¡Señor, yo Serviré!
MONICIONES DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO (27/10/24).
Entrada.
Queridos hermanos y hermanas. Nos reunimos para celebrar la Santa Misa, en el
trigésimo domingo del tiempo ordinario. Como el ciego del Evangelio de hoy, también
nosotros pedimos a Jesús que su luz ilumine nuestro caminar de cada día. Con estos
sentimientos comenzamos la celebración entonando con alegría el canto de entrada…
De pie.
Primera Lectura Jr 31, 7-9.
La primera lectura de este domingo es un canto a la alegría, exultación desbordante
ante la vuelta triunfal a la Nueva Sión. Nadie está excluido, ni los lisiados o los impedidos
como tampoco los ciegos. Yahvé será para el Pueblo un Padre. Escuchen con atención.
Salmo 125.
En consonancia con la primera lectura, el salmo 125 tiene un tono optimista que nos
lleva a cantar a nosotros también, unidos al salmista, diciendo:
Segunda Lectura Hb 5, 1-6.
Esta lectura que a continuación escucharemos es una meditación sobre el sacerdocio
de Cristo. Él es el sumo sacerdote ya que no fue Él quien se dio esa dignidad, sino Dios
que le llamó. Puesto que Él participó de la condición humana totalmente, conoce bien
nuestras debilidades y miserias. Escuchemos.
Monición antes del Evangelio Mc 10, 46-52.
Camino a Jerusalén Jesús curó al ciego Bartimeo. Este ciego oraba con insistencia,
pidió la ayuda de Cristo y, a pesar de las dificultades, por la fe del suplicante se
desencadena el favor divino. El ciego recobró la vista y seguía a Jesús. Antes de
escuchar esta narración entonemos el Aleluya.
¡Señor, yo Serviré!
MONICIONES DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO (03/11/24).
Entrada.
Buenos días hermanos y hermanas en Cristo. Nos complace recibirles en la casa de
Dios para celebrar la santa misa, del trigésimo primer domingo del tiempo ordinario. El
Evangelio y la primera lectura de hoy resaltan el amor como esencia de la religión. Amor
que no es solamente a Dios, sino también al prójimo. Por estar basado en el amor
resulta ser el cristianismo una religión positiva por excelencia, la religión optimista del sí
al ser humano, al mundo y a la vida. Empecemos esta Liturgia entonando el canto de
entrada… De pie.
Primera Lectura Dt 6, 2-6.
Israel está entrando en la tierra prometida y por eso debe responder con la mayor
fidelidad cumpliendo los mandamientos de Dios. Además de amar a Dios y al prójimo
con todo su ser, el israelita profesa su fe diariamente en la oración en la cual proclama
que Dios es uno. Escuchen este mensaje tomado del Deuteronomio.
Salmo 17.
Con el salmo 17 manifestemos a Dios nuestro deseo y disposición de cumplir sus
mandatos. Hagámoslo diciendo todos:
Segunda Lectura Hb 1, 23-28.
La segunda lectura nos presenta la superioridad del sacerdocio de Cristo que es capaz
de salvar a los que por él se dirigen a Dios. Pongan atención a este mensaje consolador
en que nos revela la intercesión permanente de Cristo por nosotros ante el Padre.
Monición antes del Evangelio Mc 12, 28-34.
El Evangelio de este domingo relata el encuentro y diálogo de un letrado de la ley judía
con Jesús, que se encuentra en Jerusalén. que le pregunta cuál es el principal de los
mandamientos; Jesús le confirma que "amar a Dios y al prójimo" es el centro de la vida
cristiana. De pie y entonemos juntos el aleluya.
¡Señor, yo Serviré!
MONICIONES DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (10/11/24).
Entrada.
Buenos días queridos hermanos, animados por la esperanza y en nuestra búsqueda de
la bondad de Dios y su misericordia, nos reunimos para celebrar la Santa Misa en el
Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario.
Hoy la palabra nos interpela y nos lleva a hacer un examen de conciencia sobre el
estado de nuestro corazón. El ejemplo de dos viudas nos llevará de la mano.
Dispuestos a dejarnos instruir por esta palabra, comencemos a celebrar mejor el
sacramento de la Eucaristía, memorial y actualización del sacrificio de Cristo. De pie,
cantamos.
Primera Lectura 1 Re 17, 10-16.
En esta primera lectura Elías huye de Jezabel. Al llegar a Sarepta encuentra sólo
hambre; no obstante, le ayuda una viuda, quien sólo tenía un puñado de harina y un
poco de aceite. El Señor bendice su generosidad.
Salmo 145.
El salmo 145, elegido para este día, refleja bien la generosidad de Dios. Por eso el
salmista entona una alabanza agradecida, a la que nos unimos nosotros contestando:
Segunda Lectura Hb 9, 24-28.
La segunda lectura, presenta a Jesús como Sumo y Eterno Sacerdote; lo presenta
ofreciéndose una sola vez y para siempre, destruyendo el pecado con el sacrificio de sí
mismo.
Monición antes del Evangelio Mc 12, 38-44.
El evangelio narra las palabras de Jesús contra los escribas, porque buscaban la fama.
la reverencia; luego alaba a la pobre viuda que le da a Dios aun lo que tiene para
vivir. Nos unimos al canto del aleluya y nos ponemos de pie.
¡Señor, yo Serviré!
MONICIONES DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (17/11/24).
Entrada.
Queridos hermanos: llegamos ya al Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario,
ya casi cerrando el año litúrgico, por eso las lecturas nos orientan hacia la escatología,
el futuro de la historia, que las primeras generaciones cristianas consideraban muy
cercano.
Poniendo nuestra mirada en el fin de los tiempos y con nuestra esperanza puesta en la
misericordia de Dios, comencemos la celebración de esta Misa, de pie y cantando
juntos.
Primera Lectura Dn 12, 1-3.
El texto que vamos a escuchar ahora es uno de los más importantes del Antiguo
Testamento sobre la resurrección de los muertos. Los justos, en particular aquellos
cuyos nombres han quedado escritos para siempre en el cielo, resucitarán. Escuchemos
a Daniel y su descripción de lo que ocurrirá en aquellos últimos días.
Salmo 15.
Con el salmo 15 manifestamos nuestro optimismo y confianza en Dios. Lo haremos
diciendo:
Segunda Lectura Hb 10, 11-14.18.
La Segunda lectura narra que el sacrificio de Cristo tiene un gran valor; porque logró
aquello que los antiguos sacrificios no alcanzaron, el perdón de los pecados.
Monición antes del Evangelio Mc 13, 24-32.
Marcos en el texto evangélico de hoy nos anuncia la venida final del Hijo del hombre.
Nadie sabe cuándo será esta segunda venida del Señor. Entonces debemos estar
vigilantes y mantenernos alerta en todo momento. Aunque el cielo y la tierra pasarán ni
Jesús ni sus palabras pasarán. Antes de escuchar este mensaje, pongámonos de pie
para que cantemos el Aleluya.
¡Señor, yo Serviré!
MONICIONES SOLEMNIDAD DE CRISTO REY (24/11/24).
Entrada.
Sean bienvenidos hermanos a la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del
Universo, con la que damos por finalizado el año litúrgico. El domingo que viene, con el
Adviento, iniciaremos de nuevo ese proceso celebrativo que nos hace participar un año
más de la gracia de la salvación.
Nuestra mirada a Jesús como Rey del Universo, ahora con un tono claramente
escatológico, mirando al futuro de la historia, debe guiarse sobre todo por los textos de
lecturas, oraciones y cantos, que nos ayudan a entrar en el misterio de esta fiesta y ver
nuestra historia como un proceso del Reino que se está gestando y madurando hasta
el final de los tiempos.
Celebremos a Cristo Rey del Universo con la alegría que una fiesta tan grande merece.
De pie, cantemos.
Primera Lectura Dn 7, 13-14
Leemos un breve pasaje del mismo libro que leíamos el domingo pasado: el de Daniel,
escrito en tiempo de una persecución muy dura contra la fe de Israel. El profeta tiene
una visión en la que contempla una solemne entronización
real. Escuchemos el relato de esta visión.
Salmo 92.
El salmo 92 hace eco de la primera lectura. Con el salmista reconocemos el poderío y
el reinado de nuestro Dios diciendo todos:
Segunda Lectura Ap 1, 5-8
En la segunda lectura tomada del libro del Apocalipsis vemos a Cristo como el Testigo
fiel de Dios, el resucitado y el Rey Todopoderoso. Sigue una alabanza de la obra
redentora de Cristo y una proclamación de su venida en gloria. Les invito a que nos
dejemos penetrar por la grandeza y majestad de Jesucristo.
Monición antes del Evangelio Jn 18, 33b-12
No leemos hoy ningún pasaje del «evangelista del año, Marcos», porque no hay en él
ninguna página expresiva de la realeza de Cristo, y por eso se ha elegido el diálogo de
Jesús con Pilato, que nos relata el Evangelio de San Juan. Preparemos la escucha de
esta palabra, cantando el aleluya.