

21
clínicamente que mejora la tasa de RCE y las tasas de supervivencia hasta el ingreso
hospitalario en adultos con FV/TV sin pulso refractarias. Si no se dispone de amiodarona,
los proveedores pueden administrar lidocaína.

Amiodarona: (mencionado en los fármacos para manejo de taquiarritmia) actúa sobre el


miocardio para demorar la despolarización y elevar la duración del potencial de acción, así
mismo bloquea los canales de calcio con propiedades vagolíticas.
Modo de administración en PCR: Primera dosis en bolo IV/IO de 300 mg, después puede
administrar una dosis adicional de 150 mg IV/IO, hasta completar un total de 1200mg.

Lidocaína: antiarrítmico que actúa inhibiendo la entrada de Na+ a la membrana celular


miocárdica, aumentando así el tiempo de recuperación después de la repolarización.
Suprime el automatismo y las despolarizaciones en los ventrículos, disminuyendo el
potencial de acción a nivel del haz de His y en las fibras de purkinje.
Presentación: ampolla de 10 cc de lidocaína al 2%.
Modo de administración en PCR: primera dosis de 1 a 1,5 mg/kg IV/IO, a continuación, de
0,5 a 0,75 mg/kg IV/IO a intervalos de 5 a 10 minutos hasta una dosis máxima de 3 mg/kg.

22
Continúe con la RCP mientras se carga el desfibrilador, así como cuando se preparan y
administran los fármacos. Interrumpa las compresiones torácicas solo durante un periodo
de tiempo necesario para la comprobación del ritmo, la administración de una descarga y la
administración de las ventilaciones (hasta la colocación de una vía aérea avanzada).

23
Paro cardíaco en caso de asistolia y actividad eléctrica sin
pulso (AESP)
Actividad eléctrica sin pulso: Cualquier ritmo organizado sin pulso se define como AESP.
Incluso el ritmo sinusal sin pulso. Entre los ritmos que se excluyen por definición son: FV,
TV sin pulso y la asistolia. La AESP abarca un grupo heterogéneo de ritmos organizados o
semi-organizados, pero sin pulso palpable que incluyen:

Un ritmo organizado consta de complejos que presentan un aspecto similar de latido (es
decir, cada uno de ellos posee una configuración de QRS uniforme). Estos ritmos pueden
tener complejos QRS estrechos o anchos, pueden tener una velocidad alta o baja, pueden
ser regulares o irregulares. Previamente, los equipos de reanimación utilizaban el término
disociación electromecánica (DEM) para describir a pacientes que mostraban una actividad
eléctrica en el monitor cardíaco pero que carecían de función contráctil aparente debido a
que el pulso no era detectable. Es decir, se presenta una función contráctil débil (detectable
mediante monitorización invasiva o ecocardiografía) pero la función cardíaca es demasiado
débil como para producir un pulso o un gasto cardíaco eficaz. Se trata del ritmo más
frecuente que se presenta tras una desfibrilación adecuada. La AESP también incluye otras
condiciones en las que el corazón se encuentra vacío por una precarga inadecuada. En este
caso, la función contráctil del corazón existe, pero no hay un volumen adecuado para que el
ventrículo lo expulse. Esto se puede producir como resultado de una hipovolemia grave o a
una reducción del retorno venoso derivada de una embolia pulmonar o neumotórax.

24
Asistolia: es un ritmo de paro cardíaco asociado con actividad eléctrica no distinguible en
el ECG (también conocido como línea isoeléctrica). La asistolia representa el ritmo final. Es
cuando la función cardíaca ha disminuido hasta que la actividad cardíaca eléctrica y
funcional finalmente cesa y el paciente muere.

Se debe confirmar que la línea isoeléctrica en el monitor es de hecho una “asistolia real”
validando que ésta:
• No es otro ritmo (p. ej., FV fina) enmascarada como línea isoeléctrica.
• No es el resultado de un error del operador.

La asistolia es un diagnóstico específico, no así la línea isoeléctrica. El término línea


isoeléctrica es inespecífico y podría ser el resultado de varias condiciones clínicas o del
ambiente, como ausencia de actividad eléctrica cardíaca, un fallo de derivaciones u otro
fallo del equipo como también podría ser un error del operador. Algunos desfibriladores y
monitores envían señales al operador cuando se produce un fallo de las derivaciones u otro
similar del equipo. Algunos de estos problemas no son aplicables a todos los desfibriladores.

Por lo tanto, para un paciente con paro cardíaco y asistolia, se debe descartar de manera
rápida otras causas de ECG isoeléctrico, como:
• Derivaciones sueltas, derivaciones no conectadas al paciente o al
desfibrilador/monitor.
• Ausencia de energía eléctrica (algunos centros de salud tienen un soporte eléctrico
en caso de emergencias).
• Ganancia de la señal (amplitud/potencia de señal) demasiado baja.

25
Algoritmo de Paro Cardíaco en Adultos: El abordaje de la AESP y
asistolia se encuentran en el lado derecho de este algoritmo.

26
En este caso, el paciente está en paro cardiorrespiratorio con ritmo no desfibrilable al
monitor. Los miembros del equipo de reanimación deben iniciar y poner en práctica la RCP
de alta calidad, la evaluación BLS, la evaluación primaria y secundaria, siguiendo el orden
adecuado. El equipo interrumpe la RCP durante 10 segundos o menos para comprobar el
ritmo y pulso.

En este caso el paciente no tiene pulso y el ritmo en el monitor es asistolia/AESP. Inicie


inmediatamente las compresiones torácicas. Ahora, el líder del equipo dirige al equipo en
los pasos descritos en la secuencia de la derecha del algoritmo de paro cardíaco. Sin detener
las compresiones, se debe obtener un acceso IV/IO, el cual es prioritario sobre el manejo
avanzado de la vía aérea, a menos que la ventilación con bolsa mascarilla no sea eficaz o el
paro se haya producido por hipoxia. Todos los miembros del equipo de reanimación deben
buscar simultáneamente una causa subyacente o tratable, además de llevar a cabo sus
funciones asignadas.

Tan pronto como se disponga de un acceso IV/IO, administre adrenalina de la siguiente


forma:
– Adrenalina: 1 mg IV/IO (repetir cada 3 a 5 minutos).

Si la comprobación del ritmo revela un ritmo desfibrilable, prepare para administrar una
descarga (reanudando las compresiones torácicas durante la carga, si procede). Consulte la
secuencia izquierda del algoritmo y realice los pasos según la secuencia de FV/TV sin pulso.
Actualmente, la AHA no recomienda el uso de la ECT para pacientes con paro cardíaco. En
varios ensayos clínicos aleatorizados controlados no han podido demostrar el beneficio del
marcapasos en estos ritmos de paro. Así mismo, tampoco existen pruebas de que el intento
de “desfibrilar” la asistolia sea beneficioso para el paciente, ya que al probarlo en un estudio
notaron un desenlace peor, por lo tanto, no hay justificación de interrumpir las
compresiones torácicas y priorizar la acción de realizar una descarga con ritmos no
desfibrilables.

27
Si no está claro si el ritmo es FV fina o asistolia, puede estar justificado un intento inicial de
desfibrilación. La FV fina puede ser el resultado de un paro cardíaco prolongado.
Actualmente, el beneficio de retrasar la desfibrilación para realizar la RCP antes de la
misma no está claro. Los directores médicos pueden contemplar la posibilidad de
implementar un protocolo que permita que el personal proporcione la RCP mientras se
prepara la desfibrilación de los pacientes en los que el personal del SEM haya detectado
como ritmo desfibrilable.

La decisión de finalizar los esfuerzos de reanimación recae en el médico responsable a cargo


del paciente y se basa en la consideración de muchos factores, como, por ejemplo:

Mencionar que estos factores por sí solos o más no reflejan un factor de pronóstico del
resultado, Sin embargo, el tiempo que transcurra con los esfuerzos de reanimación si son
predictivos ya que a medida que el tiempo aumenta, las posibilidades de sobrevida y sin
daños neurológicos disminuyen.

28
Continúe los esfuerzos de reanimación extrahospitalaria hasta que se produzca una de las
siguientes situaciones:

Los esfuerzos prolongados son innecesarios e inútiles, pero existen excepciones en


situaciones de reanimaciones especiales, como hipotermia o sobredosis de fármacos.
Finalmente, el equipo analizará los criterios para terminar con los esfuerzos de
reanimación; en algunos casos debemos reconocer que el paciente está muerto y que sería
más apropiado dirigir los esfuerzos al apoyo de los familiares.

29
Monitorización de la calidad de una RCP

Monitorización fisiológica durante la RCP a través de la capnografía y de la presión de


relajación intraarterial. A, Gráfica que evidencia compresiones de alta calidad. Si en el
monitor se observa PAD > 40mmHg, se considera RCP de alta calidad. Si el PETCO2
aumenta bruscamente, es un indicador de RCE.
B, Evidencia compresiones de RCP ineficaces. Los valores de PETCO2 menores de 10 mm
Hg en pacientes intubados o presiones de relajación arterial menores de 20 mm Hg indican
que el gasto cardíaco es inadecuado para conseguir la restauración de la circulación
espontánea. En cualquiera de estos casos, es razonable considerar una mejora en la calidad
de la RCP optimizando los parámetros de compresión torácica, administrando un
vasopresor o ambos.

30
Cuidados post paro

Algoritmo de atención post paro cardíaco en adultos

31
Las causas más comunes de PCR en el adulto son las enfermedades cardiovasculares, pero
de todos modos se debe indagar sobre otras posibles causas para poder realizar el manejo
adecuado.

Lo ideal es que estas actividades se realicen de manera simultánea entre todos los
miembros del equipo de reanimación:

• Evaluar que efectivamente haya recuperación de la circulación espontánea, a través


de la presencia de pulso, presión arterial y aumento abrupto de la PETCO2 por
sobre los 40mmHg, manteniéndose constante.
• Se debe manejar la vía aérea con un dispositivo avanzado, si es que no se ha
realizado anteriormente. Se recomienda la instalación de un TOT, comprobando el
correcto posicionamiento a través de la auscultación pulmonar, la onda
capnográfica y tomando una radiografía torácica. Inicialmente se sugiere utilizar
ventilación protectora, manejando volúmenes de 6 a 8 mL/kg de peso del paciente.
También se debe monitorizar la SatO2 y aportar oxigenoterapia para mantener
oximetría de pulso entre 92 a 98%.
• El control de la presión arterial debe realizarse de inmediato en cuanto se tenga
objetivada la recuperación de la circulación espontánea, ya sea a través de
monitorización invasiva o no invasiva. Se puede requerir apoyo de drogas
vasoactivas, uso cristaloides y/o hemoderivados (dependiendo de cada caso), con el
objetivo de mantener una PAM > 65 mmHg.
• Debido a que la mayoría de las causas de PCR en el adulto es por un evento
coronario, se debe obtener cuanto antes un ECG, para así decidir si el paciente
necesita intervención cardíaca.

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• Si el paciente después de recobrar la circulación espontánea no responde a
estímulos y está comatoso, se sugiere mantener la temperatura entre 32 a 36°C
durante las primeras 24 horas post paro. El principal efecto protector de la
hipotermia terapéutica consiste en frenar el proceso inflamatorio que trae consigo
el síndrome post paro, el cual puede conducir a una mala evolución neurológica y a
la muerte, debido a una cascada de reacciones inflamatorias nocivas que causan
muerte celular.

Actividades adicionales:
• Se deben controlar exámenes de laboratorio si no se habían logrado obtener
anteriormente, esto con el objetivo de guiar la etiología del paro.
• Tomar TAC de cerebro dentro de las primeras 24 horas post paro cardíaco, ya que el
daño hipóxico- isquémico es frecuente en los pacientes que retornan a la circulación
espontánea y más aún en aquellos que se encuentran comprometidos de conciencia.
Sin embargo, “para ser confiable, el neuropronóstico debe realizarse no antes de las
72 horas después de recuperar la normotermia, y la definición del pronóstico debe
basarse en múltiples modos de evaluación del paciente.” (AHA, 2020)
• También se recomienda hacer una ecocardiografía temprana, ya que puede guiar al
diagnóstico de las causas.

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Se debe evaluar en los siguientes días:

- Persistencia de enfermedad que causó el PCR.


- Daño cerebral post paro.
- Daño miocárdico post paro.
- Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica.

El proceso de recuperación de un paro cardíaco se extiende mucho después de la


hospitalización inicial. Se necesita apoyo durante la recuperación para garantizar un
bienestar físico, cognitivo y emocional óptimos, y retomar la función o el rol social. Este
proceso debe iniciarse durante la hospitalización inicial y continuar durante el tiempo que
sea necesario. (AHA, 2020)

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Conclusiones
✓ El ACLS permite mejorar la evolución clínica de los pacientes que han sufrido un paro
cardiorrespiratorio (PCR) u otras emergencias cardiovasculares mediante el
reconocimiento temprano e intervenciones oportunas.
✓ Según la AHA, en estos últimos 15 años se ha observado una mejoría en la tasa de
supervivencia en personas adultas que presentan un PCR, desde un 13% en el año 2000
hasta un 22,3% en el 2009, con un outcome (resultado clínico) neurológico relativamente
favorable en un 80% de los sobrevivientes.
✓ Para la RCP es necesario definir al líder del equipo, quien será responsable de que todo
se realice en un tiempo oportuno y de la forma adecuada.
✓ La mortalidad del paro cardíaco intrahospitalario (PCIH) sigue siendo alta, la tasa de
supervivencia es de aproximadamente un escueto 24%, a pesar de los notables avances en
los tratamientos y entrenamiento clínico.
✓ Los estudios de la AHA han establecido que más de la mitad de los paros cardíacos
intrahospitalarios (PCIH) se deben a una insuficiencia respiratoria o un shock hipovolémico,
y la mayoría de estos eventos se pueden predecir analizando profunda y coherentemente
los cambios fisiológicos como la taquipnea, taquicardia y la hipotensión arterial.
✓ La rápida intervención puede salvar la vida de un paciente con enfermedades o lesiones
graves. Si la víctima no responde, no respira o solamente jadea/boquea, entonces la
reanimación cardiopulmonar (RCP) es inminente y necesaria.
✓ Existen 4 tipos de ritmos de paro: Los desfibrilables que abarcan la FV y TVSP y los no
desfibrilables que son la asistolia y la AESP.
✓ La decisión de finalizar los esfuerzos de reanimación recae en el médico responsable a
cargo del paciente y se basa en la consideración de muchos factores

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Glosario
ACLS: Soporte Vital Cardiovascular Avanzado.
AHA: Asociación Americana del Corazón.
BLS: Soporte Vital Básico.
DEA: Desfibrilador Externo Automático.
ECG / EKG: Electrocardiograma.
SEM: Servicio de Emergencia Médica.
IAM: Infarto Agudo al Miocardio.
VVP: Vía Venosa Periférica
IO: Intraóseo.
PCR: Paro cardiorrespiratorio.
PCEH: Paro cardíaco Extrahospitalario.
PCIH: Paro cardíaco Intrahospitalario.
RCP: Reanimación Cardiopulmonar.
VA: Vía Aérea.
FV: Fibrilación Ventricular.
TVSP: Taquicardia Ventricular sin pulso.
AESP: Actividad Eléctrica sin Pulso.
IAM con SDST: Infarto agudo al miocardio con supra desnivel del segmento ST.
NSA: Nódulo sinoauricular.
AV: Auriculoventricular.
GC: Gasto cardiaco.
ACV: Accidente Cerebrovascular.
TNK: Tenecteplase.
ACP: Angioplastia Coronaria Percutánea.
PPC: Presión de Perfusión Cerebral.
EtCO2 End tidal CO2 (CO2 de fin de espiración).

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Bibliografía

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Association del 2020 para RCP y ACE. [Link] Recuperado 15 de abril de 2024,
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Sanhueza, I. (2020). Reanimación Cardiopulmonar del Adulto. Universidad de Chile. DOI:
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manejo-post-pcr

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