Boy Scouts y la Moral en Chile 1925
Boy Scouts y la Moral en Chile 1925
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EL ATEÍSMO (1)
(De Félix Le Dantec).
haber negado el de las causas finales, no habrá ninguna razón para que el
que es el que generalmente se le opone. anterozoide no atraviese «todo» el lí-
Precisamente, he tratado de demostrar en quido en su carrera sinuosa. Si des-
otra obra que los razonamientos fina- pués de una larga observación com-
listas son la consecuencia directa de probamos que una región bien defi-
nuestro conocimiento del determinismo nida del líquido ha sido respetada por
humano. Cada uno de nosotros, por pro- el movimiento del anterozoide, conclui-
pia cuenta, conocemos los movimientos remos que hay en ello alguna razón, y
de nuestro mecanismo, los cuales, salvo estaremos sobre la huella del descubri-
impedimento exterior, seguirán fatal- miento de una ley particular del fenó-
mente tal estado de nuestro cerebro, que meno observado. Supongamos que ésto
llamamos volición en lenguaje psicoló- no se ha verificado e introduzcamos en
gico; es este motivo el que nos impulsa el líquido, no ya uno sólo, sino varios
a deducir las causas finales y el que nos cientos de anterozoides, todos semejan-
mueve también a conceder a un nombre tes; luego miraremos el centro de la pre-
más perfecto que nosotros, llamado paración por medio de un microscopio,
«providencia», una previsión universal. en cuyo campo un retículo dibujará
Existe, no obstante, una parte de la pequeños cuadrados iguales. Si por «ca-
física en la que se llega a prever resul- sualidad» (es decir, por una causa
tados, con un rigor satisfactorio, por me- desconocida) uno de estos pequeños
dio del «cálculo de probabilidades», fun- cuadrados es siempre respetado por los
dándose únicamente sobre «las leyes del anterozoides, concluiremos también que
azar». Esta aparente contradicción me- hay una razón en ello; ya no estaremos
rece algunas palabras explicativas. en el caso de la ignorancia total en que
He aquí un fenómeno cuya ley igno- hemos querido colocarnos. Sí, caso me-
ramos totalmente; por consecuencia, nos nos extremo, pero igualmente instruc-
es imposible prever el resultado del fenó- tivo, comprobamos que uno de los cua-
meno antes de haberle comprobado por drados, al cabo de un tiempo bastante
nosotros mismos; diremos que este fenó- largo, ha recibido dos partes menos de
meno se ha producido al azar. Coloco anterozoides que otro cuadrado, deduci-
en cierta cantidad de agua sobre el obje- remos de ello una presunción de ley, y
tivo del microscopio, un anterozoide de declararemos que los contenidos de es-
helecho, por ejemplo; este anterozoide tos cuadrados son diferentes. Claro que
describe en el líquido curvas caprichosas; únicamente en el caso de que todos los
no conocemos, en detalle, los agentes, cuadrados, habiendo recibido, en el
tanto físicos como químicos, que inter- mismo espacio de tiempo bastante
vienen en la determinación de este mo- prolongado, números equivalentes
vimiento; pero si el líquido es todo lo
homogéneo posible, Estos números no serán rigurosamente igua-
les, a causa de las heterogeneidades sucesivas
de que ya se ha hablado en la nota precedente;
Digo todo lo homogéneo posible, pero esto pero no podrán acusar diferencia persistente
no quiere decir absolutamente homogéneo, por- en un mismo sentido, sin que haya en ello
que en este caso no habría movimiento, puesto presunción de una ley de heterogeneidad par-
que el movimiento es debido a la heterogenei- ticular.
dad; solamente que las heterogeneidades
varían sin cesar, en todos los puntos, sin ley de anterozoides, será cuando estare-
conocida, por la preponderancia de una región
sobre otra. (Véase mi «Tratado de Biología», mos autorizados para declarar que no
cap. I).— hay ninguna «ley de excepción», esto
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es, que las condiciones realizadas en los Así, pues, si comprobamos una distri-
distintos puntos del líquido son idénti- bución homogénea de anterozoides en el
cas en cuanto a las causas determinantes líquido, no debemos decir que estos
del movimiento de los anterozoides. están distribuidos al azar. Cierto es que
Pero entonces, ya no estaremos en el nada sabemos de la marcha de cada
caso de la ignorancia absoluta, porque anterozoide, aisladamente considerado;
habremos adquirido, por nuestra obser- las razones de su movimiento no son
vación, la prueba de la homogeneidad analizables para nosotros; pero habremos
del líquido considerado con relación a concluido de su distribución en la homo-
los anterozoides y la de la identidad de geneidad del líquido que los contiene;
los anterozoides con relación al líquido: habremos descubierto una «ley» perfec-
conoceremos «una ley». Pero sí, por mo- tamente definida. No debemos hablar de
mentos, observamos aglomeraciones más azar más que para las heterogeneidades
abundantes de anterozoides en tal o cual sucesivas, cuyas causas ignoramos y
cuadrado, veremos en ello el fenómeno que se compensan por adición al cabo
desconocido, debido a una causa igno- de cierto tiempo, en la homogeneidad de
rada y momentánea, que llamaremos conjunto de los resultados de la obser-
«el azar» basta el momento en que la vación. Si una aglomeración persistente
hayamos analizado. Y sí, por ejemplo, se hace en un sitio (como en el caso del
introducimos en un punto de la prepa- ácido málico), concluimos en otra ley,
ración un pequeño tubo capilar, abierto la de la presencia local de un agente ca-
y lleno de una solución de ácido málico paz de crear una componente en el mo-
vimiento de los anterozoides; y si se
Este es el célebre experimento de Pfeffer hace la atracción por el tubo de Pfeffer
sobre la quimiotaxia,(véase mi Tratado de Bio- antes de haber comprobado la homoge-
logía, cap. I). neidad preexistente del líquido, la atrac-
ción por el ácido málico de todos los
veremos que, no obstante la continua- anterozoides prueba únicamente que la
ción de sus movimientos desordenados componente introducida por el tubo es
en el líquido, todos los anterozoides se más fuerte que «todas» las componentes
aproximarán insensiblemente al orificio resultantes de las demás heterogeneida-
del tubo y acabarán por penetrar en él; des del líquido. En otros términos, el
de manera que habremos fabricado una tubo de ácido málico, ha producido una
verdadera trampa para pescar anterozoi- «selección» en el movimiento de los
des, porque la difusión del ácido málico anterozoides; no hay en ello nada de for-
en nuestra preparación habrá hecho tuito, y, como veremos en seguida, lo
nacer en cada punto una heterogeneidad mismo sucede con el pretendido papel
cuya consecuencia será, para un antero- atribuido por Darwin al «azar en la for-
zoide cualquiera, una «componente» mación de las especies».
dirigida hacia el orificio del tubo. Luego Haré observar de pasada que los jue-
habremos destruido la homogeneidad de gos inventados por los hombres y lla-
la gota líquida, pero le habremos des- mados «juegos de azar», explotan siem-
truido científicamente, y en vez de atri- pre una ley cuidadosamente establecida
buir al azar la aglomeración de antero- de antemano. Se procura, a fuerza de
zoides producida en el orificio del tubo, ingenio, construir un aparato en el cual
diremos que hemos descubierto la ley una ley de homogeneidad, todo lo rigu-
de la atracción quimiotáctica de los ante- rosa posible, sea establecida; cada jugada,
rozoides de helecho por el ácido málico. separadamente, no debe dar lugar a
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ninguna previsión; porque si al cabo de Llego, por fin, al «Dios Azar» de los
un gran número de jugadas, las proba- darwinistas. Basta con un momento de
bilidades de los jugadores no se iguala- reflexión para ver que la «selección natu-
sen, ello probaría que existía una ley de ral» obra como el tubo de ácido málico
heterogeneidad en vez de la ley de homo- en el experimento «de Pfeffer, con la
geneidad que se había pretendido reali- diferencia de que es una propiedad de la
zar; por consiguiente, el aparato resul- vida misma la que es causa de la selec-
taría malo y habría necesidad de fabri- ción de los seres vivientes. Es tu propie-
car otro. Si en la ruleta, el mismo dad, esta «ley», es la ley de la continui-
número saliese con más frecuencia que dad necesaria de las razas
otro, existiría en ello un vicio de cons-
trucción. He aquí lo que se entiende Véanse «Las influencias de los antepasados»:
por la ley de los grandes números; la la canalización del azar.
homogeneidad de los resultados obteni-
dos, después de muchas jugadas, prueba o eliminación definitiva de los indivi-
la buena construcción del aparato, y esto duos que han muerto sin posteridad;
es todo. Cada jugada tiene en sí misma es preciso, además, digan lo que quie-
razones que se nos escapan; cada jugada ran en contrario ciertos neo darwinis-
desconocida en su resultado, es un caso tas, añadir a esta ley la de la herencia
de azar; pero la previsión del conjunto de los caracteres adquiridos para
de un gran número de jugadas resulta explicar la formación de las especies.
de la ley del aparato empleado. Cuando se dice que es el azar el que
obra en la evolución progresiva de
Como, en el ejemplo anterior, el movimiento los animales y vegetales, debe enten-
de un anterozoide en un medio homogéneo, derse por ello únicamente que las causas
una «serie» de jugadas idénticas es compara- de variación «desconocidas» extendidas
ble a la aglomeración pasajera de los antero-
zoides en un medio cuyo conjunto es homogé- en el mundo, «son importantes contra
neo; semejante aglomeración debe producirse las necesidades sacadas de las dos leyes
en sitios diversos; si se verifica siempre en el biológicas precedentes»; lo mismo que,
mismo sitio, hay en ello una ley. La presencia
del ácido málico, por ejemplo. en la experiencia de Pfeffer, el paso de
todos los anterozoides al través del tubo
También los cálculos establecidos por de ácido málico demuestra que ninguna
las Compañías de Seguros resultan de de las causas de atracción desconocidas,
leyes obtenidas por la comparación de existentes, en los otros puntos de la gota
un gran número de vidas humanas, y de agua, puede superar a la atracción
por la aplicación de la hipótesis, en ge- causada por el producto químico em-
neral justificada, según la cual las con- pleado.
diciones de la vida apenas cambian de En otros términos, hay leyes y se ma-
un año a otro en un mismo país. nifiestan todas las veces que el «azar»
En la teoría cinética de los gases, se (conjunto de causas desconocidas) no
deducen asimismo conclusiones matemá- contenga factor capaz de oponerse a la
ticas, verdaderamente interesantes, de la manifestación de las leyes. Creo en la
consideración de las probabilidades; pe- existencia de estas leyes, algunas de las
ro hay que colocarse de antemano en cuales nos parecen inmutables; admiro
condiciones bien determinadas, en condi- el orden de su funcionamiento, por un
ciones de ley, atribuyendo a los corpús- resto atávico de sentimiento religioso;
culos móviles caracteres que entrañan la pero admiro, sobre todo, al hombre, que
homogeneidad. siendo el mismo un producto de movi-
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que puede ocurrir al niño curado es lle- Los cruzados creyentes son inverosími-
var hábito durante algún tiempo. les. Porque, ¿cómo se puede decir invo-
Si yo fuese creyente, me sentiría cando el padre Todopoderoso, hágase
humillado por ver achicar a mi Dios tu voluntad así en la «Tierra» como en
hasta el punto de imaginar que puede el Cielo? Esto excede a mi lógica de
ser sensible al color del vestido de un ateo. «Dios ha hecho bien lo que ha he-
pequeñuelo; aunque, si fuera creyente, cho», dice el buen La Fontaine, y el
comprendería quizá que toda muestra hombre que presume, en sus guerras
de sumisión, a propósito de la cosa más religiosas, cumplir los designios de Dios,
insignificante, adquiere un gran valor es comparable a «la mosca del coche»,
como acto de sumisión. ¡Es tan difícil a del mismo fabulista. Y aun ésta tenía
un ateo razonar los actos de los que más importancia para el coche que el
creen! De todos modos, el ateo más hombre para Dios, puesto que podía
convencido no podrá por menos de encabritar los caballos. La actitud lógi-
conmoverse viendo orar a una madre a ca para un creyente es la de dejar ha-
la cabecera de la cama de su hijo cer, orar y tener miedo.
enfermo; seguramente que no se burlará Me pregunto, además, si los fanáticos
de su dolor, como no se burlaría viéndola de las guerras religiosas tenían la pre-
preparar para el enfermo una poción tensión de hacer obra pía y si se ima-
ineficaz. Lo que hay más doloroso ginaban ganar el cielo; quizá creyeran
delante del misterio de la enfermedad es esto algunos de ellos; pero la mayor
permanecer inactivo; tener la ilusión de parte, me parece que dejaban a un lado
hacer algo constituye un gran alivio; la los intereses materiales de los comba-
oración lo procura a los que creen. No tientes y que el principal móvil de su
les quitemos este consuelo, porque no ardor belicoso era el deseo de tener ra-
podemos darles otro. zón, de tener más razón que los otros y
Sin embargo, no sería conveniente de imponerles su manera de pensar,
que la creencia en la utilidad de la ora- sometiéndoles o exterminándolos. Este
ción impidiese emplear remedios pro- modo de conducirse es muy humano.
bablemente inútiles; apenas hay que te-
mer esto en nuestros días, por lo menos Determinismo y fatalismo.—
en los países civilizados, pues creo que
la madre más fanática no se resistiría a Los que creen en los milagros son
emplear el suero de Roux conjuntamente indudablemente deterministas, porque
con los «padrenuestros», si su hijo tu- no podía existir ninguna infracción en
viera el crup; pero esto sucede porque la las leyes naturales si estas leyes no re-
fe ya no es muy viva, o no lo es tanto, gulasen de antemano todo lo que pasa;
como el amor maternal, la mayor parte fuera del milagro todo está, pues, deter-
de las veces. Una fe absoluta sumiría a minado; no considero inútil volver una
sus adeptos en el más peligroso fatalis- vez más sobre la diferencia que existe
mo; me parece que yo sería fatalista si entre el determinismo y el fatalismo; lo
fuese creyente; de todos modos, no sería haré en algunas palabras, aunque ya
peligroso para los incrédulos, a quienes lo he hecho en otra parte, porque la di-
me limitaría a compadecer con toda mis ferencia entre estas dos maneras de ver
fuerzas ¿Ni cómo, después de haber di- continúa siendo muy frecuente. Los de-
cho: «Creo en Dios padre Todopodero- terministas piensan que todo está deter-
so», puede ningún hombre tratar de minado, es decir, que el estado del mun-
imponer a otros la voluntad de Dios? do en un momento dado se encuentra
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Del Boletín de la A. M. I.
va; el desarrollo de las aspiraciones ét- sobre todo, qué espontáneo florecimien-
nicas; el renacimiento de razas y la crea- to del alto sentimiento de la justicia y
ción de nacionalidades que, hace algu- de la solidaridad humanas!
nos años, parecían absorbidas, destrui- De Tokio a Nueva York, de Gristianía
das para siempre. a Melbourne, los sufrimientos de las na-
En el terreno económico, el enrique- ciones mártires tenían eco en millones
cimiento prodigioso de los neutrales; el de corazones, y podía sentirse que la
fracaso y la ruina de la mayor parte de Humanidad es una aglomeración soli-
los beligerantes, ocasionados por las daria, y que el mal que atenta contra
fluctuaciones del cambio hasta ayer des- uno de los elementos del cuerpo social
conocidas y aun no sospechadas; la he- es una amenaza y una tara para el orga-
gemonía industrial y comercial que Ale- nismo entero.
mania estaba conquistando por una pe- Se establecen, así, contactos; se disi-
netración pacífica, pasando a poder de pan prevenciones. Los hombres conocen
dos grandes estados anglo-sajones. Y, a semejantes cuya existencia ni sospe-
sobre todo, afectando a triunfadores y chaban, y los filósofos optimistas han
vencidos, neutrales, ingleses y america- podido preguntarse si al fin se iba a rea-
nos, una crisis económica sin ejemplo, al lizar en la vida lo que no había sido
extremo de tener que aceptar la conse- sino una gran frase profética: ¡«Los
cuencia paradojal de que los países ri- hombres son todos hermanos»!
cos se quejan del exceso de su crédito. En esta evolución de la mentalidad
En el dominio social, el trastorno, humana, la Franc-Masonería ha ejerci-
por menos imprevisto que sea, no es do, ciertamente, la influencia que le co-
menos profundo. Los principios más só- rrespondía. ¿Y podía ser de otra mane-
lidamente establecidos, sufren irresisti- ra? ¿No son hermanos entre sí los franc-
bles ataques. Las antiguas doctrinas or- masones? ¿Y lo que es bueno y reco-
todojas se derrumban en todas partes. mendable en el seno de los Templos, no
La dura e imperiosa necesidad—de la debe serlo igualmente en el mundo pro-
necesidad de vivir y de salvar a la Hu- fano?
manidad— crea exigencias e impone ¿Quién no sabe, por lo demás, que la
concesiones que habrá que conciliar y fraternidad es la forma palpable, aun-
entre las cuales aparece, por fortuna, el que primitiva, familiar y poética, de otra
alba de la conciliación. El acceso al po- virtud más amplia y elevada: la solida-
der económico y social, de clases injus- ridad?
tamente denominadas antes inferiores, Y la solidaridad, como su hermana
su participación decisiva en las diversas menor, no puede detenerse en su evolu-
manifestaciones de la vida nacional, ción; no será perfecta y no alcanzará al
traerán consigo modificaciones esencia- ideal mientras no sea universal. Recor-
les en ella. demos que un masón ilustre ha dicho,
Y, por último, en el orden moral— que el período final e ideal de la Huma-
sobre todo en el orden moral—¡qué re- nidad llegará cuando ella esté constitui-
volución en los espíritus y en los cora- da como una inmensa Logia Masónica.
zones! El enorme conflicto ha hecho sa- Es por esto que, conscientemente a
lir, como del fondo de un crisol, las es- veces, involuntaria pero fatalmente
corias de las imperfecciones, errores y otras, la Franc-Masonería ha jugado un
horrores sin nombre. Pero, al lado de gran rol en los acontecimientos extraor-
estos deformidades, ¡qué de maravillas dinarios que han sacudido a la Huma-
de heroísmo, de justicia y de amor! Y nidad.
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ron, formularon e hicieron admitir, hace tuo de todas las convicciones sinceras,
más de dos siglos, una regla de conducta en una palabra, la Tolerancia, y por ella,
y una base de institución de tan noble la Paz.
elevación de pensamiento, de tan per- ¿Qué razón seria e irrefutable se adu-
fecta tolerancia, de tan profunda huma- ce para decir que se ha alcanzado ya el
nidad. objetivo, que la libertad está asegurada
Abolir las distinciones que resulten y que es intangible y definitiva la con-
de diferencias de ideas; desconocerlas, cepción que tenían a este respecto, hace
para no proclamar y admitir más que doscientos años, los hombres eminentes
una sola religión; hacer de la Masonería que hicieron dar este paso gigantesco al
un centro donde puedan encontrarse, progreso moral? No hay ninguna; se
en paz y concordia, hombres que afuera contentan con afirmarlo y responder a
serían hostiles, ¿no es ésta,—como dice nuestras interrogaciones: Magister dixit!
nuestro ilustre h. Pedro Tempels, en Ahora bien, es contra esta afirmación
uno de los magníficos rituales que ha que protestamos. Nuestros maestros del
renovado,—una obra soberana? Es tam- siglo XVIII no han construido un edi-
bién la proclamación formal y solemne ficio al que no podría agregársele una
de la libertad de pensamiento. Se ha sola piedra. No han proclamado en parte
estimado oportuno, dicen las Constitu- alguna que su obra era indeleble y
ciones, dejar a los masones completa perfecta y que debía permanecer into-
libertad en cuanto a sus opiniones per- cada hasta la consumación de los siglos.
sonales. Pero es todavía, y sobre todo, No han podido, dentro de su elevada
el reconocimiento del carácter evolutivo mentalidad, impedir a sus sucesores ha-
de la Franc-Masonería; ya que antes, cer lo que ellos mismos habían juzgado
como lo recuerda juiciosamente el do- bueno con respecto a sus venerables
cumento que analizamos, el masón de- predecesores.
bía no sólo practicar una religión, sino Me he limitado a demostrar que la
adoptar la del país en donde se estable- Franc-Masonería no es una institución
ciera la Logia a que él pertenecía. Este absolutamente inmutable, que debe per-
rigor fue considerado, con razón, como manecer en su forma original a través
abusivo e inoportuno por los ilustres de todas las modificaciones y mejora-
fundadores de la Masonería especula- mientos de la vida social. De aquí re-
tiva. Y en el estatuto fundamental que sulta que no puede anatematizarse a los
dieron a la Institución, rejuvenecida, que no han hecho, en definitiva, otra
liberaron a los hermanos de las estre- cosa que imitar a los venerables funda-
chas trabas que las antiguas reglas im- dores de la Institución.
ponían a sus convicciones religiosas y Me resta establecer que el punto de
filosóficas. vista adoptado por las potencias masó-
Fue éste un paso enorme en la vía de nicas latinas, no está, de ninguna ma-
la Libertad del Pensamiento Humano nera, en contradicción con las reglas
hacia el fin luminoso, para cuya reali- fundamentales trazadas por los Funda-
zación se han hecho tantos esfuerzos, se dores.
ha experimentado tantos sufrimientos y Llamemos la atención previamente
tanta sangre se ha vertido; la desapari- hacia el hecho de que, en lo que con-
ción de las querellas religiosas, el dere- cierne a la Biblia y a la obligación de
cho de cada uno para pensar libremente invocarla en el juramento de iniciación,
sobre los oscuros problemas de nuestro no puede haber cuestión. En parte al-
origen y de nuestro fin, el respeto mu- guna, en ningún pasaje de las Grandes
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los Vedas: para ellos esos libros son Haz lo que debes, y deja que los
como la Biblia para nosotros». hombres hablen.
Esta es la respuesta que se me dio No juzgues severamente las acciones
cuando me admiraba de que se exigiera ajenas; elogia poco; condena aún me-
la presencia de la Biblia en el altar del nos; piensa que para juzgar bien a los
Venerable, y la prestación del juramen- hombres, es necesario sondear los cora-
to masónico sobre el volumen mismo. zones y escrutar las intenciones.
Era allí adonde quería llevar a mis Regocíjate en la justicia. Acorázate
interlocutores, y les decía a mi vez: « Ya contra la iniquidad y, si sufres por su
que la presencia de la Biblia en el altar culpa, oponle una resistencia tan enér-
no es sino un símbolo, ya que no se tra- gica que se canse de oprimirte.
ta de imponer la creencia en una reli- Si el honor lo permite, demuéstrate
gión determinada, que sería la protestan- siempre contento.
te, cuyo libro sagrado es la Biblia, ya que No enrojezcas de tu estado; piensa
se admitiría a un adepto mahometano que no es la labor la que te honra o de-
o budista prestar el juramento sobre sus grada, sino la manera cómo la desem-
códigos de doctrina moral, ¿con qué ra- peñas.
zón atendible se negaría el derecho al Observa el mundo, que es la escuela
que no es ni católico, ni protestante, ni por excelencia; lee mucho; medita más
musulmán, ni budista; que es un hones- todavía; trabaja, en fin, relacionándolo
to ciudadano, un hombre perfectamente todo con la utilidad de tus hermanos; es
moral, un excelente esposo y padre de trabajar por tí mismo.
familia, caritativo y bueno, de prestar Si eres padre, sé para, tu hijo un pro-
su juramento sobre un simple volumen tector fiel,
blanco, símbolo de todas las morales, re- Haz que primero te obedezca y te te-
sumen simbólico de todos los principios ma, que más tarde te ame, y que des-
eternos e indispensables a una sociedad pués te respete y honre hasta el final de
y sin los cuales no puede mantenerse el tu existencia.
orden social?» Proporciónale una instrucción sólida,
Y esos son los preceptos que la Franc- principios morales, y un alma recta, an-
Masonería ha grabado al comienzo de tes que buenas maneras y talento frívo-
todos sus estatutos y reglamentos; que lo; haz de él un hombre honesto antes
forman el fondo mismo de su enseñan- que un hombre hábil.
za en todos sus grados; cuya necesidad No olvides que tu esposa es tu igual;
primordial es recordada en toda ocasión, sé en el hogar doméstico el primero por
por los oradores que hablan dentro o tus virtudes.
fuera de las Logias a nombre de la Ama a tu prójimo, protege a los dé-
Franc-Masonería. biles, reduce a los malos a la impoten-
Y esos preceptos dicen: cia.
Haz el bien para trabajar por la feli-
«Haz el bien, jamás el mal. cidad de la Humanidad y merecer así
Procede con los demás como quieres tu propia estimación.
que procedan contigo. Ayuda a los pobres; cada palabra de
Piensa rectamente, di la Verdad, gratitud que tu generosidad les haga ex-
practica la Justicia. clamar alegrará tu corazón y lo incitará
Ilumina tu conciencia con las luces de a nuevos beneficios.
la Razón, a fin de que ella no te pida Acoge amablemente al forastero, ayú-
nada que no sea bueno y justo. dale y que su persona sea sagrada para tí.
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Evita las querellas, previene los in- interlocutor me había dejado desarrollar
sultos, ponte siempre al lado de la Ra- mis ideas, sin interrumpirme, y aun
zón y del Derecho. demostrando por signos afirmativos su
Que tu voz se eleve con fuerza para aprobación. Pero en este preciso mo-
abatir el mal; que ella sea elocuente y mento, me detuvo:
entusiasta para exaltar el bien. «Vuestra demostración, me dijo, es
No adules a tu hermano, es una trai- irrefutable, mientras toma por base
ción; si tu hermano te lisonjea, teme que un texto determinado de las Constitu-
te corrompa. ciones de Anderson. Pero ese texto no
Respeta a las mujeres; no abuses ja- lo admiten como auténtico, aquellos cu-
más de su debilidad y muere antes que ya tesis Ud. refuta. Ellos lo rechazan
deshonrarlas. como base de discusión, porque ha sido
¿Puede imaginarse un conjunto más reemplazado por otro, que constituye
admirable de reglas morales y dudarse ahora su Evangelio. Vuestra versión
que quién practique en todas circunstan- del art. 1.° de las Constituciones de An-
cias estos sublimes preceptos, no será un derson es la de 1723, mientras que, en
hombre perfecto? 1738, se adoptó una nueva versión, so-
He ahí el «Libro», he ahí nuestra Bi- bre la que se apoya la Franc-Masonería
blia, la que reproduce y resume aquello anglo-sajona, y que está concebida así:
de que han impregnado la conciencia
humana la sabiduría y la experiencia,
cien y cien veces milenarias de hombres «De Dios y de la Religión.—
y pueblos.
Y aquel que, extendiendo la mano «El masón está obligado, por su jura-
en forma solemne sobre el libro de las mento, a observar la ley moral; y si ha
Constituciones Masónicas, o que, ten- comprendido bien los preceptos, no será
diendo su brazo hacia el Venerable, que jamás ni un ateo tonto ni un espíritu
simboliza y personifica la Masonería y sin religión. Debe comprender, mejor
sus principios, jure sinceramente ser que todos los hombres, que Dios ve en
fiel a ese código de moral, habrá invo- forma diversa que el hombre, porque
cado realmente la Biblia, la verdadera, éste se detiene en las apariencias exter-
la Biblia humana, aquella cuyo estudio, nas, en tanto que Dios observa el cora-
respeto y práctica debe ser el fin y la zón. El masón está, pues, especialmente
preocupación de todos los masones ver- Obligado a no proceder jamás en desa-
daderos. ¿Aquél no merece el título y cuerdo con los dictados de su concien-
la calidad de Franc-Masón? cia.
Creo haber demostrado que nada, Cualesquiera que sea la religión o el
absolutamente nada, en las Grandes culto de un hombre, no queda excluido
Constituciones de 1723, legitima el os- de la Orden, con tal que crea en el glo-
tracismo con que quiere herirse a cente- rioso arquitecto de los cielos y de la tie-
nas de miles de franc-masones honestos, rra y que observe los deberes sagrados
probos, convencidos, trabajadores, listos de la moral.
a hacer avanzar la Humanidad por la Los masones reúnen la nobleza de
vía de la cultura moral y del progreso convicciones diferentes, en una alianza
indefinido. sólida y amable de amor fraternal; han
En una conversación, sostenida acer- aprendido a mirar los errores de la Hu-
ca de esta grave cuestión, había llegado manidad compasivamente y a esforzar-
a este punto de mi razonamiento, y mi se, por la pureza de su propia conducta,
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punto de desacuerdo estuviera allí, nada método la que nos impide realizar una
más fácil que buscar el acuerdo. Yo es- unidad que puede y debe tener las con-
taría, por mi parte listo a presentar mis secuencias más importantes y felices.
excusas sinceras y fraternales a las po- Nuestros hermanos ingleses y sobre
tencias masónicas que se manifiestan todo americanos, nos han visto a la obra
ofendidas por nuestra iniciativa. durante y después de la guerra. Varios
Es suficiente, a mi modo de ver, que centenares de ellos, pertenecientes al
hayan podido suponer un acto poco Ejército de ocupación, asistieron a nues-
conforme, de nuestra parte, a la Frater- tros trabajos, principalmente iniciacio-
nidad, para que les aseguremos que na- nes, y pudieron darse cuenta de nuestro
da ha estado más lejos de nuestro pen- respeto a las tradiciones y de nuestra fi-
samiento, y para que les expresemos delidad al espíritu y a la letra de las re-
nuestro sentimiento por no haberse ob- glas masónicas. Que se levante de entre
servado las formas que hubieran evita- ellos el que tome la iniciativa de la reu-
do el rozamiento. nión de acercamiento. Que se dirija a
Y no me parece dudoso que nuestros todos los que piensan que es necesario
hermanos anglo-sajones estén dispues- explicarse francamente, fraternalmente,
tos a acoger estas excusas y a tomar las como debe ser entre hombres y entre
cosas en donde se encontraban antes de masones. Que provoquen una reunión
la aparición de aquel enojoso malenten- donde se examinen y resuelvan todos
dido. los problemas, con alto espíritu de tole-
Estudiemos, pues, juntos, el modo de rancia y fraternidad.
cerrar la cadena de unión. Sabemos que Y ese día, la Masonería verá abrirse
somos hombres desinteresados, probos, ante ella una vía gloriosa, por la cual
animados del único deseo de mejorar la marchará hacia el perfeccionamiento y
Humanidad. Es sólo una cuestión de la felicidad de la Humanidad!
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ría una madre cariñosa y dolorida; una Iglesia en todas partes del mundo, pro-
Magdalena arrepentida; y en todos los viene de los legados conseguidos en el
momentos que la religión cristiana quiere momento agónico, de aquéllos seres
hacer una manifestación de su poder, cuya mentalidad se ha perdido en los
presenta una virgen que no es otra cosa últimos segundos de vida. Cuántas fa-
que la mujer divinizada según las con- milias han quedado en la miseria mien-
veniencias. tras la Iglesia se adueñaba de millones
La religión católica vio amenazada su ganados a fuerza de sudores, de cavila-
vida progresista, y entró a participar en ciones, de esfuerzos, de aquel que en
la Gran Guerra haciendo cuestión de sus momentos en que ve llegar la muerte
doctrinas lo que no era otra cosa que tuvo la debilidad de recibir en su lecho
cuestiones comerciales. Terminó la gue- la visita de un clérigo.
rra y aquella mujer que no pudo ser El gran poder de las religiones, espe-
canonizada cuando la incredulidad y el cialmente de la católica, ha sido la mu-
librepensamiento amenazaban invadir jer. La mujer, convertida en instrumento
el mundo, fue consagrada virginalmente inconsciente y declarada desalmada por
y erigida virgen en los altares franceses. los altos padres del catolicismo.
Así se canonizó Juana de Arco. Y esa mujer, que las religiones han
El llamado por los clérigos «secreto aprovechado tan hábilmente, ha sido
de confesión» no es otra cosa que un rechazada siempre por la masonería,
arma puesta en manos de la mujer para que de esta forma se hizo cómplice del
servir al clericalismo. Es la prostitución catolicismo, creyéndola incapaz de sentir
moral de la mujer, es el escándalo del y de pensar, y que de igual manera per-
cual huimos cuando acontece en la vida, mitía que la mujer fuera a la iglesia a
social, pero el que permitimos que se buscar la actividad que la masonería y
mantenga cuando acontece en las som- la ciencia le negaban.
bras de un confesionario. Y, sin embargo, la mujer es factor
Y sin embargo, de este confesionario importante en la solución de los proble-
han salido las grandes revelaciones. Es mas sociales.
en él donde la esposa cuenta al clérigo Y tanto se consideró este valor feme-
lo que no cuenta al esposo; es en él don- nino, que los mismos teólogos, al pintar-
de lo que el esposo piensa y siente y nos el instante de la creación del mundo
dice es conocido por el clérigo que hace, por un soplo divino, nos dicen que había
de este secreto elemento de baja política, un huerto tranquilo y apacible en que
de disociación, de disolución familiar. reinaba la paz infinita. Pudiera pensar-
Y, ¿por qué no decirlo? el confesiona- se que nada faltaba para que la felicidad
rio es el mostrador más productivo de fuera completa, y sin embargo no era
la más importante casa comercial: La así. Dios mismo al contemplar su obra,
Iglesia. vio que estaba trunca y exclamó: «no
A nadie se le oculta que muchas for- es bueno que el hombre esté solo» y di-
tunas han pasado de los legítimos here- vidió la vida de Adán para darle una
deros, de los familiares, de la mujer o dulce compañera, Lo que no impide que
de los hijos, a las manos del clero des- los ministros de Dios en la tierra, hayan
pués de una confesión que ha hecho re- discutido la utilidad de la mujer en las
formar testamentos o desconocer obliga- actividades mundanas.
ciones o rechazar paternados. La mujer, por las mismas leyes psi-
Todos sabemos que la inmensa, la cológicas que el hombre, fue consagra-
incontable, la inconocible fortuna de la da desde ese momento divino, como un
lalp
complemento, como una igualdad en cubría los despojos de una madre que-
derechos, como una necesidad de la hu- rida, este epitafio: «mi madre vive, por-
mana raza, como la excelsa formadora que vivo yo».
de almas, como una reparadora de la Los cerebros pobres, las almas mi-
humanidad. croscópicas, ven en el matrimonio de la
Vemos que la mujer, desde el punto mujer una improvisación de la suerte;
de arranque hasta el punto inicial, está empero, al estudiar ese paso con la cal-
consagrada no tan sólo para compartir ma de la meditación, se llega al conven-
las sonrisas y los dolores, sino para ser cimiento que en este siglo teniendo la
un factor importantísimo en los arduos mujer un alto concepto de su misión y
problemas que hay que resolver en la habiendo conquistado su autonomía so-
casa, en la familia, en la sociedad, en la cial, ella va al hogar llevando un acopio
humanidad y en cualquiera de las acti- de abnegación para ser la educadora de
vidades en donde late el corazón hu- generaciones y cooperar poderosamente
mano. a la realización de un ideal. Cuanto ma-
Si pudiéramos lanzar una mirada ha- yor sea su preparación intelectual y su
cia el pasado, nos perderíamos, allá en concepto de la libertad, mayor será el
la bruma hasta encontrar el génesis de resultado que obtenga para que el mun-
la mujer; siguiéndola paso a paso, des- do sin distinción de razas ni fronteras,
cubriríamos que la mujer tuvo un mo- coseche el fruto de su sacerdocio. Sea en
mento en que, en medio de la vida nó- el hogar o fuera de él, la mujer moderna
mada y de las actividades guerreras y tiene el imprescindible deber de ser la
pastoriles del hombre, fue cedien- colaboradora eficiente en la realización
do ante la fuerza del guerrero, por- de los problemas sociales.
que no podía ser la constante amazona, La mujer es, pues, el alma vivificante
siempre dispuesta a embrazar el escudo de la idea, la propulsora del progreso,
y apretar la lanza, y aun en medio de aque- la generadora de las conciencias, la ins-
lla vida primitiva, ella sabía, bajo la tien- piradora de un credo, el alma poderosa
da de ramaje, alzar su canto al caer de que las instituciones no deben ni pue-
una tarde, para formar con sus peque- den rechazar sin declararse vencidas.
ños el himno de salutación al vencedor La mujer es el factor más importante
de los campos o al triunfador en el para el triunfo, sea este de la calidad que
combate. fuere.
Francisco I decía que «un reino Ahora bien: ¿Qué es la mujer? La
sin mujeres, era un año sin primavera, mujer literariamente hablando, es un
una primavera sin flores, una flor sin ser frágil, impenetrable, incomprensi-
aroma.» ble, borrascoso y encantador.
El poder de la mujer se siente en el ¿Son todas iguales? En cada mujer
templo donde ora, en la cámara donde hay un misterio, hay algo femenino, es
se legisla, en el tribunal donde se juzga, decir, algo intangible. ¿Qué es la mujer?
en la arena donde se combate y en la La mujer es todavía un enigma. El
casa de Beneficencia donde se ama; ver- hombre es un teorema resuelto.
dad que no puede combatirse, porque la ¿De quién depende la mujer? Directa-
mujer vive latente en sus enseñanzas, mente de la naturaleza, siendo su ge-
en sus consejos, en sus luchas, en su nuino representante.
amor y en su justicia, en el alma de los ¿De quién depende el hombre? De la
que siendo hombres fueron niños; por mujer. ¿Cómo? No observamos, acaso, en
eso alguien puso sobre la lápida que la naturaleza, día a día, fenómenos im-
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previstos, inexplicables, que tan pronto ños campesinos: ¿Amáis a vuestro pa-
nos deslumbran por su hermosura, como dre? Bien. Venerad entonces a vuestra
nos espantan por sus efectos; tan pronto madre». Y un adagio inglés dice:
nos llenan de alegría como nos saturan «Los niños son embajadores de Dios
de tristeza; tan pronto nos hacen daño ante los hombres».
como nos hacen bien? ¿Y dónde está esa cámara sagrada
Tal sucede con el canto del agua; ob- en que se forman esos embajadores? En
servamos el fenómeno sin que nos de- la mujer. Y ¿cómo se llaman los que
mos cuenta si es el agua o qué es lo que nos dan a esos mensajeros divinos?
canta. Vemos una flor sin que sepamos ¡Madres! ¡Madres!... Frase que llenas el
como germina, ni como adquiere su aro- alma, que llenas el mundo, que llenas
ma. Todo en la naturaleza es encanto y el cosmos. ¡Madre! Ahí está el eje del
misterio. mundo.
Tal es la mujer: encanto y misterio. ¡Madres!, gritaba Napoleón al hacerse
Con dos letras, una mujer puede ha- cargo del Estado y a ellas clamaba para
cer tanto daño como bien. Con un «no» cambiar el rumbo de la nacionalidad
puede desatar una violenta tempestad francesa.
en un alma confiada, de funestas conse- ¡Madre!, clama el hombre más fuerte
cuencias inmediatas. Con un «sí» una en el trance más duro. ¡Madre!, pía el
mujer puede cambiar la faz del mundo. avecita de alas desnudas que en el nido
¿Y para que citaros muchos ejemplos? busca el abrigo y el sostén.
Si Cleopatra no hubiera fingido, segura- Y hasta los felinos, bramando y gru-
mente que muy otra hubiera sido la ñendo: ¡Madre! ¡Madre!, dicen buscando
historia de Roma y la de Egipto. Si una su alimento. Y desde el electrón al
aldeana corsa hubiera dicho «no», Fran- átomo, desde el átomo al hombre, desde
cia no habría tenido al vencedor de Ma- el hombre al mundo y desde el mundo al
rengo y Austerlitz, y los veinte años de Cosmos, en el seno de la tierra, bajo el
terror en Europa y sus consecuencias cielo y sobre el mar, todos dicen:
en América no se habrían dejado sen- ¡Madre! Y la inmensidad devuelve el
tir. eco cariñoso: ¡Madre! ¡Madre!
La mujer, como la naturaleza, su ma- Y vibra en el ámbito y sigue vibran-
dre, producen transformaciones, cons- do... y el cerebro humano se siente im-
truyendo para destruir; reglando este potente para almacenar aquella gran
fenómeno una ley constante de equiva- frase.
lencia y de equilibrio. ¿Nos hemos parado a conocer cuan-
S i e n la mu je r te n e mo s u n ser to vale una madre? Y sin haberla llega-
vasto, tan incomprensible como incom- do a conocer ¿podríamos cotizarla? Y
prendido, la lógica desborda esta razón: sin saberla cotizar ¿podríamos apre-
si esto es así, debe amarse a una criatu- ciarla?
ra tal; no sólo amarse, sino respetarse; Nunca lo bastante. De ahí nuestra
no sólo respetarse, sino hasta vene- ignorancia en la cotización moral del
rarse. concepto de mujer y de madre.
Por eso los pueblos más cultos de la «En todas partes en donde se honra
tierra, tienen a sus mujeres en el altar a las mujeres, las divinidades están sa-
de su corazón. Mas, todavía, ese altar tisfechas»; dicen las Leyes de Manú.
está en el cerebro de sus hombres. Hay también un viejo proverbio que
Ellos no lo dicen, pero es así. dice: «No dañes a una mujer ni con una
Un sabio alemán decía a unos peque- flor», y este concepto literario basado en
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como antes lo estaba en la religiosa, pero pación de nuestros deberes. Hemos da-
con derechos que la religión siempre le do al enemigo común armas con las
ha negado. De instrumento, se tornó en cuales puede combatirnos en sociedad,
arma; de brazo ejecutor, en cerebro pen- en la vida privada, en el propio hogar
sador consciente. formado por nosotros. Hemos permitido
Y este movimiento redentor, esta re- que los hijos educados en las escuelas
organización de los métodos de vida y en un ambiente de ligero liberalismo,
de aprovechamiento de esfuerzos, ¿por cayeran después en la casa bajo la tutela
qué no ha de ser aprovechado por la de la madre impregnada de un espíritu
Masonería acogiendo a la mujer como clericalizado e intolerante.
elemento de propaganda, como medio de Hemos hecho de las mujeres Herma-
expansión doctrinaria, como medio de nas del Sagrado Corazón, devotas de la
acción entre el mundo profano y el pla- Merced, Hijas de María y feligreses del
no masónico? fraile que las titula sus hijas espiritua-
Es la mujer la que tiene en su seno les, y sin embargo, no tenemos ni valor
al feto, la que amamanta al niño, la que ni confianza para hacerlas hermanas de
guía sus primeros pasos, la que le ense- nuestra Orden. Tenemos más confianza
ña a balbucear las primeras palabras, la en entregar nuestras esposas, nuestras
que enriela sus inclinaciones, la que hermanas, nuestras hijas, al clérigo que
amolda sus costumbres y hace del niño las confiesa, que las interroga sobre pe-
un hombre resuelto, decidido, enérgico, cados que no cometieron, pero que las
libre o servil, según las circunstancias, inicia en la manera de cometerlos; tene-
tolerante o intransigente, religioso o in- mos más confianza para ver cómo pasan
crédulo. gran parte de las horas del día encerra-
El niño entregado a ella debe recibir das en las iglesias, en las que gobierna
por razones de ambiente, por educación el clérigo, que en traerlas a nuestros
y por modalidad, los gérmenes doctrina- templos donde se predica la virtud, donde
rios, pasiones, vicios y costumbres de la se exige el respeto carnal entre los
madre, en cuyos moldes materiales y hermanos y sus familias, donde se jura
morales se ha fundido. caballerosidad y buena fe, donde se rin-
Y nosotros hemos desechado este po- de culto al Gran Arquitecto del Uni-
der femenino; hemos repudiado la ayu- verso.
da de la mujer; hemos dejado que nues-
tras esposas, nuestras hermanas, nues- Y no os digo que hagáis logias masó-
tras hijas permanezcan alejadas de nicas femeninas si la preparación para
nuestros centros, como si temiéramos esto no está hecha. No os digo que sien-
contaminarlas de un espíritu maligno. do nuestra Orden una sociedad secreta,
Hemos abandonado a ellas mismas a traigáis vuestras mujeres, vuestras hijas
una religión ajena, mientras no hemos a participar en nuestros trabajos. Los
sabido inculcarles la nuestra. Hemos masones se agrupan para sus reuniones,
permitido que la mujer vaya a buscar a no en el día, a la luz pública, sino en la
los templos católicos la dulzura idealís- noche, en lo íntimo y secreto de sus tem-
tica que solo la religión del amor frater- plos, al abrigo de toda indiscreción de
nal y la libertad de conciencia pueden profanos. «De la mujer del César nada
darles. Hemos dejado que el clérigo se debe sospechar», dicen que dijo el
aproveche en su beneficio y contra no- héroe romano, y lo mismo debe decirse
sotros, a nuestras propias mujeres, que de todo discreto masón, no permitiendo
nosotros abandonamos en la despreocu- que por andar en los misterios de la
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LA EDUCACIÓN MASÓNICA
LO QUE SE HA HECHO
selección aseguran una clase de hom- chos o de buscarles una atenuación, sig-
bres muy por encima de lo común; es nificaría hacer causa común con la indi-
absurdo decir que tales hombres no es- ferencia general y asegurar aún más só-
tán interesados en la adquisición de co- lidamente el sensible statu quo.
nocimientos o que no conceden el tiem- Razonar, influenciados por nuestras
po y la atención necesarios para el avan- propias esperanzas o temores, o formar
ce de su propia educación. un juicio de prejuicios y prevenciones,
Por otra parte, oficiales que ocupan es un sistema no recomendable. Cuando
altos puestos en la Orden, agotan la per- profesamos una teoría estamos listos
suación para probar que los hermanos para asegurar que su aplicación produ-
deben entregarse al estudio, ya que el cirá grandes beneficios; no tomamos en
futuro de la Fraternidad depende de la cuenta los fundamentos para nuestra
ilustración de sus miembros; pero es creencia; estamos, la mayoría de las ve-
algo muy cierto que estos mismos jefes ces, inadvertidos de la existencia de es-
ignoran lamentablemente cuanto se re- tos fundamentos.
laciona con la Institución. No investigamos las condiciones; por
Ha llegado a ser atención preferente lo tanto, no estamos en situación de
de nuestro Gran Maestro, el encarecer a asegurar que nuestro plan sea aplicable
los hermanos la necesidad y ventaja de en todas las circunstancias. Este defecto
la educación masónica. es muy común en la masonería.
Es cierto que en algunas jurisdiccio- Muchas, y talvez la mayoría de las
nes, gracias a la perseverancia continua, teorías del Arte, han sido construidas
se ha logrado formar atmósfera al asun- sobre sentimientos sin base o especula-
to, y muchos hermanos han adherido ciones ilógicas.
a los cursos de estudio al convencerse Basta con que el que patrocina la idea
de su bondad y méritos. Sin embargo, pueda presentarla con bien entendidas
aun donde el progreso es más notable, y sonoras frases, para que sea aceptada
la mayoría se queda atrás y permanece sin mayor reflexión y aun tenida, en al-
indiferente. gunos casos, como axioma.
Si alguien quiere tomar una parte ac- Estamos todos de acuerdo en que la
tiva en cualquier movimiento, es esen- educación masónica es necesaria; pode-
cial que su verdad haya sido aceptada, mos ir aún más lejos, y declarar que la
de otra manera todo lo que se haga no Masonería, sin miembros propiamente
tendrá para él ningún valor. Nadie po- ilustrados, no puede ejercer influencia
drá negar que existe una apatía general benéfica en el mundo, o justificar su
por parte de los masones, en todo lo que existencia.
concierne a la educación del Arte. El La educación masónica puede empe-
agrupamiento de algunos aquí y allá, con zar por el estudio detenido de los ritua-
la intención de reunir los hechos histó- les, del simbolismo y de las prácticas
ricos de la masonería, o permitirse cier- masónicas. Vendría después el conoci-
tas suposiciones acerca del simbolismo miento de la historia de la Masonería,
masónico, o un despliegue temporal de materia delicada, que puede llevar al in-
entusiasmo por parte de una Logia, son vestigador a conclusiones erradas o con-
tomados por algunos como prueba de tradictorias, si no ha adquirido un sólido
que el fermento está actuando en la bagaje de conocimientos relacionados
masa. Pero se busca en vano cualquier con las tradiciones y leyendas masóni-
verdadero movimiento de masones hacia cas y sobre todo con el simbolismo de la
el fin deseado. Tratar de ocultar estos he- Orden.
lalp
bles en su esencia, que no están escritas ron solamente al calor de sus necesi-
en los astros ni en códice misterioso, dades. Semejante a los demás anima-
sino que, inherentes a la naturaleza de les, sin experiencia ni previsión inna-
los seres terrestres, obran sobre sus ac- tas, vagó por los prados y bosques,
tividades todas con seguridad decisiva. guiado por los efectos que le brindaba
Cuando el hombre deje de conocer es- la naturaleza. El dolor del hambre lo
tas leyes naturales, entonces no ignorará llevó a los alimentos, la intemperie
las causas de sus males, y los remedios inspiró el deseo de cubrir sus desnude-
que sean menester se obtendrán por ces y el sentimiento de un placer, impe-
consecuencia inmediata. rioso le acercó a un ser parecido y per-
La potencia desconocida que anima petuó su especie. Las impresiones que
al universo imprimió a los seres que lo recibiera a cada instante y de cada ob-
componen aquellas propiedades esen- jeto despertaron sus facultades y desa-
ciales que constituyen la regla de sus rrollaron su inteligencia, y el amor al
movimientos individuales y el motivo bienestar fue el móvil sencillo y pode-
de la armonía del todo; de esta manera, roso que extrajo al hombre del estado
estableció un orden preciso de causas y de salvajismo, para colocarlo en el lar-
de efectos, de principios y de conse- go camino de la civilización.
cuencias, todos los cuales, bajo aparien- Principio de las sociedades.— Los
cias de acaso, mantienen el equilibrio primeros hombres, rodeados de peligros,
universal. Al hombre le concedió la no- atormentados por el hambre y acorrala-
ble facultad de sentir, y esta condición, dos por las bestias feroces, debieron
con sus variantes consiguientes, des- compenetrarse de su debilidad indivi-
prendidas de la acción exterior, sirvió dual y sintieron la necesidad común de
para constituir las leyes esenciales y seguridad. De este modo hubieron de
primordiales impuestas a aquel por la asociarse, para proteger sus existencias
naturaleza misma; leyes que, semejan- y aumentar sus facultades y sus goces;
tes a las del movimiento en el mundo he aquí, pues, que el amor de sí mismo
físico, resumen el principio sencillo y fue el principio de la sociedad humana.
explicativo de todo lo que ha ocurrido Sintiéndose unidos, más poderosos y
en el mundo moral. capaces de satisfacer las necesidades vi-
Esta es la condición del hombre, so- tales, pronto obraron en común para
metido como la totalidad de los seres hacerlo con mayor comodidad y abun-
que forman un algo del conglomerado damiento, y empezaron a gozar de re-
universal, a la acción de los elementos poso y de tranquilidad. Entonces, los
que lo rodean y sujeto a muchos males hombres tuvieron oportunidad de dedicar
inevitables. El es el autor de su destino, algunas horas al ocio, pudieron co-
de sus adversidades y dolores, pero tie- municarse sus ideas e impresiones y no
ne mayores motivos para envanecerse tardaron en dirigir la curiosidad de su
de sus fuerzas y de su ingenio, que para mirada hacia todo aquello acerca de lo
sufrir abatimientos estériles por la con- cual pudieran obtener provecho. Así
ciencia de su debilidad, causa única de conocieron el valor nutritivo de ciertos
los dolores que martirizan su vida. vegetales y semillas; se dieron cuenta
Estado original del hombre.— El de la forma de su propagación dentro
hombre, en su origen, desnudo de espíri- de espacios pequeños de terreno; espar-
tu y de cuerpo, no tuvo consejeros que cieron sobre éstos el trigo y el arroz,
le dictaran procedimientos ni le señala- que colmaron sus necesidades y espe-
ran deberes, que éstos y aquellos nacie- ranzas, fructificando espléndidamente,
lalp
y, a fin de no descuidar su obra y pre- brutal, se hizo la causa de todas las des-
munidos del deseo de no abandonar a gracias que desoían la tierra.
extraña rapacidad el producto de su Origen del Gobierno y de las leyes.
trabajo, construyeron, en derredor de —Pronto, fatigados los hombres de los
estos campos de cultivo, viviendas esta- males que recíprocamente se causaban,
bles que se multiplicaron formándose suspiraron por la paz y procedieron a
aldeas y ciudades, las que más tarde, establecer ciertos convenios tácitos o
con el andar de los años, vinieron a expresos que llegaron a constituir la
constituir los pueblos y las naciones. El regla de las acciones individuales, la
amor de sí mismos, una vez más, fue la medida de sus derechos, la ley de sus
causa del desarrollo del ingenio y del relaciones recíprocas, y se designaron
poder. enseguida algunos hombres ecuánimes
Así, pues, con el único auxilio de sus y especialmente capacitados, para ha-
facultades ha podido elevarse el hombre cerlos observar, encargados éstos de so-
a la asombrosa altura de su fortuna pesar los derechos de cada uno y de
presente. Por desgracia, ha desconocido castigar las transgresiones a que dieren
muchas veces el límite de su verdadero lugar.
fin, ha traspasado erróneamente sus Se estableció entonces un equilibrio
lindes, y el amor de sí mismo, ciego y manifiesto de fuerzas y de acción que
desarreglado, ha llegado a ser un prin- afianzó la seguridad común, y el desor-
cipio fecundo de calamidades. den producido por la imprudencia am-
biciosa fue reparado por la sabiduría
Origen de los males de la sociedad. humana, efecto de las leyes de la natu-
—Enajenados los hombres por el atrac- raleza en la organización del ser. Para
tivo que halagaba sus sentidos, se en- asegurar sus propios placeres estableció
tregaron a los deseos más desenfrena- el respeto de los ajenos, y la codicia en-
dos. No satisfechos con los bienes que contró su freno en el amor ilustrado de
individualmente les ofrecía la tierra, an- sí mismo.
siaron la acumulación de los que po- Causas generales de la prosperidad
seían sus semejantes, y es entonces de los Estados antiguos. — Cuando un
cuando los físicamente fuertes, arreba- pueblo es poderoso y prospera ostensible-
tando a los débiles sus pertenencias, mente es debido a que las leyes conven-
crearon el sistema violento de la usur- cionales están conformes con las de la
pación. Más, los débiles, deseosos de naturaleza, a que los Gobiernos propor-
mantener la integridad de sus haberes, cionan a los hombres el uso libre de sus
organizaron unidos la inmediata resis- facultades, la seguridad igual de sus
tencia a la malhadada opresión de que personas y de sus haciendas.
fueran víctimas, estableciéndose, por Antes de que las ambiciones desme-
este concepto, oficialmente en la tierra, didas hicieran presa de la sociedad
el germen funesto de las conflagraciones humana, la igualdad original, a falta de
y las guerras; consecuencia lógica del convenios, mantenía la libertad de las
choque de las pasiones y egoísmos. personas, la seguridad de las propieda-
De esta manera, ese mismo amor des y producía las buenas costumbres, y
propio que, moderado y prudente, fue el orden. Cada cual trabajaba por sí
en un principio símbolo de felicidad se- y para sí y el corazón del hombre ocu-
rena, convertido en ciego y desordenado, pado no sentía deseos culpables. El
se trocó en incentivo de maldad; y la co- hombre gozaba poco, pero satisfacía sus
dicia, hermana del egoísmo ignorante y necesidades, y como la naturaleza las
lalp
hizo inferiores al poder de satisfacerlas, bertad y seguridad para ellos y sus in-
el trabajo de sus manos produjo la tereses, pudieron hacer vasto despliegue
abundancia, y ésta, la población. Des- de sus facultades y dieron mayor ampli-
plegáronse entonces las artes, se exten- tud activa a la energía del amor propio.
dieron los cultivos y la tierra se dividió Causas generales de las revolucio-
en dominios. Vinieron las riquezas, nes y de la ruina de los estados an-
como producto del incremento de las tiguos.— Sin embargo, llegó un mo-
industrias, y con aquellas la codicia mento en que la codicia, fuerza ma-
tomó mayores caracteres de actividad. léfica incontrarrestable cuando asume
El equilibrio igualitario tendió a rom- los caracteres de directriz de la vida
perse y fue preciso nombrar jefes y es- social de una agrupación, hizo su en-
tablecer leyes para moderar el desorden trada en los gobiernos y en las le -
que se preveía. Los jefes y las leyes no yes. Por debilidad constitucional de al-
oprimían a los súbditos, en atención a gunos individuos, se les privó de sus
que se necesitaba del amor de los ciu- derechos y se estableció la esclavi-
dadanos a su gobierno, a fin de prestar tud. El jefe de una familia pudo ejer-
eficacia a la acción de resistencia en cer en el hogar la autoridad más abso-
contra de invasiones extranjeras o mo- luta, considerando tan, sólo como regla,
tines de descontentos ilusos. la satisfacción de sus gustos y pasiones
Esta misma situación de armonía y de toda índole, y he aquí que el despo-
serenidad hacía que los habitantes de un tismo paternal echó los cimientos del
estado procuraran mantenerla, avivan- despotismo político.
do su interés y preocupación en la pros- Bajo apariencias engañosas, corrien-
peridad y en el poder de la patria co- tes de hombres mal intencionados trata-
mún, a guisa de labor hecha en apoyo ron de apoderarse de la dirección de los
de los intereses creados de cada cual. pueblos, sin otro móvil que avasallarlo
Cualquier habitante era un propietario; todo a las aspiraciones de su ambición.
cada dueño de tierra—y lo eran todos— Guerras intestinas debilitaron la poten-
era el cultivador de sus productos, y cia uniforme de las naciones, exponién-
éstos, siendo día a día mayores, contri- dolas al odio de las rivales, y en algu-
buían eficientemente a fortalecer la opu- nos países, los jefes iguales en fuerzas,
lencia pública. El exceso de productos, temiéndose mutuamente, realizaron pac-
facilitando la subsistencia, impulsó el tos leoninos e indecorosos, concedieron
aumento de la población. Se intensificó prebendas, honores y facultades, se atri-
el comercio exterior, por la superioridad buyeron privilegios y, bajo el dominio
numérica del producto sobre el consu- de tal aristocracia, se vieron los estados
mo y los pueblos aplicaron el sobrante atormentados por las pasiones de los
de sus medios a los trabajos de utilidad grandes y de los ricos. En otros pue-
pública y común, trabajos que no abru- blos, ciertos impostores sagrados abusa-
maron a las naciones, porque fueron la ron de la credulidad de los hombres ig-
consecuencia de un concurso igual y co- norantes y en la obscuridad de los tem-
mún de las fuerzas de individuos apa- plos hicieron hablar y obrar a dioses
sionados y libres. prodigiosos, pronunciaron oráculos, exi-
Los estados antiguos prosperaron al gieron ofrendas y martirizaron a los in-
calor de la conformidad existente entre felices creyentes con la pasión insacia-
las verdaderas leyes de la naturaleza y ble de su poderío sobrenatural. Era la
las instituciones sociales de entonces, y iniciación brusca y osada del odioso ré-
porque los hombres, disfrutando de li- gimen teocrático que hasta hoy día ejer-
lalp
LA MASONERÍA EN CHINA
nombre añadiendo a los tres signos que de Wei-tsze (Mahoma). Todos creen en
lo componen la raiz china de la palabra la existencia del Tien-chu, (Dios).
agua, porque se compone de tres tragos, y Tal es la organización que en su for-
lo hacen aunque los signos empleados ma, ya que no en su fondo, podemos
para escribir el nombre, contengan ya llamar masónica. Su jefe principal no
dicha raiz. lo conocen los adeptos, muy pocos saben
El origen de la doctrina Francmasó- quién es, pero el que de todos modos, es
nica en China, se remonta a más de casi tan potente como el mismo Empera-
5.000 años. dor. Su tesoro encierra una riqueza in-
Hoy es la Institución más importante creíble.
del mundo, cuenta cien millones de adep- Se cree que suba a más de 100.000.000
tos, es decir, un número considerable de de pesos.
discípulos que se aman unos a otros, La nación está convencida que la
No conocen fronteras ni naciones, próxima vez que los masones chinos se
no conocen tampoco (es decir, no pre- lancen al campo, los tártaros manchu-
fieren) la doctrina Fouh (Bouddha,) res dejarán de reinar en China, como
ni la de Koungtsze (Confucio), ni la sucedió.—(De El Renacimiento, de Cuba)
de Laotsze, ni la Yésou (Jesús), ni la
lalp